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LIBRO POLÉMICO: Heinz Kohut, ¿Cómo cura el análisis?

Ver un texto desde distintos perspectivas es el objetivo de esta sección. En este caso se trata de tres lecturas del último libro de un autor contemporáneo que provoca fuertes controversias: ¿Cómo cura el análisis? de Heinz Kohut. Los comentaristas son uno de los principales defensores y difusores de la obra de ese autor en México, dos miembros de la Asociación Psicoanalítica Mexicana (APM), y un a de la Asociación Mexicana de Psicoterapia Analítica de Grupo (AMPAG).

GIGANTESCA OBRA CLÍNICA

¿Cómo Cura el Análisis? es el último libro de Heinz Kohut, el creador de la Psicología Psicoanalítica del Self. El libro fue publicado postumamente puesto que Kohut murió en 1981. Lo editaron sus discípulos Arnold Goldberg y Paul Stepansky, en colaboración con la Sra. Elizabeth vda. de Kohut. La primera traducción al español data del año de la la. edición inglesa (1984), a cargo de Paidós y lamentablemente con el grave error de traducir los términos ingleses self y selfobject por "si-mismo y por "objeto-si mismo" respectivamente. En realidad dichos vocablos "self y selfobject" son las claves de la psicología del self y para que no se pierda su significado esencial recomiendo que no se les traduzca y que se preserven como originales en el ingles de donde provienen.

Arnold Goldberg, quien es actualmente uno de los psicoanalistas que más ha editado la psicología del self, transcribe en el prólogo del libro ¿Cómo Cura el Análisis? la profecía de Willian James que un íntimo amigo de Kohut le recordó después de leer su libro (de Kohut) The Analysis of the Self (Análisis del self) y que a la letra dice: "Primero dirán que todo lo que se dice en el libro es equivocado; luego, que carece de importancia y es trivial; finalmente, afirmarán que ya sabían todo eso". "Naturalmente-añade Goldberg- la predicción demostró ser cierta en lo esencial". Hasta aquí la cita. Y si la he transcrito es porque también la he confirmado en mis ya más de 10 años que llevo enseñando la psicología del self en México.

Obviamente me voy a inspirar en dicha experiencia docente para comentar tan gigantesca obra clínica que Kohut nos legó en su postrer libro ¿Cómo cura el análisis?, por cierto harto ilu- minante para nuestro quehacer terapéutico.

Kohut dedica la primera parte de su libro a responder y aclarar las críticas hechas a su libro anterior The Restoration of the Self (1977). En sus respuestas Kohut despliega su visión mas actúalizada sobre el desarrollo psíquico, el cual es centralmente un desarrollo del self y, sobre la patogénesis, que a su vez Kohut explica como la detención del desarrollo del selt en base a

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fallas empáticas de sus selfobjects. Y es a partir de dichas dilucidaciones que Kohut se centra en lo esencial de su libro: La naturaleza de la cura psicoanalítica. Y de lo que al respecto Kohut escribe voy a destacar los siguientes tópicos:

1.- La ansiedad fundamental de la existencia humana es la ansiedad aniquiladora y no las ansiedades de separación relacionadas con amenazas de pérdidas de objeto ó de amor de objeto ó con miedo al superyo, que Freud preconizó (Freud. 1926). Estas son ansiedades concéntricas a la ansiedad aniquiladora, la cual es el terror más profundo que debe su origen a la fragmentación ó a la amenaza de fragmentación del self nuclear cuando éste es amenazado ó es víctima de, otras pérdidas, las pérdidas de respuestas empáticas de selfobjects significativos. Y es que los selfobjects son experiencias vivenciales humanas que brindan al self su génesis, solidez, armonía e impulso hacia la maduración. Esta, la maduración, a su vez nos capacita para valemos de nuevos selfobjects cada vez mas maduros, a lo largo de toda la vida.

2- En cuanto al Edipo, Kohut distinguió entre fase edipica, la cual es universal y, Complejo de Edipo, el cual es una expresión patológica que resulta del fracaso de los selfobjects edipicos para satisfacer las necesidades auto-afirmativas y afectivas del niño en su fase falico-edípica.

3.- Con respecto a las transferencias estas se entienden como la activación, en la situación psicoanalítica, de los productos de la fragmentación del self, con sus correspondientes estruc- turas defensivas. Tales son las transferencias selfobject que antes, en 1971 Kohut denominó transferencias narcisistas (Kohut, 1971). Y es a través de la resolución de dichas transferencias selfobject, mediante el uso por parte del analista de la unidad terapéutica comprensión/expli- cación, que se desarrollan las estructuras sanas, a partir del punto donde habían quedado se- cuestradas. En dicho proceso terapéutico cuentan las frustraciones óptimas de los deseos transferenciales del paciente, que el analista no complace sino que sólo comprende y explica (interpreta) en el momento oportuno y mediante el fraseo apropiado. Es así que mediante esta vía se abre un canal de comunicación intersubjectiva empatica entre el analista y el paciente que permite a éste, internalizar la capacidad empatica de aquel (el analista) a fin de construir las ansiadas neo-estructuras sanas.

4.- Otro de los temas es el de la empatia. Definida aquí en este libro por el propio Kohut como la capacidad de penetrar, con el pensamiento y el sentimiento, en el mundo interno del paciente, con actitud relativamente neutral de parte del analista, a fin de obtener información profunda y luego responder óptimamente al paciente; en realidad, la empatia así entendida viene siendo una transacción humana fundamental que crea el crecimiento a través de éxitos y fracasos alternativos. Empatia no es lo mismo que bondad y la primera sí, tiene virtudes terapéuticas. Por otra parte, la comprensión sin explicación es insuficiente para crear empatia.

5.- Lo que define al psicoanálisis como investigación es el uso del método introspectivo- empático, tanto a nivel observacional como epistemológico (Kohut, 1982).

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6.- En cuanto a la filosofía considero que la psicología del self ha enriquecido la reflexión fi- losófica en lo que se refiere a la relación entre subjetividad e intersubjetividad, desde que dicha psicología psicoanalítica enfatiza la centra-lidad de la integración, la solidez y la armonía del self que se sustenta en interacciones selfobjects.

7.- Y en lo tocante a las ciencias en general, observo con Toulmin (1986) que en tanto el psi- coanálisis tradicional se asienta en la ciencia moderna, el psicoanálisis de la psicología del self se nutre de las ciencias post-modemas. Y es que la metapsicología tradicional todavía pondera la barrera infranqueable entre objetividad y subjetividad, entre realidad y fantasía; en tanto que la psicología del self es ya consistente con la norma de que el observador científico participa de lo observado, influenciándolo con sus personales valores y moralidad. Aun la empatia, por mas neutral que sea, no deja de estar exenta de valores ni de moral, como el propio Kohut, lo aclaró

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CITAS BIBLIOGRFICAS

Antonio Santamaría Fernández

-FREUD, S.(1926). Inhibición, Síntoma y Angustia. OC, tomo 20 (1925-26).

-KOHUT, H. (1971). El Análisis del Self. De. Amorr.

-KOHUT, H. (1977). The Restoration of the Self, The Int. Univ. Press.

-KOHUT, H. (1984). How Does Analysis cure? The Universify of Chicago Preess.

—(1982). Empathy and the semicircleof mental Heath. Int. J. PsychoAnal, 63,4 (395-407).

-TOULMIN, S. (1986). Self Psychology as a "Postmodern" Science, in: Psychoanalytíc Inquiry, Vol. 6, Núm 3, edited by J. Lichtenberg the Analytic Press.

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ANTIPATÍA entre empathy e inconsciente

Kohut muere en 1981. Deja su último libro: ¿Cómo cura el análisis? inédito. Se publica pos- tumamente tres años después.

La suma total de sus trabajos incluye sólo tres libros y un cierto número de artículos que han influido al medio psicoanaiítico, ya sea para bien o para mal. Tras la publicación de La res- tauración del sí mismo, Kohut modifica su pensamiento, lo justifica y a grosso modo prevalece la idea de convencer, a como dé lugar, de las bondades del abordaje terapéutico enclavado en la psicología del sí mismo. En ¿Cómo cura el análisis? las respuestas del autor aparentemente están dirigidas a persuadir a varios colegas, principalmente a Gedo. Hecho que redunda en las diferencias que se sucederán entre los principales exponentes de la era post-kohutiana, representantes de la Psicología del símismo.

En el capítulo nueve del primer libro aquí aludido, "Papel de la empatia en la cura psicoanalítica", se afirma que: "la situación psicoanaiítico pone en marcha un proceso que, a través de las frustraciones óptimas a las que el analista expone al paciente merced a interpretaciones más o menos exactas y oportunas, conduce a la internalización transmutadora del analista como objeto-sí mismo y de sus funciones, y así a la adquisición de una estructura psíquica".

De lo anterior podemos inferir que el autor pone el énfasis de la cura analítica en la identi- ficación del paciente con el analista y la intro-yección del sistema de valores de éste Es decir el analista está colocado en la posición de Ideal del Yo, lugar que en las ideas de Kohut. deberá ocupar con bondad y con identificación consciente con las supuestas carencias o faltas en las respuestas de los objetos-sí mismo de su pasado. De igual manera el analista toma el lugar del que sabe a priori sobre el paciente.

Nada más alejado de las ideas de Freud sobre el análisis. Consideramos que la identificación con el analista es en parte un adoctrinamiento, semejante a la identificación con un líder religioso o político. La supuesta capacidad de decidir sobre lo bueno y lo óptimo para el pa- ciente parece exagerada y en relación con el conocimiento a priori, es decir, que se sabe de antemano, y no por medios empíricos y o posteriori, se sabe sobre el paciente y supuestamente sobre su inconsciente; preferimos citar textualmente a Freud: "La espacialidad acaso sea la proyección del carácter extenso del aparato psíquico. Ninguna otra derivación es verosímil. En lugar de las condiciones a priori de Kant, nuestro aparato psíquico. Psique es extensa, nada sabe de eso". (.Obras Completas, Amo-rrortu, Tomo XXIII, Buenos Aires, pág. 302.) Podríamos ampliar la nota de Freud diciendo que de qcuerdo con Kant el razonamiento del tipo a priori, también llamado analítico, se reduce a enunciados de identidad que no amplían el conocimiento sobre lo estudiado, por ejemplo: el triángulo tiene tres ángulos. Por otra parte, también siguiendo a Kant podemos afirmar que los juicios sintéticos se obtienen a posterior'! y

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sí amplían el conocimiento y son producto de la experiencia. Pero agregaríamos que ahí donde Freud opone el aparato psíquico a las condiciones a priori, consideramos que se refiere al he- cho de que sabemos de nuestro pensamiento pero de una manera diferente de la experiencia sensorial, es decir, no sabemos del pensar, de la misma manera en que percibimos el color o la forma de las cosas.

En la Psicología del sí-mismo, la patogénesis se entiende como la pérdida de cohesividad del sí mismo por lo general debida a fallas em-páticas de los objetos-sí mismo. Cuando un psi- cólogo del self recibe a un paciente, "ya sabe" de antemano que sus problemas se deben a que no ha sido "óptimamente espejeado". Su trabajo, por tanto, consistirá básicamente en repetir un "espejo reeducador", o en otras palabras una experiencia emocional correctiva. Kohut, desde los inicios de sus trabajos sobre la empatia y la introspección postula su convicción de que el psicoanálisis no tiene que buscar explicaciones de los fonómenos clínicos en una teoría de las pulsiones basada en lo biológico, lo cual implica su confusión entre instinto y pulsión. Pues para él todo se explica en la situación analítica per se, esto es, en el presente, esto es, en el aquí y el ahora. Dentro de este marco conceptual no existe espacio para la pulsión de muerte, la que entiende como agresividad ante la frustración (lo que se apoya en la idea de fallas empáticas y la experiencia del sí mismo, todo lo cual sucede en el plano de lo consciente). Con Freud entendemos la pulsión de muerte como la compulsión a la repetición, y en el amor objetal vemos pulsión de vida y también de muerte, como el amor narcisista es Eros que se ignora y es cultivo clandestino de la muerte y la destructividad. Pero con el caso del niño del carrete, el famoso Fort-Da, aparece una cara, llamada por Ricoeur no patológica, de la pulsión de muerte que consiste en el dominio de lo negativo, de la ausencia y la pérdida implicado en el paso al símbolo y al juego.

Kohut afirma que la empatia es la actividad que define el campo del psicoanálisis. Primero

quisiéramos ahondar en este concepto de empatia

fundamentalmente conscientes, lo que nuevamente lo distancia del psicoanálisis como método de estudio de lo inconsciente, para colocarlo del lado de las psicoterapias enfocadas hacia el presente, lo consciente, lo cognoscitivo y lo conductual. Es necesario mencionar que el concepto de empatia es un anglicismo: empathy, que no tiene una traducción directa al español, la palabra más cercana es simpatía, de sympatheia que significa comunidad o analogía de sentimientos. Inclinación instintiva que atrae a una persona hacia otra. Relación de una actividad fisiológica o patológica de algunos órganos que no tienen entre sí conexión directa. Simpatizar tiene como sinónimos en español: congeniar, avenirse, entenderse, amistar. Como se puede apreciar, todos tienen connotaciones conductuales conscientes. En inglés son sinónimos: pity, compassion, commiseration, condolence, sympathy, empathy. De origen en el inglés antiguo: pite, del francés antiguo pit(i)e, del latín: pietas, compasión, piedad. Así podemos entender el porque de la Psicología del sí mismo puede basar su proceder en lo que llama empatía, porque se trata de un proceso predominante consciente de entendimiento amistoso del sufrimiento de una persona, lo que no sólo hace inútil la metapsicología freudiana sino que resulta incompatible con una teoría (la freudiana) que supone que el hombre sólo es hombre si retarda la satisfacción y tolera cierto grado de displacer en la ruta desviada del

que, como veremos, tiene implicaciones

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placer.

Empathy, que tiene implicaciones literarias y psicológicas, implica una involucración consciente con una persona o situación en el sentido de identificación vicaria (concepto también manejado por Kohut). Symphaty es un término tan amplio como pity, pero tiene la connotación de una emoción espontánea más que de una actitud considerada.

Julio Casillas Ledesma

Salvador Rocha Pineda

Psicoanalistas de la Asociación Psicoanalítica Mexicana

EL ULTIMO LIBRO DE KOHUT

En relación con el último libro de Kohut, ¿Cómo cura el análisis?, omitiré, por razones de espacio, la polémica en torno a los autores que aceptan la existencia de un narcisismo primario versus quienes ven en ella un mito, encuentran un antinarcisimo, un narcisimo de muerte o visualizan su destino como el de una pulsión pregenital. Sin embargo, no restrinjo el presente trabajo al libro antes mencionado, porque mi respeto al autor me lleva a releerlo, para no ser infiel a sus ideas. No consignar a cada paso el origen textual de cada cita, sirve a un doble propósito: hacer menos árida la lectura para los conocedores del tema, y despertar el interés de quienes se acercan a él por vez primera.

¿Cuál es el valor, la aportación novedosa de la psicología del self a la teoría de la cura en psicoanálisis?. Kohut, como el Freud de la segunda tópica, no ve en el "hacer consciente lo inconsciente" el motor del cambio. Va un paso más allá, afirma que el insight no produce transformaciones estructurales, ni en los trastornos narcisistas, ni en las neurosis. No es la in- terpretación del conflicto entre pulsión y defensa, actualizado en la transferencia lo que cura al paciente. Tampoco la resignificación de la historia, pues los recuerdos infantiles recuperados en el análisis sólo sirven para favorecer la cohesión del self y entender el ambiente familiar falto de empatia, que contrasta con la actitud del analista.

Es el vínculo con éste el que conduce a la construcción o fortalecimiento de las estructuras ausentes, a través de la "internalización transmu-tadora", que sólo se logra dentro de una relación terapéutica de cálida empatia. Derivación moderna sofisticada de la "experiencia emocional correctiva" del Alexander de los sesentas, que el mismo Kohut avala cuando

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consigna que lo que distingue al analista del self de los demás no es la técnica, sino la forma de concebirla.

Coincido ampliamente con el autor en que todas nuestras respuestas están impregnadas por el criterio rector de normalidad, alejado de la experiencia empática y en que debemos reducir al mínimo la influencia de factores que deforman nuestra percepción. Pero el que un analista insista en que la enfermedad de su analizando se adapte al molde de desarrollo que él considera universal, no se evita tan solo a través del conocimiento de la psicología del self, que implica también un patrón de desarrollo de estructuras. El respetar las diferencias de valores, pensamiento, raza, religión, ideología, etc., depende, en última instancia, de la correcta ela- boración no sólo de nuestra omnipotencia terapéutica, sino de todo tipo de omnipotencia; humildad que permite aceptar y respetar las diferencias.

El criterio diagnóstico de la psicología del self no se funda en la evaluación de la sintoma- tología actual o en la historia vital del paciente, sino en el establecimiento espontáneo de una de las transferencias narcisistas. Criterio a pos-teriori, lógicamente cuestionable, cuando la "espontaneidad" de la emergencia transferencia! es tan discutible como la "neutralidad" del terapeuta. No se niega aquí la aparición de transferencias narcisistas, neuróticas, perversas, etc., como acertadamente lo consigna Etche-goyen, por ejemplo. Lo que se cuestiona, y de ello es un caso particular la entrevista estructural de Kernberg. es la entronización de un método diagnóstico que depende de los azares del par transferencia- contratransferencia, experiencia única, tal vez irrepetible y por tanto insostenible como criterio taxonómico.

Para Kohut, la salud mental no sólo es la ausencia de síntomas neuróticos e inhibiciones, también es la capacidad de un sector del sí mismo firme, cohesivo y continuo desde el polo de las ambiciones hasta el de los ideales, para usar los talentos y aptitudes del individuo en el trabajo y amor exitosos, sin riesgo de regresión narcisista.

Siguiendo esta conceptualización, reserva el nombre de cura analítica "para los tratamientos en los que se establecen estructuras merced a un proceso de elaboración que incluye la interpretación dinámico genética de la transferencia, que apunta a dilucidar el efecto específico provocado por la interpretación". La comprensión empática correcta del analista, comunicada más por medios no verbales que por una interpretación verbal, "es curativa en el sentido psicoanalítico".

En contraste con la formulación anterior, Kohut termina por interpretar, aunque haga preceder la interpretación por una fase explicativa más o menos prolongada; y abiertamente se opone al empleo de recursos no analíticos: "el analista tiende a responder a las idealizaciones irrealistas del paciente y, en particular a su grandiosidad con recursos educacionales. Lo correcto es la interpretación dinámica y la reconstrucción genética".Su visión del proceso de la cura como un movimiento en tres etapas: análisis de las defensas; desenvolvimiento de las transferencias y establecimiento de un "canal de sintonía empática entre el sí mismo y el objeto/sí mismo" en niveles adultos y maduros (la fase esencial), mezcla medios con fines, técnica con resultados, que a pesar de ser expresados en términos de estructuras, resultan tan analógicos como las antropomorfizaciones de la escuela kleiniana. Esta y las demás existentes, coinciden con él en

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que "un análisis adecuado promueve la reactivación de la tendencia original del desarrollo".

Ya que "los avances evolutivos no pueden entenderse como el reemplazo de los objetos/sí mismo por objetos de amor, o como el pasaje del narcisismo al amor de objeto", resulta com- prensible que no sea "posible, ni deseable transitar de la simbiosis a la autonomía". En contraste con lo anterior, Masterson (1981), nos recuerda que la observación de niños contra- dice la noción de la perpetuación de los objetos/sí mismo, y menciona a Kernberg, para quien la personalidad narcisista se debe al desarrollo simultáneo de formas patológicas de amor a sí mismo y amor al objeto. Masterson visualiza la idealización del padre como substituto simbólico del vínculo simbiótico con la madre, no idéntico al espejeo de ella, por lo que, con otros autores considera imprescindible, en el análisis de las personalidades narcisis-tas, la elaboración del vínculo simbiótico.

Aunque Kohut acepta que sus resultados se apartan del ideal analítico, ya que el estado de bienestar psíquico logrado guarda "una incómoda semejanza con los efectos de la adhesión al dogma religioso" por el apego a una figura rectora idealizada, no nos dice si esta figura puede ser la del analista, el cual no debe rechazar, interpretar, ni prolongar artificialmente, la movilización terapéutica que se da espontáneamente de la imago parental idealizada o del self grandioso, sino recibirla con beneplácito.

Masterson señala, en cambio, que el costo de buscar espejeo narcisista es la pérdida de individuación o autoactivación; que la aceptación de la admiración en el desarrollo de la transferencia idealizadora, descuida la íntima relación de los conflictos entre el narcisismo y los objetos y los relacionados con la agresión, lo que puede, interferir involuntariamente, con el desarrollo completo de la transferencia negativa, impidiendo el dominio del impulso taliónico, (exigir venganza a través del placer de infligir a otros la herida que se ha experimentado), y por tanto, su descarga en autoafirmación, maestría y adaptación. Un self verdadero es una re- presentación del self que es completa, tanto buena como mala, con plena responsabilidad de sí mismo y de sus estados afectivos. Algunos pacientes se esfuerzan para manipular al terapeuta, de modo que resuene y gratifique sus fantasías, y los haga sentirse buenos, amados, especiales o les sirva como blanco para la externalización de su rabia por la frustración de es- tos deseos. Desde el punto de vista psicopa-tológico, este método es infalible, los hace sentirse amados o alivia su tensión por la frustración de sus deseos sin tener que aceptar la existencia de tales deseos.

Kohut afirma que "los especímenes sanos de analistas no ponen obstáculos para que el paciente los utilice como objeto/sí mismo". Green (1986) nos permite visualizar la incompletud de la formulación previa cuando consigna que: "una contratransferencia que no contraríe el desenvolvimiento del proceso analítico, es la que puede desempeñar, de manera sucesiva y simultánea, el papel del objeto total y del objeto parcial". Reconoce las dificultades contratrans- ferenciales que surgen en el tratamiento de pa-cientes con trastornos narcisistas, pero no

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coincide en su manejo: "ante las transferencias descritas por Kohut. el analista reacciona con la tentación de tomar al pie de la letra la transferencia megalomaniaca del analizando". Y Mas- terson opina que "la terapia que se concentra tan exclusivamente en reparar las heridas narci- sistas del paciente, puede dar como producto terminal un paciente cuyo defecto narcisista se repara y es capaz de regular autónomamente su autoestima y articular deseos en la realidad, pero cuyas relaciones objétales siguen en un nivel narcisista".

El autor reseñado tuvo el gran mérito de dar el golpe final a la incomprensión, por parte de muchos analistas, de los conceptos freudianos de frustración, abstinencia y neutralidad cuando estableció como base de la situación analítica la actitud responsiva empática del analista, ("introspección vicaria", o intento de una persona de vivenciar la vida interior de otra (incluyendo estados psíquicos no verbaliza-bles), en grado atenuado y manteniendo simultáneamente la postura de observador objetivo). Insistió, en temas técnicos fundamentales:

Neutralidad no es respuesta mínima. La rabia del paciente ante una atmósfera groseramente carenciante no es resistencial. La calidez humana del analista, no es un elemento accidental en la actividad esencial -hacer interpretaciones y construcciones-, sino la condición sine qua non del proceso analítico. El fracaso de la interpretación correcta formulada con chatura afectiva, excesiva procupación, culpabilización, enojo, rechazo encubierto, desinterés. La admisión, ante el paciente, de fallas en la comprensión empática del analista ; etc.

El innnegable estímulo teórico y técnico de Kohut al psicoanálisis, permitió la apertura tera- péutica de la psicología del yo hacia las patologías narcisistas que, a diferencia de los kleinianos, consideraba inanalizables. Algunos de sus seguidores, como Bacal, comienzan a re- conocer lagunas teóricas y errores técnicos. Por ejemplo: el descuido, en la psicología del self, de distorsiones (no sólo de carencias) de esta estructura, producidas por "la contaminación por objetos/sí mismo malos" y la utilidad del mantenimiento constante de la empatia del terapeuta para prohijar la "internalización transmutadora", cuando en ocasiones, la comprensión empática no es terapéutica ?

BIBLIOGRAFÍA

Isabel Díaz Portillo

BACAL, H. A. (1995): "The essence of Kohut work and the progress of Self Psychology." en:

Pychoanalytic dialogues. V(3): 353-366. Hi-llsdale. N. J.

GREEN, A. ( 1986): Narcisismo de vida, narcisismo de muerte. Bs. As. Amorrortu editores. KERNBERG, O, F. (1954): Trastornos graves de la personalidad. México. El Manual Moderno.

1987.

KOHUT, H. (1971): Análisis del self. Bs. As. Amorrortu Editores. 1977.

KOHUT, H. (1977) La restauración del si mismo. Bs. As. Ediciones Paidos. 1980. KOHUT, H.

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(1984): ¿Cómo cura el análisis? Bs. As. Editoria Paidós. 1986. MASTERSON, J. D. (1981): The narcissistic and borderline disorders. N. Y. Brunner/Mazel, publishers.