Capítulo 3

¿Ondas o partículas?

A partir de las ideas de Newton y de Huygens, en el Siglo XVII había dos teorías
en pugna sobre la naturaleza de la luz

- La teoría corpuscular, sostenida en su momento por Newton, cuyo
prestigio daba un gran peso a sus ideas

- La teoría ondulatoria era apoyada principalmente por Christian Huygens

Cada un de estas teorías tenia una manera diferente de explicar el fenómeno de
la refracción de la luz. Newton (1643-1727) había escrito un tratado completo de Óptica
en el que planteó que la luz estaba compuesta por una lluvia de corpúsculos, que se
propagan en línea recta y atraviesan los medios transparentes. Con este modelo
corpuscular explicó bastantes comportamientos de la radiación luminosa, prestando una
especial atención al estudio del color.
En la misma época Christiaan Huygens (1629-1695) formuló una teoría
ondulatoria de la luz en la que consideró a la luz como una onda mecánica semejante al
sonido y, por ello, longitudinal. Para Huygens, la luz (como el sonido) necesitaba un
medio para propagarse. Teniendo en cuenta que se propaga por todo el espacio, tuvo
que acudir al éter, entendido como un medio que inunda dicho espacio y se deforma al
paso de la onda luminosa.
En la refracción aire-vidrio y aire-agua, la luz se desvía acercándose a la
dirección normal, Para explicarla, Newton se vio forzado a proponer que las partículas
luminosas aumentan su velocidad cuando pasan de un ambiente poco denso (como el
aire) a otro más denso (como el vidrio o el agua). Lo justificó planteando una atracción
más fuerte de las partículas luminosas por el medio denso.
En 1848 se consiguió medir la velocidad de la luz en diferentes medios
materiales y se encontró que variaba de forma totalmente opuesta a como lo había
supuesto Newton. Debido a esto, casi todos los científicos aceptaron que la luz tenía una
naturaleza ondulatoria. Sin embargo todavía quedaban algunos puntos por explicar
como la propagación de la luz a través del vacío, ya que todas las ondas conocidas se
desplazaban usando un medio físico, y la luz viajaba incluso más rápido que en el aire o
el agua. Se suponía que este medio era el éter del que hablaba Huygens, pero nadie lo
conseguía encontrar.
Una de los aportes más importantes de Huygens fue el diseño de un
método geométrico para explicar la propagación de las ondas (principio de Huygens).
Se basa en considerar cada punto del medio alcanzado por la onda como un nuevo foco
emisor de las vibraciones o foco secundario. Cuando la energía del movimiento
ondulatorio alcanza un frente de ondas, cada uno de sus puntos se pone a vibrar
generando las ondas secundarias. La infinidad de estas ondas secundarias no se percibe
pero se observa su envolvente. Transcurrido un tiempo igual al periodo (tiempo que
tarda cada punto vibrante en hacer una oscilación completa), los movimientos
ondulatorios generados en los focos secundarios se han transmitido en el sentido de
propagación de la onda hasta una distancia igual a una longitud de onda (separación
entre dos puntos que vibran en concordancia de fase). En ese instante la línea tangente a
los frentes de onda secundarios representa el siguiente frente de ondas y así
sucesivamente.

El experimento de Young




Thomas Young (1773–1829)


En 1801 Thomas Young realizó un experimento de interferencia de luz visible
utilizando una doble rendija, con el objeto de establecer la naturaleza corpuscular u
ondulatoria de la luz. Hasta ese momento había dos teorías en pugna sobre la naturaleza
de la luz
Comprobó que aparece un diagrama de interferencias con la luz procedente de
una fuente lejana al difractarse en el paso por dos rendijas, resultado que contribuyó a la
teoría de la naturaleza ondulatoria de la luz.
Si la luz estuviera constituida por partículas, el experimento de Young se vería
así



Si la luz estuviera constituida por ondas el experimento de Young se vería así



Efectivamente se ve así


El propio Young la interpreto axial



El campo eléctrico de una onda que se propaga en la dirección x es
|
.
|

\
|
÷ = t
x
E E v
ì
t 2 sin
0

donde
ì
t 2
= k se denomina el número de onda y v es la frecuencia.
En el caso de la figura tenemos ondas originadas en las dos ranuras que parten con la
misma fase de cada un de ellas, pero como para llegar a la pantalla cada una recorre un
camino ligeramente diferente, llegan a cada punto de la pantalla con un diferencia de
fase.
Para determinar la contribución total a la intensidad de la onda podemos sumar los
aportes de cada ranura usando el principio de superposición que se aplica porque las
ecuaciones Maxwell son lineales.

Por tanto la contribución de cada onda a un determinado punto de la pantalla
será
( ) ( )
2 0 2 1 0 1
sin ; sin | e | e + = + = t E E t E E
El campo total producido será
( ) ( )
2 0 1 0 1 1
sin sin | e | e + + + = + = t E t E E E E
Usando ahora la identidad trignométrica
( ) ( )
|
.
|

\
|
+
|
.
|

\
|
÷ = + | o | o | o
2
1
sin
2
1
cos 2 sin sin
obtenemos
( ) ( )
|
.
|

\
|
+ + ÷ =
2 1 2 1 0 12
2
1
sin
2
1
cos 2 | | e | | t E E
Por otra parte la intensidad luminosa en un dado punto, si una sola ranura está abierta es
proporcional al cuadrado de la amplitud del campo eléctrico
2
0
E Con las dos ranuras
abiertas la amplitud de oscilación del campo es ( )
2 1 0
2
1
cos 2 | | ÷ E . Luego la intensidad
con dos ranuras abiertas será

( )
2 1
2 2
0
2
12 12
2
1
cos 4 | | ÷ = = E E I
Como la proporcionalidad entre intensidad luminosa y amplitud de campo debe ser la
misma tenemos
( )
2 1
2 2
0 12
2
1
cos 4 | | ÷ = I I

La diferencia de recorrido óptico ΔL coincide con la diferencia de camino geométrico si
n=1 (vacío).
) 1 ( sin
2 1
u a r r L = ÷ = A

como se ve en el dibujo. Al plantear (1) consideramos que L es mucho mayor que a, de
manera que los rayos r
1
y r
2
pueden considerarse paralelos entre sí.
La diferencia de fase será entonces:
) 2 ( sin
2
2 1
u
ì
t
| | a L k = A = ÷
Para determinar la intensidad de la luz que llega a un punto P cualquiera en la pantalla
debemos relacionar el ángulo θ con la coordenada y de ese punto. Del gráfico puede
obtenerse la relación:
) 3 ( tan
L
y
= u
Como θ es pequeño se cumple que sen θ es aproximadamente igual a tan θ, y entonces
podemos demostrar que:
) 4 ( sin tan
L
y
a
m
L
y
m
= ¬ = = =
ì
u u u

De aquí sigue que
) 5 ( 2
2
2 1
L
y a
L
y
a L k
ì
t
ì
t
| | = = A = ÷
Por tanto
( ) ) 6 ( cos 4
2
1
cos 4
2
2
0 2 1
2
2
0 12
|
.
|

\
|
= ÷ =
L
y a
I I I
ì
t | |

La distancia lineal sobre la pantalla entre los dos máximos de orden m y m+1, o sea
consecutivos será entonces
a
L
y
ì
= A La figura muestra la intesidad luminosa que se
observa.

-1.4 -1.2 -1.0 -0.8 -0.6 -0.4 -0.2 0.0 0.2 0.4 0.6 0.8 1.0 1.2 1.4
0.1
0.2
0.3
0.4
0.5
0.6
0.7
0.8
0.9
1.0
x
y


Variantes de esta experiencia son consideradas fundamentales para demostrar la
llamada dualidad onda corpúsculo, una característica de la mecánica cuántica. El
experimento también puede realizarse con electrones, protones o neutrones,
produciendo patrones de interferencia similares a los obtenidos cuando se realiza con
luz, mostrando, por tanto, el comportamiento dual onda-corpúsculo de la materia.

Para mayor desconcierto

Se han realizado experimentos de interferencia equivalentes al de Young con
electrones, obteniéndose resultados similares.
Lo más interesante es que actualmente en dichos experimentos es posible variar
la intensidad del haz incidente, hasta estar seguros de que no hay más de una partícula
por vez en el sistema, algo que en la época Young no era posible ni pensable.
El experimento se desarrolla con un microscopio electrónico que permite dos
caminos para los electrones



Se observa que el diagran de interferencia se va construyendo de a poco, es decir que no
se trata de interferencia de varios electrones entre si, sino que se trata de una condición
que afecta a cada electrón. Esto es lo que se obtiene:



Sobre los preconceptos que imperaban entre los fisicos al tiempo de interpretar el
comportamiento de las partículas atómicas dice Max Born en su libro Atomic Physics

El origen último de la dificultad radica en el hecho (o principio filosófico) de que nos
vemos obligados a usar las palabras del lenguaje común cuando queremos describir un
fenómeno, no por el análisis lógico o matemático, pero con una imagen atractiva para
la imaginación.
El lenguaje común ha crecido a partir de la experiencia cotidiana y nunca puede
superar estos límites. La física clásica se ha limitado a la utilización de conceptos de
este tipo, mediante el análisis de los movimientos visibles y ha desarrollado dos formas
de representarlos por procesos elementales:
- partículas que se mueven
- ondas


No hay otra manera de dar una descripción gráfica de los movimientos a
nuestro alrededor, y tenemos que aplicar estos conceptos incluso a los procesos
atómicos, donde la física clásica no es más válida.
Cada proceso puede ser interpretado en términos de corpúsculos o en términos
de ondas, pero por otro lado está más allá de nuestro poder producir la prueba de que
en realidad lo que estamos tratando son corpúsculos u ondas, porque no se puede,
simultáneamente, establecer todas las propiedades características de un corpúsculo o
de una onda, según sea el caso.
Por lo tanto, se puede decir que las descripciones de onda y corpúsculo sólo
deben ser consideradas como formas complementarias de ver un mismo proceso, un
proceso que sólo en determinados casos límite, admite la interpretación pictórica
completa.
Es sólo la limitada viabilidad de las mediciones lo que define los límites entre
los conceptos de partícula y de onda. La descripción corpuscular significa en el fondo,
que llevamos a cabo las mediciones con el objeto de obtener información exacta sobre
el impulso y la energía (por ejemplo, el efecto Compton), mientras que los experimentos
que aspiran a determinar el lugar y el tiempo siempre podemos imaginarlos en
términos de una representación de onda (por ejemplo, el paso de electrones a través de
láminas delgadas y la observación de la desviación de un haz).

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