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Precuela de Harry Potter

- Lado 01 -

La motocicleta tomaba velocidad y dobló en la esquina tan rápido


en la oscuridad que ambos oficiales de policía en la patrulla de
persecución gritaron “¡Guau!”. El sargento Fisher aplastó su pie
contra el freno, pensando que el muchacho que conducía de
seguro estaría bajo sus ruedas; sin embargo, la motocicleta hizo el
giro sin lanzar a ninguno de sus pasajeros, y con un guiño de su
parte posterior, de luz roja, desapareció por el lado angosto de la
calle.

¡Ya los tenemos! -gritó el oficial Anderson, emocionado- ¡Ese es un


callejón sin salida!

Apoyándose en el timón y apretando sus neumáticos, Fisher rayó


la pintura del costado del auto mientras lo forzaba a través de la
angosta calle en la persecución

.
Ahí en las luces estaba sentada su presa quieta por fin luego de
una carrera de un cuarto de hora. Los dos pasajeros estaban
atrapados entre una alta pared de ladrillos y la patrulla de policía,
que estaba ahora frente a ellos como un predador rugiente con
ojos luminosos.

Había tan poco espacio entre las puertas del auto y las paredes
del callejón que Fisher y Anderson tuvieron dificultades para salir
del vehículo. Les hería la dignidad tener que desplazarse cuales
cangrejos hacia los malandrines. Fisher arrastró su generosa
barriga a lo largo de la pared, arrancando botones de su camisa en
el camino y arrancando finalmente el espejo del costado del auto
con su retaguardia.

- ¡Bájense de la moto! -gritó a los sonrientes jóvenes, quienes


estaban sentados bañándose en la brillante luz azul, como si lo
disfrutaran.
Hicieron lo que les habían pedido. Una vez libre del espejo roto del
auto, Fisher los miró. Parecían ser adolescentes. El que había
estado conduciendo tenía el cabello largo y negro, y su insolente
buena apariencia le recordaba desagradablemente al vago
guitarrista, novio de su hija. El segundo también tenía el cabello
negro, aunque era corto y se paraba en todas direcciones. Usaba
lentes y sonreía abiertamente. Ambos vestían camisetas que
llevaban una gran ave dorada, sin duda el emblema de alguna
desafiante banda de rock sin afinación.
- ¡Sin Cascos! -gritó Fisher, señalando de una desprotegida cabeza
a la otra, - ¡Exceso de velocidad… y una gran cantidad!

De hecho, la velocidad registrada había sido mucho mayor de la


que Fisher habría estado dispuesto a aceptar que alguna
motocicleta podría alcanzar,- ¡No detenerse ante la policía!

- Lado 02 -

- Nos habríamos detenido a conversar, -dijo el chico de gafas- sólo


que estábamos tratando…

- ¡No te hagas el listo! ¡Ustedes dos estan a punto de estar en


problemas! -dijo Anderson con sorna- ¡Nombres!

- ¿Nombres? -repitió el conductor de cabello largo- Ehm, bueno,


veamos. Están Wilberforce… Bathshebba… Elvendork…

- ¡Y lo que es mejor de ese nombre es que puede usarlo para un


niño o una niña! -dijo el chico de gafas.

- ¡Oh! ¿NUESTROS nombres, quiso decir? -preguntó el primero,


mientras Anderson casi escupía de la rabia- ¡Debió haberlo dicho!
Este de aquí es James Potter, ¡y yo soy Sirius Black!

- Esto se va a poner seriamente negro para ustedes en un minuto,


pequeñajos insolentes de…

Pero ni James ni Sirius prestaban atención. De pronto estaban


alertas como sabuesos, mirando detrás de Fisher y Anderson,
hacia el techo de la patrulla de policía, hacia la oscura boca del
callejón. Entonces con idénticos movimientos fluídos llevaron sus
manos a los bolsillos traseros.

Por espacio de un latido de corazón ambos policías imaginaron


armas asomándose ante ellos, pero un momento después vieron
que los motociclistas no habían sacado más que…

- ¿Baquetas de batería? -dijo Anderson, casi riendo- Par de


bromistas, ustedes dos ¿no? Bien, los arrestamos bajo los cargos
de…

Pero Anderson nunca terminó de nombrar los cargos. James y


Sirius habían gritado algo incomprensible y varios haces de luz se
movieron.

Los policías se volvieron, y luego casi cayeron hacia atrás. Tres


hombres estaban volando -realmente volando- en escobas fuera
del callejón, y al mismo tiempo, el auto-patrulla se levantaba en
sus ruedas traseras.

A Fisher le temblaron las rodillas y cayó sentado; Anderson tropezó


con las piernas de Fisher y cayó sobre él con un fuerte ¡plum!
¡bang! ¡crash! Oyeron a los hombres en las escobas estrellarse
contra el auto levantado y caer, aparentemente sin sentirlo, al
suelo mientras pedacitos rotos de escobas cayeron al rededor de
ellos.

La motocicleta ya estaba encendida y rugiendo nuevamente. Con


la boca aún abierta, Fisher logró obtener fuerzas para volver a
mirar a los jóvenes.

- ¡Muchas gracias! -gritó Sirius sobre el ruido del motor- ¡Les


debemos una!

- ¡Si, un gusto conocerlos! -dijo James,- ¡Y no lo olviden:


¡Elvendork! ¡Es unisex!

Hubo un golpe que hizo temblar la tierra y Fisher y Anderson se


abrazaron atemorizados; su auto acababa de caer nuevamente al
suelo. Ahora fue el turno de la motocicleta de rugir. Ante los
incrédulos ojos de los policías, la moto se alzó a los cielos: James y
Sirius se alejaron hacia el cielo, la cola de luz brillando tras ellos
como un rubí desvaneciéndose.

De la Precuela en la que NO estoy trabajando… ¡pero que fue


divertida! J. K. Rowling 2008