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pe ee fe fe fe fed fed fed fed fed pede pel pele ele J. OROZ RETA * J.A. GALINDO RODRIGO Rai N Cane eee para el hombre de hoy I LA FILOSOFIA AGUSTINIANA EDICEPi === EL PENSAMIENTO DE SAN AGUSTIN PARA EL HOMBRE DE HOY Direcrores José Oroz Reta y José A. Galindo Rodrigo del Instituto de Agustinologia de la Orden de Agustinos Recoletos Tomo I. ‘La Firosoria AGUSTINIANA Tomo HI. TeoLocia Docmarica Tomo HII. ApLicaciones DE LA TEoLoGia DocMAtica CoraBorapores: Luigi Alici Pedro Langa Saturnino Alvarez Turienzo Migue! Paya José Anoz Gutiérrez. Vittorio Grossi Gerald Bonner Maria Grazia Mara Cormac Burke Francixo Moriones Teodoro Calvo Madrid John Oilfield Nello Cipriani José Onz Reta Pio de Luis Juan Pegueroles Russell De Simone AntonPiereti Frangois Decret Robert Dodaro Hubertus R. Drobner José A. Galindo Rodrigo Elena Giannarelli Luis Ry Altuna EnriqueRivera de Ventosa Antoni Sénchez Carazo Paolo Ssiscalco OrlancsTodisco Queda prohibida, sin la autorizacién eserita del titular de Copyright, 1a reproduccisn total o parcial de esta obra por cualquier medio 0 procediniento, bajo las sanciones establecidas en las leyes. ‘Veuuto de fa obra: EL, PENSAMIENTO DE SAN AGUSTIN PARA EL HOMBRE DE HOY Dinicin: José Oroz Reta y José A. Galindo Rodrigo Tomo I: La FiLosoria AGUSTINIANA AUTORES: José Oroz « Luigi Alici + John Oldfield + Juan Peguerotes « AntoniaPieretti » José A.Gulindo + Orlando Todisco + Luis Rey + Saturnino Alvarez « Francisco Morions Diseno de cubjerta: Antonio Diaz Tortajada Fotocomposicién: EDICEP. © by EDICEP C.B. ‘Tino. (34) 96 395 20 45 - 96 395 72 93 a (34) 96 395 22 97 Almirante Cadarso, 11 ~ 46005 VALENCIA (Espaiia) PRINTED IN SPAIN 1S.BN. 84-7050-503-3 Obra completa 1S.B.N. 84-7050-504-1 Tomo I Depésito Legal: V-1571-1998 IMP'RIME: GUADA Litografia SL. ~ VALENCIA José Oroz Reta + Luigi Alici + John Oldfield Juan Pegueroles + Antonio Pieretti + José A. Galindo Rodrigo Orlando Todisco + Luis Rey Altuna Saturnino Alvarez Turienzo + Francisco Moriones I LA FILOSOFIA AGUSTINIANA EDICEP eS In memoriam José Oroz Reta Kallecido el 30 de octubre de 1996. La muerte del padre José Oroz Reta, uno de los padres de la obra EL PENSAMIENTO DE SAN AGUSTIN PARA lL, HOMBRE DE HOY, nos ha dejado un poco huérfanos a todos. Desde la primeras paginas de esta su obra le rendimos sentido homenaje y carifioso recuerdo al escritor, profesor, director derevistas de alto nivel, editor y conferenciante. Eminente cultivador de la cultura clasica, donde enmarcé el estudio de san Agustin, este agustino recoleto nos ha dejado sobre todo un ejemplo de dediacion y trabajo. Una de las caracteristicas mas Iamativas de su persomlidad fue la de ser amigo de todos los agustindlogos del mundo, amo se puso de manifiesto no hace mucho tiempo con motivo de lajubilacién de su catedra de lenguas clasicas en la Universidad deSalamanca. El Instituto de Agustinologia de la Orden de Agustines Recoletos y la editorial EDICEP confian en llevar a buen término eta obra en tres volimenes, quizé la ms importante de todas las qu el padre Oroz emprendiera en su vida, precisamente con la colabracion de gran parte de sus amigos agustinélogos. Sin duda eso enun deseo suyo que no le podemos negar. Que desde la otra vida, cel apoyo de la intercesion de san Agustin, nos ayude para que asi sea José Arinio Galindo Rodrigo Abreviaturas ... Presentaci6n de la obra .......... Introduccién a la vida de san Agustin Posidio: Vida de san Agustin .. Prdlogo 18. ee ely rae i. . Abandona todo para servir a Dios Ce MPNAARYN? . Progreso de la Iglesia catdlica . 12. 13. 14, 15. 16. 17. 8 INDICE GENERAL DE MATERIAS INTRODUCCION GENERAL José Oroz RETA Nacimiento, conversién y bautsmo de Agustin. Retiro de san Agustin Agustin es ordenado sacerdote . ' Funda un monasterio. Autorizado a predicar al pueblo .. Disputa de Agustin con Fortunato ..... Libros de Agustin contra los enemigos de la fe Agustin es nombrado obispo .. Lucha contra los donatistas El furor de los circunceliones Un error permite evitar las asechanzas .. Apostolado en favor de la paz Victoria sobre Emérito, donatista .. 2 Una digresién del predicador convierte a un comerciant... Torpezas de los maniqueos Derrota de Pascencio en una controversia Debates con los pelagianos ‘Administrador de la justicia Intercede ante los jueces por los reos .. Con qué énimos asistfa alos concilios Vestuario y mesa de Agustin INDICE GENERAL DE MATERIAS 23, Administraci6n de los bienes eclesidsticos 24, Vida privada .... 25. 26, Del trato con las mujeres 27. Visita a los enfermos 28. Inrupci6n de los barbaros ...... 29. Ultima enfermedad de Agustin 30. Consejo a los obispos ante la invasién .. 31. Muerte y sepultura de san Agustin El libro 8° de las Confessiones .. Contfesién de las misericordias divinas Conversi6n de Victorino .... Disciplina doméstica . Arriba, ti que duermes! Visita de Ponticiano Reaccidn de Agustin La crisis del jardin La batalla decisiva «Toma y lee» El libro 9° de las Confessiones Confessiones 9, 10, 23-26 Enfermedad de Ménica Lagrimas de Agustin Oracién por el alma de Ménica La biisqueda dela verdad . Bibliografia INTRODUCCION A LA FILOSOF{A DESAN AGUSTIN Luier ALIci El camino de la vida . Las preguntas .. Larespuesta Eltestimonio La tarea de la investigacion ‘Nuevos puntos de referencia 37 37 83s Ags 67 67 68 70 2 14, ae 76 oe 81 85 87 88 93 101 105, 105 iil 114 121 121 |. El camino dela refle: |. El manifiesto del mundo interior: Las anid - IV. La interioridad teolégica ... INDICE GENERAL DE MATERIAS Ratio et auctoritas: investigaci6n y fe ... Un nuevo modelo filoséfico Las fuentes ... EI método .. El estilo .....esssssson Creacién y participacién . Interioridad, intencionalidad, temporalidad El primado del amor .. El encuentro con los contempordneos Lineas de interpretacisn ... Motivos de actualidad ..... Reflexidn sobre la experiencia vivida . Relaci6n entre creatura y creador . El tiempo y la eternidad Con Agustin més alld de Agustin Reinterpretacién del pensamiento agustiniano .. El pensamiento contempordneo en diélogo con Agustin Bibliogratia .. LA INTERIORIDAD: TALANTE Y ACTITUD DE SAN AGUSTIN Joun OLDFIELD Introduccién .. El hombre interior de la filosofia El mundo interior, lugar de la verdad . El mundo interior y ta felicidad La interioridad metafisica La fusion de la interioridad flosdfica con Ia interioridad criti. Hombre interior y hombre exterior .... Caracteristicas del hombre interior y naturaleza de la interioridad . Relacién con Dios desde el hombre interior ...... El amor, clave de la relaci6n entre Dios y el ie desde su inte 197 199 200 202 204 207 207 209 211 211 213 215 TEXTOS DE SAN AGUSTI L ML. Iv. INDICE GENERAL DE MATERIAS Desde la visi6n triédica del hombre a su interioridad metafisica y alaciencia teolégica de la Trinidad La espiritualidad de la interioridad La interioridad en la predicacién neotestamentaria La interioridad en los Comentarios a los Salmos Conclusi6n . Bibliografia ... METAFISICA DE SAN AGUSTIN JUAN PEGUEROLES La participacién, presupuesto y fandamento de la metafisica agustiniana ... El ser por esencia y los seres por participacién Enarratio in psalmum 134, 3-4... De Trinitate 8,3, 4-5 . In Toannis evangelium 39,8 .. De Trinitate 5, 10,11 . El ser verdadero . Los tres niveles de la participacién La participacién para ser La participacién para ser mejor . La participacién para ser Dios Elser que es primero y el primero més all del ser Dos series de textos ... De diversis quaestionibus 83, 23 In Ioannis evangelium 39, 7-8 De Trinitate 7, 1-2y 7,12... Dos filosoffas: San Agustin frente a Plotino Participaci6n por composicién y participacién por semejanza La metafisica de los seres creados . La forma y la materia La forma La materia La creacién y la formacién . 215 222 a 227 229 231 233 263 263 263 264 265 265 266 267 267 268 269 271 271 east 271 277 278 INDICE GENERAL DE MATERIAS ee La forma y la materia, son principios de todo ser creado? 219 La formacién de los seres espirituales .. 280 Formacién natural y formacién personal 280 Formacién de los seres espirituales: 281 Primera formacién 281 Segunda formacién 282 Salvaci6n de Jos seres por el Ser 283 La mediaci6n de la Semejanza 283 Salvaci6n de la alteridad 285 Salvacién del tiempo .... 286 El neoplatonismo agustiniano ..... 287 V. El tiempo y la eternidad 291 Laeternidad ... 291 Eltiempo ....... 292 La condicién ontolégica del tiempo 292 La naturaleza psicolégica del tiempo 293 La «distensidn» de la conciencia (distentio) 293 La «intencidn» de la conciencia (intentio) 296 El tiempo para la etemnidad 298 Nota final sobre la eternidad .. 300 Bibliografia ... 302 TEXTOS DE SAN AGUSTIN ..... 305 DOCTRINA ANTROPOLOGICA AGUSTINIANA ANTONIO PIERETTI I. Elhombre como misterio IL. Psicologia humana ... La inguictud ... Voluntad y libertad Elamor, «peso» del alma .. El tiempo como «distentio animi> Laconciencia de ser .. Memoria de sf Ill. Metafisica del ser humano Elhombre como «esse ad», como ser religado ..... 331 12 INDICE GENERAL DE MATERIAS El hombre, imagen de Dios El compuesto humano . El alma Espiritualidad e inmortalidad del alma TV. La vida como «navegacién hacia la patria» Bibliografia TEXTOS DE SAN AGUSTIN TEORIA DEL CONOCIMIENTO José A. GALINDO RopRIGO I. Certeza de la verdad .. Postura de san Agustin frente al escepticismo Discusisn con el escepticismo de fos académicos La certeza de la autoconciencia o doctrina de la verdad intrior La autoconciencia agustiniana .. 1 autoconciencia agustiniana frente al «cogito» cartsian A. Coincidencias y semejanzas 1. Diferencias Conelusién .... I. _ Las vias conducentes a la verdad: la sensacién y la intéeccic La sensaci6n ...... Ideas fundamentales o presupuestos filosficos El proceso de la sensacién Los objetos y los sentidos Sentidos y sentido interior . Elcerebro La imaginacién La imteleccin nn Razonar y entender ..... La elaboracién del conocimiento La renovacién del conocimiento: conocimientos segundos o derivados (De Trin. 15,21, 9) Los conocimientos nuevos o primitivos. Teoréa de la iluriucién Es viable la teoria gnoseolégica agustiniana? Agustin frente al ontologismo 358 361 367 371 cE) 376 377 410 410 413 414 415 AIS. 420 420 INDICE GENERAL DE MATERIAS 13 El ejemplo del anillo y la cera 445 Bibliografia 447 'TEXTOS DE SAN AGUSTIN 449 PALABRA Y VERDAD: LA FILOSOFIA DEL LENGUAJE ORLANDO Topisco Introduccién 473 I. Lalégica del signo 475 Il. _ Del signo naturat al signo convencional 477 IIL. La palabra, modelo semistico primario 480 IV. Cardcter implicante de la palabra .. 482 V. Lapalabra oral y el nombre .. 485 VI. Los nombres y los contactos entre el yo y el mundo exterior . 488, VII. La palabra externa y su funcién conmemorativa .. 490 VILL La palabra interior .. 495 Conclusion .. 499 Bibliografia .... 504 TEXTOS DE SAN AGUSTIN 505 LA INTELIGENCIA HUMANA ANTE DIOS José A. GALINDO RopRIGo I. ZEsposible el conocimiento de Dios por la raz6n? .. 523 Laexistencia de Dios 524 Indudable capacidad de Ja raz6n para conocer a Dios 524 Dificultades ....... 524 El ejemplo de los platénicos 525 El conocimiento de «lo que es» Dios: su esencia 526 La transcendencia divina .. 526 Dificultades para conocer a Dios 526 Las condiciones necesarias para conocer a Dios 528 Il. Preconocimiento de Dios 530 Itinerario del preconocimiento de Dios (memoria Dei) enel libro 14° del De Trinitate .. 531 El recuerdo de Dios, siempre presente en el alma 331 14 INDICE GENERAL DE MATERIAS III. Nocién agustiniana de Dios .. 534 ElSer .. . 534 Concepto general 534 Su significado preciso 536 El Inmutable 538 ELBien . 539 La Verdad 541 IV. Pruebas de la existencia de Dios 543 Prueba por la verdad o desde las verdades eternas 544 Qué son las verdades eternas ... 544 Laexistencia de Dios en el «De libero arbitrio» ... 545 Discusién acerca de la validez de esta prueba 546 Otras pruebas de la existencia de Dios ... 550 Pruebas cosmolégicas 550 Pruebas metafisicas .. Se Los grados de perfeccidn ... 551 Desde la metafisica del hombre 553 Materiales para otras pruebas . 554 Prueba por el movimiento 555 Argumento deontolégico .. 556 Argumento eudemonolégico 556 V. _ Las perfecciones de Dios 557 Doctrina general sobre las perfecciones de Dios 557 Las perfecciones de Dios se identifican con su esencia 557 Las perfecciones de la esencia divina ... 559 La infinitud de Dios — La simplicidad .. 559 Laetemnidad 561 La omnipresencia o inmanencia de Dios 562 Las perfecciones de la acci6n divina 565 Conocimiento infinito .. 565 El modo ... 565 So 566 El objeto del conocimiento de Dios 566 Voluntad omnipotente ..... 568 Naturaleza .. 568 INDICE GENERAL DE MATERIAS 15 Derivaciones 569 Caracteristicas - 569 Los «limites» de la omnipotencia de Dios 570 La voluntad divina y el mal moral Bie Conclusién Dios providente Providencia divina para con todo lo creado .. 573 Providencia de Dios para con la humanidad 574 Objeciones a la providencia de Dios. Soluciones . 575 La belleza, una perfeccién de la esencia y de la accién divinas 576 La belleza de Dios en si mismo. 576 Dios, autor o fuente de toda belleza . 317 El poderoso atractivo de la belleza de Dios .. 578 Las perfecciones morales de Dios 578 Observaciones finales . Bibliografia ..... TEXTOS DE SAN AGUSTIN .. 583 LA ESTETICA DE SAN AGUSTIN Luis Rey ALTUNA L _ Interrogante sobre lo bello esencial ... 619 IL. Concepto dinémico del orden como principio regulador 623 IIL. Perspectiva arménica de la naturaleza . 632 IV. Reflexiones en torno al fendmeno artistico 639 V. _Labelleza trascendente .. 644 Bibliografia .... 7 651 TEXTOS DE SAN AGUSTIN .......... 653 SAN AGUSTIN: LA MORAL Y LA POLITICA SarurNINO ALVAREZ TURIENZO I. Exodo de significado religioso-moral .. 675 Il. Sabiduria y felicidad en las sociedades 677 Ill. Los pueblos y repiblicas paganos juzgados por la verdadera sabidurfa 681 Noci6n de pueblo y de repiiblica segtin Cicerén 681 16 INDICE GENERAL DE MATERIAS Nocién de pueblo segtin san Agustin. Condiciones morales de las distintas sociedades : 685 IV. Insuficiencia de las reptiblicas para la felicidad: su papel en la historia humana 688 V. Virtudes verdaderas y viciadas 692 Anilisis critico de 1a sociedad pagana 692 ABREVIATURAS Superaci6n del paganismo por el cristianismo 695 VL i paz y la vida _ 698 Act. c. Fort. Acta contra Fortunatum manichaeum VII. Mirada retrospectiva . ul (Actas del debate contra el maniqueo Fortunato), Bibliografia 703 hac i - spistulae ad galatas expositio. (Exposicién de la Carta alos Gélatas), ‘TEXTOS DE SAN AGUSTIN 705 Ad Oros. ‘Ad Orosium contra priscilianistas. (A Orosio contra los priscilianistas) : Ad Rom. Expositio quarumdam propositionum ex epistula Apostoli ad romanos DE LA FILOSOFIA A LA TEOLOGIA, BUSCANDO A DIOS (Exposicién de algunos textos de la Carta a los Romanos). FRANCISCO MORIONES AdRom. inch, —Epistulae ad romanos inchoata expositio aoe Exposicién incoada de la Carta alos Romanos) I. Ascensién a Dios. " = Adnot.in Tob Adorationes in lob. (Anotaciones a libro de Jo) Filosofia-teologfa de san Agustin .. = Brev. coll. Breviculus collationis cum donatistis. (Resumen del debate con los donatstas). Etapas de la ascensién 731 C. acad. Contra academicos. (Contra los académicos), Tono ascético .. co C. Adim. Contra Adimantum Manichaei discipulum IL. Teorfa de la iluminacién .. 736 (Réplica a Adimanto, discfpulo de Manés). Anivel de la razén 736 C. adv. leg. Contra adversarium legis et prophetarum El hecho de la iluminacién .. 738 (Réplica al adversario dela ley y los profeta). Fuentes de la teorfa : TAL C. Crese Contra Cresconium grammaticum. (Réplica al gramstico Cresconio). Platén y Plotino AL C.ep. fund. Contra epistulam Manichaei quam vocant fundamenti LaEscritura 742 (Réplica ala carta de Manés, llamada «del Fundamento»).. Cristo, maestro interior oo. 743 C.ep. Parm. Contra epistulam Parmeniani. (Réplica a la carta de Parmeniano). IIL. La Revelacién divina 747 C. ep. pelag. Contra duas epistles pelagianorum, (Replica a las dos cartas de los pelagianos), De la sabiduria metafisica a la revelada 747 C. Faustum Contra Faustum manichaewm. (Réplica a Fausto, maniqueo). . A Conf. Confessiones. (Confesiones). Profundidad del consejo de Dios .. 749 C. Gaud. Contra Gauclentium donatistarum episcopum Razin y fe a {(Réplica a Gaudencio, obispo donatista), en 734 C.lul Contra Futian. (Réplica a Juliano). Elacto de fe .. 754 C.lul.o. imp. Contra lulianum opus imperfectum. (Réplica a Juliano, obra inacabada), De laciencia ala sabiduria .. eS Clit. Petil, Contra titeras Petiliani. (Réplicaa las cartas de Petiliano) Caricter mistico de la teologia 756 C. Max. Contra Maximinum arianum. (Réplica a Maximino, artiano). ‘Nuestros pasos son nuestros afectos 757 C. mend. Contra mendacium ad Consentium. (Contra la mentira, a Consencio). Bibliografia .. .. 760 C. See. Contra Secundinum manichaeum. (Réplica a Secundino, maniqueo). ‘TEXTOS DE SAN AGUSTIN 761 C. ser. ar, Contra sermonem arianorum, (Réplica al sermén de los arrianos). 18 Coll. cum Max. Deact. c. Fel. Deagone De an. orig. Deb. vid. Deb. vita Debap. De bono con. Dec. evang. De cat, nud. Deciv. Dei De con. adult. De cont. Decor. et gr De cura mort. De dial. Ded. anim. Deed. persev. De disc. christ. De div. daem, De div. quaest. De doc. christ. Def. etoper. Def. et symb. Def. rerum De g. cum Emer. Deg. Pel. Deg. ad it. De g. ad lit. imp. De g.c. man. De gr. Chr. De gr et lib. arb, De haer. De imm. an. De lib. arb. De mag. ABREVIATURAS, Collatio cum Maximino arianorum episcopo (Debate con Maximino, obispo arriano).. De actis cum Felice manichaeo (Actas del debate con el maniqueo Félix). De agone christiano (El combate cristiano). De anima et eius origine (Naturaleza y origen del alma). De bono viduitatis (La bondad de la viudez), De beata vita (La vida feliz). De baptismo contra donatistas (Tratado sobre el bautismo contra los donatistas), De bono coniugali (La bondad del matrimonio). De consensu evangelistarum (Concordancia de os evanglistas). De catechizandis rudibus (La catequesis de los principiases). De civitate Dei (La ciudad de Dios). De coniugibus adulterinis (Las uniones adulterinas). De continentia (La continencia) De correptione et gratia (La correcci6n y la gracia) De cura pro mortuis gerenda (La piedad para con los difstos).. De dialectica (La dialéctica). De duabus animabus contra manichaeos (Las dos almes.contra los maniqueas). De dono perseverantiae (El don de la perseverancia). De diseiplina christiana (Sermén sobre ta disciplina crisina), De divinatione daemonum (La adivinacién diabstica). De diversis quaestionibus 83 (Ochenta y res cuestionestiversas). De doctrina christiana (La docttina cristiana) De fide et operibus (La fe y las obras). De fide et symbolo (La fe y € sfmbolo de los apéstoles) De fide rerum quae non videntur (La fe en lo que no vers). De gestis cum Emerito donatista (Actas del debate con #lonatista Emérito), De gestis Pelagii (Las actas del proceso a Pelagio). De genesi ad litteram (Comentasio literal al Génesis). De genesi ad litteram liber imperfectus (Comentario litera al Génesis, incompleto). De genesi contra manichaeos (Comentario al Génesis en réplica a los maniqueos), De gratia Christi (La gracia de Cristo). De gratia et libero arbitrio (La gracia y el libre albedric De haeresibus ad Quodvulideus (Las herejias, dedicadc:Quodvuldeo). De immortalite animae (La inmortalidad del alma). De libero arbitrio (Bl libre albedrio). De magistro (El maestro. ABREVIATURAS De mend. De mor. eccl. cat. De mus. De nat. boni De nat. et gr. De nupt. et conc. De octo quaest. De octo Vet. T. De op. mon. De ord. De pat, De pec. mer. De perf. iust. De praed. sanct. De pulehro De quaest. Simpl De quant. an. Des. Dom. Des. virg. De sp. et lit. Desymb. De Trin. Deu. exe. De un. bapt. De un. Eccl. Deut. cred. Deut. ieiun. Dev. rel En. in ps. Enchir. Ep. 102 Ep. 140 19 De mendacio (La mentira. De moribus ecclesiae catholicae et de moribus manichaeorum (Las costumbres de a Iglesia cat6lica y las de los maniqueos). De musica (La mésica). De natura boni (Naturaleza del bien). De natura et gratia (La naturaleza y la gracia). De nuptiis et concupiscentia (EI matrimonio y la concupiscencia). De octo Dulcitii quaestionibus (Respuesta a ocho preguntas de Dulgcio). De octo quaestionibus ex Vetere Testamento (Ocho pasajes de! Antiguo Testamento) De opere monachorum (Bl trabajo de los monjes). De ordine (El orden), De patientia (La paciencia), De peccatorum meritis et remissione (Los méritos y el perdén de ls pecados). De perfectione iustitiae hominis (La perfeccién de la justicia del honbe). De praedestinatione sanctorum (La prestinacién de los santos). De pulchro et apto (Lo hermoso y lo conveniente). De diversis quaestionibus ad Simplicianum (Cuestiones diversas a Simpliciano). De quantitate animae (La dimensiGn del alma), De sermone Domini in monte (El sermén de la montaiia). De sancta virginitate (La santa virginidad), De spiritw et littera (El espiritu y la letra). De symbolo ad catechumenos (Serm6n a los catecimenos sobre el simbolo de tos apéstoles). De Trinitate (La Trinidad) De urbis excidio (La devastacién de Roma). De unico baptismo (El snico bautismo). De unitate Ecclesiae (La unidad de la Iglesia) De utilitae credendi (La utilidad de la fe). De wilitate ieiunii (La utilidad de! ayuno). De vera religione (La verdadera eligién). Enarrationes in psalmos (Comentarios alos salmos). Enchiridion sive de fide, spe et caritate ad Laurentium (Manval de ta fe, dela esperanza y de la caridad, a Lorenzo), Quaestiones contra paganos ad Deogratias (Cuestiones contra los paganos, a Deogracias). De gratia Novi Testamenti ad Honoratum (Libro sobre la gracia del Nuevo Testamento, a Honorato), 20 ABREVIATURAS Ep. 147 De videndo Deo ad Paulinam (Libro sobre la visi6n de Dios, a Paulina), Ep. 166 De origine animae hominis ad Hieronymum (Libro sobre el origen del alma del hombre, aJer6nimo). Ep. 167 De sententia lacobi ad Hieronymum (Libro sobre una frase del apéstol Santiago, a Jerénimo). Ep. 185 De correptione donatistarwn ad Bonifacium (Libro sobre la correccin de los donatistas, a Bonifacio). Ep. 187 De praesentia Dei ad Dardanum (Libro sobre la presencia de Dios, a Dérdano), Ep. vel Epp Epistula (Carta) vel Epp. = Epistulae (Cartas). InIo. ep. In epistulam ad parthos lohannis tractatus (Tratado sobre la primera Carta de san Juan. InIo. ev. In Iohannis evangelium tractatus (Tratados sobre el Evangelio de san Juan). Indic. Indiculus Possidii (Catélogo de las obras de san Agustin, escrito por san Posidio). Loc. inHept. __Locutiones in Heptateuchum (Expresiones del Heptatcuco). Post col. Post collationem contra donatistas (Mensaje los donatistas después del debate) Ps. c. Don. Psalmus contra partem Donati (Salmo contra la secta de Donato). Quaest. in Hept. Quaestiones in Heptateuchum (Cuestiones sobre el Heptateuco). Quaest.in Mt. Quaestiones septendecimin evangelium secundum Mathaeum (Diecisiete cuestiones del Evangelio de san Mateo). Reg. Regula ad servos Dei (Regia a tos siervos de Dios). Retr. Retractationes (Retractaciones). S. Caes. eccl. S. Caillau - Denis . Frangip. Guelf Liver. Mai Morin PRANAB ¥ . Wilm. Sol. Spec. Ss. Tract. adv. iud, Vita Sermo ad Caesariensis ecclesiae plebem (Sermon a los fieles dela Iglesia de Cesarea) Sermones ab A.B. Caitlau et B. Saint-Yes edit {Sermones editados por A.B. Caillau y B. Suint-Yves). Sermones a M. Denis editi(Sermones editades por M. Denis). Sermones a Frangipane editi (Sermones editatos por Frangipane). Sermones ex collectione Guelferbytana (Sermones de ta coleccién Grelferbytana), Sermones a Liverani editi(Sermones editades por Liverani). Sermones ab A. Mai editi(Sermones editadospor A. Mai). Sermones a G. Morin editi Sermones editadis por G. Morin). Sermo (Sermén), Sermones ab A, Wilmart eliti (Sermones edits por A. Wilmart). Soliloquia (Soliloquies). Speculum de scriptura sacra Espejo de la Segrada Escritua). Sermones (Sermones). Tractatus adversus iudaees (Tratado contra lisjudios). Vita Augustin’ a Possidio scripta (Vida de saa Agustin escrta por Posiio) INTRODUCCION GENERAL José Oroz Reta PRESENTACION DE LA OBRA Elprimer bidgrafo de san Agustin, amigo suyoy colega end episcopado, Posidio de Calama, en el tiltimo capitulo de la Vita Augustini tice especial interés en mostrarnos la importancia que para el obispo de Hipona teria la biblioteca. «Mi- rando alas generaciones venideras, mandaba que se conservera siempre con el ma- yor esmero la biblioteca de la Iglesia y los cédices antiguos» .Y un poco mas ade- lante anade: «Dej6a la Iglesia... su biblioteca provista de sus liros y tratados de los santos. En sus obras se refleja cud fue la grandeza extraordisaria de este hombre dado por Dios a la Iglesia, y en ellas los fieles lo encuentran sienpre vivo, Seguin esto puede aplicarse a él lo que expresé en forma poética un poetapagano, dando a sus familiares la orden de erigirle, después de muerto, un timuloen la via publica: Viandante, ;deseas saber si cl poeta vive despuéde muerto? Lo que ests leyendo, yo lo hablo: tu voz es lamfa» 2, Toda la vida de Agustin estuvo dedicada al estudio, a lepredicacién y expo- sicién de la palabra de Dios. Y un lugar de su preferencia fe siempre la biblio- teca, que reclamaba todos los cuidados y preocupacién del tispo. Junto a los li- bros de los autores antiguos que Agustin habia estudiado en escuela y explicado mds tarde en Cartago, Roma y Mildn, estaban sus propias obs en niimero de no- venta y tres, con doscientos treinta y dos libros, unos buenospaquetes de sus car- tas y tal vez unas abundantes antologias de sus sermones we sus admiradores habian tenido cuidado en recoger gracias a los estendgrafos siempre asistian a la predicacién de Agustin ®, Como suele ocurrir en casos semejantes, una obra tan exturdinaria debta ser revisada en alguna de sus partes. Los afios transcurridos dest los primeros escri- tos hasta los tiltimos -son casi 45 arios los que han pasado desi:los lamados «Did- logos de Casiciaco habtan hecho cambiar la opinion del aw 0 habtan modifi- 1. Vita31 2. Ibid. 3. ALTANER, B.: «Die Bibliothek des heiligen Augustinus», en Theobiithe Revue 1948, 73-78, Retr. 2, 13,40, 24 INTRODUCCION GENERAL cado el enfoque de muchas cuestiones que fueron surgiendo segiin aparecian los pro- blemas que el obispo de Hipona se veta obligado a resolver, Agustin era consciente de que habia que revisar algunos de sus manuseritos. No podia por menos de dar un repaso general a todas sus obras. Y en esta tarea pas6 los tiltimos aftos de su vida. Fruto de esta relectura son las Retractationes, que nos ofrecen un catdlogo de los titulos de sus obras dispuestas por orden cronolégico: nos indica la ocasién de la obra y nos ofrece una pequeria noticia sobre el contenido de la misma. Las Retractationes contienen unos comentarios de su autor que intenta, en ocasiones, explicarse a si mismo. Las Retractationes se refieren a sus obras prin- cipales, sin que el autor haya tenido tiempo para revisar sus sermones ni sus car- tas. Quizds, de haber dispuesto del tiempo oportuno, Agustin nos habria informa- do de muchos detalles que nos siguen siendo desconocidos, coreretamente lo que se refiere a la cronologia de sus sermones que sélo conocemos ajroximadamente 4. Agustin queria dejar a las generaciones venideras una cbra revisada por él mismo para evitar los peligros de una falsa interpretacion de wt pensamiento. Es- taba seguro de que los lectores de sus obras desearian conocer exactamente el ca- mino que su autor habia emprendido hasta llegar a la posesicsde la verdad. Qui- zdés eso mismo hizo que la revision de las obras apareciera pororden cronologico. Agustin queria que el lector ordinario, el de todos los dias, se vera ayudado para adentrarse con provecho en el bosque inmenso de sus obras, y we pudiera leer sus escritos con los ojos del «Agustin actual» 6. Como ha puesto de relieve Peter Brown 8, «Agustin no era sn hombre replega- do sobre st mismo, sobre su pasado. El conservaba siempre sunjos fijos en el pre- sente. Por ejemplo, sus contempordneos parecian haber perditv conciencia de los problemas a que se habia enfrentado Agustin en la defensa delibre albedrio con- tra los maniqueos. Esta generacién extraordinaria de compairos de camino del maniqueismo que habia florecido entre los intelectuales afrisos se habia aca- bado. Pero ahora era Pelagio, y no Manes, el que podia intessar a los hombres de los aitos 430». Los colegas de Agustin participaban plenamente de sus serimientos acerca de las necesidades del momento, ya que habtan sido ellos los quevhabian animado aescribir lo mas pronto posible la parte de sus Retractationeswe ha legado has- ta nosotros, es decir, el catdlogo de los libros propiamente dichos,m exclusion de las 4, HARNACK, A. Die Retractationen Augustins» en Siteungsberichte Press Akad. cler Wiss. 1905, 1096-1131; BURNABY, J: The Retractations of saint Augustine: Self-crticism or -sogia?>, en Augustinus Magister, Paris 1954, 85-92, Sobre la cronologia ha de verse siempre el aniculo de KINZELMANN, A.: «Die ‘Chronologie der Sermones des HI, Augustinus», en Miscellanea Agostiniana, Rori030, vol. 2, 417-520. 5. BROWN, P: Le vie de saint Augustin, Parfs 1971, 516; aunque existe tahién una traduccién es- pafiola, tenemos a mano la traduccién francesa de Jeanne-Henri Mazrou, 6. Ibid. 516-517. PRESENTACION DE LA OBRA 25> cartas y los sermones. San Agustin deseaba ofrecer a la Iglesia catélica de todos los tiempos lo que habia de necesitar en el transcurso de los siglos venideros: «un oasis de certidumbre absoluta en medio de un mundo perturbado». ¥ para eso alli estaba Ia biblioteca de un hombre cuya vida podéa ser considerada como «ina pro- gresién regular hacia la norma eclesidstica de la ortodoxia catolica»7. Al decir del ‘mismo Posidio, «son tantos sus escritos citados y publicados, tantos los sermones pre- dicados en la iglesia y luego corregidos, ya en medio de sus polémicas contra los he- rejes ya en sus explicaciones de los libros canénicos para edificacién de los fieles, que dificilmente un hombre estudioso lograréa leerlos y conocerlos todos» *. La constatacién de esta realidad ha hecho que Evicer haya pensado publicar una obra muy curiosa. Ha pretendido ofrecer al lector de nuestros dias un elen- co de los problemas fundamentales expuestos por san Agustin. Ha querido aho- rrar al hombre de nuestros dias el trabajo arduo de adentrarse en el bosque in- menso de los escritos agustinianos. Un grupo de especialistas ha trabajado para &Ly le ofrece la exposicién objetiva del pensamiento de san Agustin, desde la con- cepeién subjetiva de cada uno, pero siempre con el texto agustiniano como base y fundamento de la exposicion. Al mismo tiempo se ha querido recoger lo mejor de san Agustin, en cada caso, para que el lector pueda gustar directamente las frases caractertsticas del obispo de Hipona. ‘San Agustin ha estado siempre presente en la Iglesia catélica, y sus obras, pese alos quince siglos que nos separan de su publicacién, siguen estando vivas en todo el Occidente cristiano. Agustin continia incansable su magisterio y su ensefian- za. Se ha podido afirmar que «lo que brilla en Agustin no fue solamente la forma eminente con que merecié el titulo de Padre de la Iglesia, sino que se puede decir que todo el pensamiento de la antigiiedad confluye en su obra, de la que derivan las diferentes corrientes de pensamiento que han sobrevivido en toda la tradicién de los siglos sucesivos» ®. La historia del agustinismo se confunde con la historia del pensamiento occidental, tanto en el campo de la teologia como en el que se re- fiere ala filosofia, la espiritualidad y Ia politica. «Agustin, ha escrito el padre Agostino Trape, es a la vez fildsofo, tedlogo, misti- coy poeta, y todo esto de modo eminente. Estas cualidades extraordinarias se com- plementan mutuamente y crean un atractivo especial al que resulta dificil resistir. Es un fildsofo, pero no un pensador frio. Es un tedlogo, y al mismo tiempo un maes- tro de la vida espiritual. Es un mistico e, igualmente, un pastor. Es un poetay tam- bién un polemista. Cada uno encuentra en él algo que le atrae y maravilla. Es a ele- 7. Vita 28,9. 8. Ibid. 9. TRAPE, A. Saint Augustin: L'homme, le pasteur, le mystique, Paris 1988, 294. El autor recoge las palabras que Pablo VI pronuncis en la inauguracién del Instituto patristico «Augustinianum, ft: AAS 62 (1970), 426. 26 INTRODUCCION GENERAL vacién de sus intenciones metafisicas, o la riqueza y abundancia de sus exposiciones teologicas, 0 la fuerza y eficacia de la sintesis doctrinal, o la profundidad psicolé- gica de sus ascensiones espirituales, o la riqueza de su imaginacién, de su sensibi- lidad, de su ardor mistico» 1, Hemos recogido de entre lo que constituye el verdadero agustinismo lo que es siempre de actualidad: la filosofia cristiana de la interioridad; las relaciones entre el tiempo y la eternidad: la imagen de Dios en el hombre; el conocimiento y el amor; la razon y la fe; la naturaleza y la gracia contempladas en una vision sintética; la presencia de Dios en el mundo como creador; las relaciones entre el pecado origi- nal y el mal; el papel de Cristo como mediador y redentor de la humanidad; la as- piracion del hombre pecador ala libertad, rnediante la conversiin; los sacramentos, como fuente de gracia; las exigencias del matrimonio cristiaro; catequesis y predi- cacién agustiniana; actualidad de la moral y su relacién con la politica. No hemos olvidado la importancia de la Biblia en el pensamiento de Agustin, ni el papel de la Iglesia o de la Virgen Marfa en la doctrina agustiniana, ni el iderés que encierra el estudio de san Agustin como monje y tedlogo de la vida religiose. Un aspecto de la ac- tualidad constante de Agustin es la visién agustiniana de la historia, sin descuidar tampoco ni su espiritualidad ni su escatologia. Por ultimo, untema de reciente ac- tualidad como el de la filosofia del lenguaje tampoco estard avente en esta obra. No dudamos del interés que estos aspectos de la actualiiad siempre viva de Agustin despertardn en el hombre de nuestros dias. Estamossguros de que la ex- posicién de estos temas animaré al lector a adentrarse en lostaminos agradables ¥y provechosos de los escritos agustinianos. Los indices y las intieaciones bibliogra- ficas, en cada caso, le ayudaran en ese dulce y util caminar. eee Los temas que componen esta obra estan divididos en dos artes: la primera es la exposicién de un especialista, y la segunda contiene una selstion de textos agus- tinianos correspondientes a lo que antes se ha expuesto. Enla primera parte de cada tema, el lector puede ver, en isnotas a pie de pa- gina y entre paréntesis, una T seguida de un numero. Eso islica que la cita co- rresponde, en la segunda parte, al texto agustiniano del miss ntimero: el lector puede asi entender mejor, al leer las palabras del mismo Agstin, Lo que el espe- cialista estd exponiendo en el lugar correspondiente. Cada capitulo de las selecciones de textos va precedido dest Sumario con las principales ideas que en el mismo se contienen. Esto facilita su ipida comprensién, al tiempo que se evita la monotonia que acomparia a cualquier we ininterrumpida. 10. Saint Augustin, 295-296, I INTRODUCCION ALA VIDA DE SAN AGUSTIN Disponemos de dos Vidas de san Agustin. Una escrita par un amigo suyo, Po- sidio; otra escrita por el obispo de Hipona. Una nos cuenta lo mas importante de la vida externa, social y pastoral de Agustin; la otra, dentr del género de la au- tobiografia, nos narra el caminar espiritual, el vagabundeo interior hasta poco des- pués de su conversion. Mientras la primera narra hasta losiltimos dias de Agus- tin en Hipona asediada por los enemigos, la otra llega hastslos 33 afios del autor y narra igualmente la muerte de su madre. Por supuesto quno son repetitivas la una y la otra; mas se completan. Como se completa el retratoespiritual de un per- sonaje con la narracién de sus hazafias. E] Agustin de las Cmnfessiones nos reve- la los mas recénditos recovecos de su alma, mientras que Prsidio nos descubre la vida pastoral del obispo. Posidio comienza su Vita Augustini con la breve narraciin del nacimiento, la conversién y bautismo de Agustin, que es el tema de las Confssiones expuesto por el mismo Agustin, Son dos vidas muy diferentes, no sélo encvanto al contenido, sino en cuanto el estilo. Frente a la intimidad de las Confesses, la informacién. puntual de las diferentes circunstancias del biégrafo: sus pcimicas contra los he- rejes de entonces, las tareas pastorales, la actividad como fidador de monaste- ios, la labor del escritor. Frente al combate espiritual de lasConfessiones, el com- bate material contra los enemigos de la Iglesia. Las Confessiones han sido consideradas como la obra maiuracteristica de san. ‘Agustin. «Obra de sinceridad sangrante, de heroica desnude,s ella la expresién de su alma en carne viva, San Agustin fue el creador de estsgénero tinico de au- tobiografia», ha escrito Lorenzo Riber‘. Y afiade a continustiin: «Ya sé que una erudicién mustia, recelosa buscadora de antecedentes, metialoso zahori de fuen- 1. SAN AGUSTIN: Confesiones. Prologo, traduccién y notas de Lorenzifiter, Madrid 1941, 15-16. 28 INTRODUCCION GENERAL INTRODUCCION A LA VIDA DB SAN AGUSTIN 29 tes, ha averiguado que en Ja antigiiedad algtin escritor de aquellos “que oculta una fama oscura” ofrecié a la vana curiosidad el insano espectéculo de su vida turbia». Como se ha podido notar, «nuevo es el plan del libro; nuevo es el método con que lo llevé a término; nuevo es el lenguaje en que lo encarn6; milagro de observacién, milagro de diccién». {Qué es lo que movié a nuestro autor a escribir sus Confessiones? Aunque Agustin nada nos dice en dicha obra de la ocasién o circunstancias de los moti- vos que le indujeron a escribir sus Confessiones, san Posidio, en el prélogo a la Vita Augustini, tiene interés en sefialar lo siguiente: No pretendo exponer aqui todo lo que el mismo bienaventurado Agustin cuenta de si mismo en los libros de sus Con- fessiones: cudl fue antes de recibir la gracia del bautismo y e6mo vivié después de haberla recibido. Quiso hacer esto, como dice e] Apéstol, para que nadie le estimara cn més de lo que él, en su consciencia, era o de lo que pudiera oir decir de s{ mis- mo. Con ello usaba el estilo de la santa humildad no engafiando a nadie sino bus- cando no ya su propia alabanza sino la de su Serior, que le habfa redimido y hecho objeto de sus gracias. Y al mismo tiempo imploraba las oraciones desus hermanos por aquellas otras gracias que deseaba recibir. Pues, como dijo el éngel, laudable cosa es mantener oculto el secreto del Rey, y cosa honorifica revelary confesar las obras de Dios» 2 Con el testimonio del obispo de Calama concuerdan las palabras del propio Agustin, quien escribiendo a un tal conde Dario, que al parecer lehabia pedido el libro de sus Confessiones, le dice: «Recibe los libros de mis Confesiones que me has pedido. Mirame en ellas para que no me alabes més alld de lo que soy; créeme en ellas, no por lo que otros digan de mi, sino por lo que yo digo de mimismo. Exa- miname en ellas y ve lo que fui en realidad, cuando andaba abandonado a mi mii mo; y si algo te agrada de lo que digo, alaba conmigo por ello a aque a quien qui- se alabar por sus gracias. Ha sido é! quien nos ha hecho, y no nosots a nosotros mismos. Nosotros nos habiamos perdido, pero el que nos hizo nosrhizo. Cuan- do me hayas reconocido en ellas, ruega por mi, para que no desfallaca, sino para que me perfeccione»®. Y cuando est narrando los afios de holganza de Tagaste, de onto se inte- rrumpe y exclama: «Pero {por qué cuento yo estas cosas? Ciertamente no las cuento a ti, Dios mio, sino que ante tu presencia las cuento a la huranidad, a esa parte del género humano que tal vez dejard caer sus ojos sobre esas pobres le- tras mias. ¥ esto gpara qué lo cuento? Para que yo y los que esto leyeren medi- temos de qué profundidad del abismo debemos clamar hacia ti. ,ué cosa hay més cerca de tus oidos que un corazén que se confiesa ante ti y uz vida que se conforma con la fe?» + Vita, Prologo 5-7. Ep. 231,6. Conf. 2.3.1 Y, cuando ha terminado la primera parte con el relato de sus Confessiones, Agustin no puede por menos de preguntarse a s{ mismo y ofrecer al lector e] au- toexamen de su obra. Es el propio autor que nos habla: «Ti, Setior, intimo mé- dico mio, declarame cual puede ser el fruto de esta obra. Cuando se lee 0 se oye a confesién de mis pasados pecados, que tti me perdonaste y borraste para po- der hallar la felicidad en ti, trocando mi alma con la fe y con tu sacramento, mi corazén se anima para no dormirse en la desesperanza diciendo: {No puedo! Al contrario, se despierta al amor de tu misericordia y a la dulzura de tu gracia, que da fuerza al hombre flaco y con ella consigue tener conciencia de su debilidad. Y es un placer para los buenos oir los males pasados de los que ya se han librado de ellos, No se deleitan en que sean malos, sino en que lo fteron y ya no lo son ahora. Con qué fruto, pues, Sefior mio, con quien se confiesa cada dia mi conciencia, mas segura en Ja esperanza de tu misericordia que en su propia inocencia, dime con qué fruto me confieso también a los hombres delante deti, en este libro cual soy y no cual fui... Lo que soy en la actualidad, en este tiempo de mis Confessio- nes, lo desean saber muchos de los que me conocieron y delos que no me cono- cieron, pero que me oyeron y oyeron decir algo de mi. Su oidono estd junto a mi raz6n, en cuyo secreto soy lo que soy. Quieren ofrme confesando lo que soy en mi més profunda y alejada intimidad, a donde no pueden llegar ni sus ojos, ni sus oidos, ni su entendimiento... Pero gqué fruto pretenden sacar? ;Quieren tal vez congratularse conmigo cuando sepan hasta qué punto tu gracia me acercé hasta tio, quieren rogar por mi, cuando oigan que mi carne es un peso para andar por viestro camino? A es- tos tales me descubriré. No es escaso fruto, Sefior Dios mio,d que sean muchos los que te ofrezcan accién de gracias por mf y por mi te ofrean oraciones. Que clespiritu de mis hermanos ame en mi lo que ti enseiias se iebe amar, y deplore en mi lo que ti deseas sea deplorado. Haga esto el espiritu de hermandad, no el espfritu de ixtiferencia, no el de los hijos extranjeros cuya boca hablé vanidad y cuya diest es diestra de ini- quidad, sino aquel espfritu auténticamente fraterno que, al arobar lo que hago, se alegra conmigo, y cuando me desaprueba, se entristece pr mi: aprobandome o reprobéndome, de todos modos me ama. A estos espiritusfraternos me des- cubriré, Respiren enhorabuena en mis bienes; suspiren enheabuena en mis ma- les. El bien que hay en mi es tuyo: es un don tuyo; el mal «culpa mia y justi- cia tuya, Respiren, pues, en mi bien y suspiren en mi mal Cantos e himnos suban juntos hasta tu acatamiento desde el fondo de estos orazones fraternos, que son tus incensarios» 5, 5. Comp. 10,34. 30 INTRODUCCION GENERAL Se ve claramente la finalidad del autor de las Confessiones, que no es otra que la alabanza de Dios por su gran misericordia, que ha librado a Agustin de lo pro- fundo de sus pecados para conducirlo hasta el conocimiento de la verdad y el amor de Dios. Por eso lo que tenemos en las paginas de ese libro maravilloso y ex- cepcional es una autobiografia espiritual, sin pretensiones de rigores historicos, aunque nos ha conservado detalles preciosos. En cambio, Posidio ha querido es- cribir la Vida de su amigo y colega en el episcopado, con el que ha vivido en las comunidades mondsticas d¢ Hipona del 391 al 397. Consagrado obispo en 397, con- tinu6 en estrecha relacién con Agustin; y al final de la vidade Agustin, se refugis en Hipona, después de la ocupacién vandala de Calama. As pudo afirmar, al final de su biogratfia, haber vivido durante cuarenta afios en perfeeta amistad con Agus- tin, sin ser perturbada por discordia alguna’. Esta convivencia con Agustin pareefa designar a Posidiacomo el bidgrafo me- Jor calificado para ofrecernos una vida del obispo de Hipons, aunque no fuera es- critor ni de profesién ni de vocacién, Tal vez la situacién celastréfica de la iglesia africana después de las invasiones barbaras y el afecto hadi el maestro y el ami- go hicieron que Posidio se decidiera a escribir esta Vita. Quisis temi6 que en la vio- lencia de las invasiones el eximio obispo de Hipona y su alundante y extraordi- naria produccién literaria pudieran caer en el olvido. Y c.cno deseaba dojar ala posteridad una informacién completa sobre la actividad litzaria de san Agustin, afadi6 a la biografia un elenco de sus obras, el Indiculus Fssidii 7. La Vita esta articulada en tres partes: 1. Narracién onoldgica de la Vita (1-18); 2. Las costumbres — mores (19-27.5) y 3. Ultimos disy muerte (27.6-31). Parece que Posidio ha deseado mantenerse en la tradicin de la biografia an- tigua y, particularmente, en la de Suetonio, que parece segiit incluso en algunos detalles. Dentro del cuadro de la tradicién suetoniana ents, por ejemplo, la in- sercién de los tiltimos dfas, que también es tfpico de la Vita snbrosii, como ha no- tado Ch. Mohrmann §. Digamos lo mismo en la misma seeiia sobre las costum- bres, la secuencia vida ptiblica-vida privada. Si algunos no admiten la unidad de los capitulos 1-18,i00 que ven dos par- tes distintas: Vida de Agustin hasta la ordenacién sacerdoti(l-5), y actividad en la Iglesia del Africa del norte (6-18), se debe a que la primeaparte est mal com- puesta y da la impresién de poseer una estructura débil y dengdinica, incluso por la presencia de elementos intercalados, que a veces pareceuna especie de pr6- logo y, a veces, son observaciones de cardeter general que sterrumpen el desa- rrollo ordinario de la narraci6n. Asi, por ejemplo, e} capitui? es una especie de 6. Vina 31.6. 7. Miscellanea agostiniana, 2, 149-233. 8. Vite dei santi, acura di Christine Mohrmann, testo critico e commentsmicura di A.A.3B. Bastiaen- sen, Milén 1975, XLV-XLVI INTRODUCCION A LA VIDA DE SAN AGUSTIN. 31 prélogo sobre su actividad anti-herética, tanto en la predicacién como en sus es- critos, y pone de relieve los éxitos conseguidos por Agustin y la dimensién mundial de su fama. En el capitulo 11, dedicado al monasterio episcopal, verdadero vive- ro de obispos ~de cuya fundacién no habla nunca Agustin— interrumpe la narra- cién para poner de relieve una vez mas los éxitos de Agustin como predicador anti- herético y como autor de libros, en parte traducidos al griego’. Alguno ha pensado que Posidio, embarazado al prineipiopor la necesidad de ofrecer un resumen muy sucinto de la primera parte de la Vita Augustini que éste habia descrito maravillosamente en las Confessiones, y luegopor la riqueza de los materiales en torno a la actividad anti-herética y por el deseode subrayar el valor de las obras de san Agustin, no ha estado a la altura del trabajo que se ha pro- puesto. Aunque él ha concebido esta parte de la narracién como una unidad, la es- tructura es sin querer defectuosa y mal articulada. Por eso esprobable que Posi- dio haya tratado de realizar una estructura tripartita, a laque hemos aludido antes, pero en la primera parte se ha encontrado en dificultad”. éCuél es el valor histérico y literario de la Vita Augustin? Por lo general, se ha considerado a Posidio como un bidgrafo que, dentro de los linites impuestos por el mismo género literario e histérico, ha logrado un retrato objéivo de san Agustin. Por supuesto que hay que distinguir siempre los caracteres dela biografia o docu- mento hagiogréfico de los de la historiografia antigua. Por eso hemos de esperar de Posidio una documentacién cientifica ni un cuidado andlisispsicol6gico. La Vita Augustini es muy distinta de las vidas novelescas de los monj. Posidio no recoge ningtin hecho extraordinario, maravilloso, No conoce ningun nilagro realizado por su biografiado. No es un panegirico, ni una oracién fiinebre, sitouna biografia que trata de inspirarse en la tradicién profana, sobre todo en Suetiio. Evidentemente hay detalles que muestran «una falta de hstoricidad», pero no creemos que sean tan graves como para poder afirmar que Pxidio ha descuida- do la verdad histérica de su biografiado. Quizds Posidio no habgrado exponer, en toda su verdad histérica, el proceso de la conversién de Agusti: Pero, como hemos indicado més arriba, Posidio no queria contar lo que el mismsAgustin habia na- rrado en sus Confessiones de una forma magistral, Al igual qusu biografiado ha tenido especial interés en recalcar el papel y la importanciaiela gracia divina en el proceso de la conversién. Por otra parte, no han faltadiqienes han estu- diado la relacién entre la lengua y el estilo de Posidio y el estiby Ja lengua de su maestro, sobre todo en sus Confessiones 11, 9. Vita 11, 3: «Pues unos diez santos y venerables varones, continentes y mu}isos, que yo mismo co- noc, envié Agustin 2 peticién de varias Iglesias, algunas de categoria». Estos obispoisidos del monasterio de Hipona, fundaron a su vez monasterios de clérigos semejantes al de Hipone. 10. Vite dei santi, XLV. 11, PELLEGRINO, M.: «Reminiscenze letterarie agostiniane nella Vita Agstini di Possidion, en Aevunt 28 (1954) 21ss,; COURCELLE, P: Les Confessions de saint Augustin dav's tradition lintéraire, Paris 1963, 609ss. Citados por MOHRMANN, Ch. Vite dei santi, XLVI 32 INTRODUCCION GENERAL Hemos sefialado que Posidio ha condensado en los dos primeros capitulos de la Vita Augustini lo que él crefa esencial en los nueve primeros libros de las Con- fessiones. Creemos que las diferencias que realmente existen entre las dos obras se deben mas bien a intereses estilisticos, y quizds al enfoquedistinto debido segu- ramente a la diferencia de afios en que se escriben ambas biografias. Que Posidio escriba que Agustin nacié «de padres honrados y cristianos», cuando sabemos que el padre de Agustin se hizo catectimeno poco antes de morit, no creemos sea sufi- ciente para ver en ello un detalle no exacto de la verdad. Posidio escribia ya desde una perspectiva lejana que le permitia considerar a Ménicay Patricio como «cris- tianos y honrados». Para él, sin duda alguna, eso no pasabade ser un simple de- talle. Patricio, por otra parte, nunca se mostré enemigo de lareligion cristiana 12, Hemos indicado antes la division tripartita de la obra de Posidio. Efectivamente, después de los dos primeros capitulos que resumen, a su manera, la narracion de las Confessiones, Posidio comienza en el capitulo 3 la narraciaparticularizada, Asi nos informa que Agustin pasa tres aiios en Ja casa paterna é Tagaste: se trata de un retiro de estudio y de meditacién, como preludio de los nonasterios agustinia- nos que van a aparecer inmediatamente. Podemos afirmar qu¢ el cardcter sociable de Agustin, que constantemente sentia necesidad de contacttshumanos, de discu- siones filoséficas, espirituales y teolégicas, que gustaba de reitir junto a si muchos amigos, es bdsico para estos intentos de vida en comin, Nosiaforma luego del via- je de Agustin a Hipona, su ordenacién sacerdotal, imprevistay precedida de la opo- sicién de Agustin; luego el establecimiento en Hipona de untcomunidad, es decir, de un monasterio de hermanos seglares o legos, que depeniede la iglesia de Hi- pona y que es dirigido por Agustin, todavia sacerdote (cap. 5). El capitulo 6 nos describe la disputatio entre Agustin yel maniqueo Fortu- nato. Posidio se complace en describirnos con todo detalleste tipo de disputas ~collationes 0 disputationes-, a las que hara referencia a blargo de la Vita. Por Jo que deja percibir Posidio, la disputa con Fortunato fue wverdadero aconteci- miento social, y tiene cuidado en sefalar que la disputatio time lugar concurren- tibus quamplurimis studiosis turbisque curiosis, esto es, «enpesencia de una abi- garrada multitud de especialistas y curiosos». Durante é® dias asistieron al espectaculo, mientras los taquigrafos recogian hasta las tliinas palabras de dis- cusién, Todo acabé con la derrota de Fortunato que, avergazado, abandoné Hi- pona y ya no volvio mas (cap. 6). Una vez consagrado obispo, Agustin se dedica con entusismo a la predicacién, no s6lo en Hipona sino en otras ciudades a donde le llamanus colegas. Trata de obtener una disputatio con los donatistas que rehisan el evientro. Posidio nos informa acerca de los circumcelliones. Hay alusiones en capiths siguientes a unos monachi vagantes, que hacian profesién de continentes. 12. Vita 1.1 INTRODUCCION A LA VIDA DE SAN AGUSTIN 33 La actividad anti-donatista de Agustin culmina en un congreso que tiene lugar el afio 411 entre Agustin y sus adversarios. Contrariamente a los principios de Agustin, en la discusién intervino el emperador, y terminé con un acuerdo, que puso fin a una lucha que duraba desde hacia mucho tiempo (caps. 12-13). El capitulo 18 nos ofrece un balance de la primera parte dela Vita. Posidio pone de relieve cl interés constante de Agustin por la unidad de la Iglesia, y asf sefia- Ja que «se alegré de los muchos maniqueos, donatistas, pelagianos y paganos que abandonaron sus sectas para unirse a la Iglesia de Dios» 13, Alude también a la la- bor pastoral en lo que se refiere a la predicacién, a sus escritos y Sus comentarios, etc, Invita a los que desean obtener alguna copia de las obras de Agustin a que se dirijan a la biblioteca de la iglesia de Hipona, en donde podrén encontrar ejem- plares mas correctos. En la segunda parte se nos describen, segtin un esquems tradicional, las mo- res, es decir la manera de actuar y de vivir nuestro santo, Posidio se refiere am- pliamente a la jurisdiccién del obispo, que se mostré como verdadero pastor y obis- po siempre atento a sus ovejas. No falta, en las palabras dePosidio, una alusién a la actividad de Agustin en el ambito del monasterio, comofrmador de una es- pecie de seminario (cap. 19). Siguiendo siempre la orientacin de la tradicién bio- grafica antigua, tenemos las referencias obligatorias al vestido, a la comida y otros detalles de orden natural, en los que resalta siempre la moderacién de Agustin. En la descripcién de Posidio advertimos la gran diferencia que existe entre el monaquismo agustiniano y el riguroso ascetismo que, bajo diversas formas, se di- fundi6 en todo el mundo cristiano. No se atiende tanto a lavariedad de alimen- tos cuanto a la intencién que hay que tener siempre al usar delas cosas que Dios ha puesto al servicio del hombre. En la mesa le atrafa més lalectura y la conver- sacidn seria que el apetito de comer y de beber. Contra la patilencia de la mur- muracién entre los hombres habia escrito este aviso: «El que es amigo de roer con sus palabras vids ajenas no es digno de sentarse en esta mesa», La figura que nos presenta Posidio es més bien la del paire de una gran co- munidad que la del obispo, tal como la vemos en la predicaién. Posidio ha vi do aiios felices en la comunidad de legos y luego de clérigosiajo la direccién de Agustin. Sin duda que existe una estrecha relacién entre eldbispo de Hipona y el florecimiento del monaquismo en Africa. Es cierto que Pasidio ha acentuado, quizds en exceso, el llamado «monaquismo agustiniano». Penno podemos desli- 13. Vita 18,7, 14, Vita 22,6. 84 INTRODUCCION GENERAL gar de Agustin el florecimiento extraordinario de los monasterios africanos. Los primeros intentos de vida comunitaria en Casiciaco y la institucién cenobitica en ‘Tagaste y en Hipona se deben més bien al cardcter sociable de Agustin que a in- fluencias del monaquismo tradicional en Egipto, del que le habla Ponticiano'®. Po- demos afirmar que en el fondo y como base de sus primeras experiencias de vida monistica 0, mas exactamente, de vida comunitaria hay que colocar el caracter y la afectuosa sociabilidad de Agustin. El empleo de la palabra monasterium por Posidio no quiere decir que se trate de verdaderos «monasterios», en su sentido eti- molégico, sino mas bien como simples comunidades en las que habia cierta vida comin en los rezos, en las comidas y en las tareas ordinarias de todos los dias. La parte tercera comprende los cuatro tiltimos capitulode la Vita. Tras unas alusiones a las Retractationes, que Posidio lama de recensime librorum, inspira- do tal vez en el prdlogo de la obra agustiniana: ut opusculamea recenseam 6, co- mienza la narracién de las invasiones de los vandalos, de ls alanos y godos, que sélo dejan intactas tres ciudades: Cartago, Hipona y Cirta. Hipona, aiade Posidio, después de la muerte de Agustin, una vez incendiada por hs barbaros fue aban- donada por sus habitantes. En la destrucci6n universal, Posidio y otros obispos se refugian en Hipona, que se vio asediada durante catorce meses. Al tercer mes, Agustin cae enfermo. Hablando de esta tiltima enfermedad, Posidio refiere dos lechos milagrosos, que son los tinicos que aparecen en la Vita. El primero es un simplexorcismo (29, 4), con Jo que consiguié que los demonios abandonaran a los posesos El otro es mas espec- tacular, tal como lo describe el biégrafo: «En otra ocasién, méntras se vefa obliga- doa guardar cama por la enfermedad, se le acereé un hombr-con un enfermo y le rogé que le impusiera las manos para curarlo. Agustin le regondié que, si tuviera el don de curaciones, lo habria empleado primero para sf nismo. El hombre res- pondié que habia tenido una visién en suefios, y le habian ticho: “Vete al obispo Agustin para que te imponga las manos y serds curado”. Alonocer esto, cumplié al instante su deseo, e hizo el Sefior que aquel enfermo ya sam pudiera partir» 17. Se ha podido observar que en la Vita falta por completod elemento milagro- so y demonjaco, que tanto abunda en otras vidas de la épocalos autores han pre- tendido una explicacidn. ¥ asi Courcelle quiere ver en estaeusencia de lo mila- groso un efecto de su actitud y formacién en la cultura filosiica y las exigencias racionalistas de su juventud. Habra que esperar el afio 41, cuando tiene lugar la inventio del cuerpo de san Esteban en Oriente, para qu:Agustin comience a interesarse en estos acontecimientos. La atencién por lo miigroso, que se habia difundido en Oriente y Occidente sobre todo por la influenia del monaquismo, llega a nuestro santo bastante tarde. La Vita Augustini esmuy diferente de las 15. Conf. 86,14. 16. Retr Prologo | 17. Vita 29, 5 INTRODUCCION A LA VIDA DE SAN AGUSTIN 35 Vitae monasticae, y en esta ausencia de lo milagroso se podria ver una vez mas un sintoma del caracter personal del monaquismo agustiniano, como ha preten- dido Ch, Mohrmann ‘8, Inesperadamente Posidio, después del capitulo 29, inserta una larga carta de Agustin dirigida al obispo Honorato, al que le da algunos consejos sobre la actitud que debe tener el clero durante la invasién de los barbaros: {los obispos y sacerdo- tes debian permanecer en sus puestos, o, por el contrario, deberian ponerse a sal- vo ante la llegada de los enemigos? Se ha pretendido que ha sido Posidio el autor de la carta, movido por un motivo psicolégico. Posidio escribe poco después de la muer- te de Agustin, cuando las invasiones habfan sembrado el panico entre las diferen- tes poblaciones de Africa, incluidos los sacerdotes y didconcs. En esta tragica si- tuacién, nuestro bidgrafo ha querido hacer escuchar la voz péstuma de Agustin, cuyo prestigio, incluso después de la muerte, no habia disminuido. De esa mane- ra Agustin podia continuar salvando a la iglesia africana de laruina completa 18, Con el capitulo 31 legamos a los tiltimos dias del obispo de Hipona. Posidio nos hace asistir a esos momentos, Vemos que Agustin ha mandado copiar los «sal- ‘mos penitenciales», porque «aun los mas perfectos cristianosy sacerdotes debfan hacer digna y conveniente penitencia». No estamos de acuerdo con Christine Mohrmann, a la que tanto debemos en esta introduccién, cuando afirma que «Agustin no conocfa de memoria, como los monjes de Egipts,el texto de los sal- mos», Pensamos mas bien que se trata de algo psicolégico para indicar que dia y noche, durmiendo o despierto, Agustin queria repetir insitentemente los sal- mos de David arrepentido. El relato de la muerte es bien sobrio. Pocas palabras sonsuficientes para su deseripcién: «Con plena lucidez, conservando integros los miembros corporales, con perfecto uso de la vista y del ofdo, asistido de todos nosciras, que le veiamos y orébamos con él, se durmié con sus padres, después de habe gozado de una pro- longada vejez. Todos asistimos al sacrificio ofrecido a Dios para recomendarle al difunto en su salida de este mundo; luego fue sepultado»?1. Hemos querido ofrecer este resumen de la Vita Augustini ie Posidio como una introduccién a la misma Vita que el lector encuentra luego. lemos preferido ex- poner las Iineas generales de la primera biografia de Agustiisiguiendo de cerca la exposicién de Christine Mohrmann. Asi el lector puede daze cuenta del carae- ter de la obra de Posidio, Como complemento a la Vita Augusini aiiadimos el re- lato de la conversién y dela muerte de santa Ménica, tomadosielas Confessiones. Son dos pasajes magistrales de la autobiografia espiritual d:Agustin, que com- pletan el relato histérico de san Posidio. 18, Vite dei santi, LX1. 19. Ibid, 20. Vite dei santi, LXU. 21. Vita 31,5. I POSIDIO: VIDA DE SAN AGUSTIN Prélogo 1. Por la inspiracién que me viene de Dios, creador y gobernador de todas las co- sas, secundando mi propésito! de servir fielmente, por gracia de nuestro Salvador, ala Trinidad divina y todopoderosa, lo mismo antes cuando estaba en el mundo que ahora por el cumplimiento de mis deberes pastorales, movido por el deseo de ser titil con mi ingenio y palabra a la causa de la santa y verdadera Iglesia catélica de Cris- to el Seiior, he decidido exponer la vida y costumbres del excelente sacerdote Agus- tin, escogido y manifestado en su tiempo, recogiendo cuantoen él he visto o de él he escuchado. 2. Sabemos por haberlo leido que, antes de ahora, obraron as/ religio- sisimos varones de la Iglesia catdlica, los cuales movidos por el Espiritu Santo, con su palabra y escritos, y con la mira puesta en servir a los deseosos de ofr y de saber, transmitieron de palabra o por escrito noticias acerca de los grandes y calificados varones que, por gracia de Dios, florecieron entre los hombres, perseverando en su santa vida hasta la muerte. 3. Por eso, yo también, el més pequetio entre los dis- pensadores de los misterios de Dios, con ja fe sincera con quese debe servir y agra- dar al Sefior de los que dominan y a los buenos fieles, me hedecidido a exponer el nacimiento, la vida y la muerte de aquel varén venerable, segin lo que conozco por experiencia propia y por los informes recibidos de é1 durante los muchisimos afios de muy afectuosas relaciones, seguin lo que Dios me dieraaconocer. 4. Y ahora pido a la suprema majestad la gracia de poder realizar mi empresa sin faltar ala verdad del Padre de las luces, ni defraudar de algin modo ala caridad de los bue- nos hijos dela Iglesia. 5. No pretendo tocar todas las cosasque el mismo beatisi- mo Agustin dejé escritas en sus Confessiones acerca de la vida antes y después de recibir la gracia del bautismo. 6. Lo quiso asf para que, como dice el Apéstol, na- die le tuviese en mas de lo que sabia o de lo que habia ofdode él. Se trataba de un sentimiento de santa humildad, por la que no ocultaba nadsal lector; buscando no 1, La palabra prepositum, empleada por Posidio varias veees: propasiteseriendi Deo (2, 3), sancto- rungue servorun Dei proposita (1, 2),ex ilo proposito sanctorum (31, 7), some un trmino técnico del estilo antiguo para significar la «vocaci6n de Ia profesisn religiosa». Indica no sib una decisisn firme de Ia vo- én el impulso hacia un género de vida dedicada al servicio Dios. Cir. CAMPOS, J.: «El 1 a tradicin patristica>, en La Ciudad de Dios 182 (1X8) 335-548. propositun monist 38 INTRODUCCION GENERAL la alabanza propia sino la gloria de Dios, por los beneficios de la iberacion y demas gracias que habia recibido de su mano, implorando las oraciones de los hermanos para otros favores que esperaba recibir, 7. Pues, como dijo el éngel, laudable cosa es mantener oculto el secreto del rey; pero es cosa de mucha honra revelar y con- fesar las obras del Seftor. 1. Nacimiento, conversién y bautismo de Agustin 1. Era originario de la provincia? del Africa y de la ciudad de Tagaste’, hijo de padres cristianos* y nobles, del gremio de los curiales. Fue educado con esmero y diligencia y con no pequetios gastos, y adquirié una instruccién excelente en la cultura profana’, esto es, en todas las disciplinas que constituyen las artes libe- rales. 2, Luego enseiié, primeramente gramatica en su ciuded, luego retoriea en Cartago, capital del Africa, y mas tarde, en ultramar: Romay Milén, donde a la saz6n estaba establecida la corte de Valentiniano II. 3. En Nilén ejercfa ala sa- z6n su cargo episcopal Ambrosio, sacerdote muy favorecido de Dios, varén exce- lente entre los mejores. Mezclado con el pueblo fiel, Agustin acudia a la iglesia a escuchar sus sermones muy frecuentes y le seguia absortoy pendiente de sus palabras. 4. En un tiempo, cuando era joven, le habfan cortagiado en Cartago Jos maniqueos con sus errores; por eso segufa con més interés todo lo relativo al pro o contra de aquella herejia. 5. Y salié al paso la clemenciasalvadora de Dios con suave toque en el corazén de su prelado para resolver todis las cuestiones to- cantes a la ley en contra de aquel error, y adoctrinado de este modo, con la ayu- da divina, suave y paulatinamente se desvanecié aquella herjfa de su espiritu. Y confirmado luego en la fe catélica, surgi en su interior el deeo ardiente de pro- gresar en el conocimiento de su religién, con el fin de poder reibir las aguas sal- vadoras, en los prdximos dias santos de la Pascua. 6. Asi syudado por la gra- cia del Senor, recibi6 la doctrina saludable de la Iglesia y los seramentos divinos de manos de un prelado tan grande y eximio como Ambrosio. 2. Ladidcesiso provincia Africana fue dividida en tiempos de Diocleciano e:seis provincias: Maurita- nia Caesariensis, Mauritania Sitifensis, Numidia, Proconsulars, Bizacena, Tripolitaz. Una parte de la antigua Numidia, con Tagaste, Hipona y Calama, pertenecia ala provincia Proconsularis; enkadministraci6n eclesis- tica, estos tres obispados pertenecian a la provincia eclesidstica de Numidia, cfr. 83. Tal vez Posidio con el nombre de provincia Africana designa la Proconsularis, que siendo el corazén del Afica romana y teniendo al frente un procénstl era la descendiente directa de Ia antigua provincia Africana, jera considerada siempre ‘como la provincia de Africa por excelencia, 3. Tagaste es la actual Souk Arhas © Souk Aharas, en Argelia, ceca de lafontera tunecina, a unos cochenta km. del Mediterrdneo, Agustin habla de Tagaste como del lugar desu nacimiso, Conf 2, 3, 5;4,7. 12. 4, Cuando Posidio dice que nacié de pacres crstianos, emplea una prolepsispues su padre Patricio fue cristiano de Gitima hora, Era curial o decurién, es decis, miembro del concejo munici! de 1a ciudad, el splen- didissimus ordo Tagastensis, como dice una Vépida descubierta en Souk-Athas. Seamente Patricio ee fun- cionario en la administracién de los impuestos. 5, Agustin frecuents las lecciones del grammaticus ~enseftanza secundariain Madura, cervad: Ta- _2aste,y las del rhetor -ensehianza superior—en Cartago. Posidio no inssteen estos calles, de que noshbla el mismo Agustinen sus Conjessiones, eft libros POSIDIO: VIDA DE SAN AGUSTIN 39 2, Abandona todo para servir a Dios 1. Al punto, desde lo més hondo de su corazén, renuncié a toda perspectiva mundana, no buscando mujer, ni hijos, ni riquezas, ni honores mundanos, an- siando s6lo servir a Dios con los suyos, anhelante por vivir en aquella y de aquella pequetia grey, a la que dice el Sefior: «No temas, pequefio rebaflo mio, porque el padre se ha complacido en daros el reino. Vended vuestros bienes y dadlos en li- mosnas; haceos bolsas que no se gastan, un tesoro inagotable en los cielos», etc. 2. ¥ lo que repite el Senor y deseaba cumplir el var6n santo: «Si quieres ser per- fecto, ve, vende cuanto tienes, dalo a los pobres y tendras un tesoro en los cielos; y ven y sigueme». El deseaba construir sobre el cimiento de la fe, no con mate- riales ligeros de madera, de heno o de paja, sino con oro, plata y piedras preciosas. 3. Contaba por entonces ms de treinta afios, y le acompafaba sdlo su madre, go- zosa de seguirle y encantada de sus propésitos religiosos mds que de sus nietos se- gtin la carne. Su padre habia ya muerto. 4. Avis6 también alos estudiantes a los que ensefiaba retérica, para que buscasen otro maestro porque é habia decidido ponerse al servicio de Dios. 3. Retiro de san Agustin 1. Una vez recibida la gracia bautismal, pligole con ots amigos y compafie- ros que también servian al Sefior volverse al Africa, a su propia casa y heredad. 2. Yuna vez establecido alld, por espacio casi de tres atios, rnunciando a sus bie- nes en compaiiia de los que se le habjan unido vivia para Diss, en ayunos, oracién y buenas obras®, meditando dia y noche la ley del Sefior. Comunicaba a los demas lo que él recibia del cielo en su estudio y oracién, ensefiandoa presentes y ausen- tes, con discursos y libros. 3. Sucedié por entonces que no de los que Ilaman «agentes de negocios», residente en Hipona 7, buen cristiano y temeroso de Dios, oy6 hablar de la fama y doctrina que dispensaba, le vino eldeseo de conocerlo y verlo, prometiendo abandonar las codicias y atractivos delmundo si alguna vez Megaba a escuchar la palabra de Dios dela boca de Agustin, 4. Cuando una per- 6. La comunidad de Tagaste no constitufa todavia un monasterium propiineate dicho. Al parecer, se- gin el texto de Posidio, solo Agustin habfa vendido sus bienes. Hablando mis tal (5. 1) de la comunidad de Hipona, empleari el término monasterium ya que solamente en Hipona todos stuan el ejemplo de nuestro santo en Tagaste. Aqui, algo més tarde, también se formé un verdadero monastesan, bajo la direcciGn de Ali- pio. Para las caractersticas dela comunidad de Tagast, cf. FOLLIET, G.: «Auzaigines de Iascétisme et du ‘cénobitisme afticain», en Stucia anselmiana 46 (1961) 3. 7. La civdad de Hipona se lamaba Hippo Regius, Hipona la Real, Allidaante unos cuarenta aiios, Agustin ejerci6 su ministerio pastoral. Se liamé Hippo Regius para distinguirla cera Hipona, llamada Hippo Zarritus 0 Diarrhytus, en la provincia ceugitana, y llamada ahora Bizerta, y tanién por aber sido en otros tiempos lugar preferido para la residencia de los reyes niimidas: Anriquis dilecis regibus Hippo, «Hipona, ciudad preferida de los reyes antiguos», SILIO ITALICO: Punica 3, 259. A unosiso tres kil6metros al norte se halla Bona 1a actual Anaba— y sobre una colina cubierta de vegetacién, y domi las ruinas de la antigua Hipona, se eleva la basflica de San Agustin. 40 INTRODUCCION GENERAL sona digna de crédito conté esto a Agustin, éste deseando que aquella alma se salvara de los peligros del mundo y de la muerte eterna, a toda prisa volé a aque- la ciudad sin més, y habiendo encontrado a aquel hombre le hablé en varias oca- siones y le aconsejé y animé, segin el don de Dios, a cumplir lo prometido a Dios. 5. Nuestro hombre le prometia de un dfa para otro cumplir su promesa, aunque no lo hizo en su presencia, Pero no pudo permanecer vano e inerte lo que la divina providencia obraba en todo lugar por medio de un instramento tan digno y hono- rable, util al Sefior y dispuesto para toda obra buena. 4, Agustin es ordenado sacerdote 1. Por entonces regia la iglesia catélica de Hipona el santo obispo Valerio. Un dfa que, movido por la necesidad de su grey, hablaba y exhortaba a sus fieles de Ja oportunidad de prover y ordenar a un sacerdote idéneo parala ciudad, los ca- t6licos, conocedores del género de vida y de la doctrina de Agustin, lo prendieron mientras él estaba entre la multitud tranquilo y ajeno a todo lo que podia suceder. Segiin nos decfa 61 mismo, cuando era laico, se alejaba solamente de las iglesias que carecian de obispo. 2. Lo apresaron, pues, y como ocurre en :stos casos lo pre- sentaron a Valerio para que lo ordenara, segin lo exigian con undnime griterio y grandes deseos de todos, mientras él lloraba copiosamente. No faltaron quienes, segtin nos conté él mismo 8, interpretaron mal sus lagrimas ycomo para con- solarle, le decfan que aunque era digno de mayor honra, el gradoie presbitero era un paso para el episcopado. 3. En cambio, aquel hombre de Dies segtin nos con- fes6, consideraba desde un punto mds alto lo que le sucedia y gia por los mu- chos y graves peligros que vefa cernerse sobre sf mismo con la dieccién y gobier- no dela Iglesia, y por eso lloraba. Y, segin querian, se cumplié si deseo. 5. Funda un monasterio. Autorizado a predicar al pueblo 1. Ordenado sacerdote, fundé luego un monasterio® junto ‘la iglesia, y co- menzé a vivir con los siervos de Dios segtin el modo y la regla ®establecida en 8. Aunque parece que Posidio tiene informacién directa y personal de los aconteinientos, creemos que para todo eso se ha servido de la carta eserita por Agustin a Valerio, poco después de surdenaciGn; en ella le pedia Agustin un espacio de tiempo para un retiro de preparacién al cargo que se le enanendaba, cft. Ep. 21 Lacarta habla de las ligrimas de Agustin, dela falsa interpretacién que algunos hermancsieron al hecho, de su angustia ante el temor de perder Ia salvacidn si no se mostraba ala altura del nuevo carge Aunque Agustin nun- cavolviden sus escritos a este detalle de su vida, es posible que hablara a sus compaterslel monasterio, segtin indica Posidio: «Segtin nos dijo él mismo», 4,3. 9. A diferencia de Tagaste, aqut se trata de un verdadero y auténtico monasteriot el sentido etimol6- gico del término- en gue todos los monjes practicaban una auténtica vida cenobitica, comse indica claramen- te.5, }. Agustin precisa que Valerio, conacedor de sus aspiraciones cenobiticas, le regalne propiedad cerca de Ja iglesia para que fundaraun monasterio, ef. S. 355, 2 10. La palabra regula, «reglav, no tiene en este caso el sentido de «regia monéstie, sino el sentido mas genético de «norma», «linea inspiradora». La palabra no hace sino precisur un poco el mais, que le precede. POSIDIO: VIDA DE SAN AGUSTIN. 41 tiempos de los apéstoles. Sobre todo miraba a que nadie en aquella comunidad po- seyera bienes, sino que todo fuese comtin y se distribuyera a cada uno segiin sus necesidades, como lo habia practicado él primero, después de regresar de Italia a su patria. 2. San Valerio que le habia ordenado, como hombre piadoso y teme- roso de Dios, no cabia en si de alegria, dando gracias al cielo por haber escucha- do sus oraciones elevadas con tanta frecuencia para obtener del cielo un varén ca- paz de edificar, con su palabra y su doctrina saludable, a la Iglesia, para lo que él, por su origen griego y por no ser muy perito en la lengua y literatura latinas, se consideraba menos capacitado. 3. Y dio a su presbitero facultad para predicar el Evangelio en su presencia” en la iglesia y para dirigir la palabra al pueblo, eon- tra el uso y la costumbre de las Iglesias de Africa, cosa que no vieron con muy bue- nos ojos otros obispos. 4. Pero aquel venerable y celoso var6n, conociendo cier- tamente la costumbre de las Iglesias orientales, y seguro de la utilidad de las almas, no escuché las murmuraciones, dichoso al ver que el presbitero hacfa muy bien lo que el obispo no podia hacer. 5. Y asf la antorcha encendida y brillante, puesta sobre el candelabro, iluminaba a todos los que estaban en casa. Después, propagdndose la fama de este hecho como de un buen ejemplo precursor, algunos presbiteros, facultados de sus obispos, comenzaron también a predicar al pueblo delante de sus obispos. 6. Disputa de Agustin con Fortunato 1. En la ciudad de Hipona, la herejia pestilente de Manes? hab{a contagiado ¢ infeccionado entonces a muchisimos ciudadanos y peregrinos, por seduccién y engafio de un presbitero de la secta, llamado Fortunato, que residfa alli y buscaba adeptos. 2. Entre tanto los cristianos de Hipona y de fuera, tanto catélicos como donatistas, se entrevistaron con el sacerdote Agustin y le rogaron fuera a ver a aquel maniqueo, que tenfan por docto, para disputar con él sobre laley. 3. Al pun- to accedié a su demanda, porque estaba dispuesto a dar cuenta de su fe y espe- ranza en Dios a todo el que se lo pidiera, y era muy poderoso para confirmar con su sana doctrina y refutar a los contradictores. Pero pregunté antes si el mani- queo estaba también dispuesto. 4, Informaron en seguida a Fortunato rogdn- dole y pidiéndole insistentemente que aceptara la disputa. Pero Fortunato, que ya habia conocido a Agustin en Cartago, seguidor de la misma herejfa, temia en- trar en discusién con é|. 5. Sin embargo, apremiado por la insistencia y para evi- 1 La antigua tradici6n, seg la cual la predicacion estaba reservada al obispo, se mantuvo més tiempo ‘en Occidente que en Oriente, donde poco a poco se les permitié a los sacerdotes predicar, En el siglo IV, en Je- rusalén, en la misma funciéa fitirgica, predicaban primero los saverdotes y luego el obispo, lo que no deja de maravillar en extremo a Bgeria, peregrina que viene del Occidente. Segtin podemos ver en una carta de san Agustin, Aurelio, primado de Cartago, habia introducido Ia costumbre de que los sacerdotes predicaran en su presencia, oft. Ep. 41, 1 12. Los autores cristianos, sobre todo desde el siglo IV, no dejan de utilizar las invectivas en las relaciones con el judafsmo, paganismo y frente a las herejias. 42 INTRODUCCION GENERAL tar la vergiienza de los suyos, prometié acudir a la disputa y sostener la contro- versia 18, 6. Sefalados, pues, el dia y el lugar, se tuvo la reunién ante la nume- rosa presencia de estudiosos y curiosos. Y dispuestas las mesas de los notarios "4, se comenz6 la discusién, para acabar al segundo dia. 7. En ella, segtin consta por las actas de la conferencia, el maestro maniqueo no pudo rebatir las afirmacio- nes de la doctrina cristiana ni apoyar sobre bases firmes la de los maniqueos. Sin saber qué responder, al final se escurrié diciendo que consultarfa a los jefes de la secta 15 lo que él no pudo refutar, y si ellos no le daban soluciones satisfactorias, sabria a qué atenerse, mirando por su propia alma. De este modo, el que era te- nido por eminente y docto entre todos los suyos, aparecié a los ojos de todos los asistentes como incapaz de mantener las posiciones de su secta. 8. Lleno de ver- giienza, al poco tiempo desaparecié de Hipona, para no volver ya més 16, Asi por medio del mencionado varén de Dios fue extirpado el error en os corazones de to- dos los presentes y de los augentes, a quienes llegé la noticia de este hecho, y se arraigé y confirmé la verdadera y genuina religién catélica. 7. Libros de Agustin contra los enemigos dela fe 1. Agustin enseiiaba y predicaba privada y ptblicamente,en casa y en la igle- sia, la palabra de salud eterna contra las herejfas de Africa, sobre todo contra los donatistas, maniqueos y paganos, combatiéndolos con sus libros o con improvisa- das conferencias, lo que era causa de inmensa alegria y admiracién para los ca- t6licos, que divulgaban donde podian a los cuatro vientos loshechos de que eran testigos. 2. Con la ayuda de Dios comenzé a levantar cabezala iglesia de Africa que desde hacia mucho tiempo yacia seducida, humillada y oprimida por la vio- lencia de los herejes, sobre todo por el partido donatista 17, que rebautizaba a la mayoria de los africanos. 3. Y estos libros y sermones se multiplicaban con la ma- ravillosa gracia de lo alto, apoyados como estaban con gran abundancia de razo- nes y la autoridad de las Sagradas Escrituras, interesaban mucho a los mismos herejes que iban a escucharle, mezclados entre los catdlicos. Todos los que lo desea- ban, valiéndose del servicio de los estenégrafos, tomaban por escrito lo que él pre- dicaba. 4. De ahi comenzé a difundirse por toda el Africa su detrina y el olor sua- visimo de Cristo, llegando su noticia y la alegria a toda la iglesia de ultramar. Asi 1.3, ranece qu Fortunato acepts la discusi6n, sobre todo, a instancias de sus cireligionarios, detlle que ‘aprovecha Posidio para dramatizar la niurocién, 14, ¢Asisti6 un solo notario fueron varios? Aunyue Posiio emplea el singulir puede tratarse deun sin- gular colectivo, como podemos colegir del texto de las Retractationes 1,15, 1, donceemplea el plural 15, Secta, en el siglo I, puede designar incluso la religin cristiana: mas tarde #refiere Gnicamente a las, sectas cismaticas 0 heréticas, 16. Lamarcha y desaparici6n de Fortunato es mencionada tambiga en las Retratariones (1, 15,1), it~ tamente, también en la Ep. 79. 17. El pando donatisia, o pars Donati, es una expresiGn corrienteen tiempos sin Agustin: cfr Ep. 49, 3: 52,2; 105 1, 2. Bl poema de san Agustin leva por titulo Psalmus conura partem Buvati pl POSIDIO: VIDA DE SAN AGUSTIN 43 como cuando sufre un miembro, todos los miembros se compadecen, asi todos par- ticipan de su gozo cuando ese miembro es glorificado. 8. Agustin es nombrado obispo 1. Pero el bienaventurado anciano Valerio rebosaba mas que nadie de alegria, dando gracias a Dios por el singular beneficio que habia hesho a su iglesia. Y co- menzé a temer —y esto es cosa muy humana- que se lo quitasen para alguna otra iglesia, privada de sacerdote, para consagrarlo obispo. Y as{habria sucedido sin duda de no haberlo evitado el obispo, conocedor de las intenciones, que lo oculté en un lugar donde no Jo encontraron los que habfan venido por él. 2. Por lo cual, mas temeroso cada dia el venerable obispo, conociendo su flaquera y ancianidad, acu- di¢ con letras secretas al primado de Cartago, alegando lo avanzado de su edad y la gravedad de sus achaques, rogando nombrase obispo auxiliar de Hipona a Agustin, no tanto para que le sucediera en la cétedra comopara que colaborara con él en el oficio pastoral. Los deseos y afanosas peticiones de Valerio consiguieron elrescripto solicitado, 3. Reclamado més tarde para la visita, y estando presen- teen la iglesia de Hipona el primado de Numidia a la saz6n, Megalio obispo de Ca- lama, Valerio sorprendié a todos los obispos, que por casualidad estaban presen- tes, con la manifestacién de su propésito, y a todos los clérigsy fieles de Hipona, que acogieron la propuesta con gran alegria, congratulacionesy clamores de apro- bacién y deseo. Sélo Agustin rehusaba la consagracién episupal, alegando la cos- tumbre en contra, mientras viviera su obispo. 4. Todos lo cavencieron de lo con- trario, con ejemplos de las iglesias africanas y con casos de lasglesias ultramarinas ~cosa que 61 ignoraba- y, al fin, cediendo a la fuerza de susmzones ¢ instancias, acepté recibir sobre sus hombros la carga de un grado super. 5. Poco después dijo y escribié que lo habian consagrado, estando vivo su otispo, en contra de la prohibicién de un concilio universal de que se enteré después de estar ya consa- grado obispo. No queria que se hiciera a los demas lo que lamentaba habian hecho con él. 6. Por eso se esforzé también en que se estableciera «alos concilios "9 epis- copales que los obispos consagrantes notificaran a los ordenavlos y ordenados los estatutos referentes al sacerdocio, y asf se hizo. 18. En fa consagracién episcopal de Agustin, parece que Megalio, primado aNumidia, opuso alguna re- sistencia, Tal vez acogié algunos rumores contrarios al consagrado difundidos por ssadversarios. Parece que el reparto de algunas eufagias 0 pan bendito a una sefora fue la ocasién de esos rumetscomo si en ellas le hubie~ +a proporeionado un maleficio amoroso, en connivencia con el marido de la msm egalio se dejé Nevar de su «genio pronto e indiscreto. Y cuando los padres del concitio de Cartago le pidierorputbas de su acusacién, no pudo responder: reconocié su culpa y pidi6 perdén. Cfr. C. lit. Petil. 3, 16, 19; C. les. 3, 80 92; 4, 64, 79. En cambio, Aurelio, primado de Cartago, fue siempre amigo de Agustin, que le dirigiiscatas 22, 41, 60 y 174, 19, Agustin atribufa una gran importancia a los coneilis y se esforzaba prissir a todos. De acuerdo con Aurelio de Cartago, desempeé un papel de mucha importancia en los coneilssticanos. El primer conci- lio, en el que tomé parte en calidad de obispo, fue el tercero de Cartago, e] afio 39iPueve que el canon 3 debe estar en relaciOn con la ordenacién de Agustin, y ha sido utlizado por Posidio. 44 INTRODUCCION GENERAL 9, Lucha contra los donatistas 1. Nombrado obispo, predicaba la palabra de salvacién con mds entusiasmo, fer- vor y autoridad, no sélo en una region, sino dondequiera le rogasen acudia con pres- teza y alegria, con provecho y crecimiento de la Iglesia de Dios, siempre dispuesto a dar raz6n a los que se la pedian de su fe y esperanza en Dios. Los donatistas, sobre todo los que residian en Hipona y sus ciudades vecinas, recogian sus dichos y los le- vaban asus obispos. 2. Estos escuchaban esas palabras y veces trataban de re- futarlas por medio de sus adeptos; otras veces las respuestas llegaban a ofdos de Agustin, el cual, después de informarse de todo, con pacientia y suavidad y, como esta escrito, con temor y temblor, trabajaba por la salvaciéncomtin mostrandoles cuan sin fundamento eran sus réplicas y cudn verdadero y evidente lo que ensena la fe catélica. A este trabajo se consagraba dia y noche con ahinco. 8. Escribié tam- bién cartas privadas a los obispos de aquella secta y a los maseminentes laicos, per- suadiéndoles con muchas razones y exhortdndolos” a corregirse de sus yerros, 0 apresentarse ala discusin. 4. Pero ellos, desconfiando de sicausa, ni siquiera se dignaban contestarle, sino que irritados hablaban como locos divulgando en publi- coy en privado que Agustin era un seductor y embaucador de is almas, y habfa que acabar con él como un lobo 2!para defensa del rebaiio. Afimaban ademas que merecerian una indulgencia plenaria de Dios los que tal hiciean. Y asi lo pregona- ban sin temor alguno de Dios, ni miramiento a los hombres. Yd con su trabajo con- siguié que la desconfianza que tenian en su causa fuera consida de todos: convo- cados a discusiones publicas, no se atrevieron a comparecet 10, El furor de los circunceliones 1. Los mismos donatistas tenfan en casi todas sus iglesis una clase inaudi- ta de hombres maleantes y perversos, que hacian profesién econtinentes. Eran lamados circunceliones®, y estaban repartidos en cuadrillaswr casi todas las re- 20. En los primeros afios de su episcopado, Agustin escribié a muchos obispsdonatistas, invitindoles a cconvertrse 0 2 tomar parte en las discusiones sobre los problemas actuales, Escribitmbién a sacerdotes y se- lates influyentes, rogindoles que insistieran sobre este aspecto ante sus obispos. 21. Laalusisn a fa pardbota de los lobos cubiertos con piel de oveja era muy isente en las polémicas, y ‘muy utilizada tanto por los catélicos como por los donatistas. 22. Enel concilio de Cartago, de agosto del alo 403, Agustin logré que se api la propuesta segtn la cual cada obispo catSlico debfa convocar, gracias a la mediacién de los magistradae cada lugar, a los repre- sentantes de donatista de la propia ciudad episcopal, y proponerles que mandaranxsesentantes para discutir con tos delegadios det episcopado catélico 23. Los circuncetiones eran némadas de Tas campifias, una especie de proletas agricola organizado en bandas, que oon frecuencia se entregaban al saqueo. El eatto de sus acciones, que dinifan por doquier un ver- dadero terror, era toda el Africa romana, Eran de origen indfgena y campesino, y haitan la lengua ptinica, Su comportamiento estaba influenciado por factotes éinicos, sociales y politicos. Su aciécontra el estado se as0- Pero esto me lo decia con voz muy apagada. Porque del lado hacia donde yo marchaba de frente y por donde temblaba de pasar, se me mostraba vestida en ve- los ptidicos, la casta dignidad de la continencia, serena y grave, bafiada su faz de honesta sonrisa, y con blando halago me invitaba para que me acercara a ella sin miedo, y para acogerme y abrazarme extendia sus amigas manos rebosantes de mil buenos ejemplos: viudas dignas del mayor respeto y ancianas que habian en- vejecido en su virginidad. ¥ en toda esta innumerable muchedumbre, la conti- nencia no era estéril, sino madre fecunda de hijos que tt le habias dado, Seftor, que eres su esposo. Y se burlaba de mi con carifio y me decfa con tranquila ironfa, insinuante de exhortacién: «{¥ ta no vas a poder lo que han podido todos éstos y todas éstas? {Acaso éstos y éstas lo pudieron por s{mismos, y no gracias a su Dios y Sefior? Ta vacilas porque te apoyas en ti mismo, Arréjate en su regazo y no temas. No se apartaré para que caigas. Arrdjate seguro, que él te recoger y te sanaré». Sen- tia gran vergtienza de mi, porque todavia segufa oyendo el ronroneo distante de aquellas vanidades, y estaba perplejo y dudoso. Y la continencia seguia su exhor- tacién como si me dijera: «Hazte sordo sobre la tierra al reclamo de sus miembros manchados para que se mortifiquen. Ellos te brindan sus deleites, pero no son como la ley del Sefior, tu Dios». Este vivo didlogo en mi corazén no eramés que un duelo de mi mismo contra mf mismo. ¥ mientras tanto, Alipio, muy cerca de mi lado, aguardaba en expectante silencio el resultado de aquella inusitada crisis mia. «Toma y lee» Pero cuando desde lo més secreto de mi alma, mi enérgica introspeccién remo- vié y amonton6 toda la hediondez de mi miseria ante la vista de mi coraz6n, se pro- dujo una fuerte borrasca, cargada de una ingente cantidad de lagrimas. Y para sol- tarla toda a placer con sus voces y sus alaridos, me levanté y me alejé de Alipio—la 8 INTRODUCCION GENERAL soledad me parecfa mejor para dar licencia a mi Ilanto—y me retiré a prudente dis- tancia, que no fuera estorbo a mi expansién la presencia del mismo Alipi Esta era mi disposicién y él se dio cuenta, pues no sé qué palabra se me esca- 6, en la que el sonido de mi voz ya iba cargado de llanto. Previendo su explosién, me levanté, y solté el raudal de mis lagrimas, y se desataron los rios de mis ojos, sacrificio aceptable a tus ojos. Y yo te hablé copiosamente, si no con palabras, sien este sentido: «Y ta, Setior, zhasta cuando? {Hasta cudndo, Sefior, en tu enojo? No te acuerdes de nuestras antiguas maldades». Yo me daba cuenta de que ellas me retenan todavia, y daba voces lastimeras: «{Cuanto tiempo, cudnto tiempo; ma- fiana, y por qué no ahora? {Por qué no es ésta la hora final de mis torpezas?» Asi te hablaba, y lloraba con amargufsimo rompimiento de mi coraz6n. ¥ he aqui que oigo una voz de la casa vecina, voz de nitio o de nifia, no lo sé, que decfa y repetia muchas veces con cadencia de canto: «Toma y lee; toma y lee». Al punto deshecho el color del rostro, con gran fijeza empecé a pensar silos nitios, en algu- na suerte de sus juegos, solian canturrear aquel estribillo. Y no recordé haber ofdo jamés aquella cantilena. Reprim( el caudal impetuoso de mis lagrimas y me le- vanté interpretando que no era otro el mandato del cielo sino que abriera el libro y leyera el primer capitulo que cayera en mis manos: acababa de ofr de Antonio que habia tomado la leceién evangélica, la que al azar sobrevino como una amo- nestacién dirigida directamente a él. La leccién que ayé Antonio decia: «Ve, ven- de todo lo que tienes, daselo a los pobres y tendras un tesoro en los cielos; y ven y sigueme». ¥ con esas palabras se convirtié al instante a ti. Asi que, apresurado, volvi al lugar donde estaba sentado Alipio, pues alli ha- bia dejado yo el libro del Apéstol cuando me levanté, Lo tomé, lo abrf y lei en si- 9. La descripcién del momento supremo de su conversin es perfecta, y muestra la realidad histérica y autobiogréfica del relato, No han faltado avtores que han pretendido ver en la descripcién de Agustin reminis- Cencias 0 simples detalles omamentales empleados magistraimente por el que habia sido profesor de retérica y conoefa perfectamente todos los resortes del caso. Afiadamos a esto la lectura del Sesorano: de divina domo, frente a lade los otros eédives: de vicina domo. Agustin tata de describir los hechos tal cual han sucedido, ‘aunque no ha prescindido de detalles puramente literarios. Es curiosa la interpretacién que da a este pasaje COURCELLE, P:: «Source chrétienne et allusions paiennes de I’épisode du Tolle, lege,en Revue d'Histoire et de philosophie religieuse 1952, 171ss, Aunque se admitaen la escena un cierto simbolsmo —Ia alusién ala hi- ‘2uera—hemos de conocer que hay otros muchos detalles que indican un realismo histrico, Como ha sefalado MOHRMANN C: «toda la interpretacién simbdlica y alegérica se funda en una variante textual», cfr, «Consi- derazioni sulle Confessioni di sant Agostino», en Etudes sur le latin des chrétiens 2,Roma 1961, 305-306. Segiin a critica mis reciente, parece que el Sesoriano ~el nico e6dice que tae de divina domo- no es un ma- ‘nuscrito de cualidad superior. Cit. BOLGIANI, P: «lntorno a pit antico Codice delle Confession’ di S. Agos- tino», en Pubbl. della Fac. di Lettere ¢ Filosofia di Torino vol. 6 (1954); e.a conversone di S. Agostino nel VILL libro delle Confession», fhid. 8 (1956). Segin la citada Christine MOHRMANN, «las Confessiones son al mismo tiempo relato de hechos histéricos y meditacién alimentada de simbolismo. ¥ precisamente esta dua- tidad ha hecho de la letura de las Confessiones algo wn apasionante para generacionesy generaciones de lec- (ores, Estos, al igual que Agustin, han captado el factum, pero al mismo tiempo haa sospechado algo del myste~ rium que bay siempre ally que, para Agustin, consttuye la razén de ser de aquella naracién personal que Se ddesarrola en el tiempo pero que siempre deja entrever la eternidad», Pbid. 308, EL LIBRO 8° DE LAS CONFESSIONES 79 lencio el primer capitulo que aparecié a mis avidos ojos: «No en bebidas y en ban- quetes, no en deshonestidades e impurezas, no en contiendas y en envidias, sino revestios de nuestro Sefior Jesucristo, y no tengdis cuidado de los apetitos de la carne». No quise leer ms, ni era necesario. Al momento, con el final de este pa- saje, cayeron de mi mente todas las tinieblas de mis dudas, como si una gran luz de seguridad se hubiera derramado en mi corazén. Entonces, poniendo el dedo o no sé qué otra sefial en el libro, lo cerré, y reco- brada la serenidad de mi rostro, le conté todo a Alipio. ¥ éste, a su vez, me conté lo que pasaba en él, que yo ignoraba. Me pidié le mostrara lo que yo habia leido. Se Jo mostré y ley6 mas adelante lo que yo ignoraba, que era lo siguiente: «Al que es- tuviere flaco en la fe, recibidle». ¥ eso se lo aplicé a si mismo y me lo dijo. Con esta admonicién, se fortalecié en su buen propésito el més congruente con sus cos tumbres, por las cuales ya de antiguo tanto me aventajaba y tan delante de mi es- taba, y se unié a mf sin ninguna turbacién ni tardanza. De alli nos fuimos los dos adonde estaba mi madre; se lo declaramos todo y ella se alegré en extremo. Le contamos cémo se hab{a realizado el cambio, y ella exul- t6 triunfante y te bendijo a ti, que eres poderoso para darnos mas de Jo que te pe- dimos 0 entendemos, porque ella vefa que le habias concedido en mf mas de lo que ella te solia pedir con lastimosos y amargos gemidos. Me habias convertido a ti tan plenamente, que ya no buscaba esposa, ni perseguia esperanza alguna del siglo, colocandome en aquella regla de fe en la cual una antigua revelacién tuya me ha- bia mostrado a mi madre. Y trocaste su llanto en gozo, mucho més abundante y mucho mas entrafiable y casto que aquella alegria menguada que ella esperaba de los nietos de mi carne.