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PUSILLUS GREX

2011

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PAULA AGUIRRE MOLTEDO

PUSILLUS GREX

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Pusillus Grex Por © Paula Aguirre Moltedo. Registro Propiedad Intelectual Nº 208.747. Santiago de Chile, Septiembre 2011. Ilustraciones: Camilo Pfeifer Martínez.

Foto Portada: Parque Nacional La Campana, Ocoa, Hijuelas, Chile

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Nolite timere pusillus grex, quia complacuit Patri vestro dare vobis regnum.

Lucas, 12,32.

Los más taimados enemigos han llenado de amargura a la Iglesia, esposa del Cordero Inmaculado, le han dado a beber ajenjo, han puesto sus manos impías sobre todo lo que para Ella es más querido. Donde fueron establecidas la Sede de San Pedro y la Cátedra de la Verdad como luz para las naciones, ellos han erigido el trono de la abominación de la impiedad, de suerte que, golpeado el Pastor, pueda dispersarse la grey. Oh invencible adalid, ayuda al pueblo de Dios contra la perversidad de los espíritus que le atacan y dale la victoria S.S. León XIII

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Dedico esta pequeña obra a la memoria de tres grandes hombres de Dios: Beato John Henry cardinal Newman, Monseñor Robert Hugh Benson y Padre Leonardo Castellani. Con todo mi aprecio y agradecimiento, y para que todo sea para la mayor Gloria de Dios.

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INDICE - Prólogo …………………………………………………………. Pág. 13 - Advertencia al lector…………………………………………… Pág. 14 - Agradecimiento………………………………………………… Pág. 16 Primera Parte: La Preparación - Capítulo 1…………………………………………………………. Pág. 20 - Capítulo 2…………………………………………………………. Pág. 42 Segunda Parte: El inicio del Destierro Capítulo 1……………………………………………………… Capítulo 2……………………………………………………… Capítulo 3……………………………………………………… Capítulo 4……………………………………………………… Capítulo 5……………………………………………………… Capítulo 6……………………………………………………… Capítulo 7……………………………………………………… Tercera Parte: La Persecución Final Capítulo 1…………………………………………………………. Pág. 421 Capítulo 2………………………………………………………… Pág. 477 Capítulo 3…………………………………………………………. Pág. 515 Capítulo 4…………………………………………………………. Pág. 553 Pág. 80 Pág. 107 Pág. 135 Pág. 182 Pág. 235 Pág. 310 Pág. 339

Epílogo………………………………………………………………… Pág. 638

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PRÓLOGO Vivimos tiempos en los cuales la verdad permanece oculta para la gran mayoría de las personas. Si bien, la verdad nunca ha sido pregonada y buscada por las masas, ésta siempre había tenido grandes adalides que se encargaban de pregonarla. Más hoy existe una ausencia de aquellos. Este libro, escrito de una manera sencilla y didáctica, muestra de un modo muy ameno y a la vez dramático, la última batalla que librará el demonio contra los verdaderos hijos de Jesucristo, los últimos mártires, que no se arrodillarán ante el error, ni a la marca de la bestia. El protagonista de la historia es un intelectual; pero no es cualquier intelectual, o al menos, no es esa imagen que comúnmente tenemos de aquellos. No es aquel hombre hinchado por la soberbia del conocimiento de la ciencia, que permanece encerrado en medio de sus libros y detrás de su escritorio, esperando que lo llamen para decir conferencias y firmar autógrafos. Matthew Mansfield Bradley es un hombre común y corriente, de trato cortés y dulce, asentado en una familia típica de clase media chilena. Su vida transcurre entre su trabajo en la universidad y su casa familiar. Sus principales gustos son la buena lectura y la música. A medida que se aproximen los tiempos en que haga su aparición el Anticristo, las señales anunciadas por las profecías bíblicas van a ser cada día más claras. Mostrar esas señales es el principal motivo por el cual nuestra autora se decide a escribir esta gran aventura literaria. Pues bien, ella tiene muy claro que lo que está en juego es nuestra felicidad futura, la salvación eterna de nuestras almas. Por eso hace un llamado de atención a todos los hombres de buena voluntad, para que preparen sus almas para afrontar la difícil prueba de dar testimonio de su fe frente al enemigo más grande que ha tenido la religión de Dios en la tierra.

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Los ejércitos de las tinieblas ya se encuentran agrupados para dar el último zarpazo y así aniquilar la religión católica. Así también, los hijos del único y verdadero Dios, Jesucristo Nuestro Señor, tendrán que organizarse desde las trincheras de la fe, para resistir desde allí los embates del maligno. Las cartas ya están tiradas, sólo falta mostrar los naipes de la última jugada, para que todo se desarrolle según lo anunciado en el Apocalipsis de San Juan. El mundo, sus modas y espectáculos hará que la mayor cantidad de jóvenes se pierdan en los desórdenes de sus pasiones, serán como animales acéfalos, sin rumbo donde ir. Sólo la esperanza asentada en la Tradición de la Iglesia, mantendrá en pie al pequeño rebaño de Dios. Los últimos en resistir saborearán el Gran triunfo de Cristo, Señor de todo lo creado, salvador e intercesor entre los hombres y el Padre. Finalmente, solo me queda agradecer a Paula por este esfuerzo titánico de mostrar la verdad, Dios la proteja y la guarde, que su esfuerzo no quedará en vano, los que lean esta magnífica obra, podrán sacar fuerzas e ideas para resistir mejor ante el enemigo mortal de la humanidad, el demonio. No puedo terminar este prólogo sin aludir a nuestra madre la Santísima Virgen María, ella jugará un papel central en las últimas embestidas de Satanás, y es precisamente a ella con quien hay que consagrar nuestras almas, que su manto protector unido a su Inmaculado Corazón nos guarden para la vida eterna. Christian Velásquez Cabrera

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Advertencia al paciente lector
Siguiendo los pasos de autores como Monseñor Robert Hugh Benson, Hugo Wast y del R.P. Leonardo Castellani me he propuesto entregar a modo de ficción, mi visión acerca de los últimos tiempos. No pretendo hacer un tratado de esjatología ni un manual de teología dogmática, y no puede tomarse esta novela nada más que como lo que es: una novela. Ahora bien, tengo una visión personal acerca del fin de los tiempos, pero que está asentada especialmente en los Padres de los primeros siglos y en Castellani y dice relación con el milenismo espiritual. Puede que con ellos me equivoque…pero también puede que no. La Iglesia no lo ha condenado por haber sido sostenido por grandes santos y por los Primeros Padres. Esta es una novela que se ha alimentado de interpretaciones como las de Castellani, de Benson, de Wast, de Newman, de Soloiev, de las profecías de Nuestra Señora de la Sallette, de Nuestras Señora de Fátima, de las profecías de algunos santos y por supuesto, de las Sagradas Escrituras. Las profecías y sus hermenéuticas se van complementando, y de ellas como de fuentes primarias voy armando la historia; una historia futurista, pero al mismo tiempo cercana, porque nadie puede negar que estamos viviendo los últimos tiempos que precederán a la venida gloriosa de nuestro Señor. Encontrarán que he tomado muchos elementos de los autores citados y es cierto: no pretendo ser original, sino que crear algo más contemporáneo usando las materias primas de sus interpretaciones, de los conceptos generales de estos grandes hombres que han hablado y escrito sobre lo mismo. Mi humilde creación literaria reposa sobre los hombros de estos gigantes. A cada generación se le da la gracia de mirar e interpretar lo que la generación anterior no fue capaz de vislumbrar porque la cercanía con los acontecimientos les impedía ver por sobre su presente. De este modo he construido la novela: Soloiev vio algo, Benson agregó otra cosa, Castellani le añadió otro ladrillo y Wast hizo lo mismo; sin ponerme a la misma altura de estos hombre sabios, tengo sin embargo, la intención de agregar un ladrillo más a esta construcción de novelas apocalípticas a cien años del Señor del Mundo de Monseñor Robert Hugh Benson.

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Me hubiese gustado plasmar con mayor intensidad la atmósfera de sufrimiento interno de los personajes; la atmósfera pesada que se respiraba a cada momento. Las palabras a veces se quedan cortas y no logran transmitir la fuerza de los sucesos, y por ello confieso que me he quedado corta. Luego, el lector deberá imaginarse en una situación angustiosa in extremis por la que haya atravesado alguna vez en su vida para comprender el tenor de la novela. Me he demorado más de lo que quisiera en escribir. Empecé a escribirla en Septiembre del 2009 y me hubiese gustado tenerla terminada antes. ¿Por qué? Porque después que escribía una y otra cosa, a veces eso mismo se hacía realidad y hasta llegué a asustarme. Además, pude darme cuenta revisando internet que habían varias personas que tenían mis mismas teorías y eso me dejó perpleja. Sumado a lo anterior debo decir que el tiempo que dedico a la escritura es limitado y hay días en que simplemente no sale nada por más esfuerzo que haga, llegando a torturar literalmente mi espíritu. Perdonad si mi estilo les cansa, perdonad que repita una y mil veces lo mismo. Los niños aprenden en base a la repetición continua y de eso se trata, de aprender. Para los que están habituados al tema apocalíptico, les parecerá terriblemente monotemático y de argumentos e interpretaciones re contra conocidas; para los que no lo están, descubrirán “novedades” que llevan centurias dando vueltas en el mundo esjatológico. Sin embargo, espero en Dios que tanto para los especialistas en el tema apocalíptico como para los neófitos, esta obra les resulte amena en su lectura, a pesar de ser temas tan delicados y dolorosos, pero que nos dejan una gran esperanza.

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Agradecimiento Mi eterna gratitud a mi esposo. Christian gracias por tus correcciones, comentarios y críticas. Y también por el constante apoyo para que terminara esta obra y no la echara a la estufa del living.

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Primera Parte

La preparación
“En estos tiempos terribles, una especie de vértigo asalta al mundo. La gente pierde la cabeza, las palabras cambian de significado. Las mejores inteligencias dejan de razonar, y el resto se vuelven locas. En el enfrentamiento constante de opiniones contradictorias, las convicciones tambalean. Como lo verdadero y lo falso se confunden, también lo hacen el bien y el mal; por tanto, se producen frecuentes errores de juicio, y muy a menudo se cometen acciones que se lamentan por siempre” Monseñor D..J Gaume.

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Capitulo1 “Porque la unión de la familia

estriba en el Amor, y el Amor es la única fórmula de conciliación entre la autoridad y la libertad” Robert Hugh Benson
Sentado y con actitud contemplativa, mirando por la ventana de su amplio y acogedor escritorio se encontraba Matthew. El espacio que ocupaba como escritorio formaba parte del living de la casa. En un rincón rodeado de enormes estanterías con libros tenía su mesa de escritorio. Un poco más allá estaban dispuestos los sillones, un sofá y un piano de estudio situado junto a una estufa a leña de doble cámara. Con la vista perdida, sin mirar nada en específico, su mente estaba a miles de kilómetros de distancia. Habían transcurrido catorce años desde que, tras una exitosa permanencia en la Universidad de Oxford y habiendo obtenido las más altas calificaciones, había regresado a su patria con su título de doctorado bajo el brazo. Pero ahora, después de tantos acontecimientos se preguntaba si después de todo volver a Chile había sido una buena decisión. Las cosas habían cambiado tanto en el país, que se sentía como un extranjero en su propia patria. Al borde de las lágrimas suspiraba por una respuesta a todo lo que ocurría a su alrededor, en su ciudad, en su patria, en el mundo, en su Iglesia. Sumergido en el interior de su alma estaba cuando entró a saludarlo su Angelito. _ Matthew, ¿por qué no contestaste el teléfono? – Le dijo mientras dejaba sobre su escritorio atestado de papeles, libros y su notebook una taza de té.- Era tu mamá…. ¿qué te pasa mi niño lindo? – Ángeles siempre le había llamado así. Aún tenía esa mirada inocente de ojos dulces y melancólicos, a pesar de que su rostro ya estaba sintiendo el paso de los años. En su rubia cabellera unas tempranas canas ya habían hecho su aparición, dándole un aspecto de un hombre mayor a pesar de tener tan solo cuarenta y un años. Ella se le acercó y notando que estaba triste se arrodilló a su lado y reposó su cabeza sobre sus piernas, mientras éste suavemente le acarició su pelo. .- ¿Por qué estás tan triste? Hace tiempo que no te veía así, ¿pasa algo malo en la universidad?

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_ Angelito, ¿eres feliz conmigo? ¿No estás arrepentida de haberte casado conmigo? _ A ver, Matthew mírame – le dijo mientras le tomaba la cara- a ti te pasa algo. Estás tan lindo mi niño. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida, me has dado siete hijos maravillosos, no has dejado de ser el mismo que conocí hace tantos años. Cada día que pasa le doy gracias a Dios por tu vida y porque aún te mantiene conmigo. Me he pasado casi la mitad de mi vida contigo Mateo, mi regalo de Dios. Hemos vivido tantas cosas, tantas aventuras, tantas alegrías y también tantos dolores. Yo vivo mi vida a través tuyo; tus ojos son los míos y no podría ser de otro modo, porque somos uno. Por eso me doy cuenta de inmediato cuando a ti te pasa algo, te noto tan preocupado. Cuéntame, mi vida que es lo que te ocurre. _ ¿Por qué dependo tanto de ti física y emocionalmente? ¿Dónde estaría yo si tú, mi esposa no estuvieras conmigo soportándome durante casi veinte años? _ Lo mismo te digo yo. No podría haberme casado con otro hombre, imposible. Yo también dependo de ti, aunque no me creas y veas que en apariencia soy más fuerte que tú. Pero ya pues, profesor, estoy esperando su respuesta. _ ¿Te acuerdas cuando volvimos a Chile desde Oxford? ¡Ciudad de las agujas cuánto te extraño! _ ¡Cómo no olvidarlo! Con Matthew de cuatro años, Ian Henry de dos y yo esperando a Dominic. Me sentía tan desenchufada. Ya me había acostumbrado al orden inglés, y creo que fue un poco chocante porque aquí te dicen una cosa y hacen otra…., pero bueno, al menos es tu país. Afuera uno siempre va a ser extranjero y no hay como estar en la patria de uno, con todos sus defectos, es tu país, y ¡qué país más lindo es el que Dios nos ha dado! ¿Te estás poniendo melancólico recordando la época en el Magdalen? _ En parte. Cuando volvimos a Chile en la universidad me recibieron prácticamente como un héroe. Me llenaron de homenajes, me dieron una linda oficina y la oportunidad de crear un sistema de clases parecido a las

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tutorías de Oxford. Don Ignacio no había muerto todavía y…¡cuánto lo extraño!…era mi único aliado. En fin, las cosas habían cambiado en la facultad y más aún en el instituto. Ya no quedaba ninguno de mis antiguos alumnos de ayudantía, habían egresado, titulado o simplemente se habían retirado. Habían caras nuevas: el cuerpo docente se había renovado en parte, incluyéndome a mí y a dos antiguos compañeros de carrera, que en mi época de alumno me aventajaban en tres años. De mis antiguos profesores sólo quedaban tres, y los tenían arrinconados como vejestorios de otras épocas. Durante los diez primeros años, las cosas se mantuvieron dentro del marco del respeto, sobre todo por la figura de don Ignacio, que a pesar de estar jubilado, siempre estaba dictando conferencias o charlas. Pero yo notaba en el ambiente un deseo de terminar con la línea que había caracterizado al instituto y de la cual todos estábamos orgullosos. Notaba que estos antiguos alumnos de cursos superiores querían hacer cambios, un “aggiornamento” en el instituto y mi presencia les molestaba. Desgraciadamente don Ignacio falleció y me quedé solo. Era la oportunidad que ellos estaban esperando para “tomarse” el instituto, borrar con el pasado, echar abajo la línea que tenía, y mis antiguos maestros que no tenían ese espíritu de lucha de don Ignacio, se dejaron llevar por sus antiguos alumnos y cayeron en su engranaje. Te resumo el cuento. Desde hace cuatro años me han hecho la vida imposible. No había querido angustiarte más, pero se me ha perseguido por todo, me ponen obstáculos para hacer mis cátedras y el lunes…si mi amor, el lunes tendremos consejo de profesores, ¿y sabes para qué? para pedirme la renuncia. Quieren que me vaya. Mis alumnos me quieren, les gustan mis clases, pero esto no depende de ellos…no sé qué hacer, voy a quedarme en la calle y con todas las deudas que tenemos… _ Defiéndete, no te pueden echar, eso no depende tampoco de ellos, depende del rector y del consejo académico. Mira Matthew, mi amor, yo estoy contigo. Haz entregado lo mejor de ti a la universidad, no pueden hacerte esto. ¿Quién de esos que se creen macanudos tiene un doctorado con honores en Oxford? Tírales la caballería encima, argumentos y curriculum, tienes de sobra. Yo sé que no eres así, todo lo contrario, pero ahora tienes que ponerte pesado no más, no te queda otra. Sé que te carga andar haciendo alarde de tus títulos, pero a ti nadie te ha regalado nada, absolutamente nada.

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_ Debimos habernos quedado en Oxford, cuando me ofrecieron un puesto en ese Hall. No es un college, pero estábamos bien y quizás con los años me habría ganado el puesto de fellow en algún college. _ Volvimos porque se lo habías prometido a don Ignacio. Muchos becados prometen volver a sus universidades, y tentados por aparentes mejores ofertas se quedan lejos y así el país nunca recupera a sus mejores cerebros. Tú, mi niño lindo, mantuviste tu palabra y volviste porque amas Chile, amas tu alma mater. Además tú te has olvidado de algo muy importante y te estás quedando solamente con los gratos recuerdos. ¿Acaso no te acuerdas de las permanentes discusiones con tus compañeros y con tus profesores sobre la pobreza intelectual y moral que estaba demoliendo a la universidad? Sufriste mucho por eso, recuérdalo y siempre decías: menos mal que en Chile estas cosas todavía no llegan. El destape era tremendo… Matthew no tienes nada que temer. ¿Sabes para qué llamó tu mamá? ¿Adivina quién volvió a Chile? _ ¿Thomas? _ No, tu hermano el loco sigue en Australia. Este otro vuelve para quedarse: Titian vuelve y se queda en Viña a cargo de la capilla de su congregación. Es más, llega hoy a las siete y se va a quedar en la casa de tus papás unos días hasta instalarse. Va a dejar sus cosas allá y va a venir para acá en la noche. Matthew no había visto a su hermano sacerdote desde hacía siete años. Durante el tiempo que Christian había estaba afuera se escribía con Matthew continuamente por carta y se mandaban e-mails, pero no se hablaban por teléfono porque según el padre Christian su línea telefónica en Roma, donde vivía, estaba intervenida. Ahora llegaba a quedarse a su patria después de muchos años fuera, enviado por sus superiores. Desde su ordenación sólo había ido a Chile de vacaciones un par de veces y ansiaba volver. El rostro de Matthew se encendió, no esperaba esta llegada y poniéndose de pie abrazó a su esposa. _ Angelito, por favor llama a Manuel para que venga con la Isa para reunirnos con Christian. No lo puedo creer, mi Titian de vuelta. Voy a comprar algo para servirnos un aperitivo. – En eso entró al living Ian, el

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segundo hijo del matrimonio, tenía dieciséis años y había alcanzado a nacer en Oxford. - Ian, ¿quieres ir conmigo a comprar? _ ¿A comprar? _ Sí hijo, esta noche tenemos la alegría de recibir a mi hermano Titian de vuelta al país. Acompáñame, me carga salir solo. - Padre e hijo se fueron caminando hasta el supermercado que quedaba a un par de cuadras de su casa. Ian iba en silencio y su mirada denotaba preocupación. _ Ian, tienes una carita hijo… _ Tengo miedo papá. – Matthew se detuvo de golpe y miró a su hijo extrañado- Papá, ¿no has notado algo raro en el ambiente? ¿No sientes la presencia de algo perverso? Como malas vibras. A lo mejor es mi imaginación, no lo sé. Tengo tantas cosas raras en mi cabeza. Mira papá, yo no había querido hablar contigo de esto porque sé cómo vas a reaccionar, pero como siempre hablas de la confianza entre nosotros y que en la vida sólo nos tenemos a nosotros como familia te voy a confesar lo que me pasa. _ Ian, ¿cómo podría reaccionar yo? ¿Acaso tendría que reaccionar por algo? _ Soy tan distinto a mis amigos, papá, ¿por qué me criaste así? ¿Por qué tuviste que enseñarme todas esas cosas de religión? Son una carga demasiado grande, no soy capaz de vivir conforme a eso, ni menos ahora con todas estas cosas nuevas que están pidiendo para que una pueda optar a algo. Has puesto sobre mis hombros una cruz casi imposible de llevar. Es más, creo que es un peso que no vale la pena llevar. Todo ha cambiado y las viejas doctrinas que predicas y sigues ya no nos sirven en estos tiempos modernos. La Iglesia y su doctrina tal como la conocíamos hasta ahora ya ha sido superada, ha evolucionado y se reescribe según es la actual historia humana. Lo que me has enseñado es todo lo contrario de lo que me han estado enseñando en el colegio. Dicen que lo antiguo era inhumano, difícil de cumplir y para que la gente no peque les aliviaron la carga, como lo de autorizar todos los métodos anticonceptivos, se acabaron los ayunos, el viernes santo…

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_ Mira hijo, respecto a lo primero, sobre tus miedos: sí se nos viene algo feo, algo perverso, la cosa ya no da para más, no es tu imaginación, y si te crié así como dices, fue para darte las armas que te servirán para este combate que se nos viene encima y del cual va a depender tu salvación eterna. Acuérdate lo que nos dice nuestro Señor: mi yugo es suave y mi carga es ligera. No estás tomándote tu fe y todo lo que ella conlleva con amor y por eso se te hace pesada. Nuestra fe hijito, no es un conjunto de normas que hemos de cumplir como máquinas. Es el amor a Cristo el que nos mueve a actuar como Él lo quiere y es por su Gracia que así lo hacemos. Si dependiera exclusivamente de nosotros, nadie podría salvarse. Cuando sientas que ya no das más, entrégate a Él y pídele que te levante, que te dé la fuerza para seguir en el combate. Yo también estoy cansado, estoy muy, pero muy cansado. Sobre mí viene una prueba tremenda y espero que nuestro Señor me ayude. Yo también tengo miedo…estoy aterrado y creo que Dios mandó de vuelta a tu tío a Chile justo en el momento apropiado. Pero a pesar del miedo que siento, también creo que vale la pena llevar la carga…vale la pena hijo aunque creas que Dios se ha olvidado de nosotros y permanece en silencio. Sobre el otro punto, eso de que ahora se han eliminado algunas obligaciones y algunos preceptos. Lo han hecho porque la gente se ha puesto cómoda y las virtudes y potencialidades humanas se han subvalorado. Pobrecita gente, no le pongamos más peso a sus vidas…los hombres se han afeminado y no hay espíritu de sacrificio, sino que se tiende a buscar lo que involucre menos esfuerzo. Yo hubiera hecho exactamente lo contrario para poder levantar a las personas, para que mediante sacrificios se vayan puliendo y perfeccionando. _ Oye papá, ¿por qué no la cortas con el discurso? Yo creo que ni tú te crees el cuento. Andas siempre como preocupado, suspirando, achacado por la vida como si dentro tuyo algo te molestara. Muy bonitas palabras, pero yo creo que tú las dices por inercia no más. Dime, ¿de qué le ha servido ser tan…tan…piadoso? Por ahí andas solo, sin amigos, excepto con mi tío Manuel, que no se cuenta porque es un familiar. Siempre hablando con mi mamá de las mismas leseras, de la tradición, de la misa, del fin del mundo, de la apostasía. Y uno recibiendo durante todos estos años las mismas palabras. Me veo a mi mismo en comparación con mis compañeros y soy un verdadero nerd, un leso, un tonto anticuado. Si

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supieras lo felices que son mis amigos, y yo en cambio parezco un viejo chico amargado por no poder hacer las cosas que me gustaría. _ No le hables así a tu padre mocoso. Si tú supieras lo que hay dentro de mi alma, no me estarías diciendo esas estupideces. Me extraña que digas todo eso, te creía distinto…que desilusión para mí… ¿te ofende lo que te digo? ¿Crees que a mí no me ha dolido lo que acabas de decir? Abre los ojos Ian, abre bien los ojos: los cristianos no somos del mundo. _ ¿Acaso somos extraterrestres? Que yo sepa vivimos en la tierra, en el mundo. _ Entonces, ¿a qué le tienes miedo? ¿No tenías tanto miedo? Arrójate al mundo, anda con tus amigos, pásalo bien. Sumérgete en las modas, déjate el pelo largo, así como se lo cortan ahora que parecen…ni siquiera puedes distinguir quién es hombre y quién es mujer. Vístete como mujer como tus amigos del colegio. Pero después no te quejes de que no encontraste nada, que todo era superficial, que tus “amigos” se arrancaron a la primera dificultad. ¡Ah! Y fuma marihuana ahora que se puede, a ver si te queda una neurona para salivar. ¿Crees que ser católico es fácil? Nunca lo ha sido y actualmente es más difícil. Se nos persigue por cualquier cosa que hagamos, o digamos, nos tienen acorralados, silenciados, ignorados. Se burlan de nosotros y nos tienen por locos, exagerados, maniáticos y fanáticos de una religión que ha sido superada por la súper-religión. Por eso es que si Cristo ya no reina en la sociedad, al menos nosotros hagámoslo reinar en nuestros corazones. Si no podemos salvar al mundo, porque el mundo no lo quiere, al menos tratemos de salvar nuestras almas y la de nuestras familias. Efectivamente, no tengo amigos, pero no es porque no quiera tenerlos, ni porque me sienta superior a las demás personas. Simplemente tengo otro concepto de la amistad. Yo no concibo el tener amigos para farrear, para tomar; ni tampoco los tengo porque me convenga para mi prestigio, para lucirme con ellos y para sacarles provecho. Tengo un solo amigo, un solo verdadero amigo que busca mi bien, me aconseja, me levanta cuando caigo, y me corrige cuando me equivoco, y yo hago lo mismo por él. Tengo además de lo anterior, otra concepción del mundo y por mi paz espiritual no me interesa tener amigos que me la arrebaten. Hijito mío, quisiera poder decirte tantas cosas. Es propio de tu edad que sientas esas dudas, que te sientas raro con

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respecto a los demás. Te sientes como un pollo en corral ajeno y te comprendo, pero es el precio que hay que pagar. No se puede amar sin dejar de renunciar a algo, sin sacrificio no hay verdadero amor. ¿Has hablado de estas cosas con Matthew? _ Sí, pero tú sabes cómo es mi hermano. “No le hagas caso, son leseras, cree en lo que nos han enseñado nuestros papás, porque ellos nos aman y quien ama quiere lo mejor para su prójimo y te aseguro que esto es lo mejor, porque nos llevará a la salvación.” ¿Sabe lo que me dijo el otro día? Puso cara de hombre serio y mirándome a los ojos dijo: “La doctrina, la Santa Misa, los Sacramentos, la oración son nuestra armadura para el combate que se nos viene, y se nos viene luego” ¿Tú también lo crees? _ Estamos en la cima de la montaña viendo cómo se acercan nuestros enemigos. El miedo que sientes es porque percibes lo mismo que yo. Intuyes que tendremos mucho que sufrir, tendremos que dar testimonio, y ese testimonio quizás nos lleve a la muerte. Pero no estamos solos en esta batalla. Confía en lo que te digo, créeme chiquillo, créele a tu papá. _ Mira papá, no es un asunto de creerte o no. Nuestra familia es una familia desenchufada de la realidad. ¿Qué tanto problema se hace para aceptar firmar el Contrato de la Solidaridad Globalizada? Hasta el mismo Papa encabezó en la O.N.U la promulgación del acuerdo mundial. Si no lo firmas luego papá, nos vamos a quedar sin seguro de salud, yo sin poder ir a la universidad y creo que mi tío Manuel va a tener que cerrar la naviera porque no le van a aguantar seguir comerciando sin tener su número asignado. ¿Entiende a lo que voy? Estaríamos mucho mejor si te dejaras de fanatismos y dieras el paso como lo están haciendo todos. Fíjate que ahora las cosas funcionan mucho mejor, hay más orden, menos corrupción, todo es igual en todas partes y los únicos locos somos los católicos tradicionalistas que hasta están llegando a traicionar al Papa por la porfía y la dureza de sus corazones. La religión que nosotros profesamos ha sido ya proscrita por la sociedad. Por lo demás, yo no sé qué tienes en contra de la tecnología. No tienes en la casa ni siquiera un microondas, tienes un computador del año 2000 y para colmo no nos deja sacar cuentas en ninguna red social. Te gusta tener todo controladito, manera de tenernos confianza.

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_ No sé si ponerme a llorar o a reír hijito lindo. ¿No te das cuenta que todo ese discurso del gobierno mundial y la paz para el mundo es una mera trampa? Todas las profecías se están cumpliendo, incluso la del famoso contrato: el que no tenga el número de la bestia, no podrá hacer negocios dice el Apocalipsis, y además… _ Me tienes lleno con tus cosas papá, mejor me voy a la casa. Estoy harto de vivir como un paria en la sociedad por culpa tuya y apenas cumpla los dieciocho voy a firmar el documento. Se me van a abrir muchas puertas y ahí no vas a poder hacer nada. Hasta el momento yo lo que he hecho con mi vida es para puro complacerte: querías que hiciera atletismo, lo hice; querías que aprendiera violín, lo hice; querías verme vestidito de acólito, lo hice y ya no voy a seguir haciendo cosas para puro complacerte, ahora voy a hacer lo que realmente me gusta. Si tu idea era la de volver a verte a ti mismo en tus hijos, al menos en mí no lo vas a ver. Matthew sintió como si un puñal le atravesara el pecho. Hacía años que no le había dolido el corazón de esa manera, las palabras de su hijo se lo habían traspasado y sentía como una nube negra comenzaba a cubrirle la mente. Terminó de comprar y con paso cansino se dirigió a su casa. Ian ya había vuelto y se había encerrado en su pieza, mientras que Matthew muy afectado se había quedado afuera en el jardín. Desecho y compungido se sentó en una banca de piedra que tenía frente a una pequeña gruta que había construido él mismo en honor a Nuestra Señora de Fátima, que con su dulce rostro y rodeada de hermosas flores constituía un solar dentro del pequeño jardín. Matthew con sus manos hundidas en su cara, de pronto sintió que alguien apretaba sus hombros cariñosamente. _ Espero equivocarme, pero parece que mi hermano mayor tiene en su alma una aflicción muy grande, ¿o no Matthew? – Matthew se volteó y ahí, detrás suyo luciendo una desgastada sotana estaba su hermano cura. _ ¡Padre!, déjame saludarte primero como sacerdote- Matthew se inclinó frente a él, le besó la mano y Christian lo bendijo.- Ahora te saludo como mi hermanito chico.- Matthew lo abrazó con fuerza, mientras que Christian hacía lo mismo con él. Y así se quedaron por un buen rato.

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_ Pucha que te han salido canas Matthew. ¡Qué gusto verte nuevamente hermano! ¡Qué alegría me da poder abrazarte y escucharte después de tantos años! _ Aquí me tienes, con muchas canas y viejo, pero tú estás igual, ¡qué increíble! No has cambiado nada, sólo que estás bastante gordo. _Sí, estoy consciente de que se me anduvo pasando la mano con tanto coctel y ceremonias allá en Roma, y lo que no se comía mi jefe, me lo comía yo, y la comida italiana… ¡uf, es una delicia! Pero dime ¿cómo estás? Te noto triste, hace tiempo que no percibía en ti ese dejo de aflicción que solías tener de cabro. _ Christian estoy lleno de problemas. Se me está viniendo el mundo al suelo y creo que comienzo a atravesar por una etapa muy dolorosa. Pasé dieciocho años en una relativa paz, llevando una vida casi idílica, con mi familia, con mi trabajo, demasiado tranquila, según yo creo. Traté por años de hacerle el quite a la realidad que venía venir porque no quería volver a caer en la depresión que me torturó durante gran parte de mi juventud y que la tenía más controlada, aunque presente. Siempre ha estado ahí, asechándome para que vuelva a caer…y la verdad es que ahora mis fuerzas se han agotado y estoy sucumbiendo. ¿Por qué Dios permite que sufra de esta manera? ¿Querrá verme nuevamente comportándome como un loco desesperado ante la realidad que me es imposible cambiar? Me lo había prometido a mí mismo hace muchos años, pero ahora ya no puedo seguir engañándome. Me he dado cuenta de que he fracasado en mi familia, en mi trabajo, y he comenzado a….a…perder la fe. Todo mi entusiasmo juvenil respecto de los actos de piedad, respecto de la oración y de la contemplación se han estado enfriando a medida que han pasado los años. No he dejado la Misa, pero mi oración es casi nula, árida. Hay días en los que ni siquiera rezo…imagínate Titian que aquello que me sostenía ya no me sostiene. Ya no vibro, y a pesar de que sigo defendiendo aquello en lo que he creído toda mi vida, a veces me siento como un idiota cuando me digo a mí mismo: ¿qué estoy diciendo si ni yo mismo me estoy creyendo ésto? Acabo de aconsejar a Ian diciéndole las mismas cosas que he repetido durante años: que confíe en Dios, que rece, y me siento como un fariseo que predica y no practica. Yo que era el paladín de la oración, he perdido el fervor y la devoción de mis años de juventud. Creí haber llevado una vida, pero me he engañado todos estos

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años pensando en que estaba haciendo las cosas bien y no era así. Soy un fracasado, un idiota, un dejado de Dios, un pésimo católico y peor padre y esposo. Ambos se habían sentado en la banca. Christian de frente a la Virgen y Matthew de lado, había apoyado su frente en el hombro de su hermano, y éste a su vez había puesto su mano sobre el hombro de Matthew, quien se había largado a llorar amargamente al terminar de hablar. Mientras tanto arriba Ian asomado por la ventana de su pieza, vio a su padre llorar abrazado a su tío cura quien lo consolaba. Sintió lástima por él y al mismo tiempo animadversión, pues ya no lo soportaba. Un sentimiento de desprecio hacia su progenitor comenzó a anidarse en su corazón. Cerró la cortina y recostándose en su cama, agarró su netbook y se puso a navegar por la red. _ Matthew…hermano por favor no pienses esas cosas. Es pecado grave desconfiar así de Dios, dudar de su Providencia, y dejarse arrastrar por la desesperanza. Te desconozco, tú sólo lo dices porque estás angustiado, porque se te ha nublado nuevamente la mente y has de estar pasando por una prueba tremenda. Tú llevas una vida impresa de una visión sobrenatural, estás empapado de vida sobrenatural y no te das cuenta porque es tan parte tuya que no lo percibes como tal. Desde que tengo uso de razón que te he visto cuestionando tu relación con Dios y te das vueltas y vueltas porque te gusta complicarte la vida. Dios te ha regalado una familia hermosa, una profesión que más que profesión es una modo de vida y por encima de todo te ha bendecido con la fe. Mira hermano, durante mis años de sacerdote he escuchado a muchas personas y he conocido gente que ha pasado por lo mismo que tú estás pasando y comprendo lo que te ocurre. Tú no has perdido la fe, ni la vas a perder, sólo se ha enfriado un poquito y yo sé porqué. Hay razones externas y otras internas. Externas, porque las cosas como se están dando en nuestra Iglesia están trayendo mucha confusión, mucho escándalo y sé que eso te afecta. Pero no sólo te afecta a ti hermano, nos afecta a todos, lo que ocurre es que cada uno reacciona de distinta manera. Internas, porque llevas años y años luchando y luchando con un voluntarismo que es casi enfermizo en ti. Yo te conozco, fuiste mi primer maestro, gracias a ti descubrí mi vocación y no sabes lo agradecido que estoy de tenerte como hermano. Estás pasando por una crisis, por una de tus clásicas crisis y en

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ellas todo se ve involucrado. Lo ves todo negro, sin salida, pero tú sabes que nuestro Padre nunca nos cierra las puertas, siempre hay salidas. Como te lo decía recién, tú tienes una fuerte tendencia al voluntarismo, te propones luchar y luchar con tus propias fuerzas y claro, como somos creaturas débiles terminas agotado. No se puede luchar contra el mundo, contra la carne y contra el demonio sin la Gracia que viene de Dios. Se parte derrotado. Confía en Dios y que Él te ayudará. Sólo pide que te entregues con una confianza ilimitada, como una guagüita en los brazos de su mamá. Estás siendo probado en tu fe, estás pasando por una noche oscura, estás atravesando por una tentación muy grande de querer abandonarlo todo porque te sientes sin fuerza ya para luchar. Sólo vas a salir adelante en la medida que le entregues a Dios todo esto que te sucede y tú Mateo lo sabes porque siempre me lo decías. _ Sé que es pecado grave dudar de Dios y de sus designios y no aceptarlos tal como vienen, pero ¿Cuál es la receta entonces padre, cómo me entrego así a Dios como tú dices? ¿Es necesario hacer algún tipo de oración especial para superar esto? No soy de los que pasivamente se quedan esperando a que las cosas se solucionen solas. Yo no me puedo quedar de brazos cruzados esperando a que un milagro opere y me arregle la vida. Me da miedo pensar en el futuro, estoy en verdad aterrado porque vislumbro cosas horribles y me ahogo pensando en cómo solucionarlas y ¿qué logro? Que mi pecho se apriete como una roca, que me asfixie y que ni siquiera quiera mirar al Cielo porque tengo terror a ser probado. Prefiero permanecer oculto, en silencio frente a la mirada de Dios antes de pedirle que quite de mis espaldas este yugo de problemas. _ ¿Te estás creyendo que nuestro Señor anda como un águila esperando dejarse caer sobre ti para probarte como un sádico? Él espera que te acerques como un niño se acerca a su padre. Tu eres papá, ¿acaso si uno de tus hijitos se te acerca para pedirte ayuda lo vas a rechazar y le vas a poner una carga más grande? Piensa lo que estás diciendo. Cuando caes en el voluntarismo, es como si cayeras en una moral kantiana, que hace lo que tiene que hacer porque es un mero deber y no por amor a Dios. Debes poner tu confianza en Dios, confianza absoluta. _ ¿Cómo poder poner mi confianza en Dios? Ese ha sido mi drama siempre. No es que dude de Dios, es mi propia debilidad la que me aleja

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de Él. Sí, está bien, confío en Dios, pero en la práctica vivo asustado porque tengo miedo, miedo a las pruebas, miedo a que me arrebate lo que me ha dado gratuitamente. Sé que en cualquier momento lo puedo perder todo. - Llega un punto en que ya no puedes hacer nada, absolutamente nada. Esto se acabó, no me queda nada más que entregarme y listo, no hay nada más que hacer. Soy un instrumento de la voluntad de mi Dios, que él me muestre el camino, a través de las circunstancias, a través de mi prójimo. Por lo demás Dios conoce nuestras necesidades antes que nosotros. Sabe de nuestros miedos, de nuestras angustias, de nuestras penas, pero está esperando que nosotros le pidamos lo que necesitamos y que se lo pidamos con confianza. Hay tantas bellas oraciones que puedes rezar si a ti no se te ocurre como dirigirte a Él. Al rezar no hace falta sentir nada, ni un remezón en nuestra alma, ni elevaciones místicas, porque tal como me lo enseñaste la fe no es un sentimiento, la fe no es un asunto de emociones. ¿Acaso crees que en el momento de la elevación de la hostia consagrada es necesario que “sientas” que Dios está presente en ella? No, pues hombre, lo sabes por fe, por la fe en este santo misterio que convierte el pan en el Cuerpo de nuestro Señor. Dile a Dios con confianza: “Dios mío, Señor mío, te entrego mi dolor, te pido para que aumentes mi fe y me infundas tu Gracia, ayúdame a serte fiel. Ayúdame a ser perseverante, ayúdame a que vuelva a recuperar la confianza en la oración, porque en el fondo sé que me escuchas y que no me vas a abandonar a mi suerte. Diste tu vida por mí, y yo quiero corresponderte siéndote fiel hasta el final, pero únicamente lo lograré si Tú me ayudas”. O algo más sencillo aún: “Señor, aumenta mi fe, vuelve a ser mi amigo que yo sin ti no vivo”. No te preocupes, la aridez va a pasar. Pero dime, ¿qué es aquello que temes perder? - Me daría lo mismo si yo estuviera solo en el mundo. Me daría lo mismo quedarme en la calle si estuviera solo, pero no lo estoy. Tengo una familia que depende de mí. Mira lo que está pasando a nuestro alrededor, es horrible, se nos viene la montaña encima y tengo mucho miedo, estoy aterrado. _ No temas, no hay que temerle a lo que viene, al contrario, demos gracias a Dios porque los tiempos están llegando. Efectivamente, vienen grandes

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tribulaciones, la gran prueba. No debes tener miedo, al contrario, mírame a mí, yo estoy más feliz que nunca. Dios permite todo esto para hacer una criba, es una prueba de fe muy grande para nosotros porque pareciera que Dios estuviera dormido, como en la barca en aquel temporal. ¿Y qué le dijo nuestro Señor a los apóstoles cuando le pedían que los rescatara?: Hombres de poca fe. Por eso hoy más que nunca hay que estar atentos y orar, sobre todo orar y velar como en la parábola de las vírgenes necias, no vaya a ser que llegue el esposo y no nos encuentre preparados. Más rato cuando estemos reunidos adentro, les voy a contar unas cuantas cosas que deben saber sobre lo que está pasando en la Iglesia y sobre lo que deberemos enfrentar, así que dejemos esta conversación pendiente... Con respecto a lo de ser un mal esposo y padre, no lo dices en serio. Has sido un buen esposo, tu Angelito te ama como a nadie en el mundo, tus hijos también, y….- Matthew le interrumpió. _ ¿Crees que mis hijos me aman? _ Por supuesto, ¿por qué dices eso? _ Porque siento que les arruiné la vida. _ Por favor Mateo, por favor, está tremendo hoy día… ¿Arruinarles la vida? ¿De dónde sacaste una tontera semejante? Tus primeros admiradores son tus pollitos. Cuando me escriben e-mails hablan de su padre con un cariño, con una devoción que ya la quisiera cualquier papá. _ ¿Ian te escribe? _ Solamente me escribe para saludarme por mi cumpleaños o por navidad. Pero es que este sobrino mío no es de andar escribiéndose con el tío cura. _ Fracasé como padre con él, y me duele hasta lo más profundo de mi ser. Acabo de tener una conversación muy tensa sobre varias cosas que no me había dicho antes y llegué a la conclusión de que me odia. _ ¿Crees que nuestros papás se sienten fracasados como padres porque Thomas salió rebelde, se mandó a cambiar a Australia y por allá tiene sus aventurillas? Nada que ver. Los padres son los encargados de formar a los

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hijos, de entregarles cariño, educación, alimento, pero llega un punto en que la libertad de los hijos se ejerce y los padres no pueden hacer nada más, excepto aconsejar y orar. Nuestros padres están orgullosos de todos nosotros, hasta del Tommy; al que aman con todo su corazón a pesar de sus errores. Yo sé que nuestro hermano nos ama a todos, sé que está agradecido de mis papás, pero su orgullo puede más. Cree que nosotros lo juzgamos y esto no es cierto porque nosotros no somos así. En cada misa que digo, pido por él, sobre todo por él porque es el que más lo necesita, y el valor infinito de la misa tarde a temprano va a actuar sobre él y lo va a traer de vuelta. Tu hijo Ian es muy parecido a Thomas, y sé que siempre te acuerdas de nuestro hermano cuando estás con él y sufres porque no quieres que le siga los pasos. Sigue aconsejándolo, sigue amonestándolo, sigue amándolo como sangre de tu sangre y carne de tu carne. Algún día se dará cuenta de que su papá tenía razón. Está en una edad complicada, en tiempos caóticos, ponte en su lugar y trata de entenderlo, no de justificarlo. Ya no es un niño chico al cual retas y lo mandas castigado a su pieza. Él ya está grande y necesita otro tipo de relación contigo y con Ángeles. Nadie le enseña a uno cómo educar a un hijo adolescente. Te van a venir con miles de consejos, pero al final todo depende del carácter y de la personalidad del muchacho. _ ¿Y qué puedo hacer Titian? ¿Qué puedo hacer por él? Es mi hijo y yo lo amo y sufro cuando veo que se está yendo por mal camino. _ Vuelve a conversar con él, pero tranquilo. No vayas con la predisposición de “yo soy tu padre, me las sé todas y sé lo que te conviene”. Advierte, aconseja, corrige, hasta ahí llega tu responsabilidad. Él puede optar, va a hacer uso de su libertad y allí él va a tener que dar cuentas por lo que ha elegido. Justo en el momento en que Titian terminaba la frase, la puerta de reja de la casa de Matthew se abrió y tomados de las manos entraron Manuel con Isabel quienes venían a saludar al hermano recién llegado. Vieron a Matthew y a Christian sentados frente a la Virgen e Isabel corrió a saludar a su hermano menor que se levantó presuroso a saludarla.

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_ ¡Titian, Titian!, déjame abrazarte….oye padre estás bien salidito de carne ¡ah!, aquí te vamos a poner a dieta. Que felicidad tenerte en Chile de nuevo. Manuel, ven a saludar a tu cuñado. Manuel, el único amigo de Matthew desde su infancia, al verlo inmediatamente lo notó afligido. Matthew se secó disimuladamente las lágrimas sin moverse de su asiento. Manuel se acercó a su cuñado sacerdote, lo abrazó y se volvió hacia donde estaba su amigo. Por su parte Isabel, le dio un beso en la frente a Matthew y luego se entró a la casa del brazo de Titian. _ Matthew, hola viejo. ¿Me puedo sentar contigo? - Matthew asintió y Manuel se sentó a su lado, permaneciendo en silencio por largo rato.- Si necesitas conversar, soy todo oídos. _ Manuel…estoy cansado, muy cansado y terriblemente desesperado, con una angustia que me hace tiritar. Llevo años aguantándome, luchando por estar alegre. He tratado de tomarme las cosas sin mayores complicaciones, pero a esta altura del partido he reventado y estoy cayendo al foso de mi depresión y de mi angustia. Se me vino encima todo un lote de problemas, un manojo de contrariedades a las que me tengo que enfrentar. _ Oye amigo, has salido adelante muchas veces. ¿Te acuerdas cuando te operaron del corazón? Todos nosotros pensábamos que íbamos a perderte porque estabas muy débil, y sin embargo tú estabas feliz, como tuna, cero preocupación, animándonos a todos porque decías que tu cirugía era muy común, que te ibas a recuperar pronto e ibas a volver a ser el pesado majadero de siempre. ¿Qué puede ser peor para ti? ¿Qué problemas pueden ser tan grandes para tenerte bajoneado Mateo? _ Quiero que entiendas que soy un agradecido de Dios por todo lo que me ha dado. Cuando nació Matthew creo que fue el momento más feliz de mi vida. Después fueron llegando mis niñitos y mis hijitas. Mi Angelito es una bendición del cielo, y no tengo palabras para agradecerle a nuestro Señor por mi familia. Pero el paraíso apacible no me iba a durar para siempre. Me van a despedir de la universidad y me voy a quedar sin pega. Tengo que terminar de pagar esta casa, la universidad de Matthew, los

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tratamientos dentales de los niños, el auto, el minibús..., estoy hasta el cogote con las deudas. Ian se me está escapando de las manos, y lo veo perderse como Thomas, quien tuvo la desfachatez de decirme el día que me casé que no se iba a perder, que se iba a portar bien, y ya ves, a las palabras se las llevó el viento. Estoy preocupado porque no he firmado el famoso contrato mundial, y no pienso hacerlo, y como no tengo el número asignado, comienzo a tener problemas: no me quieren atender en la clínica, no me reciben los pagos de los préstamos. La batería de mi marcapasos dura diez años y ya los cumplí. Va a comenzar a fallarme en cualquier momento. Si no firmo el contrato y me chipeo, no podré encontrar trabajo en ninguna parte. Pero lo peor es que estoy perdiendo la fe en la Iglesia y me siento como un huérfano sin madre a quien aferrarse. _ Para un poco, que así como lo planteas, hasta a mí se me produce una sensación de vértigo. No te preocupes porque no estás solo compadre. Yo te puedo ayudar con casi todo eso que me has dicho, salvo lo de tu fe en la Iglesia, eso se lo dejo a Titian. No te angusties por lo del famoso y demoníaco contrato mundial, ¿cómo dice el dicho? Hecha la ley, hecha la trampa, o cómo sea que diga el dicho. Ya sabes como soy yo, soy astuto y ya sé cómo burlar al diablo. Ni el mismo Papa este, heraldo del Anticristo como le digo yo, nos puede obligar a firmar una ley inicua, no estamos obligados a obedecerla. Confía en tu cuñado. Puedo ayudarte a terminar de pagar la casa, a pagarle la universidad a mi ahijado…y sabes qué más, no creo que te echen de la universidad. Le das prestigio al instituto y saben que si te vas, muchos alumnos se van a ir contigo. De Ian no me preocuparía, son cosas de la edad y está tentado por ingresar al orden mundial. No le hagas caso, siempre ha sido así tu hijo, bueno para llevar la contra. _ ¿Qué sería de mi vida sin mi viejo amigo Manuel Etcharren? Siempre tirándome para arriba. Gracias Manuel por tus ofrecimientos, pero no tendría cara para soportar que me pagaras la casa, gracias, pero olvídate, yo tendré que arreglármelas. Además, tú también tienes tus gastos, tus hijos necesitan más que nunca que los apoyes. Exploté con Titian, qué desubicado soy. Viene llegando y yo me pongo a llorar en sus brazos como un niño chico. Oye Manuel, y a mis sobrinos, ¿no los trajeron?

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_ Tus cuatro sobrinos están en una reunión general de su equipo de Rugby y van a ir a la casa de tus papás más tarde para saludar al Titian. Me da no sé qué llamarlo Titian si es un padre. De repente no sé cómo tratarlo, si decirle Christian, o padre, o Titian. Las cosas de la vida Matthew, nosotros ya éramos amigos cuando tu mamá lo tuvo. No me vas a creer, pero me acuerdo como si fuera hoy cuando fuimos a la pieza de tus papás y tú de seis años, lo sacaste de la cuna con un cuidado único y recién nacido me lo pasaste para que lo tomara. El padre Titian, ¡quién lo iba a decir! Oye, a propósito de tus hermanos, ¿supongo que Sean sabe que se está acabando la pila del marcapasos? El mismo te lo puede cambiar. Se ha hecho la media fama como cirujano cardíaco y te lo puede hacer sin tener que andar firmando tonteras. _ Se me había olvidado eso de la reunión de los cabros, Dominic y Christian también fueron con sus primos. En cuanto a mi corazón, te voy a contar lo que está pasando. Mi papá y Sean están trabajando en un proyecto medio ilegal, medio de catacumbas. Tú sabes que trabajan juntos: mi papá atiende a sus enfermos del corazón y si necesitan cirugía se los deriva a Sean. Bueno, la cosa es que en la casa de mis papás están instalando una especie de clínica para todos los que no han querido firmar el contrato y ahí los atienden con un grupo de enfermeras y otros colegas médicos de distintas especialidades que están por la misma causa. Esto no lo sabe casi nadie, es un secreto, y la cosa está creciendo. Por eso mi Matthew se fue a vivir a la casa de mis papás. Como está en primer año de medicina, anda reclutando gente en su facultad, casi como un espía. Mi mamá está tan feliz de tenerlo allá, me dice que es como volver a tenerme a mí en mi pieza. _ ¿En la casa de tus papás? ¿Y adonde? No hay ni huella de clínica clandestina. O soy muy pájaro o están trabajando realmente bien. _ En el subterráneo, viejo, y está quedando muy buena. Hablé con Sean y está al tanto de mi problema con el marcapasos ya que él me hace mensualmente un control para ver cómo funciona. Todavía le queda batería, pero no me puede asegurar nada, y para comprar uno nuevo…adivina, el famoso contrato. Tiene que conseguírselo en el mercado negro y no sabemos cuánto se va a tardar. Mi corazón está tan deteriorado que necesitan ponerme uno más complejo, con más

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funciones. Además están recién habilitando un pabellón en el subterráneo que va a tener todo lo que se necesita para funcionar adecuadamente. Así que por ahora, tengo que esperar no más y confiar en que la batería no me va a fallar. Manuel, lo de la clínica es secreto. Imagínate que ni siquiera tú lo sabías y es porque están empezando y no quieren que la noticia se dispare y llegue a los oídos equivocados. Es una labor muy peligrosa la que están haciendo mi papá y mi hermano, si los pillan…no quiero ni pensar. Ya viejo, vámonos para la casa, por lo demás traje estas cosillas del supermercado para servirnos de aperitivo. Ambos amigos entraron a la casa y se dirigieron a la cocina donde se encontraba Ángeles, Isabel y el padre Christian el cual tenía en sus rodillas a la hija menor de Matthew. Ella nunca había estado con su tío cura y tenía muchas ganas de conocerlo y corrió a sus brazos al verlo llegar. Sentada en las rodillas de su tío había apoyado su cabeza contra el pecho del cura que estaba encantado con su sobrina. El padre Mansfield es de aquellas personas que irradian alegría, siempre sonriente y amable, cosa que para un cura es muy importante porque es capaz de hacer que las personas confíen en él y no lo vean como un hombre serio, frío y lejano. Había sacado de su bolsillo unos santitos y se los había regalado a su sobrina quien estaba fascinada viendo las imágenes. Ella al ver entrar a su papá, dio un salto y corrió a saludarlo. _ Papito, mi tío me regaló estos santitos, míralos, están súper lindos. _ Hola mi Angelita chica, ¿le diste las gracias a tu tío Titian? _ Sí papá, ¿puedo ir a jugar un rato al patio? _ Claro mi niñita.- La niña salió corriendo y quedaron los adultos. María de los Ángeles trabajaba afanosamente preparando las cosas para comer, ayudada por su cuñada, mientras que los hombres se habían sentado a conversar en la mesa de la cocina donde se reunía la familia a comer los días de semana. _ Llamé a Sean para que también venga con la Rosario, pero van venir más tarde porque Sena tenía un montón de pacientes que atender en la consulta. No se hagan ilusiones de comer un banquete, les estoy

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preparando algo bien sencillo, así que caballeros les pediría que se fueran a conversar al living y se lleven sus traguitos y las cosas para picar. Matthew, ven, tienes los ojitos colorados, ¿estás bien? _ Sí Angelito…un poco triste nada más, no te preocupes.Matthew la besó y se fue al living junto con su hermano y su cuñado. Titian de inmediato fue a observar la maravillosa colección de libros de su hermano que venía juntando desde muy joven, logrando una cantidad considerable de volúmenes. Matthew se sentó en su sillón favorito, mientras que Manuel no paraba de echarse maní a la boca. _ Realmente Matthew tu biblioteca es buenísima, vas a tener que prestarme algunos librillos. Bueno, bueno, me voy a sentar, estoy agotado. Me bajé del avión y me vine de inmediato para Viña, y a mí los viajes me fatigan mucho. La gente me miraba como si fuera un marciano al verme con sotana. Cada día va a ser peor y no sé si pueda seguir usándola en la calle, después de las advertencias que nos hizo el Papa la última vez.- En eso entró al living Matthew Hugh que venía llegando. Matthew H. es un muchacho apuesto, casi calcado a su madre, con un rostro agraciado. Había decidido irse a vivir a la casa de sus abuelos, para ayudarlos y acompañarlos más ahora que estaban en pleno trabajo con la clínica que estaban armando. _ Tío Titian, ¡qué gusto verlo! _ ¿Cómo está el mayor de mis sobrinos? Veo que alcanzaste a tu padre en altura. ¿Así que estás viviendo con mis papás? _ Si padre, y ellos están fascinados. Dicen que tengo el carácter distinto a mi viejo y me han contado hartas anécdotas de cuando ustedes eran chicos. Hola tío Manuel…hola papá. – Matthew H. se acercó a su papá y lo saludó con un beso. Su padre levantó la mirada y le quedó mirando agradecido, sintiendo un estremecimiento de emoción en su cuerpo, el cual fue percibido inmediatamente por su hijo. _ ¿Estás bien papá? ¿Qué te pasa?

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_ En una milésima de segundo volví al pasado en ti viendo lo parecido que estás a tu madre y a mí. Cuando te veo hijo, me veo a mí mismo cuando tenía tu edad y se me vienen a la cabeza un montón de recuerdos. Tú no te pareces en nada a mí, en cuanto al modo de ser. Yo a tu edad era un melancólico empedernido que vivía soñando y soñando sobre mi futuro. Tienes el rostro, los ojos, el pelo de tu mamita, pero la fisonomía la heredaste de mí, y por eso cada vez que te veo, me veo a mí mismo a tu edad. – Matthew padre repentinamente se puso a reír. - ¿Saben lo más gracioso de todo? Nunca pensé que mi infarto a los veintidós años me iba a cambiar la vida. Tu hijo, viste las fotos que tengo de mi época deportiva. Después de mi infarto no puede seguir corriendo como lo hacía antes de enfermarme. Hice una vida relativamente normal, pero más calmada hasta que me implantaron esta cosa que me ha servido para mantenerme con vida. Mi calidad de vida no se ha visto mayormente alterada excepto por detalles que son más bien anecdóticos. Cada vez que voy a un supermercado tengo que hablar con los guardias para avisarles que no me he robado nada cuando suena el pitito de los pórticos de seguridad. Es todo un atado, llega a ser chistoso y no me queda otra que reírme de mí mismo. Ni hablar de jugar fútbol, ni rugby ni cosas bruscas. Se acabaron los juegos de peleas con mis hijos, porque me pueden pegar en el pecho donde tengo el aparatito. Será de Dios que privándome de algunas cosas, a lo mejor me entrega otras. _ Lo importante hermano, es que estás bien. .- Repentinamente entró al living Ian listo para salir. _ ¿Vas a salir Ian? _ Sí papá….hola tío Manuel. _ Hola Ian. _ Hola Matthew. _ Hola hermano. _ Oye viejo, tengo un compromiso y quiero saber si me puedes dar un resto de plata para comprarme algo para comer y para la micro.

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_ ¿Me estás pidiendo permiso o me estás informando que vas a salir? Y supongo, además, que no me vas a decir hacia donde te diriges… ¿es muy importante tu famoso compromiso? Preferiría que hoy te quedaras en la casa aprovechando la visita de tu tío…Ian mírate ¡cómo vas vestido!, ¡qué pareces niño! Vas todo desordenado y con esa ropa tan, no sé, tan poco varonil. Andas con los pantalones que más parecen falda- pantalón y la camisa… ¡Dios mío! Parece que no te voy a dejar más que te compres la ropa tu solo. _ Pero pucha papá, no seas aguafiestas. Ya me comprometí a ir. _ Oye Ian, hay algunas cosas interesantes que les voy a relatar y creo que necesitas conocerlas. ¿No te intriga saber por qué volví a Chile? El adolescente clavó su mirada sobre su tío quien a su vez lo contemplaba esperando una respuesta. Los penetrantes ojos azules del padre Mansfield le hicieron comprender que no tenía escapatoria y que su salida iba a tener que ser postergada. Se dejó caer en el suelo, junto a la mesa de centro y siguiendo los pasos de su tío Manuel, comenzó a comer de las cosas que su padre había comprado.

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Capítulo 2

“Si es verdad que los cristianos le han esperado cuando no venía, el mundo no le esperará. Si es verdad que los cristianos han creído discernir signos de su venida cuando no los había, es igualmente cierto que el mundo no acertará a ver los signos de su venida cuando los tenga ante sus ojos” John Henry Newman
En ese instante aparecieron también los demás hijos de Matthew: Dominic de 14, Annie de 12 ,Christian de 11, Teresita de 8 y Ángeles de 6 años, seguidos de su mamá, de Isabel y de los recién llegados: Sean hermano menor de Matthew, quien a su vez se había casado con la hermana menor de María de los Ángeles, Rosario, hacía unos años. _ Vaya, vaya, parece que la cosa se armó. Vengan a saludar a su tío cura. – Los niños se le abalanzaron y lo saludaron cariñosamente. Sean esperó a que sus sobrinos dejaran libre a su hermano mayor y acercándose lentamente, le besó la mano y luego lo abrazó. _ Hola Sean, el cabro chico... ¿cuánto es que cumpliste? _ ¿Por qué nunca te acuerdas qué edad tengo Christian? Ya cumplí los 31, y tú a ver déjame sacar cuentas: Matthew 41, Isabel 39, Thomas 37, tú 35, Peter 33, y yo 31. Estamos harto viejitos. ¿Han sabido algo de Peter? _ Sigue en el sur y a pesar de que nos hablamos a diario, yo no sé que está haciendo realmente. Algo está planeando. Se compró una parcela perdida entre los fiordos de Aisén y yo no sé cómo su señora le aguanta el hecho de haberse ido tan lejos. Pero bueno, le gusta la investigación forestal y está haciendo un trabajo de conservación de especies autóctonas y según tengo entendido está por abrir un logde que construyó él mismo. Ahora yo desconozco quien se lo está financiando. No sé qué le pasa a Peter que aparte de contarme un par de cosas no ha querido entrar en detalles acerca de lo que está haciendo ni de dónde saca plata para vivir y

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hacer todo lo que hace. Espero y confío en su buen criterio y que no esté haciendo estupideces con gente del gobierno mundial - dijo Matthew. El sacerdote se hundió en el sillón, acomodándose como para contar una larga historia. Sus ojos azules escondidos tras sus inseparables anteojos brillaban y estaban saltones por la ansiedad de relatarles a sus familiares las noticias que traía desde Roma. Sus manos jugaban nerviosamente con el rosario, enrollándolo una y otra vez en sus largos y toscos dedos, haciendo con sus cuentas bollos que desenrollaba cuando ya parecía que nunca iba a poder estirar. _ Bueno, ya que estamos casi todos reunidos aquí, les voy a contar la pequeña gran historia que me ha traído de vuelta a mi patria y a mi familia. Como todos saben desde hace dos años que soy, más bien, era el secretario personal del superior de mi congregación, La Comunidad de los Padres de Trento, los Tridentinos, fundada hace más de veinte años. Su fundación se realizó con el fin de rescatar la vida sacerdotal que prácticamente está muriendo en la Iglesia. Seguimos, en parte, el espíritu de la regla de San Benito y practicamos el estilo de vida de una comunidad de sacerdotes que viven como semi-ermitaños que se dedican al estudio, a la meditación y por sobre todo a la Misa Tradicional, junto a la enseñanza y predicación de la doctrina, ayudando en esta tarea a los párrocos que piden…o pedían, nuestra colaboración para la preparación del catecismo de los niños de primera comunión y confirmación. En fin, para qué les voy a relatar los detalles. Vivimos en comunidad, pero cada uno en su ermita, como se dice en buen chileno, juntos, pero no revueltos. Sólo me resta decir respecto a este punto que contábamos con la aprobación canóniga y que todo se había desarrollado en perfecta tolerancia con las autoridades vaticanas que hasta el momento no nos habían puesto mayores trabas, ni exigido aquello que no deseábamos firmar. ¿Cómo fue que llegué a formar parte de la comunidad? Después que me ordené, me di cuenta de que en mi seminario se estaban viviendo momentos bastante complicados y que no podía seguir perteneciendo a estos padres, a los cuales aprecio mucho, pero que desviaron el rumbo. Fue por esto que solicité entrar a esta comunidad que respondía a aquello que yo buscaba y no existiendo aquí en Latino América ninguna casa en esos años, tuve que partir a Manchester donde fui acogido fraternalmente por ellos. Allí conocí a nuestro al superior, que con el paso del tiempo

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me tomó especial cariño y él, el actual cardenal Alosyius Bright, me eligió como su secretario por lo que me vi en la obligación de partir desde Manchester donde estaba mi comunidad a Roma donde está la Rectoría de nuestra orden. Yo acompañaba a todas las reuniones importantes a su Eminencia; como su secretario tenía que llevar su agenda, organizar las visitas a las distintas comunidades, todo lo que es típico de un secretario de un cardenal y además superior de los padres Tridentinos. Pues bien, un día en que nos encontrábamos visitando precisamente mi comunidad en Manchester me llegó un e-mail donde se nos citaba urgentemente para Roma. De más está decir que a causa de la Misa Tridentina estábamos teniendo muchos problemas con el Vaticano y que hasta ese momento sólo se nos toleraba ser tan “tradicionalistas” para que no causáramos más “olitas” en la Iglesia. Siempre hemos sido vistos con recelo. Muchos, por no decir la mayoría, de los obispos diocesanos se niegan a recibirnos por lo mismo de la misa tradicional y hemos tenido muchos problemas al fundar nuevas comunidades porque si bien en algunas partes éramos muy bien recibidos, en otras ni siquiera se nos permitía pernoctar de pasada. A pesar de tener una gran cantidad de jóvenes interesados en conocer nuestra obra, los párrocos y los obispos de algunas diócesis simplemente nos declaraban como personas non gratas y nos vimos obligados en muchas oportunidades a sacudir nuestras sandalias e irnos. Nuestras comunidades sacerdotales han crecido en algunas partes muy bien, sobre todo en lugares apartados. Estamos en veinte países, la mayoría en Europa, en pueblitos lejanos que no contaban con sacerdotes y actualmente contamos con treinta comunidades, con alrededor de noventa sacerdotes. Disculpen, me estoy alargando mucho, ya voy llegando al punto. Como les estaba contando, el cardenal Bright, que dicho sea de paso, ya era cardenal cuando fundó a los Tridentinos, no se extrañó en lo absoluto cuando le comuniqué que desde el Vaticano solicitaban nuestra presencia para reunirnos con el Santo Padre. _ ¿Estuviste con el papa? _Sí Isa, y no sólo esa vez, muchas veces… a cada rato nos mandaba a llamar y para puro retarnos. Llamaba constantemente a su Eminencia para llamarle la atención y por eso les decía que al cardenal Bright no le

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extrañó este llamado y me dijo: “Padre Mansfield, vámonos mañana a primera hora, usted sabe cómo son estas reuniones con el Santo Padre. Sé que a usted le afecta mucho, trate de relajarse, vaya a preparar todo para el viaje y encomiéndese a Dios porque tengo el presentimiento de que esta reunión será más complicada que las anteriores”. Mi querido superior me conoce bien. En ocasiones anteriores él había notado que ante los exabruptos del Papa y en su presencia, yo me había puesto rojo, pasando al morado, y me había tenido que morder la lengua para no faltarle el respeto y ponerlo en su lugar, sobre todo después de ver cómo trata a este anciano y ejemplar cardenal que se ha desgastado por la causa de Cristo y por la salvación de las almas. _ A mí este papa me produce cierta sensación de desconfianza. Perdona Christian, mi ignorancia y quizás falta de respeto, pero yo lo llamo el propulsor del Anticristo. ¿Has visto cómo se codea con ese estúpido masón- judío, Secretario General de la O.N.U que cree que se las sabe todas y anda el muy lindo predicando la paz mundial, la unidad de los hombres, y el mundo feliz? Y el papa, fascinado sacándose fotos con él, recibiéndolo como si fuera el mismo Cristo…sorry, disculpen, se me pasa la mano algunas veces, pero ¿creerá que todos somos castrados mentales?decía Manuel mientras saboreaba un exquisito pisco sour que Isabel había preparado para él. _ ¿Realmente crees que ese pobre y triste payaso sea el Anticristo? A mí me parece un idiota. No me lo imagino siendo algo tan “importante”, y ha hecho puras leseras de poca monta. De un día para otro sale de la nada y cual Felsenburgh, se pasea por el mundo. Yo creo que lo “hicieron” para ponerlo donde está, si el tipo es un don nadie. Dice puras idioteces nada más, como otros tantos que han aparecido desde que formaron el grupo de los Elders. _ No creas Sean que Manuel anda tan equivocado, no te engañes. Déjenme seguir con la historia que se pone buena. Al día siguiente tomamos el primer vuelo desde Manchester a Roma, dejando a la comunidad muy acongojada porque en el fondo, todos sabíamos que este llamado del Papa nos costaría caro. Ese día el clima estaba raro en la Ciudad Eterna. Parecía como si la naturaleza estuviera preparándose para algo terrible. Recuerden ustedes las palabras de Cristo cuando decía que:

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Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, etc, etc…, precisamente el día que llegamos a Roma el clima parecía explotar. Se siente en el ambiente, ¿no lo perciben ustedes? _ Todo el tiempo, a cada instante, sea de día, sea de noche, la presencia del mal, del Príncipe de este mundo se palma más viva que nunca.- Dijo Matthew con la voz sombría y la mirada fija, sin pestañar, mirando el techo de su casa. A todos los dejó helados por un momento hasta que el padre Mansfield continuó con su relato. _ Había estado amenazando con llover toda la noche y el día estaba oscuro. Fue un día triste muy húmedo y heladísimo, más de lo habitual. Llegados a Roma y después de pasar a dejar nuestras cosas a la Rectoría de los Tridentinos, nos dirigimos caminando al Vaticano, pasamos por la guardia y nos adentramos en los aposentos del Papa. Ahí nos esperaba el secretario de su Santidad y unos cuantos cardenales más, el Prefecto para la Doctrina de la Fe, el de los institutos religiosos y todos los pesos pesados que se puedan imaginar. Nos hicieron pasar inmediatamente junto a todos los demás cardenales. Yo no entendía qué clase de reunión era, si era algo personal con mi superior o una especie de reunión informal de cardenales. Entramos y sentado en su escritorio estaba el Papa, leyendo unos papeles. Nosotros nos acercamos hacia él con el propósito de saludarle, besándole el anillo, pero él ni se inmutó. Con la mano nos señaló que nos sentáramos frente a él y siguió leyendo. Ayudé al cardenal Bright a sentarse y yo me coloqué detrás de él de pie con el portafolio a mi lado, esperando a que por fin nos atendiera. Los demás cardenales se sentaron también al frente suyo y después de un incómodo silencio de unos cinco minutos, el Papa se sacó sus lentes, y nos miró a todos examinándonos detenidamente. Posó su vista sobre mi superior y luego me miró a mí e hiso una sonrisita burlesca que a mí me molestó muchísimo porque su actitud era extrañísima. Fue entonces cuando, echado hacia atrás de su silla, con las manos jugando con su cruz pectoral, comenzó con el discurso. Dijo algo así: (tienen que imaginarse la situación, sacó una vocecita triunfalista, media eufórica. Miraba a sus cardenales más afines con un sesgo de complicidad porque ellos algo sabían, excepto dos cardenales que son nuestros aliados y que se miraban sorprendidos entre ellos sin entender lo que estaba pasando en ese minuto):

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_ Eminencia, Cardenal Bright yo lo he citado aquí hoy para comunicarle ciertas novedades que creo que deberá conocer de primera fuente. No me gustaría que conociera estas noticias a través de terceros ni en conversaciones de pasillo. Necesito de su mayor colaboración y obediencia en esta magna tarea a la cual nos abocaremos. Usted sabe que desde un tiempo a la fecha la Iglesia ha venido atravesando por una crisis, en todo sentido: vocacional, litúrgica, etc. Pues bien, considerando las actuales circunstancias voy a convocar a un Tercer Concilio Vaticano. – La cara del cardenal Bright se iluminó y yo me quedé atónito. Después de escuchar que quería llamar a este concilio para solucionar los problemas que efectivamente tenemos en la Iglesia, pensé qué bueno, por fin está rectificando y enmendando un poco el rumbo, pero craso error. – Necesitamos profundizar aún más las reformas del Concilio Vaticano II y hacer de la Iglesia un referente mundial. Con mayor razón ahora que el mundo se unifica por fin bajo el alero de un gobierno mundial que soluciona día a día los grandes problemas que ha venido sufriendo la humanidad desde su aparición.- nótese que dijo aparición y no creación. – Entonces el cardenal Bright le dijo: _ Santo Padre, ¿usted quiere volver por fin a la tradición dando un golpe de timón? - Se lo preguntó directamente, y el papa, riendo, contestó: _ De ningún modo, ¿cómo se le ocurre semejante disparate Alosyius? No, lo pasado, pasado está. Hoy debemos abocarnos a construir un mundo más tolerante. Nosotros hemos estado como aislados del mundo. Nuestras creencias no pueden hacernos enemigos de los hombres ni dividirnos entre ellos. Lo que divide y escandaliza será borrado. Los dogmas han evolucionado y su estructura va a ser modificada haciéndola apta para nuestros nuevos tiempos y otros definitivamente van a tener que ser eliminados. No tenemos el derecho a imponer nada a los demás. Dios le ha otorgado la libertad al hombre para que elija libremente como quiere adorarlo: a uno en la Iglesia católica, a otros en el budismo, a otros en el protestantismo. Nosotros somos una forma más de adorar a Dios. Comprenderán que yo a esa altura del discurso estaba atragantado. El pobre cardenal Bright estaba a punto de sufrir un colapso y de reojo miraba al cardenal español, que es su amigo y éste tenía el rostro blanco. Después de una pausa continuó:

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_ Aquí y ahora en la Iglesia daremos cabida a todos, incluso a Usted y a sus curas tradicionalistas. Llegaremos a un ecumenismo 100% y nos unificaremos formando un gran credo, tal como nos lo pidió Cristo: para que sean uno. Contamos con todo el apoyo de Los Elders y del señor Secretario de la O.N.U. Vamos de a poco escalando hasta llegar al punto Omega, donde se manifestará a los hombres la misericordia infinita de Dios, un Dios de amor y no de un odio fratricida que mata en nombre de Él. Por fin se han dado las condiciones para seguir en esta senda de progreso en la cual los hombres podrán adorar al mismo tiempo a Dios, en la diversidad y en la unidad. Abriremos las puertas de las iglesias a los diversos credos, de modo que cada forma de adoración tenga su espacio en ella y de esta manera se eleve el alma a lo divino. Claro que habrá que retirar ciertas “cosas” de ellas porque molestarán la sensibilidad de algunos credos. Tendremos que trasladar las imágenes de la Virgen, de los santos y de los ángeles a lugares que no sean vistos por estos buenos hombres cuando vayan a hacer sus actos de culto. La misa, como la conocemos hasta ahora, deberá ser completamente reestructurada y mientras hacemos los cambios, queda suspendida…no habrá más misas ni nuevas ni antiguas, quedan suspendidas hasta que tengamos listo el nuevo rito que celebraran todas las religiones aportando cada una de ellas con su rito. Será una cosa hermosa, un momento de oración y de paz. Solamente y de modo excepcional, se podrá decir misa de manera privada, sin fieles, para los sacerdotes que quieran seguir haciéndolo hasta que estemos listos con el nuevo ritual, y para hacerlo deberán elevar una solicitud para obtener la dispensa. Dentro de nuestra denominación o confesión cristiana, también tendremos que introducir reformas. Lo primero será mudarnos a Jerusalén, cuna de las tres principales religiones. Allí estaremos junto a judíos y musulmanes adorando a un solo Dios. También y debido a que cada día contamos con menos sacerdotes y que algunos no pueden cumplir con sus votos de castidad, aceptaremos que los que así lo estimen, puedan casarse. Con esto terminaremos de una vez con la discriminación respecto de los orientales y los latinos podrán elegir casarse. Se terminaran los casos de pedofilia y además podrán casarse con gente de su mismo sexo, aquí no habrá más discriminación. La Iglesia abre generosa sus brazos para acogerlos, regocijados en la unidad. Recuerden que el mismo Pedro era casado. Y hablando de Pedro, revisaremos esto del primado de Pedro, no puede seguir, constituye un acto enorme de soberbia el pretender ser la única autoridad. Por lo demás en ninguna parte de las

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Escrituras estás dicho: Que Pedro sea la cabeza de la Iglesia. Por la misma falta de vocaciones, y dando un gran paso hacia la igualdad entre los géneros, ordenaremos mujeres sacerdotes. También hemos pensado autorizar a los sacerdotes a quitarse la sotana y vestir como más les acomode y no escandalizando a la gente con esos deprimentes trajes negros. Después de haber escuchado todas estas barbaridades yo comencé a pedirle perdón a nuestro Señor. Le pedí perdón a todos aquellos que derramaron su sangre y se convirtieron en mártires por defender todo aquello que este hombre estaba destruyendo con sus palabras e intenciones. Mi superior miraba fijamente al Papa y muy sereno le dijo: - Santo Padre usted está destruyendo a la Iglesia, todo lo que quiere hacer ha sido condenado por sus predecesores, por los antiguos concilios. No puedo creer que usted quiera hacer de la Iglesia un panteón romano donde se dé cabida a cultos anticatólicos y menos puedo pensar que usted quiera renunciar a su primado. Santo Padre, le advierto con todo el respeto que me merece que desde el momento en que usted haga todo eso que pretende, usted deja de ser papa. Los demás cardenales dijeron ¡oh! al unísono. Y el Papa con el rostro deformado por la ira, salta de su asiento y se planta frente a frente a mi superior y lo encara: - No me venga a tratar a mí de apóstata ni de hereje ni de anti-papa, ¿qué se cree usted? ¿Quiere mi puesto? Se lo regalo. ¿Cree que es muy fácil ser papa con gente como usted como “colaborador”? Yo le he facilitado todo, le otorgué todas las licencias que quisiera para que llevara a cabo ese fanático proyecto suyo, tan, tan…como llamarlo: fundamentalista. Sabe que más, hoy día mismo le mando a Manchester un visitador papal, para que observe por sus propios ojos y escuche con sus propios oídos como se ataca al papa. Soy el papa y usted me debe obediencia: ubi Petro, ita ecclesia, ¿no lo recuerda acaso? Cuando le convino sacó esta consecuencia del primado de Pedro, y que es la raíz de la unidad de la Iglesia, al cual sin embargo, estaba renunciando. Yo no pude resistirme más y mientras el papa se secaba la boca con un pañuelo, me dirigí a él. Sí, no me miren con esa cara, me

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salió lo Matthew que llevo dentro.- Matthew movió la cabeza sonriendo.Le dije: “Santo Padre, no se le ha entregado la autoridad para hacer de la Iglesia lo que se le ocurra y lo que quiera, sino que para conservarla, guiarla y transmitir el depósito de la fe. Usted es un administrador y no un inventor de doctrinas nuevas. Es como si un administrador de un campo quisiera hacer las cosas a su gusto y no como se lo ordenó el dueño de la propiedad que más encima, le ha dejado todo lo que debe hacer con claras instrucciones. Recuerde lo que dice el Apóstol: Si alguno os predica un Evangelio distinto del que recibisteis, sea anatema. Además, Santo Padre, usted está faltando al primer mandamiento: No tendrás otros dioses delante de Mí. No adoramos al mismo Dios musulmanes, católicos y judíos, eso es un error, porque Dios en uno y trino, y ellos niegan la Divinidad de Cristo.” Cuando terminé de hablar, me fulminó con la vista. Mi superior se puso de pie, para interponerse entre el Papa y yo. Y él, el Papa, le dijo al cardenal Bright: _ No le dije yo como usted se ha encargado de lavarles el cerebro a sus sacerdotes para ponerlos en mi contra.- Y luego se dirigió a mí: _ Y usted padre Mansfield, salga de mi vista, váyase para afuera…y le advierto que (Christian miró a Matthew quien seguía el relato con mucha atención) sé que su hermano anda también sembrando la cizaña en la universidad. Sí padre, su hermano ese…el filósofo… Matthew Mansfield y sus últimos escritos. _ ¿Yo, citado por el Papa? No lo puedo creer, ¿en serio dijo eso? Y yo que pensaba que mi vida pasaba inadvertida. ¿Cuándo he andado hablando mal del Papa? No es por nada, pero Su Santidad tiene un peligroso delirio de persecución – Matthew quedó sorprendido con la noticia, ¿qué tan importante podría ser un simple profesor universitario de una universidad de cuarta categoría en un perdido país fin del mundo? Algo estaba pasando y él sin quererlo estaba en medio de eso. _ Oye Titian, ¿puede un papa arrancarse con los tarros de esa manera? ¿Hasta dónde se le obedece? Porque yo que soy bien ignorantón en lo referente a cosas de disciplina eclesiástica, me parece que desde el momento en que dice esas cosas que dijo, de introducir tantos cambios y

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doctrinas nuevas, por sentido común no más, pierde su calidad de papa y hay sedevacante, ¿o no?. _ No es tan fácil declarar una sede vacante. Ha habido papas que han dicho y hecho cosas aberrantes, incluso ha habido algunos herejes, pero nunca se había pensado en deponerlo o en proclamar a un nuevo papa. Nuestra actitud siempre fue la de resistir al error, nada más que eso. En este caso lo grave radica en el hecho renunciar explícitamente a su primado y considerarse un líder religioso más entre muchas religiones a las que él considera igualmente válidas y verdaderas. Yo soy de la idea de que algunas veces se ha producido algo que se llama papado formal y papado material. Me imagino Matthew que tú estarás bien al tanto de la distinción entre materia y forma. _ Sí, por supuesto. En metafísica se hacen muchas distinciones en este sentido referidas a lo formal y a lo material. Por ejemplo, en el caso del hombre, la materia sería el cuerpo y la forma el alma. La materia es el sustrato y la forma la sustancia. La materia es pura potencia y la forma la actualiza, como un trozo de piedra al cual se le da una figura, o sea, una forma. Me gustaría explicarles en términos más sencillos…a ver, para Aristóteles la materia es aquello con que están hechas las cosas y la forma es aquello que hace que esa cosa sea lo que es, o sea, la esencia. Pongo nuevamente el caso del hombre: animal racional: la materia sería animal, y la forma la daría lo racional. La esencia del hombre es su ser racional y su materia es la animalidad, su ser físico. De modo que la esencia, lo que es una cosa, da a esa cosa su sentido y finalidad. _ Y por lo tanto cuando el papa falla en lo formal, aquello que lo hace ser lo que es, por más material que sea su pontificado, o sea que por más que haya sido y se halle instalado gracias a la transmisión ininterrumpida en la sucesión apostólica y ocupe la sede. Si él abandona o traiciona aquello para lo cual fue elegido, o sea la parte formal, deja de ser papa porque pierde su fin y su sentido tal como lo dijo Matthew. Ocupa materialmente el cargo, pero no tiene la autoridad porque la ha abandonado al no cumplir la ley de la Iglesia, introduciendo nuevas doctrinas y apostatando su fe. Cuando un hombre muere, deja de serlo porque su alma se separa de su cuerpo. El hombre es cuerpo y alma, y de ahí que esperamos la resurrección de los cuerpos, pero eso es harina de otro costal. Ahora bien,

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si el papa es la máxima autoridad de la Iglesia, ¿quién puede juzgarlo en caso de herejía? Porque el inferior no puede juzgar al superior, no lo puede someter a juicio. _ ¿Y un concilio universal? – Dijo Isabel - podría ser depuesto por los mismos cardenales que lo eligieron, si está manifiestamente destruyendo con sus actos a la Iglesia. _ La Isa tiene razón, los mismos que lo han elegido, pueden destituirlo, o como dice San Pablo, separarlo, ¿o no Christian? ¿Qué dicen los estudiosos del tema? ¿Qué ha pensado hacer el cardenal Bright frente a esto? _ A ver Matthew y respondiéndote a ti Isabel. Para mí esto ha sido como darse de cabezazos contra una roca y muy dura por cierto. No es muy sencillo declarar al papa como hereje y sacarlo a patadas. No es llegar y destituir a un papa elegido legítimamente. ¿Qué es lo que se debe hacer? Es complejo porque un caso tan extremo como el que comenzamos a vivir, jamás se había experimentado hasta ahora. La confusión es cada día peor y los errores se multiplican como un virus que infecta un cuerpo por todos lados atacando sus defensas hasta destruirle. Nosotros rechazamos a quienes predican y quieren hacernos aceptar errores y herejías. Frente a tamaña demostración de infidelidad que está llevando a los fieles al relativismo religioso y en último caso al indiferentismo, mi superior y algunos de los cardenales que se mantienen fieles a la Iglesia, van a reunirse en una especie de concilio extraoficial para encontrar una solución al problema que se nos viene encima. Indudablemente la Iglesia oficial está cayendo en la apostasía, tal como lo profetizó nuestra Señora en La Salette. El Papa ha apostatado pública y pertinazmente por lo tanto, ha renunciado a su deber. Esto es lo que ocurre: creo que estamos a punto de presenciar un cónclave secreto para elegir a un nuevo papa, en la clandestinidad. No veo otra solución y es lo que ahora ha de estar ocurriendo. _ A ver si te entiendo bien Christian, ¿estás diciendo que en estos momentos hay sedevacante? Yo creo que no es llegar y destituir a un papa, porque desde el momento en que declaras que la sede de Pedro está desierta, aceptas cualquier cosa después. A mi modo de ver, el asunto

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no se reduce a una simple interpretación de palabras y términos filosóficos. Dices que materialmente ocupa el cargo porque ha habido una sucesión ininterrumpida de papas desde los tiempos apostólicos y este papa fue elegido legalmente, pero a causa de sus dichos y de lo que piensa hacer no lo es formalmente porque perdió su autoridad. Entonces si esto es así, todo lo que haga no tiene validez, es decir, por ejemplo, sus ordenaciones no serían válidas, sus decretos tampoco. Nada vale, ¿con qué me quedo?, ¿desaparece la Iglesia? y siguiendo sus conceptos filosóficos, ¿qué es una materia sin su forma? ¿Qué es un papa sin autoridad ni gobierno? Ven, no es tan simple como quieres hacerlo aparecer. A mí esto del sedevacantismo me descompone. ¿Quién tiene la autoridad para deponer a un papa? El papa es el vicario de Cristo, no de la Iglesia, Cristo es el único que lo puede remover y hasta que El venga o se aparezca milagrosa y públicamente, nadie tiene la autoridad para declarar la sedevacante. – dijo Ángeles que estaba bastante confundida y perpleja con lo que había contado su cuñado. _ Me quedo con un papa que ha dejado de serlo ipso facto desde el momento que ha roto y ha abandonado la fe católica. Es cierto que a nosotros no nos compete juzgarlo, pero él con lo que está haciendo está apartándose de la fe, y con ello lleva al error a mucha gente que corre el riesgo de la condenación eterna y por eso es tan grave su falta. Toda la Iglesia y las condenaciones del pasado, especialmente las del Concilio de Trento y las san Pio X, lo condenan. El juicio de sus predecesores lo aparta y lo hace anatema, no sus inferiores. Dice San Roberto Belarmino que en un caso de manifiesta herejía, puede llamarse a un concilio imperfecto donde podrá dársele una cabeza a la Iglesia en reemplazo del papa hereje que se mantiene en la pertinacia, como medida de excepción hasta esperar que las cosas se depuren, es decir, por un estado de necesidad a fin de que haya una cabeza que guíe. Esto, les repito, nunca había ocurrido en la historia de la Iglesia. El papa es el vicario de Cristo, eso es claro, no es el vicario de la iglesia, pero -y aquí viene el pero- : no fue Cristo quien bajó del cielo personalmente para elegirlo, sino que lo eligió a través de hombres, del Colegio Cardenalicio, por consiguiente, ellos son los que con esa misma autoridad que los llevó a elegirlo, pueden deponerlo por un estado de necesidad a fin de conservar la fe de la Iglesia y de esta manera preservar a las almas del error y de la condenación eterna. Que un papa tan abierta y públicamente, después de haber sido

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amonestado y aconsejado por los cardenales, cometiera estas herejías: que renuncie a su primado, que llame a formar una sola religión haciendo una especie de sincretismo religioso; coloque a las falsas religiones al mismo nivel de la única y verdadera religión y así podría seguir enumerando… ¡ah! y más encima que ha fornicado con el poder político, con el gobierno mundial y todas sus indicaciones., digo: ¿qué se puede esperar? ¿Qué siga sus insinuaciones diabólicas, se convierta en el Pseudo profeta y termine destruyendo a la Iglesia? Escucharon de mi hace un rato que pretende suprimir la misa y crear un nuevo culto sincrético, donde haya todo, y de todo para todos los gustos. _ ¿Dónde quedan las promesas de Cristo entonces sobre que las puertas del infierno no prevalecerán contra ella? _ Quedan Sean, en un pequeño grupo que conservará la tradición, la santidad, la unidad, la catolicidad y la universalidad de la iglesia, cuya misión es llevar las almas al cielo y no la de construir el reino de los cielos en la tierra sacando a Dios del camino para la realización pérfida de éste. Este pequeño grupo de cardenales elegirá a un nuevo pontífice que guiará a la Iglesia aunque sea desde las catacumbas. La Iglesia oficial ha renegado y nosotros debemos serle fiel al Señor y apartarnos de ella. Se debe resistir al papa cuando trata de destruir a la Iglesia y participando activamente de actos apóstatas y sosteniendo reiterativamente actos heréticos. _ ¿Y tú mi Titian, qué haces aquí? – le dijo Matthew poniéndose de pie con su cara acongojada y su mirada fija en su hermano, quien le sonrió y le miró con cariño. Matthew se quedó de pie junto al sillón en el que había estado sentado. _ Yo vengo a hacerme cargo de la Iglesia doméstica que comenzaremos a armar para enfrentar bien el combate que deberemos dar. No te extrañe lo que te digo. Para aclararlo terminaré con la historia que les estaba contando. Después que el Papa me echó para fuera, los cardenales y sus secretarios siguieron dentro conversando con él. Algunos, los más, felicitándolo por sus medidas; otros, los menos, haciéndole ver que estaba destruyendo la Iglesia y que debía echar pie atrás. Pasó algo más de una hora. Yo afuera del despacho, me paseaba, miraba los cuadros, me sentaba, estaba muy nervioso y muy preocupado por mi superior.

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Finalmente terminó la reunión y el cardenal Bright salió en compañía del cardenal español Isidro Ferrer, me hizo seña de seguirlo y nos fuimos juntos. Lo que me llamó la atención fue que al parecer ambos cardenales estaban al tanto desde hace un tiempo de las intenciones del papa y algo ya habían organizado. Con el padre Santiago, secretario privado del cardenal Ferrer, nos quedamos atrás para que ellos pudieran conversar tranquilos. Iban hablando en voz baja, y con el padre Santiago nos mirábamos extrañados. Oiga padre……- le dije- me parece que algo están tramando nuestros jefes. Vaya que sí- me replicó- después de lo que escuchamos allá adentro, creo que lo que sospeché va en serio.- ¿y qué sospechó padre? – Que se nos viene un conclave secreto, ¿no lo cree usted padre Mansfield? Yo me quedé helado. Uno como que intuye las cosas, pero trata de no pensar más de lo debido porque al final termina por hacernos pensar cosas que no serán y que nos angustian, pero esta vez mis presentimientos eran acertados. Llegados a la salida, ambos cardenales se despidieron, yo me despedí del padre…..y partimos caminando con mi superior hacia la rectoría. Llegados ahí nos fuimos directamente a su oficina y me hiso cerrar la puerta. Tomó dos sillas, las colocó una frente a la otra y me invitó a que me sentara frente a él. Yo lo miré expectante, me comían las ganas de saber qué me iba a decir. Pero él se me quedó mirando tiernamente, sus ojos azules penetrantes me observaban con dulzura, me tomó las manos y me dijo: _ Querido padre Mansfield, usted me ha servido durante dos años como un buen secretario, un buen amigo, un buen sacerdote y un excelente hijo. Le agradezco todas sus atenciones y su permanente preocupación por este viejo cardenal. Ahora usted debe partir. _ ¿Partir cardenal, partir a dónde si mi lugar es con usted?- le dije yo. _ Hijo, se aproxima algo muy tenso y muy difícil. Hemos hablado con el cardenal Ferrer acerca de lo que ocurrió hoy y tal como ya lo habíamos anticipado va a ser necesario reunir a un grupo de cardenales fieles a Cristo y a su Iglesia que esté dispuesto a participar de un cónclave secreto, de un concilio imperfecto, a fin de elegir a un nuevo papa. Las actuales circunstancias nos obligan a realizarlo por el bien de la Iglesia y de la

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salvación de las almas. La Iglesia tendrá que volver a las catacumbas y tal como una vez lo profetizó el cardenal Pie, la Iglesia está siendo reducida a lo más mínimo y hasta diría con él, a una pequeña Iglesia doméstica. Su misión conmigo ya ha terminado mi querido padre Christian. Vuelva a Chile con su familia y forme su pequeña iglesia doméstica con ellos, salve sus almas. Formaremos grupos similares al que usted formará en Chile alrededor del mundo con todos aquellos que quieran seguir a la Iglesia de Cristo, libre de apostasías, con su misa de siempre y sus sacramentos en espera de la manifestación gloriosa de nuestro Señor. Permaneceremos en contacto, siempre en contacto y todas las comunidades a lo largo y ancho del mundo, sabrán cuando haya sido elegido el nuevo papa. Forme su pequeño rebaño y sea su pastor. Se nos avecinan tiempos horrendos. Los tiempos del Anticristo y de su Pseudo profeta parece que ya están llegando. Parta tranquilo padre, hágase cargo de la capilla de los Tridentinos que se encuentra cerrada desde hace un par de años allá en su ciudad, en Viña del Mar, pero hágalo discretamente. He tenido conocimiento que el obispo de la diócesis es un ferviente seguidor del Antipapa y hará lo que sea para oponerse a su llegada y a la apertura de la capilla. Sea prudente y no se muestre mucho, acoja en su capilla a su familia y a los allegados de éstos. Cuídese se los espías del enemigo, hay que ser astutos porque no vamos a permitir que nos destruyan. Vigile y ore. Esté atento a las señales en el cielo y en la tierra. Estamos trabajando desde hace tiempo y parece que no fue en vano. No se preocupe por mí, estaremos siempre en contacto. El enemigo tiene sus redes, pero nosotros también. Dios no nos va a abandonar, aunque a veces parecerá que sí. No tenga miedo ni tampoco esté eufórico porque ya se acerca el fin, simplemente espere y manténgase fiel, rece, rece mucho. Parta lo antes posible, si quiere pase por Manchester a despedirse de los padres, sería bueno que lo hiciera y coordinara ciertas cosas. _ Cardenal Bright, yo no quiero dejarlo…por favor, permítame quedarme con usted, me va a necesitar.- Yo insistí en quedarme con él, pero él cerrando los ojos, movió la cabeza negativamente y me hiso callar poniendo sus dedos en mis labios. _ No Christian, ya le dije que no se preocupara por mí. Ahora necesito otra clase de ayuda...

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Mientras conversábamos y yo seguía insistiendo llamaron a la puerta y mi superior hiso pasar al visitante. Yo me quedé pasmado al ver entrar a un personaje al que jamás había visto. Sin embargo, mi cardenal lo conocía y hasta me pareció que reverenciaba a este extraño hombre que después de besar el anillo de mi superior, me besó a mí la mano y me quedó mirando. – Le presento a Fray Elías, viene del desierto allá en Egipto y él va a ocupar su puesto por un tiempo. Fray Elías, le presento al padre Christian Mansfield, mi fiel secretario del cual ya le había hablado. Es chileno y ahora mismo le estaba dando las gracias por su trabajo y le decía que se preparara para partir a su país. Si ustedes hubieran estado presentes, habrían notado que este religioso era realmente un ejemplar sacado de los mejores tiempos de los padres del desierto. Vestía una especie de túnica al estilo del padre Foucauld hecha de lino y que lucía muy descuidada, con una gran cruz de madera al pecho y en sus pies unas sandalias franciscanas más viejas que las pirámides. Yo andaba con mi sotana nueva y con mis únicos zapatos negros nuevos porque veníamos de ver al papa y hay que ir presentable; así que el contraste con este pobre fraile me hiso sentir incómodo. Indudablemente era de origen árabe o judío por el aspecto de su cara, muy castigada por el sol y sus manos eran toscas, callosas y muy firmes. Me miraba encantado, creo que le parecí gracioso o bonachón con mi estado de incipiente obesidad, mis anteojos delgados y mis azules ojos redondos. Yo soy bueno para mirar a los ojos a la gente y cortarla con la mirada fija, pero este hombre me la ganó, apenas me miró me escaneó el alma y yo bajé la vista. No tengo nada que ocultar, para que les quede claro – todos rieron -, pero me perturbó enormemente, más todavía después que sin que yo hubiera abierto la boca me dijo: _ Padre Mansfield, usted tiene una contradicción muy grande en su generoso corazón, noto en él sentimientos encontrados, quiere irse y no quiere irse, ama a su superior y no quiere dejarlo, pero también ama a su familia y quiere estar con ellos. No tema, vaya confiado en que la palabra de su superior, es la voluntad de Dios y es allá donde lo quiere. Me gustaría que antes de partir me dejara ser su acólito en su última misa aquí en Roma, para mí sería un honor.

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Yo me quedé de una pieza. ¿Qué clase de personaje era? Todo un enigma. Y entonces el cardenal Bright tomó la palabra: _ Padre Christian, encárguese se comprar sus pasajes para Chile, debe partir lo antes posible, pero me gustaría que primero departiera un par de días con Fray Elías para que usted le explique un poco como funcionamos en la casa, los horarios, la correspondencia y todas esas cosas que usted maneja tan bien. Me gustaría que aprendiera también de él y supiera cómo es la vida de un ermitaño en el desierto. La verdad es que yo soy… ¿cómo decirlo? Celoso de mi privacidad y no me gusta que invadan mi mundito… ¡qué poco caritativo no!, pero todos tenemos nuestros defectos. Si yo fuera de esos que son libros abiertos y les encanta mostrarse no hubiera optado por entrar a una orden semi contemplativa al estilo cartujo donde cada sacerdote vive en su propia ermita. Ya me desvié del tema…como les decía, mi superior me enganchó la compañía de este fraile en mi propia celda y con él tuve que pasar cinco días, precisamente los cinco días antes de venirme. De inmediato quiso ir conmigo a mi habitación y lo que me sorprendió es que no traía equipaje, salvo una alforja con unas herramientas y unas ramas como las de mimbre. Como alguna vez les he contado, nuestra casa en Roma es muy chica y los espacios son enanos. Sólo hay dos habitaciones, la mía y la del cardenal que él ocupa como su oficina privada; un living que sirve de escritorio y biblioteca, la cocina, un baño y nada más. Fue así entonces como recibí al fraile en mi propio dormitorio y como hay una cama se la ofrecí: _ Yo puedo dormir en el living si usted quiere, le dije y me respondió: _ No se preocupe padre, yo siempre duermo en el suelo, traigo mi esterilla y me duermo sin problemas. ¿Le importaría rezar conmigo el oficio de completas? El Cardenal Bright me contó que tiene una hermosa voz para cantar los salmos. – Claro – le dije - no hay problemas, lo rezo a las diez. Me tenía realmente nervioso porque me tenía una verdadera veneración. Me trataba como si yo fuera un ángel o no sé qué santo. Para ser breves, pasé unos cinco días maravillosos con él y al final cuando me

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llevaron al aeropuerto no me resistí a preguntarle porque me tenía tanta reverencia y me dijo que le extrañaba mi pregunta. No era que me tratara a mí con reverencia por ser yo, Christian Mansfield. Él a todos los sacerdotes los trataba de la misma manera. _ Por supuesto, padre, porque hasta los ángeles se postran ante un sacerdote cuando este hace venir a la tierra al Señor de los Señores, es otro Cristo y es más digno que cualquier otro hombre. El poder que tiene un sólo sacerdote católico sobre la tierra es mayor que el que tiene cualquier poderoso rey de este mundo. Le ha sido dada la gracia de participar del sacerdocio de Cristo ofreciéndole a Dios a su propio Hijo en sacrificio. El sacerdote es un hombre consagrado a las cosas de Dios: sacer-dote, dado a lo sagrado, no es igual a cualquiera de nosotros. Yo soy un simple religioso que jamás va a poder llegar a ser sacerdote...El sacerdote es un médico de almas que tiene la facultad de sanar a las almas enfermas por el pecado, perdonándoselos y absolviéndolos en nombre del mismo Cristo. Puede abrir o cerrar las puertas del cielo, ¿no le parece que yo debiera postrarme ante semejante autoridad? Y de ahí también la gravedad del pecado de éstos que conociendo las cosas sagradas y divinas de mejor manera, las rechazan. Conociendo la verdad, la rechazan, dándole la espalda a Dios, cometiendo actos abominables en contra de inocentes, escandalizándolos para siempre. ¡Qué el Divino Maestro se ampare de aquellos sacerdotes apóstatas, herejes y de vida licenciosa, que con sus actos han escandalizado a sus pequeñas ovejas, que se han amancebado, rechazando su ministerio y su vocación! Se han quedado con su soberbia y sus concupiscencias. Un padre español decía: ¡No conocen a Dios, no conocen a Dios! ¿Cómo lo iban a cambiar por una mujer? _ ¿Qué fue lo que más te llamó la atención de él? _ Varias cosas Isabel. De partida, trabajaba todos los días haciendo unas cestas con las ramas que había traído, es muy hábil y tiene las manos curtidas con tanto trabajo. Lleva una vida de oración permanente, tal es así que me recordó al peregrino ruso, ¿recuerdan la historia? Orar sin cesar. El hacía algo similar, repetía una letanía en un idioma desconocido para mí, y que según me contó decía: Muéstranos Señor tu misericordia, y danos tu salvación. Para él es todo un privilegio acolitar en la misa y me

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ayudó en todas las que dije, incluso a modo de despedida en mi última misa en Roma que fue cantada y muy solemne. Pero sin dudas me llevo la impresión de que Dios lo colocó en el camino de mi superior para enfrentar las próximas pruebas a las que nos enfrentaremos. _ Padre Mansfield - me dijo después que rezamos el oficio de maitines el día en que dejé la Ciudad Eterna - Dios va a permitir que ocurran muchas cosas muy terribles para el mundo, cosas que no sólo afectarán a los hombres, sino que también la naturaleza toda será perturbada y grandes y terribles pruebas se aproximan. Las Escrituras y las profecías de los últimos tiempos comienzan a cumplirse y el mundo permanece estático, alucinado por esta paz falsa y por el aparente orden que el administrador del gobierno mundial le ha dado al mundo. Nadie parece estar esperando al Señor y los que lo esperan serán tildados de locos, de fanáticos y de supersticiosos. Los hombres se han olvidado de Dios porque se creen autosuficientes y poderosos. Usted está a punto de comenzar a contemplar sucesos maravillosos, proezas materiales nunca antes vistas y ni siquiera soñadas y muchos creerán en ellas y sucumbirán ante su poder. Pero estas hazañas tecnológicas no son creación humana. Vienen desde ese poder oculto y maligno que odia al hombre y que quiere verlo sucumbir y postrarse ante él, como en su tiempo la Iglesia se postró ante Cristo. Los que conocemos las profecías y las palabras de nuestro Señor tenemos que permanecer atentos y no desfallecer. Parecerá como si Dios nos hubiera abandonado, parecerá que no hay rincón del mundo a donde podamos huir de la mirada del Hombre de la Iniquidad, correrá mucha sangre de mártires. Algunos creerán que la religión católica, la única verdadera religión, ha sido vencida. Sin embargo, tendremos el auxilio de Dios porque El deja semillas para la fe, para que ella se preserve. Estas semillas que nos ha dejado son la Tradición y las Sagradas Escrituras. Conserve y cuide todos los libros y textos que tenga relativos a la fe y al Apocalipsis como un tesoro porque pronto querrán destruirlos. Recuerde usted querido padre Christian las palabras del profeta Isaías: Nisi Dominus

exercituum reliquisset nobis semen, quasi Sodoma fuissemus, et quasi Gomorrha similes essemus… (Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado semillas, seríamos como Sodoma y semejantes a Gomorra) - Y luego citó nuevamente a Isaías en el Capítulo 24, 6: Propter hoc maledictio vorabit terram, et peccabunt habitatores ejus ; ideoque insanient cultores ejus ,et relinquentur homines pauci. (Por eso la

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maldición devora a la tierra, y son culpables sus moradores, por eso serán consumidos sus habitantes y quedarán pocos hombres.)
El pequeño resto hermanos, el pequeño resto. Estamos siendo llamados a ser el pequeño resto. Estoy cansado, creo que ya les he dicho suficiente, de todas formas las acontecimientos tienen su curso y éste se irá develando de a poco, lo importante es que estemos muy atentos a lo que ocurra a nivel mundial, nacional y en la Iglesia. Mi tarea aquí recién empieza, ustedes son mi rebaño y yo espero guiarlos como un buen pastor. Una sensación extraña los invadió a los presentes. Era algo inverosímil lo que el padre Mansfield había contado, más bien parecía el plan de una novela a algo real. ¿Cómo era posible que a ellos, a ellos precisamente les estuviera tocando vivir eso que siempre les había parecido tan lejano? ¿Estaban realmente viviendo tiempos apocalípticos? Christian Mansfield los descolocó a todos cuando súbitamente se puso de pie y los sacó de su ensimismamiento: _ Muy bien pues, ya han oído lo suficiente. Que les baste eso por hoy. Matthew, ¿tendrías la amabilidad de llevarme a la casa de mis papás? Les repito que estoy muy fatigado y quiero acostarme temprano, mañana me espera, Dios mediante, mucho trabajo. _ ¡Pero cómo Christian! Nos tiras una tremenda bomba de información, nos dejas choqueados, luego te baja el apuro y te quieres ir. Espera un poco, ¿realmente crees que esto esté pasando de veras? Me refiero a eso de elegir a un papa en secreto. ¿No sería mejor primero llamar al actual y destituirlo formalmente para llamar a un nuevo cónclave? Mientras Sean preguntaba eso a su hermano, él se puso a comer de pie lo que Ángeles había preparado. Lo hacía casi tragándose la comida, como si se pronto un impulso lo hubiera empujado a irse. Dejó el plato en la mesa de centro, tomó su birrete en señal de marcharse y le respondió a su hermano que lo miraba atónito. _ Sean, si los cardenales estuvieran todos de acuerdo en eso se podría, pero la iglesia se encuentra ocupada por una gran cantidad de cardenales

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masones infiltrados y es imposible porque ellos quieren a toda costa destruir la Iglesia. Créeme, al Papa se lo ha emplazado ya muchas veces para que se abstenga de hacer lo que quiere hacer y no da muestras de querer echar pie atrás. Por el contrario, diría que mientras más se le llama al orden, más se empecina en hacer sus transformaciones. Tú ya no sabes quién es quién y no te puedes fiar de nadie, porque lo que afirman en privado, lo niegan en público y no están dispuestos a hacer nada por darle un giro a las cosas. Es una lástima y nos duele tremendamente ver como la Iglesia sucumbe al enemigo, pero si Dios lo permite es porque de estos trágicos acontecimientos va a sacar un bien mayor. _ A costa de mucha gente que va a perderse. _ Lamentablemente es así Angeles, y es más triste aún como algunos se condenarán sufriendo castigos eternos y privándose para siempre de la visión y del amor de Dios, pero cada cual elige su futuro y a todos se nos pedirá cuenta por lo que hemos hecho, por lo que dejamos de hacer y por lo que dijimos o no dijimos cuando debimos. Bueno, por favor llévame hermano. Muchas gracias a todos por su recibimiento, los he extrañado mucho. Necesitaba verlos y abrazarlos. A este sacerdote le cuesta a veces estar solo. De vez en cuando necesita de sus hermanos y de su hermanita para que como antaño, le hagan cariño en su cabeza o lo estrechen contra su pecho como cuando éramos niños. Voy a estar viviendo en la casa de mis papás un par de días hasta que organice la capilla y la ermita. Tengo mucho que hacer para echar a andar la capilla y al mismo tiempo entrar en contacto con otros sacerdotes leales a Cristo. Tengo muchos encargos de mi superior a fin de organizar la resistencia en Chile para de este modo mantenernos unidos. Voy a bendecirlos, pónganse de rodillas: Benedicat vos omnipotens Deus Pater, et Filius, et Spiritus Sanctus. _ Amén. El padre Mansfield se despidió de todos cariñosamente. Manuel con Isabel ayudaron a Ángeles en la cocina, mientras que Sean y Rosario se fueron a su casa. Los hijos de Matthew se quedaron conversando y jugando cartas en el living. _ ¿Te vas con nosotros Matthew H. a la casa de mis papás?

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_ No papá, hoy día me voy a quedar en la casa, quiero conversar un rato con Ian y aprovechar de juntar algunas cosas que me faltan para llevarme a la casa de los abuelos. Anda tranquilo papá. Matthew se subió al auto junto con Christian que estaba muy contento por el reencuentro con sus hermanos y sobrinos. Pero a Matthew el habla se le había ido para dentro. Estaba pensativo y en el trayecto no le decía nada al sacerdote que preocupado por él, le buscaba la conversación insistentemente: _ Está muy bonita la recta Las Salinas. Qué buena idea la de haber puesto esos cafés y heladerías en la playa….y los juegos infantiles y los artefactos para hacer ejercicio. Veo que quedan pocos cañones en el museo… Que ha cambiado esta parte. Me acuerdo cuando éramos chicos que esto era un peladero, había una especie de fábrica más allá y nunca supe qué fabricaban…y la pista de patinaje en los ochenta. Me di no sé cuántos porrazos en el suelo y la gente te pasaba por encima, qué buenos tiempos aquellos. Al lado de donde estaba el Sanatorio Marítimo había un avión de verdad dado de baja, me encantaba verlo cuando pasábamos por aquí….Oye Mateo, ¿estás aquí? No le dices nada al cura. Matthew bruscamente frenó, y sorpresivamente entró a uno de los estacionamientos que quedan frente a la playa. A esa hora y como estaban en verano estaba bastante lleno. La gente debido a lo fuerte que estaban los rayos solares y lo peligroso que era para la piel asolearse en el día, acudía en masa a la playa al atardecer, a fin de capear el intenso calor que desde hacía un tiempo había inundado a la ciudad bañándose en el mar hasta muy entrada la noche. El clima desde ya unos años cambió de mediterráneo a casi tropical, con lluvias en veranos que nunca antes se habían visto. Las personas caminaban por el paseo costero casi desnudas, sin ninguna clase de pudor. La música que salía de los automóviles y de la misma playa era estridente, con el continuo martillar del ritmo de una batería que era acompañada de guitarras eléctricas distorsionadas. Los rostros de las personas lucían alegres, grandes risotadas se escuchaban por doquier y no había en ellos ningún rastro de preocupación. Se veían pocos niños y es que en realidad la tasa de natalidad había disminuido a cero, prácticamente no estaban naciendo niños.

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El lugar se había transformado en un bonito paseo costero y la gente que acudía parecía estar poseída por una alegría extraña. Una sensación de triunfalismo corría por todos lados. La humanidad nunca antes se había sentido tan libre, tan hermanable, tan unida. Los hombres modernos aparentemente lograron con el humanismo lo que el cristianismo no había logrado con Dios y estaban felices. Se les había prometido la superación de la pobreza y ésta ya casi no existía; se les había prometido libertad, y los hombres la alcanzaron: ya nada los detenía, ya nada los ataba. El fanatismo religioso católico, los “cartuchismos” no existían, eso había quedado atrás. Cada cual podía hacer lo que quisiera, respetando el espacio del otro, todo estaba permitido y los individualismos brotaban por doquier. El libertinaje sexual aturdía las mentes de las personas llevándolas a cometer abominaciones descontroladas. La realización personal, individual, profesional, lo que a mí me gusta, el pasarlo bien, el no sentirme esclavizado por nadie, dominaba la vida de todas esas pobres gentes que ya ni siquiera se casaban ni menos pensaban tener hijos. Primero yo, segundo yo, tercero yo y así sucesivamente. Excepciones las había, pero cada día eran menos, y estos menos eran mirados como enemigos de la sociedad moderna. Eran una especie en extinción, ya que el estado y sus leyes en nada los beneficiaba cada día ponía más trabas para la consecución de, por ejemplo, una familia católica bien constituida. Estaban como ovejas sin pastor, pastando solas, buscando refugio y guía en su Iglesia, pero ésta, les cerraba las puertas en las narices. Todo estaba en contra de aquellos que querían seguir siendo verdaderos católicos, sitiados por doquier por los enemigos de la fe, por los enemigos de Cristo. _ ¿Qué pasa hombre? ¿Por qué te detuviste así? Casi nos chocan por atrás. ¿Qué hacemos aquí? _ Hay un lugar en esa heladería que es muy tranquilo. La música infernal no se escucha y tiene una vista muy bonita al mar. Te invito un helado y conversamos, ¿quieres mi Titian? Mira yo sé que lo único que quieres ahora es rezar y acostarte, pero por favor, acepta, yo necesito conversar contigo.- Matthew parecía estarle suplicando a su hermano y en sus ojos ardían chispas de impaciencia.

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_ Oye, no querrás que me baje del auto con sotana en Sodoma y Gomorra ¿no? Mira cómo andan..¿vestidos?....Ya, ya, qué digo, es aquí donde más se necesita al médico. Vamos y me compras un gran helado y un buen capuccino, como en los viejos tiempos. El padre Mansfield se bajó del auto de Matthew e inmediatamente todas las miradas recayeron en él. Un alto, fornido y bien parecido sacerdote con sotana y birrete plantaba sus pies en el paseo costero de la recta Las Salinas causando variadas reacciones. Unos lo miraron con desprecio, murmurando imprecaciones y maldiciones como si el mismo demonio hablara a través de ellos, pero eran los menos. Las demás personas que circulaban por allí, los pocos niños que jugaban en los columpios y los que se estaban ejercitando en las máquinas caminadoras, lo miraron sorprendidos y en el instante en que Christian los saludó con un gesto de cortesía sacándose el birrete, ellos le corrieron la mirada, cabizbajos y en silencio continuaron en lo que estaban. _ Siempre me pasa lo mismo cuando saludo a estas pobres almas, aquí, en Roma , en Londres o donde sea, me miran, bajan la cabeza, y esconden la mirada como avergonzados. No les gusta que se les recuerde que sus almas están mal, desoladas, inertes porque se han alejado de la fuente de la Vida y ellos lo saben, de lo contrario su reacción sería de indiferencia para conmigo. Soy como un Pepe Grillo, y nada más que con mi sola presencia, con mi sotana, ni siquiera les dirijo la palabra…Salvo una vez, te lo cuento después que hagamos el pedido. Ambos hermanos subieron las escaleras en forma de caracol de la heladería y se sentaron en unos cómodos sillones que tenían vista al mar, aislados del mundo y de sus insoportables ruidos. A lo lejos el sol comenzaba a desaparecer tras el horizonte rojizo, y unas nubes se veían a lo lejos indicando que al día siguiente estaría nublado, dándoles un descanso a los pobres habitantes de Viña que vivían por esos días refugiándose del sol y del calor. _ Como te contaba Mateo, una vez fui por unos días a Londres de vacaciones y pasé por fuera de una estación del metro, creo que era en King’s Cross. Ahí había un chiquillo de unos 18 a 20 años que me quedó mirando como asqueado y al pasar yo delante de él, escupió el suelo. Yo

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casi siempre ignoro este tipo de demostraciones porque no vale la pena ponerse a discutir con gente que lo único que quiere es que pises el palito y te pongas a pelear con ellos. Pero esa vez no me resistí y como no andaba apurado me paré frente a él y amablemente le dije: Joven, se le cayó un escupo al suelo.- Él encontró de los más chistosa mi broma, se puso a reír y para qué te cuento, después de haberme despreciado, terminamos conversando todo el día, lo invité a almorzar y adivina qué, le partí el corazón. El muchacho era católico, había sido educado en un colegio católico, su familia pertenecía a uno de esos abominables movimientos neoconservadores, pero él había terminado no creyendo en nada por culpa de una fe mal formada, por culpa de los malos ejemplos de los mismos que se decían católicos y que no actuaban como tales. Muy decepcionado y desilusionado se había rebelado contra todo lo que fuera religión. Al final de la tarde cuando yo me tenía que ir al lugar donde me estaba quedando y me estaba despidiendo de él, me abrazó con fuerza. Me dio tanta lástima, que yo le acaricié su cabeza y lo consolé. En ese instante me pidió que lo confesara. Fue conmovedor. Para mí estos casos son una fuente de motivación y de tremenda alegría. Llevar a los pobres pecadores de vuelta a la Iglesia y a Cristo es mi mayor felicidad. Que vuelvan a reencontrarse con Dios y lo reciban sacramentalmente, que vuelvan a estar en gracia y participen de la vida sobrenatural, es la razón de mi vida. No sólo se confesó, sino que al día siguiente fue a escuchar mi misa, comulgó de mis manos y hoy, pasados ya cuatro años, está en nuestro seminario preparándose para el sacerdocio. ¿Te das cuenta lo que puede significar para alguien tan necesitado de la Gracia unas palabras que lo animen a buscarla nuevamente? Dios nos pone en el camino a personas así para que las llevemos a Él. Porque hemos sido creados para participar de la vida divina que no tiene nada que ver con esta vida miserable y que la hacemos más miserable todavía cuando faltamos a la caridad para con Dios, para con nosotros mismos y para con el prójimo. Si Dios nos ha llamado a la existencia es porque quiere hacernos partícipes de su amor. Como algo que me encanta y que quiero compartir contigo, te regalo la vida porque quiero que la vivas conmigo. Siéntete Matthew privilegiado de estar con vida porque Dios te ha pensado, te ha creado, te sigue amando y tú podrás contemplarle para la eternidad si haces su voluntad. Disculpa, pero no puedo dejar de hablar como si estuviera predicando. Tú ya sabes todas estas cosas, perdóname por favor.

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Matthew lo miraba y lo miraba satisfecho. Era su hermanito chico, aquel que durante años estudió y analizó el Catecismo Romano, textos filosóficos y libros de formación espiritual con él. Ahora él le estaba hablando convertido en un experimentado sacerdote. _ No te imaginas lo orgulloso que estoy de que seas mi hermano…no, no te rías es en serio. Te miro Titian y me acuerdo cuando éramos chicos y tú me tenías en un pedestal. Entrabas a mi pieza como quien entraba a un santuario de un héroe y vaya…ahora es al revés. _ Ya déjate de leseras. Sí, eras mi paradigma. Pregúntale a cualquiera que tenga hermanos mayores si no son sus ídolos estos últimos. Claro que cuando creces a veces los héroes se caen al suelo porque no son lo que creíamos que eran…eso sí que no es tu caso obviamente. _ Espero y rezo para que uno de mis hijos me salga cura. Tanta falta que hace un buen sacerdote. No soy clericalista y a los curas actuales no les tengo mucha confianza, pero alguien tiene que administrarnos los sacramentos y recordarnos con sus buenos consejos lo que debemos hacer para ir al cielo. Sobre esto mismo quería hablar contigo, de lo que nos contaste en mi casa. Déjame avisarle a la Ángeles que me voy a retrasar un poco, se preocupa mucho cuando no llego, por lo de mi corazón y me hace el tremendo escándalo si no le aviso. Tiene razón en todo caso porque a mí a veces se me olvida avisarle y la angustio mucho. Disfruta tu helado mientras la llamo por celular. Matthew llamó a su esposa para decirle que se iba a tomar un helado con Christian y que después lo llevaría a la casa de sus papás para posteriormente irse derecho a su casa. El sol se ocultó y las luces del local fueron encendidas, dejando en vitrina a nuestros personajes e impidiéndoles a ellos ver el mar. Matthew bajó las escaleras presuroso y le solicitó al encargado del lugar que las luces de donde ellos estaban las apagaran para poder contemplar el océano y poder hablar tranquilos. Como no había mucha gente, el gerente de la heladería no tuvo reparos en aceptar la petición de Matthew y ahí, a oscuras, alumbrados tan solo por la luz de una luna llena y sentados en mullidos sillones se quedaron los dos hermanos uno junto al lado del otro, contemplando el mar.

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_ Hace tiempo que no estábamos solos para conversar Matthew. Cuando estaba en Roma pensaba mucho en ti. Me daban unas ganas locas de salir a buscarte para comentarte los hechos del día, para pedirte consejo. Tú estás cambiado hermano, te noto distante, apagado, callado. _ La gente cambia padre. _ Sí, cambia, pero tú no cambias conmigo. _ Estoy más maduro. Por lo demás nunca he sido un payaso como Thomas y ni dicharachero como Manuel. _ Pero eso no tiene nada que ver. Me dijiste que querías conversar conmigo y hasta ahora yo soy el único que ha hablado. ¿Ya no me tienes confianza o te sientes intimidado por mi condición de sacerdote? Conociéndote creo que me miras distinto. Soy sacerdote, pero también soy tu hermano menor y no quiero que perdamos esa franqueza y esa intimidad que teníamos como almas gemelas. Yo te necesito Matthew, también tengo mis afectos. _ ¡Ay mi Titian! Si supieras….yo te quiero mucho, más que nunca, pero mi cabeza está más loca que antes. Perdona haberte hecho sentir mal. Ya, dejémonos de darnos disculpas mutuas y vamos al grano. – Matthew se echó para delante del sillón y se volteó hacia donde estaba el sacerdote y mirándolo directamente a los ojos le preguntó seriamente- lo que nos contaste en la casa, ¿es verdad?...es decir,¿ no es un exceso de celo y un apresuramiento desmedido?. Pienso que si lo que dijiste es tal como dices, la situación es verdaderamente delicada y estamos ante hechos muy graves, pero tomar una determinación que trae consigo tamañas consecuencias, me parece por decir lo menos, peligrosa. Se va a producir un cisma tremendo y una ocasión de escándalo para los fieles que terminarán perdiendo la fe. _ Todo lo que les conté, y espero que quede entre nosotros, es la cruda realidad. Lo siento, pero las cosas están así y me extraña que te hagas el tonto, siendo un aficionado a la esjatología. Apuesto a que te quedaron dudas acerca de la legitimidad y de la licitud de la elección de un nuevo

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papa por parte de los cardenales. Los chilenos somos muy legalistas y eso está bien, pero la ley no está por sobre el orden divino. _ ¿Y dónde está entonces la frontera entre una cosa y la otra?. Porque están provocando una crisis tremenda, un cisma y eso es escandaloso. _ Créeme. Las medidas que se están tomando no se están haciendo por un mero capricho de los cardenales, ni por querer pasar por sobre la autoridad del papa. Se trata de salvar a la Iglesia, y por ende a las almas. Si el que debe conducirla no quiere hacerlo porque pretende demolerla y más encima desconoce su propia autoridad, no queda otra cosa que hacer. Lo que está en juego es la vida eterna de millones de personas. Si hubieras estado ahí…fue tan chocante. Fue chocante escuchar al Antipapa hablar como un loco, echando espuma por la boca. Pobre hombre, me dio mucha pena y no me gustaría estar en su lugar cuando tenga que darle cuentas a Dios. Hace todo lo contrario a las palabras del Evangelio y eso duele, duele cuando se pisotean las enseñanzas de los Padres, la doctrina, la fe misma. Todo el magisterio infalible, todo el depósito de la fe lo tiene en sus manos para destruirlo y hacerlo desaparecer. Lo que más me aterra es el lenguaje que ocupa porque pone a Cristo como aval de lo que hace, sosteniendo una y otra vez que nuestro Señor jamás dijo esto o aquello y que lo que no está en los evangelios es invento de los apóstoles y creación humana. _ Supongo que el cardenal Bright le habrá hecho saber lo que me acabas de decir. _ Mil veces, pero no quiere escuchar. Dice que precisamente esa postura ha hecho que la Iglesia se aísle del mundo y que la gente se arranque de ella. Cristo – dice – predicaba el amor y no la división. _ A mí me duele ver cómo está el mundo hoy, me duele ver como la gente vive como los paganos. No esperan nada de la vida ni de la muerte. Todo les da lo mismo mientras tengan para comer y divertirse. Ya no necesitamos a Dios, sin él hemos construido la sociedad perfecta, llena de tecnología, de bienes de consumo. Poco a poco hemos ido superando las enfermedades y ahora tan sólo nos falta encontrar la inmortalidad. Hemos hallado la paz que nunca nos dio el cristianismo: somos libres, hermanos e

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iguales. ¡Pobres necios! ¿Se creerán realmente el cuento este que les han metido en la cabeza desde que se comenzaron a dar los pasos para fundar el Gobierno Mundial? No les importa que el mundo sea gobernado como una mera empresa productiva al mando de un CEO o gerente general corporativo que es nuestro “amado” Secretario General. Cuando estas cosas comenzaron hace unos años en la Babel europea, yo me asusté. Cuando Europa quiso desligarse y renegar de sus raíces cristianas y buscó un laicismo total ignorando a Dios, creo que fue el principio del fin: fue removido uno de los obstáculos porque metieron una cuña para resquebrajar a la cristiandad que sostenía a Europa. Ya ves como todo intento de oposición es inmediatamente callado, ignorado, humillado, dejado en ridículo y somos tratados como locos fundamentalistas que se oponen al progreso. Porque ahora la modita es llamar a todo progresismo, avance de la humanidad, y yo me pregunto ¿avance hacia dónde? Hacia la boca del demonio nada más, como animales anestesiados al matadero, así los están llevando. ¿Qué ha pasado con las conciencias? Se han endurecido y este endurecimiento se ha transmitido de padres a hijos como una herencia, como parte de su genética. No quieren saber que se les hable de pecado, de infierno, de vida sobrenatural. Para ellas Dios lo perdona todo haga lo que haga. Bueno es así, pero primero tengo que reconocerme como pecador, de lo contrario Dios no puede perdonarme. Para qué hablar de la falta de autoridad, parece haber desaparecido y son muy pocos los que están dispuestos a ejercerla. Viendo este desolador panorama contemplamos que cada día se cumplen las palabras del Apóstol cuando dice que al final de los tiempos los hombres serán precisamente como son ahora: amadores de sí mismos, del dinero, soberbios, desobedientes a sus padres, ingratos, impíos, amadores de los placeres, entre otras cosas. El mundo me produce nauseas, me da asco y la gente me da pena. Me duele ver cómo las personas están tan cegadas por un falso optimismo. Entre los mismos católicos la caridad se ha enfriado. Cada uno parece vivir encerrado en su propio universo. Nos vemos a la salida de la misa, nos saludamos: hola, ¿cómo has estado? ¿Bien? Qué bueno, chao. Y hasta ahí llegó la conversación. No nos unimos para compartir nuestras alegrías ni nuestras penas, ni para defender nuestra fe, ni para exigir que se nos den los medios para recibir los sacramentos como corresponde. Nada, nada de la nada. Cada uno por su lado. Pudiendo estar tan unidos, como los

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primeros cristianos, estamos más separados que nunca. Vivimos con una sensación de permanente soledad y de abandono. Ha desaparecido el concepto de gran familia católica. ¿Entiendes a lo que me refiero? Yo lo veo así: si por el bautismo fuimos incorporados a la Iglesia y nos hemos hecho hijos de Dios somos hijos de un mismo Padre. Los bautizados pertenecemos a esta gran familia que es la Iglesia. Ahora bien, en las familias normales sus miembros se aman, porque Dios las amó primero. Hay una necesidad básica de sentirse unidos, de participar de los mismos afectos, de participar de los mismos ideales, de la misma fe. Todo esto no lo percibo. Todo lo contrario. Noto que entre los mismos grupos más tradicionalistas hay una cierto delirio de persecución que nos hace desconfiar de los otros. Hay una obsesión de no querer que el otro se meta en mi mundo, y al final cada uno transita por la vida como una isla. Gracias a Dios nosotros los Mansfield somos una familia grande y unida. Nos juntamos a menudo, tenemos a nuestros padres vivos, pero soy de la idea que esta verdadera comunión de la Iglesia militante no debe quedar reducida a nuestros familiares. Nuestra propia familia, por otra parte, debe ser como un faro y alumbrar al mundo. Debemos mostrar que a pesar de las dificultades y los problemas típicos de cada familia, es posible construir y formar familias numerosas donde abunda la generosidad. _ Tienes razón, pero lamentablemente las circunstancias no son propicias. Es bastante utópico lo que propones. Una cosa que a mí siempre me molestó de mi seminario es que nos metían en la cabeza que nosotros como sacerdotes no teníamos que mostrar por ningún motivo ni circunstancia sentimientos ni emociones. Estoy totalmente en desacuerdo con esta postura. Nuestro Señor no era un sentimentalista, pero tenía sentimientos y expresaba su amor a los hombres no sólo con palabras, sino que también con gestos. Tengo esa imagen de Él recibiendo a los niños con tanto afecto. Yo no me puedo dejar llevar por los sentimentalismos baratos y superficiales. No se trata de eso, pero imagínate que alguien viene a buscarme como para confesarse y se topa con un cura frío, que no expresa emociones, que no acoge con cariño al pecador ni reconoce en el al hijo pródigo que quiere volver a la casa del padre, sino que pone una barrera haciéndolo sentir mal, como que lo está molestando con sus problemas. A mí me revientan esos curas que retan a los que vienen a confesarse y se escandalizan de los pecados que escuchan haciendo sentir al pecador arrepentido como un sucio, como un

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miserable. Lo único que consigue es que esa alma se sienta desamparada y no vuelva más. No, no es la imagen del sacerdote que tengo y yo no quería ser así. Recuerdo cuando leí el libro que me pasaste del padre Watt sobre Monseñor Benson y cómo éste recibía a sus conversos, a sus dirigidos haciendo suyos sus problemas, insistiendo en que fueran a verlo para seguir con la dirección espiritual, ofreciendo cada misa por ellos para que encontraran la luz que los guiara a encontrar una solución a sus conflictos internos y a sus problemas del alma. Si el pecador no siente confianza en el sacerdote al confesarse, se le aprieta el alma y se termina tupiendo, alejándose aún más. El cardenal Bright me decía, padre Mansfield, “usted se toma demasiado a pecho los problemas de sus dirigidos”. Y yo le decía, cardenal me los tomo a pecho porque es la única forma que tengo de encontrarles una solución o de encontrar un consejo que les sirva verdaderamente. Y claro, a veces un buen director espiritual también debe ponerse firme con sus dirigidos. Hay que hablarles con claridad y bondad, pero firme. ¿Me encuentras razón? _ Cien por ciento. Cuando murió el padre Antonio me quedé huérfano. Hasta el día de hoy no he encontrado a ningún sacerdote con el cual confesarme siempre, y para hacerlo tengo que recorrer y recorrer parroquias. Finalmente cuando encuentro a un sacerdote y logro que me confiese, después de que he contado todas mis miserias no me absuelve. Me perdona, pero no me absuelven. Me dice: te perdono tus pecados…oiga padre, momentito: Dios me los persona, pero usted tiene que absolverme con la formula y las palabras que la Iglesia manda. Es como si no me hubiera confesado porque no recibo la gracia ya que no hacen lo que la Iglesia ordena con la materia y la forma debida. Se enojan cuando se los hago saber y me echan del confesionario… Hay otra cosa que me quedó dando vueltas. ¿Cuál de mis escritos leyó el papa? _ ¡Ah!, mira tú Matthew, ¿te sientes importante o no? _ No, no, te equivocas. Simplemente me llama la atención porque a mí no me conoce nadie fuera de mi círculo en la universidad y tal vez un poco en Oxford. Voy todos los años para allá, a las reuniones de los alumni, pero no recuerdo haber escrito algún artículo donde se ataque al papa o diga algo en su contra. ¿Supiste de qué pudo haberse tratado?

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_ Le pregunté a mi superior si sabía algo al respecto porque a mí también me llamó la atención ese comentario. Me dijo que según había sabido por ahí, fue un artículo de la revista del instituto donde expones acerca de los aires democráticos dentro de la Iglesia, a propósito del problema de la crisis de la autoridad. Muy buen artículo por lo demás. _ Claro, ahora recuerdo. Fue un artículo acerca del concepto de autoridad y de la actual crisis que ésta experimenta en los distintos estamentos de la vida: crisis de autoridad en la familia, en los colegios, en las instituciones del estado y en la misma Iglesia. Parece entonces que se sintió aludido. Pero es la pura verdad, ¿o no Christian? Antes el papa veía un error o que algo andaba mal e inmediatamente sancionaba y corregía porque por algo le fue dada su autoridad. Debe actuar del mismo modo como lo hace un buen padre de familia al corregir a sus hijos. Corregir es un acto de amor, un acto de caridad para con los hijos. Nadie está por sobre papa en la Iglesia. Él es el Vicario de Cristo de la única y verdadera Iglesia por El fundada, y por tanto, lo representa, tiene la autoridad que el mismo Cristo le otorgó a san Pedro y a sus sucesores. Sin embargo, por la corriente liberal que se metió en la Iglesia ya no quiere ejercer su poder resolutivo y todo tiene que consultarlo con la curia. Prácticamente le pide permiso a algunos teólogos trasnochados para hacer ciertos actos. Lo peor de todo es que esta misma práctica se ha extendido a todo nivel dentro de la Iglesia: el obispo ya no manda en su diócesis, tiene que consultarlo con la conferencia episcopal; el párroco tampoco porque tiene que consultar al consejo parroquial, ¿cuándo se había visto una cosa así en la Iglesia por favor? Qué ridiculez más grande. Actuar de esa manera, ¿los hace más simpáticos? ¿Más democráticos? Oye padre si yo no he dicho ni he inventado nada nuevo al respecto. Lo único que hice fue hacer un repaso de lo que siempre se ha entendido por autoridad, la razón de la obediencia, el abandono deliberado de ésta y sus consecuencias. ¿Te lo resumo? _ Soy todo oídos, me encanta cuando haces cátedra. _ No me las doy de nada Christian, pero estas temas me apasionan. Claro que debo confesarte que así como me entusiasman, así también me consumen y después de cada clase tengo que sentarme un rato en el

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escritorio de la sala para que mi corazón se relaje y pueda tomar aire. Mi ayudante, Rafael Latorre Tiare, me auxilia cuando termino muy mal. Es un buen muchacho, después te detallo su vida. _ Sigues mal del corazón, pensé que estabas mejor. _ Estoy mejor, salvo que a veces me acelero mucho. Pero volvamos al tema que nos convoca- Matthew se puso de pie y comenzó a caminar de un lado a otro frente a su hermano que lo miraba encantado. Matthew gesticulaba, se agachaba, volvía a levantarse, hablaba por momentos como murmurando y luego alzaba la voz. Su dominio escénico era extravagante, pero muy convincente y explicaba los temas intentando siempre ponerse en el lugar de sus oyentes, pensando en que los que le escuchaban no sabían nada acerca del tema y por tanto era preciso exponer en términos sencillos y a la vez profundos, partiendo de los conceptos básicos y de esa manera no dar nada por supuesto para poder construir sobre esos mismos conceptos el edificio que se quería levantar. _ Qué se entiende por autoridad, en qué se funda la autoridad y porqué yo o cualquier persona debe someterse a ella. Todo lo que yo dije en ese artículo, y te lo vuelvo a repetir, no lo inventé yo. Mis palabras provienen de un sin número de autores, partiendo por Santo Tomás de Aquino. La doctrina católica al respecto es muy clara: la autoridad es aquella facultad que nos habilita para gobernar a los hombres, y ésta proviene siempre de Dios. Tal como lo dice el Apóstol: no hay autoridad sino por Dios. Si esta autoridad ya sea política, familiar, religiosa, etc., me manda algo en contra del derecho divino o natural yo tengo el deber de desobedecerla. Nadie nos puede mandar a hacer algo en contra de las leyes de Dios. Pero me estoy adelantando. Para que una sociedad sobreviva es necesario que haya una cabeza que mande y que se preocupe por conducir a sus individuos al bien común. Si no existe esta cabeza es imposible que una sociedad sobreviva. Nadie puede crecer ni desarrollarse física ni espiritualmente en el caos y en la anarquía. Como el caos no puede permanecer en el tiempo en una sociedad a ésta la terminan gobernando los tiranos y perdiendo los más débiles. Una familia donde no hay autoridad de los padres, donde cada hijo hace lo que quiere, termina con esos mismos hijos envueltos en el

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desamparo, con un sentimiento de vacío en sus vidas, hasta el punto de hacerlos sentir como si nadie los amara. Fíjate Titian que a mí me ha tocado escuchar comentarios de niños que dicen “mi papá no me quiere porque no me reta, no le importo y por eso me deja hacer lo que quiero” y la verdad es que tienen razón. Los niños necesitan que se les raye la cancha porque se están formando, están aprendiendo hábitos. El exceso de libertades los convierte en pequeños tiranos que ante cualquier frustración de sus deseos, ante cualquier limitación en la obtención de su bien particular, termina con una rebelión y en un odio hacia cualquiera que intente interponerse. Si esto pasa a nivel doméstico cuando los padres abandonan el ejercicio de la autoridad que les corresponde para conducir a sus hijos al bien, imagínate cuando ocurre en el orden político del estado o en la Iglesia. Esto es precisamente lo que le molestó al Antipapa, según mi modesta opinión. Que le dijera que, siguiendo al liberalismo, está abandonando su autoridad, delegándola en la colegialidad, introduciendo la nefasta idea de la democratización en la Iglesia. La Iglesia jamás ha sido democrática. Es una monarquía, con una cabeza, y lo es porque Cristo, su fundador, así lo ha querido. No hay mejor gobierno que el gobierno de uno, decía Santo Tomás. ¿Cuál es el fin de promover este tipo de ideología? Demoler la Iglesia evidentemente, inducir confusión y conducir al caos. Al introducir la revolución democrática en el seno de la Iglesia, se debilita la autoridad del papa y pasa a ser una especie de presidente de la asamblea de los obispos sin mayor potestad. Al mismo tiempo, casi como una contradicción pasa lo que escuchaste en Roma, es decir, que se le obedezca ciegamente. Y ahí tenemos a los papólatras. Hay una pérdida de la autoridad papal al no velar por el bien común de la Iglesia; y a la vez una confusión con respecto a su infabilidad. Para algunos el hecho de ser papa ya lo constituye en santo y por tanto todo lo que dice es infalible. Sabemos que no es así. Nuestro Antipapa hace valer su primado cuando le conviene y para cosas que hasta van contra las leyes de la Iglesia y de Dios. Ahora que el Papa se ha transformado en un apóstata, los enemigos de la Iglesia nos obligan a obedecerlo en todo y nos tildan de cismáticos, rebeldes y malos hijos de la Iglesia cuando no lo hacemos. No lo hacemos, no por un capricho ni por soberbia, sino porque hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. Yo obedezco al papa cuando él obedece lo que siempre ha sido creído por la Iglesia; cuando transmite fielmente lo que ha recibido de los

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concilios dogmáticos infalibles; lo que ha recibido a través de la verdadera interpretación de las Sagradas Escrituras. Y lo desobedezco cuando él desobedece a la Tradición y se aleja de ella introduciendo doctrinas nuevas. La primacía de la autoridad del papa le da unidad a la Iglesia, la mantiene unida en la fe y apoyada sobre una roca firme. Es mandato divino: un solo pastor, un solo rebaño, una sola fe. Los errores vienen dándose desde hace ya varias décadas, pero el problema es que ahora se han profundizado y ya nadie sabe quién manda. Lo que un obispo particular dice, lo contradice y desautoriza la conferencia episcopal…esto no es bueno, no es nada de bueno y tal como te lo decía, confunde a los fieles. Este error se acentuó más cuando algunas conferencias episcopales actuaron en contra de lo mandado por el papa. El papa tiene toda la autoridad para poder tomar las resoluciones que quiera para conducir a la Iglesia hacia la Verdad y llevar a las almas al cielo. No tiene que pedirle permiso a nadie. Puede consultar, obviamente no es un ángel con visión perfecta de todo. Tiene que informarse y preguntar cuando ignora ciertas materias, pero él es el que resuelve libre y soberanamente porque tiene la autoridad que le confiere su primado. Es cosa de darle una miradita al Concilio de Florencia, donde claramente se expresa que el papa es el sucesor de Pedro al cual le fue otorgada la potestad de gobernar y regir a la Iglesia. Si estoy sosteniendo algo en contra de lo siempre enseñó la Iglesia católica, te pido que me corrijas. Esto que te he dicho es un resumen de lo que publiqué en ese artículo y si el Antipapa se molestó conmigo que mejor se moleste con sus antecesores y con los concilios porque te repito, yo no he inventado nada nuevo. Matthew se sentó en el sillón y sacando un pañuelo se secó el sudor que le corría por la frente. En su mente seguía dándole vueltas lo que le había dicho su hermano acerca de la elección de un papa en secreto. Tenía argumentos en contra y a favor de aquella decisión, y unos y otros tenían validez. _ No has dicho nada en contra de la ortodoxia Matthew, absolutamente nada y estoy plenamente de acuerdo contigo. Ahora quédate tranquilo con respecto a lo que está por venir. Si bien es cierto que por sobre la autoridad del papa no hay nadie más, y que no se le puede juzgar, sus

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propios actos lo desautorizan. Ha abandonado su primado, en otras palabras, está renunciando a ser papa. Sigue ocupando la sede materialmente, pero ha renunciado formalmente. Es doloroso ver el actual panorama, imagínate a mí como sacerdote como me duele ver como se intenta destruir a la Iglesia desde dentro. ¿Qué podemos hacer? ¿Qué puedes hacer tú como simple seglar? Seguir siendo católico fiel, asiste a la Santa Misa, recibe los sacramentos, crece en la fe y reza, reza mucho por la Iglesia. Hermano – Christian se levantó y colocó su mano sobre uno de los hombros de Matthew- no puedes hacer nada, nada más que seguir siéndole fiel a Cristo con tu familia y si es preciso, algún día dar la vida por nuestro Señor. Mañana voy a ir a la capilla a abrirla y celebraré mi primera misa en Chile después de no sé cuántos años, me gustaría que me acolitaras. Voy a estar solo, tengo que organizar todo, partir de cero y me gustaría que me ayudaras a hacerlo. Ahora te pido que por favor me lleves a la casa de mis papás, estoy rendido. Además tengo insomnio y me cuesta dormir. Mi pobre cabeza piensa muchas cosas al mismo tiempo y descanso muy poco. Quizás esta noche en la que voy a dormir en mi pieza de niño pueda descansar más. Matthew se puso de pie, miró a Christian y acercándose a él, lo abrazó con fuerza. _ Gracias a Dios que estás de vuelta. ¡Qué bendición es para nuestra familia tener a un sacerdote piadoso y fiel como tú entre nosotros!. Vamos para que puedas descansar. No te preocupes, mañana te paso a buscar… ¿a qué hora? _ A las cinco y media de la mañana. Rezo maitines a las cinco en la casa de mis papás y nos vamos después a la capilla. La misa la estaría diciendo, Dios mediante, a las seis y media. Además es sábado, día dedicado a nuestra Señora… ¿a cuántas almas que usan su escapulario del Carmen sacará ese día del purgatorio? ¡Qué hermoso regalo nos ha dado Cristo nuestro Señor! A su propia Madre. Después de misa nos tomamos una tacita de té y unos panes y me conecto a la red para saber de mi superior y seguir en contacto con mis amigos. Les recomendé que los confesara otro padre tridentino. No puedo dejar a esas almas desamparadas, están acostumbradas a mi manera de confesarlos, y creo que les va a costar cambiar de confesor. Sabes Matthew, a veces soy muy duro con ellos y

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aún así me persiguen para que los escuche…hay gente a la que le gusta que las trapeen.

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SEGUNDA PARTE

El Inicio del Destierro
“La iglesia, asistida por el Espíritu Santo, obstaculiza esa manifestación y la reduce, apoyada en el orden humano que el Imperio Romano organizó en cuerpo jurídico y político; pero llegará un día, que será el fin de esa edad, en que desaparecerá el Obstáculo. El Espíritu Santo abandonará quizá este cuerpo social histórico, llamado Cristiandad, arrebatando consigo a la soledad más total a los suyos, dándoles dos alas de águila para volar al desierto. Y entonces la estructura temporal de la Iglesia

existente será presa del Anticristo, fornicará con los reyes de la tierra – al menos una parte ostensible de ella, como pasó ya en su historia-, y la abominación de la desolación entrará en el lugar santo. “Cuando veáis la desolación abominable entrar adonde no debe, entonces ya es”.”
R.P.Leonardo Castellani

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Capítulo 1

Y en verdad todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús serán perseguidos. II Timoteo, 3,12
Cerca de las diez de la noche los hermanos Mansfield Batagglia decidieron dejar de jugar Carioca. Subieron a sus dormitorios para acostarse. Ian y Matthew Hugh compartían el mismo dormitorio desde niños y aunque los dos eran muy hermanables, en ocasiones sus discusiones los llevaban a fuertes peleas. Sin embargo, desde que Ian había comenzado a juntarse con unos tipos afines al gobierno mundial, él había cambiado y ya no miraba a su hermano mayor con el afecto que antes le tenía. Su relación se había enfriado y casi no se hablaban. Matthew H. tenía atragantada su molestia a propósito de lo mismo desde hacía meses y precisamente andaba buscando la ocasión para poder conversar en serio con su hermano sobre este tema. Ambos subieron y entraron juntos a la habitación. En ella por mutuo acuerdo cada uno tenía su lado. Matthew H. tenía su cama al lado derecho y Ian al lado izquierdo y al medio separados por el velador trazaron una línea imaginaria que dividía ambos sectores y que estaba prohibido traspasar con cachureos y desordenes. Cada uno con su lado, cada uno con su escritorio y repisa, closet y baúl. Ninguno se metía en el lado del otro y de esa manera se conservaba la paz y la armonía entre ambos. Pero Matthew H. sacaba de las casillas a su hermano porque era bastante desordenado y su lado de la pieza permanecía casi siempre sumergido en un caos de papeles, libros, partituras, platos con resto de comida y calcetines sucios tirados. Ian por su parte había sacado la pulcritud y manía por el orden de su papá y el lado que le tocaba en su pieza estaba siempre pulcro y ordenado. Los libros los tenía hasta catalogados en la estantería por autor; las hojas para imprimir las tenía en un porta papeles; la ropa la guardaba colgada en su ropero en bolsas nylon. En resumen, era la antítesis de su hermano mayor.

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Matthew H. se había estado llevando sus cosas a la casa de sus abuelos, pues quería instalarse allí al menos mientras estuviera estudiando medicina y así no tener que estar viajando desde Con-Con hasta Valparaíso todos los días. Actualmente como estaba de vacaciones ayudaba a su abuelo en las cosas de la clínica. Como no se encontraba ya viviendo en la casa de sus papás su lado de la pieza estaba algo más ordenado y Ian estaba feliz no sólo por esto, sino que porque tenía para él solo la pieza y gozaba de esta forma de más privacidad, especialmente a la hora de chatear y estar conversando por horas con sus amigos por medio de un programa de telefonía gratuito. _ Me imagino Ian que ahora estarás feliz con la pieza para ti solito- dijo Matthew H. mientras abría su cómoda para sacar un pijama- ya no tienes quien te la desordene. – Matthew H. comenzó a desvestirse y después de ponerse el pijama se tendió de espaldas sobre la cama mirando el techo. Ian se sentó en su escritorio y encendió el computador y sin responderle nada a su hermano se conectó nuevamente a la red. _ ¿Será posible que por un instante dejes ese maldito computador y conversemos? En serio que echo de menos nuestras conversaciones de antes cuando éramos más chicos… ¡ya poh Ian! Córtala con la tontera del computonto que te tiene todo el santo día metido con el aparatito del individualismo exacerbado– Matthew se levantó de la cama y le desenchufó el computador a Ian quien lo miró furioso. _ ¡Te pasaste para prepotente Hugh! ¿Qué te pasa? Déjame tranquilo y no te pongas pegote conmigo, ya tuve suficiente escuchando las estupideces del cura allá abajo y que no me dejaran ir a donde mis amigos. _ ¿Estupideces del cura? No seas falto de respeto Ian, el tío Titian es un padre y además es nuestro tío. Deberías sentirte orgulloso de tener un tío como él. Es súper cariñoso. Me encanta conversar con él por chat. Es genial el tío Titian. No creo que lo que haya dicho sean estupideces. Te estás tomando las cosas muy a la liviana y lo que contó es escalofriante. Lo encontré súper brígido. A mí me dejó un sensación amarga, además que me perdí un poco en el hilo de la conversación cuando empezaron con eso de la cosa formal y material…bien complicado el temita. ¡Ya poh Ian!

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Recuéstate un rato en tu cama y conversemos… ¿qué has hecho en esta semana que no nos hemos visto? _ Nada, no he hecho nada especial. Lo que sí es que estoy yendo harto a la casa del Matías. Su papá es re buena onda conmigo y me ha prestado un montón de libros. _ Ese idiota del Matías. No sé cómo te puedes juntar con un cabro chico tan imbécil, yo no lo soporto. ¿Su papá te ha prestado libros? ¿Qué clase de libros te puede prestar un masón, hermano? Ten cuidado con ese viejo, es acérrimo del Secretario Todtschläger y yo creo que es uno de sus agentes en Chile. Parece que vas demasiado para allá, la pinta que andas trayendo. ¿Qué te bajó por andar vestido así? _ ¿Qué te importa a ti? Problema mío, o vas a empezar a decirme las misma tonterías de mi papá que está más pesado que nunca. Yo creo que al viejo se le aflojó otro tornillo. Siempre tengo la imagen del Quijote con mi papá, luchando contra molinos de viento imaginarios…y todas esas cuestiones del fin del mundo, de la apostasía de la Iglesia, parece disco rayado. Yo poco a poco lo he ido descubriendo y he llegado a la conclusión de que es un cobarde y un inadaptado. Matthew H. se levantó de su puesto y se paró con los brazos cruzados junto a la ventana mirando muy serio a Ian que estaba poniéndose el pijama - Mi papá se me cayó hace tiempo del pedestal donde lo tenía cuando era chico. Fue como hace diez años cuando le tuvieron que poner el marca pasos. Me acuerdo que fui a despedirme de él para ir al colegio. Venía recién recuperándose del síncope que había sufrido unos minutos antes en su pieza. Mi mamá lo había subido no sé cómo a la cama y en ese momento ella estaba llamando por teléfono al abuelo para que viniera a examinarlo…Todavía tengo la imagen de cómo respiraba, le costaba mucho y yo me quedé parado en el umbral de la puerta y no quise entrar. Estaba pálido y ojeroso…tan débil. Con los ojos tristes…nunca le había visto la mirada tan triste. Él se dio cuenta de que lo miraba desde el umbral de la puerta y se volteó hacia donde yo estaba. Me sonrió afligido, me hizo señas con la mano para que me acercara, pero yo no me atreví

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porque estaba choqueado al verlo así. Entonces como yo no fui, él cerró los ojos y bajó la cabeza. Estaba agotado, como muerto. Comprendí que no era el héroe que yo creía que era. Se veía tan enclenque, tan vulnerable, que me dio lástima y vergüenza. Desde ese día ya no tuve la misma relación con él. _ Parece que el que dice estupideces eres tú. ¿Cómo puedes sacar conclusiones así? Mi papá está enfermo. Ha tenido que llevar ese sufrimiento desde que era un poco mayor que nosotros y lo llamas cobarde. No es culpa suya estar enfermo del corazón. No te entiendo, ¿te gustaría que el papá del Matías fuera tu papá? ¿O te gustaría que mi papá se muriera?– Ian encogió los hombros con indiferencia y se recostó sobre la cama. _ Mi papá tiene una foto sobre su escritorio en la oficina de la universidad donde apareces con él cuando llegamos de Inglaterra en el aeropuerto y tú sales abrazado a su cuello. Te agarraste de sus brazos porque estabas muerto de susto al ver a tanta gente que te saludaba y que tú no conocías. Mi mamá me cuenta que cada vez que te asustabas te colgabas de su cuello y no había manera de sacarte; y ahora me sales con que ya poco menos que no lo quieres y que te avergüenza ser su hijo. Después de todo lo que te han enseñado nuestros papás acerca de la familia, de que debemos querernos porque en la vida solamente contamos entre nosotros para apoyarnos y amarnos, de todo lo que nos han enseñado sobre la verdadera fe…. _ Ahí está el problema pues Matías….quiero decir, Mateo. _ No te hagas el chistoso confundiéndome con él. No sé si seguir con esta conversación contigo porque me da la impresión de que vamos a terminar discutiendo firme y quiero dormir tranquilo.- En eso golpearon a la puerta, era Dominic. _ Hola, ¿han visto mi inhalador? Estoy ahogado.- El pobre Dominic sufría desde chico de asma y cada vez que se angustiaba le venía el ataque y debía inhalarse. Era muy tímido, sufría de melancolía y de depresiones muy fuertes que trataba de llevar cristianamente.

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_ Sobre mi escritorio Dominic.- le dijo Matthew H. amablemente ya que lo quería mucho.- ¿Cómo has andado del bajón Dominic? _ Trato de no hacerle caso, déjame inhalarme. Puf, puf…ahora sí, ¡qué alivio! Ya no daba más. En fin, qué puedo hacer, cada uno con su rollo. La melancolía es como un monstruo que no puedo controlar y es como si me tomara las piernas y me arrastrara hacia abajo. Mi mamá me dice que mi papá sufre de lo mismo y que cuando era joven y ella lo conoció pasaba por crisis terribles, pero que siempre se encomendaba a Dios y salía adelante con su ayuda: ayúdame Señor que sin ti no soy nada. Cuando me viene el monstruo yo me pongo de rodillas, cierro los ojos y rezo y rezo con toda mi alma, y me calmo un poco, claro que a costa de una tremenda crisis de asma. Es como si nunca estuviera conforme con nada y me digo a mi mismo qué injusto soy con Dios, lo tengo todo y aun así siento como si me faltara algo. Es una sensación muy desagradable. Hay gente que nació atormentada, y yo soy uno de ellos. ¿Sobre qué hablaban? _ Sobre nuestro papá. _ ¿Qué pasó con mi papá? _ En resumen, Ian dice que es un cobarde, un loco y un inadaptado. _ Que injusto eres Ian, mi papá ha entregado su vida por nosotros. Yo veo como son los papás de mis compañeros de curso y nada…ausentes totales, filo con sus hijos. Mi papá trata de estar siempre en la casa. Hasta trae a sus alumnos para los seminarios acá en el comedor. A mí me encanta conversar con él, tiene un montón de historias de cuando era chico. Claro que de repente se pone medio catete con el asunto religioso, pero viendo lo que está pasando tiene razón. _ Ves Ian, hasta nuestro hermano chico se da cuenta. Quédate un rato a conversar con nosotros Domi. – Dominic se sentó en la cama de Matthew H. que seguía de pie. _ Yo creo que mi papá y mi tío Titian están exagerando. La Iglesia Católica tal como la concibe mi papá ya no existe. Ha sido superada por

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una Iglesia Católica nueva, renovada, joven, viva, abierta, que ha vuelto a sus verdaderos orígenes. La Iglesia antigua era una Iglesia de derrotados y de perdedores a los que nadie quiere. Comienza una nueva era en la que todas las religiones serán una. Yo no veo nada malo en unir a los hombres para trabajar juntos por la paz, eso es cristiano y no como lo quiere pintar el tío Christian. A mí me pareció súper bueno lo que contó él acerca del Santo Padre y me parece muy feo que hagan cosas por detrás. _ No has entendido nada en toda tu vida entonces hermano. ¿Te das cuenta como te ha envenenado el alma esa gente? Yo te sugiero que te alejes y no vayas más a esa casa. Cuando vamos a misa ya ni comulgas ni te he visto confesarte. _ Yo me junto con quien quiero y no necesito de eso. Me basta rezar por mi cuenta. _ Me das pena Ian…me das pena. ¿Por qué te resistes a la Gracia de Dios? Mira que Cristo te está esperando. Cuando vamos a misa y aparece el confesor y se sienta en el confesionario a esperar nuestra confesión, te apuesto lo que quieras a que tu conciencia te dice: anda a confesarte, anda a confesarte, aprovecha que hoy hay un sacerdote, no lo dejes para otro día, no sabes si tendrás nuevamente la oportunidad de confesarte de nuevo, ve, ve. Y tú, ¿Qué haces?, te dices a ti mismo: qué lata, no, que atroz, no tengo ganas, otro día será. Al negarte a ir estás rechazando a Cristo que te llama a gritos a que te acerques y recibas su perdón. Cristo suplicante llama a tu conciencia para que lo recibas nuevamente. Con lágrimas en los ojos te pide que vayas y recibas la absolución y el perdón. No pierdas la oportunidad porque no sabes si esa será la última. Matthew H. se acercó a Ian y le puso su mano sobre la cabeza apretándosela suavemente. - Extraño cuando éramos más chicos y tú no estabas tan distante. Jugábamos todo el día juntos hasta en la noche chacoteando y mi papá venía con su correa a amenazarnos para que nos durmiéramos y nosotros nos matábamos de la risa porque él hacía el puro show con la correa y nos pegaba súper suave, ¿te acuerdas Ian?

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Ian retiró la mano de su hermano con brusquedad y se tendió de espaldas. _ Uno no elige a la familia, pero sí a los amigos y si estás buscando ser mi amigo ándate mejor con el Domi que es tu copia, pero en versión deprimente. _ Que antipático estás Ian, se te está pasando la mano. Tienes como odio en contra de nosotros. Hoy día mismo Matthew H. a este idiota se le atravesó la Annie y casi le pega por una cuestión sin importancia. _ Métete en tus asuntos Dominic que yo no me meto en los tuyos…y ¿saben qué más? Quédense callados el par de tarados. Matthew H. no dio más y se abalanzó sobre Ian y lo agarró del cuello, mientras que Dominic intentaba separarlos. Justo en ese momento entró en la habitación su padre. Venía subiendo la escalera para ir a acostarse cuando sintió la pelea. _ ¿Qué está pasando? Matthew H. suelta a Ian y tú sale de la pieza Dominic. Ya estás ahogado de nuevo. A ver jóvenes, ¿qué les he dicho yo sobre esto? Me duele el alma cuando los veo pelear así. _ Papá si hubieras escuchado a este neo-masón. Dijo que eras un loco, un inadaptado y un cobarde…Ya Ian, ahora dile eso mismo a mi papá en la cara. Matthew miró a Ian con lástima. Había notado un gran cambio en su hijo y sabía que le estaban envenenando el alma para que perdiera la paz, la fe y la alegría que lo había caracterizado siempre. Cuando estaba en la casa parecía un muchacho triste, apagado, enrabiado con todos. Sólo lo veía alegre y muchas veces eufórico cuando hablaba por teléfono con sus amigos. _ Matthew Hugh, tu hermano tiene toda la razón.- Matthew H. y Ian miraron a su padre sorprendidos por su respuesta.- De partida Mateo no necesitas andar pegándole a tu hermano para defenderme. Ian en realidad soy todo eso que dices y mucho más: si soy cobarde por preferir que me

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abofeteen antes de hacerle daño a alguien, entonces que así sea, llámalo como quieras, pero yo siempre trato de conservar la paz y evitar los conflictos. El último recurso es el enfrentamiento físico y éste debe ser proporcional a la causa que lo motivó. Siempre hay que buscar la paz y no dejarse llevar por apasionamientos o como se dice vulgarmente “calentones” momentáneos que suelen terminar con un cargo de conciencia insoportable por el dolor causado innecesariamente. Si soy cobarde porque me asusta cuando me duele el corazón, entonces lo soy porque de esa manera soy consciente que me puedo morir en cualquier momento y debo estar preparado para encontrarme con Dios. A ti hijo, y gracias a Dios, nunca te ha dolido el corazón como a mí me ha dolido y te aseguro que la sensación de angustia que causa es horrenda. Tu instinto lucha por vivir y al no poder hacerlo caes en un miedo irracional. Dices que soy loco, y tienes toda la razón: estoy loco por amor a Cristo y a su Iglesia. Loco, chalado y desfachatado a mucha honra y muy agradecido de Dios porque yo siendo un pobre y triste cristiano he sido bendecido por la fe católica, y porque a pesar de mis problemas sigo creyendo que sólo en ella está la salvación, y quien no cree esto no cree en que ella es obra de nuestro Señor que la ha fundado. Y también tienes razón al decir que soy un inadaptado, siempre lo he sido, porque no soy del mundo. Estoy en él, pero no le pertenezco. Nunca me he adaptado a las modas, a los gustos y disgustos del mundo ni menos ahora. Seré muchas cosas más de las que me dices, pero no soy un fariseo que declama: ¡oh gracias Señor porque no soy como esos! Quien piensa así no es digno de ser llamado amigo de Cristo. Yo no me escandalizo de los pecados de nadie, ni me creo más santo para que te quede bien claro hijito. Porque nuestro Señor se encarnó y dio su vida por los pecadores y yo no soy nadie para considerarme mejor que otros. Cada uno sabe cuáles son sus fallitas y que sólo Dios y su Gracia santificante pueden ayudarnos a luchar contra ellas. Cuando venía para acá después de dejar a mi hermano me topé con el famoso desfile gay, la gay parade. Me dio pena, mucha pena, y le di gracias a Dios, no por no ser como ellos, sino que porque Él ha tenido misericordia conmigo al mostrarme que con esas cosas se ofende a Dios y que debo rechazarlas. Se rechaza la abominación que ellos realizan, pero yo debo tener misericordia con ellos también y pedirle a Dios que los ilumine y les haga ver que están cometiendo pecados que al final los llevarán a perderse para siempre. Señor, le digo,

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ten compasión de esas pobres almas que están tan necesitadas de Ti, y no te conocen. ¿Qué mérito he tenido yo Señor para que tú me hayas dado la gracia de conocer tu doctrina? Ninguno, pura gratuidad divina, nada más. Y porque mucho se me ha dado, mucho se me va a exigir y debo permanecer fiel. Llámame como quieras hijo, estoy lleno de defectos. Bendito sea Dios por mis defectos, por mis golpes y sufrimientos, recuerda lo que dice San Pablo: Y para que la grandeza de las revelaciones no me envanezca, me ha sido dado el aguijón de mi carne….y luego dice: de

buena gana me gloriaré de mis flaquezas, para que more en mí la virtud de Cristo. Ahora hijos, no peleen más. Ustedes se aman y sé que les duele
cuando se pelean así. Ya pues, quiero que los dos se den la mano y un abrazo. Muy bien, así me gusta. Ian, cuida tus amistades, no te juntes con gente que pretende separarte de tu familia y que te dice cosas en contra nuestra y peor, en contra de la Iglesia y de la santa religión. No son verdaderos amigos, no buscan tu bien. Ian, dale un beso a tu viejo cobarde y no me acuerdo qué más. Matthew se acercó a su hijo, pero él le corrió la cara y se acostó refunfuñando. Entonces Matthew le besó la cabeza y después de despedirse de su otro hijo salió de la habitación entristecido. Una vez que cerró la puerta, Ian se volteó hacia donde su hermano que también se había acostado y lo encaró. _ Eres harto poco hombre Hugh, llega mi papá y se te cae al tiro el cd y empiezas a acusarme. Escuchaste al viejo, ves que tengo razón. _ Ya cállate Ian, no quiero seguir peleando contigo y además quiero rezar. Hablar contigo es darse contra una roca. Duérmete de una vez. Alrededor de la una de la mañana, Ian sin poder dormir, se levantó de su cama y se sentó en la cama de su hermano y comenzó a despertarlo. _ Hugh, Matthew Hugh, despierta… _Déjame dormir Ian…

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_Quiero hablar contigo…escúchame por favor.- Matthew H. finalmente se despertó y se sentó medio dormido en su cama a escuchar a su hermano. _ No puedo dormir…tengo miles de imágenes en la cabeza que me están volviendo loco…perdóname por haberte tratado mal…es que no ando bien. _ ¿Qué pasa Ian? _ Tengo tantas dudas, tantas preguntas, mi conciencia me tironea de un lado para otro y ya no sé en qué creer. Cuando escucho hablar a mi papá me molesta, me siento incómodo, pero en cambio cuando escucho al papá del Matías me siento como fascinado, dice cosas tan bonitas, tan llenas de optimismo y de alegría. Me molesta el lenguaje que usa mi papá, siempre el mismo discursito religioso, las mismas palabras, las mismas ideas y el continuo autoflagelarse. Lo que dice el papá del Matías es el polo opuesto a lo que dice mi papá y eso me tiene confundido. ¿Dónde está la verdad? ¿Crees que exista la verdad o quizás estemos imposibilitados de conocerla realmente y por eso hay tantas posturas distintas frente a las cosas de la vida? _ Las verdades esenciales existen y todos podemos llegar a conocerlas por medio de nuestra inteligencia. Lo que debes hacer ahora es poner las ideas en orden en tu mente y luego sopesarlas imparcialmente. Contempla los hechos y observa a qué parte conducen las doctrinas que te enseña tu amiguito y lo que has aprendido en la casa. Mira hermano, para que veas cómo está el mundo. Te acuerdas para el terremoto del 2010 como salió la gente a robar, a saquear; te acuerdas que en las campañas que se sucedieron para ayudar a la gente que lo perdió todo, lo único que se repetía era: fuerza Chile, vamos para arriba y un montón de consignas parecidas, y nunca, pero nunca se habló de Dios y que el país sólo saldría adelante cuando nos encomendáramos a Él y a su Santísima Madre; te acuerdas que incluso la misma Iglesia chilena dijo que Dios no castigaba, desconociendo con esa frase toda la teología del mal de pena y que Dios permite que ocurran estos hechos para hacernos reaccionar y que lo busquemos a El…ahora bien, ¿por qué te digo todo esto? Porque a pesar de lo que ha ocurrido, de lo terrible y doloroso que fue el terremoto y el maremoto seguimos igual y peor. ¿Y qué hemos conseguido apartando

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como sociedad a Dios de nuestra vida? El vacío, lo que sientes en tu alma es un vacío inmenso porque te has dejado llevar por ideas que sabes que están mal y no quieres escuchar tu conciencia, y nosotros los chilenos también hemos hecho esto mismo que tú has hecho, como nación. Hay una apariencia de bienestar, pero detrás de esa apariencia hay una caríe podrida que está carcomiéndolo todo, devorándose a todos. Quien esté en contra de este sistema va a sufrir las consecuencias. Si vieras a la pobre gente que llega desesperada a atenderse al consultorio que está en la casa de nuestros abuelos; si conocieras las historias que hay detrás de esas personas que están luchando contra un sistema pérfido que quiere hacernos sus esclavos. Matthew H. tomó a Ian por la espalda y lo aproximó contra sí. Sabía que en el fondo su hermano estaba atravesando por una lucha feroz en su conciencia y que eso lo tenía en medio de una gran batalla. Matthew H. tenía las cosas muy claras y con sus palabras trataba infructuosamente de hacerle entender a Ian que estaba caminando por vías peligrosas y que estaba exponiendo su alma a la perdición. _ Cuando te escucho hablar es como escuchar a mi papá. Te juro Hugh que no entiendo la razón de encapricharse viendo todas las cosas como si fueran malas. Eso de andar buscándole la mala intención a todo, no es cristiano. _ No se trata de eso, sino de todo lo contrario. El gobierno mundial y su aparente orden es un peligro para los católicos y para la humanidad en general. Nos están convirtiendo en títeres a cambio de pan y circo, ¿no te das cuenta? Después van a querer que apostatemos, te lo aseguro. ¡Reacciona Ian, reacciona! Las tinieblas se han apoderado del mundo, la maldad abunda por doquier con apariencia de bondad y de fraternidad. A la primera oportunidad sale a relucir su poder y ocasiona daño. Han legalizado el aborto…el crimen de una criatura inocente por un “derecho” reproductivo de la mujer; han legalizado las uniones homosexuales, se ha exacerbado la libertad religiosa como si hubiera libertad para elegir el error…¿tú crees que Dios va a seguir aguantando por más tiempo que se le pisotee de esa manera? ¿Crees que el Cielo no clama justicia por la burla permanente de los hombres impíos? ¿Crees que la Sangre de nuestro Señor ha sido derramada para que los hombres sigan haciendo samba

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canuta con sus vidas ofendiéndolo como lo hacen? Acuérdate de las palabras del Ángel de Fátima: penitencia, penitencia y mucha oración. _ Pero si hasta el mismo Papa está a favor del gobierno mundial y ya ves cómo le gusta salir en las fotos con Todtschläger. Hasta están trabajando juntos. El papá del Matías me dice que por fin la Iglesia se ha reconciliado con el mundo y con el hombre. Dice que los apóstoles mal interpretaron a Cristo y que los papas anteriores a Juan XXIII no entendieron nada del mensaje evangélico, condenando al infierno a medio mundo, por una cosa de soberbia. _ Si claro, te dice eso para confundirte y hacerte dudar. Todo lo que ha enseñado la Iglesia es para nuestra salvación y cuando condena alguna herejía lo hace para corregir errores que precisamente nos alejan de la salvación eterna. Yo he estudiado harto por mi cuenta al respecto, aparte de las conversaciones con mi papá y mi mamá. Tú actualmente pareces sentir mucha simpatía por la masonería, ¿Sabes por qué la Iglesia condena a la masonería? _ Soy un cabro chico, ¡qué tengo yo que saber de esos temas!, además que no entiendo nada cuando leo esas cuestiones…y tampoco me interesa saber más, ¿para qué? Tratamos de construir un mundo más tolerante, todos tienen derecho a expresarse y a decir lo que piensan. Mientras yo no te haga daño, puedo pensar lo que quiera. Te insisto, ¿Qué hay de malo en colaborar con la gente que quiere hacer un mundo más humano que sea más fácil de sobrellevar? La pobreza, la miseria, el sufrimiento, son cosas horrendas y todas estas personas están trabajando para erradicarlas de la faz de la tierra. Los masones por ejemplo siempre están participando en campañas solidarias, muchas veces anónimamente, y también son luchadores de la libertad y de la dignidad humana, lo mismo que la Iglesia, entonces ¿qué tiene de malo todo eso? Yo creo que se han exagerado las condenas y lo que dice en contra de ellos, porque no los conocen bien. La masonería que en un tiempo fue condenada por la Iglesia, ya no es la misma, ha cambiado; y la Iglesia también lo ha hecho. Ahora trabajan juntas. _ Eres realmente ingenuo al pensar así Ian. Es justamente lo que dicen los masones más astutos y los católicos liberales-progre. ¿Construir un mundo

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sin Dios nos va a llevar a la “felicidad”? No te equivoques, cuando el hombre ha construido sin Dios, le han ocurrido grandes calamidades, acuérdate nada más de la Torre de Babel. Pero no me saques del tema. Sé que te aburre mi conversación y te molesta porque digo lo mismo que mi papá. Te pido escuches un par de cuestiones y luego nos vamos a dormir. Cuídate de los masones Ian… _ Sé a dónde quieres ir…vas a empezar con la tontera de la conspiración. _ Es en serio, muy en serio lo que te estoy diciendo. Es una batalla entre dos ciudades, como dice San Agustín. Son dos fuerzas que están combatiendo con todas sus armas. Hoy más que nunca porque al Demonio se le acaba el tiempo y en su odio al hombre quiere que la mayor cantidad de ellos se condene. Se vale los mismos hombres para llevar a cabo su plan siniestro. La masonería es una de sus armas, porque uno de sus fines es destruir la Iglesia, atacar a Dios y a nuestro Señor. ¿Has leído lo que los papas han dicho sobre la masonería? _ No, qué voy a andar leyendo cosas que no entiendo. ¿No me digas que tú sí? ¿Cómo te puede gustar estar encerrado en la casa el fin de semana leyendo…encíclicas? Te fuiste al chancho Hugh. _ Por supuesto, es mi obligación como católico estudiar mi fe, estudiar los dogmas, la doctrina. Además, no te hagas el leso hermano que desde chicos nuestros papás nos han hablado en contra de los masones. Yo te voy a decir un par de cosas acerca de tus nuevos amigos y créele a tu hermano que te quiere mucho aunque tú no lo creas. Me preocupas Ian, me tienes muy preocupado. Tu todavía estás en el colegio y te mueves entre cuatro paredes, pero yo que hace un año salí, he visto cosas horribles que van por debajo. Pero vamos al grano: la masonería ha sido siempre condenada por la Iglesia y si bien es cierto que en el Código de derecho Canónico del 1983 se quitó la palabra masonería en el artículo que la condenaba, tal como el papá del Matías te lo dice como una verdad a medias, la condena no se ha suprimido. Los católicos que se adhieren a ella quedan inmediatamente excomulgados. Ya, ya sé lo que me vas a decir ahora…que el Papa ahora les ha levantado la excomunión. Claro que lo ha hecho, pero ya escuchaste el tío Titian; ese Antipapa se ha

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excomulgado a sí mismo. Sus decretos no son válidos y con mayor razón éste que contradice todo lo sostenido por sus antecesores. Uno de los tantos errores cometidos por los que han gobernado la Iglesia desde el año 1960 en adelante, fue dejar la puerta abierta a discusiones que estaban selladas y muy claras. Con respecto a la fe y a lo referente a la salvación eterna, no se pueden dejar cabos sueltos y sostener ideas que se van a tomar para la confusión, es como decir: sí…pero no: bueno, ¿en qué quedamos entonces?, ¿se puede o no se puede? Aquí no caben los respectos…bajo cierto respecto, debe ser una condena total y no a medias. No puede venir un cardenal o un obispo a decir que bajo ciertos respectos es posible llegar a tratos o a entendimientos con la masonería, porque es como una grieta en una represa. Primero gotea un poquito, pero luego la grieta se va abriendo, va pasando cada vez más agüita; y la agüita que era como una gotita termina por destruir la represa entera provocando una avalancha. Nadie sabe cuándo se nos puede escapar de las manos y con fuego no se juega y menos cuando se pone en riesgo la salvación de las almas. Hay que ser claros y taxativos: la masonería es anticristiana y no puede llegar a colaborar con la Iglesia Católica bajo ningún respecto, punto y se acabó, no hay nada que discutir. Los fines son distintos: tú dices que practican la caridad, que ellos llaman la solidaridad, pero ¿por qué lo hacen? ¿Por el amor a Dios al ver en el otro a Cristo que sufre o por una cosa de mera fraternidad humana? Acuérdate lo que dice san Pablo Y si repartiese mi

hacienda toda, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, mas no tengo caridad, nada me aprovecha.
_ A mí el tío Javier, el papá el Mati, me ha dicho que ellos son una institución filantrópica, que viven como hermanos, que se ayudan mundialmente entre ellos. Dice que buscan la verdad, el conocimiento, donde tampoco se excluye la religión. Todos son acogidos como iguales y como libres. Dice que la Iglesia Católica ha inventado una leyenda negra con respecto a ellos. Me ha dicho también que ellos defienden la libertad del hombre y llevan a cabo una gran cantidad de obras de beneficencia, al igual que los católicos y que el mismo Papa ha llamado a colaborar con todos aquellos que quieran ayudar a los más desposeídos. Ellos también creen en Dios…es súper buena gente, a mí en su casa me han acogido

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como un hijo y no existe esa sensación de angustia permanente que yo siento en esta casa. _ Pobre hermano mío, parece que ya te tienen medio convencido. Los masones no creen en el Dios cristiano, es más, su dios es una cosa etérea, impersonal, que puede ser cualquier cosa, incluso el sol. Dicen que aceptan cualquier religión y no excluyen a nadie, bueno eso es una barbaridad que te arrastra hacia el indiferentismo religioso. Si hablan de Dios, lo hacen para engañar porque odian al cristianismo y predican el sincretismo religioso. Niegan todos los dogmas, de hecho para ellos los dogmas simplemente no existen. Sus principios son inaceptables con la fe católica. No creen en nada de lo que proclamamos. Quieren hacer desaparecer a Dios de todos los ámbitos: de la política, de la educación, de las costumbres, para vivir sin religión. Son anarquistas ya que rechazan la autoridad. Endiosan la dignidad humana a costa de Dios. Es más, te voy a decir las razones por las cuales la Iglesia los ha condenado siempre: sus rituales, sus iniciaciones en sus distintos grados son blasfemos, paganos, anticatólicos, inmorales y satánicos… _ ¿De dónde sacas todas esas cosas si nunca has ido a una de sus ceremonias? Es la propaganda de la Iglesia que siente como si ellos les robaran a los fieles, están celosos porque les están acarreando las ovejas a su corral – Matthew H. alejó a su hermano que estaba sentado a su lado y lo miró preocupado. _ ¿Crees que lo que los papas anteriores han dicho es cuento para pelearse a los fieles como dos cadenas de supermercados que compiten por la clientela? Acuérdate que lo primero es la salvación del alma y esta gente pertenece a una secta demoníaca. Investiga en internet y lee todos los testimonios que hay sobre gente que se ha salido con miedo a ser asesinada. Si tú te retiras ellos te prometen la venganza y te hacen jurar cosas espantosas. Amenazan de muerte a quienes les son infieles y han tenido la osadía de revelar sus secretos. Todas estas sociedades secretas son perversas y practican actos sacrílegos. Sus principales enemigos son Dios, Cristo y su única iglesia. Obviamente que hay gente ingenua que se mete en ellas pensando en servir al prójimo y tener buenos contactos y cosas por el estilo, pero en sus grados más altos hay individuos siniestros que conocen sus verdaderos fines, y según he investigado hay un jefe

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supremo que muchos de los mismos masones no conoce, es único y dirige muchos poderes mundiales. Tiene un poder diabólico que usa para llegar a establecer un solo gobierno, con una sola moneda, con un solo dios abstracto, con un solo idioma, haciéndonos esclavos de unos pocos. Piensa en esto del Contrato mundial y de sus cláusulas, son horrendas y más encima lo del chip que se inserta en la piel y que tiene todos tus datos y te acepta como “ciudadano del mundo”. Esta gente ya ha infiltrado la Iglesia y están demoliendo la fe, proclamando doctrinas nuevas, desconociendo la tradición, inventando una religión sincrética nueva. Ian se puso de pie y se acostó en su cama pensativo. No le dijo nada a Matthew H. que esperaba alguna reacción frente a su discurso. Sólo le dio las gracias por escucharlo y volteándose se puso a dormir con la cabeza confusa y afiebrada. Tenía una lucha interna de fuerzas que lo tironeaban de un lado a otro perturbándole el alma. No podía creer lo que su hermano le había dicho con tanta pasión y convencimiento, ya que la impresión que él tenía de sus amigos no era para nada así, todo lo contrario, era para él gente muy buena y alegre. La misma Iglesia en boca de uno de sus últimos pontífices había llamado a los masones hijos de Dios, de modo que ¿En qué Iglesia creía su familia? Tan soberbios y orgullosos, se creían dueños y poseedores de la verdad, levantando contra esas personas condenaciones que había sido suprimidas por esta nueva Iglesia renovada y más cercana a la gente. ¿Cómo podía ser posible que esas buenas gentes fueran a ojos de Matthew Hugh secuaces del demonio? Alguien estaba equivocado porque dos posturas tan antagónicas se excluían mutuamente y por tanto tendría que decidir a cuál de las dos aceptar. Sabía que tenía que definirse de una buena vez para poder recuperar la tranquilidad porque sin dudas esta situación lo estaba trastornando emocionalmente. Al día siguiente, temprano por la mañana Matthew se levantó en silencio. Se duchó y después de despedirse cariñosamente de Ángeles, tomó su auto y partió a buscar al padre Christian, quien ya lo esperaba sentado en la mecedora que estaba en el porche de la casa de sus padres. El joven sacerdote estaba terminando de rezar maitines y junto a él había una enorme maleta, dos cajas de cartón llenas de cosas y una bolsa llena de pequeños paquetes de regalos.

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Matthew notó que su hermano no lo había visto, pues estaba muy concentrado leyendo su breviario y se quedó sentado en el auto mirándolo. Ahí estaba su querido Titian, pensaba, ¡cuántas veces de adolescentes se sentaron los dos en esa misma mecedora a arreglar el mundo con sus conversaciones! Y ahora allí estaba su hermanito convertido en sacerdote, balanceándose en la mecedora con las piernas estiradas, como un niño chico que no alcanza con los pies el suelo. Tenía puesto el birrete y en sus pies calzaba unos viejos zapatones negros que ya tenía una docena de reparaciones. Los anteojos eran los mismos que usaba desde los dieciséis años y detrás de ellos sus ojitos azules saltones le daban un aire juvenil y simpático a su rostro bonachón. Matthew lo observaba con gusto. De pronto vio que Titian cerró los ojos, juntó sus manos y se santiguó parsimoniosamente. Luego, levantó la vista y miró hacia la entrada donde estaba Matthew en el auto y le hizo señas para que lo ayudara a llevar las cosas al auto. _ Hola mi Titian, ¿qué tantas cosas traes? _ Casi son puras cosas para la capilla, los ornamentos, algunos libros, un par de cálices, hasta hostias sin consagrar me traje porque no sé si las monjitas acá querrán hacerme unas….También traje regalos para mis sobrinos, y el muy cabeza de pollo no se los llevé ayer. Bueno, vámonos pronto que tengo ansias de instalarme y decir mi misa. Matthew hizo partir el auto y tomó dirección hacia la capilla de los Padres Tridentinos que se ubicaba en un apartado sector de Viña del Mar desde donde podía verse toda la bahía con sus buques. La capilla se había cerrado unos años antes cuando el sacerdote que la atendía fue transferido a otro país y no pudieron remplazarlo. Las cosas de la capilla estaban guardadas en la ermita que estaba adosada a ésta. La ermita era una modesta casita de madera y constituía la residencia del capellán. La capilla y la residencia habían quedado al cuidado de un matrimonio de ancianos que realizaban el aseo de ambos lugares y la mantención de un hermoso jardín estilo inglés que estaba lleno de flores. Este matrimonio vecino a la capilla esperaba con entusiasmo la vuelta de un padre tridentino y su felicidad fue grande cuando desde Inglaterra recibieron el llamado del padre Titian comunicándoles su llegada.

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La pequeña capilla estaba construida en piedra, en sus ventanales uno veía hermosos vitrales con imágenes de santos y de Nuestra Señora. Estaba ubicaba al fondo del jardín y estaba siendo atacada por una tupida hiedra que crecía en sus muros haciéndola más hermosa. La tarea de reabrirla iba a significar un gran trabajo para el padre Mansfield, pero por ahora su único y gran deseo era realizar su misa. Después de saludar efusivamente a sus cuidadores y de sacar con la ayuda de Matthew las cosas necesarias para realizarla, la rezó con devoción, acolitado por un Matthew que sentía en su alma un ardor y una conmoción enorme al servir a su amado Titian en aquella misa a la cual sólo él y estos fieles ancianos asistieron. Desde su llegada al lugar, deshacer las maletas, abrir las cajas, celebrar la misa y limpiar un poco la casa había transcurrido un buen rato. Después de ordenar un poco la ermita ambos hermanos pudieron por fin sentarse a tomar un atrasado desayuno facilitado por los cuidadores. _ Doña Rita, le agradezco mucho que se haya molestado en darnos el desayuno. Me da no sé qué llegar así de la nada y que ustedes nos hayan preparado esto tan rico…hace tiempo que no me comía un buen pan amasado con palta. _ No se preocupe padrecito. Nosotros estamos felices de que por fin el señor cardenal nos haya mandado a un sacerdote para que se haga cargo de la capilla. A nosotros nos encanta cuidarla, pero una iglesia sin sacerdote es como un florero sin flores y además que eso de tener que andar buscando misa tradicional por aquí y por allá es una molestia. Y a propósito de lo mismo padre Mansfield, ¿supo que el obispo ha prohibido en la diócesis por orden de Roma todas las misas? ¿Qué va a hacer usted al respecto padre Christian? _ Parece que las cosas van más rápido de lo que pensé. ¿Cuándo supieron ustedes que se prohibía la misa? _ Ayer nada más nos llegó del obispado una circular donde decía que el Papa la había abrogado por considerarla poco ecuménica y contraria a las nuevas directrices de la Iglesia. Nosotros estamos muy confundidos y no sabemos qué hacer. Las personas con las que conversamos nos dicen que

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todo está bien, que no hagamos caso a rumores y a gente que anda según ellos, armando camorra entre los fieles y le demos para adelante, que es mejor no saber el fondo del asunto y obedecer porque el que obedece no yerra. _ Escuche don Benito, la obediencia es una virtud. Pero primero se le debe obediencia a Dios antes que a los hombres, y cuando esos hombres quieren destruir la obra de Dios que es la Iglesia y pretenden cambiar el Santo Sacrificio por una cosa monstruosa que no conocemos todavía, nosotros estamos obligados a desobedecer a estos malos hombres de la Iglesia. Usted sabe que las cosas no están bien, que la Iglesia atraviesa por una crisis nunca antes vista y Dios la permite para purificarla y probar a sus hijos fieles. Y en cuanto a que el mundo está bien, nosotros sabemos que no. A usted en público, en la radio o en la televisión le van a decir que todo está funcionando mejor que antes, que todos los hombres marchan juntos hacia el progreso, que hay paz; pero la verdad es que no es así, y cuando hablamos con las personas privadamente, todos se quejan de que la cosa está mal, que no se puede confiar en nadie, que el clima está raro, que la tierra no está produciendo como antes, que los mares están dando cada vez menos peces. Las personas andan como con una risa nerviosa en los labios, presintiendo algo malo, pero no se atreven a decírselo a nadie para que no los tomen como locos o generen sospechas. No se preocupen por lo de la misa. Gracias a Dios yo no dependo del obispo porque somos una congregación independiente y mi superior es el cardenal, y menos mal que fue el papa anterior el que nos dio esta prerrogativa sin condiciones porque de lo contrario con el actual, no existiríamos. Escúchenme, las cosas se van a poner peores con respecto a los obispos y hasta que no se tenga claro quién es quién y dónde están los que son fieles a la Iglesia y los que quieren su destrucción hay que andarse con cuidado. Ustedes permanezcan conmigo, estoy aquí para organizar al pequeño rebaño y soy su indigno pastor por la gracia de Dios. Yo diré mi misa de siempre todos los días hasta el fin de mi vida porque ella es la fuente desde donde se derraman todas las gracias. Ahora bien, cómo habrán de ser las circunstancias en dónde y cómo la rezaré en el futuro, no lo sé. Puesto que ya está prohibida por la Iglesia oficial tendré que realizarla a escondidas y para un grupo bien selecto y eso es lo que tengo que organizar porque no me quiero por ahora, exponer a que me hagan

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daño ya que mi rebaño quedaría sin recibir sus sacramentos y sin participación de la vida sobrenatural. Soy un instrumento de Dios, Él me tendrá que cuidar y darme los medios para llevar a cabo mi misión. El anciano matrimonio miraba extasiado al padre Mansfield al cual le corrían lágrimas por los ojos. Súbitamente un enorme sentimiento de pesar le invadió el corazón y todo el sufrimiento que llevaba en su pecho contenido por meses hizo que la represa de su espíritu se viera superada y recostando sus brazos sobre la mesa, lloró amargamente ante la mirada atónita de los presentes. Le dolía la Iglesia, le dolía la traición de sus sacerdotes, de sus obispos y hasta del mismo Papa quien ya no lo era, porque tal como está dicho, no puede haber un papa hereje ya que desde el momento en que lo es deja de ser papa. Matthew no había visto llorar a su hermano desde hacía años y sólo atinó a abrazarlo consolándolo amorosamente. Doña Rita y don Beno se pusieron de pie, besaron la parte inferior de la sotana de Christian y salieron en silencio muy impresionados por las palabras y los gestos del buen padrecito que sufría como un hijo a quien se le afrenta su madre. Al cabo de un rato, Christian se separó de su hermano, se puso de pie y comenzó a caminar en círculos por la habitación. La ermita seguía el modelo de construcción de todas las ermitas de los padres tridentinos. Una pequeña casa de madera de dos habitaciones y un baño. Al entrar uno se topaba con una especie de living-escritorio-comedor-cocina, era el corazón de la casa y ahí la única mesa se transformaba en mesa de comedor y de escritorio según la hora del día. Al fondo estaba el dormitorio del padre, encontrándose en ella únicamente una cama y una silla, y junto a éste estaba el baño. En las paredes había una gran cantidad de íconos, que era lo único que había quedado aparte del humilde mobiliario de la casa. Las estanterías estaban vacías. Tampoco había vajilla ni cortinas. Gracias a los cuidadores la ermita estaba ordenada y limpia, siempre a la espera del regreso de algún padre que se hiciera cargo de ella. El padre iba a tener que armar su ermita prácticamente de la nada y los recursos no eran muy abundantes. Matthew con el fin de animarlo un poco y sacarlo de su pena, comenzó a hablarse acerca de hacer una colecta entre los hermanos

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Mansfield para equipar la casa y dejarla con todo lo necesario para que el padre se sintiera cómodo y acompañado. _ Hay hartas cosas por hacer Titian para que puedas empezar con tu trabajo tranquilo y nosotros te podemos ayudar.- Pero la cabeza del padre Mansfield estaba en otra parte e ignorando lo que su hermano mayor le decía, de pronto se paró frente a éste último y mirándolo fijamente a los ojos le dijo en tono muy serio: _ Esta va a ser la última vez que me veas llorar por la Iglesia. Estoy dolido, pero no me voy a quedar de brazos cruzados mirando cómo se pierden las almas a las que me fue encomendado salvar. Aunque el mundo se esté cayendo a pedazos tenemos que mantenernos firmes y confiando en que Dios nos sostiene. _ ¿A pesar de que parece habernos dejado a nuestra suerte a causa de nuestros pecados y de la obstinación de creernos autosuficientes? ¿ No te da la impresión de que el mal en estos momentos se muestra como ganador, como si estuviera triunfando por sobre el bien arrastrando consigo a una humanidad que está sorda y ciega, y que no quiere ver más allá de sus narices importándole sólo tener para comer, tomar y pasarlo bien? A mí me parece que es como si la Iglesia estuviera pasando por la misma Pasión y muerte de nuestro Señor. El demonio pensaba que estaba triunfando al ver a Cristo nuestro Señor crucificado en una cruz como un derrotado, y sin embargo al tercer día resucitó. Nosotros estamos pasando por la misma pasión del Señor, atravesamos por esas mismas tinieblas que oscurecieron al mundo cuando nuestro Señor estaba por expirar. La Iglesia está viviendo su Hora Santa, el aparente triunfo del Príncipe de este mundo, y en el camino lamentablemente quedarán muchos varados porque su fe se habrá enfriado con las pruebas y por el silencio de Dios. La oscuridad y el mal cubren el mundo con un aparente triunfo, igual, exactamente igual a las tinieblas que acompañaron a la muerte de nuestro Señor. ¿Seré uno de esos que se está quedando en el camino porque la Esperanza ya no habita en él? _ No, mi Matthew, no…tú siempre me decías que cuando a Dios se le piden los bienes espirituales nunca te los niega y si pides por la perseverancia final tampoco se te negará. Debes rezar confiado, si no

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confías en Dios, ¿en quién entonces? Eres un atormentado, pero no un desesperanzado, ni menos un infiel. Concuerdo contigo en que la Iglesia ha comenzado a vivir su propia Pasión, tiene que morir como el grano de trigo para dar frutos. Ahora, el triunfo del mal es sólo como una ilusión momentánea a fin de probarnos y para que sirva de colador para ir al Cielo. Tienes razón…cuando uno mira para el lado no ve más que descomposición, corrupción, pérdida del pudor, exaltación de la parte más animal del hombre. Ya no puedes confiar ni en tu vecino, no hay verdaderos amigos, el que en tu cara te dice que sí, al segundo después te da vuelta la espalda y te desconoce. Para colmo ya no hay sentido de la trascendencia. Pareciera que aquí acaba todo y que por lo mismo he de gozar al máximo. Cuando uno habla acerca del pudor, de los bailes indecentes, de la moda provocativa, te quedan mirando con una cara de ¿de dónde salió este moralista-cartucho? Como si fueras un ultramontano inquisidor que anda condenando a medio mundo y pretenden hacerte sentir mal, pero uno no quiere condenar a nadie ni juzgarle, sino que abrirles los ojos para que dejen de ofender a Dios. Entonces te responden ¿cómo podría Dios sentirse ofendido si el cuerpo lo ha creado él? ¿Qué tiene de malo mostrarlo? Y entonces te desgastas tratando de hacerles entender que en el hombre hay deseos desordenados producto del pecado original. Les dices que los pecados de la carne son los que más gente lleva al infierno, y no lo digo yo, se lo dijo nuestra Señora de Fátima a Jacinta…pero es como volver al punto de partida. ¿Quién le enseña a la gente que tiene un alma inmortal y que su salvación se la está jugando aquí y ahora? Nadie parece preocuparse por el alma de estas pobres gentes, y es culpa nuestra. Si todos nosotros, los que pensamos que la Iglesia fue fundada por nuestro Señor para llevar a las almas al Cielo nos uniéramos e hiciéramos un clamor popular para que la Iglesia retomara su misión y se dejara de hacer innovaciones y transformaciones que caen en la herejía, te aseguro Matthew que el Antipapa la pensaría dos veces antes de hacer las cosas que quiere hacer y que al parecer ya empezó a concretar para nuestra desgracia. Se nos vienen días muy duros Mateo, muy duros y seremos rechazados y perseguidos por el mundo, pero ya sabemos lo que dice el apóstol Santiago, “Quien, pues, quiere ser amigo del mundo, se constituye en enemigo de Dios”. Tenemos que pedir por la perseverancia, para que seamos perseverantes hasta el final.

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_ Yo le pido a Dios con toda mi alma en cada misa para que todo vuelva a su curso y para que de una buena vez se manifieste en su Parusía y arregle para siempre al mundo. Algunas personas bien intencionadas, pero para mi gusto equivocadas piensan que haciendo determinadas campañas de rosario y cosas por el estilo pueden frenar la confusión por un tiempo. No estoy de acuerdo, creo que hay que rezar para que Dios vuelva de una vez por todas. Sin embargo, me asalta la duda y me gustaría saber tu opinión al respecto: ¿puedo con mi oración y con la de muchos, con el clamor de muchas almas de buena voluntad hacer que Dios retrase nuevamente su segunda venida? Y por qué te digo nuevamente, porque hubo según mi parecer tiempos en que todas las circunstancias proféticas estaban dadas para que la Parusía ocurriera, como fue en la Revolución Francesa, cuando la humanidad atravesó por sucesos tremendos. Si todos rogáramos a Dios con fervor para que la Iglesia retomara el curso, retrasaría los castigos que han de venir al mundo. Es curioso cómo la gente actualmente reza y hace cadenas de oraciones para que Dios ponga fin a tanta calamidad y nadie parece ponerle término a las causas que llevan a esas calamidades. _ No estoy de acuerdo contigo en eso de que Dios al parecer y por la oración de los hombres santos retrasó su venida, porque las actuales circunstancias son mucho peores que en la época de la Revolución Francesa o en la época de la Reforma. El problema actual es mucho mayor porque antes la Gran Apostasía no había ocurrido, y ahora la estamos viviendo porque estamos viendo la aparición de falsos profetas, de falsos Cristos, de doctrinas novedosas que tienen como denominador común el poner al hombre en el lugar de Dios y no esperar nada de Él porque no lo necesitamos. Sentaremos en el lugar santo al hombre de la iniquidad, la abominación de la desolación. Si tú examinas y estudias todo lo que se ha escrito sobre el Apocalipsis, lo que está escrito en el profeta Daniel, y en las profecías en general, te darás cuenta de que se están cumpliendo una a una. Lamentablemente la gente no cree actualmente en ellas, yo no sé, las toman como inventos humanos o como cosas infantiles, cuentos de vieja, que ya están superados. Pero, y sé que no es tu caso porque tu sí crees en las profecías, habría que leerles lo que dice San Pedro en una de sus epístolas- Christian sacó de una de las maletas una antigua y hermosa biblia y le leyó a su hermano: 2 Pedro, 1, 19-21: “Y tenemos también, más segura aun, la palabra profética, a la cual bien

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hacéis en ateneros – como a una lámpara que alumbra en un lugar oscuro hasta que amanezca el día y el astro de la mañana se levante en vuestros corazones – entendiendo esto ante todo: que ninguna profecía de la Escritura es obra de propia iniciativa; porque jamás profecía alguna trajo su origen de voluntad de hombre, sino que impulsados por el Espíritu Santo hablaron hombres de parte de Dios”. _ Te insisto en que puede que la humanidad se haya acercado muchas veces al fin, pero gracias a hombres santos que llamaban a la conversión la gente cambiaba y enmendaba su vida pecaminosa. Es decir, las personas escuchaban a los santos cuando llamaban a la conversión para aplacar la ira de Dios y gracias a eso se postergó el tiempo. Acuérdate que san Pablo habla acerca de que ya está obrando el misterio de iniquidad, o sea que el Maligno se viene preparando desde hace mucho. Desde hace mucho que la gente ha venido viendo las señales que están en las profecías y se han equivocado, pero qué más da. Hay una frase de Newman muy buena que dice a propósito de esto mismo: Mejor es equivocarnos en nuestra vigilia que no vigilar en absoluto. Es preferible esperar a Cristo preparados para su segunda venida, que estarse pasando la vida como si ya se hubiera olvidado que algún día va a venir a juzgarnos. Sin embargo vivimos en una época en que ya nadie parece esperarlo y ya no se oyen las advertencias de los santos como el padre Pío en su testamento espiritual ni tampoco a la Virgen Santa que en Fátima anunció que si no se dejaba de ofender a Dios comenzarían los castigos y éstos serían peores. _ Habrá que rezar para que Dios abrevie nuestros días y se manifieste su justicia, porque en verdad te digo Matthew que ya no queremos soluciones de parche. Queremos que de una buena vez ponga fin a toda esta inmundicia. El mundo está como un edificio terremoteado que ya no tiene arreglo y hay que echarlo abajo. La situación interna de la Iglesia ya no tiene vuelta, ha apostatado tal como estaba anunciado y no hay voluntad de echar pie atrás y restaurar lo arruinado. _ O sea que eres partidario de rezar más por su venida hic et nunc, más que para que se corrija el rumbo del mundo y de la iglesia. Rezar para que El venga pronto, para que el Reinado de nuestro Señor venga pronto…Yo pido lo mismo.

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_ Por supuesto, y por lo demás al decir el Pater Noster estamos pidiendo siempre: adveniat regnum tuum, pedimos para que venga pronto su reino. Están todas las cartas sobre la mesa…están cumpliéndose todas las profecías, el Papa se está transformando consciente o inconscientemente en el Pseudo Profeta. Pido por Su Venida gloriosa, pero para que también aplaque su justicia y sea misericordioso con la humanidad, porque muchos inocentes habrán de padecer, entonces no nos queda más que suplicarle para que la purificación no dure mucho y no se pierdan tantas almas en el camino. _ No podemos juzgar el fuero interno de las almas y sus intenciones. Tal como lo dices, los que permanezcan fieles a Cristo van a sufrir como nunca nadie había sufrido por El en la tierra, ¿estás preparado para eso? ¿Piensas en todos los que van sufrir y cuántos se van a perder por temor a ese sufrimiento? Pedimos su venida, pero su venida será como los dolores del parto. Ya se nos está suprimiendo la misa, se nos negarán los sacramentos y más encima se nos va a torturar físicamente. La Iglesia será perseguida y sus fieles serán maldecidos y torturados por los hijos del Anticristo….Deduzco entonces que la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María ya no se ha realizado y que cuando se haga será muy tarde. _ Por supuesto, nuestra Señora dijo que sería tarde. En cuanto a las intenciones del Antipapa, no las podemos juzgar, pero sus obras lo delatan. Nadie puede saber qué está pasando por la mente de alguien. Eso hay que dejárselo a Dios. No sé si él estará haciendo las cosas con el afán deliberado de demoler la Iglesia, ¿será un infiltrado de la masonería? Quién sabe, pero sus erróneas decisiones lo delatan. Prohibir la misa…no puedo creerlo; que cada falsa religión tenga su espacio dentro de las iglesias católicas para que oren a este “dios” etéreo…me duele, me duele. Tendremos que esperar la decisión de los cardenales para saber qué vamos a hacer. _ Dicen que el camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones. Poniéndonos en la mejor de las situaciones pienso que por tratar de volver a la humanidad su espíritu para que se aparte del materialismo y el inmanentismo reinante, no se puede abrir las puertas a religiones falsas y que terminan adorando qué se yo, al mismo diablo. Por

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buscar un sincretismo, una civilización del amor, pero fuera de Cristo, ese amor se va a transformar en un monstruo, en apatía e indiferentismo religioso. ¿Qué nos separa de las otras religiones? Los dogmas…saquémoslos, ¿qué más les molesta queridos hombres? Y vamos arrancándole a la religión todo su sustento, como quien va desfoliando una cebolla, llegas al centro y ya no te quedó nada. Bueno mi Titian, no sigamos que a los dos nos hace mal y no solucionamos nada. Me voy a la feria antes que Ángeles empiece a llamarme por celular porque no he traído las cosas para el almuerzo. ¿Me quieres acompañar? _ Ándate no más Matthew, mira que tengo mil cosas por hacer. Te agradezco con todo mi corazón que me hayas acolitado y me hayas acompañado. Mi mamá me va a hacer las compras del supermercado y me va a traer las cosas y el almuerzo a la una. ¡No sé por dónde empezar! Creo que voy a desempacar las maletas, terminar de ordenar la ermita y luego en la tarde me encargo de la capilla. Mañana los espero en la misa a las 10 en punto. _ Ya padre, cuídate y no te vuelvas loco queriendo hacer todo en un solo día. Chao, bendíceme. El padre Mansfield bendijo a su hermano. Matthew partió a la feria de los sábados en el Estero Marga-Marga, donde compraba cada semana las frutas y verduras, alimentos que cada día estaban más escasos y caros, a pesar de toda la tecnología que se usaba para producir más y de mejor calidad. Cada vez que Matthew compraba las verduras para la semana se acordaba de don Pedro, el capataz de la parcela de la familia Etcharren y cómo éste humilde campesino con sus rústicos y a la vez simples métodos producía una enorme y rica cantidad de frutas y verduras gracias al manejo equilibrado de la tierra y de sus nutrientes, ocupando un magnífico humus preparado por él mismo en su lombricultura y entregándole a la tierra en forma natural todo lo necesario para que ésta diera buenos frutos, respetando sus ciclos y sus procesos naturales. Jamás – le decía don Pedro a Matthew – utilice esas cosas transgénicas y esos abonos sintéticos que terminan matando la tierra. Prefiera siempre lo natural, aunque la manzana le salga con gusanos o las frutas deformes, su sabor es incomparable con respecto a esas frutas hibridas que aunque se producen en mayor cantidad, no tienen sabor a nada.

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Capítulo 2

“The bitter passion of Christ that He bore for our salvation is wrought out in the Body which is His Church, and especially in those members, which, like His sacred hands and feet, receive the nails into themselves. Happy are those members that receive the nails; they are the more honorable; it was on His feet that He went about to do good; and with His hands that He healed and blessed and gave His precious body; and with His burning heart that He loves us.” Robert Hugh Benson
La tarde del sábado pasó en relativa calma. Matthew aprovechó el tiempo y se dedicó a leer y a estudiar los argumentos que tenía preparados para el consejo de profesores del próximo lunes en caso de que fuera obligado a defenderse y no lo pillaran desprevenido. Sentado en su escritorio miraba de vez en cuando a sus hijas que jugaban cartas en la mesa de centro en el living. Más allá junto al piano estaba Ángeles estudiando las partituras del Misericordias Domini de Mozart para la Schola Cantorum de la universidad de la cual ella era la directora, oficio de maestro de coros que aprendió en Oxford gracias a la beca que Matthew le había conseguido. Matthew Hugh se había ido a la casa de los abuelos, Dominic y Christian estaban conversando en sus dormitorios y el único ausente era Ian que para variar estaba en la casa de Matías. Matthew observaba a su familia y le daba gracias a Dios por tenerlos. ¿Qué pasaría con ellos si las cosas seguían empeorando? Lo único que pedía era estar unidos y que nada los separase. De pronto Ángeles se puso de pie, se acercó a él y tomándole su cabeza la apoyó contra su pecho. _ Matthew, ¿te puedo preguntar algo bien en serio? _ Por supuesto mi vida linda. _ ¿Te parece que me veo como una…? No sé cómo decirlo, ¿Una especie de quáquera? – Matthew dejó escapar una risotada – No, no te rías que te lo digo bien en serio. Cuando iba al colegio a buscar a las niñitas, me

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sentía súper fuera de foco porque las demás mamás andaban todas “regias” y “sofisticadas” vestidas a la moda, con pantalones apretados, maquilladas, con adornos y cosas de ese estilo...y con unos peinados de peluquería. Y yo con mi faldita, mis zapatos sin taco, mi pelo largo suelto y sin maquillaje…parecía que me miraban como si viniera del convento y me siento muy incómoda. ¿Yo te sigo gustando? ¿Te gustaría que me arreglara más y no anduviera tan al lote? _ ¡Ay mi niña tontita qué cosas dices!. No tienes que andar agradando a nadie más que a este pobre esposo tuyo que te ama desde…no desde la primera vez que te vi.- Ángeles le tiró cariñosamente el pelo a Matthew.Todas esas mamás que van al colegio como quien va a un desfile de moda no respetan su matrimonio y aunque suene fuerte y a mucha gente le molesta cuando yo digo esto, es así. ¿Para quién se arreglan? ¿Para sus maridos? ¿Para sentirse bien ellas? Es una vanidad de vanidades. Yo te quiero así, sin ninguna de esas cosas cosméticas, tal como eres tú. Piensa en nuestra Señora, tan sencilla y dedicada a su hogar en el silencio de Nazareth. Yo te amo así como eres tú y lo demás que te importe un bledo. Andas vestida decentemente, sencillamente, y a Dios le gusta que la mujer sea así. – Matthew cogió la Biblia que estaba en su escritorio y le buscó una cita a su esposa- Dice San Pedro para que veas que no andas mal: “Que vuestro adorno no sea de afuera: el rizarse los cabellos, ornarse de joyas de oro o ataviarse de vestidos, sino el adorno interior del corazón, que consiste en la incorrupción de un espíritu manso y suave, precioso a los ojos de Dios. Porque así también se ataviaban antiguamente las santas mujeres que esperaban en Dios, viviendo sumisas a sus maridos”. Quédate tranquila mi Angelito. Te dedicas a tu casa, a tu familia, de repente haces tus clases, vas al coro, eso está muy bien, lo demás es vanidad y hasta ridiculez. ¿Qué tiene que hacer una cuarentona vestida como una lola de veinte años? Una soberana ridiculez, nada más que eso…Y no faltan los maridos fanfarrones que se pavonean de sus “conquistas” luciendo a sus señoras modelitos como si fueran un trofeo. ¡Qué poco amor por sus esposas! Porque ellas no son ningún premio de caza ¿Se creerán más hombres? ¿Y cuando la señora se les ponga vieja la van a cambiar? ¿O de tanto lucirla se le va a agarrar otro y va a perder “el premio” por tarado? No, pues mi vida linda. No pienses que eres anticuada, ni puritana, ni nada de eso. A mí me gustas así…¿y yo? Mira a tu niño lindo, están comenzando a salirme canas, se me ha oscurecido un

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poco el pelo, estoy como buen poseedor de genes ingleses harto arrugado, pálido, ojeroso, igual de flaco y desguañangado, ¿ya no te gusto por viejo acaso? _ Yo te amo así tal cual eres aunque te pongas viejito. Quería salir de esa duda…es que yo a veces me siento como en otra época, como que me quedé en el pasado y como esas mamás se ven tan modernas con sus pantalones apretados, sus botas y llenas de joyas. _ Cuando a mí me tocaba ir a buscar a las niñitas y las veía me digo a mí mismo: menos mal que mi Angelito no es así porque yo no hubiera soportado que tú anduvieras preocupada de puro arreglarte y de andar obsesionada por el culto al cuerpo, tan de moda hoy en día. La belleza pasa, nos hacemos viejos, hasta nos cuesta movernos y hay que aceptar que la vida es así. Hay que llevar nuestras arrugas y nuestros achaques con la frente en alto, pues Dios ha permitido que vivamos cada día como un don suyo. La vida nos ha regalado un sinnúmero de experiencias, buenas y malas, que han quedado incrustadas en nuestra alma. Estas experiencias que nos da la vida, sirven para compartirlas con los más jóvenes, para que ellos repitan por un lado, los logros y por otro, no cometan los mismos errores. Es lo que trato de hacer en mis clases. No sólo llenándolos de materia, que pueden encontrar en cualquier manual, sino que aportarles con conocimientos que les sirvan para desenvolverse en la vida con altura de miras y sentido de la trascendencia. Matthew suspiró y volvió a apoyar su cabeza contra el pecho de Ángeles que le acariciaba las mejillas. El desenvolvimiento de la conversación lo hizo recordar sus clases y por ende, la situación en la que se encontraba en la universidad. El lunes, en la última semana antes de que los alumnos volvieran a clases después de sus vacaciones de verano, sería el consejo extraordinario de profesores convocado para tratar el “caso Mansfield”. Esa misma tarde había recibido el llamado de su ayudante Rafael Latorre, un muchachote venido de Isla de Pascua que cursaba el último año y trabajaba con Matthew en su tesis de grado, para comunicarle que ya

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había llegado a Valparaíso y que tenía muchas ganas de verlo y saludarlo. Matthew en su oficina de la universidad le había instalado un escritorio frente al suyo para que pudiera trabajar tranquilo. En esa oficina pasaban horas discutiendo y debatiendo sobre filosofía, examinando la tesis en la que el joven pascuense trabajaba. Latorre le contaba historias y anécdotas de Isla de Pascua y Matthew de Oxford. Estas últimas fascinaban al joven aspirante filósofo ya que su profesor las relataba con pasión y enamorado de aquellos bellos recuerdos. No era la típica relación profesor-alumno, ya que Matthew era casi un padre para Rafael. Todos los ayudantes que Matthew había tenido eran como hijos para él. Los apoyaba, los guiaba y aconsejaba, estaba encima de sus trabajos exigiéndoles para que cada uno diera lo mejor de sí. Y Matthew no perdía el tiempo, también los catequizaba y a varios los había preparado hasta para el bautismo. Siempre decía: “yo los trato como a mí me trató don Ignacio, (su antiguo maestro) y como debieran tratar todos los profesores a sus alumnos: con caridad. Porque ellos esperan que uno les entregue lo mejor y cuando uno lo hace se dan cuenta y lo agradecen. Un profesor no puede guardarse el conocimiento para sí mismo... ¿qué sentido tiene saber si no quieres trasmitirlo? ¿Nada más que para uno? Es un absurdo. Yo no entiendo a esos profesores que viven como en el τοποσ υρανοσ, en un lugar al cual los alumnos no pueden entrar…¡manerita de enseñar! Adoptan una postura de pedantería intelectual que pone un muro entre los alumnos y ellos y ¿para qué? ¿Acaso con esa actitud demuestran que saben más o que son más importantes? Debiera darles vergüenza que un don que les ha sido dado gratuitamente lo utilicen para vanagloriarse y no para ponerlo humildemente al servicio de los que están aprendiendo, para acogerlos como lo haría un verdadero maestro y no para causar una admiración absurda. Mis alumnos son mis hijos espirituales y a ellos les entrego todo lo que sé y les enseño como a mí me hubiera gustado que me enseñaran. Por eso es que yo he intentado hacer de mis clases un análisis de los autores que hay que estudiar, un análisis comentado de sus obras, para que se haga un debate, se muestren argumentos y se saquen conclusiones, guiados lógicamente por mí, para encontrar la verdad y depurar los errores.” Matthew lo había invitado para que el domingo fuera a misa en la capilla de su hermano, para posteriormente almorzar en la casa de sus

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papás. Todos los domingos después de la misa se juntaban los Mansfield a almorzar donde los padres de Matthew. Y fue así que llegó el domingo y después de la misa partieron todos a la casa de los padres de Matthew y allí, en una gran mesa compartieron una agradable tarde entre anécdotas del padre Christian, risas y también, porque no decirlo, preocupaciones. A Matthew le seguía dando vueltas el asunto al que tenía que enfrentarse al día siguiente y sentado en el sofá del living estaba absorto en un océano de elucubraciones. _ Oye hijo – le dijo su padre sentándose a su lado - estás pensativo. _ Si papá, es que mañana no sé a qué me voy a enfrentar y me estoy poniendo en el peor de los casos. Hacía tiempo que no me sentaba en este sofá a pensar. ¿Te acuerdas cuando me la pasaba horas contemplando el fuego de la chimenea pensando y tocando el violín? _ Si me recuerdo y me da pena no sólo porque esos días ya pasaron y los extraño a ustedes en esta casa muchísimo, sino porque no comprendía tu obsesión de torturarte la cabeza. Se me partía el alma cuando te veía, sin que tú me vieras, tomar el violín con lágrimas en los ojos y tocabas de una manera que a cualquiera que te oyera se le caerían las lágrimas. Buscabas lo más melancólico que hubiera. Esas piezas barrocas… ¡pucha que tocas bien hijo! _ Aún lo hago, eso de la melancolía…y la Ángeles me reta. Pero mis bajones ya no son tan atroces como antes porque la tengo a ella y en ella me apoyo. Es verdad que sufrí mucho, pero ahora lo recuerdo con nostalgia porque sufría por una cosa interna mía, por mis trancas y mi soledad. Actualmente mis sufrimientos han aumentado su causa y están motivados por razones un poco diferentes. No sólo sufro por mis problemas internos, sino que además por la responsabilidad que me cabe como padre. Me preocupa mi familia…si algo les llegara a pasar no sé si sería capaz de soportarlo. Ellos me sostienen y al contemplar por ejemplo a mis niñitas y viendo todo lo malo que ocurre en el mundo, se me comprime el alma. Uno desearía tener a los hijos siempre al lado, vigilándolos, cuidando que nada les pasara. Sólo me resta confiar en Dios y pedirle que no me pruebe con ellos. Todos los días los consagro a los

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siete y a la Ángeles al Inmaculado Corazón de María, ¿cómo me podría fallar nuestra Señora? Y a los Santos Ángeles Custodios de cada uno… ¿qué más puedo hacer? Ahora lo comprendo papito cuando usted sufría al verme tan bajoneado o cuando Thomas se ponía porfiado. Lo sufro en carne propia con Ian que está dejándose conquistar por la atracción de lo prohibido. De repente no sé qué hacer con él, obviamente no puedo amarrarlo ni encerrarlo. Tampoco me escucha ni a la Ángeles y con Matthew H. pasan discutiendo y me tienen harto. Estoy haciendo aguas por todos lados. _ Ya, ya mi Matthew chico, te estás ahogando en un vaso de agua. A Ian déjalo que solito va a llegar. Se cree muy grande y maduro…está en la edad en la que cuestionan lo que uno les ha enseñado y anda buscando respuestas. A estos niños uno debe tratarlos con dulzura, con firmeza, pero con cariño. Tarde o temprano llegan solitos. _ Pero usted papá todavía espera al Tommy…eso es lo que yo no quiero que le ocurra a Ian. Y a propósito de mi hermano, hace tiempo que no sé nada de Thomas, no me ha mandado ni un solo e-mail desde hace por lo menos dos meses, y hasta donde yo he sabido se está encumbrando bastante en el Gobierno Mundial. Pobre tonto, le he advertido tanto que se salga ahora que puede hacerlo y sigue ahí obnubilado. _ Yo también le he advertido, pero con él parece que es peor cuando uno le insiste mucho porque se encapricha más llevándote la contra. Habrá que seguir rezando no más. Y hablando de otra cosa, qué bueno que invitaste a Rafael a almorzar. Me cae muy bien y con Matthew H. hacen muy buenas migas. _ Pobre Rafael, me da pena, no dice nada, pero tiene muchos problemas familiares, precisamente por haber optado por una carrera como la nuestra y más encima por haber descubierto el tesoro de la fe. Eso es lo que no le perdona su papá. Pero bueno, yo lo auxilio en todo lo que está a mi alcance y como dice usted, con mi Matthew son muy buenos amigos. Ya es tarde y quiero acostarme temprano para el consejo. Ayúdeme a acarrear a las ovejas. Tengo que empezar a moverlos como una hora antes porque entre la conversa y la conversa cuesta llevarlos al auto.

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Llegados a la casa Matthew dejó todas sus cosas listas para el día siguiente: su ropa ordenada, su maletín con sus notas y su notebook. Percibiendo su nerviosismo, Ángeles le preparó una agüita de melisa y trató de cambiarle el tema contándole que ya pronto estarían listos con sus jóvenes alumnos del coro para cantar lo que habían estado preparando durante el verano. _ ¿Sabes una cosa mi Angelito? Tengo esta maldita maña de obsesionarme con las cosas, con las personas y ahora con los problemas, y son tantos los que tengo que no encuentro la paz y ando con una sensación de desagrado, de molestia. ¿Podemos tocar algo? Necesito relajarme. _ No vas a cambiar nunca, desde que te conozco que eres así obcecado, ¿logras algo pensando tanto? Nada, no sacas nada más que andar molesto contigo mismo y me lo traspasas a mí y a los niños. Como que nos pegas el nerviosismo. Cálmate de una vez. ¿Qué te gustaría tocar? Algo alegre supongo para bajar un poco la tensión. _ El adaggio de Albinoni…aunque dicen que él no lo escribió. _ Súper alegre tu elección, pero bueno. Los esposos tocaron hermosamente. Matthew conocía esa pieza de memoria y con los ojos cerrados interpretó cada nota del arreglo para violín a la perfección, poniendo todo su ser en ella. Atraidas por el sonido de la música al living donde estaban habían entrado Annie y Teresa a escuchar a sus papás tocar, y sentadas en la alfombra los miraban con admiración aplaudiendo efusivamente al final. Mientras aplaudían se asomó por la puerta Ian, quien saludó haciendo un rápido gesto con la cabeza, partiendo rápidamente a su pieza. _ Ese chiquillo me tiene harto. Otros de mis problemas. Yo ya le advertí que no fuera más a la casa del Matías. _ Ten paciencia con él. A mí también me molesta como se está comportando. De hecho creo que se pasó todo el verano yendo a la casa de Matías y de ahí viene con esos gestos y como enojado de estar acá.

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_ Estoy seguro de que me odia y que si fuera por él ya se hubiera ido de la casa. _ Papito- dijo Annie – no le haga caso al pesado de Ian. Nosotras con la Tere y la Ángeles somos de su fan club y nunca lo vamos a dejar de querer. - Annie y Teresa se acercaron a su papá, lo besaron y lo abrazaron cariñosamente. _ Gracias mis niñitas, yo también las quiero mucho. Recen mucho por su hermano y traten de conversar con él. Dios hace milagros y muestra su misericordia y su gloria de mejor manera cuando de estos casos difíciles logra conversiones heroicas. Ian está para grandes cosas, yo lo sé y tal como dice su mamá, tenemos que tener paciencia. Al día siguiente, muy temprano, Matthew ya sin poder dormir, se levantó, se duchó y afeitó y después de que Ángeles le hubo servido el desayuno partió con el corazón apretado rumbo a la universidad. Faltaba todavía una semana para que se iniciara un nuevo año lectivo, pero ya se notaba la presencia de alumnos y el típico ajetreo preclases de siempre. En la portería fue amablemente saludado por el encargado del campus, quien a su vez le advirtió que algo raro pasaba en el instituto porque había visto llegar a un montón de gente y a unos agentes del estado. Matthew se encomendó a Dios y a sus santos patronos y con paso decidido entró al edificio que ocupaba el instituto, saludó a la secretaria, que lo miró asustada y sin decir nada, se fue a su oficina. Estaba ubicada al fondo del pasillo, tenía una hermosa vista y Matthew la había transformado en un lugar acogedor, donde sus alumnos podían llegar cuando quisieran, a conversar, a recibir algún consejo y hasta a compartir un café. Tenía dos escritorios. Uno de madera, antiguo y grande para él, y justo en frente el de su ayudante, algo más pequeño, pero muy cómodo. Había traído una máquina para hacer café y tenía una mesita llena de tazas, y junto a ésta una estantería repleta de libros y de revistas. Tenía en la pared del fondo un cuadro con una especie de collage de imágenes de sus autores favoritos. Un hermoso ícono de nuestra Señora cuidaba sus espaldas y un crucifijo traído desde Oxford le cuidaba las espaldas a su

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ayudante, que ya había llegado y estaba trabajando afanosamente en el computador que Matthew le había facilitado. _ ¿Qué tal Rafa? Llegaste temprano a ver cómo me descuartizan. _ ¿Cómo está don Matthew? Llegué hace como media hora para aprovechar el día. Ha habido mucho movimiento por estos lados. No sé qué se trama…la secretaria está con los nervios desechos y cuando anda así es mejor hacerle el quite… ¿le preparo un café profesor? _ Gracias hijo, por favor. – Matthew se sentó junto a la ventana, apoyando la frente contra el cristal, con los ojos cerrados, suspiraba como cuando estaba nervioso, mientras Rafael le preparaba el café. El muchacho lo miraba de reojo. Sufría al ver a su maestro tan abandonado por sus colegas y sabía ya de la traición de uno de ellos. Un antiguo compañero de curso que en conversaciones privadas con Matthew le había ofrecido su total respaldo. Pero no había pasado ni un día cuando le dio la espalda descaradamente firmando la queja de los profesores en su contra; queja que suscitó el susodicho consejo próximo a realizarse. Rafael se le acercó y poniendo su mano sobre el hombro de su maestro, le ofreció el café. _ Profesor Mansfield, trate de relajarse, lo noto muy nervioso. Usted no está solo y pase lo que pase yo lo estaré apoyando. Usted es un gran maestro y un buen amigo y yo no lo voy a traicionar. – Matthew levantó la vista hacia su discípulo y le sonrió agradecido. _ Gracias Rafael, sé que cuento contigo. Tengo el presentimiento que este es el principio del fin…tendremos que ver qué es lo que vamos a hacer cuando acabe todo. En ese momento golpearon a la puerta y apareció la secretaria indicándole a Matthew que lo estaban esperando en la sala de profesores para iniciar el consejo. Matthew se puso de pie, rezó frente a la imagen de nuestra Señora, tomó el maletín, le dio la mano a Rafael y se encaminó a la sala de profesores. Rafael, que se quedó mirándolo desde el umbral de la puerta de la oficina vio como Matthew avanzaba lento, cabizbajo y pensativo. No había nadie en el pasillo, todos lo esperaban ya dentro de la sala y grande fue la sorpresa de Matthew al entrar en ella. No solamente

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estaban sentados junto a la larga mesa de la sala todos los profesores del instituto, sino que también estaba el rector y el gran canciller y un par de funcionarios del ministerio de educación que permanecían de pie al fondo de la sala. Le habían dejado la cabecera a Matthew y en su puesto había una hoja con un lápiz pasta y un aparato parecido a esas pistolas que se usan para vacunar. _ Profesor Mansfield tome asiento.- le dijo el director del instituto. Gracias por su asistencia a este consejo extraordinario. Como podrá ver contamos con la presencia del señor rector y el gran canciller. _ Buenos días sean para todos ustedes, señor rector, - Matthew al ver al obispo se acercó y arrodillándose le besó el anillo.- Monseñor, buenos días. _ Por favor profesor Mansfield, ¿qué está haciendo? Levántese que yo soy un hombre igual que usted, y deje eso de monseñor, llámeme padre obispo. _ Monseñor…usted es sacerdote y obispo, no es igual a mí porque…. _Oiga Matthew, no va a empezar con el mismo discurso que me da siempre, sobre lo de la dignidad sacerdotal, no me diga nada porque no vamos a ponernos nunca de acuerdo. Usted parece sacado de la Iglesia de los años ’50, déjelo ahí no más y tome asiento. _ También han venido estos señores representantes del ministerio de educación, espero que no le moleste. _ No me molesta, pero no entiendo a qué han venido si esta es una reunión de consejo de profesores….¿o es un tribunal? _ No te alteres Mansfield – le dijo uno de sus colegas- simplemente se trata de poner un poco de orden nada más. _ No estoy alterado, pero ustedes tienen una pose como si fuera este un tribunal. ¿De qué se trata todo este espectáculo? Sean sinceros y pongan de una buena vez sus cartas sobre la mesa. Yo todo lo que he dicho y

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hecho ha sido público, no he enseñado nada que antes no haya sido enseñado aquí por años. Si bien he intentado innovar en el método de enseñanza, haciendo a veces clases en mi casa, como los seminarios de autores, no entiendo la razón por las cuales ustedes han firmado…Matthew sacó de su portafolios la carta con las quejas de sus colegas- este falaz y sofista papelito que me acusa sin ningún argumento. Se me descalifica ad hominen por nada.- Matthew comenzó a leer el memorándum: “El profesor Mansfield Bradley insiste en atacar a sus colegas frente a sus alumnos, haciendo bromas irónicas sobre el contenido de sus asignaturas, llevándolos a la confusión….” Y más adelante: “Un ejemplo de esto lo constituye el hecho de que el citado profesor hace una apología de la pena de muerte desafiando las últimas enseñanzas del magisterio de la Iglesia.” Señores yo solamente expongo lo que santos como Santo Tomás de Aquino han dicho. En último término, la pena de muerte no es un acto de venganza como lo han querido hacer ver. Es un acto de piedad, aunque les suene escandaloso, porque el reo tiene la oportunidad de arrepentirse, de morir con sus sacramentos y no renegando de su existencia durante 40 o 50 años en una cárcel, acumulando odio, volviéndose loco por el encierro, incluso atentando contra su propia vida. Y sigue la carta diciendo que “Habla abiertamente en contra de la diversidad sexual llamando a los homosexuales y lesbianas como abominaciones, lo que está prohibido por los acuerdos internacionales en contra de la discriminación sexual y bla, bla.” Non enim vocavit nos Deus in immunditiam, sed in sanctificationem: in Christo Jesu Domino nostro… _ Basta Matthew, se está exponiendo a que estos señores se lo lleven preso. Hablar en contra de las minorías sexuales tiene pena de cárcel y usted lo sabe. Hemos sido muy indulgentes con usted y se está pasando de la raya. _ Monseñor…no diga nada más porque sus palabras le condenan a usted y no a mí. Conoce lo que dicen las Escrituras acerca de estos comportamientos…pero claro, como ahora las Escrituras son un libro de cuentos más. Miren señores, ustedes que defienden tanto estas depravaciones, ¿se han puesto a pensar en lo que hacen estos hombres y estas mujeres entre ellos, lo imaginan, imaginan lo degenerado de su “acto sexual”’? Se les olvida lo que hacen y no me vengan con el discursito de

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que ahí también hay amor, por favor, eso no es amor. Yo no rechazo a aquel que tiene una desviación, no soy juez de nadie. Lo que yo no acepto ni aceptaré es su pecado abominable. Y volviendo al punto anterior, ¿Quién se ha burlado de ustedes? Yo me he limitado a mostrar las falacias con que se llenan la boca los modernistas y ustedes han tomado esto como un ataque personal. Lo que a mí me interesa es desenmascarar la mentira, el doble discurso y la insensatez de algunos pensadores modernos…o más bien dicho, de unos charlatanes modernos que no valdría la pena ni siquiera nombrarlos porque sus sistemas filosóficos no conducen más que al nihilismo y al absurdo, y sin embargo se los considera como lumbreras de la humanidad. ¿Qué han iluminado? Que yo sepa nada, todo lo contrario han ensombrecido las mentes y las conciencias de generaciones, apartándolas de Dios y ya ven ustedes el caos por el que atraviesa ahora la humanidad…Pero para ustedes no es caos, es la apoteosis de la libertad, la exaltación del humanismo. Creen que se les está haciendo libres, cuando es exactamente lo contrario. Los están acogotando para que acepten su orden, del mismo modo como lo hicieron los totalitarismos marxistas, pero a diferencia de ellos los novus ordo lo hacen sutilmente. ¿Llaman a eso libertad? No, no lo es. Ni siquiera Dios nos obliga a aceptarlo. Quiere que lleguemos a El libremente. Nos muestra el camino y nosotros tenemos la opción de seguirle…y hasta de no seguirle. El rector se puso de pie y apoyando sus nudillos en la mesa comenzó a hablarle a Matthew quien lo miraba a los ojos fijamente. _ Profesor Mansfield, usted no parece entender que las cosas en el mundo han cambiado y que esos cambios son para nuestro bien, para el bien común de la humanidad. Las viejas doctrinas que usted pregona a los cuatro vientos y que introduce en las mentes de sus alumnos sólo logran hacerlos dudar de sus convicciones y de sus ideales. Pero yo no vine a tratar aquí asuntos filosóficos que por lo demás ignoro. Usted confunde religión con filosofía y ambas no pegan. Vamos a ir de inmediato al punto que nos convoca. Nadie le está pidiendo ninguna cosa de otro mundo, sólo que se adapte. _ Disculpe señor rector, ¿adaptarme a qué?

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_ A los nuevos tiempos. – Continuó ahora el Gran Canciller- Los contenidos que usted actualmente está enseñando se oponen a las doctrinas del Santo Padre y debo comunicarle que desde Roma me han mandado una carta para que usted sea amonestado por sus escritos y por sus enseñanzas. Nadie cuestiona aquí sus capacidades intelectuales ni su curriculum. Sabemos que en la Universidad de Oxford hizo un muy buen trabajo, pero erróneo en sus orientaciones. Queremos que usted recapacite y deje de lavarles el cerebro a los alumnos con doctrinas oscurantistas. Matthew estaba consternado. Durante toda su vida había estudiado la doctrina de los Santos Padres, se había alimentado de la filosofía de Santo Tomás, y ahora nada menos que un obispo de la Iglesia Católica le decía que era un profesor oscurantista. Se sentía descolocado, fuera de lugar y sabía que esa conversación no iba a llegar a ninguna parte. _ ¿Así que soy un oscurantista medieval por enseñar filosofía cristiana? ¿San Agustín, Santo Tomás, San Anselmo son oscurantistas? ¿Y cómo es eso de que la verdad filosófica es distinta de la verdad de fe? ¿Acaso un rector de una universidad que se dice católica va a decir lo mismo que Lutero acerca de que la razón se opone a la fe? ¿De que la filosofía es una ramera que denigra a la teología? ¿Hay dos verdades? Por eso estamos como estamos… ¿Y qué quieren que enseñe? Por favor díganme, ¿A dónde quieren llegar?...Y tú Guillermo, me dijiste que me encontrabas razón, que era una locura lo que estaban haciendo con el instituto... ¿no dices nada y más encima firmaste este desdichado documento? Matthew le hablaba y miraba dolido a su antiguo amigo que en privado se quejaba continuamente de sus otros colegas, pero que ahora públicamente lo negaba. Sin poder mirarlo a los ojos, el profesor aludido se puso de pie y muerto de miedo por la inquisitiva actitud con la que los funcionarios estatales lo miraron abandonó la sala tapándose la boca conteniendo el vómito. El ambiente en la sala era agobiante, el aire estaba enrarecido y los profesores parecían estar más asustados que el mismo Matthew que colocó los codos en la mesa, y levantando sus manos se las llevó a la cara. Las sospechas que tenía acerca de la reunión se confirmaban. Los profesores más antiguos no se atrevían a mirarlo y mantenían la mirada fija sobre la mesa.

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- ¿Qué quieren que haga? Ustedes saben que yo me opongo al modernismo, que me opongo al gobierno mundial (los funcionarios estatales abrieron los ojos escandalizados al escucharlo hablar), saben que me opongo al ecumenismo falso, y me he negado siempre a aceptar los acuerdos que el estado de Chile está tomando con la ONU y con los Elders que acompañan a Todtschläger. Pretender transformar al mundo en un estado policíaco donde sólo lo oficial esté permitido incluso, donde la sagrada religión católica se ponga al servicio de este poder oscuro. Ustedes mis antiguos profesores, que un día fueron mis maestros por conservar sus puestos han abandonado toda la defensa de la filosofía católica dejando que este grupo de profesores nuevos venga a enseñar puro modernismo, desprestigiando de paso al instituto. Para ustedes ya no hay verdades eternas e inmutables, para ustedes la verdad ya no es la adecuación del intelecto a las cosas, sino que es la adecuación al abstracto concepto de “vida”. ¿Qué se puede conocer entonces? ¿Nada? No puede ser…no puede ser. A mí no me van a mover de mi posición. _ No se haga la víctima profesor Mansfield. Nadie lo está condenando a la hoguera como lo hacían ustedes con los supuestos “herejes”. No voy a entrar a discutir con usted su adhesión o su rechazo al Gobierno Mundial, que sólo nos ha traído bendiciones. Mire vamos a ir al grano como quiere usted. Para poder seguir ejerciendo como profesor de la universidad usted deberá firmar esa carta que se encuentra a su lado, en donde se compromete a re-estudiar los contenidos de sus asignaturas, a bajar el tono de su discurso y a que en sus cátedras esté presente uno de los señores del ministerio. Por otro lado tal como ya lo hemos hecho todos, deberá implantarse el chip que viene a reemplazar al carnet de identidad. Para eso han venido amablemente estos señores esta mañana. _ ¿Están condicionando mi trabajo a la firma de este documento, a la intervención de mis clases y a la implantación de esa cosa? Por ningún motivo, ninguna de las tres cosas. _ Recapacite Matthew – le dijo el obispo con aire paternal – usted tiene una familia numerosa, tiene deudas…piense en ellos, ¿va a quedarse sin trabajo por un capricho? Había escuchado que usted era porfiado, pero no pensé que su porfía llegara a la insensatez.

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_ La verdad no es un capricho, monseñor. _ ¿Y usted se cree el poseedor absoluto de la verdad? - Le dijo el rector¿De qué verdad estamos hablando?- Matthew suspiró, movió la cabeza y añadió: _ Señores míos, ya no tengo nada que hacer aquí. Yo no voy a firmar ningún documento que me obligue a renegar de mi fe. Si es preciso que me vaya de la universidad por defender la verdad, me voy con la conciencia tranquila de que no he fornicado con el mundo. _ ¿Cómo puede decir eso Mansfield? No sea grosero, ¿qué lenguaje es ese? _ Como sea que sea mi lenguaje Sr. Rector. Lo único que les pido es que me dejen terminar de guiar a mi ayudante en la tesis de grado que ya está a punto de concluir. No les pido nada más, ni siquiera un peso. _ ¿Está renunciando entonces? _ Sí, si quieren imponerme esas condiciones absurdas para continuar, consideren esta respuesta como renuncia. _ Matthew, nadie lo está echando. No sea porfiado, es algo tan simple. Usted siempre tan obstinado y cerrado, queriendo llevar la contra no sé con que motivo. _ No monseñor, antes de hacer lo que me piden, mejor me pegan un tiro en el patíbulo. Yo no me vendo. Mi fe no está a la venta por un plato de lentejas. _ Sr. Mansfield – por fin habló el funcionario del ministerio de educación – nos hemos enterado que usted ha sacado a sus hijos del colegio. Matthew palideció y bajó la cabeza. Esperaba oír del funcionario la consecución de la amenazaba de quitarle a sus hijos.

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– Usted los sacó para educarlos en la casa ya que según cuentan en la dirección del colegio no estaba de acuerdo con las materias de los planes de estudio y tampoco lo estaba con los exámenes sicológicos que les habían realizado a sus hijos, donde claramente se ve que ellos han sufrido de su parte un lavado de cerebro para ser unos rebeldes reaccionarios e inconformistas al sistema. Además de antisociales, retrógradas y frustrados sexuales. Estamos en conocimiento de que en su casa usted y sus familiares les están manipulando psicológicamente en contra del orden mundial y le pido una vez más que reconsidere su decisión porque nosotros comenzaremos a analizar la posibilidad de declararlo a usted y a su esposa como incompetentes para educar a sus niños y el estado deberá, en su reemplazo, proporcionales la debida educación. _ ¿Está amenazando con quitarme a mis hijos? _ Nosotros solamente le advertimos que vuelva a enviar a sus hijos al colegio y que se abstenga de llenarlos de prejuicios. _ No tengo nada más que decir señores. Yo no puedo seguir bajo estas condiciones y menos aceptar este tipo de amenazas. Nadie tiene derecho a venir a decirme cómo educo a mis hijos, ni menos un funcionario estatal. Y dicho eso Matthew se puso de pie; los funcionarios estatales se le acercaron y lo tomaron de los brazos con el fin de inyectarle el chip, pero él logró soltarse e increpando a los presentes salió enfurecido. Entró rápidamente en su oficina, con el sudor corriéndole por el rostro. La tensión de la situación recién vivida hizo que se sintiera muy mal del corazón. Se dejó caer en su silla, llevándose la mano al pecho. Rafael asustado al verlo corrió a auxiliarlo. Matthew estaba ahogado, y por sus ojos salían chispas de rabia, de pena, de impotencia ante semejante injusticia. Levantó la cabeza y mirando con los ojos rojos a su alumno le habló: _ Chiquillo, tráeme un vaso con agua y saca de mi maletín mis pastillas para el corazón… Acabo de renunciar porque no iba a permitir que se pisoteara la verdad, no, no, jamás, jamás voy a renegar aunque sea el mismísimo Antipapa el que me lo pida. ¿Sabes lo que está escrito en

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Miqueas? Dice algo así como: “No confiéis en el amigo, ni os fiéis del mejor compañero, guarda la puerta de tu boca ante aquella que duerme en tu seno. Pues el hijo trata al padre como loco; la hija se rebela contra la madre, la nuera contra la suegra; y los enemigos del hombre son los de su misma casa”. Mi propio hijo cree que soy un loco y ahora los que consideraba amigos me traicionan y se traicionan a sí mismos. La Ángeles me va a matar…me va a matar cuando sepa que me echaron. _ Tome sus remedios don Matthew..¿Lo echaron? ¿Está diciendo que lo despidieron o usted renunció? ¿Cómo se siente del corazón? Está muy pálido profesor. ¿Quiere que llame a su hermano o a su papá para que vengan a examinarlo? Matthew se tragó la pastilla y se recostó sobre el escritorio. No decía nada. Sentía arder su alma y una sensación de vacío lo inundó todo, cayendo en una especie de trance que lo dejó sin poder contestarle nada más al muchacho que arrodillado a su lado había puesto su brazo sobre la espalda de su profesor. Al cabo de un instante, Matthew se enderezó, se quedó pensativo un buen rato hasta que poniéndose de pie, tomó su maletín y se despidió de Rafael que seguía esperando una respuesta. _ Te encargo la oficina Rafa. Trata de conseguirte unas cajas en la portería con don Hugo y me embalas todo por favor. Aquí tienes plata para el colectivo para que me lleves todo esto a mi casa, a ver, espera. Mejor contrata un flete para que me lleven los escritorios y los demás muebles. No te preocupes por lo de tu tesis, la vamos a terminar, pero creo que acabas de perder tu trabajo de ayudante, discúlpame por eso. Después hablaremos con más calma, necesito estar solo. Latorre se quedó mudo, paralizado y Matthew tuvo que abrirle la mano para pasarle el dinero y caminando lentamente, contempló por última vez como docente aquel campus que le había visto llegar de muchacho recién salido del colegio a estudiar su pre-grado y luego lo había visto llegar como un flamante doctor de Oxford a hacerse cargo de tres cátedras. Se subió a su auto y sacó del maletín un aparato para tomarse el pulso y la presión, porque se sentía muy mal. Y tal como lo sospechaba, la

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arritmia había vuelto, acelerando su maltratado corazón. Se echó para atrás por un instante cerrando los ojos, hasta que hizo partir el auto guiándolo hasta un apartado sector del camino costero que une Reñaca con Con-Con. Se estacionó frente a un roquerío mirando al mar. Sabía que estaba cometiendo una estupidez al quedarse solo en ese estado, pero a esa altura todo le daba lo mismo. “Qué ganas de mandar todo a la punta del cerro. A veces me pregunto si no seré una ficción de alguien que me imagina. Y sin embargo, respiro, me veo, me muevo y me palpo, estoy vivo aunque no quisiera estarlo. Cómo me gustaría poder librarme de esta vida, cómo me gustaría morirme ahora mismo y no saber más de problemas, peleas, de infidelidades que me dejan perplejo. Ahora sí que se me puso la pista pesada y creo que se me va a poner peor. No dudo de que estoy en lo cierto, pero de repente cuando veo gente que está tan involucrada con la Iglesia, cuando veo gente que es culta y bien preparada siguiendo los errores por comodidad y por un falso concepto de obediencia, por un enceguecimiento de la razón que prefiere esconder la cabeza y darle para adelante…no lo sé, como que me entra el desconcierto y comienzo a cuestionarme si no seré yo un soberbio. Yo veo todo tan claro…como se están cumpliendo las profecías. Ese es el problema, que la gente ya no cree en ellas ni en los mensajes de la Virgen”. Matthew abrió la puerta del auto y se bajó. Su larga y delgada figura avanzó hasta la orilla del precipicio y mirando el mar con las manos atrás de la espalda se quedó pensando. Cuando se paraba así dejaba ver su distinguido talante. Un hombre con cara aún de niño cuyo ceniciento mechón le caía sobre la frente y lo hacía lucir muy bien parecido. Llevaba el pelo muy corto, pero tenía en la frente ese mechón que pasaba llevándoselo para atrás con la mano con un movimiento casi reflejo. “Dios mío, Señor mío ¿qué voy a hacer? Me han arrojado a la calle con las manos vacías. ¿Con qué voy a alimentar a mis hijos? Y la casa, ¿voy a perderla? ¿La universidad de Matthew Hugh?….Nunca me has faltado, siempre me has guiado y ahora no puedes abandonarme. ¡Qué locura! Esto me está comprimiendo el pecho…” Cayó de rodillas y tomándose la cara lloró angustiado. “Qué horrible sensación de abandono es la que me inunda. Necesito hablar con alguien…Titian, mi Titian”. Rápidamente se puso de pie y partió a toda velocidad hasta la ermita de su hermano. Tocó la campana que estaba afuera en la calle, pero el padre Christian no salió. Se dirigió a la casa de don Benito y golpeando la puerta como loco finalmente su dueño salió asustado por los golpes.

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_ ¡Don Matthew me asustó! Pensé que era de los funcionarios esos que andan con la cosa del chip. ¿Qué le pasa? – Don Benito miró a Matthew que tenía el rostro deformado, los ojos rojos, la respiración acelerada. Lo desconoció completamente. _ Don Beno….necesito hablar con mi hermano, es urgente. ¿Salió? _ ¿Pasó algo don Matthew que está tan alterado? _ Por favor dígame si Christian está. – Matthew a esa altura ya suplicaba. _ Está en el techo de la capilla arreglando las tejas. Pase por mi casa y tome la puerta que da a la capilla. Matthew entró corriendo, atravesó el jardín de los viejitos y abrió la puerta de madera que daba a la capilla. Miró hacia el techo de la capilla y encontró a su hermano subido en la parte más alta. Encaramado en el techo con la sotana arremangada, un cinto de carpintero en la cintura, un casco de maestro en la cabeza, con el martillo en la mano y los clavos en la boca, estaba fijando las tejas sueltas del techo. Christian era diestro con la madera y era un excelente carpintero. Al ver a su hermano, le pidió que subiera, pero Matthew le tenía vértigo a las alturas y era incapaz de encumbrarse en un techo, por lo que Christian bajó para hablar con él. _ Estaba arreglando el techo antes de que lleguen las lluvias y se me moje el altar. ¿Por qué lloras Matthew? – Christian lo abrazó. _ Ya cálmate, cálmate. Eres ya grandecito para andar lloriqueando como un cabro chico.- El padre le tomó la cara con sus dos manos y lo reprehendía con la mirada, al mismo tiempo que lo consolaba. – Déjame que me saque el cinturón y nos vamos a tomar una buena taza de leche con chocolate caliente. Mi mamá me compró medio supermercado y tengo de todo. Ya, ya, ya que eres mi hermano mayor, da el ejemplo. Ambos entraron en la casa. Matthew arrastraba los pies y se dirigió hacia la cama del padre, donde se recostó en posición fetal.

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_ ¿Mateo? ¿Mateo qué te pasa?- Christian dejó la bandeja con las tasas en su velador y movió a su hermano que no daba señales de vida. .- Vaya susto que me haces pasar, ¿te sientes mal?.- Matthew se volteó hacia él y mirándolo con sus grandes ojos almendrados como en un estado de embeleso le habló sin pestañar. _ Me echaron de la universidad, me despidieron como un sucio traidor mala clase. Me acabo de quedar en la calle, con siete hijos y una esposa que mantener y no tengo nada más. Por dedicarme a una sola universidad por fidelidad a mi cargo de jornada completa, me quedé sin nada. Pude haber hecho clases en tres universidades más que me estaban tentando desde que llegué de Inglaterra y para no hacer lo que mis profesores hacían, eso de ser jornada completa sin serlo en lo real, abusando de la confianza de la universidad haciendo clases en no sé cuantas partes siendo que tenían un supuesto horario de dedicación plena a la universidad, me quedo botado, traicionado por ser….un estúpido, un cretino, eso es lo que soy. Estoy consumiendo oxígeno por las puras, ¿quién necesitaría a un filósofo católico que predica desde su cátedra la belleza de la admiración ante las obras majestuosas de Dios? ¿Quién, dime tú padre Titian, podrá necesitar a un deslenguado como yo que despotrica cuando se le ataca su fe? Nadie, verdad. Soy como un Quijote peleando contra molinos de viento. Debiera hacer un hoyo en la tierra y yo mismo tirarme dentro y taparme vivo. _ ¡Qué cosas dices Mateo! – dijo el padre Christian riéndose y acercándole la taza de leche. Hacía tiempo que no te escuchaba hablar tanta lesera junta. No has cambiado en nada, sigues siendo muy niño en tu corazón. Cuando yo estaba mal, corría hacia ti, y tú me escuchabas y me consolabas, ahora tú corres a mí... Estás diciendo las mismas tonteras que te escuchaba de chico cuando te encerrabas días y días en tu pieza a sentir lástima de ti mismo. Bueno Matthew, te vas a calmar y me vas a contar bien lo que te pasó. ¿Ángeles sabe que estás acá?- Matthew movió la cabeza negativamente.- ¿Quieres que le avise para que no se asuste? Querrá saber lo que pasó en la reunión, y creo que se va a sentir mucho de que no hayas corrido a sus brazos a llorar tu despido. _ Mi Angelito me va a colgar cuando sepa que me echaron.

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_ La Angelito te apoya en todo, hasta en tus locuras. _ Sólo dile que estoy aquí, y que después me voy para la casa. Que no se preocupe por mí. – El padre Mansfield llamó a su cuñada, a la que encontró preocupadísima por su esposo, ya que había estado llamándolo por teléfono infructuosamente toda la mañana sin poder comunicarse con él. Más tranquila quedó con el llamado del padre, pero iba a ir a buscar a Matthew a la ermita en un rato más. _ Bueno, dime que pasó en la reunión. Matthew le contó al padre Christian todo el detalle de la junta, y él lo escuchaba atento sin perderse detalle. _ Eso fue lo que pasó. ¿Qué hubieras hecho tú? _ Lo mismo que hiciste. Matthew las cosas son como tienen que ser y si es la voluntad de Dios que te vayas de la universidad es porque quizás te quiera en otro lugar. _ ¿Y mientras tanto de qué vivo? Estoy tan cabreado, estoy hasta la corona con todo. Quiéralo uno o no las cosas que pasan a tu alrededor te afectan, y ahora más encima este problemita. Lo único que me falta es que me dé otro infarto. _ A propósito de lo mismo, tienes que cuidarte. Las rabias te hacen mal, siempre le pasan la cuenta a tu corazón. A ver, mírame…hum, hum, sí… _ ¿Qué pasa? ¿Te las das de lector de iris también? _ No, nada que ver. Es que cuando a ti te empieza a fallar el corazón se te nota no sé porque en los ojos, se te ponen como raras las pupilas y las tienes raras. Pucha Matthew, cuídate. ¿Por qué no te tomas unas vacaciones, sin salir, me refiero a unas vacaciones mentales. No pensar en nada. Dedícate a leer, a escribir tus cuentos… _ ¡Quién podría dedicarse a escribir trivialidades en estos momentos mi Titian! Ya sabes cómo soy.

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_ Vas a darte de golpes contra las paredes entonces tratando de solucionar lo imposible. En serio Matthew. Piensa que nuestro Señor te da este tiempo para ti mientras encuentras trabajo en otra parte. _ No seas iluso padre Christian. No me van a dar trabajo en ninguna parte porque no me quise inyectar el chip ni he firmado el famoso y mal ponderado contrato de la estupidez masónica mundial. Estoy frito laboralmente. He muerto al mundo, como dice San Hilario: “Más vale morir en este siglo que corromper la castidad de la verdad”. ¿Qué va a pasar con el mundo padrecito? _ ¿Con este mundo apóstata que ha sacado a Dios de su vida? No lo sé. Ambos sabemos que recién estamos comenzando los dolores de parto. Señales nos ha mandado Dios por todas partes y los hombres siguen ignorándolas. Cuando nosotros les gritamos en sus caras que pongan atención, nos llenan de explicaciones científicas rebuscadas y absurdas sobre los terremotos, las tormentas espantosas, los cambios en el clima, la muerte de los animales, la aridez de la tierra, la escases de vida en el mar, el aumento de las enfermedades virales que ya han arrasado poblaciones enteras. Le hemos suplicado al que era Papa, ¡por favor Santo Padre consagre Rusia antes que ella inicie una nueva guerra! Y él le dice al mundo que el Sr. Todtschläger va a arreglar todo y que no corremos ningún peligro. Rusia está tranquila…claro que está tranquila como un gato parado frente a un pajarillo para saltarle encima en cualquier momento. Pero es lo que tiene que pasar. Se consagrará Rusia, pero será demasiado tarde. Los hombres siguen pecando más gravemente y no les importa porque dicen que Dios no castiga porque es un padre misericordioso…¡qué pensarán que es nuestro Señor! ¿Un Dios soso que no clama justicia por su Preciosa Sangre derramada por los pecadores ingratos que continúan burlando sus leyes y su palabra?. Dios es eternamente misericordioso, pero con aquellos que le temen, con aquellos que temen ofenderle. Matthew, a pesar de todo lo que pasa te repito: no pierdas la fe. Hay que esperar tranquilos a ver qué sucede con los cardenales fieles y la elección de un nuevo Papa.

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_ Desapareció el obstáculo, ¿verdad mi Titian? Cuando los sacramentos dejaron de comunicar la gracia, cuando la Verdad de las dogmas se puso en duda y se estableció que ellos “evolucionaban” y que ya no eran verdades eternas reveladas por Dios; cuando esta verdad fue violentada y puesta al nivel de verdades subjetivas, diciendo que ella se encuentra en todos los credos y que todos son válidos, entonces la Verdad que iluminaba con claridad, se obscureció tapada por la gran mentira. Reina la ceguera, la confusión, el error y finalmente la apostasía y la negación de Dios y de su Iglesia. Y ahora el enemigo tiene chipe libre para hacer con la cristiandad lo que se le antoje. ¿Te das cuenta lo terrible que es saber que millones de almas se van a perder por culpa de su ceguera, por culpa de su tibieza? Qué Dios nuestro Señor nos cuente entre sus elegidos. Que a pesar de mis temores y de mis faltas de fidelidad tenga piedad de mí y me dé la perseverancia final. ¿Te das cuenta como los acontecimientos se han ido hilando a lo largo de los últimos casi cincuenta años en vistas a la destrucción de la Iglesia? Cuando la Iglesia dejó de ser guía y faro para el mundo, porque quiso hacerse una con el mundo, fue cuando puso sobre sí misma una crónica de una muerte anunciada. Sus enemigos se infiltraron y quedaron agarrados como un parásito a ella para desde dentro minarla. Lo más lamentable del caso es que a los fieles, a los simples seglares, no les ha importado que estos usurpadores la estén carcomiendo porque tienen metido en sus cabecitas locas e irracionales que lo que dice el Papa es ley, siempre; que lo que dice un concilio falible es ley, y no lo es. El último concilio fue falible porque el Papa de la época lo quiso así y de hecho no se proclamó ni se condenó nada, absolutamente nada. Los concilios de la Iglesia siempre eran convocados para combatir herejías, proclamar dogmas, en el último no se hizo nada de eso. Hay una confusión enorme con respecto al dogma de la infabilidad y a la figura del Papa se la ha divinizado. Somos romanos, cuando el Santo padre lo es y sigue fielmente lo que los otros Pedros han proclamado infalible. _ Exactamente Matthew, y veo que te siguió dando vueltas lo que hablamos el otro día. _ Sí, es que a mí me da mucha impotencia no poder gritarle al mundo católico que están siendo conducidos por un ciego, y como la mayoría de la gente lo está, terminamos con un ciego conduciendo a otros ciegos.

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Reina un optimismo falso, desequilibrado que hace que las mentes vean las cosas parcialmente. Antes de que prohibieran las misas me decían cosas como que estábamos volviendo a la tradición; que las misas se estaban haciendo más piadosamente y cosas por el estilo, y ¡qué lejos estamos de volver a la verdadera tradición! ¡Lo hemos perdido todo! Tuvimos un veranito de san Juan con la vuelta limitada y bien limitada de la misa tradicional. Siguen hablando de Cristo, de la nueva evangelización, pero como dice el padre Castellani: la religión falsificada, fraseología cristiana vaciada de contenido. Lo peor de todo es que estas cosas hacen que me venga la tentación de perder la fe…. _ ¿Lo dices en serio? No hermano, tu problema no es que vayas a perder la fe. No estarías lamentando haber perdido tu trabajo si estuvieras por perder la fe. Ahora, en cuanto al cristianismo falsificado, no me extraña que se esté dando de esa manera, porque sabes que está profetizado que antes de que venga nuestro Señor tiene que venir la Abominación de la desolación, que no es otra cosa que destronar a Dios del lugar sagrado. La Iglesia oficial ya ha comenzado a transitar por esa vía que venía preparándose desde hace ya un buen tiempo. _ ¿Cómo te explicas entonces que hombres de Iglesia, teólogos, que se supone conocen estas cosas mejor que uno, le hagan el juego y no se den cuenta de que precisamente con lo que están haciendo pronto tendrán instalado al Anticristo en el lugar de Dios? Ahora que citaste al padre Castellani, en los Papeles de Benjamín Benavides, recuerdo que señalaba que habría monstruos que ocuparían sedes y cátedras, que pasarán por hombres píos y religiosos y hasta santos, adulterando el cristianismo. _ Uno obviamente no debe juzgar intenciones, pero a mí no me vienen con que son ingenuos y cándidos, y que no saben lo que hacen. Saben lo que hacen, y lo que hacen es demoler la Iglesia. Debemos estar preparados para la lucha contra esta gente perversa. Debemos pedir la gracia, porque de lo contrario no vamos a poder ser capaces de resistir a la persecución que se hará mas cruda que antes. Recuerda además, lo que dijo nuestro Señor: cuando llegue el hijo del hombre, ¿encontrará acaso fe sobre la tierra? A propósito de esto, para que veas lo unidos que estamos

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en pensamientos, yo me he cuestionado acerca de cómo se han ido dando las circunstancias y estoy escribiendo una especie de itinerario, un recorrido de la capitulación de la Iglesia desde los años ’60 hasta nuestros días, y yo mismo cuando constato los hechos me asusto. Me da terror comprobar objetivamente, con nada más que los hechos históricos y documentos en la mano cómo fuerzas de distintas naturalezas se han ido acoplando, armando y urdiendo para conseguir el único objetivo de terminar con la iglesia. ¿Para qué? para que los hombres se pierdan y no se salven, jugada maestra del Demonio que nos odia y quiere vernos perdidos igual que él. Sobre lo que anteriormente señalaste, lo más penoso es comprobar que ha habido y sigue habiendo gente que actuando de buena voluntad, pero muy ignorantemente les ha seguido el juego. Aparecen cosas descabelladas y de cabezas perversas que por un lado te dicen que fuera de la Iglesia no hay salvación y cuando te das vuelta la espalda te salen con que el infierno existe, pero está vacío. ¿Entonces todos se salvan? ¿No es necesario el bautismo? Después te predican el falso ecumenismo que le hace un daño terrible a las almas. No importa que los hombres se conviertan, sino que nos fusionemos en una especie de religión sincrética, unificada, vaciada de dogmas, que termina adorando no a Dios, sino al hombre, porque quiere transformar a Dios en una imagen de sí mismo. Me pinto a mí mismo un modelo de Dios que satisfaga la idea de lo que yo creo que puede ser Dios. _ Me fabrico mi propio Dios y termino adorándome a mí mismo. En resumidas cuentas, son hombres de Iglesia que no creen en ella, ni la aman como Esposa de Cristo. Luego, se concibe todo un lenguaje nunca antes usado por la Iglesia, y ya no es la Santa Misa el sacrificio incruento propiciatorio de Cristo, sino que es la Cena del Señor como los protestantes, donde el sacerdote preside la asamblea, y así, tantos ejemplos. Los actos personales de piedad van desapareciendo al tiempo que nos llenamos de “movimientos” que no creen en la eficacia de los sacramentos que nos dan la Gracia, porque inventan rituales y celebraciones sospechosas de invocar a no sé qué espíritu. Nuestra amistad personal con Cristo nuestro Señor se diluye en unas ceremonias carentes de sentido sagrado, más bien imponiendo un estilo profano lejos del misterio de la divinidad. ¿Cómo podría llegar a escuchar en la bulla lo

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que Cristo quiere decirme? ¿Cómo podría llegar a hacer un acto de Adoración con todos mis sentidos concentrados en la presencia de Dios si estoy saltando como mono tocando el pandero? Permitamos que Cristo habite en nuestros corazones y no lo rechacemos como lo rechazaron los hombres cuando El habitó entre ellos. _ Sí Matthew, dices verdad. No es Él quien se aleja, somos nosotros los que lo olvidamos de Él. Por eso cuando se deja de tener vida espiritual, cuando dejamos de meditar, la vida se nos hace más pesada ya que nos alejamos de la Fuente de la Gracia y de lo único que puede darnos fortaleza y consuelo. Cristo nuestro Señor nos conoce mejor que nosotros mismos, sabe de nuestros sufrimientos, de nuestra soledad y quiere que acudamos a Él para compartirlos y nos sintamos consolados. Pero padre, me han dicho en más de una oportunidad, ¿cómo podría llegar a sentirme consolado por Dios si no lo vemos, si no lo escuchamos?. Bueno, en la oración, cuando nos dejamos penetrar por El en el silencio de una buena y entregada meditación. Le converso tal como lo hago con un amigo, al mejor amigo que alguien puede tener. Y sobre todo a través de la participación de sus Sagrados Misterios, donde en la comunión nos hacemos uno con Él. Recibiendo los sacramentos instituidos por El mismo en la Iglesia que Él fundó. _ ¿Cómo voy a tener una amistad con Dios cuando yo mismo no quiero escucharlo? Mi alma pone barreras. ¿Dónde lo escucho? En el silencio del alma, en la meditación profunda de nuestra alma. Y como cualquiera amistad exige fidelidad, ¿cómo podría habitar Dios en nuestra alma si no lo invitamos? Cuando Dios no habita en nosotros, nuestro ser se siente desamparado. Porque al final somos sólo El y nuestra alma, nada más. Lo más real del mundo: Dios y nuestra alma, el resto no importa. – Matthew se quedó callado al decir la última frase y no pudo dejar de sorprenderse del hilo hacia donde la conversación había fluido - Oye Titian, parece que nos estamos elevando demasiado en nuestra conversación y yo ya me siento un poco más tranquilo. Dime una cosa hermano, ¿qué le echaste al chocolate? _ Malicia…un poco de whisky que me traje de Escocia. Un poquito nada más. Yo no suelo tomar, pero me gusta mucho la leche con café y un chorrito de whisky.

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_ ¿Sabes que no puedo tomar nada de alcohol y me das whisky? Cura loco, sigues haciendo las mismas payasadas que hacías cuando eras chico.y dicho eso Matthew lo empujó suavemente. _ Pero al menos te animó un poco, hasta tienes mejor cara. Cuando llegaste estabas blanco como muerto y ahora ya recuperaste tus colores. Tienes que aprender a aceptar la voluntad de Dios, tiendes a desesperarte y a no ver la salida por ninguna parte. Te hace falta confiar más en Dios. Estas son pruebas que Dios permite para que nos unamos a Él en la cruz y sepamos ofrecerle nuestro dolor por la salvación de tantas almas necesitadas. _ Me cuesta entregarme llana y completamente a los designios de la Providencia. Soy como un católico teórico. Cuando me toca dar testimonio se me viene todo el mundo al suelo. Llegada la prueba arrugo como un cobarde. Pero es que es muy difícil aceptar como si no pasara nada las contrariedades. – Matthew se puso de pie y se paró frente a la ventana que tenía una hermosa vista al mar. – No sé qué hacer…estoy confundido y perplejo. _ ¿Logras algo acaso desesperándote y amargándote como lo estás? Acepta las cosas como son. No puedes paralizarte, hay que seguir y pedirle a Dios que nos sostenga. Si Él no nos ayuda, ¿quién?... Al menos vas a tener tiempo para dedicarte a hacer esos proyectos que tenías pendientes y si quieres, me puedes ayudar acá. Hay harto que hacer. _ Para serte honesto, en estos momentos no tengo ganas de hacer nada. Me quedaría echado en mi cama mirando el techo y viendo como avanza la vida, pero no puedo, porque soy la cabeza de mi familia y ellos dependen de mí. Será mejor que me vaya a la casa a dar la cara. Dime una cosa Titian, ¿esto recién está comenzando para nosotros? ¿A qué otras pruebas más nos someterá Dios? _ Vamos a tener que sufrir mucho Matthew, eso está claro. Pero tenemos la fe y las promesas de Cristo. Estamos en el equipo ganador porque nuestro Señor ha vencido a la muerte. Aférrate a eso y no te tortures pensando más.

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Matthew muy agradecido se despidió de su hermano y se subió al auto. Estuvo un rato ahí sentado frente al manubrio mirando a la lontananza, armándose de valor para comunicarle la noticia de su despido a Ángeles. Comenzaba una nueva vida para él y no sabía hacia dónde iría a parar.

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Capítulo 3 “Los Signos se han realizado. ¿Qué importa que los hombres no lo vean? ¿Y por ventura eso mismo no está profetizado y no es otro Signo, que los hombres no los verán? ¡Desdichados de los que no ven los Signos! ¡Y desdichado también del que los ve! La lucha está llegando al desenlace. La corrupción del mundo está tocando a la raíz. Todas las energías del diablo están concentradas hoy día en corromper lo que es específicamente religioso. Al diablo ya no le interesa matar; lo que le interesa es corromper, envenenar, falsificar”. R.P. Leonardo Castellani.
Eran cerca de la una de la tarde cuando Matthew por fin, apareció por su casa. Grande fue su sorpresa cuando vio que frente a ella estaba un fletero bajando su escritorio de la universidad desde una camioneta que había sido arrendada por Rafael. Pensó que su discípulo iba a demorase más en hacer el traslado y que no se le adelantaría. Al ver la mudanza imaginó que a esa altura su Angelito ya se había enterado de todo, y que al menos no tendría que contar la historia de nuevo porque su ayudante, suponía él, ya lo había hecho. Pero Rafael había llegado unos minutos antes que él y no le había contado nada a Ángeles, quién parada en la entrada de la casa, miraba con estupor la mudanza de todos los muebles que Matthew tenía en su oficina de la universidad y al momento comprendió que su esposo había sido despedido. Latorre viéndola con aquella expresión se acercó a explicarle, pero ella lo interrumpió al ver venir a Matthew a quien desde lejos se le veía una mueca de tristeza en el rostro. Ella se dirigió hacia su esposo y conociéndolo bien sabía que estaba profundamente dolido, avergonzado y que sólo quería que ella lo abrazara; y eso fue lo que ella hizo. A Matthew le corrían las lágrimas por el rostro cuando ella con un profundo amor lo abrazó con todas sus fuerzas y le besaba su cara por todos lados. Al cabo de un rato Ángeles le limpió el rostro y de la mano lo condujo hacia la casa, al segundo piso donde estaba su dormitorio. Matthew se recostó de lado y Ángeles se sentó en una silla que colocó junto a él.

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_ Bueno mi niño lindo. Ahora que estás más tranquilo, ¿me puedes contar qué fue lo que pasó en la universidad y por qué Rafael está trayendo todas tus cosas para la casa? _ ¿Qué crees tú que me puede haber pasado vida mía? Que me echaron. Me desconocieron como un perro viejo y de dos patadas me sacaron para fuera porque no quise aceptar las condiciones absurdas que me estaban exigiendo para continuar. Fue una encerrona muy fea y la verdad es que yo me temía algo así hace tiempo. _ Y ¿cuáles fueron las condiciones que te exigieron? _Firmar el contrato, el chip subcutáneo y un veedor en mis clases. Pero el asunto va más allá de estas cosas formales, porque ellos conociéndome sabían que yo no iba a permitir que se me impusieran esas cosas absurdas. Estaban buscando la ocasión para echarme y la disculpa para deshacerse de mí ya que mi presencia en el instituto constituía una amenaza para ellos y para la universidad. Cualquier foco de resistencia al gobierno mundial y a la nueva Iglesia por más diminuto que sea, como lo constituye mi persona, debe ser eliminado, hay que hacerlo desaparecer. Tienen un miedo atroz a quedar mal con el mundo…Es increíble, si hubieras visto sus rostros cuando yo hablada en contra del gobierno mundial frente a los funcionarios estatales… _ ¿Funcionarios estatales? _ Sí, dos del ministerio de educación. Además estaba el rector y el gran canciller. ¿Estás muy enojada conmigo por esto? Me quedé cesante. _ Te hicieron una argucia muy fea Matthew, muy fea. Los mismos que una vez te recibieron con golpecitos en la espalda ahora te desconocen. Cuando les serviste, te lucieron y ahora que te convertiste en un bicho molestoso te aplastan como una mosca….Ay mi Matthew, mi niño lindo, ¿por qué sientes miedo de mí? Hace tiempo que dejé de retarte por decir lo que piensas a quien sea, aunque eso nos lleve a...quedarte sin trabajo. Matthew cerró sus ojos, le tomó la mano a Ángeles y se quedó en silencio hasta que cansado por la tensión se durmió. Ángeles le besó la

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frente y bajó a la cocina. Rafael estaba sentado esperando a su maestro en el living y al ver que sólo venía Ángeles, se puso de pie y se acercó a ella para preguntar por Matthew. _ Se quedó dormido Rafa. Está muy afectado y yo creo que va a dormir toda la tarde. Ya estoy sintiendo venir la depresión en la que va a caer. No sé cómo voy a poder ayudarlo porque cuando cae en estos estados es impenetrable y se pone una coraza encima y no hay modo de hacerle ver las cosas de otra manera. ¿Quieres quedarte a almorzar? Matthew H. no está, pero están Dominic, Christian, Annie, Angelita y la Tere, para variar Ian no está. Durante el almuerzo Ángeles les contó a sus hijos lo que había ocurrido con su papá, pero no supo cómo darles una respuesta a sus preguntas sobre su futuro laboral ya que no lo había alcanzado a conversar con su esposo. Ella intentó mantener una aparente tranquilidad, pero al igual que Matthew sabía que las cosas se irían complicando cada vez más y que no le sería fácil encontrar un nuevo trabajo. Los noticieros de esos días daban cuenta de una incontable cantidad de información que parecía apuntar toda a un mismo fin. En el aire se respiraba la resistencia de Oriente, especialmente de Rusia a la campaña para darle mayores atribuciones a Todtschläger en la ONU...y en el mundo. Quería controlar el poder político, jurídico y económico del mundo y para eso estaba realizando un peregrinaje por todos las naciones promoviendo su plan. Por una parte, pretendía que las leyes de cada país se anularan y se tuviera un solo código penal y civil, cuyo supremo juez sería el mismo Secretario General. Europa, Japón, Norte y Sur América se habían puesto de acuerdo para crear una sola moneda y un solo banco mundial que controlaría las economías de cada país. Era en el poder político donde encontraba mayor resistencia, ya que Rusia veía como una gran amenaza a sus intereses que un funcionario de origen judío norteamericano estuviera al mando de todo, hasta de los cascos azules. Pero no contento con esto, lo que más le preocupaba era controlar el poder espiritual, haciendo una unificación religiosa. Para vergüenza de los antiguos católicos el Antipapa se había convertido en su principal promotor, ¿qué lo motivaba a vender a la Iglesia de esa manera? ¿Era quizás, tal como lo sospechaban el padre Christian y Matthew un infiltrado

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de la masonería? El mismo Antipapa autorizó a perseguir a aquellos que se mantuvieron fieles y éstos eran tratados como subversivos, terroristas enemigos de la humanidad y de la religión. Los signos hablaban por sí solos. Esto que acabamos de describir querido lector, parece demasiado evidente y con todo, había gente que aún se resistía a pensar en que eran los últimos tiempos y que las profecías, para desgracia de unos y para alegría de otros, se estaban cumpliendo. Porque muchos católicos ya no creen en la Parusía y piensan que el Apocalípsis ya se ha cumplido y que lo que ahora queda esperar es la llegada del hombre a un punto máximo: a una unión y realización plena de la humanidad y no a la llegada del Hijo de Dios a juzgar a vivos y muertos. Daniel Todtschläger viajaba de un lado a otro mostrando su alba sonrisa, hablando de paz, de progreso, de solidaridad, de reencuentro entre los hombres. Su objetivo inmediato y principal era frenar el avance de los rusos sobre Europa y Medio Oriente. Debía demostrarle al mundo que era capaz de convencerlos y de frenar una posible guerra entre oriente y occidente y para esto entablaba amistosos diálogos con los líderes de las principales religiones: a un lado el papa católico y del otro el patriarca ruso. Una vez contenida Rusia y puesta a su servicio – pensaba – sólo restaba acabar de una vez para siempre con los fundamentalistas católicos y terminar con la superstición. La superstición era nada menos que la Santa Misa. El Antipapa le dio en el gusto al abrogarla para siempre hasta inventar un nuevo rito sincrético, pero todavía quedaban algunos curas fanáticos que seguían realizándola a escondidas. Quería su desaparición, pero al mismo tiempo la necesitaba para sus fines perversos como lo veremos más adelante. Es descabellado – les decía a sus colaboradores que hipnotizados por algún misterioso hechizo lo miraban embelesados –

que esas personas sigan creyendo que mediante esas especies de palabras mágicas o conjuros se haga presente Dios mismo, ¿no es una locura? Pobres gentes, creer que Dios está presente en un pedazo de masa sin levadura y en un poco de vino. Debemos desarraigar ese mito nefasto que ha llevado a tanta gente a la locura de morir por él. La humanidad nos exige que en su nombre se les reeduque. Hay que amarlos y una manera de hacerlo es volviéndolos sanos mentalmente hablando. Este era el
discurso público, en lo privado sabía que Dios se hacía presente realmente en la Eucaristía, tal como una vez le fue revelado por un demonio en una sesión de espiritismo.

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Lo que más preocupaba a Matthew era que la sociedad en general no estaba en absoluto preocupada por los acontecimientos mundiales, por Todtschläger y sus maniobras maquiavélicas, ni por las crisis religiosas y morales. ¿De qué crisis me hablas?- Le decían siempre - si aquí no hay

ninguna crisis, ni nada. Todo marcha bien y cada vez mejor. Además el Sr. Secretario va a arreglarlo todo. ¿Guerra? ¿Guerras? ¿De qué guerras me hablas? El mundo disfruta por fin de paz, no hay nada que temer. La
desinformación y la confusión era la tónica y no había real interés en comprender lo que estaba ocurriendo. Las masas ciegas estaban siendo conducidas por este personaje siniestro que hábilmente se estaba adueñando del mundo. Y aquellos que osaban levantar la voz eran acallados rápidamente, desprestigiándolos y cerrándoles todas las puertas. Los llamaban locos, fanáticos, fundamentalistas, exagerados. Perdían sus trabajos, se los desterraba y se los ignoraba hasta que su voz se apagaba en el desierto donde van a parar los “políticamente incorrectos”. Matthew estaba en el horrible trance de caer en la depresión y por su mente la lucha entre sus creencias religiosas y sus propios demonios tormentosos, como él les llama, le impiden encontrar una salida. Acurrucado en su cama, tapado hasta las orejas con el cubre cama, pensaba y pensaba. La cabeza la sentía afiebrada por tantos malos pensamientos que se le ocurrían y creyó volverse loco. Los combates mentales suelen ser atroces en personas que como él, que no pueden dejar su mente en blanco para no pensar en nada. ¿No hacerse problema? Imposible, su vida es un continuo hacerse problemas por todo, desde lo más insignificante hasta lo más trascendente. “Es cierto que todas estas cosas tienen que pasar, pero no porque lo sepa va a dejar de doler y cómo duele. La gente se queja de lo pervertida que está la sociedad, pero no ponen nada de su parte para terminar con eso. Llevan años y años alabando la libertad absoluta para el hombre, libertad para hacer lo que se me antoje con mi vida y no se dan cuenta de que esa idea de libertad es una caricatura falsa y absurda porque los hombres somos inclinados al mal y no sabemos usar bien de nuestra libertad. La verdadera libertad no nos tendría al borde del colapso porque sabría elegir el bien. Cuando opto por el Bien es cuando hago un verdadero uso de ella. Desde el momento que opto por algo, dejo de optar por lo otro. En consecuencia, hay un acto de renuncia. Al abrazar la Fe, al consentir voluntariamente al llamado de Cristo debo renunciar al mundo, a mis inclinaciones viciosas, a los

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placeres inmediatos. Conlleva a un sinnúmero de sacrificios y no todos están dispuestos a jugársela porque viven una vida inmanente que no piensa en la vida eterna. Desearía que estos dolores de parto por los que atraviesa el mundo se terminaran de una buena vez. Esto recién empieza a manifestarse y ya no quiero más guerra…No sé si seré capaz de seguir luchando y seguir enfrentándome a estas pruebas tan dolorosas. ¡Podría acabarse todo altiro sin tener que pasar por este doloroso calvario! Más y más cosas se me vienen a la cabeza…me va a reventar el cerebro. Pienso en mis pobres pájaros de alumnos que no tienen idea dónde están parados. Alguien los puso en el mundo, según ellos, y ahora no saben qué hacer con sus vidas. Instalados todo el santo día frente a una pantalla de computador jugando, chateando, sin proyectarse para formar una familia, para abrazar una vocación sacerdotal o religiosa, pierden el tiempo y por cada día perdido tendrán que dar cuenta. ¿Cómo hacerles entender que hay mucho que hacer y que no hay que perder el tiempo? Pero viven como mónadas cerradas que sólo piensan en ellas. No se dan cuenta de que la vida se les está yendo a pasos de gigante. No se dan cuenta de que están enfermos, pero claro: ¿cómo van a reconocerse enfermos si no saben que lo están? ¿Cómo se van a dar cuenta de sus errores si no conocen la Verdad? ¿Con qué o con quién se comparan para reconocerla? Están tan acostumbrados al error ya se hace parte de su piel, y entonces me dicen, profesor Mansfield, ¿cuál es el problema?...No entendemos porqué se hace problema por eso. Tanta rabia y tanta impotencia que siento en mi espíritu…Todos los escándalos que venimos viendo a cada rato y lo que más me duele es ver a los sacerdotes metidos en pecados escandalosos llevando a la Iglesia a oscurecerse más y más. Cómo me duele la Iglesia. ¡Dios mío perdona a tus hijos! Sufro por no poder hacer nada, nada y nada. Tengo la cabeza tan confundida que no se me ocurre ninguna salida. Me quedaría todo el día tirado en esta cama con mis ojos cerrados y mi mente a miles de kilómetros volando por un mundo imaginario”. Matthew siguió y siguió rompiéndose la cabeza con miles de pensamientos similares, de ideas sueltas que iba hilando y sacando

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conclusiones que no siempre correspondían a la realidad sino más bien, eran el resultado de la habitual ofuscación que sufría cuando caía en sus estados depresivos. Se planteaba mil problemas y no era capaz de encontrarles ninguna solución. En eso estaba cuando a su pieza entró Teresa con un sobre en la mano. _ ¿Papá? ¿Papito estás durmiendo? – Matthew abrió los ojos y se encontró con su hija que arrodillada a su lado le hacia cariño en su cara. _ No Teresita, estaba pensando y descansando un poco. ¿Almorzaste mi niñita linda? _ Sí papá, te echamos de menos a la hora de almuerzo. Mi mamá te lo dejó servido, listo para calentarlo en el horno. ¿Por qué no bajaste a almorzar? Se quedó el Rafa y mi mamá nos contó que ya no estás trabajando en la universidad, ¿es verdad? – Matthew se incorporó en su cama y se quedó sentado apoyando la cabeza y la espalda en un montón de almohadas. _ Tu papá piensa de si mismo que es un inútil que no sirve para nada. _ Pero que lo piense no significa que lo sea. – Matthew la miró sorprendido y un par de lágrimas le corrieron por el rosto, las cuales trató de ocultar mirando para otro lado. – Papá no tengas pena, por favor, no te pongas triste, porque cuando tu andas apenado nosotros sufrimos mucho. Nos duele verte desanimado. _ Tere, hay cosas que una niña de ocho añitos como tú no entiende mi amor y ….- Matthew se tragó el llanto que se atragantó en el nudo de su garganta y no pudo seguir hablando. – Por favor, déjame solo por un momento. _ Me voy al tiro, sólo vine a ver como estabas y a traerte esta carta que recién trajo el cartero. Mi mamá salió a comprar porque en la tarde van a venir los Etcharren, junto con los tíos Sean y Christian y también mis abuelos. Quiere tener algo rico para la hora del té, así que me encargó que se te la pasara..

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Teresa le besó la mejilla y salió de la pieza. Matthew observó con curiosidad el sobre ya que hace mucho tiempo no recibía una carta. Lo único que recibía por correo normal eran cuentas. No tenía remitente, pero sí una estampilla de Australia, un logo de la ONU y un timbre con fecha del viernes último. De Australia solamente podrían llegarle cartas de Thomas e intrigado abrió el sobre. Estaba escrito a mano y Matthew sonrió al comprobar que la letra de su hermano no había cambiado en nada desde el colegio y que seguía siendo muy estilizada y ordenada. La carta decía así:
Querido Matthew: ¿Cómo has estado? ¿Cómo sigue tu corazón? ¿Ángeles está embarazada de nuevo? La última vez que hablé con ella por teléfono estaba por tener a tu séptima hija…veo que ha pasado mucho tiempo desde esa ocasión. ¿Y mis sobrinos? Supongo que saben que existo o ¿les has ocultado a su tío el rebelde? Es sólo una broma, no te enojes Mateo. Matthew te tengo siempre presente en mis pensamientos. Sabes que te quiero, quizás no entiendas la manera en la que te aprecio, pero es cierto, tu hermano al que consideras un reaccionario traidor de su palabra te ama. Te estoy escribiendo desde un lujoso hotel en Sydney a donde he venido por unos días en comisión de servicio. Hoy tengo toda la tarde libre y por eso aprovecho para escribirte esta carta más formal y no por e-mail , para de este modo explicarte y esclarecerte ciertas cosas que no has comprendido aún. He recibido y leído todos tus correos electrónicos y todos los archivos atachados que me mandas por montones. Me doy la lata de ver y leer todos los artículos que me envías, no porque me vayas a convencer de algo, sino que más bien lo hago porque de alguna manera me parece que viéndolos te me haces presente con tus continuas arengas, discursos teológicos y morales y toda la verborrea religiosa que desde siempre has predicado. Ambos tenemos una forma de mirar la vida que es muy diferente, y por eso frente a un mismo hecho tenemos una manera de

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reaccionar absolutamente opuesta. Sé que te molesta mi modo de ser, sé que te choca mi modo de vida, sé que te indigna que trabaje para la ONU y para el gobierno mundial. Personalmente creo que estás completa y absolutamente equivocado en todas tus conclusiones acerca del Sr. Secretario General ya que lo ves como al Anticristo. Pues bien, yo te pregunto Matthew, ¿en qué te basas para afirmar que “todas las profecías apocalípticas se están cumpliendo”? ¿Tienes algún tipo de revelación privada o un canal de comunicación directa con Dios que te muestra con una claridad abismal que estamos viviendo los últimos tiempos? Tus conclusiones al respecto son equívocas y erráticas ya que las profecías y el relato del Apocalipsis no son para nada claros y puedes concluir a partir de ahí cualquier cosa. Ha habido tiempos en los cuales los acontecimientos que se señalan en el Apocalipsis y en las profecías parecen haberse realizando y sin embargo, aún seguimos aquí, más vivitos y coleantes que nunca. Te repito: estás en un error y en un muy grave error que te va a llevar a la ruina y lo peor es que no sólo te llevará a la ruina a ti, sino que arrastrarás a toda tu familia, y a Manuel (tu fiel escudero) con toda su familia; a Christian ya lo corrompiste desde niño y ahora nos notifican que su superior ha sido sancionado por Roma y está a punto de ser excomulgado junto a sus curas fanáticos. Cuando me preguntan si soy hermano del cura reaccionario que es secretario de Bright, yo les digo que a mi pobre hermano le han lavado el cerebro, que es una buena persona, pero que está medio loco. Crecimos juntos, aprendimos lo mismo de nuestros papás, ahora ¿por qué tú saliste tan cerrado? Vivías criticando, vivías fuera del mundo cuando es en el mundo donde uno se santifica. No hay que alejarse y apartarse del mundo, hay que abrazarlo y amarlo. Uno se santifica en la acción no en la contemplación. Más que rezar y pasársela mirando al sagrario hay que actuar, hacer cosas por los demás. Mientras yo salía cuando estaba en la universidad a hacer obras solidarias, tú te quedabas con Christian estudiando el catecismo… ¿No te das cuenta? A mí siempre me llamaba la atención que nunca ayudabas en estas campañas y lo único que hacías era ayudar al padre Antonio con esos catecismos, que nunca actualizaste con el nuevo y me imagino que sigues enseñando al que se le atraviesa por delante.

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Me da pena pensar que vives como un viejo amargado que ve todo oscuro y que no tiene confianza en la madurez de la humanidad actual, que busca el bienestar material, por una parte y también el espiritual por otra. Yo me enorgullezco de estar trabajando para esta loable causa, que tú miras con recelo. Es una lástima que pierdas el tiempo golpeándote el pecho y haciéndote añicos la cabeza pensando en el juicio final, cuando estamos a miles de años de eso, si es que ha de venir. Desde el punto de vista material, ni te imaginas los progresos que estamos alcanzando y las nuevas tecnologías que van saliendo como si nada. Yo me encuentro trabajando para dotar de energía eléctrica eólica a un pueblito súper abandonado en el sur de Australia y si vieras lo agradecidos que están estos pobres infelices. Creían que era magia el hecho de apretar un interruptor y que se encendieran las luces y funcionaran los motores para sacar la poca agua que hay desde un pozo construido por nosotros también en sólo un día y que tiene una profundidad de 60 mts.. Todos mis conocimientos de ingeniería eléctrica los he puesto al servicio de la organización donde trabajo porque sé que desde mi modesto puesto puedo contribuir en algo a que estas personas eleven su calidad de vida y superen la pobreza. ¿No te parece injusto que aún quede gente en el mundo con algún grado de pobreza? La tecnología está llegando a las masas de manera universal, sin condiciones de razas, ni de credos, ni de sexo, es para todos y está alcance de todos. ¿Has visto por televisión o por internet el carisma que tiene el Sr. Todtschläger? Estuve con él hace unos meses cuando vino a inaugurar una central de energía geotérmica y es fantástico conversar con él…y en el idioma que le hables. Sabe no sé cuántos idiomas y es un gran conversador. Tiene un gran dominio de cualquier tema que le plantees y puedo decir que quedé gratamente impresionado. Domina muy bien el tema religioso y está muy preocupado por la gente que insiste en ver en él al mismo diablo. Lo único que él quiere es que trabajemos y entreguemos lo mejor de nosotros mismos a la humanidad, a la paz, al progreso. Si para esto se necesita aplacar la furia de los grupos fundamentalistas y terroristas no le va a temblar la mano. Nadie tiene el derecho a oponerse a lo que la gran mayoría de las personas a lo largo del mundo quieren y gente como tú hermano, va a tener que adaptarse.

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Aquí nadie les está arrebatando la fe, ni persiguiendo a Dios, ni nada de eso. Cada cual que practique la religión que más le llena el alma. Dios se manifiesta a los hombres de distintas maneras, según la propia idiosincrasia de cada pueblo. Si tú decides ser católico, bueno es problema tuyo, si siendo católico crees servir a Dios, enhorabuena, pero no obligues a tu vecino a pensar igual a ti. En temas de religión, y hasta el mismo Papa lo enseña, hay que respetar la libertad de cada uno. Ahora claro está, que lo fantástico sería que todos nos uniéramos en una oración común, que las religiones de la tierra se unieran y esa es otra de las causas que animan al Sr. Secretario: la unión de los credos, para eso vamos y ya verás lo bueno que va a ser para todos. Aprovecho esta carta para adelantarte que una vez que terminemos este trabajo aquí en Australia voy a partir con mi gente a Israel para ayudar en la construcción de un nuevo Vaticano, en Tierra Santa y junto al Templo de Jerusalén, que ya se encuentra re-construido plenamente y funcionando a toda marcha. Es para mí un honor que me hayan elegido dentro de no sé cuantos ingenieros eléctricos para ir allá. Quédate tranquilo Mateo y disfruta la vida que es corta. Tienes una linda familia, un buen trabajo. Llevas una apacible vida de profesor universitario y que eso te baste, ¿para qué hacerse caldo de cabeza por nada si las cosas van bien? Quizás se nos ha pasado un poco la mano en el orden moral, pero en la medida en que la gente se eduque mejor aprenderá a que debe respetar al otro y que la medida de su libertad es la libertad del otro. Cuando uno anda de fiesta a veces se olvida de guardar ciertas normas, pero ya pasará un poco el ambiente de fiesta y la gente volverá a estar menos eufórica. Respecto a mi vida, bueno, acabo de terminar hace un mes mi relación de varios años que llevaba con Clare, (supongo que te mandé unas fotos de ella, no me acuerdo) y estoy viviendo solo. Me dolió terminar con ella. Aunque en realidad, fue de mutuo acuerdo, estos cinco años que pasamos juntos fueron muy lindos, lo pasamos muy bien. Por ahora he congelado mi vida sentimental y estoy abocado de lleno al trabajo para mi compañía que pertenece como ya sabes a la ONU. Tengo un buen puesto, ni te imaginas lo bueno que es, y tengo a mi cargo a unas doscientas personas entre ingenieros, técnicos y

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obreros, que forman para mí una gran familia y creo equivocarme que están felices con mi desempeño como jefe.

sin

Bueno mi querido hermano mayor, ya me imagino tu cara al leer estas líneas. Tendrás el rostro colorado, el sudor corriéndote por la frente y espero que tu corazón no esté saltando como una máquina loca. Perdona que haya sido tan sincero contigo, pero es que siempre nos hemos dicho todo, lo que nos gusta y lo que nos disgusta de cada uno. Piensa que a pesar de todo aún tengo la confianza de decirte lo que pienso porque te quiero mucho Matthew y no quiero que estas cosas nos separen. Más allá de nuestros diametralmente opuestos puntos de vista, seguimos siendo hermanos que se cuentan todo, tal como lo hacíamos en aquellos tiempos en que yo me sentaba en tu cama y te contaba mi vida y tú me escuchabas atento hasta de mis más extrañas locuras. Cuida mucho ese corazón tuyo. Sean me escribió la otra vez, hace como tres meses, que estaba preocupado por la batería de tu marcapasos. Cualquier cosa que necesites y que no puedas conseguir por lo del contrato que te niegas a firmar, por favor, pídemelo. Tienes hijos chicos y una esposa que te adora y tienes que pensar en ellos. No te hagas el mártir y vive por ellos. Mándales muchos saludos a todos por allá. Rezo, aunque no lo creas, por todos ustedes. Un fuerte abrazo de tu hermano que te ama y te extraña, Thomas Andrew

Matthew releyó la carta una y otra vez hasta casi sabérsela de memoria. ¿Valía la pena contestarle o era mejor no perder el tiempo y tan sólo mandarle un e-mail diciéndole que acusaba recibo? Tomó la carta y la volvió a meter en el sobre. Cerró los ojos y con las manos en la nuca comenzó a pensar en Thomas. Los años habían pasado y hacía ya mucho que no se veían. Su hermano siempre había sido, por un lado un hombre llevado de sus ideas y por otro muy ingenuo, fatal combinación especialmente cuando se trataba de la fe. No tenía un carácter fuerte y

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desde niños, a pesar de quererse mucho, siempre discutían mucho. Thomas era una de sus permanentes preocupaciones. “Thomas, Thomas, ¿qué voy a hacer contigo? ¿Valdrá la pena que conteste a tus estupideces una por una? Creo que tal como tú dices, me daré la lata de responder a tus argumentos. Pero lo que más me apena es que dices que me amas, pero me tratas como a un idiota amargado. Me gustaría tanto verte Tommy, eres el que más se parece a mí físicamente, diría que somos como mellizos, ¿te acuerdas cuando nos confundían? Ha pasado ya tanto tiempo desde eso. Será mejor que me ponga manos a la obra, además me sirve un poco para distraerme”. Matthew se levantó, bajó al primer piso y después de calentarse el almuerzo y comer, se sentó en su escritorio con la carta de Thomas abierta, para irla respondiendo párrafo a párrafo. Se encontraba abriendo su computador cuando llegó de las compras Ángeles, la cual no pudo dejar de sonreír cuando lo vio sentado animadamente en su lugar de trabajo. _ ¡Matthew! ¡Qué bueno verte ahí! Tenía tanto miedo a que te derrumbaras y te deprimieras. _ Esto es sólo un paréntesis Angelito. Estoy aquí para responderle a Thomas. Era suya la carta. ¿Quieres leerla? Dice un montón de tonteras y por eso voy a responderle aunque sé que lo que le diga le va a entrar por un oído y le va a salir por el otro. Llevamos años discutiendo sobre lo mismo y él no va a cambiar y a mí no me va a mover de mi postura porque tengo la certeza de estar en la verdad. _ Déjame leerla. – Ángeles la leyó en silencio de pie junto a Matthew que buscaba en sus archivos afanosamente los textos que necesitaba para su carta. Después que terminó de leerla Ángeles se la entregó a Matthew.- Yo no sé qué tienen en común ustedes dos aparte del apellido y del parecido físico. No parecen hermanos. Con tus demás hermanos tienen paridad de criterio para casi todo, sobre todo en religión, pero con él creo que nada los une. ¿Thomas convivía con esa niña?

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_ Sí, convivió un tiempo con ella, para “probar” como dicen ahora. Angelito yo sé que nunca has tragado mucho a Thomas porque es mi antítesis, pero no seas dura con él. Sé que está equivocado en muchas cosas, pero es porque mi hermano es un tontorrón ingenuo que le cree a todo el mundo menos a nosotros, ¿por qué? no lo sé. En casi todas las familias hay tipos que se arrancan con los tarros y terminan aprendiendo a porrazos. Yo también estoy molesto con él, pero más que enojado estoy dolido porque se ha ido descarriando día tras días, y yo quiero que se salve. Reza por él, reza mucho. Daría mi vida por volver a verlo… _ No digas eso, por favor, retira lo que acabas de decir. _ Bueno Angelito, entonces daría cualquier cosa menos mi vida y la de mi familia porque mi hermano volviera a Chile con nosotros, sentara cabeza, formara una familia y regresara a la verdadera fe. _ Siempre fuiste como su ángel guardián y parece que no puedes evitar sentirte responsable por él. _ Me he sentido siempre responsable por todos mis hermanos. _ ¿Por qué? Yo no entiendo esa manía tuya de ser como su papá. _ ¡Ay mi niña linda, ni yo lo sé!. Hay cosas que uno no se las explica humanamente. Ahora ya todos están con su vida hecha y yo mismo los tengo a ustedes, pero eso no significa que yo cuando uno de ellos anda mal, no siga preocupándome, sobre todo desde el punto de vista espiritual. Bueno, ¿a qué hora van a venir mis papás y los demás? _ Como a las siete. Ya todos están enterados de tu situación y esta pequeña reunión es para ver qué vamos a hacer. _ Para saber que van a hacer con este cacho cesante. _ Matthew, mi niño lindo, así como tú te preocupas por tus papás y por tus hermanos, ellos también se preocupan por ti. Déjate querer mi amor.

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_ Bueno, bueno, ahora déjame escribir antes de que se me vayan las ideas. Ángeles, espera un poco… ¿realmente no estás enojada conmigo por haber perdido el trabajo? _ No Matthew, no estoy enojada contigo. Yo seguiré haciendo mis clases de violín aquí en la casa que algo nos ayudan. No te apresures y esperemos a ver que nos dice Manuel y tu papá. Estamos los dos en esto. Ya nos hemos acostumbrado a sufrir contratiempos juntos y Dios no nos abandona. Ahora más que nunca es cuando debemos confiar en sus designios. A propósito, Rafael va a venir mañana a hablar contigo. _ Pobre chiquillo, por culpa mía va a tener que dejar la ayudantía y quizás cuantos problemas más se le van a venir encima. Tenemos que apoyarlo y colaborar con él en todo lo que esté a nuestro alcance. Pienso que sería bueno que se viniera a vivir con nosotros, después de lo que me contó hace un tiempo sobre su familia, creo que le van a cortar la ayuda cuando sepan que ya no tiene la ayudantía. _ Por mí ningún problema, encantados lo recibimos. Ya mi niño lindo, trabaja tranquilo. Matthew colocó su cd de música favorita en su notebook, sacó de su escritorio unas esquelas con el logo de su universidad y después de encomendarse al Espíritu Santo, comenzó a redactarle la carta a Thomas.

Querido Thomas: No sabes la alegría que me dio haber sabido de ti. Me alegra saber que estás vivo y que aún te acuerdas de mí. Pensé que, como no me contestabas mis correos, estabas enojado conmigo o algo así, pero parece que es otra de tus maña: la de hacerte el desaparecido y de repente, cuando uno menos se lo espera, vuelves a aparecer de la nada.

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Voy a partir esta carta contándote que hoy tus amigos del Gobierno Mundial lograron que renunciara a mi trabajo, al que amaba con todo mí ser y desde el cual seguía haciendo propaganda católica como ya lo sabrás. La historia de mi despido te la contaré al final de esta misiva. He leído tu carta una y otra vez, y me parece que se hace necesario que te responda punto por punto, párrafo por párrafo a las cosas que en ella dices. Te contaré para empezar que mi Angelito no está embarazada. Y voy a decirte la razón: no estamos en condiciones de tener más hijos. ¿Te acabo de escandalizar y estarás pensando que Ángeles se ligó, o que yo uso preservativo o cualquiera de esos métodos anticonceptivos artificiales? Pues bien, te equivocas. Los métodos anticonceptivos son moralmente malos y están condenados por la Iglesia. Nunca los hemos usado y no pensamos hacerlo. Te tendría que dar una clase sobre los fines del matrimonio, pero no quiero alargarme. Lo único que te voy a decir es que si bien los hijos y su educación son el fin primordial del matrimonio, no somos una fábrica imprudente de hijos. Nos hemos abstenido naturalmente de tener más porque no puedo mantenerlos, no gano lo suficiente como para alimentarlos y educarlos; Ángeles en su último parto tuvo muchas complicaciones y si se embaraza nuevamente corre el riesgo de morir ella y su guagua. No ha sido fácil, para ninguno de los dos. Te hablan de los métodos naturales, de la abstinencia periódica, pero nadie te dice lo complicado y sacrificado que es para un matrimonio que se ama como nos amamos nosotros. No soy célibe, estoy casado y no estoy libre de experimentar una fuerte pasión por mi esposa…Ha sido complicado llevar mensualmente un orden en la fechas para la abstinencia periódica. Lo hemos decidido entre los dos. Nadie se ha metido a aconsejarnos, ni a imponernos métodos. Pasar por célibe teniendo mujer durante veinte o veinticinco días al mes para asegurar que no corra riegos de embarazos peligrosos ha sido muy sacrificado, especialmente para mí. Pero si lo piensas, si tu voluntad puede más que tus pasiones y se lo ofreces

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a Dios por amor a Él, la mortificación se hace un poquito más fácil. No somos como aquellos “tradis” o como aquellos “neocons” que tienen hijos por una cuestión de deber que no tiene prudencia ni sentido común. Dios no nos pide lo imposible. Es osado lo que te voy a decir, pero para mí abstenerme en determinados momentos me ha significado verdaderos actos heroicos que me obligan a vencerse una y otra vez. Yo también te quiero Thomas y por eso me preocupas, me preocupa la vida loca y desordenada que llevas. Me duele ver que te hayas dejado arrastrar por doctrinas y visiones de la vida y del mundo que son contrarias a nuestra fe. Fe que no es un invento humano, sino que nos ha sido revelada por Dios y que nos ha sido transmitida a través de la Iglesia Católica. La fe y la doctrina no son algo que uno acomode a su gusto. No podemos sacar lo que no nos parece o lo que no nos gusta o agregar lo que más nos conviene. No tenemos derecho a desfigurar lo que Cristo enseñó y predicó, ni tampoco lo que fue enseñado por los Apóstoles a través de la Sagradas Escrituras y de la Tradición. Todos tus sobrinos saben que existes, ¿me crees tan mezquino y tan ridículo como para pensar que yo te iba a esconder? ¿Acaso no sabes que en mi casa abundan en las paredes fotos mías con todos mis hermanos y en la mayoría aparecemos los dos siempre sonriendo? Mi Angelita, la más chiquitita, siempre me pregunta por ti y me dice porqué su tío no viene nunca a la casa como sus otros tíos. Cada noche, ellos junto conmigo rezamos por ti especialmente y por tu conversión. En mi casa nadie te rechaza ahora ni nunca porque eres mi hermano y si decides algún día volver, encontrarás en ella un hogar para ti. Tal como tú quisiste “aclararme” ciertas cosas que “yo no comprendo”, yo voy a hacer contigo lo mismo porque el que no comprende nada de la nada eres tú Tommy y

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no yo. No hay más ciego que el que no quiere ver ni más sordo que el que no quiere oír. Tú crees que mis conversaciones se reducen a temas teológicos-filosóficos. Lo encuentras tremendamente aburrido y hostigoso. Pero, ¿no crees que son los mejores temas para conversar? ¿Acaso estaremos siempre hablando de deporte, de política de, chismes y pelambres? Detesto las conversaciones huecas y soy enemigo de hablar por hablar. La palabra tiene un gran poder y si no vas a decir algo que te haga mejor a ti y a los que te escuchan, guarda silencio que ya hay suficiente necedad en el mundo para agregar más .Cito a san Pedro: “Cada cual, según la gracia que recibió, comuníquesela a los demás, como buenos dispensadores de la gracia de Dios, que es de múltiples formas. Si alguno habla hágalo de modo que parezca que habla Dios por su boca” .Para ti mi “verborrea religiosa” es una lata, bueno, mala suerte, te la vas a tener que tragar una vez más. Nunca me ha gustado pasar la existencia como un pajarito que no piensa nada más que en gozar la vida al máximo, cuando en realidad nos debiera preocupar buscar tesoros para el cielo que es eterno: ETERNO Thomas, nada menos. Te salvas eternamente o te condenas eternamente. Soy extremadamente majadero respecto de esta verdad, y lo seguiré siendo hasta que me muera. Lo cual no significa que me crea un santo mi mucho menos. Tengo crisis de fe, las he tenido siempre o quizás debiera decir que más que crisis de fe mi problema es que mi oración muchas veces es árida e infructífera. A veces esto me enloquece, porque es como si nuestro Señor se escondiera y no me escuchara y me vuelvo loco y sufro, sufro enormemente y en vez de rezar más y practicar más actos de piedad, me enojo con Dios y dejo de rezar. Mas, como no puedo vivir sin su Gracia, sin su ayuda porque soy débil, voy y como un niño amurrado te digo: “Señor y Dios mío, perdona que te haya sido infiel en esta prueba por la que me has hecho pasar. En vez de haberla aprovechado para mi santificación, la he desaprovechado para mi condenación. Perdóname y recíbeme nuevamente.” Esta es la vida del cristiano, una permanente lucha contra la carne, contra el mundo y contra el demonio, que no deja de

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aprovecharse de nuestras debilidades para ponernos trampas y hacernos caer. Para esa lucha, entonces Dios nos da armas, nos da sus sacramentos, su Gracia santificante que nos hace participar de su vida divina. Otra arma también es el rosario. Reconozco que el hábito que tenía de rezarlo de joven ya no lo tengo, y tendré que volver a retomarlo. Nuestra Madre del Cielo pidió en sus apariciones encarecidamente que se rezase mucho el rosario y yo me he portado muy mal no cumpliendo su pedido, y cuando lo hago mi boca murmura las oraciones, mientras mi mente loca está en otra parte y cuando me doy cuenta, me esfuerzo por volver a poner atención en lo que estoy rezando…qué nuestra Señora tenga paciencia conmigo. En el siguiente párrafo de tu carta dices que me choca tu modo de vida. Sí, es cierto que me choca, aunque más bien dirá que me da pena que sabiendo lo mismo que yo vivas como si nunca te lo hubieran enseñado. Ya te dije que me preocupa la salvación de tu alma, nada más, no me escandalizo de ti diciendo: “¡oh! mi hermano es un pecador público que convive con una mujer, y es bueno para tomar,¡ qué vergüenza!, menos mal que no soy como él y ojalá mis hijos no se junten con él ni sepan que existe”. Conoces a tu hermano mayor y sabes que jamás, jamás pensaría algo así de ti. No soy nadie para juzgarte, no estoy en tu conciencia. Todas arrastramos pecados, todos tenemos pecados recurrentes contra los cuales luchar; nadie salvo Dios puede juzgar lo que hay en el interior de cada alma, de cada conciencia, pero, y aquí viene el pero: si yo veo a mi prójimo estar en ocasión de pecado y de peligro para la salvación de su alma; si veo que sus frutos no son buenos y que se alejan de lo que Dios quiere, estoy en el deber de hacérselo saber y de practicar con él la corrección fraterna. Si yo no te amara con todo mi corazón, me importaría un comino lo que hicieras con tu vida. No me haría problema por ti y te daría golpecitos en la espalda diciéndote pásalo bien, date un gustito, y disfruta de la vida. Sin embargo, sufro y de veras créeme que sufro por tu estado.

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Con respecto a tu respetado señor secretario general, no te engañes porque esta gente nunca muestra su verdadera faz, si fuera así nadie los seguiría. Quieren dar una apariencia de tolerancia, de amor fraternal, de paz y son los más intransigentes egoístas. Manipulan a las masas a su arbitrio diciéndoles lo que ellas quieren escuchar, pero haciendo lo contrario a lo que predican. Se llenan la boca con palabras dulces, pero sus obras los delatan y en su momento son los más intolerantes y anatematizadores que hay. Hablan de democracia para allá y para acá, pero es la democracia de su movimiento universal único donde no hay cabida para los que piensan distinto, ¿qué clase de participación ciudadana es esa? Democracia, sí, pero bajo mis reglas, ¡vaya democracia! Enarbolan las banderas de la soberanía popular olvidándose de que toda autoridad viene de Dios. Espera un poco a que tu querido jefe siga apoderándose del mundo y verás cómo nos van a tener cada vez más esclavizados de su sistema. De hecho ya lo están haciendo con la estandarización de la tecnología, de la moneda, de la justicia, de la religión, de los medios de identificación personal. ¿Te parece bueno que todos llevemos bajo la piel un chip con toda la información sobre nuestras vidas, donde está todo, absolutamente todo lo que hacemos, lo que pensamos, lo que creemos? ¿Y si no te sometes a su contrato no puedes hacer nada? Dentro de poco ya ni siquiera podremos comprar en el supermercado. ¿Qué va a pasar con los que no queremos someternos a esto? ¿Nos encarcelarán como subversivos y en nombre de la humanidad, nos van a perseguir? Sí Thomas, eso es lo que nos espera a los creyentes en el único Señor y en Su única Iglesia, por no someternos al poder del Anticristo en el gobierno mundial y de su Pseudoprofeta en la nueva iglesia. Tienes el descaro de decirme de dónde saco yo evidencia para decir que estamos viviendo los últimos tiempos. ¿Qué tengo comunicación directa con Dios? Vaya que te pusiste ofensivo e infame conmigo, no me quieras tanto entonces como me dices, porque

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si no me quisieras, ¿cómo me tratarías? Déjame decirte que no hay que ser profeta ni vidente para interpretar sin equivocarse las señales que nos da la Providencia. Me voy a poner muy pesado contigo y a continuación te detallaré algunas profecías y algunas interpretaciones del Apocalipsis. Estas dicen relación con lo que acontecerá con el mundo y con la Iglesia. No voy a revisar todas las profecías, sino que las que considero más claras y significativas, a modo de un muestrario nada más. No voy a hacer un tratado al respecto ni tampoco te lo voy a dar en bandeja. Partamos por las de la Virgen de la Salette. ¿Qué dijo nuestra Señora? Habló especialmente sobre la pérdida de fe, de la corrupción de los sacerdotes que serían cloacas de inmundicia y que Roma se transformaría en la sede del Anticristo. Desde hace unos años observamos con dolor cómo los sacerdotes ya no saben lo que son ni para qué están porque han abandonado su principal función que es la de ofrecer el Santo Sacrificio de la Misa y se han dedicado a responsabilidades sociales, las que un autor ha llamado en un buen libro, el cristianismo secundario. La misa pasó a ser algo secundario. El sacerdocio se presentó como una carrera profesional más y no como un llamado de Dios a trabajar por la salvación de las almas. Entonces los sacerdotes abandonando su misión se entregaron al mundo contaminándose con él. Y cayeron en muchas abominaciones como la homosexualidad y la pederastia, convirtiéndose tal como lo dijo nuestra Señora, en cloacas de inmundicia que celebran los santos misterios manchados con pecados abominables. Hacia el final de los tiempos se habrá perdido la fe, ¿te has enterado de las reformas que planea hacer el Antipapa? Definitivamente está ahí para destruir lo que queda de Iglesia. Si sus predecesores introdujeron doctrinas nuevas, que habían sido antes condenadas infaliblemente, como por ejemplo eso de darles la comunión a los herejes protestantes, ahora ya esto es el acabose. Pero es necesario que todas estas

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cosas pasen, y pasarán porque Dios lo permite. Recuerda lo que dice san Pablo: antes que venga Cristo por segunda vez en gloria y majestad ha de venir primero la Gran Apostasía. ¿No te parece que lo que ocurre en la Iglesia actual es una gran apostasía? ¿Te has puesto a pensar la confusión reinante que hay en el seno de la misma Iglesia? Unos se dicen católicos, y no hablo sólo de fieles comunes y corrientes como nosotros sino que de obispos y sacerdotes, pero no creen en la divinidad de Cristo, ni en Demonio ni en la existencia del infierno por poner algunos ejemplos. Y lo más triste es que la autoridad que debe corregir, guiar, amonestar y cortar con los errores de raíz no dice ni hace nada, absolutamente nada, dejando que las falsas doctrinas sigan propagándose como una enfermedad en el interior de la iglesia. ¿Cuáles son las consecuencias de esto? Confusión, relativismo religioso y finalmente pérdida de la fe y apostasía. Los que vemos las señales comprendemos con dolor que no falta nada para que se produzca la abominación de la desolación. Acaban de prohibir la Santa Misa ¿qué inventarán ahora? ¿Un culto ecuménico que adore al Enemigo en el lugar de Dios? Sacrilegio máximo, para eso vamos, que no te quede la menor duda, y lo más triste es que el Antipapa se está prestando para eso. Pronto, más pronto de lo que esperamos vendrá la persecución infernal contra los que permaneceremos fieles a Cristo. Por favor Thomas, lee el libro “Los papeles de Benjamín Benavides” del padre Castellani, sobre todo la cuarta parte y el capítulo 2 donde habla sobre la figura del Anticristo. Analiza cada párrafo y cotéjalo con la situación actual por la que atravesamos: los judíos han terminado la reconstrucción de su templo, ¿para qué? para recibir a su mesías, ¿quién? Al Anticristo, San Ireneo dice: “El adversario se sentará en el Templo que está en Jerusalén, intentando mostrarse a sí mismo como el Cristo”. ¿La iglesia nueva va a construir un nuevo vaticano ecuménico al ladito para esperarlo juntos?

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Tu jefe en la ONU es judío, se cree el salvador de la humanidad y la nueva paloma de la paz. Intenta unificar las religiones, ¿para qué lo adoren a él y al que lo envió? Y tu diosa tecnología, su mejor arma, con la cual hace portentos por todos lados para dominar a las masas. ¿Cómo pudo el hombre crear tantas cosas asombrosas en cuánto, un siglo? No estoy diciendo que toda la tecnología sea infernal, sino que hay muchas cosas que parecen sacadas de verdadera magia y en muy poco tiempo. Hay, por otra parte un uso pérfido de la tecnología, como es el caso de la manipulación genética. ¿Querrán jugar a ser dioses? Volviendo al tema de la Iglesia. Creo que el desorden que se produce desde hace ya unos cincuenta años, fue una de las causas que han precipitado el derrumbe que sufre la Iglesia desde su interior. Cada cual dice y hace lo que quiere. A nadie le interesa ya mantener la doctrina pura y libre de errores, y a los que son más tradicionalistas tampoco les interesa mientras tengan su misita en latín y sus ritos antiguos. No importa que el Papa diga no sé cuántas herejías y errores mientras nos deje a nosotros y a nuestro grupito tranquilo .Pero incluso a ellos se les acabó la suerte. Se puso término a la misa, porque el papa ha publicado esta semana un motu proprio donde prohíbe su celebración por considerarla excluyente y ofensiva para nuestros “hermanos separados y para nuestros hermanos mayores, los judíos” .Eso, hermano mío, no es querer a la Iglesia, porque si yo veo que estás pisoteando la palabra de nuestro Señor y ofendiéndolo diciendo que en todas las religiones está Dios o que puedes salvarte en cualquier religión, tengo el deber de levantarme y llamar la atención de la autoridad que yerra. Lee también al profeta Daniel en el capítulo 7, cuando habla sobre la cuarta bestia, figura del Anticristo que hará la guerra contra los santos y los oprimirá, pretenderá mudar los tiempos y las leyes. ¿No es acaso lo que está haciendo tu

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querido secretario? Ha comenzado a tratar a los fieles católicos de fanáticos revolucionarios a los que hay que suprimir y prácticamente ofrece recompensa por nuestra cabeza. ¡En qué mundo vives Thomas que no ves sus verdaderas intenciones! ¿Acaso no escuchamos las mismas noticias? ¿Quieres justificarlo diciendo que él sólo quiere que haya paz en el mundo y que la gente no pelee más entre ella en el nombre de Dios? ¿Acaso no has visto cómo logró que el aborto se legalizara ya en todo el mundo autorizando con esto un crimen horrendo y del cual el demonio se goza plenamente? Dices que va a reprimir todo foco de sublevación y lo justificas…oye Tommy, cuando me fusilen por defender mi fe, ¿lo vas a justificar diciendo que en realidad tu hermano mayor es un peligro para la humanidad, para la paz? ¿Y de qué paz me estás hablando? Hablan de paz mientras se arman hasta los dientes. Los cascos azules son el mayor ejército que jamás ha contemplado la humanidad, tiene 200.000 millones de hombres. ¿Para qué? Supongo que conoces la cantidad de armamento y de última tecnología que posee, es horripilantemente asombroso. Si hay tanta paz, ¿por qué mantener y armar un ejército de esas características? Me siento tan estúpido haciendo esta reseña o resumen hermenéutico de las profecías, porque con la formación que tuvimos deberías saberlo. Y te advierto que esta será la última carta que te enviaré sobre este tema. Doy por cerrado el tema contigo ya que al parecer estás cegado por el mismo espíritu que en su tiempo cegó a los fariseos que no quisieron reconocer en Cristo al Mesías. Las mentiras de la propaganda anti católica han obnubilado tu inteligencia y han falseado el catolicismo que profesabas. En fin, esta carta está saliendo muy larga así que voy a acortar un poco el temita. Voy a citarte por último, a una beata llamada Anne Catherine Emmerich que fue estigmatizada y cuya vida fue asombrosa, un verdadero milagro. Vivió treinta y

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seis años alimentándose nada más que con la Hostia consagrada. Ella tuvo varias visiones, entre ellas sobre la Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo, y también otras sobre el futuro de la Iglesia. Ella dictó estas visiones y de ellas tenemos un libro que se titula Profecías sobre la Iglesia. Es conmovedor leerlo porque te das cuenta que hace un relato de cómo la Iglesia va a sufrir una demolición por dentro, es decir, por parte de sus propios miembros. Esa demolición comenzó a hacerse palpable hace unos cincuenta años, cuando los masones infiltraron la Iglesia, tal como ella lo relata. Pero antes de que continúes leyendo y como sé que me vas a contra argumentar diciendo que no estamos obligados a creer en revelaciones privadas, me permito aclararte lo siguiente. Efectivamente no estamos obligados a creer en ellas y la Iglesia siempre ha sido muy cuidadosa con respecto a las visiones y profecías de particulares. Mientras la profecía no contradiga la enseñanza de la doctrina, yo puedo leer en ellas ciertos sucesos que a día veo cumplirse. Además, hay que fijarse en quien las dice. En este caso puntual su autoridad proviene del hecho que sea una beata. Aclarado este punto observa el siguiente texto “He visto personas de la secta secreta minar sin descanso a la gran Iglesia.” El relato continua como si fuera un verdadero apocalipsis de la Iglesia. Al final triunfa, pero primero ha de pasar por esta pasión que al igual que a nuestro Señor, la hará entrar en la Gloria. Estamos viviendo la gran apostasía anunciada por las escrituras. Y aquellos que defiendan la Verdad tendrán que pasar por el martirio. Estoy consciente de ello, pero no por eso dejo de temblar. Te voy a citar, para ir terminando, algunos textos de la beata Emmerich para que los reflexiones y los compares con los actuales acontecimientos. “Vi la iglesia de los apóstatas crecer grandemente. Vi las tinieblas que partían de ella, repartirse alrededor y vi muchas personas abandonar a la Iglesia legítima y dirigirse hacia la otra diciendo: ahí todo es más bonito, más natural y más ordenado. Vi cosas deplorables: se jugaba, se bebía, se parloteaba, se seducía a las mujeres en la iglesia, en una palabra se cometían allí todo tipo de abominaciones. Los

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sacerdotes dejaban que se hiciera cualquier cosa y decían misa con mucha irreverencia. Vi pocos que tuvieran todavía piedad y juzgasen sanamente las cosas. Todo eso me afligió mucho. Entonces mi Esposo celeste me cogió por medio del cuerpo, como él mismo había sido atado a la columna y me dijo: “Es así como la Iglesia será todavía encadenada, es así como será estrechamente atada antes de que pueda revelarse”…“ Había en Roma, incluso entre los prelados, muchas personas de sentimientos poco católicos que trabajaban para el éxito de este asunto (la fusión de las iglesias). Vi también en Alemania a eclesiásticos mundanos y protestantes iluminados manifestar deseos y formar un plan para la fusión de las confesiones religiosas y para la supresión de la autoridad papal…¡y este plan tenía, en Roma misma, a sus promotores entre los prelados! Ellos construían una gran Iglesia, extraña y extravagante; todo el mundo tenía que entrar en ella para unirse y poseer allí los mismos derechos; evangélicos, católicos, sectas de todo tipo: lo que debía ser una verdadera comunión de los profanos donde no habría más que un pastor y un rebaño. Tenía que haber también un Papa, pero que no poseyera nada y fuera asalariado. Todo estaba preparado de antemano y muchas cosas estaban ya hechas: pero en el lugar del altar, no había más que desolación y abominación….Sin el socorro de Dios, no se podrían contemplar tantas miserias y abominaciones hacia esta caridad y esta misericordia, sin morir por ello de dolor” Bueno Thomas, podría seguir con las citas de esta gran Beata: sobre el misterio de la iniquidad, la demolición y el oscurecimiento de la Iglesia, la apostasía, la falsa iglesia, la anarquía de la iglesia y al final su gran triunfo. Por favor intenta conseguirlas, son interesantes y te guiarán. Aparte de lo que te he citado, bastante poco por lo demás, hay innumerables textos de santos de distintas épocas que siempre apuntan a la mismo: antes de que se manifieste nuestro Señor en su segunda venida, han de venir grandes pruebas para los creyentes, grandes calamidades para el mundo

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y para la iglesia que atravesará por una gran noche oscura y que si no fuera por la misericordia de Dios hasta los mismos elegidos perderían la fe. Cuando leo esta clase de textos, mi alma sufre porque las estamos viviendo. Lamentablemente nos tocó a nosotros. A veces pienso en que hubiera preferido nunca haber existido para no tener que ver cómo se destruye la Iglesia y la figura de nuestro Señor. Me duele el alma…me duele hasta el cuerpo. Estoy muy afectado y no sé hasta cuanto seré capaz de soportar porque de veras te digo que me siento enfermo. Al comenzar esta carta tenía la intención de rebatir tus puntos de vista uno a uno, pero con lo que ya te he dicho es suficiente. Estoy agotado y creo que me iré a recostar un rato antes de que llegue toda nuestra familia a verme para analizar qué voy a hacer con mi vida ahora que estoy cesante. Sólo me resta decirte un par de cosas. No vayas a Israel, te lo suplico, no trabajes en eso que pretenden. Tienes la oportunidad precisa en estos momentos para librarte de ellos y regresar. Vuelve a Chile y búscate otro trabajo, yo sería el hombre más feliz del mundo si te vinieras a vivir conmigo. Yo te amo hermano, con toda mi alma y no quiero que seas confundido. ¿Qué debería hacer yo para convencerte de regresar y cambiar de vida? Aquí en nuestro país hay también mucho que hacer y puedes ayudar a las personas incluso de manera más provechosa que trabajando para el Gobierno Mundial. Titian, al que según tú yo “pervertí desde niño” está de vuelta en su ermita y tenemos la bendición de contar con él para que nos diga misa tradicional. Nunca imaginé que tendría que contarle mis pecados en la confesión, pero dado el estado en que se encuentran las cosas y que ya no dispongo de un sacerdote de confianza, tendré que confesarme con mi hermanito chico y recibir de él la absolución.

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No es lo recomendable, sin embargo Dios quiso que Christian regresara para auxiliarnos espiritualmente. Es una gran cosa tener entre nosotros a un sacerdote bueno como mi Titian, Dios se ha apiadado de nosotros. ¿Cuántos buenos y esforzados católicos no cuentan ya con un sacerdote que les administre los sacramentos y los guíe espiritualmente? Me llama profundamente la atención que aún te creas eso de que hay que salir a abrazar al mundo, que hay que amarlo y santificarse en él. ¿No será al revés la cosa? Yo diría que hay que santificar al mundo, precisamente no siendo parte de él ni de sus necedades, ni de sus modas blasfemas, ni de su materialismo, ni de su inmanentismo, ni de sus ansias de progreso (¿a dónde? ¿Hacia dónde nos lleva el progreso indefinido? ¿a sentirse que ya se es maduro y que no se necesita a Dios?). De hecho este invento de santificarse en el mundo es un absurdo y contradice toda la enseñanza tradicional de la Iglesia. Me explico: tres son los enemigos del alma: la carne, el demonio y el mundo. ¿Por qué, sigo preguntándome, se les ha metido a los católicos liberales como tú esta idea de que el mundo es bueno, que no hay que rechazarlo, que hay que comprenderlo? Vaya mentira. Desde el mismo momento en que comienzas a amar al mundo, dejas de amar a Dios, no te engañes: quien ama apasionadamente al mundo, deja de amar a Dios. Desde siempre Dios ha sido celoso de su amor por El, del amor para con él, por lo que exige exclusividad en el buen sentido de la palabra; y, por lo demás, no se puede amar a dos señores. San Agustín habla de las los Ciudades: “Dos amores fundaron dos ciudades, el amor a sí mismo hasta el desprecio de Dios, funda la ciudad el Hombre; y el amor de Dios hasta el desprecio de sí mismo funda la Ciudad de Dios.” No puedes fundar una sin despreciar a la otra. No puedes amar locamente al mundo, sin dejar de despreciar a Dios. Si amas a Dios despreciando al mundo, éste último sí podrá santificarte porque habrás vuelto a la fuente desde donde todo procede instaurando todas las cosas en El. Dice

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san Juan: “ No améis al mundo, ni a las cosas que están en el mundo. Si algún hombre ama al mundo, el amor de mi Padre no está en él.” (1 Juan, 2, 15). El mundo corrompe. Cristo siempre habla del Príncipe de este mundo, de que su Reino de no de este mundo. Acuérdate de que para seguir a Cristo hay que abandonarlo todo, eso lo han comprendido bien los grandes santos enamorados de Dios. Lo han dejado todo para seguirlo y por eso su grado de santidad es más perfecto que el que podamos tener nosotros. Abandonar familia, posición social, comodidades, lo que se te ocurra…tus gustitos personales, implican la renuncia de ellos y por tanto lleva consigo una pérdida y las pérdidas desde el punto de vista meramente humano, la mayoría de las veces son dolorosas. Si estás dispuesto a perder todo eso que amas del mundo, ¿acaso no tiene un mayor mérito delante de Dios que quedarse diciendo que en el mundo y en sus cosillas también puedo ser santo? Lo que pierdes del mundo lo ganas de Dios, y El no te dejará sin su recompensa. Siempre te lo he repetido una y otra vez: estamos en el mundo, pero no somos del mundo. Me dices que yo no practico la “solidaridad”. No la practico, claro está, practico la caridad que es cosa bien distinta. Las obras de misericordia corporales son importantes, ¡quién podría negarlo! Primero comes, después aprendes. Tal como lo dice Aristóteles: “mejor es dotar al indigente que volverlo filósofo”. Sin embargo, las obras de misericordia espirituales son superiores, porque según enseña Santo Tomás, se está dando un bien espiritual que es más noble que el corporal; por otro lado esos bienes espirituales que se otorgan van dirigidos a la parte superior del hombre que es su alma. ¿Qué mayor bien le puedes hacer a un alma que enseñarle los medios de salvación? ¿Cuántas personas necesitadas de alguien que las aconseje rectamente andan solas por el mundo sin que nadie los escuche? Cada uno es dotado de carismas y dones distintos. Yo no soy bueno con las ayudas corporales, soy mejor enseñando y no me parece para nada bien que me juzgues diciendo que prácticamente no me interesa mi

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prójimo, eso es totalmente falso y me calumnias innecesariamente. La corrección a la que te llamo es un acto de misericordia espiritual. Te señalé anteriormente que me había quedado sin trabajo. Espero algún día contarte personalmente las detalles de la encerrona que me hicieron. Por ahora que te baste saber que me despidieron por no querer someterme a sus condiciones, a saber, ponerme el chip, dejar de hacer proselitismo católico en mis clases y firmar el contrato. Yo no voy a ceder ni un ápice en esto, no me van a mover de mi rechazo al gobierno mundial, no van a hacer que acepte nunca a esta nueva iglesia apóstata que se avergüenza de la obra salvadora de su misión exclusivista, que a los ojos del mundo es políticamente incorrecta. Al querer cambiarlo todo, nos cambian la fe, es otra fe, es una fe falsificada y que termina negando a Dios y a Cristo. Bueno Thomas Andrew, quisiera seguirte escribiendo, pero no puedo más. Cuenta conmigo para lo que sea que pueda ayudarte. Mi casa está abierta para cuando quieras volver, te lo vuelvo a repetir. Todavía no logro explicarme ni comprender porqué Dios aún me mantiene con vida…me siento tan miserable, tan cansado, tan dolido que la vida se me hace a ratos insoportable. He sido bendecido con muchas cosas: mi Angeles, mis hijos, mis padres y ustedes mis hermanos, mis amigos…y sin embargo, nada me consuela…¿por qué Thomas? ¿Por qué siempre he experimentado esta sensación de inconformidad? Nunca en mis cuarenta y un años de vida he logrado estar tranquilo espiritualmente, y para mi es tan doloroso como la enfermedad al corazón que acarreo. Perdóname por desahogarme contigo…has de creer que soy un maldito inconsecuente, y tal vez lo soy….¡qué mal me siento Thomas, qué abandonado me siento! Mi Señor Jesús me prueba en el espíritu y en la carne una y otra vez…deberá El mismo darme las armas para resistir, porque no puede…no puede permitir que yo me condene por mi desesperación.

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Gracias por acordarte de nosotros en tus oraciones. Espero que cambies de vida por fin para que ellas sean más eficaces. Cuando perdemos la gracia de Dios, nuestros rezos son viciados por la mala disposición en la que estamos. En un buen chileno, una “patudez” para con Dios, ¿tenemos el descaro de pedirle cuando en nuestra vida con nuestras acciones lo negamos? Dios siempre nos escucha, pero no puede otorgarnos las cosas por la que pedimos si nosotros mismos nos negamos a escucharlo y a enmendar la vida para hacer que finalmente El reine en nuestras almas. Muy bien Thomas, es todo, presta atención a lo que ocurre y no te dejes engañar. Un beso grande y un abrazo apretado de tu hermano mayor, Matthew Francis
Matthew releyó la carta un par de veces y luego la echó en el sobre. Había terminado agotado. Cada línea que escribía lo hacía con pasión, con el alma entera, poniendo todo su ser en ello para finalmente acabar exhausto. La carta la enviaría a primera hora al día siguiente y supuestamente Thomas la estaría recibiendo en un par de días. Se puso de pie y se fue a recostar a su pieza. A la hora convenida llegaron sus hermanos y sus padres para tratar su asunto, sin embargo Matthew no tenía ganas de hablar con nadie. Agradecía sus esfuerzos por animarlo y apoyarlo, pero hubiera preferido que lo dejasen solo con sus penas. Manuel que odiaba verlo sumido en la depresión y el desánimo subió a su pieza para intentar sacarlo del ensimismamiento y lo encontró enrollado en sus sábanas dejando sólo la nariz afuera, los ojos rojos y la respiración fuerte y agitada. _ Hola Mateo, ¿qué haces ahí durmiendo? Te vinimos a ver y te estamos esperando abajo. ¿Por qué no te levantas de una vez y dejas de sentir por un momento lástima de ti mismo? _ ¿Ya vienes al rescate nuevamente Etcharren?

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_ Sí pues, como siempre. Mira Mateo, hoy llegó un conteiner desde Asia, creo que será el último que me llegue en forma legal, y por fin tengo esos tés que te gustan tanto. Te traje una caja llena de mezclas exóticas y las mejores hojas de Early Grey. Baja y te tomas una buena taza de té. – Manuel lo miró moviendo la cabeza y pensando en voz alta siguió – Es increíble la cantidad de té que te tomas en un día, yo diría…a ver: te tomas una al desayudo, luego a las once de la mañana. Después de almuerzo como bajativo y nuevamente a la hora del té, y en la noche antes de acostarte… ¿unas 5 o 6? Pobre corazón tuyo, te hace mal tomar tanta cafeína. _ Ya cállate Manuel, estás hablando puras macanas. Yo no sé para qué se molestaron en venir porque yo ya estoy frito y conmigo se fríe toda mi familia. ¿Dónde podría trabajar si en todos lados me van a pedir el chip y el contrato? Manuel se acercó y con fuerza le tiró las sábanas y las frazadas, destapándolo completamente. Matthew se acurrucó más y colocó sus manos sobre la cabeza cubriéndosela. _ Matthew, ya no estás en edad de amurrarte como un niño chico. Ángeles te necesita. En vez de refugiarte en ella, vas y te sumerges en tu mundito dramático, pensando en puras cosas bajoneantes, viendo todo el panorama negro como si estuvieras solo. Date con una piedra en el pecho de que nos tienes a nosotros. Tu mismo dices que la gente está egoísta, que la caridad se ha enfriado, que ya mucha gente no puede confiar en nadie, que cada cual anda por su lado sin que al otro le importe lo más mínimo sus vidas, y tú un privilegiado por tener a esta familia tan cohesionada, tan unida, andas como un lerdo idiotizado…el tonto deprimido…me dan ganas de pegarte Matthew, no sé cómo la Ángeles te aguanta y sigue soportando tus angustias melancólicas.- Manuel le tomó las manos y lo sostuvo por las muñecas. – Ya, córtala y levántate. _ Que complicada se pone la vida a medida que pasan los años. Peor aún si te casas y tienes familia. Si por mi fuera me quedaría tirado en la cama hasta morirme, pero no puedo…Mejor bajemos.

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Matthew bajó las escaleras con Manuel y se sentó en el living después de haberlos saludado a todos bastante fríamente. Se encontraba molesto y ofuscado. Todos hablaban y hablaban dando cada cual una opinión sobre lo que había pasado en la universidad. Las palabras resonaban en su cabeza como un martillo insoportable. El murmullo de sus familiares dando cada uno su opinión y solución al problema lo tenía mareado, hasta sin poder soportarlo más se puso de pie y les gritó angustiado: _ ¡Cállense todos! ¡Ya basta, basta de una vez por todas! Van a hacer que la cabeza me reviente… ¿Qué sacan con desparramar en contra de la universidad si ya lo hecho, hecho está? ¿No es acaso lo que tenía que pasar tarde o temprano? Lo que hoy me ha sucedido es el principio de las desgracias que caerán sobre nuestras familias por no querer vivir conforme al satánico orden mundial abalado por el pseudo profeta de la nueva falsa iglesia. Ya no quiero escuchar más lamentaciones que no sirven de nada. No quiero oír como ustedes me solucionan la vida como si fuera lo más fácil del mundo…sólo quiero que me dejen solo. ¿Acaso es mucho pedir? Se produjo un gran silencio, interrumpido por la fuerte respiración de Matthew que ante la atónita mirada de los presentes, se dejó caer nuevamente en el sillón con su mano izquierda sobre la frente tapándole la vista. Ángeles se acercó a él y sentándose sobre el brazo del sillón le tomó la cabeza a su esposo y la atrajo contra sí. _ Este niño mío no entiende que estamos aquí para apoyarlo, para decirle que frente a todas las dificultades que comenzaremos a partir de este día a vivir, cuenta con una familia unida y amorosa. Matthew, mi amor lindo, escucha a tus hermanos y a tus papás, no te ofusques ni te guardes en una concha de pensamientos negros. Por favor, hazlo por los niños y por mí. _ Matthew, lo que te pasó hoy en la universidad nos irá pasando a todos, eso ya lo sabemos. Pero mientras ello no ocurra vamos a seguir trabajando como siempre. Mientras conservemos nuestros trabajos y nos mantengamos unidos podremos superar estos obstáculos y ayudar al que lo necesita, como tú lo necesitas ahora. No seas orgulloso y acepta nuestra ayuda, lo hacemos con el mayor de los gustos. Siempre has sido tú el que

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ha estado empujándonos a nosotros, quizás no económicamente, pero sí espiritualmente. ¿Qué hubiera sido de los hermanos Mansfield Bradley si nuestro querido Matthew no hubiera estado detrás nuestro, al lado nuestro aconsejándonos, consolándonos, guiándonos?. Deja a tus hermanos menores hacer algo por ti, déjanos practicar la caridad contigo. _ Hijo, Isabel tiene razón. Mientras tengas fuerza e inteligencia vas a poder seguir trabajando en lo que sea. Siempre, desde chiquitito te las has arreglado por aquí y por allá para hacerte tus pesitos, y no veo porqué ahora va a ser diferente. Te conozco Matthew y sé que no quieres que nosotros te demos las cosas gratis, pero no es el caso. Aquí Manuel te tiene una propuesta y por favor escúchala…no me pongas esa cara de niño compungido hijito que ya estás grande. Matthew había mirado a su madre que le decía esas palabras, con tal cara de urgido que ella con severidad lo instaba a aceptarla. No estaba en condiciones de ponerse exquisito con los trabajos a los cuales podía acceder. _ Mateo, yo sé que a ti te complica, pero créeme que es un buen trabajo el que tengo pensado para ti. _ ¿Tenerte de jefe, Manuel? Como amigo si, pero de jefe… Además que yo de comercio exterior no tengo idea, de navieras menos y de estibadores ni siquiera me imagino cómo puede ser su trabajo. _ No tiene directa relación con lo propio de esas actividades. Me hace falta un traductor – Matthew abrió sus pardos ojos almendrados de par en par – Sí hombre, he tenido un montón de problemas con los embarques porque mis empleados no saben muy bien el inglés y con alguien que domina ese idioma como tú, creo que se me acabarían los problemas. _ Bastante rebuscado tu ofrecimiento, ¿me crees tan ingenuo Manuel Etcharren como para no darme cuenta de que acabas de inventarme un cargo en tu naviera? _ Bueno ya – dijo Manuel muy molesto poniéndose de pie y tomándole la mano a Isabel con la intención de irse – yo ya cumplí con lo mío, si

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quieres pensar mal de mí, allá tu. Siempre con la misma actitud negativa. Me tienes harto Matthew Mansfield. Hablas de la Providencia de Dios y cuando ella llama a tu puerta, se la cierras en la cara. Piénsalo si quieres y si no te interesa, entonces no. Te crees tan macanudo profesor Mansfield, con tus doctorados y títulos que no te sirven de nada. _ No voy a aceptar a que me vengas a faltar el respeto en mi propia casa. – dijo Matthew poniéndose de pie e increpando a Manuel plantándose al frente suyo. _ Ya está bien los dos ridículos dando espectáculo. Matthew termina y Manuel cálmate. Por favor tomen asiento. Desde que tengo recuerdos los he visto pelearse y volver a buscarse una y otra vez, ¿Cuándo van a madurar? Así está bien…sucede que estamos todos muy tensos, el ambiente está enrarecido no sólo con tu problema hermano, sino con todo lo que se ha precipitado en esta semana, es horrendo, ¿vieron los noticiarios de la tarde? Ni siquiera los locos fenómenos atmosféricos hacen reaccionar a la humanidad. Pero bueno, ha sido un día muy triste para ti Matthew, estás golpeado y dolido y no lo estás pasando bien. A ti te hubiera gustado que nosotros no hubiésemos venido y que te hubiéramos dejado solo pensando y pensando, dándote vueltas sobre lo mismo. Pero yo te pregunto, ¿Qué sacas con eso? Absolutamente nada, no consigues solucionar ninguno de tus problemas y para peor, te pones idiota y mal genio afectando a Ángeles y a tus hijos. Yo te sugeriría que te des unos días de descanso, te relajes y una vez que estés más tranquilo, vas donde Manuel y aceptas su ofrecimiento. Mientras el padre Christian terminaba de hablar, Matthew se levantó del sillón y buscando el violín comenzó a tocar como un loco una complicada partita de Bach, la n° 1. Tenía el rostro colorado, los ojos apretados. Se sabía de memoria la partita y la terminó de tocar con el sudor corriéndole por la cara. Era la mejor manera que tenía para estallar y no causarle daño a nadie ni a él mismo. Con este arrebato de loca furia apasionada había, sin querer, deleitado a su familia los que, una vez finalizada la pieza, aplaudieron a Matthew. Matthew nunca dejaba el violín inmediatamente después de tocarlo, sino que se quedaba con él en la idéntica postura de la última nota, con los ojos cerrados. Decía que después del último acorde, de la última nota, le tocaba el turno al silencio.

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No podía ser que uno abandonara el instrumento sin dejar entrar al silencio como parte final de la pieza. Luego, ceremoniosamente guardó en su estuche el violín, bajo la atenta mirada de todos los presentes que expectantes aguardaban el siguiente paso de Matthew. Se sentó en la silla de su escritorio y cruzando los brazos sobre éste comenzó a hablar nuevamente. _ ¿Quieres Titian que no haga nada por unos días hasta que se me pase la que tú consideras una idiotez? ¿Como si fuera un capricho mío no más, un “enojito” porque se me ocurrió para amargar a mi familia? _ Matthew, sé que estás aproblemado. Pero te propongo que te vayas unos días, lo que resta de esta semana a Zapallar, te presto la casa para que te quedes con todos los tuyos, ¿Qué te parece? _ ¡Ay Señor! No sé…tus papás Manuel, ¿no van para allá esta semana? _ No, andan viajando. Por favor acepta y nos harías a todos un gran favor. Te sirve para pensar en mi propuesta. _ Además Matthew nosotros con tu mamá nos vamos al sur por dos semanas a visitar a Peter. Así Matthew Hugh no se quedaría solo al ir con ustedes. _ ¿Y tus pacientes de la clínica papá? _ Ya están informados y por el momento no tengo a ninguno grave, ni a nadie que necesite una atención inmediata. _ Bueno, acepto.- Todos los presentes pusieron una cara de alivio al escuchar la respuesta de Matthew, que había logrado calmarse un poco. – Papá, me gustaría pedirle un favor. ¿Podría irse a vivir con ustedes Rafael? Había pensado que se quedara acá en mi casa, pero no tenemos mucho espacio y no creo que Ian lo acepte en la pieza con él. ¿Es posible?

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_ Por supuesto, tenemos tantas piezas vacías. Nosotros nos rejuvenecemos cuando hay gente joven viniendo a la casa. No tengo ningún problema, ¿ya hablaste con él? _ No, mañana quedó de venir para hablar de lo que vamos a hacer a partir de hoy. Creo que será mejor que dejemos el tema “Matthew cesante”. Voy a intentar superar el problema. Perdonen que me haya puesto porfiado…es que estoy tan dolido, tan decepcionado. Manuel…gracias viejo, gracias por tu ofrecimiento, lo voy a pensar y perdona por lo que te dije, ya me conoces…lo siento mucho. Oye Titian, ¿qué dijiste a propósito del clima? ¿Dijeron algo en las noticias? He estado toda la tarde dormitando y pensando y no he tenido la ocasión de oír los noticiarios. _ Dijeron lo mismo que desde hace años estamos presenciando y que cada día que pasa se agudiza más. Tormentas de lluvia y nieve en el norte donde nunca antes llovía. Hay un huracán que se dirige a España, Portugal e Inglaterra, ¡un huracán en Inglaterra!. Con esto de que el eje de la tierra se corrió unos centímetros parece que el clima se volvió loco. Parece que Dios sigue enviándonos mensajes y los hombres siguen desoyéndolos. Esperemos que esta onda de calor agobiante que nos inunda desaparezca luego. Yo soy muy malo para el calor y mi pobre jardín ya no lo resiste. Por más agua que le hecho en la mañana y al anochecer, nada parece saciar a mis plantitas que están todas mustias. _ Don Peruco me llamó hoy desde la parcela para decirme que le cortaron el agua del canal, por la sequía, y con el calor se nos secaron los cultivos que estaban próximos a la cosecha. El pobre hombre estaba que lloraba al teléfono. Tanto que cuesta sembrar y mantener limpias las siembras y por una sequía horrenda se pierde todo…Bueno Matthew, ¿te vas mañana para Zapallar entonces? _ Ya que insistes tanto Manuel, me voy mañana con todos los niños. Fue así como al día siguiente Matthew partió con todos sus hijos a Zapallar, después de haber hablado con Rafael, quien tal como su maestro lo sospechaba, no tenía donde quedarse porque sus padres al saber que Matthew había sido despedido y por la negativa de su hijo a firmar el contrato, lo habían castigado económicamente cortándole los fondos para pagar la pensión donde se alojaba, la alimentación y la universidad. Si él

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firmaba y aceptaba el chip, volvería a recibir toda la ayuda de sus padres, de lo contrario nada. Y nada fue lo que Latorre recibió, excepto la ayuda incondicional de Matthew. _ Profesor Mansfield, no sé cómo pagarle el que sus papás me reciban en su casa. Yo no sé qué decir…estoy tan agradecido. ¡Qué injusto es lo que usted ha sufrido! _ Tus papás te cortaron los medios económicos por culpa mía y es lo mínimo que puedo hacer por ti chiquillo. ¿Supiste algo de tus compañeros? _ Ayer me dediqué a enviarles correos a todos y unos pocos me respondieron. Los que respondieron dicen que están choqueados con la noticia y le mandan todo su apoyo. Si por ellos fuera habrían hecho un escándalo, pero saben que eso a usted le molestaría más. Me preguntaron si va a dar algún curso o algún seminario particular aquí en su casa porque quieren asistir. Son tres nada más, y no quieren perder la oportunidad de seguir estudiando con usted. _ Eso tendremos que verlo, a lo mejor, por último me serviría para no pensar tanto en mí mismo… Rafael al escuchar esa última frase lo miró extrañado. Podría haber dicho: por último para entretenerme en algo, para no perder la práctica, para mantener unido al grupo de alumnos afines, etc, etc; sin embargo eso de “para no pensar tanto en mí mismo” no lo había dicho al pasar. Matthew estaba plenamente consciente de que vivía a ratos demasiado preocupado por él, demasiado pendiente de su propio mundito y sabía que eso estaba mal. Vivir centrado en los problemas personales, en las frustraciones sólo consigue arrebatarnos la paz. Por esa manía de estar escarbando siempre en el subconsciente, en el pasado, en lo que hubiera sucedido si hubiese hecho tal o cual cosa, o porqué hice tal o cual otra. Para posteriormente terminar en ¿por qué Dios me hizo así con tantas fallas, con tantos defectos? Está bien reflexionar sobre uno mismo para corregir lo malo y para potenciar las virtudes, pero reflexionar sobre uno mismo permanentemente sintiendo pena y lástima por lo miserable que se es, bueno, eso deprime a cualquiera y más todavía si se tiene el defecto de

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agrandarlo todo, con una personalidad extrema. Este era el caso de Matthew para consigo mismo. _ Rafael, necesito que mandes esta carta hoy mismo por correo rápido a mi hermano Thomas que está en Australia. No se te vaya a olvidar. Mis papás te van a estar esperando en la casa para darte las indicaciones ya que ellos se van mañana al sur a visitar a mi hermano Peter. Cualquier cosa que necesites me llamas a mi celular, cuídate mucho y nos estamos viendo a la vuelta. _ Gracias profesor, espero que disfrute estos días aunque dadas las circunstancias… _ Veremos que resulta de todo esto Latorre. Sólo se nos pide una sola cosa: perseverar y ser fieles hasta el fin, para que cuando vuelva, nos pille como a las vírgenes prudentes y no como a las necias. La casa de los Etcharren en Zapallar era una mansión enorme que se emplazaba justo al frente de la playa, a la cual tenía acceso directamente a través de una pequeña puerta de fierro que conducía al paseo peatonal. Matthew apenas dejó instalada a su familia en la casa, partió con Ángeles de la mano a caminar por el sendero que rodea el roquerío al final de la playa. Era curioso ver que aún quedando unos días de vacaciones los turistas habían desaparecido. Quizás se debía a lo fuerte que estaban los rayos solares. Pasar el día en la playa con ese sol quemando la piel no era muy agradable. A las únicas horas en que uno se podía aventurar a pasar un rato en la playa era al amanecer o al atardecer. Precisamente a esa hora el matrimonio Mansfield-Battaglia se sentaba sobre una roca a contemplar el mar en silencio. Ambos estaban cansados, estresados y era tal su grado de compenetración que a veces pasaban horas en silencio, no porque no tuvieran nada que decirse, sino todo lo contrario. Cuando el grado de amistad entre los esposos llega a su máximo esplendor, ellos no necesitan entramparse en conversaciones estériles, sino que son capaces de acompañarse en silencio, que únicamente se rompe cuando ambos necesitan compartir sus vivencias. _ Sabes Angelito, cuando yo era joven pensé que me iba a quedar soltero.

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_ “Cuando yo era joven”… ¡si te casaste conmigo a los veintitrés años! Yo creo que cuando cumpliste dieciocho ya diste por perdida la batalla de encontrar a alguien. Como eres tan absolutista para todo, si a los veinte años no conocías a una niña para casarte, ya no te casarías… ¡ que exagerado eres Matthew!…¿Te hubiera gustado quedarte soltero? _ No, por ningún motivo. Me siento completo contigo, no sirvo para estar solo. Pensaba que por mi modo de ver la vida, por mis gustos e inclinaciones, nadie se iba a fijar en mí- Matthew abrazó a Ángeles y luego clavó su vista en el horizonte en el momento en que el sol ya casi no se veía - Me encanta este lugar, esta playa, las casas, lástima como está el clima. El sol es insoportable, pareciera que nos estuviéramos asando vivos en la tierra. _ Es una suerte para nosotros que Manuel tenga esta casa y nosotros poder aprovecharla de vez en cuando. Te noto más relajado, es increíble lo que un cambio de aire y de paisaje le hacen a uno…Matthew, yo con el único hombre que me podría haber casado es contigo, ¿lo sabes verdad? _ Sí, lo sé, y lo mismo digo yo. No me veo con otra persona. Tú sabes que me gustan los juegos mentales y siempre ando imaginándome cosas o situaciones, sobre lo que pudo haber pasado, ¿lo haces tú también? _ En realidad, no me gusta mucho eso de los jueguitos mentales como le llamas tú. Creo que al fin y al cabo reflejan que no estás contento con tu vida y que necesitas imaginarte viviendo otra vida. ¿Qué hubiera pasado si tal o cual cosa?...no sé, no me gusta pensar así. _ No es que esté arrepentido de lo que he hecho, ni de las decisiones que he tomado, ni de los caminos que he seguido. Lo que debo reconocer eso sí es que nunca estoy conforme conmigo mismo, como que nunca me siento plenamente a gusto con nada. No soy del tipo de personas que se sientan en un sillón satisfechos con la vida que llevan… _ ¿Cómo si te faltara algo a pesar de todo lo que tienes? Dominic me dijo lo mismo el otro día.

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_ Justamente eso. Sería un mal nacido si no le agradeciera a Dios todo lo que me ha dado. Mi problema es no saber qué es lo que me falta para sentirme tranquilo conmigo mismo. Que un día pueda decir: que bien me siento hoy, me siento completamente realizado…No, nunca me va a pasar eso. Creo que Dios pone esta prueba en mi corazón y en mi mente para que no me conforme y lo busque siempre, para que me acuerde de que en esta vida mísera jamás me sentiré plenamente realizado y ponga mis ojos en la esperanza de llegar algún día al Cielo. Hay días en la que esta cosa que no sé cómo llamarla, me vuelve loco porque ni siquiera yo sé lo que me pasa. Tú siempre me preguntas, ¿cómo estás hoy día? ¿Por qué estás triste? Y yo no sé qué responderte exactamente porque ni yo mismo sé lo que me pasa. Es para volverse loco. _ Lo que debieras hacer es plantarte frente a esa cosa como la llamas e intentar racionalizarla, es decir, esto es lo que siente mi alma…qué es, qué puede ser, por qué me vienen estas sensaciones extrañas, este obscurecimiento de mi espíritu que hace que ande intranquilo. _ Es lo que te expliqué antes. Quizás estoy siendo contradictorio en los términos. Trato de pensar lógicamente, pero yo mismo me enredo. El asunto es el siguiente: no me acepto, no logro aceptar como soy, y por eso me pasa lo que me pasa. El problema: intranquilidad de espíritu. Razón: Dios pone esta desazón en mi alma para que mire al Cielo. Pero…pero, ahí vienen los peros: aunque sé la respuesta igual me afecta. No porque yo sepa la causa de mi enfermedad, ésta va a dejar de dolerme. _ Lo que importa mi niño lindo es que eso que sientes no te paralice. Puedes hacerte mil preguntas sobre ti mismo, pero esas preguntas son parte de lo que llamas juegos mentales, nada más que eso y por lo tanto no debes permitir que te abrumen al punto de angustiarte y dejarte inmovilizado en tu quehacer diario. Por lo demás, es como darse contra un muro por el puro gusto. Pero dime, ¿en qué cosas piensas cuando haces ese ejercicio de qué hubiera pasado si…? _ Pienso, por ejemplo, ¿qué hubiera sido de mi vida si C. hubiera aceptado pololear conmigo y me hubiera casado con ella? ¿Cómo habría sido mi vida? O, ¿qué hubiera sido de mí si la beca a Oxford no me hubiera resultado? ¿Qué hubiera sido de mí si no me hubiese dado un

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ataque al corazón? Y me imagino las respuestas y son miles las posibilidades, de modo que el cuento que me invento siempre tiene una historia nueva que contar…y la mayoría de las veces termina mal, porque por algo no fue. _ ¿Eso te deleita? Estoy sorprendida, nunca me lo habías contado. _ No creas que pienso cosas morbosas o sucias, no. Me entretengo creando estas historias, pero como una cosa anecdótica nada más. Soy de los que no pueden estar sin pensar en algo. Mi cabeza loca funciona siempre a mil por hora y las ideas se me agolpan en la mente. Ahora bien, lo que concluyo de todos estos cuentos que me fabrico es que al fin y al cabo, en cada instante que pasa nos estamos jugando el futuro. Nuestras decisiones que pueden parecer muy triviales en su minuto, que no parecen tener mayor importancia, se transforman con el tiempo en decisiones que van cambiado el rumbo de nuestras vidas. Toda la vida personal y la historia universal se va armando según los designios de la Providencia, que nos coloca en un lugar y en un momento específico. Nuestras determinaciones pueden ser buenas o malas, pero siempre Dios va armando nuestra vida conforme a nuestras decisiones. Saca bien del mal, de una mala resolución que hagamos Dios, sin embargo saca un bien, aunque no nos demos cuenta. No es que Él quiera que nosotros elijamos mal, sino que, ya que tomamos un mal camino, al menos que se saque de ese camino errado algún bien, quizás no tanto para nosotros, sino que para los demás. Matthew cerró sus ojos. Estaba cansado. La tensión nerviosa por la que pasó los últimos días lo tenía extenuado y lo único que ansiaba era poder descansar su mente, su alma y su cuerpo. Aprovecharía esos días para estar con sus hijos y conversar con cada uno de ellos acerca de lo que se venía para la familia. Matthew conversaba con ellos continuamente. No pasaba día en que entrando a los dormitorios de sus hijos no se diera el tiempo para regalonearlos, preguntarles por sus vida, por sus problemas y dudas. La paternidad se la tomaba muy en serio y su más grande pena la constituía sin dudas su hijo Ian, al cual veía alejarse de la familia y de Dios día tras día. No lograba explicarse qué había hecho mal con respecto a su hijo para que acabara

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pensando tan radicalmente distinto a todo lo que le había enseñado. No era fácil hablar con Ian. Se arrancaba de Matthew y no quería toparse con él, hasta que el último día, unas horas antes de abandonar Zapallar fue el mismo Ian el que inesperadamente buscó a su padre para hablarle. Matthew después del almuerzo, había tomado un libro y se fue solo a sentarse en una banca en el paseo que está frente a la playa. Pero el libro era la escusa para dormitar un poco bajo la sombra de un frondoso árbol. Ahí estaba, con los lentes en la punta de la nariz, con su rubio mechón cayéndole sobre la frente, los ojos cerrados, las largas y delgadas piernas estiradas una encima de la otra y el libro a punto de caérsele al suelo si no fuera por la rápida acción de Ian que al ver que estaba a punto de aterrizar en la tierra corrió a sujetarlo al tiempo que eso hizo que su padre despertara sobresaltado. _ ¡Ian! Me asustaste hijo, ¿qué pasó? _ Nada papá, se te estaba cayendo el libro y corrí para atajarlo…toma, ¿qué lees? _ Shakespeare, hace tiempo que no me daba el tiempo para leer por enésima vez Hamlet. Supongo que lo has leído. _ Sí, al igual que a ti, me gusta Shakespeare. Creo que eres muy parecido a Hamlet sabes. _ ¡Ah sí! ¿En qué me parezco a Hamlet? _ Ambos son como héroes trágicos… que terminan volviéndose locos – Matthew no pudo evitar soltar una risotada. No dejaba de ser sorprendente para él que un muchacho de dieciséis años le dijera algo así. _ ¿Veo fantasmas que me advierten de enemigos y de complots? _ Sí, creo que te tomas las cosas con demasiado pesimismo y no rescatas lo bueno. Como que todo el mundo esté en proceso de unificación y que por fin vamos a llegar a la hermandad universal.

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_ Unificándose a costa de Dios. Sí, porque Dios es un obstáculo que hay que arrojar a un rincón donde no pueda molestar mientras ponemos al hombre en su lugar. Eres muy ingenuo Ian. _ Soy realista papá y creo que el camino que estás optando y por el cual nos llevas, no llega a ninguna parte. _ Hijo, ¿tú me quieres? Ian se quedó en silencio y sacando su teléfono celular, comenzó a jugar con él. _ ¿No quieres responderme Ian? No te atreves a decirme que no me quieres porque tienes miedo de apenarme. En el fondo eso prueba que algo sientes por mí, ya que de lo contrario te daría lo mismo hacerme sentir mal. Te lo planteo de otra forma, si yo me muriera hoy o mañana, ¿sentirías pena por mi partida o te sentirías aliviado? _ Termínala papá, ¿para qué te pones en esa situación? – Ian se puso de pie y se plantó frente a Matthew que lo miraba adusto y severo. – Vine para acá para hablar contigo porque desde hace días noté que me andabas buscando para conversar conmigo. No quise hacerlo antes porque la verdad es que me carga hablar contigo. Me carga escucharte repetir las mismas cosas una y mil veces. Me revienta tener que vivir una vida llena de tragedia, de pesimismo, de oscurantismo, estoy harto, estoy decepcionado de toda mi familia. No quiero terminar siendo como tú papá, como un Hamlet vuelto loco, con delirios de persecución. Lo más terrible de todo esto es que no puedo librarme de ustedes porque soy un menor de edad que aún depende de ti para subsistir, pero te prometo papá, que a la primera oportunidad que tenga me voy a ir porque ya no soporto vivir contigo. _ Es una pena hijito, me da mucha pena por ti. Lamento que te hayan hecho tamaño lavado de cerebro. Eres un mocoso que no sabe nada de la vida y te dejas arrastrar por gente que lo único que quiere es destruirte y que te alejes de tu familia. Nadie, absolutamente nadie te va a querer más en este valle de lágrimas que tu mamá y yo, que te quede bien claro: si hay alguien que daría la vida gustoso por ti mi niño, soy yo, pero al parecer no

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lo sabes. Me acabas de enterrar un puñal en el corazón, no pensé que me odiaras tanto. En el transcurso de la vida uno tiene que jugárselas por aquello que considera cierto, por la Verdad, y yo he optado por ella, te guste o no. Llegarás a una edad en la que tendrás que tomar decisiones que marcarán tu vida para siempre. Yo no puedo a partir de ese momento obligarte a nada, cada uno sabe lo que hace, pero eso no quiere decir que deje de aconsejarte y de señalarte cuando vas por mal camino. Acuérdate Ian, de mis palabras, hay cabecitas duras como tú y como tu tío Thomas que para cambiar el rumbo de sus vidas y enmendarse, van a tener que pasar por pruebas terribles, y Dios permitirá que ellas pasen para finalmente traerte de vuelta. No quisiera verte sufrir, pero a veces es necesario pasar por el dolor para reaccionar: el dolor es el megáfono de Dios para despertar a un mundo sordo decía C.S. Lewis. _ Entonces, ¿ Tú quieres que yo sufra? Dímelo…quieres verme sufrir. _ No, a ningún padre le gusta ver sufrir a sus hijos, pero si es necesario para tu salvación, prefiero que sufras un poco acá en este mundo a verte sufrir eternamente en el infierno. – Ian se encogió de hombros como acostumbraba a hacer cuando algo le molestaba y trataba de que se notara como indiferencia. Matthew detestaba ese gesto, era muy significativo, despreciativo y ofensivo. Y retomó la palabra: _ Dime una cosa Ian. ¿Te has puesto a pensar lo que significa en estos tiempos tener una familia como la que tienes? No me refiero solamente al aspecto material, que no deja de ser importante, sino que también desde el punto de vista espiritual. Observa a los que fueron tus compañeros; sus padres son de mi misma generación y la mayoría de ellos está divorciado, vueltos a casar o simplemente conviven y se cambian de parejas como quien cambia de camisa. No les interesa tener hijos, ¿para qué si el fin del matrimonio ya no es la procreación y la educación cristiana de los hijos con vistas a la salvación, sino que es la vida conyugal por no decir el sexo y disfrutar al máximo de la vida? ¿Cómo son tus ex - compañeros? Unos perfectos inútiles, enchufados todo el día al computador, egoístas, flojos, afeminados. No saben hacer nada, no saben trabajar con sus manos. A diferencia de ustedes que al menos son capaces de sembrar algo y

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cosecharlo, ellos son unos perfectos inútiles, cómodos porque sus padres los han educado así. Los dejan solos, que se las arreglen por si mismos. Tienen plena libertad para hacer los que se les plazca, pero al mismo tiempo están solos, solos en sus casas frente a sus televisores y computadores de última tecnología. Nadie les hace cariño, nadie les hace cosquillas ni juegan con ellos. No tienen a sus padres cerca para conversar, sí hijo, para conversar de la vida, del futuro, de lo que les preocupa, de lo que sienten. Tus amigos son unos individualistas cuyos padres suplen ese cariño con regalos costosos, viajes, motos, autos, ¡qué sé yo!. ¿Crees que a tu madre y a mí nos ha sido fácil educarlos a ustedes cuando desde todas partes el bombardeo de slogans anticristianos y antivalóricos no nos dan tregua? Las leyes que han aprobado sancionan a las familias como la nuestra con impuestos, con trancas, sin ningún incentivo. Vestirlos, alimentarlos, educarlos dignamente ha significado un esfuerzo titánico porque todo está en contra nuestra y si no fuera por la Providencia de Dios que nos ha acompañado desde siempre, dudo que hubiéramos sido capaces de sobrevivir con un relativo buen estándar de vida y hasta ahora no nos ha faltado nada. Valora lo que tienes porque no sabes hasta cuando lo vas a tener. Dale gracias a Dios por tener a tus papás y a tus hermanos; por tener unos tíos maternos y paternos que ayudan a tus padres en todo lo que pueden. Conozco gente que tiene hermanos, pero pareciera que nos los tuviera. No pueden contar con ellos para nada, absolutamente para nada. Hermanos que de adultos no tienen nada que decirse…Es tremendo, no comparten nada, nada los une. Son perfectos desconocidos entre ellos. Hermanos que no se tienen confianza comparten la sangre, pero no el corazón. _ ¿Me estás sacando en cara lo que me has dado? Nadie te obligó a tener tantos hijos. Por mi parte, preferiría que me dejaran solo a tener a una tropa de hermanos asfixiándome. Yo no les he pedido nada, no necesito nada de ellos. Matías es hijo único y nadie lo molesta, la casa siempre está llena de sus amigos y no le hacen falta hermanos. Tiene todo lo que necesita y por lo demás, creo que pintas un mundo demasiado extremo: mis amigos no son tan inútiles cómo crees. Participo con ellos ayudando a los pobres y solidarizando con la gente que sufre. Mis hermanos son todos los hombres y a ellos me debo.

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_ Yo no te estoy sacando en cara absolutamente nada. Sólo quiero que abras los ojos y le tomes el peso al momento que estamos viviendo. Mira, ahí viene Matthew H, Christian y Dominic, ¿por qué no vas a jugar un rato a la pelota con ellos en la playa? Ya luego nos vamos a Viña. Ian, ¿qué te ha pasado hijito? _ Nada papá, definitivamente nada. Creo que contigo no me voy a entender nunca. _Antes que te vayas, déjame hacerte un par de preguntas: ¿qué te hizo cambiar? ¿Qué hizo que pasaras de ser un chiquillo alegre y piadoso a un jovenzuelo triste y resentido? _ No estoy triste ni soy un resentido. Estar con ustedes me pone triste y deprimido porque eso es lo que son ustedes. Me cansé de ser un “tipo raro”, un anticuado que vive como pietista cuando el mundo me está llamando para hacer grandes cosas, ¿no se da cuenta papá del avance hacia el progreso que hemos alcanzado, ¿es malo ser feliz? ¿Es malo superar la pobreza? ¿Es malo disfrutar la vida?- Y dicho eso, Ian corrió hacia donde sus hermanos que en la playa improvisaron una pichanga de futbol. Matthew se puso de pie y caminó hacia donde estaban sus hijos y se puso a jugar con ellos. Había quedado helado con las respuestas que le había dado Ian y en un momento en que ambos chocaron al intentar tomar la pelota, Matthew lo tomó del brazo y lo atrajo hacia él abrazándolo con fuerza al tiempo que lo susurró al oído:_ Yo te quiero, te amo Ian, daría mi vida por ti. Sigues siendo mi hijito. Piensa mucho lo que estás haciendo y no te dejes influenciar. No confundas el amor con las ideas: puede que discrepemos en muchas cosas, pero eso no quita que nos amemos igual. No mezcles las cosas Ian, no las mezcles.- Dicho esto lo soltó, lo empujó bruscamente y tomando su libro se volvió a la casa completamente apesadumbrado. Un volcán de indignación bullía en su interior, estaba furioso.

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Capítulo 4

Esa paz verdadera, a la cual aspiramos con pleno conocimiento, no se refiere sólo a las relaciones de los hombres entre sí, sino también a las que nos unen con Nuestro Hacedor, y precisamente en este punto tan necesario es donde se echan en falta los esfuerzos del mundo. En verdad, nada tiene de extraño que un mundo olvidado de Dios haya olvidado a su vez esta cuestión esencial. Los hombres, pervertidos por predicadores de falsas doctrinas, han llegado a creer que la unión de las diversas naciones constituía el mayor de los bienes de esta vida, olvidando las palabras de Nuestro Salvador, quien dijo que no vino a traer la paz, sino una espada, y que el reino de Dios padece violencia, de modo que sólo mediante muchas tribulaciones podremos entrar en Su reino. Robert Hugh Benson.
Pasaron los días, las semanas y cuatro meses transcurrieron desde aquel día en que Matthew fue despedido inmisericordemente de su trabajo en la universidad. Se encontraba trabajando con su cuñado en la naviera y el panorama mundial cambiaba día a día, demasiado rápido. El famoso secretario general tenía al mundo y a la Iglesia a sus pies. Hagamos pues, un resumen de los acontecimientos mundiales para situarnos en nuestra historia y luego echemos un vistazo a lo que acontecía con Matthew y con su familia. Partamos señalando que el contrato y el chip se habían hecho obligatorios y que su uso era indispensable para realizar cualquier tipo de trabajo. Quien osara no usarlo era considerado sospechoso de rebeldía. Los rusos y los asiáticos por fin habían cedido a la presión de los Estados Unidos y de los países Europeos de darle al secretario plenas atribuciones y los aires de una posible guerra desaparecieron de momento. Se reformuló entonces un nuevo gobierno para el mundo, donde cada nación era ahora una especie de federación cuya cabeza principal era la ONU. Las leyes de cada país estaban supeditadas a la de la organización mundial y aquellas que la contradecían quedaban inmediatamente abolidas. Por ahora la labor del ejército de la ONU era aplacar la ira y

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controlar a los pequeños grupos de rebeldes anti-globalización, a los anarquistas e inconformistas que se organizaban por aquí y por allá para perpetuar protestas y desmanes. Sin embargo, para repeler a los “fanáticos religiosos” se contrataron grupos mercenarios que tenían plenas facultades para reprimir y aniquilar a los católicos que todavía permanecían fieles a la prohibida misa. Una de las situaciones más graves era el tema de la libertad. La sociedad gozaba de una aparente y bulliciosa libertad, que era pregonada a diestra y siniestra como el máximo logro que se había alcanzado. El problema radicaba en que esa libertad sólo operaba para el mal y para el error. Todo se aceptaba, todo se toleraba. El desenfreno de las pasiones humanas más bajas llevado a su límite, transformando a las personas en máquinas hedonistas, sensuales, sin freno. El desorden moral es pues, una de las armas que utiliza el diabólico gobierno mundial para controlar a sus masas. Cuando el ser humano es gobernado por su parte más irracional sus actos comienzan a ser erráticos. La mente no puede pensar juiciosamente porque pasa a estar dominada por la pasión. ¿Qué mejor manera de dominar a los hombres que ésta? Vaciando los cerebros, neutralizando su inteligencia para que ella no pueda tener dominio sobre su voluntad. El gobierno central del mundo miraba con desprecio a estas gentes estúpidas que buscaban como enajenadas el placer y la comodidad. ¿Qué pretendía el gobierno mundial subsidiando a estas hordas de gente inútil que prácticamente no contribuía con nada? Sin duda, a la autoeliminación. El mundo se estaba destruyendo a sí mismo día a día a causa de la estulticia a la que estaban siendo llevados. Hablaban de fraternidad universal, y sólo pensaban en destruir al hombre de la manera más baja: haciéndolos esclavos de todos los pecados capitales. En el ámbito público el secretario general era el hombre más encantador que cualquiera haya conocido. Tomaba a los niños pequeños en brazos, saludaba de beso a cada persona que se acercaba a saludarlo, pero al final del día cuando se encontraba en la sola compañía de sus fieles ayudantes se lavaba una y mil veces las manos, se cambiaba de ropa y sometía todo a la más profunda desinfección. La repulsión que sentía por la gente era enfermiza y demoníaca. “Las cosas que ha de hacer uno para ganarse a estos tarados.” Era su frase recurrente. Despreciaba a las mismas personas que lo llevaron a ocupar su cargo, pero nadie excepto los

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más cercanos a él, conocían esta faceta. Toda su vida era una gran mentira. Si la hipocresía y la falsedad tenían una cara visible, la suya era la de Todtschläger. Odiaba a los hombres y sobre todo a los niños, no los soportaba, y siendo consecuente con su manera de pensar, financiaba a las principales clínicas abortivas del mundo. Fiel a esta campaña anti-niños promulgó una ley que aumentaba los impuestos a las familias que tenían más de un hijo, logrando con esto que las tasas de natalidad en el mundo descendieran a tal punto que casi no se registraban nacimientos. El lavado de cerebro era pan de cada día a través de los medios de comunicación. El gobierno mundial, una mezcla desconcertantemente contradictoria entre capitalismo y socialismo, dominaba no sólo las mentes de los seres humanos sino que también sus cuerpos. Para poder tener libertad absoluta, había que someterse al gobierno mundial y entonces ellos lo daban todo: salud, educación (bajo sus términos), techo y alimento. Si no se aceptaban sus obligaciones, existían escasas posibilidades de sobrevivir, pues los costos de cada una de estas necesidades básicas se habían incrementado enormemente a causa de la falta de materias primas. La sequía que afectaba al mundo entero había hecho subir los precios de los alimentos que además eran de mala calidad. La materias primas igual. Quien no hubiera firmado el contrato estaba prácticamente perdido. A los grupos y organizaciones que denunciaban el abuso de poder del gobierno mundial, nadie les daba cobertura en los medios de prensa. Era como si no existieran. Eran como el grito de una pulga en una bulliciosa avenida. Cuando podían hacer resonar su voz un poco más alto, misteriosamente a los pocos días desaparecían, más bien dicho, se los hacía desaparecer. Se les tachaba de enemigos del género humano, inquisidores, obscurantistas, pesimistas, opuestos al progreso y a la libertad del hombre. Veamos ahora lo que ocurría en la Iglesia. El Antipapa finalmente llamó a su concilio donde pretendía hacer cambios profundos para, según él y la camarilla de modernistas y liberales que lo azuzaban, renovar la Iglesia acorde al nuevo orden mundial. Unos días antes del gran anuncio, un numeroso grupo de cardenales, obispos y superiores de órdenes religiosas encabezados por su Eminencia el cardenal Ferrer en una

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audiencia pública habían llamado al Antipapa a terminar con esta loca idea de un nuevo concilio que traería consigo, confusión y apostasía. Con una lista de todas las futuras reformas que quería iniciar, el cardenal Ferrer se paró frente al Antipapa y lo increpó diciendo: _ Santidad, le rogamos en nombre de Cristo nuestro Señor, que no siga adelante con la idea de llamar a un concilio que pretende, entre otras gravísimas materias que sus antecesores ya condenaron y anatematizaron lo siguiente: - Abrogar para siempre de modo solemne la Santa Misa. - Negar el primado de Pedro y considerar a la Santa Iglesia Católica como una denominación cristiana dentro de muchas otras más. - Supeditar a la Iglesia al Gobierno Mundial, dejando en manos del Secretario General la aprobación de la elección de los pontífices. - Señalar que Cristo se hizo hombre para poder ser realmente Dios. Para poder ser verdadero Dios, debía primero hacerse verdadero hombre. Solamente con su muerte pudo hacerse Dios inmortal. - Abolir todas las órdenes religiosas y entregar al gobierno mundial todas las casas y conventos. Se suprimen los seminarios y se reemplazaran por santuarios donde se les enseñen a los nuevos ministros el nuevo culto sincrético. - Haber ocultado que era masón, Gran Maestro del grado 33 antes de ser elegido papa, con lo cual quedaba automáticamente excomulgado. No vamos a seguir con la enumeración de los errores y de las manifiestas herejías que pretendía llevar a cabo, porque nos bastan sólo las anteriormente citadas para darnos cuenta que ellas conducen a la apostasía. Le rogamos, por caridad, que se retracte públicamente de ellas ya que de lo contrario nos veremos en la obligación de declarar, como Colegio Cardenalicio, la sede vacante por herejía. Mientras el cardenal Ferrer hablaba el murmullo y los gritos de los cardenales partidarios del Antipapa eran ensordecedores. Más de la

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mitad del colegio cardenalicio, compuesta en su mayoría por masones infiltrados como lo era el mismo Antipapa, intentó acallar al cardenal español que con voz potente enfrentaba al papa. Terminado el discurso el Antipapa se puso de pie, con una sonrisa de triunfo en sus labios y levantando la mano para silenciar a la multitud se dirigió al cardenal Ferrer: _ Cardenal Ferrer acabas de firmar tu excomunión. Yo, con el poder que me ha sido otorgado, te excomulgo a ti y a todos aquellos que han tenido la osadía de tratar al Papa de hereje. Todos ustedes que se han amotinado en mi contra quedan excomulgados. Llamaremos a un nuevo concilio, después de haber convocado a un nuevo consistorio para buscar a los reemplazantes de estos infieles hijos de la Iglesia. Largaos de aquí y hasta que no pidan disculpas y se retracten de sus dichos no vuelvan. Acaban de producir un cisma, que Dios los perdone a ustedes y a sus fieles. _ Nosotros sólo obedecemos a Dios, y no somos nosotros los que hemos causado un cisma. Sus antecesores lo excomulgan…la sede de Pedro ha quedado vacante…pero no lo será por mucho. Ustedes tendrán los templos, la publicidad, los medios, pero nosotros tenemos la fe. Aquí sólo hay un excomulgado y ese es usted. Dicho eso el cardenal Ferrer avanzó hacia la salida sin despedirse del Antipapa, seguido de los cardenales y obispos afines y junto a ellos marchó la mitad de la guardia suiza. Algunos guardias leales al Antipapa se flanquearon ante la puerta para impedirles el paso y tomarlos detenidos. El cardenal Ferrer, sin embargo, con paternal mirada se detuvo frente al guardia que con su lanza le impedía el paso, colocó su mano sobre ella y la corrió. El guardia bajó la mirada sin poder retenerlo. No había mucho tiempo, las fuerzas del enemigo comenzarían a moverse rápidamente para impedir que los sedevacantes se organizaran y eligieran un nuevo Papa en la clandestinidad. El grupo tuvo que separarse para no causar sospechas y guiados por la mano misericordiosa de Dios volvieron a juntarse en Portugal, después de un

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mes, en una remota aldea donde eligieron al cardenal Ferrer como nuevo Papa. Al papa de las catacumbas que se llamó Pio XIII. Mientras, en la casa de Matthew las cosas no iban para nada bien. Las malas noticias y las calamidades no llegan solas y una cadena de éstas tenía a la familia Mansfield en ascuas. Matthew trataba de llevar una vida normal. Se levantaba temprano como siempre para ir a trabajar como traductor y en otros pequeños trabajos a la naviera de Manuel que también enfrentaba serios problemas a causa del rígido control que había en el comercio mundial. Manuel Etcharren era diestro con los negocios y sorteaba los problemas como un espadachín, causando admiración en Matthew que desconocía esa faceta de su mejor amigo. Con todo Manuel sabía que eso no duraría mucho. Sus padres estaban a favor del orden mundial por una obediencia ciega al Antipapa, que desde su cátedra alabada “la unidad en la diversidad” y la falsa paz con vítores y cantos. Los padres de Manuel estaban imbuidos en uno de esos movimientos religiosos que les tenía dominada la voluntad y la inteligencia manipulándolos a tal punto que todo lo consultaban con su “director espiritual” que en realidad era un controlador. Si el director les decía que hicieran tal cosa ellos la hacían; si el director les decía que al Antipapa había que venerarlo y seguir a pies juntillas sus órdenes ellos lo hacían, sin cuestionarse nada, aunque fueran absurdos y descabellados los consejos del director. Manuel tenía muchas discusiones con su padre que, aunque estaba retirado y le había entregado a su hijo la gerencia de la empresa aún tenía un fuerte control sobre ella. Don Manuel le insistía en que debía firmar el contrato, que no podrían seguir con el negocio. En definitiva, Manuel sabía que sus días en la naviera estaban contados. Su padre ya lo había amenazado, incluso hasta con desheredarlo. Manuel le decía a su papá:

El cura que te dirige a ti y a mi mamá te ha hecho esclavo suyo y de su movimiento. Papá, tú has cambiado tanto conmigo, con Isabel y los niños. Te han alejado de mí y esto es lo que más siento. La empresa me importa un bledo, puedo formar otra o encontrar algo más en qué ganarme la vida, pero la familia papá, la familia no se puede cambiar…Papá, no quiero perderlo, por favor abra los ojos y dese

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cuenta cómo lo están manipulando, le han lavado el cerebro, le sacan cada vez más plata para la Misión Divina, como le llaman esos falsos Cristos. ¿Por qué ya no me escucha papá? Antes conversábamos tanto, tomábamos las mismas decisiones, y ahora lo único que hacemos es discutir. ¿Cree que la vida se nos va en firmar una porquería de contrato que nos condiciona al gusto de ellos? Converse con cualquiera y todos están en contra de esta tontera, pero en el momento de tomar la decisión van a firmar y se pelean por hacerlo. ¿Qué pasaría si todos nos negáramos y exigiéramos que eso se eliminara? ¿Qué pasaría si dejáramos de ser gobernados por la minoría que vocifera y hace escándalo para silenciarnos? Todo es un gran absurdo y yo no me quiero hacer parte de él. Cuando el martirio proviene desde la propia
familia, es doblemente doloroso. Mansfield trabajaba hasta la hora de almuerzo en la naviera y luego partía a su casa en donde dictaba a pedido de sus antiguos alumnos, pequeños cursos de sus autores preferidos. Se elegía un texto, se leía en voz alta y luego se comentaba. Pero Matthew no estaba bien. Tenía el alma comprimida y el corazón maltratado. Sus hijos seguían siendo educados en casa, junto a sus primos Etcharren los cuales también habían abandonado el sistema. Claro que no se perdían de nada. Más que educación les estaban entregando entrenamiento para hacer funcionar la tecnología y tenían a los estudiantes convertidos en sobre-cultores del cuerpo debido a la gran cantidad de horas que pasaban practicando deporte. Las materias de lenguaje, historia, filosofía, música y las artes en general, eran mal tratadas y prácticamente no se entregaban contenidos, salvo aquellos que iban en la línea del gobierno mundial. El punto estaba en hacer pensar lo mínimo a la gente, que no se cuestionara, que no se admirara, sólo que ejecutara órdenes. Al que hace el mal, éste se le devuelve. Así podría catalogarse la historia del instituto donde Matthew habían entregado su vida y sus conocimientos. Siguiendo el plan de terminar con las artes liberales y las humanidades en general – no necesitamos gente pensante, sino autómatas decía el Secretario General- el instituto fue intervenido al poco tiempo de haberse marchado Matthew. Se realizó una reforma en

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su plan de estudios, lo que trajo como consecuencia el abandono de muchos alumnos desilusionados y por consiguiente se esperaba que al año entrante el instituto se cerrara. A Rafael le fue negado su título, no respetaron su palabra de que pudiera graduarse y el muchacho quedó devastado. Matthew lo acogió entre los suyos y trabajaron juntos en algunos proyectos aunque sabían que jamás podrían llevarlos a cabo. Junto con el trabajo intelectual Matthew también dedicaba parte de su tiempo una o dos veces por semana a ayudar a atender a los pacientes que hacían turno para ser examinados por Sean en la casa de sus padres. Los padres de Matthew no habían podido regresar del sur, pues se les había prohibido movilizarse por avión, por bus y por automóvil por no firmar. Prácticamente ya se habían hecho la idea de no volver más a su Viña del Mar para quedarse con Peter y su familia en las cercanías de Caleta Tortel. Su casa en Viña estaba al cuidado de Matthew H. y de Rafael que mantenían todo en orden esperando siempre confiados que sus dueños regresarían algún día. Matthew H. aún asistía a la universidad, gracias a que un numeroso grupo de sus jóvenes alumnos se resistían a firmar y por el momento se toleraba su desobediencia aunque no se sabía hasta cuánto se les iba a tolerar. Pero para Matthew su mayor dolor era ver a Ian completamente alejado de la familia. Quiso regresar al colegio del cual lo había retirado su padre, y le había pedido al padre de Matías que fuera su apoderado. Matthew no pudo hacer nada, estaba con las manos atadas con respecto a esto, ya que el estado tenía ahora el control sobre los hijos en caso de que los padres figuraran como “renegados” como era el caso de Matthew y de Ángeles y no podían poner en riesgo a sus demás hijos porque podrían serles arrebatados. Matthew confiaba en que Ian iba a reaccionar alguna vez y rezaba y ofrecía mortificaciones para verlo de vuelta en la casa. Al menos Ian los visitaba dos veces a la semana desde que se había ido a vivir a la casa de su amigo. Había horas del día en las que Matthew se sentaba solo frente al fuego de la estufa en el living de su casa, contemplando y meditando por largo tiempo sobre la vida y sobre su buen Jesús. _ Esta es la noche más oscura por la que he atravesado, es la noche más oscura por la que ha atravesado el mundo. ¿Hacia dónde vamos?

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Si Tu Señor mío, que eras el más inocente de todos quisiste pagar por todos nuestros pecados, ¿qué somos nosotros para venir a enrostrarte nuestro dolor? Señor, Dios mío, ¿Por qué ya no me siento reconfortado por Ti? En una de estas meditaciones estaba cuando apareció Manuel temprano para que lo acompañase a Santiago por unos negocios que pensaba abrir como independiente. Matthew estaba sentado aún en pijama en su escritorio y en la casa sus hijos iban y venían preparando las tutorías que les hacía Isabel, su tía que era profesora de educación básica. Matthew H. había ido a ayudar a su mamá a conseguir que les vendieran comestibles en el supermercado porque no contaban con el permiso para comprar. Debían unirse a la fila de los renegados, y sólo se les daba lo mínimo para subsistir para doblegar su voluntad por medio del hambre. _ Manuel voy a darme una ducha antes de que nos corten el agua nuevamente. ¿Supiste que me llegó una carta de advertencia donde me informan que si no estoy con mis documentos del contrato al día me cortarán definitivamente el agua? No sé qué voy a hacer si me cortan el agua. _ Bueno, pero apúrate que quedé en juntarme a las 10 en punto, vamos a ver si nos resulta algo. Les habían cortado la energía eléctrica y el gas, de manera que la casa funcionaba a medias y visto esto desde la modernidad parecían estar viviendo en los años del 1900. Matthew siempre decía que uno de sus únicos gustos burgueses era tomarse una buena ducha de agua caliente, pues no soportaba el agua fría. Ahora había tenido que aprender a soportar un chorro gélido de agua corriendo por su espalda. Entró al baño, se desnudó y se metió en la ducha. De pronto comenzó a sentirse mareado, las cosas parecían dar vueltas y vueltas alrededor de él, y sintió que le faltaba el aire. Se apoyó en la pared, se llevó la mano a la garganta porque la sensación de estarse ahogando era insoportable, hasta que de pronto perdió el conocimiento y cayó en la tina golpeándose fuertemente la cabeza haciéndose un profundo corte

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en el cuero cabelludo desde donde comenzó a sangrar. El agua fría seguía cayéndole sobre la espalda mezclándose con su sangre, dejando la tina roja. El golpe fue tan estruendoso que todos en el primer piso lo sintieron. Ángeles, que justo regresaba con su hijo, subió las escaleras a toda marcha seguida por Manuel, Matthew H. y los demás niños, que lo encontraron tirado en la tina. Ángeles desesperada le tomó la cabeza, mientras que Manuel cerraba el grifo y buscaba una toalla para cubrirlo. Manuel con la ayuda de Matthew H. lo sacó de la tina y lo acostó en la cama. Matthew H. lo auscultó con su estetoscopio, mientras que Manuel le presionaba la herida de la cabeza con una gaza. Ángeles intentaba ubicar con el celular de Manuel a Sean para que viniera a suturarlo y a examinarle el corazón. _ Está con una arritmia muy fuerte, pero creo que no es un infarto. Creo que tuvo un síncope lo que le causó el desmayo y debe estar además aturdido por el golpe…no sé cuánto tiempo tardará en recuperar la conciencia. Después de hablar con Sean, el cual partió raudo a la casa de su hermano, el rostro de Ángeles comenzó a palidecer. No le salía el habla e Isabel había tenido que abrazarla porque estaba a punto de desmayarse. A Dominic le había dado un ataque de asma al ver a su papá, y su hermano Christian tuvo que llevárselo a él y a sus hermanas al primer piso para no molestar. Matthew H. seguía atento a los latidos del corazón de su padre, que tras un buen rato comenzó a volver en sí, a pesar de que su cabeza seguía sangrando y Sean demoraba más de la cuenta. _ ¿Qué me pasó?...me duele la cabeza –preguntó con voz trémula levantando la mano para tocarse la cabeza donde tenía la herida. _ Espera papá, no te toques la herida. Te desmayaste y te golpeaste la cabeza. _ Todavía estoy medio mareado. – En ese instante entró Sean con todo su aparataje médico.

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_ Hola Matthew… ¿qué te pasó hombre? _ Hola Sean, todo comenzó a darme vueltas, y después no podía respirar y de ahí no recuerdo nada. _ Tío Sean, mi papá se golpeó la cabeza y aún sangra un poco. Va a tener que ponerle unos puntos. Manuel que estaba a punto de colapsar debido a su hemofobia, dejó de apretarle la herida a Matthew y salió de la habitación pálido y sin decir palabra. Solamente quedaron en ella Ángeles y Matthew H. que observaba atentamente como su tío suturaba a su hermano. _ Bueno, con eso solucionamos el primer problema. Bien profundo tu corte Matthew. ¿Cuántas veces te has hecho heridas y cortes en esa pobre cabezota? Hay que ver que tienes suerte o la cabeza muy re dura, era para que te partieras el mate con el golpe. Ojalá tuviéramos hielo para ponerte en la cabeza, pero como no hay electricidad…Bueno, vamos a examinar tu corazón y el marcapasos. Me da la impresión por los síntomas de que te falló la pila. _ Ángeles… _ ¿Qué mi niño lindo? _ ¿Me pueden dejar a solas con Sean por favor? - Ángeles lo miró desconcertada, y para no discutir con él salió con su hijo del dormitorio dejando al médico y su hermano a solas. _ ¿Por qué los echaste para afuera? _ Porque no quiero que me examines….déjame así no más si yo ya sé lo que tengo. Sé que ya mi marcapasos murió y no hay más por hacer. Yo ya no tengo nada que me motive a seguir con vida y tampoco veo que puedas hacer algo más por mí. No quiero seguir forzando algo que hace años debió pasar. No quiero seguir dándole vueltas al elástico, forzando la vida y viviendo por las puras. Todo está en contra nuestra y estoy harto Sean.

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_ Si claro, dile eso mismo a la Ángeles a ver que te dice. No seas absurdo Matthew, tienes a tu familia, ¿quieres dejar a la Angelito sola con todos los niños? Estás siendo muy egoísta. Por lo demás lo tuyo no es complicado, se cambia la pila y listo, vuelves a hacer tu vida normal. Como ahora te sientes mal, te cansas más de lo normal y te desmayas, pero una vez que solucionemos el problema te vas a sentir mucho mejor y lleno de ganas de hacer cosas. _ Me voy a transformar en una carga más pesada para ella. ¿Qué puedes hacer tú? Estás tan menesteroso como yo. ¿Te cortaron la luz verdad? Ves, espérate que ya no nos dejen comprar bencina, y nos corten el agua. ¿De dónde vas a sacar una pila nueva para mí? _ A mí todavía no me han despedido del hospital porque saben que soy un buen cirujano y se hacen los lesos cuando les conviene con el asunto del chip y del contrato. Yo no te puedo prometer nada Mateo, pero dame la oportunidad de hacer lo posible para conseguirte un marcapasos nuevo, quizás usado, pero en buen estado. Por mis manos pasan a diario esos marcapasos que ya no usan baterías, sino que se cargan solos. Incluso el otro día un colega me trajo un corazón biónico, como de película, ¡eso es lo que te hace falta! Te olvidarías de estos aparatitos. Si me consigo un marcapasos nuevo, te puedo operar en la casa de los papás, en la clínica, porque la intervención es mínima y no requiero de muchas cosas. Ya hombre, déjame examinarte. Sean le abrió el pijama que le habían colocado a Matthew y se quedó escuchando por un buen rato el corazón de su hermano, que con los ojos cerrados esperaba el veredicto de Sean. Sean cargaba las baterías de sus equipos todos los días en el hospital y gracias a eso logró sacarle un electro a su hermano y revisar el marca pasos. _ Ninguna novedad Matthew. Es el problema que acarreas con tus frecuentes arritmias. Te bajó la frecuencia de los latidos y por eso te desmayaste. Como el marcapasos no te funciona no había nada que te mandara los impulsos eléctricos para que volviera a bombear la sangre normalmente. Entonces, el corazón deja por unos segundos de latirte. No es que el marcapasos esté por así decirlo, permanentemente

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funcionando, sino que cuando detecta que bajaron los latidos, te manda la descarga y por eso todos estos años habías andado relativamente bien. Al fin y al cabo tú ya sabías que algo no andaba funcionado bien porque ya te habías empezado a sentir extraño. Debimos habernos apurado para tratar de conseguir uno nuevo. _ Sí. Está bien, pero yo no tengo la culpa de que no me hayan querido vender otro marcapasos. Desde hace casi un año que venimos peleando por uno y todo está supeditado a esa porquería de contrato. Si desde hace un año que estamos peleando por uno, ¿qué te hace pensar que ahora sí lo vamos a conseguir? Sería un milagro. _ Déjamelo a mí. Confía en tu hermano menor. _Escúchame cabro chico que aunque seas todo un doctor y cirujano cardíaco sigues siendo mi hermano menor. Te advierto: no hagas nada que vaya en contra de mi actitud frente a esta esclavitud hipócrita. Si llego a saber que hiciste algo o que transaste con los del gobierno mundial te juro que no te lo perdonaría nunca y además, no te permitiría que me tocaras ni me examinaras nunca más. _ Quédate tranquilo Mateo. Y reposa. Es probable que te desmayes nuevamente, así que te recomiendo que te quedes en cama. Intenta relajarte, distraerte. El estrés te hace pésimo y achacarte también. Confía en que Dios nos cuida… ¿cómo está Ian? _ Se fue de la casa…y casi nunca viene. Si me ponía intransigente con él y no permitía que se fuera, los del estado me iban a quitar a los otros niños. Tuve que permitir que se saliera con la suya para salvaguardar a sus hermanos. _ Este asuntito es lo que te tiene más preocupado. Por culpa del cabro leso. Yo que tú lo mando a la punta del cerro y que se quede con su amigote y su familia. _ ¿Harías eso con Arthur, Sean? Hablar no cuesta nada. Tendré que seguir rezando y suplicándole a Dios para que reaccione pronto y vuelva a donde pertenece.

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Dicho eso Matthew se acomodó de lado y se quedó inmediatamente dormido. Afuera en el primer piso la angustia reinaba en el ambiente. Cuando vieron llegar a Sean con sus aparatos desde arriba después de haber examinado a Matthew, se abalanzaron sobre él para obtener información acerca de su estado de salud. Sean se dejó caer en el sillón de Matthew y echando la cabeza para atrás suspiró apenado: _ Manuel, me dijo Matthew que te vayas a Santiago no más y que va a rezar para que te resulte el negocio. _ Claro, seguro que me voy a ir como si nada después del susto que me hace pasar una vez más. Estaba conmigo cuando se infartó por primera vez hace ya no sé cuántos años. ¡Tener que volver a revivir nuevamente la misma historia! Más encima me deja lleno de sangre y yo que no resisto verla, ¿por qué mejor me dices cómo lo encontraste para poder irme algo más tranquilo? En el living había un silencio sepulcral. Los hijos de Matthew tenían en sus rostros una expresión de angustia y miedo que no podían disimular y permanecían juntos como queriendo apoyarse mutuamente. Siempre su padre les había advertido que debido a su enfermedad podía pasarle algo en cualquier momento y que tenían que estar preparados para perderlo, pero una cosa es saberlo en teoría y otra enfrentarse en la práctica con la posibilidad que ya no es una mera posibilidad, sino una realidad que nos cuesta aceptar. Sus primos Etcharren, que también se encontraban en la casa para asistir a las clases que les daban su mamá y sus tíos, los miraban de reojo. Sufrían con ellos, pues se querían mucho y a su tío Matthew le tenían un entrañable afecto, especialmente Juan Manuel que era su ahijado. Ángeles estaba desesperanzada. Su acostumbrado optimismo sucumbió al ver a su amado Matthew tirado desnudo en la tina, ensangrentado y sin dar señales de vida. Por un instante se vio a si misma sola, completamente sola, con el mundo viniéndosele encima como una ola gigante que la asfixiaba y le nublaba el horizonte. No podía proyectar su vida sin Matthew. La compenetración entre ambos, era tal que muchas veces se sorprendían cuando tras un largo silencio, al comenzar a hablar siempre los dos al mismo tiempo, la frase la

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empezaban igual y el tema era el mismo. ¿Qué iba a hacer ella con Ian? Si a Matthew ya se le había escapado de las manos, ¿qué le quedaba a ella? Ian siempre fue con ella bastante descariñado, por una cosa de carácter. Ian era osco y no le gustaba mucho esto de los abrazos, de las caricias y de las palabras de afecto. ¿Sería capaz de proteger a Ángeles, a Teresa y a Annie de toda la persecución que estaban comenzando a sufrir? Y Dominic, con sus frecuentes depresiones y ataques de asma…y el pobrecito de Christian, tan inocente y responsable. Gracias a Dios contaba con Matthew H., pero en gran parte su hijo mayor era como era gracias a que sabía que tenía a su padre detrás suyo para levantarlo. El panorama estaba oscuro, nadie sabía qué iba a pasar ahora, más aún teniendo a los padres de Matthew allá tan lejos y aislados sin poder volver. Los padres de Ángeles a su vez también tenían su calvario. Gianluca Battaglia, su padre, había jubilado recién de la universidad y pasaba las mismas penurias que sus hijas: corte de la energía eléctrica, racionamiento del agua y los llamados vales humanitarios con raciones limitadas para poder comprar en el supermercado hasta no estar sometidos al contrato. Los hermanos varones de Ángeles, Andrés y Cristóbal vivían con sus padres y ambos habían terminado con sus novias poco antes de casarse, pues ellas no estaban dispuestas a sufrir por la negativa de sus prometidos a firmar y recibir el chip. Sean se llevó las manos a la cara y denotaba cansancio. Tenía bastantes problemas en el trabajo y sabía que no le iba a ser fácil encontrar un marcapasos para su hermano mayor. _ Escuchen, está relativamente bien, pero todo es cuestión de tiempo. Necesita un recambio del marcapasos. He hecho lo imposible por conseguirlo desde hace un año, sólo que ahora la cosa se precipitó y voy a tener que mover más hilos por aquí y por allá entre mis colegas. Casi todos son partidarios del contrato y debo ser cuidadoso al momento de solicitar su ayuda. Tengo un amigo que es forense y que tal vez me pueda ayudar con algunos datos. _ ¿Cómo es eso Sean? ¿Un forense?

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_ No te angusties Angelito. Ha ocurrido que ha muerto gente con marcapasos casi nuevos – muertos no del corazón, sino en accidentes por ejemplo – y mi amigo se contacta con la familia para pedirles que donen el marcapasos para personas de escasos recursos. Le tengo hecho el encargo, y confío plenamente en él porque es una buena persona y no está de acuerdo con lo del contrato. _ Lo dejo en tus manos Sean. Nuestras esperanzas dependen de ti. Discúlpenme, pero voy a ir a ver a Matthew. Ángeles salió de la habitación. El nerviosismo de sus gestos era elocuente y la angustia se le veía en el rostro. En el living quedaron los demás en silencio hasta que Isabel lo rompió: _ Supongo que ya le avisaron a Titian, alguien tiene que ir a buscarlo. Y a Ian, si es que en algo le interesa su padre. _ Tía Isabel, yo voy a ir a la salida del colegio a avisarle a Ian ¿Juan Manuel puedes acompañarme? – Juan Manuel Etcharren Mansfield era el mejor amigo de su primo Matthew H. Tenían casi un año de diferencia y había heredado de su padre esa personalidad impulsiva y sin pelos en la lengua que más de un problema le había ocasionado. Alto y fornido, de pelo castaño y ojos azules vivía soñando con grandes proyectos que en su loca cabeza cobraban vida, pero que rara vez podía concretar causando la risa y las permanentes bromas de Matthew H. que se la pasaba aterrizándolo a la realidad. _ Yo te acompaño Mateo, pero primero vamos a avisarle al tío Titian. Ambos primos partieron junto a Sean rumbo a Viña del Mar para avisarle primero a su tío cura. Los demás miembros de la familia intentaron seguir haciendo su rutina: Manuel partió a Santiago y los demás niños quedaron bajo el cuidado de Isabel. Pasaron cuatro angustiosos días a la espera de que Sean consiguiera el famoso marcapasos. Matthew había permanecido siempre acompañado, y su ánimo era bueno. Se sentía relativamente bien, a pesar de la molestia que le causaban los mareos y ansiaba poder levantarse para retomar sus actividades. Sin embargo, sabía que era

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muy difícil que Sean lo autorizara ya que al más mínimo esfuerzo se cansaba y mareaba ostensiblemente. La sola ida y vuelta al baño que no quedaba a más de diez pasos de su cama, lo hacía sudar y ahogarse como si hubiera corrido kilómetros y kilómetros. Precisamente se encontraba en su cuarto día de reposo cuando un sonriente Sean entró a su pieza mientras Matthew conversaba animosamente con el suegro de ambos que a diario lo visitaba. _ ¡Hola suegro! ¿Cómo está? _ Hola Sean, aquí me tienes con tu hermano discutiendo para variar sobre filosofía, ¿qué noticias nos traes hijo que te ves tan alegre? _ Matthew te tengo dos buenas nuevas. _ ¿Aún existen las buenas nuevas? _ Sí hermano, Dios todavía se acuerda de sus hijos. La primera. Te tengo listo el marcapasos, lo donó una familia de un joven fallecido en un accidente de tránsito al que hace apenas un mes se le había instalado uno. Son de los nuestros, es decir, tampoco han firmado el contrato y a pasar del dolor de la pérdida supieron por mi amigo forense de tu caso y a escondidas del sistema lograron sacárselo al joven y mi amigo lo tiene listo para entregármelo para que mañana mismo te cambie el antiguo y te coloque el nuevo que no tiene el chip insertado y es mejor que el que actualmente usas. ¿Qué te parece? Matthew tenía unas grandes ojeras y su rostro estaba demacrado. A pesar de estar bastante recuperado, su físico denotaba el cansancio y el esfuerzo que le significaba estar luchando por sobrevivir. Con la mirada melancólica sólo le respondió a su hermano con una media sonrisa. Sean estaba eufórico y no entendía que Matthew sólo le hubiera sonreído triste frente a esta gran noticia. _ ¿Y la otra buena noticia Sean cuál es? – Le dijo Matthew recostándose de lado con la mano debajo de su mejilla izquierda, mientras que con la otra mano le tomaba la suya a su hermano.

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_ Esto sí que es un notición. Ha venido alguien de muy lejos a verte. – Matthew lo miró extrañado. _ ¿Quién podría venir a verme? ¿Quién querría ver a un miserable como yo? _ Déjate de hacerte el mísero…voy a llamarlo. Sean soltó a Matthew y se acercó a la puerta de la habitación para hacer entrar al misterioso visitante. Con la cara llena de alegría entró primero Ángeles que se dirigió hacia donde su esposo, besándolo tiernamente en los labios. Detrás de ella entró el padre Christian quien después de saludar a don Gianluca, besó a Matthew en la frente y se colocó al otro lado de la cama. Luego, vestido con uno de esos trajes de alto funcionario del gobierno mundial, entró Thomas Mansfield, tan parecido a Matthew que lo dejó a éste boquiabierto. Usaba el pelo muy corto, y el mechón rubio sin canas que le caía sobre la frente lo hacía parecer un gemelo de Matthew que todavía sin poder creerlo, se enderezó en su cama, abriendo los brazos para recibir a su hermano al que no veía en años. Ahí estaba en sus brazos su rebelde hermano que no paraba de reír al volver a abrazar a Matthew que también se había contagiado con las carcajadas de Thomas y reía como hacía tiempo no lo hacía. Matthew lo separó de sí por un instante para contemplarlo. Thomas traía puesto un elegante traje de funcionario del Gobierno Mundial, con sus distintivos de comisario técnico y no político. Era de color azul claro, parecido a una tenida masculina hindú, una kurta, con camisa de seda de manga larga y cuello redondo abrochado con finos botones dorados, y con una insignia de los ingenieros del gobierno mundial en la solapa izquierda. Portaba otra insignia que Matthew no conocía en el lado derecho. Ésta era la de un comisario, es decir, de aquellos altos profesionales que tenían como misión supervisar y dirigir los trabajos más importantes. _ ¡Por Dios Santo y Misericordioso! ¿Qué clase de traje ridículo es el que traes puesto Tommy? Pareces un clérigo de la religión del nuevo orden mundial.

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_ Vengo llegando y lo primero que te preocupas es de mi traje… ¿Cómo estás Mateo? Cuando llegué supe lo que te había pasado y me dio mucha rabia, ¿sabes? Me dije a mí mismo, pensar que hace años que no veo a Matthew y justo le falla el corazón. _ No te hagas problema por mí, Sean ya me consiguió otro aparatito y mañana me lo cambia. Me siento bien, un poco desanimado, ¿para qué te voy a decir una cosa por otra? Pero tu llegada me ha alegrado un poco la vida, Tommy. Cuéntame todo, por favor, qué te trajo hasta aquí, por cuánto tiempo te quedas, cuándo llegaste… _ Ya, ya, cálmate que te agitas mucho. _ Discúlpenme, pero creo que estos hermanos tienen que conversar a solas. ¿Hijita, me acompañas a la salida? ¿Mañana lo operas Sean? _ Sí suegro, mañana sin falta si Dios lo quiere. Yo también me voy, ¿Christian te llevo a la ermita? _ No, no te preocupes, me voy a quedar un rato a conversar con mis dos hermanos mayores. Don Gianluca se despidió de todos y tomado del brazo de su hija salió de la habitación. En la pieza de Matthew quedaron junto con él, Thomas y el padre Christian. Thomas traía consigo una bolsa desde donde sacó unos chocolates que repartió a sus dos hermanos. _ Estos chocolates son un lujo para nosotros Thomas y en verdad no sé si recibírtelos ya que provienen de la venta de tu alma. – dijo Matthew mientras lo miraba serio. _ No hay para qué ponerse tan grave para decir las cosas hermano, por favor acéptalo. Mira que ya Ángeles me dio un tremendo discurso allá abajo y no les voy a traer más cosas. Además, si te pones muy escrupuloso no podrás ni comer ni tomar agua porque todos los que producen y fabrican lo que comemos ya han firmado para poder vender.

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_ Bueno, por ahora te lo acepto, está muy rico – dijo Matthew mientras saboreaba un pedazo de chocolate bitter - No nos venden más que lo básico para sobrevivir. Mi familia está viviendo de la caridad de Manuel, de mi suegro, de unas clasecitas de violín que hace Ángeles y de unos pesos que me gano como traductor. Tu gente nos ha tratado muy mal y desconozco la razón por la cual parecen haberse ensañado conmigo. Hasta me amenazaron del banco la semana pasada para que firme el contrato y me inserte el chip porque de lo contrario voy a perder la casa, a pesar de que ya pagué más de la mitad. Sé de algunas personas que están en mi misma situación y no los han tratado tan mal. Perdónenme los dos, pero me encantaría estar abajo, en el living sentado frente a mis amigos. Llevo aquí unos días muy lúgubres y fríos. Ha hecho un frío de locos y por más que me traen frazadas y guateros, mis manos y mi nariz están siempre heladas. La luminosidad está muy baja, no sé si lo han notado. Pasamos del verano más caluroso que yo recuerde al más frío y los días están muy cortos. Claro que sí, Viña ya no parece Viña, se parece a Estocolmo. El calor de la estufa allá abajo no llega hasta mi dormitorio. Cómo quisiera ver a mis amigos, a mis confidentes…. _ ¿Nosotros? _ Los amigos que me miran desde las estanterías. Con ellos converso, a ellos les rezo y les confío mis temores, mis amores, mis dolores… _ Y los tiene, Thomas, a todos esos ingleses juntitos como en sus mejores tiempos. _ Los de siempre entonces Matthew. _ Shakespeare, Moro, Newman, Lewis, Tolkien, Benson, Chesterton, Belloc, Waugh, y a Knox. A un africano: San Agustín y a un argentino: Castellani. Los demás libros ocupan un lugar secundario. ¡Ah!…por supuesto Santo Tomás, indiscutido material de consulta. _ Oye Matthew, nosotros te ayudamos a que te vistas y yo te bajo en brazos al living para que sigamos conversando. Tengo tanto que contarles. Te traje té, Prince of Wales, - Matthew suspiró y le sonrió

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complacido – se lo entregué abajo a Ángeles, y a Christian le traje tabaco para su pipa. Bajemos pues, gocemos del olor de la pipa del cura y nos conversamos un té como en los viejos tiempos, cuando nos encerrábamos en tu pieza Matthew a conversar por horas, ¿se acuerdan? _ Como podría olvidar las tardes de verano, cuando nos poníamos en el techo del primer piso, afuera de mi pieza a comer sandía y a tirar las pepitas al jardín…Hasta que la estulticia se apoderó de ti, ¿ o no Thomas?. _ Sí Matthew, pero eso ya pasó y es de lo que quiero hablarles. ¿Te ayudamos a vestirte? Con mucho cuidado Christian y Thomas ayudaron a Matthew a vestirse con una camisa, un chaleco y unos gastados pantalones de mezclilla, le calzaron sus pantuflas y un chal para cubrirse las piernas cuando se sentara abajo. El sólo hecho de levantar los brazos y pararse para que pudieran ponerle los pantalones lo dejó muy cansado. Thomas lo tomo en sus brazos. Matthew estaba tan delgado que a su hermano no le costó mucho esfuerzo, y bajó con él al living. Matthew le pidió que lo dejara junto a sus libros y con peculiar gesto, una vez que estuvo de pie frente a ellos, comenzó a pasar su mano por cada uno de ellos, como acariciándolos y saludándolos con cariño, dejando atónitos a sus dos hermanos. _ No me miren así, que en tiempos donde los amigos escasean, ellos se han convertido en mis mejores y más cercanos compinches. Cuando uno se encuentra con sus amigos, los saluda como a cualquier persona.

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Es lo que siempre hago cuando me paro frente a esta estantería. Bueno, bueno, basta ya de tanta cháchara y déjenme sentarme. En ese momento Ángeles entró al living extrañada al escuchar voces en él y se encontró con una escena que casi la hace llorar: los tres hermanos Mansfield: Matthew sentado en su sillón, con las manos en la nuca mirando la estufa que ardía con una preciosa llama. Christian sentado entre sus dos hermanos, intentando encender su pipa que humeaba un olor dulcísimo y por último a Thomas con sus largas piernas estiradas hacia la estufa y sus enormes manos entrelazadas descansando sobre su pecho. Los tres hermanos se habían quedado por un momento en silencio contemplando la llama del fuego de la estufa y los tres tenían la misma mirada. Lo que más le alegró fue ver a su esposo ahí sentado, con el rostro más rosado y no con esa palidez de enfermo grave que tenía hace unos días cuando sufrió la descompensación. Sobre su cabeza tenía un parche que le tapaba la herida ya que aún conservaba la sutura. Los puntos quirúrgicos se los iba a retirar Sean al día siguiente aprovechando la cirugía para cambiarle el marcapasos. Matthew notó que lo miraban desde la puerta y al ver a Ángeles la invitó a acercarse. _ Dale un beso a tu esposo que está contento con la aparición de estos dos hermanos a los que mucho extrañaba. – Ángeles besó a Matthew y luego se colocó detrás de él abrazándolo por la espalda. _ Pensaba llevarles el té que me trajo Thomas arriba, pero ahora que los veo acá se los traigo enseguida. Se ven tan bien los tres ahí juntos. Por lo menos una alegría en medio de tanta desgracia. _ Así es, mi vida linda. Nos vamos a poner al día con Thomas, tráenos el té y te nos unes a la conversación Angelito. _ No, no puedo quedarme, tengo que apurarme con el aseo de la casa, así que les traigo el té y me voy. _ Bueno Thomas, somos todo oídos.

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_ ¿Dónde están tus hijos Matthew? _ Están en la casa de mis papás, fueron a ayudar a Rafael y a Matthew H. con los quehaceres de la casa y a que les hicieran clases de Ciencias Naturales. Van a llegar a eso de las cinco y media. Siempre andan juntos, excepto Ian, que ni siquiera vino a verme cuando le avisaron lo de mi desmayo. Estoy muy dolido con él, muy dolido, no le importo en lo más mínimo. _ Debería estar aquí para escuchar lo que les tengo que contar. Creo que sería muy provechoso para él que fuera a verlo, a donde quiera que esté, y supiera que las cosas no son lo que ingenuamente creíamos que eran. No quise anunciar mi llegada a nadie, quise que fuera una sorpresa y apenas llegué me dirigí a la ermita de Christian. Yo sabía que estaba viviendo ahí, gracias a tu última carta Matthew, y a la red de informantes (que es alarmante) con la que cuenta la organización del gobierno mundial. Ayer, a eso de las cinco de la tarde, toqué la campana de la casa de don Beno, y el pobre viejito casi se desmaya al verme porque pensó mil cosas: que era el fantasma de Matthew que estaba vestido con un traje de la ONU y que venía a penarlo. No me conocía, sólo de nombre y creo que todavía me mira con desconfianza. Me presenté con él y una vez que hubo salido del espanto me condujo a donde estaba Christian. Estaba en la solitaria y oscura capilla, postrado en tierra con su tonsura sacerdotal brillándole a la luz de una vela, adorando al Santísimo. No quise molestarte Christian y me quedé en silencio a esperar a que terminaras… _ Y vaya susto que me diste cuando al levantarme estabas detrás de mí. _ Al verte rezando con tanta devoción, el peso de mi conciencia por todo el daño que había causado hizo que me cayera de rodillas y…. _ Lloraste amargamente abrazado a mí. Pero no entremos en más detalles. Volviste como un hijo pródigo y yo, el más alegre de todos después de los ángeles del cielo, tuve la gracia de escuchar tu confesión y de absolverte de tus pecados.

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_ ¿Por qué sigues vestido así entonces? ¿Renunciaste o no al satánico gobierno mundial? _ Es por una razón de audacia y de estrategia frente al enemigo que todavía conservo estas ropas. No te adelantes y antes de seguir con mi historia… – Thomas se puso de pie, caminó hacia donde Matthew estaba sentado con el chal cubriéndole las piernas, se arrodilló frente a él y colocando sus manos sobre las delgadas piernas de su hermano mayor, con lágrimas en los ojos continuó hablando – te ruego Matthew, por favor perdóname, perdóname todo lo que te he hecho sufrir, perdona todo lo que he hecho en contra tuya…no te imaginas el daño que te he causado y lo que sufres ahora, el ensañamiento del que hablabas ha sido mi culpa…por favor perdóname Matthew, he sido un Judas, un Judas contigo, un desgraciado que no tiene perdón de Dios. Matthew con ambas manos le levantó la cabeza de su hermano que reposaba sobre sus rodillas. Thomas lloraba desconsolado, y Matthew le secó las lágrimas cariñosamente. No le gustaba que Thomas se humillara de esa forma para pedirle perdón porque consideraba que él no era nadie y cualquiera cosa que hubiera hecho en su contra, Dios ya se la había perdonado y sus pecados habían sido absueltos. Si hubiera tenido la fuerza como antaño, se hubiera puesto de pie y habría levantado a su hermano para abrazarlo y hacerle cosquillas, pero se sentía tan débil físicamente que sólo atinó a atraer la cabeza de Thomas contra su pecho y a pedirle que se levantara. _ Oye Tommy, si te hace sentir mejor que yo te diga que perdono todo lo que me hayas hecho o dicho, date por perdonado. Por favor levántate que yo no soy más bueno ni menos pecador que tú. Los pecados del espíritu son más graves que los de la carne, y si tu estuvieras en mi pellejo, te sorprenderías de lo malo y desagradecido que he sido con Dios, que todo me ha dado y en todo me ha favorecido sin que yo en absoluto lo merezca. Me ha regalado y bendecido con una familia grande con la que cuento para lo que sea. Es aterrador encontrarse solo frente al mundo, frente a los numerosos enemigos que nos rodean. Me admiro de aquellos hermanos nuestros en la fe que sufren en soledad estos tiempos apocalípticos, y que al igual que Santo Tomás Moro, siguen firmes en su torre fortalecidos

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con la confianza de que Dios los asiste y que los recibirá en el Cielo como mártires de los últimos tiempos. Las familias se encuentran divididas, tal como lo anunció nuestro Señor, separadas a causa de su nombre. Gracias a Dios Thomas Mansfield has llegado para cerrar esta herida. Ahora solamente espero que mi hijito Ian llegue igual como tú lo has hecho Tommy. Asedio, asedio, persecución hipócrita es lo que nos espera en una primera etapa; luego vendrá lo más grave, quizás tendremos que dar testimonio cruento. No sé si me encuentre lo suficientemente preparado para afrontar un posible martirio y no sé si sea justo que mi esposa y mis hijos se vean obligados a sufrir este martirio por mi culpa. Es cierto que nosotros merecemos sufrir a causa de todas las abominaciones y pecados graves que hemos cometido como humanidad. En realidad, los hombres hemos hecho cosas terribles en los últimos siglos, cosas cada vez peores, ¿quién soy yo para reclamarle algo a Dios? Sin embargo, me angustia como padre, tener que pensar en ver sufrir a mis hijitos. _ Llevar al martirio a la familia es una decisión muy dura. Pero la familia actúa como bloque, y los hijos y cónyuges tienen que estar preparados para sufrir porque los cristianos sabemos que cualquier sufrimiento en esta tierra es temporal, mientras que el sufrimiento que nos mereceríamos si llegamos a ser desleales con Dios, es eterno y la apuesta no tiene comparación. Perder en esta vida a los amigos, a los parientes, el trabajo y hasta los consuelos espirituales de la gracia al no poder recibir los sacramentos, no son nada comparado a perder la visión beatífica para siempre. Los santos y los mártires especialmente han tenido una clara conciencia de esto. No solamente el miedo al infierno es lo que los mueve, sino también el santo temor de ofender a Dios. A los niños en el catecismo les enseñaba siempre, para que lo entendieran gráficamente, que cuando hacemos algo malo, algo contrario a las santas leyes de Dios, a Él le da mucha pena y el temor de Dios es precisamente ese temor a causarle pena a Dios. Como cuando notamos que a nuestras mamás les da pena cuando cometemos una travesura nada inocentona: ¿qué te he hecho yo hijo mío para que tú me trates de esa manera? Y el niño al caer en la cuenta

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de lo que ha hecho, se siente horrorizado al ver sufrir por su culpa a su madre, y se va corriendo a sus brazos a piderle perdón. Tu decisión Matthew, como padre de familia, de renunciar al mundo, de mantenerte fiel a la Iglesia, indudablemente arrastra también a tu familia, pero para eso los has formado y ellos lo han aceptado gustosos, es más creo que ni siquiera se han planteado otro camino. La educación católica que les damos a nuestros niños vale en la medida que nos lleva a poner los medios para alcanzar el Cielo. La educación nos debe dar las herramientas necesarias para eso, y por lo mismo lleva implícita la idea del martirio, tanto espiritual como físico. Y a propósito de Moro – Christian se puso de pie y se acercó a la estantería de Matthew desde donde extrajo un libro de Santo Tomás Moro y comenzó pasar y pasar las páginas - Bla, bla, bla…¿a dónde es que está la cita? Aquí, escuchen: “ (…)que entre todos los bienes

pongan a la virtud en primer lugar, y a la educación en segundo; y que por encima de toda otra cosa estimen en sus estudios todo lo que les enseñe piedad hacia Dios, caridad con todos, y modestia y humildad cristiana consigo mismos. De esta manera, recibirán de Dios el premio de una vida inocente, y verán la muerte sin espanto en la firme esperanza de la vida por venir”. En esto radican nuestros esfuerzos y
sobre todo los de los padres de familia católicos, formar a sus hijos con las armas que les permitan enfrentar bien aperados a la carne, al mundo y al demonio. Matthew has hecho un buen trabajo hasta ahora, y debieras sentirte tranquilo. _ ¿ Y qué pasa con Ian, Titian? _ Matthew, incluso con Ian Henry, que aunque está cegado algún día va a abrir los ojos. Y si no los abre por la buena, será por la mala, como pasa la mayor de las veces, ¿no es cierto Tommy? _ Me lo dices a mí. El rostro de Matthew volvió a apagarse y se quedó mirando el fuego con la mirada lánguida, hasta que se acordó de lo que Thomas le había dicho sobre el hecho de haberlo entregado. Dio vuelta la mirada hacia donde se había vuelto a sentar Thomas y lo interrogó:

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_ Tommy, ¿por qué dices que me entregaste? ¿Entregarme a mí? Un pobre profesor casi invisible en el último confín del mundo. ¿Por qué todo el mundo piensa que soy importante? Me siento como en una novela de Kafka, donde el protagonista no tiene idea de a dónde va. Qué curioso es esto, si yo no soy más que un grano de arena, perdido en un país en el fin del mundo que no tiene ningún mando ni autoridad sobre nadie. No entiendo nada, a esta altura de la vida este mundo loco me tiene absolutamente confundido con sus desproporciones. _ Todo fue por un descuido mío al comentarle a un conocido, a un colega, la carta que me enviaste el mismo día que te echaron. Me enojé mucho contigo a causa de esa carta en la que me dejas muy mal parado…y con razón. Como estaba alterado, dejé que este colega la leyera y así se comenzó a echar a andar todo un operativo en tu contra para presionarte y acorralarte. _ Yo soy insignificante…no entiendo, no comprendo. _ A ellos no les interesa si eres importante o no, la cosa es terminar con la gente como tú. Gota a gota, individuo por individuo, irán cayendo – según ellos- como caen las piezas de un dominó. Lo que importa es infligir el mayor daño posible para terminar con los focos de rebeldía sean las de un grupo o de una persona. _ Esto fue hace unos cuatro meses, ¿qué te movió a cambiar si estabas tan molesto conmigo? _ Yo no sabía que este colega amigo era de la inteligencia de Todtschläger y me dijo que él se haría cargo de ti y que de pasadita había dado con mi reacción una clara señal de que yo era leal al gobierno mundial y que se estaba apto para profundizar más en la organización. Me propuso que lo acompañara a una especie de fiesta que se iba a dar ese mismo día en un lugar de Sydney. Quedó en pasarme a buscar al hotel y cuando ya el sol se ponía sobre el horizonte, llamaron a mi puerta. Era él que venía a buscarme. Traía puesto un traje que yo había visto en algunas personas que ocupaban cargos muy altos y no sabía que él era de éstos. Nos fuimos en su auto y

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llegamos a una mansión enorme que estaba construía en una isla, rodeada de un lago que cruzamos por un puente elevadizo. Yo nunca había visto esta casa, o más bien dicho, este castillo. Tenía unos jardines espectaculares, con una muestra de árboles y plantas de distintos países. Uno podía ir leyendo los nombres y el origen de las plantas en cartelitos colocados al frente de cada uno. A mí me llamó profundamente la atención que dada la sequía y el racionamiento de agua, en aquel lugar había agua de sobra. La botaban, la botaban a destajo, porque las llaves estaban casi todas mal cerradas. Le hice este comentario a mi amigo y él me miró sonriente y me dio unos golpecitos en la espalda. Me sentí como un extraño. Afuera de la casa donde estacionamos el auto había una cantidad enorme de lujosos vehículos, todos uno al lado del otro. Tenían hasta un par de valets para estacionarlos y mi amigo le pasó la llave de su auto a uno de ellos para que se lo llevara. Al bajar, observé la casa y quedé estupefacto. Era un castillo construido totalmente en piedra y gruesos troncos de madera. Estaba iluminado completamente, parecía estar de día. Le pregunté a mi amigo de quién era la casa y porqué habían tantos guardias, estaba lleno de agentes del gobierno mundial que te revisaban cada vez que cambiabas de habitación. Mansfield, me dijo, tú nos has

dado muestras de mucha lealtad. Las dudas que teníamos de ti por tus antecedentes familiares quedaron en el pasado. Te hemos estado observando (eso quería decir que “me mandaron para espiarte”) y estoy seguro que estás apto para pasar a una nueva etapa en el jerarquía del orden mundial. El tono con que me hablaba era tan solemne que
por un momento me pareció hasta cómico, yo me quedé perplejo. “No entiendo nada de lo que me estás diciendo”, le dije. “Escucha, esta casa

es del Sr. Todtschläger, es la mansión que él tiene acá en Australia. No cualquiera entra aquí ni menos tiene un encuentro privado con él y sus colaboradores. Nuestro Secretario hoy ha venido a celebrar su investidura por parte del Papa como Secretario y Gobernador absoluto del gobierno mundial. El papa hizo hoy una ceremonia en Israel, como representante de la nueva religión única, para investir y reconocer a nuestro amado secretario para que dirija a los pueblos hacia el progreso, la hermandad y la igualdad. – ¿Estás diciendo que el Sr.
Secretario está aquí en esta casa, ahora en este momento? - le pregunté - . Sí, es más, estamos invitados a un pequeño ágape, y nos va a contar

algunas cosas y tú serás iniciado en uno de sus círculos más cercanos,

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pero deberás dar algunas pruebas más de tu lealtad.” Ustedes pensarán
que la casa estaba por dentro llena de cosas extravagantes, de símbolos extraños, pero no, era una casa absolutamente normal, salvo por el tamaño de sus salones que era como estar en el palacio de Versalles. Todo impecable, las paredes enchapadas en madera, los muebles estilo Tudor, cortinajes grandes de terciopelo en los ventanales, lleno de mayordomos con bandejas ofreciendo de todo para comer y beber. Todos los salones estaban abiertos, excepto dos: el escritorio privado del secretario y otro más allá que además tenía en su puerta un par de soldados del gobierno mundial apostados allí con cara de pocos amigos, deduje que el dueño de casa se encontraba ahí porque no estaba en ninguno de los salones. Todo era risas y conversación animada. Había un dj que tocaba lo que le pedías en su mesa en un salón; y el otro salón había una orquesta tocando música clásica. Ahí la gente estaba sentada conversando y fumando. ¿Qué gente era? Había de todo, conocidos y desconocidos. Yo a algunos los ubicaba por los noticiarios, gente de la farándula internacional. Unos pocos eran conocidos míos y se sorprenderán: había desde traficantes de drogas de las más altas mafias americanas y europeas, sentados animadamente conversando con traficantes de armas, hacedores de guerras prefabricadas, con sus séquitos de milicos frustrados y dementes que se pelean por conseguir sus contratos de seguridad; políticos de diestra y siniestra dejando sus espectáculos de disputas que hacen frente a las cámaras para juntarse a darse golpecitos en la espalda y reírse de sus propios chistes; artistas de cine, cantantes famosos, dignatarios eclesiásticos, que no podían faltar. El zoológico mundial completo. Era perfecto, todos te saludaban amablemente… ¡qué bien me siento! – Pensé - ¡qué gente más agradable, aquí verdaderamente se vive la fraternidad! Mi amigo me presentó a muchas personas que estaban realmente encantadas de conocerme y me saludaban amistosamente,

¿Es su primera vez aquí Sr. Mansfield? Entonces va a ser introducido hoy, ¡qué bueno por usted! Está en las ligas mayores… Parecía que
estas personas estaban al tanto de cosas con respecto a mí, que yo mismo no sabía y mi perplejidad iba en aumento al mismo tiempo que un escalofrío comenzó a correr por mi espalda. Habían transcurrido muchas horas, me había sido presentaba mucha gente y a eso de las dos de la mañana, se me acercó mi amigo…

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_ ¿Cómo se llama tu amigo Thomas? _ Querrás decir mi ex – amigo, Atlante, sí, es verdad, es mormón y se cree toda esa historia que cuentan ellos de que cuando se mueran cada uno va a ser un dios con su planetita y sus mujercitas. _ Tu historia es como un novela de suspenso Tommy, sigue por favor que nos tienes intrigados. _ Como les iba diciendo, se me acercó Atlante y me dice que es necesario que me cambie para la ceremonia ya que seremos conducidos con los demás iniciados donde el Sr. Secretario. ¿Qué ceremonia? ¿Cambiarme la ropa? Comencé a sospechar que se trataba de alguna cosa medio esotérica, medio espiritista, pero como la gente se veía tan como si nada y tranquila seguí a Atlante hasta un vestidor. Había mucha gente cambiándose, pero ahora sus rostros no estaban sonrientes, sino que sus maneras eran graves, como las de un sacerdote que en la sacristía, se prepara a decir su misa. Sobre sus trajes similares a éste que llevo puesto, pero de color rojo, se ponían un mandil lleno de unos dibujos misteriosos, como los masones y una capa, y en la cintura un puñal envainado en una vaina con forma de media luna. Atlante me pasó un traje rojo. De más está decirles que yo uso el azul ahora porque es el de mi trabajo, el rojo se usa sólo en ceremonias y lo puede ocupar sólo la gente de jerarquía más alta. Yo lo miré extrañado y él se dio cuenta de que no estaba entendiendo nada:

Necesitas usar este traje ahora, no puedes asistir a una ceremonia de tanta importancia vestido con traje azul de trabajo y además debes ponerte el delantal de iniciación. Después te van a entregar el puñal. No eres el único que va a ser admitido en un grado superior en el gobierno mundial, mira, esos de allá también. Efectivamente, al lado de
donde estábamos había un grupo de unos diez hombres que estaban cambiándose, lucían alegres, nerviosos y trataban de controlar su euforia repasando el folleto que a mí también me dieron con el programa de la ceremonia. Una vez que me vestí, comencé a leerlo, y me pareció extravagante por no decir lo menos. No les voy a adelantar lo que decía para que me vayan siguiendo conforme a la historia. Nos formaron afuera del salón donde estaban los soldados, de acuerdo al grado de iniciación, por lo que mi amigo me dejó atrás y él se fue

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adelante…muy, pero muy adelante. Yo, como un colegial en su primer día de clases, estaba muy nervioso, no sabía que iba a pasar y más encima, de un momento a otro me tenían ahí haciendo una fila para entrar a no sé qué diantres de ceremonia. Los rostros de las personas estaban cambiados, todos muy serios y petrificados, las pupilas dilatadas y los de adelante comenzaron a entonar una especie de himno, pero no supe en qué idioma, después me dijeron que era esperanto… _ Para, para, oye Thomas, ¿no nos estás inventando nada supongo? Esto es como un relato del Señor del Mundo, ¿cómo podría haber tanta coincidencia? ¿Esperanto? No puede ser. Déjate de tomarnos el pelo, si es así simplemente es dramático, ridículo…o tal vez todo se está cumpliendo. _ No estoy inventando nada Matthew, creo que tu amadísimo monseñor Benson se queda corto a la hora de vivir lo que yo viví. Entramos al famoso salón en procesión y yo me quedé de una pieza, tuvieron que empujarme porque yo me paralicé. Las paredes estaban cubiertas por gobelinos con la imagen del demonio como macho cabrío, cruces invertidas, una representación blasfema de la Santísima Virgen, una imagen obscena de San Miguel Arcángel y muchas cosas más que mejor ni nombrar. La sala era como una parodia de una iglesia católica. Había asientos de madera dispuestos a cada lado de modo que uno quedaba mirando al de enfrente, como en el coro de un monasterio. Al frente había una mesa de piedra con una cruz invertida y justo detrás esperaba una especie de sacerdote vestido como los del ku kus clan. Cada participante se iba ubicando en las graderías y yo, que a esa altura estaba aterrado, desperté de mi horror cuando súbitamente la gente dejó de cantar y se sintieron vítores y aclamaciones. Desde mi ubicación no alcanzaba a ver mucho porque la gente al estar de pie me tapaba la vista y sólo una vez que se callaron y se sentaron vi que los vítores eran porque había entrado Todtschläger. Estaba de pie, frente a esta especie de altar, vestido con el traje rojo con dorado, una gran cadena que colgaba de su cuello con la estrella de David o lo que a mí me pareció que era, una capa que le caía por la espalda y una especie de mitra en su cabeza, y la mitra tenía la misma imagen del demonio como macho cabrío. Estaba radiante, triunfante.

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Y comenzó a hablar, no sé cómo lo hizo, pero no necesitó micrófonos y la voz le salía como si estuviera hablando a través de parlantes: fuerte, clara, envolvente, hipnotizante. _ ¿A dónde te fuiste a meter Thomas, por Dios Santo? ¿Tan lejos llegaste? _ Nunca supe sino hasta ese momento hasta donde había llegado Christian. ¿Saben a quién vi en las primeras filas abrazada a un tipo? A Clare, ahí estaba tal como siempre la había visto: alegre, segura de sí misma, radiante. Después de la ceremonia comprendí porqué nunca quiso casarse conmigo ni tampoco tener hijos. Trabajaba para ellos y no fue más que una espía… _ Lo siento Thomas, ¿cómo te enteraste de eso? _ Esa es otra historia que dejaremos para más adelante. Siempre hubo algo en ella que me causaba inquietud, por llamarlo de alguna manera. Yo la amaba con fuerza y con pasión, y había ciertas cosas de ella que yo ignoraba pasándolas por alto para no echar a perder nuestra relación. Una de estas cosas era el hecho de considerar la maternidad como una carga innecesaria. Ni que le hablara de tener hijos, y debo reconocer que me hubiera sentido tan dichoso si los hubiera tenido. _ Todavía estás a tiempo para encontrar a una buena mujer y casarte. _ No Matthew, ahora sí que es tarde y muy tarde, el tiempo ya se pasó y los dados ya están echados. Continúo con la historia. Comenzó a hablar más o menos lo siguiente: “Hermanos, hoy ha sido un día de gozo para todos nosotros. El títere nos ha reconocido oficialmente y nos ha encargado formalizar y establecer los estatutos y la codificación de la nueva religión universal. Debo reconocer que antes al menos nuestros adversarios eran oponentes dignos, hablaban claro y no dejaban lugar a las dobles interpretaciones, condenaban y nos condenaban alejando a la gente de nuestros dominios bajo penas de excomunión y todas esas demás cosas del derecho canónigo. Sin embargo, la Iglesia del Postconcilio ya no es un digno oponente. Perdieron su dignidad cuando dejaron de creer en lo que son y así de

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esta manera, nos entregan a la humanidad en bandeja para que nosotros tomáramos a estos huérfanos de madre y nos hiciéramos cargo de su sed y hambre espiritual. El Papa me produce nauseas. (cuando dijo eso todos se rieron y comenzaron a lanzar burlas y maldiciones en contra del Antipapa de Jerusalén) no tiene ni la más mínima decencia y se arrastra hacia a mí como lo haría un perrito frente a su amo”. _ Desde hace un tiempo a mí me ha rondado la idea de que al menos Lutero fue honesto y se desligó de la Iglesia, apartándose de ella, pero este Antipapa y sus teólogos, que vienen desde hace unos ciento y tantos años con su modernismo y liberalismo, no lo han hecho y se han quedado dentro para poder destruirla, o como dicen por ahí, autodemolerla y sin ningún escrúpulo. Por lo que nos cuentas, la iglesia oficial ya dejó de serlo hace rato, y gracias a Dios tenemos al Santo Padre trabajando en las catacumbas. _ Así es Christian. Y volviendo al discurso, Todtschläger desprecia a las mismas personas que lo llevaron a ocupar su cargo. Toda su vida ha sido una maquinación de mentiras y sin dudas el ser humano que más desprecia es al actual Antipapa de Jerusalén al que considera un cobarde. Siguió diciendo varias noticias más: “ Tenemos el poder político y ahora hemos conseguido el poder religioso que nos permitirá dar el culto debido a nuestro padre, el Príncipe del Universo, Lucifer, que nos ha guiado con su amable luz. Aquel que nos ha ayudado a conquistar el mundo. Honrados estamos de servirlo para poder arrebatarle a los hombres al Nazareno. Muchos de nuestros enemigos piensan que trabajamos por separado, que no hay una inteligencia que gobierna cada acción de destrucción de la moral y de la vida cristiana, pero están totalmente equivocados. En unos cuantos siglos nuestras acciones se precipitaron: los cismas, las herejías, especialmente la del protestantismo, han sido nuestras aliadas; cuanto nos enorgullecemos de haber visto a la Razón sentada en una iglesia por allá en los años de la Revolución Francesa, el comunismo, el capitalismo. ¿Para qué me voy a poner a recorrer la historia? Saben que esto no ha sido un azar, sino que ha sido un derrotero. Nuestros objetivos se han ido cumpliendo uno por uno. Ustedes sabían que no teníamos tiempo, que no importaba para nosotros el tiempo que íbamos a tardar en llevar

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nuestra misión a término, y estamos concluyendo. Tienen frente a ustedes al hombre que ha sido elegido para llevar a cabo la última batalla en contra del Hijo del Hombre. Sintámonos orgullosos de poder ser testigos y partícipes de la culminación de todos los esfuerzos para derrotar al Nazareno y a su Iglesia. Por ahí, por ahí, anda un grupito, un pequeño rebaño como autoproclaman, que son pastoreados por un impostor español que se hace llamar Pio XIII. No se preocupen por ellos, ¿De qué podríamos preocuparnos? Son una lacra, una pequeña garrapata que se niega a morir. Pero una garrapata o una espinita en el cuerpo puede llegar a ser muy odiosa, así que hemos organizado una milicia que se dedicará exclusivamente a perseguir y aniquilar a estos bastardos. Esta milicia estará conformada por los más feroces guerreros, porque frente a esta clase de enemigo, la única forma de combatirlos es dándoles a beber de su mismo veneno: el subversivo será combatido por el subversivo, lo peor con lo peor. Mandaremos a aquellos que están en las cárceles a cumplir sus condenas de otra manera: purgarán sus culpas formando parte de este ejército de liberadores de la superstición.” De más está decirles que la gente aplaudía y celebraba cada una de sus palabras. Yo me comencé a sentir enfermo. Miraba las imágenes de los gobelinos, horrendas caricaturas blasfemas de nuestra religión. Veía como mientras el secretario hablaba algunos estaban teniendo relaciones sexuales, ahí delante de todo el mundo, como si nada. Hombres con mujeres, mujeres con mujeres, hombres con hombres, incluso habían traído a niños…sí a niños no sé de donde ni en calidad de qué, raptados, robados o lo que sea, para manosearlos e incluso…violarlos, y todo con el beneplácito del secretario que se gozaba viendo esto mientras hablaba y hablaba….- Thomas se agarró la cabeza, el padre Christian colocó su mano sobre el hombro de su acongojado hermano y lo animó a seguir con la historia, después de haber rezado para suplicar por el perdón de Dios a causa de tantas ofensas – Era asqueroso, las abominaciones más grandes que ustedes pueden imaginar yo las presencié en ese momento. Una vez que hubo terminado el discursito, comenzó la segunda parte. Sería el turno de tomarles el juramento a los primeros iniciados. Se supone que yo era de los segundos iniciados, así que todavía tenía que estar al fondo del salón. A nosotros no nos tomarían este juramento todavía, para

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nosotros tenían reservado otra sorpresita macabra, perversa. Cuando comencé a escuchar el juramento caí en la cuenta de que debía huir de ahí, ya no lo soportaba más, y busqué a mi amigo para decirle que me sentía con ganas de vomitar porque algo de la comida me había caído mal. Pero me estoy saltando lo del juramento. No me van a creer, pero quise traerlo escrito. Primero partió con las palabras del secretario que tras una ridícula ceremonia de vestiduras y adoraciones, se dirigió a ellos en términos de: “Mis queridos hijos de la Luz” - tal como lo escuchan. Todas esas historias que han escuchado acerca de esta secta dentro de la masonería son ciertas y doy testimonio de ello. Ellos son los que llevan las riendas de la organización compuesta en su mayoría por judíos. Estos tipos habían alcanzado un grado muy superior en la organización del gobierno mundial. Y el juramento es una sarta de blasfemas y un elogio del satanismo. Voy a citarles solo algunos trozos porque es abominable, está dirigido a Lucifer, nuestro querido padre, como le llama Todtschläger - : “Yo, fulano de tal, te acepto como el ser más elevado en donde te dedico todos mis pensamientos y acciones. Tú tienes toda la supremacía del universo, y todo lo que se mueve es tu creación. Los cielos y la tierra pertenecen a ti, en donde se proclama tu gloria, que es la imagen de tu grandeza y superioridad. Tú eres el protector de los enemigos de Cristo el crucificado. En tu nombre, Yo maldigo a Dios, la Trinidad, la Virgen María su madre, escucha, los que te siguen, y los que están contigo. Nosotros en ti confiamos las revelaciones, en tu fe de todo lo creado, por las cosas visibles e invisibles. Yo tengo el derecho de recibir lo que tú conoces. Yo renuncio a la creencia de un solo Dios. Yo renuncio a la Santísima Trinidad. Yo renuncio al sacrificio de la crucifixión de Cristo de la Iglesia Católica. Yo le doy todos mis secretos no revelados al espíritu de Satanás, también mis obras. Yo doy mi voluntad a él, todo mi ser, mis acciones, y mis pensamientos. Yo lo invocaré para que el viva en mí, me posea, y dirija mi vida. En nombre de Satanás Yo maldigo a Cristo, y a su única verdadera Iglesia Católica, y sus sacramentos.” Esta asquerosidad se puede encontrar en internet y es más largo, pero para qué pronunciar más palabras blasfemas. _ Dios se apiade de nosotros, en verdad, es que merecemos lo que nos está pasando. Hasta el momento nuestro Señor ha estado una y otra vez

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enviándonos señales para hacernos volver a Él: terremotos, sequías, erupciones volcánicas, maremotos, cambios en el clima y hasta el cambio del eje de la tierra, pero todo parece rebotarles a los hombres. Dicen que todo tiene explicación científica, ¿tienen realmente explicación científica o es lo que nos dicen para hacernos olvidar que detrás de cada hecho de la naturaleza hay un ángel como alguien lo creyó una vez? - Dijo Christian mientras se puso de pie para seguir fumando su pipa junto a la estufa. Hacía mucho frio y ya estaba casi oscuro siendo que apenas eran las cuatro de la tarde. Matthew se había colocado la manta sobre la espalda y se calentaba las manos con la taza de té que humeaba un aroma exquisito. _ No entiendo cómo puede haber gente que quiera estar del lado de los perdedores. Por mucho que nosotros suframos y quizás vayamos a sufrir más todavía, tendríamos que estar locos para seguir al más derrotado de todos y que tiene asegurado su fracaso. No sé que se les mete en la cabeza a estas pobres almas, ese odio a Dios, a Cristo, a su Santa Madre, a la Iglesia. Me lo explico sólo a partir de un enceguecimiento de la razón. La inteligencia se nubla ante algo que parece atractivo y una vez que te atrapa ya no puedes salir de allí. Al perder la Gracia, al querer separarse de Dios, el alma se nubla y no ven que son conducidos a la perdición. Entonces el Demonio pasa a convertirse en un ser que no es tan malo. Para tenerlos y para ser más atrayente para ellos, el Demonio los favorece con ciertas cosas materiales, con conocimientos de la naturaleza, con cierto poder y no les interesa nada más. Al persistir en la obcecación en el mal, quedas cubierto por este manto que te tapa la luz y no te deja verla, cayendo cada vez más bajo. Hace caer a los hombres en pasiones carnales abominables como las que presenciaste. Llega un punto en que su voluntad está dominada completamente por una única opción: el mal. Mal que por lo demás no se ve así ante sus ojos. Como una vez oí, el Demonio no es tan malo, es malito, ¡tamaña estupidez! _ Yo había sido conducido hacia una reunión de los mal llamados hijos de la Luz y estaban a punto de introducirme en una de sus etapas iniciales. Yo trataba infructuosamente de buscar a Atlante, porque estaba muy adelante y costaba abrirse paso entre tanta gente. Además me sentía realmente mal y comencé a marearme a causa del olor a no sé qué cosa asquerosa que inundaba el lugar, sin embargo, parece que era a mí no más a quien le molestaba el olor porque nadie se quejaba de nada. Estaban

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todos como en un estado de éxtasis o de euforia. Vino entonces la segunda parte de la ceremonia y fue ahí cuando me desmayé y comenzó el calvario que me trajo hasta aquí. Esta segunda parte era nada menos que una misa negra, para de esta manera iniciarnos en los misterios de los iluminati. Y tal como lo cuentan y como yo lo había escuchado, trajeron a una mujer desnuda que gritaba como una loca pidiendo que la soltaran y detrás de ella venía… _ No necesitas entrar en detalles. Estamos al tanto – supongo que tú lo estás Christian – de cómo son estas misas negras. Es monstruoso y repugnante, ¿te quedaste a observar? _ Como les decía, y no voy a entrar en detalles como me lo pides Matthew, tan sólo les diré lo esencial. Entró esta mujer gritando y detrás de ella venían unos como sacerdotes, vestidos como acólitos, pero en vez de usar roquete blanco era negro. La pusieron sobre este altar donde estaba el sacerdote principal y una vez que la amarraron, comenzó la pesadilla. La violaron los sacerdotes, después de Todtschläger y yo al contemplar la escena, no aguanté y me desmayé. Lo próximo que recuerdo es haber despertado en mi cuarto del hotel y junto a mi cama, en un sofá estaba Atlante esperando que yo despertara. ¿Cómo te sientes? Te

desmayaste en la parte más importante. Te perdiste lo mejor, cuando llegó el cura católico apóstata y nos trajo una hostia consagrada. Me dijo
mientras yo me levanté a observar por la ventana, sintiéndome asqueado, sucio por dentro, herido por haber actuado en contra de mi fe. “Necesito vacaciones”, le dije. “Estoy muy estresado, hace años que no paro y parece que mi cuerpo me está pasando la cuenta. Me he sentido cansado últimamente y algo que comí en el cocktail me hizo mal, además el gentío me asfixió”. Estuviste inconsciente por un largo rato y me asustaste. El

doctor que te examinó dijo que te bajó la presión y que por poco te mueres, te dejó una licencia médica para que te tomes unas vacaciones. Puedes irte cuando quieras y volver también cuando sientas que estás recuperado. Yo había notado que te quedabas dormido cuando estábamos en reunión del comité, estás con exceso de trabajo. Pero dime, ¿Qué te pareció la ceremonia? Dime que no es fantástico lo que está pasando. No sabía qué pensar, ni qué hacer. Estaba completamente
confundido porque de un día para otro mi mundito se estaba derrumbando. Por años me había refugiado en mi trabajo, me había

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obsesionado con sacar adelante los proyectos que me habían sido confiados, quizás en parte para olvidarme de otras cosas que a veces me apremiaban… _ Como tu vida espiritual y la relación que estabas teniendo con nosotros, especialmente conmigo. _ Sí Matthew. Yo sabía que estaba mal, pero no quería escucharme. Cada vez que mi conciencia intentaba iluminarme, yo la tapaba con justificaciones y pretextos, culpándolos a todos ustedes. Ahora me encontraba ahí en un hotel, sin rumbo, con esas imágenes monstruosas de lo que había presenciado y que me golpeaban la mente sin que a pesar de todos mis esfuerzos pudieran dejarme. Y tenía a este hombre a mi lado preguntándome qué me había parecido la ceremonia, ¿qué podría contestarle? Yo estaba con una sensación de asco, de vergüenza. Me sentía miserable y lo único que quería era arrancarme para Chile, abrazar a mis papás, pedirles perdón por el dolor que les he causado. Lo único que quería era estar en brazos de mi mamá, quería escucharte a ti Matthew regañándome diciéndome: ¿no te dije yo que esa gente era satánica? ¿No te advertí estabas perdiendo tu alma? A ti Titian…ni siquiera fui a la misa de tu ordenación por estar metido trabajando para ellos. No se puede volver atrás, no se puede recuperar el tiempo perdido con las personas a las que amas. He vuelto precisamente para volver a recuperar mi fe, para buscar mi salvación, para encontrarme con ustedes. Gracias a Dios, los acontecimientos se fueron amoldando a mi favor para poder huir de ahí sin que ellos se dieran cuenta. Si yo me enfrentaba a ellos y renunciaba maldiciéndolos públicamente, los más perjudicados iban a ser ustedes y yo no quería seguir exponiéndolos innecesariamente a más peligros. La prudencia me indicó que debía actuar con cautela y sigilo para poder zafarme de ellos sin causar sospechas. Atlante seguía esperando mi respuesta mientras yo pensaba como eludirla sin tener que mentir. El me seguía con la vista a lo largo de la habitación por donde yo caminaba impaciente, esperando que le diera mi opinión acerca de la atrocidad demoníaca que había presenciado. Mi respuesta no tenía que dar a entender que yo estaba choqueado, molesto, escandalizado, ridiculizado y burlado por estos tipos a los cuales serví durante años pensando en que con ello estaba realizando un bien a la humanidad. De pronto me paré y lo miré a los ojos. El estaba con esa postura que uno toma cuando está

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ansioso por escuchar alguna novedad y le dije: En verdad amigo, creo que

fue algo fuera de lo común, pero me sentía tan cansado y tan enfermo del estómago que no alcancé apreciar lo que ocurría. El Sr. Secretario tiene un gran dominio escénico y lo he conocido en otra de sus facetas. Yo
pensaba para mis adentros: la faceta de ser el satanista número uno y un violador descarado. Atlante se quedó tranquilo con la respuesta y notando que yo estaba algo fastidiado e incomodado, me cambió de tema preguntándome qué iba a hacer a partir de ese momento; si en definitiva me tomaría las vacaciones. Yo ya tenía el panorama un poco más claro, y lo primero que pensé fue: un año sabático, y se lo hice saber. ¿Y dónde vas a pasar tu año libre? - Me preguntó – Me voy a Chile, quisiera pasar algún tiempo en mi país con mis padres y olvidarme un poco del ajetreo de los proyectos antes de irme a Israel. Él se puso de pie, me dio la mano y me deseó buena suerte, pero antes me dijo: Ojalá que puedas hacer algo

con esos supersticiosos de tu familia, sería bueno que nos mantuvieras informados acerca de sus movimientos. Creo además, que sería mejor para ti, y te lo digo porque te tengo mucha estima, que no pases mucho tiempo con ellos porque el Sr. Todtschläger ya inició la limpieza y creo que una de las primeras misiones de los mercenarios va consistir en hacer entrar en razón a gente como tus parientes que no entienden hacia dónde va el mundo. Si no son capaces de obedecer algo tan simple por las buenas, la única manera es por la fuerza. Ten cuidado Mansfield, que estos tipos no hacen distinción y no creo que se dejen intimidar por tu cargo, un muy alto cargo del gobierno mundial del cual debes sentirte orgulloso.
El secretario volvió esa misma noche de la iniciación a Nueva York, ( ¿será quizás esta ciudad tan llena de comercio y de diplomacia hipócrita, desde donde emanan todas las abominaciones actuales, la Babilonia de la que habla el Apocalípsis?) para comenzar con la segunda etapa de su plan. Yo no sé, pero este tipo tiene una energía y una fortaleza que no son de este mundo. Prácticamente no duerme, anda todo el día viajando, en reuniones. Ya sabemos de dónde viene todo su poder. Pero bueno, yo le di un abrazo de despedida a Atlante, a pesar de todo, había sido un buen amigo y aunque me espiaba, muchas veces me ayudó y eso se lo agradecí. _ Entonces, ¿no has renunciado? ¿Qué vas a hacer después de que pase el año que te dieron? ¿A dónde piensas vivir durante este tiempo?

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_ Matthew..Matthew, yo quisiera que por un tiempo me recibieras en tu casa. Yo no quiero incomodarte, ni a la Ángeles, pero en este momento necesito…me siento como un niño que precisa a alguien en quien apoyarse, porque estoy muy choqueado, toqué fondo y ahora espero que me ayuden a salir a flote. Me duele llegar en este momento en que estás tan enfermo. No quiero molestarte a ti Titian, porque sé que eres un semi ermitaño. No necesitas a un hermano mayor que te esté sacando de tu obra de Dios. Mis papás no están y eso es otra de las cosas que quiero contarles, porque nos queda poco tiempo acá. Matthew se puso de pie y se acercó lentamente hacia donde estaba su hermano y plantándose con una sonrisa frente a él le habló con cariño. _ Estoy dichoso de tenerte aquí, estoy feliz de que hayas tenido como siempre la confianza para pedirme ayuda. Yo he estado esperándote por años, y ahora te pido que me cobres la palabra sobre recibirte en mi casa. Nunca me he sentido más bueno que tú. Nunca me he sentido mejor que aquellos que aparentemente cometen más pecados que yo, porque soy tan o más pecador y por esto es que cada día le pido a Dios que me perdone y que a la hora de mi muerte no tenga presente mis miserias, sino que apiadándose de mi me acepte como el más pequeño de todos. Si nos creyéramos salvos por, qué se yo, ser tradicionalistas, entonces seríamos como los fariseos: gracias por no ser como ellos, pero es todo lo radicalmente contrario. Porque soy un gran pecador, necesito más de la ayuda de la Gracia, y a ella la encuentro en los Sacramentos que Dios nuestro Señor nos ha dejado. No por ser católico practicante y observante tengo asegurada mi salvación ¡A Dios gracias que me hizo nacer en una familia católica porque de lo contrario no tendría vuelta! Si con todo lo que he estudiado sobre mi fe aún así me equivoco y peco de palabra, obra y omisión,¿ qué sería de mí si Dios no me asistiera con su Gracia? Sería como un sepulcro blanqueado como dice Cristo. Creo que saber y conocer la Verdad nos obliga a actuar de mejor manera y al menos, intentar vivir conforme a ella. Mucho se nos ha dado gratuitamente y mucho se nos va a pedir por lo mismo. Yo te amo Thomas con toda mi alma y estoy encantado de que te quedes con nosotros. Olvida lo que pasó, nadie te juzga en esta casa, ya te lo he dicho muchas veces, ahora todo depende de ti. Pasaste por una experiencia espantosa, y conociéndote creo que estás molesto además porque te sentiste absolutamente engañado. Es como cuando una mujer engaña a su marido

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y éste es el último en enterarse. Ingenuamente pensaste que estabas realizando una gran labor en favor de la humanidad, es también lo que ellos quisieron que tu creyeras, y te volcaste con tus mayores energías a trabajar. No te arrepientas del bien que hiciste a lo mejor a mucha gente, y quédate tranquilo. Trata de sacar de tu mente esas imágenes atroces que viste, el tiempo te ayudará a hacerlo. _ En todo caso Thomas, yo no tengo problemas en que te quedes conmigo, salvo que yo no te voy a hablar y cada uno en lo suyo. Por lo demás me hace falta un acólito permanente. Don Beno no le pega mucho a esto de acolitarme y tengo que estar permanentemente corrigiéndolo, más encima como está viejito se pone duro de cabeza y me porfía. _ Gracias a los dos, pero por unos días al menos quiero quedarme acá con Matthew, Titian. He estado averiguando algunas cosas con respecto a la familia y, no quiero asustarlos, pero sería conveniente que dejaras esta casa, véndemela para yo vendérsela al banco y así podrás recuperar la plata. Matthew palideció un poco y tuvo que sentarse, una sombra de pesar le cubrió el rostro. Sabía que las cosas se iban a poner mal, pero no imaginaba que éstas fueran tan pronto. El banco lo estaba presionando para que firmara y estaba con amenazas de los tribunales para ser desalojado a causa de su negativa. Pero la conversación no pudo seguir su curso porque en ese mismo instante sintieron en el pasillo que Ángeles saludaba efusivamente a Ian que había por fin aparecido. Estaba vestido de negro, como se visten los góticos, llevaba el pelo rapado y sobre la manga de su largo abrigo llevaba un brazalete con el símbolo de la juventud del Gobierno Mundial. Parecía un personaje sacado de la juventud hitleriana. La parafernalia, los símbolos, los eslogan de propaganda del Gobierno Mundial eran muy similares a los de un totalitarismo nacionalista, una perversa mezcla entre aparato comunicacional comunista y nacionalsocialista con esas imágenes que se veían por los años ’60, de muros pintados con trabajadores, mujeres, niños, minorías sexuales y étnicas, abrazadas en torno al símbolo de la paz mundial, al optimismo exorbitante y al progresismo ilimitado.

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_ Tommy – le susurró de pronto Matthew antes de que Ian entrara en el living – no le digas a Ian que te escapaste, síguele la corriente, no le digas nada ni a favor ni en contra del gobierno mundial, ni de Todtschläger . Está muy cambiado y creo que hasta lo tienen hipnotizado, anda como zombi y es capaz de denunciarte si sabe que desertaste. En eso entró Ian con su tenida negra y con una insignia en el cuello de su camisa. Su mirada era extraña, no parecía un adolescente alegre y lleno de vida. Sus ojos, las ventanas de su alma, no tenían ya ese brillo y dulzura que lo habían caracterizado durante su infancia, sino que parecían los ojos de un muchacho triste y sin vida. Como alguien que arrastra la vida y que no sabe por qué está ahí. No se había dado ni por enterado de que su papá estaba muy enfermo y tampoco sabía que lo iban a operar al día siguiente. Al entrar miró con detenimiento cada rincón de living, y al hacerlo se topó primero con la mirada de su tío Christian, que se aprontaba a partir y que ya estaba tomando su gorro y su poncho. Christian se despidió de Matthew y de Thomas y al dirigirse a la puerta miró a su sobrino que le dio la mano para saludarlo. _ ¿Cómo está tío Christian? ¿Ya se va? _ Hola Ian, sí, ya me voy, tengo que rezar el oficio…Ian, ¿por qué no vas a verme a la ermita un día de estos para conversar? _ No creo que pueda, estoy muy ocupado. _ Por supuesto…me imagino que estás tan ocupado que ya ni siquiera tienes tiempo para visitar a tu papá ni menos para ir a conversar con un cura proscrito por tus jefes. Y sin decir más el padre Mansfield salió notoriamente disgustado del living. Ian se quedó por un instante descolocado ante la actitud de su tío cura, que no pudo ocultar la molestia que le causaba ver cómo su sobrino se había hecho parte del gobierno mundial, dándole además la espalda a su familia, especialmente a su papá. Después de salir de su desconcierto, Ian se acercó a su tío Thomas al que saludó efusivamente, admirando su vestimenta y mirando detenidamente sus insignias.

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_ Tío Thomas, supe que había llegado de vacaciones y me vine al tiro para acá. Usted es la primera persona del Gobierno que conozco con un cargo tan importante. El papá de mi mejor amigo, Matías, dice que usted ha hecho un tremendo trabajo en Australia y que hasta lo promovieron. ¿Qué son esas insignias tío? _ ¿No saludas a tu padre Ian? – Le dijo Thomas haciendo caso omiso a todas las palabras de alago de su sobrino. Ian, miró hacia el sillón y observó a Matthew que descansaba con los ojos cerrados. Tenía las piernas espiradas y los pies cruzados. Los dedos de sus manos golpeaban los brazos del sillón, marcando la melodía del Ombra mai fu que tarareaba suavemente. El hecho de ver a su hijo vestido de esa manera le había conmocionado enormemente y más todavía el que ni siquiera se había dignado de saludarlo. Por su parte, por un leve momento, el alma de Ian se sintió profundamente atraía hacia su padre. Al contemplarlo sentado ahí solo, sintió un enorme deseo de abrazarlo, pero algo lo detuvo. Ese algo que desde hacía un tiempo dominaba su voluntad y que parecía haberse tomado su identidad, después de haber jugado peligrosamente con lecturas de corrientes y tendencias absolutamente contrarias a toda la formación espiritual que había recibido desde su más tierna edad. La curiosidad por conocer creencias e ideologías que parecían tan humanamente atractivas le tenían la cabeza completamente confusa. Cada día era bombardeado con lecturas y conversaciones que lo único que habían conseguido era que perdiera la fe y comenzara a creer en cualquier cosa, y lo peor de todo es que se creía cualquier idiotez que le decían sus amigos, especialmente aquel con el que vivía. “Ian, - le decía Matías - nosotros te hemos acogido, pudiste seguir estudiando, puedes obtener todo lo que te propongas y quieras lograr, y ¿qué ha hecho tu familia? Han querido que seas un amargado y quisieron llevarte al fanatismo religioso, son unos homofóbicos. Mira sus frutos, y mira los nuestros, ¿quién tiene la razón?” Y el pobre muchacho cándido se quedaba con la boca abierta pensando y pensando, escuchando como el gusano del odio carcomía el amor por los suyos. Su mente luchaba cada día por hacer caso omiso a los gritos que daba su conciencia para hacerlo volver y la ahogaba con excusas diciéndose a sí mismo que su familia no lo quería, que estaban locos, equivocados, que parecían unos fundamentalistas, y de esta manera disipaba cualquier intento de acercamiento y de vuelta atrás en su resoluciones.

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Ante la insistencia de Thomas, Ian se acercó a Matthew, quien ni siquiera se inmutó cuando Ian lo saludó con notable descortesía. _Anda Ian, dale un beso a Matthew – le insistió Thomas - ¿qué ocurre con ustedes? Parecen niños amurrados. – Matthew abrió los ojos y clavó su penetrante mirada en los ojos azules de Ian, que se cortó inmediatamente corriendo la vista hacia la ventana. _ ¿Cómo estás Ian? _ Bien señor, ¿y usted? _ ¿Señor? Dios mío, ¿desde cuándo me tratas de señor por favor? Te faltó decírmelo en inglés no más: Fine, sir…Rubbish!, rubbish!, – dijo para callado Matthew muy enfadado - Yo estoy muy bien como sabrás y podrás apreciar. Salvo por este golpe en mi cabeza con sus veinte puntos y el cambio de marcapasos que me van a hacer mañana para que no me muera tan luego, después que me vino una descompensación, la cual tu pareces desconocer. Porque el aparatito que me mantiene contralada la arritmia dejó de funcionar, pero aparte de eso, estoy muy bien, gracias…Y además estoy muy contento porque Thomas se va a quedar a vivir unos días con los renegados supersticiosos. Y tú Ian, ¿Qué ha sido de tu…? ¿cómo decirlo?, ¿ajetreada y atosigada vida? ¿Mucho trabajo solidario? Matthew solía ponerse sarcástico e irónico cuando estaba extremadamente molesto, y su hijo, que lo conocía bien, no le dijo nada, sino que dándole vuelta la espalda se acercó a Thomas para seguir conversando. Matthew se levantó y avanzó lentamente hasta la salida del living, justo en el momento en que Ángeles entraba con unas galletas y un vaso de leche para Ian. _ ¿Le traes de lo poco y nada que comen mis hijos a éste? – Ángeles se quedó boquiabierta por las duras palabras de Matthew que se sentó agotado por el esfuerzo de la caminata desde el living a la escala en el primer peldaño de la escalera. Ángeles después de darle a Ian la leche y las galletas fue a sentarse con Matthew, mientras que Thomas conversaba animadamente con su sobrino en el living. _ Matthew ¿qué dices? Es Ian, es nuestro hijito.

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_ El que está en el living mi niña linda, no es mi hijo Ian, es un desconocido, un monstruo. Se ha dejado llevar por el mal y el mal le tiene tomada el alma. ¿Viste su mirada? No es él, es otra persona. Pobre niño, me da mucha pena y me duele, yo lo amo, sabes lo parecidos que somos, pero yo no lo puedo forzar a nada, ni menos a que me quiera. Estoy cansado, mi vida, han sido demasiadas emociones y estoy muerto. Voy a tener que pedirle a Thomas que me suba, caminé un poco y ya no puedo más… ¡qué impotencia! ¡Qué rabia me da! ¡Me siento tan inútil! Me carga vivir sabiendo que soy un cacho para ustedes. No puedo hacer nada…ni te imaginas el combate que llevo aquí dentro – Matthew se golpeó el pecho con fuerza al decir esas palabras – para no reventar y tirarme de cabeza por la ventana. _ Mi Matthew tienes que estar tranquilo, mañana te operan y tu presión se va a las nubes cuando empiezas a refunfuñar y a enojarte solo. ¿Crees que sea bueno que Thomas se quede acá? ¿Estará siendo honesto con nosotros? A mí me da miedo. _ Confía en mí, yo le creo. _ Y en cuanto a Ian, por favor, no seas tan rudo con él. Fuiste capaz de recibir con los brazos abiertos a Thomas cuando él ni siquiera te había dicho que había cambiado y no eres capaz de saludar y atender a tu propio hijo. No le des mal ejemplo, su actitud y el modo en que está conduciendo su vida está mal, pero sigue siendo nuestro hijo y precisamente porque está mal, es cuanto más nos necesita. La caridad, como dices, no debe enfriarse. Sé que nuestra situación actual con respecto a él es sumamente peculiar, por llamarlo de alguna manera, viviendo en otra casa, con un apoderado que lo representa en vez de que lo hagas tú. No podemos hacer nada más para remediar esta situación, de lo contrario estaríamos exponiéndonos a que nos quitaran a nuestros otros hijos. A pesar de todo esto tan doloroso no debemos dejar de ser sus padres y de seguir acogiéndolo y recibiéndolo cuantas veces él quiera venir. Nunca le cerraré la puerta, nunca. Recuerda cuando en Inglaterra en la época de la Reforma los visitadores de Cromwell entraban a los conventos y monasterios para apoderarse de ellos. Los monjes, sin embargo, los atendían como siempre, como si fuera el mismo Cristo el que estaba allí. No debes olvidarte de practicar la caridad, nosotros no

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somos mejores que los demás, pero debemos dar testimonio de la Verdad y eso se hace amando a los que nos odian. – Matthew apoyó su cabeza sobre el hombro de su esposa. Ella tenía razón. Se había dejado llevar por un arrebato de rabia. _ Tienes toda la razón Ángeles. Estoy tan presionado y nervioso que termino actuando peor que un pagano… ¡Ian, hijo ven por favor!, -le gritó. Ian apareció en la puerta del living seguido de Thomas – Ian, perdóname por haber sido tan duro contigo. Me sentí herido por ti porque no me viniste a ver cuando me enfermé y de puro picado me dio la furia. Sabes lo sarcástico que me pongo a veces, ven y dame un abrazo. – Ian dudó por un instante, pero al fin se acercó lentamente y estirando sus brazos abrazó a Matthew de tal manera que cuando su padre quiso soltarlo, él no lo dejó. Aquella sensación de rechazo que sintió cuando llegó, de un momento a otro desapareció y se sintió absolutamente reconfortado en los brazos de aquel hombre que parecía tan débil y desgastado físicamente. Qué extraño fue para él volver a sentir esas manos acariciando su espalda y su nuca. Qué reanimado se sintió al percibir ese agradable calorcito que provenía del pecho de su padre, al volver a oler la fragancia de su loción para después de afeitar. Tenía tantas ganas de decirle que le amaba, que lo extrañaba, que lo perdonara. Matthew le susurró al oído: “Vuelve hijito, vuelve a tu casa”. Y al escucharlo, en un lapsus de segundos un chispazo de recelo y de desasosiego volvió a su mente. Salió de esta especie de trance en el que se encontraba y de golpe cayó en la cruda realidad, acordándose de que ya no pertenecía en espíritu a esa familia y dando un salto de echó para atrás, completamente ruborizado, como si lo que acabara de hacer con su padre hubiera sido una especie de traición a los principios que ahora sustentaba. Había cometido un pecado contra la nueva religión al congeniar con el enemigo y se sintió estúpido y fuera de sí, le dio un beso a su madre, un apretón de manos a su tío Thomas, recogió el abrigo negro y volviéndose a la puerta principal, la abrió, y antes de partir se dirigió a su padre. _ Buena suerte mañana papá con tu operación, otro día te paso a ver, estoy apurado…tengo que irme ya. El muchacho salió corriendo como si hubiera hecho algo malo. Thomas y Ángeles se miraron desconcertados ante la insólita escena, y

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miraron preocupados a Matthew que se había quedado observando la puerta que Ian había cerrado suavemente. _ Pobre chiquillo, estuvo a punto, a punto de volver. Es exactamente lo que pensé. Hay algo que lo tironea hacia delante cuando él quiere volver a atrás, y creo que ahora más que nunca debemos rezar con mayor fervor y confianza por su alma. Angelito no te preocupes por él, hay que dejarle los tiempos a Dios y El sabrá guiarlo aunque lo haga de manera dura. Mi vida linda, ¿me puedes preparar los remedios mientras Thomas me acuesta? Estoy rendido. Tommy, súbeme por favor…y mañana después que Sean me opere me cuentas lo que sabes de la casa y de nosotros. Ahora lo único que quiero es acostarme a dormir…se han demorado los niños, espero que estén bien. Thomas estaba feliz de poder ayudar a su hermano a meterse nuevamente en su cama. La pieza permanecía alumbrada únicamente con una vela que titilaba sin mayor energía sobre el velador de Matthew. Con delicadeza le había sacado la ropa y le había colocado un pijama, mientras Matthew con la respiración fatigosa, tenía su cabeza inclinada hacia un costado apoyándola sobre el hombro. En ese preciso instante entró sorpresiva y violentamente a la habitación de Matthew, Manuel que al enterarse que Thomas había vuelto había partido desde su casa furioso, sin que ni siquiera Isabel pudiera retenerlo para calmar su rabia. Matthew al sentir a Manuel levantó la mirada hacia la puerta y luego la volvió a bajar. Thomas también notó que Manuel había entrado y vio que se dirigía hacia él preso de indignación. _ ¿Qué hace este desgraciado hijo de perra en esta casa? ¿Qué haces con Matthew? ¿Quién te dijo que podías entrar acá vestido como funcionario de los que quieren matarnos de hambre? Sin pensarlo se abalanzó sobre Thomas que no alcanzó a esquivar un fuerte puñetazo que Manuel certeramente le dio en el rostro, lanzándolo sobre la cama de Matthew, el cual desesperado tratando de proteger a Thomas al ver venir a Manuel decidido a matarlo a golpes, cubrió el cuerpo de su hermano colocándose sobre éste, de modo que Thomas quedó debajo de los brazos de Matthew quien debido al esfuerzo

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no podía después moverse. El celo con que Manuel cuidaba a Matthew rayaba en veneración, ya que lo consideraba poco menos que como un santo. Manuel se quedó de pie al lado de la cama resoplando como un toro. Thomas logró sacarse a Matthew de encima y lo empujó con cuidado hacia atrás de la cama, quedando apoyado en uno de sus almohadones. Matthew se llevó la mano al pecho e intentando calmarse sacó la voz a duras penas. Thomas seguía sentado en la cama acariciándose la cara y mirando a Manuel y a Matthew alternativamente sin decir nada. _ ¿Qué haces Manolo….qué haces con mi hermano? ¿Por qué le pegaste? Anda dime, ¿por qué le pegaste? ¿Quieres matarme de susto?...¡Ay Dios mío qué mal me siento! Manuel…Manuel acércate no me hagas hablarte fuerte…. Manuel se acercó a la cama de Matthew y agarró a Thomas del cuello levantándolo con fuerza y empujándolo lejos. Thomas no hizo nada por defenderse. Se quedó de pie, con la cabeza agachada y los ojos mirando el suelo. Su mejilla izquierda se había inflamado y le punzaba fuerte. Sabía que tal vez se merecía ese golpe. Matthew nunca le habría pegado, pero también sabía que a éste ganas no le habían faltado. Alguien iba a darle algún día el golpe que merecía y sin dudas ese alguien iba a ser Manuel Etcharren. _ Matthew, viejo, ¿qué hace este tipo aquí en tu casa? ¿Vino a decirte que te va a entregar a sus amigotes? No tiene ningún derecho a sentarse en tu cama ni menos a cuidarte, ¿cómo es que dejas que te toque el Judas?– Matthew levantó su mano y la colocó sobre la mano de Manuel. _ Thomas ha venido a mi casa a disculparse conmigo y con mi familia. Ha confesado sus pecados y ahora va a quedarse a vivir conmigo para ayudarme….Perdónalo como yo lo perdoné, y si está aún usando ese traje es porque no quiere levantar sospechas. Dense la mano y vuelta a foja cero que más que nunca los necesito a los dos. Quién sabe si mañana estaré vivo, me estoy apagando… Matthew cerró y apretó los ojos y se quedó dormido. Después de la agitada escena vivida, en la habitación reinó una extraña calma y un

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profundo silencio interrumpido solamente por la fatigosa respiración de Matthew. Manuel le tomó la mano que Matthew tenía sobre la suya y se la colocó sobre su pecho. Luego se tomó la cabeza con ambas manos y se quedó ahí en silencio sin moverse intentando calmarse. Thomas se acercó a él y estirando su mano se la ofreció a Manuel. _ Hola Manuel, ¿cómo has estado cuñado? Manuel levantó lentamente la cabeza y lo quedó mirando de arriba abajo con desprecio. Fue en ese momento en que notó el extraordinario parecido físico que Thomas tenía con Matthew. Era la otra cara de la misma moneda. Ahí estaba este buen hombre sufriendo con su corazón herido por una enfermedad que lo tenía al borde de la muerte, lleno de problemas internos y externos, luciendo más viejo de lo que era, con el rosto enjuto, consumido por el esfuerzo de salir siempre adelante, conservando la fe intacta. Recordaba con nostalgia los días en que los dos salían a correr junto a la orilla del mar y terminaban tirados en la arena con las olas mojando sus pies. Lo veía en su pieza en la casa de sus padres encerrado leyendo y estudiando en su dormitorio, con el codo izquierdo colocado sobre una cima de libros al mismo tiempo que con su mano derecha jugueteaba con su infaltable lápiz grafito. Mientras que él dormitaba detrás suyo en la cama de Matthew interrumpiéndolo de vez en cuando para contarle las últimas novedades del colegio y después de la universidad. Cómo añoraba los tiempos en que juntos tocaban a dúo, él en el piano y Matthew en el violín apasionadas y encendidas piezas que los trasladaban a otro mundo, sorprendiéndose al final mutuamente llorando a causa de la excitación que producía en sus almas el sonido de la música. Esas fuertes y toscas manos de Matthew, ahora estaban delgadísimas y pálidas. Parado frente a él estaba este cuñado suyo, alto, fuerte, con su pelo sin ni una sola cana, sus ojos grises y las manos grandes y fuertes, usando descaradamente el uniforme de esa asociación que poco a poco estaba sometiendo al mundo sin encontrar demasiada resistencia. Ahí estaba parado este hombre que siempre había sentido envidia de él a causa de la amistad con Matthew. ¡Qué injusta es la vida! ¡Cómo deseaba Manuel que las cosas fueran al revés! Pero en su interior la conciencia lo llevó

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inmediatamente a hacer desaparecer ese deseo. Manuel bajó la vista y le estiró la mano a Thomas sin mirarlo. _ Hola Thomas…lo siento, perdóname por favor. _ Me merecía el puñete. _ Mira Thomas no trates de hacerte la víctima ni el simpático conmigo, no tengo nada que hablar contigo. Tú no me tragas y yo tampoco te trago a ti. Dejemos las cosas como están. No me interesa ser tu amigo y si tenemos que conversar de algo, creo que es de Matthew y de su operación de mañana. Ya que estás aquí te pediría que me ayudaras a llevarlo temprano a la casa de mis suegros. Tenemos que estar muy temprano para prepararlo. – Manuel se llevó las manos a la cara, estaba tremendamente cansado y angustiado – Dios quiera que salga todo bien. Tu hermano no merece todo esto que le está pasando, no lo merece. Una tras de otras las fatalidades parecen perseguirlo. ¿Te vas a quedar a vivir acá? ¿Cómo tienes cara para vivir bajo el techo de esta familia después de todo el dolor que le has causado a Matthew? – En ese mismo instante entró Ángeles con un vaso de agua para darle la pastilla para el corazón a Matthew y de inmediato se dio cuenta de que algo raro reinaba en el ambiente. Vio a Thomas parado enfrente de Manuel, que seguía sentado al lado de Matthew en la cama. _ ¿Qué pasa niños?... ¿¡Thomas qué te pasó en la cara!?...No me digas Manuel que le pegaste a Thomas delante de Matthew… ¡qué tienen en la cabeza ustedes dos! ¿Lo quieren matar acaso? ¿No saben que sufre viéndolos a los dos pelear como niños chicos?- Ángeles se plantó frente a Thomas moviendo la cabeza.- No sé si este regreso tuyo sea bueno para nosotros...- Thomas intentó hablar, pero Ángeles se lo impidió levantando su mano para hacerlo callar y él agachó la cabeza. _ ¿Quieres que me vaya Ángeles? Es tu casa y sé que me odias… _ Yo no te odio, no podría odiarte. Eres tan parecido a él físicamente…es increíble. Escucha Thomas: lo que pasa es que estamos ya con suficientes problemas para agregar uno más. Ya te aclaré abajo la opinión que tengo acerca de ti y, perdona que sea tan franca, pero el que nace chicharra,

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muere cantando. ¿Cómo podemos estar seguros de que tus intenciones son honestas y que no vienes para espiarnos y darles más argumentos a aquellos que quieren vernos sometidos a su poder? _ Si Matthew confió en mí, debes creer en él. Matthew no se equivoca con las personas. Todo lo que han escuchado de mi boca es la verdad. Pero si quieres puedo irme. Es bueno que seas sincera conmigo porque no se puede estar viviendo con alguien que detestas y que te quita la paz. _ Si yo te pidiera que te fueras, Matthew no me lo perdonaría nunca. He de creer en tu palabra y además he de aprender a convivir contigo. Manuel, mañana antes de que se vayan va a venir el padre Titian a confesar a Matthew y a traerle el viático. Ahora salgan los dos que quiero estar a solas con él y acostarme. Thomas te dejé lista la pieza de Matthew H. y de Ian, puedes elegir cualquiera de las dos camas porque ninguno de los dos está. En el velador hay unos fósforos y una vela para que puedas ver. _ Lo de la electricidad puedo arreglarlo mañana mismo y conseguir que vuelva. _ Por ningún motivo, olvídate de usar tus influencias, no queremos nada de ellos, absolutamente nada. Nos las hemos arreglado muy bien así y ya nos acostumbramos. Los niños acaban de llegar y están comiendo en la cocina, aprovecha de ir a saludarlos y a ver si te animas y rezas con ellos las oraciones de la noche. Ángeles antes de acostarse dejó preparada una mesita con un mantel blanco y las velas junto a la ventana para la ceremonia del día siguiente. Despertó a Matthew para darle su pastilla y después de besarlo con ternura ambos se durmieron. Cerca de las tres de la mañana Matthew despertó dando un grito desesperado de pánico, el sudor le corría por la frente y sus manos tiritaban. Semidormido llamaba a Ian, una y otra vez hasta que Ángeles muy asustada al verlo así lo abrazó y lo sacó del sueño. _ ¿Qué te pasa mi niño lindo? Estás aterrado.

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_ ¿Dónde está Ian, dónde está? _ Está en la casa de Matías, ¿estabas soñando con él? _ Ian no está bien…tengo miedo, estoy asustado. – Matthew tiritaba de miedo. - No quiero morirme todavía Angelito, no me quiero morir, tengo miedo… tengo que traer a Ian a la casa.- Matthew hizo ademán de levantarse, pero Ángeles lo tomó del brazo y lo retuvo. _ Cálmate, no pasa nada, Ian está bien. _ No, Ángeles, Ian no está bien, su alma está en peligro. _ ¿Qué estabas soñando que te despertarte así? Intenta calmarte, no te hace bien estar tan alterado. _ Soñé que Ian me llamaba: “Papá, papá, ayúdame”, mientras que alguien lo tironeaba como hacia un pozo o un acantilado y yo no podía hacer nada porque no me podía mover del lugar donde estaba. Intentaba arrastrarme, pero mis piernas las tenía pesadísimas y sólo lograba avanzar unos metros. De pronto, desde ese abismo, salió una persona que me miró como burlándose de mí y tomando a Ian del cuello lo arrastró al hoyo, lo tiró y salto ágilmente en él sobre Ian. Qué terrible, Señor mío, cuida a mi hijito y protégeme a mí para que pueda traerlo de regreso a Ti y a mi casa. – Matthew se acurrucó junto a Ángeles y tomados de las manos se quedaron dormidos nuevamente.

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Capítulo 5

En aquel momento en que nos hayamos arrojado a los brazos del mundo, y le hayamos entregado nuestra independencia y nuestra fuerza, y dependamos de él para nuestra seguridad, podrá entonces arrojarse furioso sobre nosotros en la medida en que Dios se lo permita. Entonces súbitamente el Imperio romano podrá quebrarse, y el Anticristo aparecerá como un perseguidor y las naciones bárbaras se lanzarán al asalto. John Henry Newman
Matthew se encontraba mirando sigilosamente la lúgubre y desierta calle por la ventana de su antiguo dormitorio en la casa de sus padres, sosteniendo en sus manos una carta que acababa de leer. Le había llegado desde Oxford y era de su amigo Charles Wood contándole acerca de los gravísimos y terribles problemas por los que atravesaban, que en nada distaban de los vividos por la familia Mansfield. Había transcurrido un mes desde que fuera operado y su salud estaba completamente recuperada. Se sentía fuerte, lleno de energía y hasta había logrado trotar suavemente unas cuadras en la noche. Las cosas seguían poniéndose difíciles y los cambios se precipitaban cada día con mayor rapidez. Siguiendo el consejo de Thomas (que aún seguía engañando al Gobierno Mundial usando el uniforme, el chip y haciendo periódicas reseñas de sus actividades en pequeños boletines que enviaba a sus jefes) Matthew aceptó el dinero que éste le facilitó para terminar de pagar la casa. De este modo Matthew quedó sin la deuda, pero como no había firmado el contrato aún, ni tampoco tenía el chip, no podía habitarla. Entonces Thomas se la compró y éste se la vendió al banco. Resulta bastante enredosa la maniobra, pero había sido muy ingeniosa aunque Matthew la aceptó a regañadientes. Se resistía a cualquier intento de hacer tratos con los tipos del gobierno mundial y se encontraba en un gran dilema moral al ver cómo Thomas usaba sus influencias para, entre otras cosas conseguir agua y electricidad para la casa de sus padres, aunque él vivía en un hotel.

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Matthew dejó con pesar el sueño de su casa propia y debió irse a vivir, bastante apretados, a la casa de su juventud. Allí se encontraban viviendo los Mansfield Battaglia, a excepción de Ian. También estaban en aquella enorme casa Sean con su esposa y su hijito, ya que tuvo que dejar la casa que había comprado, por las mismas razones de su hermano mayor. Gracias a Thomas, la familia de Matthew estaba un poco más protegida. Creían los funcionarios del gobierno mundial, que Thomas los estaba adoctrinando y que prácticamente los tenía a punto de hacer firmar. Esto, tal como ya se dijo, tenía a Matthew al borde del colapso moral: no estaba en absoluto de acuerdo con la idea de estar viviendo a costas de un resquicio. Porque era de convicciones bastantes absolutistas: todo o nada, pero debido al estado de necesidad no le quedó más que aceptar porque se trataba de la sobrevivencia. Aceptaba sólo lo mínimo y lo insalvable, hasta que pudieran encontrar una salida mejor. “¿Qué tengo que hacer? – se preguntaba con frecuencia. “¿Decirles que no voy a firmar y que me lleven a mí y a mi familia prisioneros y que a la fuerza me introduzcan el maldito chip? Claro que no, tengo que optar por el mal menor, y el mal menor es tolerar que Thomas nos facilite por el momento algunas cosas como la vivienda, la electricidad, algo más de comida, el agua y el gas. Nada más, no aceptaré vivir a costa de su sacrificio espiritual y apenas se nos aclare el panorama lo obligaré a sacarse el chip y tendrá que vivir como un desertor. Thomas no va a quedarse solo, por ningún motivo, vamos todos a la pelea, o más bien, al destierro. Daría mi vida por Thomas, feliz la daría.” No salían mucho, pasaban los días encerrados. Los controles de identidad en las calles eran insoportables y si no se llevaba el chip se conducía al rebelde inmediatamente al cuartel policial donde tras unos días de arresto, se obligaba al reo a inyectarse el chip a la fuerza. Los alumnos de violín de Ángeles ya no iban a sus clases por prohibición de sus padres y el coro que dirigía se había disuelto, ante la negativa de sus integrantes a dejar de cantar piezas litúrgicas católicas y al verse obligados a interpretar los nuevos himnos litúrgicos propuestos por el Antipapa. El padre Mansfield tampoco salía de su ermita y de su capilla. Seguía celebrando su misa a hurtadillas y había dejado crecer la maleza y

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las enredaderas en la reja que daba a la calle para hacer aparecer el lugar como abandonado. La capilla desde fuera no se veía y menos su ermita por lo que las plantas y la selva que crecía a su alrededor eran su mejor guardia. En cuanto a Manuel e Isabel, su situación no era mejor. Manuel ya no trabajaba en la naviera ya que su padre lo había despedido a causa de su negativa a firmar. Seguía siendo socio accionista de la empresa y recibía algunas ganancias, pero no eran muchas. Al verse privado de su trabajo Manuel andaba trastornado sin saber qué hacer. Partía todos los días antes de que las patrullas fiscalizadoras salieran a controlar a las personas que se dirigían a su trabajo, con su esposa y sus hijos a conversar con Matthew y a ponerle malas caras a Thomas, lo que causaba la risa de Matthew por lo infantil de su actitud. El Sr. Etcharren, padre de Manuel, no entendió nunca la porfía de su hijo al no querer firmar y prácticamente lo había desheredado: _ No me importa que me desheredes. Tengo la inteligencia y los conocimientos suficientes para levantar cualquier negocio que me proponga. No entiendo cómo puedes obedecer tan ciegamente a ese cura director tuyo que te tiene esclavo de sus decisiones. Es un manipulador y está haciendo que finalmente te pelees con tu único hijo y que pierdas la oportunidad de gozar a tus nietos. _ Eres un rebelde y un proscrito Manuel y yo no puedo tenerte trabajando en la empresa ni menos como gerente general. Tampoco entiendo cómo puedes estar en esa posición tan intransigente cuando todo el mundo está feliz con los cambios, con la renovación de la Iglesia. ¿No percibes el optimismo reinante en el ambiente? _ Yo lo único que percibo papá es la esclavitud, el estado policíaco, la permanente descalificación. A los viejos católicos se nos trata como a delincuentes de la peor calaña. Se llenan la boca con la libertad, pero en la práctica no existe. Hay una ficción de libertad. A ti papá te tienen lavado el cerebro. Te han metido en la cabeza que si no aceptas lo que dice tu director eres una mala persona, un rebelde. Tienes que aceptarlo todo sin cuestionamientos porque el director sabe mejor que tú lo que te conviene, y que si pones en duda sus consejos estás faltando a la virtud de la

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obediencia. Te hacen sentir como un pecador, como un orgulloso, como un miembro putrefacto de su movimiento religioso. Pero para que usted sepa, la obediencia no es ciega. La obediencia ciega se transforma, como dice Chesterton, en una virtud loca. Se descontrola y deja de ser virtud. Si su director le dice que el Antipapa actual…. _ ¡¿Cómo te atreves Manuel?! Yo ya sé quién te ha puesto todas esas ideas en la cabeza. Yo le tenía mucho aprecio a Matthew, pero ahora me ha defraudado…y tu esposa. _ ¿Vas a decir algo en contra de ella? Porque si es así, me largo y no me vuelves a ver nunca más. _ ¿Qué más vas a decirme? ¿Vamos a caer en discusiones religiosas nuevamente? Porque al final, todo en la vida se reduce a eso, ¿o no? _ Sí, tienes razón, al final lo único que importa en la vida verdaderamente es la religión y la salvación del alma, y yo no voy a perderla por culpa de un cura amigo suyo que se autoproclama como tu director y guía y que sólo te ha conducido a la apostasía. Me va a salir ahora con que todo el mundo sigue al supuesto Papa en Jerusalén, que si no fuera verdad los fieles de todo el mundo habrían saltado y hecho oír su voz…pero la realidad es que lamentablemente no es así y los fieles se han dejado arrastrar como ovejas al matadero. ¿Sabes la razón por la cual ha ocurrido? Para mí, que no soy teólogo ni filósofo como mi mejor y más entrañable amigo al que le debo mi alma y mi vida, la causa es simple y se reduce a la ignorancia. Durante años, los obispos, sacerdotes y catequistas han tenido a los fieles en la más completa ignorancia de su fe. Los católicos no saben nada, no conocen su fe porque les metieron en la cabeza que basta creer a ciegas, sin estudiar, sin prepararse y al primer giro de timón van para donde los conducen. ¿Cómo puedo resistir al error si no sé dónde está ni en qué radica? Viene entonces el Antipapa y les dice una sarta de idioteces y de herejías. Descaradamente proclaman que lo dijo el papa y el papa no se equivoca porque es infalible. ¡Qué carajos! No tienen idea de lo que es la infabilidad, y son tan oligofrénicos que tampoco saben discernir cuando algo va en contra de la razón y cuando no. Y si por casualidad algo en su reducida conciencia, en su cerebrito atrofiado y cabecita de pollo les dice que eso que sostiene el Papa está mal, lo tapan al

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tiro diciendo que el Papa es el Papa y al Papa se le obedece, no se le cuestiona aunque actúe contra la razón y la ley natural, contra la tradición y la doctrina inmutable como lo está haciendo. ¿Acaso el director de su movimiento laical que tan cerca del Antipapa está, ¿acepta que esté bendiciendo los matrimonios entre homosexuales porque dice que ahí también hay “amor”? _ Hay cosas que no comprendo, pero eso es porque yo… _ Porque usted ¿qué? ¿Qué es usted el que está equivocado por su supuesta ignorancia? ¿No se atreve a pensar por usted mismo papá? Abra los ojos de una buena vez. Usted está en una secta y una secta católica es lo más peligroso que hay en el mundo. Sálgase de ahí. Ni siquiera quiso leer el libro de cuentos históricos de Matthew, que son bellísimos, porque su director no lo dejó porque no le gustaba la doctrina que proponía Matthew. Tuvo que llevárselo primero a él para que le diera el nihil obstat. ¡Córtela papá de una vez! Exaltan la libertad de conciencia, darían según ellos, la vida por ella y a la primera de cambio, le prohíben hacer uso de ella leyendo lo que se le plazca, ¿no le parece curioso? _ Lo hacen por un afán de defensa, para que no perdamos la fe leyendo cosas peligrosas. _ No me haga reír… ¿va a perder la fe por leer a Mansfield? Es el chiste más bueno que le he escuchado en mi vida. _ Está bueno Manuel, ya está bueno. Ándate…terminemos con esto. Aquí tienes la auditoria del mes y los porcentajes de las ganancias proporcional de los socios. No te quiero volver a ver en la empresa hasta que cambies de actitud y te sometas a la autoridad. Me has desafiado y lo siento por tus hijos, pero yo no puedo seguir tolerando tu rebeldía. Te dejo para que puedas hacer algo con tu vida, el “Albatros” a ver si con un buquecito de transporte te las arreglas haciendo algún flete sin que te pidan mayores documentos. Está a nombre de la empresa, pero te lo doy en comodato. Me duele tener que llegar a hacer esto contigo porque llevaste a la empresa a un muy buen nivel, pero tu obstinación nos iba a conducir a la ruina.

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Dejamos hace un momento a Matthew escondido detrás de la ventana pensando sobre la enorme cantidad de cambios que sus vidas han sufrido en poco tiempo. Su desazón aumentó más al leer la carta de Charles. Tomó nuevamente sus anteojos para leer y colocándoselos comenzó a releer la carta de su amigo nuevamente:
Mi Querido Matthew: Por fin consigo que alguien te lleve esta carta directamente. Ayer tuvimos la oportunidad de traer al agregado naval de Chile en Gran Bretaña, aquí a Oxford. Logramos ubicarlo para invitarle a asistir a una misa clandestina en mi casa. Sabíamos que él andaba preguntando dónde podía ir a la misa de siempre a algunos conocidos en común y gracias a Dios pudimos contactarlo. Durante la misa estuvimos un poco asustados porque podrían descubrirnos debido a que vino mucha gente. Pienso en lo riesgoso que fue lo que hicimos al traer a tantas personas y si nos hubieran atrapado quizás qué cosas horrendas hubieran hecho con nosotros. La misa la dijo el padre Lawrence, de los tridentinos. El Papa, quiero decir, el Antipapa, excomulgó a los padres tridentinos y los obligó a dejar Manchester, y ha puesto precio a la cabeza del cardenal Bright y del Papa Pio XIII. Gracias a Dios todo salió bien y este querido oficial de tu país se encargará personalmente de que mi carta te llegue sin novedad. Extraño tanto los tiempos que pasamos juntos con nuestras familias. Estamos viviendo una situación que me hace recordar a la Inglaterra de la reforma porque vivimos acorralados. He sido un estudioso de aquel negro y fatídico periodo en la historia de mi hermosa patria y estoy permanentemente comparando nuestros días actuales con los de aquella época y no deja de llamarme la atención lo parecidos que son. Hay mucha bulla por todos lados, Londres y Oxford parecen un circo, sin ofender a los de este gremio, me parece que las gentes andan felices con toda la fiesta permanente que se ha hecho para celebrar la unificación mundial. En la vereda opuesta donde nos encontramos, las amenazas contra los viejos católicos son espeluznantes. A Jane la despidieron de Oxford y ella está muy dolida porque amaba sus clases, a sus alumnos…¡Pobre universidad!. Desde más o menos la época en

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que estudiabas acá, y un poco antes en verdad, la vida universitaria se estaban poniendo mediocre. Los contenidos de la enseñanza comenzaron a declinar debido en gran parte a que los alumnos que llegaban a estudiar carecían de la formación clásica que antes se daba en los colegios, (quizás con la excepción que se da especialmente en pocos exclusivos colegios que aún van quedando) Los college tuvieron que ir bajando el nivel de sus alumnos poco a poco hasta donde estamos. La investigación y el estudio, el amor a la verdad, a la búsqueda del saber que antes nos llenaba de orgullo, las tertulias y todo eso pasó a la historia. La carrera de economía pasó a ser la más importante en la universidad, y la filosofía y la teología quedaron relegadas a un segundo o tercer lugar después de las tecnológicas. Nos hemos convertido en una fábrica de tecnócratas que lo menos que les interesa es encontrar la Verdad y transmitirla. Sólo quieren que les regale un título. Y qué decir del adoctrinamiento amoral de los fellow y profesores: todo gira en torno al sexo, es horrible. No sólo es el problema que acarrean los pecados del cuerpo, lo peor está en que han perdido el alma y se han lanzado de lleno en la búsqueda de todo lo que tenga que ver con el oscurantismo, la brujería y los espiritismos. Nos hemos visto invadidos con cátedras que bajo nombres de psicología y filosofía “mística”, enseñan todo lo relacionado con temas ocultistas y nuestros jóvenes están transitando por veredas muy peligrosas. Se están dando con escalofriante frecuencia suicidios horrendos entre los estudiantes, con una estadística de al menos 3 o 4 a la semana. Muchos de ellos lo han hecho después de haber asistido a sesiones espiritistas o a iniciaciones satánicas. Ha habido una proliferación de infestaciones diabólicas y de poseídos. Pero lo más triste es que no hay sacerdotes que puedan exorcizarlos. Los tridentinos no pueden abarcarlo todo y para colmo, los exorcismos están prohibidos por la iglesia oficial. ¡Prohibieron los exorcismos! Estamos viendo tantas gentes endemoniadas como en la época de Cristo nuestro Señor. Ruego a Dios por sus almas, pobrecitos niños, la mayoría de ellos en su primer año en Oxford. Antiguos anglicanos de la High Church viendo el escándalo en su iglesia han querido hacerse católicos, pero al ver que nosotros estamos en las mismas, andan perdidos como ovejas sin pastor y están defraudados de la religión. Los escándalos que presenciamos en el clero católico hacen perder la fe a cualquiera que se encuentre

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desprevenido; porque ¿puede ser de Dios una Iglesia donde sus sacerdotes son homosexuales, pedófilos, mujeriegos, etc.? Da asco pensar en lo bajo que han llegado los curas…cloacas de impurezas que deberán dar cuenta a Dios de sus asquerosidades. A muchos anglicanos a quienes he considerado sinceros y que me han demostrado su real interés por la salvación de sus almas y que sufren por su Iglesia, poco a poco los he ido atrayendo. Les he prestado libros de apologética cristiana, los hago leer a Newman, a Knox y a Benson entre otros, y luego de un largo proceso los invito a la misa tradicional y he visto con mis propios ojos como descubren en ella la verdadera fe y el culto más agradable a Dios y ya varios se han convertido y han sido recibidos en la Iglesia por los Padres Tridentinos que han tenido que salir de Manchester, tal como te lo indiqué arriba. Han abandonado el seminario y sus ermitas para reubicarse entre sus fieles tal como tu hermano, el padre Christian lo ha hecho con ustedes. Nosotros vivimos con el padre Laurie, que fue compañero de tu hermano en el oratorio de Manchester y que es nacido y criado en Oxford. Su familia entera apostató de su fe y se han quedado con el Antipapa cerrándole las puertas a este pobre sacerdote que cada día sufre al ver a su familia. James está a punto de ordenarse y esperamos nada más a que el cardenal Bright nos avise para partir lo más pronto posible. Está haciendo sus últimos estudios con el padre Laurie y ya ha recibido las órdenes menores hasta llegar al diaconado. James siempre se acuerda mucho de ti, lo mismo que Benjamin que se encuentra en Londres, y las niñas que junto a sus maridos están instaladas en Irlanda alejados de este bullicio y de sus escándalos. Londres, te repito, arde en concupiscencia y en brujerías, lleno de secuaces que pululan ahora por todas parte intentando atraer (¿u obligar?) a los incautos a la Nueva Religión. ¿Qué podría decirte mi buen amigo? Hay días en los que ni siquiera me dan ganas de asomarme por la ventana a mirar el parque que se encuentra por lo demás, muy abandonado, es una pena. No queda ni rastro de lo que conociste cuando llegaste de Chile. Tenemos que estar encerrados, mirando por la ventana todo el día, para ver si nos vienen a buscar. La cosa se puso fea Matthew, muy fea.

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No tengo tiempo para escribirte más largo. Me están esperando para llevar la carta. Tan sólo me resta decir que reces mucho por nosotros que no sabemos hasta donde nos va a llevar la resistencia. Hemos perdido mucho de lo terreno, y quizás esto nos ayude a ganar lo mucho del Cielo, que Dios tenga compasión de nosotros. No nos moveremos de Oxfordshire, tenemos a algunos estudiantes que cuidar, ellos nos necesitan y somos como sus familias. Matthew, no te preocupes por responderme, es peligroso para ambos. Te escribí esta carta con la idea de que sepas algo de nosotros. Para que al menos sepas que aún estamos vivos y juntos. Dale nuestros cariños a Ángeles y a tus niños, un especial saludo a mi ahijadita Annie, que sepa que tiene un padrino y una madrina británicos que rezan mucho por ella. Y ya que parece que no nos veremos más en este mundo, espero juntarme contigo en el Paraíso, por la Gracia de Dios, para conversar y reírnos de lo que en estos momentos nos asfixia, tal como lo decía Shakespeare: and all these woes shall serve For sweet discourses in our time to come. Reza por mi perseverancia, que yo también rezaré por la tuya y la de tu familia. Fue para mí un honor haberte conocido y haber entablado esta amistad sincera y desinteresada. Cuídate mucho Matthew Francis, se despide afectuosamente tu amigo, Charles Wood

Matthew terminó de leer y guardó la carta dentro del sobre. Le pareció como si Charles se estuviera despidiendo de él para siempre y lo más angustiante era que no podía responderle. Abajo en el primer piso podía oírse a Manuel tocando en el piano una pieza de Bach como sólo él sabía hacerlo, y cada nota golpeaba con pasión en los oídos de Matthew. Se había sentado en su antiguo escritorio con las manos sobre su cabeza y su cara roja de rabia.

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Algo extraño pasó por la mente de Matthew en ese momento. Se sintió invadido por una ola de malos pensamientos contra Dios y contra Cristo y en su lucha contra ellos comenzó a repetir en voz baja: _ Déjame en paz, maldito perdedor, no te vas a salir con la tuya. Déjame en paz, maldito perdedor, deja en paz a Ian, deja en paz a mi familia, deja en paz a Charles. Déjame en paz maldito perdedor. Quis sicut Deus? Quis sicut Deus? Crux sancta sit mihi lux, non Draco sit mihi dux, vade retro Satana, nunquam suade mihi vana, sunt mala quae libas, ipse venena bibas!. Una y otra vez repitió la misma oración con la cruz de San Benito agarrada en su mano con tal fuerza que se le marcó completamente en la palma. De pronto y en medio del combate espiritual sintió que alguien le golpeaba la cara de una bofetada. _ Lo siento Matthew, pero tuve que hacerlo. Me asustaste. Llevo dos minutos llamándote, te he gritado en el oído, te tomé las manos de la cabeza y seguías así. ¡Dios mío estás blanco!, ¿qué te pasó cuñado? Era Rosario, la esposa de Sean y hermana de Ángeles, que había entrado a la pieza para hablar con él y lo había encontrado, moviéndose de adelante para atrás en la silla, como un autista, tomándose la cabeza con ambas manos y repitiendo la frase en forma rápida una y otra vez. Matthew estaba exhausto, por su frente corría el sudor, su mano derecha tenía marcada la figura de la medalla de San Benito a causa de la presión ejercida sobre ésta. _ No le digas a nadie lo que acabas de ver- Matthew se acercó a ella con estrépito y le agarró las manos con inusitada fuerza - dame tu palabra Charo que no le vas a decir a nadie lo que viste recién….- La mirada de Matthew era aterradora y dejó a Rosario más asustada aún. _ Matthew, Mateito, está bien, está bien…oye córtala, mira que me estás asustando, tienes la cara deformada y me están doliendo las manos. – Matthew la soltó abruptamente, y se acercó a la ventana, la abrió y sacó la mitad de su cuerpo para afuera, exhalando una bocanada de aire. Su

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cuñada seguía de pie junto al escritorio contemplándolo en silencio con curiosidad. Desde niña había mirado a Matthew con tal respeto que rallaba en la admiración, cosa que molestaba a su cuñado enormemente. Matthew, a pesar de sentirse incomodado cuando Rosario le miraba con la boca abierta cuando conversaban, gustaba de pasar largos momentos en amena charla con ella, mientras Ángeles tejía junto a él. Rosario era muy culta y gozaba hablar con Matthew sobre literatura, habiendo ella misma publicado unos cuantos cuentos y una novela antes de que comenzaran los problemas. Sorpresivamente Matthew entró, cerró la ventana y se quedó mirando a Rosario con un rostro que no tenía nada que ver con aquel que había abierto la ventana hacía un rato. Con una sonrisa amable y unos ojos de mirada cariñosa observaba a su cuñada que no lograba comprender qué le pasaba. Pensaba que a Matthew realmente le estaba fallando algo en la cabeza tal como a diario se lo escuchaba decir a Manuel, medio en broma, medio en serio. _ Parece Matthew que de verdad estás medio trastornado como dice Manuel, y debes buscar ayuda…si te hubieras visto hace un rato, temí que me pegaras. – Dijo Rosario, dejándose caer sentada al borde de la cama de soltero de Matthew, con cara de esperar una respuesta. Matthew tomó la silla de su escritorio y la dio vuelta, sentándose de modo que el respaldo le sirvió para poner sus manos quedando frente a frente a Rosario y comenzó a hablarle suave y pausadamente. _ Charito, Charito, mi hermanita chica, perdóname, no quise hacerte daño ni asustarte. Soy incapaz de levantarle la mano a alguna mujer, por favor, no pienses mal de mí. Me conoces… _ Y porque te conozco desde chica es que creo que tú estás muy cambiado y que andas como... ¿cómo te dijera? Como un alma en pena, y ahora con esto de hace un rato… _ Es que…ya sabes. No he andado muy bien conmigo mismo. Mi vida se puso patas arriba y acabo de recibir una carta desde Oxford de mi amigo y

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compadre, Charles Wood, el que me recibió y me consiguió la beca cuando me fui a estudiar a Oxford que me dejó muy preocupado y entristecido. Tengo miedo por él, de que le pase algo. Le tengo mucho cariño. Con mi Angelito somos muy buenos amigos de él y de su familia, y yo estoy aquí sin poder hacer nada más que rezar. Tienes razón al decir que ando como alma en pena, y discúlpame, tiendo a rumiar los problemas en mi mente y eso me tiene más callado. – Matthew hablaba tan dulcemente que Rosario se sintió nuevamente tranquila. Puso sus manos sobre los dedos de Matthew que estaban apoyados sobre el respaldo de la silla. _ No te preocupes, está bien, ya pasó. A lo mejor cometí el error de sacarte de algún tipo de experiencia… _ No, no, nada que ver. ¿De éxtasis ibas a decir? - Rosario asintió – No, ¡válgame Dios! Estás igual que Manuel. Lo único que le falta a este pedazo de bruto es traerme velitas y flores para venerarme como si fuera santo…¡cómo detesto esos estúpidos comentarios de Manuel cuando Thomas me sale con alguna broma! Además que me cuida como si yo no pudiera cuidarme solo. Me hace sentir pésimo, ¡si yo soy el más pecador de la casa! Ustedes no lo entienden porque no están en mi cabeza y se imaginan que soy poco menos que un místico por las cosas que hablo. Sí, claro, hablo muy bonito de religión y teología, y de meditaciones espirituales, pero tú no sabes lo duro que es para mí ser consecuente con lo que predico. Es muy difícil ser Matthew Mansfield, te lo aseguro mi Charito. _ No conozco a nadie que sea cien por ciento consecuente con lo que dice. _ Sí, nadie lo es plenamente, pero a lo mejor yo debería hablar menos y rezar más… – Matthew iba a decir algo más, pero se quedó por un instante pensando. Miró fijamente a Rosario, que a su vez clavó su vista en Matthew quien le preguntó: _ Dime una cosa Charo, con sinceridad. ¿Soy de esos mojigatos que andan todo el día hablando de Dios, del Espíritu Santo, de los “hermanitos”?

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_ Para nada, no, nunca he pensado algo así de ti. Sé a lo que te refieres. Son esas personas que viven en las parroquias, en los grupos parroquiales y andan hablando de los hermanos, de Dios y se llenan la boca con palabritas lisonjeras y caritas estúpidas. Forman verdaderos ghetos en torno a las parroquias. Son grupos muy cerrados que llegan a tener hasta más autoridad en la toma de decisiones sobre lo que hay que hacer en las parroquias que los mismos párrocos. He conocido a muchas de esas personas y siempre les hago el quite, porque son muy temperamentales y pueden que te estén hablando del amor, de la paz, de la devoción tal o cual y cuando tú osas decirles algo que les molesta, saltan como conejos, se enojan y te gritonean. Hasta ahí no más les llegó el amor. Da para hacer todo un estudio psicológico de estas personas. Hay algunas que viven de esto. Se la pasan en las iglesias y no le trabajan un día a nadie. Generalmente tienen problemas familiares, o son solteros sin mayores responsabilidades que andan buscando compañía. O también lo hacen para acallar sus propios problemas internos y externos ya que de alguna manera esto los ayuda a escapar de sí mismos. Pero en tu caso, no te aproximas ni un centímetro a como son estas gentes. Yo que te conozco Matthew de toda la vida y porque te quiero tanto como a mis hermanos, te lo digo con franqueza. Cuando hablas de religión lo haces generalmente por una necesidad de aclarar dudas de ciertos aspectos de la fe; o para discutir algún tema teológico, o para aconsejar a un alma necesitada. Pero en mi vida te he visto llenándote la boca con Dios y el amor y todas esas cosas que muchas veces no son más que meras palabras. Beatería pura y falsa piedad. Eres un padre de familia amoroso, un esposo dedicado, un profesor comprensivo y cuando hay que decir las cosas, las dices, nada más que eso. A mí me ataca esa gente que por un lado, se despiden con frasecitas de En Jesús y María, o Paz en el Señor, En Cristo Rey, y por otro se llenan la boquita con groserías y pelambres. _ Gracias, me dejas más tranquilo. A mí también me carga esta gente. No los juzgo, pero siempre digo que hay que estarse muy calladito cuando nos decimos católicos...calladito no más, que muchas veces las palabras sobran y la caridad falta. No podemos ser tan inconsecuentes. Eso de andar llenándose la boca, como tú dices, con la religión y actuar en el plano laboral o social como si no existieran…los fanáticos de las devociones. Yo no estoy en contra de las devociones, muy por el contrario, yo también las

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tengo. Pero de ahí a dejar botado los deberes de estado para puro seguir la devoción, hay un gran trecho. Es mucho más fácil y hasta diría que más entretenido dejar la casa botada, el trabajo, los deberes para con los familiares y mandarse a cambiar a la parroquia para seguir con el grupo parroquial la devoción. Las devociones son buenas; la meditaciones de las Sagradas Escrituras, los rosarios, las coronillas, etc., son cosas que le ayudan a uno en la práctica de la piedad, pero se transforman en algo malo cuando yo abandono mis deberes por practicarlas: dejo de cuidar a un enfermo, por ejemplo, y me voy a la parroquia a rezar. Tengo un caso conocido, para que veas que de verdad esto pasa, pero no te lo voy a contar para no caer en cahuines. Hay que ser muy prudentes, muy sobrios y la mejor prédica es el ejemplo, practicar la caridad, ahí se prueba la fe, no en la palabrería barata, que puede sonar muy bonito, pero muere ahí. Pero volviendo a nuestro tema. No sabes lo árida que es mi oración, es tan árida que por poco me lleva a perder la fe. Todo lo que se me ocurre y digo acerca de los bienes espirituales, acerca de Dios y de la Santa Religión, son chispazos de inspiración divina. Da lo mismo que lo diga yo o Perico de los palotes, pero si en un momento de la discusión o de la duda, yo puedo decir algo, lo digo, no me puedo dejar la Verdad para mí. Pero eso no significa que yo sea un santo. Podré a veces, tener buenas salidas y algunas ocurrencias, pero por dentro…no le deseo a nadie estar en el pellejo ni en el alma de Matthew Mansfield. Lo que viste recién, y te suplico no se lo cuentes a nadie, fue una de esas luchas de las que siempre hablo. Nadie hasta el día de hoy me había visto hacerlo. Lo hago desde niño. Aunque no siempre el combate es como lo acabas de ver. Cuando la tentación es muy fuerte tengo que entrar en esta arena y pelear con todas mis fuerzas para esperar a que pase y me deje tranquilo. _ ¿En serio? ¿Ni la Ángeles te ha visto? _ Ni siquiera ella…Yo no tengo secretos con ella, ninguno, nos contamos todo, pero sé que sufriría mucho si me viera en esa tribulación enorme. Tengo que entrar en aquellas partes de la mente que no usamos mucho para luchar y es tremendo, ya me viste. Yo me aíslo del mundo, no siento mi cuerpo, por eso no te escuchaba, ni te sentí cuando me tomaste las manos. Sólo salí de mi “minuto de alma suspendida” como le digo yo, cuando me golpeaste la cara. Es un ejercicio de concentración muy grande el que hago para no sucumbir a la tentación, eso es en el fondo, nada más.

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Pero te repito, es sólo cuando las voces de la tentación se agolpan con demasiada fuerza para que me rebele contra Dios. _ Dios mío, es atroz, ¿tan fuerte es tu tentación? _ Sí, muy fuerte, y a veces me gana. _ Ahora comprendo porque te enfermaste del corazón. Esto te está matando, yo te vi, vi como estabas…pobrecito de ti Matthew. Necesitas ayuda, no puedes luchar de esa manera, tú solo frente a quien sabe qué demonio. _ Son pruebas que Dios permite. Desearía que no lo hiciera, pero...¿quién soy yo para ponerle trabas y exigencias a Él? Permite que sufra tentaciones fuertes para agacharme el moño y que no me infle la soberbia. No hay peor cosa en el mundo que un intelectual inflado de soberbia por saber más que los otros, y Tatita Dios sabe lo que hace conmigo cuando permite que las tentaciones del enemigo me vengan a la mente. Si no contara con la ayuda de la Gracia, de mi Ángel Custodio, de San Miguel, de San Mateo, de Nuestra Señora y de mis santos regalones no podría resistir. Sin embargo, como te lo dije antes, a veces me dejo vencer, especialmente cuando mi cerebro y mi cuerpo están muy cansados y golpeados. Uno no quiere más guerra y el Demonio que nos conoce bien, sabe de nuestras debilidades y ataca cuando las defensas están mal. _ La carne es débil… _ Sí, y la imaginación es como dice Santa Teresa, la loca de la casa, que si no la controlas te lleva a pensar y maquinar estupideces que te arrastran a ti y de pasadita a los que te rodean. _ ¿Qué clase de pensamientos se te vienen a la cabeza Matthew? Si es que se puede saber… ¡Qué intrusa me estoy poniendo! _ No eres para nada intrusa Charito. Me enojo con Dios, me pongo mañoso con Él y le achaco todo lo que pasa, y empiezo a murmurar contra su misericordia. ¿Qué te traes contra nosotros Señor que no te hemos hecho nada y nos quitas todo? Esas ideas locas y poco afortunadas se me pasan por la cabeza. A veces me llega la tontera de hasta blasfemar

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y otras me ataca la parte sensual y se vienen a la cabeza imágenes y cosas muy feas, que ni te imaginas…. _ No te imagino en ese estado de tentaciones de tipo sexual… - Matthew se ruborizó completamente. _ Pareciera que me estuviera confesando contigo, pero es bueno que lo sepas, no por ser yo quien te las dice, sino para que sepas que nadie es bueno y puro en esta vida, ni siquiera aquel que a ojos de la gente pareciera ser impecable. Todos estamos sometidos a diversos géneros de pruebas, día tras día y la vida del cristiano que quiere agradar a Dios y salvar su alma, tiene la oportunidad mediante estas pruebas de probar la virtud y merecer el Cielo. El Cielo hay que ganárselo, la Gracia nos ayuda, pero tenemos que aportar con nuestros méritos también. Somos tentados permanentemente, pero otra cosa es darle consentimiento y la mayoría de las veces en este tipo de tentaciones carnales salgo airoso porque las aparto casi instantáneamente de mi mente. Son las tentaciones contra la esperanza y la confianza en Dios las que me cuestan superar más. Antes cuando era más joven me sentía permanentemente tentado por la desesperanza y el abatimiento y me daban ganas de matarme, de hacerme daño, de hecho, muchas veces me encontré golpeándome la cabeza contra las paredes. Tenía que correr para no pensar en eso, y hacía este tipo de ejercicio anti tentación que me viste hacer. Hoy en día también me pasa esto, pero los problemas que me llevan a caer en esos estados nos son los mismos de mi juventud. Mi mayor pecado es siempre el desesperar de Dios y cuando le doy consentimiento, después me siento pésimo, me doy vergüenza, me doy asco, me siento miserable, repugnante, así como sintieron vergüenza nuestros primeros padres cuando se vieron desnudos después del pecado original. Si no fuera por la Confesión…uf, estaría muerto, sin dudas, me habría suicidado como Judas. Todo esto me tiene consumido, muy debilitado y tal como me lo dijiste ha sido una de las causas de mi problema al corazón. Termino muy cansado física y espiritualmente, y hay veces en que la angustia me toma de tal manera el alma que siento, aquí muy dentro, algo como un vacío espantoso. La sensación de angustia es horrible Charito, horrible, me hace tiritar entero. Pero tu esposo me dejó como nuevo…No temas por mí, no tengas pena por mi Charito, estoy bien. Disculpa el susto que te hice pasar niñita linda. Mi hermano debe sentirse orgulloso y

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privilegiado de tenerte como esposa. Es un buen chiquillo este Sean…tiene un carácter tan dócil y siempre alegre, tan entero, tan circunspecto…que envidia, yo vivo achacado por todo. Rosario tenía mucha curiosidad por lo que Matthew le había contado. Estaba intrigada y quería saber más y siguió preguntándole a su cuñado, que habiendo sacado sus manos de la silla, ahora tenía apoyado su mentón, manteniendo sus ojos cerrados. Se veía tan bien. Tenía la cara rosada, estaba un poco más gordo, y ya no se cansaba como antes. _ ¿No te afectó que te sacara de tu concentración? Quizás cometí un error. He sabido de gente que tiene estas experiencias de desdoblarse como le dicen y a lo mejor tú estabas en eso ¿Cómo sales de ese estado naturalmente? _ ¿De dónde sacaste loquilla, que yo estaba desdoblado? Nada que ver, te vuelvo a insistir, me meto en un rincón de la mente, y comienzo a repetir la oración de la medalla de San Benito una y otra vez, para alejar los malos pensamientos de mi cabeza. Eso es todo, no te pases películas, por favor…desdoblarse. ¿Crees que soy como el protagonista de The Necromancers? No niñita linda, por favor. ¿Qué cómo salgo de esto? Cuando ya mi mente entra en tal grado de concentración y compenetración con la oración que ya no escucho más voces ni se me vienen más pensamientos locos a la cabeza. Buen golpe el que me diste Charito, casi me matas del susto, por eso reaccioné así contigo. ¿Me perdonas? _ ¿Perdonarte qué Matthew? – dijo Sean que justo en ese momento había llegado alcanzando a escuchar la última frase de su hermano. _ Un buen susto que le hice pasar a tu señora hermanito. _ Hace rato que los estamos esperando allá abajo. Thomas llegó muy nervioso con Christian y traen, según dicen, malas noticias. ¿Bajamos? _ Espéranos abajo un momento Sean, préstame a tu señora por un minuto más que quiero preguntarle algo. – Sean lo miró extrañado, pero no le dio mayor importancia y los dejó solos.

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_ Charito, tu viniste a hablar conmigo acerca de algo en particular, ¿verdad? _ Nos quedamos en lo tuyo y se me olvidó completamente a lo que venía. Sabes que todos los que vivimos en esta casa nos queremos mucho y estamos felices de estar juntos, pero a veces la convivencia se hace un poco difícil porque a excepción de ti, no somos santos. _ Ya, ya, ¿tú también? Déjate de bromas…eres ladina, Rosarito, por eso me gusta tanto conversar con mi hermanita chica. _ Es una bromita Mateo. El punto es que hay ciertas cosas de mi hermana que me molestan y que no sé cómo decírselas, sin que se sienta, ni se enoje conmigo. _ ¿Qué es lo que te molesta? _ Es que…yo. _ Ya, dilo de una vez. _ Es un tanto mandona, ¿entiendes? Yo trato de hacer todo lo que ella me dice, pero la Ángeles a veces se pone porfiada y llevada de sus ideas y si tú no haces las cosas al gusto de ella, me reta y yo ya no soy una cabra chica. Tengo a mi guagua y a mi Sean y somos otra familia, en la misma casa, pero otra familia. Le gusta que lave los platos de determinada manera, que cuelgue la ropa de otra, y yo sé que lo hace por mejor, pero me tiene con los nervios desechos porque en mi casa yo tenía otra forma de hacer las cosas. _ Tiene un carácter fuerte porque ha tenido que soportarme por muchos años y criar a niños que llegaban y llegaban cada dos años. Es cierto lo que me cuentas, pero tienes que decírselo tú misma, o ¿ya no se tienen confianza? Tuviste la confianza para hablar conmigo, con mayor razón debes tenerla con Ángeles. _ No es que no confíe en ella, yo siempre he sido su regalona, pero es que ella anda tan nerviosa, tan preocupada por ti, por los niños, por Ian,

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que está más saltona y quizás si tú me ayudas a allanar el camino, yo encuentre a mi hermana más dócil. _ Bueno, está bien. A lo mejor sería bueno que las dos tuvieran sus espacios, en la cocina, en el lavadero, para hacer el aseo, para que no se toparan. Quédate tranquila Charo que yo voy a conversar con ella. _ Eres tan dulce Matthew. Gracias – Rosario se levantó de la cama y le dio un beso a Matthew en la mejilla – Bajemos, que nos están esperando. En el living estaban todos. Los más jóvenes sentados en el suelo, los mayores en los sillones y sofá. Manuel estaba en el piano con sus brazos tendidos sobre la tapa del mismo, con cara de embeleso, la que siempre ponía cuando entraba en shock. Isabel estaba a su lado acariciándole la espalda. Matthew comprendió de inmediato que algo andaba mal. Thomas le cedió su puesto y Matthew se sentó al lado de Ángeles. El padre Christian, (vestido de seglar, ya no podía usar la sotana en la calle no porque tuviera miedo de que lo arrestaran, sino que para no poner en peligro a su familia, había optado por usarla sólo en la ermita y no al salir a la casa de Matthew) tomó la palabra. _ Matthew, ya algo les he contado a nuestros hermanos, cuñados, hijos, sobrinos y a nuestro amigo Rafael, sobre las últimas noticias que hemos conocido hoy con Thomas. _ ¿Pueden explicarme lo que ocurre? Tienen cara de funeral…oye Manuel, oye, ¿Qué te pasa viejo? ¡Qué pareces tirado sobre el piano con cara de imbécil! _ No es para menos que Manuel esté así Matthew. Esto se acabó para nosotros, nos tenemos que ir. – En eso sonó el timbre. Era don Gianluca, con doña Lucía, los padres de Ángeles y Rosario junto a Andrés y Cristóbal Battaglia, los hermanos de ambas. _ ¿Alguien tiene la amabilidad de explicarme qué cosa está pasando? Para variar soy el último en enterarme. – dijo Matthew mientras saludaba a los recién llegados.

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_ La persecución que estábamos esperando finalmente llegó y debemos irnos al sur, donde están los papás y Peter. Hoy recibí un informe confidencial, que creo que se les filtró equivocadamente a mi mail, que incluye una relación de las familias y personas que deben ser llevadas sí o sí a los cuarteles de la policía para ser “chipeados”, y podrán imaginar quienes encabezaban la lista. Se acabó la marcha blanca con lo del chip, es sí o sí, y no hay contemplación para con nadie. Si no nos vamos ahora luego vendrán cosas peores y en esta casa ninguno está dispuesto a permitir que se nos esclavice. Además está pronto a salir un decreto por el cual tendremos que renunciar explícitamente a nuestra religión y aceptar la nueva religión, firmando también una abjuración de la fe católica. Yo a estos del gobierno mundial los he mantenidos ilusionados con que ustedes van a cambiar…no he mentido, no, ni para conservar el pellejo, pero hay cosas que se pueden decir ambivalentemente y en eso he estado. A mí me siguen creyendo, desconozco la causa, creo que la Providencia de Dios me ha dado más que una manito en esto. Ya ven que en la casa ustedes han estado relativamente tranquilos y nadie nos ha molestado. Fue una buena idea la de irme a vivir solo y hacer como que vengo a convencerlos. _ Y nuestros tíos y primos, ellos tampoco han firmado. Mi tía Agnes…es mi madrina, no podemos irnos sin ellos.- Matthew comenzó a procesar una serie de detalles en la cabeza y estaba a punto de estallar. Su familia era muy numerosa, tanto por parte de padre como de madre y no podía permitir que en su huida sólo pensaran en ellos. _ Sé que te preocupan, a mí también, pero ellos estarán bien, puesto que ya me encargué de avisarles: a todos los que contacté ya se están moviendo. Cada uno de ellos nos deseó lo mejor y que se las arreglarían tal como lo haremos nosotros. La tía Agnes para tu tranquilidad Matthew partirá mañana con todos los primos hacia el norte, al desierto. _ ¿Cuándo te enteraste de estas noticias? _ Hace cinco días…pero no quise decirles antes para poder planificar algo. Por eso no había venido. Además Christian recibió una inesperada visita que vino a reafirmar lo que les he contado. Ante la atónita mirada de los presentes, el padre Mansfield comenzó a relatar el extraño suceso que había ocurrido en su ermita el día anterior. Se encontraba trabajando en el jardín, sembrando unas semillas

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de verduras, cuando en eso llegó don Benito corriendo para avisarle que nada menos que el obispo de la diócesis lo estaba buscando para hablar con él urgentemente. El padre Mansfield sintió en ese momento una fuerte conmoción, porque nunca fue a presentarse ante el obispo al llegar y no sabía que él estaba al tanto de su permanencia en la ermita. ¿Estaría ofendido? El pertenecía a otra Iglesia. El obispo, hasta donde él sabía, era un acérrimo del Antipapa de Jerusalén. “Estoy atrapado” – pensó, y en eso vio que se acercaba a él, el obispo vestido con las nuevas ropas de la religión mundial. Estaba notoriamente demacrado. Se plantó frente al sacerdote y le dio la mano. El padre Christian estaba confundido, no sabía besar su anillo o tan sólo saludarlo como un laico más. Pensó: “es un obispo legítimamente ordenado, pero que ha apostado de su fe”. No encontró mejor salida que la de inclinarse cortésmente e invitarlo a pasar a su ermita sin darle mayor importancia a lo del saludo. El padre Mansfield le acercó su silla de trabajo, le trajo una taza de té y se sentó al frente, ansioso por saber qué lo traía por esos lados. El obispo estaba callado, suspiraba y miraba con interés los íconos y la ermita. Su sencillez y su calidez, un perfecto refugio para el alma. Junto a la cama del padre estaba el reclinatorio, con el breviario. Al frente la mesa de trabajo manual con unos tallados de madera en los cuales trabajaba el sacerdote. Los libros ordenados meticulosamente en una estantería hecha por él mismo, en reemplazo de las que había antes, apolilladas. Al centro de la habitación, la mesa donde estaban, junto a un par de sillas y pegada a la ventana la cocinilla a gas y el lavaplatos. Tapado por un biombo de veía el inodoro y la ducha al lado contrario. Eso era todo. Nada más que lo indispensable para vivir, sin lujos ni comodidades. El sacerdote mantenía su vista baja, mirando sus manos que jugueteaban con el rosario. Finalmente el obispo se largó a hablar y lo hizo con gran desazón, compungido y temeroso. Cualquier sonido del exterior significaba una pausa obligada para poner atención a qué tipo de ruido era. El obispo muy afectado comenzó en primer lugar, pidiéndole disculpas por no haber defendido a Matthew en la universidad y haber permitido que lo despidieran sin ningún tipo de consideración. Luego, realizó un pequeño recuento de lo que estaba pasando y que en realidad, él se había dado cuenta demasiado tarde de que la iglesia oficial a la que pertenecía se había transformado en la sede del Anticristo, ante el asombro del padre Mansfield, al que se le cayó el rosario al suelo de la pura impresión al escuchar estas palabras dichas con tanta amargura. Decía haber actuado de buena fe, creía en que podía

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haberse logrado la paz entre los hombres, y reconocía que había olvidado que esa paz nunca se alcanzará en este mundo mientras Cristo no vuelva nuevamente en su Parusía. Intentó explicarle su antigua idea de lo que pensaba ser el fin de los tiempos, que en realidad para él, no era el fin de los tiempos sino el principio de una nueva era. Con un hombre avanzando hacia el progreso, hasta alcanzar el Absoluto, de modo que ya no era Cristo el que volvía, sino que era el hombre quien se hacía Cristo y se hacía uno con el Absoluto. Por medio de la tecnología y de la purificación de la religión, el hombre iba a dominar tanto su cuerpo como su alma. La religión se purificaría desprendiéndose de todo dogma, de todo rigorismo y los credos se abrazarían unos a otros formando una nueva religión. Esta idea del eterno devenir y la dialéctica del absoluto era lo que dominaba en el ambiente de la nueva iglesia que se encontraba en marcha para llevarlo adelante, lo más pronto posible, facilitado por la figura unificadora de Todtschläger. Muchos católicos entre obispos, sacerdotes y fieles estaban actuando de buena fe, errónea buena fe, creyéndose todos estos cuentos sin profundizar ni cuestionarse mayormente. Lo que nunca imaginó fue que la persecución contra los que no estaban de acuerdo con esto fuera tan feroz. Chocante había sido para el obispo ver a las huestes de hombres malvados conduciendo a los católicos renegados a los cuarteles de la policía para ser “chipeados”. Estos hechos lo habrían marcado profundamente iniciando una reflexión y un estudio profundo de la historia, de la Iglesia, del evangelio, de las profecías, llegando a la conclusión de que su visión estaba errada y que lamentablemente el daño ya estaba hecho, por tanto esperaba poder con esa visita enmendar en algo el perjuicio ocasionado. El padre Christian se puso de pie y se colocó al lado del obispo. Le dio lástima, ¿qué iba a decirle? El obispo le pidió que se sentara nuevamente para continuar el relato. Su visita ahí era para dos cosas: le fue informado que debía tener a mano una lista con todos los católicos renegados de la diócesis para ser puesta a disposición de los mercenarios a fin de, mediante un “acto de amor”, ponerlos en regla. Si esos católicos se oponían, serían confinados y obligados a “chipearse” perdiendo por su porfía, los beneficios del gobierno mundial y serían ubicados en distintos puestos de trabajo en cualquier parte del mundo, separando a las familias. Él tenía la convicción, conociendo a Matthew, que se opondría fieramente y no permitiría que lo convirtieran en un esclavo del gobierno mundial y por eso su familia corría el riesgo de ser separada. El obispo estaba al tanto de que Thomas

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estaba con Matthew en su casa, pero que las autoridades del nuevo orden sabían que era leal y que estaba tratando de convencer a su hermano. También sabían de la existencia de esa eremita y que otra de las razones por la que estaba ahí era para avisarle que huyera lo antes posible, a donde fuera, a donde pudiera, porque al ser de los tridentinos el Antipapa les había puesto precio a sus cabezas y tenía órdenes de entregarlo a la sede de la nunciatura apostólica para ser deportado a Israel. Este decreto de deportación le había llegado ese mismo día y por ahora el obispo era el único que sabía de su existencia. El padre Mansfield palideció. El obispo notando que desde que llegó no había dicho nada, puso su mano sobre la rodilla del mudo sacerdote y lo alentó a huir. Tendría que unirse a Matthew y a sus demás hermanos y partir lo antes posible. Fue entonces cuando al padre Christian se le vino a la mente la suerte del mismo obispo, ¿qué sería de él? ¿Seguiría con la farsa de estar sirviendo a este poder perverso o también huiría? Ante esta consulta el obispo bajó la cabeza, no sabía qué responder. Luego al cabo de unos segundos le pidió consejo al sacerdote. Christian se puso nuevamente de pie y se acercó a la ventana. Afuera su jardín se veía hermoso, la casita que le había construido a unos gorriones estaba habitada por estas aves que entraban y salían en busca de alimento. El techo de la capilla estaba siendo alcanzado por la hiedra que crecía milagrosamente tapando y mimetizando su presencia. La maleza se entremezclaba con las hierbas aromáticas que había sembrado y un poco más lejos estaba su huerta. ¿Qué consejo podría darle él a un obispo? Nada menos que un obispo que se mostraba tan dolido y engañado, un obispo que se sentía tan miserable y burlado. Él era un simple sacerdote eremita, con su capillita, su misa y sus devociones. No quería dar un mal consejo. Christian se sentó nuevamente a su lado y poniendo sus codos sobre la mesa y las manos en la cara, comenzó a manifestarle al obispo lo que pensaba de su situación Lo más fácil para el obispo hubiera sido que siguiera como estaba, como que nada hubiese pasado, pero que en secreto siguiera celebrando la Santa Misa y administrando los sacramentos… O podría huir con ellos, ¿por qué ellos iban a huir y el obispo no? No, no, tenía que dar testimonio. No era un simple cura de familia, como Christian, era un obispo y tenía que velar por las ovejas que le habían sido encomendadas. El padre Mansfield le habló con el alma, era el consejo más duro que había dado. Tenía que adjurar públicamente de sus errores,

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llamar a sus fieles a convertirse, a hacer penitencia, a volver a la fe. Lo cual iba a significar que lo deportaran, que lo torturaran, y finalmente le costaría la vida. El padre Christian sabía que su caso no era el único. Se escuchaba a menudo de obispos que viendo la situación como estaba y los errores que se estaban cometiendo habían vuelto a la verdadera fe y los habían ajusticiado. La misma iglesia apóstata los había entregado al poder del gobierno mundial para que los “encausara” lo cual significaba al final, la muerte. El obispo le confidenció que su conciencia le había sugerido el mismo consejo que él le estaba dando, y que su respuesta simplemente confirmaba su resolución. Fue entonces que el obispo le pidió que lo confesara. Ante la nueva sorpresa mayúscula, el padre Mansfield tomó la estola morada que tenía sobre la mesa. El obispo se arrodilló a su lado y después de haber confesado sus pecados, recibió la absolución del sacerdote. El obispo miró su reloj y se puso de pie. El padre Mansfield también se puso de pie, se sacó la estola y acercándose hacia el obispo, se arrodilló ante él y le pidió su bendición. El obispo colocó sus manos sobre la cabeza del sacerdote bendiciéndolo, luego lo ayudó a pararse y dándose un fuerte abrazo se despidió de él, instándolo nuevamente a huir, no debía permanecer ni un día más en Viña. _ Entonces tenemos que irnos– dijo Matthew tranquilamente – estaremos mucho mejor alejados de la urbe yéndonos lo más lejos posible, donde Peter y mis papás. El asunto ahora es ¿cómo haremos para irnos sin que nos pillen? La vigilancia está siendo cada vez más intensa. Los he visto y son unos descarados los pacos. Como si nada te llevan detenido y las demás personas que presencian como te suben al carro celular no se dan ni por enteradas. Pasan de largo y más encima te miran como si hubieras hecho un crimen atroz, como un asesino o un violador. Ha llegado a tanto la manipulación de la información que a los viejos católicos nadie los defiende porque dicen que son unos locos que lo único que buscan es alterar el orden público y que al detenerlos se le está haciendo un favor a la humanidad que quiere seguir avanzando con sus leyes, con su orden, con su progreso tecnológico. ¿A quién le importan unos locos que viven de cuentos como esas ceremonias donde levantan un pedacito de pan y de vino y luego se arrodillan ante ellos? Nos llaman los

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tragahostias, blasfemos de porquería…La meta religión, la súper religión unificadora de cultos es lo que ahora vale, no esa cosa llena de dogmas y de reglas imposibles de cumplir. Estamos tan bien con nuestras cositas, con nuestro computador, con nuestra música estridente y sensual, con nuestras leyes tan, pero tan abiertas. Seamos felices como hermanos….bah, ¿qué le pasó a le gente? ¿Ustedes no se lo preguntan alguna vez? ¿Qué le pasó a la gente? Fueron seducidas y luego atrapadas por el mundo. Se complican por todo porque se acostumbraron a ser cada día más cómodos. Por eso no se casan, no tienen hijos. No quieren renunciar a lo que les gusta porque sus vidas son demasiados cómodas para tener que enredarse con mayores responsabilidades. Han perdido la sencillez, han perdido el gusto por las cosas más simples de la vida y se desesperan, por ejemplo, con el silencio porque los hace escucharse ahí muy adentro donde una pequeña cosa llamada conciencia está siendo ahogada para que no grite. No hay cosa más molesta para estos hombres modernos que la soledad y el silencio de un lugar tranquilo como el campo. ¿Dónde están sus conciencias? Están en el lugar más anquilosado de su alma. Aparentemente todo está en orden. El mundo sigue avanzando como si nada pasara. Las cosas, nos dicen, funcionan mejor que nunca. Tienen sus oficinitas, la consultoría para empresas, el buen negocio, la vida tranquila y llena de sofisticaciones tecnológicas. Todo camina como un reloj suizo. Y nos topamos con los católicos calvinistas, que se creen salvados porque sus riquezas y su prestigio social los hace sentirse elegidos y favorecidos por Dios. ¿Dios? ¿Dios? Sí está muy bien lo de Dios, pero la vida diaria con sus ajetreos y búsqueda de la felicidad no tiene nada que ver con Dios. Una cosa es mi vida y otra la religión, y ellas caminan por vías diferentes que no llegan a juntarse, y si se juntan hay que hacer lo posible por separarlas. Así como está la cosita en mi cabecita que me grita de vez en cuando para que despierte de mi letargo, también está la noción de Dios. Y por eso necesito de vez en cuando entrar en el estado religioso que forma parte de mis necesidades espirituales. Voy a mi ceremonia pseudo religiosa el domingo o el sábado, donde me encuentro con otra gente que también tienen las mismas necesidades espirituales. En esa reunión religiosa, en el templo todo el mundo está feliz con sus cantitos sentimentaloides y llenos de humanismo que me dan ganas de vomitar. Participan en el fondo de una religión llevada por la inercia de una tradición que se encuentra en el corazón de

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todo hombre. Nada más que eso y, para colmo de bienes, esta nueva religión les llena completamente con su sincretismo. El orden del que las les he hablado, es aparente, y como tienen la inteligencia agarrotada y adormecida no ven lo que de verdad ocurre a su alrededor. No ven las cosas como son en realidad, sino como quieren que sean para ellos mismos. Se crean su propio mundo y no ven más allá. Si les dicen que hay plena tolerancia religiosa y política permanentemente, repitiéndoselos una y otra vez majaderamente, si no han hecho un esfuerzo intelectual por analizar y captar en profundidad lo que esas palabras que suenan tan lindas, realmente significan terminan creyéndose el discursito de la tolerancia, siendo que es absolutamente falso. Entonces uno que ha profundizado un poquito más y que no se ha quedado con la propaganda barata, va y le dice a esa gente: oye amigo, mira a tu alrededor, ¿es tan así la cosa como quieren hacernos creer? Tu conocido te queda mirando con cara de espanto y te dice: a lo mejor es lo que tú

dices, pero yo prefiero quedarme donde estoy y no complicarme la vida. Mientras el sistema me funcione todo está bien. A lo cual uno pregunta
nuevamente: ¿Pero tú no defiendes nada? ¿Tu religión, tus principios, no te importa que se pisoteen los valores cristianos con leyes perversas, que ponen en riesgo la salvación eterna de no sé cuántas almas? El amigo se encoge de hombros y finalmente te responde diciendo que: las cosas han

cambiado para mejor. Los que reclaman por sentirse pisoteados y ofendidos, deberán por la buena o por la mala, entender que están reaccionando como inadaptados e inconformistas y terminarán viviendo como animales. Si la humanidad en su conjunto está sintiéndose plenamente realizada con la nueva religión y con el nuevo orden mundial, ¿por qué no se unen y se deben de fregar. Nos preguntan entonces, ¿A quién sirven ustedes? A lo que respondo: A Dios nuestro Señor, que se
encarnó y dio su vida por nosotros. ¿Acaso su preciosa sangre se habrá derramado en vano porque el demonio quiere arrastrar al mayor número de hombres consigo al infierno eterno y para eso deduce con sus mentiras a estos hombres perversos para que trabajen para él? Y viene a continuación la respuesta ya al borde del escándalo: ¿¡De qué infierno me

hablas?!. Si Dios es bueno y misericordioso, no discrimina, no manda a nadie al infierno…

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Matthew de improviso se quedó callado al ver que su discurso, bastante febril, se había salido de tema. En la sala nadie decía nada. El sonido del enorme reloj de péndulo era lo único que se oía. Los más pequeños miraban a los adultos esperando una respuesta y a su vez los adultos tenían la vista perdida, como procesando en sus cerebros las noticias que acababan de escuchar y el escalofriante análisis que Matthew había hecho. En vista de que nadie se pronunciaba con ideas Thomas tomó nuevamente la palabra. Había ya ideado un plan meticulosamente e iba a necesitar de la ayuda de todos para poder moverse rápido. Se paró al lado del piano donde estaba Manuel con su cara de estupefacto y habló con ese tomo de ingeniero jefe que sabe lo que hace: _ Bueno Matthew, nos has dado un gran discurso, pero no nos solucionas nada en concreto. Manuel, despabílate de una buena vez. – Manuel sacudió la cabeza y se le quedó mirando. – ¿Tienes al “Albatros” en el puerto? _ Sí, está a la gira al frente del puerto. No nos han salido fletes y está parado desde hace ya no sé cuánto tiempo. ¿Por qué? _ Porque el “Albatros” se va a convertir en una verdadera Arca de Noé. ¿Cuál es la capacidad del buque? _ El Albatros tiene una eslora de 100 mts. y una manga de 17 mts., con 3.000 toneladas de desplazamiento, alberga una bodega de 1500 mts3. Manuel parecía estar dando una clase sobre el Albatros y Thomas tuvo que hacerlo callar para que no siguiera. Había dejado sobre la mesa de centro un portafolio desde donde sacó una hoja con toda la planificación hecha por él para la huida. Thomas estaba enterado de los mismos temores que el obispo y sabía que la persecución ya se había puesto en marcha. Una marcha lenta, pero iba a acentuarse sin lugar a dudas. El plan para escapar debía por tanto ser muy astuto para poder burlar los controles y la mejor manera de hacerlo era viajar por barco. La Armada de Chile tenía entre sus filas a hombres que estaban en contra del gobierno mundial y desde sus puestos hacían lo posible para ayudar a quienes se oponían a él. Muchos eran fieles católicos que en secreto seguían asistiendo a misa y eran leales a Pio

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XIII. Thomas contaba con algunos oficiales que habían sido compañeros suyos en el colegio. Ellos iban a ser los encargados se facilitar el escape por mar. El plan ideado por Thomas era el siguiente: se realizaría una mudanza de los bienes indispensables que serían llevados al Albatros por él. Se diría, si los controlaban, que Thomas se estaba cambiando de casa y que para ello estaba sacando las cosas que le correspondían de la herencia de sus padres y de aquellas cosas que le habían sido “regaladas” por sus hermanos sediciosos. Iniciaría una etapa de descanso en algún lugar del sur y se estaba llevando estas cosas en el buque de su cuñado. ¿Qué cosas llevar? ¿Qué era lo indispensable? Esa iba a ser una tarea dura. Lo primero que pasó por la mete de Matthew fueron sus libros y el piano. El famoso piano de cola de sus abuelos. ¿Cabía una cosa tan grande en el Albatros? Era, por lo demás, una huida, no una mudanza cualquiera. Pero no había que preocuparse. La capacidad del Albatros, era grande. Este buque que un día perteneció a la Armada fue comprado por don Manuel Etcharren una vez que fue dado de baja. Construido en Chile prestó servicio como transporte y actualmente Manuel lo utilizaba para hacer viajes tanto turísticos como de transporte de carga al Archipiélago de Juan Fernández, a Isla de Pascua, y también a Chiloé y a los Fiordos del sur. Estaba en perfectas condiciones. De eso se había encargado personalmente Manuel en sus tiempos de ocio, esperando por días y días que le llegara algún cliente para realizar un viaje. Mantenía todo impecable: la pintura exterior, el barniz de los pasamanos, los motores aceitados y sincronizados. Su sistema de navegación satelital le fue arrancado de cuajo por Manuel para que no fuera detectado y navegaba al modo antiguo y sin mayores tecnologías. Los padres de Ángeles recién llegados estaban parados con cara de desconcertados. Pero no eran los únicos. Las miradas de los adultos estaban perdidas y nadie se atrevía a decir algo. Sus mentes estaban en blanco a causa de la conmoción. Huir en barco de un día para otro sin saber a dónde ni por cuanto tiempo los tenía con el espíritu turbado. Era una situación completamente inverosímil. _ ¿Saben qué? No sacamos nada con estar con esas caras largas. Tenemos que enfrentar el futuro de la mejor manera posible sin dejarnos arrastrar

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por la auto compasión. De nada sirve que nos quedemos pensando y pensando, lamentándonos que nos toque pasar por estas pruebas. Matthew Hugh, agarra el cello; Juan Manuel busca tu flauta; Annie, tu violín; Ángeles mamá tu viola…y tu Manuel, al piano, que vamos a tocar algo para avivarnos y relajarnos. Si alguno quiere tocar algún otro instrumento, por favor no lo dude más y comencemos… ¿Andrés o Cristóbal, se animan? Después que nos relajemos un rato veremos qué decisión tomamos. ¿Está bien Thomas? Muy bien….quiero que toquemos algo para tomar oxígeno…Scarborough Fair y el que se la sepa, la canta. Matthew dirigió esta pequeña orquesta, que improvisó ese aire inglés con pasión. Tocaba con el alma. Con los ojos cerrados se dejó llevar por la música y nadie hubiera pensado que venía saliendo de una operación al corazón. Los rostros de los presentes fueron cambiando a medida que los músicos contagiados por la frenética interpretación de Matthew, que recorría la sala moviéndose al compás de la música que salía de su violín, tocaban más y más apasionadamente. Christian el sacerdote, Christian el hijo de Matthew, Dominic Mansfield, Ignacio, Santiago y Agustín Etcharren Mansfield también se contagiaron y cantaron a voz fuerte esta antigua canción inglesa del siglo doce que les había sido enseñada por su madre cuando eran muy pequeños, formando un coro que resultó bellísimo a los sones de la canción que fue como un catalizador de tensiones para todos: “Are you going to Scarborough Fair? Parsley, sage, rosemary and thyme, Remember me to one who lives there, For she once was a true love of mine” (…)“If you say that you can't, then I shall reply, Parsley, sage, rosemary and thyme. Oh, Let me know that at least you will try. Or you'll never be a true love of mine.” Siguieron y siguieron cantando la canción hasta el final y volvieron a repetirla una vez más. Los ánimos se elevaron bastante. La música siempre había estado presente en esta gran familia, en las buenas y en las malas. El canto improvisado era una cuestión común entre ellos y dada la cantidad de músicos aficionados la algarabía era sublime. Sin embargo, en un rincón del living con su pequeño hijo Arthur en brazos, estaba Sean Mansfield mirando desconcertado el espectáculo de su hermano mayor danzando como un loco con el violín en su cuello y el arco moviéndose de un lado para otro. Nunca lo había visto reaccionar de esa manera

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frente a una situación tan al límite. ¿Qué tenía que ver una canción medieval romántica en ese momento? ¿Cómo podía estar tocando el violín de esa manera? Parecía que estuviera celebrando algo. ¿Celebrando qué? Entonces cuando Matthew pasó frente a él, le tomó el brazo y le quedó mirando como si estuviera reprendiéndolo. Sin embargo, Matthew sólo le miró y le sonrió. Sabía lo que su hermano menor estaba pensando, que era un arrebato de alegría por nada. ¿Qué quieres que haga? Le dijo con los ojos. Ese era el punto. ¿Ponerse a llorar y seguir lamentándose cuando los acontecimientos ya no tenían vuelta? La lucha ya se dio, era momento de resistir hasta que Dios mismo interviniera, y si tenían que resistir lo harían no llorando y agregando más dolor, sino que esperanzados. Matthew sabía que su reacción escapaba a la regla de cómo era él. Sin embargo, por esto mismo y pensando en todos los que estaban ahí, especialmente en los más jóvenes, se había escapado de la norma. La noticia de la partida le había calado hasta los huesos con un temor irracional que intentaba disimular por amor a sus suyos. Esta loca reacción suya no era más que una mezcla de histeria masculina con euforia asustadiza. Como esos ataques de risa que uno tiene cuando presencia o sufre algo grave. La procesión la llevaba por dentro; procesión que le causaba sentimientos encontrados. Por una parte poder escapar al encierro y a la incertidumbre de verse arrestado en cualquier momento. Aquello lo motivaba a estar feliz con la idea de partir. Pero, por otra, el viaje era peligroso, incierto y no sabrían qué sorpresa les iba a deparar. Su mayor preocupación era Ian. No iba a partir por ningún motivo sin él. Fue entonces que su mente comenzó a funcionar para planificar el rescate de su hijo. Finalmente, Thomas distribuyó las tareas y los grupos se armaron. Nadie se iba a quedar afuera sin ayudar y el plazo para partir era de sólo dos días, así que había que moverse rápido, sin dejar cabos sueltos. A través de la radio de cuarenta metros las comunicaciones se establecerían con Peter y el papá Mansfield para que les dijeran como llegar y qué llevar. Una vez finalizada la reunión Matthew partió raudo a encerrarse al escritorio de su padre. Se sentó colocando sus brazos sobre la mesa, tomándose la cabeza con ambas manos. Parecía muy nervioso y estaba

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terriblemente pálido. Escuchó que alguien tocaba la puerta y antes de que pudiera decir algo apareció Sean. _ ¿Qué pasó contigo allá en el living? Tú no eres así…estás completamente turbado. ¿Te sientes mal? – Sean se acercó a su hermano y se sentó a su lado. Matthew no decía nada, seguía con sus manos en la cara. Sean volvió a insistir. – Jamás te vi tomarte la vida de esa manera. A ti te pasa algo raro y creo que es mejor que me cuentes lo que te ocurre antes de que hagas algo más loco de lo que acabas de hacer. Primero te pones a hablar como hiperventilado, despotricando contra todo el mundo, saliéndote completamente del asunto y luego agarras el violín y te pones a tocar una canción de penas de amor, con tomillo incluido. ¿Tendrías la delicadeza de responderle a tu hermano menor?- Sean pasó su brazo por la detrás de la espalda de Matthew y lo apretó fuertemente contra sí. _ Tengo miedo…creo que nunca en mi perra vida había experimentado un miedo tan grande. Sé que hice el loco…traté de comportarme de una forma que mi miedo no se notara y que mi histeria tampoco. Sean…estoy aterrado…dime que esto no está pasando y que lo estoy imaginando. _ No lo estás imaginando, ¿tienes miedo a irte? _ Oye viejo, ¿no te das cuenta que lo que vamos a hacer es una chifladura? Es jugársela todo por el todo. Sí, tengo temor a irnos hacia algo desconocido sin saber qué vamos a hacer por allá, y por cuánto tiempo. Y si después se arreglan las cosas y nos tenemos que volver, ¿qué haremos? Thomas ya tiene esta casa a la venta…no lo sé. _ ¿Crees Mateo, crees de verdad que esto tiene vuelta y que se van a componer las cosas? Tienen tomado el mundo. El mundo se ha rendido a los pies de Todtschläger y de sus comparsas los Elders animados todos por el estúpido Antipapa que gobierna la supra iglesia. Quizá estemos más tranquilos lejos de la bulla y de toda esta euforia triunfalista que quiere hacernos creer que somos casi dioses. _ Por ese lado me conformo, pero es un miedo al vacío, tengo un nudo en el estómago como de vértigo que me frena, no puedo ni siquiera moverme. Es el temor a la incertidumbre, a exponernos a algo de lo que después podamos arrepentirnos.

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_ El coraje se muestra no en la falta de miedo, sino en vencerlo. _ Lo sé, y es lo que estoy tratando de hacer. ¿Disimulé bien mi ataque de nervios verdad? _ Creo que sobreactuaste, pero los dejaste tranquilos. Yo que sé cuándo algo te afecta, me di cuenta de inmediato que ibas a reventar. Menos mal que ya se pusieron a trabajar. Yo tengo que embalar la clínica y tú también debieras empezar a guardar tus libros…Confía en Dios, Mateo. Todo va a salir bien. _ Gracias Sean, déjame un ratito solo que necesito pensar. Gracias por preocuparte por mí. Sólo me resta armarme de coraje.- Lo que Matthew no le dijo a Sean era que estaba armando un plan para traer a Ian de vuelta. Trataremos de avanzar un poco en nuestra historia. No entraremos aquí a detallar la organización de la mudanza, simplemente diremos que Manuel salió de su estado catatónico y que movió sus piezas de manera perfecta, embarcando todas las cosas de manera notable. En dos días tenían casi la totalidad de la casa de los Mansfield Bradley en el buque: libros, piano, algunos muebles, la clínica entera, herramientas de todo tipo, un generador, muchas pilas, el laboratorio eléctrico de Thomas y sus inventos para generar energía alternativa; y la totalidad de los instrumentos musicales. Las despedidas a los parientes que no quisieron unirse a ellos fue lo más doloroso, especialmente para Manuel. Sus padres escandalizados por lo que estaban haciendo quedaron totalmente descompuestos con la noticia. Veían partir a su hijo y a sus nietos en un viaje que era para ellos una locura innecesaria. Manuel no quiso discutir más. Ya se habían dicho todo, y un fuerte abrazo fue lo último que pudo darles. Se despidió con lágrimas en los ojos. Lo más probable era que nunca más en este mundo fuera a verlos. Matthew por su parte pensaba en su segundo hijo y en como traerlo para que se fuera con ellos. El mismo día de la partida, por la mañana muy temprano, mandó a Matthew H. con Dominic a que fueran a buscarlo a la casa de Matías para que viniera a hablar con él. A

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regañadientes aceptó y al llegar Ian a la casa de sus abuelos se encontró con la sorpresa de que no había ningún mueble, todo estaba vacío. Su padre estaba esperándolo sentado en la escalera que subía al segundo piso. Todos los demás se habían embarcado ya en el buque para partir al anochecer. En la casa permanecían solamente Thomas y Ángeles esperando a Matthew, y los hermanos que venían de buscar a Ian. Ian no entendía lo que estaba pasando. Matthew H. y Dominic no le habían dicho nada acerca de la partida y ver la casa vacía le produjo extrañeza. Matthew al verlo entrar se puso de pie y le indicó que lo siguiera al escritorio de su padre que se encontraba justo detrás de la escalera, camino a la cocina. También estaba vacío. Salvo por un par de sillas viejas y unos vetustos libros de medicina que nadie quiso embarcar. Matthew le pidió a Ian que se sentara. Su hijo rechazó el ofrecimiento y se acercó a la ventana, y se apoyó en la saliente del marco. Su padre se sentó en la silla vieja, abrió sus piernas y coloco sus brazos sobre los muslos, cruzando delante de él las manos. Mantuvo por un momento la mirada fija en su hijo quien seguía con la vista la marca que habían dejado en las paredes las estanterías que fueron vaciadas de libros y sacadas, y que yacían amontonadas unas sobre las otras en un rincón de la pieza. El silencio entre ambos duró un buen rato, hasta que Ian en vista de que Matthew no le decía nada, movió la cabeza negativamente y avanzó hacia la puerta: _ ¿A dónde crees que vas Ian Henry? ¿Crees que te mandé a buscar por nada poniendo en riesgo a tus hermanos? Vuelve a donde estabas y esta vez me vas a tener que escuchar y obedecer. Estoy harto de tus rebeldías estúpidas. _ No tengo porque escuchar tus insultos…me voy. Matthew se puso rápidamente de pie y lo tomó por los hombros, sentándolo con fuerza en la silla que hasta hace unos segundos él ocupaba. Ian se asustó con la violencia con que su padre estaba actuando y con el ceño fruncido se le quedó mirando con los ojos llenos de rabia. _ Nos vamos Ian, nos vamos todos al sur, donde tus abuelos y tu tío Peter. Es peligroso para nosotros seguir en Viña y esta misma noche zarparemos

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en el buque de Manuel. Necesito que te vengas con nosotros. Si te quedas acá, lo más probable es que nunca más nos volvamos a ver y te quedarás solo, sin tu familia. No sabes hasta cuando esos amigos tuyos te sigan ayudando y corres el riesgo de quedarte a la deriva, solo, sin nadie que te reciba y sin los cariños y los cuidados de tu familia. Ven con nosotros. – Ian se puso de pie y como enloquecido daba vueltas a la pieza, comenzando a dar imprecaciones mientras golpeaba los polvorientos muros. _ Imposible, imposible, ustedes están locos, ¿a qué le temen? No me cabe en la cabeza que gente culta, preparada y seria haga este tipo de cosas. Están arrancándose por nada. Es un infantilismo tuyo, y esa maldita maña que tienes de hacerte la víctima. Nosotros no perseguimos a ningún ser humano por más equivocada que sea su postura. Lo único que nos interesa es llevar un orden. ¿Qué dice mi tío Thomas? Supongo que los habrá tratado de convencer para que no hagan esta estupidez. Por un instante Matthew titubeo respecto a decirle la verdad sobre Thomas. Su hijo estaba tan metido en el sistema que era capaz de denunciarlo como desertor, y con eso estaría poniendo en peligro no sólo a él, sino a toda la familia. Tras pensarlo por un momento resolvió contarle toda la historia a Ian, pero se guardó para sí lo que el padre Christian había relatado acerca del obispo. Le relató toda la historia que le había dicho Thomas y su experiencia en Australia y de lo que estaba por fraguarse en contra de los católicos, pero el muchacho se resistía a creerle. _ Espero y confío en tu buen criterio y que no vas a denunciar a Thomas después de todo lo que te he contado. Si tienes dudas y desconfías de lo que te he dicho, le digo que venga y que te cuente con sus propias palabras lo que vio y lo que escuchó. _ Mentiras papá. Quieres que me vaya contigo en este viaje que nos va a conducir a la ruina. Se te soltó el último tornillo que te daba algo de cordura. Me voy…, y creo que además debo actuar como tú me enseñaste y cumplir con mi deber, ¿o acaso cuando no te conviene y te perjudica hay que hacer caso omiso? _ ¿A qué te refieres?

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_ A que yo debiera denunciar esta locura y denunciar al tío Thomas por traidor. _ ¿Realmente estás dispuesto a denunciarnos a todos? Por favor hijo, ¿entregarías a los leones a tu propio padrino? ¿a tu propia madre? _ Por la única razón por la que no los denunciaré es por mi mamá, que ha sido siempre una víctima de tus locuras y arrebatos religiosos. Quédate tranquilo que no les diré nada, aunque esto va en contra de mis principios. No quiero permanecer más tiempo aquí, no hay nada más que decir, así que adiós papá. - Matthew lo tomó del brazo cuando Ian puso su mano sobre la perilla de la puerta. Era tanta la desesperación de Matthew que se dejó caer al suelo y de rodillas con lágrimas en los ojos le suplicó a Ian que se fuera con ellos. El chiquillo lo quedó mirando horrorizado y avergonzado. Ver a su padre tomándole las manos y besándoselas, suplicándole para que recapacitara y que se quedara con él lo molestó aún más y soltándose a duras penas, salió corriendo de la casa, sin despedirse de nadie. Corrió y corrió por las calles de Viña como un loco hasta llegar a la orilla del mar. Se tiró de espaldas en la arena de la playa mirando el cielo. A su mente llegaban las imágenes y las palabras recién escuchadas, y luego de calmar un poco la rabia, cayó en la cuenta de que no volvería a ver a su madre, a sus hermanos, a sus tíos y a su atribulado padre. Se largó a llorar descontroladamente. Esto era demasiado duro para un muchacho tan joven que comienza recién a salir del cascarón. No podía dar crédito a que su tío Thomas, aquel alto funcionario del gobierno mundial por el que sentía tanta admiración hubiera traicionado a la mano que le daba que comer, cayendo en el círculo de su padre y de todos los rebeldes de su familia. Estaba completamente choqueado. Tenía muchos sentimientos encontrados con respecto a esto. Por una parte, una tremenda angustia que le causaba la idea de no ver a su familia, tal vez nunca más en su vida. Recordaba a su madre, sus caricias. Todavía podía sentir la mano de ella acariciándole su pelo en la noche cuando pasaba a darles un beso antes de dormir. Hasta el último día en que él vivió junto a sus padres, Ángeles había pasado como siempre a desearle las buenas noches, como si nada pasara a pesar de que sabía que era la última noche de su hijo en la casa. Le veía aún con los ojos llenos de perplejidad aquella vez que había ido a saludar a su recién llegado tío Thomas, ahí sentada junto a su padre en la escalera, cuando salió rápidamente después de

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haber abrazado a su papá. Estaba bien donde se encontraba viviendo. Lo tenían muy bien atendido, pero no era lo mismo que estar en su casa y eso a veces le dolía. Echaba de menos a sus hermanos, especialmente a Matthew H. Sus conversaciones, sus discusiones, sus cariños, tocar el violín junto al cello de Matthew H…Todo eso formaba parte de un pasado que ya no se recuperaría jamás, ni menos ahora. Por otro lado era el precio que tenía que pagar por defender lo que él consideraba ser la verdad. El hecho de no irse con su familia era muestra de la lealtad que tenía para con aquellos que le estaban dando grandes oportunidades, tanto a nivel educativo como a nivel del desarrollo de sus amplias capacidades organizativas ya que lo tenían a cargo de un grupo de formación para el gobierno mundial que daba pequeñas charlas informativas sobre esto especialmente a escolares de segundo a cuarto básico. Estaría solo, tendría que adaptarse o morir. Mientras tanto en la casa de los Mansfield, Matthew había quedado en el suelo de rodillas llorando. Seguía aferrado con una mano en la perilla y la otra la tenía en la cara tapando sus ojos. ¡Qué niño más orgulloso y porfiado! – pensaba. Debido al estrépito con que Ian salió, Ángeles se apresuró a ver qué había pasado y se encontró con el triste espectáculo de ver a su esposo en tan lastimoso estado. Lo ayudó a levantarse y luego de limpiar y secar sus lágrimas. Matthew se sentó junto a ella en el suelo y le comunicó la decisión que pretendía llevar a cabo. _ Yo mi niña linda, no me voy a ir sin Ian… _ Pero Matthew… _ Escúchame bien. ¿Quieres que lo deje botado acá en Viña? ¿Y si se arrepiente y nosotros ya nos fuimos? Ni siquiera yo sé exactamente el lugar al cual vamos, no tengo idea donde queda. Por Caleta Tortel o la Isla Merino Jarpa…tan al sur, tanta nieve, tanto glaciar derritiéndose, con un clima al que no estamos acostumbrados, inhóspito, desolado…desolada como mi alma en estos momentos en que tendré que quedarme mientras ustedes parten para traer de vuelta a la oveja perdida. – Ángeles se largó a llorar en los brazos de Matthew como nunca lo había hecho en su vida. Nadie les aseguraba que iban a volver a verse. Ella sabía que Matthew estaba haciendo lo correcto, el pastor deja botadas a las noventa y nueve ovejas para ir en busca de la oveja perdida. Ángeles lo acarició y lo besó, le

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tomaba las manos y se las besaba. Matthew la abrazó contra su pecho peinándole el cabello. Hasta hace unos minutos ella se había visto tan feliz de partir a construir un hogar en un lugar maravilloso. Soñaba con una vida tranquila allá en el sur, oculto de problemas y cuando vio llegar a Ian pensó que se reuniría con ellos. Pero la realidad era otra: Ian se fue indignado, más molesto que antes, sin siquiera decirle una palabra, y más encima Matthew pensaba quedarse para esperar a que recapacitara. Tendría que irse sola con la incertidumbre de perder a Matthew y a Ian. Inesperadamente se puso de pie con tan rapidez que Matthew casi se cae. _ Nos quedamos todos a esperar a Ian. _ No, no mi vida linda. Ustedes tienen que irse. – En eso entró Thomas acompañado de sus sobrinos que estaban muy impacientes por marcharse. _ Thomas – dijo Matthew – tendrás que irte con Ángeles y estos chiquillos. _ ¿Qué estás diciendo Matthew? – Matthew H. y Dominic miraban indistintamente a uno y otro lado sin comprender qué había querido decir Matthew con eso de quedarse. _ No puedo partir sin Ian, voy a esperarlo. _ No papá, déjelo, no va a cambiar. _ ¿Lo dices en serio Dominic? ¿Realmente quieres dejar a tu hermano solo? Yo no puedo. Por favor váyanse tranquilos, estaré bien. Me buscaré alguna parte para vivir y estaré pendiente de lo que hace Ian. – Dominic se acercó a la ventana y se largó a llorar, lo que le causó un nuevo ataque de asma solucionado gracias a su inseparable inhalador que sacó del bolsillo de su pantalón. Su padre se acercó al muchacho y volteándolo con suavidad lo abrazó fuertemente. _ Dominic, es lo que debo hacer. Tienes que cuidar a tus hermanas y a Christian. No tengas pena hijito. Vas a tener que madurar mucho a costa

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del sufrimiento. Yo lo único que te pido es que reces mucho por mí y por… Dominic en una violenta reacción comenzó a vociferar una serie de peroratas en contra de Ian, como si éstas hubieran estado hace tiempo en su mente reprimidas. Ninguno de los presentes le objetó algo porque era una manera suya de desahogarse y cuando se está muy molesto se dicen cosas que si bien son ciertas son engrandecidas producto de la ira. Su cara dulce se volvió deforme y si su madre no lo hubiera tomado y abrazado se hubiera quebrado la mano por el golpe que le iba a dar a la pared. Ahí en los brazos de su madre siguió llorando desconsolado mientras su hermano, algo más controlado permanecía con la vista perdida en el suelo, donde se había sentado sin decir nada. _ Matthew Hugh…quedas a cargo de tu mamá y de tus hermanos. Lamento tener que pedírtelo porque es una responsabilidad enorme para un jovencito como tú, pero sé que eres un hombre juicioso y que podrás reemplazarme por un tiempo. – Matthew H. levantó la mirada lentamente con la boca abierta y los ojitos verdes llorosos y suplicantes. _ Papá no me pidas eso, por favor, papá, ya es suficiente con dejar mi vida aquí en Viña donde estudiaba, donde tenía mi mundo. ¿Se da cuenta de que hasta mi polola me dejó? Me pides que me haga cargo de mi mamá y de mis hermanos, si yo apenas doy conmigo mismo. He tratado de tomarme esta salida de la mejor manera posible, mentalizándome para no sufrir tanto. Si hubieras visto a mi Macarena, si la hubieras visto llorar agarrada a mi cuello suplicándome para que me quedara y yo suplicándole, a su vez, para que se casara conmigo y se nos uniera. Entonces, aquí me tienes, con el alma rota, solo, con una mujer a la que le rompí el corazón, y que me cree un exagerado. Estoy cierto de que lo más probable es que nunca llegue a formar una familia, que nunca te dé nietos, que nunca me titule de médico y que quizás me muera luego sin haber hecho nada que quede como testimonio de mi paso por esta vida. Por eso…te suplico papito: ándate con nosotros. O mejor todavía, déjeme a mí aquí para esperar a Ian. Yo tampoco sería capaz de irme sin él y no tengo nada que perder si me quedo. A pesar de todo lo que me separa de Ian, yo sigo amándolo, lo quiero mucho, lo echo de menos. Déjame a mí, por favor.

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_ No hijo. Estoy consciente de todos tus sufrimientos y de todos tus esfuerzos por tratar de hacer lo correcto. Perdóname por hacerte pasar por esta responsabilidad, pero sabes que no estamos locos y que es nuestra última oportunidad antes de que no podamos ni movernos con relativa tranquilidad por las calles. Lamento lo de la Maca. No te enojes con lo que voy a decir, pero si te hubiera amado como te dijo que te amaba, te habría seguido hasta el fin del mundo, como tu madre me siguió y me sigue a mí. Tu pololeo con ella siempre fue conflictivo. Yo sé que tú la amas y por un tiempo te estarás preguntando si estuvo bien lo que hiciste al dejarla, pero ten presente también que ella en materia religiosa andaba bastante lejos de ti. Pertenecer a esa secta católica, la misma de los papás de Manuel, le está haciendo el flaco favor de hacerle perder la fe, falsificándosela. Te lo dije una y mil veces, quisiste cambiarla, pero veo que no pudiste. No te lamentes por lo que no vas a poder llegar a hacer. Nadie conoce el futuro y Dios quizás te tenga para cosas mayores que sacar un título profesional o incluso casarte. Mas, esta tarea de traer a tu hermano de vuelta tengo que hacerla yo. Soy su papá, él es menor de edad y soy responsable por su vida. Ustedes cuatro, escúchenme, ¿No confían en mí? ¿Me creen tan estúpido para no saber desenvolverme solo? _ No es eso Matthew…nadie te cree estúpido, pero sí loco, así que yo me voy a quedar para ayudarte en esta locura. _ Thomas… _ Me vas a necesitar, no puedes circular así como así por la calle y no tienes donde vivir. Yo me voy a quedar contigo, de alguna manera me siento identificado con Ian, además soy su padrino. El silencio inundó el vacío escritorio por un buen rato. Ya no eran necesarias más palabras. Para Ángeles significó un gran alivio que Thomas decidiera quedarse con Matthew para cuidarlo y acompañarlo. Thomas salió del escritorio para dejarlos a solas y Matthew aprovechó para despedirse de su Angelito y de sus hijos. Era hora de ir a dejarlos al molo de abrigo donde estaba atracado el buque. Sería un viaje muy arriesgado y con una escala en el reconstruido puerto de

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Constitución. Ahí se encontrarían con don Pedro Vicencio, su señora y sus dos hijos. Este hombre era el capataz del fundo de los Etcharren que a instancias de Matthew y de Manuel se les había unido. Llevaba de todo: un par de vacas, gallinas, ovejas, patos, semillas, almácigos de un buen número de plantas y por supuesto todos sus conocimientos sobre el funcionamiento del campo y del autoabastecimiento que iba a ser primordial para este aislamiento. No sería fácil embarcar todo esto, de noche y utilizando un bote del Albatros, pero Manuel y sus hijos estaban capacitados para cualquier labor marítima y en los días que duraría la navegación sus primos y tíos serían entrenados como marineros a presión. El Albatros estaba atracado entre dos buques de la armada, perfectamente camuflado, gracias a los favores realizados por una oficialidad que continuamente ayudaba a los católicos que huían de las grandes ciudades para refugiarse en la soledad. Durante años la Armada se había consagrado una y otra vez al Inmaculado Corazón de María y la limpieza interna de masones que habían realizado algunos almirantes estaba dando sus frutos y de entre todas las instituciones de la República, o de lo que quedaba de ella antes de que fuera tragada por el gobierno mundial, era la más confiable para los verdaderos fieles. Era ya de noche y las olas mecían suavemente la embarcación que permanecía con sus luces apagadas, pero con sus motores encendidos para partir. La luna estaba brillante y no era necesario encender luces para ver. No iba a ser fácil. Un remolcador los arrastraría para sacarlos del molo en una maniobra muy delicada para no levantar más sospechas, tirando al buque sin mover mayormente a sus vecinos. Esto porque estaban atracados entre una fragata, la cual estaba a su vez atracada al molo de abrigo; y una barcaza, de modo que el Albatros estaba entre estos dos enormes buques. La mudanza y el embarque de las cosas lo habían realizado durante dos noches seguidas utilizando a la fragata como pontón. Las guardias de los demás buques habían sido cambiadas por el comandante en jefe de la escuadra, amigo del don Matthew Mansfield, el padre de Matthew, de modo que quedaran nada más que aquellos hombres de confianza, que vieron como en el transcurso de un par de noches este buque pintado de gris con azul se acoplaba a la fragata. En un rápido ir y venir un grupo de jóvenes adolescentes y sus padres, había

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cargado bultos y muebles, utilizando la grúa del Albatros, en la enorme panza del buque que era su bodega. A eso de la una de la madrugada comenzaron las maniobras de desamarre de las espigas que sujetaban al Albatros con la enorme fragata de la armada. En ella estaba parado Matthew con Thomas presenciando el zarpe. La familia completa estaba en la cubierta del Albatros, mientras que Manuel en el timón maniobraba diestramente para ayudar al remolcador a sacarlos de ahí. Ángeles con sus hijos no paraban de llorar al ver Matthew parado al lado de su hermano. Matthew simulaba una sonrisa, trataba de irradiar confianza, pero su corazón estaba desgarrado y oprimido a causa de la pena que le daba separarse de los suyos. Cuando ya el remolcador soltó al Albatros en medio de la poza de abrigo y ya que apenas se veía la silueta del buque, Matthew agarró a su hermano del brazo sosteniéndose con dificultad. Las piernas le temblaban y colocando su otra mano sobre su rostro se sintió invadido por el dolor. Por un dolor tan grande que por poco pierde el equilibrio. El toque de la campana del Albatros en la distancia les indicó a ambos hermanos que todo había salido bien y que emprendían el rumbo. Uno de los subtenientes de guardia, rechoncho de cara colorada y con su boina de servicio sobre su cabeza, se acercó a los hermanos y les avisó que debían desembarcar de inmediato ya que algunos marineros estaban sospechando de una maniobra fuera de lo común y estaban preguntando qué era lo que ocurría. El comandante de la fragata que en esos momentos estaba en el puente de mando, les mandaba sus saludos y les deseaba la mejor de las suertes, rezaría por ellos y les pedía a ellos que también rezaran por él, por la familia naval y por la patria. Thomas le agradeció al subteniente y le envió a través suyo especiales saludos y agradecimientos al comandante de la fragata que había sido compañero suyo en el colegio. Miró hacia arriba y sus ojos se encontraron con los del comandante que desde el puente los saludó militarmente a lo que ambos respondieron de igual forma. Siguieron al subteniente hasta la cubierta y luego llegaron al portalón para poder así desembarcar. Miraron hacia popa para saludar a la bandera nacional, pero se encontraron con la triste noticia de que junto al tricolor nacional estaba la bandera del Gobierno Mundial. El

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subteniente de cara redonda levantó los hombros y movió la cabeza como lamentándose y al mismo tiempo pidiendo disculpas por el desagravio que se hacía hacia el emblema patrio, pero no era su culpa. Ellos hacían lo que les correspondía. Algún día esto iba a acabarse y la bandera nacional flamearía junto a las banderas gloriosas de la Iglesia en la Patria Celestial. Matthew y Thomas caminaron por el molo. Las siluetas de los buques de la armada se reflejaban en el pavimento del molo, que seguía en un sepulcral silencio que de vez en cuando se rompía cuando un silbido de alguna alarma sonaba. Llegaron a la guardia y se les dejó pasar como si no los hubieran visto. _ ¿Quieres acompañarme un rato a la Playa San Mateo, Thomas? Bonito nombre para una playa. Me encantaría tirarme un rato en la arena a ver la luna y a ver si podemos divisar al Albatros cuando tome rumbo al sur. _ Es un poco tarde y tengo sueño Mateo, pero bueno, ya que mañana podemos levantarnos más tarde, te acompaño. La Playa San Mateo queda a un costado del molo de abrigo, junto a los roqueríos que antiguamente alojaron a la batería de defensa Esmeralda. La playa estaba desierta y la marea baja. Matthew se sentó en la arena amarilla intentando distinguir la silueta del Albatros, pero no se veía nada. Manuel se había adentrado inmediatamente mar adentro tratando de evitar ser descubierto frente a los acantilados que conducían a Laguna Verde. En vista de no poder ver nada, Matthew se dejó caer de espaldas en la arena, cerró los ojos y suspiró con fuerza. Thomas sacó un cigarro y se sentó a su lado, mirando el horizonte. _ Finalmente nos quedamos los dos solos Matthew. Al menos podremos recuperar la compañía de los años perdidos. ¿Cómo te sientes? _ ¿Cómo crees que me siento Tommy? _ No sé, eso sólo lo sabes tú, por algo te lo pregunto.

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_ Estoy triste y me siento solo, viviendo en una pesadilla de la cual parece que nunca podré despertar; estoy a punto de quebrarme, pero no quiero dejarme arrastrar por el desánimo. Mi Angelito…se me fue mi Angelito. ¿Qué es este pobre cristiano sin su compañera? Sabes Tommy, llega un punto en la vida en que ya es tanto el dolor, tanta la pena, la desolación y desesperanza que lo único que resta por hacer es reírse de la miseria humana que somos. No aprendemos nunca…no aprendimos nunca y ya se nos pasó el tiempo. _Bueno, como dice Santo Tomás Moro: “No permitas que me preocupe demasiado por esta cosa embarazosa que soy yo”. _ Exactamente, me encanta esa oración de Moro…Dame Señor. _ Estás escaso de palabras… ¿no quieres conversar? ¿Te molesta que te hable? _ No, háblame no más Tommy. Gracias por estar conmigo. Te repito que me estoy aguantando, racionalizando la separación de la familia y no dejando que la imaginación y la angustia por el futuro me dominen. Déjame llevarte al plano práctico, para no seguir pensando en esta cosa terrible que me está….- Matthew no aguantó más. La mandíbula le tiritaba y los labios le temblaban hasta que no pudo reprimir más el llanto. Thomas se puso de pie y caminó hasta la orilla para que tuviera más privacidad en su desahogo. Estaba esperando el llanto de su hermano desde que había visto al Albatros partir y comprendía que para Matthew dejar a su esposa e hijos era una puñalada directa al corazón y que la única forma que tenía de aliviarlo era llorando a mares. Matthew era extremadamente sensible y con frecuencia cuando algo le emocionaba mucho sus lágrimas se asomaban solas, lo cual le desagradaba profundamente. Cuando Thomas notó que su hermano estaba más tranquilo, restregándose los ojos con fuerza volvió a donde estaba y se quedó por un momento contemplando al pobre Matthew. Los años habían pasado y a pesar de los golpes de la vida su rostro seguía teniendo un dejo infantil, de inocentona mirada, aunque sobre su piel las arrugas ya le surcaban abundantemente. Su fisonomía no había cambiado en nada. Seguía delgado y atlético en su contextura. Las canas le daban un aire de

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nobleza a su cabellera que tenía el mismo corte de pelo desde que se había casado. _ ¿Estás más calmado Mateo? _ ¿Por qué diantres tengo que pasármela llorando como mujercita? _ No me des explicaciones hombre, si llorar no está mal. Te sirve para descomprimir el alma y quedas más relajado. No hay nada más perjudicial que guardarse las cosas para dentro de uno porque tarde o temprano explotas con la gente que no debes y queda la embarrada. Eres sensible, así es tu carácter, y que bueno que eres así porque te hace más humano y no una piedra casi psicópata. Bueno Matthew, pero hace un rato me dijiste que querías tratar un tema más práctico… _ Hace frío Tommy, estoy congelado. Estamos en pleno invierno y venir a la playa a esta hora parece que no fue muy buena idea. En fin, ¿A dónde vamos a vivir? ¿Cómo me voy a mover para observar los pasos de Ian? Si este tonto hijo mío decide irse con nosotros algún día, ¿cómo vamos a hacer para marcharnos al sur? Estoy con la cabeza dándome vueltas como trompo con tantas interrogantes y cuando esto me pasa, me paralizo. Se me bloquea el cerebro y no pienso bien. ¿Qué has pensado hacer tú? Thomas encendió otro cigarro y se largó con una tentativa de plan que Matthew escuchó con atención aportando también de pasada con sus propias ideas, pues él algo ya tenía también planeado. La casa de los Mansfield estaba a punto de ser vendida para ser demolida y en su lugar se construiría un edificio. Otra pena más para Matthew era esta de ver la casa que lo vio nacer y crecer lista para ser derribada como otras tantas casas antiguas del plan de Viña del Mar. Ya no volverían a ella. Lo mejor era quedarse en un hotel boutique de algún conocido que no hiciera mayores preguntas. Allí tenía hechas las reservas Thomas y podían llegar esa misma noche. Durante el día Matthew tendría que quedarse ahí y si salía tendría que mantenerse oculto en el auto de Thomas. Ian no debía saber que ellos dos estaban en Viña. Había que hacerle creer que se encontraba solo y esto iba a ser difícil porque Thomas tenía que dejarse ver y seguir su rutina de hombre importante de

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vacaciones, con sus permanentes informes a sus jefes. ¿Cómo iban a poder hacerlo sin que Ian supiera que él permanecía en Viña? Este era un problema gordo y verían en la marcha como solucionarlo. En cuanto al mismo Ian lo que quedaba por hacer era seguirlo la mayor parte del tiempo. Matthew estaba seguro que él ya estaba con sus primeras dudas y contradicciones con respecto al gobierno mundial y que a pesar de estar siempre buscándole justificación a lo que este pérfido gobierno hacía, Ian en el fondo de su corazón intuía que las cosas no eran cómo se las querían hacer ver. Todo era cuestión de tiempo y de rezos. El mismo hecho de enterarse que Thomas había desertado del gobierno, sabiendo que con esto perdería toda su posición, privilegios y hasta la vida, lo habían remecido y algunas cosas le estaban chocando más de lo que le hubiera gustado para seguir con su vida tranquila de “buen” ciudadano mundial. Una vez que Thomas se hubo fumado su enésimo cigarro, a pesar de los reclamos de Matthew, ambos tomaron rumbo al hotel de sus amigos que se ubicaba en Con-Con, frente al mar en el camino costero y en un lugar más bien apartado, lo que facilitaba sus movimientos. Estaban cansados y Matthew no podía dejar de pensar en sus hijos, en sus niñas que lo adoraban. Nadie tocaba a su papá, de eso podían estar seguros. Teresa, Annie y Ángeles eran un bloque cuando se trataba de defender a su padre y estos pensamientos le tenían el alma entristecida. Sin embargo, el apoyo y la fortaleza que necesitaba vino de quien menos se lo iba él a esperar. Al llegar al buque unas horas antes de partir se habían reunido todos en la amplia sala de estar del mismo, donde se ubicaba el bar y unas mesas para leer, estudiar o jugar a las cartas. Allí Matthew les había comunicado su intención de quedarse para recuperar a Ian. La noticia no les cayó nada de bien y una sola voz de protestas se elevó, esgrimiendo a la vez otro tipo de solución para cuando Ian decidiera volver con su familia. Pero ninguna de estas posibles soluciones era tan buena como la que pensaba llevar a cabo Matthew quien, de pie junto a Ángeles soportó estoicamente los reclamos de sus familiares, hasta que desde el fondo del salón Manuel se puso de pie y con su vozarrón los hizo callar a todos.

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_ ¡Ya está bueno! Parecen gallinas cacareando. Así no solucionamos nada y nos ponemos más nerviosos. Matthew, es lo menos que esperaba de ti, y conociéndote como te conozco ya me lo estaba temiendo. El buen pastor deja botadas a las noventa y nueve ovejas por ir en busca de la que se perdió. Yo te apoyo, una vez más me has demostrado que tu buen juicio es el que gobierna tus arrojos. Va a ser un trabajo difícil el que te espera y de mucha paciencia, virtud de la cual careces. Eres un hombre extremadamente inquieto e impaciente, al que le gustan los resultados y los frutos sin prórroga ni demora. Así que amigo, ten en cuenta que en su mayor parte esta espera va a depender mucho de nuestras oraciones y de que te armes de paciencia, para no meter la pata. Quédate tranquilo que yo cuidaré a Ángeles y a tus hijos como si fueran míos. Deja en manos de este capitán al resto de tu familia que yo me preocuparé por ellos como si fueran la mía propia, y tú sabes que en el fondo somos una sola gran familia. Todo está pensado para este viaje, no te preocupes. Contamos con amigos a lo largo de toda la costa y además es el momento adecuado para huir antes de que los controles se hagan insostenibles. Todavía puedo navegar este barquito sin que se sospeche mucho de sus fines y en este sentido no debes preocuparte. Thomas nos ha facilitado enormemente los papeleos y viajamos como empleados suyos y con sus cosas. Claro que se nos olvidó mencionar que no sólo son sus cosas, sino que también es toda su familia – Manuel sacó risas y aplausos con esta última frase - y termino mi perorata diciéndoles que para mí será un honor viajar con todos ustedes hacia una vida que espero sea mejor que la actual. Cada uno de nosotros ha dejado muchas cosas en tierra: recuerdos, amores, proyectos, pero es hora de que los dejemos definitivamente en tierra y nos hagamos a la mar confiados en que Cristo y su Santísima Madre Stella Maris, alumbrarán el rumbo de nuestra navegación: Duc in altum!. Nunca antes Matthew había escuchado hablar así a Manuel. El de los discursos y sermones siempre era él. Manuel se limitaba a escuchar y a lanzar una broma pícara al final de sus discursos. Sus palabras trajeron algo más de tranquilidad para su atribulado corazón. Acostado en su cama del hotel, y mientras Thomas roncaba en forma feroz, él no podía dormir pensando en Ian: en cómo y dónde estaría. Ian estaba en conocimiento que el buque partía esa noche y por tanto, en esos precisos momentos quizás estaría pensando en que su

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familia ya no estaba y que no los volvería a ver. “Pobre niño, debe estar tratando de auto convencerse que todo está bien y que no nos necesita”. Matthew logró quedarse dormido por un par de horas, pero a las seis ya no pudo seguir. Se levantó en silencio para no despertar a su hermano y salió para ir a subirse a unas rocas que estaban frente al hotel. En una peligrosa maniobra saltó la barrera de seguridad y ágilmente se trepó a la roca, donde con cuidado se acomodó. Le encantaba mirar el mar y ahí de alguna manera se sentía más cerca de ellos imaginando en dónde se encontrarían a esa altura del viaje. Las olas iban y venían golpeando la roca donde estaba con furia, empapándolo de pasada con una ráfaga de pequeñas gotitas que terminaron mojándolo entero. Thomas bastante somnoliento se despertó y al no ver a Matthew pensó que estaría tomando desayuno en el comedor, pero grande fue el susto que pasó cuando al abrir las cortinas de su pieza vio justo en frente suyo a Matthew agarrado a la roca en el instante en que una ola reventaba con energía a los pies de su hermano. Fue aterrador ver como la ola siguiente le pasó por encima mientras Thomas se vestía como un enajenado tratando de apresurarse para ir a rescatar a su hermano mayor, que como buen conocedor de los roqueríos costeros viñamarinos ya se encontraba escalando el muro que lo conducía a la calle y ahí se encontró con Thomas. _ ¿Qué estupidez estabas haciendo Mateo por Dios Santo? Mira como vienes entero mojado. Si te viera la Ángeles…me mataría a mí por no cuidarte– Matthew le sonrió como un niño al que lo pillan haciendo maldades. _ Estaba contemplando el mar, reflexionando y quería también poder bañarme… acuérdate que siempre me ha gustado mojarme en las olas. Hace tiempo que quería hacerlo. A pesar de estar enfermo, aún me siento con ganas de subir cerros, de caminar kilómetros y kilómetros contemplando el paisaje, y no puedo. El físico no me acompaña, Tommy. Me he tenido que cuidar mucho, demasiado diría yo, y mojarme un poquito no me va a matar.

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_ Es muy bueno tomar un baño de mar, pero en la playa y no en un roquerío a las siete de la mañana con este oleaje y frio polar. Vi cómo te pasó la ola por encima y pensé que te había sacado y tirado al fondo. No hagas temeridades así, por favor, no vuelvas a hacer una tontería, pudiste haberte matado. Estás entero empapado…y el corazón Matthew, ¿qué tienes en la cabeza? Tienes que cambiarte. Tomamos el desayuno en la habitación, después de revisar mi correo será bueno que salga y averigüe en qué pasos anda tu hijo, pero te suplico que te controles, que domines tus impulsos y te quedes tranquilito en el hotel leyendo, o viendo televisión sin salir. _ ¿Me vas a tener encerrado todo este tiempo? Ni a cañones, yo soy un tipo que tiene que estarse moviendo, caminando, si no me enfermo, me viene la depresión espantosa y la angustia. No puedes dejarme encerrado de brazos cruzados. No fue la idea. Puedo ocultarme en el asiento trasero de tu auto, y además pensaba cambiar de apariencia. Me voy a dejar barba y me dejaré crecer el pelo. Quizás si me disfrazara de mendigo podría pasar desapercibido. Nadie pone atención a un atorrante y no creo que me paren para pedirme documentos. Podré vigilar los pasos de Ian más de cerca. Fue así como el pulcro Matthew Mansfield se transformó poco a poco en un mendigo harapiento, barbudo y sucio que disfrazado se plantaba todos los días cerca de la casa donde paraba Ian a observarlo. Este comportamiento a Thomas lo tenía trastornado y temía que lo descubriesen en cualquier momento. De hecho, habían pasado casi un mes desde que esta aventura había comenzado cuando un día Matthew tendido bajo el árbol donde siempre se ponía a mendigar se encontró cara a cara con Ian que le ofreció una moneda. Matthew estaba irreconocible con sus harapos, un gorro chilote inmundo, y su barba color ceniza, pero aún así notó que el muchacho lo miró extrañado. Matthew no quiso ni siquiera mirarlo, pero el chiquillo le comenzó a conversarle y él sólo respondía con monosílabos. _ Usted tiene algo que me es familiar. – Matthew se puso rojo y hundió la cabeza dentro de su asqueroso sobretodo. – Usted debiera irse a uno de esos asilos que hay para los necesitados y no estar en la calle pasando frio y hambre. Si lo pescan los carabineros se lo van a llevar al calabozo y ni le

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cuento lo que le pasaría. Me imagino que tampoco tiene el chip ni ha firmado, en ese caso, si quiere yo puedo conseguirle un lugar en el hogar. – Ian trataba de buscarle la mirada, pero fue imposible. Al cabo de un rato no encontró nada mejor que: ¡sentarse al lado del mendigo! Matthew sentía que su corazón se le iba a salir de puro nervio y lo sentía latir en sus oídos punzándole fuerte. Levantó la vista hacia donde sabía que se estacionaba Thomas y vio cómo su hermano le movía la cabeza negativamente y le hacía señas para que se levantara y se fuera. Pero Matthew estaba tan nervioso que a lo único que atinó fue a hundirse más y más dentro del abrigo hasta las orejas. _ Han estado muy cortos los días…oscurece tan temprano que el día no cunde nada. ¿Le molesta que le converse? Yo vivo en esa casa con unos amigos…mi familia no está y me quedé solo. A veces los de la casa tienen que conversar cosas familiares y yo como que me siento siendo un intruso y salgo un rato para fuera. Como lo vi a usted hace días sentado por aquí cerca tenía curiosidad por saber quién era, y le insisto en que tiene usted un aire como de alguien que conozco. ¿Usted tiene familia? – Matthew asintió, pero no dijo nada. Tuvo que contenerse para no abrazar y besar a Ian. El pobre muchacho se sentía solo, de eso no cabía duda y lo más probable es que estuviera muy arrepentido de no haberse ido con su familia. - ¿Cómo se llama caballero? – Matthew movió la cabeza negativamente muy nervioso - ¿No me quiere decir? Bueno, a lo mejor no confía en un miembro joven del gobierno mundial, con este uniforme y mis insignias…en realidad me he encumbrado bastante. Mi papá y mi mamá tampoco confían en ellos y por eso se fueron todos y me dejaron aquí solo. No los culpo, a decir verdad, me comporté como un imbécil, pero ¿qué podría haber hecho? Yo les dije que actualmente se respetan todos los credos y que no hay problema en practicar la religión como crean correcto, pero aún así se niegan a firmar, ¿cómo no pueden entender algo tan simple? Nada más que una mísera firma y hacen todo un atado con ilusas persecuciones. Yo creo que andan buscando que los persigan en su imaginación para sentirse mártires de los últimos tiempos o qué se yo. – Ian suspiró lacónicamente – Bueno caballero, le dejo estas monedas. Le repito que puedo ubicarlo en un hogar, es peligroso para los mendigos andar por ahí. Nadie quiere ver pobres en las calles y los vecinos están comenzando a murmurar. Los únicos mendigos que quedan

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son los que se niegan a quedarse en las casas de acogida donde voy a diario. A lo mejor sería bueno que se cambiara de barrio antes de que lo pesquen…Buenas tardes. Matthew quedó helado y dedujo varias cosas. En primer lugar, que Ian se sentía muy solo; segundo, que sus ideas eran contradictorias porque por un lado decía no culparlos por haberlo dejado, lo cual quería decir que sospechaba, sí, que sospechaba que podía estar en el error; y por otro, seguía a su vez insistiendo en que había libertad para poder seguir cualquier religión, lo cual era falso ya que la única religión válida y reconocida por los estados era la religión universal con sede en Jerusalén. Una vez que se hubo marchado Thomas encendió el motor del auto y raudamente se acercó hacia donde estaba Matthew y estacionándose a su lado lo apuró para que se subiera y le contara todo. _ Después de lo que me has contado yo creo que está a punto de colapsar y creo también que tú debieras de dejar este show de ponerte todo el día a esperarlo. Te va a terminar descubriendo y no me extrañaría que mañana te fuera a conversar de nuevo y hasta te lleve a una de las casas de acogida. Será mejor cambiar de plan, no puedes seguir con lo del mendigo, se está poniendo muy peligroso. _ Déjame seguir con mi actuación hasta el fin de semana, y cambiamos de plan. Tuve que contenerme para no abrazarlo y besarlo y contarle que era yo. Mi niñito, es buen chiquillo eso es lo que más lástima me da. Está lleno de ilusiones, lleno de planes, lleno de vida y no sabe qué diantres hacer con ella. Por favor Thomas, dame solo un par de días más. Antes de entrar al hotel, Matthew todos los días se cambiaba en el auto de Thomas, quedando convertido nuevamente en el respetable profesor Mansfield. Pasaban a cenar al comedor del hotel y ese día al sentarse en su reservado notaron que en la mesa había un enorme sobre con el membrete de la Armada que estaba a nombre de Matthew. Con las manos temblándoles por la ansiedad Matthew abrió el sobre que su vez traía en su interior varios sobres más pequeños y una pequeña nota:

“Estimado profesor Mansfield: Tal vez usted no me recuerde, soy Francisco García, teniente segundo, que hace unos años fue su alumno en

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un seminario que usted dictó en la Escuela Naval. Yo me recuerdo muy bien de usted porque sus conferencias me marcaron y me han servido mucho en mi vida. Actualmente estoy cumpliendo una destinación en Chiloé, en la capitanía de puerto y tuve el privilegio de conocer a su familia, quien por intermedio mío le manda esta pequeña nota de su señora, doña Ángeles, para comunicarle que todo ha resultado conforme a lo planeado. Nosotros estamos en contacto permanente con ellos y constantemente verificamos sus necesidades. Quisiera también decirle que cuando usted emprenda viaje al sur, deberá coordinarse conmigo para que yo a su vez le informe vía radio a don Manuel para que vaya a buscarlo a Castro o a las cercanías de Quellón. No debe acercarse ni por si acaso a Puerto Montt porque hay demasiada vigilancia. Este sobre lo lleva a Viña un compañero mío que anda por un asunto oficial, quien le dejará su número de celular para que me llame cuando esté listo para partir al sur. Si quiere contestarle a su familia esta correspondencia, llámelo y él se encargará de que su carta me llegue a mí para yo entregársela personalmente a don Manuel. No se contacte directamente conmigo, sino a través de mi compañero Ricardo Iturra quien navega permanentemente entre Valparaíso y Puerto Montt. Atentamente, Francisco García, Tte. 2°.”
Matthew una vez que leyó la nota del teniente abrió el otro sobre que tenía la inconfundible letra de Ángeles y otros sobres con la letra de cada uno de sus hijos. Una sensación de felicidad le inundó al contemplar la carta de su esposa y antes de leerla se la llevó a las narices para intentar rescatar del papel el aroma de azahares del perfume que Ángeles usaba en las grandes ocasiones y que especialmente se echaba cuando le escribía algo a su esposo de manera que el perfume quedara impregnado en la hoja. Y efectivamente, la esquela de papel venía impregnada con el aroma del cítrico y así con el papel pegado a sus fosas nasales se quedó Matthew con los ojos cerrados intentando recrear con la imaginación la voz de su amada. Luego sacó los anteojos de su chaqueta y comenzó a leer la carta.
En algún lugar de la Reserva Nacional Katalalixar Querido Matthew: ¿Cómo está mi niño lindo de carita triste? Te extraño mucho mi vida. Te extraño a tal punto que siento que ando como alma en pena. Me siento tan rara sin ti y todavía no me acostumbro a esta separación. Pero a pesar

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de toda esta pena que siento por no tenerte aquí conmigo, estoy tranquila porque sé que estás bien y que estás haciendo lo correcto para traer a nuestro hijo de vuelta a su casa, a su familia y principalmente a su fe. Déjame contarte algunas cosas acerca de nuestra travesía y de lo que estamos haciendo actualmente. La navegación estuvo muy tranquila y sin mayores inconvenientes. Nos tocó buen clima y viento a favor. Gracias a las pericias de Manuel nos mantuvimos navegando a una velocidad constante. La verdad mi amor es que Manuel me ha sorprendido porque desconocía completamente esta faceta suya de capitán de buque. Se sentaba todo el día en su silla en el puente cuando no estába mirando las cartas de navegación en una especie de cabina al lado del puente de mando, y pobre el que tuviera la osadía de entrar cuando estaba estudiando las cartas. Me fascinaba ver cuando se ponía su gorra y salía al alerón de estribor a cotejar el rumbo con un compás. Es otro Manuel. Cumplía dos funciones: la de comandante del buque y la de oficial de navegación, aunque dejaba a Juan Manuel y a Rafael a cargo de la navegación algunas veces. Es increíble el profesionalismo con que se tomó el mando de la nave y cómo logró que cada uno tuviera su misión en el buque de modo que todos colaboramos y nadie anduvo de ocioso., que por lo demás no es posible ya que había que estar vigilando los motores en la sala de máquinas, y el curso del buque en el puente. Manuel manejaba un lenguaje náutico para dirigir el buque, del cual me declaro completamente ignorante. En todo caso me encantaba subir al puente y escuchar cómo le decía a uno de sus hijos (que también dominan el idioma náutico): timonel, navega rumbo tal y cual, y el chiquillo en el timón, ya sea Juan Manuel o Ignacio le responden: ay, ay mi capitán, timonel navega con rumbo tal y cual. Siempre tiene el timonel que repetir la orden que le da Manuel, casi siempre en inglés en términos bastante peculiares. Te hubiera encantado ver cómo se tomaban las cosas estos hombres. A las mujeres nos asignaron todo lo que tiene que ver con las mismas labores domésticas que hacemos en nuestras casas: “cocinar el rancho”, limpiar los camarotes, mantener el cubierta limpia, lavar la ropa y todas estas cosas. Nuestra única parada antes de llegar a Quellón y luego cruzar por el Golfo de Penas hasta el canal donde nos metimos y desembarcarnos, fue Constitución. No sé qué maniobra extraña habrá hecho Manuel, pero conseguimos cambiar el plan inicial de embarcar a don Peruco y familia por botes, a atracar directamente en el rebozado puerto. ¿Cómo pudimos atracar en un puerto gobernado por un estado vendido al gobierno mundial con todo el riesgo que ello implicaba? Mi respuesta a esta pregunta es que estos tipos, los bandos medio y algunos altos cargos porque no decirlo también, son tan inmorales que se dejan sobornar (deduce lo que hizo Manuel bajo la desaprobación total del padre Christian y de la mía) y no les importa en lo más mínimo. Son unos cara dura, ni se arrugan y no logro explicarme cómo puede este gran aparataje mundial funcionar a pesar de toda la corrupción que hay en sus miembros. Gobiernan en el caos y sin

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embargo, en el caos les funciona, ¿Cómo? Gracias a un poder oculto que aunque todo esté corroído sigue guiando a sus fuerzas al mismo objetivo común del poder unitario y tiránico. Era un día tan raro, con un sol que picaba la piel siendo que estamos en invierno y al final de la tarde cuando ya nos íbamos, una lluvia tormentosa que me hace pensar en que el clima nos está tocando la voz de alerta una vez más y que nadie hace caso. Mira los volcanes, ¿cómo es posible que hayan siete volcanes al mismo tiempo en erupción solamente en Chile y nadie, absolutamente nadie relaciona estas voces de alarma con el caos moral y religioso al que nos vemos enfrentados? ¿Qué más señales quieren del Cielo? Si vieras este clima horroroso, con días de un calor que derrite los hielos del glaciar que nos mira de lejos y al día siguiente un frío polar que te cala hasta los huesos. Las erupciones de estos volcanes tienen a gran parte del sur cubierto de cenizas y humo. El bello sur está irreconocible. Menos mal que en la zona donde estamos viviendo la cosa está más despejada y a la distancia se aprecia la nube gris. Matthew, mi Matthew, estoy tratando de escribirte de un modo ameno en medio de esta desolación. Gracias a Dios estamos alejados de todo, pero aun así uno se entera de cosas, de las cosas atroces que pasan en el mundo. Todo parece estar patas para arriba y yo realmente no sé qué pensar de los hombres. Ven a su alrededor los crímenes, las injusticias, las inmoralidades y nadie reacciona. Es más fácil hacerse el desentendido, hacerse el ciego y no mirar la realidad, “total mientras a mí no me afecte”, pero lo que no saben es que tarde o temprano sí los va a afectar y entonces será tarde. Para qué te cuento esto mi niño lindo si tú ya lo sabes. Como te contaba más arriba, don Pedro subió al Albatros una verdadera arca de Noé: una vaca con su toro, un par de caballos, gallinas, patos, unas lombrices para su lombricultura, sacos con semillas y almácigos. Yo desde la cubierta, veía que subía y subía cosas y pensaba dónde iba a cultivar todo eso en estos parajes tan boscosos y fríos, pero al llegar a donde estamos me di cuenta de que el clima ha cambiado mucho y es perfectamente posible poder cultivar hasta lechugas sin que sea necesario mucho cuidado. Don Pedro se embarcó con su señora y sus dos hijos. Yo no podía creer que Roberto Vicencio, aquel chiquillo al que iniciaste en el violín estuviera embarcándose con nosotros. Es un maestro del violín, y me produce sentimientos encontrados. Estaba en el pick de su carrera. Tenía toda la agenda copada para lo que resta del año, pero sin embargo prefirió seguir a sus padres en este exilio. Nos ha contado cosas espantosas de la vida que están llevando los catalanes de Barcelona, donde él residía en España, y asqueado del liberalismo sexual, de toda la persecución contra el catolicismo verdadero, de la vidas vacías y egocéntricas, con total desprecio a la familia, llena de sectas ocultistas que realizan actos aberrantes; que se tomó un avión y se vino para su tierra. Creo que fue él el que convenció a su familia de la propuesta de Manuel y tuya de acompañarnos. Me encanta

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como toca el violín. Me ha invitado a tocar con él en los momentos libres, pero me es imposible concentrarme. Te extraño tanto, tanto mi amor que ni siquiera puedo tomar la viola sin que las lágrimas se me caigan por las mejillas recordando todo lo que tocábamos juntos. No hay cosa en este mundo que me guste más que sentarme al frente tuyo con las luces bajas a tocar nuestros instrumentos en una intimidad tan grande que es como si los dos en ese momento fuéramos unas sola voz. Esta carta me está saliendo muy desordenada y no te he contado nada sobre como es el lugar donde estamos viviendo. Tengo demasiadas cosas que contarte y a mi cabeza se me vienen muchas ideas, así que te pido que tengas paciencia con este caos de carta. Voy a terminar de relatar un par de cosas sobre nuestra experiencia en el Albatros. Los detalles acerca del viaje mismo, de sus paisajes y maravillas te los contaré personalmente cuando estés conmigo y yo acaricie nuevamente tu pelito mientras tú descansas en mi regazo. Hubo en la travesía dos hechos que a mí me partieron el corazón y que me tienen muy preocupada. Íbamos navegando a la altura de Concepción, y estaba comenzando a oscurecer. Yo siempre ando buscando a las niñas para que no se metan en problemas y hagan tonterías, ya sabes lo intrusas que son, (especialmente Teresa con Ángeles, Annie se encierra en su camarote a escuchar música y a leer y no me da mayores problemas, está tan linda.) En esto estaba cuando llegué a la cubierta que antes servía de helipuerto. Es un espacio muy grande que ahora los chiquillos usan para chutear un rato a la pelota (ya se les han caído unas cuantas al mar). Vi sobre la cubierta cuatro bultos, tirados en el suelo de espaldas y eran Matthew H, Juan Manuel, Dominic y Rafael que estaban conversando en murmullos. Intenté acercarme sin que me vieran para poder escucharlos – algo que sé que está mal, pero…-. El diálogo era sobre lo absurdo de la vida, sobre el dolor y contrariamente a lo que esperaba, Matthew H. estaba muy ofuscado defendiendo una postura completamente fatídica. Juan Manuel estaba más cuerdo y trataba de calmarlo. Dominic permanecía en silencio, pero de vez en cuando, agregaba alguna frase patética y pesimista en apoyo al tenor de la conversación que guiaba su hermano mayor. Rafael no duró mucho porque no resistió la actitud de Matthew H, además que debía presentarse en el puente para tomar la guardia nocturna. Dicho sea de paso, menos mal que Rafael como buen pascuense es un buen navegante, conocedor del mar y es el brazo derecho de Manuel, lo reemplazaba en la noche. Matthew H. me tiene preocupada. Ya no es el mismo. Anda siempre callado, si no lo está, anda discutiendo y con un mal genio que jamás le había visto. Déjame seguir con la historia: de repente ante algo que le dijo su primo, Matthew H. se puso de pie, furioso, despotricando contra todo, contra Juan Manuel, diciendo que estaba cansado de la vida, que lo que estábamos viviendo era un castigo por algo que él no sabía, no sabía por qué lo estaban castigando. “Estúpido Ian, idiota de Ian! Dejar a mi papá por allá lejos por

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su culpa, que se pudra el muy tarado y que se vayan todos y me dejen tranquilo…” dijo tu hijo y tomó el cello que tenía a su lado y lo abrazó con fuerza. Colocó el arco en el cello y comenzó a tocar como jamás lo había escuchado. Se parece a ti en esto: cuando te baja la rabia tomas el violín y tocas como nunca y tu hijo hace lo mismo. Juan Manuel se paró y se acercó a la baranda de popa para mirar al mar y no seguir con esta discusión absurda. Dominic que conoce tan bien a su hermano mayor se puso a su lado, - esto fue increíble y tuve que irme porque no di más de pena – le tomó el arco mientras tocaba e interrumpiéndolo apartó el cello del cuello de Matthew H. y tomando la cabeza de su hermano la colocó en su pecho. Matthew H, rompió en llanto abrazado a su hermano de 14 años. Dominic le dijo: “a ver si ahora entiendes como me siento cuando me viene el bajón”. Matthew H. no está bien, y me preocupa que haga una locura. Estaba entusiasmado con el viaje hasta que le dijiste que te quedabas y fue en ese momento que tomó conciencia de todo lo que dejaba atrás y que no volvería a recuperar y el mundo se le vino abajo, sumado a la negativa de esa niñita Macarena de no querer casarse con él…¡nuestro pobre hijo está sufriendo mucho Matthew! Sé que ama a su hermano Ian y que de pura rabia que le da dice esas cosas. He tratado de pasar más tiempo con él, de regalonearlo. A los demás niños el comportamiento de Matthew H. también los ha afectado porque él no es así y lo desconocen. Andan nerviosos, callados, ensimismados, sumado a que te extrañan mucho y están preocupados por Ian. Me preocupa sobre manera Dominic ya que Matthew H. es una especie de ídolo para él y no está acostumbrado a verlo deprimido. Christian como es más chiquitito no se hace mucho problema porque siempre anda en su mundo con sus historias y juegos de creerse superhéroe y el lugar lo tiene extasiado de felicidad, es lo que le gusta y no se le despega a su tío agrónomo y de don Pedro, que están encantados con él. Nuestros hijos son nuestro tesoro. Los hemos criados para que sean uno y el hecho de que Ian se haya quedado lejos y haya tomado esa actitud completamente contraria a lo que somos como familia, los tiene perplejos y a mí también. ¿Qué error cometimos mi niño lindo? ¿Seremos nosotros culpables por no habernos dado cuenta antes de que Ian se nos estaba escapando de las manos hacia un mundo y hacia una idiosincrasia que no conocía y que lo atrajo ciegamente? A diario me hago esta pregunta y repaso cada etapa de su vida buscando la respuesta que me lleve a explicar su actitud. Tu papá ha intentado conversarle tal como lo hacía contigo, lo mismo que el mío, pero Matthew H. es muy reservado y aunque quiere mucho a sus abuelos no es de los que anda desparramando sus problemas. Anoche estuve conversando un rato con él. Estaba un poquito más tranquilo, pero extraño, molesto, enrabiado consigo mismo. Para mí fue incómodo porque era como si yo, con mi personalidad, de un día para otro hubiera adquirido la tuya, y esta mezcla es terrorífica, un pequeño monstruo depresivo donde nunca lo hubo. Me dijo: “Mamá, ¿qué pasa con Dios? ¿Irá a intervenir algún día para terminar con este mundo enfermo? ¿Cómo puede tolerar lo que tolera? ¿Cómo

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puede permitir que se le burle con una religión falsificada y demoníaca? ¿Cómo puede permitir que los que tratamos de mantenernos fieles sigamos sufriendo de esta manera? ¿Qué nos sostiene mamá? ¿Por qué tiene que ser tan duro ser fiel a Cristo, a la Iglesia y a su doctrina? ¿Por qué creer en esto? ¿Por qué creemos en esto? ¿Dónde radica nuestra certeza de que a pesar de todo seguimos creyendo mientras el mundo se nubla en el mal y este parece triunfar? Como Mordor…cuando Mordor avanzaba por la Comarca. No tengo ganas de hacer nada, mamita, nada, sólo dejarme arrastrar para donde me lleven. Si me dices que haga algo lo haré, como un zombi, pero mi espíritu está abatido, completamente deshecho. Me siento todos los días a la orilla del rio a no hacer nada, a mirar como corre el agua, y dejo correr el tiempo. No me interesa hacer nada, absolutamente nada, salvo pasar contemplándome a mí mismo, sintiendo lástima por mí. No tengo a nadie…tú tienes a mi papá, que aunque esté lejos, sabes que existe una persona en el mundo que es tu otra mitad y que va a estar siempre al menos, espiritualmente, contigo. Yo no tengo futuro, no tengo proyección, no formaré una familia, tendré que acostumbrarme a vivir en este permanente exilio que quizás me dure toda la vida. Sólo una cosa le pido a Dios y es que acorte mis días porque no tengo ninguna razón para seguir respirando en este mundo abarrotado de sombras”. Matthew, si puedes contestar esta carta y darme un consejo para saber que decirle a nuestro hijito, por favor, no tardes en enviarme algo. He hablado con Titian, pero él es el otro caso del que te quería hablar. Un día antes de llegar a Quellón, después de misa, me quedé un largo rato en la capillita del buque. Estaba meditando y terminando de rezar las oraciones para después de la comunión, y en eso de la sacristía salió Titian con su breviario para rezar lo que siempre rezan los sacerdotes tras celebrar la Santa Misa. Venía tan concentrado que no se dio cuenta de que yo estaba atrás y se dejó caer de rodillas frente al sagrario. Siempre hace lo mismo, lo he visto varias veces, pero yo que no le saqué la vista de encima desde que llegó, noté que movía los hombros y la cabeza como cuando uno llora. Seguidamente vi que levantaba la mano y se la llevaba a la cara y le oí llorar a mares. ¡Matthew que pena me dio! Los ánimos de nuestras familias no son de los mejores y tenemos que levantarnos los unos a los otros continuamente. Gracias a Dios nos apoyamos, de lo contrario no sé qué sería de nosotros. No sabía qué hacer y al final me paré y me arrodillé a su lado, pasé mi brazo por su espalda y le hice cariño. Titian me miró tan apenado y no le salía el habla. Nos pusimos de pie y nos sentamos en una de las bancas a conversar. Me contaba que a veces se siente solo. Nos ve a nosotros con hijos, a tus papás, a sus hermanos y siente que le faltan los afectos humanos. No es un sentimentalista, pero echa de menos a su superior, a sus compañeros y amigos sacerdotes a los cuales no ha podido – no había podido hasta ese día – volver a establecer contacto con el cardenal Bright y con el Santo Padre. “Perdóname por haberme visto quebrarme, no sabía que estabas aquí. Gracias por consolar a este pobre cura…te lo agradezco tanto Angelito. Desearía que tu esposo estuviera aquí para poder conversar con él, para

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tirarnos para arriba mutuamente. He dicho mis misas con el mayor fervor y devoción, ofreciéndolas por todos nosotros y de manera especial por Ian, Matthew y Thomas, para que regresen pronto y sin novedad. Angelito, yo tengo mis malos momentos como todo el mundo, pero trato de encausar mis penas y mis vacíos, para no dejarme llevar por la desesperanza, porque a pesar de todo nuestro sufrimiento no debemos dejarnos llevar por la desazón. Con todo, a veces reviento, como lo acabas de presenciar. Es difícil conservar la esperanza en medio de este caos donde reina la maldad y el desenfreno. Es un desenfreno plenamente consciente que hace que los hombres deseen y acepten sus desviaciones y lo hagan de un modo natural y sin ningún remordimiento. No se arrepienten de nada…es horrible Ángeles, no quieren arrepentirse del mal que hacen y ¿cómo podría Dios perdonarlos si en su conciencia no existe el pedirle perdón? Y te dicen “yo no me arrepiento de nada, no tengo nada por lo cual arrepentirme. A mí me gusta pasarlo bien y disfrutar de la vida, ¿qué hay de malo en ello?” No es que en la vida todo sea sufrimiento y que no disfrutemos de las cosas buenas que Dios nos da. De hecho los momentos apacibles, los lugares silenciosos y tranquilos que aún quedan en medio de este bullicio, son regalos que Dios nos entrega para hacernos recordar el Cielo, y que ahí eso será infinitamente mejor. A lo que voy es a la incontinencia de las pasiones que muchos ven actualmente, no como tal, sino como algo natural: yo tengo derecho a hacer lo que quiero con mi vida, con mi cuerpo. Eso es lo que a mí me duele. Es como si tú estuvieras en un cerro y vieras que a lo lejos se acerca un buque y que si sigue navegando en esa dirección va a chocar con el acantilado. Tú lo ves, les haces señas para que se detengan, que se van a estrellar, que van a reventar y ¿cómo te responden? A mí me gusta navegar en esa dirección y no tienes derecho a privarme de hacer lo que me plazca. Soy sacerdote, mi misión es llevar a las almas al Cielo y ver cómo estas ovejitas se pierden para siempre, me produce una impotencia y un dolor enorme. Ni te imaginas lo que sufro al pensar en estas almas y por eso le ruego a Dios por ellos, que al menos mi oración, mis misas sirvan para salvar a un pecador.” El padre Titian cerró los ojos y me dio la mano, y nos quedamos sentados en esa banca contemplando el sagrario por tanto tiempo que no nos dimos cuenta de que pasaron dos horas…estuvimos dos horas sentados contemplando en silencio, haciendo una retrospección de nuestras vidas y agradeciéndole a Dios por la oportunidad que nos estaba dando de poder huir para conservar la fe…y la vida. He visto que su comportamiento no es el mismo de antes, está apagado, y no sé qué hacer para ayudarlo. Le preocupa la situación del Santo Padre y que en cualquier momento lo descubran. Hemos sabido que viaja oculto de un país a otro junto con el cardenal Bright, un sacerdote tridentino y un par de frailes. Ha consagrado secretamente a algunos obispos y según tengo entendido va a aparecer por Chile en cualquier momento. Christian me contó que están trabajando en el Desierto de Atacama, bajo la tierra construyendo un refugio y es ahí donde tus tíos y primos han huido. ¿Hubiera sido mejor haber partido hacia allá con ellos? Quien sabe, mejor es tenernos repartidos por si nos descubren, de

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ese modo no nos exterminarán a todos reunidos. “Hay que extirparlos, hay que exterminarlos porque de lo contrario se reproducirán como una plaga de garrapatas. Son peligrosos y constituyen una secta terrorista enemiga del género humano” Supongo que viste y escuchaste en las noticias este comentario de Todtschläger secundado por sus secuaces Elders, acerca de los viejos católicos: somos una plaga, una plaga chica a la que temen. ¿Por qué nos temen si todos nos odian? ¿Qué peligro podríamos representar para el Gobierno mundial y su nueva religión? Es un odio irracional que sólo puede entenderse a la luz de lo que dicen las Escrituras y el hecho de que se levantarán para hacerle la guerra a los fieles desatándose una persecución enorme: ¿es lo que estamos viviendo Matthew? ¿Estaremos en presencia de aquellos tiempos? Yo creo que sí, nunca antes había sido tan manifiesto. Fíjate como se han organizado para controlar a las masas. Con la escases de agua y del hecho que les den todo, absolutamente todo lo que necesitan para no preocuparse por su supervivencia, las gentes han llegado a firmar y a someterse sin ningún tipo de obstáculo al Gobierno Mundial. Les controlan la vida por medio del estómago y del corazón, por medio de la sed y del hambre, por medio de los placeres lascivos para que no miren en su interior, para que no busquen en sus conciencias. No lo ven como malo, y su vida espiritual se reduce a actos emotivos, de sentir con el corazón y no de aceptar la Verdad con la luz de la inteligencia. Extraño nuestras conversaciones. ¿Te has puesto a pensar todo lo que hablamos mi niño lindo? Pasamos horas y horas hablando de la vida, de la fe, de la muerte, de nuestros miedos, de nuestros hijos, de la naturaleza, ¡Qué alegría para mí es saber que puedo contar contigo para conversar! y supongo que tú sientes lo mismo que yo. Ahora déjame contarte algo sobre nuestro nuevo hogar. Oficialmente la casa de Peter, que dicho sea de paso, tu hermano está pareciéndose también mucho a Titian. Le pones lentes y una sotana y te queda un gemelo de tu hermano cura. No me acordaba de lo cantor que es. En medio del almuerzo se pone a cantar esas canciones irlandesas que hacen que me ponga más melancólica, y él notando que me pongo triste al pensar en que no estás, me empuja con su manota y me obliga a cantar con él en medio de las risas. Peter es un encanto, como todos tus hermanos, un hombre alegre, sin complicaciones, querendón. Le ha dado por cantar Jerusalem...”And did those feet in ancient time, walk upon England’s mountains green: and was the holy Lamb of God, on England´s pleasant pastures seen!”, y entonces al final del poema vienen los varones Mansfield en pleno y con sus vasos llenos de cerveza y terminan en coro: nor shall my Sword sleep in my hand: till we have built Jerusalem, In England’s green and pleasant Land…, como si los jarros de cerveza fueran sus espadas los juntas al centro, en alto y luego a brindar…. es todo un espectáculo. Todavía guardan el sentido del humor y se emocionan con estas canciones. No sé cómo pueden mantener ese sentido del humor tan chispeante en medio de este destierro, un exilio en un lugar hermoso, pero sigue siendo destierro.

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Yo no sabía nada de lo que Pete estaba haciendo en el sur y me di cuenta de que ha hecho maravillas. Es como si durante estos años se hubiese estado preparando para recibirnos y construyó con sus propias manos y su enorme creatividad una enorme casa en medio del bosque, de este bosque frío y húmedo que nos protege con su follaje. La casa no se ve ni desde el aire y ni desde cerca. Vienes caminando por un sendero en medio de la naturaleza y te topas con esta cosa medio rara que parece un árbol. Una casa que está en varios niveles hasta las profundidades de la tierra donde se encuentra la capilla. Creo que Peter nos oculta secretos con respecto a la construcción de la casa y espero que nos lo cuente todo. No nos ha dicho todavía quién es su mecenas y cuando se lo preguntamos lo único que hace es sonrojarse hasta las orejas y sonreír con malicia: “ya les voy a contar, ya les voy a contar”…y no nos cuenta nunca. Nos hemos adaptado bien, organizándonos según nuestras propias capacidades y gustos: unos en la huerta, otros en la cocina, en la generación de energía, en la clínica, en el aseo, en el cuidado de los animales, en la guardia, en la pesca, etc. Creo que cuando estés acá vas a querer trabajar con don Peruco en la huerta y en la leña. Tratamos de vivir según la regla de San Benito sin ser monjes. Se nos ha servido naturalmente como un buen método de convivencia. La electricidad se produce gracias a la energía hidroeléctrica que sacamos del rio que trae un fuerte torrente. ¡Bendita agua! Gracias a Dios tenemos bastante lluvia aunque no llueve como antes. No quiero contarte más cosas de este lugar porque quiero que las veas en persona y hago votos para que pronto estés aquí conmigo y con todos tus hijos. Te extraño mi amor lindo, mi vida entera, te estaré esperando, no tardes, Te ama, Ángeles p.s: Dale un fuerte abrazo de mi parte a Tommy, dile que le agradezco con todo mi corazón que se haya quedado contigo. Rezo por él. Dile que lo quiero mucho, que no haga tonteras y que se cuide.

Matthew releyó la carta un par de veces, mientras Thomas estaba impaciente por saber qué contaba Ángeles. Matthew no decía nada, estaba absorto mirando la letra de su esposa y su hermano sin poder soportar más su silencio, le anunció que esa noche saldría a dar unas vueltas por Viña y que llegaría tarde así que no lo esperara. _ No llegues muy tarde y no te expongas haciendo imprudencias. Yo me voy a ir a la pieza, para poder leer las cartas de los niños. ¡Qué ganas de tocar algo en el violín! Me comen las manos…necesito tirar la rabia y la

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pena. Lástima que el violín se me fue en el Albatros. Oye Tommy, Ángeles dice que te quiere mucho, te manda un abrazo y que te cuides. _ Gracias y no te preocupes por mí. No te enrolles mucho con tu cabeza Mateo…ya me imagino como habrás de estar por dentro con esas cartas. Thomas se fue en su auto, mientras que Matthew se sentó en su cama del hotel a leer las cartas de sus hijos. Empezó por la de los más chicos. La de Angelito incluía un dibujo del Albatros entrando por los canales y le contaba todas las cosas que hacían con sus mamá en esta casita de cuentos que había construido su tío Peter. Teresa también incluyó un dibujo, pero sus palabras no denotaban la misma alegría que su hermana menor. Le confesaba a su padre que estaba asustada porque veía a los adultos con la cara siempre compungida, preocupados y no lograba adaptarse al clima y por encima de todo extrañaba a su papá: “¿cuándo vas a volver papito? ¿Cuándo vas a regresar con Ian?”. La carta repetía estas palabras una y otra vez. La carta de Christian contaba lo feliz que se sentía haciendo el trabajo de campo, lo que la mayoría de las veces lo liberaba de la hora de estudio. Acolitaba a su tío Titian en cada misa y decía sentirse orgulloso de llamarse igual que su tío favorito, que además era sacerdote. Estaban organizando el coro en compañía de los primos Etcharren y lo estaban esperando para recibirlos con una presentación de las canciones favoritas de Matthew. Annie, ella era una pequeña intelectual que se la pasaba leyendo los libros de su papá y era ella la que estaba organizando y clasificando la biblioteca en un espacio que había destinado Peter como escritorio para su hermano. Annie aún no lograba asimilar lo que les estaba ocurriendo y siguiendo los consejos de su madre, de sus tíos y abuelos le señalaba a Matthew que trataba día a día de no cuestionarse mayormente y seguir haciendo la voluntad de Dios con alegría aunque el mundo se estuviera cayendo. La carta de Dominic estaba llena de contradicciones y se notaba que aún tenía mucha rabia por Ian, al que clasificaba de Judas y que aunque lo quería, tenía al mismo tiempo una sensación de rechazo por lo que representaba. Ian era parte del gobierno mundial y por este orden mundial ellos habían tenido que huir. “Camino por los bosques solo, pensando en que podría estar haciéndolo contigo papá y esto hace que mi corazón se comprima porque te quiero y te extraño. Ambos nos entendemos y nos confortamos, eres mi mejor amigo papá y eres el único a quien le cuento mi intimidad. No te escandalizas

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cuando te planteo mis dudas y mis teorías que quizás son medias locas, porque aún soy un niño que está recién aprendiendo a ver y a comprender el mundo con una mirada más de adulto…A veces desearía estar muerto para no seguir especulando sobre mi vida, sobre el mundo, sobre los misterios de la fe. Me gustaría que de una buena vez todo se develara y de esta manera poder ver con mis propios ojos lo que actualmente vemos en sombras, sombras que obscurecen todo, completamente todo.” Después de leer la carta de Dominic, Matthew se levantó de su cama y se paró frente a la ventana, corrió las cortinas y apoyó sus manos y su frente en el helado vidrio a través del cual podía verse el mar con total nitidez gracias a una enorme luna llena que justo en esos momentos pasaba frente a sus ojos. Pensaba en Dominic, en lo parecido que era a él cuando se ponía a reflexionar en medio de una crisis de angustia. Podía imaginarlo mientras caminaba por el bosque, medio encorvado, con la mirada triste y el ceño fruncido. ¿Cuánto tiempo más esperaría a Ian? “Señor, por favor, mueve el corazón de mi hijo para que podamos marcharnos tranquilos. ¿Qué tendrá que pasar Dios mío para que mi Ian reaccione?…no se da cuenta de lo que está haciendo: está dividiendo a la familia, nos está separando…no permitas Señor que nos separemos. Dios mío, no permitas que yo también me extravíe. Mi fe está tambaleándose en un hilito demasiado fino que en cualquier momento se cortará si Tú no lo sostienes con firmeza . Estoy rendido, la vida me agobia cada día más y no tengo el carácter ni la fortaleza de un santo para soportarla.” Se tiró en la cama de espaldas y cogió el último sobre que contenía la carta de Matthew H. Se encontró con que, en medio de la esquela, con una letra grande y estilizada, había puesto sólo dos palabras: “¿Por qué?”. Eso era todo el contenido de la hoja por esa cara, al reverso había marcado el contorno de su mano en el centro de la página y dentro de ella nuevamente otra pregunta: “¿Para qué?”. “Que excentricidad era esta” – pensó- Matthew H. siempre ha sido medio artista y bueno para el dibujo, pero esto simplemente es una rareza”. En cada dedo del dibujo de su mano estaba escrito un texto con una letra minúscula. Partía en el meñique y continuaba hasta el pulgar. Dedo meñique: “Papá, ¿cómo te sientes? ¿Hiciste lo correcto? ¿Dejarnos botados por un estúpido? Papá, ¿por qué?

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Dedo anular: ¿Por qué me he puesto así? Por favor perdóname, perdona a tu hijo Matthew Hugh por decir estas cosas. Sabes que quiero a Ian…pero estoy tan molesto con él. Dedo del medio: ¿Qué me está pasando papá? Me desconozco a mí mismo cada día que pasa y no me soporto. Qué escabroso se ha puesto el camino, demasiado empinado, con una carga demasiado pesada. Dedo índice: Papá, ¿perdí la fe? ¿No soporté la prueba? No soporté la carga…renunciar a todo, a todo lo que amaba…renunciar a la que amaba y la que a mí me amaba…El dolor es insoportable y la carga que me impone la fe me está hundiendo en el fango sin que nadie, ni siquiera El , me dé una mano para salir. ¿Qué voy a hacer papito? ¿A ti te pasa lo mismo? Yo sé que a ti te pasa lo mismo que a mí, lo sé porque te he visto llorar en silencio cuando tú no me veías y te he escuchado rezar y suplicar para que Dios te aumente la fe. Sé que me vas a responder con una con un enorme discurso teológico, me citarás a una serie de tus compañeros de la estantería, partiendo por aquel a quien le debo mi segundo nombre: Hugh. ¿Hasta qué punto te crees lo que citas? Eso sólo lo conoce tu conciencia. Te lo repito papá, no para exasperarte, sino para que me contestes con la verdad: ¿realmente te crees el cuento? A esta altura de los acontecimientos yo ya no sé qué creer. Si la pateadura de la Maca me dejó con el alma rasgada, la quebrazón de nuestra familia terminó por derribar el edificio de mi espíritu. Y ando dando botes, cuestionándome, y termino siempre diciéndome que esto se parece al sueño de un demente que nos ha cargado con sufrimientos, con abandono, con una religión que es una carga insoportable y que ante la primera falla, nos tira al infierno. Sí, nos tiramos nosotros solitos. Él no lo hace, pero Él nos ha puesto estas reglas que son durísimas de llevar. Cumplir con todo lo que se nos manda, conservar la fe y la alegría con todos los problemas que tenemos, con el exilio, con la persecución, es un peso muy grande y no me siento ya capaz de llevarlo. Lo siento papá, estoy desilusionado, estoy cansado de mi vida, estoy cansado de mi soledad. No hay nada ni nadie que me consuele. No hay nadie que esté en mi cabeza para entender realmente lo que me pasa ni para comprender mi sufrimiento.

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Dedo pulgar: Sé que todos mis hermanos, mis primos, el bueno de Rafael, mi mamá, mis abuelos y mis tíos están haciendo lo que pueden para ayudarme, pero en ellos también veo desazón y el miedo. El miedo se palpa a cada instante, en cada ruido en el cielo con el pasar de aviones y helicópteros, en el mar con las bocinas de los buques. El movimiento es enorme en el canal. Andan todos buscando agua y parece que las masas se vendrán para acá. ¿Nos descubrirán? No lo sé, estamos bien ocultos, no es fácil llegar hasta acá. Sin embargo, nadie dice nada y nadie quiere reconocer que estamos temblando. El terror a ser descubiertos penetra por cada fibra de nuestra piel y late con fuerza. Miedo y dolor ¡qué linda combinación! ¿Estaremos locos? ¿Nos habremos adelantado? ¿Leímos bien los signos? A veces me siento como esos yanquis de sectas medios dementes que se encerraban en sus campos a esperar a los extraterrestres o el fin del mundo. Me vas a decir que eso no es así porque nosotros huimos de la persecución de la que fuimos advertidos, ¿quién sabe? De todas formas, este sitio es una cárcel de oro, muy bonito todo, pero cárcel al fin y el cabo. Papá, todas estas cosas te las cuento con la entera confianza de un hijo que te ama y te echa de menos. Daría lo que fuera para que estuvieras con el idiota de mi hermano aquí con nosotros. Soy indigno de pedirle algo a Dios, soy un cristiano muy infiel, pero yo tan sólo quisiera que me concediera la gracia de tenerte nuevamente conmigo, para que juntos lloremos nuestras penas y toquemos algo para hacernos uno a través de las notas. El sonido de mi cello es lo único que me acompaña en estos momentos. Te ama tu hijo que lleva con orgullo y con privilegio tú mismo nombre, Matthew Hugh.” Matthew terminó de leer las últimas palabras con los ojos atiborrados de lágrimas de pena. Estaba profundamente desconsolado y las palabras de su hijo mayor lo representaban completamente porque atravesaba por la misma crisis y no sabía qué podría responderle. Era muy tarde y estaba tremendamente asqueado. No tenía cabeza para ponerse a escribir, ni menos a escribir cosas tan profundas. Estaba releyendo la carta de su hijo mayor cuando sintió afuera en el pasillo a alguien que venía haciendo un tremendo escándalo. Cantaba con toda su voz:

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“ ’Tis the last rose of summer left blooming alone, all her lovely companions are faded and gone no flower of her kindred, no rosebud is nigh to reflect back her blushes and give sigh for sigh….”
Reconoció de inmediato la voz de Thomas que venía completamente borracho. Se limpió la cara, de un salto se levantó para asomarse por el pasillo. Y se encontró con una escena a la cual no estaba acostumbrado. Ver a su hermano caminando abrazado a una joven mujer, fumando un cigarro y cantando con su vozarrón de tenor aquella hermosa canción. _ Mire mijita, ahí está mi hermano mayor…San Mateo, que se ha dejado una barba que lo hace irreconocible. Él es un hombre muy, pero muy religioso, y que nadie se atreva a escandalizarlo…es un hombre puro y no como este papito al que le gustan las mamitas ricas. Mateo te presento a esta hermosa dama que me trajo amablemente para acá para acompañarme esta nochecita, así que mi hermanito… tendrás que irte a otra pieza a pasar la noche. _ Tommy… ¿qué hiciste? Estás completamente borracho. Mejor te despides de esta señorita y te entras a la pieza a esperar que se te pase la borrachera. ¿Qué traes allá atrás? - Thomas tenía en su espalda cruzado como un bolso un estuche de violín que se sacó inmediatamente ofreciéndoselo a su hermano. _ Toma maese Mateo, ya que tu amigo Stradivarius se te quedó por allá lejos, ordené que me abrieran la tienda de los instrumentos en el centro…para algo que sirvan estos galones…soy un hombre importante, sí, sí, muy importante. ¿Vio mi cosita rica como corría el cristiano ese dueño de la tienda cuando lo amenacé si no me la abría el muy carajo?…al día siguiente iba a tener clausurado el sucucho – Thomas se balanceaba de un lado a otro completamente mareado, la lengua se le enredada en el paladar, pero aun así persistía en hablar y hablar estupideces. Mantenía abrazada a la mujer de la cual se afirmaba. Matthew le recibió el violín y tomándolo del brazo con fuerza lo despegó de la mujer, a la cual despidió después de haberle dados unos billetes que sacó del pantalón de su hermano.

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_ Gracias por haber traído a mi hermano, pero por favor váyase. _ Oye, oye, párala, no me quites la diversión – Thomas lo manoteó tratando de sacarlo del medio, pero Matthew logró esquivar el golpe, lo agarró con fuerza y lo empujó al dormitorio, cerró la puerta y lo llevó al baño. Thomas se sentó en el inodoro con la cabeza caída, balbuceando una serie de palabrotas contra Matthew, mientras que éste preparó la ducha fría, le sacó la mayor cantidad de ropa que pudo y lo metió debajo del fuerte chorro de agua helada. Thomas intentaba golpearlo, pero estaba tan borracho que terminó sentándose en el piso de la tina con el agua cayéndole en la cabeza. Al cabo de un rato Matthew lo sacó de la tina y lo condujo a la cama donde lo sentó. Le preparó un café cargado y lo ayudó a ponerse el pijama. Terminado esto Thomas estaba más tranquilo, pero seguía hablando groserías hasta que de pronto se quedó callado, miró a Matthew que se encontraba parado frente a la ventana contemplando el mar con una pena mayor y el alma partida al ver a su hermano en semejante estado. Thomas era de esos borrachos que se ponían sentimentales y bastante melosos y Matthew temía que en cualquier momento se le tirara al cuello para decirle que lo admiraba, que lo amaba y que lo disculpara por llegar curado, pero que esa era una de sus debilidades y que iba a costar que dejara de tomar porque llevaba años en eso. Desde la época en que Thomas iba a la universidad tomaba más de la cuenta y su hermano mayor siempre le había ayudado cuando llegaba a la casa borracho, cantando las canciones más queridas por los Mansfield, y ¡vaya que las cantaba bien !. Lo metía a la casa sin que sus padres se dieran cuenta, lo cambiaba y lo calmaba para que no hiciera más escándalos. Sin embargo, pensaba que quizás protegerlo del regaño de sus padres había sido un error y que tenía merecida una buena pateadura y un corte de la mesada que sábado a sábado les daban sus papás para los gastos de movilización, fotocopias y comida, y que Thomas se gastaba en cigarros y cervezas. Matthew se volteó a mirarlo en el mismo momento en que Thomas se puso de pie e hizo lo que su hermano temía: fue y lo abrazó apretándolo sin que Matthew pudiera zafarse de aquellos robustos brazos. _ Matthew, Matthew, yo te amo tanto…mi hermano mayor.

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_ Tommy por favor suéltame, ya está bueno, me estás apretando el marcapasos. Sí ya sé que me amas, que me extrañabas y todos tus melodramas. Déjame tranquilo. No me obligues a aplicarte un correctivo. ¿Por qué no te acuestas y tratas de dormir? Yo también tengo mis penas y no me siento nada bien. ¿Puedes soltarme? – Thomas lo soltó y se balanceó hasta alcanzar el violín, ofreciéndoselo nuevamente. _ Tócame algo, algo que nos guste a los dos y yo te voy a decir unas cositas que te van a dejar intranquilo, sí mi Mateo. Nunca me llamaste mi Tommy como al cura: mi Titian, mi Titian, mi Titian para arriba y mi Titian para abajo, cuidando al pollito Christian Arthur. Ándate para allá con el cura ermitaño… _ Cuando estás borracho hablas puras cabezas de pescado, y yo ya estoy harto, así que me voy a acostar y sería bueno que tú también lo hicieras. Es muy tarde y mañana tengo que estar temprano en la calle de Ian. _ Anda, tócame algo en el violín. ¿Cómo era que se llamaba esa canción? “Mi mancherai”, tócamela, y yo te cuento después las novedades que te tengo sobre tu hijito Ian y sus planes para mañana…el tarado de tu hijo…no parece hijo tuyo, tú tan pulcro, tan santo… _ Ya cállate Tommy: me estás cansando y estoy que te pego, no me busques el odio. Me carga verte curado, te pones llenador y muy desagradable, hasta me das miedo, hombre. – Matthew abrió el estuche del violín y se encontró con una maravilla. El magnífico violín de un prestigioso luthier italiano, que durante años le había estado giñando el ojo desde la vitrina de esa tienda estaba ahí frente a sus ojos y ahora era suyo – Este violín vale una fortuna…¿te volviste loco? _ Para el mejor violinista, el mejor violín hecho con la mejor madera. Para eso tengo plata, una pequeña fortuna en el banco del gobierno mundial...tengo mucha plata Matthew, si supieras la cantidad de platita que tengo guardada. ¡Los tengo convencidos de que eres prácticamente mi sirviente, ja, ja, son tan idiotas…vamos tócame Mi mancherai con los ojos cerrados como lo hacías cuando llorabas solo en tu pieza porque nadie te pescaba de puro tonto santurrón que eres. A mí me llovían las mujeres, con esta pinta de gringo…

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_ ¡Por favor quieres callarte! Te voy a tocar lo que me pides, me cuentas las novedades que me tienes de Ian y nos ponemos a dormir. ¡Qué tipo más desagradable! Más encima pasado a trago, ¿con qué te curaste? Para fastidiarme me traes a esa mujer, ¡qué mujer!, era una muchacha de cuánto, ¿18 o 20 años? Deberías sentirte avergonzado. _ ¿Quién te quiere fastidiar a ti compadre? ¿Crees que todo se centra en ti? Mira que yo también tengo mis necesidades, no soy monje, y hace tiempo que...bueno tú sabes….no satisfago mis pasiones; y además ella se ofreció cuando le pedí al bar man una señorita para pasar el rato. Con estos atuendos y esta facha pintosa de tu hermano, soy irresistible: pelito rubio, ojitos grises, alto y musculoso…Tú también te las traes maese Matthew con tus cosas por algo la Ángeles se enamoró de ti….Ya, ya, para qué me pegas. Yo ahora ya no tomo cosas baratas, me curo con whiskey, con un viejo whiskey escocés, ¿qué te crees tú? _ Por piedad Tommy, por piedad cállate de una vez antes que te mate o me mate yo. Por un instante Matthew sintió la necesidad de salir de la pieza y dejarlo solo. La paciencia ya la tenía colmada y en su cabeza comenzó a experimentar una horrible sensación de aplastamiento, como si alguien le estuviera comprimiendo con un torniquete. Los problemas empezaron a aparecer como una lluvia en su mente, uno tras otro, escuchando su voz, la voz de Ángeles, la de Thomas, todos en un momento hablándole juntos y al mismo tiempo, gritándole sus angustias. Contempló una vez más el mar y la luna, pensando en que ahí estaba la naturaleza impertérrita a todo lo que le ocurría. El mundo seguía girando, los astros seguían titilando, las olas seguían golpeando las rocas ignorando lo que le ocurría en su interior. No había compasión en ninguna parte, nadie sufría como él estaba sufriendo, a nadie le importaba nada, absolutamente nada que hubiese un hombre con un corazón abrumado y abatido. Se tomó la cabeza, estaba completamente desesperado. Por un segundo la idea de tirarse por la ventana se le cruzó por la mente. Tomó el violín, le aplicó fez de castilla al arco nuevo y poniéndoselo al cuello comenzó a tocar maravillosamente como lo sabe hacer un hombre que descarga toda su rabia y su pena a través de la música. Terminó de tocar quedándose por

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unos segundos suspendido en el tiempo, con la mente disparada a cualquier parte. Abrió los ojos y miró a Thomas quien estaba asomado por la ventana con medio cuerpo afuera, con el puño hacia el cielo diciendo más bravatas y vanagloriándose de cómo estaba engañando al gobierno mundial. Matthew dejó el violín sobre su cama y de un tirón agarró a su hermano de la cintura y lo arrojó al suelo de espaldas. Se le tiró encima con el puño cerrado dispuesto a golpearlo en la cara. Le colmó la paciencia y simplemente ya no lo soportaba, sumado a las cartas que le daban vueltas en la cabeza y el problema con Ian. Le dieron ganas de destruirle a golpes la cara a su hermano. Thomas lo miró desafiante y al cabo de un minuto, ante la indecisión de Matthew de pegarle, se largó a reír. _ Ja, Ja, ja, esto es de lo más ridículo. ¿Quieres pegarme? Pégame Matthew, aquí está mi rostro…pégale al borracho, desquítate, larga toda la furia y la rabia contenida. Eres patético Matthew. Te contienes mucho, siempre te contienes y eso te mata por dentro. Estás cada día peor, esa cosa monstruosa te está carcomiendo por dentro y vas a terminar haciendo lo que siempre has condenado: te vas a pegar un tiro. Tú tan caballerito, tan compuestito, tan católico de la vieja escuela, y por dentro vives un infierno. Claro Mateo, te conozco, te he observado siempre y me das pena…me das lástima, no sé si por lo cobarde o por lo idiota. Despliega las alas alguna vez, libérate de todo la coraza moralista que tienes puesta encima y diviértete un poco, bébete una buena copa de vino, échate una canita al aire… Vives como un hombre medieval y no como un hombre moderno que disfruta de lo bueno de la vida. Y lo más triste es que a tus hijos los has educado para que sean un espejo tuyo y viven tan inconexos de la realidad que dan lástima, son como los puritanos. Tu debiste haber nacido en la Inglaterra victoriana o antes, en la georgiana, y haber sido compañero de Newman en Oxford…Eres un paisano lúgubre…mírate Mansfield, no te atreves ni a pegarme. No sabes lo que es la vida. Eres el hombre con la adrenalina más baja que he conocido, insípido, desabrido, rutinario y formal, lleno de principios, respetuoso con todo el mundo… el honor, el honor, tan delicado, tan educadito y gentil para tratar a la gente….me llega a dar asco, ¡puah!, vomitivamente perfectito mi compadre. – Matthew bajó el puño. Seguía sentado sobre el estómago de Thomas y se quedó inmóvil como una piedra con la mirada fija en los ojos de su hermano. No pestañaba y parecía que ni siquiera

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estaba respirando. Thomas se lo sacó de encima y Matthew se quedó sentado en el suelo en silencio hasta que decidió hablar, y habló en murmullos, como haciéndolo consigo mismo. _ Mi vida es un infierno…ya no puedo soportarlo más...me estoy trastornando. Estoy cansado…estoy cansado. Tienes razón, toda la razón Thomas. No conozco curado que no diga la verdad…estoy reventado. La presión es demasiado fuerte y estoy completamente sobrepasado. Mañana me voy a entregar…ya que no tengo el valor para acabar conmigo mismo yo sólo, le dejaré la tarea a tus superiores. – De un salto se puso de pie y plantó frente Thomas que se había metido en la cama. - ¿Es lo más sano para todos no lo crees Tommy? Desearía tanto estar muerto, estoy tan cansado de la vida, es como estar soportando un condena sin término…. _ No sabes lo que estás diciendo Mateito, no sabes lo que estás diciendo. No conoces estas cárceles, yo sé cómo son…ay Dios mío, creo que voy al baño.- Thomas fue al baño y volvió más repuesto.- Yo he estado en ellas y te dejan encerrado en un cuarto oscuro, sin ropa, desnudo. Tan solo te pasan una manta y nada más, y te mandan comida cuando ellos se acuerdan de que te tienen encerrado. No lo hagas…tienes a tu Angelito esperándote. Si a ti te pasa algo, ella se muere, no la hagas sufrir inútilmente. _ Thomas, ¿si te pido algo ahora que estás medio ido te acordarás después cuando estés sobrio? _ No es la primera vez que me emborracho….siempre sé lo que hago, pero lo que pierdo es el pudor, ja,ja,,ja el pudor compadre y se me suelta la lengua, pero soy un hombre bueno…no le hago daño a nadie. _ O.K, cállate y escúchame. Si a mí me pasa algo, si por cualquier motivo yo no estoy más con mi familia, prométeme solemnemente que tú te harás cargo de la Ángeles y de mis hijos como si fueran tu propia esposa y tus propios hijos, te lo suplico, prométemelo. _ ¿Me lo dices en serio? Pídeselo a Manuel… ¿no son tan unidos? La parejita explosiva…a veces pienso si no serán gays ustedes dos tan amiguitos, ja, ja, ja,

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_ Cierra el hocico o te quiebro un diente, no digas eso ni en broma, ¿oíste? Ni en broma. No conoces el significado de la verdadera amistad, no la has tenido nunca y por eso te burlas de mí. Ya no existen en el mundo amistades como la que tengo con Manuel. Manuel es mi mejor amigo, es cierto, lo quiero con toda mi alma, pero él tiene su familia, y por eso te lo pido a ti Tommy, que eres mi hermano y llevas mi sangre. Confío en ti plenamente, a pesar de que eres medio extravagante, por decirlo suave. Te lo estoy pidiendo en serio, muy en serio, no es ninguna broma. Estamos expuestos a demasiados peligros y tengo que saber que ellos no van a quedarse solos, sino que contarán con que los cuidarás y protegerás como tu propia sangre, porque lo son. _ ¿Me quieres hacer llorar? Te gusta toda esta cosa solemne, ¿por qué tienes que ser para todo tan formal? Matthew, Matthew, es un honor para mí lo que me pides. Cuidar el tesoro de un hombre que es su familia. Yo te doy mi palabra de hombre que si tú te ausentas yo los cuidaré con mi propia vida. Los Mansfield cuidan a los Mansfield donde quieran que estén. Por ahora te pido que te olvides de eso de entregarte, creo que es un gran disparate, una gran burrada de tu parte porque estás mal y muy nervioso lo que aumenta tu natural estado pesimista. Mateo, no le hagas caso a esa cosa monstruosa que te viene. Me duele verte así y siento por haberme emborrachado….aún no supero esto y mi debilidad por las mujeres, son tan ricas las minitas… _ ¿Qué me ibas a decir de Ian? ¿Supiste algo Tommy? _ Prepárame otro café que me estoy cayendo de sueño. – Matthew lo acomodó lo mejor que pudo en la cama y le trajo café y para él preparó una taza de su infaltable té. – Cuando me fui de aquí para que pudieras leer tus cartas tranquilo, me dirigí a observar la casa donde vive Ian. Estaba haciendo mi punto fijo, cuando lo vi salir con su amigote, unos dos amigos más y cuatro niñas, muy arreglados todos. Día viernes, día de fiesta y de destape, no hay límite de edad, ni de sexo, ni de nada: chipe libre. En fin, los seguí hasta un pub y conseguí que dentro de él me tuvieran un privado desde donde podía observarlo y hasta escuchar lo que hablaban sin que me vieran. Me pedí unos whiskies y me conseguí a esa buena y bonita compañía que además conocía a tu hijo…Oye Mateo, no sé si contarte estas cosas…

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_ ¿Por qué? ¿Crees que me podría escandalizar al saber en qué pasos anda Ian Henry? Me duele el alma, pero desde el momento en que los hijos crecen sabes que corres el riesgo que hagan mal uso de su libertad y que no puedes forzar ni violentar la voluntad. Claro que me duele, por supuesto que me duele, habiéndolo criado, educado en la fe, él sabiendo el riesgo que corre su alma si la muerte lo pilla mal. No creo que exista ningún padre que quiera ver a sus hijos condenarse, pero qué más puedo hacer, dime, qué más puedo hacer aparte de rezar y de esperarlo. Tendría que raptarlo, y capaz que termine haciéndolo. _ Le pregunté a mi señorita si lo conocía porque yo vi que ella lo saludó efusivamente al entrar…efusivamente ¿sabes? Llegué a pensar que era su novia o algo por el estilo. Esta faceta de Ian la desconocía totalmente. Es todo un hombre y como buen Mansfield, el cabrito tiene buena pinta. _ Y dele con lo mismo. La belleza física pasa y los anglosajones, los descendientes de anglosajones nos arrugamos como pasas y la belleza queda en el olvido. ¡Eres muy vanidoso! Por lo demás ya no eres un cabrito y los años de fiestas y trasnochadas ya se te notan en el cuerpo. _ Ella se quedó un rato conversando con el grupo de Ian y luego se acercó a la barra desde donde me la mandaron tal como yo lo había pedido. A ella le habían mandado por e-mail mi solicitud y mi foto, y no se pudo negar… _ ¿Qué clase de mujer es ella Tommy? _ Una dama de compañía, claro que depende del cliente. _ Esto es asqueroso…no puedo creer que sigas con lo mismo, pensé que habías cambiado y te habías olvidado de los burdeles. _ Una canita al aire, es una excepción…Mi vicio son las mujeres…no soy como tú, me cuesta dejarlas y no voy a cambiar de un día para otro .Por otra parte, yo te dije que no te iba a gustar en qué andaba Ian. _ Sigue, quiero saberlo todo.

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_ Mateo estás pálido, mejor mañana te cuento, estoy que reviento de sueño y tengo un dolor de cabeza salvaje. _ Necesito que me lo cuentes todo, todo absolutamente todo. _ Ella entró al privado y se sentó a mi lado, me dijo su nombre y comenzamos a conversar. Yo me presenté también, pero sólo como Tomás, un alto funcionario del gobierno mundial de vacaciones por estos pagos. Le pregunté si conocía a los chiquillos esos que estaban del otro lado del vidrio polarizado donde estábamos y me dijo que sí, que eran clientes habituales del pub y del… ¿cómo decirlo para que tus oídos vírgenes no se ofendan? – Thomas le colocó sus manos en ambas orejas, como tapándoselas para que no oyera. Matthew lo corrió con violencia. _ No me mortifiques más, termina con la ironía. ¿Qué te imaginas que soy? ¿Un hombre puro, inmaculado? Déjate de molestarme y sigue por favor. _ Los chiquillos son clientes habituales del sauna más exclusivo de Viña, donde trabajan solamente niñas de “buena familia”, universitarias que se pagan la carrera como damas de compañía. Es un V.I.P muy caro, ¡eh! , muy caro y exclusivo para gente importante. No vas a encontrar en el diario ningún avisito del burdel porque la visita es por recomendación de altas alcurnias. Yo me quedé helado porque se me pasó por la mente la cara que hubieras puesto si la hubieras escuchado cuando dijo que Ian y compañía eran habitúes del antro. Tomé el vaso de whisky y me lo tomé al seco, para poder soltar la lengua. Poco a poco le fui sacando información sin que se notara mucho. Ella los conocía muy bien, y entonces con el dedo le apunté si ubicaba a Ian, y me dijo que por supuesto, que le encantaba conversar con él porque era como distinto a los demás jóvenes. Muchas veces había ido al sauna acompañando a sus amigotes y me contó la historia de que ella quedó muy sorprendida de la primera vez que Ian fue para allá. Lo habían llevado engañado y que cuando supo a donde lo habían traído, quiso irse y mandó al demonio al Matías. Pero ella se le acercó y le dijo que podía esperar a su amigo con ella conversando. Ian se quedó casi dos horas en el recibidor del sauna conversando con esta chiquilla, acerca de la vida, de que su “trabajo” era algo malo, y las cosas que tú les has enseñado. Total que la regenta casi lo

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echa para afuera por estar sublevándoles a las niñas que terminaron llamándolo “el pastor”. Me contó que todas las semanas van al sauna y que para tener mayor tranquilidad ella se encierra con Ian en una de las piezas y él es un caballero. Se toman un trago y conversan, lloran las penas juntos. Dice que se ha transformado en su mejor amigo, que siempre la aconseja y ella me decía que Ian es muy idealista y demasiado bien intencionado, un ingenuo y que anda como desenchufado con toda esa gente con la que se junta, que ella se da cuenta de que no tiene nada que ver con esa gente porque tiene otra educación y formación y que piensa que él va para allá porque necesita que alguien lo escuche y lo regalonee porque extraña a su familia. Me decía que a Matías lo tiene en la incertidumbre de saber si se ha metido con ella, porque no le ha dicho ni que sí ni que no, y ella tampoco ha querido decir que no ha pasado nada entre ellos. Está maravillada con Ian ya que les tiene un tremendo respeto a las mujeres y que él sería incapaz de tocarla sin la bendición de Dios y que ella se ha limitado a acariciarle el pelo mientras él descansa en su regazo lamentándose por haber perdido a su familia… _ Mi Ian… - ¿Qué está esperando para volver? ¿Qué hace ahí con esos extraños? Cada palabra que me dices ha sido para mí como la punta de una lanza que me atraviesa el corazón. _ ¿Depongamos esta conversación Matthew? No te hace bien recibir estas emociones y si te pasa algo yo en mi estado no sé qué hacer, apenas puedo con el sueño y el hachazo. ¿Te tomaste las pastillas? _ Sí, ya me las tomé. Estoy bien, estoy contento porque la doctrina penetró en la cabeza de Ian como algo vivo, como algo que no sólo hay que saber, sino que como algo que se lleva a la práctica. No podía ser de otra manera porque cuando amas algo, cuando de verdad lo amas eres siempre fiel cualquiera sea la circunstancia. Se ama lo que se conoce y si se conoce se es fiel. Por un tiempo pensé que había desechado todo lo que le había enseñado como una manera de rebelarse. Me hablaba como si estuviera enojado con la Iglesia y con su propia Fe. Gracias a Dios al perecer sólo fueron arrebatos de furia y no algo en serio. No pueden haber católicos teóricos, no basta con saber todo acerca de la fe si no lo pones en práctica y si no tienes corazón para ver en el otro al mismo Cristo a pesar de los innumerables pecados que el otro puede tener. Si queremos que Dios sea misericordioso con nosotros, tenemos que ser

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misericordiosos con los demás, especialmente con aquellos que más lo necesitan. ¿Qué más te dijo esta niña? – Matthew por un momento se quedó como pensando - ¡Mira que idiota he sido! ¡Me trajiste a la mejor amiga de mi hijo y yo la he echado casi a patadas! Si supiera ella que yo soy el padre de su mejor amigo. A lo mejor ella podría haberle dicho que le estoy esperando…. _ ¡Qué ironía de la vida!: la mejor amiga de mi beato hermano es una chiquilla de la calle... ¡qué chiste!…¡Úfale!, Qué cosas que te digo Matthew Francis, perdóname. Pero no, no te adelantes. Estás muy ansioso y eso hecha a perder los planes. Este mocoso tiene que tocar fondo para que de una buena vez se dé cuenta de la clase de gente que gobierna el mundo actualmente. Si no es así, y vas a rescatarlo en estos momentos, va a quedarse siempre con la espinita de que a lo mejor no eran tan perversos. Para terminar con la historia. Al cabo de un rato, yo estaba más alegre y me puse más cariñoso con ella…pero no te diré lo mío sino lo de tu hijito, el pastor. Ella estaba preocupada por él porque sabe que sigue siendo católico aunque diga lo contrario y me contó que este sábado Ian va a asistir a una ceremonia de la nueva religión y que lo iniciarán en lo mismo que me iban a iniciar a mí. _ ¿Va a ir a una misa negra? _ Bueno…no sé si llamarla misa negra, es parte de la nueva religión sincrética. Es que son dos cosas, primero la ceremonia ecuménicaantropocéntrica medio rara que se han inventado estos locos y luego más en privado para los más adelantados y aquellos con un conocimiento mayor del Gobierno, viene esta ceremonia donde le revestirán de un traje de más importancia y al parecer, repito, al parecer, a hacer el rito este horrendo del que fui testigo. Pero no estoy seguro porque no sé si ella se habrá expresado bien con respecto a lo que le contó Ian. Oye hermanito, pongamos fin a esta conversación. Te propongo lo siguiente: nos instalamos afuera del templo de la nueva religión, ex – parroquia de………, y lo esperamos, a ver qué pasa. Si él se da cuenta de que está participando de un culto demoníaco, saldrá y entonces lo agarramos, lo metemos en el auto y podrás besarlo y abrazarlo hasta que no te quede más aire. La cosa se va a realizar en el horario que ellos denominan sagrado: a las tres de la mañana, ¡son muy fallados los mierdas! ¡Están reventados de la cabeza!

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Una parodia de la hora que murió nuestro Señor…¡Señor mío, perdóname por emborracharme y por decir palabrotas! -dicho eso Thomas cayó totalmente vencido por el sueño.

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Capítulo 6

Así, poco a poco, transcurre nuestra vida, en medio de cientos de infidelidades y miles de errores, de desafíos patentes y pecados ocultos. Pero seguimos, como siguió Pedro, entre la mirada de fuego del sumo sacerdote y el dolor del arrepentimiento ante el que brillarán los ojos de Cristo. Y vamos así cegados por la pena hasta el éxtasis del gozo, pensando en encontrarle muerto y esperando vivir de un recuerdo, en lugar de confiar en que está vivo, y mirando hacia el “hoy”, en el que vive aún más que en el ayer. Y, poco a poco, descubrimos que no hay jardín por el que Él no pasee, ni puerta que Él no pueda abrir, ni camino por el que no puedan arder nuestros corazones en su compañía Robert Hugh Benson
Matthew no pudo pegar los ojos en lo que quedaba de noche. Tampoco tuvo cabeza como para levantarse y contestar las cartas de Ángeles y de sus hijos. El único pensamiento que por ahora tenía en su mente era cómo iba a reaccionar Ian cuando se viera envuelto en esa ceremonia de iniciación satánica. Las palabras dichas por Thomas le daban vueltas y vueltas en la cabeza, e imaginaba a su hijo metido en medio de aquel burdel, conversando encerrado con una prostituta que a su vez era su mejor amiga. Una joven que a simple vista lo menos que tenía era esa imagen típica que se tiene de estas mujeres. Parecía como cualquier hija de vecino, como cualquiera de sus antiguas alumnas de la universidad. El corazón se le llenó de lástima y de compasión por ella, lamentándose haberla tratado tan mal. Acostado de espaldas en la cama hizo todo un repaso de cómo las costumbres habían cambiado desde que era un niño hasta ese día. Todo estaba permitido. Aquel dicho de los años ’60 y ’70 de “prohibido prohibir” por fin se había concretado como lo anhelaban los fanáticos del liberalismo. Los padres ya no podían controlar ni detener a sus hijos, ni siquiera de niños. Podían participar en todo lo que quisieran: bailes, fiestas, orgías y cuanta cosa se pueda imaginar, pasando por el aborto y la promiscuidad sexual que ya no era vista como tal. A los bares y discotecas

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podía entrar cualquiera y la única restricción era la de mantener el orden y no hacer escándalos que importunaran a los demás. La humanidad caminaba con pasos de gigante al progreso definitivo, pero esta decadencia moral iba a terminar por afectar este progreso, ya que sabido es que cuando la cabeza se llena de pasiones descontroladas, no puede pensar bien y tarde o temprano el desorden invade también la vida laboral de las personas. No era extraño encontrarse con menores de edad, como Ian y sus amigos, en bares y en prostíbulos, en lugares de apuesta y en espectáculos que antes estaban prohibidos. La vulgarización y una estética abominable gobernaba la publicidad y las calles con la intención de por un lado, causar escándalo en las almas que aún querían permanecer fieles y por otra inculcar a las generaciones jóvenes que de tales cosas no había que escandalizarse porque era lo normal, una expresión más de arte y libertad. Al amanecer se levantó y bajó en silencio a tomar desayuno al comedor del hotel. La ansiedad lo tenía completamente turbado y nervioso y el encierro en el hotel no le ayudaba mucho a calmarse. Subió nuevamente a su cuarto y se sentó en el suelo, con las manos abrazando sus rodillas y la cabeza apoyada sobre ésta. A su mente llegaba una y otra vez la imagen de su Angelito acariciándole su cabeza, ¡qué no daría por estar con ella! El estómago le subía y la bajaba con vértigo al emocionarse con su recuerdo. Se quedó en esa posición en el suelo por un par de horas hasta que Thomas por fin despertó con un tremendo hachazo en la cabeza. Miró hacia la cama de su hermano y no lo vio. Supuso que andaba dando vueltas en el hotel. Se levantó y casi se muere del susto al ver a Matthew sentado en el suelo en un rincón, con la barba metida entre las rodillas, llorando en silencio, pero convulsivamente. _ ¿Hombre qué te pasa? ¿Hace cuánto que estás ahí? Ya son las 11 y yo todavía acostado. Matthew levantó la mirada. Tenía los ojos rojos. Volvió a bajar la vista y no le respondió nada a Thomas que se dejó caer a su lado. Lo

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tomó del hombro y lo abrazó. Con aquel gesto e cariño Matthew más se acongojó y se sintió más miserable todavía. _ Ya basta Matthew, déjate de llorar. Te la pasas llorando. Yo creo que tú tienes un problema psicológico grandote, eres demasiado sensible, aprehensivo y para cualquiera que esté contigo esta actitud tuya cansa. Es siempre lo mismo, si no te quisiera como te quiero te habría mandado a la punta del cerro con tus depresiones. Estás un día bien, contento y luego te pasas al estado sombrío, y te dura una eternidad. Yo comprendo que estés pasando por un momento difícil, pero hay que darle para adelante, seguir luchando y luchando confiados en que esto tarde o temprano se va a acabar; y para que acabe bien para nosotros hay que hacer las cosas con alegría y esperanza. _ ¿En qué mundo vives Thomas? La vida es una porquería y es más porquería que antes. Se nos embarca en un velerito sin que queramos, un velerito llamado vida y se nos lanza al mar con apenas una vela y esa vela se nos suelta a cada rato y hemos de luchar y luchar para mantenerla plegada…Yo me aburrí de que la vela se me caiga y me he sentado a esperar en la popa, sin agarrar el timón, a que las olas del tiempo me lleven a la deriva para terminar finalmente chocando con una enorme roca que terminará por destruir lo que queda de velero. ¿Acaso no te pasa que sientes como si una espada fría te partiera por dentro el alma cuando ves que todo se derrumba a tu alrededor? Somos demasiado frágiles, demasiado vulnerables y estamos expuestos a peligros constantes, a impredecibles desconcertantes. Anhelas con todo tu ser llevar una vida tranquila en paz, pero es imposible. Todo se nos escapa de las manos, absolutamente todo y ni te imaginas lo que siente mi alma cuando la tristeza me aprieta contra ella estrangulándome con un malestar de miedo, de un miedo horrible y paralizante. Me dan ganas de huir…pero ¿a dónde? No me puedo escapar de la vida, no puedo, ya no puedo volver al pasado, ya está todo hecho. No me puedo escapar de la novela de mi vida donde el Autor ya me designó un papel. ¡Ojalá no me hubiera casado! ¡Ojalá no hubiera tenido hijos ni nada y me hubiera quedado solo! Mi familia me angustia, me angustia que les pase algo, que sufran y yo sin poder hacer nada como un perfecto inútil. Me siento aplastado por la vida, ella me tiene tomado de la garganta y me está asfixiando… “O, that this too too solid flesh would melt. Thaw and resolve itself into a dew! Or

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that the Everlasting had not fix'd His canon 'gainst self-slaughter! O God! God! How weary, stale, flat and unprofitable, seem to me all the uses of this world!”
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_ Supongo que estas citando a uno de tus amigotes de la estantería… ¿Por qué me suena tanto eso que dices? _ Hamlet… _ Claro ¿Quién más podría escribir de esa manera sino Shakespeare? No hables de suicidio hermano por favor. Dices esas cosas sin sentido porque estás nervioso y preocupado. ¿Me has visto triste y angustiado? No, decepcionado y enfurecido, sí, pero no desesperado. Tú estás completamente desesperado y el temita de la angustia ya se puso más que trillado. No puede ser que un cristiano que sabe que Dios no lo abandona esté así como tú lo estás. Yo no te entiendo, en serio que nunca te he entendido eso de vivir mortificado, como achacado por todo como el eterno atormentado. La cosa está mal, el mundo se cae a pedazos, ¿y qué? ¿Soluciono algo torturándome, sintiéndome miserable? Que te quieres morir, que todo es una mierda, que soy malo, pecador, que no tengo salida, ¡ya termina con la depresión! Acuérdate que todos esos estados tuyos nacen nada más que de tu cabezota loca que se niega a mirar la verdad y la realidad tal cual es. Es peor todavía para ti lo que haces tirándote al suelo a sentir lástima de ti mismo….tu mañita de siempre agarrándote la cabeza en el suelo durante horas, odiándote por ser tú. Yo tengo que seguir viviendo, seguir caminando especialmente por los que de mí dependen. La vida es así, es dura, más de lo que quisiéramos, llena de dolores, de penas, de dudas y de inseguridades, pero ya estamos embarcados en este bote y hay que seguir navegando teniendo como norte la esperanza en una vida eterna. Yo sé que a ti te gustaría de una vez por todas salir de la incertidumbre y encontrarte cara a cara con Dios. Saber de una vez por todas si aprobaste el examen de la vida, pero no te corresponde a ti saber el cuándo y el cómo. Por lo que te resta de vida, tienes que seguir remando, con todo el peso que tiene tu vida, con todas tus fallas, con todas tus caídas. Te levantas como lo trato de hacer yo, y
“¡Oh! ¡Que esta solida, excesivamente solida, carne pudiera derretirse, deshacerse y disolverse en rocío!... ¡O que no fuese fijado el Eterno su ley contra el suicidio!...¡Oh Dios! ¡Dios!...¡Qué fastidiosas, rancias vanas e inútiles me parecen las practicas todas de este mundo!” Hamlet, Acto 1, Escena 2.
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vives cada día como algo nuevo, como un don que te da Dios para que durante el transcurso de ese día lo glorifiques y te ganes el cielo con tus obras y sacrificios. ¿Ves entonces hermanito? Aquí me tienes recuperándome de la borrachera, nuevamente se me pasó la mano y gracias por no dejar que pasara la noche con esa pobre niñita. Perdóname si te dije cosas que te hirieron, no fue mi intención y no las pienso tampoco realmente, digo cosas desagradables de puro envidioso que soy. ¿Crees que no envidio lo que has construido con tu familia? Quiero confesarte algo, pero tranquilo que eso fue nada más que por un tiempo muy corto: cuando conocí a Ángeles en la casa, la primera vez que ella fue con Manuel a tocar la viola, yo quedé prendado de ella y no podía sacármela de la cabeza. Yo la amé por un tiempo con pasión en el silencio de mi corazón. Estaba vuelto loco por ella. – Matthew lo miró sorprendido, quedándose con la boca abierta ya que Thomas jamás le había dicho eso. Escuchar que a Thomas le hubiera gustado su esposa era tan raro como si ella se hubiera enamorado de Manuel.- Nunca te dije nada porque te me adelantaste y le pediste pololeo antes que yo me decidiera a hacerlo, pero fue providencial porque yo creo que ella de partida no me hubiera aceptado y tampoco hubiéramos congeniado. No me hubiera aguantado ni un día. Para qué te lo iba a decir si, conociendo como eres, te hubiera afectado y capaz que hasta hubieras terminado con ella de pololear para que se fuera conmigo, así eres de generoso y no quería hacerte sufrir. Habías encontrado a tu mitad, alguien que compartía y comparte todos tus gustos y convicciones, y créeme, que en estos tiempos no deja de ser un algo muy escaso de hallar. Doña Ángeles nació para casarse contigo, créeme, son tal para cual, como nuestros papás. Todo lo que hemos logrado se lo debemos a ellos dos, aunque yo me porté muy mal y los desafié. En el fondo siempre supe que estaba haciendo algo malo. ¡Qué alegría debiera significar para ti haber encontrado a la mujer que te ama como ella te ama hermano! Si algo te ocurre, y Dios no lo quiera, ten confianza en que la cuidaré, como si fueras tú mismo y a tus hijos, a tus hermosos y maravillosos pollos los voy a cuidar como si fueran míos. Sé que yo no le agrado a Ángeles; sé que apenas me soporta y que me recibe porque tú me amas, pero aun así yo estaré ahí para ver que no le falte nada. Yo la quiero mucho. Es como el paradigma de la mujer que me hubiera gustado amar para siempre. Le faltará tu cariño y tu compañía, eso es irremplazable, pero todo lo que yo

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pueda hacer y que esté a mi alcance lo haré por amor a ti y por admiración y aprecio hacia ella. Sé que tu mejor amigo es Manuel, pero te pido que seas no solamente mi hermano, sino que seas también mi amigo si tú lo deseas. Los amigos se levantan el uno al otro, se perfeccionan, se tienen confianza para compartir esos pensamientos tan íntimos que sólo se los contarías a tu almohada si no tuvieras a aquel que te escucha con amor queriendo tu bien. Eres profesor de antropología filosófica y conoces estos temas mejor que yo, pero no sólo es conocimiento teórico. Puedo escribir un tratado sobre la amistad y no tener ni un solo amigo del alma. Yo no lo tengo…quiero que tú lo seas. Si estás abatido, yo te ayudaré a que te levantes, si me ves caer, ayúdame tú a levantarme. No para que estemos de acuerdo en todo, pero al menos, para que podamos conversar y discutir sin llegar a perder el afecto y la dicha de tener quien comparta la vida con uno. Y lo de ayer, fue una vergüenza, me dejé llevar y estoy muy arrepentido. Ojalá tuviera a Christian para confesarme, por ahora sólo me resta hacer un buen acto de contrición. Eres un hombre bueno, amable, íntegro, un caballero a la antigua, quizás demasiado generoso. Es una virtud que seas así, no un defecto como creo que te dije anoche. Te lo digo en serio, y los borrachos contrariamente a lo que dices, no siempre hablan con la verdad. Tienes defectos como todo el mundo, de lo contrario todos seríamos santos sin esfuerzo. Vamos, vamos Matthew, anímate, Ian va a volver, te lo aseguro. Me tienes a mí a tu lado por ahora y yo te amo con todo mi ser. Me voy a duchar y luego salimos a caminar a algún rinconcito apartado para que te despejes un poco y a mí también me sirve para pasar la mona. Matthew quedó impresionado con las palabras de su hermano. Ambos se pusieron de pie y se abrazaron. _ Thomas…Tommy, durante años pensé que no te importaba mi amistad. Nuestros temperamentos son tan diferentes que jamás creí que desearas tener no solamente el afecto que nos debemos como hermanos, sino que quisieras también tener el aprecio y el cariño de un amigo. Somos doblemente afortunados entonces: hermanos y amigos.

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Pasaron el día sábado en la playa de Ritoque, caminando entre los médanos sintiendo el viento y las olas de modo que ambos quedaron reanimados por el contacto con la naturaleza. Matthew se había mostrado exageradamente silencioso y ensimismado, sin dejar de ser atento con su hermano que a cada instante lo animaba y le contaba historias de sus viajes y de los lugares que había visitado. También habían planificado la excursión nocturna que darían al templo de la nueva religión para traer a Ian. Matthew estaba para adentro precisamente porque le preocupaba la reacción que pudiera tener su hijo y el sistema nervioso lo tenía alteradísimo. Pensaba: “¿y si se deja llevar por una posible fascinación del rito satánico y cae en sus manos? Uno nunca sabe cómo puede ser la reacción de una persona frente a un determinado acontecimiento y muchas veces nos encontramos con sorpresas tanto para bien como para mal. Es imposible predecir la conducta de alguien, a pesar de los parámetros y de los patrones de comportamiento. La mente humana es muy compleja y en una situación concreta puede reaccionar y decidir lo impensado causando más de una conmoción.” Thomas y Matthew se dirigieron al hotel al atardecer. Thomas se fue a cenar, mientras que Matthew partió a la pieza a caracterizarse de mendigo. Iba a plantarse afuera de la ex – parroquia, ¡la misma en la que él se había casado con Ángeles!, como un mendigo sabiendo que corría tantos riesgos como si se presentara como él mismo, pero se la jugaría de ese modo. Estaba tan nervioso que ya la voz no le salía y la saliva se le atragantaba cuando intentaba decir algo. Thomas lo percibió muy alterado y nervioso y desistió de seguir con el tema de Ian. Ambos se quedaron tendidos en sus camas en silencio hasta las doce de la noche, hora en que partieron a su misión. Llegados a la parroquia Matthew se ubicó detrás de una de las enormes puertas de acceso para pasar lo más inadvertido. Thomas aprovechó de mostrarse a los ojos de algunos funcionarios que siempre andaban pendientes de sus pasos y con ellos estuvo conversando hasta que a lo lejos divisó a Ian que venía acompañado de Matías y de sus padres, de modo que se apresuró a esconderse detrás de la multitud que pujaba por entrar. La familia de Matías se notaba radiante, como quien va a una premiación, con sus trajes elegantes y sus sonrisas de oreja a oreja. Ian, por el contrario, venía apagado y casi arrastrando los pies. Lucía muy

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delgado y su mirada estaba sorprendentemente triste. Matías le hablaba y le hablaba sobre la ceremonia que seguiría al culto ecuménico y en la cual participarían ellos por primera vez. Matthew los vio entrar e Ian a su vez, lo divisó limosneando a la salida de la iglesia. Intentó acercarse para saludar a su amigo pordiosero, pero era tanto el gentío que únicamente pudo saludarlo desde lejos con la mano, saludo que fue respondido por su padre al que le saltó el corazón de emoción cuando observó la cara de felicidad con que Ian miró al mendigo, como si su cara fuera la de un viejo conocido. La celebración pseudo religiosa duró cerca de una hora y media, y luego desde la iglesia la gente se lanzó a la calle con rumbo a sus casas, a excepción de los que serían iniciados en los ritos mayores, como osaban llamar a la misa negra. Matthew observaba desde la puerta el despliegue de gente con atavíos extraños que se movían dentro de la iglesia, y le daba terror ver los rostros de los que organizaban todo. Una mezcla de góticos con vampiros y que iban y venían con sus maquillajes y ropajes negros. Pero no pudo seguir observando porque uno de los “sacristanes” lo empujó y lo amenazó con llamar a la policía si no se iba de allí. Se ubicó afuera de las rejas que están junto a la vereda y parapetado en un rinconcito esperó a que se realizara el sacrilegio, con la vívida esperanza de ver salir a Ian en cualquier momento. Thomas había traído el auto y lo había estacionado al frente de la iglesia y desde ahí seguía los pasos de su hermano. Le hizo un par de cambios de luces para indicarle que estaba esperándolo y a su vez Matthew le respondió con el pulgar en alto. A un par de horas antes del amanecer hacía mucho frío y Matthew estaba sumergido en su abrigo roñoso con el gorro chilote que le tapaba hasta las cejas. Aun así tiritaba de frío y tiritaba también al escuchar los gritos demoníacos que salían de la otrora parroquia católica. La hora avanzaba y no había ningún movimiento. Nadie salía, nadie entraba. De vez en cuando alzaba la vista para mirar a su hermano que seguía en el auto. Levantó Matthew los hombros como preguntándole a Thomas, que no le sacaba la vista de encima, “¿Qué hacemos? ¿Hasta cuándo esperamos?”, cuando en ese preciso momento se abrió una puerta lateral desde donde salieron Ian y Matías. Thomas le hizo cambio de luces a Matthew para que se volteara y al hacerlo observó cómo Matías empujaba a Ian para luego abofetearlo y finalmente empujarlo contra la pared,

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oprimiéndolo y asfixiándolo del cuello con ira llamándolo cobarde y traidor. _ No te quiero volver a ver Ian. Saca tus cosas de mi casa y olvídate de mí y de mis padres. ¿Con esa moneda pagas lo que hemos hecho por ti? Será mejor que te vayas antes de que te denuncie. No tienes derecho a venir a arruinarme esta ceremonia con tus disparates cristianos. ¿Acaso recién te das cuenta de que nosotros tenemos un solo padre? ¿Quién quiere al Nazareno? Los débiles como tú y tu familia. Maldita sea tu familia y maldito seas tú por siempre, cristiano loco, que caigan sobre ti todas las pestes, que tu alma se pierda en la ruina y en las calamidades…vete, vete, antes de que te mate. – Matías lo escupió y entró nuevamente a la iglesia dejándolo solo. Ian cayó al suelo sin aire. Comenzó a escupir a causa del impacto que le produjo ver lo que habían hecho adentro y por la fuerza con que Matías lo había estrangulando. Temblaba de espanto y de miedo enrollándose en posición fetal en el suelo, muerto de susto. Matthew se levantó del suelo y corrió a su lado. Ian se sobresaltó al ver que alguien lo tomaba y lo abrazaba contra su pecho. Reconoció al indigente. Y el mendigo se sacó el gorro, y le habló. Mas Ian estaba completamente ofuscado y se tomaba la cabeza tapándose el rostro con las manos. No quería mirar a Matthew y éste tuvo que tomarle el mentón para que de una vez lo mirara a los ojos. Estaba oscuro y la cara de Matthew apenas se distinguía entre las sombras y su barba, haciendo que a Ian le costara más trabajo reconocerlo. _ Ian..hijito Ian, soy yo, tu papá, soy Matthew…hijo, hijo. _ ¿Papá? No es cierto, quieres confundirme. Tú no eres mi padre, mi papá no usa barba, mi papá no es un pordiosero, mi papá me odia y se fue por eso…tú no eres mi padre, ¡eres mi amigo el mendigo! Déjame, déjame, me estás volviendo loco – En eso llegó Thomas, se agachó y le quedó mirando sin decir nada. - ¡Tío Thomas! ¿Qué hace aquí?..¿Papá? – Matthew le habló en inglés, lo hizo ver su marcapasos y entonces Ian preso de alivio, de alegría y de impresión, se desmayó en los brazos de Matthew quien con ayuda de Thomas lo llevó al auto. Le registraron los bolsillos y encontraron las llaves de la casa de Matías. Hasta ahí llegaron

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después de partir a toda prisa de la iglesia. Matthew se bajó, abrió la casa, la alarma comenzó a sonar estrepitosamente. Con rapidez buscó la pieza de Ian, sacó sus cosas, las más que pudo: su ropa, su notebook, algunos libros y raudo volvió a subirse al auto. Thomas aceleró al máximo y emprendió el viaje rumbo al hotel. En el auto Matthew iba con Ian recostado en sus piernas, todavía sin recuperar la conciencia. Lo acariciaba y lo besaba una y otra vez. A mitad de camino Ian despertó de a poco, y sus ojos se clavaron en los emocionados ojos de Matthew que comenzó a hablarme amorosamente. _ ¿Cómo está mi corderito? ¿Pensaste que me iba a ir sin ti niño de mis ojos? ¿Pensaste que iba a dejar a un pedazo de mi carne en medio de los lobos? Aquí me tienes, al viejo pordiosero que te cuidaba desde la calle sin que me descubrieras, aunque alguna vez estuviste a punto de hacerlo. _ Eras tú todo este tiempo y no te reconocí. Algo había en ti, algo tan familiar y obvio; y por lo obvio se me pasó el detalle. Es que te ves tan distinto con tu barba papito. Nunca te había visto con barba y sucio, con las manos con esos guantes sin dedos y los dedos llenos de suciedad. Papá…papá...perdóname, tenías razón, tenías toda la razón. ¿Puedes perdonar a este hijo pródigo? ¿Podrá Dios perdonarme todo el daño que te he causado, que le he causado a toda la familia? ¿En dónde me metí papá? ¡Oh papá! Me encanta decirte papá, papá y mil y una vez papá, papá te amo, te amo con todo mi ser, perdóname, por favor perdóname. _ Ya Ian, está bien, ya pasó. Yo te perdono, olvidemos esto. Ahora estamos los dos…los tres. Thomas, Ian despertó. _ Hola ahijado. Tu padre es un gran tipo, un tipo que se la jugó por entero por ti. _ Hola tío, ustedes juntos en esto. ¿Dónde está mi mamá y mis hermanos? ¡Matthew Hugh! ¿Hugh no está con ustedes? (Ian la mayor parte de las veces llamaba a su hermano por su segundo nombre. Odiaba llamarlo Matthew H, esto de H, no le gustaba). Tenemos mucho de qué hablar, pero tengo sueño y aún estoy aterrado con lo que vi adentro de la parroquia. No pensé nunca que hubiera seres humanos tan malvados… ¿cómo pude hacerme parte de eso? Fui un idiota, un idiota bien

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intencionado y engañado, pero idiota al fin y al cabo. El último en darse cuenta de que lo estaban engañando con el discurso del progreso y del humanismo…Ellos me utilizaron por mi modo de ser. Vieron en mí a un gallo leal que se pone la camiseta por la causa y nunca me dijeron sus verdaderas intenciones hasta hoy. Esperen, ¿a dónde vamos? _ Nos estamos quedando en un hotel chiquitito que queda en el camino costero en Con-Con. El martes nos vamos al sur. El lunes nos tomamos el día para descansar. Ha sido una espera muy tensa para tu papá Ian y debe descansar. _ ¿Cómo te has sentido del corazón papá? _ Muy bien, increíblemente bien. No me han vuelto los mareos. Hasta he nadado en el mar así no más, con este frío y nada, muy bien. Ahora me siento feliz…estoy dichoso de poder abrazarte. Ian hace tanto tiempo que no conversaba contigo sin discutir. Habías tomado una postura para conmigo, como si yo fuera tu peor enemigo y no es cierto eso de que te odio. ¿Cómo se te puede ocurrir semejante disparate? Soy tu papá tontito, eres carne de mi carne. Lo que pasa es que igual me diste rabia, te veía y era como ver a un desconocido. Debo confesarte que me daban ganas de darte una buena pateadura. _ Lo sé papá, lo sé y tal vez debiste habérmela dado como una vez me la dio Hugh. Me voló de una patada en el traste… ¡tengo tantas ganas de hablar con Hugh! Tengo muchas cosas que contarle…Alto tío, detente, por favor. Antonia, tenemos que traer a la Antonia…por favor, vamos a buscarla, debe estar con nosotros. _ ¿Quién es Antonia? _ Matthew, es la chiquilla del v.i.p…se llama Antonia. Thomas siguió rumbo al hotel a pesar de las protestas de Ian y en el trayecto le contaron lo que sabían de la historia de Antonia. Ian estaba impaciente con respecto a ir a buscarla, pero sabía que a esa hora no conseguirían nada y además Matthew se notaba extenuado. Llegaron al hotel un poco antes del amanecer. Ian estaba sorprendido de que sus

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cosas estuvieran en el auto, precisamente las cosas que más quería y le contaron la historia del rescate que se perdió a causa de su desmayo. Entraron al dormitorio. Pidieron otra cama y mientras esperaban a que la trajeran, Matthew a pesar del cansancio quiso afeitarse la barba, sin que antes Ian le sacara una foto. Fue una foto muy especial. Matthew no era de gustar sacarse fotos y Ian tuvo que rogarle para que se la sacara porque quería que su mamá tuviera una idea de cómo se veía con tamaña y desordenada barba, vestido con ropas roñosas y la cara y las manos sucias. Matthew se sentó en la punta de la mesa que les servía de escritorio, con una pierna colgándole y la otra con el pie apoyado en el suelo. El rostro serio, como siempre, con una pequeña elevación del labio como si una sonrisa fuera a aparecer en cualquier momento. Una mano apoyada en la mesa y la otra descansando sobre una de sus piernas. La mirada cansada y profunda, pero con el brillo inconfundible de sus ojos pardos que no parecían los de un hombre de casi cuarenta y dos años, sino que los de un muchacho de veinte y tantos. El pelo más largo de lo que siempre acostumbraba a usar y sin peinar, bastante desordenado. Con toda esta inusual facha, no perdía su gallardía y su estampa de un hombre por naturaleza dotado de hidalguía y presencia. Thomas al verlo así tan grave y circunspecto, corrió a buscar su cámara y ante las protestas de Matthew le sacó una enorme cantidad de fotos. Trajeron la cama para Ian y Matthew se fue a bañar y afeitar, quedando totalmente cambiado. La barba le molestaba y no hallaba a hora de quitársela y muy aliviado se acostó a dormir, agotado, pero tremendamente feliz. El martes comenzaría el viaje que lo llevaría hacia su Angelito y donde el resto de sus hijos y de su familia. Aquel lunes el sol parecía brillar más que nunca y la habitación del hotel se iluminó con sus rayos. Ian se levantó presuroso. Miró a su padre y éste dormía profundamente agotado por tantas y tantas preocupaciones. Se sentó a su lado y lo contempló pensando en cuanto lo había hecho sufrir. Reconoció en su interior que había estado furioso con él a causa de su incomprensión y porque Matthew no le llevaba el amén cuando hablaba a favor del gobierno mundial y de la nueva religión. Siempre buscó hacer partícipe de sus ideas a su padre y nunca lo logró porque Matthew tenía muy claro todo con respecto a aquello. Era impensable

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seguir llamándose católico con semejantes ideas cuyo único fin era destruir lo que quedaba de la cristiandad, y nada mejor para hacerlo que utilizar el mismo lenguaje de la fe, pero desfigurado, con un propósito completamente opuesto a lo que Cristo había querido al fundar la Iglesia: salvar las almas. El objetivo de la nueva religión era hacer apostatar a los fieles de manera tan sutil, que muchos de ellos ignorantes de su fe, caían en sus redes sin darse cuenta. Ian le tomó una de las manos a Matthew la cual colgaba hacia el suelo, y la colocó a su lado, poniendo una de las suyas sobre ésta. Las manos de Matthew seguían como siempre: tibias y suaves; enormes y delgadas. Se sentía tan orgulloso de su papá y sin dejar de observarlo en silencio se decía a sí mismo: “Ojalá que yo tuviera una pizca del valor que tienes papá, ojalá yo tuviera una pizca de la fe y del amor con que haces todo. La carga se te hace pesada, pero es el amor lo que te ayuda a sobrellevarla: el amor a Dios, el amor a mi mamá, el amor a nosotros, a tu familia, a tus amigos. A pesar de tus enfermedades, una física y la otra del alma, sigues levantándote cada mañana por nosotros. Pienso en cuánto te costó dejar nuestra casa, la casa que habías soñado tener desde que llegamos de Oxford. Dejar la universidad y a tus alumnos, todo lo que te llenaba…Papá quisiera poder aliviar un poco tu sufrimiento, porque sé que sufres. Sé que estas son cosas materiales, cosas que así como vienen de Dios, Él también nos las quita…para nuestro bien. Pero aunque sabiendo esto, sé que duele, especialmente cuando han costado tantos y tantos sacrificios. Dejarlas para ser consecuente con la fe, dejarlas por amor a la Verdad. Papá, Dios sabe lo que estás haciendo por El y no te dejará sin recompensa. Qué bueno que estás conmigo…me siento tan seguro contigo a mi lado papito. Desperdicié mucho tiempo enojado contigo. Vi cosas horrendas, comprobé en carne propia las maquinaciones, los ultrajes, las vejaciones que comenten estos hombres perversos con sus semejantes, y créeme papá, créeme que nunca me hice parte de eso. Y con respecto a mi amiga: nunca toqué a la Antonia y si una vez la besé con efusión en los labios fue porque en ese momento me sentí desesperado y solo, perdido entre gente que cada día me sorprendía más y más con sus engaños. Sin embargo, no me dejé llevar por mi apasionamiento y logré dominarme y me sentí orgulloso de mí mismo al hacerlo y ella se sintió orgulloso de mi porque los dos nos queremos, no como si fuésemos amantes o pololos, nos queremos como buenos amigos,

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de los mejores amigos. Disculpa si te he escandalizado por tenerla como amiga, es una mujer mal vista, pero nuestro Señor también tuvo como amiga a Magdalena y ella se convirtió por El. En palabras de Cristo: mucho se le ha perdonado porque mucho ha amado. Si nuestro Señor la hubiera rechazado por pecadora, ella no se habría convertido y hubiera seguido con su mala vida. Dios nuestro Señor vino por los pecadores, por los débiles como tu hijo y no por los que no lo necesitan. Espero haber sido una pequeña luz para con ella y espero que nuestras conversaciones, muchas de las cuales eran las mismas que teníamos los dos papito, la ayuden a dar el paso para cambiar.” _ No despiertes a Matthew, Ian, deja que descanse. Lleva días durmiendo poco y mal. Ven para la terraza, pedí que nos trajeran el desayuno y conversamos hasta que se despierte. – dijo Thomas hablando muy suave y tomando a su sobrino del brazo. La habitación tenía una pequeña terraza con vista al mar que estaba amueblada con una mesa y un par de sillas de ratán. Era un espacio muy agradable y sobre la mesa Thomas había dejado la bandeja con el desayuno y las cartas que le habían llegado a Matthew. _ Estos desayunos son cada día más malos. El pan está incomible, la mermelada parece jarabe para la tos. El pobre dueño del hotel hace maravillas para conseguir los ingredientes, pero con esto de la sequía y del racionamiento no se puede hacer nada mejor. Demos gracias a Dios porque todavía tenemos algo para echarle al buche. _ En la casa de Matías se comía de lo mejor, las mejores carnes, el mejor pan, las mejores verduras. Para ellos no hay restricción, ni hambre, lo tienen todo, todo lo humano, han vendido sus almas, pero eso no les importa, ni siquiera se lo cuestionan. Sin embargo en el último tiempo a mí se me había quitado el apetito. Tenía atragantada la pena porque pensaba que ustedes de verdad se habían ido y la comida simplemente no me entraba. Más encima el papá de Matías se jactaba de lo que estaban haciendo con los católicos antiguos y yo no lo podía creer…Pensaba en mi mamá y la pena era tan grande que cada vez que lo hacía me ponía a llorar cuando estaba solo en mi pieza.

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_ Bueno Ian, pero eso ya forma parte de una historia vieja. Yo sé a lo que te refieres. Tu papá quedó muy mal después de leer las cartas de tus hermanos… _ ¿Mis hermanos están mal? No me lo perdonaría nunca, nunca tío. _ Matthew ayer me dijo que si tú volvías quería que leyeras las cartas y aquí están para que reflexiones un poco. Ian, Matthew está nuevamente atravesando por una crisis de angustia. _ El trata de que no se note. Me recuerdo cuando era niño y él hacía lo posible para que no lo viéramos triste ni llorando, y nosotros en realidad no nos dábamos cuenta. Yo creo que la Ángeles y Christian todavía como que no entienden lo que le pasa cuando se pone melancólico, pero nosotros con Hugh, Annie y Dominic ya nos damos cuenta. Nos damos cuenta cuando el trata de que no se le note y es para peor porque mi pobre padre se angustia más. Hay que tirarlo para arriba….- Justo al terminar de decir esto apareció Matthew ya bañado y vestido, trajo otra silla y se sentó al lado de Ian. _ Hola hermano, pensé que dormías. _ Me he acostumbrado a dormir cada vez menos. Yo que dormía como un tronco cuando era cabro, ahora me cuesta un mundo dormirme y pasar la noche sin desvelarme. Estoy muerto de sueño y no puedo dormir porque en mi cabeza dan vueltas y vueltas muchas cosas y es insoportable no poder controlar la mente. Ian, ¿cómo dormiste? _ Bien papá, gracias, hacía tiempo que no dormía tan bien. Quisiera pedirles a los dos un gran favor: vayamos a buscar a la Antonia, tiene que venirse con nosotros. – Matthew miró a Thomas de reojo y no dijo nada. Thomas a su vez levantó la mirada hacia el horizonte, se volvió a quejar de la mala calidad del café y del pan, sacó un cigarro y se puso a fumar. _ ¿Por qué no me dicen nada? – Ian se paró enojado y se acercó a la baranda en la cual apoyó sus manos. Esperó unos minutos mirando el mar y luego se volteó para recriminarlos.

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_ No puede ser que no me digan nada y que les dé lo mismo mi amiga. Ustedes la juzgan. Tío Thomas tú la besaste y estuviste a punto de….si mi papá no la hubiera alejado y ahora que nos necesita para salir del mundo donde está se quedan callados de brazos cruzados. - Thomas se metió la mano al bolsillo, sacó su celular y lo puso en la mesa frente a Ian. _ Llámala y dile que venga. _ Pero, pero yo. _ ¿Pero qué Ian? ¿No querías que fuéramos por ella? Mejor que ella venga para acá para que conversemos más tranquilos ¿Quieres que Matthew se ande paseando por el centro de Viña como si nada exponiéndose a que se lo lleven detenido? Si realmente te interesa, dile a ella que venga a hablar con nosotros y lo más probable es que te lleves una nueva desilusión. Ella dice odiar ese mundo, pero no hace nada para salir de él, porque parece que no lo odia como señala. “No, pero bueno ya”…eso no es tener la voluntad de querer abandonar algo. Vamos niño, llámala y dile que venga. _ Ian, ¿puedes mostrarme tu brazo? _ ¿Para qué papá? – Ian se pudo muy nervioso y colocó sus manos atrás. _ Quiero ver si tienes el chip. – Lentamente Ian se desabrochó el botón de la manga de su camisa, la echó para atrás y ahí estaba el chip debajo de su piel. – Es increíble que lo hayas hecho…no lo puedo creer, si tú eres menor de edad, ¿por qué lo tienes? _ Porque era de la elite de la juventud para el gobierno mundial y el chip es una de sus prerrogativas. Ya lo hice. ¿Qué más quieres que te diga? ¿Vas a seguir torturándome por mis errores? ¿Me perdonaste en serio o no? ¿Crees que no me dan ganas de arrancármelo? Ellos saben todo de mí con esto y más encima saben dónde estoy. _ No sacamos nada con seguir dándole vueltas a lo mismo Matthew. Yo también lo tengo todavía y hasta que estemos seguros lo seguiré usando porque nos va a facilitar la huida al sur. Cuando lleguemos allá, le decimos

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a Sean que nos lo saque con una pequeña y dolorosa cirugía y ya está, se acabó el problema. Ian hizo muchas estupideces al igual que yo, pero eso ya pasó. Ya pues niño, llama a Antonia y dile que venga, que es urgente. Ella sabe dónde está el hotel porque me trajo para acá el otro día, yo no podía manejar. Ian tomó el teléfono y marcó el número. La muchacha le contestó afirmativamente y vendría después de almuerzo. También llamaron al subteniente para que se pusiera en contacto con su compañero en Castro; el cual a su vez avisaría por radio a Manuel que fuera a buscarlos porque si todo resultaba bien en tres días más estarían en Puerto Montt. La idea era viajar de noche cuando los controles son más escasos y hay menos movimiento. Ese día lo iban a ocupar para descansar y dormir en la tarde. Matthew le leyó las cartas a Ian, las de Ángeles y las de sus hermanos. Ian estaba enmudecido, sintiendo el peso de la culpa sobre sus espaldas. Al final con la carta de Matthew H. quedó hastiado y no podía creer que su hermano estuviera diciendo tales cosas ya que siempre había combatido dichas ideas. Era exactamente lo que su madre decía, un monstruo, una especie de muñeco malévolo que decía cosas inconexas. ¿Realmente era verdad lo que decía o era una manera de rebelarse frente a la situación ocurrida? Es sabido que con rabia se habla más de la cuenta. Y lo que decía acerca de él, a Ian lo dejó perplejo: “¿Piensas en serio eso de mí Hugh? Tiene razón al decir que soy un idiota, pero lo demás… ¿qué le pasa por la cabeza? Debe sentirse muy abandonado para estar pensando de esa manera o quizás al momento de escribir la carta estaba mal, espero que sea eso.” Ian levantó la mirada para observar a su padre que se encontraba del otro lado del escritorio. Frente a él tenía unas hojas en blanco y la pluma que utilizaba para escribir encima de ellas. La vista la tenía fija sobre estas hojas y parecía tener la mente en otra parte, y la verdad era que no podía escribir y eso lo desesperaba. Hubo un tiempo en que las ideas y los buenos consejos fluían con facilidad y las teclas de su notebook zumbaban con el rápido movimiento de sus dedos. O cuando escribía utilizando la pluma a tinta era lo mismo, sus dedos pulgar e índice quedaban adoloridos y acalambrados de tanto rasgar el papel con frases y

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párrafos iluminados. Mas, desde hacía unos meses la musa inspiradora se había ocultado dejándolo solo. No se le ocurría nada, no sabía por dónde empezar ni qué decir. Sabía que Ángeles esperaba su respuesta y que Matthew H. necesitaba urgentemente de un consejo en materia espiritual, pero nada salía de su mente. Miró a Ian al darse cuenta de que éste le miraba y le sonrió por un segundo para luego colocar sus codos sobre la mesa y las manos en las mejillas, suspirando con los anteojos casi cayéndose de sus narices.. “Si tuviera en mis manos uno de mis libros regalones quizás al leer una frase me inspiraría. ¡Qué rabia me da! Tengo a Ian delante de mí, debiera estar más relajado y sigo igual de bloqueado. No se me ocurre nada, ¿cómo puede ser que no se me ocurra algo? Mi vida es escribir, y no puedo hacerlo. Debe ser por el encierro y la tensión. El hotel es hermoso, la vista maravillosa y a pesar de todo no logro sacar una línea. Si me vida dependiera de una página escrita, tendría lista la soga al cuello. Cuando era joven y me sentaba en el escritorio de mi dormitorio escuchando música y leyendo a mis amigos, las ideas me llovían. Parece que con los años me he ido secando…qué viejo estoy…qué viejo me siento. He pasado por tantas y tantas cosas raras, ¿por qué no tener la vida del funcionario de banco que marca su tarjeta, trabaja sus ocho horas y de vuelta para la casa? No, yo tenía que llevar una vida rara, no quiero decir loca, porque no lo es, sino que es extraña: me casé joven con mi primera y única polola tan rápido que fue realmente largarse a una aventura sin ponderar las consecuencias y gracias a Dios aquella hazaña nos resultó bien. Observo a estas generaciones actuales como la de Matthew H. y las inmediatamente anteriores a él y me sorprende su individualismo y su excesiva sensualidad. Es como si sus vidas giraran en torno a satisfacer sus apetitos carnales, sus manías sexuales, la búsqueda del placer permanente y permanentemente insatisfecho. No se casan, no se proyectan, no les interesa tener hijos porque ellos constituyen un obstáculo para sus “desarrollos profesionales”. Generaciones sin esperanza, sin objetivos claros ni trascendencia. Divertirse al máximo, realizarse profesionalmente, y al cabo de los años, miran hacia atrás y se dan cuenta de que se les pasó la vida, de que ya no tienen tiempo y que finalmente se quedaron sin nada: ni familia, ni amigos, ni esperanzas. ¡Qué vidas más miserables! Esas sí que son vidas miserables, la mía lo es…pero por un problema de mi

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cabeza, por una falla llamada depresión que hace que todo se me nuble, como un parásito que se me mete en la mente y me la va corroyendo. Al día siguiente de mi matrimonio por la Iglesia, me fui al extranjero donde hice de todo para ganarme la vida para sacar el doctorado en los cuatro años. Luego tuvimos que volver: la universidad, los congresos, los debates, ¡qué manera de enfrentarme a disputas teológicas! Fue ahí donde cavé mi propia tumba: usted es un intransigente, profesor Mansfield, un fundamentalista, y toda la verborrea modernistaliberal de los católicos zurdos y la de los neocons aliados en contra del vil tradicionalista, nazi, fascista, monárquico, clasista, fundamentalista…¡que tíos estos! Poco a poco fueron llegando mis niñitos, los clones como les dicen. Ves a un Mansfield Battaglia, y los ves a todos, son como calcados, pero para mí cada uno de ellos, desde Matthew hasta mi Angelita son tan distintos en carácter, en talentos, en personalidades que son una maravilla y la delicia de mi vida. Mi extraña vida y qué más extraño que estar a punto de partir a un lugar tan hermoso, pero tan lejano, quizás ya nunca más vuelva a mi Viña del Mar. La suerte ya está echada y lo único que nos queda por hacer es resistir, conservar la fe y confiar en que Dios nos asistirá material y espiritualmente. El que no ha sido capaz de ver los signos está ciego. No estamos equivocados, de eso tengo la más absoluta certeza. Los signos hablan por sí solos…No despreciéis las profecías, dice san Pablo, y éstas se cumplen actualmente. Huimos, no sabemos por cuánto. Puede ser que Dios gire el timón, por así decirlo, y por nuestras oraciones y por nuestras penitencias demore los últimos arañazos del Maligno y esto haya sido un ensayo. Me recuerdo al padre Lacunza cuando ponía como al Anticristo al filosofismo del siglo XVIII y su abominable Revolución Francesa, y aquí estamos, cuando por aquellos años ya todo parecía perdido. No nos compete a nosotros saber los tiempos, pero sí estar atentos para refugiarse y tomar las medidas necesarias. Yo estoy aquí sentado frente a un lote de hojas blancas, gentileza del hotel. Tengo que escribir y no se me ocurre nada.” Ian en ese instante sacó del estuche el violín que Thomas le trajo de regalo a Matthew y comenzó a tocar. No tenía todavía la pericia de un maestro, no había sido un alumno muy aventajado cuando su madre le enseñaba a tocarlo, más bien por pereza que por capacidad, pero a pesar

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de esto tocaba relativamente bien. Matthew le pidió que interpretara algo y al sonido del violín comenzó a escribir su primera carta y la única que alcanzaría a escribir antes de partir.

En Con-Con antes de partir.Querido Matthew Hugh: Debiera estar respondiéndole a tu madre las hermosas palabras que me dirigió en su carta y que guardo con especial aprecio junto a la de tus hermanos y la tuya en mi pecho. Sin embargo, dado que tengo poco tiempo, decidí responder únicamente la tuya y confío en Dios que te llegará sin contratiempos. Primeramente debo decirte que la espera valió la pena y que tu hermano está aquí conmigo en el hotel tocando un violín maravilloso que tu tío Thomas en un ataque de locura me regaló porque el mío, mi viejo y desastrado violín está contigo. Tu hermano ha sufrido mucho y tú también. Sé que lo amas, ambos son muy unidos y él te extraña muchísimo. Los detalles de nuestra odisea son bien largos y espero relatártelos personalmente, pero te adelantaré una cosa: lo primero que Ian hizo cuando nos reencontramos fue preguntar por ti. Así que Matthew, quédate tranquilo por esa parte que Ian está muy bien y muy cambiado. Sus ojos son los de siempre, aquellos luceros chispeantes llenos de ideas y de buenas intenciones. Perdónalo, cometió un error, error que fue necesario para que por su propia experiencia se diera cuenta de que estaba equivocado. Todo aquello que a lo largo de los años fue aprendiendo del Catecismo penetró en su piel y la doctrina hizo nido en su corazón y en su mente, y por más que trató de juntar las ideologías humanas con la verdadera doctrina de la Iglesia, no logró formar el engendro monstruoso porque la Verdad repele al error y a la mentira, mentiras que abundan en el liberalismo y en el modernismo. Yo siempre les dije: no basta decir que hay que creer en Dios, hay que conocer según nuestras limitaciones quién es El, y lo conocemos precisamente a través de lo que El mismo nos ha revelado, para que podamos amarlo y de esa manera amar a nuestros prójimos. Sólo se ama lo que se conoce. Nuestro fin en la vida es amar, conocer y servir a Dios para alcanzar el Cielo: amar y conocer hijito, si conocemos lo necesario para nuestra

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salvación los frutos vendrán solos porque son producto del amor. Yo sé que te he repetido estas cosas hasta el cansancio. Sé que tal vez tú no creas que yo las creo, por como enfrento la vida a veces. No soy un tipo que ande alegre por la vida, ni muerto de la risa, sino más bien, todo lo contrario. Estad alegres en el Señor, dice san Pablo, pero yo por carácter y personalidad no soy un hombre que mire la vida con mucho optimismo. Pero mi vida sería aún peor si no tuviera Esperanza y en ella reposa mi tristeza. Evelyn Waugh decía que si no fuera católico, sin la ayuda sobrenatural de la gracia, hubiera sido un monstruo, algo apenas reconocible como ser humano, y yo también lo seria. Puedo estar calmado( por decir estar alegre, que es a lo máximo que puedo llegar) porque tengo la certeza de que Dios se hizo Hombre y murió para darme el Cielo. Tengo esperanza porque sé que en esta vida estamos de paso, que es tan breve, que si hago lo que debo con la gracia de Dios y mis propios méritos podré alcanzar la Salvación. Con mis rabias, mis tristezas, mis desazones, mis dolores, mis frustraciones, con todo eso y a pesar de todo eso conservo la esperanza, de lo contrario, ¿para qué seguir viviendo en esta pesadilla que es mi propia existencia? No me soporto, no me entiendo, me enfurezco conmigo mismo, me dan unas ganas atroces de reventarme la cabeza de un golpe contra las rocas, y que más encima que no haya nada después o que simplemente me condene…¡Ah Dios mío! Si fuera así, mejor no haber nacido nunca: pasarlo mal aquí y allá…que vida más absurda. Tendrías que estar en mi mente para comprender lo difícil que es para una persona enferma de la angustia como lo es tu papá, seguir al pie del cañón sin caer en la desesperación a la que el Enemigo quiere conducirme porque conoce mis puntos débiles y a esos dirige su ataque día tras día. Y así como el maldito condenado quiere mi perdición atacándome en mis flaquezas, Dios no me deja sin armas y me manda a sus Ángeles a pelar contra él: a mi ángel custodio y a San Miguel…defiéndenos en la batalla: la batalla es la vida misma, el día a día al que hay enfrentar como uno nuevo y distinto. Y para que Dios te auxilie es necesario que le pidas que lo haga. Tendríamos que ser unos rematados estúpidos si nos quedáramos de brazos cruzados sin pedirle ayuda a Dios mientras el Enemigo nos golpea una y otra vez. La Verdad es algo objetivo que capto con mi inteligencia y debo dejar a un lado mis trancas y mis enredos personales. Y yo estoy dispuesto y daría mi vida por ella. Mis conflictos internos, mi depresión, mi melancolía son factores internos que si bien me hacen

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flaquear no me hacen dudar…hacen que me cuestione, pero no que deje de creer en Ella. Me resulta extraordinariamente complicado explicarte esto sin que me mal entiendas y pongas en mis palabras cosas que no pienso. Cuando me invade la angustia por mi cabeza pasan una cantidad de cuestionamientos y de conflictos que son insoportables, y entonces empiezo con la tonterita: ¿por qué creo en esto tan “loco”, tan “humanamente irracional”?... No quiero seguir profundizando mis problemas internos contigo. Lo cito nada más que para decirte que cuando estamos pasándola mal, algunos reaccionamos equivocada y erráticamente, y entonces el mundo se nos viene encima. Lo que estás pasando Matthew es una prueba, y tómatela como tal. No le des mayor importancia de la que tiene y reza, reza mucho hijo mío de mi corazón. Una cosa útil y práctica que debes tener siempre presente a lo largo de tu vida es el pensamiento en las postrimerías, de nuestra propia muerte. Vamos a morir, en cualquier momento Dios nos va a llamar y tenemos que estar preparados para enfrentar su juicio. Pensar en mi muerte me ha ayudado mucho a dejar en parte mis pensamientos agobiantes, mi pecado de desesperación, porque me digo: ¿qué pasa si Dios me llama ahora, me moriré maldiciendo mi vida y mi manera de ser, maldiciendo por haberme creado? ¿Quién soy yo para arrogarme semejante idea? Entonces el rebelde que soy yo se vuelve hacia su Señor y le suplica que no lo castigue conforme a sus pecados, sino que tenga misericordia de él. Pídele a Cristo nuestro Señor que te dé la fortaleza necesaria para enfrentar estos momentos tan duros, y para ti que eres un muchacho joven que recién comienza a proyectar su vida, será más difícil. Busca tu consuelo en la oración, busca tu consuelo no en hombres, como tú miserable y débil padre que te ama con toda su alma, sino que en Cristo, en el Cristo sufriente de la Cruz y en su Madre, la Virgen Santísima. Debiéramos sentirnos consolados por el hecho de saber que estamos padeciendo esta persecución por amor a Cristo y a su Iglesia. Perseguidos por la fe…y nada menos que por el mismo maldito condenado, espero que algo de mérito tenga ante los ojos del Cordero. Pídele a Dios que te ayude a sobrellevar este dolor grandísimo que tienes. Cuando toco fondo, le digo en la noche antes de dormir algo más o menos así: “Señor, yo ya no puedo más, me siento miserable y lo único que se me viene a la cabeza es querer morir. Ten piedad de mí, acuérdate de mi pena y de mi dolor y como un amigo ven a mi alma y consuélame para que mañana amanezca mejor y me sienta un poquito más reconfortado. Perdona mis faltas de confianza en Ti, perdóname por haberte dado la espalda y

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recíbeme nuevamente ya que sólo en Ti puedo encontrar la paz. Yo no puedo levantarme solo, no tengo fuerza para hacerlo, levántame Tú.” Recuerda hijo que la vida espiritual no es pareja, que pasamos por altos y bajos. No dejes que esos momentos de aridez espiritual y de desesperación te hagan pecar contra Dios y su Voluntad. Sé que la tentación es muy fuerte, me refiero a la tentación de darle cabida al rechazo a Dios y a sus designios y volverte contra El culpándolo por nuestros malos momentos. Pide y pide una y otra vez hasta el cansancio para que Él te aumente la fe y seas capaz de ver en los acontecimientos actuales su mano providente. ¿Te recuerdas de la secuencia que se canta en Pentecostés? Consuelo en el llanto se le pide la Espíritu Santo, se le pide su ayuda porque no hay en el hombre nada que sea inocente. No somos buenos, ninguno, todos somos malos a causa del desorden que produje el pecado; necesitamos de la ayuda de Dios para poder salvarnos. Debes entender que nosotros vemos todos los acontecimientos de nuestras vidas y las del mundo entero con una visión sobrenatural: todo ocurre por algo, por un algo que nosotros creaturas temporales y espaciales no logramos entender y que sólo en la medida que pasa el tiempo se hacen más claras. Yendo al plano personal, te diría lo siguiente: ya que Dios permitió que yo fuera depresivo y melancólico, y que estas cosas fueran parte de mí mismo como lo son mis ojos y mis manos, no le pido que me libere de ellas, sino que me dé la fortaleza para sobrellevarlas y padecerlas con paciencia y con fe, confiando en que probablemente si no fuera así como soy, quizás me habría inflado la soberbia y sería un orgulloso y un insoportable que no necesita de nadie ni menos de Dios. Todo, todo es para nuestro bien. Tienes que verlo siempre así Matthew, por favor. Piensa: si la Maca se hubiera casado contigo, tan niñita ella aún, y al tiempo de haberte ido y con todos los problemas y renuncias que implica nuestra huida ella se hubiera arrepentido. ¿En qué habría terminado tu matrimonio? ¿Qué pasaría si de un día para otro te dijeran que estás enfermo y que te vas a morir? ¿Qué pasaría si te dijeran que tienes que abandonarlo todo, que tendrás que dejar todo a medias y que tus proyectos se irán al tacho de la basura? Eso es en parte lo que nos está pasando.

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Estamos muriendo, un morir al mundo para estar más cerca de Dios. Porque abandonar la vida que llevamos es como morir un poco y tienes que acostumbrarte a eso, no te queda otra. Así he visto yo la vida desde que me enfermé del corazón: prepárate para morir en cualquier momento. Oye hijo, cuando a uno le dicen que te quedan tres meses de vida es la más maravillosa oportunidad que Dios te da para morir preparado .Ahora nos están dando la oportunidad de vivir un poco más tranquilos lejos del mundo para prepararnos para el combate final. Fue necesaria esta huida, para poder seguir siendo fieles a Cristo en un mundo que le ha declarado la guerra abiertamente. Citaste a Tolkien: estamos preparándonos para el Retorno del Rey y eso requiere sacrificio. Apoya a tu mamá y a tus hermanos. No te pido que aparentes ser un hombre fuerte y lleno de alegría y felicidad. Nunca te pediría algo así. Lo que te pido es que no sigas dándole vuelta a lo que pudo haber sido, al porqué de todo intentando buscar una explicación humana a esta situación porque no la vas a encontrar. Trata de llevar una rutina: estudia con tu abuelo y con Sean algunas nociones de medicina; aprende sobre la fe con Titian y ayúdalo con el coro; trabaja con tus manos en la tierra que hace muy bien para el espíritu; escribe todo lo que se te pase por la cabeza, y sé un buen hijo y un buen hermano. Apoya a Rafael que está solo, nosotros somos ahora su familia y necesita de un hermano como tú para perseverar. Confía en la Providencia y encuentra en el Corazón de Jesús un refugio amoroso donde pueda descansar tu cabeza de esta carga que se te hace tan pesada. Solos no es posible llevarla, necesitamos de la Gracia para poder subir la cuesta de nuestras vidas. Sé un hombre valiente y enfrenta tus miedos con la razón y no con la imaginación. No sigas pensando en el mundo, y créeme que los triunfos del mundo no van a durar mucho. Todo lo del mundo es apariencia y vanidad, apariencia de éxitos que no conducen a nada. Algunos han dejado de esperar a Cristo, nosotros no paramos de esperarlo porque sabemos que se acerca Su día, es cosa de ver la gran tribulación que nos está afectando y la abominación de la desolación en el lugar sagrado. Te ama y te extraña Tu papá, Matthew F.

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Justo en el instante en que Matthew terminaba de guardar la carta en un sobre, llamaron a la puerta. Uno de los mozos del hotel venía a anunciarles que abajo en el recibidor los esperaba un oficial de la armada y una joven. Thomas se levantó de la cama donde descansaba y bajó a buscar a la joven y a darle la carta de Matthew al subteniente, al mismo tiempo que le informaba que esa noche partirían para que le avisara a su compañero en Castro. Ian estaba muy tenso. La muchacha a su vez no entendía nada ya que había sido Ian el que la llamó y no este caballero que según había dicho se llamaba Tomás, que además tenía un hermano bastante extraño que se hospedaba con él en aquel hotel. Acostumbrada a no preguntar más de la cuenta lo acompañó en silencio hasta la habitación. Ian la esperaba en el umbral de la puerta con una enorme sonrisa y corrió a abrazarla cuando ya faltaban unos pasos para llegar a la habitación. Ella quedó más perpleja todavía. Entraron a la pieza y encontraron a Matthew afuera en la terraza mirando el mar con el rostro serio, como preparándose para una pelea. Antonia apenas lo reconoció como el hombre que la había sacado intempestivamente el otro día, y menos pudo creer que fuera el mismísimo padre de Ian y aquel otro hombre su tío. Sentados afuera Thomas e Ian le relataron toda la historia y todos aquellos acontecimientos que ocurrieron la noche anterior. Matthew se limitó a saludarla cortés, pero imperturbablemente, permaneciendo en silencio sin despegar la vista del mar. Ella lo miraba con curiosidad y respeto, sabiendo que tenía frente a sus ojos a aquel hombre del que tanto hablaba su amigo Ian. Matthew apenas si ponía atención a lo que conversaban. Su cabeza estaba con Ángeles, ¡cómo la extrañaba! Corría por su cuerpo un cosquilleo electrizante cada vez que se acordaba de ella y trataba de imaginarla cuando ella acariciaba sus manos y su rostro. Luego, se le venían a la mente sus hijos y cayó en la cuenta de que su vida sería más miserable todavía si Dios no se los hubiera regalado. Ian lo miraba a cada rato con la intención de que dijera algo, de que le dijera algo a Antonia y en su desesperación lo incitó a hablar. _ Papá, ¿podrías por favor aterrizar un rato y decirnos qué opinas de lo que hemos estado hablando? - Matthew se despabiló un poco agitando la

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cabeza y tomando un vaso de agua. Se quedó mirando fijamente a Antonia que tuvo que bajar la vista ante penetrantes y profundos ojos que la escaneaban sin compasión, pero no con mala intención. _ Ian, disculpa a tu padre, pero mi mente no estaba en este lugar y en verdad no puse mucha atención a su conversación. Pero independientemente de eso, tengo algo de curiosidad por saber ciertos aspectos que tienen relación con usted, señorita.- La muchacha levantó la vista y tímidamente sacó la voz. Matthew la hacía ponerse nerviosa, era como si su conciencia se hubiese materializado de algún modo tomando la forma de este gentil hombre que la observaba inquisitivamente. _ ¿Conmigo don Matthew? _ Sí, mi querida Antonia, con usted hijita.- Estas palabras dichas tan dulcemente hicieron que la muchacha se sintiera más cómoda y lo miró más relajada. _ ¿Por qué, dígame, por qué siendo una niña con una buena educación, de una familia de clase media a alta, que no tienen necesidades ni penurias económicas recurre a la prostitución para pagarse los estudios universitarios? El combo lo lanzó Matthew directamente al pecho de la joven que se movía inquieta en la silla. Ian se puso colorado y Thomas no pudo evitar disimular una carcajada que le salió en forma espontánea.- No se lo pregunto con la intención de herirla ni por ser un moralista que se escandaliza por los pecados ajenos. Es una simple curiosidad y me encantaría saber su respuesta porque de verdad es sorprendente que no le importe o al menos así me lo parece a mí, respetarse a sí misma cuidando de su cuerpo y de su alma, porque con lo que usted hace no sólo mina su cuerpo, sino que destruye su alma y le aquilata la conciencia.- El segundo golpe fue más fuerte, pero la voz de Matthew , la suavidad y la delicadeza de su tono aplacaba de alguna manera lo brusco y directo de sus palabras.Permíteme que te trate de tú: Tu cuerpo ha sido creado por Dios para ser madre, para dar vida y no para que lo vendas como una mercancía al mejor postor, siendo que ni siquiera tienes la necesidad monetaria de hacerlo. Ni aunque así fuera, pero eso es harina de otro costal. Por eso es

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que me llama la atención que te dediques a esto. Mírate, pareces una niñita del más tradicional colegio católico, y sin embargo llevas una doble vida. – Antonia se puso de pie ya que no resistió más y miró a Ian que estaba al borde del colapso. _ Ian, me voy. No sé para qué me llamaste. Matthew se levantó de su puesto y tomándola del brazo la invitó a sentarse nuevamente. _ Por favor hijita, nadie te juzga, ¿qué ser humano podría arrogarse el derecho a juzgar el interior de un alma? Vuelve a tu puesto y perdóname si te ofendí. Tan sólo quiero que busques en tu corazón las razones que te llevaron al comercio sexual sin tener necesidad. Me gustaría que al menos hicieras ese ejercicio, y si no quieres responderme yo lo entiendo, pero trata de responderte honestamente a ti misma. ¿Qué esperas de la vida? ¿Vas a seguir con esto permanentemente? Tienes que terminar con eso que haces y debes hacerlo pronto. Terminarás tus estudios y encontrarás otra excusa para seguir vendiendo tu cuerpo porque ya te habrás acostumbrado. _ Está bueno papá, la estás haciendo llorar. – Ian la atrajo contra sí y consolaba el amargo llanto de la muchacha que se encontraba contra la espada y la pared ante el encierro de Matthew. _ Alguien tiene que decirle la verdad Ian. Las personas hablan y hablan a espaldas de los involucrados y nunca les dicen la verdad. Es como el cuento de Las ropas nuevas del emperador. Estaba desnudo por el engaño de los sastres y nadie se lo decía. O como en la novela de Benson, el Triunfo del rey, donde nadie se le enfrentaba a la madre de los protagonistas para no hacerla sentir mal, cuando en el fondo le estaban haciendo más daño todavía consintiéndola. La verdad hay que decirla siempre y más todavía a aquellas personas por las cuales sentimos un afecto especial…- Antonia con los ojos bañados en lágrimas miró de reojo a Matthew que seguía hablando con un tono paternal. - Sí mi niña, porque acogiste a mi hijo cuando él estaba solo. Hubiera preferido que su amistad hubiera crecido en torno a una buena taza de té en nuestra casa y no en un burdel v.i.p, o como sea que se llame. Pero ahora dime, ¿qué piensas

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acerca de lo que te acabo de preguntar? Porque me imagino que te lo habrás preguntado alguna vez. – La muchacha ya más calmada, se había puesto de pie y se encontraba asomada del balcón mirando el mar. Ian se había colocado a su lado y la abrazaba por la espalda. Para Matthew la escena era de lo más extraña ya que nunca había imaginado a su hijo en una situación semejante y estaba algo incómodo. Al cabo de un rato, ella se volteó y se plantó frente a frente de Matthew que a su vez permanecía con sus ojos cerrados y las manos cruzadas sobre el pecho relajadamente descansando. El tiempo pasaba y lo único que quería era partir lo antes posible. Thomas se había levantado y se encontraba haciendo los trámites para abandonar el hotel. _ Don Matthew, a mí me gusta lo que hago y no lo veo como usted, como algo malo, sino que como cualquier trabajo. Puede que a usted esto le parezca chocante y repugnante, pero yo he conocido a mucha gente en este trabajo, como a su hijo que es mi mejor amigo. Ian me ha dicho casi lo mismo que usted y yo le he respondido de esta misma forma. Hay gente que viene en busca de compañía, de alguien que los escuche y otros también buscando placer. Las personas tienen distintas necesidades y a mí me complace satisfacerlas. Ian quiere que me marche con él…Ian tu no entiendes que esto es lo que a mí me llena, me abre un mundo de posibilidades, de conocer gente importante…- Ian la interrumpió abruptamente. _ Pensé que estabas cansada de esa vida y que querías cambiar…¿acaso no lo conversamos tantas veces? Antonia por favor, es la oportunidad que tienes para terminar con esta actividad tan peligrosa. Vente con nosotros, descubrirás lo maravilloso que es la vida familiar, encontrarás la fe, tu vida podrá ser más ordenada… _ Ian, Ian yo te quiero, pero yo soy feliz en este mundo que a ti te repulsa porque es lo único que conozco y no me interesa conocer otros…Eres un niño tan inocente, el más inocente adolescente que he conocido en mi vida y créeme amigo, que tu camino es otro, un camino que tú ni siquiera sospechas. Jamás conocí a alguien que me tratara con la delicadeza y la caballerosidad con la cual tú me has tratado a pesar de ser lo que soy.

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_ ¿A qué te refieres con eso de que mi camino es otro? – Ian le preguntó y Matthew abrió sus ojos sorprendido a la espera de la respuesta de la niña. _ A que yo debo dejarte partir para que cumplas con lo que tus creencias o tu Dios tienen contemplado para ti…Chao Ian, te amo Ian, nunca te olvidaré…y gracias por haber estado conmigo. Cuídate y que tengan buen viaje. – Y dicho eso la muchacha agarró su bolso y salió corriendo escaleras abajo perseguida por un perplejo Ian que le suplicaba que se quedara con él. La situación vivida les dejó un sabor amargo y muchos cabos sueltos. La conversación sin lugar a dudas había dejado más interrogantes que respuestas y la reacción de Antonia escapó completamente a lo que Ian y su padre esperaban. Para ellos se cerraba una etapa y comenzaba el retorno hacia sus seres queridos que angustiados, pero al mismo tiempo esperanzados los aguardaban en medio de bosques, de ríos y de la continua amenaza de los buscadores de agua del gobierno mundial quienes ya le habían echado el ojo al sur chileno para poder establecer una de sus asentamientos privilegiados, tal como ya lo había hecho en la Patagonia Argentina.

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Capítulo 7 No temas lo que vas a padecer. He aquí que el diablo va a meter a algunos de vosotros en la cárcel; es para que seáis probados; y tendréis una tribulación de diez días. Sé fiel hasta la muerte, y Yo te daré la corona de la vida. Apocalipsis, 2, 10. Matthew, su hijo y su hermano pasaron una tarde tranquila, leyendo, jugando a las cartas, aunque un tanto sobresaltada a causa de la ansiedad por partir. Ian no podía sacar de su cabeza la imagen de Antonia corriendo escaleras abajo mientras él la perseguía desesperado intentando retenerla. Estaba triste, desilusionado y decepcionado de sí mismo por no haber sido capaz de convencerla, y hasta dudaba de que lo que ella le había confesado sobre su vida fuera cierto. Estaba cansada de llevar esa vida, pero no hacía ningún esfuerzo por terminar con ella y buscar otra manera de ganarse los pesos. ¿O acaso tendría miedo y se sentiría presionada por algo o por alguien? Lo mejor era no seguir especulando y tal como lo había dicho Matthew, nadie en este mundo tenía derecho a juzgar el interior de su alma. Los secretos y las intimidades del espíritu son entre cada uno y Dios, que bien los conoce y hasta mejor que nosotros mismos. Por ahora le restaba sólo rezar por ella. Nunca más la iba a ver y esas palabras dichas acerca de su futuro constituían otro enigma. Ella había visto en Ian algo que no él mismo lograba distinguir y le rogaba a Dios para que los acontecimientos le fueran develando su destino y su vocación en este mundo. Habían tomado la decisión de partir apenas oscureciera y ya a las ocho tenían todo listo. La partida creaba en Matthew una fuerte sensación de contradicción. Estaba dejando tal vez para siempre la ciudad que lo vio nacer, crecer, enamorar, trabajar y que sentía como parte de su esencia. Pero partía para reencontrarse con los suyos…¡qué cosa más rara es esta vida! Nunca se puede tener todo, si se nos da una cosa, se nos priva de la otra. Al atardecer partieron una vez cargado el auto con una gran cantidad de bultos y maletas. ¿Volvería a ver a su amada Viña del Mar

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nuevamente? Se preguntaba Matthew mientras subían por la variante Agua Santa rumbo a Santiago. Desde ahí se obtenía una vista panorámica completa de la ciudad y de parte de Valparaíso. No pudo evitar que las lágrimas se le vinieran como nada a los ojos al observar el titileo de las luces de la ciudad, que parecían estar despidiéndose de este hijo suyo que la abandonaba con un corazón lleno de recuerdos, como aquel de esos años de colegio cuando en noviembre se iniciaba el mes de María y él, a eso de las siete de la mañana se encontraba en la capilla esperando en oración la misa. Durante ese tiempo había disfrutado de días hermosos, con unas mañanas frescas de aire puro e impregnado de olor a flores. Una parte de su ser quedaba ahí y esperaba volver algún día, aunque sabía que era muy difícil. Viña por lo demás ya no era la misma de su infancia y juventud. Era una ciudad más loca, con una vida nocturna sobreexplotada y poco amigable de la vida familiar gracias a la política gubernamental de sistemática destrucción de la familia promovida desde el gobierno mundial. Thomas que iba manejando, se dio cuenta de que Matthew estaba pegado a la ventana del auto para no dejar escapar ningún detalle de su última vista a la ciudad. _ ¿Quieres que me detenga para sacar unas fotos Matthew? Oye, ¿no me digas que estás llorando de nuevo? Viñamarino de corazón…yo sé cuánto te está costando dejar Viña, pero Viña no es el mundo y nos vamos a un lugar hermoso donde… _ Ya Thomas no necesito discursos. Claro que me da pena dejarla. Toda mi vida la he vivido aquí y a pesar de que ya no es la misma en muchos aspectos, son los recuerdos de las vivencias acaecidas lo que me llena los ojos nuevamente de lágrimas. No soy un insensible y las despedidas siempre me causan pena. Ojalá que las cosas no me tocaran tanto, pero dejaría de tener una mente relativamente sana si así fuera. Hay personas que se bloquean y no se afectan con nada porque se autoimponen una coraza impenetrable que termina por convertirlos en unos verdaderos psicópatas a escala reducida incapaces de conmoverse por nada, y si algo los conmueve es exclusivamente cuando pierden aquello que es demasiado valioso y querido para sí. Gracias a Dios yo no soy así, y si al escuchar a Bach me corren las lágrimas mala suerte para el que le moleste

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ver a un hombre apasionarse por lo que le gusta y por lo que le toca las fibras del alma. Puedes parar en el mirador y tú, Ian, me sacas un par de fotos para llevarle a tu mamá. Se bajaron por un momento a contemplar la vista maravillosa de la bahía del Gran Valparaíso y luego retomaron el viaje. Esta vez Matthew se sentó atrás y junto a Thomas se sentó Ian para reemplazar a su tío frente al volante unas horas después. Ian aunque era menor de edad tenía licencia por una de sus prerrogativas juveniles mundialistas; asunto que indignaba a su padre quien refunfuñando se acurrucó a dormir. Iba a ser imposible que él pudiera turnarse con los dos choferes ya que corría el riesgo de ser controlado. Thomas había colocado en el parabrisas de su automóvil una insignia que le aseguraba el libre tránsito al ser un alto funcionario. Matthew cuestionaba una y otra vez la moralidad de dicho acto que consideraba completamente maquiavélico. No era posible estar utilizando el pase que daba el enemigo para huir como si nada desde sus propias narices. Sin embargo, era la única manera de atravesar medio Chile sin causar sospechas. Había un fin superior que guiaba esta actuación y por lo demás, Thomas seguía siendo parte del Gobierno Mundial, con año sabático, pero todavía funcionario. Durante el trayecto entre Santiago y Rancagua se encontraron con bastantes controles que eludieron gracias a las credenciales y todo iba tranquilo. Rezaban, cantaban y Matthew les leía para hacer más placentero el viaje. Ian tomó el volante en Rancagua y manejó sin inconvenientes hasta que pasó lo que tenía que pasar cuando llegaron al control de San Fernando. Thomas iba durmiendo en el asiento del copiloto y Matthew estaba recostado en el asiento trasero. El puesto de control estaba completamente iluminado y un ajetreo inusual se notaba de lejos. Un malhumorado carabinero se acercó al vehículo y le dio un vistazo a la placa que estaba en el parabrisas. Hizo un gesto de desprecio y le pidió a Ian que bajara el vidrio y le mostrara sus documentos y de los que viajaban con él. El muchacho protestó por el trato aduciendo que llevaba a una autoridad importante y que la placa les daba rompe filas de controles. Pero al carabinero mal agestado no le importó, increpándolo duramente a identificarse. Con la bulla y la discusión Thomas se despertó, causando un

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nuevo altercado con el carabinero al que no le importó nada que Thomas fuera un funcionario técnico de alto rango. Matthew permaneció agazapado en su asiento, rezando para que no lo descubrieran. Thomas pidió hablar con el oficial a cargo. Un teniente con el genio peor que su subalterno también hizo caso omiso de la protestas de Thomas y no sólo los obligó a identificarse poniendo sus brazos para que el lector el chip los escaneara, sino que les interrogó sobre los motivos del viaje y hacia dónde se dirigían. El cabo de carabineros que los había detenido comenzó a iluminar al interior del auto en busca de más pasajeros y ahí se encontró con Matthew que estaba hecho un bollo en el asiento. Abrió la puerta y ante la mirada perpleja de Thomas que seguía discutiendo con el oficial, lo sacó de un tirón, colocándolo al frente del auto. Obligaron a Matthew a apoyar las manos sobre el capó del auto y a permanecer con las piernas separadas y la cabeza baja al modo de cómo lo haría con un delincuente peligroso. Matthew no abrió la boca y se mantuvo obediente y dócil frente a un exasperado cabo que lo revisó por entero. _ Usted señor Mansfield no dijo nada acerca de un tercer pasajero, ¿quién es este señor? _ Es mi hermano y el papá del muchacho…. _ Oiga mi teniente, el caballero no tiene el chip y lleva estos amuletos católicos. – El teniente sonrió con una sonrisita picara, como gozándose del haber “cazado” a uno de los rebeldes. _ Lo siento don Thomas. Usted y su sobrino están en orden, pero su hermano está en la lista negra y tenemos que detenerlo. Ha sido una buena cacería la de esta noche y me extraña que usted siendo un funcionario tan importante haya omitido con su hermano. Ahora tendremos que llevárnoslo a donde ponemos a estos rebeldes hasta que recapaciten y se dejen chipear. Ian estaba desesperado y se agarró de una pierna de Matthew obligando al cabo a pegarle con el bastón retráctil en las manos para que lo soltara. Thomas seguía alegando y pidiendo hablar con el encargado y la respuesta que oyó fue que el único que podía liberarlo era el

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gobernador que en ese momento se encontraba en el extranjero, en Israel, en una visita oficial y que volvería en unas tres semanas si es que no más. A Matthew se lo esposó y se le despojó de su argolla, de su escapulario, de la medalla de San Benito que tenía al cuello, de las placas identificadoras y de su reloj que fueron entregadas a Thomas. Además, le cubrieron la cabeza completamente con una capucha y antes de que lo subieran al furgón como un delincuente Thomas pidió hablar con él. _ Yo te voy a sacar de este lio Mateo, no te preocupes. Esto no va a quedarse así. ¡Qué se han creído estos pacos! No me han respetado el rango. _ Thomas, ándate con Ian al sur y déjame solo. _ ¡Estás loco!…no seas ridículo. Estas cárceles son horribles. Voy a pedir que te coloquen en algún sitio más amable por lo de tu corazón. Matthew…Matthew, mira hermano sé que te va a molestar lo que te voy a pedir: déjate chipear…no lo compliques, después te lo sacas y listo. Por favor, hazlo por nosotros…Ian está destruido. _ Tendrán que matarme antes de chipearme, jamás Tommy, jamás le venderé mi alma al gobierno mundial. ¿Todavía no lo entiendes? _ Te van a torturar psicológica y físicamente…por favor Mateo. _Reza por tu hermano mayor no más Tommy. Reza para que conserve la fe y resista con fortaleza porque soy un hombre muy cobarde y muy débil. Cuídame a Ian; si puedes sácame de aquí y avísale de alguna manera a Manuel para que él le avise a mi Ángeles. Thomas, no lo hago por dármelas de héroe, ni de mártir. Tengo mucho miedo, pero es que si hiciera lo contrario a lo que mi conciencia me dicta estaría yendo en contra de lo que creo y de lo que he sido siempre... ¿me entiendes un poco que sea? – Pero la conversación no pudo seguir ya que tomaron con fuerza a Matthew y empujándolo lo metieron en el furgón, sin que el prisionero antes se las arreglara para despedirse de Ian: Ian…hazle caso a tu tío y reza por mí, ya voy a salir hijito, reza por mí.

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Ian estaba desecho en lágrimas y llantos, echándose la culpa por lo ocurrido. Thomas siguió reclamándole al oficial, llenándolo de instrucciones sobre cómo debía ser tratado su hermano en la cárcel, mientras veían partir raudo al furgón hacia el cuartel de gendarmería hasta donde llevaban a los ilegales. Eran cerca de las tres de la madrugada y tío y sobrino quedaron botados en la carretera dentro del auto con el alma partida, viendo como la neblina los cubría haciendo que la noche pareciera más triste y fría. _ Tendremos que organizarnos chiquillo. Cálmate que no es culpa de nadie. Esto simplemente se nos escapó de las manos y de alguna manera vamos a arreglarlo. _ Es mi culpa tío Thomas, ¿por qué lo trataron como a un delincuente? Y mi papá no hizo nada, no puso ningún tipo de resistencia… _ Matthew se quedó para dentro, tan perplejo como nosotros dos y más encima choqueado. Tu papá nunca va a reaccionar violentamente porque es un académico que no tiene idea de peleas ni de boches con la policía. Yo hablé con el energúmeno del teniente y me dio su palabra, si es que la tiene, que iba a cuidar a tu papá, ya que se trata de un enfermo cardíaco. Por ahora vamos a buscar una residencial o una pensión donde quedarnos en San Fernando y trataremos de descansar para poder pensar mejor. Quisiera saber quién es el gobernador, pero en la mañana nos ponemos a trabajar para sacar a Matthew de la cárcel. Mientras tanto guarda tú sus cosas hasta que se las entregues…ten confianza. Matthew es más fuerte de lo que él mismo cree y haremos las cosas más inteligentemente que ellos porque con su burocracia cometen errores y de esos tenemos que sacar partido. Ian se quedó en silencio. Sabía que si Matthew no se hubiera quedado en Viña a esperarlo ya estaría en el sur con su madre, y que este riesgo siempre estuvo rondando como fantasma. Habían tenido mucha suerte hasta ese momento… ¿Suerte? No se podía hablar de suerte. La Providencia de Dios los había cuidado, facilitando su camino de un modo sorprendente Lo que estaba pasando con su padre tenía que tener algún sentido sobrenatural, como él mismo diría, y sin dudas Dios estaba

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queriéndole pedir algo especial. Estaba golpeando la puerta de su alma desde hacía mucho y ya era tiempo de abrirla y dejar entrar en ella la voz de Dios que lo llamaba para él y ya no podía seguir negándose. Si Matthew salía de esta, tendría que decírselo, pero por ahora iba a enfocar todos sus ruegos y mortificaciones para que recuperara la libertad y pudieran reencontrarse todos en una nueva vida en el sur. Matthew estaba completamente desorientado dentro del furgón que daba una y mil vueltas alrededor de la ciudad. Llevaba las manos esposadas en la espalda y el capuchón le tapaba toda la cabeza dejando tan sólo una abertura pequeña en la boca para que pudiera respirar. Estaba tiritando de frío y de miedo, y para poder calmarse cerró los ojos y realizó ejercicios de respiración hasta que sintió que el vehículo se detenía. Escuchó voces que gritaban en todas direcciones anunciando que traían a un nuevo prisionero. La puerta trasera se abrió y Matthew fue tomado violentamente y lanzado al suelo cayendo de lado gracias a su innata agilidad. Un gendarme fustigó rudamente al carabinero por haberlo arrojado de esa manera y ayudando a Matthew a levantarse lo condujo dentro del edificio. El edificio prisión había sido construido especialmente para este tipo de prisioneros, según un modelo internacional que las hacía a todas iguales. No eran muy grandes, ya que no era mucha la gente que caía y permanecía en ellas. Cada ciudad poseía una y estaban a cargo de gendarmería que trataba de hacer un trabajo digno para los prisioneros que en su mayoría era gente sencilla y corriente, y cuyo único crimen era no haber firmado el susodicho contrato y no haberse chipeado. De vez en cuando llegaba algún anarquista y los anti gobierno mundial, y esos eran bastante complicados siendo recluidos en lugares especiales dentro de la misma prisión. El joven gendarme condujo a Matthew por un largo pasillo hasta lo que parecía la recepción y ahí le esperaba otro gendarme que le sacó la capucha. La primera impresión de Matthew después de que se desencandiló fue la de estar en la recepción de un centro médico con el típico mesón de la secretaria que hay que mirar hacia abajo para poder verla. Habían plantas en maceteros, en la pared de enfrente al mesón un mural con una paloma de la paz con la clásica consigna debajo: “Paz en el

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nuevo orden”. El mural estaba al medio y a los lados se abrían un par de pasillos que conducían a las celdas que parecían piezas una al lado de la otra, sin las clásicas rejas, sino que cerradas con unas puertas aparentemente de madera. El gendarme que le había sacado la capucha se sentó en la recepción a ingresar a Matthew al sistema, mientras tanto el otro le quitaba las esposas. El recepcionista parecía bastante grosero y mal presentado. Miraba con repulsa al prisionero que permanecía con sus ojos asustados, pero amables. El otro gendarme, casi un muchacho de la edad de Matthew H. era más condescendiente y trataba al prisionero con toda cortesía. _ A ver, a ver qué tenemos por aquí – dijo el de la recepción que a pesar de ser más viejo que su compañero tenía el mismo grado – un rebelde… ¿para qué ‘ñor si basta una firmita? ¿Por qué no la hacemos corta y se chipea y listo? – Pero Matthew sólo le sonrió y no contestó, lo cual enfureció al gendarme que se puso de pie y le abofeteó violentamente arrojando a Matthew a los brazos del otro gendarme. _ Oye Muñoz, ya te ha dicho el gobernador que no hay que pegarles a los detenidos, termina con el procedimiento de una vez. Me dijeron además que está enfermo del corazón y que tiene un hermano con un puesto importante y que es mejor que lo tratemos bien. _ Me paso por ahí mismo a los puestos importantes. Nombre completo, nacionalidad, rut, fecha de nacimiento, domicilio actual, profesión y estado civil. _ Matthew Francis Mansfield Bradley, chileno, rut……, 21 de Septiembre, filósofo, profesor universitario, casado, no tengo domicilio, lo perdí… _ Por huevón lo perdiste, hijo de perra. ¿Tiene el carnet mejor? Ese nombre parece búlgaro. _ Yo tengo el carnet del prisionero, toma. _ Bueno, para que sepa acá están hasta cuando ustedes quieran, se van cuando firman tranquilamente, así que depende de usted no más. Por lo mismo, y como esto no es un hotel, la ropa se la saca, toda y queda

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desnudo. Se le va a dar una manta y la comida se le va a dar de lo que sobre de la Penitenciaría. Pueden pasar varios días sin comer por lo que si usted quiere se va, pero ya sabe cómo. Llévalo no más a su suite Antonino y que se saque todo, revísalo pelo por pelo y llena el inventario. Antonino el gendarme más joven, llevó a Matthew a su celda. Abrió la puerta que parecía de madera, como Matthew pensaba, pero era de fierro y entraron al lúgubre, frío y asqueroso lugar. No tenía luz y el gendarme dejó la puerta abierta para poder ver. Matthew pudo darse cuenta de la mazmorra horrible que le había tocado. No tenía más que una rendija de diez centímetros por donde entraba un poco de luz natural y aire del exterior. El suelo de tierra estaba lleno de excrementos secos de origen indeterminado, unos trapos manchados esparcidos junto a una pared, una especie de cama de cemento adosada a la misma donde estaba la rendija y al centro una canaleta por donde corría un hilo de agua asquerosa que era nada menos que el inodoro que tendría que utilizar. No había nada más, ni siquiera una mesa y una silla. El olor a encierro, humedad y putrefacción era nauseabundo y Matthew se tapó las narices apenas sintió la bocanada hedionda cuando el guardia abrió la celda. Pudo ver que alguien había dibujado una cruz en la pared donde estaba la rendija de luz, y bajo la cruz escrito con carbón un texto que reconfortó su alma: “La cárcel es tenebrosa, pero vosotros sois luz; en la cárcel se os

aherroja con cadenas, pero vosotros tenéis el espíritu libre y desatado; exhala olor repugnante la cárcel, pero vosotros sois aroma y olor de suavidad” Tertuliano. Trató de memorizar donde estaban las cosas más
asquerosas para no tener que toparse con ellas y la ubicación de la cama de cemento donde pensaba pasar agazapado cuanto fuera necesario. No sabía si iba a poder acostumbrarse al olor y a la humedad. _ Muy bien don Matthew, primeramente disculpe a mi compañero, es un poco violento y mal genio así que no le busque el odio y hágale caso. La guardia la hacemos siempre juntos, si tiene algún problema con él llámeme a mí no más. Bueno, tal como él le dijo va a tener que desnudarse. _ ¿Pero después que me revise me vuelvo a vestir?

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_ No señor, debe quedarse desnudo…son las reglas, para el frío le pasamos esta manta de polar, con ella puede cubrirse, pero cuando venga alguien de nosotros o alguna autoridad, debe quedarse de pie y desnudo. – Para Matthew esto fue tremendo. Cuidaba su pudor como una joya y sabía que se hacía ex profeso para torturar el espíritu de los católicos. Le daba lo mismo el frío, lo que le importaba era perder la intimidad, el recato y el pudor. Comenzó a desnudarse y por cada prenda le pedía perdón a Dios: “¿Señor, debería estarme negando a hacer esto? ¿Debo obedecerlos? Perdóname por mi cobardía, pero no sé qué hacer. Estar enfrentado a una experiencia de cárcel es algo totalmente nuevo para mí. Verlo en una película o leerlo en un libro no tienen comparación a estarlo viviendo en carne propia.” Se sacó la ropa y quedó en ropa interior. El gendarme se encogió de hombros y con la mano le indicó que se sacara absolutamente todo. Quedó desnudo ante los ojos del guardia que lo revisó entero para detectar cualquier cosa fuera de lo normal. _ ¿Qué es eso que tiene ahí? _ Mi marcapasos, se me nota mucho a diferencia de otras personas. Debe ser por mi tipo de piel…por favor ya que terminó de revisarme, deje que me cubra con la manta, me es muy incómodo estar desnudo. _ Cúbrase, no tengo problema. ¿Y esa otra marca en su cuello? Supongo que no será sadomasoquista… _ No, por supuesto que no. Es por el violín. Llevo más de treinta años tocándolo a diario y con fuerza. La marca se debe a que es donde lo apoyo al tocar. _ Está bien, ahora voy a buscar la máquina para cortarle el pelo, se me olvidaba decirle que acá rapamos a los prisioneros. Me llevo su ropa para guardarla. Todas sus pertenencias quedan guardadas en bolsas al vacío. _ No se preocupe, haga su trabajo. – El joven gendarme volvió casi enseguida y hábilmente rapó a Matthew. Sus claros cabellos fueron cayendo al suelo dejando un montoncito que el guardia tiró a la canaleta

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por donde corría el agua. Se veía extraño completamente calvo, sin su mechón clásico, y se acordó de su Angelito, ¿qué diría si lo viera pelado de esa manera? _ De más está decirle que si necesita ir al baño, sólo debe agacharse sobre la acequia y limpiarse con esta misma agua. El estado no gasta ni un solo peso más en gente como usted, y no se toma ninguna molestia para su confort en esta prisión. Hasta los asesinos y violadores están mejor que ustedes. _ Discúlpeme, ¿puedo llamarlo por su nombre? – El muchacho lo miró admirado ya que Matthew seguía siendo extremadamente cortés a pesar de la situación desagradable, y estaba seguro que si hubiese estado su compañero le habría pateado la boca. No soportaba que la gente no desesperara por encontrarse viviendo esta kafkiana circunstancia. _ Sí, me llamo Antonino. _ Antonino, ¿hay alguien más que esté preso en esta cárcel? _ Usted es el único…y cada día son menos. Cada gobernación provincial tiene su pequeña centro de reclusión para poder poner al día a los ciudadanos con sus deberes mundiales. El último que estuvo aquí fue un sacerdote bastante desconfiado quien fue el que escribió eso en la pared. Sabía muchas cosas de memoria, se la pasaba rezando, postrado, y yo creo que eso fue lo que le hizo mal. _ ¿Qué pasó con él? _ Falleció aquí mismo de ese virus que da fiebre alta. No duró mucho enfermo, un par de días, como que quería morirse. Además ya tenía sus años. Lo único que nos suplicaba era que lo dejáramos hacer misa, a la antigua… ¡Imagínese! Lo íbamos a dejar hacer algo ilegal…nos cuesta la pega y hasta la vida. _ ¿Cómo se llamaba el padre?

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_ Agustín y era el capellán de una familia adinerada que tenía una capilla en su fundo en Santa Cruz, unos tipos con apellido viñatero. Ellos se arrancaron y los andan buscando. El padre Agustín no quiso irse con ellos y prefirió que lo encarcelaran, lo cual es muy raro, ya ve como son las celdas y esta es la más limpiecita. Nadie resiste ni un solo día y cuando saben que los van a traer para acá, se chipean al tiro. Es patético como ruegan para que los dejen libres, y cuando nos topamos con gente como usted, mi compañero se desquita. Por eso le decía que tuviera cuidado con él. _ ¿Puedo tener lápiz y papel, me los puede facilitar? _ Está prohibido. Se trata de reventar a los presos, presionándolos para firmar y por eso se los aísla y se les prohíbe absolutamente todo: leer, escribir y recibir visitas. Es una burla y una contradicción, porque por un lado quieren que firmen voluntariamente, por esto de la libertad absoluta; y por otro lado los coaccionan con estas cárceles… Pero a pesar de todo usted es un afortunado porque creo que es esta la única cárcel donde no se tortura con violencia física a los reos. Por orden del gobernador nos está prohibido golpear para hacerles entrar en razón. En otras partes he escuchado que hasta les han cortado dedos y quemado con fierros calientes para que firmen y se chipeen. Me tengo que ir, no le prometo nada, pero haré lo posible y…. _ ¿Sí? _ Quisiera poder conversar algunas cosas con usted, como es profesor. _ Claro, cuando quiera. _ Adiós. Antonino cerró la puerta y la oscuridad invadió la celda. El amanecer aún no llegaba y Matthew tanteando llegó hasta la cama, sin antes meter sus pies en el agua asquerosa haciéndolo sentir completamente humillado. Se recostó tiritando de frío en el duro y helado cemento tapándose con la manta hasta las orejas. Cerró los ojos y habiéndose aguantado mucho comenzó a llorar amargamente, al tiempo

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que se golpeaba el pecho una y otra vez desesperado, aturdido y por sobre todo asqueado por el lugar indigno que le había sido asignado. Comenzó entre sollozos un soliloquio que finalmente lo tumbó de sueño y de cansancio, al tiempo que repetía una letanía pidiendo por su perseverancia. “Qué fácil resulta estar sentando en el living de tu casa, o en tu flamante y acogedora oficina de profesor en la universidad rodeado de tus alumnos que te siguen como a su ídolo, hablando y especulando sobre la fe y la doctrina católica, sobre los mártires de los primeros tiempos con un capuccino en la mano; o leyendo a Tomás Moro y sus tormentos en la torre de Londres escuchando una agradable partita de piano de Bach, con los pies estirados al hogar y tu esposa y tus hijos rodeándote mientras hacen sus tareas. Fui un católico de escritorio y de salón, y ahora mi Señor y mi Dios me toma de una oreja y me trae a padecer por El para probar mi fe, para reparación por mis pecados y para hacer méritos para el cielo. Y yo que me llenaba la boca con su nombre no sé si tenga la fortaleza para seguir proclamándolo. No busqué esto, nunca quise que se me probara de esta manera, y sin embargo aquí estoy, muerto de miedo, tratando de parecer sereno y amable con estos diablos que me cuidan. ¿Qué le ha pasado a la humanidad que no nos defiende? ¡Qué estoy diciendo! ¿Acaso debiera esperar algo de esta humanidad que ha sacado de raíz a Dios de su vida y que ahora sólo quiere construir el cielo en la tierra entregando para conseguirlo su alma al demonio? ¿Por qué permitimos que el mundo llegara a esta situación en la que a cada cual sólo le importa construir un mundo feliz sin convicciones donde todo da exactamente lo mismo? El mundo no vale nada y se equivocaron aquellos que abrazándolo y haciéndose uno con él podían cambiarlo. Nuestro Señor nunca habló de amar al mundo, sino todo lo contrario. El día a día con sus trabajos y sus sabores, con sus risas y placeres no es nada comparado con lo que realmente importa: la salvación de nuestras almas y su encuentro con Dios. ¿Piensan alguna vez en el día los hombres en que tendrán que darle cuentas a Dios de su vida o están creídos que hagan lo que haga Dios los perdona igual como si fuera un padre insulso y estúpido?. Toda la obra redentora de Cristo sería un mero espectáculo, ¿para qué morir por los pecadores si ellos hagan lo que hagan igual están salvados? ¿Qué clase de justicia sería esa en detrimento de aquellas almas que cada día luchan por cumplir con lo que nuestro Señor nos ha pedido?.

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Aquí estoy en este lugar aterrador, oscuro como la boca de un lobo y frío como el hielo. Me doy pena… ¡qué miserable me siento! Como una rata atrapada en una caja esperando a que lo degüellen en cualquier momento. Un frío de terror me recorre mi espalda y no hay nada que me quite el miedo que siento. No soy un héroe, ni un mártir, soy Matthew, soy Matthew Mansfield, un pobre y triste tipo que se la ha pasado toda su vida sintiendo lástima de sí mismo….y ahora sí que doy pena…miseria, ¡qué miseria de vida!... y sin embargo, a pesar de cómo me siento es por algo que estoy aquí. Padre Agustín, no lo conocí, pero estoy atravesando su misma suerte, ruegue por este hijo para que pueda mantenerse fiel a su Señor. Que esta prueba me sirva para ser más humilde y para que de una buena vez me deje acunar por Dios quien es el único que puede confortarme. Mi Angelito, ¡no sabes cuánto te extraño! Te necesito tanto, tanto mi amor. Nunca nos habíamos separado por mucho tiempo y esta ausencia tuya me está matando y me siento como un huérfano. Mis hijitos, extraño sus risas, los momentos en que discutíamos por tonterías en la mesa, los buenos partidos de futbol, las caricias de mis niñitas….¡qué tortura! Si sigo pensando en eso me volveré loco y perderé la compostura. ¡Oh Señor Dios!, te pido que este suplicio sea para mi bien y no para que sirva de ocasión para que peque más. Si va a ser así, por favor líbrame de este encierro y si es para mejor dame la paciencia y la resignación para que aproveche para el bien de mi propia alma y la de mis seres amados. Santa María, ruega por nosotros, San José, ruega por nosotros, San Mateo, ruega por nosotros, Santo Tomás Moro, ruega por nosotros, San Agustín ruega por nosotros…..” Matthew no pudo más con el sueño y rezando se durmió por un par de horas cuando fue violentamente despertado por un nuevo gendarme que había tomado recién la guardia y venía a revisar al prisionero que a duras penas pudo abrir los ojos encandilado por la luz de la linterna del guardia. Hizo que Matthew se parara desnudo en posición firme para volver a revisarlo, sin decirle nada. Le echó un vistazo a la celda para ver que todo estuviera igual y luego le indicó a Matthew que volviera a cubrirse. El preso le buscó la mirada para saber si podía dirigirle la palabra, pero antes que dijera nada el guardia le habló diciéndole que siguiera durmiendo tranquilo y que cuando estuviera listo lo llamara para firmar.

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_ Yo no voy a firmar nada. _ A ver si al cabo de unos días sigue diciendo lo mismo. Hoy no hay comida para usted, no les sobró nada en la Penitenciaría. Nadie ha salido vivo de aquí sin antes firmar. Usted tiene cerrada la puerta por dentro. – Y dicho eso cerró la celda de un fuerte portazo. “Cerrada la puerta por dentro – pensó Matthew – como en el infierno. Nadie quiere salir de ahí, pero yo sí quiero salir de esta porquería inmunda y oscura, pero no bajo sus reglas. ¿Qué pensarán? Yo lo sé exactamente: que yo no sería ningún traidor a mi fe si firmo y me chipeo, y que mi postura frente a esto es la de un exagerado, que nada tiene que ver con mi religión y que si quiero practicar “la superstición” en privado no hay problemas mientras no atente contra la “libertad de nadie”. Si no es para tanto, me dicen y me miran como si estuviera loco. Es que el problema no es una simple firmita ni un rastreador digital, sino que es todo el sistema que trabaja ordenadamente para la destrucción de la Iglesia y para el reinado del Anticristo. Es eso lo que está detrás. Obviamente que la humanidad anda caminando feliz por la vida con su embobamiento tecnológico, con su vitrina de la vida privada a cualquiera que desee subirla a la red, anulando completamente la reserva y la intimidad; con sus bailoteos impúdicos y la promiscuidad que llega a niveles exponenciales, y para qué hablar de la decadencia de la educación, especialmente la universitaria. Parece un negocio más, un negocio muy lucrativo donde cualquier pelafustán saca un título. Es lo que hay, yo me mantuve al margen y traté de que mis alumnos no cayeran en este tobogán que les vacía el alma. Es horroroso lo que han hecho con el hombre….Quiera Dios ampararnos de nosotros mismos.” Cansado y con hambre cerró los ojos e intentó dormir, pero le fue imposible. Como ya estaba algo más claro y un diminuto rayo de sol penetraba por la rendija se puso de pie y se encaramó hacia donde venía la luz poniendo sus ojos pegados a la rejilla a fin de que estos recibieran algo de brillo y no estuvieran permanentemente expuestos a la oscuridad. Se sentía con fatiga y sabía que tendría que aprender a soportar el hambre. Tratarían de doblegarlo por el estómago y debía de ahorrar energías. Tendría que dormir y rezar, mantener la mente fría y no desesperar, en definitiva, dejar que Dios lo cuidara.

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En San Fernando, Thomas encontró una residencial en el centro cerca de la gobernación. Tío y sobrino llegaron al lugar de madrugada y después de un sueño reparador y de un desayuno holgado partieron a primera hora a la gobernación para pedir una cita con el gobernador. Fueron atendidos por la secretaria del gobernador la que les confirmó que andaba de viaje oficial en el extranjero y que llegaría en unos doce días. Thomas desesperado le rogó que lo ubicara por teleconferencia para que diera su visto bueno, pero la mujer se mantuvo impertérrita aduciendo que su jefe había pedido que no se le molestara ni se le importunara durante su viaje salvo que fuera algo muy urgente. Ni los ruegos ni las lágrimas de Ian la movieron ni un centímetro. Lo que le llamó la atención a Thomas fue el nombre del gobernador: Carlos Leví, que le trajo a la mente inmediatamente el rostro de un antiguo amigo de Matthew, de origen judío y que debía ser el mismo con quien su hermano tocaba en el conjunto que tenían con Manuel cuando eran jóvenes, siendo Levi el cellista del grupo. Recabó más información sobre el gobernador y efectivamente era el amigo de Matthew. ¡El mundo es un pañuelo! Volvió a la carga con la secretaria que ya estaba a punto de llamar a la policía para que se llevaran a este loco y al sobrino que agotadas las lágrimas estaba sentado en una silla en un extraño estado de estupefacción con la mirada perdida en la nada y quieto como una estatua con sus manos sobre las rodillas. _ Escúcheme señora: Carlos Leví es uno de los mejores amigos de mi hermano… ¿lo ha escuchado tocar el cello? ¿Toca bien verdad? Mi hermano tocaba de joven el violín con él en la casa de mis padres cuando yo era un escolar. Se conocen de chico. Si Carlos supiera que Matthew está en su cárcel lo pondría de inmediato en libertad. Hace años que no se ven, pero siguen siendo amigos. Por favor, mi hermano está enfermo… _ Comisario Mansfield, yo he oído mucho de usted y no comprendo cómo es que su hermano está preso siendo usted quien es, pero le vuelvo a repetir que el único que puede sacarlo es mi jefe. Usted es un técnico, no un oficial político y su competencia aquí no sirve. Además ya me han venido varios con el cuento ese de que son amigos de mi jefe, de la infancia, y me salen con lo del cello. Todo el mundo sabe que don Carlos toca el cello como pasatiempo. No venga más acá que no saca nada. Yo le aviso cuando llegue el gobernador, y no se preocupe por su hermano que

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va a estar bien atendido. No intente contactar a mi jefe por e- mail ni ningún otro canal porque él está completamente desenchufado y sólo me atiende a mí para casos de verdadera necesidad. (La secretaria hizo hincapié en la palabra “verdadera necesidad” para que Thomas no siguiera insistiendo) No puede recibir visitas, pero si va al centro de detención le informaran de su estado. Puede ir a preguntar por él cuantas veces quiera, ya que no dan información por teléfono. Vueltos a la residencial Thomas realizó un par de llamadas a sus amigos importantes, pero le dieron la misma respuesta: que no se puede, que está prohibido, que debiera olvidarse de este hermano rebelde, etc, etc. La desazón le llenó el alma y veía como Ian abría sus ojos cuando hablaba con sus amigos influyentes y cómo bajaba la vista desconcertado cuando su tío colgaba con la cara larga. De nada servían sus influencias en un mundo diabólicamente burocrático y nadie entendía cómo a pesar de esto el sistema funcionaba. Ian estaba completamente ensimismado y trataba de hacer el esfuerzo de pensar lo que su padre le estaría diciendo en esos momentos para que se lo tomara como un prueba. Por más terrible que pudiera parecer sabía que Matthew estaba pensando en que la voluntad de Dios es siempre para un bien que nosotros no vemos. Había visto en esa ceremonia asquerosa en la parroquia el odio a Dios y a la religión, y tenía decidido lo que iba a hacer con su vida, rogándole a Dios para que le diera la oportunidad de comunicárselo a su padre. Matthew siempre le decía: “Pídele a Dios para que te vaya mostrando el camino que debes seguir para ganarte el cielo. Hay cosas muy malas que nos afectan, cosas malas que vienen algunas veces desde nosotros mismos y otras desde el mundo, y sin embargo Dios se sirve de esas maldades para sacar algún bien. Sólo pídele para que efectivamente le saques partido a ese aparente mal y no para que te sirva de condenación, que es preferible privarse de ciertas cosas o de ciertas personas antes de que ellas te hagan perder la fe conduciéndote a un mal camino. ¿Te acuerdas de la vez que íbamos a misa y pinchamos el neumático? Tuve que bajarme a cambiarlo, no tenía las herramientas, maldije y maldije por un par de horas desesperado por no poder arreglar la rueda y ustedes que estaban bien chicos lo único que hacía era preguntar y preguntar: ¿Cuánto falta? Papá, tenemos sed, tenemos hambre. Finalmente nos quedamos sin ir a la misa de Titian. ¿Y

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te acuerdas qué paso? Que a la misma hora que nos quedamos botados en el camino polvoriento y caluroso que nos llevaba a la capillita rural a donde iba a decir la misa mi hermano, un tremendo choque se produjo a unos kilómetros más adelante: si no se nos hubiese pinchado el neumático, nos habríamos matado. ¿Recuerdas cuanto reclamé y grité, echando espuma por la boca por no poder ir a misa, y cómo me tuve que tragar las palabrotas y bajar la cabeza humildemente pidiéndole perdón a Dios y a ustedes por mi ceguera, cuando ya arreglado el percance pasamos contemplando pasmados lo terrible que fue el accidente y como quedaron los vehículos? Así es nuestra vida y no sabemos nada acerca del futuro excepto que vamos a morir y que en ese momento comprenderemos todo lo que en nuestra ciega vida no pudimos ver.” El muchacho había madurado en una semana lo que le habría costado unos diez años. Su cara tenía una estampa completamente nueva que saltaba a la vista impresionantemente. Thomas se dio cuenta de eso cuando, colgando el teléfono por última vez, miró a Ian. Era como retroceder en el tiempo y ver a Matthew nuevamente convertido en un adolescente. Su cara estaba seria, serena, expectante y los ojos tenían una mirada aguda y al mismo tiempo joven. _ ¿Estás bien Ian? – le preguntó Thomas al notarlo tan extraño. De un momento a otro el llanto permanente se había ido y parecía estar sumergido en pensamientos profundos. _ Estoy más tranquilo tío. Simplemente….simplemente pensaba. _ ¿Puedo saber en qué? _ En que mi papá quiere que esté sereno y con la mente despejada, que me encomiende a Dios y que haga lo que tengo que hacer para poder sacarlo de ahí. Si yo estoy llorando como un mocoso chico no lo ayudo en nada. Tengo mucha pena por lo que está pasando, por TODO lo que está pasando no sólo con mi papá y mi familia que ha tenido que huir para no apostatar. Pero la pena no puede paralizarme sabiendo que mi papá necesita que esté con la mente fría buscando una salida.

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_ Así se habla chiquillo. Vamos a la cárcel para ver si podemos hacer algo más, si podemos llevarle comida o alguna nota. No falta el guardia que anda corto de plata…. Se encaminaron en el auto hacia la prisión que quedaba en las afueras de la ciudad. Era un edificio pequeño, que podría pasar perfectamente por un consultorio o un cuartel de carabineros, excepto por las rejas que lo rodeaban y la nula presencia de ventanas salvo en la entrada. De pie en la entrada estaba haciendo guardia un gendarme que parecía despreocupado y que se extrañó mucho cuando Thomas se le acercó. Era el mismo gendarme que había revisado a Matthew en la mañana y quedó sorprendido por el parecido físico de ambos hermanos. _ No me diga nada – le dijo anteponiéndose en la puerta bloqueando la entrada – usted es hermano del prisionero. _ Buenos días, sí soy su hermano y el muchacho es su hijo. ¿Será posible que visitemos a mi hermano por un instante? Está enfermo y estamos muy preocupados. Le trajimos algo de comer y un libro…. _ Caballero, ¿qué se cree que es esto? ¿Un hotel? Nadie puede visitar al prisionero, ni menos traerle cosas. _Por favor, llévele esto si no nos permite verlo, al menos que tenga estas cosas. _ No señor, es imposible. _ Dígame, ¿cómo está?. _ Yo mismo lo revisé en la mañana y está bien. Se ve tranquilo, resignado y sigue siendo un porfiado. Se niega a firmar. _ Mi hermano no va a firmar, eso se lo doy garantizado. _ Vamos a ver, el hambre doblega voluntades, hasta las más tercas.

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_ Eso significa que no ha comido. _ No, y no sabemos para cuándo pueda comer porque no nos han traído nada para el preso. _ Por eso le decía que le entregue esto para que coma… El gendarme aburrido por la charla y la insistencia de Thomas dio media vuelta y cerró la reja, haciéndoles ademanes a los visitantes para que se fueran. Thomas agarró de un brazo a su sobrino que se había quedado mirando al gendarme. Comenzó a rodear la prisión en busca de alguna ventanilla por donde pudiera gritarle a Matthew. Sólo se veían unas pequeñas rendijas y podía estar en cualquiera de ellas, tal vez aislado del ruido. De todas formas comenzó a hacer un tremendo escándalo gritándole a Matthew para que supiera que estaban afuera y que no lo iban a abandonar. Matthew, que yacía cubierto completamente abrigado con su manta escuchó los gritos de Thomas y poniéndose de pie de un salto se trepó a la rendija, pero era imposible ver algo. Sin embargo, la voz de Thomas diciéndole que estaban afuera, que lo sacarían de ahí a como diera lugar, que se quedara tranquilo ya que ellos estaban bien, hizo que lejos de sentirse aliviado, su alma se comprimiera más de dolor y embargado por un profundo choque emocional se dejó caer arrastrándose por la pared hasta el asqueroso pavimento donde permaneció llorando hasta que el hambre y la pena hicieron sucumbir su cuerpo y se volvió a dormir. Al día siguiente se presentó nuevamente Antonino para revisarlo y traerle por iniciativa propia, un tazón de sopa. En la penitenciaría se habían olvidado de mandarle una vianda y la fatiga se manifestaba en Matthew con fuerza, sumado a la humedad y al frio que lo obligaba a estar enrollado sin apenas moverse. _ Don Matthew, despierte, le traigo una sopita. - El gendarme se mostraba sospechosamente amable con él y esto le producía desconfianza. Abrió los ojos y miró al muchacho que le sonreía al mismo tiempo que le alargaba la taza para que bebiera el caldo que humeaba un agradable olor a comida casera. Matthew volvió a cerrar los ojos y se dio media vuelta,

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refunfuñando una perorata en inglés que el guardia no entendió. – Oiga profesor, no entiendo lo que dice, pero usted no parece confiar en mí. Esta sopa me la preparó mi abuela porque la comida que nos dan acá es malísima, y ella que sabe que soy mañoso me prepara todos los días el almuerzo para que me lo traiga para al trabajo. Como yo sé que no le han dado nada para comer le convido una parte de mi comida. Confíe en mí, soy un amigo. Que trabaje para ellos no significa que no sepa el significado de la palabra compasión…aproveche de comer mientras Muñoz anda en trámites. Usted abusa de mi tolerancia…- Matthew inmediatamente se destapó, se puso de pie y se quedó en posición firme esperando a que el gendarme hiciera su rutina de revisión. – Vamos, don Matthew, no tiene que hacer ese espectáculo. Yo no soy como los demás y me da lo mismo que se ponga de pie o no cuando entro. _ El señor gendarme me va a disculpar que me haya olvidado de levantarme al entrar usted. ¿Puedo entonces sentarme? _ Déjese de joder y siéntese a comer algo…- Sin poder permanecer por más tiempo de pie desnudo, Matthew tomó su manta y cubriéndose con ella recibió la taza de manos de Antonino y dándole gracias a él y a Dios se tragó la sopa de un sorbo. _ Gracias chiquillo…muchas gracias. – El guardia dejó la puerta abierta para que entrara algo de luz y se sentó relajadamente junto al preso que seguía saboreando el raspado de la sopa. _ Ve que le hizo provecho. Es una maldad que lo tengan sin comer, pero el sistema es así…una maldad - Matthew terminó su sopa y se recostó de espaldas en su piedra-cama con las manos detrás de la nuca mirando a su custodio intrigado por lo que con él estaba haciendo. Le había llamado profundamente la atención que hubiese utilizado el término “compasión”. A él no se le escapaba el uso de las palabras. A veces tal vez, le daba demasiada importancia, y el término usado por el guardia le quedó dando vueltas en la cabeza. “Las palabras – les decía siempre a sus hijos y a sus alumnos – y en definitiva, el leguaje delatan lo que tenemos en nuestras cabezas. Una palabrita más y una menos no dan lo mismo, y no hay que tomárselas a la ligera porque cambiar una sola letra es cambiar completamente el sentido de lo que queremos expresar. El lenguaje es el

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que delata cómo somos, y tal como dice el dicho: dime cómo hablas y de qué hablas y te diré quién eres. Las palabras trasmiten realidades. Si no se cumplen esas realidades las palabras son meras irrealidades que no significan absolutamente nada, son vacuas, inútiles y hacen sufrir”. No le quitaba la vista de encima, y escudriñó con la mirada cada gesto del joven guardián que no disimulaba su deseo de estar con el prisionero. La gentil figura de Matthew, que aunque completamente rapado y tapado con esa horrible manta le atraía como teniendo la intuición de encontrase con uno de esos personajes que irradian una peculiar paz aunque por dentro su vida sea un tormento permanente como el caso de Matthew. _ Dime una cosa Antonino – le dijo mientras cerró los ojos suspirando ¿qué diantres haces aquí? Es decir, no que me estés acompañando, sino que ¿qué te llevó a ser gendarme? ¿Por qué actúas de una forma tan distinta a tus colegas? Ellos parecen odiarme y me ha parecido que quisieran eliminarme lo más pronto posible. Tú, por el contrario, me traes de comer, me tratas de don Matthew, te sientas a mi lado a conversar, dejas la puerta de la celda abierta, pudiendo yo fugarme; buscas mi compañía….me descolocas y me confundes, no sé si eres sincero o me estás tendiendo una trampa para que me chipee. Cuando llegué el primer día me hablaste del padre Agustín diciendo que jamás permitirían que hiciera una misa aquí ya que era ilegal y los ponía en peligro de ser despedidos y ahora me sales con esto…es una vulgar trampa. _ No, profesor, no es una trampa ni un engaño para que firme. – Antonino se puso de pie y avanzó hasta el umbral de la puerta. Miró por el pasillo para cerciorarse de que su compañero no lo escuchara. Dobló una pierna y la apoyó en el marco de la puerta, cruzó los brazos y contestó calmadamente cada una de las preguntas de su prisionero. – Soy gendarme por vocación familiar. Mi papá y mi abuelo lo fueron, bueno mi papá aún lo es, pero está en un cargo administrativo. Me gusta lo que hago. Los prisioneros son gente que hay que cuidar, en todo sentido: cuidar de que no se escapen, cuidar de que a pesar de ser reos, tengan su comida, su ropa, etc. Alguien tiene que encargarse de ellos y como me gusta lo que hago trato de hacerlo bien, y no sentirme como muchos de mis compañeros, metidos en este trabajo porque les gusta el poder y

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sentirse con el derecho a hacer con los detenidos lo que se les antoje. Este centro de detención es mi primera destinación y hasta el momento sólo he tenido buenas experiencias con los reos. Lo que me molesta del sistema es que se les presione de una manera tan inhumana para hacerlos firmar… _ Ellos perdieron la humanidad de la que tanto alardean hace mucho tiempo si es que alguna vez la tuvieron. _ El padre Agustín me marcó mucho… - Antonino volvió a asomarse por la puerta para comprobar que su compañero no hubiese llegado. Parecía nervioso y con ganas de confesarle algo a Matthew que lo captó inmediatamente, se sentó en la cama y miró expectante al guardia que volvió a sentarse a su lado para hablarle suavemente al oído. – Estaba preparándome para bautizarme…pero murió antes de que lo hiciera. – Matthew quedó para dentro absolutamente desconcertado. La curiosidad por saber más de la historia del gendarme hizo que Matthew se acomodara más al lado de él, olvidando por un instante dónde estaba, cómo estaba y el tiempo que llevaban conversando. Antonino le contó que siempre había tenido una inquietud religiosa, especialmente por la religión católica que en su hogar estaba absolutamente prohibía ya que en su familia todos pertenecían a una secta que ni siquiera podía considerarse cristiana. El odio que en su casa se profesaba contra la Iglesia de Cristo era obstinadamente perverso y precisamente por eso sintió de adolescente gran curiosidad por conocer el credo católico. La realidad vivida en casa de Antonino era el común de las “familias” en Chile: padres que nunca se casaron, desde luego, tras un tiempo de convivencia, se separaron formando una nueva “familia” con otra pareja. Sin Dios y sin ley cada cual hace su vida, sin molestarse mayormente. Yo por mi lado, tú por el tuyo, de vez en cuando compartimos un poco, pero no me meto en tu vida ni tú en la mía. Se vivía un verdadero neo paganismo. Ahora bien, Antonino con sus inquietudes religiosas, trató por cuenta propia de acercarse a la Iglesia, mas tuvo malas experiencias en lo que se refiere a las parroquias donde muchas veces entró para ver que hacían adentro. Los sacerdotes más preocupados de tareas ajenas a su apostolado no lo habían considerado, y hasta algunos le habían aconsejado que siguiera en su “religión” y que tratara de ser un buen devoto de ella. “Quédese mejor donde está”, le

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decían, causando un gran escándalo en el joven que al cabo de unos años desechó la tarea de seguir indagando, y el tema religioso quedó abandonado hasta que un día llegó a la cárcel el padre Agustín, con el que sostuvo innumerables conversaciones. Juntos leían el Evangelio que Antonino había conseguido clandestinamente. Al mismo tiempo el padre comenzó a enseñarle el catecismo y se había transformado en un catecúmeno a la espera del bautismo. Sin embargo, la salud del padre Agustín comenzó a resentirse a causa de las condiciones extremas y al final de sus días no tenía fuerza para nada y no podía ya hablar, quedando Antonino a medio camino de su preparación al bautismo. _ Yo encontré la Verdad, la busqué durante muchos años. Dios de alguna y otra manera me atraía hacia El poniendo en mi mente y en mi corazón un ardiente deseo de buscarlo. Las cosas que se hablan en mi casa, lo mundano, todas esas cosas me chocaban y no entendía porqué. ¿Por qué Dios quiso acarrearme a su rebaño? A todos nos llama en algún momento de la vida, y no sé porqué gracia tuve mis oídos atentos a escucharlo. No lo sé…, muchos se hacen los sordos y terminan por endurecer sus corazones y sus conciencias. Bueno, el asunto es que estando a punto de bautizarme el padre fallece y quedé a la deriva. No he encontrado ni un solo sacerdote católico que no esté corrompido por la nueva religión, y tengo miedo de acercarme a uno de ellos porque estoy seguro de que me delatarían. _ Hay en una epístola de San Pablo algo de lo que dices: Nadie sabe porqué Dios elige a unos. ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos! Señala el Apóstol: misterio de Dios. Y dices verdad acerca de que Dios siempre en algún momento de nuestras vidas nos llama. Te contaré una historia que no deja hasta el día de hoy de conmover mi corazón: a la universidad llegó a primer año a estudiar un muchacho cuando yo cursaba mi tercer año y me hice muy amigo de él. Yo acababa de pelearme con mi mejor amigo, (mi cuñado actualmente, casado con mi única hermana) y me sentía muy solo. Además arrastraba una enorme desilusión amorosa. Los dos no teníamos nada en común: ni religión, ni política, ni cosmovisión, ni nada, excepto nuestro amor por la música y las decepciones amorosas de mujeres que habían jugado con nosotros. A la mayoría de sus compañeros y de los demás alumnos del instituto les caía mal porque era en verdad un poco pesado y creído. Pero

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lo era más bien por una coraza impuesta a causa de su temor a ser descubierto en su verdadera personalidad: la de un sensible muchacho amante de la poesía que se creía un rebelde…demasiado rebelde. Años después comprendí leyendo sus poesías que lo que le había marcado y hecho enojar con el mundo tenía que ver con un desengaño amoroso, un amor apasionado y desmedido que terminó truncando su vida para siempre cuando tan sólo era un adolescente. Buscó refugio en donde menos debió buscarlo. Siendo un tipo lleno de talento, se dejó llevar por la desesperanza y su vida ya yo tuvo sentido. El leía persistentemente a Nietzsche, le gustaban ciertos grupos de rock que a mí no me gustaban y tenía una fuerte tendencia a simpatizar con el lado oscuro, ver al demonio como un ser no tan malo, como un ser atrayente. Yo por mi parte, discutía amigablemente con él para mostrarle que estaba equivocado y que seguir al maligno lo iba a llevar a la perdición. Intenté mostrarle que con eso no se jugaba porque el demonio es más astuto que nosotros y se aprovecha de nuestra ignorancia, de nuestra curiosidad y de nuestra debilidad; y especialmente se aprovecha de ésta última cuando estamos de capa caída y dejamos la puerta de nuestra alma abierta para que se nos cuelen los malos pensamientos. Pasábamos horas y horas conversando de lo mismo, y él se sumergía cada día que pasaba en una depresión y en una desilusión de la vida. Pero a diferencia de mis depresiones, las suyas eran depresiones sin esperanza. Yo siempre he visto mi tendencia a la depresión como algo que viene y que va, y que no puedo caer en la desesperación porque hay un Dios que me cuida. Tengo que considerar a la melancolía y a la angustia como un freno que me protege de creerme lo que no soy. Pero mi amigo no tenía el alegre consuelo que nos da la fe. Fue cayendo poco a poco en el abandono de la carrera, ya no iba a clases y finalmente se retiró. Nos vimos un par de veces después de que se fue. Se quedó a alojar una vez en mi casa y luego se marchó y no volví a verlo. Él estaba confundido vocacionalmente y llegó a eludirme. No quería escucharme más, detestaba que yo lo llamara. Yo lo hacía porque quería ayudarlo, pero no quiso y me cerró la puerta. Cuando estábamos estudiando me hacía leer las poseías que escribía. Pero en ese momento no me percaté del mensaje que me estaba transmitiendo a través de su poesía y mi falta de visión le hizo comprender que con mi amistad no sacaba provecho. Yo no logré ver lo que me estaba pidiendo a gritos: quería que yo lo desenmascarara en su faceta más

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profunda, en el dolor que acarreaba por la pérdida de la mujer amada. Yo me quedé con el lado estético de la poesía y no lo pude ayudar a curar su duelo amoroso porque no entendí el mensaje. Me estaba pidiendo que le aconsejara, que le diera ánimos para encontrar a una mujer que le quisiera tal como era y el muy tonto no lo comprendí. Cuando hablábamos por teléfono, las escasas veces que logré ubicarlo, me hablaba de sus nuevas amistades, de su trabajo y de que no sabía que iba a hacer con su vida, que deseaba morirse a los veintisiete años. Para mí fue un buen amigo que supo escucharme cuando yo necesitaba urgentemente que alguien que no fuera de mi familia oyese mis penas…pero el problema era que él también tenía las suyas y parecíamos como el ciego que guía a otro ciego. Tengo en mi memoria un poema suyo que de alguna manera refleja el estado de nuestras almas en esos años. Se titula Pasión y dice así:

“Existencia, fatalidad de ayer que me acosas, creencia, conciencia de hoy que me sumes en arduo dolor, ¿No te das cuenta que sufro? que mi llanto añejo ya no crea el valor de acercarse a las llamaradas de fuego, que surgen desde el fondo de tus ojos, y ellos ya no son los mismos. Estoy solo, más solitario que nunca y la compañía ya no me acompaña como antes, la soledad crece como la hierba en medio de la azalea, creciendo siempre

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En desmedro de la flor nueva .”
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El tipo tenía un gran talento para escribir, mejor que el mío, muy superior. No supe más de él hasta que varios años después, un día navegando por internet coloqué su nombre para ver si salía algo y lo que me salió fue el obituario con su nombre en un importante diario capitalino que databa de siete años antes. Me impresionó mucho la noticia de su fallecimiento. No supe de qué murió, ni cuándo. Desconozco si fue en un accidente, o de alguna enfermedad, o asesinado, o por drogas, pero creo tener la intuición de que se suicidó, (ojalá que me equivoque) ya que no quería llegar a viejo, no quería envejecer y a sus treinta años desapareció de la tierra para dejar como me decía él mismo, un cuerpo joven, para que lo recordaran con una estampa de juventud. Tenía esa obsesión de querer morirse joven. Espero que no haya fallecido de esa manera, y que por la misericordia de Dios se haya salvado. Esta triste historia que te he contado es para que veas que en determinados momentos de la vida, nuestro Señor se encarga de ponerte en el camino a tipos como yo que remueven conciencias, y que El en su infinita bondad utiliza a los peores y más miserables como instrumentos para atraer a las ovejas perdidas. Algunos acogen el llamado, otros lo ignoran y lo rechazan cerrándose definitivamente a la acción de la gracia. Él, mi amigo, se cerró y no tenía tampoco la voluntad de querer abrirse ni cambiar. Además que yo tampoco fui muy convincente y es por ello que me siento a veces con un grado de cargo de conciencia porque no supe como mostrarle mejor la fe. Yo atravesaba en esos momentos por una crisis enorme y mi mundo espiritual tambaleaba a causa de la depresión que me provocaba la soledad. El mal ejemplo de los católicos hace que muchos se alejen de la fe. Siento que no fui lo suficientemente persuasivo para mostrar que la fe en Dios y su Amor por nosotros es lo que nos permite enfrentar sin desfallecer la vida. No se puede convertir a nadie cuando uno pretende por uno mismo hacerlo, sino que primero hay que rezar y dejar que la gracia actúe a través nuestro. Uno puede servir de instrumento, pero hay que dejárselo a Dios, hay que dar a conocer la
Versos escritos por don Cristián E. Montecinos Demarchi (r.i.p) amigo fugaz de tiempos remotos que ya no está entre nosotros.
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Verdad, eso es indudable, pero primero tenemos que ser conscientes de que al final no depende de nosotros, sino que de Dios y de quien nos escucha. Dios respeta la libertad de estas almas incluso para rechazarlo porque quiere que nuestras acciones tengan carácter meritorio. Desde que me enteré que había muerto, me propuse rezar por su salvación eterna por el resto de mis días y lo he hecho sin cesar…como en Dios no hay tiempo puede ser que por las dolidas oraciones de este amigo él se haya salvado. Nadie sabe quién se salva y quien se condena por eso siempre hay que rezar por nuestros deudos, por los pecadores, por los más empedernidos pecadores, nadie sabe, nadie sabe… En ese presente ya pasado puede ser que Dios haya tenido en consideración la futura oración acongojada de un pobre hijo suyo que se apenaría mucho si supiera que un amigo se ha condenado eternamente. No lo sé…lo sabré solamente cuando yo muera. _ Es una historia triste y lamento lo de su amigo. Yo he atendido al llamado de Dios, no me he cerrado y le doy gracias por poner en mí un corazón humilde para escuchar su voz. En mi casa nadie sabe que quiero ser católico, lo llevo como un secreto amadísimo en mi corazón y si Dios lo puso a usted en mi camino ahora es porque quiere que usted don Matthew me bautice…usted, un instrumento de Dios _ Hijo, yo no soy sacerdote. _ Pero usted sabe que cualquiera puede bautizar… _ En caso de necesidad Antonino. _ ¿Y acaso este no es un caso de necesidad?...Mire lo que queda de Iglesia. Me vengo a convertir a la Iglesia católica cuando casi ya no quedan rastros de ella. Cristo prometió que no abandonaría a los suyos, pero no dijo cuántos de los suyos quedarían y somos cada vez menos y más ocultos. Dudo que pueda encontrar a un sacerdote que quiera bautizarme. ¿No le parece que la Providencia me toma como un hijo predilecto al poner este deseo ardiente de sentirme cerca de Cristo al ponerlo a usted en medio de este camino para que me conceda esta alegría? _ Existe el bautismo de deseo.

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_ Si alguno no renaciere del agua y del Espíritu Santo… _ Veo que te has preparado bien. Antonino yo soy bien formal para mis cosas y no es que quiera negarte el bautismo de agua. En tu corazón ya has recibido el bautismo de deseo, eres un catecúmeno y si mueres en ese estado Dios que conoce nuestras almas sabe que tu deseas ardientemente recibir el bautismo de agua… – el gendarme bajó la cabeza y suspiró lamentándose y Matthew pensándolo mejor puso su mano sobre la cabeza de su custodio - Sabes chiquillo, tienes razón, estamos en caso de necesidad: yo te voy a bautizar, pero tendremos que repasar un poquito el catecismo y por supuesto tendrás que conseguirme agua y si esa agua estuviera bendita y exorcizada…pero es mucho pedir. La cara del joven Antonino se iluminó y abrazando a Matthew salió contento de la celda ya que justo en ese momento llegó su compañero reclamando porque estaba todo de par en par abierto. Pasaron tres semanas. Thomas no había podido localizar a Carlos Leví. Cada día iba al centro de detención y le gritaba a Matthew desde la calle las noticias que tenía, todo en clave. Sabía que su hermano podía escucharlo ya que Antonino se había acercado a él y lo había visitado furtivamente en la residencial un par de veces. Para que no hubiera dudas con respecto a su favoritismo con el prisionero, el trato que tenía con Matthew era el mismo que se le daba a cualquier reo, excepto por las conversaciones largas que tenían en las noches que quedaba de guardia. Matthew apenas había comido en esas tres semanas y medias, y estaba muy débil. Se agarró un fuerte resfriado que le tenía tosiendo una y otra vez acompañado de algo de fiebre, pero su ánimo relativamenteestaba bien. Las charlas sobre el catecismo que le daba a Antonino no sólo habían preparado al muchacho, sino que le sirvieron a él mismo para reafirmar su fe y para sentirse privilegiado de estar padeciendo por su Señor y por su Iglesia. Los tormentos que este mundo le da no tienen comparación con los que podría recibir en el lugar de los tormentos eternos. Su prisión y sus sufrimientos en este mundo tenían que purificar su alma y sumarse a la Pasión de nuestro Señor. Estaba alegre además porque furtivamente había recibido una carta de Ángeles que guardaba debajo de unos harapos para que no la descubrieran. La carta le

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había llenado de esperanza, pues en ella contaba que Matthew H. estaba mucho más tranquilo y contento de que su hermano hubiera vuelto, pero a veces andaba un poco taciturno. En general todos en el sur estaban ya acostumbrados a su nueva vida, a tal punto que Sean y Rosario esperaban un nuevo hijo. Llegó el día de su cumpleaños, el número cuarenta y dos, y Antonino había ido a verlo temprano para felicitarle y traerle los saludos de su hijo y de su hermano. Iban a aprovechar ese día para bautizar a Antonino cuando Muñoz saliera a hacer sus habituales trámites y el muchacho estaba impaciente. Matthew se notaba alegre, se sentía mal físicamente, pero su alma había crecido y a pesar del miedo que constantemente lo embargaba, pedía a Dios postrado en tierra frente a la cruz de la pared que le diera fortaleza y perseverancia para no desfallecer y traicionarlo. Sin embargo el cabo Muñoz algo se tenía entre manos para humillar al prisionero y la ocasión ocurrió trágicamente ese mismo día. Le había tocado asistir a una redada para atrapar a los rebeldes en medio de una Santa Misa que clandestinamente había dicho un sacerdote en un campo a un pequeño grupo de fieles que al verse rodeado por los mercenarios al que pertenecía Muñoz en sus ratos libres, arrancó en todas direcciones perdiéndose en medio de los viñedos que rodeaban al pequeño altar improvisado. El descaro de los mercenarios fue tal, que esperaron hasta que la misa estuviera terminando para lanzarse sobre las gentes y atrapar al sacerdote que desesperadamente trató de proteger del sacrilegio las formas consagradas comiéndolas apresuradamente lo que le valió un tiro en el pecho que lo mató inmediatamente. Muñoz de una patada lo volteó en el suelo y le arrebató la última hostia que le quedaba al sacerdote en su mano y se la guardó en el bolsillo dentro de un pañuelo. Ese día llegó más alegre que nunca. No le hizo ningún comentario desagradable a Antonino ni le contó lo que había sucedido en su día libre, limitándose a decir que lo había pasado muy bien. Le pidió a Antonino que fuera a hacer un par de tareas menores al jardín y él se dirigió a la celda donde Matthew trataba de dormir a pesar de la fatiga y de la persistente tos que lo despertaba a cada instante.

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El guardia abrió la celda y entró en ella con estrépito. Matthew se levantó apenas de su cama y desnudo en posición firme se quedó esperando a que lo revisaran tal como era la rutina. El pelo le había crecido y lucía unas pelusitas en su cabeza, pero estaba desfigurado y casi famélico. Si Ángeles lo hubiera visto en ese momento no lo habría reconocido y si lo hubiera hecho se habría largado a llorar por el estado de miseria en que se encontraba su amado. _ Mansfield, Mansfield…¡qué porfiado es usted! – le decía mientras se paseaba alrededor de Matthew, quien le pidió que por favor lo dejara sentarse ya que se sentía enfermo – No señor, nada de sentarse, sea consecuente hasta el final. Le tengo una sorpresita…Ayer en la tarde a la hora que usted llama vísperas fuimos a cazar rebeldes y nos encontramos con un cura… - Matthew levantó la cabeza y le quedó mirando con atención – un cura idiota al que rematamos después de que hiciera su acto de traición a la nueva religión haciendo una vez más el cuentecito histriónico de su misa. Y yo me acordé de usted y le traje un bocadito. – Muñoz sacó de su bolsillo un pañuelo blanco y desde él extrajo la Sagrada Forma consagrada la que tomó con desprecio. - Mire…un pancito. _ ¿Está consagrada? – pregunto Matthew sin sacar los ojos de la hostia que el guardia agitaba en el aire como un pequeño abanico. _ Claro que está consagrada, a ver si me la quita de las manos y se la echa a la boca el supersticioso tragahostias. Matthew cayó de rodillas con sus manos juntas en adoración al Santísimo Sacramento que le visitaba de una manera absolutamente inusual y extraordinaria, valiéndose por un lado del sacrificio de un sacerdote y por otro de la maldad de un hombre cuyo odio a la religión brotaba de sus ojos ostensiblemente. Esta actitud suya de golpearse el pecho diciendo una y otra vez: Domine, non sum dignus ut intres sub tectum meum, sed tantum dic verbo, et sanabitur anima mea, sirvió para que el guardia se enfureciera y arrojara la Santa Forma al suelo y en el momento en que iba a pisotearla Matthew con una fuerza y agilidad que saco desde lo más profundo de su ser, se lanzó al suelo y con la lengua tomó la hostia quedando de rodillas después de haber comulgado. Muñoz desesperado por haber perdido la oportunidad de profanarla agarró a

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Matthew y lo sacudió abofeteándolo para que la escupiera, pero el preso estaba absorto en su rezo, en acción de gracias. Muñoz lo lanzó al suelo en vista a que era imposible abrirle la boca y sacando su bastón retráctil del cinturón, lo golpeó en la cara haciendo que se le produjera un corte profundo que le abrió una de sus mejillas comenzando a sangrar copiosamente. Matthew se revolcó de dolor en el suelo; el cabo comenzó a golpearlo con rabia una y otra vez con el bastón en la espalda, sin que Matthew siquiera gritara. Solamente se cubrió con sus brazos en la cabeza en posición fetal tratando de esquivar los golpes, pero el guardia se ensañaba más y más gritándole que iba a matarlo. Finalmente Matthew no pudo resistir la dureza de los golpes, y se desmayó, quedando tendido de boca junto a la acequia en el preciso momento en que Antonino alarmado por el sonido de los golpes y por los gritos de su compañero llegó para detener la golpiza. Corrió hacia donde se encontraba el cuerpo inerte de Matthew. Parecía estar muerto. Lo volteó y lo atrajo hacia su pecho, colocó su mano sobre la herida que seguía sangrando y con los ojos llenos de ira le recriminó a su compañero lo que había hecho. _ ¡Lo mataste Muñoz! ¡Lo mataste! ¡Mataste al prisionero! ¿Qué has hecho pedazo de cretino? Lárgate, lárgate. ¿Qué vamos a hacer ahora? ¿Por qué lo mataste? Mira como lo dejaste… ¿qué puedo hacer?...Don Matthew, don Matthew por favor, responda, don Matthew… ¡Oh Dios mío, sálvalo…! Antonino tomó a Matthew y lo acostó en la cama de cemento. Le tomó el pulso y a pesar de toda la horrible golpiza seguía con vida y con su corazón latiendo agitado, pero normal. Corrió a buscar agua y un equipo de primeros auxilios y logró controlar la hemorragia de la cara con una sutura plástica. La espalda la tenía llena de hematomas y seguía inconsciente. Los dedos de las manos estaban muy mal heridos también. Una vez que lo hubo curado y lavado, le sacó fotos con su celular a la espalda y a la cara que se le había hinchado a tal punto que estaba desfigurada. Debía denunciar a su compañero al gobernador. Les estaba prohibido golpear a los prisioneros y Muñoz se había ensañado con él. Las fotos además, debía mostrárselas a Thomas y a Ian, no podía ocultarles lo sucedido y les servirían para apresurar la causa de la libertad de Matthew. No les había querido en todo ese tiempo mostrar el estado en que se encontraba su pariente a fin de no angustiarlos más, pero esto

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era el colmo y debían conocer la valentía y la paciencia con que este familiar suyo soportaba el sufrimiento y la humillación. Se tenían noticias de que Leví volvía en un par de días y confiaba que su prisionero no moriría y que se recuperaría. El agresor no volvió por la celda en todo el día, y Antonino se quedó esa tarde cuidando a Matthew. Pasaron varias horas antes de que recuperara algo la conciencia, pero no despertó lúcido. La temperatura le había subido y la fiebre se había apoderado de su cuerpo. _ Ángeles, Ángeles, abrázame mi vida linda…Ángeles, ayúdame…ayúdame. – Llamaba una y otra vez a su mujer con los ojos abiertos moviéndolos para un lado y para el otro descontrolados sin poder fijar su vista en nada diciendo incoherencias de recuerdos pasados. _ Don Matthew soy yo, Nino…. _ Dominic, Dominguito, Dominic…no seas como yo, no seas como yo…Antonino no sabía qué hacer. El cuerpo de Matthew ardía de fiebre y se notaba que estaba tremendamente incómodo a causa de la golpiza en la espalda que tenía completamente morada. El muchacho le tomó una de sus manos para calmar la desesperación del herido y con la otra sostenía una toalla empapada con agua fría en la frente, intentando bajar su temperatura. No podía llamar a ningún médico. Estos presos estaban destinados a firmar o a desaparecer y sabía que necesitaba antibióticos y antiinflamatorios. Si seguía sin atención corría el riesgo de morir y no iba a permitir que eso pasara. El padre Agustín había muerto en ese mismo lugar en condiciones similares y esta vez no iba a omitir. Llamó desde la celda sin dejar a Matthew, quien deliraba y se quejaba penosamente, a su madre para que le consiguiera los medicamentos a como diera lugar en el consultorio donde ella trabajaba. Ella no entendía esta obsesión de su hijo por este prisionero y para no hacerlo sufrir por lo angustiado que se oía al teléfono envió a una enfermera a la cárcel con los medicamentos que Matthew necesitaba. Le fue aplicado un verdadero cocktail de drogas que le ayudaron a calmar el dolor, a bajar la fiebre y a deshinchar su cara y su espalda. El turno de Antonio terminaba a las ocho, pero quiso quedarse a cuidar a Matthew en su celda. Trajo una silla y se quedó parte de la noche a su lado.

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A medianoche Matthew despertó bastante más recuperado. La fiebre comenzaba a ceder, pero él aún estaba choqueado. Vio que a su lado estaba el muchacho dormitando, la puerta estaba abierta y la luz del pasillo alumbrada relativamente bien su celda. Se tocó la cara y se palpó la herida, su rostro estaba inflamado y la dureza de la piedra donde estaba recostado hacía que los moretones de la espalda dolieran más. Comenzó a quejarse y esto despertó a Antonino que se arrodilló a su lado tomando su mano. _ Profesor Mansfield, ¿cómo se siente? _ Nino…perdóname, no pude bautizarte, estoy enfermo. _ Don Matthew, ¡qué dice! No me pida disculpas, mi compañero lo dejó en mal estado, pero esto no se va a quedar así. – Matthew suspiró y apretándole la mano a su custodio cerró los ojos y recitó un salmo en latín. _ Fac mecum signum in bonum, ut videant qui oderunt me et confundantur: quoniam tu, Domine, adjuvisti me et consolatus es me. _ No le entiendo, no sé en qué idioma me habla profesor…¿podría traducirme lo que dijo? Suena hermoso. _ Es latín… El latín es el idioma de la Iglesia, de los grandes padres de la Iglesia, de las más bellas oraciones; el idioma de Cicerón y de Virgilio y ahora el idioma más odiado del gobierno mundial. Lo que acabo de rezar es un salmo que siempre rezo antes de la misa y dice algo así como:

Muéstrame alguna señal de tu favor, para que viéndola los que me odian, queden avergonzados; por cuanto Tú, Señor, me has ayudado y me has consolado. El Señor me ha visitado con su Presencia Real para escándalo
de tu compañero; me ha mostrado la señal de que está conmigo y que no me ha abandonado…Las circunstancias fueron dolorosas: El arrojado al suelo como un pedazo de pan para ser profanado y yo que no soy digno de tomarlo con mis manos, lo tomé del suelo con mi lengua para evitar que fuera pisoteado como una basura. Y a pesar de que no alcancé a hacer una acción de gracias bien rezada debido a que me estaban golpeando fue el mejor regalo que nuestro Señor me envió para mi

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cumpleaños: a El mismo. Yo no estoy seguro de poder corresponderle a causa de mis debilidades y de mi inmensa cobardía…O salutaris hostia,

quaes caeli pandis ostium bella premunt hostilia, da robur, fer auxilium….¡Oh Hostia de salvación que abres la puerta del cielo! Las
guerras arrecian hostiles; danos fortaleza, préstanos auxilio…. Mi guerra interna, la guerra externa; rodeado por mis propias tentaciones y sitiado por el enemigo que me asfixia físicamente. Soy un traidor Nino, buen muchacho, soy un traidor que teniendo a Cristo en mis entrañas voy y me dejo vencer por el miedo a los golpes. _ ¿Se puede saber de qué me está hablando don Matthew? O soy muy ignorante o me perdí de algo. _ Cuando tu compañero me estaba golpeando, le dije que ya no me golpeara, que iba a firmar y a chipearme. Sentí que me moría… y me llené de pánico Me dolió el corazón y cuando me duele así me desespero porque escapa a mi control, produciéndome una angustia aterradora. La angustia que produce un infarto es…es lo más terrorífico que te puede pasar. Creí que me estaba infartando nuevamente. Contemplé a Muñoz con sus ojos llenos de odio, no había ni una gota de compasión, ni una pizca de amor. El odio era su motor y disfrutó haciéndome sufrir. Nunca en mi vida había contemplado al mal físicamente, no como un concepto abstracto, sino que como mal presente materialmente. Y entonces me llené de miedo porque pensé que iba a matarme y no me encuentro preparado. Pero entiéndeme bien, mi temor no es a la muerte, sino a su trance. Mi mejor amigo una vez me dijo que le daba miedo precisamente ese momento. Yo no lo entendí y me parecía extraño que lo dijera, sin embargo habiendo estado tan cerca de la muerte tantas veces lo comprendí. Soy un cobarde, un maldito caído. _ Es mentira, me está mintiendo, él no lo hubiera seguido golpeando y lo habría chipeado, y ya estaría libre. _ Entonces no me escuchó…¡ay Dios me siento un traidor miserable, indigno de haber sido visitado por El, porque le he traicionado! _ Yo creo que usted lo pensó, pero no lo dijo. Estaba en medio de una golpiza feroz, con fiebre, con frio y hambre, y se le pasó por la mente la

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idea de ceder, pero no lo dijo ni lo hizo. La comunión que recibió le sirvió para a través de sus gracias, obtener la gracia de que su boca no dijera lo que pensaba porque Dios conoce nuestras debilidades y nos blinda, por así decirlo, en los momentos en que no actuamos como nosotros mismos para protegernos de hacer el mal que no queremos de verdad hacer. _ Cuando es violentada la voluntad…cuando la voluntad es coartada por la fuerza de la violencia no hay ejercicio de la libertad. Pero aun así me siento culpable y me doy pena y asco. ¿Qué hubiera pasado si me hubiera escuchado? No quiero ni pensarlo. Todo lo que he defendido y creído, todo lo que he amado y que me ha conducido hasta aquí se habría ido por la borda…Fui probado con el dolor físico y me llené de pánico. Creía que toleraba bien el dolor y no es así, no es así, soy un cobarde…. –Matthew se agitó y se sentó recordando que debía bautizar al gendarme - Antonino, quiero que me traigas agua, para bautizarte inmediatamente. No sé si pueda sobrevivir. Siento que me estoy muriendo. Es una buena hora ya que no hay ruidos ni movimiento. Soy un canalla, pero de todas formas Dios se ha servido del más indigno para conferirte el bautismo. ¿Estás consciente de lo que me pides? ¿Crees realmente todo lo que profesa la fe católica, apostólica y romana? ¿Quieres recibir libremente el bautismo? ¿Lo quieres Antonino, de verdad lo quieres? – Matthew le tomó las manos juntas al muchacho y se las llevó a sus labios, besándoselas con cariño y agradecimiento por todo lo que había hecho por él durante lo que llevaba encerrado. Antonino respondió afirmativamente y lleno de emoción a las preguntas de Matthew que también estaba embargado de una extraña mezcla de sentimientos y emociones contrapuestas, al sentirse alegre por el muchacho y la fe con que recibía el bautismo en esas condiciones tan especiales, y por otro lado la de sentirse en el abismo sin tener razón. No había dicho nada cuando lo estaban golpeando. Seguía encerrado en esa cárcel. Lo que pasó por su mente fue una tentación, nada más que una tentación que nunca llegó a consumarse. Sin embargo, dada la tendencia de Matthew a los escrúpulos se le vino literalmente el mundo abajo, solamente por el hecho de tener la idea de ceder a lo que querían obligarlo. No se perdonaba a sí mismo ni siquiera el hecho de haberle pasado por la cabeza la idea de firmar y la frustración que sentía

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era enorme. Equivocado estaba este hombre al creer que su voluntarismo y su convicción de sentirse fuerte en la fe era lo que lo protegía. Si bien repetía una y otra vez: “Señor sin ti no soy nada y no puedo hacer nada”, también se llenaba de presunción al creerse lo suficientemente fuerte para sobrepasar cualquier dificultad que se le pusiera por delante, y cuando se veía sobrepasado y caído, el bochorno interno le nublaba la mente. Antonino trajo un recipiente lleno de agua y uno vacío para recibir el agua de su cabeza. Ayudó a Matthew a sentarse, y se arrodilló enfrente de él. Afuera en la calle sólo se sentían pasar los vehículos que venía de regreso de las largas vacaciones de fiestas patrias y el viento que soplaba desde el sur. Matthew se cubrió con la manta lo mejor que pudo para tapar su desnudez arropando hasta su cabeza de modo que sólo se le veía el rostro. Estaba adolorido por todos lados, su cara seguía hinchada y la herida le abarcaba gran parte del rosto. Iba a quedar con una enorme cicatriz, como si le hubiesen cortado con un sable. La fiebre había cedido, pero seguía con una tos seca que no le dejaba descansar. _ Desconozco el ritual de bautismo de los catecúmenos y el agua no está exorcizada, pero dadas las circunstancias y tu gran fe vamos a proceder. De todas formas no soy sacerdote y no me compete repetir las rúbricas, simplemente te bautizaré al modo que lo podría hacer cualquier mortal en este especial escenario. Antonino, yo te bautizo en el nombre del Padre – dejó caer un chorrito de agua en la cabeza de Antonino corriéndole por la frente– del Hijo – otro chorrito – y del Espíritu Santo – el último hilito de agua cayó en la fuente que el muchacho tenía en sus manos que le temblaban nerviosamente. Se produjo un silencio sepulcral y la celda se llenó de una misteriosa paz que hasta ese día nunca Antonino había experimentado. – Felicitaciones Nino, ahora eres un católico romano que ha borrado su pecado original y participarás de la vida divina. Si tienes la ocasión y consigues contactarte con un sacerdote, cuéntale lo que acabamos de hacer y dile que te complete la ceremonia, especialmente con los exorcismos…Ayúdame a recostarme. No sé cómo ponerme para que no me duela la espalda. Vete a tu casa, necesitas descansar. Yo voy a estar bien, no te preocupes…déjame a solas hijo que lo necesito.

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_ ¿Está seguro que quiere que lo deje solo? Lo noto medio decaído. Quédese tranquilo y contento por lo que acaba de hacer por mí. Podría atropellarme un camión ahora… _ No digas tonteras chiquillo, vete en paz, y felicitaciones. Pídele a Dios que te conserve siempre tan limpio de pecado como lo estás ahora. Los demonios nos tientan a cada rato y la gracia sólo puede actuar si la pedimos. Si yo no pido a Dios que me sostenga en la batalla, Él no va a hacerlo porque quiere que nosotros se lo pidamos. Por eso es que siempre hay que estar pidiendo y pidiendo como el amigo inoportuno, la gracia para resistir el combate. Hijito tienes que estar atento, no descuidar la oración. Escuché cierta vez que el que ora se salva. El mundo será una permanente tentación y ya que no puedes apartarte de él por las circunstancias en las que te encuentras: por tu trabajo, que podrás realizar como un magnífico medio para practicar la caridad; por tu familia y tus deberes para con ella; deberás estar siempre en alerta velando para que el mundo, el demonio y la carne no te cojan y te arrastren. La vigila va acompañada de la oración, de la meditación. Cultiva el espíritu con el poco de material que tienes, lee el Evangelio y medita sus enseñanzas: ¿me estoy asimilando a Cristo en lo que hago? Eso debes tenerlo siempre presente. Orad sin cesar dice el Apóstol como aquel peregrino ruso, cuya historia te relaté hace unos días: Señor ten piedad de mí que soy un pecador. Esa simple oración hazla viva en ti para que no sea sólo una mera frase, sino para que se transforme en un modo de vida por todo lo que ella significa: ya que yo no soy nada sin ti mi Dios y Señor, ya que soy un gusano pecador que se arrastra en medio de la lucha entre el bien y el mal, Tú ayúdame porque de lo contrario mis debilidades y mis tendencias me arrojarán a la gehena eterna. En la medida en que te fundas en la dulce faz de Cristo y te asimiles a Él, entonces los embates del mundo serán más llevaderos y rebotarán contra el blindaje que nos da la oración. Velad y orad, velad y orad. Somos débiles, demasiado débiles y solos no podemos, ya ves lo que ha pasado con este cobarde que se creyó que se la podía sólo, y me he quedado abatido, se hunde mi alma y se derriba mi cuerpo. Matthew santiguó en la frente a Nino del mismo modo como lo hacía con sus hijos cuando estos se acostaban a dormir, y le hizo luego un gesto para que se fuera, mientras se tapaba hasta las orejas con la manta.

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El gendarme lo miró preocupado porque Matthew estaba actuando de un modo anómalo, pero lo que desconocía era que su prisionero estaba cayendo en una de sus infaltables desazones y que quería estar a solas consigo mismo para hacer su acostumbrada “caída en picada”, o sea, “si me tengo que deprimir a causa de mi estupidez, debo deprimirme y angustiarme hasta que me duela y mis lágrimas corran para que libre de mi propia persona deje actuar al Único que puede consolar mi alma y puede comprender lo que sufro porque me conoce mejor de lo que yo mismo me conozco”. ¿Quién puede comprender lo que pasa por la mente de un hombre que siente que ha traicionado lo más sagrado que tiene en su alma? Matthew se sentía traidor y su alma estaba completamente compungida. Sin el consuelo de su amada Ángeles que lo comprendía y levantaba cuando experimentaba estos pesares; sin poder recurrir al confesionario en busca del perdón y del consejo de su hermano sacerdote advertía que sus fuerzas lo habían abandonado. Estaba desanimado y se sentía completamente incapaz de continuar luchando. Pudo dormir un par de horas y a eso de las cinco de la mañana agobiado se levantó y arrastrándose hasta un rincón se dejó caer en el suelo. Estiró sus piernas y se apoyó suavemente en la pared, afirmando su cabeza en la muralla contraria. Abrió los ojos, pero todo estaba en penumbras a excepción de un rayito de luz que se colaba por la diminuta ventana de la puerta que era utilizada para observar a los presos desde fuera. Estaba harto de estar ahí, estaba harto de sentirse miserable, sucio y traidor. No podía dejar de pensar en lo indigno que se sentía. Colocó su mano sobre el marcapasos y se lo apretó hasta que le dolió. Luego le dio duros golpes a la pared con su cabeza. “Sigo aquí sufriendo este oprobio por causa de Cristo. ¿Seré yo acaso digno de siquiera pensar que estoy sufriendo por Él? Dios castiga a quien ama, si Cristo sufrió en la cruz por nuestros pecados, siendo inocente, ¿de qué me quejo yo? Le he dicho a Nino que debe procurar asimilarse al rostro de Cristo, al sufriente rostro de Cristo debí decirle…pero yo no me siento digno de padecer por Él. Creo que soy más que bueno para hablar de las cosas profundas que para padecer por ellas. Muy bueno para predicar sobre le fe a quien quiera escuchar, con

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palabras que pueden ser muy bonitas, muy enaltecedoras que sin embargo, carecen de sustancia cuando el que las habla no es capaz de ponerlas en práctica. Maldito traidor. Me asusta pensar a lo que puedo llegar por evitar sufrir. ¿Y si esto me pasa de nuevo? Mis labios no se abrieron a causa de una gracia especial que Cristo con su presencia me otorgó, pero si no, voy a entregarme, a suplicar que dejen de pegarme para salvar mi pellejo, estas carnes que algún día van a pudrirse de todas formas. No tengo ánimo para nada, lo único que me queda es quedarme aquí tirado, ¿qué más podría hacer ahora? Me encantaría poder romper el muro con la cabeza y hacerla saltar en pedazos para acabar con esta historia de una buena vez, pero no puedo…soy incapaz de atentar contra mi propia vida. Porque – a pesar de todo – prefiero soportar mi incómoda e cargante persona antes de arder en el infierno por un acto de desesperación. No he dicho nada que me condene, objetivamente hablando, pero el sólo hecho de haberlo pensado me tiene asustado, asustado de mí mismo. ¡Qué fácil resulta hablar cuando no se está con la soga al cuello! No puedo cumplir mis propios consejos. Mi debilidad me da miedo y sólo me resta apoyar mi cabeza en el pecho de mi Señor. Señor Jesús, ten piedad de mí que estoy tan necesitado de tu consuelo, de tu gracia, de tu compañía. Muero cada día un poco más en esta cárcel, alejado de lo que más amo en este mundo: mi Ángeles que ha de estar sufriendo enormemente. Como lo estaría yo si supiera que ella está pasando por esto. Estaría vuelto loco, tiritando con el alma en vilo sin poder hacer nada más que encomendarme a Su misericordia. Hablo y hablo y me lleno la boca, y no soy capaz de poner en práctica lo que predico y sin embargo….no, no, me estoy volviendo loco, sin embargo mi conciencia no me acusa de nada…no hice nada, pero, ¿por qué me siento tan mal? Menos mal que no seré mi juez y que será mi Señor quien me juzgue, de lo contrario no sabría para dónde tirar esta alma tan inútil. ¿Qué irá a ser de mí ahora? Uno de mis custodios, mi agresor ya no se atreve a verme, puso en peligro su trabajo. Y me cuenta Nino que el gobernador es nada menos que mi viejo Carlitos. ¿Querrá sacarme de aquí después de esa triste discusión que tuvimos hace ya unos doce años y que casi apaga nuestra amistad de toda una vida? Tengo mucho dolor en la espalda y la mejilla me arde. Creo estar irreconocible y el sueño me está venciendo nuevamente.”

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Matthew se quedó dormido con su cabeza apoyada en la pared. A mediodía se sintió en el pasillo un fuerte bullicio, una discusión y el golpe de tacos de botas militares en posición firme que evidenciaban la presencia de una autoridad en el recinto. De pronto la puerta de la celda de Matthew se abrió y se escuchó la estruendosa voz de uno de los gendarmes ordenándole ponerse de pie. Pero el prisionero estaba tan rendido que no escuchó nada. _ Déjelo, déjelo Garrido, yo me acercaré a él. - Era nada menos que Carlos Leví y detrás de él Antonino que venía a ver a su amigo. Leví colocó su mano sobre su nariz para tapar un poco el hedor que provenía de la asquerosa acequia. En el fondo de la celda, en la esquina seguía dormitando el hombre que no se había percatado de todo el bullicio. El gobernador era un cargo de grandísima importancia. Ya no tenía que ver con la supervisión de los municipios ni con otras tareas que constitucionalmente se les encargaba, sino que era un representante del Gobierno Mundial en cada provincia para controlar que los acuerdos que el gobierno nacional había firmado se cumplieran a cabalidad, y una de estas misiones era la de estar a cargo de las cárceles habilitadas para todos aquellos que se negaban a firmar. Leví siempre había desempeñado su cargo con ecuanimidad, y lo que más detestaba era supervisar la cárcel. No tenía estómago para eso y ver a su antiguo amigo en esas condiciones lo conmovió completamente. Matthew, el siempre pulcro y gentil hombre, tan educado, de buenas maneras, formal e impecable en su vestir, aunque siempre con sus mismas antiguas pero cuidadas ropas estaba ahí tendido en un suelo mugriento, tapado con una manta igual de sucia, desnutrido, con su barba descuidada y el rostro sucio, hinchado y con una herida que le atravesaba desde la boca hasta la oreja. Uno de los mejores violinistas que había escuchado en su vida, estaba con sus dedos tullidos y morados por el frío y por los golpes del bastón. Leví dobló una de sus rodillas y se hincó a su lado. Matthew respiraba hondo y se le sentía el pecho lleno de flemas. Carlos levantó la cabeza y miró a Nino moviéndola en señal de desaprobación.

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_ Ustedes saben que no les pueden pegar a los prisioneros. Está en muy malas condiciones…Matthew – le dijo moviéndolo con suavidad – Matthew despierta, soy yo Carlos Leví. Matthew abrió los ojos y le quedó mirando con los ojos aún medios somnolientos. Le costó fijar la vista ya que estaba muy encandilado. Leví le tomó una mano y se la apretó. _ Voy a sacarte de aquí amigo, no es posible tolerar lo que te han hecho y yo ya estoy harto de todo esto. La Ángeles no me perdonaría nunca si no te sacara de aquí, y a tu señora no hay que hacerla enojar… Matthew le miró con tristeza, luego levantó la vista y vio a Antonino que traía su ropa en una bolsa transparente. Mansfield bajó la cabeza, puso su mano sobre la de Leví y le habló pausadamente. _ Carlitos, me habían dicho que eras tú el gobernador. Gracias, gracias por tomarte le tiempo y preocuparte por mí, pero tú trabajas para ellos y eres parte de su mundo. Te conozco desde hace treinta años y nunca nos hemos puesto de acuerdo con respecto a la simpatía que tienes por el gobierno mundial y el sionismo, y creo que jamás lo haremos… _ No lo creas, y no me juzgues por lo que he sido. Tú sabes que siempre te he tenido un gran aprecio, y si nos distanciamos un poco fue porque no nos entendíamos y estábamos hablando un lenguaje que ninguno de los dos comprendía, un diálogo de sordos. Tu obsesión por convertirme. _ Yo no hablaría de una obsesión, yo no puedo obligarte a creer porque además es un don de Dios. Pero cuando uno ha visto la Verdad, quiere transmitirla. No podía quedarme callado…ahora sí es tiempo de callar para mí. Había algo en mi cabeza, en mi corazón que ardía de pasión por transmitir lo que yo había visto...lo que yo había conocido, lo que se me había confiado como un tesoro. No podía callar, no podía dejar de entregar lo que a mí gratuitamente y sin mérito alguno me había sido revelado. He dicho lo que debía decir y ya mi tiempo ha pasado. Para mí ha llegado el momento de plantarme frente a Dios y tratar de contemplar sus misterios. Ya pasó el momento de hacer apologías, ha llegado el momento de la Iglesia doméstica, de la reflexión interna y de la preparación del juicio. No tengo fuerza para caminar, apenas puedo

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respirar, mi corazón está exhausto y dada mi cobardía es mejor que me quede aquí esperando a que Dios se ampare de mí y me lleve con Él. _ Sigues igual, con esa terrible cosa de querer morirte. Nunca te has adaptado a la vida, y ese ha sido tu martirio. Pero mira, Dios te da otra oportunidad, te pide que des testimonio con tu vida eso que has predicado siempre. Podrás dedicarte a contemplar, pero decididamente este sitio no es el lugar adecuado. Dame el ejemplo, y levántate. Ponte de pie Mansfield que yo te voy a sacar de aquí. _ ¿Qué querrá Carlos, la Divina Providencia de mí? ¿Cómo es que a pesar de todo lo que me ha pasado sigo con vida? Estoy enfermo del corazón, me han apaleado, me la paso enfermo de una cosa o de otra, es para que me hubiera muerto qué rato y sigo como un gato de siete vidas…sabiendo que detesto este mundo y que sólo quiero descansar…¿qué más me falta? Lo he perdido casi todo, excepto a mi familia. Me despojaron de mi trabajo, de mi casa, de mi apacible vida hogareña…. Sólo Dios lo sabe y es lo que importa. Debo aprender a asimilar esa verdad. En cuanto a lo que pase conmigo, Carlos, no te expongas por mí. Dicho eso y colmando la paciencia del gobernador, éste tomó a Matthew de ambos brazos y lo puso de pie, ante las quejas de su amigo que se sacudía de dolor. Antonino lo ayudó a caminar hasta el baño de los gendarmes. El encierro de casi un mes había hecho merma en Matthew que estaba tullido, encorvado y la vista le dolía con la luz. Se metió en la ducha caliente y se quedó quieto, con sus ojos cerrados sintiendo el agua correr por su cuerpo. Una sensación de bienestar recorrió su maltratado cuerpo, como dándole una tregua al dolor…y se largó a llorar bajo el agua agradecido con Dios por concederle la libertad. Antonino le trajo los utensilios para afeitarse, cosa que le costó bastante por la herida. Se puso sus ropas con las cuales fue detenido, pero ésta le quedaba suelta. La mirada de Matthew estaba completamente cambiada. Era una mirada sufrida, más penetrante que antes, llena de compasión, de introspección que cortaba a cualquiera que lo mirara detenidamente. Matthew estaba en el mundo, pero su alma estaba deseosa de salir de él. Ya nada, ningún amor humano era capaz de llenar el vacío que sentía en su alma. Buscaba y buscaba a Dios una y otra vez: “Jesús,

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dulce Jesús mío, tu todo lo puedes, en ti confío”. Era la plegaria que repetía una y otra vez en su interior, pero debía afrontar todavía más pruebas. Y la gran prueba que le esperaba era la de experimentar la sequedad y la agonía de verse abandonado por Dios en tiempos turbulentos donde abundaba la oscuridad. En el mundo a pesar de vivir en un permanente estado de fiesta y de jolgorio, se percibía un ambiente sofocado creado por una paz impuesta y aparente. Nadie se atrevía a hablar acerca de esto y se prefería seguir dándole para adelante como si nada ocurriese con las persecuciones disfrazadas a los fieles cristianos. Muchos habían apostatado temiendo ser aniquilados. Habían fuertes rumores de levantamientos provenientes del mundo musulmán, que no aceptaban que se le impusiera esta nueva religión que tenía por cabeza a un apóstata antipapa católico. Los ruidos de sables rugían en Europa. La conquista por el vientre que se había proyectado por parte del islam daba frutos y faltaba tan sólo el zarpazo final que traería aparejada una gran guerra religiosa y que serviría de excusa para que del oriente vinieran invasiones de hordas que terminarían subyugando a Europa y con ella al mundo entero. Pensar así era una locura. Nadie daba crédito a estas profecías que decía procedían de mentes afiebradas del fanatismo religioso. Todtschläger desmentía todos estos rumores, arguyendo que él iba a cuidar al mundo de una nueva guerra porque buscaba el bien de la humanidad. Lo que ignoraban era que su famoso líder estaba detrás de todas las maquinaciones que se pudieran pensar poniendo a unos en contra de otros con una hipocresía abismante, armando conflictos donde podía. Tenía detrás de sí un poderoso respaldo económico que venía de las logias y del sionismo que se habían conjurado para destruir a la humanidad y a la religión. El mismo día en que Carlos había llegado de Israel, Thomas que lo esperaba en la gobernación día tras día, lo encaró apenas lo vio llegar suplicándole que antes de hacer cualquier otra cosa fuera a sacar a su hermano de la cárcel ya que se encontraba muy enfermo y temía que muriera tras las rejas sin haber cometido otro crimen más que negarse a chipear. Carlos estaba sorprendido y le fue muy grato el encuentro con Thomas en el cual aprovecho de volver a encontrarse con Ian, al que no veía desde que era niño. Hacía varios años que no veía a los Mansfield y el recuerdo de lejanas alegrías pasó por su mente. Les tenía en gran estima,

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especialmente a Matthew, pero no soportaba que éste estuviera una y otra vez con el tema religioso que significó al final el quiebre entre los dos. Estaba impresionado con el parecido de Ian con Matthew y vislumbró en este encuentro casual y fortuito una señal sobre las decisiones que durante semanas había estado rumiando en su mente al contemplar con estupor lo que en Israel acontecía: un Todtschläger convertido en un semi dios y un Antipapa utilizado como un bufón. Puso en orden algunas cosas en su oficina y partió de inmediato a la cárcel, enviando a Ian y a Thomas a que se instalaran en su propia casa y dejaran la pensión. Ahí esperarían a Matthew para pasar unos días descansando y dándole el tiempo necesario a Matthew para que se recuperase de sus heridas. Una vez que Matthew estuvo listo se le condujo con cuidado hasta la recepción de la cárcel donde estaba el cabo Muñoz en su acostumbrado puesto detrás del mesón, ensimismando chateando con gente de su pandilla. Se puso de pie al ver al gobernador que traía consigo el bastón de mando del gobierno mundial (a estos señores les gusta mucho el ritualismo de los símbolos y los jefes llevan siempre sus insignias que denotan su poder y su autoridad). Le temían al cargo y más le temían a Leví que era justo, pero extremadamente severo y no toleraba el abuso de poder por parte de sus subordinados. Leví le miró con altivez y le llamó la atención fuertemente, recriminándolo por lo que había hecho con Matthew. Muñoz le quedó mirando estupefacto al ver como se llevaba a Matthew sin firmar ni chipeado. Matthew por su parte, todavía con algo de fiebre y bastante debilitado, le miró con sus ojos melancólicos, le hizo una inclinación de cabeza como queriéndole decir que lo había perdonado y avanzó lentamente hasta el auto de Carlos. Venía tomado del brazo de Antonino, el cual estaba luchando para que las lágrimas no se le escaparan de los ojos. Probablemente no lo vería más en su vida y después de abrir la puerta del vehículo le abrazó como si se estuviera despidiendo de su propio padre. _ Por favor, cuídese mucho…no decaiga, usted es un hombre fuerte, contrariamente a lo que cree. _ Vente conmigo Nino, ven con mi familia, deja atrás todo este infierno. Estarás más tranquilo y podrás llevar la vida espiritual que es necesaria tener en estos tiempos.

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_ No puedo don Matthew, no puedo abandonar a mis presos. Si yo no me preocupo por ellos aquí nadie lo hará. No es mi momento de huir aún…nada me gustaría más en el mundo que irme con usted, pero la voluntad de Dios es que me quede algún tiempo más. Más adelante las cosas se irán dando y contemplando las señales sabré cuando sea mi momento de partir. _ Haces bien por los que habrán de venir a ser martirizados por negarse a hacer lo que su conciencia manda. Recuerda hijo mío que a veces sentirás que la religión cristiana aparece como una carga, demasiadas renuncias, demasiado peso para nuestras débiles espaldas que apenas pueden caminar en este valle de lágrimas. Pero hay que llevarla para subir al cielo. Tienes que dar gracias a Dios que te ha dado la oportunidad de conocer el camino que lleva a la vida eterna. Miles son llamados, pero no todos aceptan el llamado. Dios nos busca y nos llama una y otra vez. Nos muestra la verdad que se contiene en sus palabras y promesas, y nos dice: “si tú me amas, harás mi voluntad y obtendrás la vida eterna junto a mi lado en una morada que tengo preparada para ti. Yo te daré las herramientas y la fuerza para que puedas llevar a cabo esta tarea. Tú pídeme, pídeme que te ayude una y otra vez, pero debes saber que tendrás que estar dispuesto a darlo todo, lo exijo todo, pero lo doy todo.” Parecemos fracasados ante el mundo que nos persigue y nos acosa cada día más y de modo feroz, pero no estamos muertos, estamos resistiendo a la espera del Rey. El abandono por parte de Dios es sólo aparente, y muchas almas sufrirán tormentos espirituales enormes que son necesarios para purificarlos y purificar al mundo. Farewell and adieu, muchacho, que Dios te bendiga y nos dé la gracia de reencontrarnos pronto en la Patria Eterna. Los ojos de ambos estaban llenos de lágrimas. El vehículo se puso en marcha y Matthew siguió con la vista a Nino que permaneciendo de pie junto a la reja le hacía señas de adiós con la mano. Leví conecto su mp4 a la radio y desde ésta comenzó a sonar el cello del aria de Bach. _ ¿Quieres matarme de la emoción con esa música que hace que se me paren los pelos Carlitos?

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_ ¿Qué tal el cellista? Soy yo mismo con un grupo de amigos aficionados a la verdadera música, y no a esta detestable porquería que se escucha en las radios. Supe que tu hijo Ian también toca el violín, ¿te animas a que uno de estos días nos recordemos de tiempos lejanos y toquemos esto mismo que tan bien nos salía? _ Bueno, bueno, me hará bien, pero deja que me reponga. La golpiza me ha dejado muy mal, muy mal externa e internamente y necesito estar en paz para recuperar mi cuerpo y mi alma. Carlos, necesito estar solo…perdóname que no te converse mucho, no tengo ánimo y parte de mi ser está ido. _ Estás demasiado débil, se te nota. Supongo que no te habrán dado comida y agua ...el sistema de presión es así, los coaccionamos por el estómago. _ Oficialmente me trajeron una vianda siete veces en un mes, lo cual me habría matado si no fuese por Antonino que a diario me traía un pancito o una sopa. No podía traerme más porque lo hubieran notado y lo habrían sancionado…. ¿Cuánto falta para llegar Carlitos? Tengo sueño y lo único que quiero es dormir. _ Faltan unas pocas cuadras, pero antes de que duermas te va a revisar mi médico personal. Es de fiar, somos muy amigos y además toca el violín en mi conjunto. En mi casa están esperándote tu hijo y Thomas. Van a quedarse en mi casa hasta que partan, y eso será sólo cuando el médico lo autorice. Aquí es donde vivo Matthew, tremenda casa y solo, acompañado de un perro y de un gato, con un mayordomo, una cocinera y un chofer entrometido al que hoy le otorgué el día libre. La casa de Leví era enorme. Seguía el estilo de las casas de los líderes del gobierno mundial, con una gran reja en rodeaba un jardín repleto de plantas, árboles y flores. Frente a la entrada principal había una hermosa fuente de agua que servía además para que los autos que entraban dieran la vuelta a su alrededor para entrar o salir. Matthew estaba sorprendido por lo lujosa que era y por el derroche que habían en el jardín lo que le hizo recordar la historia que Thomas le contó sobre los jardines en la residencia australiana del Señor del mundo, como Matthew

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le llamaba a Todtschläger. El portón se abrió automáticamente y se volvió a cerrar una vez que el auto hubo entrado. Carlos se paró al frente de la casa y en la entrada, esperando estaban Ian y Thomas que corrieron al auto a recibir a Matthew que venía a esa altura dormitando. Ian le abrió la puerta y dejó escapar una exclamación de dolor al ver el estado calamitoso en que su padre venía y echándose en su regazo, antes que Matthew pudiera pararse de su asiento, le pedía una y otra vez perdón. Ian acarició el rostro de Matthew examinando detenidamente la herida, y luego le pasó la mano por su rasurada cabeza que estaba suave y tibia. Matthew le tomó la cabeza con cariño y acariciando su pelo le suplicó que no siguiera culpándose y que lo llevase a donde pudiera descansar. Thomas percibió el cambio interno en su hermano apenas éste lo miró con esos ojos tristes y a su vez llenos de agradecimiento. Pero comprendió que el trauma sufrido lo tenía choqueado y no quiso darle mayor importancia. Notaba que estaba absolutamente apático y desmotivado, pues sus acostumbrados fogosos abrazos y besos, habían sido reemplazados por un apagado beso para él y para Ian. En el segundo piso de la residencia los había instalado el mayordomo, disponiendo de una habitación para Thomas y otra para Matthew y su hijo. Matthew subió con dificultad la escala, tosiendo una y otra vez, descansando en cada peldaño hasta que finalmente llegó a la pieza que era muy acogedora. Un par de camas separadas por el velador, un enorme ventanal por donde se colaban agradables rayos de sol, un escritorio, una estantería llena de libros, una estufa a leña, un sillón y dos sillas constituían el mobiliario del lugar. Las paredes estaban tapizadas con un florido papel mural como antaño y el ambiente había sido cuidadosamente preparado para acoger al visitante de manera que disfrutara su estancia en aquel lugar. Todo era lujo, el que contrastaba con las humildes casas que el estado asignaba a las familias más pobres y que rodeaban la casa de Leví. La pobreza se había tapado como quien esconde la basura debajo de la alfombra para mantener a las masas relativamente tranquilas otorgándoles ciertos beneficios. Mientras más era el compromiso de estas personas con el gobierno mundial, más regalías se le daban obnubilando sus inteligencias, tapando sus conciencias. En su

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casa recibía Leví importante visitas venidas de muchas partes del mundo. Algunas venían de vacaciones y otras a trabajar para coordinar la labor de “reglamentación” del mundo. Ian se sentó junto a su padre en la cama. Matthew colocó su cabeza sobre una muelle almohada que le hizo recordar el molesto e inútil pedazo de cemento que sobresalía de su cama a modo de almohada en la cárcel. Suspiró de alivio al recostar su cuerpo herido en la cama y sólo anhelaba que lo dejasen dormir. _ Papá, ¿necesitas algo? _ No, Ian, necesito descansar y dormir un poco…se me están cerrando solos los ojos y me duelen un poco los pulmones al toser. Acompáñame si quieres a mi lado. – Antes que Matthew se quedara dormido abrió los ojos y con su cara llena de angustia preguntó por Ángeles. _ Nos comunicamos por radio ayer y no sabe todavía que te soltaron. A la noche tal vez podamos comunicarnos con mi tío Manuel y quizás esté mi mamá para que hables con ella. Parece que llegó el doctor papito, deja que te examine y luego duermes. Te ves raro así tan pelado y esa herida… ¿te irá a quedar la cicatriz? _ Lo que menos me preocupa es la cicatriz corderito mío. Lo único que quiero es hablar con tu mamá, quiero escuchar su voz, tan sólo escucharla. Mi niña linda ha de estar sufriendo por mi culpa. Es mi mejor amiga, la única que ha sido mi verdadera amiga y que me ha soportado todos esos años de depresiones y angustias que forman parte de mi esencia y que se irán cuando me muera. No necesito que ningún galeno me examine. _ Papá no sea porfiado. Dios le ha puesto pruebas, pero le ha enviado gente que lo ha ayudado como a Antonino y al tío Carlos. Si mi mamá estuviera acá lo obligaría a hacerse revisar. Tiene el pecho lleno de flemas y la herida de la cara la tiene roja como si estuviera infectada. La conversación quedó interrumpida al entrar en la habitación Carlos con Thomas y el médico que traía en su mano un típico maletín de doctor. Era amigo de Carlos y un fanático del Antipapa al que alababa

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sobremanera por su sincretismo y miraba con recelo a estos viejos católicos que – según él decía – dividían a la humanidad impidiendo la fraternidad entre los hombres. Había “militado” toda su juventud en uno de estos movimientos surgidos en la Iglesia y tenía el típico carisma de ellos: profesional exitoso, papólatra, obediencia ciega a lo que su “Santidad” dijera aunque se desdijera una y otra vez causando un caos y una confusión enorme entre sus fieles. Vivía para la construcción del reino de Dios en este mundo, pero no al modo de los socialistas, sino que llevando a un extremo el capitalismo individualista. Éxito en este mundo era para ellos (contrariamente a lo enseñado por el Evangelio) una imagen anticipada de su salvación porque significaba que se estaban haciendo bien las cosas ante los ojos de Dios y por eso Él los favorecía con el bienestar material. Aquel médico nunca se había topado de cerca con un católico viejo, jamás había asistido a una misa tradicional y la curiosidad por conocer a este espécimen, lo llevó a no poner óbices para atenderlo. Llevaba en la solapa una insignia de su movimiento laical y Matthew al verla se sonrió y movió la cabeza negativamente, pero el médico no lo notó. Éste estaba absorto mirándolo de arriba para abajo como si no fuese un ser humano. Un renegado que ha sido liberado de la cárcel sin haber firmado ni estar chipeado era un fenómeno que no se veía todos los días. Matthew permaneció en silencio todo el rato que el médico lo examinó y respondía sí o no a las preguntas que le hacía sobre su estado de salud. Matthew fue dócil y amable, obedeciendo cada instrucción, pero sin decir absolutamente nada por más que el médico tratara indirectamente de hacerlo hablar de religión. Matthew ya lo había dicho. Su tiempo de hablar había pasado, era el tiempo de la resistencia silenciosa en la trinchera de la Iglesia doméstica. Cuando ya no hay nada más que se pueda hacer, lo único que resta por realizar es rezar para que Dios intervenga ya que los acontecimientos, las decisiones humanas que han estado guiadas por la fuerza de la iniquidad, han superado a los que luchan en esta tierra por la Verdad. Es entonces cuando el católico debe confiar en que el tiempo ha llegado y debe aguantar esperando. No se puede luchar más contra este tipo de fuerza porque están más allá de lo humano. El católico debe resistir en su trinchera esperando, debe morir en su puesto de combate, con la cruz en alto, con los ojos al Cielo sin un arma en su mano. No queda otra salida, no queda nada más por hacer.

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Luego de haberlo revisado, Matthew se colocó el pijama y se quedó recostado de lado escuchando las instrucciones del médico, con alguna molestia en el rostro ya que le había hecho una curación bastante dolorosa a la herida que estaba un poco infectada. Le había diagnosticado una neumonía y le cambió los antibióticos prescribiéndole uno más fuerte que además le serviría para la desinfección de la cara. Matthew le miraba de reojo y desconfiado, y sin poder contenerse cuando el médico ya partía al darle la mano para despedirse le dijo: _ Alguna vez leí no recuerdo donde, que en los últimos tiempos algunos crédulos pensarán que le hacen un favor a Dios y a su Iglesia persiguiendo, torturando y matando a quienes siguen la tradición y no se venden a sincretismos religiosos por una supuesta paz mundana, que jamás obtendrán en este mundo…hágame un favor estimado doctor y piense si no se ha convertido usted en un títere acéfalo más del Anticristo. – El médico de echó para atrás y casi asustado por el enfático tomo en que Matthew le había dicho esa estremecedora frase, le respondió con la voz trémula. _ Ustedes tienen esa grandísima obsesión apocalíptica que los hace ver en todas partes señales del fin del mundo, asemejándose a esas sectas que antaño se encerraban a esperar un cataclismo o una invasión espacial. Y hasta tienen a su Papa falso que los guía como un fanático religioso. Nosotros no le hacemos mal a nadie y si hay víctimas es lo natural que siempre ha realizado la sociedad cuando tiene que protegerse a sí misma de los facinerosos que pretenden socavarla. _ ¿O sea mi doctor que usted no cree en la Parusía? _ ¿Qué es eso? – Matthew se rió para dentro y no quiso seguir con el diálogo. Un pseudo católico más que ni siquiera sabe el significado de la palabra más esperanzadora para los fieles: la Segunda Venida de Cristo. Estaba muy cansado y cerrando los ojos se quedó profundamente dormido hasta la mañana siguiente. Pasaron unos días y Matthew fue lentamente recuperándose. Lo habían alimentado bien, tomaba puntualmente sus remedios y podía ya caminar por la casa sin mayores complicaciones. Había hablado por radio

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con Ángeles y al escuchar su voz se emocionó hasta las lágrimas. No puedo decirle mucho, no le salía la voz a causa de sentimientos encontrados de pena y de alegría. Tenía tantas ganas de besarla, de tenerla entre sus brazos, de dejarse querer y ansiaba partir para reencontrase con ella y con sus hijos. Alegría también le causó el haber hablado primeramente con Manuel, quien con su acostumbrado humor intentaba que se tomara las cosas no tan a pecho y siguiera siendo el mismo a pesar de todas las contrariedades. Manuel le había contado que le tenía un regalo sorpresa y que se lo iba a dar cuando fueran a buscarlo a Chiloé. Otra de las actividades que había podido volver a hacer era tocar a diario el violín con Carlos en el cello, cosa que le llenaba de alegría ya que desde jóvenes lo venían haciendo juntos y se entendían muy bien. Precisamente ese día aprovechando que Carlos llegó un poco antes desde su trabajo le pidió que tocasen algo afuera, pues ya podía salir al jardín, en el pequeño bosque de tilos que estaba detrás de la casa. En el jardín trasero se encontraban cinco enormes ejemplares de este hermoso árbol que en esa época de primavera estaba lleno de flores amarillo-verdosas impregnando el ambiente de un agradable olor. Sentados bajo estos árboles se instalaron los dos amigos junto a Thomas que quería escuchar tan bello repertorio. Comenzaron a tocar el Gymnopédie n° 1 de Satie, en un arreglo para cuerdas que habían hecho de jóvenes, en pleno apogeo de su conjunto musical y que Carlos conservaba entre sus partituras favoritas. Era una música completamente distinta a la que siempre interpretaban que era la música barroca. El compositor era la antítesis de lo que ellos tocaban, pero esta pieza les llenaba de satisfacción. De las pocas cosas modernas que tocaban, era una de sus favoritas. Cuando Matthew tocaba su compenetración con la música era tal que parecía estar metido en otro universo. Y junto con experimentar un goce exorbitante también sentía al mismo tiempo cierta fruición que le causaba dolor. Es extraño explicar lo que pasa dentro de un alma que siente en cada fibra de su ser la música tan magistralmente compuesta. Matthew se preguntaba si eso mismo que experimentaba era similar a lo que sentían los santos cuando caían en éxtasis: dolor y placer al mismo tiempo, pero con una guarda de las proporciones en el ejemplo lógicamente. Improvisaron un par de cosas más, pero Matthew no pudo seguir. Tocar le cansaba enormemente, más ahora que para tocar tenía que

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apoyar el violín en el pecho, a la antigua usanza, y no en la mejilla a causa de su herida. Dejó el violín en su muslo, mientras lo sostenía con su mano fuertemente, entablando una amena conversación con su viejo amigo y su hermano bajo la sombra agradable de aquel tilo que les hizo olvidar por un rato los terribles días que habían vivido. Mientras tanto, en la casa Ian se había quedado dormido leyendo en su pieza hasta que sintió a lo lejos los acordes de la música que venían del patio trasero. La ventana de la pieza de alojados donde se encontraba daba justamente a este patio. Ian se levantó y se asomó por la ventana. Ahí vio a su padre, a Carlos y de espaldas a Thomas que estaba estirado cuan largo era en una silla plegable. Justo en ese instante habían dejado de tocar y sintiéndose observado Matthew levantó la vista y contempló a Ian apoyado en el marco de la ventana sonriéndole con los ojos llenos de satisfacción. Matthew a su vez le saludó con la mano. Era el momento que Ian estaba esperando para contarle una gran noticia que tenía guardada en su corazón y que no podía seguir teniendo ese secreto en su alma; convencido de esto, bajó las escaleras pausadamente para tratar de controlar la fuerte emoción que sentía. Salió al patio. Thomas se había quedado dormido profundamente con un cigarro a medio fumar en la boca, y que su sobrino retiró antes de que se quemara los labios. Carlos estaba de pie apoyado en el tronco del árbol, hablando por celular y Matthew seguía sentado en la banca jugueteando con el violín, haciendo pizzicatos con él. _ Voy a tener que volverme a la oficina...¡qué lata!. Estaba tan agradable la tarde. Me encanta venir a tocar afuera después del té. No me esperen a comer, cenen tranquilos porque voy a llegar tarde. _ No te preocupes por nosotros Carlos. Te tenemos tomada la casa. ¿No has tenido problemas por nuestra culpa, supongo? _ No Matthew, ninguno. Imagínate que lo único que saben es que tu hermano, el muy bien posicionado Thomas Mansfield se aloja en mi casa. Los dejo, que pasen una buena tarde.

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_ Chao Carlitos. Siéntate conmigo Ian que está realmente agradable esta tarde. Al menos el sol hoy día nos ha dado una tregua. ¡Qué clima insoportable! Más encima con la sequía…bueno, sequía para algunos porque la cantidad de agua que ocupan para regar este parque es un crimen cuando los agricultores hacen malabares para poder regar sus campos. Por fin se dieron cuenta que debían racionalizar el agua en las ciudades y ahora andan como locos con esto que les dan agua por algunas horas. Sí, digo locos, pero locos idiotas que se tragan lo que les dicen los del gobierno mundial y se quedan de lo más tranquilos cuando los están manipulando con este vital elemento. Estás callado hijo, ¿estás triste? ¿Te preocupa algo? Sé que estás ansioso por partir al igual que yo. Estoy muy bien y según me dijo Carlos, el doctor me daría el alta entre mañana y pasado, y cuando esto ocurra nos vamos al tiro. Extraño a tu mamá, no te imaginas cuanto la extraño. ¿No dices nada niño? Sé que he andado callado estos días...me has preguntado por lo de la cárcel, no entiendo qué es lo que quieres saber. No hay nada especial que contar, salvo que yo ya no volveré a ser el mismo . Trataré de llevar esta cruz sin dañar a nadie, pero es difícil, tan difícil vivir ahora, es tan duro enfrentarse a estas cosas a las cuales no estábamos acostumbrados. Lo veíamos venir, pero la imaginación dista mucho de la realidad y esta realidad es horrenda. Es como si de repente todo se hubiese precipitado y los únicos que nos damos cuenta de eso somos nosotros y a causa de aquello sufrimos espiritual y físicamente. De la mente de los hombres actuales desapareció toda noción de pecado y se han vuelto amorales, gozadores, desquiciados, inmisericordes e individualistas. Ya ni siquiera los mueve superarse, sino que gozar al máximo de este mundo, como si la vida terminara aquí, como si Dios perdonara todo con su gran misericordia sin que nadie se arrepienta. ¿De qué se van a arrepentir si no hay pecado? Les han mutilado el cerebro y son culpables, no tienen excusas. Han querido cauterizar la conciencia y lo han logrado: no hay remordimiento. ¿Cómo es posible que nadie haga nada cuando ven que nos detienen, nos torturan y nos matan? Nos miran como delincuentes, nos odian porque les recordamos que están yendo por vías equivocadas. Nos tienen miedo, somos la voz de la conciencia y por eso también nos odian. ¡Tenía que nacer en esta época maldita! Pero a pesar de todo, la Providencia nos mantiene siguiendo el ritmo de este peregrinaje. ¡Cómo iba a ser tanta la coincidencia de que fuera Carlos el gobernador y me librera del

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cautiverio! Dios parece estarnos guiando con cuidado hacia el sur para esperar en la trinchera. Ian, no me dices nada… _ Parece papá que el aire fresco, tocar con tu viejo amigo el violín y el olor de estas flores te soltó la lengua. Largas para afuera lo que primero se te viene a la mente. Es verdad que ya no eres el mismo. Lo capté desde que llegaste en tu modo de caminar, de comer, de rezar, de hablar. Sé que pasaste por un trauma enorme, que nunca imaginaste que pasarías y comprendo que esto te va a durar su resto, pero no importa, a mí no me importa. Lo único que en verdad interesa, es que estás vivo y con nosotros. Quería aprovechar para hablar contigo acerca de algo muy importante y que he venido madurando desde que nos pusimos en marcha, desde que me rescataste de la vida que estaba llevando y que anteriormente me lo había planteado sin querer aceptarlo como una realidad posible. Necesito decírtelo, quiero que me des tu opinión. _ Déjate de andar con rodeos y preámbulos, me tienes absolutamente intrigado Ian. _ Quiero ser sacerdote…voy a ser sacerdote. Matthew se puso de pie y le quedó mirando fijo. Ian estaba con sus ojos puestos en la expresión de seriedad de su padre que se quedó completamente callado. Luego puso su mano sobre el hombro de su hijo apretándoselo suavemente. _ No querrás complacerme diciendo aquello. Es imposible que de la noche a la mañana tengas vocación. Estás tan traumado como yo y tomar una determinación así ahora es más sentimentalismo que otra cosa. No debes dejarte llevar por las emociones de este momento. Hijo, déjate de imaginarte siendo un súper héroe. Siempre has vivido en un permanente mundo fantástico donde triunfas como un súper héroe…súper Ian Henry. Soy duro contigo, pero es que lo necesitas muchachito, necesitas que te golpeen y te hagan aterrizar…Ser sacerdote...no sabes lo que estás diciendo. Si quieres agradarme comienza por practicar lo que te enseñó tu madre al violín y déjate de pasarte películas que la realidad es muy distinta. Tú no tienes vocación y si es que la tienes, tendrás que pasar por muchas pruebas.

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Sin decir más, Matthew se entró a la casa, pasándole antes el violín a Ian, obligándolo a practicar. Ian se quedó de una pieza. Nunca esperó que la reacción de Matthew fuera a ser de esa manera y un par de lágrimas se le cayeron desde sus apesadumbrados ojos que miraban cómo Thomas roncaba sin percatarse de lo que acaba de suceder. Las palabras de Matthew poniendo en dudas su vocación, le golpeaban la mente una y otra vez y casi desvanecido se recostó sobre la banca dejando descansar al violín sobre su pecho. Pensó que su padre se alegraría con la noticia, que le abrazaría y le dedicaría uno de sus discursos emotivos, pero su reacción fue opuesta, absolutamente desconcertante. Nada, nada parecida a lo que le habían contado de la vez en que Christian Mansfield le había dicho a su hermano que iba a ser sacerdote. Su padre le había contado que cuando su hermano le confesó que iba a entrar en el seminario, él le había abrazado y besado y hasta le había pedido que lo bendijera. Él realmente quería ser sacerdote. Desde niño llevaba en su corazón esta llamaba y durante años la había acallado, le había ignorado. Se sentía indigno, falto de fe. Y, ¿Quién es digno de tomar a Jesús Sacramentado en las manos? Ningún hombre, todos somos pecadores, pero Dios lo quiso de esa manera. Quiso que un hombre común y corriente y no un ángel tuviera el poder para traerlo a la tierra a través de las palabras de la consagración. Ian pensaba hasta hace poco tiempo a atrás: “que si tuviera una pizca de la fe que tiene Hugh, quizás lo sería, pero yo…imposible ¿Por qué querría ser cura?” Era imposible, sus intereses estaban en otras cosas. Esto de ser sacerdote eran las aspiraciones de sus padres, de querer tener un hijo sacerdote. Los había escuchado rezar en la noche, cuando ellos los hacían durmiendo, por la vocación sagrada para sus hijos. Nunca les habían dicho nada al respecto. Nunca les habían oído decirles ni a él ni a Matthew H.: yo quiero que tú seas sacerdote. Pero él sabía que sus padres querían que uno de sus hijos se entregara al sacerdocio. Durante los primeros años de la adolescencia había tirado sobre su conciencia una capa de tierra que se fue endureciendo hasta formar una costra que había tapado la voz que le llamaba una y otra vez hacia Él. Y las amistades y falsos amigos lo apartaron más y más de lo que amaba, hasta caer en aquel ritual que le resquebrajó la coraza abriéndole los ojos. Comenzó a recordar la experiencia que tuvo aquella vez que fue conducido al ritual de iniciación. Se vio envuelto en una abominación

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espantosa que ya no era cosa de hombres, sino que de demonios: el sadismo, la crueldad, el odio, la risa demente de los que estaban allí y la misma misa negra hecha sobre el cuerpo desnudo de esa pobre mujer que lloraba y gritaba para que la salvaran le dejó asqueado y la culpa por haber sido un desleal con Dios, le hizo abrir la boca. Tomó del brazo a su amigo y lo llevó a la galería que estaba junto a la nave central, por fuera de ésta y lo increpó diciéndole que esto era un rito satánico y que él siendo católico no se iba a ser parte de él porque era un pecado gravísimo y ya tenía a su haber demasiados pecados y cargos de conciencia para añadir una felonía inmensa como esa que ofendía a Dios. Tales palabras le costaron que fuera arrojado de la iglesia y de la casa de su amigo como ya lo relatamos. Cuando de sus ojos cayó la venda que lo cegaba con falsas ilusiones comprendió que iba a purgar por sus graves pecados sufriendo y viendo sufrir a quienes amaba, padeciendo en carne propia el silencio de Dios que parecía estar dormido sobre la barca mientras su Iglesia y sus hijos estaban por sucumbir. Pensó en la frase que le había dicho su amiga Antonia cuando se despidió en el hotel para siempre de él: “debes cumplir con lo que Dios tiene contemplado para ti” Ella se había dado cuenta de la vocación que tenía a pesar de que él jamás le dijo que en el fondo de su corazón sabía que Dios le estaba llamando. Y ahora su padre parecía no conocerlo: no se tiene vocación de la noche a la mañana, o sea, que nunca se dio cuenta de que en el fondo de su alma Ian estaba llamado al sacerdocio. ¿O era que acaso lo estaba probando? Ian estaba confuso. Había creído desde siempre que su papá lo conocía mejor que lo que él mismo se conocía a sí mismo. ¿Nunca había notado que tenía esta tendencia fuerte hacia las cosas espirituales? ¡Qué desconcierto enorme! _ ¿Qué te pasa Ian que sollozas?- le dijo Thomas que se paró junto a él. Tenía una expresión de cariño en el rostro y esa expresión de su tío le infundió confianza a Ian para levantarse y abrazarlo con fuerza. Hubiera deseado hacer eso con su padre, pero no pudo. Estaba choqueado con la respuesta que éste le había dado. _ Tranquilo niño, ¿qué te pasa hombre? Nunca me habías abrazado así. ¿Le pasó algo a Matthew mientras me dormí? Desde hace algún tiempo estamos tan tremendamente sentimentales…ha de ser por la huida, por todo este desastre. Abandonar nuestras casas, nuestras vidas ya hechas y todo lo construido. Cuéntame niño, ¿qué te ocurre?

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_ ¿Qué le pasa a mi papá tío Thomas? ¿Qué mierda le pasa que anda tan raro? _ Bueno yo creo que está choqueado, acarrea no sé cuántas trancas mentales y echa de menos a tu mamá y a tus hermanos. Matthew sin tu madre es como una mesa coja, y cojea mucho a decir verdad. ¿Discutieron? _ A veces quisiera que tú fueras mi padre… _ No digas eso Ian, me alagas, pero es horrible lo que estás diciendo. Chiquillo leso, tu papá es el mejor hombre que he conocido jamás, y yo he conocido mucha gente, en muchas partes del mundo y no te voy a aguantar que digas una cosa así. Mira a Matthew, tiene el rostro con una cicatriz horrible que le va a cambiar la cara completamente, ha sufrido mucho y lo ha hecho por ti, porque te quiere. Te reconozco que a veces se pone difícil y es complicado entablar una conversación racional con él porque se cierra y no escucha razones, pero ten presente que te ama y que quiere lo mejor para ti, y lo mejor a veces no es lo más fácil, sino lo más peliagudo, que exige hasta la muerte…la renuncia, el aniquilamiento de la propia voluntad. Pero no me has dicho nada acerca de lo que les acaba de pasar. _ Le conté que quiero...que he decidido…ya no sé ni cómo decirlo…creo tener vocación para el sacerdocio, y él me dijo que era una cosa sentimental del momento. Yo pensé que me iba a abrazar, que estaría saltando de alegría, felicitándome y me da con la puerta en las narices. _ Matthew es muy realista y aterrizado, y si te dijo eso es para que no te lo tomes a la ligera. No te deprimas por lo que te dijo, sino todo lo contrario, medita más tu decisión, que por lo demás me parece hermosa sobre todo por los difíciles tiempos que estamos viviendo. ¿Conversaste alguna vez con tu tío Christian sobre esto o es cosa que asumiste en estos días? _ Nunca se le había dicho nadie, aunque siempre estuvo en mi la inquietud. Lo he guardado por años en lo más secreto de mi alma, si ni siquiera a Hugh le he dicho.

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_ Entonces mi querido Ian…Juan Enrique Mansfield… ¿sabes por qué de tu nombre verdad?... _ Por supuesto, por Newman. _ Bueno, como iba diciendo, Ian, apenas lleguemos al sur hablas con mi hermano el cura que tiene buen ojo para discernir candidatos al sacerdocio y por ahora te quedas tranquilo, no pienses más y no le busques el odio a Matthew. Tómate las cosas con relajo y sigue como si no te hubiese dicho nada. Es más Ian, acuérdate de la regla de San Benito, cuando los postulantes van una y otra vez a golpear la puerta del monasterio para que los reciban y los monjes les dan con la puerta en la cara. Lo vocación requiere ser probada y se prueba muchas veces en la humillación, humillación que es por amor a Dios. Si realmente le amas y quieres servirle como sacerdote para llevar almas al cielo, entonces deberás sepultar tu orgullo y convertirte en el más pobre de los pobres de espíritu y dejárselo todo a Dios. Si perseveras, lo lograrás. Estoy hablando como Matthew…parece que se me está contagiando lo serio. Entremos y vamos a conversar con el viejo atormentado. La mañana siguiente amaneció nublada y helada. Los árboles del jardín estaban cubiertos por una espesa bruma que no permitía ver más allá de unos cuantos metros. En la habitación de Matthew, Ian dormía tranquilamente. Siguió los consejos de su tío y en la tarde del día anterior no cruzó más palabra sobre el asunto en cuestión con su padre y sólo le sonrió amablemente y le pidió que rezaran juntos las oraciones nocturnas. De esta manera su corazón se calmó y logró alcanzar cierta paz en medio de una tormenta interna que le tenía los nervios tomados. Matthew por su parte tampoco le había vuelto a tocar el tema y se limitó a seguirle la cuerda a su hijo. Mientras Ian dormía Matthew se levantó el silencio. Acostumbraba a madrugar y a ser el primero en aparecer en la cocina para preparase el desayuno. La cocinera de Carlos que ya a esa hora estaba en la cocina le mandó de vuelta al comedor, para ser ella quien le preparara el desayuno, insistiendo que a su cocina no entraba nadie, ni siquiera el dueño de casa y que esperara tranquilo. Le llevó el diario y Matthew se sentó en la cabecera del comedor a leer mientras esperaba. Leía sin poner mayor

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atención a las estupideces banales del diario que no informaban verdaderamente sobre lo que acontecía en el mundo, sino más bien sobre aquello que la gente quería escuchar. Le daba vueltas en la cabeza lo que Ian le había confesado y no salía de su asombro. Lo que le había respondido al chiquillo era lo que pensaba realmente y no lo había hecho para probarlo. Simplemente no creía que fuera algo serio, sino más bien algo motivado por los acontecimientos y lo horrendo que significó para él contemplar un ritual macabro. Si bien Ian siempre había sido un niño bastante espiritual para sus cosas, con inquietudes que sus hermanos no tenían mayormente, él no creía que tuviese vocación y no insistiría más en eso. Dejó el diario a un lado y con su desayuno ya servido frente a él, contempló detenidamente el lugar donde estaba. El judío tenía buen gusto, pensó, justamente es el tipo de mobiliario que a él le agradaba: sillas Viena, mesa de caoba, aparadores antiguos, un par de cuadros de marinas, que Matthew adoraba y que recordaba de joven cuando visitaba la casa de los padres de Carlos, fallecidos trágicamente unos años atrás. El techo tenía vigas a la vista y por el ventanal se tenía una visión panorámica privilegiada del jardín delantero con su fuente de agua funcionando día y noche. Pensaba en el contraste de todo ese lujo con su propia realidad. La tranquila vida de profesor universitario en su sencilla, pero bien decorada casa, con sus hijos revoloteando en el jardín con sus primos Etcharren. Todo eso había quedado en el recuerdo de unos pocos años de relativa paz. Y digo relativa porque no faltaban los problemas en la universidad. Continuamente se le hacía ver que en la nueva modalidad de universidad sus métodos y sus fines ya no servían para lo que ellos querían. Se trataba de transformar a la universidad en una fábrica de profesionales, con acreditaciones superfluas que medían logros económicos en su mayoría y no la transmisión de la búsqueda de la verdad a través de la investigación y del diálogo constructivo entre alumnos y profesores. No necesitaban profesores con grandes títulos, ni con doctorados, sino que tuvieran carisma, don de habla y una fuerte atracción sobre sus alumnos para poder “vender” el producto, esto es, un título. Todo era eminentemente pragmático, se entregaban contenidos para poder crear profesionales con buenas herramientas, pero con cero capacidad de admiración y de reflexión profunda. Se titulaban buenos abogados, médicos, ingenieros, muy prácticos todos ellos, pero incapaces de salir de sus ámbitos. Casi

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robots que no se cuestionaban porque no les parecía ser útil para la vida. Es bueno educarse para obtener un título profesional, pero no basta con eso. Debe entregarse una formación moral que garantice que esos profesionales no se transformarán en potenciales delincuentes con terno y corbata, que son capaces de estafar, mentir, cometer abortos, y miles de actos poco éticos sin que sientan la menor cuota de remordimiento porque no consideran que eso que hacen es malo o injusto. Las carreras del ámbito humanista, como filosofía y literatura sucumbían acogotadas por sus mismas universidades que las consideraban un gasto para la misma y que ya no tenían sentido. Matthew había tenido que dar una dura y larga lucha para poder seguir su novedoso sistema de enseñanza que estaba unido a un tratamiento hacia el alumno no como un cliente estúpido al que hay que humillar como lo hacían muchos de sus colegas: “¿usted es tonto que no sabe?, ¿para qué preguntas estupideces?”; y cosas por el estilo que convertían al profesor en un semi dios, inalcanzable, que no tiene tiempo para recibir a sus alumnos y que se deleita humillándolos. Matthew era la antítesis de todo esto y no porque quisiera ser popular entre sus alumnos ni que le tuvieran en estima, sino que desde sus tiempos de ayudante de cátedra se lo había propuesto. Además le servía como plataforma de evangelización y ya unos cuantos se habían convertido gracias a sus enseñanzas y sobre todo por su ejemplo. “Debemos – decía – acoger al converso, debemos saltar de alegría cuando uno de los hijos de la Iglesia que andaba perdido vuelve al redil, ¿por qué hemos de ser indiferentes? No, no podemos ser indiferentes y habrían muchas más conversiones si nosotros los católicos fuéramos más acogedores y menos fríos, como si nos diera exactamente lo mismo. ¿Cuántos de nuestros conversos se han desilusionado al entrar en la Iglesia por culpa de nosotros mismos los católicos?” Estaba pensando en estas cosas de sus tiempos universitarios, en la búsqueda del saber y de la verdad, cuando entró al comedor aún en pijama con una bata de levantarse Carlos. Había llegado muy tarde por la noche y pasado un mal sueño. Traía unas ojeras enormes y su perfil de origen israelí se le notaba más todavía. La verdad es que Carlos desde hacía ya varios años que no dormía bien, y pasaba noches enteras sin poder conciliar el sueño y cuando finalmente dormía sufría de pesadillas horribles.

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Durante unos años se había distanciado de Matthew ya que ambos no lograban ponerse de acuerdo con respecto a la religión y sobre cuál era el fin del pueblo judío. La última conversación que tuvieron terminó con la lacónica frase de Matthew: “es imposible que un católico tenga como amigo a un sionista como tú y creo que lo mejor será que dejemos las cosas hasta aquí como están, para no echar a perder los años que hemos sido amigos. Debo reconocer, sin embargo, que a pesar de nuestras diferencias nunca te he visto escupir frente a una iglesia católica ni me has prohibido entrar a tu casa usando mi escapulario, lo cual habla bien de tus modales”. El encuentro en la cárcel los había vuelto a unir y esta unión los iba a llevar donde ninguno de los dos pensó jamás. Todo comenzó, precisamente a esa hora del desayuno, oportunidad que Carlos aprovechó para conversar en privado con Matthew que disfrutaba de cada bocado del desayuno como si fuera su última comida. _ ¡Qué bueno es verte comer con apetito Mateo! Te ves muy bien hoy. _ Gracias, sí, estoy muy bien. Desde que nos restringieron la comida un poco tiempo antes de partir valoro cada migaja de pan, y en tu casa amigo se come como en los viejos tiempos. Tu cocinera es fantástica y nos tiene muy regalones. Llegaste tarde anoche Carlos, ni siquiera te sentí. _ Reuniones, reuniones, redadas y más redadas y siempre se nos escapan. Matthew, ahora que estamos solos quisiera que me escucharas y que me dieras tu opinión. Necesito que me apoyes en lo que voy a hacer. La verdad es que este encuentro contigo hizo que yo me decidiera porque me pareció ser una señal de Dios, de otra manera no me lo explico….Esa cicatriz que tienes te hundió la mejilla como un sablazo, me haces recordar a Skorzeny. _ Sí, es fea, muy fea y me cambió la cara. Espero que a Ángeles no le dé un ataque cuando me vea. Pero ¿qué pasa contigo Carlitos que andas como misterioso? Estás casi hablando en susurros en tu propia casa, diría que me vas a confesar algo importante. _ Carlos se puso de pie y se sentó junto a Matthew de tal manera que sus rodillas se topaban. _ No quiero que esto salga de aquí porque es peligroso. Nadie sospecha de mí, todo lo contrario, me temen. Cuando voy al centro de detención

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donde estuviste los gendarmes tiemblan, mis subalternos corren cuando me ven llegar. Soy un gobernador del gobierno mundial y además judío, ¿entiendes? Eso me da más poder y de hecho lo tengo. Tengo el poder de liberar y condenar a quien se me antoje…no soy solamente el gobernador de San Fernando, tengo más poder del que pudieras imaginar y por eso estuve tantos días en Israel, ayudando a construir el reino de mil años que por fin se está consolidando. – Matthew bajó la cabeza y la movió negativamente. – Espera amigo, no te adelantes a pensar que yo quiero eso. Me volví a Chile cuando nadie pensaba que me volvería y muchos quedaron sorprendidos con mi decisión, pues antes de irme a esas lejanas tierras había tomado la decisión de no volver más a Chile. Déjame contarte algunas cosas que sirven para que entiendas lo que se ha forjado en mí este último tiempo. Fui un convencido de que Todtschläger estaba produciendo un cambio en la sociedad. Nos estaba llevando hacia la unificación, hacia la fraternidad universal unida a un progreso material nunca antes visto gracias a su voluntad férrea y a que no le temblaba la mano cuando tenía que tomar una resolución que podría escandalizar a algunos. A pesar de toda libertad de que gozamos, igual necesitamos una mano firme que nos guie y que cree nuevas leyes para esta nueva sociedad unificada. Todo lo que estaba haciendo era por un bien mayor y no valía la pena pensar en sus posibles víctimas ya que eran necesarias por el objetivo mayor. Pero lo mejor de todo era que estaba llevando al pueblo judío a su mayor apogeo, devolviéndole el lugar que le había sido arrebatado cumpliendo de este modo las profecías y la palabra de Dios de conservarlo como su pueblo elegido. Por fin iba a gobernar por sobre las naciones y por sobre cualquier otra religión, la religión de nuestros antepasados. Volvíamos a nuestra tierra y volvíamos como dueños del mundo gracias a este hombre que acarreo a Israel hasta a los católicos para someterlos a su dominio, sin encontrar mayores obstáculos. ¿Es nuestro Mesías tan esperado? Muchos lo han creído así ya que nunca se había visto que todos los hombres más poderosos del mundo, dueños de la riqueza, de las comunicaciones, de las agencias informativas, del cine, de tantos ámbitos, estuvieran unidos bajo la supremacía de este hombre. Durante años se había trabajado mancomunadamente entre todos para precisamente esperar a que llegara aquel que haría de cabeza. Porque esos hombres poderosos son todos judíos, todo y cada uno ha aportado algo en sus esferas de trabajo para que esto ocurra. Levantamos

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el Templo, y desde ahí comienza a gobernar una nueva era, la de los mil años prometidos en la cual el pueblo judío impera. ¿Cómo gobierna? Bueno, después de haber visto lo que vi en Israel me di cuenta de que efectivamente las profecías relativas a mi pueblo se cumplían, poniendo fin a aquel grito desgarrador del salmo que dice: “Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos y llorábamos, acordándonos de Sión. En los sauces de aquella tierra colgábamos nuestras cítaras; porque allí nuestros raptores nos pedían cánticos, y nuestros atormentadores alegría: Cantadnos de los cantares de Sión.” Así cantaba mi pueblo hasta que les fue devuelta su tierra. Añorábamos poder regresar a la tierra que nos fue arrebatada y ahora nos han sido otorgadas, además el poder para someter al extranjero y al impío destruyendo su más preciado tesoro: su tradición religiosa para imponer nuestra tradición religiosa mesiánica. Los judíos tienen el dominio del mundo en este momento Matthew, total, completo. _ ¿Tan así Carlos? ¿Completamente? Una cosa es dominar las finanzas y los medios de comunicación, y otra conquistar el mundo. Por lo demás esas paranoias y teorías de la conspiración siempre me causaron contradicción interna…por un lado si, por otro no…aunque autores como Benson y el mismo Castellani hayan vislumbrado que la cosa vendría del lado de los masones y de los judíos. _ Sí, así es, y se ha venido dando por etapas. Hemos estado siempre a la cabeza de las revoluciones, de destruir las bases donde se asienta el orden para darle un nuevo orden y una nueva tradición, la nuestra. Estamos detrás de la tecnología y del hedonismo, y los hombres han caído rendidos ante ellas. Hemos aniquilado su entendimiento cubriéndolo de sombras. _ ¿Por qué de repente me hablas como si compartieses esto y luego hablas de ellos? ¿De qué lado estás viejo? Mira que no entiendo tu discurso. _ Calma, calma que ya te lo explico con más detalle. De partida Todtschläger es un perfecto idiota…un idiota entrador, no se puede desconocer que atrae. Mariconcito simpático, de esos que se ríen todo el tiempo y que no dicen mucho, sino que se dedican a observarte. Te cautiva, te seduce y luego cuando te tiene en la mano y te ha usado para sus fines te desconoce como perro viejo. Te dice a todo que sí con su carita de simpaticón, pero luego, no hace nada, es más todo lo contrario.

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Un idiota o al menos lo era hasta antes de que fuera puesto por los Elders en la ONU para dirigir al mundo. Los Elders son caso aparte y ahora ellos han pasado a ser lo idiotas del jueguito de conquistar el mundo. Hubo entre ellos algunos, digamos, ingenuos que pensaban en alcanzar la paz y todo lindo, pero se equivocaron rotundamente dejándose seducir por este líder que parecía tener la mejor intención. No sé si estarán arrepentidos, pero que se sienten pasados a llevar…vaya que no. El pueblo judío se dedicó, gracias a los mismos cristianos que tenían prohibida la usura, a ganar dinero, a invertir, a prestar y nos hicimos de fortunas hasta tal punto que llegamos a gobernalo todo: energía, telecomunicaciones, armamento, tecnología, salud, la educación, la enseñanza de la historia, tergiversada con el lavado de cerebros…la legislación de los países se ha adaptado a la nuestra a través de los miles de tratados jurídicos internacionales que ha suprimido la legislación interna de cada país. Llegamos a hablar de tolerancia como valor supremo, pero nos hemos vuelto los más intolerantes que jamás se hayan visto…todo es un engaño, se engaña a las masas que se han vuelto un rebaño acéfalo. Hemos desacralizado a la sociedad haciendo que no les importe su futuro espiritual porque viven el día pensando en gozar al máximo. Ese ha sido uno de nuestros mayores logros: erotizar a la sociedad para idiotizarla como animales en leva para hacerlos más manipulables, ha sido un golpe maestro, mejor dicho, golpes unos tras otros. Nos metimos en todo y falta solamente el golpe final. Se preparan para dar el gran paso y crear el caos para aniquilar a los gentiles. Mientras tanto hacemos auto atentados, generamos confusión entre la gente para atemorizarla y decimos descaradamente que vamos a combatir el terrorismo ya que todos quieren vivir en paz y progresar … son los renegados que no dejan que cumplamos con este sueño. Son ustedes los terroristas…ustedes que no tienen ni donde caerse muertos…y la gente les cree, porque los medios desvirtúan de tal manera la información que los hacen parecer a ustedes como los que cometen los actos terroristas para justificar el estado policíaco. _ Era de esperarse. Comienza lo que ellos piensan que es el milenarismo judío sin resistencia porque las gentes no encuentran que haya algo por lo cual resistir. Tienen a toda la humanidad comiendo de su mano sin que ella se percate que en cualquier momento van a cerrar el puño para asfixiarla.

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_ No lo pude haber dicho mejor. ¿Tú crees que es normal que se produzcan terremotos a cada rato o que haya huracanes donde nunca los hubo? ¿Crees que es normal que el clima esté patas para arriba y donde había bosques ahora comiencen a aparecer desiertos y que en los desiertos con el calor prácticamente se derritan las piedras? El famoso proyecto Haarp es una niñería al lado de lo que hemos construido en Israel. Eso me asustó y me llenó de miedo, de pánico. Podemos dominar el clima y los movimientos de la tierra, hasta inclinarla completamente si queremos. Esto no es solamente el sincretismo religioso, no. Eso es para la gente crédula. Es la espera del Mesías nada menos y para eso hemos construido un templo que no es ni remotamente lo que era el de Salomón. Mira, estas cosas que te digo se me están mezclando y creo que estoy medio enredado para explicártelas. Los que estamos más cercanos a Todtschläger le hemos oído decir que él es el Mesías que viene de parte de Aquel que nos dará la victoria. Pero antes necesita que la humanidad se convierta a la nueva religión. Que le rinda culto, y para que le rinda verdadero culto necesita de los sacerdotes apostatas católicos que pueden consagrar la hostia y darles el material para la celebración. Y de entre los sacerdotes, el más importante: el Papa que se ha convertido en un ser capaz de hacer milagros…sí, Matthew, tiene unos poderes que nunca nadie vio y verá porque está reservado solamente para los que viven en el templo. Todtschläger es enemigo del género humano, odia a los hombres, especialmente a los niños por quienes siente una repugnancia espantosa, y quiere hacerla desaparecer para dejar a algunos pocos...no sé para qué, pero supongo que será para asegurar para sí mismo fieles y seguidores que no lo traicionarán. En otras palabras, una vez convertida la humanidad a su religión, los aniquila como moscas y se ríe de su condenación eterna por apóstatas. _ ¿Cómo sabes de esto? ¡En que te habías metido Leví! _ No me lo preguntes…todos mis hermanos, los tres que tengo están metidos hasta el cuello con el plan, del cual yo no quiero hacerme participe. Yo no espero a este Mesías…no es el verdadero Mesías, es el Demonio mismo y quieren que le rinda culto…yo no puedo…no puedo. Soy un judío honesto, que ama a Dios y que busca servirle. No soy un

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criminal conspirador que odia a los gentiles. ¿Comprendes en el peligro que estoy si me descubren? Si saben que me vine para no participar de esta matanza que se prepara, me matan a mí, el primero de todos, porque soy del pueblo elegido. No conozco a nadie que piense como yo. Absolutamente nadie con los que conversé se opone a este exterminio sin saber que tal vez ellos mismo estén en la lista. Están tan contentos de que por fin el pueblo de Israel va a dominar al mundo, que esperan con ansias que empiece la guerra. Para que te digo del caso de los católicos que andan corriendo encantados con el Papa de Israel, maravillados. No saben que se están poniendo la soga al cuello ellos mismos porque serán los primeros en ser exterminados…por idiotas, por ciegos, por querer quedar bien con los judíos. Algunos ortodoxos rusos están dando la voz de alerta sobre lo que se está preparando, pero los creen locos y Todtschläger les tiene la vista puesta encima, como también a ciertos pequeños grupos católicos que meten un poco de bulla, pero son pocos muy pocos. Tu familia y un par de familias más en el mundo y nada más, ustedes son una excepción, una excepción. – Repitió Carlos esta expresión un par de veces. Por su rostro caían gotas de sudor y estaba lleno de pánico. Miraba una y otra vez en dirección de la cocina para asegurarse de que nadie le estuviese oyendo y estaba pegado al lado de Matthew que estaba mudo por la propuesta que esperaba escuchar de su amigo. _ ¿Cómo sé que eres sincero Carlos? ¿En quién puedes confiar actualmente? _ Sospechas lo que te voy a pedir, ¿verdad? Tienes que confiar en mi...por favor Mateo, hemos sido amigos desde chicos, nos conocemos todas las mañas y sabemos cuándo el otro miente. ¡Cómo me gustaría que Etcharren estuviera aquí! Él sabía siempre cuando yo mentía, ¿te acuerdas? Vamos Mansfield, por favor, déjenme partir con ustedes. Yo les puedo facilitar el viaje, podremos llegar a Puerto Montt en un dos por tres sin que nadie nos detenga. _ Sabía que me ibas a pedir eso, lo sabía…pero quisiera que te explayaras un poco más sobre la situación en Israel y de las calaminares que tenemos que esperar. Cuéntame sobre la clase de tecnología que tienen para llevar a cabo su plan.

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_ Ellos planean junto con sus hermanos masones, muerte, destrucción, violaciones, saqueos, ultrajes, lo más bajo que conozcas de la revolución bolchevique, de la guerra civil española, de lo que se te ocurra más perverso están planeando, ¿para qué entrar en detalles? Quieren crucificar a los católicos, martirizarlos, pero sobre todo hacer que apostaten. Y al planeta. como detestan la naturaleza y la belleza de la creación, la destruirán, partiendo por los bosques, exterminarán animales de tal manera que parezca una catástrofe natural cuando serán ellos los que estén detrás y nadie se opondrá y lo verán como algo que tenía que pasar por el calentamiento global, o por lo que se les ocurra en el momento. Mentirán diciéndole al mundo que ellos aman la naturaleza y buscarán a quien culpar. Dirán que construirán nuevamente y que todo será mejor que antes porque será obra del hombre. Lo peor de todo es que las masas se tragarán el cuento y les ayudaran con su esfuerzo, con su tiempo, con sus vidas para hacerles el trabajo que ellos dijeron que harían. Durante siglos se han preparado para la destrucción esperando el mejor momento y ensayando como hacerlo en las distintas revoluciones que han habido, especialmente en las últimas que han sido desgarradoras. Les mueve el odio, el odio a Dios, al hombre, a la naturaleza, a la creación en general. Son cosas horribles que no pueden provenir únicamente del hombre…tanta maldad no es natural y propia en un hombre por muy perverso que sea. No quiero ser parte de eso. Me obligarían y yo no estoy dispuesto a hacerlo, por ningún motivo. ¿La tecnología? Usan lo último en energía de ondas electromagnéticas, en radiación nuclear, están ocupando también la óptica con grandes lentes que captan la radiación nada menos que del sol…son cosas técnicas que yo no entiendo mucho. _ ¿Cómo sé que no me estás usando para aniquilar a toda mi familia? Te llevo hacia donde ellos están, y te dejas caer y nos eliminas a todos. _ ¿Me crees capaz de asesinar a Ángeles, a Manuel, a Peter, a Sean, a Isabel, a tus hijos, a tus padres? ¿Qué estás diciendo Matthew? Por favor, créeme. He dejado a mis hermanos para no verlos nunca más. He dejado mi puesto de trabajo en Israel desde donde literalmente hui despavorido. Quiero estar tranquilo con mi conciencia, conciencia que me tira y me tira a dejar hasta mi propia religión. Me vine desde Israel pensando es escapar

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a un pueblo solitario, en el Altiplano o en la Patagonia, donde vivir como un ermitaño después que un cirujano me arranque esta cosa horrible que me tiene controlado como un collar gps de un perro. Llegué a Chile y me encuentro con Thomas e Ian en mi oficina desesperados porque te encuentras preso en mi cárcel por tiempo indefinido hasta que te mueras o firmes. ¿No crees que es mucha la coincidencia? ¿No crees que Dios cruzó nuestros caminos por algo? Te lo suplico Matthew, mi mundo, mi religión, aquello que me sostenía en la vida, aquello que siempre animó mi camino ahora se cae a pedazos y me está volviendo loco. Hace meses que no puedo dormir, tengo pesadillas horrendas. Veo los rostros de los niños que son obligados a participar en los cultos donde se le rinde adoración al demonio en persona. Se los mataba en mi presencia con sufrimientos horribles y se bebían la sangre muertos de la risa como quien se toma una copa de vino…es asqueroso, no es de Dios…no es de Dios. Yo mismo permití que mis presos en el centro de detención murieran o apostataran de su fe…y me gocé de aquello, y en las noches los veo sufrir por mi culpa y me lo reprochan. Siempre sueño con el padre Agustín que me sonríe y me estira los brazos para abrazarme y yo me arranco de él. Me llama una y otra vez, me busca y me dice que Él, tu Cristo, me está esperando y yo corro despavorido…el farsante, como le decimos los judíos, no puede ser…no puede ser que sea cierto… Veo como se juega con la humanidad como quien ve un programa de reality en la televisión. Todo lo ven en Israel, tienen el centro de todas las cámaras de seguridad del mundo y de todos los chips de la gente que los usa, y a su vez saben cuándo alguien no lo tiene. Esto es solamente el comienzo de lo que viene y no quiero ser parte de esas atrocidades futuras. Estoy confundido y la presión que experimento me está matando. Matthew se levantó de su asiento dejando a Carlos con los brazos recostados sobre la mesa, casi al borde de las lágrimas. Los tiempos que corrían eran angustiosos para todos lo que aún pensaban y se sentía en el ambiente un aire asfixiante que oprimía el alma como jamás lo había conocido la humanidad. El testimonio de Carlos era aparentemente cierto y no cabía duda de su sinceridad. Dios había ido armando este singular grupo para hacerlos huir a donde podían resistir desde la soledad y el silencio. Matthew pensaba que él no era nadie para negarle a su viejo amigo la oportunidad

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de partir con ellos, contando con que además no tendrían que enfrentar más controles y tendrían el camino expedito para llegar a Puerto Montt, ubicar a Manuel y llegar finalmente al refugio en medio de los glaciares y de los bosques. Pero, ¿y si se equivocaba y lo estaba manipulando? Comenzó a caminar por el comedor alrededor de la mesa con sus manos atrás pensando y poniéndose en distintos escenarios vislumbrando una posible respuesta, pero estaba temeroso de cometer un error garrafal al aceptar a Carlos en el grupo. _ Carlos, no estoy seguro de querer que sigas con nosotros y te lo digo francamente. Me cuesta creer que de un día para otro hayas cambiado tan radicalmente. Si no hace mucho defendías a brazo partido lo que en estos momentos reniegas. ¿Acaso se te han borrado de la cabeza nuestras acaloradas discusiones sobre religión y sobre la unificación mundial que teníamos hace años atrás? Solías decirme que por una buena causa han de utilizase todos los medios hasta lo que nos parecen éticamente deplorables al más puro estilo de que el fin justifica los medios. Continuamente me tratabas de goyim sabiendo lo que eso significa y lo ofensivo que es: bestia de carga con alma para poder servirse de ella. En ese entonces éramos buenos amigos y con todo, siempre se te salía eso de goyim, “Tu Matthew eres un goyim, pero uno bueno y noble y por eso me gusta compartir contigo.” Te mofabas de Cristo, en mi propia casa y varias veces tuvimos que pararte el carro con casi segura certeza de no querer verte más. Manuel una vez tuvo entre sus manos tu cello para rompértelo en la cara y tuve que frenarlo porque estaba decidido a hacerlo. Mira como vives actualmente, el cargo que tienes. Para llegar a tener lo que tienes habrás de haber hecho cosas muy valiosas para ellos….te conozco y sé que el lujo y el confort te gustan y disfrutas del poder. Me cuesta creer que quieras abandonar este paraíso terrenal para unirte a un grupo de católicos…nada menos, de católicos que huyen para poder mantener su fe y servir a Dios en el destierro. Huimos para no apostatar, huimos para poder vivir cristianamente lejos del mundo que odia a Dios. _ No me crees y lo comprendo. Es cierto lo que dices, pero uno aprende a golpes. Las cosas que vi son horrendas y no quiero hacerme participe de ellas. Solo quiero vivir en paz y si no quieres que los acompañe emprenderé mi propio camino hacia el norte como pensaba hacerlo. Si es así, no te culpo ni guardaré rencor. Pensé que dado que no estoy

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acostumbrado a estar solo podría aprovechar la oportunidad de irme con un viejo amigo. En Israel ya había comenzado a hacer ciertos arreglos que me iban a permitir arrancarme del sistema sin que se dieran cuenta. Tengo por ejemplo, firmado el permiso para las vacaciones que voy a tomarme. Vacaciones permanentes que me alejaran para siempre de esta cosa espantosa que no me deja dormir en paz. Quiero apartarme y no saber más del gobierno mundial, ni de planificaciones maléficas. Escucha Matthew, piénsalo durante el día. Voy a estar todo el día haciendo trámites para dejar mi oficina funcionando ya que hoy en la tarde viene el tipo que me va a reemplazar durante mis vacaciones. Lo que él no sabe es que va a tener que darme por desaparecido cuando en unas semanas más yo no llegue a mi puesto. Amigo...créeme, por favor, dame la oportunidad y si decides que no, bueno, lo aceptaré, no sin dolor, pero comprendiendo que lo haces por proteger a tu familia. Si hubiera querido hacerte daño, no te hubiera sacado de la cárcel ni menos te tendría en mi casa. A Thomas ya se lo hubieran llevado detenido y te aseguro que estaría bien muerto por traidor y a Ian se lo hubieran llevado a un sanatorio para reformarlo. Se habría dado una alerta para encontrar a tu familia y estarían muertos. Los mercenarios no se miden y cuando actúan es peor que si te atacara una jauría de perros rabiosos. No te estoy tendiendo ninguna trampa. Nos vemos en la noche. Descansa, aprovecha de leer y de escuchar música, y de salir al jardín porque hoy no va a haber nadie, sólo la cocinera. Carlos abandonó el comedor con la cabeza gacha sin mirar a Matthew que estaba de espaldas mirando por la ventana con la vista perdida en la nada. Era difícil tomar una decisión él solo y subió a la habitación de Thomas que tomaba su desayuno en la cama, recostado entre almohadones viendo televisión. _ Que desagradable Thomas, ¿Cómo puedes estar echado en la cama tomando desayuno, fumando y viendo la caja idiota? _ Déjame darme un gustito antes de partir a la jungla incivilizada donde tendré que hacerme añicos las manos, dormir en un catre duro y quedarme sin la que tu llamas la caja idiota. Dan puras macanas, pero me sirven de distracción…soy un hombre soltero y solo…nadie me espera, no

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tengo una mujer que esté sufriendo por mi ausencia, ni hijos que reclamen a su padre y cuando pienso en lo botado que estoy, me doy pena y la tele me sirve para sentirme acompañado. Además la señora Alicia se ha portado un siete conmigo y ella se ofreció a traérmelo a la cama. – Matthew le quedó mirando con cariño. No se había puesto a pensar que su hermano efectivamente estaba falto de afecto femenino y que si a él lo que le motivaba en gran parte era tener a Ángeles y a sus niños, Thomas no tenía aquel apoyo que él consideraba su tesoro. Verdad era que su hermano contaba con él, con sus padres y demás hermanos, pero no era lo mismo. Thomas había elegido esa vida, pero a veces esa vida solitaria le pasaba la cuenta y lo hacía pensar en que ya era tarde y las oportunidades despreciadas ya no volverían. Matthew se sentó a su lado robándole de pasada una tostada y le contó lo que Carlos le había dicho. Thomas impertérrito miraba la televisión sin decir nada por unos minutos que a Matthew se le hicieron eternos. _ El judío es buena tela. Me acuerdo que ustedes dos eran bien amigos y que se agarraban de vez en cuando por tu culpa, cuando sacabas el temita religioso sabiendo que el otro es judío de línea medio dura. Pero siempre volvía a la casa acarreando el cello como si nada hubiese pasado. Como masoquista el pobre diablo o es que tú tienes un tremendo imán con la gente complicada; más encima te perdonaba tus insultos, porque a veces te ponías bien pesado. _ Nunca lo he insultado. No le falto el respeto a nadie para exponer mis argumentos, eso sería una falacia. Yo no odio a los judíos…pero están equivocados y suelen ponerse bastante cerrados y complicados. Dicen que los vascos son porfiados, pero yo creo que los judíos les ganan por lejos. Recuerda cuando decía que él no era chileno, que era israelí y que apenas pudiera se iba a ir a Israel; que Chile era una mierda y vaya a quien le fue a decir que Chile era una porquería…eso sí que es ser mal agradecido y falto de respeto con el país donde has nacido, donde te alimentas y donde eres libre de circular por donde se te ocurra. Yo amo a mi país y no me vengan a llamar poca cosa a mi Chile. Estos judíos no tienen patria y utilizan los países donde viven para estrujarles el tuétano y después mandarse cambiar y enriquecer a la Sinagoga. Por eso a mí me daba rabia.

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Y a cada rato lo de goyim, despreciándonos. Yo no tengo nada contra el pueblo judío de buena voluntad, que trabaja como todos por el país donde viven. El problema surge cuando te empiezan a decir disparates y atacan al cristianismo. Yo rezo por el pueblo judío para que se convierta. Nosotros venimos de ahí, Cristo era judío. Carlos me buscaba el odio ofendiendo a la cristiandad y a Chile. Yo le respondía harto picado que los pobres y tristes israelíes le habían tenido que quitar la tierra a los palestinos mediante la ONU porque solos no podían y entonces se enojaba conmigo. _ Y le decías a Carlos a cada rato que eran unos deicidas…muchachito de dieciocho años eras en ese entonces…me acuerdo como si fuera hoy cuando te desubicabas. No me explico cómo no te trató de nazi. _ Porque Carlos comprendía que era una cosa de religión y no de raza ni mucho menos. Quería hacerle ver que Cristo es el Mesías que ellos esperaban, y que le habían dado muerte y que esa muerte seguía penándoles hasta el presente. _ Nada menos…eres bien desubicado Mateo a decir verdad. Uno puede decir lo mismo, pero con palabras más suaves y no tan confrontacional. _ No soy confrontacional, pero no vengan a darme argumentos hechos a base de mentiras y de lavado de cerebros, y todas esas cosas horrendas y blasfemas de las que habla el Talmud. Bueno, en fin, seguimos siendo amigos, a pesar de todo. Yo no voy a dejar de decirle lo que pienso en materia religiosa y si se convierte me alegraría mucho, porque le estimo y me importa la salvación de su alma. Podrá ser una buena persona, un buen ciudadano, pero como dice monseñor Knox a propósito de lo mismo: “Todas las tarjetas de identidad están selladas en el cielo con las iniciales C.R., Católico Romano”. Extra Ecclesiam nulla salus. _ Siempre me ha parecido una frase extremadamente dura y excluyente, y se me hace difícil creer que Dios a aquellos que no han recibido la fe los tire al infierno. _ Le preguntaron a Cristo si eran pocos los que se salvan y Él les dijo que lo que era imposible para los hombres es posible para Dios. A nosotros

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no nos compete jugar a ser Dios y andar por ahí mandando gente al infierno. Sólo Dios sabe quién se condena y quién se salva. Lo que sí es claro es que las reglas son claras y fuera de la Iglesia no hay salvación. El que rechaza esta arca, querida y hecha por Dios mismo al fundarla está en el fondo condenándose a sí mismo porque es finalmente rechazar el único medio de salvación que Dios pone para que todos puedan llegar al cielo. Dios mismo fijó las reglas y los límites, y hemos de ser suficientemente humildes para aceptar estas verdades y el que no quiera, bueno aténgase a las consecuencias. No es un invento humano, es voluntad de Dios que sea así… ¡Ay – dicen- es que a mí me parece injusto, exagerado y no me gusta! Bueno, las cosas no dependen de mi voluntad, ni de mis gustos personales. Por más que no me guste que dos más dos sean cuatro va a seguir siendo así ad aeternum. Con mayor razón las leyes de Dios. _ La salvación es universal, siempre lo ha enseñado la Iglesia. _ Sí, pero hay ser claros con eso porque se entiende mal: no es que todos los hombres se vayan al cielo, porque de hecho eso no corresponde a la realidad y muchos van al infierno. La universalidad de la salvación radica en que todos están de alguna u otra manera llamados a ser santos, en sus estados, donde están plantados y para llegar a serlo hay que hacer lo que Dios manda: si tú me amas cumplirás mis mandamientos. Se salvará el que quiera salvarse, porque para desear querer salvarse hay que hacer lo que Dios pide que hagamos, nada más que eso. Es tan claro como el agua. Si quiero salvarme pondré todo mi ser para lograr hacerlo y Dios tendrá que darme los medios porque así lo ha prometido, y El cumple su palabra. Por eso es tan grave el pecado que tiene la Iglesia apóstata de ahora con el Anti papa en Israel porque no se ha preocupado por las almas y ni de su salvación, sino que todo lo contrario. No les interesa salvar almas porque ya no creen ni el Cielo, ni en Infierno, ni en el juicio ni en nada. En lo único que creen es en la construcción del reino mesiánico falsificado en este maldito mundo. Cuando el Antipapa consagra, porque ni siquiera es una misa, es para utilizar la forma consagrada para profanarla en la misa negra…O sea Thomas, ellos creen en la presencia real y hacen las cosas adrede de pura maldad… ¡Que paciencia es la que Dios tiene con los hombres!.... Volviendo al tema de Carlos, ¿Qué opinas tu Tommy?

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_ Yo conozco a estos tipos del novus ordo mundial y estoy seguro de que Leví es sincero, porque no se arrepienten de esa manera y se les nota en los ojos cuando están planeando algo. No me parece que quiera hacernos mal. Me fijé bien en él cuando le rogué que te sacara de la cárcel y como que se le iluminó el rostro. Si hasta la pérfida esa que tiene de secretaria le quedó mirando extraño porque nunca lo había visto tan decidido y rápido para tramitar personalmente la liberación de un detenido…algo que jamás había hecho por lo demás. Capaz que termines convirtiendo al judío Matthew. _ Está más dócil eso sí, ya no me discute como antes y se queda pensando en silencio. Entonces, le digo que se venga con nosotros y se acabó el asunto. _ Eres pillo Matthew porque vienes a pedirme consejo para que yo te apoye y si te equivocas digas que yo también estuve de acuerdo con lo de Carlos y que no se te puede cargar a ti solamente la mano. Alivias tu conciencia pasándome parte de la carga a mí. _ Obvio, yo no puedo decidir por ti, y si tú no estás de acuerdo me lo tienes que decir para buscar una solución. Aliviar mi conciencia…eres bien mal pensado Thomas. Yo confío en Carlos, pero quería ratificarlo contigo. Pasando a otra cosa, ¿Qué te contó ayer en la tarde Ian después de que habló conmigo? Thomas le sonrió y le explicó que no quería inmiscuirse en algo tan delicado. Matthew insistió y su hermano le relató la conversación que habían tenido y el consejo que le había dado, suplicándole que fuera con su hijo más comprensivo y abierto porque tal vez era completamente posible que tuviera vocación para el sacerdocio. Matthew frunció el ceño y le contestó a su hermano que era algo demasiado extraño y presionado por las circunstancias ya que hace unos meses atrás Ian pensaba radicalmente distinto. Veía la fe como una cosa atroz que cumplir, que los curas eran unos embusteros hipócritas, que la religión estaba de más y que todo daba lo mismo. Con respecto a los sacerdotes modernos Matthew no distaba mucho de la opinión de Ian. Porque efectivamente hasta los más tradicionalistas pecaban de soberbia,

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de falta de caridad y de falta de celo apostólico, de modo que en gran parte la crisis que estaba sufriendo el mundo se debía a su negligencia respecto de su ministerio y del nulo interés en preocuparse por sus ovejas que andaban solas en medio de los lobos buscando pastores para que las guiaran y las cuidaran. Antes de que Christian Mansfield Bradley llegara a Chile, la familia de Matthew había sufrido mucho por causa de la falta de un sacerdote. Ninguno estaba dispuesto a jugárselas por la misa tradicional y los que lo hacían esperaban que los seglares les tuvieran todo preparado, esto es, ornamentos, altar, feligresía. Nada de salir a atraer a los fieles la iglesia, eso no. “Si quieren que vengan solitos, porque yo los voy a estar esperando, pero no voy a ir a buscarlos. Si los fieles quieren misa tradicional que ellos se encarguen de todo y yo sólo se las digo”. Estos sacerdotes se sentían prácticamente como haciéndoles un favor a los fieles por decir la misa tradicional. Y no es un favor, es un deber porque para eso están…o estaban. Los curas se habían transformado con el paso del tiempo en una fuente permanente de escándalos. Los seminarios diocesanos eran verdaderos antros de homosexuales y la autoridad que debía frenar estas conductas e imponer disciplina no lo hacía, sino que por el contrario, lo favorecida y lo miraba con ojos propicios. No se pudo frenar el avance de la abominación y aquellos jóvenes que querían entrar al seminario para servir a Dios y a las almas se encontraban con auténticas trampas que les tendían para probar si estaban dispuestos a ser de ellos. Trampas que se manifestaban en juegos y en tocasiones indiscretas: si el joven las rechazaba lo más probable era que no durara mucho tiempo en el seminario; si las aceptaba, era bienvenido al circo. La crisis era generalizada y la autoridad competente lo había permitido. Un tiempo antes de que llegara el Antipapa al poder, poco a poco se fueron dando a conocer casos y más casos de curas pedófilos y de curas homosexuales, y de otros que simplemente se amancebaban con mujeres. Los católicos fueron perdiendo de este modo la confianza y la credibilidad en los curas. Gran parte de la sociedad comenzó a mirar con recelo y a desconfiar de la Iglesia. Pasó de ser la institución con mayor credibilidad a la más cuestionada. Y como salida el Antipapa no había encontrado nada mejor que aceptar pública y canónicamente la homosexualidad sacerdotal y el matrimonio para los que quisieran, y de esa manera para hacerles más

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liviana la carga. Ya no era pecado. El Antipapa quería además con esto “limpiar” la mala fama de la Iglesia. En vez de corregir, de sancionar, de cortar con el miembro putrefacto, se le aceptaba. Pero siendo un Antipapa, no era la Iglesia verdadera la que hacía todo aquello, aunque el mundo la tomara como la única y verdadera. ¿Dónde estaban actualmente los sacerdotes? Unos habían colgado la sotana… el clery man o la crucecita de la solapa…otros se habían arrojado con todo a seguir al nuevo Papa apóstata acogiendo con entusiasmo las reformas. Se casaban, no tenían que rezar el breviario, no decían misa. ¿Qué hacían? Una vez al día realizaban el famoso ritual sincrético y el resto del día vagaban predicando la llegada de la paz perfecta a la humanidad. Los menos se habían mantenido fieles y se ocultaban en casas de familia, donde realizaban la misa a escondidas y se contactaban mediante una red secreta con los obispos que les habían sido asignados y a los cuales estaban sujetos. Dejemos un poco de lado el tema clerical y pasemos al caso de Ian. Matthew tenía muchas dudas sobre la seriedad de su decisión y prefería dejárselo a Titian que habiendo sido maestro de novicios por un tiempo, sabía de verdaderas vocaciones mejor que él. No quería interferir para que Ian no se sintiera presionado, ni que sus palabras le desanimaran. Matthew lo iba a apoyar en lo que fuera que hiciera para el bien de su alma, pero no quería influenciarlo ni para que abandonara la idea ni para que entusiasmara ciegamente sin antes conversarlo con Christian. Querer ser sacerdote en esos tiempos neopaganos y diabólicos que estaban viviendo era una cosa de locos, de hombres muy valientes llenos de fe, de amor a Dios y de compasión por sus hijos espirituales. Los Mansfield pasaron la tarde cada uno por su lado encontrándose nada más que para comer. Instintivamente Ian y Matthew no querían toparse mucho para no volver a tocar el tema del sacerdocio y cada uno anduvo haciendo distintas labores en sitios aparte. Matthew se puso al día con su diario y arreglando su testamento espiritual que venía trabajando desde que le habían colocado el marcapasos. No era que tuviera pretensiones intelectuales, ni literarias, sino que escribía una especie de autobiografía, de sus problemas internos y de cómo trataba de superarlos día a día, lo cual le generaba un desgaste terrible que comprometía su

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alma y su cuerpo. La vida para que valga pena debe ser una lucha contra uno mismo, un continuo renunciar a miles de cosas que nos esclavizan si les damos cabida, si las dejamos entrar en nuestro espíritu. Afortunadamente su cuerpo estaba respondiendo al tratamiento y el médico que lo había visitado después de almuerzo le dio el alta. Encontró su corazón en muy buen estado, funcionando como un corazón sano y fuerte que trajo un gran alivio a nuestro personaje que vivía permanentemente preocupado de su pulso. Serían cerca de la ocho de la noche cuando llegó Carlos cargando una caja llena con las cosas que traía de la oficina y de inmediato después de dejarla en su pieza, bajó al living donde estaban los Mansfield en pleno. Matthew tocando Loch Lomond en el violín, Thomas leyendo e Ian con los ojos cerrados echado en el suelo de espaldas escuchando a su padre. _ ¿Y bueno amigos?… _ Parece que mi pobre hijo Matthew Hugh va a tener competencia con el cello y volveremos a tocar los tres juntos, ¿o no Carlitos? Tendré que confiar en tu palabra…lo de los sueños que has tenido, espero que no me los hayas contado para tocar mi lado más débil porque para mí sería un triunfo de Cristo, quizás el más grande que me ha tocado ver, de un judío recalcitrante convertido por susto a la epifanía de la verdad, al catolicismo…los obreros de la ultima hora. El rostro de Carlos pasó de la angustia a la alegría casi infantil. Reía solo, agarró a Matthew de los hombros y lo zamarreaba entero, provocándole un ataque de risa, como hacía tiempo no tenía. Estaba gozando de este descanso y la esperanza volvió a brillar en los ojos de Matthew que aguardaba con ansias poder volver a reunirse con su esposa y a sus hijos. Carlos se encontraba preparando su partida desde hacía un tiempo con mucho sigilo para que nadie se diera cuenta de que planeaba desaparecer. Seguía su rutina diaria, sus redadas continuaban y las visitas a la cárcel eran más seguidas, aunque no se hallase en ella por el momento ningún prisionero. Concurría a ella para intentar persuadir a Antonino que lo acompañara, pero el muchacho se negaba ya que estaba

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convencido de que su deber se encontraba ahí, junto a sus detenidos, de lo contrario nadie iba a velar por ellos. Fue imposible convencerlo y el último día de su visita, Carlos le llevó una carta de Matthew agradeciéndole nuevamente sus cuidados y dándole una serie de consejos espirituales que Antonino llevó en su corazón hasta su muerte unos meses después al ser sorprendido en una misa clandestina, siendo su ejecutor su mismo compañero de labores que ya hace algún tiempo había sospechado de las andanzas de su colega. Nadie reclamó su cuerpo, ni siquiera su madre y sus hermanos, los que al enterarse de su fallecimiento en esas circunstancias, acolitando en una misa de los renegados, no quisieron saber nada de él. Unos días después unos anónimos fieles católicos reclamaron su cuerpo y en medio de las catacumbas, oficiaron una misa de réquiem enterrando al joven Antonino en un mausoleo natural hecho de rocas a los pies de la Cordillera de los Andes. Cuando Matthew supo de su martirio se sintió honrado de haber sido nada menos que él quien lo bautizara y le rogaba a este joven mártir para que intercediera por los suyos y por él mismo ante Dios.

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Tercera Parte
La persecución final

“Se dice él saldrá de los escondrijos del odio y se lanzará en descarada persecución. Ésta será la última persecución, a las puertas del juicio definitivo, que la Santa Iglesia tendrá que soportar en toda la redondez de la Tierra: la ciudad entera de Cristo, perseguida por la entera ciudad del diablo, sin que haya un rincón de paz en ambas sobre toda su extensión” San Agustín de Hipona

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Capítulo 1

A veces el solitario encuentra gracia para sí en la misericordia del Señor. Aunque, con el corazón apesadumbrado, debe continuar remando por mucho tiempo, por largos ríos y helados mares, caminando los senderos del exilio. ¡Las cosas siempre suceden como deben ser! Poema anglosajón del siglo XI, titulado The Wanderer, tomado del blog del mismo nombre.
Partieron hacia Puerto Montt a primera hora del día subsiguiente, después de haber dejado todo arreglado. La van polarizada corría sin obstáculos por la vigilada carretera sin que fuera atajada por los carabineros en ningún punto del camino, es más, les abrían el camino al reconocer al típico auto fiscal del gobierno mundial que era entregado para el uso personal del gobernador. Carlos se había despedido de su cocinera, de su chofer y de su mayordomo como si fuera a volver pronto, pero con el corazón apretado ya que les estimaba mucho. Lo único que les extrañó fue que les regalara tantas cosas de la casa y que dijera que se iría de excursión a la Patagonia, sabiendo que a Carlos le cargaba acampar y prefería un buen hotel para pasar las vacaciones, pero como andaba con los Mansfield pensaron que lo habían convencido de hacer algo distinto y se quedaron tranquilos. Se demoraron pues, ocho horas en llegar a Puerto Montt, e inmediatamente se encontraron con el personal confiable de la Armada para que se contactaran con Manuel. Debían cruzar a Chiloé y esperar a Manuel en Quellón.

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Con el corazón compungido y con algunas dudas Manuel tuvo que vender deshuesado el Albatros para comprarse tres lanchas chilotas a vela que ocupaba para ir y venir entre Quellón ( en donde iban a abastecerse y a hacer trueque de productos) y la isla donde vivían. Los viajes eran peligrosos y largos demorándose varios días a merced de ser descubiertos o de ser azotados por los fuertes vientos y olas del Golfo de Penas, así que sus viajes no eran muy recurrentes. Los Mansfield y Carlos cruzaron el Canal Chacao a bordo de un transbordador y recorrieron en la van la isla hasta llegar a Quellón donde los esperaba un oficial de la Armada quien era el oficial de enlace entre Manuel y ellos. Por radio se les informó que Manuel había zarpado de la isla y que se encontraba navegando a toda vela sacándole casi 20 nudos a la lancha donde podía hacerlo. Tardaría entre un día y medio a dos. Matthew estaba ansioso, más de lo que hubiera querido y la espera era insoportable. No podía siquiera disfrutar del paisaje ya que debía estar guardado en el hotel donde se alojaron, mientras sus tres acompañantes salían a caminar con toda tranquilidad por la ciudad. Desde su habitación veía el muelle y el continuo ir y venir de los transbordadores. Carlos le había comprado un poncho y se sentaba junto a la ventana sobre un arcón con el poncho cubriéndole las piernas a pensar y repasar su reencuentro con Ángeles una y mil veces soñando despierto sin que se diera cuenta del tiempo que pasaba. ¿Cómo estarían sus hijos? ¿Cómo luciría su querido hermano Peter al que hace tanto tiempo no veía? ¿Qué habría estado haciendo tan lejos durante todo esos años? Peter Mansfield, Pete, era un misterio para Matthew ya que no hablaba mucho, pero era un tipo encantador, acogedor y con una sonrisa eterna. Era de esas personas que no pueden dejar de caerle bien a uno. Sin embargo, era tan tímido que costaba entrar en su mente y solía estar calladito y mirando al suelo al ser incapaz de sostenerle la mirada a alguien. Matthew le amaba con ternura y lo consideraba un genio pragmático, capaz de encontrar la solución a cualquier problema mecánico - agrícola. Perdía la timidez y la vergüenza cuando se le pasaba una guitarra o una mandolina y tocaba y cantaba con una voz fuerte y hermosa. Todo el futuro de la gran familia Mansfield estaba en manos del trabajo de este hombre que había construido una cosa extraña que se mimetizaba ejemplarmente con los bosques de la isla que estaban habitando.

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Los caminantes llegaron de su paseo agotados de tanto comprar y comprar cosas que pensaban les serviría en su nueva vida. Cargaban bultos y bultos, y su única preocupación era si cabrían en la lancha chilota. Dejaron caer las cosas con tal estruendo que Matthew llegó a saltar de susto. Ian comenzó a ordenar inmediatamente y a clasificar las cosas en cajas plásticas, mientras Carlos y Thomas asaltaban el frigo bar. Desde la conversación que había tenido con Matthew, Ian se había comportado completamente cambiado. Andaba sumiso y su hosquedad se había esfumado. En vez de enojarse por el rechazo aparente que le había dado su padre, había optado por tomarlo como una prueba y se estaba probando a sí mismo en la humildad, como nunca lo había hecho antes. Y ciertamente, Ian se comportó desde su salida de San Fernando de un modo tan dulce y obediente que había despertado en Matthew un deseo incontrolable de abrazarlo y levantándose de su asiento fue y le abrazo besándole la frente y ambas mejillas mientras le decía que le amaba y que estaba feliz de haber hecho toda esa odisea para traerlo de vuelta. Volvió a decirle que apenas llegaran a la isla hablara con Christian acerca de su vocación, que él por su parte no pondría obstáculos de ningún tipo y que todo lo dejaba en manos de Dios. _ Sé que me amas papá y que quieres que yo haga la voluntad de Dios. Si es Su voluntad que yo sea sacerdote lo seré, y daré lo mejor de mí para mi santificación y la de quienes me serán encomendados. Mi corazón está tranquilo y alegre porque los signos son cada vez más claros y nuestro Señor está cerca. Quizás no llegue a concretar mi ordenación por esta causa, pero nosotros no conocemos los tiempos. Estoy tan contento papá de que nos vayamos a reencontrar con la familia y que nos vamos a ir navegando en una lancha. Siempre he querido navegar a vela. ¿Con quién vendrá mi tío Manuel? Matthew trataba de tomarse la partida del modo más relajado posible, y comprendía que sus compañeros de viaje también; porque no eran unas agradables vacaciones por el sur de Chile rodeados de paisajes maravillosos. Era una huida. Se estaban autoexiliando y nadie tenía la certeza acerca de cómo iban a resultar las cosas y si había sido una buena decisión marcharse al sur en vez de ir al norte donde habían huido la mayoría de los católicos rebeldes.

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Carlos les había interrogado, mientras conducía hacia Puerto Montt, por esta idea de mandarse a cambiar de Viña de forma tan apremiante. ¿Cómo fue que de un día para otro agarraron sus cosas y se fueron? Thomas le explicó con detalles lo que le había pasado a él en Australia cuando lo invitaron a unirse a los Illuminati, y lo que había escuchado acerca de que no dejarían piedra sobre piedra sin buscar hasta dar con el último católico fiel a Cristo y a la verdadera Iglesia. Thomas le indicó que había quedado escandalizado por el juramento y se preguntó a sí mismo la razón de tanto odio y de tanto ensañamiento contra un grupo tan reducido que tenía cero influencia en un mundo que estaba deslumbrado con el Sr. Secretario General. Los trataban de terroristas, de enemigos de la paz y del progreso. Pues bien, estaba profetizado que esto iba a pasar porque era el último tiempo que le quedaba al Demonio para destruir a la Iglesia; y los hombres ciegos y sordos, cómodos y egoístas, sensuales y materialistas maravillados por la tecnología le hacían el favor. El mundo estaba rendido a las modas ridículas y pasajeras que se renovaban día a día haciendo que las gentes llegaran al colmo de la estulticia, y sin embargo se sentían felices…sí, se sentían disfrutando de la vida aunque no paraban de estar inconformes, con la cabeza llena de deseos insatisfechos que les quitaban el sueño: quiero esto, quiero lo otro, si no lo tengo me muero, y la sed por las riquezas y el materialismo les consumía la vida. El mundo vivía envuelto en una bulla permanente: música estridente, ruido de celulares, gente con sus orejas cubiertas de aparatos para escuchar música, como si cada uno viviera en una isla que se niega a escuchar y a hablar con su prójimo. Era el triunfo del yo. El impedimento había sido removido y ahora el Príncipe de este mundo se largaba con todas sus armas a la caza de los hijos de Dios. No había tiempo que perder y la huida debía hacerse en ese momento ya que las medidas tomadas para atraparlos estaban recién comenzando a funcionar y más tarde sería imposible escapar. Por otra parte, también el obispo que habló con Christian le había dicho exactamente lo mismo, y no se podía obviar el consejo porque provenía de una fuente confiable. La gente de la isla grande de Chiloé estaba un poco menos contaminada con el espíritu del mundo imperante, pero aun así existían los mismos cuidados que tomar como si estuvieran en cualquier ciudad del mundo. Manuel había ido desde su llegada a la isla donde vivían, un

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par de veces a Chiloé en busca de provisiones y se movía con suma prudencia. Tenía una persona de relativa confianza que lo abastecida con lo estrictamente necesario. Era un almacenero desvergonzado, a quien le daba lo mismo venderle a un fanático del gobierno mundial o a un renegado y no se hacía problema por ello. Lo que le importaba era enriquecerse y que lo dejaran trabajar tranquilo. Sin embargo, Manuel estaba consciente de que el tipo se vendería a cualquiera que le ofreciera más por saber los movimientos de la gente de la zona y por ello le pagaba puntualmente con los productos que intercambiaban. Nuestros exiliados no manejaban dinero…la moneda del novus ordo, y el comerciante en cuestión era el único que le toleraba este sistema de trueque en la Isla Grande. Al día siguiente a su llegada a Quellón, temprano un poco antes del amanecer fueron despertados por un subteniente de la Armada quien les avisó que Manuel había atracado recién en el muelle y que se apuraran para embarcar antes de que clareara. La ansiedad se apodero de los viajeros y entre que se les caían los bultos y se gritoneaban entre ellos subieron las cosas a la van. A la salida del hotel Carlos le pasó las llaves de la van al subteniente y se la encargó: _ Llévela al otro lado de la isla, a Cucao y me la tira al mar. _ ¿Disculpe gobernador…? _ Subteniente yo no voy a volver y quiero desaparecer. Cumpla esta última orden e ingénieselas para tirarla al mar. Usted nunca me ha visto, hágame este favor. – Carlos puso las llaves en la mano de este impresionado oficial que salido de su sorpresa, se puso en posición firme y le saludo militarmente diciendo que se haría como pedía. El mismo condujo la van de Carlos al muelle ahí los dejo en la entrada del embarcadero que no presentaba mayor movimiento. El muelle estaba iluminado con sus focos todos encendidos y el suelo humedecido por la neblina y las gotas de mar cuyas olas golpeaban incesantemente contra los pilares del embarcadero. A lejos se divisaba a Manuel terminando de amarrar las espigas de la hermosa lancha chilota construida con nobles maderas de la zona. Se encontraba al final y la lancha apenas se veía ya que la marea estaba baja.

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Sólo alcanzaba a divisarse el mástil. Manuel vestía un chaleco azul marino punto ingles sin charreteras, un pantalón térmico y unos negros bototos de trabajo y sobre su cabeza una gorra marinera de patrón de yate. Matthew al verlo no pudo dejar de sonreír mientras sentía su corazón latir a mil por hora. Manuel, que no se había percatado que sus pasajeros se aproximaban, le gritaba algunas órdenes a su tripulación que se encontraba todavía en la embarcación guardando las cuerdas y recogiendo la vela. Sus marineros eran Matthew Hugh, Rafael Latorre, Juan Manuel e Ignacio Etcharren que afanosamente recogían la vela y las cuerdas. Mientras estaban en pleno trabajo Matthew H. levantó la vista y vio acercarse al grupo de pasajeros caminando rápidamente por el muelle y dejando el trabajo subió la escalinata y corrió a abrazar a su padre. _ Papá…papá, gracias a Dios. ¿Qué le paso a tu cara? ¿Esto fue lo que te hicieron por culpa de Ian? _ Matthew, hijo, no sigas, ya córtala. Lo hecho, hecho está y vámonos de una vez a la casa. Quiero que más tarde nos sentemos a conversar, quiero que me cuentes si las cosas en tu alma se han arreglado algo, pero ya hablaremos con calma. Te dejaste crecer barba, hijo, te ves muy bien. Anda, saluda a tu hermano. – Ian estaba cabizbajo y no sabía qué hacer en ese momento, si pedirles perdón a todos ellos o hacer como si nada hubiese pasado y saludar lo más naturalmente posible, subirse a la lancha y quedarse calladito en la cubierta. Matthew Hugh se acercó a Ian y lo miró de arriba a abajo moviendo la cabeza negativamente. Tampoco sabía qué hacer. Estaba contento de verlo, lo notaba diferente. Algo en él parecía haber cambiado y su fisonomía entera hablaba de una mutación interna. Finalmente se acercó y le tendió la mano. Ian le correspondió el saludo y además le beso sus mejillas, iba a ponerse de rodillas para disculparse con su hermano mayor, pero Matthew H. no se lo permitió. _ No, no, nada de escenitas tipo hijo pródigo por favor. Vamos a tener que hablar largo rato los dos, Ian…los errores no se olvidan así de la nada, ni menos el daño que nos causaste. El ambiente estaba tenso. Todos observaban a los hermanos Mansfield que seguían contemplándose a los ojos, manteniendo la mirada firme y el ceño fruncido como si estuvieran hablándose con los ojos.

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Entonces Manuel vino al rescate de la incómoda situación. Terminó de amarrar la lancha y junto con Rafael y sus hijos se aproximó al grupo, seguido de un gracioso cachorrito de pastor alemán que saltaba de un lado a otro. Con los brazos abiertos saludó a Thomas y a Carlos a quien hace tanto tiempo no veía y por último a Matthew, a quien quedó mirando inquisitivamente y se limitó a darle la mano, no quiso abrazarlo. Es que estos dos amigos eran muy especiales y tenían sus códigos, y a Manuel que era un tipo histriónico y escandaloso Matthew lo tenía advertido con respecto a las escenitas emotivas. _ Ni se te ocurra abrazarme Manuel. _ No pensaba hacerlo profesor cara cortada. _ Muy chistoso mi capitán. _ Ya Matthew, hablando en serio ¿Cómo estás viejo? Me da tanto gusto verte con Ian y con Carlitos, ¡una tamaña sorpresa! Gracias a Dios Thomas te acompañó, así que por mi parte tiene todas sus embarradas pasadas perdonadas…bueno, pero dime, ¿Cómo estás? Lamento tanto no haber estado contigo cuando estuviste preso. _ Estoy bien, pero terriblemente ansioso. ¿Qué tienes ahí Etcharren? _ Esta es la sorpresa que te tenía. Hace tiempo que buscabas un perro pastor alemán fino, de buena línea y yo por ahí y por allá te conseguí a este cachorrito. Mira sus manos, son grandes…va a ser muy bonito. Negro con señas rojas y amarillas. Es tuyo, con todo mi aprecio y mi afecto, para que te acompañe a caminar en tus horas melancólicas por la isla. Tu hijo Christian ya le puso nombre y creo que te va a gustar: Rufus. Rufus te presento a tu dueño el profesor Matthew Mansfield, el nuevo Kierkegäard. _ No puedo creer que lo hayas conseguido, es precioso, del tipo de pastor que me gusta. Muchas gracias…que alegría, me encantan estos perros. Christiancito le puso el nombre que yo le había dicho que le íbamos a poner cuando nos compráramos uno…Mira como me quiere, entramos en sintonía al tiro.

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Matthew amaba a estos animales e inmediatamente se puso a jugar con su perrito haciéndole cosquillas en el estómago y detrás de la oreja. El perro de unos cinco meses se entregó totalmente al afecto de Matthew que estaba enternecido con el animal _ ¿A qué hora partimos? _ Matthew, apenas suban sus cosas y después que haga unas diligencias en el pueblo. Hay que aprovechar que aún está un poco oscuro y con la marea baja para que no se vea mucho la lancha. Quiero cruzar el Golfo de Penas en la noche y si nos apuramos podremos disfrutar del cruce por el Canal Moraleda, el Errázuriz y los demás que hay que atravesar para salir al Pacífico nuevamente a la altura de Isla Chonos y luego volver a meternos por los canales después de cruzar el movido golfo. Lo único malo es que los canales en general están llenos de basura, de las salmoneras y de las forestales, que están haciendo añicos los bosques. Pasados los primeros canales estamos ya en casa por fin. Va a ser una buena travesía porque el tiempo nos acompaña y la Providencia sopla nuestra vela con generosidad para que estemos todos juntos de una vez por todas. – Manuel miró a Matthew con lástima y este último notando que lo hacía, le dio un puñetazo en el pecho y le encajó una tremenda caja de ropa en el estómago para que se la llevara. _ Déjate de mirarme con esa cara de lástima. Yo estoy bien, me siento con más ganas que nunca y lo de mi cara, bueno, tendrás que acostumbrarte a verme con el rostro cortado. Total, que tanto, me sirve de recordatorio. Después de los saludos y presentaciones pertinentes, entre todos subieron las cosas a la lancha y quedaron bastante apretados. Bajo cubierta no había camas ni literas, sino que dormían en unos sacos de dormir. Había una cocinilla y el resto de la cabina estaba destinado a la bodega donde guardaron los bultos y la leña. Era una lancha con espacio bastante reducido e iban a tener que compartir ese día y esa noche de navegación muy apretujados, turnándose para poder dormir. Habían traído desde la isla unos productos para intercambiar con el comerciante del almacén antes de zarpar. Una vez que hubieron cargado

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todo el equipaje Manuel tomó unas cajas y con ayuda de sus hijos las fue subiendo al muelle. _ ¿Qué es lo que vas a hacer Etcharren con todas esas cosas? _ Mateo, estas son las cosas que producimos: miel orgánica de murta y un poco de queso artesanal. _ ¿Ya están produciendo cosas para vender? ¿Y les da para tanto? _ Claro que sí, no nos queda otra. Producimos para sobrevivir. No hay supermercado, ni feria de los sábados, ni almacén de la esquina, ni panadería. Todo lo que comemos lo producimos nosotros…o lo cazamos o lo pescamos. Es cosa de aprender y al final te acostumbras. No es tan terrible. Tú eras de la idea de producir los alimentos uno mismo lo más posible y gracias a esos tus hijos han ayudado mucho porque sabían cómo hacerlo. Las temporadas en el campo de mis papas terminaron por darnos de comer. Claro que sí, todo tiene su razón de ser y siempre, siempre es por algo. ¿Quién iba a imaginar que todos nuestros rudimentarios conocimientos de agricultura nos iban a servir para mantenernos con vida y en buen estado? Hay trabajo, pero que no te quepa la menor duda que Dios nos está dando una mano muy grande y a veces me sorprendo de cómo nos resultan las cosas casi imposibles que hacemos. Estos productos que traje las cambio por harina, papel higiénico, fósforos, pilas y alguna golosina a un tipo que me acepta que le pague de esta forma…pero es un mafioso y vendería a su madre para conseguir hacerse más rico. Vengo tarde mal y nunca por lo riesgoso que es andar por los canales y por el pueblo mismo, y aprovechando este viaje me traje estas mercancías, que no es mucho pero al menos de algo nos sirve. Tenemos que hacer el pan y también las hostias que Christian necesita para la misa y por eso es importante la harina. En Quellón no hay tanto control, pero de todas formas nos vamos con cuidado y rapidez. Yo voy a la casa del tipo, que es donde tiene su negocio también, le golpeo la ventana de su dormitorio. Él sabe que soy yo y me abre antes que amanezca para recibirme. Juan Manuel y Nacho, acompáñenme. _ Voy contigo Manuel.

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_ No creo que sea conveniente Matthew… _ Deja que vaya contigo Manuel, mientras nosotros con Carlos y estos cabros ordenamos los bultos bien para hacer más espacio, mira que el cello del judío ocupa demasiado espacio y hay que reacomodar. – dijo Thomas jugando a agarrar de una oreja a Matthew H. Manuel, Matthew con su Rufus, Juan Manuel e Ignacio se fueron caminando a grandes zancadas al negocio de don Claudio, un descendiente de españoles avaro y ambicioso. Caminaban llevando un par de cajas y en absoluto silencio moviéndose como sombras a la hora de la fría aurora chilota. El negocito era una casa de dos pisos enteramente de madera. La planta baja era el almacén y el piso superior era la casa que don Claudio compartía con su “pareja”. Manuel tomó una piedrecita del suelo y se la tiró a la ventana del dormitorio, pero no pasó nada. Insistió un par de veces más hasta que finalmente el tipo se asomó por la ventana envuelto en chales y mantas. _ ¡A qué horas vienes amigo, mira que son recién las 6 de la mañana! ¿Qué te traes ahí Manolo? _ Buenos días don Claudio. Vine a hacer unas diligencias y aproveché de traerle miel y queso a ver si me los cambia por lo de siempre. _ Ya lo creo hombre, que me han pedido de esa miel que es un manjar, con ese toque de murta. No sé cómo la hacen, pero es la mejor que he probado. ¡Qué bueno que viniste! En seguida bajo y me acompañas con un desayuno bien abundante. _ No se preocupe, vengo apurado y quiero partir lo antes posible. _ Me voy a vestir y bajo enseguida. – El comerciante cerró la ventana y Manuel no pudo evitar decir un garabato y escupir en suelo cuando el viejo despareció de su vista. _ Pensé que te agradaba el tipo. Fuiste muy amable con él.

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_ Matthew, el viejo es un cínico…y yo también. Hay que tenerlo de buenas y por eso le sigo la corriente. Es el único que ha querido venderme sin estar en el sistema y te recomiendo que no le converses mucho porque es bueno para sacarte información que después se te puede devolver como un boomerang. Mientras más lejitos mejor y ni te cuento además lo otro… está abriendo. El negocio era como esos almacenes antiguos donde vendían de todo un poco y de muy buena calidad. Era una tienda al estilo gourmet. Tenía enormes quesos parmesanos, jamón serrano, fiambres que cortaba con una maquina antigua, chocolates importados, especias en canastos de madera y otros con distintas mezclas de té; del techo colgaban ajos, ajíes y calabazas. Matthew se acercó entusiasmado a olfatear las diferentes clases de té, llamando la atención de don Claudio que no le incluía en su listado de los conocidos de Manuel. _ Y este joven, ¿viene contigo Manolo? _ Sí. _ Pero no me dices nada más. ¿Son parientes? _ Es mi cuñado, el hermano mayor de mi mujer. _ ¿Anda de paseo por Chiloé? Parece que anduvo metido en una camorra. Mira como le quedado el rostro al hombre. – Matthew levantó la vista y le hizo una venia con la cabeza. Lo miró de reojo e inmediatamente no le dio buena impresión. El almacenero era de baja estatura, de unos sesenta años, de piel colorada y pelo negro con una prominente calvicie en la mollera, disimulada por un mechón de muy mal gusto; ojos negros saltones y usaba una boina vasca como la de Manuel. Era chileno, pero hablaba como español, sonsonete aprendido de su padre y conservado por mañoso y por figurón. Se movía de un modo grotesco y sus modales eran delicados y afeminados, y cada vez que miraba a Matthew lo hacía con una sonrisita estúpida y abobada. Fue una situación muy desagradable para Matthew que le rehuía todo el tiempo, desplazándose de un lado para otro en la tienda mientras intentaba revisar las mercaderías. El comerciante no pudo seguir preguntando cosas sobre Matthew ya que

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Manuel lo estaba apurando y tenía ya todo lo que quería elegido y restaba nada más que sacar la cuenta y las equivalencias. _ Ya don Claudio. Tengo listo lo que necesito. Usted dirá si está bien. _ Todo bien Manolito, todo bien…- decía sin despegarle la vista a Matthew que tuvo que salir finalmente de la tienda por el acoso que estaba sufriendo con la mirada del viejo. _ Oiga jefe, si no ha visto lo que llevo ni lo que le traje. _ Manolo eres buen cliente y yo confío en tu honestidad…se fue para fuera tu cuñado. ¿Cómo se llama? ¡Qué alto es! – Manuel coloco su sonrisita de malicia en la cara y comprendió la rápida huida de Mansfield para fuera. – Se llama Mateo don Claudio y déjelo ahí no más, no le busque conversación mire que el hombre ha sufrido mucho y está para dentro. Chaito, cuídese y gracias. ¿Me regala unos chocolates? _ Claro, los que quieras y despídeme de Mateo. Los Etcharren salieron del almacén muertos de la risa, disfrutando de un par de chocolates que el viejo les había dado. Matthew había cruzado la calle y estaba muy molesto sentado en la vereda acariciando al perro. _ ¿Qué le pasa conmigo a la burda imitación de coño? _ Matthew, le gustaste a don Claudio, al de Locomía, y por poco te acaricia la herida de la cara para consolarte. Ja, ja, ja, ji, ji, ji, no puedo más de la risa, Mansfield. – Manuel estaba morado de la risa y se sentó en la acera con sus paquetes abrazados a su pecho. No podía controlarse y sus hijos, que le tenían un respeto enorme a su tío tuvieron que darle la espalda para no causarle más enojo con sus carcajadas. _ No me parece chistoso Manuel…para nada, y ustedes dos tampoco se rían. ¿Qué se ha creído el muy maricón? A ver si te estarías riendo si te lo hubieran hecho a ti. Me podrán hacer muchas cosas, pero que me mire un maricón así como lo hizo este tipo casi desnudándome con la mirada.

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¿Te fijaste como me miraba de la cintura para abajo? Me tuve que salir del antro para no pegarle y meterme en más problemas. _ No me hagas reír más Mateo por favor, ay, ay, no doy más de la risa…oye Juan Manuel y Nacho ya tenemos con que molestar a su tío en el viaje, ji,ji, ji. Vámonos, vámonos, antes que salga de la tienda y te dé un agarrón el viejo fleto. Y menos mal que no vino Thomas que es y se ve más joven que tú, porque a ese se le tira encima. _ Se puso de pie y tomó a Matthew del brazo para empujarlo a que volvieran a retomar su camino hacia el muelle. _ Eso sí que no se lo perdono. Me sigue mirando. ¿Quiere que le pegue? Yo me lo aforro de un solo golpe – Matthew hizo el gesto de querer cruzar la calle con la idea de quitarle al comerciante la sonrisa de la cara que desde la vitrina continuaba observándolo con lasciva mirada. _ ¿Por qué no me dijiste que era gay? _ Yo te lo advertí, te dije que mejor no vinieras porque yo sabía que le ibas a gustar al maraco de don Claudio que aparte de tacaño es fleto. Vive con otro fleto, mucho más joven que él. ¿Por qué crees que no vino Matthew H…? A don Claudio le gustan los altos, de ojos claros o rubiecitos, y con fenotipo gringo, mejor si eres del prototipo inglés o francés. Una vez que vine con tu hijo mayor, casi le da un agarrón y desde entonces no ha venido más y se queda en el embarcadero cuidando la lancha. Matthew H. estaba tan alborotado por verte que se le olvidó decirte que mejor no vinieras. Lo habíamos conversado en el trayecto, mientras cruzábamos los canales. Ja, ja, ja, me muero de la risa, disculpa…todavía rompes corazones, gua, ja, ja. A la hora que te ve con tu toga de Oxford…ay, ay, no puedo más Matthew, que me va a dar un ataque….Yo le dije a Matthew Hugh, oye hijo, mejor que tu papá no vaya donde el viejo porque si lo ve se va a flechar…ja, ja, ja, y yo tenía toda la razón…Estaba tan derretido contigo que hasta me regaló chocolates para todos…nunca me había dado algo y nunca había dejado de mirar lo que le cambio. Siempre tenemos problemas con el regateo y hoy…hoy se enamoró de Mateo Mansfield, y todo lo demás se fue a las pailas, ja,ja, ja… ¬_ Ya termina Manuel, todo tiene un límite. Te estás sobrepasando y abusas de mi paciencia, no sea que se me acabe y terminemos peleando, y

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no quiero pelear. Eres un miserable Manuel Etcharren y esta vez se te pasó la mano. No quiero más conflictos, por favor. Lo último que me faltaba: ahora le gusto a un maraco… ¿Qué se ha imaginado que soy el viejo de mierda? ¿Por qué le vendes a él? Acaso, ¿no hay nadie más al que le interese lo que le llevas? No me da buena espina, estos gays son gays para todo. Búscate otra parte, ¿Qué necesidad hay de venir a Quellón? Hay otras partes, Caleta Tortel o Cochrane, ¿no les queda cerca de donde están? – Manuel algo más calmado, pero con sus ojos inundados de lágrimas por la risa, tuvo que quedarse un rato en silencio antes de poder contestarle a Matthew que caminaba con la cabeza gacha, herido por lo ocurrido, lleno de vergüenza y de pena. La rabia inicial había dado paso a un estado de congoja al caer en la cuenta de la cruda realidad que le golpeaba nuevamente en la cara con toda su fuerza. La promiscuidad y las relaciones anti naturaleza y anti Dios estaban por todas partes y este rincón del mundo alejado de las grandes urbes no era ajeno al desplome moral que se alentaba desde todos los estamentos de la corrompida sociedad. Es necesario pasar por el desplome de lo normal para que lo anormal nos gobierne y termine creando monstruos sobrehumanos fáciles de gobernar y de acarrear como ganado hacia el barranco de la perdición sin encontrar en ellos el más mínimo rechazo. Tienen libertad para todo, excepto para el orden y para oponerse a lo anómalo. Lo cual era necesario para que la Gran Tribulación llegara a los que queriendo permanecer fieles a Cristo sufrieran por todos aquellos que no quieren volver a la fuente de la verdadera Vida. Su sufrimiento se unirá a los sufrimientos de Cristo en la Cruz y en atención a ellos muchos se salvarán, por la penitencia y la oración de los que consideraban sus enemigos. _ Disculpe a mi papá tío Matthew, y perdónenos a nosotros también. No fue nuestra intención causarle un mal rato ni faltarle el respeto. _ Más allá del rato desagradable Juan Manuel, es que estos percances dejan mi alma alterada y me da mucha pena, muchísima pena. Tu papá no ha cambiado con respecto a este tipo de bromas que él considera como travesuras, y en verdad no es para la risa, es un asunto grave. Quizás yo sea un hombre demasiado serio, más de lo que podría considerarse sano, y tal vez por esa razón me siento tan incómodo con estos incidentes. Pienso en todas estas personas que ven las relaciones

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homosexuales como una forma más de amor y no lo es. Lo peor es que no tienen conciencia o no quieren tenerla de lo grave que es su pecado y que cuando mueran, si no se arrepienten, pagaran el precio con sufrimientos horrendos precisamente en aquello en lo que pecaron. Si pudiéramos contemplar por un segundo el infierno se acabarían las abominaciones y nuestros pequeñitos pecados de todos los días. _ Perdona Matthew, pero lo encontré jocoso. Debí haberte advertido más explícitamente donde te estaba llevando…- Manuel miraba a Ignacio con complicidad para hacerle reír mientras caminaban por el muelle, pero el muchacho no le hizo caso y corrió a la lancha para no seguir ofendiendo a su tío. _ Manuel, déjame en paz y asunto olvidado. No quiero que sigan torturándome con sus miradas ni con comentarios al respecto. Lo único que quiero es llegar a casa a abrazar a mi Ángeles, besarla, escuchar su voz, perdernos juntos en el bosque y recuperar el tiempo perdido. Vamos compañeros, “¡Al mar, al Mar! Claman las gaviotas blancas. El viento

sopla y la espuma blanca vuela. Lejos al Oeste se pone el Sol redondo…” _ “Navío gris, navío gris ¿no escuchas la llamada, las voces de los míos que antes que yo partieron? Partiré, dejaré los bosques donde vi la luz; nuestros días se acaban, nuestros años declinan. Surcaré siempre solo las grandes aguas. Largas son las olas que se estrellan en la playa última, dulces son las voces que llaman desde la Isla Perdida”.
_ Bien Matthew Hugh, hijo mío, ¡qué bueno que me acompañas en mis citas!, porque ambos compartimos el amor por el Retorno del Rey, el de aquel libro y el del Verdadero Rey que ya está cerca. _ Y de verdad nos vamos a la Isla Perdida don Matthew. _ Es cierto lo que dice Rafael. No estamos en la Isla Merino Jarpa. Tiene demasiado tráfico de buques y lanchas por el canal. Estamos metidos entre varias islas y el acceso es complicado. No nos aparecemos por Caleta Tortel ni por Cochrane porque es una cueva de ladrones del gobierno mundial que andan en busca de agua y se están adueñando de los terrenos y como los Campos de Hielo se derriten a la velocidad del

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rayo tienen sus intereses cerca para controlar el agua. Peter eligió bien el lugar, aunque la idea de venirse no fue suya, sino que lo enviaron a hacerlo. _ ¿Quién lo envió Manuel? _ El mismísimo cardenal Bright. _ No te creo. _ Bright se adelantó a lo que está ocurriendo y como Pete es un tipo reservadísimo, de pocas palabras y mucha sonrisa bonachona, el cardenal confió en él para salvar a Christian y a su familia. Titian ha estado en peligro desde hace años por su fidelidad al cardenal y él quiso hacer algo para retribuir su cariño y lealtad. Le confió la misión a Pete, la de buscar una isla deshabitada y alejada de toda urbe para instalar en ella a tu hermano, de modo que se convirtiera en un foco de resistencia silenciosa, siguiera diciéndose la misa tradicional y continuara como una reserva del catolicismo…como somos una familia numerosa. Donde quede un católico en el mundo, ahí va a estar la Iglesia. Eso es lo que cardenal tenía en mente y espero que no se haya equivocado al elegir este lugar. Te va a encantar Matthew y podrás retomar tus estudios, tus lecturas y la escritura, aunque tenemos mucho trabajo y el día se nos hace corto. Suelta las amarras Rafael, y vamos Duc in Altum! La pequeña embarcación con su motor de 35 hp salió de la bahía de Quellón enfilando rápidamente por el Canal Yelcho para dirigirse posteriormente a toda vela, al Golfo Corcovado y entrar sigilosamente por el Canal Moraleda. Matthew estaba fascinado con el paisaje de los Canales, donde los árboles parecían que se venían encima, y las raíces tocaban el agua. Había algunas pequeñas cascadas y otras se habían secado. Era fascinante escuchar cuando los buques más grandes les saludaban tocando sus fuertes sirenas. Una vez que Manuel dejó el timón en manos de Rafael, le entregó un buzo azul a Matthew para que se lo pusiera sobre su ropa. _ Manuel, este buzo es de Armada.

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_ Tengo mis contactos y me regalan los que han salido con algunas fallitas. Es muy cómodo para navegar y ponte esta boina...Humm, tenemos buen viento, pero en la noche habrá mal tiempo en el Golfo de Penas y vas a tener que agarrarte de donde sea. Menos mal que los marinos tienen señales y faros por todo el trayecto porque, a pesar de que me sé el camino al revés y al derecho uno nunca sabe lo impredecible que se pone la mar en una tormenta. Oye Nacho, enséñale a Ian a cocinar el rancho en una lancha con una cocina a leña y que te ayude con eso. ¿Te mareas al navegar Matthew? _ No, me encanta. _ ¿Y tú Thomas? _ Me mareo como tagua. _ Entonces aprovecha de descansar y dormir un rato porque a la noche no vas a poder. Abajo hay unos sacos de dormir, te tiras en el suelo y el mismo vaivén te sirve como una mecedora – Matthew bajó a la cabina y desde allí trajo el violín y a su hijo Matthew H. con el cello de Carlos para tocar algo mientras cruzaban el canal navegando plácida y tranquilamente. _ Quiero que Carlos escuche como toca el cello mi hijo mayor. ¿Qué quieres tocar Matthew H.? – Matthew terminó la pregunta y ante la sorpresa de los navegantes comenzó a sonar un celular. _ ¿A quién están llamando? _ Es mi celular Manuel, tiene buena señal. Es la última tecnología y…Manuel no dejó a Carlos terminar de enseñarles su teléfono móvil y arrebatándoselo de las manos lo examinó con desprecio. Después ante el asombro de los presentes, sin ningún asco lo tiró al mar ahogando para siempre el melodioso ringtone que Carlos le había puesto.. _ ¡Me tiraste mi celular al agua! ¡Vale una fortuna! _ Nada de tecnología inútil, ¿No ibas a desaparecer del todo? No te vas a un resort de vacaciones y olvídate de los celulares y de todas esas macanas de tecnología diabólica. O acaso, ¿te tiene que llamar alguien? Ja, ja,

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ja…hace tiempo que no me reía tanto. Ustedes han despertado mi lado más jocoso, ¿Me tienen otra sorpresita? Venir con un celular, hay que ser bien atado de pelotas. Llevo en mi barca a tres chiperos y más encima uno con celular. De casualidad, ¿no trajeron en sus maletas una antena satelital para comunicarse con Israel y con la sede del Anticristo? _ Parece que te has vuelto más hiperventilado que antes Manuel o el estar aislado hizo que se te soltara otro tornillo. _ Mira quien lo dice, Matthew. Estoy más alegre que es muy diferente…estoy alegre porque cada día que pasa, cada bochorno y cada aquelarre que escucho en la radio, me confirma que estamos más cerca del fin y no hallo la hora que esta porquería de mundo pase a mejor vida. Así somos los filo-apocalípticos por la Gracia de Dios. Y si tiene que pasar, que pase de una buena vez y que separe pronto nuestro Señor a los corderos de las cabras y nos vayamos toditos al Cielo a tomarnos una buena copa del mejor mosto con los santos, los Ángeles, nuestra Señora y la Trinidad. Y por supuesto a bajar cada cierto tiempo a navegar por esta belleza de canal sin que nos estén mirando los espías del Gobierno Mundial. _ Yo soy milenista…por lo tanto primero tiene que venir la Parusía, luego el Reinado de Cristo por un largo tiempo en la tierra, de modo espiritual con sus santos resucitados yendo y viniendo entre cielo y tierra para ayudar a los que queden. Pasado este largo tiempo el demonio será desatado nuevamente, y cuando todo comience nuevamente a decaer vendrá el Juicio Final y si no es de esta manera, me equivoqué. En fin, sea como sea el término del Tiempo, que sea de una buena vez, Etcharren y que Dios nos ayude a no bajar la guardia y a ser perseverantes – dijo Matthew. _ Brindemos por eso – se le escuchó decir a Juan Manuel mientras subía desde la cabina trayendo unos vasos plásticos con una mistela chilota. – Vamos a tomarnos unos tragos para pasar las penas, ¿Qué importa que sean las diez de la mañana? ¿O no papá? _ Bien Etcharren chico y para brindar por nuestro reencuentro. Para darle gracias a Dios…pónganse de rodillas todos los giles, tú también rabino.

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Matthew, ¿puedes dar tú las gracias a Dios? Nacho e Ian, dejen un rato la cocina y vengan acá a tomarse una copa de la mistela de frambuesa que nos preparó su granny Annie. _ Señor Jesús, te damos las gracias por esta mistela que nos vamos a servir. Te agradezco que nos hayas conducido hasta aquí junto a nuestros familiares y amigos, y te pedimos para que en lo que nos queda de trayecto nos guíes y nos ayudes un poco con la naturaleza para que la mar nos sea favorable y el viento nos conduzca hacia nuestros seres amados. Amén y salud a todos. – El sonido de las olas fue lo único que se escuchó cuando Matthew acabó la oración y luego brindaron. Por unos minutos el silencio abordó la nave y sus tripulantes sentados unos junto a otros en la reducida bañera de popa contemplaban como el viento inflaba la vela, y los movía raudamente en medio del canal. Thomas se había perdido del brindis porque estaba durmiendo y sus ronquidos se sentían hasta arriba. Rafael como un soñador estaba sentado al fondo de la popa y con sus manos sostenía la cuerda que guiaba el timón, con la mirada perdida en la lontananza; Ian e Ignacio bajaron después de unos minutos a su labor en la cocina y en la cubierta quedaron los dos Matthew, padre e hijo, Carlos, Juan Manuel y Manuel que prendió su pipa y vigilaba la vela con aires de capitán de buque. _ Quiero escuchar a tu hijo Matthew. Vamos a tener dos cellos en el conjunto y eso va a sonar muy bien. _ Te pregunté que querías tocar y nos interrumpió el celular de última tecnología de Carlos…Carlos, ¿hace cuánto que no veías a Matthew H.? _ Creo que tenía como diez años la última vez que nos vimos y debo decirte que eres el retrato de tu madre. El parecido con Ángeles es extraordinario: el mismo color de pelo, los ojos, la boca y la nariz Si no fuera por tu altura y tu fisonomía mansfieldsiana, diría que eres la copia masculina de tu madre. _ Si, don Carlos, me lo han dicho muchas veces. _ Por favor Matthew H, no me digas don, dime Carlos y tutéame que no soy tan viejo.

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_ Está bien Carlos… ¿Por qué no tocamos The Wandering Kind, papa? Nos hace falta el piano, pero con violín y cello suena bien de todas formas. ¿Sabes Carlos? Este vals moderno, tan lleno de alegría lo tocábamos siempre en mi casa: mi mamá dejaba la viola y agarraba el bandoneón, Juan Manuel la guitarra, mi papá el violín, el tío Manuel al piano, yo al cello y sonábamos espectacular. Literalmente nos pegábamos la volada. Era lo que siempre tocábamos antes de ponernos a estudiar alguna partitura juntos. ¡Qué tiempos más lindos! En ese entonces no los supe apreciar como hoy. Padre e hijo comenzaron la bella interpretación del preludio que, hasta hace unos meses como decía Matthew H. , tocaban todos juntos en la casa de Matthew con Manuel sentado al piano con un cigarro a medio fumar en los labios – cosa que enervaba a Ángeles – y los dedos corriendo ágilmente por el teclado. El sonido del cello y del violín hacían eco al interior del canal y era como estar en medio de una película, cuando la cámara muestra hermosas y magnificas escenas de paisajes naturales con música de fondo. Al terminar se sentaron a conversar en la bañera de popa, alegres por lo plácido que estaba resultando la travesía. _ Fantástico Matthew padre e hijo, muy lindo. De verdad que tocas muy bien Matthew chico, y creo que no extrañarás los tiempos en tu casa cuando estemos instalados en la isla. Somos muchos intérpretes y tendremos una buena orquesta de cámara. _ ¿De qué te ríes Matthew? – dijo Manuel tirando humo de su pipa por las narices. _ Ya sé a quién te pareces con tu pipa y tu gorra de capitán, Manuel. _ ¿A quién? _ Al capitán Haddock, lo único que te falta es la barba, porque el carácter también lo tienes, rabiando y maldiciendo a medio mundo y con ataques de histeria de vez en cuando...ja,ja,ja, ¿No te gusta molestar Etcharren?

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_ Y tú serías Tintín en ese caso… _Claro, por supuesto, el intrépido periodista al que le pasan mil cosas y nunca muere. A propósito Manuel, no me devolviste las Aventuras de Tintín que te presté. _ Nunca me las pediste…Es curioso que no nos hayas preguntado nada acerca de nuestra vida por ella lejos entre islas, ventisqueros y escondites. _ Quiero contemplarlo con mis propios ojos… ¿Mi Ángeles está igual de linda? _ Si, papá, y hasta diría que más linda, aunque en sus ojos se nota la tristeza de tu ausencia. La he pillado llorando en la capilla, pero era poco lo que podía hacer por ella ya que como sabes no he andado bien… _ A propósito de lo mismo, tienes que hablar con Ian más ratito para dejar atrás el pasado. ¡Qué paisaje más lindo! Oye Rafa, ¿en qué piensas que estás con la mirada perdida en el tiempo? _ Pensaba don Matthew en lo extraño que me resulta estar navegando, tirando de esta cuerda guiando el timón, en las condiciones y circunstancias como las actuales. Es como si un ángel nos cuidara y creerán que estoy loco, pero en verdad que lo percibo así. He escuchado cosas atroces, ilógicas, irracionales en la radio y me sorprende que a nosotros no nos esté tocando tan dura la cosa. Ni siquiera nos han detectado con sus satélites o si lo han hecho, se están haciendo los tontos. Me preocupa el exceso de tranquilidad y sospecho que se trata de la calma antes de la tempestad. _ Yo no logro entender como a la gente le han vendido el cuento de la libertad siendo que es lo que menos experimentan. Nos echan la culpa a nosotros para tener todo vigilado y controlado como si fuésemos un peligro peor que los terroristas islámicos. Es la pura chiva para aplastarnos. Es una soberana tomadura de pelo para hacer lo que se les plazca y me temo que somos los únicos que nos damos cuenta, o al menos tenemos la mente con la conciencia abierta para saber que la cosa se pone cada vez peor. Todo el orden que nos dio la Cristiandad parece estar

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convertido en una gran ruina y estamos parados sobre ellas intentando comprender que es lo que tiene que venir. No me convenzo de que seamos los únicos que veamos el derrumbamiento de la civilización cristiana. Finalmente los años y los siglos de demolición hicieron su trabajo. Somos hijos de la postmodernidad que le envenenó el cerebro a la gente desgarrando su espiritualidad para lanzarla hacia el materialismohedonista como única y grandiosa religión. Construyeron el paraíso en la tierra para lo que fornican con ellos, pero es un paraíso de apariencias con fecha de término. _ Lo que pasa Manuel es que la mayoría de las personas e incluyo a la mayoría de los católicos, están demasiados cómodos en el mundo como para querer darse cuenta de que la humanidad va en picada a su perdición siguiendo el derrotero del orden mundial. Nosotros no necesitamos a Dios ni menos a un Cristo que venga a reinar. Si estamos re bien, con nuestros estómagos bien llenitos aunque para ello hayamos hipotecado nuestra alma, total, aquí se acaba la vida y si creo en la inmortalidad del alma, bueno, todos estamos salvados. Hay que gozar de la vida porque hemos venido a ser felices. No quieren ver las señales y tal como ocurrió en los tiempos del nacimiento de Cristo cuando tampoco las vieron, muchos no quieren creer que nos estemos acercando a la Parusía. El mundo está muy cool viejo, demasiado entretenido, lleno de adelantos tecnológicos que los tienen embobados, como zombis. Ellos están alegres, nosotros sufrimos, pero sufrimos con esperanza porque sabemos por estas mismas señales que Él está cerca. Porque vendrá cuando estén en plena fiesta disfrutando de su preciosa libertad. Lo más lamentable es la cantidad de almas que se van a perder – espero que nosotros no – y lo mal que en estos días les pilla la muerte haciendo cosas asquerosas, abominaciones sexuales por montones…pobrecitas almas… ¿Quién se preocupa por ellas? _ No te aflijas Matthew, no sufras. _ Hay una parte de mi Manuel que sufre, pero al mismo tiempo (y ruego que me entiendan que no se trata de sentimientos de venganza), otra que pide justicia. Dios a cada cual, en algún momento de la vida y durante toda la vida en verdad, los llama una y otra vez. Pero la gente se hace la tonta y no quiere escuchar. Dios quiere salvarnos a todos, pero no fuerza

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voluntades y algunos deciden darle la espalda. Dios les molesta, les hace sentirse observados y no quieren saber nada más con El. Además, como dicen ellos mismos para seguir autojustificando sus galimatías, es tan misericordioso que lo perdona todo, al modo de Lutero, peca fortiter… _ Como si Dios fuera un padre soso y bobo…que no es tu caso papá. _Gracias Matthew H, por lo no ser soso y bobo, aunque me considero el más miserable y cobarde de todos los padres del mundo, por no decir de todos los hombres. – Matthew bajó la cabeza y suspiró. Manuel comprendió con ese gesto inmediatamente que la nube negra había llegado nuevamente a cubrir el espíritu de su amigo. El súbito recuerdo de lo que había sufrido en la cárcel y de las imágenes y voces que había contemplado y oído en la universidad llegaron como un balazo a la cabeza, y el estado de turbación y ensimismamiento apagó la llama de alegría que le llenó el alma al reencontrarse con una parte sus familiares. _ Matthew, ¿quieres llevar el timón un rato? – Manuel se puso de pie colocando su mano en la cabeza de su amigo. – Sería bueno que aprendieras a timonear, uno nunca sabe si le va a servir alguna vez en la vida. Se está cubriendo. Mejor bajen a la cabina mientras yo traigo unos trajes de goma para Matthew y para mí. Rafael soltó el timón una vez que Manuel hubo subido con los trajes. Le dio la cuerda a Matthew quien al principio se complicó un resto ya que pensaba que era más fácil. Con la ayuda de Manuel logró finalmente estabilizar la nave y los dos tiraban dirigiendo el timón con el rumbo calculado a la antigua por Manuel. Rufus se había acurrucado entre las piernas de Matthew y detrás de ellas se calentaban mutuamente. El cielo se puso oscuro. Nubes negras amenazaban con lluvia, pero con todo no caía ni una gota. Una leve brisa bastaba para hinchar la vela y hacer que la barca avanzara silenciosamente por el canal cerca de una de las orillas. El tiempo se puso muy frio y tétrico, y ambos amigos estaban tapados enteros con los trajes de goma, botas y guantes. Matthew de pronto se puso a cantar suavemente.

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_ ¿Qué cantas? – pregunto Manuel y Matthew elevó un poco su ronca voz mientras entonaba un himno mirando a las olas golpear el casco. _ Vexilla Regis proderunt: Fulget crucis mysterium… canta conmigo Manuel. Matthew comenzó a sollozar mientras que con una mano buscaba en su pecho la medalla con la cruz de San Benito, manteniéndola luego apretada en su palma. – Qua via mortem…vamos amigo canta conmigo que me embarga la pena. _ No conozco ese himno Matthew, ni la letra ni la melodía. No empieces Matthew que te hace mal. Venías tan contento y te viene el corto circuito. No le hagas caso, ignora a la angustia. Piensa en que vas a iniciar una nueva vida donde estaremos todos juntos, en un lugar precioso. Podrás hacer las cosas que te gustan y vivir casi como monje como siempre soñaste. _ Pertulit, et morte vitam prolulit…amen. _ Basta Matthew, termina con la cosa fea. Estás completamente desecho. Matthew soltó la medalla y con su mano libre se tapó los ojos y se deshizo en un mar de lágrimas causando una enorme incomodidad a Manuel que no atinaba a hacer nada más que abrazarlo por detrás de la espalda con una mano, mientras que con la otra sostenía el timón. _ ¿Ves el cielo como se ha cubierto de espesas nubes? Así tal cual está mi alma… ¿Por qué nos ha tocado sufrir los dolores de parto a nosotros? ¿Por qué nosotros si somos los hijos de la comodidad? No estamos acostumbrados a sufrir de esta manera como lo estaban las generaciones pasadas. ¿Estamos realmente preparados para soportar lo que se nos viene encima? Creo que no…Yo, yo… me he tragado este llanto durante mucho tiempo y soy incapaz de resistir. ¿Quién lleva ahora la bandera del Rey? ¿Dónde están los demás como nosotros? Es más, ¿Quedará alguien como nosotros? ¿Qué más hay que esperar Etcharren? ¿Por qué no me

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parte un maldito rayo y se acabó el cobarde? ¿Cuándo dejaré que mi alma salga de la etapa purgativa y se allane mi corazón para elevarse por sobre mis propias miserias? ¿Cuándo podré por fin contemplar el rostro de Dios? _ Mateo, deja de auto flagelarte. Salir de la etapa purgativa en gran parte está en ti porque no confías en Dios realmente, déjate amar por Dios y subirás, El mismo te elevará. Si lo hicieras ya te habrías elevado al estado contemplativo y tus resquemores morales y psicológicos se habrían esfumado. Déjate acunar por Dios, deja de sentir pena de ti mismo. Eres un hombre generoso y sencillo, un gallo noble, un tipo de buen corazón, y te atormentas solo, por nada. Si amaras la voluntad de Dios y la aceptaras y te aceptaras a ti mismo, podrías por fin salir de la purgativa y te aseguro que llegarías la etapa de contemplación de un modo sencillo, como los niños cuando rezan. A lo mejor Dios permite que no des el paso porque cuando lo des pasarás inmediatamente de la contemplación a la visión amorosa de Dios…cosa que sería muy buena para ti, pero nos dejarías, y ninguno de nosotros quiere que te mueras todavía. Toma tus angustias y melancolías como parte de tu crecimiento espiritual y cuando te decidas a dar el paso, serás otro y te sentirás feliz a pesar de todo el dolor, pero no ha llegado aún tu hora. ¿Te acuerdas del libro que me hiciste leer de Benson, Richard Raynal, solitary? Bueno, ahí está la clave, en un periodo de tiempo tan corto, este personaje pasa por las tres etapas de la noche oscura antes de morir y llegar a la contemplación plena de Dios. A ti te falta un largo camino dentro de esa noche oscura y te lo digo con cariño y aprecio. Primero hay que pasar por el sufrimiento… (Me va a caer el escupo al cielo encima, espero poder ser capaz de soportarlo), no se puede ser más que el Maestro, nuestro Señor: si nuestro Señor eligió sufrir por nosotros para merecernos el cielo, con mayor razón nosotros vamos a tener que hacer muchos méritos para ganarlo y tu enfermedad del espíritu es parte de ese sufrimiento que Dios permite en ti, como un alma privilegiada. Eres un alma privilegiada por más que me lo niegues y te lo niegues a ti mismo. Yo te veo desde fuera y veo lo grande que eres camarada Mansfield. Pero por mientras, hay que darle para adelante no más. Debes cargar con la cruz de tus padecimientos mentales y físicos con paciencia si no puedes con alegría.

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Y lo menos probable es que te caiga un rayo, porque aunque veas el cielo nublado y amenazante, ni las guifas que llueve. Hace tres semanas que no llueve, imagínate, en esta parte del mundo no llueve…Que te quieres morir, que todo es negro te lo vengo escuchando desde los quince años y antes incluso, ya está bueno que la cortes con las macanas y aceptes de una vez que estás vivo y lleno de dones y bendiciones. Mira Matthew, no soy un teólogo y quizás mis palabras son puro chamullo, pero lo intuyo así, es tan… ¿cómo decirlo?, lógico. Hay un camino en las etapas de la perfección de la vida cristiana que son como evidentes…las intuyo, ¿estoy errado? _ Soy ignorante al respecto, y al igual que tú lo intuyo, intuyo que es una verdad al modo de como la dices. En la cárcel estuve a punto de matarme verdaderamente por primera vez en mi vida…estuve a tres segundos de golpearme la cabeza contra la pared, de apretarme el marcapasos y romperlo por dentro… En fin, pensé en las mil formas de terminar conmigo. Había traicionado a mi Señor, pensé en ese momento. Estaba mal, muy mal. Todo se me juntó. Todo vino a mi cabeza como una cascada de ideas agobiantes imposible de resistir. Eso de desnudarme frente a mis custodios y permanecer de pie así, en cueros, me dejó abatido…sumado al hambre, a mis angustias, al temor de dejar a la Ángeles para siempre sola…Perdí toda esperanza después que me enfermé y me golpearon, sumergido en la hediondez de aquel lugar lúgubre, lleno de sanguijuelas, las tenía por todo el cuerpo, muerto de frio, muerto de miedo. Llevaba no mucho tiempo en la cárcel, pero ya no daba más en ese lugar. No podía soportar ni un solo día más. Para colmo de males, creyéndome que en la golpiza había suplicado que me dejaran firmar. Todo esto ocurrió unas horas antes que llegara Carlos y me sacara del infierno. No quise que mi amigo guardia supiera lo que había intentado hacer, se habría desilusionado de mí por lo que no se lo conté. – Manuel cambió la expresión de su cara al oír las últimas palabras de Matthew, y mirándolo con cara adusta a los ojos, se negaba a creer lo que recién había escuchado - No te creo, es…imposible. A lo mejor lo imaginaste y como estabas con tanta presión pensaste en matarte. Tú y tu enferma fijación con la muerte y el suicidio que es patológica. Sinceramente creo que necesitas un antidepresivo con urgencia. ¿De veras pensaste en matarte? Mira, una

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cosa es sentir la tentación y otra darle cabida. Tú que conoces mejor que yo las epístolas de San Pablo, recordarás cuando dice que Dios no permitirá que seamos tentados más allá de nuestras fuerzas y que de ellas se sirve para que les saquemos provecho. _ Si muy bien, pero antes de eso dice que el que piensa estar firme, que se cuide de no caer…Creí estar firme, pero no sé hasta qué punto en definitiva, lo estuve, lo estoy y lo estaré. Lo que casi hice amigo, fue real, muy real; y lo que me frenó fue el miedo a irme al Infierno, estaba desesperado y solo…no tenía quien me contuviera...no tenía a mi Angelito, ni a mis hermanos, ni a ti. Antonino, el joven guardia que me ayudó era mi única compañía y gracias a él estoy vivo. Yo no soy el mismo Manuel, nunca más lo seré. No sé si he comenzado a dudar de lo que hemos hecho; no sé si mi fe se tambalea nuevamente y comienzo a caminar por la senda de la desesperación. Si hay algo en esta vida a lo que temo con horror es a esa sequedad del alma porque no hay nada ni nadie que puedan consolarme. Sigo purgando, no sé hasta cuándo y no sé si seré capaz de resistir. La cabeza la siento reventar. – Matthew levanto la vista y contempló la vela hinchada por el viento. Sus ojos estaban rojos y la mirada triste. _ Lo único que te puedo aconsejar es que intentes racionalizar lo que te pasa y te olvides un poco de ti mismo, porque vives demasiado centrado en lo que te pasa cerrándote a ver las cosas como son. Te dejas arrastrar por la ola del sentimentalismo y un tipo que ha estudiado como tú la filosofía cristiana, no puede dejarse arrastrar por las turbulencias del espíritu. Estás tan metido con tus dramas internos que no miras más allá de eso. Mira Mateo, yo te quiero con toda mi alma, eres mi mejor amigo, pero mi lenguaje se ha agotado y ya no sé cómo aconsejarte. Es siempre lo mismo y se transforma en un diálogo de sordos. Asume que eres un tipo con una enfermedad que se llama depresión y que no es tu culpa. _ ¡Es mi culpa, es mi culpa, es mi aborrecible e intolerable culpa! Di lo que quieras; no intentes convencerme de que soy inocente porque le doy consentimiento y debiera poner más de mi parte para frenarlo cuando la veo venir. Es un demonio interno que me susurra al oído cosas horribles sobre mí mismo. Me grita que soy un fracasado, un bueno para nada. Me dice que todo lo que he hecho es malo, que soy una aberración, un

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desastre. Quiere hacer aflorar dentro de mí, mi personalidad más siniestra; quiere que me transforme en un demonio para verme hundido en el mal. Esta es mi lucha, es mi lucha contra este demonio que se cuelga a mi angustia para meter en mi cabeza pensamientos que me hagan ver como una monstruosidad. Te lo repito: esta es mi lucha…mi desgraciada lucha contra este demonio. No quiero dejarlo salir y me asusta que yo pueda llegar a hacerlo salir. Es una tentación muy fuerte y un combate terrible, especialmente cuando tienes a alguien detrás empujándote para que te mates. Yo he me resistido a hacerlo y llevo haciéndolo gran parte de mi vida porque no quiero que el mal triunfe en mí. No puedo permitir que me domine el mal. Hay gente que ha sido dotada de un temple anímico que es admirable y sale adelante en la vida pase lo que pase. Yo no, a mí me cuesta, soy un atormentado y me atormento por cosas insignificantes a los ojos de cualquiera. Trato de esforzarme para no darle importancia. Lamentablemente no siempre salgo adelante y por eso soy culpable… _ ¿Ves cómo te cierras? No hay culpabilidad, es una cosa bioquímica en tu cerebro que nunca quisiste tratar médicamente. _ No, no, no entiendes nada Manuel – Matthew dejó de mirar la vela y clavó sus lagrimosos ojos en Manuel. Estaba alterado, extremadamente nervioso y los ojos parecían estar como enajenados. - Lo que pienso cuando me deprimo es lo que hace que peque: te lo repito, es lo que pienso cuando me viene…Además, este cuerpo es lo que me limita… _ ¿Acaso no eras aristotélico y te me vienes en platónico? _ Es que es cierto, es cierto. – Matthew soltó el timón y se puso de pie de un salto, como si le hubieran clavado un aguijón. Rufus se levantó con él y se quedó a su lado mirándolo en busca de una caricia que Matthew no le negó. Manuel rápidamente agarró la cuerda y con un poco de dificultad volvió a enderezar la nave. Después de acariciar a su perro, Matthew puso los puños de sus manos sobre el techo de la cabina, cargando su cuerpo sobre estos, con la cabeza agachada hasta casi apoyar el mentón contra su pecho, moviéndose para adelante y para atrás como un autista; hablando como para sí dándole la espalda a Manuel quien contemplaba con expectación lo que iba a decirle- ¿Sabes cuándo mejor me siento?

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Cuando cierro los ojos y me vuelo imaginando mis cuentos; cuando imagino a mis personajes me dan unas ganas locas de materializarlos y tocarlos, de meterme dentro del cuento y que sin que me vean escucharlos hablar, conocer sus rostros, ver como caminan. He creado verdaderos seres vivos que viven dentro de mi cabeza con su mundo propio, entes de razón con mundo propio, verdaderos hijos espirituales que me enternecen hasta las lágrimas y a quienes nunca, nunca, jamás Manuel, jamás podré abrazar. Soy feliz cuando al cerrar mis ojos me siento como elevándome con el pensamiento, imaginándome lo que me hubiera gustado ser y luego, de pronto, súbitamente, algo me hace volver, abro los ojos y la pestilencia de la realidad me da contra las narices y me veo con este cuerpo enfermo, cansado, agotado al dar unos pasos, acabado a mis cuarenta y tantos. Vivo achacado, vivo frustrado, enrabiado conmigo mismo y cuando mi martirio se hace insostenible me caigo de rodillas frente a Dios y le imploro con lágrimas en los ojos que me comprenda, que no me rechace, que me abrace contra su pecho y que me bendiga con mi muerte. Más encima con todo lo que nos está tocando vivir. Son tiempos locos, tiempos malignos. La gente está mala, muy mala y no puedes confiar en nadie: no hay amigos (no lo digo por ti viejo), no hay capacidad de diálogo porque te descalifican enseguida. Te traicionan descaradamente negando lo que afirmaron en tu presencia, desconociéndote totalmente. La mentira se ha institucionalizado a tal punto que vale el que mejor sabe hacerlo sin que se den cuenta, te mienten en la cara, caras duras,... “por efecto de los excesos de la iniquidad, la caridad de los más se enfriará” como dice Nuestro Señor… ¡a la re cresta con la gente Manuel, que yo no la soporto! _ Imaginar y soñar no es otra cosa que un escape de lo cotidiano, de la rutina, de lo que nos cansa, de lo fastidiosa y latosa que se nos pone la vida de repente…es una evasión de la realidad. No poder materializar a los personajes es el drama de los escritores: no son dioses y parece que ese pequeño detalle se les olvida. Dios nos piensa y nos crea, nos da el soplo de la vida. Nosotros podemos nada más que pensar en los personajes en nuestra cabeza. Es como cuando Miguel Ángel terminó el Moisés, le manda el picotón al mármol y le dice ¡parla!. Debe ser frustrante para ti no poder contemplar con tus ojos a tus creaciones imaginaras, pero tienes creaciones humanas, tus hijos que son maravillosos. En la isla vas a estar más tranquilo y se te va a componer el genio. Ven a sentarte a mi lado y

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ayúdame con el timón. Pareces un actor como te mueves y gesticulas. El lenguaje corporal que usas es fantástico para describir lo que te pasa, pero hay que laburar. Apotríncate para acá que necesito que me ayudes.Matthew volvió a su puesto junto a timón, seguido del perro que al sentarse Matthew a tirar la cuerda le puso una pata sobre la rodilla. _ ¿Estás más calmado? _ Este Rufus me sigue donde quiera que me muevo…un perrito tan tontito, que buen cachorrito eres Rufus. ¿Qué ha sido de tu vida Manuel Etcharren en estos meses? _ Mateo, ¿estás más calmado? No me cambies el tema. Te desquitas y te descargas conmigo (y en todo caso agradezco tu confianza), me dejas preocupado, y al final cambias diametralmente de tema. Te lo vuelvo a preguntar, ¿estás más calmado? _ No lo sé, ni siquiera estoy consciente de hacia dónde vamos, como si no me interesara, me da lo mismo que me lleven a cualquier parte. Quería partir y llegar lo antes posible, pero ahora no estoy tan seguro acerca de lo que quiero. _ ¿No te mueres por ver a la Ángeles?- Matthew no respondió – El que calla otorga. Que no se entere tu mujer de que no quieres verla y que ya no la amas. _ No he dicho eso Manuel. No pongas en mi boca palabras que yo no he dicho. _ ¿La amas? _ La amo, la necesito, más que nunca la necesito. El problema soy yo, ella se va a dar cuenta inmediatamente cuando me vea que ya no soy el mismo y que le cambiaron al marido. No me hagas hablar sobre eso Manuel por favor…quisiera saber cómo voy a reaccionar cuando la vea. ¿Cuánto tiempo ha pasado? Estamos en Octubre y no la veo desde Marzo. Desde que nos conocimos nunca habíamos estado tanto tiempo separados. Tengo unas ganas de besarla, de acariciarla. Ha sido tan largo y sufrido el

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viaje que sus manitos suaves y delicadas serán como un bálsamo para mí. Nunca me había sentido tan humillado y denigrado. Pero estas cosas humillantes partieron en la universidad, el último año específicamente, cuando ya me tenían en la mira porque hablé durante años en contra de los dogmas de la modernidad y la sentencia la tenía escrita sobre mi pecho hacía tiempo. Hay libertad para decir todo lo que quieras mientras no digas algo en contra de los dogmas modernos porque hasta ahí no más llega la libertad. Se alzan y se tiran en contra tuya como si hubieras blasfemado en contra de lo más sagrado. Decían entre otras cosas que yo tenía a Ángeles prácticamente prisionera en mi casa, y que ella estaba esclavizada conmigo porque yo siempre decía que las mujeres deben estar con sus hijos en la casa porque el cariño y el cuidado de una madre es fundamental para la formación física, intelectual y espiritual de ellos. La mujer ha ser madre ante todo, y ello obviamente va a significar renuncia a muchas cosas, pero es una renuncia por amor. No digo que no estudie ni sea culta, sino todo lo contrario. Una mujer inteligente y culta es un tesoro y los hijos van a recibir esa enseñanza. Imagínate que Ángeles les ha enseñado música a todos, a cocinar, a trabajar con las manos. A los más grandes les hacía aprender latín y les ha enseñado a analizar textos, y textos complicados. ¿Qué mejor que tu propia madre te enseñe sobre la vida? A ella, a mi Angelito le encantaba estar en la casa y ser la dueña – de – la - casa, disponiendo de todo, manejando el hogar para que nunca faltara algo. Ella es mi soporte y nos complementamos tan bien Manuel, tan bien. Me tildaban de exagerado, de machista, de fanático religioso, de extremista político, de fascista, de monárquico y de cuanta cosa se te pueda ocurrir. Todo partió cuando un día en la sala de profesores mientras nos tomábamos un café durante el recreo, salió el tema de la legalización de los gays. Yo les dije que la única intención de darles reconocimiento legal era para destruir la familia. La familia como núcleo básico de la sociedad, la familia como medio de santificación y de escuela de la fe. Les dije que todas estas leyes perversas estaban siendo deliberadamente ordenadas desde un poder superior, llamado novus ordo, para someter a la humanidad destruyéndola a partir de la base. Yo hablaba con plena libertad frente a ellos, porque los consideraba amigos, conocidos de toda una vida universitaria desde que éramos compañeros de pre-grado, y sin embargo, se las traían. Siempre sospeché que eran

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infiltrados, pero también pensé que podían ser mis aprehensiones medio paranoicas. No era entonces, y lo comprendí después, un paranoico. Tenía razón, se habían metido para destruir desde dentro al instituto, sacar de cuajo la enseñanza de la filosofía cristiana e introducir a los autores modernistas. Destruyendo la plataforma donde se afirmaba la universidad, como son los estudios humanísticos, destruyeron todo. Comenzaron a atacarme sutilmente, diciéndome que moderara el discurso, que yo me había quedado en el pasado, que hasta los últimos papas habían sacado encíclicas llamando a trabajar por un poder central que nos traería la paz y el progreso. El ambiente se hizo cada día más tenso y los alumnos no podían quedarse atrás. Yo siempre tuve una gran confianza en la juventud. A algunos muchachos buenos que llegaban los acogía, les daba lo mejor de mí y ellos a su vez me respondían porque notaban mi esfuerzo. Eran pocos, pero los había, como mi buen Rafael, pero los demás parecían animales y aunque los trataba de acoger para mostrarles algo de luz, preferían quedarse en la oscuridad… ¡Cómo se comportaban en mis clases negándose a rezar al iniciarlas! Antes cuando yo era alumno y nos hacían rezar al comenzar las clases, todos se paraban, hasta los comunistas, por último por respeto y buena educación. No rezaban, pero al menos se comportaban. En las nuevas generaciones abundan los mal educados, los prepotentes, los irrespetuosos y me decían que ellos no se paraban porque no creían en mi Dios y que no tenía derecho a obligarlos a rezar “esas ramonadas”. Yo me quedaba helado, me dolía en el alma el desprecio a la fe, a la religión. Cuando pasaba por los pasillos del campus y escuchaba su lenguaje, tanto de hombres como de mujeres, era sin pudor y las palabrotas iban y venían, y ni hablar de lo que hablaban. Dios mío, pensaba, ¿qué les pasa a estos pobres chiquillos?, ¿no podrán hablar de otra cosa que no sea del carrete, del “perreo”, de las drogas, de con quien se acostaron la última noche? Sufría entonces y sufro actualmente por los que se dejan arrastrar por la droga. Conocí tantos casos de buenos muchachos que se metían con ella y terminaban como unos locos, en la cárcel como los peores delincuentes capaces de matar a sus padres con tal de conseguir dinero para seguir en el vicio. Con sus cerebros trastornados comportándose como demonios en las cárceles, en riñas, en quitadas de drogas, gritándose como condenados, viviendo, en definitiva, un infierno anticipado. La cosa está podrida por dentro como un diente cariado. Hay olor a podredumbre, pero no se

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animan a ponerle cura para arreglarlo…no les interesa. Esta sociedad, este mundo tiene que caer más y más y va a seguir cayendo. Había en la universidad los que yo llamaba “ muchachos doble discurso”: hacen sus campañas “solidarias”, construyen media aguas, salen en la noche a tapar con una frazada a los mendigos, pero al que tienen en su casa, al amigo necesitado, con el salen a carretear, a ese, cuando le falta algo, cuando necesita algo y está mal, lo desechan como un perro viejo. Extraño concepto de amor al prójimo que tienen…extraño y perverso a decir verdad. Ayudan a los necesitados para sentirse ellos bien consigo mismos, hago el bien porque me siento bien haciéndolo. No lo sé, dime si estoy equivocado, pero me parece que es una soberana estupidez egoísta. Es como el que dice: hoy amanecí con ganas de ir a hacer algo por lo abuelitos del hogar de ancianos, ¿Dónde quedó, pues el espíritu de renuncia, de sacrificio, de hacer las cosas que me cargan y molestan por amor a Dios y no porque tenga ganas o me hacen sentir bien conmigo mismo? No estoy diciendo con esto que todos los que participan en las obras “solidarias” tengan esa motivación, pero sí, una gran mayoría. _ Desviación del fin. _ Exacto. _ Como cuando algo que es bueno para una cosa se transforma en mala para otra. _ Sí, es verdad Manuel, tienes toda la razón y ejemplos hay miles. Es algo básico en moral: el fin bueno + mala la intención = moralmente inaceptable. Mira, que te voy a poner un ejemplo mío, quizás una tontera, pero me pasa siempre. Comienzo a rezar el rosario, cosa que me cuesta muchísimo precisamente por lo que te voy a contar; y mientras rezo mi mente se va a la estratósfera pensando en mis cuentos, en mis personajes y de repente me doy cuenta de que sigo moviendo los labios con el Ave María, pero mi cabeza no está en la oración. La creación literaria es buena, pero no cuando estás rezando el rosario. Creo que casi todas las acciones humanas están contaminadas de la misma manera y eso se debe a que somos naturaleza caída y nos cuesta conservar el rumbo. Otro ejemplo, pero es espantoso: los hijos. Querer tener hijos es bueno, pero

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¿Cómo se les tiene? Hombre, hay que ver la manipulación perversa de la vida. Arriendo de vientres para que las parejas homosexuales o par que los solteros o para al que se le ocurra pueda tener una mascota llamada hijo. ¿Te has puesto a pensar en la inmoralidad del acto y en la fatalidad de sus consecuencias? ¡Podre criaturas concebidas de ese modo, como un ratón de laboratorio para satisfacer las necesidades de los dementes de sus…¡¿padres?! Ni siquiera me atrevo a llamarlos padres o madres. Y esas mujeres que se prestan para donar óvulos, y otras para recibirlos fecundados por un hombre…me dan nauseas de solo pensarlo: un triángulo pro genitivo. Me compadezco de todas estas gentes. Muchos por ignorancia hacen estas atrocidades. Ignorancia porque no tienen quien les haga ver que están errados. Duele ver como se ha apagado la fe y en gran parte es culpa de los curas que perdieron el celo por la salvación de las almas. Me acuerdo de la primera encíclica de san Pio X donde hace un fuerte llamado a predicar la doctrina con caridad, con paciencia a estas gentes que odian a la Iglesia y a Cristo, claro que más por ignorancia que por maldad. Cuando yo era cabro me calentaba la cabeza y despotricaba, me peleaba con los que atacaban la fe, pero a medida que fui creciendo y especialmente en Oxford, me di cuenta que se puede corregir el error y enseñar al que no sabe de manera más eficaz que con gritos y enojos, con un corazón paciente y generoso, con dulzura y con mansedumbre, especialmente cuando encuentras el camino llano para exponer tu verdad. No sé si habré sido un buen apologista o un buen enseñante y ruego a Dios que me perdone si en alguna ocasión me convertí ocasión de escándalo para los que me veían o me escuchaban. Sin caridad no se puede hablar de la Verdad, no puedes ponerte a condenar y a despotricar con arrebatos de inquisidor fanático…no, no se puede porque causas más escándalo y haces más daño confundiendo a las almas. Hay que ser firmes al exponer la fe, pero sin faltar a la caridad. Así es pues, Manuel Etcharren si pudiéramos perseverar en lo que atañe a nuestra salvación eterna, pero nos descarrilamos una y otra vez. _ Hay que rezar harto no más y encomendarse a Dios, que si fuera por nosotros únicamente creo que nadie podría salvarse. Yo soy tan arrebatado Matthew, tan apasionado que esto me enceguece…tan inconstante en mis propósitos. Para la cuaresma que pasamos, (como nos

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tocó todo este asunto del traslado a lo mejor se me disculpa) me había propuesto como sacrificio, no fumar cigarros y la pipa… _ Eso para un fumador como tú es casi imposible de cumplir. _ Y no pude, no me duró ni diez días el propósito. Anduve desesperado, me comí las uñas, me comía todo lo que encontraba a mi paso y para colmo, anduve con el genio atravesado importunando a todos. Manerita de hacer penitencia. _ Las mortificaciones y sacrificios de cuaresma…de eso también se burlaban en la universidad mis colegas cuando me veían abstenerme de comer ciertas comidas, lo encontraban absurdo y me decían que nunca Cristo enseñó ese tipo de cosas. A decir verdad, yo era un blanco de burlas permanentes por todo lo católico que había en mí. Lo que me dolía profundamente era cuando hacían referencias burlescas acerca de cómo estaba educando a mis hijos, sobretodo en el tema del pudor. Cuando la Annie llegaba a verme a mi oficina con algunas cosas medio provocativas, sin serlo plenamente, pero que dejaban ver algunas veces más de lo prudente, y yo le llamaba la atención paternalmente sobre la decencia al vestirse y ellos me escuchaban al paso, se metían en mi llamado de atención y me desautorizaban frente a mi hija, diciéndome que no fuera cartucho y que una niña tan linda como mi Annie debía mostrar sus atributos. Ella abría los ojos verdes así de grandes y para dejarlos picados se tapaba bien tapada y se encerraba en mi oficina. Mi Annie…siempre tan madura para sus cosas, mi niña, me perdí su cumpleaños número trece. _ ¿Supiste la última de nuestro Todtschläger? _ No quise ver noticias estos días, ¿para qué? Ya sabemos a dónde nos conducen los Elders, el Antipapa y el Anticristo. _ Resulta que ha armado un ejército de millones, utilizando los ejércitos de cada país los cuales renunciando a su soberanía, se han agrupado en un nuevo frente común. Los cascos azules ahora son millones, hasta los chinos se los unieron. Compadre, es una locura ver a los norteamericanos con los chinos unidos por una misma causa.

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_ ¿Acaso no hay tanta paz y fraternidad en el mundito rosa que han armado con el payaso del Antipapa? ¿Para qué quiere un ejército tan grande? Algo me adelantó Carlos hace unos días…no es novedad. _ Para serte franco Mansfield la cosa es de lo más rara porque la gente en general no anda preocupada de esto, lo ven como una guerrita más, local, insignificante y siguen en sus jolgorios, animados además por la tranquilidad con que el Secretario les “des-informa” a través de la televisión; a excepción de la gente más perceptiva que ve con temor lo que se aproxima. Resulta que a los islámicos de Europa y Medio Oriente no les gustó nada la idea de hacer una pan-religión. Eso de estar bajo los dominios judíos los tiene con la sangre hirviendo; a su vez los rusos islámicos se les han unido, amenazando que se van a tirar sobre Europa si los fuerzan a aceptar las leyes que obligan a aceptar mundialmente la nueva religión. _Nuevamente los rusos. Pensé que el Secretario General les había vendido la pomada de la paz para dejarlos tranquilos. Pero dime, porque es complicado el asunto, ¿una parte de Rusia está con los islámicos? _ ¡Sí poh hombre! ¿No te dije que los rusos islámicos se les unieron? Yo los llamo rusos, pero en realidad son una serie de repúblicas chicas que quedaron después de la caída de la URSS que hace rato que vienen tratando de independizarse del poder central ruso. Los ortodoxos, especialmente los ucranianos y cosacos están a su vez combatiendo a los rusos pro-islámicos, y dentro de la misma Rusia hay focos cristianos de resistencia. Tienen la media escoba allá con esta guerra civil religiosa. Los rusos, en especial los antiguos cosacos cristianos, y los ucranianos uniatas están muy bien organizados y dispuestos a todo con tal de frenar a los musulmanes y a los del novus ordo; y mientras ellos se atacan y se tiran de las mechas en territorio ruso, los chinos vienen y se unen a los cascos azules para tirarse sobre la Rusia cristiana y sobre los islámicos, porque constituyen un peligro permanente para el novus ordo. Lo que es el resto de Europa, está completamente entregada a Israel y su nuevo culto aterrados por el avance musulmán que los tiene arrinconados gracias a su negligencia por no controlar la conquista por el vientre y dejar que Europa se llenara de musulmanes y se vaciara de cristianos.

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_ Tremendo enredo: católicos romanos, uniatas católicos y ortodoxos rusos contra islámicos y novus ordo; y a su vez los islámicos contra los cristianos y los novus ordo, y los novus ordo contra ambos. Al medio nosotros, los del fin del mundo, dispersos por todas lados, contra musulmanes y novus ordo y a pesar de que somos minoría absoluta y desarmada, nos temen. Nos espera una guerra religiosa nuevamente…y será la última te lo aseguro. _ Lamento que los ucranianos y los cosacos cristianos luchen como David contra Golliat arrinconados por dos frentes. Por más que algunas gentes de Europa occidental se les hayan unido creo que es crónica de una muerte anunciada, a no ser de que ocurra un milagro. El ejército de la ONU es inconmensurable y es una guerra perdida. Se los van a comer y serán exterminados. Poseen algo de armamento, pero los otros les lanzan una bomba nuclear y se acabó de una vez cualquier resistencia. Los chinos únicamente son millones y los musulmanes llevan años fabricando bombas atómicas. _ Le tengo depositada mucha confianza a los rusos cristianos, me caen bien los tipos. Después de haber leído tanto a Dostoievski, a Krassnov, a Soloiev, concluyo que, a pesar de los años de comunismo, conservaron la fe cristiana arraigada en el corazón del pueblo sencillo, del campesino, al que trataron de eliminar; en los cánticos, en los íconos, en sus ritos. Tengo puestas mis esperanzas en ellos y por algo la Virgen Santísima pidió su Consagración, así darán el paso que falta y se convertirán a la verdadera fe dejando la herejía provocando el triunfo final de María. Si el papa Pio XIII consagrara Rusia ahora ellos podrían vencer a ambos ejércitos y puede que hasta el reinado del Anticristo llegase a su fin. Son meras especulaciones, puede que pase de verdad todo esto que hablamos, pero por ahora son meras suposiciones. _ Pero tus antepasados ingleses traicionaron a los pobres rusos en varias ocasiones. Al pobre padrecito Zar, como le llamaban cariñosamente sus súbditos, le dieron la espalda y luego vino la masacre de Lienz. _ ¿Y eso que tiene que ver conmigo si yo soy chileno no inglés?

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_ Mírate la cara: con una jeta gruesa y de un rojo intenso que contrasta con la palidez rosada de tu cara de hacha inglesa acompañada de una larga, puntiaguda y también inglesa narizota. Las mejillas hundidas por el hambre y tus enfermedades; ojos pardos de mirada triste y melancólica, siempre con ojeras marcadas hasta dar pena, con esas cejas cenicientas delineadas y las pestañas que casi no se te notan. La frente amplia y despejada, señal de una cabeza inteligente, pero medio loca. Diría que eres un engendro entre Newman, Benson y Knox, algo típicamente british, very british ; y lee tus apellidos: Mansfield – Bradley. ¿Desde cuándo tanto amor por los rusos, sir Mansfield? _ ¿Cómo que sir? Lord Mansfield…¿Qué te crees? Ja,ja,ja…Vaya descripción monstruosa que das de mi rostro Manuel. No creí verme tan mal. Un poco chupado de cara y narizotas, pero no soy tan feo…creo. Digamos que siento una inclinación, llamémosla misericordiosa con aquellos pueblos que han sufrido mucho por causa de su fe. Y es cierto que los ingleses se portaron muy mal con los rusos, pero no hay que generalizar. En todas partes, en todos los pueblos hay gente buena y mala, y muchos oficiales ingleses sufrieron enormemente por lo ocurrido a los cosacos de Lienz. Pero no tiene nada que ver eso ahora, ni menos conmigo. _ Es que me causa sorpresa tu aprecio por los eslavos, siendo que creías que la restauración o, mejor dicho, que la cristiandad triunfante luego de la Gran guerra que se nos viene, vendría encabezada con la conversión de Inglaterra partiendo por la monarquía y no por el lado de los rusos. _ Me equivoqué, la sangre de mis antepasados me tiró, con todo lo que además venía ocurriendo con el renacimiento católico en la Gran Bretaña…soñaba con una Inglaterra católica y para que sepas, todavía no pierdo las esperanzas. Quizás deberá purgar más sus pecados la Pérfida Albión… expresión que detesto y me duele, pero que no deja de ser cierta cuando se piensa en las atrocidades cometidas contra los católicos y en la desastrosa decadencia moral en la que viven, con sus leyes execrables desde hace décadas. Tantos y tantos mártires que ha tenido la tierra de San Eduardo confesor y de San Patricio. No habrán derramado su sangre en vano y ruegan a Dios por su país natal.

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_ ¿Todavía rezas por la conversión de Inglaterra? _ Por supuesto, aunque parezca imposible que ocurra. Soy un anglófilo y descendiente de ingleses y lo menos que puedo hacer es rezar por la salvación de todas aquellas almas que tanto lo necesitan. Uno tiene su corazón puesto en aquello que ama, y después de mi país, está el de mis antepasados. Me marcó para siempre mi paso por Oxford e hice muy buenas amistades en Inglaterra. Hace tanto frio que me tomaría otra mistela para entrar en calor. Qué alivio y que gratificante es para mí poder volver a conversar contigo Manuel, Deo gratias. _ Lo mismo digo aunque sea para que vuelvas a enrollarme la cabeza con tus cuestionamientos y complicaciones. Retomo mis labores de paño de lágrimas de Matthew Mansfield. Si seguimos así a esta velocidad en la noche estaremos cruzando el Golfo de Penas, ojalá no nos toque movernos mucho porque esta barca es una cascara de nuez. La tarde después del almuerzo pasó tranquila. Conversaron todos reunidos en la cubierta sentados unos sobre el techo de la cabina y otros en la bañera de popa acerca de los pormenores de la vida en la isla, del estado físico y emocional de todos los que ahí vivían, de las anécdotas que habían ocurrido y de los miedos que cada cual sufría al sentir pasar los helicópteros y aviones de la ONU sobre la isla. Hablaron sobre la situación del papa Pio XIII y de su peregrinaje oculto por el mundo consagrando obispos y dirigiendo la Iglesia desde las catacumbas. Se esperaba que pasara también por Argentina y por Chile y que probablemente este encuentro fuera en la frontera de ambos países para aprovechar el viaje y consagrar unos pocos obispos de ambas nacionalidades. Se rumoreaba que el padre Mansfield iba a ser nombrado obispo, pero lo veían como algo muy difícil, pues no sería fácil para él concurrir a este encuentro en la orillas del Lago Nahuelhuapi. Pero aún no había fecha y todo se planeaba en el más absoluto secreto. Matthew extrañado por la información que poseían acerca de los actuales acontecimientos, preguntó sobre las fuentes desde donde obtenían todas las noticias. Su sorpresa fue grande cuando se enteró de

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que el papa Pio XIII había aprobado la constitución de una nueva orden de hombres consagrados que tenía por misión recorrer el mundo informando a las pequeñas comunidades dispersas acerca de la situación de la Iglesia y del mundo. Estaba conformada por sacerdotes y religiosos que, antes de consagrarse al sacerdocio y a la vida religiosa, habían sido analistas y ex agentes de inteligencia de distintos países. Entregados en cuerpo y alma a la causa del Santo Padre habían abandonado el mundo para consagrarse a tan importante misión. Los Palomos, les decían, y en su mayoría eran veteranos de las fuerzas armadas, una especie de cruzados modernos de la información. A cada comunidad se le asignaba un palomo que les visitaba periódicamente para darles cuenta del acontecer del Papa y del mundo; llevar las bendiciones apostólicas, dar nuevos bríos a la causa de Cristo y por sobre todo poder tenerlos unidos, sintiéndose amparados por el mismo pastor. Como eran en su mayoría sacerdotes asistían espiritualmente a las comunidades que no contaban con cura permanente. Se hacían cargo de las misas y de las confesiones permaneciendo por más tiempo con ellos para satisfacer las necesidades espirituales de aquellos pobres desamparados católicos. Cuando la comunidad que visitaban contaba con un sacerdote permanente, la visita duraba no más de una semana. Poseía ya entre sus miembros a mártires que habían sido descubiertos y asesinados de la manera más horripilante usando su sangre para los cultos satánicos. Se les perseguía como a los peores terroristas. Las relaciones entre Ian y Matthew H. seguían un tanto distanciadas y solamente habían cruzado unas cuantas palabras en orden a labores domésticas de abordo. Ninguno de los dos se atrevía a comenzar una conversación más profunda para esclarecer lo pasado y dejarlo atrás. La confianza que Matthew H. tenía en su hermano estaba un tanto socavada por el mismo Ian que lo defraudó con su adhesión al gobierno mundial y a la nueva religión. Estaban ya por salir al Pacífico y el mar estaba un poco más bravo. En la cubierta se quedaron Manuel con su hijo mayor y Rafael para controlar la barca y en la cabina el resto de los tripulantes. Thomas estaba completamente mareado y era asistido por Matthew que ansiaba con toda el alma poder subir a la cubierta a disfrutar del movimiento. Thomas estaba aferrado con garras y dientes a Matthew y no lo dejaba moverse. Quien los hubiese visto pensaría que Thomas estaba sufriendo de algún

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ataque de terror incontrolable. Era la única manera de sentirse firme. Junto a ellos el perro Rufus durmiendo con su cabeza apoyada en el muslo de Matthew. Ignacio intentaba dormir tirado en el suelo envuelto en un saco de dormir cerca de la estufa que ocupaban para cocinar completamente acostumbrado al vaivén. Matthew H. estaba sentado en un cajón y cuidaba de echar leña a la estufa para mantenerla encendida mientras leía uno de los libros de la biblioteca de su padre. Ian estaba sentado enfrente de su hermano en el suelo de madera de la barca y le miraba sin sacarle la vista de encima esperando que su hermano se sintiera observado para iniciar una conversación que se negaba a florecer. Matthew H. hacía esfuerzos para concentrarse en la lectura y para no caer en la trampa de Ian, pues se sentía observado por él. Pero la curiosidad del hermano mayor pudo más y levantó la vista mirándolo por un segundo, el cual fue suficiente para que Ian captara el vistazo. _ ¿A quién lees Hugh? _ A Jane Austen. _ ¿Qué novela? _ Mansfield Park…me intrigó por lo del apellido, y como nunca la había leído por mis prejuicios sobre las novelas románticas, me tincó hacerlo ahora como lectura relajante y liviana. Agarré el libro para matar el tiempo, y luego el libro me agarró a mí. Disculpa no quiero ser grosero contigo, pero quiero seguir leyendo. _ ¡Qué manera de decirme que te deje leer! Se te pegó el estilo de la novela…no quiero ser grosero…déjate de payasadas Hugh. _ Es la manera de tratar con los extraños para no ser mal educados. _ Estás empeñado en herirme o en castigarme por mis errores. Por favor hermano, perdóname…

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_ No exageres Ian, y no lo transformes en una teleserie. Simplemente no tengo ganas de conversar contigo. _ ¿En qué parte de la novela vas? Yo también la leí hace un tiempo y me encantó. – Ian buscaba infructuosamente sacarle conversación a su hermano que estaba cada vez más molesto. _ ¿La leíste? ¿Leíste una novela romántica de Jane Austen? Ja, ja,ja. Esta sí que no me la esperaba. Pensé que tus amigos te habían quitado el gusto por la lectura, porque aparte de andar de ociosos, jugar video juegos y ver televisión, pasárselas en orgias y bailetones desde la seis de la tarde hasta las seis de la mañana, no hacen nada más. Bueno, estoy casi terminando…Hay una frase que nos viene de perilla. Para que la reflexiones, a ver si te sientes identificado o es exactamente lo contrario de lo que nos ocurre, así podrás quedarte callado y me dejarás terminar la novela. Dice a propósito de las hijas de sir Thomas Bertram, si las recuerdas como eran de huecas: “Se las instruyó en la teoría de la religión, pero sin acostumbrarlas a practicarla en la vida cotidiana” Es lo que te pasó a ti Ian Henry, mucho catecismo, mucha doctrina, pero te falló el espíritu de la práctica; y no fueron nuestros papás los que erraron en cómo hacer de la religión más que un compendio de dogmas y mandamientos, sino que fue tu falta de apreciación de los mismos lo que te llevó a ser influenciado y removido hasta rechazar tu formación, ya que de ella te quedaste con la cascara, sin probar el contenido, y el contenido no es otra cosa que hacer las cosas por amor a Dios y a sus criaturas. _ ¿Me odias? _ Al parecer vas a seguir con la comedia. Está bien – Matthew H. cerró el libro y lo colocó en el piso, abrió la estufa y metió un par de leños para luego cerrarla de un fuerte portazo – como no tengo escapatoria en este bote y no puedo arrancarme de tus miradas ni de ti, conversemos con las cartitas sobre la mesa, como dijo mi papá, para que las cosas entre nosotros queden bien claras y dejes de molestarme, Ian Mansfield Battaglia.

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_ Cuando llegamos con mi papá, dijiste que íbamos a tener una conversación larga y no has hecho más que hacerme el quite como a un leproso. _ Tengo muchos problemas y no quiero agregar uno más a ellos discutiendo contigo. – Matthew Hugh le quedó mirando fijo con el ceño fruncido. Fue tan profunda su expresión de molestia que Ian captó inmediatamente que algo no andaba bien en su hermano y que lo estaba atormentando de verdad con la conversación. _ Hugh yo me he vuelto muy intuitivo gracias a las montoneras de cosas locas y malignas que me pasaron, y he aprendido a reconocer ciertos patrones de conducta en las personas. _ ¿Y eso que tiene que ver conmigo? _ Mucho porque estás más cambiado que yo y también sé cuáles son tus razones. _ ¿Ah sí?, pues mira tú que interesante; y se puede saber ¿en qué he cambiado y cuáles son las razones? – Matthew H. estiró las piernas y cruzó sus brazos sobre el estómago moviendo los pulgares, con gesto de curiosidad y hablando con un tono burlesco e incrédulo. Miró a su hermano con una sonrisa sarcástica. _ De partida, te dejaste crecer la barba y debo decirte que te hace ver muy bien y algo mayor; tu manera de caminar, tus gestos, tu modo de hablar es distinto. _ Lo de la barba es por el frio y porque no es llegar y afeitarse cuando no tienes con que hacerlo… ¿No me digas que ahora te convertiste en psicólogo? _ ¿Puedes escucharme sin burlarte de mí? Gracias…Dos cosas son las que hicieron que tú cambiaras o más bien, tendría que decir que reventaras. Todos tus gestos y tu lenguaje hablan de un profundo dolor causado por la pérdida de tu polola y por lo sucedido con mi papá y conmigo. _ Matthew Hugh no dijo nada, pero bajó la cabeza apoyando su mentón

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sobre el pecho y colocó sus manos sobre los muslos arrastrándolas nerviosamente una y otra vez como molesto y alterado... – Lo de la Maca tendrás que superarlo e intentar vivir tu vida. Si ella no quiso seguirte al fin del mundo es porque en el fondo no te quería como tú pensabas. Prefirió quedarse en el mundo cómodo a dejarlo por ti, y bien tonta tu ex porque se perdió a un gran hombre, dudo