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¿ Por qué la Reforma?

Sola Sola
Scriptura Gratia

Sola Fide
Las razones que motivaron la
Reforma fueron variadas y
múltiples. Hubo
razones sociales
razones espirituales
razones políticas
razones económicas
razones filosóficas
Desde nuestro punto de vista nos
interesan especialmente dos:

razones morales

razones doctrinales
Los excesos e injusticias cometidos a lo largo de toda la
Edad Media por la nobleza y por la propia curia de la Iglesia
en decadencia, comienzan a ser fuertemente criticados
desde
fuera y dentro de la propia Institución.

Siglo XIV
Siglo XIV John Wycliffe Jan Huss
Pero antes incluso de los nombrados anteriormente, hubo
prácticamente siempre grupos de cristianos sinceros que
buscaron una vuelta a la fe sencilla pero transformadora que
tuviese como único referente la Palabra de Dios. Es el caso
casi olvidado de los valdenses, seguidores de Pedro Valdo.
Entre muchos otros que siguieron pidiendo y buscando una
profunda y sincera Reforma estuvieron también:

Siglo XV Savonarola S. XV-XVI Zuinglio


Vemos por tanto, que la Reforma no comenzó, como suele
creerse con Lutero. Pues siempre hubo hombres fieles que
buscaron agradar a Dios antes que a los hombres.
Dos casos ya contemporáneos de Lutero fueron Erasmo y
el Cardenal Cisneros.

Erasmo de Rotterdam: sus escritos El Cardenal Cisneros encabezó un vigoroso


influyeron poderosamente en toda Europa. movimiento de reforma en España, que pese
a los esfuerzos iniciales, terminó fracasando.
Un hecho trascendental ocurre en Europa: la invención de la
Imprenta de caracteres móviles de Johan Gutenberg.

El invento de Gutenberg fue


una pieza clave en la Historia,
que significó toda una revolu-
ción cultural.
La invención de la imprenta supuso toda una revolución
cultural en su momento, pues facilitó que los conocimientos
pudieran estar al alcance de una gran parte de la población.
Gutenberg eligió bien su primera gran obra: la Biblia, en
su versión más prestigiosa en el momento: la Vulgata Latina.

Dos
fragmentos
de la Biblia
de
Gutenberg:
Génesis 1 y
Romanos 4
y 5.
Pronto la Biblia comienza a ser traducida a las lenguas
vernáculas europeas: alemán, inglés, francés, castellano...
y a ser impresa en grandes cantidades.
1522 Martín Lutero
traduce la Biblia al
alemán.
1525 William Tyndale
traduce el Nuevo
Testamento al inglés.
1535 Pierre R.
Olivetan
traduce la Biblia
al francés.
1569 Casiodoro
de Reina
traduce la Biblia
al castellano.
Junto con la Biblia, otros libros alcanzan una gran distribu-
ción: son comentarios de eruditos a los textos bíblicos, que
evidencian el grado de lejanía que la Iglesia ha llegado a
alcanzar de su fuente primigenia: los Escritos Apostólicos.

Julián Hernández trae libros de contrabando a los monjes


del convento de San Isidoro del Campo, en Sevilla.
La reacción no se hace esperar y las voces que piden una
reforma se hacen cada vez más públicas: F. Melanchthon,
Juan Calvino, Martín Lutero, son sólo algunos de los más
prominentes hombres que alzaron su voz para protestar.

Phillip Melanchthon Lutero predicando


Calvino sistematizó la doctrina cristiana en su obra capital:
“Institución de la Religión Cristiana”.
31 de Octubre de 1.517
Esta fecha marca un antes y un después en la historia de la
Iglesia occidental. Un monje agustino (Lutero), reacciona

Tal día como hoy...


con dureza ante la decadencia moral en la que había caído
la curia romana y por la insultante venta de indulgencias.

Martín Lutero Wittenberg

Venta de indulgencias Lutero clava sus 95 tesis


Indulgencia papal que eximía de la culpa contra las indulgencias
por el pecado a cambio de dinero.    en la iglesia de
Wittenberg (al fondo).
El enfrentamiento de Lutero a la Iglesia de Roma anima a
otros a seguir su ejemplo. El fuego de la Reforma incendia
en poco tiempo toda Europa, llegando a alcanzar el Nuevo
Mundo.

Firma de Francisco de Enzinas.


Hizo desde el original griego la
primera traducción impresa del
Nuevo Testamento en castellano.

Juana III de Albret, Reina de Navarra y


madre del rey Enrique IV de Francia. En
1560 abjuró solemnemente del catolicismo.
Escribió en sus Memorias:
"Dios por su Gracia me ha retirado de la
idolatría y estoy muy dichosa por haberme
recibido en su Iglesia."
En los años y siglos posteriores, muchos otros siguieron sus
pasos con fe, valentía y arrojo...
Juan de Valdés Catalina de Castilla Casiodoro de Reina Pere Galès
Isabel Baena María de Rojas Cristóbal de Losada Miguel de Vera y Santángel
Carlos de Seso Francisco de San Román Fernando de San Juan Gaspar Centellas
Francisco de Vibero Luis de Rojas Juan González Juan de Valdés
Leonor de Vibero Antonio de Herrezuelo María de Virués Juana III de Albret
Alonso Pérez Leonor de Cisneros María Coronel José María Blanco White
Cristóbal de Ocampo Francisco de Enzinas María de Bohórquez George Borrow
Cristóbal de Padilla Jaime de Enzinas Juan Gil Luis Usoz y Río
Antonio de Herrezuelo Juan de Ulloa Pereyra Constantino Ponce de Lorenzo Lucena Pedrosa
Catalina Román Pedro de Cazalla la Fuente Guillermo Harris Rule
Isabel de Estrada Domingo Sánchez Juan Pérez de Pineda Pedro Sala y Vilaret
Juana Velázquez Juan Sánchez Julián Hernández José Alhama Teba
Pedro de Lerma Pedro Sotelo “Julianillo” Manuel Matamoros García
Juan Díaz Francisco de Almarza Juan Sastre Juan B. Cabrera Ivars
Catalina de Ortega Eufrosia Ríos Francisca Chaves Antonio Carrasco Palomo
Agustín Cazalla Marina de Guevara Ana de Ribera Federico Fliedner
Juan Cazalla Catalina de Reinoso Francisca Ruiz Juan Labrador Sánchez
Constanza Cazalla Margarita Santisteban Cipriano de Valera Carlos Araujo Carretero
Beatriz Cazalla María de Miranda Antonio del Corro Luis Hombre Ponzoa
Domingo de Rojas García-Arias Segismundo Arquer José Borrás Cervero
Francisca de Zúñiga Cristóbal de Arellano Vicente Calbis
Pedro Sarmiento Benito Arias Montano Cayetano Ripoll SOLO A DIOS SEA LA
Ana Enríquez Doctor Egidio Juan Pérez García GLORIA
“El pueblo que olvida su historia está llamado a
desaparecer.” Nosotros hoy recordamos nuestras raíces.

Irá andando y llorando


el que lleva la preciosa
semilla; mas volverá a
venir con regocijo,
trayendo sus gavillas.

Salmo 126:6