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MAZAGÓN EN LA II GUERRA MUNDIAL

LOS U-BOOT EN LA COSTA DE MAZAGÓN

Fotografía: www.sgm.casposidad.com

El arma más letal de la Segunda Guerra Mundial se acercaba a la costa de Mazagón para
repostar, con el beneplácito del Gobierno de Franco

CARACTERÍSTICAS DE LOS U-BOOT


Aunque este submarino, o más bien sumergible, no utilizaba tecnología avanzada, fue
el mejor submarino construido al comenzar la guerra. Prácticamente su diseño era de la
Primera Guerra Mundial con algunas mejoras, pero su versatilidad, confiabilidad y el
entrenamiento de sus tripulaciones hicieron que se convirtiera en el arma más letal de
los primeros años de la guerra.
Sólo en 1942 fueron hundidos 1600 barcos aliados, la mayoría procedentes de Estados
Unidos llevando los suministros que Inglaterra requería. Sin embargo, esta naveno pudo
enfrentarse al radar y al sonar, los dos inventos ingleses que fueron decisivos en la
campaña marítima contra Alemania.

Timones de profundidad y cocina de un U-Boot del tipo VIIB (U 47). Fotografías del libro Mi camino
hacia Scapa, de Flow de G. Prien.
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La táctica de los submarinos era navegar en superficie mientras fuera posible.


Sumergirse al avistar al enemigo y rastrear su curso y velocidad. Durante la noche
ponerse a tiro y emerger para atacar desde la superficie. Se podían hacer ataques con
torpedos estando sumergidos y también se utilizaba el cañón 88 para hacerles las
señales de advertencia a los mercantes para ser requisados y luego para ser hundidos.
Mientras estaban sumergidos podían detectar el sonar y los ruidos propios de los barcos
mediante detectores acústicos pasivos que les daban orientación y distancia relativa a
juicio del operador.
Contaban con un dispositivo "computador" que era un aparato electromecánico para
apuntar a la presa mediante unos binoculares. El dispositivo transmitía a los torpedos
diversos parámetros como la velocidad, dirección y distancia al blanco, antes de ser
disparados. El periscopio de ataque tenía un dispositivo similar para apuntar los
torpedos bajo el agua.

AVITUALLAMIENTO A SUBMARINOS ALEMANES EN LA COSTA DE


MAZAGÓN

Fotografía del libro Espías y neutrales: Huelva en la II Guerra Mundial, de Jesús Ramírez Copeiro
del Villar

Desde que Serrano Suñer se hiciera cargo de la cartera de Asuntos Exteriores en Octubre de
1940, las facilidades concedidas a los países del Eje situaron a España si cabe, aún más lejos de
la neutralidad. Los alemanes solicitaron que sus destructores pudieran repostar en secreto
durante la noche en bahías apartadas de la costa septentrional española, autorizando el gobierno
español el 5 de Diciembre que petroleros alemanes se estacionaran para este fin en sus aguas
territoriales.
Otra modalidad empleada por los alemanes en el suministro a los U-boot radicaba, en el uso
de pequeños barcos o embarcaciones a motor que operaban desde la costa española, bajo ban-
dera española y con tripulación española. Para ello, bien contrataban los servicios de pesqueros
o bien compraban pequeñas embarcaciones de hasta 250 Tm que ponían a nombre de españoles,
y que modificadas convenientemente con depósitos especiales que podían aumentar
sustancialmente su capacidad para almacenar combustible. Solían operar en la zona de Cádiz,
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Huelva y en Galicia. Cada barco podía transportar entre 60 y 80 toneladas de fuel oil, aunque
también suministraban agua, víveres, aceite lubricante, piezas de repuesto y hasta facilitaban el
relevo de las tripulaciones,
El encuentro con los submarinos se realizaba en las primeras horas de la noche en lugares
prefijados y a horas convenidas, el U-boot con las luces apagadas y los pesqueros con alguna
luz apropiada o algún signo de identificación acordado de antemano. La zona costera com-
prendida entre Mazagón y Matalascañas constituía un paraje despoblado y solitario, un lugar
ideal para realizar las operaciones de avituallamiento. El contacto se realizaba a dos o tres millas
de la costa. Testigo de excepción fue el poeta onubense Jesús Arcensio Gómez, miembro de
Falange, que participó en al menos uno de estos encuentros.
Los submarinos alemanes de patrulla en el área del Estrecho y en el cercano Atlántico-
comenta Jesús Arcensio - solían abastecerse en la costa onubense. A las proximidades de la
Barra llegaban de noche los U-boot previa cita acordada con el servicio secreto alemán en
Huelva. En cierta ocasión acompañé a un pesquero que transportaba víveres (agua potable,
carne, fruta, verdura fresca, conservas), combustible y paquetes de correspondencia a un
submarino alemán. Mientras se realizaba el avituallamiento me invitaron a un café en el interior
del sumergible. El café era una pasta o jalea negra que se cogía con la cuchara y se echaba al
agua caliente. Tenía un aroma agradable, parecía café, pero no lo era realmente, aunque sí era
mucho mejor que los sucedáneos de café que tomábamos en Huelva. Luego me obsequiaron con
un excelente cigarro puro, hecho a base de papel y algo de tabaco, pero con aroma y sabor
idéntico al de un cigarro habano, Después de permanecer una media hora en el submarino, éste
se sumergió y se alejó con suma rapidez».

«El Marinero» vivía en la zona del Molino de la Vega, era patrón de un pequeño buque de los
que salían al atardecer y regresaban al alba llevando tres o cuatro hombres a bordo. En los
últimos tiempos había prosperado mucho y entre los pescadores onubenses se atribuía al hecho
de haberse dedicado al asunto del aprovisionamiento a los submarinos alemanes, transportando
combustible en grandes bidones de 200 litros. Para muchos fue un negocio lucrativo.
Cuando los pesqueros en alta mar observaban la aparición de aviones británicos, solían echar
una columna de humo negro en señal de aviso a los U-boot cercanos indicando la presencia de
aparatos enemigos.
Fuentes consultadas: www.exordio.com
Espías y neutrales: Huelva en la II Guerra Mundial, de Jesús Ramírez Copeiro del Villar

www.mazagonbeach.com