“Lxs maricas/machonas/bisexuales/trans brillan, sin miedo a Quintanilla”

El día 17 de Setiembre del 2013 el Centro Federado de Estudios Generales Letras citó a los alumnos e interesados para hablar respecto a las demandas que tuvieran acerca del plan de estudios de dicha facultad. Como ponentes de dicho encuentro estuvieron presentes Pablo Quintanilla (Decano de EE.GG.LL), Ana Paula Simon (Presidenta del Centro Federado) y Giorgio Baglietto (representante del Tercio Estudiantil). Los tres expusieron sobre reformas y demandas que se plantean modificar en los cursos y créditos de la currícula. Como Gpuc queremos saludar la iniciativa de Ana Paula Simon de haber destacado la importancia de propiciar un entorno que promueva el bienestar para las personas LGTB (lesbianas, gays, trans y bisexuales). En especial dio énfasis a la vulneración de las personas trans por la actual situación de hostigamiento y discriminación que deben experimentar cotidianamente debido a la falta de una reforma dentro de la PUCP para el acceso al derecho de la identidad. No obstante, tenemos una crítica hacia el señor Quintanilla debido no solo al precedente que significó el año pasado cuando intentamos organizar actividades en la facultad donde ejerce el decanato, sino por la censura que se dio en esta reunión. A este encuentro asistimos dos miembros de Gpuc, más tarde se fueron incorporando otros miembros del colectivo. En el momento en que se procedió a la entrega de los papeles para anotar la pregunta, uno de los miembros del grupo (Andrés Espinoza) lanzó una pregunta hacia la mesa para analizar la viabilidad de implementar cursos con enfoque de género y diversidad sexual. El mensaje se resumía en una crítica a la creencia de considerar el carácter católico de la universidad como un impedimento para tocar diversos temas (estudios sobre otras religiones además de la católica, diversidad sexual, género, etc.) ya que antes de ser Católica, la PUCP es una Universidad, y como tal es su deber tocar temas que den a sus alumnos una formación completa, integral y humanista. Además de que era urgente implementar estos temas o bien como un curso electivo o como temas que debieran ser abordados en diversas materias de enfoque social (como Realidad Social Peruana, Ciudadanía y Responsabilidad Social, Sociología, entre otros). Esta demanda no es un simple capricho, sino que obedece a la actual coyuntura del país en el que las mujeres son violentadas diariamente y la comunidad LGTB carece de amparo legal que proteja sus derechos y que establezca relaciones de igualdad. Además un compañero de Prensa Estudiantil (Jhonathan Limaylla) escribió un comentario dirigido hacia Pablo Quintanilla en el que criticaba que si la universidad tiene el propósito de formar ciudadanos que tenga conciencia social, no es posible que se ponga trabas a expresiones culturales y artísticas que ayuden a este fin. Este comentario se hizo en alusión al inconveniente que generaba al decano y a la universidad el que quisiéramos invitar ponentes trans, hacer un show de Drag Queen en la rotonda de Letras un jueves cultural y el que la mayoría de nuestros invitados para los conversatorios hayan sido activistas y no personalidades más “académicas” como él sugirió.

Dicha ocasión se ha reflejado como un antecedente que nos da a entender que el señor Quintanilla no desea proceder ante iniciativas que no se enmarquen en lo “académico”. No obstante, no fue la única razón que nos dio en aquella reunión del año pasado. También mencionó la situación de conflicto entre la universidad y el arzobispado que al parecer genera cierto miedo en las autoridades para visibilizar temas relacionados al aborto, planificación familiar y diversidad sexual, todo esto para no generar un escándalo en los medios que pueda mancillar la imagen de la universidad. Para retomar la línea de este pronunciamiento, afirmamos que los hechos narrados más arriba son los sucesos que nos llevan a interpretar lo ocurrido hoy. En la reunión que comenzó a las 5 PM y finalizó a las 6:45 PM (aproximadamente) el decano hizo caso omiso a estas dos intervenciones escritas que criticaban la actitud conservadora de la facultad para tratar y fomentar los temas de género y diversidad sexual. Somos conscientes de que el tiempo no jugó a favor, y quizás eso fue un error metodológico de este encuentro que buscaba recoger las percepciones de los estudiantes. Lamentablemente la mayor parte del tiempo fue acaparada por las tres personalidades que estaban en la mesa, por lo que el espacio destinado para las opiniones de los estudiantes hizo que no fueran escuchadas en su mayoría. Sin embargo, históricamente las voces de las poblaciones vulneradas han sido acalladas, por lo que consideramos que por razones de justicia, democracia y humanismo se debió priorizar las opiniones de aquellos que por razones sociales, culturales y económicas vienen siendo silenciadas (como los LGTB). Por ello, no queremos dejar pasar de lado este hecho, más aún si tomamos en cuenta el proceder del decano de Estudios Generales Letras cuando quisimos realizar actividades que requerían el permiso logístico de la facultad. Haber omitido las dos opiniones anteriores no es pura casualidad si tomamos en cuenta los hechos previos que hemos detallado. Mucho menos si percibimos la actual coyuntura de nuestro contexto social en el que se está debatiendo un tema de vital importancia para la igualdad de derechos para personas lesbianas, gays, trans y bisexuales (el debate de la ley de Unión Civil no matrimonial) y que, por lo tanto, hace necesario la discusión de esta problemática en varios espacios (este debió ser uno de ellos). Tenemos entendido que el decano respondió una pregunta acerca de si era posible tocar los temas de género y discriminación en el curso de Introducción a la Vida Universitaria (IVU). La respuesta del decano fue que sí era posible en tanto que sea abordado desde la perspectiva académica y no con una visión política o sesgada. Desde el año pasado cuando nos reunimos con Pablo Quintanilla y nos dio este argumento de velar por el carácter “académico” para la discusión de estos temas tan sensibles para la universidad, no entendemos qué se entiende por esta palabra. No logramos descifrar a qué se refiere con lo académico y cuál sería una visión sesgada. Si consideramos que la lucha política del activismo feminista y LGTB ha generado nuevas teorías que interpretan las estructuras sociales que establecen relaciones de dominador-opresor, entonces surgen la pregunta: ¿acaso el carácter político resta la condición académica a los contenidos teóricos de estas reivindicaciones? Consideramos que no es posible continuar con esta actitud que a la larga invisibiliza la propia opinión del oprimido que se origina en base a su experiencia política reivindicativa. Este capital

intangible ha sido sistematizado en teorías académicas que han aportado a la comprensión del mundo, en este caso acerca de las estructuras de dominación en torno al tema de género y diversidad sexual. Somos conscientes a través de estas teorías académicas de la situación de privilegio que posee una mayoría heterosexual frente a una minoría de lesbianas, gays, trans, bisexuales, queers e intersex. Además de lo inter relacionadas que están estos propuestas teóricas con otros estudios y disciplinas, dígase estudios post coloniales y disciplinas como la economía, sociología, antropología, filosofía, etc. Para finalizar, exhortamos al decano de Estudios Generales Letras, el señor Pablo Quintanilla, a responder no solo a nuestras preguntas que han sido puntuales y que pueden significar una crítica directa a su desenvolvimiento en el cargo que ha sido designado, sino también a las otras opiniones vertidas que se han visto impedidas de ser contestadas en el “diálogo”. Luego, creemos que es necesario replantear esta ubicación del contenido político como no académico, a fin de que el plan de estudios abarque los temas de género y diversidad sexual que son abordados desde el feminismo, los estudios LGTB y la teoría queer. Si uno de los objetivos de la universidad y de la facultad es el de ubicarse como una de las mejores del país y de la región, debería ponerse a la vanguardia en cuanto a la incorporación de los estudios sobre género y diversidad sexual como lo vienen haciendo sus homólogas de otros países. Finalmente, vemos necesario replantear la metodología de futuros encuentros como este para propiciar un verdadero entorno de diálogo participativo en el que la voz de todos y todas sea escuchada por los representantes y el decanato.

Gpuc - Grupo Universitario por la diversidad Sexual.