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ARTES

PLÁSTICAS

ARQUITECTURA Y RESTAURACIÓN DE MONUMENTOS por fosé VILLAGRÁN Parte primera El título de "Arquitectura y restauración de monumentos" representa un tema demasiado amplio para encabezar las pláticas que iniciamos; de hecho nuestro propósito es alcanzar o a lo menos, modestamente perseguir, al través de lo que contemplaremos conjuntamente, un criterio dinámico que nos lleve a comprender mejor el sentido que actualmente se asigna, o cabe asignar, a la restauración de monumentos arquitectónicos; criterio que lo mismo pueda conducir a juzgar, que a hacer. Sin lugar a dudas en todo arquitecto que se enfrenta con la restauración de un monumento, sea como autor o como sencillo crítico, surgen ideas de singular interés que, al situarse en el plano de la controversia, justifican el propósito que anima nuestras reflexiones. La arquitectura como arte creador erige los monumentos que, al ser dañados por las inclemencias del tiempo y por las contingencias históricas que el hombre mismo causa, constituyen el motivo y objeto de la actividad que se encarga de restaurarlos. Por ello, en todo monumento que se restaura concurren dos arquitectos, uno que fue su autor y otro que es su restaurador; ambos, a mi juicio, son crea­ dores; pero ambos proceden en cierto modo a la inversa. El autor del monumento lo creó partiendo de un programa, y como creación que es, según dice Malraux en Las voces del silencio, en su origen es lucha entre dos formas, una en potencia y otra imitada; en tanto que al restaurarlo también luchan dos formas, sólo que una existe ya dada o yacente y su oponente es la imprecisamente anidada en el fondo de la conciencia, per­ mítaseme llamarla 'imaginativa". Este enfoque en sentidos inversos genera una serie de conflictos que exigen clarificarse y resolverse en el plano de GARCÍA

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MEMORIA DEL COLEGIO NACIONAL

las ideas, en una verdadera teoría de la actividad restauradora en paran­ gón con la de nuestra actividad mater, la del Arte arquitectónica. Es claro que en el curso de estas pláticas no pretenderemos exponer una teoría cabal de la restauración; ni el tiempo de que dispondremos, ni la exten­ sión de materia tan actual y, sobre todo, tan escasamente explorada, ni mi personal preparación lo permitirían; pero sí intentaremos, como se deja dicho, una mera persecución de criterio que, por elemental que sea, resulte sustancial y al fin represente portillo de acceso a mayores y más profun­ das incursiones por el tema. Para subrayar la necesidad que concedemos a este meditar sobre la esencia de la restauración de monumentos, baste contemplar los conflictos que actualmente presentan los monumentos antiguos que se encuentran en uso; templos que funcionan ahora como bibliotecas o museos; antiguos conventos convertidos en escuelas o en oficinas públicas o templos que, funcionando aún, exigen adaptarse a las nuevas directivas litúrgicas cató­ licas. El arquitecto que restaura o que adapta se plantea el problema de respetar el nuevo programa de funcionamiento ante el de conservar las disposiciones y formas del monumento o el de agregar partes indispen­ sables, frente a la decisión de mantener en su estado original una obra que, sin embargo, ya no responde al nuevo destino, a la economía de hoy y a las nuevas exigencias del gusto. Ante las ruinas, se plantean no menos problemas de criterio y de acción que son de interés: ¿se conserva la ruina para salvarla de mayor destrucción, o se reconstruyen aspectos que en el plano turístico representan atractiva fuente de ingresos para una nación? En las ciudades que han conservado parte de su tradición secular, se pre­ sentan quizá mayores problemas, véase si no, lo que está aconteciendo con la actual fiebre de restauraciones urbanas, cuya justipreciación está dando lugar a controversias de diversas tonalidades; pues en estas restau­ raciones campean desde criterios ilustrados y sólidos hasta las más in­ consistentes mixtificaciones carentes de los más elementales conocimien­ tos en materia de arquitectura, historia y, lo que es tanto o más sensible, del indispensable gusto educado; pues hasta como simples decoraciones escenográficas son de mal gusto, inhábiles y amaneradas. Estos y tantos otros casos representan, en suma, una serie de conflictos que debe resolver el criterio del arquitecto restaurador y, para cimentar este criterio, se hace indispensable empezar por el tema fundamental de definir de modo sus­ tancial y categórico lo que se entienda actualmente por restaurar un monu­ mento. De una definición de este tipo surgirán necesariamente corolarios que resolverán sendos nuevos problemas y darán respuesta a interesantes

opiniones y. aplicado a la acti­ vidad del restaurar. 11). la de perseguir . pero obviamente el método que en el terreno de la teoría del arte hemos experimentado con óptimos resultados para perse­ guir el concepto esencial o categórico de arquitectura. A diferencia. llevar de la mano en nuestro caso a la milenaria creadora de monumentos con la joven restauradora de muchos de ellos. Teoría del conocimiento. p. sólo que en volumen y variedad que por ahora resulta exiguo. un acerbo. de innumerables obras ar­ quitectónicas al través de las más dispares culturas y los más disímbolos lugares geográficos. pero sus resultados no podrán presentar la consistencia a que conduce lo milenario. Esta dispari­ dad de antigüedades no impide. hunde sus orígenes en los más remotos tiempos: nace a la par con las culturas ancestrales de que procedemos. La arquitectura.ARQUITECTURA Y RESTAURACIÓN DE MONUMENTOS 89 preguntas. restaurar un monumento ? Como puede cole­ girse. sobre todo. data como tal del primer tercio del pasado siglo Xix. Austral. que la arquitectura está presente en el nacimiento y en la muerte de toda civilización. es claro. con acierto. que consiste en perseguir los contenidos univer­ sales que campeen en todo sistema que se califique dentro de nuestra cul­ tura como filosofía. El método a que nos hemos referido es el instaurado por Dilthey en su Esencia de la filosofía. pero ilustra y seguido con las ideas históricas que hereda nuestra cultura acerca de nuestra actividad. sin embargo. Tratándose de arquitectura. de esta incursión podrá surgir una idea tan actual y joven como la actividad cuya esencia intentamos aprehender. y hace milenios que surgió la primera. existe. una resulta desde luego de particular importancia por formularse como primera objeción a nuestro intento de alcanzar una definición constructiva. tendrá igual vigencia. ¿es posible. sólo una definición sustancial podrá esgrimirse ante semejante pre­ gunta. en el caso de la restauración. para enfrentarse al fin con la más productiva fase del método. Eli Faure afirma. Entre éstas. ya que el acopio multisecular de ideas. suministra al investigador un acerbo potente y sólido sobre qué apoyar sus conclusiones acerca de la sustancia de arquitectura. que bien poco dice. Así y todo. Textualmente dice: "Lo primero que debemos inten­ tar es descubrir un contenido objetivo común en todos aquellos sistemas a la vista de los cuales se forma la representación de la filosofía" (Hessen. por lo contrario. La actividad restauradora de monumentos es relativamente joven. hemos aplicado el método histórico partiendo de la etimología de la palabra misma. en su autenticidad más absoluta. como las que al través de nuestra excursión irán aflorando a la superficie de nuestras observaciones.

in­ dependientemente de la causa que haya motivado esta pérdida. inclusive el mismo de pluralidad direccional que fuere. como en resurgir. Aplicada a los monumentos. En la historia se han denominado algunos períodos "de la Restauración". dice respecto a la significación de los vocablos: "el lenguaje humano con- . en algunas obras de restauración que se nos dan como típicas.90 MEMORIA DEL COLEGIO NACIONAL en las obras históricas. al fin sería lo que por ahora puede obtenerse. interrogaremos primero el sentido etimológico de la palabra. según asienta Viollet-le-Duc. Como acontece tratándose de activida­ des complejas. Las siguientes. ¿No es acaso este carácter de indecisión el que nos envuelve por doquier y da la poli­ cromía a nuestro crucial momento histórico? Esta primera plática se ocupará de los tres pasos que venimos de enu­ merar. a estar o a hacer. Un ilustre humanista contemporáneo —Erich Kahler—. por tanto. sin dejar de aceptar en ningún momento su posible evolución en el tiempo y a corto plazo. la connotación del vocablo rebasa en mucho su estricta etimología. al fin. Algo nos será dado conquistar. el de la restauración. La palabra restaurar procede de dos raíces latinas: del prefijo "re" que se aplica para expresar volver a ser. de que esta palabra es un neologismo y. aunque. habremos de seguir una secuela idéntica. clara y habitualmente significa devolver a un monumento su estado original perdido. los dichos contenidos objetivos. mucho antes de aplicarse a los monumentos y a las obras de arte antiguo en general. recuperar la fuerza o la fortaleza perdida. de las conclusiones y sus corolarios. rehacer o reponer. La dificultad surge. como lo anticipábamos. parece referirse a algo parecido a fortalecer o a erguir­ se. En nuestro actual tema. seguiremos después con las ideas más significativas expuestas por restauradores y por críticos acerca de la actividad restauradora y per­ seguiremos. aunque también se aplica en sustantivo a designar una empalizada o cerca que auxilia a fortificar un recinto o a fortalecer algo que sustenta. la edad tan joven de la actividad proporcionará a nuestras conclusiones una consistencia que carecerá de la reciedumbre que en el plano de la Teoría del arte puede alcanzarse. como el del reinado de Carlos II de Inglaterra en 1660. que necesariamente conducen a una concepción igualmente objetiva y universal de arquitec­ tura. calificadas como arquitectónicas por nuestra cul­ tura occidental. un con­ cepto que. para indicar que en ellos un gobierno vuelve al poder o reafirma su menguada autoridad. no sin dificultad. creado además. los contenidos objetivos y universales. Etimoló­ gicamente supone el "restaurare" latino volver a estar erecto. y del verbo "staurare" que según he podido averiguar. ignorado por la lengua latina clásica.

como investigador. . En su citado y erudito Diccionario razonado expone la tesis que con tantos otros vivió en sus importantes obras de restauración. quienes la sustentaron o la sustentan de hecho. independientemente de que. redactada y aprobada en Venecia en mayo de 1964. La tomamos como la más autorizada versión de una tenden­ cia: la denominada "arquitectónica". los autores mismos de los monu­ mentos góticos que restauraba. La tercera es la contenida en la denominada Catta internacional de la restauración. Por esta . el año de 1866.ARQUITECTURA Y RESTAURACIÓN DE MONUMENTOS 91 tiene más de lo que es comprendido por análisis gramaticales. Por ello pasaremos al segundo estadio de nues­ tra incursión. de elementos dinámi­ cos y evolutivos. contemplativos e intercomunicativos. como teorizante del arte. 1965). . para hacer posible nuestro estudio dentro de la extensión que impone una plática de tipo panorámico como ésta y las que deben complementarla. y la objetiva en su práctica con otros mu­ chos. La primera tesis definitoria será la sustentada y representada por Viollet-le-Duc. sólo que. que fácilmente escapan a una consideración formal" (Kahler. en particular de la arqui­ tectura y como activísimo restaurador e infatigable escritor y crítico. cual jalones históricos. nos con­ centraremos en tres opiniones que. críticos o simplemente pensadores. que encuentra un expositor brillante en el inglés John Ruskín. La incluye en su bien conocida y afamada obra Las siete lámparas de la arquitectura. Bien conocida es la personalidad de Viollet-le-Duc como arquitecto. está cargado de elementos emocionales. UNAM. . lógicolingüísticos y hasta puramente estilísticos. de vivir entonces. en las que con apa­ sionamiento y entusiasmo llegó a sentir y a pensar que operaba como lo hubiesen hecho. desde el citado primer tercio del pa­ sado siglo. a raíz del II Congreso Internacional de Arquitectos y Técnicos de Monumentos Históricos. quien la publica en su Diccionario razonado de la arquitectura francesa de los siglos ix a xvi. ignoren que Viollet la expuso seguramente más como obviamente razo­ nable que como si él la hubiese estructurado o inclusive creado. Esta tesis representa la doctrina seguida en buena parte del siglo xix y hasta en nuestros días y en nuestro medio. La segunda tesis corresponde al grupo "arqueológico-histórico". nos proporcio­ narán las ideas u orientaciones que han normado la actividad restaura­ dora de los monumentos a partir de su advenimiento en el primer tercio del siglo xix y hasta el momento que estamos viviendo. como arquitecto restaurador. que vio la luz en 1849. Persigamos ahora contenidos objetivos en algunas de las tesis expuestas al través del tiempo histórico por destacados restaura­ dores. complementaba o aun corregía en sus par­ tes reformadas en otros tiempos. arquitectos.

en los datos yacentes y positivos en el monumento existente y en personales investigaciones. para concentrar la atención en la línea de acción a que conduce y ha condu­ cido: el arquitecto. respeto y acuciosidad en los datos e investigaciones que haya realizado. repararlo o rehacerlo. aun en los casos en que el restaurador arquitecto ponga todo su fervor. con algunas citas originales trasladadas con la máxima y posible fidelidad al castellano. es restablecerlo en un estado tan completo como jamás pudo haber existido en un momento dado. Hay que pasar por alto la incongruencia que significa lo que dice de resta­ blecer o sea volver a establecer un estado que nunca pudo existir. pues parecen haberse deslizado numerosas equivocaciones acerca del sentido que se le asigna o debe asignarse a esta operación. a mi juicio. Restaurar un edificio no es conservarlo. crea en último análisis ese estado "completo". sino otro inexistente que un arquitecto del tiempo en que se restaura. La tesis asienta inequívocamente que restaurar no es conservar. fue la fundamentalmente seguida en las numerosas restauraciones que se llevaron al cabo durante la pasada y anterior centuria al influjo del fervor que estimularon el espí­ ritu nacionalista de los nuevos estados europeos. imagina. ningún pueblo. Esta definición preconiza. imagine como "estado ideal y completo". la naciente historia del arte y el auge que alcanzaron las exploraciones y los descubrimientos arqueológicos en todos los continentes. como meta de la restauración arquitec­ tónica. como se dice. que nunca podrá comprobarse desde el momento que no se intenta alcanzar el estado que tuvo el monumento cuando fue concluido. Puede ser oportuno darse exacta cuenta de lo que se entiende o debe entenderse por una restauración. ninguna civilización. En Europa esta orientación. ha entendido res­ taurar como lo comprendemos ahora". en los tiempos transcurridos hasta hoy. reparar o rehacer un monumento sino res­ tablecer un estado tan completo como jamás pudo existir en un momento dado. basado en estudios arqueológicos. De hecho. No ha sido sino a partir del segundo cuarto de nuestro siglo —se refiere al xix— cuando se ha intentado restaurar edi­ ficios de otras edades y no sabemos que hasta hoy se haya definido con claridad la restauración arquitectónica.92 MEMORIA DEL COLEGIO NACIONAL circunstancia. no cabe duda de que obtendrá al fin sólo un fruto . reviste particular interés exponerla aquí de pre­ ferencia. Hemos dicho que la palabra y su objeto son modernos porque. en efecto. ese estado completo cuya interpretación deja abierta ancha puerta a la imaginación y también al capricho del arquitecto que restaura. Al referirse en su Diccionario a restaurar. dice: "La palabra y la cosa —o sea la actividad a que se aplica— son moder­ nas.

y del Diccionario de Viollet. por el escritor inglés John Ruskin. como se dijo. Los ejemplos podrían mostrar la abundancia de casos. en muchos casos. sino también y sobre todo. que si es o no posterior a la representada por Viollet y sustentantes. Reservemos para más adelante mayores consi­ deraciones respecto a esta importante interpretación de la restauración arquitectónica. antes y después de la última conflagración europea. que pre­ coniza la tesis de Viollet. por ejemplo. inducen a confusión. Viollet y otros muchos llevaron al cabo importantes restauraciones dentro de esta doctrina y probablemente hasta publicaron artículos en periódicos o re­ vistas —esto no lo he comprobado aún—. Cabe. las ruinas de Pompeya en diferentes épocas. como la denomina Viollet. 1866. para comprobar Ja individualidad creativa a que sin remedio conduce restaurar. cuyas ideas alcanzaron notable ascendiente entre arquitectos y críticos durante la segunda mitad del siglo pasado y hasta las primeras decenas del presente. . Lo importante para nuestro propósito es la postura de Ruskin y quienes la adoptaron. no se ha ma­ ravillado de ver restauradas de distinta manera algunas casas que fueron muy señaladas por las historias del arte y las reproducciones fotográficas ? Y esto sólo por mencionar un caso. Por su amplísima difusión y popularidad se aproxi­ man las tesis de Viollet y de Ruskin. que pueden agregarse muchísimos más y en diversos lugares de Europa y de América. u otro. ¿Quién que haya visitado. y sigamos con la segunda que hemos seleccionado. otro res­ taurador produciría algo necesariamente diferente y. hasta divergente. en los aspectos vitales que estudia de modo tan atractivamente poético en sus más renombradas obras: las citadas Siete lámparas de la arquitectura y las Piedras de Veneda.ARQUITECTURA Y RESTAURACIÓN DE MONUMENTOS 93 de su personal estro creador. hacer notar que las fechas de publicación de la obra de Ruskin. no tan sólo en lo que se refiere a nuestro tema de la restauración. su con­ notado y romántico expositor quien le dio amplia entrada a multitud de círculos y escuelas. si fue Ruskin. persiguiendo "el estado completo jamás existente" antes de la restauración. Representa así una tesis a que se adhiere viviéndola y a semejanza con la representada por Viollet. Véanse si no las torres de la catedral de Colonia y los estudios serios y con base histórica de Macody Lund. de todos modos sostiene una tesis contraria. mas en punto a ideas la una es la antítesis de la otra. quienes la ponen en práctica en sus trabajos. si no se tiene en cuenta que con años de antelación a esta última. 1849. se ha sustentado y se sustenta ignorando. ya que con iguales informaciones. sin embargo. la expuesta. para confirmar lo asentado. siguiendo la línea del "estado completo".

El alma. El principio de los tiempos . l a restauración puede llegar a ser una necesidad. más que un engaño". necesarias sobre todo en nuestra época. 256) agrega: "No entra en mi plan actual tratar extensamente el segundo deber.. p. destrucción acompañada de una falsa descripción del monumento destruido. "a los que es imposible negar gran impor­ tancia. es materialmente imposible lograrla. . . De acuerdo. La cosa en sí no es. El segundo.cons­ tituye la vida del conjunto. Otra época podrá darle otra alma. en el que el grado de fidelidad mayor posible fue realizado o intentado. cuando toma el recuerdo la primera de estas rutas. una imitación fría. y el segundo: conservarla como la más preciada de sus herencias: la de los siglos pasados. Mas. por cuidadosa y trabajada que esté. El Ateneo. modelo de las partes que se pudieron mo­ delar con añadidos hipotéticos. pues. el de la conservación de la arquitectura que poseemos. o cuando más. "El primer resultado de una restauración (ya lo hice notar al referir­ me al Baptisterio de Pisa.. El primero: hacer histórica la arquitectura de una época. Significa la destrucción más completa que pueda sufrir un edificio. a la que poéticamente denomina­ mos lámpara del recuerdo. destrucción de la que no podrá salvarse la menor par­ cela. Tras de tan resuelta condenación. . "No hablemos. Buenos Aires. en suma. no las reemplacéis por una mentira. de restauración. tan imposible como resucitar a los muertos. 1956. mas esto será hacer un nuevo edificio. expone Ruskin dos grandes deberes hacia la arquitectura de una nación. Mi experiencia no me ha suministrado sino un ejemplo: el Palacio de Justicia de Rouen. restaurar lo que fue grande y bello en arquitectura. otro pensamiento. agrega: " . y tercero.94 MEMORIA DEL COLEGIO NACIONAL En la sexta lámpara que debe iluminar al arquitecto creador y que alumbra las grandes obras del pasado. Más adelante (p. Encarad la necesidad y aceptadla. arrojad sus piedras al rincón más apartado y rehacedlas de lascas o mortero a vuestra elección. 236). es cuando puede llamarse verdaderamente la sexta lámpara de la arqui­ tectura" (Ruskin. En cuanto a la pura imitación. No podrá evocarse el espíritu del artista muerto para que anime otras manos. destruid el edificio. mas hacedlas honrada­ mente. es imposible. El verdadero sentido de la palabra restauración no lo com­ prende el público ni los que tienen el cuidado de velar por nuestros mo­ numentos públicos. jamás puede restituirse. que . que sólo pueden infundir las manos y los ojos del artífice. se me permitirá decir algunas palabras. es presentar la copia más vil y despreciable. a la Cá d'Oro de Venecia o a la catedral de Lisieux) es reducir a la nada el trabajo antiguo. .

y una generación nacerá y desaparecerá todavía a la sombra de sus muros. prefie­ re la conservación de los monumentos y condena como "engaño" toda restauración o reconstrucción. sitio e historia que testifican. antes que la mentira que intente reconstruir y suplantar lo que el tiempo ha consumido. esta tesis se coloca en el extremo opuesto que ocupa la representada por Viollet y quienes han seguido y siguen la teoría del "estado completo". la contenida en la Carta internacional de la restauración. Sonará al fin su última hora." Indudablemente.me es preciso expresar la siguiente verdad: la conservación de los monumentos del pasado no es simple cuestión de conveniencia o de senti­ miento. aceptación actual. sino el cuadro en donde está insertada". Vigilad un viejo edificio. y en parte a las generaciones que han de venir detrás. El documento se desenvuelve en quince artículos. Debe hacerse notar que acepta el esfuerzo franco y actual. " Por las cuantas citas tomadas de la versión argentina de El Ateneo. de 1964 que. . que representan de modo resumido la doctrina que sustenta. presumiblemente. con vigilancia incesante. y como prolongación de la bien conocida e invocada Carta de Atenas.. dejadla sonar abierta y francamente. Consideremos ahora la tercera de las tesis que hemos seleccionado. que nos permitirá establecer las conclu­ siones definitorias tras de que nos hemos lanzado.. por la UNESCO y por el Centro Internacional de Estudio para la Conservación y la Restauración de los Bienes Culturales. Reservemos los comentarios para nuestro siguiente capítulo.ARQUITECTURA Y RESTAURACIÓN DE MONUMENTOS 95 modernos . . Define su primer artículo la noción de monumento diciendo: "no sola­ mente comprende la creación arquitectónica aislada. y algo de mucho interés: reconoce valor . que ninguna institución deshonrosa y falsa venga a privarla de los honores fúnebres del recuerdo. con respeto.—consiste en primero descuidar los edificios para después restaurarlos. toda vez que esta declaración de principios ha sido suscrita por representantes de trece naciones. al glosar lo cosechado. .. Y establece la inseparable unión entre monumento. que difí­ cilmente traslada al castellano un lenguaje más poético que científico. más vale una muleta que la pérdida de un miembro. " . No nos pertenecen. . la muleta como dice. como se dijo anteriormente.. No tenemos el derecho de tocarlos. puede colegirse que Ruskin. Los muertos tienen aún derecho sobre e l l o s .. Pertenecen en parte a quienes los construyeron. "No os preocu­ péis por la fealdad del recurso —vuelvo a citar su palabra— haced esto con ternura.. con quienes siguen esta orientación. representa el pensamiento de mayor autoridad y.

En el noveno párrafo se declara un principio básico: "Las aportaciones de todas las épocas a la edificación de un monumento deben ser respe­ tadas. arqueológico o cultural. que acepta a condición de respetar lo interesante. inclusive empleando métodos actuales de consolidación y conservación "de garantizada y experimentada eficacia". así como su relación ambiental. En el segundo y tercer artículos declara que la conservación y la res­ tauración constituyen una disciplina que reclama la contribución de otras técnicas y ciencias en su tarea de estudiar y salvaguardar el patrimonio monumental.96 MEMORIA DEL COLEGIO NACIONAL monumental a las obras modestas que con el tiempo han adquirido signi­ ficación cultural y humana. El des­ plazamiento. reconocido como indispensable. Los artículos cuarto al sexto. En seguida establece ciertas líneas de conducta para los casos en que existan estratificaciones superpuestas. con el propósito de proteger lo de mayor validez artística. En el siguiente artículo estipula que todo elemento que sustituya a otro desaparecido o dañado debe armonizarse con el conjunto pero diferenciarse de las partes originales a fin de no falsificar el documento auténtico de arte e historia. el marco tradicional y el equilibrio de la composición. se condena en el artículo l l 9 . total o parcial. En el décimo artículo se hace mención de los agregados al monumento. Se apoya en el respeto a la sustancia antigua —seguramente se refiere a la materia prima original— o a documentos auténticos. En el séptimo artículo se define propiamente la restauración. y termina donde comience la hipótesis. salvo que razo­ nes de elevado interés nacional o internacional lo exijan. que comprende las obras de arte y los testigos de historia. siempre que no alteren su distribución ni su decoración al adaptarlos a nuevos usos. la unidad de estilo no es un fin por alcanzar en el curso de una restauración". que deben ser objeto especial de cui- . Más allá. diciendo: "es una operación que debe tener un carácter excepcional. destrucciones o arreglos nuevos no podrán por lo tanto alterar las relaciones de volumen y de color". depende de la composición arquitectónica y llevará la marca de nuestro tiempo". todo trabajo de complemento. aceptan la asignación de los monumentos a funciones útiles actuales. Se establece como base de toda conservación su permanente mantenimiento. En el duodécimo se insiste en salvaguardar monumento y cuadro tra­ dicional y concluye: "las construcciones. Debe dirigirse a conservar y a revelar el valor estético e histórico del monumento. y en el siguiente artículo se refiere a los sitios urbanos o rurales de valor histórico.

Los ele­ mentos de integración —esto es aquellos que reintegren orgánicamente las partes orignales desmembradas— serán siempre reconocibles. repre­ sentarán el mínimo necesario para asegurar las condiciones de conserva­ ción del monumento y restablecer la continuidad de sus formas". Lo . En el último se estipula la necesidad imprescindible de crear para cada monumento un documento que consigne con claridad las operaciones rea­ lizadas y deje constancia del estado en que se encontró antes de restau­ rarlo. Hasta aquí hemos recorrido con brevedad. sí califica de operación extraordinaria. es cierto. pero en todos los casos subrayando la diferencia clara que debe existir entre lo nuevo y lo auténticamente original. El artículo decimocuarto trata de las excavaciones. estable­ ciendo la necesidad de evitar o eliminar todo elemento arquitectónico o de otra clase que comprometa su equilibrio o su escala. las restauraciones mismas. a la vez que práctico y actual al reconocer la con­ veniencia de adaptar los monumentos que están en uso a funciones nuevas. nos ocuparemos de comentar esta importante y actual tesis. Ya en otro capí­ tulo tendremos oportunidad de mostrar ejemplos negativos actuales y nuestros en que esta directiva se ignora totalmente. procede pasar al tercer motivo de observación. por obras típicas de restauración en que atisbar los contenidos universales y objetivos que campeen en ellas. en caso extremo. sólo la anastilosis puede ser considerada. Se coloca en un plan realmente equilibrado e intermedio entre las tesis "arquitectónica" y "arqueológico-histórica". a la que sin condenar como lo hiciera Ruskin. respetando su distribución y decoración y orientando debidamen­ te las adiciones y. aunque consu­ miendo una buena porción del tiempo de que disponemos. el constituido. documento que conservará un organismo público y estará a dispo­ sición de los investigadores que lo soliciten. Esta declaración de principios es de trascendencia y en el subsiguiente capítulo de nuestra incursión (que esperamos exponer en la segunda de nuestras pláticas). el segundo estadio de observación en la búsqueda de contenidos objetivos comunes al través de las tres tesis expuestas. y respecto a la re­ construcción dice: "Todo trabajo de reconstrucción deberá sin embargo ser excluido a prori. es decir por la recomposición de partes existentes pero desmembradas. como dejamos establecido. Desde luego no podríamos ahora extendernos en con­ sideraciones que expliquen el por qué de esta aparente incongruencia.ARQUITECTURA Y RESTAURACIÓN DE MONUMENTOS 97 dado para asegurar su saneamiento y subrayar su validez propia. por ahora baste resumir que se inclina más a la conservación que propiamente a la restauración.

en consecuencia. sin dejar de aceptar como necesaria la restauración. es averiguar el por qué se nos dan de modo tan obvio los objetos mismos que intentamos definir. aceptando mejor la reconstruc­ ción. la tercera prefiere la conservación. seleccionar algunas de las múltiples restauraciones de monumentos o de actitudes ante ellos. como se ha hecho en Inglaterra. para en posesión de este material abordar la glosa y establecer conclusiones. nos muestran sin equivocación las orientaciones que han seguido. que nos ofrezcan un variado haz de contenidos sobre qué poder operar en concurrente conjunción con los que nos proporcionan las tesis contem­ pladas. la arqui­ tectónica sustentada y practicada por Viollet-le-Duc y por tantos otros que la han adoptado desde principios del mismo siglo. partimos de obras de restauración que se nos dan como tales. de hecho quizá mejor que doctrinalmente. delimitar. que a la postre coinciden con cualquiera de las tres diversas tesis teóricas que hemos resumidamente expuesto al través de nuestra incursión histórica: la arqueológico-histórica proclamada por el escritor romántico de mediados del pasado siglo. lo que se intenta al definir. a condición de conservar lo antiguo como antiguo al lado de lo nuevo como actual. y la actual expues­ ta por la Carta internacional de la restauración aceptada en Venecia. Ilustraciones Las cuantas ilustraciones tipo que hemos observado. como tampoco dañar con . y no afectar disposiciones ni decorados antiguos auténticos. Por último. La primera se pronuncia por la conservación y repudia como engaño todo intento de restaurar. cuando investiga en los sistemas sobre los cuales se for­ ma el concepto de filosofía sus contenidos objetivos. Recuér­ dese aquel pasaje del gran estético contemporáneo. La segunda preconiza la restitución del monumento a un "estado completo" como nunca pudo existir. precisamente antes de definir la propia restauración o sea. que en los planos que actualmente pisan las ciencias del espíritu. Croce. cuando dice del arte que "es lo que todos sabemos y ninguno podemos sin embargo definir". o sea hacia un aspecto esplendente arquitectónica­ mente contemplado. que nosotros cuando andamos tras los que nos fundamenten un criterio definitorio de la res­ tauración de monumentos. en el Japón o en Corea.98 MEMORIA DEL COLEGIO NACIONAL mismo Dilthey. cuya orientación es propiamente intermedia o conciliatoria de las dos antité­ ticas anteriores. Lo que haremos será. John Ruskin.

Estado actual. Estado anterior. puerta catedral.—ídem. 9. 25. Lo que llevamos observado hasta aquí. 16. Detalle de la esquina. Estado anterior. 15. A la vez.—Uxmal. Las ruinas y la nueva catedral. Estado actual. Fachadas posterior y lateral. Florencia. Detalle.—Arco de Tito. 19. Vista frontal. Vista frontal. 12. 10. 7. 27. París. nos permitirá aventurar una síntesis definitoria. 26. 14. Ilustraciones: 1. Estado anterior a la restauración. Casa del gobernador. Fachada posterior. 4.—ídem.—Plaza Mayor.—ídem.—ídem. 3.—ídem. Estado actual.—Coventry. Estado anterior.—ídem. Estado anterior. Guadalajara. 21.—Teatro Degollado. 17.—Coventry.—Partenón. 6.ARQUITECTURA Y RESTAURACIÓN DE MONUMENTOS 99 cambios del medio circundante.—Knosos. 23. Ruinas de la catedral.—ídem. Estado actual. Las ruinas y la nueva catedral. 18. 8. Estado restaurado.—Sta. 5. 11. 2. 13. Madrid. Tribuna restaurada. Estado actual. Estado anterior a la restauración y complemento. 24.—La Magdalena.—Rouen. antes liberación.—ídem.—ídem.—Coventry. . Estado actual. Estado anterior a la restauración. rumbo a fundamentar una elemental introducción a la teoría de la actividad restauradora de los monumentos arquitectónicos. entre otras cosas la escala arquitectónica del conjunto. Palacio de Justicia.—Toledo.—ídem. Estado actual. así como su confrontación con los contenidos de las tres diferentes orientaciones y tesis expuestas. Estado actual. Heraklion. Atenas.—Cité de Carcassonne. Estado actual.—ídem. Croce. sólo que por la extensión que esto exige la reservamos como tema de nuestro próximo capítulo. en ese capítulo venidero intentaremos una comprensión más. 22. 20.—ídem.—ídem.

orientación que mostró seguir en términos generales. prácticas y pro­ ductivas denominadas artes. esa que cambia de forma a la materia primera al través de un procedimiento. que al sistematizar su práctica y hacerse auxi­ liar por la ciencia. De cuanto hemos observado se infiere. sin discusión. consiste en una transformación de materia primera. se hace indispensable determinar los tres elementos que concurren en la operación transformadora. Todo hacer arte es un construir. el término genérico construir se confunde habitualmente con la actividad específica edificar. lo mismo que construye figuras geométricas o cajas de cartón. conviene. recordar esta sencilla pero trascendental estructura para. pertenece a las que se les agrupa bajo el rubro de artes tecnocientíjicas. en su más lata conno­ tación. han sustentado restauraciones tipo. se refiere no sólo a lo que en el plano de la arquitectura es la edificación. Todo hacer arte es un construir. o a lo menos así lo veo. específico en cada arte. y el construir. y después tras la orientación que. de hecho. establecer y ordenar los puntos en qué apoyar nuestra síntesis definitoria de la actividad res­ tauradora. que permite ordenar cuanta comprensión y explicación se intente en torno a una actividad como la que nos ocupa. Aristóteles definió el arte en general diciendo: "Es cierto hábito productivo acompañado de razón verdadera". para adaptarla a satisfacer una finalidad causal. cualquiera de las tesis teóricas consideradas. que la actividad es una de aquellas intelectivas. sino a cuanto el hombre hace con libertad e intención. para con la forma construida. al través de incursionar primeramente por las tres tesis más significativas expuestas a partir del siglo xix y hasta nuestro actual momento histórico. origen y causa de la cons- . un construir dentro de un arte. valiéndonos de ella. Construye frases. en obsequio de la claridad. en todos los casos. Esta operación profundamente humana a la vez que cósmica del construir. Para quienes no frecuenten el campo de la teoría del arte.100 Parte segunda MEMORIA DEL COLEGIO NACIONAL Nuestro precedente capítulo se ocupó de perseguir contenidos objeti­ vos con qué establecer una definición de la actividad restauradora de los monumentos arquitectónicos. para definir un hacer arte. que es la nueva forma o forma creada. cuya intención no es otra que la de contribuir a la fundamentación de un criterio dinámico de restaurador. El construir y el hacer arte poseen una misma e idéntica estructura factológica. satisfacer la finalidad. Procede ahora glosar los contenidos aprehendidos y sintetizarlos en una definición objetiva.

Lo importante para la determinación inicial de nuestra síntesis es tan sólo comprobar si un contenido de finalidad genérica que se convertirá en verdadera categoría esencial. En el construir frases la ma­ teria primera son las voces elementales o letras. los planos. así como las tesis que llevamos atisbadas en sus esenciales orientaciones. Enunciemos este contenido como ■ protección y conservación. y ¿de qué modo puede cumplirse esta innegable obligación nacional. tenemos incorporadas a nuestras per­ sonales experiencias. en la construcción de figuras serán el punto. a más del natural. cabe en las tres direcciones teóricas conside­ radas como fisonómicas desde principios del pasado siglo y hasta nuestro actual momento. las superficies. en la cons­ trucción arquitectónica. sexta de las que según su poética teoría deben iluminar a toda arquitectura. a reserva de llegar a una concluyente expresión. o mejor cómo salvaguardar la solidez y la forma y materia histórica constitutivas del monumento. o como el proclamado por la doctrina de Viollet. conservarla como la más preciada herencia de los siglos pasados. las líneas. cuando en su Lámpara del recuerdo.ARQUITECTURA Y RESTAURACIÓN DE MONUMENTOS 101 trucción. Apoyados en este esquema. nos dicen claramente que la finalidad contenida en todas ellas es la de proteger y prolongar la vida de los monumentos. la materia primera genérica. para sobre estos tres fundamentales puntos aprovechar los conteni­ dos que nos ofrecen tesis y obras observadas en nuestra anterior incursión histórica y al fin erigir una síntesis o glosa definitoria. que sobre todo ilumine el criterio que perseguimos y motiva nuestro estudio. si no salvaguardando la solidez y la forma —materia histórica existentes del . requerimos determinar las dos premisas esenciales y el procedimiento específico de transformación del monumen­ to dañado que emplea genéricamente la actividad restauradora por deli­ mitar. no otra finalidad concede Ruskin a esta actitud ante el monu­ mento histórico dañado. asienta como uno de los dos grandes deberes respecto a la arquitectura de una nación. sea consolidándolos desde el punto de vista mecánico o restituyéndolos a un "estado completo". la materia primera es el espacio arquitecturable en sus dos grandes géneros: el habitable y el edificatorio. En efecto. sin men­ cionar en nuestra anterior incursión. aquella cuya forma inicial va a transformarse para adaptarse al fin-causal motivo del construir. la primera constituye la finalidad causal que debe satisfacer la nueva y construida forma y la segunda. Un esquema nos mostraría dos premisas como punto de partida del hacer arte —ilustración 1—. Todas las restauraciones que hemos contemplado y las que.

porque se lee claramente en su obra que la idea que combate. a condición de que los agregados que esto exija no engañen. Al enunciar que la salvaguarda se obtiene mediante agregados y operaciones manifiestamente actuales y. y agrega: "No os preocupéis por lo feo del recurso. llevándole a supo­ ner que por adoptar lo nuevo el estilo de lo antiguo. En lo expuesto por aquel arquitecto y teórico. al lado del repu­ dio que pregona hacia el restaurar. la finalidad-causal de la restauración es sin duda la misma que hemos nosotros aprehendido. con vigilancia incesante". para exponer su idea de llevar al monumento hacia un esplendor óptico como lo hubiera concebido su autor y por cir­ cunstancias especiales e históricas no pudo verlo así. ser del tiempo en que se haga el refuerzo apartándose de toda mistificación estilística: una muleta. al procedimiento específico o medio. queda incluido el programa Ruskiniano de sólo "conservar". es preferible a un miembro que se pierda. Ensayemos ahora esta primera fase de nuestra glosa en la tesis deno­ minada "arquitectónica" sustentada. en cuanto país posee monumentos que restaurar. por Viollet y prac­ ticada por él y tantos otros desde el siglo pasado y hasta en nuestros días. esto es. se incorpora por ello a su antigüedad. que también en modo genérico puedan contener las posturas encontradas de las dos opuestas tesis. así lo ha dejado escrito el eminente arquitecto y teórico en su erudito Diccionario. Para poder abarcar en nuestra fórmula esta tesis. que no obstante representa en sí una paradoja. dice. Sólo que esto repre­ senta entrar al tercer elemento del construir. como ya lo hemos hecho notar. lo mis­ mo que el otro programa de Viollet de "restituir el monumento a un estado tan completo como jamás pudo existir". podríamos aventurar un avance en nuestra síntesis diciendo que la restauración es el arte de salvaguardar la solidez y la forma-materia históricas mediante operaciones y agregados que evidencien su actualidad relativa y a la vez su finalidad acorde con un determinado programa. con respeto.102 MEMORIA DEL COLEGIO NACIONAL monumento heredado? Y esta finalidad cabe. siempre y cuando con­ cedamos a las palabras su sentido genérico: salvaguardar la solidez y la materia-forma auténticas existentes en el monumento por restaurar. la "arqueológico-histórica". adictas a una finalidad programal dada. no es otra que la de sustituir lo antiguo por nuevos elementos que intenten engañar al observador. inclusive. además. sino por lo contrario. antítesis de la que mencio­ nábamos anteriormente. lo de restituir aquello que jamás existió. Ruskin acepta con igual claridad la necesidad de reforzar lo que amenace destruirse. . como se recordará. es preciso añadir al­ gunas palabras de más. hacedlo con ternura. denoten su función y su edad.

ARQUITECTURA Y RESTAURACIÓN DE MONUMENTOS 103 Por lo tan brevemente expuesto y lo observado. pues aun toda postura contradictoria pertenece y ostenta el sello del tiempo. Si al arquitecto se le plantea el problema de aprovechar un templo antiguo como museo actual. En Viollet se preconiza la unidad estilística del monumento restau­ rado. podría quedar expresada diciendo que es el arte de salvaguardar la solidez y la forma-materia histórica del monumento mediante operaciones y agregados que evidencien su actualidad y su fi­ nalidad programal. lo que se agrega hoy a lo que existe auténtica­ mente del monumento. del mismo modo que al arquitecto que crea arquitectura su Programa arquitectónico ilumina el camino que debe seguir su imagina­ ción. y hasta en el caso de los monumentos en uso. hacer accesibles al observador la que pueda existir a la vez que subrayar su autenticidad. Al tratarse del restaurar. lo programático es básico. tendrá que basarse en lo que se le presenta como proble­ ma. sino tam­ bién la validez que como arquitectura tuvo. debe sin embargo observarse que en las restauraciones acordes con esta dirección doctrinal quedan en la mayo- . En la restauración y en arquitectura. en el caso de restauraciones acordes con la teoría del "estado completo". no se evidencia lo actual al lado de lo antiguo. La finalidad causal genérica de salvaguardar se auna a lo programal de cada caso de restaurar. la síntesis o glosa de­ finitoria que delimite de modo esencial la actividad de restaurar los mo­ numentos arquitectónicos. no menos que guiar la elección de sistemas constructivos y determinar las limitaciones que impongan el terreno sobre qué edificar y la econo­ mía de que dispone. su pro­ blema es ése. y el programa que formule indefectiblemente anclado al tiempo actual. Podría aventu­ rarse una explicación más respecto al término que hemos adoptado en nuestra síntesis definitoria tocante a que. Más. De su talento y de su preparación técnica nacerá la mejor manera de conservar no sólo la estabilidad mecánica del monumento. que declara enfáticamente no ser esta unidad la meta del restaurar. En todo momento histórico existe un Programa general que rige todo problema arquitectónico de un lugar y tiempo. y será sin duda lo que ilumine al arquitecto que restaura. ni el arquitecto ni el restaurador pueden eludir la sujeción a un programa. en contra de lo que establece la Carta de Venecia. y que imposiblemente el creador puede eludir o colocarse fuera de él. programa que surge del pro­ blema que se plantea y que el artífice interpreta y modela en razón del talento y de la preparación técnica que posea.

Ahora. aun en el caso que consideramos. como hemos repetidamente señalado. de lograrlo. constituyen sendas antítesis. por ahora deje­ mos aquí el punto y pasemos a la tercera tesis de que nos hemos ocupado en el capítulo precedente. ne­ cesariamente dañadas por el tiempo. la actual incluida en la Carta internacional aprobada en Venecia. esta trascendental declaración de prin­ cipios se coloca de modo claramente comprensivo en el punto interme­ dio de las dos anteriores direcciones que. como se le está practicando en tan variadas y sin duda discutibles direc­ ciones. Así. es posible cohonestar nuestra síntesis con esta postura de tipo arquitec­ tónico. Ya más adelante encontraremos oportunidad de discutir. y hasta quizá más ampliamente. Nos estamos refiriendo a la premisa segunda de todo hacer arte o construir. resaltan claramente como de otro tiempo.104 MEMORIA DEL COLEGIO NACIONAL ría de casos claramente diferenciadas las partes originales antiguas. juntas y aristas se muestran continuas en lo nuevo. cual potente vela náutica. volvemos a hacerlo notar. la segunda premisa fáctica. puede bogar con cierta seguridad en el agitado mar de la restauración de monumentos. Si es posible contener a ambas en lo genéricamente definido en nuestra glosa. Mas. sino las direcciones prográmales. a las tres direcciones expuestas como doctrinales o tesis teóricas. Además. lo que sustenta en conjunto la Carta. conducirnos por otra serie de productivas reflexio­ nes y aplicaciones que concurrirán con lo hasta aquí observado y con­ cluido. a la materia primera^ que según lo hemos . requerimos volver a nuestro esquema del construir o hacer arte. nos proporcionarán una mayor base en el propósito comprensivo de la actividad restauradora y. inclusive apoyán­ donos en los otros dos puntos. o quizá algunas por intención. En verdad. En lo que respecta a las diversas restauraciones que observamos en nuestra incursión histórica. necesariamente cabe también. un apoyo más a nuestro criterio de arquitectos y restauradores. pues que si la contemplación del fin-causal genérico nos ha proporcio­ nado materia suficiente para establecer una síntesis. pudimos dejar asentado que en la mayo­ ría de los casos se adhieren de hecho. no sólo las superficies. prácticos y teóricos o simplemente críticos. posee en sí tela más que suficiente para. la materia y el procedimiento genéricos. nuestra síntesis o glosa definitoria. en realidad. de las agregadas en tiempos poste­ riores y más o menos actuales. no ya la estructura esencial. nuestro propósito ha sido por de pronto alcanzar al través del método histórico de Dilthey una glosa de contenidos objetivos y eso es lo que hasta este momento hemos inten­ tado lograr. sino al lado de lo antiguo. por lo que.

al unirse las dos actividades. tal y como puede mostrarse históricamente y. integra su vali­ dez de arquitectónica con cuatro otras valideces que entre sí resultan independientes. y la voz no es un material de edificación. sino todo aque­ llo que se nos da a transformar en el acto constructivo. no veo otro camino que seguir. se coloca una creación como ineludible antelación. por serlo esencialmente. que por ello per­ sisten en la palestra de la contradicción y la discusión. aun en mínimo aspecto. lo que en el restaurar se constituye como premisa innegable. primero en lo que toca a sus calidades como forma valente. en su apoyo. ya que el tema en sí es produc­ tivo y posee envergadura. Esa misma voz puede generar formas diferentes al lenguaje.ARQUITECTURA Y RESTAURACIÓN DE MONUMENTOS 105 ya aclarado. . Así. corriendo el peligro. Si el monumento arquitectónico dañado. En el nuestro hemos dicho que la materia primera la constituye el monumento arquitectónico más o menos dañado con sus imprescindibles espacialidades edificatorias y aquí es donde va­ mos a iniciar unas reflexiones más. sino una emisión fonética que transformamos en pala­ bra. Por tan interesante circunstancia. es la más importante materia primera a transformar por la restauración. aducirse doctrinas axiológicas de una actualidad tal. en la creación arquitectónica es fin. en punto de partida de la operación restauradora. se justificará nues­ tro deseo de encarar lo que acontece con ese eslabón último y después. y en estos casos lo que se construye es una exclamación o música. no representa sólo materiales de edificación. bien lo sé. aun en el caso de que sus puntos de asiento queden en reserva para aclaraciones ulteriores de parte de quienes se encuentren alejados de estos caminos de especialista. el mo­ numento ya restaurado será la forma final perseguida por el arte de restaurar. de que una demostración tan breve y condensada. letras. Toda obra de arquitectura. partiendo de lo que representa el monumento como obra de arquitectura que nació y después como monu­ mento a restaurar frente a la actividad restauradora. Así y todo. se convierte en el primer eslabón del hacer una restauración. sílabas y vocablos. con el tiempo. resulte oscura y hasta inconsis­ tente para quienes no frecuentan el campo de la Teoría del arte. puede transformarse en grito o en canto. el eslabón último del hacer ar­ quitectura. ha sido inicialmente el fin de una construcción y creación arquitectónica. el monumento. La voz producida por nuestra laringe es materia primera cuando construimos con sus emisiones sonoras. Pero esta nuestra materia primera. y por ello. a todo restaurar. como se impone en una plática al apoyarse en doctrinas de hondura y vernos obligados a sólo mencionarlas.

se convierte en el monumento a restaurar. Una arena romana más o menos bien conservada y en uso como las de Arles o de Nímes. como jerárquica­ mente el más elemental valor de toda obra de arquitectura. al través de las contingencias históricas. lo factológico. o sea. a ser refugio ante la intemperie y la gravedad. lo estético y lo social. puede subsistir en los monumentos en uso o vivos como impropiamente se les designa. mas no arquitectura. puede ser a su vez estéticamente valente como bella o por lo contrario no bella. será bella en su totalidad hápticamente aprehensible y valdrá en lo social como expresión de una cultura. será factológicamente positiva como forma acorde con su función mecánica y su material edificatorio. la técnica y las expresiones de su cultura. y sus propor­ ciones resultan anarmónicas. Lo útil que debe poseer. En la obra arruinada sigue inevitablemente presente lo útil-mecánico. sino que toma apariencia engañosa de madera. un poste de concreto por ejemplo. independiente de las otras y jerarquizadamente relacionadas a su vez entre sí. Si la columna es solamente útil. Ya se supone cuánto podríamos alar­ gar nuestras ejemplificaciones con fines de mayor claridad. cuando sirven para corridas de toros. pues al desplazarse una cultura en el tiempo histórico. de la que es producto. un objeto útil como una columna. contradice el gusto. pero su apariencia y forma no son acordes con su función de apoyo ni con su materia. aunque en muchos casos se vea comprometido y por ello su salvaguarda exigirá la consolidación. Lo útil se pue- . edificatorio. y por último. sus distribuciones y las mismas graderías y sus accesos resultan ostensiblemente incómodas y hasta inconvenientes al compararse con las facilidades que ofrece un coso de construcción actual.106 MEMORIA DEL COLEGIO NACIONAL Estas cuatro valideces pueden esquematizarse en cuatro rubros: lo útil. preferimos hacerlo en lo que hemos de aplicar. La totalidad del programa inicial no tendrá ya validez en lo útil-habitable. el concreto. Veamos ahora lo que acontece con las valoraciones de la obra arqui­ tectónica cuando. pero confinado tan sólo a la parte sustancial de toda obra arquitectónica. será necesariamente valente en modo jerarquizado y concurrente desde los cuatro puntos de vis­ ta: será útil como apoyo vertical. que siendo cada una de las esferas a que pertenece cada uno de estos valores. en Francia. lo habitable. tiene dos aspectos: lo útil-mecánico-constructivo y lo útil-habitable o conveniente. con ello varían los programas arquitectónicos generales y muchos de los particulares genéricos. pero una columna que sea positiva­ mente valente como elemento de arquitectura. la columna será sólo un elemento útil. mas en el otro aspecto de lo útil.

La segunda valoración integrante de la arquitectónica está represen­ tada por lo factológico. y hasta el mismo Ruskin se pronuncia por la necesidad y el deber nacional de conservar estos testigos del pasado. sin olvidar que toda adaptación no sólo se refiere a lo meramente funcional utili­ tario. pero en fin de cuentas la pro­ porciona. en casos y a pesar de su amplitud. Exige. aun adaptando habrá que sacrificar en parte menor o mayor lo útil-habitable. El monumento antiguo posee utilidad mecánica. pero en todos los casos resulta menguado para un hombre y una cultura actuales. idiosincracia y costum­ bres forman parte del programa. En el otro aspecto mencionado en la . como en las grandes murallas que no defienden y son un obstáculo para el crecimiento de las ciudades. para evitar además la exigencia de restaurarlos. El monumento a restau­ rar la conserva en tanto conserva su forma. En suma. además. Lo útil. no del pensamiento o del razonamiento: significa la concordancia de la forma creada con su fina­ lidad programal y con su materia edificatoria. en tanto que la utilidad habitable-conveniente suele estar más que debilitada y muchas veces totalmente ausente. con adapta­ ciones que. pero esta concordancia en razón de su programa. y con libertad formal absoluta. así lo reconoce la Carta de Venecia. solidez como hemos dicho. al acondicionar un monumento antiguo a un nuevo destino. la lógica fáctica arquitectónica. En la generalidad de los casos. habrá que sacrificar un tanto y hasta donde esto no dañe la autenticidad del monumento. lo existente del monumento. nótese y concluyase: perdura en rigor y potencialmente aun en la ruina. sino a cuanto un programa exige: gusto. la lógica del hacer. por lo antes explicado en el caso de lo útil. que exigiría en nuestro tiempo formas más adaptadas a su finalidad y que el monu­ mento sólo podrá proporcionar sin la perfección que podría derivarse de una obra totalmente nueva. resulta a medias frente a lo que los nuevos tiempos imponen o intentan impo­ nerle. Por tanto.ARQUITECTURA Y RESTAURACIÓN DE MONUMENTOS 107 de reducir en el monumento a la solidez mecánica y en lo conveníentehabitable puede mejorarse respecto a las exigencias nuevas. que puede estar menguada o no. una adecuación a los nuevos usos que se le asignen. resultarán con validez inferior a la que la obra original ostentó respecto a su finalidad programal inicial. En el templo católico antiguo se está palpando en este momento la exigencia de adaptarlo a las nuevas normas litúr­ gicas. con resultados en todo el mundo que van desde los aciertos hasta una manifiesta lucha con lo antiguo. estas adaptaciones a usos contemporáneos resultan indispensables para hacer posible y hasta justi­ ficar la conservación del monumento.

las doctrinas actuales estipulan seguirla tan rigurosamente como en la creación arquitectónica y sólo en los casos en que la consolidación mecánica lo exija. Pero esta valoración no es la que conquistó el arqui­ tecto autor de la obra. pero resulta capital señalar el imperio que jamás debe abdicar esta lógica fáctica en toda restauración. que aceptan interesadamente los . como antes se dice. habrá que cambiar la finalidad original de una forma por otra nueva finalidad en la restauración de la solidez. no es la que originalmente creó su autor. su validez estética original y adquirido otra nueva. desde luego que adquiere nuevos aspectos que pueden resultar estéticos. la lógica fáctica arquitectónica aconsejará de­ jar el cerramiento con su apariencia de concreto y a la vez evitar el engaño de darle apariencia de madera. habrá per­ dido. en parte o totalmente. en su Teoría de la arquitectura. El mismo Guadet. engaño que con tanta razón con­ denaba Ruskin. Ruskin se enamoró. Así. Existen multitud de casos diversos en la casuística de la restauración. como romántico que fue. en elementos suspendidos de estructuras nuevas. en su juego con la luz que le proporciona claroscuro y colorido. por ejemplo.108 MEMORIA DEL COLEGIO NACIONAL concordancia entre forma y materia prima. se justifican arcos de piedra que de ser sostén de cubiertas se convierten. Su validez total es conjeturable pero no puede gozarse en su original integridad. de la pá­ tina que agrega el tiempo al monumento y de algo que sólo puede dal­ la edad: lo pintoresco. en su figura que lo delimita del ambiente circundante y le da el ser espacio construido arquitecturalmente y en su háptica o concurrencía de los aspectos sensoriales. que ahora por su antigüedad se convirtió en objeto del restaurar. dice a principios de nuestro siglo que el tiempo es el mejor arquitecto de lo pintoresco. Lo estético es el valor tercero en la integración arquitectónica. cuando su forma está quebrada en alguna de sus calidades. en su métrica y en sus proporciones estético-psicológicas. al restaurar será factológico lo mismo que al crear puede serlo. Cuando el monumento está dañado. pero entonces lo factológico persiste. En este punto se debaten las actitudes ante el monumento a restaurar. lo pintoresco que. al salvaguardar su for­ ma-materia histórica. se sustituye un cerramiento de madera por otro de concreto que adquiere la forma y disposición del original. incuestionablemente no podrá ya objetivar en su totalidad la creación del autor. por ejemplo. Lo propio acontece con una obra literaria a la que falten ca­ pítulos y multitud de otros pasajes. El monu­ mento arruinado. La valoración estética de la obra original radica en las ca­ lidades formales de sus espacios. Los partidarios del "estado completo". sólo que cambiando sus términos. Cuando.

si el restaurador tiene por problema restituir la forma estética del edificio dañado para que se goce desde el punto de vista estético. como respeto a un pasado que no puede resucitarse sino tan sólo venerarse. se reproduce con su figura.ARQUITECTURA Y RESTAURACIÓN DE MONUMENTOS 109 organizadores del turismo. desde el punto de vista de la autenticidad histórica. dimen­ siones. en estos nuevos monumentos se exhiben . vale desde el punto de vista estético. réplicas quizá exactas en cuanto a la forma que. Surge aquí de nuevo el punto de las finalidades prográmales. por medio de otra que sólo signifique lo que de forma óptico-háptíca y esté­ tica posea. por planos y dibujos tomados anteriormente a la destrucción. de auténtica validez arquitectónica. que fue y nunca puede volver a ser. como por ejemplo el Partenón. el efecto plástico de la obra subsiste. reproducir con propiedad una obra creada. a pesar de que la materia física esté falsificada. Para la captación de lo formal. los arqueologistas defienden el "estado existente" y la conservación de él. Una obra arqui­ tectónica. como antes se dijo de manera muy sucinta. Sin intentar ocultar su actualidad. necesariamente hará lo que estamos contemplando después de los incendios y bombardeos de la última conflagración mun­ dial. figura. Por lo contrario. Desde el punto de vista de la Teoría del arte. no al través de fotografías o de reproducciones a escala. si bien que prácticamente costoso y difícil. color y háptica. Es por lo tanto posible. En Japón se han construido. para gozarla también se exige saber verla y ser artista gustador. se conocen del monumento ori­ ginal. es claro. Por lo contrario. se pronuncian por la restauración que restituya al monumento su antiguo esplendor arquitectónico. si una obra bella. que ninguna relación tiene con lo estético y sí con lo socio-cul­ tural. nunca será posible la reproducción ni la resurrección de lo que su­ cumbió y sólo dejó unos vestigios venerables como testigo de un pasado glorioso e histórico. se requiere verla y. como una forma con dimensión. pero se han construido en concreto armado grandes y evocativos castillos que reproducen formas que originalmente fueron de madera. no sea la auténticamente histórica ni factológicamente vale­ dera por imitar el mármol pentélico en sus apariencias óptico-hápticas. sino la forma integral multidimensional. color y háptica en un ambiente equivalente al del Acrópolis. Ahora bien. al mar­ gen de toda autenticidad histórica de la materia física que pueda repre­ sentar el monumento. porque no puede decirse que restaurado. es muy interesante ex­ plicar un tanto lo que sucede con la validez estética de lo arquitectónico ante la validez histórico-arqueológica del monumento. pues en rigor. Pero lo que ahora debemos considerar es la insustituible necesidad de contemplar la forma en toda su integridad.

de la cul­ tura de que forma parte y en la que hunde sin discusión sus raíces. Al convertirse la obra arquitectónica en monumento a restaurar. lo que expre­ sa de su cultura y lo que ha delatado de ella. cuando es accesible el efecto estético integral. sólo que la estética-formal. caduca. Aquí cabe lo relativo a la autenticidad de la materia histórica y la forma que también lo sea. La mayoría de los palacios y de los numerosos templos de la Corea del Sur actual. Las tejas nuevas de barro se combinan con algunas salva­ das de la destrucción. se penetra sín sentido en lo social a medida que más se consideren los aspectos antes contemplados. el monumento persigue salvaguardar su autenticidad histórico-social al través de la conservación del material-for­ ma. Y aquí. Buenos Aires. mas hacedlo honrada­ mente. se sustituye por otra que posea . en suma. pues como se ha dejado explicado anteriormente. también salvaguarda su autenticidad. Así.110 MEMORIA DEL COLEGIO NACIONAL los documentos gráficos que ilustran acerca del aspecto interior y de la rigurosa sujeción con que se han vaciado en concreto las antiguas formas. están reconstruidos o totalmente re­ producidos en los que ahora podemos contemplar. la creación estética va más allá de su objetivación física y la validez perdura aun cuando la materia original física y. arrojad las piedras a los rincones más apartados y rehacedlo de lascas o mortero a vuestro gusto. No ha habido quizá intención restauradora. de madera. Ateneo. del gusto imperante. pero debe asentarse y subrayarse. una construcción nueva. La validez social en la obra de arquitectura es una expresión y una delación. 257). sino propiamente una actitud reconstructora de lo que para ese pueblo simboliza su tantas veces ofendida nacionalidad. esto es su forma estéticoóptica. en su mayoría. destruid el edificio. por ello. de las costumbres que motivaron distribuciones y formas y. por último. subsiste en la medida misma que subsistan los elementos que fueron parte de la obra arquitectónica. pero en conjunto la reproducción es. como sucede en cada aspecto de los integrantes valores del arquitectónico. serán testigos unos de sólo el tiempo transcurrido des­ de que la materia física adquirió la forma de arte al influjo creador del artista y del artífice. pues los vestigios más o menos arruinados o más o menos restaurados. en­ cadenada libertad y arrasado territorio. p. y otros de las técnicas usadas. no lo reemplacéis por una mentira" (Siete lámparas. del mensaje más limpio que puede recibirse del espíritu de tiempos pasados y distanciados de los nues­ tros en centurias o milenios. que cuando el monumento dañado readquiere su forma conforme a la original. Algo así era lo que aconsejaba hace más de un siglo Ruskin cuando dice: "Mirad frente a frente la necesidad y aceptad­ la.

no a los que le dieron originalmente la tónica formal. claro está que sacrificando toda o parte de la autenti­ cidad histórica de la materia física original en aras de la forma que a la postre es inmarcesible y curiosamente también histórica. La tipografía o la hermosa encuademación de la edición. lo consolidado puede inclusive requerir el auxilio de agregados que nece­ sariamente le restituirán su solidez. perduran aún en el monumento con algunas importantes modalidades que orientan el cri­ terio del arquitecto que restaura: lo útil-mecánico constructivo persistirá. resultando por ello alógicas disposiciones originales cuando se las refiere a los nuevos destinos. podrá al igual del original llevar a quien la lee la totalidad de valores estéticos que tiene la creación. puede presentar una de sus valideces más elevadas como son las estéticas. Lo quizá capital de lo entrevisto resulta ser la perduración de la validez estética positiva de la obra cuando ésta se rehace. queda patente. vale independientemente de que el manuscrito original se con­ suma o extravíe. resulta que cualquier restauración. en casos. pero la obra lite­ raria de que es vehículo expresivo sí la tiene. como muy certeramente puede asegurarse. porque si esto es así. convertirse en meras formas-materia histórica. urbanistas. una ancha puerta invitatoria a penetrar en esos caminos del momento frente a problemas y objeciones que inquietan a nuestros arquitectos. pero también afirmábamos. Lo útil-habitable y conveniente. por tanto social. a su vez. arqueólogos e historiadores. Cualquier edición que haya coincidido a la letra y con rigurosa exactitud con el original antes de perdido. En el caso de lo social. hemos podido hasta aquí percatarnos de que los valores pro­ pios a toda obra de arquitectura que lo sea auténticamente. al subsistir partes originales del monumento. aun estando totalmente reconstruida la obra original. también tendrá que sacrificarse en razón de nuevos usos y adaptaciones. En suma. hemos asentado que aun en la ruina. de igual modo que una obra literaria como El Quijote. del mismo modo y en con­ junción con el estético.ARQUITECTURA Y RESTAURACIÓN DE MONUMENTOS 111 idénticas cualidades formales. que al través de lo estético perdura la expresión más pura y elocuente de una cultura y por ello se proyecta también en la validez social e histórica. pero a cambio harán que las formas originales resulten sólo factológicas en la medida de la misma consoli­ dación auxiliar y. Este valor nos abre. su valor histórico y. sólo que . serán independientes del valor literario de la obra. reconstruye o hasta su materia-histórica se sustituye total­ mente. Este valor nos servirá en nuestro capítulo siguiente para extender sus consecuencias e iluminar otras interesantes y actuales vetas del tema. Esta edición nueva no tendrá validez histórica en su materia-forma.

—Arena Nímes. 9.—Columnata del Palacio del Louvre.—Estadio Tokio (de fútbol). Antes y después. 5.—Monumento habitable mínimo. 11.—Pórtico del Templo de Baco en Baalbec.—Palacio coreano (vista interior) Sene.—Arena Nímes.—Esquema del construir. Exterior e interior. 16. Extenor e interior. 2. 15. 6.—Plaza de la Concordia. 7. 10.112 MEMORIA DEL COLEGIO NACIONAL la amplitud.—Columnas del Partenón. 14.—Plaza de la Concordia. 12. 8. Estado anterior y actual. 13. Palenque. Ilustraciones: 1. .—Columnata del Palacio del Louvre.—Esquema del construir arquitectura. nos llevan a dedicar­ les el siguiente capítulo. Antes y después. 3.—Esquema de la integración valorativa. Estado anterior y actual.—Palacio coreano (vista exterior) Sene.—Castillo japonés de Otawara. 4. que aun resumidamente significarían.

ARQUITECTURA Y RESTAURACIÓN DE MONUMENTOS 113 Parte Tercera Nuestro anterior capítulo estuvo consagrado a establecer una síntesis definitoria provisional como resultado de la incursión histórica por las tres tesis teóricas que. como típicas de cuanto ha producido este arte en lo que lleva de existencia y por todo el orbe. Hasta la anterior charla. de insospechada amplitud. pero enfocada sustancialmente hacia estructuras propiamente objetivas respecto al arquitecto que restaura. . a medida que más penetramos en la búsqueda los numerosos tópicos que a medida que más penetramos en la búsqueda de conceptos categóricos. colorean cuanto se contempla y observa. como vamos a verlo. acerca de la restauración. ahora procede invertir la postura e intentar como última exploración un comprender. Deben tenerse en cuenta los caminos que hemos seguido metódica y sistemáticamente aunque. Nuestro propósito de perseguir una mejor base para sobre ella asen­ tar un criterio dinámico de restaurador arquitecto o de simple gustador los numersos tópicos que. en plan de aficionado a piloto. se perfilan ya en un hori­ zonte a que insensiblemente nos hemos aproximado. nada es verdad ni es mentira. glosa que siguió a la contemplación de unas cuan­ tas obras de restauración que se nos dieron. ya que expli­ car es imposible cuando se pisan terrenos de las ciencias del espíritu. Cuando se viven con intensidad las ideas y. mi permanencia por años en torno a la meditación teórica del arte. me ha tocado conducir nuestras con­ juntas reflexiones. Así me acontece y me ha acontecido en esta nuestra aventura por el piélago de broncas aguas por las que. no por otra razón de verdad. Aquellas siluetas que tan sólo se nos presentaban al iniciar nuestra excur­ sión como protuberantes y borrosos accidentes. los más sustanciales aspectos de quien maneja y. sobre todo con persistencia. así escogidas al azar. hemos ocupado una postura necesariamente subjetiva. además de poco ex­ plorado. me conduce a semejantes andanzas y da imprescindiblemente color a cuanto en ellas se presenta. dibujan y definen sus peculiares fisonomías. en necesidad. Benavente dejó aquellos tan conocidos como sustanciosos versos que todos recordamos: "En este mundo traidor. no menos que sembrado de innume­ rables escollos. crea las restauraciones. N o cabe remedio. recorridos con la pre­ mura que exige una visión panorámica por campo. todo es del color del cristal a través del cual se mira". han sido expuestas como más significativas desde el advenimiento de esta actividad en forma pro­ piamente organizada.

hacia lo que de hecho es. digamos. una digresión que nos haga comprender nuestra postura de arquitectos en la segunda mitad del siglo xx ante las restaura­ ciones y los monumentos antiguos. no se toma tiempo para reflexionar o. el testigo de pasadas glorias. el monumento antiguo merece veneración y hasta respeto.114 MEMORIA DEL COLEGIO NACIONAL El primer aspecto que se presenta como de actualidad. no sólo a la simpatía. A mi juicio. La tónica de los días que venturosamente vivimos tiene el sello bien claro de la innovación. para otros. y curiosamente también lo fue para la inno­ vación y el progreso. lleva necesariamente a la vivencia de las ideas dominantes en nuestro campo y tiempo. objeto y materia primera de toda restauración. del arquitecto contemporáneo ante la activi­ dad restauradora y ante el monumento. es comprender la actitud genérica. sino naturalmente apto. La postura del arquitecto contemporáneo frente al monumento histórico. como la hemos denominado en nuestro anterior capítulo. quizá extrañe a quienes se encuentran en el ejercicio habitual del restaurar. a lo menos. Por ello se hace. se interpone en el progreso de las ciudades y representa un lastre para naciones. Para unos. no obstante. si no necesario. esta actitud más obedece a un ignorar la realidad que se nos presenta. Las doctrinas que en materia de arte heredadas del siglo xvm. por registrarse en una dualidad contradictoria de direcciones. cargadas por igual de problemas que de monumentos. en contraste tan manifiesto de la que guardaron. En el fárrago del vivir actual. que cuando es sana. Entrar a estas consideraciones. para iluminar el criterio con una idea o una orientación autorizadas. pero también de la contradicción. A diferencia. para la restauración de los monumentos antiguos y para restauraciones de tal envergadura que dieron fisonomía nueva a multitud de ciudades euro­ peas y de otros continentes. los de la pasada centuria. proviene de las condiciones mismas en que se lia formado en las escuelas y de su prác­ tica. como la nuestra. . que a un despreciar por convicción el monumento y su avaloramiento. muchos de éstos pertenecían a aquella pléyade de obras en que se inspiraba el genio del arquitecto de esos días. a lo menos conveniente. fue no sólo afecto. atribuidas. con igual sentido de pertenencia a su tiempo. sino al interés de revivir el monumento para a su vez vivirlo. Esta actitud es velada o francamente reacia hacia lo histórico. el de las luces. el que con sus extraordinarios avances en todos los ámbitos de la cultura precede a este nuestro de la técnica. para muchos arquitectos se hace indispensable aclarar esa actitud. en nuestro momento. según parece hoy inexactamente a Winkelmann. como se le ha llamado. el pasado siglo xix. llevaron de la mano.

en suma. estimulado por el nacionalismo en pleno auge en Europa y en las nuevas naciones americanas. en resumen. Si para el arquitecto de la centuria que precede a la nuestra. hizo desembocar de la manera más natural en el intento de despertar de su sueño secular monumentos que hablaban tan elocuentemente de Jas glorias de un pasado desestimado hasta entonces. a la cultura de que es parte y expre­ sión. la restau­ ración en cualquiera de las dos tesis de ese siglo que hemos revisado. Esta secuela de pensamiento es no sólo sencilla. Se apoya esta actualísima definición en la del connotado antropólogo de Harvard. recordarse las ideas que alimentaban esa actitud: el estilo se conceptuaba estático. la parte del ambiente que el hombre crea. Inglaterra y Ale­ mania. Melville Herskovits. en todo tiempo y en todo lugar consiste en construir las espacialidades en que el hombre desenvuelve parte de su existencia colectiva y organizada en función de una cultura. Una obra arquitectónica. de hecho o adicto a las teorías vigentes.ARQUITECTURA Y RESTAURACIÓN DE MONUMENTOS 115 Deben. para muchos de los actuales resulta a primera vista obvia la postura contraria como consecuencia del concepto que. mientras mayor valoración posea como tal. las góticas muy en lo particular. que entendemos por cultura aquí y en cuanto la mencionamos. las grandes obras griegas del siglo v se tenían como el obligado absoluto a que podía y debía aspirar el arte de todos los tiempos. formas acordes con las modalidades del vivir del conglomerado social humano en que se crean. De estas corrientes ideológicas indudablemente nació entre nosotros el interés por lo precortesiano y por lo hispano-colonial. estará más y más arraigada y más sólidamente identificada a su momento histórico y a su ubicación tópica y. en estos mo­ mentos se alimenta de convicciones y sentido estético tan genuinos como consistentes. Si acepta que la finalidad de toda creación dentro de nuestro arte. o las interesantes aplicaciones de la arquitectura helénica que aún pueden contemplarse en München. sino . Baste recordar los neogóticos en Francia. o en los Estados Unidos de Norteamé­ rica. aclarando de paso. las exploraciones y los grandes descu­ brimientos arqueológicos exhumaban obras tenidas anteriormente por bár­ baras. con propiedad concluye que toda espacialidad de auténtica arquitectura adoptará disposiciones y. en efecto. a Jas que su estudio y el romanti­ cismo reinante. sustenta acerca de la esencia de arquitectura. A su lado. Es claro que en la evolución que registran actualmente las ideas en torno al arte en gene­ ral. centrado. la valoración que hoy hacemos de los monumentos se ha clarificado y. era una consecuencia lógica y evidente de la ideología reinante. sin negar su arraigo a aquellas circunstancias históricas.

por productivo. del espíritu de un ayer que. como no sea faci­ litarle la lectura de obras literarias o la visita de museos y ciudades monumentales. por demás universal y explicable ante la oscuridad reinante y el cansancio de las exhaustas formas universales. difiere del actual. nacerá de cuanto a su lado da propiedad y perso­ nalidad a esa cultura que. Resulta indispensable. Semejante incomprensión del papel de experiencia que representa el pa­ sado. pero en el fondo se le concede valor neutro ante su pro­ pia formación como arquitecto al servicio de una colectividad actual. a los monumentos antiguos. arquitectura. ciencias. para unos es ciencia. como . a la menos. nunca mudo ni muerto. Actitud ésta. al evolucionar en el tiempo. sentir. costumbres. siendo agradables. técnicas.116 MEMORIA DEL COLEGIO NACIONAL además de obvia aceptación: si la arquitectura está insumida en una cul­ tura de que es parte. a la postre nada le representan. y nótese que aún se encontrará esta convicción. Cada tiempo se da sus propias formas de ser. sus expresiones serán tan diferentes como diferencias registre su evolución y tan idénticas como idéntica permanezca ella misma. lo que en riguroso análisis representa para nuestro hoy un monumento anti­ guo y su restauración o adaptación. sobre todo. porque sólo esperan para abando­ narlas la aparición de nuevos modelos que copiar. de gustar que generan otras tantas expresiones como filosofía. En efecto: muchos arquitectos piensan que la historia de la arquitec­ tura y de las artes en general no tiene otra finalidad para el arquitecto actual. La historia es una actividad con es­ tructura indudablemente propia. pero más que lamentable. coinciden con las que aceptamos por mayoría en el mun­ do actual. que la de ilustrarlo. para otros. creencias. de vivir. si se parte de las convicciones de aquellos profesores que inexorablemente deforman el criterio de muchos arquitectos de nuevo cuño ante lo antiguo. que rara vez se externa. hacer más que ver. perjudicial en numerosos profesores de nuestras múlti­ ples escuelas de arquitectura. artes. deben considerarse con atención por conducir de modo por demás fácil y hasta inconsciente a conclusiones extremistas y sobre todo falaces. darle una más de esas visiones panorámicas que. Para convertirse al fin en testigo elocuente. mas su aplicación al caso de la historia y. Si la actitud del arquitecto de la pasada centuria no extraña como lógica consecuencia del concepto estático de estilo que sustentó generando neoacademismo y formalismo. menos cabe el azoro ante actitudes de repudio. debe aclararse. Hasta aquí estas ideas. en aquéllos que ahora se refu­ gian en nuestras arquitecturas antiguas. sin lugar a dudas. es lamentable en muchos de nuestros jóvenes arquitectos.

' Teodoro Monsen con­ cede 'que la fantasía es madre de la historia como de toda poesía. Sólo así. en esta con­ junción del pasado y presente. o sea actividad irreductible a los géneros arte o ciencia. no de una historia. y que hablar de la historia. No busca en ella la verdad. 1933). y no le conceden otro valor. de 1961. con un acero templado en las aguas vivas del presente espiritual. p. No de otro modo expresa su concep­ to de historia el ilustre historiógrafo español Chueca Goitia (que ha honrado esta cátedra) cuando dice en 1947: " . sino arte. Antonio Caso. A mi juicio. . .la historia como tal es siempre imagen y proyección sobre el plano del pasado de un cierto espí­ ritu del presente. del estudio intitulado . 1947. la historiografía se me da como una actividad creativa en el sentido de que sus productos son verdaderas creaciones del ser humano en su par­ ticular momento histórico. es supo­ ner que el historiógrafo está descubriendo la oculta cara de una luna como un algo impersonal y universal.ARQUITECTURA Y RESTAURACIÓN DE MONUMENTOS 117 para el ilustre maestro y pensador mexicano Antonio Caso. Una vez más estamos en el caso de invocar el juicio de los anti­ guos: ninguna duda subsistía para ellos sobre este punto: que la historia no es ciencia. (Inva­ riantes castizos de la arquitectura española. nada le quedaría para comprender el no-yo' y Max Nordau comenta: 'El yo del historiador domina toda narración histórica.. 18). es sólo histo­ ria. lo que significa que a cada tiempo le toca hacer una historia de los otros tiempos. sino un valor estético. subjetivo y personal. 91. y esta incisión del presente en el área informe del pa­ sado tiene que hacerse con un instrumento duro y preciso. trátase de imponer ai lector. Botas. asienta: "Simmel observa con razón: 'Ranke expresa el deseo de poder borrar su yo para ver los hechos como han sido por sí mismos. en su hermoso opúsculo sobre el Concepto de la historia universal (p.. el parentesco íntimo de estos dos grandes géneros de actividad intelectual'." Abusando un tanto de su generosa atención. tiene realidad y sentido la historia". La entiendo como proyección del espíritu de un tiempo en los datos más o menos azarosos que otro tiempo le sumi­ nistra. y en ocasiones tan dispares entre sí? Baste haber presenciado un suceso y después leer las increíbles versiones que cada cronista da del mismo hecho. Pero la realización de su deseo resultaría precisamente en contra del objeto que se propone. cuando en verdad se aventura en algo temporal. permítaseme una última cita que tomo de la edición postuma. y reconoce. sino la belleza. surge de ella. Borrado su yo. el de Ranke como el de todos los demás. Con otro con­ cepto de historiografía ¿cómo interpretar las historias de un mismo momento. tan disímbolas. por ende.

que a la postre son los datos de que parte este tipo de historia. En una buena biografía habrá ciencia. Para nuestro caso de los monumentos antiguos. lo que fue o quién fue. el personaje biografiado". finalmente. Con la última cita quede aclarado que nos referimos a una historio­ grafía o historia crítica como ahora se nos da.118 MEMORIA DEL COLEGIO NACIONAL Ideas para una filosofía de la historia del maestro español García Morente. pertenece a nuestro hoy. y nadie puede negar que ese avaloramiento. en fin. en conceptos y en símbolos. deberá observarse que su avaloramiento denominado histórico se hace en el momento. En el punto que nos interesa. porque aparece en ellas muy claro cuanto venimos afirmando: de esta suerte vemos (en el ejemplo fundamental de la biografía) cuáles son y cuan delicadas — y aun técnicamente dispares— las tareas que se proponen al historiador: por una parte. está presente lo subjetivo y lo perteneciente al criterio de época. no a azarosas efemérides o a simples relaciones o anales. para decirnos. por otra parte. en su profunda rea­ lidad. el problema filosófico de la definición unitaria de la vida. que es aquel en que se forja una historia. deberá concluirse que la cita nos deja ver una opinión bien autorizada y reciente acerca de que la historia que se hace tiende a una verdad absoluta. o sea. cuya integridad seguramente sólo reside en Dios. arte y filosofía: ciencia para decirnos exactamente —con el menor error humano— lo que el per­ sonaje hizo. en lo que tiene de arte y de filosofía. pero en lo humano. conventos y demás sitios en que por siglos yacieron desestimadas. en uso o en ruinas. una actividad eminentemente artística en la que por anto­ nomasia habrá creación personal. que si en las tareas del historiador hay junto a la investigación científica. con grandes posibilidades de intuir esa verdad absoluta. el problema íntegramente cien­ tífico de la determinación de los hechos. se hace por tanto imprescindible perca­ tarse de la significación de las historias en un momento como el actual. Las obras del Greco se excluyeron de las relaciones de su tiempo y toca al nuestro su exhumación de altares. varió no­ tablemente en unos cuantos años y variará sin duda en un futuro indeter­ minable. por otra parte. en la que ya hay relativismo e individualidad. del mismo modo que lo ahora estimado como valente histórica- . filosofía. para contarnos cómo eso que hizo se fue fraguando en el laboratorio espiritual de su alma. incuestionablemente habrá creación. y aun en la elaboración de estos aparente­ mente datos impersonales. pero al fin habrá creación subjetiva y por ello per­ teneciente a un tiempo dado. O sea. o calificación de histórico. mejor que de sus relatos. el problema predominantemente artístico de la interpretación viva de los hechos. arte.

y que al estarlo a su tiempo lo está como parte integrante que es de una cultura en que está insumida. Ese primer deber. sino el sujeto al objeto. mientras que éste se conduce pasivamente". pertenece a su Lámpara del recuerdo. hay otra más objetiva: la pertenencia del monu­ mento a la cultura de su tiempo que lo hace penetrar en la nuestra. como . que no sólo es nuestra sino también actual. Lo que cambia no es el sujeto. Y ahora hemos demolido el ciprés neoclásico de la ca­ tedral por avalorarlo negativamente. queda arrai­ gada in eternum a su momento y a su cultura. Se recordará quizá aquella cita que hicimos en capítulo anterior de un pasaje de Ruskin. que propiamente es la Lám­ para del recuerdo y debe guiar al arquitecto creador. . Hessen. como una determinación del sujeto por el objeto.ARQUITECTURA Y RESTAURACIÓN DE MONUMENTOS 119 mente. dice. Fundamentos de una metafísica del conocimiento}. por tanto. Aquél ya no se conduce receptiva sino es­ pontánea y activamente. Estas consideraciones. en su Teoría del cono­ cimiento (Austral. como la más preciada herencia. Es quizá desconcertante afirmar. independiente de la edad misma del espejo. pp. En la acción no determina el objeto al sujeto. la estimación histórica de un monumento le concede actualidad. refleja nuestra actualidad por la imagen que nos devuelve. aceptamos con clara evidencia la ley del Cronotopos. baste ver lo que se hizo al finalizar el virreinato por influjo del gusto reinante en España: varios altares barrocos se demolieron para ser reemplazados por neoclásicos. dice: "El conocimiento puede de­ finirse. . se descalificó hace siglo y medio. 1940. Y sí por acaso se dudase. pues reconocemos y comprobamos a saciedad por la misma historia. cuando afirmamos estar anclada a su tiempo histórico y a su ubicación geográfica. que por tales estructuras y otras que no podríamos traer a cuento sin alargar nuestro estudio. que toda cultura y todo programa arquitectónico se ubican en un espacio y en un tiempo históricos y. y hasta una de mediana validez positiva. empalma o coincide con lo que ahora pensamos acerca de toda arquitectura. 26 a 28). una autén­ tica arquitectura. de tal modo que por estimarlo históricamente lo incorporamos a nuestra actualidad. Mas no sólo esta incorporación existirá a partir de su avaloramíento histó­ rico en nuestro tiempo. el primero lo refiere a hacer histórica la arquitectura de nuestro tiempo y el segundo a conservar la que nos han legado nuestros antepasados. . sino el objeto. si hemos de aceptar teorías gnoseológicas avanzadas (Hartmann. lo mismo en cuanto a las culturas se refiere que en lo tocante a los problemas arquitectónicos. algo así como sucede con un espejo antiguo que al situarnos frente a él. Habla de los dos deberes que tenemos hacia la arquitectura de una nación.

así también. En el presente se conservan todos los estadios anteriores del espíritu. que resumidamente nos dice que en nuestro hoy se encuentran palpitantes. y por el otro se proyecta hacia el futuro en plan de continuidad y de pro­ pagación y. p. Hemos por tanto de concluir que los monumentos. se invierten la tectónica de nuestra alma y la vida del hombre en su experiencia in­ terna y en sus actos fluye de las capas más primitivas" {Educación y cien­ cia. de selección. No podríamos agregar otras citas de tan autorizados pensadores como Dilthey {Gesammelte Werke) o Plessner (Die stuffen Organishen und der Mensch) sin alar­ gar este apasionante aspecto acerca de la relación vida-tiempo y. forman parte de nuestro hoy por lo que del pasado existe presente en cada uno de nosotros y en nuestra cultura. no sólo se nutre cada generación del pasado por sus antecesores sino forma parte indisoluble de él. De otra forma no podríamos comprender el sentido de viejas culturas. vivos. sobre todo. ni revivir las crea­ ciones de sus artistas. lo que importa señalar. estadios temporalmente ante­ riores del espíritu que animó a nuestros ancestros. nutriéndose y dando sentido a su hoy. y aunque bien sabe­ mos que con consistencia semejante encontraríamos antítesis y contradic­ ciones. . nos llevarían a la justificación de ver en cada hombre el eslabón de una cadena que penetra por un lado en los tiempos pasados y remotos al través de sus progenitores. 7 ) . ni comprender el pensamiento de sus sabios. se fincan en un cuerpo de doctrinas actuales de innegable autoridad. en determinadas situaciones históricas. si es que hemos de proseguir activos y no tan sólo espectantes. se percibe nuestro parentesco espiritual.120 MEMORIA DEL COLEGIO NACIONAL las que llevamos expuestas en lo tocante a la historia. y por lo que de creación actual representa avalorarlos como monumentos históricos. retengamos modestamente la idea expresada en lo que antecede. y que no de otro modo pueden explicar la gnoseologta y la teoría de la cultura el que se nutra el hoy del ayer dentro de una civilización. testigos de un pasado que ahora calificamos con valor de histórico. con igual raigambre de profundidad. Fondo de Cultura Económica. 1940. porque en estos días de encrucijadas no queda otra postura que asumir. "La vida individual representa —dice Roura Pareya— un miembro de una unidad de vida más general que abraza todo el pasado y se proyecta en el futuro. Y así como a veces en la superficie de la tierra aparecen estratos de remotas épocas geoló­ gicas. habremos de contentarnos con adoptar una posición. Otras reflexiones más. En el eco que el mundo antiguo encuentra en nues­ tra alma. sin introducirnos más en temas arduos explorados tan brillantemen­ te por destacados filósofos contemporáneos.

cuyo decorado interior había destruido un incen­ dio. Esta trascendental conclusión exige otra más subjetiva aún. las creencias y el lenguaje. . acompañado. o bien restituyendo al monumento su perdido esplendor como obra arquitectónica. valiéndose de una ilus­ tración en rotograbado de algún diario capitalino. El arquitecto restaurador. de dos personalidades conno­ tadas: Luis Sert. las copiaba de aquel borroso grabado. pero trascendentemente y en el plano de la Teoría del arte. las obras que nos han legado las épocas que nos preceden en la sucesión continua y fluyente de la existencia. con el recuerdo. la impresión de haber vivido retrospectivamente unos minu­ tos de los tiempos virreinales. que cité en otra ocasión: "Crear supone una lucha entre dos formas. en cierta ocasión. cuando de hecho estaba creando con encantadora modestia. no podríamos subsistir y. el actual decano de la escuela de Harvard y Lester Wiener su en aquellos días asociado. el monumento se incorpora a nuestro actual momento por el doble conducto de la estimación histórica y. Si por lo antes expuesto. Si desterramos de nuestra actualidad la historia y los monumentos. una latente y otra que se impone copiar". suponía que al modelar en yeso fresco las ornamentaciones de recio cuño popular mexicano del siglo xvín. barbado y finamente digno. ante la obra que realiza. que el testigo de otro momento histórico es también parte en nuestra actualidad como lo son las ideas científicas. Sin antepasados. lo que su genio decorativo lograba ver tras de un patrón cuya autenticidad histórica sólo era un señuelo.ARQUITECTURA Y RESTAURACIÓN DE MONUMENTOS 121 Es así como elemental. Viene de nuevo a mi memoria aquel pensamiento de Malraux. desintegramos nuestro hoy. ¿no acaso el len­ guaje es uno de estos monumentos en que el pasado palpita en cada instante de nuestro presente? N o hay duda de que así es. sin tradiciones ni monumentos. este que tanto estimamos. un septuagenario. requerimos ahora com­ prender cómo se coloca de hecho. o sea. cualquiera que sea la orientación que adopte al restaurar. En un local anexo al dañado templo de San Francisco Ecatepec. de hecho no abdica su papel de creador que le corresponde como arquitecto. sea simplemen­ te consolidando. conceptuamos incorporadas a nuestro tiempo por nosotros mis­ mos. por cierto. por la continuidad de la cultura. más objeti­ vamente. tuve oportunidad de presenciar. le sucede lo que gra­ tamente. Por más que intente apegarse a lo que el mismo monumento señala o a lo que los documentos escritos o dibujados puedan ilustrarle. permítaseme una digresión más. quien restaura. quienes conmigo guardamos.

AI restaurar. al estudiar la estructura de las artes como haceres intelectivos y productivos de objetos extrínsecos al hombre que los produce. por lo contrario. nos encontramos no ante operaciones matemáticas. tanto cuanto el genio del ar­ tista o del técnico lo exijan. que el alma del autor de la obra original reencarne en algún artífice actual y guíe su mano y. como afirmó con razón Ruskin. para muchos arquitectos que se han dedicado a la restauración. no tiene más que una solución. pero también del azar. Mostraré un de­ talle de tres proyectos relativos a la catedral de Nidaros. sobre todo. los matemáticos. Pero hay algo más que hacer notar: cuando se opera con objetos que son ideales. avocadas a la discusión y a la multiplicidad de aciertos. llegarán por diversos senderos personales a diversas formas restauradas. pues para ellos que lo han vivido en carne propia. como tan certeramente lo expresa Aristóteles al decir con Agatón: "El arte es amigo del azar y el azar lo es del arte". que están. el fin-causal y la materia pri­ mera. el intento de aducir razones en obsequio de nuestra afirmación de que. toda restauración es en más o en menos una positiva creación. a creaciones en el más laxo significado del término. porque en el hacer arte-técnica los caminos sólo concurren en sus premi­ sas iniciales y divergen al buscar solución. por ejemplo con uno de los tres géneros que conoce nuestra cultura. empalme con autenticidad su espíritu y sentido de forma. se esta­ blece con claridad que partiendo de las dos premisas de todo hacer arte. sino ante construcciones fácticas. de que hablábamos en anterior capítulo. no existe frente a cada problema sino una solución y fuera de ella infinitas no-soluciones. como los entiende la ontología actual.122 MEMORIA DEL COLEGIO NACIONAL Pero no tan sólo la experiencia muestra la posible exactitud de nues­ tro aserto. que no dejan lugar a dudas respecto a lo imposible que resulta. en el supuesto de que sean las mismas para diversos restauradores. Le­ vantar una perpendicular en el extremo de una recta. basta cuando se comparan los dibujos de diversos arquitectos que proponen una restau­ ración lo más apegada a los datos de que se disponen. alcanzando alguna que estará más o menos acorde con el fin-causa en la misma medida del talento. como se dice. a la postre y aun con empeño arqueológico. muy distantes de toda exactitud demos­ trable y. en medio de la diversidad de soluciones aportadas por diversos restauradores. los datos y los . toda recta que pase por el extremo sin coincidir con la única perpendicular posible será oblicua y su número infinito. Y una prueba de la subjetividad que el restaurar supone. Mas. resulta si no vano cuando menos redun­ dante.

Con ser esto así. No cabría agregar que estas consideraciones se refieren imprescin­ diblemente a arquitectos de verdad. sobre todo cuando su labor va más allá de la restauración como sucede frecuentemente al adaptar a usos actuales un viejo monumento. desde luego natural. es claro. particularmente me estoy contra­ yendo a los monumentos en uso. está incorporado a la vez con nuestro hoy. reclaman con razón que no hay que descontar la falta de autenticidad de lo que el arquitecto hace. Otra vez hay que recordar a Ruskin cuando dice: "No tenemos derecho de tocarlas. al que el tiempo sólo ha dañado con la pátina o quizá redondeando las antiguas aristas de sus sillares. asoma en el caso de la restauración y de las adaptaciones y complementaciones: establecer si existe derecho. con la libertad creativa. aunque en el caso de las adaptaciones y las ambientaciones de nuestros . Lo que nosotros hubiéramos construido. Si el monumento pertenece a la cultura ancestral a que estamos ineludiblemente vinculados y por todos los aspec­ tos que hemos contemplado. pues en cierta medida des­ conoce a "las generaciones que han de venir detrás". El derecho asiste tanto a quien reclama conservar el testigo arqueo­ lógico. o los no menos historiógrafos. los improvisados o los carentes de facultades ilustradas y educadas. cuando se dictan normas o procedimientos al cirujano. historia y creación. no lo destruiríamos. no cuentan.ARQUITECTURA Y RESTAURACIÓN DE MONUMENTOS 123 vestigios son tan sólo un programa. no puede aceptarse dejar de poner la mano. pues al teorizar sobre una actividad. No es por ello aceptable negar a nuestros arquitectos y técnicos de hoy iguales capacidad y derecho de proseguir lo que aquéllos iniciaron o concluyeron. pero debe contem­ plarse un poco más el problema que plantea. para que el hombre de hoy intervenga en la herencia del pasado. el derecho de crear como crearon quienes erigieron los monumentos y como ellos mismos complementaron y adaptaron a nuevas exigencias lo que a su vez here­ daron de tiempos anteriores. de su riqueza y de su vida". Todo lo que asienta no cabe contradecirse. para prolongar una existencia amenazada por la ruina o por el abandono. Una faceta subjetiva más. menos aún lo que otros realizaron a costa de su vigor. hay que aceptarlo. que a nosotros se nos niega. como no cuenta el charlatán. simplemente porque es testigo de un ayer que otros vivieron sin tropiezos. Pertenecen en parte a quienes los construyeron. mano sabia y apta. capacitados por su preparación y talento creativo. un punto en qué apoyar su vuelo por los legítimos y etéreos ámbitos de la creación técnica y estética. No nos pertenecen. los celosos arqueologistas. como a quien reclama hacerlo brillar en su plenitud formal esté­ tica. y en parte a las generaciones que han de venir detrás.

Al través de nuestra incursión por las agitadas aguas de la restaura­ ción. tan propicias a la turbulencia y a la discusión. carentes de jurisdicción territorial en la mayoría de casos. tal es el caso. entonces faltantes. El tiempo se nos ha echado encima. de sir Christopher Wren en la primera mitad del siglo xvni. Existen multitud de casos propios y externos que mostrar. mediante operaciones que eviden­ cien su actualidad y fin programal. aquella brevísima de Labrouste: "Arte de edificar" o la hermosa de Perret: "El arquitecto es poeta que . que a mi personal juicio me­ recen ante la ciudad. del mismo modo que cualquier definición de arquitectura exige explicar sus apoyos y significaciones: por ejemplo. asentamos que asiste derecho en lo histórico y en lo social para que el arquitecto capacitado. Como toda síntesis delimitativa. Lo primero por mencionar. Diecinueve palabras en total. que una teoría.124 MEMORIA DEL COLEGIO NACIONAL monumentos. por citar algunos. hemos ido arrojando coloreadas boyas para señalar nuestros hallazgos y recogerlas al virar a puerto como ahora lo hacemos. preparado y bien dotado. en la prác­ tica están actuando al margen mismo de las autoridades en la materia. tanto que los comen­ taristas autorizados creen más apto hacer una casuística. en los cuales arquitectos de méritos reconocidos han incorpo­ rado con honor su propio nombre al del autor o autores de monumentos in­ signes. no queda más que aprovechar el que resta para repasar y recontar nuestras boyas. que complementa las torres. De los casos propios mostraremos el del Sagrario y fachadas de la catedral de Guadalajara. en Londres. mediante operaciones manifiestamente actuales y prográmales. con la esperanza puesta en investigadores mejor dotados que yo. diciendo que es: arte de salvaguardar los valores del monumento. cuyos hallazgos nos conduzcan a edificar sobre tierra firme lo que tan sólo hemos perseguido por movedizas aguas: una autén­ tica teoría de la restauración de monumentos. complemente lo que quedó inconcluso o por nuevas exigen­ cias requiere adaptación. de la Abadía de Westminster. y que sin verlas conclui­ das deja el diseño que otros convierten en la realidad armónica que ahora podemos contemplar. que por lo expuesto hasta aquí pudieran aún concretarse en una más simple expre­ sión. se requiere desarrollar la tesis de que proviene. al contribuir a darle categoría a uno de sus más significativos y típicos monumentos y conjuntos. Por lo tan someramente considerado. será la glosa de contenidos esenciales obte­ nida para definir la restauración como: arte de salvaguardar la solidez y la forma-materia de los monumentos. desafortunadamente estamos comprobando que si en el as­ pecto de lo teórico eliminamos la improvisación y el desmán.

Espero que su aplicación permita hacerlo sin dificultad. de lo factológico en razón de las operaciones de consolida­ ción o de adaptación. bogamos rumbo a puerto. con lo adquirido. el mensaje de una cultura se halla presente por encima de la autenticidad arqueológica. como síntesis provisio­ nal. mencionaremos una conclusión de capital interés: la va­ lidez estética de una obra de arquitectura. llegando a la afirmación de que una perfecta copia ópticaháptica de una obra. parece apta más bien para el monumento-ruina que para el monumento vivo. Mas. Un ejemplo de actualidad son los monumentos japoneses que hemos citado y aun el traslado del monumento rupestre de Abu-Simbel. además. que será ahora una reconstrucción con enormes sillares ensamblados y junteados. En tercer lugar. manifiesta que en todos los casos. debemos enumerar dos conclusiones. así como la perdurable validez factológica de lo mecánico-resistente y el sacrificio ineludible. en el monumento vivo y adaptado y aun en la perfecta reconstrucción. posee a lo menos validez nemotécnica. las de esta última incursión que hemos dejado asentada: la subjetividad de toda res­ tauración. Sería menos que imposible condensar en unas cuantas palabras la discusión acerca de las finalidades programáticas no sustan­ ciales. o sea que es creación subjetiva y que el monumento se nos incorpora al calificarlo de histórico y avalorarlo estéticamente. es la menguada utilidad habitable del monu­ mento respecto a un nuevo destino. dar respuesta a problemas y a cuestio­ nes que se plantean por doquier. La segunda adquisición. en la ruina. Sería sencillo. en la mayoría de los casos. La tesis del "estado existente". Sin duda este as­ pecto es de trascendencia e invita a su mayor comprensión. como lo dejamos dicho. Mas. las ocasionales y variables. persiste por encima de la perma­ nencia de su materia arqueológica. surge la diferencia y autonomía entre los dos tipos de autenticidades históricas de un monumento: la estética y la simplemente arqueológica. que no puede ser otra cosa. Después de lo anterior. a la vez que por mediación de la cultura en que hunde su origen. que sustentan las tesis de Ruskin y Viollet. cuando en el original sólo había la continuidad de la roca.ARQUITECTURA Y RESTAURACIÓN DE MONUMENTOS 125 piensa y habla en términos de construcción". La cuarta de las conclusiones se refiere a la validez social. y empalma con el tiempo y la cultura de hoy a que pertenecemos. conmo- . objetiva la validez histórico-estética de la creación de su autor por encima de la totalmente ausente autenticidad arqueológica. que empal­ mando con lo antes dicho. pues procede de la creación objetivada y no de la perduración de lo físico-histórico del material. Coventry es un excelente y. De esta consi­ deración crucial.

. no bogue como yo. 5 a 11. sino edifique sobre terreno sólido la teoría que.la decisión sobre las elimina­ ciones por llevarse a cabo no pueden depender sólo del autor del pro­ yecto". la aptitud y la auténtica capacidad. Hemos echado el ancla tras lo que ha sido al lado de ustedes. pero a lo menos. 3. que son los monumentos como inmarcesiblemente arraigados a nuestro venturoso. de igual modo cuando se complementa o cuando se adapta a funciones nuevas.126 MEMORIA DEL COLEGIO NACIONAL vedor ejemplo. no menos que agitado y prometedor presente.—Tres proyectos de restauración de una ventana en el triforium de la catedral de Nidaros.—Restauración y complemento de la catedral y sacristía de Gua­ dalajara. La tesis del "estado completo" ha quedado justificada como de autenticidad-histórico-estética desde el punto de la Teoría del arte.—Dibujo de John Ruskin. elaborados por tres diferentes restauradores. 12 a 20.—Abadía de Westminster. bien pertrechado.—Abu-Simbel. Ilustraciones: 1. . templo hipétreo de Ramsés. no hay que olvidar: es condición la preparación. persi­ guiendo una base elemental y fundamentada en qué asentar un mejor cri­ terio de arquitecto restaurador y de crítico comprensivo de los problemas y soluciones que ofrece la centenaria actividad de salvaguardar los valores históricos y estéticos que poseen esos testigos de las glorias del pasado. Sería menos que imposible penetrar ya en un tema tan productivo como el de la ciudad y sus monumentos. 4. 2. Fachada principal. y parece apta para el monumento vivo. Vistas del estado ante­ rior a las obras de traslado y varios esquemas y vistas de las obras. se abre una puerta más al estudioso que. No lo hemos logrado. Londres. . como nos fue originalmente solicitado. como queda dicho. Es dentro de estos límites como hay que concebir y se pueden autorizar los arreglos exigidos por la evolución de los usos y de las costumbres" (Arte 4) y que " . una grata y quizá dura excursión por el piélago anchuroso y poco explorado de la estructura teórica del restaurar los monumentos arquitectónicos. Permítaseme recordar aquel párrafo de la Carta de Venecia que viene a cuento: "—la asignación a nuevo destino— no puede alterar su distri­ bución y decoración. para nosotros.—Dibujo de Viollet-le-Duc. es aún meta por conquistar. La validez social y estética perdurará en toda restitución sabia y apta.