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Paredes vivas

Fachadas con todo tipo de elementos y diseños vegetales son cada vez más
numerosas en edificios de todo el mundo, permiten dotar a los edificios de una
cobertura vegetal vertical totalmente integrada en su diseño; El elemento
vegetal es visto como una parte esencial del diseño del edificio

La idea básica de las paredes vivas no es nueva; de hecho, las enredaderas y


demás especies trepadoras han sido utilizadas tradicionalmente en numerosos
edificios como elemento adicional. Sin embargo, en este nuevo uso,
comenzado de forma pionera en Suiza y Alemania, el elemento vegetal es visto
como una parte esencial del diseño del edificio. En la actualidad, los ejemplos
de este tipo de estructuras verdes son cada vez más diversos en todo el
mundo.

Los centros de trabajo, donde se pasan también muchas horas, son otro lugar
idóneo para estos jardines verticales. Por ejemplo, la compañía Triptyque ha
construido un edificio de oficinas en Sao Paulo (Brasil) de estética industrial
pero que según sus creadores funciona como una "piel", ya que las paredes
están cubiertas por una capa externa vegetal y un sistema humidificador. Y en
la ciudad chilena de Concepción, el estudio Enrique Browne Arquitectos ha
creado un espacio de oficinas que utiliza materiales producidos localmente y
fachadas cubiertas de plantas como buganvillas o jazmines.

El uso de paredes verdes no se reduce a edificios monumentales o públicos. La


empresa ELT (tecnologías de paisajes elevados en sus siglas inglesas) ha
diseñado diferentes modelos, y con una estructura de plástico reciclable, para
adaptarse a las necesidades y presupuestos de los consumidores particulares.
Por su parte, la empresa Green Living Technologies, creadora de unos paneles
de aluminio reciclado para su uso como jardín vertical, colabora con el grupo
Urban Farming en un proyecto que pretende llevar estos sistemas a un barrio
marginal de Los Ángeles (EE.UU.).

Algunas empresas incluso vislumbran un gran negocio en la instalación de


estas paredes verdes en viviendas residenciales, y un complemento ideal para
los tejados ajardinados que también causan furor en muchos lugares del
mundo
Ventajas de las paredes vivas

Los beneficios medioambientales, económicos y estéticos de estos jardines


verticales son muy diversos:

• Purifican el aire, produciendo oxígeno y absorbiendo el CO2 y otros


contaminantes volátiles emitidos por el tráfico o la industria, como el
plomo o el cadmio.

• Actúan como un sistema de aislamiento natural, regulando la


temperatura del edificio, lo que permite disminuir el consumo de los
sistemas de climatización. Algunos expertos aseguran que la fluctuación
de temperaturas diarias se reduce en un 50%, especialmente si son
ubicadas en paredes expuestas al sol. Asimismo, la demanda de
calefacción se reduce en un 25% sólo por su capacidad de evitar en un
75% el frío causado por el viento. Por ejemplo, según la compañía G-Sky,
un edificio de oficinas de diez plantas con un tejado ajardinado y unas
paredes verdes podría ahorrar unos 62.000 euros anuales en electricidad
y extraer 40 toneladas de CO2 del aire.
• Reducen el impacto del ruido externo, y de fenómenos atmosféricos
intensos como chaparrones o granizadas.

• Constituyen un hábitat para invertebrados como insectos y arañas, que


se convertirán a su vez en el alimento de pájaros; en definitiva, permiten
llevar la naturaleza a las ciudades.