Los peligros del ministerio 1

En los últimos 12 meses, mi vida ha dado un vuelco. Son contadas las ocasiones en las que a lo largo de la vida utilizamos esta expresión para referirnos a una etapa clave de nuestra historia particular. Al casarnos, cuando nace el primer hijo, al sufrir la muerte de un ser querido, al divorciarnos, al padecer una enfermedad terminal… Algunos de estos vuelcos o cambios, son totalmente inesperados, otros, los vemos venir… incluso los planificamos. Pero, casi siempre el resultado acaba siendo distinto de lo esperado. Más o menos por estas fechas, el año pasado mi familia y yo nos trasladamos a vivir a Barcelona. No fue un cambio radical (como otros que ya hemos experimentado) de un país a otro, ni siquiera de una provincia a otra. Sólo nos hemos desplazado unos 40 Km; de Vilafranca del Penedés al distrito 22@ de la ciudad de Barcelona. Sin embargo, el cambio ha sido, en varios sentidos, mucho más radical que en otras ocasiones. En los últimos 12 meses, la vida nos ha dado un vuelco y no tanto porque hayamos cambiado de vivienda, o los niños hayan cambiado de colegio, de barrio y de ciudad -como de hecho así ha sido- o porque haya tenido que cambiar mi rutina de trabajo (al cambiar de ministerio)… todo eso puede contribuir en mayor o en menor grado; pero nunca es determinante. De hecho, a lo largo de este año han ocurrido algunas de las cosas que antes mencionaba como eventos que pueden marcar de forma especial una etapa en nuestras vidas, pero ninguna de las cosas que nos puedan llegar a pasar serán, en último término, determinantes si el elemento clave de nuestra existencia es Dios. El problema está cuando el cambio que se produce (por pequeño e imperceptible que sea) es, precisamente, en nuestra relación con Dios.

Entre ésta y la siguiente entrada, voy a compartir un artículo (originalmente escrito por Tim Keller y adaptado por el equipo de The

Espero que este breve artículo pueda ser de tanta ayuda a otros como ha resultado serlo para mí estos últimos días. en lugar de permanecer como un mero consumidor de productos espirituales. sin más os dejo con la traducción y adaptación de esta importante palabra de advertencia y estímulo. Como alguien que está llamado a servir a otros. líder. me vi reflejado a mí mismo en varios aspectos a lo largo de estos doce meses. ministro o empleado [de una iglesia u organización cristiana]. Según Keller. el liderazgo cristiano implica exaltar la gloria y la hermosura de Dios por encima de cualquier otra cosa.Resurgence) en el que el pastor de Manhattan nos habla de los peligros que conlleva el ministerio cristiano. no podemos evitar que esto. ya sea que actúes como voluntario. 1. pastores o miembros comprometidos en la vida y el ministerio de una congregación. Aunque el artículo se dirige principalmente a personas que (como yo) nos dedicamos a pleno tiempo al ministerio cristiano. a su vez. tratando de luchar contra los cambios que se habían producido en mi vida y en la vida de mi familia debido a la presión. No hay nada que te pueda llenar más que ver vidas tocadas y cambiadas a través de tu ministerio. aún cuando tu propio corazón se muestre insensible e incapaz de captar nada del amor y de la gloria de Dios. El ministerio nos hace ser mejor o peor cristianos. cuando servimos y ayudamos a los demás. Por su propia naturaleza. Desde que lo leí hace un par de días. ¿cómo sobrevivirás cuando te ocurra esto? A continuación. estoy seguro que cualquier persona que lo lea (indistintamente de cual sea su ocupación) podrá sacar provecho de lo que en realidad es una versión condensada de un artículo mucho más extenso que podéis leer en su totalidad (en inglés) siguiendo este enlace. tenga un efecto en nuestras propias vidas. la carga. dos cosas que podemos recordar. pero nunca nos deja igual que estábamos. el ministerio tiene la capacidad de cambiarnos. Significa señalar [o hablar] acerca del valor y la hermosura de Dios para que otros la vean. Vigila tu propio corazón . Y ahora. Siempre es gratificante ver cómo alguien se vuelve activo en el ministerio de la iglesia. el desafío y las nuevas dinámicas que se generan a partir de una nueva etapa de ministerio. Ya sea que actuemos como voluntarios. Pero la Biblia nos llama a ser cautos.

En primer lugar. Si en lugar de evitar la oración. alimentar a diario nuestra comunión con Dios. La oración puede avivar la llama de esa realidad. así como también debes ser muy disciplinado a la hora de guardar un tiempo de forma regular para la oración diaria. En tal caso. Estos momentos ayudarán a que tu corazón entre en calor en lo que se refiere a Dios. Reconoce con humildad tu sequía espiritual ante Dios y toma la determinación en tu corazón de confiar en él y buscarle a pesar de y durante todo ese tiempo. no tanto porque necesaria e inevitablemente vayamos a caer en ellos. podrías continuar sintiendo que tu corazón está espiritualmente seco o muerto por un largo período de tiempo. convendrá que mantengas aún con mayor constancia y diligencia tu tiempo de oración. A pesar de ello. pues ahí es donde precisamente yace el peligro que acecha a toda persona que de una manera u otra se dedica al ministerio. estuvimos viendo que es vital vigilar nuestro propio corazón. lo que haces es recordar tu debilidad y lo mucho que dependes de su gracia para absolutamente todo. le hablas a Dios de tu sequía espiritual. permitiéndote hablar a los demás a partir del sustento diario que recibes de Dios. sino más bien porque ser consciente de ellos nos puede ayudar a evitarlos y/o saber como luchar contra ellos.Lo primero—y más apropiado—que debes hacer es vigilar tu propio corazón con mucha más diligencia de lo que lo harías si no estuvieras en el ministerio. Se trata de tener presente los peligros que el ministerio cristiano conlleva. Se trata de volver a poner en su lugar lo importante y precioso que es permanecer en Cristo. cuidar nuestra vida de oración. . Los peligros del ministerio 2 Continuamos con la segunda parte del artículo que empezamos a ver antes de ayer. Hoy veremos lo que no debemos hacer. Actuar de esta forma es en sí mismo un gran paso de crecimiento y madurez espiritual.

a menudo referida como el fruto espiritual. como le ocurre algunos artistas o autores. administrar. son las bondades del carácter: amor. paz. dar ánimo.A menudo. el catálogo de libros cristianos que abordan esta temática no deja de crecer por momentos: Destinado al éxito. humildad. tratar de discernir y hacer uso de tus dones espirituales al final puede acabar siendo una losa para tu ministerio. Un peligro realmente . De hecho. etc. evangelizar. Cómo superar el fracaso y atraer el éxito. dominio propio. el fruto espiritual es lo que somos. puedes confundir la efectividad de los dones espirituales con la acción de la gracia espiritual en tu vida. Los dones espirituales es aquello que hacemos. y como consecuencia. Cuando esto ocurre. La gracia espiritual. podemos morir de éxito cuando éste se ha convertido en un fin en sí mismo y no la consecuencia de una vida o ministerio donde el fin es Dios mismo y no la actividad que podamos hacer por él. aconsejar. sino dejarte llevar por el aparente éxito y efectividad de tu actividad ministerial. empiezas a apoyarte más en tus dones espirituales que en la gracia espiritual. el ministerio (como otras áreas de la vida) se mide en términos de éxito o fracaso. liderar. discipular. Las 7 claves del éxito. 2. organizar. gozo. enseñar. Pero el éxito por sí solo puede ser una trampa mortal o una jaula dorada. No te dejes llevar por el éxito Lo segundo—y erróneo— que puedes hacer es no depender de la oración y de tu relación con Dios. De hecho. amabilidad. A menos que entiendas lo realmente importante que es un carácter moldeado por el evangelio y la gracia para un ministerio eficaz. Los dones son habilidades que Dios nos da para servir y cubrir las necesidades de otras personas en el nombre de Jesucristo: hablar. servir.

Nos obsesionaremos. así es. Un orgullo que se manifiesta de dos formas posibles. Si tenemos presente el evangelio en nuestros corazones y nos alegramos en nuestra justificación y adopción. o has estado alimentando un espíritu de resentimiento contra alguien a quien todavía no has perdonado. Enseguida se disparará la luz roja de alarma con las primeras muestras de impaciencia. de alguna manera. y lo que deseamos es controlar a Dios y a los demás demostrando lo mucho que valemos por todo lo que hacemos a través de nuestro ministerio. Al final. irritabilidad. a lo mejor empezaremos a dar rienda suelta al pecado en secreto. viviremos atemorizados y seremos o demasiado tímidos o demasiado duros [en nuestro trato con los demás]. por el contrario. la paciencia y la ternura. entonces llevaremos a cabo nuestro ministerio como un sacrificio de acción de gracias—y lo que resultará de ello será un ministerio caracterizado por el amor. porque en el fondo sabemos que somos un fracaso. efectivamente. acabaremos identificándonos demasiado con nuestro ministerio y lo haremos una extensión de nosotros mismos. demostrarnos a nosotros mismos que. Pero la verdad es que Dios estaba ayudando a alguien a través de tus dones. orgullo. si no haces algo para remediar la falta de fruto espiritual en tu vida y. ya sea autoengrandeciéndonos o aborreciéndonos a nosotros mismos. y enseguida te sientes reafirmado porque la gente reconoce las grandes cosas que estás haciendo. la humildad. te involucras en algún tipo de actividad ministerial que demanda de tus dones espirituales. Pero si lo que nuestros corazones buscan es la auto-justificación. sentimientos de ofensa. envidia y vanagloria. tu vida de oración és prácticamente inexistente. a pesar de que tu corazón estuviera muy lejos de él. Empiezas a servir y a ayudar a otras personas.terrible es que veamos nuestra actividad y éxito en el ministerio como si en sí mismo fuera una evidencia de que Dios está con nosotros o como un medio para ganarnos su favor y. Ves el efecto que tiene tu ministerio y concluyes que Dios está contigo. o tus deseos sexuales están fuera de control. decides continuar construyendo tu identidad en base a tus dones espirituales y la . Lo que estas señales delatan es que el ministerio como una mera función [como quien actúa de cara a la galería] nos está agotando y realmente está sirviendo como tapadera a nuestro orgullo. Aún así. Y cuando no estemos a la vista de todo el mundo. ¿Cómo llegamos hasta este punto? Normalmente.

Acabarás haciéndole daño a alguien o caerás en algún tipo de pecado que desmontará tu credibilidad. ¿Está muerta nuestra vida de oración aunque todavía seamos efectivos en el ministerio? ¿Luchamos con el sentimiento de que no se nos tiene demasiado en cuenta? ¿Nos sentimos a menudo heridos? ¿Experimentamos ansiedad y falta de gozo en nuestra ocupación? ¿Somos especialmente críticos con otras iglesias. pero no debería sorprenderte. Ha pasado un año. es posible que tengamos un ministerio efectivo y aún exitoso. pronto llegarás al colapso. Pero no hace falta ser un “urban church planter” o estar de manera “oficial” en el ministerio. como ya compartí en la primera parte de esta reflexión. . estar involucrado en el nacimiento de una nueva iglesia (especialmente en el contexto de una ciudad global como Barcelona) puede acabar por “romper” a cualquiera. Nos puede hacer mejor o peor cristianos de lo que seríamos si no estuviéramos en el ministerio. Pero al final. no importa demasiado que actuemos como voluntarios. como ya compartí en la entrada anterior. vamos a tomarnos en serio la tarea de auto-examinárnos a nosotros mismos. Felipe Assis (amigo y pastor que vive en la ciudad de Miami) escribió un artículo titulado Urban church planting will tear you apart! Por aquél entonces. Abraham Kuper escribió que el fariseísmo es como una sombra—más profunda y alargada cuanto más cerca se está de la luz. yo y mi familia estábamos en plena mudanza y estábamos a punto de entrar en lo que hasta la fecha ha sido la etapa de cambios más radical que jamás hemos vivido. Es verdad que.actividad ministerial. El post de Felipe me llamó mucho la atención y pensé que a los pocos días iba a traducirlo y colgarlo en este blog. Efectivamente. Y todo el mundo. es a ese tipo de audiencia al que tanto Keller como Assis dirigen sus respectivas reflexiones. pero nunca nos dejará como estábamos… como si no hubiera pasado nada. tú entre ellos inluído. probablemente acabaremos viniéndonos abajo o condenados a producir resultados superficiales. pero se trata de algo completamente vacío y. Los dones espirituales sin fruto espiritual son como una rueda que poco a poco va perdiendo aire. El ministerio cristiano cambia a la gente. se sorprenderá. Más o menos por estas fechas hace un año. principalmente. pastores o gente con la que trabajamos? ¿Sentimos pena [con una actitud victimista] de nosotros mismos? Si podemos detectar alguna de estas actitudes. Por lo tanto.

pero nunca nos deja igual que estábamos. guardando nuestro propio corazón y no dejándonos llevar por el aparente éxito que podamos estar disfrutando en nuestro ministerio.pastores o miembros comprometidos en la vida y el ministerio de una congregación. en ambos casos la medida estaría (erróneamente) puesta en los dones o habilidades en lugar de en el fruto de un carácter que va madurando espiritualmente. a su vez. . la otra cara de la moneda en esto último sería desanimarnos por el aparente fracaso de nuestro ministerio. Así que la única manera de asegurarnos de que ese cambio sea para mejor. será manteniendo una actitud alerta. vigilante. Por supuesto. Igualmente. esto tenga un efecto en nuestras propias vidas. El ministerio nos cambia. porque cuando servimos y ayudamos a los demás. no podemos evitar que. y lo hace de tal manera que nos hace ser mejor o peor cristianos.

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