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En química física, la fuerza de van der Waals (o interacción de van der Waals), denominada

así en honor al científico holandés Johannes Diderik van der Waals, es la fuerza atractiva o
repulsiva entre moléculas (o entre partes de una misma molécula) distintas a aquellas debidas
al enlace covalente o a la interacción electrostática de iones con otros o con moléculas
neutras.1 El término incluye:
• fuerzas dipolo permanente-dipolo permanente
• fuerzas dipolo permanente-dipolo inducido
• fuerzas dipolo inducido instantáneo-dipolo inducido (fuerzas de dispersión de London)
También se usa en ocasiones como un sinónimo para la totalidad de las fuerzas
intermoleculares. Las fuerzas de van der Waals son relativamente débiles comparadas con los
enlaces químicos normales, pero juegan un rol fundamental en campos tan diversos como
química supramolecular, biología estructural, ciencia de polímeros, nanotecnología, ciencia de
superficies, y física de materia condensada. Las fuerzas de van der Waals definen el carácter
químico de muchos compuestos orgánicos. También definen la solubilidad de sustancias
orgánicas en medios polares y no polares. En los alcoholes inferiores, las propiedades del
grupo polar hidróxilo dominan a las débiles fuerzas intermoleculares de van der Waals. En los
alcoholes superiores, las propiedades del radical alquílico apolar (R) dominan y definen la
solubilidad. Las fuerzas de van der Waals crecen con la longitud de la parte no polar de la
sustancia.
Definición
Las fuerzas de van der Waals incluyen a atracciones entre átomos, moléculas, y superficies.
Difieren del enlace covalente y del enlace iónico en que están causados por correlaciones en
las polarizaciones fluctuantes de partículas cercanas (una consecuencia de la dinámica
cuántica). Las fuerzas intermoleculares tienen cuatro contribuciones importantes. En general,
un potencial intermolecular tiene un componente repulsivo (que evita el colapso de las
moléculas debido a que al acercarse las entidades unas a otras las repulsiones dominan).
También tiene un componente atractivo que, a su vez, consiste de tres contribuciones distintas:
1. Las interacciones electrostáticas entre las cargas (en el caso de iones moleculares),
dipolos (en el caso de moléculas sin centro de inversión), cuadrupolos (todas las
moléculas con simetría menor a la cúbica), y en general entre multipolos permanentes)
La interacción electrostática también es denominada interacción de Keesom o fuerza
de Keesom, en honor a Willem Hendrik Keesom.
2. La segunda fuente de atracción es la inducción (también denominada polarización),
que es la interacción entre un multipolo permanente en una molécula, con un multipolo
inducido en otra. Esta interacción se mide algunas veces en debyes, en honor a Peter
Debye.
3. La tercera atracción suele ser denominada en honor a Fritz London que la denominaba
dispersión. Es la única atracción experimentada por átomos no polares, pero opera
entre cualquier par de moléculas, sin importar su simetría.
Todas las fuerzas intermoleculares de van der Waals presentan anisotropía (excepto aquellas
entre átomos de dos gases nobles), lo que significa que dependen de la orientación relativa de
las moléculas. Las interacciones de inducción y dispersión son siempre atractivas, sin importar
su orientación, pero el signo de la interacción cambia con la rotación de las moléculas. Esto es,
la fuerza electrostática puede ser atractiva o repulsiva, dependiendo de la orientación mutua de
las moléculas. Cuando las moléculas tienen movimiento térmico, como cuando están en fase
gaseosa o líquida, la fuerza electrostática se reduce significativamente, debido a que las
moléculas rotan térmicamente y experimentan las partes repulsiva y atractiva de la fuerza
electrostática. Algunas veces, este efecto se expresa indicando que el "movimiento térmico
aleatorio a temperatura ambiente puede imponerlo o anularlo" (refiriéndose al componente
electrostático de la fuerza de van der Waals). Claramente, el efecto térmico promedio es mucho
menos pronunciado para las fuerzas atractivas de inducción y dispersión.
El potencial de Lennard-Jones se usa frecuentemente como un modelo aproximado para la
parte isótropa de una fuerza de van der Waals total (repulsión más atracción) como una función
de la distancia.
Las fuerzas de van der Waals son responsables de ciertos casos de aumento de presión
(ensanchamiento de van der Waals) de las líneas espectrales y la formación de moléculas de
van der Waals.
PROPIEDADES FÍSICAS DE LOS ALCANOS
Las propiedades físicas de los alcanos siguen el mismo patrón establecido por el metano,
siendo concordantes con las estructuras de los alcanos. La molécula de un alcano sólo
presenta enlaces covalentes, que enlazan dos átomos iguales, por lo que no son polares; o
bien, unen dos átomos cuyas electronegatividades apenas difieren, por lo que son
escasamente polares. Además, estos enlaces son direccionales de un modo muy simétrico, lo
que permite que dichas polaridades débiles se cancelen; como resultado, un alcano es no polar
o ligeramente polar.
Las fuerzas que mantienen unidas las moléculas no polares (fuerzas de Van der Waals) son
débiles y de alcance muy limitado; solamente actúan entre partes de moléculas diferentes en
contacto íntimo; es decir, entre las superficies moleculares. Dentro de una familia esperaríamos
que cuanto mayor sea una molécula y por consiguiente su superficie-, más intensa son las
fuerzas intermoleculares.
La siguiente tabla registra algunas constantes físicas para unas pocas n-alcano. Podemos
apreciar que los puntos de ebullición y fusión aumentan a medida que crece el número de
carbonos. Los procesos de ebullición y fusión requieren vencer las fuerzas intermoleculares de
un líquido y un sólido; los puntos de ebullición y fusión suben porque dichas fuerzas se
intensifican a medida que aumenta el tamaño molecular.
Salvo para los alcanos muy pequeños, el punto de ebullición aumenta de 20 a 30 grados por
cada carbono que se agrega a la cadena; veremos que este incremento de 20 a 30 grados por
carbono.
El aumento del punto de fusión no es tan regular, debido a que en un cristal las fuerzas
intermoleculares no sólo dependen del tamaño de las moléculas, sino también de su ajuste en
el retículo cristalino.
Los cuatro primeros n-alcanos son gases; como resultado del aumento del punto de ebullición y
punto de fusión con la longitud creciente de la cadena, los trece siguientes (C5-C17) son
líquidos, y los de 18 átomos de carbono o más, sólidos.
Las diferencias en los puntos de ebullición de los alcanos con igual número de carbonos, pero
estructura distinta, son algo menores. En la siguiente tabla figuran los puntos de ebullición de
los butanos, pentanos y hexanos isómeros; se aprecia que, en cada caso, un isómero
ramificado tiene un punto de ebullición más bajo que uno de cadena recta y, además, cuanto
más numerosas son las ramificaciones, menor es el punto de ebullición correspondiente. Así, el
n-butano hierve a 0ºC, y el isobutano, a -12ºC; el n-pentano tiene un punto de ebullición de
36ºC; el isopentano con una ramificación, 28ºC, y el neopentano con dos, 9.5ºC. Este efecto
sobre los puntos de ebullición de las ramificaciones se observa en todas las familias de los
compuestos orgánicos. El hecho de que una ramificación baje los puntos de ebullición es
razonable: con la ramificación, la forma de la molécula tiende a aproximarse a la de una esfera,
con lo que disminuye su superficie. Esto se traduce en un debilitamiento de las fuerzas
intermoleculares que pueden ser superadas a temperaturas más bajas.
De acuerdo con la regla empírica,   una sustancia disuelve a otra similar  , los alcanos
son solubles en disolventes no polares como benceno, éter y cloroformo, e insolubles en agua
y otros disolventes fuertemente polares. Considerándolos como disolventes, los alcanos
líquidos disuelven compuestos de polaridad baja, pero no los de alta.
La densidad de los alcanos aumenta en función del tamaño, tiende a nivelarse en torno a 0.8,
de modo que todos ellos son menos densos que el agua. No es de sorprender que casi todos
los compuestos orgánicos sean menos densos que el agua, puesto que, al igual que los
alcanos, están constituidos principalmente por carbono e hidrógeno. En general, para que una
sustancia sea más densa que el agua, debe contener un átomo pesado, como el bromo o el
yodo, o varios átomos, como el cloro.
Solubilidad en agua [editar]
No forman enlaces de hidrógeno y son insolubles en solventes polares como el agua. Puesto
que los enlaces de hidrógeno entre las moléculas individuales de agua están apartados de una
molécula de alcano, la coexistencia de un alcano y agua conduce a un incremento en el orden
molecular (reducción de entropía). Como no hay enlaces significativos entre las moléculas de
agua y las moléculas de alcano, la segunda ley de la termodinámica sugiere que esta reducción
en la entropía se minimizaría al minimizar el contacto entre el alcano y el agua: se dice que los
alcanos son hidrofóbicos (repelen el agua).
SOLUBILIDAD

Los alcanos son insoluble en el agua y solventes polares; el CH4 , que es el más soluble en
agua, tiene una solubilidad de 2 x 19-5 g/ml a 25o C
La solubilidad disminuye al aumentar el peso molecular; esta poco solubilidad se debe a la baja
polaridad.
Los alquenos y los alquinos, que son más polares, comparados con los alcanos, son un poco
más solubles en el agua, pero es tan pequeño que practicamente se considera insolubles en
ella. Los solventes adecuados para los hidrocarburos son no polares, normalmente otros
hidrocarburos; esto ilustra el principio "lo semejante disuelve lo semejante", generalización que
establece que las sustancias de estructura similar y fuerzas intermoleculares parecidas son
mutuamente miscibles; en cambio las poco semejantes no lo son.
Propiedades Físicas:
Las propiedades físicas de un alcohol se basan
principalmente en su estructura. El alcohol esta
compuesto por un alcano y agua. Contiene un
grupo hidrofóbico (sin afinidad por el agua) del
tipo de un alcano, y un grupo hidroxilo que es
hidrófilo (con afinidad por el agua), similar al
agua. De estas dos unidades estructurales, el
grupo –OH da a los alcoholes sus propiedades
físicas características, y el alquilo es el que las
modifica, dependiendo de su tamaño y forma.

El grupo –OH es muy polar y, lo que es más


importante, es capaz de establecer puentes de
hidrógeno: con sus moléculas compañeras o con
otras moléculas neutras.

Solubilidad:
Puentes de hidrógeno: La formación de puentes de hidrógeno permite la asociación entre las
moléculas de alcohol. Los puentes de hidrógeno se forman cuando los oxígenos unidos al hidrógeno
en los alcoholes forman uniones entre sus moléculas y las del agua. Esto explica la solubilidad del
metanol, etanol, 1-propanol, 2-propanol y 2 metil-2-propanol.

alcohol-alcohol alcohol-agua

A partir de 4 carbonos en la cadena de un alcohol, su solubilidad disminuye rápidamente en agua,


porque el grupo hidroxilo (–OH), polar, constituye una parte relativamente pequeña en comparación
con la porción hidrocarburo. A partir del hexanol son solubles solamente en solventes orgánicos.

1 propanol
Hexanol

Existen alcoholes de cuatro átomos de carbono


que son solubles en agua, debido a la
disposición espacial de la molécula. Se trata de
moléculas simétricas.

2-metil-2-propanol

Existen alcoholes con múltiples moléculas de OH


(polihidroxilados) que poseen mayor superficie
para formar puentes de hidrógeno, lo que
permiten que sean bastante solubles en agua.

1,2,3 propanotriol
(glicerina)

Punto de Ebullición: Los puntos de ebullición


de los alcoholes también son influenciados por la
polaridad del compuesto y la cantidad de
puentes de hidrógeno. Los grupos OH presentes
en un alcohol hacen que su punto de ebullición
sea más alto que el de los hidrocarburos de su
mismo peso molecular. En los alcoholes el punto
de ebullición aumenta con la cantidad de átomos
de carbono y disminuye con el aumento de las
ramificaciones.

El punto de fusión aumenta a medida que


aumenta la cantidad de carbonos.

Densidad: La densidad de los alcoholes aumenta con el número de carbonos y sus ramificaciones.
Es así que los alcoholes alifáticos son menos densos que el agua mientras que los alcoholes
aromáticos y los alcoholes con múltiples moléculas de –OH, denominados polioles, son más densos.
(Constantes Físicas de algunos alcoholes)
Densidad:
Está relacionada con la dimensión de la
molécula, la polaridad y el puente de hidrógeno.
Los éteres por ejemplo, poseen un átomo de
oxígeno (-O-) y una polaridad que tiende a
acercar más las moléculas unas a otras, esto los
hace más densos que los hidrocarburos
correspondientes.

Sin embargo los éteres son menos densos que


sus isómeros alcoholes porque estos tienen
además puente de hidrógeno entre sí.

Un alcano pude considerarse como una molécula no polar, pues, si bien el C y el H tienen
distinta electronegatividad, la diferencia entre ellas es muy pequeña. Debido a esto, las fuerzas
intermoleculares que operan en los alcanos son del tipo dipolo transitorias. De ello se deduce
que, al ser estas fuerzas débiles, los puntos de fusión y ebullición serán bajos.
Los puntos de fusión y ebullición aumentan a medida que también aumenta la cantidad de
átomos de carbono del compuesto. Esto es de esperar, ya que al ser cada vez más grande la
molécula, aumenta proporcionalmente la superficie de contacto entre las mismas. En
consecuencia, las fuerzas dipolo transitorias son cada vez más intensas y por lo tanto más
difíciles de vencer.
Sin embargo la presencia de ramificaciones disminuye el valor esperado en los puntos de
fusión y ebullición (que es lo que vos planteás), debido a que, estas disminuyen la superficie de
contacto, porque la molécula va adquiriendo una forma cada vez más esférica (recordá que la
esfera, de todos los cuerpos geométricos es el de menor superficie a igualdad de volumen).
Los éteres son compuestos con una polaridad muy débil, son solubles en compuestos
orgánicos poco polares, su solubilidad en agua disminuye al aumentar el peso molecular
debido a la formación de puentes de hidrogeno entre H2O y el éter. Son menos densos que el
agua.

En física, la densidad, simbolizada habitualmente por la letra griega y denominada en


ocasiones masa específica, es una magnitud referida a la cantidad de masa contenida en un
determinado volumen, y puede utilizarse en términos absolutos o relativos. En términos
sencillos, un objeto pequeño y pesado, como una piedra o un trozo de plomo, es más denso
que un objeto grande y liviano, como un corcho o un poco de espuma.