Instituto de Estudios Internacionales – INTE Universidad Arturo Prat.

Revista Electrónica Parinas Revista de Cooperación Descentralizada, Internacionalización de las Regiones y Paradiplomacia www.parinas.cl

ISSN 0718-4115 2008 Rio Branco, Aranha, Dantas y Araújo Castro: acción y tradición en la política exterior brasileña María Gisela Pereyra Doval

Revista Electrónica Parinas Volumen IV,. 2008 Rio Branco, Aranha, Dantas y Araújo Castro: acción y tradición en la política exterior brasileña María Gisela Pereyra Doval*

Resumen La tradición diplomática de Brasil, desde su independencia, le ha dado sentido estratégico y pragmático a su política exterior, evitando desvíos bruscos de doctrina. De este modo, las grandes personalidades de la política exterior brasileña han dejado su impronta, lo que permitió generar la coherencia estructural que se trasunta en la política exterior actual. Si bien múltiples diplomáticos se han desempeñado con inteligencia y eficiencia, creemos que cuatro de ellos se han destacado por sobre la mayoría: José Maria da Silva Paranhos Júnior (Barón de Rio Branco), Oswaldo Euclides de Souza Aranha, Francisco Clementino de San Tiago Dantas y João Augusto de Araújo Castro. A través de sus acciones, reflejaron las problemáticas y pensamientos del período en que cada uno fue protagonista de la historia brasileña, perdurando, al mismo tiempo, en los diseños de política exterior más contemporáneos. Son figuras que contribuyeron a la formulación de una política exterior dedicada a la preservación de la autonomía y de la soberanía del Estado brasileño, dentro de un espíritu de paz y negociación. Este artículo, que recorre sus logros en el exterior, en lo que hace a la defensa de los intereses brasileños, pretende ser un homenaje a estos cuatro grandes hombres. Abstract Brazil’s diplomatic tradition, since its independence, has given strategic and pragmatic meaning to its foreign policy, avoiding diversion in the doctrine. In such a way, brasilian foreing policy’s strong personalities have left their mark, which allow to generate the structural coherence that have led into the current foreign policy. Although numerous diplomats carried out a very important task, four of them were outstanding: José Maria da Silva Paranhos Júnior (Barón de Rio Branco), Oswaldo Euclides de Souza Aranha, Francisco Clementino de San Tiago Dantas y João Augusto de Araújo Castro. Through their actions, they reflex the problems and thoughts of the period that each one was a brazilian history protagonist, living on in the current foreign policy designs. They are figures that contributed to formulate a foreign policy devoted to preserve Brazilian State’s autonomy and sovereignty, in a peace and negotiation spirit. This article, that look through their achivements abroad as regards the defense of the national interests, expects to be a tribute to these four remarkable men.

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Licenciada en Relaciones Internacionales, Doctoranda en Relaciones Internacionales (Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario). Profesora de la cátedra Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Becaria doctoral de CONICET.

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Revista Electrónica Parinas Volumen IV,. 2008 Introducción Diplomacia e historia se encuentran vinculadas de diversos modos y por diversas razones, sobre todo porque reflejan visiones y percepciones de los intereses nacionales anclados en la formación del Estado, sus características distintivas y la tensión con la que cada país, al ejercer su individualidad y su soberanía, carga en su relación con el otro (De Seixas Corrêa: 2000). Como plantea Jose Honorio Rodrigues (1961: 147), las naciones, como sociedades políticas, viven bajo el imperio de sus intereses vitales, que crean reacciones emocionales y convicciones racionales, y dan al pueblo y a sus líderes un comportamiento histórico único. Todos tienen aspiraciones permanentes que son fruto del proceso histórico, de las características del pueblo y de la etapa de desarrollo económico. Estos intereses vitales o aspiraciones permanentes, conjuntamente con el proyecto de desarrollo interno permiten que, a pesar de las variaciones que se van produciendo en los diferentes gobiernos para adecuar los objetivos a la coyuntura, se siga manteniéndose una coherencia y continuidad en torno al modo de diseñar e implementar la política exterior y, con ella, en los patrones de inserción en el sistema internacional. Todos los estados tienen objetivos básicos: preservar su independencia y su seguridad, proteger y promover sus intereses, y conseguir la autonomía, entre otros. Estos fueron y continúan siendo los objetivos fundamentales de la acción diplomática. El proceso diplomático brasileño ha hecho un culto de sus pensamientos y acciones que tienen vocación de permanencia en el tiempo, de tradición, de contacto del presente con el pasado y el futuro. La diplomacia, por razones de forma y de fondo, es una de esas cosas. La política externa brasileña está vinculada a los intereses permanentes y nacionales a largo plazo, de ahí deriva su coherencia y continuidad a través del tiempo. La idea de la perspectiva de la tradición, deriva de que: “Toda identidad política se constituye en referencia a un sistema temporal en el que la interpretación del pasado y la construcción del futuro deseado se conjugan para dotar de sentido a la acción presente” (Aboy Carlés, 2001: 68). La tradición diplomática de Brasil, desde su independencia, le ha dado sentido estratégico y pragmático a su política exterior, evitando desvíos bruscos de doctrina. En este punto, las grandes personalidades de la política exterior brasileña han dejado su impronta lo que permitió generar la coherencia estructural que se trasunta en la política exterior actual. 3

Revista Electrónica Parinas Volumen IV,. 2008 Larsen (1997) afirma que la excesiva concentración en individuos dificulta la posibilidad de comprender cómo las creencias de esos individuos son a veces reflejos de creencias sociales o políticas que los preceden y los continuarán. Este individualismo metodológico para analizar las creencias o percepciones individuales no llega a explicar por qué motivos estas creencias o percepciones se mantienen estables más allá de cambios de los actores o de los gobiernos. Asimismo, Larsen destaca el hecho de que la mayoría de los analistas en política exterior tienden a concentrarse en períodos cortos, con decisiones específicas, en lugar de estudiar los factores generales y de largo alcance que prevalecen en la política exterior de un Estado. Sin embargo, creemos que el estudio de determinados individuos, hacedores de política exterior, es fundamental ya que fueron ellos los que hicieron que determinados rasgos prevalecieran a través del tiempo. Si bien múltiples diplomáticos se han desempeñado con inteligencia y eficiencia, creemos que cuatro de ellos se han destacado por sobre la mayoría: José Maria da Silva Paranhos Júnior (Barón de Rio Branco), Oswaldo Euclides de Souza Aranha, Francisco Clementino de San Tiago Dantas y João Augusto de Araújo Castro. A través de sus acciones, reflejaron las problemáticas y pensamientos del período en que cada uno fue protagonista de la historia brasileña, perdurando, al mismo tiempo, en los diseños de política exterior más contemporáneos. Son figuras que contribuyeron a la formulación de una política exterior dedicada a la preservación de la autonomía y de la soberanía del Estado brasileño, dentro de un espíritu de paz y negociación. Este artículo, que recorre sus logros en el exterior, en lo que hace a la defensa de los intereses brasileños, pretende ser un homenaje a estos cuatro grandes hombres.

El Barón de Rio Branco: “Advogado, político, jornalista e diplomata, foi responsável pela consolidação das atuais fronteiras do país e por importante modernização das ações da Cancelaría brasileira. Patrono da diplomacia brasileira, o seu nome está inscrito como um dos heróis da Pátria, no Panteão existente na Praça dos Três Poderes, em Brasilia” (Alves de Abreu & Lamarâo: 2007, 127).

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Revista Electrónica Parinas Volumen IV,. 2008 José Maria da Silva Paranhos Júnior nació en Rio de Janeiro el 20 de abril de 1845. En mayo de 1869 tomó posesión de su cargo como diputado general por Mato Grosso que ejerció hasta 1876. En mayo de 1876, Paranhos, mediante un documento firmado por la princesa regente Isabel – Dom Pedro II se encontraba en el exterior- fue designado Cónsul en Liverpool, cargo que ejerció durante 20 años. De esta manera, comenzó su carrera diplomática. El 13 de mayo de 1888, Paranhos recibió el título de Barão do Rio Branco, con el cual sería conocido en la historia. En la época del Imperio, a pesar de la delimitación geográfica heredada, y las fronteras legitimadas por acuerdos y tratados internacionales, la tarea diplomática estaba lejos de estar concluida. Los litigios fronterizos y el derecho de navegación en ríos internacionales fueron el origen de casi todas las disputas de la diplomacia imperial. La mayoría de los analistas de esta época concuerdan en afirmar que el problema de la fijación de las fronteras terrestres fue el más difícil que tuvo que enfrentar la diplomacia brasileña. Entre los principales conflictos caben resaltar la intervención militar contra Uruguay y Argentina y los respectivos gobiernos de Uribe y Rosas, y la Guerra de la Triple Alianza (1864-1869) contra Solano López. En el primer caso, se restableció la paz a través de la Convención de Río de Janeiro (1828), de la cual surgió la República Oriental de Uruguay – como estado tapón1-, cuya independencia sería garantizada por Argentina y Brasil. En el segundo, al finalizar la guerra, Brasil obtuvo todos los territorios que deseaba y Paraguay quedó transformado en un estado satélite2 de Brasil. La ocupación brasileña perduró hasta 1876, haciéndole firmar al gobierno paraguayo el Tratado de Cotegipe, por el cual Brasil ocupaba territorios ancestralmente paraguayos y obtenía reparaciones, y diversas concesiones económicas. En lo que respecta a las fronteras, la República recibió del Imperio una situación internacional con innumerables puntos litigiosos que debieron ser negociados por vía diplomática. El desorden interno del gobierno de la República en sus primeros años, les dio a otros estados la oportunidad para reclamar cuestiones pendientes de solución. El primer conflicto que tuvo lugar fue con Argentina por el territorio de Misiones3. En marzo de 1892, ya en el segundo gobierno republicano, Rio Branco fue convocado para representar a Brasil en la disputa, el representante argentino fue Estanislao Zeballos. Las dos partes recurrieron entonces el arbitraje del presidente norteamericano, Cleveland. Esta

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Revista Electrónica Parinas Volumen IV,. 2008 fue la primera de muchas misiones del Barón de Rio Branco, que lo consagrarían, más adelante, como la mayor figura de la diplomacia brasileña. La estrategia adoptada por Rio Branco fue probar que los ríos Peperí-Guazu y San Antonio, de importancia crucial en el litigio, pertenecían al gobierno brasileño. Para esto recurrió a mapas antiguos que revelaron con precisión la localización de los dos ríos. La sentencia arbitral fue favorable a Brasil, ya que la frontera quedó demarcada entre los ríos Peperí Guazú y San Antonio (con base en el Tratado de Madrid), y no entre los ríos Chapecó y Chopim, como querían los argentinos. Quedaba así asegurada para Brasil buena parte del territorio de los estados de Santa Catarina y Paraná. El segundo litigio en el cual el Barón representó a Brasil fue también fronterizo, pero esta vez contra Francia por límites con la Guyana Francesa. En esa oportunidad se escogió al gobierno suizo como árbitro. A comienzos de 1899, Rio Branco se mudó a Berna, en calidad de Ministro Plenipotenciario. En diciembre de 1900, obtuvo su segunda vitoria en cuestiones fronterizas, aumentando su prestigio en Brasil. El prestigio conseguido por Rio Branco hizo que, en 1902, ante la invitación del presidente Rodrigues Alves, asumiera como Ministro de Relaciones Exteriores. En ese momento, Brasil estaba involucrado en una disputa fronteriza con Bolivia, cuyo gobierno intentaba arrendar una parte de su territorio a un consorcio empresarial anglo-americano: el Bolivian Syndicate. A pesar de no ser reclamada por Brasil, la región de Acre estaba ocupada de hecho por inmigrantes del nordeste brasileño. Este conflicto fue distinto por su carácter y su resolución. La solución negociada ya había fracasado varias veces, sobre todo por los mencionados intereses europeos y norteamericanos en la región. El ejército brasileño ya estaba preparado para actuar por la fuerza. Sin embargo, el Barón de Rio Branco, sabiendo de la debilidad militar boliviana, solucionó el conflicto comprando el territorio4. Posteriormente, por su iniciativa también fueron firmados más de seis tratados con países vecinos: Ecuador (1904), Perú (1904 y 1909), Guinea Holandesa (1906), Colombia (1907) y Argentina (1910). Como no es la finalidad del trabajo enumerar todas las disputas fronterizas de Brasil, diremos que: “Na sua gestâo, Rio Branco negociou todas as questôes de fronteiras pendentes (…)” (de Meira Mattos, 1998: 62).

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Revista Electrónica Parinas Volumen IV,. 2008 Titular del Ministerio de Relaciones Exteriores durante todo el mandato presidencial de Rodrigues Alves (1902-1906), Afonso Pena (1906-1909), Nilo Peçanha (1909-1910) y Hermes da Fonseca (1910-1914), sólo su muerte, en 1912, lo apartó de la jefatura de la diplomacia brasileña. Moura plantea que en los doce años que Rio Branco estuvo en Itamaraty, “(…) ele colocava o Ministério das Relações Exteriores, ou o Itamaraty, como passaria então a ser chamado, em um lugar central na organização da burocracia republicana” (2003). Es con el Barón de Rio Branco que se empieza a mirar a Estados Unidos, y por este motivo Brasil construye una relación privilegiada con Norteamérica. Silva plantea que es anteriormente, en el año 1844, que Brasil comienza una etapa en que, aunque continúa manteniendo aspectos estructurales de dependencia, abre un espacio de resistencia a la hegemonía europea. Este período se caracteriza por no firmar o renovar tratados que se consideren “limitadores” de la soberanía nacional5. Esta etapa continúa afianzándose mediante un paralelo acercamiento a Estados Unidos6, que marcará las directrices para una alianza más estrecha entre estos dos estados. De este modo, la política de Brasil comienza a articularse con el incipiente “protectorado”7 estadounidense en América lo que le brindaría más adelante un cierto grado de autonomía en relación con Estados Unidos. Fue en Washington que Rio Branco instaló la primera embajada brasileña. Joaquim Nabuco8, el primer embajador plenipotenciario nombrado en la capital norteamericana declaró: "In our calculations, the position in Washington is the most important one (…) In these conditions our diplomacy should be developed mainly in Washington". De este modo, la política brasileña comenzó a articularse con el incipiente ‘control’ norteamericano en América, lo que le valió un cierto grado de autonomía en relación con Estados Unidos9. La gestión del Barón representó un marco simbólico fundamental en la vida institucional del Ministerio de Relaciones Exteriores. Solamente el hecho de haber dirimido las controversias relativas a las fronteras nacionales con éxito a favor de Brasil ya sería suficiente para que su obra fuese objeto de destaque en la historia diplomática brasileña. No obstante, el llamado “legado del Barón” posee una significación más amplia por ser responsable de la afirmación de principios y valores que serían posteriormente reconocidos como la base axiológica que de la acción externa del país (Sénéchal de Goffredo Junior: 2005).

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Revista Electrónica Parinas Volumen IV,. 2008 Generalmente se señala que la política exterior pos Rio Branco hasta 1930 –década en que asumiría nuestra próxima personalidad, Oswaldo Aranha- es una continuidad del pensamiento del primero. La proyección externa de esta fase estará basada en la consolidación del espacio nacional, mediante su ocupación efectiva, su defensa, y la definitiva configuración de las fronteras territoriales. Como plantea Celso Lafer: “(…) la dirección que orientaba la visión de futuro de Rio Branco era el desarrollo como medio de reducir el diferencial del poder, responsable de la vulnerabilidad sudamericana” (2002, 102). El Barón de Rio Branco murió en Rio de Janeiro, el 10 de febrero de 1912. Su muerte, ocurrida durante el Carnaval, alteró el calendario de esta fiesta popular en aquel año, dado el luto oficial y los múltiples homenages que le rindieron en la capital de la República.

Oswaldo Aranha: “Advogado e político, um dos principais nomes da Revolução de 1930, foi Embaixador do Brasil nos Estados Unidos e Ministro das Relações Exteriores de 1938 a 1944, durante boa parte do Estado Novo. Defensor do alinhamento da política externa brasileira à norteamericana, sobretudo no contexto da Segunda Guerra Mundial, presidiu a Assembléia Geral da ONU em 1947, o mais alto posto internacional jamais ocupado por um brasileiro” (Alves de Abreu & Lamarâo: 2007, 19).

Oswaldo Euclides de Souza Aranha nació en Alegrete (Rio Grande do Sul) el 15 de febrero de 1894. Entre 1925 y 1927, fue intendente de su ciudad natal. En 1927, fue elegido diputado federal. Luego de comandar el ejército en la Revolución de 1930, que llevaría a Vargas al poder, sería nombrado ministro de justicia y, posteriormente de hacienda hasta 1934. En septiembre de 1934, asumió la embajada de Brasil en Estados Unidos, cuando se negociaba la firma de un tratado comercial entre los dos países, firmado en febrero de 1935. A pesar de la intención de Aranha de estrechar vínculos con Washington, la ruptura del equilibrio de poder europeo y la crisis del ’30 hicieron que Vargas tuviera otros planes. Por un lado, Alemania empezó a mirar a América Latina por la posibilidad de ampliar su sistema de poder. Por otro lado, Estados Unidos también empieza a vincularse a otras

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Revista Electrónica Parinas Volumen IV,. 2008 economías para garantizar su propia recuperación y crecimiento. De esta forma, Vargas10 comienza a aprovechar los márgenes de negociación que le brinda la competencia entre los dos ‘sistemas de poder’. Podemos hablar, en términos de Gerson Moura, de una equidistancia pragmática entre los centros hegemónicos emergentes. Aranha renunció al cargo de Embajador en 1937. En marzo de 1938, fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores. Al frente de Itamaraty, promovió una política continua y sistemática de aproximación entre Brasil y Estados Unidos. La coincidencia de puntos de vista entre Washington y Rio de Janeiro quedó en evidencia en la VIII Conferencia Pan-Americana, realizada en Lima, en 1938. Durante la conferencia, Brasil se alineó con Estados Unidos en la defensa de una política de solidaridad continental, frente a una inminente guerra mundial. En enero de 1939, Aranha viajó a norteamérica en visita oficial, la llamada Missão Aranha, cuyo objetivo era discutir las principales cuestiones económicas, militares y políticas que concernían a los dos países. Al cabo de dos meses de negociaciones, fueron firmados cinco acuerdos. La Missão Aranha representó un refuerzo del alineamiento de la política exterior brasileña a la norteamericana. A comienzos de 1941, Aranha reafirmó las bases de la política exterior brasileña: pacifismo, dentro del principio de no intervención y de solidaridad continental y estricta neutralidad en relación a la guerra europea, pero, al mismo tiempo, cooperación en la defensa del hemisferio. Es por esto último que, posteriormente al ataque de Parl Harbour, en enero de 1942 Vargas determinó el rompimiento de relaciones diplomáticas y comerciales de Brasil con Alemania, Italia y Japón, declarándoles la guerra unos meses después. Este alineamiento a Estados Unidos dio como resultado, entre otras cosas, la propuesta de Roosevelt de que Brasil fuera uno de los fundadores de Naciones Unidas, el financiamiento de la siderurgia y el reequipamiento militar brasileños; así como una dependencia cada vez más estrecha con los Estados Unidos. En agosto de 1943 Aranha renunció al Ministerio de Relaciones Exteriores. Sin embargo, en febrero de 1947, en la presidencia de Dutra, fue nombrado jefe de la delegación de Brasil en las Naciones Unidas y su representante en el Consejo de Seguridad de la Organización. En esta oportunidad desempeñó un papel sumamente relevante como presidente de la comisión que observaría el conflicto árabe – israelí, siendo uno de los que

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Revista Electrónica Parinas Volumen IV,. 2008 apoyaran la posición de Israel. Según Milton (1994), “(…) o papel de Aranha nas deliberações seria de apoio discreto, mas intenso, às reivindicações sionistas. Diria, no final da sessão, que seu dever como presidente o obrigara a se manter neutro [...] [mas] [e]m caráter particular não escondia suas simpatias e ajudou a influenciar outros delegados”. En septiembre de 1957, durante la presidencia de Kubitscheck, lideró la delegación brasileña en la XII Asamblea General de la ONU. En un informe enviado al presidente, Aranha defendió una redefinición de la política exterior brasileña teniendo en cuenta el movimiento a favor de la liberación de los pueblos colonizados, Brasil, escribió Aranha, no podía continuar apoyando a las potencias coloniales. Esta línea de acercamiento a los países del Tercer Mundo seguiría en las posteriores administraciones brasileñas. Oswaldo Aranha murió en Rio de Janeiro, el 27 de enero de 1960.

San Tiago Dantas: “Jornalista, advogado, professor e político, San Tiago Dantas foi ministro das Relações Exteriores entre 1961 e 1962, durante a fase parlamentarista do governo João Goulart, tendo sido um dos principais formuladores e ejecutores da chamada “política externa independente”. Foi também ministro da Fazenda entre os meses de janeiro e junho de 1963, durante a fase presidencialista do governo Goulart” (Alves de Abreu & Lamarâo: 2007, 97).

Francisco Clementino de San Tiago Dantas nació en Rio de Janeiro, el 30 de agosto de 1911. En 1943 representó a Brasil en la Primera Conferencia de Ministros de Educación de las Repúblicas Americanas. Entre 1945 y 1946, trabajó en el Consejo Nacional de Política Industrial y Comercial. En 1951, fue consejero de la delegación brasileña en la IV Reunión de Consulta de los Cancilleres Americanos, en Washington. Fue también asesor personal de Vargas durante su segundo gobierno (1951-1954), participando de la discusión del anteproyecto de creación de Petrobras y del proyeto de creación de la Red Ferroviaria Federal. A partir de 1952, fue miembro del Comité Permanente de Arbitraje de la Haya. En octubre de 1958 fue elegido diputado federal por Minas Gerais, cargo al que renunció en 1961 al ser nombrado por el presidente Jânio Quadros embajador de Brasil en

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Revista Electrónica Parinas Volumen IV,. 2008 Naciones Unidas. Sin embargo, no llegó a asumir ese cargo en virtud de la renuncia de Quadros a la presidencia. No obstante, fue nombrado por el presidente Goulart Ministro de Relaciones Exteriores. El canciller desarrolló el concepto de "política exterior independiente", que se basaba en los siguientes objetivos: participación intensa en la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) y en la Conferencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Comercio (UNCTAD), teniendo por objeto la defensa de los precios de los productos primarios y la participación en el crecimiento del comercio internacional; desarme y coexistencia competitiva, pero pacífica, y cooperación económica internacional para el desarrollo de los países subdesarrollados. La concepción básica era de que Brasil, respetadas las buenas normas internacionales de procedimiento, se reservaba el derecho de negociar con todos los países, de acuerdo con sus propias conveniencias11. De esta manera, afirmó en su discurso de asunción pretender contribuir, en su gestión, a la “(…) preservação da paz; reafirmação dos princípios de não-intervenção e autodeterminação dos povos; ampliação do mercado externo brasileiro mediante o desarmamento tarifário da América Latina e a intensificação das relações comerciais com todos os países, inclusive os socialistas; apoio à emancipação dos territórios não autônomos; política de autoformulação dos planos de desenvolvimento econômico e de prestação e aceitação de ajuda internacional”. Celso Lafer, plantea que “(…) a política exterior independente procurou articular no sistema internacional uma frente única dos subdesenvolvidos com o objetivo de proteger os preços das matérias-primas e produtos agrícolas a forçar o sistema internacional a responder satifatoriamente ás demandas de industralizaçâo” (1967:99). Una de las medidas más importantes adoptadas por la diplomacia brasileña durante la gestión de Dantas fue el reanudamiento de las relaciones con la Unión Soviética, interrumpidas desde 1947. En un discurso pronunciado en la Cámara de Diputados, San Tiago Dantas aclaró que esa decisión fue tomada pensando, exclusivamente, en los intereses de Brasil, y no significaban ni simpatía ni tolerancia ideológica para con el régimen soviético. Enfatizó las grandes posibilidades presentadas por el mercado soviético para las exportaciones brasileñas, además de la conveniencia de desarrollar relaciones entre los pueblos como garantía para la paz.

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Revista Electrónica Parinas Volumen IV,. 2008 Otro hecho a ser destacado fue su participación en la VIII Reunión de Consultas de Ministros de Relaciones Exteriores de los Estados Americanos, realizada en 1962. En la fase preparatoria del encuentro, Dantas convocó en Itamaraty a todos los embajadores de países del continente para defender la adopción de una política de coexistencia con el régimen cubano, condenando la adopción de sanciones económicas, militares y diplomáticas contra ese país. En la Reunión, como era de esperarse, la posición de Dantas chocó con la de Estados Unidos, que pretendía articular una política de intervención en Cuba y expulsar a ese país de la Organización de Estados Americanos. Finalmente, se alcanzó una solución conciliatoria, en la que, si bien se condenaba la adhesión cubana al comunismo, fue asegurada la permanencia de Cuba en la OEA. En el período de política exterior independiente, a pesar de algunos episodios (como el mencionado anteriormente con respecto a Cuba), las administraciones brasileña y norteamericana se manejaron ‘discretamente’ de modo de no generar incomodidades. El programa político-económico brasileño no implicaba novedad: se inscribía en la corriente mundial de los movimientos nacionalistas-reformistas que buscaban llevar a la práctica las aspiraciones nacionales de desarrollo e independencia, y que desde fines de los cincuenta encarnaban países como Egipto, Irán e Irak. Procuraba intensificar las relaciones comerciales con todas las naciones, incluidas las del bloque soviético, y ampliar el mercado externo para los productos primarios brasileños. Asimismo, se practicó la implementación de un proyecto de unidad continental visualizado ante todo en la ALALC. Esto era así por el énfasis que la política exterior de Brasil en ese momento le atribuye a la necesidad de fortalecer los intercambios de los productos primarios uniéndose en un frente único de productores12. Es indudable que el objetivo primero de Brasil era promover la aceleración de el desarrollo económico interno; para esto sus metas más próximas eran una mayor estabilidad en el comercio con los países de la región, y así generar un mercado ampliado para la colocación de sus productos, la diversificación de las pautas de exportación, la sustitución de importaciones mediante la mejor utilización de los factores de producción, etc. En abril de 1962, Dantas viajó como parte de la comitiva presidencial a Estados Unidos, participando de las negociaciones que llevaron al compromiso del gobierno norteamericano de apoyar la ALALC y ayudar en las gestiones junto a la Comunidad

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Revista Electrónica Parinas Volumen IV,. 2008 Económica Europea (CEE) para la eliminación de las altas barreras arancelarias sobre los productos latinoamericanos, y al acuerdo sobre la concretización del proyeto de la Alianza para el Progreso. El 25 de junio de 1962, San Tiago Dantas dejó el Ministerio de Relaciones Exteriores, con el fin de intentar renovar su mandato como diputado federal en las elecciones previstas para octubre, cargo para el cual fue elegido. Sin embargo, en enero de 1963, una consulta popular determinó el retorno al régimen presidencialista, y Goulart nombró a Dantas Ministro de Hacienda. Una vez más, el nombramiento no duró mucho y en junio, luego de una nueva reestructuración del gabinete, Dantas volvió a la Cámara de Diputados. San Tiago Dantas murió en Rio de Janeiro el 6 de septiembre de 1964.

Araújo Castro: “Diplomata de carreira, foi titular da pasta das Relações Exteriores do governo João Goulart, na sua fase presidencialista (1963-1964), dando prosseguimento à chamada “política externa independente” iniciada em 1961. Entre 1968 e 1975, voltou a ejercer cargos importantes na diplomacia nacional, chefiando a missão do país junto à ONU (1968-1971) e ocupando a embaixada brasileira em Washington (1971-1975)” (Alves de Abreu & Lamarâo: 2007, 79).

João Augusto de Araújo Castro nació el 27 de agosto de 1919, en Rio de Janeiro. Ingresó en la carrera diplomática en 1940, como cónsul de tercera clase. En septiembre de 1942 sirvió en la comisión brasileña junto a la Misión Cooke, grupo de técnicos enviado por el gobierno norteamericano a Brasil con el objetivo de diagnosticar los problemas centrales de la economía brasileña dentro de una perspectiva de promoción del desarrollo del país. El primer cargo de Araújo Castro en el exterior fue en 1943 en el consulado de Brasil en Puerto Rico. En 1944 fue enviado a Estados Unidos y promovido a cónsul de segunda clase en diciembre de 1945. Ascendió a cónsul adjunto en mayo de 1946. De regreso en Brasil, fue designado auxiliar del jefe del Departamento de Administración de Itamaraty en abril de 1948, y en septiembre del año siguiente Secretario de la delegación brasileña en la IV Asamblea General de las Naciones Unidas. Promovido a

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Revista Electrónica Parinas Volumen IV,. 2008 Primer Secretario en marzo de 1953, Araújo Castro fue transferido a la embajada de Brasil en Roma. Nuevamente en Brasil en enero de 1957, fue promovido a consejero. En 1958, escribió su primer texto que logró repercusión. El mismo fue una conferencia proferida en la Escuela Superior de Guerra titulada: “Poder nacional: limitações de ordem interna e externa”, en la cual propicia una política de seguridad nacional para enfrentar los desafíos mundiales, y el fortalecimiento del poder nacional mediante el desarrollo de la economía, la recuperación del hombre, la modernización de las Fuerzas Armadas, la consolidación y perfeccionamiento de las instituciones nacionales, la ampliación del radio de acción diplomática, y el perfeccionamiento del sistema de seguridad colectiva del hemisferio. Ministro de Segunda Clase en junio de 1958, participó de la elaboración de la Operación Pan-Americana (OPA), programa multilateral para el desarrollo económico de América Latina. En julio, Araújo Castro fue nombrado jefe del Departamento Político y Cultural de Itamaraty. Ministro Consejero de la embajada de Brasil en Tokio, a partir de abril de 1959, fue delegado en la XV Sesión de las Partes Contratantes del Acuerdo General sobre Tarifas y Comercio (GATT). Como observador, participó en la Reunión de los Países No Alineados, en Egipto, en junio de 1961. En junio de 1963, fue nombrado por el presidente Goulart Secretario General del Ministerio de Relaciones Exteriores. En julio –rompiendo con la tradición que excluía a los diplomáticos de carrera del primer escalafón de Itamaraty– fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores. Los meses en que permaneció al frente de Itamaraty dio continuidad a la ya nombrada “política exterior independiente”, ampliando los contactos políticos y económicos fuera del polo occidental. Dos manifestaciones prácticas de las preocupaciones brasileñas dirigieron la actuación de Araújo. La primera fue el discurso proferido, en septiembre de 1963, en calidad de jefe de la delegación de Brasil en la XVIII Sesión de la Asamblea General de la ONU, en el cual defendió la necesidad de superar los constreñimientos de la Guerra Fría y destacó los puntos básicos de la política exterior brasileña: las ‘tres D’ -desarrollo, desarme y descolonización. La segunda fue el apoyo dado al Grupo de Coordinación del Comercio con los Países Socialistas de Europa Oriental, organo interministerial creado en diciembre de 1962, con sede en Itamaraty, el cual pasó a presidir en 1963. En 1964, presidió la

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Revista Electrónica Parinas Volumen IV,. 2008 Comisión de Coordinación de la Política Económica Externa, siendo el jefe de la delegación brasileña en la reunión preparatoria de la I Conferencia de la UNCTAD. En esta oportunidad, Brasil tuvo una destacada participación en los trabajos preparatorios de la Conferencia. Con el agravamiento de la crisis institucional de Brasil, retornó al país en la víspera del golpe militar que depuso a João Goulart del poder. Automáticamente dimitió de su cargo de ministro. Posteriormente ocupó cargos de baja importancia diplomática hasta 1968, año en que fue designado como embajador en la ONU. Allí, lideró la delegación brasileña en el Consejo de Seguridad en la discusión de cuestiones urgentes, como la no proliferación de armas nucleares y las crisis de Medio Oriente y de la primavera de Praga. Cuando los tanques soviéticos invadieron Checoslovaquia, en agosto de 1968, Araújo Castro ocupaba la presidencia del órgano. En 1969 lideró las delegaciones de Brasil en la VII Sesión del Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y en la reunión de la Convención Internacional para la Eliminación del Racismo, ambas realizadas en New York. En 1970 lideró las delegaciones brasileñas en la XLIX Sesión del ECOSOC, y en la VI Sesión del Comité Preparatorio para la Segunda Década del Desarrollo, dos eventos patrocinados por la ONU. En 1970, en su discurso de la XXV Sesión Ordinaria de la Asamblea General de Naciones Unidas, por primera vez en la historia de la diplomacia brasileña, calificó al apartheid como un crimen contra la humanidad llamando a la responsabilidad internacional. En su pronunciamiento, planteó como un imperativo moral combatir el preconcepto, la segregación y la injusticia racial. Destacó también la complejidad racial en Brasil, sosteniendo que el apartheid agredía directamente la convivencia entre los brasileños: “A adoção da Resolução 1.514 constituiu uma das decisões mais importantes desta Organização: foi a reafirmação formal do direito inalienável de todos os povos à autodeterminação. Meu país reitera aqui seu integral apoio a esse princípio, assim como não pode deixar de reiterar sua preocupação com a persistência de políticas de apartheid e de discriminação racial, objeto do mais formal repúdio e da mais firme condenação por parte do Governo e do povo do Brasil” (Araújo Castro, cita sustraída de de Seixas Corrêa (org.): 2007, 259).

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Revista Electrónica Parinas Volumen IV,. 2008 Si en el plano interno, el gobierno de Médici (1970-1974) combinó altas tasas de crecimiento económico con el aumento de la represión a los opositores del régimen militar, de acuerdo con Vieira Souto, su política exterior fue pautada por la conjugación del bilateralismo con el multilateralismo tercermundista. Es decir, Brasil, adoptando la llamada “diplomacia del interés nacional”, se insertaba en el plano mundial de forma doble: manteniedo, simultáneamente, relaciones con los países industrializados del Norte y con los países en desarrollo del Sur. En este contexto, considerado como uno de los mayores exponentes de la diplomacia nacional, Araújo Castro asumió, en mayo de 1971, la embajada de Brasil en Washington. En su cargo, buscó moldear las restricciones impuestas por el Congreso norteamericano a las importaciones de productos brasileños, sobretodo el café. Otra cuestión delicada en las relaciones entre los dos países con la que tuvo que lidiar fue la ampliación del mar territorial brasileño de 12 a 200 millas, esta medida, tomada por decreto en marzo de 1970, había desagradado al gobierno de Washington, que llegó a sugerir a los navíos pesqueros norteamericanos que ignorasen los nuevos límites, considerando el decreto brasileño contrario al derecho internacional. En 1975, por la visita de una comitiva de la Escuela Superior de Guerra a Estados Unidos, pronunció una conferencia sobre “O congelamento do poder mundial”, en la que criticaba la oligarquización del sistema internacional impuesta por los Estados Unidos y la Unión Soviética, definiendola como un obstáculo a los intereses de los países en desarrollo, y preconizando una mayor participación de Brasil en el escenario mundial. Araújo Castro murió en Washington, en el ejercicio de sus funciones, el 9 de diciembre de 1975.

Reflexiones Finales: Tradiciones, cánones y principios ordenadores de la realidad desempeñan un papel fundamental en la constitución de la respetabilidad y de la reputación de un país. La perspectiva de poder buscar en un pasado, lejano, y no tanto, determinadas características, que aún se encuentran presentes en la praxis de un grupo social o institución política, fortalece la idea de estabilidad, continuidad y coherencia en el tiempo y reafirman su

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Revista Electrónica Parinas Volumen IV,. 2008 prestigio y su fuerza. Esa fuerza simbólica determina, en gran medida, la forma como los individuos son influenciados por la tradición (Sénéchal de Goffredo Junior: 2005, 63). Eric Hobsbawm (1990) acuñó el concepto de “invención de las tradiciones”. Las “tradiciones inventadas” pueden ser distinguidas en dos grupos: 1)- las que, de hecho, fueron inventadas y formalmente institucionalizadas; y 2)- las que surgieron de manera espontánea en un período determinado de tiempo y que se establecieron con bastante rapidez. Ellas son definidas como “um conjunto de práticas, normalmente reguladas por regras tácita ou abertamente aceitas; tais práticas, de natureza ritual ou simbólica, que visam inculcar certos valores e normas de comportamento através da repetiçâo, o que implica, automaticamente, uma continuidade em relaçâo ao passado” (Hobsbawm: 1990, 9). Esas “tradiciones” se fijan con base en su perpetuación en el tiempo, relacionando el pasado con el presente, y, al contrario de las costumbres, tienden a no variar conforme los cambios en el contexto social. Esas tradiciones buscan en la historia el respaldo para legitimar la lógica de la repetición de una determinada práctica. Los símbolos, las interpretaciones del pasado, las manifestaciones culturales son fundamentales para entender los modos y el sentido de la formación de una sociedad dentro de un territorio, lo que se verá reflejado en la identidad nacional del Estado en cuestión. Estas cuatro personalidades que actuaron como representantes de la política exterior de Brasil en un momento histórico dado, dejaron su impronta en la forma de diseñar e implementar la política exterior del país. Sus principios y acciones fueron y son emuladas por los hacedores de política exterior de nuestro tiempo. Evidentemente, sus prácticas se han convertido en ‘tradicionales’, y, por lo tanto, serán repetidas para dotar de sentido a la acción presente.

Notas: 1- Un Estado tapón es un término geopolítico para designar un país situado generalmente entre dos países previsiblemente hostiles, y que, por su propia existencia, se cree que puede prevenir el conflicto entre los mismos. 2- Un Estado satélite es uno de los nombres peyorativos que se le da en política internacional a cualquier Estado que, si bien es nominalmente independiente y reconocido

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Revista Electrónica Parinas Volumen IV,. 2008 por otros, en la práctica se encuentra supuestamente sujeto al dominio político o ideológico de alguna potencia. 3- Al inicio del período republicano, durante el Gobierno Provisorio, el entonces Ministro de Relaciones Exteriores, Quintino Bocaiúva, firmó un tratado con el Ministro argentino Estanislao Zeballos, favorable a la posición del gobierno de Buenos Aires. Los terminos del tratado fueron rechazados por el Congreso y por el Ejército brasileños. 4- Esta compra quedó registrada mediante el Tratado de Petrópolis. 5- Según Altemani de Oliveira: “…A oposiçâo à prática de tratados internacionais decorria da percepçâo brasileira de que esses tratados tendiam a ser perjudiciais aos interesses nacionais, principalmente a partir da consideraçâo de que os acordos em vigência tinham anulado a possibilidade de proteçâo da indústria nacional, ao mesmo tempo em que abria integralmente o mercado nacional aos manufaturados ingleses” (2005, 31). 6- Este acercamiento, según Altemani de Oliveira, queda plasmado con la firma del Convenio Aduanero con Estados Unidos en 1891, y al acatar la intervención norteamericana en la “Revuelta de la Armada” en 1894, a favor de Floriano. 7- Recuérdese la proclamación de la Doctrina Monroe en 1823. 8- En 1905, cuando se creó la Embajada de Brasil en Washington, Nabuco fue nombrado embajador de Brasil, presentando sus credenciales al Presidente Roosevelt el 25 de mayo. Como embajador en Washington defendió la política pan-Americana, basada en la Doctrina Monroe. 9- “Parece ter havido um acordo tácito, pelo qual o Brasil reconhecia a hegemonia americana na América do Norte e os Estados Unidos respeitavam as pretensôes brasileiras a uma posiçâo hegemônica na América do Sul” (Burns: 2003, 259). 10- Presidente de la República de 1930 a 1945 y de 1951 a 1954. 11- Este párrafo ha sido extraído de la página web de Itamaraty. 12- Es importante tener en cuenta que, en esa época, estaba en boga la teoría de Prebich en la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) la cual planteaba, como modelo para alcanzar el desarrollo, entre otros, la integración cerrada (con altos aranceles externos) y la protección de los precios de las materias primas (dado el deterioro de los términos del intercambio) mediante la unión de los productores de las mismas.

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Revista Electrónica Parinas Volumen IV,. 2008 Bibliografía: - Alves de Abreu, Alzira y Lamarâo, Sergio, ed. 2007. Personalidades da Política Externa Brasileira. Brasilia: Fundaçâo Alexandre de Gusmao. - Aboy Carlés, Gerardo. 2001. Las dos fronteras de la democracia argentina. La reformulación de las identidades políticas de Alfonsín a Menem. Rosario: Homo Sapiens. - De Meira Mattos, C. 1998. “Esboço histórico da política exterior do Brasil. Colônia, Imperio e República”, Escola Superior de Guerra 37:43-65. - De Seixas Corrêa, Luiz Felipe. 2000. “Política externa e identidade nacional brasileira”, Política Externa 9: 1. - De Seixas Corrêa, Luiz Felipe, ed. 2007. O Brasil nas Naçôes Unidas 1946 – 2006. Brasilia: Fundaçâo Alexandre Gusmâo. - Hilton, Stanley. 1994. Oswaldo Aranha, uma biografia. Rio de Janeiro: Objetiva. - Hobsbawm, Eric. 1990. Nações e Nacionalismo desde 1780. Programa, mito e realidade. Rio de Janeiro: Paz & Terra. - Lafer, Celso. 1967. “Uma interpretaçâo do sistema das relaçôes internacionais do Brasil”, Revista Brasileira de Política Internacional X: 39-40. - Larsen, Henrik. 1997. Foreign Policy and Discourse Analysis: France, Britain, and Europe. London: Routledge. - Moura, Cristina Patriota de. 2003. “Rio Branco: a monarquia e a república”. Consulta 12 marzo, 2008 (http://www.biblio.com.br/conteudo/biografias/baraodoriobranco.htm) - Sénéchal de Goffredo Junior, Gustavo. 2005. Entre Poder e Directo: A Tradiçâo Grotiana na Política Externa Brasileira. Brasilia: Fundaçâo Alexandre de Gusmâo.

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