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LA MENTIRA WHITE

Título del libro en inglés:

Walter T. Rea

Introducción

Casi desde la primera vez que oí hablar de ella, al principio de mi adolescencia, me convertí en devoto de Ellen G. White y de sus escritos. Aprendí a escribir a máquina copiando porciones de su libro Messages to Young People [Mensajes para los Jóvenes]. En la escuela superior y en la universidad, a menudo iba de habitación en habitación en el dormitorio, reuniendo citas de Ellen White de los otros estudiantes para usarlas en mi preparación para convertirme en ministro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Fue por aquellos días que concebí la idea de preparar un comentario Adventista compilando, de los escritos de Ellen White, todas las declaraciones pertenecientes a cada libro de la Biblia, cada doctrina, y cada personaje bíblico.

Al comienzo de mi vida ministerial (que se inició en la parte central de California a finales de la década de 1940), compilé dos tomos de biografías bíblicas del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento, incorporando en cada artículo las citas pertinentes encontradas en la obras de Ellen White. Algunas personas prominentes de la iglesia me estimularon en este proyecto, y pensaron que el Ellen G. White Estate podría publicar estas colecciones para que fueran usadas en el club de libros que la iglesia dirigía en esos días. Después de mucho tiempo y mucho intercambio de correspondencia, finalmente me di cuenta de que había sido ingenuo y que el White Estate no tenía la menor intención de colaborar de esta manera con nadie que pareciera estar invadiendo su terreno. De manera bien clara, me hicieron saber que ellos poseían esa "franquicia celestial" y que mirarían con malos ojos a cualquiera que pisara su territorio. 1

Sin embargo, y de manera independiente, publiqué dos tomos de biografías bíblicas, y un tercer tomo sobre Daniel y el Apocalipsis, todos basados en las obras de Ellen White. Pronto estos libros se vendieron en la mayoría de las librerías Adventistas, y fueron usados en muchas escuelas y universidades de Norte América.

Los del White Estate no se sintieron muy felices con todo esto, y llamaron la atención de mi unión regional y de los presidentes de conferencias locales sobre el tema. Después de algún tira y afloja, todos estuvieron de acuerdo en que los libros podían venderse si yo mantenía un perfil bajo, por cuanto de todos modos ellos no creían que mis libros serían aceptados a gran escala. Sin embargo, en años subsiguientes, se vendieron decenas de miles.

Mientras trabajaba en mi proyectado tomo cuatro (las citas de Ellen White sobre doctrinas bíblicas), por casualidad tropecé con algo interesante en Orlando, Florida, donde yo era pastor de la Kress Memorial Church, llamada así en honor de los doctores Daniel H. y

Lauretta E. Kress, renombrados pioneros de la obra médica Adventista. La familia Kress me regaló un antiguo libro de Ellen White, Sketches from the Life of Paul, publicado en 1883, pero que nunca fue reimpreso. Cuando un día le mostré este libro a un miembro de iglesia , me dijo que el problema del libro era que se parecía dermasiado a otro que no había sido escrito por Ellen White, y que nunca había sido reimpreso a causa de la estrecha similitud entre los dos. Siendo de mente inquisitiva, hice un estudio comparativo y descubrí que algunas de las críticas parecían ser ciertas. 2

Más tarde, después de que fui trasladado a California, los miembros de la familia de Wellesley P. Magan, también de pioneros Adventistas establecidos, fueron miembros de mi congregación. A la muerte de la viuda del padre de Wellesley, Lillian E. Magan, me regalaron un libro de la biblioteca de la familia Magan - Elisha the Prophet [Eliseo el Profeta], escrito por Alfred Edersheim. 3. En la hoja de guarda aparecía la firma de Ellen White. Para entonces, debido a mi constante uso de los libros de Ellen White, me había familiarizado tanto con ellos, que en seguida reconocí la similitud de palabra y de pensamiento al examinar el libro de Edersheim.

Aún más tarde, mientras estudiaba en la Universidad del Sur de California para obtener el grado de Doctor en Filosofía, me sobresalté al tropezarme con una obra de siete tomos sobre la historia del Antiguo Testamento, escrita por el mismo Edersheim. 4. Esta vez encontré, en los tomos uno al cuatro, que los títulos y subtítulos de capítulo, y los encabezados de página de Edersheim, eran paralelos, y muchas veces casi idénticos, a los títulos de capítulo del libro Patriarchs and Prophets (1890) [Patriarcas y Profetas] de Ellen White. Tiempo y estudio mostraron que obviamente la Sra. White había obtenido ayuda liberal de estas obras adicionales de Edersheim. Una investigación ulterior revelaría que Edersheim había escrito también una historia del Nuevo Testamento sobre la vida de Cristo, y que en ésta también había similitudes adicionales con el libro Desire of Ages [El Deseado de Todas las Gentes] de la Sra. White. 5.

Aunque perturbadores, estos hallazgos no eran demasiado inquietantes para mí en ese tiempo, porque el White Estate en Washington siempre parecía tener excusas para los "préstamos" de Ellen White. No fue sino hasta que Bruce Weaver, un joven seminarista en la Universidad Adventista de Andrews en Michigan, descubrió un archivo sin marcar conteniendo mi trabajo y mis comparaciones (material duplicado guardado en la biblioteca del White Estate) que las cosas comenzaron a adquirir el aspecto de un cuento de misterio. El White Estate acusó a Bruce de robar el material de la biblioteca, aunque él sólo lo había copiado y devuelto. Al final, Bruce fue despedido del seminario y del ministerio, pero no antes de que hubiese tomado parte significativa en el drama.

Lo que Bruce encontró en el archivo no fue sólo mi material y las críticas de él, sino también copias de algunas cartas internas del White Estate, escritas por Robert W. Olson y Arthur L. White, que revelaban la preocupación de estos hombres de la oficina de Washington acerca del descubrimiento, por parte de Bruce, del material que yo les había estado enviando como evidencia de que Ellen White había copiado material ajeno. Ambos hombres habían puesto por escrito sus sugerencias para manejar el problema Rea. Años subsiguientes revelaron que ellos habían adoptado el método de Arthur White, que era, en

esencia, aplicar tácticas dilatorias y tanta presión y lenguaje de doble sentido como fuera posible.

Olson se dedicó a hacer una campaña verbal en un máximo esfuerzo por suavizar el impacto que mis hallazgos estaban comenzando a tener, porque ya personas de varias regiones de Norte América estaban solicitando la evidencia encontrada durante mis investigaciones. En una presentación que hizo Olson una tarde de enero de 1979 en la Universidad de Loma Linda en California, alguien en el auditorio preguntó acerca de los préstamos, por parte de Ellen White, de fuentes publicadas. La respuesta de Olson fue en el sentido de que nada de eso era verdad, que todos sus escritos eran de ella. Luego, añadió que había algún ministro en California del Sur haciendo olas con alegatos acerca de que ella había tomado material prestado para su libro clave The Desire of Ages, pero que ninguno de esos rumores era cierto.

Decir que me quedé estupefacto después de la reunión es poco. En ese mismo momento, en

mi archivo ya tenía varias cartas de ese mismo Olson animándome a continuar enviándole

mis comparaciones entre Ellen White y sus contemporáneos. Además, había hablado conmigo personalmente cuando estuvo en California hacía sólo poco tiempo, y me había arrancado la promesa de que no publicaría ningún informe sobre mi trabajo sino hasta que él y el personal directivo del White Estate hubieran tenido tiempo adicional para examinar el material. Yo había accedido a su solicitud, y el hecho del acuerdo había sido registrado en el memorándum interno que él escribió después y que yo tenía en mis archivos.

Así que ahora yo sabía que Robert Olson, o tenía muy mala memoria, o estaba diciendo una mentira blanca. En cualquier caso, era obvio que los del White Estate sabían mucho más de lo que decían.

Los archivos del White Estate se habían referido a un libro escrito por William Hanna, llamado The Life of Christ. 6. Antes de veinticuatro horas después de la reunión de Loma Linda, ya yo había obtenido una copia del libro de Hanna. Desde ese momento en adelante, he aprendido más de lo que jamás quise saber.

Spectrum, un diario publicado independientemente por la Association of Adventist Forums, hizo un relato de los antecedentes de una reunión de comité de Enero de 1980 en Glendale, California. Esta reunión había sido convocada por Neal C. Wilson, presidente de la Conferencia General, a mis instancias de que se considerara el alcance de los hallazgos en relación con la deuda literaria de Ellen White. Dieciocho de los representantes de la iglesia nombrados declararon que lo que mostraba mi investigación era de proporciones alarmantes, pero que el estudio debería continuar con ayuda adicional. 7.

De

manera similar, Spectrum informó más tarde de mi expulsión de la iglesia 8 (después

de

treinta y seis años de servicios) principalmente a causa del revelador artículo iniciado y

escrito por el editor religioso John Dart y publicado en Los Angeles Times. 9. Ni uno sólo de los oficiales que me expulsaron había hablado nunca con Dart. Ni uno sólo había visto la investigación en la que se basaba el artículo. El centro mismo de la disputa no era importante para los oficiales de la iglesia. Sólo era necesario que alguien fuera castigado

para que otros permanecieran alineados y para que tanto Ellen White como la Iglesia Adventista del Séptimo Día pudieran aparecer inocentes de cualquier delito.

En vista de lo que he observado, experimentado, y aprendido, me ha parecido correcto y necesario registrar para las generaciones futuras los hallazgos de mi estudio actual. Estas generaciones venideras querrán saber la verdad acerca de lo que se ha desenterrado del pasado. Será parte de lo que tendrán en cuenta en su experiencia religiosa y en sus juicios.

A pesar de muchos y buenos consejos en contrario, he elegido el título THE WHITE LIE para mi libro. No aplico el término por separado y solamente a Ellen G. White. Cuando nosotros (cualquiera de nosotros) damos nuestro consentimiento o apoyo para perpetuar un mito (en todo o en parte) acerca de cualquier persona o cosa, nosotros mismos somos, por lo tanto, parte de una mentira blanca. El mensaje de este libro es el de ayudar a revelarnos a todos nosotros que a menudo sostenemos una leyenda.

Las peores mentiras que se dicen son a menudo las que se dicen en religión, porque se dicen de tal manera que se supone que Dios las respalda y que, por lo tanto, son para nuestro bien. Que ese bien puede convertirse - y se convierte - en perjudicial, erróneo, y hasta malvado no se les ocurre generalmente a las personas celosas que promueven leyendas en el nombre de Dios.

En este estudio me he propuesto tratar, no sólo los hechos como los he encontrado, sino también cómo han operado en la iglesia y en nosotros personalmente, cómo he observado esa operación. También, espero dejar una lección o dos para aquéllos que puedan estar buscando esas lecciones.

Quedan por llevar a cabo muchos estudios sobre la cuestión de por qué algunos de nosotros aceptamos tantas cosas de quienquiera que sea que las aceptamos. ¿Qué cosa en lo profundo de nosotros es explotada para hacernos reaccionar, sin hacer preguntas, a información que no es digna de confianza, de manera que la aceptamos como "verdad" y le permitimos que gobierne nuestros pensamientos y nuestras vidas?

En esta etapa de mis pensamientos, si queda alguna culpa por evaluar o asignar, debo aceptar mucho de ella por haber sido tan ingenuo, sin un adecuado estudio o investigación de mi parte, como para asentir a mucho de lo que originalmente se me presentó como "la verdad" pero que, en realidad, contiene mucha falsedad que nos aleja de lo que debería preocuparnos prioritariamente. Lo que más lamento es que el tiempo no me permita corregir parte de la información errada que yo mismo, sin darme cuenta, acepté y transmití a otros como una mentira blanca.

Toda institución, toda entidad corporativa, todo sistema establecido - ya sea político, económico, social, o religioso - debe tener su santo patrono. Ese santo puede ser un fundador, un benefactor, un dirigente carismático, o una figura mística que ha estado muerta por largo tiempo. Sin importar su categoría o el tiempo que haya durado su existencia, el patrono es venerado, aunque haya sido un vampiro; es canonizado, aunque haya sido un artista de la estafa; se le otorga la santidad, aunque haya sido un conocido pecador.

Hay algo en la mente humana que busca crear lo irreal - imaginar o suponer que algo es así, aunque toda la lógica le diga que no es así. De lo que es imposible ver, decimos que es una visión; lo que es falible, lo consideramos perfecto; a lo que es ilusorio, le concedemos autoridad. Muchos estudios se han efectuado para tratar de averiguar por qué queremos creer, y de hecho creemos, "una mentira permisible." Para mi propósito aquí, es suficiente decir que lo hacemos - y parece que tenemos que hacerlo. Porque, si rechazamos la fantasía que ahora sostenemos, probablemente encontraremos o inventaremos otra en nuestro esfuerzo para evitar enfrentarnos a la realidad.

Los vendedores de panaceas para fantaseadores (los que tienden a asombrarse de manifestaciones psíquicas) son los supervendedores de lo psíquico. Son los que manipulan, maniobran, y dan masajes a la conciencia de aquéllos a los que desean convencer. En todos los tiempos y en todos los lugares, han sido los magos los que han conducido al populacho

a creer que el emperador realmente estaba vestido con lo invisible, y que los que los

escuchan y vienen a ellos a pedir consejo y guía (por los cuales deben pagar debidamente, por supuesto) estarán entre los pocos que realmente ven lo que no está allí.

El elemento que es esencial, sin excepción, para cualquier juego de estafa es la mentira. Por supuesto, es una mentira blanca, una cosita que se desvía un poquito de la verdad, una y otra vez, hasta que, con el correr del tiempo y en las circunstancias adecuadas, se expande hasta convertirse en un gigantesco fraude.

Las técnicas de los supervendedores son pocas, pero absolutamente esenciales. Consisten en restar importancia a la humanidad de aquél que ha de ser venerado; exaltar las virtudes del venerado hasta el nivel de lo milagroso; negar acceso a las fuentes confiables de

registros y hechos del pasado significativo; apelar a la inclinación a lo supersticioso (o por

lo menos crédulo); y ganar tiempo.

Una edición del diccionario de Webster dice que una mentira blanca es una mentira de poca monta pronunciada por razones de cortesía, amabilidad, o perdonabilidad; una mentirijilla cortés o inofensiva.

El hecho de que Ellen White tomó material prestado o lo plagió ha sido documentado y admitido por reconocidos representantes de la Iglesia Adventista del Séptimo Día a través de los años. Pero la información que revela el alcance de su dependencia literaria fue deliberadamente ocultada a los miembros laicos hasta que investigadores independientes comenzaron a hacer públicos los hechos. Así, a causa de estos descubrimientos, surgen nuevos problemas que no han sido enfrentados todavía por el pueblo Adventista o sus actuales dirigentes. Por ejemplo:

1. ¿Por qué cambió Ellen a absolutas la mayoría de las especulaciones y suposiciones, si no

todas, de los autores copiados de manera que lo copiado hace ver que ella estaba siempre en

la escena de la acción en alguna forma "visionaria", cuando obviamente no lo estaba?

2. ¿Cómo satisfacen los criterios establecidos para la inspiración los pies de página y los textos bíblicos que ella copió de otros como relleno?

3.

¿Cómo encajan en la ética de su tiempo o del nuestro el abuso y el mal uso de material

ajeno a gran escala?

4. Por cuanto lo extenso del material copiado asegura que era humanamente imposible que

Ellen lo hiciera ella misma, ¿quién entre sus ayudantes se lleva el crédito por su "inspiración"?

5. ¿Con la autoridad de quién estamos tratando ahora?

Reconocemos que, desde el comienzo del movimiento de 1844, mucha gente ha considerado a Ellen White como la principal autoridad del Adventismo. Esta gente debe ahora encontrar lugar para hacer ajustes en su modo de pensar (y muchos en su modo de vivir) a un nivel diferente del del pasado. Esto podría ser muy angustioso. Ya sea que la situación en que la iglesia se encuentra ahora encaje o no en nuestra definición de una mentira blanca, y ya sea que la mentirilla sea o no inofensiva para los valores personales de uno mismo, su manera de pensar, y su experiencia de la vida, cada persona tendrá que juzgar por sí misma.

Es posible entender un poquito cómo la gente llega a donde está sólo si uno mira dónde ha estado, qué clase de vendedores le vendieron el viaje, y qué la motivó a ir. No es posible considerar todos estos aspectos en un solo bloque. Pero tocaremos las circunstancias que hacen a un "verdadero creyente," qué clase de supervendedores han vendido la mercancía, y lo que les sucede a los que compran.

Libros como The Status Seekers, The Permissible Lie, y The True Believer, insinúan que hay una conexión entre todas las disciplinas - la económica, la social, y la religiosa. En todas estas disciplinas, los vendedores venden su producto usando una mentira blanca. Aunque los vendedores de ideas sociales y económicas aseguran estar interesados en el presente de usted, en realidad están más interesados en el futuro de ellos. Los vendedores de lo psíquico afirman estar interesados en el futuro de usted, pero en realidad están interesados en el presente de ellos. Todos los mercachifles venden la mentira blanca en cualquier tamaño o forma que creen que el público compraría. Los Adventistas conocen y aceptan estos hechos de la vida acerca de los sistemas ajenos; pero creen que su propio sistema es "diferente" y, por lo tanto, mejor. Muy pocos estudios se han ofrecido para probar o refutar las creencias de ellos.

La mayoría de la gente acepta el hecho de que quedan pocos, si es que quedan, hombres santos que vendan mercancía sobre reformas económicas o políticas. Lo que es más difícil que la gente reconozca o acepte es que, de manera similar, hay pocos santos en religión, si es que los hay. No hay santos ni santas, excepto los que nosotros hacemos por medio de nuestras propias ilusiones. Porque tenemos siempre con nosotros este factor de pretensión, es fácil para los supervendedores de religión obtener el control a través de nuestras propias peculiaridades y conciencias, para ejercer autoridad sobre nuestras mentes y acciones. Ha habido muchos en este planeta que se han vendido a sí mismos al mundo, ofreciendo salvación para el futuro - cuando en realidad no eran sino supervendedores que nos habían robado nuestra libertad de pensamiento infundiéndonos un sentimiento de culpa y temor e inclinando a sus seguidores a su propia voluntad.

Mientras usted lee, tenga presente que alguien le vendió la idea de que lo que usted cree en lo profundo de usted mismo es "único" y tiene la autoridad de Dios, la más alta corte de apelación; que usted es "diferente"a causa de esta autoridad; y que usted se "salvará" si sigue las reglas. El problema con este tren de pensamiento es que su verdad puede ser sólo la interpretación de la verdad de su santo, y los pronunciamientos que usted ha aceptado como autoridad pueden ser ideas que su santo tomó prestadas de otros.

Esto, creo, es lo que este estudio mostrará en relación con Ellen G. White. Y si la misma cantidad de información estuviera disponible sobre los santos de otros grupos, sería también cierta acerca de ellos. Por qué todavía queremos creer lo que hemos llegado a creer es de lo que trata la mentira blanca.

En esta odisea que emprenderemos juntos, los supervendedores serán los clérigos, los predicadores, los reverendos, los teólogos - a quienes, más que a cualesquiera profesionales, se les ha concedido licencia (tanto por la gente misma como por el estado) para vender su mercancía a los incautos, proyectar sus temores sobre los temerosos, y vender su sentimiento de culpa a los que sienten remordimientos.

El santo patrono será Ellen Gould White, la canonizada dirigente de la Iglesia Adventista del Séptimo Día - que simboliza a todos los santos de cualesquiera fes, y a través de la cual los adherentes se aproximan a su concepto de Dios y tratan de conseguir la inobtenible salvación ya sea aplacando a su santa o aplacando a Dios por medio de esa santa.

Los verdaderos creyentes serán los incautos, los temerosos, los que tienen complejo de culpa, los excesivamente celosos, los bien intencionados, los que no preguntan. Careciendo de confianza personal en Dios, la buscan por medio de su santo elegido, que ellos creen tiene comunicación directa con los lugares celestiales.

Por cuanto el cuerpo del material presentado tiene que ver con la "apropiación literaria de obras ajenas," yo también he copiado de todo el mundo. Sin ningún sentido de vergüenza, he usado material que ha sido birlado, tomado prestado, o de alguna manera tomado abiertamente de cualesquiera fuentes disponibles o que se haya considerado necesario usar como evidencia y para mayor claridad.

Con gusto daría crédito a todos los que, por cualesquiera métodos y de cualesquiera fuentes, me trajeron material para que yo lo usara, de manera que los lectores pudieran ver la evidencia por sí mismos y conocieran la naturaleza y la extensión de la mentira blanca Adventista. Pero, por la naturaleza del tema y las presiones administrativas y de nuestros iguales tanto sobre la posición como sobre la persona, aquéllos con quienes estoy en deuda no pueden ser nombrados.

Este libro intenta remontarse al nacimiento, crecimiento, y pleno florecimiento de la mentira blanca en el Adventismo. No puedo explicar todos los hilos que nos atan, como a Gulliver, en nuestro viaje, porque hasta ahora se ha negado acceso a muchas fuentes de los hechos. El libro sólo puede apuntar al lector a ciertas fuentes, de manera que pueda ver por sí mismo lo que hay que ver.

No estoy tratando de señalar a los que, teniendo ojos, no ven, ni gritarles a los que, teniendo oídos, no desean oír. Pero, porque alguien tiene una obligación con las generaciones que vendrán después, este material se publica para encender una velita en un mundo de superstición, temor, y culpa. Puede ser que la llama, aunque pequeña, ayude a iluminar el camino hacia el verdadero Santo de todos los santos - Cristo Jesús.

El autor, Walter Rea

Referencias y Notas

1. El Ellen G. White Estate es la agencia que custodia los escritos, la correspondencia, los

registros, los sermones, los recortes, la colección personal de libros, los recuerdos, y los materiales misceláneos dejados en fideicomiso por la Sra. White a su muerte en 1915. El Estate es administrado por la Conferencia General de los Adventistas del Séptimo Día en la

oficina central mundial de Washington, D. C.

2. El libro similar al libro de Ellen White Sketches from the Life of Paul [Bosquejos de la

Vida de Pablo] es The Life and Epistles of the Apostle Paul [Vida y Espístolas del Apóstol Pablo].Fue escrito por William J. Conybeare y John S. Howson, y se publicó primero en

Londres (1851-1852) y más tarde en New York. El Sketches de la Sra. White nunca se reimprimió después de haber aparecido en 1883, hasta que la Review and Herald Publishing Association hizo una reproducción en facsímil en 1974.

3. Alfred Edersheim, Elisha the Prophet (London: The Religious Tract Society, 1882). Era

la "nueva edición revisada" de Edersheim la que estaba en la biblioteca de Ellen White.

4. The Bible History: Old Testament, de Edersheim, se publicó primero como un juego de

siete tomos (1876-1887). Wm. B. Eerdman´s Publishing Company reimprimió la edición de

1890 en dos tomos ("completos e íntegros") en 1949.

5. Alfred Edersheim, The Life and Times of Jesus the Messiah, 5 libros. (London:

Longmans, Green, and Co., 1883; New York: E. R. Herrick, 1883).

6. William Hanna, The Life of Christ (New York: The American Tract Society, n.d. (pref.

1863). Este libro se publicó primero en seis tomos separados como The Life of Our Lord, que es el título listado por el EGW Estate, Archivo de Documento 884, en la biblioteca de Ellen White.

7. Douglas Hackleman, "GC Committee Studies Ellen White´s Sources," Spectrum 10, no.

4 (Marzo 1980): 9-15.

8. Eric Anderson, et al., "Must the Crisis Continue?" Spectrum 11, no. 3 (Febrero 1981);

44-52.

9. John Dart, "Plagiarism Found in Prophet Books," Los Angeles Times (23 Octubre 1980),

10. Vance Packard, The Status Seekers (New York: Simon and Schuster, Pocket Books, 1961). Samm Sinclair Baker, The Permissible Lie (Boston: Beacon Press, 1968). Eric Hoffer, The True Believer (New York: Harper & Row, Publishers, Perennial Library,

1951).

LA MENTIRA WHITE

Título del libro en inglés:

Walter T. Rea

Capítulo 1 Cómo cambiar la historia

Al comenzar el siglo diecinueve, el mundo tenía mucho que emparchar. Estados Unidos de Norteamérica había tenido su contienda con Gran Bretaña y estaba a punto de convertirse en una nación. El continente europeo se ponía de pie, tambaleante, después de otra dañina y agotadora lucha consigo mismo, no diferente de la que había estado teniendo lugar por siglos. Las naciones del Este (siendo Rusia el gran símbolo) todavía preocupaban al Oeste, como había ocurrido desde que los territorios de las religiones rusas habían librado la Batalla de Tours en el año 732 y las hordas mongólicas habían bajado del norte para tratar de tomar la Tierra Santa de manos de los cristianos. Aunque los años entre 1800 y 1900 serían un tiempo de estabilización, también serían de cambio e incertidumbre, una dicotomía que no es rara en la historia. Todos los valores políticos, religiosos, y sociales serían re-examinados, y en muchos niveles, descartados. En la política norteamericana, surgiría el sistema bipartidista, y los territorios que habrían de convertirse en estados comenzarían a copiar alguna forma de nacionalismo. Las personalidades dejarían sus huellas en las leyes nacionales y locales, así como en el marco político. La Guerra Civil debilitaría y, sin embargo, uniría, a una nación. Las naciones europeas continuarían luchando por su identidad y por el poder. La expansión del Oeste norteamericano trajo grandes cambios en los valores. La tierra y el individualismo se convirtieron en consideraciones importantes en la vida de la gente. Por primera vez, la propiedad estuvo disponible para muchos. Las cosas, muchas cosas, se hicieron deseables. La vida y el progreso que para muchos (por casi un milenio) apenas habían parecido deseables, y para la

mayoría (en el resto del mundo) difícilmente obtenibles, ahora estaban en las

doradas playas de la nueva tierra y parecían estar al alcance de los que trabajaran

y se esforzaran por obtenerlas. La oportunidad, una palabra apenas reconocida en la mayor parte del mundo, parecía haber llegado. En religión, el comienzo del siglo, desde la década de 1820 hasta la de 1850, habría de presenciar una de las últimas boqueadas del antiguo drama de temor y fuego del infierno en nombre de Dios y del cielo. El tema, que había sido representado en los escenarios de Europa tanto por católicos como por protestantes, saltó al otro lado de los mares y se convirtió en un fenómeno

americano en el movimiento millerista. La antigua canción de que "todos quieren

ir al cielo, pero nadie quiere morir", nueva sólo en algunos de sus detalles, volvió

a ser tocada para beneficio de los temerosos y los que se sentían culpables Pero

hay que morirse, decían William Miller y sus seguidores, y hasta fijaron el momento del suceso. Después de mucho trabajar con las calculadoras celestiales, fijaron la fecha del 22 de octubre de 1844 para el suceso (salvo cualesquiera complicaciones serias, por supuesto). Fue un gran drama, aquel movimiento millerista, en que cada uno de los grupos de actores gravitaba fuertemente ya hacia un lado del escenario, ya hacia el otro, afirmando cada uno de ellos que tenía a Dios de su lado. Uno habría tenido que pagar buen dinero para ver un espectáculo así en cualquier otra parte y en cualquier otro momento. Pero en los Estados Unidos era gratis. Incluía personalidades, personas, ocupaciones, sermones, diatribas, invectivas, recriminaciones, ataques, y contraataques - de hecho, una verdadera guerra santa, todo en el nombre de Dios. Leyendo acerca de aquellos días, uno se pregunta si el verdadero tema en discusión no era el mismo que siempre parece existir en religión: ¿Quién va a controlar las concesiones aquí y en el más allá? No se necesitó mucho tiempo para que un grupo comprara la franquicia. Aquello por lo que católicos y protestantes habían estado luchando en Europa por siglos, un grupo de sobrantes del movimiento millerista decidió mercadearlo en los Estados Unidos. Al principio, no pensaron en un movimiento mundial. Pero, si el producto se vendía, el mundo sería su ostra y el cielo su ghetto. Ellos habrían de ser los Adventistas; el séptimo día sería su estandarte, y el Segundo Advenimiento su canción, ambas ideas el producto usado del movimiento millerista. No había realmente nada nuevo ni en el estandarte ni en la canción. Los hebreos de la antigüedad habían sostenido el séptimo día a través del Antiguo Testamento. Los cristianos del Nuevo Testamento le habían prestado alguna atención y adhesión verbal a la Segunda Venida desde los días de Cristo. Pero los nombres y las fechas y los lugares serían cambiados para proteger a los culpables. En las mentes de Ellen White (la dirigente psíquica del movimiento Adventista) y de sus seguidores, surgió la práctica de interpretar las Escrituras

(pasadas, presentes, y futuras) en términos de conceptos y creencias Adventistas. Esta no era una idea nueva, pero encajaba en los tiempos del siglo diecinueve. Los antiguos hebreos habían promovido la idea de que ellos eran los depositarios de los oráculos de Dios (y hay quienes todavía creen que lo son). Los católicos, en los tiempos del Nuevo Testamento y después, trabajaron para perfeccionar esa idea judía y hacer del catolicismo el custodio de toda verdad, aunque tuvieron que encadenar parte de ella a una pared. Ahora, en la mitad del siglo diecinueve, les tocó el turno a los Adventistas. Para que cualquier grupo u organización convenza a otros de la idea de que a ellos se les ha dado la concesión hacia el más allá, que ellos son en verdad aquéllos a quienes Dios ha escogido para vender las indulgencias para esta vida y la utopía venidera, deben siempre abordar el trabajo de reordenar y reasignar los hechos de la historia, y reescribir el canon (la Biblia del "verdadero creyente") de manera que ambos estén en armonía con sus ideas preconcebidas, conceptos errados, y prejuicios, declarando al mismo tiempo que el Libro Santo es la palabra final de autoridad. Menuda tarea para cualquiera en cualquier tiempo. No hay que sorprenderse de que la idea nunca ha prendido realmente en el mundo religioso por demasiado tiempo, aunque los que lo han intentado merecen una "A" por su esfuerzo. Sin que la idea del fracaso les pasara por la mente, los Adventistas asignaron esta impresionante tarea a la persona a quien gustaban llamar "la más débil entre los débiles", Ellen Gould Harmon. Ellen nació como hermana gemela en Gorham, Maine, el 26 de noviembre de 1827, de Robert y Eunice Harmon, miembros activos de la Iglesia Espiscopal Metodista, y se casaría con James White el 30 de agosto de 1846, tres meses antes de su decimonoveno cumpleaños. No había señales anticipadas de que ella habría de ser la muchacha de pueblo que se sobrepondría a su deficiencia. No comenzó con fama ni con fortuna. Sus oportunidades de atrapar el anillo de bronce parecían tenues, hasta que el infortunio le sonrió. Cuando tenía nueve años, le ocurrió un accidente que, de acuerdo con ella misma, "habría de afectar mi vida entera". Como el apóstol Pablo con su problema de los ojos, Ellen, a través del resto de su vida, como a menudo se nos recuerda, fue el producto de su infortunio físico. Sufría ataques de desmayos y mareos; su sistema nervioso la postró; a veces se rendía a la desesperación o al desaliento. Después de un golpe en la cabeza con una piedra que le lanzó una compañera de colegio, abandonó la escuela y, como a los Adventistas les gusta contar, nunca tuvo educación más allá del tercer grado. (2) Lo que debería observarse es que no tuvo una educación formal más allá de ese grado. Todos aprendemos o somos educados mientras deseemos serlo y seamos conscientes, y hay pocas pruebas de que Ellen no fuera consciente.

Aquí había una oportunidad hecha a la medida. La historia religiosa proporciona amplia evidencia de que es mucho más probable que un "verdadero creyente" acepte los dictados de los simples si a estos dictados de alguna manera se les puede dar un marco celestial. Especialmente en la Cristiandad Occidental, las creencias religiosas generalmente se centran en unos pocos temas: Todos los hombres son creados (no necesariamente iguales, que es una idea política bastante nueva); todos los hombres son pecadores (y las mujeres también, que es

otra idea política bastante nueva), o lo que sea que eso signifique. Dependiendo de la definición que el sistema le dé al pecado, la vida es un viaje en bote a través de un mar sembrado de explosivos llamados tentaciones - generalmente definidos como mujeres (u hombres, según sea el caso), vino, y canciones. Y al caer la cortina, el hombre tiene que morir. Bueno, eso es todo, excepto que la emoción y la acción llegan cuando los diferentes (ya sean grupos o individuos, organizaciones, o bandas ambulantes) comienzan a trazar el plan de juego y a preocuparse por los detalles. Por ejemplo, ¿quién es el autor de la creación, cuánto tiempo le tomó, quién estuvo allí tomando notas, y cuán verdadero es el registro del suceso? ¿Quién nos salpicó a todos nosotros con el pecado? ¿Fue Dios, o esa serpiente en la hierba, que llegó cuando Adán estaba en el sur veraneando? ¿O lo obtuvimos de nuestros antepasados en pasados eones? ¿O es el diablo, como Santa Claus, nuestro padre? La cuestión del pecado ha fascinado siempre a teólogos y no teólogos por igual. Para efectos de esta lectura, teólogos son los que practican el definir a Dios o juegan a ser Dios. Naturalmente, el que prepara la lista para otros tiene ventaja en

el juego. A través de la historia, la mayoría de los místicos, adivinos, o teólogos

han tenido oportunidad de confeccionar la lista de los pecados. Una de las maneras más seguras de hacer esto es dejar fuera de la lista las cosas de las cuales uno personalmente disfruta. Esto lo ha hecho la mayoría de los que confeccionan

listas.

Y por último, el grupo u organización debe abordar la cuestión final: Al morir, ¿a

dónde vamos, y cuándo (antes, durante, o después)? Nadie ha encontrado todavía una respuesta satisfactoria para estas preguntas. Puesto que es mucho más difícil regresar acá una vez que uno se ha ido que ir allí en primer lugar, no muchos han regresado para dar un informe anual del otro lado. Este hecho por sí sólo le da amplia libertad de acción a alguien de mente fértil, imaginación, y capacidad para describir el horror o la gloria del más allá (por un precio). Se puede decir sin

temor a equivocarse que el temor del viaje que todavía no hemos emprendido es un arma poderosa en las manos de los que, por algún medio, han hecho el viaje y han regresado para vendernos el camino. Ellen estaría a la altura de la tarea. Eventualmente, dejaría para el creyente (por medio de los conceptos Adventistas) información, instrucciones, amonestaciones,

y consejos sobre todos los asuntos precedentes. Desde un comienzo tembloroso

con la "amalgama entre seres humanos y animales" en uno de sus primeros libros 3, enderezó las cosas más tarde con su lectura de Paradise Lost. (4) Sus visiones extra-canónicas del diálogo, la batalla, y la expulsión de Satanás y sus ángeles, dio vividez y forma al gran poema de Milton, de los cuales carecían hasta los escritores bíblicos. Algunos de sus amigos del comienzo notaron la similitud y llamaron su atención sobre el asunto, pero ella desestimó la cuestión con la misma facilidad con que hacía la mayoría de sus críticas. Su nieto, que habría de heredar los deberes de custodio de las llaves, dio casi la misma explicación por más de cuarenta años - con una interesante excepción en suu suplemento de 1945 al tomo cuatro del libro The Spirit of Prophecy:

La Sra. White siempre trató de evitar ser influída por otros. Poco después de la visión de The Great Controversy de marzo 14, 1858, en reuniones en Battle Creek durante un fin de semana, ella contó los puntos sobresalientes de lo que se le había mostrado en esa visión. El pastor T. N. Andrews, que en ese tiempo estaba en Battle Creek, estuvo muy interesado. Después de una de las reuniones, le dijo a ella que algunas cosas que había dicho se parecían mucho a un libro que él había leído. Luego, le preguntó si había leído Paradise Lost. Ella contestó que no. Él le dijo que él creía que a ella le interesaría leerlo.

Ellen White olvidó la conversación, pero algunos días más tarde el Anciano Andrews llegó a casa con una copia de Paradise Lost y se la ofreció a ella. Ella estaba muy ocupada escribiendo la visión de The Great Controversy como se le había mostrado. Tomó el libro, sin saber apenas qué hacer con él. No lo abrió, sino que lo llevó a la cocina y lo puso sobre un estante alto, decidida a que, si había algo en ese libro que se pareciera a lo que Dios le había mostrado en visión, no lo leería sino hasta después de haber escrito lo que el Señor le había revelado. Es evidente que más tarde sí leyó por lo menos algunas porciones de Paradise Lost, porque HAY una frase citada en Education. (5)

La desviación a la que nos referimos es la última oración en la cita de su nieto - la aceptación de que ella sí había leído la obra de John Milton. La cuestión que parece quedar por resolver es si ella lo leyó antes o después de su "visión" de la misma controversia. El por qué puso el libro sobre un "estante alto" continúa siendo motivo de perplejidad para muchos. Quizás pensó que mientras más alto, mejor - a causa de la tentación. ¿Quuién sabe? Un escritor que ha estudiado el problema de la Sra. White y el Paradise Lost de Milton puede que nos dé algunas respuestas:

De excepcional importancia es la correlación, que se encuentra en cierto número de ocasiones, en que ambos autores describen con algún detalle una experiencia que no se encuentra en la Biblia. Entre tales eventos están los siguientes:

1.

La escena en el cielo antes de y durante la rebelión, en que los ángeles leales tratan de ganar a los desafectos de vuelta a la lealtad hacia Dios.

2. Las advertencias a Eva para que permaneciera al lado de su esposo; el subsiguiente alejamiento.

3. El complicado escenario de la tentación misma, con los argumentos de Satanás analizados punto por punto.

4. La detallada descripción de los inmediatos resultados del pecado para Adán y Eva y para el mundo animal y vegetal alrededor de ellos.

5. La explicación de la razón básica de la caída de Adán: Estaba enamorado de su mujer.

6. La narración a Adán, por parte del ángel, de eventos futuros.

7. Los sentimientos tanto de Adán como de Eva al abandonar el jardín.

Estas similitudes en la narración acerca de puntos sobre los cuales las Escrituras guardan silencio intensifican la pregunta: ¿Por qué concuerdan tanto sobre hechos principales estos dos autores, que vivieron separados por doscientos años? (6) Otros estudiosos del mismo tema han preguntado, sin encontrar respuesta, por qué ambos autores, separados como por doscientos años, escribieron estos mismos relatos no bíblicos, aunque el escritor posterior afirma que no sabía nada de la obra del anterior. Uno por uno, Ellen White comenzó a acentuar en sus escritos (que ella afirmaba venían de "visiones") todos y cada uno de los puntos de la controversia teológica entre protestantes y católicos. Comenzando con el principio de todos los principios, y procediendo a través del fin de todos los fines, ella dio una nueva y a menudo alarmantemente inexacta descripción de la gran controversia como se presenta en la Biblia. Aunque los creyentes de todas las fes han estado un poco confusos acerca de la gran controversia, ella la describió con tanta seguridad que algunos se tragaron su versión de ella. Su descripción de los sucesos, sus expresiones Yo vi, habrían de quedar tan indeleblemente impresas en las mentes de unos pocos que el futuro modelo del Adventismo fue establecido por generaciones. Al mismo tiempo, su relato también cerraba la puerta que había sido abierta para que el Adventismo hiciera una contribución marcadamente diferente al concepto mundial de la religión. 7 Y la puerta continúa cerrada, porque la iglesia del advenimiento no puede pasar más allá de las interpretaciones del Canon que hace la Hermana

White. Oficialmente, no se permite ningún patrón de pensamiento, ningún surgimiento de valores, ninguna interpretación de las Escrituras hasta o a menos que sea primero examinado, sometido a prueba, y ensayado, y luego teñido según el color de Ellen White. Lo mismo podría decirse de los Mormones con su Joseph Smith, de los Cristianos Cientistas con su Mary Baker Eddy, de los Testigos de Jehová con su John F. Rutherford, de los Luteranos con su Martín Lutero, y de otros con sus santos patronos. Cada iglesia ve el mundo a su alrededor, y el futuro más allá, a través de los ojos de su respectivo santo. Si hay un mundo alrededor de ellos en el cual vivir, o un mundo que evitar, debe conformarse a la manera en que sus santos lo experimentan. Si hay un cielo que ganar, o un infierno que evitar, su definición y su dirección, y hasta sus ocupantes, deben ser determinados por el santo del sistema y por la interpretación del Canon por parte de ese santo, como lo demuestren los escritos de ese santo, los cuales a su vez se mantienen al día por medio de la reinterpretación por parte de santos posteriores del mismo tipo o un similar tipo o sistema. Es difícil, si no imposible, para los Adventistas actuales mirarse a sí mismos y a su santa, Ellen White, en una perspectiva histórica. Un artículo de 1979 que comentaba este punto de vista estremeció a la iglesia cuando apareció en Spectrum, el diario independiente publicado por la Asociación de Foros Adventistas. Su escritor, Jonathan Butler, profesor asociado de historia de la iglesia en la Universidad de Loma Linda, presentó una brillante pieza de oratoria describiendo a Ellen White como el producto de su tiempo. "Las predicciones del futuro por parte de la Sra. White aparecieron como proyecciones sobre una pantalla que sólo agrandó, dramatizó,e intensificó las escenas de su mundo contemporáneo". (8) Su conclusión fue que ella fue un producto de su tiempo, tal como lo somos todos nosotros, que fue su mundo el que llegó a su fin con los cambiantes sucesos de la historia, que no siempre se cumplieron como ella los había visto. Esta medicina era difícil de tragar para los Adventistas, por cuanto se les había enseñado a creer en Ellen y en sus escritos aisladamente, como si ella hubiese bajado directamente del cielo y permanecido aislada de todos los sucesos mientras estuvo en la tierra. Era sólo natural que pensaran así, pues por años habían estado oyendo decir que "la Sra. White siempre trató de evitar que otros influyeran en ella". (9) Este tema, que nunca antes se había aplicado a ningún ser humano, se convirtió en el camino Adventista hacia lo irreal. En religión, uno no trata muy a menudo con la verdad pura, pequeña o grande, si es que que alguna vez lo hace. Uno trata con la verdad filtrada, expandida, disminuída, limitada o definida por los Yo vi de todas las Ellen de la cristiandad - con mucha ayuda de los teólogos. Lo que sí surge de todo el caldo es que el mapa para esta vida y la venidera, si es que en realidad viene, es trazado por el clan, y

se convierte así en el Plan del Clan. El cielo se convierte en la entrada principal al aislamiento, donde todo lo malo, como lo concebimos (que en el caso de la humanidad significa las otras personas) se apaga, y sólo la gente buena marcha hacia adentro. Así fabricamos nuestro propio ghetto. Los capítulos subsiguientes se proponen mostrar el ghetto Adventista y cómo creció, de manera no muy diferente a la de los ghettos de otras fes, pero con algunas deformaciones interesantes y diferentes.

Referencias y Notas

1. Ellen G. White, Life Sketches of Ellen G. White (Mountain View: Pacific Press

Publishing Association, 1915), p. 17.

2. EGW, Christian Experience and Teachings (Mountain View: PPPA, 1922), pp. 13-15.

3. EGW, Spiritual Gifts, 4 tomos (Battle Creek: SDA Publishing Association, 1858-1860-

1864)? tomo 3, p. 64.

4. Paradise Lost, de Milton. Algunos creen que refleja la obsesión de muchos poetas

ingleses y europeos, en la primera mitad del siglo diecisiete, con el tema del origen del mal como lo presenta Génesis. Milton mismo estudió sistemáticamente la Biblia, las historias, y las crónicas por más de veinticinco años antes de que su poema épico se publicara en 1667.

5. EGW, The Spirit of Prophecy. The Great Controversy Between Christ and Satan, 4 tomos. (Battle Creek: SDA Publishing Association, 1870-1877-1878-1884), tomo 4, p. 535.

6. Elizabeth Burgeson, "A Comparative Study of the Fall of Man as Treated by John

Milton and Ellen G. White" (Tesis de maestría, Pacific Union College).

7. Ingemar Linden, The Last Trump (Frankfurt am Main: Peter Lang, 1978).

8. Jonathan M. Butler, "The World of E. G. White and the End of the World", Spectrum

10, no. 2 (Agosto 1979): 2-13.

9. EGW, The Spirit of Prophecy, tomo 4, p. 535.

LA MENTIRA WHITE

Título del libro en inglés:

Walter T. Rea

Capítulo 2 Cierren la puerta

El desarrollo del ghetto Adventista comenzó casi inmediatamente después de que el movimiento millerista alcanzara su punto culminante en 1844 e iniciara su descenso. Con la ayuda de Ellen White y sus "visiones", se le permitió a Dios hacer algún trabajo de carpintería sobre las paredes. A Ellen se le "mostró" que la puerta de la misericordia se había cerrado para todos los que no habían aceptado el mensaje de 1844. Así que el mundo y la mayor parte de los que había en él se quedaron en el lado de afuera de la puerta. Linden ofrece una muy adecuada descripción de los sucesos en su libro The Last Trump. 1 El exclusivismo, que comienza temprano en cualquier plan religioso, despegó en seguida. Se parece a la actitud de "Señor, bendíceme a mí y a mi esposa, a mi hijo John y a su esposa, a nosotros cuatro, y a nadie más". La posición de la puerta cerrada nunca fue realmente aceptada por el mismo William Miller, pero circuló entre algunos de los rechazados. Duró oficialmente hasta después de 1850, cuando se abrió una rendijita en la puerta para que pudieran colarse los hijos de los miembros fieles, y más tarde, los cónyuges de los que creyeron. Es sorprendente lo que un poco de levadura le hace a toda la masa. Aún hoy, los Adventistas se refieren a los que no son miembros como a los "extraños". "los cuñados o las cuñadas de la iglesia", o, como se les escapa de tanto en tanto, "los que no son salvos". En realidad, en el concepto Adventista, tanto al comienzo como más tarde, virtualmente todo el mundo era o es no salvo. La primera razón para esto, la "puerta cerrada", pronto fue abandonada porque los que perdieron el tren en 1844 comenzaron a morirse. Después, los no salvos, aún en nuestro tiempo, vinieron a ser todos los que no hubieran aceptado a Cristo. Todos los cristianos sabían esto, pero para hacerlo un poquito diferente, y quizás para añadirle encanto, el punto de vista Adventista de no salvo vino a significar cualquiera que adorara en domingo (católico o protestante); cualquiera que fumara, masticara tabaco, bebiera, fornicara, asistiera a espectáculos públicos, o usara o comiera algo que los Adventistas no usaran o comieran - en general, cualquiera que no fuera oficialmente parte de su espectáculo. En realidad, la posición Adventista probablemente no era muy diferente de otras que había habido antes; sólo combinaba todo en una lista para que fuera más fácil encontrar

a las personas que la iglesia quería rechazar, y para mantener esa puerta cerrada por un poquito más de tiempo. Hasta los que estaban alrededor de Ellen tenían dificultades para evitar que ella apretara demasiado con sus visiones. James, su esposo y editor, tuvo que aclarar que podría haber una rendija en la puerta, sobre la cual Ellen no tenía control. En 1851, James se sintió impulsado a publicar en el Review and Herald un extenso editorial (refiriéndose a "los que han tenido cualesquiera dones del Espíritu") que incluía estas palabras:

Aquéllos a los cuales el cielo otorga las mayores bendiciones están en mayor peligro de ser "exaltados" y de caer. Por lo tanto, necesitan ser tanto exhortados a ser humildes como protegidos cuidadosamente. Pero cuán a menudo los tales han sido considerados casi como infalibles, y ellos mismos han estado propensos a beber de la extremadamente peligrosa idea de que todas sus impresiones son la inspiración directa del Espíritu del Señor. [La cursiva ha sido añadida]. 2 El mismo editorial fue reimpreso en su totalidad en las páginas editoriales en 1853. Luego, en un editorial de 1855, James White se refirió a las afirmaciones previamente publicadas sobre el mismo tema, y añadió: "Ningún escritor del Review se ha referido nunca a ellas [las visiones] como autoridad sobre ningún punto. Por cinco años, el Review no ha publicado ninguna de ellas"'. 3 Con esta afirmación, la batalla estaba trabada. James habría de perderla. Se requiere una mente diestra para manejar dos problemas al mismo tiempo. A menudo, la mente produce respuestas sin valor, pero es muy divertido. En teología, es francamente divertido. La primera regla es aprender a no decir nada bien. La segunda regla es decirlo de tal manera que nadie pueda poner en duda las conclusiones filosóficas de uno (si es que se ha llegado a alguna). Es como aprender un poquito de todo, de modo que pronto uno sepa todo sobre nada. En la mayoría de las bibliotecas, el departamento de religión aparece bajo el encabezamiento de filosofía - y eso es lo que es, la definición y la redefinición de términos e ideas que por siglos se han resistido a ser definidos. Ellen y sus ayudantes eran maestras en reprocesar ideas pasadas. Después del gran desengaño del 22 de octubre de 1844, y la inútil fijación de algunos tiempos y algunas fechas más, y después de consignar a la mayor parte del mundo al infierno por no creer aquéllo sobre lo cual los mismos milleristas/adventistas estaban errados y no entendían, el grupo todavía tenía aquel problema de la puerta de la misericordia cerrada. Al "continuar el tiempo un poquito más", según las palabras de Ellen, el problema se volvió más apremiante. Si abrían la puerta, teológicamente hablando, dejarían entrar a los que habían estado errados. Si la mantenían cerrada, y el buen Señor no venía a sacarlos del dilema, todos morirían y ya no habría ninguna diferencia si la puerta estaba abierta o cerrada.

Con la habilidad de un cirujano, Ellen y su grupo se abrieron paso sin abrir la puerta en absoluto, pero actuando al mismo tiempo como si realmente la hubiesen abierto. Este acto de equilibrista se hizo aceptando lo que se convirtió

en el "pilar principal" de la fe Adventista, la teoría del santuario. Esta teoría, que se convirtió en la principal doctrina de la iglesia, fue primero enfatizada por O. R. L. Crosier, que después la repudió. 4 Lo que la teoría hace es abrir la puerta aquí en la tierra para luego cerrarla en los tribunales celestiales. En las palabras de aquella canción que una vez fue popular: "Buen trabajo si puedes obtenerlo, y puedes obtenerlo si lo intentas". Los Adventistas efectivamente lo intentaron más fuerte que la mayoría. (En realidad, todavía lo están intentando, y eso es lo que ha causado el gran revuelo acerca de las separadas pero relacionadas preocupaciones expresadas por Paxton, Brinsmead, y Ford). 5 Para hacer corta una historia muy larga, he aquí lo que tuvo lugar después del desengaño, cuando Cristo no vino en 1844. Un antiguo millerista dijo que, caminando por el maizal con sus pensamientos cierto día, se le ocurrió que la fecha que los milleristas habían aceptado era correcta, pero que el suceso era confuso. No era esta tierra la que había sido separada de la misericordia y estaba a punto de recibir justicia, sino todo lo contrario. Era en el cielo donde la justicia estaba siendo decidida (y la misericordia estaba todavía disponible aquí en la tierra). Este proceso requería mucha contabilidad celestial, examinar los registros, volver a registrar las obras hechas y las sin hacer, y compilar un vasto número de cifras que necesitarían mucho tiempo para ser totalizadas - de aquí la idea del tiempo de oportunidad. Además, hasta había espacio para las cosas que no habíamos hecho o pensado. Se suponía que Ellen había escrito que "seremos tenidos como individualmente responsables por hacer una jota menos de lo que

Seremos juzgados de acuerdo con lo que deberíamos haber

hecho, pero que no llevamos a cabo porque no usamos nuestros poderes para

Por todo el conocimiento y la capacidad que pudimos haber

obtenido y no obtuvimos, habrá una pérdida eterna". 6 Fue como un llamado a filas. No importó que algunos indicaran que el pobre hombre en el maizal debe haber visto un espantapájaros en vez de una visión. Ningún instructor podría haber inspirado a su equipo con un mejor discurso. Con un "ganemos uno para el jefe", los jugadores corrieron al campo - y han estado corriendo desde entonces, habiendo ideado uno de los más complejos sistemas de salvación por obras que el mundo haya visto jamás desde la caída de Jerusalén en el año 70 D. C. Habiendo aceptado que la justicia se ha estado resolviendo en el cielo desde 1844, a los Adventistas nunca les entusiasmó la idea de que la misericordia y la gracia estuviesen demasiado disponibles en la tierra. En las décadas de 1970 y 1980, cuando los australianos (Paxton, Brinsmead, y Ford) dijeron lo que tenían en sus mentes, el ataque mezquino contra ellos fue que estaban vendiendo "gracia

podemos hacer

glorificar a Dios

barata". Esto sólo muestra que los que refunfuñaban no habían aceptado la posición del evangelio de que la gracia es aún más barata que eso - es gratis. Cuando estos hombres se presentaron en público, el sistema los aisló como se

aísla a una bomba. Cuando recurrieron a grabaciones para adelantar sus puntos de vista, los dirigentes dijeron que quienquiera que las escuchara tenía "gusanos de cinta" [tapeworms, tenias, pero fue necesario recurrir a la traducción literal para mostrar más claramente el significado del símil. N. del T.] Por consiguiente, los dirigentes cerraron la reunión anunciando que sus propias conversaciones estaban grabadas y estaban disponibles en la puerta por una pequeña suma. (Es bien sabido que las iglesias venden más cintas que la mayoría, pero es la competencia lo que hace daño. Alguien siempre está tratando de meterse por la fuerza en esa franquicia celestial).

A finales de las décadas de 1970 y 1980, Desmond Ford, un orador

extremadamente talentoso, tocaba tan fuertemente a esa puerta de la misericordia que su voz estaba comenzando a oírse alrededor del mundo. No hay nada que a

los administradores les guste menos que los desafíos y los ruidos fuertes. Sobre

todo, no les gusta que se les hable de teología, un tema que les es tan extraño

como el griego que algunos de ellos apenas aprobaron y que nunca han usado. Pero esa puerta que Ellen y sus ayudantes habían cerrado en 1844 había que

mantenerla cerrada. Así pues, como los cuatro jinetes del Apocalipsis, todos se montaron en sus modernos caballos y se dirigieron a la reunión del Comité para la Revisión del Santuario en Glacier View Ranch en Colorado en agosto 10 de

1980.

La seguridad allí habría enorgullecido a la CIA y, en comparación, la convención

presidencial se habría parecido a una reunión de Boy Scouts. Era un grupo verdaderamente internacional de como 115 delegados, la mayoría de ellos encajando en la categoría de "ejecutivos", y por consiguiente, agradecidos a la iglesia de un modo u otro. Algunos de los administradores, que (para decirlo amablemente) no estaban teológicamente orientados, trataron de recostarse de esa puerta cerrada, y hasta indicaron alguna forma de juramento de lealtad a la fundadora Ellen y a sus conceptos. Si la reunión demostró algo en absoluto fue que, en estos tiempos, dispararle a un hombre desde cierta distancia es mucho más barato que colgarlo en público. Demostró también que la justicia (como era

definida por los dirigentes), no la misericordia, era todavía el tema de la iglesia.

Al final, después de muchos juegos de manos y charadas, Ford fue puesto de

patitas en la calle. El resultado realmente nunca estuvo en duda. Así que no fue ninguna sorpresa cuando "el bueno" del Review anunció como con una trompeta: "Resumen de una reunión histórica: El Comité para la Revisión del Santuario, caracterizado por la unidad y controlado por el Espíritu Santo, encuentra fuerte apoyo para la posición histórica de la iglesia". 8 Los goznes de aquella puerta cerrada se habían

enmohecido mucho desde 1844 y desde la incursión de Ellen en teología. Aunque amigos y enemigos por igual habían estado tratando desesperadamente y por décadas de abrir la puerta un poquito, los Ancianos eran lo bastante listos para ver lo que quizás otros (como los teólogos) no veían: esto es, que si esa puerta cerrada se abre alguna vez, el cielo y el ghetto Adventistas son profanados poniéndolos a disposición de todos, sin distinción de raza, credo, o color, y la iglesia y el sistema Adventistas habrán perdido para siempre su franquicia celestial. Los sucesos tenían que ser moldeados de esa manera, porque parte de la teología Adventista es que los redimidos (queriendo decir ellos, los fieles Adventistas, por supuesto) algún día, durante la edad dorada del milenio, se sentarán sobre aquellos perlinos tronos blancos en el Lejano Más Allá, y ayudarán a juzgar a los impíos. Allí, todos los jugosos bocadillos de los actos y los pecados ajenos finalmente les serán revelados a ellos. Ese pensamiento, por sí solo, ha ayudado a muchos fieles a seguir hasta el fin. Pensar en conocer todo acerca de todos los que no se salvaron, y por qué. Y cuando todo haya terminado, le darán a Dios un voto de confianza y las gracias por que las cosas hayan resultado como a ellos les parecía que deberían haber resultado desde el principio. 9 Otra muy importante razón en la mente Adventista para mantener esa puerta cerrada, bien sea aquí o en el cielo, es el evangelismo. ¿Cómo podrían ellos jamás aceptar la idea de que otros con diferentes hábitos y costumbres y diferente moral se salvaran como ellos? ¿Qué sucedería con la idea que tienen los Adventistas de que todas las otras iglesias del mundo son las rameras y las prostitutas de que habla Apocalipsis? Esta idea había venido directamente de la profeta. Ella había visto cámaras de tortura en los sótanos de las iglesias católicas, donde todos los hombres que finalmente habían adorado en domingo habrían de recibir la "marca de la bestia", y donde los Adventistas, como los Valdenses y los Husitas de antaño, habrían de ser cazados como perros en las fortalezas de las montañas, para ser desposeídos y finalmente muertos por la espada. El miedo no tiene comparación como sustituto para motivar a la acción. Con miedo, el lisiado puede escalar el muro más alto, el ciego puede ver lo suficiente para quitarse del camino, y el mudo puede adquirir una instantánea soltura de lengua. El amor, la motivación alentada por las Escrituras, tuvo su mejor (y algunos creen que su última) demostración en la cruz - y de eso hace mucho tiempo. Además, el amor debe ser aprendido. El miedo, con su hermana gemela la culpa, siempre acecha en las sombras de la mente y está disponible en seguida si alguien toca el botón correcto. Todos los teólogos, los adivinos, y administradores espirituales son expertos en tocar los botones correctos. Para los que quedaban de 1844, la idea de que la justicia tenía que ser comprada por el penitente y que la misericordia era gratis no era nueva. Pero la idea recibió

énfasis de la pluma de Ellen White, en cuya mente sombras más oscuras que la mayoría yacían cerca de la superficie. En sus Testimonies for the Church, ella cuenta su primera experiencia. No puede pasarse por alto que, a los nueve años de edad, fue golpeada por una piedra, y que el golpe fue tan fuerte que su impresión posterior fue que casi se muere. Quedó desfigurada de por vida. Dice que quedó "en un sopor" por tres semanas. Cuando comenzó a recuperarse y vio cuán desfigurada estaba, quiso morir. Se volvió melancólica y evitaba las compañías. Dijo: "Mi sistema nervioso se postró". 10 Estaba terriblemente asustada y solitaria, y a menudo aterrorizada por el pensamiento de estar "eternamente perdida". Pensó que "la suerte de un pecador condenado"11 sería la suya, y temió perder la razón. Así que aquí tenemos a una adolescente que, desde los trece hasta los diecisiete años, fue debilucha, enfermiza, sin educación, impresionable, y anormalmente religiosa y excitable, cuando asistió por primera vez a las conferencias de William Miller en 1840, en que predecía el fin del mundo en 1843 o 1844. Durante este tiempo, ella misma sintió que había sido excluída del cielo. En realidad, a causa de su experiencia en la vida, estaba excluída de los que la

rodeaban. Con el tiempo, sus actitudes se modificaron y se sintió algo más aceptada. Pero sus escritos, aún a través de los libros que publicó en las décadas de 1870 y 1880, muestran claramente a una persona que miraba con gran aprensión mucho de lo que era la vida real alrededor de ella. Vivía en un mundo espantoso, y anhelaba el momento en que todo lo que temía finalmente terminara.

12

Ella podía proporcionarse este aislamiento por sí misma. Su puerta cerrada, sin embargo, está todavía cerrada en las mentes de los Adventistas hoy día. Con cada nueva crisis local o mundial, cada nueva costumbre que es inaceptable, y toda la cambiante moral, el Adventista cierra su puerta un poquito más, duerme con sus maletas hechas, y anhela que llegue ese acto final de justicia que le dará solamente a él y a su clan la seguridad de la misericordia que tanto necesitan. 13 William S. Sadler, ampliamente conocido médico y cirujano de su tiempo, escritor, amigo personal de Ellen White, yerno de John Harvey Kellogg, escribió:

De tanto en tanto, surge alguien que intenta hacer creer a otras personas las cosas que ve u oye en su propia mente. Surgen supuestos "profetas" para convencernos de la realidad de sus visiones. Aparecen genios extraños que nos hablan de las voces que oyen, y si parecen bastante sensatos y socialmente convencionales en todo sentido, algunas veces logran levantar un vasto número de seguidores, crear cultos, y establecer iglesias; mientras, si son demasiado osados en sus imaginaciones, si ven un poquito demasiado lejos u oyen demasiado, son prontamente capturados y rápidamente guardados bien seguros en los confines de un manicomio. 14

Este puerto psíquico es una región segura, no sujeta a desafío por la lógica, el argumento, la evidencia, o la realidad. Y, a pesar de habérseles negado todos estos nutrientes de la conducta y la persuasión racionales, los hombres todavía

creen lo increíble. Las ideas de la puerta cerrada, el juicio investigador, la negación de la doctrina bíblica de la gracia y la misericordia divinas libremente disponibles para todos desde la Cruz, todas ellas fueron tomadas por los Adventistas y hechas condicionales en base a conceptos rechazados por la mayoría, (hasta por los originadores), pero respaldadas y promovidas por Ellen White.

Y esto nos trae ahora a la última puerta que fue cerrada en 1844 por Ellen y los

milleristas que quedaron - el Evangelio, las Buenas Nuevas de la Salvación. Los

pecados Adventistas no son nunca realmente perdonados. Permanecen en los libros del cielo hasta el día de pago, el Día del Juicio. Ningún sistema que

prospera y se perpetúa a sí mismo sobre un escándalo tal puede traer felicidad a

la mente o la experiencia humanas.

Las constantes revisiones llevadas a cabo por el sistema eclesiástico, las inspecciones diarias exigidas por la mente, y las investigaciones para el juicio de

la vida, y las comparaciones con las vidas de otros para ver si uno está a la altura,

minan las fuerzas y el valor. Para cuando el "verdadero creyente" ha hecho todos

sus diarios ejercicios calisténicos y revisado su lista de lo que hay y lo que no hay que hacer, está agotado. Su concepto de la vida es que Dios lo flagela en cada colina, en cada valle, y a través de cada bosque, hasta que, agotado, cae muerto. En cada caso, si sus cuotas han sido pagadas, el Señor se inclina y dice: "Bien hecho, buen siervo fiel"'. 15 En un sistema así, el santo patrono se convierte en sustituto del Salvador. El cielo y el aquí y ahora se ven a través de los ojos de ese santo del siglo diecinueve. Las obras se convierten en la manera de obtener o conservar las concesiones otorgadas por los privilegiados, y la vida se convierte en una competencia "santa" con otros creyentes. A nadie le gusta competir en una área en que no se distinga; así que cada uno delimita con estacas un territorio en que pueda trabajar mejor. Para uno puede ser la dieta, para otro la ropa, para los extremistas la vida monástica. Cualquiera que sea la tarea, la vida se convierte en un enorme esfuerzo para aventajar a la competencia subiendo a esa vara encebada primero.

Si uno puede sólo "perseverar hasta el fin" y durar más o ser más listo que la

competencia, la justicia dice que su lugar en el más allá está asegurado, aunque

haya sido un infierno vivir en el aquí y ahora. Así ha sido y será siempre cuando las Ellen de la tierra convencen a sus seguidores de que, por medio de la contabilidad celestial, Dios salvará o hasta satisfará al alma humana o al deseo de justicia. Cada vez que los teólogos o creyentes tratan de jugar juegos semánticos con las doctrinas, siempre terminan perdiendo al Salvador y al Evangelio aquí y haciendo un embrollo místico del

más allá. Cuando cerraron la puerta en 1844, cuán poco se dieron cuenta la joven Ellen y su pequeña banda de verdaderos creyentes de que, al tratar de salvar las apariencias a causa del desengaño experimentado, en realidad estaban quitándoles el Señor a decenas de miles y cerrándoles una puerta de amor y misericordia a muchos otros para siempre. Tal ha sido la experiencia de todos los que, bajo cualquier título, han tratado de convertirse en custodios de las llaves de la salvación - ese Evangelio de las Buenas Nuevas.

Referencias y notas

1. Ingemar Linden, The Last Trump, (Frankfurt am Main: Peter Lang, 1978) pp. 80-87.

2. James White, "The Gifts of the Gospel Church", Second Advent Review nn./l.SabAn.th

Heral./11 (21 april IX51\-7)

3. James White, "The Gifts of the Gospel Church", Review 4 (9 june 1853): 13; J. W., "A

Test", Review 7 (October 1855): 61.

4. L. Richard Conradi, The Founders of the Seventh-day Adventist Denomination

(Plainview, NJ: The American Sabbath Tract Society, 1939).

5. Robert D. Brinsmead, Judged by the Gospel. Desmond Ford, Daniel 8:14, the Day of

Atonement, and the Investigative Judgment, Geoffrey J. Paxton, The Shaking of Adventism.

6. Ellen G. White, Christ´s Object Lessons (Mountain View: Pacific Press Publishing

Association, 1900), p. 363.

7. Review 157 (may, june, july 1980).

8. Review 157, (4 september 1980).

9. EGW, The Great Controversy between Christ and Satan (Mountain View: PPPA, 1888,

1911). Véase el capítulo 28, "Facing Life´s Record (The Investigative Judgment)", y el capítulo 41, "Desolation of the Earth". Estudios recientes muestran que gran parte de estos capítulos vinieron de los escritos de Uriah Smith.

10. EGW, Early Writings (Washington: Review and Herald Publishing Assn., 1882), pp.

277-85. Véase también Country Living, de EGW (Washington: RHPA).

11. EGW, Testimonies for the Church, 9 tomos (Mountain View: PPPA, 1885, 1909),

tomo 1, pp. 9-16 ,25.

13.

Jonathan M. Butler, "The World of E. G. White and the End of the World," Spectrum

10, no. 2 (agosto 1979): 2-13.

14. William S. Sadler, The Truth About Spiritualism (Chicago: A. C. McClurg).

15. Mateo 25:21.

LA MENTIRA WHITE

Título del libro en inglés:

Walter T. Rea

Capítulo 3 Digan que no es así

Cómo llegó Ellen White a ser conocida como profeta

El éxito y la genialidad de cualquier movimiento religioso es decirles a los miembros lo que quieren oír y asegurarse de que no oigan lo que uno no quiere que oigan. Nada proporciona tantas oportunidades en este campo como la imprenta. Gutenberg no tenía ni la más remota idea de qué puertas estaba abriendo cuando inventó la imprenta. Desde la Edad Media, cuando la verdad fue encadenada a una pared de la biblioteca para que nadie pudiera sacarla de la bóveda (ni siquiera con una tarjeta de retiro de libros), la humanidad ha tenido que recibir y aceptar lo que los padres de la iglesia le han entregado. Por supuesto, eso era un poco mejor que cuando los padres imponían el conocimiento con una cerbatana o el mango de una hacha, pero todavía era una forma de control. El arte de imprimir habría de desarrollarse hasta el punto de que el objeto no era controlar el cuerpo con las armas sino controlar la mente con la letra impresa. Los librepensadores siempre se han metido en problemas. En el tiempo de Moisés, si cualquiera encendía fuego por su propia cuenta para gozar de una caliente taza de té de hierbas en sábado, era apedreado [stoned], y no en el moderno sentido de la palabra, tampoco. [En inglés, to be stoned también significa estar borracho - N. del T.]. Si, en los días de Nehemías, alguien vagaba por ahí en el mercado de trueques de objetos de segunda mano en sábado, corría el riesgo de que le arrancaran la barba o que le desbaratasen la peluca. Aún en tiempos del Nuevo Testamento, si Ananías se guardaba unos pocos siclos del

diezmo para pagar el alquiler, el teólogo local le decía que se cayera muerto - y se caía. Así llegó la imprenta. La prensa era mucho mejor en su enfoque; ninguna porquería que limpiar, ningún cadáver que sepultar. Sólo había que seguir las reglas gemelas: Decirle a la gente lo que uno quiere que oiga; no dejarle oír lo que uno no quiere que oiga. La primera regla no es demasiado difícil, pero la segunda todavía requiere alguna forma de control. Si la gente no sabe leer, no se le puede alcanzar por medio de la lectura; si sabe leer, podría ser alcanzada por lecturas erróneas. La manera en que las iglesias resuelven este problema es endosándoselo a Dios. Esa es también una idea antigua. A menudo, se le ha dado crédito a Dios por cosas que no ha hecho; y desde el principio de los tiempos, el diablo ha sido exonerado de cosas que sí hizo. (Léase sobre Adán y la manzana en el relato de la creación en Génesis). Los Adventistas no fueron los primeros en construir un sistema, pero tuvieron más éxito que algunos otros. El mercado con el que comenzaron era pequeño y disperso, pero con la ayuda de Ellen, habría de crecer y consolidarse. James White era una especie de maestro, y conocía el poder de la prensa - especialmente el poder de la prensa controlada, y cuánto mejor era dejar que Dios la controlara. Sólo había que convencer a los lectores de que Dios estaba escribiendo lo que ellos estaban leyendo (dándole así autoridad) y de que Dios no estaba en lo que se les decía que no leyeran. No era una mala idea para un grupo de principiantes. Funcionó, y ha estado funcionando, desde entonces - hasta tiempos recientes, cuando algunas personas tuvieron el valor de bajarse del tren e ir a la parte de atrás para ver qué era lo que hacía moverse a la cosa. 2 Esto en cuanto al sistema. Ahora, ¿cómo construírlo? ¿Quién habría de escribir en nombre de Dios? Ciertamente James no. Su incursión en la escritura habría de incluir sólo cuatro libros, todos ellos copiados en su mayor prte de los de alguna otra persona. Ellen, que sólo tenía una educación de tercer grado, no había escrito nada notable todavía. No era una combinación muy comerciable en una época en que la educación estaba comenzando a hacerse popular. En otra ocasión y en otro lugar, quizás. Pero, gradualmente, vino el experimento que lo hacía funcionar todo, la expresión máxima del genio. ¿Por qué no robárselo todo, en el nombre de Dios? Después de todo, se había hecho antes, o al menos así lo plantearían los modernos defensores de la fe Adventista como ciento treinta años más tarde. Se llegó a decir que Lucas había copiado de Marcos, y que Pablo había estado birlando material de los griegos sin siquiera decírselos. Juan el Revelador había robado a los antiguos paganos material para sus ideas, y Judas había hecho otro tanto con algunas de las primeras obras pseudoepígrafas. Hasta se dice que Moisés, en vez de recibir los Diez Mandamientos de Dios, los tomó de Hamurabi, un antiguo legislador, o hasta de otros antes de su tiempo. 3

En los tiempos de Ellen, era natural. Antes de su tiempo, había existido Emanuel Swedenborg, que había tenido visiones para el rey y la familia real alrededor de 1740. Fundó una iglesia y vio muchas cosas que los demás no vieron, algunas de las cuales sucedieron. Como Ellen, la dirigente de los Shakers en los Estados Unidos, Ann Lee, no tenía educación, pero escribió "testimonios" a los miembros. También, como la Sra. White, requería "una clase especial de vestido", y "se oponía a la guerra y al uso de la carne de puerco." En 1792, Joanna Southcott, una empleada doméstica, hija de padres pobres y con poca educación, se anunció como profetisa y dijo que en sus trances se le había dicho que Cristo habría de venir muy en breve. 4

Joseph Smith, el afamado dirigente mormón, acababa de fallecer en 1844.

Ése fue un gran desengaño, tanto para él como para sus seguidores, porque le dispararon y lo mataron. Su viaje fue corto. Nació en 1805 y murió en 1844, el año en que la Sra. White comenzó a tener revelaciones. Era pobre y desconocido, hasta que comenzó a tener "visiones" y "revelaciones" y a ver y hablar con ángeles. Enseñó la Segunda Venida, y sus seguidores habrían de convertirse en los Santos de los Últimos Días (las otras iglesias eran los paganos o los gentiles). Como los Adventistas, los Santos de los Últimos Días re-escribieron la Biblia a través de su profeta, y Smith tuvo nuevas revelaciones, aunque algunas investigaciones recientes parecen confirmar que el material fue robado. 5 La lista no termina. Mary Baker Eddy, la famosa dirigente de la Ciencia Cristiana, también existió durante la mayor parte de la vida de Ellen. Aunque ellas diferían en su modo de pensar, los discípulos de ambas creían que su profeta era inspirada por Dios y que sus escritos deberían ser usados para interpretar la Biblia. El notable Charles T. Russell, del Watchtower y los Testigos de Jehová, también vivió durante el tiempo de Ellen. Sus seguidores creen que ellos son la única iglesia verdadera y que todas las demás son "Babilonia". Los Adventistas se adhieren a esta última parte, pero se consideran a sí mismos como la única verdadera iglesia. 6 Ellen habría de comenzar a tomar material ajeno lentamente. A comienzos de la década de 1840, dos hombres que se habían impresionado con el movimiento Millerista eran Hazen Foss y William E. Foy. Se suponía que, en septiembre de 1844, Foss había recibido una visión de que el pueblo del advenimiento, con sus pruebas y persecuciones, estaba en camino hacia la Ciudad de Dios. Se le dijo que, si rehusaba transmitir el mensaje a otros, le sería dado al más débil de los hijos de Dios. Foy también había estado en contacto con el futuro, y había estado informando acerca ello por escrito y en reuniones públicas desde algún momento en enero de 1842. Ellen había oído hablar a Foss en el Beethoven Hall en la ciudad natal de ella, Portland, Maine, cuando era niña. Puesto que estaba

emparentada con Foy por su matrimonio, no hay razón para creer que ella no podía haber leído u oído hablar de las visiones de él, así como de las de Foy. Ahora el marco era perfecto tanto para Ellen como para Dios. Los dos hombres rehusaron promocionar las visiones, y a uno de ellos se le había dicho que Dios se las daría al más débil de los débiles. ¿Y quién era más débil que Ellen? A comienzos de 1842, sin tener siquiera quince años de edad, tenía muchos problemas emocionales y físicos, según cuenta ella misma. En 1844, todavía tenía problemas. Su confusión emocional y física se agravó por el desengaño causado por el impulso de Miller hacia la eternidad. Con algunas dudas a causa de su edad y su falta de experiencia, ella tomó la antorcha de las manos caídas de Foy y de Foss y se lanzó en su primera visión. 8 Fue casi una copia al carbón de las visiones que Foy y Foss reconocían que Dios les había dado, y era tan fiel al original que garantizaba el éxito futuro de uno de los casos más notables de "préstamos" literarios que el mundo jamás haya visto.

Definición de plagio y plagiario:

Una edición del diccionario de Webster define a un plagiario como sigue:

El que roba los escritos ajenos y los hace pasar como propios

imitación del lenguaje, las ideas, y los pensamientos de otro autor, y su

representación como si fueran la propia obra original de uno

obras literarias ajenas o introducir pasajes de escritos ajenos y hacerlos pasar como propios; ladrón literario.

Por áspera que parezca, la definición caracterizaría a Ellen a la edad de diecisiete años como una ladrona, y continuaría definiéndola por el resto de su vida, con enorme ayuda y estímulo de otros. Parece un juicio muy severo. Muchos de los actuales apólogos de Ellen White han tratado de desembarazarla de esta situación proponiendo que quizás Dios tiene un modelo diferente para los profetas. 9 Otros parecen quedar satisfechos con el pensamiento de que "todo el mundo lo hacía". Parece habérseles escapado que con esa clase de lógica, el cielo sería el límite en la conducta humana.

El acto de robar

Apropiación o

Otros quieren creer que "ella no sabía". Pero ciertamente muchos a su alrededor, a través de los años, sí sabían y estaban preocupados. Uriah Smith, uno de los primeros editores, y por mucho tiempo editor, del Review, sabía. En 1864, apareció lo siguiente, sin firma, en la página editorial:

Plagio

Esta es una palabra usada para significar "robo literario", o tomar las producciones ajenas y hacerlas pasar como propias. En el World´s Crisis de agosto 23, 1864, encontramos un trozo de poesía debidamente titulado "For the World´s Crisis". y firmado "Luthera B. Weaver". Cuál no sería nuestra sorpresa cuando encontramos en este trozo nuestro familiar himno, "Long upon the mountain weary Have the scattered flock been torn".

Esta pieza fue escrita por Annie R. Smith, y se publicó primero en el Review, tomo ii, no. 8, de dic. 9, 1851, y ha estado en nuestro himnario desde que salió la primera edición. Pero, lo peor de todo es que la pieza había sido mutilada, habiendo sido suprimida la segunda y más significativa estrofa, a saber, "Now the light of truth they´re seeking, In its onward track pursue; All the Ten Commandments keeping. They are holy, just and true. On the words of life they´re feeding, Precious to their taste so sweet, All their Master´s precepts heeding, Bowing humbly at its feet."

Pero quizás esto habría revelado claramente su origen, pues apenas hay alguna clase de gente en la actualidad, excepto los Adventistas del Séptimo Día, que tenga algo que decir acerca de todos los Diez Mandamientos de Dios, etc. Estamos perfectamente dispuestos a que trozos del Review o de cualquiera de nuestros libros sean publicados hasta cualquier punto, pero todo lo que pedimos es que se nos haga simple justicia, ¡dándonos el debido crédito! 10

La honestidad editorial de Smith tuvo un efecto duradero en el periódico. En 1922, cuando Francis M. Wilcox era editor, el Review publicó dos breves artículos sobre el tema del robo. Uno de ellos, sin firma, apareció en una página editorial bajo el título "Are You a Plagiarist? If So, Please Do Not Write for the Review". [¿Es Ud. plagiario? Si es así, no escriba para el Review]. El otro artículo corto, titulado "Spiritual Plagiarism" [Plagio Espiritual], por J. B. Gallion, era aún más específico:

Plagio es el acto, por parte de un autor u varios autores, de usar las producciones de otra persona sin darle crédito. Por ejemplo, si usted escribiera un artículo en el cual insertara "The Psalm of Life" [El Salmo de la Vida], o cualquier parte de él, y permitiera que pasara bajo su nombre como una producción suya, sin darle crédito al poeta Longfellow, usted sería culpable del delito de plagio. "Bueno", diría usted, "todo el mundo sabe que Longfellow escribió 'The Psalm of Life'". Muchos lo saben, es verdad, pero muchos no. Los que son ignorantes de ese hecho podrían ser engañados fácilmente; pero, sea que lo sepan o no, eso no disminuye la culpa de usted. Ha tomado lo que no es suyo, y por lo tanto es

culpable de robo literario. ¡Quizás no haya sino unos pocos que caigan bajo la acusación de plagio en el mundo! 12

En armonía con la política "honesta y abierta" del Review, que parece haber estimulado a los lectores a practicar la honestidad a través de los años, hubo también quienes trataron de hacer que Ellen practicara esa misma política. Un artículo en el Review en Junio de 1980 decía que una vez que a Ellen se le dijo cuán erróneo era hacer lo que estaba haciendo, ella dijo que, de ahí en adelante, debería dársele crédito a quienquiera que hubiera que dárselo. Un lector escribió al Review pidiendo la fecha de esa notable conversación y reconocimiento. Esta es la respuesta que el resto del público lector nunca tuvo oportunidad de ver:

Usted solicita la fecha en que Ellen White dio instrucciones para que los autores de material citado fueran incluídos en pies de página en sus escritos. La fecha de esto fue alrededor de 1909. Usted también pregunta en cuáles obras posteriores se incluyeron estas instrucciones. El único libro al que se aplicaban estas instrucciones era The Great Controversy, que fue luego re-publicado con estos pies de página en 1911? 13

Allí lo tiene usted. En 1909, la fecha dada más arriba, Ellen tenía ochenta y dos años de edad, y le faltaban seis años para llegar a la tumba. En más de setenta años de robar ideas, palabras, y frases, ni una sola vez hizo ninguna confesión específica. Los publicadores hcieron sólo una declaración vaga y general en relación con una revisión de The Great Controversy - y eso sólo después de que el libro mismo se había convertido en causa de controversia.

Cuando están muy cerca de ser descubiertos, la defensa final de los profetas y videntes es decir que Dios les hizo hacerlo, que ellos ven y dicen cosas que otros han dicho, y que ellos pueden verlas y decirlas exactamente en las mismas palabras que otros porque Dios se las dio a ellos primero. Ellos simplemente no se lo hicieron saber a ninguna persona hasta que fueron descubiertos. Robert W. Olson, el actual jefe del White Estate, asume esta posición en un trabajo de septiembre 12, 1978, titulado "Wylie´s Language Used to Describe What She Had Already Seen Herself May 15, 1887". [El lenguaje que Wylie usó para describir lo que ella misma ya había visto el 15 de mayo de 1887]. El documento compara el diario que Ellen escribió en Suiza en 1887, con una cita del libro de James A. Wylie The History of Protestantism, 1876. Dice así: 14

Ellen G. White

James A. Wylie

Ellen G. White James A. Wylie Zurich está agradablemente situada en las Zurich está agradablemente situada
Ellen G. White James A. Wylie Zurich está agradablemente situada en las Zurich está agradablemente situada

Zurich está agradablemente situada en las Zurich está agradablemente situada sobre riberas del Lago Zurich. Ésta es una noble las riberas del lago de ese nombre. Ésta ES

se inclinan hacia arriba, cubiertas por viñedos y bosques de pino, en medio de los

entre árboles y colinas cultivadas que le dan variedad y belleza al paisaje, mientras en el horizonte distante se ven los glaciares combinándose con las nubes doradas. A la derecha, la región está cercada por las

pero las montañas retroceden de la orilla y,

sobre el seno del lago y sobre la amplia curva de sus encantadoras y fértiles riberas, dan al paisaje una belleza que no podría igualar ni la pluma ni el pincel del

marcado contraste con el de Zurich. Sus

extensión de agua, rodeada por orillas que una noble expansión de agua, rodeada por

orillas que se inclinan suavemente hacia arriba, cubiertas aquí por viñedos y allá

aldeas y blancas villas destellan y animan el escenario, mientras en el horizonte distante se ven los glaciares combinándose con las nubes doradas. A la derecha, la región está cercada por las escarpadas murallas de los

retroceden de la orilla, y permitiendo que la

sobre la amplia curva de sus encantadoras y fértiles riberas, dan una frescura y una espaciosidad a la escena que se ve desde la ciudad, que contrasta notablemente con el

aguas y la soñolienta orilla parecen estar

cuales destellan aldeas y blancas villas por bosques de pino, de entre los cuales

escarpadas murallas de los Alpes Blancos, Alpes Blancos, pero las montañas

permitiendo que la luz caiga libremente luz caiga libremente sobre el seno del lago y

artista. El vecino lago de Zug tiene un vecino Lago de Zug, en el que las plácidas

plácidas aguas y soñolientas riberas perpetuamente envueltas en las sombras de

parecen estar perpetuamente envueltas en las grandes montañas. las sombras. [ms. 29-1887].

La idea de que Ellen vio todo primero de parte de Dios en las palabras de quienquiera que estuviera copiando no era nueva para Olson. En 1889, en Healdsburg, California, algunos de los defensores de White debatían con los

miembros del grupo ministerial local. Después de mostrar numerosas comparaciones de escritores que Ellen había usado para su material, los ministros de Healdsburg dijeron:

El

pastor Healey quiere hacerle creer al Comité que ella no es una mujer que lee.

Y

también les pidió que creyeran que los hechos históricos y hasta las citas se le

dan a ella en visión sin depender de las fuentes ordinarias de información. Obsérvese que Wylie da el debido crédito cuando cita la bula papal y que la Sra. White no lo hace. Ciertamente, es digno de notarse, por decir lo menos, que Wylie, un escritor no inspirado, fuera más honesto en este particular que la Sra. White, que afirma que todos los hechos históricos y hasta las citas se le dieron en visión. Probablemente, un caso de visión defectuosa. 15

He aquí a ministros, presumiblemente creyentes en la inspiración y las visiones, que no estaban dispuestos a aceptar la idea de que Dios había pasado por alto a los medios humanos para alcanzar a la gente a través de Ellen.

Lo que la mayor parte de la gente hace, cuando las cosas en su así llamado fervor religioso se ponen tan enredadas como lo están Ellen y sus escritos, es culpar a Dios. Adán lo hizo cuando el diablo engañó a Eva. El Adventist White Estate intentó esto cuando se le ocurrió la idea de que Cristo mismo estaba plagiando un

poquito cuando nos dio la regla de oro en Mateo 7:12. Supuestamente, la obtuvo realmente del rabino Hillel, que había tenido la idea una generación antes. 16 Por supuesto, puede ser técnicamente correcto que Dios robe, por cuanto se supone que todo es suyo en primer lugar, pero parece una mala lección para el resto de nosotros. Hay dos razones de por qué Ellen copió material ajeno, se nos dice en el documento de 1979 del White Estate. La primera razón es que ella no sabía escribir muy bien. Esto es más bien nuevo en los Adventistas, por cuanto por más de un siglo han estado citando sus palabras, frases, y párrafos palabra por palabra en sus batallas escritas y verbales - siempre declarando cuán hermosa es su manera de escribir. La segunda razón es que Dios dejó fuera del canon mucho material que era necesario para hacer inteligente todo el asunto. 17 Con mucha ayuda de su plana mayor, sin embargo, las visiones de Ellen fueron desarrolladas y, para el siglo veinte, se había añadido mucho más al canon de lo que hasta Dios mismo sabía. Siempre se afirmó que ella nunca añadió nada extra al Canon. Pero cuando la gente del White Estate sumó todas las palabras que ella escribió, ¡resultó un estimado de 25,000,000 palabras! Los que se especializan en tales cosas dicen que, aún siendo liberales con los puntos y otras marcas de puntuación, ¡ésos son muchos cánones! En el mismo artículo de 1979 del White Estate se nos dice que Ellen probablemente era a menudo inconsciente de lo que hacía. 18 En ese caso, debe haber estado inconsciente gran parte del tiempo, porque los miembros del Comité de Glendale que se reunieron en Enero de 1980 para examinar la acusación de que ella había copiado de muchos más autores a su alrededor de lo que otros se hubiesen enterado, o por lo menos admitido, en efecto dijeron que la cantidad ¡era más de lo que ellos habían sospechado, y que era alarmante! 19 El último grupo que había andado cerca de ver y de decir lo mismo fue la Conferencia Bíblica de 1919. Fue sacada del asunto por su esfuerzo, y su perjudicial informe "se perdió" hasta años recientes, cuando alguien en la bóveda tropezó con el acta de las reuniones. (Spectrum, con todo y su status independiente, publicó esta acta en 1979 sin seguir la formalidad de un permiso). 20 El Comité de Glendale de enero de 1980 - al que también hicieron desaparecer tan rápidamente como fue posible - sostuvo muchas discusiones de alto nivel een cuanto a cuál sería la palabra correcta que debía usarse - "tomar prestado", "plagiar", o "parafrasear". Nunca se sugirió ni se le mencionó a nadie (ni siquiera en el cuarto de baño de los hombres durante los recesos) la posibilidad que Ellen podría haber robado el material. 21 Pero si la definición de un diccionario de tomar prestado es aceptable ("tomar u obtener algo con la promesa de devolverlo o devolver su equivalente"), entonces ni ella ni sus ayudantes creyeron jamás que estaban "pidiendo prestado" nada.

No sólo se ha negado que ella jamás tomara nada (hasta que comenzó a acumularse evidencia más reciente de que sí lo hizo), sino que siempre se ha dicho que Dios lo hacía. En 1867, Ellen dijo:

Aunque yo dependo del Espíritu del Señor tanto para escribir mis visiones como para recibirlas, las palabras que empleo para describir lo que he visto son mías. 22

En 1876, habría de decir:

En tiempos antiguos, Dios habló a los hombres por boca de los profetas y de los apóstoles. En estos tiempos, les habla por medio de los Testimonios de su Espíritu. 23

Poniéndose a sí misma y poniendo a sus escritos a un nivel más y más elevado, dijo en 1882:

Si ustedes disminuyen la confianza del pueblo de Dios en los testimonios que Él les ha enviado, se están rebelando contra Dios tan ciertamente como lo hicieron Coré, Datán, y Abiram. 24

Con el correr del tiempo, estas afirmaciones crecieron, hasta que ella fue capaz de excederse a sí misma (1882):

Cuando fui a Colorado, sentí tal responsabilidad por ustedes que, en mi debilidad, escribí muchas páginas para que fuesen leídas en la reunión al aire libre [camp meeting]. Débil y temblorosa, me levanté a las tres de la mañana para escribirles. Dios estaba hablando a través de la arcilla. Ustedes podrán decir que esta comunicación era sólo una carta. Sí, era una carta, pero inspirada por el Espíritu de Dios, para poner delante de sus mentes las cosas que me habían sido mostradas. En estas cartas que les escribo, en los testimonios que transmito, les presento lo que el Señor me ha presentado a mí. Yo no escribo ni un artículo en el periódico expresando sólo mis propias ideas. Ellas son lo que Dios ha abierto delante de mí en visión - preciosos rayos de luz que brillan desde el trono. 25

Luego continuó preguntando:

¿Qué voz reconocerían ustedes como la voz de Dios? ¿Qué poder tiene el Señor en reserva para corregir los errores de ustedes y mostrarles el rumbo

Si rehusan creer hasta que toda sombra de incertidumbre y

que llevan?

toda posibilidad de duda haya sido disipada, nunca creerán. La duda que exige perfecto conocimiento nunca se rendirá a la fe. La fe descansa en la

evidencia, no en la demostración. El Señor requiere que obedezcamos la voz del deber, aun cuando haya otras voces por todas partes a nuestro alrededor instándonos a seguir un rumbo diferente. Distinguir la voz que habla de parte de Dios requiere una seria atención de parte nuestra. 26

Un problema aquí es que Daniel March había escrito años antes en su libro Night Scenes in the Bible:

No debemos diferir nuestra obediencia hasta que toda sombra de

incertidumbre y toda posibilidad de error hayan sido disipadas. La duda que exige perfecto conocimiento nunca se rendirá a la fe, porque la fe

Debemos obedecer

descansa en las probabilidades, no en la demostración

la voz del deber aun cuando haya muchas otras voces clamando contra ella,

y se requiere una seria atención para distinguir la que habla en nombre de Dios. 27

Los "Se me ha mostrado" se hicieron hábito, pues la expresión habría de aflorar una y otra vez.

Se me mostró que un área que es la causa del deplorable estado de cosas es que los padres no se sienten obligados a criar a sus hijos de conformidad con las leyes físicas. Las madres aman a sus hijos con un amor idólatra y consienten el apetito de ellos, a pesar de que saben que perjudicarán su salud y que por lo tanto traerán sobre ellos enfermedades e infelicidad Han pecado contra el cielo y contra sus hijos, y Dios les pedirá cuenta. Los administradores y maestros. 28 Si uno no es dado a sentirse culpable, y quiere gastar un poco de tiempo mirando

a su alrededor a las obras de los demás, puede que encuentre lo mismo, sin el "Me fue mostrado", en las obras de un escritor anterior que Ellen hubiera leído o admirado:

Los padres también están bajo la obligación de enseñar y obligar a sus hijos

Cuán extraño e

inexplicable es que las madres amen a sus hijos tan tiernamente que les

a conformarse a las leyes físicas por amor de sí mismos

permitan lo que tienen ocasión de saber que puede dañar sus constituciones

y perjudicar su salud de por vida. Muchos niños son traídos al mundo por

estas madres a causa de esta cruel bondad. Los administradores y maestros de escuela. 29 Tales prácticas pueden ser una de las razones de que el White Estate hiciera la interesante declaración en su grabación de 1980 de que algunas de sus afirmaciones Se me mostró eran a sabiendas. 30 Ahora hay una palabra para usted. Puede significar que una razón para que la mayoría, si no todas, de las

afirmaciones "Se me mostró" en los primeros escritos de Ellen tuviera que ser cambiada era que las ayudantes de Ellen eran conocedoras del problema. En relación con las "ayudantes", William S. Sadler habría de escribir más tarde que las investigaciones mostraron que la mayoría de los místicos y magos de los tiempos modernos habían tomado la "precaución de rodearse de asistentes adiestrados y dignos de confianza". 31 Más tarde conoceremos a algunos de los confiables asociados de Ellen.

Lo que Sadler no sabía acerca de estos asistentes, sin embargo, es que ellos hasta ayudaron a Ellen a "tomar prestadas" sus visiones. En una de las notables ilustraciones del engaño en los "préstamos", Ellen habría de escribir un artículo en el Review and Herald de abril 4, 1899, que más tarde aparecería en sus Testimonios para la Iglesia. Decía:

En la reunión al aire libre de Queensland en 1898, se me dieron instrucciones para nuestros obreros bíblicos. En las visiones de la noche, los ministros y obreros parecían estar en una reunión en que se estaban dando lecciones bíblicas. Dijimos: "Hoy tenemos al Gran Maestro con nosotros," y

escuchamos Sus palabras con interés. Él dijo: "Hay una gran

Lo increíble acerca del artículo es que el grueso del material fue tomado del libro The Great Teacher [El Gran Maestro],escrito por John Harris en 1836. En consecuencia, ella parece estar esencialmente poniendo las palabras de John Harris en boca de Dios como si fuera su propia visión. Pero realmente no es así. Las palabras que ella copió fueron escritas en realidad en la introducción al libro de Harris por Herman Humphrey, quien, como presidente del Amhurst College, escribió la introducción para su amigo Harris. 33 Los modernos Adventistas tuvieron la oportunidad de echar un vistazo a este fiasco en el periódico denominacional, Review and Herald, pero en ninguna parte del periódico se admitió que Harris también había sido enormemente útil a Ellen cuando escribió Desire of Ages [El Deseado de Todas las Gentes], Acts of the Apostles [Hechos de los Apóstoles], Fundamentals of Christian Education [Fundamentos de la Educación Cristiana], Counsels to Teachers [Consejos a los Maestros], así como otras obras suyas. 34 Ninguna pretendida actitud por parte del Review podría explicar satisfactoriamente cómo Harris y su Great Teacher se convirtieron en Dios, el Gran Maestro, a través de Ellen White. Y esta transición tuvo lugar más de una vez bajo la pluma de Ellen. 35

". 32

Referencias y notas

1. Levítico 24; Nehemías 13; Hechos 5.

2. Donald R. McAdams, "Shifting Views of Inspiration: Ellen G. White Studies in the

1970s" [Puntos de vista cambiantes sobre la inspiración: Estudios sobre Ellen G. White en la década de 1970], Spectrum 10, no. 4 (marzo de 1980): 27-41.

3.

Robert W. Olson, "Ellen G. White´s Use of Uninspired Sources" [El uso de fuentes no

inspiradas por parte de Ellen G. White], fotocopiado (Washington: Ellen G. White Estate, 9 noviembre de 1979), pp. 18-18. Charlas posteriores y fotocopias, que los miembros del White Estate hicieron circular, ampliaron más el tema de los préstamos bíblicos.

4. Dudley M. Canright, Life of Mrs. E. G. White: Seventh-day Adventist Prophet; Her

False Claims Refuted [Vida de la Sra. Ellen G. White: Profeta de los Adventistas del Séptimo Día; sus falsas afirmaciones refutadas] (Cincinnati: Standard Publishing Company, 1919), pp. 18-31.

5. Wayne Cowdrey, Donald R. Scales, Howard A. Davis, Who Really Wrote the Book of

Mormon? [¿Quién escribió realmente el libro de Mormón?], (Santa Ana, CA: Vision House, 1977). Este libro da una dirección en la que hay también disponibles grabaciones en

cinta sobre el tema.

6. Canright, Life of Mrs. E. G. White [Vida de la Sra. E. G. White], pp. 25-31.

7. Francis D. Nichol, ea., Seventh-day Adventist Encyclopedia [Enciclopedia Adventista],

Commentary Reference Series, 10 tomos. (Washington: Review and Herald Publishing

Association, 1976), tomo 10, p. 474.

8. E GW, Life Sketches of Ellen G. White [Bosquejos de la Vida de Ellen G. White]

(Mountain View; Pacific Press Publishing Association, 1915), pp. 26-31. EGW, Christian Experience and Teachings [Experiencia y enseñanzas cristianas], (Mountain View: PPPA, 1522), pp. 57-61. Jack W. Provonsha, "Was Ellen White a Fraud?" [¿Fue Ellen White un fraude?], fotocopiado (Universidad de Loma Linda, División de Religión, 1980).

10. [Uriah Smith, ed.] "Plagiarism"[Plagio], Review, 24 (6 septiembre 1864): 120.

11. Francis M. Wilcox, ed., "Are You a Plagiarist?"[¿Es Ud. Un Plagiario?], Review 99 (23

de marzo de 1922): 32.

12. J. B. Gallion, "Spiritual Plagiarism" [Plagio espiritual], Review 99 (23 de marzo de

1922): 21.

13. Carta del Review a [seud.] (29 de julio de 1980).

14. Robert W. Olson, "Wylie´s Language Used to Describe What She Had Already Seen

Herself" [El lenguaje de Wylie usado para describir lo que ya ella misma había visto]. Ms. #655 autorizado para su publicación, fotocopiado (Washington: EGW Estate (12 septiembre 1978). Esta autorización del White Estate cita el Ms. 291887 de EGW ("Diary- Labors in Switzerland-8") escrito en Basilea desde l1 de enero al 15 de mayo de 1887; y James A. Wylie´s The History of Protestantism, tomo 1, 1876, pp. 435-436.

15. [Healdsburg] Pastors´ Union, "Is Mrs. E. G. White a Plagiarist?" ["¿Es la Sra. E. G.

16.

Olson, "EGW´s Use of Uninspired Sources" [Uso de fuentes no inspiradas por parte de

EGW], pp. 16-19.

17. Ibid., pp. 7-9.

18. Ibid., p. 12.

19. Glendale Committee, "Ellen G. White and Her Sources" [Ellen G. White y sus

fuentes], cintas, 28-29.

20. [Conferencia Bíblica], "The Bible Conference of 1919" [La Conferencia Bíblica de

1919], Spectrum 10, no. 1.

21. Cintas del Glendale Committee (1980).

22. EGW, Selected Messages [Mensajes Selectos], 3 libros. (Wasington: RHPA, 1958-58-

80), libro 1, p.

23. EGW, Testimonies for the Church [Testimonios para la Iglesia], tomo 4, pp. 147-48.

Testimony 27 (1876).

24. EGW, Íd., tomo 5, p. 66. Testimony 31 (1882).

25. EGW, Selected Messages, libro 1, p. 27.

26. Ibid.

27. Daniel March, Night Scenes in the Bible [Escenas nocturnas en la Biblia] (Philadelphia:

Zeigler, McCurdy & Co., 1923), p. 88.

28. EGW, Testimonies, tomo 3, p. 141. Testimony 22 (1872).

29. Larkin B. Coles, Philosophy of Health: Natural Principles of Health and Cure

[Filosofía de la salud: Principios naturales de salud y curación] (Boston: William D. Ticknor & Co., 1849, 1851, 1853), pp. 144-145.

30. Autorización del White Estate para publicación, en la sesión de la Conferencia General

de 1980, en Dallas, Texas. Entrevista de Robert Spangler con Robert Olson y Ron Craybill.

31. William S. Sadler, The Truth About Spiritualism [La verdad sobre el espiritismo].

(Chicago: A. C. McClurg & Co., 1923). p 88.

32. John Hams, The Great Teacher (Amherst: T. S. & C. Adams, 1836: Boston: Gould and

Lincoln, 1870) pp. 14-18: Véase tambien EGW, Testimonies for the Church, tomo 6, pp.

33.

Ibid.

34. Véase Apéndice, también Review and Herald, abril 2, 1981, "Did Mrs. White 'Borrow'

in Reporting a Vision?"[¿'Tomaba prestado' la Sra. White al informar sobre una visión?] p.

7.

35.

Véase EGW, Testimonies to Ministers (Mountain View, Pacific Press Association,

1923), p. 193; John Harris, The Great Teacher, p. 58.

LA MENTIRA WHITE

Título del libro en inglés:

The White Lie

Walter T. Rea

Capítulo 4 Desaparecida, pero no olvidada

El mundo "se fijará poco y no recordará por mucho tiempo" (para usar la frase de un famoso presidente) lo que Ellen escribió en las décadas de 1850 y 1860. Con la "amalgama de hombres y bestias", la torre de Babel construída antes del diluvio, y las ideas incorrectas, a la luz de los actuales conocimientos, sobre la formación del carbón y las causas de los terremotos, volcanes, y erupciones, no sería ninguna exageración decir que muchos de sus escritos no fueron muy populares. No hay evidencia de que la obra que contenía todo esto, Spiritual Gifts (tomos uno y dos), se convirtiera en un éxito de librería. 1 En defensa de los Gifts, es apropiado señalar que la organización Adventista todavía no había perfeccionado su sistema de imprentas, colportores, libros de conferencias, casas bíblicas, órganos de propaganda eclesiástica, y un ejército de obreros pagados como los que se usan ahora para catequizar a la iglesia y al mundo. Por cuanto sólo había como 3,000 Adventistas en ese tiempo (muchos de los cuales no sabían leer), a Spiritual Gifts parece haberle ido tan bien como podría esperarse. Algunas otras incursiones en la actividad de imprimir tuvieron aún menos éxito. Hubo mucha controversia acerca de la impresión de algunas de las primeras ideas de Ellen en el pequeño folleto llamado A Word to the Little Flock [Una palabra

para la manada pequeña] (publicado por James White en 1847) en apoyo de sus visiones de la "puerta cerrada", así como acerca de las contradicciones sobre cuestiones relativas a las visiones. 2 En impresiones posteriores, tanto A Word como otra publicación periódica llamada Present Truth (publicado desde julio de 1849 hasta noviembre de 1850) habrían de pasar por varias etapas de revisión que despertarían dudas en los años por venir. 3 Es justo que nos apresuremos a explicar que todo este reordenamiento de la

historia y de la teología era nuevo para Ellen. Puesto que Dios no le había dado mucho material para trabajar, eso podría ayudar a explicar algo de la confusión. En realidad, a veces parecería que hasta Dios se confundió, porque ella habría de hacerles saber a los demás que Dios le había mostrado que "Su mano cubrió un error en algunas de las cifras" de 1843. 4 De la misma manera, a ella se le había mostrado que "el tiempo durante el cual Jesús estaría en el Lugar Santísimo casi había terminado, y que no duraría sino un poquito más". 5 Hasta los ángeles se vieron envueltos en el asunto entero en la visión de junio 27, 1850: "Mi ángel

acompañante dijo: 'El tiempo casi ha terminado

últimas plagas pronto habrían de ser derramadas". 6 Para que nadie tuviera la impresión de que éstas eran afirmaciones más bien generales, para ser tomadas a la ligera o filosóficamente, se añadía que "el tiempo casi ha terminado, y lo que a nosotros nos ha tomado años aprender, ellos tendrán que aprenderlo en unos pocos meses". 7 Todo este trasfondo de tirar y rellenar ha llevado a los Adventistas a una interesante discusión de la profecía y los a menudo extremos pronunciamientos de Ellen. Esta clase de pronunciamientos, que ha venido a llamarse "profecía condicional", está detallada en el Seventh-day Adventist Commentary. 8 Una traducción libre de su razonamiento dice más o menos así:

Dios, que puede ver el fin desde el principio, puede que no vea todo el fin desde el principio. Con su visión miope, Dios tiene que cubrir su apuesta si declara su posición en cualquier momento, porque mucho en esta área es una apuesta. Si los sucesos empeoraran de repente, y no se conformaran al registro o a su interpretación, son las circunstancias las que se han equivocado, no Dios. Así, con una moneda como la profecía condicional, todos los voceros de Dios pueden estar seguros de que ellos ganan si sale cara y que usted pierde si sale sello. Pero los voceros y Dios tienen siempre la razón en cualquier caso. Uno de los mejores ejemplos de ese tipo de razonamiento fue la afirmación acerca de alguna información confidencial que Ellen recibió de un ángel en 1856:

Se me mostró la gente que estaba presente en la conferencia. Dijo el ángel:

"Algunos serán pasto de los gusanos, algunos estarán sujetos a las siete últimas plagas, y algunos estarán vivos y permanecerán sobre la tierra para ser trasladados a la venida de Jesús". 9

Entonces vi que las siete

'.

Esta afirmación, más que la mayoría de las demás, proporcionó la base para muchas investigaciones. Uno puede ver en seguida el enorme interés que surgiría, y surgió, acerca de quiénes estaban en esa reunión, qué edad tenían en ese momento, cuántos estaban vivos todavía, quiénes habían experimentado lo que le sucede a toda carne, y si algunos habían sido puestos en una categoría errónea y podrían ser resucitados de alguna manera especial para ser incluídos en otra categoría. Estas interminables discusiones hicieron obvio, por eliminación, que en la década de 1980 uno tendría que haber estado en el rango de edad de 130 años para cumplir la condición, aunque algunos dicen todavía que eso no es imposible para Dios - una afirmación que uno no querría criticar, porque Dios pesa en el lado opuesto. Aún con la ayuda del poeta John Milton y su Paradise Lost, las cosas no salieron bien. Un cuidadoso examen en años recientes reveló muy estrechos paralelos entre los escritos de Ellen White y el Libro de Jaser - un libro mencionado en la Biblia, pero que nunca fue parte de ella. Francis D. Nichol (escritor del siglo veinte, editor del Review, y firme defensor de Ellen), también admitió que ella estaba en deuda con Segunda de Esdras, otro libro antiguo que no fue incluído en el Canon pero al que Ellen puso en ese nivel. Ciertas afirmaciones suyas sobre sucesos de los últimos días utilizan algo de la terminología y el lenguaje pictórico de Esdras y añaden color, si no autoridad, a sus descripciones. 10 Pero las cosas cambiaron en las décadas de 1850 y 1860. A pesar de la ayuda que recibía de los que la rodeaban (y de los ángeles que continuaban entrando y saliendo), ahora ella adquirió una nueva habilidad que habría de dar la pauta para el resto de su vida. A pesar de su educación de tercer grado, se sabía que leía, y los registros subsiguientes muestran que leía y leía y leía. En la década de 1970, se supo que había sido instruída en este arte por aproximadamente quinientos libros y artículos en su biblioteca y en las bibliotecas que se pusieron a su disposición. Investigaciones aún más adelantadas indican que se usó más material que aquél del que estaban enterados aún los miembros de la plana mayor del White Estate - y ellos habían creído que sabían todo sobre esas cosas. También para este tiempo, ella había aprendido un estilo más liberal de copiar, que vino a ser conocido, desde entonces hasta el presente, como tomar prestado. Sin importar este tipo de ayuda humana -- más un puñado o más de asistentes, editores de libros, secretarias, y ayudantes -- Ellen White siempre insistía en decir que todo venía de Dios. Ya para el segundo tomo de Spiritual Gifts (1860), dijo:

"Yo dependo del Espíritu del Señor tanto para relatar o escribir las visiones, como para tenerlas. Me es imposible recordar las cosas que se me han mostrado, a menos que el Señor me las presente en el momento en que a Él le place motivarme a relatarlas o escribirlas".

Esta asombrosa declaración iba mucho más allá de lo que los escritores bíblicos jamás reclamaron para sí mismos; y, en realidad, iba mucho más allá de cualquier cosa que ella hubiese afirmado jamás. Este llamado a las armas fue contagioso. Otros se hicieron eco del clamor y lo han estado usando desde entonces. Que otros recogieran el lema que la profeta misma estableció, sólo ilustra el hecho de que es siempre ventajoso ser el porrista. George A. Irwin (presidente de la Conferencia General Adventista desde 1897 hasta 1901) siguió el ejemplo de ella al afirmar en un tratado titulado "The Mark of the Beast" (1911) que:

Es desde el punto de vista de la luz que ha venido por medio del Espíritu de Profecía [los escritos de la Sra. White] que la cuestión será considerada, creyendo como creemos que el Espíritu de Profecía es el único intérprete infalible de los principios bíblicos, puesto que es Cristo, por medio de su agente, quien proporciona el verdadero significado de sus propias palabras. [la cursiva es nuestra]. 12

Nadie se opuso a esta aseveración en ese momento. Eso muestra hasta dónde y cuán rápidamente puede llegar una muchacha de un pueblo chico si tiene las conexiones correctas. Como Ellen misma seguía diciéndole a todo el mundo, sus conexiones iban hasta lo más alto.

Fueron necesarias unas pocas purgas para arreglar las cosas un poco y poner orden entre los muchachos en el cuarto de atrás, los que podrían tener algunas dudas acerca de lo que habían visto y oído, pero eso era un asunto de poca monta. 13 Una de las armas favoritas en el arsenal de un psíquico es invocar jucios sobre la cabeza del desertor, y Ellen se sentía en su elemento en esta área de combate. No muchos de los posteriores miembros de la iglesia sabían que, a menudo, sus "testimonios" eran enviados a la prensa o al púlpito antes de ser entregados personalmente a aquéllos que estaban siendo reprendidos. Este hábito de hacer público lo que a menudo estaba basado en rumores o chismes, dejando poco o ningún lugar para que el recipiente se defendiera, generalmente hacía de Ellen una ganadora. Respondiendo a la invitación que hizo circular a los que tuvieran perplejidades en relación con sus testimonios, diciéndoles que le escribieran acerca de sus objeciones y críticas, los médicos Charles E. Stewart y William S. Sadler le escribieron a Ellen y le expresaron sus objeciones a su práctica de publicar sus reprensiones, diciéndole que era antibíblica y errónea. Pero, hasta donde se sabe, ella nunca recogió el desafío para contestarles, como había dicho que lo haría. 14 Otros pronto encontraron que era inútil luchar contra Dios, por lo menos en público. Uriah Smith lo descubrió - y lo dijo así, en su intento de sobbrevivir como editor del Adventist Review. Para 1883, supo que el juego había terminado. Aunque había expresado sus reservas acerca de las obras de arte que Ellen estaba produciendo, dijo:

Me parece que los testimonios virtualmente han venido a adquirir una forma tal que es inútil tratar de defender las desmesuradas afirmaciones que ahora se hacen a favor de ellos. Por lo menos, después del injusto tratamiento que recibí el año

Si todos los hermanos

estuvieran dispuestos a investigar este asunto ampliamente y con honestidad, creo que se podría encontrar algún terreno común consistente para todos. Pero algunos son tan dogmáticos y testarudos que supongo que cualquier esfuerzo en

ese sentido sólo conduciría a una ruptura del cuerpo. 15

Es interesante leer, tantos años después, que en la Conferencia Bíblica de 1919 los profesores de religión de la escuela superior llegaron a una conclusión parecida, pero vacilaron en hacer nada que pudiera resultar en la ruptura de un cuerpo mucho mayor. 16

pasado, no siento ninguna responsabilidad en ese sentido

Nuevamente, para mostrar que, para finales de la década de 1870 y finales de la de 1880, había muy poco terreno intermedio en el caso de Ellen White, Smith escribió el 16 de abril:

La idea de que cuestionar las visiones en lo más mínimo es convertirse en

seguida en apóstata y rebelde sin esperanza ha sido deliberadamente inculcada en

la mente de la gente; y siento tener que decir que demasiadas personas no tienen

la fuerza de carácter suficiente para sacudirse ese concepto; por eso, en el momento en que se haga cualquier cosa para estremecerlos acerca de las visiones, pierden la fe en todo y van hacia la destrucción. 17

El 31 de julio de ese mismo año, Smith nuevamente dio evidencia de que no podía competir con Ellen:

Y mi razón es que la misma Hna. White me ha cerrado la boca. En el Testimonio

Especial a la iglesia de B. C. [Battle Creek], citado en el número extra del Sabbath Advocate (supongo que usted ha visto ambos periódicos), ella anunció

en público que yo había rechazado, no sólo ese testimonio, sino TODOS los testimonios. Ahora, si digo que no los he rechazado, demuestro que sí lo he

hecho, puesto que contradigo éste. Pero si digo que sí los he rechazado, eso no les hará ningún bien, hasta donde puedo ver, pero estaré diciendo lo que yo he supuesto que no era cierto. Su ataque contra mí parece de lo más innecesario e

injusto

Otros habrían de sentir la ira de ella en sus "testimonios" y su victoria era tan segura como la de cualquier doctor brujo, antiguo o privado. Pero, antes de caer por última vez, Smith (como lo habían hecho otros antes que él y lo harían otros por largo tiempo después de él) trató de salvar su razón y su orgullo diciendo:

"Ahora tengo que distinguir entre 'testimonio' y 'visión'". 19

Sin razón, me ha forzado a una posición muy embarazosa. 18

Había estado claro para la mayoría, aún antes de que Smith fuera detenido, que

Ellen estaba ganando. Mucho antes de que cayera por última vez el telón sobre el acto de Uriah Smith, se supo que Ellen estaba orquestando la música y dirigiendo

la banda al mismo tiempo. Otros se levantarían para poner en duda lo correcto de

las anotaciones, pero ella estaba a cargo, y continuaría estándolo. Las afirmaciones se volverían más escandalosas a medida que pasaran las décadas, y

las voces de los extremistas sonarían más estridentes para los que estaban dentro

o fuera del redil, los que no aceptaban que ella y sus escritos tuvieran la última

palabra en poco más o menos cualquier cosa y todas las cosas. Los extremistas habrían de perder sólo una batalla en la guerra por el control de

la mente de la gente. Eso tuvo lugar para enfrentar las crecientes críticas de la

década de 1940 y la de 1950, cuando prominentes grupos evangélicos fueron a Washington para examinar el Adventismo por sí mismos. Un grupo de dirigentes anónimos publicó un libro llamado Seventh-day Adventists Answer Questions on

Doctrine [Los Adventistas del Séptimo Día responden preguntas sobre doctrina] (comúnmente conocido como Questions on Doctrine) [Preguntas sobre doctrina]. El libro fue diseñado para convencer a los amigos visitantes que Ellen White no era la santa patrona de la Iglesia Adventista del Séptimo Día; que sus escritos no estaban al mismo nivel que los escritos del canon; que su inspiración no era la de los escritores del Canon; y que la iglesia no la consideraba intérprete de las Escrituras, sino todo lo contrario. Todo esto se dijo muy clara y fuertemente en Questions on Doctrine. 20

A la derecha radical le tomó casi veinticinco años de trabajar, esperar, e infiltrar

posiciones para regresar con fuerza. En 1980, la Conferencia General, en sesión

en Dallas, Texas, metió a la fuerza una tabla en la plataforma espiritual de la iglesia, y le dijo a todos los que sabían leer que Ellen White era realmente la santa de la iglesia, y que Ford, Brinsmead, Paxton, y todos los australianos y norteamericanos, o cualquiera que viniera, tendría que escoger venir a la iglesia,

y de hecho venir al Canon y a Dios mismo, a través de los escritos de aquella

muchacha de pueblo chico, oriunda de Gorham, Maine - Ellen Gould (Harmon) White. 21 Se había necesitado largo tiempo, pero ella había tenido éxito. Los extremistas que prevalecieron sobre los delegados para que adoptaran la tabla habrían de usarla casi en seguida como arma contra Ford, el maestro-erudito australiano que estaba siendo sometido a juicio en el que estaban en juego sus obras, su reputación, y (algunos creían y esperaban) hasta su vida. Como Uriah Smith antes que él, Ford habría de perder, principalmente porque deseaba salvar algunas de las obras de Ellen y disminuir la autoridad de la mayoría de ellas. Como Smith antes que él, deseaba separar, por lo menos en su propio pensamiento, los testimonios de las visiones. Pero sus jueces (y todos los

subsiguientes artículos del Review) habrían de aclarar que era o todo o nada - que

la Iglesia Adventista del Séptimo Día realmente cree, como lo había indicado

George Irwin en su tratado de 1911, que Ellen había sido canonizada como la intérprete divina e infalible de la doctrina y el pensamiento Adventistas. La suerte estaba echada. O, para decirlo de otra manera, se había cruzado el Rubicón. O los puentes habían sido quemados a sus espaldas. En todo caso, la Iglesia Adventista del Séptimo Día permanecía desnuda y sola ante el mundo - como un culto - en su creencia de que la salvación es apenas posible y que las Escrituras en realidad son imposibles como guía hacia Cristo y el Evangelio, excepto a través de Ellen. Un movimiento que había comenzado con visiones extremas en 1844, cerrando la puerta a todos los demás excepto sus propios miembros, nuevamente, como 140 años más tarde, había tomado el camino del extremismo - desafiando todos los esfuerzos para abrir aquella puerta cerrada; cerrándola con violencia nuevamente (de ser posible, para siempre); declarando una vez más que ellos eran los salvos, los custodios de las llaves, el epítome de la perfección humana. El pueblo de Dios y todos los demás tendrían que comenzar a subir las escaleras de los escritos de Ellen de rodillas, como el viaje de Lutero en la antigüedad, si es que tenían algún propósito de alcanzar el cielo. Puede ser que la historia haya llegado a la conclusión de que Ellen tenía algún poder clarividente, y no sólo en la manera que otros habían venido a aceptar. Es posible que a comienzos de la década de 1870 - cuando el camino quedó libre de la mayor parte de la oposición verbal, y ella inició su más significativa tarea de reasignar la historia y sus eventos según sus conceptos, y de reescribir las Escrituras según sus visiones - ella viera el resultado final, si toodo salía bien. Y el registro muestra que sí salió bien para algunos. Demasiado bien, tal vez. La mayoría de los que avanzaron hasta ese punto, ahora parecen quedarse solos, con sólo Ellen como su trofeo. Quizás a ella le habría gustado eso, por cuanto vivió solitaria y a menudo escribió sobre ello y les dijo a sus seguidores que lo anticiparan y se prepararan para ello. No están disponibles las actas de ninguna reunión en que se completaron los planes formales para producir el material escrito en las décadas de 1870 y de 1880. Quizás no hubo tales reuniones, ni ninguna prisa para el juicio, sólo una lenta evolución. Para este tiempo, los escritos de Ellen incluían a muchos autores, que reforzaron sus relatos del pasado y su visión de los eventos que habrían de tener lugar en el futuro. La idea estaba mejor expresada en la introducción a los cuatro tomos que intentaban hacer el trabajo:

Prefacio a la edición reimpresa

Ellen White, durante la mayor parte de su ministerio, le dio gran prioridad a la tarea de mantener la historia de la gran controversia entre Cristo y Satanás ante los ojos de la iglesia y del mundo. Hubo primero el primer breve relato, casi un resumen, publicado en el diminuto Spiritual Gifts, tomo 1. En sus 219 páginas,

abarca la historia desde "La caída de Satanás" hasta "La muerte segunda" - el fin de Satanás y del pecado. Siendo los observadores del sábado menos de tres mil, la emisión de esta obra fue una valerosa incursión en la publicación de libros. El tomo 2, de 1860, presentaba la experiencia cristiana y las visiones de Ellen White.

Éste fue seguido, en 1864, por Spiritual Gifts, tomos 3 y 4, completando la historia del Antiguo Testamento, a la cual apenas se hacía referencia en el tomo 1, excepto por tres breves capítulos.

La serie Spirit of Prophecy, de cuatro tomos, publicada desde 1870 hasta 1884, proporcionó a la creciente iglesia una presentación mucho más detallada de la historia de la gran controversia en un total de 1,696 páginas de texto de Ellen G. White. A su debido tiempo, éste fue reemplazado por la serie de cinco tomos Conflict of the Ages [Conflicto de los Siglos], aún más expandida, y para su autora, más satisfactoria. Éstos proporcionan al lector 3,507 páginas de texto relatando la historia de la gran controversia. 22

Las palabras claves en este prefacio son "fue reemplazado por la serie Conflicto de los Siglos, aún más expandida, y, para su autora, más satisfactoria". Los Adventistas del siglo veinte generalmente no se han enterado de que la serie Conflicto fuera una expansión de nada. Aunque se había aceptado que Ellen había hecho algún trabajo preliminar al reescribir la historia y la teología, muy pocos habían adivinado que los cuatro primeros libros del Espíritu de Profecía eran realmente un borrador del trabajo. Obviamente, si los primeros libros pasaron la prueba para su autora y sus ayudantes, aquéllos, los libros, se convertirían en un fundamento más firme y más fuerte para cualquier revisión de pensamiento que la iglesia tuviera que ser condicionada para aceptar.

Si la declaración en ese prefacio se hubiese hecho antes de que hubiesen pasado entre ochenta y noventa años después del suceso, posiblemente habría ayudado a aclarar algunos de los problemas que estaban comenzando a aparecer en el copiado de Ellen. Si todo el personal hubiese trabajado con ella, y si todos los que notaron similitudes con materiales que habían sido vistos en su posesión hubiesen sido conscientes de que ella había estado echando mano de grandes porciones de material ajeno, el banquete que había sido servido en nombre de Dios podría no haber sido un picnic así. Pero Ellen no estaba poniendo toda la comida en la mesa de una sola vez, de lo contrario los invitados podrían haber sospechado. La afirmación también habría de expandir la mentira blanca, pues esas pocas páginas del "diminuto" Spiritual Gifts en manera alguna podrían haber sido llamadas páginas de tamaño completo. Cuando se les compara con el producto

terminado de la serie Conflicto, habrían de consistir sólo de como un tercio a la mitad de la amplificación posterior. Lo que esto significa, entonces, es que el último comentario sobre el Antiguo Testamento, dado en su serie Conflicto final, que añadía cientos y cientos de nuevas ideas y pensamientos no incluídos en las Escrituras, comenzó con 75 a 90 páginas de ideas en la producción de 1858. Más tarde, estas iluminaciones habrían de cubrir ¡más de veintinco millones de palabras! Cómo esta expansión tuvo lugar es de lo que trata el resto de este relato.

Referencias y notas

1. Los primeros dos tomos de Spiritual Gifts se publicaron en 1858 y 1860, y los últimos

dos en 1864. Una reproducción en facsímil de los cuatro tomos (en dos libros) fue emitida y protegida por el derecho de autor en 1945.

2. James White, Ed., A Word to the "Little Flock" (Brunswick, Me: impresión privada,

1847). En años recientes, una reproducción en facsímil de este folleto de 24 páginas fue emitida por el "staff" del Ellen G. White Estate. Además de esto, había un apéndice que consistía en dos páginas de notas por el "staff" del White Estate, más cuatro páginas de comentarios y explicaciones por Ellen White en su Ms. 4 de 1883.

3. James White, Ed., Present Truth, julio de 1849 a noviembre de 1850.

4. Ellen G. White, Early Writings (Washington: Review and Herald Publishing

Association, 1882), p. 64.

5. Ibid., p. 58

6. Ibid., p. 64.

7. Ibid., p. 67.

8. Francis D. Nichol, Ed., Seventh-day Adventist Commentary, 7 tomos. (Washington:

RHPA, 1953-57), tomo 4, s.v.

9. EGW Testimonies for the Church, 9 tomos. (Washington: RHPA, 1885-1909).

10. The Book of Jasher; mencionado en Josué y Segunda de Samuel (New York: M. M.

Noah & A. S. Gould, 1840; reimpreso: Mokelumne Hill, CA 95245: Health Research, 1966). Referencias a Esdras en A Word to the "Little Flock" aparecen en los pies de página del folleto, pp. 14-20. Éstas se reproducen también en Francis D. Nichol, Ellen G. White and Her Critics (Washington: RHPA, 1951), apéndice, pp. 561-84.

12.

George A. Irwin, "The Mark of the Beast", folleto (Washington: RHPA, 1911). Irwin

fue presidente de la Conferencia General de los Adventistas del Séptimo Día 1899-1901.

13. Ingemar Linden, The Last Trump (Frankfurt am Main: Peter Lang, 1978), p. 203.

Linden cita información de los diarios de George W. Amadon.

14. Charles E. Stewart, A Response to an Urgent Testimony from Mrs. Ellen G. White,

folleto expandido de su carta del 8 de mayo de 1907 (n. p. [impresión privada], pref. 1

octubre de 1907. A menudo llamado "el libro azul".

15. De Uriah Smith para D. M. Canright, 11 de marzo de 1883.

16. [Conferencia Bíblica], "The Bible Conference of 1919", Spectrum 10, no. 1 (mayo de

1979): 23-57.

17. De Smith para Canright, 6 de abril de 1883.

18. De Smith para Canright, 31 de julio de 1883.

19. De Smith para Canright, 7 de agosto de 1883.

20. [Los Adventistas del Séptimo Día], Questions on Doctrine (Washington: RHPA, 1957), pp. 7-10, 89-91. En el título de la página, la preparación de este libro se atribuye a "Un grupo representativo de dirigentes, instructores bíblicos, y editores Adventistas del Séptimo Día." En algunos círculos, a este grupo se le conoce como FRAN, una especie de acrónimo de Leroy E. Froom, Walter L.Read, y Roy Allan Anderson.

21. Fundamental Beliefs of Seventh-day Adventists - Church Manual Revisions. [Creencias

Fundamentales de los Adventistas del Séptimo Día - Revisiones del Manual de Iglesia].

Advent Review, mayo 1, 1980, p. 23.

22. EGW, The Spirit of Prophecy, 4 tomos. (Battle Creek: Review and Herald, 1870-77-

78-84. Reproducción en facsímil, (Washington, RHPA, 1969), tomo 1, pref. a la reproducción en facsímil de 1919.

LA MENTIRA WHITE

Título del libro en inglés:

Walter T. Rea

Capítulo 5 Aquel estante alto

Patriarcas y Profetas

Nota histórica: J. N. Andrews le llevó a Ellen White una copia de

Paradise Lost [El Paraíso Perdido] cuando se dio cuenta de que el relato de ella acerca de la "Gran Controversia" era similar al de John Milton en su poema épico de 1667. De acuerdo con Arthur L. White, ella puso el libro sobre "un estante alto" sin leerlo

Bueno, ¡parece que Ellen estiró la mano para alcanzar ese "estante alto" con bastante frecuencia!

Ellen y su "staff "estuvieron bien atareados desde 1860 hasta 1880. Quizás recordando el libro que le había regalado J. N. Andrews, ella bajó Paradise Lost de aquel "estante alto" y se puso a trabajar en su visión de la gran controversia, que habría de ser el tema, no sólo de un libro, sino de todos los cuatro tomos del Espíritu de Profecía (predecesor de la Serie Conflicto de los Siglos). 1

El Paradise Lost de John Milton fue de gran ayuda para ella. Las ideas de Milton acerca de la lucha en favor de la justicia en los tribunales celestiales, así como algunas de sus mismas palabras, fueron entrelazadas en escenas tan vívidas que aún hoy día algunas personas sufren pesadillas cuando las leen. La historia de Ellen expande el poema de Milton y comenta, no sólo la guerra en el cielo, sino también la guerra en la tierra, de principio a fin. Satanás está en control la mayor parte del tiempo, entrando y saliendo de los sucesos humanos, dondequiera que Dios se lo permite, y causando confusión general, hasta que recibe su merecido castigo en las siete últimas plagas, la destrucción de la tierra, y la caída final del telón, el lago de fuego. Ahora, todo esto puede sonarles familiar a algunos - y lo era. Otros, incluyendo el canon, habían usado este tema en mayor o menor grado. Pero los lectores de Ellen habrían de pensar que sus descripciones eran más brillantes, más claras, y más auténticas que todas las que se habían conocido antes. El Review y otras publicaciones publicitarias Adventistas habrían de anunciar sus escritos y sus "visiones" como lo más grande en existencia. 2 Y he aquí que la gente comenzó a comprar. El primer tomo del Espíritu de Profecía (1870) habría de seguir el bosquejo general de la impresión anterior del pequeño Spiritual Gifts, pero era mucho más "expandido". No fue sólo en teología donde Ellen vio cosas que los demás pueden o no haber visto antes. En esta época, comenzó a incursionar en cuestiones de salud. En este

tema, nuevamente, como sucedió con el Paradise Lost de Milton, aquel "estante

alto" fue de ayuda. Algunos de sus contemporáneos de ese tiempo escribían sobre

el tema de la salud, como Jackson, Trall, Coles, Shew, Graham, Alcott, y otros. 3

A algunos de ellos, ella los había conocido más que casualmente, y se hablaba de

que no devolvía lo que tomaba, lo cual, de acuerdo con el diccionario, era robar.

A esta crítica, ella contestó:

Fue en la casa del hermano A. Hillard, en Otsego, Michigan, el 6 de junio de 1863, cuando el gran tema de la Reforma Pro Salud se abrió ante mí en visión. Yo no visité a Dansville sino hasta agosto de 1864, catorce meses después de que tuve la visión. No leí ninguna obra sobre salud hasta después de haber escrito Spiritual Gifts, tomos 3 y 4, Appeal to Mothers, y después de haber bosquejado la mayoría de mis seis artículos para los seis números de How to Live, y no sabía que existiese una publicación como Laws of Life, publicada en Dansville, New York. En la época en que tuve la visión mencionada más arriba, yo no había oído hablar de las varias obras sobre la salud escritas por el Dr. J. C. Jackson, y otras publicaciones, en Dansville.

Al presentar el tema de la salud a los amigos en el lugar en que yo trabajaba en Michigan, New England, y en el estado de New York, y hablar contra las drogas y la carne, y en favor del agua, el aire puro, y una dieta adecuada, a menudo se me replicaba: 'Usted expresa casi las mismas opiniones enseñadas en Laws of Life y otras publicaciones por los doctores Trall, Jackson, y otros. ¿Ha leído usted ese periódico y esas obras?' Mi respuesta era que no, y que no las leería sino hasta que hubiese escrito mi visión por completo, para que no se dijera que yo había recibido mi luz sobre el tema de la salud de los médicos y no del Señor. 4

Otros, como antes en el caso de Paradise Lost, habrían de indicar:

La información que vino a la Sra. White del Autor de la Verdad estaba obligada a estar en armonía con las verdades que habían sido descubiertas por otros. 5

Como el nieto, Arthur, habría de dar a entender casi cien años más tarde, Ellen habría de decir que ella recibió las "verdades" primero, aunque estudios subsiguientes mostraran que las ideas eran las mismas y que el lenguaje que las

expresaba era muy parecido al que otros habían usado primero. Podría haber sido

el antiguo argumento de qué ocurrió primero, la gallina o el huevo. Ellen dijo:

Después de que hube escrito mis seis artículos para How to Live, investigué las varias obras sobre higiene y me sorprendió encontrar que estaban tan

casi completamente en armonía con lo que el Señor me había revelado. Y para mostrar esta armonía, y presentar delante de mis hermanos y hermanas el tema como había sido discutido por escritores capaces, decidí publicar How

to Live, en el cual aparece lo que yo mayormente extraje de las obras a las cuales me he referido [la cursiva ha sido añadida]. 6

Ronald L. Numbers, en Prophetess of Health [Profeta de la Salud], hace un trabajo plausible al mostrar que las partes que Ellen "extrajo" componían gran parte del todo, y que en algunos casos el todo era más que la suma de las partes - una ecuación que es tan difícil de creer en religión como en matemáticas.

No era sólo en cuestiones de salud donde surgían conflictos. Esos "testimonios" recibirían muchas críticas. En los primeros tiempos, había quienes pensaban que James White podría estar influyendo en su esposa acerca de sus escritos o podría estar expresando él mismo una o dos ideas bajo el nombre de ella. No hay nada tan mágico como un sello para darle peso y autoridad a las cosas, y ella era el sello. Por otra parte, James pensaba que otros hacían lo mismo con Ellen y podrían estar aventajándolo:

Ella es humilde, y debe ser tratada con ternura, o no puede hacer nada. Los Ancianos Butler y Haskell han tenido sobre ella una influencia que espero sea quebrantada. Esta influencia casi ha sido su ruina. Nuestro pueblo no debe permitir que estos hombres hagan lo que han hecho, cuyo propósito es que todos nuestros ministros se desanimen por completo. Los jóvenes son mantenidos fuera del ministerio a causa del consejo estrecho y ciego de ellos. 8

John Harvey Kellogg, un protegido de los White, tuvo algunas de estas mismas quejas por años. Pensó que demasiadas personas estaban haciendo demasiadas cosas en nombre de la inspiración de Ellen y sus escritos. Años más tarde,

cuando fue entrevistado por algunos dirigentes de la iglesia, dijo:

Quiero decirles otra cosa que ustedes no saben, un testimonio que tengo de la hermana White, que ni ella ni ninguno de ellos ha publicado, y es que estos hombres con frecuencia han cortado grandes trozos de lo que la hermana White

había escrito y que ponían las cosas bajo una luz que no era la más favorable que no se ajustaba a las campañas de ellos de esa manera, y se sintieron en libertad de cortarlos y cambiar así el efecto y el tenor de todo el asunto, enviándolo en nombre de la hermana White. 9

Lo que en esencia parece estar diciendo es que algunos de los muchachos habían conseguido un sello con el nombre de Ellen, y estaban sellando con él algunas cosas. Más tarde durante la entrevista, Kellogg habría de señalar a William C. White, hijo de Ellen, como el culpable en algunos casos:

Will White tomó aquellas cartas, y tomó un párrafo aquí, otro allá, y uno más allá, los puso juntos, compuso un documento, y lo envió firmado con su propio nombre. Era un "testimonio" de Willie. Si usted examina ese documento, verá que la firma de ella NO aparece allí en absoluto, sino que Willie compuso el

o

documento a partir de cartas que la hermana White había escrito a esos amigos personales

Ahora, es el nombre de Willie el que aparece como firmante, no el de ella; y sin embargo, ese documento está siendo llevado por toda Europa y por todo el mundo, y leído en público como un testimonio del Señor. Y eso es lo que yo les dije a ustedes que es el fraude gigantesco que está siendo perpetrado , y el ministerio de la denominación y la misma maquinaria entera de la denominación

se han puesto a trabajar para perpetrar imposiciones y fraudes sobre la gente. Si se supiera la verdad, la denominación entera sufriría la ignominia y el desprecio.

10

Años después, se argumentaría que las afirmaciones del buen doctor se hicieron después de que él había roto con los White y con la iglesia, y que por lo tanto estos comentarios no eran confiables. Se sugeriría que él tenía motivos ulteriores y no debería ser considerado como un testigo calificado, aunque se reconoce que había recibido honores junto con los que estaban en el poder, que él había tenido el privilegio de sentarse en reuniones de la plana mayor, y que él personalmente había estado muy cerca de Ellen. Las críticas de Kellogg podrían ser válidas si sólo él hubiese visto y dicho lo que vio y dijo. Pero no estaba solo.

William S. Sadler, otro bien conocido médico y amigo personal de la familia White, también había estado reconsiderando los métodos usados y las excusas ofrecidas en nombre de Ellen y la inspiración. En abril de 1906, habría de recordarle a ella algunos de los problemas que había visto a través de los años en los escritos y en la conducta de ella. Esta carta se escribió mientras él continuaba siendo en gran medida creyente y sostenedor de Ellen y en respuesta a la propia invitación de ella a hacer preguntas. Como otros, él también había oído la voz de Ellen. Pero, como Isaac antes que él, había descubierto que las manos eran las manos de otro, las de Will White. Las afirmaciones de Sadler aclaran que gran parte de la licencia había sido eliminada durante veinte años o más:

Otra cosa: Esto es, la influencia de Willie sobre los Testimonios. Yo llegué a la verdad hace como veinte años, y justo antes de ser bautizado por el pastor Wm. Covert (hace como 18 años), hice una decisión firme acerca de los Testimonios. En una palabra, los acepté; pero desde ese día hasta hoy, especialmente en los últimos diez años, y aún más especialmente desde su regreso de Australia a este país, he estado oyendo decir constantemente a dirigentes, ministros, y algunas veces a aquéllos que tienen puestos de autoridad en la Conferencia, que Willie influyó en usted en la producción de sus Testimonios; o, como ellos a menudo los llamarían, las "cartas" que usted envía.

Estos comentarios me causaron poca o ninguna impresión. Decididamente rehusé

creerlos, año tras año. Me dieron una copia de la comunicación escrita por usted, fechada el 19 de julio de 1905, y dirigida a los hermanos I. H. Evans y J. S. Washburn, y desde entonces no he sabido qué hacer ni qué decir en relación con este asunto. Me refiero a la siguiente cita:

"Después de ver la representación, desperté, y esperé plenamente que el asunto tuviera lugar como se me había presentado a mí. Cuando el pastor Haskell me habló de la perplejidad que experimentaban acerca de llevar adelante la obra en el Sur, dije: 'Tenga fe en Dios; ¡usted se llevará de esta reunión los cinco mil dólares que se necesitan para la compra de la iglesia!'".

"Le escribí unas pocas líneas al pastor Daniels sugiriendo que se hiciera esto, pero Willie no veía cómo podría llevarse a cabo el asunto, porque el Anciano Daniels y otros estaban en ese momento muy desanimados en relación con la situación en Battle Creek. Así que le dije que no era necesario que entregara la nota. Pero no pude descansar. Estaba perturbado, y no podía encontrar la paz mental.

"Por favor, ¿quiere ayudarme a entender esto? Es la más seria de todas las dificultades que he encontrado en mi experiencia en relación con los testimonios".

Si Sadler hubiese sabido lo que otros habían averiguado -- que, además de que la mano de Willie estaba en el pastel, Ellen y sus ayudantes también estaban involucradas en la preparación de algún libro altamente creativo usando materiales ajenos -- seguramente se habría sentido aún más perturbado. Otros habrían de plantear el problema en años posteriores, pero sus preguntas, como las de Sadler, nunca fueron contestadas a satisfacción de nadie, ni que se sepa.

Para las décadas de 1870 y 1880, algunos estaban distinguiendo, en sus pensamientos, entre un "testimonio" (esto es, en la forma de una carta privada de la profeta), y el material que era copiado y adaptado de otros escritores y puesto en sus libros como si fuera de ella. Ellen no aceptaba esta separación. Le escribió a la iglesia de Battle Creek en 1882:

Ustedes se están rebelando tan ciertamente como Coré, Datán, y Abiram. Ustedes tienen la historia de ellos. Saben cuán testarudos fueron ellos en sus propias opiniones. Decidieron que su juicio era mejor que el de Moisés

Cuando fui a Colorado, me sentí tan responsable por ustedes, que, en mi

me levanté a las tres de la mañana para escribirles. Dios estaba

hablando por medio de la arcilla. Ustedes podrán decir que esta comunicación era sólo una carta. Sí, era una carta, pero inspirada por el Espíritu de Dios, para poner delante de las mentes de ustedes las cosas que

debilidad

se me habían mostrado. En estas cartas que escribo, en los testimonios que entrego, presento lo que el Señor me ha presentado a mí. Yo no escribo ni un artículo en el periódico expresando meramente mis propias ideas. Ellas son lo que Dios ha abierto delante de mí en visión - los preciosos rayos de luz que brillan desde el trono. 12

La transición era ahora completa. Ellen había llegado. Había alcanzado su posición de autoridad, y ésta no habría de ser cuestionada. Sus cartas, fueran privadas o para ser publicadas pronto, sus copias de material ajeno, sus charlas sobre cualquier tema, en realidad, casi cualquier cosa que pudiera bajar de aquel "estante alto" sería ahora considerada como procedente de Dios y bendecida por su Espíritu.

Ningún demandante en religión le pidió jamás a la gente un cheque en blanco así, con una firma sin certificar. Pero esta demandante lo hizo. Y hasta la fecha, la mayoría de los Adventistas nunca han cuestionado su endoso ni su capacidad para satisfacer su demanda. No sólo se consideran inspirados los "testimonios" (incluyendo los que fueron copiados, en porciones de hasta el cien por ciento), sino que se considera que cualesquiera escritos que se sabe que ella aprobó, o tocó, o cerca de los cuales estuvo mientras vivió, tienen algún significado especial o "inspiración". Hasta lo que ella no incluyó cuando copió se considera significativo. Se ha indicado que - como Gutzon Borglum (el escultor de los rostros de Mount Rushmore, quien desde el valle abajo supervisaba toda la remoción de la roca) - Ellen dirige, por medio de algún radar celestial, todo el material que sale bajo su nombre, ya sea que alguna vez lo viera o lo reconociera como suyo o no. 13 Con un endoso como jamás se le dio a ningún mortal antes, Ellen ahora estaba lista para rehacer los eventos del pasado y, por medio de sus interpretaciones visionarias de la Biblia, también los sucesos del futuro. Ya se había iniciado en esta idea de la gran controversia en su edición de bolsillo de Spiritual Gifts de 1858. Pero esa pequeña obra estaba compuesta toscamente. Y tenía alguna competencia, pues ese mismo año Hastings había publicado un libro con un título idéntico. 14 El libro de Ellen, de 219 páginas, no prometía mucho y, a diferencia del libro posterior The Great Controversy, nunca fue aclamado tan ampliamente en términos de verdad y luz, forma y contenido, prosa y estilo. Pero era un comienzo, y por lo tanto, habría de ser usado. No es difícil, ni siquiera para un ciego, ver que, si las continuadas revelaciones, inspiraciones, e instrucciones tomaran un giro obtuso y entraran en conflicto con lo que se había dicho antes, una decisión así daría lugar a preguntas mucho más serias que las que ya se habían suscitado. Si el material copiado, si los autores usados, si las nuevas visiones o instrucciones chocaran de alguna manera notable

con lo viejo, sería difícil de explicar. Tendrían lugar algunas inconsistencias, pero el método usado era (como el juego de las conchas) mantener los ojos ocupados mientras las manos cambiaban los objetos de un lugar a otro tan rápidamente que los principios se olvidaran. Y eso es lo que sucedió. Pocos lectores hoy día saben que Spiritual Gifts fue el antecesor del juego de cuatro tomos The Spirit of Prophecy, y muchos menos todavía saben que el juego de cinco tomos de la serie Conflicto de los Siglos se remonta a sus predecesores de cuatro tomos. La importancia de esta progresión no puede ser pasada por alto, pues lo que Dios dijo en 1858 tenía que repetirlo en 1870, y aún más tarde en 1890, y así sucesivamente. Ahora, siendo Dios lo que es, eso no sería problema para él; pero para Ellen y su equipo no era tan fácil. Cada nuevo autor copiado tenía que encajar con los otros que le habían precedido. Cada nueva revelación o visión tenía que encajar con todo lo que se había registrado antes. Había que detectar las inconsistencias y eliminarlas, o explicarlas, si algo se escapaba - a menudo una y otra vez durante sesenta años o más. Sin embargo, habría algunos que notarían el cambio de estilo y la evolución de la estructura:

Las primeras versiones impresas se caracterizaban por un estilo ingenuo, y el tema reflejaba lo que uno esperaría en una joven mística entre los decepcionados milleristas. Gradualmente, la profeta evolucionó hacia un tipo diferente de mensajero, sin embargo, y la Serie del Conflicto marca la producción de la EGW madura. En realidad, la evolución es tan grande que sorprende un poco saber que la misma persona escribió las dos clases de libros. Hasta las diferentes etapas de la misma serie muestran notables mejoras en estilo y contenido. En las ediciones finales, el lector puede leer capítulos enteros sin observar nada que le recuerde a las visiones. ¿Cómo pudo ocurrir esta notable evolución en una, para un historiador serio, intrigante tarea? 15

Lo que era notable en la evolución fue la habilidad cosmética con la que el equipo de Ellen rearreglaba los sucesos de tal manera que la crítica no socavara (como sucedería) el proyecto entero en sus comienzos. Para cuando el número de disidentes había aumentado hasta un crescendo en la década de 1890 y después, el poder de la leyenda de la invencibilidad de Ellen (mientras ella decía que tenía el escudo de Dios) le ayudaba a ganar cada batalla, destruir toda oposición, despedir a todos los disidentes de sus puestos (o lo que es lo mismo, de su empleo en la iglesia), y desterrar, en nombre de Dios y de la religión, a algunas de las más fuertes personalidades en la historia médica y teológica de la iglesia. No es de sorprenderse que en 1980, en la reunión que tuvo lugar en Glacier View (Colorado) para discutir los puntos de vista de Desmond Ford, uno de los príncipes de la iglesia escribiera:

Ha llegado el momento de criticar nuestros propios métodos. Nosotros, como Adventistas del Séptimo Día, tenemos la verdad revelada; y sin importar lo que otros puedan decir contra nosotros, tenemos a Dios de nuestro lado, y a su

profeta, Ellen G. White. Ahora estamos descubriendo que mucho de lo que ella escribió en Desire of Ages [El Deseado de Todas las Gentes] y Great Controversy [El Gran Conflicto] fue copiado de otros. ¿Cómo sabremos realmente lo que afirmamos que sabemos? Así, nos vemos obligados a hacer preguntas sobre cuestiones de interpretación

Es un hecho histórico que la mayoría de las brillantes luces que han abandonado nuestra iglesia se han ido a causa de la autoridad atribuída a los escritos de Ellen White. 16

Lo que posiblemente ese príncipe no sabía cuando escribió ese artículo es que no sólo Desire of Ages y Great Controversy habían sido en su mayor parte extraídos de otros autores, sino que el principio de los principios, Spiritual Gifts, y el entonces tomo uno del Spirit of Prophecy, el predecesor de Patriarchs and Prophets (también de la Serie Conflicto), también habían sido extraídos de otros escritores. El Paradise Lost de Milton tuvo la mayor participación en esa versión media de la serie. De dos o tres páginas en Spiritual Gifts, el tema de Milton fue expandido hasta más de treinta y siete páginas, y habría de aparecer, a veces de manera idéntica, en otros escritos suyos. Sin embargo, ¡ahora se descubrió que nuevos autores estaban llenando los espacios libres para hacer los libros legibles! 17 Los hermanos no fueron tímidos en anunciar las virtudes del primer tomo de The Spirit of Prophecy. 18 Hasta el nombre de la serie sugiere que tenía la aprobación especial de Dios y que debería estar en los hogares de todos los creyentes. Aunque el nuevo libro representaba un mejoramiento sobre el Spiritual Gifts anterior (cuyo título también sugería la sanción divina), no tuvo el efecto que se esperaba de él. No fue sino hasta que la edición posterior salió bajo el título especial de Patriarchs and Prophets que el material ampliado comenzó a marcar el paso. Habría de ser la piedra angular del juego de cinco tomos del Conflicto de los Siglos que los Adventistas usan para establecer la mayor parte de las interpretaciones, traducciones, y evaluaciones de las Escrituras. Usado en todas las escuelas y universidades Adventistas como autoridad sobre asuntos del Antiguo Testamento, Patriarchs and Prophets ha sido aceptado por los Adventistas como la palabra final. No se acepta ninguna desviación de esta norma en cuestiones de ideas relativas a creación, geología, teología, o cristología.

Hubo unos pocos malos momentos con el libro, sin embargo. Al comienzo del escrito, Ellen tenía a Jacob y su noche de lucha en una versión. En una presentación posterior, sin embargo, el cuadro es casi opuesto en sus detalles. Nótense sus diferentes puntos de vista en las porciones en cursiva en los ejemplos que siguen:

The Spirit of Prophecy, Vol. 1, pp. 118-119 E. G. White

Patriarchs and Prophets, pp. 196-97 E. G. White 1890

El error de Jacob, al recibir la bendición Era una región solitaria, montañosa,

de su hermano mediante el fraude, se le presenta otra vez con fuerza, y teme que Dios le permita a Esaú quitarle la vida. En su angustia, ora a Dios toda la noche. Se me representó un ángel como estando de pie delante de Jacob, presentándole su error en su verdadera

irse, Jacob se aferra a él, y no quiere

injusticias cometidas contra su hermano,

padre por veinte años. Se aventura a invocar las promesas de Dios, y las pruebas de su favor hacia él de tiempo en tiempo, durante su ausencia de la

Jacob con el ángel, suplicando su bendición. El ángel parecía estar resistiendo su oración, recordándole

frecuentada por bestias salvajes, y escondite de ladrones y asesinos. Solitario y desprotegido, Jacob, en profunda angustia, se inclinó sobre la tierra. Era medianoche. Todo lo que hacía que la vida le fuera querida estaba en la distancia, expuesto al peligro y a la

pensamiento de que habría sido su

oración delante de Dios. De repente, una

era un enemigo que trataba de quitarle la vida, y trató de zafarse de su asaltante. En la oscuridad, los dos luchaban por el control. No se habló ni una palabra, pero

disminuyó sus esfuerzos ni por un

momento

al romper el alba, cuando el desconocido

La lucha continuó hasta casi

naturaleza. Al darse vuelta el ángel para muerte. Lo más amargo de todo era el

soltarlo. Suplica con lágrimas. Suplica propio pecado lo que había atraído este

diciendo que está profundamente peligro sobre los inocentes. Con arrepentido de sus pecados y las vehemente llanto y lágrimas, presentó su

que lo han separado de la casa de su mano fuerte se posó sobre él. Pensó que

casa de su padre. Toda la noche luchó Jacob aplicó toda su fuerza, y no

continuamente sus pecados,mientras puso el dedo en el muslo de Jacob, y lo trataba de soltarse. Jacob estaba paralizó instantáneamente. Ahora el decidido a retener al ángel, no sólo con patriarca discernió la naturaleza de su su fuerza física, sino con el poder de la antagonista. [la cursiva ha sido añadida] fe viviente. En su angustia, Jacob se 20 refirió al arrepentimiento de su alma, la profunda humildad que había experimentado por sus faltas. El ángel aparentó indiferencia hacia su oración. [la cursiva ha sido añadida]. 19

Estas discrepancias han causado preocupación entre los ministros Adventistas de

tiempo en tiempo, pero no han salido muchas respuestas útiles. En respuesta a una carta de 1943, Arthur White escribió para el White Estate:

Su segunda pregunta se relaciona con lo que usted piensa que es una discrepancia en el relato de la lucha de Jacob en Patriarchs and Prophets y los libros anteriores Spiritual Gifts y Spirit of Prophecy. Usted pide la explicación oficial de nuestra denominación acerca de este asunto. No estoy en condiciones de hablar en nombre de la denominación. La Conferencia General no ha estudiado la cuestión que usted menciona, y no hay ningún pronunciamiento oficial disponible. Tengo en mente lo que me parece que es una explicación satisfactoria. Después de que lo converse con algunas otras personas aquí, le escribiré nuevamente, pero cuando lo haga, será en nombre de Arthur White y no en el de la denominación.

Resumiendo, yo podría pedir una explicación del tipo de inspiración que permite algún conflicto en los relatos en relación con el ministerio de Cristo, como está registrado por los diferentes escritores evangélicos. 21

Siempre cuidadosos para relacionar cualesquiera problemas que ocurrieran en los escritos de Ellen con los problemas que podrían ocurrir con los escritores bíblicos, los primeros apólogos de Ellen comenzaron a oírse como si Dios no tuviera que decir la verdad o ser preciso. A esa tendencia, han añadido un nuevo giro. Él tenía que ser Dios, y ellos le dirían a todos quién era Él cuando fuese necesario hacerlo. Ese argumento habría de continuar hasta la década de 1980.

Y sin embargo, uno no puede criticar demasiado esa edición final. Con la ayuda de John Milton, Alfred Edersheim, Frederic W. Farrar, Friedrich W. Krummacher, y un "staff" siempre creciente de investigadores, la finalista Ellen (y Dios) produjeron un cuerpo de trabajo que habría de permanecer como la piedra angular de los Adventistas por más de cien años. Ese "estante alto", que tenía el propósito de ser una protección contra la tentación, también había producido una cosecha de ideas.

Ejemplos de cómo E. G. White copió Patriarchs and Prophets de Bible History, Old Testament, Vols. 1-4, de Edersheim.

Capítulo 5/Cuadros seleccionados

Libros escritos por:

White, Ellen G.

Patriarchs and Prophets Mountain View, California, Pacific

Fuentes que utilizó:

Edersheim, Alfred

Bible History: Old Testament, vols. 1-4. (1876-1880) Reimpresión Grand Rapids

Press (1890, 1913).

por Eerdmans 1949.

March, Daniel

Night Scenes in the Bible Philadephia, Zeigler, McCurdy, (1868-

1870).

Cuadros Comparativos de Muestra

Página en la edición de 1958 (White)

33 ¿Por qué se permitió el

pecado?

Página en el tomo 1 (Edersheim)

xi Introducción

44

La creación

17

Creación

52

La tentación y la caída

 
 

17

La caída

63

El plan de redención

 

71

Caín y Abel probados

23

Caín y Abel - Las dos maneras

80

Set y Enoc

23

Set y sus descendientes

90

El diluvio

44

El diluvio

105

Después del diluvio

 
 

51

Después del diluvio

111

La semana literal

 

117

La torre de Babel

57

Babel - Confusión de lenguas

125

El llamado de Abraham

72

El llamado de Abram

132

Abraham en Canaán

72

Su llegada a Canaán

145

La prueba de la fe

97

Prueba de la fe de Abraham

156

Destrucción de Sodoma

88

La destrucción de Sodoma

171

El matrimonio de Isaac

106

El matrimonio de Isaac

177

Jacob y Esaú

106

Nacimiento de Esaú y Jacob

183

Huída y exilio de Jacob

115

Jacob es enviado a Labán

195

La noche de lucha

132

La noche de lucha

204

El regreso a Canaán

132

Jacob se instala en Hebrón

213

José en Egipto

142

Los primeros años de la vida de José

224

José y sus hermanos

161

José reconoce a sus hermanos

Página en la edición de 1958

Página en el tomo 2 (Edersheim)

(White)

241

Moisés

257

Las plagas de Egipto

273

La pascua

281

El Éxodo

291

Desde el Mar Rojo hasta Sinaí

303

La ley dada a Israel

315

Idolatría en Sinaí

331

La enemistad de Satanás

contra la ley

343

El tabernáculo y sus servicios

359

El pecado de Nadab y Abiú

395

La rebelión de Coré

363

La ley y los pactos

374

Desde Sinaí hasta Cades

387

Los doce espías

406

En el desierto

411

La roca golpeada

422

El viaje alrededor de Edom

433

La conquista de Basán

Página en la edición de 1958 (White)

conquista de Basán Página en la edición de 1958 (White) 35 Nacimiento y adiestramiento de Moisés

35

Nacimiento y adiestramiento de Moisés

63

Las diez "calamidades" o plagas

78

La Pascua y sus ordenanzas

78

Los hijos de Israel salen de Egipto

89

El desierto de sur

105

Las "Diez palabras" y su significado

121

El pecado del becerro de oro

133

La erección del tabernáculo

137

El pecado de Nadab y Abiú

171

La negación de Coré

114

Ordenanzas civiles y sociales - El "Pacto hecho por

medio de sacrificio"

156

[Marcha hacia el desierto]

163

Los espías enviados a Canaán

171

Los años en el desierto

184

El pecado de Moisés y Aarón

193

Viaje de los hijos de Israel en la tierra de Edom

Página en el tomo 3 (Edersheim)

438

Balaam

11

Carácter e historia de Balaam

453

Apostasía en el Jordán

23

El fin de Balaam

462

La ley repetida

33

El segundo censo de Israel

469

La muerte de Moisés

42

Muerte y sepultura de Moisés

481

El cruce del Jordán

53

La milagrosa división del Jordán

487

La caída de Jericó

58

La milagrosa caída de Jericó

499

Bendiciones y maldiciones

73

Bendición y maldición sobre Gerizim y Ebal

505

Alianza con los gabaonitas

72

El engaño de los gabaonitas

510

La división de Canaán

87

División final de la tierra

521

Las últimas palabras de Josué

96

Discurso de despedida de Josué

525

Diezmos y ofrendas

 

530

El cuidado de Dios por los

pobres

pobres 537 Las fiestas anuales 33 Ordenanzas de los sacrificios 543 Los primeros jueces 105 Resumen

537

Las fiestas anuales

33

Ordenanzas de los sacrificios

543

Los primeros jueces

105

Resumen del libro de los Jueces

560

Sansón

163

Historia de Sansón

Página en la edición de 1958 (White)

569

El niño Samuel

575

Elí y sus hijos

581

El arca tomada de los filisteos

592

Las escuelas de los profetas

603

El primer rey de Israel

616

La presunción de Saúl

627

Saúl rechazado

637

El ungimiento de David

643

David y Goliat

649

David fugitivo

660

Magnanimidad de David

675

Muerte de Saúl

683

Hechicería antigua y moderna

690

David en Siclag

697

David llamado al trono

703

El reinado de David

717

El pecado de David y su

arrepentimiento

Página en el tomo 4 (Edersheim)

1

Nacimiento de Samuel

 

10

El pecado de los hijos de Elí

 

16

Recuperación del arca

 

26

La administración de Samuel

 

26

La demanda por un rey

 

56

La desobediencia de Saúl

 

56

El rechazo de su reino

 

79

El ungimiento de David

 

79

Combate entre David y Goliat

 

94

Huída de David a donde Samuel

109

David y Jonatán

 

147

Muerte de Saúl

 

136

Saúl

pitonisa de Endor

136

Captura de Siclag por los amalecitas

147

David rey en Hebrón

 

163

David

rey sobre todo Israel

190

El gran pecado de David

arrepentimiento

Referencias y notas

1. J. N. Andrews le llevó una copia de Paradise Lost a Ellen White cuando se dio cuenta de que el relato de ella de la 'Gran Controversia' era similar al de John Milton en su poema épico de 1667. De acuerdo con Arthur L. White, ella puso el libro sobre un "estante alto"

El libro The Spirit of Prophecy, de EGW, fue publicado por la Pacific Press

primero en cuatro tomos (1870-77-78-84). La Review and Herald Publishing Association

emitió una reproducción en facsímil en 1969

Por último, la Serie Conflicto de los Siglos

sin leerlo

habría de incluir cinco libros: The Great Controversy (1888), Patriarchs and Prophets (1890), The Desire of Ages (1898), The Acts of the Apostles (1911), y Prophets and Kings

(1916).

2.

Una nota editorial acerca de la próxima publicación del tomo dos de The Spirit of

Prophecy, y que apareció en el Review del 30 de noviembre de 1876, decía: "Estamos

preparados para hablar de este tomo, que acaba de ser emitido, como el más notable que esta oficina haya emitido". El párrafo llevaba las iniciales del editor Uriah Smith.

3. Ronald L. Numbers trata de los esfuerzos de estos "reformadores pro salud" en su

Prophetess of Health: A Study of Ellen G. White (New York: Harper & Row, editores,

1976). Los puntos de vista de estos reformadores fueron publicados en periódicos en la década de 1800 y en estos libros, entre otros: (1) William A. Alcott, Lectures on Life and Health (Boston: Phillips, Sampson, and Co., 1853); (2) Larkin B. Coles, Philosophy of Health: Natural Principles of Health and Cure (Boston: William D. Ticknor & Co., 1849), (3) Sylvester Graham, Lectures on the Science of Human Life (New York: Fowler and Wells, 1858); (4) James Caleb Jackson, The Sexual Organism (Boston: B. Leverett Emerson, 1862); (5) Russell T. Trall, Pathology of Reproductive Organs (Boston: B. Leverett Emerson, 1862; (6) Joel Shew y Trall, editores del Water-Cure Journal (1845-62).

4. Ellen G. White, Forward, Health or How to Live (Reproducción fotográfica,

Mokelumne Hill, Calif., 1957); Review 30 (8 octubre 1867), p. 260.

5. Ibid.

6. Ibid.

7. Ronald L. Numbers, Prophetess of Health: A Study of Ellen G. White (New York:

Harper and Row, Publishers, 1976).

8. Ingemar Linden, The Last Trump, p. 202. De James White para Dudley M. Canright, 24

de mayo de 1881.

9. [John Harvey Kellogg], "Una entrevista auténtica entre el pastor G. W. Amadon, el

Anciano A. C. Bourdeau, y el Dr. John Harvey Kellogg en Battle Creek, Michigan, el 7 de octubre de 1907." Un informe estenográfico notariado.

10. Ibid.

11. De William S. Sadler para EGW, 26 de abril de 1906, p. 3-4.

12. EGW, Testimonies, tomo 5, pp. 66-67. De EGW para la Iglesia de Battle Creek, 20 de

junio de 1882.

13. Jack W. Provonsha, Sabbath School Study, Cinta, 2 de febrero de 1980. Glendale

Committee Review, 28-29 enero de 1980.

14. H [orace L [orenzo] Hastings, The Great Controversy Between God and Man (Boston:

impresión privada por el autor, 1858.)

16.

Earl W. Amundson, "Authority and Conflict-Consensus and Unity", fotocopiado

(trabajo presentado en Theological Consultation, Glacier View Ranch, Ward, CO, 15-20 agosto 1980), pp. 12, 16.

17. Véase el Apéndice, Capítulo 5, Comparison Exhibits.

18. Guy Herbert Winslow, "Ellen Gould White and Seventh-day Adventism" (Disertación,

Clark University, Worcester, MA 1932), p. 290. Véase también Robert W. Olsen The

Desire of Ages, fotocopiado (Washington: EGW).

19. EGW, The Spirit of Prophecy, tomo 1, pp. 118-19.

20. Ellen G. White, Patriarchs and Prophets (Mountain View: PPPA, 1890, pp. )

21. De Arthur L. White para Henry F. Brown, 23 de septiembre de 1943.

Véase el Apéndice para más cuadros comparativos en relación con el libro Patriarchs and Prophets.

LA MENTIRA WHITE

Título del libro en inglés:

Walter T. Rea

Capítulo 6 Fuentes que ella utilizó (más o menos)

El Deseado de Todas las Gentes

Si Patriarchs and Prophets fue la piedra angular de la teología Adventista, The Desire of Ages fue la piedra clave en el arco del pensamiento y los puntos de vista cristológicos Adventistas. El prefacio al tomo dos (1877) de su predecesor, The Spirit of Prophecy, decía:

Cuando los publicadores emitieron el primer tomo de esta obra, les pareció que suplía una falta largo tiempo sentida en el mundo cristiano, al iluminar un tema que es de gran interés para la mente cristiana, la relación del hijo de Dios con el

Padre, y su posición en el cielo, junto con la caída del hombre y la mediación de Cristo entre él y su Creador.

En este segundo tomo, el autor continúa con renovado interés el tema de la misión de Cristo, manifestada por sus milagros y enseñanzas. El lector encontrará que este libro proporciona inapreciable ayuda en el estudio de las lecciones de Cristo presentadas en los evangelios. La autora, como escritora religiosa y oradora, ha trabajado para el público durante más de veinte años. Siendo ayudada en el estudio de las Escrituras y en su obra como instructora religiosa por la especial iluminación del Espíritu de Dios, está peculiarmente calificada para presentar los hechos de la vida y el ministerio de Cristo en relación con el plan divino para la redención humana, y para aplicar de modo práctico las lecciones de Jesús a los simples deberes de la vida.

Una de las más agradables características de este libro es el lenguaje llano y simple con el cual la autora reviste los pensamientos que brillan por su verdad y su belleza. 1

Muchos problemas y muchas situaciones embarazosas se habrían evitado en años venideros si a algunos otros, además del "Espíritu de Dios", se les hubiese dado algún crédito. Aunque las Escrituras sí explican que todo lo bueno y todo don perfecto viene de Dios, se descubrió que algunos de los dones de Ellen para escribir habían venido de algunas fuentes humanas. A finales de 1970, Robert W. Olson, a nombre del White Estate (que siempre es presionado para mantener a sus lectores y a los miembros de la iglesia al día en estas cosas), emitió una admisión, más bien tardía, de que Ellen sí había estado mirando a hurtadillas las obras de otros autores cuando escribió The Desire of Ages:

Por largo tiempo, los Adventistas del Séptimo Día han reconocido la deuda

de Ellen White con otros autores No se sabe exactamente hasta qué punto Ellen White tomó prestado material para The Great Controversy Estudios llevados a cabo por Raymond Cottrell y Walter Specht han mostrado que Ellen White tomó prestadas como el 2.6 por ciento de las

palabras en The Desire of Ages de Life of Christ, de William Hanna

embargo, tanto W.C. White como Marian Davis mencionan otros libros sobre la vida de Cristo que Ellen usó. Es también evidente que ella tomó prestado material de algunas obras no mencionadas ni por W. C. White ni por la Srta. Davis, tal como The Great Teacher, de John Harris Los préstamos literarios de Ellen White no se limitaron a los tres libros mencionados arriba

Sin

Ellen White puede difícilmente ser llamada "copista", puesto que casi invariablemente reescribe, reconstruye frases, y mejora la idea del autor original cuando usa material ajeno En relación con la preparación de The Desire of Ages en particular, W. C. White dice:

"Antes de escribir sobre la vida de Cristo, y hasta cierto punto durante el tiempo en que escribía, ella leyó obras de Hanna, Fleetwood, Farrar, y Geikie. Nunca supe que leyera a Edersheim. A veces se refería a Andrews". De W. C. White para L. E. Froom, enero ??? Una comparación entre The Desire of Ages y las varias vidas de Cristo disponibles en su tiempo muestra que ella tomó material, más o menos [la cursiva ha sido añadida] no sólo de los autores mencionados arriba por W. C. White, sino también de March, Harris, y otros. 2 El artículo de Olson, que puede ser una de las más reveladoras admisiones que el White Estate ha hecho hasta la fecha, merece un estudio detallado. Si ese artículo hubiese circulado, o siquiera se hubiese filtrado, al público y a la iglesia en general (lo que no ha ocurrido hasta el momento en que esto se escribe), este libro podría no haberse escrito. A menudo, sólo la "persona informada" que recoge la así llamada información "supersecreta" sabe dónde pedir qué cosa - si tiene el privilegio de saber que esa información existe en absoluto. Escribir o decir que "por largo tiempo, los Adventistas han reconocido la deuda de Ellen White con otros autores" es sólo una extensión de la mentira White. Aunque es técnicamente cierto que, ya desde la década de 1800, la iglesia ha estado llevando a cabo una acción de retaguardia en relación con el uso de material ajeno en nombre de Dios y de Ellen, las declaraciones siempre se han hecho a la defensiva y con rápida justificación. Por ejemplo, un artículo de William S. Peterson en una edición de Spectrum de 1971 habría de atraer sobre él un coro de invectivas espirituales que, en el lenguaje de un camionero o un estibador, levantaría la pintura de cualquier furgón a treinta pasos. Que Ellen había tomado material prestado simplemente no era así, se dijo. Desde el número de ese otoño hasta la década de 1980, el periódico ha publicado las continuas acusaciones y contra-acusaciones, negaciones, y contranegaciones, que tratan de refutar cualquier sugerencia de que ella hubiese incorporado en sus libros el vocabulario de alguien o que hubiese sido influída por alguien al escribir. 3 No fue sino hasta que Neal C. Wilson, presidente de la Conferencia General, escribió a los dieciocho miembros del Comité Especial de Glendale para que se dispusieran a revisar el número de ocasiones en que, según ciertas investigaciones, Ellen había "tomado prestado" material de otros, que los lectores del Adventist Review se enteraron de que ella había usado obras ajenas para sacar de ellas "información descriptiva, biográfica, histórica, espiritual, y científica". 4

Como un miembro del comité habría de señalarle a Wilson, "Eso no deja casi nada, excepto la revelación directa. ¿Es sobre ese punto que el panel habrá de decidir?" 5 Seguramente, el personal del White Estate debe haber sabido todo el

tiempo que la mayor parte de los miembros de iglesia no había tenido información acerca de la cantidad y extensión del material que ella había "tomado prestado". Por lo menos un buen número de eruditos de la iglesia, que han tratado de sacarle

al White Estate material histórico que ayudaría a hacer comparaciones con los

escritos de otros autores, saben que han recibido muy poca ayuda y estímulo de parte de los que protegen la sacrosanta bóveda del Estate. La política de "revelación selectiva" (es decir, el Estate selecciona lo que puede ser revelado) ha tenido tal autoridad que sólo cuando los miembros del Clan desaparecen de la escena puede la iglesia esperar tener acceso a información que puede revelar la

verdad. Una y otra vez, lo hombres de esa oficina, mientras recorren el circuito nacional - lo que hacen más bien a menudo para ayudar a tranquilizar a los inquietos nativos - han tenido que enfrentarse a la pregunta de por qué la bóveda no puede abrirse para todos los investigadores para que la información esté disponible para amigos y enemigos por igual, y por qué sólo el Clan es el único que puede seleccionar y elegir siempre.

El artículo de Adventist Review de 1980:

Aún los que podrían haber tenido su propia llave de la bóveda (por decirlo así), encuentran fascinante la posibilidad de que la puerta cerrada pudiera abrirse siquiera un poquito. Donald R. McAdams, personalmente un competente investigador sobre Ellen y sus escritos, dio una nota de esperanza acerca de esa posibilidad en un artículo en Spectrum en 1980:

En un artículo titulado "This I Believe About Ellen G. White" [Esto creo acerca

de Ellen G. White], que apareció en el Adventist Review de marzo 20, 1980, Neal

Wilson informó a la iglesia acerca del Comité Rea [Glendale]. El informe inicial indica que "en sus escritos, Ellen White usó fuentes más extensamente de lo que "

[la cursiva es

hasta ahora nos habíamos enterado o habíamos reconocido nuestra].

Esta declaración es el artículo más significativo que haya aparecido en el Review en este siglo. El presidente de la Conferencia General está reconociendo, abierta

y honestamente, los hechos acerca del uso de fuentes por Ellen White, y

dirigiendo la atención de la iglesia hacia una definición de inspiración que será

nueva para la mayoría de los Adventistas, y amenazadora para otros. Una respuesta completa a Rea debe esperar hasta que él haya presentado su evidencia a la iglesia en forma escrita y definitiva. 6

Inevitablemente, McAdams reaccionaría como lo hizo porque es un historiador honesto que pasó personalmente mucho tiempo en 1972-73 examinando un capítulo de The Great Controversy, comparando un capítulo de este libro con la mitad de un capítulo del historiador James A. Wylie, y encontrando evidencia irrefutable de dependencia. La parte interesante y significativa de esta historia, como él la cuenta, es que el White Estate no quiso permitirle a este historiador de la iglesia dar a conocer su trabajo o sus conclusiones ni a la iglesia ni al mundo. 7

McAdams tenía otra razón para estar preocupado por lo que estaba ocurriendo. Él era uno de los miembros del Comité de Glendale al cual Wilson le había escrito. Había visto parte de la evidencia, había oído la presentación de enero 28-29 de 1980, y él mismo le había dicho a sus colegas que la evidencia había sido realmente "sorprendente". Hasta indicó que "si cada párrafo de The Great Controversy tuviera que tener notas al pie de acuerdo con el procedimiento correcto, entonces casi cada párrafo tendría que haber sido anotado". Es de interés observar que los miembros del comité presentes, que pertenecían al White Estate, no se le opusieron. 9 ¿Cómo habrían podido? Estaban sentados allí con información privilegiada. Ronald D. Graybill, secretario ayudante del White Estate, estuvo presente en la reunión. Él también había estado trabajando en los archivos y, en mayo de 1977, había terminado una comparación entre Ellen White y sus estrechas paráfrasis de otro historiador, Merle d'Aubigne. Al continuar su estudio, lo que apareció ante los asombrados ojos de Graybill fue, no d'Aubigne en absoluto, sino una versión popularizada de d'Aubigne que había sido preparada por el Reverendo Charles Adams para lectores jóvenes, y este material había sido publicado primero, no en The Great Controversy, sino en el Signs of the Times del 11 de octubre de 1883, en un artículo titulado "Luther in the Wartburg". Las conclusiones de esta más bien historia de capa y espada fueron, como dice McAdams citando a Graybill:

No parece haber ningún hecho histórico objetivo en el informe de la Sra. White

de que ella no podría haber adquirido nada de las fuentes literarias de las cuales

La impresión general que este historiador obtuvo

bebía, excepto por un detalle:

de este estudio es que sustenta el punto principal de McAdams - que la narración histórica objetiva y terrenal está basada en la obra de historiadores, no en visiones.

Así que, ¿por qué no lo dijimos desde el comienzo? Lo más cerca que jamás estuvimos de ese tipo de reconocimiento fue de parte del hijo, Willie White, (en una carta de noviembre de 1912):

Algunas veces, cuando escribía los capítulos de The Great Controversy, ella hacía una descripción parcial de un importante evento histórico, y cuando la copista que preparaba los manuscritos para la imprenta preguntaba acerca de tiempo y lugar, Madre decía que esas cosas eran registradas por historiadores

concienzudos, y que se insertaran las fechas usadas por esos historiadores. Otras veces, al escribir lo que se le había presentado, Madre encontraba en nuestros libros denominacionales descripciones tan perfectas de eventos y presentaciones de hechos y doctrinas que copiaba las palabras de estas autoridades. 12

Las afimaciones de Willie serían modificadas por una declaración de su hijo Arthur en 1969: "La Sra. White siempre trató de evitar ser influída por otros". 13

Hubo otro miembro del grupo del White Estate que también permaneció sentado

y callado durante aquella reunión de enero de 1980, sin dejar ver su juego. Era

Robert W. Olson, que había sido designado para dirigir el White Estate cuando Arthur L. White se jubiló en 1978. Quizás más que cualquier otra persona en la habitación, excepto W. Richard Lesher (director del Instituto Adventista de Investigación Bíblica), Olson sabía dónde estaban enterrados algunos de los cadáveres, porque algunos de esos cadáveres estaban siendo resucitados más rápidamente de lo que se podían llevar a cabo los entierros. En 1977 y 1978, Olson recibió cierto número de cartas que abrían nuevas vías de información sobre la relación entre Ellen y su libro Patriarchs and Prophets. Según Olson, la investigación había tomado un giro desagradable al comenzar a acercarse a The Desire of Ages. Cuando se le preguntó acerca del persistente rumor de que Ellen había recibido ayuda muy humana en la preparación del Desire of Ages, no parecía recordar las cartas o los materiales que estaba recibiendo, excepto para decir que el informe sobre la ayuda era exagerado, y que no había razón para creer que el Desire of Ages fuera otra cosa que la obra de

Ellen White. 14 Bien sabía que el rastro hacia los "préstamos" de Ellen se estaba calentando, pues

él había escrito una notable carta en relación con ello al "staff" del Estate el 29 de

noviembre de 1978, sólo dos años antes de la reunión en la cual ahora negaba que existiese problema alguno. La carta tocaba puntos muy sensitivos, y no estaba destinada al dominio público. Para asegurar la imparcialidad, incluyo la carta entera en la sección del apéndice a este capítulo. [N. del T. : Aparece al final de la traducción de este capítulo, después de las notas y referencias] Aquí se dan algunas porciones:

Hace como ocho o diez meses, el pastor Rea me envió una copia de algunas de sus investigaciones que, en su opinión, mostraban que Ellen White dependió mucho de Edersheim para algunas de las cosas que había escrito en Desire of Ages, así como para la oganización misma del libro, y el uso de muchos de los títulos de los capítulos.

En aquella ocasión, le escribí al pastor Rea y le pedí que no siguiera adelante con ningunos planes de publicar sus descubrimientos hasta que yo tuviera oportunidad de hablar con él personalmente en la reunión al aire libre de la

Southern California Conference, que habría de tener lugar a finales de julio de 1978. El pastor Rea en seguida estuvo de acuerdo con esta sugerencia. Cuando asistí a la reunión cerca de Palmdale, California, en julio pasado, pasé varias

horas hablando con el pastor Rea, y obtuve su consentimiento de que detendría el anuncio de su libro en cualquier gran escala hasta que tuviéramos la oportunidad

de verlo primero nosotros mismos

tiempo que necesitemos antes de dar cualesquiera otros pasos por su cuenta

Por medio de Jim Nix en Loma Linda y Ed Turner en la Universidad de Andrews, me he enterado de que alguien en el área de Loma Linda está comparando el Desire of Ages con el libro The Life of Christ, de Hanna. Jim Nix me dijo que él vio el libro de Hanna, que está muy subrayado tanto en rojo como en azul, y que se supone que ésta es la misma copia del libro usado en la oficina del White Estate cuando la Sra. White preparaba su libro Desire of Ages. Jim Nix sacó una copia Xerox de este libro y nos la envió, así que la tenemos aquí en

nuestra oficina

El pastor Rea ha aceptado darnos todo el

[La cursiva es nuestra].

Ed también me habló de un profesional, un dentista según recuerdo, que vivía en

el área de Victorville

Christ, de Hanna, y después de leerlo, le dijo a Ed que el libro virtualmente "lo abrumó" por el estrecho parecido que descubrió entre Hanna y Ellen White. 15

Este profesional tuvo acceso recientemente al libro Life of

La solución propuesta por este hombre de Dios, que había jurado difundir la verdad y la luz, fue como sigue:

La única alternativa [de cuatro bosquejadas] que me parece tener sentido es la última. El tiempo de Jim [Cox] no le costará nada al White Estate , y creo que podemos permanecer lo bastante cerca de él para que las conclusiones a que llegue sean esencialmente las mismas a las que llegaríamos nosotros si estuviéramos haciendo el trabajo nosotros mismos. Podríamos pedirle a Jim que prepare un informe para un comité cada dos o tres semanas. 16

Más tarde, se explicó en la reunión del Comité de Glendale que la carta era sólo una pobre selección de palabras y que su significado podría malinterpretarse. 17 No hubo ninguna malinterpretación de las palabras de Arthur, sin embargo, cuando escribió sobre el tema al mismo tiempo y al mismo grupo:

Tengan presente que el adiestramiento en las universidades para aceptar o creer sólo lo que puede ser probado a satisfacción del investigador puede fácilmente conducir a un enfoque escéptico que no tenga en cuenta el hecho de que puede haber características perturbadoras en los escritos inspirados, lo cual resulta en la necesidad de la fe, como lo explica Ellen White al discutir las investigaciones de la Biblia y sus escritos

"Todos los que buscan ganchos para colgar sus dudas, los encontrarán

"

"La desconfianza hacia Dios es la consecuencia natural del corazón no renovado "

"Satanás es capaz de sugerir dudas e inventar objeciones al señalado testimonio que Dios envía".

The Great Controversy, p. 527; Testimonies, tomo 5, p. 675. 18

Uno puede cerrar los ojos y oír esa puerta resonar al cerrarse otra vez, esta vez más herméticamente, mientras los jinetes perdidos del temor y de la culpa van galopando por el cielo. No se oía como una política de puertas abiertas cuando continuó:

Si la Universidad de Andrews participa, ¿son los eruditos adiestrados en métodos de investigación por universidades, que se sabe han demolido la fe en la Biblia y la confiabilidad de los relatos bíblicos, capaces de emitir un juicio adecuado en áreas en las que tanto la absoluta honestidad al aceptar los registros como la fe basada en la evidencia son factores importantes? Al hacer decisiones cuando el investigador tiene delante opciones múltiples, ¿fracasará la fe en la inspiración de Ellen? 19

Sería difícil concluir, a partir de estas dos misivas confidenciales, que al pueblo de la Iglesia Adventista se le estimula a conocer toda la verdad acerca de Ellen, incluyendo su destreza para usar material ajeno en sus propias obras, aunque sin dar crédito.

Es necesario añadir un poco más de información al cuadro para hacerlo más completo. Robert Olson estuvo sentado durante las reuniones del Comité de Glendale con un antiguo pero obsesionante documento virtualmente sobre sus rodillas. El documento había sido "descubierto" sólo unas semanas antes en el vestíbulo de las oficinas del Estate por Desmond Ford en su búsqueda de la verdad. Era tan revelador, que si Olson lo hubiese leído o lo hubiese usado en la reunión, la sesión podría haberse acortado medio día o más. Venía de la pluma de W. W. Prescott (por largo tiempo dirigente y anterior vice presidente de la Conferencia General de la Iglesia Adventista), que personalmente había levantado algunas piedras. La carta estaba fechada el 6 de abril de 1915, y estaba dirigida a Willie, el hijo de Ellen, con el cual Prescott había trabajado duro y por largo tiempo:

Me parece que una gran responsabilidad descansa sobre aquéllos de nosotros que sabemos que hay serios errores en nuestros libros autorizados y que sin embargo no hacemos ningún esfuerzo especial para corregirlos. La gente y el promedio de nuestros ministros confían en que nosotros les proporcionemos declaraciones confiables, y usan nuestros libros como autoridad suficiente en sus sermones,

pero nosotros les dejamos continuar afirmando, año tras año, cosas que sabemos que son erróneas. No puedo creer que esto es correcto. Me parece que estamos traicionando la confianza puesta en nosotros y engañando a los ministros y a la gente. Me parece que hay mucha más ansiedad en evitarles una posible conmoción a algunas personas confiadas que en corregir el error.

Su carta indica un deseo de su parte de ayudarme, pero me temo que es un poco tarde. La experiencia de los últimos seis u ocho años, y especialmente las cosas en relación con las cuales yo conversé con usted, me han afectado de varias maneras. He tenido que sobreponerme a varias duras conmociones, y después de dar lo mejor de mi vida a este movimiento, he recibido de él poca paz y satisfacción, y me siento compelido a la conclusión de que lo único que me queda por hacer es hacer calladamente y a conciencia lo que puedo, y dejar que los demás sigan adelante sin mí. Por supuesto, esto está muy lejos de ser un final feliz para el trabajo de mi vida, pero parece ser el mejor ajuste que puedo hacer. La manera en que los escritos de su madre han sido manejados, y la falsa impresión en relación con ellos, que todavía es fomentada entre la gente, me han producido gran perplejidad y prueba. Me parece que se ha practicado lo que equivale a un engaño, aunque probablemente no intencional, al preparar algunos de sus libros, y que no se ha hecho ningún esfuerzo serio para desengañar las mentes de la gente de lo que se sabía eran puntos de vista erróneos en relación con los escritos de ella. Pero es inútil ahondar en estos asuntos. He conversado con usted por años acerca de ellos, pero eso no cambia nada. Creo, sin embargo, que estamos derivando hacia una crisis que vendrá, tarde o temprano, y quizás más temprano que tarde. Ya ha calado un sentimiento de reacción muy fuerte. 20

La evidencia relatada más adelante muestra por qué Prescott estaba aún más preocupado de lo que indicaba su carta. Con la bendición de otros oficiales, él mismo había ayudado a escribir algunos de los mismos libros de los cuales se quejaba. ¿Cómo podía él, en buena conciencia (y no tenemos evidencia de que no era hombre de buena conciencia), dejar que la iglesia siguiera creyendo que lo que él y otros habían ayudado a escribir en nombre de material devocional ahora habría de ser recibido como la palabra final y autorizada de Dios y convertirse en la base de la cristología Adventista en el mundo (de por sí un tema de especial interés para Prescott)?

Es ahora evidente - a partir de información que el White Estate posee y de material que se ha filtrado de otras fuentes - que la iglesia está en problemas en lo que concierne a Ellen y sus raterías. Se ha identificado demasiado material de los lugares donde ella había comprado. Como escribió McAdams en su artículo del Spectrum:

Por el tiempo en que el White Estate respondía a la evidencia de que Ellen White había tomado prestado abundante material de los historiadores protestantes en la preparación de The Great Controversy, otro investigador estaba llamando la atención del Estate a la evidencia de que ella también había tomado prestado material de autores seculares para otros libros de la serie Conflicto de los Siglos, especialmente Prophets and Kings [Profetas y Reyes] y The Desire of Ages [El Deseado de Todas las Gentes]. Walter Rea, pastor de la Iglesia de Long Beach, California, afirmó, basándose en evidencia inconclusa presentada en varios documentos no publicados, que la fuente principal para Prophets and Kings había sido Bible History: Old Testament [Historia Bíblica: El Antiguo Testamento], de Alfred Edersheim, originalmente publicado en siete tomos entre 1876 y 1877, y que The Life and Times of Jesus, the Messiah [Vida y Tiempos de Jesús, el Mesías], que se publicó por primera vez en 1883, había sido la fuente principal para The Desire of Ages

Ahora, el creciente conocimiento en los círculos Adventistas acerca de las investigaciones de Walter Rea y sus estudios de The Great Controversy requerían otra respuesta en el Review.

A juzgar por los ejemplos usados por Arthur White para ilustrar la relación entre Ellen White y Hanna en los artículos 4, 6, y 7, él ya debía tener a su disposición el muy completo y cuidadoso estudio llevado a cabo por Walter Specht. Deseando conocer la verdad acerca de las fuentes que Ellen White había usado para The Desire of Ages, y no deseando ser cogido sin preparación por la investigación de Walter Rea o de alguien más, el White Estate comisionó a dos eminentes eruditos Adventistas para que estudiaran a fondo la relación entre The Desire of Ages y The Life of Our Lord, de William Hanna. Raymond F. Cottrell, por largo tiempo editor de libros en la Review and Herald Publishing Association, tomó los primeros 45 capítulos, y Walter F. Specht, profesor de Nuevo Testamento en la Universidad de Loma Linda, tomó desde el capítulo 46 hasta el 86. 21

Con la designación de Cottrell y Specht para la tarea de examinar The Desire of Ages de Ellen, la iglesia estaba lanzando a la brecha a sus pesos pesados. Se entendía perfectamente en las altas esferas que si la marea creciente de hechos e información se llevaba el fundamento de The Desire of Ages, la piedra clave en el arco de Santa Ellen quedaría en grave peligro y la mentira blanca quedaría expuesta. Esto no se entendió en todas partes, pero muchos dirigentes estaban bien conscientes de ello y se sentían muy aprensivos.

Por lo tanto, el hecho de que los Adventistas llamaran a dos de sus mejores hombres de su jubilación y de vuelta a la pelea era un riesgo calculado. Las

credenciales de los dos eran impecables. Cottrell, un Adventista de tercera generación, había servido a la iglesia en varios puestos de alto nivel, incluyendo el de editor de libros en la Review and Herald, la mayor parte de su vida. Specht

era conocido como erudito, presidente de departamento, y decano de las mejores instituciones de la iglesia. Se esperaba que ambos hombres llevaran a la tarea, no sólo su experiencia de toda una vida, sino también su integridad. El informe emitido al final de seis meses de estudio fue horrorizante - no tanto por lo que decía como por lo que revelaba por medio de lo que no enfatizaba. El hecho mismo de que se usara gente de tan alto nivel mostraba que la iglesia en general no se había enterado de la mentira blanca y que los dirigentes estaban decididos a asegurarse de que la iglesia recibiera sólo información que fuera aceptable para esos dirigentes. Ambos hombres tomarían el camino más corto en su informe. Specht, si bien concedía que Hanna había sido usado por Ellen a través tanto de la primera edición de The Spirit of Prophecy (tomos dos y tres) como de la edición posterior de The Desire of Ages, llegó a la conclusión de que aún así le gustaba más la manera en que Ellen había parafraseado a Hanna que la obra del mismo Hanna.

22 Aunque había descubierto que las copias de Hanna habían comenzado al

principio y terminado al final, le parecía que el asunto no era tan serio como

algunos lo habían considerado. Cottrell, menos cauto, calculó que Ellen había tomado 2.6 por ciento de Hanna.

23 Mostró la clase de "contabilidad creativa" que había usado para obtener esta

cifra increíble:

Se prestó atención a la posibilidad de que Ellen White hubiera dependido de Hanna hasta cierto punto en cuanto a los pasajes de la Biblia que ella cita, y/o en cuanto al orden en que ella los introduce algunas veces. Sin embargo, dos consideraciones impiden la posibilidad de llegar a una conclusión firme con respecto a cualquier relación en los pasajes bíblicos citados

Además, tanto White como Hanna usaron la King James Version de la Biblia

También, probablemente

para localizar los pasajes bíblicos

relacionados. Así, aunque ninguno de los dos escritores viera jamás lo que el otro

escribió, ambos probablemente se referirían a otros pasajes bíblicos aproximadamente en el mismo orden. Más allá de esto, a dos personas

igualmente familiarizadas con la Biblia les vendrían a la mente los mismos pasajes bíblicos relacionados, y los introducirían aproximadamente en el orden indicado por la narración del Evangelio

indican que cualquier similitud entre los pasajes

bíblicos citados, o el orden en el cual ocurren, es, por lo menos en gran parte, si

probablemente ediciones con referencias marginales

ambos usaron la misma concordancia

Para mí

estos hechos

no enteramente, coincidencia y completamente inútil para establecer si Ellen White utilizó a Hanna y hasta qué punto

Sólo cuando ambos escritores usan palabras idénticas o inusuales en una secuencia específica puede establecerse una relación literaria más allá de toda duda. [la cursiva ha sido añadida]. 24

Cottrell había caído en la trampa de la cual Francis D. Nichol mismo se había deshecho - usar el estudio para probar que Ellen no hhabía "citado" a otros directamente tanto como se había dicho. Cottrell parecía pasar por alto el hecho de que parafrasear es la más sutil forma de copiar y la más potencialmente engañosa. Hasta McAdams dijo en su artículo del Spectrum:

En efecto, hay algunos párrafos estrechamente parafraseados y otros párrafos en los que, aunque las palabras de Ellen White son diferentes, es claro que ella está siguiendo las ideas presentadas por Hanna. [La cursiva ha sido añadida]. 25 Después de esforzarse por disminuir la influencia de otros autores en la redacción de The Desire of Ages, Cottrell en efecto reconoció:

Sin embargo, hay numerosos casos de una clara correlación literaria, que prueban concluyentemente que Ellen White utilizó algunas de las palabras, frases, ideas, y secuencias de pensamiento ajenas. 26 En respuesta a su afirmación de que "ni el Dr. Specht ni yo encontramos en ningún caso ni siquiera una oración en The Desire of Ages que fuera idéntica a Life of Christ, ni aún sustancialmente", 27 yo sugiero que el lector vea la sección

de cuadros de este capítulo. 28 Mejor aún, debería obtener una copia de Hanna de una biblioteca e ilustrarse personalmente. Aunque el texto del informe en general no recibió amplia circulación, la cifra del 2.6 por ciento fue citada y repetida por todas partes. Los Adventistas se agarraron a ella como un náufrago se agarra a un salvavidas y se dirige a la orilla gritando que se ha salvado. En realidad, el alcance del estudio era tan limitado que algunas de las cuestiones más serias quedaron por tratar. Por ejemplo:

a. La iglesia en general no ha conocido en realidad la extensión de la mentira blanca - y "los hermanos" no están ansiosos de hacérsela saber a los

miembros.

b. Por lo menos ya en la década de 1870, y todavía en la de 1900, Ellen y sus

ayudantes estuvieron profunda y ampliamente involucrados en la extracción de material de escritos ajenos.

c. Si hasta el por ciento de Cottrell (cualquiera que fuera su exactitud) se

extendiera a la creciente lista de autores identificados como utilizados por Ellen y sus ayudantes, la iglesia y su profeta estarían en un tremendo problema y algo comenzaría a abrirse por las costuras.

d.

El uso, por parte de Ellen, de Hanna y otras fuentes no era "revelación

selecta," con el permiso de Dios, para rellenar una escena aquí y otra allá para ayudar a la memoria desfalleciente de la profeta, sino un comentario

directo y una paráfrasis de cada pasaje o capítulo seleccionados - a menudo con pausas para una homilí;a personal, pero de la misma manera a menudo expandiendo esa homilía para hacerla notablemente similar al material devocional del autor copiado. 29

e. Quizás la evidencia más perjudicial que surgió es la de que, sin importar

la ayuda que Ellen recibiera, humana o divina, ella tenía la extraña habilidad para regresar y recoger nuevo material cada vez que el regreso se llevaba a cabo. Algunas veces, los pensamientos, las palabras, y las oraciones que habían sido tomadas de un autor en las primeras etapas (1870-84) eran borradas en el producto posterior (The Desire of Ages). Algunas veces se usaba en su lugar una amplificación del material del mismo autor. Pero otras veces (especialmente cuando el copiado anterior había sido extenso) se extraía material de otras fuentes u otros autores de modo tal que el color de las nuevas hebras no chocara con el patrón final de la tela que se tejía a través de los años. Claramente, los planeadores humanos conocían bien los mapas que estaban usando para todos los viajes de todos esos años. 30 Sin embargo, Cottrell, por naturaleza y práctica un erudito honesto, más tarde permitió que su integridad se sobrepusiera a su herencia y prejuicios Adventistas. Su silencio fue roto el 19 de septiembre de 1981, cuando Los Angeles Times, en un artículo por John Dart, un editor religioso, citó parte de una próxima misiva de Cottrell:

La combinación de las investigaciones de Ford y Rea y el tratamiento de los dos hombres por los administradores de la iglesia presenta una crisis 'con la muy real amenaza de un cisma en la iglesia que amamos,' de acuerdo con Raymond F. Cottrell, un prominente erudito bíblico Adventista. Cottrell, editor de libros para el Adventist Review por más de 30 años, culpó a los administradores de la iglesia por la "crisis Ford-Rea" en un artículo para un próximo número del diario independiente Spectrum, publicado por los Foros Adventistas, inclinados a la reforma.

Tanto Ford como Rea "son amigos de la iglesia, no enemigos, a pesar del hecho de que, en ambos casos, la sabiduría de algunas de sus tácticas sean cuestionables," escribió Cottrell. A los futuros historiadores, continuó Cottrell, "la crisis Ford-Rea les parecerá el clímax lógico, quizás inevitable, después de cerca de un siglo de ocultar bajo la alfombra denominacional los puntos en disputa a los cuales ellos habían llamado la atención recientemente". 31

El borrador preliminar mismo de Cottrell ("Our Present Crisis: Reaction to a Decade of Obscurantism") [Nuestra crisis actual: Reacción a una década de

oscurantismo] era aún más específico y devastador en sus señalamientos con el dedo, pues continuaba diciendo:

Los únicos elementos nuevos son la extensa aplicación, por parte de Ford, del

principio apotelesmático, que cada uno en la iglesia sigue hasta cierto punto, y la demostración por Rea de la extensión de la dependencia literaria de Ellen White. Hay evidencia documental del hecho de que nuestros eruditos bíblicos, hace por lo menos veinticinco años, eran bien conscientes de todos los problemas exegéticos que evoca nuestra tradicional interpretación de Daniel y Hebreos, y también de la dependencia literaria de Ellen White. Pero, durante los años que transcurrieron (noventa y setenta y cinco, respectivamente), la iglesia enterró, consistentemente, oficialmente, y más o menos efectivamente, los repetidos y positivamente motivados intentos - y en algunos casos a la gente que presumía de hacer las preguntas también - que competentes eruditos bíblicos, cuya lealtad a

la

iglesia no puede ser puesta en duda, efectuaban a menudo. 32

Y

finalmente echó la culpa a administradores específicos:

La década de 1969 a 1979 proporciona el fondo histórico inmediato para nuestro dilema. Antes de esta década, nuestros eruditos bíblicos trabajaban calladamente

en estos problemas, individualmente y en círculos eruditos, plenamente conscientes del hecho de que la iglesia se acercaba a una crisis de la cual, en el mejor de los casos, apenas se daba cuenta. En mis narraciones pesonales, acumuladas a través de los años, hay extensa documentación contemporánea de

lo que se estaba haciendo, y de las medidas oficiales de la Conferencia General

para ahogar esta investigación erudita. Este registro de ofuscación bien intencionada es vital para entender nuestro dilema actual porque fue esto, más que cualquier otro factor por sí solo, lo que condujo a Ford y a Rea, especialmente a Ford, a "publicar" sus preguntas. El presente curso de acción de ellos es una reacción a la ofuscación, no un intento gratuito de desconcertar a la iglesia. ¡La iglesia misma es básicamente responsable por la crisis, no Ford ni Rea!

La mayoría de los siguientes incidentes durante la década de 1969 a 1979 pueden documentarse a partir de mis archivos personales. Para los pocos items que no están cubiertos en mis archivos pesonales, hay evidencia documental en otros lugares, y/u otras personas pueden verificar los hechos.

Fue la anunciada política de Robert H. Pierson como presidente de la Conferencia General que los administradores, no los eruditos bíblicos ni los teólogos, tomarían las decisiones teológicas de la iglesia. Durante estos años, reiteró esta política a individuos y a los comités de la Conferencia General, y la implementó al nombrar a no eruditos (particularmente a Willis Hackett y a Gordon Hyde) para vigilar a la comunidad erudita Adventista, gobernar el

Comité de Investigación Bíblica y el Comité Consultivo Sobre Geociencia, y restructurar estos comités de una manera calculada para asegurar el efectivo control administrativo de ellos. 33

Cottrell era sólo uno de muchos mensajeros con más malas noticias para la iglesia en su crisis. Fred Veltman, de acuerdo con The Adventist Review en el

otoño de 1980, era el hombre sobre cuyos hombros caería el manto de la verdad.

A causa del alboroto causado por el estudio Rea, el Review informó:

Después de un cuidadoso estudio de la información, [el Comité Glendale de enero 28-29, 1980] llegó a la conclusión de que el uso de fuentes por parte de Ellen White había sido más extenso de lo que habíamos pensado, y recomendó que un erudito formado en análisis literario se encargara de llevar a cabo un estudio concienzudo de The Desire of Ages. Esta sugerencia fue adoptada por la Conferencia General. El Dr. Fred Veltman, un erudito del Nuevo Testamento de

la facultad del Pacific Union College, ya está ocupado a tiempo completo en el

proyecto, que se espera que le tome como dos años. 34

Después de examinar el material acerca de la controversia sobre Ellen White que tenía disponible, Veltman escribió una crítica detallada para el Comité Consultivo Ejecutivo del Presidente en Washington. En ese informe, decía, citando a aquel mismo Raymond Cottrell:

La evidencia de Walter Rea y sus conclusiones serán y son sumamente perjudiciales para la fe de nuestra membresía en EGW.

Decir que "Yo vi" y expresiones similares se refieren al conocimiento y no a los orígenes celestiales del contenido de las visiones es pedirle a la gente que deje de creer lo que se le ha enseñado durante toda su vida. La obvia lectura de la expresión en su contexto lo haría a uno entender que las visiones tienen una fuente celestial. Esta explicación obliga a la gente a llegar a la conclusión de no

se puede asumir la integridad de EGW. 35

Edward Heppenstall, por largo tiempo teólogo Adventista, también es citado por Veltman:

El material de Walter tendrá un efecto devastador sobre la membresía de la iglesia. Muchas de las respuestas que se ofrecen ahora no son realmente satisfactorias para aquéllos que han examinado la información. 36

Hasta Desmond Ford, el teólogo australiano, hace un devastador resumen, como

lo informan las palabras de Veltman:

Des no cree que EGW tuviera el propósito de engañar. Al mismo tiempo, no

puede estar de acuerdo con las posiciones tomadas o sostenidas por la iglesia en

el sentido de que los escritos de EGW son una extensión del canon, que tienen

autoridad en cuanto a las doctrinas de la iglesia, y que son infalibles.

Des considera que Walter Rea está renuente a publicar sus conclusiones y que desea ir con los hermanos si sólo éstos toman en serio los puntos en disputa y la evidencia. 37

Veltman mismo llega a las siguientes conclusiones:

La mayoría de las respuestas que el vocero de la iglesia proporciona cuando Walter plantea las preguntas no son adecuadas. Además, la credibilidad de los dirigentes de la iglesia disminuye con cada nueva publicación. La iglesia es constantemente tomada por sorpresa y puesta a la defensiva. Y cada punto que la iglesia admite es "un tanto" para Walter. La iglesia debería estar en la línea del frente haciendo el estudio e informando a los miembros cuando la información ha sido cuidadosamente evaluada. Lo que es difícil de entender es por qué la iglesia no está dispuesta a trabajar con Walter a pesar de que él está dispuesto a trabajar con la iglesia.

Walter está decidido a llegar al fondo del problema y hacérselo saber a la iglesia. Él no quiere que otra generación pase por la agonía personal de la desilusión que

él experimentó. Esto no es negociable para Walter, y es difícil criticarlo por su

convicción en vista de la evidencia y la historia de su problema en la iglesia.

La cuestión de los "Se me mostró" probablemente es la más difícil de contestar.

38

Efectivamente, los dirigentes de la iglesia encontraron difícil enfrentarse a la

realidad, pero era obvio que algo debía hacerse, y pronto. Así que, como siempre, los cansados pastores de PREXAD (Comité Consultivo Ejecutivo del Presidente)

y el White Estate se volvieron a la fuente que tan a menudo le niegan a sus

miembros - la ley. Parecía su última esperanza de calmar la tormenta que no

quería desaparecer y para la cual no estaban preparados.

El abogado de la Iglesia Adventista del Séptimo Día decide que, a causa del tiempo en el cual ella vivió, White no era legalmente culpable de plagio. El Review de septiembre 1, 1981 anunció que su abogado católico había declarado eso. De acuerdo con la definición del abogado, Ellen White no era legalmente una plagiaria, y por lo tanto, sus obras no constituían una violación del derecho de autor. 39 Este informe - que claramente soslayaba las implicaciones morales, espirituales, o teológicas en el corazón del asunto - trajo muy poco consuelo y arrancó pocos suspiros de alivio de los lectores informados. Para aumentar la confusión, Arthur Delafield, otro cansado pero voluntarioso guerrero, fue llamado de vuelta al combate. Delafield, que había sido clérigo viajero del White Estate por más de veinticinco años, escribió una respuesta a

una carta de un miembro laico de Australia. Además de hacer preguntas, este laico había declarado una convicción:

Debo admitir que, a veces, me he sentido airado y desilusionado, no con Walter Rea o de Walter Rea, sino con el "sistema". La cuestión no es cómo silenciar o desacreditar a Walter Rea (o el Forum, o cualquier otra persona), sino si lo que él dice es cierto o no. Puedo vivir con la verdad acerca de Ellen White, pero me sería muy difícil sentir entusiasmo acerca de pertenecer, mucho menos sostener y promover, una organización que depende de falsedades o la intimidación para sobrevivir.

La respuesta de Delafield fue de novela. En típico estilo pontificio, declaró:

Su carta de mayo 27, dirigida al presidente de la Conferencia General, ha llegado

a esta oficina. El pastor Wilson ciertamente desea que usted lo recuerde con

cálidos sentimientos de hermandad. Su asistente administrativo, Arthur Patzer, me ha pedido que yo le conteste, puesto que he pasado 25 años en las oficinas del Ellen G. White Estate como uno de los secretarios y ahora soy fideicomisario vitalicio de la junta del White Estate

Walter [Rea] ha pasado más tiempo buscando paralelos entre los escritos de Ellen White y fuentes no inspiradas que cualquier persona fuera del White Estate. Ha colocado estos paralelos uno al lado del otro, y el peso de la evidencia parece indicar que Ellen White fue casi una criatura de su tiempo - una plagiaria con

enorme capacidad para incorporar escritos ajenos a sus propios mensajes escritos

y obtener crédito por ello.

Digo que lo que antecede parecería ser lo que Walter Rea había probado. Sin

embargo, un investigador cuidadoso

"evidencia" de Walter Rea. Digo que esto no es porque hay mucho, sino porque él cree que hay mucho de ello, y digo que él está equivocado. Terriblemente

se siente grandemente angustiado por la

equvocado. Manifiestamente ha exagerado la situación. 41

Finalmente, su mejor carta aparece en la página cinco:

Tengo mucho respeto por muchos de nuestros teólogos Adventistas. Me he sentado a sus pies, y he sido instruído por ellos. Los admiro y los respeto mucho. Me gustaría recordarle, sin embargo, que usted puede revisar la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis sin encontrar un solo texto que indique que los teólogos tienen el don del Espíritu Santo. Las Escrituras indican, sin embargo, que los profetas tienen el don del Espíritu Santo. Ellen White tenía ese don y era canónica en lo que concierne a autoridad en interpretaciones doctrinales [la cursiva es nuestra]. 42

Por cuanto Delafield, ahora jubilado, escribió su respuesta en papel oficial de la Conferencia General, e invocó el nombre del clérigo de la iglesia, Neal C.

Wilson, como su autoridad para escribir, parecería que "la iglesia" había rechazado extraoficialmente la controvertida posición que había asumido como veinticuatro años antes, cuando, bajo alguna controversia y coacción, "un grupo representativo de dirigentes Adventistas del Séptimo Día, instructores bíblicos, y editores" había declarado a través de la prensa oficial Adventista:

Deseamos hacer notar

1. Que no consideramos los escritos de Ellen G. White como una adición al

canon sagrado de las Escrituras.

2. Que no creemos que ellos sean de aplicación universal, como la Biblia,

sino particularmente para la Iglesia Adventista del Séptimo Día. 3. Que no los consideramos en el mismo sentido que las Sagradas Escrituras, las cuales permanecen como el solo y único modelo por el cual han de ser juzgados todos los otros escritos. Los Adventistas del Séptimo Día creen uniformemente que el canon de las Escrituras se cerró con el libro de Apocalipsis. Sostenemos que todos los otros escritos y enseñanzas, de cualquier fuente que sean, han de ser juzgados por la Biblia y están sujetos a la Biblia, que es la fuente y la norma de la fe cristiana. Probamos los escritos de Ellen G. White por medio de la Biblia, y en ningún sentido probamos la Biblia por medio de los escritos de Ellen G. White Nunca hemos considerado a Ellen G. White en la misma categoría que los escritores del canon de las Escrituras. [el énfasis se ha añadido]. 43 A pesar de los mejores esfuerzos del "grupo representativo" de 1957, que publicó las declaraciones que anteceden en Questions on Doctrine, ahora, en la carta de 1981 del viejo guerrero, por fin había quedado claro el plano detallado de los puntos de vista extremos y paranoicos del pasado. Los Adventistas, por medio de cansados pastores, le estaban diciendo al mundo que, a pesar de todo el doble sentido del pasado y los engaños del presente, ellos en efecto echaban su suerte con Ellen como su autoridad final, para ellos, la primera entre sus iguales. ¡Por medio de él, ellos, en efecto, están orgullosos de decirle al mundo que ellos representan una secta y que no están a punto de asociarse con no-miembros de su culto o de cualquier resto de la comunidad cristiana! La verdad tiene un modo de eludir a un "verdadero creyente" cuando los voceros de la iglesia parecen estar dispuestos a pasar por alto la mayor parte de la información, la mayoría de sus críticos amigables, y toda la evidencia, en sus esfuerzos por ocultar la realidad. Aún otra declaración que salió a luz, nada menos que de parte de W. C. White, el hijo de Ellen, no cambió la posición de que todo lo que ella decía tenía que venir de Dios. En 1905, se supone que él dijo:

Algunos de los más preciosos capítulos del Desire of Ages se componen de material que fue escrito primero en cartas dirigidas a hombres que trabajaban bajo circunstancias penosas, con el propósito de alegrarlos e instruirlos en su trabajo. Algunas de estas hermosas lecciones acerca de la experiencia cristiana, ilustrada en la vida de nuestro Salvador, se escribieron primero en cartas a mi hermano Edson, cuando luchaba con muchas dificultades en su trabajo en Mississippi. Algunas se escribieron primero al Pastor Corliss, cuando sostenía una discusión con un astuto campbellista en Sydney. Nota: La Hermana White escribió en la copia original de su manuscrito, y de su puño y letra, las siguientes palabras: "He leído esto. Es correcto". 44

Pero era inútil. ¡Siempre habría quienes dirían que si Ellen había tocado algo, o lo había visto, o si siquiera se había enterado de ello, tenía que venir de Dios y que todo ello era inspirado! Hasta aquella declaración, tan a menudo citada por los Adventistas, de que algún bibliotecario de los sagrados salones de la Biblioteca del Congreso había descrito a The Desire of Ages como uno de los diez libros más impresionantes sobre la vida de Cristo, se descubrió que había sido musitada por algún predicador Adventista camino a su trabajo. Pero saber esto no sacudiría ni libraría al creyente verdadero. De tales cosas están hechas las mentiras blancas en esta vida.

Libros escritos por White:

White, Ellen G.

The Desire of Ages, Mountain View, California, Pacific Press, 1898.

The Spirit of Prophecy, tomos 2-3, Mountain View, California, Pacific Press,

1877-1878.

Fuentes de las cuales extrajo material:

Edersheim, Alfred

Bible History, tomo I, (1876). Reimpresión, Grand Rapids Eerdmans 1949.

The Life and Times of Jesus the Messiah, (1883). Reimpresión, Grand Rapids Eerdmans

1967.

Farrar, Frederic W.

The Life of Christ, New York, Dutton, 1877.

Fleetwood, John

The Life of Our Lord and Savior Jesus Christ, New Haven, Galpin, 1844.

Geike, Cunningham

The Life and Words of Christ, New York, Appleton, 1883.

Hanna, Willia m The Life of Christ, New York, American Tract Society. Harris, John The

Hanna, William

The Life of Christ, New York, American Tract Society.

Harris, John

The Great Teacher, 2nd ed., Amherst J. S. and C. Adams, 1836.

The Great Teacher, 17th ed., Boston, Gould and Lincoln, 1870.

March, Daniel

Night Scenes in the Bible, Philadelphia, Zeigler, McCurdy.

Walks and Homes of Jesus, Philadelphia, Presbyterian Pub. Committee, 1856.

Cuadros Comparativos de Muestra

Nota: Los numerales entre corchetes [ ] indican números de páginas.

The Spirit of Prophecy, Tomo 2 E. G. White 1877

[67] Cristo dice virtualmente: En las orillas

mí, y el Espíritu descendió sobre mí como paloma. Esa escena en el Jordán no era sino una señal para evidenciar que yo era el Hijo

arderá más intensamente, y veréis abrirse los

cielos, y nunca se cerrarán. Yo los he abierto para vosotros, y los ángeles de Dios, que

están

unidos conmigo en la

creyentes en la tierra con el Padre en lo alto,

The Life of Christ William Hanna 1863

[108] Habéis oído

en las orillas del río, los

de mi cabeza, y se vio al Espíritu descender sobre mí como paloma. Esa no era sino una señal. Creed lo que esa señal se proponía

Dios, el Salvador del mundo, el que bautiza con el Espíritu Santo, y vuestros ojos de fe serán estimulados, y veréis aquellos cielos

ángeles de Dios

que llevan a cabo el bendito

los creyentes abajo y el Padre

del Jordán, los cielos se abrieron delante de cielos se abrieron por un momento por encima

de Dios. Si creéis en mí como tal, vuestra fe confirmar; creed en mí como el Cordero de

reconciliación permanecer continuamente abiertos sobre mi

entre la tierra y el cielo, uniendo a los cabeza - abiertos por mí para vosotros; y a los

ascenderán, llevando las oraciones de los ministerio de reconciliación entre la tierra y el

necesitados y los afligidos desde la tierra cielo, entre

hasta el Padre en lo alto, y descendiendo,

trayendo bendiciones hombres.

para los hijos de los

llevados a cabo a favor de los afligidos y los sufrientes por el poder de Dios a través del ministerio de los ángeles. Cristo condescendió a asumir la humanidad, y así, une sus intereses con los caídos hijos e hijas de Adán aquí abajo, mientras su divinidad se ase del trono de Dios. Y así Cristo abre la comunicación entre el hombre y Dios, y entre Dios y el hombre.

celestial arriba

innumerables bendiciones, ascendiendo y

descendiendo sobre el Hijo del hombre

Me

subiendo y trayendo

esplendores del trono.

veréis en esa escalera de toda graciosa Los ángeles de Dios están siempre comunicación entre la tierra y el cielo, fijando moviéndose hacia arriba y hacia abajo desde mi humanidad firmemente un extremo de esa

la tierra hasta el cielo, y desde el cielo hasta escalera a la tierra, en mi divinidad el otro la tierra. Todos los milagros de Cristo fueron extremo de esa escalera perdido entre los

The Spirit of Prophecy, Tomo 2 E. G. White 1877

[343] La Fiesta de los Tabernáculos se

dejara sus casas y viviera en cabañas hechas de ramas verdes de pino o arrayán. Estas

sobre los techos de las casas, y en las calles, en los valles, y a lo largo de las laderas. Dispersas en todas direcciones, estos verdes

pintoresco.

[344] La fiesta duraba una semana, y durante todo ese tiempo el templo era una escena festiva de gran regocijo.

Night Scenes in the Bible Daniel March 1868 - 1870

[363] Por siete días consecutivos, Jerusalén

patios del templo y de las casas privadas, y hacia arriba y hacia abajo en los valles y

Todo el Monte Sión

sombreado por ramas verdes que a la distancia semejaba un bosque de palmas y pinos, de

estaba tan espesamente

consagrados

celebraba para conmemorar el tiempo en que estuvo atestado de miles de fieles en Israel los hebreos habitaron en tiendas durante la Vivían en cabañas o tabernáculos de ramas peregrinación en el desierto. Mientras duraba verdes, construídas sobre los techos de las

este gran festival, al pueblo se le requería que casas, en las calles y plazas públicas, en los

frondosas estructuras se erigían algunas veces laderas más allá de los muros de la ciudad.

campamentos presentaban un aspecto muy olivos y de mirtos. Siete días estaban

The Desire of Ages Ellen G. White 1898

[23] Así, Cristo levantó su tabernáculo en medio de nuestro campamento humano.

The Great Teacher John Harris 1836 (1870 ed.)

[90] Vino y levantó su tabernáculo en medio del campamento humano, armó su tienda al

Armó su tienda al lado de las tiendas de los lado de las tiendas nuestras, para atestiguar la hombres, para que pudiera morar entre presencia de Dios, familiarizarnos con su

nosotros, y familiarizarnos con su divino carácter y su vida.

carácter, y hacernos sensibles a su amor.

The Desire of Ages Ellen G. White 1898

[83] Sería bueno que pasáramos una hora cada día contemplando pensativos la vida de Cristo. Deberíamos considerarla punto por punto, y dejar que la imaginación capte cada escena, especialmente las finales. Al detenernos en su gran sacrificio por nosotros, nuestra confianza en Él será más constante, nuestro amor será estimulado, y estaremos más profundamente imbuídos de su espíritu.

Walks and Homes of Jesus Daniel March 1856

[313] Sin embargo, nos haría mucho bien pasar revista, con frecuencia y solemnemente,

a las escenas finales de la vida terrenal del

Aprenderemos muchas saludables

lecciones recordando y pasando una hora pensativos en un esfuerzo por fortalecer nuestra fe y estimular nuestro amor al pie de la cruz.

Salvador

The Desire of Ages Ellen G. White 1898

[142] "De cierto, de cierto os digo: De aquí en adelante veréis el cielo abierto, y a los

el Hijo del Hombre."

Aquí Cristo dice virtualmente: En la orilla del Jordán, los cielos se abrieron, y el Espíritu descendió como paloma sobre mí. Esa escena no era sino una señal de que yo soy el Hijo de Dios. Si vosotros creéis en mí como tal, vuestra fe arderá más intensamente. Veréis que los cielos están abiertos, y que nunca se han de cerrar. Yo los he abierto para ustedes. Los ángeles de Dios están ascendiendo y descendiendo, trayendo bendiciones y esperanza, valor, ayuda, y vida, a los hijos de los hombres

[143] Al tomar sobre sí la humanidad,

The Life of Christ William Hanna 1863

[108] "De cierto, de cierto os digo: De aquí en adelante, o más bien desde este momento en

de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre. Habéis oído que hace unas pocas semanas en las orillas del río, los cielos se abrieron por un momento sobre mi cabeza, y se vio al Espíritu viniendo sobre mí como paloma. Esa no era sino una señal. Creed lo que esa señal se proponía confirmar; creed en mí como el Cordero de Dios, el Salvador del mundo, el que bautiza con el Espíritu Santo, y el ojo de vuestra fe será estimulado, y veréis esos cielos abiertos continuamente sobre mi

cabeza - abiertos por mí para vosotros; y a los ángeles de Dios - todos los seres y todas las cosas que llevan a cabo el bendito ministerio de reconciliación entre la tierra y el cielo ascendiendo y descendiendo sobre el Hijo del

Me veréis en esa escalera de toda

ángeles de Dios que suben y descienden sobre adelante, veréis el cielo abierto, y a los ángeles

nuestro Salvador une sus intereses a los de los Hombre

caídos hijos e hijas de Adán, mientras que por graciosa comunicación entre la tierra y el medio de su divinidad Él se ase del trono de cielo, mi humanidad fijando firmemente en la Dios. Y así Cristo es el medio de tierra un extremo de esa escalera perdida en

comunicación entre los hombres y Dios, y medio de los esplendores del trono." entre Dios y los hombres.