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Filosofar: Propuesta lúdica para niños y jóvenes


A fin de que los pequeños aprendan a plantear preguntas más que a acumular
conocimientos, Oscar Brenifier ofrece en una serie de libros un acercamiento distinto a
esta disciplina
Jorge Luis Espinosa
El Universal
Martes 26 de julio de 2005

Oscar Brenifier es un filósofo francés que en lugar de dedicarse a la construcción de las


grandes catedrales de la ideas, como Kant, Hegel o Descartes, decidió tratar de acercar
la filosofía a niños y jóvenes, aparentemente muy lejanos a toda esa actividad que se
cree propia de sabios o eruditos.
Brenifier ha ofrecido talleres de filosofía tanto para adultos como para niños y jóvenes
en diversos países del mundo. En este recorrido descubrió que esta disciplina puede
practicarse desde la infancia, porque la esencia de la filosofía reside en las preguntas.
Por lo mismo decidió escribir una serie de libros con los cuales acercar a los niños y
jóvenes a la filosofía, sin que éstos tengan que aprenderse o memorizar las escuelas
filosóficas y sus grandes protagonistas.
Es más, los nombres de Sócrates, Platón, Nietzsche o Sartre nunca son mencionados.
Estos nombres más que convocar a lectores jóvenes, espantan, porque evocan lo díficil e
incluso lo lejano que pueden estar de las verdaderas preocupaciones de la vida, como
explica Brenifier.
Hasta el momento, Brenifier ha publicado siete de estos libros en Francia bajo el título
general de Los libros de Filo y Sofía, de los cuales la editorial española Destino acaba
de traducir tres títulos: El Bien y el Mal. ¿Qué es eso?, ¿Qué son los sentimientos? y
¿Qué es la vida?, mismos que se distribuirán en México.
Libros para lectores a partir de los ocho años, ampliamente ilustrados, pero cuya esencia
son las preguntas. Por ejemplo, ante la pregunta general de: El Bien y el Mal. ¿Qué es
eso?, se derivan las siguientes interrogantes: ¿Tienes derecho a robar para comer?,
¿siempre debes obedecer a tus padres? o ¿siempre debes hacer lo que tú quieres?
El proceso del libro son las preguntas al más puro estilo socrático, no la imposición de
argumentos, por más edificantes o verdaderos que sean, como explica Brenifier. "En
estos libros se trata de que los niños aprendar a pensar, a plantear preguntas no a
acumular conocimientos", añade el filósofo francés.
Para Brenifier, la escuela como la familia pueden ser el marco ideal para leer estos
libros y establecer las dinámicas, tanto entre alumnos y maestros como entre padres e
hijos. "En lugar de un libro de cuentos, los padres pueden tomar estos libros, leer
algunas páginas y debatir por algunos momentos", explica el filósofo francés.

¿Hay diferencia entre niños de diversos países en cuanto a lo que preguntan?


Es más en la forma. Generalmente las preguntas son un poco iguales en el mundo: el
sentido de la vida, el amor, la muerte... En las formas es donde se establece la
diferencia. Por ejemplo, hay culturas en que el niño quiere estar más con los otros. El
niño asiático no quiere salir del grupo. No está acostumbrado a expresar opiniones
propias. En Noruega y otros países escandinavos les gusta expresarse, pero lo hacen de
acuerdo con la opinión de los demás. El niño francés busca estar solo y quiere ser el
único. Hay culturas donde la palabra tiene un estatus muy importante, como en México.
En otros, hablar no es tan importante. Hay culturas mas pragmáticas como Estados
Unidos, donde no están tan interesados en las ideas abstractas. Las diferencias son de
forma, no de fondo.