Una voz de la crisis educativa: Recordando a Arendt

Cuauhtémoc Mávita E./doctorante Visionaria y profunda, Arendt (1996) subraya que siempre existe la tentación de hacer creer que en la crisis se tratan problemas específicos, aislados dentro de las fronteras históricas y nacionales e importantes solo para los afectados inmediatos. Sin embargo, esa creencia, se ha mostrado falsa por completo, ya que a mediados del siglo XX se estaba en condiciones de aceptar, como regla general, que todo lo que sea posible en un país puede ser también posible en casi cualquier otro, en un futuro previsible. Al profundizar en la crisis de la educación de su tiempo, sin ser educadora profesional, establece que para explicarla ya no se tienen respuestas habituales. La crisis obliga a volver a plantearse preguntas y exige nuevas o viejas respuestas pero, en cualquier caso, juicios directos. Una crisis se convierte en un desastre cuando se responde a ella con juicios preestablecidos, es decir, con prejuicios. Tal actitud agudiza la crisis e impide experimentar la realidad y reflexionar sobre la misma. La autora de Entre el pasado y el futuro, ocho ejercicios sobre la reflexión política , publicado por primera vez en 1954, y en el cual dedica un apartado a la crisis educativa que percibía en ese tiempo y que se estaba gestando en la que se conoce actualmente como la generación de los Baby Boomers, es decir los nacidos entre 1946 y 1966, y que se caracteriza por el incremento de los índices de natalidad en la mayoría de los países del mundo, consideraba que los prejuicios condujeron a una crisis en la cual el Estado, según su percepción, no tuvo la capacidad suficiente para replantearse y dar respuesta a la educación que demandaba esa generación. Para la pensadora alamena, hubo hechos muy significativos como lo es que, a causa de ciertas teorías, buenas o malas, se rechazaron todas las normas de la sensatez humana, de tal manera que cuando la razón humana sensata fracasa o desiste de dar respuestas, surge la crisis; esta clase de razón es en realidad el sentido común al cual cada quien se ajusta y adecua.
“En la actualidad, la desaparición del sentido común es el signo más claro de la crisis. En cada crisis se destruye una parte del mundo, algo que nos pertenece a todos. El

sin quitarles de las manos la oportunidad de emprender algo nuevo. lo bastante como prepararlos con tiempo para la tarea de renovar un mundo común” (Arendt. Así ante la masificación de la educación se perdió el rumbo en un mundo que se renueva sin cesar. como una varita mágica. sería inevitable. “La educación es el punto en que decidimos si amamos al mundo lo bastante como para asumir una responsabilidad por él y así salvarlo de la ruina que. También mediante la educación decidimos si amamos a nuestros hijos lo bastante como para no arrojarlos de nuestro mundo y librarlos a sus propios recursos. p. ya que una educación sin aprendizaje es vacía y por lo tanto con gran facilidad degenera en una retórica moral-emotiva.190). de no ser por la llegada de los nuevos y de los jóvenes.208). 1996. algo que nosotros no imaginamos. 1996. p. de no ser por la renovación. y cualquiera puede aprender cosas hasta el fin de sus días sin que por eso se convierta en una persona educada.fracaso del sentido común. y en el cual no se puede educar sin enseñar al mismo tiempo. Pero es muy fácil educar sin enseñar. Una voz de la crisis que nos recuerda que ante ésta hay que tener la responsabilidad y el compromiso para hacerle frente y resolverla. apunta al lugar en que se produjo el hundimiento” (Arendt. .

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