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ENCICLOPEDIA MÉDICO-QUIRÚRGICA – 26-100-A10

26-100-A-10

Masajes

M. Dufour

Advertencia Nivel metódico


La experiencia aportada por el tiempo, la intuición y el
Datos corrientes empirismo permitió elaborar una suma de conocimientos
Para unos el masaje es un arte, incluso un don, para otros prácticos muy interesantes. Este saber era propio de los «ma-
es una ciencia. Para unos se destina a ciertos tejidos, para sajistas», quienes, valiéndose de su experiencia, podían aspi-
otros al ser humano en su totalidad. Se podría continuar rar a ejercer su «arte» en el dominio de la salud o de la higie-
indefinidamente la lista de apreciaciones discordantes res- ne. Es evidente que este tipo de situación conduce directa-
pecto al masaje. Hay que reconocer que su enfoque es deli- mente a un estancamiento en la rutina y al encierro esclero-
cado: se puede describir una técnica quirúrgica, una técni- sante de todo conocimiento en conceptos rígidos, definidos
ca radiológica, una evaluación kinesiterapéutica, un ejerci- de una vez para siempre, con pocas probabilidades de coin-
cio de refuerzo muscular, una movilización pasiva, pero des- cidir con el saber médico. Este nivel metódico produce más
cribir el masaje parece una empresa tan pretenciosa como «iniciados» que profesionales. Es una concepción que,
tratar de razonar la poesía: se es sensible o no. Asimismo, se lamentablemente, prevalece todavía para muchas personas.
constata que ciertas personas tienen cualidades manifiestas
para el masaje y que otras son torpes a pesar de un interés Nivel racional del análisis escolar
real. En efecto, el masaje se caracteriza por su relación no Partiendo del conocimiento empírico, la enseñanza se vio
sólo con los tejidos que poseen cualidades mecánicas iden- obligada a formalizar, y por lo tanto a justificar, un cierto
tificables, y con un teclado sensorial que modifica conti- número de prácticas y maniobras que responden a objetivos
nuamente los datos, sino también con una integración gra- bien establecidos. Esta actitud más racional toma prestada
tificante, con resonancias psicoafectivas difíciles de delimi- la experiencia de la precedente pero le suma un rigor
tar y de las cuales, no obstante, hay que tomar conciencia mayor y una lógica en el enfoque tecnológico. Es el nivel
para no quedar atado. De esto surge la impresión de don más corriente actualmente.
que hace pensar que «no se aprende» a masajear, así como
se podría decir que no se aprende a acariciar. Nivel denominado científico
Lo que se acaba de decir deja todavía un buen número de
Diferentes niveles de formación cuestiones no resueltas y por lo tanto abre la puerta a espí-
ritus «investigadores» que tratan de «validar» las técnicas a
Teniendo en cuenta lo que se acaba de decir, se podrían
partir de los efectos probados científicamente.
describir grados de pedagogía crecientes referidos al apren-
dizaje del masaje. Esta actitud es loable y útil, pero tropieza con dos dificultades.
— La primera, la más evidente, es que existe el riesgo de
Nivel «lambda» tener que esperar mucho tiempo para validar maniobras
Es el nivel al cual puede aspirar todo el mundo. No hace cuya eficacia se conoce sin que haya sido demostrada. Esto
falta hacer estudios para tener el reflejo de frotarse vigoro- no significa una denigración del método científico, sino
samente el codo que nos hemos golpeado contra una simplemente una desconfianza frente a la pasión «cientifi-
pared. Tampoco cuando tenemos dolor de vientre y senti- cista» que pretende que sin ciencia no hay salud.
mos necesidad de doblarnos un poco hacia adelante para — La segunda es que así como se pueden calcular fácilmen-
frotarlo con movimientos circulares. Este aspecto no es des- te las cualidades biomecánicas de un tejido, no se pueden
preciable ya que por un lado suele originarse en realidades «cuantificar» los datos psicosensoriales del paciente, del tera-
concretas y por el otro constituye el primer paso del proce- peuta y del intercambio que resulta en función de un con-
so de hacerse cargo de sí mismo sin el cual un tratamiento texto dado. La experimentación realizada hace unos años
kinesiterapéutico fracasa. para comparar la validez de tres técnicas de reeducación [8]
haciéndolas practicar alternativamente por tres kinesitera-
peutas, para evitar un conocimiento eventualmente mejor de
© Elsevier, París

uno u otro, permitió simplemente constatar que era siempre


Michel DUFOUR: Masseur-kinésithérapeute, moniteur cadre en massokiné-
sithérapie, DU de biomécanique, enseignant à l’EFOM, 118 bis, rue de el mismo profesional el que obtenía los mejores resultados,
Javel, 75015 Paris. independientemente del método utilizado. Esto debe ser

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probablemente aún más cierto para el masaje solo, que vehi- existen prácticamente formalismos en cuanto a la desnudez
culiza una subjetividad mayor que un ejercicio reeducativo. en la vida cotidiana, no obstante, exceptuando los motivos
eróticos de la India antigua, el arte se conjuga siempre con
Síntesis: un enfoque práctico vestimentas y adornos extraordinarios, mientras que en
Occidente la desnudez fue desde muy temprano sospecho-
De los diferentes niveles mencionados anteriormente, se sa en la vida cotidiana pero perfectamente admitida en un
puede retener que limitarse a uno de ellos, cualquiera sea, contexto artístico (escultura, pintura, etc.). Por otra parte,
es un error. El masaje hace intervenir al mismo tiempo la se sabe que ciertas épocas han llegado al laxismo más per-
subjetividad intuitiva, el rigor metódico de maniobras ela- misivo en el «comercio del cuerpo», mientras que otras han
boradas en base a una justificación lógica y, en el mejor de sido netamente más reaccionarias al respecto.
los casos, el conocimiento de una validación experimental. El cuerpo nunca dejó indiferente y las menores necesidades
Simplemente hay que ponerse de acuerdo sobre el término cotidianas recuerdan a los olvidadizos que no se lo puede
«científico», cuya raíz latina es scire: saber. ignorar. La mano que lo toca suscita un acto donde los dos
Existe una diferencia entre «saber» todo sobre la molécula protagonistas están comprometidos en un mismo diálogo;
de cloruro de sodio y «saber» salar la sopa. Estos dos aspec- la cuestión es definir el sentido.
tos del «saber» son diferentes, complementarios, no nece-
sariamente relacionados entre sí; no tiene sentido elegir Historia
entre uno u otro, hay que admitir la pluralidad de procedi-
mientos correctos que permiten obtener eficacia en un Si bien en la Antigüedad han surgido ejes de medicina,
dominio tan complejo como el del ser humano. éstos tuvieron una evolución particular según los continen-
En este capítulo se tratará el masaje en dos partes: por un tes. En Europa, después de los temores medievales, el
lado sus generalidades, su historia, sus clasificaciones, sus Renacimiento acentuó el impulso anterior, pero fue nece-
efectos, los principales métodos, y por el otro su práctica, sario llegar al siglo XIX para conocer una verdadera revo-
por regiones, con los puntos fuertes de lo que puede espe- lución gracias al progreso de la cirugía militar, los comien-
rarse de ciertas maniobras o posiciones. zos de la anestesia y de los medicamentos modernos, la era
de Pasteur, y por último, al siglo XX con las dos grandes
guerras causantes de inválidos mayores y las exigencias de
reconocimiento de la reparación. Médicos y cirujanos evo-
Generalidades e historia lucionaron y a su vez las religiosas enfermeras fueron reem-
plazadas por cuerpos de enfermero(a)s y personal paramé-
Masaje y cuerpo dico o auxiliares médicos.
La palabra «masaje» data de la antigüedad del hombre. La La kinesiterapia, recién llegada, conjugó dos grandes orien-
lingüística la relaciona con el término griego massein, que taciones terapéuticas: el masaje y las técnicas movilizadoras,
traduce la acción de frotar, o el hebreo massech, que indica tanto pasivas como activas, analíticas o gimnásticas, con la
la acción de palpar, o incluso el término árabe mass, con el base fisioterápica como adyuvante.
mismo significado. El término latino manus, mano, se pare-
ce bastante al sánscrito manas, que expresa la acción de Masaje actual
pensar, lo cual probablemente no es un azar cuando se sabe El «masajista diplomado» heredó un pasado impreciso
cuánto se relaciona la inteligencia con la mano [51]. donde el masaje fue asimilado alternativamente a una prác-
Posiblemente la acción de «masajear» se remonta al tica higiénica, a un lujo, a una práctica «de riesgo» (que
momento de liberación de la mano al servicio del miembro explica la moda de los «masajistas ciegos» en una época),
superior. Este instrumento polimorfo permitió al hombre incluso a una credulidad ligada al «magnetismo». Este pasa-
imponer su voluntad de modo más preciso y sutil que por el do reciente, poco valorizante, sugirió a algunos masajistas
uso de dientes o uñas: el tacto, la captación y el golpe diri- que la madurez profesional se traduciría por una práctica
gido enriquecieron el contacto, tanto para atacar o defen- más «técnica», con aparatos de masaje, vibradores impo-
derse, como para acariciar o «hacer bien». Se podría nentes, rodillos diversos. El fracaso lógico del abandono de
remontar incluso a un período anterior al hombre y decir la mano hace que ésta vuelva actualmente a su lugar legíti-
que ya en el animal la lamida constituyó probablemente la mo: interfase ineludible entre el cuerpo del terapeuta y el
forma más antigua de «cuidado del cuerpo». del paciente. Boris Dolto [11] supo ilustrar esta imagen
De modo más histórico, se sabe que los pueblos antiguos aliando contacto manual, riqueza manipulativa del masajis-
tuvieron varios ejes de prácticas «médicas»: el de la magia ta y efecto significativo de la relación terapéutica.
pura y simple con encantamientos, los ritos a los dioses
curanderos, más tarde el de la farmacopea naciente con
drogas, plantas medicinales y preparaciones diversas, segui-
do por el de los comienzos de la cirugía de terreno, con tre-
Preguntas sobre el masaje
panaciones y amputaciones, por último el de las manos,
práctica que se encuentra por todas partes en los ensalma- Sacar en limpio los diferentes elementos que deben abor-
dores de todas las épocas, curanderos, masajistas, higienis- darse para estudiar el masaje significa plantearse preguntas
tas y gimnastas. La mano participa además en las diferentes muy simples: ¿por quién? ¿para quién? ¿cuándo? ¿por qué?
elaboraciones recién mencionadas, por la imposición de las ¿cómo? ¿dónde? ¿con quién? ¿durante cuánto tiempo?
manos, la manufactura de los ingredientes, el manejo del Estas rúbricas tienen una importancia variable pero permi-
escalpelo, el masaje. ten decir lo esencial, dado que a menudo las cosas simples
Estas formas primitivas duraron mucho tiempo, hasta la son las que se olvidan antes.
época moderna, con variaciones según las épocas y las moti-
vaciones. Estas últimas son difíciles de analizar ya que el ¿Por quién?
contacto del cuerpo siempre fue y será un acto «grave», cua- Tal como se ha presentado el masaje, su ejercicio requiere
lesquiera sean las variables de lugar y momento. dos cualidades cuya coexistencia no es evidente: altas cali-
En efecto, sin pretender hacer un ensayo sobre el cuerpo, dades manuales e intuitivas, así como un buen espíritu de
se puede señalar, a título de ejemplo, que en Oriente no análisis asociado al conocimiento patomecánico de las lesio-

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Kinesiterapia MASAJES 26-100-A-10

nes presentadas por el paciente. No sólo se manifiesta aquí ¿Cuándo?


el dilema de «cabeza bien hecha o cabeza bien puesta», sino
también la dualidad «manual-intelectual». Entonces ¿quién La respuesta podría ser lacónica: por razones medicolegales
puede realizar un masaje? La referencia medicolegal exige se realiza un masaje «cuando el médico lo prescribe».
un diploma, pero es difícil legislar sobre las calidades físicas Aunque, por suerte, éste no especifica si el kinesiterapeuta
y psicológicas de un profesional: sensibilidad, destreza, debe masajear, si debe determinar una postura, si debe
fuerza económica ... humanismo y altruismo, sentido emplear tal o cual técnica. No obstante, esta observación se
común, receptividad y capacidad de observación. En reali- justifica ya que el masaje se considera excesivamente como
dad, todo está en la ejecución, es en la práctica donde se un medicamento, clasificado en una rúbrica con su posolo-
reconoce el «profesional» y no en la teoría. gía, defecto bien comprensible de parte del cuerpo médico
Para saber masajear hay que tener un espíritu ingenioso, que administra así los fármacos, curas y tratamientos, pero
ganas de aceptar un desafío y no vanagloriarse de ninguna menos comprensible de parte de los kinesiterapeutas.
prerrogativa de grado. Esta noción de grado tiene su impor- Algunos conservan así un recuerdo demasiado escolar que
tancia: el de «masajista» no es muy valorado, es casi irrisorio les hace clasificar al masaje y su práctica junto con otras téc-
para algunos. Se puede decir que a veces hace falta mucho nicas terapéuticas sin saber relacionar el todo. No se masa-
ánimo para atreverse a trabajar con las «manos desnudas» y jea «antes» o «después» de otro acto, así como no se puede
rechazar el papel de simple ejecutante, y también para evi- hablar de propiocepción a partir de «tal» semana de posto-
tar la carrera por los «títulos». peratorio. Esta dicotomía es irreal y nefasta. El estudiante
aprende, lamentablemente, a masajear «o» a movilizar, sin
¿Para quién? darse cuenta de que no se masajea bien sin movilizar y vice-
versa. El resto depende de la dosificación según las etapas
Un capítulo enumerará los tipos de patologías en las cuales se
de un tratamiento.
indica este tipo de terapia. Aquí se pueden mencionar otros
aspectos, más relacionados con el contexto particular de la El masaje no es un objetivo en sí, sino un medio de comen-
masoterapia que con una familia patológica determinada. zar una movilización tisular en el contexto de un trabajo
sobre un paciente atento. No se trata de «aplicar un masa-
Cuando hablamos, como Dolto, de «diálogo gestual» [11],
je» como se «aplica una pomada», sino de enviar mensajes
estamos obligados a darle un papel activo al paciente, inclu-
sensoriales que no deben quedar «sin respuesta», como
so si por razones mecánicas el masaje se clasifica dentro de
decía Dolto. Esto quiere decir que hay que masajear si se
las técnicas denominadas «pasivas» debido a la acción exte-
puede hacer pasar una «corriente» y si se controla su inten-
rior proveniente del masajista. Se deduce de esta observa-
ción que es inútil perder tiempo en masajear a alguien que sidad y sus efectos, incluso si esto parece reducirse a poca
no está atento. La acción se reduce entonces a su más sim- cosa en algunos casos.
ple expresión, mecánica, y cualquier persona un poco hábil
puede realizar maniobras vacías, sin eco de vuelta. Masaje, ¿Por qué?
mensaje... el juego de palabras no es gratuito, es la propia Esta pregunta plantea la cuestión de los efectos del masaje,
justificación del acto terapéutico. Si no hay mensaje, o
lo cual será tratado más adelante. En cambio, aquí, podemos
nadie para recibirlo, se transforma en un «no-masaje».
decir dos cosas complementarias: por un lado, en los efectos
Esta participación necesaria del paciente no es una consi- del tratamiento kinesiterapéutico es difícil disociar la parte
deración inútil ya que buena parte de la medicina exige, al que corresponde al masaje de la que corresponde a las otras
contrario, una pasividad perfectamente dócil de parte del técnicas, por las razones que acabamos de mencionar; por el
paciente. Tanto si se trata del anestesista, que duerme al otro, se puede emitir una simple observación: el masaje
paciente, como del médico que ausculta y prescribe drogas tiene efectos mecánicos y efectos reflejos que son indisocia-
que el enfermo debe tomar obedientemente, o de la enfer- bles aunque administrados en proporciones diversas según
mera que pide una respiración profunda para distraer al los tratamientos. En resumen, se puede decir que el masaje
paciente y poder aplicarle una inyección, etc., la palabra es un acto sin el cual todo el espectro kinesiterapéutico
«paciente» se toma en su más estricto sentido: el que sopor- puede quedar fuera de la vivencia del paciente y por lo tanto
ta pacientemente, en silencio, pasivamente, que se le apli-
no pasar el umbral de la concretización funcional.
que un tratamiento sin ningún esfuerzo de su parte.
El aprendizaje de una maniobra o la rehabilitación de un
El kinesiterapeuta que realiza un masaje es el único que
movimiento defectuoso deben ser objeto de una evaluación
pide al enfermo una participación, lo cual no siempre es
de la progresión que se quiere obtener, de una elaboración
evidente para todos los pacientes. Esta necesidad de parti-
«con todos los sentidos en alerta» hacia una nueva expe-
cipación, que no hay que dudar en formular para eliminar
riencia. El objeto principal del masaje es contribuir a forjar
toda ambigüedad, sorprende siempre al paciente que pien-
y a guiar este camino. Conducción. Es la función del masaje,
sa que pagando debe ser servido, atendido y no espera
y también un punto esencial de la kinesiterapia, de la cual
tener que colaborar. Basta recordar el elogio, amable pero
Dolto decía que era «no el tratamiento por el movimiento,
humillante, del paciente que declara a su masajista: «el
sino el tratamiento del movimiento». Los otros objetivos del
masaje fue muy agradable, casi me quedo dormido». Lo
masaje: antalgia, trabajo de las cicatrices, etc. sólo son aspec-
que quiere decir que el masaje era tan poco interesante que
incitaba a dormir. En este caso, hay dos posibilidades: o tos puntuales y por lo tanto mucho más ocasionales.
bien el masajista no sabe efectuar el masaje, o bien no ha
educado a su paciente para recibirlo. Esto último es algo ¿Cómo?
que puede aprenderse: por ejemplo, el caballo que se frota
Principios de base
contra un árbol no le pide nada al árbol, pero sabe dónde
y cómo quiere rascarse. El instinto «animal» no tiene forzo- En cuanto a la maniobra, si el masaje deja una parte impor-
samente aspectos degradantes, hay que saber utilizarlo en el tante a la destreza inventiva del que trabaja con su paciente
momento oportuno. No hay masaje sin pedagogía activa de sin preocuparse por aplicar una técnica particular, la
parte del masajista. inquietud racional impone una clasificación de las manio-

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bras de masaje. Según las épocas, el lenguaje y la práctica o
no de un rigor de análisis, se encuentran clasificaciones difí-
ciles de hacer coincidir y a veces incluso incomprensibles en
la actualidad. Así se han descrito cosquilleos, malaxaciones,
caricias, deslizamientos, molestias, rozamientos, palmadas,
torsiones, reptaciones, plumeados, sobados, etc. Actual-
mente se describen clásicamente siete maniobras de masa-
je, que, según los autores, han sido luego matizadas con
algunas modificaciones [6].
Presiones superficiales con deslizamiento
Denominadas todavía «rozamientos», son maniobras que se
dirigen por naturaleza al revestimiento cutáneo. Se ejecu-
tan con un simple contacto de la mano, sin presión fuerte, 1 El rozamiento requiere una superficie variable de las manos o de
los dedos.
generalmente en el sentido de la yema de los dedos, cuyo
extremo es más sensible y móvil para amoldarse a los relie-
ves (fig. 1). Se destinan principalmente a la sensibilidad
superficial, ya sea como simple elemento de toma de con-
tacto con una región, ya sea para lograr cierta insensibiliza-
ción de los tejidos al cabo de unos instantes por su efecto
hipoestenizante si se realizan lentamente. Hay que señalar
que su práctica puede tropezar con reacciones de tipo «cos-
quilleos» en algunas personas, que a veces pueden ser dolo-
rosas sobre ciertas celulalgias, o simplemente mal percibi-
das en el plano psicológico debido a su semejanza con las
caricias. Es importante recordar que toda maniobra debe,
implícita o explícitamente, ser objeto de una justificación o
de un contrato mutuo con el paciente, para evitar malen-
tendidos que no siempre se descubren en el momento, y
ello cualquiera sea su naturaleza. A veces se dice que los 2 La presiones profundas con deslizamiento permiten una acción
rozamientos constituyen una maniobra de toma de contac- en profundidad.
to con la que comienza toda sesión de masaje, lo cual no es
exacto. En efecto, la toma de contacto comienza al tocar al
paciente durante la instalación, con los gestos de actualiza-
ción de la evaluación que preceden espontáneamente cada
sesión, y sería ridículo disociar estos contactos para «reco-
menzar de cero» en el momento del masaje. Los autores
han expresado algunas reservas concernientes a estas
maniobras, recordando que nada debe ser sistemático.
Presiones profundas con deslizamiento
Sólo se diferencian de las precedentes por una presión más
intensa a nivel de la zona masajeada. Esto significa que estas
maniobras se dirigen principalmente a las capas profundas:
tejido subcutáneo, músculos, planos capsuloligamentarios
(fig. 2). Las variantes posibles multiplican de modo consi-
derable el aspecto de su práctica. Una variación que consis- 3 Las presiones estáticas exigen una buena estabilidad de los con-
te en deslizar la yema de los cinco dedos separados se deno- tactos.
mina masaje «en peine» por razones fáciles de comprender,
siendo una adaptación morfológica a regiones como las
zonas intercostales, intermetacarpianas, etc. colocación fija de la mano sobre un sector. Partiendo de
este punto, la mano se desplaza tangencialmente a los teji-
Presiones estáticas
dos permaneciendo siempre solidaria del plano cutáneo.
Se trata de ejercer una simple presión, localmente, lo que En otras palabras, el masaje se efectúa entre este último y
se resume a un tiempo más o menos rápido de acentuación un plano más profundo, muscular o ligamentario según la
de la presión manual, un tiempo de mantenimiento y por localización (fig. 4).
último un tiempo de aflojamiento (fig. 3).
Existen dos variantes de estas maniobras. Las denominadas «Amasamiento»
«presiones escalonadas», que como su nombre lo indica son Es probablemente la maniobra de masaje más sugestiva de
idénticas pero se suceden con un ligero desplazamiento de la práctica corriente ya que se distingue fácilmente y pare-
la o de las manos en un sentido u otro, y las «presiones rit- ce resumir todo lo que el profano espera de un masaje,
madas» donde la sucesión entre dos maniobras correspon- especialmente de carácter deportivo. Esta maniobra ilustra
de a un ritmo determinado. Estas técnicas se utilizan espe- un movimiento simple: el de amasar, consiste en asir un
cialmente a nivel de los puntos de contractura muscular o pliegue más o menos amplio de tejido, con las dos manos y
en las zonas de troncos venosos para actuar sobre la circu- efectuar un movimiento de presión alternada de las manos,
lación de retorno. ya sea en el lugar o progresando en algún sentido. A partir
de esta base, algunos distinguen dos variantes: el amasa-
Fricciones miento transversal (fig. 5), en el cual las manos se colocan
Contrariamente a su sentido popular, la fricción no corres- perpendicularmente al miembro y pueden así progresar
ponde al frotamiento de una zona sino por el contrario a la hacia la parte distal o proximal; y el amasamiento longitu-

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4 La intensidad de una fricción es proporcional a la profundidad


buscada.

6 El amasamiento longitudinal
exige una ubicación en el
eje del paciente o paralelo.

masaje estimulante de un deportista y el masaje de una cica-


triz reciente o de un muñón, hay una multitud de matices.
Variaciones complementarias
Una vez planteadas las maniobras de base, algunos autores
o ciertas costumbres hacen hablar de tal o cual maniobra
con un nombre particular. Es imposible establecer la lista
completa, pero se pueden mencionar las principales deno-
minaciones.
5 El amasamiento transversal requiere una ubicación transversal Masaje transversal profundo (MTP)
del terapeuta. El MTP fue descrito por Cyriax y más tarde codificado y difun-
dido por Troisier [52, 53] como un método eficaz para combatir
ciertas tendinitis y extendido incluso a los dolores ligamenta-
dinal (fig. 6), en el cual las manos son paralelas al miembro rios. A veces, es denominado «pulido» o «frotamiento» [11].
y progresan alternativamente en el eje del segmento. Este masaje consiste en una fricción ejercida transversalmen-
te a las fibras colocadas previamente en posición de estira-
Vibraciones miento máximo. La maniobra se efectúa generalmente con la
Se trata de producir series de solicitaciones muy rápidas en yema del índice, estabilizado por los otros dedos, al límite del
vaivén, por lo general verticalmente, por sucesión de pre- dolor tolerable, a un ritmo rápido (tres a cuatro movimientos
siones-depresiones. No obstante, su realización resulta téc- por segundo parece ser el promedio) y durante algunos
nicamente difícil: el masajista queda limitado rápidamente minutos: 1 a 3 minutos para las lesiones recientes y hasta 15
por su propia tetanización o porque le cuesta operar con minutos para las antiguas. El efecto analgésico se obtiene en
una u otra mano o incluso porque sólo puede mantener la los primeros minutos. Esta técnica sólo debe graduarse en
frecuencia durante un tiempo breve. función del resultado, incluso si en la práctica el masajista
Esta maniobra es sin duda la única para la cual un aparato es puede estar tentado de hacerlo por otras razones.
más eficaz que la mano. Ciertos vibradores permiten varia- La fatiga debida a la ejecución del MTP exige una buena
ciones interesantes, especialmente por su efecto sobre los posición de la mano, la cual debe estar semiflexionada, por
tendones [37]. Existen muchos aparatos pero su uso es sufi- lo general con la muñeca en ligera extensión, los dedos jun-
cientemente limitado para elegir sólo lo que parece riguro- tos con soltura de modo que el pulgar y el medio encua-
samente apropiado. Las vibraciones manuales a menudo son dren la tercera falange del índice. Este es el que actúa en
más fáciles de ejecutar conjuntamente con otra maniobra, fricción sobre los tegumentos (fig. 7). Por razones de eco-
por ejemplo con una presión profunda con deslizamiento. nomía y estabilidad, la muñeca debe poder apoyarse sobre
Percusiones el segmento masajeado.
Por otra parte, es necesario definir el nivel de «dolor tole-
El término percusión tiene a primera vista una connotación
rable» con el paciente, sabiendo que éste se atenúa progre-
agresiva, como las percusiones de una orquesta, por lo cual
sivamente en pocos minutos. En caso contrario, está con-
a veces son descartadas del masaje, sin razón. Hay que tener
traindicado continuar; igualmente si no se constatan pro-
en cuenta que una esteticista ejerce a veces un ligero gol-
gresos al cabo de tres o cuatro sesiones.
peteo con la yema de los dedos sobre el rostro de la cliente
y que esto también se denomina percusiones. «Sobado»
Por lo tanto, no debe emitirse un juicio apresurado: son Esta denominación se refiere para algunos a una maniobra
maniobras ricas desde el punto de vista de las variantes posi- que asocia a la vez la presión profunda con deslizamiento y
bles y por lo tanto de los efectos buscados: hiperemiantes y la fricción. Hace intervenir al pulgar que actúa como apoyo
estimulantes si tienen un ritmo lento y una intensidad fuer- de los otros dedos (fig. 8). La maniobra consiste en peque-
te; sedantes y levemente solicitantes en el plano neuromus- ños movimientos circulares que dibujan volutas, con un
cular si tienen un ritmo rápido y poca intensidad. Entre el empuje apoyado y un retorno más suave. El movimiento

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7 La duración de un masaje transversal profundo obliga a adoptar 9 Al «desatar nudos» la alternancia de los pulgares ayuda a progre-
posiciones más económicas. sar en reptación.

10 La maniobra de Wetterwald es un trabajo muy fino del plano


cutáneo.
8 El «sobado» remonta a lo largo de los espinales al mismo tiempo
que trata de separarlos.

ilusión de facilidad gracias a cierta soltura del gesto. En este


puede ser ejecutado localmente, en el lugar, o acompañar- sentido hay que tratar de no abusar de un movimiento «que
se de una progresión más o menos rápida. Esta maniobra se sirve para todo». No obstante, es una maniobra interesante
practica en particular sobre cuerpos musculares pequeños, cuando se utiliza oportunamente. Lo es en la evaluación de
difíciles de aislar por amasamiento. la libertad de los planos cutaneoconjuntivos. Asimismo,
puede destinarse a trabajar tejidos adherentes. Hay que
«Desatar nudos» señalar, por un lado, que a diferencia de la maniobra de
A nivel de los músculos espinales, algunos autores, entre los Wetterwald, el «palpar-rodar» es fácilmente doloroso, y por
cuales Dolto [11] y Samuel, han empleado esta expresión el otro, que una intensidad demasiado fuerte (y alcanzada
muy sugestiva del trabajo sobre los «nudos» musculares con- rápidamente) puede provocar una «rotura» de las fibras de
tracturados o sobre las bridas de una cicatriz retractada. Es colágeno o de los capilares en tejidos fragilizados. En con-
una maniobra parecida a la precedente, más lineal, que se secuencia, siempre se recomienda mucha prudencia en el
traduce en un empuje transversal contra esta estructura que empleo de esta maniobra.
forma una cuerda, poniéndola en tensión como la cuerda «Trazo estirado»
de un arco, posicionándola si es necesario y volviendo a
comenzar (fig. 9). Se trata de una presión profunda con deslizamiento ejecu-
tada de modo unidigital dibujando un «trazo». Su empleo
Maniobra de Wetterwald es a menudo sinónimo de «masaje reflejo» ya que repre-
Es una maniobra bastante rica ya que asocia tres acciones: senta la maniobra de base en materia de masaje reflejo. No
rodar, deslizar y amasar. Se destina esencialmente a los pla- obstante, su práctica puede justificarse por razones pura-
nos cutáneos y subcutáneos, con efectos reflejos y mecáni- mente mecánicas. Este tipo de trazo se ejecuta preferente-
cos contra los infiltrados y las adherencias. La maniobra se mente con la parte subungueal del dedo medio. La elec-
ejecuta con las pinzas pulgar-índice de cada mano. Se trata ción de este dedo se debe a tres razones: primeramente es
de formar un pliegue cutáneo y hacerlo «rodar», es decir el más largo y por lo tanto el primero en contacto con la
un movimiento de los dos pulgares que se desplazan juntos zona a masajear; en segundo lugar es un dedo tanto radial
transversalmente a los índices como en el movimiento de como cubital y por esto puede ser reforzado tanto por el
enrollar un cigarrillo. El segundo movimiento es un desli- índice, mediante un desplazamiento cubital, como por el
zamiento simultáneo de los dos pulgares paralelamente a anular, mediante un desplazamiento radial; por último, es
los índices. Por último, el tercer movimiento es un amasa- un dedo con vocación estática. La ejecución requiere una
miento del pliegue cutáneo realizado entre las dos manos. muñeca «flexible», en ligera extensión, y dedos apretados
Estos tres tiempos son simultáneos, no requieren una des- en ligera flexión para evitar que la presión ejercida perju-
treza particular sino un simple entrenamiento (fig. 10). dique la estabilidad e incluso favorezca la deformación de
Pueden ser ejecutados en el lugar o combinados con un las articulaciones interfalángicas. El pulgar queda libre
desplazamiento longitudinal, transversal o giratorio. (fig. 11). Este rigor permite arreglos de orden práctico y a
veces se puede utilizar el índice o el pulgar, pero estas
«Palpar-rodar» variantes traducen muy a menudo una mala destreza en la
Es una maniobra tan fácil de realizar que muy a menudo se aplicación de una de las técnicas originales de Dicke [10],
convierte en el comodín de algunos masajistas. Puede dar la Teirich-Leube o Kohlrausch [31].

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En ritmo
Es una modulación diferente de la velocidad ya que se refie-
re simplemente a la frecuencia, es decir el tiempo transcurri-
do entre dos maniobras. En el ejemplo precedente, cuando
se pasan las manos sobre un muslo, si una mano actúa y la
otra espera que la primera termine para comenzar, incluso
con un tiempo de latencia, se dice que el ritmo es lento. En
cambio, si la segunda mano sigue a la primera antes de que
ésta termine, se habla de ritmo rápido. Se pueden por lo
tanto imaginar maniobras lentas con ritmo rápido y viceversa.
En dirección
La elección de una dirección permite variar los efectos de
ciertas maniobras, según sean centrípetas o centrífugas,
11 El «trazo estirado» requiere planos cutaneoconjuntivos en situa-
transversales a las fibras o longitudinales, etc. Así, pueden
ción mecánicamente neutra para engancharlos más fácilmente. describirse técnicas en «estrella», movimientos circulares o
lineales, trazos que siguen los relieves óseos, etc. La creencia
popular dice que hay que masajear «hacia el corazón», sim-
plemente porque a menudo se tienen en cuenta las frecuen-
Modulaciones de las maniobras de base tes dificultades de circulación de retorno. En realidad, todo
Las maniobras de masaje tal como se han descrito están depende de la dominante que se da, y se puede masajear en
vacías de sentido, en el estado. Para alcanzar el nivel de len- cualquier dirección mientras responda al objetivo fijado.
guaje eficaz hay que conocer sus modulaciones. Las manio- En función del estado de tensión de los tejidos
bras son modulables al infinito en función de los paráme-
No se trata tanto de la modulación de una maniobra sino
tros físicos que hay que utilizar. Se puede hacer la compa-
del modo de realizarla sobre un tejido cuyo estado de ten-
ración con un discurso en el cual el orador habla con una
sión, pasiva o activa, hay que saber variar. Hay dos tipos de
voz de síntesis, sin variaciones de velocidad, de intensidad u
tejidos: el no contráctil y el contráctil. El primero com-
otras. No hay que olvidar la evidencia: el hombre puede ser
prende la piel y su conjuntivo, los elementos aponeuróticos,
movilizado por la acción de la mano y puede ser invitado a
los ligamentos. Estas estructuras pueden ser masajeadas en
reaccionar. El desconocimiento de las riquezas de masaje lo
situación neutra, es decir en posición de tensión interme-
reduce a algo insípido y significa la negación de su práctica;
dia, denominada de reposo. También pueden ser masajea-
a veces conduce a descubrir lo que algunos creen que son
das en estiramiento, para actuar especialmente en el senti-
«nuevos métodos».
do de la deformación frente a un estado retráctil. Inver-
Las modulaciones existentes son principalmente las samente, se las puede masajear en posición muy acortada,
siguientes.
para poder tirar transversalmente con más facilidad de
En superficie de contacto determinadas estructuras. Estas modulaciones también son
La superficie a masajear se define claramente, en cambio válidas para el tejido contráctil (conjunto musculotendino-
raramente se habla de la zona que masajea. Algunas perso- so), pero se puede sumar una nueva opción: contracción o
nas masajean con la palma de las manos, manteniendo los relajación. A priori, parece más lógico, o frecuente, masa-
dedos rígidos, otras, por el contrario, utilizan la yema de los jear los músculos en estado de relajación. No obstante, fren-
dedos, manteniendo la mano ahuecada. Hay que saber te a una falta de aflojamiento puede justificarse el hecho de
variar la superficie masajeante en función de las necesida- provocar una contracción mayor del músculo concernido
des, desde el extremo de la yema de un solo dedo, como en para actuar «palpatoriamente» guiando la relajación como
el MTP, a toda la superficie de los dedos, de las manos e se puede realizar con la técnica de Jacobson. Inversamente,
incluso del antebrazo, como puede ocurrir en una zona sobre un músculo hipotónico, el masaje realiza lo que Dolto
amplia como la región dorsal. Entre estos dos extremos denominaba «un bombardeo sináptico» solicitando de la
todos los matices son posibles. La incapacidad de variar la maniobra una contracción naciente y/o insuficiente. El
superficie masajeante es una falta de competencia profesio- error consistiría en interrumpir el masaje durante la con-
nal; ésta debe manifestarse de entrada por antebrazos des- tracción, lo que tendría como resultado una alternancia
nudos sin anillos (excepto la alianza, cuyo relieve es insig- masaje-contracción sin finalidad comprensible.
nificante), ni pulseras, ni reloj, ni mangas largas. La utilización de la contracción muscular tiene otro objeti-
vo. Por ejemplo, cuando se acaricia un gato, pasando la
En intensidad mano de la cabeza a la cola, toda la espina dorsal del animal
Aquí también la modulación va de un mínimo a un máximo: viene como una onda a rozar la mano, etapa por etapa. Se
del simple contacto sin apoyo a una presión calculada al ha entablado un diálogo propioceptivo. Con un paciente es
máximo soportable. Esto permite pasar de un apoyo liviano, necesario exigir este nivel de receptividad y confrontarlo a
como en un drenaje linfático manual, a una presión más las adaptaciones tónicas que pueden alimentarlo y permitir
fuerte cuando se quiere aprehender un tejido profundo. correcciones. Esto no es evidente para nadie: ni para el
masajista, que debe solicitar sin perder el contacto ni inte-
En velocidad de ejecución
rrumpir la acción; ni para el paciente, que debe integrar y
Esta variación se refiere al tiempo empleado para ejecutar aprender a afinar la respuesta, aflojar una crispación refleja.
una sola maniobra. Por ejemplo, el tiempo que tarda la
mano en recorrer un muslo deslizándose de un extremo al «Sacudida» muscular
otro puede variar entre una fracción de segundo y varios Hay una tendencia excesiva a considerar que la maniobra
segundos. Lógicamente, la velocidad rápida tiene un carác- terapéutica debe ser «suave, prudente y progresiva», actitud
ter estimulante y la lenta un aspecto sedante. cuidadosa que conduce a masajear una estructura inmóvil.

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La movilidad molesta, lo que puede desequilibrar la cómo- su comportamiento de modo considerable. Además del no
da instalación del paciente en sus almohadones y la somno- respeto del secreto profesional, esta situación es suficiente-
lencia resultante. mente «molesta» para evitarla en lo posible.
Es necesario repetir que el «masaje» es un «mensaje» y que Por razones equivalentes, el paciente debe poder sentirse en
todos los medios son buenos para vehiculizarlo: la moviliza- confianza, sin riesgo de ser visto desde el exterior, por una
ción de las masas musculares por acción de las manos es un puerta abierta de improviso, cuando se trata de una cabina
ejemplo concreto. Esta movilidad puede ser conducida con o consultorio, lo cual condena de entrada el trabajo con la
lentitud, pero también puede lograrse con sacudidas más o puerta abierta. Se puede decir que a veces, sobre todo en
menos rápidas, ya sea con la mano o mediante la moviliza- hospital, ciertos masajes son ejecutados en forma suficiente-
ción del segmento, en función del objetivo buscado. mente parcial para permitir su práctica en una sala de ree-
ducación común. También, puede ocurrir que por razones
Acoplamiento de la movilización pasiva
que sólo el profesional puede evaluar, no sea aconsejado tra-
Es una prolongación de la idea precedente, como la nece- bajar «en forma individual»: ya sea porque el paciente no se
sidad de modular la tensión pasiva de una estructura (piel, siente debidamente en confianza, correspondiéndole
músculo, ligamento, fascia, etc.) ya mencionada. En la prác- entonces al terapeuta plantear la cuestión del «por qué», ya
tica esto cambia muchas cosas: para no tener que inte- sea porque es este último quien no se siente suficientemen-
rrumpir la acción conviene prever las posiciones mejor te cómodo con un enfermo, cualquiera sea la razón.
expuestas en función de eventuales estiramientos segmen- En conclusión, conviene favorecer el clima de concentra-
tarios simultáneos, de movilizaciones específicas absoluta- ción que resulta de cierto aislamiento en función del riesgo
mente vinculadas al masaje.
de perturbaciones ambientales, pero esto no debe ser vivi-
do como un encierro, generador de malestar.
¿Dónde?
Cuadro general
La pregunta se refiere a la vez al lugar y al soporte sobre el
No es posible dictar normas, fuera del hecho de que el
cual se realiza el masaje.
ambiente debe reflejar cierta serenidad: limpio, ni dema-
Local siado cargado de muebles, ni demasiado desnudo, etc., el
gusto personal y el contexto sociocultural hacen el resto. Si
Esta noción puede parecer superflua ya que está impuesta existe una secretaría, se pueden encontrar ahí elementos
por las circunstancias. No obstante, hay que precisar algu- no médicos además de los decorativos: computadora,
nos puntos importantes. ¿Cuáles son las condiciones que biblioteca, etc.
debe cumplir el local?
Sobre una camilla
Aislamiento térmico
Cuando la persona se desviste conviene verificar que la tem- Es un lugar y un instrumento a la vez. Hay que señalar que
peratura no sea insuficiente; además de la incomodidad, cuando esta herramienta falta, por ejemplo en la atención a
esto puede traducirse en una crispación refleja o una recep- domicilio, las condiciones de trabajo son tan duras que algu-
tividad perturbada. Un local un poco más que templado nos valientes prefieren llevar consigo una camilla plegable.
parece responder a esta expectativa. Es imposible fijar una Otros tienden a simplificar la tarea limitando el masaje.
temperatura determinada ya que ésta debe variar en función En el consultorio, la camilla es de uso corriente; se descri-
de la sensibilidad al frío del paciente o de la actividad física birá junto con el material.
que pueda acompañar al masaje. Una adaptación breve y
local puede requerir el uso de una estufa de rayos infrarro- Sobre el suelo
jos complementaria, la abertura de una ventana o cualquier Para el profesional la idea de «masaje en el suelo» resulta
otro medio para ajustar rápidamente la temperatura. más bien descabellada: ¡demasiado bajo! Además, respecto
al enfermo es posible encontrar tres casos típicos.
Aislamiento fónico
— Primer caso: se trata de un niño. Hay que destacar que el
Depende de las diferencias de naturaleza, de intensidad o masaje de los niños es poco habitual; se tiende, sin razón, a
de frecuencia de los ruidos. No siempre es fácil de obtener
hacerles ejecutar sólo ejercicios de gimnasia. Para ellos el
y en los casos menos favorables, a veces es suficiente preve-
suelo es un terreno de elección, sinónimo de juego y espar-
nir al paciente para facilitar una adaptación de su parte, a
cimiento, fuera de las convenciones sociales que aún com-
veces mejor de lo que se podría esperar, si es aceptada.
prenden mal. El masaje en el suelo es bien aceptado.
Algunas variaciones hacen que un ruido «se olvide» más
fácilmente que otro. Raramente es posible un silencio com- — Segundo caso: se trata de un adulto de edad madura. Es
pleto (teléfono, etc.) y, en realidad, no siempre es impres- una cuestión de sentido común proponerle al paciente
cindible; a veces es suficiente que el nivel de ruido se man- modos terapéuticos que pueda aceptar sin sentirse obliga-
tenga en el dominio de la tolerancia habitual. do. Por otra parte, la evolución de un tratamiento permite
a menudo adaptaciones nuevas que, por diversas razones,
A este respecto, hay que criticar absolutamente el uso de músi-
habrían sido impensables en un primer momento.
cas ambientales, la radio u otras, que tienen un efecto dilu-
yente en la relación terapéutica. Esta observación no cuenta — Tercer caso: se trata de una persona de edad avanzada y
cuando la música forma parte de una opción terapéutica dife- entonces la aceptación es más difícil. En este caso, estar en
rente del masaje, como en sofrología o en musicoterapia. el suelo no es más sinónimo de juego sino de muerte, deca-
dencia e impotencia para levantarse; es una posición humi-
Aislamiento psicológico pero sin encierro llante e incómoda. El suelo también es sinónimo de sucie-
Se puede relacionar con lo dicho precedentemente seña- dad, polvo, mal olor, cercanía de los pies y en nuestros paí-
lando que el empleo de una cabina aislada por cortinas ses también es inapropiado en el plano de las costumbres.
suele ser, lamentablemente, una limitación independiente En resumen, el rechazo tiene causas evidentes.
de la voluntad del kinesiterapeuta. En efecto, existe un ele- No obstante, el masaje en el suelo puede ser justamente una
mento fónico muy desagradable ya que el paciente puede reconciliación con este elemento permanente de nuestro
escuchar la conversación de otro paciente con su terapeuta. medio ambiente, la ocasión de dejar de tenerle miedo gra-
Esto no sólo perturba su atención sino que puede modificar cias a una instalación confortable, aprendiendo a levantar-

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se. Es una forma de integrar el masaje en el trabajo que el


paciente debe realizar sobre sí mismo. Por lo tanto, excep-
tuando los casos extremos, la elección de esta posición está
lejos de ser gratuita.
No es una solución de facilidad y su resultado puede estar a
la altura de la ingeniosidad o del buen fundamento de la
solución propuesta.

¿Con qué?
Esta pregunta plantea a la vez el problema del material y el
del medio que se utiliza para realizar el masaje. Podría resu-
mirse a su más simple expresión: casi nada. Es suficiente uti-
lizar las manos sobre un paciente sentado o acostado en el
piso, es todo. No obstante, por razones de comodidad evi-
dentes, se debe contar con un mínimo de material.
Material
Camilla
La camilla más simple es plana y fija, sus dimensiones son rela-
tivamente estándar. La altura, si es fija, debe ser ligeramente
más baja que la medida normal: en efecto, a pesar de la pri-
mera impresión desfavorable es más fácil trabajar ligeramen-
te inclinado hacia adelante llevando hacia atrás la pelvis (fig. 12 El movimiento de balanceo pelviano equilibra la estática del
12) que sobre una camilla más alta. Esto permite una mejor masajista y refuerza la eficacia de sus movimientos.
posición dinámica de la pelvis y además da la posibilidad de
sentarse en un asiento alto cuando la acción es más localiza-
da. Este problema se resuelve cuando se dispone de una cami-
lla de altura regulable, ya sea por un gato hidráulico o por un Algunos almohadones
sistema eléctrico. El ancho debe ser suficiente para que el Su función es más o menos importante según los ajustes
paciente pueda darse vuelta y, una vez instalado, colocar los posibles de la camilla. Su uso está condicionado parcial-
brazos a lo largo del cuerpo sin riesgo de caída. Pero no debe mente por la comodidad del paciente y también por la
ser demasiado ancha para no dificultar el acceso al paciente. necesidad técnica, para el masajista, de colocar un segmen-
Por otra parte, existen mesas con planos articulados que to de miembro en tal o cual posición mediante la instala-
facilitan la instalación diferencial de los segmentos de ción adaptada de uno o varios almohadones.
miembro. Esto es más interesante para los actos de reedu-
cación que para el masaje, sin contar que cuantos más ajus- Taburete de altura ajustable
tes hay, más pesado y complejo resulta el manejo y más difí- Más que un verdadero asiento es un apoyo posterior para el
cil de adaptar perfecta y rápidamente. masajista. En muchos casos en que la acción masoterapéu-
El elemento más apreciable consiste en una cabecera de tica está más o menos localizada, es posible trabajar sentado
altura regulable, con el otro extremo también inclinable, con tres condiciones: primeramente, que la camilla sea sufi-
para levantar las piernas en posición dorsal o para dismi- cientemente baja; en segundo lugar, que el taburete tenga
nuir la curvatura lumbar en ventral cuando es necesario. Si la misma altura que la camilla (fig. 13) y por último, que
no hay posibilidad de ajustes, algunos almohadones, de tenga una base circular, es decir que permita, mediante un
tamaños diferentes, permiten resolver más o menos todos leve movimiento de balanceo, un desplazamiento de la pel-
los problemas. vis suficiente para que la posición sentada resulte «dinámi-
ca» y no «estática».
Sábana
Escabel
Puede ser descartable o no. En el segundo caso, debe estar
marcada con el nombre del paciente por razones higiénicas Este instrumento tiene clásicamente dos escalones. Por lo
evidentes. La tela es más confortable y más práctica para general se usa para que el paciente suba a la camilla, lo cual
manipular que el papel; también existen materias «no tex- parece lamentable: la camilla debe ser suficientemente baja
tiles» de comodidad intermedia y descartables después de o regulable para que este uso sea inútil. En cambio, en cier-
algunas sesiones. La sábana es útil en diversos aspectos. tos casos el escabel proporciona un apoyo interesante al pie
— En primer lugar, la sábana permite aislar al paciente del del masajista (fig. 14).
revestimiento de la camilla, generalmente de skay, que pro- Taburete normal
duce a veces una sensación desagradable, sobre todo con la
Permite que el paciente se siente. Esta posición, raramente
transpiración, y que puede transmitir parásitos a la piel (hon-
utilizada para el masaje, se justifica por el hecho de que es
gos, etc.), lo que exige también una limpieza rápida pero
«la» posición de función para la columna vertebral y los
cotidiana del revestimiento con un producto antiséptico.
miembros superiores. En cambio, lamentablemente, a veces
— En segundo lugar, la sábana protege, inversamente, la se propone por razones menos loables: por ejemplo, cuan-
camilla de un riesgo de infección por el paciente (lesiones do el masajista está apurado y no se toma el tiempo necesa-
o simplemente higiene insuficiente). rio para una verdadera instalación.
— En tercer lugar, la sábana, sobre todo si es de tela, ofre-
ce un plano de deslizamiento interesante cuando se trata de Pelota de reeducación
manipular al paciente conjuntamente con el masaje sobre En materia de masaje, este instrumento tiene una función
el soporte de la camilla. de asiento inestable. El interés es poder practicar un masa-

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15 El uso de una pelota asocia solicitaciones que alimentan la
resonancia del masaje.
13 Un asiento es ante todo un apoyo posterior, ligeramente móvil,
con base antideslizante.
Bata
La bata blanca es para muchos atributo del personal «médi-
co»: cirujano, médico, enfermera y, por lo tanto, kinesitera-
peuta.
Deben hacerse dos observaciones relativas a la vestimenta
en sí y a las razones de su uso.
— Primeramente, la bata blanca, como se acaba de evocar,
corresponde a un contexto socioprofesional y por lo tanto
evoluciona en color o forma según las modas y necesidades.
Por un lado, en medio hospitalario, el blanco se lava y
desinfecta mejor, pero el color ha hecho su aparición, ya sea
por razones prácticas (el verde o el azul pueden ser menos
enceguecedores), ya sea por razones de identificación
según las categorías del personal. Por otra parte, el tipo de
ropa ha evolucionado en función de la higiene y de las
necesidades. En kinesiterapia, la bata blanca sigue siendo
un uniforme clásico, el delantal de tipo «enfermero» dejó
de usarse. No obstante, hay una evolución: el kinesitera-
peuta que trabaja en terapia intensiva tiene el mismo «uni-
14 Un escabel permite no forme» que el resto del equipo por razones de higiene; el
sólo una posición con- que trabaja en neurología suele usar el conjunto remera-
fortable sino la movili- pantalón, para poder moverse más fácilmente en un plano
dad gracias al apoyo de Bobath con el enfermo. Se podrían enumerar otras
de un solo antepié.
adaptaciones, si el profesional trabaja con niños, si ejerce
en consultorio privado, etc.
— En segundo lugar, el hecho de usar una indumentaria
profesional responde a dos exigencias. La primera, eviden-
je insistiendo sobre la propiocepción en posición funcional,
te, es la higiene, tanto para el paciente como para el tera-
por ejemplo en el abordaje de un miembro superior. El
peuta. Bata o similar, esta ropa debe estar siempre impeca-
kinesiterapeuta representa al mismo tiempo el elemento
ble. El otro aspecto, menos evidente, es el papel psicológi-
más o menos fijo (según los pies del paciente estén apoya-
co de la bata o similar. En efecto, es imperativo que el
dos en el piso o levantados) y el que genera solicitaciones
paciente, que se presta a una relación íntima durante el
acopladas al masaje (fig. 15).
masaje, se encuentre frente a un «profesional». La proximi-
Colchoneta de piso dad del cuerpo a cuerpo terapéutico requiere poner cierta
Corrientemente utilizada para los ejercicios o la gimnasia, distancia en el plano psicológico, que depende ante todo
la colchoneta se usa menos para el masaje ya que éste se rea- de la actitud del terapeuta, pero que también se materializa
liza con poca frecuencia sobre el piso. No obstante, es una por la bata. El no respeto de esta distancia «empática»
variante que no hay que subestimar. Este accesorio repre- puede originar problemas al masajista.
senta una superficie que tiene dos aspectos interesantes: en No obstante, esta afirmación debe ser matizada. Frente a un
primer lugar es más blando que una alfombra o que el suelo individuo psicológicamente aterrorizado por la «bata blan-
desnudo, en segundo lugar delimita una superficie de ca», por ejemplo un niño, es conveniente optar de entrada
higiene reservada al paciente en la cual puede extenderse por ropa más neutra.
sin riesgo (puede considerarse el uso suplementario de una Además, debe señalarse que si bien el delantal desapareció
sábana en función del contexto). como ropa de protección sigue siendo utilizado, muy pun-

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tualmente, como instrumento de movilización de la región pueden soportar peso: el paciente está acostado boca abajo,
cervical. se pueden así ejercer series de presiones-depresiones o
sobados sobre la planta de los pies, la cara posterior de los
Vestimenta del paciente
muslos, las nalgas, la región lumbar y con mucho cuidado
A veces el paciente plantea la pregunta cuando pide su pri- sobre la región dorsal. Si el masajista se sienta para que la
mera cita: «¿debo llevar ropa particular?» La pregunta está presión sea más tolerable, queda condenado a una falta de
lejos de ser tonta. En realidad, existen circunstancias en las movilidad paralizante. Orientalismo o no, hay que convenir
que esta pregunta no se plantea, aunque debería serlo. Por en que esta práctica es totalmente anecdótica, mucho
ejemplo, en los centros de reeducación, la moda es usar menos rica que el uso de las manos, sobre todo rápidamen-
ropa de deporte de colores vivos. El paciente aprecia este te peligrosa debido a las limitaciones en juego y poco eficaz
aspecto «club» y se requiere una buena dosis de perspicacia a causa de la dificultad de relajarse para el paciente y a la
para restablecer las características de una relación terapéu- dosificación aleatoria por parte del terapeuta.
tica sana. Por ejemplo, cuando el paciente que guarda cama En cuanto a las «manos» del kinesiterapeuta, una observa-
usa un pijama abierto y es conveniente preservar su pudor ción se refiere a su higiene. Las uñas deben estar cortas y
evitando que se ponga en situación de exhibición involun- limpias, el lavado de las manos debe ser riguroso y realiza-
taria, sin por eso abandonar la exigencia terapéutica. do antes de cualquier masaje, operación que debe repetirse
La cuestión tampoco está bien resuelta cuando, por razones antes de cada paciente. En medio hospitalario, estas pre-
de «tiempo» o por no darle importancia, el paciente no se cauciones son obligatorias para evitar las infecciones noso-
desviste suficientemente: masaje de una mano con la manga comiales. En medio liberal, también deben ser un reflejo.
simplemente arremangada, o de la región lumbar con el En casos muy precisos se recurre a una protección: guantes
pantalón puesto. El exceso inverso es raro pero también para masajear una escara, dedil para penetrar en las cavida-
sería inaceptable. Dejemos de lado algunos pacientes un des (boca, vagina, recto).
poco exhibicionistas, a veces inconscientemente, y también
el comportamiento del masajista fuera de lugar. Pero exis- Masaje instrumental
ten casos más sutiles: por ejemplo, la adolescente que aún Regularmente aparecen nuevos aparatos para masaje, que
no usa sostén pero que siente pudor de mostrarse desnuda; también regularmente caen en desuso debido a la inaptitud
la mujer de edad, visiblemente molesta por el hecho de des- para reemplazar a la mano. No obstante, la tentación sigue
vestirse, etc. Se requiere entonces tacto para iniciar el masa- presente por dos razones principales: por un lado, la eco-
je y además es esencial que la paciente se sienta en confian- nomía de fatiga para el masajista, y por el otro, en corolario,
za y comprenda el interés de su tratamiento. la rentabilidad financiera. El impacto psicológico del «efec-
Independientemente de la necesidad de sentido común, se to máquina» viene a reemplazar la relación de receptividad
puede establecer una regla: «se debe desvestir toda la tisular, desde entonces ausente. Este efecto es fácil de sobre-
región masajeada y las zonas limítrofes». Es decir que para estimar permitiendo así reducir la duración de la sesión, e
masajear la mano, el miembro superior debe estar desnudo incluso que el masajista se ausente o haga otra cosa. Existen
ya que ciertos músculos poliarticulares y aponeurosis camillas que vibran y que permiten al paciente regular por
remontan más allá del codo. La columna vertebral requiere sí mismo la frecuencia, la intensidad y la duración del masa-
la libertad pelviana y por lo tanto el paciente debe estar en je. Es inútil decir más.
slip y sin pantalón. El masaje de la cadera requiere un slip Existen sin embargo algunas excepciones. El caso ya evoca-
en lugar de calzoncillos o bermudas. El sostén puede plan- do de ciertos vibradores que permiten tratar específica-
tear un problema más delicado. No hay regla, el masajista mente una zona según modalidades precisas. También se
debe tener siempre en cuenta la posible incomodidad de la puede mencionar el uso de estiletes redondeados para esti-
paciente y también el riesgo potencial de su propia vulnera- rar localmente el tejido conjuntivo, rodillos, guantes, etc.
bilidad. No obstante, siempre existen soluciones: simple- De modo general, son sólo aspectos marginales que no lle-
mente desabrocharlo, en posición ventral, retirarlo comple- gan a compararse con el masaje manual.
tamente, usar una toalla o el borde de la sábana para cubrir
el pecho, u otra disposición que permita a la paciente colo- Productos de contacto
car esta parte de su cuerpo fuera del campo visual directo. Estos productos pueden ser reclamados por el paciente,
quien les confiere virtudes medicinales exageradas, o por
Masaje manual
algunos kinesiterapeutas que sitúan mal la razón del masaje,
La pregunta «con qué» hace pensar en el material y a el cual se basta a sí mismo y a menudo se ve dificultado por
menudo se olvida lo principal: el masaje se practica «con» los productos intercalados. También aquí se encuentran las
las manos, órganos de contacto por excelencia [51]. No obs- ganas de desplazar el interés de algo que no se domina bien:
tante, la pregunta se justifica por las variaciones posibles: se en lugar de masajear se pasa una pomada, lo que da además
puede masajear con la yema de uno o varios dedos, con la la ilusión de soltura gracias al deslizamiento fácil.
palma de la mano, también con el dorso de la mano, inclu- Los productos de aplicación cutánea son ciertamente los
so la parte dorsal de las uñas, con el antebrazo. más eficaces ya que se aplican in situ. Asimismo, pueden
Anecdóticamente, se puede decir que es posible realizar un prescribirse y utilizarse algunas medicaciones particular-
masaje con los pies. La justificación de esta variante no es mente activas. Debe señalarse sin embargo que un producto
evidente, supone por un lado un contexto psicológico par- «muy activo» puede resultar peligroso, mientras que un pro-
ticular, por ejemplo un campo de deportes, y más particu- ducto no peligroso es probablemente también un producto
larmente un tatami, ya que esta práctica es sobre todo menos activo. Es conveniente consultar al médico. Por últi-
oriental. El masajista está generalmente parado sobre el mo, hay casos en los cuales el deslizamiento de la mano se ve
paciente, que debe ser de una contextura suficiente respec- considerablemente dificultado por una pilosidad importan-
to al masajista, y además es preferible que este último dis- te o por la transpiración sobre una piel frágil. En estos casos
ponga de un apoyo complementario para su estabilidad. se puede utilizar un agente de deslizamiento en pequeña
Este masaje se practica en ciertas regiones del cuerpo que cantidad. El aceite no es práctico porque requiere un lavado

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posterior. El talco tapa fácilmente los poros de la piel y si hay drenaje, validada por estudios experimentales. No obstante,
humedad forma pequeños rollitos desagradables. Lo más existen siempre orientaciones vinculadas a las concepciones
simple es el uso de «leche para bebé» o «leche desmaquilla- de unos y otros. Así, el drenaje linfático está representado
dora» de las cuales bastan algunas gotas para solucionar el principalmente por dos técnicas: la de Leduc [34] y la de
problema y no requieren lavado. Vodder [54]. Basándose en los trayectos colectores linfáticos,
Por otra parte, hay que señalar que no sería juicioso desva- estas técnicas hacen hincapié en la asociación cronológica
lorizar una pomada apreciada por el paciente o prescrita de dos tipos de maniobra: primero las maniobras de «lla-
por el médico. Es fácil proponerle al paciente aplicársela mada» y luego las maniobras de «resorción». El gesto
antes de acostarse, por ejemplo, disociándola así del masa- manual es extremadamente suave en presión para no colap-
je. Al menos esto se traducirá en un automasaje comple- sar los vasos linfáticos y asegura un empuje centrípeto
mentario. haciendo «rodar» la mano sobre los tegumentos. El efecto
producido puede prolongarse instrumentalmente con apa-
ratos de presoterapia. Para más información, se remite al
¿Cuánto tiempo?
lector a los artículos y libros referidos a estas técnicas [29].
La duración, noción fácilmente cuantitativa, se considera a
menudo como un elemento de evaluación del masaje. Es al Masaje reflejo
menos la opinión frecuente del paciente. Se puede hablar Este término podría sorprender. ¿Existe un masaje que no
de un mínimo por debajo del cual sería difícil imaginar una tenga un efecto reflejo? La respuesta es no. A partir de aquí, es
reducción mayor, es el tiempo necesario para crear el clima posible imaginar improvisaciones extremadamente variadas.
propicio para la terapia y para obtener los primeros efectos Actualmente, se designa como «masaje reflejo» las técnicas
tangibles o fiables; no obstante, es un error sobrestimar el que dejan de lado en gran parte el aspecto mecánico del
tiempo. masaje para centrarse en el aspecto reflexógeno. Aquí tam-
El valor cualitativo del masaje es de lejos el elemento más bién, diferentes «escuelas» coinciden o se combaten [22, 26, 27,
importante que debe tomarse en consideración. Y aquí la 31, 39, 40, 48, 49
], pero lo esencial reside en una concepción de
subjetividad impide definir más: el masaje puede ser ejecu- base: el tejido conjuntivo, punto de partida de la reacciones
tado mientras el masajista controla el intercambio sensorial metaméricas, se trabaja y solicita mediante un estiramiento
y mientras el paciente es receptivo y reactivo. En otras pala- unidigital que se realiza en zonas específicas. El dedo utili-
bras, mientras no se vislumbre ningún signo de fatiga de zado es generalmente el medio por razones de longitud y
cualquiera de los dos protagonistas. Como en el deporte, de resistencia, ya que siempre es secundado por un dedo
esta fatiga, no sólo debida al esfuerzo físico sino también a próximo: el índice o el anular. El movimiento que genera se
una atención constante, existe antes de que aparezcan sus denomina «trazo estirado». Este trazo puede ser largo,
primeras manifestaciones; por lo tanto hay que saber pre- siguiendo una inserción aponeurótica, o corto, «engan-
sentirla a tiempo. chando» el conjuntivo transversalmente al primero. El trazo
En líneas generales, se puede decir que después de 30 a 40 se desplaza formando una pequeña onda conjuntiva regu-
minutos el masaje puede tornarse improductivo y los efec- lar e indolora, o bien descubriendo resistencias debidas a
tos disminuir en lugar de adicionarse. Esta duración es evi- modificaciones patológicas, sugestivas de perturbaciones
dentemente función de otros dos parámetros: la superficie profundas en el dermatoma correspondiente. En este caso,
a masajear, según se trate de un dedo o de una gran parte el paciente experimenta una sensación de «cortadura»
del cuerpo, y los actos asociados al masaje, movilizaciones y característica. El masaje se realiza en primer lugar a nivel de
ejercicios diversos. La repartición del tiempo entre estos lo que se denomina la «construcción de base» (fig. 16) y
actos puede sugerir que al principio del tratamiento el que corresponde a la zona lumbopelviana. Las maniobras
masaje es más importante cuantitativamente que los ejerci- se continúan eventualmente sobre cualquier otra parte del
cios, y que poco a poco la relación se invierte. Son sólo cuerpo que lo necesite y siguen en líneas generales la mor-
generalidades y en realidad es el terapeuta quien decide en fología muscular y aponeurótica. Existe una cartografía de
función del paciente y del momento. las zonas particularmente reflexógenas, especialmente a
Por lo tanto, no puede hablarse de un «masaje breve», lo nivel del tronco, correspondientes a los compromisos vas-
cual es una confesión de impotencia, ni de un «masaje pro- culares, hepáticos, ginecológicos, etc. Estas técnicas se desa-
longado», pasivo, únicamente en función de la exigencia rrollan ampliamente en las rúbricas específicas de esta obra
cuantitativa del paciente. y de la literatura.
Dado que la reflexología es tan caprichosa como las reac-
ciones del cosquilleo, hay que ser prudente frente a los múl-
tiples métodos que hacen encontrar el cuerpo humano bajo
Algunos métodos el pie, en la oreja o en otra parte. En este estadio, esto sale
del campo de la masoterapia para entrar en el de las «medi-
Métodos clásicos cinas paralelas».
Drenaje linfático manual (DLM) Técnica de Grossi
El masaje con «objetivo circulatorio», concerniente a la cir- Está destinada al aparato digestivo. Se trata de estimulacio-
culación de retorno, ha sido desde siempre el fruto de una nes particularmente suaves, inducidas con el extremo de los
elaboración más o menos intuitiva. Así, se creyó durante dedos o el dorso de la uña, a veces incluso con un pincel.
mucho tiempo que las maniobras debían ser fuertes para La maniobra se define por trazos ligeros circunscribiendo
ser eficaces. Actualmente, se tiene más en cuenta la dife- los órganos abdominales [3, 24], para suscitar la acción refle-
rencia entre el compartimiento venoso y los compartimien- xógena de la superficie hacia la profundidad.
tos linfático e intersticial, entre los diferentes parámetros:
velocidad, dirección, presión óptima. En el plano venoso, se
Métodos anecdóticos
sabe que el masaje juega un papel mecánico y reflejo y que
debe relacionarse con la contracción muscular, con los esti- Se trata generalmente de técnicas cuyos promotores garan-
ramientos aponeuróticos [25], con la respiración. En el tizan la originalidad y erigen bastante a menudo en méto-
plano linfático, esto permitió deducir una concepción de dos autosuficientes. Nuestra posición es más reservada: en

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Técnica de Bugnet
Como en el caso anterior, la práctica de la contracción mus-
cular pareció «olvidada» por algunos autores. El trabajo
sobre un paciente impasible es una amputación de la rique-
za terapéutica del masaje, especialmente en el plano mus-
cular. Este aspecto fue recuperado por la técnica de Bugnet,
que asocia maniobras ejecutadas con los dedos en pinza, de
modo de asir una porción suficiente de masa muscular, a
una contracción voluntaria, facilitada simultáneamente por
estimulaciones de orden cutáneo y muscular debidas a la
16 La «construcción de
base» requiere una
presión sobre el cuerpo carnoso y estimulaciones de orden
excelente ubicación psicomotor por la focalización incisiva del gesto y por la esti-
recíproca del enfermo mulación verbal. No hay prácticamente solicitación articu-
y del terapeuta. lar ya que la contracción muscular es estática o con poco
desplazamiento óseo. Muchos terapeutas ignoran a este
autor pero masajean utilizando tales procedimientos.
el plano práctico, son en realidad concepciones que hacen Técnica de Vögler
hincapié en tal o cual aspecto que el masaje «clásico», en el
sentido peyorativo de la palabra, no supo aprovechar; en el A diferencia de los otros métodos, se trata de una concep-
plano teórico, se apoyan a veces en razonamientos aún no ción particular que permite abordar el periostio como obje-
demostrados o que no agregan nada a lo conocido, si no es tivo del masaje. El autor establece una cartografía basándo-
en la formulación. se en la relación entre el periostio y los otros órganos,
actuando por lo tanto a partir de solicitaciones destinadas a
Rolfing la periferia ósea. La maniobra, muy localizada y próxima
Proviene del nombre de Ida Rolf que ha explotado este tipo del MTP de Cyriax, permitiría detectar zonas dolorosas del
de maniobras. A diferencia de los deslizamientos conside- periostio y tratarlas con fricciones circulares y en estrella,
rados demasiado superficiales, este método preconiza el ejecutadas al límite del dolor soportable.
empleo de presiones fuertes, permitiendo actuar en pro- Fasciaterapia
fundidad y masivamente sobre el reajuste gradual del
músculo y los elementos aponeuróticos, lo cual es intere- El abordaje terapéutico de las aponeurosis es una realidad ya
sante. Comprende, por ejemplo, maniobras de sobado que sus elementos de envoltura y separación son diversa-
practicadas con el puño y fricciones apoyadas. Esta técnica mente solidarios de las estructuras próximas. Esto requiere
ha sido poco utilizada en razón de su carácter bastante agre- un abordaje amplio ya que estas membranas tejen un verda-
sivo. Dolto también preconizaba el uso del codo para actuar dero «esqueleto fibroso» subcutáneo con prolongaciones
más en profundidad, en ciertas circunstancias. intermusculares. Lamentablemente, este hecho no ha teni-
do un impacto suficiente y han surgido «descubridores» que
Masaje manipulativo erigen prácticas a menudo impregnadas de concepciones
Este término requiere un comentario. Por un lado, resulta marginales. Liberado de todo dogma, el abordaje de las fas-
evidente que masaje y movilización están íntimamente rela- cias es un componente integrante de la masoterapia. Las
cionados. La tecnicidad de uno se alimenta de la tecnicidad maniobras deben tratar de despegar el plano superficial del
del otro y es así como se observan maniobras masoterapéu- plano subyacente y sobre todo realizar un examen minucio-
ticas totalmente acopladas a movilizaciones específicas de so de las zonas de inserción aponeurótica, las zonas de modi-
pequeñas articulaciones, como en el pie, la mano, la colum- ficación (donde una aponeurosis adherente se libera y des-
na vertebral, maniobras que algunos denominan «masaje liza libremente o se desdobla). Las tomas suelen ser amplias,
manipulativo» en el sentido etimológico del término. Por el pegadas a la piel para no interponer un deslizamiento a este
otro, para quienes no comparten la idea precedente y con- nivel. La maniobra puede ser reducida y lenta o, por el con-
sideran el masaje como eminentemente estático, la concep- trario, tirar con golpes secos en el sentido de las fibras o
ción movilizadora es el atributo de un método, así por ejem- transversalmente. En cambio, hay que diferenciar, ya que no
plo la técnica de Terrier y Benz [4]. forman parte de este masaje en sentido estricto, las técnicas
El interés del refuerzo propioceptivo del masaje y de la destinadas al trabajo de las cadenas musculoaponeuróticas
movilización conjugados es evidente: la vigilancia segmen- como en la concepción en diagonales de Kabat o en los esti-
taria, a menudo insuficiente, se obtiene a partir de tales ramientos miotensivos de tipo «stretching».
maniobras que pasan revista a los movimientos axiales fisio-
lógicos. Aspiroterapia
Constituye un aporte tecnológico que se basa en una
Técnica de Rabe maniobra imposible de realizar sin un instrumento: la aspi-
Es bastante particular ya que se pueden encontrar varios ración. Es, en cierto modo, una versión actualizada de las
aspectos evocados separadamente por otros autores. En antiguas ventosas. Existen dos campos de aplicación: el
líneas generales, esta técnica asocia un masaje, a menudo masaje-desprendimiento de los tegumentos cuando su
en el suelo, estiramientos aponeuróticos y estimulaciones libertad está restringida por adherencias, retracciones, esta-
manuales que se expresan por tomas amplias. Por lo tanto, dos hipotróficos diversos, o bien el abordaje de una zona
se encuentran muchos de los aspectos de una tecnología celuloadiposa en el contexto de tratamientos limítrofes con
bastante rica, exceptuando la solicitación muscular, y si se el masaje estético, donde se requieren aún verificaciones. El
supera el metodismo propuesto, se pueden encontrar estos material es un «cabezal aspiratorio» que se desplaza sobre la
elementos en la práctica cotidiana. piel vaselinada para facilitar el deslizamiento. El aparato

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más simple, aunque limitado, es un simple aspirador de Acciones y límites del masaje
veneno, pero existen sistemas muy sofisticados. Se debe lla-
mar la atención sobre los riesgos de una inversión onerosa Acciones
en este tipo de material y las exigencias financieras de ren-
tabilidad subsecuentes que pueden condicionar la actividad Son a la vez de origen mecánico y reflejo [30]. Se hace variar
del profesional. la proporción de una u otra según las técnicas.

Acciones directas
Adyuvantes del masaje
Sobre la piel
Los adyuvantes siguientes hacen intervenir la movilización La piel es un órgano que nunca deja de estar involucrado
tisular ya sea en un medio diferente, como el agua, ya sea en el masaje. Frontera omnipresente, dejando de lado las
por un medio diferente, como los ultrasonidos. Estos pro- mucosas, está ampliamente expuesta a los riesgos traumáti-
cedimientos se mencionan sin comentarios detallados ya cos (heridas, quemaduras) y posquirúrgicos (cicatrices, bri-
que habitualmente se clasifican dentro de la «fisioterapia» y das, retracciones, incluso escaras) [17]. El papel del masaje
remitimos al lector a los artículos concernientes. es sobre todo mecánico, tanto si se trata de eliminación de
células descamativas como de un trabajo sobre la deforma-
Criomasaje ción de una zona retráctil, jugando con la extensibilidad de
El uso del frío no es propio del masaje. No obstante, este tér- los tejidos, con el alargamiento remanente que puede resul-
mino se utiliza a veces para precisar que no se trata de una tar de una postura masoterapéutica. La circulación superfi-
simple aplicación de bolsa de hielo, por ejemplo, sino de un cial también está involucrada.
masaje de escaras con cubitos de hielo. Estas maniobras están Además, debe sumarse el efecto del masaje sobre los ele-
destinadas a la parte de piel viva que bordea una superficie mentos sebáceos y sudoríparos, tanto por vía refleja como
necrosada, la cual sufrirá, además de la estimulación mecáni- mecánica [5].
ca, un efecto reactivo: la rápida vasoconstricción inicial deja
lugar a una vasodilatación más durable, que preside los fenó- Sobre el tejido conjuntivo
menos de regeneración del tejido sano. Fenómeno equiva- Habitualmente existen dos puntos de vista. Por un lado se
lente al que se observa cuando jugamos con nieve: luego del consideran sus cualidades mecánicas y las alteraciones que
frío se produce una sensación de quemadura. comprende; por el otro se lo considera como localización
de receptores nerviosos que dan origen a circuitos reflejos.
Presoterapia — En el primer caso, el masaje retoma los componentes clá-
Si bien la mano puede hacer presión, se reserva este térmi- sicos: efectos sobre la circulación local, sobre los trastornos
no al uso mecánico de presión sobre un segmento de miem- celuloadiposos dolorosos, sobre induraciones diversas, etc.
bro. Puede tratarse directamente de un chorro de aire, que [22, 28]. Se puede aprovechar la ocasión para evocar la «celu-
es rápidamente traumatizante para los tejidos y los capila- litis», siempre objeto de afirmaciones más comerciales que
res, puede ser un manguito de plástico en el cual se intro- médicas. En efecto, puede existir efectivamente un proble-
duce el miembro y que se infla y desinfla rítmicamente ma, a veces importante, en estas celulalgias con frecuencia
mediante un control eléctrico, transmitiendo así presiones antiestéticas, para el cual el masaje, junto con el resto de la
intermitentes. Estas son dosificadas en duración, ritmo e kinesiterapia y los tratamientos medicodietéticos e higiéni-
intensidad y a veces acopladas al ritmo cardíaco. Estas últi- cos, puede aportar soluciones. En cambio, la noción del
mas técnicas, según su sofisticación y la seriedad de su masaje adelgazante es falsa y mercantil.
empleo, pueden contribuir a completar un masaje de DLM — En el segundo caso, se utiliza la terminología de «masaje
o, por el contrario, caer en el dominio comercial. reflejo» empleada oficialmente ahora. Corresponde a un tra-
bajo poco centrado en el aspecto mecánico y que valoriza al
Hidroterapia máximo la búsqueda de efectos reflejos, por ejemplo a nivel
No forma parte del masaje en el sentido «manual» del tér- de los dermatomas. Este tipo de masoterapia se basa en la
mino. No obstante, la frontera es borrosa entre las defini- acumulación de conocimientos empíricos, experimentales, y
ciones y se puede admitir que el masaje con un chorro de en las justificaciones teóricas que se cree poder aportarles.
agua, variable según la presión, el caudal y el movimiento al Algunos nombres están relacionados con técnicas particula-
cual puede asociarse, es una rúbrica de la masoterapia. res: Dicke, Kohlrausch, Teirich-Leube, Head, Mackenzie.
Asimismo, este chorro puede ser utilizado bajo el agua, lo Sobre ciertos tejidos particulares
que modifica su comportamiento creando efectos de remo-
Se pueden citar las mucosas, a veces abordadas por el masa-
linos, de turbulencias, que son variaciones asociadas a la
je: mucosas bucales en caso de masaje de la cara, algunas
balneoterapia. La talasoterapia suma los efectos específicos
mucosas de la pelvis menor en uroginecología; en las
del agua de mar y del clima marino pero utiliza las mismas
maniobras vinculadas a la reeducación del posparto y al tra-
técnicas [46].
tamiento de sus cicatrices o a la reeducación de los pacien-
Ultrasonidos tes con incontinencia urinaria. En todos los casos, la muco-
sa se masajea esencialmente en tanto que pared correspon-
Se los puede mencionar brevemente dado que la vibración diente a un órgano. Por lo tanto, es sobre todo con una
ultrasónica constituye un micromasaje en profundidad de óptica reeducativa, exceptuando algunas cicatrices viciosas,
los tejidos. Según el tipo de ondas emitidas, los efectos son que hay que considerar este tipo de masaje.
fibrolíticos, antiinflamatorios, térmicos. Se aplican directa-
mente mediante un «cabezal de cuarzo» recubierto con un Sobre el músculo
producto de contacto, o bien por intermedio de agua, en Este órgano es el más citado a propósito del masaje, por un
un pediluvio o maniluvio. Su uso es frecuente y simple lado porque es el motor, sensible [35, 36], sobre el cual pesa
cuando los parámetros están bien establecidos. No reem- toda la atención; por el otro porque, por razones prácticas,
plazan la acción de la mano, de la cual difieren totalmente, su volumen flexible atrae espontáneamente la mano. El
pero suman un elemento específico en el tratamiento de masaje de un cuádriceps es un acto que parece evidente, sus
ciertas patologías, especialmente traumáticas. variaciones imponen sin embargo una reflexión [9, 47]. Dado

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que el músculo es un órgano completo, receptor y actor, la co. Esto es muy insuficiente si no se considera su función de
masoterapia puede desplegar todas sus posibilidades: calmar «despertar»: frotamiento de los párpados al despertarse,
el juego de contracturas dolorosas, o por el contrario reacti- frotamiento de las manos preparándose para la acción. Hay
var los husos neuromusculares en dificultad, jugar con los que subrayar esta acción «movilizadora» en el sentido casi
reflejos idiomusculares. No hay verdadero trabajo de vigi- militar de la palabra «movilización». El mensaje masotera-
lancia o de refuerzo sin el gesto masajeante que permite péutico tiene un interlocutor: el sistema nervioso.
revelar o ajustar la respuesta correcta de las masas carnosas.
Se puede agregar el masaje tendinoso, sobre todo con las Sobre el hueso
técnicas de MTP ya citadas. En efecto, cuando se piensa en No se practica un masaje sobre el hueso sino sobre lo que
«masaje muscular» se tiene sobre todo la imagen de manos se encuentra alrededor. La acción sobre el sistema óseo es
atareadas sobre la parte media del músculo, carnosa, salien- indirecta, mediada por otros sistemas, especialmente el cir-
te y fácil de asir. Dicho de otro modo, se olvida demasiado culatorio y muscular.
a menudo el masaje de los tendones y de las inserciones
musculares, que están igualmente involucrados, y ciertos Sobre las articulaciones
puntos dolorosos conocidos como los puntos de Knap [32]. Esta es una zona clave donde el masaje actúa a dos niveles: a
nivel anatómico, de sus componentes: cápsula, ligamentos,
Sobre la circulación de retorno
tendones, planos de deslizamiento, etc. y a nivel funcional,
Este término evoca los problemas de estasis. En todos los del movimiento: fluidez, control, estiramiento que genera
tiempos, el hombre ha llevado la mano a las regiones inva- una limitación, etc. Hay que señalar que masaje y moviliza-
didas por sensaciones de «pesadez» para tratar de reactivar ción están íntimamente vinculados: no se puede masajear
la corriente circulatoria. Se sabe que otras técnicas deben bien sin movilizar ni movilizar bien sin masajear. Esto es
utilizarse conjuntamente: por un lado, posición en declive y tanto más cierto cuanto más pequeños son los segmentos:
descanso, por el otro actividad muscular para evitar el efec- trate de masajear una mano sin mover la articulación.
to nocivo de la pesadez sobre miembros demasiado estáti-
cos, respiración, fisioterapia, etc. Sobre el aparato cardiovascular
El masaje, limitado durante mucho tiempo a maniobras cen- La acción kinesiterapéutica es conocida principalmente por
trípetas, tomó importancia con el DLM que da resultados su participación en la reeducación para el esfuerzo.
sorprendentes en diversos trastornos, especialmente después Algunos autores [23] y Samuel [45] han evocado la resonan-
de una radioterapia o cirugía ganglionar. Existen variantes, cia del masaje sobre el ritmo cardíaco y la presión arterial,
entre ellas la de Leduc, ya citada. Lo esencial es evitar la esta- aumentando el primero, con aumento del gasto cardíaco, y
sis reactivando el flujo del lecho vascular por todas las vías disminuyendo la segunda. No obstante, estos efectos son
aún funcionales, incluso favoreciendo nuevas [50]. El papel siempre fluctuantes y dependen de la modulación tecnoló-
que se le ha atribuido a la «plantilla» venosa superficial del gica de la maniobra (intensidad, velocidad, ritmo, etc.).
pie es erróneo. Por otra parte, no existe «sistema perforan-
te» en la planta del pie y la red de vénulas superficiales sólo Sobre el aparato respiratorio
toma un aspecto hipertrofiado, denominado a veces «venas En el plano estrictamente visceral, la actividad respiratoria
de Lejars», en afecciones de estasis varicosa. En cambio, la está relacionada con la actividad cardiovascular y, a este títu-
red profunda desempeña un papel esencial por la influencia lo, el masaje y sus modulaciones activas permiten actuar
a este nivel de diversos factores (marcha, contracción mus- sobre el sistema pulmonar. No obstante, no hay que olvidar
cular, masaje, etc.). Además de la posición en declive, si el que este sistema es el resultado de una interacción de tipo
masaje se dirige a la red venosa superficial de los miembros «continente-contenido» y que a este nivel el masaje debe
(generalmente la inferior teniendo en cuenta las patolo- trabajar sobre la envoltura cutaneomusculoesquelética tora-
gías), la presión de la maniobra es liviana, la velocidad es codorsal; sin hablar de las repercusiones de la estática ver-
lenta (la evacuación puede ser seguida visualmente) y el rit- tebral y del trabajo masoterapéutico que ésta exige.
mo también, para permitir la depleción de la vena. Cuando
se trata de la red profunda, la presión es más fuerte y es con- Sobre el aparato digestivo
veniente utilizar la compresión muscular y aponeurótica
¿De qué modo actúa la mano cuando la persona que tiene
para actuar sobre el conjunto de la red.
«dolor de vientre» se frota espontáneamente? El calor, el
Sobre la circulación arterial efecto reflejo, el efecto mecánico sobre el tránsito...; segu-
Se piensa principalmente en los cuadros de arteritis. Nada ramente una conjugación de los tres. Es así que la moviliza-
ha sido suficientemente demostrado al respecto [18, 20], pero ción visceral, combinada con la respiración y con la estimu-
en la práctica se sabe que el masaje es un punto fuerte de la lación muscular, permite actuar sobre intestinos átonos o,
atención terapéutica de estos enfermos a menudo dimisio- por el contrario, sobre vísceras en estado espasmódico [2].
narios y afectados por la disminución de sus capacidades. El Algunas técnicas hacen hincapié en el efecto reflejo, como
masaje estimula la actividad periférica, solicita las masas car- la de Grossi, otras en el efecto mecánico, otras incluso en la
nosas e impulsa la bomba sanguínea que éstas representan. vivencia particular vinculada a esta zona [15], evocadora
Asimismo, junto con el resto de la kinesiterapia, estimula la también de la fecundidad.
actividad general, especialmente cardiorrespiratoria, y per-
Sobre la función urinaria
mite recuperar en las mejores condiciones lo que aún
puede serlo. No se trata de problemas infecciosos, ni de afecciones neu-
rológicas para las cuales se utilizan otros elementos de la
Sobre el sistema nervioso paleta kinesiterapéutica. Se trata más bien de la activación
Se dice que el sistema nervioso posee elementos «latentes» de esta función, tanto por la acción a nivel circulatorio
y que, de modo general, está orientado hacia una gestión como por la dinamización del individuo y por sus acciones
económica de los datos que recibe. Se recuerda a menudo reflejas [19]. No obstante, hay que recordar que el masaje se
el papel sedante del masaje, su aspecto relajante, analgési- articula siempre con el resto del acto kinesiterapéutico.

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Sobre el metabolismo esta óptica: el calor agradable de las manos que, además del
Si bien faltan estudios sobre el tema, se constata que el agrado, sugiere un magnetismo o fluido capaz de curar, o un
masaje potencializa las reacciones equilibrantes de un indi- sosiego como el que conoce el recién nacido cuando la
viduo, por ejemplo en cuanto a las secreciones endocrinas mano materna lo toca. Este tocar se acerca a la haptonomía
y exocrinas. Hay que destacar esta acción «eutónica» ya que desarrollada por Bernard This y Catherine Dolto-Tolitch
difiere totalmente de la acción medicamentosa. Esta última [15]. También es interesante saber utilizar inteligentemente
actúa siempre en sentido único: un laxante libera una la parte de esta «fe» que puede servir al enfermo en los
retención pero una dosis demasiado elevada provoca dia- momentos difíciles, siendo necesario ser prudente para no
rrea; un constipante suprime la diarrea pero su exceso blo- caer en lo sobrenatural. A veces puede ser difícil para el
quea el tránsito. En cambio, el masaje concurre a un obje- masajista resistir al poder y no subirse al pedestal que le tien-
tivo fijado pero sin sobrepasarlo nunca, participa en la den los pacientes; éste debe tener presente que no es un
homeostasis del individuo. Por ejemplo, se puede utilizar el gurú y debe aceptar un éxito modesto. El efecto placebo es
masaje tanto en el contexto de un tratamiento médico adel- abordado en los «grupos Balint»; el kinesiterapeuta puede
gazante, por diversas razones, como en caso de anorexia. La entonces sondear sus propias resonancias.
dificultad proviene siempre de la imposibilidad de evaluar Relación con la sociedad
los factores en juego, comenzando por el psiquismo.
El masaje a veces forma parte de un contexto social, como
Sobre la higiene en ciertos países del tercer mundo donde el masaje familiar
Este aspecto se encuentra más allá del estadio terapéutico y de los niños representa una actividad normal. En nuestros
aunque en la misma línea: la fricción, la «limpieza» de la países, esto es diferente, pero actualmente la moda de las
piel, el frotamiento de los ojos al despertarse son tantos «medicinas naturales» por un lado y la noción de «derecho
actos reflejos que llevan al masaje. Éste pasa a ser una con- al bienestar» por el otro crean un clima nuevo. Se puede
secuencia lógica cuando se trata de descansar un cuerpo decir simplemente que el masaje ha abandonado su aspec-
fatigado, de estimular un miembro dormido, de aumentar to marginal para pasar a ser un tipo de terapia particular-
la sensación de estar «en forma». mente apreciado del público general. La no violencia de su
carácter no invasivo, la personalidad tranquilizadora del
Sobre el psiquismo kinesiterapeuta, entre el poder médico y el contacto con el
Se puede mencionar la correspondencia eterna «mens sana paciente, crean un plebiscito favorable al masaje.
in corpore sano». El masaje ha constituido siempre un
vínculo entre la higiene gimnástica y la valorización mental
del individuo, el goce de existir: flexibilidad de los tejidos y
Límites
plenitud psicológica [16]. Por otro lado es un incentivo que Absolutos
permite «hacer pasar» más fácilmente ciertos aspectos de
los tratamientos no tan bien aceptados. Son pocos, generalmente resultan del sentido común. Se
trata principalmente de las patologías inflamatorias en fase
Acciones indirectas de brote. Por otra parte, se pueden evocar las dificultades
de discernimiento en materia de prohibición señalando
Dinamización del paciente
que en los países europeos se ha descuidado durante
Cualquiera sea el límite de las técnicas kinesiterapéuticas y mucho tiempo, incluso contraindicado, el masaje de los
de su validación, la mano es un elemento sin igual en los niños, con el pretexto de los efectos oscuros sobre el creci-
diferentes espectros terapéuticos: es a la vez el contacto y la miento, mientras que en otros países (India, África, etc.)
expresión de un contacto. En otras palabras, la mano «sus- estas prácticas eran ancestrales. La razón no confesada era
cita». Salvo tal vez en los pacientes comatosos. En todo caso, el riesgo de erotización en civilizaciones donde el contacto
la mano que asume un contacto dirige sus efectos en el corporal conoció muchas prohibiciones morales.
acompañamiento del movimiento, comunicando con el En una línea de pensamiento cercana se puede decir que
músculo gracias al juego de presiones y depresiones que «todo» el cuerpo humano puede ser masajeado, pero que el
desarrolla. Toda esta inversión propioceptiva y su repercu- contexto estrictamente terapéutico excluye, por razones evi-
sión sobre la vivencia, sobre una realización concreta, cons- dentes, la zona sexual y el pecho en la mujer. Por lo tanto, no
tituyen un estímulo valorizante y perceptible que potencia- se trata de una contraindicación en el sentido médico sino de
liza los esfuerzos de un paciente. La mano que toca media- una reserva relativa a las zonas sexuales o erógenas.
tiza la voluntad de éxito común. Frente a una máquina, el
paciente tropieza rápidamente con sus dificultades, sin Relativos
hablar de las del aparato, cosa que la mano sabe disipar
manejando las informaciones y solicitaciones, dando áni- Por definición estas contraindicaciones no son prohibicio-
mos en el buen momento y en el buen lugar. nes sino llamados de atención a la vigilancia. Sin esta pre-
caución podrían producirse efectos negativos o de intole-
La mano que masajea, independientemente de los efectos
rancia. Esto abarca dos dominios: el propio de ciertas pato-
mecánicos y reflejos, actúa sobre el músculo o el cuerpo del
logías y el propio de ciertas zonas del cuerpo.
mismo modo que la estimulación verbal sobre el deportista
en competición, siendo un incentivo poderoso para la vic- — Entre las primeras, se encuentran las patologías cance-
toria. Es curioso oír: «no vale la pena masajear», se trata rosas, donde está contraindicado abordar la zona evolutiva,
entonces de un kinesiterapeuta que desconoce su poder y lo cual no quiere decir que no se pueda actuar en otras
por lo tanto su deber. zonas por otras razones.
— Entre las segundas, se encuentran las zonas de pasajes
Efecto placebo vasculares donde el masaje puede ser practicado a condi-
Aquí se podría prolongar lo dicho en el párrafo precedente, ción de evitar toda maniobra agresiva, a pesar de que fue-
ya que de esta dinamización nace fácilmente una convicción ron consideradas durante mucho tiempo como zonas de
íntima que, en función de la «fe» del enfermo, puede supe- prohibición absoluta. Entre ellas, el pliegue del codo tiene
rar ampliamente las expectativas lógicas. Es la magia de la mala reputación debido al riesgo de osteoma del músculo
«imposición de las manos». El paciente obtiene su fuerza de braquial. En realidad, esta zona requiere siempre pruden-
la fuente que es su terapeuta y todo puede confirmarlo en cia independientemente del masaje.

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Aplicaciones según las patologías Patologías cardiovasculares


Su dominio es amplio y el masaje puede tener varios objeti-
Grandes ejes vos diferentes:
Ortopedia médica — efecto sedante, especialmente en los enfermos ansiosos;
la ansiedad es a la vez el resultado de todo lo que afecta la
Con frecuencia se pone mayor interés en los ejercicios, pos- esfera cardíaca y la consecuencia de un ambiente tecnoló-
turas o maniobras pasivas de estiramiento que en el trabajo gico impresionante; el contacto masoterapéutico es aquí
masoterapéutico, por lo general aceptado como comple- particularmente bien percibido;
mento o acompañamiento más o menos maquinal de otras
— efecto mecánico cuando se trata de contribuir a «reani-
técnicas.
mar» la zona torácica en operados cuyo equilibrio muscu-
Ello implica perder de vista dos aspectos. Por un lado, el loarticular fue momentáneamente perturbado;
masaje procede a una verdadera renovación sensoriomotora
— efecto clásico de estimulante muscular; además de la
en ciertas afecciones que perturban especialmente el esque-
musculatura que se acaba de mencionar, existe toda la mus-
ma corporal y la vivencia ulterior. La inversión narcisista pro-
culatura periférica cuya participación es importante tanto a
ducida por el masaje permite potencializar los esfuerzos de
nivel de la activación de la bomba cardíaca como de la ree-
los otros componentes de la sesión de kinesiterapia, a veces
ducación al esfuerzo;
más difíciles para el paciente. Por otro lado, el estado defec-
tuoso del aparato musculoesquelético se manifiesta fácil- — efecto trófico sobre el conjunto de la red a menudo dis-
mente a través de modificaciones de tipo retracciones, adhe- minuida (arteritis, escaras, etc.), a veces unido a la fisiote-
rencias o induraciones y el trabajo paciente de los dedos en rapia;
estas estructuras permite una investigación de excelente cali- — por último, alivio de la circulación de retorno, tanto a
dad. La movilización tisular debida al masaje hace posible la nivel venoso como linfático.
eficacia de las técnicas reeducativas. Patologías respiratorias

Reumatología Están involucradas a dos niveles:


— a nivel del continente: se vuelve al contexto osteoarticu-
Está compuesta por dos familias: las afecciones degenerati- lar clásico;
vas y las inflamatorias. En las primeras, el masaje retoma los — a nivel del contenido: el masaje toma su lugar de media-
ejes citados precedentemente, con una acción particular dor del acto educativo y de la solicitación respiratoria.
sobre la troficidad en razón de la pérdida de vitalidad de los
tejidos. También tiene un efecto estimulante frente a la Pediatría
agravación inexorable y de acompañamiento sistemático de El masaje es en cierta forma la prolongación de las caricias
las maniobras preventivas, que sin el masaje serían mal maternas; su vivencia tranquilizadora y agradable permite a
soportadas o más dolorosas y por lo tanto menos producti- menudo que el niño sea receptivo al terapeuta y perciba
vas. En las afecciones inflamatorias, el masaje es útil en los mejor lo que se espera de él. Lo opuesto es una gimnasia
períodos «fríos» de remisión. Contribuye a recuperar el impuesta y ejecutada mecánicamente, sin gran probabili-
terreno perdido trabajando sobre la plasticidad de los teji- dad de modificar la vivencia.
dos, a restablecer los deslizamientos armoniosos de estruc-
turas fragilizadas y debilitadas. El masaje participa así en Geriatría
todos los componentes de la reeducación [1, 7, 12, 13, 14, 41, 42, 43, 44]. Constituye un mundo cercano, en algunos aspectos, al del
niño: personas dependientes, temerosas, en búsqueda de
Traumatología y ortopedia quirúrgica comunicación. Una persona de edad avanzada os toma la
mano y sólo la suelta, con pesar, después de haberla apreta-
Pensar que la reeducación del movimiento activo pasa por
do, sacudido, guardado como un talismán. El masaje es
movilizaciones y ejercicios es una idea justa pero incomple-
ta. Por ejemplo, «tomar en mano» al paciente, en el posto- para ella ante todo la persona que lo realiza, la compañía
peratorio, es darle un bienestar que constituye la primera que representa, y luego esto se transforma en el trabajo de
condición del éxito. Además del aspecto psicológico, per- la maniobra. Es a partir de estos elementos que se elabora
mite modificar elementos del mundo sensoriomotor del la confianza necesaria y estimulante que sólo así permite
paciente, disipar las sideraciones, las incomodidades, los obtener una participación eficaz de la persona de edad en
temores, y sobre todo acompañarlo y estimularlo. su reeducación.
Medicina del deporte
Neurología
El masajista ocupó siempre un lugar privilegiado junto al
El masaje juega una papel cuádruple en las afecciones neu- deportista. Más allá de las imágenes caricaturescas, existe un
rológicas. En primer lugar, interviene frente a las deforma- trabajo kinesiterapéutico completo destinado a los deportis-
ciones ortopédicas potenciales en el contexto de un objetivo tas. El masaje es sólo un aspecto, el de la preparación mus-
mecánico. En segundo lugar, tiene una función estimulante cular antes del esfuerzo en el contexto de un precalenta-
en las técnicas de facilitación neuromuscular. La única pre- miento y el del aflojamiento posterior. El deportista es evi-
caución consiste en evitar los músculos espásticos para no dentemente sensible al aspecto psicológico de este tipo de
aumentar este fenómeno. En tercer lugar, el masaje contri- contacto y la personalidad del masajista es muy importante.
buye a la troficidad, especialmente en las afecciones graves,
como las paraplejías. Por último, el aspecto de asistencia Ejes menos conocidos
humana y la comunicación carnal del masaje juegan un papel
fundamental en pacientes prácticamente enclaustrados en Uroginecología
un mutismo corporal más o menos importante y mejoran el Esta especialidad es relativamente nueva en el campo del
acompañamiento de un despertar de la sensibilidad. masaje. A pesar de que en el siglo pasado algunos autores

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han recomendado maniobras particulares al respecto, fenómenos de cicatrización pueden hacer intervenir la
recién el progreso medicoquirúrgico de las últimas décadas kinesiterapia cuando se trata de paliar una evolución que
y la mayor exigencia de calidad de vida han llevado a consi- no ocurre espontáneamente en el buen sentido (adheren-
derar acciones reeducativas serias tanto en el posparto cias, retracciones, bridas, escaras, etc); el masaje es el acto
como en los problemas de incontinencia urinaria, sobre de movilización tisular que se practica en primer lugar y es
todo posmenopáusicos. El masaje está poco representado seguido por otros (movilizaciones, estiramientos, etc); se
frente a las técnicas fisioterapéuticas o los ejercicios reedu- destina tanto a las cualidades mecánicas de la piel como a
cativos, concierne ciertas cicatrices y a veces puede ser eje- sus imperativos tróficos;
cutado por la misma paciente. — envejecimiento: su aspecto inexorable no impide poner
en juego medios físicos simples como el masaje; éste tiene un
Psiquiatría papel modesto: prevención o retraso de los fenómenos escle-
Esta rúbrica se extiende de los síntomas ligeramente depresi- rosos e hipotróficos y mantenimiento de calidades mecánicas
vos a los grandes estados de alteración que requieren inter- suficientes para retardar la fragilización progresiva.
nación en un medio especializado. El punto común es que
en todos los casos el masaje es un vínculo con el mundo exte-
rior del paciente, un vínculo carnal beneficioso que entabla Regiones
una comunicación casi animal. No puede reemplazar a la
quimioterapia pero es un complemento indispensable para Siempre es artificial dividir al individuo en partes y preten-
quienes no consideran al ser humano como una máquina. der tratar tal o cual zona sin integrarla constantemente en
Según la gravedad, este contacto masoterapéutico puede el complejo funcional al cual pertenece: miembro, tronco.
improvisarse en base al sentido común o puede requerir una Sin hablar de la integración pura y simple en la unidad del
formación especializada y la presencia de un equipo comple- ser, lo cual no debe ser una simple cláusula teórica sino una
to. El individuo es suficientemente misterioso como para que realidad concreta que se traduzca en actos precisos.
no se juegue con la magia del «silencio» corporal.
No obstante, los ineludibles requerimientos pedagógicos
En este caso, el masaje es una terapéutica eficaz aunque nos obligan a dividir el cuerpo humano en cuatro grandes
peligrosa ya que deja sus opciones osteomusculares para zonas.
entrar en la vivencia narcisista del paciente, lo cual debe
Cada región corresponde, en líneas generales, al conjunto
acompañarse de una distancia prudente de parte de un
de una articulación o complejo articular, con el segmento
masajista bien formado. que contiene sus músculos motores: por ejemplo el codo
Región abdominal sólo puede ser abordado conjuntamente con el brazo, ya
que este último comprende los músculos motores de esta
Está alejada de las preocupaciones osteomusculares de la articulación.
kinesiterapia clásica que sólo se interesó en ella a principios Para cada región se propone un abordaje por posiciones,
de siglo, antes de la gran evolución farmacobiológica, y a teniendo en cuenta las principales opciones posibles,
menudo matizada con recetas más o menos creíbles. Sin entendiéndose que todos los casos intermedios pueden
embargo ¿quién no se frotó el vientre en caso de cólicos o deducirse de ellas. En esta ocasión será necesario mencio-
se aplicó calor para calmar ciertos dolores? Se sabe que la nar la o las ubicaciones posibles para el kinesiterapeuta, lo
estimulación de los mecanorreceptores inhibe los mensajes que significa repetir que éste debe controlar permanente-
álgicos, que los quimiorreceptores están vinculados con la mente su movilidad desplazándose en altura: de sentado a
complianza de las paredes, que a pesar de la imprecisión de parado y viceversa; en proximidad: más o menos próximo,
las cartografías reflejas existen resonancias entre la periferia incluso por encima del paciente o por el contrario más ale-
y los órganos subyacentes. Resulta de esto una práctica jado; y longitudinalmente: de la cabecera a los pies del
masoterapéutica aún empírica que debe incentivar a quie- paciente y a veces pasar de un lado al otro. No se trata de
nes se interesan en la investigación a fin de conocer mejor gesticular sino de ofrecer permanentemente un abordaje
los pormenores y objetivos de las técnicas útiles. óptimo. Agreguemos que la soltura que traduce esta aptitud
de ubicarse bien refuerza la calidad del trabajo de modo
Endocrinología considerable, lo cual es una satisfacción para los dos prota-
Es aún un dominio arriesgado: no existe «protocolo» que gonistas, paciente y terapeuta.
establezca vínculos concretos entre esta disciplina y la maso- Las principales estructuras cutáneas, musculares y capsulo-
terapia. Esta última, cuando puede desempeñar un papel, ligamentarias se examinarán a continuación para señalar
actúa a menudo por vía refleja. Pero también se trata de la las dominantes posibles.
atención de pacientes cuyos desórdenes hormonales, cróni-
cos o pasajeros, tienen repercusiones a veces importantes Miembro superior
sobre el aparato locomotor. Por lo tanto, hay que tratar de
solucionar estas consecuencias y mantener a la vez un clima Hombro
psicológico favorable con personas a veces disminuidas en Abordaje por posiciones
su percepción de sí mismas, especialmente en el caso del Básicamente, pueden distinguirse dos abordajes posibles: ya
sobrepeso. El masaje está entonces muy justificado. sea en posición acostada, privilegiando así la comodidad
general o con la idea de jugar en esta relación con la grave-
Dermatología dad, ya sea en posición sentada, privilegiando la posición de
Se piensa poco en ella a pesar de que la piel es el órgano función, es decir la suspensión, más o menos total, del
más directamente involucrado en el masaje. miembro superior.
Se pueden encontrar tres casos típicos: • Decúbito dorsal
— afecciones dermatológicas: el masaje no esta indicado Se puede considerar que es una posición de comodidad
salvo cuando se acompañan de trastornos tróficos y modifi- máxima: el paciente está en reposo, busto y cabeza más o
caciones mecánicas; menos levantados, puede ver al masajista y la acción que
— perturbaciones de la envoltura: en todas las agresiones realiza. Además, el masaje puede acompañarse sin dificul-
de la envoltura corporal (heridas, quemaduras, etc), los tad de la movilización del miembro, ya que el cono de revo-

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Kinesiterapia MASAJES 26-100-A-10

lución está perfectamente libre en esta posición. Tal posi-


ción permite que el terapeuta se ubique de modo homola-
teral, más o menos del lado de la cabeza o del lado de la pel-
vis. Puede doblar la cabeza del paciente e incluso ubicarse
contralateralmente, lo que le permite traer hacia sí el brazo
en aducción y abordar toda la parte posterolateral del hom-
bro con fuerza (fig. 17).
• Decúbito contralateral
La posición lateral sólo es confortable a condición de esta-
bilizar correctamente al enfermo, un miembro inferior fle-
xionado con o sin calce, y ofrecer un apoyo a la cabeza,
como un almohadón cuya altura debe evaluarse. El interés
de esta posición es que expone todas las caras del hombro,
incluso el hueco axilar si se moviliza ligeramente el brazo.
Además, el masajista puede ubicarse por detrás del paciente 17 Es útil disponer de un «tercer» punto de contacto para facilitar
para abordar todas las partes anterolaterales y por delante la movilización acoplada al masaje.
para abordar las posterolaterales. Debe destacarse que esta
última posición permite el masaje y la movilización simultá-
neos del hombro ya que estando adelante, el masajista de la porción larga del bíceps; a menudo involucrados en
puede traer fácilmente el brazo hacia su sector funcional. patologías traumáticas o degenerativas, se masajean en
diversas posiciones. Lo esencial es asegurar una buena rela-
• Decúbito ventral
jación de la musculatura superficial y privilegiar al mismo
La posición es más pobre, sólo expone la cara posterior del tiempo la movilización fina de la cabeza, mediante presio-
hombro, y menos cómoda, sobre todo para los pacientes de nes con deslizamiento que se terminan en empujes solici-
cierta edad, debido a la posición delicada de la cabeza, tantes mientras se le pide al enfermo estabilizar cada vez
menos favorable para la movilización. Tiene no obstante (fig. 18). Asimismo, puede realizarse un masaje MTP sobre
tres ventajas. Primer punto: el abordaje posterior es exce- los tendones que rodean la cabeza humeral.
lente. Segundo punto: la posición «brazo en el vacío» sobre-
— Grandes músculos superficiales: subcutáneos, poderosos,
saliendo de la camilla permite acoplar masaje y ganancia de
intervienen en la cinética del hombro no sólo por su fuer-
amplitud en flexión escapulohumeral, lo cual, asociando
za, sino por la participación de algunos en el reajuste infe-
masaje y balanceo, da una técnica muy suave para progre-
rior de la cabeza o en la suplencia de una función como en
sar. Tercer punto: la misma posición del brazo fuera de la
los colgajos deltoideos. Es importante que el masajista
camilla permite solicitar la liberación de la cabeza humeral
englobe ampliamente esta musculatura ancha, fácil de ama-
durante el masaje, de modo bien soportado. sar, que permite maniobras amplias y variadas, acopladas a
El masajista puede desplazarse alrededor del enfermo y importantes variaciones de trayecto muscular (fig. 19).
pasar de sentado a parado. — Musculatura anexa, es decir la que no cruza la articula-
• Posición sentada ción escapulohumeral, pero que interviene en el comporta-
La función es el punto esencial de esta posición. El masaje miento funcional de este complejo articular: son los múscu-
debe ser el vector de técnicas movilizadoras, activas e inclu- los escapulotorácicos y los del cuello. Para masajearlos, es
so conducir progresivamente a una reprogramación senso- necesario poder acceder fácilmente al tronco, en decúbito
riomotora completamente abierta sobre la función. contralateral o posición sentada, y neutralizar el miembro
La ubicación del terapeuta es variable según su objetivo. De superior dejándolo de lado o sosteniéndolo (fig. 20).
muy cercano al paciente en las técnicas articulares específi- • A nivel capsuloligamentario
cas, pasa a estar alejado cuando prevalece la dominante Este abordaje no puede ser el resultado de un reconoci-
espacial. De sentado a parado, puede estar al mismo nivel miento palpatorio, no obstante todas las maniobras de tipo
que el paciente o dominarlo; por último, puede desplazar- fricción que alcanzan el plano óseo permiten actuar a este
se a gusto alrededor del paciente. nivel. El masaje asocia también maniobras de tipo
Abordaje por estructuras «Mennel», con la yema de los dedos actuando y controlan-
do simultáneamente.
• A nivel de los tegumentos
El masaje no requiere observaciones particulares. El manejo Observaciones
de las diferentes caras del hombro haría preferir la posición La gran libertad articular permite importantes adaptaciones
sentada, pero para un abordaje más centrado sobre tal o de las maniobras durante el masaje. El kinesiterapeuta puede
cual zona cutánea se pueden elegir otras posiciones. Hay trabajar de modo más bien estático sobre una zona pequeña
que mencionar sobre todo la piel anterior, correspondiente o, por el contrario, sobre una zona mucho mayor solicitando
a la zona del surco deltopectoral, vía de abordaje quirúrgica la totalidad del movimiento axial posible (fig. 21).
frecuente y zona de piel dinámica, fina y extensible. Aquí es
necesario recuperar la libertad de los tegumentos. Las otras Brazo, codo
regiones cutáneas son más gruesas y el masaje trata en ellas Abordaje por posiciones
sobre todo los infiltrados o induraciones postoperatorias.
• Decúbito dorsal
• A nivel muscular Es una posición estable que permite un movimiento axial
Entre los numerosos músculos del hombro pueden distin- articular total, además de las ventajas asociadas a esta posi-
guirse tres grupos. ción. El brazo y el codo son abordados por su cara interna
— Músculos del manguito rotador, o más ampliamente los o lateral según las diferentes variantes de colocación del
de la capa profunda, íntimos de la cabeza como el tendón brazo (fig. 22 y 23).

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21 Ciertas posiciones
18 El apoyo de la mano del
permiten sacar parti-
enfermo sobre la rodilla
do de los grandes
del terapeuta permite
movimientos axiales
modular la colocación
durante el masaje.
del brazo gracias a un
apoyo móvil.

22

19 Una toma amplia es útil


para aprehender los grue-
sos músculos superficiales.

23
22, 23 La separación o no del brazo permite privilegiar una cara o
la otra.

Abordaje por estructuras


20 Sostener el miembro superior no debe dificultar el abordaje de
• A nivel de los tegumentos
la musculatura periescapular (aquí el romboides). Se retoma aquí el conjunto de posibilidades mencionadas
anteriormente, con una observación: la frecuencia de las
retracciones anteriores hace privilegiar a menudo la aber-
tura a este nivel y la búsqueda del estiramiento aponeuróti-
• Decúbito ventral co superficial.
Posición muy limitada, sólo tiene una ventaja: el abordaje
de todo el plano posterior, estáticamente o con moviliza- • A nivel muscular
ción y contracción muscular. El codo puede estar recto, en Se diferencian cuatro compartimientos.
apoyo o flexionado fuera de la camilla. — Compartimiento anterior: comprende el bíceps y el bra-
quial. El masaje del compartimiento anterior debe remon-
• Decúbito contralateral
tar al hombro y perderse en la raíz del antebrazo. Conviene
Esta posición es posible pero no presenta ninguna ventaja buscar una posición que permita masajear estas estructuras
interesante. jugando con la movilidad del codo, aunque también de la
• Posición sentada pronosupinación y de la escapulohumeral. Los volúmenes
Tanto con un apoyo del antebrazo sobre un almohadón o fusiformes de estos músculos permiten utilizar la totalidad
sostenido por el masajista, es una posición muy interesante. de las maniobras de masaje en sus variaciones de trayecto.
Es funcional, facilita el control por parte del paciente y tam- — Compartimiento posterior: es el del aparato extensor del
bién permite variantes para el terapeuta: sentado o parado codo, es decir tricipital, al cual se asocia el ancóneo. Como
(fig. 24), de frente, de costado o por atrás del paciente. sobre todos los volúmenes carnosos fusiformes, el masaje es

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Kinesiterapia MASAJES 26-100-A-10

25 Las rodillas sirven a la vez de elemento movilizador o de resis-


tencia a una solicitación.

24 La comodidad del paciente sentado permite sostén y movilidad


de parte del masajista.

fácil. Conviene prestar atención especialmente a la porción


tendinosa tricipital, a su libertad transversal y longitudinal,
y por lo tanto hacer variar la angulación del codo durante
el masaje (fig. 25), basado en fricciones, maniobras de «tra-
zos estirados» en la periferia tendinosa, MTP. Asimismo,
26 El apoyo abdominal del terapeuta así como el de su antebrazo
para la porción larga del tríceps, debe pensarse en jugar distal son indispensables para la buena puesta en tensión.
con la flexión-extensión escapulohumoral.
— Compartimiento interno: involucra los músculos epicon-
díleos internos, vinculados al codo, al antebrazo y a la potencial de osteoma del músculo braquial, ha hecho pesar
muñeca. Las movilizaciones asociadas al masaje se realizan una prohibición sobre esta zona durante mucho tiempo. Se
en flexión-extensión, en pronosupinación del codo, espe- sabe actualmente que el masaje no está contraindicado si se
cialmente para el pronador redondo, en flexión-extensión evita toda maniobra agresiva o profunda.
de la muñeca para los músculos palmar menor, cubital ante-
rior y posterior, así como para el palmar mayor. El compar- Antebrazo, muñeca
timiento interno se aborda a menudo como tal, mientras
Abordaje por posiciones
que el masaje específico de estos músculos involucra sobre
todo el antebrazo y la muñeca. Los tendones epicondíleos • Decúbito dorsal
internos se masajean a menudo con maniobras de MTP La región es totalmente accesible ya que es suficiente fle-
debido a las frecuentes tendinopatías que se localizan en xionar el codo para exponer las cuatro caras; la moviliza-
ellos (fig. 26). ción de la muñeca es útil y fácil de realizar [38]. Junto con la
— Compartimiento lateral: el masaje involucra los múscu- posición sentada, es la más fácil de manejar. El kinesitera-
los epicondíleos laterales a los cuales se puede asociar el peuta, generalmente ubicado homolateralmente, puede
supinador largo y el radial externo primero. Las relaciones estar frente al hombro o la mano, o directamente transver-
son similares a las de los epicondíleos internos: flexión- sal al miembro.
extensión del codo para el ancóneo, pronosupinación para • Decúbito ventral
el supinador corto y flexión-extensión de la muñeca para el Presenta poco o ningún interés. Si el antebrazo se coloca a
primero y segundo radial externo. Las patologías de tipo lo largo del cuerpo se puede tener efectivamente un acce-
«codo del tenista» son abordadas principalmente con MTP. so, pero limitado a la cara posterior. Si el antebrazo cuelga
• A nivel capsuloligamentario fuera de la camilla, además del inconveniente circulatorio,
La masoterapia articular del codo involucra sobre todo los el masajista se ve obligado a inclinarse exageradamente.
deslizamientos de los fondos de saco y tendones próximos, • Posición contralateral
así como las inserciones y trayectos ligamentarios, especial- Es posible, aunque no presenta ninguna ventaja particular.
mente del ligamento lateral interno cuyo haz medio es el
del «esguince». Su masaje requiere una puesta en tensión y • Posición sentada
un abordaje de tipo «frotamiento» ligamentario y sólo se Es sin duda la preferida, junto con el decúbito dorsal. Es
distingue del masaje de los epitrocleares por una acción también la más rica: posición funcional que orienta rápida-
puramente pasiva y local. mente hacia la finalidad de ejercicios conducidos por el
masaje. Aún hay que superar el cara a cara estándar de un
Observaciones lado a otro de la camilla. Esta separación física es más
La fragilidad del pliegue del codo con respecto al paquete molesta que otra cosa, tanto física como psicológicamente.
vasculonervioso que lo atraviesa y con respecto al riesgo Esta posición de «pulso» sólo permite alcanzar el extremo

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del miembro superior e impide todo control o movilización
importantes. En cambio, si el paciente y el masajista se ubi-
can a ambos lados de un ángulo de la camilla, la posición
permite utilizar el apoyo, abandonarlo ocasionalmente, ser-
virse de un apoyo sobre un almohadón colocado sobre las
rodillas del paciente y también variedades de posiciones
interesantes para el terapeuta: por delante, de costado, por
atrás, sentado, parado, y tantas otras posibilidades de multi-
plicar la acción del masaje (fig. 27).
Abordaje por estructuras
• A nivel de los tegumentos
No es necesario efectuar ninguna observación teniendo en
cuenta la perfecta accesibilidad. Se encuentran a menudo
cicatrices anteriores adherentes al plano tendinoso, lo cual
27 El apoyo de la mano per-
puede limitar el efecto tenodesis y perjudicar rápidamente mite integrar la finalidad
la función. cinestésica del masaje.
• A nivel muscular
La parte alta invita a un masaje de las masas carnosas inter-
na y lateral, con amasamiento y presiones con deslizamien-
to. En la parte baja se localizan los tendones de la muñeca,
por lo tanto las maniobras deben asegurar la libertad de
deslizamiento mediante fricciones, movilizaciones transver-
sales, variando al mismo tiempo el estiramiento longitudi-
nal. Su abordaje es casi indisociable del de los tegumentos.
• A nivel capsuloligamentario
El masaje es simultáneo de la movilización de la muñeca,
especialmente en los pequeños deslizamientos específicos
que acompañan a los desplazamientos del cóndilo carpiano
o en el juego de los diferentes huesos del carpo entre sí. Los
«trazos estirados» a nivel de las interlíneas, las fricciones a 28 Los buenos apoyos de cada uno facilitan la eficacia de las
nivel de las inserciones capsulares y especialmente los MTP maniobras.
a nivel de los ligamentos laterales son las maniobras utiliza-
das corrientemente (fig. 28).
Observaciones
La diferencia de tamaño entre el antebrazo y la muñeca
hace que se tenga tendencia a disociarlos durante el masa-
je. Este hecho es acentuado por la elección de una posición
sentada de tipo «frente a frente», de un lado a otro de la
camilla, que privilegia la parte más distal.

Mano
Aislar la mano de la muñeca es una división sobre todo teó-
rica, las relaciones entre ambas son evidentes. La situación
terminal de la mano no debe hacer olvidar que está unida
29 El control visual de la mano masajeada acentúa la participación
anatómicamente al antebrazo y funcionalmente a todo el
del paciente.
miembro superior. Por lo tanto, la elección de la posición es
delicada.
Abordaje por posiciones ralmente sobre el vientre del paciente o a su lado, o bien
• Posición sentada movilizada con el miembro.
Es la posición adoptada con mayor frecuencia. Se debe Abordaje por estructuras
entonces privilegiar la elección de un apoyo en un ángulo • A nivel de los tegumentos
de la camilla, que permita pasar de una situación de apoyo
Las diversas heridas, cicatrices, modificaciones del relieve,
a una libertad espacial, teniendo en cuenta o no el campo
son extremadamente numerosas. Dada la gran superficie
visual del enfermo, modificaciones de posición de las arti-
cutánea, respecto al poco volumen del órgano, el masaje no
culaciones subyacentes o simplemente una mayor movili-
debe emplear maniobras demasiado amplias o globales
dad para el terapeuta. Esto quiere decir que, si bien el masa-
para no descuidar ninguna zona. Incluso si es posible prac-
jista se ubica clásicamente frente al paciente, también
ticar maniobras de deslizamiento y presiones locales, son
puede hacerlo lateralmente, del lado radial o cubital, o
preferibles los microamasamientos aislados, los «trazos esti-
paralelo al enfermo, es decir controlando el masaje de la
rados» y otras maniobras finas y precisas sobre las zonas que
mano desde el mismo ángulo que el paciente (fig. 29).
lo requieran.
• Decúbito dorsal o más a menudo posición semisentada Este masaje está inevitablemente condicionado por la movi-
Puede justificarse por una necesidad de mayor comodidad lización simultánea y se conjuga con el abordaje de las
de parte del paciente, especialmente si es un politraumati- estructuras subyacentes teniendo en cuenta la pequeñez.
zado, o bien por una mayor disponibilidad de maniobra No debe olvidarse la yema de los dedos, hasta el límite con
para el kinesiterapeuta. La mano puede ser colocada natu- la uña. En efecto, estas zonas pueden ser descuidadas por

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Kinesiterapia MASAJES 26-100-A-10

un abordaje demasiado amplio. Son importantes tanto Miembro inferior


mecánicamente, en las prensiones, como sensorialmente;
por lo tanto el masaje debe ser lo más fino posible, incluso Cadera
realizarse delicadamente con la uña del masajista, de modo Abordaje por posiciones
casi milimétrico. Consiste en pequeños «trazos estirados», El volumen y el peso de los elementos presentes requiere
fricciones, amasamientos. Algunos no dudan en masajear una posición muy estable, capaz de limitar las manipulacio-
estas pequeñas zonas con un hisopo, para jugar con estira- nes realizadas por el masajista a maniobras simples.
mientos perfectamente dibujados y controlados por la vista.
• Decúbito dorsal
• A nivel muscular Posición cómoda y segura, permite abordar toda la cara ante-
Se pueden dividir cinco compartimientos. rior cuando el kinesiterapeuta se ubica homolateralmente, y
— Compartimiento tenar: su masaje debe diferenciar los la cara lateral cuando está del lado contralateral. Es sobre
músculos que lo componen. Las maniobras consisten en todo una posición en la cual la movilización articular se prac-
«trazos estirados» a nivel de las inserciones proximales y dis- tica fácilmente. Las variaciones de posición del paciente son
tales, amasamiento de las partes carnosas y prácticamente principalmente la flexión de la cadera, apoyando el pie en la
todas las maniobras del masaje ejecutadas minuciosamente. camilla, y la abducción, con la pierna fuera de la camilla.
— Compartimiento hipotenar: la acción es similar a la pre- Esta última variante permite también que el masajista se sien-
cedente y no requiere ningún comentario particular. te sobre el borde de la camilla, junto al muslo del paciente.
— Compartimiento palmar medio: el nivel de los músculos Esto facilita el masaje en postura de los aductores, por ejem-
interóseos palmares no es accesible, en cambio la zona de plo, o en relajación de la parte lateral.
los tendones flexores y su revestimiento por la poderosa • Decúbito contralateral
aponeurosis palmar representa un punto importante del Esta posición es menos estable y requiere por lo tanto la fle-
masaje de esta zona. El masaje debe ser profundo y practi- xión de uno de los dos miembros inferiores. En otras pala-
cado con la yema de los dedos para ser preciso, se acompa- bras, la cadera masajeada puede estar recta o en flexión en
ña de movimientos longitudinales de los dedos para variar función de los imperativos del masaje. El miembro levantado
el trayecto tendinoso y de movimientos de abertura-cerrado se apoya sobre un almohadón, a menos que se quiera poner
de la rejilla metacarpiana para tensar y relajar el plano la cadera en aducción (fig. 30). La gran ventaja de la posición
fibroso. La contracción muscular asociada puede involucrar lateral es que permite un abordaje de las cuatro caras: lateral,
tanto los flexores de los dedos como el palmar largo, tensor evidentemente, posterior, cuando el masajista se ubica delan-
de la aponeurosis. Las maniobras deben poder remontar al te del paciente, anterior cuando está por detrás. El abordaje
antebrazo para actuar simultáneamente sobre los cuerpos de la zona interna obliga a una abducción, ya sea sostenida
carnosos. por uno de los brazos del terapeuta, ya sea por apoyo sobre
— Compartimientos dorsal e interóseos: el masaje del com- un gran almohadón si esa posición debe prolongarse.
partimiento dorsal, delgado, comprende maniobras de des-
• Decúbito ventral
lizamiento sobre los tendones extensores, remontando a los
cuerpos carnosos o extendiéndose a su trayecto digital. La A diferencia de la posición precedente, el decúbito ventral
contracción asociada permite localizarlos mejor y jugar a la es limitado en cuanto a sus aplicaciones. En cambio, es
vez con su tensión y movilidad. cómodo para abordar la región glútea, incluso la zona late-
ral, pero no permite su puesta en tensión por una flexión
— Dedos: cada uno, comprendido el pulgar, constituye un
de cadera.
«miembro» completo, con sus huesos y su sistema vasculo-
nervioso, y debe ser abordado individualmente antes de ser Hay que señalar que, además de las posiciones estándar,
integrado al conjunto. En el plano muscular, nos encontra- siempre es posible elegir adaptaciones intermedias: por
mos en presencia de tendones, tanto extrínsecos como ejemplo el decúbito ventral con una flexión de cadera en
intrínsecos, protegidos y separados por membranas, vainas abducción, lo que se acerca al decúbito lateral.
y correderas: por lo tanto, la palabra clave es «libertad de • Posición sentada
deslizamiento». Esto requiere simultáneamente un juego Si bien toda adaptación es posible, especialmente cuando el
de la articulación correspondiente y debe hacer intervenir, masaje sólo interviene puntualmente durante ejercicios
en lo que concierne a los músculos extrínsecos, su puesta para los cuales el paciente debe estar sentado, la elección
en tensión o no a nivel de las articulaciones subyacentes y/o deliberada de esta posición implica más límites que venta-
su contracción. jas. Por lo tanto, no será desarrollada.
El masaje de los interóseos dorsales se realiza mediante «tra-
Abordaje por estructuras
zos estirados» o maniobras «en peine» entre las caras dor-
sales de los metacarpianos. • A nivel de los tegumentos
El masaje suele involucrar las cicatrices quirúrgicas, a
• A nivel capsuloligamentario
menudo posterolaterales, y el tejido celular subcutáneo tro-
Para las articulaciones interfalángicas se emplean manio- cantéreo.
bras de tipo fricciones y MTP, simétricas o no, que se extien-
den a la interlínea dorsal y a la placa palmar. Para las arti- • A nivel muscular
culaciones metacarpofalángicas, el abordaje sólo es fácil Ante todo debe destacarse que la musculatura de la cadera
para el pulgar, el lado radial de la del índice y el lado cubi- está situada totalmente a este nivel, a excepción de los
tal de la del meñique. Para las otras, el abordaje está limita- músculos aductores localizados en el muslo. En consecuen-
do y puede aproximarse simplemente por maniobras en cia, el masaje debe distinguir cuatro sectores.
pinza, con el pulgar y el índice colocados a ambos lados del — Musculatura posterior: está representada por los dos pla-
espacio entre dos interlíneas vecinas, y realizando un «vai- nos del glúteo mayor. A este nivel el masaje puede verse difi-
vén» en fricción. No obstante, esta maniobra es fácilmente cultado por el espesor del tejido de revestimiento, pero el
dolorosa y debe ser dosificada cuidadosamente. volumen glúteo es importante. Por razones psicológicas las

página 23
31 Este tipo de sostén del miembro inferior permite incluir ligeras
variaciones.
30 El terapeuta puede ubicarse por delante o por detrás del enfer-
mo, incluso movilizar el miembro.

«nalgas» no gozan de una connotación médica muy impor-


tante y su masaje parece, sin razón, poco justificado. Su abor-
daje es útil debido a las patologías medicoquirúrgicas de la
cadera, la frecuencia del déficit de extensión y la función a
menudo excesivamente estática de la región glútea como
«almohadón» de la posición sentada. El masaje, además de
las maniobras típicamente musculares, no debe vacilar en
incluir movilizaciones importantes de toda la masa carnosa.
— Musculatura lateral en dos planos: el más superficial
corresponde al glúteo medio, el más profundo correspon-
de por delante al glúteo menor y por detrás a los músculos
pelvitrocantéreos. Se trata de la porción de la cadera que
ocupa toda la atención, debido a la importancia del glúteo
32 Un control rotatorio del muslo permite masajear mejor los
medio en el equilibrio lateral y de los pelvitrocantéreos en músculos pelvitrocantéreos.
el ajuste automático de la posición de la pelvis. El masaje de
los glúteos medio y menor asocia variaciones en abducción
y en flexión-extensión, con o sin contracción muscular.
Varias posiciones son posibles y, si el paciente es suficiente- — Musculatura aductora: está situada en la parte interna del
mente válido, el masajista debe poder pasar de una a otra muslo y generalmente se masajea globalmente con manio-
con un mínimo de esfuerzo (fig. 31). Las maniobras deben bras de amasamiento y presiones profundas con deslizamien-
incluir las inserciones altas, y por lo tanto remontar hasta la to, con o sin vibraciones. Lo esencial es remontar hasta las
cresta ilíaca, y las bajas a nivel del trocánter mayor. inserciones altas, afectadas a veces de tendinitis, para lo cual
puede ser necesario levantar un poco el slip del paciente. Hay
Los pelvitrocantéreos, difíciles de alcanzar, pueden ser masa-
que destacar que en un paciente masculino es conveniente
jeados en diferentes posiciones. La más interesante parece
colocar las manos de modo tal que la que quede más cerca de
ser el decúbito ventral. El kinesiterapeuta se ubica homola-
la zona sexual pueda separar el slip con el dorso, región
teralmente, flexiona la rodilla del paciente colocando el pie
menos sensible que la palma y no aprehensiva (fig. 33). Es
en el hueco de su axila, o bien la pierna entre su brazo y su
posible masajear individualmente ciertos aductores: el aduc-
busto. El interés de esta posición es poder solicitar las rota-
tor mediano, el aductor mayor con un poco más de dificul-
ciones de cadera sin ayuda de las manos. Una simple con-
tad, el recto interno. El aductor menor sólo puede alcanzar-
tracción del glúteo medio permite localizar su borde poste-
se indirectamente. El masaje de este compartimiento puede
rior y por lo tanto los músculos pelvitrocantéreos que le
utilizar la postura en abducción (fig. 34) cuando el enfermo
siguen. La contracción de estos últimos en rotación lateral
está acostado sobre la espalda. Hay que destacar que el decú-
puede ponerlos de manifiesto. Palpados o no, su masaje
bito homolateral libera bien la cara interna del muslo cuan-
requiere una presión localizada y apoyada, ejecutada con el
do el opuesto está en flexión de cadera.
puño o con los dedos mantenidos juntos con fuerza. Dolto
preconizaba a veces el uso del olécranon del codo, lo cual Observaciones
puede ser más una imagen que una realidad ya que la poca A nivel de la cadera es imposible alcanzar el nivel capsuloli-
sensibilidad y plasticidad de esta zona la hace poco propicia gamentario, demasiado profundo.
para el masaje. Sobado y fricciones deben adaptarse a las
reducidas variaciones rotatorias y al juego en contracción- Muslo, rodilla
relajación de estos pequeños músculos (fig. 32).
— Musculatura anterior: se puede llegar a la parte situada Abordaje por posiciones
fuera del trígono femoral (o triángulo de Scarpa), es decir la • Decúbito dorsal
horquilla formada por el tensor de la fascia lata y el sartorio, Es una posición adoptada espontáneamente ya que ofrece
entre las dos ramas de la cual aparece el comienzo del recto afectivamente ventajas mayores: comodidad y seguridad
anterior del muslo. El conjunto se masajea con maniobras de para el enfermo así como el abordaje de las cuatro caras de
deslizamiento profundo, amasamientos y fricciones sobre la este segmento, ya que el acceso posterior sólo requiere una
inserción de la espina ilíaca anterosuperior (EIAS). El ten- simple flexión de la rodilla para separarla de la camilla.
dón del psoasilíaco, situado inmediatamente hacia adentro Además, el decúbito dorsal permite movilizaciones articula-
del sartorio, puede ser objeto de presiones estáticas y friccio- res simultáneas al masaje: movilización de la rótula, flexión-
nes, asociadas a la puesta en tensión de este músculo. extensión de la rodilla, rotaciones. Ciertas variantes, como

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Kinesiterapia MASAJES 26-100-A-10

33 Abordaje de los tendones aductores, más difícil en un hombre.

35 Las rotaciones de la rodilla que acompañan el masaje son indu-


cidas por el muslo del terapeuta.

34 El apoyo del pie del paciente sobre el muslo del terapeuta faci-
lita un masaje bajo postura.

la rodilla sobresaliendo lateralmente de la camilla, permi-


ten también la flexión y, cuando el masajista se sienta y
36 La pierna permite así controlar la flexión y rotación de la rodilla.
apoya el pie del paciente sobre su propio muslo, la conduc-
ción de los movimientos por este último sin ayuda de las
manos (fig. 35). La posibilidad de levantar un poco al
paciente, tomando una posición semisentada, modifica las
tensiones musculares gracias a la flexión de la cadera.
• Decúbito ventral
El contacto de la rótula sobre la camilla puede ser incómo-
do y exigir un pequeño almohadón subpatelar. El campo de
aplicación es restringido ya que sólo permite masajear la
región posterior del muslo y la rodilla, aunque en muy bue-
nas condiciones. Esta posición permite dirigir la flexión y
las rotaciones sosteniendo la pierna con el brazo del kinesi-
terapeuta o el hueco de su axila, lo cual deja las manos
libres para el masaje (fig. 36).
• Decúbito contralateral
Además de una menor estabilidad, el abordaje es restringi-
do y su interés reside solamente en dos puntos: por un lado 37 Este soporte de la pierna libera las manos y permite manejar
el masaje de la región lateral, cuya puesta en tensión puede cierta movilidad del miembro.
ser acentuada por una aducción de cadera; por el otro el
juego de estiramiento de los músculos poliarticulares ante-
riores y posteriores. Este último punto obliga al terapeuta a
pasar por detrás o por delante del paciente y a sostener su Abordaje por estructuras
pierna (fig. 37). • A nivel de los tegumentos
• Posición sentada Si bien los tegumentos del muslo no requieren ningún
En realidad es una adaptación de la posición dorsal. comentario particular, hay que prestar más atención a los
Permite al paciente un mejor control de los movimientos de la rodilla. La movilidad tisular necesaria para el juego
activos eventuales y, por lo tanto, se justifica sobre todo articular, la frecuencia de las adherencias, infiltrados, indu-
cuando el masaje se acompaña de un trabajo de reeduca- raciones, hacen indispensable el masaje movilizador de los
ción muscular o articular. tegumentos. Comprende sobre todo fricciones de los pla-

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nos superficiales, maniobras de «plegar-rodar» o de tipo
Wetterwald, amasamientos y «trazos estirados». La coloca-
ción de la rodilla en posiciones de flexión variable permite
modular la tensión de los tejidos superficiales.
• A nivel muscular
El muslo es un conjunto de cuerpos carnosos voluminosos,
mientras que la rodilla sólo comprende tendones y apo-
neurosis cuyo deslizamiento es la condición sine qua non
de la movilidad. No se hablará del compartimiento interno,
vinculado a la articulación coxofemoral.
— Compartimiento anterior: el cuádriceps es ciertamente
el volumen muscular más fácil de aprehender. No obstante, 38 La mano distal realiza una fric-
hay que tomar la precaución de comenzar el masaje a nivel ción vertical sobre las rampas
capsulares femorales.
proximal, como para el recto anterior, y sobre todo prolon-
garlo especialmente a nivel de las inserciones distales: direc-
tas, cruzadas y arciformes, jugando con el deslizamiento de
Pierna, tobillo, pie
las bolsas serosas y el fondo de saco cuadricipital (cf infra).
— Compartimiento posterior: es la localización de los Abordaje por posiciones
isquiotibiales. Su masaje requiere maniobras amplias y sim- • Decúbito dorsal
ples a nivel carnoso. En cambio, hay que saber distinguir los Para la pierna es una buena posición, el masajista se ubica
tendones de la cara posterior de la rodilla y utilizar la colo- homolateralmente y puede eventualmente flexionar la rodi-
cación diferencial de ésta para aislarlos mejor. La porción lla del enfermo para tener acceso a la totalidad de la panto-
corta del bíceps no integra, hablando propiamente, los rrilla. En cambio, para masajear el compartimiento antero-
isquiotibiales, pero se asocia con estos músculos. Su locali- lateral de la pierna es más conveniente la posición contrala-
zación, baja y lateral respecto a la porción larga, puede ser teral. Para el pie, es una posición excelente ya que permite
masajeada de modo bastante selectivo empujando los dedos un buen abordaje de todas las caras. Una variante consiste
hacia la profundidad a nivel de la línea áspera del fémur. en poner el pie fuera de la camilla o colocar un almohadón
— Plano lateral: además del vasto externo, que forma parte debajo de la pierna para mejorar el abordaje del talón y de
del cuádriceps, el plano importante es el del tracto fibroso las zonas retromaleolares. El masajista, parado o sentado,
debe poder ubicarse por dentro, por afuera o en el eje del
con función de tensor de la fascia lata. El cuerpo carnoso ha
pie según su objetivo.
sido mencionado en el abordaje de la cadera, aquí se trata
del plano tendinoso y especialmente de su inserción sobre • Decúbito contra u homolateral
el tubérculo infracondíleo de Gerdy. El bíceps, fácilmente Si bien la ausencia de compartimiento interno en la pierna
identificable gracias a la cabeza fibular, puede ser masajea- hace inútil la posición en decúbito homolateral, es intere-
do con el compartimiento posterior o integrarse en un tra- sante para el abordaje del tobillo y del pie. En cambio, la
bajo más relacionado con la cara lateral de la rodilla. El posición contralateral se utiliza con mayor frecuencia ya
masaje comprende maniobras de MTP, fricciones diversas y que permite el abordaje del compartimiento anterolateral
rotaciones variables, además de la posición de la cadera. de la pierna y, por otra parte, por la frecuencia de las pato-
logías ligamentarias laterales del tobillo.
— Plano interno: está representado por el sartorio, el recto
interno y el semitendinoso. Estos músculos fueron aborda- • Decúbito ventral
dos con el compartimiento correspondiente, pero a nivel Es la posición de predilección por dos objetivos: por un
de la rodilla forman el plano tendinoso aplastado de los lado para masajear todo el compartimiento posterior de la
rotadores internos que se masajean con fricciones y manio- pierna así como la región plantar del pie; por el otro para
colocar la totalidad del segmento en declive, gracias a una
bras de deslizamiento, jugando con esta rotación así como
flexión de la rodilla, en caso de trastornos tróficos en esta
con la flexión-extensión de la rodilla.
zona. Además, el decúbito ventral permite adaptaciones
• A nivel capsuloligamentario movilizadoras interesantes a nivel del tobillo y el pie.
La gran bolsa articular de la rodilla con su fondo de saco • Posición sentada
subcuadricipital es objeto de un masaje que retoma las mis- Es posible a condición de que el paciente esté sentado a cier-
mas maniobras que para el plano cutáneo pero más en con- ta altura (camilla) y que su pie se apoye sobre el muslo del
tacto con el hueso. Se describen así maniobras «de la sero- kinesiterapeuta, que también debe estar sentado. La pierna
sa», que consisten en «trazos estirados» rodeando circular- estrictamente colgante no permite un abordaje fácil del seg-
mente la rótula, fricciones ejecutadas con toda la palma o mento. Aquí también el masajista debe poder ubicarse de un
más puntuales. En la región del fondo de saco subcuadrici- lado o del otro. Una variante de esta posición consiste en sen-
pital, la mano, en apoyo transversal, realiza vaivenes en fric- tar al paciente a una altura normal, con el pie apoyado en el
ción para movilizar el plano muscular apoyado sobre el piso o más exactamente en una pelota. El masaje es así diri-
fémur. Asimismo, hay que señalar, a ambos lados de la rodi- gido por el profesional y ejecutado por el mismo paciente,
lla, la zona denominada «rampa capsular de Chevrier» hecho interesante cuando se trata de una situación que el
donde las fijaciones son rápidamente perjudiciales y requie- interesado debe practicar cotidianamente. Que la pelota sea
ren las mismas maniobras que el fondo de saco, ejecutadas flexible o dura, que se busque una movilidad o no, que el
generalmente con la yema de los dedos (fig. 38). masajista mantenga cierta resistencia o no, son variantes que
pueden sumarse a una reactivación muscular fina y poderosa
La articulación tibiofibular, a menudo olvidada ya que está con carácter de automasaje, de autoestimulación.
vinculada funcionalmente al tobillo, lo está anatómicamen-
te a la rodilla por las inserciones del bíceps femoral y del Abordaje por estructuras
ligamento lateral externo. El masaje comprende también • A nivel de los tegumentos
maniobras de fricción periférica a nivel de la interlínea y se Son de tres tipos. La piel dorsal, fina y móvil, se masajea
alterna con movilizaciones. sobre todo en función de las alteraciones que pueda pre-

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sentar. La piel plantar se divide en dos tipos: la correspon-


diente a los puntos de apoyo, muy gruesa, callosa, no móvil,
y la que se encuentra fuera de los puntos de apoyo, de relie-
ve más fino. El masaje de todo el «colchón» plantar exige
una posición particularmente cómoda para el masajista ya
que su duración puede producir rápidamente fatiga. Este
masaje es rico en resonancias propioceptivas y reflejas, lo
cual puede constituir su objetivo específico y dar lugar a
sesiones basadas totalmente en el masaje podálico. Indepen-
dientemente de las cartografías reflejas de origen oriental, el
masaje del pie provoca siempre un bienestar muy particular.
Las modificaciones sensoriales inmediatas son tales que el
paciente, cuando se levanta y da los primeros pasos, queda 39 La planta del pie contra el muslo del terapeuta y la flexión de la
sorprendido a menudo por el cambio observado. Este hecho rodilla permiten modular el estiramiento del tendón de Aquiles y
es de particular importancia para los pacientes que guardan del gastrocnemio, incluso solicitarlos.
cama, privados de este sustento sensorial.
• A nivel muscular
Se distinguen cuatro compartimientos
— Músculos del compartimiento anterior: el masaje del
tibial anterior, como el del extensor largo de los dedos del
pie, es fácil teniendo en cuenta sus cuerpos carnosos sub-
cutáneos, sus tendones fáciles de seguir. El terapeuta reali-
za fricciones y maniobras de deslizamiento controlando
simultáneamente la posición del pie. El extensor largo, pro-
pio del dedo gordo tiene un pequeño cuerpo carnoso, ocul-
to por los dos precedentes, y su masaje se practica a menu-
do con las yemas entre estos dos músculos. El masaje del
tendón, en cambio, no tiene ninguna particularidad.
— Músculos posteriores de la pierna: comprenden dos gru- 40 La toma denominada «en cuna» deja la mano libre para el
masaje de la parte posterior del abductor del dedo gordo.
pos musculares repartidos en tres planos.
El gastrocnemio es el más superficial y poliarticular. Su masa-
je, que comprende a menudo amasamientos a nivel de su
los dedos del pie; las maniobras del masaje deben ser muy
voluminoso cuerpo carnoso, no debe descuidar la unión con
localizadas así como la solicitación.
el tendón de Aquiles. Independientemente del juego del tobi-
llo, es útil movilizar la rodilla para variar su tensión (fig. 39). Los músculos internos, destinados al dedo gordo, requieren
un masaje casi palpatorio: abductor del lado interno (fig.
El plano medio, correspondiente al músculo sóleo, es más
40) y los otros en plantar. Los músculos laterales, destinados
delicado de aislar. Se puede masajear a través del gastroc-
al dedo pequeño, requieren el mismo tipo de maniobras;
nemio, relajando este último a nivel de la rodilla, o bien
no obstante, la poca corticalización dificulta las eventuales
abordándolo por debajo de sus dos cuerpos carnosos. Las
solicitaciones activas. El resto del paquete muscular intrín-
maniobras consisten en presiones profundas con desliza-
seco requiere un masaje minucioso del arco plantar en pro-
miento, fricciones, amasamientos profundos. Común a este
fundidad. Puede ser ejecutado como automasaje cuando el
conjunto, el tendón de «Aquiles» debe ser masajeado de un
paciente hace rodar su pie sobre una pelota de tenis, pero
extremo al otro, poniéndolo simultáneamente en tensión
hay que enseñarle a detallar cada zona a masajear.
activa o pasiva, con MTP sobre la inserción.
Debe señalarse que los músculos interóseos dorsales deben
La capa profunda corresponde a los músculos retromaleo- ser abordados por los espacios intermetatarsianos desde la
lares internos. La parte carnosa sólo puede ser abordada cara dorsal.
muy indirectamente a través de los planos precedentes, con
maniobras apoyadas pero prudentes debido al paquete vas- • A nivel capsuloligamentario
culonervioso posterior. Los tendones pueden ser alcanza- El masaje de las interlíneas articulares del pie es posible en
dos desde el surco retromaleolar interno si no está muy las partes dorsal y laterales. Requiere un buen reconoci-
infiltrado, y en todo caso en su parte submaleolar. Las miento y movilizaciones finas asociadas para abrir y cerrar
maniobras consisten en «trazos estirados», pulido, presio- los espacios articulares, hacer deslizar los elementos, inclu-
nes con deslizamiento y fricciones. so poner en tensión tal o cual zona capsular o ligamentaria.
— Músculos del compartimiento lateral de la pierna: su Las maniobras de base son las fricciones y el MTP.
cuerpo carnoso es fácil de masajear: peroneo lateral largo • A nivel venoso
en la parte alta y peroneo lateral corto en la parte baja de la La «plantilla de Lejars» justificó durante mucho tiempo el
pierna. El tendón del corto puede ser masajeado hasta la masaje de la planta del pie como elemento favorecedor del
inserción y el del largo hasta el cuboides, el resto del tra- retorno venoso. Se trata de una hipótesis que data de 1881
yecto no puede ser abordado directamente pero puede ser y que fue desmentida más tarde [21, 33]. No obstante, Lejars
objeto de un masaje profundo con solicitaciones activas y tuvo el mérito de haber evocado por primera vez la «bomba
movilización articular. venosa» del pie y la influencia de las presiones sobre ella.
— Músculos intrínsecos del pie: se reparten en cuatro Por lo tanto, este masaje mantiene su interés, especialmen-
zonas. El extensor corto de los dedos del pie (pedio), único te respecto a la red vascular profunda, cuando se asocia a
músculo dorsal, es fácil de abordar: cuerpo carnoso subcu- los estiramientos aponeuróticos y a la activación muscular.
táneo y tendones detectables entre los del extensor largo de Las maniobras deben asegurar un drenaje a ritmo y veloci-

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dad lentos, desde los dedos y el talón en dirección de los
bordes del pie: la red profunda se evacúa por adentro, la
red superficial se evacúa por detrás del maléolo lateral
(vena safena externa), o bien por delante del maléolo inter-
no (vena safena interna).

41 El apoyo de la cabe-
Tronco za sobre el muslo del
terapeuta permite
Para muchos el masaje del tronco es ante todo el de la
asociar movilidad y
columna vertebral, objeto de todos los temores y todos los masaje.
mitos. Sin negar el papel primordial de este eje neurálgico,
el tronco comprende también la zona anterior del tórax y el
abdomen tanto muscular como visceral.

Cuello
Abordaje por posiciones
• Decúbito dorsal
La posición es interesante ya que permite una comodidad
espontánea para el paciente y al mismo tiempo corresponde
a una buena disponibilidad terapéutica para el profesional.
Pequeño almohadón o no bajo la cabeza, esta posición per-
mite un abordaje de todas las caras del cuello. El kinesitera-
peuta puede ubicarse de un lado o del otro o a la cabecera
del paciente. Una variante consiste en colocar la cabeza
fuera de la camilla, a condición de que ésta descanse sobre
el muslo del terapeuta, tanto para dar seguridad al paciente
como para disponer de un punto de apoyo suplementario
para movilizar la cabeza mientras se masajea (fig. 41). 42 El masaje denomina-
do en «slack» está
• Decúbito contra u homolateral facilitado por el
De un lado o del otro se trata de abordar el cuello lateral- apoyo móvil de la
mente. La cabeza se apoya de preferencia sobre un almo- cabeza.
hadón para mantener axial la columna vertebral, salvo si se
quiere imponer una inflexión lateral. Esta posición estable
puede reemplazarse por una adaptación dinámica que
necesita un apoyo de la cabeza fuera de la camilla, sobre el
muslo del kinesiterapeuta, el cual está sentado en un tabu-
rete a la altura de la cabeza del paciente (fig. 42). El gran
interés de esta posición reside en la movilización completa
de la columna cervical a partir únicamente de la movilidad
del muslo del masajista. Para lograrlo, éste debe apoyar su
antepié sobre un escabel y utilizar el movimiento de flexión-
extensión del tobillo, así como el retroceso o avance del
taburete por simple inclinación. El masaje involucra toda la
región lateral y posterior del cuello; la solicitación muscular
asociada es provocada por la desaparición del apoyo del
muslo. Este juego de posiciones permite lo que Dolto deno-
43 Ejemplo de calce de la cabeza (respetando la nariz y la respira-
minó el «masaje en slack» [11], es decir en situación de rela- ción) y de los huecos axilares en posición ventral.
jación electiva. Hay que destacar que el apoyo de la cabeza
también puede lograrse con el brazo del masajista, pero,
además de la fatiga que implica, lo priva de una mano para • Posición sentada
la práctica de las maniobras. A veces se utiliza con el objeto de efectuar un menor esfuer-
zo, lo cual es criticable. En cambio, permite una especifici-
• Decúbito ventral
dad: la de una posición de función, con el cuello en carga.
La posición se utiliza frecuentemente en la medida en que Se puede optar por una puesta en carga total o parcial si la
expone la parte raquídea del cuello. En cambio, el mante- cabeza tiene un apoyo anterior o posterior (fig. 44). El
nimiento de la cabeza es incómodo: para que permanezca masajista se ubica por delante, lateralmente o por detrás del
en el eje, es necesario apoyar la frente sobre las manos o paciente; cada posición pone de manifiesto una u otra cara
colocar la cara en un agujero previsto a este efecto en la del cuello. El masaje con control activo del mantenimiento
camilla o incluso, menos bien, en un almohadón. Si no, el cervical es particularmente interesante en la medida en que
paciente debe doblar la cabeza de costado, lo cual no siem- permite disociar la tonicidad de los músculos antigravitato-
pre es fácil sobre todo para las personas de edad avanzada rios raquídeos de los de la cintura escapular. El masaje diri-
o rígidas. El kinesiterapeuta debe poder girar a 180° de un ge así la función de reprogramación sensoriomotora, subra-
hombro al otro y acceder así a la totalidad de la zona pos- yada a justo título por ciertos autores [11, 14, 43].
terior (fig. 43). Además, esta posición es poco propicia para
las movilizaciones simultáneas. Se trata por lo tanto de una Abordaje por estructuras
opción esencialmente estática, destinada a un abordaje • A nivel de los tegumentos
exclusivamente posterior, amplio, siempre y cuando no La piel se masajea sobre todo por adelante, a nivel de even-
resulte incómodo. tuales abordajes quirúrgicos sobre la tiroides. En la cara

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Kinesiterapia MASAJES 26-100-A-10

45 Movilización específica y masaje permiten una acción muy loca-


lizada sobre las articulaciones cervicales.
44 El masaje con puesta en
carga exige un buen man-
tenimiento del paciente mente sus manos a ambos lados de las apófisis espinosas
(respaldo o apoyo de los dorsales. Las maniobras consisten en fricciones sobre los
antebrazos sobre el muslo
surcos paravertebrales y presiones con deslizamiento
del terapeuta).
remontando progresivamente a lo largo del segmento torá-
cico. La presión de las yemas debe resultar de un empuje
posterior, además de las cicatrices de intervenciones sobre global de los miembros superiores del masajista y no de una
la columna, se encuentran zonas de infiltrados predomi- flexión de los dedos. Es conveniente que el ritmo masote-
nando en C7. Las maniobras, basadas en «trazos estirados», rapéutico se acople al ritmo respiratorio del paciente a fin
«plegar-rodar» y otras, deben asociar estiramientos median- de utilizar la relajación espiratoria para el empuje en exten-
te la movilidad cervical asociada. sión de la columna. Es posible pedirle al enfermo que se
aleje de los dedos o que empuje, según la búsqueda tera-
• A nivel muscular péutica. Este masaje, forzosamente limitado y ejecutado a
Las localizaciones dependen totalmente del reconocimien- un ritmo lento debido a la masa corporal a manejar, es muy
to palpatorio de los músculos. El masaje puede ser extre- bien percibido; sobre todo porque permite asociar, antes o
madamente preciso utilizando, por ejemplo, la posición después, el masaje de la parte anterior del tronco, a menu-
dorsal para la parte anterior y la lateral para el resto. do olvidado, y el trabajo respiratorio.
— Por delante se encuentran, además del esternocleido- • Decúbito contralateral
mastoideo, los pequeños músculos supra y subhioides. Su
Esta posición es interesante en la medida en que permite
masaje es útil en las afecciones de la estática cervical y en el
abordar todo un hemitórax, por sus tres caras. Las variantes
trabajo sustitutivo de la motricidad de las articulaciones
consisten en abrir más o menos los espacios intercostales,
temporomandibulares.
por ejemplo por medio de un almohadón colocado bajo el
— Por detrás se encuentra el grupo posterior de los exten- otro hemitórax, y utilizando la abertura comunicada por la
sores, profundos como los espinales o más superficiales separación del brazo. Se puede asociar una rotación más o
como los esplenios y los trapecios. menos importante, a veces incluso un enroscamiento com-
— Lateralmente se encuentra, de arriba hacia abajo, el pleto del hombro libre hacia adelante, lo cual provoca un
esplenio de la cabeza, el angular del omóplato (oblicua- deslizamiento de la escápula y libera toda la zona costal pos-
mente) y el grupo de los escalenos que se extienden hacia terior que estaba recubierta por el hueso. Es el mejor modo
las dos primeras costillas. El reconocimiento de las apófisis de masajear la musculatura de esta zona (fig. 46).
transversas de las vértebras permite un masaje puntiforme
de las inserciones, con prudencia teniendo en cuenta las • Decúbito ventral
emergencias radiculares a este nivel. Es la posición considerada como «estándar» ya que expone
lo esencial del tórax posterior y de la columna. Además hay
• A nivel capsuloligamentario que señalar que esta última polariza demasiado a menudo
Los principales elementos son el tabique cervical, por toda la atención y que el masaje debe saber liberarse de este
detrás, y el abordaje capsuloligamentario de los macizos arti- eje mediano para abordar también las partes laterales, con-
culares posteriores. La puesta en tensión de estas interlíneas, juntamente con el abordaje del tórax anterior.
gracias a una movilización específica suave, permite una
buena aprehensión de estas estructuras. La ligera flexión • Posición sentada
libera el juego de las cigapófisis posteriores, la inclinación La posición más común consiste en sentar al enfermo fren-
facilita la abertura de las interlíneas y el masaje las aborda te a una mesa sobre la cual puede acodarse. El masajista se
deprimiendo los músculos posterolaterales del cuello (fig. ubica por detrás, de preferencia sentado sobre un taburete
45). En este tipo de masaje, son las yemas de los dedos las alto, y puede así masajear toda la espalda desplazándose
que realizan la maniobra con mayor probabilidad de preci- hacia la izquierda o hacia la derecha. Esta posición es poco
sión palpatoria, mientras que el resto de la mano o el ante- interesante si se utiliza tal cual sólo porque dispensa de una
brazo aseguran una buena relajación muscular circundante. instalación costosa o porque corresponde a cierta rutina. En
cambio, desplazando ligeramente hacia atrás el asiento del
Espalda paciente, permite colocar la región dorsal en extensión sin
riesgo de desbordar a nivel lumbar. Debe destacarse que en
Abordaje por posiciones una paciente se puede evitar que caiga el sostén apoyando el
• Decúbito dorsal pecho sobre un almohadón colocado sobre sus muslos.
La posición parece sorprendente, no obstante, es particu- Pueden preverse posiciones anexas de los brazos (fig. 47). El
larmente interesante: el enfermo está en una posición otro interés de esta instalación es no oprimir el tórax entre
cómoda sobre la espalda y el kinesiterapeuta desliza lateral- el plano de la mesa y las presiones manuales del terapeuta,

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48 Un trabajo tridimensional
46 En posición de tres cuartos, el deslizamiento escapular facilita puede ser asociado al
el acceso a la musculatura posterior. masaje que se transforma
en un verdadero modelado
torácico.

mismo tiempo, debe tenerse en cuenta la respiración para


facilitar la relajación y acentuar la plasticidad torácica.
Como ya se ha mencionado, no hay que limitarse a las posi-
ciones estándar: hay que saber moverse alrededor del tórax
para seguir un trayecto muscular, tanto si se trata del serra-
to mayor como de los intercostales. Asimismo, puede ser
útil pedirle al paciente que refuerce la presión de la mano
moviéndose ligeramente: esto implica un buen reconoci-
miento sensorial y una capacidad de orientar y dosificar una
respuesta muscular adaptada.
47 Además del abordaje • A nivel capsuloligamentario
amplio y del interés de El masaje no puede llegar al plano articular, demasiado pro-
una puesta en carga par- fundo, pero puede aproximarse y utilizar movilizaciones
cial, esta posición permi-
«específicas» para provocar deslizamientos-aberturas de las
te diversos ajustes.
interlíneas, practicando simultáneamente maniobras sedan-
tes, punteadas, vibradas. Los dos sectores son el de las apó-
fisis posteriores, a un dedo y medio de la línea de las espi-
lo cual constituye siempre un peligro para la integridad de nosas, y el de las articulaciones costotransversales, entre dos
las costillas. La colocación horizontal o no de la pelvis y la de dedos y dos dedos y medio para situar la unión. El juego
los miembros superiores en apoyo o no permiten variar el asociado del conjunto del tórax mejora los resultados del
estado de tensión pasiva de las partes blandas posteriores. masaje. No obstante, hay que evitar una acción localizada
En esta misma línea, se puede instalar al paciente sobre un demasiado intensa y prolongada que puede saturar la tole-
taburete, estando el masajista parado o sentado a un nivel rancia capsular.
más alto y lateralmente al paciente, con los pies apoyados en
un escabel. El enfermo se apoya entonces sobre el muslo del Tórax anterior
masajista, que puede así masajear y movilizar al mismo tiem- Es una región del cuerpo a menudo olvidada por el masaje.
po, prácticamente en los tres planos del espacio (fig. 48). En la mujer, el pecho hace evitar la zona, tanto por su volu-
men como por el uso de sostén del cual no se sabe cómo
Abordaje por estructuras
disponer. En el hombre, dejando de lado los pectorales, de
• A nivel de los tegumentos volumen variable, es el hecho de tener sólo «piel y huesos»
A este nivel el masaje puede requerir maniobras amplias y y a veces incluso un sistema piloso que molesta al masajista.
envolventes e incluso utilizar el contacto de los antebrazos. El Estas dificultades pueden resolverse perfectamente de
terapeuta debe poder desplazarse lateralmente y a la cabece- modo que sea posible aprehender el conjunto de la mecá-
ra del paciente. Se puede señalar que las maniobras descen- nica respiratoria: músculos, cartílagos, movilidad costal ali-
dentes a lo largo de los surcos paravertebrales son general- mentada por el masaje.
mente más sedantes que las ascendentes. Aparte de estas
maniobras amplias, el masaje comprende un trabajo localiza- Abordaje por posiciones
do, o bien «trazos estirados» que remontan más allá de la • Decúbito dorsal
«construcción de base» en las técnicas de orientación refleja. Globalmente es la posición que ofrece el mejor abordaje y
• A nivel muscular da mayor libertad al paciente. El kinesiterapeuta debe poder
desplazarse de un lado al otro así como a la cabecera del
Contrariamente a lo que se podría creer, el masaje muscu-
enfermo. Por razones de comodidad puede ser necesario un
lar dorsal no es simple. En efecto, si bien es fácil realizar
almohadón bajo la cabeza y los brazos deben colocarse con
presiones con deslizamiento sobre las capas musculares
las manos en las caderas para permitir el acceso a las partes
superficiales, resulta mucho menos evidente aislarlas y lle-
laterales. La movilidad de los miembros superiores permite
gar a las capas más profundas. Por lo tanto, la solución es a
modificar la abertura torácica y la movilidad producida por
la vez acentuar ligeramente la presión en función de la pro-
el masaje se acopla perfectamente a la de las costillas.
fundidad y realizar un buen reconocimiento gracias a la
contracción muscular. Masaje, estiramientos y movilización • Decúbito contralateral
plurisegmentaria se conjugan para producir un acto armo- Esta posición se adapta perfectamente al abordaje de un
nioso que supera el simple frotamiento de la espalda. Al hemitórax. Sus posibilidades son idénticas al decúbito dor-

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Kinesiterapia MASAJES 26-100-A-10

sal pero, unilateral, agrega la extensión posterior del mismo


segmento, lo cual permite un masaje integral del hemitó-
rax. También puede utilizarse la movilidad del brazo.
• Decúbito ventral
Se vuelve al abordaje «dorsal», es decir raquídeo. En reali-
dad, es anormal abordar la columna vertebral sin su com-
plemento costal y viceversa (ver Espalda).
• Posición sentada
La posición sentada estricta es poco práctica, pero la varian-
te semisentada constituye una situación intermedia con el
decúbito dorsal. Puede ser necesaria en personas que no
soportan la posición horizontal por razones respiratorias o
cerebrales. También puede ser una manera de situar el 49 El apoyo del codo en el surco deltopectoral del terapeuta per-
masaje en una posición funcional que podría permitirle al mite solicitar simultáneamente el serrato mayor.

paciente tomar mejor conciencia de lo que siente (partici-


pación activa: estática o dinámica).
Abordaje por estructuras
• A nivel de los tegumentos
Están involucrados en todos los operados torácicos o de las
glándulas mamarias en la mujer. El masaje toma aspectos
extremadamente variables según las patologías, pero el
objetivo común es la recuperación de una buena plastici-
dad de los tegumentos. Pueden utilizarse todas las manio-
bras y, para ganar en extensibilidad, el estiramiento debe
realizarse a partir de los hombros. Próximo a este nivel
superficial, el DLM se practica a menudo después de
mamectomías.
• A nivel muscular
Se deben mencionar dos grupos musculares. 50 El calce de la muñeca en el hueco axilar del terapeuta permite
— Músculos vinculados al hombro: pectoral mayor y serra- individualizar y solicitar manteniendo las manos libres para
to mayor, pertenecen tanto al hombro como al tórax. masajear.
Para el serrato mayor, la posición contralateral ofrece el
mejor abordaje. El masajista se sienta de modo que quede a
nivel del hombro, coloca el codo del paciente contra sí, lo
cual le permite empujar el hombro hacia atrás y descubrir
así una mayor extensión del músculo, o pedirle al paciente
que lo empuje haciendo contraer el serrato mayor (fig. 49).
Además, esta posición permite despegar el borde espinal de
la escápula para poder masajear la inserción posterior del
músculo en los casos favorables.
Para el pectoral mayor, la posición dorsal parece más indi-
cada. En efecto, el masaje debe poder efectuarse en dife-
rentes situaciones de estiramiento de cada uno de los haces
mediante abducción y rotación lateral (fig. 50).
— Músculos costales: se trata de los intercostales y el sub-
clavio, a los cuales se puede agregar las inserciones altas de
los músculos abdominales. El masaje es lineal, con «trazos
51 El masaje de las zonas costocondroesternales tiene en cuenta
estirados» en los espacios intercostales, y puede ser efectua- los movimientos respiratorios y el sostén del miembro superior
do con varios dedos mediante maniobras en «peine». homolateral.
• A nivel capsuloligamentario
Si se exceptúan las articulaciones posteriores, vistas con la Observaciones
región dorsal, queda por mencionar la unión esternocon-
Las maniobras sobre las costillas deben ser precisas para ser
drocostal. No se trata de un conjunto capsuloligamentario
eficaces y a la vez muy prudentes para no sobrepasar la tole-
sino de una unión cartilaginosa cuya movilidad debe bus- rancia de plasticidad costal que nunca se conoce con anti-
carse con suavidad, acoplada a la respiración y provocada cipación.
por el acto masoterapéutico. La posición dorsal es la indi-
cada, el kinesiterapeuta masajea a lo largo de una o varias Región lumbar
costillas hacia adelante y acentúa así el movimiento costal,
ayudando a subir la costilla superior o a bajar la inferior. La Abordaje por posiciones
maniobra se termina a nivel condral tomando parcialmen- • Decúbito ventral
te la porción cartilaginosa para acompañar el movimiento Posición casi estándar debido a la buena exposición de la
global (fig. 51). zona a masajear, debe permitir que el kinesiterapeuta se

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ubique de un lado o del otro, incluso a la cabecera del
paciente (fig. 52). Las variantes consisten en colocar un
almohadón bajo el vientre para disminuir la lordosis (a
menos que la camilla sea modulable), a veces incurvar al
paciente lateralmente si se quiere relajar un lado de la
columna o tensar el otro. La fuerte adhesión anatómica de
la región lumbar requiere maniobras penetrantes, que pue-
den verse dificultadas por un almohadón abdominal dema-
siado alto, salvo que se busque lo contrario. Más raramente,
puede ser necesario acentuar la lordosis, especialmente
para llegar a mayor profundidad; en este caso el enfermo se
apoya sobre los codos o se instala con un almohadón bajo
las axilas y el tórax.
• Decúbito contralateral 52 Esta posición «clásica» permite un acceso muy amplio de la
El inconveniente es no tener un abordaje simétrico y sólo región.
privilegiar un costado. En cambio, una ventaja considerable
de esta posición es la posibilidad de acoplar, más o menos
simultáneamente, todas las movilidades de este segmento,
lo cual no es posible de otro modo. El enroscamiento de la
región lumbar se obtiene gracias a la flexión de las coxofe-
morales y el movimiento de balanceo pelviano resultante; la
rotación, gracias a la oposición entre el retroceso de la cin-
tura escapular y el avance de la cadera superior; por último,
la flexión lateral se alcanza gracias al descenso del ala ilíaca
o al ascenso del isquion de la cadera superior. Estas manio-
bras se realizan mediante apoyo de los antebrazos sobre el
paciente mientras que las manos conservan su disponibili-
dad para el masaje local.
• Decúbito dorsal
La elección puede parecer sorprendente y sin embargo, 53 El masaje lumbar en posición dorsal solicita fácilmente un
aunque limitado, su interés es considerable. La comodidad ajuste propioceptivo, variable según la posición de los miem-
bros inferiores.
del paciente se obtiene fácilmente: almohadón bajo las
rodillas u otro, posición confortable de la cabeza. Se puede
aprovechar esta buena relajación colocando las manos late-
ralmente hasta llegar a nivel de las apófisis espinales, uni o
bilateralmente según la contextura del masajista. En fun-
ción de esto, éste puede ubicarse también en la cabecera o
desplazado de costado; puede abordar la zona lumbar ya
sea homolateralmente y colocar sus manos en los surcos
paravertebrales, ya sea contralateralmente y utilizar la iner-
cia del cuerpo del paciente para dosificar la presión de las
maniobras. Éstas son limitadas pero permiten una buena
acción local, a condición de hacer partir los propios movi-
mientos de la cintura escapular y no de los dedos. Se le
puede solicitar al paciente que apoye o que se aleje del con-
tacto, sobando al mismo tiempo la musculatura (fig. 53).
54 El terapeuta debe tener
• Posición sentada una posición muy confor-
Es una posición de progresión debido a la carga que pesa table para asumir un
sobre la columna lumbar y también una posición en la cual masaje movilizador de la
región lumbar.
se puede jugar más fácilmente en las tres dimensiones: un
brazo sirve para sostener al paciente, generalmente a nivel
de su cintura escapular, el otro para masajear (fig. 54). Es
posible una opción intermedia apoyando al enfermo contra • A nivel muscular
una mesa, lo cual disminuye las movilidades pero permite
A este nivel, la musculatura es en gran parte aponeurótica,
todavía variantes en ante o retroversión de la pelvis. El uso
gruesa, compacta y por lo tanto poco accesible a la movili-
de un asiento giratorio, incluso de una pelota, aumenta las
dad. El masaje se orienta entonces hacia dos objetivos: el
posibilidades considerablemente, pero éstas deben mane-
trabajo de las zonas carnosas de los espinales y de los cua-
jarse con parsimonia para no diluir el interés de la posición.
drados lumbares, jugando con los diferentes trayectos mus-
Abordaje por estructuras culares, y el masaje de las zonas más fibrosas, inserciones a
• A nivel de los tegumentos lo largo de las crestas ilíacas, de las apófisis espinosas y en el
ángulo iliolumbar. La puesta en tensión pasiva se realiza
La región lumbar posee tegumentos gruesos, naturalmente
más fácilmente en posición lateral modulando el enrosca-
adherentes y poco móviles, salvo variaciones morfotipológi-
miento lumbar y sobre todo la posición rotatoria gracias al
cas. Por lo tanto, no se trata de «flexibilizar» sino simple-
juego de las dos cinturas, pelviana y escapular (fig. 55).
mente de recuperar una plasticidad fisiológica cuando exis-
ten cicatrices retráctiles, induraciones dolorosas, etc. El tra- • A nivel capsuloligamentario
bajo con «trazos estirados» originado en el «masaje reflejo» Aquí reside todo el interés de las movilizaciones específicas,
ofrece un buen ejemplo de masoterapia de esta zona. articulación por articulación, unidas a la masoterapia. La

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Kinesiterapia MASAJES 26-100-A-10

55 Esta posición clásica permite un ajuste bastante fino de las soli- 56 La «conducción» sacropelviana por el masaje requiere a veces
citaciones impuestas por el masaje. abandonar la camilla y realizar un trabajo en el suelo.

colocación diferencial se maneja por técnicas apropiadas Teniendo en cuenta el objetivo del masaje, el paciente
(remitirse a este tipo de práctica) practicando simultánea- puede estar en slip, suficientemente fino y de formato
mente masajes localizados y progresivamente profundos alre- reducido. Las maniobras son generalmente amplias, con
dedor de las articulaciones posteriores. La solicitación activa deslizamiento, a veces con fricciones amplias, y no deben
asociada permite orientarse hacia un reajuste del equilibrio vacilar en provocar el movimiento de balanceo pelviano o
tónico garante de los resultados adquiridos. El masaje se basa cualquier otra movilidad deseada.
en presiones estáticas, fricciones y sobados localizados.
• Decúbito contra u homolateral
Observaciones Esta posición se utiliza típicamente para el masaje localiza-
La región lumbar está esencialmente centrada en la estabi- do de una hemipelvis, a menos que el juego pelviano sea
lidad y no parece razonable esperar una «flexibilidad» de trabajado a partir de un apoyo lateral, la zona trocantérea,
los tejidos que no se puede encontrar en dicha región. Por en cuyo caso el masaje retoma el estilo de trabajo de la posi-
lo tanto, es inútil realizar maniobras de «palpar-rodar» de- ción precedente.
masiado intensas más allá de cierta búsqueda de libertad de • Decúbito ventral
los tejidos respecto a las normas del paciente. Esta posición es más estática pero permite un masaje relati-
vamente apoyado de las zonas sacra, glútea, trocantérea e
Zona sacropelviana
isquiática. El movimiento, aunque limitado, es posible y las
Hay que decir, como preámbulo, que esta zona es general- maniobras del masaje son aptas para crear un movimiento
mente ignorada por el masaje. A menudo la «pelvis» sólo se de báscula entre el sector sacro y el ilíaco (fig. 57). Las
aborda indirecta y parcialmente: es decir, lateralmente, a maniobras consisten en empujar el sacro hacia adelante,
nivel coxofemoral, y por un acceso posterosuperior, a nivel como en la nutación, mientras que la mano «ilíaca» realiza
sacroilíaco; la zona genitoanal queda reservada a patologías maniobras de presión con deslizamiento tendiendo a pro-
específicas. Ahora bien, existe una «movilidad» sacropelvia- vocar una «retroversión unilateral» del hueso coxal, que
na, mal percibida en el plano psicomotor, y cuyo papel es algunos denominan «posteriorización» del ala ilíaca, para
mecánicamente capital ya que la pelvis es el elemento diri- no confundir con retroversión. El masaje en sentido inver-
gente fundamental de la columna, lo que Dolto llamaba el so es fácil de imaginar.
«pivote» [13]. Debe buscarse una buena percepción propio-
ceptiva de este sector por la elaboración de movimientos • Posición sentada
que se originen en la pelvis y el masaje es un elemento de Parece poco propicia dado que el enfermo está apoyado
base en este trabajo. sobre su «fundamento». No obstante, la palabra «masaje»
sigue siendo válida ya que debe tenerse en cuenta que las
Abordaje por posiciones manos no son simples puntos de contacto que generan
• Decúbito dorsal empujes o tracciones, como en las anteversiones y retrover-
La posición expone el bajo vientre, la zona sexual (cubier- siones, sino también «palpadores» que «interrogan» un sec-
ta) y las caderas, por lo que el masaje parece bastante limi- tor mal controlado, estimulando una respuesta, interpelan-
tado. El interés mayor reside en que es fácil, gracias a una do un músculo o un punto preciso, totalmente en la línea
flexión de cadera, dirigir la movilidad de la pelvis. Por esta del masaje. El kinesiterapeuta debe poder sentarse a una
razón, el masajista puede utilizar tomas bilaterales, aunque altura un poco más baja que su paciente y moverse alrede-
no forzosamente simétricas, para masajear las fosas ilíacas dor de las cuatro caras, según el sector que se quiera tratar.
externas y las crestas del hueso, terminando en la muscula- Las manos se desplazan sobre todas las caras del conjunto
tura anterior de la cadera o descendiendo hasta los trocán- pelviano invitando al paciente a sentir el gesto, imaginarlo,
teres mayores, incluso los isquiones (fig. 56). Es fácil solici- prolongarlo o, por el contrario, hacerle oposición. Es el
tar el movimiento por presiones masajeantes y movilizado- «diálogo gestual», apreciado por Dolto, lo que caracteriza a
ras a la vez, renovando así el interés del paciente y su parti- esta posición en situación de función, es decir erigida. Se
cipación, dado que en esta posición no tiene un control puede sumar un elemento de progresión, punto de transi-
visual de la zona. El bombardeo sensorial del masaje per- ción del masaje a la reeducación gimnástica: el mismo abor-
mite hacer pasar ejercicios difíciles, por ejemplo colocando daje puede considerarse para un paciente sentado en una
una bandeja inestable sobre el sacro o simplemente un pelota de reeducación. El movimiento resulta potencial-
pequeño almohadón para acentuar el movimiento pivotan- mente incrementado, por lo cual hay que tener cuidado de
te de la pelvis durante las maniobras. Asimismo, el apoyo o no caer en un exceso movilizador: el interés sigue siendo el
no de los pies es un elemento de graduación. seguimiento y el control de la maniobra del masaje.

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57 El masaje de la zona sacropelviana asocia masaje transversal 58 El masaje asocia relajación muscular de los pelvitrocantéreos y
profundo, micromovilidades, estiramientos de los planos apo- respuesta tónica gracias a la colocación de los dedos.
neuróticos.

Abordaje por estructuras


• A nivel de los tegumentos
Salvo excepción localizada, están tan poco involucrados
que se justifica la observación vestimentaria: un slip o una
ropa ligera no molesta el abordaje.
• A nivel muscular
La musculatura involucrada en el abordaje pelviano es la
que dirige la cibernética local, es decir los elementos pro-
fundos como los pelvitrocantéreos. Si bien es posible abor-
darlos analíticamente, como se mencionó a propósito de la
cadera, su abordaje también puede ser más global en este 59 El masaje aborda el ala ilíaca mediante una colocación facilita-
caso, con maniobras intensas, especialmente gracias al uso dora de los muslos.
del puño en el masaje-movilización de esta zona. El pacien-
te es invitado a sentir y reaccionar a los apoyos en el senti-
do deseado, lo cual genera el «diálogo gestual» entre el otro el vientre, si no se integra en un contexto medicoqui-
paciente y el terapeuta, basado en la percepción cinestésica rúrgico, suele ser relegado a los aspectos comerciales de los
(fig. 58). Este trabajo es típico del masaje del bloque sacro- cuidados estéticos, lo que es injusto. El masaje del vientre
pelviano debido a la importancia del segmento tratado y a tiene tanta importancia como el del tórax o de otra región.
las repercusiones que puede ser necesario manejar a nivel Abordaje por posiciones
del tronco y los miembros.
• Decúbito dorsal
• A nivel capsuloligamentario Es la posición más evidente ya que es la única que ofrece la
La zona más importante es la que corresponde al rico pa- totalidad del abordaje abdominal. No obstante requiere un
quete fibroso posterior, a nivel de las articulaciones sacroi- mínimo de adaptación mediante almohadones o una cami-
líacas. Esta unión es una junta de absorción de movilidad, lla con planos regulables. La cabeza y el busto pueden estar
predispuesta para la micromovilidad, y no posee músculo levantados, los miembros inferiores a menudo están flexio-
motor sino un sólido empaquetamiento ligamentoaponeu- nados para permitir una mejor relajación de la musculatu-
rótico. Las maniobras consisten en pulidos y fricciones, así ra abdominal y así evitar el fenómeno de «piel de tambor»
como presiones con deslizamiento a lo largo de todas las cuya tensión impediría la buena penetración de los dedos.
salientes óseas lindantes con la interlínea. La puesta en ten-
sión requiere movilizaciones o colocaciones variables; una • Decúbito contra u homolateral
de las más prácticas es el decúbito contralateral (fig. 59) Es una adaptación de la posición precedente. Consiste en
que permite fácilmente estas variaciones. hacer bascular la masa visceral hacia la camilla por su pro-
Hay que mencionar en segundo lugar la zona sacrococcígea, pio peso. El interés de tal maniobra es por un lado poner
a menudo dejada de lado por razones psicológicas debido a en tensión la cúpula diafragmática del lado de la camilla y
la proximidad anal. No obstante, a veces es necesario inter- por el otro aprehender mejor la musculatura lateral que
venir, lo cual es posible por dos vías: por un lado el aborda- queda así expuesta.
je posterior subcutáneo, por el otro el anterior por vía rectal La posición sentada no se utiliza prácticamente nunca.
(que requiere un dedil). Las maniobras son generalmente Abordaje por estructuras
fricciones y pulidos sobre los puntos dolorosos, a veces com-
• A nivel de los tegumentos
binados con una ligera tracción descompresiva en el eje. El
masaje sacrococcígeo puede acoplarse al uso de ultrasonidos Puede tratarse del masaje clásico de una cicatriz o de una
sobre esta zona, especialmente sobre las inserciones de los masa celuloadiposa cuyas calidades mecánicas se intenta
ligamentos sacrociático mayor y sacrociático menor. mejorar. Si bien el masaje «adelgazante» sigue siendo apre-
ciado por el público general, se sabe que es más un deseo
Abdomen que una realidad, lo cual no quita interés al empleo del
masaje en ciertos tratamientos adelgazantes, pero por otras
El masaje del abdomen puede tener como objetivo tanto el
razones, tanto psicológicas como metabólicas.
continente como el contenido. Estos dos aspectos, muscular
y visceral, son interdependientes funcionalmente pero suelen • A nivel muscular
disociarse en la terapia. Su abordaje presenta a menudo dos Los músculos abdominales, a veces ocultos bajo una capa adi-
dificultades: por un lado la kinesiterapia (incluyendo el masa- posa importante, pueden ser masajeados tanto global como
je) está confinada a menudo al aparato osteomuscular; por el individualmente. En el último caso, su estiramiento y con-

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Kinesiterapia MASAJES 26-100-A-10

tracción permiten distinguirlos mejor. Se sabe que es más útil


considerarlos según las direcciones de sus fibras que como
entidades anatómicas individuales. Las dos grandes direccio-
nes vertical y transversal están principalmente representadas
por el recto del abdomen y el transverso; las dos grandes
direcciones diagonales por los oblicuos mayor y menor.
Se practican maniobras de fricción, amasamiento, presión
con deslizamiento. Hay que prestar atención particularmen-
te a las inserciones altas y bajas, que se olvidan habitualmen-
te. Después de diastasis, abordajes quirúrgicos, aflojamientos,
distensiones después de un embarazo, estos músculos requie-
ren una recuperación trófica y tónica para la cual el masaje
constituye un primer paso. Hay que precisar a este respecto
60 El masaje del colon requiere una buena «flexibilidad» de las
que las paredes abdominales integran por arriba el diafrag- muñecas y no debe escamotear los ángulos.
ma, que no es objeto de masaje sino de un trabajo kinesite-
rapéutico, y por abajo el perineo, involucrado en los proble-
mas del posparto y en el prolapso. Si el masaje de este dos manos una junto a la otra, con las puntas de los dedos
músculo no se ha desarrollado especialmente es tanto por superpuestas de modo que el conjunto se inscriba en un
razones técnicas como psicológicas y porque su recuperación triángulo. Este debe ser más o menos amplio según la
tónica, prioritaria respecto a la de los abdominales, se realiza superficie abdominal del paciente. El contacto permanece
mejor con otras técnicas. fijo y el movimiento masajeante reside en una variación cir-
• A nivel visceral cular del apoyo, en el sentido de las agujas del reloj, es decir
Existen algunos métodos (como el de Grossi, mencionado según la dominante peristáltica intestinal. El movimiento es
en las técnicas de masaje), pero, de manera general, se lento, el apoyo pasa entonces de las yemas de los dedos al
puede contar con una base que, sin imponer un «método», borde cubital de una mano, a continuación a los talones de
se traduce por cierto desarrollo que el terapeuta debe adap- la mano y por último al borde cubital de la otra mano. Esta
tar. El masajista debe ubicarse a la derecha del paciente por maniobra provoca por lo general muy rápidamente «rui-
una razón: el asa cólica izquierda está relativamente oculta dos» intestinales y conviene tranquilizar al paciente que
por la rejilla costal y para aprehenderla más fácilmente con suele sentirse incómodo por estas sonoridades que no tie-
los dedos, en cuanto sobresale, hay que ubicarse contrala- nen nada de incongruente. Algunos pacientes por el con-
teralmente. Se describen clásicamente cuatro etapas. trario ven en ello la prueba de la eficacia rápida de las
maniobras, eficacia que puede traducirse a menudo por
— Primera etapa: es un tiempo preparatorio que consiste
una aceleración beneficiosa del tránsito.
en presiones con desplazamiento, inicialmente superficia-
les, luego profundas, respetando el sentido del peristaltis- — Cuarta etapa: se vuelve a un abordaje global mediante un
mo intestinal. «masaje» abdominal, de un borde al otro y de arriba a
abajo, pudiendo reanudar tal o cual aspecto en función de
— Segunda etapa: aborda el colon y se descompone en tres
la reacción del enfermo.
secuencias que integran progresivamente las tres partes del
colon. En efecto, por razones mecánicas evidentes, es lógi- Observación: hay que señalar que un abordaje coherente de
co comenzar por abordar el colon descendente en primer la región visceral debe asociar al masaje: respiración (espe-
lugar ya que está más cerca del orificio anal, de salida, a cialmente ejercicios de Valsalva y chelai-diti), trabajo mus-
continuación incorporar el colon transverso, que lo prece- cular abdominal, activación general.
de, y por último el ascendente, en el cual comienza el trán- En el masaje visceral, además de las técnicas reflejas (ver
sito a este nivel. La primera secuencia consiste en una serie este capítulo), algunos incorporan el masaje denominado
de presiones profundas con deslizamiento, en el sentido «hepático». Consiste en un drenaje abdominal en el senti-
peristáltico, ejecutadas con las dos manos alternadas. Según do «portal», al cual se asocian maniobras de compresión del
lo que se palpa se pueden intercalar maniobras muy locali- hígado, terminadas por un «masaje» abdominal y un traba-
zadas denominadas de «desfragmentación» que, como su jo respiratorio. La compresión hepática se obtiene en un
nombre lo indica, están destinadas a actuar sobre las zonas paciente sentado, al cual se le pide que «entre el vientre»
obstruidas del colon. Se utilizan también vibraciones pun- con la inspiración para aumentar la presión y que se incline
teadas y fricciones. Las maniobras se orientan hacia la seda- hacia adelante. El masajista se ubica por detrás del enfermo
ción o la estimulación según se trate de un colon espástico con sus dos manos superpuestas a nivel del hígado, es decir
o átono. La segunda secuencia incorpora el colon transver- con los bordes cubitales de las manos encajados bajo la reji-
so, de modo similar, las dos manos alternan el movimiento lla costal derecha. De este modo es el paciente quien dosi-
con un tiempo de desfase. Por último, la tercera secuencia fica la presión mediante la inclinación y la inspiración. Este
incorpora el colon ascendente, con las mismas modalida- masaje (o ejercicio) se practica al ritmo de la respiración
des, a excepción de la mano izquierda que no puede parti- del paciente y se repite varias veces a lo largo de una sesión.
cipar debido al cruzamiento de las manos (fig. 60).
Observación: estas maniobras describen por lo tanto un Cabeza
triángulo invertido cuyos ángulos no deben ser olvidados
de ninguna manera, al menos mientras las costillas y la veji- Cara
ga lo permitan. Sobre este último punto, hay que aconse- El masaje de la cara fue considerado durante mucho tiem-
jarle al paciente que tome precauciones antes de la sesión po como reservado a los cuidados estéticos. La frecuencia
para prevenir las ganas de orinar, de lo contrario la presión de los accidentes y por lo tanto de las cicatrices, las paráli-
del masaje puede resultar molesta. sis, los problemas mandibulares, sin hablar de los vínculos
— Tercera etapa: aborda el intestino delgado mediante con la zona cervical, hacen que haya tomado la importancia
variaciones de presiones estáticas. El terapeuta coloca sus que le corresponde en el abordaje corporal.

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Abordaje por posiciones
• Decúbito dorsal
Es evidentemente la posición de elección. A veces es nece-
sario levantar un poco el busto del enfermo por razones de
comodidad, incluso colocar un pequeño almohadón bajo el
occipucio. El kinesiterapeuta puede trabajar sentado y debe 61 El masaje muscular
poder moverse alrededor del paciente. exige a veces el abor-
daje intrabucal y el
• Decúbito contra u homolateral uso de un dedil.
Esta opción sólo se justifica cuando las maniobras deben
localizarse lateralmente, como a nivel de una articulación
temporomandibular.
Es evidente que el decúbito ventral no permite el masaje.
• Posición sentada
La posición con el busto vertical es poco práctica, por lo
general se trata de una posición sentada inclinada hacia
atrás. Es decir un decúbito dorsal más levantado. El interés
de esta variante es que permite acoplar masaje y respuesta
muscular con el control de un espejo.
Abordaje por estructuras
• A nivel de los tegumentos
La totalidad de la piel está involucrada, tanto si se trata de
cicatrices, de quemaduras o de heridas diversas. El masaje
puede alternar tomas amplias, envolventes, de tipo roza-
miento, o presiones con deslizamiento un poco más apoya-
das, ejecutadas con la yema de los dedos, a veces con algunos
dedos. El amasamiento permite despegar los planos superfi- 62 63
ciales y movilizarlos durante el masaje lo que conduce a la 62 La comodidad del paciente se logra gracias a la rodilla del tera-
rúbrica siguiente ya que la musculatura, sobre todo cutánea, peuta y a su mano frontal.
no permite diferenciar los planos cutáneo y muscular. La
63 El apoyo anterior y el sostén de los miembros superiores es un
cara puede, como otras regiones del cuerpo, ser masajeada elemento de relajación incrementada.
según técnicas «reflejas» y los «trazos estirados» siguen en
líneas generales el trazado morfológico óseo y muscular.
• A nivel muscular
Los músculos de la cara se masajean analíticamente o por
pequeños grupos. Un grupo aparte está constituido por los
que tienen una inserción ósea, como el poderoso masetero.
Los otros rodean los ojos, la boca o la periferia (frente, cuello,
etc.). Hay que señalar que un buen abordaje de los músculos
que rodean la boca obliga a masajear el buccinador (fig. 61) 64 El masaje del cuero
lo cual requiere un dedil. cabelludo puede utili-
zar tracciones y friccio-
• A nivel capsuloligamentario nes a partir del cabello.
El masaje temporomandibular supera el entorno articular
de los cóndilos para involucrar la musculatura denominada
«de sustitución» que participa en el mecanismo mandibu-
• Decúbito contra u homolateral
lar. En el plano capsuloligamentario, consiste en fricciones
de tipo MTP sobre la interlínea, colocando la mandíbula en La única diferencia con la posición dorsal asociada a una
una posición determinada, especialmente con una abertura rotación de la cabeza es una mejor estabilidad y menor fati-
ga por la postura. En cambio, la posición sólo permite un
de boca suficiente para obtener el deslizamiento anterior
abordaje unilateral.
que descubre parcialmente la parte condílea.
• Decúbito ventral
Cráneo Posición práctica para el abordaje posterior, especialmente
Hay poco que decir sobre el masaje del cráneo. Se conside- para las emergencias de los nervios de Arnold, así como para
ran tres casos principales: el masaje de tipo reflejo por sus la mayor parte del cráneo. El inconveniente es, para algunas
virtudes sedantes, especialmente en los cervicálgicos en fase personas, el mantenimiento de la cara contra la camilla.
aguda, el masaje en las neuralgias de Arnold y, en menor • Posición sentada
grado, en las cicatrices del cuero cabelludo. El enfermo debe estar sentado en un asiento bajo para que
Abordaje por posiciones el terapeuta, sentado a una altura mayor, pueda dominar
fácilmente la cabeza. El abordaje es bastante completo,
• Decúbito dorsal exige simplemente un mantenimiento parcial de la cabeza
Puede utilizarse para el abordaje de la parte anterior del por parte del paciente. En efecto, para limitar la fatiga, es
cráneo y de las partes laterales haciendo girar la cabeza a un conveniente proporcionarle un respaldo para apoyo poste-
lado o al otro. Indirectamente, cuando el masajista está sen- rior y durante el masaje hacer de modo tal que una de las
tado a la cabecera del paciente, es posible aprehender la dos manos pueda controlar más o menos el mantenimiento
parte posterior con las palmas de ambas manos. de la cabeza (figs. 62 y 63).

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Kinesiterapia MASAJES 26-100-A-10

Abordaje por estructuras Cualquiera sea el modo de describir el masaje y de catalogarlo en


las diferentes técnicas kinesiterapéuticas, se encuentra en este
• A nivel de los tegumentos
enfoque terapéutico una doble realidad.
Su abordaje se ve modificado por la presencia de cabello. La de la espontaneidad de una maniobra aparentemente simple y
Lejos de ser una molestia a menudo es un elemento com- aquella, menos evidente, de la búsqueda de sus indicaciones y
plementario de las maniobras en la medida en que es posi- variaciones: el masaje no se reserva ni a una zona del cuerpo, ni
ble utilizarlo, con suavidad, para realizar pequeñas traccio- a una patología ni a un método terapéutico. Su pertenencia a la
nes sobre los tegumentos o fricciones muy localizadas. Para kinesiterapia y por lo tanto su práctica por los profesionales que
esto, hay que poder asir una pequeña mecha de cabello (si son los kinesiólogos, sitúa al masaje en el arsenal terapéutico de
la longitud es suficiente), a nivel de la raíz, y sin soltarla la reeducación.
masajear con un pequeño desplazamiento (fig. 64). Hay A diferencia de la medicina, la cirugía, la odontología, la enferme-
que destacar que el espesor subcutáneo, la calvaria, forma ría, donde el trabajo es rápidamente cuantificable, el masaje inter-
un verdadero casco protector extremadamente resistente viene en mejorías kinesiterapéuticas raramente inmediatas y, la
mayoría de las veces, progresivas. El terapeuta, su técnica y el
gracias a una capa adiposa alveolar que se adhiere al hueso
paciente comparten la responsabilidad de los resultados obteni-
y limita la movilidad de la región superior. El masaje lento y dos. La práctica objetiva y las técnicas que han sido evocadas
apoyado es a menudo generador de relajación. deben acompañarse de una percepción subjetiva, sesión tras
• A nivel muscular sesión, permitiendo elaborar un plan de tratamiento nunca este-
reotipado. En resumen, si bien la práctica del masaje se basa en
Hay poco que decir salvo que el cráneo está rodeado por un conocimiento y una ciencia, la subjetividad de su dosificación
pequeños músculos cutáneos, por delante, atrás y lateral- es una cuestión de arte. Lejos de oponerse, estos dos polos se
mente (occipitofrontal y temporales). En realidad, el masa- complementan imperativamente.
je de estos músculos está condicionado por la poca movili-
dad cutánea y no puede disociarse del abordaje de la piel.
No obstante, durante el masaje es posible solicitar una res- Cualquier referencia a este artículo debe incluir la mención: DUFOUR
puesta muscular, especialmente en el caso de heridas y M. – Massages. – Encycl. Méd. Chir. (Elsevier, Paris-France),
adherencias patológicas. Kinésithérapie - Rééducation fonctionnelle, 26-100-A-10, 1996, 32 p.

Bibliografía

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