Los beneficios de la predicación exegética para la iglesia local

Rev. Sergio A. Ramos ¿Qué es la predicación exegética? La predicación exegética consiste en una adecuada combinación de la hermenéutica y la homilética. Es cuando ambas operan mancomunadas para servir a la iglesia. Podemos llamar predicación exegética a aquella que experimentó un proceso celoso de investigación bíblica. Juzgamos que el trabajo de exégesis es previo al púlpito e incluso al proceso del bosquejado de cualquier sermón. La concebimos como a aquella que ha cursado una seria labor e interacción entre el predicador y el Texto Sagrado. Es decir que hubo un análisis semántico, sintáctico, de las figuras retóricas, de los conceptos teológicos, del contexto histórico, de los pasajes paralelos y de las características especiales a considerar según el género literario tratado. La concepción de predicación exegética como análoga de predicación expositiva nos provoca recelos. Vislumbramos que el trabajo exegético no siempre llegará al púlpito como un sermón en “formato expositivo”. Pensamos que cualquiera sea la forma de presentación del asunto, si la predicación cursó el área de elaboración exegética, lo será. Aún cuando se manifieste después como textual, temática o expositiva. La predicación exegética sólo es tal por cómo se conciben y extraen las verdades bíblicas y no por la manera en que se muestran al auditorio. Es exegética por su extracción en vez de serlo debido a su presentación. Beneficios que otorga la predicación exegética. Dios honra su Palabra cuando es fidedignamente predicada. Los beneficios que se cultivan a mediano y a largo plazo son prolíferos y deseables para toda y cualquier cristiandad local. El primer beneficio es el de mantener al pastor en constante proceso de madurez y crecimiento en las Escrituras. La congregación se beneficia con un eclesiástico de "calidad" superior. El masticar de las Escrituras promociona la maduración del hombre o la mujer de Dios, como un ser humano plantado en los principios eternos para atender a la gente de hoy. El estudio exegético es un reto individual que tomará tiempo y esfuerzo, además de demandar la adquisición de herramientas bibliográficas adecuadas. Dicho análisis exigirá un verdadero quehacer extra al compararlo a las demás metodologías homiléticas “intuitivas” -y mediocrespero las ganancias que otorga bien lo justificará. Cuando el ministro investiga en la Biblia, siempre descubre más de lo que podría verter en una prédica dominical, por lo tanto, ese excedente pasa a ser parte de su bagaje y riquezas personales. Un segundo beneficio observable es la madurez de la iglesia misma en la Palabra de Dios. Como comunidad de fe, desde la perspectiva grupal, cuando se predica exegéticamente “el todo” de la feligresía recibe crecimiento en el carácter y el conocimiento de Cristo. Además dicha prédica ostenta tanto el ser atractiva como el ser necesaria. Claro que logrará el atractivo únicamente mediante la forma en que se la presente dependiendo por completo del genio y de la habilidad del predicador. No obstante, es indudable que suple con pertinencia las necesidades espirituales más básicas mediante una nutrición equilibrada. Cuando el ministro investiga ... la iglesia lo descubre, madura y glorifica al Señor. El tercer beneficio es el desarrollo personal del oyente. Provoca cambios y progresos en el espectador particular, en su fuero interno como individuo. Es decir que el hermano que recibe predicaciones exegéticas habitualmente estará expuesto a la Palabra de Dios y a sus bendiciones. Su cosmovisión trascenderá las ideas propias del pastor alcanzando a penetrar en el universo de las verdades divinas; además de la comprensión contextualizada de los acontecimientos bíblicos, lo que a la postre, significa que se está formando un genuino entendido en la Biblia. La predicación exegética enriquece al individuo en el acervo bíblico general y concreto. La lectura de la Biblia no debe confinarse meramente a la liturgia eclesiástica, escudriñarla exige el hábito diario para que el creyente florezca vigoroso en Cristo. Pero tan importante como esa costumbre, son los métodos hermenéuticos que emplea el feligrés al leer. Considerándolo, es de mencionar el impacto tan positivo que produce el sermón exegético en los creyentes. De oidores pasivos les lleva a intérpretes dinámicos. De meros lectores bíblicos a gente sensible que interactúa con su contenido, con su mensaje, y que al hacerlo oye la voz de Dios. Cuando un pastor expone con altura, su ejemplo alcanza el punto de establecerse como un modelo hermenéutico. Dicho patrón pastora será calcado por el feligrés en su hogar, en sus devocionales privados, en sus charlas con amigos y en sus propias disertaciones

o algo parecido". La exposición exegética encuentra uno de sus mejores compañeros de labor en el método de secuencias o series. Siempre se estará a buen tiempo de trasmitir a nuestros colegas y "discípulos" un conocimiento más acabado respecto a esta formidable herramienta llamada predicación exegética. Tras el púlpito el orador no predica su exégesis. y el compartir cursos en las iglesias locales. escucho sus voces en los idiomas originales. riqueza informativa. Cuando el predicador es persuadido por Dios podrá persuadir a sus oyentes. Los Institutos Bíblicos pudieran incluir una materia específica dirigida por instructores especializados. La nueva dimensión que él descubrió mediante la exégesis le prepararon mejor para persuadir a su auditorio. El cuarto beneficio es el incremento de la persuasión en el sermón. o sintió el dolor del látigo romano castigando a Pablo. en nuestro idioma y cultura sobre este asunto capital. elevan murallas a las falsas doctrinas. El maestro era un absoluto iletrado en el tema. Son escasos sus súbditos en la práctica pastoral latinoamericana.. le llamamos persuasión. como tampoco prejuicios teológicos personales. El quinto beneficio es que se relaciona íntimamente con la predicación en serie. Sí. y con detalles.. sería como predicar versículo a versículo. Por sincera curiosidad lo hicimos con varios más. Al predicador le facilita su labor en el desarrollo de la serie debido a que la exégesis le otorga un cúmulo básico de conocimiento. Es imperioso sensibilizar y capacitar a los ministros en cierne. Abundantes textos demandan ser tratados a un plazo mayor de un solo sermón. profundidad y continuidad temática. Entonces. El predicador-exégeta quizá olió la podredumbre de la tumba de Lázaro. pero esta le ha persuadido. vio los escenarios sociales. Continuemos investigando en la Palabra Eterna con seriedad y ahínco. Al crear en los demás una opinión.en el templo.. es un desafío para los ministros. Su sermón son los conceptos interpretativos más próximos a las ideas originales del autor bíblico. unidad. Seamos llenos del Espíritu Santo. hasta que finalmente alguien aventuró balbucear: “ah. Por tal razón. y el motivo es que está fuera de contexto. ni irreverente. una creencia. Más esperando el son de la trompeta final: estudiemos para . El último beneficio es la fidelidad al texto bíblico.. Contempló las civilizaciones antiguas. Estudiando la Palabra de Dios se evidenciará lo que no proviene de ella. Los "bocadillos sermonarios” suelen ser entretenidos y hechiceros a la curiosidad. Llegará el día en que miraremos “cara a cara” y sin necesidad del “oscuro espejo” exegético. el desarrollar talleres para profesores. Cuando el pastor y la iglesia conocen en intimidad las doctrinas que creen y enseñan. Los cristianos no necesitamos tanto ser especialistas en el error como eruditos en la verdad. En ocasiones los oyentes se admiran de cómo el disertante sacó una idea semejante del texto. Con ello la fidelidad al sentido primitivo del texto se perpetúa como no lo puede hacer ninguna otra modalidad homilética. por lo que él mismo ha sido elevado a un plano de convicción que propicia la persuasión de su auditorio. Cierto refrán dice que “más vale una espina de experiencia que un selva de teorías”. El orador-exégeta no presenta a su auditorio una interpretación descuidada. La mejor arma contra el error es el conocimiento de la verdad. Por tanto. políticos y geográficos que el simple lector de la Biblia no suele ver. cuando no desconocida. Mediante la exégesis el orador sacro se “trasladó” al mundo antiguo. la honestidad nos lleva a afirmar que: ningún sistema de predicación nutre y desarrolla tanto a las personas en su dominio de la Biblia como la predicación exegética y que su impacto pudiera multiplicarse con el desarrollo de las series. . Pero es una reina con ropas de "cenicienta". Es una abandonada. El caro proceso que implica la predicación expositiva parece llegar a la cumbre del gozo cuando el ministro puede tener la convicción de que está predicando “la Palabra de Dios”. o gustó la sal insípida que tiraban a los hoyos de las calles. Ocurre así debido a su brillo. el dictar seminarios regionales.-cuando le competa desarrollarlas. parece que la solución es predicar en serie. Exegetizar es experimentar. académicos y autores hispanoamericanos el preparar material escrito. la predicación exegética es la "reina de las predicaciones". En algunos casos sería imposible abarcar el pensamiento del autor inspirado (que en repetidas ocasiones se desarrolla a través de todo el libro o la epístola) en una mañana dominical. Desafíos para la pastoral latinoamericana Siendo estudiante en el Instituto bíblico interrogamos a un profesor respecto a la predicación expositiva. pureza doctrinal y poder transformador. el mover su voluntad o el impulsar una conducta de acuerdo a nuestra finalidad. Luego de exegetizar el estudioso regresa a mundo contemporáneo con sus aplicaciones hermenéuticas. Sendas complementarias bien pueden ser: abordarlo en convenciones nacionales.

¡Exegetizemos! ¡Y que el tiempo cuando pentecostal e ignorante eran términos similares se conjugue en pretérito! .predicar. Escudriñemos con cayos en las rodillas y lágrimas en los ojos. Insistamos en recorrer una y mil veces las páginas de la Revelación. Dios hablará otra vez.

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