Minuta La Prueba Inicia: reflexiones críticas Jacqueline Gysling, CISPO, Universidad de Los Lagos 27 de agosto de 2013 1.

Recientemente, el 22 de agosto pasado, se dieron a conocer los resultados de la última aplicación de la Prueba Inicia, que esta vez incluyó a egresados de educación parvularia, básica y media, en las especialidades de Lenguaje, Matemática, Ciencias y Ciencias Sociales. Participaron en esta oportunidad 1.443 estudiantes, que representan solo un 14% del universo potencial, a pesar que participaron 50 instituciones, el 86% del total. 2. La Prueba Inicia se aplicó por primera el año 2009 y desde entonces se ha aplicado todos los años, salvo en el 2012 que se postergó para el primer semestre de 2013, y se ha anunciado que la próxima Prueba se rendirá el 2014. Este examen hasta el momento se ha aplicado en forma voluntaria para las universidades y los egresados, sin embargo, en el Congreso se discute un Proyecto de Ley que lo convierte en un examen habilitante para ejercer la docencia en el sistema subvencionado (Proyecto de Ley Nº456/359 de enero 2012, que se conoce como Ley de Carrera Docente). 3. Con ocasión de la comunicación de los resultados de la última aplicación, la Ministra de Educación ha destacado la presentación al Congreso de una serie de indicaciones sustitutivas al Proyecto de Carrera Docente. Estas indicaciones ya habían sido expuestas por la Ministra a la Comisión de Educación a fines del mes de julio, y se refieren fundamentalmente a medidas que aumentan los requerimientos para el ingreso a las carreras de pedagogía y medidas asociadas al examen de habilitación docente. Esta es la tercera presentación del Gobierno al Congreso sobre la Prueba Inicia, y en cada una de ellas ha endurecido las exigencias. En la primera presentación el examen era voluntario, aunque era obligatorio rendirlo (no aprobarlo) para ejercer en el sistema con financiamiento estatal (Proyecto de Ley Nº370/358 de 2010). En el segundo proyecto era habilitante y obligatorio aprobarlo para ejercer en el sistema que recibe financiamiento estatal (Proyecto de Ley Nº456/359 de enero 2012). En ambos casos no se establecía ninguna consecuencia para las instituciones formadoras. En esta tercera propuesta, la Prueba es obligatoria, pero no habilitante. Se propone que en algunos años más llegue a ser habilitante. Por otro lado, por primera vez se establece alguna sanción para las universidades formadoras, ya que se plantea que en caso que el 50% de los egresados de una institución obtenga un puntaje deficiente en la Prueba, la universidad debe ofrecer un semestre adicional. Se establece además una Prueba, al parecer igualmente externa, después de los dos primeros años de estudio, sin caracterizar en qué consistiría esta medición. 4. No existe convergencia en los actores educativos sobre Inicia. El Colegio de Profesores rechaza que Inicia sea habilitante, considera que una prueba de conocimientos no asegura un buen desempeño, y plantea que no se puede afectar a los egresados por procesos formativos que son responsabilidad de las instituciones. En tanto, el Panel de Expertos que el Gobierno convocó en 2010, recomendó que fuera un examen habilitante. Igualmente Educación 2020, considera que la Prueba debe ser obligatoria y habilitante, y que debe haber sanciones para las instituciones de acuerdo a los resultados, y que un 50% de egresados por debajo del nivel 1

aceptable debería significar la pérdida de la acreditación de la carrera y cerrar el ingreso para el año siguiente. Por su parte, el Consejo de Decanos de Facultades de Educación del CRUCH ha apoyado que la Prueba sea habilitante, pero considera que debe ir asociada a otras medidas como mayor selectividad al ingreso de las carreras, acreditación obligatoria y control de la oferta de carreras. Las dos primeras incorporadas en las actuales indicaciones, no así la última petición. 5. En las últimas indicaciones del Gobierno, se plantean mayores requisitos de ingreso a las carreras de pedagogía, sin embargo no se plantean mayores exigencias para la acreditación de las carreras de pedagogía, un proceso que todos los actores consideran que es crucial para mejorar la calidad de la formación inicial. En este contexto, se presentan a continuación una serie de consideraciones críticas sobre la posibilidad que Inicia sea una prueba habilitante para ejercer la docencia, que pudieran ser consideradas en el debate que se sostiene en el país al respecto. 1. El problema de calidad de la formación de profesores se enmarca en una serie de políticas que desde la reforma del año 80 han menoscabado la formación de los profesores, entre estas la pérdida de su calidad de carrera exclusivamente universitaria, en un marco de reforma universitaria que posibilitó la multiplicación de instituciones de formación, sin control de su calidad. Si bien con posterioridad esta medida se revirtió, esto posibilitó que se crearan una serie de institutos profesionales que comenzaron a ofrecer estas carreras, muchos de los cuales operan hasta el presente. Junto con esto la educación superior en su conjunto se diversificó y desreguló, multiplicándose el tipo de universidades, tanto en términos de su actividad académica, como de su selectividad. Así, en el presente la formación de profesores se ofrece en instituciones de muy distinto carácter: desde universidades de investigación altamente selectivas a institutos profesionales sin selectividad. Junto con esta dispersión institucional se ha producido en los últimos años un crecimiento dramático de la matrícula en estas carreras, generándose una sobre oferta de profesores, según cifras del Mineduc (2013) actualmente estudian pedagogía 120.412 personas, en circunstancias que todos los profesores del sistema son 180.000. Establecer una prueba de habilitación, obviamente, no ataca la raíz del problema, que debe tener como propósito prioritario ordenar y racionalizar la institucionalidad de formación de profesores, que no puede seguir operando meramente con criterios de mercado. Procesos de acreditación rigurosos y obligatorios, junto con un control de la oferta de carreras generaría una selectividad inmediata, que es lo que se busca con las medidas que se intentan. La Comisión Presidencial por la Calidad de la Educación del año 2006, recomendó la creación de una institución estatal que coordinara y regulara la formación de profesores, sin embargo, esta medida no se ha considerado en los proyectos que se debaten. 2. La prueba habilitante establece un mecanismo de sanción que afecta más a los egresados que a las instituciones formadoras que deberían asegurar un piso mínimo de calidad de sus procesos. Esta sanción opera en un sistema de educación superior pagado. Es decir, los egresados pueden perder varios años de estudios que han implicado un alto costo para ellos, 2

en instituciones que el mismo Estado ha dejado funcionar y por lo tanto en instituciones en las que ellos deberían confiar. 6. Para paliar este desbalance evidente, la última propuesta del Gobierno incluye una consecuencia para las instituciones formadoras, más allá del prestigio comprometido en el ranking de resultados. Esta consecuencia, consiste en impartir un semestre adicional en caso que el 50% de sus egresados obtenga resultados insuficientes. Esta medida es débil. Pone un estándar realmente poco exigente, puesto que se conforma con la mitad de logro. Y como remedio propone un semestre de estudios, planteando que el déficit de cuatro años se resolverá en un semestre. Cabe preguntarse si existe alguna evidencia que avale una medida como esta. 7. Más allá del problema institucional, la Prueba Inicia es una prueba en desarrollo que no tiene aun la calidad técnica suficiente para ser habilitante. En las cuatro primeras aplicaciones que se han realizado se han incorporado modificaciones técnicas, ya sea en el tipo de pruebas que se aplican o en la manera de analizar y reportar los resultados. La única información pública es el ppt con que se han comunicado los principales resultados y no existe un reporte acabado de la Prueba y sus características técnicas. Con la poca información que se entrega en el ppt, se puede observar que los criterios han variado entre años, y también que varían entre los distintos instrumentos que se aplican. No se sabe entonces cómo se establecerá el puntaje habilitante, y cómo se asegurará que la prueba sea capaz de informar con el máximo de validez este puntaje. Una cosa es construir una prueba como la actual que distribuye a los egresados en una curva normal con fines de selección relativa como es el caso de la PSU, y otra informar quienes alcanzan o no un estándar determinado y cómo se definirá ese estándar. Actualmente el nivel insuficiente se establece por un grupo de jueces, a través de la metodología de bookmarking, estableciendo un punto de corte en el conjunto de items escalados, esta definición corresponde a un acuerdo respecto al ítem que marca un nivel insuficiente. Por cierto esto es demasiado precario para definir el futuro de una persona que ha estudiado cuatro o cinco años una carrera universitaria, en una institución que cuenta con la autorización del Estado para ello. 8. Se señala que desde este año la Prueba se refiere a estándares de formación inicial, estándares que han sido elaborados en un proceso que ha involucrado un importante número de académicos universitarios. Es importante señalar que estos estándares, que son los primeros de su tipo que se elaboran en el país, deberían ser revisados luego que las universidades hayan visto cómo operan en la práctica. Por el momento representan una deseabilidad teórica, que no se ha probado empíricamente. Cabe destacar que la definición de estándares es particularmente problemática en el caso de los profesores básicos. Al respecto el Ministerio ha sido poco claro, por una parte se señala que la formación de profesores básicos se restringirá a algunas áreas curriculares y, por la otra, se anuncia que están en elaboración los estándares de las restantes áreas curriculares de este nivel para tener el cuadro completo de la formación de profesores básicos. Estos estándares elaborados por distintas comisiones de especialistas carecen de una visión de conjunto que defina que es razonable y relevante de exigir a un egresado de pedagogía básica considerando a la vez todas las áreas curriculares. 3

9. Por otra parte, más allá de lo experimentales que puedan ser estos estándares, la Prueba no mide el cumplimiento de estos estándares. Los estándares, bastante abultados especialmente en educación básica, operan como un currículum a partir del cual se ha construido la tabla de especificaciones de la Prueba. No se han pre-establecido niveles de logro de estos estándares que la prueba mida. Los estándares son un referente general, no marcan la diferencia entre un nivel suficiente y uno insuficiente, esa discusión no se ha sostenido en el país. 10. Junto con estos problemas técnicos, la Prueba aunque consiste en una batería de instrumentos que miden distintas áreas, es fundamentalmente una medición de conocimientos de los contenidos de las asignaturas del currículum. Nadie duda que los profesores deben conocer lo que enseñan, pero ¿qué significa conocer lo que enseñan? Los ítems liberados de las pruebas anteriores en su mayoría remiten a conocimientos fragmentarios y puntuales, que pueden parecer obvios y por ende llamar a escándalo que un profesor no los sepa, sin embargo cabe preguntarse si hacen la diferencia entre un buen o un mal profesor. Por otra parte, desde el Programa de Fortalecimiento de la Formación Inicial (FID) se intenta vincular mayormente la formación docente a la práctica, justamente para potenciar las competencias de los docentes en la acción. Esta Prueba no evalúa desempeños, y al fomentar solo la dimensión conceptual, puede resultar contradictoria con este propósito y con las orientaciones que se están entregando a las universidades para que se orienten al desarrollo de competencias, que es internacionalmente la perspectiva predominante. Una evaluación de conocimientos, definidos además en un sentido bastante tradicional, está lejos de lo que hoy se considera relevante en la formación universitaria y en la formación de profesores. La evidencia internacional muestra que en el caso de la formación de profesores los países tienen sistemas que integran distintas medidas que buscan asegurar la calidad de la formación docente. En muy pocos casos estos sistemas incluyen pruebas de conocimientos disciplinarios, y donde existían estos sistemas, como por ejemplo en el Estado de Nueva York, se está transitando a evaluaciones de desempeño que se realizan luego de algunos años de ejercicio profesional. 11. Establecer una prueba como mecanismo de solución al problema de la calidad de la formación de profesores replica en este ámbito lo que se ha intentado sin éxito con el SIMCE en el sistema escolar. Como sostiene uno de los directores de la Agencia de Calidad (Muñoz, 2013) el SIMCE que desde la LGE tiene consecuencias para los establecimientos, está asfixiando al sistema educacional distorsionando el proceso educativo. Esto mismo puede ocurrir con la formación de profesores como han constatado estudios preliminares al respecto (Meckes, Bascopé, 2012), y esto es más preocupante aun si se trata de una prueba que no está bien orientada. Se observa en este nivel, además, la misma “manía” por la evaluación que se observa en el sistema escolar, ya que se propone en las últimas indicaciones que los estudiantes de pedagogía deben evaluarse también a los dos años de las carreras. Es decir, aun no hay una evaluación terminal que sea sólida, no hay aun estándares de egreso consolidados y se quiere además establecer una prueba al segundo año de las carreras. Esto desembocará en una rigidización de los procesos de formación y una uniformación no necesariamente orientada hacia la calidad formativa.

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12. Para concluir, estas medidas no se acompañan con medidas de apoyo a las instituciones formadoras correspondientes. Los últimos convenios de desempeño que representan la mayor inversión estatal para la formación de profesores de las últimas décadas, están concentrados en el 10% de la matrícula de pedagogía, es decir tienen un alcance limitadísimo. Así, la Prueba que se instaló para informar del problema, se ha vuelto prácticamente en la única solución.

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