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2. EL PECADO Y SUS CONSECUENCIAS (1 hora).

Objetivo. Convencer (no acusar a cada participante) de ser un pecador y estar necesitado de la salvación, que se dé cuenta que ningún ser humano le puede quitar el pecado, que es causa de todos los males.

Indicaciones prácticas. Poner énfasis en las consecuencias que desencadena el pecado en el ámbito personal, familiar y social, y en la necesidad de ser liberados y sanados de esas consecuencias.

Desarrollo (30 minutos).

Antes de entrar en el siguiente tema ( y así en cada uno durante el Curso) es recomendable hacer un pequeño resumen del tema anterior (de ahí la importancia que los temistas estén presentes en todo el retiro, para que vayan viendo el proceso que viven los evangelizandos y saber como entrar y que recalcar en su tema), este resumen nos servirá para conectar con el siguiente tema: “El tema anterior nos hablaron del Amor de Dios, que es personal, incondicional, El tomo la iniciativa y quiere lo mejor para ti. Sin embargo ante la realidad que vivimos día a día, surge en nosotros preguntas muy lógicas”.

Introducción.

Si Dios nos ama, ¿por qué en el ámbito personal se vive con tantas inseguridades, temores, envidias, insatisfacciones, desequilibrios emocionales, competencia, angustia, tristeza y limitaciones, y no experimentamos su amor?

Si Dios nos ama, ¿por qué en el ámbito comunitario las familias se desintegran, los hijos se rebelan contra los padres, hay luchas de generaciones, competencias y odios de unos para otros?

Si Dios nos ama, ¿por qué la guerra, el hambre, la pobreza, la injusticia, la discriminación, la opresión y la falta de libertad? ¿Por qué no vivimos en el ámbito social el maravilloso plan de amor, justicia y paz?

En el fondo late la siguiente inquietud: Si Dios nos ama, ¿por qué no lo experimentamos? ¿Por qué nuestro mundo no es un paraíso donde se viva en armonía, paz, amor y justicia?

1. EL PROBLEMA.

Antes de querer solucionar cualquier problema debemos de conocer claramente cual es este. Si un problema no esta bien claro jamás se encontrara la solución.

Cuando se nos descompone un automóvil vamos con el mecánico para que nos diga cual es la falla y haga algo para solucionarla. Cuando se nos descompone el reloj le pedimos al relojero que nos lo componga. Pero cuando se nos descompone la vida ¿a quien debemos recurrir? Y si el mundo no marcha adecuadamente debemos de preguntarle al Creador que es lo que esta sucediendo.

Lo que impide que en nuestro mundo haya amor, paz y unión se llama pecado. No podemos experimentar el amor de Dios y la vida abundante que Jesucristo nos promete, por que por el pecado nos hemos separado de Dios, única fuente de vida verdadera. O sea, que lo que impide que en nuestro mundo se manifieste el amor de Dios y se realice su plan de felicidad para nosotros se llama pecado. El pecado es la causa de todos los males que aquejan a la humanidad. Dios ha hecho caer un diluvio de amor sobre nosotros, pero estamos bajo un cristal o loza irrompible que no nos permite ver llover, mucho menos sentir esa lluvia de amor, no nos podemos mojar con el Agua Viva del amor de Dios. Así es el pecado, un impedimento que no nos permite experimentar ese Amor.

¿Qué es el pecado? Es la oposición o la aversión de la voluntad del hombre a la voluntad divina. Es no creerle a Dios, no confiar en Él, por confiar más en nosotros mismos. Nos preferimos y lo negamos. No queremos depender de su voluntad, por querer hacer la vida a nuestro gusto, tener ídolos, es decir, suplantamos a Dios. Pecado es, también, todo lo que no proviene de la fe en Dios, toda actitud contraria a esta o de desconfianza: como odios, injusticias, robos, abusos de sexo, asesinatos, egoísmos y orgullo son frutos del pecado.

2. Las CONSECUENCIAS del pecado.

Desde que en el paraíso Satanás engaño a nuestros primeros padres haciéndoles creer que por sus propias fuerzas podrían alcanzar la felicidad y la realización humana, comenzó un desajuste impresionante y que actualmente aun vivimos.

a. El hombre se alejo de Dios, fuente de toda vida.

b. Se separo de su mujer, acusándola de ser la culpable.

c. Se enemisto con la creación, que se rebelo contra el.

Fue así como con el primer pecado del hombre, el mal se extiende cada vez más, el pecado del mundo genera múltiples y graves consecuencias en todos los campos:

individual, conyugal, familiar, social y en la naturaleza. Y sobre todo la dificultad de descubrir a Dios vivo en todas las cosas y las personas.

En el ámbito personal. Encontramos el pecado en toda persona. En la mente y en su conducta, toda clase de desajustes y desequilibrios. Desorden y falta de armonía consigo mismo, con los demás y con toda la creación, Adicciones y ataduras, angustia, temores, vergüenza, agitación, ira, tensiones, tristeza, depresiones, etc.

En las relaciones interpersonales está el pecado en aquellas que son falsas, conflictivas o enfermas; relaciones familiares desajustadas, con graves daños para toda la vida; incapacidad de amar sanamente y constructivamente; injusticias y explotación del hombre por el hombre.

En lo social, se manifiesta el pecado en la corrupción, en la opresión, en los modos injustos de conducir la sociedad y que como afectan sobretodo a los más pobres y necesitados.

El problema que tenemos es que somos pecadores y por tanto, alejados del amor de Dios.

Lo peor es que no podemos evitarlo por que el pecado no es algo que podemos impedir que entre en nosotros, sino algo que sale del fondo de nuestro propio ser. ¿Por qué un árbol de limones da siempre agrios y ácidos, y no dulces y apetitosos? Por la simple razón que tiene raíces de limón y no puede sino dar limones. Así también nosotros, manifestamos frutos de pecado por que nuestra naturaleza (raíz) es de pecado y lo experimentamos de esa manera. Ya lo dice San Pablo al reconocer esta batalla interior:

“Hago el mal que no quiero y dejo de hacer el bien que quiero” o como mejor lo expresaba un cura y de manera muy plástica “la cabra tira pa´l monte”, estamos inclinados al pecado. Somos pecadores, por eso precisamente pecamos. Por que nuestra raíz es de pecado, nuestros frutos (obras) son frutos de pecado. Ya lo mencionó el Rey David en el Salmo 50 (51): “Mira que en la culpa nací, pecador me concibió mi madre” reconociendo y confesando su pecado.

El pecado es como nuestra sombra, no se separa de nosotros y solo hay dos maneras que no tengamos sombra:

Estar en la completa oscuridad, lo cual seria aun peor.

Ser luz, por que la luz no tiene sombra, pero esto es imposible para las fuerzas humanas.

Querer salvar la vida por nuestras propias fuerzas es hundirnos más en la desesperación de la impotencia. Cuando comenzaron a enviar los primeros cohetes al espacio, el problema principal que existía era que no tenían la suficiente fuerza para llegar hasta su objetivo (la luna), y entonces caían a tierra. Incluso entre mas alto subían, mas fuerte se desplomaban, destruyéndose completamente. Eso mismo nos pasa a nosotros mismos cuando con nuestras propias fuerzas y medios queremos alcanzar la felicidad y la realización en nuestras vidas.

Buscamos por caminos falsos como el materialismo, un humanismo sin Dios que muchas veces caemos en el y nos pierde. Cuando creemos en ídolos falsos: Satanismo, brujería, curanderismo, espiritismo, santería, control mental, adivinación o cualquier interés por el conocimiento del futuro fuera de Dios. Cuando dependemos de nosotros mismos y creyéndonos súper héroes, los que todo lo pueden, lo saben y lo tienen, terminamos decepcionados y defraudados por nosotros mismos.

Somos ciegos incapaces de atinar el camino y nadie más nos puede ayudar por que también están ciegos. Es como algunos casos que encontramos por ahí; cuando una persona que tiene problemas matrimoniales va con alguien que esta igual, ¿cómo le ayudará si está en la misma situación? Lo mismo sucede con el alcohólico, con el drogadicto que buscan consejo en alguien con su misma situación. Si alguien está deprimido y tiene ideas suicidas, va con alguien que esta pasando por lo mismo, no le ayudará de nada. Un ciego no puede guiar a otro ciego, los dos se van al mismo hoyo. Necesitamos alguien que ve, un poder de lo alto que no tenemos.

Dos compadres se subieron a una lancha (bote o barca) para ir a ponerse una de esas borracheras de fin de semana que solían ponerse, después de gastarse el dinero y ponerse “hasta atrás” ya entradas las horas de la noche decidieron regresar a sus casas, se subieron al bote y comenzaron a remar, el uno al otro se animaba: “échale compadriiiitoooo, no veo las luces de la ciudad, dale más duro” así pasaron la noche sin conseguir llegar a su destino. Cuando ya amanecía y con una crudota encima voltearon atrás y se dieron cuenta que no habían avanzado un solo metro, pues ni siquiera habían quitado el lazo que amarraba el bote a la orilla del río.

También nosotros estamos amarrados por el lazo del pecado, el cual no nos permite, por más esfuerzo que hagamos, llegar a la orilla de la Salvación. Ni nuestras buenas intenciones, ni nuestras buenas obras por si solas, son capaces de alcanzarnos la salvación.

Y no importan como sea ese lazo. Un pajarito no puede volar si esta amarrado por una cadena de acero o por un hilo delgado, en cualquiera de los dos casos no puede, permanece atado.

Sucede también como los elefantes de circo. Se han dado cuenta como los elefantes mayores están atados por una cadena de una de sus patas y solo se balancean de un lado para otro sin intentar ir a ningún lado, y lo que sucede cuando hay un elefantito bebe que corre con la misma suerte (estar amarrado de su patita) se jalonea, se quiere soltar de su atadura. Así nos pasa a nosotros, cuanto más crecemos, más nos habituamos a nuestro pecado, ya no nos preocupamos por quitarnos la cadena que nos ata.

Necesitamos a alguien que nos desate ese lazo o esas cadenas del pecado. Este (el pecado) es básicamente no creerle a Dios y no confiar en Él. Los pecados son todas las formas concretas con las que manifestamos que creemos solo en nosotros mismos, en nuestras fuerzas, en nuestros medios, por eso las injusticias, robos, abusos, asesinatos, egoísmos y orgullo que son fruto del pecado.

El pecado hace más daño al hombre que a Dios, por este nos apartamos de Él que es la Vida, entramos a la muerte como lo señala Rom. 6,23 “el salario del pecado es la muerte”

3. LA MALA NOTICIA.

El ser humano tiene un problema que no puede solucionar y un enemigo que no

puede vencer, el solo.

Tenemos un problema que nosotros solos no podemos solucionar. Ésta es la peor de todas las noticias que podemos escuchar, ni “Joaquín López Doriga”, “Primer Infarto” “Muchas Noticias” ni en “Hechos”. Y, sin embargo, es verdad. Todo periódico o noticiero, que, por lo regular, están cargados de noticias malas (amarillistas), en el fondo no hablan de una raíz que está clavada en el corazón de todo hombre: El pecado, una noticia tan mala como esta.

El ser humano con toda su conciencia y todo su poder, no es capaz de echar abajo

al príncipe de este mundo, ni quitar el pecado del mundo, pues hace el bien que no quiere y no el bien que se propone como lo reconoce Pablo y lo sentimos todos en un momento de nuestra vida.

Los seres humanos tenemos nuestra naturaleza dañada por el pecado, por tanto, no podemos cambiarnos o sanarnos a nosotros mismos. Por nuestras propias fuerzas no somos capaces de renovarnos desde nuestra raíz y hacernos una criatura nueva, cambiar nuestro corazón, solucionar el problema de nuestra existencia.

El ser humano no puede salvarse a sí mismo, por que todo el que quiera salvar su

vida, la pierde. Por tanto, ningún hombre puede salvar a otro hombre. “puede un ciego guiar a otro ciego? ¿no caerán juntos en el hoyo?” como lo señala Lc, 6, 39

El día que el ser humano quiso ser Dios, en el paraíso, se hundió en la confusión. El día en que el hombre construyó la torre de Babel, queriendo alcanzar el cielo, fracasó. ¡El hombre no puede llegar a Dios por si solo!

4. SATANÁS Y SUS OBRAS.

Dios tiene un enemigo personal que por su frustración de no ganarle una; trata de alejar a sus hijos con engaños y perversiones. Satanás, el príncipe de la mentira, declara la guerra contra los seres humanos que son el deleite del Amor de Dios.

Satanás desde el principio de la creación se rebeló contra Dios y trató de perder a nuestros primeros padres en el paraíso, haciéndoles creer que por sus propias fuerzas y medios podían llegar a ser como Dios.

Su principal característica es ser homicida, ya que al separarnos de Dios que es la

vida, nos conduce a la muerte.

A través de sus mentiras nos hace creer que por nuestras propias fuerzas y

capacidades alcanzaremos felicidad, seguridad y salvación.

Nos presenta el poder de lo mundano, como fuente de felicidad. Nos engaña con el materialismo y el consumismo, haciéndonos creer que en la medida en que poseemos

más cosas, somos más felices. Nos seduce con cosas exteriores que nos trastornan el corazón. Esto último lo refleja perfectamente la parábola del hijo pródigo en Lc. 15, 11-

32.

De una manera especial actúa e influye a través de doctrinas secretas y ocultismo, lo cual es un pecado contra la fe, ya que es la falta de confianza en el único Dios verdadero, fabricándose ídolos en los cuales se pone dicha confianza.

Por tanto, es absolutamente necesario pedir perdón a Dios por ese pecado y luego renunciar a esos ídolos para abrirnos a la luz de Dios. Nuestro Dios no acepta compartir nuestro corazón con falsos dioses, no se puede servir a dos amos.

El ser humano, deteriorado por el pecado y sometido al maligno se empeña en soluciones falsas: Volviendo a lo que fue el origen y la causa del mal y del problema, busca y pretende hallar soluciones a todos sus problemas en su ciencia y en su sabiduría, confiando solo en sus fuerzas. Pero las soluciones del hombre son engañosas y falsas. Y las que fueran en una dirección legítima pueden ser solamente parciales, superficiales y pasajeras. Falsas totalmente son: El satanismo, el ocultismo, la hechicería, las doctrinas secretas, la magia, la brujería, el curanderismo, el espiritismo, la adivinación (tratando de conocer lo oculto y lo futuro), las acciones y los objetos de superstición. Vanas y altamente peligrosas son: La búsqueda o fomento de poderes mentales y facultades extrasensoriales, el control mental y la meditación trascendental, la dianética, los orientalismos que ofrecen armonía interior, mediante la superación del dolor y la adquisición del placer. El ser humano quedó esclavizado a sus propias tendencias desordenadas, adicto o codependiente en las relaciones interhumanas; oprimido por toda clase de dependencias sociales, sujeto a la misma naturaleza que él debería señorear.

5. RECONOCE TU PROBLEMA.

Jesús fue muy comprensivo con todos los pecadores, comía con ellos, se dejo lavar los pies por una prostituta y entre sus seguidores incondicionales había gente de muy mala reputación: por ejemplo Mateo era recaudador de impuestos como un trabajador de Hacienda, , un ratero profesional con título; Pedro era un atrabancado, peleonero y bocón, etc., más, Jesús NUNCA rechazó, juzgó ni condenó a ningún pecador. De hecho, con los que nunca pudo entenderse y comunicarles su mensaje de amor y paz que traía (la vida en abundancia) fue con los que se creían “buenos y perfectos”. Con ellos si fue muy duro y violento, hasta llegar a llamarlos “raza de víboras, sepulcros blanqueados”. El peor pecador es el que no reconoce su pecado.

Ciertamente somos pecadores, pero si lo reconocemos, tendremos una gran ventaja, ya que sólo los enfermos pueden ser sanados y sólo los muertos pueden ser resucitados. Cuando un ciego cree ver y no reconoce su limitación, jamás va a encontrar la ayuda necesaria para salir de su problema como se señala en Jn 9, 41: “si fueran ciegos no tendrían pecado; pero como dicen ´vemos´, su pecado permanece”.

Te voy a contar un cuento

un rey que cada año, con motivo de las fiestas de aniversario de su

coronación, permitía liberar a un prisionero. Cuando cumplió 25 años de monarca, el mismo, quizo ir a la prisión acompañado de su primer ministro y parte de su parlamento para decidir cual prisionero tendría la suerte de ser liberado.

Había

Cada uno de los encarcelados, pensado que podía ser el agraciado, prepararon su discurso para exponerlo ante el rey.

-Majestad-

dijo el primero – “yo soy inocente. Un enemigo me acuso falsamente, y

por eso he estado en la cárcel pagando algo que no cometí.

-A mi- añadió otro- “me confundieron con un asesino, pero yo jamás he matado a nadie”.

-“El juez me condeno injustamente – dijo un tercero.

Así, todos y cada uno manifestaban al rey por que razones merecían precisamente la gracia de ser liberados.

Había un hombre en un rincón que no se acercaba y entonces se acerco el rey y le pregunto:

-Tu, ¿por qué no estas me dices tu disculpa?

-Por que mate a un hombre majestad, soy un asesino.

-Y

,

¿por qué lo mataste?

-Por que me enoje, perdí el control y me puse muy violento en esos momentos

-Y, ¿por qué te violentaste?

-Ya lo mencione, no tuve dominio sobre mi enojo

Paso un momento de silencio, mientras el rey decidía a quien liberaría, entonces tomo el cetro y dijo al asesino que acababa de interrogar:

-Tu, sales de la cárcel

-Pero, majestad – replico el primer ministro - ¿acaso no parecen más justos cualquiera de los otros?

-Precisamente por eso- respondió el rey- saco a este malvado de la cárcel para que no me eche a perder a todos los demás que “parecen tan buenos”.

El único pecado que no puede ser perdonado es el que no reconocemos. Es necesario reconocer que somos pecadores y no “tan buenos” como muchas veces tratamos de aparentar.

Dinámica: EL REGALO (15 minutos).

Esta es una dinámica que nos invita a seguir profundizando más en cómo el pecado es presentado de manera atractiva y cómo va destruyendo nuestra vida y la de los que nos rodean. Al final de la exposición se presenta el regalo puede ser en la parte de atrás, o un lugar donde se pueda hacer un circulo, que las personas estén lo más cerca posible. Puede hacerse en un lugar anexo al salón de conferencias, no tan distanciado para que no distraiga mucho el proceso de interiorización que produjo el tema.

Se debe contar pues con una caja de regalo, bien arreglado, con moño, todo presentando muy bonito. En la parte interior debe haber un contenedor con lodo.

Se les pregunta si les gustan los regalos a lo que seguramente contestaran que si. De ahí podemos pasar a que el demonio nos regala cosas que se nos presentan atractivas a los sentidos y tomamos el regalo, lo abrimos. ( se rompe el regalo, se meten las manos y

sin importarnos, nos

vamos manchando. Se va listando cada una de las cosas que nos dio Dios y como se han ido manchando por caer en el pecado. Ejemplo: Esta mente que Dios nos dio para buscarlo, para tener buenos pensamientos, para entender su revelación, su palabra; pero la hemos manchado (se llena de lodo la frente) con malos pensamientos; de lujuria, de

malos deseos, de odios, resentimientos. Los ojos que Dios nos dio, (cerrando los ojos también se unta lodo y así en cada parte que se mencione) para admirar la belleza de su creación, para dar miradas de amor; pero en lugar de eso, hemos visto con odio, pornografía, esas miradas que matan. Esta boca, (lodo) que Dios da para alabarle, para decir palabras de amor a las personas que te rodean; la has usado para maldecir, para

hijos, para tomar alcohol o cualquier otra sustancia

has

chismeado y destruido totalmente a una persona, hablando de más. Estas manos que Dios

nos regalo, (lodo) para dar abrazos de amor, caricias a tus seres queridos, palmadas de ánimo a tus compañeros de trabajo; han golpeado cuando lleno de coraje y frustración les pegaste a tus hijos, tu esposa (o). Los pies, otro regalo de parte de Dios que nos sirven para caminar en pos de El, ir a la Iglesia, de paseo con mi/tu familia; nos han llevado a lugares de perdición, de prostitución. Finalmente, este corazón, el regalo mas grande que Dios puso en mi interior para tener los sentimientos más nobles y tiernos, para amar y entregarlo a los demás; lo he llenado de odios, envidias y resentimientos que solo me

pero el pecado no solo nos hace daño a

causan infelicidad. Te has manchado tanto

gritarles a tus padres

, que solo me hace daño a mí y a los que me rodean

se llenan de lodo, al sacarse se muestran a los participantes)

pero

, esposa (o)

Ah que poderosa es la lengua

nosotros, sino a todos los que nos rodean en especial a mi familia. Así lleno de pecado de

suciedad, de lodo

he venido a mi hogar y al tocar o abrazar a mis hijos y esposa que no

tienen culpa de mi perdición los he manchado (los abrazo con las mismas manos que me manche de pecado). Perdón Dios por que no solo me he manchado yo, sino que, he

manchado a aquellos que tú me has regalado. (Se les invita a que como signo sincero de

mientras puede

entrar un canto que nos lleve a reconocernos pecadores, por ejemplo: Renuévame y/o No eres feliz). Después en un momento de oración se puede motivar a los participantes a decir esto o algo por esta línea: “Hoy Jesús me reconozco que estoy manchado, que he pecado contra ti y contra las personas que más amo. Hoy reconozco que con mis propias

fuerzas no puedo salir

reconozco que estoy necesitado de ayuda, necesitado de tu Salvación.”

que ya lo he intentado, pero solo me he hundido más. Hoy

que se reconocen manchados quien guste metan sus manos en el lodo

Testimonio y oración (15 minutos).

Aquí puede entrar el testimonio, el cual debe de ir enfocado en como el pecado me fue destruyendo y me fui hundiendo en el, y además, como mi pecado fue afectando a mis seres queridos. El expositor hace su oración de reconocimiento y de perdón y trata de mover a los participantes que se reconozcan delante de Dios pecadores, que pidan perdón y expresen la necesidad que tienen de su Salvación. Al final del tema; se muestra como el

asi sucede con el

pecado

Como en los demás, se da un descanso invitando a la reflexión.

nos acostumbramos, pero hoy es la oportunidad de reconocerlo y quedar limpio.

lodo se ha secado y parece que ya forma parte de nuestra piel

PARALITURGIA PENITENCIAL. (apoyo para la oración)

1.- Orar con el grupo. (otra opción de la oración dirigida). 2.- Revisar la lista de confesión de pecados:

- Por no amarte sobre todas las cosas, ¡perdón, Señor, perdón!

- Por tener ídolos como sustitución de Tí, ¡perdón, Señor, perdón!

- Por utilizar tu nombre y las cosas sagradas, en lo que va contra tu voluntad, ¡perdón Señor perdón!

- Por buscar el reconocimiento y el poder fuera de Tí, ¡perdón, Señor, perdón!

- Por mi falta de amor, entrega y servicio a mis seres queridos y hermanos, ¡perdón, Señor, perdón!

- Por mantener resentimientos, odios, rencores y no perdonar a mis hermanos, ¡perdón, Señor, perdón!

- Por todos mis engaños, difamaciones y calumnias, ¡perdón, Señor, perdón!

- Por mis envidias, celos y discordias, ¡perdón, Señor, perdón!

- Por mi avaricia, codicia y robo, ¡perdón, Señor, perdón!

Por mis adulterios, fornicaciones e impurezas, ¡perdón, Señor, perdón!

Por mis embriagueses, gulas y sensualidades, ¡perdón, Señor, perdón!

Por todos mis afanes desordenados de lucro, de poder y de placer, ¡perdón, Señor, perdón!

Reconoce y arrepiéntete no sólo de actos aislados de pecados, sino también y, sobretodo, de situaciones permanentes de pecado. Después del testimonio, se puede cantar de nuevo el canto u otro que vaya en la misma línea. Nota: Terminando este tema y por lo que pretende llegar a producir dentro de los participantes (reconocer y arrepentirse de sus culpas), es muy recomendable y de acuerdo a la situación de cada lugar, sugerimos que haya uno o más sacerdotes que estén disponibles para administrar el sacramento de la Reconciliación (Confesión).