Está en la página 1de 33

LA EJECUCION EN EL PROCESO LABORAL - PARTE 1

Por Marcela Levy Landajo

A modo de introducción

Agradezco la oportunidad que me brindan las autoridades de la SADL en la persona de su presidente Dr. Santiago Rubinstein, así como también a los Dres. Julio Armando Grisolia y Ernesto J. Aguad, al brindarme este espacio para poder acercarles algunas consideraciones de importancia a la hora de explicar los mecanismos que guían la instancia de ejecución en los procesos que tramitan ante el Fuero del Trabajo.

Se intentará mantener una continuidad en las ediciones para que cada una de las etapas y los institutos que rigen en cada una de ellas, puedan clarificar algunos aspectos del “a veces, complicado y burocrático” trabajo judicial de todos los actores jurídicos. Con ello, se pretende brindar algunas herramientas que permitan agilizar los trámites, como así también evitar que peticiones inexpertas o inoportunas, ralenticen todo el engranaje de la maquinaria judicial. Tomando como base la normativa vigente del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, se irán explicando y desarrollando la mayor parte de los mismos, agregando algunos comentarios o soluciones desde un punto de vista práctico. Bajo el título “LA EJECUCION EN EL PROCESO LABORAL” es mi deseo compartir con ustedes la experiencia adquirida a lo largo de mis 25 años de carrera judicial y como docente en la materia “Elementos de Derecho Procesal Civil” en la cátedra del Dr. Jorge Kielmanovich, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

I. Algunos conceptos básicos

El proceso de ejecución se diferencia del de conocimiento, por cuanto en éste ultimo existe un alea, una incertidumbre sobre el resultado de dicho proceso; el cual el Juez resolverá con el dictado de la sentencia luego de analizadas las pruebas aportadas. El objeto de la ejecución es la de perseguir el cumplimiento forzado de lo que se ha dispuesto en la sentencia de condena. Aquí ya nos encontramos con un derecho concreto, algo cierto:

el derecho ha dejado de ser una “posibilidad” para convertirse en una “realidad”, que se encuentra plasmada en la sentencia dictada por el Juez el en proceso de conocimiento, que se encuentra firme. A través del proceso de ejecución de sentencia, se ejecuta el patrimonio del que resulta ser el deudor, persiguiendo la realización de los bienes que posea y que tengan “valor”.

Básicamene, existen dos tipos de procesos de ejecución:

•La ejecución de sentencia

•El juicio ejecutivo (el que brinda la posibilidad de ejecutar los títulos que la ley designa como ejecutables o títulos ejecutivos)

Se comenzará con el tratamiento del primero, dejando para más adelante el desarrollo del segundo.En cuanto a qué elementos son susceptibles de ser ejecutados a través de este tipo de proceso:

•las sentencias de los árbitros y de amigables componedores:

ya que éstos no poseen el imperium que caracteriza al magistrado (el árbitro puede dictar un laudo, pero carece de facultades para compeler su cumplimiento). O sea que ante el incumplimiento de un laudo arbitral, debe seguirse el

procedimiento de le ejecución de sentencia para poder obtener

su cumplimiento.

•los acuerdos que se hubieran celebrado entre las partes a través de la mediación establecida por la ley 24.573. •las resoluciones que regulan honorarios profesionales a abogados, peritos y auxiliares del proceso, etc.

II. Requisitos

Tres son los requisitos exigidos para poder llevar adelante este proceso:

1) Que la sentencia se encuentre consentida o ejecutoriada. ¿Qué quiere decir esto? Es muy simple. Significa que la sentencia ya no puede ser susceptible de recurso alguno, es decir que la misma ha quedado firme, o bien que fue oportunamente recurrida, elevada al Superior para su tratamiento y devuelto el expediente al Juzgado, agotadas las

instancias ordinarias. Debemos dejar a salvo la excepcionalidad dada a los casos por la interposición del recurso extraordinario

o el de queja. Decimos entonces que una sentencia está

consentida, cuando ambas partes han prestado su consentimiento respecto del fallo recaído en la misma, sea éste de manera expresa o tácitamente por dejar pasar los plazos establecidos para recurrirla y decimos que la sentencia se encuentra ejecutoriada cuando, siendo recurrida, ha cumplido con su paso por todas las instancias ordinarias.

2) Que se

hubiere practicado la liquidación que prevé el art.

3) Que el plazo que se hubiere otorgado para el cumplimiento de la sentencia se encuentre vencido.

Cumplidos estos recaudos, podemos aseverar que la sentencia se encuentra

en condiciones de ser ejecutada.

III. Liquidación e intimación de pago

La liquidación consiste en efectuar el ajuste de una cuenta, de tal modo que pueda ser apreciable en una cantidad determinada y concreta, valores que no tienen dicho carácter. Generalmente esto se aplica a las obligaciones de dar sumas de dinero, pero también se debe tener en cuenta en los casos de obligaciones de dar cosas inciertas o cantidades de cosas. Estas cuestiones atinentes a las liquidaciones, no hacen cosa juzgada, ya que el Juez debe aprobar la misma “en cuanto hubiere lugar por derecho”. Por ello los Jueces –de oficio- se encuentran autorizados para observar las que se apartan de las normas legales ( CNFed.Cont. Adm.Sala I 24-III-1992, DJ, 1993 1-220)

Cuando el expediente se encuentra en las condiciones referidas en el punto anterior, el Secretario del juzgado debe practicar la liquidación del capital de condena, de los intereses que fueran establecidos en la sentencia, como así también de los honorarios de los profesionales que hubieran intervenido. También deberá practicar la liquidación de la tasa de justicia. Cuando la demanda hubiere sido rechazada, también deberá practicarse la liquidación de los honorarios, aunque esto en la

práctica ha caído en desuetudo, ya que la mayor parte de los

juzgados lo deja librado a la petición de los profesionales conforme a su interés (esto es asimilable al proceso civil, en

donde rige

Efectuada la liquidación, se debe correr traslado a las partes y

peritos por el plazo de tres días con copia, la cual al vencimiento de dicho plazo y no habiendo merecido

observación válida, quedará aprobada en cuanto hubiere lugar

por derecho.

el sistema dispositivo).

Generalmente dentro de la misma resolución por la cual se corre vista, el Juzgado intima a su pago dentro de los cinco días posteriores al primer vencimiento (este es el plazo que habitualmente encontramos en las sentencias laborales). Para mayor claridad: Las partes tienen tres días para impugnar la liquidación.

La parte condenada tiene ocho días -en total- 3 para impugnar

y

5 para depositar la suma líquida de condena.

En

los casos en que alguna de las partes formule alguna

aclaración o impugnación a la liquidación el Juez debe analizar

las mismas y en el caso de que existan los errores apuntados,

ordenar que por Secretaría se verifiquen y en su caso se subsanen, o se practique una nueva liquidación.

De este informe se dará nuevamente traslado a todos los

profesionales intervinientes para el caso de que exista alguna

modificación en el quantum total, y sólo se dará traslado al interesado y condenado para el caso de que hubiere sido cuestionado un valor respecto a los honorarios regulados. Una vez que la liquidación - o bien la modificación efectuada luego de la impugnación - quede firme, queda expedita la vía para que el vencedor requiera el cumplimiento de la sentencia en forma compulsiva.

A partir de este momento cesa el impulso de oficio (principio inquisitivo), lo que significa que cada parte tendrá que impulsar el expediente conforme sus intereses (principio dispositivo). Un tema que suele traer aparejado cierta problemática es el tema de los intereses.

En este tema se deben tener en cuenta ciertas cuestiones:

-Cuando exista mora del deudor, o sea que medió intimación de pago, ante su incumplimiento los intereses se capitalizan automáticamente, o sea ya no se tendrá que diferenciar el rubro capital del de los intereses, sino que con sólo hacer constar que resulta ser capital no imponible proveniente de un crédito laboral, será suficiente para que no exista ningún tipo de retención impositiva al momento de efectivizar el cobro.

-O sea que en estos casos no estaría incurriendo en anatocismo (práctica consistente en la capitalización de los intereses o el denominado interés compuesto, que agregándose al capital original genera nuevos intereses), quién luego de colocar al deudor en mora por la intimación al pago previa, practica nueva liquidación a la fecha vigente.

IV. Excepciones

Atento a la naturaleza del proceso laboral, la sentencia de condena no está sujeta a ningún tipo de excepción, o sea que solamente se podrá oponer el pago de la suma adeudada con fecha posterior a la sentencia dictada.

Conforme lo dispone el art. 500 CPN ( Aplicación a otros títulos ejecutables): Las disposiciones de este título serán asimismo aplicables:

1º A la ejecución de transacciones o acuerdos homologados

2º A la ejecución de multas procesales.

3º Al cobro de honorarios regulados en concepto de costas.

V. Embargo

Una vez resuelta la excepción de pago o bien transcurrido el plazo otorgado en la intimación dispuesta, a pedido del interesado el Juez debe ordenar el embargo sobre los bienes del deudor.

El embargo referido es el llamado embargo ejecutorio o bien embargo definitivo, y supondrá la indisponibilidad de los bienes embargados, quedando los mismos a disposición de las actuaciones y del Juez de la causa.

En primer lugar destaco el concepto que de embargo, acerca el Dr. Lino E. Palacio: “Llamase embargo a la afectación, por orden judicial, de uno o varios bienes del deudor, o presunto deudor, al pago del crédito sobre que versa la ejecución o de un crédito que se reclama o ha de ser reclamado en un proceso de conocimiento”.

Siguiendo el hilo conductor de la definición de Palacio, es claro que el embargo produce el efecto de inmovilizar el o los bienes del deudor, luego de efectuar su correcta individualización; asegurándose de este modo que el importe resultante de su eventual realización se destine a la satisfacción del derecho del acreedor. O sea dicho de otro modo, los bienes siguen perteneciendo al deudor, pero éste se halla impedido de ejecutar actos sobre ellos que impliquen disminuir la garantía

de su patrimonio, que como todos sabemos resulta ser la prenda común de todos los acreedores.

LA EJECUCION EN EL PROCESO LABORAL - PARTE 2: EMBARGO

Por

Marcela Levy Landajo

1.INTRODUCCION

En el número anterior (Revista Laboral de la SADL Nº 34) se establecieron los conceptos básicos que rigen la ejecución en el proceso laboral, incluyéndose una introducción al instituto del embargo, que se profundizará en esta nueva entrega.

Como ya se había adelantado en el envío anterior, una vez resuelta la excepción de pago o bien transcurrido el plazo otorgado en la intimación dispuesta, a pedido del interesado, el Juez debe ordenar el embargo sobre los bienes del deudor.

El embargo referido es el llamado “embargo ejecutorio” o bien “embargo definitivo” y supondrá la indisponibilidad de los bienes embargados, quedando los mismos a disposición de las actuaciones y del Juez de la causa.

En primer lugar se ha de destacar el concepto que, de embargo, acerca el Dr. Lino E.Palacio, que reza: “Llámase embargo a la afectación, por orden judicial, de uno o varios bienes del deudor, o presunto deudor, al pago del crédito sobre que versa la ejecución o de un crédito que se reclama o ha de ser reclamado en un proceso de conocimiento”.

Continuando

con

la

definición,

es

claro

que

el

embargo

produce el efecto de inmovilizar el o los bienes del deudor, luego de efectuar su correcta individualización; asegurándose de este modo que el importe resultante de su eventual realización se destine a la satisfacción del derecho del acreedor. Dicho de otro modo: los bienes siguen perteneciendo al deudor, pero éste se halla impedido de ejecutar actos sobre ellos que impliquen disminuir la garantía de su patrimonio, que sabido es, resulta ser la prenda común de todos los acreedores.

A pesar de ser el embargo una figura netamente procesal, esto

no significa que los vínculos por él originados no produzcan efectos extraprocesales, esto es en relación al derecho de fondo, por ejemplo respecto a una operación de compraventa y con el derecho penal, esto en lo atinente a las responsabilidades del depositario judicial de los bienes.

En relación a este tema, al caracterizar la indisponibilidad de los bienes, no se excluyen totalmente las facultades de poder disponer de ellos. Pueden ser objeto de algún tipo de contrato, siempre y cuando se declare la existencia del embargo que pesa

sobre ellos conforme la norma expresada en los arts. 1174 y 1179, CCiv. Este contrato –queda claro- resulta inoponible para

el embargante y los derechos que se transmitan al adquirente

quedarán supeditados al resultado del proceso.

Además, y ello en relación al derecho penal, nuestro ordenamiento procesal ha creado la figura de depositario judicial (art. 536, CPCCN) cuando se trata de bienes muebles e impone a aquél que incumple dichas funciones las penalidades correspondientes a la figura de depositario infiel. Así el

CPCCN contiene una norma que regula la conducta del depositario, quién “deberá abstenerse de realizar cualquier acto respecto de los bienes objeto de la medida que pudiere causar

la disminución de la garantía del crédito, bajo apercibimiento

de las sanciones penales que correspondieren (art. 214 par. último CPCCN).

2.

“EMBARGO”

ALGUNAS

REFLEXIONES

SOBRE

EL

VOCABLO

El embargo de los bienes al ejecutado se efectúa mediante el

instrumento denominado “mandamiento de embargo” y en la forma establecida en el art. 502 1º párrafo in fine CPCCN, el cual remite al trámite para el juicio ejecutivo previsto en el art. 531 del CPCCN.

Se expresó ya que como principio clásico en el derecho

procesal es que el patrimonio del deudor constituye una garantía para el crédito de los acreedores, es por ello que una vez aprobada la liquidación se deberá necesariamente solicitar

el

embargo de los bienes del condenado.

O

sea que se puede caracterizar al embargo ejecutorio como:

1)Acto necesario en el proceso de ejecución, ya que es imprescindible y si no se cumpliese los actos posteriores pueden ser nulos (ver art. 499 y 531 CPCCN). En caso de no conocerse bienes o probada su inexistencia, el proceso no podría seguir adelante por cuanto el objeto de esta medida consiste en individualizar bienes del deudor para que posteriormente puedan realizarse mediante subasta.

2)Individualiza determinados bienes. O

exactamente cuáles quedan afectados mediante la traba del

sea que determina

embargo

que consiste

en

la

materialización de la manda

judicial.

3)Tiene función conservatoria, que se alcanza con la especial relación jurídica procesal que se establece respecto del bien destinado a una futura realización. Este particular carácter conservatorio genera situaciones jurídicas que acarrean muchas veces muchos problemas pues la traba del embargo no impide sucesivos embargos posteriores sobre el mismo bien que tenemos afectado

4)Es acto preparatorio para materializar la subasta: no es de carácter precautorio destinado a garantizar créditos y derechos verosímiles.

5)Admite la concurrencia de otros embargos: es un acto que permite que otros embargantes puedan concurrir a embargar el mismo bien.

6) Produce la afectación del bien o bienes determinados al pago

del crédito: el embargo cumple un papel similar al de un derecho real de garantía como pueden serlo la prenda o la hipoteca, pero en éstos predomina un vínculo jurídico entre dos sujetos, en cambio en el embargo más que ligar al bien con un sujeto o sujetos, lo relaciona al proceso.

Cuando nos encontremos en esta etapa, se ha de tener en cuenta varios aspectos a la hora de proseguir con el trámite de la ejecución:

a) Si con el escrito de inicio habíamos solicitado -cumpliendo

con los presupuestos necesarios o bien por alguno de los supuestos contemplados en la normativa vigente- una medida cautelar y tenemos ya trabado un embargo preventivo sobre los bienes de nuestro deudor, debemos solicitarle al Juez que lo convierta en ejecutorio o definitivo para poder así continuar con los trámites de la ejecución.

b)Si con posterioridad al dictado de la sentencia solicitamos y

así nos resolvieron una medida cautelar en los términos del art.

212 inc 3° CPCCN, también deberemos solicitar que se

convierta en definitivo.

Esto es importante para ambas partes, ya que la parte actora (acreedora) o demandada (deudora), deben hacer valer esa situación jurídica previa. Sobre todo, si la misma recayó sobre sumas de dinero (más adelante se volverá a tratar este tema).

El trabajador podrá retirar parte de los fondos a su favor mucho antes, si se es previsor a la hora de peticionar. Y la parte demandada deberá tener presente el descuento correspondiente

a la suma líquida adeudada, de la suma previamente embargada.

Es importante tener en cuenta esta situación, ya que muchas

veces los fondos se encuentran depositados en un incidente de

embargo preventivo tramitado inaudita parte o bien en las primeras fojas de la actuación judicial, y por lo general no son tomados en cuenta por el Juzgado al momento de efectuar la intimación de pago, lo que lleva a la presentación de pedidos

de revocatoria que podrían haberse evitado, toda vez que el

error se generó en el tribunal.

3.

MODELO

FORMA

DE

LA

TRABA

Y

PROCEDIMIENTO.

En la mayoría de los casos el embargo se realiza al

diligenciarse el mandamiento previsto en el art. 531 del CPCCN (lugar donde nos deriva el art. 502 CPCCN), y luego

de resultar negativa la intimación de pago, cuando se trata de

bienes muebles.

Si se trata de bienes inmuebles o bienes muebles registrables el

mismo se efectuará mediante oficio de estilo (el cual trataremos en las siguientes entregas). Otra situación diferente

– también será ahondada en un próximo envío- se dará cuando

no conozcamos bienes del deudor o los bienes están en poder

de

un tercero.

El

mandamiento es un instrumento público, en donde consta la

orden del juez impartida al oficial de justicia. La indicación

debe estar contenida en el texto del mandamiento como consecuencia de la solicitud del ejecutante y lo resuelto por el juzgado. Debe estar firmado por el juez y debe contener los datos del juicio, su radicación, nombres de las partes, determinación precisa de la suma adeudada, así como el monto que el juez hubiere presupuestado para responder a las costas y

a los gastos de ejecución.

Por ello las constancias que de él surgen hacen plena fe, ya que revisten la cualidad propia de los instrumentos públicos. En el mandamiento se deberán incluir las facultades del oficial

de justicia para requerir el auxilio de la fuerza pública y allanar

domicilio si hubiera resistencia por parte del deudor; así como

también las personas que se encuentran autorizadas para intervenir en el acto.

Respecto al temas de las facultades otorgadas en el

mandamiento, podemos decir que si bien es cierto que el oficial se encontraría ante una imposibilidad material de llevar

a cabo la diligencia ( al no responderse los llamados o

manifestar el ocupante que el deudor no vive en dicho domicilio) si no contara con determinadas facultades, tales como la de violentar cerraduras, romper candados etc. - solicitadas a diario por los profesiones- las mismas deben estar ordenadas específicamente en el cuerpo del mandamiento; ello

conlleva a que pudieren cometerse excesos con tal de lograrse el objetivo.

Esta situación debe ser evaluada por el juez con cierta estrictez, aún cuando este recaudo lleve en algunos casos a frustrar de por sí la diligencia. Así, cuando el mandamiento sea devuelto por el oficial al Juzgado con el informe de no poder llevar adelante su cometido por no contar con facultades suficientes de acuerdo a la reglamentación de la CSJN, la parte interesada deberá solicitar que se amplíen las facultades del oficial, explicando los motivos y la situación factica por la cual funda su pedido.

Entonces, el juez –si considerase atendibles las razones expuestas- ordenará un nuevo mandamiento con esas facultades que le fueron requeridas para poder llevar a cabo con éxito la diligencia del embargo en el domicilio que se denuncie como perteneciente al deudor. Se seguirá entonces el mismo procedimiento, con excepción que en esta oportunidad el oficial deberá dejar constancia de la situación acontecida en el acto.

Una vez en el lugar y luego de efectuada la intimación de pago – la que se realiza por más que se esté frente a un proceso de ejecución de sentencia- el oficial debe efectuar la medida ordenada por el juez, siempre que no se hubiere abonado en dicho acto la totalidad del monto que lleva implícito el mandamiento.

Dicha traba debe realizarse sobre los

bienes suficientes a su

juicio

para

cubrir

la cantidad

fijada en

el

mandamiento.

Aquí es el ejecutante o el autorizado para la diligencia el que debe seleccionar las piezas que quedarán a disposición del juez.

Debe tenerse criterio para efectuar esta selección, ya que no nos resultará económicamente beneficioso embargar bienes de difícil realización (por ejemplo, en un consorcio de propietarios, nos es aconsejable señalar como objeto a embargo una bomba de agua o un ascensor, ya – amén de ser discutible su embargabilidad- no se podría materializar la subasta).

¿Se podría efectuar la diligencia si el deudor estuviera ausente? Sí, por supuesto, ya que el mismo CPCCN nos da la solución en el inciso 2 del art. 531 al establecer que: “ El embargo se practicará aún cuando el deudor no estuviese presente, de lo

este caso se le hará saber dentro de

los tres días siguientes al de la traba”.

que se dejará constancia

En

También exige al oficial para que interrogue al propietario sobre la existencia o no de prendar o embargos anteriores, y en caso le sean denunciados los datos pertinentes a los fines de su identificación y notificación posterior. Esto se torna relevante a la hora de decidir sobre los derechos que le correspondan a cada uno de los embargantes.

En este sentido el art. 218 CPCCN prescribe: “ el acreedor que ha obtenido el embargo de bienes de su deudor, no afectados a créditos privilegiados, tendrá derecho a cobrar íntegramente su crédito, intereses y costas, con preferencia a otros acreedores, salvo en el caso de concurso. Los embargos posteriores afectarán únicamente el sobrante que quedare después de pagados los créditos que hayan obtenido embargos anteriores”.

Si lo embargado fuera dinero, el oficial de justicia lo deberá depositar dentro del primer día hábil siguiente en el Banco de depósitos judiciales ( art.531 1°CPCCN) y acompañar el pertinente comprobante bancario con el mandamiento debidamente diligenciado, que se devuelve al Juzgado.

Si los bienes embargados fuesen muebles serán depositados a la orden judicial, pero si se tratase de los de la casa en que vive el embargado y fuesen susceptibles del embargo, aquél será constituido en depositario de ellos, salvo que por circunstancias especiales, no fuese posible.

El depositario es responsable por todos los daños que sufran los bienes a su cargo y por las pérdidas e intereses derivados de la obligación que se le impone. Tiene derecho a percibir honorarios y a que se le reintegren los gastos efectuados. Una vez efectuada la diligencia de embargo, el oficial devolverá el instrumento al Juzgado a fin de ser agregado a la causa correspondiente. Posteriormente deberemos solicitar al juez que el deudor sea citado de venta conforme la norma del art. 505 CPCCN: “Trabado el embargo se citará al deudor para la venta de los bienes embargados. Las excepciones deberá oponerlas y probarlas dentro del quinto día”.

Para el caso de que este acto quede consentido, y transcurrido el plazo legal, se deberá solicitar al juez que designe martillero a los fines de efectivizar la subasta de los bienes muebles embargados.

LA EJECUCION EN EL PROCESO LABORAL - PARTE 3

Por Marcela Levy Landajo

Retomando lo dicho en el punto 3 de la Revista SADL N°(ver pag 42) debemos referirnos a la traba de bienes en poder de un 3° resuelto por la normativa vigente en el art. 533 del CPCCN de la siguiente manera: “ Si los bienes embargados se

encontraran en poder de de un 3°, se notificará a éste en el día personalmente o por cédula”.

El artículo no resulta muy claro, debiendo inferirse que tal situación pudiere ser la contemplada por el art. 736 C.C. en donde se refiere al caso de que la deuda estuviese pirgnorada o embargada judicialmente. A nuestro criterio una mejor redacción del art. 533 podría ser la siguiente: “ Si los bienes a embargar se encontraran en poder de un 3° se efectuará la diligencia directamente contra ellos, notificándole el embargo decretado a éste y como consecuencia de ello y a partir de ese momento se transforman en indisponibles.

INEMBARGABILIDAD GENERALIDADES. ORDEN PUBLICO.

Existen dos principios rectores atinentes al tema que en este trabajo nos ocupa y que nos indican; el 1° que el patrimonio del deudor constituye la prenda común de los acreedores que hacen jugar los arts. 505, 955, 1196, 3474, 3797, 3292 y concordantes del C.C.

Otro principio se refiere a las excepciones dentro del cual mencionaremos el principio de humanización del proceso lo que nos lleva a la conclusión de que por principio general son susceptibles de embargo todos los bienes materiales e inmateriales que siendo apreciables en dinero conforman el patrimonio de una persona, pero por razones humanitarias se impide que esos derechos se ejerzan indiscriminadamente sobre ciertos bienes.

Por ley se ha dispuesto sobre algunos bienes su inembargabilidad como los elementos necearios para la vida del deudor y su familia, muebles, ropas de uso indispensable y

los instrumentos necesarios para su profesión ya que se trata de una cuestión de orden público.Al mismo tiempo debemos tener presente que no puede ser declarada de oficio y procede solamente a pedido del afectado.

O sea que como conclusión podemos decir que, en tanto no

medie alguna excepción establecida por la ley todos los objetos

corporales e inmateriales de una persona susceptibles de tener

un valor son ejecutables.

BIENES INEMBARGABLES

Contenidos en el art. 219 del CPCCN., así como también otra normativa específica que ha incorporado otros bienes que resultan inembargables, a saber:

1)Lecho cotidiano del deudor, su mujer e hijos. El antecedente de esta norma está circunscripto a la ley 12.296 que modificó el art. 3878 del C.C. cuyo texto inspiró la redacci´´on actual del inc. 1° del art. 219 del CPCCN. Esta ley surgió del debate en la Excma. Cámara Nacional Civil en Plenario por los autos Quadri c/ Carrasco del 4 de mayo de 1936. La resolución del plenario otorgaba el privilegio del locador sobre todos los muebles que se hallaran en la casa alquilada. Una vez conocido el Plenario, el senador Palacios presentó un proyecto de ley para que los muebles y en especial,

el lecho del deudor, de su esposa e hijos fueran inembargables.

Dicho proyecto se sancionó y se convirtió en ley, bajo el Número 12.296.

2)Muebles y ropas indispensables para su uso.

El nudo de esta cuestión está en tratar de delimitar el término

“indispensable”. La determinación en caso caso particular de la

indispensabilidad de los bienes embargados ha venido

generando abundante y variada jurisprudencia, no siendo ella siempre concordante en cuanto al criterio a tener en cuenta para considerar indispensable un bien u otro.

El Maestro Podetti ha considerado que que el término

indispensable es sinónimo de “imprescindible”, siendo conceptos que están ajustados a los tiempos, al nivel de vida de

la persona como así también su nivel cultural

evaluación estaba en considerar; la condición social del deudor

y el nivel medio de vida.

La guía de la

Los fallos dictados en los últimos tiempos no toman en cuenta estas pautas, pero sí consideran el nivel medio de vida alcanzado por la población. El beneficio de la inembargabilidad no alcanza a ciertos bienes como por ejemplo los aparatos de televisión y los equipos de audio, que si bien tienen gran difusión en cuanto a su utilización cumpliendo sólo con una finalidad de esparcimiento y no son por ende “indispensables”, no resultan pasibles de embargo de acuerdo a la jurisprudencia actual.

3)Instrumentos necesarios para la profesión, arte y oficio La inembargabilidad establecida respecto a estos instrumentos comprende las herramientas, implementos y útiles de trabajo que fueren indispensables para el desenvolvimiento de aquellas actividades propias de su profesion u oficio. Por ejemplo con el instrumental de un consultorio médico o un dentista en donde resultarían inembargables la camilla, el estetoscopio, el sillón, el torno, la vitrina etc.

Sin embargo no alcanza según lo tiene decidido la jurisprudencia, a las instalaciones, instrumental mecánico, maquinarias que conforman en sí el patrimonio del establecimiento .( “La inembargabilidad establecida por el art.

219 del Código Procesal para los instrumentos necesarios para la profesión, arte u oficio, no alcanza a los implementos utilizados para el ejercicio del comercio, en especial a un camión destinado al transporte de mercaderías.-Publicación:

Rev. L.L. del 24/9/98, pág. 5.- RODRIGUEZ, Carlos M. c/ CONDORI, Gustavo D. s/ MEDIDAS PRECAUTORIAS 98/03/17 C F240097).

4)Bienes inembargables por ley Entre ellos podemos mencionar los siguientes:

-Alimentos ( art.374C.C.) -Aeronaves ( art.71 del Código Aeronáutico) -Bien de Familia (art.38 de la Ley 14.394) -Buques de guerra nacionales o extranjeros (art.541, inc.a) Ley

N°20.094).

-Buques en construcción destinados a incorporarse a los efectivos militares de un Estado (art. 541,inc.a) Ley 20.094) -Buques Públicos o privados al servicio del poder público nacional o extranjero (art.541 inc.b) Ley 20.094) -Sueldos, salarios, jubilaciones y pensiones (art.1° Ley 14.443), delimitado por el Decreto 484/87). -Ciertos créditos y derechos: Indemnización por accidente de trabajo ( art.13 inc 2° Ley 24.028); usufructo legal de los padres ( art. 292 C.C.); la pensión alimentaria (art. 374 C.C.).

EMBARGO DE BIENES MUEBLES REGISTRABLES

Comencemos con el tratamiento que le da la normativa en su artículo 538 CPCCN: “Si el embargo hubiese de hacerse efectivo en bienes inmuebles o en muebles registrables, bastará su anotación en el registro, en la forma y con los efectos que

resultaren de la ley. Los oficios o exhortos serán librados

dentro de las cuarenta y ocho (48) horas de la providencia que

embargo.

a)Automotores: La ley 24.673 ha ampliado el número de vehículos que deben registrarse, modificando el art.5 del decreto.ley 6582/58 y ley 22.977 quedando redactado de la siguiente manera: “ Art.5: A los efectos del presente Registro serán considerados automotores los siguientes vehículos:

automóviles, camiones, inclusive tractores para semirremolques, camionetas, rurales, jeeps, furgones de reparto, ómnibus, microómnibus y colectivos…. Todos ellos aún cuando no estuvieran carrozados, las maquinarias agrícolas incluídos los tractores, cosechadoras, grúas, maquinarias viales y todas aquellas que se autopropulsen. El Poder Ejecutivo podrá disponer, por vía de reglamentación, la inclusión de otros vehículos automotores en el régimen establecido.

ordenare

el

b)Buques y artefactos navales: Son muebles registrables en el Registro Nacional de Buques ( arts.155, 163 y conos de la ley 20094 de Navegación). c)Aeronaves: Deben registrarse en el Registro Nacional de Aeronaves ( art. 49 y 50 ley 17.285) d)Equinos de pura sangre de carrera: Ley 20.378 e)Ganado (marca y señales): Ley 22.939

La eficacia de esta medida y que la mayoria de los profesionales suelen solicitar, surge indiscutiblemente de la oblligatoriedad de su registración, que se convierte en obstáculo casi insalvable para la ulterior disposición de los bienes que se encuentren inscriptos en el Registro en el que se tomó razón de la prohibición, aunque en nuestra legislación y

al no existir una registración única tropieza con el

inconveniente de que para su plena efectividad debería asentarse en todos los registros inmobiliarios del pais, cuestión

no reglamentada hasta estos días. Vale el ejemplo de registrar

un embargo de una propiedad en la Ciudad Autonoma de Buenos Aires, teniendo la incertidumbre de que nuestro deudor pudiere ser titular de otro bien en otra jurisdicción, lo que tornaría ineficaz por ejemplo una inhibición general de bienes. Los bienes registrables se caracterizan por su elevado valor económico, y el poder individualizar el bien en forma concreta. Asimismo la posibilidad de conocer los derechos que sobre ellos se ejercitan -fruto de la publicidad registral- refuerza la posición del titular, y le brinda seguridad frente al posible ataque de terceros

Podemos as{i concluir que: el Registro es una técnica que refuerza el valor "seguridad", como un medio de hacer efectivo

el valor supremo de la "justicia", el bien registrable corre

menos peligro de usurpación o robo, razón por la cual, nuestro derecho positivo consagre la "inscripción constitutiva" al

regular el dominio de automotores y el de equinos pura sangre.

O sea que la transmisión de este tipo de bienes sólo puede

efectuarse si se asienta la transferencia en el registro correspondiente. Por eso, se considera a esta transferencia

como “ constitutiva del dominio”. En el informe que se solicita

se obtienen datos sobre el dominio de la cosa que no solo

tienden a conocer si hay una prenda, sino todo tipo de gravámenes que puedan pesar sobre el bien, como embargos, inhibiciones, etc.-

La subasta de estos bienes, y a pesar de ser comunicada a los Registros respectivos mediante oficio que contenga a) la medida que ordena b) el auto que la dispone c) la individualización de los bines sobre los cuales se hará efectiva

d) la carátula del expediente e) el juzgado y secretará en que tramita la causa; deberé efectuarse con el tratamiento que hemos dado en las presentaciones anteriores,( o sea al contado, mejor postor etc.) pero con la salvedad que para evitar sorpresas inesperadas tendremos que oficiar previamente para averiguar si posee deudas por patentamientos, por multas etc.

SUBASTA DE BIENES INMUEBLES. CONSIDERACIONES PRELIMINARES. INFORMES PREVIOS

Llamamos inmueble, a todos aquellos bienes, como casas o fincas, que son imposibles de trasladar sin ocasionar daños a los mismos, porque forman parte de un terreno o están anclados (pegado o clavado) a él.

Los bienes inmuebles se pueden clasificar en:

* Bienes inmuebles por naturaleza, como el suelo y subsuelo.

* Bienes inmuebles por incorporación, como construcciones.

* Bienes inmuebles por destino. Cuando se les unen cosas

muebles. * Bienes inmuebles por analogía, como concesiones hipotecarias.

* Bienes inmuebles por accesión, como las puertas, ventanas, etc. que en una fábrica, almacén o comercio son bienes muebles pero instaladas son inmuebles.

* Bienes inmuebles por representación, como la escritura que otorga la titularidad registral al propietario.

Esta clasificación está dada en el derecho de fondo, ya que el Código Civil en sus arts. 2314,2315,2316 y 2317 la determina claramente. Dadas las particularidades y la importancia que tienen estos bienes, se prescriben una serie de recaudos, previos a la orden

de subasta, los cuales hacen a la seguridad jurídica y a la vez se cumplen sobre ellos los requisitos jurídicos y administrativos

a En consecuencia, antes de ordenar la subasta ( cfr. Art. 576 CPCCN) el juez requerirá informes:

a)Sobre la deuda por impuestos, tasas y contribuciones. “Resulta imprescindible conocer estas deudas, ya que las anteriores deben ser soportadas poe el ejecutado y el adquirente está obligado por las que se devengen luego de que tome la posesión del inmueble “

su transferencia.

inherentes

(Alsina Hugo, Tratado teórico práctico de derecho procesal civil y comercial, Ediar, Buenos Aires, 1958, t V pag.348, ( Incivil, Sala A, 6.7.98, DJ, 1999-2-787).- b)Sobre la deuda por expensas comunes si se tratare de un bien sujeto al régimen de propiedad horizontal.

LA EJECUCION EN EL PROCESO LABORAL - PARTE 4

Por Marcela Levy Landajo

Retomando el hilo conductor de la entrega anterior, bien cabe recordar que es necesario, previo a la adquisición de un bien, conocer fehacientemente si éste pertenece al deudor, y en qué

estado de dominio, gravámenes

y deudas se encuentra, para

poder saber si la ejecución que se persigue será eficaz. Del lado de la función estatal es necesario conocer todos estos antecedentes ya que, en caso de no finalizar el trámite de la subasta con éxito, todo el proceso de ejecución se tornaría absurdo lo que devendría en una onerosidad judicial excesiva. No es un hecho desconocido que el cumplimiento de la sentencia de remate suele ser una etapa no exenta de dificultades. Ello se debe a motivos de diversa índole t el Código Procesal Civil resulta sumamente desordenado al momento de legislar sobre este item. Así, los doctrinarios se atienen al orden allí enumerado y hacen que los trámites para llegar a una subasta exitosa puedan parecer realmente interminables, siendo muchas veces los jueces quienes deban demarcar con claridad los caminos a seguir para no demorar el curso de un proceso. Se regula primeramente la designación de martillero y su actuación, luego los edictos y la propaganda adicional y al final desarrolla el trámite de la subasta, los recaudos previos, la designación del martillero y la base con que saldrá al remate; cuando más didáctico hubiese sido dividir en una primera parte hasta el decreto de subasta y en otra segunda parte involucrando a toda la actividad que se desarrolla con posterioridad. Es por ello que la normativa procesal obliga al Juez a tomar una serie de recaudos para poder realizar un análisis de las probabilidades de éxito que alcanzará subastar el bien. Por ejemplo si se nos presentara un certificado de dominio de donde surja que el bien se encuentra inscripto como “bien de familia”, que el mismo se conformó con anterioridad a la fecha del reclamo, de nada serviría seguir adelante con esa ejecución toda vez que sabemos que va a resultar imposible. De esta manera el Juez podrá desestimar la ejecución contra el mismo y exigir al acreedor que individualice otro bien. En consecuencia, antes de ordenar la subasta (cfr. Art. 576

CPCCN)

el

juez

requerirá

informes:

c)Sobre

la

deuda

por

impuestos,

tasas

y

contribuciones.

“Resulta

imprescindible

conocer

estas deudas,

ya

que

las

anteriores deben ser soportadas por el ejecutado y el adquirente está obligado por las que se devenguen luego de que tome la “

posesión

(Alsina Hugo, Tratado teórico práctico de derecho procesal

civil y comercial, Ediar, Buenos Aires, 1958, t V Pág.348, (

1999-2-787).-

Incivil,

b) Sobre la deuda por expensas comunes si se tratare de un bien

del

inmueble

Sala

A,

6.7.98,

DJ,

sujeto

al

régimen

de

propiedad

horizontal.

Son

los

gastos,

en

general,

que

deban

soportar

los

copropietarios, conforme el art. 8 de la ley 13.512, deudas que

pesan proporcionalmente sobre la unidad funcional y se

con El informe deberá solicitarse al administrador del consorcio a quién también le corresponde informar sobre el monto de las expensas del último período, ya que esos datos deben figurar en el edicto a publicarse.

transmiten

ella.

Son obligaciones propter rem o ambulatorias (cfr.art.3266, CCiv.). Asimismo el art.17 de la ley 13.512 dice: “La obligación que tienen los propietarios de contribuir al pago de las expensas y primas de seguro total del edificio, sigue siempre al dominio de sus respectivos pisos o departamentos en la extensión del art. 3266 C.C., aún con respecto a las devengadas antes de su adquisición; y el crédito respectivo goza del privilegio y derechos previstos en los arts. 2866 y 33901 del Código Civil.”

La obligación de pago de las expensas comunes es irrenunciable, no pudiendo el deudor eludir su obligación, ni aún abandonando o renunciando a la propiedad de la unidad. Es por ello que la ley , ampliando ésta garantía, ha establecido

que en caso de venta o transferencia del dominio por cualquier título, la carga se traslada al nuevo adquiriente, Así lo tiene entendido la jurisprudencia: “Aunque se haya rematado sólo la mitad indivisa de la unidad funcional, el comprador en subasta judicial responde por la totalidad de las expensas, sin perjuicio de su derecho contra los otros deudores” (CNCiv. Sala M, 16/6/99, JA, 2000-III-683). “Las

deudas que no pudieron satisfacerse con el producto de la subasta deben ser soportadas por el adquirente en su totalidad, aunque se haya subastado sólo la mitad indivisa”(CNCiv.Sala F, 6/6/96 JA,1997-II, síntesis)(CNCiv.Sala M, 16/6/99, Consorcio Juncal c/ Gard,L, JA, 2000-II-683). d)Sobre las condiciones de dominio, embargos e inhibiciones, según las constancias del Registro de la Propiedad Inmueble. Este inciso debe considerar que cualquier anotación registral debe ser informada, ya sea hipotecas, servidumbres, usufructos y en general todos los derechos que deban ser tenidos en cuenta al momento de subastar el bien. El juez debe comunicar a los jueces embargantes e inhibientes y citar a los acreedores hipotecarios( cfr.art.577 CPCCN). Todos estos informes, que tienen una vigencia de sesenta (60) días corridos, hacen a la publicidad registral, a la seguridad jurídica y también a preservar los derechos de los terceros tal vez ajeno a toda la cuestión. e)Asimismo, se intimará al deudor a presentar el título de propiedad dentro del tercer día, bajo apercibimiento de obtener

costa.-

a El decreto de subasta no podrá dictarse hasta tanto no se cumplan todos estos requisitos incluso ésta último. En este punto debemos analizar, a los fines de evitar demoras innecesarias o el vencimiento de los informes, qué trámites son mas largos o engorrosos de realizar y cual el más fácil. Todos sabemos que las empresas, privadas o privatizadas demoran excesivamente en responder el pedido de informes,

testimonio

su

teniendo por ende que solicitarle al Juez reiterados libramientos.

O sea, para ser un poco mas clara, si efectuamos todos los

trámites al mismo tiempo, podemos encontrarnos en el expediente con el titulo agregado (sea su original acompañado

por la parte, o el segundo testimonio obtenido de los Registros respectivos) y sin la totalidad de los informes o viceversa. Es raro que el deudor acompañe el título de propiedad voluntariamente, por lo que debe ser el propio ejecutante quién debe obtenerlo a su costa. En la Ciudad de Buenos Aires, el testimonio obra en poder del escribano actuante por el período de cinco años, debiendo luego remitirlo al Archivo Notarial. Pero puede surgir que el inmueble se encuentre en la Provincia

de Buenos Aires, en donde no existe el plazo de cinco años

exigidos al escribano para mantener la escritura en su protocolo

o sea que si es en la provincia, podemos comenzar con el

libramiento de oficio al escribano actuante y luego de no obtenerlo, seguir con el archivo de Protocolos de La Plata. Esta cuestión nos dirige a la conclusión de que el primero de los trámites que debemos efectuar es la obtención del testimonio. Entonces a modo de sugerencia, se debe primeramente comenzar el trámite para la obtención del título de propiedad. Una vez agregado el mismo, recién diligenciar los oficios respectivos solicitando los informes obligatorios. Habitualmente en el común de los casos, y esto desde la función judicial que desempeño, el letrado solicita la designación de martillero en forma inmediata sin tener presente que primero debe cumplimentar todas las exigencias requeridas, ya que con algo de sentido común nadie puede pensar que un magistrado designará un martillero para subastar un inmueble del cual poco conoce. Debemos probar que ese bien es apto para realizarse en subasta y tener información completa de sus condiciones para que puedan

figurar en la publicación del edicto que posteriormente debe

ordenarse

Asimismo la información que se obtenga de los certificados

permitirá al juez corroborar la correspondencia que debiera existir entre los titulares del certificado de dominio, de los del testimonio del titulo y de los ejecutados para que el proceso sea regular. Le permite conocer si existen o no acreedores o inhibientes para ordenar las comunicaciones prescriptas en el art. 575 CPCCN y si el bien está o no inscripto como bien de familia. Dos ítems importantes a tener en cuenta es que nunca podrá faltar agregar a las actuaciones a) la valuación fiscal b) la inscripción del segundo testimonio en el Registro de la Propiedad, ya que no pueden existir dos títulos “originales” y hasta que no se anote el segundo, el primero sigue teniendo validez. La comunicación a los jueces embargantes e inhibientes constituye un requisito indispensable, ya que su omisión acarreará la nulidad del remate realizado. Ellos resultarán de los certificados de dominio e inhibiciones que se agreguen. Esta comunicación se efectúa a los jueces y no directamente a los acreedores, siendo función judicial comunicar a los mismos mediante cédula de notificación. Los acreedores embargantes una vez anoticiados, sólo están facultades para efectuar un control de la subasta, no pueden tener ingerencia en el trámite postergándose su participación para el momento de distribuir los fondos resultantes. Tampoco tienen la facultad de solicitar al Juez el aumento de la base, siendo ésta, facultad limitada a los acreedores hipotecarios que deben presentar los títulos

en

la

causa.

dentro

del

tercer

día

de

notificados.

Efectos

de

la

citación

de

los

acreedores

hipotecarios

La citación de los acreedores hipotecarios es necesaria en

forma casi obligada, ya que caso contrario no se produciría la extinción de la hipoteca. Este elemento divide nuevamente a la doctrina y a la jurisprudencia, ya que algunos argumentan que la falta de notificación no afecta a la validez de la subasta y por otro lado los que bogan por su nulidad, en caso de que sea el mismo acreedor hipotecario el que la solicita. Teniendo presente los principios procesales, de los cuales en el análisis de toda cuestión nunca hay que apartarse, es cierto que el acreedor hipotecario posee el privilegio N°1 en el orden de prelación que determina la norma, pero también es cierto que para llevar a cabo la subasta, tuvieron que cumplimentarse engorrosos trámites respecto a la incorporación de los certificados y el titulo de propiedad. Existieron gastos –que pueden tenerse como beneficiosos tanto para el ejecutante como para el acreedor hipotecario, que la onerosidad del litigio es excesiva, que tanto el Boletín Oficial como la propaganda adicional ya están abonados. Es por ello que acerco mi posición en mantener la validez de la subasta, subsistiendo el gravámen sobre el bien. Así el comprador, podría o bien hacerse cargo de la misma con el pago de las futuras obligaciones inherentes al gravámen, o desistir de la compra. El domicilio donde debe notificarse a los acreedores hipotecarios es su domicilio real, por cuanto el domicilio que figura en la escrtitura tiene validez solamente para las partes. No detendré la atención en el análisis de algunos artículos del código, pero sí considero importante dedicarle una pocas palabras al tema de la fijación de la base con qué se rematará el bien. Reza el art. 578 “Si no existiere acuerdo de partes, se fijará como base los dos tercios (2/3) de la valuación fiscal actualizada correspondiente al inmueble. A falta de valuación, el juez designará de oficio perito ingeniero, arquitecto o agrimensor para que realice la tasación; la base equivaldrá a las dos terceras (2/3) partes de dicha tasación. Para la aceptación

del cargo, plazo para el cumplimiento de la tarea y, en su caso, remoción, se aplicarán las reglas de los artículos 469 y 470.De la tasación se dará traslado a las partes, quienes dentro de cinco (5) días comunes expresarán su conformidad o disconformidad. Las objeciones deberán ser fundadas. El juez tiene la facultad de apartarse de la tasación o de lo estipulado por las partes, fijando la base en una suma que impida que los bienes sean malvendidos.” La reforma de la ley 22434 ha instituido al juez en el contralor final y social de los valores en juego, ya que puede apartarse del acuerdo de las partes como también de una pericia, aunque de manera fundada y ello para evitar una situación de abuso del derecho (art.1071 C.C.) o que los bienes sean malvendidos. Es conveniente en estos casos que las partes comparezcan personalmente a una audiencia en donde se debatan los valores en juego y por sobre todo priorizando el principio de inmediación . De ella hasta puede resultar un acuerdo de pago de las sumas adeudadas y no una complicada ejecución. Es necesario, en todas las etapas del proceso, poner en práctica alguno de los principios procesales que tan olvidados están. Conexo a este tema, recuerdo el comentario que me hizo un profesor adjunto de la Facultad en la carrera docente, y es que en Argentina no quiere verse la otra cara de la confrontación. No quieren verse las distintas posibilidades que se tienen priorizando los intereses de las partes –fundamento de la teoría de la resolución alternativa de disputas, poco exitosa en nuestro país.- Acá se quiere la cabeza de nuestra contraparte, se lucha por una sentencia, sea la misma a favor o en contra. Se prefieren años de disputas, para no cederle nada a quién supuestamente frustro nuestros proyectos. Se debe pensar que es lo mas conveniente para todos. Esto fue a modo de reflexión. Debemos ayudar con nuestro aporte a cambiar de alguna manera un pedacito del mundo que nos toca vivir.

Tramite del remate

Primeramente, y ahora sí en tiempo oportuno debemos solicitar la designación del martillero para que lleve adelante la ejecución encomendada, el cual fijará con posterioridad a la aceptación del cargo, la fecha y lugar del remate. Así lo dispone el Art. 577: “Cumplidos los recaudos a que se refiere el artículo anterior, se ordenará la subasta, designando martillero en los términos del artículo 563 y se determinará la base. Oportunamente se fijará el lugar donde aquélla debe realizarse que será donde tramita la ejecución, o el de ubicación del inmueble, según lo resolviere el juez de acuerdo con lo que resultare más conveniente; se establecerá también el día y la hora, que no podrán ser alterados salvo autorización del juez o acuerdo de partes expresado por escrito. Se especificará la propaganda adicional autorizada, en los términos del artículo 567.”

El martillero judicial designado en juicio es el encargado de la ejecución en venta de los bienes, previo a preparar la subasta cumplimentando una serie de requisitos que ordena la ley y que se efectúan a los fines de resguardar el patrimonio y los intereses tanto del ejecutado en juicio, del ejecutante y de quien resulte comprador en el remate. Es un auxiliar del juez que debe reunir ciertas condiciones personales de idoneidad, ajustar su cometido a las instrucciones brindadas por el juez, no tiene facultades para delegar sus funciones y debe rendir cuentas de su gestión. Su retribución consta de una comisión sobre el obtenido de la venta (10% en muebles y 3% en inmuebles) que será quitada si su comportamiento perjudica el normal desarrollo de la subasta. No es parte en el proceso, pero se lo legitima para intervenir en toda cuestión que esté relacionado con su gestión.

En la compraventa que se realice en subasta pública, el consentimiento se perfecciona en el momento en el que el martillero adjudica al mejor postor, pero el acto del remate no finaliza hasta que el comprador no deposite la seña.- Es deber del martillero compulsar el expediente y verificar las posibilidades que existen de subastar el bien embargado. El principal engranaje de toda la actividad está plasmado en el contenido de los edictos. El edicto es uno de los medios de comunicación contemplados en la normativa procesal (cfr.art.145 a 147 CPCCN), que generalmente lo utilizamos para citar a personas desconocidas o de domicilio incierto. También este medio de comunicación es el instrumento por el cual se anuncia la celebración de una subasta pública. El texto del edicto debe contener en forma pormenorizada todos los elementos agregados como requisitos previos y que fueran informados por las entidades oficiadas. El edicto debe ser estrictamente controlado, tanto por el ejecutante, martillero y juez, ya que de él depende la eficacia del acto de la subasta y el reflejo de todas las condiciones del bien subastado que servirán para garantizar la actuación del adquirente así como también la transparencia del proceso para llegar al fin último, que consiste en poner al adquirente en posesión del inmueble subastado y que el acreedor cobre el crédito adeudado. Con esta breve síntesis, se ha intentado explicar en forma sencilla y con finalidad eminentemente práctica, la forma de realizar materialmente los trámites necesarios de la subasta. En una próxima entrega, se abordarán las cuestiones relativas a la subasta propiamente dicha y el trámite posterior a la realización de la misma.