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UNIVERSIDAD INDUSTRIAL DE SANTANDER

DIRECCIÓN EMPRESARIAL

LA BATALLA DE LAS TERMOPILAS

PRESENTADO POR:

ALBA JOHANA REYES BARAJAS 2101434 JOSE ALFREDO ROJAS ANNICHIARICO 2100040

PRESENTADO A:

ING. EDGDAR DAVILA PINZON

BUCARAMANGA

2013

INTRODUCCIÓN La Batalla de las Termópilas hace alusión al escenario en el que 1000 hoplitas griegosSegunda Guerra Médica en la que se enfrentaron el Imperio persa de Jerjes I y una alianza de polis grie g as lideradas por Esparta. La batalla duró tres días y se desarrolló en el paso de las Termópilas en agosto o septiembre de 480 a. C. ANTECEDENTES La sublimación contra el poder imperial de las colonias ubicadas en las costas de Asia Menor, controladas por el Imperio aqueménida, las cuales luchaban por una libertad absoluta, obtuvieron algunas victorias iniciales, pero conocían su inferioridad ante el coloso asiático, por lo que pidieron ayuda a los griegos continentales. Los espartanos se ne g aron en un principio, pero los atenienses sí los apoyaron, dando comienzo a las Guerras Médicas. Las ciudades estado de Atenas y Eretria apoyaron la revuelta jónica contra el Imperio persa de Darío I, la cual tuvo lugar entre los años 499 y 494 a. C. Por aquella época, el Imperio persa era todavía relativamente joven y, por tanto, más susceptible de sufrir " id="pdf-obj-1-2" src="pdf-obj-1-2.jpg">

INTRODUCCIÓN

La Batalla de las Termópilas hace alusión al escenario en el que 1000 hoplitas griegos contuvieron el avance del ejército persa que avanzaba al mando de Jerjes I. Termópilas, que significa en demótico “puertas y/o fuentes calientes”, es un paso ineludible entre el norte y el sur de Grecia. Fue allí, según las fuentes clásicas griegas, entre ellas Herodoto de Halicarnaso, donde la valentía, el coraje y las tácticas militares de los dos ejércitos más poderosos, se jugaban el honor y la supremacía militar y política. La superioridad numérica persa no alcanzó para aplastar a los griegos. La batalla duró cinco días, y el final de la misma fue determinado por la astucia de Leónidas al detectar la maniobra de los persas.

OBJETIVOS

Hacer un breve recorrido por las batallas enfrentadas por el ejercito Persa y Griego.

Determinar las tácticas y estrategias utilizadas por cada uno de los ejércitos.

Encontrar las fallas que se presentaron en cada una de las batallas por parte de los ejércitos.

BATALLA DE LAS TERMÓPILAS

La batalla de las Termópilas fue una confrontación de la Segunda Guerra Médica en la que se enfrentaron el Imperio persa de Jerjes I y una alianza de polis griegas lideradas por Esparta. La batalla duró tres días y se desarrolló en el paso de las Termópilas en agosto o septiembre de 480 a. C.

ANTECEDENTES

La sublimación contra el poder imperial de las colonias ubicadas en las costas de Asia Menor, controladas por el Imperio aqueménida, las cuales luchaban por una libertad absoluta, obtuvieron algunas victorias iniciales, pero conocían su inferioridad ante el coloso asiático, por lo que pidieron ayuda a los griegos continentales. Los espartanos se negaron en un principio, pero los atenienses sí los apoyaron, dando comienzo a las Guerras Médicas.

Las ciudades estado de Atenas y Eretria apoyaron la revuelta jónica contra el Imperio persa de Darío I, la cual tuvo lugar entre los años 499 y 494 a. C. Por aquella época, el Imperio persa era todavía relativamente joven y, por tanto, más susceptible de sufrir

revueltas entre sus súbditos, Darío juró castigar no sólo a los <a href=jonios, sino también a todos aquellos que hubiesen estado involucrados en la rebelión (especialmente a aquellos pueblos que no eran parte del Imperio). Además, Darío vio la ocasión de expandir su poder hacia el fraccionado mundo de la Antigua Grecia. , para lo cual envió emisarios a todas las polis de Grecia, solicitando la entrega 'del agua y la tierra' como símbolo de su sumisión a él y tras la demostración del poder persa del año anterior, la mayoría de las ciudades griegas se sometieron. Sin embargo, Atenas juzgó a los embajadores persas y los ejecutó lanzándoles a un foso. En Esparta, simplemente fueron arrojados a un pozo. Esto provocó que Esparta también estuviera, oficialmente, en guerra con Persia. Darío comenzó a preparar en 490 a. C. una misión anfibia bajo el mando de Datis y de Artafernes, la cual comenzó con un ataque sobre Naxos y Eretria asedió. Finalmente, se dirigió hacia Atenas y desembarcó en la bahía de Maratón, en donde se encontró con un ejército ateniense al que superaba en número. Sin embargo, en el enfrentamiento de los dos ejércitos en la batalla de Maratón, los atenienses obtuvieron una victoria decisiva que supuso la retirada del ejército persa de Europa y su retorno a Asia. Tras la derrota, Darío reaccionó comenzando a reclutar un nuevo ejército de inmenso tamaño, con el que pretendía sojuzgar Grecia. Pero una revuelta en Egipto que obligó a posponer indefinidamente la expedición. Darío murió durante los preparativos para marchar contra Egipto y el trono de Persia pasó a su hijo, Jerjes I. Jerjes aplastó la rebelión egipcia y rápidamente retomó los preparativos para la invasión de Grecia. PLANES ESTRATEGICOS PARA LA BATALLA Jerjes planeo una invasión a gran escala, para lo acumuló las provisiones necesarias y para reclutar, equipar y entrenar a los soldados. Finalmente, a comienzos de la década de 480 a. C., se completaron los preparativos para la invasión, y el ejército que Jerjes había reunido en Sardes marchó en dirección a Europa, cruzando el Helesponto sobre dos puentes flotantes construidos por los mismos. Los atenienses, por su parte, también se habían estado preparando para afrontar una g uerra contra Persia desde mediados de la década de los años 480 a. C. Finalmente, en 482 a. C. se tomó la decisión, bajo la guía del estadista ateniense Temístocles, de construir una masiva flota de trirremes, imprescindible para que los griegos pudiesen enfrentarse a los persas. Sin embargo, los atenienses carecían de la capacidad y la población suficiente para enfrentarse al enemigo a un mismo tiempo en tierra y en el mar, por lo que para combatir a los persas necesitaban llegar a una alianza con otras polis de Grecia. En 481 a. C. el emperador Jerjes envió embajadores por toda Grecia solicitando de nuevo la tierra y el agua, pero omitiendo deliberadamente a Atenas y a Esparta. Debido al avance del del ejercito de Jerjes; Temístocles sugirió entonces una segunda estrategia a los aliados. La ruta hacia el sur de exigía que el ejército de Jerjes atravesara el estrechísimo paso de las Termópilas. Este paso podía bloquearse fácilmente con los hoplitas griegos a pesar del abrumador número de soldados persas. Además, y para evitar que los persas superaran la posición griega por mar, los navíos atenienses y aliados podrían bloquear el estrecho de Artemisio. Esta estrategia dual fue finalmente " id="pdf-obj-2-2" src="pdf-obj-2-2.jpg">

revueltas entre sus súbditos, Darío juró castigar no sólo a los jonios, sino también a todos aquellos que hubiesen estado involucrados en la rebelión (especialmente a aquellos pueblos que no eran parte del Imperio). Además, Darío vio la ocasión de expandir su poder hacia el fraccionado mundo de la Antigua Grecia. , para lo cual envió emisarios a todas las polis de Grecia, solicitando la entrega 'del agua y la tierra' como símbolo de su sumisión a él y tras la demostración del poder persa del año anterior, la mayoría de las ciudades griegas se sometieron. Sin embargo, Atenas juzgó a los embajadores persas y los ejecutó lanzándoles a un foso. En Esparta, simplemente fueron arrojados a un pozo. Esto provocó que Esparta también estuviera, oficialmente, en guerra con Persia.

Darío comenzó a preparar en 490 a. C. una misión anfibia bajo el mando de Datis y de Artafernes, la cual comenzó con un ataque sobre Naxos y Eretria asedió. Finalmente, se dirigió hacia Atenas y desembarcó en la bahía de Maratón, en donde se encontró con un ejército ateniense al que superaba en número. Sin embargo, en el enfrentamiento de los dos ejércitos en la batalla de Maratón, los atenienses obtuvieron una victoria decisiva que supuso la retirada del ejército persa de Europa y su retorno a Asia.

Tras la derrota, Darío reaccionó comenzando a reclutar un nuevo ejército de inmenso tamaño, con el que pretendía sojuzgar Grecia. Pero una revuelta en Egipto que obligó a posponer indefinidamente la expedición. Darío murió durante los preparativos para marchar contra Egipto y el trono de Persia pasó a su hijo, Jerjes I. Jerjes aplastó la rebelión egipcia y rápidamente retomó los preparativos para la invasión de Grecia.

PLANES ESTRATEGICOS PARA LA BATALLA

Jerjes planeo una invasión a gran escala, para lo acumuló las provisiones necesarias y para reclutar, equipar y entrenar a los soldados. Finalmente, a comienzos de la década de 480 a. C., se completaron los preparativos para la invasión, y el ejército que Jerjes había reunido en Sardes marchó en dirección a Europa, cruzando el Helesponto sobre dos puentes flotantes construidos por los mismos.

Los atenienses, por su parte, también se habían estado preparando para afrontar una guerra contra Persia desde mediados de la década de los años 480 a. C. Finalmente, en 482 a. C. se tomó la decisión, bajo la guía del estadista ateniense Temístocles, de construir una masiva flota de trirremes, imprescindible para que los griegos pudiesen enfrentarse a los persas. Sin embargo, los atenienses carecían de la capacidad y la población suficiente para enfrentarse al enemigo a un mismo tiempo en tierra y en el mar, por lo que para combatir a los persas necesitaban llegar a una alianza con otras polis de Grecia. En 481 a. C. el emperador Jerjes envió embajadores por toda Grecia solicitando de nuevo la tierra y el agua, pero omitiendo deliberadamente a Atenas y a Esparta.

Debido al avance del del ejercito de Jerjes; Temístocles sugirió entonces una segunda estrategia a los aliados. La ruta hacia el sur de exigía que el ejército de Jerjes atravesara el estrechísimo paso de las Termópilas. Este paso podía bloquearse fácilmente con los hoplitas griegos a pesar del abrumador número de soldados persas. Además, y para evitar que los persas superaran la posición griega por mar, los navíos atenienses y aliados podrían bloquear el estrecho de Artemisio. Esta estrategia dual fue finalmente

aceptada. Sin embar <a href=g o, las ciudades del Peloponeso prepararon planes de emergencia para defender el istmo de Corinto en el caso de que fuera necesario, a la vez que las mujeres y niños de Atenas fueron evacuados en masa hacia la ciudad peloponesia de Trecén. El desplazamiento del ejército persa fué lento a través de Tracia y Macedonia pero finalmente llegaron a Grecia las noticias de la inminente llegada de los persas en agosto . En aquella época los espartanos, líderes militares de facto de la alianza, estaban celebrando la festividad religiosa de las Carneas. Durante ese festival la actividad militar estaba prohibida por la ley espartana. También se estaban celebrando los Juegos Olímpicos, por lo que debido a la tregua imperante durante su celebración habría sido doblemente sacrílego para los espartanos si marchasen en su totalidad a la guerra. Los éforos decidieron enviar en urgencia una expedición avanzada para bloquear el paso; expedición que estaba comandada por uno de los dos reyes espartanos, Leónidas I. Leónidas llevó consigo a 300 hombres de la guardia real, los Hippeis , así como a un número mayor de tropas de apoyo procedentes de otros lugares de Lacedemonia . La leyenda de las Termópilas, tal y como la cuenta Heródoto, dice que los espartanos consultaron al Oráculo de Delfos ese mismo año sobre el resultado de la guerra. Se dice que el Oráculo dictaminó que, o bien la ciudad de Esparta sería saqueada por los persas, o bien debían sufrir la pérdida de un rey descendiente de Heracles. Heródoto dice que Leónidas, en línea con la profecía, estaba convencido de que se dirigía a una muerte segura al no contar con unas fuerzas adecuadas para la victoria y que por eso eligió como soldados sólo a espartanos que contaran con hijos vivos. En el camino hacia las Termópilas el ejército espartano fue reforzado por contingentes procedentes de diversas ciudades, llegando a alcanzar una cifra superior a los 5.000 soldados en el momento en que llegaron a su destino. Leónidas eligió acampar y defender la parte más estrecha del paso de las Termópilas, en un lugar en el que los habitantes de Fócida habían levantado una muralla defensiva algún tiempo atrás. También le llegaron noticias a Leónidas, desde la cercana ciudad de Traquinia, de la existencia de un camino montañoso que podía ser utilizado para rodear el paso de las Termópilas. En respuesta, Leónidas envió a 1.000 soldados focidios para que se estacionaran en las alturas y evitasen esa maniobra. Jerjes envió un emisario para negociar con Leónidas. Ofreció a los aliados su libertad y el título de "Amigos del Pueblo Persa", indicándoles que serían asentados en tierras más fértiles que las que ocupaban en ese momento. Cuando Leónidas rechazó los términos, el embajador le volvió a solicitar que depusiera las armas, a lo que Leónidas respondió con la famosa frase «Ven a buscarlas tú mismo» Al fracasar la negociación la batalla se volvió inevitable. Sin embargo, Jerjes retrasó el ataque durante cuatro días, esperando que los aliados se dispersasen por sí mismos ante la gran diferencia de tamaño entre los dos ejércitos, hasta que se decidió finalmente a avanzar. " id="pdf-obj-3-2" src="pdf-obj-3-2.jpg">

aceptada. Sin embargo, las ciudades del Peloponeso prepararon planes de emergencia para defender el istmo de Corinto en el caso de que fuera necesario, a la vez que las mujeres y niños de Atenas fueron evacuados en masa hacia la ciudad peloponesia de Trecén.

El desplazamiento del ejército persa fué lento a través de Tracia y Macedonia pero finalmente llegaron a Grecia las noticias de la inminente llegada de los persas en agosto . En aquella época los espartanos, líderes militares de facto de la alianza, estaban celebrando la festividad religiosa de las Carneas. Durante ese festival la actividad militar estaba prohibida por la ley espartana. También se estaban celebrando los Juegos Olímpicos, por lo que debido a la tregua imperante durante su celebración habría sido doblemente sacrílego para los espartanos si marchasen en su totalidad a la guerra. Los éforos decidieron enviar en urgencia una expedición avanzada para bloquear el paso; expedición que estaba comandada por uno de los dos reyes espartanos, Leónidas I. Leónidas llevó consigo a 300 hombres de la guardia real, los Hippeis, así como a un número mayor de tropas de apoyo procedentes de otros lugares de Lacedemonia .

La leyenda de las Termópilas, tal y como la cuenta Heródoto, dice que los espartanos consultaron al Oráculo de Delfos ese mismo año sobre el resultado de la guerra. Se dice que el Oráculo dictaminó que, o bien la ciudad de Esparta sería saqueada por los persas, o bien debían sufrir la pérdida de un rey descendiente de Heracles. Heródoto dice que Leónidas, en línea con la profecía, estaba convencido de que se dirigía a una muerte segura al no contar con unas fuerzas adecuadas para la victoria y que por eso eligió como soldados sólo a espartanos que contaran con hijos vivos.

En el camino hacia las Termópilas el ejército espartano fue reforzado por contingentes procedentes de diversas ciudades, llegando a alcanzar una cifra superior a los 5.000 soldados en el momento en que llegaron a su destino. Leónidas eligió acampar y defender la parte más estrecha del paso de las Termópilas, en un lugar en el que los habitantes de Fócida habían levantado una muralla defensiva algún tiempo atrás. También le llegaron noticias a Leónidas, desde la cercana ciudad de Traquinia, de la existencia de un camino montañoso que podía ser utilizado para rodear el paso de las Termópilas. En respuesta, Leónidas envió a 1.000 soldados focidios para que se estacionaran en las alturas y evitasen esa maniobra.

Jerjes envió un emisario para negociar con Leónidas. Ofreció a los aliados su libertad y el título de "Amigos del Pueblo Persa", indicándoles que serían asentados en tierras más fértiles que las que ocupaban en ese momento. Cuando Leónidas rechazó los términos, el embajador le volvió a solicitar que depusiera las armas, a lo que Leónidas respondió con la famosa frase «Ven a buscarlas tú mismo» Al fracasar la negociación la batalla se volvió inevitable. Sin embargo, Jerjes retrasó el ataque durante cuatro días, esperando que los aliados se dispersasen por sí mismos ante la gran diferencia de tamaño entre los dos ejércitos, hasta que se decidió finalmente a avanzar.

INICIO Y DESARROLLO DE LA BATALLA

Primer día

INICIO Y DESARROLLO DE LA BATALLA Primer día En el quinto día a partir de laMedia y a los del Juzestán contra los aliados, con instrucciones de capturarlos y llevarlos ante él. Estos contingentes lanzaron un ataque frontal contra la posición griega, que se había situado delante de la muralla focidia, en la parte más estrecha del paso. Sin embargo, se trataba de tropas de infantería ligera, numerosas pero en franca desventaja de armamento y armadura frente a los hoplitas griegos. Al parecer iban armados con escudos de mimbre, espadas cortas y lanzas arrojadizas, poco efectivas contra la muralla de escudos y lanzas largas de los espartanos. La táctica normal del Imperio aqueménida era lanzar una primera oleada que abrumara al enemigo por su número y, si no funcionaba, lanzar a los Inmortales; esta táctica era efectiva en las batallas en Medio y Lejano Oriente, pero no funcionaba igual de bien contra los griegos, cuyas tácticas, técnicas y armamento eran muy diferentes. Los detalles sobre las tácticas empleadas son escasos: Diodoro comenta que "los hombres se mantuvieron hombro con hombro" y que los griegos fueron "superiores en valor y en el g ran tamaño de sus escudos", lo cual probablemente describe el funcionamiento de la falange griega estándar, en la que los hombres formaban una muralla de escudos y de puntas de lanza y que habría sido altamente efectiva si era capaz de cubrir toda la anchura del paso. Los escudos más débiles y las lanzas más cortas de los persas les impidieron enfrentarse cuerpo a cuerpo y en igualdad de condiciones con los hoplitas griegos. Heródoto afirma también que las unidades de cada ciudad se mantuvieron juntas, y que rotaban hacia el frente de batalla y hacia la retaguardia buscando con ello prevenir la fatiga. Según Ctesias, la primera oleada fue hecha pedazos con tan sólo dos o tres bajas entre los espartanos. Según Heródoto y Diodoro, el rey persa, tras haber tomado la medida del enemigo, envió a sus mejores tropas en un segundo asalto ese mismo día: los Inmortales, un cuerpo de soldados de élite formado por 10.000 hombres. Sin embargo, los Inmortales no lograron más de lo que habían hecho los soldados enviados con anterioridad, fracasando en abrir una brecha en las líneas de los aliados. Los espartanos parece que emplearon una táctica de fingir una retirada para después darse la vuelta y matar a los desorganizados soldados persas que corrían en su persecución. Segundo día En el segundo día, Jerjes envió de nuevo a su infantería para atacar el paso, "suponiendo que sus enemigos, siendo tan pocos, estaban ya incapacitados por las heridas recibidas y no podrían resistir más. Sin embargo, los persas no lograron ningún progreso y el rey persa finalmente detuvo el asalto y se retiró a su campamento, totalmente perplejo. A finales del segundo día de batalla, y mientras el rey persa estaba valorando qué hacer, recibió la visita de un traidor griego de Tesalia llamado Efialtes que le informó de la " id="pdf-obj-4-6" src="pdf-obj-4-6.jpg">

En el quinto día a partir de la llegada de los persas a las Termópilas, Jerjes finalmente decidió lanzar un ataque sobre los aliados griegos. Primero envió a los soldados de Media y a los del Juzestán contra los aliados, con instrucciones de capturarlos y llevarlos ante él. Estos contingentes lanzaron un ataque frontal contra la posición griega, que se había situado delante de la muralla focidia, en la parte más estrecha del paso. Sin embargo, se trataba de tropas de infantería ligera, numerosas pero en franca desventaja de armamento y armadura frente a los hoplitas griegos. Al parecer iban armados con escudos de mimbre, espadas cortas y lanzas arrojadizas, poco efectivas contra la muralla de escudos y lanzas largas de los espartanos. La táctica normal del Imperio aqueménida era lanzar una primera oleada que abrumara al enemigo por su número y, si no funcionaba, lanzar a los Inmortales; esta táctica era efectiva en las batallas en Medio y Lejano Oriente, pero no funcionaba igual de bien contra los griegos, cuyas tácticas, técnicas y armamento eran muy diferentes.

Los detalles sobre las tácticas empleadas son escasos: Diodoro comenta que "los hombres se mantuvieron hombro con hombro" y que los griegos fueron "superiores en valor y en el gran tamaño de sus escudos", lo cual probablemente describe el funcionamiento de la falange griega estándar, en la que los hombres formaban una muralla de escudos y de puntas de lanza y que habría sido altamente efectiva si era capaz de cubrir toda la anchura del paso. Los escudos más débiles y las lanzas más cortas de los persas les impidieron enfrentarse cuerpo a cuerpo y en igualdad de condiciones con los hoplitas griegos. Heródoto afirma también que las unidades de cada ciudad se mantuvieron juntas, y que rotaban hacia el frente de batalla y hacia la retaguardia buscando con ello prevenir la fatiga. Según Ctesias, la primera oleada fue hecha pedazos con tan sólo dos o tres bajas entre los espartanos.

Según Heródoto y Diodoro, el rey persa, tras haber tomado la medida del enemigo, envió a sus mejores tropas en un segundo asalto ese mismo día: los Inmortales, un cuerpo de soldados de élite formado por 10.000 hombres. Sin embargo, los Inmortales no lograron más de lo que habían hecho los soldados enviados con anterioridad, fracasando en abrir una brecha en las líneas de los aliados. Los espartanos parece que emplearon una táctica de fingir una retirada para después darse la vuelta y matar a los desorganizados soldados persas que corrían en su persecución.

Segundo día

En el segundo día, Jerjes envió de nuevo a su infantería para atacar el paso, "suponiendo que sus enemigos, siendo tan pocos, estaban ya incapacitados por las heridas recibidas y no podrían resistir más. Sin embargo, los persas no lograron ningún progreso y el rey persa finalmente detuvo el asalto y se retiró a su campamento, totalmente perplejo.

A finales del segundo día de batalla, y mientras el rey persa estaba valorando qué hacer, recibió la visita de un traidor griego de Tesalia llamado Efialtes que le informó de la

existencia del paso montañoso que rodeaba las Termópilas, ofreciéndose a guiarles. Efialtes actuó motivado por elHidarnes esa misma noche junto con los hombres bajo su mando, los Inmortales, para que rodeasen a los aliados a través del paso, partiendo de noche. Tercer día Al amanecer del tercer día, los focidios que guardaban el paso sobre las Termópilas se dieron cuenta de la llegada de la columna persa por el crujido de sus pisadas sobre las hojas de los robles. Heródoto dice que se incorporaron de un salto y ciñeron sus armas. Los persas quedaron sorprendidos al verles correr rápidamente para armarse, pues no esperaban encontrarse con ningún ejército en ese lugar. Hidarnes temió que se tratase de los espartanos, pero fue informado por Efialtes de que no lo eran. Los focidios se retiraron a una colina próxima para preparar su defensa asumiendo que los persas habían venido a atacarles, pero los persas, que no querían retrasarse, les acosaron con flechas mientras continuaban su camino, buscando su principal objetivo de rodear al ejército aliado. Cuando un mensajero comunicó a Leónidas que los focidios no habían podido defender el paso, convocó un consejo de guerra al amanecer. Algunos aliados defendieron la retirada, pero el monarca espartano decidió permanecer en el paso con sus guerreros. Muchos de los contingentes aliados eligieron en ese momento retirarse o fueron ordenados a hacerlo por Leónidas. El contingente de 700 soldados de Tespias, liderados por Demófilo, se negó a retirarse con los demás griegos, y se quedaron para luchar. También permanecieron los 400 tebanos, así como probablemente los hilotas que acompañaban a los espartanos. Con la decisión de una retirada parcial, Leónidas podría salvar a más de 3.000 hombres, que podrían continuar la lucha más adelante. Los tespios, por su parte, que no estaban dispuestos a someterse a Jerjes, se enfrentaban a la destrucción de su ciudad si los persas tomaban Beocia,los tespios se ofrecieron voluntarios como un simple acto de sacrificio. Al amanecer Jerjes realizó una libación religiosa, esperó para dar a los inmortales tiempo suficiente para finalizar el descenso por la montaña, y luego comenzó su avance. Los aliados en esta ocasión avanzaron más allá de la muralla para hacer frente a los persas en la zona más ancha del paso, intentando con ello incrementar las bajas que pudieran infligir al ejército persa. Lucharon con sus lanzas hasta que todas ellas estuvieron rotas por el uso y luego utilizaron sus xifos (espadas cortas). Heródoto cuenta que en la lucha cayeron dos hermanos de Jerjes: Abrocomes e Hiperantes. Leónidas también murió en la lucha y los dos bandos pelearon por hacerse con su cuerpo, consiguiéndolo finalmente los griegos. A medida que se aproximaban los Inmortales, los aliados se retiraron y se hicieron fuertes en una colina tras la muralla. Los tebanos, " se alejaron de sus compañeros y, con las manos levantadas, avanzaron hacia los bárbaros , pero todavía mataron a algunos antes de aceptar su rendición. Del resto de defensores, Heródoto dice: " id="pdf-obj-5-2" src="pdf-obj-5-2.jpg">

existencia del paso montañoso que rodeaba las Termópilas, ofreciéndose a guiarles. Efialtes actuó motivado por el deseo de una recompensa.

Heródoto comenta que Jerjes envió a su comandante Hidarnes esa misma noche junto con los hombres bajo su mando, los Inmortales, para que rodeasen a los aliados a través del paso, partiendo de noche.

Tercer día

Al amanecer del tercer día, los focidios que guardaban el paso sobre las Termópilas se dieron cuenta de la llegada de la columna persa por el crujido de sus pisadas sobre las hojas de los robles. Heródoto dice que se incorporaron de un salto y ciñeron sus armas. Los persas quedaron sorprendidos al verles correr rápidamente para armarse, pues no esperaban encontrarse con ningún ejército en ese lugar. Hidarnes temió que se tratase de los espartanos, pero fue informado por Efialtes de que no lo eran. Los focidios se retiraron a una colina próxima para preparar su defensa asumiendo que los persas habían venido a atacarles, pero los persas, que no querían retrasarse, les acosaron con flechas mientras continuaban su camino, buscando su principal objetivo de rodear al ejército aliado.

Cuando un mensajero comunicó a Leónidas que los focidios no habían podido defender el paso, convocó un consejo de guerra al amanecer. Algunos aliados defendieron la retirada, pero el monarca espartano decidió permanecer en el paso con sus guerreros. Muchos de los contingentes aliados eligieron en ese momento retirarse o fueron ordenados a hacerlo por Leónidas. El contingente de 700 soldados de Tespias, liderados por Demófilo, se negó a retirarse con los demás griegos, y se quedaron para luchar. También permanecieron los 400 tebanos, así como probablemente los hilotas que acompañaban a los espartanos. Con la decisión de una retirada parcial, Leónidas podría salvar a más de 3.000 hombres, que podrían continuar la lucha más adelante.

Los tespios, por su parte, que no estaban dispuestos a someterse a Jerjes, se enfrentaban a la destrucción de su ciudad si los persas tomaban Beocia,los tespios se ofrecieron voluntarios como un simple acto de sacrificio.

Al amanecer Jerjes realizó una libación religiosa, esperó para dar a los inmortales tiempo suficiente para finalizar el descenso por la montaña, y luego comenzó su avance. Los aliados en esta ocasión avanzaron más allá de la muralla para hacer frente a los persas en la zona más ancha del paso, intentando con ello incrementar las bajas que pudieran infligir al ejército persa. Lucharon con sus lanzas hasta que todas ellas estuvieron rotas por el uso y luego utilizaron sus xifos (espadas cortas). Heródoto cuenta que en la lucha cayeron dos hermanos de Jerjes: Abrocomes e Hiperantes. Leónidas también murió en la lucha y los dos bandos pelearon por hacerse con su cuerpo, consiguiéndolo finalmente los griegos. A medida que se aproximaban los Inmortales, los aliados se retiraron y se hicieron fuertes en una colina tras la muralla. Los tebanos, "se alejaron de sus compañeros y, con las manos levantadas, avanzaron hacia los bárbaros, pero todavía mataron a algunos antes de aceptar su rendición. Del resto de defensores, Heródoto dice:

"Aquí se mantuvieron hasta el final, aquellos que todavía tenían espadas usándolas, y los otros resistiendoArtemisio. Por lo tanto, finalizó la batalla naval que transcurría ahí de forma simultánea y que se había quedado en tablas, y la flota aliada pudo retirarse en orden hasta el golfo Sarónico, en donde ayudaron a transportar a la población ateniense que quedaba hasta la isla de Salamina. FINAL DE LA BATALLA Tras atravesar las Termópilas, el ejército persa prosiguió su avance, saqueando e incendiando Platea y Tespias, para luego marchar sobre la ciudad de Atenas, que ya había sido evacuada por aquel entonces. Mientras tanto, los aliados, en su mayoría del Peloponeso, prepararon la defensa del istmo de Corinto, demoliendo la única carretera que lo atravesaba y construyendo una muralla que lo cruzaba. Como en el caso de las Termópilas, para que esta estrategia fuese efectiva se requería que la armada aliada bloquease simultáneamente a la flota persa, impidiéndole el paso a través del golfo Sarónico, para evitar que las tropas persas simplemente desembarcaran pasado el istmo, en el Peloponeso. Sin embargo, en lugar de un mero bloqueo, Temístocles persuadió a los aliados para que buscaran una victoria decisiva contra la flota persa. Engañaron a los persas para que llevasen su armada hacia los estrechos de Salamina, en donde los aliados consiguieron destruir gran parte de sus naves en la batalla de Salamina, que acabó con la amenaza sobre el Peloponeso. Jerjes, temiendo que los griegos atacasen los puentes del Helesponto y que pudieran dejar atrapado a su ejército en Europa, se retiró con gran parte del mismo de vuelta a Asia. Dejó un ejército más reducido de fuerzas escogidas al mando de Mardonio, para que completaran la conquista a lo largo del año siguiente. Sin embargo, presionados por los atenienses, los aliados peloponesios finalmente aceptaron intentar atraer a Mardonio a una batalla, por lo que marcharon sobre el Ática. Mardonio se retiró a Beocia para llevar a los griegos a terreno abierto y los dos bandos se acabaron enfrentando cerca de la ciudad de Platea. Ahí tuvo lugar la batalla de Platea, en la que los griegos obtuvieron una victoria decisiva, destruyendo gran parte del ejército persa y finalizando la invasión de Grecia. Mientras tanto, en la casi simultánea batalla naval de Mícala, los griegos destruyeron también lo que quedaba de la flota persa, reduciendo con ello la amenaza de futuras invasiones. " id="pdf-obj-6-2" src="pdf-obj-6-2.jpg">

"Aquí se mantuvieron hasta el final, aquellos que todavía tenían espadas usándolas, y los otros resistiendo con sus manos y sus dientes."

Derribando parte del muro, Jerjes ordenó rodear la colina y los persas hicieron llover flechas sobre los defensores hasta que todos los griegos estuvieron muertos.

Finalmente, el paso de las Termópilas quedó abierto para el ejército persa. Según Heródoto, la batalla supuso un coste para los persas de 20.000 bajas. Las fuerzas aliadas que quedaron en la retaguardia fueron aniquiladas, con una probable pérdida en vidas de unos 2.000 hombres, incluyendo a aquellos que murieron durante los dos primeros días de batalla.

Con las Termópilas abiertas al paso del ejército persa, resultó ya innecesario continuar el bloqueo de Artemisio. Por lo tanto, finalizó la batalla naval que transcurría ahí de forma simultánea y que se había quedado en tablas, y la flota aliada pudo retirarse en orden hasta el golfo Sarónico, en donde ayudaron a transportar a la población ateniense que quedaba hasta la isla de Salamina.

FINAL DE LA BATALLA

Tras atravesar las Termópilas, el ejército persa prosiguió su avance, saqueando e incendiando Platea y Tespias, para luego marchar sobre la ciudad de Atenas, que ya había sido evacuada por aquel entonces. Mientras tanto, los aliados, en su mayoría del Peloponeso, prepararon la defensa del istmo de Corinto, demoliendo la única carretera que lo atravesaba y construyendo una muralla que lo cruzaba. Como en el caso de las Termópilas, para que esta estrategia fuese efectiva se requería que la armada aliada bloquease simultáneamente a la flota persa, impidiéndole el paso a través del golfo Sarónico, para evitar que las tropas persas simplemente desembarcaran pasado el istmo, en el Peloponeso. Sin embargo, en lugar de un mero bloqueo, Temístocles persuadió a los aliados para que buscaran una victoria decisiva contra la flota persa. Engañaron a los persas para que llevasen su armada hacia los estrechos de Salamina, en donde los aliados consiguieron destruir gran parte de sus naves en la batalla de Salamina, que acabó con la amenaza sobre el Peloponeso.

Jerjes, temiendo que los griegos atacasen los puentes del Helesponto y que pudieran dejar atrapado a su ejército en Europa, se retiró con gran parte del mismo de vuelta a Asia. Dejó un ejército más reducido de fuerzas escogidas al mando de Mardonio, para que completaran la conquista a lo largo del año siguiente. Sin embargo, presionados por los atenienses, los aliados peloponesios finalmente aceptaron intentar atraer a Mardonio a una batalla, por lo que marcharon sobre el Ática. Mardonio se retiró a Beocia para llevar a los griegos a terreno abierto y los dos bandos se acabaron enfrentando cerca de la ciudad de Platea. Ahí tuvo lugar la batalla de Platea, en la que los griegos obtuvieron una victoria decisiva, destruyendo gran parte del ejército persa y finalizando la invasión de Grecia. Mientras tanto, en la casi simultánea batalla naval de Mícala, los griegos destruyeron también lo que quedaba de la flota persa, reduciendo con ello la amenaza de futuras invasiones.

No obstante, durante el transcurso de la invasión los ejércitos de Jerjes causaron serios daños aAcrópolis. BANDOS DE BATALLA, TACTICAS, ESTRATEGIAS Y ERRORES Ejército persa Jerjes se preparo para la batalla con el mayor ejército reunido en todos los tiempos formado por unos 300.000 hombres, distribuidos en flotas, caballeria, arqueros, tropa de inmortales. La idea del ejército era intimidar al enemigo con su tamaño y atacar ejecutando rápidamente movimientos bélicos. Llevaba consigo una gran tropa en tierra y otra en mar que le permitía lograr mar certeza en sus ataques. El armamento usado por los persas no era el mejor, estaba compuesto por arcos, flechas, lanzas y escudos poco resistentes pues eran de mimbre y madera. Los soldados de Jerjes perecían intentando penetrar la formación griega porque sus armas eran inútiles e intentaban aferrarse a las lanzas de los soldados espartanos, pero estos usaban sus espadas cortas y los atacaban. La cantidad numérica del ejército de Jerjes fue superada la capacidad de defensa, la ventaja en el entrenamiento, el equipamiento y el buen uso del terreno por parte de los griegos. La ventaja adquirida por el ejército Persa durante la batalla radico en buen uso de la información suministrada por el traidor griego sobre el acceso al ejército Espartano. Con esto se pudo atacar a ejército Griego por delante y por detrás. Jerjes ante la inevitable derrota frente a la lucha cuerpo a cuerpo decide retirar la tropa y acabar con la batalla desde la distancia con el uso de las flechas lo que termino con los soldados griegos que aun quedaban en pie. Los persas contaban con una ventaja táctica considerable, y no sólo por su número muy superior, sino porque tenían mejores barcos. Lo de mejores barcos que menciona Heródoto era debido probablemente a la superior marinería de sus tripulantes, pues la mayoría de los barcos atenienses eran de nueva construcción y estaban tripulados por hombres inexpertos. En esa época los persas y los griegos asiáticos habían comenzado a emplear una técnica conocida como diekplous , que no está claro qué era, pero probablemente implicaba que una nave penetrara entre otras dos enemigas y las embistiera en sus bandas. Esta " id="pdf-obj-7-2" src="pdf-obj-7-2.jpg">

No obstante, durante el transcurso de la invasión los ejércitos de Jerjes causaron serios daños a las ciudades griegas y muchas de ellas fueron quemadas y arrasadas, como le sucedió a la propia Atenas, que fue pasto de las llamas, incluyendo los principales templos de su Acrópolis.

BANDOS DE BATALLA, TACTICAS, ESTRATEGIAS Y ERRORES

Ejército persa

Jerjes se preparo para la batalla con el mayor ejército reunido en todos los tiempos formado por unos 300.000 hombres, distribuidos en flotas, caballeria, arqueros, tropa de inmortales. La idea del ejército era intimidar al enemigo con su tamaño y atacar ejecutando rápidamente movimientos bélicos.

Llevaba consigo una gran tropa en tierra y otra en mar que le permitía lograr mar certeza en sus ataques.

El armamento usado por los persas no era el mejor, estaba compuesto por arcos, flechas, lanzas y escudos poco resistentes pues eran de mimbre y madera.

Los soldados de Jerjes perecían intentando penetrar la formación griega porque sus armas eran inútiles e intentaban aferrarse a las lanzas de los soldados espartanos, pero estos usaban sus espadas cortas y los atacaban.

La cantidad numérica del ejército de Jerjes fue superada la capacidad de defensa, la ventaja en el entrenamiento, el equipamiento y el buen uso del terreno por parte de los griegos.

La ventaja adquirida por el ejército Persa durante la batalla radico en buen uso de la información suministrada por el traidor griego sobre el acceso al ejército Espartano. Con esto se pudo atacar a ejército Griego por delante y por detrás.

Jerjes ante la inevitable derrota frente a la lucha cuerpo a cuerpo decide retirar la tropa y acabar con la batalla desde la distancia con el uso de las flechas lo que termino con los soldados griegos que aun quedaban en pie.

Los persas contaban con una ventaja táctica considerable, y no sólo por su número muy superior, sino porque tenían mejores barcos. Lo de mejores barcos que menciona Heródoto era debido probablemente a la superior marinería de sus tripulantes, pues la mayoría de los barcos atenienses eran de nueva construcción y estaban tripulados por hombres inexpertos.

En esa época los persas y los griegos asiáticos habían comenzado a emplear una técnica conocida como diekplous, que no está claro qué era, pero probablemente implicaba que una nave penetrara entre otras dos enemigas y las embistiera en sus bandas. Esta

maniobra requeriría una considerable maestría en la navegación a vela y es más probable que la

maniobra requeriría una considerable maestría en la navegación a vela y es más probable que la emplearan los persas. Los aliados, sin embargo, desarrollaron tácticas para contrarrestarla.

Ejército griego

El ejército griego estaba compuesto por 7.000 hombres de los cuales 300 espartanos cuidaban el paso de las Termopilas. Estos hombres estaban entrenados desde los 7 años de edad y sus características principales la destreza militar, la disciplina y la dureza. El armamento del ejercito consistía de un resistente escudo cóncavo de madera de roble recubierto de bronce, una lanza con punta de bronce de hoja y una espada corta todos de alta calidad.

El de Jerjes era luchar con el ejército griego en tierra y cruzar la posición armada naval Griega, recorrer el estrecho de Artemisio y desembarcar las tropas de caballería y atacar a el ejército de Leónidas por detrás.

maniobra requeriría una considerable maestría en la navegación a vela y es más probable que la

Fig. Armamento Griego

Antes de cada batalla los griegos se preparaban mental y espiritualmente lo que les permitía tener un mejor control y seguridad en sus movimientos, durante la batalla se animaban y conformado mutuamente para darse fuerzas y alejar el temor.

Su principal estrategia consistía en el uso del espacio, al usarlo como un multiplicador de la fuerza militar, formando una falange que estuviese cohesionada y fuese más efectiva en el ataque. Esta formación les permitía lograr resistencia y la capacidad de empujar

más que el enemigo. Esta falange formaba una línea única con una profundidad uniforme de entre

más que el enemigo. Esta falange formaba una línea única con una profundidad uniforme de entre 8 y 12 hombres. Cuando luchaban junto con sus aliados, los espartanos normalmente ocupaban el flanco honorario, que era el derecho. Si, como solía ocurrir, los espartanos lograban la victoria en su flanco, entonces giraban hacia la izquierda para arrollar la formación enemiga desde el flanco. Esta estrategia de ataque también fue usada en la Batalla de Maratón donde lograron encerrar a los Persas y acabar con ellos.

más que el enemigo. Esta falange formaba una línea única con una profundidad uniforme de entre

Fig. Formación en Falange usado por los Griegos

Luchaban unidos, cada espartano cubría con su escudo al otro y morir en batalla era la mayor gloria que podían conseguir. Rendirse o huir era algo abominable para ellos y por eso fueron temidos porque eran los mejores guerreros de todos los estados griegos.

La tradición griega de luchar cuerpo a cuerpo, no les permitía el uso de arcos y flechas porque esta forma lucha les parecía cobarde debido a que mataba desde la distancia; pero los Persas si la usaban con lo cual pudieron obtener rápidamente grandes bajas de soldados griegos.

Durante la batalla naval de Artemisio dirigida por Temistocles, un gran analista militar

más que el enemigo. Esta falange formaba una línea única con una profundidad uniforme de entre
más que el enemigo. Esta falange formaba una línea única con una profundidad uniforme de entre

Batalla de Salamina, por Wilhelm von Kaulbach

Temístocles provoca a la armada Persa al comenzar la tarde, pues esto ayudara a que la

Temístocles provoca a la armada Persa al comenzar la tarde, pues esto ayudara a que la batalla termine pronto porque en oscuridad una batalla naval no se puede desarrollar y con esto busca reducir al mínimo los daños que sufrirá si la batalla se complica. Temístocles buscaba hundir los barcos persas o dejarlos sin remos al envestirlos o golpear con gran velocidad, además de rodear todas las embarcaciones Persas hasta destruirlos. Es en esta batalla donde Jerjes huye nuevamente hacia Asia.

.En conclusión, gracias a la unión de las diferentes ciudades Estado Griegas logran dejar a un lado sus diferencias para luchar contra Persia como un solo País. Emplearon esta estrategia por vez primera en la batalla de las Termopilas para luchar no como ciudades sino como Griegos.

BIBLIOGRAFIA

CANAL DE HISTORIA