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SER MUJER Y ANTROPÓLOGA EN LA ESCUELA1 Una experiencia de trabajo de campo con niños y niñas2

Diana Milstein

1 Introducción Hacia fines del mes de abril de 2004, inicié mi trabajo de campo en una escuela primaria estatal argentina situada en el Partido de Quilmes, veinticinco kilómetros al sur de la ciudad de Buenos Aires. Yo estaba interesada en encontrar perspectivas que me permitieran comprender las modificaciones que había sufrido la vida cotidiana escolar derivadas de la crisis social, económica y política de los años 90 en Argentina. Me preocupaba, específicamente, comprender las prácticas vinculadas a pugnas por algún tipo o forma de poder, modos de control y conflictos, tal como eran protagonizadas en la escuela por el conjunto de los empleados estatales –docentes y auxiliares- , los integrantes de la cooperadora y los familiares adultos de los niños que participaban de algún modo en la vida escolar. Entender a la escuela como un “nudo en una red de prácticas que se despliegan en sistemas complejos que comienzan y terminan fuera de la escuela” (Nespor; 1997: xii), me llevó a considerar que una parte muy importante del trabajo de campo debía realizarlo fuera de la escuela. Habían pasado ya tres meses y yo seguía trabajando más en la escuela que afuera. La gran preocupación que esto me generó me condujo a imaginar una modificación en mis planes y me propuse llevar adelante, de manera experimental, trabajo de campo con un grupo de alumnos y alumnas de la escuela. Trabajamos juntos durante dos meses y lo que sucedió fue mucho más importante e intenso, que lo que había tímidamente imaginado.

Este artículo está en prensa y será publicado en el libro E TRE SAIAS JUSTAS E JOGOS DE CI TURA Gênero e etnografia na antropologia brasileira recente Alinne Bonetti e Soraya Fleischer Organizadoras Porto Alegre 2006
Deseo agradecer la lectura crítica, la ayuda y el aliento de Rita Segato, Rosana Guber y Luis Ferreira y los comentarios atentos y acertados de Soraya Fleischer y Alinne Bonetti.
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En este artículo, cuento esta experiencia y considero la relevancia y el impacto que ha tenido en mi etnografía la participación de ese grupo de niños y niñas como informantes, asistentes de investigación y coautores. Expongo también un conjunto de reflexiones surgidas a partir del análisis de esta experiencia, relacionadas con el propio proceso de investigación, con el lugar en que realizaba el trabajo de campo y conmigo misma como mujer antropóloga. Asimismo, argumento acerca de las posibilidades que se abren y las dificultades que se presentan cuando se realiza trabajo etnográfico con niños y niñas, me detengo en algunas implicancias éticas de este tipo de trabajo y desarrollo consideraciones sobre los niños y las niñas como hacedores de puntos de vista significativos de la vida social y cultural de la que forman parte. 2 El origen de una experiencia. La escuela Nº 403, donde inicié mi trabajo de campo, es la más antigua de las cuatro escuelas públicas primarias ubicadas en Villa La Florida, localidad del Partido de Quilmes en la Provincia de Buenos Aires. Villa La Florida hoy cuenta con una población de aproximadamente 32.000 habitantes y ocupa 9.500 kilómetros cuadrados. Fue hasta los años 50 una localidad semi-rural de 10.000 habitantes, poblada en su mayoría por inmigrantes italianos y españoles, dedicados al cultivo de alfalfa, flores y frutales, a la cría de aves y la tenencia de tambos. Su urbanización fue de origen inmobiliario. La población se duplicó en la década del 60, por la migración de provincias del interior, la actividad productiva pasó de ser agraria a ser industrial. Se instalaron fábricas importantes, como una papelera y una dulcera, que emplearon a muchas personas. “Había trabajo, era un lugar próspero”, fue el comentario que me hizo una vecina y que sintetiza el sentido compartido por quienes viven allí desde hace cuarenta o cincuenta años. Desde principios de la década de los 90 y después del cierre de algunas fábricas y la robotización de otras, la localidad cambió mucho. Empezó a haber trabajadores y trabajadoras desocupados, que vivían de “changas” y planes de subsidios de los gobiernos nacional, provincial y municipal.

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En los sistemas educativos provinciales de la Argentina cuando se funda una escuela nueva se le coloca un número para identificarla. Con el correr de los años, cada escuela, de acuerdo a su modalidad elige un nombre para la institución que debe ser aprobado por las autoridades del sistema al que pertenecen

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es un barrio4 obrero venido a menos ( ) dependió mucho tiempo del trabajo en la papelera y también fue arruinado todo en la época de Menem”. desorientación. ahora no confiás de nadie” Auxiliar. política. disputas y conflictos recurrentes que alteraron las relaciones sociales en la escuela y en sus vínculos con la comunidad local. 7/5/2004) Ese cambio también alteró la imagen de lugar tranquilo que tenía antes. Fue creciendo en cantidad de alumnos. A la escuela van niños y niñas de diferentes barrios de la localidad. la matrícula escolar ascendió a 800 alumnos. 5 Salita referencia al Centro de Salud municipal. Durante la década del 80 y hasta mediados de los 90. deterioro importante del edificio.(Directora. Durante los últimos diez años. Al igual que el conjunto de escuelas estatales provinciales. entre ellos de las dos villas miserias instaladas en los límites de la misma. sufrió los efectos de una disminución muy considerable del presupuesto. 4 3 . Este conjunto de modificaciones produjo confusión. Entre otros ofrecimientos. algunos medicamentos y leche de acuerdo a diversos planes de asistencia. rebajas salariales. la cantidad de alumnos descendió a 500. la directora me presentó a algunas madres y me mencionó la posibilidad de contactarme con personas de la comunidad. En la Salita atienden a las personas que viven en La Florida. cambios administrativos y legales. pero no tenias que estar lleno de rejas. cerrado bajo llave. había más confianza. En la escuela sabían que yo estaba interesada en conocer la localidad y tomar contacto con los vecinos para entender cómo las formas de organización y participación social. Allí también se suministran vacunas. La gente que vive y trabaja allí utiliza la palabra barrio o La Florida para referirse a la misma.“La Florida ahora. dependiente del Hospital ubicado en la localidad aledaña-San Francisco de Solano. durante el día. y era reconocida por su enseñanza. médicos clínicos y de algunas especialidades que trabajan con la colaboración de una enfermera. la presidente de la cooperadora ofreció presentarme personalidades y gente de la Salita5. espacio y edificación desde su instalación en los años cincuenta. religiosa que se desenvuelven en otros ámbitos de la vida pública comunitaria. actúan e intervienen en el espacio escolar. pero las villas miserias ubicadas dentro de esta localidad siempre son referidas con un nombre diferenciado -el último asentamiento y la Ribereña. 6/6/2004). la asistente social me dijo que podía acompañarla a alguna de sus visitas para Villa La Florida es el nombre oficial de la localidad. “No es que no había ningún robo. ubicado en la localidad.

A principios del mes de agosto. Personas que realizan un intercambio de favores en un doble sentido: acercan un número importante de votantes y gestionan diversos pedidos o servicios para la gente cuyo voto solicitan. adquieren habilidades de ciudadanas competentes. Esto producía que sus vidas fueran más públicas y al mismo tiempo. ni la mayor parte del personal auxiliar. contribuyen al mejoramiento de las condiciones de vida y el desarrollo local. actúan en la esfera pública adscriptas social y culturalmente a los roles domésticos. cabos eleitorais). adquieren poder de liderazgo. demandan y gestionan recursos. amenazantes. la proximidad con quienes actuaban en la política podía otorgarme acceso a ciertas personas e informaciones y protección. gozar o no de cierta protección frente a situaciones de riesgo. negocian y ejercen influencia. En cuanto a mí como extranjera en el lugar. representan un eficaz patrón de participación en la vida política local”((2003:44).conocer familiares y varias maestras me sugirieron acercarme a la cocinera para que me presentara gente del lugar. dicho de otro modo. intermediarios de organizaciones partidarias políticas y/o en un sistema patrono-cliente. si bien no había rechazado ninguno de los ofrecimientos para relacionarme con gente del lugar. protestan. inseguras. intuía que no había encontrado una forma satisfactoria de dar continuidad a mi trabajo de campo y tenía una sensación de temor: Alejandra Massolo en un artículo referido al empowerment de las mujeres en el espacio local en el contexto de pobreza latinoamericana. pero. O. logran autoestima y prestigio social. ni la mayor parte de los familiares. La cocinera y la presidente de la Cooperadora “actuaban en la política”. comprometidas6. ni los alumnos y alumnas. al mismo tiempo. según los casos y los momentos. Mucha gente que trabaja en la escuela me guió hacia la cocinera y la presidente de la Cooperadora indicándolas como las personas que podían ofrecerme los vínculos sociales que se suponía que yo buscaba. les agregaba o quitaba prestigio y ascendencia en la vida local en general y escolar. Actuar o no en la política implicaba tener o no acceso a ciertas personas y lugares y. 6 4 . en particular. Con esa expresión se hace referencia a una forma de hacer política a partir del entorno social cotidiano vinculándose a asuntos de interés público. al mismo tiempo. gozaban de mayor reconocimiento que las vecinas que no actuaban en política y. me colocaba en un circuito del que no participaban los docentes. En el caso que estoy tratando a este cuadro de participación es necesario agregar que es muy común que también sean punteras (bokers. señala que las mujeres al hacer política en los espacios locales se vinculan a los asuntos de interés público y “establecen relaciones de fuerza y presión con los poderes locales. ni los directivos.

asumí que cuando las maestras me orientaban hacia la cocinera no lo hacían sólo por las personas con las que me podía conectar. Claro. pero una desconfianza difusa. pero ostenta posesividad y control sobre la investigadora vedándole el acceso a ciertos ámbitos. sin darme cuenta que en el campo era incorporada “inexorablemente. voy directo para la escuela.”Tengo la sensación que se está agotando este periodo dentro de la escuela. pero nada me convence. Tendría que lograr tener alguna visión más directa del barrio. en definitiva. la insistente orientación hacia las mujeres que actuaban en política generó en mí un miedo especial por el riesgo de ver limitado mi trabajo y porque me sentí sola y vulnerable frente a mujeres “poderosas” y con lazos grupales fuertes. En este sentido. riesgoso y reducido. ¿Tendré miedo? ¿Me habré creído todo lo que me contaron y por eso no me animo? Siento desconfianza. debería poder no entrar. sino también para protegerme. Esta protección presentaba las ventajas y desventajas que señala Guber: “brinda seguridad y traza vínculos muy próximos. más 5 . su campo y objeto de investigación” (2001: 113) Visto así. de lo que allí sucede y no sé cómo salir. Y así no aprovecho nada porque estoy en la escuela pensando en cómo salir. cuando bajo del colectivo. No lo hago y tampoco estoy atenta a nada. 11 de agosto de 2004) El miedo estaba asociado a un conjunto de inseguridades vinculadas al proceso de investigación. Las incertidumbres propias del trabajo etnográfico y los miedos que surgen del mismo estaban potenciados por un contexto que se me presentaba como difícil de penetrar. Pienso y pienso en las personas que me podrían presentar gente. Pero no hay caso.” (Diario de campo. en todo lo que tendría que estar haciendo. limitándola en sus movimientos y modelando. en parte. Tal vez esta sea una de las razones que operó en mi. 2001: 112). al lugar en que realizaba el trabajo de campo y a mi misma como mujer. El hecho de ser mujer en esa escuela en que la mayoría de las personas adultas son mujeres me permitió experimentar durante los primeros meses una suerte de relativa confianza. a las categorías locales de género” (Guber. La estoy pasando un poco mal estos días.

durante una conversación informal. Decidí asumir el riesgo de reunir a un pequeño grupo en una actividad que los involucrara como informantes y asistentes en mi investigación. Recordé que en el mes de junio la maestra secretaria de la escuela. cuando subraya que el material de dibujos realizados por alumnos y alumnas de la escuela y las discusiones que mantuvo con ellos. directas y hasta podría calificarlas como “crueles”. los niños y las niñas no estaban en un primer plano de mi escucha. para no seguir el rumbo que de manera tan explícita me señalaban especialmente las maestras. tienen todo tipo de implicancias políticas y. porque mi visión parcializada había ubicado el problema de investigación como una cuestión “de adultos” sobre la que “los adultos” podían informar y clarificar.emocional que racionalmente. También me animó la mirada de Jan Nespor. entre ellas. Hasta ese momento. Y ese fue mi hallazgo. La tercera es la importancia de la ciudad como una posibilidad educativa. pero también identidad física. 1997: 94) Este conjunto de reflexiones me incentivaron para imaginar las posibilidades de enriquecimiento de un tema de “adultos” incorporando la perspectiva de niños y niñas. sobre situaciones de la vida escolar y barrial de las que sólo había recibido alusiones e insinuaciones por parte de algunos adultos. me había sugerido que pensara en hacer algo con los chicos de la escuela. niños y niñas habían aportado impresiones sin disfraces. en diversas oportunidades. 3 Por qué los niños. Para ello debía pensar en cómo llevar a cabo un programa como este y en las dificultades que se podían presentar. Recorrí mis notas y registros y encontré que. encontraba que tenían una aguda percepción de mi desconocimiento y sus explicaciones eran mucho más detalladas y minuciosas que las de los adultos. Cuando releía mis diálogos con ellos. 6 . menciona tres: Una es la importancia que tiene para los niños la vida en una comunidad que tiene una fuerte identidad – identidad social. ” (Nespor. Otra puede ser descripta como la importancia del enlace: cada niño necesita un rol propio en su comunidad.

2002:150) En función de enfrentar estas dificultades decidí aprovechar algunos momentos de observación participante en clases de quinto y sexto año. Dado que esta tarea yo la organizaba en la escuela. Para enfrentar estos desafíos asumí que trataría a estos niños y niñas con la misma atención. extranjera en ese lugar. debía estar especialmente atenta a cómo los niños me percibían como investigadora. sino también en esta nueva actividad en la que estaría sola con algunos de ellos. para contarles a los niños y a las niñas lo que estaba haciendo en la escuela. Requería contar con una programación autorizada por la dirección de la escuela. plural y puede permanecer ambiguo. Más adelante cuando se conformara el grupo. las dos dificultades más obvias consistían en comunicarles el tema y el objetivo de mi estudio y en discutir con ellos su status en el trabajo. ramificación y fructificación de relaciones de confianza entre la investigadora y los niños del grupo es desigual. donde poderes. pero en este caso quería comunicarles la idea de incorporar a algunos de ellos para trabajar un tiempo conmigo. permitiendo que se vaya esclareciendo al final ´quién es quién’” (Ferreira. Además. “El proceso de aceptación. habían sido motivo de comentarios de algunos alumnos y alumnas. Mi presencia y las actividades que desarrollaba desde hacía meses en la escuela. porque en la base de la investigación etnográfica están relaciones e interacciones sociales entre el adulto y los niños y entre estos últimos entre sí. racionalidad y subjetividades. De ahí que requería colocar todos mis sentidos para apreciar las diferentes interpretaciones que suscitaba o había suscitado no sólo mi presencia en la escuela durante el horario de clases. a los que no había estado suficientemente atenta. re construyen reflexivamente sentidos compartidos acerca de lo que allí se va a hacer. Por eso encuadré la actividad como proyecto para la realización de un 7 . No era la primera vez que me presentaba y contaba lo que hacía. continuarían estas conversaciones y discutiría sus status dentro del trabajo. fuera del horario escolar y utilizando el espacio de la escuela de modos diferentes a los habituales para ellos. escucha y respeto que tengo para con las demás personas en mi trabajo de campo. era necesario institucionalizarla como parte de las instancias educativas para los niños.En principio.

sin ningún tipo de obligatoriedad. Los primeros encuentros con los chicos fueron en la escuela. En especial me preocupaba porque. Para compartir el tema de mi investigación les conté que estaba interesada en entender los cambios que había sufrido la escuela durante los últimos años. después de las cinco y media de la tarde.”(Diario de campo. Mi rol como coordinadora fue presentado poniendo énfasis en que toda vez que tuviera necesidad de intervenir como adulto ante alguna situación que lo requiriera. con la participación de un pequeño grupo de niños que tuvieran entre 10 y 14 años que funcionaría durante seis semanas en horario extraescolar. básicamente. una tercera para el procesamiento de la información y la producción escrita. 4 Relato de la experiencia. ni los chicos ni las familias estaban satisfechos con esos cambios. Dije: “Estoy convencida que si se logra conocer cómo viven. ni los docentes. ni los auxiliares. lo haría como algo personal y no como una cuestión institucional. eran tres: una primera dedicada al entrenamiento del grupo para el trabajo de campo. además de los chicos. 1988: 29). una segunda a recolectar información. había observado que estaba atravesada por lo que sucedía afuera y que para entender lo que pasaba adentro tenía que conocer más del afuera. (Fine y Sandstrom. En la primera reunión participaron un papá y cuatro mamás. La idea de taller me fue útil para plantear el tipo de actividad en la que artesanal y colectivamente iríamos construyendo conocimiento sobre el trabajo de campo y sobre lo que queríamos conocer. 7 de setiembre de 2004) 8 . piensan y sienten su barrio y esta escuela los vecinos. El texto sistematizaría datos recogidos por el grupo. va a ser posible entender algo más acerca de los problemas que tiene la escuela. además de constituirse en material relevante para mi etnografía. Esta última la programé como un texto que lo armaría con la colaboración de los chicos. Planteé etapas para el desarrollo del proyecto que. Conté también que durante los meses que había estado en la escuela trabajando. la directora y una maestra.taller coordinado por mí. formaría parte de la inscripción de fragmentos del conocimiento local y de divulgación del mismo. cuando ya sólo quedaban las personas encargadas de la limpieza. en su mayoría.

Participaron del grupo cuatro niñas –Yanina. Yanina fue la más entusiasta desde el primer día. pero luego se fue animando y fue una de las entrevistadoras junto con Yanina y Santiago. cuál creían ellos que era un lugar importante en el barrio y todos coincidieron en que era la plaza que está enfrente a la escuela. tenía diez años. Yanina. disfrutaba los paseos y le encantaba conocer el barrio. no habían entendido completamente mis intenciones y propósitos pero sus miradas mostraban interés y curiosidad. Les entusiasmó mucho la idea de grabar y grabarse. Marisol y Daniela – y tres niños –Santiago. Rodrigo y Fabián. Entre los demás niños no había ninguna relación previa. Yo intenté mostrar las diferencias con esas actividades. Lo último que conversamos fue lo que ellos harían tanto en los momentos de reunión del grupo en la escuela como durante las salidas. y parte de la tarea también consistió en conocerse y trabajar en grupo. haciendo hincapié en que ellos tenían que decidir los lugares para visitar y las personas para entrevistar de La Florida y también de la escuela. Los niños y las niñas miraban con un gesto muy atento. eran tía y sobrino. de una mamá y de la directora y produjo un diálogo entre adultos. Conté en qué consistía la actividad para la cual los convocaba. le gustaba conversar con las personas y conducir a sus compañeros. Daniela en un primer momento sentía vergüenza. le gustaba acompañar y tomar fotos. seguían con sus miradas los diálogos. siempre encontraba el modo de convertir una situación en un 9 . Fabián el mayor. Les pregunté. pero no siempre la mamá encontraba quien la acompañara. para ella todo era un descubrimiento.Esto generó inmediatamente comentarios del papá. pero ellos continuaron haciendo comparaciones con programas periodísticos de la televisión. así como la de fotografiar. los otros tenían 11 y 12. tenía 13. vivía cruzando la ruta y sólo le permitían ir y volver de la casa acompañada. Micaela era la más pequeña. Daniela y Rodrigo eran compañeros de clase y amigos –Daniela y Rodrigo viven en la misma casa. pero no hicieron comentarios hasta el momento en que les hice preguntas directamente dirigidas a ellos para dar comienzo a nuestro trabajo. tal vez. Sentí que. Rodrigo muy pocas veces habló. Micaela. y así se presentaban. Compararon la actividad con la de los periodistas. Micaela no siempre podía concurrir. los que realizan notas para la televisión por la calle y los fotógrafos.

frenaban. La primera actividad a la que se abocó el grupo después de las conversaciones preliminares. hasta que finalmente me tocaba a mí presentarme y presentarlos.juego divertido. estaban muy atentos al grabador y lo encendían. Tenían especial interés en entrevistar a los feriantes. no dudó ni un instante en tomar la tarea en sus manos y llevarla adelante. lo hice y les causó gracia porque era un chiste que una nena le había hecho a otra sobre cómo dibujaba. sin preocuparse más. Mientras trabajaban hacían comentarios que ellos mismos grababan. Se reían entre ellos. Practicamos en el grupo a preguntar y responder. Comenzaron por dibujar la plaza en el centro de la hoja. Marisol concurrió sólo a tres encuentros que realizamos en la escuela. Yo estaba sentada al lado de ellos y tomaba algunas notas además de participar con algún comentario sobre el dibujo. En la plaza les daba vergüenza comenzar a hablar con las personas. Fabián dejó de asistir después que nos comunicó a todos que la placa recordatoria que habíamos visto con su apellido en la pared del local de Bomberos Voluntarios era de su abuelo. fue a dibujar entre todos un mapa de La Florida. a quien no había conocido. retrocedían y se escuchaban. insistían cuando no los 10 . A pesar de que tanto en esa oportunidad como en otras yo les conté que esas notas las usaba para mi investigación. Cuando una pregunta nadie podía responderla. Durante esta reunión una nena me pidió que leyera lo que estaba escribiendo. Leía con dedicación el material escrito de las entrevistas que yo les llevaba impreso y fue muy activo en la selección del material que se publicó. pero en el momento. uno mandaba al otro a hablar primero. esperaban a que se las respondieran. la desechaban. las planteaban sin salir demasiado del libreto acordado. A continuación desplegaban sus preguntas. observé que no se interesaban demasiado. Santiago se tomaba todas las tareas con mucha seriedad. y cuando sólo invitaba a contestar por el sí o por el no. Nunca vi que registraran las preguntas que harían. Yo les había contado en la reunión anterior que tomaría notas de todo lo que conversaríamos y ninguno me había preguntado nada al respecto. les ayudaba a reformularla. Un día habíamos programado hacer entrevistas en la escuela y sólo llegó él. Las dos reuniones siguientes las dedicamos a continuar dibujando el mapa y a organizar la primera salida a la plaza. Después lo dejaron allí. Al principio. el sábado por la tarde.

En este libro siete niños. 15. hijos de trabajadores rurales migrantes hispanohablantes que viven en Salinas Valley. el trabajo consistió en organizar la publicación. a visitar a los bomberos voluntarios. Nunca pensé que dedicarían tanto tiempo a leer las largas entrevistas y a marcar de manera tan coherente lo que consideraban que debía ingresar en el libro. escrito por Beth Atkin. Estos paseos dieron lugar a momentos intensos de intimidad. a mí. confiable me habían otorgado dentro del grupo. Lo llamaron “El Libro de los Chicos. sus amigos. como mujer. La autora. escuchamos una parte de éstas sentados en un banco de la plaza. 16 y 18 años narran su historia entrelazada con la de su familia. a sectores de la plaza sin gente y a la escuela. periodista y fotógrafa. a punto tal que dos nenas me hicieron un comentario aclarándome que se trataba de un secreto que yo no tenía que difundir. realizó un trabajo de investigación con protagonismo de niños y jóvenes vinculado a programas comunales y educativos de apoyo para la radicación de las familias. Esto también ayudó a ubicarme en mi relación con los varones. Entre otros paseos. entre ellos y algunas. las tareas escolares y rurales y. a quiénes entrevistarían y qué les preguntarían. fuimos a la Salita. Durante los últimos encuentros. También sacaron fotos a las personas entrevistadas. me permitió ver el lugar que. California. el tipo de actividades laborales y educativas que desarrollan. Realizamos ocho salidas. escribió una breve presentación de cada uno de ellos. cuentan cómo llegaron a Salinas Valley. Además la autora editó junto con estos testimonios un poema escrito pro cada uno de los niños en español. les mostré el libro Voices from the Field7 como estímulo para empezar a imaginar el nuestro. a chicos que jugaban. es un libro que recoge testimonios de niños. a amigos de algunos de ellos. Además de grabar las cinco entrevistas que hicieron. 14. anécdotas de su vida familiar. Averiguando algo más: Leyendo la historia de nuestro barrio y de nuestra escuela”. fotos que ella tomó de los chicos. niñas y jóvenes. etc. intercaladas por reuniones en las que ellos conversaban y decidían adónde irían. Para mi era muy interesante mirarlos cuando fotografiaban porque a través de esta mirada dirigida de ellos. niñas y jóvenes de 9. Este voto de confianza en un tema que además era “de mujeres”.dejaba satisfechos y toleraban aún lo que luego decían que les había aburrido. 7 11 . Mientras lo hojeaban. las dificultades que encontraron con el idioma. La primera vez que les hablé de la posibilidad de organizar una publicación con ellos. adulta. 10. descubría el lugar y la gente. a entrevistar maestras y auxiliares de la escuela y también a pasear y sacar fotos. y esto produjo comentarios sobre la misma entrevista o sobre personas que estaban allí y que ellos conocían. 12. miraban las fotos e intercambiaban Voces desde el campo. sus familias.

8 5 Los no menores “Los etnógrafos occidentales que ingresan a una cultura radicalmente diferente se encuentran en el humilde estado de un novato.opiniones las fotos que pondrían. Yanina preguntó si íbamos a poder hacer una edición parecida y Santiago preguntó. Daniela propuso incorporar el diseño del mapa que ellos habían dibujado. cuyos puntos de vista serían considerados durante el desarrollo del proyecto y con competencia para llevar adelante las actividades propuestas. Yo edité una primera versión de la parte escrita. Pero es difícil pensar acerca de uno mismo como novato cuando se está estudiando a aquellos que se definen como aprendices de la cultura de uno mismo” (Thorne: 1993. Nadie tenía obligación de ocupar ningún rol en especial y al mismo tiempo todos tenían el 8 Una versión artesanal de este libro fue presentada en la fiesta de fin del año 2004 en la escuela. “¿y qué vamos a escribir?”. 12) Desde el comienzo del trabajo consideré de manera explícita a los niños y a las niñas como personas con capacidad para resolver los problemas que se podían presentar en la tarea que emprendimos. En el año 2005 la directora con una maestra consiguieron la donación de la edición del mismo con formato de libro. “Yo les traigo la desgrabación de todos los casetes. Transcribí todas las grabaciones y algunos de los últimos encuentros estuvieron destinados a que los chicos señalaran los párrafos que ellos consideraban importantes para que otros leyeran y también para elegir las fotos. de acuerdo al deseo de cada uno. Esto incluyó que tuvieran la seguridad para decidir si continuar o interrumpir una actividad en el momento que lo quisieran sin necesidad de dar ninguna explicación. sobre la que ellos hicieron agregados. encendí el grabador y comencé a hacerles preguntas estimulando que contaran quiénes eran. correcciones y señalaron los lugares para las fotos. así como participar o no de las reuniones y salidas. 12 . También elaboraron un índice para organizar los párrafos seleccionados.” Propuse que cada uno se presentara en el libro. Todos dirigieron sus miradas hacia mí y yo conté mi idea. ustedes leen todo y eligen lo que quieren colocar en el libro.

Esto 13 . comentarista. 2003:4) Allison James y otros (2004). Los investigadores deben estar alertas a las señales de angustia o disgusto.(. incluso cuando se reconoce a los niños el estatuto de actores sociales. fotógrafo.” (Alderson y Morrow.) Los estudios de la infancia.) implica el reconocimiento de la capacidad simbólica por parte de los niños y la constitución de sus representaciones y creencias en sistemas organizados. entrevistado. observador con o sin participación. en culturas. esto es. no son informantes. el que pueden no desear expresar ( ) Los niños deben estar seguros desde el inicio de que tienen el derecho de retirarse en cualquier momento. etc. señalaron la importancia del descubrimiento de los niños como agentes por considerar ese hallazgo: “como un llamado a que los niños sean entendidos como actores sociales tanto definiendo sus circunstancias. sensible y de escucha permanente: : “Los investigadores deben ser sensibles al disgusto de los niños. supone asumir una postura teórica respecto a los niños y las niñas así como una actitud perceptiva.. señala que: “(... al realizar un balance acerca de los abordajes relevantes dentro de la denominada “nueva sociología de la infancia”.. como definidos por ellas. Algunos trabajos que se ocupan de la cultura de los niños o de las culturas de los niños – según sea la postura en este tema muy discutido – los han incluido y esto ha abierto un debate en torno a la consideración de los niños como actores sociales. generalmente ha negado la auscultación de la voz de los niños y subestimado la capacidad de atribución de sentido a sus acciones y a sus contextos.. en la mayoría de los estudios etnográficos. “(Quinteiro.derecho de asumir cualquiera de ellos: entrevistador. dibujante. citando a Sarmento y Pinto. y como menores (.. Jucirema Quinteiro.) La consideración de los niños como actores sociales con pleno derecho. lector. Actuar de este modo. 2004: 54) Los niños. frenar una entrevista o no contestar una pregunta.

La certeza respecto a que los niños y las niñas son actores sociales.representa un definitivo alejamiento de las casi obligadas implicaciones del concepto de socialización: que los niños son vistos como formas defectuosas del adulto. piensan y dicen los niños. que son los arquitectos de la escena y de la escenificación social. ” (James y otros. “El foco en la socialización de la “cultura de la infancia” destaca a los niños como colaboradores activos.) De este modo. como la familia o la escolaridad” (James et. al organizar la compilación de textos sobre O massacre dos inocentes. de los procesos complejos de continuidad y cambio cultural en los que ellos aprenden a vivir su presente y sus vidas futuras. que tienen. vale menos.) Martins escribe sobre lo que sienten. implica apartarnos de la idea de que por ser menos altos. está fundamentalmente vinculado a la preocupación “hacer de la niñez el centro de interés. supuestamente. este sociólogo desafió la tendencia hasta entonces presente entre los cientistas sociales por interesarse en informantes que están en el centro de los acontecimientos. sino como constructores del mismo. más que verlo supeditado a algún otro tópico. sus experiencias y lo que hacen y dicen. 2004:83). “José de Souza Martins. El camino recorrido por estos y otros investigadores en busca de incorporar los puntos de vista de los niños. eligió al niño como testimonio de la historia al reconocerlo. 2003:22). una visión más amplia de las cosas. social sólo en su potencial futuro pero no en su ser presente.. all. en los tiempos actuales. (.” (2004:6) Reconocer a los niños como agentes y actores sociales capaces de dar cuenta de sus propias acciones. cuya capacidad de agencia debe ser tomada en cuenta para entender la vida social. menos grandes y menos viejos que los adultos. más que como simples espectadores.. de lãs remotas regiones de los frentes de ocupación de la 14 .. que tienen un cierto dominio de lo que ocurre.. significa no sólo entenderlos como parte de un mundo construido socialmente. como los principales portadores de la crítica social (.

una localidad de inmigrantes mejicanos agricultores. Todos los testimonios son en primera persona. Encontré dos trabajos que reflejan una orientación similar y dan cuenta de la riqueza que se alcanza cuando se incorporan niños y niñas como voces “nativas”. Sin embargo. como se relacionan en familia. La lectura de los testimonios de los niños. muestra con elocuencia la capacidad para narrar e informar acerca de la vida social en general que tienen estos pobladores. El libro.U. al explicitar la metodología de investigación utilizada. 1993. cómo se trabaja. como 15 . social y material particulares de la infancia de los niños. cómo piensan y perciben su lugar. introduce al lector con naturalidad en la vida social de este grupo de inmigrantes mexicanos. subrayando: “Hablo del habla de los niños que por medio de ella me hablan (y nos hablan) de los que es ser niño (Martins. el autor toma como cuestión el método de investigación y de exposición adoptado. S. he procurado que los niños y las niñas se constituyeran como participantes en el proceso de producción de conocimiento. de sus poemas y las fotografías tomadas por la autora. De este modo. incluso teniendo algunas dificultades originadas en el bilingüismo. A Vogel y otros (1995). tal como queda reflejado en el libro. 51-80)” (Quinteiro. recogió testimonios de un grupo de niños y niñas de Salinas Valley. entre hermanos. En mi trabajo. tema de su investigación. E. etc. Beth Atkin (1993). pero en todos los casos ellos hablan acerca de cómo se vive.E.U. sino también de lo que yo denominaría la adultez de los adultos.. narrados por niños. cuyas edades oscilan entre los nueve y los dieciséis años. Esta perspectiva instala una mirada sobre los niños como actores socialmente activos que apunta a jerarquizar sus puntos de vista no sólo respecto a las relaciones cognitiva. se apoyaron en la convicción de que los niños son actores sociales y que son capaces de revelar a través de sus discursos y expresiones plásticas la complejidad de las experiencias urbanas actuales.Amazônia. El otro estudio se realizó en la ciudad de Río de Janeiro y consistió en solicitar a alumnos de la red de enseñanza pública y privada del Municipio que se expresaran sobre cuestiones relativas a la vida en la ciudad. 2003:11). entre niños. emocional.

Boas. 1992:163). preocupado por la representación de totalidades no homogéneas. etcétera.producción en coautoría con los niños y las niñas constituyó un documento que objetivó esta participación.” (Clifford. “El libro de los chicos” es una reescritura de notas de campo elaborado en coautoría con pobladores locales. James Clifford (1992) plantea que “Ciertamente. que recoge comentarios y opiniones de adultos9 acerca de la historia y la vida de un barrio. a quiénes son los coautores. En el análisis realizado por Clifford de estas etnografías encontré reflexiones útiles para considerar mi trabajo. lugares comunes genéricos. de propios y extraños. Un “lenguaje” es el juego interactivo y la contienda de dialectos regionales. un diálogo abierto y creativo de subculturas. pero no logré ninguna explicitación al respecto. 1992:162). Intenté en algunos momentos que me hablaran de esto. individuos. cualquier exposición etnográfica de alguna extensión incluye rutinariamente en sí misma una diversidad de descripciones. Los autores locales tienen la particularidad de tener pocos años de edad. en las que los etnógrafos –entre ellos Malinowski. pero nunca escogieron a otro niño o niña para entrevistar. el habla de diferentes grupos de edad. En especial me detuve en el concepto de polifonía que toma de Bakhtin “Para Bakhtin. una referida a la coautoría y la otra. Leenhardt. transcripciones e interpretaciones debidas a una variedad de “autores” indígenas” (Clifford. no hay mundos culturales. Turner y Rosaldo. 9 Las veces en que sugerí que entrevistaran a sus pares no recibí una respuesta negativa. Clifford las diferencia de otras. 16 .colocaron explícitamente a pobladores indígenas como autores. Hay aquí dos cuestiones centrales. El uso de las comillas en la palabra autores indica la falta de reconocimiento que estos autores tienen como tales en una gran cantidad de etnografías. de facciones diversas. concretamente. jergas profesionales. o lenguajes integrados ( ) Una cultura es.

basado en la confianza. sostenido en la valoración por la diferencia y en un interés genuino y diverso. Puede considerarse. esta publicación puede entenderse como una forma de otorgar legitimidad al punto de vista de los niños en cuanto a la vida social y cultural de la que forman parte. 17 . por un lado ha ocultado tras el sustantivo infancia o niñez al conjunto de sujetos particulares produciendo un borramiento de las individualidades. por lo que es como por lo que no es. debilidad. niñas y una antropóloga. procedencias distintas y ocupaciones diversas. les interesa a todos: el lugar en el que viven. afectividad. en este trabajo he incorporado a personas que habitualmente se las considera intérpretes poco o nada autorizados. resulta puerilizado” (Milstein y Mendes. Respecto a la elección de los coautores. en el punto de partida de la construcción de una etnografía. “La ambigüedad en los comportamientos hacia los niños ( ) responde a la construcción de un sujeto desvalorizado. me permitió acceder a perspectivas que me enriquecieron en distintas dimensiones importantes para mi investigación. Por el otro. emotividad). una estrategia de “autoría plural que acuerda a los colaboradores no meramente el status de enunciadores independientes sino el de escritores” (Clifford. no restringiendo su capacidad a lo que suele denominarse como “cultura o subcultura infantil”.en diálogo con niños. sobre un tema que también. o valorado a través de rasgos de poco prestigio (sensibilidad. ha estimulado formas ambiguas de relación y trato vinculadas a un largo proceso histórico de desvalorización de los niños y las niñas. pareceres de adultos –mujeres y hombres de edades diferentes. que tanto por lo que tiene como por lo que no tiene. De esta manera queda puesta en entredicho una concepción occidental moderna de la niñez que. de maneras diferentes. 1992:167). comentarios. 1999: 65) 6 El saber de los niños y mi condición de antropóloga La experiencia con el grupo de niños y niñas fue una instancia en la que el vínculo horizontal. claro y preciso.Planteado de este modo. En este sentido. El libro de los chicos reúne de manera polifónica un conjunto de historias. Es un modo de confirmar y explicitar la naturaleza polifónica y multiautoral de las notas de campo.

donde estuve muchos años” También era la manifestación del adelanto. opiniones e interpretación relativos. los objetos y personas que colocaban en primer plano y los lugares que fueron reiteradamente fotografiados. así que otra satisfacción no puede ser. “Y bueno la plaza cambió en el sentido que la plaza ahora es el pulmón del barrio ( ) En sí la plaza cambió al barrio. el conocimiento social del grupo de niños y niñas.Por un lado. junto a los argumentos que esgrimían cuando no se ponían de acuerdo y las risas compartidas después de tomar algunas fotos. fue el señor barrio la Florida. sentimientos. a la vez que su agilidad y velocidad corporal comprimen las distancias horizontales en ese espacio. De acuerdo a la selección de párrafos de El Libro de los Chicos. ahora tengo bisnietos. ahora vienen a la plaza a jugar. la Florida“ 18 . que pienso que la plaza fue también como un puntapié para que se pudiera hacer el asfalto y bueno ya cambio. según la imagen de la plaza que me habían transmitido algunos adultos en la escuela. el modo en que los niños miraban su entorno fue generando en mí un proceso de extrañamiento antropológico. Posterior a la plaza llegó el asfalto. cambió todo. los nietos también. me cremen y me traigan mis cenizas a la plaza. Advertí entonces que esos cambios no se identificaban sólo con el peligro y el riesgo. no villa la Florida. Tan es así que yo les dije a mis hijos que cuando me muera. a la vez que se había convertido en el espacio verde de una localidad que había dejado atrás su fisonomía rural. acá quiero estar acá. entre otros aspectos. En este sentido. la mirada de los niños transmite la apertura propia de quien está realizando un esfuerzo por aprehender lo próximo. quiero destacar la diferencia de altura desde la que enfocaban. tengo ocho. Además la diferencia en la dimensión física entre los niños y los adultos provoca que la perspectiva del ojo aumente el espacio. hasta que llegó el asfalto. me permitió apresar la combinación compleja de percepciones. a los cambios de la plaza. Mientras la mirada adulta tiende a transmitir cierta clausura de lo ya conocido en tanto no requiere esfuerzo por aprehenderlo. Un claro ejemplo es el de la plaza. Por otro lado. una des-naturalización del espacio y tiempo urbanos. la plaza inspiraba disfrute y placer: “Y los chicos míos cuando eran chiquitos y venían a jugar a la plaza.

nos estimamos mucho. A partir de esto y como producto de mi análisis entendí que la historia de los cambios de la plaza tenía una relevancia. Fue la palanca para sobrevivir. Nadie se lleva grandes cantidades de dinero. Establecí relaciones entre esas iniciativas y estrategias y algunas acciones que se llevaban a cabo en la escuela para lograr condiciones mínimas de funcionamiento y de algún modo también. Caractericé a la plaza. hasta el momento. con mayor o menor nivel de organización política y social. ante la presencia de otras mujeres que ostentan poder sostenido por grupos asociados al poder político. artesanías o bijouterie o comidas. se me presentaron como dos espacios sociales que podían iluminarse mutuamente. no se comercializan cosas caras.Era un espacio del que se habían apropiado mujeres y hombres desocupados para organizar un medio de sustento que combinaba el paseo. acá los componentes somos todos vecinos. esta experiencia me suscitó algunas reflexiones sobre mi condición de mujer antropóloga en un espacio social con fuerte presencia de mujeres y de niños. buenísimo. nos respetamos. como un espacio público atravesado por un conjunto de iniciativas y estrategias vinculadas a la supervivencia que llevaban a cabo personas del lugar. En otra dimensión analítica. “La feria tiene una antigüedad de un poco más de dos años y es como que le hubiese dado un poco más de vida a nuestra plaza. acá es una feria vecinal. ajenos al ámbito escolar. el esparcimiento y la compra – venta. hoy en día estamos sobreviviendo. perfecto. vendemos nuestras cosas que hacemos. de supervivencia en condiciones de crisis incesante. hay muchísimo respeto sobre todas las cosas. económica y política de los años 90. La plaza y la escuela. Fue así que pude acceder a ámbitos de la 19 . insospechada. ( ) En esta feria. Experimenté en carne propia la sensación de vulnerabilidad que sienten muchas veces las mujeres docentes en la escuela. el que viene a la feria es porque no tiene trabajo. Y la pasamos bien. Esto me permitió identificar en el período inicial de mi trabajo de campo algunos de mis temores e inseguridades y utilizarlos para alimentar positivamente mi trabajo. para comprender las modificaciones que había sufrido la vida cotidiana escolar derivadas de la crisis social.

) El Surgimiento de la Antropología Posmoderna. fue muy difícil.) Experiência Etnográfica em Ciências Sociais. Sage Publications: Londres Ferreira. me fortaleció cuando descubrí la proximidad de los niños. me hubieran sido impuestos si aceptaba la protección de las mujeres que actuaban en política. Essex: Barnardo’s Atkin. Manuela 2002 Os estranhos ”sabores” da perplexidade Numa etnografia com ciranças em Jardim de Infância en Telmo H. Beth 1993 Voices from the fields. Porto: Edições Afrontamento Guber. Brown and Company. Virginia 2004 Ethics. Childrens of Migrant Farmworkers tell theirs histories. Participant Oservation with Minors. Clifford. de un modo u otro. Caria (org. diferente a la que tenían con las maestras y con las adultas de sus familias. S. en lugar de debilitarme. Campo y Reflexividad. Rosana 2001 La Etnografia. Construir con ellos una relación horizontal. pero inconmensurable para mi crecimiento como antropóloga en tanto pude desnaturalizar los roles interiorizados de maestra y de madre evitando de este modo la creencia en la supuesta familiaridad de la realidad escolar. Bibliografía Alderson. Priscilla y Morrow. La condición de mujer. Barcelona: Gedisa Fine y Sandstrom 1988 Knowing Children. social research and consulting with children and young people. Buenos Aires : Norma 20 . James 1992 Sobre la autoridad etnográfica en Carlos Reynoso (comp. Toronto: Little. Método.vida social por afuera de los límites que.

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