Realidad subjetiva, realidad objetiva, modos de relación y acción terapéutica Publicado en la revista nº008 Autor: O´Connell, Mark

O´Connell, M. "Subjective reality, objective reality, modes of relatedness, and therapeutic action" fue publicado originalmente en The Psychoanalytic Quarterly, vol. LXIX, no. 4, págs. 677-710 (2000). Copyright The Psychoanalytic Quarterly . Traducido y publicado con el permiso de The Psychoanalytic Quarterly. Traducción de Ángela Ulloa

Correción de la traducción: H. Bleichmar

Resumen Este trabajo describe la dialéctica que se considera que está en el centro de la interacción terapéutica dentro del modelo relacional. Esta dialéctica consiste en la interrelación de dos modalidades: la diádica y la triádica. En la modalidad diádica, el analista responde con aspectos de sí mismo que reflejan de manera singular la subjetividad del paciente. Esta modalidad de entonamiento es particularmente apropiada para traer la experiencia del paciente a un lugar donde pueda ser mirada y conocida. En la modalidad triádica, las realidades se consideran importantes para la subjetividad del paciente si bien externas a ella. El analista invita al paciente a verse a sí mismo no sólo desde el interior de su propio espacio sino, también, desde un punto externo, a través de la perspectiva de los otros. El analista tiene una responsabilidad asimétrica, aunque no exclusiva, a la hora de mantener una relación fluida y flexible entre estas modalidades. De forma óptima, esto sucede a través de un intercambio espontáneo y auténtico con el paciente , moldeado por la empatía, la intuición y el juicio clínico. No obstante, cuando esta dialéctica pierde su cualidad sólida y dinámica (como ocurre frecuentemente en orientaciones que abarcan desde lo clásico a lo postmoderno), se forma una díada impermeable al excluir aspectos potencialmente triangulares/triádicos de la realidad (y la subjetividad). Esto puede dar lugar a que la curiosidad y la apertura sean sustituidas por la cerrazón de mente y las convicciones absolutas.

Introducción

Catarsis y abreacción (Freud,1894); donde estaba el ello, estará el yo (Freud, 1923); modulación del superyó severo (Strachey, 1934); la remoción de los objetos malos (Fairbairn, 1952); mediando leves expansiones del funcionamiento a través del yo supuestamente más adaptado del analista (Loewald, 1960); fomentando el hallazgo de un self excluido (Winnicott, 1971); internalización transmutadora (Kohut, 1977); y la influencia de nuevos objetos (Loewald, 1960; Strachey, 1934). La historia del psicoanálisis está repleta de afirmaciones enfáticas sobre cómo el análisis ayuda a cambiar a la gente. Mientras que la historia individual, la constitución, el entrenamiento y otros múltiples factores modelan las tendencias teóricas de cada analista, la mayoría se muestra de acuerdo con que las opciones para la acción terapéutica son múltiples y que las permutaciones entre estas opciones son aparentemente infinitas.

Los conceptos modernos de la acción terapéutica han sido profundamente influenciados por el reciente énfasis en la subjetividad. Algunos teóricos (Schwaber, 1983; Stolorow y Atwood, 1992) han enfatizado la subjetividad del paciente. Otros (Hoffman, 1996; Renik, 1998) han tenido en consideración la subjetividad del analista además de la del paciente y, al hacerlo, convirtieron la confluencia relacional de estas respectivas subjetividades en su campo de investigación, así como el lugar de la acción terapéutica

de forma desbordante y asimétrica.” Finalmente. me centraré particularmente en problemas que creo comunes cuando se trabaja de una forma que enfatiza la naturaleza inherentemente subjetiva del conocimiento analítico. En un eje. me sentía un poco culpable: quizás. “Necesito que me ayude a ver qué hay ahí y a sentir cómo podría encajar todo ello. Dicho de manera breve. “Necesito que sea usted mi espejo”. Sintiéndose como se sentía. la Sra. En el otro eje reside la cuestión de llevar esa experiencia subjetiva al mundo de los otros y encontrarse. Comenzaré con una viñeta clínica. que había sido mi paciente durante varios años. había habido momentos en los que yo había sido complaciente. y cada ingeniero las limitaciones de su máquina. Ella me contó que se había dado cuenta de que era demasiado tarde para tener un bebé. Cada artista necesita apreciar la vulnerabilidad de sus elementos. A Un viernes reciente por la tarde la Sra A. tranquilizado por la sensación de que habíamos hecho un mayor progreso analítico del que inicialmente esperábamos. intento ofrecer puntos para ser cautelosos. se gún me refería. Según hablaba. utilizo este modelo para iluminar dificultades que considero se encuentran con frecuencia en los abordajes tanto clásicos como postmodernos. A había desarrollado un sentido de estabilidad cada vez más confiable y había comenzado a confiar en su capacidad para ser cariñosa. y ahora sentía una pena y un pesar enormes. otros más entre sombras. por primera vez en años. había recurrido a mí. aunque sabía que ella había tenido razones legítimas para esperar para tener un hijo. A no me había llamado a casa desde hacía mucho tiempo. Por tanto. A de intentar quedarse embarazada parecía el siguiente paso lógico. estas llamadas eran frecuentes y a menudo giraban en torno a sí ella tendría el coraje de seguir viviendo. Habíamos transitado a través de recuerdos aterradores -algunos explícitos. el paciente se ve involucrado en la experiencia de llegar a ser conocido y conocerse a sí mismo en un espacio intensamente privado en el cual el foco se coloca. Pensaba sobre todo esto según escuchaba empáticamente aquella tarde de viernes y cuando. Ella se había sentido. Considero que esta dialéctica es relevante para los distintos modelos teóricos y propongo que lo es. La Sra. dadas las inclinaciones habituales a unir la acción terapéutica ya sea con la subjetividad o con la compleja cuestión de cómo analistas y pacientes llegan al conocimiento que alcanzan. a veces puedo sentir los fragmentos de alguien que está siendo arrasada”. de las realidade s del “no yo”. La Sra. “como en un túnel del viento“. En cambio. aunque pasivo y demasiado deseoso de dejar el tiempo pasar sin insistir en tener un bebé. en busca d e ayuda para encontrar su identidad. Yo desplegué mis asociaciones para recordarle el tiempo que le había llevado y lo duro que había trabajado para rescatar su deseo de vivir. Años atrás. dirigida tanto hacia ella misma como hacia los demás. como conformado por la relación entre dos modalidades de relación analista-paciente. A menudo había tenido sintomalogía y habíamos intentado ayudarla a reparar y recuperar su propia identidad hecha añicos. . no obstante. desesperadamente. Todos han roto con el ideal positivista del analista como proveedor autoritario de “insight” y todos han enfatizado que el conocimiento subjetivo ocurre a través de unas lentes de visión poderosas pero inciertas. subjetivo y objetivo. Habíamos lidiado con una ira desgarradora. yo pensaba en los años de trabajo juntos. A volvió a la cuestión de si su vida merecía la lucha. Pero. representaba un riesgo aterrador para ella. a la vez. había sido un hombre estable y seguro. En los comentarios siguientes expongo mi comprensión de estas modalidades. así como la forma en que la interrelación entre ellas facilita el proceso analítico. había explicado. en su experiencia subjetiva. Yo había compartido su esperanza y su ansiedad. me llamó a casa. cuando vivía las cosas de una forma bastante desesperada. la situación había mejorado. “A veces me siento como si no hubiera nada dentro de mí. así que su llamada evocó en mí recuerdos de tiempos anteriores y escuché con cierta intranquilidad. En el presente trabajo me propongo describir una dialéctica que considero fundamental para el proceso analítico. Y. Se había casado y su marido. de una manera especial. Mis comentarios parecieron ayudarle. considero que el encuentro terapéutico puede entenderse. La decisión más reciente de la Sra. y sentirse uno mismo. Habíamos luchado con su sensación de estar completamente muerta por dentro.desde la perspectiva de estos autores. en el frecuentemente conflictivo mundo. Al hacer esto no intento criticar el énfasis actual en la subjetividad. de forma útil. Pero la Sra.

sólo de esta forma ella podría manejarlo. me dijo. o eso parecía. y de que dicha posición se viese fortalecida si yo apoyaba su deseo de tener una persona que le ayudase dándole atención de manera no realista. expresando su furia contra su marido. Esta línea de pensamiento me dejó. esto era un punto a menudo inflexible. Había furia: la Sra. Yo no le había dado un bebé sino tan sólo años de cara e inútil charla. Este pensamiento no me sorprendió ya que frecuentemente me veo a mí mismo en lucha con un sentido de culpa y responsabilidad. Yo me tomé muy en serio su sensación de riesgo pero. el ruido de mi ordenador. A. pero ¿podría ser que estuviera estrechando demasiado la lente de su percepción en función de su amargo rechazo? Este intercambio sirvió de estímulo para la expresión de emociones de la Sra. su insistencia en la absoluta adherencia a este modo de trabajo cedió. le hice una contrapropuesta: le dije a la Sra. No obstante. Habíamos tenido éxito. Cuando sólo siente amargura. Había desesperación. A continuación.” El día siguiente. silenciosamente. usted se escabulle a un lugar donde se siente muerta y desesperanzada”. también. Me contó que su marido le había hablado la noche anterior de sus remordimientos por no haber pasado el tiempo suficiente con su gato. incluyendo indicaciones sobre el hecho de que yo tuviera una familia o el que yo tratase a otros pacientes. A que sabía que ella necesitaba que yo respetara lo terriblemente mal que se sentía pero que . “¿No se sentiría amargado usted si se hubiera casado con alguien que demostrara más interés por un puñetero gato que por usted?”. mis palabras estaban moldeadas por la impaciencia y estaban dirigidas a introducir una nota discordante. En primer lugar. yo había sentido que la Sra. de alguna manera. reacccionando junto a ella en contra de su aparente insensibilidad. Durante aquel período. estaría furioso también. La siguiente reflexión surgió a partir de la sensación que tenía de que el esfuerzo de tener un hijo también habría representado un riesgo para la Sra. Ella la emprendía contra lo que percibía como intrusiones. “quizás. Necesitaba que yo le organizara su hospitalización porque necesitaba poder hablar con alguien cuando le surgiera la necesidad. recientemente fallecido. Por lo tanto. A lo largo de tres o cuatro años. “entien do porqué llega a sentirla. Pensé. el matrimonio y vuestra pérdida compartida. desgraciada pero segura. Yo había trabajado con ella en esa dirección. qué es lo que quiere o qué hay vivo y anhelante en usted. cuando la Sra. Quizás su marido no sólo hablaba del gato. A verdaderamente necesitaba lo que demandaba. se me ocurrió que ella me estaba diciendo a mí que yo también le había fallado. durante los cuales yo estaba profundamente pendiente de ella. Esa impaciencia me condujo a centrarme sobre su amargura. Intelectualmente. Se me ocurrieron una serie de asociaciones a este respecto. reconocí en su crisis actual la presencia de un deseo de volver a un modo de trabajo que había caracterizado sus primeros años de tratamiento conmigo. quizás estaba hablando de ella también y del hecho de que pudiera sentir remordimiento no era algo tan malo. En los peores momentos del pasado ella había recurrido a tal amargura utilizándola para protegerse a sí misma. a la mañana siguiente llegó a mi consulta en un estado de amargura llena de rabia. A durante las siguientes semanas de análisis. Mis palabras la enfadaron. A retomó la cuestión. por supuesto. Cuando yo hablé. cualquier cosa que echase por tierra el espacio enclaustrado que sentía que necesitaba. No era la función de ella analizarlo a él. Finalmente. m e pregunté si ella podría estar escuchando tan sólo una nota del acorde. El dolor era demasiado grande.No obstante. Le respondí que yo no era un santo y que. ella insistía en lo que llamaba “total aislamiento”: necesitaba que yo me sumergiera totalmente en su experiencia y se enfurecía ante cualquier interferencia con el tenor de su experiencia o con mi capacidad para “escucharla sólo a ella”. Afectivamente. reflejando y respondiendo en esa atmósfera de sintonía exaltada. Hemos visto que cuando se siente así no puede saber ni sentir qué le pertenece. A me acusó de defender a su marido y de no preocuparme nada por ella. sugerencias sobre mi sexualidad y agresión. incluso impaciente. “Esta amargura”. comencé. a menudo. de alguna manera. yo noté que me sentía impaciente con ella. mi reacción ante la demanda actual de la Sra. Ella la emprendió contra él centrándose en el tiempo que él había dejado pasar sin haber insistido sobre la idea de un bebé.. Tiempo atrás. pero ya hemos visto que no es muy buena. Ahora me desagrada considerar la posibilidad de que el cambio en ella pudiera haber sido más superficial de lo que yo pensé. era demasiado simple y culpabilizante. un sentimiento que. yo no quería sentirme controlado por sus necesidades. nos pareció a ambos que ella recuperó una identidad perdida y consolidó la identidad fragmentada. yo lo había encontrado agotador. Era un sentimiento antiguo y problemático. ciertamente. mi preocupación por su seguridad se mantenía en paralelo a la preocupación de que su amargura escondiera una posición maligna de desesperación pasiva. En este contexto. A fue ambivalente. en un lugar donde ella ni quería ni necesitaba nada. me enfadé con su marido. ella experimentaba una vuelta a la sintomatología suicida. él también estaba hablando del remordimiento sobre Vd. algo incómodo.

A eso significaba verse a sí misma desde un punto en el tiempo hasta otro. “Y realmente no me importa. diciendo: “cuando acudí a usted por primera vez estaba rota en demasiados pedazos y estaba decidida a hacer de esto un lugar donde pudiera recomponerme a mí misma. “¿Es eso lo que yo hago?”. o bien condujo o bien fue en paralelo con el desarrollo de su capacidad para el duelo. “Mirando a lo que era antiguo desde el punto de vista de lo que es nuevo”. Pero estaba hecha un lío. Ella pensó y contestó que haciendo un resumen ella podría dirigir y. Ella estuvo de acuerdo de forma reticente. sorprendida de que leer y resumir fueran cosas tan diferentes. “No pensé que me importaría tener continuidad”. a pesar de que sólo tenía dos semanas de antigüedad. dijo ella. “Por primera vez. Su estado afectivo siempre incluía le tristeza. ella perdió algo al hacerme la única fuente de su seguridad. A habló mucho más explícitamente sobre cómo habían sido las cosas y de lo que había traído del pasado a su presente y a su futuro. Esto. Fue lo que fue. admitió. en cambio. pero parece que me hace muy desgraciada”. pero la tristeza no la inhabilitaba como en el pasado. se preguntó. con dolor y todo. Y con unas series de sueños en los que la gente que le daba una oportunidad o apostaban por ella parecían más cercanas y reales comenzó a sentirse más capaz de darse cuenta de sus metas. me mantenía con “las riendas cortas”. Con estas pala bras. Siempre ha soñado que fuera diferente porque era muy.” Con este intercambio. esta lucha comenzó a ceder ante algo que había sido uno de sus grandes puntos fuertes: su curiosidad. Alivió mi culpa. pero no sobre el pasado. Tras unos momentos. Le puse a usted en un pedestal. Yo pregunté qué tenía eso de m alo. Con el tiempo. muy duro. necesitaba que usted fuera un lugar de absoluta seguridad y sé que necesité aquello durante mucho tiempo”. Pregunté porqué necesitaba ella controlar. en cierto sentido sí pero en muchos otros quizás no. hacerme un resumen. Había estado pensando en leerme el diario pero prefirió. nos embarcamos en un largo período durante el cual la Sra. que como un supremo protector. La continuidad era una buena cosa así que ¿por qué encontraba tan difícil leérmelo a mí? Leyó el fragmento. A quedó impresionada por esto. Durante un tiempo se resistió. con sus propias imperfecciones. y de que lo había necesitado durante un largo tiempo. de una manera bastante simple. estaba relacionado con el hecho de que su madre había cambiado su propia edad en la partida de nacimiento de la Sra. siento que he empezado a mirarme a mí misma como una persona con continuidad”. El reconocimiento de la Sra. Tener continuidad significa ver el pasado como el pasado. Tal y como ella lo expresó. Pero. Y como me sentía menos culpable. que su madre había tratado de controlar el tiempo. Le desaconsejé el ingreso en el hospital y le sugerí que nos viésemos de forma más intensiva para trabajar en la comprensión y el manejo de la disparidad entre sus necesidades y mi disponibilidad real. Ella pensó por un momento. . La Sra. comenté. dijo ella. se siente enormemente triste por ello. Y cuando realmente lo ve como lo que fue. por tanto. Recordó cómo se había sentido desde el comienzo. Se quedó callada y le pregunté qué sentía.también pensaba que ella me necesitaba para que le ayudase a encontrar su identidad. en una serie de intercambios que ahora resumo. A. tras un período de varias semanas. La Sra. sin controlar el momento previo. A de que me había necesitado de la forma en que yo fui con ella. mi estado afectivo pasó de una fuerte impaciencia a una predominante tristeza sobre lo que ella y nosotros habíamos sido incapaces de hacer. esencialmente le dije: “Has ta cierto punto tiene algo que decir sobre el desarrollo del futuro. La Sra. le dije que su tristeza me parecía lógica. Ella comenzó a examinar su relación conmigo desde múltiples perspectivas. y el presente y futuro como presente y futuro. Quizás. Pero para la Sra. Sorprendentemente. Cuando la paciente paró de leer. ¿Necesitaba ella lo mismo ahora? No estaba segura. A puso de manifiesto que había estado escribiendo en su diario sobre su madre. A siguió diciendo que se sentía así incluso con respecto al fragmento del diario que quería leer. ella me controlaba. A lo mejor es capaz de vivir mejor en el futuro una vez que haya renunciado a intentar controlar el pasado. Pregunté sobre esta decisión. segura de que yo había subestimado su dolor y sobrestimado sus capacidades. Al colocarme en ese pedestal. me proporcionó una pequeña satisfacción. dijo ella. “Leer sería como garantizarle acceso directo”. La idea de que su necesidad podría ser distinta le proporcionó una tenue luz de apertura y comenzó a mirarse a sí misma y a los dos desde distintos ángulos. A través de tormentosos intercambios pareció ir aflojando su control sobre mí y pasó a verme más como una persona que le ayudaba. comenzó a llorar. dentro del mundo real. controlar nuestro intercambio.

demandando a la Sra. No me amoldé artificialmenete para “corregir su experiencia emocional” (Alexander. diferentes pero relacionados entre sí. . Ella me pidió que le ayudara a abordar estos estados retornando a un modo de “acción terapéutica” que se había demostrado fructífero con anterioridad. no le había provisto de ninguna defensa ante las embestidas de la madre. Su padre. Me refiero al modo en el cual intenté crear con ell a un espacio tan a prueba de intrusiones y aislado que ella pudiera oir los más remotos matices de sus propias experiencias. 290). y tenía la tendencia de repudiar todo lo que sabía de sí misma para modelar su identidad de acuerdo con las necesidades. este modo de trabajar puede ser caracterizado como aquello a lo que Gabbard (1997) se refirió. A que sometiera todos los aspectos de sí misma a la visión de su madre. reales e imaginarias. en particular sentimientos de muerte. Schwaber 1983). desesperación y amargura.1946). “lo suficientemente bueno”. En retrospectiva. y nosotros. Todo esto determinó que construyéramos un ambiente del máximo entonamiento y de mínima interferencia y conflicto al tiempo que ella. Llevado a un extremo problemático. Como he mencionado con anterioridad. Winnicott (1971). una idea que desarrollaré más adelante. pero en aquel momento pensé que la interpretación de este estado podría constituir una actuación contratransferencial semejante a la intrusión y el abuso de la madre. la posición y la subjetividad del paciente. ha sido elaborado y ampliado por otros que han enfatizado la importancia esencial de ayudar al paciente a localizar aspectos escondidos o encerrados de su identidad (Kohut 1977. puedo ver que facilité la construcción de una mitología funcional.Una dialéctica que comprende diferentes estados de relación A la hora de explicar los elementos primarios de una dialéctica que considero esencial para el proceso analítico utilizo los términos diádico y triádico para describir dos modos de relación entre analista y paciente. Yo tenía muchas ideas e interpretaciones que daban significado a sus demandas pero. focalizó uno de sus objetivos centrales en explicar su convicción de que un ambiente nutricio no invasivo. Esto la dejó a ella con una experiencia personal tremendamente frágil y un sentido de continuidad y una confianza inestable. tendí a excluir aspectos de mi experiencia que ella hubiera sentido como invasivos o coercitivos. basta para efectuar el cambio de un sentido ilusorio de control sobre el ot ro (relación con el objeto) a otro sentido de relación más auténtica en el cual la realidad separada del objeto es reconocia (uso del objeto). Por el contrario. A. Su madre había sido una tirana codiciosa. Desde este aspecto de su historia. como “privilegiar” la realidad. En su forma óp tima. intuitivamente. otras veces de forma simplista. cuando ofrecía mis pensamientos lo hacía muy delicadamente. De esta manera. A pesar de que el espectro desde el que yo respondía era severamente limitado. una serie de contribuciones significativas han servido como correcciones de lo que previamente se veía -unas veces adecuadamente. por supuesto. El Modo Diádico En medio de la crisis descrita en el tratamiento de la Sra. de manera crítica. A. había brotado una transferencia maternal central y maligna: ella percibía cualquier influencia exterior como demandas insaciables. el analista ayuda al paciente a encontrar su propio self. Estoy interesado en mi actitud con respecto a este fenómeno. en los primeros años de nuestro trabajo yo estaba bastante deseoso de ofrecerle este espacio. Esta forma de trabajo puede situarse dentro de una importante y amplia línea de desarrollo teórico. la paciente volvió a antiguos y familiares estados de ánimo. con muy poca intención de cambiar nuestro modo de trabajar juntos. cada vez más ausente. a pesar de que a menudo rayaban con lo tiránico. y las expectativas de los otros. claramente. Rara vez me enfadé ante las demandas de aislamiento de la Sra. el trabajo sobre este modo diádico puede conducir a lo que Wright (1991) se ha referido como “resurrección del self desterrado” (p. buscábamos su verdadero self. invadiendo y usurpando. en verdad uno de los portavoces más claros de este movimiento.como el frío paternalismo de la técnica clásica. El trabajo de Winnicott. A lo largo de los pasados cuarenta años. yo sentía que estaba siendo auténtico. respondí espontáneamente con aspectos de mi experiencia que encajaban con su estado y su necesidad del momento e.

Consideremos algunas contribuciones recientes. A modo de ejemplo. las observaciones de la realidad son constructos que se forman en relación a determinados intereses subjetivos. No obstante. A en el intercambio descrito. de su conciencia y del diálogo. La "realidad objetiva" no es necesariamente una realidad positivista o empíricamente demostrable sino una realidad por fuera de una subjetividad dada. Yo ahora me rebelé contra el intento tiránico de la paciente de excluir las realidades exteriores de las demás. así como aquellos que han animado e influenciado nuestros pensamientos acerca de la importancia fundamental del encuentro psicoanalítico (Aron 1998. o esas "realidades externas" que están ahí son de interés creciente para los defensores y los críticos de la teoría intersubjetiva. nos recuerda la definición más familiar de la "realidad objetiva". Sobre al arrepentimiento de su marido quise decir. Asimismo. confirmen. en el cual la experiencia subjetiva del paciente es el foco esencial y en el cual los aspectos de la realidad que no reflejen. su punto de vista y es importante. Target y Fonagy 1996). pensé que mis nuevas respuestas de irritación y de impaciencia eran importantes. En otras palabras. Estos y otros autores. por extensión. se refiere tanto a objetivos como a objetos”(pág. Creo que esta definición caracteriza el estado del marido de la Sra. En primer lugar. como todos los aspectos de la vida. independientem ente de las subjetividades que han surgido acerca de este fenómeno. en voz alta: "Tiene Vd. El modo triádico A fin de describir un modelo terapéutico diferente -uno en el que las realidades relevantes. describiré lo que no tenía en mente cuando expresé mis asociaciones sobre el arrepentimiento de su marido. A. la conciernen". No conocía su “realidad objetiva”. encuentran un lugar más significativo en el intercambio del tratamiento. Fonagy 1995. las mismas verdades mantienen una realidad “objetiva” independientemente de nuestra conciencia subjetiva. Un analista puede ser irreductiblemente subjetivo. fuera de la mía. Deseo respaldar a este movimiento mediante la descripción de las formas por las cuales la percatación y la atención de tales “realidades objetivas” son fundamentales tanto para la acción terapéutica como para la apuesta por mantener una mentali dad . hipotéticamente. Sin embargo. actualmente están interesados en buscar y concederle un sitio a la "realidad objetiva" en el emergente universo subjetivo de la teoría y la práctica psicoanalítica. Tales realidades. observó. Renik ha abordado el asunto de la objetividad.A partir de este punto.está en reconocer que e n el análisis. "objeto" quiere decir "algo externo a la mente o al sujeto pensante" (pág. desde una perspectiva tanto funcional. La definición de Gabbard es funcional. Tal y como define el Oxford English Dictionary (Brown 1993). Gabbard (1997) observó que "El origen de la objetividad" no está recogido en el significado de la palabra objeto. en el sentido positivista de la palabra. aunque externas a la experiencia del paciente. aunque hay también un lugar para ser objetivo. o ni siquiera amplifiquen tal experiencia. A no era la correcta. como pragmática.. utilizaré el término diádico para describir este modo de relación insularizado.. identifica la redondez de la tierra como una realidad “objetiva”. y de mí. Green 1997. tienden a excluirse(1). Benjamin 1988. de hecho. 164). la respuesta. existen otras realidades que.volveré al caso de la Sra. “Para mí. No estaba seguro de qué le pasaba a su marido por su cabeza así que no me alteré porque estaba seguro de que la interpretación de la Sra. la objetividad es un concepto pragmático. Cavell (1998a) mientras argumenta que la psicología psicoanalítica moderna puede sobrevalorar de una manera problemática " la realidad subjetiva" por encima de otros aspectos de la experiencia. No creí que tuviera que ayudarla con una verdad positivista que yo supondría haber identificado en la actitud del marido. para centrarme ahora en la cuestión de su marido y el gato. pero reconocí que él tenía una “realidad objetiva” fuera de la subjetividad de su mujer y. Ella señala que aunque la comprensión subjetiva de la verdad cambia. 491).

A pone de manifiesto que tal triangulación tiene lugar a través del reconocimiento de la "realidad objetiva". o con lo que según Mitchell (1997) puede llamarse "estallido terapéutico" (pág. A qué es lo que ocurría entre nosotros. Se creó un espacio triangular y. La Sra. Britton (1989) describió cómo la relación de los padres crea un "espacio triangular" (pág. Reaccioné con agresión. Llegó a reconocer las realidades que habían existido previamente fuera de la esfera de su subjetividad aislada. surgió la posibilidad de que adquiriera una mayor autorreflexión(3). Cavell (1998a) pensaba en términos similares cuando argumentó que la triangulación es esencial para el desarrollo de la subjetividad y el pensamiento proposicional. el insight y la autorreflexión. Hasta ahora he discutido la importancia de la "realidad objetiva" y la triangulación en el desarrollo de la perspectiva del pensamiento proposicional. la creación de un espacio triangular a través de la introducción o el reconocimiento de "una realidad objetiva " puede considerarse como algo esencial en el desarrollo de una auténtica relación. Esto ocurre. entendiéndose por "objetiva" como una realidad que existe por fuera del dominio de una subjetividad dada. De manera similar. Ella reaccionó." (pág. Y si uno se propone metas analíticas tales como la focalización.. Con respecto al proceso. y otros como Hanly (1995). Estos autores. El papel que desempeña la "realidad objetiva" en el trabajo con la Sra. Esto era difícil porque utilizó sus propias irrefutables interpretaciones del significado del otro para impedir el tener que tomar conciencia de las subjetividades fuera de ella misma. 87) en el cual el pensamiento puede existir.abierta y curiosa. y que supiera lo que me estaba haciendo y lo que se había hecho a ella misma. 112). Por otra parte. planteé mi postura de una manera que pudo sentir mi rechazo ante lo que ella quería hacerme ver. pero cuando resistí el contraataque. El reconocimiento de la Sra. Al fin y al cabo. como la subjetiva del psicoanalista. la continuación de su crecimiento requería que ella retomara a su cargo lo que yo contenía... sugerí que la experiencia de su marido podía existir fuera de los parámetros de su propia subjetividad. porque “. 458). entonces. . Gabbard (1997) contribuyó a esta línea de pensamiento señalando que "proporcionar una perspectiva diferente. la reflexión y la autoconciencia llegarán a tener lugar"(2). A de la experiencia de su marido supuso un cambio en la estructura de nuestra interacción. el niño puede correlacionar las respuestas de la madre al mismo objeto con la que él tiene". la habilidad para trasladarse en cuanto a la exper iencia y la imaginación a la posición de una tercera persona que se encuentra fuera de la estructura que se está viviendo proporciona una extensa ampliación de la conciencia al hacer accesible una posición y una perspectiva que residen más allá de nuestra perspectiva vivida en el momento" (pág. A. identificada con una madre controladora.. Con el fin de desarrollar esta idea. Escribió: "Con el tiempo. y que probablemente no podía poseer o contener dentro de ella. junto con esto.18). Esto nos llevó desde un reconocimiento de la naturaleza inmutable e independiente del tiempo hasta un inevitable sentimiento de dolor. relacionada con la experiencia que tuve con ella. finalmente aceptó esta perspectiva fuera de su subjetividad. es un aspecto de importancia capital en el funcionamiento del psicoanalista" (pág. Finalmente.73). él señala. añadiendo propósitos y contextualizando el significado. Con respecto al contenido. 235). Con este propósito tuve que ayudarla a que viera la realidad. en vez de intentar simplemente considerar la perspectiva del paciente. investigaré la forma cómo esta observación es expresada en términos relacionales y cognitivos. argumentan que los aspectos de la triangulación se deben de tener en cuenta si el pensamiento real. conducía mi experiencia con su agresión tiránica al mismo tiempo que me pedía que yo contuviera aquellos aspectos de su subjetividad que eran el objeto de la agresión. Wright (1991) observó que: "El establecimiento definitivo de esta tercera posición dentro de la experiencia del niño es lo que garantiza el espacio para el pensamiento y la representación. creo que fui capaz de mostrarle a la Sra. el pragmatismo analítico de Renik (1998) puede entenderse asimismo como una característica de la perspectiva objetiva. Lo explico brevemente: las realidades objetivas nos importan porque el psicoanalista no sólo debe ayudar al paciente a elaborar y a expresar su propia perspectiva subjetiva sino que también debe ayudarlo a situar la perspectiva subjetiva dentro de un contexto. (pág.

aunque no creo que ella hubiera logrado ubicar su self conmigo en un verdadero estado de interacción en el que pudiera vivirnos como seres reales y presentes. llegué a darme cuenta de que la Sra. Todo esto derivó en un movimiento hacia una interacción auténtica cuando introduje. moderar. así como el rol del analista para generar. A posteriormente encontró que yo era un otro más independiente y real. En la diádica. Esto no significa que el objetivo del psicoanálisis deba ser siempre buscar. Su progreso parecía asemejarse a la noción de "relacionarse con el objeto" y a la de "uso del objeto" de Winnicott (pág. reflejan la subjetividad del paciente. el progreso evolutivo no continuó naturalmente dentro del espacio aislado que habíamos creado y que la atrapaba en un estado de control ilusorio de los otros. La relación óptima entre las modalidades triádica y diádica He descrito dos modos fundamentales de involucrarse terapéuticamente en el proceso analítico. Me centraré en tres factores: la secuencia evolutiva en la cual aparecen estas modalidades. tal como se ha descrito anteriormente. que el reconocimiento y el respeto de las realidades objetivas es necesario para la creación de un espacio triangular en el cual la subjetividad del paciente pueda ser ubicada en un contexto real.88). trabajó en este paso evolutivo. No obstante. Winnicott caracterizó este proceso como si ocurriera en una atmósfera de nutrir y de no vulnerar al otro. hacer hipótesis. también creo que hay una diferencia significativa entre lo que describe Winnicott y lo que ocurrió entre la Sra. una parada funcional en el camino desde el aislamiento hacia una conciencia expandida de las subjetividades conflictivas y dispares de los otros. Para concluir mi discusión sobre "la modalidad triádica" creo que es de suma importancia que el psicoanalista no quede tan inmerso en el carácter “real” de la subjetividad del paciente de modo que éste/ésta abandone otra “realidad”. Lo vi claramente en el campo de la relación con el objeto. El papel de mi subjetividad de facilitar este progreso está en consonancia con la crítica que hace Benjamin (1988) a Winnicott por subvalorar el papel de la subjetividad de la madre en el proceso de cambio hacia una auténtica relación. e invita al paciente a que se vea a sí mismo no sólo desde el interior de su propio espacio sino. la Sra. de forma singular. habiendo sobrevivido a la separación subsiguiente y su furia. desarrollar una comprensión genuina. No obstante. A. el analista responde con aspectos de su identidad personal que.Tal como se ha expuesto anteriormente. Ella había tenido éxito. “Las realidades objetivas” –aquí definidas como realidades que existen en diferentes grados. Liberándome yo de las garras de su control omnipotente. A no había progresado tanto como yo creía. Describiré la interrelación óptima entre dichas modalidades. y la relación de estas modalidades con el género. en encontrarse a sí misma. e incluir –como parte de una experiencia recobrada y poseída por el self – un sentido de la identidad propia en un contexto más amplio. desde un punto externo. Al otro. Uno de ellos lo he denominado diádico. más bien. lo he denominado triádico. También he descrito mecanismos de la acción terapéutica característicos de cada modalidad.están también presentes(4). A y yo. En este proceso. ese algo era intrusivo. también. No obstante. de forma singular. el analista tiene en mente la necesidad del paciente de situarse a sí mismo en un contexto. señalando que se introduce un componente de triangulación al reconocer lo “objetivo” o las realidades exteriores. una realidad exterior que intentaba excluir. Habiendo articulado estas modalidades propongo lo siguiente: la forma de un tratamiento analítico depende en gran medida no sólo de lo que sucede en cada una de estas dos modalidades sino. un modo de entonamiento particularmente apto para llevar la experiencia del paciente a un lugar donde pueda ser mirada y conocida. el marido de la Sra. conduciendo así al desarrollo de capacidades para reflexionar. fuera de las subjetividades individuales del analista y el analizado. en mi trabajo con la Sra. a través de la perspectiva de los otros. En la modalidad triádica. la exclusividad relativa de una modalidad frente a la otra. con relativa firmeza. Este "objeto intermediario" sirve de metáfora desplazada para introducir mi propia experiencia con ella dado que mediante la interpretación acerca de su marido hablaba en realidad de lo controlado y encadenado que me sentía por ella. A puede verse quizás como una especie de "objeto intermediario". creo. de lo que sucede en la interacción dialéctica entre ellas(5). las verdades positivistas sino. cambiar y mantener esta interrelación. en el cual díada paciente-analista trabajan en un espacio relativamente aislado “del exterior”. también. Algo tenía que ocurrir y en contra de lo que señalaba Winnicot. .

y de la madre con el padre. En la línea de Mayes y Spence (1994). desde los más tempranos estadíos evolutivos (Herzog 1998). el analista no debe nunca permitir que su relación con las realidades externas a la subjetividad del paciente destruya esa subjetividad. las interacciones entre las modalidades son complejas y fluídas. 1999). el analista permanece entonado empátic amente con la experiencia del paciente. Cuando las modalidades aparecen en una secuencia excesivamente lineal. las madres y las mujeres pueden funcionar en la modalidad “paterna”. a pesar de que la relación diádica puede encontrar clara analogía en la relación materna. como parte de sus mundos objetales. Desequilibrios asimétricos se suceden de forma alternante. más o menos. la habilidad para experimentar temporalmente el mundo. una a una. Una vez más. En segundo lugar. el analista debe tener acceso a la reflexión crítica que es guiada por la toma de conciencia y el acceso a realidades externas a la experiencia del paciente. la empatía debe ser siempre “. también es cierto que éstas están más cercanas a nuestros estereotipos acerca de la relación materna y paterna que lo que lo están a la realidad de las mismas. según se van encontrando y manejando ansiedades y obstáculos varios. directamente entre la observación del desarrollo evolutivo y el trabajo clínico. Convicciones psicoanalíticas que llevan en vigencia largo tiempo nos predisponen a considerar la relación diádica como una forma normativa y temprana de relación. a un pensamiento dicotómico. con la cuestión de la secuencia evolutiva. están de alguna manera cerrados al amplio espectro de experiencias disponibles para ellos. de nuevo normativamente. Tenemos la tendencia de asociar el modo relacional diádico con las relaciones madre-hijo. Simoni y Burgin. de múltiples maneras. de la misma manera que los hombres pueden proporcionar una función “maternal” y operar en un esta do relacional diádico. teniendo un buen sentido de ello al mismo tiempo que uno se apoya en sus propias percepciones y su propia metodología para ponerlas a prueba. y el modo triádico con la entrada en escena del padre... y estrechamente relacionado con la secuencia evolutiva. respetando a la vez el grado en el que se ve involucrada su subjetividad en el acto de conocer. probablemente represente una regresión a “una díada simbiótica que es más una ilusión que una experiencia vivida” (p. no olvidando el punto de vista del otro pero. Von Kitzing et al. Pero dichas modalidades no deben ser clasificadas rígidamente por el género. hago una llamada de atención en contra de hacer analogías. De forma óptima. no por mantener un .. la investigación actual en el área infantil sugiere que la idea de progresión desde un modo relacional diádico a uno triádico es probablemente incorrecta y que la modalidad triádica se hace patente desde una etapa mucho más temprana (Von Klitzing. o ambos. como lo hace el otro. precisamente. Sin embargo. este error sucede frecuentemente en torno a discusiones sobre los modos de relación diádico y triádico. y la triádica en la paterna. En términos de relación diádica “normativa”.464) Por otro lado. Quizás. Por un lado. Tal y como escribió Cavell. Incluso cuando se trabaja con relativo énfasis en la “realidad externa”. los modos de compromiso terapéutico diádico y triádico no existen en estado puro como dicotomías polarizadas. en primer lugar. posteriormente sustituida.85). Estos continuos pequeños desequilibrios se combinan para formar un “acto estabilizador” efectivo. (1999) señalaron que cuando la relación diádic a existe en solitario. o m odalidad relacionada con un tercero. por la relación triádica.” (p. En lo que se refiere a las cuestiones de desarrollo evolutivo. polaridad y género. está la cuestión del género. Los hombres y las mujeres son diferentes. bastante similar a como un equilibrista tiene éxito. describo aspectos de la relación dialéctica entre los modos diádico y triádico.. Incluso peor sería hacer tales analogías basándose en datos evolutivos falsos. incluso en el más extremo estado de sintonía con el otro. Aún así. la más seductora de estas maneras se encuentra en el terreno del género. En tercer lugar. en determinados momentos son simultáneos y en otros secuenciales. cuando el analista sostiene y comparte las mitologías y fantasías del paciente.Comenzaré. A). No obstante. el analista. Parece probable que los niños desarrollan representaciones de la madre. uno debe preguntarse si el paciente. Soy consciente de que la manera en la cual he propuesto las modalidades diádica y triádica podría conducir equivocadamente. o en una organización estática polarizada (como fue el caso de mi trabajo con la Sra. del padre.

Por tanto. donde pude sostenerla firmemente al oponerme a la fuerza más intensa del polo más cercano. Tenía cinco años cuando me obsesioné por esto. por las actuaciones de una respuesta clínicamente orientada. Los chicos intentaban pasar una barra en medio de entre los polos sin que se desviara. No obstante. Regresión a perspectivas dicotomizadas y polarizadas He desarrollado una metodología para la acción terapéutica en el inmaculado laboratorio de la discusión teórica. por adquirir estabilidad a través de series consecutivas de desequilibrios calibrados y leves sobrecorrecciones. desde una posición en cualquiera de las dos modalidades.. Resolví el problema al desplazar la barra suavemente hacia un lado. plena de cautelas en contra del pensamiento dicotómico. esto trastorna e invade la subjetividad del paciente al introducir realidades relevantes externas a dicha subjetividad. podríamos ver al analista con capacidad continente no tanto luchando por satisfacer las necesidades del paciente sino permitiendo. eso les parecía a mis manos de niño. el de la modalidad triádica. difíciles de anticipar. las dialécticas son criaturas con mañas. al paciente apropiarse de su subjetividad temporalmente” (p.equilibrio perfecto en todo momento sino. las interrelaciones son demasiado complicadas y las influencias posibles que puedan surgir. de cierta manera. presumí que no iba a ser tarea fácil. hablaré de las leyes de la física. Me fascinó una obra en particular: un imán enorme. cursivas en el or iginal) Yo estoy de acuerdo con esta afirmación. suspende su propia subjetividad cuando es discrepante con respecto a la experiencia del paciente. pp. en cambio. alterar el equilibrio de la dialéctica. 327. más bien. me lleva a la cuestión del rol que el analista tiene en todo esto. más bien. Mi padre se encontraba enfermo y de hecho estaba a punto de morir. Estaba fascinado con este imán. no tuviera consciencia. quizás jugaba con el tema de los triángulos y las dualidades. Esta modalidad puede definirse como “entonamiento disruptivo” (Herzog 1984. pero parecía que no existía. fue descrito por Slochower (1996) del siguiente modo: “(El analista). ni hermanas. en diferentes momentos. el analista responde. No tenía ni hermanos. 335 -343). No es muy difícil describir y predecir la relación gravitacional entre dos objetos pero es imposible predecir el resultado de las fuerzas gravitacionales entre tres o más objetos. Aunque por aquel entonces. Esto no se logra por una elección consciente.. Propongo que un aspecto importante del trabajo del analista es monitorizar y. tal y como ocurre en la modalidad diádica. se inclinan hacia regresar a la dicotomía y a la polaridad. el problema se puede resolver de la siguiente manera: . o al menos. asumiendo una responsabilidad asimétrica pero no exclusiva para negociar y mantener una relación fluida y flexible entre aislamiento e intrusión. binario. por tanto. un poco como juego. Resultaba una ardua tarea porque el imán era extraordinariamente poderoso. Deseaba encontrar un punto intermedio. En este sentido. Sin embargo. un modo descrito en la literatura sobre la observación de infantes. intuitiva y auténtica del analista. En líneas generales. entre entonamiento con la subjetividad del paciente y toma de conciencia de las realidades externas pero relevantes para esta subjetividad. mi madre solía llevarme al Museo de Ciencia de Boston. Cuando era joven. Las leyes que gobiernan las fuerzas gravitacionales esclarecen el asunto de las relaciones entre dos y tres objetos. Este mecanismo. A continuación. en el sentido en el que Alexander (1946) hablaba sobre la experiencia emocional correctiva. Permitidme que. sino. uno igualmente atraído por las fuerzas opuestas. Esta descripción de la interacción óptima entre modalidades. cuando sea necesario. Preveía que tendría que negociar un cambio inminente en la estructura de mi vida de una tríada a una díada. sugiera una interpretación. El analista responde intuitiva y reflexivamente en esta modalidad pero. pero la corregiría sugiriendo que el analista también necesita acceder a una calidad de entonamiento paralelo aunque diferente. y esa solidez que les caracteriza bajo condiciones artificiales a menudo se desvanece cuando se sienten presionadas por las exigencias de la interacción en la vida real.

El prejuicio y la opresión se desarrollan cuando las subjetividades básicas de un grupo. De una manera interesante. las influencias maternas y las paternas. Creo que el encuentro analítico puede estar sujeto a las mismas transformaciones malignas aunque. estando ésta separada con respecto al analista. La mayoría de nosotros. así como el respeto del psicoanalista por la incertidumbre. el punto de vista de Kohut frente al de Kernberg. La curiosidad y el respeto por el otro como ser separado se pierde. Se crea una díada compuesta por el psicoanalista y su sistema de creencias. Ya se ha escrito mucho sobre las deformaciones que surgen de la búsqueda del conocimiento positivista y el conocimiento autoritario cuando éstos no son examinados. buscar su conocimiento. En la versión analítica de la opresión. el físico representa la complejidad de la interinfluencia diádica tanto como lo hace el psicoanalista clásico. el reconocimiento de la subjetividad del paciente se pierde. en el proceso de formación y en otros fenómenos grupales) luchamos con la tendencia a la regresión. una postura autoritaria emerge cuando el psicoanalista mantiene una relación rígida e impenetrable con aspectos de su teoría o sistema de creencias. Puede darse una agresión irreconocible con la finalidad de eludir la ansiedad y mantener la jerarquía. Por tanto. No creo que el autoritarismo paternalista que a veces caracteriza a los planteamientos clásicos se deba completamente a la creencia en la existencia de una realidad positivista y objetiva. sin mostrar la certeza arrogante de que sea capaz de adivinar la verdad con frecuencia. si bien es cierto. Concretamente. consideran esto complejos fenómenos dialécticos no reducibles a ninguna taxonomía del tipo “uno o el otro”. como las costumbres y la religión. que van desde los clásicos hasta los postmodernos. La mayoría de los psicoanalistas. La estructura de esta regresión se puede ver claramente a través del modelo de la dialéctica diádica -triádica. cuando se paran a pensar. En otras palabras. Consideremos las cuestiones siguientes: la psicología de una persona versus la de dos personas. con frecuencia alarmante. y la verdadera escucha se interrumpe. lo encararé brevemente. Esto se hace más fácil cuando el grupo que tiene el poder posee una relación intensa y exclusiva (diádica) con ideas apasionadas. no son aceptadas.triádica como una lente para examinar la forma en la que ocurre. En estos casos. negando realmente la subjetividad del paciente. y permanece impenetrable a la subjetividad del paciente. aunque asimétrica. conceptos tales como proyección e identificación proyectiva. y así sucesivamente. presenciamos esta regresión a la modalidad diádica fuera del encuentro analítico. esto es. pero el trabajo de campo es otra cosa. No obstante para entender la naturaleza de la interacción orbital. viéndolo como la influencia que tiene un objeto sobre otro. por tanto. cuando estamos influenciados por las distintas formas de ansiedad que surgen en situaciones clínicas (así como en la política institucional. ¿Cómo funciona esto de bien? En los apartados siguientes argumento que todos los planteamientos analíticos.consideremos la luna y la tierra. En el laboratorio no tenemos problemas. Por tanto. y métodos como la interpretación. la influencia mutua y las dudas sobre la tarea analítica. simplificamos el modelo al considerar tan sólo la influencia de la tierra sobre la luna. Plantearía que el desarrollo del positivismo paternalista se determina más por la estructura de la forma de involucrarse que por el contenido de la orientación teórica. incluso a veces. El reciente énfasis en la subjetividad tiene como objetivo proteger contra la regresión al hacer especial hincapié en la complejidad. entre otras. La luna no solamente gira alrededor de la tierra. el complejo de edipo versus los fenómenos preedípicos. Un psicoanalista puede creer en una realidad objetiva. a la agresión se le da rienda suelta y le siguen el ataque y la aniquilación. la separación cuerpo y alma. Empleo la dialéctica diádica. son vulnerables a las certezas analíticas no investigadas. Muestro estas asociaciones para recordar un fenómeno psicoanalítico (y humano) que se repite: tendemos a tratar la complejidad reduciendo las relaciones dialécticas hasta las dicotomías excesivamente simplificadas. Fallos del objetivismo: exclusión de la subjetividad del paciente ¿Qué ocurre cuando la investigación de la verdad “objetiva” o positivista obtura el respeto por la naturaleza inherentemente subjetiva del conocimiento analítico? Ya que este es el aspecto que el actual énfasis de la subjetividad pretende corregir. La historia del psicoanálisis está repleta de ejemplos. La relación gravitacional es una influencia mutua. la verdad objetiva y la subjetiva. cuando a este grupo se le despoja de las señas de identidad que lo hace humano de manera singular el otro grupo pierde contacto empático. bajo formas más sutiles. no sirven ya . somos arrastrados a simplificar las relaciones que implican asuntos complejos de influencia mutua hacia posiciones no relacionadas y polarizadas. Bajo estas circunstancias.

Hoffman 1996. no se inclinan por incorporar de buen grado en el trabajo analítico aquellos elementos que se encuentran aparentemente fuera de la subjetividad del paciente. Renik 1998) han sugerido que la interacción de ambas partes. tal y como la concebimos. así como la interacción relacional entre psicoanalista y paciente en el terreno de los significados que son investigados. Stolorov y Atwood 1992) dirigen su punto de vista de una manera unilateral a la subjetividad del paciente. Su énfasis se centra en la empatía y el entonamiento. . eso nuestras yo mentiras miento vienen con a ella. me gustaría hacer una distinción entre las escuelas de pensamiento. Permitidme que ofrezca una asociación a esta versión de "realidad"(7) Cuando la Por y mi bien creo. Trabajar en el límite de la experiencia de una persona frecuentemente significa que importantes. contiene gérmenes de otros tipos de regresión. adularnos y en ella nuestros conmigo. soneto número 138 A veces. una inmunidad infalible frente al virus de la petulancia analítica? De nuevo. sin embargo. ¿Cuál es la consecuencia cuando la subjetividad del paciente es demasiado "privilegiada"? (el término que Gabbard (1997) utilizada para describir el desequilibrio en el que la subjetividad del paciente se sobrevalora sin considerar suficientemente la presencia del contexto y "la realidad objetiva"). pp. es esencial para el proceso analítico mutativo. Interferir en la emergencia de estas verdades simplemente porque son parciales tiene tanto sentido como interrumpir las tempranas etapas del enamoramiento porque constituyen una idealización irreal. Otros teóricos de la tradición subjetivista enfatizan la naturaleza intersubjetiva del encuentro analítico. Sin embargo. En primer lugar. Copper en la prensa. Algunos teóricos (Schwaber 1983. son ellos quienes nos adulan. Consideremos el siguiente párrafo: "La realidad. un número de defensores de lo intersubjetivo (Benjamin 1988.. miente. a veces. disminuir la amenaza y mantener el orden. adulamos a nuestros pacientes y. la intersubjetividad y el pensamiento no dicotómico y no binario. considerándolos explícitamente a veces como capaces de interferir en los esfuerzos del paciente para conocer sus experiencias.Shakespeare. dentro del planteamiento subjetivista. encuentro de gran ayuda las aportaciones del subjetivismo aunque. más que a una esfera externa de la existencia independiente del sujeto humano" (Stolorow y Atwood 1992. o hacer que la subjetividad del psicoanalista entre en contacto con la del paciente. con el énfasis en el la subjetividad. si bien parciales. se refiere a algo subjetivo.. algo que se siente. en el sentido de que se utiliz an para establecer atribuciones. 16-21). .para hacer progresar el conocimiento sino que funcionan como una especie de “policía secreta”. defectos. verdades subjetivas sean sobrevaluadas temporalmente mientras que otras verdades contradictorias se excluyen. amada me aun jura que sabiendo ella está hecha que de verdad. Más recientemente. La primera crítica que planteo se refiere a aquellos que se centran exclusivamente en la subjetividad del paciente(6). Dificultades del subjetivismo: ¿Facilitar una psicología solipsística? ¿Ofrece la introducción de la teoría postmoderna. ellos fomentan el respeto por la experiencia del paciente y reconocen la inseguridad inherente en el intento de conocerlo. Originalmente este enfoque tenía el objetivo de expandir la lente analítica para incluir la subjetividad de los psicoanalistas. desde el punto de vista de la dialéctica diádica-triádica.

ayudar a nuestros pacientes para convertir las verdades conseguidas en nuestros encuentros en relaciones reales. Debemos ayudarles a desplazarse más allá de un estado de control ilusorio y así aprender a experimentar la naturaleza real e independiente de nuestros seres más queridos. Creo que este modelo intersubjetivo encara. es un aspecto de suma importancia en la forma de trabajar del psicoanalista". Creo que. Harris 1998. La existencia de una realidad corpórea. las fantasías y mitologías. 724). La suspensión del juicio y de la perspectiva se facilita gracias a la formación de una relación diádica exclusiva. aunque creativas y facilitadoras. un cierto número de teóricos ha descrito los efectos mutativos que tienen lugar cuando el analista. aunque esta diádica es diferente de la creada en el modelo clásico. Ahora se encuentran incluidas las subjetividades de los analistas y de los pacientes en el círculo diádico impenetrable mientras se dejan fuera las otras realidades triangulares. incluso en el modelo intersubjetivo. Hasta aquí. Dificultades subjetivas: conflicto. por una parte. hay veces que el atractivo de la subjetividad puede inducir a alguien a perder el respeto por el papel limitante y contextualizador de las realidades objetivas (o exteriores). mientras la naturaleza inherentemente fluida y subjetiva del proceso mental se articula. pocos avances son gratuitos. con las subjetividades conflictivas del otro y con las exigencias de vivir juntos en el contexto del mundo real. El valor de este énfasis es ampliamente bien apreciado. la de la subjetividad del psicoanalista." (Grossman 1996. como basada en un esfuerzo en pos de una conexión relacional y comunicación. así debemos. por otra.. como analistas. Harris (1998) al describir lo que ella llamó una diálectica "del cuerpo y del cuerpo-mente" escribió: "El yo corporal es un compromiso dialéctico entre las experiencias corporales endógenas y los encuentros cargados intensamente de significados con el otro social". también limitan la posibilidad de conseguir autenticidad y fuerza ante la adversidad. problemas que derivan de "privilegiar en exceso" la subjetividad del paciente.. Knoblauch 1996. Tal como Gabbard señaló: "Proporcionar una perspectiva diferente. Ehrenberg 1992. El resultado ha sido la articulación de una dialéctica compuesta. consideradas "exteriores" y "objetivas"(en el sentido de la definición funcional de Gabbard-1997). en contraste con intentar simplemente localizar la perspectiva del paciente. 515). limitantes y contextualizadoras. ¿mantiene esta dialéctica su tensión útil? . de acuerdo. es una renuncia de la responsabilidad del analista de ayudar al paciente a que se enfrente a la realidad. Una dialéctica toma forma. Y cuando esto ocurre. Las invitaciones sutiles para evitar el conflicto y limitar la curiosidad prevalecen en este universo aparentemente subjetivo y rodeado de círculos defensivos(8). No obstante. Una considerable crítica a la teoría relacional e intersubjetiva es que el énfasis abrumador acerca de los intentos relacionales y en la creación de significados subjetivos conduce a la desatención de la pulsión. no obstante. Gerson 1996.No obstante. derivado de un bienintencionado intento de ser respetuoso con la realidad psíquica alternativa del paciente. p. Ilustraré cómo esto puede suceder mediante el examinar las investigaciones postmodernas sobre el cuerpo. es muy probable que una creencia se imponga de una manera problemáticamente positivista. ¿asegura la apreciación de la intersubjetividad analítica realmente que los analistas postmodernos no estén sujetos al positivismo presuntuoso por el cual la tradición clásica es criticada? En absoluto. tanto con nosotros como con el mundo entero. A pesar de ello. objetiva y exterior se reconoce. Creo que un examen mediante el modelo de modalidades diádica y triádica ilumina lo que ocurre cuando la subjetividad del paciente es problemáticamente "privilegiada en exceso". trabajando desde una postura no narcisista. Desplazándonos desde Shakespeare a la literatura analítica: " El fracaso del psicoanalista de llamar a las cosas por su nombre. orientada empáticamente y meditada. Shapiro 1996. diferencia y cuerpos Tal como se ha expuesto anteriormente. pone su subjetividad en contacto con la del paciente. Así como los enamorados al fin y al cabo terminan por aceptar las transferencias del otro. Dunn (1995) observó que los teóricos intersubjetivos "construyen la operación fundamental de la mente. de las realidades físicas del cuerpo y. más que en una descarga y una gratificación de las presiones instintivas endógenas" (pág. de la experiencia subjetiva de esas realidades. de la realidad biológica y del cuerpo (Green 1997). Nuestro cometido es entenderles pero no evitar el conflicto. volviendo a traer la cuestión del cuerpo a primera línea. Dimen 1998. Wrye 1998) han intentado encarar estas críticas. Un grupo de teóricos relacionales e intersubjetivos (Aron 1998. de forma efectiva.

no tuve ninguna" si no habló con esa persona durante el acto. cursiva en el original). Konigswisser han aprendido a abandonar sus cuerpos. Dimen (1998) escribió que "hablar de sexo es hacer sexo" (pág. húmedo y visceral.puede ayudar a los chicos a descubrir nuevas capacidades. los humanos. simbolizándolo. permitiendo expresar las más profundas y conmovedoras emociones a sus corazones. este aspecto de la filosofía postmoderna. 261. Un día al año. hasta cierto punto. Por ejemplo. aunque todo el asunto es más bien desagradable. Una especie de “deslizamiento subjetivista” tiene lugar. instruidos por el célebre matemático Dr. y con el poder conferido por las capacidades transformadoras y fluidas de la mente. una inclinación por evitar el conflicto está omnipresente. sin embargo. Consideremos el libro popular de Pollacks (1998) "Real Boys": La competición absoluta entre chicos rara vez edifica el carácter y hace más bien poco para acercar a los chicos. sin consumarlo. Un estudio detallado de los planteamientos intersubjetivos y relacionales sobre el cuerpo hace resaltar con la facilidad que puede darse ese deslizamiento.. puede ser muy cómodo evitar el conflicto. que encuentra un fuerte implante en el psicoanálisis moderno. ¿Son realmente así los chicos? ¿No son algunos de los aspectos de la competición y la agresión esenciales para el desarrollo de los niños ( y por extensión para las niñas)? ¿Sería el juego quidditch de la serie Rowling's Harry Potter (1998) tan convincente si sólo fuera un escenario para ampliar el círculo de amistades? Pollack trabajó con una teoría que originalmente tenía el objetivo de expresar . pero ¿cuándo el cerrar se convierte en borrar diferencias? Sugiero que debido a la tendencia a confundir establecer puentes con borrar diferencias. Por supuesto. que son. Hablar de sexo puede ser ciertamente una experiencia erótica. cursiva en el original). uno puede pensar en decir. hablar y hacer no es lo mismo. la química toma el control. En su obra "Unready to Wear" (1954). Me parece que una desventaja general que tiene el trabajar en un universo subjetivo abrumador es que al no estar sostenido y apoyado en lo que es inmutable y objetivo. alejando la atención de uno de los lados de la tensión dialéctica. No importa lo bien analizados que estemos los analistas. 43) Esta voluntad de desplazar la dura realidad del cuerpo en una realidad más negociable de la mente y del lenguaje me recuerda una corta historia de Vonnegut. o bien puede imaginarse diciendo con cierta sinceridad: " No tuve relaciones sexuales con esa mujer. después de todo. y reunirlos con sus auténticas voces. un deslizamiento en el que una dialéctica aparentemente fuerte degenera en una polaridad desequili brada."(pág.. todo parecería ser negociable. ellos vuelven a sí mismos para un desfile. bueno. La teoría postmoderna creo que se inclina por diluir el aspecto del cuerpo de la anteriormente mencionada dialéctica "del cuerpo y del cuerpo mental". En una investigación más profunda. A veces. De acuerdo. ampliando su círculo de amistades (pág. Ésta es una de las piedras angulares del proceso por el cual lo real se sustituye por lo virtual. Harris (1998) escribió: “La teoría relacional puede ubicarse dentro de la historia del pensamiento freudiano al rechazar una base reificada y simple de la vida psíquica y someterse a una perspectiva de estados del cuerpo y procesos como inseparables de la fantasía.cuando vemos el deporte primeramente como una oportunidad para que los chicos se reúnan y jueguen con energía. las glándulas te vuelven excitable o te impelen a la lucha o te producen hambre o locura. Los cuerpos.3). o afecto. tanto durante el sexo. la interacción y el significado. joviales y llenos de vida. ejemplificado con la idea de Scheman (1993): "El problema epistemológico moderno principal es el de identificar y cerrar huecos" (pág. Esto se extiende incluso para lo que no lo es. tienen sus problemas. Decir que es lo mismo desconoce excesivamente las realidades del sexo. equiparar hablar y hacer es un buen "truco de cama" con un coste oculto. Tal y como el narrador nos cuenta: "En el minuto en el que estás dentro. nunca sabes lo que va a pasar luego".Creo que habitualmente no. El deslizamiento es reflejo de un aspecto atrayente y popular del liberalismo postmoderno. no obstante. Esta aproximación "sin fisuras" a la sexualidad y al erotismo en el encuentro psicoanalítico parece proporcionar una solución fantástica a un antiguo problema psicoanalítico: cómo convocar lo erótico en el análisis. como fuera de él.83). mientras se fortalece al otro. objetivas. Me gustaría dar un ejemplo de este deslizamiento subjetivista. reforzar sus sentimientos de autoestima. también existe una apelación seductora a la negación de las realidades corpóreas. Cuando el deporte se mantiene en su perspectiva propia. (pág. puede animar sútilmente a la fácil manipulación de las verdades. Por tanto. Si hablar fuera realmente lo mismo que hacer. el cuerpo incluso parece ser explícitamente rechazado. y la verdadera y cruda realidad de la agresión mientras se enfatiza el significado mental y los esfuerzos relacionales. 273.

las teorías que patrocinan el entonamiento y la escucha llevados a su extremo pueden ser no menos vulnerables a una disminución de la curiosidad y a la apertura de la mente. el círculo interior se compone del autor y su relación con una teoría o con su sistema de creencias. En la modalidad clásica. para evitar el conflicto que el reconocimiento de la diferencia tiende a generar. la diferencia y el cuerpo son ya excluidas. o se transforman por la mente o el lenguaje. una necesidad no satisfecha por las escuelas de psicoanálisis existentes. teórico y político. sugiero que el ejemplo más corriente en esta forma de trabajo puede surgir cuando las realidades que se encuentran fuera de la diádica analítica se niegan o se pasan por alto para no interrumpir el "aislamiento" intersubjetivo. Las afirmaciones de Pollack evocan la noción de "la vuelta del positivismo reprimido" de Copper (en la prensa) (p. Surrey 1984). he señalado cómo estas modalidades permiten un esclarecimiento útil en el conocimiento analítico. ¿Qué solución puede ofrecerse? Si los avances hechos posibles gracias al inestimable reconocimiento de la naturaleza subjetiva del conocimiento no degeneran en la caricatura psicoanalítica. por tanto. Y el aspecto excluido. Propongo que la cerrazón mental. Aunque realmente la modalidad intersubjetiva no impide la posibilidad de que el psicoanalista se comprometa con su teoría en una relación cerrada. Existe con frecuencia una gran presión para negar la diferencia (con frecuencia. No obstante. Tal como he indicado. Las contribuciones de esta escuela han sido sumamente valiosas desde el punto de vista clínico. Sin embargo. un espejismo hecho realidad cuando se niega la diferencia relativamente inmutable. el conflicto y la diferencia. el psicoanalista debe reconocer y tolerar la agresión. esto no significa que esta teoría puede cambiar y aplicarse tanto a hombres como a chicos. independientemente de lo pequeñas que éstas sean. la valorización de lo subjetivo debe estar restringida por un respeto por lo objetivo. ¿por qué debería ser conveniente aplicar una psicología de las mujeres a los hombres? A mi parecer. Los autores pueden que hayan experimentado inseguridad y su postura puede haber tomado la forma de hipótesis de miras más amplias. se muestran implacables y efectivas en la búsqueda de salidas. aludo por última vez a la dialéctica diádica-triádica. En estos casos. y a proclamaciones de certeza que la modalidad clásica que pretenden corregir. Asimismo. como sea que definamos a éste. aunque no conozco el pensamiento de los autores. CONCLUSIÓN En suma. No obstante. puede que el reconocimiento de estas realidades pueda haber servido como pautas de restricción de sus afirmaciones. la certeza positivista y la proclamación no derivan demasiado de la teoría sino que. Esta es todavía otra clase de irrealidad. Creo que este es un problema mayor para los planteamientos subjetivistas que se centran exclusivamente en la experiencia del paciente. Stiver 1986. el conflicto y la agresión son como el agua: cuando se encuentran reprimidas y negadas. la agresión. más bien.278-279). Un psicoanalista trabajando con una metodología subjetivista. las líneas de Pollack ejemplifican el torcimiento de la realidad que tiene lugar cuando el significado no está sujeto a tales hechos inmutables como el género heredado. de alguna manera se las arregla para transformar un conocimiento inherentemente subjetivo en una "atrevida afirmación de la verdad" (pp.y definir una psicología de mujeres (Chodorow 1989. cuando el énfasis se encuentra tan desproporcionado en el subjetivismo relacional que las realidades de la pulsión. Asimismo. He mostrado cómo la acción terapéutica deriva de procesos pertenecientes a ambas modalidades. mediante la negación de la existencia de realidades objetivas no negociables) y. y se mantiene a través de la exclusión y el rechazo de un aspecto potencial de la triangulación conflictiva. Sugiero que las declaraciones tales como "hablar de sexo es hacer sexo" y "las competiciones absolutas entre chicos rara vez edifican el carácter" son producto una vez más de la formación de díadas problemáticamente exclusivas. he señalado dos modalidades del compromiso terapéutico comunes a la interacción psicoanalítica: la diádica y la triádica. Por supuesto. Jordan 1987. el ejemplo más corriente de esto puede ser la exclusión de la subjetividad del paciente a favor de la relación del psicoanalista con la teoría.xii-xiii). de manera defensiva. a diferencia del . o mediante el cual las opiniones discutibles se convierten en hechos declarados. el cuerpo. así como de la dialéctica compuesta de su interacción. Esto no es tarea fácil. aunque he intentado demostrar que esto se puede dar también en planteamientos intersubjetivos. Si no es legítimo aplicar una teoría de la psicología del hombre a la mujer. Con el fin de iluminar el mecanismo mediante el cual "el positivismo reprimido" vuelve a su cauce. basado en la realidad de la triangulación es la realidad del cuerpo o las diferencias no negociables entre los géneros. estos elementos problemáticos tienen lugar cuando la tensión dialéctica entre las distintas modalidades se viene abajo y se crea un acuerdo diádico.

____________ Notas del autor (1) Nótese que. que se relaciona con “la capacidad mental de moverse ida y vuelta. En la "modalidad de hacer como si". ellas emergen deformadas por el esfuerzo.. 1195). este es un rasgo definitorio de la capacidad de mantener un sentimiento de separación al mismo tiempo que se está en una relación. encarando la cuestión del desarrollo del niño de la relación entre las realidades internas y externas. (5) La dialéctica formada por la interacción de estas dos modalidades es similar pero no idéntica a la descrita por Gabbard (1997). la experiencia subjetiva se distorsiona con el fin de conectar con la información procedente del exterior. la proyección. Ella sugiere que la cita se mueve en “la muy cuestionable idea de que uno debiera también abandonar los conceptos de objetividad y . la renegación y actuaciones sadomasoquistas.5). aunque el tercero analítico es construido conjuntamente por l as dos subjetividades del analista y del analizado. 382). (4 ) El carácter fáctico de la “realidad objetiva” ha sido explícitamente reconocido p or muchos autores que han argumentado de manera fundamentada a favor de la naturaleza inherentemente subjetiva de la tarea analítica..sirven para que cada uno de los polos defina al otro en esta organización.” (pág. El reconocimiento de estas realidades limita y hace que se mantenga la honestidad en aquello que se aprende a través del planteamiento subjetivista. se da por hecho que el estado interno no se relaciona con el mundo exterior y no tiene consecuencias para el mismo" (pág. En la "modalidad de equivalencia psíquica".. en términos analíticos (Ogden. cuando el conflicto y la agresión se filtran a través de las inevitables grietas. pero creo que el analista tiene en ciertas oportunidades acceso a la experiencia por fuera de la intersubjetividad de la díada. Lo que sí cuestiono es. plantean dos modalidades de captar el mundo. Renik cree que mientras Cavell sos tiene reconocer su subjetividad. entonces. (7) En una carta al editor del International Journal of Psychoanalysis. son y sustituirla por la objetividad correspondiente a propósitos y metas”. Pareciera ser una protesta válida pero yo traigo la cita en el espíritu de la respuesta de Cavell (1998c) a Stolorow y Atwood.459). (6) El aspecto de mi crítica también lo comparten otros que consideran que el contacto perturbador es componente esencial tanto del proceso clínico como del desarrollo evolutivo. Los autores. (3) Es relevante en este punto la noción de la "autorreflexividad" de Aron (1998). Quizás mi diferencia con Gabbard es semántica. cuando él escribió: “En otras palabras. a pesar de utilizarse el término diádico.. parte de la dialéctica es una de separación.. su posición filosófica le permite negar esa subjetividad. En el caso de la Sra. la concepción [de Cavell] de cómo ella es capaz de conocerla” (p. mientras que los aspectos de mí que no reflejaban a la paciente no hallan lugar alguno. Las deformaciones típicas incluyen una jerarquía defensivamente mantenida. el niño sabe que la experiencia interna puede no reflejar la realidad externa pero. 1994) consiste en la subjetiv idad del paciente. y la descripción del proceso de “mentalización” de Target y Fonagy (1996). En mi opinión. Una ventana hacia esta fascinante discusión en curso es la que provee el reciente intercambio entre Cavell (1998b) y Renik (1999). Esto contrasta con lo que es posible cuando la diferencia –por tanto conflictos y agresiones. esta forma de trabajar y de relacionarse puede verse en términos funcionales como “monádica”. entre una perspectiva del self como sujeto y una perspectiva de l self como objeto" (pág. (2) Es importante observar aquí el fuerte paralelismo que existe entre la modalidad diádica y triádica..agua. junto con aquellos aspectos de la mía que reflejaba la suya. (p. una dialéctica entre lo objetivo y lo subjetivo. haciéndolo más sólido y duradero..es respetada y reconocida. la “tercera persona”. Renik respondió “no cuestiono que la realidad allí afuera existe. Los dos polos entre estar separado y estar unido -ser uno con el otro. de modo que el analista también tiene acceso a una perspectiva por fuera del paciente (aunque no por fuera de la intersubjetividad de la díada). Stolorow et al. tal y como los autores las han descrito. A. de la realidad y del mundo exterior”. Cavell argumenta que Renik “quiere echar por la borda la objetividad como si esta fuera un reclamo acerca de lo que las cosas real y objetivamente. 21). y el objeto analítico es el producto de esta coconstrucción única para cada par analítico. (1998) protestaron diciendo que es una distorsión de su postura si tomaban esa cita como algo indicativo del rechazo de la “verdad.

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