Silfrido Gómez (Raki Raki) y su carnal Trino Aguilar, en el Reencuentro 2013

Un vallepascuense polifacético

Raki Raki
degnis.romero@hotmail.com Conversar con el pana Raki Raki, significa adentrarse en el mismísimo tuétano popular vallepascuense, ámbito donde se ha desenvuelto desde el 17 de julio de 1951; fecha en que (al estilo de “Manolito”, el de Mafalda) le dio la gana de nacer: – ¡Así mis padres no hubiesen querido, yo de que nacía, nacía! Este polifacético y dicharachero personaje (de las mil y una anécdotas), es de esos a quienes muy poca gente conoce por su nombre de pila: Silfrido Gómez Díaz. El primer cuento lo echa así: De ti me acuerdo a cada rato porque en esta última feria cuando dije que lo que tomo es güisqui usted peló por la bombona esa. Dice esto refiriéndose a una garrafa (1.75 litros) de “Juancito Caminante”, y agrega: Me dicen que llegué a la casa como el chino: Jin-Chao.
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Le solicitamos que hable de sus glorias deportivas y dice: Por el año 1965, cuando estudiaba en el liceo “José Gil Fortoul”, fui lanzador de bala, de disco y de jabalina, bajo la tutela del profesor Gustavo Fermín. También trabajaba en el plinto (o el “burro” como se le decía antes) y en la colchoneta. Viajamos varias veces representando a Valle de la Pascua: Fuimos a San Juan de los Morros, a Maracay y a Maracaibo, colgados de las estacas de un camión 350. A la herejía en forma de pregunta: ¿Ganaste trofeos?, replica firme: ¡Claro! ¡Muchos! ¡En el liceo yo era “El Macho”! Pregúntaselo a las Fonseca, a “Picante” o a Herminia… Pero me los robaron todos, los que me quedan son de natación, ganados en la piscina del YMCA, en La Castellana, Caracas. Luego, continúa el cuento en la forma jocosa que lo caracteriza: También jugué béisbol, voleibol y básquet. Llegué a ser cátcher estelar en el equipo “Deportivo La Pascua”, dirigido por Oswaldo “el gordito” Mejías, y donde también jugaban: “El Chino” Pateti, Charles Terry, Cuplé, el pitcher Valenzuela, etc. Siempre recuerdo la vez que jugábamos un partido detrás del liceo y me tocó el turno al bate cerrando el último inning con el juego empatado y un hombre corriendo en la tercera base. El locutor narró por el micrófono: ¡Al bate: Raki Raki! ¡El pícher lanzaaa! ¡Líííneaaa…! ¡Se acabó esta vaina! Los laureles deportivos no quedaron allí, según sigue contando: Salí de La Pascua en 1968, para ingresar a la Marina, donde quedé como el atleta más completo de los IV Juegos Armarios. Después que salió Ramón Montezuma, quedé yo. Se refiere al ex-marinero que fue diez veces campeón

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nacional en decatlón, y que, además, fue exaltado al “Salón de la Fama del Atletismo Nacional”, en 2011. También recuerda esto con cierta saña: “Lito” González, entró a la Marina un año antes que yo; su “maletín” era un saco de cemento, donde se podía leer: “Carreteras de concreto conducen a la prosperidad – Pertigalete – Estado Anzoátegui”. Luego de la Marina regresa a Valle de la Pascua, pero por muy poco tiempo, según dice: Esa aventura de venirnos a Caracas la hablamos Trino y yo luego de visitar a unas novias casquivanas que teníamos por la laguna El Rosario. Trino comenzó a trabajar en la empresa Tranex y yo me vine atrás a trabajar en Vigilancia y Transporte de Seguridad, C.A. Al consultarle por el surgimiento de su vena musical, dice: Eso comenzó en 1971, porque frecuentaba la cervecería "La Girazona", en el centro de Caracas, donde iban cantantes de música llanera. Yo les decía: Chico, si tú quieres enamorar a una muchacha, ¿por qué le cantas un seis por derecho? ¡Con eso lo que haces es correrla! ¡Yo voy a cantar y a componer! Llegué a grabar con Hugo Blanco, Ray Pérez, Eugenio Bandres, Carlos Luna, y hasta con Carlos Arveláez, el de Tucupido. Cuando la situación estaba mala vendía cassettes con lo que grababa. Ahora estoy con Isaac Narváez, quien ha tocado con muchas orquestas del país. Nos obsequia su séptimo CD, que incluye las canciones: La lata de María; A los padres; A las muchachas; Gordo, feo y barrigón; La cabra de Carrillo; Caminante sin rumbo; Tengo y no te doy; La gotica de limón; Cumpleaños; A Galipán; Apure en un viaje; La malvada y La nieta.

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Los músicos son: Arpa: Eugenio Bandres y Alfredo Ávila. Cuatro: Jesús Ramírez “Laguna Vieja”. Maracas: Jesús Reyes “Chuíto”. Coros: Leonel P. Plaza, Guillermo Hernández, Rafael e Iraida Escobar. Teclado: Isaac Narváez. Saxo: Luís Lara “Invitado”. Percusión: Plaza, Alfredo Francis “Caraota”, Javier “Chuchita” Perozo. Bajo: Jesús Reyes “Chuíto”. También comenta que está por salir del horno su más reciente producción, que incluye el exitazo: “A Valle de la Pascua”, subido a Youtube por “Tamancorp” en ocasión de la reciente feria vallepascuense. Nos reafirma que las personas mencionadas en este tema, además de su “hermano” Trino Aguilar (dice que Trino pidió borrarlo de este disco, porque y que le está saliendo ‘demasiao caro’), son: Gilberto “El Gato” Hernández (dice que le dio cuatro fuertes y que pa’ comprá una botella’e güisqui, por inmortalizarlo), y Alberto “Pelo’e Guama” Castillo: ¡Estoy esperando a ver con qué me sale este! Los cuentos son interminables, pero, para cerrar, refiere uno relacionado con Don Alberto Aguilar, papá de Trino, a quien ellos acostumbraban escamotearle panelas de queso que luego vendían para comprar aguardiente. En una ocasión yendo los tres hacia el fundo con Trino al volante, manejando a alta velocidad, Don Alberto le dice: Mijo, estoy pensando vender el fundo, las vacas y esta camioneta. Trino le contesta: ¿Y eso por qué, papá? Obteniendo por respuesta lo siguiente: ¡Pa’compráte un avión pa’que vueles, ño c.’e tu mái! Al pana Raki Raki, amante de la buena mesa, cuando la gente le pregunta: ¿Qué haces para no ponerte viejo?, él les responde, muy orondo: ¡Hay que comer frijoles “parapareaos”!

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