Evandro Agazzi LIMITES ETICOS DEL QUEHACER CIENTIFICO Y TECNOLOGICO1 El contexto apropiado de la problematización ética El término «quehacer» no aparece

en el título de este trabajo casualmente, sino quiere subrayar desde el inicio que, por un lado, en el transcurso de las páginas siguientes se desarrollará la tesis que sí, ciencia y tecnología tienen que aceptar ciertas limitaciones de orden ético, pero que, por otro lado, dichas limitaciones conciernen únicamente el quehacer de la ciencia y la tecnología. Las razones de esta afimarción se basan en una distinción y en un asunto filosófico. La distinción ya fue esbozada en un trabajo precedente, cuando, discutiendo el tema de la «neutralidad axiológica» de la ciencia y la tecnología, se vió que ambas constituyen - en un primer sentido - sistemas de saber o de conocimientos (respectivamente «puros» en el caso de la ciencia y «eficaces» en el caso de la tecnología) y - en un segundo sentido - un vasto conjunto de actividades humanas (las actividades en que se concretiza la vida «profesional» de los científicos y los tecnólogos), las cuales implican un tipo particular de «quehacer». El asunto filosófico consiste en la tesis que los problemas éticos no se plantean acerca del conocimiento (y por lo tanto acerca de la ciencia y la tecnología en cuanto sistemas de saber), sino acerca de las acciones humanas (y por lo tanto acerca de la ciencia y la tecnología en cuanto formas particulares de actividades humanas). En otros términos, se subraya que la moral concierne solamente a las acciones humanas, lo que aparentemente es obvio, mas en realidad facilmente se olvida. En efecto, parece obvio afirmar que no hay verdades o conocimientos «moralmente prohibidos», pero en la moral tradicional se afirmaba a veces precisamente ésto, y se decía que era moralmente prohibido investigar ciertas cosas, o defender ciertas posiciones científicas. En nuestros tiempos el papel de la moral fue adoptado a menudo por las ideologías, y muchas veces (sobre todo en los régimenes marxistas), se prohibieron ideas, teorías, conocimientos (incluso científicos), en cuanto considerados contrarios a una cierta ideología. Tomando en cuenta estos hechos se puede entender la defensa muy fuerte que muchos hicieron de la «neutralidad» de la ciencia: ellos la entendían como una lucha para evitar que prohibiciones de tipo moral, religioso, ideológico pudieran otra vez obstacular la libertad de pensamiento y de investigación, en particular en la ciencia. Pero es claro que otra cosa es la libertad de acción: ésta puede ser sometida a limitaciones legítimas, en particular en nombre de la moral, y la ciencia no hace excepción a esta regla. No es inutil detenernos un poco para entender porque muchas veces se consideró legítimo y hasta un deber de prohibir la afirmación y la difusión de ciertos conocimientos. Normalmente ésto ocurrió cuando dichos conocimientos parecían «oponerse» a otros conocimientos que se consideraban verdaderos y, por lo tanto, resultaba moralmente obligatorio contrastar al error y su difusión. Las «verdades» inatacables 1

De la misma manera se explica la oposición de muchas iglesias cristianas hacia la teoría de la evolución biológica. sin ser «contrario» a la razón. para apoyar o desconfirmar su «validéz». por lo tanto. pero con mucho menor éxito. reconoció que no pueden darse incompatibilidades insuperables dentro de la Verdad y que.eran aquellas que se encontraban formuladas dentro de una cierta «ortodoxia» (religiosa o ideológica). por lo tanto. mas que. psicoanálisis) fueron condenadas como expresiones de la cultura «burguesa» por los ideólogos de la Union Soviética. por otro lado. en un segundo momento. Por ésto muchos vieron (y siguen viendo) con sospecha cualquiera propuesta de «limitar» la libertad de la ciencia y la tecnología en nombre de «verdades» éticas. siempre se halla amenazada y tiene que ser defendida (como los ejemplos recientes nos indican). dejando abierto únicamente el espacio de lo «sobrenatural» como ámbito que. El fracaso de estas oposiciones y prohibiciones religiosas y ideológicas fue debido a la fuerza con que la objectividad científica supo imponerse en cuanto expresión de la racionalidad crítica. sus «compatibilizaciones» les resultaban demasiado abstrusas. sino también que debe de resultar compatible con el contenido de la revelación bajo oportunas «interpretaciones». su enseñanza prohibida y sus especialistas perseguidos y hasta encarcelados en dicha Unión y otros estados comunistas. En cuanto a las ideologías. sino de 2 . ya que ellos pretendían que sus ideologías eran «científicas» y. que es capaz de alcanzar sus «verdades» limitadas mas bien establecidas. la cual se consideraba como absolutamente verdadera y omnicomprensiva. física cuántica. lógica matemática. los representantes de ciertas ortodoxias ideológicas (tratando hasta de afirmar que los conocimientos de la ciencia contemporanea ofrecían un respaldo a sus dogmas ideológicos). Sin embargo ya hemos visto en el trabajo precedente que no se trata de someter a un «juicio moral» las proposiciones o teorías científicas.2 El problema de las limitaciones de la libertad Todo ésto nos hace entender porque el desarrollo de la ciencia moderna fue percibido por la cultura occidental como un factor determinante en aquella afirmación de la libertad de pensamiento que con derecho se considera como una de las conquistas más importantes de la civilización humana. no es totalmente abarcable con instrumentos puramente racionales y tiene que ser aceptado por fe. por ejemplo. la oposición de la Iglesia católica y de varias confesiones protestantes hacia la astronomía copernicana (cuya manifestación más clamorosa fue el proceso a Galileo) se explica por el hecho de que dicha astronomía contrastaba con la letra de ciertos pasajes de la Biblia y con la cosmovisión tradicional que se hallaba incluída en la teología cristiana. por ejemplo con Tomás de Aquino). por un lado. es bien conocido que durante varias décadas todas las teorías científicas de nuestro siglo (relatividad. La tradición teológica (retomando seriamente en cuenta lo que ya la teología cristiana había afirmado en sus momentos más espléndidos. Así. genética. La razón era que dichas teorías se consideraban incompatibles con la «ortodoxia» del materialismo dialéctico. Algo parecido intentaron también. una conquista que. todos consideramos definitiva. lo que la «razón natural» puede alcanzar no sólo no se puede rechazar si se encuentra adecuadamente fundado en los poderes de dicha razón.

A este propósito dos precisiones son importantes. obligatoria. como la moral y la ética conciernen a la manera lícita de practicar las acciones humanas. pero la cultura moderna ha puesto la ética en una situación muy dificil para realizar su tarea. Sin embargo. resulta claro que ellas conciernen todas las acciones humanas y que su juicio sobre dichas acciones siempre es pertinente y no arbitrario. la racionalidad desarrollada dentro de la cultura moderna es fundamentalmente una racionalidad científica. El principio más conocido bajo este respecto es él que afirma que la libertad de cadaquién termina donde comienza la libertad de los demás. Todo esto resulta claro si se toma en cuenta el punto de vista <sistémico> discutido en dicho trabajo y la red compleja de feed-back que conecta los sistemas de la ciencia y tecnología con los demás subsistemas del sistema <global> (los cuales incluyen también el sistema de las normas morales). la misma cultura moderna. Todo ésto significa que la misma noción de libertad nunca halló separada del convencimiento de que el ejercicio de esta libertad (de acción) es no sólo compatible. tanto es verdad que quedamos «libres» de actuar concretamente contra nuestro deber (es decir. sino necesariamente ligado a ciertas limitaciones de la misma. en particular. él en que consiste la aplicación de estos conocimientos. puesto que se trata de una imposición que vale como deber que se presenta a nuestra consciencia. De hecho. que cualquier hombre razonable no pudiera rechazar. es verdad que todo este esfuerzo no llega a atribuir a la ética el caracter de conocimiento: éste es un privilegio de la razón 3 . de fundar <racionalmente> una ética supraindividual. prohibida o. Pero. La cosa es particularmente clara en el pensamiento de Kant: él pone la raíz y el fundamento de la moral en la libertad del sujeto. la cual se caracteriza por el descubrimiento y la proclamación de muchas «libertades». mientras que la moral ha sido progresivamente reducida a una dimensión individual. en este nivel. vino desarrollando al mismo tiempo la indicación de varias limitaciones «legítimas» de estas libertades (individuales). como ya hemos visto un poco en el trabajo precedente. y al mismo tiempo trata de alcanzar una universalidad de la moral mediante su método transcendental y. Sin embargo. En primer lugar. cuando el resultado de una cierta acción puede afectar negativamente a los demás individuos. ésto se traduce en una limitación de nuestra libertad de acción: una limitación que. nuestra libertad de elección queda intacta). En el caso de que la acción resulte obligatoria o prohibida. a veces.someter a dicho juicio el quehacer que nos permite alcanzar dichas proposiciones o teorías y. desde los primeros tiempos de la convivencia humana lo prohibido y lo obligatorio han sido acompañados por formas de medidas «coercitivas» que. la cual se caracteriza por su intersujetividad. sobre todo. En efecto se piensa que la moral podría pretender de poner limitaciones a la libertad del hombre si ella pudiese presentarse como un sistema bien fundado de <verdades> objetivas. El resultado de este juicio se traduce en reconocer que una cierta acción puede ser (moralmente) permitida. significan limitaciones de la libertad individual de acción. con ésto. indiferente. no tiene la característica de una costricción. Dificultades históricas en aceptar esta perspectiva Lo dicho anteriormente parece muy razonable al sentido común.

Además la ventaja de basarse en los conocimientos científicos no se limita al hecho de que estos son fiables. cuyas características son las de las ciencias fisico-matemáticas. a pesar de elementos importantes que muy correctamente valoraba (precisamente la posición central que ocupan en la ética nociones como las de libertad. nos ofrece las medidas concretas para <realizar> esta solución. pero entendida en su nuevo sentido. objetivos. por un lado. muy coherentemente.teorética. es claro que las fuentes de dichos conocimientos y los modelos de dichos razonamientos son las diferentes ciencias que nos proporcionan el tipo de saber objetivo y riguroso (y en todo caso el mejor tipo de saber) conseguible acerca del campo de acción que nos interesa. consiste en atribuirle la tarea menos ambiciosa de ayudar al hombre a realizar un curso de acción razonable. dirigir <racionalmente> el curso de las acciones humanas. podría ser facilmente traducido en los términos de la famosa ley de los tres estadios de A. el hombre necesite de un saber <científico> del tipo que la ética acostrumbraba atribuirse (es decir. una ética de la intención que se resume en el imperativo de actuar únicamente por el deber). Comte: los hombres han tratado 4 . en conclusión. para gobernar su existencia. Esta postura es típica de la mentalidad positivista. concretos. Una visión diferente de la ética. en el sentido de tomar decisiones correctas cuando se trate de elegir los mejores medios para alcanzar sus fines. un saber fundado sobre principios absolutos y incontrovertibles. no parecía adecuada para proporcionar al hombre criterios para sus acciones concretas. Ahora. intención y deber). la neuva <racionalidad> científica niegaba a la ética el derecho de calificarse como ciencia y. pero no niegaba al hombre el derecho de buscar criterios racionales de conducta para sus acciones. que ya se encuentra en Aristóteles. que con Kant recibe un golpe mortal la pretensión de considerar la ética como una ciencia (como la habían considerada casi todos los filósofos morales de la tradición. y como todavía siguen considerandola ciertos especialistas de esta disciplina) y además ella se presenta como un discurso abstracto y desincarnado. sino obrar bien significa basar su acción sobre conocimientos precisos y fiables y sobre razonamientos correctos acerca de la realidad dentro de la cual se quiere obrar. en efecto. <entenderlo> correctamente y <estudiar> su mejor solución y. en cuanto tal. Por otro lado no es para nada evidente que. defende una ética puramente formal. de los cuales se deducen lógicamente normas y máximas de conducta). es decir. El discurso esbozado arriba. Se puede decir. por otro lado. cuya actitud fundamental consiste en atribuir a la ciencia la capacidad de solucionar todos los problemas humanos (cientificismo). y de tal manera el basarse en conociminetos científicos para solucionar un problema práctico nos permite. En pocas palabras: si obrar bien no significa obrar en conformidad con ciertos <principios éticos> absolutos (y obrar mal no significa obrar en contraste con ellos). De donde sacaría entonces el hombre dichos criterios? La respuesta no es dificil de pronosticar: siempre de la ciencia. Por lo tanto una <razón> que no produce verdaderos conocimientos es demasiado debil para dictar normas concretas que puedan imponerse a la libre elección del individuo (y Kant. sino incluye también la particularidad muy importante que las diferentes ciencias frecuentemente tienen su <aplicación> en forma de tecnologías eficaces. Esta postura.

Dentro de esta posición resultaba posible. Como podría la ciencia proporcionarnos estos valores? Una respuesta a esta objeción no es imposible. También en nuestro siglo esta tendencia ha continuado. sino una teoría que pretende fundar y justificar las normas de la moral) resulta superflua. el cumplir con las promisas. estos sentimientos <inspiran> nuestra conducta en un sentido bastante vago y general. los argumentos con que la ética trata de deducir las normas concretas a partir de sus principios se reducen a deducciones lógicas que no son específicamente éticas. ideológico y moral de nuestra época. De esta manera la ética (que no es la moral. el respeto de la vida y de la propiedad de los hombres. sino reconoce ciertos valores objetivos (como la sinceridad. el altruismo). Una objeción posible hacia esta concepción consiste en observar que la moral no se limita a respetar ciertos sentimientos. y descansa en aquella ampliación del campo de las ciencias que se realizó ya al final del siglo XIX con el desarrollo de las <ciencias humanas>.de solucionar el problema de darse normas de conducta correctas atribuyendo en un primer momento la fuente de estas normas a los dioses (estadio teológico). en particular. se basan en las ciencias. Pero. En el discurso <científico> de dichas ciencias (en particular en la sociología y la historiografía) la referencia 5 . se encuentran sin embargo compartidos por mucha gente (como la simpatía. ya que no puede proporcionar conocimientos acerca de principios morales universales que sean más seguros que los sentimientos morales y. los cuales nos indican ciertos deberes y. el estadio final y intelectualmente maduro (estadio positivo) se alcanza cuando la manera correcta de comportarse se basa en conocimientos y métodos científicos. relacionar ciencia y moral. a pesar de ser subjetivos. cuando se trata de concretizar nuestras acciones. sobre todo porque en nuestro siglo la desconfianza en la metafísica (sin la cual es muy dificil fundar los <principios éticos>) es hasta más difundida que en el siglo pasado. Ya en el siglo XIX esta postura había permeado muchos estratos de la sociedad y de la cultura. de una cierta manera. son el punto de partida del cual se pueden deducir los <principios> morales fundamentales. comportando un saber. y hasta la promoción de una sociedad moralmente mejor y más justa. sino expresables en la lógica general que se utiliza en cualquier discurso científico. un cierto respeto de sí mismos y de los demás). concibidas como ámbitos de conocimiento científico que gozan de una especificidad con respecto a las ciencias naturales. la compasión. aunque siguiendo en considerarlas como campos separados en el sentido de Kant: la dimensión moral se podía reconocer como la esfera de ciertos <sentimientos> espontaneos que. por otro lado. No es insignificante que estas ciencias fueron llamadas en aquella época <ciencias del espíritu> en alemán (Geisteswissenschaften) y <ciencias morales> en francés y italiano. en un segundo momento han pensado poder derivar estas normas a partir de los principios universales y abstractos de una ética filosófica (estadio metafísico). y los intelectuales y líderes sociales y políticos inspirados por el positivismo obraron con mucha convicción para asegurar el <progreso> de la sociedad. esta inspiración se puede traducir en la práctica gracias a conocimientos y razonamientos que. que la idea de <normas> morales. a través de la ciencia y las técnicas. ya que por varias razones la idea de una ética <prescriptiva> encontró una seria crisis y la idea de criterios <racionales> de conducta pareció más adecuada al clima de pluralismo cultural.

ya que la psicología (científica) nos explica como cada hombre llega a construirse su sistema de valores y <absolutizarlos>. Racionalidad técnica y racionalidad práctica Podemos admitir sin dificultad que una conducta humana racional debe de basarse en conocimientos y razonamientos 6 . Por lo tanto. mano a mano que las tecnologías se diversifican. pero no se necesita por ésto una teoría filosófica de los valores (una axiología): los valores se determinan objetivamente gracias a investigaciones sociológicas. Queremos ahora detenernos un poco en el examen de esta pretensión hoy tan comunmente aceptada. Sin embargo cada hombre (incluso el mismo sociólogo) tiene el derecho de expresar su juicio de valor sobre estos <valores> y. en los casos mencionados. es verdad que para un tratamiento adecuado de la moral se necesita la referencia a valores. Hasta la dimensión sujetiva de los valores está al alcanze de la investigación científica. la búsqueda del puro interés privado. esta indicación se hace cada vez más detallada. ella puede substituir la noción vaga y sujetiva de deber en el sentido moral mediante la indicación precisa de lo que se debe de hacer en las situaciones efectivas de la vida. en la medida que la <racionalidad científica> se desarrolla en una <racionalidad tecnológica>. y no como deberían de ser. y el eociólogo tiene que averiguar objectivamente que así están las cosas. este juicio se situa en un nivel moral totalmente distinto del nivel de la investigación científica. Por lo tanto la solución de la dificultad mencionada arriba pareció garantizada: sí. Que esta respuesta no es satisfactoria resulta ya de las reflexiones metodológicas de ciertos autores que subrayaron la importancia de tomar en cuenta los valores en las ciencias histórico-sociales. y éstas consisten precisamente en decir lo que debemos hacer en miles de circunstancias concretas y. las ciencias sociales nos dicen como están la cosas. la persecución de los adversarios políticos. que se trate de aprobación o condenación. La cosa resulta clara a través de unos ejemplos: un estudio sociológico puede mostrar que la discriminación racial. el cual distiguió muy explícitamente la <referncia a los valores> del <juicio de valor>. como afirma el mismo Weber. la venganza privada de ciertas ofensas al <honor> personal o familiar son <valores> ampliamente aceptados y concretamente seguidos en la práctica (y hasta en las normas legales) de ciertas sociedades. sino de condenación: de todas maneras. dicho juicio no será probablemente de aprobación. El punto al cual hemos llegado puede resumirse en la observación que dentro de la ciencia no cabe la dimensión del deber ser y del deber hacer. Un discurso perfectamente análgo se puede facilmente repetir en el caso de las ciencias psicológicas. la intolerancia religiosa o ideológica. En conclusión: no se necesita salir de la ciencia para asegurar a la moral su fundamentación en una referencia a valores. excluyendo el segundo de la actitud metodológicamente correcta de las ciencias humanas. Sin embargo no son pocos los que opinan que esta limitación es superada en realidad gracias al hecho que la ciencia se traduce en <prescripciones> prácticas de tipo tecnológico. En pocas palabras.3 El ejemplo más claro es representado por Max Weber.a los valores no tardó a revelarse como una condición metodológica fundamental. las cuales nos permiten descubrir cuales son los valores que <inspiran> la conducta de los individuos dentro de una cierta comunidad.

se entiende porque en ellas se prescribe lo que debemos hacer para realizar un cierto producto si queremos alcanzar un resultado suficientemente conforme al modelo ideal. <exterior> al sujeto y los criterios para realizar una buena producción son dictados por la consideración de lo que debería ser el producto. por lo tanto. puede ser llamado un juicio de valor. Las diferentes técnicas son la traducción concreta de dichos criterios y. la comodidad.4 Tomando el concepto de producción en un sentido oportunamente amplio. y el sentido de <bueno> no tiene una conotación técnica. sino también la producción de discursos correctos. queda muy insuficiente. en un discurso riguroso. Sin embargo hay que tomar en cuenta el fin en vista del cual se busca un cierto conocimiento. porque la eficacia es un valor. sean lo que sean. de sistemas da comunicación fiables. posiblemente.5 Sin embargo esta primera distinción.explicar porque están así. sino moral. Es ésta la actitud teorética (o <contemplativa> como se decía un tiempo). Esta partición coresponde a una división de las <ciencias> (es decir de las formas de <saber>) ya propuesta por Aristóteles. Este quehacer. Un primer fin es él de saber y entender como están las cosas y. Como hemos visto. la salud. y a la racionalidad ética la de juzgar los fines. el juicio de valor tecnológico se reduce a un juicio de eficacia. en particular. propiamente hablando es típicamente humana y no se confunde con un simple comportamiento (por ésto. la belleza. Cuando hablamos de acción la situación es diferente: la referencia se hace al sujeto y. <prácticas> y <poïéticas>. sino para utilizarlo como guía en nuestro quehacer. Una primera aproximación para entender mejor nuestra distinción nos invita a notar que la racionalidad técnica consiste en la determinación de los medios más eficaces para alcanzar ciertos fines preestablecidos. el cual será juzgado <bueno> únicamente en la medida que ayude a alcanzar sus fines. como lo son la utilidad. pero limitadamente a los medios y no a los fines. según un cierto modelo <ideal> que orienta el quehacer del productor. a su libre voluntad: en este sentido una acción. en el caso de animales o de máquinas). Pero muchas veces no buscamos un conocimiento únicamente para satisfacer una cierta <curiosedad> (en el sentido más elevado de este término). puede distinguirse en dos aspectos fundamentales. el bienestar. el placer. en un cierto sentido. y ésto es correcto.adecuados. el sentido de deber tiene igualmente una conotación moral y no técnica. podemos incluir en las producciones no solamente la realización de objetos materiales. él de las acciones y él de las producciones. ya que no explicita el diferente tipo de los jucios de valor que se expresan en los dos casos. El juicio técnico. de ejecuciones musicales impecables. de medidas económicas eficaces. él concierne las acciones humanas en 7 . por ésto. Pero el juicio moral es otra cosa. ya que éstos son establecidos <antes> y <fuera> del proyecto tecnológico. no se habla de acciones. Por esta razón una acción se califica como buena (o mala) tomando en cuenta en primer lugar (aunque no exclusivamente) la intención interior del sujeto que la cumple. el cual hablaba de ciencias <teóricas>. Lo que caracteriza una producción es que el producto es. y muchas otras cosas que merecen de ser perseguidas en el quehacer de los hombres. etc. de argumentos coherentes. que consistiría en atribuir a la racionalidad técnica la tarea de juzgar los medios. por otro lado. y cuando se afirma que se debe cumplir el bien y evitar el mal. la amistad. sino de comportamientos.

Como el descubrimiento de ciertas verdades científicas nos lleva a investigar y descubrir nuevas verdades científicas. En particular. mientras que la eficacia es solamente un valor instrumental y no en sí misma: un mismo procedimiento puede ser eficaz <en vista> de un cierto fin. pero no deja de preocupar la racionalidad ética cuando se consideran también los medios. porque ciertos medios pueden resultar no lícitos aunque los fines que se quieren alcanzar lo sean. los principios deben de adaptarse a las exigencias de la nueva realidad. que no sólo se presenta como concretamente incontenible. baratas. La absolutización de la eficacia. y ésto porque la racionalidad ética concierne las acciones humanas en cualquier caso. a acción en toda su latitud. rentables. por lo tanto. como la técnica (y la misma ciencia bajo ciertos aspectos) es un quehacer. hasta el punto de poner en tela de juicio la misma moral: si ciertos principios o normas morales resultan dificiles de aplicar en las nuevas situaciones creadas por la técnica.6 La consecuencia ha sido que la exaltación <abstracta> de la eficacia se ha convertido en el principio que <nada tiene que ser imposible> y la tarea ideal de la tecnología se ha vuelto en la realización de todos los posibles. o sea en cuanto conformes a ciertos valores específicmente morales. sino no debe de ser obstaculada. y ineficaz en vista de otro. ha atribuido a la técnica el derecho casi exclusivo de indicar a los hombres lo que <deben hacer>. si se admite (como ya hemos visto) que no hay verdades moralmente prohibidas y. Esta conformidad tiene que resultar en primer lugar cuando se consideren los fines de la acción. así el mundo tecnológico crece sobre sí mismo según una dinámica <autónoma> y interior. así no es lícito frenar el progreso de la tecnología por razones morales. caracteriza nuestra civilización tecnológica y ha casi ocultado los demás valores. debido al imperialismo cultural de la ciencia y la técnica. es decir una forma de práxis o acción. La correlación inextricable que se ha realizado entre ciencia y tecnología tuvo como efecto de extender a la tecnología aquel <derecho> de expansión ilimitada que se reconoce a la ciencia. al contrario.cuanto lícitas. según una dinamica <autónoma> y interior a la misma ciencia. Ahora bien. Nuestra época. y sólo subordenadamente a los de la racionalidad técnica que de la primera es sólo una particularización (la particularización que consiste en perseguir el valor de la eficacia). al contrario. de que ya hemos tratado anteriormente. la tendencia en la mentalidad actual es de decir que dichas normas son <obsoletas> o <anacronísticas> y que. resulta claro que tiene que corresponder en primer lugar a los criterios de la racionalidad práctica. a la mejor. Pero hasta más importante y sutil es otro aspecto. A este punto no es dificil entender la oposición que vino a crearse entre 8 . En lugar de racionalidad ética es correcto hablar (en un sentido técnicamente filosófico) de racionalidad práctica del momento que <práctico> se refiere etimológicamente a práxis. o se oponen a ciertas prácticas que las nuevas tecnólogias han rendido posibles. es decir. no es lícito poner límites a la libertad de investigación científica (en cuanto búsqueda de saber) en nombre de la moral. El punto más debil de este razonamiento (dejando de un lado los aspectos superficiales de esta igualización de ciencia y técnica) resulta del hecho de que la verdad puede ser considerada como un valor en sí misma (aunque no sea el único valor y de todas maneras un valor absoluto). y también a la crisis de la ética. faciles.

en nuestro contexto. siendo éste el sentido común según el cual se entiende la moral). No nos parece oportuno detenernos aquí en un anális de este tipo. algo objetivo y intrínseco. nos proponemos de indicar como éste se articula. no solamente no hay una sóla ética. 1. puesto que según ésta no todo lo que es posible es también lícito. otros a sus consecuencias. Después de estas precisiones. mas limitado: después de haber afirmado arriba que ciencia y técnica tienen que aceptar un juicio moral. las consecuencias. Y ésto porque nuestra intención no es. podemos ver que unos reducen la pertinencia moral a la intención de la acción. y por ésto se 9 . El discurso que vamos a proponer tiene un fin preciso. en este trabajo. mas hay también diferentes morales (que normalmente tratan de justificarse dentro de sus propias teorías éticas). esta misma racionalidad no pueda pasarse de <tomar en cuenta> los resultados científicos y tecnológicos y <hacerce cargo> de ellos). Nos interesa aquí mostrar que un juicio moral se impone. que tratan de determinar normas para la conducta humana. En este sentido. es decir. lo único que damos como posición <ética> aceptada sin discutirla es que una moral (en sentido general) tiene que ser <prescriptiva o normativa>. las diferentes teorías acerca de la justificación de la moral) sino las posiciones morales. los medios. . que su tarea es la de precisar lo que el hombre debe o no debe hacer desde el punto de vista de los valores morales (nos parece legítimo atribuir a la moral esta tarea. la de defender una determinada posición moral. decimos que los aspectos del quehacer científico y tecnológico sobre los cuales se apunta el juicio moral conciernen fundamentalmente (como en el caso de cualquiera acción humana) los siguientes puntos: los fines. Es claro. Además tendríamos que discutir las posiciones de varias éticas que se presentan como <no prescriptivas> o <no normativas>. que permite «definir» la acción misma (por ejemplo. como veremos más adelante. más que ver cual juicio una o otra moral estarían dispuestas a formular. otros a su conformidad con las reglas sociales. pero sin proponer los juicios concretos que serían expresados por una determinada moral sobre casos particulares. otros al respeto de la autonomía individual. la acción de pescar se define como aquel quehacer cuyo fin es de capturar peces. y por ésto parece más correcto reconocer que el juicio moral sobre una acción se concentra sobre ciertos aspectos de ella que deben todos ser tomados en cuenta. las condiciones y circunstancias. sobre todo hoy.racionalidad técnica y racionalidad práctica. 7 sobre todo porque no nos interesan en este contexto las posiciones éticas (es decir. es decir cuales son los aspectos del quehacer científico y tecnológico que caben dentro de la competencia de la moral. que dicha determinación depende (en los casos particulares) de la moral que se acepta y. La articulación del juicio moral sobre ciencia y tecnología Si consideramos los diferentes sistemas éticos actuales.Como fin de una acción debe de entenderse. En realidad ninguno de estos aspectos agota el todo de la dimensión moral. etc. por otro lado. Desde este punto de vista se entiende facilmente como la racionalidad práctica pueda determinar límites morales al quehacer de la tecnología (aunque.

1. cuando en algunas de ellas se trata de experimentar sobre seres humanos (hoyendía la misma experimentación sobre animales está sometida a debates morales muy vivos). su acción queda un homicidio (y como tal es intrínsecamente mala). siendo caracterizada por un fin lícito. y ésto explica porque muchos piensan que la actividad científica. aunque su intención pueda haber sido solamente la de espantar a este hombre y no de matarlo. Pasando a las ciencias aplicadas y la tecnología. que muchos consderan moralmente malas las tecnologías militares. cuando ésta no se limite a ser obra de mero pensamiento. según los valores morales que ellas afirman). siempre es de por sí moralmente buena. Se trata del famoso principio moral según el cual «el fin no justifica los medios»: se trata de un principio que se admite en general. mientras.dice que alguien está pescando si está haciendo algo para capturar peces. moralmente aceptable. Es por esta razón. Es claro y reconocido que en dichos casos se plantean problemas morales a veces muy complicados. cálculo. aunque ciertas éticas afirman que no tiene un valor absoluto y puede comportar excepciones. es insuficiente porque no toma en cuenta el <contenido objetivo> de la acción. es claro que dicha persuasión presupone que la consideración de los fines es el único criterio de juicio moral. en efecto. o por los menos ciertas particulares tecnologías en este campo. por ejemplo. Este fin no coincide necesariamente con la intención del sujeto que cumple la acción. Una acción se califica como buena o mala (juicio moral) si su fin intrínseco resulta compatible o incompatible con los valores morales (y aquí ya se puede ver que diferentes morales podrían expresar juicios diferentes sobre una determinada acción. Así si alguien. despara a un hombre y lo mata. Esta consideración nos indica que una ética de la intención es correcta mas insuficiente: es correcta porque subraya que no tiene valor moral una acción que no resulte de un acto de elección voluntaria. que permiten o prohiben ciertas acciones en consideración de sus fines intrínsecos. de por sí mismo. en particular. o las discusiones acerca de la legitimidad de experimentar sobre embriones humanos hasta con 10 . que hoy ocupan mucho espacio dentro de la bioética (toda la ética de la experimentación clínica.Una acción cuyos fines son moralmente lícitos podría resultar moralmente reprochable en consideración de los medios concretos que se propone de adoptar para alcanzar los fines. es evidente que ellas pueden resultar a veces moralmente condenables si el fin que persiguen no es. Tal es el caso de las ciencias experimentales y. y por lo tanto no tiene que someterse a juicios morales ulteriores. como veremos pronto. no es así. Sin embargo. por ejemplo. libre y consciente. observación. a lo más puede «excusar» al agente (dentro de cietros límites).9 Aparentemente el problema de los medios concierne exclusivamente las tecnologías (como ya hemos visto arriba).8 Desde el punto de vista de sus fines la ciencia «pura» (siendo definible como una búsqueda de conocimientos verdaderos) siempre es moralmente lícita (porque dicho fin es plenamente aceptable desde el punto de vista de cualquier sistema moral). aunque no tenga la suerte de captuar ni un solo pez). y ésto significa que una intención buena no hace buena una acción de por sí mala. los diferentes codigos morales y legales. Sin embargo esta consideración puede concernir también la ciencia pura. Así hacen. sino implique una intervención activa en el objeto de investigación.

o al revez. estas éticas atribuyen un valor normativo absoluto al respeto de la naturaleza. como la dicha <casuística> de la escuela jesuíta en la teología moral del siglo XVII.Para evaluar moralmente una acción es casi siempre necesario tomar en cuenta sus condiciones y circunstancias. y el problema moral (antes que político y social) que se plantea es de saber si es legítimo gastar todo este dinero para fomentar a la ciencia. pero siempre de juicios morales se trata. no constituye una objeción hacia las prácticas de la reprodución asistida. Un caso muy discutido es él de la destinación de fondos públicos para la investigación científica pura (es decir una investigación de la cual no se esperen resultados «compensatorios» previsibles). o las posiciones mucho más recientes de la dicha <ética de la situación> en nuestro siglo. por ejemplo. La disponibilidad de estos fondos (a veces muy conspicuos) es una «condición» indispensable para llevar a cabo ciertas investigaciones. Para muchas otras éticas. La bioética es otro campo en el cual se dan muchos ejemplos de este tipo: la legitimidad de proceder a un transplante de órganos depende de la <condición> de muerte clínicamente averiguada del paciente 11 . por lo tanto. inversiones para incrementar las posibilidades de trabajo. que parecen merecer una preocupación mucho más urgente. Como ejemplo es suficiente mencionar las prácticas de la <reproducción asistida>: según ciertas posiciones éticas casi todas estas prácticas ya serían moralmente inaceptables porque recurren a procedimientos «artificiales». Otras veces hay que considerar las circunstancias en las cuales se situa la acción: puede acontecer que un curso de acción moralmente permitido en circunstancias «normales» se vuelva moralmente condenable en circunstancias «excepcionales». Sin embargo es también claro que en la práctica del juicio moral (y del mismo juicio legal) este tipo de consideración tiene un papel importante. este respeto no tiene el valor de un imperativo moral y. cuando se necesitan hospitales. Si la importancia atribuida a las condiciones y circunstancias se vuelve exhorbitante. Es evidente que las dos posiciones opuestas llevan a dos juicios morales divergentes. es interesante ver que la ciencia pura (la cual a primera vista parecería casi inmune de juicios morales) encuentra ciertas dificultades precisamente un base a consideraciones morales a proposito de sus condiciones y circunstancias. Hay veces en las cuales las condiciones concretas que harían posible una acción de por si misma lícita no son moralmente admisibles: en este caso la acción no se debe de cumplir.finalidades de pura investigación biológica. asilos para los ancianos. Se trata de consideraciones muy obvias y que no necesitan ejemplificaciones particulares. la consecuencia es la de un radical relativismo ético (y ésta es la crítica principal que ha sido formulada. y varias de estas cosas podrían resultar moralmente discutables. escuelas. Evidentemente. ya que en estos hay que «hacer» muchas cosas para lograr los fines que se proponen.10 De manera hasta más evidente el problema moral de los medios surge en los sectores más prácticos de la ciencia aplicada y de la tecnología. hacia la ética de la situación). aunque los fines sean buenos. Pasando a nuestro asunto. 3. En la história de la ética este tipo de preocupación ha producido fenómenos hasta excesivos. al contrario. y por lo tanto no respetan la <naturaleza> del proceso reproductivo específicamente humano. son ejemplos de cuestiones morales de este tipo).

por lo tanto. sobre todo cuando se trata de prescribir lo que no se debe hacer. Pero. sea porque el peso mayor se atribuía al contenido inmediato (el fin propio) de la acción. en general este tipo de problema se presenta cuando hay escasez de posibilidades frente a abundancia de necesidades. ya que ésta se ha manifestado en el decálogo y en las demás normas que los intérpretes legítimos de la palabra de Dios han derivado de ella. La consideración de las «circunstancias» revela toda su importancia moral en casos como los del aborto selectivo. y absorbe la mayoría de los debates actuales acerca de la eutanasia. En la edad moderna la perspectiva teocéntrica es substituida por una perspectiva antropocéntrica: el hombre. pero ésta no es la posición más común en la ética actual y ésto no debido a falta de rigor moral. sin preocuparse de las consecuencias (también porque Dios mismo en su sabiduría sabe como estas conscuencias tendrán que ser). las consecuencias de las acciones de cadauno se vuelven imprevisibles y incontrolables y ésta no es la menor de las razones que llevaron los hombres de la edad moderna (ya en el siglo XVII) a limitar a la intención el aspecto moralmente evaluable de las acciones humanas. de la legitimidad o la oblilgación moral de interrumpir terapias intensivas o de sustentamiento artificial de la vida en el caso de pacientes en estado de coma irreversible. Por lo tanto. Es claro que según ciertas éticas que conciben a los deberes morales como <absolutos>. sino porque las éticas de tipo absolutista se encuentran a menudo frente a conflitos de deberes que no pueden solucionar de manera convinciente. la moral occidental fue profundamente influenzada por la ética judío-cristiana. Aquí el papel fundamental de la intención ya está claro. es decir el individuo humano. Sin ambargo. Por ésto (y por otras razones que veremos al final. considerando la <complejidad> del juicio moral) el tomar en cuenta condiciones y circunstancias es fundamental en las discusiones éticas actuales. un problema moral muy delicado es también él de determinar a cuales de los pacientes en lista de espera se debe de destinar un órgano disponible. particularmente acerca del quehacer de la ciencia y la técnica. se considera actor y constructor de su propia vida y. sea porque el peso casi exclusivo se atribuía a la intención.La moral tradicional no daba mucha importancia a las consecuencias de las acciones. según la cual hacer bien consiste en conformar nuestra voluntad con la voluntad de Dios (y hacer mal consiste en poner nuestra voluntad contra la voluntad de Dios). Este hecho nos ayuda a entender más adecuadamente la importancia casi exclusiva atribuida a la intención en la ética de Kant. la consideración de condiciones y circunstancias no tiene casi ningúna importancia. esta responsabilidad se considera limitada a las consecuencias previstas y aceptadas. tomando en cuenta diferentes <condiciones> que caracterizan a cada paciente (y que no son todas de tipo médico). el hombre que quiere comportarse moralmente tiene que hacer la voluntad de Dios. con el complejificarse de las condiciones de vida del hombre moderno dentro de las instituciones sociales.del cual se tiene que explantar el órgano. la cual es centrada en el sujeto precisamente porque sólo el 12 . y al mismo tiempo se ofrece una indicación suficientemente concreta de lo que es hacer la voluntad de Dios. En efecto. 4. también responsable de las consecuencias de sus acciones.

se presupone que todos los sujetos implicados en una acción puedan conocer las diferentes preferencias y «calcular» la maximización de éstas. No nos interesa aquí discutir la ética utilitarista. Por otro lado sería absurdo limitar nuestras acciones en consideración de consecuencias negativas meramente «posibles». esta ética se expresa sobre todo como un imperativo di limitar y hasta evitar aquellas realizaciones tecnológicas cuyas consecuencias podrían ser peligrosas para las generaciones futuras o dañar seriamente sus condiciones de vida. Según Weber el hobre político tiene que perseguir con coherencia sus fines y <tomarse la responsabiidad> de sus acciones. pero el sentido de esta denominación era diferente. es facil constatar que ya la ética tradicional reconocía que el deber moral no se reduce a "hacer el bien". como ya hemos notado. según el modelo de los padres que se sienten responsables hacia sus hijos y los cuidan sin esperar en cambio nada de ellos.sujeto posee intenciones. Este cambio en el clima intelectual ha determinado el surgimiento de una <ética de la responsabilidad> que hoy goza de mucho prestigio y ha sido hasta honrada por la creación de una especie de nuevo principio ético. sino también comporta el "evitar el mal" (malum est vitandum).12 En el sentido más reciente. la noción de responsabilidad es tomada como un <preocuparse de alguien>.11 En realidad la diferencia (y casi oposición) entre una <etica de la intención> (o del <convencimiento>) y una <ética de la responsbilidad> había sido presentada ya por Max Weber. puesto que la evaluación de la utilidad es atribuida al juicio personal de cada indivíduo (expresa sus «preferencias») y. sin ser defensores de la ética utilitarista. en segundo lugar. quién expresaba su valoración de la segunda sobre todo en caso del hombre político. A propósito de este problema hay que destacar que él consiste en ponernos seriamente la tarea de estudiar las consecuencias «razonablemente previsibles» de nuestras elecciones y escoger las que no implicarían consecuencias gravemente negativas ni siquiera a largo plazo. La posición éticamente correcta consiste en estar conscientes de que (a parte casos bastante raros en los cuales las consecuencias negativas son implicadas por las mismas leyes internas de los procesos que se realizan) la mayoría de las consecuencias seran en parte no pequeña orientadas por nuestras futuras opciones y decisiones: por lo tanto el verdadero problema consiste en una vigilancia 13 . Sin embargo. para decidir la conducta moralmente correcta. y a menudo el evitar el mal consiste en evitar consecuencias negativas de acciones que al momento de ser realizadas se presentan como lícitas y hasta buenas. mas que pueden provocar consequencias dañinas a corto o largo plazo. ya que el principio fundamental de esta ética es que nuestras acciones tienen que «producir» el máximo de utilidad para el mayor número de indivíduos. Aplicada a la ciencia y la tecnología. Se trata de una posición demasiado unilateral y de aplicación muy incierta. Al contrario una de las éticas hoy más difundidas (la utilitarista) hace de las consecuencias el único aspecto moralmente pertinente de las acciones. De hecho las preocupaciones éticas acerca de la ciencia y la tecnología han sido «despertadas» especialmente frente a las consecuencias dramáticas y peligrosas de su desarrollo incontrolado. ya que consecuencias de tal tipo pueden darse en el caso de cualquiera acción. el dicho <principio de responabillidad>. es decir estar dispuesto a <pagar para las consecuencias> de sus acciones.

no estan contempladas en normas explícitas ya existientes. Se trata. que consiste en <juzgar> si una determinada acción es permitida. porque en general una acción tiene muchas consecuencias posibles. que debe llevarnos a una conclusión posiblemente clara y única. Esta es la razón auténtica por la cual. por lo tanto. La conclusión del juicio moral sobre ciencia y técnica En lo antecedente hemos visto como se <articula> el juicio moral sobre las varias acciones que se encuentran en el quehacer de la ciencia y la tecnología. en segundo lugar. La dificultad es un poco menor para los que conciben el juicio moral como un juicio de conformidad con una norma explícita. En otras palabras. En el caso del juicio teorético el resultado se alcanza después de una cuidadosa evaluación de las evidencias factuales y de los argumentos racionales. pero se trata. el juicio moral nunca se reduce a una aplicación más o 14 . condiciones y circunstancias. de una visión muy pobre de la moral. Todo ésto nos obliga a redescubrir toda la dificultad del juicio moral que necesita una participación sincera y fuerte de nuestra consciencia. por otro lado. mas sobre todo de una posición que sirve muy poco en las situaciones creadas por la ciencia y la tecnología.constante sobre nuestras elecciones. el resultado de este proceso tiene que ser una conclusión que nos diga. al contrario. pero deben de ser tomados en cuenta conjuntamente para alcanzar el juicio moral sobre una determinada acción concreta en una determinada situación concreta. El problema de las consecuencias merecería una discusión todavía más detallada y profundizada. implicarían que no se realize. y ésto no es nada facil. de manera que se eviten ciertas consecuencias posibles. y alcanzar una conclusión que muchas veces tiene que componer conflitos de valores que a menudo surgen entre lo que fines. tratando de componer posibles conflitos entre dichos elementos. muchas de las cuales son precisamente nuevas y inéditas y. por lo tanto. Sin embargo hay que entender que estos aspectos pueden (y deben) ser analizados separadamente. sino de un contexto más amplio. si tomamos la noción de <juicio> en el sentido de un proceso de evaluación. en primer lugar. En el caso del juicio moral se trata de tomar en cuenta situaciones de hecho y toda una serie de valores. así en el juicio moral nuestra consciencia tiene que empeñarse honestamente en el esfuerzo de determinar lo que es nuestro deber. conseceuncias permitirían de realizar o. Como en el juicio cognocitivo o teorético nuestro intelecto tiene que empeñarse con rigor y sinceridad en el esfuerzo de determinar lo que es la verdad. entre las cuales puede ser moralmente esencial escoger. de una evaluación global del resultado del analisis de todos los aspectos de la acción. ésto no es necesario para los fines limitados de este trabajo. pero no necesarias y inexorables. de una posición que no permite resolver posibles conflitos de normas (que surgen cuando una cierta norma nos obligaría de hacer una cierta cosa. obligatoria o prohibida. medios. siendo esta articulación la reflexión acerca de los diferentes aspectos bajo los cuales se efectua la evaluación moral de una cualquiera acción. obligatoria o prohibida desde el punto de vista moral. si dicha acción es permitida. No podemos detenernos en analizar estos problemas y. y además las consecuencias no dependen en general de una acción aislada. como hemos dicho. y otra norma lo prohibiría). precisamente.

Esto nos dice cuanto inadacuada sería la idea de dejar a una «autoreglementación» de la comunidad científica la determinación de normas para el quehacer científico y tecnológico. pero mal se adapta al tratamiento ético de acciones colectivas como son las de la ciencia y la tecnología. que busca cual es el deber en la situación concreta. En efecto. es indispensables que las normas morales que precisan esta responsabilidad sean también el fruto de una participación de todos los ciudadanos. usa medios. como se dice. persiguiendo nuestros 15 . sin negar que la responsabilidad moral es algo individual. Entonces. Como ya hemos visto en el ensayo precedente. se propone fines. la tarea de la ética de nuestro tiempo es desarrollar el concepto de una responsabilidad compartida en acciones colectivas y sus formas normativas concretas.13 Con esto no queremos dar la impresión que la elaboración de normas precisas carezca de importancia. aunque ésta pueda implicar ciertas limitaciones en el quehacer de ciencia y tecnología. a los juristas. Por lo tanto es indispensable desarrollar un sentido (y una teorización) de una responsabilidad compartida. ésto se debe en gran medida a las inquietudes despertadas por los avances de la ciencia y de la tecnólogia y por la convicción que estos avances no pueden ser dejados sin reglementación.menos automática de reglas o normas. ésta es la tarea que impone actualmente a la moral y la ética un esfuerzo de creatividad y una actitud de dinamicidad particulares. Al contrario. Tampoco sería correcto dejar estas normas al poder político. a los moralistas. la tarea de la moral es precisamente la de elaborar normas que (sin la pretensión de llegar hasta los detalles de cada acción concreta) indiquen cual es el curso de acción moralmente correcto en ciertas situaciones «típicas». se hoy se constata en todo el mundo una «resurrección» del interés para la ética y hasta un florecimiento de muchas investigaciones teóricas y filosóficas en este campo. y precisamente porque la ciencia y la tecnología han impuesto a la atención y a la conciencia moral de nuestra época muchas questiones «abiertas». Nos parece que la perspectiva sistémica presentada en nuestro trabajo anterior nos lleve a entender que es necesario superar el punto de vista estrictamente individualista de la ética moderna. sino comporta un esfuerzo honesto y sincero de evaluación en el cual se halla comprometida nuestra consciencia moral. sobre todo porque se ha visto que la mayoría de la acciones humanas. y ésto es verdad sobre todo en el campo de la ciencia y la tecnólogia. él tiene la responsabilidad moral de sus acciones. podemos esperar de acercarnos a una situación en que la responsabilidad de cadaquién en actuar dentro de su campo nos garantiza el libre ejercicio de nuestra libertad dentro de nuestro campo. es el autor de sus acciones y de las consecuencias de ellas. Por ésto. El problema de la responsabilidad compartida Una limitación de las reflexiones que hemos presentado es que ellas se aplican muy bien a las acciones individuales. se desarrollan necesariamente como partes de acciones colectivas. como no hay responsabilidad sin libertad. en nuestra época. En segundo lugar. Este planteamiento era típico de la ética tradicional. decide. en las cuales el síngulo agente es él que escoge. Solamente si todos nos sentimos responsables (en diversas medidas) de los diferentes aspectos de nuestra existencia colectiva.

Si se quiere respetar esta estructura de la limitación moral será necesario incrementar la participación colectiva en la elaboración de valores y normas y la libre adhesión a ellos. La verdadera solución no podrá resultar que de una profunda «sensibilidad moral» colectiva. por un lado. y por otro lado no será limitada a la simple «autodisciplina» de los científicos. porque. Ahora bien. no tiendrá el sentido de una imposición del exterior meramente jurídica. Todo ésto resulta aún más claro si se considera que los problemas éticos de la ciencia y la tecnología exigen que se pongan límites a un quehacer colectivo.no pueden ser más que limitaciones de la libertad de acción consiguientes a una libre elección del sujeto individual. los límites morales .como hemos visto más arriba . la cual podría no ser suficiente para garantizar a la comunidad. en la cual cada hombre se sienta responsable de sus acciones y se preocupe de estimular y respetar la responsabilidad moral de los demás.valores sin violentar los de los demás. ya que los científicos no son por si mismos «competentes» en temas de moral. Notas 16 . Esta será la raíz de toda reglamentación que se pueda proponer para la ciencia y la tecnología. Dentro de un marco de este tipo se podrá realizar aquello encuentro entre la consciencia personal y la norma ética sin el cual no sirven mucho las leyes y los reglamentos.

La obra más conocida . Para más detalles cfr. Metafísica. Theilard de Chardin (cfr. Metodología y Filosofía de la Ciencia en España).Cfr. Se acostumbra hoy llamar teleológicas dichas éticas.XIII. Tagliagambe (1978). 9. VI.Observamos que es es en base a esta consideración que varios autores afirman que la responsabilidad moral del quehacer científico y tecnológico concierne a los que ponen los fines (es decir a los políticos y empresarios industriales) y no a los científicos y tecnólogos. 10.Trabajo presentado el 6 de marzo de 1998 en el contexto de las Jornadas sobre Ciencia y Valores Eticos organizadas en Ferrol por la Facultad de Humanidades de la Universidade da Coruña (Campus de Ferrol) y la Sociedad de Lógica. sino también en el sentido que la medicina debe de adoptar el mismo método de las verdaderas <ciencias>.El momento histórico en qué surgió claramente este problema se situa en el siglo XIX. cuando se impuso la tendencia de realizar una medicina <científica>. limitarnos a mencionar Windelband.Este 7. en particular.).Nos aspecto ha sido bien subrayado en Queraltó (1993). 8. Una presentación bien documentada de las diferentes formas de oposición a la ciencia moderna dentro del marxismo ortodoxo se encuentra en un libro de un autor marxista (que trata tembién de justificar históricamente este fenómeno): cfr. La misma limitación afecta varias éticas contemporaneas de inspiración más o menos kantiana y que son llamadas a menudo <deontológicas>.Esta es. fármacos obtenidos químicaamente. ni los medios. a los más importantes. para sus investigaciones. cap. etc. por ejemplo Bunge (1991).Los esfuerzos de harmonización entre ciencia y religión no se limitaron a producir una muy abundante literatura de tipo <apologético>. no toman seriamente en cuenta ni los fines. Agazzi (1966). por ejemplo. 2. Agazzi (1996). 5 . diagnósticos y tratamientos. las de P. 6. como por ejemplo. no solamente en el sentido de una medicina que <utiliza> los conocimientos de las ciencias naturales (resultados de biología y fisiología.Podemos 4. Rickert y Weber. cap. por lo tanto.Entre las éticas que minimizan la importancia de este principio se colocan todas las que reducen el peso de la evaluación moral a la consideración de las consecuencias y. estudios de laboratorio químico. la cual es precisamente una ética <formal> que ignora la importancia del <contenido> de la acción. la limitación de la ética kantiana. es decir el metodo experimental. Cfr. 3. ya que el término griego télos. que significa fin. Aristóteles. es tomado en el sentido de <estadio final> (es decir como consecuencia de hecho) y no como <resultado hacia el cual tende> un cierto proceso o una cierta acción. sino dieron lugar a formas de pensamiento originales e interesantes como. permitimos remitir el lector al capítulo XIII de Agazzi (1996) en el cual se encuentra una presentación críticasumaria de las posiciones éticas actuales más importantes. Para más detalles cfr. según una etimología muy discutable.1.XIII. Bibliografia). 1.

Milano. Madrid. Cfr. Bibliografia Agazzi. C.. Madrid. (1976). (1996)..que expresa esta tendencia es la Introducción al estudio de la medicina experimental de Claude Bernard (1862). el cap.. Mundo. 13. Tagliagambe.). P..El título de un famoso libro de Hans Jonas suena precisamente El principio responsabilidad. tecnología y razón en el fin de la Modernidad. M.. Nature and Scientific Method. Bernard (1976). “Basic Science is Innocent. 11. Scienza. pp. Washington D. Feltrinelli. Alianza. Barcelona. XIV de Agazzi (1996) hemos dedicado una sección a la propuesta de “Una visión sistémica de la ética”. Weber. (1994).Cfr. Tecnos.. Barcelona. X ed. Introducción al estudio de la medicina experimental. Berbard. Theilard de Chardin.. Jonas (1994).. El político y el científico. 95-105. Jonas. Fontanella.. Bunge.O. Las dimensiones éticas de la empresa científico-tecnológica.En Weber (1987). Cfr. PPU.El principio responsabilidad. presentándolo como un esfuerzo de <optimizar> los diferentes valores implicados en una determinada situación concreta. 12. Queraltó. (1991). H.C. el mal y la ciencia. R.. (1987). El bien.. S. M.. determinando así como <deber> el curso de acción que realiza dicha optimización. (1978).. Dahlstrom (ed. . E.. Applied Science and Technology can be Guilty”. en D. (1993). Catholic University of America Press. en la cual tratamos de aplicar la perspectiva de la teoría de sistémas a la elaboración del juicio moral. filosofia e politica in Unione Sovietica: 1924-1939.

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