MI VIAJE POR LA AMÉRICA IRRACIONAL

INDICE PRÓLOGO CAPÍTULO I EL ESPÍRITU DEL CONQUISTADOR Mi viaje por la totalidad Unas islas en el mar infinito El Fuerte de la arbitrariedad El penosos rumbo al ocaso Larga noche sin final.- Xilopoitl CAPÍTULO II LAS SANDALIAS DEL PACIFICADOR El camino de la paz perpetua El puerto de Caña Brava El sínodo de la rebeldía 129 157 176 3 4 16 79 90 2

CAPÍTULO III POR LOS CAMINOS DE LA INGRATA LIBERTAD La extraña figura de un moribundo conocido El poder que envilece las conciencias La noche de las almas perdidas 221 247 269

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PRÓLOGO Mi Viaje por la América Irracional, es una novela histórica, que abarca el período comprendido desde la llegada de Cristóbal Colón a América, hasta el fallecimiento de Simón Bolívar en la quinta San Pedro Alejandrino. Una novela con mucho componente histórico y pensamiento original, encuadrado dentro de la cultura tanto indígena como occidental de la época. Los hombres, tanto conquistadores como conquistados, con su propio espíritu e intereses: unos luchando por lograr la hegemonía y otros por liberarse de ella. Colón, Margarit y Ojeda peleando por anular la resistencia indígena, mientras Caonabó, Anacaona y Hatuey, resisten hasta la muerte, en su legítimo derecho a ser y existir con libertad. El Conquistador buscando aliados para someter a Moctezuma, mientras Xilopoitl, Witocoatl e Hitzoitl mueren por amor a su pueblo (Capítulo I: El Espíritu del Conquistador). En el Capítulo II: Las Sandalias del Pacificador, abordamos el tema de la presencia histórica de los religiosos en la vida del pueblo latinoamericano. El Pacificador, un religioso sencillo, lucha por los derechos de los indígenas oprimidos; camina por los pueblos más olvidados; transmite su pensamiento profundo y humanitario; reclama justicia ante La Corona. Luego, la presencia de los religiosos que se constituirán en padres de la independencia latinoamericana. Finalmente, en el Capítulo III: Por los Caminos de la ingrata libertad, encontramos a Simón Bolívar en sus últimos días de vida; relatando sus vivencias históricas; su lucha y sacrifico por la libertad. Lo más importante: su posición frente a la vida. Fábula y realidad confundidas con la historia. La necesidad de equilibrar, el punto de vista eurocentrista de los conquistadores con la realidad mágica del mundo indígena. Tratamos de aproximarnos a una posible verdad oculta de la historia, y neutralizar la idea de que el Nuevo Mundo, era un mundo lleno de “salvajismo y herejía”. Se descubre la parte humana de los actores de la historia, vistos tan comunes y corrientes como en realidad eran, pero así también resaltando sus defectos que los llevaron a cometer los crímenes más atroces. EL AUTOR

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CAPÍTULO I EL ESPÍRITU DEL CONQUISTADOR Mi viaje por la totalidad Y yo viajé por la totalidad de América, cuando la percepción del hombre aún no había determinado la cuarta dimensión del espacio, y la racionalidad caía de su cúspide natural a un estado de latencia indeterminada. Viajé cuando la conjetura del ser tomaba diversos matices y los hombres se odiaban tanto pregonando las más dulces religiones. Viajé por el espacio de un sinfín de ilusiones y encontré al hombre encadenado por sus propios hermanos. Y estuve en el silencio del oprobio y la miseria, en donde el ser humano no tuvo Dios ni conciencia, y calló frente al arbitrio y murió frente a la nada. Es así que navegué por etapas y distancias diferentes, y transmonté las montañas de viejos mitos y leyendas; viajé por los ríos que alimentaron esperanzas y crucé por los valles llenos de sombras del pasado. Aquel anochecer que recuerda mi memoria, yo vi llegar al hombre que apresuró la noche y retardó los días en que se debía volar al infinito; y vi llegar igual las noches con los días, los años con los lustros y el dolor con la alegría. Aquel hombre barbado que recuerda mi memoria, no conoció de los lugares paradisíacos en que pace celestial la libertad del hombre, ni conoció la libertad de pensamiento, ni el libre albedrío, ni la fraternidad de los hombres, ni de la igual de ellos frente a Dios y a las leyes. Ni siquiera tenía la posibilidad de desplazarse libremente de un lugar a otro. Es decir, este hombre era una propiedad particular del señor feudal que tenía a bien darle un pedazo de tierra y algo de seguridad. El orden social para él era absoluto e infranqueable, rígido; la naturaleza de sus concepciones era enteramente religiosa, y por lo tanto estaba sujeto a la voluntad divina. Siendo así, los curas de La Patrística sacramentaron su esclavitud espiritual hasta dejarle seco de voluntad e ideas, atónico, desconcertado frente a la adversa realidad de su vida. Y allí reinó Pedro Lombardo que crucificó a generaciones de jóvenes con sus famosas sentencias; Jonás de Orleáns fundamentando el origen del poder real en Dios; San Buenaventura pretendiendo desprender a los hombres de los bienes terrenales e induciéndoles a la virtud para alcanzar la paz estática. El hombre debía estar estrictamente preparado para ser un esclavo de la irracionalidad convencional. Y a este hombre lo vi caminar por el Medioevo, acostumbrándose con mucha facilidad a la inmovilidad social, al estatismo y al conformismo; pues las cadenas mentales de La Iglesia le crearon un estado de dependencia que tardaría mucho tiempo en superarlo. La tenencia de riqueza no importaba tanto como la jerarquía social; la personalidad del ser humano no cambiaba porque tampoco cambiaba la estructura social; la religión no se movía porque no se daba un gran cambio confesional. El hombre del Medioevo amaba la certidumbre y la comunidad; la tranquilidad y el statu quo. Los vientos de cambio le irritaban porque la convulsión social le asfixiaba; amaba la inanición porque la competencia le confundía. Es decir, la mediocridad era la razón social de su vida que nunca acaba de perturbar su buen ánimo ni la paciencia de su espíritu. Era un hombre que se sometía al autoritarismo por la inseguridad de sus propias capacidades, por el temor a encontrar nuevas oportunidades, por ser consecuente con las

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arbitrariedades. Él hacía lo que los demás hacían y pensaba como los demás pensaban; la individualidad le acongojaba y el desafío le impacientaba. Su gran inseguridad le obligaba a amar lo fuerte y despreciar lo débil; su sentimiento de intolerancia le hacía abominar todo aquello que no fuera parecido a lo suyo… Unas islas en el mar infinito Aquella noche tranquila de brumas entretejidas y cantos tristes de leves ventolinas, llegaron en tres carabelas cuantos hombres habían sido reclutados. Salieron de Palos de la Frontera en medio del silencio triste de sus familiares, los cuales lloraban sin consuelo aquel viaje sin retorno: debían partir en dirección al mundo desconocido del Mar Tenebroso. Al llegar a las Canarias y mientras reaprovisionaban las carabelas, un deseo infinito de huir se apoderó de sus pechos. Se miraban las caras pero no se atrevían a decirse nada, porque todos eran desconocidos y algunos de ellos delincuentes. El Almirante de la expedición, hizo que las carabelas fueran bendecidas y besando el crucifijo del cura Cabeza de Vaca, abordó la nave capitana y dio la señal de partir en medio de una multitud consternada. Francisco de Huelva, el marinero más joven, decidió embarcarse hacia el Mar Tenebroso, el día en que murió su novia y abandonó el convento benedictino de La Recoleta del Girón. Sin amor y fe, creyó que era justo lanzarse a la aventura de vivir, y desafiar a la vida, y coquetear con la muerte, hasta que ella le marcara su destino fatal. Luego de un viaje angustioso en medio de tormentas y días calurosos, al fin llegaron al Mar de los Sargazos, un mar tranquilo y sosegado, amplio e ilimitado, lleno de esporádicas aglomeraciones de algas. Esta vegetación es la que les llenó de esperanzas, porque se pasaban días enteros tratando de divisar la tierra de dónde provenían, y conforme avanzaban, iban encontrando más vestigios de vegetación playera. Luego vieron algunos pájaros de color blanco, y algunos alcatraces, y algunas tórtolas y unos rabiforzados que eran claros indicios de que estaban próximos a tierra. Pero en el fondo de su corazón, les embargaba una inquietud y era que sentían que no había vientos que les dieran esperanzas de volver a su tan querida España. Luego de varios días de tensión y pasar revistando día y noche el horizonte, al fin avizoraron unas pequeñas luces que titilaban a la distancia, en medio de una noche tranquila y aparentemente desolada. Las tres carabelas pequeñas y abombadas, de velas amplias y entrecruzadas, se alinearon a una distancia prudencial de lo que se consideraba un gran descubrimiento. El Almirante se sentó por un momento en la proa y dejó que su mirada se fugara. Era su sueño añorado que se convertía en realidad, en medio del gran sacrificio que había significado buscar financiamiento: -Ven Francisco -Le dijo tomándole del brazo-. ¿Puedes apreciar lo que un hombre puede alcanzar cuando hace todas las cosas con voluntad y perseverancia? -Sí Almirante -Le respondió con una sonrisa amplia entre sus labios, y él también sonrió, y le abrazó y comenzó a abrazar a todos aquellos que estaban cerca de la proa. Pues era la primera vez que el Almirante hacía efectivo su título que había pactado con los reyes de Castilla y Aragón.

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Pedro de Gutiérrez y Rodrigo de Sánchez, también llegaron presurosos a la proa para congratularse con el Almirante. Él les quedó mirando con un gesto de satisfacción y luego les abrazó acaloradamente: -Esta es la aventura más prodigiosa que haya hecho hombre alguno -Les dijo a todos los presentes y se clavó en la proa para contemplar cada titilo de las luces que parecían aproximarse hacia las naves. A la mañana siguiente, el Almirante se colocó su mejor atuendo y pidió que se le dejara solo para poder dar gracias a Dios por todas sus bondades. Se puso de rodillas un instante y comenzó a orar intensamente, mientras el cura Cabeza de Vaca le ahumaba con toda clase de sahumerios y raras bendiciones. Luego pidió que le acompañaran los hermanos Pinzón en la barca principal y también Rodrigo de Sánchez y Rodrigo de Escobedo. Delante de la barca principal, tres marineros sevillanos llevaban unos hermosos estandartes con los símbolos de La Corona Real y de los reyes Fernando e Isabel La Católica. El resto de embarcaciones estaban repletas de grumetes que miraban desconcertados aquella exótica hermosura de la playa tropical. También acompañaban al Almirante, el cura Cabeza de Vaca y el coadjutor Francisco López de Herrería, los cuales miraron con mucha emoción el mundo nuevo que se les presentaba: observaron la paradisíaca maravilla de la playa que se desplegaba serpenteada de palmeras; la rítmica ondulación de las olas incesantes; el despliegue de las aves bulliciosas y el reposo de la arena cristalina que era la huella inconfundible de que Dios estaba en esta tierra. Cuando el Almirante llegó a la playa, pudo observar a unos hombres desnudos y apenas cubiertos con unos pequeños taparrabos; las mujeres llevaban un delantal de paja, algodón y nagua; las jóvenes permanecían desnudas y despampanantes. Así las cosas, el Almirante trató de mirarlas con disimulo, no sin antes regresar a ver a Martín Alonso con un deje de picardía. Los naturales que esperaban curiosos a lo largo de la playa, eran personas de mediano porte y piel bronceada; de mirada ingenua y cabellos descolgados. Ellos estaban completamente anonadados y casi mudos de temor. El monótono rumor del agua, lamía sus pies descalzos que impregnaban sus huellas a lo largo de La Bahía Hulilí. Pues esta bahía pertenecía a la isla Guanahaní que era un cacicazgo del pueblo taíno. Harubey, su cacique principal, apenas si pudo decir algo mientras brotaban de sus labios unas pocas palabras de admiración: -Es el Dios anunciado por nuestros antepasados -Le dijo a Anaca, una de sus esposas, mientras apretaba sus manos llevándolas al pecho. El Almirante, por su parte, luego de observar detenidamente a los nativos, ordenó desembarcar a tierra firme, mientras los marineros exaltados, jugaban en el agua tibia y besaba la tierra que les había salvado de la muerte. Al mirar que el Almirante clavaba el estandarte en la arena, y que el cura Cabeza de Vaca levantaba la cruz colocándola junto a la espada de Martín Alonso, Harubey se aproximó con paso lento y esperó a que se colocaran los otros estandartes. -¡Un momento¡ -Gritó el Almirante al mirarle-. ¡Que nadie se aproxime a él!Entonces comenzó a caminar en dirección a los nativos y deteniéndose frente a Harubey, le dijo: -¿Quién eres?... ¿Quiénes son ustedes?... ¿A qué mundo pertenecen?Y Harubey no respondió una sola palabra e hizo gestos de cordialidad y sonrisas de complacencia. El Almirante volvió a insistir:

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Sevilla y Navarra. lugar para el cual estoy predestinado-¿Y si no llegamos nunca a ningún lado? -Preguntó el marinero. y que no representaban ningún peligro a su aventura. -Pero eso no es suficiente -Continuó el Almirante-. pero también tenían un desenfrenado deseo de lucro.-¿Quiénes son ustedes. Harubey tampoco entendía nada. eran unos humildes marineros de Palos de Moguer. Los nativos por su parte. 6 . Es necesario que encontremos muchas riquezas. la plata y las piedras preciosas les desequilibraba. Llevaban en su mente el espíritu de cruzada: voluntad. y que si avanzamos más adelante llegaremos a Jerusalén. Luego el Almirante llamó a Harubey y le planteó el Requerimiento. o a las tierras del Gran Can. Era una gente ingenua. La multitud aborigen se aproximó a él pero no entendía nada. Al ver que era inútil toda forma de diálogo con el Señor de aquella isla. pequeños troncos de madera y hojas de bijao. Luego de analizarles detenidamente. Eran hombres buenos y hospitalarios. Comenzó a repartir una gran cantidad de bonetes y pedazos de vidrio. a la cual le llamó San Salvador. pues ellos no terminaban de admirar aquella isla llena de hermosos y exóticos paisajes: -Es la tierra más hermosa que he visto en mi vida -Le dijo el Almirante a Luís de Torres mientras caminaban por la playa sin encontrar ningún nativo. sí. la aventura y el riesgo les excitaba. valientes y tenaces. y les invitó al Almirante y a sus capitanes a reposar en su caney. esta tierra es muy hermosa -Le respondió Torres sin regresar a mirarle a los ojos. o tal vez llegaremos primero a las tierras de Cipango y Cathay. pues para eso hemos venido. El Almirante les agradeció por todos sus gestos de amistad y aproximándose al borde de la playa. Cádiz. ovillos de algodón y e innumerables lanzas que los españoles llamaban azagayas. magníficos anfitriones y sencillos por naturaleza. buena y comedida. -Sí. y ordenó que se trajeran los regalos. ganancia fácil y codicia. -No creo que hayan otras islas que sean diferentes -Insistió Luís de Torres mientras el Almirante le explicaba detenidamente: -Mira marinero. Al siguiente día. leyó el pergamino por el cual tomaba posesión de la isla. que era una hermosa casa hecha de hojas de caña. La idea del oro. en agradecimiento a Dios por haberle permitido llegar a esos lugares. la ambición era el móvil de su espíritu. Yo creo que el mundo es circular y pequeño. el reto les templaba los cojones. cuál es el monarca y señor de este reino? Y Harubey tampoco respondió. trozos de porcelana y baratijas. estamos muy próximos de llegar a la India donde encontraremos especias. le regalaron una gran cantidad de papagayos. valentía y sacrificio. el Almirante nuevamente regresó a tierra acompañado de sus mejores marineros. el Almirante decidió que era mejor continuar hablando por medio de señales. pictigua. unos pocos delincuentes liberados y algunos aventureros que habían decidido echarse a la mar en busca de mejores días. su temple inquebrantable les hacía cada vez más obsesivos y perseverantes. el Almirante entendió que estos nativos eran completamente pacíficos. Los hombres que acompañaban al Almirante. En esa instancia. Tripulaciones temerarias. nunca se conformaban con lo mucho o poco que tenían. el desafío les llamaba. de las cuales nos habla copiosamente Marco Polo.

-¡Llegaremos porque debemos llegar! -Le respondió el Almirante con una seguridad absoluta-. Porque yo soy el predestinado para descubrir la tierra de las Hespérides y estoy mencionado por el profeta Isaías. Sólo es cuestión de tiempo y se deberán cumplir las profecías. -¿O sea que usted es un enviado de Dios? -Le preguntó el marinero asombrado. -Tú lo has dicho marinero. Soy un hombre predestinado por Dios para cumplir su voluntad en la tierra. He sido llamado por el Espíritu Santo para proponer mis ideas a Sus Majestades; he conocido directamente del arcángel Gabriel la ruta secreta para llegar a estas tierras; he sido designado por el Señor para llevar a cabo una nueva cruzada a Tierra Santa, y todo aquello deberá cumplirse como me ha ordenado el señor mi DiosEl marinero de Torres le quedó mirando un instante, y poniendo una cara de desconcierto, se fue alejando poco a poco, mientras éste, casi sin mover su rostro, se arreglaba la camisa con parsimonia italiana. De pronto, en la profundidad del horizonte comenzó a aparecer una gran cantidad de canoas pequeñas. Ellas jugaban en medio de unas olas gigantes y el incansable coqueteo de la brisa; era un horizonte inmenso y distante que unía el cielo con la tierra. La nutrida flota de pequeños navegantes se fue aproximando poco a poco, en medio del oleaje y los grandes griteríos de marineros incansables. Cuando llegaron a la playa, rápidamente recogieron los remos y sacaron las canoas a la arena. Iniciaron una danza agitada al son de ruidosos atabales que cada vez se hacían más fuertes y excitantes. Al llegar al batey del cacique Harubey, se incorporaron al baile muchos hombres y mujeres. Era el viejo ritual que habían heredado de sus antepasados los lucayos, que a su vez habían heredado de sus antepasados tainos y arawacos. El areito para ellos era una fiesta importante que lo celebraban por motivos especiales, y que ahora lo realizaban para celebrar la llegada de los hombres venidos del cielo. El Almirante se quedó completamente asombrado, y le pidió a Vicente Ane que le explicara. Ane, que aun estaba asustado, le dijo que de todos los viajes que había hecho por el África, nunca había visto algo semejante. -Este debe ser un baile de los asiáticos que tanto han comentado los sabios europeos Comentó el Almirante. -Sí, pero la realidad es diferente -Respondió Vicente Ane frotándose la barba. Luego el Almirante y sus hombres fueron invitados por Harubey para que aspiraran la cohíba y fumaran en las pipas de madera. Los marineros que andaban alocados por mujeres, comenzaron a fumar incansablemente y a perseguirlas por todos los lugares. El cura Cabeza de Vaca, que era el único que no disfrutaba del areito, se puso a maldecir el baile que para él eran pagano y demoníaco, sin embargo, no dejaba de mirar las curvas pronunciadas de las mujeres nativas, que mostraban sus nalgas esbeltas mientras ejecutaban la danza. Sus pechos eran medianos y redondeados, su cintura delgada y bien formada, sus nalgas protuberantes y macizas. Entonces vino a su mente aquellas bellas mozas de Córdova y Andalucía; aquellas con las cuales fornicaba todas las noches y pasaba desnudo y borracho luego de la abstinencia de La Cuaresma. Y recordó a doña Adela, Señora de La Caridad, con la cual hizo el amor colgado en las cuerdas del viejo campanario, o cuando a doña Getrudis de la Barca le fornicó montándole en el caballete que había detrás del confesionario. Nunca había visto tantas nalgas juntas y desnudas, despampanantes, provocativas; haciendo muecas con sus ritmos que le excitaban hasta el tuétano. El cura Cabeza de Vaca levantó el crucifijo y gritó por todos los costados que la

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fiesta terminara, pero los soldados estaban sordos y emocionados, excitados, llenos de una ansiedad incontenible. El primer marinero en pedir que las mujeres se rifaran, fue Agustín de Zárate, el cual pidió al Almirante que ese día se permitiera a los marineros dormir con las nativas. El Almirante que pensaba que era importante mantener el respeto y la distancia, denegó tajantemente y ordenó que se retornara a las naos con el crepúsculo de la tarde. Mientras tanto, Harubey se le acercó con una sonrisa amplia y le colocó en su cabeza una corona de plumas de pájaros y papagayos; luego le puso unas hombreras de fibra de algodón sobre su camisón blanco y le obsequió unas narigueras de oro que despertó la codicia total del Almirante: -¿De dónde has sacado esto? -Le preguntó a Harubey haciéndole señas con las manos, pero Harubey seguía sin hablar ni entender absolutamente nada: -¡Quisqueya… macorije! -Dijo con dificultad. -¿Y dónde queda eso? -Insistió el Almirante, y Harubey se fue caminando hacia la playa y le indicó en dirección al horizonte. Silencioso, casi taciturno, el Almirante entrecruzó sus brazos y se puso a meditar pacientemente. Al mirar la danza y el ritual del areito, pensó que había llegado a un sitio demasiado ajeno a lo que él realmente había pensado; que sus esfuerzos habían sido demasiado grandes para encontrarse en una isla lejana y solitaria; que los habitantes de la isla eran demasiado primitivos y retrasados como para pensar en riquezas. Sintió unas ganas infinitas de gritar y vociferar, de mandar a los mil demonios a todos los actores que le habían acompañados en tal hazaña. Sin embargo, regresó a ver a Martín Alonso y con un gesto de resignación, le dijo: -Hemos hecho tanto esfuerzo para nada. A lo que éste respondió: -No, Almirante, sé que hemos llegado a un lugar en dónde sólo debemos explorar y rebuscar. Colón no dijo nada y siguió mirando el festejo con sus ojos desbordados. Por su parte Martín Alonso Pinzón junto con Mateo de Alcántara, se pusieron a conversar mientras contemplaban los gritos acompasados de los lucayos más jóvenes: -¿Crees que realmente podamos encontrar algo en estas islas desoladas? -Le preguntó Mateo a Martín Alonso. -Sí, claro que sí -Le respondió éste-, pero debemos ser más listos que éste marinero italiano-¿Y qué es lo que vamos a hacer? -Insistió Mateo de Alcántara. -¡Pues debemos abandonarlo! -Enfatizó Martín Alonso soltando unas cuantas carcajadas-. Debemos llegar primeros a las otras islas y tomar cuanto oro encontremos. Sí, oro, Mateo. He llegado a la sabia conclusión de que solamente el oro y las piedras preciosas dan fama y dignidad a los hombres. Tantos viajes por las costas de África, tantos desafíos al monótono Mediterráneo, tantas aventuras y desavenencias por el Cantábrico, y nada, sigo tan pobre como antes, cuando tenía que soportar a estos intolerables vascuences. La riqueza Mateo, hay que conseguirla a cualquier costo, y es por eso que le he ayudado a este marinero obstinado. Pero te he dicho y te vuelvo a repetir cien veces: debemos ser pacientes hasta que llegue el momento indicado. -¿El momento indicado? ¿Y cuál es el momento indicado? -Preguntó Mateo.

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-El momento indicado será cuando debamos votarlo por la borda -Y los dos amigos se quedaron viendo por un rato y luego sonrieron. -Pero los marineros seguirán siendo fieles al Almirante -Comentó Mateo tomándose de su gorra abombada. -No, creo que no, pues yo los conozco plenamente. Ellos no tienen más jefe que la ambición y la codicia, son hombres sin escrúpulos, hombres que nacieron para obedecer al Rey e inclinarse ante la Iglesia, hombres que rompen con facilidad la norma y luego piden redención. Son católicos pecadores, intolerantes con lo diferente. Ellos son tan inestables que hoy pueden estar conmigo y mañana traicionarme; pueden pasar fácilmente de la ingenua sumisión a un estado de rebeldía total. De eso no te preocupes Mateo, que yo los tengo conocidos casi en su totalidad, pues yo los recluté. Estos pecadores compulsivos en un momento determinado no tendrán respeto por nadie: ni por la ley, el orden, ni la autoridad. Luego, Martín Alonso y Mateo de Alcántara abandonaron el areito y comenzaron a rebuscar en los caneyes. Fueron de casa en casa levantando las cosas y tirando los objetos; tomando los alimentos y lanzándolos al suelo. Al ver que los nativos no tenían el oro que ellos presumían, decidieron dirigirse a la playa y esperar por una barca. -¡Estos naturales no tiene absolutamente nada! -Le dijo a Mateo lleno de iracundia-. Son extremadamente pobres, primitivos; ni siquiera tienen vestimenta. Las mujeres andan desnudas provocando a los hombres, y para decir la verdad, ya tengo ansiedad de ellas. ¡Tanto sacrificio para nada! Y este marinero obstinado anda pretendiendo que nos comportemos como santos. ¿Y ahora, que me dirá doña Bartolomea? Nuevamente fracasado lidiando con estas anclas, mástiles y cabotajes viejos. No, a la pobreza y al fracaso no les tolera nadie… ¿Y ahora, usted cree que podamos regresar a casa? Preguntó Mateo intrigado. -Claro que sí, Mateo -Le respondió Martín Alonso-. Soy el marinero más experimentado de Moguer, Cádiz y toda Sevilla, pues nunca he naufragado, encallado o me he perdido en la mar atormentada. Los vientos del Mar de los Sargazos son muy benignos para nuestro regreso y apuesto que con mi nao llegaré antes que este Almirante aderezado. El Almirante por su parte, continuó mirando el aretito en compañía del cacique Harubey. Para la fiesta del areito, todos los naturales estaban con sus cuerpos pintados de color negro, blanco, rojo y amarillo. Sus cuerpos llevaban tatuajes religiosos que representaban figuras monstruosas y demoníacas. La mayoría de hombres y mujeres estaban adornados con pequeños aretes y narigueras hechas de oro, plata y concha. Harubey levantó sus brazos indicando al sol en señal de relación divina, y lo miró obsesionado, persistente, como queriendo demostrarle al Almirante que él era un descendiente suyo. Colón presenció el gesto con un hálito de indiferencia y le palmoteo el hombro varias veces. Sin embargo, Harubey persistió en hacerle comprender que él era el único señor del yucayeque de Guanahaní. El yucayeque de Guanahaní se asentaba a lo largo de la playa frente a la cual habían atracado. Era un hermoso espacio de vegetación rodeado de bohíos entre los cuales estaba el caney de Harubey, pues de ésta casa triangular y agrandada, Harubey iba sacando todos los cemíes que a su parecer darían bienaventuranza al futuro de la tribu. Era un ambiente exótico que se complementaba con los conucos de mandioca, yuca, maíz, cacahuate, algodón, batata y tabaco, que cultivaban los nativos al costado del sus casas.

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En medio del ritual bailaban extasiados el bohíque y los lucayacos. El bohíque llevaba en su cabeza una corona de plumas y levantaba una lanza aderezada con un centenar de cemíes, que eran pequeños trozos de madera, huesos, y piedras puntiagudas con poderes especiales. Don Pedro de Gutiérrez no pudo soportar el acontecimiento y pensó en retirarse, se sentía extraño e intimidado, ajeno, confundido; pues no lograba entender a qué lugar había llegado. Se apegó a un árbol de cuaqué y miró las escenas aterrorizado, y miró a los marineros que bailaban y se divertían, y halagaban a las jóvenes y las galanteaban. Los cuencos de cusubí circulaban de mano en mano y los marineros se embriagaban, se exaltaban, y gritan, y danzaban hasta parecer que no sentían ningún miedo ni cansancio. Y los naturales también bailaban y gritaban, y parecía que los espíritus de los cemíes descendían vertiginosamente e iluminaban los rostros energizados de la gente. Harubey danzaba lentamente con sus ocho lieguas que eran sus mujeres incondicionales, y ellas giraban alrededor de él, y lo seguían, y lo protegían, y detrás de ellas iban decenas de hijos que eran la alegría de su vida. Aquella misma noche, mientras permanecía en su pequeño camarote de la nao Santa María, El Almirante escribió una carta, en la cual decía: -Estos naturales de la tierra a donde hemos llegado, son por demás serenos y pacíficos. Viven de la caza, la pesca y recolección de frutos silvestres. No tienen un espíritu guerrero ni una causa que lo justifique; no conocen las armas y apenas si comentan que de vez en cuando vienen unos hombres del mar a saquear sus viviendas y a tomar sus mujeres. A ellos les llaman los canibis. Los lucayos viven en esta isla que bien parece el paraíso terrenal pero que en el fondo es demasiado aburrida. Ellos no luchan por espacios de tierra, ni por alcanzar botines, ni por otro tipo de ambiciones. Son naturales sumamente paganos y practican la brujería con demasiada creencia; no saben de la existencia de nuestro señor Jesucristo, ni les interesa pertenecer a nuestra Iglesia, ni conocer a vuestras Majestades, ni vivir como seres racionales. Ciertamente no sé a quién adoran, pero tienen unos huesos y unas cosas en sus casas a las cuales llaman cemíes. Para ellos, cada cosa tiene un espíritu y una vida; son unos idólatras degenerados. Utilizan unos pequeños adoratorios para realizar sus prácticas religiosas y también creen que sus difuntos son sus protectores. Practican la brujería para curar sus enfermedades, y hemos oído también que realizan sacrificios humanos en sus ceremonias religiosas, y luego se comen a los sacrificados. Viven en un total aislamiento, razón por la cual no han desarrollado el conocimiento ni ha llegado Cristo a sus corazones. Es por eso que se han conformado con ser unos buenos salvajes. Luego de redactar la carta, Colón dejó de lado la pluma y se recostó en la cama. Colocó sus manos en la nuca y cruzó las piernas. Pensó que dirigirse en esos términos a sus Majestades era una imprudente locura, que creerían que había fracasado, que su locura había sido anticipada por los confesores. No, nada de eso sería prudente en aquellas circunstancias, porque el fracaso tendría muchos enemigos y el éxito algunos detractores: -¡No, no me daré por vencido! -Se dijo a sí mismo arrimándose a una pequeña mesa del costado-. Debo seguir luchando hasta encontrar mucho oro. El Almirante cogió la carta entre sus manos y la arrugo colocándola en su bolsillo. Pensó, reflexionó y se dio un tiempo para aplacar todos sus remordimientos. Detrás de sus preocupaciones había una fuerte incertidumbre que no le dejaba tranquilo un instante:

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-Solitario frente al tiempo y al destino –Se dijo a sí mismo-. Presa de mis propias inquietudes y obsesiones; ausente de mis convencimientos y extraño a la realidad de las circunstancias, ruego a Dios un amparo para poder obrar con sensatez y valentía. No puedo decir que el destino haya sido malo con mis pretensiones, o que el curso ineludible de las circunstancias se haya ensañado conmigo. Es la voluntad Divina la que se va ejecutando día a día. En ese instante se abrió la puerta del camarote y entró un hombre alto, vestido con una túnica blanca; llevaba una barba larga y sobre sus hombros se desparramaba un cabello alborotado: -¡Almirante del Mar Tenebroso! -Le dijo con una voz roca y rotunda-, viejo marinero de las cofradías de Il Signore y La Totta Roma; caminante de las romerías de nuestra señora del Rocío y de las Cuatrovitas… virrey de todas las tierras descubiertas y conquistadas. Aquí, presente como un espíritu tutelar de tu destino, acudo para reconciliarte el alma y el espíritu. El Almirante se quedó contemplándole por un instante y dijo: -Tú, nuevamente aquí Taputafir, presente como siempre en mis peores circunstancias; nuevamente acudiendo a mí para reconfortarme. Y heme aquí, solo y abandonado, conduciendo a esta gente a un destino incierto del cual no tengo la menor certeza. Sólo y embarcado en una aventura temeraria de la cual soy el único creyente; lleno de ambiciones infinitas y aspiraciones irrealizables. He firmado unas capitulaciones que creo que jamás serán cumplidas, y he asumido obligaciones que de pronto ni siquiera las pueda ver realizadas…Y tú aquí espíritu difuso e incomprensible; aliento de este esfuerzo que poco a poco me ido consumiendo. He dejado todo por cumplir mis ambiciones; he renegado de una vida simple y dichosa; he caminado todos los caminos polvorientos de Europa y los mares más ignotos y desconocidos. Y hoy, aquí, esperando la buenaventura de la suerte, descubriendo nuevos lugares; luchando por convencer a esta gente para que continúe adelante-Almirante del Mar Tenebroso -Continuó Taputafir-. Es tu voluntad de vencer la que te ha permitido llegar a estos lugares. Ambicioso, perseverante, nunca declinaste un momento en tu cometido-Sí, Hombre de Blanco -Respondió el Almirante inclinando la cabeza-. Sólo la voluntad de vencer me ha otorgado el privilegio de triunfar en estas faenas tan penosas y arriesgadas; el amor que he profesado siempre por lo que he considerado mis ideas propias; la satisfacción de alcanzar lo prometido; la esperanza de llegar hasta el infinito en busca de lo desconocido. La lucha sin tenacidad carece de sentido, porque la verdadera lucha tan sólo es perseverancia y valentía. Triunfa el que ambiciona, el que hace de su propósito una religión verdadera; el que domina el sentido del temor; el que desafía diariamente la aventura de vivir. La derrota es un pasto tierno para los desamparados. El vencer es un privilegio de los valientes; el triunfar de los predestinados. Entonces Taputafir se tomó de la túnica y caminó acercándose al Almirante: -Pero te encuentro algo temeroso y dubitativo -Le dijo con una voz serena y pausada-. Son las circunstancias las que te tienen confundido. -Sí, es verdad que dudo pero creo insistentemente en mi fortuna -Le respondió el Almirante-. Ella me ha sonreído siempre desde que hice el pacto con Rabitamón, y le prometí seguir sus pasos con fe de penitente, y Él me prometió acompañarme y ayudarme aún en mis peores momentos. Y mira como Él me ha ayudado: Justo el día en que debían

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arrojarme los marineros por la borda, apareció esta tierra extraña que muchas veces creo que es el paraíso terrenal de nuestra Biblia. Me ha ayudado a seguir por la ruta del Imago Mundi de la cual ni siquiera Pierre d`Ailly estaba convencido. Tiempos y rutas providenciales que sólo Él podía prodigarme. -No es el destino ni tu Señor el que te ha dado la ventura, es la profunda fe que pones en tus cosas-Sí, Taputafir -Prosiguió Colón sentándose en la mesa-. Es la fe en mis ideas, pues yo creo en mí porque soy la única fuente certera de mi convencimiento, porque soy quien aspiro frente la necedad de otros, porque soy quien conozco frente a la ignorancia de los que me cuestionan. Yo tengo fe en lo que amo, y lo que amo no me puede dejar abandonado. Sólo la convicción vence los pesimismos que siempre nos crea la inseguridad-Tienes razón Almirante de La Mar Océana -Continuó Taputafir-. Ptolomeo, Polo, Fiore y Vilanova sembraron en ti el poder del conocimiento, y tú, tan sólo tú has sido capaz de corroborarlo. Aprendiste a amar el conocimiento cuando entendiste que era lo único que te hacía diferente; que era lo único que te hacía interesante… que era lo único que te hacía superior a tu propia naturaleza y a la de los demás. El amor por el saber te sembró mil inquietudes; el apego por el conocimiento te encauzó por las certezas; el conocimiento y la inquietud son la base de tu sabiduría. Y el Almirante se puso de pie y caminó impaciente haciendo círculos en el cuarto: -Pero no es solamente eso, Taputafir, es la valentía con que he tenido que afrontar todos estos acontecimientos: el riesgo, la tenacidad. Aprendí a ser valiente para enfrentar mis propias debilidades; para aprovecharme de las debilidades de los demás… para tener el coraje de reconocer mis derrotas y nunca volverlas a cometer. Entendí que el derrotado no es aquel que pierde una batalla sino aquel que no la vuelve a afrontar, y afrontar los riesgos con valentía es una forma de saber ganar. Amo la aventura porque es mi verdadera razón de ser, porque ella me recoge en su seno cuando la apatía me consume; porque ella da sentido a mi vida creando un éxtasis vital. Los mayores éxitos de mi vida me lo han dado el riesgo y la temeridad. -¿La temeridad… la tenacidad? -Preguntó Taputafir. -Sí -Respondió el Almirante-. La tenacidad se deriva del espíritu de los hombres; más que un atributo es una virtud que hay que cultivar. Estoy aquí porque tuve que perseverar pidiendo el favor de La Corte de Portugal, bregando con el mal humor de Medinacelli, la intransigencia de los curas consejeros, la incredulidad de sus Majestades de España. Me humillaron, sí, jamás creyeron en mí sino en sus ambiciones… Nunca dejé que la derrota me hiciera presa fácil de su fatalidad. Taputafir sonrió pacientemente y acercándose al Almirante le dijo en la oreja: -El éxito de la vida consiste en buscar nuevos horizontes. La obsesión por alcanzar nuevos desafíos, debe ser la guía permanente de un hombre comprometido con Dios y su destino. Los nuevos horizontes se deben alcanzar con valentía y firmeza. Los nuevos horizontes son cielos ocultos para aquellos que son incapaces de mirar el futuro. Y el Almirante se separó de Taputafir y se apegó a la puerta: -La vida es una eterna lucha entre el ser y el deber ser. Los hombres hacemos lo que nos gusta y muchas veces fracasamos; hacemos lo que debemos y también fracasamos. Entonces todo es voluntad, una infinita voluntad de vencer que se sobreponga a todas las adversidades de la vida y nos obligue a luchar. Aprendí a luchar para tener derecho a

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vivir, y eso por supuesto me generó un compromiso con la vida. La vida me dio la oportunidad de ser y yo hice todo lo que ella me pedía: cumplir con mi destino. Todos los hombres nacemos para cumplir con un destino y es obligación impostergable seguir por los caminos de la predestinación. Debo cumplir a cabalidad aquello para lo cual me seleccionó el destino, el no hacerlo sería un acto de irresponsabilidad. Comprometerme a hacer ha sido un compromiso de vivir. Entonces Taputafir abrió la puerta lentamente y salió dejándole al Almirante en su cotidiana soledad. Al tercer día de permanecer en la isla, el Almirante nuevamente desembarcó de la Santa María, y se dirigió a tierra firme acompañado de sus marineros. Iba vestido con un hábito café de monje franciscano, sandalias de pescador y un crucifijo de plata. -¡Allí va vestido de loco penitente! –Le dijo Martín Alonso a su hermano Vicente Aneo mientras se reía-, tiene sus desates de locura cada que pasa la luna llena. Y el Almirante se paró en una pequeña roca cercana al arrecife, y dirigiéndose a los nativos y marineros les dijo: -Infelices los abandonados, porque ellos verán una luz opaca al final de sus días. Infelices aquellos que aún sabiendo que su realidad es triste, la aceptan como suya, y sufren, y lloran, y se llaman solitarios con resignación. El cura Cabeza de Vaca, soltó el rosario que llevaba entre sus manos y se dirigió corriendo hacia la multitud que escuchaba al Almirante. Se plantó a un costado y se persignó. -Infelices los débiles de carácter -Continuó el Almirante-, porque sobre su paciencia se asentará la injusticia de este mundo, y soportarán todo el peso de sus opresores, y lo aceptarán aun a sabiendas que su vida es un calvario. Y Vicente Aneo le tomó del brazo a Mateo de Alcántara y se aproximaron juntos, agarrados de algunas azagayas que les habían obsequiado los nativos. -Infelices los que lloran las desgracias de su vida, y lamentan su pasado, y presienten su futuro; los que lloran a su madre, los que lloran a sus hijos; los que lloran el dolor ajeno… porque sus penas nunca serán mitigadas. Y Pedro de Gutiérrez y Rodrigo de Sánchez se apartaron de Harubey para acudir a escuchar las palabras del impredecible Almirante. -Infelices los que tienen hambre y se embeben de su sed, y restringen el aliento; aquellos que brindan su pan aún a sabiendas que tienen hambre, y estiran su mano generosa al que no tiene nada y al que tiene también. Y los pocos marineros que estaban dispersos por la playa, abandonaron a las jóvenes nativas y se aproximaron a él. -Infelices los misericordiosos -Continuó diciendo el Almirante-, porque ellos tienen pena y saben compadecer; porque brindan sus caricias a quienes no tienen alivio, y una sonrisa franca a quienes no saben sonreír. Y los viejos y jóvenes nativos dejaron sus quehaceres y acudieron presurosos a oír la palabra del viejo mensajero. -Infelices los limpios de corazón, porque ellos tienen sus sentimientos purificados; porque aman sinceramente y dan su vida por la vida de los demás. Harubey y su esposa Anaca se acercaron al tumulto en medio de la admiración. -Infelices los hombres pacíficos porque saben perdonar, porque aman la paz divina y un mundo sin conflictividad. Infelices los que padecen de persecución, porque ellos son la

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contraparte de las ínfulas del opresor; los que son perseguidos por la injusticia, los que son buscados por la sinrazón; los que defienden sus ideales poniendo delante el corazón. Terminado de decir esto, el Almirante se bajó de la roca y fue caminando hacia un cactus que se encontraba debajo de una palmera, y cortando algunas hojas con sus manos, se colocó en la cabeza. Inmediatamente la sangre comenzó a empapar su rostro y con un gesto de tranquilidad dijo: -¡Ecce homo! El hombre nació para sufrir en esta tierra, para llorar, para pedir, para humillarse, para ser siervo de cualquier señor. Debemos sufrir hoy, hombres pecaminosos, y llorar, y padecer, porque esa es la razón de vivir en cualquier lugar. Y el Almirante continuó caminando en dirección a la playa, y pisó con sus pies descalzos el agua y la arena, y tomó en los cuencos de sus manos el agua tibia del mar y la puso en su cabeza: -Debeis saber hermanos -Dijo dirigiéndose a la multitud-, que de hoy en adelante su vida cambiará radicalmente. Todos seremos hijos de esta tierra y comeremos del mismo plato y beberemos del mismo cántaro, y construiremos un nuevo mundo basado en la igualdad. Luego se plantó en la orilla del mar y llamando a Harubey le dijo: -Ven Harubey, yo te llamo en nombre del Señor, y te bautizo con el nombre de Francisco, el de Asís, porque tú deberás practicar la abstinencia y el celibato, y harás votos de pobreza y castidad. De hoy en adelante deberás adorar a un solo Dios, tu salvador, porque deberás dejar atrás tu mundo de pecado y corrupción, lujuria, avaricia, promiscuidad e idolatría. ¡Yo te bautizo en nombre del Señor! Entonces el Almirante se acercó a Harubey y lo llevó caminando hacia las olas, y recostándole en sus brazos le sumergió tres veces y le dio la bendición. Luego le llamó a Anaca y también le bautizó y le dio el nombre de Josefa, y le sumergió. Luego fueron bautizadas las otras esposas de Harubey, y sus hijos, sus hermanos, sus parientes y demás habitantes de la isla. Al terminar de bautizar a la población, el Almirante siguió caminando por la orilla de la playa y se fue alejando poco a poco seguido por la multitud. -Vosotros sois la luz y la esperanza de este mundo -Les dijo-. Sois la justicia y la razón de la verdad. Un mundo con justicia es aquel en donde los hombres son iguales, y la ley impera sobre todos por igual. Un mundo con justicia es aquel en donde los hombres pueden amarse los unos a los otros, y respetarse, y opinar, y decirse lo que piensan… y seguir hablando la verdad. Les digo que de hoy en adelante deberán amarse los unos a los otros, porque sólo el amor fructifica las cosas, y no tiene límites, ni rencores, ni espacios físicos en donde habitar. El amor esta en el aire, en todos los lugares en donde el hombre siente la necesidad de ser feliz. Debemos orar por nuestros enemigos, porque ellos también sienten la necesidad de Dios. Ora por el que peca, ora por el que te maldice, ora por el diferente y por quien te quiere maltratar. Luego hizo que le trajeran una canoa y subiéndose a ella, dijo: -El pecado es una enfermedad del alma que corrompe los buenos sentimientos y nos llama a la perdición. El pecado es tentación mundana, lujuria y obsesión, mata los ideales y pervierte la razón. Y yo he venido acá en nombre de Rabitamón, a llamarles a su reino a los justos de corazón. He venido para evangelizar a quienes viven en el reino del demonio; a los que viven en pecado e idolatran a seres del mal. Terminado de decir esto, se bajó de la canoa y se limpio la cara con agua del mar. Caminó hacia la multitud y tomándoles de las manos a unos niños, dijo:

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-Los niños son la pureza del alma y el crisol del corazón; son el perfil de la inocencia y la sinceridad de la humanidad. Ellos representan el bien, la dulzura y la gracia del amor, porque ellos nos llenan de ilusiones y son albricias para la espiritualidad. El Almirante se arrodillo por un momento y lloró intensamente, y rezó, y se persignó algunas veces, y continuó diciendo: -Sobre ustedes caerá la maldición de la esclavitud, y deberán vivirla, y soportarla, y convivir con ella durante muchos siglos en que les postrará. Y los días se volverán interminables, agobiantes, y deberán vivir como animales y sobrevivir a la miserable explotación. No tendrán quién los defienda y serán víctimas de toda forma de agresión… Luego se dirigió al caney de Harubey y deteniéndose en la puerta de su casa, nuevamente les habló a los nativos y les dijo: -Yo haré que ustedes se evangelicen para que vivan en civilización, y conozcan las cosas de Rabitamón, y las buenas maneras de su iglesia, porque por ese lejano horizonte de la playa, donde nuestra vista ni siquiera llega, vendrán nuevos hombres a colonizarlos y ustedes deberán creer en ellos, porque ellos son hijos de Dios, y serán compasivos con ustedes, y los amarán tanto como ellos aman a su Señor. Deberán ser obedientes y sumisos, pobres y sacrificados, de tal manera que sean gratos a los ojos del Señor. En ese instante Mancorae, hijo mayor de Harubey, dio media vuelta y se apartó de la multitud porque no entendía nada. El Almirante le llamó la atención con mucho enojo y señalándole con el dedo, le dijo: -Hombre sin fe ni convicción, sin Dios ni religión, prefieres alejarte por el sendero oculto de la nada y enclaustrarte en la soledad. Tú verás parir a tus mujeres hijos que no serán los tuyos pero que los tendrás que amar, y ellos serán iguales pero diferentes a la vez, porque no verán este mundo con los ojos que tú lo ves. Y regresando a ver intempestivamente a un grupo de marineros, les dijo: -¡Hombres desconcertados! ¿Por qué me miran anonadados, incrédulos y asustados? Deben tener fe en nuestras ideas porque ellas serán la salvación. Mañana moriremos muchos, y muchos morirán después, y luego resucitaremos en medio de las flores del Edén, y las plantas se convertirán en frutos y las selvas en vergel, y todos viviremos libres en medio de una música celestial. Luego se dirigió a Cemistutuey, esposa de Mancorae, y mirando a lo más alto de las palmeras, dijo: -Mujer hermosa y vivaz, mujer sin amo ni propiedad, veo en tu ojos una inocencia que aun sin comprenderme me das a entender que sí. Tú has de dar muchos hijos a mis hombres y a los hombres de tu comunidad, y parirás tantos hijos como no ha tenido idea la humanidad, y serás amada y maldecida, deseada y repudiada, y darás semilla a la cimiente para un gran tiempo en la posteridad… Ven no tengas miedo, ven y acaricia mis pies, porque aquellas mujeres que crean en Rabitamón, serán benditas y agraciadas. Y Cemistutuey se acercó al Almirante y le acarició los pies y luego se quedó arrodillada en el piso. -Pues deben saber todos ustedes -Les dijo a los presentes-, que quienes crean en mis palabras, mucha ventura encontrarán. Y nuestra riqueza será de este mundo y del otro mundo también. Ante la expectante mirada de nativos y marineros, el Almirante se fue caminando en dirección a la playa en donde estaba Harubey, le tomó suavemente de las manos y le entregó un crucifijo nuevo que lo había traído con él.

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Martín Alonso Pinzón que se encontraba contemplando el acontecimiento. Se colocó pacientemente en su cuello y lo miró. y le deseo buen viento y buena mar. Sólo un ambiente de fría hermandad quedó rondando por la playa. las naves misteriosas se alejaban dejando un cúmulo de inquietud. nunca más nos volveremos a verHarubey no dijo nada y le aceptó. era muy importante. en realidad creyó muy poco en las palabras del Almirante. Le advirtió que hacia el sur encontraría muchas tormentas y aguas bravas. el joven indígena que Harubey le había obsequiado. de la cual Harubey les había comentado. -¿Quién eres tú? -Le preguntó el Almirante. sus ojos eran achinados y su piel cobriza. y le dijo que le tradujera lo que el cacique le decía. salió de entre la multitud un hombre de mediana estatura. -¡Muchas gracias! -Le dijo el Almirante a Harubey-. Guacanagarix. Luego se incorporaron a la danza más nativos que también le iban limpiando con hojas de cayuracu. el cacique de Marién. y se dirigió a la playa en donde un grupo de nativos le esperaban recelosos: -¡Hombres desnudos! -Les gritó con un tono amigable-. Era una isla hermosa de la que se decía había mucho oro y sus habitantes eran unos feroces guerreros. hasta que se encontrara oro o algo similar. Mientras tanto. El Almirante desembarcó de la nao Santa María. En su cabeza llevaba una corona de plumas que combinaba perfectamente con el hermoso pectoral que llevaba en su pecho. mientras a lo lejos. Luego les ordenó a los capitanes y marineros que inspeccionaran la isla. 16 . Al escuchar esas palabras. Guamiquina!El behíque de Marién comenzó a danzar alrededor del Almirante y le golpeó con unas ramas de palmera. somos personas pacíficas que venimos del otro lado del mar para saludarles cordialmente. llamada también Gallega por sus tripulantes. levantó su mano y ordenó que el ritual se detuviera. También le concedió cinco nativos para que aprendieran su lengua y le sirvieran de guías en el nuevo mundo que estaba por explorar. casi despeñándose en el horizonte. hasta que al final. Harubey. levantó enérgicamente sus brazos y ordenó a los marineros reunión. dijo: -¡Oh Guamiquina. El Almirante ordenó a sus hombres abordar las embarcaciones y continuar con el viaje. piernas cortas y cabellos largos. Se tocó ligeramente la nariz removiéndose la nariguera y lanzando una flecha. El Almirante inmediatamente llamó a Baltasar. Al finalizar la jornada. y que en ellas habitaba mucha gente. sin embargo. le ayudó a reaprovisionar las embarcaciones con mucha agua y comestibles. que allí vivían hombres que comían a los seres humanos y que sus flechas eran demasiado venenosas. El Fuerte de la arbitrariedad Y llegaron los extraños navegantes a la isla Quisqueya. porque le había dicho que no muy lejos de allí encontrarían muchas islas. y los dos se abrazaron fraternalmente. La información que Harubey le había dado al Almirante.-Esto es señal de nuestra amistad -Le dijo n voz baja-.

diosa madre y protectora de nuestras tierras. señor de todas estas tierras y descendiente de la diosa Iermao… Sabíamos que un día llegarían aquí conducidos por la malicia de Guahayona. y le colmó de prendas y regalos. -¿Y de dónde has sacado esto? -Le preguntó el Almirante intrigado. -Venimos trayendo un nuevo Dios y una nueva sabiduría -Le dijo-. Ellos son Mairení y Caonabo. -Nosotros tenemos tantos dioses como los espíritus de la noche -Le respondió Guacanagarix. Nosotros podemos protegerles y darles enseñanza. Luego le miró fijamente y le dijo: -¡Bienvenido Guamiquina!El Almirante no entendió lo que significaba Guamiquina. Guacanagarix se quedó en silencio por un momento y levantó a ver a los marineros y nativos de Marién. y venimos de lugares en donde nuestros antepasados tenían muchos templos. con la cabeza inclinada aceptó el ofrecimiento: -Quiero que me ayudes a luchar en contra de mis enemigos -Le dijo lleno de resentimiento-. -Quiero hacer un pacto de amistad con los hombres de Marién -Le dijo el Almirante-. Amamos y adoramos a Iermao. pequeño poblado en que vivía. El Almirante le regresó a ver a Diego de Arana y levantando el dedo pulgar. a Zuimaco. y le proporcionó mujeres para que les complacieran a sus hombres esa noche. los hombres viven en ciudades hermosas y sus reyes en castillos. Luego le colocó una corona de plumas de papagayo y le regaló un pequeño pectoral de oro con la efigie de Maórocoti. -De un lugar llamado Xaracaona -Le respondió Guacanagarix. a Apito. y le sonrió amablemente hasta que le tomó del brazo. 17 . y que llevaban en esa situación un par de días. Luego. Existen catedrales imponentes y sus sacerdotes son hombres dedicados a precautelar la religión y sus principios. mujeres y esclavizar a mis hombres. Para sellar el pacto. y que su jerarquía sería inferior a la suya pero igual a la de los capitanes. -Nosotros también tenemos un solo Dios y muchos dioses protectores -Le respondió Guacanagarix-. diosa del poderío de Xaragua. sacó un juego de peinetas sevillanas y le puso entre sus manos. El Almirante le regresó a ver a Guacanagarix y le pidió ayuda. señores de Xaragua y Maguana. aceptó el pedido de Guacanagarix. diosa de las tierras de Maguana.-Soy Guacanagarix -Le respondió éste-. Nacido en la orilla del río Guarico. En ese instante se acercó Pedro de Gutiérrez y le comunicó que tres marineros sufrían de fiebre y dolor de estómago. luego. Ordenó a sus capitanes que en adelante se le diera los respetos de adelantado. Pretenden despojarme de todas mis tierras. diosas de Magua y Higüey. -¿Ustedes tienen muchos dioses? -Le preguntó el Almirante. ayuda para la guerra y alimentos. y lanzó arena al aire y se tapó la cara en señal de luto. porque de dónde venimos es un lugar muy extenso y poblado. Entonces el cacique se acercó al Almirante e inclinándose ligeramente le besó su mano. y dijo fuertes improperios. y a Guacar y Atabeira . Los marineros que sufrían de enfermedad fueron desembarcados de la Santa María y trasladados al batey de Xarugue. Vengo haciendo alianzas por los lugares que he visitado. de comidas y bebidas. No tengo ningún amigo que me ayude en esta lucha. pero intuyó que era una forma de apodar a los extraños. Guacanagarix le invitó al Almirante a visitar el batey de Xarugue. y lloró.

canto lento y ceremonioso. hojas de guaricocó. y la fue aspirando poco a poco hasta que se quedó un poco embriagado. y el sonido de los atabales no terminaba de retumbar. y estrechándose el estómago. una luz intensa se desprendió del cielo para caer en las inmediaciones del batey. y los hizo girar incesantemente hasta que dio la impresión de que se los había tragado. a gritar cosas ilegibles. Luego. El behíque Ayba encendió una antorcha y se tomó varios bocados de jugo. levantó su mano derecha y le llamó al behíque del templo de Chaquey y le dijo: -Cura a estos hombres barbados venidos del horizonte y honremos nuestra amistad con ellos. les estrechó con un fuerte apretón el pecho y les fue lanzando al piso conforme les iba apretando. -¡Ven Macocael. dios de la cura y las enfermedades. Luego se sentó junto a los enfermos y comenzó a beber pócimas extrañas. se tendió en el piso y fingió dormir durante un corto tiempo. y unos se hacían más largos y otros se acortaban. eran los huesos de sus padres y hermanos. un hollín espeso iba cubriendo su cara y la de sus acompañantes. y luego salían fuertes ruidos de estos objetos que se iban volviendo incandescentes. agua de hierba de güeyo. objetos de piedra y vasijas de barro cocido. El behíque Ayba se acercó a los enfermos y comenzó a decir palabras extrañas y agresivas. Recogiendo algunos huesos pequeños del piso. a decir palabras sueltas e indefinidas. Guabonito. se apartaron lentamente mientras unos extraños espíritus salían de los cemíes. mientras el behíque danzaba y gritaba alrededor de los enfermos. como que retumbaba en una cueva. El behíque Ayba se colocó su indumentaria y comenzó el ritual. Los nativos iniciaron un canto sepulcral que parecía de ultratumba. En ese instante el behíque Ayba se puso en el centro del batey y comenzó a pintarse la cara de negro. hasta que la percusión de los atabales los desvanecía por completo. procedió a recubrirles con carne y a meterse a la boca. y daba muchos sonidos guturales llamando a los dioses: Yucahu y Maboya. Ellos tenían poderes divinos que el hombre no podía cuestionarlos. Anacacuya. y a hacer fuertes vientos que los nativos llaman huracanes.El Almirante se acercó a ellos y les limpió la frente en medio del dolor. Diego Lorenzo les tomó de las espaldas e impidió que ambos se cayeran. el behíque tomó una pequeña vasija llena de cohoba. Rodrigo de Escobedo y Domingo de Lequeitio que estaban a un costado de los grumetes enfermos. Luego se levantó y reinició el ritual con mucha energía. E inmediatamente comenzó a lloviznar en la isla. pequeños trozos de madera tallados por sus antepasados. Guacanagarix que se encontraba consternado. Y se indujo voluntariamente al vómito metiéndose los dedos en la boca. frases aparentemente incoherentes: 18 . y se movían como que tenían vida. El Almirante se agarró fuertemente de la sotana del cura Cabeza de Vaca y retrocedió. Terminados sus cantos y la danza. hasta que finalmente vomitó con desesperación arrimándose a un árbol. diosa del suelo y la fertilidad. caminó lentamente alrededor de ellos y se plantó en su delante: los tomó de las piernas suavemente y les fue frotando hasta llegar a las plantas de los pies. se iban incrementando vertiginosamente y haciéndose cada vez más gigantes. y pujando. dios del bien y la amistad… Sanen a estos hombres extraños que ruegan por su generosidad! Entonces los nativos comenzaron nuevamente a cantar y suplicar. Sacó los cemíes de las casas de Guacanagarix y Hiobabo.

Y el Behíque seguía escupiendo las enfermedades y pateándolas incansablemente. Sus ojos desbordados parecían desprenderse de sus párpados. El Almirante sostuvo por un momento el aire en la boca y sonrojó intensamente. Buya y Maboya! Vengan dioses generosos de los mares. hizo un esfuerzo grande para ignorarlo. Pues él levantaba sus brazos hasta topar las ramas de los árboles y nadie se daba cuenta. luego los iba lanzando hacia arriba en señal de transparencia. Anda cura franciscano y dile a Arana que prepare la destrucción de toda esta porquería. Creía que se hacía una grave ofensa a Dios con tan temible ofensa. Nada funcionaba en él que no fuera el desmayo. Unos pequeños roedores eran destripados y con su sangre frotaba los cuerpos de los marineros enfermos. fuera la maldad de Guaniporex. les frotó suavemente por el cuello y les golpeó. Mientras tanto el Behíque continuó limpiando la enfermedad de los marineros españoles. hasta que rendido de tanto escupitajo se paró en el centro y miró a todos los costados. el Behíque comenzó a soplar a los enfermos por distintas partes de su cuerpo. y mientras más intentaba olvidarlo.. Le llamó al cura Cabeza de Vaca y le dijo: -¡Estamos en la morada del demonio! Lucifer está presente entre nosotros. acabar con estas curaciones demoníacas. la abominación y el desprecio. sin embargo. ahora estuviera metido entre sus hombres. muecas de amargura y señales de vómito. Terminaba de decir esto. su boca reseca se descuartizaba en sus palabras. Anatoya y Guatorix. Luego les masajeó el estómago y le botó el humo del tabaco por encima de sus pelos. caminen hacia el mar y las olas traicioneras. el cura fue a parar en brazos del Diego Bermúdez. Debemos acabar con estos maléficos rituales. El cura Cabeza de Vaca no pudo soportar la ceremonia y se puso a vomitar en un árbol de caubuto. Se frotó los ojos varias veces y no encontró la fórmula de desaparecerlo. sintió que una enorme presión se le subía a la cabeza. y los desenvolvía e insinuaba que había sacado toda la maldad de los enfermos. Luego simulaba que había vomitado y mostraba los cemíes. y nos quiere convencer que sus ritos son beneficiosos. cuando vio entre la multitud la presencia de Taputafir. que era el paje del Almirante. y luego descendía. porque este fuego se levantaba de la nada y subía hasta llegar a la copa de los árboles.-¡Salgan espíritus malignos de la montaña! -Gritó fuertemente-. temeroso. En medio de esa incomprensible confusión. El Almirante se sintió profundamente nervioso y desubicado. Luego el Behíque levantó una rama con fuego en medio de la algarabía. de las orejas y de los cabellos de los marineros. Esto fue lo que más desconcertó al Almirante. Poco a poco el Behíque iba sacando pequeños insectos de la nuca. Terminado de decir esto.. más se impregnaba en su memoria. El hombre de las barbas blancas caminando entre los nativos. vayan a su morada sin tiempo. ¡Dioses del bien vengan en auxilio de estos hombres!. y volvía a ascender incesantemente buscando purificar el alma y el espíritu de todos los presentes. pues no podía creer que el hombre que le visitaba cada cierto tiempo. el cual sin poder soportar más su aliento. 19 . le dejó sentado a un costado y se marchó al lado de Fernando de Triana. Hacía caras feas y gestos de repugnancia. Fuera espíritus perversos de las cibas y guanimes. ¡Yucahu Bagua.

la percusión de los atabales era tan fuerte que nadie le escuchaba. y que se dirigieran a las naves para partir de ese lugar maligno lleno de taumaturgia y brujería. con el sonido del viento y el agua de la lluvia. el behíque Ayba se fue caminando por la trocha y se perdió entre los árboles y matorrales. y fue recorriendo de cuerpo en cuerpo y de cosa en cosa. consistía en que los españoles debían destruir lo más pronto posible. Santísima Virgen. Mientras tanto. porque según él. delgados y deformes. procedió a recoger los pedazos de huesos. ¡Arcángel Gabriel. Cuando la noche cubría con su sombra asfixiante las naos expedicionarias. comentó que los nativos debían ser esclavizados y puestos al servicio de los españoles. luego de limpiar los cuerpos de los marineros españoles que se encontraban en el piso. La idea fundamental que había esbozado el cura Cabeza de Vaca. cubierta por un incesante ruido de insectos y sabandijas.-¡Padre. todos los templos paganos con sus respectivos ídolos. Los marineros se pusieron de pie y sintieron que las dolencias habían desaparecido y que gracias a unos nuevos dioses se habían curado. y nombraban a sus dioses y repetían letanías que sólo ellos comprendían. Se retiró quedito y llamó a Francisco de Huelva para que le condujera en una canoa a la nao Santa María. Sus cuerpos han sanado y los malos espíritus se han ido para siempre. las pequeñas canoas abandonaron las naos y se dirigieron a la playa. La noche en Marién permanecía sola y abandonada. permaneció frío y estático contemplando los últimos momentos del ritual satánico. Juan de la Cosa que no estuvo de acuerdo con la alianza. un viento misterioso llamaba al temor y a la intriga. y les dejaba alimentos y bebidas para que los espíritus tutelares disfrutaran y fueran buenos con los hombres que se preocupaban de cuidarlos. Ordenó que los marineros abandonaran el batey. Dicho esto. una extraña energía se apoderó del ambiente mágico en que vivían los nativos. Sin embargo. Una llovizna ligera fue rociando el rostro del Almirante que ante la fría mirada de Pedro de Gutiérrez no creía lo que veía. Sólo el suave golpeteo de las olas creaba una leve monotonía que se hacía imperceptible. e iniciaron el camino en dirección a Xaragüe. grandes y pequeños. Hijo y Espíritu Santo¡…¡Socorran este acto de brujería! -Gritó el Almirante colocándose en la mitad del cuarto-. se agruparon debajo de la palmera que sobresalía en la playa. En el interior profundo de esa vegetación espesa. y luego de que los jóvenes marineros hubieran concertado la hora adecuada. Aristóteles había dicho que existe una esclavitud natural y que los hombres inferiores debían ser esclavos. Los behíques y sacerdotes nativos eran una amenaza para la santa religión católica. maderas y piedras pequeñas que estaban dispersos en el piso. Santiago de Compostela! Vengan en auxilio de estos fieles cristianos que han caído en una trampa del demonio. Pasó de bohío en bohío depositándolos en los pequeños altares que tenían. y los hombres en ese instante se sintieron fuertes e indefensos. y los nativos danzaban y gritaba incansablemente. y con una voz firme y pausada les dijo: -Todos los males que tenían en sus cuerpos han salido y se han ido con la brisa del mar. 20 . Luego el behíque Ayba regresó al lugar en que se encontraban los enfermos. Pasados algunos minutos. El behíque Ayba. Los jóvenes marineros de La Niña y La Santa María. el Almirante acompañado de Pedro Gutiérrez y el tonelero Álvaro Domingo.

Los gritos de placer de sus mujeres. Behequio y Maniocatex. Sin embargo. Aquella noche. Allí estaba apertrechándose para la guerra. y soltaron sus senos al aire para que los jóvenes marineros las acariciaran y las copularan. y quemaron los atuendos que se amarraban alrededor de los bohíos. dejando ancladas frente a la playa a las naos Santa María y La Niña. Guarionex. que no se cansaron de fornicar a cuanta mujer se cruzara por su paso.Al llegar los marineros españoles a Xaragüe. y lanzaron los objetos. espíritus positivos y bienaventuranzas. el Almirante se hacía el desentendido y les consolaba con promesas fantasiosas. eyaculó con unos fuertes bramidos. Guacanagarix le había sugerido que la desembocadura del río Guarico. y decidió hacer una pequeña cabeza de playa en la desembocadura del Guarico. le había enseñado que cuando llegaran extraños a su casa. Guacanagarix se desnudó y se tendió en el suelo como lo habían hecho sus antepasados. y unos gritos tenebrosos se desprendían de lo más profundo del monte misterioso. Su principal preocupación era que se aproximaba la navidad y sus hombres querían retornar a casa. Luego de cantar y bailar en medio de la noche. que era el corazón montañoso de la isla. también se embarcó en la nao Santa María y acompañó al Almirante. Las hijas de Guacanagarix también se incorporaron y se desnudaron completamente. les excitó y enfureció al mismo tiempo. obsequios y regalos. Creían y no creían que parte de su hospitalidad debía ser entregar sus mujeres a los extranjeros. tratando de disfrutar al máximo su cópula con la tierra. que los marineros se daban cuenta que eran mentiras pero que las toleraban con resignación. Y le había dicho también que cuando su hijo primogénito se casara. su esposa principal. Rápidamente se metieron en las casas y destruyeron los pequeños altares en que vivían los cemíes. Y así lo entendió y así lo hizo. tomó su lanza de pambil y se dirigió al centro del batey: -Uh uh uh uh uh -Cantó en medio del estropicio y siguió cantando incansablemente. durante la primera noche. debía entregar a su mujer a los caciques principales de la isla. Había recibido la noticia de que en esa dirección había minas de oro. llegando al éxtasis total con el cual finalizaba su rito de fertilidad. se inició el asalto con una brutalidad inesperada. Un derrame de placer se difundió por todo el caserío. Mientras tanto los hombres de Xaragüe se retiraron y ocultaron en el monte. Las mujeres disfrutaban con un placer incontenible. En forma lenta y pausada. Su padre Mairení. que buscaban sexo para desfogar su varonía. su enemigo más encarnizado que era el cacique Caonabó. era un lugar interesante para iniciar un reconocimiento al interior de la isla. 21 . Un espectro de ira y odio cubrió a Xaragüe por todos sus espacios. el Almirante dio la orden de partir con rumbo al Este. Guacanagarix que se encontraba solo y meditabundo en su bohío. y que desde allí podrían ir en dirección a Maguana. las mujeres nativas fueron violadas por los marineros insaciables. Lloraron y se torturaron. A la mañana siguiente. se tomaron de las manos y meditaron. El Almirante escuchó con detenimiento las recomendaciones de Guacanagarix. Guacanagarix con algunos de sus hombres. les hizo sentirse impotentes y frustrados. la briosa acometida de los marineros. debía ofrendarles mujeres y comida. fue entregada la primera noche a los caciques de Quisqueya: Caonabó. haciendo ritos de abstinencia y desprendimiento. Cayacoa.

tierras a las cuales supuestamente había llegado. Presiento que es algo muy grande e incontrolable y que quizá nunca lo llegaré a conocer. la incomprensión de su carta de navegación. en el cual adquirió el compromiso de descubrir nuevas tierras a cambio de su eternidad. El Almirante le miró por un instante con un gesto de tristeza y tomándole de la cabeza dijo: -Yo te entiendo joven marinero. Mangi. verán una injusticia nunca vista en este mundo. -Yo también siento que estamos en medio de algo interesante -Le respondió Diego de Arana-. encendían grandes fogatas en la playa y bailaban de acuerdo a su tradición. Cipango. Aquella noche. Una luz incandescente se desprendió de sus ojos e iluminó intensamente 22 . que en esta inmortal aventura morirá mucha gente. y les pidió que rogaran por el Niño. El Almirante atribuyó aquella desgracia a la animadversión que le tenían algunos marineros. en que el Almirante hizo rezar personalmente a sus marinos. El Almirante no le dio importancia y tomándole del brazo le llevó a la proa de la nao y le dijo: -Tengo un sexto sentido como viejo marinero y es que sé que estoy en algo nuevo pero no sé en dónde estoy. La senda del destino está trazada. Java y Neacuram. pero en realidad lo que nos ha querido decir. Recordó también que a él se le había encomendado portar los valores franciscanos en el Nuevo Mundo. y llevar la palabra de Dios a Tristis. y que tenía el presentimiento de que algo malo iba a suceder. y los hijos de sus hijos.Y fue precisamente en la noche de navidad. Sin embargo. él se tranquilizó recordando que había establecido un pacto con Rabitamón. entregando el timón al grumete Diego Leal. -Porque con toda sinceridad. El marinero de Sevilla inclinó la cabeza y aceptó las palabras con resignación. Largos gritos de dolor se escucharán durante siglos. en medio de la angustia de los marineros de La Santa María. veré la tierra prometida pero nunca la llegaré a ocupar. pero debes comprender que los hombres estamos hechos para sufrir y renunciar en esta vida. nuestro señor. y con sus sandalias de pescador salió a la proa de La Santa María y levantando sus brazos les dijo a los marineros: -El Señor nos ha puesto a prueba este día de la natividad. porque Dios. Martín de Sevilla se acercó al Almirante y le dijo: -Lo que nosotros deseamos es volver a casa. y mucha será martirizada y mucha esclavizada. el astrolabio. les digo -Continuó el Almirante-. La voluntad de Dios es incuestionable y mandataria. También atribuyó al mal manejo de la brújula. Es por eso que desde mañana trabajaremos intensamente en la construcción de este Fuerte. Diego de Arana le comentó al Almirante que había tenido sueños de fatalidad. No deseamos permanecer en estas tierras de salvajes. el cual será nuestro refugio y puno de partida para difundir las bondades de nuestra la civilización. pero tengo el presentimiento de que nunca lo conoceré. a la ineficiencia con que los grumetes asumían sus responsabilidades y a la falta de orientación por las estrellas. Entonces se retiró a su camarote y se vistió una vez más de franciscano. al igual que Moisés. me ha dicho en muchos sueños que yo. la nave encalló en unas rocas que había sido incapaz de avizorar Juan de la Cosa. y sus hijos. Los tainos de Guacanagarix mientras tanto. quien no supo qué hacer cuando sucedió el percance. es que nosotros debemos asentar aquí un Fuerte desde el cual iniciar nuestra conquista. por la felicidad de sus familias y la suya personal. Candyn. El Almirante caminó algunos pasos en dirección a sus hombres y les contempló con detenimiento.

igual. desenvainó su espada y le desafió a duelo. Su habilidad es más rápida que nuestra vistaLuego. el Almirante dio media vuelta y se fue alejando poco a poco hasta que se perdió en la distancia. En medio del desconcierto. nuevamente retomó la palabra y dijo: -Ustedes morirán en una causa justa por la cual también nosotros moriremos. y los caciques y los naturales y todo aquel que contravenga las normas del Señor. -Yo soy el predestinado para llevar a cabo esta aventura –Dijo-. Pero deben ustedes saber que Dios nos ha puesto un delegado y es aquel Hombre de Blanco que está detrás de don Rodrigo de Escobedo. pero ustedes. almas sin rumbo que caerán en los abismos infernales. -Es un mago que nos engaña con sus poderes malignos -Comentó Luís de Torres. rodeado de un aura celestial en la cabeza. y lucharé en contra del demonio y la brujería que plagan estos lugares. incrédulos. -¿Quién te ha dado facultades para que hagas eso? -Le preguntó el pintor Diego de Pérez sacándose la gorra. -Detrás de él no existe nada -Gritó Domingo de Lequeitio y un rumor sonoro se propagó por la nao. Mientras tanto. -Es un taumaturgo -Dijo Pedro de Gutiérrez en voz alta-. En ese instante. mientras el Almirante. Rodrigo de Escobedo se sobrecogió de espanto y los marineros también se recogieron y muchas luces se encendieron en la playa. y enfrentándose al Almirante. A lo lejos. -¡Hombres de poca fe -Respondió el Almirante disgustado-. que ver alejarse para siempre a un ser querido… Luego subió por la escalera al mirador de la nao y miró detenidamente a todos los costados. Le gente le regresó a ver a Rodrigo de Escobedo y no vio absolutamente nada. nuevamente el Almirante volvió a aparecer a las espaldas de los marineros y los puso tensos. y crearé una nueva civilización en donde no existan hombres pecadores. Juan de la Cosa se abrió paso entre los marineros. se resisten a creer en las profecías de Zacarías. el Almirante se dirigió a la popa de la nao y nuevamente se dirigió a sus hombres diciendo: -El Señor nos ha enviado hasta estos lugares. Es 23 . para que evangelicemos a los nativos y les saquemos de su herejía. -¡Es un blasfemo porque está diciendo que es un enviado de Dios! -Gritó Agustín de Zárate. Los españoles que caigan en brujería serán sometidos a los respectivos autos de fe. -Esta endemoniado -Gritó Diego Bermúdez. y sus padres y esposas llorarán y sus novias esperarán eternamente sin encontrar consuelo alguno. -¡El Almirante está loco! -Comentó un grumete que estaba escondió en medio de la marinería. -Esas facultades me ha dado el Señor -Le respondió inclinando la cabeza-. una nube extraña y solitaria se aproximaba lentamente hasta cubrir a la nao por completo. Al ver ese acto de insubordinación. Hombres insensatos que no han aprendido a mantener la fe en sus propósitos. Inmediatamente Pedro de Gutiérrez y Martín de Alcántara se interpusieron. Abrió la Biblia que llevaba entre sus manos y leyendo en forma pausada dijo: -Porque no hay dolor más profundo. e hizo reverencias al cielo y sudó copiosamente.las velas y el mástil de la carabela encallada.

-Está claro que ha sido poseído por los demonios de esta isla -Dijo Diego de Arana tratando de apaciguar a la gente. -Debemos huir inmediatamente de esta nao o pereceremos todos devorados por el mar Comentó Martín de Sevilla. y en esas circunstancias todo lo que les propongo les parece mal. Guacanagarix le golpeó suavemente el hombro y le hizo despertar. Gaucanagarix. aportó con muchos materiales y hombres. además de las vituallas pertinentes. le encontró al Almirante dormido y tendido en el piso. Le gustaba ir revisando las bodegas. -¿Qué te ha sucedido Guamiquina? Le preguntó preocupado por medio de Baltasar. Y el traidor de Martín Alonso que no aparece. era el alma de éste que vagaba las noches por el entrepuente. en base a los cultivos de los nativos. Temo que mis hombres hayan hecho esto deliberadamente. y hablar en solitario. quien estaba encantado de mirar las nuevas técnicas de construcción de vivienda. Se aprovechó la madera de la nao Santa María y de la habilidad de los marineros para construir la torre y el fortín. El Fuerte fue rodeado de una gran empalizada y pequeñas construcciones en donde debían habitar los españoles. En esa instancia. Siento que me odian con un rencor acumulado. -El demonio ha poseído esta nao y por eso nos quiere matar -Replicó Agustín de Zárate. Y es allí en donde se arrodillaba y rezaba. Debemos sortear a los hombres que se quedarán con ellos. el Almirante apareció en la puerta de su camarote y comenzó a pasearse por la nao. En la Boca del Guarico se fundó el Fuerte de La Navidad. y les dijo: -El Señor ha dispuesto que regrese a España a comunicar este acontecimiento. solo. He decidido que Diego de Arana se quede como comandante del Fuerte y asuma el mando con todas sus responsabilidades. traiciones. Al llegar la media noche. los españoles seleccionaron las chacras de cultivo y se aprestaron a sembrar las mismas. A los pocos días. Cuando Guacanagarix llegó al siguiente día. Guacanagarix. con la nao abandonada y los marineros dirigiéndose a la playa.por eso que hoy les pido que cantemos el Gran Hallel y alabemos al Señor y seamos sus enviados… Los marineros guardaron silencio y le quedaron mirando hasta que éste se calló. Pedro de Gutiérrez y Rodrigo de Escobedo serán sus lugartenientes hasta mi retorno. La torre estaba ubicada frente al mar y permitía divisar las avenidas de aproximación al Fuerte. y le invitó a ir a la playa en donde estaba otro poblado taino llamado la Boca del Guarico. -Esta nao ha encallado -Le respondió con amargura-. pues mucho me temo que haya regresado a España y esté atribuyéndose mis glorias. por orden expresa del Almirante. puso una sonrisa amplia al verle al Almirante sano y salvo. y a gritar profusamente. y llamó a los marineros y nativos. la proa. pero nuevamente el Almirante desapareció y le buscaron por todos los lugares pero no le encontraron. pues no piensan en otra cosa que en regresar. Luego. caminó por la arena recalentada de la playa. que no entendía ni de glorias. la guardia. uno de ellos propuso lanzarlo al mar tratando de alcanzar acuerdo. sudaba y lloraba con profunda reverencia. Debo regresar porque el día pactado se ha cumplido. 24 . Según los marineros. ni conspiraciones. las velas y finalmente se quedaba meditabundo en la proa. el traductor del Almirante. el Almirante apareció nuevamente vestido de franciscano y sacándose las sandalias de pescador.

25 . El sorteo se llevó a cabo en medio de un estado de temor y resistencia. o solamente era un conjunto de islas con seres primitivos a los cuales se los podía esclavizar. ordenó que el oro capturado se reuniera en una sola bodega y que los lugares que Martín Alonso había descubierto. nuevamente me subordino a tí. el cual sin regresarle a ver. Tengan fe y optimismo y encontrarán la dicha. -¿Señor. pero en este momento. en donde ustedes harán una realidad de todo aquello. porque el Señor. Al final quedaron seleccionados unas tres docenas de ellos.Los marineros se quedaron perplejos y aceptaron la sugerencia. llevaba en la nao. respondió: -La traición es más oprobiosa que la cobardía. Volveré pronto y traeré más hombres y recursos. Al adentrarse en alta mar. el Almirante ordenó elevar anclas y zarpar con rumbo a España. entusiasmado y radiante de alegría. Era la Pinta capitaneada por Martín Alonso que volvía a aparecer. pero el Almirante que estaba muy molesto. pero luego de dejar un gran momento en suspenso. fueran cambiados de nombre para siempre. a Abraham por su obediencia. más no por desconocer vuestro mando. en verdad recibo tus disculpas? –Le preguntó Martín Alonso al Almirante. en realidad valía o no la pena. Era una mirada de odio y resentimiento. El Almirante se paró delante de ellos y les dijo: -Cuando zarpamos de Palos. nos ha dado en gracia esta tierra prometida. yo les prometí riqueza y esperanza. fue porque tenía deseos de encontrar mucho oro. los cuales entristecidos se sentaron en la playa y se lamentaron. Ordenó que La Pinta siguiera por su rumbo y ordeno a Martín Alonso no se adelantara. Inmediatamente. una gran herida había quedado en su pecho. Sin embargo. porque está escrito que aquel que tenga fe en su destino. y lloró intensamente porque recordó que él había tenido un sueño. en donde el Señor le había señalado el destino de esa guarnición y le había dicho que nunca los volvería a ver. hasta que al final se topó con Diego de Arana y le dijo: -Tú eres el escogido y te quedarás al mando de estos hombres que también son escogidosEl Almirante se puso a llorar en su hombro. el Almirante pudo observar que a lo lejos se acercaba una nao conocida. Martín Alonso ordenó sacar todo el oro que había saqueado en otras islas y le contó de todos los descubrimientos que había realizado. Estamos aquí. Continuó caminando lentamente y mientras avanzaba sudaba y repartía bendiciones. Para prueba de su hazaña. Luego se paseó por delante de los marineros y les fue bendiciendo uno por uno. algunos papagayos y objetos de cerámica de la isla de Quisqueya. Al cobarde se lo condena por su miedo. La razón por la que me aleje de las otras naos. En su interior llevaba una profunda inquietud. le ordenó que se arrodillara y le colocó su espada en el hombro. y a veces es justificable. pese a que las justificaciones de Martín Alonso parecían convincentes. -Almirante de La Mar Océana -Le dijo Marín Alonso-. respecto a si que lo que había descubierto. esa dicha prodigada a Job por su paciencia. a fin de ponerme nuevamente a tu servicio. Dios le proporcionará muchas bendiciones. a José por su sabiduría. El Almirante no le respondió nada y le clavó la mirada en sus ojos. como si quisiera reprocharle muchas cosas. Algunos días después. pero al traidor se lo debe condenar por su miseria que raya en la deslealtad. nuestro Dios.

26 . la partida del Almirante fue un golpe demasiado duro. Mientras tanto. que no le dejaba respirar. y dirigirse a la playa. Era muy raro verle hablar y comportarse como un hombre común y corriente. pues él le había observado las cartas que ella le escribía al Almirante. Sólo quería encontrar más islas y oro para su Majestad. -Los hombres somos lo que somos. Martín Alonso. Para doña Beatriz. se vio una luz incandescente que se alejaba en dirección a La Mar Océana. es decir. Colón levantó su mirada en dirección a la Niña. y que tendrían muchos hijos. ligeramente paranoico e impulsivo. Cuando ella se despidió del Almirante. y lloró. Está demasiado claro. Su padre. había aprendido de la dulce tarea de leer y escribir copiosamente. en medio del ruido monótono de las olas que chocaban impacientes en las proas de las naves. pues se pasaba noches enteras soñando en nuevos mares. quedito. tratando de que los marineros no le vieran en un estado deplorable. A Beatriz le gustaba todo aquello de hacer el amor en pleno establo. en nombre de sus Majestades Reales. él ya era un hombre obsesionado. y el Almirante tomo el suyo y se dirigió a Lisboa. Levantó a ver el mar y rezó calladamente.-Yo no soy ningún traidor -Enfatizó Martín Alonso-. había llegado hasta el extremo de pasarse noches enteras observando las estrellas. y sus carreras por el Alameda. con la cual tomó rumbo Este para llegar a Bayona. y le prometió que volvería lleno de gloria y fortuna. se despidió de doña María de Hernández. Don Diego de Arana recordó cuando en Palos de La Frontera. le había enseñado eso del cumplimiento del deber y todo aquello que implicaba el valor y la lealtad a La Corona. don Rodrigo. En cambio de su tía doña Beatriz de Enríquez. sintió una profunda nostalgia que le llegó hasta lo más profundo de su ser. Sintió una soledad y una depresión tal. Diego de Arana se quedó al mando del Fuerte de La Navidad. casi inamovible. Eso es un don propio. el Almirante llegaba en sus momentos de lujuria y tristeza. Al mirar partir a sus hermanos de aventura. y que se casarían pronto. dando profundos alaridos de placer y satisfacción… viviendo sus orgasmos en secuencia incontenible. A decir verdad. y el romance que había mantenido en secreto. no inclinó reverente su cabeza ni besó el anillo del Almirante. El hombre incansable dejaba en su corazón una profunda e irreparable herida. en medio de la paja y los animales. Pedro de Gutiérrez le golpeo en la espalda y le mostró su cara entristecida. Don Diego no le dijo nada y sonrió tratando de ocultar sus sentimientos: -Parece que nuestro destino está muy claro -Le dijo don Pedro. Y recordó a María de Hernández. -Sí -Le respondió este-. En el horizonte profundo en el cual se desplazaban las dos carabelas. Doña María lloró sin consuelo en el hombro del hombre que zarpaba como Alguacil de La Armada. las noches de ensueños recostados en el parque de Almutazir. porque sabía que nunca más la volvería a ver al igual que a su Capitán sublevado. y contemplar incansablemente su sonoridad intrascendente. Cuando don Diego volvió en sí. lo que somos y nunca dejaremos de ser por ningún motivo. como para desfogar toda esa frustración que llevaba en su pecho. También le había enseñado de aquello del honor y el morir por una causa justa. pero también somos el producto de una racionalidad propia –Le respondió el Almirante-. la joven cordobesa a la que había dejado por seguir a su amigo el Almirante. y regresó a su nao.

que no encontraba una razón suficiente para justificar su presencia en el Fuerte. les dijo: -Hombres de más allá de los mares de Maboya. Diego de Arana se limpió la vestimenta y se sentó en un tronco que tenía al costado: -Estos hombres desnudos -Dijo-. no tienen pasado ni futuro. Pedro de Gutiérrez. Allá no puede llegar nadie sin el consentimiento de Caonabó… allí existe mucho oro. El Guamiquina me ha pedido que cuide de ustedes hasta su regreso. o en su defecto. No veo la razón por la cual debíamos quedarnos… pero bueno. dónde están ubicados. Viven por vivir la vida. Son los mejores navegantes de estos mares y llegan junto con los huracanes. todo está dicho. Es el guerrero más temido. Terminado de decir esto. Bohechío. -¿O sea que Caonabó es el hombre más temido de esta isla? -Le preguntó Diego de Arana. Uno de estos canibis es Caonabó que vive en los montes de Cibao. No sabemos si realmente el Almirante volverá a recogernos o si estamos condenados a quedarnos aquí para siempre. Pedro Gutiérrez se plató en su delante y con una mueca de amargura. Guacanagarix se aproximó a ellos con un grupo de naturales que llevaban unas lanzas afiladas y haciéndose traducir por Baltasar. Eso es lo que me causa temor e inseguridad. ¿Quién nos garantiza que un día volverá? -Y lo que es peor -Continuó Escobedo-. No sabemos qué gente vive en esta isla. -El Cibao está en las regiones rocosas de Maguana. y roban nuestras mujeres e hijos. Ellos tienen su cara redonda. en el centro de Quisqueya. En esa instancia. 27 . Cayacoa. A los hombres que caen prisioneros les engordan y a las mujeres preñadas les cuidan para comerse a sus hijos. -Casi todos mis vecinos -Respondió Guacanagarix-: Guarionex. Nuestros más grandes enemigos son los canibis que suelen llegar por el mar inesperadamente. Guacanagarix y sus hombres se retiraron del lugar y continuaron con sus labores de acondicionar el Fuerte de La Navidad. la mujer más hermosa de Xaragua. -Sí -Le respondió Guacanagarix-. su cuerpo está lleno de figuras terroríficas. arrugada y pintada. que había sido enviado como Escribano Mayor de la Armada. hombres venidos del cielo. No tienen idea de nada. y su vida es insulsa y rutinaria. Ellos se han unido para destruirme y he tenido que soportar sus ataques continuamente. -¿Y dónde quedan los montes del Cibao? -Le preguntó Escobedo con una cara de desconcierto. dijo: -Ni siquiera sabemos en dónde estamos. ir al interior de la isla en busca de tesoros. Sus narices y orejas están perforadas por argollas de oro. cuáles son sus costumbres. no saben leer ni escribir. Realmente no sé qué hacemos aquí. -¿Y cuáles son tus enemigos? -Le preguntó Pedro de Gutiérrez. Se dice que un día llegó de los mares de oriente y se casó con Anacaona. no les importa vivir con cinco o diez mujeres.Don Rodrigo de Escobedo. Cumpliendo con mi palabra les cuidaré hasta donde me sea posible. con la cara llena de amargura le dijo a Diego de Arana: -No sé si debamos construir una nao para tratar de salir de este lugar. Esta alianza le hizo a Caonabó el cacique más poderoso de la isla. también se acercó a Diego de Arana y Pedro de Gutiérrez y con una sonrisa melancólica les dijo: -No sé por qué nos quedamos aquí. no creen en un Dios verdadero.

Arana ordenó que se organizara el Fuerte por destacamentos de búsqueda y seguridad. -Es que ellos son hombres que están confundidos en el monte -Le comentó sin mover ninguna parte de su cuerpo-. al cual se le denominó los “Húsares de Sevilla”. las fuerzas de Sánchez y Arana. Comen a los prisioneros. Y Arana regresó a ver a todos los lados y no vio absolutamente nada. Arana ordenó que se pasara a cuchillo a todos los ancianos. y que se capturara y violara a las mujeres. no tenemos un capitán que nos pueda llevar. fue Pedro de Gutiérrez el que encabezó la exploración y avanzó hasta el Cotao. A partir de ese momento. comandante de la Guarnición. el capitán Arana ordenó a sus destacamentos que realizaran reconocimientos en dirección al Cibao. Don Diego de Arana. Inmediatamente Arana dio la orden de que se torturara e investigara a todos los nativos. A más de unos cuantos grumetes. a fin de escarmentar a los naturales. lo realizó Rodrigo de Sánchez al mando de trece hombres que apenas podían emplear sus armas. El primero en salir a reconocimiento fue el destacamento de Pedro de Gutiérrez. Terminado de construir el Fuerte. les castran. peor de hacernos a la mar. ¡No veo absolutamente nada! -Los hombres de Caonabó -Continuó Guacanagarix-. Entonces Arana ordenó que se aplicara el vil garrote por sorteo. Allí encontraron una población a la que sometieron fácilmente. Están en lo alto de los árboles. Moriríamos en el trayecto y desapareceríamos para siempre. La única alternativa que nos queda es explorar esta isla y tratar de encontrar algo. Las primeras acciones de reconocimiento y exploración. -¡Pero no veo nada! -Le dijo a Guacanagarix intrigado. Luego de saquearla por completo. de acuerdo a lo dispuesto. y que siempre patrullaran los dos tercios de la fuerza y el último se quedara resguardando la guarnición. pero no lograron obtener una sola palabra que les diera pista alguna. los cuales debían dar seguridad al Fuerte. -¿Comerse a los hombres? -Preguntó Rodrigo de Sánchez tapándose la cara. En ese momento crítico.-Imposible -Cuestionó Rodrigo de Escobedo-. Pero esa actitud tampoco permitió que se obtuviera información alguna. a fin de obtener información acerca del origen de las minas de oro. 28 . y que se confiscara todo el oro que se encontrara en el trayecto. dieron con una gran cantidad de artículos de oro por los cuales se pelearon los grumetes. No estamos en condiciones ni de construir una nao. nos están mirando los hombres de Caonabó que son los dueños de esta tierra. Pedro de Gutiérrez le cubrió la retaguardia y avanzaron hasta Habigüey. -Sí. y que se los llevara como concubinas y sirvientas. y que se debía capturar a todo natural que se opusiera. Finalmente. En la segunda ocasión. les mantienen inmóviles para que se engorden y luego les matan para comerse en los festines. Rodrigo de Sánchez debía cubrir la retaguardia con su destacamento “Cazadores del Tajo”. que habían decidido salir en busca de tesoros. Guacanagarix se acercó disimuladamente a Arana y le dijo: -Señor. llegaron hasta un sitió llamado el Bijao. moviéndose en el piso con la misma agilidad de las serpientes. En este lugar encontraron algunos bohíos que habían sido abandonados unos días antes. tienes razón -Opinó Arana-. -Insisto -Dijo Diego de Arana algo molesto-. se quedó al mando de los “Dragones del Peñón”. En la siguiente exploración que se realizó luego de algunas semanas. en los matorrales espesos. y que algunas mujeres fueran cortadas la lengua.

Nos están indicando que nos vayamos y que no somos bienvenidos. -¡Todos quietos. Sintió que la sangre se le congelaba y sus músculos no respondían para nada. como si una sombra larga e invisible cubriera los rostros atemorizados. los nativos también se atemorizaron y se reunieron alrededor de Guacanagarix. que dejaran libres a todos los naturales y que se prepararan para marchar a Botagua. Han pasado algunos meses desde que el Almirante partió y no hemos logrado casi nada. Guacanagarix llegó al Fuerte de la Navidad. lejos. Durante algunas semanas no hubo noticias de nada. no era suficiente para aplacar su sed insaciable de riqueza. Allá. -¿Y qué debemos hacer ahora? -Le preguntó Diego de Arana preocupado. Repentinamente salió de los matorrales una flecha gigante que dio en el pecho del marinero Leal. Debemos reforzar la empalizada del Fuerte. Al poco tiempo. Allí practicaron la tortura y el saqueo como lo habían hecho durante toda su permanencia en la isla. y se fue estrellando seguidamente en las rocas afiladas del encañonado. Sin embargo. Necesitamos marchar en dirección al Cibao y conquistar su territorio y sus minas.-Sí -Respondió Guacanagarix-. Pero la tropa relajada hizo caso omiso de las disposiciones. Ellas son unas guerreras invencibles que navegan por los mares y capturan a los hombres para aparearse… luego se los comen sin dejar ni los huesos. Luego salieron un sinnúmero de flechas que iban zumbando aterradoramente en el espacio oculto de las ramas de los árboles y terminaban incrustadas en sus troncos. Un ruido largo recorrió por los oídos de los españoles.Este salvaje nos matará con sus flechas venenosas. El oro que encontramos es demasiado insuficiente como para conformarnos. -¡Seguro que vendrá para atacarnos! -Dijo Arana preocupado. y se dirigieron al Fuerte de La Navidad. Sólo movía sus ojos y sus labios. la escasa cantidad de oro que decomisaron. que nadie se mueva! -Gritó Arana con su voz resquebrajada. y los españoles cambiaron la dirección de sus exploraciones. En esas circunstancias. donde ningún hombre se ha atrevido a pisar sus tierras. Y un silencio profundo se fue expandiendo a lo largo de las rocas. -¡Necesitamos más oro Guacanagarix! -Le gritó Arana al cacique en un momento de euforia-. con la noticia de que Caonabó había enviado un mensaje. y en donde las mujeres viven solas sin que hombre alguno haya logrado someterlas. 29 . y continuó violando y maltratando a los naturales. en el que decía que quería visitar el Fuerte y conversar con los guamiquinas. Los esfínteres inferiores de su cuerpo se aflojaron y un olor profundo y pestilente se fue expandiendo entre la hojarasca hasta enrarecer el ambiente. -Debemos fingir que no les hemos visto y que regresamos tranquilamente a Botagua -Le respondió Guacanagarix casi inmovilizado.Es tan sólo un ritual de advertencia. Tibua y Yaqué. Los españoles salieron en precipitada fuga del encañonado de Bijao. como que quería decir algo pero no sabía cómo. y se dirigieron a Tacué. Inmediatamente Diego de Arana dio la disposición a sus hombres. Que se disponga a los hombres que hagan más travesaños con todos los troncos que encuentren. Es una vieja costumbre traída de sus antepasados desde las islas misteriosas del mar de Hitubí. -Es importante que todos nos quedemos quietos -Le indicó Guacanagarix a Diego de Arana. Diego de Arana no supo qué hacer ni que decir en ese instante. en donde se habían acostumbrado a vivir con los nativos.

nos están aniquilando. Luego de presenciar detenidamente todas estas actividades. esposa de Caonabó. Los españoles realizaban varias actividades. Anacaona tan sólo levantó su brazo y los naturales se detuvieron. -¡Soy Abotijó. Los guamiquinas abusan de nuestras mujeres y de nuestras cosas. armaduras voluminosas. obtenían sus provisiones alimenticias. me doy cuenta que eres hijo de un traidor. Lo que más le encantó fue mirar que estos hombres llevaban botas de caña alta. llegó a Botagua cuando los españoles la habían convertido en su centro de aprovisionamiento. Las espadas que portaban en su cinto le causaron miedo y curiosidad. Anacaona miró que el caney de Botagua se había convertido en un mercado. -Vengo a pedir ayuda . hijo de Guacanagarix! -Gritó delante de los naturales que acompañaban a Anacaona. Anacaona se paró en medio del caney y preguntó por el jefe de los españoles: -¿Quién es la persona que manda a estos hombres de más allá de los mares? -Preguntó con una voz alta y femenina. su piel blanca y cabellos claros. Nos tratan con desprecio. había abandonado Botagua en busca de ayuda frente a los atropellos de los españoles. Ya nadie les soporta. y se conformaba con los míseros privilegios que le habían concedido. tan sólo mirando la luz de tus ojos.-Sabemos que el cacique de Higüey se ha reunido con Caonabó -Le comentó Guacanagarix con su voz grave y ahuecada-. enemigo de su padre. se había convertido en un cómplice silencioso de Diego de Arana y Pedro de Gutiérrez. Allí iniciaban y terminaban sus exploraciones. eres hijo de Guacanagarix. El movimiento de la gente era inusual y los nativos se habían concentrado masivamente. comercializaban el oro con los nativos. hijo de Guacanagarix. y no pudo encontrarlo. al mirar hombres diferentes: altos. y fue en dirección a Magua para hablar con Guarionex. lo que le entusiasmó sobremanera. hasta que caminando de retorno se encontró con una multitud de naturales que escoltaban a una mujer hermosa a la cual los naturales llamaban Anacaona. Mientras tanto Abotijó. Luego se dirigió a Maguana en busca de Caonabó. -Esperar y avanzar pacientemente -Le respondió Guacanagarix haciendo unas reverencias. pero cada día se hacen más crueles y abusivos. Guacanagarix. pero Guarionex no le quiso recibir y debió abandonar el cacicazgo inmediatamente. Luego se acercó a él y mirándole a los ojos le dijo: -Sí. 30 . Anacaona se quedó pensando por un momento y luego le dijo: -¿Es verdad todo lo que dices? -Sí -Respondió Abotijó-. barbados. Guarionex ha prometido a Caonabó que apoyará cualquier ataque para expulsar a los intrusos… -Entonces ¿Qué es lo que debemos hacer? -Preguntó Arana exaltado. convivían con las mujeres nativas a las cuales habían convertido en concubinas y sirvientas.Le dijo Abotijó consternado-. calzones abombados. Pero ella en ningún momento dio muestras de temor o cobardía. nos quitan todo lo que pueden y luego nos hacen trabajar incansablemente. También con Boechío. Anacaona. tomó una espada en sus manos y lo clavó en el tronco de un árbol. sus cascos metálicos brillantes. al contrario. el enemigo más recalcitrante de su padre.

El baile de Anaconda se hacía cada vez más erótico. Se tomó del cabello suavemente.Le preguntó Guacanagarix intrigado. Buscó a la mujer de la cual tanto había oído hablar pero nunca había imaginado el poder tenerla cerca. tocar a la esposa de un cacique se castiga con la muerte. -¿Enterrarme vivo? Ja. -Sí. Los tambores sonaban rítmicamente. y se volvían más coquetas y provocativas con los españoles. -¿Y cuál es el mensaje?. Te condenaría al suplicio de enterrarte vivo. Guacanagarix le recibió a Diego de Arana y le llevó al bohío en donde le esperaba Anacaona. 31 . dando compás al sonido fino y lejano de las caracolas. Luego.-¡Don Diego de Arana! -Respondió Guacanagarix que acababa de llegar al poblado. y sus nalgas que a los españoles les excitaba profundamente. cacique de Cibao. -Vengo en nombre de Caonabó. -Caonabó no te perdonaría. moviendo los músculos de su cadera. con la casi total desnudez de sus senos. -¡Soy yo! -Le respondió Anacaona dando algunos pasos al frente. trayendo un mensaje -Le dijo con una actitud aplomada. Y Anacaona continuó bailando mientras un sinnúmero de jóvenes nativas le acompañaban en su baile. Anacaona le miró fijamente a los ojos y le brindó una sonrisa femenina. con una lenta sensualidad que excitaba a los presentes. otorgada por el Gran Almirante a nombre del Papa y sus Majestades. Arana que se quedó prendado de ella. -Pero si yo soy la máxima autoridad de estas tierras. no dejó de mirarla un instante mientras iniciaba su baile suave y rítmico. -Entonces eres tú -Comentó Arana con una sonrisa de complacencia. -Eso solamente le puedo decir a él -Concluyó Anacaona dando una media vuelta. Diego de Arana entró lentamente y observó a todas las personas que se encontraban presentes: -¿Cuál es Anacaona. la mujer de la cual tanto me han hablado? -Preguntó tomándose de la barba. soy yo -Respondió ella arreglándose el cabello. nosotros les enterraremos vivos. Diego de Arana llegó a Botagua al medio día. Anacaona inició el areíto para dar la bienvenida a los españoles. -¿Y dónde se encuentra él? -Volvió a preguntar intrigada. amigo guamiquina. Cuando Bartolomé Torres intentó acercarse a Anacaona. Anacaona detuvo el baile y prosiguió con sus declamaciones y poesías taínas. quedando su cerquillo a la altura de los ojos. Pues ella tenía la fama de ser una mujer muy inteligente y astuta. luego de recibir el mensaje de Guacanagarix. -Sí. -¿Cómo que por nadie? -Le preguntó Arana irritado. -Es una mujer muy hermosa -Comentó Diego de Arana en forma confidencial a Guacanagarix. sensual y manipuladora. Pero es una mujer que no puede ser tocada por nadie. Quiero que le digas a esta mujer que quiero dormir con ella esta noche. Las flautas a su vez sonaban incansablemente. y lo lazó hacia atrás.Respondió Guacanagarix. -En el Fuerte de La Navidad . -Guacanagarix -Le dijo Arana tomándole del brazo-. -Sí -Le respondió éste-. un grupo de nativos se interpuso entre ellos y le obligó a tomar asiento. Como era costumbre en el pueblo maguano.

y pretenden quitarnos hasta nuestros dioses. conversaciones vanas y confusas. no sabemos nada de nuestros familiares y dudo mucho que nuestro Almirante regrese por nosotros. Y he aquí. ja. lo que deseo es dormir con esa mujer a cualquier costo. y que yo nadaba con más fuerza tratando de alejarme. -Les hacen trabajar desde que sale hasta cuando se pierde el sol. Queremos ser libres como nos enseñaron nuestros antepasados. -No queremos nuevos dioses. -No me importa quién esté. me ha pedido que te diga que tienes que irte de estas tierras. Esperar con desesperanza la posibilidad de regresar algún día a nuestra tierra. -¿Maltratar a tu gente? -Le preguntó Arana indignado-. arena y mar por todos los costados.Caonabó ha dicho que morirán enterrados vivos. quien hacía de intérprete con los españoles. y que los nativos me seguían en sus canoas. ni que nos hagan trabajar para ustedes. sobrina de Guacanagarix. y ellos remaban con mayor 32 . -¡Bienvenida. Esperaba con tanto interés esta visita. Entonces Diego de Arana lanzó la taza a un costado y lleno de un odio enfermizo golpeó su cabeza contra la pared del cuarto: -¡Naturales infelices! -Repitió varias veces-. para pedirte que dejes de maltratar a nuestra gente. Y los españoles observaron este ritual tan extraño para ellos pero que se habían acostumbrado a presenciarlo. que nadaba en un mar embravecido tratando de salir de esta isla. Luego de algunas de semanas. toman por la fuerza a nuestras mujeres. caso contrario te castigará. Y por desafiar a la ventura. Anacaona entró acompañada por Atabey. Diego de Arana salió a recibirle en la puerta de su cuarto. -¿Castigarme a mí. deseos incumplidos. Enfatizó Arana frotándose las manos. mi esposo. -¡Bueno. ja. Señora. Anacaona fue invitada por Diego de Arana al Fuerte de la Navidad. ¿Pero cómo? Si nosotros les hemos enseñado muchas cosas. -Pero si nosotros les hemos traído civilización. -Caonabó. bella princesa! -Le dijo sosteniendo una tasa entre sus manos-. Todo es una conjetura de ilusiones. violaban y extorsionaban a los nativos. Ayer soñé. y le hizo pasar con muchos gestos de cortesía. -Y si siguen violando a nuestras mujeres -Continuó Anacaona. Anacaona se quedó seria por un instante y sin hacer ningún gesto le respondió: -He venido en nombre de Caonabó. un natural ignorante y retrasado? Ja. comer lo mismo y lo mismo todo el tiempo. en donde los españoles se embriagaban. Ella está aquí con su hija Higüemota y su sobrino Guarocuya. mi Señor. Todos los días lo mismo y lo mismo. Aquella noche de conjunción en que el silencio rondaba la empalizada del Fuerte. es necesario sacarles de la barbarie y el paganismo en que se encuentran!-. cultura. No sé cómo pudimos llegar a este sitio abandonado por Dios y la civilización. recuerdos irreparables. sufriendo por esa miseria de oro que no alcanza ni para cambiar estas botas que se pudren. Selva.-Eso puede ser muy peligroso -Le respondió Guacanagarix-. al verdadero Dios del universo Insistió Arana. El poblado de Botagua se había convertido en un centro de diversión y explotación. hemos llegado aquí sabiendo que la muerte sería nuestra única compañera.

Y un eco misterioso salió de lo más alto de la colina aledaña como queriendo precipitarse en el arroyo. Pedro de Gutiérrez se quedó perplejo mirando el acontecimiento. Sus manos pequeñas y delgadas se deslizaban como capullos silvestres por esas nalgas pronunciadas que bamboleaban de un lado para el otro. Don Pedro se quedó perplejo frente a los sensuales movimientos de Anacaona. Ella se desvistió lentamente sacándose su nagua de algodón y poniéndola a un costado. y por eso actúas como un enemigo. estamos obligados a vencer o morir en la batalla. Al ver que Anacaona salía del bohío en dirección al arroyo. Anacaona apareció en lo más alto de la colina. -¡Anacaona! -Le gritó colocando sus manos en la boca. Pero Anacaona tampoco dio señales de vida. no tendremos otra alternativa que ir a buscarlo. -¿En dónde estás Anacaona? -Volvió a insistir dirigiendo su voz al centro del arroyo. No supo qué decir ni cómo explicarse a sí mismo todo aquello que había observado. avanzó hacia el centro y se sumergió por completo sin dejar rastro de su presencia misteriosa. Si no dejas de maltratar a nuestro pueblo. y sin siquiera pestañear se aproximó a la orilla con la intención de encararla. Luego. tenemos todo el derecho de arrancarte el corazón. y no hay ninguna posibilidad de escaparnos. Estás lleno de mucho odio y pasión. Luego de un momento. como si tuviera la sensación de que alguien la mirara. Anacaona no aparecía por ninguna parte. 33 . Anacaona se metió al arroyo exhibiendo la totalidad de su cuerpo esbelto. y me lanzaban agua. Pero Anacaona fingió indiferencia y siguió trepada en lo alto del árbol con su exquisita desnudez de fémina. La huída para nosotros es una posibilidad perdida. Y ellos se reían de mí. dile a Caonabó que venga por nosotros. y luego de inclinar su cabeza dijo: -¿Y en dónde está la sabiduría y la civilización que tanto dices? Cuando el corazón se llena de resentimiento y odio. su nariz pequeña adornada por el caracuri de oro. Regresando a ver a los costados. por lo tanto. Ese cabello largo le fascinaba tanto como aquella sonrisa suave y provocativa. Sus senos voluminosos reflejaban el sol que se empecinaba en broncearla. Pero Anacaona no volvió a salir del arroyo y don Pedro se puso intranquilo. Pedro de Gutiérrez se enamoró de Anacaona desde el primer día que la vio llegar a Botagua. y me jalaban con sus remos y yo me ahogaba… ¡Nunca podremos salir de este sitio maldito! porque Dios no está entre nosotros. en la parte superior de un árbol musculoso que se imponía con su presencia majestuosa. Por lo tanto. Anacaona le quedó mirando por un instante. la intranquilidad se convirtió en preocupación y la preocupación en desesperada angustia. Pedro la siguió y bajó por la ladera tomándose de los arbustos. -¡Estoy aquí bella princesa! -Le gritó levantando sus brazos insistentemente. o caso contrario. Don Pedro la miró extasiado y apenas si pudo contener sus ansias de poseerla plenamente. la tatagua en sus orejas. La miró sin que ella se diera cuenta y la persiguió por todos los lugares. Se tiró el pelo hacia atrás y disfrutando del agua cristalina.rapidez para alcanzarme. no existe espacio para la razón. Entonces Anacaona dio media vuelta y salió del cuarto de Diego de Arana y abandonó el Fuerte de la Navidad. Colocó su espada a un costado y trató de pasar el arroyo para seguir a Anacaona.

Al día siguiente. de sus senos.Cuando menos pensó don Pedro de Gutiérrez. nadie conoce a nuestros dioses como los conocemos nosotros. Anacaona estaba nuevamente bañándose en la orilla. Guacanagarix se quedó perplejo por un momento y le miró con cierto resentimiento. Guacanagarix inició la ritualidad guerrera practicada por los de Marien. y le pasó los labios por los contornos finos de su oreja. Nosotros sabemos cómo combatir y tenemos las armas necesarias. Luego la recostó sobre el tronco de un árbol que se cruzaba por la orilla e hicieron el amor intensamente. había abandonado Botagua por la noche: oculta. hasta sudar intensamente. y le tomó de sus nalgas. Dicho esto. -Nadie es más sabio ni conoce mejor estas tierras que nosotros. y le quedó contemplando inmóvil hasta que salió del arroyo. y se alejó de aquel lugar dejando al hombre de más allá de los mares canibis. esposa de Caonabó. Diego de Arana se retiró hacia la puerta y desde ese lugar observó el ritual pausado del Cacique. Y Anacaona le coqueteó sutilmente tomándole del cabello. Diego de Arana tiró su armadura a un costado y dando una fuerte carcajada dijo: 34 . Y Anacaona sudaba copiosamente y se revoloteaba por encima de su cuerpo. Con un canto suave y sostenido que era apenas perceptible a los oídos. -¿Y qué nos pueden hacer esos salvajes a nosotros? -Le preguntó Arana con cierta arrogancia. nadie conoce el poder de los cemíes como nosotros. Le había dicho a Guacanagarix que pronto volverían los de Cibao a recuperar esas tierras. -Nos empalizaran a todos en el monte -Le respondió Guacanagarix inclinando la cabeza. y que Caonabó vendría a castigar a los españoles por sus abusos y crueldad. y don Pedro la miró detenidamente con su rostro sonreído. le acarició suavemente hasta el extremo de su espalda. Anacaona le miró profundamente a los ojos y sin dar la menor señal de afecto. Diego de Arana se acercó a Guacanagarix y tomándole de los brazos le dijo: -No necesitas hacer estas cosas para que nosotros les derrotaremos. nadie conoce mejor sus secretos que nosotros. -Cuando un taino se va sin despedirse es señal de enemistad -Le insistió Guacanagarix sentado en el suelo. esa es una mujer del demonio -Le respondió indiferente mientras se arreglaba la armadura. Nosotros somos veteranos de la guerra de La Reconquista. en medio del ruido monótono de las aves e insectos perniciosos. nuevamente la tomó entre sus brazos y la volvió a besar apasionadamente. puesto su mano en la mejilla. y se tomó de la cabeza y bailó girando lentamente en el mismo sitio. Guacanagarix llegó presuroso al Fuerte de la Navidad y pidió hablar con Diego de Arana: -¡Se ha ido Anacaona! -Le dijo a Arana mientras este fumaba un tabaco. Don Pedro entre reflexivo y satisfecho se colocó sus pantalones y no levantó su mirada para nada. que en el fondo no eran más que una ritualidad de aceptación a la muerte. y disfrutaban mutuamente del placer de poseerse. Luego. Entendió que lo quería Arana era hacerlos de menos. -¡Eres la mujer más hermosa de este lugar! -Le dijo besándole la mano. Ustedes apenas son unos primitivos que no saben nada de la guerra. en donde a los árabes les dimos su buena paliza. dio la media vuelta. Terminado el acto del amor. Pronto se supo que Anacaona. silenciosa. Anacaona tomó su nagua y se colocó apresuradamente. -Era de esperarse. Entonces don Pedro le besó apasionadamente estrechándola contra su cuerpo.

Luego de saquear todo lo que dispongan. Dejando de momento el diálogo. deberán trabajar para nosotros. y nosotros seremos los amos y señores de todo lo que descubramos y conquistemos. ya sé que no debo contar con ese Dios para nada. 35 . -Este Dios siempre será solamente nuestro -Enfatizó Arana-. a hacerles nuestros esclavos. que luego de esta vida tendremos otra mejor en su reino que está más allá de las estrellas. Arana dio una fuerte carcajada y poniéndose al frente de Guacanagarix le dijo: -¿Jesucristo…Dios de ustedes? Nuestro Dios está siempre del lado de los vencedores. ama el poder como ningún otro y ejerce la intolerancia para proteger sus intereses. pero veo que no ha sido así. por rencores o pasiones y en ese trajinar largo e inconsciente labraran su propio destino triste y pernicioso. y luego unos serán libres y otros serán esclavos. cazar todos los días para sobrevivir en la naturaleza. pues éste está creado para vivir en eterno conflicto consigo mismo y en permanente disputa con los demás hermanos. inicien un camino reivindicatorio. El mundo esta hecho para que nadie sea feliz ni esté conforme con nada. Queremos que nos den todas sus riquezas porque ustedes ni siquiera conocen el valor de ellas. -La felicidad no existe Guacanagarix -Le dijo Arana reposado-. bueno y bondadoso. pescar en nuestros mares cristalinos y agitados. lo que es el nuestro. a conquistar. La razón del hombre. hasta que nuevos hombres y otros tiempos. comer a nuestros adversarios para dar energía a nuestros dioses. que nos ha traído a este infierno en busca de unas riquezas que nunca hemos encontrado. confraterniza con el rico y somete a los pobres. siempre estará de nuestro lado. La historia llorará por ustedes un largo tiempo. Él ama al vencedor y esclaviza al derrotado. Diego de Arana se dirigió a un baúl en donde se encontraba un crucifijo: -¿Sabes lo que es esto? -Le preguntó a Guacanagarix exaltado. pasarán a ser parte de nuestro pensamiento y comportamiento. que es un Dios ajeno que viene a esclavizarnos. Esa es la naturaleza del hombre. cuando ustedes conozcan el valor de las riquezas. Muchos de ustedes traicionarán a su gente ya sea por egoísmo o divisiones. -Sí mi Señor -Le respondió éste-. De aquí en adelante. Guacanagarix se quedo en silencio y luego de mirarle detenidamente le dijo: -Y yo que creí que ustedes traían un nuevo Dios para nosotros. -El Guamiquina es un italiano loco. -Aquí nuestra riqueza es vivir en libertad en medio de estos árboles gigantes –Comentó Guacanagarix-. De hoy en adelante. Muy pronto regresará el Almirante con muchos hombres y armas. unos privilegiados y otros oprimidos. junto a los hombres que detentan el poder. -¿O sea que el Guamiquina nos ha engañado?. no ha servido para otra cosa que no sea para sembrar de astucia sus deseos e intenciones. Es el Dios de ustedes que también quieren hacerle nuestro. y se venderán a cambio de prebendas e intereses. y tratar de ser felices con lo poco que tenemos… pero ustedes nos han hecho conocer algo que jamás hemos conocido: la ambición y el desprecio por los hombres. y se traicionarán los unos a los otros. que este Dios es grande y generoso. reproducirnos teniendo muchas mujeres. ¿Desde cuándo nuestro Dios es un Dios de los salvajes? Ustedes tendrán siempre sus dioses que no sirven para nada. -El Guamiquina nos ha dicho que ha traído un nuevo Dios. entonces ustedes tendrán que someterse. Ellos nos brindan sombra y tranquilidad. que es amigo de los pobres y necesitados.-Les vamos a someter.Preguntó Guacanagarix consternado.

su líder misterioso. Pedro de Gutiérrez en cambio debía partir un día después con los Húsares de Sevilla. Antonio de Cuellar. el único carpintero disponible. A Rodrigo de Sánchez. Siento mucho por las circunstancias. pero tienen la fama de ser buenos guerreros. Andrés de Yruenes. exijo obediencia! Rodrigo de Sánchez. A Bartolomé García. y que debían estar en condiciones de reforzar a los Cazadores del Tajo. a los cuales les dijo que había recibido la misión más difícil que era capturar a Caonabó. Luego Pedro de Gutiérrez le dijo: -Creo que será mejor que esperemos el retorno de nuestro Almirante. le escucharon todas sus inquietudes y anhelos. Luego se acercó a Guacanagarix y le dio dos palmadas en la espalda: -Eres un buen hombre Guacanagarix -Le dijo-. Reunidos en el batey de Botagua. Rodrigo de Sánchez. algo preocupado. Arana continuó levantando las cosas de su baúl. Al siguiente día. armó y apertrechó a sus cazadores. Tan sólo se escuchaba el incesante caminar de los marinos. los hombres de Arana pusieron atención y escucharon el plan que él tenía para someter a los nativos: Ordenó a Pedro de Gutiérrez. en caso de que estos sean atacados por los hombres de Maguana. y que para eso debía contar con la valentía de todos sus hombres. Además dispondría de cien naturales para transportar los abastecimientos y apoyar en el combate a los españoles. Luego salió del dormitorio y se dirigió al portón que permitía el acceso al Fuerte y se alejó en dirección a Botagua. con los Húsares de Sevilla. balbuceando en ocasiones y levantando sus brazos. algo como molesto también le cuestionó a Arana diciendo: -Somos pocos hombres y no sabemos cuántos nativos sean. Juan Arias y Juan Romero. Alonso Clavijo. Arana se quedaría en el Fuerte defendiendo sus instalaciones y en condiciones de reforzar a cualquiera de los destacamentos. un marinero viejo y morboso. les dijo que debían llegar al Cibao y escudriñar toda esa zona en busca de la mayor cantidad de oro. En el grueso de la fuerza permanecerían junto a él: Alonso Chocero. García Alonso. capturar a Caonabó y decomisar todo el oro disponible. Los hombres se quedaron quietos y en silencio. que iban de un lado para otro en sus labores cotidianas. don Diego de Arana llamó a sus hombres más allegados y les comunicó su decisión de ir hasta Maguana. el marinero con mayor experiencia debía comandar la vanguardia de 36 . Luís de Torres. con los Cazadores del Tajo. Su idea era decomisar todo el oro posible y capturar a Caonabó. le encargó la vanguardia junto con Jacomel Rico. tratando de encontrar algo que buscaba desde hace algunas semanas. Nosotros tenemos las armas y el acero y sabemos cómo hacer la guerra! Oyendo eso.Una inquietud ligera y prolongada inundó el dormitorio de don Diego de Arana. un viejo contramaestre de Palos. Chachu. Nuevamente Diego de Arana se disgustó y le respondió a Sánchez diciendo: -¡Ellos son unos primitivos que no saben lo que es la guerra. Guacanagarix levantó su mirada al infinito y continuó con su ritual de guerra: danzando y cantando los areitos que había heredado de sus antepasados. Agustín de Zárate y Mateo de Alcántara (este último algo delgado y enfermizo). el más gordo del Fuerte. avanzar hasta El Bijao con la misión de someter a los naturales que se encontrasen a su paso. Arana montó en cólera y casi gritando le dijo: -¡Yo soy quien manda en este Fuerte y con la potestad de la que estoy investido. le ordenó avanzar y someter a los naturales de Tocupe en Maguana.

Fernando de Triana. manifestó del abuso. flechas y lanzas deberán estar listas para destruir a los hombres que han venido con armas que escupen fuego. hombres buenos pero también guerreros. ciento cincuenta indios reclutados de Tacué.los Húsares. En la defensa del Fuerte de La Navidad permanecerían: Diego de Arana como comandante de los Dragones del Peñón y del Fuerte en general. dijo que el abuso de los españoles era exagerado y que su pueblo estaba como esclavo. Diego de Salcedo (sirviente de La Santa María). Caonabó reunió a los jefes nitaínos del Cotao. Diego Lorenzo. Nuestros antepasados nos enseñaron a comer carne humana para rendir homenaje a nuestros dioses. el maestre Alonso que era médico. Francisco de Huelva. ¡Debemos matar a los invasores. los hombres de más allá de los mares. dijo: 37 . dijo: -Nuestras islas son lugares sagrados en donde nuestros dioses nos permiten vivir. Artarix. Artarix y Bechío. Anacaona se mantuvo atenta y mirando a Rotaó. Juan Soria. hermana de Bohechío señor de Xaragua. porque si no lo hacemos. esposa principal de Caonabó. sintió que un hálito de furia le inundaba todo el cuerpo. jefe de Tocupe. Se puso de pie y caminando lentamente. y discutió acerca de la presencia de los españoles en Marien. jefe nitaíno del Bijao. ambiciosos. perteneciente al cacicazgo de Maguana. Diego Pérez (pintor de las naos). Diego Lorenzo. Miró detenidamente a los presentes y dirigiéndose hacia su esposo. Andrés de Huelva. Junto con Gutiérrez marcharían Fernando Medel (un joven y aguerrido grumete). Rodrigo de Jerez (procedente de Ayamonte). la ambición y arbitrariedad con que los españoles despojaban a sus hombres de sus bienes y objetos de oro. Rotaó. La razón de nuestra existencia nos obliga a luchar hasta que se haya derramado la última gota de sangre. y más. asesinan a los hombres que reclaman respeto para nuestro pueblo. Juan de Jerez y Juan de Moguer. y Tocupe. Rodrigo de Escobedo. En esa instancia entró Anacaona. Nosotros somos canibis y taínos. Doscientos hombres de Guacanagarix estarían a su disposición en condiciones de cumplir cualquier misión que el comandante les asigne. Bartolomé Biues. Con la misión de patrullar los alrededores del Fuerte estarían Francisco López de Heredia. Caonabó le miró a Anacaona detenidamente y escuchó cada palabra que decía. Nuestros arcos. Diego Bermúdez. jefe del Cotao. dijo: -Malos e inhumanos. Bechín. Cristóbal Caro (el único orfebre de la expedición). primero nos acostumbraremos a ellos y luego nos enseñaremos a ser sus sirvientes!… si permitimos que ellos se queden en nuestra tierra. junto con Domingo Vizcaíno (el tonelero de La Santa María). luego vendrán más. Nos han oprimido quitándonos todos nuestros haberes. hasta que terminaremos siendo extraños en nuestra propia tierra. Martín de Sevilla. Bartolomé Torres. Alonso Morales (que era carpintero). y más. nos roban todo lo que pueden y su ambición por el oro les enceguece y embrutece. Fernando de Triana y Juan Arraes. dijo que las mujeres de su pueblo eran violadas y convertidas en concubina y sirvientas. el Bijao. el contramaestre Bartolomé García. violan a nuestras mujeres como si fueran animales. en el sector montañoso de Tocupe. Domingo de Lequeitio (el último marinero en abandonar La Santa María). Les acompañarían para los abastecimientos y la batalla. Cuatro meses antes de finalizar el año.

dijo: -Esta tierra nos parió. Repentinamente. ¡No podemos permitir que asesinen a nuestros dioses y a nuestra gente! Mi vida está enraizada en esta tierra y mi sangre corre por ella como los ríos torrentosos. porque era hijo de un nitaíno de La Quisqueya occidental. La guerra es el único camino que tenemos para defendernos. Bechín. violan a nuestras mujeres e hijas y luego hacen nacer hijos que no son nuestros… ¡Debemos luchar hasta acabar con ellos! Caonabó escucho con detenimiento al joven y luego de meditar por un momento. en miserables animales de esta tierra. si no actuamos de inmediato. No tendremos libertad mientras no derramemos nuestra sangre. El valor con que defendamos hoy a nuestro pueblo. Decía ser un nativo noble. tener cuántos hijos queramos. y las personas sólo somos libres cuando vivimos de acuerdo a nuestra manera de ser. con sus ojos negros y vivaces. señor de estas tierras. señor de Tocupe. Donde vive el abuso no puede florecer la dignidad. será la libertad con que vivan nuestros hijos. la razón de mi existencia es la razón de la existencia de mi pueblo. adorar a nuestros ríos y cascadas. es el guerrero más valiente para enfrentar a los extraños. Nos dicen que este es su Dios de paz e igualdad. llevaba un pequeño guanín en el pecho y unas hermosas tataguas en las orejas. porque para ellos la dignidad es tener muchas cosas y el poder humillar al que no las tiene. por estas cosas nos persiguen hasta los rincones más lejanos. Al verle entrar con un aire de altivez y valentía. Si permitimos que nos maltraten. Vivir en la esclavitud es convivir con la indignidad. correr detrás de nuestras aves y manatíes. ella nos castigará y nos convertirá en gusanos. el dolor de mi pueblo es el mío propio. Ellos creen que nosotros no tenemos dignidad. Debemos luchar por nuestra libertad. el viento de los mares es mi viento. y si es del caso. mientras estos hombres de más allá de los mares. Luego levantó un cesto de dónde sacó un crucifijo y otros objetos de oro: -Este es el Dios que los intrusos adoran -Dijo lanzando el crucifijo y los objetos de oro al piso-. Artarix que estaba sentado sobre un duho de piedra. nos dio la vida y nos quitará algún día. convivan dentro de nuestros territorios. He decidido venir y juntarme para luchar y acabar con estos invasores. Caonabó se quedo en suspenso y dejó que el joven se pronunciara: -Soy Hatuey hijo de Yacubará -Dijo el joven muy sereno-. también se puso de pie y encarando a Caonabó. Mediano de porte y delgado. Sólo la sangre nos dará la libertad que reclamamos. Las flechas deben hablar cuando el sentimiento se ha agotado. respirar el aire puro con que viven nuestras plantas. Nuestra humildad para ellos es sumisión y nuestra amabilidad. dijo: -Caonabó. Por estas cosas luchan y nos matan. también se puso de pie y levantando su macana. entró a la reunión un joven adolescente llamado Hatuey. ellos acabarán con nosotros. moriremos luchando porque sólo la muerte nos brindará la libertad total. pero nos roban las cosas y nos hacen sus sirvientes. He venido a Maguana porque conozco que Caonabó. Caonabó interrumpió repentinamente a Anacaona y dijo: -La libertad para nosotros será vivir en nuestra tierra sin que nadie nos moleste. dijo: 38 .-Nuestros pueblos nunca podrán tener libertad. cobardía. las cosas avanzan rápidamente.

Miles y miles de taínos tratados como animales. y repetía frases. Los cemíes ya nos han abandonado y no estarán nunca más con nosotros…hemos permitido que un nuevo Dios desplace a los nuestros. Luego la nube se convirtió en ventolina y después en un viento huracanado. Sin embargo. tú que agitas con tempestades nuestros mares y bosques. aspiró profundamente hasta quedar completamente extasiado. Mientras tanto el behique de Maguana. y de haber permitido que ellos se asienten en las tierras de nuestros antepasados. a fin de determinar lo que sucederá en el futuro. Ven y acompaña nuestra tragedia. hermano de Caonabó y cuñado de Anacaona. Corocote y Maketauri! Una nube gigante se aproximó desde el oeste y llegó hasta el sitio montañoso en que se encontraba Caonabó y sus hombres. y le dijo que preparara a sus hombres para salir al encuentro de los españoles. le tomó de la mano y le hizo una señal de espera. sí. y convivir con ustedes. se acercó con disimulo y le comunicó que los españoles avanzaban en dirección al Cibao. los pasos pequeños de los insectos nos encierran. continuó con su rito y volvió a lanzar bocanadas de tabaco frente a los cemíes de madera. detrás de los árboles y rondando el bosque. continuó agitando el ambiente que se llenaba de humo de tabaco. ¡Vengan espíritus bondadosos de Maorocoti. el dolor nos oprimen hoy más que nunca y nos sentimos solos. sangre de rebeldes muertos. si los designios de los dioses estaban a su favor o en contra. su cuerpo gigante destruyendo las cosas a su paso. Él nos acusará de habernos traicionado los unos a los nosotros. Estas allí. Caonabó mandó a llamar al behique de Maguana. El behique de Maguana tomó el tabaco y se colocó en las ternillas. Baibrama. Los invasores y traidores deben morir empalados como dicen las leyes de nuestros antepasados… Luego les ofreceremos a nuestros dioses. la multitud danzaba y gritaba al ritmo de las caracolas. y saltaba y se extasiaba. Le pidió que les dijera si era conveniente o no hacer la guerra. es el ruido permanente de la vida que nace y muere en cada instante. Le dijo que venían con tropas propias y los naturales de Marien que habían decidido apoyarles.-Ha llegado la hora de actuar en contra de los invasores. -Veo dolor y muerte -Dijo-. Caonabó le escuchó algo molesto y llamó a Artarix. estás en todas partes porque puedo escuchar tus pasos yendo y viniendo por debajo de las sombras. Maniocatex. si serían castigados por haber permitido que se adentraran en su tierra. ¡Oh espíritus hupias que habitan el mundo de los muertos y vienen a nosotros buscando la manera de chupar nuestra energía. 39 . nuestras casas y sembríos. madres pariendo hijos de los invasores…Ellos vendrán con más gente y más armas y nos derrotarán. e hizo celebrar el ritual de la cohoba. porque el mundo de ustedes es el mundo más cercano al nuestro. -¡Oh Guabancex -Continuó el behique-. Podemos sentirles a nuestro lado. te haces diminuto y gigante. Debemos destruirles a ellos y a Guacagagarix que se ha convertido en su amigo. Se sentó en un duho de madera y comenzó a hablar lentamente: -Veo la venida de Yocahú -Dijo balbuceando-: Sus ojos enormes y sus brazos alargados. Luego levantó sus brazos y gritando dijo: -Espíritus protectores que nos han permitido acercarnos a Seming y transmitirle nuestras quejas. El ruido de los tambores. Afuera del caney en que se encontraba Caonabó. Más allá de nuestra vista y oído. Guobiran.

habían llegado a los límites del Cibao y acampaban en el batey de Bijao. un natural del Bijao se paró en el centro del batey y dirigiéndose a Jacomel. Estaban tristes y cansados. le insertó un puñal en su pecho. el resto de españoles fueron tomando las mujeres que deseaban. nuestro único destino es luchar hasta la muerte. Luego. El viejo Bartolomé García que se encontraba fornicando con una mujer madura. Caonabó salió al batey en donde la gente le aclamaba y trazando una línea diagonal en su pecho. Un grito de indignación salió de su garganta enfurecida. tomo el arco entre sus manos y lanzó una flecha al cielo. Luego se desnudó y le hizo el amor frente al frenético deseo de los demás indígenas y españoles. e iban haciendo el amor con ellas. le brindó una sonrisa de amargura y luego volvió a mirar a los presentes. Arranchó el medallón de oro que llevaba en su cuello y le entregó a Anacaona. y se fue escabullendo por el monte hasta llegar a la orilla del mar y tenderse en la arena. hizo la señal con que sus antepasados los canibis. y pidieran guerra. y se hirieran ligeramente el mentón como señal de indignación e ira. Luego. Caonabó levantó su macana adornada con filos de oro e hizo que toda la gente gritará. se puso sus narigueras y orejeras y acopló el mao a su pecho. Inesperadamente. Caonabó comenzó a caminar en círculo mientras se quitaba su corona de plumas y el peto de algodón que cubría su pecho musculoso. mientras los indígenas de Marien contemplaban indignados las violaciones a las mujeres de su tierra. salió corriendo en dirección al bohío y se quedó aterrorizado al ver la cabeza de Jacomel clavada sobre un palo. con lo cual declaraba la guerra formalmente a los invasores. y lanzarán sus flechas al aire.Caonabó se quedó silencioso un momento y regresó a ver a Anacaona. como que el ambiente abrumador de la vegetación y el abandono les había mermado las ganas de continuar adelante. Se acercó a ella y la besó a la fuerza. -¡Somos nosotros quienes debemos trazar nuestro destino! -Les dijo en forma enérgica-. 40 . entonces un escenario de lascivia se tejió en el ambiente y los retorcijones de la joven aumentaban el instinto sexual de los indígenas y españoles. y le fue a empalar al lado del bohío en que vivía el nitaíno. iniciaban el reto de una guerra a muerte. Sin embargo. Mientras tanto los españoles al mando de Rodrigo de Sánchez. Luego. por lo tanto. Jacomel Rico tomó a la mujer joven por sus senos y le fue lamiendo lentamente hasta llegar al ombligo. la presencia de mujeres jóvenes y desnudas les levantaba el ánimo y los deseos de fornicar intensamente. Se colocó delante del behique y tiró los cemíes por el piso. Sólo nosotros podremos decidir nuestro futuro. Los dioses no nos ayudarán en nada que nosotros no podamos ayudarnos. Tomó varias pinturas en sus manos y se pintó la cara de color rojo y su cuerpo de amarillo. desmoralizados. Luego. Jacomel no pudo pararse y tratando de alejarse recibió un último macanazo que le dejó tendido en el piso. Anacaona se acercó a Caonabó y le tomo del brazo. el natural le tomo del cuello y lo decapitó como era costumbre taína. Los presentes se quedaron perplejos y no dijeron una sola palabra. al darse cuenta del asesinato. le quitó el hilo fino que apenas cubría sus partes íntimas y le tiró al piso. recogió su pelo largo y se colocó una corona de plumas. una decena de mayuhuacanes y maracas sonaron en el batey en donde la multitud pedía guerra y venganza. Una fuerza erótica incontenible hizo que la joven se rindiera luego de poner resistencia. Jacomel Rico fue el primero en tomar a una joven natural que se cruzó por su delante.

Luego volvió a entrar en el bohío y dirigiéndose a los españoles. dijo: -Tienes razón Guacanagarix. -Han desparecido estos cobardes -Le dijo Rodrigo de Sánchez a Guacanagarix mientras contemplaba sus manos temblorosas-. Creo que no volverán jamás. Estamos en su territorio. caerle a Caonabó en el momento y lugar en que menos se imagine. pero nuestras fuerzas son escasas -Dijo Antonio de Cuellar sacándose el casco y colocándole en su brazo-. y por lo tanto. -¿Y tú crees que podamos acabar con ellos? –Le preguntó Alonso Chocero-. y como que no están con nuestra causa. él aparecerá en cualquier momento. Vendrán y nos asesinaran. Si ni siquiera sabemos cuántos y dónde viven. mientras una ola de incertidumbre se asentaba en sus rostros. considerando que será el último día en que descansemos en paz sin la presencia de Caonabó. Los naturales de Marién son jóvenes que no saben de la guerra. les hemos resentido profundamente. Pero nuestros hombres están desmotivados y no quieren ir más adelante hasta que nuestro Almirante llegue. No sé si Gutiérrez haya llegado al Cotao y siga detrás con sus hombres. les dijo: -El día de hoy debemos dormir tranquilamente. Debemos ser rápidos e intrépidos. cortarán nuestras cabezas y nos empalizarán. Rodrigo de Sánchez se puso de pie y acercándose a Guacanagarix le dijo: 41 . Él fue quien le recibió al Guamiquina lanzándole flechas en la playa de Yaqué. Lo cierto es que tengo un presentimiento fatal que no me deja dormir desde hace tiempos. -Los hombres de Caonabó pronto vendrán por nosotros -Comentó Alonso Clavijo con su cara entristecida-. Somos demasiado pocos para enfrentarnos con ellos. y se ha dado la fama de ser un canibi indestructible. y lo que es peor. la sorpresa es un factor fundamental en la guerra. él quien nos ha ofrecido atacarnos y destruirnos a los de Marien por traidores… Debemos llegar pronto a Tocupé y destruirle sin que tenga tiempo para reaccionar.Los naturales del Bijao desaparecieron en la selva mientras eran perseguidos por los hombres de Rodrigo de Sánchez. Rodrigo de Sánchez se quedó pensativo por un momento y colocando su puño en el mentón. ha crecido y vivido a lo largo y ancho de Quisqueya. Señor -Manifestó Andrés de Yruenes entrometiéndose en la conversación-. que disparaban alocadamente tratando de atemorizarles. y maldijo a los españoles. A llegar la tarde. y se maldijo a sí mismo por haberlos acompañado en sus arbitrariedades. -Sí. -Pero dicen que en el Cibao existe mucho oro. los españoles y los hombres de Guacanagarix acampaban silenciosos en el batey del Bijao. Ya no serán nuestros amigos. Guacanagarix se levantó de la reunión y salió a caminar fuera del bohío. Debemos hacer todo lo posible para apoderarnos de ese sitio. y se tapó la boca para no reírse a carcajadas. Él conoce estas montañas como la palma de su mano. -Sí -Respondió Guacanagarix-. -Caonabó es un hombre impredecible -Continuó comentando Guacanagarix-. caso contrario seremos destruidos. -¡Debemos acabar con ello! -Comentó Bartolomé García con un sentimiento de rencor que se dibujaba en su rostro.

impredecible. Cuando el Almirante partió de regreso a Castilla. 42 . Guacanagarix como que no es sincero y nos está engañando. pero qué podemos hacer si no existe otra alternativa. sólo le he visto encerrarse en sus problemas y hablar muy poco. es necesario que llevemos la delantera. percibir. ensimismado. a Rotaó que cubriera el flanco norte y evitara que los españoles y naturales de Marién escaparan. -Señor. Alonso Chosero y Andrés de Yruenes. En verdad que él era un hombre muy extraño. pero estos naturales no me inspiran confianza. Rodrigo de Sánchez dibujó una sonrisa extraña en su rostro y dándole nuevamente unas palmadas en el hombro. -Anda. no seas ridículo -Le respondió Rodrigo de Sánchez-. Juan Arias y Juan Romero.-Sí. Después. Lo tengo desde el día en que zarpamos de Palos. García Alonso. No sé qué. Artarix ordenó que a estos se los juntara con los anteriores. siendo muertos una docenas de ellos por la furia de las macanas de los hombres de Artarix. los nitaínos de Caonabó atacaron El Bijao en forma rápida y sigilosa. que atacara por el flanco oeste. Finalmente. y esperamos el momento fatal en que dejamos de ser sin saber que hemos sido. La muerte está todavía lejos de nosotros… Aquella noche en que la bruma cubría con su manto espeso la misteriosa soledad de El Bijao. Los naturales de Marien fugaron despavoridos en medio de la noche. y a Bechín. La única vez que le vi sonreír fue aquella noche que llegamos a San Salvador. Antonio de Cuellar. Cuando las fuerzas indescriptibles de la muerte llegan hasta nuestras percepciones. Señor –Insistió García-. le dijo: -Yo tengo igual presentimiento. tengo la impresión de que algo anda mal en este asunto -Le comentó Bartolomé García a Rodrigo de Sánchez mientras la gente salía del bohío-. pero tú. Yo le vi llorar disimuladamente e inclinar su cabeza y orar por nosotros. podrás llevarnos al corazón mismo de sus dominios. Artarix y su gente capturaron a Bartolomé García. intuir. un sentimiento fatal se recoge en nuestra conciencia. Rodrigo de Sánchez le quedó mirando a García y dándole una palmada en el hombro. como que desconfiaba de todos nosotros. salieron lentamente y se dirigieron a sus bohíos. le dijo: -Sabes. Luís de Torres. A la señal convenida. Mañana a primera hora partiremos a Tocupé. y como que vamos resignándonos a esperar lo indecible. como que tiene un olor extraño que percibo venir desde las montañas. él me quiso decir algo. lo más trágico. -Siento que ese salvaje ya está encima de nosotros. Debemos apresurarnos para sorprender a Caonabó en las montanas del Cibao… Los españoles y naturales que escuchaban a Rodrigo de Sánchez. fueron tomados prisioneros: Agustín de Zárate y Mateo de Alcántara. -¿Acaso es la muerte la que está cerca de nosotros?. Artarix los degolló con sus propias manos y ordenó que les dejaran tendidos junto a unos arbustos. Caonabó llegó con sus hombres a las cercanías del poblado. Luego fueron impactados con flechas envenenadas: Alonso Clavijo. Lo puedo sentir. Debemos atacar primero sin darle la oportunidad de que reaccione.Preguntó Bartolomé García. yo tengo el mismo presentimiento. sólo tu Guacanagarix. Ordenó a Artarix que atacara por el flanco sur a la señal de los tambores. pero no pudo decirme nada porque su voz se entrecortó y le salieron unas lágrimas.

Hatuey clavó unas cuantas puñaladas y prometió luchar contra los extraños hasta el último día de su vida. Frente al rostro mutilado de Sánchez. Habiendo terminado de decir esto. Creía que lo más lógico era cortar la retirada de las fuerzas de Guacanagarix. Allí miró a los hombres de Gutiérrez que bebían y fornicaban. Mientras tanto Maniocatex. El valor de una persona consiste en afrontar con altivez la derrota y con humildad el éxito. Domingo Vizcaíno pasó muy cerca de donde se encontraba Maniocatex y no tuvo la menor idea de que lo estaban observando. A la mañana siguiente. el joven nitaíno que había perseguido incansablemente a los naturales de Marien. ni amor. también se encontraban bebiendo junto con los españoles. simplemente mereces vivir avergonzado. Caonabó observó a cada uno de los empalados que habían sido colocados en círculo con el signo de la maldición canibi. y que se los abandonara en el monte. evitar que lleguen a unirse con las demás fuerzas españolas para reorganizarse. Con un gesto de bravura. Sacó unos objetos de oro que llevaba impregnados en la cintura. el marinero viejo que apenas lograba mantenerse en pie. A los naturales de Marién que cayeron prisioneros. los acarició con infinita dulzura pegándoles junto al pecho. sin pronunciar una sola palabra. Ordenó que los cuerpos sean tirados en el camino y dejados allí por siempre. El que traiciona no tiene corazón. se acercó a Caonabó y le pidió autorización para comerse la cabeza de Rodrigo de Sánchez y ofrendarla al dios Nitibao. Caonabó ordenó que se reunieran en el batey toda su gente y trajeran a los muertos y prisioneros de Marién. ordenó que se les cortara sus orejas y sus narices. Domingo de Leiquitio. el jefe canibi que más hombres de Marién había asesinado. Avanzó rápidamente por los caminos más directos hasta que llegó a las proximidades del poblado. aniquilarlas. Mirando las manos temblorosas de Rodrigo de Sánchez. Es por eso que no te mereces ni la vida ni la muerte. decidió avanzar por su propia cuenta en dirección al Cotao. para que todos recuerden que no debía quedar ningún extraño en sus tierras. atacó por el oeste y capturó a los demás españoles. casi desnudo se 43 . Se desprendió de su arco y sus flechas y se sentó. Y Caonabó ordenó que Guacanagarix sea extirpado el ojo izquierdo y amputada su mano derecha. Luego se aproximó a Guacanagarix y tomándole del cabello le dijo: -Los traidores no se merecen la vida porque son ruines y miserables. Luego se metió en un bohío y continuó bebiendo y fornicando. Hatuey. mientras acarreaba un trapo desgarrado que hacía de bandera de los Húsares de Sevilla. que se robaban las cosas de los bohíos y se repartían: -¡Oro. ni vergüenza que le reclame algo. Luego fue expulsado de sus territorios para que nunca más volviera a pisar la tierra de Maguana. el Dios más sanguinario y rencoroso que no permitía que nadie se atreviera a entrar en sus dominios. Maniocatex observó detenidamente los acontecimientos.Bechín por su parte. sacó su puñal de sílex y le extirpó el corazón a Rodrigo de Sánchez. se aproximó a éste y le dijo: -Los cobardes temen a la muerte porque no tiene respeto a la vida. Mientras tanto Caonabó y Rotaó llegaron al batey del Bijao y capturaron a Rodrigo de Sánchez y a Guanacarix. y comenzó a besarlos. quiero más oro y mujeres! -Gritó Chachu. destruirlas. Los indígenas que Guacanagarix había dejado al mando de Gutiérrez. Ordenó que se les cortara sus cabezas y se las pusiera sobre unos palos de chontaruro.

dos días después de estos acontecimientos. -Es extraño que no haya noticias de nadie -Le comentó Diego Bermúdez a Arana mientras le arreglaba el cuello de su camisa-. No había tenido noticias de sus hombres desde hace algunos días. Volvió a preguntarle Caonabó. nuestras cosas. ordenó que todos los españoles fueran capturados y decapitados. -Porque ustedes son seres inferiores… -Respondió Gutiérrez con desprecio-. Ustedes son unos salvajes que no conocen ni a Dios ni al Santo Papa. Maniocatex lleno de furia. Pues el Almirante ha ido a nuestra tierra en busca de más soldados. El oro es un metal muy preciado en nuestra tierra. Mientras tanto en el Fuerte de La Navidad. armas y caballos. Diego de Arana permanecía intranquilo. -Porque muy pronto se convertirán en nuestros sirvientes. No tiene modales ni costumbres… son gente sin inteligencia. nuestras mujeres y nos roban todo lo que pueden? -Porque para nosotros las mujeres son un botín de guerra y las empleamos para saciar nuestra necesidad de sexo -Respondió Escobedo levantando la cabeza-. A Pedro de Gutiérrez y Rodrigo de Escobedo. a sus continuos reclamos interiores. pero resulta que llegamos a estas islas por casualidad. Al mirar a Pedro de Gutiérrez y Rodrigo de Escobedo atados a un árbol. es decir. y que su cuerpos fueran empalados a lo largo de la trocha que llevaba del Cotao a Habigüey. que poco a poco eran devorados por los hombres de Maniocatex. Muy pronto llegará y ustedes tendrán que someterse o desaparecer.paseaba por el batey en compañía de Medel que le tomaba de las nalgas. -¿Y por qué creen que nosotros debemos ser sus esclavos? -Insistió Caonabó indignado. lujos y vivir como un Don ennoblecido. renegando de la maldición de encontrarse en esas tierras y en esas condiciones. sin tener que trabajar como los siervos. son herejes y practican la brujería. fueran sacados el corazón y que estos se ofrendaran a sus dioses como rezaba la tradición. se comen a sí mismos burlando las leyes de Dios y la cultura. casas. 44 . Existe una tranquilidad que no me gusta para nada. se aproximó a ellos y mirándoles detenidamente les dijo: -¿Por qué han venido a dañar la vida de mi pueblo? A lo que Gutiérrez respondió: -Hemos venido buscando una ruta para llegar a La India. y puede tener muchas propiedades. Una larga humareda en el centro del Cotao. que los naturales de Marién. -¿Y por qué me hablas con tanto orgullo y desprecio?-. ordenó a Hatuey que les cortara la cabeza. -¿Y por qué destruyen nuestros dioses. acogió temiblemente a los cuerpos incinerados de los hombres de Guacanagarix. en donde quien lo posee puede conseguir todo lo que quiere. Caonabó llegó al Cotao. Pasaba las horas meditando y buscando soluciones a sus pensamientos repetitivos. se los dejó con vida a fin de que fuera Caonabó quien dispusiera de su suerte. Fernando de Triana y Andrés de Huelva acosaban a unas muchachas que corrían despavoridas por el monte. Ellas dan placer y regocijo a nuestra tristeza y abandono. -Nosotros preferimos lo segundo -Respondió Caonabó y dando algunos pasos adelante. no conocen lo que es el pudor ni la moral.

En las primeras horas de la madrugada. al poco tiempo fue informado por Bartolomé García. A más de decir unas cuantas cosas. se encontró con Francisco López de Heredia. que los naturales de Marién habían abandonado los alrededores del Fuerte. En efecto. yo creo que pronto volverá -Comentó Bermúdez-. Miró detenidamente el curso de la luna llena. -No. Pero qué más queda. Al llegar a la puerta principal. indomable. que había sido leal y comedido. Arana se limitó a hablar lo estrictamente necesario. Le comentó de todos los problemas que tenía y se despidió con un abrazo fuerte. Finalmente llegó al dormitorio de los marinos y fue mirando a cada uno como si fuera la última vez que estuvieran juntos.-Sí -Le respondió Arana-. Como que el silencio se convierte en un emisario maligno que no dice nada. A Bartolomé Biues le encontró en la parte posterior del Fuerte y se quedó conversando un momento sobre las actividades diarias. Le decía que pronto volvería y que llegaría rico y exitoso. un natural alto y fornido se paró delante del Fuerte de la Navidad y pidió a sus nitaínos que se aproximaran a él para que recibieran sus últimas disposiciones. Él vendrá por nosotros a menos que le suceda algo. Es una tranquilidad espantosa. Aquella era una carta de aquellas que siempre escribía pensando en su madre. como hombres. Luego de seis horas de fuego interminable. Le decía también que le amaba mucho y que deseaba retornar para nunca más salir de España. sin embargo. -Esta es una aventura en la que nunca debí enrolarme . el Fuerte de La Navidad quedó en cenizas y los restos de sus habitantes tirados por el piso. La idea de Caonabó era de que los españoles fueran quemados vivos y que todo quedara en cenizas y que nadie volviera a topar esas cenizas por considerarlas malditas e indeseables. de cementerio. Una locura de la que me arrepiento todos los días. Caonabó se paseó incansablemente por la parte exterior. 45 . pero qué más podemos hacer sino resignarnos al destino. Salió en medio de la noche a pasear por la empalizada del Fuerte y fue visitando uno a uno a sus marinos. A continuación se puso de pie y apagó la antorcha. No sabía por qué. Vivir en esta isla por el resto de nuestra vida me atemoriza. creo que el Almirante ya no volverá y tendremos que arreglarnos solos. debemos tratar de sobrevivir con algo de esperanza. Diego de Arana ordenó redoblar la vigilancia del Fuerte de la Navidad y ser incluido en el primer turno de guardia. Se colocó una medalla de trapo con la imagen de La Virgen de la Candelaria y se persignó. que compraría muchas tierras y se casaría con Petronila de Sevilla. El Almirante es de aquellos hombres que nunca se rinde: es perseverante y testarudo. aquella noche no sintió temor alguno. Luego encendió una antorcha y se puso a escribir intensamente. Caonabó ordenó que se cercara toda la empalizada y que se prendiera fuego a todas sus instalaciones. valientemente. y que ahora ya no tenían a nadie que les protegiera. La luna y los árboles le causaban temores e ideas incomprensibles. aquella que nunca dejaba de alumbrar sus pesares y a la cual contemplaba siempre que tenía sufrimientos.Comentó Arana terminando de arreglarse-. pero aquella noche sentía que en la parte exterior del Fuerte había algo que los amenazaba. hasta que constató personalmente que todo se había consumado. Para decir la verdad. Aquella noche.

también es cómplice este maldito natural -Dijo-. por un sinfín de islas pequeñas en medio de un mar embravecido. no aceptó tal ofrecimiento y a cambio las obsequió a Alonso de Ojeda. Luego llamó a su hermano Diego y le dio la consigna de que capturara a todos los indígenas del sector y les aplicara el tormento. no darles oportunidad a nada. Al verle llegar acongojado y mutilado. -¡Mil veces maldición! -Dijo y se puso a llorar tendido en la arena. Creía que era un natural traicionero y falso. Caminó alrededor de Guacanagarix y repentinamente le dio una patada en el estómago. que era un hombre macabro que pensaba que a los naturales había que someterles y esclavizarles. Colón. Debe preferir lo primero porque lo segundo será su muerte cruel y despiadada. -Juro mi Guamiquina -Le dijo Guacanagarix al Almirante-. Luego se rió profusamente y maldijo. el Almirante se quedó desconcertado. también nos odia pero por temor nos soporta. Pues allí se enteró de que había mujeres que vivían solas en medio de los montes agrestes y seres humanos que comían carne humana. Guacanagarix inclinó la cabeza y poniéndose de rodillas le juró a Chanca y al Almirante que él no había hecho nada en contra de los españoles. Luego de tanto bregar y suplicar a sus reales majestades. pero luego reflexionó y le pidió al médico Diego Álvarez de Chanca que lo investigara. el cacique de Maguana había atacado a sus poblados y había destruido el Fuerte de La Navidad. Como prueba de mis palabras. el Almirante pensó en mandarle a la hoguera. O bien es nuestro esclavo incondicional o bien muere. le hizo arrodillar nuevamente y le obligó a jurar besando el crucifijo. -En el fondo. sin dejar de lado sus principios cristianos. dolorosa. Al llegar a la isla y contemplar las ruinas del Fuerte de La Navidad. insoportable. pertrechos y abastecimientos. Y es así como volvió a Quisqueya luego de haber pasado por la isla de Carai. le ofreció cuatro de sus hijas a fin de que las utilizara como esclavas y concubinas. Alonso de Ojeda sonrió sarcásticamente y se tomó de la barba con un gesto de incredulidad. Caminó por la playa repitiendo las mismas frases y siguiendo el mismo recorrido: un ir y venir que no se terminaba nunca. y volvió a patearlo hasta que se cansó.Un mes después de aquel acontecimiento. Guadalupe y Deseada. sino que Caonabó. el Almirante llegó a la playa en la cual había construido el Fuerte de La Navidad. Conoció muy de cerca algunas islas a las cuales bautizó con el nombre de María Galante. que nunca te traicioné. había conseguido que le concedieran una flota con un millar y medio de soldados. y como prueba de su sumisión y lealtad. Lo primero que se le vino a la mente al Almirante. Finalmente se quedó parado delante de las ruinas y dio un grito tan intenso que se le cayó el gorro. fue culpar del suceso a Guacanagarix. la espada y los pies de Colón. y le prometió fidelidad eterna. y crearles un temor infinito con respecto a sus conquistadores. pongo a tu disposición mis bienes y mis mujeres. mis playas y todo cuanto encuentres en mis tierras. mis tierras y mis animales. 46 . El Almirante luego de escucharle detenidamente. Seré tu servidor incondicional y trabajaré y trabajarán mis hombres para ustedes y para el que dicen: Su Majestad. Guacanagarix besó el crucifijo. que él no había conspirado en contra de los españoles y que no lo haría nunca. A ellos les llamaban canibis. y que se encontrara a los culpables y se les aplicara el vil garrote. que tantos comentarios favorables le había valido en La Corona Española.

Y cogiéndole de cuello le levantó hasta su cara. continuó rezando y bendiciendo la bondad divina. Luego se apartó de los presentes y se dirigió a la playa y se mojó los pantalones. Anda y somete a todos los idólatras que encuentres por estos lugares y cristianízalos. ni tampoco podía decir una sola palabra. Se había corrido el rumor entre los españoles que el cacique Caonabó era alto y musculoso. En medio de la orilla y levantando su rostro al infinito. dijo: -¡Taputafir. bravo. Allí clavó su espada y juró no dar descanso a su brazo hasta acabar con la vida de Caonabó. el Almirante ordenó izar velas y hacerse a la mar con el fin de encontrar un nuevo sitio. Taputafir se apartó a un costado de la playa y desde ese sitio le habló a su interior diciendo: -Ve y funda una ciudad a la que pondrás el nombre de tu preceptora. Recordó la sentencia que le había marcado Taputafir hace algunos años y la obligatoriedad que tenía de cumplir con su palabra. y no le podía divisar su rostro. se colocaran sus sotanas y celebraran misa. llamó al cura Bernardo Boyl y le hizo bendecir en nombre de Dios y La Corona de España. y se sumergió en el agua y lloró desesperadamente por su amigo Diego de Arana. El Almirante sin levantar la mirada. llevar la palabra de Dios a tierras lejanas en donde su presencia es desconocida. Entonces el Almirante con su mirada clavada en el piso. y de pronto vio que un hombre vestido de blanco venía caminando por las olas y se aproximaba a él. y apretándose los cilicios hasta lo más insoportable. el Almirante organizó algunas columnas con el fin de capturar a Caonabó y someter a los del Cibao. Y Taputafir le acarició el cabello y le habló varias cosas al oído. Luego se dirigió al monte y caminó entre la maleza hasta que desapareció por completo. y le halagó y le puso su sombrero en la cabeza. Se arrodillo y gritó tratando de recibir una respuesta. A lo lejos divisó unas playas hermosas y decidió fundar La Villa Isabela. y haciendo penitencia. El Almirante le dijo a Margarit: 47 . El Almirante ordenó a sus hombres desenterrar a los españoles que habían sido sepultados en el Fuerte por Guacanagarix. Luego de pasar algún tiempo realizando reconocimientos e inspecciones en la zona. de ceño fruncido y mejillas pronunciadas. fundó la Villa que sería la primera de las nuevas tierras descubiertas. En esa instancia. y a esta isla la bautizarás con el nombre del hombre más santo de la cristiandad. Mosén Pedro Magarit fue el encargado de llegar al corazón de la tierra de Maguana y capturar a Caonabó a cualquier precio. y tratar de civilizar a estos salvajes inocentes. y que cuatro curas dominicos que le habían acompañado en el viaje. el señor de Cibao. y que se celebrara una misa de cuerpo presente. caminar con sus misioneros para que evangelicen a esta gente hereje y pagana. que era capaz de levantar a un hombre en cada brazo y que tenía la fuerza de un caballo. he cumplido a cabalidad la promesa de navegar en dirección a donde el sol se oculta. Habiendo dado santa sepultura a los españoles muertos en el Fuerte de la Navidad. y le miró con un desprecio tan profundo que nunca olvidaría Guacanagarix. porque ellos deberán pagar caro el precio de su idolatría y promiscuidad.

-Pero Señor -Comentó Margarit-. el adulo. Se volvió más ensimismado e poco sociable. -Sí -Le respondió el Almirante-. No podía soportar la idea de que Caonabó fuera incapturable o que fuera la amenaza más grande de la isla. pensando que en cualquier momento sería atacado por Caonabó y posiblemente quemado y devorado. Le comenzó a ver en todas partes: le veía entre los árboles de los caminos. la paciencia es el dominio de todas nuestras energías. El necio yerra por su obstinación y el ingenuo por su exceso de confianza. Aquí no existe aquello que nosotros llamamos honor. conversando con los españoles o intercambiando ideas con los naturales. Durante las noches se pasaba en vela sin poder conciliar el sueño. -Insisto Señor -Replicó Margarit indignado por las disposiciones. primero la confianza y luego la traición. -No Magarit -Recalcó el Almirante tomándole del brazo-. hasta que él crea que verdaderamente es nuestro amigo y luego lo atrapamos. luego te equivocarás y volverás a fracasar hasta que te cansarás de aquello. en medio de la multitud de soldados. porque ellos son traidores por naturaleza. sí. Por lo tanto. El Almirante se quedó pensando por un momento y le respondió: -Sí Guacanacarix. La presencia de él. Margarit se quedó meditando luego de escuchar al Almirante y no supo qué responder. Fuerte de La Concepción. lo que debemos hacer es engañarles y utilizarles para que sean beneficiosos a nuestros propósitos. los regalos. obstinado. esas son nuestras normas de caballerosidad. Vega Real y Fuerte Santiago. la falsa amistad. Así funciona el mecanismo infalible del engaño que gobierna nuestra mente. No debes discutir a la voz de la experiencia. porque son cobardes milenariamente. Se acercó a su lado e inclinando la cabeza dijo: -La obsesión es una enfermedad que acaba las energías y enferma el espíritu. Si te dejas dominar por la pasión perderás la razón y la energía. tienes razón: paciencia y tranquilidad. Pero el Almirante se dio cuenta que no sería fácil engañarle a Caonabó y ponerle a su servicio. Caonabó tiene esas cualidades y por eso es superior a vos. Estaba extremadamente intolerante e irritable. El Natural debe ser capturado empleando primeramente el engaño. Tranquilidad y paciencia. Es mejor quitarle la vida en el campo de batalla antes que darle muerte a traición. El Almirante le tomó del brazo y le dijo: -Sí. pero estamos acá en las Indias. el Almirante mandó columnas de reconocimiento y combate que iban por las trochas de Villa Isabela hasta el Cibao. Guacanagarix también había decidido ayudar al Almirante en su premura por capturar a Caonabó. porque los nativos no tienen dignidad. 48 . mi amigo Margarit. Sé que tus hombres tienen mucho temor. En el trayecto se fue construyendo el Fuerte Santo Tomás. Serenidad Guamiquina. ni aquello que nosotros llamamos lealtad. no solo que influye en la voluntad de los de Castilla sino que amedrenta el espíritu de la empresa. Pero antes. en donde la moral y los valores son distintos. pero eso es importante porque ellos encontraran que la única manera de sobrevivir es desconfiando de sí mismos y eso incrementa su efectividad. debeis obtener la mayor cantidad de oro que podais y a cambio se le proporcionará baratijas… También es necesario que se le dé la idea de que somos muchos y que pronto vendrán más y más hasta que finalmente tendrán que aceptar nuestra superioridad. La tranquilidad nos da sabiduría y la paciencia tesón. tampoco conocen el concepto del valor.-Es indispensable que captures a Caonabó y que esto sea pronto. Durante algunas semanas.

la acción es nuestro secreto y el caminar nuestra salvación. cantar y llorar. eres muy importante para nosotros porque sin tu ayuda nos sería imposible cazar a ese natural maldito. dijo en su lengua madre: -Beso y pido perdón a esta tierra por haberla traicionado. Vendrán más animales a poblar tu tierra. -Sí. Guacanagarix no dijo nada y sonrió. creencias y lenguas. El Almirante contempló con asombro la actitud de Guacanagarix y no dijo absolutamente nada. Somos hijos de la tranquilidad porque nuestros antepasados vivieron miles de años en este lugar. hasta el último instante. la acción una necesidad. porque tampoco entendió nada de lo que decía. por haber aceptado a estos hombres como si fueran mis amigos. No podemos darnos el lujo de estar quietos ni esperar. Repentinamente. apenas si podía mantener la seguridad con los pocos hombres que pasaban la mayor parte del tiempo tratando de encontrar oro. luego se inclinó y besando un puñado de tierra. por haber entregado el vientre de mis hijas y mis esposas. Consideraban que este Fuerte era una amenaza para la tranquilidad de los cacicazgos y que se había convertido en un centro de robo y explotación indiscriminado. sin tratar de que algo cambie o sea algo nuevo. debemos buscar tierras y más tierras hasta alcanzar el dominio total. Todo cambiará en adelante hasta que ustedes sean parte nuestra como todas sus riquezas. por su parte. él solía pasearse las tardes espulgando sus 49 . El objetivo de Caonabó y los caciques de Higüey. Nuestra vida es eso: el tiempo debe transcurrir apaciblemente y nosotros debemos dejarnos llevar por él. si no le demuestras bravura y coraje. Los naturales habían adoptado la estrategia de atacar y retirarse. sin tratar de oponernos o forcejear. levántate Guacanagarix . Magua y Xaragua. Sin embargo. Guacanagarix se levantó del brazo del Almirante y caminaron en dirección a la peña de Tatagua. dentro de poco vendrán más hombres y poblarán estas islas de tainos. Sus fuerzas eran demasiado pequeñas y no tenían la capacidad operativa para enfrentarse a los españoles.Le dijo-. -Sabes Guacanagarix –Continuó el Almirante-. Guacanagarix comenzó a bailar. ni logró intuir sus verdaderos sentimientos. y explotar todas las riquezas que encontremos. -Ven. No podemos detenernos. La corona de plumas que llevaba puesto en la cabeza fue rodando por el suelo.-Caonabó pronto vendrá hacia ti -Continuó Guacanagarix-. Así nos unimos con la naturaleza y fuimos parte de ella. Para nosotros el tiempo es una premura. que había sido designado comandante del Fuerte. y traeremos cosas nuevas y les cambiaremos de costumbres. él pensará que eres una presa fácil de cazar. Debemos estar un día en un lugar y otro día en otro. arawaks y ciboneyes. canibis. era tomarse el Fuerte Santo Tomás. pero la paz intensa es una sepultura. Pido ser asesinado por una mano hermana que tenga compasión de mí y saque el corazón de mi pecho. debemos caminar. Margarit. parte inseparable del aire y los animales. parte inseparable de los montes y los ríos. Mientras tanto Caonabó seguía atacando a los españoles a lo largo de las trochas que iban de Maguana a La Isabela. la tranquilidad total una maldición. Nosotros estamos acostumbrados a la paz y tranquilidad. tienes razón Guacanagarix -Le respondió el Almirante-.

el viejo tonelero que repartía la bebida y pasaba la mayor parte del tiempo durmiendo y descansando. Los naturales lo veían y se reían. y fojear los libros arrugados a los cuales analizaba. Al cotejar esta situación con La Divina Comedia. dijo: -No hay porque exaltarse mi Señor. aquí no pasa nada! -Y el tonelero siguió descansado. y nuevamente se quedaron sorprendidos: -¡Tropa ignorante! -Gritó Margarit levantando una espada vieja que sostenía entre sus manos-. los exteriores estaban malditos porque eran lugares profanos frecuentados por paganos. colocándose una manta en la cabeza. Hablaba de lo mismo y lo mismo. mientras conversaba acerca de sus viejas aventuras como soldado de La Reconquista. También le gustaba hablar de aquello de que sus antepasados habían sido unos grandes guerreros y habían participado en las luchas contra las razías de Almanzor. la cola de lagarto. visiblemente molesto y defraudado. Delante de la tropa. y por lo tanto. hacía gala de ser un hombre frío y parco como habían sido los militares peninsulares. tratando de que sus soldados sintieran una profunda admiración por él y sus hazañas. Margarit. ¡No saben lo que es la guerra. Miguel Ballester que era el hombre de confianza de Margarit. En todo caso. tratando de llegar al corazón de sus soldados. el honor y la grandeza! Fernando Navarro. Margarit fingía ser un militar fuerte e inquebrantable. se miraron a los ojos y se quedaron desconcertados. le comunicó que estaban planificando un levantamiento y que no quería permanecer allí bajo esas condiciones. y el desprecio por el ser humano que no fuera de su misma sangre. Y los soldados españoles. Los hombres del Fuerte eran en su mayor parte catalanes y castellanos.cabellos rubios. Nuevamente Margarit volvió a repetir su arenga. Se rascó con desesperación las picaduras de los moscos y se recostó molesto y defraudado. Recordó que su abuelo había sido cortesano de Sancho el 50 . Entonces Margarit que andaba acompañado del cura Juan Infante y del castellano Fernando López. En esa instancia. Odiaba la mandioca y los gusanos de palmito. A veces le gustaba lucir sus condecoraciones de la guerra de La Reconquista. a Margarit le encantaba leer sentado en un tronco de madera. el cura Infante se acercaba a él y pretendía confesarle. que en realidad eran pocos. podía concluir que estaban en el infierno de Alighieri. no entendían lo que el Guamiquina quería hacer o dar a entender. mientras los demás soldados se retiraban libre y voluntariamente a hacer sus cosas de rutina. se fue al bohío que hacía de Cuartel General del Fuerte. el garrote y el fuego para los insurgentes. No había adquirido la costumbre de atrapar y masticar las pulgas caribeñas. porque no se acostumbraba a la comida primitiva que consumían los naturales. se paró delante de sus tropas y dijo: -¡Esta es la tropa del Cid llegando a Burgos. así como comer arañas azadas en el fuego. Amaba el castigo para la tropa indisciplinada. los trocillos de culebra ahumada y la carne de paujil asado. Hoy debemos enfrentarnos a los hombres de Cipango que quieren expulsarnos de aquí. hasta que al final se quedaba dormido. la tortura despiadada a sus enemigos. la de Ramiro II enfrentando a normandos y musulmanes. todo el tiempo. eso sí. muchos de ellos analfabetos y prófugos de la justicia. y movía la cabeza y los ojos. las invasiones de los almorávides y la entrega de las llaves de Granada por parte de Boabdil. Implacable e inaccesible. porque decía haber visto a Lucifer rondando por las afueras del Fuerte. Comía poco.

las botas altas con suela reforzada. Pensaba que la mejor manera de obligarles a entregar el oro era ejecutándoles masivamente. Que no era un ser vivo sino un ser inmaterial creado por la brujería de Quisqueya. Y recordaba todos los pasajes de su vida. y rezaba profusamente. La expedición se fue desplazando lentamente a lo largo del cacicazgo de Maguana. Margarit organizó una expedición al interior del Cibao. y decidieron realizar ataques de hostigamiento. Margarit leía La Biblia y los viejos manuscritos de sus antepasados. las bombardas adornadas con vistosos colores de telas italianas. y mientras se dirigía a las montañas. Al llegar la tarde. y las poseían. los soldados saqueaban las viviendas y tomaban a las mujeres jóvenes y viejas. Entonces a Margarit se le metió en la cabeza que Caonabó no era un hombre sino un monstruo. y es así como a nombre del Papa y La Corona. su deseo de destruir todo. confesiones forzadas y penitencias exageradas. Bohechío e Higuanamá. que había luchado en contra de Abu Yusuf y muerto en manos de los musulmanes. Pensaba que la cultura era un atributo de los nobles y que un comandante militar debía ser instruido y educado. Durante su estadía en el Fuerte Santo Tomás. y repetía los rosarios hasta el cansancio. Su intención era que los soldados estuvieran exentos de la influencia del demonio y más bien se sintiera el espíritu de San Benito. Luego se ponía a escribir y repasaba los versos del Cancionero de Baena y los hermosos poemas del marqués de Santillana y don Garci Sánchez de Badajoz. que habían culminado con su designación como comandante militar de la expedición a La Mar Océana. En esa instancia. y quemaba sus abastecimientos. su maldad. Iba dejando una sombra de terror que causaba pánico en sus enemigos. Delante de las columnas iban los blasones y banderas de la Corona Española. el caso del Cibao era un caso de demonios venidos en las carabelas. los tambores llenos de flecos y banderitas arrastrándose por el suelo. que poco a poco iban siendo reconocidas por los naturales.Bravo y había sido parte del bando de López Díaz de Haro. Es por eso que limpió y relimpió el Fuerte con agua bendita y misas de madrugada. su envidia. Luego dormía prolongadamente y exigía que sus sirvientes fueran fieles y comedidos. ejecutó a decenas de naturales que se negaban a colaborar con él y su desproporcionada ansiedad de riqueza. sus cascos adornados con penachos. Es por eso que consideraba que no debía haber tregua para los herejes y paganos. Para el cura Juan Infante. A los naturales les obligaban a traer objetos de oro y a convertirse en sus sirvientes. 51 . Caonabó entraba sigilosamente por la noche y degollaba a los soldados. Caonabó se asoció con Guarionex. la noche y la selva le provocaban una tristeza infinita que no lo podía remediar con nada. Entraba en un estado de depresión profunda y ansiedad. Las tropas llevaban puestas sus viejas armaduras de campaña. Margarit quiso escarmentar a los nativos e impuso la ley marcial. Luego las despreciaban. Es por eso que él mismo se martirizaba las mañanas y se colocaba cilicios. y empalaba a los hombres rezagados. una ser demoníaco que andaba por los territorios del Cibao. luego les exigían alimentos y bebida. los arcabuces con borlas en las culatas. porque todos los indicios apuntaban a la crueldad satánica de Belcebú: su lujuria. Llegó a tener una veintena de nativos que le transportaban las cosas y le prestaban atención a sus necesidades básicas. Colocó en la vanguardia diez caballos flacos exageradamente enjaezados. y no dejaba rastro alguno. su odio. las trompetas forradas hasta las boquillas. y que éste vagaba por las noches embrujando a sus hombres y asesinándolos.

-¡Pero si estamos en un momento crucial en que tenemos que presentarle batalla a los naturales¡ -Insistió el cura Infante. y respiraba profundamente hasta cuando se sentía libre e inspirado. Todo me causa duda y desconcierto. sus insignias de la caballería real. Se había metido en la cabeza que jamás volvería a España. y le apuntaba. Margarit poseía desde hace muchos años los bálsamos de Arabia. Tenía uniformes de todo tipo y los iba desempolvando día a día. Margarit abrió la puerta lentamente y con su cara demacrada. Luego caminaba alrededor de la fogata y decía sus cábalas más venturosas. Margarit adoptó la costumbre de vestirse con sus uniformes de gala. ni un pretexto para despojarles de sus bienes. Luego oía misa cantada y se ponía a rezar con un soldado. y hacer genuflexiones frente a las siete cruces que había ordenado colocar en las empalizadas. ¿Qué puede hacer un noble catalán en este ambiente de selva e ignorancia? 52 . sintió un profundo temor de seguir adelante. A la semana siguiente y luego de que los habitantes del Fuerte estuvieran concentrados y aislados. sólo pienso en el momento de huir de aquí y regresarme a España. También adoptó la costumbre de caminar por las mañanas puesto un traje de penitente. algunas fogatas furtivas encendidas en medio de la noche. ni valgo para nada. Sabía que en cualquier momento Caonabó le atacaría. Ellos son hombres salvajes. Varias aves degolladas en la entrada. Ya no encuentro una razón para luchar con estos naturales. no encuentro un momento de felicidad para nada. y rondar el Fuerte escoltado por sus oficiales. Pero resulta que el pánico me tiene acongojado. También portaba en su pecho una estampa de La Virgen del Pilar de la cual se decía su más humilde devoto. El temor se ha adentrado a lo más profundo de mi pecho. y que si caía en sus manos sería devorado. aparecieron los primeros indicios de que Caonabó había sitiado el Fuerte. Es por eso que ordenó que la expedición retornara al Fuerte y reforzara sus empalizadas. su sable toledano de acero templado. que era derrotar y capturar a Caonabó y luego ser Señor e imperar en La Quisqueya. Margarit se había encerrado en su cuarto y no aparecía para nada. no luchan por las cosas materiales. su morrión con plumas de aves exóticas. Para acabar con estas alucinaciones. que eran un secreto infalible para ahuyentar la mala suerte. que se quemara Palo Santo en la entrada del Fuerte. le dijo: -Yo ya no soy yo. un lejano redoblar de atabales que sonaban intensamente. y le lanzaba flechas reiteradamente. y les colocaba a éstos sobre la hoguera. y éstas le pasaban rozando sus orejas. El cura Infante entre temeroso e indignado le buscó por todas partes y finalmente se plantó en la puerta: -¿Qué es lo que le pasa su Señoría? -Le preguntó indignado-. Padre -Le respondió Margarit con la cabeza inclinada-. y en cada uno de ellos colocaba sus viejas condecoraciones y sus cintas de la Orden de Santiago. Los naturales nos tiene cercados y usted no aparece para nada. Pero aquella tarde que llegó al Fuerte. ni saben de noblezas e hidalguía. por su parte. -Claro que sí. el cual le vigilaba su primera siesta del día y le ahuyentaba los insectos. no conocen el valor de las cosas.Margarit. nuevamente le vio a Caonabó riéndose en su cara. Aquella ocasión Margarit pidió su más ferviente deseo. no tienen moral ni normas de comportamiento. También había ordenado para ahuyentar a Caonabó. ni una justificación para seguirles matando. todo me parece insulso y sin sentido. no conocen la propiedad privada. y abría sus brazos para sacar las flechas.

-¡Combatir! -Le dijo el cura Infante irritado-. Debemos derrotarles completamente. Estos seres no son hombres sino animales, no tienen alma, no tienen conciencia, no tienen cultura. Debemos someterles: explotar sus minas de oro y enriquecernos cuantiosamente. Esa es la idea del Almirante y nosotros debemos apoyarle con todas nuestras fuerzas. Así que ven, arrodíllate y toma tu confesión inmediatamente. Y Margarit, temeroso y tambaleando se arrodilló delante del cura Infante y se confesó: -Acuso mi padre que he pecado de pensamiento, palabra, obra y omisión. He tenido pensamientos lujuriosos con Catalina Rodríguez y María Granada que eran mis sirvientas en el viaje de venida, y he follado con las dos juntas, y las he sodomizado, y he practicado el sexo más aberrante para satisfacer mis necesidades biológicas. También he pensado en asesinar al Almirante, en quitarle su poder en la isla y hacerme con el dominio total de ella. El cura Infante se sonrió sarcásticamente y no quiso escuchar más de aquello que él consideraba inmundo y asqueroso; bajezas de la condición humana, y más bien aprovecho para levantarle la moral e infundirle un espíritu triunfalista. -Te perdono de todos tus pecados -Le dijo-. Y como penitencia te mando a que hagas la guerra a los naturales y les derrotes completamente. Has de luchar hasta la muerte por la Corona y el Papa de Roma. Margarit recibió la penitencia de rodillas y sin levantar la vista se persignó algunas veces. A la media noche de aquel día, una sombra extraña se paró delante de la puerta del dormitorio de Margarit, y con mucha precaución golpeó la puerta insistentemente. El silencio era total. Al ver que nadie respondía, nuevamente insistió en golpear mientras del interior salía una voz seca y opacada: -¿Quién anda por ahí? –Preguntó Margarit desconcertado. Y el hombre insistió con más premura en golpear nuevamente la puerta. -¿Quién vive por ahí? -Volvió a preguntar Margarit con una voz más furibunda. -Soy Gaspar Férriz que viene trayendo novedades -Respondió el hombre desde afuera. Margarit se levantó apresurado, encendió el mechero y se dirigió a la puerta. Abrió lentamente y vio a Férriz con los ojos desbordados y una cara de temor. -¡Ven, pasa Férriz! -Le dijo mientras se dirigía a su comedor de diario-. ¿Dime, qué te trae por aquí a estas horas? -Señor, los soldados de la guardia dicen que han visto naturales rodeando el Fuerte. -¿Pero a estas horas? -Preguntó Margarit asustado. -Sí, mi Señor, dicen que los naturales tienen su cuerpo pintado y que caminan muy quedito. -Es ese maldito Caonabó -Comentó indignado-. Anda y di a Navarro que alerte a todo el Fuerte y que ocupen sus posiciones de combate. A esa misma hora, a pocas leguas del Fuerte de Santo Tomás, Caonabó y sus lugartenientes formaban un círculo para escuchar a su líder. Caonabó lucía serio y tranquilo. Su cuerpo alto y fornido se imponía entre la estatura mediana de los caciques de Magua, Higüey y Xaragua. Su cabello largo le llegaba hasta la espalda, con un cerquillo por delante que se prolongaba hasta un pequeño moño que se elevaba en la nuca. En su nariz llevaba una nariguera de oro que apenas era perceptible, mientras de su oreja izquierda se desprendía un arete de hueso adornado con plumas de chilicrés y loro. Su tronco desnudo brillaba intensamente contrastando con la débil hoguera que iluminaba el bohío. En su cuerpo llevaba una serie de líneas que adornaban sus brazos, así como una

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gran cantidad de cicatrices que le había dejado su larga vida de guerrero. Caonabó era conocido por sus grandes aventuras a lo largo y ancho del Caribe, por sus conquistas amorosas, su bravura y clemencia, su pasión y nobleza. Onaney fue el gran amor de su vida, sí, la bella princesa que copó su corazón y que le enloqueció por completo con su amor y sensualidad. -Yo soy la luz y el huracán de esta lucha sin final -Les dijo a sus caciques que apenas alcanzaban a escucharle-. Mis huellas son la guía que les llevará a la playa de Hartutuey, en donde nuestros antepasados dejaron un puerto para embarcarnos sin un destino final. Así lo hizo Guanimex, nuestro gran guerrero del pasado que prefirió perderse en la profundidad del mar antes que aceptar la sumisión a Ototoil. Los caciques guardaron silencio mientras Caonabó colocaba sobre una mesa de palos, su arco y su macana. -La libertad es un hermoso guacamayo que vuela diariamente por lo alto de los cielos – Les dijo-. Si algún día deja de volar, el cielo ya no será el mismo, ni sus alas mostrarán los más hermosos colores, ni sus graznidos encontrarán más oídos; ni los más grandes lagartos se detendrán a contemplar tan despampanante vuelo. La selva y la montaña habrán perdido su más precioso encanto. -Pero dime Caonabó -Le dijo el cacique de Higüey mirándole con tristeza-. ¿Por qué los guamiquinas quieren quitarnos todo? -Porque ellos tienen todo aquello que no vale nada, y quieren quitarnos todo lo que para nosotros tampoco vale nada. Pero dentro de esto, su excesiva ambición ha hecho que quieran quitarnos además, lo que para nosotros es una razón de vida: nuestros dioses y nuestra libertad. Es por eso que debemos luchar hasta la muerte, porque la vida no vale nada cuando esta se da como una caridad. Pretenden ser nuestros benefactores regalándonos nuestras mismas cosas; nuestros educadores, diciéndonos cosas que sólo les sirve a ellos; nuestros evangelizadores, enterrando a nuestros dioses. Los caciques seguían escuchándole con detenimiento: -Sé que nos viene el tiempo de Ocaylol, en el que deberemos permanecer en una selva oscura y densa –Continuó diciendo-, lleno de animales peligrosos y senderos impredecibles, y en ella deberemos permanecer hasta que la luz de los tiempos nos muestre la salida a un nuevo amanecer. El cacique de Magua, lleno de una ornamentación exuberante, interrumpió a Caonabó para iniciar la danza de la guerra. Caonabó observó detenidamente el ritual que lo había visto desde su niñez, y sin decir una sola palabra, inclinó su cabeza y se lamentó. Volvió a su memoria un sinfín de recuerdos de la juventud: sus aventuras amorosas, sus desafíos a la muerte, sus naufragios en la isla de Quimí. Anacaona que le miraba desde lejos, también se acongojó, y recordó aquellos momentos en que él tuvo que asesinar a su adversario para tener derecho a ser su esposo, y cuando jugaba con Higüemota su primera hija, a la cual debían casar con el joven Huarocuya. Mientras todos los caciques estaban comprometidos en el ritual de la guerra, Caonabó salió por la parte posterior del bohío y se sentó al pie de un árbol centenario. Entrecruzó sus piernas y cerró los ojos para estar completamente relajado. Luego desprendió su espíritu a los diferentes planos astrales y viajó por el tiempo y el espació, y contempló el límite entre la vida y la muerte, y los parámetros que dividen el bien del mal y lo bueno de lo malo. Caonabó en esa instancia era un espíritu puro, un hálito de fortaleza y energía

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renovada. Una estela transparente se aposentó alrededor de su cuerpo, y la tranquilidad y el silencio le rodearon por completo. Aquella noche, Caonabó permaneció en trance hasta la madrugada, y retornó a su bohío cuando los caciques dormían tendidos en el piso. Caonabó llevaba un aura luminosa que resplandecía en los contornos de su cuerpo. Su mirada fija y profunda llevaba una tristeza infinita. Se acercó suavemente a Anacaona y haciéndole despertar le sonrió ingenuamente. Luego encendió los leños que permanecían en el centro del bohío y les hizo despertar a los caciques y nitaínos. -He recibido un mensaje de nuestros dioses -Les dijo en voz alta-. Oxitasix me ha ordenado que ataque a los guamiquinas lo más pronto posible, porque sino, ellos nos matarán y nos convertirán en esclavos. -¡Sí, debemos atacarles inmediatamente! –Dijo Cayacoa levantando sus brazos-. No hay otra alternativa. Caonabó se paró sobre un pequeño banco de madera y mirándoles fijamente les dijo: -No debemos temer a la muerte porque la vida que nos espera si somos derrotados, será peor que ella. La vida es un campo inmenso en donde se conjugan las mejores cosas con los mejores sentimientos, pero hay algo que siempre olvidamos, y es que en realidad, la vida es una lucha eterna por vivir o desaparecer. Las ilusiones nos llevan a los sueños más hermosos y nos hacen pensar cosas a veces irreales, pero la realidad en sí es cruel y duradera. Hoy nos toca luchar por sobrevivir, y cuando los hombres llegamos a esa situación, sólo existe una alternativa: vencer o morir. Han llegado cosas nuevas que no conocemos y con las cuales nos quieren derrotar. Nuestra gente se aterroriza de tan solo verlas. Tiene controladas nuestras trochas y nos van aislando poco a poco. Han logrado dividirnos con el apoyo de Guacanagarix y los de Marién. -Sí, Caonabó -Comentó Uxmatex desde el fondo de bohío-. Hoy les tenemos cercados y es la oportunidad de acabarles. Sólo una orden tuya e iniciaremos la batalla. -Está todo listo, Caonabó -Corroboró Mairení-. Ellos saben que les tenemos cercados y que atacaremos en cualquier momento. -Así es hermanos de Quisqueya -Continuó Caonabó mientras caminaba en círculo-. Es una batalla dura que nos costará muchos hombres. Han colocado cosas que vomitan fuego y nos matan desde lejos; tienen animales grandes que nos pisotean y desde los cuales nos matan; cada guamiquina tiene un palo bota fuego para matarnos. Además, están acompañados de los de Marién que les hace numerosos. -¡Pero nosotros somos más! -Insistió Cayacoya tomando su macana. Caonabó no dijo nada por un momento y levantando su brazo derecho les dijo con voz alta: -He hablado con nuestra diosa Guacar, la más hermosa y generosa de nuestras diosas, y me ha dicho que de Bagua vendrán muchas canoas grandes con muchos hombres vestidos de metales, y que ellos se apropiarán de nuestra tierra y de nuestras mujeres. La diosa Mayarí, me ha dicho que a nuestro mundo llegará una plaga, y que nosotros viviremos en ella durante un largo tiempo; un reino de oscuridad y miedo; nubes gigantes y huracanes, y que luego veremos la luz cuando seamos mitad quisqueyas y mitad guamiquinas. Que los guamiquinas llegarán a muchas tierras que nosotros jamás conocimos pero que conocieron nuestros antepasados. La Carimba será ocupada y tomada por ellos, y vivirán y reinarán en ella. La diosa Lermao me ha dicho que nos traicionaremos entre nosotros, y que nos mataremos defendiendo al guamiquina, luego él acabará con nosotros…

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Una ola de inmovilidad se apoderó del ambiente mientras las esposas de Caonabó lloraban a su lado. Caonabó se dirigió a la puerta del bohío y regresando a ver a cada uno de los presentes, dijo: -Mañana a media noche, cuando la luna brille intensamente sobre el Fuerte de Santo Tomás, atacaremos por todos los costados y nos tomaremos el Fuerte… No deberá quedar ningún guamiquina vivo. Habiendo escuchado esto, los caciques se pusieron de pie y vitorearon: -¡Daca Caonabó, daca Caonabó!... Dicho esto, Caonabó se alejó del bohío y se fue a dormir en el monte, junto a los árboles y la vegetación espesa. Durante la misma noche, Margarit se había reunido con sus capitanes. Había recibido refuerzos de la Isabela pero él consideraba insuficientes. Estaba acostumbrado a presentar batalla a sus adversarios en condiciones ventajosas, sin poner en riesgo sus operaciones. Para el efecto, algunos oficiales, caballos, escuderos, ballesteros y espingarderos llegaron en condiciones deplorables. Margarit estaba bien claro que el Almirante tenía poca experiencia de guerra, pero él se había acostumbrado a escucharle. También tenía la esperanza de que pronto llegaría Alonso de Ojeda, un oficial rudo con fama de insensible y despiadado. Rodeado de Ballesteros, Navarro, Férriz, Díaz y el cura Infante, Margarit tomó un pequeño palo en su mano y apuntando al cielo dijo: -El Señor, nuestro Dios, será el único testigo de nuestro sacrificio. Somos demasiado pocos para soportar este sitio. Sabemos que existen miles y miles de nativos que nos rodean por completo. Estamos aislados. Sólo dependemos de la Gracia Divina porque ya no tenderemos a quién acudir si nos atacan. -Margarit, yo no creo que debamos asustarnos, pues tenemos las suficientes armas para impedir que los nativos nos derroten -Le dijo Miguel Díaz con un gesto de bravura. -Además, no es el número el que cuenta sino la clase de armas que tenemos -Comentó Fernán Navarro desenvainando su espada. -¿A qué temes Señor, si nosotros somos unos guerreros con mucha experiencia? -Insistió Férriz colocándose su armadura. Margarit les observó detenidamente a sus capitanes y colocando su espada a un costado, dijo: -Sois demasiado jóvenes para tener miedo a la muerte; demasiado ambiciosos como para saber los sacrificios que esto implica; demasiado ignorantes como para entender lo que estais haciendo, y demasiado crueles como para no entender el dolor humano. Pero yo, viejo y solitario, abandonado a mi propia suerte, reniego de todo aquello que me sucede porque simple y llanamente estoy a destiempo y en el lugar equivocado. Temo a la muerte porque la vida me ha sido demasiado placentera; temo a lo desconocido porque la realidad llena de certezas me ha enseñado a ser seguro y prepotente. Lo desconocido es un mar infinito en el que navega el designio fatal de la incertidumbre. Lo incierto nos enseña a ser más arriesgados y valientes, a veces temerarios, normalmente intrépidos. Sé que el temor ha invadido nuestros cuerpos y ha debilitado nuestro espíritu ¿Pero qué importancia tiene que el miedo viva en nuestros corazones si no hemos sido capaces de vencerlo? -Señor, necesitas salir pronto de este lugar, pues no estais a gusto -Comentó el cura Juan Infante colocándose el crucifijo en el pecho.

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-Sí Padre -Respondió Margarit inclinando la cabeza-. He perdido la fe y la esperanza. La esperanza es el camino infinito que nos lleva gozosos a la irrealidad. Es un acto de fe que nos permite encontrarnos con lo que esperamos recibir. Pero yo, siento que he perdido todo eso…La fe nos hizo irracionales creyendo darnos la razón. -Pero vos no puedes perder la esperanza cuando nos tienes a nosotros, y tenemos muchas tropas y recursos que vendrán a auxiliarnos -Dijo Ballesteros muy seguro de sí mismo. -La verdad es que el abandono casi siempre nos deja en la desesperanza -Comentó Margarit de una manera pausada-, destroza nuestros sentimientos; nos aparta de la realidad de las cosas, y nos hace sentir infinitamente insignificantes. ¡Pues debes saber que me siento abandonado!… la soledad viene a visitarme todas las noches, y me abandona al siguiente día, cuando se remonta en la montaña y vuelve furiosa por la tarde, y vaga acompañada por el miedo; la impaciencia le molesta; la alegría le entristece. Los hombres nos sentimos solos cuando entendemos que el mundo se ha apartado de nuestra mente. -Pero tú, un hombre letrado y de estirpe guerrera ¿cómo puedes decirnos eso? -Le reclamó Lucas García levantándose el cabello. -Lo siento mucho pero para mí esta lucha no tiene importancia –Continuó Margarit imponiendo su criterio-, pues venimos a esclavizar y asesinar a estos hombres que apenas pueden defenderse; que no tienen saber ni conocimiento alguno… Es nuestro abuso el que destruirá su ser, cuando vengan muchos navíos, hombres, armas y los hayamos aniquilado. El mal uso del poder es un invento viejo que legitima las ambiciones más bastardas; amamos lo material porque es el único signo claro de nuestra realidad, y la realidad en última instancia es una construcción de nuestra mentalidad. A menudo el poder se hace inaccesible, cerrado y obsesivo. Nos hace sentir infalibles frente al silencio sumiso de los conquistados. Luego Margarit ordenó a sus capitanes que prepararan los aprestos de batalla, y fueran a sus respectivos lugares, y permanecieran con sus tropas día y noche, y que no abandonaran la guardia ni hicieran ningún ruido. Un silencio tenebroso cubrió al Fuerte Santo Tomás por el resto de la noche y nadie pegó un ojo por temor a ser sorprendidos por las tropas de Caonabó. Margarit tampoco pudo dormir el resto de la noche, ni los dos días siguientes que duró la espera. Hizo construir otra pared en su cuarto y lo recubrió con tablas. Allí se puso de rodillas y suplicó a La Virgen del Rocío, y le pidió que tan solo le concediera el privilegio de volver a su patria, a su amada Cataluña, en donde había dejado sus mejores amores de una juventud atormentada. Cuando inició la batalla con las tropas de Caonabó, Margarit hizo que el agujero de entrada al subterráneo fuera completamente hermetizado, y que se lo cubriera con esteras. También pidió a Estéfano que no dijera nada y que le trajera por las noches la comida y dos botellas de vino. Margarit no salio de su refugio durante dos semanas, mientras sus tropas caían derrotadas por los ataques constantes de las tropas de Caonabó, que esencialmente atacaban al inicio de la noche o cuando caía la madrugada. Terminada la segunda semana de combate, llegó Alonso de Ojeda como había prometido el Almirante, y se abrió paso entre las tropas de Cayacoa que atacaban por el frente de entrada al Fuerte Santo Tomás. Ojeda entre iracundo y agresivo asesinó a Cayacoa y degolló a una gran cantidad de nativos de Higüey. Luego hizo que se bloqueara bien la entrada y se dirigió a la casa en donde permanecía Margarit.

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Esperó por un momento y nuevamente escuchó esa voz quejumbrosa que parecía 58 . Luego comenzó a limpiar cada objeto con su camisa. mira cómo abunda el oro por estos lugares… ¡mira! Los ojos enormes de Ojeda se abrieron completamente y se desorbitaron tratando de mirar con detenimiento cada objeto. porque Dios siempre premia a los valientes. y volvía a tranquilizarle. Luego pensó que un castellano lo menos que podía hacer era pensar en la muerte. y zapateaba en el piso. ven a ver esto! -Gritó Ojeda a su palafrenero mientras levantaba las cosas del suelo-. las banderas de La Corona Española. Ojeda sintió que la vista se le nublaba e inicio sus convulsiones que cada vez se hacían más frecuentes. mandíbulas. narigueras y una gran cantidad de collares de oro. la hermosa campesina a la que había adorado media vida. y los llenaba del vaho de su boca y los refregaba insistentemente y los volvía a guardar. a los que nos reímos del sufrimiento humano.Ojeda se quedó sorprendido de la gran cantidad de cruces y rosarios que colgaban de las paredes. cabezas disecadas de animales. Ojeda tenía un lapso de locura en el cual desfogaba todas sus pasiones y gritaba. Alonso de Ojeda tenía mucho temor a las convulsiones porque creía que estaba a un paso de la muerte. Esto es riqueza. y a tomarle de las orejas y a estirarle su cabello. arcos y flechas primitivas. Terminado de decir esto. Luego se dirigió al siguiente cuarto que hacía de guardarropa y miró la gran cantidad de uniformes tirados por el piso. y sus piedras y conchas sagradas. Pero eso no era todo. luego de las convulsiones. En esa instancia. -¡Pérez. Pérez! -Le gritó nuevamente mientras seguía reuniendo los objetos de oro-. lanzas. y sus vasijas decoradas. Dios me ha predestinado para esto. y dando guerra a estos primitivos que no saben ni entienden nada. y pateaba las paredes. que una mujer no merecía tal tributo. Apenas había terminado de pasar sus convulsiones. Ojeda se fue poniendo tranquilo y reposado. y abandonó Castilla la Vieja en dirección al Nuevo Mundo. sus pies torcidos y la baba que se le iba por la boca con borbotones de espuma blanca. los sables e insignias de la orden de Santiago. y cayó al piso contorsionado con sus ojos gachos y virados. a los hombres que jamás nos late el corazón. macanas. soltó el pectoral de oro que tenía en sus manos y con una infinita paciencia le tomó entre sus brazos. Por ella estuvo a punto de lanzarse al río Huecar varias veces y desafió al vacío cubriéndose de un halo inmortal de valentía. Pérez le asistía con unos trapos húmedos en la frente y secaba sus sudores. En el siguiente cuarto encontró lo que los españoles llamaban el botín del requerimiento y vio también botado por el piso objetos de oro que utilizaban los nativos para sus ceremonias religiosas. masticándolos con su dentadura irregular y podrida. a los que jamás esperamos de la buena voluntad de los otros ni nos humillamos ante nadie. las botas y monturas arrumadas a un costado del cuarto. manos. Finalmente terminaba mordiéndose los brazos. Guardó un profundo silencio obligando a Pérez que se tapara la boca. Por todo esto sí vale la pena morir y seguir luchando. cuando escuchó un ruido extraño que provenía del fondo de la casa. -¡Soy un capitán afortunado. orejeras. y le tenía mucho temor a ella porque creía que con ella estaría infinitamente solo. Alonso de Ojeda le aprisionaba con brutalidad contra su pecho y le reducía sus movimientos. ni tenemos temor a nada ni a nadie. y muriendo. hasta que luego de un momento. En primera instancia creyó que un espíritu maligno quería contactarse con su ego. y rompía los objetos que encontraba a su paso. y no le volvería a ver a Rosana. El palafrenero Pérez.

toma todos los recursos que quieras y ejecuta tus maniobras. -¿Quién soy vos. En cuanto puedan abrir una brecha será el fin de nuestro Fuerte. Los nativos también están agotados y esperan dar un golpe decisivo para derrotarnos. -¿Y qué haceis aquí Señor? -Le preguntó admirado. También debemos hacer ataques esporádicos a sus flancos para debilitarles y tratar de capturar algunos de sus caciques. Estéfano se arremangó la camisa y se dirigió diligente al lugar en donde forcejeaba Margarit consigo mismo. hombre inconsecuente! Ojeda se dirigió lentamente al cuarto de donde provenía la voz y abrió la puerta rápidamente. Al ver la presencia de Ojeda la dejó caer entre sus piernas. y cuando este falte. -Anda hombre. -¿A mí? Yo no necesito socorro ni refuerzos ¿Quién ha dicho tamaña incongruencia? -Pero si estais acorralado. Si logramos quemar algo de sus abastecimientos le pondremos en aprietos. Creo que están próximos a dar su batalla decisiva tratando de romper varios frentes de la palizada. huirán en desbandada. en dónde estás? ¡Ven a socorrerme. Es necesario que hagamos un ataque a su retaguardia para obligarles a distraer sus fuerzas. Y Ojeda echo a reír a carcajadas hasta que se harto de tomarse de la panza. Luego de recuperarse y sentarse cómodamente encima de una montura. Entonces Ojeda caminó alrededor de Margarit asentando sus tacos y con aires de soberbia. Estéfano. Allí. El Almirante considera que debemos resistir hasta que él personalmente llegue con más refuerzos. Son infinitamente superiores en número aunque nuestras armas compensan esa diferencia. enviado para socorrerle en sus apremios. Yo esperaré en el Fuerte. a poco rato de ser destruido y asesinado. -Veo cómo este viejo caballero lidia con su pobre armadura y con sus huesos blandengues estropeados.salir del mas allá y volvía a meterse en el infierno. Margarit acomodó su armadura y se dispuso a conversar tranquilamente. que sino se queda como una tortuga patas arriba. Señor. -¡Anda y ayúdale tú también! -Le dijo Ojeda a Pérez que miraba desde la puerta y le dio un breve empujón para apresurarlo. Señor. Mañana realizaré un ataque por el flanco este para desarticular el sitio y avanzaré en dirección al norte para tratar de capturar a Caonabó. Margarit le escuchó a Ojeda con detenimiento y luego de un momento dijo: -Veo que eres un buen capitán de La Corona. -Soy Alonso de Ojeda. Estás rodeado completamente. En ese momento entró Estéfano llevando una escudilla. la figura de un viejo soldado de la Corona yacía recostada en el piso con el casco cubriéndole la nuca y las armaduras destartaladas. le levantó con esfuerzo y le arregló la armadura. -He venido con refuerzos para ayudarte a salir de este sitio peligroso -Le dijo Ojeda a Margarit colocando el casco en su brazo-. levanta a este viejo enclenque –Le dijo iracundo-. En esta ocasión estuvo más sereno y pudo escuchar claramente: -¿Estéfano. 59 . Margarit permanecía adolorido. sentado en un banco destartalado. Si logramos capturarle será el fin de la batalla porque los nativos creen firmemente en su cacique. Esto es muy importante. señor Adelantado? -Le dijo Margarit a Ojeda estirándole la mano. los hombres de Caonabó han hecho campamentos alrededor del Fuerte y en unos pocos días morirán tus tropas de sed y hambre.

Es el dios de la maldad y jefe supremo de los demonios. un huracán pequeño le envolvió por completo mientras blandía incansablemente su espada tratando de propiciarle un tajo cierto. Luego. habeis sido cruel e intransigente. Terminado de decir esto. Y eso es lo que haremos con estos nativos sublevados: les engañaremos haciéndoles creer que les vamos a atacar por un flanco y les atacaremos por el otro. El hombre ama a su amo cruel pero generoso. Belcebú ahora reinará entre nosotros y estará presente en todos nuestros acontecimientos. Esto recién empieza y vamos a salir victoriosos. La crueldad es una buena maestra cuando se la aplica con medida y sabiduría. La astucia es la herramienta ideal para engañar a los ingenuos y disuadir a los sabidos. inferiores. la lujuria. Debes poner fortaleza si quieres salir vivo de este altercado. pero después de esto. Aquí habeis actuado con entera brutalidad. astucia. a su expoliador intransigente pero indulgente. Luego se sentirán impotentes y defraudados. con su cara peluda y alargada. el huracán se convirtió en una sombra alta. -Ese es Belcebú -Comentó Margarit internamente. Desde una ventana de la casa. Entonces sacó un crucifijo grande que llevaba en su pecho y le colocó en el rostro. Ojeda penetraba la espada en el cuerpo del hombre enrarecido pero no le causaba ningún daño. con menosprecio. pero el hombre se reía y nuevamente comenzaba la pelea que nunca terminaba. Hay muchas riquezas obtenidas de los nativos. Este maldito de Ojeda lo ha traído hasta acá para maldición de estos pueblos. Veo que los naturales quieren capturarte a toda costa y matar cuanto soldado español exista. Iba arrastrando con una mano su espada y con la otra su capa. Luego. Alonso de Ojeda desenvainó su espada y salió de la casa en dirección al patio principal del Fuerte. mientras Margarit se tomaba la cara con las manos y maldecía a los mil vientos. Engaño. El temor no es un buen consejero en estas circunstancias. -No me has conocido antes. la ambición malsana. cómo no te conocí antes? -Le preguntó Margarit desconcertado. mientras se arrimaba a Nicolás Estéfano-. sus cachos pronunciados. 60 . y el demonio huía. les haremos creer que vamos a hacer un ataque general y nos replegaremos en dirección a La Isabela. la perversión. daré mucho que hablar a quienes hablen sobre los conquistadores de estas tierras. Margarit miraba cómo Ojeda luchaba contra ese hombre alto y tenebroso. y estos son los resultados. a su asesino implacable pero aparentemente justo. sus ojos rojos y encendidos que daban la sensación de soplar un fuego interminable. ni el pecado. Al llegar a la mitad del patio. sus orejas largas y ligeramente puntiagudas. con arbitrariedad. de su necedad. y se persignaba desesperadamente. -¿Pero cómo hombre. y su espíritu se incrustará en el espíritu de esta gente que no conoce el mal ni la malicia. estoy seguro que pasado mañana estaremos siendo devorados. Si mañana no da resultado mi estrategia. con la figura de un hombre que luchaba en contra de don Alonso de Ojeda. casi inútiles y aprovecharemos para capturar y matar a sus jefes y les sujetaremos a nuestra voluntad. vio que Ojeda le perseguía con el crucifijo en la mano. de su gusto. sí. y volvía a incrustarle en el vientre y el hombre se reía. El hombre acepta ser engañado cuando esto viene de su complacencia. mientras Ojeda caía extasiado en medio de la mirada incrédula de los españoles. ¡Maldito Ojeda que has traído a estas tierras el concepto del mal y su símbolo maligno!Estéfano que miraba el acontecimiento no supo que decir. con suma estupidez.-Veo que estás rendido -Le dijo acercándose a su oído-.

las hojas de los árboles reposaban por completo. Sacaremos el corazón vivo de los prisioneros para homenajear a nuestros dioses. y no deberá quedar nada en pie. Habiendo terminado la pelea. Observó también que una carga de caballería destrozaba sus cabezas. Caonabó sintió que su cuerpo se encrespaba y que sudaba inconteniblemente. Caonabó que se encontraba a unas pocas leguas de distancia. Entonces Caonabó se arrodilló sobre dos cactus y pidió perdón a los dioses por haberlos ofendido. y de los que serían los hijos de sus hijos. Si no les damos un golpe fuerte perderemos esta guerra. ni nada que pertenezca a los guamiquinas… ¡Todo debe quedar en humo y cenizas! Maniocatex. Caminó en dirección al río Yuctur que pasaba por un costado y fregó su piel cobriza con un manto de lodo y se metió al agua tratando de purificarse. se colocó la armadura y extendió la espada en señal de triunfo. y que a otros les aplicaban el garrote. 61 . Es el mismo diablo que trajo el cristianismo a Europa. y juró delante de un cemí que lucharía hasta el último minuto de su vida. que no nos acercamos mucho por temor a sus armas y animales. Se sentó a meditar en un pedazo de tronco que hacía de asiento y tuvo una serie de visiones. que una columna interminable de nativos subían a una montaña pronunciada. una profunda calma ocupó el Fuerte de Santo Tomás. y pidió perdón a nombre de su pueblo y de sus hijos. y unos perros gigantes devoraban sus entrañas. y una ola de tranquilidad inundó los oídos de las partes beligerantes. Alonso de Ojeda se levantó tranquilo y sacudió el polvo de su cuerpo. se paró delante de su hermano y sonrió. Pensaba que esa concepción del ataque era oportuna y acertada. y se cortó su larga cabellera para lanzarla a lo más profundo del río. Se dirigió al bohío en que se encontraban los nitaínos y con una voz grave y serena les dijo: -El día de mañana antes de que salga el sol. Lentamente se puso de pie y se desnudó completamente. que a los guamiquinas no se les debía dar la oportunidad para que se abastezcan o reciban más refuerzos.-¡Belcebú ha llegado a La Española! -Le dijo Margarit a su paje mientras se secaba el sudor de la frente-. Luego se apartó de él y dijo: -Hemos demorado mucho tiempo tratando de que ellos se rindan y se vayan. Presintió que algo malo sucedía y que perturbaba sus sentidos. con sus arcos poderosos. Ellos saben que poco a poco nos van debilitando con sus palos botafuegos. Incendiaremos todo lo que encontremos adentro y degollaremos a los hombres que no se rindan inmediatamente. atacaremos la empalizada de los guamiquinas. generador de pavor y muerte. hermano de Caonabó. El ataque será por todos los costados y con todas nuestras fuerzas. y desde allí eran arrojados al abismo. pero éste es más malo y perverso. con sus animales gigantes. Caonabó lloró en silencio mientras oraba por el destino de su pueblo. y morían asfixiados lentamente. De lo más profundo del río salió un vapor espeso que cubrió toda la orilla y se fue convirtiendo en una nube blanca que ascendió hasta el cielo. La idea es que abramos varios huecos por la empalizada e ingresemos al interior para enfrentarnos cuerpo a cuerpo. infinitamente más cruel y despiadado. No había vestigio de viento alguno. Tomó la lanza entre sus manos y le colocó en el pecho de su hermano. y que los mantenían desnudos trabajando como esclavos. sintió aquella fuerza que salía del interior del Fuerte. y que los quemaban vivos. y que unos gusanos pretendían devorarle los pies. Saben que la espera prolongada es nuestra manera de acabar con los enemigos. De tal manera que todos creyeron que la paz había llegado. Vio en su largo periplo de meditación. y sus ojos se iban achicando poco a poco.

apretando insistentemente sus espuelas. 62 . La carne igualmente era consumida por los nativos hasta que quedaba devorado todo. daban los primeros mordiscones y pasaban a la gente. De acuerdo al criterio de Cualtarix. Bechín cayó degollado en el acto y sus tropas fueron capturadas y sometidas. El desconcierto se hizo general mientras pasaba a espada a todos los nativos que encontraba. porque ellos consideraban que esta era sagrada. avanzaba a la cabeza con su espada apuntando hacia el frente. escuchó a lo lejos el tropel de los caballos y ordenó a Cayacoa que cubriera esa vía con parte de sus tropas. y a Maniocatex que estuviera en condiciones de detener a costa de su propia vida el avance de los guamiquinas. En esa instancia. que iba acompañado por tropas de espingarderos y ballesteros. cuando los nativos permanecían cansados y silenciosos. Ojeda no detuvo en ningún instante el ímpetu de su ataque y fue degollando a todos los nativos que encontraba a su paso. Caonabó que evaluaba los resultados del ataque. Un areito improvisado se gestó en medio de la gente mientras los nativos muertos eran arrumados en la mitad del campamento. rasgando el vientre profundo de la noche. Luego los caciques y nitaínos les sacaban el corazón y exprimían su sangre. Cayacoa participó de la misma idea. una luz que no habían visto los nativos desde hace muchos años y que presagiaba malos acontecimientos. pero los continuos ataques no dieron resultado. En al acto también cayó prisionero Maniocatex. una luz incandescente atravesó el campo de batalla cubriendo de resplandor el cielo. una fuerza de caballería salió del Fuerte por el flanco este y avanzó a galope por la trocha que llevaba a la retaguardia de las fuerzas nativas: Alonso de Ojeda montando en su caballo Vendaval. luego de varios días de combate no tuvieron ningún resultado positivo. la carne de hermanos y hombres fuertes les daría fuerzas para seguir combatiendo y les harían menos vulnerables. eso no era otra cosa que un indicio de los malos augurios. el cual fue atado a la cola de un caballo y llevado con otros nitaínos al Fuerte de Santo Tomás. hermano de Caonabó. Caonabó se sentó cansado y sudoroso en medio de sus tropas y les dijo que ese no era un mal augurio para ellos sino para los guamiquinas. y apretaron el cerco sobre el Fuerte Santo Tomás. Al siguiente día inició el ataque general de las fuerzas confederadas de Maguana. Sin embargo. forzando a las fuerzas nativas para que abrieran paso. Los nativos muertos fueron colocados en una larga fila que se prolongaba por el monte. y sufrieron muchas bajas y perdieron abastecimientos. los pocos cañones de artillería disparaban a discreción apoyando el avance de Ojeda. Ordenó a todos los nitaínos que avanzaran en dirección al Fuerte para conquistarlo a cualquier costo. incendiaron algunos sectores de la empalizada y destruyeron a las fuerzas españolas que hacían de seguridad en la parte exterior de la misma. Y Caonabó atacó a la cabeza tratando de destruir la puerta de entrada del Fuerte pero tampoco tuvo ningún resultado positivo. Mientras tanto. La reacción de Caonabó fue inmediata. y bloquearon las principales vías de acceso.Guarionex concordó con lo que dijo Maniocatex y apoyó el criterio de que debía darse una batalla final que sería la definitiva. Ojeda cayó en la retaguardia de las fuerzas de Caonabó y envolvió a las tropas dirigidas por Bechín. En el momento menos pensado. Entonces a media noche. pues sus dioses les daban buenos presagios y ellos debían aprovecharlo. Era una luz fugaz y plateada que dejaba una extensa cola de luminosidad.

Vamos a ganar y todo va a ser como era antes. nos dividimos entre nosotros. Anacaona se acercó desesperada a Caonabó y le dijo: 63 . Nos dijeron que debíamos cuidar lo que nos habían dejado y que lo debíamos defender. Son más fuertes en todo… tenemos que ganarles. cuando no la aprovechamos tan sólo es un recuerdo que nos causa penas y remordimientos. pero la derrota nos llevará a la esclavitud. Luego de esto. Nuestros hijos y nuestros nietos ya no serán iguales a nosotros y tendrán que vivir nuevas circunstancias. no será suficiente para impedir que nos condenen al abismo. Cuando el fin ha llegado a su inicio. -¡Pero nosotros tenemos que volver a ser los mismos y expulsar a los guamiquinas! -Dijo el joven Hatuey enfurecido. pero conformarnos. Luego Caonabó continuó caminando por la cresta de la colina mientras los demás nitaínos le seguían. les hace parecer más fuertes. Ahora sólo nos queda esperar. La oportunidad es única y evasiva. pero sin saber cual será nuestro destino. lo que nos hace obtener más cosas. pero la oportunidad muere cuando el fracaso se levanta. Luego el nitaíno Tacué. cuando no hacemos algo a su debido tiempo. Todo lo que se ha hecho durante tanto tiempo. y unos se pusieron del lado de los guamiquinas y otros en su contra. Las cosas cambian porque tienen que renovarse. Con el fracaso de esta guerra se iniciará un cambio profundo en nuestras vidas. se colocó delante de Caonabó y le dijo: -Debemos tener fe de que las cosas van a salir bien.-Nuestros dioses nos dieron el don de la esperanza y la elección. y el final solo tiene un desenlace: la tragedia. Entonces navegaremos por el tiempo y el espacio y viviremos muchas épocas de dolor y sufrimiento. entonces ya no tenemos alternativa. les dimos la oportunidad para que se tomaran nuestras tierras. empuñando su macana se dirigió a Caonabó y le dijo: -Los palos de fuego y los animales extraños de los guamiquinas. y ahora nos quieren derrotar… Pudimos destruirles desde el comienzo pero no lo hicimos y la oportunidad se fue. Pudimos ganar y no lo hicimos. -Luchadores como tú defenderán a nuestro pueblo y morirán en esa causa -Le dijo Caonabó regresándole a ver con una sonrisa en los labios-. Si esta vez los dioses nos acompañan les destruiremos! Caonabó hizo caso omiso a sus palabras y continuó: -Es oportuno todo lo que nos permite caminar y avanzar. joven de Magua. Lo nuevo para nosotros será todo lo que venga del mar. Guabulayatix que le observaba con detenimiento. -Ya nada será como antes -Respondió Caonabó-. Nuestra vida tomará un curso diferente. Navegaremos. con una cara de preocupación. debimos morir y no tuvimos el coraje. Anacaona. Sin embargo. se paró delante de Caonabó y le dijo: -¡Todavía tenemos oportunidad de derrotarles. Caonabó se dirigió al joven Tacué y cogiéndole de la cabeza le dijo: -El hombre no es impotente frente a lo que no puede sino a lo que desconoce. pero nosotros somos más numerosos y conocemos el monte. y nos dejaron vivir libremente en medio de la selva y el mar –Les dijo Caonabó con la mirada perdida y la voz más cortante-. sí. la fuerza del espíritu llega a su final. mortal. Repentinamente se dio media vuelta y les dijo: -El fracaso normalmente nos condena a la desesperanza. bienes y mujeres. Aceptar la realidad para nosotros será doloroso.

Curinabix. fueran liberados con la máxima generosidad. y al son de tambores y cornetas. Es por eso que mocionó que todos los caciques. Caonabó y sus aliados levantaron el sitio al siguiente día. Alonso de Ojeda y sus soldados retornaron ceremoniosamente a la empalizada y cerraron la puerta ante la satisfacción de los nativos de Maguana. Al escuchar esto. pierde una idea. Queremos ser tus amigos y hacer la paz! Una quietud profunda siguió a los gritos. Alonso de Ojeda camino con la espada en su mano derecha y levantándola dio varios gritos en dirección al monte diciendo: -¡Caonabó…Caonabó. queremos la paz. Anacaona muy disgustada le dijo: -El aceptar la paz nos costará perder la libertad… Cuando una persona pierde. nitaíno de Higüey. que no dijo una sola palabra. a media noche. lleno de impaciencia y sobresalto. en nombre de la paz y la amistad. fueron estrechando el cerco a la Villa Isabela. Sin embargo. El Almirante en compañía de sus principales capitanes. le damos la libertad a tu hermano Maniocatex y a los demás prisioneros de Maguana. La idea central consistía en que se debía lograr que los de Maguana se agotaran y sintieran que eran vanos todos sus esfuerzos. La paz será el camino más directo a la fatalidad. pues había llegado a comprender que los nativos tenían otro concepto de la victoria. cuando un pueblo es derrotado. cuando la luz de la luna iluminaba por completo el mar y la selva de Quisqueya. Ojeda. muere una realidad. salió ceremoniosamente de la empalizada de la Isabela. habían llegado a la conclusión de que debían tener paciencia y soportar el asedio para evitar la mortandad. al menos busquemos un lugar en donde podamos esperar ese final. Los nativos desnudos y cadavéricos iban recogiendo sus pertrechos lentamente ante la mirada incrédula de sus 64 . apoyado en su arco dijo con cierto recelo: -Si no les podemos vencer. lleno de un sentimiento de tragedia y desesperanza. alcanzó la quebrada que hacía de obstáculo en su delante. Luego. se acercó a los prisioneros y levantando el brazo de Maniocatex dijo: -¡Caonabó. Ojeda fue de la idea de que se les debía dar muestras de amistad y solidaridad. Es así que el primer día de luna llena. pero el mar era una vía expedita en manos de los españoles. No pelear significaría conformarnos con la fatalidad. y luego de varios minutos volvió a repetir: -¡Caonabó. y este era que simplemente el adversario daba muestras de amistad y la guerra terminaba. nitaínos y nativos de Maguana. frustrado. una columna pequeña de caballos escoltados por peones y espingarderos. Sólo la muerte podrá vencer a esta insoportable realidad. para que todos estemos conformes y nos brindemos hermandad! Entonces Maniocatex y los demás prisioneros fueron liberados ante la mirada fría de Caonabó. De tal manera que las seis semanas que duró el sitio a la Villa. Los naturales de Maguana y sus aliados. no causó ningún efecto a las tropas sitiadas. Caonabó debía sentirse impotente y defraudado.-Debemos pelear hasta el último para salvar a nuestro pueblo. somos hombres de bien y no queremos la guerra sino tu amistad! Nuevamente la inmovilidad reinó en medio de la noche. La derrota llega a quién no disputa la última alternativa y esa será nuestra oportunidad. Habían logrado cortar sus vías de comunicación terrestre. y que vio con complacencia la generosidad de los guamiquinas.

-No creo que ellos nos dejen en paz tan fácilmente. que gusto tenerte nuevamente entre nosotros. y el no haber ofrendado mi sangre a los dioses.. cuándo? -Preguntó Caonabó con una carcajada-. Caonabó se acercó a su hermano y le abrazó efusivamente: -Hermano –Le dijo-. su esposa. Nada en ellos es claro y limpio. Luego se puso de pie y dijo: -Regresaremos a Maguana y allí nos mantendremos atentos a cualquier ataque de los guamiquinas. y meditó sentado sobre sus piernas. diciendo muchas cosas que según él le habían dichos sus dioses en el sueño. -Todo lo que ellos hacen es con engaño –Le dijo a Guacanana-. pero no estoy conforme con lo que ha sucedido. no dijo una sola palabra. la ambición les tiene locos y obsesionados. Creí que nunca volverías.caciques y nitaínos. hermano. -Ahora regresaremos a casa y esperamos nunca más volver a pelear con los guamiquinas -Enfatizó Caonabó dándole un abrazo. Caonabó consideró que se había logrado un éxito relativo y que los guaquiminas no volverían a pisar las tierras del Cibao. y comenzó a hablar interminablemente. -¿Derrotarnos a nosotros. En esa instancia llegó Caonabó y Anacaona al lugar donde permanecían Maniocatex y su esposa. nuestro oro… -¿Y por qué quieren todo eso? -Volvió a preguntar Guacanana indignada. En ese instante llegó Guacanana. y tomándole de la mano le dijo: -¡No Maniocatex. Quieren ganarse nuestra confianza para luego destruirnos. nuestras mujeres. Creyó que era hora de quitarse la vida porque según la tradición. No tengo perdón por la traición que he cometido. -Pero ahora nos iremos a los montes de Maguana y no les volveremos a ver a los guamiquinas –Dijo Guacanana abrazando a su marido. -Desean capturar a Caonabó -Continuó Manicatex-. Nosotros somos muchos y conocemos nuestra tierra. 65 . -Para mi también es un gusto volver a verte hermano. Lo importante es que nos dejen vivir en paz.. Los guamiquinas me han tratado como a un animal cualquiera y me han humillado. -Porque no se contentan con nada y desean todo lo que encuentran. un prisionero no debía tener otro fin que no sea la muerte en homenaje a sus dioses. y me han obligado a hablar y delatar a mi hermano y a mis amigos. Caonabó se plantó delante de su esposa. Es por eso que se pegó al tronco de un árbol viejo e intentó quitarse la vida con un cuchillo de obsidiana. Manicatex por su parte. Desean nuestras tierras. El no aceptar morir en el combate es una injustificable cobardía. amado mío! ¿Por qué quieres quitarte la vida? Maniocatex bajó el cuchillo y le respondió avergonzado: -Soy un hombre indigno porque no he cumplido con las reglas de nuestros antepasados. dando las espaldas a su hermano. el tiempo hablará mejor que nosotros -Sentenció Maniocatex. Consideraba que había sido una enorme deshonra haber caído prisionero de los españoles. Tarde o temprano lograrán lo que desean. un herejía sin disculpa.ellos nos atacarán hasta derrotarnos. -Sí. Todos será cuestión de tiempo. -¿Y qué es lo que desean? -Le preguntó Guacanana intrigada. y se mantuvo en esa posición durante un tiempo.

los nativos de Maguana avanzaron en dirección a las montañas del Cibao. una tropa de caballería llegó hasta el lugar en que se encontraba Caonabó bañándose. mirándole fijamente le dijo: -¿O sea que tú eres el indio rebelde que tantos problemas nos ha dado? Sí. Repentinamente. Los caballos nerviosos relinchaban inquietos mientras los jinetes españoles cercaban la playa en que desmontaba el capitán Alonso de Ojeda: -¿Cuál es el cacique Caonabó? -Preguntó Ojeda exaltado. cuando Ojeda se aprestaba a realizar su nueva carga. crueles. mañana será muy tarde. Luego regreso con su caballo al lugar en que se encontraban los demás jinetes y levantando nuevamente la voz volvió a preguntar: -¿En dónde está el cacique Caonabó? Y nuevamente el silencio rondó por el tumulto. Ellos están decididos a todo con tan de someternos. parecen muy sinceros y espontáneos. Debemos atacarles ahora y no descansar hasta destruirles. hijo de Careocaté y Gualoa. desenvainó su espada rápidamente y degolló a los primeros que encontró a su paso.Le preguntó Caonabó en forma lacónica. -No creo en lo que dices hermano -Comentó Caonabó-. -Pero si ellos han dado muestras de querer la paz y no podemos despreciarles ese gesto Continuó Caonabó. -Son unas personas ambiciosas y malas. sólo les importa las riquezas. -¿Dime. nos devolvieron a los prisioneros y dicen traer un Dios bueno y bondadoso. a qué has venido Guamiquina orgulloso?. Al siguiente día. Ellos esperan refuerzos y en cuanto tengan lo que necesitan iniciarán su ataque para destruirnos a nosotros. viajantes incansables de estos mares! Ojeda se quedó perplejo por un instante. No respetan nada ni a nadie. -¡Estoy preguntando del cacique Caonabó! -Volvió a insistir ante el nerviosismo de los nativos que se estrechaban aún más para impedir el paso de los españoles. 66 . con la convicción de que nunca volverían los españoles a molestarles en su forma de vida milenaria. eso no es lo correcto hermano -Le dijo Maniocatex-. y luego. y para eso es necesario conversar detenidamente. dio media vuelta y junto a Anacaona se dirigió al lugar en donde le esperaban sus caciques y nitaínos. musculoso y testarudo. ambos del pueblo canibi. no saben lo que es el amor y la hermandad. Guamiquina. Alonso de Ojeda lleno de furia espoleó a su caballo y arremetió contra los nativos agrupados. que se aislarían del resto del mundo y serían los dueños de su propia vida. Los nativos se amontonaron tratando de impedir que los guamiquinas se aproximaran al río. Ojeda desmontó su caballo y envainando su espada se acercó a Caonabó diciéndole: -He venido a buscar la paz y el entendimiento. -Si no les atacamos ahora. Caonabó no le respondió a Manicatex absolutamente nada. eres el indio temerario que asusta a nuestras tropas y desmoraliza al Almirante. una voz gruesa y terminante salió de entre los nativos y dijo: -¡Yo soy Caonabó. Eres exactamente como te han descrito los de Marien: alto. Al llegar a la orilla del río Bojorel y mientras los nativos descansaban de su larga marcha.-No. la reconciliación.

Caonabó jamás había estado en una situación tan calamitosa. Cada vez sentía más ese frío mortal de saber que le habían condenado a tener una vida miserable. y la desesperación inundó el pecho de los hombres que se desesperaban por la ausencia de su Jefe. Ustedes deben permanecer en dónde están y nosotros estaremos en donde debemos estar. jamás había conocido que un hombre sea encerrado como pena de algún acto de su vida. luego colocaron espinas en sus pechos y celebraron el areito del abandono de sus dioses. echando espuela a su caballo. sin verles. Habiendo dicho esto. 67 .-¿Conversar? no hay nada que conversar con ustedes -Le dijo Caonabó indignado-. Estos últimos años para él habían sido demasiado incomprensibles y lacerantes. Sintió mucho frío y temor del aislamiento. se le presentaba todo confuso e indescifrable. Un grito de alerta recorrió por las bocas de los nativos que anunciaban que Caonabó había sido capturado. el sometimiento total y el vasallaje. No quiero ser amigo de hombres insensatos que pretendan ponerme condiciones. Se sentó en la esquina más obscura y estrecha del calabozo y se tomó la cabeza con las manos. la paz que yo te pido es la sumisión y la obediencia de tu gente. y poniéndole grilletes en sus muñecas. y Alonso de Ojeda.Caonabó -Le dijo poniéndole la espada en la garganta-. Creía que los dioses habían sido duros e inclementes con los de Quisqueya y que a estas alturas de la vida se tornaba todo trágico e irreversible. le subieron al anca del caballo y partieron secuestrando al hombre que tantos problemas les había dado. Caonabó se quedó meditando por un momento y no hizo ningún gesto que expresara molestia: -Nosotros tampoco queremos ser amigos de ustedes -Le dijo Caonabó retirando la espada de su garganta-. Arrimado a la fría verticalidad de una pared áspera. Los españoles le quedaron mirando sin hacer ningún gesto. sin contactar. Ojeda sonrió y volvió a desenvainar su espada: -Caonabó. En el interminable transcurrir de sus acuciosos pensamientos. fue detrás de Caonabó y se lanzó sobre él buscando someterlo. Caonabó se alejó desnudo por la orilla y no regresó a ver a sus espaldas.. Se tocó el rostro detenidamente y constató que comenzaba deformarse. Los nativos se colocaron de rodillas en un gesto de dolor profundo y así permanecieron durante medio día.. Queremos que ustedes se vayan por el mismo camino que vinieron y no regresen nunca. sin ninguna relación que no sea la distancia. Caonabó fue llevado prisionero y encerrado en un cuarto pequeño y apestoso. Queremos estar lo más lejos posible. contempló la penumbra silenciosa del olvido. Inmediatamente la caballería española acompañó a su Capitán que forcejeaba con Caonabó. Se cobijó con una manta de algodón que le habían lanzado despectivamente por la puerta y permaneció entumecido.

La primera comunicación con ella fue corta y confusa. y que ésta era pequeña y delgada. Los dos se colocaban pegados pero parecían tan distantes como el frío que se brindaban mutuamente. sin expresión alguna. Durante algún tiempo. acostumbrándose a sus virtudes y defectos. sintió que ella se recostaba a su lado. por sus poros. Su rostro era pálido y sereno. 68 . pero este no dijo absolutamente nada. y que llevaba en su cuerpo unos adornos simples que terminaban en colores opacos. compartiendo la cama de suelo y paja. Sus paseos giraban alrededor del cuarto y reptaba lentamente. Sobre su cabeza pequeña de cabellos ensortijados. de múltiples colores. se quedaría sin un lugar de connivencia y seguridad. es decir. de tal manera que jamás debía caer en el mutismo silencioso. una especie de brisa que pretendía introducirse a su cuerpo. que al final terminaba rindiéndose incondicionalmente. con sus ojos abiertos y listos para lanzarse sobre cualquier cosa que se apareciera. Quería obligarle a someterse a la Corona de España. y también creía que saliendo de este espació. Caonabó se sintió preso en su propio cuerpo. luego le dejó poco espacio de acción y le siguió estrechando el pecho. Había adquirido la costumbre de quedarse mirando por debajo de la puerta y observar el sol que brillaba intensamente. y de sus ojos se desprendía una rara luminosidad que causaba tristeza y sobresalto. De cualquier forma. Se paso algunos días conversando con la soledad. Se puso de pie y se quedó asustado por un momento.En primera instancia no hizo mucho caso. pero que le diera un contenido independiente. escuchaba sus mensajes con mucha dificultad y poco grado de compresión. y luego se enseñoreaba por completo hasta ponerle débil e indefenso. vio que la soledad entraba por una rendija de la puerta. por su garganta. fue un monólogo interminable en el que este le recriminó por todos sus actos del pasado. Caonabó no dijo absolutamente nada y se colocó de espaldas. y no quiso abandonarlo porque tenía el temor de que nunca regresara. El Almirante insistió en que Caonabó le respondiera. como que algo quería decir. nacía de su espíritu de sobrevivir. Caonabó entendió que la soledad era un espíritu que se introducía por todos los espacios de su cuerpo. La primera visita que realizó el Almirante a Caonabó. A partir de instante decidió que no volvería a dejarse ver por sus captores. Y así pasó días enteros tendido en el piso. Entendió que la soledad era un ser con una voz casi ilegible y que había que entrar a habitar en el mundo de las infra-conectividad. Sentían que eran demasiado ajenos el uno con el otro pero demasiado parecidos. lograr que uno mismo hablara por la soledad. llevaba una hermosa diadema de plumas y hojas de caoba. a sus maneras ocultas de decir las cosas y al silencio casi imperceptible con que decía sus pensamientos. pero al final no decía nada. La soledad estaba denuda y solitaria. Después de algunos días de haber dormido poco. inmóvil. pero luego de un par de semanas sintió que la forma de su cara había tomado el aspecto de una iguana. Ninguno de los dos dijo una sola palabra mientras se pegaban y estrechaban. La poca resistencia que su cuerpo presentaba. Le gustaba observar el paso de los soldados que deambulaban todo el día. La miró con recelo y detenimiento. algo. Caonabó sintió que una fuerza inmaterial se introducía por su boca.

un camino infinito que le había permitido andar sin rumbo cierto. los soldados querían visitarle por las afueras del cuarto y mirarle detenidamente su cara llena de plumas. El espanto que le generó esta nueva situación. que quería quedar en el abandono infinito.Durante varios días probó a escucharse a sí mismo. le causó una infinita confusión y entendió que su alma se había debilitado. 69 . En su corazón saltaban de inquietud. Las palabras de la soledad eran suaves. su gente. el tiempo para él no era un tramo sino un estado. Otra de las cualidades de la soledad. Una mañana que se despertó ante al bullicio de los soldados españoles. Lo que más le gustaba era observar el suave movimiento del viento entre los árboles y el lento descender del sol a los pies del horizonte. Entonces él sintió la profunda desesperación de no ser nada. y que su vida se dirigía al abismo inexorable de la muerte. nuevamente sintió que su rostro se había transformado. su familia. le había quitado las ganas de vivir y pensar coherentemente. pero con palabras que no fueran las suyas sino con las que le propiciaba la soledad. Había logrado reducir la percepción del tiempo y la distancia. No podía comprender cómo un hombre podía tener la cara de papagayo con plumas rojas y agrandadas. Luego regresó lentamente y le volvió a mirar por las rendijas. La tristeza. porque la soledad se asfixiaba si sentía algún rasgo de simpleza o flojera. la insensibilidad del cuerpo frente a los estímulos externos. el guardia de la celda entró violentamente para mirar las condiciones en que se encontraba Caonabó. Caonabó debía resistir sin sensación alguna el desprendimiento del alma de su cuerpo. los animales en plena dispersión salvaje y libre. pues existía una aparente inercia de su mente por la incomprensión provocada en sus ideas. el tener que afrontar las preocupaciones sin algún aspecto que distrajera su concentración infinita. el odio había invadido su cabeza con ideas aberradas y repetitivas. Y los recuerdos acudieron a él masivamente: las bellas olas del mar Canibi ondulando en sus rodillas. que no tenía ganas de hablar ni decir nada. sus amigos. Un cierto día. buscando con desesperación la puerta. El encierro en sí. de tal manera que el cerebro funcionaba con la menor intensidad posible. y en vez de sentir la piel tersa y delicada. En esa instancia. sí. y además de eso. el aislamiento total del mundo y sus complicaciones. sintió un montón de plumas que iban del mentón a la corona. los malos sentimientos que jamás habían permanecido en sí por tanto tiempo. Caonabó se sentía seguro y reconfortado. la ausencia de sentimientos y necesidades. y los estados variaban de acuerdo a la sensibilidad de los estímulos. cálidas y repetitivas. la selva exuberante y profunda. En un estado continuo de soledad latente. buscando nuevas vías que jamás le conducirían a nada. debían ser absolutamente ilógicas pero muy significativas. era que no le permitía convivir con las necesidades. tratando de confirmar lo que había visto. Esas palabras largas y monótonas que siempre intentaban decir algo más de lo que obligatoriamente necesitaba. y se apartó corriendo. A partir de aquel día. La soledad debía estar a su lado sin sentir temor alguno. Una sola idea se le clavó en su mente. Es por eso que Caonabó se pasaba horas y horas mirando por la pequeña rendija de la puerta. y era que con los guamiquinas no volvería la libertad a su vida. y que ellos le asesinarían o pretenderían tenerlo encerrado de por vida. ni caminar hacia un horizonte cierto. El guardia se quedó aterrorizado al mirarle la cara llena de plumas.

y le diera un hálito de fortaleza para continuar adelante. se doblegará todo tu pueblo. No sé nada de mi gente. Aquella estela blanca de forma alargada. Ya no encuentro fuerzas para soportar esta monotonía. Controlarse a sí mismo es más importante que controlar a los demás. Tú eres la luz para La Quisqueya. de tal manera que le asfixiaba y comprimía el pecho. Caonabó había vuelto a sonreír luego de mucho tiempo y pensó que podía seguir soportando el castigo del aislamiento. Caonabó se sintió fortalecido. para vencer el aburrimiento. La Juijante se elevó suavemente y comenzó a volar junto al techo. Un día la Juijante se colocó en la puerta del calabozo y desprendió una luz blanca que iluminó el ambiente. -¿Por qué no llamas a tus indios para que te rescaten? –Le preguntó irónicamente. Los guardias entraron repentinamente a la celda de Caonabó. en saber controlar las emociones. le fueron empujando brutalmente hasta llevarle al centro del patio del Fuerte de La Concepción. Quería expulsarla por completo. Caonabó se plantó en medio cuarto y cerró los ojos. está en el dominio de sí mismo.Una noche. Caonabó cayó al piso de tanto esfuerzo y respiró con mucha dificultad. Se rió a carcajadas y lanzó su sombrero. se colocó en su delante y le dijo: -Ten paciencia Caonabó que hoy más que nunca necesitas de un espíritu sereno. En caminar tranquilo por un camino de espinas y responder con actos de paz las provocaciones de la guerra. Era lo que en su lengua madre se llamaba la Juijante. Luego de aquel acontecimiento. creando una gran energía interior que gravitó sobre su cuerpo. En su cuerpo se creó una aureola que lo cubrió por completo. -¡Caonabó… rey del Cibao! -Gritó el Almirante aproximándose lentamente. Y Caonabó no dijo nada y se mantuvo con su cara pegada junto al piso. y le tomaron de los brazos. pero no puedo mantener la tranquilidad en este aislamiento. y agitó el ambiente. La estela era el símbolo de la tranquilidad y la sabiduría. eres el referente del valor para los jóvenes taínos que te admiran. del conocimiento del futuro y la predestinación. y se fue expandiendo lentamente hasta que volvió nuevamente a colocarse delante de Caonabó: -La verdadera sabiduría –le dijo-. es verdad. La idea encontraba asidero en su mente confundida. una especie de anuncio que aparecía a los hombres predestinados para ser behíques. -Si tú te doblegas ante la adversidad -Continuó La Juijante-. Y Caonabó le respondió: -Sí. y ellos se convertirán en esclavos y no tendrán espíritu para luchar. esperando que La Juijante se colocara sobre su cabeza. Y Caonabó cayó de rodillas tapándose los ojos con las manos y puso su cara en el piso para esquivar el sol que brillaba intensamente. Caonabó pensó en suicidarse. La Juijante dio algunos giros alrededor suyo. eres el demonio de los guamiquinas. 70 . entender que una persona tiene un límite y que lo puede superar fácilmente. Entonces una estela blanca le salió de la garganta. el saber hasta que punto uno es capaz de resistir sin doblegarse. Me tienen completamente aislado y es posible que me manden más allá del Mar de los Canibis. el temple y la furia. el temor a la muerte y la duda de que algo malo me pasará próximamente. Luego salió lentamente por las rendijas de la puerta y el cuarto se fue oscureciendo hasta enceguecerse. -Ya no tengo la fuerza suficiente para soportar este encierro –Le dijo suavemente-.

A partir de ese instante. Los soldados habían cambiado completamente: sus botas eran más grandes y sus espuelas filudas. Hatuey y Guarionex. despreciaban todo lo que fuera nativo. el Almirante no pudo descansar un solo momento. pero su rostro ya no era el mismo de cuando recién llegaron. sus pantalones y camisas más elegantes. Guamiquina. En la casa que hacía de Cuartel General. preparaban una gran sublevación. sus cascos resplandecientes. El Almirante montó en cólera y levantando su látigo azotó sin piedad la espalda de Caonabó. no se encontraba conforme. -¡Pero si ellos están aquí. le volvió a preguntar: -Responde: ¿Por qué tus indios no vienen a salvarte? Caonabó levantó su rostro emplumado causando un gran susto al Almirante: -Es que ellos esperan el momento adecuado para atacarte -Le respondió hablando con una voz tranquilidad y punzante. el Almirante paseaba con desesperación y obligaba a hacer patrullajes a su tropa. Le acompañaban Anacaona. Alonso de Ojeda era el único que se levantaba a conversar con el Almirante. míralos! -Dijo el Almirante señalando a un grupo de nativos que lo miraban. inquieto. Sin embargo. El Almirante lleno de cólera volvió a insistir con un látigo en la mano: -Dime Caonabó: ¿Es cierto que viene una sublevación gestada por tus caciques? Caonabó le regresó a ver al Almirante mientras le respondía entre dientes: -Nunca te quedarás en esta tierra. los niños lagañosos. Y que en los alrededores estaban escondidos y recelosos. las mujeres demacradas. y serás maldito por miles de años para mi pueblo. creía ver indios por todo lado. había apostado vigilantes en lo más alto de los árboles. que los de Maguana. Caonabó lloró mientras veía a su pueblo andrajoso. Eran rostros deformes que se habían llenado de pelaje: sus caras más anchas tenían narices chatas. y volvían a hablar de lo mismo y lo mismo. los cabellos ríspidos y sucios. 71 . pero el espíritu que he sembrado en mi pueblo. Durante las noches se despertaba sobresaltado. mantenía muchos guardias. También miró a los soldados que hacían un cerco para impedir que las mujeres se aproximaran al reo. lleno de indignación. así este sea lejano. -Puedes maltratar a mi cuerpo.El Almirante se puso en su delante y colocándole la bota en su cabeza. En la profundidad enigmática de la selva. El Almirante. nunca te dejará tranquilo y seguiremos luchando hasta que un día. Caonabó levantó su mirada y vio que eran unos hombres pequeños y lánguidos que le observaban con tristeza. nervioso y preocupado. Más allá había algunos nitaínos que inclinaban su cabeza en señal de solidaridad. había recibido informes de Guacanagarix. A lo lejos miró el rostro de su hermano Maniocatex que le quería decir algo. Durante las mañanas. volvamos a ser dueños de nuestra tierra y nuestra libertad. no pensaban en otra cosa que en reprimir cualquier acto de protesta. Sus ojos destellaban maldad y ambición. Encendía el mechero de su habitación y se asomaba a la ventana. Magua y Higüey. y sus orejas se había alargado como la de sus lebreles. hasta que Ojeda se quedaba completamente dormido frente a la larga verborrea del Almirante somnoliento. y enseguida disparaba y despertaba a los soldados. desnudos. nuevamente lanzó azotes sobre el cuerpo de Caonabó y ordenó que lo volvieran a su celda. y este repetía las mismas cosas pero con más detenimiento.

Simplemente le tenemos enjaulado y luego le ahorcamos. dijo: -No Capitán. no se enfurezcan y conviertan a su tumba en un centro de peregrinación. No. Ojeda se volvió a reír y con un tono burlón le dijo: -Pero si aquí no tiene importancia la vida de nadie. había aprendido a amar la soledad a costa de no ver a sus seres queridos. Este natural no representa peligro. Habían hecho cuántas veces lo mismo y les causaba repugnancia. se acercó al Almirante y le dijo en voz alta: -No debemos preocuparnos. Alonso de Ojeda entre sádico y despreocupado. quería estar en un permanente silencio sin un solo ruido que perturbara su paciencia. Al escuchar eso. entiendo lo que me quiere decir. Debemos mandarle pronto para que sea la Corona la que lo juzgue y condene. Las ilusiones se habían marchitado en su mente y no quería volver a vivir de la esperanza. se había sumergido en el pensamiento abstracto. Lo que debemos hacer es llevarle a la picota y allí ahorcarle. así por ejemplo: veía con mucha claridad durante la noche y no veía durante el día. Debemos tratarles con tino. matar e incendiar los bohíos. de tal manera que sean esclavizados suavemente. Ojeda. de convencer a los españoles de que lo que hacían era agradable a los ojos de Dios y La Iglesia. El cura Boyl no quedó tan convencido de lo dicho. el Almirante dio media vuelta e increpando a Ojeda. de tal manera que quede como precedente para cualquier otro indio que se quiera sublevar. deje sus actitudes de debilidad y hagamos lo que tenemos que hacer. aceptó que cualquier método empleado para civilizar a los salvajes.La debilidad no conduce a nada. se sepan que son una raza inferior que debe someterse a la nuestra. los indios nos harán la guerra y lucharán hasta las últimas consecuencias. Almirante. en el pensamiento trágico y negativo. Quería solamente estar pensando y reflexionando. Almirante. y que esta vez no dudaría en aplicarles mano dura. de tal manera de que si se llegan a enterar. Debemos tenerles con el hocico al piso. Un cacique más un cacique menos ¿En qué le afecta al Rey de España?. 72 . La oscuridad del encierro había desarrollado en él nuevas habilidades. -Ahh. Decidió que armaría un ejército para salir a combatir a los insurrectos en su misma tierra. violar. y que cualquier acto de arbitrariedad y saqueo era una sabia decisión de la suerte de las armas. no. Mientras tanto Caonabó había perdido contacto con el mundo exterior. robar. este indio es el más importante de Quisqueya. son estas actitudes las que hacen que los indios sean más rebeldes -Le dijo Colón a Ojeda con un gesto de indignación-. estaba plenamente consagrado. El cura Infante había pensado y repensado la manera más adecuada. Almirante. tan importante que siendo un cacique principal. debe ser juzgado en España. pero yo no estoy de acuerdo. precedentes. Los capitanes de su ejército estaban cansados y aburridos de salir y hacer las mismas cosas: saquear. -¡Precedentes. que la esclavitud estaba plenamente aceptada por la ética. -Si nosotros le juzgamos y ejecutamos a Caonabó. si llegamos a ese extremo debemos hacerlo a espaldas de los indios. Un día les dijo a los soldados. de que los nativos estuvieran conspirando a vista y paciencia de los españoles. que los indios se levanten. que habían guerras santas que justificaban la muerte y el asesinato. que el principio de autoridad se venga a menos. La debilidad hace que la disciplina y el orden se relajen. pero a solicitud del Almirante.El Almirante decidió que no podía sostener más esta intolerable situación. -¿Suavemente? -Continuó Ojeda. que se sienta nuestros sirvientes.

el Almirante se sintió conmovido y se fue a su dormitorio para sacar su túnica blanca y sus sandalias de pescador. Al fin y al cabo alguien tiene que perder y desgraciadamente eso le toca a tu pueblo. Y nuevamente repetía la vía crucis hasta quedar completamente agotado. que no había día en que no lo practicara. Había descubierto que la mejor manera de eliminar su preocupaciones. sacó una pequeña cruz de madera y con una actitud de penitente. Se dirigió al cura Boyl y le pidió que le confesara y purificara. por qué debes sufrir tanto si las cosas son sencillas. sé parte de sus deseos porque ellos te darán beneficios y poder. le acarició el pelo. Caonabó pasó acompañado de una Sombra Larga que no dejaba de mirarle. ya no tiene sentido su existencia. y no maldijo su suerte. Ante tanta reticencia. Caonabó aguantó las torturas con mucho estoicismo. ni dio señales de debilidad ni cobardía. y te daré la vida eterna en un mundo sin necesidades. Luego de escucharle por un momento. porque la vida en sí es un desafío y cuando esta ya no tiene razón de ser. y le fue aplicando uno a uno hasta el cansancio. Anda y únete a ellos. 73 . Estaba decaído y ensimismado. Frente a ellos no podrás hacer nada porque tiene las armas y las cosas nuevas. Caonabó se encontraba con la cabeza inclinada y sus ojos entreabiertos de cansancio. incrustaba con más fuerza los silicios. Lo único que debes hacer es unirte a los españoles y ser parte de ellos. y te daré la luz del infinito para que las tinieblas no te alcancen. el tonel de agua. se caía a propósito para no poder levantarse. caso contrario tendré que aplicarte la ordalía. miró con paciencia la actitud del Almirante. Le contempló su aspecto de avatar desvalijado y sus movimientos ridículos: El Almirante se azotaba las espaldas. Anda. ¡queremos que nos digas lo que están tramando tus caciques! Y Caonabó levantó su mirada congelada y dando un fuerte grito respondió: -¡Guamiquina maldito… sal fuera de mi tierra antes de que mis hombres te aniquilen! Alonso de Ojeda le miró sonriendo y lanzado un latigazo al aire insistió: -Quiero que me digas la verdad. que le dejara sin mancha alguna en su conciencia. Durante toda la noche. el garrote. era practicando el tormento. dijo algunas palabras que eran apenas comprensibles. permanecía sangrando sin dar un solo quejido. y se acostumbró con tanta insistencia. quítate la vida. y yo te conduciré por el sendero más hermoso que jamás hayas conocido.Ante estas palabras de Ojeda. Luego. ellos han traído muchas cosas que ustedes no conocen y que tardarán mucho tiempo en conocerlas. La presencia de La Sombra le molestaba por completo. el carimbo y el descuartizador. Ojeda entre divertido y confuso. La Sombra se apegó a él y le besó el pecho. Entonces Ojeda mando a traer varios instrumentos de tortura como el caballo tártaro. De pie. colgado de unas cadenas largas. el caballete. Ojeda fue a la celda de Caonabó para entrevistarse personalmente: -¡Habla Caonabó! -Le gritó histérico-. dio innumerables vueltas en el patio del Fuerte de La Concepción. La Sombra que se había colocado a un costado. se apegó a su oído y le volvió a insistir: -Hombre de coral. El acto más valiente de un canibi es privarse de la vida. le frotó la espalda y luego le habló al oído: -Ríndete hombre de coral -Le dijo-.

Caonabó escuchó con detenimiento las palabras de La Sombra e inclinando nuevamente la cabeza dijo: -No. ama la debilidad como un refugio de sus propios temores y complace a los demás con la amargura que le deja su fracaso. La traición. sus creencias. levantó ligeramente su mirada tratando de divisar a la Sombra: -¿Quién eres tú. y luego. El odio crea actitudes insuperables que solamente puede crear un sentimiento incontenible. Debes unirte a los guamiquinas. debes participar con ellos de los beneficios que van sacando de tu pueblo. Llegará el día en que los hombres que practiquen las virtudes. su religión. y se complace a sí mismo diciéndose mentiras. no. -Esto no es cuestión de corazón. su defectos. del ambiente turbio y oscuro que se ha difundido por todos los cacicazgos de Quisqueya. Si te distancias de los guamiquinas no tendrás nada que reclamar y serás parte de los sometidos. de intereses personales. 74 . El hombre bueno sufre y llora por lo que le causa pena. aprende a odiar con todo tu corazón y verás que esa pasión trae los mejores resultados. aproximándose le dijo: -Yo provengo de ti mismo.. de tu largo e indescifrable conflicto interior. sí. Caonabó -Continuó La Sombra Larga-. de la insuperable desesperación de tu pueblo. Es cuestión de futuro. les miman. Odia Caonabó. sé el verdugo de tu pueblo y sacrifícalo en homenaje de tu propio beneficio. Camina por los caminos más miserables del odio y desprecio. porque la virtud es muy ajena a la condición humana y sólo oculta nuestra situación interior incontrolable. pero para eso deberá pasar mucho tiempo que tú jamás lo verás. aquella que nos hace inciertos y despreciables pero también dulcemente indignos y exitosos. porque eso no me nace del corazón. Luego deja la maldad y conviértete en traicionero. no podría hacer nada de los que dices. cuando adquieran sus costumbres. la más dulce de las vilezas. Tu pueblo encontrará la libertad cuando sea igual a su opresores. espíritu maligno que quieres pervertir mi corazón y hacerme hombre malo? ¿De qué lugar provienes para causarme tanta confusión? La Sombra se quedó por un instante quieta. Y Caonabó lloró discretamente y balbuceó. de tus discusiones interiores. Terminado de decir esto.Luego le tomó de sus manos y le dijo: ¡Sé malo Caonabó… completamente malo y arribista! porque sólo estos hombres llegan a ser grandes y poderosos. Anda Caonabó. Debes traicionar a tu pueblo si quieres sobrevivir a esta contienda. ama tus propios defectos y ataca a los defectos de los débiles. de los estados ocultos y profundos de tu interior. sé un amigo incondicional hasta que te enriquezcas. La bondad crea debilidad en el alma y pereza en el espíritu. siembran confianza en ellos. -¿Y cómo le engañaría a mi pueblo? -Le preguntó Caonabó en forma directa. de tus anhelos y desesperaciones. les hacen parecidos a sí mismos. Colgado de las cadenas que sujetaban sus muñecas. sean escasos como los dedos de la mano. Los hombres buenos tienen una gran debilidad en su corazón que les hace complacientes con las imperfecciones.. y los hombres se burlarán de ellos. Vengo de los sueños y anhelos interminables de los guamiquinas. Aquellos que tienen el poder aman a sus semejantes. La Sombra se colocó en la puerta de la celda y continuó: -No es cierto que la bondad haga grandes a los hombres y a los pueblos. sí.

pero a veces también es importante no afrontar la realidad.. Maniocatex vendrá muy pronto para acabar con los intrusosLa Sombra se quedó inmóvil por un momento y luego continuó: 75 . Él me necesita! -Gritó Caonabó desesperado-. Y la Sombra comenzó a caminar lentamente a lado de Caonabó y se fue apegando poco a poco hasta hablarle en el oído: -Un día tu pueblo te olvidará. La historia de tu vida se divide en la duda de ser grande y poderoso o ser un cacique juzgado y ahorcado. no puedo traicionar a mi pueblo.. Finalmente desaparecerás. destruiremos todas las casas y les derrotaremos. La dignidad sólo tienen los que vencen. es dura y lastimera. porque esta. ni aquello de que hablas con orgullo y dices que se llama dignidad. y hoy. les hace irrecordables. No me permite el corazón. Los pueblos cuando tienen necesidades pero no tienen dignidad. La mentira es una bebida necesaria para los pueblos adoloridos y cansados. y te pierdas en la lejanía del olvido. soportado la crueldad de la derrota y la humillación. Caonabó inclinó su cabeza y lloró. un gran ataque en contra de los guamiquinas.. serás asesinado y torturado por los guamiquinas. Maniocatex está preparando mi rescate. Es nuestra última oportunidad y no podemos perderla. Ellos pueden percibir tu valentía pero también la debilidad de tu pueblo. imponente. diminutos. Tu pueblo necesita ser engañado en estos momentos de tragedia y calamidad. -No. y camines por un sendero oculto y desconocido. no puedo hacer una cosa así. El paso del tiempo es indolente con los derrotados. intrascendentes. El tiempo olvida a los perdedores. en el fondo. -Sé un cacique enriquecido por los guamiquinas –Insistió La Sombra-. La indiferencia de los hombres hará que cualquier esfuerzo que realices sea intrascendente.-Debes mentir Caonabó. son hijos de la noche de la indignidad. porque los hombres en el tiempo son infinitamente pasajeros. pero también te pedirán ser incondicional. Los pueblos sin dignidad ¿Qué son? ¡Mi pueblo es un pueblo lleno de orgullo y dignidad!. los sepulta en sus entrañas.. tú eres prisionero de los guamiquinas. porque ellos saben que su sabiduría es superior a la tuya. Luchamos por la libertad. que tienen cosas que tu pueblo jamás ha tenido y que pronto tendrán que aprender y comprender.. esa es la función de un buen cacique.. hasta que nuevamente vuelven a despertarse en la cruda realidad. es el descanso transitorio para tener algún halago pasajero. El paso del tiempo es inconsecuente con los perdedores. porque la dignidad sólo es una palabra. ellos te darán todo para que seas parte de ellos. Los pueblos necesitan de mentiras porque estas les reconfortan y les hacen soñar indefinidamente. y tú habrás sufrido y llorado. poderoso. -¡No. porque los vencidos. Caonabó tiró bruscamente de las cadenas tratando de liberarse y hablando con furia le dijo: -Los hombres sin orgullo ¿Qué son?. miente. las cosas cambian tan rápido que hay poco tiempo para recordar a los fracasados. A veces los hombres nos engañamos para no afrontar la realidad. Este será masivo y total. sólo el engaño le endulzará la tragedia de su ser. la gente es desmemoriada. La Sombra dio unos pasos hacia el centro y dijo: -El rencor a los guamiquinas no te llevará a ninguna parte. una forma de halagar al orgullo. engaña.

En esas circunstancias. Se quedó contemplado el escenario que se había forjado y la dulce tozudez del Almirante que no dejaba de pasearse. tendrás que morir y desaparecer. sintió que la mano de una mujer le acariciaba el cabello. por poligamia y sodomía. hacía ejercicios de respiración lenta. pero no lograba dejar de pensar en que los indios le atacarían en cualquier momento. lanzando diatribas en contra del joven Cacique. vendrá un proceso de pacificación sangriento en el que muchos hombres que se atrevan a oponerse perderán la vida. y se perdían por lo alto de las nubes. -¡Póngase de pie cacique Caonabó! -Le dijo el Juez que presidía el Tribunal-. Caonabó fue llamado a comparecer ante el Jurado. ni respiró. Y tú como un estorbo para los guamiquinas. Tus caricias me son familiares. El Tribunal que juzgó los delitos de Caonabó. levantó su cabeza y sonrió. Las órdenes de Ojeda jamás fueron cumplidas porque el Almirante se encargó de designar al Tribunal que debía juzgar al indio sublevado. también por herejía e idolatría. Y el juicio contra Caonabó siguió el curso establecido. Ordenó a Ojeda que a Caonabó se le instaurara un proceso por traición a la Corona.-Luego de ser derrotados. Vio a cinco hombres vestidos de magistrados. que simplemente se pusiera un garrote en medio patio y se le matara como a un perro. sin que éste lograra entender una sola palabra de lo que se le acusaba. él se sentó con una tranquilidad infinita en un tronco de madera. Caonabó sin entender claramente lo que se decía. habló y discutió durante algunos días. Frente al rostro inflexible de aquellos hombres. Serán pocos los que mueran por conservar su libertad. ni las largas letanías que iban zigzagueando por el piso y trepanaban por los árboles corpulentos de ceibo. -¡No tengo nada que decir Guamiquina! -Le respondió Caonabó sin inmutarse. Mientras tanto el Almirante no había encontrado la manera de tranquilizarse: se había colocado compresas de agua fría en la frente. tus gestos. La Sombra se fue alejando poco a poco de Caonabó hasta que traspasó la puerta de la celda y desapareció. Va ha ser juzgado por cargos en contra de La Corona española. con unas caras peludas y sus togas desgarradas. ni sintió miedo. Dicho esto. La mayoría se someterá al conquistador. mandaba a cerrar todas las ventanas de la casa. sin mostrar el menor indicio de temor. Al mirar a los hombres que debían juzgarlo. Caonabó desde su celda no sintió temor alguno. Pero Caonabó no escuchó nada y más bien sintió que decenas de hombres con cara de lebreles. cuando apenas intentaba conciliar el sueño. Ojeda nuevamente se rió de la actitud del Almirante y ordenó que no se hiciera absolutamente nada. Supo entonces que sería sentenciado. y le sentenció a morir en el vil garrote. herejía y poligamia. y le encontró culpable de conspiración. Se debía instaurar una corte especial que considerara fuero y status del cacique procesado. Por la noche. Caonabó no hizo ningún movimiento. 76 . Esperó pacientemente a que ella terminara y dijo: -Sé quien eres mujer extraña y silenciosa… Eres la mujer a la cual he esperado desde hace mucho tiempo. le asediaban y trataban de herirle con sus gritos. tu aire profundo y penetrante. pero comprendió también que se lo quería atemorizar frente a la muerte. El guardia de la celda le colocó las cadenas y le transportó en dirección a los jueces. La gente del Fuerte de La Concepción se agolpó en el patio.

Ñutú se hizo absolutamente invisible y desapareciendo por completo. ni la paz. Abrió sus brazos ampliamente y conteniendo la respiración le pidió que le abrazara. La niñez. y conocí el temor ante la bravura de los dioses. Los sueños. 77 . sí. dejando una huella de quietud profunda. porque es preferible habitar en ese sitio sin fronteras. Las mujeres. de una manera tal. Caonabó siguió tendido en el piso y sin regresar a ver le dijo: -Deja que mi mente divague por el cielo. la vista viaja incontenible por todos los lugares.-Vengo a llevarte conmigo -Le dijo ella suavemente-. y los inmensos huracanes. decidió que debía deshacerse de Caonabó. Largos placeres y vida tormentosa. Quiero recordar todo aquello que dio sentido a mi vida. y poniéndose de pie se apartó de ella y se colocó junto a la puerta de la celda. bondades y maldades. aventuras. No temas Caonabó. que vivir en un mundo destrozado. bellas y sensuales. y las demás personas te miran con cariño y respeto. Saber que dejas las cosas terrenales para habitar un mundo extraño y desconocido. nada de eso le convenció tanto como la idea de Boyl de enviarle a España para que fuera juzgado por un tribunal de la Corona. Sí. no se movió a ningún lado y confundiéndose con la pared del fondo le dijo: -El viaje al bohío de Moboya. Allí los sentimientos son nobles y transparentes. o hacer que fuera asesinado por los indios de Marien. -¡No! -Gritó desesperado. Es el inicio del final cuando todo debe terminarse. Colón mandó a decir a los cuatro vientos. ni los buenos sentimientos. La mujer que permanecía apenas visible y transparente. a mis necesidades. un espacio de susto que luego te deja sin sentido. el drama de los amoríos. Tener el valor de dejar lo más querido para viajar errante por el tiempo infinito. ni la dulzura. Es ese el lugar que te mereces. allá en donde la luz nunca desaparece. Caonabó! -Le dijo la mujer respirándole en la nuca-. Es hora de que vayamos a los dominios de Hikunkira. puesto que dejaba en manos del Rey el caso de Caonabó. vivir intensamente en el pasado porque eso es vida. el abrazo de Ñutú es rápido y no causa dolor alguno. que visite todos los lugares en que viví dichoso. hicieron de mi vida un asunto de recreación y aventura. hermosas como la flor que nace del tronco seco del cojobana. Y viajé por todos los rincones de Quisqueya y me aventuré por los mares de canibia en donde las olas son más altas que nuestras montañas. Sin embargo. Caonabó caminó lentamente en dirección a la pared en la que se encontraba Ñutú y trató de pegarse a ella. Con este argumento. sí. visiblemente molesto por las últimas informaciones de Guacanagarix. Ellas tan hermosas. pasión imborrable de un camino sin regreso. y se tomó de la cabeza y se pegó a la pared sin querer moverse a ningún lado: -¡No quiero que me venga la muerte!. o que se le colgara de un árbol para aparentar que se había suicidado. que él se deslindaba de cualquier responsabilidad. que no despertara la ira y venganza de los naturales. causando un estropicio en el monte. es el acto más duro y temeroso de la vida. y la furia de las guerreras de Guanín. a mis anhelos. y no se encuentran sitios feos y penumbrosos. la juventud. y los hombres viven libres y caminan por espacios amplios y tranquilos. Caminar en la recta final que conduce al bohío de Moboya. por su parte. -¡Soy la muerte que vengo a cobrarte la vida. Caonabó sintió por primera vez una profunda desesperación por aferrarse a la vida. El Almirante. Pensó que lo más adecuado era matarle y enterrarle en el monte. recuerdo. Luego deberás volver al hogar de tu familia para permanecer junto a ellos y brindarles tranquilidad y alegría. Entonces Caonabó sintió una estela de frío y soledad que le paralizó el alma.

No podré vivir junto a estos hombres y en un lugar desconocido. el nitaíno más rebelde de Higüey. en un lugar más hermoso que Quisqueya. el más anciano de los caciques. hizo que todos estuvieran en una situación calamitosa: -¿Y qué será de nosotros? -Le preguntó a Caonabó. -¿Y puedes llevarnos a ese lugar hermoso? -Le preguntó Huariquiru con un gesto de tristeza. El maltrato. con una finta que hiciera creer a los españoles que estaban fortaleciéndose en el Cibao. Caonabó y sus hermanos permanecieron en esa situación un par de semanas. 78 . sin el cielo y suelo de Quisqueya. La idea era obligar al Almirante a salir con sus tropas del Fuerte de la Concepción. el más joven de los nitaínos. porque como han dicho los guamiquinas. hermanos de Quisqueya. -¿Y qué debemos hacer para ir a ese lugar lo más pronto posible? -Le preguntó Hateytey. partieron una mañana en la nao Juana Bonita con dirección a España. Y Caonabó le respondió: -Tenemos una alternativa. la pestilencia y la incertidumbre de no saber de su destino. sin mis hijos. Dispuso que en esa nave fueran enviados Caonabó. cuatro caciques quisqueyanos y quince nitaínos. El Almirante creía que esa era la mejor manera de acabar con el problema de las sublevaciones y apagar el espíritu rebelde de los indios. Caonabó le cogió de los hombros con firmeza y luego sonrió mirándole con ternura. dime: ¿Cuándo se acabará este tormento? -Preguntó Haitinal del cacicazgo de Xaragua. que los indios trataban de emplear esa estrategia para engañarlo. el dolor. -A ese lugar iremos. la inmundicia. la tragedia y la muerte… Ellos no tienen otra alternativa. permitiendo de esta manera el rescate de Caonabó. -Eres demasiado joven para estar en esta situación -Le respondió Caonabó-. Allá en donde él vive.Maniocatex y Marionex cuando se enteraron de este acontecimiento. en ese lugar vive el hombre que representa a su Dios justo y a su Rey generoso y bondadoso. -Señor de la Casa de Oro. Allí deberás decir y protestar por lo que hacen estos hombres desalmados. en donde nos esperan nuestros padres y vendrán nuestros hijos. Pero eres afortunado en ir a otro mundo desconocido. durante las cuales el Cacique de Maguana decidió no comer nada. El Almirante se rió a carcajadas cuando se enteró por boca de Guacanagarix. fue colocado en las bodegas pestilentes de la nao y sumido en la oscuridad profunda. Caonabó con sus caciques y nitaínos. Porque nosotros hemos sido los escogido para ir a esos lugares. Los que se quedan deberán afrontar la humillación. Guaritub. -Tengo miedo -Le dijo Huatey apegándose a Caonabó y tomándole de la mano-. -¡Yo no quiero ir a ese lugar de hombres malos y asesinos! -Gritó Harubira. creyeron que era necesario apresurar el ataque. y esa es ir a la tierra de nuestro padre Hikunkira. No podría vivir sin mi familia. y ordenó que se preparara la nao Juana Bonita para viajar a España. Encadenado por completo y amordazada su boca. -Todos debemos ir a conocer el otro mundo -Le dijo Caonabó recogiendo sus cadenas-. porque ya no existe otro lugar en el mundo en el que podamos ser recibidos.

Al entrar al mar. Y vio un nuevo sol que se aparecía en la profundidad oculta y se dirigió a él.-Pronto se acabará este tormento. a morar en la tierra de Hikunkira. e hizo un esfuerzo supremo por seguir nadando y apuntando sus ojos para no perder de vista. Caonabó entendió que iba en dirección a los dominios de Hikunkira. lanzando sus cadenas contra el aire tibio del ambiente. y se encomendó a todos los dioses. Guaritub. Y yo vi cómo Caonabó se fue perdiendo en la profundidad del mar desconocido y un séquito de luces resplandecientes le acompañaron a su sepulcro eterno. Al volver su mirada hacia la nao. Huarocuya. Luego Caonabó y los caciques se tomaron de las manos y cerraron los ojos. y cómo se fue apagando poco a poco hasta volver a renacer en el futuro. Inmóviles y dispersos acompañaban a Caonabó a su última morada. Le pareció infinito el brinco que le precipitaba a la libertad misteriosa que le ofrecía el mar alborotado. Miró el horizonte amplio en el que quedaba su amada Quisqueya. vio una celeste profundo y resplandeciente que le llamaba hacia él. Hasta que al regresar a ver hacia arriba. Mañana iremos a los brazos de Guacar. y sintió que la oscuridad le alaba a su centro. vio cómo sus compañeros indígenas saltaban al mar profundo que les abría su vientre para recibirlos con ternura. Y recordó a Anacaona y a sus hijos. y ser sinceros con nosotros mismos. Huaruquiru. Al otro día por la mañana. y cómo su grito de libertad se fue expandiendo por todos los lugares. Miró a su alrededor una soledad penetrante que le iba alejando poco a poco de la luz que aun resplandecía en la superficie. y levantando su brazo. a sus dominios. tratando de nadar a esa profundidad aparentemente inalcanzable. cuando los marinos españoles sacaron a los indios de La Quisqueya para que tomaran rayos de sol en la proa. El penoso rumbo al ocaso 79 . y generarle una desesperación por volver hacia la superficie. con sus ojos abiertos y una sonrisa especial entre sus labios que inspiraba tranquilidad y descanso. Guarionex. Alrededor suyo. y no quiso perder esa nostalgia que le amarraba su corazón a la distancia. hasta que finalmente se quedó inmóvil y relajado. pero sobre todo a Higüemota. Anacaona. y cómo este retumbó en Bohoruco. y vio. los otros indios de Quisqueya le formaban un cortejo. porque los hombres debemos saber que la vida tiene un comienzo y un final. y que ese era su destino. y fue escuchado por Maniocatex. Mencia. dio un grito poderoso llamando a la libertad: -¡Libertad! -Gritó con profunda rabia mientras su cuerpo se perdía abrazado por las olas furiosas del mar de los Sargazos. y estuvo siempre retumbando en la Quisqueya. y que debemos reconocer cuando tenemos que abandonar este mundo. Hatuey. Caonabó saltó por la borda de la nao. e hicieron el areito de la muerte en medio de la oscuridad asfixiante en que permanecían. y parecía atraerle. Huatey. a su polo palpitante que cada vez se hacía más incontenible. Miró las caras serenas de Harubira. con insistencia. y Hateytey. una luz pálida y entristecida se encendió en su delante y vio la profundidad interminable del mar desconocido. pero no. y afrontar la realidad de la muerte y no la mendicidad de la vida. y que el destino para los canibis era algo inviolable.

fortaleciendo la cima con más empalizadas. Los naturales iban cargando las cajas de municiones. armas y demás pertrechos. llevaban sus propios sirvientes. Los capitanes de la campaña. hermano de Caonabó. y muy pocos jóvenes aventureros. Aquellos días en que sentía que sus tropas eran cercadas por Maniocatex. los hombres de la logística que eran los naturales de Marién. Detrás del Almirante y de acuerdo a las costumbres castellanas. instruyendo a sus capitanes. el indio que había asumido el liderazgo de Maguana.Cansado de tanta incertidumbre. otros raquíticos al extremo. y comenzaba a refunfuñar y a maldecir. Miguel de Cuneo solamente hizo una mueca y continuó colocándose las botas. pretendía realizar un gran cerco a fin de destruir a la fuerza expedicionaria. Caminaba con mucha dificultad y enfado. tenemos un gran desafío que es someter a los naturales del Cibao. otros rengos y desacomodados. El odio se convirtió en un espectro químico que le iba invadiendo desde el hígado hasta el cerebro. Su casco estaba destartalado y agujereado. el Almirante decidió salir en persona a someter a los indios de Maguana. y el Almirante lloró de emoción montado sobre un jamelgo azabache. mientras la tropa debía caminar a pie llevando su propio equipo. En su mente se acumuló una nube de humo que no le dejaba pensar en otra cosa que no fuera su obsesión por destruir a Maniocatex. 80 . el Almirante se colocó sus armaduras y apareció delante de sus tropas. el pánico se había apoderado de los españoles. pues habían oído que los canibis eran feroces y sanguinarios y que comían carne humana. Sin embargo. los pectorales estrechos y las botas alargadas. porque tenemos las armas y el conocimiento que nos hace invencibles. Maniocatex. Pensaba que a los naturales era suficiente engañarles con chucherías y pequeños adornos. No confiaban en nadie. Preparó la caballería y artillería. Cuando el Almirante partió de Villa Isabela en dirección al Cibao. Decidido a todo. La muerte de los hombres del Fuerte de La Navidad. De todos modos andaban callados y temerosos. a tal punto que ningún marinero podía acercarse a cinco metros. espejos y recuerdos. Éste no acepto y por lo tanto debió continuar en dirección al cerro de Mayarí. Sobre el anca del animal iba un gran bulto de vestimentas. sus hombres le hicieron una calle de honor para despedirle. robaban a las mujeres y a los prisioneros los engordaban para luego comérselos. el Almirante cambiaba de temperamento y se hacía insoportable. Para nosotros. y se sacaba la camisa y desafiaba a Satanás y a los demonios. también les había desconcertado. Allí se enteró de que una gran cantidad de naturales se aproximaban con la finalidad de cercar y aniquilar a los españoles. En esa incomodidad se plantó delante de las tropas y dijo: -Soldados de su Majestad. hasta darle un color amarillento. ese desafío no es problema. el Almirante se pasó rezando día y noche. mientras las domesticas llevaban los enseres de cocina. le acompañaba un séquito de domésticas y naturales. y le iba contaminando las venas. Los soldados de su Majestad eran hombres de distinto tipo: unos eran gordos y deformes. También se habían enterado de que los canibis asaltaban a los poblados. que llevaban toda la indumentaria y artículos de campaña. En esa instancia. los naturales de Marién eran vistos como unos salvajes no confiables. Le miraba y remiraba al Almirante y le causaba risa. Reforzó el Fuerte de La Concepción en el territorio de Magua y pidió entrevistarse con Guarionex. los órganos y tejidos de su cuerpo. La idea del Almirante era avanzar en dirección al Cibao y paralelamente ir asegurando los fuertes.

En todo caso. Alonso de Robles se quedó anonadado y vio cómo los ojos del Almirante se iban desorbitando poco a poco. ese es el problema. El Almirante pudo sentir que algo extraño sucedía en los alrededores. en una forma rápida y apenas perceptible. ella se mantiene quieta y sonreída. Siento que no puedo más don Alonso. -Pero es que yo no veo nada -Le dijo don Alonso colocándose las manos en la frente. El Almirante convencido de que esa era una buena fórmula de apoyo a su angustia. inmóvil. con sus manos colocadas en el pecho. Luego el Almirante caminó en la línea de cumbre hasta tranquilizarse: -Es una batalla decisiva -Les dijo a sus hombres-. Entonces ordenó que la artillería disparara algunos tiros y que la caballería saliera de reconocimiento. A los pocos días. A partir de aquel día. la veo en mis horas de reposo y hasta en mis momentos de lujuria. y más bien me siento más acorralado y oprimido. su cabeza adornada con una corona laureada. creo que al menos moriremos en sus brazos. Debemos empalizar esta cumbre y esperar a que ellos se equivoquen. la veo en mis momentos íntimos. si ella es nuestra única compañera? -Le preguntó Alonso Robles sin ocultar su molestia. Cualquier error por mínimo que fuere puede ser fatal para cualquiera de los bandos. lo cierto es que me están enloqueciendo…Y mírela usted allá. -Sí. Al pie de aquella cruz. Pero a mi no me extraña nada porque la veo todos los días y su figura me es tan familiar que no puedo apartarla de mi mente. Luego se elevaba al cielo e iba sobrepasando las nubes hasta perderse en el infinito.Alonso de Robles le sugirió al Almirante que se encomendara a la Virgen de las Mercedes. Podía sentir cómo latían sus corazones. Luego llamó a sus capitanes y les dijo: -Lo que ahora debemos hacer es atrincherarnos y aguantar el ataque de los naturales. es que la veo a cada momento y eso me quita la cordura. pues mientras la gente no puede ver nada yo veo todas las cosas y a cada momento. Sería un grave error salir del palenque del Cerro de Mayarí y presentarles batalla. contrastando con la aparente oscuridad. Ah. él y sus soldados la veían todos los días. Aparecía vestida de blanco y dorado. -El problema don Alonso. salvó a mi padre cuando cayó en un acantilado. don Alonso se fue apartando del Almirante hasta que desapareció entre los matorrales. 81 . el Almirante se arrodilló y le pidió a la Virgen que le auxiliara en su premura. y ella había hecho milagros con las tropas devotas y obedientes. Señor. -A mí personalmente me ha hechos muchos milagros -Comentó Alonso de Robles-. Sin decir una sola palabra. sus manos contorsionadas por el éxtasis. la veo en mis sueños. A ella y a Taputafir los veo en las noches y quiero deshacerme de ellos pero no puedo. hablando silenciosamente. me rescató de la muerte cuando una enfermedad me había aniquilado. don Alonso -Continuó el Almirante-. Los naturales son expertos en el monte y nuestros soldados no saben cómo comportarse. y escuchó a los naturales caminando lo lejos. Maniocatex llegó y cercó el Cerro de Mayarí. -¿Para qué quieres apartarla de tu mente. junto a la sombra de aquellos árboles. Alonso de Robles se quedó mirando fijamente a los árboles y no vio absolutamente nada. -Sí -Le respondió el Almirante intrigado-. porque ella era la patrona de los ejércitos amenazados. sus respiración profunda y agitada. nos da mucho ánimo y regocijo. Curó a mi madre cuando ya no tenía remedio. construyó con sus propias manos una cruz que la plantó en lo alto del cerro. pero en el fondo se mueve incansablemente de un lugar a otro. espigada.

Gaspar Férriz. el Almirante se plantó delante de sus hombres y dijo: -Pedro de Margarit. es derrotar a Maniocatex para acabar con cualquier forma de resistencia en La Quisqueya. Solía permanecer en esa posición algunas horas y meditaba tan profundamente que lograba desprenderse de sí mismo. Luego le dijo nerviosamente: -Pero si esta aventura recién inicia y lo que existe es demasiado poco. y en última instancia. Taputafir se hizo más grande y con una voz ronca y temeraria le dijo: -El curso del destino se va ejecutando… desde hoy iniciarás el ocaso de tu vida. -Vendrán hombres que te despojarán de tus hazañas -Continuó Taputafir hablando-. con tus hombres cubrirás el flanco sur. no! -Gritó desesperado. obligaremos a los naturales a pagar tributo. No puede haber benevolencia con los que no se someten al rey de España. Al terminar de escuchar los comentarios. defenderás el flanco este. quedando en condiciones de apoyar cualquier otro frente. porque presumimos que por allí llegarán los refuerzos de los de Maguana. porque el hombre es un esclavo de sus valores inferiores. -¿Tratarles con benevolencia? -Preguntó Fernando González-. -Debemos tratarles con mucha benevolencia y compasión -Dijo el cura Benardo Boyl. Te despojarán y te desprestigiarán. -Si no les detenemos nos exterminarán – Continuó diciendo Nicolás Estéfano. mientras de cerca. Juan de Guadarrama. Alonso de Ojeda. tus amigos desaparecerán… pronto te desconocerán los beneficiarios de tu triunfo. mientras miles de lucecillas se encendían en el monte y aclaraban el ambiente como si fuera de día. el cinismo y la traición. Al iniciar su sesión. la ingratitud. no puede ser. reniega de nuestro Dios y ensalza a los suyos que son dioses paganos.-Los hombres del Cibao disparan flechas envenenadas –Le dijo Margarit al Almirante-. -Tus preceptores morirán. -Debemos prever alimentos y agua para algunos días -Comentó Lucas Gracia preocupado. Pues de hoy en adelante la envidia y la ambición te perseguirán por todas partes. Luego te negarán tus derechos y te enviarán al olvido. Taputafir apareció a sus espaldas y le miró detenidamente. El Almirante se puso de pie rápidamente y no regresó a ver para nada. Es un hereje. Se sentó al pie de un árbol de ceibo y entrecruzó las piernas. Si le logramos capturar. Contra ese veneno no tenemos remedio. les dice cosas extrañas y les indispone contra nosotros. pues por allí creemos que atacará Guarionex con los de Magua. Maniocatex agita y solivianta a los naturales. mientras García Herrera preparaba la bebida de mandioca. el egoísmo. El Almirante no regresó a ver y continuó como que no hubiera sucedido nada. el más peligroso y difícil de cubrir. -¿El ocaso de mi vida? -Preguntó el Almirante atemorizado. -Sí -Le respondió Taputafir hablando lentamente-. -¡No. vigilarás el lado oeste del Cerro. 82 . los venderemos como esclavos. Luego. Aquella noche el Almirante se retiró a meditar como era su costumbre. deberás cubrir el flanco norte y bloquear cualquier aproximación de los naturales por la vía que viene del Fuerte de La Concepción. Estéfano se tomaba de la boca para no reír a carcajadas. Su existencia se encuentra dominada por la mezquindad. -Nuestra idea fundamental -Continuó el Almirante-. la envidia. El ocaso de tu vida. -¿Y el apoyo de la Corona de España? -Insistió el Almirante.

-¡Dios mío. Ellas les acompañan a luchar en sus batallas. Has traído miseria y opresión. con mucha intensidad. no tenían una forma de vida racional y cristiana. porque sintió un profundo temor que le inundó el cuerpo entero. son los naturales que se preparan para matarnos! -Comentó el Almirante tomándose de los pantalones-. 83 . cerca del cual había pasado una corta temporada de su infancia. Son ellos. Con el cielo despejado. No lograba comprender la mentalidad de los nativos de Quisqueya. De pronto. -De muchos males -Insistió Taputafir-. sonidos incesante de tambores y atabales que no dejaban de sonar a cada instante. Los de Maguana. Tienen mujeres que luchan ferozmente con ellos y se comen a los muertos. diciendo: -¿Qué es lo que sucede? -¡Se escucha el areito de guerra de los de Maguana¡ -Respondió Guacanagarix desesperado-. un llamado de angustia alertó al Almirante: -¡Guamiquina. el Almirante sintió una breve sensación de temor y desconcierto. ¡Se preparan para atacarnos.Repentinamente. Cuando se subió a la copa de un árbol centenario. -¡Cómo me culpas de tantas tonterías! -Exclamó el Almirante disgustado. A partir de este instante. Tú eres la tragedia de esta gente. Taputafir se colocó delante del Almirante y le miró con mucha pena. luego sintió indignación. Guamiquina! -Gritó Guacanagarix buscando al Almirante-. Había llegado a una tierra floreciente y exuberante. estos malditos arteros que quieren asesinarnos. -Has venido a perturbar su mundo con violencia –Dijo Taputafir fríamente-. ni relacionar su forma de pensar con la de ellos. pudo notar que a lo lejos una masa de nativos se aproximaba lentamente hacia el Cerro. y esto lógicamente contrastaba con la geografía quebrada de su natal Génova. de lo más profundo del monte salieron una serie de ruidos que se iban haciendo agudos y desagradables. con pasión. Magua y Higüey atacan por la noche. como si fuera una sonata de ultratumba. luego le entró el pánico y cayó de rodillas delante del hombre que siempre había aparecido en sus momentos más dramáticos. y pudo recordar la extensiones que se dilataban presurosas por las orillas del río Arno. el Almirante observó la planicie de Cohejibí en su máxima extensión. música redoblada de golpes intensos que se iban apropiando del ambiente. en cualquier momento seremos atacados. Vio señales de humo por todos los lugares. has tomado a sus esposas y las has hecho parir bastardos. El Almirante tomó su espada y se aproximó a Guacanagarix. y por lo tanto. Simplemente consideraba que eran hombres que no se habían civilizado. Has traído la oscuridad y las tinieblas para estos pobres hombres. El Almirante no se atrevió a mirarle a los ojos. Era un hermoso panorama nunca visto por los europeos. Al mirar la vegetación exuberante y los árboles majestuosos que cubrían las entrañas de la tierra. desprecio por los que te han brindado techo y comida. El canto de la multitud se repitió continuamente. pero a la vez era extraña y misteriosa. desde la parte más alta del cerro Mayarí. Y una música extraña de caracolas y tambores se escuchó a los lejos. como si una venganza profunda se desprendiera de su pecho.

de aquellas que acostumbraba a hacer cuando la presión le subía y la paciencia le colmaba. Navarro y Ballesteros caminaban con su tronco desnudo y azotándose con ortiga. que era el único letrado de la segunda expedición. Pané había llegado a la conclusión de que los nativos de Quisqueya no tenían alma. el Almirante ordenó que las empalizadas se priorizaran y que se destacara seguridad en sus faldas. creyó que su siguiente obligación era dejar hecho su testamento y confiar su bolsa de oro a Catalina Rodríguez. Cuando terminó de confesarse. o de haber deseado asesinar al fray Gastón por su manifiesta mariconería. El Almirante también se convenció de aquello aunque nunca dijo nada. Detrás de la procesión: Ojeda. Caminaba con deseos de salir huyendo en ese instante. La gran cantidad de nativos que se había aproximando. y luego le frotaba las orejas y le indicaba el rabo para que él le acariciara. angustia y fobia. 84 . aquella mujer que le bañaba y fregaba la espalda en una tina de madera. y sudaba con los ojos entreabiertos. Habiendo dejado su testamento debidamente legalizado e inscrito por el escribano Herrera García. iba detrás de los curas y cada cierta distancia se arrodillaba y besaba el suelo. o el haberse cogido buena parte del oro del Cibao engañando a sus capitanes. le iban produciendo pánico y desesperación. depresión y tristeza. Pedro Ledesma llevaba los sahumerios cuya humareda se elevaba a los cielos. el Almirante se dirigió al cura Infante y le pidió una confesión sumaria. los sobrepellices alargados. e iban rezando en medio de cánticos religiosos de españoles y nativos. que su único camino era el vasallaje. sintiendo que la vida se le iba de las manos y que tendría que abandonar este mundo en medio de las flechas y sacrificios de los nativos de Maguana. y rezaba. por lo cual ordenó que todos los españoles y nativos bautizados. protuberante.Pronto entendió que no tenía alternativa y que sus tropas se encontraban seriamente amenazadas. El Almirante consideraba que el aspecto religioso. que eran mentalmente incapaces por su raza y estado de conciencia. que eran inviables para ser civilizados. La artillería fue colocada en la contra pendiente del Cerro y la caballería estaba lista para enfrentar cualquier ataque por sorpresa. decidió escuchar a Ramón Pané. Habiendo comprobado que los de Maguana tenían cercado por completo el cerro Mayarí. y que entendía de leyes y filosofía. No había en La Quisqueya un mejor rabo que la de la Rodríguez: ancho. pulposo. como aquellos de haber fornicado con cinco nativas en la misma cama. luego se colocaba una corona de espinas. la tropa la seguía con la mirada fija y baboseaba con morbosidad. de tal manera que cuando ella caminaba. tenía un concepto peyorativo de ellos. los silicios colocados en la cintura les causaba un intenso desangrado. y formaba una larga nube de humo que creaba un ambiente de solemnidad y misticismo. Los frailes Infante. hicieran una procesión por la línea de cumbre. Luego de rezar el Rosario. Boyl y Pané encabezaron la procesión llevando sotanas de blanco y púrpura. los cordones de la cintura apretados. Pané acostumbraba a pasearse todos los días delante de su bohío y rezaba hasta cuando el Almirante le invitaba a compartir su comida preferida. teología y gramática. y por lo tanto su inteligencia era demasiado corta. era una prioridad en cualquier acto de la vida de los hombres. No existía posibilidad alguna de encontrar una salida al conflicto. El Almirante vestido de blanco. le contó sus últimos pecados. y desplazó varios caballos enjaezados a la cabeza de la misma. Colocó sus manos en la boca y pegándose al cura Infante.

Manicatex ordenó que se prepararan pequeños adoratorios al pie del cerro Mayarí. 85 . apartarnos de ellos significaría ir a morir en manos de los de Maguana. Hemos sido fieles sirvientes de estos hombres que a la final somos parte de ellos. Abotijó se quedó callado y luego de meditar brevemente le dijo: -Parto de tu lado padre mío. entre incrédulo e indignado. Guacanagarix se tomó de la frente y exhalando un fuerte suspiro dijo: -Hemos caminado tanto que regresar en este instante sería una locura. porque mi deber de joven e hijo de Quisqueya me llama al lado de mis hermanos. Las llamas de los adoratorios se encendieron y se procedió a degollar centenares de aves y venados. Maniocatex y Guarionex. Guacanagarix tomó de las manos de su hijo y las besó como signo de aquiescencia.Al llegar a la parte más alta de la cima. arcabuces y espingardas. y que todas ellas fueran adornadas y bendecidas. a los cuales la multitud imploraba y agasajaba. los acontecimientos están dados. a los cuales servía a costa de sentirse humillado. No les podemos ayudar a destruir a nuestros hermanos. vio cómo los españoles celebraban el ritual de la procesión en honor a La Virgen de las Mercedes. una decena de hombres fueron colocados al pie de los adoratorios y degollados frente a la mirada frenética de los nativos. Guacanagarix entre incrédulo y supersticioso. Nunca traiciones a tus ideas ni a los propósitos que los dioses te han encomendado. La procesión que el Almirante había gestado. Debemos continuar por este camino que hemos tomado. mientras él. Guacanagarix le quedó mirando y tomándole del brazo le dijo: -Anda hijo mío y has lo que tu conciencia te pida. inició el ceremonial con la presencia de los guerreros nitaínos. dándole los mejores parabienes para su nueva alternativa. Los soldados españoles suplicaban y se encomendaban. encegueciendo el panorama. Miró que sus nativos acompañaban el acontecimiento sorprendidos. que cada vez gritaban con más fuerza e iracundia. y que se realizaran los rituales correspondientes. Ya nada sacamos yéndonos de su lado. En esa instancia se acercó su hijo Abotijó y le tomó de la mano: -Es hora de que les abandonemos a estos hijos de Caribana -Le dijo al oído-. el brujo de Niti. cascos y armaduras. terminó con una serie de cánticos a La Virgen María y al Todopoderoso. Dijo a sus tropas que La Virgen de las Mercedes vendría a visitarlos y que debían esperar tan magno acontecimiento. la procesión se detuvo y el Almirante ordenó que se colocaran muchas cruces. No sé si estoy haciendo lo correcto pero mi alma y mi conciencia me piden que abandone a estos hombres malos e insensibles. miraban cómo las cruces se incendiaban y una nube oscura se aposentaba en la cumbre. maldecía la presencia de los españoles. Ordenó que se les cubriera con telas y mechones. Abotabel. los cuales fueron asados y servidos hasta que desaparecieron. Luego. aun a costa de que el final será demasiado desastroso. mientras a lo lejos.

y esta llevaba un niño entre sus brazos. Luego del primer ataque que causó ingentes pérdidas para los españoles. escuchó los relatos del Almirante con cierta incredulidad que se reflejaba en sus gestos inconscientes. el Almirante se puso a rezar delante de la cruz. mientras se desplazaba por el aire hasta llegar y posarse en un ala de la cruz resplandeciente. quiso caminar pero sus piernas no podían moverse. y se movía lentamente. Una noche de conjunción. de tal manera que tuviera la forma de una cruz egipcia. y bebía su sangre. nuevamente apoyó sus testimonios y también afirmó haber visto los aparecimientos. también compartió el rumor de que había presenciado la aparición de La Virgen. y luego los lanzaba al cielo para que los asistentes compartieran. era cuando se procedía a asar la carne de los sacrificados y a comer en mesa general. Los corazones aún calientes parecían latir intensamente. Veía que caminaba perdido en sus propios pensamientos. El acto más esperado del areito de la guerra. y pudo observar al levantar su mirada. que en la cúspide del Cerro se aparecía La Virgen. Su idea fundamental radicaba en que los guamiquinas debían ser desgastados y aislados hasta que sucumbieran ante el sitio. Abotabel les dijo que finalmente serían derrotados y el pueblo esquilmado y sometido. y que todos los católicos debían aceptar sin discusión alguna. Sin embargo. y la gente gritaba.Abotabel. El cerro Mayarí debía ser bloqueado y todos los suministros debían agotarse para dar el golpe final con los nativos de Magua. procedió a sacar las vísceras y a masticarlas con sus dientes. entre frío y desalmado iba arrancando los corazones vivos de los sacrificados. Luego se plantó delante de la cruz y dijo que había visto a La Virgen. El cura Juan Infante entre admirado y desconcertado. 86 . El cura Juan Infante que le acolitaba algunas ideas del Almirante. y a hurgar en el abdomen del sacrificado. Solitario. delirante. y se untaba la cara. que sólo se daban a media noche y cuando el Cerro estaba reposado. intentó gritar pero su voz se había apagado. y los masticaba. lloró y suplicó por la ventura de su empresa. impaciente. pero contrario a todo lo vaticinado. con sus ojos desorbitados. sin que nadie se acercara a auxiliarle. Maniocatex decidió que en dos días se iniciarían las operaciones y que atacarían los palenques de los guamiquinas. Maniocatex y Guarionex recibieron los mejores auspicios para esta guerra. Abotabel se dirigió a Maniocatex y despedazando el vientre de una víctima. Pensó que él desde hace tiempos andaba medio loco y desquiciado. sólo y distraído. Los nativos comían y compartían afablemente mientras sentían que iban adquiriendo fuerzas sobrenaturales. y festejaba hasta que al terminar de latir el último corazón sacrificado. El Almirante se puso de pie y no pudo decir una sola palabra. tratando de encontrar alguna muestra que indicara la razón de la victoria o la derrota. el Almirante ordenó que se colocaran telas blancas sobre un árbol. y que a éste se le podara.

y nuevamente ordenó que se celebrara una misa y que se adorara a la Virgen de las Mercedes. Repentinamente. el sigilo debía ser la principal herramienta del subterfugio. pero no vieron absolutamente nada. que para ellos no tenían ningún significado. La artillería sería la primera en abandonar la empalizada junto con los peones que hacían de infantería. entendían a la penitencia como un acto de fe y desprendimiento. Los nativos entre incrédulos y desconcertados miraron silenciosos los actos de fe. Luego la caballería debía romper el frente y dividir las fuerzas de Maguana. los peones y ballesteros combatían desde la retaguardia y soportaban la ofensiva feroz de los nativos. caminó en dirección a la cruz que había ordenado construir en aquel viejo árbol. los españoles y nativos de Marien se dirigieron a la cruz portando unos mecheros largos. cargando una pequeña cruz y cantando alabanzas al Señor.Los españoles habían llegado a la conclusión de que el Almirante estaba loco. La intención de Almirante era orar en espera de que La Virgen nuevamente apareciera. mientras los nativos de Marién. Fue el primero en gritar la presencia de La Virgen que posaba sobre una nube iridiscente. Al llegar la media noche. La mayoría creían en La Virgen pero no para pensar que se había aparecido. sin que los nativos de Maguana se dieran cuenta. Sin embargo. es decir: engañar a los nativos con una retirada sorpresiva. Llevaba una sotana negra y un gorro largo que le cubría las orejas. La Virgen no apareció nunca pese a la larga espera. que en realidad despertaban pocas expectativas y poco deseo de seguir luchando. Levantó un crucifijo de oro que llevaba entre sus manos. Guadarrama y Ledesma permanecieron escondidos debajo de los árboles. mientras las tropas españolas se retiraban en dirección al norte. Ellos se dedicaron al apoyo de artillería y a las cargas de caballería. y colocándolo delante. El plan general consistiría en dejar a los nativos de Marién manteniendo la fisonomía del frente. Alonso de Ojeda y Gaspar de Férriz aparecieron vestidos de penitentes. Los dos odiaban el misticismo y las poses de caballeros. El Almirante decidió hacer el último intento para que las tropas españolas no desesperaran. 87 . en todo caso. las armaduras ostentosas y los cabellos recogidos. Durante algunas noches. Guadarrama creía que la aparición era un invento del Almirante para hacerles creer que La Virgen estaba del lado de los españoles. Entonces el Almirante se puso de rodillas y rezó con mucha devoción mientras la veía. y seguir la misma estrategia que se había empleado en el Fuerte de Santo Tomás. En esa instancia. El Almirante se paró en medio de la multitud y comenzó a orar en voz alta. El cura Juan Infante se puso al lado del Almirante y le acolitó en sus actos. y le cantaba alabanzas con los demás españoles. Ojeda hizo todo el esfuerzo posible para ver lo que el cura Infante decía. el Almirante y sus capitanes se reunieron para discutir las siguientes operaciones. replegarían cubiertos por las tropas españolas que los esperaban en la retaguardia. Lucas Gracia también se esforzó por ver el milagro. El día en que los nativos atacaron los palenques del cerro Mayarí. En todo caso. pero tampoco vio nada. con unas sotanas de franciscanos y collares taínos que colgaban de sus cuellos. El padre Bernardo Boyl. Las tropas españolas y de Marién quedaron muy disminuidas por la intensidad del combate. Alonso de Ojeda. pero no logró ver ni identificar ninguna Virgen. habiendo perdido una gran cantidad de tropas y pertrechos. los españoles se refugiaron en la parte más alta del Cerro y esperaron a que los de Marién aguantaran la acometida. entre temeroso y compungido también salió detrás de Ojeda. fue de la idea de que lo mejor que se podía hacer era abandonar el cerro Mayarí.

Quiero que me prometas que cuidarás de mi hijo y harás de él un hombre íntegro y que luche por la libertad de nuestro pueblo. esa noche.La Virgen desapareció a los pocos minutos de haber aparecido. De acuerdo a lo que habían planificado Guarionex y Maniocatex. debemos retirarnos. Los españoles y nativos observaron cómo ardió la cruz pero nunca se consumió nada. este era un anuncio de que pronto ganarían la batalla y que los guamiquinas se irían de su tierra para siempre. Los dioses nos dicen que debemos dejar la guerra porque los guamiquinas ya no pueden pelear. Haré de Huarocuya un verdadero hombre que luche por nuestra libertad. hermano de Caonabó y descendiente de Canihuya -Le dijo Anacaona-. 88 . -¿Sabes cuándo se irán estos hombres? -No -Respondió Huarocuya intrigado. diosa de la luna y las estrellas. un grupo de nativos incursionaron en los palenques de Cerro Mayarí e incendiaron la cruz. el behique de Niti. casi desértico y misterioso. son tierras que nuestros dioses han decidido regalar a los Hijos de Mar. Al día siguiente. -Nada Maniocatex -Le respondió el Behique-. El cielo se aclaró y un resplandor de luna iluminó a los presentes. el cerro Mayarí amaneció completamente extraño y desolado. El valle de Cohejibí estaba cubierto por una ligera neblina que se extendía a lo largo y ancho de la gran planada. los españoles e indígenas quedaron tendidos en el piso. sin ruido alguno. Ese es el castigo que nos imponen por no haberles ofrecido la sangre de los guamiquinas y no haber comido su carne. Maniocatex mandó a llamar a su esposa y a su pequeño hijo Huarocuya. razón por la que Maniocatex. Maniocatex –Le dijo el Behique-. -¿Y a dónde vamos a ir? -Preguntó Maniocatex desconcertado. esa era una obra de Guanuma. Luego. -¿Qué significa esto? -Le preguntó Maniocatex a Abotabel. movió su cabeza incansablemente. para él. Luego. -!Si nuestros dioses han dicho eso. Luego mando llamar a Anacaona que se encontraba cerca e hizo que se colocara a un costado de Huarocuya: -Anacaona -Le dijo hablándole con firmeza-. Y les enseñaremos a nuestros hijos a pelear hasta cuando los guamiquinas se vayan para siempre. -Nuestros dioses dicen que no nos iremos de nuestra tierra pero que seremos extraños en ella. sin llegar a comprender ni justificar nada. luego hizo que Huarocuya se parara en su delante y le preguntó: -¿Sabes por qué estamos peleando? Y Huarocuya respondió: -Han venido los Hijos del Mar a quitarnos nuestras cosas. Tus palabras para mi son un obligación que nunca dejaré de cumplir. Para Maniocatex. hijo mío. no se irán nunca. -Amado Maniocatex. con sus miradas perdidas y obcecados. -¡Pero si es la oportunidad de recuperar nuestras tierras! -Insistió Maniocatex exaltado. Es por eso que debemos luchar hasta la muerte. -Exactamente eso. -Ya no son nuestras tierras. por lo tanto. nosotros les desobedeceremos! -Dijo Maniocatex clavando tres espinos en su pecho-. Una ola de paz se tendió a lo largo de su entorno como si un gran huracán lo hubiera silenciado. y se sentó con ellos y meditó. Los nativos de Maguana observaron con admiración los mecheros en el Cerro y la prodigiosidad con que apareció la luna. seremos sus sirvientes hasta que Guatibal se conduela de nuestros hijos y nos devuelva la libertad.

se retiró a un lugar apartado. te darán cariño y pensarán que tú eres el hombre adecuado para sus propósitos. Luego los guamiquinas te capturarán y te pondrán en una jaula. te enseñaran las cosas de su mundo. Huarocuya se acercó hacia Abotabel y tomándole de la mano le dijo: -Abotabel. hombre de pasiones intensas y gran voluntad. Dicho esto. sin embargo. pero finalmente. niño valiente. Gran Señor. Anacaona tragó saliva y caminando hacia Abotabel inclinó su cabeza con humildad. Huarocuya también inclinó su cabeza y se retiró. Hatuey. La venganza de los guamiquinas te desprenderá de tu tierra y viajarás a otros sitios. y viajarás de un lado para otro evitando que te maten. Anacaona tomó de la mano a Huarocuya y uniendo a la de Hatuey. y con un gesto de resignación le dijo en voz baja: -¿Y cuál será mi destino. Abotabel miró con detenimiento el cielo y bajando la mirada le dijo: -Tú. no bajó en ningún momento la mirada y regresándole a ver a Maniocatex. dijo: -He visto muerte y dolor para nuestro pueblo. hasta que te subirán en una nao y morirás ahogado en la profundidad de los mares perpetuos. ante la insistencia de Maniocatex. hombre designado por los dioses ¿dime cuál será mi destino? Y Abotabel regresándole a ver con ternura le respondió: -Tú. y huirás. Abotabel se resistió a decirle. el más valiente de todos los taínos. pelearas en contra de los guamiquinas. He visto que tú. -¿Y cuál será mi destino? -Preguntó el joven Hatuey intrigado. y llevarán tu cabeza a donde ellos viven y le dejarán podrir colocada sobre un palo. Pero pronto cumplirás con tu destino y lucharás durante un largo tiempo hasta que te matarán a traición. te matarán a traiciónEn ese instante llegó también Guarionex y hablando a la distancia le dijo: ¿Y cual será mi destino. Allí lucharás y serás perseguido y capturado… La llama del mundo de los sin ojos te consumirá hasta que no quedará polvo alguno de tu cuerpo. Abotabel? Y Abotabel entristecido le dijo: -Tu destino. las levantó hacia arriba. Entablarás amistad con los guamiquinas. eres el predestinado para cumplir con el deseo de tu pueblo. Abotabel? Y el Abotabel le respondió: -Huirás por las montañas como un animal herido. Anacaona. y vivirás perseguido y solitario. Pasarás un largo tiempo así. 89 . Maniocatex caminó lentamente y se colocó delante de Abotabel. y repitió en voz alta: -¡Prometo cumplir con tu pedido Gran Señor! Maniocatex nuevamente llamó a Abotabel y le dijo que le hablara del futuro. es seguir luchando por tu pueblo. Abotabel se dirigió al monte y se perdió en medio de los árboles que obstaculizaban la visibilidad y convertían a la selva en un misterio. sangre y sufrimiento en extremo. Los guamiquinas te amarán por tus virtudes y querrán convertirte en uno de ellos. pero al final. y dejaran que tu cuerpo se pudra en él. fuerte y decidido.Dicho esto. los Hijos del Mar cumplirán con sus deseos y te colgarán de un árbol.

Larga noche sin final. Habían luchado tanto para no llegar a nada. siendo apenas un niño. llamó a sus capitanes. durante cuatro días. concentrado en hallar un mejor destino para su pueblo. había decidido desconocer la autoridad de Velásquez y montar una empresa propia. Existe algo que no está bien y que nos obliga a ser muy precavidos. -La aparente calma de esta isla me sobrecoge por completo -Le comentó muy suavemente a Francisco de Morla. se retiraban del sitio a los guamiquinas. El Conquistador había desembarcado en la isla de Cozumel. La desmoralización y el malestar de sus tropas le inquietaban. que era un joven capitán en el cual confiaba plenamente-. la curiosidad y la incertidumbre le mantenían en vilo. la envidia y maledicencia con que procedían Velásquez y otros desde Cuba. Alvarado le escuchaba con paciencia y le daba aliento. Al lanzar el ancla y fondear en aquel recoveco de la bahía. luego avanzaron en dirección al sur y destruyeron muchos poblados y pasaron por las armas a sus habitantes.Maniocatex. que nuevamente volvía a iluminar su mirada misteriosa. mientras lentamente. Aquella noche el Conquistador se apoyo en un árbol viejo y comenzó a lamentarse por todo lo acontecido. 90 . malditos guamiquinas!Y Huarocuya vio la luz misteriosa de Yara. Cuando desembarcó de la nao acompañado de veinte hombres de aquellos que le acompañaban incondicionalmente. Una gran nube de polvo se levantó en el valle de Cohejibí. sintió que un frío espeluznante le recorría desde la base del cuello hasta el fin de las extremidades. y mirando los ojos de sus asesinos gritó: -¡Libertad… libertad. sin embargo. mientras sentía que la espada avezada del conquistador le atravesaba su cuerpo. Luego Huarocuya. Por un instante no dijo nada y cruzó la mirada de un extremo al otro de la playa. sí. recordaría con tristeza estos acontecimientos. resplandeciente. Años después. -Sí Señor -Le respondió Morla tomándose suavemente de la barba-. moría recordando las palabras de su padre que le había hecho prometer que lucharía hasta la muerte. Una isla hermosa llena de playas extensas y una vegetación exuberante. vio cómo las tropas del Almirante sobrepasaban las montañas y llegaban al valle de Maguana. desconociendo toda forma de jerarquía y autoridad. y lo que es peor. se elevaba por los aires de Quisqueya hasta perderse en el cielo. igual. no había camino de retorno porque los barcos habían sido destruidos. Yo no sé qué pasó con Grijalva para que haya muerto en esta soledad. las tropas se diseminaron y acamparon desvalijadas ocultándose en la campiña. Imaginaba que los habitantes de aquella isla serían similares a los que él había visto en Cuba y Santo Domingo. Las casas fueron incendiadas y los nativos aplicados el garrote. por su parte. y les dijo que los dioses habían ordenado que los taínos regresaran a sus casas y a sus tierras. y moría. cuando Huarocuya buscaba la paz con los guamiquinas. los nativos de Maguana y sus aliados. Niti fue arrasada por completo y sus habitantes asesinados. mientras su espíritu agigantado. el Conquistador sabía que la gran aventura en la que se había embarcado era inmensa.Xilopoitl Al llegar al sitio adecuado..

cultivaban una planta a la cual ellos llamaban tlepec y que después los españoles llamarían maíz.Entonces el Conquistador caminó hacia el centro de la playa. debe ser un soldado de Grijalva que se quedó en esta isla cuando exploraban estos sitios. Mirando esa actitud y con un gesto de mucha calma. Luego. -¿Cuál es el Señor de ustedes? Preguntó Sandoval haciendo un sinnúmero de señas. Alonso de Guzmán retornó trayendo unos veinte indios prisioneros. Pero ninguno de ellos respondió y se aferraron los unos a los otros. el Conquistador fue observando que los indígenas de Cozumel. degolló al primer indígena que se encontraba a su lado. en donde pensaban encontrar algo de oro. Al siguiente día muy por la mañana. y les fue obsequiando a cada uno. y una serie de frutales alrededor de sus viviendas. y comenzó a sonreírles. Cuando el Conquistador se paró en su delante. la forma de ser y actuar de los indígenas de esa isla. Es necesario encontrarle. su techumbre era de paja o en su defecto de ramas. y sobre todo. Repentinamente. Las casas de los indios eran pequeñas y estaban construidas de piedra y tierra cocida. Durante el trayecto. y esperó a ver que los indígenas se aproximaran a ellos. a tocarles. entendió que el nombre del cacique de Cozumel era Calachuni. un indígena se puso de pie y caminando a un costado. la existencia o no del español abandonado. un hombre que llevaba casco y espada. dibujo en el piso a un hombre con barbas y botas. Los indios se esforzaron por entenderle pero no lograron nada. Casi al terminar el día. Y luego nuevamente volvió a preguntarles con señas: -¿Y dónde está el resto de la gente? Y todos hicieron señas de que se habían ido lejos. sacó de su bolsillo algunos espejos sin valor. una gran cantidad de colmenares diseminados por el campo. información respectos a los territorios de tierra firme. los cuales tenían amarradas las manos. El Conquistador se acercó disimuladamente a Sandoval y pegándose a su oído. la mayoría de ellos se orinaron y no levantaron a ver hasta que fueron obligados por la fuerza. Uno de ellos se puso de pie y en medio de muchas palabras incomprensibles para los españoles. los indígenas se iban familiarizando 91 . logrando que todos levantaran su mirada. -¿Cuál es el Señor de ustedes? -Preguntó el Conquistador desenvainando su espada. le dijo: -Este hombre es uno de los nuestros. Lo cierto es que conforme avanzaba el Conquistador. Entonces Gonzalo de Sandoval se aproximó lentamente a los indígenas. por lo que el Conquistador se impacientó y mandó un grupo de exploradores para que inspeccionaran la isla. ellos no dirán nada si no les tratamos con delicadeza. El Conquistador creía que ellos sabían a lo que él se refería. El Conquistador ordenó a toda su tropa preparase para incursionar en la isla. las tropas españolas marcharon por el desconocido territorio indio. Los indígenas aterrorizados pegaron sus frentes en el suelo y esperaron la voluntad del extraño. clavó el asta de la bandera que identificaba a La Corona de España. Durante una hora no apareció ningún indígena que diera señales de vida. Al final los indios terminaron sonriendo. dijo: -¡Calachuni…Calachuni! Gonzalo de Sandoval sonrió muy complacido. Gonzalo de Sandoval se aproximó al Conquistador y le tomó del brazo. por lo que blandiendo su espada. -Tranquilo Señor -Le dijo con mucho tino-. y una larga soga en sus cuellos que les ataba a sus captores.

Es tan extraño todo que no sé qué es lo que nos pase en el futuro. -Estamos ya por llegar. Durante el recorrido. A lo largo del trayecto iba saludando con muchos indígenas que también le saludaban y se sonreían. con una sotana vieja. y que durante la conquista de la tierra de los ciboney y los taínos. el Conquistador decidió vestirse de penitente y oír la palabra de Dios arrodillado. El Conquistador escucho la misa descalzo y con un par de silicios en la espalda. paz y generosidad. El Conquistador entendió claramente que el temperamento de los indios era pacífico y lo que ellos necesitaban era una muestra de amistad. Alonso de Ávila que iba a la vanguardia de las tropas españolas. ella le había protegido de las varas y los dardos envenenados de los indios. y que en estas tierras no habría hombre alguno que le disputase sus dominios. Alvarado regresó con la buena nueva de que Calachuni le agradecía los regalos y le invitaba a que lo visite en su casa. el misal lo traída bien apretujado entre sus manos. con la misión específica de llevar un mensaje de paz y algunos regalos al cacique Calachuni. miel fresca y frutas exóticas del lugar. y que le suplicarían piedades y mercedes. -Ni tampoco a mi Señor -Le respondió este-. Al iniciar la misa. Al siguiente día.con los españoles. la oración de maitines en la que se remordía los labios y balbuceaba hasta derramar un sudor pestilente. Es así como le envió al capitán Pedro de Alvarado. de acuerdo a la costumbre de los cozumeles. que a la cuenta era su mensajero. pan de maíz. que existían aproximadamente dos mil casas y que la gente estaba muy inquieta y nerviosa. Señor -Le comentó Pedro de Alvarado-. y les iban obsequiaban pescado. Solía comentar que esa sotana le traía mucha suerte. El padre Ampudia inició la misa. mientras las súplicas y lamentos del Conquistador se iban intensificando. A la vuelta de aquella quebrada estaremos en el poblado. Él le había comentado a Alonso de Ávila en un sinnúmero de ocasiones. y le informó al Conquistador que había encontrado un poblado a tres leguas de distancia. 92 . pudo contemplar la belleza de la vegetación en medio de un mundo paradisíaco y cálido: -No me gusta esta tranquilidad -Le comentó a Pedro de Alfarache. y que recibiría muchas riquezas. que Dios había hablado con él y le había dicho que conquistaría un reino más grande que el de Castilla. Durante la misa todos observaron un profundo silencio. el Conquistador marchó con sus tropas en dirección al poblado de Calachuni. Cuando terminaba de rezar se persignaba y caminaba lentamente. el Conquistador iba recibiendo una serie de regalos que despertaban su ambición y obsesión por las riquezas. al medio día. y que destronaría aparatosamente al rey más poderoso de estos lugares. Al Conquistador le encantaba oír misa todos los días: en la aurora. hecha con los retazos de los uniformes viejos de los soldados de Velásquez. y que sería el señor de muchas gentes y muchos pueblos. Luego de dos días. haciendo muchas abluciones con raras contorciones que llegaban hasta el suelo. El Conquistador hizo que la columna se detuviera y le pidió al padre Ampudia que rezara una misa en honor al apóstol Santiago. retornó a media noche al campamento improvisado.

Cuando llegaron al poblado. mientras este le daba un fuerte abrazo al español liberado. Señor -Le dijo el liberado al Conquistador con lágrimas en los ojos-. y estaban colocados en unas partes huecas pintados con colores vivos. -Este hombre es uno soldado de los nuestros -Le dijo Sandoval al Conquistador pegándose al oído. pero lo principal es que haya aprendido su lengua. mientras él y las tropas de Alvarado. Jerónimo le tradujo a Calachuni todo lo que El Conquistador le dijo. bebida y como veinte mujeres. mientras por una calle diagonal se aproximaba el cacique Calachuni acompañado de un séquito de nativos. Ávila y Sandoval se plantaron en el medio. Calachuni tan sólo sonrió y le dio una respuesta efusiva: -Bienvenidos hombres blancos. -Jerónimo. Espero que se vayan pronto. -Parece que yo lo he visto en Santo Domingo -Insistió Sandoval apartándose ligeramente. se aproximaban al centro del poblado. Señor -Le dijo Jerónimo al Conquistador poniéndose en su delante-. Y Calachuni llamó a uno de sus sirvientes y este fue a traer mucha comida. quiero que le digas a Calachuni que venimos del otro lado del mar. delante de sus tropas. -Sea como sea. debe ser de los rezagados de Hernández o Grijalva -Le respondió el Conquistador con disimulo. Los caciques no permiten que un extraño se les acerque o les tope. Sandoval se apartó discretamente mientras el prisionero se aproximaba a Calachuni. el Conquistador se quedó perplejo ante la majestuosidad de un templo ubicado en la mitad de la plaza. Calachuni llegó frente al Conquistador con un gesto dominante y haciendo una señal con el brazo. 93 .Terminada la misa. El Conquistador sonrió ligeramente y le hizo una reverencia al Cacique. El Conquistador le tranquilizó con una sonrisa amplia que le salía de la inmensa satisfacción de encontrarlo. Calachuni se retiró inmediatamente y no permitió que el Conquistador se le acercara. -Mi nombre es Jerónimo de Aguilar. Cada capitán debía darle seguridad por los flancos. eso no tiene importancia -Le dijo el Conquistador tapándose la boca-. el Conquistador ordenó a sus capitanes. Entonces Calachuni le tomó del brazo y le entregó al Conquistador como un gesto de amistad. mantas de algodón. -Para ellos. Alvarado. -Sí. Éste templo era una torre inmensa con una base ancha y cuadrada. Sus dioses eran unas estatuas hechas de barro y canto. Lo que importa es que este hombre me será de mucha utilidad. El Conquistador. las gradas subían por los cuatro costados hasta llegar a un descanso superior en donde estaban asentados una especie de altares. el cerco y sitio de la población de Calachuni. mandó a traer al hombre blanco que durante algún tiempo había permanecido prisionero. esa actitud es una ofensa. Estoy vivo por milagro en vez de estar en el estómago de estos naturales. trayendo saludos del rey de España. -Muchas gracias Calachuni -Le dijo el Conquistador mientras pretendía estrecharle sus manos. Hay muchas cosas que nos interesan de él. queremos que estén poco tiempo junto a nosotros.

Al escuchar estas palabras. El padre Ampudia caminó en dirección al centro de la plaza y mirando al cielo dijo: -El Señor. toda la plaza y las calles circundantes del poblado estaban repletas de indígenas. Inmediatamente Alvarado ordenó que se colocaran dos falconetes y cuatros arcabuces delante de la multitud de indígenas. Debemos darles un escarmiento para que sepan quienes somos. Jerónimo le tradujo la inquietud a Calachuni y este movió su cabeza indicando que no comprendía absolutamente nada. Debemos darles un fuerte escarmiento! -Sí hijo mío -Le respondió el padre Ampudia-. mi Dios nos ha enviado a estas tierras para que les transmitamos su palabra. es justo que puedan encontrar al único Dios misericordioso y justo. Mi sangre es heredera de cientos y miles de años en que han vivido aquí mis antepasados. y que estos dispararan cuatro salvas simultáneamente. adelantado y siervo leal a mi Señor. Aquí no hay más señor que Calachuni y no nos interesa otro. de los hombres. Satanás está en ellos y por lo tanto él vive en vuestros corazones. El padre Ampudia se acercó rápidamente a Jerónimo de Aguilar. El Conquistador al escuchar las palabras del Cacique. se encendió de ira y se apoyó en los hombros de Alvarado. a declararles en rebeldía y someterles por las armas. hago este Requerimiento formal para que vos y tus súbditos se declaren siervos de mi Señor. y se fue extendiendo entre la multitud hasta llegar a los 94 . En menos de media hora. esto es un insulto al Rey y al Santo Papa de Roma. hasta llegar a donde estaba el cura Ampudia. y se sometan también a nuestra Santa Iglesia Católica. Los ídolos deben ser destruidos porque ellos son los causantes de la barbarie. hacerle el Requerimiento y que se someta pacíficamente. y con una voz dulce y pacífica le dijo: -Debes traducir a los indios lo que yo quiero expresarles. Los dioses a los cuales ustedes idolatran son seres del infierno. que es nuestra obligación como súbditos del rey de España. Al ver esa actitud irreverente. Y el Conquistador tomándose del cuello en señal de ira.-Dile Jerónimo. Si no lo hacen. el Conquistador tomó su espada y lo clavo junto a los pies de Calachuni: -En nombre del rey de España y del Santo Papa de Roma. -¡Padre –Le dijo-. autorizados estamos por la santa causa y el principio de La Guerra Justa. Hemos venido acá para civilizarles. Una sonora carcajada se gestó desde el fondo de la plaza. Dueño de las playas. comenzó a caminar tambaleándose de un lado al otro. de las casas y todo lo que en ella existe. movieron sus cabezas incesantemente y levantaron sus hombros. Plagados como están ustedes de dioses demoníacos y religiones heréticas. yo. -Ningún indio se ha dirigido a mí en esos términos -Le comentó a Sandoval tomándole de las armaduras-. Calachuni observó detenidamente el acontecimiento y mandó que toda su gente se pusiera alrededor de las tropas españolas. -¡Yo soy el Señor de esta isla! -Les dijo a los españoles gritándoles a voz en cuello-. Ese hombre que tú dices no es de aquí ni le recuerda la memoria de mi pueblo. y reconozcan su autoridad. para sacarles de la barbarie y la herejía. Apostólica y Romana. Lo he visto y escuchado con mis propios ojos y oídos. porque siempre hemos tenido uno y seguiremos teniendo sólo hombres de los nuestros. de los venados. los indígenas comenzaron a mirarse con inusitada extrañeza.

también se retiró furioso a su bohío. sino partir lo más pronto posible en busca del gran reino que nos han dicho existe en tierra firme. ascendió a la cabeza y flotó pesado por todas las calles y casas del poblado. Les venimos trayendo un nuevo Dios para que dejen sus dioses demoníacos. y se desplazó luego por la quebrada Couitzumel hasta llegar a la cima del monte Cocticul. Se colocó su casto y la armadura. Él murió en la cruz para salvarnos del infierno. -Sí. Calachuni se quedó inmóvil por un instante y regresó a ver la cara del Conquistador y sus capitanes. toma a tu disposición lo que quieras pero ándate lo más pronto posible. sus animales y vidas. hasta que al final se quedó un grupo reducido que intercambiaba quinquillería con los españoles.oídos del Conquistador. porque acostumbraba a ayunar y a hacer votos de castidad cada semana. las alpargatas tiesas que apenas lograban cubrir las puntas de sus dedos. Estos indios no colaboran para nada. Los rosarios de los días viernes eran infalibles para los expedicionarios. cabreado de no encontrar la cantidad de riquezas que él intuía. -¡Nuestros dioses ancestrales son nuestros protectores! -Gritó Calachuni enojado-. apenas logremos recolectar más provisiones.Le respondió el Conquistador a Calachuni-. Aquella mañana se levantó mal humorado. Durante las últimas semanas no había probado mujer ni comida buena. Desconocemos a tu Dios blanco y barbado por ser ajeno a nosotros. les traemos civilización y letras. Nuestra idea no es quedarnos aquí para estorbarlos. gran cacique Calachuni. -Si es cierto lo que dices hombre blanco. debes saber que cada día mis fuerzas se van agotando. Sus caras alargadas se ponían puntiagudas y el olor fétido de sus botas se expandía por las narices sensibles de los indios. tomen la comida que quieran y váyanse a su tierra antes que sea demasiado tarde. queremos que ustedes vivan y sean como nosotros. indispuesto. con una voz temeraria comenzó a reír y vociferar: -¡Nadie se burla de mi Dios ni de mi Rey! Mi Dios es un ser bueno y generoso. no era menos cierto que la evangelización era otro de sus deberes fundamentales. sus mujeres y sus tierras. tomaré todo lo que necesite menos tus mujeres. Después de permanecer dos días en el poblado. desde donde decidió dar plazo a los españoles. Luego de estas palabras. un silencio penetrante se filtró desde las plantas de los pies hasta llegar al espinazo. se topó con Cristóbal de Olid que venía a saludarle. Hombres extraños. -Hemos venido acá gastando mucho tiempo y fortuna . venía como de costumbre a despertarlo. y que si bien habían venido a sacar fortuna. pues nadie dijo nada hasta que el Conquistador. Al salir del bohío en que se hospedaba. porque estaba seguro de lo pactado con la Virgen de La Macarena. Y él vendrá el día del juicio final a juzgarnos a los vivos y a los muertos. Nos marcharemos de aquí. Calachuni. -Gracias Olid –Le respondió amablemente-. Creía que eso era lo más racional y justo. e iremos los buenos a su diestra y los malos se quemarán en los infiernos. Los indígenas se rieron y se retirando poco a poco a sus bohíos. magnánimo. el Conquistador decidió acabar con todos los ídolos y dioses aborígenes. Respetaremos sus casas y fortunas. porque estamos acostumbrados a vivir sólo con una. Los españoles se quedaron perplejos y desengañados. incluidos ustedes hombres del demonio. Creo que debemos marcharnos lo más pronto posible a tierra firme 95 . -Buenos días mi Señor –Le dijo-.

temen a nuestros caballos y se preocupan por sus mujeres. y pensó resarcir esta afrenta con más sangre. el Conquistador apareció en la colina más elevada del poblado. nuestra gloria y riqueza. Cuando organizaba sus hombres para tomar venganza. y mientras ellos tramaban algo. allí esta nuestro porvenir. y con un grito descomunal estremeció a los indios: -¡Santiago apóstol vive! -Gritó repitiendo varias veces. nada más usted nos da la señal y nosotros actuaremos. con esas cruces negras que habían plantado a lo largo del camino. El mar de Campeche estaba más furioso que nunca. -Sí. por entender qué hay más allá de lo visible. El Conquistador que viajaba en la nao capitana. Sin consultar con ninguno de sus orejones. los indios están inquietos y molestos. parece que nos llama misteriosamente a sus telarañas mortales. Calachuni lloró la desgracia de su pueblo. 96 . El Conquistador decidió pasar a Yucatán aun a sabiendas de que el mar de Campeche era bravo y tormentoso en esa época. -Pero lo que ellos más temen. Al siguiente día. Un solo lamento de dolor y rencor corrió por la mente de Calachuni. los indios iban saliendo en dirección al monte. Calachuni se fue caminando en dirección a la playa. que no se cansaba de maldecir al Conquistador y a sus tropas malhechoras. apenas si dejaba de mirar el horizonte. -Pronto llegaremos Señor –Le dijo Baena entusiasmado-. debemos tranquilizarlas –Ratificó Alvarado. y prepararlas para nuestra despedida. Señor –Le dijo con voz firme-. -¡Vive en el corazón de España! -Respondieron las tropas agitadas e inmediatamente se dirigieron a los templos indígenas. Sólo los que se atreven triunfan y nosotros debemos ser muy atrevidos. habían abandonado la isla en busca de la tierra firme. Tienen mucho recelo a nuestras armas y arcabuces. Y nosotros nos dejamos seducir por aquello. -Debes reunir las tropas con Alvarado. -Así se hará Señor. supo que el Conquistador y sus tropas. Nuestras tropas están asustadas por eso del canibalismo y las flechas. Calachuni y su pueblo presenció los templos y torres incendiadas con sus sacerdotes degollados.-Sí. Las tropas españolas se fueron agrupando poco a poco en el centro del poblado. Su obsesión por llegar a tierra firme era ciega y compulsiva. porque sienten que la vida sólo vale la pena cuando uno apuesta a ella. ni hacerse acompañar por nadie. no son las flechas sino lo desconocido –Siguió comentando el Conquistador-: Lo desconocido siembra una tensión enorme. en este lugar perdió la vida Hernández de Córdova. -Esperemos no ser nosotros su próxima cena -Comentó el Conquistador riéndose a boca llena-. tratando de comprender qué querían decir los españoles. Los valientes aman el riesgo. por esa duda mortal de saber qué tienen realmente las cosas misteriosas. porque dudan de todo y temen de la aventura de la vida. Sabes claramente a lo que me refiero. con el fin de destruir todos los ídolos y torres que según ellos representaba la herejía. No debe quedar nada en pie de lo que estos herejes llaman dioses. -Mira Montejo –Le dijo-. esperando que apareciera algún indicio. los cobardes en cambio temen el riesgo. Repentinamente. Aguilar cuenta que los indios de aquí comen carne humana y que tienen unas flechas venenosas sin remedio alguno. debemos tratar de tranquilizarlas.

y siguiendo la vieja tradición de los requerimientos. Ellos tenían la clara intención de enfrentarse a sus naves. las canoas pequeñas salieron en franca fuga y los indígenas corrieron por la playa y desparecieron en el monte. como en mucho tiempo no la había tenido. que así se llamaba. era medio tuerto y rengo. que testificaran el acto con presencia del padre Ampudia y los dos escribanos veedores del rey de España. Potoliche se apartó jugando con las olas de la playa. estaba su marcada ingenuidad. Jerónimo de Aguilar le comentó que los indios de ese lugar eran buenos navegantes. Al desembarcar en la playa. apoyado en su bastón de rengo. Las tropas españolas. su pacifismo acentuado y su marcado divisionismo. profundamente religiosos y amantes de la naturaleza. En ese momento el Conquistador llamó a sus capitanes. el Conquistador había aprendido del comportamiento de los indios y había llegado a la conclusión de que ellos tenían muchas cosas buenas. -Estamos aquí por designio del Santo Papa de Roma y nuestro Emperador de España Gritó el Conquistador desenvainado su espada-. A lo largo de su permanencia en Cuba y en Santo Domingo. Una embajada de indios potonchanos pidió 97 . la práctica del canibalismo y su permanente conformismo con la vida. reforzadas por los indios cubanos. Yo hablo perfectamente esa lengua. -Estos indios hablan tabasco. se acercó al Conquistador con un gesto de idiotismo. eran extremadamente generosos. -Aguilar. El único indio que quedó en la playa. El Conquistador le regresó a ver a Aguilar con una sonrisa de satisfacción. La inquietud y el nerviosismo de sus tropas era claramente perceptible y él tenía que dar la impresión de estar firmemente decidido. sólo unos pocos indios le esperaron al Conquistador con una cara asustada. El Conquistador se detuvo a pensar por un instante. Eres el único farute que dispongo. Sandoval y Alvarado. Potoliche comenzó a vociferar y a escupir copiosamente contra ellos. y le tocó la espada y le frotó la armadura. Pedimos a los habitantes de este Señorío se declaren súbditos de nuestro Rey y adopten nuestra religión cristiana. saludando con todos los soldados y dándoles la bienvenida. Potoliche. por lo tanto debo cuidarte como a mi propia vida. su politeísmo. En realidad los indios no eran unos buenos guerreros sino unos eficientes cazadores. y les comunicó su determinación de caminar en dirección a la capital de ese imperio. era la promiscuidad sexual en que vivían. Cuando vio a los indios de Cuba pegados a los conquistadores. su retrazo cultural. el Conquistador miró la playa a lo lejos y divisó cientos y cientos de hombres embarcados en sus tahucups. Al ver que las naves del Conquistador eran gigantes. no sabes cuanta ayuda me has brindado.Al siguiente día. marcharon durante un par de días por el monte. y que les gustaba hacer la guerra en defensa de su religión. buenos anfitriones. siguió paseándose afectivamente. Entre las partes vulnerables y beneficiosas para su proyecto. Señor -Le dijo Aguilar al Conquistador-. La playa estaba completamente abandonada. el cual blandía cada vez que regresaba a ver a los extraños. Al llegar a la quebrada de Arbasco. El solo hecho de pisar tierra firme le crispaba los cabellos. la vanguardia de la columna mandada por Gonzalo Domínguez se detuvo. Cortés plantó un estandarte en el centro de la misma y pidió a sus capitanes: Ávila. Finalmente. Le acaricio la cabeza y le dio algunas palmaditas en la espalda. Pero lo que a él le molestaba. riéndose y cantando.

Pues nuestro Dios Padre nos ha dado Diez Mandamientos que debemos respetarlos: Amar a Dios por sobre todas las cosa. El Conquistador recibió lleno de satisfacción los regalos enviados por el cacique de Potonchan. a saquear sus pertenencias. -Nuestro Cacique nos ha enviado para que te demos estos regalos y luego te vayas -Dijo el indio mientras le entregaban una serie de objetos de oro. el Conquistador se apartó desilusionado a su bohío. Las tropas comenzaron a incendiar chozas y sembríos. La guerra era un instrumento defensivo que lo empleaban más bien con fines religiosos.. menos las mujeres. -No queremos ningún Dios porque nosotros tenemos los nuestros. ordenó atacarlos con su escuálida infantería. Sus hombres eran de piel bronceada. a violar a las mujeres. mantas de algodón. el Conquistador empezaría a oler mal todas las cosas relacionadas con los indios. a derrumbar y destruir sus pequeños templos. delgados y de mediana estatura. flechas. que si sufríamos en este mundo. Entregó su vida por nosotros. no fornicar. víveres y objetos elaborados con plumas. He venido a traerles un solo Dios y un nuevo Rey grande y generoso. hondas. nos trajo un mensaje de paz y amor. Jerónimo Aguilar le dijo al Conquistador que Potonchán significaba lugar que huele mal. era el rumor de que comían carne humana. El pecado significa romper los sagrados preceptos de La Iglesia. Lo que más les atemorizó a los españoles. no matar. El Conquistador mando a llamar a Aguilar y le pidió que le tradujera la conversación: -Oh gran hijo de Quetzalcoatl -Le dijo un indio al Conquistador-. rodelas y demás corazas los empleaban más para su nutrida ritualidad. honrar a nuestros padres.. hasta su muerte.hablar con el Conquistar en medio del comentario de los soldados. no jurar en vano… Este es el nuevo mensaje que les traemos con la doctrina cristiana que ustedes deberán aprender y practicar. no levantar falso testimonio ni mentir. -No he venido a traerles ningún mal -Le respondió el Conquistador al indio-. los indios potonchanos se dirigieron al monte a fin de evitar el contacto con los españoles. Venimos a pedirte que regreses por el camino que has venido. Jerónimo Aguilar trataba de traducir mientras los indios no entendían nada. nos dijo que debíamos amarnos los unos a los otros. Andaban casi desnudos y eran unos excelentes cazadores. varas y lanzas rudimentarias. el Conquistador inicio con sus dotes de doctrinero y les dijo: -El Señor mi Dios es bueno y bondadoso. mientras por un costado Alonso Hernández y el padre Ampudia masticaban sonrientes las piezas de oro que los habían enviado. Al ver la negativa del Conquistador de abandonar el lugar y retornar a sus bergantines. Al mirar esa actitud. pectorales. Los hombres eran 98 . Conociendo que los de Potonchán se encontraban concentrados. Sus cascos. El Conquistador ordenó a sus tropas ir en persecución de ellos hasta que se recoja por lo menos un centenar de indios. no desear la mujer del prójimo. El pueblo de Potonchan era pequeño y diseminado. debíamos indicar la otra -Los indios guardaron un profundo silencio y no dijeron nada-. Luego de haber reunido unos pocos indios. que si alguien nos daba una bofetada en la mejilla. en el otro encontraríamos la recompensa. -Permítanme solamente llegar hasta vuestro Rey y luego me retiraré. no robar. antes que para la conquista o el expansionismo. Tampoco queremos rey porque también tenemos el nuestro. y a partir de aquel momento. Utilizaban para el efecto arcos.

tomado y destruido. Así lo hizo. Había escuchado muchos comentarios sobre este pueblo por lo cual había tomado muchas precauciones: -Los indios son poco confiables –Le dijo a Cristóbal de Olid-. Pero al poco tiempo el Conquistador montó en cólera. se encontró con que su fuerza militar apenas aguantaba una carga de caballería. El Conquistador ordenó a sus capitanes avanzar hacia Tabasco. -¡Entonces este Dios debe ser un Dios asesino! -Replicó la mujer alejándose presurosa e internándose en el monte. Dios les ha castigado por no obedecer su voluntad y someterse al Rey de España. hijo mío! –Le respondió fray Bartolomé Olmedo que permanecía junto al cura Ampudia. en donde las ruinas habían dejado su huella macabra. -¿Y cuál es ese Dios que dices es el tuyo? -Preguntó un indio que miraba a lo lejos. -¡Es nuestro señor Jesucristo. Por la tarde Potonchán era un gran campo de cenizas. Habiéndose reunido algunos de ellos. Nunca se sabe cuando a uno le traicionan. Hoy. El Conquistador nuevamente ordenó capturar a los indios. Decidió que sobrepasaría el lugar por el flanco izquierdo hasta ganar su retaguardia. y catequizarlos. -Sí hija mía -Respondió el padre Olmedo. Engañan con la mirada. -Está en todo momento y lugar que habitamos -Insistió el padre Ampudia. unos indios de Tabasco preparaban la ofensiva. Las siguientes cargas fueron demasiado débiles para vulnerar las posiciones de los indios y más bien tuvieron que replegar detrás de la colina de Caumbila. -Sí Señor –Le respondió Olid-. nuevamente reinició con sus sermones: -¡Dios castiga¡ -les dijo con vehemencia-. Alvarado que siempre se ubicaba en la vanguardia. y hacerlos obedientes. -¿Y ustedes son hijos de él? -Preguntó una india que llevaba en sus brazos un niño desnutrido. cuando supo que a unas pocas leguas de distancia. tomó contacto con los indios y enfrentó las primeras escaramuzas. el capitán Ávila también iniciara su ataque frontal para amarrar sus fuerzas. luego haría un giro estratégico e iniciaría un ataque inverso. La mayoría de los indios habían huido para evitar ser asesinados.vilmente asesinados por los invasores. cuando no cumplimos sus preceptos. Luego de someter Potonchán. cuatro soldados de caballería avanzaron en la punta seguidos por quince soldados de infantería. cuando los hombres no obedecemos su palabra. 99 . Obedezcan su voluntad y el Señor será bueno con ustedes y reinará entre nosotros. sea cercado. -¿Y en donde está que no le conocemos? -Preguntó otro que estaba al otro lado. La gente de Potonchán estaba asustada y desconcertada. Inmediatamente llamó a sus capitanes y ordenó que el lugar llamado Cintla. y someterlos. cuando no observamos el orden establecido por su divina providencia. detrás de ellos dos falconetes viejos apoyaban a la fuerza de maniobra y neutralizaban a los indios apostados en Cintla. La tragedia total había llegado. Alvarado esperaba que al iniciar el ataque a la retaguardia de los indios. Cuando Alvarado inició su ataque inverso a los indios apostados en Cintla.

Quiero que me entregues el oro y las riquezas que dispongas. Se enamoró a simple vista. y cultivamos la tierra para que nos dé el generoso fruto de su vientre. pero yo he venido acá. pronto se entregó a los brazos del Conquistador sin importarle comentario alguno. Llegó al siguiente día por la mañana con una comisión de indios y se plantó delante del Conquistador. Francisco de Morla hizo algunas cabriolas con su caballo zaino. pero él fingió no darse cuenta. dando la sensación de ser un indio débil que se había dejado avasallar sin presentar la resistencia debida. -Nosotros no somos guerreros ni buscamos pelear con ustedes -Le dijo el cacique de Tabasco levantando su cabeza-. 100 . miraban desconcertados cómo los españoles colocaban los heraldos y las cruces por todos los costados. cuerpo esbelto y de ojos negros y vivaces.Habiendo logrado su primer éxito. sino que tendrás mucha comida. Ella era una mujer hermosa y de tez bronceada. a nombre de la Corona de España. Para los españoles. los de Tabasco decidieron ocultarse en el monte. Y todos los indios presentes tocaron la tierra con sus dedos y los levantaron desperdigando la tierra por el aire. cuya edad oscilaba entre los dieciocho y veintidós años. Al llegar el medio día. estaba segura que él era el dios Quetzalcoatl al que tanto había adorado. Somos un pueblo que se dedica a la caza y a la pesca. no sólo para ser tu amigo sino para recuperar los tesoros que le pertenecen al rey de España. El objetivo de ella era ser su mujer a todo costo. este escenario era demasiado complicado. estaba un grupo de muchachas jóvenes. vestido y mujeres -Le respondió el cacique Tabscoob. Su barba poblada y sus rasgos finos le atraían. Ella le coqueteo al Conquistador desde el inicio. Es por eso que queremos vivir en paz y darte nuestra amistad y todos lo que podamos regalarte. sus senos desbordantes se elevaban desafiantes ante la fría mirada de los visitantes. es por eso que le disgusto profundamente que en el primer reparto. Estas hermosas chicas indígenas fueron entregadas con equidad a sus hombres. mientras algunos indios. -¡Gracias amigo! -Le respondió el Conquistador amablemente-. Luego de correr el rumor de que los hombres que llegaban eran hijos y hermanos de Quetzalcoatl. debía recibir la mujer que le asignaba su jefe. Se sacó la armadura que llevaba puesto e hizo que un soldado le sacara las espuelas. Pues él le causo asco desde la primera noche. sus labios rosados y carnosos. El Conquistador sonrió progresivamente hasta que se desató en carcajadas. La Malinche ya era concubina del Conquistador y le ayudaba en todos los quehaceres. el Conquistador acompañado de Francisco de Morla. Hernández Portocarrero no puso resistencia porque al igual que algunos soldados españoles. A las pocas semanas. -No solamente te daré el oro que tú pides. Sin embargo. diciendo: -¡Soy el cacique Tabscood¡ Vengo a entregarte la amistad de mi pueblo. una joven que dominaba varias lenguas aborígenes. llegó al lugar de la batalla y declaró formalmente tomar posesión de Tabasco. Aprecio tu amistad y la sumisión de tu pueblo. decidió que con aquellos hombres no había como enfrentarse. Como parte de la ofrenda que el cacique de Tabasco entregó al Conquistador. a ella le hubiera tocado ser concubina de Alonso Hernández. Entre ellas estaba La Malinche de Viluta. -¿Y a qué se debe tan inoportuno arrepentimiento? -Preguntó con sarcasmo. el cacique de Tabasco llamado Tabscoob. Formaron pequeños grupos de búsqueda para dispersar al adversario.

las nalgas exuberantes apretujadas entre sus manos. Xilopoitl decidió marcharse de Tabasco a Cholula. pero ella ha preferido los brazos de un barbado antes que las caricias de un hombre natural. pues consideraba como un acto de cobardía que Moctezuma no hiciera nada para impedir la entrada de los españoles. Pronto los de Tabasco entraron en amistad con los españoles. Al llegar media noche y mientras sus amigos descansaban.Por aquellos mismos días en que el Conquistador avanzaba hacia Tabasco. Los mejores amigos de Xilopoitl eran Witocoatl y Hitzoitl. colocó su arco y sus flechas en la espalda y acomodó sus corazas de algodón. Aquella noche Xilopoitl se mantuvo despierto hasta la madrugada. Xilopoitl juró que no daría descanso a su brazo hasta verle morir entre sus manos. Convinieron en que tendrían varios hijos y que uno de ellos se llamaría Chimalpopoca. La idea de los españoles de sacar la idolatría de la cabeza de los indios. En muchas ocasiones Xilopoitl había participado en las guerras floridas. Jerónimo de Aguilar traducía con eficiencia la lengua de los de Yucatán. aparentemente se había consumado. el aliento seco y excitado que le susurraba en sus oídos. A los pocos días. La primera noche que vio que el Conquistador le tomaba como concubina. al igual que en todas las empresas de su vida. Xilopoitl se puso de pie y contemplando la luna encendida dijo: -Amo a La Malinche con todas las fuerzas de mi corazón. Ya no quiero más la vida si esta ha de ser 101 . Ella me ha despreciado y despreciándome ha despreciado a su gente. Xilopoitl lloró amargamente mientras juraba acabar con los conquistadores. Allí conoció a Xilopoitl y se enamoro de él. Al poco tiempo de haber intimado el Conquistador con los Tabasco. Pero ahora todo aquello parecía desvanecerse como aquel perfume de xocoatl que se desperdigaba por los viejos campos de Culhuacán. Chimalpopoca por su valentía. Ellos decidieron acompañarle en su cruzada de venganza. había salido triunfante. Se fue con sus dos amigos inseparables. ellos se dedicaron a destruir los templos e ídolos de su pueblo. Fueron cayendo uno a uno los dioses que les habían dado vida espiritual en el pasado. La Malinche aprendía con rapidez el castellano y se ufanaba de entender lo que los españoles querían ser entendidos. La Malinche pretendía ser la farute principal del Conquistador y en ese cometido nadie le detenía. un joven tenochtla llamado Xilopoitl. Tizapán y Tenayuca. recordó sus vivencias de amor con la Malinche: sus besos desesperados acariciando el sudor de los senos. Cuando era una muchacha fue robada por unos mercaderes y vendida en la feria de Xicalanco. en honor a unos de los tlatoanis más valientes de su pueblo. Los padres de La Malinche habían sido unos indios muy acomodados. su arrojo y su presencia de líder indiscutible. pero él. Había pasado le época de su pubertad junto ella. Sí. los indios de Tabasco daban juramento de fidelidad a La Corona y acto de fe al nuevo Dios traído por los invasores. Xilopoitl se había enamorado de La Malinche desde hace algunos años. y a cambio iban colocando cruces y estampas de su nuevo dios. en esos mismos templos. Luego. se había jugado la vida y el futuro. Se colocó su casco y apretujó el escudo de madera. luchaba desesperadamente por detener el avance de los españoles. pero cuando pasó a manos del señor de Tabasco. fue concubina de éste y luego entregada a los españoles.

La gente me verá como un burlado. Hitzoitl se puso de pie y caminó en dirección a la puerta. Debemos luchar con todas nuestras fuerzas. nuestras casa quemadas… Nuestra vida va siendo destruida. En la primera. Y si el amor no existe en ella. y como éste ya pertenece a otro. Pronto se adueñarán de nuestras tierras y nosotros seremos expulsados. este es un momento de guerra. Ella se ha enamorado de un hijo de Quetzalcoatl. torturado. Ellos avanzan a Tenochtitlán y no hay tropas de nuestro lado que les puedan detener. Entonces Hitzoitl se levantó y aproximándose a Xilopoitl. Quetzalcoalt y sus hijos retornarán de un lejano lugar y tomarán venganza con su pueblo. el águila y el colibrí se asienten en una misma rama de amalt. en la segunda. -¡Quisiera morir en este mismo instante. Y nosotros sabemos perfectamente eso. que cuando el quetzal. nuestras mujeres han sido repartidas y violadas. Tezcatiploca nos dejó en un mundo de tinieblas. Omeoteotl se esfumará en un olvido temporal que durará algunos siglos. En este corto tiempo nuestro pueblo ha sido masacrado. Se sentó a un costado de sus compañeros y elevando su mirada al cielo dijo: -¡Jaguar Sangriento. Quetzalcoatl nos destruyó con huracanes y vientos gigantescos. Había despertado en ellos una extraña decisión de abordar el sacrificio. el cual viene a asesinarnos. de sangre. ahora se encontraba decidido: 102 . De acuerdo a nuestras leyes. de sudor. Xilopoitl. Hitzoitl¡ . mientras se despojaba de sus armas y su bolsa. cuando nace del corazón para desparramarse en el pecho del amante. en la cuarta. el suspenso reinó en medio de la inquietud de los tres jóvenes tenochtlas. Xilopoitl se quedó meditando por un instante. extendió sus manos y dijo: -Está escrito en los códices de nuestros antepasados. el último aliento de vida y de pasión. quienes estamos en peligro de morir somos nosotros. justo es que yo arranque de mi pecho. En la quinta. antepasado mío. sí. Xilopoitl.sin su amor. Chalchíuhtlicue nos ocultó en la inmensa profundidad del diluvio. porque fuimos educados en el calmecac de Culiacán. en la tercera. -Sí -Enfatizó Huitocoatl-. Nuestro pueblo comienza a vivir su quinta edad en que Quetzalcoatl viene a someternos. tampoco puedes pedirle un pedazo de su corazón. está anunciado por nuestros sabios tlacuilos. en donde la sabiduría de nuestro pueblo ha acumulado sus conocimientos.Dijo Xilopoitl-. como un hombre deshonrado por la mujer que debía ser mi esposa. Cuando no hay amor. uno de los tenochtlas más decididos que había presenciado la llegada de los españoles. Tláloc nos aniquiló con tormentas de fuego. -Quitarse la vida ahora sería cobardía -Le dijo Witocoatl a Xilopoitl tomándole del hombro-. Este no es un momento para hablar de amor ni sentimientos. sino con el estruendo triste del dolor. El amor no nace con el sonido fresco de la dicha. y nosotros veremos y verán agonizar a nuestro pueblo. Repentinamente. Soy una vergüenza para mi pueblo y mi familia. No hay lugar para sentimentalismos. Debemos seguir la lucha hasta matar a los intrusos. el desprecio un perfume de dolor. pero como ella le tiene de su lado. le dijo: -El amor es justo cuando es correspondido. Por un momento. que Quetzalcoatl viene para tomar venganza y someternos a una esclavitud infinita. la traición es el camino más cercano. humillado. la dulce melodía de los labios se desvanece en ventolina de la banalidad. dame las fuerzas para soportar esta tragedia¡ Tu espíritu de guerrero me ilumina y tu valor me infunde ira. el futuro de nuestra gente está amenazado. de lucha. esta traición significaría la muerte.

Miraron con asombro los barcos que atracaban en sus puertos y no hicieron el menor intento por desalojarlos. y sus ojos se descuartizaban. y como era costumbre en él. Jerónimo de Aguilar no pudo servirle de faraute porque estos indios hablaban otra lengua. Los indígenas de Chalchicoeca eran pacíficos y generosos. las hebras de algodón que nos abrigan de los vientos. nariz y orejas. y generosos como la planta en flor. y amamos a los animales porque convivimos con ellos… ¿Y de dónde vienen 103 . obras de pluma y máscaras de mosaico. Luego iniciaron el ritual del águila herida. Teudilli. Mientras tanto sus compañeros se armaron como guerreros y se colocaron los cascos. y fue en esta instancia en que La Malinche pudo traducir algo de las conversaciones del Conquistador y de Teudilli: -Yo vengo de un lugar en donde existe un gran rey y un dios de los cristianos -Le dijo a Teudilli apretándole la mano-. Mientras tanto el Conquistador y sus tropas decidieron abandonar Tabasco y dirigirse a Chalchicoeca. Pero por sobre todo amamos la paz y odiamos la violencia. que lucharemos incansablemente hasta acabar con estos invasores. porque lo que tiene valor es aquello que nos endulza el alma. tomaron sus escudos de madera. dibujó algunos pictogramas en su pecho para sacramentar el acontecimiento. sus manos se comenzaron a retorcer de la emoción.-Debemos jurar. vivimos con tranquilidad sin querer apropiarnos de las tierras de otros. En esa instancia. Sus arcos los pusieron en el hombro y cargaron los dardos y las flechas… las espadas de madera las clavaron en su delante. y los frutos de la tierra que nos dan vida y comida. nos interesa la convivencia pacífica porque no enojamos a la naturaleza. sus paños y sandalias. corazas de algodón y se colocaron en el brazo. amigos -Les dijo a sus compañeros-. Somos libres como el viento. de la pesca y de la recolección de frutos. Luego se tomaron del mechón de pelo que se habían dejado crecer. El espíritu de Hitzilopochtli nos acompañe siempre!-. y colocando la mano izquierda sobre el pecho. con una danza incesante que perduró por el lapso de una hora. Teudilli se quedó pensando un instante y respondió: -Tenemos varios dioses porque uno sería insuficiente. y su boca se viraba. que era su cacique principal. Y los tres se pusieron de pie y comenzaron a vestirse formalmente para dar solemnidad al juramento. Vivimos de la generosidad de la naturaleza: de la caza. A ellos les debemos lealtad y sumisión. románticos como la luna llena. Para nosotros es importante el centli porque nos alimenta día a día. Para nosotros el oro no es tan importante. dijeron: -¡Juramos luchar y vencer al intruso a costo de nuestra propia vida. Xilopoitl se pintó todo su cuerpo de color amarillo y sus dientes blancos los tiño de rojo. y eso es lo que venimos a pedirles. E inclinaron la cabeza y meditaron profundamente como alguna vez lo hicieron en el telpchcali en donde estudiaron el arte de la guerra. se apresuró a agasajarle al Conquistador con objetos de oro. Juan de Escalante era quien le asistía con un golpe en la cabeza. Cuando el Conquistador los miró de cerca. Durante miles y miles de inviernos y primaveras. los indios llevaban gran cantidad de joyas en su pecho. Y tenemos muchos caciques porque no aceptaríamos que uno solo nos gobierne. una ansiedad infinita le colmo el pecho y no pudo hablar por largo rato. Este lugar era algo extraordinario. y poco a poco volvía a la normalidad y pedía un sorbo de agua. altivos como el sol. ropa de algodón. Se colocó su capa alargada.

-Pero yo he escuchado. Había recibido la información del Teudilli.ustedes lejanos visitantes? -Preguntó el Teudilli con una inquietud incontenible-. y había llegado a la conclusión de que nunca le negaba nada. que de aquí tierras adentro hay un Gran Señor que gobierna un imperio poderoso. mientras Cortés. No luchamos por ningún señor ni practicamos la guerra. así como le había castigado cuando faltaba a su palabra.. Él sabía que la decisión que había tomado.. a ella le suplicaba todos sus requerimientos. porque la libertad es nuestro máximo tesoro y queremos mantenerla para siempre. que Moctezuma era un hombre enfermizo y débil. unos cuantos recuerdos como muestra de buena voluntad: Un traje de caballero de Castilla con vuelos y afelpados. Nosotros no le hemos permitido que sea dueño de nosotros. Que los tenochtlas eran gente de paz y solidaria. lleno de atenciones recibía la visita de los indios de Cempoala. cualquier rasgo de duda podía significar el fracaso. El máximo problema para él. Al siguiente día. una espada toledana. -Pero al menos queremos que nos ayudes a encontrarlo -Insistió el Conquistador obsesionado. Tenochtitlán. 104 . los mensajeros de Teudilli salieron con los mensajes y encomiendas en dirección a Tenochtitlán. -Es el Tlatoani al que te refieres. hombre extraño –Le dijo Teudilli indignado-. y que tiene muchos súbditos y está repleto de riquezas. Hemos luchado contra vientos y mareas. debía ser firme y temeraria. qué armas tenían ellos. era por la ruta Tlaxcala. Venimos en busca de oro. riqueza. -Nosotros no sabemos de esclavos ni sometimientos. Somos pacíficos y generosos. amables y respetuosos. La Virgen de La Candelaria era su protectora de vida. Es por eso que oró durante cuatro horas al pie de su catre y sudó hasta el cansancio. Se había pasado noches enteras buscando la mejor solución hasta que al final se había decidió. Mañana enviaré unos cuantos mensajeros al Tlatoani. qué costumbres y sentimientos. unos espejos de Venecia y unas chucherías de Aragón. El viaje clave que el Conquistador había planificado para llegar a Tenochtitlán. El Teudilli le quedó mirando fijamente al Conquistador. ¿Qué es lo que buscan y para qué han venido? Francisco de Morla. mientras invitaba a un sinnúmero de indios a acercarse. Deseamos que ustedes se sometan de buena manera a la Corona de Castilla. Cacique –Le dijo el Conquistador interrumpiendo-. descendiente de Quetzalcoatl. ocioso y descuidado. que comían carne humana para congratularse con sus dioses y que no eran buenos vecinos. Aquí en estas tierras no hay ningún señor que sea dueño de nosotros. El Conquistador hizo una mueca de alegría y continuó: -Deseo enviarle al Tlatoani. -Eso sí podemos ayudarte. esclavos y tierras para cultivarlas. hombre extraño. respondió: -Venimos del otro lado de La Mar Océana. es un mal vecino y pretende someternos. colocándose el casco entre sus manos. indicando que tú. contra indígenas salvajes y animales extraños. pero a cambio deberás marcharte pronto. has llegado a nuestras tierras y deseas conversar con él. señor. era que no sabía exactamente con cuánta gente se encontraría. Cholula.

La unión de ellos puede ser el fin de todas nuestras aspiraciones. Por las noches los fantasmas de sus antepasados le rondaban por su cuarto. Debemos avanzar a Tenochtitlán corriendo los riesgos que sean necesarios. nuestra artillería está compuesta por dos falconetes… ¿Marchar al corazón de México? El capitán Ávila no comentó absolutamente nada. Desde hace algunas semanas que no podía conciliar el sueño. ¿Al corazón de méxica? -Se preguntó algunas veces-. veía cadáveres insepultos que caminaban por las 105 . Le habían dicho también que después de su muerte sus hijos serían humillados. Permaneció firme y meditabundo. Hemos venido acá para encontrar fortuna. el aullido feroz de los viejos coyotes del monte de Tehupetec. el Conquistador recibió la respuesta de Moctezuma. confirmó su decisión de apresurar la marcha. Eran sombras largas que se estiraban de lado a lado. La idea era avanzar paulatinamente hasta lograr la adhesión de los pueblos adversos a Tenochtitlán. La presencia de una águila amarilla que volvía a pararse en el techo de su casa. Moctezuma salió a la orilla del lago Texcoco. Cristóbal de Olid. Luego de escuchar los puntos de vista de Cristóbal de Olid y el Conquistador. Debemos ir evadiendo pueblo por pueblo y ganándonos la buena voluntad de los enemigos de Tenochtitlán. el cual le enviaba los mejores parabienes. Señor. que estaba sentado a un costado. dijo: -El riesgo es el factor fundamental de nuestra gesta. Mi opinión personal es que avancemos hacia Tenochtitlán. que mandemos a pedir más refuerzos de Cuba y que logremos la adhesión de estos pueblos cercanos para que nos aprovisionen. Moctezuma estaba sólo y convaleciente. luego de escuchar detenidamente a sus capitanes. A media noche. El Conquistador... Esa es una tamaña locura.. que su muerte sería rápida y dolorosa. La llegada de los barbudos le había convencido de que el dios Quetzalcoatl en verdad había vuelto. ingenuos porque los podemos engañar en cualquier momento. El capitán Velásquez de León. al escuchar eso. y que el resto del pueblo sería esclavizado. Es necesario Señor. La decisión de nuestro Adelantado es la correcta. el eclipse total en el séptimo día del octavo mes. llamó a sus capitanes y les comunicó su decisión de partir a Tenochtitlán para conquistar el corazón de los méxica. Esto debe ser rápido porque si les dejamos reaccionar. nuestras tropas son aventureros sin profesión de soldados. las enfermedades le afectaban. y cubrían todo el techo formando figuras tenebrosas que le causaban pánico. se puso de pie y dijo: -El Adelantado tiene toda la razón. Es por eso que debemos hacerlo y apoyar a nuestro Adelantado. cuando dice que tenemos que apresurarnos para llegar a México. como sus amos y señores. Todos esos indicios eran una prueba fehaciente de que el fin de su imperio había llegado. Estando en estas circunstancias. nuestros caballos son raquíticos y macilentos. Sabía por los augurios de los viejos hechiceros.. Debemos amedrentarlos y atemorizarlos hasta que nos sientan como sus verdaderos dioses. En otras ocasiones. antes que logren reunirse. nos pueden liquidar.Para tomar la decisión final. y las fortunas no se encuentran sin espíritu de temeridad. a nuestras armas no les quedan más que ocho tiros.pero si nosotros apenas somos cuatrocientos hombres. su espíritu estaba resquebrajado y temeroso. tontos porque no se dan cuenta todavía lo que les espera. yo estoy de acuerdo con su decisión. Esto debemos hacer lo más pronto posible. sin riesgo no hay formula de éxito. retrasados porque no conocen ni siquiera la escritura. Los indios son cobardes. dio media vuelta y estalló a carcajadas: -¿Al corazón de los méxica?.

La última vez que el Conquistador hizo una repartición de indias. Se había enamorado de Toutocin. Entonces juraron que no eran amigos de Moctezuma y que los tenochtlas eran sus enemigos naturales. El día en que llegaron los mensajeros de Teudilli.calzadas y cruzaban el lago lentamente. ellos. estaban en la obligación de civilizarlos. se prosternó y le pidió ser su amigo. que tuvieran cuidado porque en ese sector tenía muchos enemigos. A los mensajeros que les envió hacia él. Así lo había dicho el apóstol Santiago. a dejarse azotar con furor hasta que sangrara su espalda. Durante la misa. pues así lo había dicho el Papa y su excelencia el obispo de Toledo. una joven indígena corpulenta que solía atenderle en todas sus necesidades personales. Sí. y que si los mataban por lo menos debían rezar un Padre Nuestro. Uno de ellos llegó. Desde aquel día los de Cempoala lo acompañaran todo el tiempo hasta que Tenochtitlán fue derrotado y sometido. Cuando el Conquistador decidió iniciar su larga marcha a Tenochtitlán. El Conquistador sonrió. El padre Ampudia se jactaba de ser aventajado. Los indios de Cempoala también llegaron a hablar con el Conquistador. En ese momento el Conquistador se creía un predestinado. pues había dormido acompañado de dos indias que le habían practicado el felatio. Aquel día el padre Ampudia amaneció lleno de entusiasmo. pero a la final terminó acostándose con muchas. Entonces mandó a llamar a la Malinche y le hizo el amor durante todo el día. Moctezuma se sintió emocionado. pero había aprendido también a conocer sus gustos y desvíos. a él no le tocó ninguna. La noticia de que el Adelantado era un hombre alto y barbado le había electrizado. dio un grito de alegría. La Malinche gozaba y se retorcía. el padre Ampudia celebró una misa especial en honor a La Virgen del Pilar. que dijeran que se encontraba muy enfermo. de ser un gran varón y mantener relaciones sexuales prolongadas. y le había prometido que conquistaría un imperio más grande que la misma España. Al padre Ampudia le gustaban las indias pequeñas y redonditas. Les dijo que su majestad el Rey había prohibido el maltrato a éstos. estaba convencida de que hacía el amor con su dios Quetzalcoatl. Los indios de Cempoala acompañaron a Montejo y Alamitos a buscar nuevos puertos para las naos españolas. También le regalaron algunas indígenas para que sus tropas no sufrieran de abstinencia y se dedicaron a hacer el amor desenfrenadamente. y que le invitaba a venir a Tenochtitlan para recibirlo como amigo. Que si bien los indios eran brutos y sin educación. a dejarse clavar las uñas en el pecho. unas que sonrieran y llegaran al orgasmo llenas de bramidos y estertores. eso era el Adelantado al cual trataba con mucha reverencia. y acompañaron también al Conquistador cuando decidió fundar la Villa Rica de Veracruz y formar administraciones reales. A ella acudía siempre para contarle sus penas y compartir sus ilusiones. les dio instrucciones para que justificaran su ausencia. y soportar el bramido cruel de las espuelas en sus nalgas. Ellos llevaban huecos en los labios y en las orejas. el Conquistador rezó y se persignó innumerables veces. pues sabía que con esa invitación el caminó a Tenochtitlán estaba abierto. El Conquistador al enterarse del mensaje. patrona de Zaragoza. A todo eso se sumaba que ya no le apetecían sus mujeres. 106 . con una paciencia de Job. lloró dando gracias al Santísimo y pidió a sus tropas que fueran generosos y humanitarios con los indios.

hizo que el Conquistador acudiera presuroso al extraño ceremonial. inmóvil. Los fantasmas misteriosos de la muerte que el Conquistador venía viendo. en una forma fría e insensible. Luego se iban trepando lentamente por los bordes de la cama hasta que le apretujaban contra ella y le hacían perder la respiración casi por completo. los españoles iniciaron la marcha en dirección a Cempoala. Al salir en dirección a Tenochtitlan. solo un silencio de muerte invadió la conciencia de los presentes. El cacique de Cempoala. a veces poliformes y a veces de forma humana. La dificultad del camino les hacía avanzar lentamente. Recogió su sangre en un cuenco de piedra y levantando sus brazos la esparció por los aires. procedió a degollar a los jóvenes y luego a sacarles el corazón mientras este aun latía. En ese momento el Conquistador se convenció. los indígenas del lugar les hicieron un gran recibimiento. una docena de jóvenes permanecían atados de rodillas. Las calzadas por donde transitaban eran estrechas y sinuosas. y ella se encargo de consolarle apretujándole en su pecho. flores frescas y frutos exóticos. No pudo soportar la patética experiencia de haber visto comer carne humana. iniciaba la ceremonia de agradecimiento a sus dioses Tezcatlipuca y Vitcilopuchtli. Aquella noche el Conquistador no pudo dormir porque los fantasmas misteriosos de la muerte le asediaron por completo. Al final. hermosamente vestidos y con sus cabellos largos cubriéndoles el rostro. hizo que La Malinche se pegara junto a él para aferrarse a su brazo. En estas circunstancias. y para esta comisión designó a Hernández Portocarrero. El Conquistador se tapó la boca con una mueca de terror: pálido. salió a recibirles en persona y les prodigó regalos y mujeres. Muchos de ellos decían que su verdadero jefe era Velásquez y que debía ser tomado en cuenta en los botines. 107 . los cráneos rodando y despedazándose. los glúteos devorados. El los veía llegar por la hendija de las puerta y aproximarse a su cama como rodando por el piso. Mientras tanto la multitud extasiada gritaba y vociferaba. eran unos bultos negros y alargados. en donde había huertas y jardines. y retornaban como ecos engrosados por el viento. A lo largo del camino vieron pocos indios que los saludaban con recelo. Los grandes sobresaltos del Conquistador despertaron a La Malinche. de que los indios a más de ingenuos eran irreflexivos. Todas las referencias que había recibido el Conquistador de este lugar. El redoblar de los tambores acompañados de largos griteríos. las costillas destrozadas. Por primera vez miró en tierra firme. Una vez instalados en Cempoala. y la sombra intangible de la muerte llegó presurosa a invadir el corazón de los hogares. el haber visto músculos derritiéndose en la boca de los indígenas hambrientos. algunos soldados se sublevaron. el Conquistador envió el quinto real al rey de España. un pueblo hermoso. los españoles presenciaron asustados un nuevo ritual que jamás habían imaginado: La multitud congregada en el Templo Mayor. Al llegar la madrugada. Entonces el Conquistador ordenó que ese nombre nunca más fuera mencionado. y luego este comenzó a sollozar acordándose de tanto indio muerto durante la conquista. le aflojaban lentamente y se iban apartando hasta volver a salir por la rendija de la puerta.Terminada la misa. con un infinito apetito. eran ciertas y precisas. El sacerdote. Hernández era el marido de La Malinche y le había dado muestras de su lealtad incuestionable. En la parte superior de la pirámide. y esos gritos se dispersaban por todos los lugares. y que los sublevados fueran ajusticiados en el acto. Más al llegar a Cempoala.

Olintlec miró aterrorizado el comportamiento de los españoles y en un mensaje enviado confidencialmente a Moctezuma. Durante cinco días las tropas españolas destruyeron todo lo que encontraron a su paso. comenzaron a entumecerse y a morirse de frío. lloró. que había recibido la noticia de la llegada de los españoles. Sabía que en el camino encontraría dificultades y por eso dio disposiciones claras a sus capitanes. sí. el Conquistador encontró cientos de hombres que daban grandes chillidos y huían. El Conquistador esa herejía y ordenó que todos los pueblos aledaños fueran atacados. Los tambores rudimentarios del pueblo zacatami comenzaron a redoblar progresivamente hasta que llegaron a la cima del monte Otlontec y se esparcieron por las lejanas sierras de Zocatoltepc. cómo podremos derrotarles? -Es verdad -Respondió Sedeño-. le dijo que quienes llegaban a su tierra eran unos ladrones y asesinos. Durante su paso por Xalapán. y rezó intensamente hasta quedar tendido en el suelo. Sicuchimatl y Theuhixuacan. los españoles saquearon las casas y violaron a las mujeres. y derrocaron ídolos e incendiaron templos. asesinaron a los indios que pretendían resistir estos abusos y luego festejaron. -La actitud del Adelantado es temeraria. salió al encuentro del Conquistador y le dio una calurosa bienvenida. Lloró. a fin de no ser sorprendidos por los indios. Siguiendo la vieja tradición de hospitalidad. Paralelamente. colocó diez indios jóvenes delante de los españoles y los ejecutó en medio del festejo general de los zacatamis. en donde gobernaba el cacique Olintlec. y se colocaran cruces en las calles. el Conquistador reinició su marcha a Tenochtitlán. no sé cómo vamos a combatir con un imperio que dicen ser de algunos millones de hombres. los españoles fueron recibidos como dioses y tratados como tales. Por el camino que conduce a Tlaxcala. ya no nos queda otra alternativa. pero yendo a la realidad. salió corriendo en dirección a los cadáveres. González de Trujillo sintió un temor inmenso que lo compartió con Sedeño: -No sabemos a cuántos salvajes de estos tendremos que enfrentarnos –Le dijo con receloCon apenas un medio millar de soldados. y que se destruyeran los templos. Se acercó al Conquistador y le dijo que ese era un acto de barbarie y que quién ordenó esa masacre debía también ser condenado. Sólo una gran mancha de ceniza quedó tendida por el piso y la insignia del cristianismo imperó por todos los lugares. Olintlec le regaló al Conquistador ocho mujeres para que sea sus concubinas. los indios de Cuba que acompañaban a los españoles. Olintlec. unos hombres embrutecidos por la ambición de oro y las riquezas… Moctezuma no le dio importancia y siguió creyendo que quién había llegado a su reino eran los descendientes del gran dios Quetzalcoatl. Los indios les cargaban en sus hombros y les transportaban en grandes hamacas sin permitirles que pusieran pie en tierra. 108 . -Sí. En esa instancia.Habiendo recibido los refuerzos enviados desde Cuba. a fin de curar a los enfermos y protegerse del frío. Juan -Continuó González de Trujillo-. hemos quemado nuestras naves y ni siquiera sabemos que en poco tiempo nos enfrentaremos al ejército de un Rey tan poderoso como el nuestro. El padre Ampudia aterrorizado por el asesinato de hombres inocentes. Ya no hay alternativa. El Conquistador decidió hacer campamento en Zacatami. gritó a los cuatro vientos que eso era un asesinato porque la muerte de esos hombres no había sido asistida por La Iglesia.

Ante esta situación. Moctezuma que estaba pendiente del avance de los españoles. familia. por lo que se debía correr la voz de que eran descendientes de los dioses. porque si ellos se enteran de seguro se sublevarán contra nosotros –Dijo Pedro de Alvarado interrumpiendo a González de Trujillo-. debemos continuar con valentía. Cortés miró la devoción con que los indígenas adoraban a sus dioses: Comaxle. La vida nace para ser una aventura y la aventura de vivir es la aventura de luchar. era el dios de sus festividades. un grupo numeroso de caciques también pidieron perdón y le ofrecieron sus servicios incondicionales. He sufrido tanto al venir a esta tierra. por lo que Cortés pudo conversar con los caciques tranquilamente. el imperio de los aztecas estaba en serias dificultades. al tener que asesinar a tanta gente inocente. envió una nueva embajada para que invitara al Conquistador a visitarlo en Tenochtitlán. Y las tropas del Conquistador acamparon a una distancia prudencial de Tlaxcala y enfrentaron una batalla desigual con sus habitantes. la cual culminó con una derrota aplastante de los indios. se acercó arrepentido al Conquistador y le pidió perdón poniéndose de rodillas. hijos. que eran de un extraño y lejano mundo. La vida sin un sueño es la vida de la muerte. siento desfallecer y la angustia me tortura. el más grande y hermosos de todos era su dios principal. 109 . Al entrar a la plaza de Tlaxcala. es la verdadera razón de vivir y morir con dignidad y respeto. y les dio rango y mando frente a un par de cientos de indígenas. y los hizo caballeros de la Orden de Santiago. Pero ya no podemos retroceder. vivir y morir en la tranquilidad es el legado de los derrotados. era la diosa de las aguas. Ocotelulco. Sin embargo hay algo en mí que me dice que el Adelantado está en lo correcto. Tizatlan y Cuyahuiztlan. con el único objetivo de que se les permitiera pelear en contra de sus eternos rivales: los tenochtlas. Los de Tlaxcala hablaban una lengua conocidas por La Malinche. Matlalcueje. He tenido que trajinar por muchos pueblos y ver una horrible carnicería para amedrentar a esta gente y tomar lo que les pertenece. en la mitad del camino de lo que el Adelantado llama gloria. En esa instancia. -Éste no es momento para pensar en la muerte -Comentó Sandoval que se encontraba cerca-. Detrás de él. Esta aventura de vivir para desafiar la vida y la muerte. el Conquistador ordenó a sus capitanes que tomaran posesión inmediata de sus cuarteles en Tepecticpac. él estaba convencido de que las cosas andaban con viento en popa y que si lograba hacer que los de Tlaxcala fueran aliados. por lo que se debía tejer rumores de que eran seres superiores. Y ahora. que era una mujer estructural. He vomitado cuántas veces al ver comer carne humana. su dios bacanal. Morir en la oscura tranquilidad es la esperanza de los pobres. y Ometochtli. y por lo tanto sus ataques debían ser esencialmente nocturnos. Hemos venido por riquezas y riquezas iremos llevando. Es por eso que incorporó a los capitanes de Tlaxcala a sus huestes. porque he abandonado lo más preciado de mi vida: una mujer. Pronto los españoles se dieron cuenta que los indios no peleaban por la noche. la tierra noble que me dio la vida. debemos saquear la mayor cantidad de pueblos y tomar sus pertenencias. que ellos les creían inmortales. Más yo llevo en mi corazón una profunda inquietud que me clavó una gitana al embarcarme en el puerto: Me dijo que nunca volvería porque moriría en América aplastado por mi propio caballo. pero a veces presiento también que nos estamos encaminando hacia el abismo de la muerte.-Debemos guardar este secreto con mucho celo. Xicotencatl que era el señor de Tlaxcala. esperar en la miseria es la filosofía de los conformistas.

cobrar la vida del Conquistador y sus capitanes. resinas y copal. volvió a ordenar que se incendiaran los templos y se saqueara sus casas. Adelantándose a las tropas españolas. los curas Bartolomé de Olmedo. ordenó que un pequeño grupo de hombres acampara a un par de leguas. que al final de cuentas no resultó nada difícil ni complicado. Aquella tarde. Los indios del pueblo llevaban pitos. pero como era por el bien de ellos. Ahora ellos se habían aliado con los invasores. que no se terminó sino con la muerte de este último. -Es mejor que se regresen a tu tierra -Les dijo Xicuatl. se dirigió a la casa del cacique principal y permanecieron allí algunos días. con la peste de viruelas locas traída por españoles. Xilopoitl y sus amigos decidieron entrar a Cholula y contactarse con los hombres que estuvieran dispuestos a enfrentarse en contra los invasores. el Conquistador no estaba conforme con que ellos adoraran a otros dioses. el cacique de Cholula no estaba tan confiado. le robarán 110 . La idea era atacar cuando estos llegaran al Centro Ceremonial y aprovechando la confusión. Sin embargo. huesos y atabales. cuando la parte sustancial de su aventura era cristianizarlos. Jerónimo de Aguilar. se conformó con rezar por el alma de los españoles. Pudo notar que sus anfitriones se iban poniendo cada vez más hostiles y ya no les brindaban las atenciones debidas. braceros con llama para inciensos. Matarán el espíritu de mi pueblo y destruirán su dicha. Juan Díaz y Ampudia. el cual ordenó que a todos los conspiradores se les cortara las manos. de tal manera que los españoles fueran sorprendidos. Todos cantaban al unísono mientras las tropas avanzaban. Visitaron algunos callpullis y lograron reunir a muchos jóvenes que estaban dispuestos a morir por la causa. Les brindaron pleitesía los caciques. Desde aquel día nació un amor tan entrañable entre los dos. por lo tanto. sacerdotes y el pueblo en general. Allí se alojaron en una casa abandonada y esperaron unos cuantos días. los indios rebeldes de Tlaxcala atacaron a las tropas españolas y mataron a un par de hombres. Por lo tanto. Ante esa actitud. Los sacerdotes estaban vestidos con unas túnicas largas que llegaban hasta el piso. Por la noche. El Conquistador y sus tropas entraron a Cholula en medio de un gran recibimiento. Sin embargo. Al poco tiempo los de Tlaxcala eran sus fieles aliados y amigos. Los conjurados decidieron que el ataque se haría siguiendo un plan minucioso. Había recibido la información de que los invasores eran traidores. un indio noble que no se cansaba de admirar a los conquistadores. Esto enfureció profundamente al Conquistador. el padre Ampudia lloró desconsolado mirando aquel acto de barbarie. crueles y torturadores. ídolos cubiertos con unas pequeñas mantas. El Conquistador rodeado por sus capitanes. El Conquistador necesitaba involucrarlos en su causa. sangre y pobreza que no terminará sino después de treinta eras. fue despertar su tradicional rencor a los de Tlaxcala. La Malinche. sus cuellos y orejas rebosantes de joyas. el sabio más viejo de la comunidad-. porque detrás de ustedes vendrán desgracias y tragedias. el padre Ampudia durmió con Maxixca. El principal argumento que emplearon para ganarse la simpatía de éstos. la nariz y las orejas. No son bienvenidos a la mía. Xilopoitl y sus amigos caminaron por Jalapa y Xocotlán hasta llegar a las inmediaciones de Cholula. sus rostros pintados de rojo y amarillo.Xicotencatl y Maxixcacin constituirían la vanguardia de las fuerzas españolas y tendrían el rango y consideración de los capitanes españoles. su vieja rivalidad que no había sido zanjada todavía. Un largo camino de dolor y hambre.

los de Cholula preparan un ataque en contra de los españoles. Ella hablaba a un grupo de indígenas en nahuatl y luego les transmitía a los españoles. Debemos atacar la ciudad y eliminar todo vestigio de rebelión. Debes confiar en nosotros. Destruir el poblado. -Sí -Respondió ella-.. Apenas lleguemos a la torre principal. Acompañada por Aguilar llegó hasta el Conquistador y dijo: -Señor. Luego él desaparecerá y aparecerá un pueblo nuevo. por lo tanto. hombres de Cempoala. pretenden eliminarnos a traición y luego comernos. 111 . porque ahora sus enemigos estaban acompañados de hombres y mujeres de su propia raza: totonacas. -¿Pero y cómo es eso?. Habían apostado a que la sorpresa sería el factor primordial para su triunfo. para civilizarlo. La situación se ponía muy difícil para los conjurados. más fuerte y jovial. El temor les domina por completo… están muy nerviosos y asustados. Sé que han sacrificado algunos jóvenes pensando en la guerra. una multitud se pegará a nosotros y te asesinarán. Tlaxcala y Cholula. Allí vio que el Conquistador y algunos de sus capitanes discutían alrededor de La Malinche. Los conjurados esperaron hasta media noche. su corazón palpitó y se repletó de celos. -No es cierto lo que dices -Le respondió el Conquistador acercándose poco a poco-. Estamos aquí para evangelizar a tu pueblo. pero en el fondo te odian profundamente.Preguntó el Conquistador perturbado. -Sí. -Ellos nos atacarán cuanto lleguemos al Centro Ceremonial y luego les apoyaran unos indios que están a dos leguas de ese lugar –Le respondió La Malinche. había descubierto que se tramaba un ataque en contra de los españoles. la más grande del mundo. Ustedes no pueden perder una batalla. pero en ese instante la conjura ya no era ningún secreto para los invasores. Nosotros venimos a construir una nueva civilización que será grande y eterna. más grande y laborioso. Xilopoitl presintió algo fatal para su pueblo. Mientras tanto La Malinche. -Pero si esta gente parece tan amable -Insistió el Conquistador. alistaron sus armas y esperaron a que los españoles llegaran al Centro Ceremonial de Cholula. nunca te defraudaremos.el fruto de su esfuerzo y matarán sus esperanzas. Pero ahora seremos crueles con ellos para enseñarles que la traición se paga con la vida… Que no quede un traidor vivo para escarmiento de los demás pueblos. -¿Estás segura de lo que dices? -Volvió a insistir el Conquistador. Al verle a La Malinche tan joven y radiante. a ver si los españoles ingresaban al Centro Ceremonial de Cholula. pero todo esto a costa de nuestra propia vida. -¿Y qué crees que debemos hacer? –Pregunto el Conquistador tomándose de la barbilla. Son falsos e hipócritas. Si lo hacen morirán. pero estos nunca ingresaron ni tampoco se acercaron. ellos no podían intuir lo que los otros harían. Xilopoitl salió de su refugio y se dirigió al lugar de ataque.. -Sólo nos queda un camino -Respondió La Malinche-. Inmediatamente el Conquistador salió del aposento y llamó a sus capitanes: -Estos indios traidores pretenden asesinarnos -Les dijo-. Haremos una comunidad. Y el viejo sabio se fue alejando de los españoles hasta que se perdió al final de la calzada. Me ha dicho una mujer que ha estado muy cerca de los conspiradores. Los conjurados de acuerdo a lo planificado.

-No debes exponerte más en este instante -Insistió Hitzoitl-. llegó hasta el Centro Ceremonial y comenzó a matar a los sacerdotes de las torres. Luego del medio día. en donde pudo mirar al Conquistador y La Malinche con una sonrisa de satisfacción. Xilopoitl estaba convencido de que ese era el mejor momento para acabar con esa pesadilla infernal. Otontecuhtli. Una ola de odio enfermizo plagó su corazón enamorado y quiso aproximarse a ellos para acabar con el Jefe de aquella horda maldita. sacó el crucifijo de su pecho y comenzó a dar bendiciones en el aire. Aquella misma noche. 112 . escupiéndole en la cara. -¡Si haces algo en este momento. Sintió pánico. Entonces la Malinche y Xilopoitl se encontraron frente a frente y se miraron con ternura: -¿Qué haces aquí Xilopoitl? -Le preguntó ella sorprendida. Inesperadamente. la mayoría torturados. El Conquistador. poniendo la punta de su bota en la boca del Dios destruido. los hijos de Quetzalcoatl te matarán! -Le dijo Witocoatl abrazándole firmemente. La tropa española continuaba asesinando a los indios. Witocoatl e Hitzoitl se acercaron a Xilopoitl y le tomaron de los brazos. los indios de Cholula fueron cercados en el centro de la Plaza y se inició la masacre. sí. La Malinche salió de la habitación cuando Xilopoitl intentaba entrar a ella. En medio de un intenso cruce de flechas y fuego de arcabuces. la ciudad fue saqueada sistemáticamente y los españoles se apoderaron de todos sus tesoros. como que si la muerte estuviera a unos pocos metros de su vista. A los indios que se les consideraban líderes. Era uno de aquellos ataques de furia que tenía y se mordía la muñeca de la mano y botaba espuma por la boca. otros indios fueron aplicados el garrote. Xilopoitl luchó intensamente en el Centro Ceremonial. Se aproximó sigilosamente. El cura Ampudia que miraba de cerca. asesinó a los pocos sacerdotes que aún quedaban vivos. Las casas y los templos de Cholula estaban destruidos. Dios y señor de nuestras vidas. y gritaba enloquecido y vociferaba a los mil vientos. burlando a los guardias hasta llegar a la casa en que el Conquistador y la Malinche descansaban. dios del fuego eterno vengará esta matanza y nosotros seguiremos luchando hasta que él. se subió a la torre principal y acompañado de Sandoval y Alvarado. Su rostro se desfiguró por completo y sus ojos se desbordaron. Ellos recibirán el castigo de Huitzilopochtli que regresará de su morada infinita para vengarse de los traidores y asesinos. Los ídolos y monumentos religiosos fueron destruidos: Quetzalcoatl se derrumbó desde lo alto de la pirámide y fue a parar a los pies de los conquistadores. Luego. nos quite la respiración para vivir eternamente. Cuando los españoles saquearon y quemaron la ciudad. no sin antes pedirles que renunciaran a sus dioses. Luego. muchos miedo. conversando animadamente. Allí les vio juntos. la mayoría de los indios había perecido. Xilopoitl decidió incursionar en el campamento de los invasores. Y es allí cuando el Conquistador se rió a carcajada limpia. se les quemó al pie de una pira. el Conquistador trataba de huir desesperadamente.Los capitanes salieron con sus tropas y atacaron el poblado incendiándolo por completo. acompañado de un grupo de soldados españoles. en un desate de locura. los hombres eran pasados por los sables de los soldados de infantería. pegados el uno al otro. El Conquistador. pateándole como a una pelota. otros pasados a cuchillo. maldiciendo la idolatría y llamando a los indios a adoptar el cristianismo. Luego. Xilopoitl y sus compañeros atacaron por el flanco este del Centro Ceremonial y pusieron en jaque la vida del Conquistador.

-Acaso vale más tu nuevo dios y los intrusos. Malintzin. así estuvo dicho y así se ha cumplido. Nuestros antepasados dijeron que un día volvería Quetzalcoatl con sus hijos. a tu hombre. Moctezuma por su parte. A los indios que le habían acompañado hasta esa instancia. Pensó que el amor era un estado de espiritualidad enorme. Ella gritó y puso resistencia. Xilopoitl -Le dijo ella preocupada-. que tu propia gente con la que has vivido siempre? -Ellos traen cosas nuevas. Debes saber que yo le amo mucho y que estaré siempre a su lado. miraban el poblado encendido en llamas. -Es mejor que te vayas. en cualquier momento puede despertar mi Señor y te quitará la vida. Xilopoitl y sus amigos escaparon esa misma noche de Cholula. Prefiero traicionar a mi pueblo que vivir sin su amor. a nuestros dioses y te has entregado a los intrusos que nos asesinan y nos roban. no podemos cambiar a nuestros señores de la tierra por ese rey asesino e invisible. y escuchaban los gritos lastimeros de dolor. y que la vida y la muerte no contaban. -He venido aquí. -¿No sabes que esto te puede costar la vida? -Insistió ella preocupada. insaciable.. pidió a sus capitanes que nuevamente prepararan a sus tropas. Si los soldados te encuentran te quitarán la vida. la tierra y la tranquilidad que antes tenía? -Debes irte pronto de aquí . Xilopoitl. Has traicionado a tu pueblo. les concedió la libertad de escoger entre seguirle o retornar a sus casas. -Ellos son nuestros dioses. Mientras tanto El Conquistador recibió nuevos regalos de Moctezuma. Yo amo a un dios barbado. desbordando de ambición. obligando a la guardia a que acudiera en su ayuda. a su debilidad de hombre incompetente. -No podemos cambiar a nuestros dioses por un dios cruel y extraño a nosotros. Debemos someternos a su Rey porque él es grande y magnánimo. decidieron acompañarle hasta el final. Nos han traído un nuevo Dios bueno y generoso. -¡Estás loco Xilopoitl! –Le dijo La Malinche-. desde lo alto de la colina de Xixopatán. Ellos serán la causa de la muerte de nuestro pueblo. soy su amante y guía.. Esa noche no pudo dormir pensando que al fin llegaría al centro de aquella nación.Insistió La Malinche–. y continuaron su viaje en dirección a Tenochtitlán. y ellos han llegado. mientras a lo lejos. Xilopoitl la miró por un momento y sintió un fuerte remordimiento de conciencia. El Conquistador había dado una nueva lectura a la cobardía de Moctezuma. Los de Cempoala. Malintzin –Le dijo clavando la mirada en el suelo-. solamente el instante de vivir y tener al otro a su lado. porque creían que ellos debían ser parte de la victoria contra los de tenochtlas. Tlaxcala y Huexocinco. Ayunó por varios días y tuvo mucho miedo cuando se enteró de la matanza de 113 . y libere a mi pueblo de esta maldición. Xilopoitl. había sacrificado muchos hombres en los templos de Tenochtitlán. Luego nos quitamos la vida los nosotros. -Mejor déjame que yo le quite la suya –Le propuso a La Malinche-. Y Xilopoitl saco un puñal de su cinto e intentó clavarle en el pecho de La Malinche. para matarte y devolverte a la tierra que un día te regaló la vida. -¿Y qué sentido tiene la vida si se ha perdido el amor. rogando a sus dioses que le protegieran frente a la inminente llegada de los invasores. Se creía el hombre más poderoso de la tierra: prepotente.-Vengo a cobrar una deuda de amor a nombre personal y de mi pueblo -Respondió él en forma parca y decidida.

Moctezuma le esperó con un enorme boato. y ellos se sentían profundamente agradecidos y felices. Al llegar el Conquistador a Tenochtitlán. dio un paso atrás y gritó aterrorizado: 114 . Moctezuma estaba cansado de vivir una vida vana y solitaria. Se había acostumbrado a la monotonía de los días como si estos no tuvieran importancia. Cutitlauac miró detenidamente a La Malinche. Moctezuma fue corriendo a abrazarle. se enamoró de él perdidamente. Estaban convencidos de que había vuelto su dios Quetzalcoatl. Durante el trayecto pudo admirar una gran cantidad de islotes. colocándole su espada sobre el hombro: -Requiero formalmente tú lealtad a mi rey -Le dijo con un tono alto e imponente-. sonrió con una cara de ingenuo y llamó a Cutitlauac. sin sentido. Inmediatamente y aprovechando las circunstancias. bronceado. fue que el Conquistador estuviera en alianza con otomíes y tlaxcaltecas. A lo largo del camino. Había dejado también de tener apetito sexual y odiaba a las mujeres. su viejo consejero.Cholula. Cuando el Conquistador se apeó de su caballo. Éste último le describió la ciudad y le indicó los pueblos que vivían a orillas del lago: Mixicalcinco. el Conquistador le hizo el Requerimiento. Él es el gran Emperador de España y de estas tierras por mandato divino y de las leyes. Moctezuma comprendió que ese era el hombre al que debía apoyar sin condición alguna. Su rostro estaba cadavérico y alargado. el Conquistador iba ganándose la voluntad de los indios con regalos y chucherías. y le seguían con la mirada y le continuaban regalando oro. los indios se inclinaban y les hacían reverencias. le dijo que este Dios estaba enojado por lo de Cholula. puentes y calzadas que unían la ciudad. esclavos y vestimenta. pero Moctezuma estaba tan débil y deteriorado. el cacique principal le regaló varias esclavas para que pudieran servir adecuadamente a sus tropas. se encontró con una ciudad sumamente hermosa. y le colmo de mimos y de halagos. Miró una gran cantidad de acueductos y chinampas. atrevido. Moctezuma sin comprender siquiera lo que el Conquistador le decía. islotes artificiales hechos con los materiales del lago… era un tunal hermoso. Pues esta se subdividía en seis pequeñas ciudades que se encontraban a orillas del lago Texcoco. Al mirarlo nuevamente. que salió a recibirle apoyado en los brazos de Cueltlauac y Cacamacín. Pero lo que más le preocupó. Cruzó el lago Texcoco por la calzada de Ixtapalapa hasta llegar al recinto sagrado. pero luego de mirar los gestos de Alvarado. y le pidió que le explicara lo que este hombre pretendía decirle. Es por eso que cuando le vio por primera vez a Cortés. que viniera acompañado de indios de Cuba y Cozumel. Por un momento Cortés no supo cómo reaccionar. y por lo tanto. con sus ojos medio achinados que apenas si brindaban una luz débil como aliento. y mirando que los españoles que cercaban. señor de Iztacpalapan y el señor de Culuacan. Le salieron a recibir Cuetlauac. Al verles pasar a los españoles. estuvo en abstinencia sexual y repudió temporalmente a sus concubinas. Al llegar a Amaquemaca. le abrazó a Moctezuma a la vieja usanza española. le colocó un collar de flores y unas pequeñas piezas de oro. El sacerdote principal de Quetzalcoatl. Coloacan y Vicilopuchtli. desafiante. Moctezuma escuchó pacientemente al sacerdote y no tuvo nada que decir. debía tener de parte a Vitzilopuchtli y Tezcatlipuca. como pocas veces había visto en su vida. pues le parecía un hombre buen mozo y valiente. Tlatoitel.

. traerán grandes sufrimientos y luego nos aniquilarán. a mi señor el Rey de España? –Le insistió nuevamente clavándole la mirada. Los indios y españoles guardaron silencio por un instante. pero esto es lo más exótico que he visto en mi vida.. -Sí señor -Respondió Alvarado mientras continuaba observando con asombro-.-¡Estos hombres viene acompañados de la muerte –Le dijo tomándose de las vestiduras-. El temor siempre debe guardar una adecuada distancia de la amistad. Ese dios era blanco y barbado. el Conquistador y Moctezuma se dirigieron al recinto sagrado y entraron por la puerta principal que estaba adornada por dos enormes columnas de piedra. -¿Aceptas como emperador. que de hoy en adelante será nuestro gran señor y protector. La Malinche continuó traduciendo lo que Moctezuma le decía al Conquistador y a su vez lo que éste le respondía. prosiguió con su pedido. y Cutitlauac fue separado de Moctezuma y llevado a la torre principal del recinto sagrado. No sé hasta qué punto podamos someterlos. -Es necesario que sigan creyendo eso -Le Comentó el Conquistador a la Malinche-. Terminado el protocolo de recibimiento. Y así le hizo conocer a su Rey en las diferentes Relaciones que le envió de la conquista. el Conquistador se acercó a Pedro de Alvarado y le siguió comentando en voz baja: -Esta enorme cantidad de gente me preocupa. el Conquistador admiró la ciudad y dijo: -¡Pocas veces un hombre tiene la oportunidad de ver cosas tan hermosas. Ellos te quitarán tu reino y esclavizarán a tu pueblo. Es el lugar en donde se colocan los cráneos de los prisioneros que son sacrificados en honor a nuestros dioses. Ahora tendremos que tomar la iniciativa.Respondió Moctezuma con un ligero movimiento de cabeza. asustada. Nosotros tendremos que ser muy hábiles para dominarles. Las embajadas enviadas por Moctezuma demuestran la timidez de éste hombre. algunos dicen que tenía la forma de una serpiente emplumada. -Lo que sucede es que para ellos yo soy la representación de su dios Quetzalcoatl. Alvarado –Le dijo en confianza-. que un día prometió retornar a vengarse de todos. -Entonces los dos somos súbditos de un mismo Rey. -Éste es el Tzompantli -Le dijo Moctezuma al Conquistador con un aire amigable-.. lo que más le mueve a esta gente es la curiosidad. -¿Y por qué hablas de tantos dioses si sólo hay uno verdadero? -Le preguntó el Conquistador. Lo que yo no entiendo es cómo hasta ahora no nos han atacado. Esta es la Venecia del Nuevo Mundo… es la ciudad más deslumbrante de todas. durante todo el trayecto sólo he visto gente pacífica e ingenua. -Un dios para nosotros sería demasiado poco. -Sí .. El Conquistador miró con mucha frialdad el acto y sin inmutarse por nada. 115 . Varios dioses nos dan mayor cantidad de favores y seguridad. Desde allí. -Mi señor –Le dijo la Malinche mientras se pegaba al Conquistador-. Eso guardará una prerrogativa de temor. Creen que ustedes han venido de algún lugar cerca del sol y las estrellas. Sin embargo. Luego.

Moctezuma se apartó de Cutitlauac y se volvió a colocar a lado de Cortés y Alvarado. y tomando entre sus manos el viejo bastón de tlamacaztli dijo: -Estos son nuestros teucallis. Al escuchar este vaticinio. 116 .-¡Adorar varios dioses es idolatría. Repentinamente. ciudad a la que siempre llevaría en su pensamiento. Luego el pueblo grita extasiado porque la bondad de los dioses nos acompañará siempre. Le regresó a ver a Moctezuma y se encontró con que éste no hizo el menor gesto de tristeza. Esta es la última vez que tus oídos escuchan el sonido melodioso de las zampoñas. -Y acá tenemos el Templo del Sol -Continuó Moctezuma mientras señalaba con el dedo el calendario solar que descansaba en el altar de la torre-. Y desde allí. y mucho más al ver la tranquilidad con que se quitó la vida. el sacerdote toma los cuchillos del tepletacalli y procede a sacarles sus corazones y a colocarles en el cuauhxicalli. pero los principales son Huitzilopochtli y Tezcatipluca. en el cual se sumergió hasta perderse completamente. Aquí adoramos a nuestros dioses que son muchos. -Nuestros dioses nos han dado tanto que nunca podríamos apartarnos de ellos. El Conquistador hizo una señal de estremecimiento y comenzó a subir las gradas hasta la parte superior del templo. Y este es el Templo Mayor… Por esas gradas acostumbran a subir los prisioneros que ofrendamos a nuestros dioses: Huitzilopochtli y Tláloc. Y este es el Templo de Quetzalcoatl. Los hombres extraños que se atreven a mirarlos tendrán una muerte trágica o vivirán en la desventura… y ustedes están condenados a eso: a vivir o morir en la desventura. Una profunda incertidumbre le invadió de los pies a la cabeza. y sintió que un espíritu se desprendía de su cuerpo y volaba por encima de los montes y se esparcía por el cielo. el Conquistador volvió a contemplar aquellas lanzas en cuya punta descansaban los cráneos mutilados. Se dio cuenta que las tropas españolas se iban sobrecogiendo de temor. Cutitlauac dio media vuelta y se fue alejando lentamente hasta llegar al lago. Cutitlauac se puso delante de Cortés y Alvarado. Nunca más se volverá a jugar el patoliztli. -Oh gran Tlatoani -Le dijo Cutitlauac-. Desde allí admiró nuevamente Tenochtitlan. Luego de decir esto. ni tus manos tocarán de nuevo el ullamaliztli… muchas cosas desparecerán en manos de estos invasores que muy pronto nos harán mucho daño. herejía! –Replicó el Conquistador con un tono elevado. las flautas y los atabales…esta es la última fiesta de la cual disfrutarás amenamente. Queremos estar con ustedes para poder hacer mucha riqueza y poder vivir siempre en armonía… Al escuchar eso. Venimos en son de paz y queremos ser sus amigos.Le dijo Moctezuma en forma suave y pausada. el dios del viento… el dios que un día debía llegar para vengarse de nosotros. Inquieto por la multitud indígena. Moctezuma se quedó meditabundo y nuevamente llamó a Cutitlauac para que le vaticinara el futuro. Ellos están en lo alto del teucalli. El Conquistador se quedó perplejo al escuchar al viejo tlamacaztli. desenvainando su espada dijo: -Estamos aquí porque hemos venido trayéndoles muchas cosas que ustedes jamás han conocido. Pues ésta música se irá callando poco a poco hasta que al final se perderá por los viejos rincones de Anahuac. En la parte superior. cada cual ocupando su altar adornado de piedras preciosas y oro. renegar del nuestro.

el Conquistador caminó por Tenochtitlán admirando su belleza. Entonces Moctezuma fue arrestado y controlado permanentemente en su tepic. cacauatl.-La vida de los hombres en este lugar no vale nada -Le dijo Moctezuma al Conquistador sin inmutarse-. por su parte. el detestaba a las mujeres. seguía gobernando su corazón y no podía extirparla de su mente: Sus ojos negros y vivaces. También vendían telas de algodón. y luego le hizo barra. Dicho esto. etc. -En cambio para nosotros la vida es lo más importante -Le respondió el Conquistador preocupado-. porque al morir seguimos viviendo entre nosotros y continuamos viviendo en nuestros hijos hasta que la memoria de los siglos nos olvida. en vez de escandalizarse se excitó profundamente. sus labios finos y rosados. La Malinche le iba conduciendo y traduciendo todo lo que la gente decía. Los tenochtlas eran hombres de trabajo y comercio. un baile exótico y sensual. Tenochtitlán estaba seriamente amenazada. el Conquistador decidió tomar una medida drástica pero necesaria: ordenó que Moctezuma fuera tomado prisionero. Y el Conquistador. pues en su vieja Andalucía sólo había visto a las mujeres árabes moverse con soltura. Comercializaban mantas de algodón. y luego se mofó de él. tinajas y cueros de animales. Pues aquella muchacha que aún tenía la sonrisa de una niña. Pero el Conquistador pudo observar que la ciudad tenía dos barrios: Tlatelulco que era una isla pequeña y México que era lo más grande y poblado. Aprendió también que Tenochtitlan significaba fruta de piedra y que se llamaba también México por sus fundadores los mexiti. haciendo gestos afeminados que provocaron la ira de Sandoval. Durante los siguientes días. Los tenochtlas acostumbraban a bailar cogidos de las manos. Lo que más le agradó al Conquistador. En las orillas del lago Texcoco vivían como cincuenta pueblos. en donde le alojó de acuerdo a su condición de visitante. las caderas. Aquí la vida y la muerte son una misma cosa. con sensualidad. toda clase de cerámica. y Moctezuma bailaba moviendo intensamente el vientre. La audacia del Conquistador y la debilidad de Moctezuma les molestaba. cuyos habitantes utilizaban los acalles para transportarse por el agua. fue mirar a Moctezuma bailando el netoteliztli. caminos y calzadas. hilaza. El cura se salió de sus casillas y comenzó a bailar acompañando a Moctezuma. decidieron entrar a nado para cumplir su cometido. A decir verdad. Después de disfrutar algunas semanas de la generosidad de los tenochtlas. muy amablemente navegó por los canales de agua. Mientras tanto Xilopoitl y sus amigos que habían permanecido en las afueras de Tenochtitlán. y la tropa española se rió a carcajadas. Xilopoitl seguía viendo que la Malinche se arraigaba más profundamente en la vida del Conquistador y participaba de sus decisiones importantes. pues en sus famosos tianquiztlis vendían esteras y hornija. aceite de chian. Moctezuma le sonrió al Conquistador y tomándole de la mano le condujo a su casa de Axaiaca. El agua del lago Texcoco era salada en una parte y dulce en la otra. -¿Y qué es el perdón? ¿Y qué es el amor a la vida? –Preguntó Moctezuma-. atravesados por puentes. de hoja de metl y pelo de conejo. sus manos pequeñas y sedosas. Nuestro Señor nos ha enseñado que el amor a la vida y el perdón a los demás es lo más agradable a Dios Padre. El perdón debe ser una actitud permanente de la vida y la vida un acto de perdón. El donaire de la 117 . Era la primera vez que veía a un hombre moverse con ademanes de mujer. El cura Ampudia.

Debemos matar a los intrusos que nos quieren someter. Los españoles habían colocado guardias en los puentes y calzadas de acceso a la isla del Templo Mayor. atacaron a los españoles en pleno corazón de Tenochtitlán. Al llegar al pie de la piedra de sacrificio. Alvarado corrió tras el hilo delgado de sangre que avanzaba por el piso. se fueron aproximando a la Platea que se encontraba al lado oeste del Recinto Sagrado. Xilopoitl y Witocoatl observaron con lágrimas en los ojos la muerte de su amigo Hitzoitl. se procedió a la ejecución. A lo lejos y ocultos en la parte superior del Templo del Sol. pero tenemos que ser muy cuidadosos. Iba nadando en forma lenta. llamando a la insurrección: -¡Debemos matar a los intrusos que tienen prisionero a nuestro Tlatoani¡ -Gritó furioso en medio del resentimiento de la gente de Tenochtitlán-. el cual también había sido capturado. Entonces Xilopoitl le tomó del hombro a Witocoatl y le dijo en voz baja: -Este es el hombre al cual debemos apoyar para que nos libere de los hijos bastardos de Quetzalcoatl. por lo que el Conquistador ordenó la pena capital para los cabecillas de la insurrección. Los bastardos tienen informantes por todo lado. y que esa llama camina solitaria por Abaya Yala. Una vez sofocada la misma y capturados sus cabecillas. sin embargo. Luego siguieron el resto de indios rebeldes hasta que le toco el turno a Hitzoitl. porque conocían que se preparaba una insurrección general. hasta el barrio de Eozú. Mataron a una docena de soldados. Y los jóvenes rebeldes se unieron a Gualpopoca para participar en la insurrección. y trató de detenerlo. y decidieron que era preciso contactarse con Gualpopoca. frente a los templetes de sus dioses Tláloc y Huitzilopochtli. Con los primeros rayos de sol. Hitzoitl no acepto la pira para su muerte. Los rebeldes liderados por Gualpopoca. el cual se encontraba en la Plaza de Tlatelolco. y uno a uno fueron llevados los insurrectos para ser quemados vivos. el cual murió gritando y maldiciendo a los españoles. Allí preguntaron por Gualpopoca sin que nadie supiera darles razón. una sangre que jamás se pudo contener. Witocoatl e Hitzoitl se retrazaron. el cual ofrendó su vida por la causa de la libertad. Y que luego. -Y también tienen controladas las entradas a Tenochtitlán -Dijo Hitzoitl. se corrió por su memoria y sintió unas profundas ganas de poseerla y matarla. El primero en ser quemado vivo fue Gualpopoca. los jóvenes rebeldes descansaron un momento. Y se dice que esa sangre se convirtió en llama. tratando de no perder el contacto con sus compañeros. sino que subió por las escalinatas centrales escoltado por dos soldados. que estaba situado al otro lado del palacio de Moctezuma.Malinche cuando aún era una niña. hasta que dejó de respirar. -Sí -Respondió Witocoatl-. por los siglos de los siglos… y que nunca deja de arder. líder de la insurrección. 118 . Aprovechando la oscuridad de la noche. retiró la espada del soldado y se auto degolló. Y se dice que su sangre se desparramó profusamente y fue descendiendo por las gradas hasta llegar a los pies del Conquistador. A diferencia de los demás. pisoteando inútilmente con sus botas. los jóvenes rebeldes salieron en busca de Gualpopoca. Xilopoitl cruzó Texcoco desde las orillas de Atacuba. La tropa española formó un cuadro grande frente al Templo Mayor. Al llegar a la orilla de Eozú.

la noche de luna nueva. Su mirada insinuante se descolgaba bajo la sonrisa fría y despectiva del Conquistador. Moctezuma. que Moctezuma se entregara con la facilidad más grande. incansable e indeclinable: -La conspiración. Aprovechando que el Conquistador y la Malinche dormían en el palacio de Moctezuma. Mientras iba caminando por las calles de Tenochtitlán en dirección a Tefqua (que se encontraba en las orillas exteriores del lago Texcoco). sólo cuando las personas mueren esa noche. un sinfín de ideas se le cruzaron por la mente. Xilopoitl se subió por una de las verjas que daba al dormitorio principal y desenvainó su cuchillo. no es muerte sino vida. ordenó que se le quitara las cadenas pero que le tuvieran en vigilancia permanente. le entregó al Conquistador algunas de sus hijas y las hijas de algunos caciques nobles. que su propio pueblo les acostumbrara a las joyas y a los regalos.-Cuando muere un amigo. inició una danza de pasión desbordada que rasgaba en la necesidad obsesiva de poseerla por completo. -¿Y ahora. así como la muerte sin sentido no es muerte. muere algo de nuestra realidad -Le dijo Xilopoitl a WitocoatlToda muerte que nace de un sentimiento superior. agradecido infinitamente. se recostó a su lado y comenzó a masajearle hasta desnudarle por completó. Es por eso que se convenció plenamente. Allí permanecen solos y silenciosos. porque la vida sin anhelos no es vida. pero sobretodo que le protegiera. sin compañía alguna. Miró a la Malinche contorsionándose libidinosamente frente al Conquistador: desnuda. y ante un eventual levantamiento general. Le atormentaba la idea de que su propio pueblo colaborara con los invasores. Ella se acercó lentamente hacia él y le besó con un profundo éxtasis. y luego le rogó que no se fuera. de que la lucha debía ser oculta y silenciosa. que le trasmitiera algo de su sabiduría. qué haremos sin Hitzoil? -Preguntó Witocoatl. -¿Y nosotros moriremos mañana? -Que sea el destino quién lo diga Como consecuencia de éste acontecimiento. El Conquistador. interminable. que los propios caciques obsequiaran a sus hijas a los españoles. hasta que colocándose encima de ella. en un acto de cinismo y desparpajo. sí. que les permitieran acabar con sus templos y sus ídolos. Los grandes golpes de la vida son grandes enseñanzas. delgada y sensual como aquellos días de los bosques de Tuatlelan. El Conquistador también le acarició detenidamente. se limpió la cara y le dio un abrazo fuerte: 119 . Al llegar a la casa en que se encontraba Witocoatl esperando su retorno. porque deben pagar con mucha pena todo el dolor que han causado. es el único camino viable para acabar con esto -Pensó y continuó caminando mientras se recriminaba por el fracaso de la noche. -Continuaremos luchando -Respondió Xilopoitl-. el Conquistador regresó a ver a la ventana y vio la figura de un hombre que se disponía a atacarle. Moctezuma fue implicado y encadenado. que se quedara. están condenadas a vagar eternamente por los campos oscuros de Nueatl. Xilopoitl decidió matar al Conquistador y a la Malinche. Xilopoitl nuevamente fracasó en su intento por quitarles la vida al Conquistador y a La Malinche. que a su vez estaba recostado en una cama improvisada. Entonces dio un grito de alarma y Xilopoitl se lanzó al jardín de la planta baja y huyó aprovechando la oscuridad de la noche. porque de acuerdo al calendario méxica. Repentinamente. e Hitzoitl nos ha enseñado que bien vale morir cuando vivir no vale nada. con el pelo suelto.

Xilopoitl se alegró de que otro intruso sometiera al Conquistador. -Es la fuerza sublime que desnuda nuestra debilidad humana. Cacama. -Es la fuerza del amor. venía a arrestar al Conquistador por sus actos de desacato y arbitrariedad. En primera instancia. sí. cacique de Texcoco también se rebeló en contra de los españoles. Mientras tanto Xilopoitl se enteró de que un nuevo contingente de españoles había llegado a Cempoala. el amor. Se plantó frente a la casa en donde permanecía prisionero Moctezuma. al poco tiempo el Conquistador salió en dirección a Veracruz para enfrentarse con el nuevo capitán general. pero a la vez nos hace más sensibles y espirituales -Contestó Witocoatl acariciándole los hombros. En Tenochtitlán quedó un número reducido de soldados que pretendían controlar la ciudad. hasta cuando los españoles decidieron someterle. Una ola de desesperación comenzó a inundar el pecho de los dos jóvenes indígenas que no dejaban de lamentar la situación de su pueblo. lograron desalojar a sus tropas de Tenochtitlán. para escarmiento de la presente y futuras generaciones. -Los intrusos por el momento son pocos. cuando en la noche escuchó que los indios bailaban el mazahualiztli. Y Xilopoitl se arrodilló en el piso y lloró desconsoladamente.-¡No he podido quitarles la vida como se merecen! -Le dijo a Witocoatl agarrándose de los cabellos-. Y lo peor es que no sabemos de dónde vienen y cuántos son. y parece que esta invasión no se detendrá nunca… En efecto. -Están llegando por oleadas -Le dijo Xilopoitl a Witocoatl con un gesto de indignación. se dio cuenta de que los intrusos llegaban a sus tierras masivamente. Cacama ordenó a sus hombres que se tomaran la ciudad y que ningún intruso quedara vivo. Las noticias decían que un nuevo capitán de apellido Narváez. -Sí -Le respondió éste-.Una fuerza exterior me impide arrancarle de mi corazón a la Malinche. los cuales decidieron satisfacer al Conquistador. La insurrección de Tenochtitlán comenzó cuando Alvarado ordenó una matanza en el Recinto Sagrado. pero reflexionando más profundamente. el cual se ejecutaba en medio de la 120 . Los hombres de Tenochtitlán. aunque para eso tenga que arrancarme el corazón. En el transcurso de un día. a Moctezuma le tenían preso pero con todas las consideraciones. -Sí. Xilopoitl -Le dijo Witocoatl-. Así se hizo pero los españoles con sus armas de fuego y sus aliados los indios de Tlaxcala y Cempoala. y le retó a que saliera de su prisión y actuara como un tlatoani. Permaneció dos días plantado en la entrada de la casa. Contra esa fuerza no existe poder alguno que pueda sobreponerse. -¡El amor. Y Cacama también fue procesado y quemado vivo. -¿Y qué tan grande es el amor para que yo no pueda vencerle -Insistió Xilopoitl mientras colocaba sus manos en el piso. vieron con malos ojos que Cacama tratara de matar a los visitantes que tan amablemente se habían comportado.. entregándole al valeroso cacique. y que luego sería imposible expulsarlos. pero luego se irán multiplicando con la colaboración de nuestra gente -Comentó Xilopoitl. Cacama fue tomado preso por los caciques de otros pueblos. la mayoría de los tenochtlas estaban a favor de los españoles y colaboraban con las tropas del Conquistador y sus aliados. además. don Pánfilo de Narváez. Al término de dos semanas. El exagerado nerviosismo de Alvarado se desbordó. Pues te privaré maldito amor de mis latidos..

En la mente compulsiva de Alvarado se gestó una insurrección que no existía. y la gente se agolpó para apoyar a sus señores. Muerto el Tlatoani. pero éste no reaccionó y murió en medio de la desesperación de sus captores. Ante el aviso de Alvarado. -Debemos abandonar la ciudad –Le dijo Cortés a Pedro de Alvarado. su amor a la libertad y a la naturaleza. Xilopoitl se subió al techo de una casa y en medio del alboroto ordenó guardar silencio a su pueblo: -Los pueblos cobardes tienen como recompensa el sometimiento -Dijo en forma exaltada. El pueblo de Tenochtitlán en primera instancia se acobardó y se quedó guardado en sus casas. Los hombres que hoy creen que los invasores son amigos. la situación de los españoles se volvía complicada. La moral de sus soldados se encontraba descompuesta y la agresividad de los tenochtlas se volvía incontenible. Entonces Xilopoitl agarró una piedra y le lanzó a Moctezuma incitando a la lapidación. que los invasores secuestrarían a Moctezuma para forzar una paz condicionada. la cual creyó debía ser reprimida por la fuerza. pero luego se reunieron para proteger a Moctezuma. Es así como le hizo vestir con su mejor atuendo. que ellos se iban a marchar pronto. Moctezuma cayó gravemente herido y fue arrastrado por los españoles al interior de su casa. el temor les desalienta. Le hizo decir que no pasaba nada. Es por eso que por primera vez. -Sí -Le respondió éste. que ellos en realidad no eran malos. Inmediatamente tomó prisioneros a los principales señores de Tenochtitlán y los acuchilló con gran crueldad. por lo que pensó en manipular a Moctezuma y a través de él ordenar a su pueblo. -Cuando las cosas no están bien. un paso atrás puede ser el mejor acierto de una campaña. ¡Pero nosotros no¡ queremos una vida modesta pero sin humillaciones. Xilopoitl agitó a las multitudes y animó al pueblo a salir a las calles para expulsar a los intrusos. el Conquistador pensó en una honrosa retirada. Durante tres días el Conquistador trató de curar la herida de Moctezuma. Se dirigieron a la casa de Moctezuma y buscaron a su tlatoani. el Conquistador retornó inmediatamente a Tenochtitlán y se apostó en la casa de Moctezuma. Cientos de muertos y heridos quedaron tirados por las calles. y finalmente salieron a las calles para apedrear a los españoles. pues ellos creían acertadamente. En esa situación. a sus caballos y a su infinita crueldad. que tenían mucho miedo a sus armas. una paz segura pero sin condicionamientos. se encontraron con que una multitud le gritaba y le pedía que encabece la insurrección. pero Moctezuma temeroso y acobardado. le sucedió en el cargo al Tlatoani. sobrino de Moctezuma. Sin embargo el pueblo no se convenció de sus palabras y su agresividad comenzó a incrementarse. Sin perder un solo instante inició una ofensiva que les puso al borde del colapso. Consideraba que los indios eran demasiado sumisos y leales a su tlatoani como para no obedecerle. cometen un grave error de 121 . Cuetlauac. Estamos traicionando la valentía de nuestros antepasados. La paz les reconforta. que los españoles iban a ser castigados. tomándose de la quijada. artero. se negó por completo y ordenó deponer la violencia en un acto de traición. Allí delineó su plan de acción que era simple y contundente. Xilopoitl y Witocoatl fueron los primeros que lucharon en contra de los españoles.algarabía general. acompañado de una corona de plumas que la exhibía en sus actos ceremoniales. Cuando llegaron a la casa del Tlatoani.

A media noche. un largo camino que se dirija al infinito. quienes nos esperan nos olvidarán. el Conquistador decidió acampar en una pequeña planicie a la cual consideró la más apropiada. como había sido el hecho de reprender la conjura de sus tropas en Veracruz o la guerra con los tlaxcaltecas. -La vida no tiene sentido si no sirve a una causa noble -Dijo el Conquistador aproximándose a Alvarado-. quienes nos envidian se regocijarán. Los invasores no son amigos nuestros ni lo serán nunca. sacrificio. siguió guardando las joyas y repartiendo a sus soldados. -Creo que debemos seguir luchando hasta el final.confianza. en medio de intensos tiroteos de arcabuces y pequeños falconetes. La valentía es la fuerza interior que nos hace aceptar los retos aparentemente imposibles. y luego nos lanza a los impredecibles vientos en que vive la aventura. Escuchando eso. -La valentía es un don de los predestinados –Le dijo el Conquistador acariciándole la cabeza-. lo que encontrarás al final no es una meta sino otra parte de la vía. Si el día de hoy dejamos que el temor arredre nuestro espíritu. y en la retaguardia Pedro de Alvarado con el cacique Uxulipatl. los indios colmaron las calles y acorralaron a los españoles. Al mirarle a la Malinche preocupada. sufrimiento… desafío. -¡Hoy parece que todo ha terminado. El Conquistador ordenó a sus capitanes que guardaran bien las joyas. mi señor! -Insistió La Malinche lanzándose a sus pies. Nada trascendente se hace sin valor y riesgo. Lo importante es que hemos vivido una aventura que jamás olvidará el tiempo ni el destino. Si tú caminas a lo largo de una vía y no encuentras un obstáculo. las tropas españolas fugaron por la calzada de Tlacopan. y que se prepararan para una furtiva retirada. hasta que al final el cerco era casi completo y no quedaba alternativa. Vivir sin aventura es como luchar sin destino. El fracaso nos enseña a entender mejor las cosas que no debemos olvidar cuando triunfamos. No hay un triunfo recordable si no existe desafío. El Conquistador se abrió paso entre la gente. como vivir la vida hasta que la muerte nos recuerde que existimos. Pero él consideraba que aquello había sido un mal necesario. de acuerdo a lo planificado. bebe de nuestro espíritu ese néctar incomparable llamado esperanza. en medio de un pueblo enfurecido que lanzaba ondas y flechas sobre unas tropas desbandadas. el Conquistador le tomó de las manos y le dijo: -La derrota es una parte consustancial del triunfo. -Estamos al borde del fracaso -Comentó Olid envolviéndose en la capa. y si hoy no les expulsamos. A la vanguardia marcharía Gonzalo de Sandoval y Antonio de Quiñones. dificultad. sintió un gran remordimiento cuando recordó la matanza de Cholula y las violaciones de Tlaxcala. pase lo que pase -Comentó Sandoval que se encontraba a un costado. un verde pastizal en donde crezcan las reses más hermosas. porque el final es ante todo problema. No existe triunfo sin la sabia enseñanza del fracaso. mañana de seguro seremos las víctimas perfectas del fracaso: quienes nos odian nos humillarán. 122 . nuestros hijos estarán condenados a la esclavitud perpetua. La vida en realidad no es nada si no hacemos de ella una esperanza. Sin poder continuar con su triste retirada. siembra en nuestro corazón el desarraigo. El Conquistador en su desesperación. Las tropas españolas lograron salir de la casa fuerte y del Recinto Sagrado en dirección a Tlaxcala. El Conquistador sentado frente a la fogata que iluminaba los rostros de Alvarado y la Malinche.

El valor y la lucha son los componentes esenciales de lo que siempre se ha llamado gloria. sino por nuestro valor y sacrificio. el Conquistador tan sólo había sido herido en la pierna y caminaba con cierta deficiencia. Pues en ningún momento te he visto vacilante. ¡Yo. La creencia indígena de que el Conquistador había muerto. están labrados por hombres luchadores. Y el Conquistador se recostó a dormir en el piso hasta que los primeros rayos de luz le golpearon en la cara. debemos ser duros con estos indios tercos. las tropas españolas recibieron el ataque de las fuerzas de Tenochtitlán. el tener prisioneros a los hijos de Moctezuma era importante. Sandoval inclinó la cabeza y asintió pacientemente dijo: -Sí. Los grandes paradigmas de la historia. sus armas son demasiado rudimentarias y sobre todo son cobardes. ¡Duros hasta someterles a sangre y fuego! -Replicó Alvarado retocándose su cabellera rubia-. -Sí. Y luego destruí su Templo Mayor y ordené saquear las casas porque ellos deben entregarnos sus riquezas. El Conquistador y sus tropas se retiraron a Huexocinco y Tlaxcala. el Conquistador había perdiendo los dos tercios de sus tropas. sin dobleces ni debilidad compasiva. El Conquistador se separó de la fogata que compartía con Alvarado. los tenochtlas persiguieron a los españoles y les aniquilaron. no será por nuestro triunfo. Estoy seguro de que si alguna vez la historia nos recuerda. En la batalla de Otumba. Los españoles apenas si alcanzaron a tomar sus armas y continuaron con su retirada.. había prometido que la cabeza del Conquistador sería suya. Xilopoitl en la vanguardia de las fuerzas de Tenochtitlan. Sin embargo. como tampoco existe triunfo sin tenacidad y constancia. Has sido un hombre leal y pundonoroso.-Tienes razón hombre valiente -Le respondió el Conquistador pegándose a su lado-. en donde fueron bien recibidos por sus aliados incondicionales. este manifestó que los tesoros saqueados en Tenochtitlán estaban a buen recaudo. 123 . Hasta ese momento. En las primeras horas de la mañana. y acercándose a Sandoval le dijo: -Hemos sufrido considerables pérdidas. un número reducido de españoles e indios logró derrotar a Cuahutemoc que había reemplazado a Cuetlauac. pero debemos reorganizarnos para derrotarles. Yo ordené asesinar a los que no querían someterse a nuestra voluntad ni a la de nuestro señor Jesucristo. para los tenochtlas la vida de estos ya no valía nada. Luego el Conquistador y Alvarado se sentaron juntos y dialogaron intensamente sobre el problema que vivían: -No podemos dar pie atrás en estos momentos difíciles -Le dijo el Conquistador a Alvarado-. Durante varios días de intensa lucha. no conocen de la guerra ni estrategias. La fuerza de las circunstancias les obligó a volver a Tenochtitlán para a atrincherarse definitivamente. sé que les derrotaremos. Para los españoles. No existe gloria sin valor y sacrificio. sí. Debemos ser tenaces hasta el final de la jornada. Llamado Juan de Escalante a presencia del Conquistador. sin embargo.. Ellos son demasiado ignorantes y retrasados como para hacernos frente. al igual que los hijos de Moctezuma y ciertos miembros del señorío méxica. les alentaba y les motivaba a continuar con su lucha. honesto con tus propias convicciones. yo¡ porque el sometimiento de estos hombres inferiores debe ser total.

sin embargo. que no alcanzaba a comprender la obsesión de sus agresores. Al poco tiempo de haber asesinado a su hermano. Una vez listos los bergantines para el combate. a través del lago Texcoco. Cristóbal de Olid ocuparía Culuacan y quedaría en condiciones de avanzar hacia la plaza central del poblado. el cual apenas hizo un movimiento ligero de cabeza y mandó llamar a los jefes de las tribus méxicas. Cuando Xilopoitl miró a la distancia a esa columna de marcha. las pequeñas embarcaciones tenochtlas salieron a enfrentar a los bergantines españoles con muy poco éxito. trató de hacerle comprender a Maxixca. hizo amagos de combate y les asustó a los indios que vivían a orillas del lago. Siendo así. Terminados los preparativos de guerra. las tropas del Conquistador reforzadas por los indios de Tlaxcala y otros señoríos. Mientras tanto el Conquistador miraba los acontecimientos desde Tlacopán. preparar sus armas y optimizar sus tropas. Iniciados los combates. torpes en sus maniobras y poco eficaces. Ahora el problema fundamental radicaba en los abastecimientos. debían impedir que se les corte el suministro de agua y la avenida de comunicaciones que les permitía recibir las provisiones desde tierra. Cuando Xicotencatlh se dio cuenta de que los españoles no tenían buenas intenciones. Le tenía preocupado el espíritu de resistencia de los tenochtlas. Ellos se enorgullecían de ser los mejores amigos de los españoles.Maxixca y Xicotencatlh acogieron al Conquistador en las peores condiciones. los cuales en realidad sólo les utilizaban. iniciaron su marcha a Tenochtlitán. que se habían encerrado y atrincherado en sus casas. Maxixca también fallecía plagado de viruelas locas que le habían contagiado los barbados. se dirigió inmediatamente a Tenochtitlán para informarle a Cuahutemoc. Cientos de indios transportaron los pertrechos a lo largo de decenas de kilómetros. Cristóbal de Olid tendría la misión especial de cortar el abastecimiento de agua de la ciudad en el sector de Chapultepec. la suerte de Tenochtitlán estaba echada. para lo cual necesitaba convencer a los señores de la tierra. El flanco de Tlacopán quedaría descubierto. Cuando Gonzalo de Sandoval llegó con los bergantines a Texcoco. los indios se sonrieron de ver la desproporción de las cosas. Gonzalo de Sandoval permanecería en Iztacpalapan listo para avanzar en la dirección ordenada. En ese lapsus de descanso y reorganización. el Conquistador emitió su plan operativo para tomarse la ciudad de Tenochtitlán. Cientos de canoas fueron fácilmente destruidas. En los exteriores del lago los combates continuaron y los intentos de llegar a un acuerdo con Cuahutemoc se esfumaban. pero éste le quitó la vida lanzándole desde la azotea. La idea era impedir que los españoles lograran tomar y controlar los puntos vitales de la ciudad como eran las avenidas principales y los centros religiosos. Cuahutemoc ordenó destruir los puentes y construir pequeñas fortalezas. Se dedicaron a construir pequeños bergantines que sería empleados en el asalto final a Tenochtitlán. los españoles aprovecharon para readecuar su equipo. Su plan de guerra consistía en ocupar Tlacopán con las tropas de Alvarado y sus indios. Cuahutemoc había decidido derrotar a los españoles. Eran unas barquillas mal diseñadas y poco operativas. En el lado de los de Tenochtitlán. Esta situación permitió que Cristóbal de Olid y Pedro de Alvarado 124 . tan sólo su presencia despertó recelos en la población indefensa. El Conquistador y sus tropas llegaron finalmente a Tenochtitlán y le pusieron sitio.

Mexicalcinco. Ustedes han venido a perturbar la vida de nuestros pueblos y de acuerdo a nuestras viejas profecías. Venimos de tierras y pueblos inmemoriales que cultivaron la paz y el respeto por los otros. -No joven guerrero -Le dijo el Conquistador-. Somos hijos de muchos dioses que son bravos y generosos con nosotros.. Iztacpalaban y Cuitlahuac. Xilopoitl se puso su vestimenta de guerrero tenochtla y acompañado por Witocoatl fue caminando lentamente en dirección al puente principal que daba a la salida de Tenochtitlán. sólo nos dejarán sangre. Culuacan. Amamos la naturaleza porque somos parte de ella. Pero los tenochtlas se defendían a muerte y no daban el menor indicio de querer rendirse. -Aprecio tu valentía pero no tu estupidez -Le dijo el Conquistador mientras se aproximaba lentamente-. éste planificó su asesinato incluyendo a Witocoatl en la aventura. Durante el trayecto lleno de altibajos producidos por la calzada. Conocedor de que Cortés había hecho residencia en la entrada principal de Tenochtitlán. mientras este a lo lejos daba la disposición de que se le permitiera pasar sin altercados. Xilopoitl apretujó su arco y empuñó las flechas que las pasó a manos de Witocoatl. Venimos acá trayendo cultura y creencias sanas. no conocen de ciencia y adelantos. Vitzilopuchtli. un torrente de lágrimas se fue desparramando por su rostro. Ustedes apenas si son unos salvajes que no han evolucionado casi nada. Nosotros somos hombres superiores predestinados para gobernarles y mandarles. Pues ésta era defendida tenazmente por los indios de Xochimilco. ¿Sabes lo que es eso?. y las platas y animales son parte de nuestra vida diaria. Xilopoitl creyó que ese era el momento ideal para matar a Cortés y la Malinche. Los guardias que custodiaban la casa en donde el Conquistador estaba alojado. Ya no escuchaba nada. premian nuestra fe y castigan la soberbia. El Conquistador diseñó un nuevo plan de ataque para derrotar a los tenochtlas. La idea de Cortés era la de ir ganando territorio hasta dividir completamente a las fuerzas defensoras. -Pues bien ¿Cuánto saben y conocen ustedes? No tienen escritura. señor de Tlaxcala y soldado de experiencia. Queremos civilizarles. Vivir civilizadamente es tener un 125 . ¿Acaso quieres matarme? La Malinche se colocó detrás del Conquistador y continuó traduciendo. trataron de detenerlo. que a toda luz te veo arrojado -Le dijo el Conquistador desenvainando su espada-. Su mirada fija no se apartó en ningún instante del lugar en donde se decía estaba alojado el Conquistador y su amante la Malinche. Pronto los españoles lograron llegar al Recinto Sagrado y cortar los abastecimientos a la ciudad.. el control de la avenida de aproximación de Culuacan era vital y estratégico. Para los españoles. -Sí -Le dijo el joven tenochtla sin dejar de mirarle a los ojos. En Tenochtitlán se vivía una guerra total y sanguinaria. En esta ocasión puso en el esfuerzo principal a Chichimecatl. -¡Nosotros somos hombres sencillos que amamos nuestra tierra y nuestra libertad¡ -Le respondió Xilopoitl exaltado. -Mi pueblo tiene una sabiduría milenaria -Le respondió Xilopoitl con una firmeza inquebrantable-. no tienen armas de fuego y ni siquiera tienen buena vestimenta. Iztacpalapan. Los efectos devastadores de esta nueva ofensiva no se hizo esperar y los tenochtlas fueron liquidados. -Aproxímate joven. sólo un pequeño latido de dolor que se estrechaba en su garganta. Al llegar al final de la calzada. dolor y muerte.incursionaran en la ciudad y vulneraran su retaguardia.

cultivar los valores fundamentales del hombre: honor. saber convivir con la generosidad que brinda nuestra tierra. hombre intruso -Le dijo Xilopoitl-.. Xilopoitl tomo el arco entre sus manos y colocó una flecha. y por lo tanto vivimos en paz con nosotros y con quienes nos rodean. Pues explotaremos sus minas y sus tierras y luego nuestras futuras generaciones serán los amos de todo esto. Todo aquel que se oponga tendrá como castigo la hoguera o la horca.solo Dios y una sola esposa. ¿Acaso no has comprendido que hemos venido acá en busca de riquezas? Lo que a nosotros nos interesa es el oro y todas sus piedras preciosas. Es decir todo aquello que mandan los Diez Mandamientos. y por lo tanto es necesario sacarles por la fuerza. De hoy en adelante lo que descubramos y conquistemos será nuestro. Xilopoitl caminó hacia una barda al filo del lago y continuó diciendo: La vida de acuerdo a nuestro entender. El espacio no es importante porque tenemos en demasía. lealtad. la pesca y la caza. el tener lo suficiente como para estar satisfechos con lo poco que tenemos. los metales no tienen otro valor que no sea adornar nuestros cuerpos. Ustedes están predestinados a ser nuestros esclavos. Sacrificamos a los hombres para congraciar con nuestros dioses. es un hermoso despertar a la belleza de la naturaleza. educar a nuestros hijos bajo los viejos dictados de nuestros antepasados y respetar a los otros para que ellos nos respeten. Nosotros no tenemos otras leyes que no sean las que nos dicta la conciencia.. y ay de la persona que intente menoscabar mis derechos.Dijo el Conquistador limpiando su espada con la mano-. apuntó al pecho del Conquistador y fue detenido intempestivamente por la oportuna intervención de Pedro de 126 . porque el respeto a los demás es nuestro principio fundamental de convivencia. el amo y señor de estas tierras soy yo. Por ser un indio valiente te daré una pronta muerte. verdad. Queremos usufructuar de lo que ustedes tengan y luego apropiarnos de su tierra. cualquier intento de civilizarles me parece una horrenda tontería.no has entendido nada! -Le dijo controlando su coraje-. -Para nosotros vivir civilizadamente es adorar a varios dioses para que nos hagan muchos favores. porque además apenas si razonan y no tienen la menor idea de lo que es la cultura. La ambición y el egoísmo son duramente castigados por nuestras leyes. Váyanse pronto de ésta tierra porque si no les mataremos. Ustedes hombres barbados han venido a abusar de nuestra hospitalidad y paciencia. llamó a Oleas y le entregó su capa: -¡Ah muchacho imprudente. De hoy en adelante. pero su trágica presencia nos causa desconfianza. El tiempo no tiene otro sentido que el de enseñarnos a envejecer con sabiduría. En realidad. saber de las ciencias humanas y exactas. Nunca asesinamos por rencor o codicia. -Es un mandato divino que nosotros les debemos gobernar -Continuó el Conquistador–. -Yo no sé quién sea tu Rey y quienes sean ustedes. dar a los demás lo que tenemos en demasía y ayudarnos los unos a los otros. educarse adecuadamente en las escuelas y observar las normas de cortesía. Lo que verdaderamente vale para nosotros es la tranquilidad. -Eres un simple indio al cual no debo prestar ninguna importancia . La muerte para nosotros tan sólo es una continuación de la vida. porque nuestro Rey así lo ha decretado. -Para nosotros. Y el Conquistador se rió a carcajadas. tener muchas mujeres para que nos den hijos y estos trabajen en el campo.

les empalaban o les depredaban con los perros. Xilopoitl quedó tendido en el piso frente a la fría mirada de los españoles y la desesperación de la Malinche. muchas mujeres indígenas fueron repartidas entre los soldados y convertidas en esclavas. desenvainó su espada y le clavó en el pecho de Xilopoitl. nuestro señor. sin embargo de lo cual. pues les gustaba colgar. La Malinche desconcertada. También les gustaba ahogarles y aplicarles el garrote. Cuauhtemoc esperó la llegada de los españoles y pretendió suicidarse. Porque tus hijos nacerán humillados y habrás burlado las leyes de Caxilatupl. Algunos caciques principales facilitaron el trabajo como buenos colaboradores y hasta ofrendaron a sus hijas en matrimonio y se convirtieron en delatores. habían comprendido la verdadera dimensión de la conquista cuando todo estaba consumado. empalar. quemar. La ciudad estaba en cenizas. Él dijo que todas las tierras de este mundo son ajenas y que un día vendrán a despojarnos. sólo Jesucristo. Un huracán negro se fue formando en medio del lago oscuro y triste que a partir de ese momento se iría secando poco a poco. y sobre todo. los españoles se habían apoderaron de todos sus tesoros. El saqueo y el exterminio fue su práctica ordinaria… y jamás ningún religioso movió un dedo a favor del indio o en contra de las crueldades cometidas por los conquistadores. Los indios méxica al igual que los demás caribeños. cortar las manos y los pies de los indígenas rebeldes. La tropa española era cruel y despiadada. joven impertinente? Debes saber que a mí nadie me quita la vida. Es así como yo vi a Alonso Pérez de Tolosa arrasar con pueblos enteros y pasar a cuchillo a hombres y mujeres. Y vi que a los señores de la tierra que no se sometían a sus designios les quemaban vivos. comprendieron la verdadera naturaleza de sus conquistadores luego de ser humillados. descuartizar. significó la caída del pueblo méxica y su posterior esclavitud. arrastro los cadáveres de los jóvenes tenochtlas y los incineró en presencia del cura Andrés Ampudia. a Hernando Rodríguez flagelando a los indios pozos. Cuando Witocoatl intento agredir al Conquistador en defensa de su amigo. Pues ella le levantó su rostro y pudo observar detenidamente la dulce agonía con él permanecía en sus brazos: -No le des tu vientre a este barbado asesino -Le dijo a ella tomándole de sus manos-. Parado frente al templete de Huitzilopochtli. Su rapacidad y crueldad era proverbial. El pueblo indígena a los largo de Abya Yala estaba profundamente dividido. La visión del malli que profetizó la derrota de los de Tenochtitlán se había cumplido por entero.. Las mujeres de Tenochtitlán jamás aceptaron la derrota porque ellas nunca se rindieron. El Conquistador se quedó inmóvil por un instante y regresándose bruscamente. -¿Has venido a quitarme la vida. Gonzalo de Holguín levantó su arcabuz y liquidó al indígena de los ojos negros. debieron soportar la humillación de ser marcadas como esclavas con el sello del Rey y cortadas sus orejas. 127 . Y fue en ese instante en que un sonido torpe y grueso salió del fondo de la colina de Choluteputl y se propagó como una llama inmensa. La segunda entrada del Conquistador a Tenochtitlán. practicaba la tortura y la vivisección.. en lo más alto de la pirámide principal. a Jerónimo de Ortal y Agustín Delgado convirtiéndose en salteadores y cazadores de indios. Finalmente. y poco a poco fueron destruyendo la autoestima de los indios y sus futuras generaciones. Cuauhtemoc fue derrotado y la ciudad saqueada.la Carrera. Luego de soportar un largo asedio.

En esas circunstancias. sino que duerme indefinidamente en las entrañas del monte Choloteputl. erigido por el Duque del Valle de Oaxaca. en donde Huitzilopochtli le ha construido una gran morada desde la cual vigilará a su pueblo por los siglos de los siglos… 128 . Se dice que el alma de Xilopoitl aun vaga a lo largo del lago de Texcoco y que cuando él reaparece. Se convirtieron en unos verdaderos salteadores que pretendían enriquecerse de la noche a la mañana. los conquistadores tenían pretensiones desproporcionadas. un hálito de rebeldía se va encendiendo por los valles y los montes. y que él en verdad aun no ha muerto.Nueva España fue el primer virreinato de España en América.

el creía que la vida había sido demasiado corta y generosa. empujando esos vientos que tenían un gran temor al cambio. Se puso la camisa y luego de dificultosos forcejeos se colocó la sotana y los zapatos. en donde los jóvenes desplegaban su romanticismo. Pero el espíritu social al cual me enfrentaba. Sin embargo. botados por cualquier lado. estirar sus pantalones y adecuar un pequeño santuario en el que rezaba todos los días El Rosario. tratando de que hubiera algo de justicia y los hombres fueran tratados como hermanos. tenía que aceptar porque el servicio de la nao no ofrecía mejor alternativa. La biblioteca inmensa que no terminaba de desprender polvo y sabiduría. esa tierra misteriosa con la que había soñado Tomás Moro. y navegué por esos ríos que jamás tuvieron cauce. el padre Bartoldy se levantó las mangas y se sentó encima del escritorio. Eran los viejos recuerdos los que le tenían entretenido: sus excitantes aventuras juveniles. porque creía que la carne de cerdo era la más dañina e infecciosa. los alumnos poniéndose de pie y saludando con un tono picaresco. Cansado de pensar en los mismos sueños y las mismas ilusiones. Con un deje de desmemoria. su vida de predicador empedernido. Sin embargo. Recordó también la rara sensación de tenebrosidad que despertaban los pasillos. Con todo. No le gustaba el tocino. La verdadera alegría del padre Bartoldy. y el jardín pequeño. Era La Montaña de Oración de Eliot. La Ciudad de Dios de San Agustín de Hipona. Luego se sacó unos cilicios y los colocó a un costado. consistía en arreglar su viejo portafolio repleto de libros destartalados y apuntes de filosofía. ese concepto renovador de repudiar a la sociedad europea y crear una nueva con los salvajes bondadosos. 129 . burlando los espacios del estrecho camarote. sin embargo. sus gradas pronunciadas e imponentes.. El padre Gaspar Bartoldy se levantó como siempre cansado y preocupado. Sus libros estaban siembre desordenados y confundidos. Hace mucho tiempo que había esperado retornar al Nuevo Mundo. Cuánto tiempo viví sólo y lleno de pobreza. tratando de entender el dolor de mis hermanos. opresores compulsivos.. Sus representantes eran hombres ambiciosos. El desayudo por la mañana era una mezcla incomible de huevos apestosos y pan enmohecido. se daba modos para desenredar sus camisones. el olor profundo a viejo les hacía más familiares y característicos. sus semblanzas de enamorador y poeta. En esa instancia recordó los tumbados altos de los corredores del Convento de San Luís de La Calzada. era demasiado fuerte e intransigente. oscilante e impredecible. Y caminé durante medio siglo. Los nobles ansiaban más riquezas para expandir su egoísmo y una fría soledad recorría por las sierras y llanuras. continué con mi prédica y mi enseñanza. el padre Gaspar Bartoldy se acercó al escritorio y se sentó tranquilamente. las columnas de mármol elevándose hasta el cielo. o más bien dicho.CAPÍTULO II LAS SANDALIAS DEL PACIFICADOR El camino de la paz perpetua Yo viví aquella época en que Dios imperó en la tierra para disfrutar de sus dominios.

hombres llenos de ingenuidad. su asistente. muchas gracias Tarquino! –Le respondió fray Gaspar sonriendo-. para luchar contra tantas injusticias de la vida cristiana. convertido en una guarida de torturadores. que Jonás de Orleans fundamentando el origen divino del poder real. -¡Ah. En ese momento se aproximó por sus espaldas fray Tarquino de la Rosa. le embargaba. ¡Palabras. y una profunda alegría de volver a la tierra en la cual había dejado lo más hermoso de su vida. palabras. que la racionalización de la fe. que el moralismo práctico. Fray Tarquino también miró la isla con detenimiento y mirándole a fray Gaspar. seres verdaderamente buenos. Nada ha marchado bien por donde la religión ha pasado. Fray Gaspar le regreso a ver y poniéndole su mano en la cabeza. estos mares. ¡Cuánto derroche de pensamiento. hombres que aman la paz y la justicia… Esta es la tierra con que soñó La Divina Providencia. el opresor es el vencedor que se cree con derecho a humillar a los vencidos. Los vencidos solamente cantan la tragedia de haber cedido sus derechos. Enrique IV arrodillándose delante de Gregorio VI por no perder sus favores seculares. Fray Gaspar se sentó en la proa de la nao y abriendo sus brazos dijo en voz alta: -¡Bendita tierra fértil. Son sevillanos. palabras. que pise sus caminos antes de que Dios ejecute mi destino. El honor una porquería al servicio de los intereses personales. Las frágiles gaviotas se confundían con las nubes. Llevaba un hábito de dominico que le quedaba demasiado largo. a San Víctor. Luego se puso de pie y caminó en dirección a la puerta del camarote. Luego se cubrió con una manta y se puso a meditar brevemente: -Tanta farsa y felonía –continuó comentando-. El suave ondular de las olas. le dijo: -En verdad. un joven sacerdote de cabello rubio. Eres muy presto y generoso. con el desafío de una vida por delante. utilizando los juicios de Ordalía como instrumento de degradación humana. fray Tarquino se daba modos para caminar rápido y atender los pedidos de fray Gaspar Bartoldy. Ese esfuerzo vano por conciliar los dogmas con la razón humana. delgado y simpático. y la familia Colonna humillada por Bonifacio VIII. le dijo: -Hemos venido acá Tarquino. Sin embargo. Sí.-¡El opresor! -se dijo a sí mismo-. Para poner en práctica los conceptos de San 130 . ojos claros. campo de pureza humana y espiritual! Aquí viven hombres nuevos y sanos. sí!: Que la espiritualidad del alma. -¡Le traigo estos dulces! –Le dijo extendiéndole la mano-. las pesadas imaginaciones de Alejandro de Hales tratando de decirnos que el alma era una imagen de Dios… Juan de la Rochela. Fray Gaspar regresó nuevamente su mirada hacia la isla y dando un fuerte suspiro dijo: -Yo sé que esta será la última vez que mire estos cielos. Felipe Augusto tendido delante de Inocencio III. Miró a lo lejos el perfil delgado de la isla. y se quedó contemplando aquel hermoso panorama que le brindaba el horizonte. le invitó a recordar aquellos años de esmerados estudios y prolongados encierros: -Al carajo toda aquella basura teorética con que he llenado mi cerebro -Se dijo suavemente-. Todo un derroche de poder y conveniencia. subió por las gradas empinadas y terminó en la proa de la nao. El Santo Oficio. estos hermosos paisajes. tanta crueldad entre los hombres. cuánta palabrería para oprimir la conciencia humana! Y luego tener que soportar a Abelardo. yo no sé a qué hemos venido a estas tierras lejanas: usted tan viejo y yo tan joven. La historia es una secuencia incontenible de opresores. que el ejercicio de la vida virtuosa.

su vida de holganza y opulencia. Para predicar y evangelizar a los hombres bajo los principios de San Alberto Magno. Hemos venido a predicar justicia para los hombres inocentes. en la vida licenciosa de Alejandro VI. Tarquino –Le dijo a su compañero de viaje mientras le golpeaba en la espalda-. Los sacerdotes debemos abandonar las riquezas para predicar y convertir a los infieles. él ya no tenía nada que hacer en los campos de Teruel y el Ebro. con unos pómulos salidos y la barbilla retraída. en la discreción sexual de Fra Dulcino. su pasión. -Soy un seguidor de Lulio. -¡Pero si estas tierras están llenas de injusticia! –Insistió Tarquino limpiándose la frente. somos malos practicantes de la palabra de Dios y sus divinas enseñanzas. -Somos unos malos creyentes. Creo en la mística. en la conversión de los paganos por amor. Es por eso que decía creer también en la vida comunitaria de los cataros y albigenses. Y así lo hizo. Tarquino –continuó el padre Gaspar-. de mediana estatura y con una pequeña joroba montada en su espalda. predicó a moros y judíos. un católico enfermizo contradictor del verdadero sentido del cristianismo y su espíritu de humanidad. Sus ojos. Ella era el gran amor de su vida. Sin embargo. pero luego de tan largo trajinar. es decir. a más de vivaces eran negros y pequeños. de tez blanca y sonrosada. sus grandes sueños de conquistador de tierras y culturas. Pero también creo que estos hombres deben ser educados e inmiscuidos en el mundo del conocimiento… sin conocimiento no hay alguna forma de razón. para seguir la causa de San Francisco en el Nuevo Mundo. y se quedó meditando un momento. Francia y España. El fray Gaspar Bartoldy era un sacerdote viejo. Había dejado sus títulos nobiliarios. un amante del pecado acolitado por la redención. como dudando de sus propias convicciones. practicó el voto de castidad y pobreza. sí. no creía enteramente en el celibato impuesto por la Iglesia. eran su delirio. Las mujeres le enloquecían. y con ellas se encerraba días enteros dedicados al amor y a la penitencia. entendió que esa gente tenía sus creencias cimentadas y que era difícil obtener cualquier cambio verdadero. su obsesión por el amor y la aventura. su entera felicidad. también seremos malos para practicar la virtud moral. que decía que el hombre debe desprenderse de las cosas terrenales y purificarse en el ejercicio de las virtudes. para caminar en sandalias por el resto de su vida. ignorante de la verdadera palabra de Dios. El día en que decidió partir a América. a herejes y relapsos. -Sí –Le respondió fray Tarquino colocando sus manos en el pecho-. lloró amargamente a lado de su prima Doménica. creía que el español era un hombre fanático de los dogmas y pobre de religiosidad. en el martirio fecundo. -Con esas intenciones. pero habiendo sido entregada en matrimonio al marqués de Valle Pío. un obstinado creyente. con la misma intensidad que lo hacía el Obispo de Toledo. porque como buen español había aprendido a disfrutar del buen vino y las mujeres. 131 . Fray Gaspar. Fray Gaspar. Fray Gaspar no dijo nada. Su cabeza grande y alargada estaba adornada por una calvicie que iba desde la frente a la corona. caminó incansablemente por el sur de Italia. no creo que nos vaya bien –Comentó Tarquino recogiéndose los hombros.Buenaventura. solamente en la época de Semana Santa y Cuaresma. Y si somos malos para practicar la religión.

Tarquino! –Continuó fray Gaspar recogiéndose las mangas-. Los reyes dilapidan el dinero sin tener la menor idea de lo que es el progreso. Recordó que él mismo le dijo que nunca moriría y que estaría presente por un tiempo indefinido. explotador y esclavista. En todo caso. y había participado en las guerras de conquista del capitán Velásquez. amoríos. los jesuitas y pocos pensadores. España es el monasterio perfecto de la fe católica. de palabra suelta e ideas especiales. Nuestro pensamiento no admite mejoras. ilusiones. pueblo inaccesible al cambio. y pensó que un cura dominico de una orden mendicante. Hemos vivido un Renacimiento que poco o nada ha aportado al pensamiento hispánico.-¡Estamos perdidos. había sido encomendero. Tarquino. En realidad. y se dio tantas vueltas alrededor del palo que se quedó exhausto. Rafael Hithloda y Moro…pero en ellas las cosas se han dado de un modo diferente. y miró a su alrededor tratando de encontrar algún rastro que constatara su presencia. Mientras Europa ha vivido La Reforma Religiosa. Es 132 . sí. Hemos llegado a las tierras paradisíacas difundidas por Peter Pilles. La pobreza carcome los cimientos de la dignidad humana. Nuevamente fray Gaspar sonrió. tenía tus mismas inquietudes y presentimientos. Era una situación especial que delataba la presencia del Pacificador. tus mismos anhelos y esperanzas… el tiempo y la realidad han dejado huellas imborrables. Debe surgir el ideal de una nueva sociedad sustentada en la bondad de estos hombres buenos. lo que estuvo bien claro era que él había estado antes en la Isla. optimismo! Cuando llegué acá por primera vez. que también hizo estudios en Sevilla y Valladolid. -¡Optimismo. detenido en el curso de la historia. Le había dicho que estudió en Salamanca. La distancia intelectual entre el pueblo y sus pensadores es inmensa. ratificando sus palabras de que jamás se iría. y sintió que una fuerza misteriosa le llamaba. aferrado al pasado. levantó sus brazos y se agitó la cabellera. Fray Gaspar se dirigió a la popa de la nao. Se colocó a un costado del palo mayor y suspirando dijo: -A estas tierras deben venir los mejores hombres para gobernarlas. Fray Gaspar. y desde allí miró el perfil ondulado de la isla. Fray Tarquino caminó despacio y se dirigió al palo mayor. Recordó que había recibido órdenes sagradas menores. esas cosas le sucedían de vez en cuando. pero sobre todo que dominaba lenguas muertas como el latín y el arameo. aquel sacerdote encanecido con su sotana vieja y las sandalias rotas. y que luego fue presbítero. porque la muerte apenas era un parte de la vida. Un sacerdote triste. caminó lentamente sin dejar de mirar el mar y el horizonte. nuestra España continua aislaba en las tinieblas del catolicismo fundamentalista… pues sólo hemos tenido una religiosidad aupada por el Santo Oficio. pues la mayoría de la gente es ignorante y miserable. no podía ser tan instruido. la educación y la productividad. por su parte. –Es el Pacificador –Dijo con una sonrisa en los labios-. de la sonrisa inerte. También recordó el día en que se conocieron. -¡Una nueva vida! –Exclamó llenándose de gozo-. -Las cosas se han dado como debían darse –comentó fray Tarquino con un tono melancólico-: Aventuras. Fue en ese instante en que una densa energía le circundó por el cuerpo y se fue disipando poco a poco. solamente eso. y que un día subió al monte Caoraté cerca del río Arimao para inclinarse frente al Santísimo. como que hemos venido al fin del mundo en busca de nuevas esperanzas… No sé si regresemos.

casi insensible. porque ella es el principio y el fin de lo existente. Y así es. cuando conservan lo que tienen. Las mujeres se tapaban la vista con sus pequeñas chalinas. Vivimos con ellas y no tenemos conciencia de ellas. es la costumbre generosa que pregona el buen vivir en beneficio de una 133 . -Es que eso es inmoral –le respondió entre dientes-. y cuando estaba completamente desnudo. La ética ha sido siempre un mundo moral que ha desnaturalizado a los hombres. la Iglesia entendió que los hombres son felices cuando tienen lo que quieren. Porque su trabajo consiste en vender la felicidad a través de la idea de la vida eterna. y eso es lo que le interesa a quien profesa el ministerio de la fe. lento. se tendió en el suelo como señal de arrepentimiento. Se sacó la sotana y la colocó a un costado. y los hace más dóciles y serviles. más incondicionales. los hombres y mujeres que lo habían acompañado a la cima de Monte se quedaron sorprendidos. el rosario en el piso. su perfección infinita. cuando dicen lo que sienten. y los indios le quedaban viendo con una mirada fija y perdida. ver las partes íntimas de un hombre es pecado. El ser da sentido a la existencia. -Porque ella entiende que la moral es una gran atadura mental. Luego. Era la señal convenida con sus espíritus protectores. Nosotros debemos amar y admirar lo que la naturaleza nos ha dado. su potencialidad indefinida. por no mirar algo tan natural como es el cuerpo desnudo de un hombre? Y ella continuó tapada. -A veces por no querer ver las cosas como son. miró cómo la gente lo veía desconcertada. y con su rostro sereno siguió caminando cuesta abajo. renegamos de ellas y las desconocemos. pero eso no es real. -La moral es un saco roto del que se valen los opresores –continuó El Pacificador-. Al ponerse de pie. Una nube inmensa apareció y se expandió a lo largo del gran valle. -¿Y entonces para qué la religión pregona tanto la moral y la práctica de virtudes? – Preguntó la mujer intrigada. cuando aspiran lo que pueden. que sujeta los sentimientos y el pensamiento de los hombres. somos seres con naturaleza. necesitamos de ellas pero a la vez nos avergonzamos. y su inmisericorde explotación en los repartimientos de Jagua y Canarreo. ha permitido controlar su vida y mantener la verdad de los poderosos. sus sandalias les puso al pie de un árbol de ceibo. no conocemos la esencia de las cosas y por lo tanto ignoramos de ellas. El Pacificador se colocó una pequeña tela para cubrir sus partes íntimas. -Los estoicos manosearon la virtud para decir que eran perfectos. le rogó al Señor le perdonara sus pecados y actuaciones perversas en contra de los indios. El ente ideal es el que nace de la perfección de la naturaleza. La virtud en última instancia. Entonces el Pacificador se acercó a la mujer que lo tenía más cerca y retirando sus manos del rostro. los hombres con sus sombreros. Nosotros somos los seres más perfectos de la naturaleza. Siendo así. El Pacificador sonrió ligeramente y regreso a ver a la multitud avergonzada. El hombre distorsiona la naturaleza de las cosas. y el ser en sí mismo es la excelencia de la vida. porque se cortó la frente como señal de protesta ante los atropellos de los conquistadores.allí donde El Pacificador lloró y sudó sangre. Nosotros somos otra cosa. cuando en realidad debe servirse de ellas para sus propios propósitos. -¿Y las virtudes que se nos ha exigido a las mujeres? –Insistió la mujer. -Es que lo que haces es inmoral –Replicó la mujer sin levantar la mirada. le preguntó: -¿Por qué te tapas los ojos.

No tengo libertad para hacer lo que quiero y lo que pienso. Eso sí. solamente el hacer el bien te puede hacer feliz. si los hombres no somos capaces de pensar en el futuro. porque son diseñados por la naturaleza para perpetuar la existencia. que muere rápidamente y genera nuevas ansiedades. Acertadamente. ¿Pero tu mujer. cuando entiendes que el fin último de los hombres. pero eso tampoco es cierto. sino podemos decir algo diferente. porque el hombre no es feliz solamente por lo que piensa. catacumbas espirituales de hombres sin criterio. Nuestros campos están convertido en cementerios vivientes de hombres sin derechos. creer en algo distinto es la fórmula. Si nosotros no hacemos de impulso inicial. El hombre esencialmente es costumbre. Tener confianza en uno mismo es la base de la perfección. La condición del hombre es de entera libertad. Un hombre que estaba detrás de la mujer que conversaba con el Pacificador. El bien es una actitud condescendiente que no conoce el instinto animal. -¿Por qué quieres oponerte a tus iguales? –Insistió un hombre que llevaba un sombrero de paja. sino por lo que hace. porque la virtud obedece a conciertos impuestos por la sociedad. Los cirenaicos pensaban que el placer era felicidad. se sacó el sombrero y levantando la mano dijo: -¿Hombre extraño. Los cínicos creían que el ideal de la vida era la virtud. y dirigiéndose a los presentes. como los animales ateridos habitando en la jaula. -Porque en realidad no todos somos iguales. Los placeres corporales. aquella que discierne la verdad de la mentira. porque ese es un acto satisfactorio de la conciencia. El placer indudablemente es la base de la felicidad. ni dudar de nada de lo que creemos. -¿Y acaso el placer no es pecado? –Insistió la mujer acercándose lentamente. pues la conciencia es la verdadera medida de la vida. Aristóteles decía que el bien es la felicidad. -No mujer –Respondió el Pacificador-. La verdadera felicidad se apareja con la naturaleza y no convive con la racionalidad. La conciencia es conocimiento y el conocimiento es total e integral. Ningún placer puede existir si no es generado por los sentidos. Y nosotros hemos guardado silencio. creencia y comunicación permanente. porque no entendían que la felicidad era un asunto del espíritu. porque la virtud no puede confundirse con el ideal. porque el pecado no existe. por qué andas haciendo esto? Y el Pacificador le respondió: -Es necesario que los hombres protestemos contra aquello que deforma la realidad. dijo: -Ningún hombre virtuoso puede ser feliz. La felicidad es una satisfacción del espíritu. son los placeres más excelsos. caminos obstruidos de hombres sin destino. El Pacificador dio unos pasos adelante. y aquí se oprime a los hombres. es propiciar la felicidad de los demás. De ninguna manera aquello que nos viene impuesto por condición puede ser motivo de felicidad. Y el Pacificador levantó a ver al horizonte y señalando a lo lejos. -La virtud no es felicidad –continuó el Pacificador-. La vida misma es un bien infinito que aun no conocemos su destino final.sociedad honesta. No podemos creer en nada de lo que dudamos. Las cosas deben cambiar y eso es el ser y el devenir. dijo: -Nada evoluciona si no hay conciencia de los actos. las cosas permanecerán iguales por 134 . por qué hablas de una moral condicionada que no refleja lo que realmente eres? -Porque los actos de mi vida están regulados por Dios y las autoridades –Respondió Ella-.

todos aquellos que vivíamos esclavizando a los indios. y dijo: . Y eso es lo que debemos hacer: cambiar el estado de las cosas. Y a vosotros os han privado de vuestros derechos para haceros sus esclavos. Pero luego pensé y recapacité. -¿Por qué hemos de creer que vienes a ayudarnos? –Preguntó otro hombre que llevaba una venda en la cabeza. y ser más humanos con estos hombres indefensos. -He venido para decirles que hay otras formas de vida. de acuerdo a sus necesidades. obedecemos a un ciclo de existencia. el Pacificador continuó caminando por el carretero que llevaba a Valle Hermoso. -Porque he recibido un llamado del corazón que me dice que ustedes son mi camino… Pues he escuchado un Sermón de Adviento que ha perturbado mi vida. y sobre todo nuestra codicia irrefrenable por el oro. y al detenerse frente a un árbol. -¿Y tú qué hiciste frente a eso? -Le preguntó una mujer que llevaba cubierto el rostro con un velo.También pedí que a los dominicos no se le permitiera el ejercicio del sacerdocio. sólo su racionalidad puede cambiar el estado de las cosas. la crueldad y ambición con la que explotábamos sus minas. con una convicción infinita. sentí que un escarbajo pequeño caminaba por mi estómago. dolido con mi cobardía.. y que debíamos aplicar el derecho y la justicia. una voz en el desierto que hablaba en nombre de Cristo. Montesinos nos recriminó la falacia con que asumíamos la conversión y adoctrinamiento de los indios. Ese era un criterio propio del despotismo. En ese instante vociferé en contra de tal atrevimiento y pedí a las autoridades que le expulsaran. Sin embargo. y me enfurecí cuando no obtuve una respuesta adecuada. disgustado con mis pecados. caminé por el muelle de aquel puerto silencioso y me sentí profundamente apenado. mi ayuda humanitaria. si todos los ricos nos desprecian? 135 . Debemos luchar para lograr un mundo más habitable y adecuado.Calicles consideraba que el más fuerte debía imponer su voluntad a los más débiles. Al terminar la misa. Dicho esto. -¿Acaso has venido para ampararnos? –Le preguntó otro hombre desde la lejanía. y la hipocresía con que asumíamos los divinos sacramentos. -Aquel día me sentí furioso y confundido –Respondió el Pacificador-. Debemos dar forma a la existencia. Y allí nos dijo que estábamos en pecado mortal. y ese ciclo es el que debe apresurarse. Las antípodas son polaridades necesarias que dinamizan la evolución de las cosas. y más bien él se ratificó en sus palabras. y se subió a una roca que estaba en la vera del camino. un anciano se acercó y le dijo: -¿Por qué nos dices esas cosas.. el Pacificador caminó lentamente. Los hombres al igual que todas las cosas. luego me rasguñaba el interior de la boca y salía por los labios. y sólo la conciencia puede generarnos ese tipo de verdad que nos haga más humanos. nuestra falsa moral. algo más interesante de lo que ustedes viven. porque sólo la imaginación del hombre puede crear realidades. Luego. la indiferencia con que veíamos su muerte y sufrimiento. La voz solitaria de un fraile valiente. Condenó la forma cómo se despojaban sus tierras.mucho tiempo. que ha sido capaz de removerme la conciencia. porque los que escuchamos aquello no queríamos oír ni aceptar nuestra malicia. y subía lentamente a la garganta. mi acción. He venido para traerles mi palabra. a la siguiente semana pedí que se retractara el sacerdote sedicioso. La historia del hombre ha sido una lucha permanente por obtener y mantener los derechos: unos por conservarlos y otros por recuperarlos.

pero el conocimiento en sí es un gran generador de conciencia.El Pacificador le quedó mirando un momento y respondió: -Porque el hombre debe ser el centro del quehacer humano. enceguece y reduce a las tinieblas. Porque vive el hombre que lucha aún perdido. que las cosas existían por una percepción inteligente. sino también algo natural e intuitivo. y la conciencia es la proyección del yo frente a la realidad imperante. pues la verdad está en nosotros. -La ignorancia. ninguna lo eleva sino que lo estrangula. Lo ideal sería vivir eternamente. nada es verdad ni mentira. ¿Por qué nos hablas a nombre de Dios y las Sagradas Escrituras? 136 . seguimos sin entenderte nada-El entendimiento no solamente es conocimiento abstracto –Continuó el Pacificador-. Siendo así. hermanos míos. en la insensatez de sus propias reflexiones. -Porque la paz en ciertas ocasiones. La religión ha menospreciado al hombre y sus congéneres también. y los muertos no solamente están en los cementerios. y ser significa existir. que el conocer proyecta nuestro ser. -¡Sí –respondió un hombre retraído-. caminaba hacia el arroyo y los miraba con una infinita compasión. y no logró entender sus palabras. -¿Por qué has venido a perturbar la paz en vez de dejarnos solos y tranquilos? Preguntó una mujer harapienta. Los hombres entendemos porque tenemos alguna forma de conocimiento. Abensadik creía que el conocimiento servía para conocer a Dios y al universo. mientras el Pacificador sereno y imperturbable. vive en las sombras del engaño y mata el entendimiento. el que ríe de su tragedia y soporta. se acercó al Pacificador y le dijo: -Sin embargo. El Humanismo resaltó al hombre y la religión lo menospreció. el Renacimiento veneró su pensamiento y la religión lo rechazó. viven en la confusión de sus propios pensamientos. sino en muchos caminos de la vida. Es el ciclo generador de la vida y la muerte. sí –Continuó el Pacificador-. La gente le miró de pies a cabeza. Pero en realidad les digo. se convierte en una tranquilidad digna de los muertos. ninguna ignorancia es benéfica como tampoco es constructiva. el que espera en silencio y desespera. ni su semi-desnudez. pero lo ideal es lo ideal y pertenece al mundo de las ideas infinitas. el que ama sin ser correspondido. Todo se origina en todo. en la percepción que tenemos de las cosas. Somos ignorantes y apenas si sabemos cómo trabajar y servir a nuestros amos. La vida y la muerte conviven adecuadamente. Los hombres ignorantes han sido siempre y seguirán siendo los dueños de las cadenas de la historia. Y se acercó un hombre alto y le preguntó: -¿Acaso no sabes que esto te puede costar la vida? Y el Pacificador le respondió: -¿De qué vale la vida si no la llevamos dignamente? Pues más allá de la vida ya no existe nada. -¡Este hombre viene en nombre del demonio! –Gritó repetidas veces un anciano. porque la realidad se construye desde la propia perspectiva. -No te entendemos nada buen amigo -Insistió el anciano-. siendo así. el que reclama sus derechos y resiste. cuando los hombres no se esclavizan a la costumbre. ni se sienten temerosos frente al cambio. Es por eso que debemos empatar nuestro criterio propio con la realidad. el que llora su amargura e insiste. maldita nodriza de los pobres. y el todo finalmente vuelve a la nada. Otro hombre más pequeño de estatura. ninguna dignifica al hombre sino que lo empobrece. Sólo la educación ilumina el espíritu humano.

en dónde está? –Insistió el hombre retraído. Pues ustedes son una penumbra en la noche.. junto a nuestra pobreza y desgracia? –Preguntó nuevamente el anciano. a los que perseveran en sus ideales. pero debo decirles que no participo de la obediencia ciega. La Iglesia se ha convertido en vuestra máxima opresora. de la grandeza.. también es voluntad de Dios que paguemos nuestras culpas. empecinada de ira. el rincón donde come y devora la miseria. Dios bendice a los ungidos. el ser racional. te has convertido en un hereje! –Comentó nuevamente el anciano. a los que luchan por sus ideas. 137 . Se somete el débil de espíritu para confortar su cobardía. que vienes a pervertir nuestra mente. hereje y mal creyente.-Porque Dios no está con ustedes –Respondió el Pacificador tomándose de las vestiduras. Estás poseído por Satanás. Dios está omnipresente en el ambiente: a veces nos parece extraño pero es una certeza. y en vez de madurar frutos se expanden los abrojos. Está en lo oculto y en lo desconocido. -¿Y quién eres tú para decir eso? –Preguntó una mujer con pañoleta. el pantano en donde exploran los reptiles buscando saciar sus apetitos… el lugar en donde un pueblo adquiere sus más grandes taras sociales. Dios es la filosofía del silencio. La vieja Baldomera. entonces un ambiente de soledad y tristeza azota sus hogares. el que tiene compromisos para obtener sus ventajas. a los que luchan por sus derechos. su infinita gracia nos hace consecuentes con nosotros mismos.un sencillo monje que ha venido a predicarles. el fuerte de carácter para lograr sus propósitos. en la belleza de las cosas y en los sentimientos recónditos del hombre. representa muchas fuerzas. -Puede ser que sí –Respondió el Pacificador-. Cuando los hombres han abandonado estos propósitos. del espíritu. En todo caso. tomó una vara entre sus manos y le respondió: -Jesucristo vino al mundo para liberarnos. El Pacificador. de los dogmas. -Dios es la totalidad de la naturaleza –Respondió el Pacificador-. y esto genera el círculo perverso de la historia. -¿Y en dónde está ese Dios justo del que tanto hablas? –Preguntó un hombre humilde que permanecía sentado. del amor. lo que antes fue la moral del perseguido. y el conformismo ha anegado sus conciencias. a los que mueren por sus convicciones. se ha convertido en una fuerza dominante. sin molestarse. porque ésta es hermana de la sumisión.. y si nuestra voluntad es perder el sentido de las cosas. -Soy el espíritu de San Antonio en el desierto. una oscura realidad sin mirar la luz del día.la víctima se ha hecho victimario. pues lo que antes fue una secta perseguida. se convierten en pesadas cadenas sin su esencia redentora. El Pacificador levantó su vista al cielo y mirando al infinito dijo: -Dios ha venido acompañando al conquistador para someterlos. y en vez de florecer rosas infestan matorrales. ahora es el espíritu dominante. -¿Por qué él no está junto a nosotros. porque él está en todas partes. y es que cuando las ideas se institucionalizan. a los hombres que creen en la grandeza de sí mismos. Ha traído a sus curas opulentos.. -¿Y si no está con nosotros. San Esteban en su fe inquebrantable. -¡Has perdido la obediencia a Dios. la obediencia es un estado de debilidad que no siempre es saludable para el espíritu… La obediencia es el lugar ideal en donde se despereza la injusticia. a ponernos en contra de la fe católica y a invitarnos a la desobediencia. irracional. San Francisco en el camino. Dios es la medida de nuestra voluntad. se volvió hacia el Pacificador y le dijo: -Hombre infiel.

cuando el hombre no logra entender que la verdad está en su mundo circundante. y el predominio de una nueva fe que no tenga como fundamento la ceguera. Policarpo y Bernabé aportando en contra de la fe ciega y egoísta. en vez de hacernos buenos. La fe es el lado oculto de la irracionalidad. -¿Entonces eres un evangelista? –Volvió a preguntar la vieja Baldomera colocándose una pañoleta en la cabeza. -¿Y a cuál Dios debemos adorar para encontrar una fe como esa? –Insistió la muchacha nuevamente. y decía que la fe es una razón sublime. Erramos cuando creemos que la fe es una condición del alma que no requiere fundamentos. Soy contrario al criterio de San Justino. Los dioses de los conquistadores son dioses que conquistan. censor de su hegemonía y grandeza de sus abusos y arbitrariedades. que creía que la religión garantizaba el orden de las sociedades. -¿Y cuál es la verdadera fe que crees que debemos practicarla? –Preguntó una muchacha que llevaba una rosa en su cabello. Hablo de la fe de la racionalidad. esa fe de dignidad y cuestionamiento. Simplemente soy un caminante fundamentando la existencia de la religión cristiana. Yo les pregono la muerte de las costumbres que generan injusticia. Ese Dios que en vez de hermanarnos nos ha hecho enemigos. delante de sus propios ojos. -Amós y Oseas –Respondió el Pacificador-.caído en rebeldía? –Preguntó la vieja Baldomera con una sonrisa en los labios. Aquellos que defienden la religión son los sacerdotes del templo de Naupides. pregonaban el relajamiento moral del pueblo y pedían la inmediata presencia de Yahavé. del buen juicio. -No -Respondió el Pacificador tomándose de la barbilla-. pues los hombres sólo debemos ser sumisos ante la ley y los dictados de la conciencia. -Vuestros verdaderos dioses hace tiempos que murieron –Respondió el Pacificador-. pueblos cuya identidad agoniza… sus lenguas y creencias se desgarran… hasta vuestra dignidad se ha perdido. en la orilla de todas sus acciones. yo tan soy un detractor de los dogmas y del poder de la Iglesia.-Porque ese Dios. Creer en un Dios universal ha significado la muerte de vuestros verdaderos Dioses.. tampoco soy un evangelista. de la creencia inteligente ante lo ininteligible. -Las pruebas de fe que exige nuestra religión. un templo lejano y desconocido. Sois pueblos que han perdido sus dioses y sus leyes. de sus persecusiones injustas. que nos ha hecho dependientes y sumisos. esa fe de rebeldía y cuestionamiento. Los hombres diseñan a sus dioses de acuerdo a sus necesidades y costumbres. San Anselmo hablaba de racionalizar la fe. Ese Dios paternalista que ha matado nuestro espíritu. -¿Acaso tú eres un sacerdote renegado. con dioses indiferentes e insensibles que no llegan nunca a escuchar nuestras necesidades. es el Dios equivocado que esperamos día a día. No. que nos ha creado un sentimiento de servidumbre y ha empobrecido nuestro pensamiento. Esa fe que genera la sabiduría y no el dogma. Clemente. son yugos intangibles que debilitan el espíritu de libertad y justicia –Dijo el Pacificador-. subjetiva y 138 . -No –Respondió nuevamente el Pacificador-. He dejado el sacerdocio para poder decir lo que pienso.. San Agustín predicando la palabra de un Dios justo y magnánimo. -¿Acaso no hemos dado pruebas de fe a nuestro señor Jesucristo? –Preguntó la vieja Baldomera. nos ha convertido en felinos.

los pequeños corredores del cabildo. el problema es que muchos de nosotros. Un hombre que no tiene dudas es un hombre irreal. Terminado de decir esto. -La paciencia social degenera el espíritu de los pueblos –Prosiguió el Pacificador-. El Pacificador con un gesto de paciencia le respondió: -Abelardo hablaba de aquella duda esencial que nos conduce a la pregunta y luego a la verdad. -¿Te atreves a desafiar a La Santa Iglesia? –Preguntó desafiante la vieja Baldomera. Y el Pacificador respondió: -Todos los hombres de alguna manera estamos predestinados para algo. el Pacificador avanzó hacia el centro de la plaza y continuó diciendo: -¡El tiempo es corto y la estancia pasajera! La vida tiene un trayecto tan inestable que hoy somos y mañana ya no somos. que no se sustenta en la razón sino en el sentimiento. ¿O sea que debemos dejar de ser tranquilos y no tener fe en nuestro Dios verdadero? – Preguntó el hombre manco. morimos sin saber para qué lo estábamos. las montañas y a ustedes. del hombre sin voluntad para luchar contra lo injusto. La verdad es un camino inconcluso que lleva al hombre a encontrar su realidad. a las canonjías religiosas. lo único real la injusticia. renuncio a todos mis bienes materiales.obsesiva. 139 . Los sentimientos generalmente no son buenos consejeros. las flores de Valladolid traídas por el obispo Córdova. Teniendo por testigos al sol. Luego. Toda duda busca su certeza y toda pregunta busca su verdad. está en su incansable búsqueda de la verdad. a las vanidades del poder y el privilegio. La multitud no dijo nada y reinó un silencio contemplativo. al clero y a los sacramentos. Lo único cierto es la incertidumbre. La paciencia no es un estado natural del entendimiento sino un reflejo de la cobardía. el Pacificador caminó cuesta abajo en dirección al pueblo de Carimao. la campana de bronce llegada de Castilla en época del conquistador Velásquez. lo único infinito la necesidad. carencia de energía vital. Reniego de aquellos procedimientos que implican la degradación del ser humano. contra el ensañamiento. Al escuchar el sonido de las campanas. El Pacificador inclinó su cabeza y juntó sus manos con una devoción infinita. -Sí –Respondió el Pacificador-. porque la verdadera certeza de los hombres. el menosprecio por lo diverso. la inclemencia de la explotación y la brutalidad con que se trata a los hombres. a la corrupción y al uso indebido del poder monárquico. lo único verdadero la irrealidad. la bancas de piedra con el escudo de los reyes Católicos y la gran cruz de piedra colocada al lado de la picota. las palabras delicadas pero hirientes del cura revoltoso. -¿Tú crees que estás predestinado para eso? –Volvió a preguntar el anciano. Recordó nuevamente aquel sermón que lo había transformado por completo. es ausencia de espíritu. la iglesia principal. convirtió al consentimiento personal en el principio de la fe. la crueldad de la esclavitud. contra el abuso. Miró detenidamente su pequeña plaza. La paciencia de Job es la paciencia del vencido. -¿Entonces dinos cuál es tu verdad? –Preguntó una mujer que se tapaba su rostro con un velo. la inmensa conmoción que había causado en los oyentes: -¡Hoy es día de La Asunción! –Les dijo a los presentes-. hoy estamos y mañana ya no estamos. Lutero desafió a La Iglesia. Yo tan sólo pregono un desafío al abuso.

la irracionalidad alcanza niveles inaceptables. Vengo a decirles que la hora del nuevo pueblo ha llegado. -Y cuáles son las nuevas cosas que nos quieres enseñar? –Preguntó la vieja Baldomera. como si estos dieran atributos a la naturaleza humana. la hipocresía. que ha vivido miles de años sin diferenciar lo bueno y lo aceptable. en la creencia en un nuevo hombre que cultive los valores y la magnanimidad.. la maldad. la sumisión y la paz 140 . pero más reprochable es el silencio del hombre frente a la injusticia. en el cual lo perfecto es racional. los que se inclinan servilmente ante el fiero atropello.-¿Y de qué justicia estamos hablando? –Preguntó el viejo bigotudo que miraba fijamente. el sentido común se aherroja y le sensatez se descompone. en la práctica de la justicia. y estaban dotados de mucha probidad ética e intelectual. verdadero. ha menospreciado los verdaderos valores del hombre para justificar su prepotencia. En este punto. -De nuestra injusticia –Respondió el Pacificador-.. Luego miró la cima del monte Teutematec. El opresor a qué puede acudir sino a vuestros temores. hombres de razón y caballerosidad. Los hombres destinados a gobernarnos deben ser éticos y justos. La famosa limpieza de sangre que pregonan nuestros nobles. El honor debe ser un condicionamiento social que afecte positivamente la vivencia social. hombres de honor al frente de la res pública. El hombre honorable tiene sus virtudes como escudo. sus sentencias como norma. Pues lo injusto. La justicia en nuestra tierra. del cual se decía que guardaba los tesoros de Diego de Bonil. es aquello que se forma en lo más profundo de la nobleza humana. apenas si ha sido un cuerpo extraño. se fundamentan en una nueva realidad: en la necesidad de crear un nuevo orden moral y espiritual. su generosidad como norma de vida. no sólo que son cobardes sino traidores a su propia vida. la ética y la verdad. -El honor –Le dijo el Pacificador-. gremios y cofradías y eso es una felonía. Nada que no sea justo es honorable. -He de volver a repetirles –Continuó el Pacificador diciendo-. De ese pueblo que rechaza el abuso y la prepotencia. La sangre y la estirpe no pueden ser motivo de orgullo. -Los nuevos preceptos que yo pregonó. los que alcahuetean la injusticia. En realidad hermanos. Entonces el Pacificador tomo un palo y se apoyó en él. El honor es un sentimiento que rebasa los linderos de la mezquindad. le gusta vivir a la luz del medio día y detesta la oscuridad con la misma repugnancia que rechaza la perfidia. -¿Qué es eso del honor que nosotros no entendemos? –Le preguntó el carpintero de Sonora. ciertamente es reprochable. los que se someten por conveniencia o conformismo. La justicia verdadera debe ser impartida por el pueblo. de normas inspiradas en las cancillerías de Castilla y Valladolid. El honor no es la nobleza social. colegios. -¿Y quiénes somos nosotros para cuestionar a nuestros patrones? –Preguntó nuevamente la joven de la rosa en el cabello. y lo justo. Quienes nos oprimen dicen que la sangre es suficiente razón para acceder a cargos públicos. la tontería ahora gobierna nuestra cobardía. La moral debe ser independiente de la religión y apuntar al derecho. Sí. La razón debe alejarse de la realidad cuando no sea comprendida. Los hombres que no luchan por sus derechos. Los jueces de Nueva Inglaterra tenían preferencia por la justicia sumaria. a vuestros traumas engendrados por la injusticia de la historia. debeis aprender a rechazar a quienes os oprimen. Un derecho extraño aplicado en un pueblo ajeno. Eso es lo que llamamos conciencia social. la injusticia es un concepto que se aproxima al hombre. nada que no sea razonable es justo. en el nacimiento de una nueva sociedad.

Gente sana y pacífica como el aire. El padre Gaspar Bartoldy que estaba confundido entre la multitud. que destruían toda forma de paciencia. su caminar descalzo cargado de sogas de yute en los hombros. sí. sus desplantes frente al Rey pidiéndole justicia para la gente pobre. está plagado de envidias y rencores. En vosotros sólo existe un hermoso mestizaje.. Vengo a decirles que la mentira. no se genera con el que la crea sino con el que la acepta. Sintió que una ola de silencio le invadía los oídos por completo. Quien aprende a vivir en sus entrañas. el padre Bartoldy miró a la isla y continuó recordando: -Ustedes son gente buena y pacífica –Les dijo El Pacificador a los indios mirándoles detenidamente-. tortuosas concepciones. -¿Pero dinos. Y allí. Era un silencio venido de lo más profundo del mar indescifrable. les embebe en el negro infortunio de sentirse inferiores. No supo qué decir ni comentar. recogiendo su hábito y limpiando sus lágrimas con las bastas desgarradas. del éxtasis incontrolable del instinto natural en los seres vivos. -Son esos prejuicios que llevamos en la mente los que nos hacen sentirnos como esclavos. sus oraciones en la iglesia. que debe darse inexorablemente. Una sociedad llena de prejuicios qué puede ser sino un espacio de retraso. -El prejuicio –Dijo el Pacificador-. sus diálogos insistentes frente al cardenal Utrecht. la nobleza. sus peleas incontenibles con los religiosos de Santa María la Antigua de Darién. y para lo cual estamos preparados. es el sentimiento más encontrado del conflicto humano: extremo y obstinado. del deseo. les saca de casillas. volvía a repetir los mismos gestos y las mismas palabras con que el Pacificador solía convencerlo. quiénes somos?. una mariposa débil volando junto al río.nada. Apoyado en la popa de la nao Juana Galante. Nuevamente.cobarde. Recordó su viaje a Sevilla. –Insistió el carpintero. segregación. entreverado con las olas que se repetían tan intensamente. quiénes somos? –Le preguntó un indio alto de ascendencia taína. odio intestino. todo lo que se haga en su contra es un atentado contra Dios y el ser humano. -¿Y nosotros los indios. El Pacificador le regresó a ver y sonrió con mucha ternura. el padre Gaspar Bartoldy sintió un grave dolor en el pecho que no le dejó tranquilo un momento: -Es un anuncio de la muerte –Le dijo al padre Tarquino que no dejaba de preocuparse por su estado-. . Y el padre Bartoldy lloró. resentimientos. es el orden natural de las cosas. una paloma herida tendida en el camino. acaparador y destructivo. tan sólo se quedó anonadado. 141 . Vengo a decirles que la degeneración de casta no existe. y la sangre. en su lucha incansable por los oprimidos.. el padre Gaspar Bartoldy continuó mirando las aguas infinitas del Mar Caribe. tan sólo son asuntos de discriminación e injusticia. su largo caminar con los padres jerónimos por la Española.Sois una flor marchita en la montaña –Le respondió el Pacificador tomándole de las manos-.Insistió el indio Acariguay acercándose lentamente al Pacificador. infinitamente generosa como la naturaleza. producto de ese deseo irrefrenable de pasión y lujuria. pues eso a ellos les irrita. moviéndose a su costado. menosprecio por su propia vida. malévolo en muchas instancias. Aquel día. y recordó el largo recorrido del Pacificador. inmensamente noble como el viento.

quienes debían unirse se alejaron.. el respeto por el ser humano.Hoy por hoy la razón y el sentido de la vida se ha confundió por completo. quienes debían amarse se odiaron. porque la esencia de quien oprime es el menosprecio por el sometido. por qué nos tratan como si fuéramos animales? –Preguntó nuevamente mirándole a los ojos. ha sido haber considerado al sexo como un pecado. de irracionalidad.. El asunto de la supuesta nobleza indígena. su esencia cultural… nunca más los indígenas volverán a ser los mismos. vive y muere en su propio sufrimiento. se juntaron y se mezclaron y luego cayeron en desgracia. sino la confusión de la racionalidad. 142 . y prefieren vivir más de la irracionalidad de las cosas que de la lógica de las circunstancias. El espíritu crítico de los hombres es el verdadero soporte de la perfección. que inicialmente se negaron ha aprender la lengua de sus opresores. legitimar la usurpación. Su ambición les convirtió en traidores de su propio pueblo. Debemos amar a las flores. por lo que yo te he dicho –Respondió el Pacificador respirando suavemente-. que a veces el amor es tonto y veleidoso. ha ido adoptando sus valores y costumbres. Pero luego la idea del indio noble ha sido ascender al mestizaje. Nos lleva a deducir que lo que prima en los seres humanos. El mundo americano será un nuevo mundo. -¿Y qué de nosotras las mujeres? –Le preguntó la vieja Baldomera. -Por eso. Quienes debían trabajar y pensar no trabajaron ni pensaron. la ruptura de su cultura. es el fundamento de la prosperidad. quienes debían luchar y reclamar no lucharon y se sometieron. a veces volátil y cambiante. el opresor se ríe de tan descabelladas pretensiones. -¡Vosotras sois unas víctimas de la sociedad y la historia! –Le respondió el Pacificador-. no busca estropicios ni grandezas. la humildad. Siendo así. El verdadero amor vive dentro del sosiego. porque en ustedes no existe la malicia ni la ambición desenfrenada. el traidor se convirtió en cómplice y luego en esclavo de sus propias actitudes. fructifica a la luz del día. En cambio la generalidad de los indios. los que se creyeron indios nobles. insensato. -Debo decirles amigos de Sonora –Dijo el Pacificador-. La nobleza indígena ha ido perdiendo paulatinamente sus derechos. -¿Y por qué será un nuevo mundo? –Le preguntó una muchacha que vestía de blanco entero. Ustedes en su sociedad jamás tuvieron noblezas ni falsos complejos de señorío. En esa instancia. porque ustedes no conocen la maldad asoladora. quienes debían servir a Dios le utilizaron. ha sido un invento del conquistador para legitimar sus posesiones. Esto nos lleva a pensar que existe un grave problema de razonamiento. -La memoria de los pueblos es muy frágil y sensible –Respondió el Pacificador con la mirada triste-. el mundo del mestizaje cultural y biológico. Porque ustedes simbolizan la paz y la tolerancia extrema. no es la razón del entendimiento. -¡Lo que sucede es que nosotros somos incapaces de amarnos los unos a los otros! Exclamó el carpintero de Sonora. con simpleza y optimismo. La máxima hipocresía de la religión. con la misma sencillez que sentimos al respirar el aire fresco del camino. renegar de su propia esencia. Los pueblos suelen amar con mayor intensidad sus mitos antes que sus realidades. Sin embargo. la crueldad inmisericorde. quienes debían gobernar se corrompieron. el quebrantamiento de sus valores. Los hombres debemos amarnos con la naturalidad del Ser que nos ha creado. Eso es lo que se irá construyendo paulatinamente: ¡Pueblos con luz propia y nuevos amaneceres! Un pueblo nuevo.-¿Entonces. conforme los españoles han ido prescindiendo de ella.

para dárselos a los seres que ella ha concebido. Eso os convierte en esclavos. la perduración del amor en el matrimonio. El indio. Se ama a la mujer como encarnación de la virtud y la belleza. serán las verdaderas conductoras de la historia. La ignorancia no es maldad pero es una grave falencia. Cuando muere la palabra muere la conciencia. porque ella nos da el don del entendimiento. El no tener el acceso a la palabra ni a la sabiduría es ceguera. nos enseñaron que la única verdad es la palabra y el único credo el espíritu. de ninguna manera –Respondió el Pacificador-. España ha vivido solitaria y triste en medio del silencio de su palabra.. la crueldad y la felonía.. han tenido la obligatoriedad de mantenerse ignorantes. -Sí –Respondió el Pacificador-. Nunca tuvisteis temor a la violencia porque no la conocisteis. su indigencia. de las buenas razones y el deseo de entender la magnificencia del mundo. La palabra es el signo de la comprensión y el progreso. ¡Vosotros mismos habeis sido embrutecidos por la ignorancia!. La mujer ha creado a los hombres a su imagen y semejanza. pobre y oscurantista. como que su camino ineludible fuera la servidumbre.y esa grave enfermedad nos ha transmitido a nosotros. guiada por la renuente pedagogía de Lombardo. su retraso. es aquella que ha renegado de los suyos. Nos ha transmitido una pobreza espiritual plagada de una visión ciega de la vida. Estos bajos instintos vinieron con vuestros conquistadores cuando entendieron que era fácil esclavizaros. el negro y la mujer han sido los más discriminados. no existe el pecado en la naturaleza: la naturaleza existe por su propio ser. El amor es una melancolía destinada para la nobleza. remecieron los cimientos de una religión vieja y decaída. Pero ustedes mujeres de este mundo. ni supisteis de la depredación. Una mujer sin derechos. pero luego se la segrega y menosprecia. Nada tiene vida cuando la palabra está ausente. los ha llenado de prejuicios. ha permitido que éste las maltrate. por su propia esencia. el saber entristece. Debemos crear el criterio del amor verdadero y perdurable.. Pues debeis saber hermanos. -Sí. que estas tierras paradisíacas fueron un espacio de renovación y esperanza. Hombres empobrecidos por la ignorancia y raquíticos de conocimientos. en donde se ilumina la mente y el espíritu no hay pobreza. luz y vida de los hombres. Mientras Europa camina por la ruta de la ciencia. La educación es pan. vuestras ideas incultas son vuestras más grandes adversarias. Sólo su delicado sentido del amor dará calor a la existencia. 143 . Nuestro pueblo vive en un Medioevo sexual hasta ahora inigualado.. como un ideal de perfección. amar al otro como un complemento necesario. Calvino y Zwinglio dijeron nuevas verdades al mundo. -¿Y eso nos convierte en esclavos? –Preguntó una mujer de rostro oculto. La falta de educación de los pobres ha creado su marginación. El amor es una enfermedad y una dolencia de la cual nadie puede recuperarse. La estigmatización del sexo ha sido la máxima falsedad de la historia. Lutero. Su Contrarreforma lo ha hecho más ignorante. y luego.En realidad. la falta de educación –Respondió el Pacificador-. -¿Acaso ves en nosotros hombres malos por nuestra ignorancia? –Preguntó el viejo de bigote que permanecía al lado del Pacificador -No. el amor de los pobres resulta un asunto cómico. la esperanza fenece. -¿Y acaso tú no has sido esclavista y encomendero como los demás? –Preguntó el anciano que no dejaba de mirarle fijamente. -¿O sea que la falta de educación es nuestro mal permanente? -Insistió el viejo de bigote. el amor de los simple y sencillo. España se mantiene enfrascada en la vieja filosofía peripatética.

y miró enternecido cómo el curso del río Acarey fluía libre y cadenciosamente. las Juntas de Valladolid prohibieron los repartimientos. y miró con admiración sus largas meditaciones. y ser digno significa vivir con uno mismo y defender su realidad. He sido parte de aquellas contradicciones. y besaba las riberas con sinuosos movimientos. ¿Crees que la pobreza es indigna? -La pobreza no es digna ni indigna –Comentó el Pacificador-. la Ley de Burgos prohibía los maltratos. También permaneció tendido boca abajo. en que los padres dominicos acusaban a las encomiendas de inhumanas y explotadoras. porque tenía la firme convicción de que un día serían gente nueva. He sido encomendero y esclavista como todos los demás. tratando de que este lo identificara y le llamara a conversar. maltratados y humillados. y sobre todo. la ausencia de excedentes que generan bienestar. porque creyeron que sus palabras nunca se les iban a borrar. El mismo papa Pablo III ratifico su libertad y luego se retractó infamemente. Los pobres son aquellos que caminan sobre su debilidad. He sido parte de esa contradicción macabra en que los reyes prohibían el reparto de indios. siguiendo el camino más corto que llevaba a Tabacuba. El padre Gaspar Bartoldy también le siguió al Pacificador. Luego le siguieron muy de cerca sus pasos. de la dádiva sino del derecho. de aquellas contradicciones en las cuales los filósofos hablaban de libertad y luego la exceptuaban. el trabajo infantil. de la bondad sino de la lucha.-Sí. huérfanos. de la indulgencia sino de trabajo honrado y productivo. atentaba contra su triste realidad. Miró la posición firme e inmóvil con que permanecía y la tranquilidad inmutable con que soportaba el frío y la soledad. La dignidad del hombre no debe tolerar el abuso y la arbitrariedad. 144 . y dijeron que ese era un hombre en el que no se debía confiar. Muchos se han opuesto a las encomiendas con hipócrita solemnidad. lo fui –Respondió el Pacificador-: he sido todo aquello que tú dices. bondadosa. meditando sobre las cosas que había visto y los problemas que se debían resolver. los encomenderos hicieron caso omiso. otros la han defendido abiertamente. Entonces el Pacificador comenzó a caminar. y no sintió temor alguno. El cura Espinal hacía una apología vehemente de la encomienda. Y allí permaneció sentado dos días con sus noches. porque dijo tantas cosas que ellos no entendían. Ha nacido la hora de la renovación y regeneración cultural. y luego lo ratifican. Las personas que lo escuchaban se quedaron asombrados. -Buen hombre –Dijo una persona que miraba con incredulidad-. y su dolor profundo frente a la miseria y abandono en que vivían. se resignan a la indolente compañía de la miseria y la carencia. y luego se aferraban a ellas. mientras oraba y pedía al Gran Ser piedad para los pobres. próspera y solidaria. un pueblo al que siempre quiso llegar. que ponían una alegre sinfonía a los inmensos matorrales que daban forma a su largo divagar. impotentes de surgir en medio de las adversidades. y se quedó grabado en su memoria. y la silente orfandad en que debían morir. sus gestos espontáneos. sus posiciones de oración y sus férreos gestos de concentración. pero nunca debe ser considerada como una situación tolerable. sus movimientos. El Pacificador se sentó al filo de un acantilado. El padre Gaspar Bartoldy contempló las reflexiones del Pacificador. en donde el pobre no debe vivir de la esperanza sino de la realidad. las Leyes Nuevas que también prohibieron la encomienda. en su lengua. pero igual.

su sombrero negro y un pequeño misal que llevaba entre sus manos. y ha mirado incansablemente tus gestos. sólo siguió escuchando con disimulo. aquella sombra maldita que afloraba en cualquier lugar y en cualquier momento. Las órdenes religiosas que debían cristianizar y amparar a los desvalidos. y poniéndose delante del Pacificador dijo: -Soy un sacerdote que ha seguido vuestros pasos desde hace muchos años. y ha valorado tu palabra. Sin conciencia. la joven indígena que descendía del cacique Huvito. lleno de esperanza. aprovechó esa situación y se acercó a la orilla del río. que los hombres como tú no necesitan ser indagados sino encontrados. en un hombre extraño a sus propias virtudes. 145 . y oraban junto a él y le brindaban sus mejores deseos. y ha aprendido de tu ser. si antes le compadecían ahora lo desprecian. También estuvo junto a él cuando llegó a Labranzas. que tenía muchas rasgaduras. el sol brilló intensamente y el ambiente se cubrió de júbilo. En ese trance. En aquella ocasión. el Pacificador caminó sereno hasta las orillas del río Acarey. y unos indígenas desnudos bailaban y cantaban. y con el firme propósito de acolitar sus enseñanzas. y se persignaba. le brindaban tortillas de maíz y carne de cerdo ahumado. en medio de los silbidos de los pájaros e insectos que alborotaban sin cesar. el más sumiso de los indios de La Juana. -Porque yo de antemano sé. y siguió caminando cuesta abajo con sus sandalias rotas. pero no… ¡Religiosos corruptos! –Gritó el Pacificador-. tuvo un presentimiento macabro que le dijo que los indios morirían infectados por la peste.Luego de estas meditaciones. Señor. y se bañó con alegría. se convirtieron en esclavistas. y vio cómo los habitantes le recibían con recelo e incertidumbre. el cacique ciboney que había abrazado la religión católica con más fe que los demás indios. sin dignidad. Vio que moría Hurulaley. El pueblo sometido a sus fieros intereses. el cura que debía aliviar el dolor del indio. -¿Por qué no te detienes para mirarme? –Le preguntó el padre Bartoldy mientras caminaba. Junto a él visitó la ciudad de San Pedro de la Nube. y también a Anaoray. El cura doctrinero. en una cosa. el Pacificador sacó un crucifijo del bolsillo y oró junto a ellos. El padre Bartoldy. dedicados al lucro y la pereza. y un aire enrarecido que cubría todo el cielo. Entonces el padre Gaspar Bartoldy siguió caminando detrás del Pacificador. Vio una multitud de indios que morían en sus casas sin asistencia alguna. mientras miraba al cielo inmutable. Y así. y repetía sus frases sentenciosas hasta quedar en completo desaliento. se convirtió en su sepulturero. -Pero si vos también habeis sido un sacerdote –Comentó el padre Bartoldy. Se maneja un criterio peyorativo de él. El padre Bartoldy le quedó mirando fijamente y no hizo ningún comentario. sin respeto. el indio está convertido en una acémila. Y yo te he encontrado a tiempo y a la vera del camino. lanzando el agua contra su pecho e inclinando su cabeza. Aquel día tuvo una visión trágica que le conmovió profundamente. Y vio cómo el Pacificador se colocaba su túnica café. El Pacificador acostumbraba a rezar y llorar cuando tropezaba con cualquier forma de sufrimiento humano. al hombre que había sido capaz de socializar sus ideas y defenderlas con el alma. -¿Sacerdote? –Dijo el Pacificador sorprendido-. ¿Y qué puede hacer un sacerdote aquí? Luego salió del agua y cubrió su cuerpo con un largo sayal. y murmuraba. -Sí. considerándolo un ser inconstante y débil… un ser despreciable y miserable.

Es su inteligencia la que le hace astuto. arribista y egoísta… opresor. Dios castiga la herejía de los hombres. ama a las mujeres que no le pertenecen y desfoga su debilidad humana. y les ayudó a bien morir. y su inteligencia: astuto. bueno y virtuoso. Entonces honramos nuestra debilidad sometiéndonos. pues el conquistador es un menesteroso de espíritu que suplica a nombre de la fuerza: toma las cosas que no le pertenecen y cree hacerlas suyas. porque le aferra a vivir soportando sus propios laberintos. implora pensiones y bondades. ha sido el botín preferido de los conquistadores –Respondió el Pacificador en voz baja-. Busca la fortaleza de sus pechos y se somete a sus designios. más inútil. no solamente que arruinan lo que pueden: la cultura. Estos hombres subyugados viven en la medida que el opresor les permite. Pero es su sensibilidad también la que le hace generoso. el conquistador se vuelve más vil cada día que no encuentra resistencia. en una cortina negra que oculta la luz del día. -¿Se debe eliminar a los explotadores? –Preguntó intrigado fray Bartoldy. Pero la mujer también ama al hombre que le somete: se acurruca en sus brazos y pide varonía. La necesidad de ser grande le torna insignificante. los modos de vida. no puede tener cadenas en el pensamiento ni conocimientos irrefutables. en un auto exilio. Son sus instintos los que le hacen agresivo. Pide mercedes reales. y aplacó su dolor de moribundos.-Es una maldición de Dios -Le dijo el padre Bartoldy tomando el crucifijo entre sus manos-. porque le enseña a soportar los campos infernales de la intolerancia. El hombre debe sufrir no por sus pecados sino por su propia naturaleza. sino que crean debilidad en ellos. escondiéndonos. pues él cree en aquello que aliviana su espíritu y da seguridad a su existencia. La verdadera creencia debe estar exenta de verdades fijas y tribulaciones filosóficas. La dádiva y la ventaja le vuelven más ineficiente. El Pacificador no respondió nada y cerró sus ojos mientras sudaba intensamente. pérfido y capaz de odiarse a sí mismo como odia a sus enemigos. Finalmente. -El dolor de los hombres –Le dijo al padre Bartoldy-. el espíritu de los hombres. no debe tener asideros fijos ni dogmas indiscutibles. es la única verdad de este mundo. En este mundo paradisíaco al que hemos llegado. mendiga reconocimientos. El hombre es un ser bendito que sólo necesita ser comprendido. aquello que nosotros llamamos herejías. destruye lo que no ha construido a nombre de que él mira las cosas de modo diferente. El Pacificador siguió caminando hasta llegar al hospital que llamaban San Juan de Dios. -Acaso las mujeres no se han prestado para engendrar hijos bastardos? –Preguntó el padre Bartoldy tomándose de la barbilla. -Cuando a los hombres se les permite vivir cual saqueadores –Respondió el Pacificador-. el color de su rostro palidecía y la fuerza de sus manos se aferraba firmemente a la camisa: -Nada en esta tierra es maldito…ni nada se puede considerar como hereje –Dijo el Pacificador fijándole la vista-. abandonamos el orgullo denigrándonos. y limpió sus cuerpos macilentos. -El libertinaje y el abuso sexual. El hombre ama la fe porque ésta le da aliento a su existencia. suplica prebendas. La vida misma la convierten en un fuente de desarraigo. la crueldad más inhumano. la desocupación. no son más que compartimientos infinitos de las convicciones. las mujeres muchas veces eran compartidas y sometidas. Por lo tanto. Allí acarició a los hombres que yacían en el piso. Los hombres practicaban la poligamia y 146 . Así pasó algunos días hasta que decidió marcharse de ese sitio.

la hermosa plenitud de las palmas erizadas. tratas de hacerme entender algo que crees que no entiendo. entristecido con una sombra de incertidumbre que caminaba a sus espaldas. extraña como el crepúsculo que ilumina su llegada. su catarsis personal. pues no existe un camino único para recuperar nuestros derechos. 147 . En todo caso. la longitud infinita de los árboles. Era la hora de retirarse al camarote: -La noche –Se dijo a sí mismo-. Hemos de caminar juntos para llegar unidos. y puedo topar las dimensiones más lejanas y apartarme de la vida. existen lenguajes que maneja el alma. ideas extrañas pero afables. En cada instante me miro a mi mismo como un lucero sin sentido. Ese es el paso de Dios por sus dominios insondables. Y así. los jaguares. -Sí -Le dijo fray Bartoldy y volvió a mirar al cielo con un gesto de reverencia. Afloró un agudo pitido de un joven marinero que caminaba por ella. Espacio de meditación. ¿Y esas extrañas galaxias? sí. En esa instancia me siento fuerte e infinito. un pequeño caserío en el monte. las olas oscilaban presurosas y apenas si volaban los recuerdos en la delicada memoria del padre Bartoldy. pero a la vez soy pequeño e infinito como ese aliento celestial que nos cobija en el misterio… La noche. -No necesitas decirme nada –Le dijo el Pacificador-. hermanos. Entonces caminó en dirección al camarote: pensativo. y esos suaves latidos de luna que nos ilusionan con su persistencia. les dijo a sus pobladores: -La piedad. y nos hace sentir infinitamente pequeños frente a su grandeza interminable! El fray Tarquino de la Rosa llegó en ese instante y le tomó del brazo diciendo: -Es hora de que nos recojamos porque la jornada de mañana es muy intensa. tan cercanas como mi alma y tan distantes como el tiempo. estas son claras e inconfundiblemente. pues ese es su sutil ordenamiento. sí. esta oscuridad que alumbra los pensamientos más recónditos. las arpías y venados. la piedad es pobre cuando llega de manos de quien nos tienen lástima. los bordes de la memoria y el sentido de lo ininteligible. Los agustinos y los dominicos se enfrentan disputándose las indias y las catalinas. Y allí las aves circundando el cielo estrecho e infinito. y esas son las expresiones. Así se trata a la mujer que entrega la flor de sus encantos y la ternura de sus entrañas a este mundo ingrato. el suelo húmedo besando los pies descalzos. Los curas practican el sexo abierto y el amancebamiento. creía que la meditación era el mejor relajante de la vida. como un horizonte que se abandona para explorar nuevos caminos. como queriendo encontrar otras formas de existencia. Y se aproximó un indígena que apenas sabía el castellano y le miró detenidamente tratando de decirle algo. y que los hombres debían pensar y meditar intensamente para encontrar su verdadera eudaimonía. su propia identidad espiritual. cuando el Pacificador llegó a Naha. El Concilio de Trento ha dicho que la mujer no tiene alma. En la nao Juana Galante. Hoy.ofrendaban la dote por sus mujeres. ¡Es Dios que nos demuestra su presencia. Ellas toman formas diferentes con sencillos contornos de luces celestiales. Y nuevamente volvieron los recuerdos a la mente del fray Bartoldy: El paso lento del Pacificador por los caminos de la selva Lacandona. los guacamayos desplegados en las ramas. agreste sinfonía de ruidos inconclusos. la luz mezquina perforando las hojas perennes de los árboles. Pues tú tratas de decirme algo pero no puedes. las mujeres practican el amancebamiento y muchas veces convierten a sus hijos en expósitos.

y se contentó poniéndose de rodillas y besándole la mano. Los hombres no amamos la paz sino la guerra. para los ancianos que se alejan de la vida. por creer en nosotros mismos. -Ese tipo de vida no existe –Le respondió el Pacificador mirándole a los ojos-. y que si quieres amar y ser amada. El amor está en la conciencia. El éxtasis nos cautiva y nos motiva. para los hombres que viven apartados por los hombres. la armonía sino la intranquilidad. deberás amar en igual forma. hasta los pequeños detalles que construyen la conciencia. El amor está en las flores. para herirnos y sanarnos. Y se acercaron algunas mujeres y una de ellas dijo: -Queremos amar y ser amadas. El Pacificador le levantó suavemente y le dijo: -Los hombres nunca debemos ponernos de rodillas. y amar la paz pero no a costo de perder la rebeldía. Cuando las cosas nacen del corazón. Los hombres debemos amarnos pero no someternos. el temor a la seguridad. sí. El indígena que lo miraba detenidamente. Y si me dices que quieres ser amada. vivir una vida sin problemas. ni aún por agradecimiento. de aquellos que se inmortalizaron por su pasión desenfrenada. el estatismo sino el movimiento. porque Dios es la corroboración de nuestra inteligencia. la fe en nosotros mismos.tratas de pedirme algo que piensas que yo no tengo. ni redención del espíritu? La redención del espíritu pasa por tener una fe inmensa en el futuro. para degollar a nuestros enemigos y arrepentirnos encarecidamente. resguarda los caminos del destino y los ilumina. el pensamiento que tenemos de las cosas. ni debemos besar la mano de nadie. para las mujeres que crían a sus hijos. Pues nuestra naturaleza está dotada de incertidumbre. el amor puro y espontáneo. -Porque los seres humanos estamos hechos para amar y odiar al mismo tiempo. despierta nuestros instintos animales. en los árboles y en los animales. Dios redime nuestro espíritu y lo revitaliza. ¿Qué sería el hombre sin amor. en la satisfacción de servir a la vida y en ser parte o la totalidad de algo. entendió lo que el Pacificador le decía. de nuestro ingenio creador. La sumisión es el peor gesto de agradecimiento. y eso es lo que nos excita y obsesiona. El amor es pan y vida para los enamorados. porque todo aquello que nace del sentimiento debe ser puro sentimiento. debes saber que siempre serás amada por todas aquellas cosas que dan sentido a tu existencia. Los hombres amamos el movimiento porque nuestros sentidos están hechos para capturarlo. porque los hombres preferimos la agitación a la calma. Otra mujer que llevaba los cabellos largos se acercó e insistió: -Nosotros queremos tranquilidad y calma. -¿Y por qué odiamos tanto? –Preguntó otra mujer de ojos achinados. El amor es la vida misma. De tal manera que el amor está en todas partes. por aumentar nuestras potencialidades. en el horizonte mañanero y en los arreboles de la tarde. y podemos entender más con tan solo fijar una mirada. y podemos entregar todo con tan solo brindar una caricia. El Pacificador se quedó meditando un momento y respondió: -El amor. de nuestra firmeza existencial. la angustia a la tranquilad. para los niños condenados a vivir en la miseria. dinamiza nuestra vida a través de la esperanza. y quedarse en el sentimiento. en la necesidad de sentirnos parte de algo. desde la chispa vital que da sentido a la existencia. la racionalidad de la rutina. Creer en Dios es creer en el mismo hombre. 148 . los hombres podemos decir mucho sin pronunciar una palabra.

los que miran de soslayo. la fuerza creadora que la impulsa. es el espíritu herido de la dignidad humana. Cuando odiamos empleamos toda la energía que se acumula en nuestra mente. los que no saben compartir… Y luego el abandono. Respiró algunas veces y exhaló. Muerto en sus pobres ilusiones. ¿Por qué no nos hablas de la soledad y el abandono? El Pacificador calló por un momento y respondió: -Solitario es mi corazón que ya no encuentra alegría. Esa es la gran incógnita del destino. creí que la humanidad se había civilizado. los que gobiernan a la gente aunque no conozcan a su pueblo. es apenas una pequeña parte de nuestra condición humana. y me encontré con que no podía entenderme ni a mí mismo.Odiamos porque éste sentimiento es el más cercano a la natural irracionalidad del hombre. el verdadero curso de la vida. y mientas caminaba la gente le seguía y conversaba. el sentirse apartado en medio de un conglomerado. Dicho esto. pero perdidos como siempre sin saber quiénes somos y lo que jamás seremos. y sonreía. Luego le regresó a ver al padre Bartoldy y tomándole de la mano le dijo: -Pensé que sabía a dónde iba. y miró las aves. creí que mi destino estaba dado. viviendo cada instante de acertijos. que el abandono es la vejez. y los árboles que se elevaban imponentes. avanzar en cualquier dirección creyendo que es el rumbo. la energía se diluye y la voluntad se doblega… el ímpetu se aletarga. los que no aman las cosas simples por amar lo que les sobra. se detuvo un momento y se quedó contemplado el fluir de la corriente. Pues yo debo decirte hermano. pensé que la razón era certeza. es observar a un hombre recogido en su tristeza. pensé que podía entender a los hombres. los que no encuentran un hermano en medio de sus amistades. el Pacificador continuó caminando en dirección al valle del río Usumacinta. Pues abandonado es aquel que no tiene a Dios en su pecho y renuncia a su derecho de vivir con suma espiritualidad. cuando amamos. los que no brindan un bocado a quienes les devora el hambre. los que no ayudan al desvalido a cruzar la calzada. y miró el cauce contorneado por las orillas. Sabemos de dónde venimos y en donde estamos. -Esa corriente que avanza por el río –Comentó-. y me encontré con que jamás hay un destino cierto. de rodillas. y vive allí. y el amor. y veo que los instintos me someten. y me encontré con que el mundo era incierto. y me encontré que la verdad era algo ilógica. los que son capaces de maltratar abusando de lo que tienen. el de aquellos que se rodean de riquezas y no pueden compartirlas… solos son aquellos que esperan la lisonja para satisfacer sus vanidades. 149 . El abandonado siente resentimiento consigo mismo y se refugia en la soledad. sin la menor intención de ponerse a caminar o emprender un nuevo rumbo. se resigna a vivir en su propia oscuridad. y caminar inconteniblemente entre los avatares del destino.. El abandonado vive en un desierto inmenso que ha creado su propia idea. pero me encontré con que jamás tuve un camino. sí. es el verdadero curso de la vida. -Y tú que sabes mucho –Le dijo un hombre que llevaba puesto un sombrero de paja-. los que no sienten como suyo el dolor de los ajenos. pero nunca sabremos a dónde vamos.. Caminar y caminar sin rumbo cierto. la pobreza y el dolor. creí que era verdaderamente humano. Ir y avanzar sin detenerse un minuto. y le iban topando su vestimenta en señal de confianza. pensé que lo que yo pensaba era lógico. A su paso por el puente de Icto. y veo que vivo en un mundo incivilizado.

. Se ufana por causar daño aún a sabiendas del dolor que produce. Nosotros mismos somos en esencia agua y necesitamos de ella para mantenernos. y unas onzas de oro pesan más que el inmenso dolor de las personas… El valor de las cosas. con la sonrisa de una persona que nos indique el camino. Ella en sí es todo. no necesitaríamos odiarnos. Nada es bueno ni malo mientras no sirva al interés humano. sin ella no existiría aquello que llamamos vida.Luego. sin ese cariño especial que debe motivar los actos del hombre. queremos entender la vida como un inexpugnable campo de batalla. sí. Se inclinó ligeramente y acariciando entre sus manos el agua. nunca podrá entender el verdadero sentido de vivir. Nada bueno se hace sin amor. El anciano que llevaba un poncho sobre el hombro. ¿Por qué la gente nos trata con tanto menosprecio? -Porque la maldad es siempre inmisericorde y despectiva –Le respondió el Pacificador-. El agua viaja por el mundo y está en los lugares en donde florece el ser viviente… Si los hombres aprendiéramos a amar lo simple y a disfrutar de lo verdaderamente importante. El valor es una percepción subjetiva del hombre que le enseña a dimensionar. el agua es pureza y vida. -Dime buen hombre –Dijo un joven que se encontraba escuchando atentamente las palabras del Pacificador-. nace el odio y se arraiga la injusticia. quien no sabe valor. Simplemente soy un gorrión que anida en el verano. El agua limpia y purifica al ser viviente. se quedó inmóvil y le preguntó: -¿Quién eres tú?. disfruta de la desgracia del indefenso. porque es el amor fraterno lo que nos hace más humanos. eso es lo que debemos aprender. en donde el vencedor tiene derecho a humillar al derrotado. Los corazones inmensos están rebosantes de cariño: los que saben respetar. El amar a los demás es un evangelio del alma. Quien no sabe valorar no puede decir que sabe bienvivir. entender que debemos confraternizar el dolor y repudiar lo injusto. esperar que una mano extendida recoja nuestros sufrimientos. ha sido no saber valorar adecuadamente. la frotó en su cara y refrescó su pecho: -Gaspar –Le dijo en voz baja-. Nada que no esté dentro del amor puede estar dentro del respeto. una liebre en el desierto. El Pacificador le dio una palmada en el hombro y le respondió: -Yo soy nadie en la vida. Pero no.. pero además crea belleza y diversidad. Disfrutaríamos del calor de la luz solar a medio día y de la suave luminosidad de una noche estrellada..yo no entiendo lo que haces. cariño. Amar lo importante. El amor es una necesidad que debe estar presente en todas las relaciones del hombre. Viviríamos cada día disfrutando del presente y no confundiéndonos en la espesa neblina del futuro. nos permite ver y disfrutar de la naturaleza. en donde no hay cabida para los rencores y resentimientos. el problema del hombre a través de los tiempos. Y el anciano le interrumpió y nuevamente preguntó: -Por qué vienes a hablarnos tanto de amor y solidaridad? -Respetable anciano –Le respondió el Pacificador-. sí. los que saben apreciar. y comenzó a caminar bordeando la orilla del río. el Pacificador tomó un palo y lo hizo de cayado. un jaguar abandonado. donde la vida de los hombres no tiene valor alguno. ni explotarnos. El hombre en sí es afectividad y emotividad.. es la esencia de la existencia misma. se remonta con facilidad en los oscuros pasillos de la impunidad… Cuando se enfría la afectividad entre los hombres. ni tomar las cosas de los demás para beneficiarnos. pasear por los duros laberintos de la vida. Ama el hombre que piensa en el desvalido. el que siente en 150 . vive del desdén y la vileza propia. Valorar es conocer y dimensionar la importancia de algo que da sentido a la vida. los que saben entender.

ni allá. ni en ninguna parte. La fe impulsa la razón del hombre esperanzado. no saben lo que es la fe… Y volviéndose a la multitud que le seguía a sus espaldas. sintiendo que los huesos de sus manos se iban enfriando poco a poco. del deseo de superarse. El anciano se quedó quieto sin decir una sola palabra. y siguió moviendo la cabeza: incrédulo. ¿Quién para restarnos aquello que es la esencia de nuestra virtualidad? ¿Quién para impedir aquello sin lo cual el hombre deja de ser humano?. El anciano se acercó disimuladamente y le dijo: -¿Quién eres tú para ser tan diferente? Y El Pacificador le dijo: -Soy un hombre que no nació ni aquí. les dijo en voz alta: -¡Es la fe queridos hermanos! Es la fe el motor del espíritu. la libertad. si me dijeras de verdad no te creería. Soy el grito del sendero que conduce a los derechos. volvió a ponerse en dirección al camino que conducía al valle. el impulso esencial del desafío. Simplemente existí cuando entendí que el mundo debía ser diferente. la del que cree en la vida posterior a la muerte. la del que mira anheloso su futuro. y mi sonrisa tu sonrisa. cuando llaman a su pensamiento a la desesperanza. lo que es la libertad. -¿Y quién es Dios para quitarnos algo que es enteramente nuestro? –Le preguntó el Pacificador a la multitud anonadada-. la felicidad. Ama el que respeta al que piensa diferente. Gaspar –Le respondió el Pacificador con una voz débil–. Pues yo debo decirles que la fe es el elixir mismo de la vida. Pues cada día converso con mis propios sentimiento. del anhelo. pero aún así. Regresó a ver abruptamente y levantó su mano diciendo: -No logro entender lo que me dices. incrédulo. El anciano. afloró una pequeña sonrisa y le tomó del hombro al Pacificador: -Estos hombres tienen quebrantada la fe –Le dijo-. y no encuentran un consuelo. Habrá un día en que los pueblos 151 . Sin ella. en donde el ser humano sufre. Luego. intrigado. El padre Bartoldy que presenciaba el acontecimiento. la humildad y la humanidad. en la luz del sol iluminando mis propios sentimientos. casi sin entender lo que había escuchado. Los hombres mueren cuando dejan que su fe los esterilice. en el viento pasajero que lastima la dulzura y en el sepulcro silencioso de un convento. recogió su bastón de madera y se alejo caminando. la fraternidad. debemos estrechar nuestras manos para unir nuestros esfuerzos. De tal manera que hoy. Divago libremente por todos los lugares donde siento que la espiritualidad fenece… ¿Que quién soy yo? Yo soy el salteador de los caminos del hombre. y le miró de pies a cabeza..carne propia la necesidad del necesitado. el que sabe entender al que no tiene la capacidad de expresarse.. No saben lo que es ella. He vivido en el campo como vive el aire libre. y trató de entender la lógica incomprensible de este mundo. al que se aleja solitario por la senda del olvido. lo que es la justicia. el apoyo mutuo. a la verdad. inconforme. mi palabra debe ser tu palabra. -Sí. Ese es el mundo que nos dejó Dios y debemos conservarlo. un hombre es un solar estéril. y no como lo entendían quienes lo atropellaban. cuando beben de las aguas muertas de sus resignaciones. llora. de la ambición de querer llegar a Dios. una sombra oculta del pasado que vive inerme y desorientada. -¡Es que tu Dios sólo nos ha traído pobreza y miseria! -Le dijo una mujer que llevaba una chalina. la del que cree en los campos etéreos de la inmortalidad del alma.

. a sus sentimientos. su necesidad de ser considerados. la niña María Dolores coqueteando tras las rosas. y dominarlo. el temor es un gran soporte del ordenamiento social. acorralan nuestras aspiraciones y nos van quitando la fe en nosotros mismos. El padre Gaspar Bartoldy no se alarmó con el acontecimiento. y el derecho es el respeto al hombre. sino un realidad intangible e infinita. En todo caso. porque para él Dios no era un realidad tangible y comprensible. sus amaneceres de aventura lanzándose de los balcones. Ellos son los que borran y sepultan las mejores vivencias de la vida. pues nunca encontraremos un amor lo suficientemente fuerte que nos haga claudicar. Entonces el Pacificador le miró fijamente y le respondió: -¿Por qué has de tener derecho a la vida si tienes miedo a la muerte?. era un cierto temor frente a las nuevas ideas del Pacificador: -No tengas temor frente al cambio de las cosas –Le dijo el Pacificador a fray Gaspar-. quien nos enseñó a ser unos eternos soñadores. todo aquello que no comprendemos. y entiende que todo lo que se hace con amor es infinito. No hay nada más fuerte e incontrolable que aquello que nos causa miedo. -Sí. por lo que no se parece a lo que él piensa. El derecho es amor. Recordó cuando tuvo que abandonar su hogar para viajar a América. y su valentía de torero en la arena de La Valenciana. y estiró sus brazos haciendo que flameara su vestimenta larga. todo aquello que nos causa desconfianza. estaba acostumbrado a eso. ellos matan el amor –Le respondió fray Gaspar.. El sentimiento que nació del fondo de su ser. y soñó que él era el viento impetuoso que cobijaba el vientre de esa tierra hermosa. El Pacificador se subió sobre una roca que sobresalía en el camino. Nada ennoblece más al hombre que el respeto por lo que no es suyo. ni una causa lo suficientemente 152 . su esperanza. y sintió un brisa ascendente que le desplegó el cabello. Porque es verdad que a los hombres nos causa temor todo aquello que desconocemos. a ver y sentir ese extraño misticismo. El Pacificador y la multitud que lo seguía.pierdan su fe. y soñó. -Es que nosotros tenemos miedo a la muerte –Dijo un campesino que se encontraba acurrucado. y fue por un momento el aire inmenso que reposaba silencioso. entonces se convertirán en seres arraigados a la tierra. El hombre que sabe dar amor es porque sabe respetarse a sí mismo. respeto y consecuencia. Alzó su mirada al infinito y se sintió cercano a Dios. y la esperanza. -Son los años los que matan las ilusiones –Le dijo a fray Gaspar serenamente-. Debes temer más bien a lo estático y oculto. ni sentir. Cuando los hombres comprendamos esto. Es la fe la que nos hizo humanos. le vino a su mente una serie de recuerdos que le humedecieron los ojos. que no tiene otra necesidad que servir a un amo. sus grandes ilusiones que frisaban los sentimientos más románticos. Este era un pueblo que estaba lleno de personas buenas y bondadosas. por lo ajeno. seres con capacidad de irradiar amor y pensamiento. -Matan el amor que alguna vez creímos haber tenido. continuaron caminando en dirección a Lacanjá. Ahora mismo iremos a Lacanjá y diremos a sus habitantes que es preferible morir con honor antes que vivir en vasallaje. y se sintió eterno e infinito. Mientras caminaba. de comprender que el mundo es respeto y tolerancia… amor. a lo que tus ojos no pueden ver. a su modo de pensar y ver la vida. entonces comenzaremos a llamarnos humanos. los caminos de la galantería que iban por el puente de La Giralda. a su ser. Y el honor nos es otra cosa que la defensa del derecho. a la cual llamaban Abya Yala. Y navegó sobre las copas de los árboles.

amar todo aquello que parece simple pero que en realidad representa la totalidad.. creer en uno mismo es creer en los demás…Creo en algo porque siento que aquello es algo mío.convincente que nos haga renunciar… ni una verdad tan firme que nos haga desistir. de un espíritu sano y bondadoso. con lo más elemental que te brinda la vida. de mucho cariño. porque creía que la vida era eso: frescura y alegría. del sentimiento creador. sentir que lo que pienso es mío y de todos los demás. de su antítesis. Ese es nuestro aferrado instinto de existir: amar el sentido de vivir. consuelo a los desamparados. Y ustedes son personas que requieren de un palabra limpia de consuelo.. con sus propias peculiaridades. Luego el Pacificador caminó y conversó con las personas. cuando no se siente útil a la sociedad. de su lado opuesto. del estado satisfactorio del pensamiento. Y la joven nuevamente le volvió a preguntar: -¿Y qué es la felicidad? A lo que el Pacificador le respondió: -Ser feliz es estar satisfecho con uno mismo. Es enajenarse de sí mismo para ser parte del otro. cuando deja de sentirse parte de algo. no esperar nada de nadie ni inquietarse por la prosperidad. y tanto el bien como el mal son elementos necesarios para que se dé la dualidad existencial. pues no podremos entender lo que es el bien si no logramos comprender lo que representa el mal. Entonces el Pacificador se colocó en medio de la multitud y gritó fuertemente: -¡No podemos dejar de creer en muchas cosas porque nuestra fe estaría afectada. es amarse como uno es. Amar es sacrificar el yo en función de otro yo. Las palabras son sonidos que muchas veces abandonan el alma. cariño a los abandonados. de una verdadera solidaridad. -El verdadero amor es el que uno siente por el otro. del sentimiento compartido. Le tomó de la mano a la vieja Baldomera y le dijo: -Los seres humanos creemos que la virtud de la vida es la riqueza. Ser feliz significa aceptar a los demás con lo mucho o poco que te puedan ofrecer. y les dijo muchas cosas simples como era su aspecto mismo. El Pacificador se acercó al hombre y le respondió: -Hemos dejado de creer en muchas cosas. -¿Y por qué dices que buscas nuestro bien? –Preguntó la vieja Baldomera. Pues es tan grande y fuerte la necesidad existencial. -Porque el bien nace de la nobleza del corazón –Respondió el Pacificador-. resplandor y energía. esperar casi nada a cambio de lo mucho que puedas dar a los demás. -¿Y cuál crees tú que sea el verdadero amor? –Le preguntó una muchacha que llevaba un vestido largo. El bien generalmente favorece a unos pero también perjudica a otros. pero no es así. Pues el bien vive en una casa cercana a la bondad. Y pidió a la gente que le acompañaran hacia una llanura verde y exuberante.Amar significa vivir de la espiritualidad de la ilusión. que ningún atropello contra ella doblega nuestra voluntad 153 . nuestra conciencia inerte y nuestra razón privada de pensar! Debemos creer en algo porque saber creer es la razón del ser. sin esperar que el otro sienta lo mismo por uno. que da albergue a los necesitados. la virtud de la vida es mantener siempre ese deseo innato de vivir. Nada existe sino es parte de un contrario. Ser feliz es sentirse todo aunque no seas nada. Pues el hombre se hace infeliz cuando no encuentra el verdadero sentido de las cosas. -No debemos creer todas las cosas que dices –Comentó el hombre que llevaba puesto un sombrero de paja-. aferrarse a la verdad propia y ajena. Creer es sentir propiedad por algo. pero jamás en aquella que dan vida al corazón.

si la vida es alegría. es la canción de la avecilla que saluda la mañana… es hacer la felicidad con poco para que nunca nos falte nada. se acercó con disimulo y le preguntó: ¿Cómo puedo mantener a mis hijos si soy tan pobre y necesitada? El Pacificador le regresó a ver con ternura y acariciándole la cabeza. -Vosotros debeis esperar la muerte –Le respondió el Pacificador-. vive el que oprime. importantes. la alegría de vivir. La muerte es una persona agradable que jamás se olvida de nosotros. Vive el que trabaja. El sentido de la vida es el encanto. Luego. y en él encontró a un grupo de personas que lo esperaban entristecidos. cuando uno se regocija es porque mira las cosas con un sentido práctico y esperanza.. le dijo: -Es que la pobreza no existe. -¿Y qué pasa con nosotros. amar a los que a uno le aman sin esperar nada a cambio. cuando uno sueña es feliz porque idealiza los anhelos. El Pacificador se acercó a conversar con ellos.. -No. Por primera vez sentí miedo y no quise conversar con ella. vive el que procrea. esperar de todos sin confiar en nadie. el Pacificador levantó su cabeza y hablando fuerte les dijo a los demás: -La riqueza está en todas partes y ni siquiera la vemos porque aprendimos a mirar el mundo de manera diferente: La riqueza es la salud. amar y regocijarse. ésta no permite que nos llevemos nada. necesarios. Todos los días me visita en la casa y comemos juntos. Ya no me resta miedo para enfrentarme. soñar. la riqueza es esa paz interior que nos permite vivir la vida con paciencia. ese descanso eterno. nos menosprecian. que cuando nos llega la muerte. Y una mujer que acarreaba varios hijos. La otra noche vino vestida de blanco y se acercó demasiado a mi cama. nos esclavizan. vive el que padece. un niño jugaba alegremente y se reía. -Esta es la verdadera alegría –Le dijo a la gente indicándoles al niño-. la riqueza es el aire puro y fresco. Dicho esto. Señor –Le respondió el anciano-. Cuando ella me visita por las noches. y jamás renunciamos a nuestro legado de la vida. A continuación. y luego de apretar sus manos. ese camino extraño por donde nos dirigiremos para encontrarnos con el Todopoderoso. que solamente ella es capaz de hacernos sentir seres perfectos y valiosos. Cuando uno ama es feliz porque entiende que necesita compartir su amor a otra persona. Porque la vida es tan corta y tan hermosa. la riqueza son los ríos que nos enseñan diariamente que la energía es vida. Es la mano de un niño que se estrecha. buena mujer. La pobreza material es tan finita. el Pacificador se dirigió a un pequeño caserío que lo llamaban La Bendita. A nombre de la pobreza nos humillan. Detrás de la multitud. El Pacificador se acercó a él y le tomó entre sus brazos. nos acostamos juntos y hablamos de muchos temas. porque me acostumbré al negro de su vestimenta y a su cara oculta. La muerte sí. valorar un juguete pequeño así ya no tenga sentido. vive el que envejece. He aprendido a convivir con de ella sin sentir temor alguno. les dijo: -¿Y por qué esa tristeza?. Creer en todo y no dudar de nada. pensé 154 .de vivir. los viejos que vivimos cansados esperando la hora de la muerte? –Preguntó un hombre que apenas caminaba. hablamos de todo y sentimos que somos uno solo. La pobreza es una creación mental de quienes nos quieren hacer creer que no valemos nada. creer en los sueños por más pequeños que estos sean. Reír y regocijarse sin ponerse a dilucidar los pormenores de las cosas. -¿Acaso tienes miedo a la muerte? -Le preguntó el Pacificador plantándose en su delante.

somos uno solo y una misma causa. Fijó su mirada en el lejano horizonte y vio cómo las cosas más allá de la vista se perdían. -La muerte. en nuestro alrededor. El cielo no está en ningún otro lugar que no sea esto: los bellos paisajes de la selva. en los sueños cumplidos de nuestros pequeños anhelos. no es la vía a la felicidad eterna. esos largos corredores en que desesperadamente buscaba su salida. La muerte inconsecuente. en el amor que recibimos de nuestros seres queridos. Seguiremos ese viejo recorrido en el que Dante nos enseño la vía al infierno. Miró detenidamente la caída e imaginó la sensación de las águilas y gaviotas que planeaban en lo alto. las playas infinitas. no había encontrado una sola muestra de vida en los pasillos. es el manto verde con que se recubren las selvas misteriosas. El cielo es el sol que brilla intensamente para dar calor a nuestras vidas. Me ha dicho que prepare el viaje del cual nunca regresaremos. y llegar al infinito. en la espiga de aquel trigo. El Pacificador nuevamente regresó a ver a los presentes y volviendo a tomar la palabra. -¿Sientes esa extraña sensación que siento yo? –Le preguntó a fray Bartoldy que miraba abismado. entre nosotros. en elaboradas reflexiones que tampoco entendemos. y recé por el alma de los Santos Difuntos. en las bellezas de esta tierra. La muerte ya es parte de mí vida y la rutina. como si el aire se pusiera espeso y no pudiera respirarlo. supliqué al Señor y espere el desenlace en medio de palabras frías. sí. Porque junto a él también había vivido la muerte. en el sol de la mañana… Sin decir nada más. y me entregué por entero a los brazos de Nuestra Señora de la Nube. Se detuvo al borde del precipicio. sí –Decía en cada sueño inconcluso en que buscaba una salida lógica al asunto-. Y nuevamente mañana nos preguntaremos ¿En dónde está el cielo? El cielo está aquí hermanos. en cada sonrisa que profesa un niño. -Esta es la prueba de la existencia de Dios y la muestra de nuestra insignificancia. 155 . y aparecía ese juego de nubes que adornaban el inicio y el final de la playa. Había caminado intensamente y había hurgado cada túnel y pasillo. Ese es el cielo que muchas veces lo buscamos en interminables dogmas. Pero el camino al cielo no es un camino de esperanza. y el curso interminable de los ríos. y luego iremos al paraíso hasta llegar al cielo. Pero a más de eso somos débiles e indefensos…Quisiéramos volar. dijo: -Es más que seguro que un día nos encontraremos en la mansión de Nastrud o en las galerías enmarañadas del Averno. a un lugar que lo llamaban El Balcón de la Montaña. En realidad. esas tardes despejadas. -Sí. como que el corazón se acelerara y el pulso se pusiera tenso. Esos pasillos largos y oscuros en que solía encerrarse por las noches y buscar con insistencia algo vivo. Pues nosotros somos pequeños y apenas perceptibles frente a la grandeza de la naturaleza. Quise enfrentarme cara a cara y conocerle plenamente. El cielo está en cada instante de la vida. en sabias teorías encontradas en los manuales de los monasterios. y sintió miedo al mirar esa caída impresionante que terminaba en un cúmulo de rocas. el Pacificador se dirigió al final del poblado. y que iremos por caminos desconocidos que nos ocultaran eternamente… El Pacificador escuchó detenidamente y no dijo una sola palabra. es la montaña majestuosa que nos incita a visitar sus cumbres prodigiosas. A la euforia siguió el temor y luego la tensión macabra. en cada mano de un anciano. Señor –Le respondió fray Bartoldy agarrándose del hábito.que venía a llevarme y recé intensamente. Pensé que la hora del destino había llegado. en la paz interior que aparenta cobardía.

vuestros nietos. Gaspar. -El día de mañana –Continuó-. El vuelo de la mente es el imperio del hombre sobre la faz de la tierra. a luchar por una vida digna en donde nunca más sean humillados. ínfulas de encontrar nuevas aventuras. estuvo callado como nunca. llegar hasta donde llega la imaginación sin límites ni impedimentos. Se sacó sus zapatos y los lanzó a la vera del camino. entender sus palabras sentenciosas. y sus alas se derritieron y lo precipitaron al suelo –Dijo el Pacificador aproximándose al filo del precipicio-. Nuestra existencia en sí. Cuando las personas dejan de tener este espíritu. ese espíritu del hombre enfrentándose al peligro. y sudarán gotas de dolor y sacrificio. Vuestros hijos. sentir hambre para saber lo que sienten los hambrientos. reto. como si un dolor en el alma le oprimiera el pecho. ese es un desafío mayor. la vida se convierte en una letanía y la monotonía crea su reino intocable.Subir y subir hasta alcanzar el éxtasis existencial. Se acomodó el hábito que llevaba puesto y se colocó la capucha. como si todas sus palabras se hubieran ido por ese camino oculto que frecuentaban los chilicreses. ese es otro desafío. 156 . A fray Gaspar Bartoldy no le dijo nada. hasta alcanzar un punto en donde la imaginación divague y seamos seres infinitos dominando el universo. sí. pero entenderán… entenderán que sólo el desafío y el sacrificio dignifican la vida de los hombres. La multitud le quedó viendo fría y asombrada. Llegar hasta lo más lejano de la vida en donde la presencia del hombre es inconcebible. -Dédalo quiso aproximarse al sol desafiando a los dioses. Sus familias llorarán y convivirán junto a la desgracia. a romper con su vida de pobreza y servidumbre. El desafío es primo hermano del sacrificio. como queriendo interpretar lo que decía. del dolor. el pacificador salió en dirección a Tacoplán. ¿Qué sería del hombre sin esos desafíos. Entonces el Pacificador le tomó de la mano y le impidió que se retirara. El padre Bartoldy sintió un profundo temor y quiso dar unos pasos atrás. sí. Por primera vez en mucho tiempo se sintió cansado y deprimido. Un vuelo fecundo y provechoso en donde tu mente alcanza los estratos más inimaginables. Mirar el mundo por debajo de nuestra vista y presencia. es desafío. también es desafío. si hemos de morir por lo que amamos. -Debo caminar descalzo como si la voluntad de Dios así lo dispusiera –Le dijo-. si hemos de abandonar lo que queremos. Al siguiente día. un pequeño pueblo que estaba ubicado en la zona de La Antigua. El desafío. de la renuncia personal. sentir sed para saber cómo sufren los sedientos. Desde allí podemos sentirnos los dueños del destino y desafiar a Dios y someter a la existencia. Y seguir volando. Debo sentir la soledad para saber que se siente al ser abandonado. sentir la ingratitud para entender lo que sufren los hombres buenos que han hecho favores en la vida. a pensar que nunca nadie más tendrá el derecho a sobajarlos. y vuestra descendencia entenderán lo que les digo. sin ese espíritu superior de querer alcanzar lo que aparentemente es imposible? Luego regresó a ver a las personas que le acompañaban y les dijo: -Les increpo el día de hoy a buscar y alcanzar sus desafíos. Esa es la eternidad. ese es un desafío. Si debemos enfrentar a los que nos ofenden. Y habrá muchos heridos tendidos en el suelo. del honor. si hemos de luchar por lo que nos pertenece. Se sintió solo y olvidado. sentir que imperamos delante de la naturaleza. Debo sentir dolor para saber cómo realmente viven los que sufren. sentir la debilidad para entender lo que es ser menesteroso. casi sin tomarle en cuenta.

Pero a mi me satisface haber dicho la primera palabra. y despierta. -Caminemos pronto para que no nos coja el sol de mediodía –Le dijo a fray Gaspar -. pero había algo que le hacía especial. algo que merece ser de Dios. el primer hombre blanco que se atrevió a desafiar la inmensa majestad de La Corona. el Pacificador se detuvo. En realidad. y finalmente llega. la vista ha disminuido. -Gaspar –Insistió-. Gaspar –Le dijo con una voz llena de alegría-. avanzaron hasta llegar a un pueblito llamado Bejucal. mi pelo ha encanecido. El puerto de Caña Brava Al siguiente día. Luego concluir que en la vida no hay destino ni verdad. y avanzar frente al destino tratando de encontrar una verdad. Recibieron la acogida de la gente generosa y pernoctaron en él. mis cejas han crecido. y luego avanzaron a otro recinto que lo llamaban Bendición de Dios. En verdad que los hombres somos tiempo y espacio inconcluso. el puerto de Caña Brava no había cambiado demasiado: la pequeña iglesia que se levantaba al costado de la plaza. hasta encontrar que en la vida no hay comienzo ni final. el muelle amplio y encantado. la fortaleza de mis brazos ha decaído. -Yo siempre quise volver a Tacoplán. los arcos contiguos que caracterizaban al Cabildo y la pequeña plaza de armas. Pero la belleza de Caña Brava sigue tan intacta como siempre. Fray Gaspar Bartoldy entendió que el Pacificador estaba más inquieto de lo de costumbre. el horizonte infinito de las aves. Siguiendo sus pasos cortos y cadenciados. porque las cosas de la justicia llegan porque llegan.Y el Pacificador comenzó a caminar lentamente apoyado en su cayado. Caminar y caminar si rumbo cierto. y descenderá de las montañas y seguirá mil direcciones. Es la voz de la conciencia que se eleva por los cielos. Ya nada será igual de hoy en adelante. Fray Gaspar Bartoldy miró con satisfacción la gran empalizada que circundaba el puerto y la gente curiosa que miraba asombrada. balbuceaba permanentemente. Su temperamento tranquilo y equilibrado estaba alterado. 157 . El Pacificador se sentó poniendo a un lado su cayado y admiró cada uno de los detalles que pintaba el horizonte. Pudo darse cuenta que el Pacificador andaba y asesaba. Al siguiente día avanzaron y llegaron a la zona de La Antigua. comía demasiado poco y sólo quería caminar y caminar durante el día. era igual que la mayoría que se habían levantado en América. Gaspar. y era que en la esquina norte se levantaba la picota en la que había sido ejecutado don Anselmo de Mora. respiraba con dificultad. fray Gaspar caminó a sus espaldas sin pronunciar una palabra. la nao Juana Galante llegó al puerto de Caña Brava. Hace treinta años que llegué a este lugar y mis labios se han partido. el edificio grande de la Gobernación. Decir y decir tantas cosas sin esperar respuesta. las aguas reposadas y azuladas. y hace de los hombres algo digno. porque lo que yo he dicho irá rodando en la cabeza. Al llegar al puente donde iniciaba el camino empinado. Porque desde aquí se ve a plenitud la belleza de Caña Brava. Yo sé que un día llegará la justicia a estos pueblos y no será demasiado tarde. Fray Gaspar Bartoldy le tomó del brazo y haciendo que se apoyara en su cuerpo. porque la primera palabra es la voz del corazón. La Plaza Mayor. y mirándole a fray Gaspar le dijo: -Esta es la vida de los que luchan por las causas perdidas. La sonrisa de sus labios había desaparecido.

aquella mujer española que había sido una de las primeras en llegar a estos lugares. al igual que muchas personas de la isla. Sin embargo. sí. algo así como fornida. Aceptó que el punto de encuentro sería la parte posterior del confesionario.Luego de pasar revista con sus ojos. El día en que fray Gaspar le declaró su amor a escondidas. que persiguiéndose incansablemente hasta caer el uno sobre el otro. Doña Matilde ya no tenía ojos para otro hombre que no fuera fray Gaspar Bartoldy. cuando las palmeras se agitaban suavemente abanicando el atrio del convento. Desde ese día el padre Bartoldy perdió el gusto por la vida y comenzó a vivir en una insufrible monotonía. las cosas materiales no le interesaban para nada. A partir de aquel día. controlaba sus quehaceres. tan dominantes como que nadie podía fijarle la mirada. la que le permitía tener ingresos por las homilías. unos recursos nada despreciables. lanzando al suelo su rosario. ella se rió intensamente. profundos. por 158 . Allí estuvo meditabundo y paciente. su celda oscura y fría. Y correteando por el interior de la iglesia. con mucha pasión. Ella era tan ruda y despiadada que a veces no media sus impulsos. tomándole despectivamente de las braguetas. mientras con sus ojos entreabiertos vigilaba a todos los costados. su sotana era cada vez más vieja y deshilada. y una mujer con la cual se realizaba como hombre. apretando fuertemente su pecho escuálido en los abultados senos de la dama. y era la cantina de doña Matilde de Zamora. a los pocos meses de disfrutar de esta dicha pasajera. el padre Gaspar se sintió el único dueño de la mujer por la cual muchos hombres habían suspirado. Y doña Matilde le entregó todos sus encantos. Fray Gaspar había encontrado el verdadero sentido de su vida: una profesión buena. Fray Gaspar había pecado de pensamiento mirando sus nalgas musculosas. Fue es esa situación que fray Gaspar le besó a doña Matilde. fray Gaspar Bartoldy se detuvo un momento en lo que él llamaba el centro de las perdiciones. Cada día amanecía y anochecía sin sentido. burlándose a carcajadas. Nunca había visto unos ojos más claros y dominantes. Pero esa era la muerte. De todas maneras. Y se sentó detrás de la sacristía esperando que sea las doce de la noche. y la iglesia desarreglada. y por la cual se blandieron cuantos duelos. su rostro pálido y demacrado. como si fuera a un acto importante en el cual correría la vida o la muerte. la peste bubónica asoló a la isla y doña Matilde. intervenía en sus asuntos personales y vigilaba sus acciones. -Válgame Dios una pifiada –dijo la noche en que decidió correr la buija para contactarse con Matilde. la gente le comenzó a llamar la Bartolera. ella era el motivo del negocio que lo llevaba a predicar tantas cosas y a decir tantas verdades de las cuales ni él estaba convencido. fuerte de brazos y pantorrillas. En realidad. un día decidió aceptar la declaración amorosa de fray Gaspar Bartoldy. en la noche y en un día que no fuera santo. Cruzó las piernas y respiró suavemente. Ella era alta y buena moza. sus senos desproporcionados. y en homenaje a ello. administraba sus finanzas. Era la mujer que hizo suspirar a muchos de los colonizadores. Fue en la noche de conjunción. de ojos claros y caderas anchas. perdieron la vida y el puerto se convirtió en un oscuro cementerio. su boca de jazmines. con aquella vieja inmunda con la cual había bregado a lo largo de su vida. Era el hombre que estaba presente en todos los actos de su vida. no encontraron mejor manera de desatar sus impulsos eróticos. dejando de lado su moral rígida que daba la impresión de ser inconquistable. su barba larga y descuidada. Decidió que esa noche tendría un encontrón con la muerte.

las procesiones de Semana Santa.las misas cantadas y lloradas. como que aruñaba las paredes y causaba retorcijos en las bancas. Dejó de respirar por un instante tratando de evitar que esas voces le alcanzaran. los sermones de Cuaresma. Continuó luego por la cornisa. En apenas unos segundos. pero no. volvió a meterse en el campanario y bajó al coro lentamente. y le acariciaba su rostro. Y fray Gaspar no respondió absolutamente nada. Sintió una desesperación profunda que le hacía ver de cerca la muerte. un silencio como seco y asfixiante. y de estos cientos más. como treinta. y la vista se nublaba. pero al volver a verle nuevamente. y el pensamiento se oscurecía. El padre Bartoldy se quitó las manos de las orejas y quiso sacarse esa sensación de desesperación que le había causado el ruido. El silencio ocupó todos los espacios posibles sin dejar un solo rincón de frialdad y expectativa. qué es la muerte? ¿En dónde está la muerte? –Volvió a gritar levantando sus brazos. Era la muerte la que daba sentido a todos los actos de esperanza de los feligreses. ese deseo inmanente de nunca sumirse en la oscuridad profunda de los tiempos. La satisfacción que sintió al expulsar el gusano de su boca. un gusano enorme que salía de su garganta arañando las paredes bucales. completamente blanco. Entonces el Padre decidió que le remordería en la puerta y lo mantendría en esa situación algunos días. se dio cuenta que sus restos se reproducían. Un eco suave y ondulado se fue expandiendo por detrás de la sacristía y se elevó hasta el tumbado. no era que había eliminado la dolencia. sólo sintió que una angustia infinita le salía de su pecho y podía palparla en sus manos. -¡Farsa. Retorciéndole el pescuezo. Nuevamente un esfuerzo de su pecho le devolvió la vida. Logró sacarle al gusano de su boca y le tomó entre sus manos. con una pequeña dolencia que aparecía cada cierto tiempo en la boca de su estómago. Repentinamente. entonces fray Gaspar montó en cólera y la lanzó contra el suelo. esto no es más que una maldita farsa! –Gritó indignado. Esperó a que la luna apareciera en la bóveda central de la iglesia y volvió a mirar la buija. el padre Bartoldy no pudo respirar y sintió cómo la asfixia se iba apoderando de su cuerpo. Creyó que este era un organismo especial que le había acompañado durante muchos años de su vida. Pero la buija nunca dio el menor indicio de moverse. y salían cientos de gusanos. En realidad. -¿En donde estás Gaspar? –Dijo una voz que venía del coro de la iglesia. fray Gaspar Bartoldy se colocó detrás de la columna principal de la iglesia y se pegó estrechamente. -¿Muerte. como que los oídos se secaban y caían en un vacío profundo. sino que esa bola de grasa no le dejaba respirar como es debido. el padre Bartoldy creyó haberle eliminado para siempre. el gusano moría y renacía continuamente y no se daba por vencido. En primera instancia. y le tomaba de sus manos. Sintió una angustia infinita porque esas voces no callaban. hasta que comenzó a blanquearse el piso de la iglesia. el ideal de no vivir eternamente en los infiernos y de gozar de una paz virtuosa al lado de los ángeles y arcángeles. con unos ojos sobresalidos y cientos de patas ordenadas. Era como una bola de ruidos que se dispersaban y se volvían a reunir para impactarse en las paredes. un ambiente de silencio inundó el interior de la iglesia. Era un gusano largo y peludo. 159 . La tomó suavemente por los bordes y empezó a moverla esperando el ansiado deletreo.

La muerte había asentado su pacífica residencia en Caña Brava. Sintió que las cosas eran extraordinariamente grandes y que él apenas podía asombrarse de verlas tan monumentales.. escarbajos y reptiles. -Nada más seco y tétrico que la muerte –Se repitió varias veces-. como si se encontrara en un pueblo solitario en donde la vida hubiera fenecido. nuevamente detuvo la respiración y pensó que el tamaño de su cuerpo era relativo. Allí permaneció sin bajarse todo un día: atemorizado. Apegado a la pared y tratando de no hacer ningún ruido. La muerte es el ser inmanente que anima a la vida en su proceso regenerativo. Luego de decir esto. y que si él se proponía. sí. Continuó caminando en dirección al Palacios de los Trejos. En la plaza. Así permaneció durante un corto período de tiempo. Cruzó la calle empedrada que tenía en su delante y subió con dificultad la grada que se encontraba al otro lado de la calle. -¿Pecados. y se escondió debajo de un pequeño púlpito que aparecía a su costado. el padre Bartoldy caminó en dirección la capilla lateral de la iglesia. Se levantó lentamente y regreso a ver a los costados. podía reducirse de tamaño. Luego. La muerte. pero no las ideas. escondido. los hechos y las causas. La larga 160 . se dirigió a la puerta principal y salió por la escalinata. Inmediatamente se puso de color rojo encendido y poco a poco su cara fue palideciendo hasta volverse cenizo. como si una noche de ajetreo le hubiera agotado. En ese instante creyó que el tamaño y la oscuridad eran dos factores importantes para ocultarse de la muerte. El padre Bartoldy. Luego de dar varias vueltas por la plaza de Caña Brava. centímetro a centímetro. el sentido de las cosas y los sentimientos. De seguro que te acobardan tus pecados. en dónde has dejado tu conciencia? –Prosiguió la voz como siguiéndole los pasos-. -Esto es pura imaginación –Se dijo a sí mismo-. como si un ratón se paseara por debajo de las bancas. Siguió en dirección al Cabildo y éste estaba desolado. que son latentes e inmortales. hasta que al final se sintió que no era nada. Y así se fue reduciendo poco a poco.. y tampoco encontró nada. sintió que era el momento adecuado para reducir el tamaño de su cuerpo. desgreñado. cuáles pecados? -Se preguntó en silencio y cerró los ojos tratando de crear una oscuridad interior que generara otra oscuridad exterior impenetrable. lo suficiente para sentir que la muerte se había despistado.-¿En dónde estás Gaspar que no escucho tu respiro? –Insistió la voz que nuevamente salía del coro de la iglesia. y cansado de cargar con sus maletas. desde borrachos incontrolables hasta beatas cubiertas con su velo. -¿Gaspar. El poder de la mente es fuerte e infinito. Lleno de terror se subió a una banca y se puso a buen recaudo. pero la muerte nunca abandonaba a la vida. La verdad no había nadie. Mueren los hombres y las circunstancias. el padre Bartoldy le pidió a fray Tarquino descansar un momento. es viuda fea y putrefacta que andaba incansablemente por todos los lugares. miró la plaza central y la contempló por un instante. y el ambiente frío y tétrico continuó imperando en el ambiente. Gaspar. ratas. y miró pasar todos tipo de gente. entumecido. Al día siguiente se despertó tendido en la banca: solo. los jardines parecían pequeñas selvas enmarañadas en donde proliferaban insectos. el padre Bartoldy se alejó del púlpito de la capilla y se dirigió a la mitad de la iglesia: pequeño y apenas perceptible.

Allá. Caminó por la corta callejuela que seguía a lo largo del muelle y miró la bahía con sus hermosas palmeras y su arena blanca. Respiraba aire puro y cristalino. Los recuerdos daban la impresión de ser ratones blancos que aparecían y desaparecían. con curvas peligrosas y algunos precipicios en sus vertientes. Levantando su mano y cayendo de rodillas. el Puerto le parecía más jovial y exótico. Recordó el día en que caminó en dirección a San Juan de la Bendita. -Soy la voz de los desvalidos –Le dijo tomándole de las manos-. hermosamente improvisado y funcional. Se plantó frente al muelle que vigilaba silencioso la bahía y colocó sus maletas al costado. Dios le había prometido. Ese camino largo y ondulante que no tenía tramos rectos. Y unas lágrimas rodaron por sus mejillas. Era el lugar ideal en el cual confluía su espíritu religioso con la vida solitaria. sin ningún anuncio y sin obedecer a alguna forma de orden o sentido. sus puentes colgantes y La Virgen de Piamonte. la luz del cristianismo ilumina el mundo tenebroso de los primitivos. dejándose caer inercialmente. Simplemente la memoria era un asunto pasajero que muchas veces se perdía injustificadamente. como una bola de fuego abrasadora besaba el cielo sobre la cumbre desafiante de los montes. y el sol. y se persignó rápidamente. entendió que el destino le había llevado al lugar indicado. el padre Bartoldy encontró una multitud que escuchaba atentamente las palabras de un hombre. Era la única en muchos tramos. A diferencia de lo que había conocido en el pasado. sus taludes pegados junto al río. ya casi cuando el sol se ocultaba detrás de las montañas. El camino era triste y solitario. El padre Bartoldy continuó caminando en dirección al horizonte.travesía por La Mar Océana le había agotado. y se sentó en el suelo. Luego de caminar un largo trecho. Se acercó a la multitud rengueando con su pierna izquierda y se quedó perplejo. Una planicie larga y fecunda en la cumbre de una elevación inmensa. era la que según él. El destino no es una mera casualidad sino un designio. esperó a que el cura dominico acudiera en su ayuda. le dijo: -Este es el lugar desde donde Nuestro Señor ilumina el mundo pagano y herético de los indios. La recta final que hacía de último tramo del largo recorrido. De todas maneras se esforzó por mantener los recuerdos que aun retenía en su memoria. En ese tramo de la vida creyó haber perdido la memoria. pues no recordaba casi nada y lo poco que tenía en mente era confuso y borroso. inconfundible. Recordó cuando llegó a los altos de Santiago de Cumbarán. el hombre que lucha por la justicia y el 161 . tratando de hilvanar sus ideas. Luego se dirigió al convento en el que había vivido muchos años y abrazándole a fray Tarquino. Desde aquí. un lugar a donde una gran cantidad de indígenas acudía anualmente para celebrar sus ritos religiosos. -Es la señal de Dios que me indica que he llegado al lugar apropiado –Se dijo a sí mismo. donde la vegetación se veía diminuta. como nacido de los vientos huracanados que azotaban al Caribe. pues en ese mismo instante una ola de luz intensa se aproximó desde el horizonte. la voz de aliento y la meditación profunda. indefenso. sin palabras. casi sin planicies. El padre Bartoldy botó hacia atrás el sombrero y la manta de algodón que llevaba puesto. Era el cura pequeño del cual le habían hablado en muchas ocasiones y al cual había buscado por todos los lugares. Soy la paz y la rebeldía.

junto a los hombres que necesitan de tu paso para sentirse acompañados. manos grandes y deformes. ella vive de los simple y cotidiano. una actitud algo recelosa. Aún así. El padre Gaspar Bartoldy sintió una extraña sensación que bordeaba la inseguridad. y acompañarte en las buenas y en las malas. amor y justicia. Pero a su vez. la fe es un camino largo que nunca debemos dejar de transitarlo. Ella en sí es estremecedora. Era el mismo Puerto y las mismas montañas que miraba a lo lejos. -¡Que no te asuste nada. Las mujeres llevaban ropa larga y desgarrada. sólo debes aprender que la vida se cultiva en los caminos. Ven a mi lado y camina junto a los pobres. que el amor nace y muere entre los hombres que comparten. de la actitud bondadosa y solidaria de la gente. Pero además percibió una extraña pestilencia que salía de no sé donde. el padre Bartoldy se dirigió al Pacificador y le dijo: -Dime Monseñor. mal oliente. en las ideas remozadas. y había visitado los lugares más recónditos. humillados y marginados. He seguido tus huellas y nunca he podido encontrarte. en la hermosura natural de las flores primaverales. Entonces el padre Bartoldy regresó a ver a la multitud que lo miraba. en tus momentos difíciles y también cuando encuentre la aventura. le pareció pobre y descuidada. Sus pies partidos laceraban enconados. y que los valores morales del hombre. El padre Bartoldy. Con su cara entristecida y demacrada. su mirada triste. luego de recordar este pasaje de su vida. y se encontró con rostros sucios y arrugados. que la realidad es un sueño que apenas puede ser comprendido. he sentido tu cariño pero jamás he visto tus manos. de insignificante presentación. y había dejado su palabra sembrada en los campos donde los campesinos trabajaban miserablemente. en la ansiedad de alcanzar algo que aparentemente es prohibitivo. hermano! –Continuó hablando el Pacificador-. de los gestos pequeños pero amables. El 162 . Tu fe en mi palabra es la fe en el destino de los hombres oprimidos. El padre Bartoldy inclinó la cabeza y sin levantar la mirada dijo: -Es a tí Monseñor que te he buscado durante mucho tiempo. hombres con sus sonrisas apagadas. Pues esa es la vida de los pobres. Le sacudió la sotana y le dijo: -La fe. como si la furia del sol hubiera tostado esa piel curtida a la interperie. Sintió temor al observar esos rostros sucios y macilentos. La pobreza a veces tiene apariencias desgarradoras. de tu aliento fresco para sentirse amados. volvió a sonreír ingenuamente. Los dos religiosos caminaron juntos en dirección a la multitud que se encontraba expectante. carcomidos por unas ampollas insanas que le impedían caminar normalmente. Soy el que defiende a los indios sometidos. he escuchado tus palabras pero nunca he podido verte. Entonces el Pacificador le tomó suavemente de los hombros y le dijo: -Hermano. pero salía y pululaba como un vapor que se expandía silenciosamente. Con sus sandalias de cuero cruzadas por dos hilos de pictigüa. La presencia de El Pacificador. querido hermano. El Pacificador había caminado cientos de leguas a lo largo y ancho de la América hispánica. tan sólo son un pretexto para esclavizarse entre hermanos. por otra parte. el que camina por todos los caminos hablando de paz. Ella vive en el aire fresco de los campos verdes.derecho de los pobres. qué debo hacer para seguirte por la vida. El Pacificador sonrió ligeramente y le ayudo a levantarse. Ser tu seguidor fiel en donde mi presencia se requiera.

-Esta es la plaza más hermosa de Castilla –Le dijo al padre Bartoldy hablándole al oído-. y acompañé al Pacificador en sus discusiones más encarnizadas… y lo acompañé en sus comentarios más severos. y se sentó en ella. y fuimos insultados y maltratados por las autoridades. Fray Tarquino le miró con una sonrisa retraída. No saben quién es usted y mucho menos quién soy yo. hasta que finalmente llegaron a La Plaza Mayor que era el orgullo de la ciudad. -¿Vagabundos deambulando?. Se volvió a frotar las manos con el agua y regresó a ver hacia arriba. Sí. Puedo sentir claramente el espíritu atormentado de don Álvaro de Luna en la picota. algo compungido y abrumado. y acercándose a fray Tarquino le dijo: -¿Pero cómo?…si yo viví en este lugar muchos años. pero aquí no les conoce nadie… Entristecido. se paró en su delante y le dijo: -En la Diócesis de Caña Brava no quieren recibirnos. el Palacio de Pimentel. el padre Bartoldy recordó lo que llamó la gesta de mayor monta. una sonrisa de pena y complacencia. y en muchos casos expulsados… -Puede ser así. lánguidos. Luego pasaron el Puente Mayor y se dirigieron al centro. al lugar estrecho en donde se encontraba fray Tarquino. los suplicios de los cabecillas de las 163 . Mira esas casas que engalanan el entorno. El Pacificador miró la ciudad de Vallisoletum y se sintió halagado. Ven a topar esta agua fresca para que te calme ese calor intenso.. a lo alto. el Monasterio del Prado. y que cuando esto sucedía. -¿No has encontrado nada? Pero si yo caminé por estas tierras y canté misa en sus iglesias. sólo los recuerdos eran capaces de devolvernos el aliento. siguieron por la calle del Empecinado. la universidad. apenas alentados por la esperanza de conseguir algo para esa gente pobre. Se sentaron a orillas del río Pisuerga y descansaron. -San Teofrasto -Dijo. Pero de todas maneras debe haber alguien que recuerde nuestro nombre. El viaje había sido demasiado largo y ajetreado. La había visitado varias veces y creía que en España no había una ciudad más hermosa: La iglesia de Nuestra Señora de La Antigua.mismo cielo nublado y las mismas aves que se descolgaban en el infinito. o algún registro en el Cabildo que diga que nosotros estuvimos por aquí y vivimos… -He conversado con algunas personas. pero ninguna da razón de su existencia. pero si nosotros fuimos quienes más luchamos por ellos. un sinfín de recuerdos le inundaron la cabeza y sintió que la vida se había agotado.. lleno de aventuras y pobreza. Tan sólo comentan de dos vagabundos deambulando por los caminos de La Bendita. En todo caso. la iglesia de San Pablo. -He buscado y rebuscado su nombre en todos los archivos y no he encontrado nada – Recalcó fray Tarquino indignado. y era la presencia del Pacificador en el colegio de San Teofrasto de la Magnífica. -¡Tarquino! –Le gritó con una voz emocionada-. En fin. como que una extraña sensación le embargaba. como que quería decirle o no decirle algo. Caminaron por La Calle de las Angustias en donde se dice que el rey Alfonso tenía su amante preferida. topó ligeramente el agua que besaba el borde y se frotó la cara. La Colegiata de Dos Torres. era la misma agua que rociaba las mismas manos y la misma cara. Y recordó aquel día en que llegaron ambos a San Teofrasto: descalzos. y visité constantemente al obispo… y discutí con los encomenderos. padre Bartoldy –Continuó fray Tarquino-. El padre Bartoldy se desembarcó de la canoa. Se acercó a una pequeña canoa que estaba escondida en el muelle. Padre.la discusión de un hombre que se enfrentó a un Imperio.

El Pacificador también observó detenidamente las casas que rodeaban La Plaza Mayor. sus colores. Que sea lo que Dios disponga. en que vagaban las almas infelices de los condenados. El Pacificador no dijo nada y le dio unas palmadas en la espalda. -La hora final nos ha llegado –Le comentó al Pacificador arreglándose el hábito-. la figura que imperaba en los ámbitos del quehacer social y político. La muerte sí. Su sonrisa leve delataba sus temores. El destino nos lleva al real acontecimiento. lo que más le gustó fue ese ambiente de señorío que tenían las fachadas. En fin. y ese tétrico silencio de medio noche. El padre Bartoldy se quedó contemplando una a una las casas de la plaza y caminó lentamente a su alrededor. se adentró en sí mismo e inició su reflexión especulativa. Filosofía llamaba a esto el Pacificador. sus fracasos le habían enseñado y fortalecido. teología. sobre todo por la naturaleza de los acontecimientos que albergaban. y derecho canónico. todas las plazas europeas tenían algo de similares y distintas. le habían hecho más fuerte en sus propósitos y más pragmático. -Hemos de afrontar la realidad con la misma entereza que hemos enfrentado todos los actos de nuestra vida –Le dijo tomándole de la mano-. Pero en esta ocasión. una elegante arquitectura barroca engalanada con los detalles de las fachadas. Era una plaza españolísima en esencia. sobre todo por la picota y los cadalsos que se montaban en cada circunstancia. la única forma que encontraban para normar la vida. Nuevamente el concepto de Dios volvió a su memoria. por las damas tapadas que coqueteaban a los hombres donjuanescos. la arquitectura. También recordó la Plaza de Bruselas. Era la defensa de los derechos de los más necesitados. acumular especulaciones para sembrar inquietudes apenas descifrables. Creía que en verdad la hora decisiva había llegado. eran apenas distinguibles entre la continuidad arquitectónica. sin embargo. Pero 164 . En realidad. en dónde había conocido por primera vez al rey de España. el aire de vivencia diaria y la historia que se podía sentir a cada paso. El Pacificador suspiró profundamente y se sumergió en sus meditaciones profundas que siempre practicaba. ratificando con su laconismo el temor que sentía al tener que enfrentarse a un cuerpo colegiado de curas. Las cuatro entradas que permitían el acceso. Y nuevamente se ensimismó y continuó haciendo reflexiones sobre sus estudios de filosofía. El pensamiento supremo al servicio de las ideas del hombre. y les permitía llegar a ser ellos mismos. los autos de fe condenando a judíos y moriscos.Comunas de Castilla. porque ellos habían adoptado una idea de conducta en defensa de los indios desprotegidos. Esta plaza era famosa por los duendes que albergaba por las noches. El Pacificador nuevamente levantó su vista al cielo y se sentó en la acera que bordeaba la vieja plaza. y que en ese momento se materializaría todos sus anhelos y frustraciones sufridas. entender sus inquietudes a profundidad. Pensaba que sólo el pensamiento alejaba a los hombres de las malas intenciones. entenderse y valorar todos los aspectos de la vida. el día en que recibió la autorización de La Corona para crear encomiendas sin esclavitud ni explotación. por los muchachos que caminaban haciendo sus rondallas. Siendo así. Es por eso que decidió ingresar a la orden de los dominicos. A su lado permanecía el padre Bartoldy: silencioso. sólo le vino a la memoria sus entrañables recuerdos: la primera vez que vio a unos indios indefensos en los grandes salones del rey de España (se decía que los trajo Portocarrero). meditabundo. trataba de ocultarla disimuladamente.

allá. con prédicas del evangelio. fray Bartoldy le acompañaba silencioso y trémulo. -Mira Gaspar –Le dijo al oído-. donde los hombres apenas si entendía el horror del mundo en que vivían. se ha hecho muchas cosas arbitrariamente. el Pacificador decidió que bregaría por el derecho de los indios en su propia tierra. sin embargo. Dios debía convertirse en el salvador de los indios o en opresor de los mismos. A su costado. El Pacificador se adelantó y subió las gradas que llevaban a la entrada principal. un lugar en donde los indios vivían su realidad más lacerante. cuando caciques y principales fueron despedazados por los perros. Sin embargo. Viajó incansablemente de un lugar a otro y se radicó en Chapuré.ahora. Pensó que aquel cura no tenía la menor idea de lo que realmente le interesaba a La Corona. Cuando supo que sus manuscritos no habían sido tomados en cuenta por la Corona. Ese es Torquemada el asesino. lleno de crueldad y fanatismo. un grupo de religiosos le esperaban. -Así es Señor –Le respondió fray Gaspar Bartoldy-.y muchos hombres cortados sus manos. Él había estado alguna vez en San Teofrasto pero nunca imaginó que volvería en el ocaso de su vida. algo se había querido hacer con los indios y los encomenderos. Se levantó ligeramente la capucha y respiró profundamente. y lo que había pensado y dicho Vitoria. Sabía en el fondo que se iba a enfrentar a la parte filosófica y paradigmática del poder constituido. Junto a él permanecían los retratos de los religiosos que se consideraban adalides de La Santa Inquisición. Luego. El padre Bartoldy movió ligeramente la cabeza y aceptó las opiniones. En su rostro se reflejaba un gesto de pesadumbre y nostalgia. vuestras denuncias apenas si han sido escuchadas. no era más que una horrenda porquería. En el interior de la sala principal de San Teofrasto. sin embargo. En la parte superior de la sala. las apologías del derecho natural y de gentes. Pensó en ese momento que las Nuevas Leyes habían sido un saludo a la ineficiencia. Se quedó meditando por un momento y continuó caminando hasta pararse en la puerta. el Pacificador miró al otro lado y encontró otro cuadro al que señaló con el dedo: 165 . Sea la voluntad de Dios quien guíe nuestro camino. realizar denuncias a la conciencia religiosa. cuando el príncipe Felipe leyó aquellos manuscritos.. La verdad no he podido olvidar nunca el hecho de Cota.. -Gaspar –Le dijo al padre Bartoldy tomándole del brazo-. volvió a recordar los continuos intentos por demostrar que la colonización podía darse en términos racionales. un retrato de Torquemada presidía el ambiente.. En todo caso. en donde la injusticia había afincado su residencia irreducible. creía que la vida del ser humano no valía nada y que la muerte de los hombres era necesaria para dar fuerza al catolicismo. se rió intensamente y se rascó con desenfado la barriga. con mucha piedad y votos de pobreza. al desconocimiento de la realidad imperante. con programas de colonización adecuada. -Sí..a las mujeres y niños se les cortó las narices. sin decir una palabra. Ese fue un pretexto para escribir algunos libros. Es por eso que había escrito sus historias de las indias. hablar de la piedad y la solidaridad humana. apenas han sido escuchadas… -Es hora de dirigirnos al colegio –Le dijo Gaspar al Pacificador con una sonrisa en los labios-. Existía un pequeño desnivel en donde los visitantes exponían sus inquietudes. que a su vez era penumbroso y pesado. Y los dos religiosos se dirigieron al colegio de San Teofrasto.

nada sería más grato para ellos que deshacerse de nosotros –Respondió el Pacificador tomándose de la mejilla. que en realidad los indios no tienen alma ni espíritu. Denunció los excesos de La Inquisición como nosotros hacemos con los encomenderos. el cura más humano de todos. son incompatibles con la razón humana –Le dijo hablando firmemente-. Pensaba que no se debía hablar mal de nadie. respeto y solidaridad. el Pacificador continuó caminando y bajó las gradas hasta llegar al centro de la sala. Estamos llenos de dogmas. estaba más abajo que los religiosos que lo miraban con gran indiferencia. Su 166 . cuadros de la Santísima Trinidad y La Virgen María. El Pacificador. El Pacificador se quedó contemplando uno a uno los cuadros mencionados. -Has roto varios dogmas de fe que apuntalan la religión católica. -Sí. sin parpadear ni decir una sola palabra… sin provocar el menor ruido. -¿Y ese que está al otro lado? –Preguntó el padre Bartoldy señalando con su quijada. Bajó la mirada lentamente y tomándole de la mano al padre Bartoldy. casi inmóviles. los tribunales del abuso. -¡Tú debes ser aquel fraile que anda pregonando ideas raras y contrarias a la Corona de España! –Le dijo el Cardenal con una voz grave y pausada. Hombre humilde y sencillo que creyó en el hombre. dio algunos pasos hasta colocarse frente a éste: -Los dogmas que nos ha legado la religión católica. tratando de apreciar hasta el último detalle. hemos llegado a la cueva de los mercaderes. creemos que nuestra realidad cambiará por el simple hecho de desapegarnos de la realidad y el sentido común. Hombre de mal al servicio de la maldad perpetua. Los dogmas son abstracciones elaboradas del pensamiento humano. ni utilizar mal el tiempo. has cuestionado el orden vertical con que Dios ha estructurado el mundo -Continuó diciendo el Cardenal. Rechazo los dogmas y sofismas… me revelo en contra de la irracionalidad del pensamiento religioso… pues debemos entender que la fe se torna beligerante cuanto no entiende otra forma de concebir el mundo. -Sí. las confiscaciones arbitrarias. cuadros del purgatorio imaginado magistralmente por Dante Alighieri. incapaces de ser entendidos por los naturales.-Ese es Diego de Deza –Dijo-. has vulnerado los cimientos de La Iglesia Católica. Luego. son seres irracionales y cobardes que deben ser tratados como tales. su Señoría… soy el mismo –Le respondió el Pacificador. Reverendo Fraile. En esa situación. -Ese es Talavera. Sólo así se puede entender que hayamos asumido como verdad lo que la simple razón desautoriza. Y fray Gaspar Bartoldy se puso a mirar los rostros de los religiosos que estaban sentados en la parte superior. Por el otro lado se descolgaban retratos de reyes y abades. dijo: -Gaspar. y que la conversión religiosa se debía dar dentro de un marco de comprensión. -Nada les causaría más placer que mandarnos a una picota –Le comentó al Pacificador que estaba distraído. el cura que institucionalizó la persecución a los que él consideraba herejes y relapsos: ejecutor de las salas del secreto. en el respeto a sus creencias. Los dogmas de nuestra religión han fanatizado a los encomenderos y los ha hecho más crueles y explotadores. El dogma es una esperanza ciega que alienta al espíritu y obnubila el entendimiento. -El que debe entender eres tú.

Primitivos que sobreviven en la naturaleza. -Sí.. La virtud es una imagen ética de las personas. el espíritu le da vida y esperanza en el futuro. La relatividad moral nace de la naturaleza cambiante del hombre. podríamos hablar de que han fortalecido su ética. Los pueblos pierden su destino cuando han perdido su normativa ética. acude a la especulación filosófica. Un pueblo virtuoso es aquel que lucha por sus ideas y cultiva sus propias virtudes… Si los indios lucharan contra sus opresores. luego. decís barbaridades –Replicó fray Ginés con un gesto de arrogancia-. Los indígenas son hombres dotados de inteligencia. -San Gregorio Magno era un moralista práctico. no conocen la civilización ni el pensamiento universal. sus creencias y sus ritos. la intuición es la forma de conocimiento natural. la fe. Un alma sin espíritu es un anhelo sin esperanza. -¿O sea que cuestionas nuestra manera de entender y practicar la moral y las virtudes? Preguntó el Cardenal algo intrigado. permisivos con sus defectos. su Señoría –Respondió el Pacificador-. a la cual asiste un pensamiento imaginativo. 167 .. son sus hombres los que tienen la libertad para actuar dentro de esos linderos. un espíritu sin alma es un rayo sin destino. La moral práctica nace de la vivencia diaria y del ordenamiento social propio de los pueblos. La contemplación es el fundamento del saber abstracto. -¿Acaso defendeis a seres sin alma y sin virtudes… adoradores de dioses infernales? – Preguntó el Cardenal. alma y espíritu. La contemplación es el cultivo del espíritu y la única manera de entender a Dios. teneis una forma mezquina de entender la moral y las virtudes. dos armas indispensables para su existencia. pensante. Es la sociedad la que dicta su moral y diseña su ética. El alma permite al hombre ser más noble y sublime.inferioridad. o su espíritu se ha apagado tras la sombra del sometimiento. equilibrado y equitativo. -Ahh. pero no. Ninguna moral es fija pero obedece a reglas predeterminadas. también espíritu. Un gobernante sin virtud es un corruptor incorregible. Nosotros nos preguntamos: ¿En qué consiste esa moral práctica?. Alma sí. Ellos tienen su propia forma de entender el concepto de Dios. Todo lo que es divinidad implica una especulación infinita. La falsa moral del poder pretende hacernos creer que lo que dice el gobernante es la suprema verdad y eso no es así. ¿Qué puede ser un hombre y un pueblo sin alma y sin espíritu? El espíritu es energía e inteligencia. cuando son pusilánimes con sus debilidades. conformistas con sus propósitos. ellos han dejado que nosotros perturbemos su destino y cambiemos forma de ser y entender la vida. poseedores de sentimientos sanos y bondadosos. Son Salvajes sin virtudes ni reglas morales. Nuestra religión perturba en ellos su mundo espiritual. idolatría y pecados nos obliga a tutelarlos –Dijo fray Ginés levantando su voz ligeramente. -Cuando el hombre no atina a explicarse lo racionalmente comprensible –Continuó el Pacificador-. El espíritu de los pueblos muere cuando estos han perdido el sentido de su historia. -Pero si esos indios son seres sin Dios y practican la idolatría –Insistió fray Ginés poniéndose de pie. La razón de Dios es un asunto de racionalidad espiritual. Pues es una obligación nuestra el civilizarles… cristianizarles. -Casiodoro defendía la espiritualidad del alma –Continuó el Pacificador-. real y convincente -Continuó el Pacificador-.

de mucha espiritualidad y exuberante religiosidad. El Cardenal se levantó de su asiento y sacándose la gorra la colocó a un costado. son seres dotados de muchas virtudes y principios. su mundo carecería de armonía. La mayor parte habeis adquirido con fuerza. engaño. comprensiva y no opresora. pues el verdadero religioso debe abandonar las riquezas para dedicarse a convertir a los infieles y herejes. es una conjunción natural creada por su inteligencia. sudor y muerte. y purificarse en el ejercicio de la virtud hasta alcanzar el ser total y la paz trascendental. Una religión ante todo debe ser liberadora. -¿O sea que decís que ellos son seres espirituales iguales o superiores a nosotros? – Preguntó el Cardenal indignado. no merecer ser ni existir. La única manera de amar a Dios es mediante la fe y la mística. Todo aquello que hemos conquistado ha sido con sacrificio. atropello y mala fe. y a su vez. Lo físico y metafísico forman una sola realidad llamada Nuevo Mundo. espiritualmente universales. La conversión de los hombres debe darse con amor. una virtud moral y una vitalidad existencial importante. en dirección a planos superiores creados por la abstracción y la imaginación infinita. El hombre debe desprenderse de los bienes terrenales. estos se afianzan con el cosmos infinito. diciendo: -¿Decís que nosotros somos malos seguidores de Cristo? ¿Qué somos unos simples fariseos que solo buscamos el bien material? -Sí. Vosotros como religiosos habeis perdido el amor y la piedad que debíais tener como cristianos y os ha vencido la ansiedad por el lucro y el poder. pero entiendo que ellos son hombres esencialmente terrenales. porque el espíritu en realidad es el desprendimiento del yo. y entenderemos que éste último debe ser el principio y el final de nuestros actos. Un pueblo próspero se sustenta en un alma grande. -Yo no sé su Señoría –Respondió el Pacificador-. Sin este empate espiritual.-El alma y la virtud son elementos esenciales de la vida –Respondió el Pacificador-. Las cosas que se adquieren de esa manera siempre encuentran un mal final. -No su Señoría –Dijo el Pacificador sin parpadear un instante-. su Señoría –Afirmó el Pacificador-. -Creo que sí –Respondió el Pacificador-. Nuestra religión y los encomenderos han usado procedimientos irracionales para estructurar un mundo supuestamente racional. El Cardenal se puso cara a cara con el Pacificador y mirándole a los ojos. Luego caminó en dirección a la sala y les miró de pies a cabeza a los dos religiosos. le dijo: -Aristóteles ha dicho que existe la esclavitud natural y que los hombres inferiores deben ser amparados por los superiores. El mundo está lógica 168 . La unión física y metafísica de su mundo. concurrentemente morales. Este equilibrio espiritual es el que le permite al ser estar identificado consigo mismo y con el universo. Los religiosos no deben apelar sólo a la razón y al entendimiento. La realidad es un inmenso vestigio de la existencia de un Ser Supremo… Estos hombres a los cuales llamais indios. Debemos volver nuestros ojos a la naturaleza y al hombre. Hace tiempo que La Iglesia olvidó su cometido. La naturaleza debe ser el objeto de nuestra preocupación constante. -¿Debemos entender que la irracionalidad es esencialmente de nuestra parte? –Preguntó fray Ginés tomando un libro entre sus manos. y nosotros hemos acudido a él para darle orden y sentido a nuestras posesiones. La paz trascendental es aquella que armoniza el cuerpo con el espíritu... y la fe de los religiosos debe llevarlos hasta el martirio fecundo. porque todo aquello que atropella la dignidad del hombre.

-¡Blasfemia… este hombre está vociferando en contra de La Religión Católica! –Dijo el padre Ginés aproximándose al Cardenal-. los hombres estamos facultados a creer en cualquier Dios que a bien tengamos. No vive esencialmente por Dios. -La esencia del hombre es la vida y no sólo su existencia –Continuó el Pacificador-. inconcebible. de la justicia o la mentira. resucitaremos y seremos juzgados en el Juicio Final –Enfatizó el Cardenal. es el primer sentimiento que domesticó su conducta. por sus sentidos que interpretan la realidad de las cosas. La naturaleza no entiende de conceptos del bien o la bondad. No podemos permitir que un fraile hable de esa manera delante de la autoridad. sin inmutarse por los comentarios: -Pues el sentido religioso del hombre –Prosiguió-. La idolatría es la religión de los indios y debe ser respetada. El Pacificador regresó a verle al padre Ginés y lleno de paciencia se acercó al estrado y le dijo: -San Víctor creía que el bien.. -¡Sí. Los ídolos son los dioses interiores que afloran en nuestras manifestaciones diarias. Pues él entendía que el bien era una virtud creada por el hombre. -¿Qué tratais de decir. Debemos recordar que un día moriremos y rendiremos cuentas a nuestro Padre Celestial.y coherentemente diseñado. afianzó su religiosidad. La inmortalidad es un concepto que refleja nuestro temor a la muerte y nuestra necesidad interior de no extinguirnos. No existe por su propia naturaleza sino por la naturaleza del hombre. simplemente las cosas se prolongan en el tiempo y el espacio. -Hemos debido vivir tanto tiempo para escuchar tanta insolencia –Comentó el padre Ginés tomándose de la frente-. Tampoco ella entiende de los valores porque estos son un invento de las sociedades. que la idolatría de los indios puede ser tolerable? –Preguntó el padre Ginés con un gesto de intolerancia. No se puede permitir tamaña iniquidad. Sin la parte humana sería inconcebible una religión aceptable. Un mundo sin Dios sería incomprensible y un Dios sin mundo. El Pacificador se mantuvo firme e inmóvil.. su Señoría –Respondió el Pacificador-. El padre Ginés desde su estrado aprovechó la situación para enfatizar sus criterios: -Estos hombres no saben lo que es el bien. la justicia y la verdad… debemos enseñarles. ni deben existir hombres superiores ni inferiores. El Pacificador puso sus manos entrecruzadas y caminó de un lado para el otro tratando de guardar ecuanimidad. La verdad es tan relativa como el hombre quiera percibirla. Y nosotros hemos llegado a ellos llenos de injusticia. la fe. El hombre vive por su pensamiento. -Nada es inmortal en el universo –Dijo-. mentira y maldad. -Sí. La esclavitud no es un estado natural del hombre. redención y esperanza. -¿Estais consciente que ofendeis a Dios cuando dais esos pronunciamientos? –Insistió el Cardenal. la justicia y la verdad dependían de la voluntad de Dios. por lo tanto. -¡No! –Enfatizó el Cardenal montando en cólera-. Somos nosotros los que hemos perturbado y seguimos perturbando a esos seres humanos indefensos. Dios es todo aquello que inspira seguridad. porque ese es su mundo interior. Desgraciadamente nuestra Iglesia odia todo aquello que se llama razón y libertad. La inmortalidad no existe porque tampoco 169 .

como si una ola de temor hubiera invadido el ambiente. las puertas se abrían y cerraban. Tomó la gorra ente sus manos y se colocó con disimulo. como si ellos tuvieran vida. es más. Sentido común hermanos. pues conocer es entender el origen y la razón de las cosas. el Cristo ubicado en la entrada dio la idea de moverse lentamente. Nadie nos puede decir lo que tenemos que hacer. Los religiosos se movían de un lado para el otro. La sabiduría es una de las cualidades de los hombres superiores. Los cirios que iluminaban los costados de la sala. nadie dijo nada. y analizar es entender la esencia de las cosas. -Te recuerdo hermano –Dijo el Cardenal interrumpiéndole. y quien no se conoce a sí mismo. es la racionalidad del más fuerte –Dijo el Pacificador levantando la cabeza-. La lógica de Aristóteles se llama analítica. Desconociendo su verdadera identidad. Detrás de las sillas de los religiosos. es saber que uno puede estar equivocado. -Así es su Señoría –Respondió el Pacificador caminando lentamente-. -¡No. -Pero hermano –Replicó el padre Ginés-. no puede ser! –Dijo el Cardenal exaltándose desmesuradamente-. Es el criterio de hombres superiores e inferiores. El yo espiritual equivale a decir un hombre trascendental. Al mirar eso el Cardenal se quedó absorto. -La racionalidad que se practica en las colonias. El ambiente en la sala del colegio de San Teofrasto se puso polémico y candente. ningún pueblo puede detentar su soberanía sobre las bases endebles de la ignorancia. no sabe quién verdaderamente es… quién fue y quién será. Los religiosos se quedaron inmóviles y absortos. Sabiduría y conocimiento. El conocimiento es identidad. tratamos en toda instancia de ser racionales y poner las cosas en orden. la soberanía yace oculta en su copioso saber. los retratos se volvieron más oscuros y siniestros. como si hubieran adquirido movimiento. es que no se conoce a sí mismo. Simplemente somos seres en permanente proceso de transición y cambio continuo de estado material. El problema real de nuestro pueblo. cuando juzgamos si nuestra actuación política y social ha sido la más acertada. 170 .que somos nosotros quienes tenemos el poder. un pueblo no sabe cuál será su destino ni lo perseguirá. pero que la duda le genera soluciones. Sin un adecuado ejercicio político de quienes nos gobiernan. La duda viene a nosotros. en su identidad y su necesidad impostergable de salvaguardar sus derechos. Como pueblo nunca hemos llegado a manejar una racionalidad certera.existe la muerte. daban la impresión de titilar continuamente. Esperó un momento y subió nuevamente al lugar desde dónde presidía la reunión. Tener sentido común. -Debemos ser hombres sabios y prudentes –Manifestó hablando lentamente-. como si una fuerza extraña los soplara. Aristóteles nos ha dicho que el sentido común es el método ideal para entender la vida. Ahora resulta que no existe la inmortalidad ni la muerte… ¿Acaso ya no existe Dios? -Debemos caminar al concepto del hombre como un ser total y alejarnos del concepto de Dios como una totalidad –Continuó el Pacificador-. hombres con derechos y sin derechos. En esa instancia. las ventanas se agitaban. es imposible pensar que la justicia social se haya iniciado. saber entender hasta que punto uno puede comprender lo ininteligible. por lo tanto. hombres nacidos para dominar y dominados. pues el conocimiento es infinito y progresivamente distante a su intento de alcanzarlo. el menos común de los sentidos.

próspero. Es una verdadera ignominia. -Ah. ha sido la máxima expresión del racismo e intolerancia humana. soy corrupto por incumplimiento de la ley. decadente. sois incapaces de comprender lo que sucede en el Nuevo Mundo – Respondió el Pacificador mirándole fijamente-. en todo caso. pero en realidad. Cuando no existe la menor idea de vivir en derecho. el poder sin la racionalización de su fuerza se convierte en tiranía. ni peor respuesta a la verdad que la omisión. se institucionaliza la corrupción. El hombre sólo puede amar aquello que es capaz de comprender… Y como iba diciendo. cuando el trabajo es debidamente retribuido. El poder es una fuerza fragmentada que se une para defender sus intereses. la moral pública se encuentra pervertida. al cinismo social que termina en el oprobio. a la pobreza. sigue siendo una víctima del desacato. La corrupción es una enfermedad social inherente al espíritu general de la nación. La teoría de la contaminación racial y cultural. El Cardenal se volvió furioso hacia el Pacificador y le dijo: -¡Dios le ha dado a nuestro Rey. su Señoría. no existe el menor sentido de respeto al ser humano. En donde no existe la idea de administrar justicia. El poder absoluto finalmente se torna retrógrado. abusivo y pierde el respeto por el pueblo y sus instituciones. Los pueblos deben saber diferenciar el límite de su tolerancia. Es detestable la corrupción de la Iglesia y la Corona. disciplinado. el poder terrenal para ejercer libremente su sabia voluntad. reina la tiranía y campea la injusticia. -Los pueblos corruptos forman círculos vicios que los lleva al retrazo. cuando la gente tiene el sentido de la productividad. Todo autoritarismo es corrupción. pero lo que a nosotros nos interesa es buscar la mejor manera de estructurar nuestras colonias y cómo mantener el poder en ellas –Replicó el padre Ginés.-¿Acaso decís que somos incapaces de entender lo que pasa en el Nuevo Mundo? –Le preguntó el padre Ginés al Pacificador. tanto del que manda como del que se somete. La relatividad de la moral es el espacio ideal de los corruptos. cuando siente la necesidad de cumplir con el deber. -Sí. pues su crueldad se hace inhumana aunque se lo aplique en forma mesurada. yo soy un corrupto por sumisión. No hay pueblo más corrupto que aquel que vive de una justicia relativa. No hay peor violación del derecho que el engaño. La ley y la autoridad se convierten en cómplices de la injusticia. Si me vuelven a decir: “Las órdenes se acatan pero no se cumplen”. El rey vende los cargos administrativos. -Sí. es un arma mortal que avasalla a los pueblos dejándolos en la indefensión. El Pacificador se quedó meditando por un momento y mirándole al Cardenal dijo: -El poder sin ética. pero lo que dice este hombre es intolerable –Insistió el Cardenal ventilándose la cara con un abanico-. Un pueblo es honesto cuando sus hombres son honestos. hermano. Si me dicen a mí: “Obedece humildemente y no des que decir a la autoridad”. y por lo tanto. cualquier forma de tolerancia es un sometimiento. La contraposición al poder es la base de un gobierno justo. Nuestra religión se aterrorizó con el pensamiento maquiavélico y lo condenó en el Index. Las autoridades coloniales no gobiernan con una corrupción desmesurada. 171 . con autoridades inescrupulosas y leyes discrecionales. el indio. ha sido quien mejor ha aplicado sus preceptos. trabajador. -¿Acaso llamas corrupta a la administración de su Majestad? –Preguntó el Cardenal exaltado. Nosotros no somos nadie para cuestionar sus potestades! El Pacificador sonrió con un gesto de tristeza y dijo: -En donde el poder político se ejerce sin ninguna oposición.

En la esclavitud hay una extraña mezcla de paz. -Ningún hombre debe ser vasallo de ningún otro –Respondió el Pacificador serenamente-. Entre la imaginería y la desesperanza. sin embargo. es que debemos honrar el momento histórico que vive España. que vive en el absurdo. el pasado una memoria relativa. pero a veces vivir en el absurdo es una forma alternativa de protestar contra la vida… El hombre es conservador por naturaleza. Cuando un gobernante es tolerante. el presente una realidad sin dimensiones. Sin embargo.-Sí. ama la costumbre y la tranquilidad. donde no hay conciencia no existe libertad. cobardía y obsesión. un voz clamando en el desierto. La historia no tiene un sentido definido sino que busca su curso en la actitud social. -La historia de la humanidad es una secuela interminable de crímenes. el poder siempre debe ser cuestionado para ser equilibrado. Detesta los cambios que considera innecesarios. -¿Ahh. Se necesita nuevos hombres para afrontar viejas ideas. Las ideas nuevas no confrontan con los viejos pensamientos. El padre Bartoldy escuchó detenidamente y pensó que aquel viaje no había servido para nada. La tolerancia debe ser una cualidad exclusiva de los gobernantes pero jamás de los pueblos. para el hombre el futuro es una imaginación expectante. Así. un barco anclado en su puerto. Un pueblo que no reclama. La libertad es un resultante de un pacto entre el gobierno y la sociedad. El ser humano disfruta con el profundo vacío de la irrealidad. La decadencia es una parte esencial de los procesos sociales. Sintió que éste era el acto más infructuoso de su vida y no merecía ni siquiera ser escuchado. y arbitrariedades –Respondió el Pacificador-. creció en él un sentimiento de odio y repudio a todo aquello que significaba religiosidad intrascendente. sino con las actuales costumbres y maneras de vivir… Todo hombre debe sentirse parte viva de su tiempo. cada época nace y muere con sus propias desventuras. cuando un pueblo es tolerante hay esclavitud. El espíritu libertario debe ser el espíritu natural del hombre frente a todas las circunstancias. Nunca hemos sido más grandes y poderosos –Dijo el padre Ginés convencido de sus palabras. es dinámica frente a la realidad. aventuras. Un pueblo tiene derecho a disolver la sociedad cuando sus gobernantes no representan sus intereses y lo pretenden someter. La libertad muere en donde termina la conciencia. Eso nos hace conformistas. el Pacificador habló incansablemente tratando de convencer a los religiosos realistas. es un pueblo que no existe. Se sentó a un costado de la sala y se puso la mano en la mejilla. 172 . La violencia es consustancial a la naturaleza del hombre y la historia. aquella que buscaba la forma de justificar ante el hombre lo que no tenía sentido frente a Dios ni a la historia. que no se ama. La libertad es enteramente conciencia. la libertad absoluta no existe. Lutero reforzó la idea de la libertad de conciencia. pero en general. Ningún hombre debe ser privado de su libertad sin la aplicación de la respectiva ley o juzgamiento por sus iguales. que no vive. todos estos esta destinados a fenecer. A diferencia de los demás animales. La historia es una secuela de eventos que buscan continuidad. pues esta no pertenece a los llanos infinitos de la naturaleza y obedece a un nivel más elevado de abstracción. -Hermano. por lo tanto. es una ignominia –Respondió el Pacificador-. pero qué dice este hombre en el que veo reina la locura? ¡Los hombres somos vasallos de la voluntad del Rey y de La Iglesia! -Dijo el padre Ginés alborotado. Un hombre sin libertad es una gaviota sin alas. Milton santificó la libertad de palabra… nosotros defendemos el criterio de la libertad total. porque cualquier desequilibrio le induce a la arbitrariedad. hay virtud. Sócrates nos habló de la libertad sin trabas. Cada época cuenta su aventura.

Recordó su vida ordinaria llena de lujuria y satisfacciones plenas: poseer a la madre superiora de las Bethemitas. el padre Bartoldy permaneció encerrado durante ocho días. respiraba tan quedito como nada y se movía tan estrechamente que daba la impresión que no existía. y se había acostumbrado también a vivir en la oscuridad de las celdas. en las bodegas inmensas que guardaban las vituallas. en los momentos de dolor y alegría. Permaneció junto a la cruz en la que se decía que el rey Sancho le había declarado su amor a doña Sebastiana de la Cueva. lo que es más. la llegada del algo que debía animarle y sacarle de su estado de tristeza. El padre Bartoldy se tomó del pelo y se sentó en las Cinco Esquinas. huir de todo aquello que se llame iglesias. entre el Convento de los Franciscanos y las Madres Descalzas. Mientras tanto El Pacificador se subió a la parte más alta de la sala y desde allí miró desafiante y dijo: 173 . y no para la trascendencia que implicaba analizar el curso de la historia. Había aprendido a vivir y compartir con ella hasta en los momentos más minúsculos. Creyó que cualquier intento de cambiar el curso de las cosas era vano e inoficioso. uno de los tantos amores de su juventud agitada. Esa cruz era famosa porque en ese lugar se arrepentían los relapsos y allí se había ejecutado a los últimos herejes visigodos. se había acostumbrado a no cambiar de genio ni temperamento. en el mal genio con que trataba a las personas. decidió salir del colegio de San Teofrasto y vagar sin rumbo alguno. taciturno…amargado. Pensó que La Iglesia le había privado de lo que realmente había dado sentido a su vida y lo había hecho feliz y realizado. la amargura no guardaba sus secretos porque solía aflorar en los momentos menos oportunos. Por un momento se dejó inundar de la amargura. Para él. Caminó en dirección al Puente Viejo y se mantuvo esperando hasta que las cosas terminaran. ser el máximo defensor de la Corona y la fe cristiana. a confiarle todos sus secretos y a pedirle penitencia por lo que ella sabía o callaba. allí había jurado don Felipe II. en sus movimientos bruscos. apenas si se aseaba alguna cosa. o los labios carnosos de la señora Cleotilde de la Vega. y encontrar nuevos misterios en el silencio oculto de los cuartos. Esas eran cosas que daban entusiasmo de su vida. Luego de esperar con desencanto. la amargura era una vieja compañera que le había acompañado en las buenas y en las malas.Luego de rascarse varias veces la cabeza. Ir hasta el fin de la calle y mirar las cruces con indiferencia. ese sentimiento ruin que siempre acudía a él cuando estaba consternado. Comía poco y dormía menos. a tomar las cosas del mismo modo con que las recibía. porque en muchas ocasiones no lograba distinguir entre la alegría y la monotonía. o las nalgas pronunciadas de la madre Eufemia. se reflejaba en las cosas mal hechas que muchas veces las daba contra el suelo. y se reflejaba en su cara. a conversar intensamente. Los hombres de La Corte eran personas que estaban diseñados para el servilismo y el beneficio propio. el padre Bartoldy decidió que no esperaría más y se iría de aquella ciudad hospitalaria. Esa era la vida monótona que había aprendido en los monasterios. Sin embargo. una verdadera razón a su existencia. a sentirse solo y desdichado. Pero además. simplemente caminar y caminar y olvidarse de aquello que había aprendido en el convento. Había ocasiones en que no sabía si era de día o de noche. En alguna ocasión. y en él aprendió a controlar sus impulsos y a entender que la oscuridad era un estado natural y necesario del hombre.

en ella se finca la armonía social. La ley debe servir para crear la solidaridad humana y no fomentar la disociación de la misma. pero esto tan sólo ha sido una trampa. Es la libertad la que da sentido a todas sus acciones. -Sí. pues la libertad del espíritu constituye la esencia del hombre. Un pueblo debe tener confianza en sus leyes y en sus magistrados. Es una sociedad educada dentro del desprecio a la ley. pues si no sirve para esto. debe evolucionar en tal sentido. Las leyes debían ser sabias y los hombres sometidos a sus rectos dictados. -De aquellas que dignifican al hombre –Respondió el Pacificador-. -Sin un espíritu de libertad. En una sociedad nada cambia sin derechos y el primer derecho de un pueblo es hacer sus propias leyes y crear su justicia. Las Siete Partidas castellanas determinaron que la posesión estaba limitada por la ocupación y el uso. Los mismos reyes no han cumplido sus tratados. Un pueblo para llamarse tal. ha sido justificar nuestra posesión sobre las personas y tierras del Nuevo Mundo –Dijo el Cardenal serenamente. Nunca se cumplió la disposición real de que los indios fueran libres y bien tratados. y la disimulación vergonzosa del incumplimiento. la ley ha sido un reflejo de la voluntad de quien detenta el poder. el desconocimiento o archivo de la norma. Los romanos eran hombres respetuosos del derecho. no tiene razón de ser. La ley no se ha cumplido en ningún estrato social. Siendo extraña y ajena la legislación. La ley debe nacer del mismo pueblo y propender a alcanzar el bien común. Los hombres y los pueblos deben tener sentido de su trascendencia. La ley es el único instrumento viable para la convivencia social. una nación es un componente social en busca permanente de un sentido propio. -¿Y qué hay de malo en nuestra forma de tratar y evangelizar a los indios? -Preguntó el padre Ginés preocupado. el hombre carece de los demás derechos. y creían que la ley era una convención que obligaba a realizar cosas en contra de la propia naturaleza. La pastoral de las órdenes religiosas ha sido un 174 . Quien no entiende el derecho como una propiedad esta expuesto a perderlo. pero en última instancia.-Adelantados en el pensamiento y la racionalidad. Siendo así. la gente no la respetó nunca. -¿Leyes justas? ¿De qué cosa me estais hablando? –Preguntó el padre Ginés. mantenía el orden. ni con la exigencia de darles una buena alimentación. -La idea fundamental de nuestras leyes. Y el Cardenal lleno de indignación le dijo: -¡Para nosotros el derecho y la justicia es una gracia de rey! -Las sociedades prósperas tienen hombres respetuosos de la ley –Continuó el Pacificador. es la cultura de los hombres la que garantiza sus derechos. En última instancia. los ingleses nos enseñaron que el derecho era una propiedad y no una dádiva. -¿Pretendes decirnos que esos pueblos salvajes pueden gobernarse solos? –Preguntó el Cardenal intrigado. -En el Nuevo Mundo. se ha dado el proceso religioso más vergonzante de la historia – Respondió el Pacificador muy pausado-. el principio de res nullius ha permitido el despojo de las tierras a los indios – Prosiguió el Conquistador-. La supresión del derecho es la verdadera conquista del opresor. “Debemos arrodillarnos ante la ley para no tener que arrodillarnos ante el tirano”. No tiene sentido tener una buena normativa y no cumplirla. La aniquilación del indio americano. Una sociedad organizada no garantiza necesariamente el derecho de los hombres. Ha sido la desobediencia la respuesta hipócrita de los colonizadores: el acatar la ley pero no cumplirla.

Es una gran explotadora de la mano obra gratuita… El progreso es una percepción infinita que nunca llega a su final. somos incompetentes. el mundo es una secuela de cambios y un estadio de continua evolución.proceso de abuso y atropello. -La Corona tiene un aparato administrativo omnipresente. La tierra esta en manos de unos pocos privilegiados. Pasado el tiempo. La Iglesia se ha convertido en la máxima usurera con aquello que llama “el censo al quitar”. Pero nada de eso nos importa. La encomienda se ha convertido en un centro de reclusión espiritual y material del indígena. muchas de las propiedades urbanas pertenecen a la Iglesia. Esto ha dado paso al nacimiento de un contrabando intenso por parte de los países europeos. 175 . las órdenes religiosas y el clero secular han destruido la cultura y la dignidad de los aborígenes. Nuestro progreso en todos los ámbitos es casi nulo. Las Ordenanzas de Toledo han declarado como propiedad del rey todos los metales. Debemos controlar la economía para ser cada día más ricos y poderosos. El trabajo explotado genera riqueza para unos pocos y miseria para la mayoría. La Casa de Contratación reglamenta y controla el comercio con un monopolio exagerado. nos importa sólo la riqueza fácil. pues este tiene el monopolio absoluto de los minerales. El celo y la autarquía de la Corona ha impedido que los nuncios papales pisen nuestras tierras. Cuando los gobernantes piensan que la prosperidad se basa en la explotación. La explotación del oro y la plata le han dado grandes beneficios a La Corona pero a un costo demasiado alto: la vida de muchos indios. En realidad. porque hemos menospreciado la educación y soslayado la ciencia. El colonizador no permite que la nueva riqueza esté boyante en el comercio trasatlántico… necesitamos libertad. hasta lo que pensamos que es fijo y permanente. Los encomenderos controlan sus feudos miserablemente. Nadie ha verificado la parte inhumana de la colonización. Las encomiendas no han servido para otra cosa que no sea para explotar el trabajo gratuito de los indios y la tributación de los más pobres. sometido a lo más denigrante del ser humano… Las elites criollas comienzan a tener el poder real y a controlar la economía. Es decir. Las demás coronas de Europa nos envidian y quieren destruir nuestra hegemonía –Comentó el Cardenal. El comercio se realiza a través de Sevilla y cuatro puertos. La incapacidad para producir nos ha hecho celosos y egoístas con quienes nos hacen la competencia. Esta forma de explotación convierte a nuestra economía en pobre y miserable. con un desprecio implícito por el trabajo… un pueblo que se pauperiza. -¿Pero qué podemos hacer si esa ha sido la forma de proceder de todos los conquistadores en el mundo? –Preguntó el padre Ginés. están completamente equivocados. La naturaleza siempre se mantiene en marcha hacia su perfeccionamiento… todo es cambio en la vida… simplemente cambio. -Encomenderos abusivos y explotadores –Prosiguió el Conquistador-. Se esclavizan hombres en bastas extensiones de terreno. Nos acostumbramos a ser improductivos. Todo evoluciona constantemente y armónicamente. La cuestión es que nuestros hombres no han ido a evangelizar a los indios sino a quitarles su riqueza. Los jesuitas se han convertido en los más grandes latifundistas. -España es el imperio más importante del mundo. La Corona y La Iglesia se han convertido en las socias más nefastas tratándose de explotación: la recolección y reparto de los diezmos y primicias… el tributo de indios… las famosas alcabalas. Creemos que se ha prolongado demasiado el espíritu de conquista… el saqueo.

porque le dolió el pecho y pensó que la ingratitud era propia del ser humano. y volvió a verle al Pacificador alejándose del Puerto. con la barba blanca y su hábito descolorido. como queriendo gritar algo pero sin encontrar las palabras adecuadas. los sacerdotes esperaron la llegada del Padre Superior para enterarse de los últimos acontecimientos. sintió que un nudo inmenso le apretaba la garganta y la respiración se reducía. Sus labios resecos de tanto decir palabras. Salió del muelle y se fue caminando en dirección a la Rotonda. se sintió débil y sorprendido. en donde se agolpaban las ratas al despertar la mañana y volvían por la noche a buscar algún bocado. algo así como oraciones que repetía a cada instante. como ensimismado de nostalgia. El sínodo de la rebeldía Al llegar la tarde. Luego de contemplar pacientemente la belleza de las flores. viejo y arrugado por el paso del tiempo. allá. y brillaba intensamente. desde cual observó un lucero lejano que se aparecía en pleno día. en donde dormían los gallinazos y se recostaban los hombres miserables. recordando los mejores episodios de su vida. sus ojos apenas iluminados por esa vista ingenua y penetrante. Recordó cuando el Pacificador decidió marcharse para siempre y tomar un barco que lo lleve a un puerto lejano y desconocido. el padre Bartoldy continuó caminando lentamente. desde donde hacían su llamado las viejas campanas toledanas. allá. -¡Caña Brava… Caña Brava! –Se repitió algunas veces-. En el segundo piso. tratando de entender lo que veía. El padre Bartoldy no le volvió a dirigir la palabra a fray Tarquino. y no acabó de comprender muchas cosas de la vida. como si sobre sus gradas se hubiera cargado el peso incesante de los años. No dijo una sola palabra y le fue acompañando nuevamente al muelle. detrás de las barandas. de tiempo en tiempo convocaban a la gente del poblado que era sumamente devota y obsesiva. un corredor largo bordeaba el contorno con las tablas viejas que venían desde la época de La Conquista. Por el otro costado del atrio.El padre Bartoldy se puso de pie con dificultad y se acercó nuevamente al muelle para tomar el agua entre sus manos. Había en el ambiente un extraño olor a fracaso y tiempo diluido. Al perderse la nao detrás del horizonte. en la celda prioral del Convento de Belén. porque le dolió tanto la ingratitud que no quiso saber nada. pues estas. pero al mirar las lágrimas en sus ojos. Los habitantes de Caña Brava lo miraron consternados. 176 . Y así. como aquel que se respiraba en los fríos monasterios e iglesias coloniales de la vieja Guatemala. casi desdentado. Lloró tratando de mirar por última vez al hombre del cual había aprendido tanto y al cual había acompañado noche y día. los religiosos se sentaron alrededor de la mesa y contemplaron la belleza del jardín que adornaba el atrio del convento. Pensó que Caña Brava había cambiado mucho desde que partió de ella para retornar a su tierra. Desde allí. Fray Tarquino se acercó lentamente y le tomó del brazo. como si fuera un farol de media noche. y le encegueció por un momento mientras sus recuerdos se desvanecían. como lo había estado tantos años de su vida. Las escalinatas laterales crujían de veteranía. se elevaba una de las torres de la iglesia. el padre Bartoldy sintió que su corazón latía como nunca lo había hecho en su vida. pálido y sereno. el Pacificador se fue alejando poco a poco en una vieja nao llamada La Princesa. calvo hasta la coronilla. Levantó su mirada al cielo y pensó que él estaría algún día a su lado.

-¡Cercados. El otro día se apareció en el atrio del convento: alto. El paso de los años le había convertido en un fray patojo y jorobado. Allí. -¡Parece que todo ha fracasado! –Les dijo con un gesto de desesperanza-. -¡Dios mío! -Dijo el padre Concepción con un acento grave-. ¡Señor. Acostumbraba a leer incansablemente hasta altas horas de la noche. veía a la vida como algo rutinario y pasajero. su rostro delgado y rojizo. Una luz intensa iluminó el cuarto que frecuentemente estaba oscuro y frío. disidente de los dogmas. El remordimiento de nuestros actos nos deja sin respiro y el temor viene a condenarnos. y entró un hombre alto. sí. dame la suficiente fortaleza para no ser víctima de mis propias debilidades. Luego. con sus orejas puntiagudas apuntando hacia la torre. algo enjuto y remilgado. viene a hacernos presa fácil de su audacia. le gusta visitarnos en los cuartos sin que nos demos cuenta y conversa silenciosamente. Seguía una vida religiosa ordenada aunque poco conservadora. la suficiente coherencia para no ser contradictor de mis propios principios. sus ilusiones se habían consumado junto con su larga trayectoria de soñador independentista. Sin embargo. El padre Concepción era un religioso inconforme y sedicioso. superior del convento. Repentinamente saltó sobre el tejado de la iglesia y se lanzó al otro lado. En ese momento se abrió la puerta de la celda prioral. Sus ojos destellantes miraban a todos los costados. en las noches salta de campana en campana incansablemente. era luchando por el derecho propio y el de los demás. el padre Miquelena se calló y se sentó junto al padre Castrillo. Luego de terminar de hablar sobre sus visiones personales. con un fuerte sonido que desconcertó a los presentes. Viste harapos y lleva un pañuelo rojo en la garganta. ni las mansas golondrinas que anidan oscilantes junto al río. La sombra del demonio y la historia nos persigue. y luego iba visitando las celdas y los cuartos con una prolijidad exagerada. Ya no creía en nada pero cuestionaba todo. Parecía que sonreía y sonrojaba. En ese momento llegó el padre Juan de la Concepción. Los religiosos se quedaron en silencio mientras se miraban los unos a los otros. estamos cercados por los espíritus demoníacos! –Dijo el padre Miquelena dirigiéndose a los presentes-. seguía creyendo que la única manera de conseguir la libertad. desaparece misteriosamente como por arte de magia. -¿Y dónde se encuentra Barrundia? –Preguntó el padre Manuel de San José. -Creo que Barrundia se fugó –Manifestó con mucha pena el padre Concepción. Se mostraba inquieto pero a la vez paciente. espigado. el suficiente valor para no arrepentirme de mis actos!…No teme el ruiseñor que canta desvalido en las frágiles ramas del olvido. el hombre se dirigió al centro de la celda y repentinamente giró a la parte más oscura y se plantó entrecruzando los brazos. Las tropas del Capitán General han llegado al convento… ¡La conjura ha sido delatada! -¿Delatada? ¿Quién pudo haber sido el infame? –Preguntó el padre Celestino mientras se arreglaba la sotana. El Diablo ronda por los pasillos del convento. con sotana y sombrero negro. Al llegar la media noche. Los religiosos sintieron miedo y zozobra. completamente rígido e imponente. -Presumimos que ha sido Yúdice –Comentó el padre Concepción-. Era un hombre de caminar lento y cadencioso. El temor. su barba pequeña y puntiaguda. malhumorado y mujeriego. ni las aves 177 . Le han visto varias veces en la casa del Gobernador. ¡Yo he visto a Lucifer merodear por los jardines y cuartos del convento¡ Tiene sus manos largas y peludas.

Lleno de nervios y desesperación. hizo un pequeño movimiento y con su voz gruesa dijo: -¡El pasado acusa y atormenta!. -Pero eso es una locura. por qué hemos de temer al destino? El Obispo Negro. Lucharemos hasta la muerte. Si pudiera matarles. Necesitaremos mucho tiempo para capturar a estos insurrectos 178 . -¡Ah. Estos insurrectos merecen la muerte más nefasta. y vio que otros militares preparaban las armas de artillería. solicitudes sexuales indignas e impúdicas. Se olvidaron de la obligación de practicar el bien y se dedicaron a profesar el mal. Hemos hecho mucho por los pobres y desposeídos. pues ellos dieron mucho amor y educación a los pobres… dieron sentido a su existencia. cogió el fusil y corrió nuevamente a la terraza. por un momento se quedó pensativo tratando de comprender lo que sucedía. Luego. los fusiles estaban en estado calamitoso. nuevamente corrió en dirección al otro lado de la terraza. se limitaron a quedarse en silencio y a comunicar al general Bustamante y Guerra. En realidad. El capitán Villar y el teniente Cáscara. -¡Godos malditos! –Dijo con una furia proverbial que le salía de lo más íntimo de su pecho-. de la elocuencia libertadora de monseñor Montesinos. que lo miraba desde el frente. que así llamaban al hombre que los visitaba periódicamente. escogió un fusil y juró que con esa arma haría frente a los soldados. sentido! –Continuó el Obispo de Negro-. y que ahora la operación consistiría en sitiar y dejar que los religiosos se murieran de hambre. La celda prioral se quedó en silencio. Abusivos y malos. El padre Concepción se levantó la sotana y se dirigió a la bodega del convento. el padre Concepción se dio modos para dotarse del fusil menos destartalado. sin embargo. Señor! –Dijo el padre Manuel de la Madre de Dios con una voz entrecortada-. ¿Y nosotros. explotadores y farsantes. Allí miró a un grupo de soldados que disparaban contra la pared del convento. Se ajustaron a la forma de vida de los godos bajo el pretexto de cristianizar y evangelizar. El coronel Lagrava. que miraban desde lejos. la misericordia y caridad de fray Bartolomé. y se enriquecieron miserablemente. y salió corriendo de la celda y se dirigió a la terraza que daba a la calle. Curas llenos de escándalos y excesos. por los enfermos de espíritu. -¡Infelices. -¡No es cierto. Con mucha prudencia le llamó al capitán Barzola y le dijo que suspendiera el fuego.veraniegas que mueren huyendo de su invierno. Coronel –Le dijo Barzola aflojándose la casaca-. ¡Cómplices: Iglesia y gobernantes! ¡Han mutilado a hombres indefensos! El padre Concepción. sacó unos fusiles viejos y herrumbrosos y los colocó en fila. por los mutilados de conciencia. -¡Quiero verles salir como ratas! –Le dijo a Barzola masticando un cigarrillo-. Somos la herencia magnánima de Pedro Boul. infelices! –Se repitió algunas veces-. lo cargó y disparó varias veces al aire. mientras el Obispo daba algunos pasos en dirección a la ventana. que se encontraba muy inquieto.. del alma noble de Martín Valencia. les mataría uno a uno. de la bondad de Pedro de Gante. trató de responderle pero unos disparos le cortaron la palabra. Y así lo hizo. e inmediatamente entendió que los conjurados habían convertido al convento en su fortín de resistencia.. Hombres de fe confusa que han esclavizado a los inocentes.

disputas entre ordenes religiosas relajadas e indisciplinadas. y el objetivo nuestro no es morir infamemente sino vivir para conseguir lo que queremos. Los curas conjurados se quedaron viendo con cierta incredulidad. -¿Acaso no han entendido? –Insistió el padre Concepción-. ellos nos matarán. sus viejas leyendas de curas borrachos y ranclados. pronunciamientos de vecinos. porque la vida pertenece a los espacios inalcanzables del espíritu. él dice que es lícito rebelarse contra el tirano cuando este es abusivo e intolerante. el padre Concepción entre sudoroso y cansado. nuevamente se puso inquieto y sin decir una palabra salió corriendo hasta llegar a la puerta de la celda. nunca enseñamos los beneficios del derecho ni hablamos justicia. se fue opacando poco a poco mientras la oscuridad imponía su presencia de vieja ciudadana. el sentido final de la religión que ustedes profesan. tienen miedo a la muerte? La muerte es el descanso eterno del guerrero. Desde allí miró el campanario y trató de identificar al Duende Cuaresmero que le visitaba todas las mañanas. Les gustaba hablar de la inquieta picardía del diablo cuaresmero. y le contaba sus viejas historias de amoríos y sexo. del padre sin cabeza recorriendo los extramuros de la Capitanía en noches de conjunción y algarabía. La luz vaga que salía de los mecheros sevillanos. la sabia incredulidad de sus paradigmas religiosos. y dijo: -¿Muerte. su pasión por el oro y las riquezas. -Nosotros pregonamos las ideas de Feijoo –Dijo el padre Castrillo poniéndose de pie e interrumpiendo al Obispo-. y le hacía reír a pierna suelta. porque si hacemos algo. y decía gustarle las 179 . de la loca viuda en la vieja Calzada de los Cuchilleros. volvió a la celda del priorato y se sentó agotado. de la caja ronca. y develaba las debilidades de las mujeres casadas. así como la vida es la gran generadora de la muerte. y navega hacia cielos desconocidos. Entonces salió nuevamente de la parte oscura el Obispo Negro. -Son los del Batallón del Fijo que han venido a capturarnos –Les dijo con una voz baja y quebrada-. defendiendo este sistema corrupto contra todo tipo de levantamientos. Parece que de esta no nos salva nadie. Los religiosos nos acostumbramos a alcahuetear los abusos del poder. la vanidad del espíritu queriendo convertirse en infalible. sí. pues nada más imperfecto que los desafueros del poder ante la paciencia de los pueblos. peleas entre criollos y peninsulares. guardaron un silencio tan profundo que se fue rodando por los corredores hasta llegar al cuarto oscuro que quedaba a la entrada. Vivir en la oscuridad. Y vivimos muchos conflictos: levantamientos por las alcabalas. La intolerancia. Sermoneadores de todo tipo descolgándose en el púlpito. porque sólo la muerte da impulso a la vida. era una de las buenas costumbres que los religiosos habían heredado de los antiguos franciscanos. El padre Concepción. Los conjurados no dijeron nada. no nos involucramos en política ni cuestionamos a los malos gobernantes. en donde la inteligencia se dispersa a sus linderos definidos. las milicias de Bustamante han venido a capturarnos. Sin libertad no hay vida. es el futuro de los pueblos que les exige sacrificio. nuevamente les miró y dijo: -Es el curso de la historia. Por temor a la muerte el hombre ha perdido la libertad que la naturaleza concede a los seres vivos. y no dijimos nada.Mientras tanto. -Es mejor que nos quedemos ocultos –Comentó el padre Madre de Dios-. Ustedes no pueden dar un paso atrás y dejar que las cosas se diluyan como que no ha pasado nada. El Obispo Negro.

cuando éste pasó por tierra firme en Costa de los Mosquitos. Y la Ilustración. caminó descalzo y se sacó el crucifijo: -Yo soy Tomás Ruiz –Dijo levantando sus manos-. Los duendes de la localidad habían llegado a ser famosos y numerosos. se decía que eran una plaga de enanos que andaban buscando amoríos con las adolescentes. el burlarme de las mujeres. y le llevaba sus cartas en secreto frente a la mirada incrédula de las catalinas. El padre Concepción. Pedro de Valdivia y Gonzalo Pizarro. Luego. Pero el padre Concepción le llegó a tener mucho aprecio al Cuaresmero. El Cuaresmero había sido el gran amigo de su vida. de la sabiduría ancestral que se esfumó como el viento veraniego que huye bajo el manto de las tempestades. y trataban de derribarla empujando con un ariete puntiagudo. el padre Ruiz se puso de pie y lanzó sus sandalias a un costado. el padre Concepción se asustó tremendamente. la mayoría de veces chistoso y dicharachero. Pero el Duende Cuaresmero se reía cada vez que el padre Concepción le recordaba el pacto. por la oración. aquella literatura oculta que nos viene de contrabando. sí. y le dejó abandonando en una playa en la que tuvo que sobrevivir a costo de sufrir intensamente. hermanos.jóvenes de pelo negro y ojos grandes. Y aquí. educado como blanco para orgullo o vergüenza de mis antepasados. enamoro a las mujeres. se encargaría de enterrarle en el jardín en donde ella recogía las flores. 180 . y que había venido a América en el cuarto viaje de Colón. porque él le dio los menjurjes para conquistar a la madre del Rocío. En la celda prioral. -¡Hombres del infierno –Les gritó con iracundia-. y sirvió de alcahuete. la razón y el pensamiento claro. cansado de leer la metalógica de Caramuel y no entender nada. le entregaría la carta que guardaba en su sotana y su rosario. Al mirar que el Cuaresmero no asomaba. el Lugdunensis. sacerdote indio. Y le había dicho que a más de Colón conoció a Pánfilo de Narváez. les hago delirar por mis encantos y luego les abandono. la filosofía sensual de Fortunato. el padre Concepción se sintió desprotegido y se dirigió a la terraza que daba a la calle principal del poblado. y se corría. Debemos enfrentar una situación demasiado grave que se coteja con la pena de muerte. la filosofía natural de Titelmann y no saber cómo transmitir los conocimientos a mi pueblo. solo y abandonado. El Cuaresmero también le dijo que tenían algunos cientos de años de existencia. pero que a veces también les gustaba las viejas traicioneras. nacido de indios puros de Chinandega. y desaparecía: -Soy una fuerza del mal. Inmediatamente el padre Celestino se puso de pie y dijo: -Es día de reflexión. La primera vez que le vio en el convento. soltó el rosario de sus manos y salió corriendo a la capilla. había hecho un pacto de sangre con en el Duende Cuaresmero. y le contaba cuentos y fábulas de los más grandes personajes de la historia. el que le contaba las débiles intimidades de las damas de la aristocracia. es la satisfacción más grande que me ha dado una fama incomparable. El Cuaresmero era un enano viejo y molestoso. Tomó el fusil que lo había dejado arrimado y siguió disparando mientras los soldados se reían. y ellos se siguieron mofando ante la mirada fría del coronel Lagrava. día de frailes unidos por el valor y la sedición. He venido a esta tierra en busca de la libertad que nos quitaron hace mucho tiempo. Nuevamente pudo observar que los soldados apuntaban con sus fusiles a la puerta. benefactora –Le decía frecuentemente en el oído-. el que le llevaba los chismes y secretos. les rapto. y le había prometido que sí moría antes que la madre del Rocío. a veces dañino.

-Hay varios aspectos que obstaculizan nuestros propósitos –Dijo el padre Castrillo mirando a cada uno de los presentes-. y bebían copiosamente al calor de sus apuestas. ese fanatismo monacal que nos pisotea. A lo largo de su vida fue un enemigo natural de los indios.ja ¿O sea que debemos destruir la vieja teoría de La Gran Cadena del Ser y la Doctrina de la Plenitud? –Les preguntó sonriendo-. El padre Manuel de San José que se encontraba sentado a continuación del padre Celestino. el vivir en un mundo imaginario convertido en monasterio. No podía soportar la cara sonreída del fiscal Villar. levantó su mano y pidió ser escuchado: -Nos viene la muerte pero ese es el costo de la vida –Dijo serenamente mirándole al padre Ruiz-. El mito de la Ciudad de Dios debe morir como referencia espiritual de los cristianos. no podemos cambiar la realidad si somos incapaces de cambiar nuestras percepciones: aquello de dejar de lado esa visión escolástica y religiosa del mundo. Nuestros hermanos indígenas también nos han legado el sangriento ejemplo de Tupac Amaru. La vida es eso: riesgo. El encontrar un camino tenebroso en donde el espíritu y la razón compaginen con el respeto humano. ¿Debemos dejar de justificar el despotismo ilustrado como un ordenamiento divino de las cosas? -Sí –Respondió el padre Ruiz elevando su mirada al tumbado-. y pasaba días enteros haciendo el amor con la Rabona. una verdad a medias.-Sin embargo –Continuó el padre Ruiz colocándose en el centro-. decía defender la moral pública persiguiendo a los amancebados. sombrero de alerón. Villar era famoso por perseguir a los curas en sus noches de bohemia. Los lentes redondos que encarcelaban sus ojos. obsesionado por las procesiones. ¿Temor? ¿Temor a qué? Paine fue encarcelado y odiado por los reyes europeos. Estos son vientos de libertad que nos llegan de otros lados…el coloniaje debe morir y punto. el levantamiento de los negros de Cartagena.ja. botas altas llegando hasta las rodillas. Nosotros debemos venderle a nuestro pueblo el espíritu libertario que debe imperar en todos los rincones. Larrazabal ha luchado en contra de la esclavitud de los negros. la libertad es y será siempre una utopía. Mientras tanto el padre Concepción disparaba incansablemente desde la terraza del convento. Debemos ser unos apóstoles de la libertad en un medio en donde todos dudan y callan por temor a ser reprimidos. pero el tiempo y las circunstancias nos han demostrado que eso es muy difícil. cuando salían de las cantinas y se dirigían al convento. retorcido de piernas y ojos diminutos. También perseguía a los funcionarios públicos que asistían al Cabaret de la Mercedes. Villar era un funcionario público de camisa fina y levita. tenían los bordes de plata elaborados en Guanajuato. y reloj de bolsillo cuya cadena de oro se descolgaba ostentosamente. intolerante y curuchupa. El Obispo Negro se movió ligeramente separando las cortinas. Era un criollo que hacía gala de su pureza de sangre. Franklin vendió la idea de la libertad americana a D´Alambert y Voltaire. Hemos intentado ser respetados y libres. la única mujer que 181 . El espíritu levantisco de los Comuneros de Castilla debe vivir en nosotros. quien portaba la orden de detener a los insurrectos. los de Haití. era uno de esos machos que acreditaba su bravura acompañado de tres prostitutas. El comandante Barrundia. mientras se soltaba un fuerte carcajada: -Ja. Si no lo hacemos seguiremos siendo esclavos. Paine nos trajo la novedad de los Derechos del Hombre. dura lucha y desafío.

el coronel Lagrava estaba bien uniformado y engalanado. el padre Concepción comentaba su pleno acuerdo con las ideas de Morelos. porque dentro de sí llevaba una alma vil y traicionera. porque decía que había visto al diablo y le puso los pies en polvorosa. Quería ser un cura diferente. Luego se tendió boca arriba y escudriño el cielo. Durante varios minutos trató de dispararle a la cabeza. Creía que La Iglesia debía volver nuevamente a su estado primigenio y responder por los pobres y desamparados: -¡Policarpo Dufo y Antonio de Rivera. No lograban entender cómo un cura podía estar leyendo literatura subversiva. y conversaba con ella hasta quedarse dormido. le irritaba. Como siempre. pocos curas le creyeron. El día en que contó que había visto a La Virgen María. No había visto jamás una mujer más blanca y hermosa. Acostumbraba a mirar las nubes hasta lograr ver a La Virgen. Los soldados estaban furiosos y encendidos. que había conversado con la Loca Viuda. porque esa era la máxima cualidad de las órdenes mendicantes. como lo habían sido Zumárraga o Antonio de Montesinos. que había oído pasar La Caja Ronca. Abusaba con frecuencia de su cargo de fiscal y apresaba a todo aquel que osaba levantarle la mirada. La sola idea de saber que Villar venía a someterle. pero el fusil estaba tan viejo y destartalado. Rousseau o D´Alambert. malas. o con el grito libertario realizado por Hidalgo. 182 . El padre Concepción rogó a Dios que no le quitara la paciencia. disparaban con saña. y pensaron que más bien anda metido en eso de la masonería. Esa era la señal convenida para iniciar la acometida. se le vino a la mente muchas cosas buenas. Miró la infinita profundidad del firmamento. y comentando abiertamente respecto a las ideas de Voltaire. Luego recordó indignado al obispo Moscoso que excomulgó a los indios y al arzobispo Caballero y Góngora que engañó a los de Zipanquirá. que apenas lograba encender la chispa en la recámara. genuino. y que exorcizó al obispo Delgado cuando estaba poseído. la que siempre se aparecía en sus penurias. -Los curas nunca hemos estado al servicio de los pobres –Repitió suavemente y se quedó inmóvil por un instante. no cambiar sus preceptos religiosos ni su actitud frente a la vida. su morrión rojo estaba reluciente. el padre Concepción se viró y observó la calle. Era la Virgen de la Nube. curas malditos! –Dijo remordiéndose los labios-. reprimieron a los comuneros. agradables y desagradables. Ahora ya no había un ariete que golpeara la puerta sino un cañón de artillería. sonrosada. quería mantener esa disciplina de pensar y sentir las cosas con mesura. No podía soportar que los hombres se hayan acostumbrado a las cadenas. muchos frailes se rieron. cuando la libertad era un derecho por el cual se había luchado por milenios. Consideraba que era el ser más abominable de la tierra. con sus charreteras brillantes y sus espuelas de plata. Mientras el padre Concepción se ponía de pie y caminaba en dirección al otro lado de la terraza. Cansado de esperar a que apareciera La Virgen. En realidad. Lagrava desenvainó su sable y apuntó al monasterio. o hablar de los derechos pregonados por Locke. Aun delante de los novicios recién llegados al convento. o pretender esclarecer el concepto de la felicidad de Jefferson. en ciertos momentos de alegre y cariñosa. Alcanzó a realizar no más de diez disparos y lanzó el fusil a un costado. Respiró profundamente y contó hasta diez tratando de poner la mente en blanco. A veces creían que el padre Concepción estaba loco. con intensos retorcijos de caderas y pechos descolgados.había aceptado que le gustaba el sexo profundo.

Entendió que el demonio no estaba afuera de los hombres sino en sus propias interioridades. de su vieja tradición y costumbres. Si me sepultan sin desprendimientos será una suerte. Luego me ejecutarán. El día en que supo que había entrado a su conciencia. El padre Concepción no pudo controlar el susto y comenzó a temblar intensamente. En algunas ocasiones había conversado con los frailes jóvenes del convento. veía mariposas en los techos. Desde allí divisó el jardín del atrio y fijó su mirada en la pilastra esquinera en la que siempre veía a un hombre alto. respecto a la reivindicación social. Plagado de un pesado sentimiento de impotencia. El Padre creyó que Bartolo había llegado para llevarle al infierno. Se frotó los ojos insistentemente y puso fuerza de voluntad para no perder la calma. -¡Aléjame Señor de Satanás! –Gritó tomándose de la garganta. era parte del entorno y no existía. La perfección era un hábito que lo había aprendido de los jesuitas. Al verle a Bartolo limpiándose la capa. Bartolo era el Diablo Cojuelo del que tanto le habían hablado sus abuelos. 183 . pero éste había desaparecido. Solía moverse de un lado para el otro en cuestión de segundos y repentinamente se asomaba en la segunda planta. Conjeturaba que ese hombre había vivido por trescientos años en el monasterio. estaban largas y peludas. minuciosidad y detalle en todos los actos de su vida. Era el hombre que llevaba las cuentas de su vida y sumaba sus aciertos restando sus errores. y comenzó a sudar y a botar espuma por la boca. y que allí tomaría los hábitos del demonio y sería su sumo sacerdote. De lo que sí estaba seguro era que el infierno no existía. Sus manos crecían rápidamente. murciélagos en los tumbados. poco a poco la desesperación de la asfixia fue cediendo y la ansiedad por huir incrementando. En primera instancia desechó semejante tontería. Estaba en todas partes. recitó unas cuantas veces el Rosario. dejando desprender de sus ojos una luz interior que iluminaba el rostro entero. Sintió temor de pagar la deuda. porque creía que el infierno estaba en la tierra y la muerte en la propia vida. a la abolición de la esclavitud y el reparto de tierras a los indios. Le gustaba persistir en las cosas que a su modo de ver no habían sido corregidas. y hablaba de perfección. el padre Concepción imaginó que venía a cobrarle su promesa. pero Bartolo se había hecho inmune a todos estos rezos y oraciones.Había adquirido la costumbre de meditar profundamente hasta llegar al paroxismo. porque su nombre era parte del mismo. aunque disentía con ellos en cuanto al triste papel que habían cumplido como evangelizadores: su oposición a la emancipación. y en la puerta del convento. con capa y sombrero de ala. porque así llamaban en su pueblo al demonio. moscardones en el cuerpo. me acusarán de hereje y me denigrarán. su tirria a la ilustración e iluminismo. Vio que Bartolo aparecía en la entrada de la celda prioral. Se fue alejando poco a poco de su vista y se apegó a la pared polvorienta. Era la característica del demonio conventero: aparecía y desaparecía. Él lo llamaba Bartolo. al lugar al cual le había prometido Domitila. Bartolo tenía una larga tradición en el Convento de Belén. Rezó La Magnífica y el Ave María. el padre Concepción acudió a hacerse un exorcismo. y en la torre. En fin. pues de eso se habían encargado los propios religiosos. En realidad era una cosa del demonio. -Sé que un día me excomulgarán para escarmiento de los demás –Comentó con ellos-. el padre Concepción continuó caminando hasta llegar al otro lado de la terraza. El padre Concepción regresó nuevamente al corredor de la iglesia tratando de encontrar a Bartolo. sonreído. coqueto. y al que poco y nada había conocido.

desunida e indisciplinada. La línea aristotélica de Juan Ginés de Sepúlveda es una verdadera infamia en contra de la condición humana. pero no de nuestros pueblos. estos salvajes quieren tomarse el convento a cualquier costo. el padre Concepción se dirigió al primer piso en donde se encontraban sus huéspedes especiales. pues la mayoría de la población no ha sido alfabetizada. Luís de León nos adormece y Miguel Servet quiere confundirnos. detenida el curso de la historia y aferrada a un pasado represado. Todo una farsa. Carlos V también prohibió los repartimientos y las encomiendas. fomentando el analfabetismo. Una verdadera infamia sustentada en Aristóteles y Santo Tomás de Aquino. El virrey Toledo habló en términos más claros: los conquistadores debían implantar un régimen de crueldad. A ellos les había recibido la noche anterior y les había aposentado en el cuarto secreto que utilizaban los curas para reuniones especiales. Ha hablado de la independencia de los pueblos. Ella siempre va en contra de la razón aupada por el Santo Oficio. Al llegar a la planta baja. hermanos. codicia y exterminio… y en realidad así lo hicieron.Tomando sus hábitos desesperadamente. mientras nuestros reyes dilapidan el dinero sin tener la menor idea de lo que es el progreso. Los reyes de España supuestamente ayudaban a los indios pero en realidad no hacían nada. que mostraba una inconformidad manifiesta. inaccesible a las nuevas percepciones. -¡Dios mío! –Dijo asustado-. Suárez ha creído en un mundo religioso inaplicable y no ha hecho otra cosa que ayudar a cimentar la actual situación de injusticia. La distancia intelectual entre el pueblo y sus pensadores es abismal. 184 . El padre Ruiz. manejó las imprentas y censura de libros. con la firme decisión de impedir que fueran capturados. levantó su cabeza y dijo: -Sí. escuchó los golpes de los fusiles que trataban de derrumbar la puerta de la entrada. Ellos eran demasiado importantes en la causa que habían emprendido. Eran personas especiales. una expectativa penetrante que los religiosos sintieron al helarse sus narices. La reina Isabel prohibió los repartimientos. Una inquietud profunda inundó el ambiente. El Obispo Negro se había plantado en la mitad y miraba distraído al interior del atrio: -¿Qué pasa con nosotros? ¿Qué hemos hecho de nuestras creencias? –Preguntó exaltado. Los curas criollos y peninsulares se detestaban. Una religión ciega al servicio de los opresores. El platonismo de León Hebreo no obnubila. en un mudo especial. levantó un libro viejo y poniéndose en el pecho dijo: -Las benditas Juntas de Valladolid nos dejaron la nefasta idea de la teoría de la servidumbre natural de los indios. por lo tanto. Hacía gala de su abuso prohibiendo la lectura de la Biblia. Y apresuró su paso en dirección al cuarto. Pero La Iglesia Católica que supuestamente debía estar del lado de los oprimidos. se convirtió en una institución acaparadora. sino de otros pueblos. las órdenes religiosas se peleaban entre sí tratando de mantener su hegemonía. -España nos ha aislado en las tinieblas de un catolicismo fundamentalista –Dijo el fray Manuel de San José tomándose de la quijada-. controlaba la opinión pública. vivimos de ideas poco prácticas e intrascendentes: Vitoria nos ha hablado de un derecho de gentes poco convincente que debía unir a las naciones. por una causa especial. Fray Celestino que escribía distraído en su libreta. pero La Iglesia seguía controlando la mentalidad de la gente a través de la educación. En la celda prioral había un ambiente de reflexión y prudencia. España se ha convertido en el monasterio de la fe católica. La pobreza carcome los cimientos más elementales de la dignidad humana.

El Obispo había adquirido el mal hábito de comer durante todo el día. ha sido una ruptura radical de toda forma de vida social. La expresión de su rostro reflejaba una ira incontenible. Volviendo nuevamente a la calma. Se ha destruido templos y adoratorios. Sintió una inmensa pena de ver a ese Obispo grande y regordete. El padre Manuel de San José se quedó perplejo un momento. En esta ocasión no pudo disimular su profunda ira contra los que renegaban de La Iglesia. Su cara entre rojiza e hinchada. Debemos aceptar que existe una marcada incompatibilidad entre la Iglesia y el Evangelio. se ha ejecutado y asesinado a personas a las cuales se les ha dado el calificativo de hechiceros. De su cuerpo desprendía un vapor especial con un olor insoportable. Para 185 . Una nueva forma de relacionarnos con los hombres. Los llamaba siempre: hijos. ya ha cuestionado a la Iglesia por la pesada opresión que ejerce sobre los indios. El marqués de Montesclaros. El padre Tomás Ruiz que permanecía atento y preocupado. que no hacía otra cosa que defender un mundo en franca decadencia. Un solo bramido de furor salió de su boca como una fuerte explosión que hizo vibrar las mesas de la celda. amancebarse con todas sus sirvientas y proponer favores sexuales a las Hijas de María. que a su modo de ver era justo y bien estructurado. Pedro de Gante sufriendo las mismas necesidades de los pobres. hacía las veces de fraile inspector de las comunidades de la Nueva España. Les recordó que ellos debían ser reaccionarios y guardianes de los intereses del Papa y La Corona.El Obispo Negro se quedó por un momento inmóvil y no dijo nada. Se dio media vuelta y quedó mirando fijamente a cada uno de los religiosos. debemos volver a los principios de la Iglesia. Necesitamos religiosos llenos de mística que se preocupen por el indio. merecían la horca o el vil garrote. sólo podía mirar ansiedad y avaricia. ni que aprendamos su lengua para decir que le evangelizamos. ni que digamos que su conversión debe basarse en la Doctrina. En esos ojos pequeños y extravagantes. una forma distinta de evangelizar a la humanidad. el Obispo Negro retomó la forma de su cara y sus expresiones. El Obispo Negro. Sus ojos al borde del desprendimiento parecían desbordarse de sus cavidades. -Sí. al cual todos los curas odiaban. sólo pudo percibir que había un profundo resentimiento. obsesión por tomar lo ajeno. Al mirar a cada uno de los religiosos. Quería dar la impresión de ser una persona abierta y recatada. Inmediatamente el Obispo Negro les llamó a la obediencia y sometimiento. es verdad –Complementó el padre Benito Miquelena-. nuevamente se puso de pie y dijo: -El proceso de aculturación en América Latina. que debían odiar a todos aquellos que quería acumular riquezas sin haber obtenido nobleza. lujuria. No basta con bautizarles como cristianos y convertirles al catolicismo. que a su modo de ver. que aceptar la independencia era destruir un mundo espiritual regentado por La Iglesia. Lo importante es que hagamos una causa común con la justicia. se hacía cada vez más repulsiva y temeraria. Una de sus cualidades era la manera cómo lograba confundir a sus interlocutores. y luego les daba una palmada en la cabeza con un gesto bonachón y una sonrisa figurada. brujos e idólatras. y mucho peor si cuestionaban el sistema. Sonrió ligeramente y se arregló la capa. -Necesitamos una nueva forma de llevar la religión –Dijo el padre Manuel de San José con un tono irreverente-. Religiosos como Toribio de Motolinía evangelizando a millones de naturales.

Su tiempo sagrado cíclico y circular daba motivación a su existencia. sintió muchas ganas de rezar intensamente y pedir por las almas condenadas de aquellos desafortunados frailes.. Pero este proceso no logró destruir la religiosidad indígena. -La tragedia se llama la tabula rasa -Continuó comentando el padre Castrillo mientras se dirigía a la ventana-. Destruyeron sus canales cósmicos y mataron su vida espiritual… jamás volvieron a comunicarse con sus dioses. quemar sus vestigios religiosos. un brillo especial en los ojos que lo distinguía de los demás mortales. pensó que se había tirado por el piso aquello que había estudiado con tanto sacrificio. sí. Luego se instaló La Santa Inquisición para perseguir a toda forma de religiosidad indígena. el Obispo Negro sintió la encarnación de Satanás en tan alevoso religioso. y que a él sólo le quedaba presenciar las ruinas de aquel inmenso imperio. alabar sus pensamientos y reforzar sus ideas. pues lo consideraron pagano. ni cómo interpretar tanta herejía. su fiesta. Se asesinó a miles de indígenas a nombre de la lucha contra el mal y las cosas del infierno. un tipo de religiosos resentidos con el statu quo. Pensó que en ese momento lo mejor era escuchar con detenimiento y no tratar de imponerles la contraria. Al mirar que monseñor Ruiz le clavaba la mirada. Ahora se podía llamar como tristes disparates. El Obispo Negro se quedó perplejo de oír tanta blasfemia política y religiosa. no encontraba la manera de refrendar lo que ya había quedado plenamente interpretado en la Universidad Gregoriana y en la de Santo Tomás de Aquino. Creyó que todo aquello que había sido la fortaleza de La Iglesia se iba derrumbando.. su tiempo y espacio sagrados. destruir huacas. En ese instante. sintió una profunda hambre y tristeza. los largos dislates teológicos de San Agustín. sino la actualización del tiempo inicial de su creación. unas garras encorvadas en los dedos y uñas afiladas. Pensó que el arzobispo Muñante había tenido razón al engañarles a los comuneros con sus propios argumentos. su cosmovisión un mundo ordenado en el cual se debía vivir pacíficamente. Su cosmos era un espacio espiritual y material lleno de objetos naturales y astros. los postulados de San Buenaventura. sus centros espirituales y rituales. Se ha considerado al indígena como corrupto. el mismísimo demonio que se había convertido en fraile y ahora desafiaba a la santa institución católica.atemorizar a la población.La tierra para ellos era un espacio de purificación. porque además llevaba una barba corta y pintoresca. Su tiempo festivo era un eterno retorno a su tiempo de origen. había caído en las garras infernales de aquello que él llamaba el clero bajo. Pudo ver en él un rostro mal encarado. No sabía qué decir. por lo tanto. todo ha comenzado de cero. hereje y despreciable. se han realizado autos de fe. criterios disidentes y revolucionarios. las ponencias de San Víctor. Desgraciadamente. las intensas privaciones de San Benito. templos y adoratorios. El fray Benito Miquelena se acercó al Obispo Negro y dijo: 186 . En su larga trayectoria como Visitador de la diócesis del sur de Nueva España. generadora y regeneradora de vida. las innecesarias correrías intelectuales de Vico. Su festividad no era la conmemoración de un acontecimiento cualquiera. Era Satanás. Se ha evangelizado al indio como si se tratara de un animal cualquiera. Al escuchar la posición de los religiosos del Convento de Belén. en los cuales se han quemado vivos a los que se ha presumido son herejes. jamás había oído tanto disparate. El conquistador destruyó el mundo espiritual indígena. Combatir al demonio y la herejía fue la prioridad de los conquistadores.

que se había metido en un callejón sin salida y que la muerte saldaría su conducta. o cuando tenía conflictos interiores. Pero la característica especial de esta voz. El espíritu de un pueblo tiene que ver con su historia y su cultura. dependía el futuro. era su toque personal y persuasivo. un religioso oculto en la oscura orfandad de anonimato. -Un pueblo sin espíritu nacional es un pueblo sin destino –Volvió a repetirse-. en la cual él había dedicado mucho esfuerzo y cariño a sus causas perdidas. el padre Concepción escuchó una voz misteriosa que salía de las bodegas del fondo. Nadie podía escucharla ni intuir que él la escuchaba. Era la voz que siempre escuchaba en secreto. las sabias ironías de Boccacio. Pensó que no en vano había leído a Boecio y Erasmo. porque su origen era muy extraño y misterioso. A veces esta voz era alta y penetrante. cuando había hecho algo que deseaba que nadie se enterara. El mundo intelectual es el encargado de generar ese espíritu de cambio. y otras veces era baja y apenas perceptible. Creía que la igualdad no había existido nunca y que tampoco llegaría a América. Había entendido que la vejez se apoderaba en su cuerpo y que su partida al infinito era tan sólo cuestión de tiempo. podría decir que era el inicio del final de una larga trayectoria. Al apoyar sus brazos contra la baranda. idealista. Francisco de Mendoza también fue un caballero obsesivo que hizo desollar a los indígenas a nombre del escarmiento. igualdad y fraternidad. El pueblo no había desarrollado todavía su espíritu libertario. fundamentada en las utopías más saludables de la filosofía política: libertad. y que de lo que hicieran hoy.-Los seglares y religiosos castigaron a los indígenas porque decían que habían recaído en prácticas paganas. Apenas algunos pensadores habían pregonado la necesidad de forjar una sociedad libre. Los brazos y las piernas le temblaban. Al terminar de bajar las gradas y cuando comenzaba a caminar por el corredor que llevaba al cuarto secreto del convento. Al arrimarse a la baranda de las gradas. el poder sentirse libre para dar sentido a su vida. Su espíritu de revolucionario era imaginario y dogmático. también comprendió que había muy poco por hacer para el futuro. las reflexiones de Roausseau. cansado. pero que en el fondo eran actos espirituales a favor de los desposeídos. Pensó que lo que había hecho en esta vida era demasiado poco. y que de lo que pudo hacer. El espíritu esencial de los hombres nace de la necesidad y el sacrificio. sintió que un peso intenso le doblaba las rodillas. pero que eso era demasiado importante. las dulces ridiculizaciones de Voltaire.. Era la reconfortante sensación la que importaba. Cortés no dudó un momento en ordenar la tortura y asesinato de caciques y compañeros de aventura. La vida le había enseñado a ser solo y obediente. un silencioso sirviente del sistema. Los pensadores son los encargados de tomar esos derroteros e ir hacia adelante. Mientras tanto el padre Concepción bajó las gradas acezando. o cuando deseaba solucionar sus necesidades. Luego pensó que tal vez su actitud estaba equivocada. Había adquirido la habilidad de oír sus contenidos. casi sin ánimo de nada. 187 . sin embargo la esperaba. en los espacios de tranquilidad que se daba en sus momentos de ocio. cuando estaba deprimido. Lo que había sucedido en este día era demasiado grave y temerario.. -Es una voz perseverante –Se dijo a sí mismo y continuó caminando lentamente. apenas si era nada. buscaba algo para que le embelleciera el alma.

Los indios no eran esclavos por naturaleza. que el traidor a la causa había sido el teniente Yúdice y un fraile de su propio convento. que La Ley esclaviza en la medida y proporción que nos hace libres. es la belleza inexplicable de sentirse dueño de sí mismo y ajeno a cualquier tipo de condicionamientos. sino que era un derecho de todos los seres vivientes. Había que proclamar la independencia y expulsar a los realistas. se abrirían las puertas de las cárceles para liberar a los simpatizantes de la causa libertaria. Pensaba que sólo se podía llamar libre a un hombre respetado. El sueño de la libertad. La idea de un mundo mejor sin cadenas ni opresión. el padre Concepción miró al Duende Cuaresmero que se arrimaba al campanario de la iglesia. se tomarían prisioneros al Alcalde y a los chapetones incondicionales. Pensó que la vida había sido demasiado corta y que había llegado demasiado pronto a su final. en que la historia de los pueblos debía escribirse sobre la base de la racionalidad. Quezaltenango y Suchitepéquez se debían levantar.A lo lejos. el indio Tot debía alzar a las poblaciones indígenas de Los Altos y Verapaz. Los pueblos deben modelar su espíritu. Era demasiado difícil en esas circunstancias revertir la situación de la conjura. sí. El espíritu aglutinador de un pueblo debe estar sustentado en sus valores positivos. y colocándose la mano en la pena. La suerte de la conjura estaba sentenciada. Coincidía con Las Casas. Los conjurados habían acordado capturar al Capitán General la Noche Buena. La libertad de conciencia generada e impulsada por el conocimiento. En aquellos instantes de confusión intensa. pues nada de lo irracional podía llamarse coherente y libre. Creía también que la libertad no pertenecía solamente al ser consciente: al hombre. Apenas si levantó la cabeza y la inclinó nuevamente tomándose de los cabellos. aquella idea con la que Cristo marcó una nueva etapa de la humanidad. El padre Concepción se sentó en una pequeña banca que se apostaba en el corredor. así como la esencia de la libertad humana era el libre consentimiento. la libertad. Finalmente serían capturados el Capitán General y el Comandante de la Guardia. la libertad como un campo inmenso de conciencia y acción. Había conocido que Barrudia había huido dejándolos en el abandono. La libertad trascendental es la libertad del espíritu. La libertad no estaba solamente en la conciencia sino en la realidad. y eso consiste en generar valores superiores que se arraiguen en la mente de su gente. la libertad de elegir sabiendo lo que se decide. que nadie debe ser sumiso a la ley sino al derecho. 188 . El hombre siempre estaría encadenado a su conciencia. Había enseñado en la universidad de San Carlos. -Helvetius creía que el espíritu no era un don natural sino un efecto de la educación y la ley –Pensó detenidamente-. El verdadero cambio en la sociedad no era una cuestión de acción sino de actitud. la dignidad y el libre albedrío. Ahora las tropas realistas sitiaban el convento para apresarlos a todos. el padre Concepción sintió que el pasado merodeaba su memoria y que necesitaba meditar profundamente. El libre albedrío era la esencia de la libertad humana. sino por un estado social de irracionalidad y oscurantismo de la condición humana. El regidor Barrudia y otros militares se sublevarían con los batallones militares. Días y noches se pasó maldiciendo a Sepúlveda. cuando nadie sospechara que darían el golpe certero. se puso a tararear. a veces molestoso y engreído. Creía que la racionalidad proveía a los pueblos dignidad y progreso. Era el mismo Duende inoportuno.

en su supuesta función sagrada de dar justicia. Y nuevamente el Obispo Negro continuó caminando lentamente tratando de mantener la calma. hermano de San José –Continuó el Obispo Negro-. El Obispo Negro no le respondió nada y continuó caminando en círculo mientras disertaba.-La libertad es un bien por el cual vale la pena perder la vida –Se repitió varias veces-. No acudamos a la violencia. Las palabras de cortesía que en varias ocasiones había tenido con los sacerdotes. ahora era un gesto de odio dibujado en su boca. Pero los pueblos que tienen temor a la libertad por temor a perder la vida. a la obediencia del derecho y la ley. Se comenzó a sentir una especie de desconfianza que se iba materializando en los movimientos de nerviosismo de los religiosos.. El fray Benito Miquelena que se encontraba expectante. -Usted es un religioso monárquico que detesta el cambio. Nosotros somos la herencia del pensamiento de San Clemente. y sus ojos desprendían destellos de luz que iluminaban levemente. son presa fácil de sus opresores. de pronto tomó la palabra y dijo: -San Agustín nos ha dicho que la sabiduría es contemplación. -Debemos acudir a la espiritualidad del alma propuesta por Casiodoro –Dijo-. ahora se convertían en frases de repudio y de rencor en contra de cualquier criterio que se emitía. -Queridos Hermanos –Les dijo en tono suave y melodioso-. porque tenemos temor a lo incierto. y la ciencia. Debemos acudir a la moral práctica de San Gregorio Magno. vive del dolor y la ignorancia de los pobres. en la celda prioral se creó un ambiente de incertidumbre por la ausencia del padre Concepción. ¡Basta de contemplaciones. ¡Abajo los gachupines! 189 . al ejercicio de la vida virtuosa de San Isidoro de Sevilla. Debemos comprenderle. En todo caso. Mientras tanto. Aceptamos libre y voluntariamente la esclavitud. porque amamos la necesidad de sentirnos seguros a cambio de perder nuestros derechos. Policarpo y Bernabé. era acudiendo a la mesura. el Obispo entendió que la mejor manera de neutralizar a los conjurados. La sonrisa de sus labios que al inicio era amplia. En esa instancia.. Nosotros queremos acción. -¡No Señor! –Le dijo el fray Manuel de San José poniéndose de pie-. bienestar y protección a La Iglesia. acción. no tiene sentido de la historia sino del oscurantismo medieval –Comentó el padre Celestino golpeando la mesa con el puño-. el Obispo que se hacía llamar visitador. Debemos dar más solidez a nuestra Iglesia y defenderla de los malos practicantes. porque nuestra vida es enteramente espiritual. Nosotros compartimos con San Justino en cuanto el pensamiento y la obra de los hombres deben fundamentarse en el Evangelio. -Eso dice también el Apologeticus de Tertuliano. A los hombres que se nos ha privado de ella no nos queda sino vivir de la libertad abstracta. es un seguidor de Jonás de Orleans que creía en el origen divino de los reyes. Esa debe ser nuestra forma de vida como religiosos y no inmiscuirnos en política. El Obispo Negro se iba engrosando poco a poco como queriendo reventarse. Nosotros no vivimos para confraternizar con la materia sino con el espíritu. se encontraba en una gran encrucijada: o se sumaba a los revoltosos o ponía en orden la conducta de los mismos. Su actitud representa el pensamiento de San Justino: utilizar el cristianismo como un medio para mantener el orden social. nosotros somos cristianos y el cristianismo se asienta sobre la paternidad de Dios y la hermandad entre los hombres.

su condición de explotadora. pecados de alcoba y ambiciones desproporcionadas. su vida entera estuvo llena de mujeres y riquezas. -Debemos pensar. representaba la degeneración de la Iglesia. Es por eso que jamás tuvo miedo de pecar o irse al infierno. Su palabra estaba a la altura del Evangelio. porque él pensaba que antes que obedecer a la autoridad. un reflejo de su naturaleza. El intentar deponer al Rey sería un acto de lesa majestad que les costaría la vida. Nuevamente el silencio inundó el ánimo de los religiosos. Tan solo la presencia de éste le irritaba. sabiendo que se adornaba con los siete pecados capitales. la justicia y la verdad dependen de la voluntad de Dios. pero según él era un doctor graduado en la universidad de San Carlos. No lograba entender cómo la imaginación del hombre había podido llegar tan distante. Están a tiempo de arrepentirse. Y nadie sabía de eso porque lo ocultaba discretamente y nadie tenía el derecho de cuestionar a taita cura. al sentir ese estado de ánimo dubitativo. indignado. su deseo incontenible por poseer a los niños y a veces dormir con sus sirvientas. Había llegado a la conclusión de que en la tierra había hombres nacidos para la servidumbre y hombres predestinados a gozar de los esclavos. el temor era una nube transparente que no les dejaba respirar tranquilamente. El padre Ruiz le miró al Obispo molesto. y cómo los primeros cristianos pudieron haber ofrendado su vida por la fe en un Dios abstracto. Creía que el verdadero paraíso estaba en la tierra y todo lo que había puesto Dios en ella era para probarlo y disfrutarlo. hay que obedecer a la razón. Dios y el demonio eran una representación del ser humano. porque la autoridad procede de la razón y no a la inversa. Por lo tanto. un remedo de su condición instintiva. dueño de la verdad absoluta. Pero el peor de todos era la lujuria. y que el diablo estaba representado por cada uno de los hombres. que Avempace ya planteaba el problema del fin de la vida humana. ni el cielo prometido a los buenos cristianos. porque su Obispado lo había convertido en un centro de pecado y diversión. como posiblemente serán condenados ustedes. aprovechó para sentirse importante. El bien. de tanto hablar de Dios y tener que vivir de dogmas y verdades inconclusas.. Hablaba mucho y decía poco. y había peleado con ella palmo a palmo hasta sentirse acorralado. De su amor por la sabiduría se sabía poco. alcahueta de las injusticias y atropellos en estas tierras. El Obispo Negro ya no creía realmente en la inmortalidad del alma. según él. hacía referencias pero pensaba 190 . A veces le gustaba pensar que su alma se iría al infierno a cohabitar con Satanás. El Obispo Negro. le causaba convulsiones al estómago. La herejía había llegado muchas veces a su dormitorio. a que su palabra no fuera cuestionada y que la verdad estuviera siempre de su lado. retráctese y serán perdonados. pero luego se reía. lleno de un asco infinito que le provocaba vómito. ¡Debemos obedecer a la autoridad y mantener la lealtad al Rey!. No podía soportar la idea de tener que mirarlo frente a frete. Pero también había dejado de creer en Dios de tanto leer filosofía y teología. del Papa o de cualquier noble castellano. y es ciertamente en eso que debemos pensar como simples mortales.. El mundo esta hecho de esa manera y nosotros no podemos cambiarlo. La duda iba penetrando en la conciencia de cada uno de ellos. Ese sacerdote obeso. hermanos –Les dijo a los sacerdotes-. imponente. pensaba que el infierno estaba en esta misma vida. Se había acostumbrado con el pasar de los años.El Obispo Negro le quedó mirando con indiferencia y como si no hubiera oído nada continuó: -Escoto Erígena fue condenado por La Iglesia.

Pero esta vez no dijo nada. purificarse con el ejercicio de la virtud. pero en fin. por su parte.. había sido el concepto de la libertad social. Entonces el Obispo Negro montó en cólera y maldijo a los diez mil demonios. no hay 191 . Pensaba que estos religiosos habían llegado al borde del abismo y que no tenían compostura. con la capacidad de estructurar su propia conciencia. Pensaba que la conciencia individual debía engendrar vida en la colectividad. quitados la absolución. -Dios es acto puro y realidad infinita -Le dijo el padre Ruiz entrecruzando las manos-. virtutibus y vitiis son la esencia de una vida honesta. y masticaba palabra por palabra y las comprimía en sus labios. su idea era ir ganando tiempo con la finalidad de que el coronel Lagrava llegara en su auxilio. Pensaba que una de las grandes ideas nacida del iluminismo. abandonó sus posesiones y riquezas para dedicarse a la prédica y a la caridad. la unidad es un artificio que sirve para mantener la hegemonía. el padre Concepción se convencía de que el hombre era. sus ideas y derechos. el Obispo nos les dijo nada que causara contratiempos. en los primitivos. Había recibido un anuncio de la voz que venía del fondo del corredor. La libertad esencialmente era una idea por la cual valía la pena luchar. hasta alcanzar a Dios y la paz permanente. -Así es padre Ruiz –Le respondió el Obispo Negro-. El hombre debía ser libre en la medida que le permitiera la ley. Ánima. representaba a los vicios y pecados mundanos que azotaban al clero americano. simulaba sabiduría pero era retórico. el alma es una bella imagen de Dios. repitió el rosario de la aurora y la oración de maitines. Sí esa era la solución. Amaba el bien y el mal con la misma intensidad que amaba las diversas preferencias sexuales. y volvía a repetirlas hasta que se saciaba con volverlas a poner en sus labios. el alma es una emanación divina de la inteligencia. Creía también que había una conciencia colectiva que era tan activa como la que llevaba en su pecho. Sus hechos son demostraciones de amor a la humanidad. sentado en la banca lateral del atrio del convento. El derecho a la resistencia pregonado por Bezé. porque en la desunión estaba su desarticulación. entonces se podía alcanzar un pueblo activo y dinámico. En sus momentos de reflexión y silencio. Esa era la obligación de los religiosos del Convento de Belén: luchar porque la luz y las ideas caminen por los pechos de los ciudadanos. estos hombres debía ser excomulgados. Sin embargo. privados de la sepultura y ser pasto de perros y aves carroñeras. se limitó a escucharla con sumo detenimiento y analizó palabra por palabra. El mundo es un inmenso vestigio de Dios.casi nada. En los pueblos desarrollados. Estas oraciones afloraban a sus labios cuando tenía contratiempos. porque en su mente habitaba la conciencia. era la actitud correcta de los hombres libres. -Los pueblos menos desarrollados tienen menos conciencia de su unidad –Les decía a sus alumnos-. que lo más saludable para La Iglesia era procesarlos. pero luego se detenía y decía que también la conciencia social era un foro incompresible. -Debemos seguir el ejemplo de nuestro hermano Lulio –Continuó el padre Ruiz-. Era una voz de su sexto sentido que tenía la cualidad de decirle la verdad cuando estaba confundido. de que sus días como religioso estaban contados.. Era la voz de su conciencia que le asistía en cada momento de dolor. temor o melancolía. El padre Concepción. yacía agotado. San Buenaventura nos ha dicho que el hombre debe desprenderse de las cosas terrenales. La conciencia era una estructura compleja que regulaba el comportamiento humano.

La vida era una realidad incomprensible que hacía de nosotros unos seres inestables e indeterminados. El padre Concepción había comprendido que la vida era un sueño. La Virgen María llorando por su hijo. porque muchos imaginarios colectivos lo habían permitido. La Sacristía de la iglesia. la palabra 192 . y decía que la Casiopea era la más hermosa y romántica. el padre Concepción no supo qué pensar en ese instante. o quizá los valores morales que también llegaban a ser una forma de irracionalidad que desembocaba en la anti-vida. y es allí donde se equivocaba por entero. sí. Le gustaba reflexionar los pasajes de la Biblia. Al ver ese rostro entre melancólico y sonreído. para finalmente engañarnos. el relativismo moral y la desilusión existencial. o simplemente pensar que las realidades de la vida eran simples percepciones. La noche era el espacio ideal para vagar solo por los rincones del convento. sus ojos color de miel pretendiendo saltarse de sus cuencos. El pensamiento ilustrado contenía el germen de todas esas situaciones. y presenciar los misterios de lo desconocido. sus rudas expresiones de dolor y misticismo. era la irracionalidad la que gobernaba a la política. la razón había sido destruida por la ceguedad de la fe. el escepticismo en los fundamentos de la naturaleza. La irracionalidad casi siempre se ha fundamentado en la verdad para patetizar sus propósitos. así como. y jugaba entusiasmado con las formas de las constelaciones. El padre Concepción pensaba que había muchas cosas que se debían a actitudes irracionales. las estaciones del calvario. contrariamente a lo que pensamos. y a cambio de servir a una causa. enteramente lógica. y que la exaltación a la vida era una de ellas. No sabía sin en realidad creer o no creer lo que veía. En todo caso. con frecuencia acudía a la irracionalidad. porque el silencio era una fuerza vital que se compenetraba en el misticismo. Hace mucho tiempo que el Padre no tenía un amigo y la soledad ocupaba casi todos los espacios de su rutina diaria. porque al pueblo muchas veces le motivaba más lo irracional. La fuerza del despotismo. Le gustaba mirar el Cristo Redentor crucificado en lo más alto. El pueblo creía que un acto de irracionalidad podía solucionar un problema no resuelto. la dignidad. Las utopías políticas. La falta de conciencia del futuro. de la misma manera que se sentía en sus tardes y noches de insomnio. Al verle al Duende Cuaresmero bajar de lo alto de la torre de la Iglesia. El exceso de irracionalidad religiosa era lo que mantenía alterada la conciencia del pueblo. que la pesada carga de la racionalidad instrumentada. Luego se ha vuelto prometedora. en la mayoría de los casos desenfrenaban la racionalidad y terminaban convirtiéndose en irracionalidades. en que debía salir a medio patio a contemplar la belleza de la luna. El Padre le miró fijamente a los ojos y se sintió nuevamente acompañado. El Diablo Cuaresmero se acercó a su lado y le mostró los huecos de sus dientes. La iglesia por la noche tenía mucha vida.una conciencia del pasado ni futuro. En ella se sentía plenamente realizado y hurgaba por los rincones más extraños. y jugaba. una realidad tan relativa como que hoy somos y mañana ya no estamos. perdíamos el sentido del deber ser. San Pedro y San Pablo predicando. Era un amplio escenario para el pensamiento y la meditación. no supo más que corresponderle con una sonrisa agridulce. es lo que causa frustración en las sociedades. se ha valido de los propios contenidos de la racionalidad para hacerla inadecuada. El Duende Cuaresmero le miró al padre Concepción con un cierto gesto de cariño. era el lugar que el padre Concepción más visitaba. haciéndole sentir importante y apreciado.

y daba rienda a su delirio de ideas interminables y elucubraciones. No podía existir un espíritu nacional en donde reinaba la ignorancia. en el espíritu nacional que debía formarse con el fortalecimiento de las costumbres. 193 . Durante la noche conoció a Bartolo. La noche en que éste le indicó que la bodega del convento se incendiaría. se robaron el copón de oro de la Sacristía. Un ciudadano ignorante era un ser con poca espiritualidad. Sin embargo. en efecto al siguiente día. la muerte había venido a capturarle. porque su construcción implicaba una evolución lineal y permanente. Pensaba que el verdadero sometimiento de los hombres radicaba en la anulación de su espíritu. Ese era el liberalismo político de Locke y el liberalismo económico de Smith. porque en ella estaba el sustento de lo conocido y también de lo desconocido. Poliforme porque tenía muchas dimensiones diferentes. Al igual que Montesquieu. y que ésta podía tener muchos significados. la democracia repudiaba la igualdad. Entendió que su turno había llegado y que debía prepararse para lo que viniera. que era el cura más viejo del convento. era estimulante o inhibitorio. El espíritu humano sólo podía desarrollarse con el impulso del conocimiento y la razón. Para esto solía tender una hamaca sostenida por dos pinos. De tanto pensar en Dios había llegado a abotagarse y convertir su vida en un interminable aburrimiento. su ritual espectacular y los símbolos exuberantes. mostrar sus nalgas abultadas en medio de sus caminar ágil y amanerado. y multifasética. El espíritu era una necesidad para el pensamiento y un aliciente para la acción.por la cual se había hecho religioso en la adolescencia. Galileo y Copérnico habían llamado ciencia. el Padre conoció lo que sería lo mejor de su pensamiento mundano... y cuando anunció la muerte del padre Geremías. permisivo u obstructivo. valores y virtudes. y fornicaba. También durante las noches el padre Concepción meditaba profundamente. porque algunas noches atrás. la democracia era un contexto político poliforme y multifacético. Los pueblos eran capaces de generar su propia empatía. o cuando veía a las muchachas jóvenes. señalaba el pacto convenido. la razón de ser y existir de los pueblos. Este espectro llamado espíritu. o cuando veía a las beatas asistir con puntualidad a la misa de madrugada. Bartolo le había señalado con el dedo. sucedió al siguiente día. Renegó de la teología y se dedicó a buscar un pensamiento práctico. y volaba con el pensamiento cuando les miraba a las mojas Catalinas. Es por eso que decidió probar nuevas aventuras que él llamaba las dulzuras del pecado. Para el padre Concepción. y cuando él le mostró con la punta de su dedo la puerta de la iglesia. que aunque silencioso y uranio siempre le comunicaba algo. y la presencia de los soldados del Batallón del Fijo. y coincidía que lo que él le indicaba se convertía en un hecho consumado. sí. efectivamente sucedió. Sintió que esa era la señal para marcarle su destino. porque en el fondo estimulaba la competencia y la diferencia. El espíritu nace fertilizado por la comprensión de la verdad y la abstracción de las necesidades espirituales. creía que el espíritu de los hombres se corrompía cuando estos perdían su espíritu de equidad. También el padre Concepción creía en el espíritu de la historia. a investigar aquello que Descartes. Pues todos los ámbitos de una sociedad estaban dotados de un espíritu particular que generaba un espíritu general. pues el espíritu nacional era una fuerza racional que impulsaba el sentido. De acuerdo a su parecer. creativo o destructor. Aquel día el padre Concepción estaba preocupado. en la medida que desarrollaban espíritu y unidad. Durante las noches.

194 . era el espacio ideal para recordar la niñez y anegar sus sentimientos. y era allí cuando él recordaba y lloraba y se cargaba con todos recuerdos del pasado. y volver a recordar las hermosas melodías que cantaba en su niñez acompañado de su madre. La larga distancia entre sus sueños y las realidades. sí. crear falsos paraísos y conversar con Dios todos los días. El pueblo requería que el poder se asentara en la ley y la democracia. Su mundo imaginario era un castillo lleno de jardines hermosos y praderas interminables. pero la afirmación del poder por el poder significaba el debilitamiento de las libertades. El mundo del convento era monótono y reiterativo. y viajaban por el laberinto misterioso de su mente. Era la música la que le daba vida y llenaba los espacios muertos del convento. en el azul infinito que llenaba el horizonte. porque era uniforme y sobre sus caderas pisaba rudamente para subirse a sus ramales. El paraíso que él creó en la huerta del convento. frío y oscurantista. Le gustaba pararse en la parte más alta del castillo y gritar interminablemente esperando que su voz llegara al infinito. porque en ese color podía divagar y navegar hasta el cansancio. La tarde. El problema del poder político en América –Pensaba-. la afirmación del poder era un objetivo de la monarquía y no del pueblo. La rutina diaria de hacer las mismas cosas con las mismas personas y en los mismos lugares. era esa música sacra que resonaba en las misas. Fragmentado para alcanzar versatilidad en la administración e integrado para coordinar sus acciones. Creía que la música era la armonía celestial que Dios había puesto en la tierra para el deleite de los sentimientos. los campos inmensos en donde reinaba la injusticia. Ese era su delirio: gritar y gritar hasta que su voz retornara de lo alto. El árbol que más le gustaba era la vieja palmera que crecía incontrolablemente. Es por eso que se había refugiado en un mundo subjetivo y esotérico. y que cada año parecía acercarse más al cielo y enredarse con las nubes. le había plagado de un profundo aburrimiento. levantaba una ola de pasiones y arremolinaba los sentimientos. Era una huerta pequeña en dimensione. Por su propia naturaleza. Un equilibrio del poder implicaba un nuevo modelo de gobierno en donde estaba por demás la monarquía. era más grande y misterioso: conversaba abiertamente con los tallos y las flores. Conversaba consigo mismo en interminables diálogos que terminaban siempre en un dialogo con la madrugada. había adoptado la costumbre de crear su propio mundo que consistía en imaginar muchas realidades. y rezaba hasta llegar al paroxismo. Pensó que el mundo nunca había dejado de ser injusto. La robusta cintura del guabo era única. El poder político debía ser fragmentado e integrado a la vez. Justamente esa era la razón de ser y existir de la democracia: la fragmentación y equilibrio de poderes. era que éste estaba monopolizado. el poder siempre tendía a afirmarse. Según el padre Concepción. Le parecía que no había un color más hermoso que el azul del cielo infinito.El padre Concepción lloró aquella noche en que miró desde el balcón. y creía que el futuro había fenecido. lograba encender el ánimo y despertar las ansiedades. porque nunca dejaba de fructificar y se desperezaba en sus ramas. También le gustaba arrimarse a ese viejo limonar que se asemejaba a su padre. y la gente se sentía emocionada y rezaba. no le permitía al padre Concepción albergar muchas esperanzas. Los acordes de aquella música se desplegaban lenta y silenciosamente en sus oídos. y desde allí escuchar cómo las pequeñas vocecillas se iban desgranado en las nubes. pero llena de escenarios muy hermosos que él creaba para jamás encontrar límite alguno. Para sobrellevar esa vida aburrida.

Hemos sido los primeros en defender la independencia con nuestros sermones revolucionarios. Leibniz y Espinosa. la física de Pascal y Musschenbroek. Nos negaron a los indianos el derecho al conocimiento de la astronomía de Ricciolo. El padre Tomás Ruiz. pero son más culpables aquellos religiosos que se convirtieron en el soporte de este colonialismo vergonzoso. los jesuitas trataron de difundir a Descartes. a menospreciar el escolasticismo universitario… habían nacido las ideas independentistas. la mecánica y botánica de Regnault. Los chapetones nos creen inútiles. Ignorantes y sumisos.Nos enseñaron a ser teóricos y retóricos con Aristóteles y Santo Tomás de Aquino. y la idea de la revolución ha creado su entrada libertaria. Somos el clero bajo los que hemos cuestionado la vigencia del autoritarismo. Pensó que era muy poco tiempo el que le restaba y que el convento caería en manos de los soldados en cualquier momento. Al final de sus días. mirando fijamente a los ojos del Obispo Negro. -La Ilustración apenas si se ha llegado a nuestras tierras –Comentó el padre Castrillo tomándose de las barbas-. Se ha liberado el sistema educativo que ellos implementaron. El Index controla los libros que deben leerse y no leerse… España controla el pensamiento americano. aceptaba implícitamente la teoría de la degeneración de las formas de vida americanas… nos menospreciaba. Nunca dejaron que se estudiara a Euclides y Tosca. el padre Concepción dio un pequeño brinco y se sacudió la sotana. Enseñaron exactamente lo que ella les pedía. que nos adentráramos en la ciencia natural. Pero todo lo hicieron demasiado tarde… Los criollos habían comenzado a burlarse de las disposiciones reales. hemos tratado de entender la vida. Comenzamos a creer en la necesidad de desarrollar la ciencia y los inventos útiles. Los jesuitas han sido los más fieles sirvientes de la Corona. la gravedad de Newton. colocó la Biblia en su delante y dijo: -La expulsión de los jesuitas de América. Inmediatamente comenzó a temblar y a sentir un temor espeluznante que le invadía el cuerpo. la existencia de un rey desconocido en nuestras tierras. Latinoamérica esta convertida en un monasterio. pero en el fondo era conservador e intolerante. el padre Manuel de San José se levantó y pensó que era por demás imprudente soportar la presencia del Obispo Negro: -Existen muchos culpables –Dijo-. De pronto el padre Miquelena interrumpió al padre San José y dijo: -Se nos trajo el teatro de Feijóo: prejuicioso y contradictorio.. a cuestionar a La Santa Inquisición. Los golpes en la puerta se hacían cada vez más duros y frecuentes. degenerados de raza. que era aquel que no le funcionaba cuando se encontraba tenso. los disparos más sórdidos e intimidantes. leímos entusiasmados a Erasmo. el camino a la independencia estaba abierto. Nuevamente se puso de pie y se dirigió a la bodega arrastrando su pie izquierdo. Gassendi y Descartes. En la celda prioral.. Creemos que la legitimidad del rey debe pasar por el consentimiento de los pueblos. Comenzamos a creer en la duda metódica como método de reflexión.Al oír los disparos en el portón del convento. la química de Boyle. Pero nosotros en secreto cuestionamos a Bousset y Fleury. enseñaron las teorías de Grocio y Pufendorf. Luego de esto. 195 . El padre Celestino entre eufórico y flemático. Hemos enseñado a nuestra gente que se debe odiar a los tiranos porque estos nos privan de los derechos fundamentales.. dijo: -La Inquisición ha estado empecinada en castigar la idolatría de los indios y los amancebamientos de los españoles. eran su fundamento religioso y por lo tanto rechazaban a Platón. crítico implacable de los absurdos de España. fue una ruptura de las ataduras mentales que sometían a las colonias españolas.

Es decir. Dios se ha enojado al escucharnos esas herejías que pretenden desvirtuar su presencia en la tierra. al celibato. al ayuno. una burocracia corrupta. -Vive ya en nosotros ese factor fundamental para que se dé la independencia –Respondió el padre Celestino-. dividida y autoritaria.. Ellos han abusado de nuestros recursos. Es ese frío sepulcral que viene a apoderarse de nosotros por hablar contra la Iglesia. y comenzaron a tiritar y a respirar profundamente. la pedagogía basada en la autoridad de La Biblia. Era un frío lento y progresivo. 196 . La mayoría de nuestros estudiantes son defensores del absolutismo y no quieren poner en duda la revelación divina. y dijeron muchas cosas agradables al Señor. Terminado el oratorio. ¡Debemos arrepentirnos y pedir perdón por lo que hemos dicho y pensado! La ola de frío comenzó a elevarse hasta el tumbado. Entonces los religiosos entendieron que la mano de Dios estaba en sus alrededores. una mezcla inconfundible de sangre y heredad cultural. ni sistemas de justicia óptimos. ni el asunto de los “Derechos del Hombre”. Los pensadores son perseguidos. volver a la penitencia. ni ideologías políticas. Y los religiosos guardaron silencio frente a las palabras del Obispo Negro. lo que somos. retraso y oscurantismo. Nuestros jóvenes han sido educados ideológicamente dentro del contexto de La Contrarreforma. los disidentes mutilados. -Debe nacer en nuestro espíritu la resistencia hacia los opresores –Dijo el padre Manuel de San José-. Las colonias españolas no hemos tenido asambleas que nos enseñen a ser demócratas. y su aire transparente se fue expandiendo lentamente. repudio a la investigación. y rezaron y oraron. Vivimos una administración caótica. Una ola de frío comenzó a penetrar por la rendija de la puerta. -¡Debemos volver a nuestra fe religiosa! –Exclamó el Obispo Negro levantando sus brazos-. debemos condenar la ignorancia de nuestro pueblo. Se ha creado un retardo en nuestras concepciones políticas porque ni siquiera se nos ha permitido leer el Contrato Social. El ambiente religioso se fue disipando lentamente. nuevamente retornó el debate. Debemos gobernarnos nosotros mismos porque somos dueños de nuestra tierra y nuestro destino. Los criollos hemos comenzado a asistir a las bibliotecas a estudiar medicina.. cartografía. de nuestra sumisión. dijo: -Al igual que Campomanes y Jovellanos. ni la legitimidad de la dominación española. ¿Y nuestro pueblo?. El pueblo está discriminado pero las ideas de sus hijos no. Debemos hablarle de la razón crítica y la necesidad de desarrollar las ciencias. un patriotismo criollo. Ese factor fundamental es el sentido de identidad propia. -Tiene razón padre Miquelena –Comentó el padre Castrillo-. Hemos aprendido a callar porque el pensar nos está vedado.Caminamos a la deriva como si la servidumbre fuera nuestro único destino. rechazo a la ciencia y al conocimiento. -¡Ésta es la señal de Dios que nos anuncia fatalidades! –Dijo el Obispo Negro colocándose una capa-. de su existencia teleológica y epistemológica. los cristales de las ventanas se empañaron totalmente. centralizada e intervencionista. los rebeldes asesinados. de nuestra paciencia. Debemos valorar nuestra cultura.Debemos comenzar ha hablarle de libertad. Su mala educación ha sido un motivo de retraso. Comenzamos a abandonar la doctrina de Aristóteles y Ptolomeo. Los religiosos se miraron unos a otros y se abrigaron con lo que tenían. fácilmente perceptible. Debemos dejar de dedicarnos solamente a Dios y a la fidelidad al Rey. El padre Miquelena dirigiéndose a los religiosos. geometría. física.

Los sacerdotes se echaron para atrás y se golpearon contra las paredes. Dio tres golpes en el piso y salió al corredor del segundo piso. un corcel blanco que relinchaba incansablemente con sus bríos atemorizantes. La vida se negó a entregar a la muerte al Obispo Negro. el Obispo Negro apenas si movía su cuerpo. El Obispo Negro comenzó a sudar copiosamente. Veía hacia el cielo y se desesperaba. las articulaciones de su boca se iban desencajando conforme se torcían los labios. esa calavera blanca que representaban a San Bernardo en las procesiones de Semana Santa. unía fuertemente sus manos en señal de súplica y se le borraba los colores de la vista. esperaron de rodillas el desenlace de los acontecimientos. causando revuelos en las parte oscuras y quedando luego en completa calma. -¡Silencio! –dijo lleno de iracundia. El alma del Obispo se quedó en el Convento. Sin embargo. Platón. Esperaban que la muerte se hubiera cargado el alma del Obispo Negro y luego le hubiera llevado al infierno. Apareció la figura de un hombre cadavérico. mientras los religiosos le daban aire fresco agitando sus sotanas. sin embargo. la espera fue en vano. El padre Ruiz se acercó rápidamente y le tomó de la cabeza. paseando alrededor de las palmeras y robledales. La muerte caminó lentamente en el interior de la celda y se detuvo en la puerta. Nos culparan de esto y muchos cargos más –Respondió el padre Miquelena persignándose tres veces. la muerte no se llevó el alma del Obispo Negro. alcanzando lo más alto del tejado. ¿Y qué haremos ahora si se muere? -No sé. El reflejo leve de sus ojos se fue apagando poco a poco. resoplado en los cuartos y las celdas. Llevaba una guadaña filuda blandiendo por el aire. El padre San José sacó un pañuelo del bolsillo y le limpió el rostro. aquella alma por la que tanto habían filosofado San Agustín. Quería decir algo pero no podía. Los religiosos ateridos de temor. Luego se desplomó. creyeron que era obra de Dios y se pusieron de rodillas. Repentinamente llegó la muerte. Lo que presenciaban les parecía inaudito. Tendido en el piso. El peso insoportable de su cuerpo yacía distendido mientras los religiosos acudían en su ayuda. Era la sombra de la desesperación que le cubría por completo. aquella con la que siempre habían atemorizado a los creyentes y con la cual amenazaban a las personas que recibían la extremaunción. Avanzó lentamente por el tablado y bajó las gradas hasta llegar al atrio en el que se encontraban los jardines. aquella que reposaba en un cuadro inmenso a la entrada de la iglesia del Convento de Belén. cubierto por una tela blanca y mostrando sus extremidades.El Obispo Negro se plató en media celda y dio un grito que retumbó por los corredores del convento. divagando. Su cuerpo desplomando tenía pocos signos de vida. -Ha sufrido un ataque al corazón -Dijo discretamente el padre Celestino -Sí –Le respondió el padre San José-. recorriendo los patios y los corredores. Luego se dirigió a la iglesia y corrió por su interior dando golpes estremecedores. quería pedir cosas pero era incapaz de describirlas. Sin embargo. La dificultad con que respiraba les causaba angustia. porque con un resoplido de viento llegó una brisa fresca al interior de la celda y el Obispo Negro volvió a respirar profundamente. Averroes y Avicena. el 197 . Pensaron que el Obispo Negro moriría en ese instante y eso les causaría graves problemas.

un sinnúmero de cruces avanzaban inclinadas. sin ninguna expresión que denotara preocupación 198 . los cucuruchos a los costados. Al escuchar que los disparos de los fusiles y las culebrinas se detenían inexplicablemente.cual. sin ningún gesto de dolor o angustia. -La fe –Pensó-. personas que se azotaban en la espalda. y los judíos del sanhedrín regresando a ver a los costados. y el cuadro del infierno. hombres sudorosos y sangrantes. el padre Concepción se puso de pie y se dirigió al balcón del Convento.Detrás de los romanos. Lo que estaba observando en ese instante. esa actitud religiosa de aceptar los divino a costa de las propias razones. aun a costa de renegar de su verdad pregonada. El padre Concepción se negaba a aceptar que eso fuera realidad. le creaban un rechazo en su conciencia. El padre Concepción sintió que algo extraño pasaba. cuando atentaba contra los derechos fundamentales del hombre. hombres colocados coronas de espinas y sus pechos lacerados. Pero la fe tenía su propia lógica. los soldados detuvieron el fuego y se sentaron en el suelo. A continuación venía un Cristo agonizante tendido en un sarcófago. misteriosos rezos y cantos agudos de mujeres encubiertas. Detrás de los soldados romanos que escoltaban el cortejo.. y que esa procesión no tenía ninguna relación con el nacimiento de Jesús. y su respiración se agitaba. Detrás de él las tres Marías vestidas de negro lloraban incansablemente. También le pareció extraño. Pero la fe a veces se volvía irracional cuando la verdad la cuestionaba. Se quedó aterido mientras rezaba y sacaba el rosario del bolsillo.. ese sentimiento elevado que nos permite abstraer la realidad de las cosas. su propia realidad que se basaba en muchas irrealidades espiritualmente realizables. escoltadas por unos soldados romanos que levantaban sus lanzas. las banderas de la fe flameando en medio de la tranquilidad de la tarde. y se quedó mirando fijamente la ataúd que marchaba al final de la columna. y que ahora al verlas en forma independiente. Desde allí pudo mirar la procesión que se iba aproximando. -¡Dios me ha otorgado nuevamente la vida! –Les dijo tomándose del pecho-. Los cañones fueron retirados de las esquinas y un fuerte runruneo de ultratumba anunciaba la llegada de una procesión extraña. con un cura cargando la cruz. una cortina negra que se extendía a lo largo de la calle. venía San Pedro y luego la santísima Virgen María. ¡Dios es misericordioso y todopoderoso! En la calle de las Platerías que pasaba por delante del Convento. mujeres vestidas de negro y cubiertas el rostro. Y mientras rezaba sentía que su cuerpo se le acalambraba. mirar que los soldados se quedaran quietos y que no sintieran extrañeza frente a esa procesión. Era la fe la que le había obligado a ser religioso y vivir durante muchos años encerrado. verdugos con hachas filudas blandiendo por el aire. Luego sintió que una tensión fatal se adentraba en su cuerpo. Revisó su calendario y vio que era la víspera de Navidad. cuando rompía sus preceptos. Ellos avanzaban en forma silenciosa y uniforme. y su pulso se elevaba. El padre Concepción sintió un temor extraño que le estremeció los huesos. seis personas que lo cargaban. Observar personas y símbolos que habían sido la base de su ministerio. Era un escalofrío de ultratumba que le solía acosar cuando tenía desafíos importantes. era la irrealidad de la realidad que había vivido durante mucho tiempo. Jamás había visto cosa semejante desfilando durante el día. Luego avanzaban los timbales largos. nuevamente sintió que un soplo de vida le devolvía las fuerzas y sintió que se recuperaba en medio del asombro de los religiosos. Miró fijamente el ataúd y pudo ver su rostro sereno e inamovible.

. con sentida pena. andaba por algunos lugares evangelizando y predicando la palabra del Señor.. la pobreza. se pusieran cruces con sus nombres. el padre Concepción lloro incansablemente mirando su sarcófago y pensó que la muerte venía a retirarlo. alegre y optimista. Es el final de un camino sin retorno que tiene muchos vericuetos. la sumisión. que las costumbres estaban pervertidas. el Puqui fue un buen amigo de todos. En alguna ocasión el padre Concepción llegó al cementerio. o cuando iba por los campos recogiendo sus productos. creía que los criollos ya tenían alguna forma de degeneración humana.hecho solamente para la servidumbre. la humildad. La vida es un discurrir rutinario que al final no vale nada. que todo era tan distante y tan cercano como que si hoy estábamos mañana ya no estábamos. También odiaba a los curas porque ellos eran los gestores de ese tipo de hombre. pues la tierra y el ambiente los había degradado.alguna. Odiaba la debilidad. se acercaba al ataúd y miraba consternado. Nuevamente el padre Concepción miró la carroza que iba tirada por un caballo flaco. es el cura Concepción! –Comentó Lagrava mirando a sus oficiales-. y rezó. que eran incapaces de pensar como los europeos y todo lo que se había desarrollado en América era burdo e intrascendente. y vio que los indígenas eran enterrados debajo de los montículos sin identificación alguna… pidió que sobre estos. Creía que esa era la manera de ser un buen religioso. o cuando les regalaba comida. y se sacó respetuosamente la gorra y la puso debajo de su brazo. Cuando se levantaba muy temprano y acudía a la impartición de La Doctrina. no tenían alma ni cerebro y debían ser considerados como animales. porque creía que eso era muy propio de las razas degeneradas. y se encomendó al Santísimo para que estas cosas acabaran. veía llorar a los indígenas mientras eran azotados. Odiaba a los indígenas porque ellos. -¡Sí. según él. ya ni siquiera los recuerdos sirven. o que no eran escuchados en sus confesiones. La vida es un ciclo mutante que contribuye al gran objetivo de la naturaleza: mantenerse viva. -¡Es el cura Concepción! –Gritaron los soldados que miraban el cortejo. especialmente de Lagrava que estudiaba en La Universidad de San Carlos y que luego se enroló en el ejército realista. la caridad. Era su cuerpo que estaba tieso e inmóvil. y se reían con él cada vez que sentían sus caricias. De joven. que en realidad no éramos más que unos simples vagabundos que terminábamos a la vera de un camino. -¡Estoy muerto! –Se dijo a sí mismo-. Al verse tan triste y solitario. Pronto le llamaron el Puqui. con una sabana blanca que le amortajaba y un crucifijo pequeño que llevaba entre sus manos. todo es naturaleza y ciclos temporales. Lagrava odiaba al Puqui porque él había aprendido en la milicia a detestar los valores inferiores del hombre. y volvió a pensar. Cuando llegamos al final de la existencia. todo es un sueño pasajero que se queda en la estela imborrable del recuerdo. El padre Concepción impidió en algunas ocasiones el maltrato y lloró junto a ellos. o cuando vio que no se les permitía sentarse en las bancas de la iglesia. de contextura delgada. 199 . a odiar a los hombres que consideraba inferiores. afanosamente maquillado. El coronel Lagrava recordó al padre Concepción cuando llegó al Convento de Belén. Era un religioso joven y preocupado. Nadie es nada. Compartiendo con el pensamiento de la elite metropolitana. Mientras el coronel Lagrava.

porque creemos que es la voluntad de Dios la que crea la felicidad y no el equilibrio de nuestra vida interior. se sintió profundamente humillado.Los hombres obsesionados son incapaces de pensar con tranquilidad. Con razón o sin ella.El día en que fue recriminado por el padre Concepción. la explosividad les excita. lo llamó desde las afueras y gritó a los cuatro vientos que su honor había sido mancillado. cuando en La Universidad de San Carlos se encontraban en discusiones bizantinas. y retornó a su memoria aquellos recuerdos de la juventud. el ímpetu les convence. Allí es todo es desconocido. porque a pesar de todo. silencioso. -Porque los hombres no buscamos las virtudes como esencia de nuestros actos. era retando a duelo al alevoso. que nunca acaba. Los valores nos vienen dados por la sociedad. el valle de Panchoy extendiéndose plácidamente bajo la parsimoniosa belleza del Volcán de Agua. los hombres somos infelices sustentados en nuestra esencia de la nada. Esa espera es el elixir de la existencia. el padre Concepción lanzó la capa que llevaba sobre sus hombros y le dijo: -Mira Lagrava que el tiempo y el espacio nos acarician desde el cielo. El Volcán despunta solitario penetrando en la misteriosa intimidad del infinito. La emoción y el sentimiento les atrae. Luego de retarlo en público en el silencio de la noche. el espíritu de la vida. como si el vacío fuera el imperio de la nada. La vivencia de los hombres es una interminable penuria. Sacó la espada del armario y se dirigió al Convento. -¿Pero nuestra fe en Dios? –Insistió Lagrava -Los hombres mantenemos una esperanza en el fondo de nuestro corazón. Y eso somos. sino que buscamos las cosas materiales para satisfacer nuestras necesidades. o aquellos paseos por el Cerro Mirador de la Cruz desde donde contemplaban la ciudad de Guatemala. El día en que visitaron el Cerro Mirador de la Cruz.. -¿Y por qué los hombres no podemos ser felices? –Le preguntó Lagrava con un sonrisa fría. en busca de algo que sabemos que quizá no llegue nunca. esencialmente nada. El padre Concepción comenzó a caminar acercándose a la cruz de piedra que descollaba en la cima. -¿Y por qué los valores son tan importantes para la felicidad? –Preguntó Lagrava tomándose de los bigotes. y que debía limpiarlo con la justicia de las armas. Los prejuicios son las espinas de su corazón.. El padre Concepción escuchó el reto desde el balcón del convento sin siquiera inmutarse. -Porque son los valores los que ennoblecen y orientan la vida de los hombres –Respondió el padre Concepción-. se rió. 200 . escupió en la puerta y se dirigió en busca de padrinos. Se rió nuevamente y caminó lentamente arreglándose la sotana. El coronel Lagrava volvió a mirar el rostro sin vida del padre Concepción. Cuando le dijo que Dios había hecho a los hombres iguales y que no existían razas sino adaptaciones humanas al ambiente. El hombre llega al estado de infelicidad cuando trata de salirse del orden natural de las cosas. el hombre ordena la realidad de las cosas de acuerdo a su conveniencia. los hombres no tenemos la potestad para cambiarlos sino para vulnerarlos y hacerlos evolucionar. Lagrava se sintió ofendido y pensó que la única manera de lavar su honor. la incógnita del corazón. la razón de ser de Dios. y que el honor era algo prejuicioso que al final sólo llevaba a aglutinar las vanidades. pensó que esas actitudes eran propias de seres irracionales.

Sólo la educación nos humaniza. El hombre deja de ser dueño de sí mismo cuando se aleja de su conciencia. impregnado de hermosas construcciones que representan el poder: El Palacio de la Real Audiencia. Nada de lo que está fuera de ella puede ser fácilmente comprendido. -¿Y qué debemos hacer para liberarnos? -Preguntó Lagrava con un tono de voz alto. Un panorama campestre. la libertad y el derecho a disentir. y la realidad es un producto del ser y la perspectiva. ese mismo poder nos ha quitado la razón. Nada fuera de ellos existe. Transeúntes y viajeros avanzamos a un destino sin final que es la eternidad. Una sociedad sin valores es una sociedad estéril y vacía. Las ideas representan el hecho. la Alameda de Santa Lucía. pues la estructura del poder se fundamenta en la ley y el orden. Las cosas están hechas para que nunca pase nada El padre Concepción se sentó encima de una roca y mirando a lo lejos la ciudad de Guatemala. comentó: -La vida es apenas pasajera. El padre Concepción tomó una flor silvestre entre sus manos y sacando pétalo por pétalo. Los valores son la base de los mejores logros de una sociedad. Lagrava se paró frente al padre Concepción y le preguntó: -¿Qué es lo más importante en este complejo discurrir? Y el padre Concepción le respondió: -Lo más importante en un hombre es atreverse a pensar y conocer. La opresión y la represión. -¿Y la opresión? -La opresión es todo aquello que nos quita dignidad. pule nuestros defectos y nos enseña el camino a la libertad. pues los 201 . -Acabar con la tiranía del sometimiento –Respondió el padre Concepción levantando su mirada-. -¿Entonces. El conocimiento es el único poder que soluciona todo. cuando siente no ser parte del todo estando incluido en él. Acabar con el sistema de injusticia. Lagrava. van en función de quitarnos la conciencia.Solamente una buena formación permite cultivar los valores. -¿Y qué es la libertad? – Insistió Lagrava -La libertad es todo aquello que vive sin ataduras y prescinde de los límites de la autoridad. Sin embargo. No conocen la justicia ni el derecho. tú hablas de la educación? –Le preguntó Lagrava -Así es amigo –Le respondió el padre Concepción-. el amor una barbaridad. Todo conocimiento es lógico porque se sustenta en la realidad. con esta ideología pervertida. el bien es una expresión sin sentido. sus hombres son bastardos sociales que caminan hacia el caos y la inequidad. el Edificio de Los Capitanes Generales. es la forma y contenido que damos a la realidad. no puede haber conciencia en donde no prima la razón y la razón define el estado de la conciencia. la verdad está en nuestros sentidos. -En estas tierras no se permite eso –Le dijo Lagrava con un tono de disgusto-. nos hace dignos de llamarnos hermanos. Mis sentidos diseñan el mundo que conozco. Vuela por los inmensos espacios del pensamiento y se nutre de la conciencia total. La naturaleza nos indica el sentido de las cosas. el Ayuntamiento. no tiene identidad. comentó: -Qué bello y simple es todo esto. cuando escucha a los demás sin escucharse a sí mismo. No puede haber libertad sin conciencia social. Ningún valor es absoluto aunque creamos que es la única verdad. El lenguaje es el límite y la estructura de mi pensamiento.

Un pueblo mal educado es una masa sin razón. creamos dioses y morimos junto a ellos.Toda fe construye algo. Siempre las grandes decisiones están en manos de una minoría preparada. -El colonialismo nos enseñó a obedecer estrictamente –Comentó Lagrava tomando un puñado de tierra-.Esa es la realidad que debemos aceptar porque así está diseñado nuestro mundo. toda fe es religión. le dijo: . e inclinar la cabeza como única garantía de nuestra integridad. El padre Concepción se quedó meditando por un momento y luego de acercarse a Lagrava. que se filosofara de la vida sin una pizca de pragmatismo. que estaba en franca rebeldía en contra de la Capitanía. Mantener a los pueblos ignorantes ha sido el mecanismo ideal de los sistemas autoritarios. Es por eso que acude incondicionalmente a las redes enmarañadas de la sumisión. Lagrava le escuchó detenidamente al padre Concepción y no le dijo nada. que había conspirado contra el rey y sus autoridades. El joven Lagrava pensó que el padre Concepción había sobrepasado los límites que permitía La Colonia. El padre Concepción dio varias vueltas alrededor de la cruz y pegándose junto a ella. Las cavernas culturales son refugios espirituales de los cuales no podemos salir fácilmente. darles un Dios y una religión para que nadie piense nada. con una educación insuficiente. he ahí nuestro problema. Y así no se puede pedir mucho: Los hombres somos un producto de la sociedad. y los pueblos un efecto de sus propias debilidades. Aquellos hombres que no tienen fe en algo crean inhóspitos desiertos en su corazón. dijo: -Somos pueblos pobres y abandonados. Necesitamos cambiar. La fe debe morir cuando la esperanza muere… -Los hombres somos costumbristas por naturaleza –Comentó Lagrava parcamente-. Por lo tanto.maestros y ciudadanos reproducen esta ideología perversa. y nos han enseñado a temer. Se llenó de ira. Sin construir la fe no se puede construir la solidaridad. La religión ha sido una viuda inmisericorde. La religión y las leyes han sido las cárceles espirituales que han frenado la libertad de los hombres. No es posible encontrar un Dios sin esperanza aunque nos vacíe la mente y nos destruya la razón. cólera e indignación. el hombre es la sociedad… la sociedad es el hombre. Al pueblo no se le consulta nada. la juventud no la cuestiona ni dice nada… Los gobernantes son un fiel reflejo de sus pueblos. Lagrava –Dijo el padre Concepción-. el chauvinismo a conservar esta humillación malsana. Dios ha sido el aspecto más importante de nuestras vidas. le molestaba escuchar hablar mal de un sistema del cual eran sus beneficiarios. ¿Cómo entender a un indio libre? ¿Cómo entender la igualdad de los hombres? No podemos juzgar nuestra realidad sin comprender el tiempo y las circunstancias. y que sus opiniones eran ilógicas y temerarias. discutir de aquello era innecesario e intrascendente. porque los hombres se habían dispuesto de acuerdo a su pensamiento y a los designios del Señor. obedecer. Entendía que el mundo en que vivían era el más adecuado. tienes razón. -Sí. el gran espectro de la conciencia del hombre. es cierto. 202 . La verdad es que los hombres crucificamos a Dios cuando éste ya no sirve a nuestros intereses. el fundamentalismo oscureció nuestras conciencias y la religiosidad nos acobardó. -¡Es que esa es nuestra realidad! –Gritó Lagrava tomándose del pelo. pero de estos cambios nosotros seremos los más perjudicados.

El padre Concepción entendió que el amor era una nube pasajera que dejaba herida el alma. Debemos acabar con el hombre del pasado. sí. había tenido varios sueños húmedos con ella. el padre Concepción no pudo conciliar el sueño. desvestirles mentalmente y pensar que podía estar con varias de ellas acostado en su cama. dando gritos y saltando. pero sobre todo. comenzó a correr alrededor de la pila central. Para él. su libertad debe ampararse en la ley y no en la forma de gobierno. Lagrava se tapó la boca y regresó a ver a los costados. lo que le tenía loco. y soñó con ella. porque debe ser el pueblo el gestor de su destino. era el pecado del cual tanto había comentado con sus amados feligreses. y dijo: -¡Debemos destruir ese poder maligno del despotismo ilustrado. Le gustaba mirar las nalgas de las monjas y soñar con ellas: haciéndolas el amor. En realidad no había nadie. Esta sonrisa de sor Paquita fue la que le trajo distraído durante varios años. Creía que aquel instante los dos participaban de un acto sacrílego y repudiable. practicando las poses del viejo Kamasutra. casi obnubilado. con ese hombre instrumental que carece de valores y principios políticos: la sinrazón es un 203 . La monja que más le emocionaba era la sor Paquita. El poder de un pueblo radica en su conciencia y en el valor que da a su libertad. El hombre tiene una actitud natural por someterse y someter. perdiendo la perspectiva de las cosas a cada momento que la recordaba. aquellos que mostraba vanidosamente cuando acudía a confesarse o a tomar la comunión. Al regresarle a ve a Lagrava en la pileta del Convento de las Capuchinas. de ojos negros y nalgas gruesas y apretadas. la más morena y contorneada. pero nunca lo decía. que los sueños de amor eran dislates maravillosos que agitaban la razón y comprimían el entendimiento. viva el libre pensar! -Dijo sacándose la sotana y el crucifijo de plata que llevaba en su pecho. viva el encanto de la vida. Había aprendido que el silencio era una virtud importante de la cual se debía sacar provecho. viva el amor. Sus pechos abultados le alocaban. Las religiosas recelosas se rieron. nuevamente se encendió su espíritu. era la belleza de su rostro que él siempre lo consideraba dulce y candoroso. -¡Viva la felicidad. Este poder que nos humilla y nos denigra! Lagrava le quedó viendo indignado y sin perder la cordura. Pecado. el país que albergaba su esperanza.La última ocasión en que ambos pasearon por el Convento de las Capuchinas. soñó con fugarse algún día y marcharse para México. sí. a veces se emocionaba con lo que le escuchaba al padre Concepción. Sin embargo. aún joven y entusiasta. El poder esencialmente pertenece al pueblo. El Patio de las Capuchinas era el espacio ideal en donde el padre Concepción desahogaba sus instintos. sus derechos no están solamente en las leyes sino en su actitud cultural. nuevamente Lagrava tuvo que escuchar los sabios desafueros del padre Concepción. En honor a la verdad. ese era el signo de un amor pecaminoso. El padre Concepción. pero lo que más le fascinaba eran sus labios carnosos y rosados como una pulpa de durazno maduro. respondió: -¿Pero por qué cuestionas nuestra realidad. nadie que los pudiera delatar y poner en peligro la certeza de su futuro familiar y político. porque creía que al Cura le llegaría su momento de fatalidad. El día en sor Paquita le brindó una sonrisa escondida. la inseguridad le hace esclavo y la seguridad opresor. si esa es la única que conocemos? El padre Concepción le tomó del brazo y continuó diciendo: -Es necesario destruir el poder de los monarcas. Esos senos eran los que le tenían excitado.

Sin derecho es imposible habitar un espacio tan complejo como es la civilización. -Es imposible conservar el poder sin que impere la ideología dominante –Dijo Lagrava caminando alrededor de la pileta-. el abuso es la norma en las relaciones laborales. las autoridades son corruptas y arbitrarias. El tirano siempre trata de aniquilar la ley porque es el obstáculo a sus desafueros. -Sí. Cuando los hombres aceptan convivir con la injusticia y el engaño. Al final. -Pero si nosotros tenemos leyes que garantizan el derecho. Por lo tanto. se convierte en un yugo interminable. al nacer el ciudadano nació la civilización. La dictadura de los hombres es injusta y desproporcionada. La dictadura de la ley es justa y proporcionada. autoridades encargadas de aplicar la ley. Por más precaria que sea una sociedad. porque la libertad debe ser concomitante con la existencia del hombre. Tanto las leyes como los hombres se dan en un entorno social y cultural determinado. al nacer la libertad nació el hombre con derechos. . pero sí ha defendió al poder. sociedad injusta por designio de Dios y sus ministros. -Donde no habita el derecho no habita la libertad –Le dijo el padre Concepción con una voz firme y serena-. medida y humana. nunca pide más de lo que necesita y la conciencia social para él es una utopía. los arcos que adornaban los corredores. Cuando la ley refleja la voluntad de un gobernante.El poder es concomitante con el hombre.recurso improvisado que le impide acceder al futuro. Sólo los pueblos retrógrados creen más en el imperio de las circunstancias antes que en el imperio de la ley. pero además somos pueblos que vivimos fuera de la ley y del derecho. mientras miraba el hermoso patio interior del convento: sus amplios pasadizos. Es la ley la máxima expresión del orden social. La lucha por el derecho es la lucha por la verdad. Es indudable que las leyes no pueden ser iguales para todos -Enfatizó Lagrava enfadado. Mira Lagrava que al nacer la ley nació la libertad. se llama tiranía. y aquí nada es ágil ni transparente. Un gobierno eficiente se refleja en una administración ágil y transparente. Los indígenas son iguales a nosotros y 204 . cuando la voluntad de un hombre está por encima de la ley. –Comentó el padre Concepción mientras se mojaba las manos tomando el agua de la pileta-. el poder de nuestros monarcas es legítimo – enfatizó Lagrava. -Compartir el poder es la esencia de una democracia sana –Continuó el padre Concepción-. Gobernar es transparentar las decisiones y acciones. cuando la voluntad de los hombres está por encima de ella. el hombre es el poder. desmedida y a veces inhumana. En donde no ha imperado la ley jamás ha podido existir justicia. el opresor se beneficia de esta circunstancia. siempre tendrá algún rango de libertad. fracturan los pilares fundamentales de los derechos del hombre. El padre Concepción se quedó meditando por un momento. El derecho es el pilar fundamental de una sociedad saludable. La cultura es el poder dominante. Sin poder es inviable alguna forma de organización. -Porque la igualdad es un precepto natural que debemos preservarlo -Respondió el padre Concepción-. La religión no siempre ha defendido el derecho. hay hombres que han nacido para ser esclavos ¿por qué deberíamos tratarlos como iguales? -Preguntó Lagrava indignado. las flores que daban frescura a los jardines. que a su vez definen su comportamiento frente a la vida. La ley es el espíritu en donde reposa la libertad. -Sin embargo. clases sociales prejuiciosas y llenas de prebendas. Los peores gobiernos del mundo son aquellos que viven en la sombra de la impunidad. barbarie.

la ley para los humildes… la justicia y la democracia no existe! El redoblar de las campanas interrumpió por un momento el diálogo entre Lagrava y el padre Concepción. Los nuevos valores del hombre se gestan de la misma manera que se gestaron los primeros: 205 . La Boëtie odiaba a Maquiavelo por inmoral. El padre Concepción sonrió y se paró en el borde de la pileta tratando de mantener el equilibrio. Montesquieu decía que los pueblos se degeneran cuando pierden sus principios. como aquella en que sor Paquita se dirigía a la iglesia portando una Biblia entre sus manos.Preguntó Lagrava enrarecido. se alejó del pensamiento americano y apuntaló en los valores morales. Aquí hay una nobleza que por derecho divino está predestinada a gobernar estas colonias. Entonces decidió ser más tajante y radical en sus conceptos: -Claro que sí –Le dijo indignado-. mojó sus piernas hasta las rodillas y comentó con sarcasmo: -¡Somos pueblos olvidados en donde la moral es de los nobles. sus manos entrecruzadas. Los principios en una sociedad guardan la ética de una época. La inmoralidad política de Maquiavelo ha tergiversado el verdadero sentido y razón de la política: el bien como generador del desarrollo. la ética de las damas. son pueblos que van camino a la degeneración profunda. debe ser dinámica y progresiva. la ley debe emanar de la voluntad de nuestro Soberano y nadie tiene potestad para cuestionarla. Pensó que éste religioso se iba poniendo cada vez más insoportable e intransigente. Entonces el padre Concepción la podía mirar tranquilamente y permanecía risueño durante un largo rato. Dio algunos pasos y saltó nuevamente a la vereda: -El colonialismo en Latinoamérica. Kant por su parte.merecen ser hombres libres y educados. La concepción moral de la política pregonada por Kant. Entonces se convirtió en un estado de desolación. Lagrava levantó su pierna y dio un salto al interior de la pileta. y no se cansaba de mirarla sentada en primera fila. Lagrava se quedó mirándole detenidamente. La fuerza moral no solamente que es un ordenador social sino un cohesionador ideológico. mientras la misa terminaba. -Los pueblos que relativizan su moral –Continuó el padre Concepción-. -Los valores morales son los que definen al hombre en su comportamiento total – Respondió el padre Concepción-. La moral obedece a una estructura mental y cultural. El hombre en esencia es un ser moral. justicia ni derecho para estos pueblos. Nosotros decimos que los pueblos se degeneran cuando el Estado pierde su verdadera razón social. el honor de los caballeros. Un pueblo sin valores es un pueblo bárbaro. -¿Y cuáles son los valores morales que no los veo?. sus gestos inflexibles. No hubo ley. no respetó la ley ni las culturas existentes –Dijo lacónicamente-. proliferó la corrupción. Un clérigo de esa naturaleza era un peligro para La Corona. aquí nadie tiene derecho para cuestionar la fe de la Iglesia o la suma voluntad de nuestro Rey. La moral maquiavélica prostituyó a la política convirtiéndola en un mero mecanismo del poder corrupto. Los ojos de sor Paquita solían permanecían cerrados e inmóviles. De ninguna manera la ética es involutiva. El sonido de las campanas le traía a su memoria muchas vivencias. es un gran sustento moral del desarrollo. porque eso les permitirá ser útiles para la sociedad en la que viven. el interés de las colonias obedece a los intereses económicos de La Corona. y el padre Concepción se dirigía al Sagrario. por el contrario. La historia ha demostrado que Kant tuvo la razón y he ahí el progreso de los países europeos.

si los hombres por acá tan sólo son una masa de sirvientes? –Preguntó Lagrava. los dos amigos salieron caminando y se dirigieron a El Alameda de Santa Lucía.Dijo Lagrava persignándose algunas veces. con virtudes y defectos. y por lo tanto defensora del sistema. Dios y el Estado pueden ser perversos cuando no existe una moral pública correcta. Los principios de una sociedad guardan la ética de una época. Para entonces. La religión tan sólo es una cortina que cubre otras realidades inseparables de la naturaleza social. El bien es la máxima expresión de la justicia.. y la ética cambió. Nosotros decimos que los pueblos se degeneran cuando el hombre pierde su conciencia social. dijo: -Para nosotros. es dinámica y progresista. fundamentado en su conciencia. El padre Concepción le invitó a Lagrava a sentarse en filo de la pileta. -En una sociedad. Lagrava se dirigió a la entrada de la capilla del convento y mirando su interior desde la puerta. Montesquieu decía que los pueblos se degeneran cuando pierden sus valores.. -La ética individual es el resultado de la cultura dominante. pero lo cierto es aquello que muchas veces vemos y creemos. dando un profundo suspiro le dijo: -Alguien pierde la confianza en la fe cuando siente que le ilumina la razón. pero que en realidad no entendemos. pero resulta que la ética nos viene dada desde otros imaginarios colectivos. se miró natural y valorado. Cada hombre debe ser responsable de sus actos. De ninguna manera la ética es involutiva. En el Renacimiento.basados en la necesidad. -¿Y qué es eso de la ética individual. luego. Dios había privado al hombre de todo ejercicio personal.El hombre es incapaz de ser feliz porque siempre le atormenta la fe y la razón. no nos atrevamos a blasfemar!. no necesitó que los religiosos le dieran diciendo lo que él era. -Puede decirme cualquier cosa padre Concepción. La fe y el orden edifican un sistema que no necesariamente lleva a la prosperidad. el hombre comenzó a creer en sí mismo sin necesidad de Dios. Los valores del hombre van cambiando con el curso de la evolución social. Dios es necesario por la fe y el Estado por el orden –Dijo el padre Concepción-. Lo injusto ha movido a los hombres a través de la historia y la inequidad sus intereses. La religión en todas las épocas y circunstancias. -Así es Lagrava –Le respondió el Padre-. Luego de permanecer un par de horas en el Convento de las Capuchinas. la de la fe. por el contrario. El ser humano nuevamente se miró de cuerpo entero. -La verdad es todo aquello que nos convence que estamos en lo cierto. la única ética que vale es la cristiana. La predestinación inspiró al hombre una gran confianza en sí mismo. no entendemos otra forma de ética. La ética es el comportamiento moral de hombre frente a su responsabilidad social. Las flores que 206 . Entendieron que un ser univalente carecería de sentido y positividad. -¡Dios es todopoderoso y misericordioso. pero para mí. esa es la realidad – Insistió Lagrava. ha sido la más grande ordenadora social. la de la Iglesia. -La verdad es que para nosotros Dios y el Rey son todo -Insistió Lagrava acomodándose los pantalones. pero la sana razón muchas veces le vuelve desconfiado porque no encuentra solución. la que Dios nos manda.

Se había acostumbrado a creer que la vida era una merced del rey. Creía además que la vida de los pobres no tenía ninguna importancia. El Señor le había arrebatado al gran amor de su vida. y se colocó en el pecho. y que fuera dada en matrimonio al marqués de Rondanegra. había escrito los poemas más románticos. La muerte. da vida a las cosas. y luego se plantó delante del padre Concepción y continuó: 207 . Allí Lagrava había conocido a la mujer más hermosa de Sacatepéquez. Al salir Lagrava de su cuarto ensombrecido. Lagrava decidió continuar con su carrera de las armas. Luego de asumir el dolor de perder a Mariquita. El irrespeto por la vida humana. cuando el corazón se desparrama y las ideas se confunden. Pero el asunto terminó cuando su padre decidió que por herencia le correspondía entrar a la carrera de las armas. Al sentarse en una banca de piedra que circundaba El Alameda. la hija del marqués de Floravasta. fue otro factor que plagó su mentalidad rígida. La iglesia del frente testificaba el ambiente silencioso y recogido de los habitantes. Por ella había hecho las cosas más inusitadas: se había amanecido una noche entera esperando que saliera al balcón de su casa. dijo algunas oraciones entre dientes y bendijo el lugar con su mano derecha. La ausencia de su casa había hecho que Mariquita adquiriera otro compromiso. no tenía ningún valor que la acredite. Sin la luz la vida sería una penumbra. Es por eso que sacó el pañuelo blanco que guardaba en su chaqueta. lo único que le quedaba era el triste rumor de los recuerdos y la ingrata soledad de su sonrisa tibia. La noche en que supo que Mariquita se debía casar con Rondanegra. Los hombres habían nacido para morir y por lo tanto ese era el orden natural de las cosas. Sin Mariquita a su lado. y juró que no lo retiraría hasta el momento en que muriera. y por lo tanto. -Las cosas que nacen del espíritu son nobles y generosas –Le dijo colocándole la mano en el hombro-.adornaban el patio central eran frescas y multicolores. y prestar sus servicios al Rey como correspondía a su linaje. Comenzó a creer que Dios era algo injusto y que la justicia era algo inaplicable. da color y hermosura. Pensaba que la vida de los hombres era tan relativa como la necesidad de imponer orden. y reflexionó. Lagrava se encerró en su cuarto y no quiso hablar con nadie. Mariquita le había cautivado con sus ojos claros y su sonrisa dulce. -La luz -Se dijo a sí mismo-. sus manos delgadas ligeramente alargadas. un hombre arrogante y frívolo que le gustaba beber y dormir con varias mujeres a la vez. pensó. y que ningún hombre tenía la potestad de reclamar ningún derecho. y no vio la luz del sol ni recibió a persona alguna. Es así como adquirió la costumbre de convivir en franco adulterio. Juró que no volvería a amar a otra mujer y que se mantendría célibe por muchos años. era la solución más fácil en un momento de amargura. Lagrava reiteró que ese lugar le traía muchos recuerdos tristes. contrarrestaban radicalmente con el frío empedrado que contorneaba el Alameda. sin importar si eran solteras o casadas. una muchacha delgada y rubia que encantaba a la mayoría de los jóvenes contemporáneos. sus pestañas rizadas y sus mejillas sonrojadas. y se limpió las lágrimas con su pañuelo blanco. y así pasó de días a semanas. y visitarlas por las noches para pasar con ellas a su lado. sus ojos no le permitieron ver la luz y tuvo que permanecer así durantes varias horas. El padre Concepción apenas conmovido. Nada de lo que se gesta en el corazón es malo o corrompido. se había dedicado al estudio pensando en ser el mejor abogado de su época. Lagrava lloró por un momento.

La ley es un interés social que desemboca en el interés personal. Sin embargo. Nada es justo ni equitativo en el mundo. continuó hablando e intentando ordenar sus pensamientos: -Lo que hablas padre Concepción. Pues nadie esta dispuesto a cumplir una norma irracional. tan solo estamos hablando de la necesidad de cambio. en la pluralidad de conciencia y la participación popular. El fundamento esencial de la ley es la razón. y aquí. Lagrava se sentía cada vez más incómodo e intolerante. -Saavedra nos ha dicho que la virtud política consiste en la prudencia –Comentó Lagrava luego de escucharle. -Así es Lagrava –Le respondió el padre Concepción-. luego disienten de él porque perciben que se alejan del futuro. y jamás han dejado de especular. Los gobiernos totalitarios. porque todo lo que es incapaz de evolucionar esta destinado a perecer. son aspectos que la humanidad nunca ha disfrutado plenamente. -Sí –Dijo el padre Concepción-. La prudencia y el riesgo calculado en esencia son diferentes: la prudencia es el status. porque el modelo se agota cuando no sufre nuevas adaptaciones. como nada es absolutamente legal –Comentó Lagrava fríamente-. el lento rodar de los carruajes que compaginaban con el galope estilizado de los caballos criollos. ¿Por qué odias el cambio y te manifiestas tan pesimista y retrógrado? 208 . la prudencia es sabiduría y la sabiduría debe estar presente en los actos del hombre. Las utopías se han prolongado en el tiempo y el espacio. Debemos cambiar nuestras formas de gobierno. el riego calculado en un determinado momento puede ser la audacia necesaria para dar un cambio importante. es algo sin sentido. es el mundo que conocemos y al cual estamos habituados.-Este mundo en que vivimos. Los gobiernos deben ir cambiando y perfeccionándose. Ningún pueblo puede darse el lujo de ser anti-dialéctico. -Un cambio importante es modificar la estructura del Estado –Respondió el padre Concepción-. Cambiar la ley porque esta debe estar relacionada con los intereses de la ciudadanía. El Estado de Derecho se fundamenta en la ley y la razón. todas las utopías están destinadas al engaño. y cuando hablamos de degeneración política y social. Lo que dices es algo irrealizable. La justa medida de este equilibrio se verá reflejada en la correcta armonía social. -¿Y qué es un cambio importante? –Preguntó Lagrava. -La justicia y la igualdad son dos ilustres utopías. Lagrava se sintió incómodo y comenzó a caminar haciendo círculos sucesivos. este pueblo ha sido permisivo. el doblar de las campanas. Nuestros pueblos se han degenerado políticamente. pues las tiranías más perversas son las que nacen del consentimiento popular. -Dime Lagrava –Preguntó el padre Concepción-. pero lo que sucede es que debemos cambiar. -Las utopías políticas han patrocinado los más grandes cambios de la humanidad Continuó el padre Concepción-: La libertad. Esa es la dialéctica alternativa. los derechos fundamentales deben obligar a este cambio. etc. la soberanía. la igualdad. con todas sus imperfecciones. es un divagar de palabras que se alejan de la realidad. La dialéctica es una realidad evolutiva que obliga a los pueblos a cambiar. la fraternidad. El permanente silbido de los pájaros le incomodaba. Al final. el paso lento y apretado de los transeúntes. generalmente se aferran al pasado sin querer pensar en el futuro.

y le sorprendió diciéndole: -¿Por qué eres un hombre tan intolerante?. Lo que es distinto a nosotros nos disgusta porque nunca dejaremos nuestros instintos de hombres primitivos. Odiar a lo otro. temerariamente abstractas e incomprobables. El statu quo es un estado de somnolencia social.-Porque somos pueblos pobres e ignorantes que lo único que sabemos es callar y obedecer -Respondió Lagrava-. -Porque el hombre debe ser inconforme por naturaleza. Las revoluciones inglesas dieron origen al poder real sobre el poder social. sus ojos como que se desbordaron..exactamente eso. Las sociedades modernas deben educar al pueblo para apuntalar su progreso. los principios de sus instituciones y sus valores culturales. y la norteamericana. la religión se ha preocupado de esto porque ella ha entendido plenamente que no podría existir bajo la luz de la razón. la arbitrariedad. -¿Y por qué hemos de cambiar en aquello que hemos vivido durante muchos siglos? Preguntó Lagrava. sus cachetes se inflaron y todo el matiz de su rostro se desconfiguró con una arruga pronunciada. de la necesidad irreflexiva de no encontrar otra verdad que no sea la propia… La superstición y la ignorancia siempre han embrutecido al hombre. -Tenemos un gobierno adecuado –Dijo conteniéndose la ira-.. de conformidad. le dijo: -Un gobierno adecuado es aquel que respeta la moral. Las masas ordenadas son un camino expedito para el 209 . de inmovilidad. El padre Concepción dio algunos pasos adelante. El padre Concepción se quedó pensativo y sin generar la menor duda. porque ella se sustenta en la ética de los hombres. a lo que no es como nosotros. Si los hombres no se acostumbraran con facilidad al sometimiento. la francesa al poder social sobre el poder real. Sin virtudes. la pobreza. no tuvieran necesidad de leyes. no importa si del sistema o de la sociedad. al poder popular sobre el real y social. hacemos lícito todo aquello que nos gusta y prescindimos de la ley cuando nos disgusta. normalmente son repudiados por el statu quo de su época y los conceptos de su generación. La libertad es el principio y fin de toda actividad humana. Todas las formas de totalitarismo sucumben frente al caos. Las sociedades se renuevan en función de su espíritu colectivo. -¿Entonces lo que se busca es el caos y la anarquía? –Insistió Lagrava irritado. La anarquía ha sido el punto de partida de una revolución: la inconformidad. Los generadores de conciencia. educación y principios son términos dependientes y concomitantes. La intolerancia nace del complejo y del prejuicio. una sociedad virtuosa y creyente. es impensable vivir en democracia. La sabiduría de la filosofía religiosa. Montaigne decía que los seres humanos consideran barbarie a lo que no es su costumbre. Nuestro universo moral es un fiel reflejo de La Corona y sus funcionarios. aquellos que deben forjarse a la luz de una nueva conciencia colectiva. Necesitamos hombres nuevos. Lo importante es vivir en contradicción. sí. la ley y la justicia. se regresó. -Sí -Respondió el padre Concepción. consistió en inventar verdades aparentemente lógicas y convincentes. Los generadores de conciencia son la vanguardia de la humanidad. Porque somos en esencia sumisos. y es por eso que lo temen y tratan siempre de mantener el orden. un pueblo respetuoso. porque es la colectividad la que forja a los hombres a su imagen y semejanza. Luego respiró profundamente y se frotó las manos. Lagrava se sintió agraviado y enrojeció. principios y valores. La ignorancia per se es intolerante.

En realidad.. y tragó una bola de saliva que se le formó en la garganta. exasperado. Los pueblos que no viven de la historia son pueblos sin futuro. 210 . Al pasar lo último de la procesión. el peripatetismo y el cristianismo. ningún hombre antes entendió el valor profundo de la libertad. El pensamiento lógico nace de una estructura mental determinada. la conciencia social su sepulcro. ¿Y cómo nos enseñaron a pensar quienes nos educaron?. -Decía Lipsio –Dijo el padre Concepción arreglándose el cabello-. Las ideas son las más grandes esclavas de un sistema. Esa es nuestra triste realidad. El pensamiento romano tuvo su fundamento en la ley. Somos pueblos sin historia. se comía las uñas de los dedos. Al igual que los demás soldados.autoritarismo. apenas acompañado por su propia amargura. hablaba silenciosa y descontroladamente. y una multitud vestida de negro les seguía ocultando sus rostros detrás de la capucha. y la nada se recicla en lo intrascendente cuando los hombres son incapaces de cambiar la historia. el aristotélico en la razón. La separación de las funciones de un Estado. la lógica refleja la estructura de un pensamiento definido por el lenguaje. Al mirar aquella procesión tan larga y misteriosa. Las masas en sí no son la revolución sino el medio. pero sí que el comportamiento humano es similar y repetitivo.. el coronel Lagrava se retiró poco a poco hasta pegar su cuerpo a la pared. -Así es Lagrava –Continuó el padre Concepción-. no tuvo otra reacción que atemorizarse. el equilibrio y la funcionalidad. respeto a la independencia de funciones. rezaba El Rosario. nada de lo que altera la realidad encuentra cimiento frente al despotismo. y el cristiano en la fe. Nunca tuvimos la necesidad de pensar porque nunca cuestionamos nuestra realidad. El coronel Lagrava inclinó la cabeza. que la historia es la luz de la verdad y maestra de la vida. El hombre es un ser histórico. enseñó al hombre a temer antes que a pensar. la equidad no está en el equilibrio de las funciones.. Volvió a mirar el rostro sin vida del padre Concepción. la procesión concluyó con un grupo de hombres gigantescos que cargaban la cruz del Santísimo. Locke fue el inventor del Estado Liberal. -¿Qué es lo que necesitamos ahora? –Preguntó Lagrava nuevamente. El Medioevo fue una cárcel espiritual construida por el derecho romano. Pensó que el padre Concepción había sido poseído por las fuerzas demoníacas y que no había otra explicación para tan extraña conducta. -Necesitamos un Estado de Derecho –Respondió el padre Concepción-. y se persignó con devoción cerrando los ojos por un instante. Lagrava continuó aturdido. la vida de los pueblos es todo y nada. En verdad.. -Acá nunca se ha hecho nada para cambiar nuestra forma de vida –Comentó Lagrava-. La historia nos ha enseñado que no existe ningún hecho que se repita. Terminado de decir esto. -¡Aquí no tenemos pensadores! –Gritó Lagrava tomándose de las solapas. desconsoladas. De todas maneras temblaba incontrolablemente y sudaba. El pensamiento es una solución a aquello que nos inquieta. casi sin palabras frente a lo que él consideraba un agravio a La Corona. para el abuso. solo y meditabundo. Al final. casi sin aliento y desencajadas. el padre Concepción se fue caminando por la Calle de las Herrerías. la revolución está en la mente de las personas inconformes… El caos es el cadalso de los autoritarios. La Magnífica y La Milagrosa. miró cómo las lloronas seguían al ataúd: solas. se le debe tomar como un ejercicio de respeto administrativo. sino en el poder legal y legítimamente conferido a sus integrantes.

José Ruiz. Mientras tanto. y pescar a los curas descarriados. -Sí. Recordó los bellos momentos que pasó cuando era joven y asistía a las pláticas con fray Angélico Larriva. Dicho esto. Su idea era encontrar un conducto para fugarse con los conjurados. Sin decir una sola palabra. creyó que la iglesia era el lugar más adecuado para esconderse. en donde había sido enterrado fray Servando de Teresa. pretendía hacer las cosas con demasiada prisa. vio que la muerte había llegado a su destino. pegado a la pilastra. Sin embargo. el padre Concepción tenía una terrible fobia a los muertos y desistió ir a ese lugar. -La muerte –Pensó-. que fue el prior más enérgico y severo que habían tenido los curas mercedarios. Sin embargo. el Padre golpeó varias veces y esperó hasta que le abrieran. Felipe Castro. y convertía a los hombres en cómplices de su propia tragedia. desde la terraza del Convento observó cómo la procesión se terminaba. Luego sacó la cabeza y vio a doña Lola Bedoya que caminaba apresurada en dirección a las gradas. Recordó que fray Servando solía aparecerse a las doce de la noche. es usted padre Concepción! –Exclamó doña Dolores sobresaltada. porque esa había sido la maldición de Dios en el paraíso terrenal y entendía que los actos del hombre tenían su justa respuesta a la hora de rendir cuentas al Señor. al llegar al corredor principal de la planta baja. por su parte. el Padre Concepción y doña Lola se dirigieron a las gradas. Al llegar a la puerta de la celda prioral. soy yo doña Dolores –Le respondió el padre Concepción. León Díaz. -Sí. El tiempo que transcurrió en este acto parecía demasiado largo. en la bodega. Al subir las gradas. Entiendo que Villar y Cáscara han recibido la orden de capturarnos. ella se detuvo bruscamente y le pidió al padre Concepción que la golpeara. Quería seguir corriendo pero no sabía a dónde. En todo caso. casi sin habla. El padre Concepción nunca había conocido una mujer más firme y decidida. no entendía nada y se tropezaba en sus propios pasos. Venancio López y el indio Manuel Tot. hasta que finalmente pensó en las catacumbas del Convento. Al fin. En primera instancia. Barrundia ha huido y mis hermanos han sido apresados. Creo que hoy nos ha llegado la hora a todos. vio a un grupo de personas que salían por la puerta que conducía hacia el túnel. Finalmente decidió que bajaría por las gradas y se dirigiría al túnel que salía al otro lado de la calle. -Venimos a advertirles que Bustamante ha ordenado nuestra detención. sí. Rafael Aranzamendi. regresó a ver el atrio del Convento y se detuvo un momento. una mujer convencida de sus actos.El padre Concepción. y que no podía escaparse de ella. Sabía en el fondo que lo que les esperaba era el vil garrote o la mazmorra. luego pensó en la cocina. Juan José Alvarado. sin atreverse a mover. las tropas están forzando la entrada del Convento –Dijo el padre Concepción-. y a las monjas pecadoras que se metían a las celdas. y controlar el silencio del Convento. Mariano Cárdenas. Manuel Ibarra. Corrió desesperado sin saber a dónde iba. En muchas ocasiones había actuado como alma e inspiración de los conjurados. y detrás de ella venían: Andrés Dardón. Se quedó quieto y ofuscado por un instante. los golpes en el portón del Convento se hacían cada vez más fuertes y frecuentes. los disparos más agudos. Fray Manuel de San José salió preocupado: 211 . aquella viuda loca que exterminaba aquello amaba. No insistió en hablar para no contrariarla. pero este día la vio algo tensa y demacrada. Rápidamente el padre Concepción se interpuso en su trayecto y se plantó en la mitad de la ellos: -¡Ahh.

-Debemos aprovechar que La Guerra de los Siete Años ha apresurado los acontecimientos –Comentó el padre Celestino-. someternos con sus milicias y administrarnos con peninsulares… nos creen incompetentes e inferiores. Las autoridades no consideran nuestra opinión.. Es necesario apresar a Bustamante y Guerra. debemos actuar de inmediato. Don Juan José Alvarado pidió la palabra y dijo: -Los chapetones han aumentado el comercio y recaudan más impuestos.-¡Bienvenidos hermanos –Dijo entusiasmado-. -Sí -Continuó Manuel Ibarra-. tomarnos los cuarteles. ya no nos sentimos parte de España. Se observaron los unos a los otros y no dijeron nada: -¡Han venido a darnos malas noticias! –Dijo el padre Concepción apenado-. El ambiente estaba tenso. por lo tanto. Han capturado a algunos de nuestros compañeros. La insurrección contra el dominio colonial es una alternativa viable. incapaces de defenderse por sí solas. El auditorio se quedó en silencio hasta que el padre Ruiz exclamó airado: -¡Es hora de que actuemos de acuerdo a lo planificado! En el fondo de la celda. La miró con mucho detenimiento y se persignó. El Rey necesita más recursos de las colonias. Luego dio algunos pasos adelante y dijo: 212 . Ha despertado en nosotros un nacionalismo que exige el derecho a gobernarnos independientemente. pero el pueblo está aturdido. estamos aislados y marginados. pues la libertad nunca llegará a ellos. Entonces el padre Miquelena sacó una vela de la mesa y la encendió rápidamente: -Sí –Dijo-. Sin embargo. A La Corona ya le llegó el primer campanazo independentista. Las colonias están abandonadas y desguarnecidas. las autoridades están desconcertadas y el pueblo confundido. el Obispo Negro se mantenía escondido detrás de la cortina. Los conjurados estamos en la obligación de darle forma y contenido. dijo: -Debemos aprovechar este momento de crisis colonial para dar nuestro golpe definitivo. la soberanía debe ser revertida al pueblo. las exigencias tributarias introducidas por Areche… y el pueblo sigue reconvenido con estos abusos. es por eso que trata de sofocar cualquier intento independentista e imponer nos el viejo sistema administrativo. y no creen ni están convencidos de nada. Nuestras milicias son ineficientes y sectarias. han fortificado los puertos y enviado tropas nuevas…han creado el escenario necesario para que crezca nuestro resentimiento. la obligatoriedad de comprar mercancías españolas. toda la gestión queda en nuestras manos. estábamos esperándoles! Doña Lola y sus acompañantes pasaron apresurados a la celda. Doña Lola le quedó mirando fijamente y caminando despacio. ese es nuestro gran problema. liberar a los presos de la cárcel y traer a los indios de Alto Verapaz. El padre Concepción permaneció inmóvil por un instante y miró el retrato de la Virgen de la Merced que permanecía en la puerta de la celda. Sin la presencia del Rey. casi oculto por la penumbra espesa. la acumulación de las deudas indígenas. España quieren oprimirnos con más impuestos.Sigue el abuso de las autoridades.. -Los negros e indígenas no están inmiscuidos en este proceso –Dijo José Ruiz-. Nuestro pueblo es demasiado realista y acostumbrado al autoritarismo. y se plantaron delante de los religiosos. La propuesta de Gálvez y sus innovaciones ha empeorado las relaciones con la Corona.

propuso una revuelta de tipo social en contra de la pobreza. los exportadores de cacao. y cuando la razón se convierte en el móvil del pensamiento humano. negros y mulatos. Un profundo dolor se arraigó en su pecho y no lo pudo desterrar porque sentía que éste era la consecuencia de 213 . los que de alguna forma tienen prebendas de La Corona. así como la racionalidad exige fundamentos. Nos han quitado el derecho a decir o comentar lo que pensamos: mudos frente al tiempo y a la historia. Una revolución debe disolver el gobierno más no la sociedad. que siempre se cuidan de mantenerla aún en los momentos de mayor arbitrariedad. pues muchos han sentido un profundo temor ante una posible insurrección de los indios. lo demás será asunto de voluntad y sacrificio. Debemos luchar por nuestros derechos. -¡Sí. Felipe Castro levantó la mano y dijo: -El cura Hidalgo al igual que Tupac Amaru. un gobierno debe dirigir los destinos de su pueblo bajo los preceptos de propiedad. no podemos aspirar a una libertad regentada por un tirano. Eso sería una libertad sin libertad y en el mejor de los casos una libertad condicionada. El derecho a rebelarnos es un derecho esencial cuando el autoritarismo y la arbitrariedad han infestado nuestras vidas. -Es verdad –Comento doña Lola Bedoya-. Necesitamos derechos. Andrés Dardón tosió ligeramente y se arregló el cuello de la camisa. porque la ley es el lindero natural de la actitud y del entendimiento humano. La libertad es un derecho irrenunciable de los hombres.-Los hombres tenemos derechos que nadie puede conculcarnos. Quien no ama la ley no ama el derecho. La chispa de la insurrección está encendida. el racismo y la esclavitud. cuando el gobernante deja de representar al pueblo. Nuestra aristocracia es prejuiciosa y parasitaria. León Díaz pidió la palabra levantando y dijo: -Nueva Granada se rebeló con los comuneros del Socorro para pedir la supresión de los impuestos. A nuestros gobernantes este tipo de libertad no les interesa para nada. nadie nos apoyará en nada! –Exclamó José Ruiz-. Sin capacidad para pensar en algo nuevo. Somos nosotros los que debemos llamar a la insurrección general. nos hemos convertido en unos siervos perfectos. Dio una mirada a los presentes y dijo: -Tenemos muchos enemigos que nos odian: los nobles. derecho y legitimidad. El gobernante no puede ejercer el poder más allá del derecho. En adelante. los que se benefician de las minas de oro y plata. La Gran Revolución de Inglaterra obligó a que los reyes se sometieran a la ley. y quien no ama el derecho no ama la justicia. los acontecimientos se van trasformando poco a poco en revolución. -Contrariamente a todo –Exclamó Manuel Tot sacándose el sombrero-. justo era defenderlos con la vida. es un derecho esencial del hombre. Vivimos La Edad de la Razón. Los opresores nunca cambiarán: no conversan ni nos da un trato adecuado. Siempre se repiten los mismos atropellos. Las autoridades granadinas aceptaron sus pedidos y desmovilizaron su espíritu revolucionario. La lealtad es muy valorada entre los pobres. Luego los engañaron y ejecutaron. quienes más necesitan de la libertad como son mis hermanos indios. no entienden nada de esto y están del lado realista. Paine pensaba que siendo los derechos los únicos valores inalienables del ser humano. Debemos desconocer al Rey. El padre Concepción escuchó detenidamente las intervenciones. Locke considera que el derecho a la rebelión. los funcionarios administrativos.

pero a la vez parecía no decir nada. Nadie antes fue tan valiente y temerario. criollos y peninsulares. y la muerte en el cadalso era la mejor manera de decir a la historia que él había estado presente en ella. bien valía una muerte decorosa. Le daba mucha pena lo que estaba aconteciendo. la vida. demacrado. Creímos siempre que los gobiernos deben existir para asegurar los derechos de los ciudadanos. y la libertad. Creía que esa era la bipolaridad de la vida: las cosas o se dan o fracasan pero deben darse irremediablemente. se nos impone empréstitos cuando La Corona está en aprietos. limitación del poder total. Doña Lola Bedoya le observó con disimulo al padre Concepción y se quedó meditando un momento. les miró uno a uno a los presentes y se convenció de que tantos meses de trabajo habían valido la pena. antagonismos entre artesanos. El clero terrateniente es el más grande defensor de los intereses de los chapetones. 214 . -Los hombres nacemos iguales y permanecemos así ante la ley -Exclamó doña Lola Bedoya-. Buscó una silla y se sentó con el apuro que implicaba el cansancio de varios días de tensión y sufrimiento. Los curas ya no podemos ser partidarios de la esclavitud y la trata de esclavos. ni siquiera os habeis puesto a dudar un solo momento pensando en que vuestros bienes fueran afectados. que parte del principio de que el Estado debe garantizar la propiedad. Estaba triste. no podemos comerciar con nadie. Sevilla mantiene un monopolio mercantil absorbente. Hemos creído en la libertad y luchado por ella. Pues veía que la gran obra de su vida estaba en la puerta del destino. y mucho más si lo que estaba por suceder era una consecuencia de traidores que siempre acompañaron el curso de la historia. no se nos deja crear industrias. sí. Con una mirada triste. porque creemos en el liberalismo político de Locke. y eso era suficiente para que ella se diera cuenta de que algo había pasado. Pensó que los actos de la vida de un hombre se resumen en un punto determinado.su fe revolucionaria. hay discriminación en el reparto de cargos públicos. burgueses. no debemos ser grandes latifundistas o encomenderos. Jefferson pensaba que lo único peor que lanzarse a la revolución era no hacerla. -El nuevo pensamiento político da la soberanía al pueblo –Comentó el padre Manuel de San José-. Madison complementó estos criterios con la idea de que el poder se debía instituir para proteger la propiedad. Luego caminó en dirección a doña Lola y continuó: -Estamos prohibidos de todo: se nos impide las exportaciones. El padre Concepción se puso de pie y dirigiéndose a los presentes dijo: -Sois unos hombres valiosos: La Conspiración de los Iguales. ser enemigos de la ciencia y la independencia. aunque el final debía ser demasiado desastroso. Pudo leer en su rostro una profunda inquietud con la cual quería decir algo. el derecho del pueblo a derrocar los malos gobernantes y el principio de la soberanía popular. división de poderes. Por un momento se imaginó frente al cadalso. que las consecuencias de su pensamiento y obra estaban por materializarse. Los hombres somos iguales y tenemos derechos inalienables. El pueblo tiene derecho a cambiar a sus gobernantes cuando lo considere pertinente. Debemos fundar una nueva y gran República. y pensó que ante tanto cansancio de la vida. Un gobierno es legítimo solamente cuando tiene el apoyo de sus gobernados. los nobles ingleses poniendo a Juan Sin Tierra en el banquillo para que respete La Carta Magna.

pues allí se pasaba horas de horas meditando y reflexionando. Al escuchar nuevamente los disparos en la parte exterior del Convento. se convertían en una simple farsa. La Condamine y Magnín. Al mirar el semblante del padre Concepción. El padre Ruiz. Creyó que estas personas eran irracionalmente idealistas y que navegaban en contracorriente de la historia. y fue capaz de anunciar con exactitud el día en que moriría el Obispo Castelar. Debemos dar prioridad a la lucha por los Derechos del Hombre. el Obispo Negro coincidía plenamente con el criterio de Bufón. sintió que una fuerza interior les iluminaba y les hacía fuertes. pues ha quedado sentado históricamente que los hombres nacen y deben permanecer iguales y libres. porque a más de contener una gran dosis de verdad. -¡Sí. se encontraba solo. inmovilidad y oscuridad. el soberano debe dejar de ser el representante de Dios en la tierra. eran utópicas e irrealizables. en un ambiente de silencio. Entonces se apartó mentalmente de la reunión y bajó al submundo en que le gustaba sumergirse. meditabundo y triste. sentado en la entrada de la celda prioral. el equilibrio y la templanza. A doña Dolores Bedoya le había conocido como una mujer virtuosa. el Obispo Negro supo que la captura de los conjurados era cuestión de tiempo. casi desvanecido en sus propias preocupaciones. las cosas parecían incambiables e inamovibles. buscando la 215 . Las nuevas ideas de los conjurados le habían conmovido. había adquirido la cualidad de percibir los hechos del futuro. lo que acababa de escuchar iba en contra de los cánones de la religión católica y atentaba contra del orden constituido. que todo ciudadano tiene derecho a hablar. Observando el rostro de cada uno de los conjurados. apenas alumbrado por una luz tenue que le mostraba los límites del entendimiento. Era un lugar en el que habitaba frecuentemente pero a la vez era desconocido. pretendiendo desafiar las fuerzas de la naturaleza y la historia. Es así que predijo con un mes de anticipación la muerte de su padre. Era un mundo penumbroso y aislado. -La Revolución Francesa nos enseñó que hay que destruir el despotismo –Comentó fray Víctor Castrillo-. el Obispo Negro salió de las cortinas y se aproximó hasta colocarse detrás de Manuel Tot. encontró un hombre sumamente preocupado. El Estado no puede tener la misma estructura que el Reino Celestial. Luego de escuchar pacientemente la conversación de los conjurados. Allí estaba plenamente realizado. las propias dudas interiores. escribir e imprimir libremente. de que estos se habían degenerado. humedeciendo su pecho y sus mejillas. Por esas cosas de la vida. creía haberlo habitado siempre pero no sabía en dónde estaba. debemos crear un estado liberal –Dijo el padre Ruiz levantando sus manos-. Comenzó a sudar intensamente. Y fue allí en donde entendió las verdaderas dimensiones de la paz y la sabiduría. Sintió que un frío intenso calaba en lo más hondo de su ser y se iba asfixiando poco a poco. los grandes enigmas de la vida y las inquietudes del conocimiento. En el caso de los criollos. y los indios para se esclavos bajo la lógica aristotélica refrendada en los debates de Valladolid. pues en el mundo en que se había construido las colonias españolas. pues lo único que tenía vida era la razón y el conocimiento. y que las cosas cuando no estaban debidamente preparadas. La aristocracia había nacido para mandar de acuerdo al pensamiento platónico. En esta ocasión.Y nuevamente un profundo silencio reinó en la celda prioral mientras el Obispo Negro permanecía inmóvil detrás de la cortina. Sin embargo. Una matrona devota de la Virgen del Rosario y simpatizante de las carmelitas. pudo ver que sus compañeros marchaban a la cárcel y que él ocupaba la celda principal de la mazmorra de La Capitanía.

Y así pasaba días enteros tratando de interpretarlo. la más bella entre todas. se sintió el hombre más dichoso de la tierra. pues con ella acostumbraba a encerrarse y a creer que era la mujer con quién debía procrear su descendencia. el Quran. Todo en la sociedad era sobrepuesto y preconcebido. la más joven y sensual del Convento de las Carmelitas. y sintió la necesidad de entender las cosas por la reflexión profunda. y que tampoco éste era una semejanza de Dios como decían las Sagradas Escrituras. -Democracia para todos –Se dijo a sí mismo-. en los estados subconscientes de la ilusión y la imaginería. En realidad. era para tomarse y disfrutarse plenamente. y que esta paz se rompió cuando dijo: Esto es mío. la soberanía del pueblo de Jean Bodín. también comprendió que el hombre no era un ser diferente a los demás animales. 216 . En varias ocasiones. los evangelios apócrifos de San Eudoro y el Evangelio de Judas. y se convenció del pensamiento de Milton. libertad e igualdad. vagando por las ocultas galerías del silencio. En aquel mundo sin fronteras. Con ella vivió los momentos más intensos cuando la poseía en silencio y escuchaba sus gemidos. se sintió en el paraíso. que había la necesidad de modernizar los estados. afirmó la justificación de la existencia del poder y el estado pregonado por Hobbes. La primera vez que se imaginó hacer el amor con ella. y que el pecado de la carne no existía. Y entendió que el hombre era bueno por naturaleza. Entendió que él debía ser el autor de su propia existencia y dar contenido a sus propias convicciones. de la imaginación sin límites. Y fue allí en donde recibió el legado de ser el portador del pensamiento insurgente. porque era un instinto natural de la perpetuación de la especie. Cuestionó los mecanismos del poder de Maquivelo.verdadera esencia de la vida y la razón de la naturaleza humana. El día en que encontró su propio ser. También le gustaba hacer el amor con sor Leticia. y se acostaba a su costado y la acariciaba suavemente. donde entendió que la vida tan sólo era una parte de la muerte y que todo lo que había inventado el hombre tan sólo era una maquinación para beneficiarse. Allí vivió rodeado de las fantasías más creíbles y ejerció su derecho a poseer la mujer que más deseaba: La marquesa de Casafuerte. y entendió plenamente que el paraíso estaba en la tierra y que las cosas que en ella existían. se acostumbró a vivir en la plenitud de las ideas. Y cuando estudió a Montesquieu. y había llegado a la conclusión de que la mayor parte de cosas que decía La Santa Biblia carecían de sustento. ella nunca le había mirado ni se había fijado en su persona. que había vivido en el pasado una situación de paz. Entendió que Dios era un ente moral que había logrado satisfacer las inseguridades del hombre. el padre Ruiz se convenció de que se debía generar una gran dosis de virtud cívica en los ciudadanos y que el poder debía ser fragmentado para evitar los autoritarismos. También en el mundo de la laguna Estigia. y eso a él le tenía perturbado. y repensar las grandes utopías políticas: la libertad de conciencia pregonada por Lutero y la libertad sin trabas mencionada por Aristóteles. de la lucha de Zegler por cuestionar la autoridad y las eufóricas razones de los Ilustrados. acostumbraba a realizar sus análisis más profundos. debidamente acomodado para aquellos que manejaban los hilos del poder. que él llamaba. sí. y concluyó que las sociedades debían evolucionar hasta encontrar sus propios causes. Es por eso que leyó incansablemente el Quibalión. el padre Ruiz también hizo meditaciones respecto al porvenir de ser humano. tímido e inseguro. Ese es Juan Jacobo Rousseau.

Durante ese trance. también pudo ver la furia con que Lagrava ordenaba a sus soldados perseguir a los curas conjurados. el coronel Lagrava preguntaba: -¿En dónde está el cura Concepción? Y el suave vuelo de las palomas se desperdigaba por entre las campanas. lleno de ímpetu. El padre Ruiz. los capullos de las rosas tirados por el piso. lograron escapar sin ser detectados. Revisaron la iglesia destapando los sarcófagos de los difuntos religiosos. los objetos del Sagrario. 217 . que nunca llegó a las colonias españolas en América. desaprensivamente ignorado. y un nuevo grupo de palomas salió del campanario y rodeo la iglesia con un vuelo ligero y ordenado. pensando que todo acto de insurgencia debía ser aniquilado. nuevamente insistió en llamar al padre Concepción. Finalmente llegaron a la Celda Prioral y se toparon con los frailes conjurados. desgarrando las pinturas. El coronel Lagrava.. Una nube de soledad cubrió el Convento. no había un solo signo que diera muestras de vida. el padre Ruiz decidió acabar con toda esa literatura interminable. Los sonidos repetitivos de las campanas se iban alejando poco a poco.. -¿En dónde está el cura Concepción? –Volvió a insistir el coronel Lagrava. entretanto. apenas perceptible en la reunión. y sintió más bien uno de aquellos presentimientos que le venía de vez en cuando. Decidió que no volvería a leer ningún libro sino a aplicar todo aquello que había comprendido. A su mente llegó la grotesca figura del coronel Lagrava: furioso. entendió que todo había fracasado y se rió. El Obispo Negro. y preparó el terreno para que se diera La Revolución Francesa. No dijo absolutamente nada y se colocó la capucha en su cabeza. Finalmente. El Convento de Belén se quedó desértico y solitario. Este manto se fue extendiendo poco a poco hasta oscurecer todo el ambiente. botando los barriles de vino y los toneles de cerveza. dando gritos de furia y con palabras soeces. Siempre compaginó con el pensamiento liberal europeo. Doña Lola Bedoya y algunos conjurados lograron escapar por el mismo túnel por el cual habían ingresado: intranquilos. Pensaba que la euforia era el mejor ambiente para mantenerse incógnito. con la mano en la pena regresó a ver la figura obesa del Obispo Negro. Luego subieron a las habitaciones y las desmantelaron. el interior de los confesionarios y los pasajes ocultos que eran muchos. Mientras tanto las tropas de Lagrava iban revisando cuarto por cuarto. Cansado de leer y estudiar intensamente los libros de La Universidad de San Carlos. cuando esta criticó duramente al absolutismo. caminando por la penumbra sin hacer el menor ruido. bodega por bodega. se quedó inmóvil detrás de Manuel Tot. revisaron los armarios. votando al piso las estatuas de los santos. nadie respondió y el Convento se convirtió en un sepulcro inmenso desde el cual no salía el menor ruido.Estuvo plenamente de acuerdo con La Ilustración. No hizo nada por delatarlo ni cuestionar su presencia. se rió inconteniblemente en sus adentros. mientras de la planta baja y con una voz altisonante. con un manto tan grande y asfixiante que nadie podía ver a nadie. Al mirar el rostro del padre Concepción. temerosos. y pensó que era necesario conformar La Conjura. acompañado de sus tropas para tomarse el Convento. los baúles y el interior de las camas. y respondían con angustia al grito infernal que salía de su garganta. Iba destruyendo todo lo que encontraban a su paso. y lo hizo tantas veces que se quedó ronco y extasiado.

de tal manera que nunca haya cambios y las clases sociales estén perfectamente estructuradas. les creaba derechos. Me da un gusto enorme de ser yo quien les captura. el coronel Lagrava se rió con una satisfacción infinita. Luego. Ante la fría mirada del Obispo Negro. El padre Concepción entre triste y desamparado. Y el coronel Lagrava ordenó que se les desgarrara las sotanas y que se les quitara los crucifijos de sus pechos. Uno a uno fueron engrillados los brazos y los pies y tirados al piso. el coronel Lagrava sacó un cigarrillo de su sobaquera y lo encendió pacientemente. El padre Concepción levantó su cabeza y escupió al rostro del coronel Lagrava. y eso es lo que nosotros hemos hecho: crear un ambiente de paz duradera. Y ustedes pretenden cambiar las cosas como si fueran dueños del destino. los frailes fueron sacados uno a uno por los corredores del Convento. Se sentó en la primera silla que encontró y exhaló el humo del tabaco con profunda satisfacción. Benito Miquelena y finalmente el padre Celestino.. ni la patria existen! 218 . dijo: -¡Vae victis!. y obligados a salir por la puerta principal a empellones. entre satisfecho y confundido. se quedó quieto por un instante. y ustedes han perdido los suyos. llenos de un infinito asombro que los dejaba perplejos. -¡Patriotas! –Les gritó el coronel Lagrava-. El Obispo Negro. pasando por encima de los cuerpos tendidos de los conjurados. atados a las colas de los caballos marcharon en dirección a la Capitanía. Luego se acercó disimuladamente al padre Concepción y apretándole la cara. Luego ordenó que se les quitaran sus sandalias y se les vendara los ojos. porque en ella debían pernoctar eternamente. entre risueño e indiferente. Quería encontrarlos así. juntos e indefensos.. y luego le siguieron los frailes: Manuel de San José. han dejado de ser súbditos del Rey y serán excomulgados por la Santa Iglesia Católica. Víctor Castrillo. Haciendo gala de un infinito orgullo. -Han dejado de ser unos buenos religiosos para convertirse en unos viles delincuentesContinuó Lagrava-. Y el coronel Lagrava le respondió con ironía: -Para tu dulce tormento… ¡Ni Dios. Éste. pero antes deben ser desposeídos de sus prendas religiosas. Yo diría que idiotas. -¡Dios te juzgará mal hombre! –Le dijo el padre Concepción acercándose a Lagrava. El mundo más perfecto es el que diseñaron los antiguos: el odio y el temor al cambio. Tenía el gusto de ver al fin al padre Concepción y su grupo de conspiradores. -¡Así que ustedes son los patriotas conjurados! –Dijo tosiendo levemente-. se colocó en la puerta sin hacer el menor ruido. Deben ser trasladados a la Capitanía para que sean juzgados. les gustaba pensar en la muerte y a ella le dedicaron sus mejores esfuerzos. y luego.Al ver a los frailes reunidos. se acercó a Lagrava y le indicó los brazos para que le colocara los grilletes. un sistema de clases bien establecido. y por lo tanto. Los egipcios odiaban los cambios porque preferían la tranquilidad de lo inmóvil..¿Por que cambiar las cosas si no hay necesidad de aquello? El statu quo es el ambiente perfecto para la paz y la tranquilidad humana. Las sabias enseñanzas del padre Ruiz debían irse al carajo y predominar lo que siempre tuvo que predominar: el orden y el sistema. El vencido es un ser insignificante que no tiene derechos. se volvió reír con una carcajada estrepitosa que estremeció a los presentes. Los hindúes entendían que el hecho de nacer en una determinada casta social.

traición! El más vil de los actos del hombre que oscurece su alma y enturbia el sentimiento. fue el padre Concepción. siguiendo el curso lento de los detenidos. 219 . El primero en avanzar por las calles de Guatemala. los del Batallón el Fijo han venido por nosotros. hasta llegar al callejón de San José. luego a La Iglesia de San Pedro en la calle del Conquistador. el olor a inmundicia que salía por todos los costados. y les gritaban desde los arcos del Palacio del Ayuntamiento. un momento de calma relajó el ánimo de los conjurados y volvieron las cosas a su curso normal. Golpeándole suavemente en la espalda. Benedic Arnold traicionó a sus hermanos que luchaban por la independencia norteamericana… Nosotros también hemos sido traicionados por nuestros hermanos. ¡Traición hermanos. la gente se compadecía dando unas breves bendiciones.Y la caravana de los frailes conjurados inició su marcha en dirección a la Capitanía. por el que sabía. lleno de libertad y justicia. mientras iban recorriendo por las piedras. Luego. el padre Concepción le sacó al padre Ruiz de su estado de trance. Bruto clavó el puñal en el pecho de su protector César. desubicadas. y finalmente a La Plaza Mayor. Vellido Dolfos traspasó la lanza por la espalda de Sancho cuando le fingía apoyar. y la oscuridad casi total en la que pernoctaban día y noche. que hemos observado la sagrada virtud de defender nuestras ideas. Doña Dolores y las demás personas deben regresar por el túnel que ingresaron… Debemos enfrentar las consecuencias con la misma dignidad con que hemos encarado la vida. El padre Ruiz miró cómo los frailes eran arriados y vejados por las calles. Las personas comenzaron a caminar de un lado para el otro: desesperadas. y que por ahora debemos enfrentar a nuestros peores adversarios: la mazmorra y la muerte. y sus huellas quedaban como marcas profundas marcando el camino. mientras en las calles aglomeradas. Un gran alboroto se produjo en la celda. También miró el caminó largo por dónde él salía al exilio. y dijo: -Esfialtes traicionó a Leónidas mostrando a sus enemigos el paso de las Termópilas. hemos dado inicio al nacimiento de un nuevo pueblo. el padre Ruiz volvió a mirar las mazmorras a las que fueron confinados. Sin embargo. a los que confiamos los secretos más entrañables de la insurrección de navidad. No le dijo nada y dándole una palmada en el hombro. Las palabras se chocaban consigo mismas y luego rebotaban por los costados creando un ambiente de confusión y angustia. Luego iban los demás frailes con sus pies descalzos y sus hábitos raídos. quien tenía a su lado dos guardias que le iban custodiando. Es justo que nos defendamos tomando las armas para morir decentemente. Una secuencia interminable de palabras diminutas que se hacían ilegibles. Aprovechando la confusión que reinaba en el ambiente. Y pudo ver cómo la gente los denostaba desde el Portal de la Panaderas. que sabrá entender con claridad que el sacrificio de ciertos hombres. Delante suyo iba un caballo brioso que tiraba de la cadena que lo tenía puesto en el cuello. no retornaría nunca jamás en su existencia. siguiendo el chirrido de las herraduras. y las ratas que rondaban por el piso. Estamos en las manos de Dios y que él tenga piedad de nuestras almas. Luego de un pequeño sobresalto. dijo: -Estamos completamente rodeados. y recorría montañas largas y selvas infinitas. el padre Concepción se colocó a lado de fray Manuel de la Madre de Dios. ilumina el sendero de grandeza de los demás. Sólo Dios sabe que hemos sido justos y leales. y le cogió fuertemente de sus manos. sin saber qué rumbo tomar buscando la salida.

. Entonces el padre Concepción le tomó del brazo a fray Manuel de la Madre de Dios.. y has pronto lo que debes hacer! 220 .El alboroto nuevamente se apoderó de la celda y un estado de ansiedad comenzó a expandirse. y suavemente le dijo al oído: -¡Sal hermano.

221 . sí. me privo de ella y de la felicidad de la vida. Y José María se dirigió a abrir las cortinas oscuras que cubrían las ventanas-. Cuando tocaron la puerta de la habitación. sí. ¿Tú recuerdas su sonrisa candorosa? -Sí -Respondió José María entristecido. Y hoy. -¡Yo. Amargura. -Era casi una niña cuando la conocí en Madrid. como satisfactorio era para María Teresa. pero como todas las cosas en mi vida. Entonces Bolívar abrió lentamente la puerta y le recibió a José María. cuando con ella te vas aproximando al ocaso. Miró detenidamente la hermosura de las rosas y suspiró intensamente. que éste era un familiar por la cantidad de tiempo que lo había acompañado. Lamentaba profundamente su prematura orfandad y la ausencia del cariño de su madre. tuve que salirme con la mía: el matrimonio debía ser una cosa consumada. María Teresa. José María era el hombre que le había acompañado a lo largo de su vida. en medio del silencio bullicioso de unas flores hermosas y árboles centenarios.. En muchas ocasiones decía. -Hasta que llegamos un día con María Teresa a La Guaira -Continuó Bolívar-. demasiado joven. que hemos dado tanto a la vida y ella nos ha pagado con tan poco. José María¡ -Respondió desde afuera. sonriente e inteligente. necesitamos la muerte con una ansiedad infinita. Cuando ella murió. Los hombres como yo. y con la cual caminaba todas las noches por La Plaza Mayor y el parque de Cibeles.CAPÍTULO III POR LOS CAMINOS DE LA INGRATA LIBERTAD La extraña figura de un moribundo conocido Al iniciar la mañana. Era joven sí.. incondicional amigo -Le dijo con un gesto de aprecio. murió mi vida misma. sí. Prefiero la oscuridad. el hombre de la mirada taciturna interrumpió su pensamiento y se dirigió a la puerta. -Usted ha sido siempre un hombre perseverante en tus cosas -Comentó José María. esa fue una realidad a lo largo de mi vida. la oscuridad es el mejor ambiente de la vida. Me enamoré a primera vista. -¿Quién es? -Preguntó con una voz débil y entrecortada. cultivar los jardines de aquella hacienda en donde vivió la dulzura de su amor profundo. Mirar las flores era la mayor satisfacción de su vida. María Teresa ¿En dónde está María Teresa? Ella fue la razón fundamental de mi vida. vi a una mujer esbelta. a las puertas de entregar mi vida al Creador. -Ven pasa. el hombre de la mirada taciturna se levantó lentamente y se aproximó a la ventana. Yo pensaba que en la hacienda que heredé de mis padres iba a hacer mi vida de hogar y morir en ella. aquella Maite que conoció en el Madrid borbónico. Su padre trató de impedir nuestro matrimonio. Pero realmente no fue así. vuelvo a ratificar aquella frase del emperador desengañado: “He sido todo en la vida y veo que todo ha sido nada”… He arado en el mar y he sembrado en el viento. La ternura de sus labios se reflejaba en sus palabras llenas de alegría. apenas si recordaba como una leve sombra la cara de su madre y la figura de su padre. porque el destino a veces cruel y caprichoso. Como pocas veces en mi vida.

Ella era alta. su padre y yo caímos en un inconsolable llanto. -Sí. Y para mí sus labios fueron un penitente desafío. pues en aquellas ocasiones en que tuve la oportunidad de combatir por el Bajo Magdalena. Seguía siendo el iluso soñador como en aquella época de mi niñez. Cuando quise separarme de ella. Inmediatamente caí en una profunda melancolía y me dedique por entero al licor y a la farándula. -Te cuento José María -Le dijo tomándole del brazo-. Bolívar se acercó a la ventana y continuó: -Hoy mis amigos de ayer piden mi cabeza como si hubieran sido mis enemigos de siempre. La valentía de su lucha y la hidalguía de su muerte me conmovieron por completo. el que se salía de la norma para enseñarme a ser un insurrecto.. -Aunque sea poco tiempo. tremendamente empobrecido. un torrente de lágrimas se desparramaron de sus ojos. Bolívar comenzó a toser intensamente y buscó el filo de la cama para sentarse. una erudición que pocas veces había conocido. José Antonio Galán fue el gran héroe de mi vida. Cuando me vio en la puerta de su cuarto. -¿O sea que usted se pasó de fandango en fandango en toda Europa? –Preguntó José María. Ahora estorbo a todo el mundo. que en París conocí a una mujer muy interesante llamada Fanny de Villiers. Pues no hubo una noche más oscura que cuando murió María Teresa… Le juré que nunca jamás me casaría… Que nunca más volvería a amar a nadie… Que nadie ocuparía su lugar en mi vida… y he cumplido esta promesa hasta el final de mis días. Era el mismo profesor de La Ilustración y La Enciclopedia. la figura de este hombre era un referente permanente. en que me entusiasmaba contándome las aventuras de José Antonio Galán y Túpac Amaru. Esa forma de vida me había entusiasmado. sí. Cansado de tanta diversión. sus ojos preciosos iluminaban el ambiente. soy una amenaza. Las mujeres.. 222 .Luego. Cuando fui a Madrid a dar la noticia a su muerte. Pues en cada palabra que salía de su boca había mucha sabiduría. tienes mucha razón. Como en la Época Medieval. las madrileñas eran la dulce obsesión de nuestras noches. De ella aprendí la virtud del conocimiento. La finura de su cuerpo fue un elixir demasiado irresistible y en cada momento de pasión incontenible. me califican con una decena de epítetos denigrantes. Su madre me abrazaba con resentimiento. que no había dejado sus viejas costumbres de revolucionario empedernido.. Estaba flaco y arruinado. hermosa. Y cuando fuimos a París comenzamos a frecuentar las casas de tertulia. usted debe reconocer que fue muy dichoso –Argumentó José María. ese querido amigo del cual me dolió mucho cuando supe que había sido fusilado en el proceso independentista. María Teresa juró que jamás me abandonaría como yo juré que jamás dejaría de amarle.. Ella se fue y con ella se llevó mi vida. Creí que mi vida había terminado y que sólo la bohemia calmaría ese profundo dolor insepulto. enamorar una mujer casada seguía siendo un desafío. yo sabía que me jugaba la vida. Pero María Teresa incumplió su palabra y yo en cambio me aferré a la mía. -No –Respondió Bolívar-. José María se acercó para ayudarle. pues el reflejo de sus ojos me decía que no había comido algunos días. me dirigí a Viena para encontrarme con mi querido Profesor. pude notar que no podía porque la fuerza de la pasión carnal era más fuerte que el olvido. nos dedicamos al fandango y al amancebamiento. Con Carlos.

Y aquella noche soñé con un patetismo inaudito todo lo relatado por Rodríguez: Decenas de hombres preparando el patíbulo de Amaru. arzobispo de Nueva Granada. y unas lágrimas furtivas se fugaron de mis ojos. fueron los más apáticos y desinteresados. Y la plaza inmensa rebozando de emociones. -¿O sea que el pueblo tuvo poca participación? –Preguntó José María. la izquierda a la villa de San Gil. un hálito de misticismo y admiración inundó todo mi cuerpo. así como el cura Moscoso no dio descanso a su brazo hasta ver descuartizado a Tupac Amaru. unas puntas filudas listas para ser introducidas en su cerebro. -La participación del pueblo se vio reflejada en muchas instancias del proceso independentista –Continuó Bolívar-. Pero ese tipo de ignorancia que nos legaron nuestros antepasados. mis peores contrincantes. -¡Qué horrible muerte para tan buenos hombres! –Comentó José María. Los mestizos que quisieron apadrinar los levantamientos estaban confundidos y temerosos.luego capturaron y entregaron al Centauro de Charalá: José Antonio Galán. José María. ha hecho que los pueblos pobres tengan pautas similares de comportamiento. Luego el matarife cercenó su cuerpo para el escarmiento: Su cabeza grande llena de cabellos ensortijados fue enviada a Guadúas. He ahí mi recelo con la insistencia de los ingleses por ser nuestros aliados. hizo tanto por la muerte de Galán como el cura Moscoso por la de Tupac Amaru. e ideológicamente. el indio pagaba más impuestos a los curas que al Rey. tenía cómplices y encubridores. un par de cerrajeros confeccionando su collar de hierro. La Iglesia misma era el centro de la esclavitud perpetua. Los indios que debían ser los más interesados en esta gesta. su cuerpo tieso y descuajeringado. su mano derecha a la plaza del Socorro. El indio eran exageradamente sumisos con el amo y las autoridades. como si ese mismo triste final estuviera escrito para los libertadores. Es por eso que Carlos III proponía con obsesión la vulgarización de los conocimientos y Campomanes el fomento de la industria popular. Es así como los capitanes comuneros del Socorro. Aun en mi mente se repite ese pasaje de la historia en que Galán iba rumbo a la horca arrastrado por la soldada rústica. fueron los primeros en arrepentirse y rendirse frente a los españoles. su cuello roto y contraído. sus manos abiertas y callosas. A Tupac Amaru también le traicionaron los indios y mestizos. no existe ninguna fórmula de desarrollo posible. Antonio Caballero y Góngora no descansó hasta ver descuartizado a Galán y sus amigos. -A Galán también le torturaron y mataron con malicia. El clero de Caracas y Lima también fueron mis peores enemigos.Bolívar respiró profundamente algunas veces y continuó: -La ruleta de la historia y la irracionalidad crónica de sus actores. Panapuquio y Pomacanchi.. el pie derecho a Charalá y el 223 . Cuando Simón Rodríguez me relató sobre la muerte de Túpac Amaru y José Antonio Galán. ellos fueron los más grandes enemigos de la independencia americana. los hijos y los capitanes de Amaru cortados la lengua y ahorcados…Túpac Amaru degollado y descuartizado…Y el pueblo se calló con inaudita cobardía…Tungasuca y Tinta se callaron… se calló Sangarara. los que propiciaron el levantamiento. el patrón abusaba de su mujer y sus hijas.. España también era un pueblo de ignorantes. el pueblo en general no tenía idea de lo que era la independencia y el asunto quedó en manos de las elites económicas e intelectuales. miles de personas mirando el acontecimiento desde diferentes lugares: La mujer. Ventura Landeta lo entregó en Langui. y lo que es peor. pues sin educación y alguna forma de industrialización. y Santa Fe dichosa de ver a su hermano colgado del dogal maldito. El cura Caballero y Góngora. la gente escupiéndole como a bandido.

¿Cree usted que pueda llegar a Europa?-No -Respondió el doctor Révérend con una voz tajante-. -Doctor. el estoicismo de Séneca. me hizo jurar que no descansaría hasta ver a mi pueblo liberado. la valentía de Porcia.izquierdo a Mogotes. siento que la vida se me acorta a cada instante. el profesor Rodríguez es una excelente persona -Comentó José María mientras se tomaba del cabello-. No le he vuelto a ver desde que estaba en Chuquisaca. él se entristeció y me miró a los ojos. en el fondo quiere ser un pequeño rey dentro de su territorio. Luego se subió a la verja de una casa y divisando una gran parte de la ciudad. Páez me ha declarado persona indeseable en Venezuela. ¡Cúmplelo! porque tu palabra no es más ni menos que el juramento de Aníbal frente a su padre. Bolívar se arregló la camisa y continuó: -Cuando llegamos a Roma la ciudad rebosaba de alegría. Estoy seguro que uno de estos días también vendrán a asesinarme.... la grandeza de Augusto y la inteligencia de Cicerón. A Sucre. y que al final de todo. Confío plenamente en tu palabra porque habiéndote educado. Rodríguez me hizo un recuento de la historia. o al juramento de Mucio Escévola frente al invasor Porsena. pensé que la inconsecuencia era la verdadera lógica de la vida. pero cuando llegamos al Monte Aventino. -El día en que nos despedimos –Continuó Bolívar-. el militar más noble le han asesinado. sólo los recuerdos y las penas seguían siendo nuestras. -Ah. Aquella tarde en que Rodríguez terminó de contarme estos pasajes de la historia. El doctor Révérend se sentó a su lado y continuó conversando: 224 . -Usted debe estar descansando -Le dijo ayudándole a recostarse en la cama-. y encontró a Bolívar sentado al pie de su cama. José María salió de la habitación sin hacer ningún ruido. Luego nos dirigimos a Milán. Soy un proscrito del tiempo y del destino.. porque pensábamos alcanzar a ver la coronación de Bonaparte. Santander ha intentado asesinarme. Las Vidas Paralelas de Plutarco. Visitamos todos los lugares que quisimos. y que el asunto de mi auto-preparación. No puede estar de pié y mucho peor asomándose a la ventada. El reposo para usted es muy importanteEn esa instancia. y recordó la sabiduría de Catón y Plinio El Viejo. Bolívar continuó tosiendo y tendido en la cama cerró los ojos en señal de obediencia. Me dijo que debía cambiar el rumbo de mi vida y que debía rendir tributo a la rigurosa formación que había recibido. -Es que ya nadie me quiere ver por acá doctor. o al juramento de los Horacios en defensa de la dignidad de Roma. era un tema demasiado importante como para dejarlo de lado. José María sonrió intensamente y asintió con la cabeza. Rodríguez se bajó al piso y tomándome del hombro dijo: Los juramentos son palabras de honor que se cumplen o incumplen. Conversamos tanto que no nos alcanzó los días. La grandiosidad de su historia se condensaba en unas cuantas manzanas. soy el único que puede dar cuenta y razón de tus capacidades y debilidades. entristecí mucho y sentí que mi alma trepidaba. que las nuevas corrientes ilustradas daban cuenta de la necesidad imperiosa de liberarnos de España. -En esos días pude disfrutar de su valiosa compañía -Continuó Bolívar con su cuerpo entumecido-. Flores aunque me ha jurado lealtad. un ilustre exilado fugando de su propia tierra. me tomó de las manos y dijo: Has lo que debes hacer porque tu destino está trazado. Repentinamente entró el doctor Révérend a la habitación.

su valentía. Se dice que la única vez que lloró fue cuando murió su caballo Antinoo. siempre es una amiga incondicional de la ambición. Perdí un gran general pero gané el camino para llegar a Nueva Granada. Junto con sus llaneros comía carne cruda y violaba a las mujeres. La traición mi querido amigo. lo fusilé. Cruel y despiadado no lloraba nunca. que me siento privilegiado de conocerle y asistirle. El día en que me derrotó en La Puerta. nunca tiene contemplaciones con los hombres. Murió de pie como mueren los varones. La gente le llamaba el Tigre de los Llanos. El mulato Piar era impetuoso e indisciplinado. pero al final de cuentas. pero en mi conciencia quedó marcada la huella de su valentía. pues era un verdadero soldado fraguado en las más grandes revoluciones de la historia. -Sí. engorrosas y peligrosas. he sentido mucho miedo. El peligro supremo de La Independencia constituyó indudablemente Boves. 225 . agresivo. tampoco he podido olvidar al general Piar. Durante mucho tiempo me ha perseguido la sombra de su muerte. no tienen límites ni contemplaciones. y por ella. Bolívar se puso de pie con dificultad y continuó: -Lo que Boves les había prometido a los indios y mestizos era tierra. No he podido olvidar. pero fracasó. y cuando tiene que actuar. El pueblo llano no entendía lo que era la libertad o independencia. -¿Usted tiene fuertes remordimientos de conciencia? –Preguntó el doctor. la dignidad del hombre y su futuro. Boves le derrotó aparatosamente. vive y pernocta en los paraísos infernales de la apariencia. En primera instancia Campo Elías le derrotó rotundamente. se expande dispendiosa por los trayectos blandos de la impunidad. todos los llaneros estaban dispuestos a seguirle. -¿Y qué hizo para enfrentarlo? –Preguntó el doctor Révérend. La Legión Infernal de Boves. -Entiendo que en la guerra usted debió haber enfrentado muchas situaciones engorrosas Comentó el doctor Révérend mientras le continuaba examinando. en realidad tenían un terrible pavor por el cambio de sistema. sí. asumí por completo el liderazgo. Piar quiso hacer conmigo lo que yo hice con Miranda. de que yo entregué deliberadamente a Miranda y que éste fue a morir en un calabozo de España. que la causa libertaria era una soquete tontería. por ejemplo. y lo que es peor: que el pueblo en general no quería ni libertad ni independencia. entonces comprendí la verdadera dimensión del Tigre de los Llanos y me prepare para enfrentarlo. iba borrando poco a poco todas mis ilusiones independentistas. Nunca en mi vida conocí un mejor soldado que éste. y ha decir verdad. nace y crece en el resentimiento. doctor. pensé que mi lucha había terminado. y como los ríos mansos. con su frente en alto y despejando la esclavina. vive encaramada en la injusticia. -El curso de la vida. Debía fusilarlo. todos debemos llegar al mismo punto que partimos: La soledad total del infinito. Esa gran población de indígenas y mestizos. Generalmente la crueldad es un fruto tenebroso de las conciencias turbias. Cuando supe que él había tomado Calabozo. mostrando su pecho erguido para albergar las balas de su tropa. -Sí doctor.-Déjeme decirle Señor. la figura de Bolívar no era otra cosa que la de un triste mantuano en busca de aventuras. pues para ellos. Muchas veces he tenido remordimientos de conciencia. Separado él de la causa libertaria. Conspiró en contra de mi persona con el mejor ánimo de defenestrarme. Siempre admiré sus ideas y su determinación. envié a Campo Elías para enfrentarlo. la lucha por sus derechos fundamentales. pero luego. Las ínfulas de sus ambiciones iban por encima de sus capacidades. Tenga la seguridad que haré todo lo posible porque su salud mejore. pues a veces nos alienta y otras veces nos derrota.

José María -Le dijo con unas palabras de resignación-. 226 . es la máxima expresión del idealismo humano. y me encomendé nuevamente a La Virgen de Chiquinquirá y al Señor de los Lamentos. se siente derrotado pero contribuye a la victoria con su muerte. Señor. y que volvería a reunirme allá en el infinito. sigue desmayando pero lucha. -Así se hará Señor. -Debe guardar reposo absoluto. Y allí canté y también le recité algunas poesías. él me derrotó por completo y tuve que huir a Caracas y luego a Nueva Granada. no contento con derrotarme pretendía exterminarme. la gente me veía con una mezcla de odio y resentimiento. Yo a ella le prometí en su lecho de muerte que nunca la olvidaría. y huí apresuradamente abandonado a mi tropa y a mi gente. Cuando supe que a Boves le había asesinado un soldado. Y aquella vez. se dirigió a Calabozo. Usted ha hecho mucho por lo demás y ha entregado su fortuna y su propia vida por esa noble causa llamada libertad. una ola de remordimiento me invadió por todo el cuerpo. no se preocupe – Le respondió José María y le tomó nuevamente de las manos.. Luego caminamos por La Puerta del Sol y avanzamos hasta llegar al Manzanares. -Sé que estoy a un paso del sepulcro. Allí le di el primer beso. La enfermedad pasará y podrá viajar tranquilamente. entonces volvió a mi pecho la esperanza y lloré por la muerte de tan insigne patriota.Boves por su parte. y resé profundamente. debo marcharme a atender algunos asuntos pendientes -Dijo con delicadeza-. A ratos como que movía la cabeza y fruncía el ceño. Pero la siguiente ocasión en que los dos debimos enfrentarnos. Cuando Bolívar terminó de recostarse por completo. mientras el pueblo se debatía en el pánico absoluto. Sé que me aproximo a la morada eterna en donde tendré la oportunidad de ver a mis padres y volver a reunirme con María Teresa. General -Le dijo suavemente-. -Bueno. Acepto que esta fue la peor etapa de mi vida. El éxodo a Cumaná quedará siempre registrado como una oda al sacrificio y a la fidelidad humana. Volveré lo más pronto posible. El doctor Révérend sacó un frasco del bolsillo y le dio de beber un par de sorbos. -Calma Señor -Le dijo sonriendo-. Bolívar estaba derrotado y aniquilado. Su enfermedad le está afectando los pulmones. José María entró a la habitación nuevamente. -Mira esta medalla que me regaló ella. La figura del patriota para quienes hemos vivido en el glorioso mundo de las armas. luego. en la calle de las Herrerías. conversó confidencialmente con José María y salió haciendo una reverencia..-Cuando supe de la defensa del ingenio de San Mateo. Boves se estremeció y no pudo tomar La Puerta. no se beneficia de la causa pero la ama. Fue en Madrid. porque por primera vez me sentí impotente y cobarde. sentí una profunda tranquilidad porque sabía que sin él las cosas serían diferentes… A Boves le respete y admiré profundamente. persiguió incansablemente a mis tropas y asesinó a la gente. El patriota teme pero enfrenta. Cuando tuve que marchar en dirección a Cumaná con las tropas destartaladas y el pueblo macilento. ¿Crees que yo he hecho lo suficiente para volver a verla? -Claro que sí. Luego retornamos a su casa… Quiero que esta medalla le lleves a su tumba y luego le reces unas tres Aves Marías. El doctor Révéred no dijo nada y continuó examinándole detenidamente. Entonces José María se acercó a Bolívar y le tomó de la mano. me pude dar cuenta que en las filas libertarias existía mucha gente idealista.

-Sí. porque en mi interior sabía que nada podía detenerme en la causa para la cual Dios me había puesto en el camino. -La verdad es que no sé ni en donde estoy. la muerte de Girardot en Bárbula… Debo aceptar que el día en que murió Atanasio. Este ha sido mi destino trágico. Nada puede ser más mortal y doloroso que la ingratitud de los hombres. Me siento tan débil y enflaquecido como nunca antes lo había estado. ¿Cómo podría olvidar su cabellera larga. Al traidor. hazlo pronto! Le dijo Jesús a su traidor a sabiendas de que lo entregaría. Conocí a una bella mujer que me deslumbró por completo. ni amor perpetuo. -Señor -Le dijo José María con un tono delicado-. El heroísmo de los hombres está esencialmente en su convencimiento y en el curso sagrado de sus hechos. debe haber un pozo oscuro desde donde se atente contra la fidelidad y la honra. su piel de seda y sus ojos de infinito? ¿El exotismo de sus pechos. José María –Continuó Simón Bolívar-. -Desde que esta tos me fastidia. Para ellos la causa está por encima de los intereses personales. Y yo debí decir: Lo que tienes que hacer Santander. hazlo pronto… y él de plano lo hubiera hecho sin necesidad que le dijera.-Cuando regresé a Caracas.. sus nalgas abultadas y sus labios de carmín? Pero yo tenía que abandonarla porque estaba escrito que jamás podría tener atadura alguna. Bolívar se recostó más cómodamente en su cama y continuó tosiendo con más intensidad que antes. y el ingrato hiere porque la desangra. -Claro que la recuerdo a ella -Dijo José María arreglándose la chaqueta. Y así fue. qué dolor tan profundo el asesinato de Sucre en Berruecos! Este soldado leal. por eso mismo Señor. dispuse que su corazón fuera llevado a Caracas y su cuerpo a Antioquia.. para estar lejos de la ingratitud de los hombres y los pueblos que se han ensañado en desprestigiarme. La ingratitud y la traición son hermanas gemelas que pervierten el espíritu: la envidia les corroe y la mediocridad les infesta. y Judas lo hizo con una tranquilidad pasmosa. ¡Ah. ¡Lo que tienes que hacer Judas. Por un instante creí que ella podía ser la mujer que reemplazaría a María Teresa… el destino no lo quiso así. Se llamaba Josefina: Hermosa. inteligente y caballero. José María. Pero ella le dio alegría y regocijo a mi vida. El traidor lastima porque hiere el alma. el no haber podido elegir ni siquiera el lugar para mi muerte… Ojala Dios me permitiera embarcarme para Europa. José María –Dijo bajando su mirada-. el valor sobre la gloria. lloré y pedí a mi Señor que lo tuviera en su seno. al llegar a al poder me han detestado. Bolívar trató de sentarse en la cama regresando a ver a todos lados. logró despojarme de esa amargura crónica que me azotaba diariamente. la ambición le desconcentra. así se dio y así se consumó. En algún lugar oculto en donde los valores sustanciales del hombre agonicen. el sacrificio sobre la débil transitoriedad de la vida. ¿Y tú también Páez?. no tengo ánimo para nada. la hombría de bien le asusta y le molesta. la vileza le desborda. ni felicidad completa. refinada. Los soldados de ayer. sabiendo que un hombre justo moriría. a los cuales hice grandes. arrogante. Tenga la seguridad que nos iremos para Europa. ¿Y tú también Bruto? Le preguntó Cesar a su asesino cuando aun tenía vida. debe cuidarse mucho-En esta calamidad y en estas circunstancias -Continuó Bolívar clavando su mirada en el tumbado-. 227 . como lo hizo San Martín. y el silencio de Páez hubiera sido más elocuente todavía. es decir el abandono.

sí. -¡Ah José María! Tu lealtad es un remanso de alegría. una ola de silencio misterioso me estremeció por completo. cuando pensaba que estos seres me llevaban en cuerpo y alma. -Este momento no es el más apropiado para hablar de cosas desagradables -Insistió José María-. el ordenar desatinadamente la muerte de los presos realistas de Caracas y La Guaira. figuras deformes y monstruosas. la figura de mi madre me llamaba y me acariciaba. Pues el mismo Morillo que se jactaba de ser uno de los generales vencedores de Napoleón. En realidad. Señor. no era un militar sino un asesino. Luego se dirigió a las gradas que daban al zaguán principal de la entrada y salió sin decirme absolutamente nada. pero resulta que la traición política es más letal que la pasión de amor. La decisión de eliminar a los españoles que defendían la causa realista. José María estaba convencido de que los desvaríos de Bolívar habían comenzado. ya no tiene importancia mi querido amigo. A decir verdad. claro -Continuó Bolívar frotándose los ojos-. seres indescriptibles asomándose por las ventanas. el agitarse le hace daño. -Así debería ser José María. sucesor de Boves. Luego se dirigían a las caballerizas y retornaban al salón de recepciones. su palabra debía ser restringida.-Esas son cosas de la vida. Durante mucho tiempo las almas de estos cristianos me han perseguido incansablemente.. -Que hable un poco más o hable menos. salieron muchas almas que flotaban por el piso. un bandido forajido. me puse pijama y tome la pistola. el pueblo no quería cambio. me despreciaba y me llamaba bandido. Y fue en ese instante que vi la figura de un cadáver macilento que se aproximaba. Al muerto se le llora y al ingrato se le olvida. y por lo tanto. El día en que quise finiquitar cuentas con estos seres. la libertad era un término tan desconocido que ni siquiera lo entendían. Quería demostrarles que por mi pecho no cruzaba miedo alguno. Los realistas se unieron como un puño e hicieron causa común el desacreditarme. Y en ese preciso momento. y a mi me creían un bandido forajido. la sentencia de la vida está dictada. José María se puso a su lado y le interrumpió diciendo: -Es mejor que descanse.. es el fusilamiento de Briceño. Escuchando que Bolívar se apasionaba en sus relatos. Le quedé mirando fijamente y esperé a que se detuviera. -¿Y usted recuerda la época de La Guerra a Muerte? -La Guerra a Muerte. 228 . tenían la forma de un bulto humano y no mostraban su cara. me pegué firmemente a la pared y le detuve con la mano: ¿Por qué me visitas insistentemente espectro tenebroso? Le pregunte a él y no me dijo nada. me levantó la cabellera. Señor. la muerte de mucha gente ha sido mi mayor tormento. fue por demás desacertada. un enfermo mental que degolló a Ribas y no dudó en freír su cabeza y exhibirla en Caracas. De este acontecimiento. y qué decir del asesinato del general Ribas. porque los gritos de dolor penetraban suavemente por las rendijas de las puertas y vagaban por los corredores. El peor recuerdo que tengo de ese acontecimiento. eran ligeras y brillantes. se interponía sutilmente y me arrullaba en la cama. Sombras largas y funestas caminando por mi cuarto. El general Morales. yo nunca me canso de escucharle sus hazañas. La mayoría de la gente estaba de lado de los opresores. ayer igual que hoy. La brisa del jardín contiguo que adornaba el centro de la casa. me coloqué las botas e hice rechinar las espuelas en el piso. debemos aprender a enfrentar las. Entonces desde el fondo del corredor principal que daba acceso a la sala.

-Sí. Consideraba que en las actuales circunstancias. Hicimos y nos dimos amor toda la noche. Y de pronto llegó el general Morillo enviado por la corona de España. Y es allí que conocí a Julia Cobier y mi alma retornó a su cuerpo. La influencia de La Ilustración y La Enciclopedia en lo que yo consideraba el prospecto de una gran nación americana. sí. pues allí tuve mucho tiempo para meditar y sublimizar los matices de mi derrota. no era viable una monarquía con todos los defectos del despotismo europeo. militares. Con ella recorrimos los rincones más riesgosos y desconocidos. indios y criollos. y escuché los relatos más sensibles y románticos. Al llegar a Jamaica. su cuerpo largo y espigado. la huída a Jamaica. chapetones. jamás me doblegué ni permití que mi conciencia se rindiera. -¿Y quién era esa Julia? –Preguntó José María intrigado. mis anhelos se enturbiaron pero jamás mis ideales. era permanente y obstinada. yo recorrí sus labios y ella mi cuello descarnado. las hazañas de Cúcuta y Barinas. sí. -Julia era una mujer hermosa e inteligente. Allí viví la época de mayor pobreza. Pero los dos callamos y nos acurrucamos. pero a su vez surgieron los mejores pensamientos para la futura República. bebimos los tragos más fuertes y embriagantes. Durante mucho tiempo no me cansé de analizar y criticar la situación imperante. Mr. -Luchador. un militar al que nadie hacía caso… la derrota me había humillado pero jamás me había derrotado. nos desnudamos tiernamente y nos acariciamos. sin patria ni destino. ella besó mi frente y yo sus pechos desbordados. sus manos finas y sedosas. Pero había algo muy profundo que nos identificaba: la infinita pasión por el sexo y la aventura. Señor -Respondió José María. Cómo no recordar su nalgas anchas y abultadas. ni tampoco una federación de naciones desunidas por el egoísmo regional. yo escuchando sus fracasos y ella festejando los míos. En ese entonces era un general impetuoso pero sin armas y sin tropas. no soy más que un triste vagabundo de la historia. Señor -Insistió José María. ella lloró desconsoladamente en mi pecho. y ella me respondió que para ella no era más que otra desventura. -Ya sin mando y sin poder. y polemice sobre los problemas del continente americano. pero debemos poner de parte si queremos alcanzar alguna mejoría. Le dije que para mí aquello había sido tan solo una aventura. pero mis generales no tuvieron la menor intención de 229 . -Pero usted ha sido siempre un luchador inquebrantable. La verdad es que a Henry Cullen le sorprendí con un pensamiento de avanzada. pues yo veía a la unión de los países latinoamericanos como único camino para enfrentar la avalancha industrial de los imperios anglosajones. era el general victorioso de Castaños al que todo mundo hacía reverencias: curas. un luchador. Pero era necesario intentarlo. Ella de pie y yo tendido. mi corazón se partió pero no mis esperanzas. La voz gruesa de Bolívar se resquebrajó y por un momento hizo silencio. ambos bebiendo del aroma interminable de la playa. necesidad y abandono. Pero yo no. era el nuevo Capitán General de Nueva Granada y Venezuela. Cullen lo entendió perfectamente. mulata de fino talle y pechos exuberantes. es decir. hicimos el amor en cada rincón de su casa. Medité. Luego continuó: -Jamaica tiene en mi corazón un rincón privilegiado. La noche en que nos despedimos para jamás volver a vernos. Tengo en mi mente los interminables combates en el Bajo Magdalena. El mundo de la tragedia dio paso a la pasión desbordante. los problemas profundos que arrastraban a Latinoamérica a su estado de postración y pobreza. todos se inclinaban a sus pies reconociendo la esclavitud de América.

prietos y mestizos. fue el de los grupos dominantes. mi coronela. la nobleza peruana fingía ser independentista pero en realidad era realista. Bolívar clavó su mirada en el tumbado y continuó: -Era el cenit de mi vida.. las pasiones ciegas que jamás divisan su destino. -Sólo te pido que le des muchos abrazos a Manuela. En ella viven los espíritus enfermos de tristeza. Le vi que desde su balcón me coqueteaba con dulzura. chapetones y realistas.. Es hora de que le aplique estos paños de agua fría. Y así los hice: me enfrenté con curas y militares. Aquella noche. me encargó que le cuidara. ella llena de sueños y yo excitado. Sus ojos destellantes me llamaron a los lejos. continuó comentando: -Otro factor que analicé detenidamente. usted ha sido un hombre bueno y generoso. José María salió de la habitación y retornó con una lavacara entre sus manos.renunciar a sus parcelas. aquella noche en que hicimos el amor a plena luna: Ella enamorada y yo romántico. Manuela. Ella hermosa y yo aclamado. José María se dirigió a la ventana. sí. ella mirando a la luna y yo a sus ojos. y en ella vivió toda su vida. La tensión de la pasión nos hizo olvidar nuestros problemas. no tenía otra alternativa que enfrentarme. sí. Los llaneros de Boves y Morales nos odiaban a los revolucionarios. la mayoría de los pastusos amaban al rey de España y detestaban a Bolívar. y esa cruda realidad era la ignorancia. Los jesuitas y demás órdenes religiosas eran latifundistas y esclavistas. sin perder la coherencia. -Señor -Le dijo suavemente-. sin embargo. las instituciones reales eran anacrónicas e ineficientes.Consideré que había una gran realidad que azotaba al pueblo latinoamericano. Frente a todo esto. indios. La ignorancia es una madrastra ciega que siempre termina por decantar a sus hijuelos. General –Le dijo mientras levantaba una jarra con agua. Bolívar. yo nunca en mi vida conocí a una mujer más obsesionada. los curas eran explotadores y corruptores. A París le he dejado la última posesión material de mi vida… ¿Y Manuela? ¿En dónde está Manuela? -Ella viajó a su país. Señor. y en ella perderá su 230 . enemigos consumados del Iluminismo y La Ilustración. Pues sabía que la mentalidad del hombre latinoamericano se había estructurado a lo largo de trescientos años. Es que no me amaba sólo a mí sino que yo representaba su causa revolucionaria. el pueblo llano estaba empobrecido e ignorante. -José María -Le preguntó Bolívar apenado-. Los pueblos latinoamericanos no estaban preparados para asumir su independencia ni vivir en democracia. miró hacia el jardín y luego regresó entusiasmado: -Los trabajadores de La Quinta está deseosos de conocerle. El pueblo en general no sabía de lo que se trataba ni de qué lado ponerse. porque todo el accionar de La Corona había sido arbitrario: las autoridades reales eran abusivas y corruptas. Los criollos que iniciaron la causa libertaria eran indecisos y cobardes. Entonces yo me preguntaba: ¿En un pueblo desunido y absorbido por la costumbre al sometimiento. Luego. la esperanza le incomoda y el anhelo le tortura. pues en honor a la verdad José María. yo dije que el rey de España ya no tenía cabía en América. Ella vive del anonimato que le brinda la oscuridad del tiempo e hiberna en los largos pasillos del olvido. que nunca te olvides de poner flores rojas en mi tumba y que saludes en mi nombre a Rodríguez. ¿Y qué decir de los curas? Ellos nunca estuvieron convencidos del proceso revolucionario porque tenían demasiados intereses. sería posible construir una república democrática? Y mi respuesta fue positiva y pedía apoyo a Gran Bretaña. ¿Acaso yo he sido un mal hombre en la vida? -No Señor. Entonces me ilusioné y la convertí en mi amante.

Todos se creen con derecho a decidir sobre el destino de los pueblos. y volví a recordar aquel momento en que me despedía de mi madre en su sarcófago plateado. porque sabía que nunca más volvería a besar sus mejillas sonrojadas. la paz espiritual y la tristeza infinita. 231 . Me dio amor como ninguna otra. luz de muchos soles y arreboles perdidos. son dos comedias diferentes de una misma tragedia: la ambición se obnubila y la prudencia se exalta. peleó contra todas aquellas personas falsas e inmorales.. -¡Tranquilo su Excelencia! –Le dijo José María-. ensueño de la existencia de los seres sublimes. a decidir sobre el destino de los hombres. sí. con el sistema social decadente y prejuicioso. vida y corazón bueno. timonel sin rumbo de una fragata oculta. La gloria hace de los hombres individuos falsos. y me dio cariño como no había recibido desde la muerte de mi esposa. con las normas morales que peyorizaban y sometían a la mujer injustamente. ellos son el haz de luz que alumbra la memoria. y ellos solamente buscaban sus triunfos personales. Solo. ellos son el remanso y la agonía. Fue la única mujer que me acompañó a todas partes: En Perú cuando mi salud resquebrajaba en Pativilca. Sólo recuerdos. El día en que yo intente abandonarla. caminante errante del destino. Es que esa era la diferencia entre ellos y Bolívar: yo era una persona que entendía bien el destino que debía seguir Latinoamérica. -Señor. ¿Pero por qué la soledad ha sido mi eterna compañía?. un profundo remordimiento de conciencia me embargó por completo. Esta mujer.aliento. porque lo que ella había hecho por mí no tenía precio ni medida. Me sentí el hombre más vil y miserable de este mundo. me hizo sentir por primera vez lo que debió haber sido una esposa. -¿Exaltarme? ¿Pero que puede exaltarme ya en la vida? Cuando los hombres nos enfrentamos a la muerte. Todos los hombres que un día me juraron lealtad en la lucha. -La ingratitud y la gloria. amó a los hombres que consideró atractivos y sensuales. Cuando ella se despidió para siempre. me dio placer como muy pocas. me dio valor como sólo ella sabía hacerlo.. quisiéramos volver hacia el inicio pero el cansancio de los años nos detiene. José María. Piar y Bermúdez pretendieron despojarme de la jefatura de las tropas en Puerto Cayo. a crear su propia democracia. La ambición de hoy fue la ambición de siempre. El doctor ha dejado disposiciones claras de que usted no puede exaltarse. en Santa Fe cuando los santanderistas intentaron matarme. me han profesado ingratitud en la victoria. José María: alma. en Bolivia cuado los seguidores de Santa Cruz pretendían agredirme. ya no hay razón alguna que nos preocupe de la vida. Ella se liberó de todo eso y vivió su vida como consideró más conveniente: hecho por la borda su matrimonio convencional y decadente. muchos hombres y pueblos deberán agradecerle por su incansable lucha -Le dijo José María abrigándole con la colcha. no debe emocionarse ni intranquilizarse. José María. sí. se hubieran salido con la suya. Pero Manuela representaba mucho más de lo que aparentaba: Era el símbolo de la mujer inconforme con la vida y el destino. es la misma ambición con que Mariño. Eso es una mujer. Si no hubiera sido por la intervención de Petión y Brión. y la mire detenidamente y mi corazón le agradecía cada gesto de ternura. e hizo causa suya un proceso revolucionario en una época en que se creía que estas cosas estaban hechas para hombres. a ser mandatarios de sus propios territorios. y la ingratitud hace de los falsos individuos malos. divinidad encarnada en las pasiones. y volvía a llorar intensamente mientras me alejaba. un nudo de dolor se arremolinó en mi garganta. camino del varadero en donde las barcas surcan en un mismo sitio.

El general Montilla hizo una ligera señal de despedida y salió de la habitación sin hacer ningún ruido. 232 . hasta los últimos momentos de Santa Fe en que la gente me gritaba: ¡Fuera longaniza! ¡Muere dictador¡ ¡Largo de aquí tirano!. se me encendió el alma y se apagó el espíritu. José María. en el heroico cruce de los Andes y sus campañas victoriosas en el Virreinato de Lima.. su Excelencia -Le respondió Laforguet sacándose el capote y colocándolo en la entrada-. Luego. la fuerza de la perseverancia es más grande que la suerte de los designios. Estuvimos muy cerca de usted en sus derrotas militares y también en sus triunfos. y saltar los balcones por las noches burlando al sereno y a la guardia. la espiritualidad es su guía y la obsesión un camino indestructible. Desde los calamitosos arribos a su patria hasta las entradas triunfales a todas las ciudades. Él era una persona alegre y divertida. que donde estaba Bolívar siempre había una esperanza. Cuando un hombre cree profundamente en sus ideas. Estuvimos con usted en los inhóspitos llanos del Orinoco. le colocó en su pecho y suspiró. pues muy pocos hombres como ellos eran capaces de despertar mi simpatía. -Cuando supe de los abusos de Morillo –Continuó-. Lozano y Villavicencio me había deprimido por completo. no le recuerdo. a veces un hombre romántico y a veces parrandero.. Con Carlos Montúfar disfrute mi juventud en España. su Excelencia -Le respondió el joven militar haciéndole una reverencia-. de temperamento enérgico y pausado. Mil fracasos pero pocos grandes triunfos. se me expandió el pecho y di un suspiro de alegría… Camilo era un corazón en donde habitaba realmente la esperanza. cuando Bolívar se compenetraba más en sus recuerdos.. Repentinamente. mientras a Bolívar parecía no importarle. entró a la habitación un hombre alto y barbado. sí. Bolívar extendió su mano al velador y sacó una estampa de la Virgen. Pase algunos días sin comer y encerrado en un cuarto.. Luego. Y triunfe. de contextura delgada y cabello ensortijado.. Cuando él dijo a sus conciudadanos. Perseverancia. porque aprendí a creer en mis propias cualidades y nunca desmayé hasta conseguir mis propósitos. desde el momento triste en que Iturbe me consiguió un pasaporte para salir de Venezuela. Montúfar. Le gustaba galantear a las chicas más hermosas. -Estuvimos con usted en innumerables lugares y batallas.. con un gesto de extrañeza le preguntó a Laforguet: -¿Y quién es usted caballero? No recuerdo haberle visto antes. Era el teniente coronel Pierre Laforguet que llegaba acompañado por el general Montilla. -El fracaso fue el gran maestro de mi vida –Dijo-. Los hombres exitosos son aquellos que han desafiado al temor y motivando a la gloria. La muerte de Camilo Torres. ¿Acaso usted no me recuerda? -En honor a la verdad. El idealismo en sus palabras era por demás claro y profundo: pensaba en una república perfecta con ciudadanos llenos de atributos. Cuántos fracasos para una triste gloria.José María le aplicaba los paños de agua fría. triunfé. Para ellos no existe la palabra imposible y la temeridad es la gran compañera de su vida. sí amigo. una nación inmensa plagada de virtudes.. son la fórmula del éxito.. todos esos hombres se han marchado. y escribir poemas. -Yo soy el ciudadano Pierre Laforguet. Yo vi en Camilo un hombre de letras y versado. José María. no existe barrera alguna que pueda detenerlo. ¿En qué lugar nos conocimos?. Bolívar se quedó callado por un momento y les quedó mirando fijamente.

y le dijo que su único camino para seguir adelante era entregarle a Miranda a los españoles? -Sí. Su mundo era el autoritarismo que debía pasar de los españoles a los americanos. los aristócratas de Venezuela y Nueva Granada se habían puesto a sus órdenes y el pueblo en general aborrecía a los rebeldes revolucionarios. no sabían lo que era la democracia porque no la habían vivido ni entendido. Piar y Mariño se fueron a hacer su propia guerra y nunca retornaron a Carúpano. y lo imposible radicaba en luchar en contra de mis propios generales. De este modo. -Así es Señor –Le respondió Laforget-. el señor Manrique tenía compañía -Sentenció Laforguet juntándose a Bolívar-. Me dijeron que lo más sensato era volver 233 .-Pero repito. y debí huir como un prófugo frente a la satánica sonrisa de Morales que junto con Morillo festejaban. Miranda era un soldado viejo que ya no creía en la independencia americana. -¡No señor Laforguet. hubo muchas voces que me pidieron que abandonara tan descabellado proyecto. Cuando regresé de Haití a Venezuela con la plena intención de liberarla. -¿Recuerda su Excelencia -Continuó Laforguet caminando delante de Bolívar-. Estaba cansado y desmoralizado. me gustaría encontrarle en algún registro de campaña. -Ese joven silencioso que iba junto a él. no había alternativa. y respirando profundamente continuó: -En la embarcación pequeña en que viajaba. El pueblo huía de sus libertadores. de mis propios conciudadanos…de mis enemigos realistas. nunca tuve mensajes secretos con Morillo -Respondió Bolívar arropándose-. pero creo que no habrá otra oportunidad. aquella noche en que le visitó el señor Manrique en su casa. Coronel! -Dijo José María poniéndose delante de Laforguet-. -¡Tampoco le recuerdo yo. En un acto de insólita desafección. Pero en ningún caso hubo de mi parte una intención de traicionarle… lo que tenía era furia… tenía una profunda aversión a los traidores. José María se sintió molesto con la posición de Laforget y trató de impedir la conversación: -El General no puede ser incomodado –Le dijo-. Bolívar le hizo un gesto de silencio a José María. que su objetivo era liberar su propio territorio. O debía fusilarle o entregarle a Monteverde. era imposible luchar en contra de las fuerzas realistas de Fernando VII. lo recuerdo claramente -Respondió Bolívar con una sonrisa entristecida. No recuerdo haberle conocido. Esa compañía era yo…Y aquella noche usted coincidió con Manrique en que la única solución era traicionar a Miranda y entregarle a cualquier costo a Monteverde. -No su Excelencia. Por más que intentó cercarnos y arruinarnos nunca pudo aniquilarnos. -¿Y su mensajes secretos con el general Morillo? -No señor Laforguet. Señor -Insistió Bolívar recostándose con dificultad en el espaldar de la cama-. Debería recordarle pero no tengo la menor idea. los pueblos de la Costa huían al Interior en busca de la protección de las tropas realistas. era el teniente Laforguet. Su salud es delicada. me encontré con la triste realidad de que Morillo era la autoridad indiscutible. Los generales de la revolución libertaria creían que cada cual debía luchar por su propia cuenta. Páez se marchó al Orinoco y yo me quedé abandonado. Morillo era un general terco y orgulloso. Para los jóvenes revolucionarios ya no era un referente sino un obstáculo. Pero se creía un todo poderoso. -¡Pero Manrique estaba solo! -Insistió Bolívar sentándose en el filo de la cama. Entonces entendí que lo que debía hacer era enfrentarme a lo imposible. Dudaba de mi capacidad permanentemente y trataba de obstruir todas mis iniciativas. y es más. no! -Respondió Bolívar-.

y luche. el no contaminarse racial y culturalmente con lo indio. le envié algunas cartas respondiendo a sus insistentes pedidos. vemos un paredón delante nuestro: lo pequeño nos parece grande. con Boves que la derrota es pasajera. 234 . vulnera los principios. -Ir a luchar en el inhóspito Orinoco parecía algo imposible para un delicado citadino – Continuó Bolívar-. Y le dio muestras de interés y le envió algunas cartas. ¿Pero en qué consistía esta palabra imposible que tanto nos atemorizaba? Esa palabra simple era el nudo gordiano que se gestaba en las voluntades moribundas. Él creía que en América todo hombre tenía su precio y que todo el mundo debía someterse a sus designios. combatir en los desiertos peruanos algo inimaginable para un hombre de trópico. tiene razón. sobrepasar las montañas de los Andes algo inconcebible.. No es que algo sea imposible sino que no tenemos la suficiente fe para alcanzarlo. entereza de espíritu y deseos de alcanzar la victoria. porque la lucha es una acción del corazón y una determinación del alma. una proeza para un criollo acomodado. La fe inquebrantable en el triunfo.. desacredita las virtudes y desacata los valores. -Sí. de Corneil de Pauw que también decía que los aborígenes eran unos seres primitivos y monstruosos. -Pero usted quiso acceder a muchas tentaciones que el general Morillo le plateaba -Dijo Pierre Laforguet aproximándose a Bolívar-. En todo caso. Todo es un asunto de fe. Es que el general Morillo quería aproximarse a mí. porque el hombre con el cual se enfrentaba no tenía costo ni intereses materiales. lo que existe es un muro mental en nuestros corazones. de Raynal que creía que éramos el caos y la barbarie. lo necesario inservible. porque lo imposible no existe. debía volver nuevamente a creer en lo imposible. El concepto de lo imposible ha resquebrajado todo nuestro deseo de alcanzar lo que anhelamos. señor Laforguet. Luego. Pues la falta de fe va en sentido contrario de la gloria: debilita las voluntades. Es que todo fue una idiotez de Buffón que se llenaba la boca diciendo que el indio era un ser degenerado. Y allí estuve. vencer en los fríos páramos del altiplano. Pero no. pese a que mi fastidiosa enfermedad comenzaba a aniquilarme. General –Enfatizó Laforguet-. La nobleza criolla le había dado muestras de un servilismo incondicional y eso le elevaba su soberbia. apreciado amigo. como mi negra Hipólita. -La voluntad de vencer ha sido algo indiscutible en usted. con Monteverde que los triunfos parciales no son triunfos verdaderos. El general Morillo nunca pudo conseguir nada con sus ofrecimientos. Y esas palabras sabias nunca las pude apartar de mi memoria y las guardé discretamente como un tesoro imperecedero. ese prejuicio irracional de la llamada degeneración racial y cultural de los europeos en América. afectó profundamente a la conformación de una identidad propia del hombre americano. La voluntad de vencer es un asunto de ánimo y confianza. que nos impide alcanzar lo que deseamos con ahínco. Todos mis enemigos al final terminaron siendo unos buenos maestros de mi vida. El gran complejo criollo seguía siendo el querer ser llamado español o seguir manteniendo la supuesta pureza de sangre. y vencí sin ceder ni un pequeño espacio de ánimo.Con Morillo aprendí que a veces lo invencible tan sólo es una cuestión de apariencia. tratando de quebrantar mi honorabilidad y vulnerar mis convicciones. que periódicamente me decía: Debes ser fuerte para luchar contra el destino.nuevamente a Haití o a Jamaica. que yo era un hombre de dinero y que debía irme a vivir tranquilamente a Europa. lo correcto equivocado.

Señor -Le respondió José María levantándose el cabello-.. los pujos aristocráticos les ilusionaba. su Excelencia -Continuó comentado Laforguet mientras se regresaba hacia la cama de Bolívar-. Le acusaron de traidor. Luego. los españoles ennoblecidos en América continuaron aborreciendo el trabajo. Era una luz era entre verde y violeta. le causaba un frío impresionante. odiando los oficios viles y bajos por considerarlos no dignos de su clase. La figura alta y delgada del coronel Laforguet. Entonces ya no teníamos gobernantes sino bandoleros tenaces y temerarios. por creerse unos más españolísimos que otros. Un día de silencio y contertulia. a su predisposición a la ganancia fácil y al saqueo. Parece un cielo de aquelarre. desertor y de abandonar a su gente cuando más lo necesitaban. más incompetente y abusiva. comenzó a lloviznar en las afueras de La Quinta. José María se acercó rápidamente y le colocó una toalla en la boca. indefenso.no quisiera creer que vaya a suceder lo que estoy pensando. de mirada introvertida. pues no había visto nunca un hombre tan serio y remilgado. una luz intensa penetró en el dormitorio. -Mañana será un día largo -Le dijo Laforguet a José María tomándole del brazo-. Cada familia noble era más parasitaria que otra. a veces clarooscura.Todo está tan triste y melancólico por estos lugares. más prejuiciosa. Bolívar levantó pacientemente su mirada y se quedó contemplando la figura esbelta que a cada momento la veía más alta y espigada: -Es que nuestros pueblos se acostumbraron a vivir y a morir de rodillas junto al amo Respondió Bolívar con firmeza-. la necesidad de ser llamados “dones” les enloquecía. El coronel Laforguet se acercó a la ventana y contempló indiferente el paisaje florido que se proyectaba en los jardines. Esa paz menesterosa que nos convirtió en esclavos. -Sí. Siendo así.. aflojando los trapos que se apretaban en su cuello y los turbantes de lino que se había colocado en la cabeza. Una llovizna tan liviana y ondulante. pero que tenía la particularidad de que se iba acumulando en el rostro de Bolívar. y elaborando un sistema social prejuicioso no visto jamás en ninguna parte. Nos sometieron fácilmente a su espíritu de lucro y codicia ilimitada.En esa instancia. Lo misterioso tiene un encanto que nos parece de otro mundo. Al terminar de decir esto. Señor -Le respondió José María sin regresar a verle a los ojos-. de aquellos que pintaba mi abuelo para adornar los santuarios. Y mírenlos luchando por “limpiar la sangre”. hasta volverse un haz de centellas luminosos que refractaban en el cuarto. no tuvo otra reacción que sentirse débil y acobardado. de ojos claros y profundos. Cuando el coronel Laforguet se volvió nuevamente para dar la cara a Bolívar.. Tal vez este sea un presagio maligno. Y aquellos traumas y complejos nos afectaron profundamente: la pretendida necesidad de llamarse nobles y criollos. porque la inestabilidad del tiempo muchas veces hace unos giros para invitarnos al recogimiento. Laforguet tomó sus guantes y continuó conversando con Bolívar: -Sus oficiales le acusaron de cobarde. que forme tan grandes cortinas de gotas transparentes en el aire. José María continuó limpiando el rostro de Bolívar.. pues el asunto de la pureza de la sangre les traumaba. De tal manera que cuando José María se volvió a verlo en la ventana. -Sí. por desentrañar linajes.Nunca aprendimos a liberarnos porque nunca educamos 235 . El coronel Laforguet se volvió a pegar a la ventana y se quedó contemplado: -Yo nunca he visto una llovizna tan extraña –Dijo Laforguet sin despegarse de ella-. Bolívar comenzó a toser y a escupir sangre.

el egoísmo. es por eso que creí conveniente marchar a Cumaná con la mayor cantidad de gente posible. El vencido no tiene nombre ni divisa. desmontado del caballo. burocracia podrida. fichas. -Coronel Laforguet -Le dijo Bolívar con un tono sereno y pausado-. Las tropas realistas derrotando a lo patriotas. Y así nos acostumbramos a vivir y así permanecimos mucho tiempo: ¡Jamás traicioné ni abandoné ni a mis tropas ni a mi pueblo. y allí. Pues el sufrimiento extremo de la guerra es la mejor escuela de la historia. la figura delgada del general Boves se aproximaba hacia donde quedaban los últimos sobrevivientes de aquella malhadada batalla. Pueblo y gobernantes que no conocían el sendero prodigioso del progreso.. pero los grandes comandantes requieren de toda una vida. fiestas de pueblo y la embriaguez profunda causada por el dolor y el desaliento.. Cuando llegué a Caracas.Boves decidió marchar sobre Caracas mientras usted fugaba cobardemente abandonando a sus tropas. Ese fue el escenario de conformismo en que nos enseñó a pernoctar la injusticia. y para que usted conozca.nuestra mente y nuestro espíritu. la gente me observó que llegaba en condición de derrotado y sintió un inmenso pánico. no tiene espacio en donde depositar ese sinfín de justificaciones. Valencia quedaba completamente destruida y saqueada. porque la ignorancia obnubiló nuestros sentidos. los últimos soldados de la retaguardia iban cayendo poco a poco. medios. Pero eso lógicamente implicaba un enorme sacrificio y muerte. Pueblo y gobernantes que compartían la injusticia con corridas de toros. sólo un silencio profundo en un campo extenso con olor a cementerio. La derrota de Aragua confirmó mis nefastas premoniciones: nuevamente el escenario escogido para derrotar a los realistas estaba 236 . el coronel Freites soportando el embate sanguinario de Boves a costa del sacrificio de su valeroso regimiento. Y usted seguía brillando por su ausencia mientras se refugiaba en Caracas. inmensas cortinas de humo confundiéndose con la polvareda. Para los grandes capitanes de la historia. el derroche y la mezquindad del opresor nos convirtió en presa fácil. la historia la han escrito siempre los vencedores. Boves era un soldado desalmado y sanguinario. Los grandes batallones se pueden conformar en poco tiempo. pueblo silencioso y reconvenido. con su pelo suelto y su charretera desabotonada. Las tropas de Morales nos iban aniquilando poco a poco hasta que la mortandad se volvió incontenible. peleas de gallos. Inmediatamente algunos soldados cercanos al coronel Freites trataron de ocultarlo. porque la cobardía tomó como costumbre perniciosa el visitarnos diariamente. pero era demasiado tarde porque el coronel se había eliminado. Siendo así. les miró sonriente mientras los degollaba. La historia no tiene sentimientos ni contemplaciones… la historia tiene resultados. ahora conocían que el ser libres requería de un esfuerzo demasiado grande. ¡Nunca aprendimos a luchar y a sufrir para exigir nuestros derechos. Coronel Laforguet! El coronel Laforguet movió lentamente la cabeza y continuó caminando: -Largo trayecto el de Valencia a Caracas. instrumentos que deben emplearse para imponer su voluntad al adversario. ¿Y el general Bolívar? ¿En dónde estaba el general Bolívar?. Pueblos cobardes que se habían acostumbrado a vivir de rodillas frente al despotismo de sus opresores. Ya no quedaba nadie. diseñado para hacer la guerra y complacerse de sus triunfos. Las violaciones y el saqueo de Valencia los tenía aterrorizados. Al llegar Boves al lugar en que se encontraban los soldados rejuntados. las tropas y las armas tan sólo son recursos. Por primera vez el pueblo que pedía libertad conocía el costo de la misma. para exigir ser respetados! Gobernantes corruptos y abusivos.

es un estado de conciencia en la cual usted prefiere someterse antes que luchar. En esas circunstancias. La muerte para mí siempre ha sido un descanso anhelado. Pero en el fondo. Eso me lo dijo La Divina Providencia cuando juré luchar por la causa de la independencia. Esa multitud homogénea. Los indígenas estaban aun intimidados por el estado de violencia y crueldad al que fueron sometidos. sin un referente moral que le auxiliara. a tratar de huir del 237 . Luego el general Bolívar continuó: -La conciencia y el ser del indígena se destruyeron casi por completo y perduraron en ese estado durante mucho tiempo. José María se aproximó a Bolívar e interrumpiéndole brevemente le puso otras compresas de agua fría. Siempre supe que era un hombre predestinado para hacer algo trascendente. El cobarde ama a la vida más que a los principios. no puede ser considerado cobarde -Replicó Bolívar con un tono de molestia-. Ellos prefirieron la nefasta paz de la opresión antes que la sangre liberadora de la guerra. un hombre que nació para ser algo importante. ¿Y si los mestizos nacían sin ideas. Y el hombre mestizo que iba surgiendo conforme se consolidaba La Colonia. acostumbrado a vivir sin guerras ni depredadores. a la esclavitud más que a la esperanza. -Creo que lo suyo fue más bien una deserción por cobardía antes que una estrategia preconcebida para reubicar los escenarios -Continuó replicando el coronel Laforguet mientras se arreglaba el corbatín de su camisa-. Piar y Ribas lo declararon desertor y cobarde. la sumisión y la obediencia. que el instinto de crueldad nunca existió en el indio americano. Eso me lo dijeron el maestro Rodríguez y mi negra Hipólita. La falta de educación determinó una ausencia de conciencia social y política. leyes y doctrinas. El indígena masificado. -Un hombre que se ha enfrentado la mayor parte de su vida con la muerte. sino por falta de ideas. La cobardía. conformada por un conjunto de hombres contagiados por la resignación al sometimiento. al conformismo más que la justicia. se volvió cada día más pesada. Es por eso que La Condamine les llamó hombres degenerados de espíritu… hombres cobardes sin ímpetu de lucha. Ayer igual que hoy. Resulta señor Laforguet. quién podía conducir a los indígenas? Los pueblos a través de la historia no han muerto por falta de medios o recursos. por falta de un espíritu de trascendencia histórica. el indígena se sintió derrotado y humillado. El día en que el negro Pío intentó asesinarme. lejos de ser innovador se convirtió en un ente radicalmente regresivo. estúpida y vacía. un fuerte presentimiento me obligó a salir de aquella casa y me salvé de ser asesinado. se acostumbró a vivir en medio de una moral empobrecida: su moral era el sentimentalismo. que mi vida estaba en peligro y que debía seguir viviendo porque debía cumplir muchas metas que el destino me había deparado. Es allí cuando el miedo le indujo a la evasión estrafalaria. La América en la cual me tocó luchar estaba llena de complejidades. Debía marcharme de ese lugar y buscar las condiciones necesarias para reemprender la lucha independentista. señor Laforguet. y no por sus condiciones naturales sino por su fatal conformismo.equivocado. ideales. Era una voz interior que me decía que debía alejarme. es decir. Debía ser sometido a un Consejo de Guerra. pues he vivido luchando con ella palmo a palmo. en ellos despareció también su espíritu de resistencia y se resignaron a vivir bajo la bota de sus opresores. Cuando sus caciques y curacas murieron en manos de los conquistadores. pues las circunstancias y el sistema eran sus peores adversarios. sin temores ni resquebrajamientos. era el miedo a la libertad lo que le había acomplejado. no tenían una conciencia clara de la necesidad de unirse para lograr sus libertades. Él era un hombre demasiado pacífico.

Con los soldados y las armas apostados en el perímetro de la ciudad. Al mirarlo flaco y enclenque no pudo dejar de pensar en el Quijote de la Mancha. -¿Usted cree realmente que el indio ha sido un ser tan cobarde? –Preguntó Laforguet admirado. Soublette y Padilla condujeron la defensa con mucha valentía. El coronel Laforguet permaneció por un momento inmóvil y meditabundo. a dar ese salto irracional al vacío que se materializaba con el exterminio de sus propias libertades. Maldita muerte que llegó en el momento más inesperado para oscurecer mi vida y la de mi familia. El general Morillo con todo su odio hacia los americanos nos cercó por todos los costados. Unas lágrimas salieron discretamente de sus ojos y se viró para que no le observara. Pero nosotros soportábamos. Llegó la decadencia a pernoctar en ese claustro espiritual llamado nihilismo. Usted había huido a Jamaica. El nuevo hombre americano se conformaba con vivir en un ambiente vergonzoso lleno de descomposición y servidumbre. mi esposa murió impactada por un proyectil en la cabeza. Ja. Pasados los años. Esa revolución debía estar en manos de los criollos ilustrados. su Excelencia -Comentó el coronel Laforguet mientras Bolívar trataba inútilmente de ponerse de pie para escucharlo-. pues no había un solo ciudadano que no estuviera involucrado en la guerra. les obligó a llevar una forma de vida indefinida que desembocó en un conformismo infinito.. pidiendo a los españoles que les perdonaran la vida. sintieron que se aproximaban a una nueva Era sin certezas. prácticamente la huída era imposible. en donde no vive la esperanza ni reposta la alegría. Los últimos que quedamos defendiendo la ciudad. Allí murió mi familia mientras tratábamos de defenderla. Eso les llevó a adoptar comportamientos extremos que terminaron por hundirles en la conformidad e indiferencia. Contempló detenidamente sus amplias ojeras que llenaban el contorno de sus ojos. -Así es. y la conformidad. la revolución independentista ya no podía venir de los sectores históricamente involucrados: los mestizos. Cientos de cadáveres quedaron tendidos por las calles mientras nosotros huíamos desesperadamente en dirección a la selva. sino de generaciones y hombres capaces de desvincularse del sistema y plantear una revolución en contra de la opresión de los imperios europeos. -Yo luché tenazmente en el sitio de Cartagena. Bolívar logró ponerse de pie con dificultad y se acercó a Laforguet tomándole de la mano 238 . El indio huía de sí mismo para someterse a su propio instinto de muerte. tuvimos que sacar a las mujeres.círculo fatídico en el que había sido acorralado. En don Alonso Quijano. la defensa se hacía cada día más imposible.. Mis otros dos hijos murieron infestados por el cólera.. En esas circunstancias.Los indígenas en los últimos días de la lucha independentista. Señor –Respondió Bolívar en forma determinante-. repleto de sueños e ideales. En esas circunstancias. Bermúdez. en el viejo costumbrismo de seguir conviviendo con sus opresores. sumados ya al gran mestizaje latinoamericano. y las arrugas prematuras que se habían enraizado en el rostro. el estado de servidumbre del indígena y el mestizo. Las mujeres y los niños se encargaron de proveer municiones y alimentos. La indiferencia que se manifestó en su poco interés por la causa revolucionaria. Observó detenidamente la figura lánguida y enjuta de aquel hombre que en otro momento había sido el ciudadano más admirado del mundo andino. niños y ancianos. Nuevamente se había comportado como un simple cobarde. ¿Y usted?. indios y negros. en busca de un mundo más justo y perfecto.. Lo único que tenía en la vida lo había perdido en nombre de esta bendita independencia.

que muchos elementos de nuestra cultura enriquecían la simbología hispana. déjeme decirle que me siento muy orgulloso de usted y su familia. que sólo el pueblo puede liberarse y darse la libertad que a bien tenga. Una muestra de ello. aunque seguían manteniendo ciertos prejuicios. que no se habían degenerado ni racial ni culturalmente. ¿Y luego qué? La misma rutina de luchar intensamente aun a sabiendas de que el triunfo será de otros. era la resistencia tenaz de ese pueblo heroico. a nadie. José María. Nueva Granada era el pueblo que mejor estaba preparado. Bolívar volvió a toser y respiró con dificultad. Yo sé lo que es perder todo para vivir vacío por el resto de la vida. -Usted es un hombre más de aquellos farsantes que ha dado la historia. Luego. Los mestizos querían demostrar a toda costa.Usted nunca liberó a nadie señor Bolívar. Es más. Sepa usted con claridad.. Su vanidad era tan enorme. ni para la desértica Masada. nunca creyó en la democracia porque su forma de gobernar era la de un tirano. Replicó Bolívar mirándole a los ojos-. a nombre de la libertad se han cometido tantos atropellos. Cartagena la heroica –Comentó Laforguet con su mirada perdida. Uno más de aquellos que han utilizado al hombre para engrandecer su ego. Es por eso que dentro de mi estrategia general para la independencia de los pueblos andinos. la infelicidad padre y madre de los acontecimientos más importantes de mi vida. Nunca respetó a sus oficiales sino a sus propias ambiciones. Yo sé lo que es entregar todo para recibir nada a cambio. Eso no es dádiva de ningún hombre por más libertador que él se crea. Bolívar le miró un momento y habló como extasiado: -Cartagena demostró al mundo que los asuntos heroicos no estaban reservados sólo para los pueblos greco-romanos.. Señor -Le dijo fríamente-. Me emocioné enormemente al confirmar que el orgullo americano se había estructurado. usted nunca tuvo amigos sino sólo enemigos. y que la patria y la posteridad le premiarán colmadamente. Muchos de ellos con su intelecto. sí. se plantó delante de Bolívar y se puso el capote y los guantes.-Conozco de ese dolor porque lo he vivido en carne propia. pensé que la idea de libertad americana había avanzado. porque ningún hombre puede atribuirse esa prerrogativa celestial de decir que él ha prodigado libertad a los hombres. -Cuando supe de la resistencia de Cartagena frente al sitio de Morillo –Continuó-. ¿Cómo puede usted enseñarme del dolor si él ha sido el eterno compañero de mi vida? Infelicidad. nuevamente tomó un trapo de la cómoda y procedió a limpiar la boca del General. En el curso de la historia. Bolívar se puso de pie y con su rostro enrojecido le gritó a José María: 239 . Nueva Granada ocupaba un lugar privilegiado. Usted no es ningún libertador. Y si su familia murió en aquel acontecimiento. fueron los artífices del nuevo concepto del mestizaje latinoamericano. En adelante. Latinoamérica comenzaba a reforzar su identidad. nunca respetó la vida de los hombres sino sus intereses personales. Yo sé lo que es el placer mundano y temporal a cambio de un momento de esparcimiento. el heroísmo estaba destinado para el pueblo Latinoamericano. -Sí. Laforguet -. nunca amo a una mujer sinceramente sino que las utilizó para satisfacer sus apetitos sexuales. el coronel Laforguet caminó hacia el centro del cuarto haciendo rechinar sus espuelas. ni para la vieja Numancia. que enseñó al resto de América que la libertad era un asunto de esfuerzo y sacrificio. Simón Bolívar no dejaba de toser ante el desconcierto del coronel Laforguet. que nunca pudo aceptar que la derrota también era parte de la aventura de vivir y luchar intensamente.

o quítame ese peso infinito de la vida que es vivir sin libertad! Yo di libertad a los hombres en función de que ellos no dependieran de nadie. dime por favor.-¡José María.. pero no tuvo una sola palabra de respuesta. Los esclavos siguen tan sometidos y oprimidos como siempre. las mismas autoridades gobernándonos como siempre. que no justifica la poquedad de libertad alcanzada. han sido más fuertes que cualquier ideal. porque la verdadera libertad parte de la conciencia de los hombres. pero resulta que los nexos sociales de dependencia. y he mirado miles y miles de llaneros humillados y maltratados. porque la vida es tan sublime. y he viajado también a lo largo de la Serranía y he visto a cientos de miles de indios vejados y esclavizados. -José María -Insistió Bolívar-. no hay un solo pueblo que se haya liberado. La luz infinita de la libertad no puede albergarse en la fría oscuridad de la ignorancia. Para mí la libertad es el estado infinito de un espíritu inconforme. las mismas leyes caducas oprimiendo a los de abajo.. dime que soy libre.Hemos muerto tantas personas en su lucha libertaria. quién es este hombre que viene a colmarme de insultos al igual que aquellos falaces que me han expulsado de Colombia!José María movió la cabeza tratando de identificar la persona del coronel Laforget. los mismos curas explotadores administrando la conciencia de los fieles. Entonces yo le pregunto: ¿En dónde está la libertad que usted supuestamente nos ha dado? Bolívar montó en cólera y poniéndose de pie le respondió: -Cientos y cientos de kilómetros luchando palmo a palmo con los españoles. ¿De qué libertad usted me habla? ¡Yo no acepto la muerte de mi familia y la mía propia. dijo con la voz resquebrajada: -Puede ser verdad lo que usted dice Laforguet. que no amerita discusión alguna. qué es todo aquello que hemos alcanzado? -Nada. 240 . que yo fui un hombre idealista que lucho por todas aquellas utopías con que nos ha endulzado la filosofía política: Yo creo en la libertad y luche por darle al pueblo su libertad. ¡Dios. pero me encontré con una sociedad enteramente egoísta. ¿Dime quién es este hombre que me ha colmado de calumnias? -Y si no es así -Continuó el coronel Laforguet-. He caminado a lo largo de miles de kilómetros por las costas caribeñas y del Pacífico. nunca amaneció la conciencia de la libertad porque supieron siempre mantenernos ignorantes. señor Laforguet. y usted ahora me sale con que yo no les he dado libertad. En realidad. porque sólo en la libertad el espíritu del hombre se expande y se recrea. yo creí en la igualdad del hombre y apliqué todos mis esfuerzos por alcanzarla. pero sepa usted. a nombre de ninguna libertad por más sagrada que esta sea. yo creí en la fraternidad de los hombres. y no puede haber conocimiento sin educación. su Excelencia –Le respondió Laforguet limpiándose la frente-. Usted no nos ha dado absolutamente nada.. Bolívar se acercó lentamente a la ventana del cuarto y mirando detenidamente a los jardines exteriores.. en nuestras tierras. y aquí. Y la libertad es un valor tan relativo y filosófico. que no puede justificarse su pérdida a nombre nada. ¿Y entonces. las mismas taras y prejuicios sociales amordazando a los indios. y he visto a miles de montubios y prietos encadenados y maltratados. La conciencia es conocimiento. Y he recorrido los amplios llanos del Orinoco. Nada perfecto puede darse sin un estado de plena libertad. Tenemos los mismos opresores conviviendo con nosotros.

Los hombres nunca han sido ni serán libres. Pues soy de aquellos viejos patricios que vivieron soñando ver a su patria grande y poderosa. arriesgada e implacable. nada por sobre ella! Lo único que debe ser sagrado y respetable es la vida. porque la patria es el bien común. El buen ciudadano debe morir por su patria. pues la cultura aprisiona y anula la libertad individual. y el bien común debe estar por sobre los intereses personales. pues nada. porque no existen linderos sociales más rígidos que los que canaliza el sistema como una totalidad. porque la vigencia de la esclavitud. su cadalso mental. porque la comunidad no puede funcionar sin los linderos de la ley. la lengua. ha sido un fiel reflejo de lo que fue mi vida: Agitada e inquieta hasta bordear lo temerario. Deben aceptar el desafío a la muerte porque el honor es su móvil. deben entregar su vida a la patria porque ella es su cometido. El hombre libre tiene tendencia a los excesos y los excesos no tienen límite. su Excelencia. 241 . Quien muere por la patria. La guerra en definitiva. Ninguna guerra es digna por más noble que sea su causa. uno entiende que la guerra no es más que una horrible pesadilla… una nefasta tragedia.Yo siempre tuve el sueño de ver a mi patria liberada. no porque no quieran sino porque el interés colectivo los limita. sin lacras sociales ni marginaciones. -Coronel -Insistió Bolívar. ni puede estar sujeta al criterio individual. La guerra es la huella macabra que guía a los hombres desaforados por el poder y la gloria. la cultura. La prisión eterna del hombre será la mentalidad del colectivo. es por eso que nada en una sociedad puede estar exento de límites. radica en su condición de inconciencia masificada. seríamos esclavos de su reino de perversidad. en la medida que este obedece sus leyes y preceptos. La patria es el manto sublime que cobija a los hombres unidos por el mismo espíritu. -¡No es así su Excelencia! -Dijo Laforguet acercándose a Bolívar–. ¡La vida. desafíos infinitos y pasiones. ni aún los preceptos más sublimes de la filosofía. sí. -¿Pero cómo usted afirma que la patria y el sacrificio de los hombres no vale nada? Preguntó Bolívar exaltado-. El hombre siempre será esclavo de lo poco que le queda de autentica libertad… La libertad es un fantasma que nunca logrará encontrar su identidad.. libre y soberana. aventurera y desprendida. Los hombres nacidos en una misma patria pueden ser hombres apátridas. porque cuando la patria deja de ser un bien común. su cerco intelectual. Normalmente ningún hombre sometido puede percibir su esclavitud. -Al final de la jornada. Y el sistema es la prisión física del hombre. Me dio satisfacciones inmensas y dolores. su Excelencia! -Dijo Laforguet interrumpiendo a Bolívar-. ninguna honesta por más transparente que sean su anhelos. que de ser realidad. muere por el bien común. pueden estar por encima de ella. Los ciudadanos de la patria deben ser dignos. no deben temer al sacrificio por que la inmolación es su divisa. nobles y altivos. ninguna grande por más numerosa que ésta sea. su Excelencia –Comentó el coronel Laforguet-. lo que existe es una territorialidad en donde se aposentan los intereses de los poderosos.. libre. Es y ha sido una condición social negada para quienes han vivido en la masa oscura de la comunidad. Quien muere por la patria ha dado un paso firme a la inmortalidad. La patria ampara al hombre. ninguna es buena por más sublimes que sean sus sentimientos. sacrificios inauditos y temores. Dar la vida por la patria es el eufemismo más grande que ha inventado la política y la convención humana. Aquí la patria no existe. La libertad es un mito tan lejano. Es por eso que la guerra fue la actividad más noble de mi vida. los excluidos la cuestionan.-¡Resulta que la libertad no existe. sin cadenas ni pobreza.

mucho sacrificio vano. y en verdad emití algunos decretos aboliendo la esclavitud de ellos y los indios. Y Bolívar se volvió a estirar en su cama y clavó la mirada en el tumbado. el lugar eterno en donde mi cuerpo y mi alma descansarán tranquilamente. su Excelencia! -Volvió a interrumpir Laforguert aflojándose la chaqueta-. bajaré tranquilo al sepulcro y descansaré en la posteridad. y tan importantes en el proyecto independentista. Sí. cansancio. Luego habló serenamente: -Pocos hombres fueron tan desinteresados. tuve que pasarme un río nadando con un solo 242 . y el existir es vida. mientras yo me aproximaba con las tropas a las costas de mi patria para dar independencia. la gente se volcaba al interior en busca de la protección de los realistas. Y es precisamente la vida quien termina aniquilando mi ser y destruyendo mi existir. sólo lo eterno es inmortal. No existe más futuro que el presente. descansaré en paz alejado de mis penas. la posteridad. Los grandes capitanes de la historia han utilizado el sufrimiento de los hombres para inmortalizar sus acciones. -Ya es demasiado tarde para cualquier conjetura. y subsisten tanto las utopías como los paradigmas. Y por supuesto que estaré entre ustedes. hasta encontrar el nunca jamás. Sí. Esa vida sí que fue en verdad llena de sacrificio y sufrimiento. Ya qué puedo decir en cuanto a mis equivocaciones y aciertos.Luego. Lo tomó del brazo y le condujo nuevamente a la cama. la naturaleza de las cosas y los hombres nunca cambian. han muerto miles y miles de hombres para ensalzar sus causas. y esta. y beberé de los vasos cristalinos de su tranquilidad. fui derrotado varias veces y tuve que desplazarme a los llanos orientales del Orinoco. en realidad sólo es recuerdo. El futuro no existe como tampoco el pasado. Petión sólo bogaba porque se dé libertad a los negros. Tomaré los senderos más hermosos y visitaré los sitios más exóticos. Pues el futuro es el camino más próximo a la eternidad. Usted entrará a la memoria de la historia con un enorme cargo de conciencia. para neutralizar a los militares republicanos que se juntaban para desconocer mi mando. pero al final. Es así que en alguna ocasión. José María se apresuró a coger una toalla para secar el frío sudor del hombre enjuto y desgalgado. la posteridad. El General recostado en la cama. el futuro. El hombre y sus instintos seguirán latentes siempre aunque nos esforcemos por ocultarlos. La vieja aristocracia de Nueva Granada y Venezuela se habían acoplado con el opresor de mil maravillas. Cuando llegue a mi morada eterna. Brión en cambio fue una pieza clave. y comeré de los platos exquisitos de su amabilidad. Cambian los hombres y las circunstancias pero la naturaleza de las cosas nunca. En esas circunstancias. La única posteridad que existe es la posteridad de la memoria. Es que era tan curioso pero verdadero. -¡No. debilidad. ni más posteridad que la muerte. Laforguet y Bolívar guardaron un silencio prolongado. Sin embargo. solo lo infinito es extraño y descomunal. A mis tropas no podía convencerlas de otra manera que no fuera con el ejemplo. hablaba con mucha pasividad. Coronel -Le dijo Bolívar tomándose de la frente-. Ese es el orden natural de las cosas que estamos obligados a obedecer. Pues yo he dicho que si mi muerte contribuye a consolidar la unión de Colombia. Mientras tanto Morillo imperaba y se fortalecía. como Alexander Petión y Luís Brión. porque detrás de usted existe mucha gente muerta. La posteridad es un premio a la constancia y al espíritu de los hombres. -Mi razón de ser ha sido siempre mi razón de existir –Dijo-. sólo lo inmortal es infinito. tuve que soportar a lo largo de las campañas libertarias. la traición e ingratitud de los caudillos militares. siempre trabajé para ser digno de ellos.

La frase clave entonces es: la insatisfacción de la vida. Fui déspota porque tuve que enfrentarme al primitivismo conceptual de los caudillos de ese entonces. Usted no aceptaba ninguna sugerencia ni criterio por sobre el suyo. que la verdadera raza del nuevo pueblo americano era mestiza. porque la realidad es diferente. Napoleón pretendiendo someter las grandes llanuras rusas. que además no han desaparecido sino que a partir de ahora serán más poderosos y arbitrarios… Sin embargo. que éramos pueblos pobres. Sí. La libertad era un valor que no tenía connotación 243 . a veces es muy difícil practicar lo que se predica. obedecer. que no habíamos adquirido como pueblo ni poder. Sí. porque el valiente es un hombre exitoso. porque un pueblo que había sido humillado y sometido al yugo de la ignorancia. -En la vida. Rompí las constituciones. ellos lo cuestionaban porque usted era un verdadero tirano y déspota con ellos. Entendí que el concepto trascendental en la vida de los hombres se llama valentía: Aníbal desafiando y cruzando la majestuosidad de los Alpes. Pero a la hora de la verdad. que debíamos ser un pueblo republicano y que la soberanía radicaba en el pueblo. Permítame que sonría. Debo reconocer que tuve muchas contradicciones en mi vida y que ella fue tremendamente conflictiva. La moral privada manejada por la moral cristiana. y mucho peor de estructurar una nueva alternativa. usted pisoteó las constituciones y se hizo dictador. pues yo jamás me reprimí. que jamás terminan de conformarse con lo poco que les brinda la vida. porque el vacío de mi vida lo he tratado de llenar con un exceso de lujuria y una sed insaciable de poder. Alejandro invadiendo la temeridad de los persas. pero dudo mucho que usted haya podido nadar algún día. porque entendí que estaba en medio de pueblos que se habían acostumbrado a vivir sin conocer. que la Constitución debía ser la norma suprema que debía imperar entre todos los ciudadanos. Entendí que no estábamos preparados para la libertad y que seguramente no lo estaremos durante mucho tiempo. Desde allí entendieron que mi voluntad de lucha era firme e iba más allá de la simple amenaza. y precisamente yo he sido infeliz porque jamás me he conformado con la pequeñez y sencillez de las cosas. Lo que usted pregonó en Angostura.brazo. La felicidad de los hombres radica en la conformidad. odie la cobardía porque ella era un obstáculo para la libertad y adelanto de los pueblos. Odié la mediocridad de los hombres por considerarla pesada y retardataria. el temerario un hombre brutal.. pues ningún espíritu inquieto puede esclavizarse a la mediocridad de las circunstancias. para demostrarles quien era el verdadero jefe. inclusive vitalicio. -¿Usted cruzarse a nado con un solo brazo? – Preguntó Laforguet sonriendo-. He sido un gran pecador. era incapaz de comprender su propia realidad. complicada. matizada con muchos bemoles. odie la pasividad porque en ella vivía reposando la ignorancia. entonces era una persona inaccesible. fue exactamente lo contrario de lo que practicó en su vida política: Usted decía que un solo hombre en el poder se acostumbraba a él y luego desembocaba en la tiranía. coronel Laforguet -Contestó Bolívar con una voz firme y pausada-. que necesitaban ser gobernados con la dureza y arbitrariedad de sus antiguos soberanos. ni entender los principios más elementales del derecho.. pregoné el respeto a los derechos del hombre y la democracia. lo sé. que no estábamos preparados para la libertad. En lo que se refiere a sus oficiales. ni virtudes. la infelicidad es un estado permanente de las mentes superiores. ni saber. nos dejó tremendas taras que terminaron haciéndonos gente hipócrita y reprimida. instrumento de la explotación. odié su conformismo porque en él se gestaba la esclavitud más miserable. Y la valentía no necesariamente es temeridad. en mi vida dije e hice cosas muy contradictorias.

bastas aglomeraciones humanas vulnerables a la barbarie y al oportunismo. la escasez de vestimenta de sus tropas. Y deliré en las faldas del majestuoso Chimborazo y enfermé en Pativilca. los oficiales me apoyaron y la tropa ni siquiera se enteró de aquello. basado en su pasado remoto o en un futuro promisorio. las mujeres de los soldados ya no eran suficientes para cargar los alimentos y jalar las mulas de carga. son aquellos que no han logrado forjar un espíritu nacional. y la esperanza es una abstracción que sólo puede tener cabida en la racionalidad. Cochabamba. la insuficiencia de abrigo y comida. cementeras infecundas que sólo prodigan espejismos de futuros irrealizables y utópicos. Era una libertad más simbólica que pragmática. Titicaca. Y pase por Pasto. sin saber. Oruro y Potosí. José María se acercó a Bolívar tratando de persuadirle que no hablara. sin embargo. porque la felicidad radica en la esperanza. Era la hora de ir a Nueva Granada que estaba menos protegida y ofrecía más oportunidades de éxito.. son pueblos sin conciencia. No tienen espíritu porque han sido incapaces de forjar su propia realidad.. Las tropas estaban hambrientas y con muy pocas vituallas. -Cuando decidí realizar el cruce de los Andes –Habló Bolívar interrumpiendo a Laforguet-.Elegí el páramo de Tisba para realizar mi más arriesgada travesía. pueblos cadavéricos y ensombrecidos. Bolívar nuevamente se recostó en la cama y esperó pacientemente las palabras del coronel Laforguet. Así lo hicimos y fuimos por Arauca hasta el Casanare. No le importó el dolor de las mujeres y niños. Allí tuve la oportunidad de conocer el verdadero temperamento de Santander. sin virtudes. José María se aproximó a Bolívar y volvió a secarle el sudor de su frente. y que nos permitiera rodearlos y caer por sorpresa en su retaguardia. que éramos pueblos demasiado pobres porque no habíamos tenido acceso a la educación. Los pueblos sin poder. Para ello debíamos buscar un paso que los realistas ni siquiera sospecharan. -En el Cruce de los Andes –Comentó el coronel Laforguet-. son aquellos que han nacido de las tinieblas infinitas del olvido y piensan ocultarse en las riveras infranqueables de la marginalidad. La tropa apenas si intuía algo pero no lo comprendía. no tienen esperanza porque han matado la fuerza vital de la inconformidad. Prometí y luche por una libertad que yo sabía que durante mucho tiempo no sería comprendida. Lima y Cuzco. Pues era imposible tomarnos Caracas cuando Morillo la defendía con una gran cantidad de fuerzas. el frío tormentoso de la 244 . Y desde la cumbre alta del Cerro de los Venados. Y lloré cuando cruce a lo largo de la Serranía sudamericana. más ilusa que esperanzadora. y allí vi morir algunos de mis más queridos soldados. usted llevó deliberadamente a sus tropas al sacrificio extremo. Todos nos moríamos de hambre y frío. que no se amilanaba para nada. él continuó hablando y divagando en sus recuerdos: -También dije que Latinoamérica era un pueblo sin poder. Pues este sería mi más grande contrincante político que a la final terminaría derrotándome. pude divisar la majestuosidad de esos gigantes que coronados por las nubes infinitas. Los pueblos que desconocen de sí mismos. Luego de escuchar eso. pueblos lastimados por el látigo de la ignorancia... que éramos un instrumento fácil de la explotación. Un pueblo que ha enfermado su espíritu es un pueblo carente de felicidad.alguna en el interior de la conciencia popular. Callao. Quito y Guayaquil. miraban las preciosas faldas de la selva exuberante. Y pasé por muchos pueblos plagados de tristeza y desesperanza. que debíamos ser un pueblo republicano y que la soberanía debía radicar en el pueblo. y lloré cuando vi largos caminos ensortijados en las inmensas montañas. Por el otro lado.

y derroté a sus primeras fuerzas. Pero debemos afrontar la muerte con mucha hidalguía. Cuando llegamos a Pantano de Vargas. sus manos suaves y delgadas. Señor -Le dijo suavemente-. pero en realidad muy pocos de ellos estaban preparados para aquello. Sus ojos claros y profundos. y se quedó mi corazón mientras la canoa se iba… y el llanto desesperado de ella me seguía…y me seguía.. Necesitaba liberar Nueva Granada para luego regresar a mi patria. pero creo que debe ser las cinco de la tarde. José María. amigos -Comentó Simón Bolívar cruzando sus brazos en el pecho-. lo que existía de nosotros no podía ser más que un ejército fantasma. y ante el viento gélido que cruzaba por mi mente. era mucho más fuerte que los intereses de la Gran Colombia. tan sólo el hecho de haber logrado tan sacrificada travesía. José María se acercó al coronel Laforguet y poniéndose en su delante. José María se sintió sobrecogido y se aproximó a Bolívar: -Creo que debe descansar. En ese momento me puse a meditar acerca del valor y la entereza de Aníbal y los cartagineses. he vivido en medio de una hipocresía oculta detrás de falsos halagos y homenajes. le dijo: -Yo no creo que el general Santander sea el único responsable. Sin embargo. he dejado de lado todo lo más preciado de mi vida.Cordillera de los Andes nos esperaba ansioso por cobijarnos con sus vientos milenarios. Bolívar clavó su mirada en la puerta y habló serenamente: -He vivido ocho campañas a lo largo de esta intensa lucha por la libertad. Noches del misterioso Magdalena inundando la barcaza. He recorrido miles y miles de kilómetros tragando el polvo del camino. su cuerpo esbelto y despampanante. francesa por su padre y mulata por su madre. he cosechado una ingratitud total agravada por esta enfermedad incurable. y jamás la volví a ver y nunca más supe nada de ella. y me seguía oculto hasta partir mis sentimientos. El primer gran paso de mi estrategia global había sido dado. el dolor de las enfermedades. -No sé exactamente su Excelencia. he acabado la fortuna que me dejaron mis padres apostando a esta causa. porque él consideraba que la liberación de su patria era su primero y último objetivo. y entendí que debía partir en busca de la libertad de mi patria.El Magdalena. gracias a la habilidad y valentía del coronel Rondón. los grandes elefantes cruzando la fiera hidalguía de los Alpes congelados. Allí conocí a esa preciosa mulata de elevada estatura. Luego tuve que entender que jamás volvería. Yo respeté su manera de pensar pero él no respetó la mía. noches de conjunción de satánicos presentimientos. para nosotros era algo increíble. y por último. el Magdalena.. Lo que pasa es que la ambición de los militares neogranadinos. noches de alaridos largos y sueños de palmeras doblegadas. Para Santander esta acción representaba el fin de su campaña. Luego vino Boyacá y las cosas se pusieron más alentadoras. Las instrucciones del doctor han sido muy claras y precisas. la carencia de suministros. deje de razonar por un instante. partí desde aquel pequeño puerto en donde se asentaba la casa de Simone. me he privado de tener una esposa y una familia. Rápidamente reorganice el ejército ante la expectativa de la presencia realista. -¿Qué hora es José María? -Preguntó Bolívar frotándose los ojos. noches de Cartagena alargándose en la rivera…Cuando el deber me hizo presa de sus obligaciones. Mi corazón estará siempre en ese hermoso río. Pero ya nada me importa José 245 . -El tiempo vuela inconteniblemente en el ocaso de la vida. La mayoría de los oficiales se creyeron prospectos de gobernantes. Cuando puedas ve y lanza un puñado de rosas para que se alejen navegando solitarias. ¡Grande Aníbal! Pensé por un instante.

El sexo ocupó un lugar más elevado. benefician al resto de la sociedad. Todos los pueblos me rindieron tributo y me homenajearon con algarabía. Pero allí pude comprobar que la naturaleza del hombre era permanente e inalterable. me reí de una sociedad que se había acostumbrado a la servidumbre y a la hipocresía. Todas las cosas siguen igual: patrones esclavistas. y ella me ha dicho que debía casarme con otra. y la única solución que encontré. Y Bolívar cerró los ojos y guardó un profundo silencio durante varios minutos. vi que todo había sido nada. Las grandes montañas desafiando al infinito. las 246 . Me ha dicho que quisiera pronto tenerme a su lado. En verdad nada ha cambiado. los curas unos verdaderos garañones. que no quiere que sufra más en este mundo tempestuoso. artero y arribista.En muchas ocasiones mi madre ha venido a visitarme. Había sido todo en la vida. Pero mi corazón se hacía cada día más frío e intolerante. negros esclavizados. Es por eso que tenía mucho apego por el baile y las mujeres. Una sociedad sin más espíritu que una religión plagada de miedos y arrepentimientos.. Hobbes tenía mucha razón cuando decía que el hombre era un ser malo. Y allí vi sonreír una infinidad de rostros que brillaban cual estrellas y creían que yo era su redentor. Pero en verdad.Dijo Bolívar -Siento que no he dado libertad a nadie. -La libertad jamás ha llegado a nuestro pueblo -Respondió Laforguet con una voz grave y tajante-. y como decía el viejo filósofo. que este destino injusto me privó y me condenó a la infelicidad perpetua. Todo era celestial en esa majestuosa naturaleza cubierta por el frío. fue dedicarme por entero a la guerra y a la política. la maldad y el oportunismo de ciertos hombres. -Puede ser así. Siempre consideré que la guerra era la máxima expresión de la ambición humana. -Las guerras. indios animalizados.. sí. Laforguet.María. José María… las guerras. La libertad se quedó en los salones de los grandes terratenientes latinoamericanos. que no era justo que yo permaneciera solo. Pero me reí. En verdad. José María se dirigió a la ventana y desde allí comentó entre dientes: -En este momento los traidores estarán que se despedazan por tomar el poder de Colombia. quiero la paz eterna para descansar en compañía de mis seres queridos. A las mujeres les encantaba fornicar de la manera más exagerada. ¡Hay José María… sueños tan sólo sueños. sólo los pueblos pueden liberarse a sí mismos. un hombre con características divinas. las venas sinuosas de los ríos desangrando el fluido vital que viaja desde las nieves perpetuas hasta las grandes planicies de la Costa. Había en mi interior un dolor que no atinaba a curarlo. y esperaron a que él reiniciara la conversación: -El viaje más hermoso de mi vida es aquel que lo realicé desde Bogotá hasta Lima. Menos mal que usted ya no estará para ver esa tragedia. los hombres eran unos polígamos empedernidos. El coronel Laforguet y José María lo contemplaron pacientemente. Yo miraba el horizonte y no me cansaba de ver ese inmenso perfil del infinito. y yo he conversado con ella y ella me ha dicho cosas muy hermosas. José María. Me gustaba bailar intensamente hasta traspasar la noche. y Mandeville cuando también consideraba que la astucia. Y cuando Bolívar terminó de hablar. Una sociedad que se había acostumbrado a vivir sin ley ni ideología. yo no sé hasta qué punto hemos ganado la libertad y si esta realmente ha llegado a nuestro pueblo. que mi padre también me extraña. Yo creo que habrá una guerra civil. Y a María Teresa también la he soñado una infinidad de veces.

llenaron por completo los espacios de la casa. su Excelencia. tomó la capa. -Adelante José María -Dijo Bolívar con una voz ronca y apagada. Pero eso a mí ya no me importa… yo les perdono. en los jardines celestiales de Napea y Ondina. en el aire puro y limpio en que Apolo hace corcovear a sus corceles… La gratitud es la memoria del corazón. Los que me lisonjearon ayer. para qué? -Respondió Bolívar en forma indiferente-. Luego Bolívar comenzó a murmurar levemente hasta que se quedó dormido por completo. es que siempre nos engañaron con adulos. como era su costumbre.autoridades corrompidas. La gratitud es un gesto de reconocimiento que se cultiva en las galerías silenciosas del recuerdo. -Todo se va a solucionar.. va a ver que pronto sanará. El coronel Laforguet le contempló pacientemente. su Excelencia? -Preguntó José María mientras llevaba con dificultad el desayuno entre sus manos. apátrida! ¡Lárgate. le acarició las manos. El poder que envilece las conciencias San Pedro Alejandrino se despertó esa mañana lleno de su vitalidad cotidiana. no te queremos nunca más!.. La equivocación de aquellos que hemos creído en ella.Un profundo dolor aquejó mi pecho 247 . hoy se regocijan con mi ausencia. José María. Sé muy bien que la mayoría de ciudadanos piden mi cabeza en nombre de la paz de Colombia. la injusticia era el marco legal que regentaba la vida de los hombres. y salió de la habitación con los ojos humedecidos por las lágrimas. porque ese es el orden natural de la vida. Debemos apresurarnos a huir antes de que ellos lleguen. Hemos venido acá porque creemos que debemos marcharnos al exilio. La cobardía es un acto vil cuando viola las propias convicciones. un sentimiento noble. una actitud que se cultiva en los espíritus superiores. me comunican que viene de Santa Marta una turba dispuesta a asesinarnos. porque la gratitud es un acto espontáneo del corazón. como aquella que se gesta cuando uno termina de despertar.. Entonces entró el general Montilla y acercándose a Bolívar le dijo: -Mi General. No tiene sentido huir de aquello que debemos enfrentar con valentía. y si no me asesinaron ayer. es porque saben que mi vida tiene sus días contados. cuando reniega del honor con la misma facilidad que se entrega a sus temores. -¿Cómo ha amanecido el día de hoy. llegó a la habitación de Bolívar y golpeó la puerta tratando de no impacientarlo. luego de una noche ajetreada. ¿Y mi lucha y mi coraje en el Magdalena? He escrito muchas páginas de gloria como para escribir la última de cobardía. -Estoy que apenas puedo respirar José María. general Montilla: el hombre es un ser ingrato por naturaleza. ya que la patria nos ha tratado con desprecio: Cantidades de gente corriendo tras de mi y gritando por las calles: ¡Fuera Dictador! ¡Muere! ¡Amancebado. El incesante silbido de los pájaros y el aroma secular de la caña. En forma impaciente. sus guantes. ya nada tiene sentido en mí que no sea esperar la voluntad divina. nuevamente el general Montilla trató de persuadir a Bolívar para que se vistiera y abandonaran San Pedro Alejandrino: -¿Huir ahora? ¡No! –Dijo Bolívar-. sin dejar de mirarle un momento.. -¿Huir.

Estás tan viejo como yo y mi caballo Perulero. Sólo el amor a las cosas bendice los actos de la vida. Fernando y Wilson? ¿Los sargentos Mediavilla. Luego. son el cimiento oculto que soporta la aventura. que nunca se detuvieron a pensar en qué momento yo sería incoherente. inexorablemente muere la otra. La lealtad a las ideas es la nobleza más grande del espíritu humano. porque pude volver a reencontrarme con el hermoso paisaje del pasado: Estaban allí todos esos pueblos hermosos que observaron la pasión con que emprendí el camino libertario: Guamal. porque yo estaré observando la suave lentitud de su paciencia y el aliento fresco de su brisa. -Sí. cuando en Casacoima me prestaste tu camisa para poder huir de la furiosa acometida de los españoles? -Sí.durante un largo tramo del camino. guerra y fantasía. su Excelencia -Respondió José María-. para mi fue un aliciente. Recuerdo como si fuera ahora.. -Ustedes son la razón de ser de mi lucha y mi gloria -Continuó comentando Bolívar mientras se arreglaba la bufanda-. mi Viejo Jefe -Respondió Mediavilla con la cabeza inclinada-. lento y caudaloso. mi viejo guerrero de Calabozo. le dijo: -¿Y cómo se siente ahora su Excelencia? 248 . buscó una silla y sonrió como no lo había hecho en mucho tiempo: -Mediavilla .. Es por eso mi gratitud a ustedes.. Martínez.. Recuerdo perfectamente. Simón Bolívar se puso de pie y les recibió con un abrazo muy sentido. porque lo verdaderamente divino. Coro y Ayacucho. no así el hombre que muchas veces espera beneficiarse de sus incoherencias. Esperan hablar con usted en cuanto puedan. Mompox y Tenerife. Cómo poder olvidar esos días de amor. razona poco. frívolo y apasionado. porque pensé que todo el sacrificio que había hecho no había servido para nada. hubiera sido imposible llevar a cabo esta lucha interminable. Y el viejo Magdalena allí. Ustedes me permitieron vivir para triunfar y triunfar para ser útil. La fe y la lealtad son la pareja perfecta de un acto sublime que genera el amor a una causa inmensa. cuando en el Rincón de los Toros me cediste tu yegua para que no me matara el capitán Renovales? -Sí mi General -Respondió Martínez con una sonrisa de tristeza entre los labios–. La verdadera lealtad más que pensar. son dos hermanas gemelas que cuando le llega la hora a la una. sinuoso y porfiado. y es en esa instancia en que se sacralizan los actos del hombre. ¿Recuerdas cuando íbamos de Cúcuta rumbo a nuestra patria Venezuela?. El sargento Mediavilla se acercó a Bolívar y sacándose el sombrero. El día en que yo muera José María. Pantano de Vargas. Sin ustedes y los que han sido como ustedes.Dijo complacido-. -¿Y tú. Ustedes son la lealtad y el cariño verdadero del amigo. meditó y continuó: -Cuando tomamos el camino a Cartagena. Martínez y el ñato Urguñeta? -Están aquí afuera. Luego. porque generalmente las ideas nunca traicionan al hombre. -¿Y tú. su Excelencia -Le respondió Urguñeta tomándole fuertemente de la mano. La lealtad y la conveniencia. José María se dirigió a la puerta e hizo una señal para que pasaran todos. es aquello que el hombre siente aún a costa de su propio raciocinio. Inmediatamente. Bolívar se detuvo un momento. bota unas cuantas flores en su curso. le regresó a ver a José María y preguntó: -¿Y en dónde están Belfort. ñato Urguñeta.

es motivar a las ocultas entrañas de la muerte. era algo así como una fusión interminable de voces roncas que se retorcían para comprimirse y causar un gran espanto. es por eso que un hombre con poder total es una amenaza total. y pronto. e intentaba con más insistencia derrumbar la puerta principal de la entrada. Al llegar a la techumbre. pero es mejor que descanse tío -Le dijo Fernando acariciándole el cabello. que unas caras extrañas se adelgazaban en las rejas y alargaban sus cuellos tratando de alcanzar más distancia. sobrepasando las verjas de hierro que terminaban en filos puntiagudos. el ruido se hizo brumoso y agitado hasta que volvió a caer por un costado de la casa. son demasiados como para poder hacerles frente. Entonces un viento huracanado llegó hasta el patio posterior de la Quinta y se fue desvaneciendo lentamente hasta que se perdió en la parte posterior de los jardines. La ignorancia gobierna en pueblos ignorantes y la razón en pueblos racionales. 249 . La posibilidad de dar descanso a la vida. Luego le regresó a ver a José María y continuó: -Nuevos hombres luchando por dirigir los destinos de la república y la república sin ser siquiera aquello. se aproximó a la ventana y vio a una inmensa multitud que trataba de entrar a La Quinta. caso contrario nos asesinarán a sangre fría. Cuando los hombres desembocamos en el asunto de los intereses personales. Bolívar y sus acompañantes fueron a dar al piso. Este ruido extraño que llegó como una oleada. poco o nada nos interesan los principios.Bolívar sonrió ligeramente y le respondió: -Muy mal Mediavilla. cuánto no daría por descansar. -Mi querido sobrino. Pudo observar en ese instante. La ambición de los hombres sólo tiene un tope que se llama fracaso y el fracaso con los tontos casi nunca se detiene. éste avanzó tendido por el suelo y trepó las paredes de la casa. Ha muerto Antonio en las manos fratricidas de cuatro delincuentes disfrazados de soldados. Se levantaron con dificultad y se miraron los unos a los otros. Era un ruido seco y disperso que se desplegaba a lo largo y ancho de los jardines frontales de la quinta. La lucha por el poder nunca dejará de existir mientras esta sea una enfermedad humana. la moral es una vieja bandolera que se arrima a cualquier causa. Luego. ¡Cobardes¡ Aquella noche lloré mientras trataba de conciliar el sueño. -Sí. La gente se iba haciendo más agresiva conforme avanzaba la mañana. Repentinamente. José María se aproximó rápidamente a Bolívar y le tomó del brazo. El general Montilla que apenas logró levantarse. Al escuchar el estropicio. de la ética maquiavélica y la moral utilitaria. sabiendo que más luego tendría la opción de despertarme. Al llegar al cerro de Popa me enteré que habían asesinado a Sucre por el simple hecho de ser mi amigo. Todos los ambiciosos se creen acreditados para dirigir nuestros destinos… los viejos comandantes se creen con derecho a gobernar aunque no tengan cualidades para ello. un bullicio interminable llegó en forma ondulada a través de las ventanas. Llegamos al punto del paroxismo político. Los ojos de las mujeres se estiraban hacia arriba y formaban unos conos inmensos que se iban ensanchando progresivamente. sentí el duro peso que tiene la impotencia cuando el poder se ha ido de las manos. -¡No podremos resistir! – Dijo el general Montilla tomándose de las solapas-. Debemos huir por la parte posterior de la casa. El hombre por su propia naturaleza es un obsesionado por el dominio.

-Es que ellos vienen a matarnos a nombre de Santander y sus aliados -Insistió el general Montilla. al menos tendrán dificultad para matarnos Comentó el general Montilla mientras desenfundaba su pistola. la peor acción de un ser humano. -Si atrancamos bien las puertas y ventanas. A nombre de Dios y la justicia se han cometido los crímenes más 250 . El amor es eterno y universal. Un ambiente de incertidumbre llenó el dormitorio mientras las personas se miraban con cierta desconfianza. Santander y sus generales también trataron de deshacerse de mí con infames conspiraciones… Yo les perdono. -El temor es un fiel aliado de la debilidad -Dijo Bolívar con una voz llena de tranquilidad-. Luego comenzaron a lanzar piedras y palos apuntando a los viejos ventanales. es el único sentimiento que no sabe traicionar. Me escondí en las casas de mis amigos para evadir la persecución de Monteverde. La cobardía es el peor sentimiento de un soldado. escapes y exilios. yo sentí a los largo de cientos de batallas. me escapé con astucia de la saña de Morillo que me buscaba con insistencia para finiquitar el conflicto. y yo necesito que ella justifique mis errores. El amor a la vida nos hace a veces valerosos o cobardes. El temor muchas veces nos permite conservar la vida. Fernando. Belfort y las demás personas se quedaron estáticas oyendo las palabras de Bolívar. Excelencia -Corroboró José María-. Bolívar alcanzó con dificultad la silla en que se sentaba diariamente y sin realizar ningún gesto dijo: -¿Sienten desesperación?. lo importante es salvar nuestras vidas. huye de esta muchedumbre ansiosa de sangre y muerte.. Dios me enseñó a amar porque tuve la necesidad de ser amado. ellos temen su regreso a Santa Fe. -Sí. la humanidad ha aprendido a matar porque no ha inventado otra cosa para sobrevivir. -El cobarde reniega del honor con la misma facilidad que se entrega a sus temores Continuó diciendo Bolívar mientras se aproximaba a Belfort-. libres o esclavos… dignos o indignos de ser nosotros mismos. Nadie te recriminará porque además estás en el justo derecho de defender tu vida… Temo al juicio de la historia. El amor me dio la paz interior y me indicó el camino hacia la vida real. se aproximó a la puerta y la abrió ligeramente para observar la entrada de la Quinta. Anda y camina Belfort. y la traición.. aquello que se llama jugarse la vida con valor.El temor se hace cobardía cuando nace de sí un sentimiento de culpabilidad infinita. porque un día descubrirán al Bolívar humano.Así como ustedes sienten ahora.. -Este no es el momento para filosofías -Dijo Belfort preocupado-.-¡Eso sería un acto de cobardía! -Dijo Bolívar aproximándose al general Montilla-.. Queridos amigos. y nunca encuentra otro refugio que no sea su propia iniquidad. debemos buscar algo con qué defendernos para no morir infamemente -Comentó Wilson buscando algo con qué defenderse. Nunca estarán conformes hasta no ver con sus propios ojos su cadáver. huí con desesperación por los llanos infinitos del Orinoco para que la crueldad de Boves no me alcanzara. La cobardía es un sentimiento pernicioso que siempre rebasa el límite de sus propias dimensiones. Allí miró a cientos de hombres y mujeres que intentaban botar la puerta que interrumpía la estrecha callejuela. pero la mayoría de veces nos enseña a vivir deshonrados. pero más tememos lo que no podemos someter y comprender. Los hombres tememos lo que desconocemos. el sobrino de Bolívar. -Es verdad. Debemos huir o nos cortarán la cabeza. Y nosotros nada tenemos que temer porque no hemos hecho nada malo.

y lloraban. sonó en la entrada un toque de clarín que ordenaba el avance de las tropas de caballería. -Pero si el general Miller se marchó a Inglaterra hace algunos años -Replicó José María. está seguro de que esas tropas son amigas?. Al fin mis tropas vienen a rescatarme! Y la carga de caballería avanzó hacia la multitud. ¡Maldito dictador que sólo nos ha traído desgracias -Continuó vociferando mientras se dirigía a la casa grande en busca del hombre al cual maldecían sin contemplaciones. Y todos deambulaban perdidos como locos. Cuando la turba enfurecida trató de forzar las puertas para ingresar al interior de la casa grande de La Quinta. Bolívar que se había pegado a la pared en espera de los últimos acontecimientos.. Los perros que guarnecían la casa. Finalmente no quedó ningún perro vivo en La Quinta: -¡Muera el tirano! -Gritaba la gente mientras corría desesperada sin saber a dónde dirigirse. -El general Miller se marchó pero queda entre nosotros su Séptimo de Caballería. y pedían clemencia a los soldados que no se cansaban de reprimir con rudeza. y gritaban desesperadamente. 251 . -¿Está por aquí el general Bolívar? -Insistió nuevamente y nadie respondió por temor a delatarse. La gloria es una dama impertinente que destruye el ideal y la realidad de la vida. atacando. pues ninguna gloria compensa la necesidad de ser amado. Son los del Séptimo de Caballería. peleando palmo a palmo los pocos metros que les quedaba de espacio. se acercó a la ventana y lleno de emoción dijo: -¡Ese es el toque de clarín de la caballería de Miller. Bolívar. que se aproximaban lentamente en medio de una multitud de soldados que no cesaban de vivar. y buscaban algo que parecía nunca poder encontrarse. Luego vino un silencio prolongado que cobijó el ambiente de La Quinta. he sido todo en la vida y veo que todo ha sido nada. y lanzaban piedras y hierros retorcidos. Los sobrevivientes. miró consternado los acontecimientos. y comenzaron a incendiar las viejas caballerizas que se ubicaban en la parte posterior de los jardines: -¡Busquen por atrás que de seguro ha de intentar escaparse! -Gritó un hombre que llevaba un pañuelo en la cabeza y una muleta torcida sobre la que se sostenía. Nunca entenderemos realmente para qué vivimos. permanecieron de rodillas.. fueron retrocediendo lentamente. Sólo el amor embellece las cosas más miserables de la existencia humana. mientras la gente huía por las bardas posteriores de la Quinta.execrables de la historia.Le preguntó José María a Bolívar con una voz discreta. ese es el gran enigma de la vida: encontrar un camino certero que por lo menos nos haga menos infelices. la muchedumbre rompió la puerta de La Quinta y comenzó a correr en varias direcciones. -Sí -Respondió Bolívar con firmeza -Es el clarín de la caballería de Miller que ha venido a rescatarme. a los que se los dejó con vida.Miren ustedes cómo va terminando mi vida. En realidad. Repentinamente. y las dejaban tendidas en el suelo. -¿Su Excelencia. Inmediatamente tomó la delantera un joven oficial que avanzó con su caballo hasta plantarse en la puerta principal de La Quinta: -¿Está por aquí el general Bolívar? -Preguntó con una voz gruesa e imponente mientras desenvainada su espada de la parte posterior de la montura. mientras desde el fondo de la callejuela aparecía un cortejo de militares. mordisqueando. con disparos esporádicos y sonidos de sables que degollaban a las personas.

Allí. desmontó su cabalgadura y comenzó a caminar lentamente en dirección a puerta de la casa. preocúpese por observar lo que ellos hagan afuera… José María. encargado del cuidado del general Bolívar -Respondió el General extendiéndole su mano con un gesto de amabilidad. Pero en fin. -Que bueno General que hayamos podido llegar a tiempo para salvar la vida del general Bolívar –Continuó el Oficial-. yo apenas soy el encargado de escoltarlos hasta aquí. -Hemos venido comisionados por el gobierno de Colombia. -¿Y qué tiene que ver aquí el gobierno del Perú con el general Bolívar? -Eso lo dirán los propios comisionados. venimos desde Santa Fe. eso yo no sé –Dijo el Oficial moviendo la cabeza. Usted coronel Santa Cruz. pegadas a las dos carrozas de la comitiva. su Excelencia -Le dijo a Bolívar entrando apresurado–. Luego se nos informó que se había dirigido a Barranquilla y que pretendía llegar a Santa Marta para tomar rumbo a Europa. -¿Conversar con el general Bolívar?… ¿Y de qué? -Buen. salgan a recibirlos como es debido. -Mucho gusto señor -Le dijo el Oficial mientras se sacaba los guantes para saludarlo -Soy de la vanguardia del Séptimo de Caballería que viene a buscar al general Bolívar. ya que una comisión peruana requiere conversar con el general Bolívar. y en medio de ellas esperaban un grupo de personas. pero eso es lo que dice el Oficial enviado. Belfort y general Montilla. Luego entró lentamente a la sala y comenzó a mirar distraído los objetos que encontraba en ella. ¿Pero que hace aquí una comisión del gobierno peruano? -No sé Señor. El general Montilla se quedó por un momento pensativo y dando media vuelta se dirigió al dormitorio en que se encontraba el general Bolívar. 252 . Como usted comprenderá. -¿Comisión del gobierno peruano? -Preguntó Bolívar admirado-. Allí nos enteramos de que su Excelencia había recaído con su tisis y que estaba complicado con un fuerte dolor de hígado y reumatismo. Hemos venido a marchas forzadas tratando de encontrarle a tiempo. Tomó dirección a los dormitorios y fue golpeando uno a uno los cuartos hasta llegar al último: -¿Hay alguien por aquí? -Preguntó nuevamente exaltado. Bueno. pudieron observar que las tropas se habían dispuesto en cuadro. -Soy el general Montilla. Parece que detrás de esto estaban las autoridades locales mandadas desde Santa Fe. -Perdón. Las personas encomendadas salieron al patio central para recibir a la comisión que debía entrevistarse con Bolívar. Se quitó el morrión y lo puso debajo de su brazo. pudimos llegar hasta aquí gracias al complot que se gestaba en Santa Marta para asesinarlo. abrió la puerta del dormitorio y se aproximó al oficial de caballería. adecenta mi vestimenta que debo estar medianamente presentado.El oficial de caballería al constatar que nadie respondía. -¡Sí! -Respondió el general Montilla. lo importante es que impedimos tamaña arbitrariedad. Es el Séptimo de Caballería que viene escoltando a una comisión enviada por el gobierno peruano. -Fernando. general Montilla. La turba se organizaba con el fin de capturarlo y ejecutarlo. -¿Y a qué se debe la presencia del Séptimo de Caballería? -Preguntó el general Montilla intrigado.

porque yo pensaba que no podía existir ninguna forma de progreso si no se daba libertad a la forma de ser y existir de los hombres sojuzgados. Los opresores han quedado tan intactos como antes. -¿Y Colombia ha aceptado mi extradición? -Sí. Es por eso que yo siempre he dicho que sólo la conciencia genera libertad. se aproximó al general Montilla y les presentó a las principales autoridades..Preguntó Bolívar con asombro. además de otras personas designadas para el efecto Y la comitiva fue pasando lentamente saludando al general Bolívar. el doctor José Butrón de la Alcántara y el general Manuel Antonio Alzamora. Luego el doctor Estigarría continuó hablando y dijo: -Me acompañan en la misión: el doctor Faustino Torre Tagle. juzgarme. Los gobernantes peruanos traicionaron a San Martín y ahora pretenden traicionarme a mí. Bolívar apenas si se inclinó y le estiró la mano con mucha cortesía. -¿Mi extradición… y por qué? -Porque el gobierno del Perú piensa que usted ha afectado sus sagrados intereses. El sistema nos ha dejado libres cuando ya no ha necesitado de nosotros. -¿Juicio justo. Luego se dirigió a los presentes y dijo: -Hoy. Pero en verdad. tampoco he podido contra los curas y militares. Ellos en última instancia han sido los culpables de mi destitución y destierro. hemos venido desde Lima en vista de que el Congreso del Perú ha creído pertinente solicitar su extradición.. sin embargo. qué juicio justo puede haber si en nuestra sociedad jamás imperó la verdad ni la justicia? 253 . entendemos que la libertad es un asunto de ilusiones.Al ver la presencia de los delegados de Bolívar. humillarme. el general Bolívar se dirigió al centro de la sala y dijo: -Doctor Estigarría. sólo la identidad nos hace dueños de nuestro propio porvenir. doctor Estigarría?. y no somos más que unas marionetas del destino. -Su Excelencia. nunca pude hacer nada en contra de los españoles y criollos que esclavizaban a la gente. simplemente debe someterse a un juicio justo que nos aclare la verdad -Replicó Estigarría. el Gobierno colombiano ha aceptado su extradición.Al final de las contiendas. -¿Y a qué se debe tan agradable visita. su Excelencia. su Excelencia. Entonces Simón Bolívar cerró los ojos y suspiró. Terminado el saludo. y se detuvieron en la puerta: -¡Saluda a su Excelencia el doctor Juan de Dios de Estigarría y Rebolledo. -Nadie pretende ni humillarle ni traicionarle. jefe de la misión peruana! -Dijo un hombre de estatura pequeña mientras hacía una venia al general Bolívar. es un gusto poder recibirlos a ustedes aunque las condiciones no son las más adecuadas. -No se preocupe. aquellos que me adularon me condenan… Di libertad a los hombres y promulgué muchas leyes aboliendo la esclavitud. víctimas de los poderes superiores del sistema. su Excelencia -Respondió Estigarría inclinando la cabeza. El hombre debe vivir su libertad en las planicies extensas de la imaginación infinita. ustedes sabrán disculpar las circunstancias en que me encuentro. se dirigieron a la sala en la que les esperaba el general Bolívar. sólo la libertad nos brinda identidad. Luego. en donde todos pretendemos decir que somos libres. las personas se acercaron a ellos y comenzaron a saludar amablemente. El joven Oficial del Séptimo de Caballería.

Luego. Riva Agüero pensaba que sólo se le debía enviar tropas. Se sacó el sombrero y se acercó recelosamente a Bolívar. En ningún lugar del mundo se apostó la pobreza y la miseria con más conformidad que en nuestra tierra. En ese entonces se me pedían como Libertador. Hombres sin autoestima ni valores. El mundo tiene un profundo reto en el futuro. -¿A quién y a qué?.En esa instancia... su Excelencia? -Preguntó ingenuamente. Sólo las mujeres y la libertad dieron razón y sentido a mi vida.. Pero en fin. una actitud frente a la 254 . El Doctor Estigarría se sintió molesto e interrumpiendo a Bolívar dijo: -Bueno. no tenían un concepto claro de lo que era la libertad -Continuó Bolívar levantando su voz-. pero el general San Martín había adelantado mucho –Dijo Estigarría exaltado. Los peruanos estaban descontentos con la llegada de las tropas colombianas. ¿y a qué? -Preguntó Simón Bolívar con una carcajada. Bolívar continuó caminando mientras divagaba: -Las mujeres limeñas era lo más encantador que tenía esa Lima aristocrática y farandulera. Sepan ustedes señores. pues ellas me embelesaron desde el primer momento. pero Riva Agüero estaba completamente equivocado. Mi deseo desenfrenado por el sexo obedecía a un gran complejo de infertilidad y estética personal. José María se acercó a Bolívar y le pidió que se sentara. Nada ha oprimido tanto al género humano como el menosprecio del hombre por el hombre. -Claro que viene al caso doctor Estigarría. Lo que sucede es que usted se convirtió en un autoritario. -Es que ha llegado esta comisión peruana que pretende llevarse a su Excelencia al Perú Respondió secamente el general Montilla.. La discriminación es el único fundamento que da vida al esclavismo y la opresión. comenzó a caminar en círculo mientras meditaba en voz alta: -Cuando llegué al Callao me esperaba la más rancia aristocracia limeña. La pobreza no solamente era una carencia material sino esencialmente una derrota espiritual. -¿Llevarse a quién?. con el desajuste de la estructura social de su pueblo. todo en la vida es parte y complemento. La ignorancia fue el barril de Tántalo que jamás nos permitió pensar ni dilucidar sobre nuestra realidad…La pobreza era una larga enfermedad que nunca había dejado de necesitarnos: envilecía los valores y tergiversaba los preceptos. el dueño de la Quinta. -Sí. que es destruir las pirámides sociales propias de sociedades injustas y verticales. Perú en esas circunstancias era una amenaza para la independencia de Colombia. y en última instancia. pero había mucho por hacerse.-Volvió a preguntar el general Bolívar. al poco tiempo me di cuenta que la realidad de la sociedad peruana era compleja y distinta. -Sí.. dijo: -El pueblo peruano siempre ha estado luchando por su libertad. pero Bolívar continuó de pie con un gesto de templanza.. la discriminación y el racismo. arquitecta de la realización del ser humano. Siempre creí que sólo hay un ser superior al hombre: la mujer. -El pueblo peruano y latinoamericano en aquellos días. En la libertad del Perú había mucho por hacerse y necesitaban recursos. Pero la pobreza espiritual era más profunda que la carencia material que flagelaba a la gente. -¿A qué se debe este acontecimiento.. en realidad esto no viene al caso. El general Alzamora dio varios pasos adelante y mirando con desdén a Bolívar. que una sociedad viciosa es aquella que se gesta en las viles entrañas del prejuicio. personas que había perdido su dignidad hasta el extremo.. repentinamente entró Joaquín Mier.

Eso es lo que todavía no hemos dejado de ser. El escenario estaba hecho para que el pueblo sea un sirviente ciego de la opresión y la tiranía. esclavos. -De esa vieja gesta solamente han quedado los caudillos… jamás libertadores. lo hicieron a mansalva. aquel que tiene una vida monótona y reprimida. Simón Bolívar caminó hacia un costado y volvió a preguntar: -¿Y qué entienden ustedes por libertad? Un momento de silencio inundó la sala. es renunciar al derecho de luchar por ser. esa es una gran calumnia -Dijo el doctor Butrón de la Alcántara retirándose los lentes-. Vivimos de esta manera por ciento de años y debemos recordar que ésta forma de vida fue abalizada por Aristóteles y los debates de Valladolid entre Juan Gines de Sepúlveda y Bartolomé de las Casas: Hay hombres que han nacido para ser amos y otros para ser esclavos.El dejarse vencer por los condicionamientos del destino. Señor -Replicó el doctor Torre Tagle aflojándose el corbatín de su terno-. Luego. sí queridos amigos. El realizarse es un derecho del hombre como lo es el de amar y ser feliz en su entorno… La moral de un esclavo es la moral de un perdedor. y las leyes naturales dicen que aquel que no es capaz de resistir.. con una ira manifiesta se paró frente a Bolívar y dijo: -Usted está insultando a nuestro pueblo ¿cómo puede referirse a él en esos términos? -Es que los generales de la independencia han traicionando a su pueblo -Dijo José María entrometiéndose en la conversación. aquel que no hace nada por levantar su grito de protesta.. -¿Esclavos? -Preguntó Bolívar-. cuando en realidad eran hombres que luchaban por sus intereses. -¿Y quiénes son sus libertadores? -Volvió a preguntar acercándose a Estigarría. No hay dictadura más perversa que aquella que gobierna sobre la ignorancia de los hombres. La injusticia y el abuso fue algo tan normal como la existencia misma. Bolívar se acercó lentamente al doctor Butrón de la Alcántara y tomándole del brazo le dijo: -Toda idea de progreso y civilidad se detuvo en el mundo colonial latinoamericano. El doctor Torre Tagle. -Nadie ha traicionado a nadie. 255 . La ignorancia es la esclavitud más perfecta que ha ideado el hombre para someter a sus congéneres.vida. El caudillismo en Latinoamérica ha sido y será un hijo bastardo del absolutismo colonial. La esclavitud es la tumba de la dignidad humana. existir y realizarse. en nuestra patria no puede ser diferente.. Un pueblo esclavo es aquel que no conoce ni exige sus derechos. pues sobre este corcel han cabalgado las peores injusticias del mundo. no tiene derecho a sobrevivir. Miren ustedes cómo Santander utiliza ésta herramienta para intentar asesinarme… ¿Cuántos hombres han muerto el día de hoy sin saber siquiera lo que hacían? Y sin embargo. tratando de quitar la vida al hombre que dedicó la suya para tratar de liberarlos. El Perú ha dado tantos patriotas como hombres muertos por su libertad.. pues nunca tuvo la menor intención de cambiar esa oprobiosa realidad que lo había denigrado. esa es la semilla de todos los males sociales. Eso no lo podemos cambiar de la noche a la mañana. Y aquí. y consciente a su opresor vulnerar sus entornos espirituales. -Pero por Dios. El indígena se creyó un ser inferior que estaba hecho para servir eternamente. Él no estará conforme mientras no vea con sus propios ojos mi cadáver… La ignorancia. Sí. una enfermedad social…Nuestra gran equivocación fue creer que existían hombres que luchaban por la libertad.

-En donde no nace la razón no se forja el destino –Sentenció Bolívar-. la arbitrariedad es su rumbo y la violencia su razón. a la luz de la razón. No puede haber pueblos libres sin derechos. En ese momento se escucharon disparos en el patio central de La Quinta. Los pueblos no pueden pedir la libertad a quienes les han prodigado cadenas. Su salud está resquebrajada. en donde deberá responder los cuestionamientos del Congreso. ni motivar más allá de sus propios sentimientos.una actitud natural del hombre frente a un pueblo en estado prepolítico. impulsar a los hombres para que decidan su propia realidad… La incapacidad de los gobernantes será siempre el calvario de los pueblos. 256 . general Montilla -Le respondió en voz baja-. creando un tornado gigantesco que nunca terminaba de elevarse. El general Montilla se acercó a Bolívar delicadamente y le dijo: -Si su Excelencia desea. Es que usted nos acompañe a Lima. Su semblante estaba lleno de enojo. Gobernar es conducir a una fuerza humana por los caminos impredecibles del destino histórico. Le garantizamos la vida y seguridad del general Bolívar. es entender la realidad para decidir su futuro. -Imposible. el general Bolívar es un invitado de mi casa y de aquí no saldrá si no es con su expreso consentimiento -Dijo Joaquín Mier dirigiéndose a los presentes. el problema no es tan grande -Dijo Estigarría acercándose a los sargentos-. El caudillo nace y crece en las entrañas profundas de la intolerancia. no pueden haber pueblos respetables en medio de la humillación. Luego se escucharon disparos de artillería a los lejos. y sobresaltaba en sus cachetes ese rojo inocultable que le hacía más vistoso. El caudillismo es grosero y opresivo. y a nombre de qué piensan que pueden llevarse al general Bolívar? -Preguntó Fernando Bolívar encarándose con Estigarría. -Sí. Y nuestros pueblos han vivido en medio de la ignorancia. Tendrán que pasar sobre nuestros cadáveres. -Lo que nosotros deseamos. -¡Ah. Bolívar puso sus manos detrás de la cintura y comenzó a caminar en círculo. si es posible. Un pueblo ingenuo en manos de un caudillo es un horizonte muerto en busca de verdad. a la luz de la conciencia. el oprobio y la humillación. -No. no puede haber pueblos prósperos viviendo en la ignominia. -A nombre del Gobierno peruano y la aceptación del Gobierno colombiano -Respondió Estigarría limpiándose el bigote. no está obligado a mantener este diálogo. general Bolívar -Manifestó el general Alzamora-. existe un pequeño resplandor que nace en el sol de la esperanza. Esa es nuestra misión y nosotros debemos cumplirla a cualquier costo. Los sargentos Martínez y Hurguete también se colocaron delante de Bolívar. El hombre no puede gobernar más allá de sus conocimientos. -¿Bueno. En los campos somnolientos en los que viven los pueblos ignorantes. Lo que haremos es trasladarnos a Panamá y de allí tomar un barco al Callao. Pero creo que no debo evadir la defensa de mi honra por ningún motivo. nefasto en su más amplia concepción… retardatario. -Pero si nuestros próceres de la independencia nos han trazado el camino -Replicó Estigarría. eso no lo permitiremos nunca! -Dijo el sargento Mediavilla colocándose delante de Bolívar-. Una nube de polvo se fue elevando a la distancia. falaz. Y el caudillo será siempre un signo de la incapacidad. Los pueblos sólo pueden tener su libertad cuando hayan salido a la luz del entendimiento. no.

sino que era una percepción de nuestro espíritu.. A esas alturas de mi vida entendí que mi enfermedad avanzaba vertiginosamente. y entendí que la realidad no existía plenamente. En Pativilca enfermé gravemente con tabardillo y las fuerzas de mi cuerpo me abandonaron por completo. Bolívar no dijo nada y se quedó meditabundo.Riva Agüero era un nacionalista que nos odiaba a los colombianos. Sin embargo. Me decía tantas cosas ocultas e ilegibles.. Bolívar se cubrió con una capa su cuerpo macilento y caminando hacia la ventana dijo: -Lima.. simulaba tolerarnos pero en el fondo también nos despreciaba.Pensé en aquella instancia que la muerte me había invadido. mucho más hábil que Riva Agüero. Yo un bailarín y ellas unas damiselas. sin embargo se fue con sus tropas al norte de Perú y pactó con los españoles mi salida. frente a la realidad de lo indefinible.Es por eso que dicté muchas leyes a favor de los indios y los negros. Éste. pero que en realidad eran sitios que jamás había visitado. Y bailé incansablemente.. 257 . la parranda.. Consideraba que Colombia no estaba en condiciones de realizar tal esfuerzo y que yo era un hombre ambicioso y autoritario. Anita Carvajal. de lo perceptible a lo latente. Lolita Cervantes. hermosa y hospitalaria. levantando un papel impreso que llevaba en la mano. Él se oponía a que me desplace al Perú para darle independencia.-Resulta que existe una orden clara y precisa que nos autoriza a llevarlo detenido -Dijo el general Alzamora. Pude sentarme y conversar con la muerte muy de cerca. Conocí la opulencia y el derroche en medio de una aristocracia. concediéndoles su libertad..Sentí esa transición macabra que implicaba pasarse de la realidad a lo inimaginable. -¡Es que eso no era lo justo! –Interrumpió el doctor Estigarría. Luego continuó: -En el Perú reinaba la duda y la incoherencia.. A él no le interesaba para nada la independencia peruana. en aquellos hermosos salones en que la belleza y la delicadeza llegaban a su máxima expresión: Salomona Escala. Torre Tagle. y viajamos lentamente por todos esos lugares que me parecían conocidos... y sentí que la vida y la muerte eran una uniformidad única que nunca dejaban de aparearse. -Lo justo era que nosotros decidamos nuestro destino. usted general Bolívar arrasó con todas nuestras instituciones y se convirtió en dictador –Cuestionó el doctor Butrón de la Alcántara. Me clavó su mirada tétrica hasta el fondo de mi mirada opaca. En un momento determinado. Riva Agüero se decía independentista. con la clara intensión de asesinarme. y me fue congelando poco a poco hasta que no sentí ningún miembro funcionando. llegaba a un acuerdo con Canterac para entregarle el Callao. el licor. la muerte me invitó a viajar por sus galerías misteriosas. los gritillos desesperados por recibir cariño y placer. porque consideraba indigno que nosotros les diéramos la independencia.Santander. -En el Perú. El marqués de Montenegro nunca dejó de ser un realista. hacía lo suyo en Colombia. -¿Y qué considera usted que era lo justo? –Le preguntó Bolívar. Tuve que dirigirme a Trujillo para someterlo y enviarlo a Lima detenido. el Congreso de Colombia apoyó esta iniciativa y me permitió luchar en el Perú. y yo pensaba que las podía descifrar con mi humano entendimiento. de lo concreto a lo posible.En varias ocasiones me senté a escucharla y puede entender su diálogo confuso y perdido. El baile. -No me interesaba ser un dictador en un lugar en donde no conocían lo que significaba la libertad y el respeto al ser humano –Respondió Bolívar. como tampoco dejó de serlo el marqués de Torre Tagle. por su parte.. y me obligó a mirarla hasta que aceptara que ella era el poder dominante de este mundo. que jamás creyó en otra cosa que no sea su anciana realidad. Ella me cubrió con un viento gélido la pobre estructura de mi cuerpo.

Luego seguí caminando hasta llegar al dormitorio del fondo. 258 . Viajé a lugares espectrales en donde la vejez y el tiempo no existían. Me interné en la profunda soledad de la vieja hacienda “El Huantatí”. nadie respondió a mis gritos desesperados. Yo casi no la podía ver porque se colocó a mis espaldas. Allí lo miré con detenimiento y traté de identificar su figura. Estaba convencido de que aquella persona era la representación de la muerte y por ello mi gran curiosidad de conocerle. Luego. con quién tengo el gusto de tratar? -Le pregunté caballerosamente y ella no me respondió nada y continuó dándome las espaldas. y ella continuó acariciando mi cabeza. -Espíritu del mal. Sólo una indiferencia fría encontré como respuesta y el hombre se fue aproximando lentamente hasta que me petrificó el miedo. sola. Y la figura continuó moviéndose lentamente sin pronunciar una sola palabra. Viéndome sentado en el piso. con su pelo largo extendiéndose en su espalda. y me senté a contemplar la divinidad de la vida. En ese instante me sentí sumamente débil y temeroso. mi señor. Solamente se podía escuchar los chirridos de las tablas y los ventanales: -Esta casa tiene un aire enrarecido -Me dije a mi mismo conteniéndome la orina. me planté desafiando al risco y grité un sinnúmero de veces para escuchar mi propio eco. y quise quedarme allí sin que ella me topara. Entonces me senté en el piso y esperé pacientemente hasta que los dolores me pasaran. dime de qué lugar provienes -Volví a insistir. cerca de Upacá. frente al árbol que vigilaba la quebrada. los dolores intensos que me causaba el cólico me hacía casi imposible mantenerme en pie por un instante.Le pregunte con la voz entrecruzada. y enfurecí inconteniblemente hasta que una figura extraña se apareció cerca del corral de las cabras. y pude mirar lugares hermosos en donde el sol no se ocultaba. a extensas planicies de interminables bosques y trigales. Llevaba puesta unos zapatos blancos que contrastaban con el color de su falda: -¿Disculpe señora. Y pude observar claramente cómo del fondo de la quebrada salían un sinfín de figurillas que trepaban sus paredes y querían alcanzar la cumbre. hasta que logré entrar a la casa y cerrar sus puertas con seguro. Luego ya no le pude observar. y sentí que unas garras trataban de alcanzarme y despedazar las suelas de mis botas. Esa era una realidad irrefutable. esa medusa indescifrable frente a la cual ningún mortal tiene alternativa.La muerte sí. flaco y acabado. y vi sitios terroríficos en donde no existía la luz ni el reposo. quién es usted Señora?. Era una mujer pequeña y delgada. -¿Dígame. y le volví a repetir hasta el cansancio. Luego sentí una fiebre intensa y unas ganas infinitas de vomitar en donde sea. Comencé a sentir con más intensidad los síntomas de esta tisis maligna. Ella me tomó de la mano y me llevó por caminos que jamás había conocido. pero sentí que esa figura se movía a mis espaldas y que desprendía una brisa helada que congelaba los alrededores: -¿Dime quién eres y a qué has venido? -Le pregunte con voz muy delicada y temerosa. donde los carnavales tenían un pequeño sitio de reposo. ampárame de los demonios -Dije unas cuantas veces. Allí. abandonada. y le pregunté varias veces su nombre. Entonces retrocedí descontroladamente. Algunas personas en Huayto me habían dicho que estaba viejo. -Jesucristo. La casa de Huantatí estaba vieja y vacía. Allí estaba una mujer mirando a través de la ventana. la Señora se acercó a mí y comenzó a murmurar extrañamente. y la extraña figura insistió en no decirme nada. tratando de llegar a la casa.

Allí volví a ver a la mujer que me había acompañado todo el día. Debemos decidir su situación con respecto al Gobierno peruano -Dijo Estigarría limpiándose con un pañuelo la frente. me sentí protegido por la oscuridad y la noche que ocultaba a la luna ennegrecida. La marginación había sido el verdadero estado de indefensión al cual los indígenas habían sido sometidos. Yo me reí y le dije que lo que pensaba hacer era triunfar con o sin la ayuda de la nobleza peruana. Luego me coloqué la casaca que la había remendado y el poncho rojo traído desde Santa Fe para trepar la cordillera. Estaba solo y agotado. atemorizado. Volví a colocarme la cinta vieja que me habían obsequiado para atarme la cabeza. José María Palacios junto con Fernando Bolívar. -Como su Excelencia desee -Dijo Estigarría y se colocó a un costado. pero ahora sólo podía divisar su silueta recortada. Le dije también que la Iglesia había esclavizado nuestras conciencias. y levantó su mano levemente. en donde sólo reinaban las tinieblas… La sala de la quinta de San Pedro Alejandrino. José María Palacios le recordó a Bolívar que debía tomar su medicina. -El Dr. haciendo una señal para que la siguiera. Y me dijo que me veía arruinado. y me quedé perplejo y expectante. Pensé que el fin último del hombre era la oscuridad eterna.Al llegar la noche. Ella comenzó a caminar y se colocó en la puerta que daba al exterior de la casa. se quedó muda por un rato. creo que es necesario que le demos un descanso. Escuché unos pasos extraños que caminaban por los cuartos de la hacienda. y que los indígenas americanos se habían acostumbrado a querer a su amo. La Iglesia se había 259 . Me puse a caminar y salí a espiar por el corredor interior de la casa de hacienda. Torre Tagle le preguntó al general Montilla acerca de la salud del general Bolívar. En esa instancia. Miré atentamente sus jardines y la extraña pintura que adornaba la esquina del corredor que daba a la salida. que no había funcionado desde hace mucho tiempo. la oscuridad inundó todos los rincones de la casa. me senté a meditar en medio del jardín interior de la hacienda. que al parecer ya no tenía amigos y que la independencia del Perú estaba muy lejana. y que nos había hecho hijos indignos de nuestra propia tierra. -Así es pero el juicio de la historia no me espera -Replicó el general Bolívar. Me amparó la sombra de los arbustos que hacían aun más ilegible mi figura. inexplicablemente atento e intrigado. Aquí. Que en realidad. sino aquel que no había tenido el valor para adquirirlas. -Pero se lo ve demasiado agotado su Excelencia -Insistió Torre Tagle -Podemos esperar a que descanse. Había tres bancas viejas que circundaban a la pila central. señores delegados -Comentó Bolívar. y que luego nos había convertido en hermanos del deshonor y el sometimiento. -General. para retomar luego esta conversación tan engorrosa. tomaron una silla y le ayudaron a sentarse. Estigarría y Butrón de la Alcántara se acercaron para comentarse al oído. los españoles eran demasiado fuertes en la Serranía. Los hombres se habían marginado. el indefenso ya no era el hombre que no tenía armas. -Creo que después será demasiado tarde y mañana nunca. mientras los delegados peruanos se miraban los unos a los otros. Joaquín Mier y Belfort le arreglaron la casaca. Trescientos años habían sido suficientes para domesticarlos. porque no tuvieron el valor de frenar el abuso y la ignominia. Mosquera me encontró al siguiente día -Continuó Bolívar-.Así que de una vez definamos este asunto. Aquella noche hacía demasiado frío y no cesaba de toser aunque me colocaba más cobijas. Con la oscuridad plena de la noche.

ordené que marchara en dirección a Trujillo.convertido en la explotadora perfecta de las eternas frustraciones del hombre.El Dr. un flemático despiadado. -En el Alto Perú –Respondió Bolívar-. Esto me dio tiempo para reorganizar mi ejército y atacar al enemigo por separado. general Bolívar -Dijo Torre Tagle tomándose de la camisa-. cuanto más oprime. La Iglesia prostituyó la verdadera fe y la convirtió en un patíbulo de nuestros derechos. cuanto más tiene más quiere. en donde se refugiaban los traidores. Lima había recibido con bombos y platillos al general Monet. Conforme el hombre va adquiriendo poder se va haciendo más prepotente y vanidoso. Entendí que esa era la oportunidad de atacar a Canterac y mucho más si Valdés se iba en contra de Olañeta. en un acto de desesperación.. Hubieron muchas personas patriotas.. se insurreccionó el general Olañeta por la imprudencia del virrey Laserna: Olañeta había sido puesto a órdenes del general Canterac. Su conversación era parca y limitada. La omnipotencia es una fuerza sin rasgos de debilidad. Los realistas. Me refiero a los que quedaron como gobernantes… Eran hombres egoístas.. era tan pobre y menesteroso que ni siquiera tenía uniformes. Para este cometido apliqué en forma extrema la estrategia de tierra arrasada. Apreciamos su lucha y estuvimos junto a ella. en un acto tan estrepitoso como el que me brindó a mí la primera vez. me confirió los poderes totales para manejar la situación imperante. -¡No es cierto que la nobleza criolla haya traicionado la causa de La Independencia! Exclamó Butrón de la Alcántara poniéndose delante de Bolívar-. nunca se detuvieron a analizar esta situación por su exagerado menosprecio a nuestro ejército. se vuelve más severo. La aristocracia limeña afloró su verdadera naturaleza y se puso a favor del Rey. En verdad que el hombre nació para luchar y la lucha no entiende otra moral que el egoísmo. Era el hombre que Santander había enviado para ver en que situación me encontraba. el Congreso peruano. El ejército gran colombiano no era lo que aparentaba. -¿Pero cómo es que usted. fue la más prominente enemiga de La Independencia. En el Perú hubo un fuerte patriotismo. de su condición de mortal y portador de una infelicidad imperecedera. El egoísmo es la verdadera moral de la política… -Está haciendo referencia a una actitud maquiavélica. Mosquera calló y me miró algo así como incrédulo y compasivo. Canterac y Valdés eran dos brillantes generales monárquicos que representaban la más grande amenaza para nuestra causa. La Mar y Córdova recogían tropas de la nada. -Claro que esa actitud ha sido de ustedes y de muchos americanos -Respondió Simón Bolívar acercándose a Torre Tagle-. Al poco tiempo. Mientras tanto en el norte del Perú. la esclavitud una actitud sin rasgos de moral. señor Butrón! -Exclamó Bolívar-. Sin embargo. La libertad fue una cosa muy poco comprendida y menos aplicada. El marqués de Torre Tagle nos traicionó miserablemente y quiso beneficiarse de las circunstancias. con un ejército tan desvalijado como dice. Esa no ha sido una actitud nuestra. Cuando las tropas del Callao se insurreccionaron. -¡Claro que sí. -¡Es falso general Bolívar. 260 .. pudo derrotar a un ejército realista muy bien apertrechado? -Preguntó el general Alzamora tomándose de los bigotes. que el Perú no le haya brindado un apoyo verdadero! Manifestó el doctor Estigarría-. Monet era un oficial realista que odiaba a la insurrección independentista. El ejército realista dividía y fragmentaba su potencia de combate. Esos son los caudillos que han quedado de la gesta de La Independencia.

Pero qué belleza de esas montañas grandiosas respirando en el espacio celestial del infinito.. pues era el desafío el que me obligaba a buscar nuevas conquistas. José María dio un grito de indignación. Sabía que ascendía al lugar en donde libraría mis últimas batallas. en los cuales deslizaba mis labios deseosos. salió en dirección al lugar en donde se encontraba el comandante del Séptimo de Caballería. Creo que ellos eran incapaces de entender que su situación. Era gente bastante pobre pero demasiado generosa. -Sí. se los ve obstinados y embrutecidos –Corroboró el general Montilla-. Si sigue así la situación. ella picaresca y yo deseoso de poseerla. ella se sintió recelosa y temerosa. Ella era coqueta y yo romántico. y que necesitarían muchos años de lucha para en realidad liberarse de ese yugo. Y allí conocí a Manuelita Madroño: pequeña y bien proporcionada. Aquella noche en que dormimos por primera vez..La población de Huaylas me recibió con mucho cariño. ella presumida y yo galante.. Manuelita alentaba incansablemente mi espíritu de triunfo. sus manos temblorosas. que rebasaba todo asunto temporal o pasajero. el general Bolívar se aproximó a Belfort y le dijo confidencialmente: -Es necesario que se deje de disparar y la gente sea respetada. Y allí estuvieron: 261 . Pero yo apenas era un simple mortal que llegaba por una casualidad de la historia. Me dijo muchas cosas que la hacían cándida y provocativa. se juntaron. Para mi próxima batalla en la Serranía. se aproximaron a la ventana para observar lo que sucedía. y me hacía sentir un hombre poderoso en medio de mis carnes macilentas. Entonces Belfort se dirigió a la puerta.. Los ojos de Manuelita se posaron serenos sobre mi cuerpo flaco. cuando vio que se aproximaban más personas a la cerca. corremos el peligro de que nos linchen. se pusieron duros y puntiagudos. En esa instancia. Mi enfermedad y la vejez hacían que yo desplegara un enorme esfuerzo para guiar la marcha de mis tropas. Cada romance que tenía en mi vida me parecía algo nuevo y excitante. Pero si parece que van llegando más y no le temen a las balas. El general Montilla y José María. Al ver que las tropas continuaban disparando con más intensidad. los abismos profundos y temerarios. y eran cruelmente reprimidos por las tropas de caballería: -Yo no sé hasta cuando se deba reprimir a esa gente –Comentó José María-. El frío de la serranía afectaba profundamente a mis pulmones. ordené que las tropas se detuvieran en Pasco. En el delirio de su boca se podía percibir ese derroche erótico que me conmovía hasta el último centímetro de mi varonía. Sus senos suaves.-Sí. mestiza de busto grande. Dejé de lado la ropa que llevaba puesto e hicimos el amor sin límites ni recogimientos. la vegetación tupida y rebosante. Con un ruido impresionante. nuevamente se escucharon disparos en el patio de entrada de La Quinta. Se debe contener su avance pero no a costo de ninguna vida. colocándose en el centro de la sala para continuar oyendo lo que Simón Bolívar decía: -Desde el pueblo de Huaraz -Reinició el diálogo Bolívar-. Ese pueblo que me miró con una esperanza infinita. En su mirada se podía percibir un estado de emotividad infinita. inicié el asenso a la cordillera. sus piernas recogidas. pensando que yo sería el redentor de sus males. que más parecía una figura del Greco que los fornidos cuerpos de las pinturas de Rubens. los caminos estrechos y sinuosos. El Doctor Estigarría y los demás miembros de la delegación peruana. y abriéndola rápidamente. había ordenado al general Sucre que dispusiera de los mejores oficiales para enfrentar al enemigo. es verdad. Mis tropas agotadas recibieron mucho afecto de un pueblo solidario. recibí apoyo del pueblo peruano -Continuó Simón Bolívar-.

-¡Y no solamente eso. esclavizados y empobrecidos hasta llegar a la miseria. La Mar. En efecto. cuna de los Incas. Me dirigí al Alto Perú. Pero a mí había llegado una inquietud enorme. la gente se iba regocijando y aclamando mí presencia. Eso era una estúpida imprudencia. De pronto llegó la noticia de que Urdaneta había sido derrotado en las cercanías de Lima. que no haría caso de tales órdenes y más bien iniciaría una larga marcha hacia el Cuzco..Luego conocí que el mariscal Sucre había sido nombrado presidente de una nueva república a la cual habían puesto mi nombre: Bolivia. -¡Usted general Bolívar.. Nunca me equivoqué. y llame a mi secretaria a medianoche. Inmediatamente me puse en marcha a Lima.Córdova.Luego del triunfo del general Sucre en Ayacucho. deliré de emoción al ver tan hermosas montañas revestidas de exotismo. mi corazón se conmovió profundamente. En ese instante comprendí la posición que tendrían los peruanos y la animadversión que se forjaría en mi contra. Decidí por mi propia cuenta. La batalla de Junín apenas fue un breve enfrentamiento que nos dio una victoria fácil. mientras el marqués de Torre Tagle huía. Aparentemente todo debía quedar en cero y yo debía retornar a Colombia. Conforme avanzaba en dirección al Cuzco. La envidia de Santander había logrado que el Congreso de Colombia me quitara el mando del ejército colombiano en el Perú. Proclamé los derechos del indio como ciudadano peruano y como hombre acreedor a todos los derechos políticos. sin embargo. Al poco tiempo me llegó la información de que Laserna preparaba sus tropas en el Cuzco. la idea estratégica que nos animaba. Miller. económicos y sociales. pude percibir que había muchas personas que eran contrarias al desprendimiento del Perú. Necochea. Sobre el lomo de mi caballo. pues yo no podía abandonar el Perú cuando las tropas realistas comenzaban a arrinconarse y a perder su espacio de maniobra. en el momento más esplendoroso de mi carrera libertaria. Santa Cruz. pues si 262 . que era que Latinoamérica a partir de ese momento. Carvajal y otros. y la tome por sorpresa. y le dicte ese famoso decreto de igualdad de los ciudadanos como base de la libertad. curas y demás opresores. Cuando el mariscal Sucre convocó a una reunión de las provincias del Alto Perú. amigos -Replicó Bolívar con un tono muy pausado-. A los pocos días estaban enojados hacendados.. Atravesé pueblos. debía afrontar una nueva amenaza: los anglosajones.. El general Sucre tuvo la gentileza de invitarme cuando la envidia de Santander se había aplacado temporalmente. pero al ver la cara de cientos y miles de indígenas. el pueblo me recibió con los mejores parabienes. Decreté el reparto de las tierras comunales. La belleza del mundo andino hipnotizó toda mi percepción estética. era darle a este pueblo los mejores elementos para que pueda administrarse autónomamente. sino que habló de democracia y se convirtió en un tirano! Continuó del doctor Torre Tagle. Mi intención era darle instrucciones para que condujera de la mejor manera a este país naciente. y abolí el pago de tributo de indios. todo el Perú festejo su independencia acaloradamente. comarcas y comunidades. habló de unidad y dividió el territorio peruano! -Le reclamó exaltado el doctor Butrón de la Alcántara. En esa ciudad fui recibido con todos los honores. En esta ciudad. Lara. Estratégicamente esto era una pérdida que ponía en peligro la línea de comunicaciones del ejército colombiano. -Eso no es así. Sucre me recibió en el lago Titicaca y tuvimos una larga plática mientras nos dirigíamos a La Paz. es por eso que ahora mi prioridad era convocar al Congreso de Panamá y lograr la unión de los pueblos independizados.

El general Montilla.bien con el asunto de Guayaquil se quedarían resentidos. Las diferencias sociales eran extremadamente verticales. Cuando llegué a Potosí. Descalzo. los incas lo habían adoptado como su dios principal generador de vida. oí unos pequeños gritos que me llamaban a lo lejos. yo no era más que un simple traidor. conocí el Cerro en dónde se esclavizó al indígena en la forma más oprobiosa que la humanidad haya conocido: miles de indio muertos en las profundidades tenebrosas de la tierra. Al mirar que un niño indígena me miraba con profundo desconcierto. los largos caminos de la nada que estaban por indicarme su sendero inexpugnable. Desafiante. La sociedad peruana era por demás racista y explotadora. la infinita soledad del ser humano frente a su real inexistencia. Sentí un calor raro que me conmovió hasta lo más recóndito de mi alma. Los ricos siguen siendo ricos. continué caminando hacia un sitio más distante. Traté de tranquilizarme y respirando profundamente me detuve a mí mismo y continué desafiando a la oscuridad y al miedo. sentí que había vuelto a la vida. Al caminar hacia el interior de la mina. tratando de sentir la incomprensible ansiedad y desesperación que habían sentido los indígenas sentenciados a éste trabajo. El indio había sido demasiado maltratado al igual que en otros lugares de los Andes. que no dejaba de iluminar el medio día. su Excelencia? -Me preguntó sobresaltado-. me encontré con una sociedad profundamente esclavista. Allí pude comprender con claridad la profunda realidad de la muerte. más pobres y harapientos¡ -Comentó el general Alzamora. con sus piernas descubiertas. y me incliné reverente ante el sol. y los pobres. cientos y miles de familias desarraigadas y abandonadas. rompiendo la expectativa que Bolívar había generado en sus oyentes: -Al llegar a Chuquisaca –Continuó Bolívar-. las cosas han seguido tan iguales como antes. y comprendí perfectamente el por qué. con un pequeño poncho que le llegaba a las rodillas. el niño finalmente aceptó que yo me acercara. usted nunca nos dio la libertad. En la oscuridad intensa no había otra figura que las entrañas inexpugnables de la nada. paré mi caballo y desmonté tratando de acariciarlo. El niño se sintió incómodo y quiso alejarse de mi lado. un sórdido silencio que nos indicaba el horripilante rumor de la muerte. y poco a poco se fueron acercando hasta cuando José María llegó al lugar en donde estaba: -¿Por qué no respondía. lloré profundamente y oré por todos aquellos hombres que habían muerto en nombre de la opresión rapaz. millones de toneladas de tierra removidas para llevar la riqueza al colonizador infernal. Me senté en la entrada de una mina y lloré. sentí una brisa escalofriante que salía del fondo de aquel túnel. general Alzamora -Respondió Bolívar-. Era una pequeña figura que representaba el dolor y la 263 . y seguí caminando hasta cuando nadie me seguía y continué caminando hasta cuando me sentí perdido y que la desesperanza me embargaba. con un sombrero ennegrecido que apenas cubría su piel tostada por el frío. -Usted tiene algo de razón. tosió ligeramente. Sintiéndome más seguro. -¡En realidad. Me arrimé suavemente a la pared húmeda y esperé pausadamente hasta que nuevamente la tranquilidad volviera a mi cuerpo. Luego de un momento sentí que el ambiente me asfixiaba y unos deseos infinitos de salir me invadían. decidí caminar aun más lejos de lo que había pensado y tome por otro túnel y seguí caminando. Al salir nuevamente a la luz vital que genera toda forma de vida. Estábamos preocupados sin saber en dónde estaba. pero yo no respondía. con la pérdida de Bolivia. Luego de media hora.

buscando que el indio saliera de su profunda ignorancia. me esperaba una vejez triste y abandonada. antes que rodearse de muchos fariseos. pero me reconfortaba el hecho de saber que podía hablar con una persona. Nada puede ser más placentero que vivir a cada instante. Sólo se han quedado a mi lado unos pocos amigos y otros ni siquiera saben que me debato entre la vida y muerte. Pues estando en Chuquisaca recibí su grata visita. Amaba la sabiduría y la verdad como una realidad invalorable. decidieron pagarme con su indiferencia. y yo por el camino del orden y la lucha interminable por la conquista del poder.. Los pueblos a los cuales serví con entereza me han declarado proscrito. Al otro día llamé a mi secretario y me puse a legislar para los pobres. buscaba nuevos desafíos. Él no había cambiado casi nada. -La vida es demasiado simple como para hacerla complicada -Me dijo sonriendo ampliamente-. Me contó sonriendo que sus últimas innovaciones pedagógicas habían consistido en enseñar anatomía con un alumno desnudo.Al muerto se le llora y al ingrato se le olvida. del deber y del derecho. Dijo una cosa e hizo otra. y América estaba todavía en su plena ignorancia.Se sintió muy congratulado con todo lo que yo había hecho por los pueblos sometidos. como la de él mismo. Cuando se enteraron de esto los nobles bolivianos. Su mirada limpia y espontánea. 264 . A sus primeras inquietudes no le respondí absolutamente nada. Luego me tomó de la mano y me dijo que se sentía muy orgulloso porque el había sido parte de la creación de un gran hombre. Legislé en educación. -No espero gratitud ni reconocimiento de nada ni de nadie -Respondió Bolívar. cuando él me enseñaba el camino de la libertad y la rebeldía. hasta que finalmente. el caminar por una trocha enmarañada y perseguir una cabra por el risco. quería conocer todo aun a sabiendas que de que todo era absolutamente nada. Durante una hora. a más de unas pocas arrugas que se le habían formado en la frente.. porque la verdadera libertad radicaba en el conocimiento. de abrazos y lisonjas. su larga verborrea en temas de historia y filosofía. aunque me hizo caer en cuenta que esa esclavitud duraría todavía muchos años. en agricultura.injusticia consumada. Eso logró confundirnos a quienes creíamos en usted y luego fuimos engañados. a la cual le podía confiar todas mis preocupaciones. y que por primera vez había unido en una misma aula hombres y mujeres. nunca practicó lo que predicaba -Dijo el doctor Torre Tagle indignado-. -Usted Señor.. su voz clara y transparente. Simón me dijo que me encontraba muy sólo y avejentado. buscando aumentar la producción para que en algo se solucionara la situación de la miseria. Uno de esos amigos con el que siempre conté.. era un incógnito idealista que vagaba por la tierra en busca de nuevos ideales. -Rodríguez se dio cuenta inmediatamente que los dos habíamos tomado caminos diferentes: él por la vía de la libertad y el libre pensamiento. sus ideas futuristas e imprudentes. de la justicia y conciencia práctica. y comenzaron a pedir que saliera de su territorio. el respirar unos cuantos segundos de alegría. fue mi querido maestro don Simón Rodríguez. me recriminó por el hecho de no haber forjado la felicidad de mi vida hogareña. El disfrutar de un minuto de brisa. el encuentro estuvo plagado de recuerdos y añoranzas. La vida es demasiado breve como para tomarla muy en serio: la felicidad no es un camino repleto de placeres sino un campo abierto de flores y claveles. Eso me hacía sentir como en mis épocas de niño. Pero es suficiente contar con poco amigos. y que siendo así. Él amaba la libertad en la máxima expresión de su palabra.

Luego. Bolívar les contempló detenidamente y respirando varias veces. y que ella me llamaba en mis sueños. Me dijo que cuando las ideas se van materializando. El doctor Estigarría se acerco a ellos invitándoles a tranquilizarse: -Tranquilos señores. me dijo que ya no volvería a verme.. Y se sentó a mi lado y palpó detenidamente la flacura de mi cuerpo y las profundas ojeras que se habían formado alrededor de mis ojos. en nombre de la libertad. Ustedes se beneficiaron del esfuerzo de ese ejército empobrecido pero rico en el aspecto espiritual… El general Montilla se acercó a Bolívar y le preguntó si podía continuar. recibieron en su seno... y le dije que últimamente la había soñado mucho. los honores rendidos se harán conspiraciones y no descansaran un solo instante hasta ver hecha una realidad sus ambiciones. los políticos peruanos deseaban mi partida. -Al llegar el medio día. tus antiguos amigos se convertirían en traidores. él me habló sobre la necesidad que yo tenía de descansar en un lugar muy apartado. Yo le dije que para mí la tranquilidad ya no existía y que este sería el ritmo de vida que yo llevaría hasta que me llegue la muerte. -Usted. o la vida serena y reposada de los Países Bálticos. Me tomó del brazo y me llevó caminando a la plaza central de Chuquisaca. La estela de cariño que me fue dejando era una bendición de Dios en mi camino. Y miró asombrado la frondosidad de sus árboles y la tibia frescura de sus flores. que a la final no habían sido más que unas campesinas insaciables. y me llevaba de la mano por unos extensos sembríos de trigo. cientos y miles de cadáveres colombianos.. Rodríguez tomó su mula y cargando sus tereques se fue alejando por la Serranía. Bolívar movió la cabeza y le dijo que sí. Y unas lágrimas se fueron de mis ojos como el rocío de los tiernos pajonales. continuó: -Ustedes hermanos peruanos. que los claros designios de la vida nos tenían marcados destinos diferentes. Esto lógicamente indisponía a la gente y se formaban un mal criterio mío. dejándonos en el caos Insistió el general Alzamora golpeando su puño contra la puerta.Me dijo que apreciaba mucho en mí la afición por las mujeres. tosió varias veces colocándose la mano en la boca y continuó: -Ganada la independencia –Dijo-. el espíritu del hombre se va marchitando. no es momento para exaltarnos. y que él no había tenido tanta suerte porque amaban el dinero. Se comenzó a rumorear que mi intención era quedarme en el poder. hasta que nuevamente se puso de pies y volvió a mirarme: -Habiendo llegado a la cumbre del poder -Me dijo-. Rodríguez sonrió y continuó hablando: Me dijo que existían vacíos tan profundos en el alma como la misma muerte y que esa soledad había plagado mi existencia. Intentarán asesinarte a toda costa y a esas alturas del poder tu presencia será innecesaria. las antiguas alabanzas se convertirán en vituperios. pues nos pasamos 265 . Luego me recordó de María Teresa. iniciará la hora de los conspiradores. que quería ser presidente vitalicio y que no abandonaría su país.. Se acercó a mí y lloró intensamente.Al siguiente día mientras desayunábamos. Me habló de la tranquilidad de los Alpes Suizos. señor General. Y me habló de Pavlova en los Urales y de Paulette en Borgoña. fue un dictador que destruyó nuestro país. porque nada iguala a la dulzura del idealismo que de hecho muere con la realidad imperante. En Lima comenzaron los festejos. cuando ya se despedía. El general Montilla y Fernando Bolívar se pusieron en su delante y le tomaron de los brazos.Finalmente.

. luché.días enteros en fiestas y fandangos.Pronto apareció la xenofobia. pero estaba lejos de intuir. pues los pueblos ingobernables son aquellos que sólo conocen el desacato a la ley. Soñé con un pueblo lleno de dinamismo y entusiasmo. Colombia le necesita. sintió una profunda desesperación y pensó que lo más adecuado era que se lo dejara descansar: -Su Excelencia necesita reposo –Le dijo a Bolívar. porque Páez y Santander muy pronto me desplazarían. dije que en Colombia sólo había bandidos. y que pretendía hacer su propio gobierno en Venezuela.. 266 . -José María -Le dijo Bolívar rompiendo el protocolo-. Cuando yo caminaba por La Plaza de Armas en dirección a La Alameda. -Si uno tuviera la potestad de elegir donde morir -Continuó Bolívar-. Cuando su marido se enteró de lo nuestro. desde la esquina más lejana de la sala. Toda la gente estaba convencida de que yo ya no era su libertador sino un tirano. es imprescindible que yo dé mis justificaciones. libre y soberana. por lo tanto mi partida sólo era cuestión de tiempo. un pueblo que vive sin honor es un pueblo detractor. Los supuestos padres de la patria. Las intrigas de Berindoaga daban los resultados deseados. realmente eran unos oportunistas. Usted tiene que descansar para que se sane. ya era demasiado tarde. que en ese entonces disputaban el derecho a gobernar sus territorios.. Al mirar su figura delgada y moribunda. lleno de un gran espíritu nacional. -Pero su Excelencia – Insistió José María-. que aquella ocasión sería el pretexto para entretejer nuestro romance. próspera y fecunda. Por otra parte. Las mujeres limeñas se privaban por estar conmigo e hicimos un derroche de licor. Los detalles eran mínimos pero en verdad muy expresivos. y me llamaban zambo con desprecio y maledicencia. Me di cuenta que debía volver a Bogotá. pude notar inmediatamente que ella se sentía atraída por mis gestos. Hoy más que nunca su presencia es indispensable. fandango y sexo. dejé lo mejor de mi juventud y la vida. Y con ella me acosté durante varias noches.. La vieja sociedad limeña le condenó a ella. y pude sentir su calor de hembra como no lo había sentido en mucho tiempo. sufrí. Allí mis sueños viajaron incesantes por el curso de la historia. me permitió aparatar este proyecto de vida que dio independencia a nuestros pueblos. un pueblo joven y pujante. Cuando se plantó en mi delante. llegó a mis oídos que Páez comenzaba a desobedecer al Gobierno de Colombia. Y fue justamente en ese derroche de algarabía. mientras los delegados le miraban indignados. el menosprecio a la norma y pretenden vivir bajo la égida de la impunidad. que hace mucho tiempo la venían guardando los limeños. Esa era la mejor retribución con que ellos me agradecían. alegre. José María le contempló a Bolívar desde lejos. la gente me miraba con recelo. La miré intensamente y la desnudé con la mirada. Colombia se había hecho ingobernable. y a mí se me volvió a considerar como un verdadero don Juan del llano. Su marido logró percibir algo. un pueblo con su propia cultura e identidad. Nunca deje que la adversidad sea más fuerte que su voluntad firme… eso solía decirle a su tropa en el Magdalena. y el sacrificio infinito de la voluntad creadora. en que conocí a Janeth Hart. una mujer anglosajona por demás exuberante. y tuve que evadir sus innumerables retos. Un pueblo que vive sin justicia es un pueblo bárbaro. En esas circunstancias. En ellos soñé con una Latinoamérica grande y unida. yo hubiera elegido morir a orillas del Orinoco o del Magdalena. En ellos viví intensamente.

aunque lo veía muy difícil. Bolívar se calló momentáneamente y con una sonrisa fría continuó diciendo: -Decidí retornar a Colombia con la clara intención de viajar a Caracas. mientras un olor a muerte iba penetrado por la rendija de la puerta. que yo era el verdadero problema para formar una república. El pueblo siempre debe decidir sobre el poder que otorga y quita a sus mandatarios. En Santa Fe ya no querían mi presencia y me llamaban longaniza.. Cuatro años de ausencia habían sido demasiados. Santander se iba haciendo fuerte.. el general Páez se subordina y me ratifica su amistad.El doctor Estigarría y los delegados peruanos se quedaron en silencio. La Convención de Ocaña que dirigió O´Leary. el que no lucha por la verdad. se subordinó al instante y en la forma más amable me recibió en Tocaima. La gente me miraba con desagrado y hasta con indiferencia. doctor -Comentó Beldford colocándose delante del doctor Butrón de la Alcántara-. En esas circunstancias. infame. los viejos generales de la independencia se creerían sus dueños. me di cuenta que en ella había tanta hostilidad en contra mía como lo había percibido en Lima.Tomado el poder de las repúblicas. El mariscal Sucre ya nada tenía que hacer en Bolivia. -Eso no es verdad. el que no lucha por su libertad. Al llegar a Santa Fe. porque cuando el pueblo pierde el poder. todavía seguía soñando en la federación de los países andinos. el pueblo se vería marginado de las decisiones trascendentales y la vieja aristocracia volvería a su puesto de tirana. fomentó esa división que acabó con Colombia y desmanteló al Perú. pues el pueblo que no lucha por su dignidad. la ciudad que me vio nacer estaba fría y poco hospitalaria. Inmediatamente los presentes se agruparon en el centro de la sala. apoyó la sublevación del coronel Bustamante en contra mía y el desconocimiento de La Constitución boliviana. indigno.A los pocos días me puse en camino a Venezuela. por otra parte Córdova complotaba en secreto para asesinarme… Entendí que mi 267 . ignorante. Al llegar a Popayán le escribí a Santander una carta firme y sentenciosa: le pedí su inmediata subordinación o por el contrario haría el uso de las armas.. Tomé un barco en el Callao y me dirigí a Guayaquil. Luego se me informó que las tropas y oficiales colombianos habían sido expulsados del Perú. José María tomó una escoba. el que no lucha por sus derechos. los vidrios se opacaron hasta que una penumbra lúgubre inundó el cuarto. inmediatamente pierde su libertad y dignidad. Sin embargo. -Sí -Continuó Simón Bolívar-. Luego. hambriento e ignorante. es un pueblo esclavo. nuevamente se puso delante de Bolívar y levantando sus manos dijo: -Usted mismo general. que La Constitución boliviana había sido suprimida y que La Mar era el nuevo Presidente del Perú. mientras un sinnúmero de caras deformes se iban aproximando a las ventanas. La gente comenzó a detestarme. -La ambición de los generales lo destruyó todo -Dijo Fernando Bolívar colocándose su capa-.. Pero eso no era todo. con una actitud similar a Santander. El pueblo estaba pobre. El doctor Butrón de la Alcántara. Al llegar a Caracas. Santander muy hábil como era. Caracas estaba tan hermosa como siempre. rechazó mi presencia con insultos despectivos. y comenzó a golpear los vidrios tratando de ahuyentarlas. El pueblo nuevamente estaba humillado. sin embargo. Ellos le indispusieron frente al pueblo e hicieron que éste se fuera en contra suya. Siendo así. Entonces decidí hacerme dictador y deshacerme de Santander enviándolo como embajador a Estados Unidos. Su Excelencia siempre luchó por la unidad y grandeza de los pueblos. Santander había decidido que la ruptura conmigo debía ser total y definitiva.

como que quería ser más fuerte para encerrarse en el ambiente. era quitándome la vida. Cuando me enteré que él era la cabeza de la conspiración. Santander sabía que la única manera de deshacerse de mí. el curso de la historia se había enmarcado. por lo tanto. confirmó mis presunciones. sólo una idea turbia se le fue subiendo por las mejillas y se adentró por sus ojos sin que tuviera oportunidad de parpadearla. En realidad. inmediatamente monté en cólera pero sentí que las circunstancias no eran las más apropiadas. En un momento determinado. Después de un momento. La verdad no existe. pero la verdad no es nuestra ni es ajena. José María se acercó y le apoyó en su brazo. La noche del veinticinco de septiembre en Bogotá. Luego. porque nadie podía entender. me dirigí a Quito para conducir la guerra que ustedes habían declarado a Colombia. Estaba claro que no se conformarían con el desprendimiento de Guayaquil y Bolivia. como que quería reventarse en los cielos para desparramarse. se hacía más insoportable. El general Montilla se dirigió a la puerta y la abrió para espiar qué sucedía. como que se venía aproximando. y derramó unas cuantas lágrimas de sus ojos.vida pendía de un hilo y que un asesinato tan sólo era cuestión de tiempo. el general Páez se insubordinó en Caracas y pedía la separación de Venezuela. presenciamos la muerte de un moribundo desahuciado… La idea de la gran nación Latinoamericana. algo que todos quisieron escuchar pero que jamás oyeron. No tuve la suficiente fortaleza como en la época de la lucha por la independencia. Cuando ésta descendió hasta la casa. Sin embargo y pese a todo. con un disimulo enorme. simplemente es una posibilidad. si no ha terminado de morir ya ha muerto. para procesar a los conspiradores. Bolívar le tomó de la mano al doctor Estigarría e inclinó la cabeza. como que se iba intensificando. como que se hizo más gruesa y compacta. Santander fingió apoyarme y llegó a la casa en que me encontraba hospedado con el cinismo más grande. Eran ya nuestros enemigos consumados. Finalmente Bolívar le dijo algo en el oído. como que quería destruirse. Ante el inminente fracaso de mi asesinato. Córdova se levantó en armas en Antioquia. debía dar muestras de generosidad. esta tisis que me aqueja -Continuó diciendo-. Al ver estas escenas estremecedoras. El temor paralizó a los presentes. ni intuir siquiera brevemente. El miedo se hizo como una cortina inmensa que descendía suavemente para cubrir el ambiente. y se persignó con una devoción inusitada. El doctor Estigarría. y en última instancia hay tantas verdades como convencidos estemos de algo. A esas alturas mi salud 268 . pude haberme equivocado. y se sintió una asfixia tan intensa que las personas se desmayaban. se acercó sutilmente a Bolívar y le dijo algo en su oído. Bolívar le regresó a ver y no le dijo nada. Esa benevolencia me costaría caro pero no había otra alternativa. Y La Gran Colombia seguía un proceso de desintegración incontenible: Los generales López y Ovando se sublevaron en Popayán. Entonces Bolívar caminó y hablando con dificultad dijo: -Señores. los disparos del Séptimo de Caballería se callaron. parecía que el aire se esfumaba. era una leve membrana de viento que oscilaba con la brisa y formaba olas de colores que iban dando forma a las nubes. la verdad es poliforme y polifacética. Sólo una música triste y monótona se fue escuchando a lo lejos. el general Montilla cerró la puerta bruscamente y regresó al mismo lugar en que se encontraba anteriormente. Bolívar se irguió nuevamente y les miró a los presentes: -En esos días. Los hombres luchamos siempre por aquello que llamamos verdad. ni comprender.

-¡Señor¡ He dejado todo por encontrar un poco de sosiego: ojos hermosos irradiando juventud y belleza. y sus labios no podían pronunciar una palabra. su antiguo libertador. y sus ojos se llenaban de lágrimas cristalinas… La noche de las almas perdidas Al llegar la medianoche de aquel día decembrino. por lo cual desde el palacio de San Carlos presenté mi renuncia y puse de manifiesto que abandonaría el país. ¿Pero qué significa todo esto que me ocurre sin alternativa alguna? ¿Acaso un hombre puede merecer tanto castigo como para no encontrar la paz eterna? Bolívar cae de rodillas. La vieja solidaridad había muerto… El hombre sólo puede ser solidario con sus conveniencias. soy el motivo de la desunión y desintegración de los pueblos. Yo. los fue girando hasta que miró las extremidades inferiores de su cuerpo. la necesidad. toda una vida llena de falsas ilusiones como falsas han sido siempre las glorias de los soñadores. y sus rostros se desencajaban.estaba ya deteriorada: tosía y escupía sangre. Los robustos árboles. Sí. una intensa oscuridad se apropió del último rincón de aquella Quinta. Bolívar abrió los ojos y los encendió enfocándoles en la puerta de su dormitorio. la amistad o el dolor…sino tal vez su punto de convergencia verdadero sea la conveniencia. maldita suerte de enfrentarse con la muerte! -Dijo con una voz languidecida-. yo Simón Antonio de La Santísima Trinidad Bolívar y Palacios. que no sea un puñado de carne moribunda? ¿Qué más puedo deberle? Las verdaderas deudas son aquellas que nunca terminan de pagarse. desplegando sus frondosas cabelleras. En fin. abandonaría el país… abandonaría el país… y ni siquiera me han quedado fuerzas para abandonarlo… y no lo he abandonado… y posiblemente no lo abandonaré nunca.. mi cuerpo estaba raquítico y completamente débil. Levantó las cobijas de la cama y se sentó lleno de cansancio: -¡Enfermedad. leal con sus intereses. Santander hizo que se convocara a un Congreso en el que yo debía presentar mi renuncia. Ya todo era una trampa… bailaba la hipocresía. y para decir la verdad.Entendí claramente que debía apartarme de la presidencia de Colombia. mujeres de exuberantes pechos y piernas retocadas… Su exagerada 269 . el que se paseo por miles y miles de kilómetros pregonando la libertad y sembrando la esperanza. largo camino de indómitos recuerdos. Con una lentitud pasmosa. se confundían misteriosos con una sinfonía de vientos que terminaban en los largos pasadizos de la casa. Ahora. ¿Pero qué más puedo deber a este mundo. Al comienzo se quiso dar la impresión de que el Congreso no era para tal cosa. La solidaridad no siempre tiene su punto de convergencia en la pobreza. y sus rostros se iban entristeciendo. cariñoso con todos sus haberes. pasajes ocultos y arcaicas remembranzas. yo siempre he adeudado más de lo debido. el que dio vida y dignidad a los pueblos oprimidos… Ahora se me considera el causante de todos los males públicos… ¡La gloria como la felicidad sólo tiene un destino pasajero! Y Bolívar se quedó de pies mientras los delegados peruanos se iban despidiendo uno a uno. para dar el puntillazo final a este asunto. sino simplemente para tratar asuntos importantes. Toda una vida llena de anhelos fantasiosos. Fuera de eso no veo otra razón para que viva comunitariamente. apresurados sueños y orgullos jactanciosos. ¡Vejez! desparramada como pétalos de lirios marchitos.. y le iban inclinando la cabeza. Repentinamente. casi imperceptible.

Bolívar abre la puerta despacio y mira hacia afuera. hasta creer profundamente que todos los límites de la moral no eran otra cosa que un invento de la Iglesia. para decir la verdad. Si la indiferencia pudiera callar tanto resentimiento o la sorda monotonía de la noche confundiera ese lenguaje con el celestial silbido de los pájaros. enredados sortilegios.voluptuosidad arremolinaba mi pasión hasta extirparme una brisa de locura. ¡Dios mío. no estoy dispuesto a tolerarla. silencios taciturnos de agitadas despedidas. tortuosos ruidos de ambientes misteriosos. ¿Pero de qué podrían conversar conmigo que no sea de su resentimiento? ¿Y si quisieran conversar amigablemente?. eso es. eso es lo que buscan de mí pero no van a lograrlo fácilmente. -¿Quién es? -Pregunta Bolívar con recelo. Se acerca a la ventana y abre las cortinas. ni los melancólicos madrigales. ¿Pero por qué siento tanto miedo? Debe ser porque el temor es más fuerte que el orgullo. es más. Sí. las casas están vacías y no se escucha una voz! Bolívar se regresa rápidamente al centro del dormitorio y habla preocupado: -¡Voces de mis seres imaginarios¡ Voces intransigentes que golpean el último rincón de mi conciencia. el ruido es siempre dolor. ¡Locura¡ sí.. Se levanta aturdido. nunca dejarán de molestarme en luna llena para tratar de impacientarme. -Alguien viene a matarme. 270 . Y siempre terminaba en lo mismo: revoltijos intensos hasta perder la cordura. puede ser que ellas quieran hablar conmigo y nada más. Se escucha nuevamente el canto de las Muistas: -¡La noche es siempre tan triste. Tal vez quieran conversar conmigo. Es que ese canto fúnebre es canto de cenobios. Luego camina desconcertado. Y viví en la obsesión del erotismo junto a ellas: besos. me quieren matar! La intención es más elocuente que su canto. un coro de almas insepultas! Golpean la puerta fuertemente. Se acerca a la ventana con recelo. no sé en qué día del año me encuentro. las casas están vacías y no se escucha una voz! Bolívar se pone nervioso y regresa nuevamente al centro del dormitorio. -He perdido la noción del tiempo y del espacio. -Puede ser que esas mujeres no quieran impacientarme ahora. -¿Viejo? ¿Quién a dicho que estoy viejo? La vejez se asienta en la mente de los hombres que son capaces de tolerarla. Un momento de silencio. Se escucha afuera el canto sereno de las musitas.. amor. -Soy yo. Esos son los mil remordimientos de la muerte. Nuevamente golpean la puerta. José María -Responde desde afuera. y yo. voces que provienen de no sé cuántas gargantas misteriosas. Mujeres testarudas. Es un canto melancólico y pausado: -¡La noche está siempre triste.. ni las bellas serranillas. ecos de la muerte rondándome de cerca. Mi corazón sólo alberga grandes pesadumbres.. -¡Nuevamente medianoche¡ ¿Por qué he de ver tantas malas noches y largas soledades? Para mí ya no tiene sentido ni siquiera la suave armonía de la música romántica. -¡No. pasión intensa. el ruido es siempre dolor.comenta en voz baja. Bolívar nuevamente se asusta y se coloca detrás de la puerta.

loca la del que se dispara por el sendero oculto de la aventura humana. pero he sentido un inmenso temor al oír el canto fúnebre de esas mujeres. ¡Cuánto sudor de luchas! Las ruinas de la grandeza no nos quedan sino para ensalzar el alma. que ningún obstáculo interrumpa tu aventura. Así cambian los tiempos que no dudan en apagar las glorias. La Divina Providencia va marcando su destino. pues el amor es. metempsicosis. y el hombre bueno. Pues en muchas ocasiones estuve al borde de caer en la locura. ni la sabia cobardía. lucha. José María. -También yo estoy preocupado. cuál cometido? -Preguntó José María intranquilo. fornica.. Ella es niña y vieja a la vez. El mundo es la proyección de la fe con que miras las cosas. las casas están vacías y no se escucha una voz! -¿Escuchaste nuevamente José María? Otra vez esas voces malignas. si tú crees en el placer. Son pocas las ocasiones en que se apodera de mí el miedo. -¿Destino? ¿Qué destino? -Preguntó Bolívar sonrojado-. Nuevamente cantan las musitas: -¡La noche está siempre triste. la pasión y la aventura. sabia e ingenua. La locura es el don divino con que juega la conciencia misteriosa de los iniciados. no sonríe ni se irrita. ni el mudo silencio del cansancio de las sombras. -Buenas noches su Excelencia –Le Saluda José María-. Dicen que ellas cantan solamente cuando piden la vida de alguien. ahora ya no importa nada. pronto! –Le dice muy nervioso. ni los cuadros majestuosos que adornaban la hermosa sinuosidad de los pasillos. ahora puedo comprobar que todo lo que me sucedía era patético y real. Si tú crees en el amor.. -¡Lograr enloquecerme! –Respondió Bolívar-. el placer es. mejor cielo que su conciencia tranquila. Sal y ahuyenta a esas mujeres del purgatorio. el dolor. como si el temor del tiempo se detuviera a contemplar la ruina de los hombres que caminaron.-¡Entra José María. loca la del poeta de versillo sutil y canoro. Las almas de sus maridos me perseguirían y no podría descansar en paz hasta el final de mis días. -¡No. Pero no. Camina por cualquier camino: conquista. creí que ese canto era para pedir su vida. Bolívar toma una silla pequeña y se sienta en la mitad de éste: -Todo es frío y parco en esta casa oscura. si tú crees en la verdad. vence. estoy seguro que cumplirán su cometido. no se humilla ni lastima. y de todo lo que dije antes. la verdad es.Loca es la vida de aquel que se enreda en la tortuosidad del heroísmo. Ten por seguro que el hombre malo no tiene peor infierno que su propia vida. imposible! -Respondió José María-. ¿Conoces José María qué dimensiones tiene la locura?. loca es la libertad. vivieron y surgieron en la intimidad de la historia. pero aquellas que nacieron de la incomprensión humana. su Excelencia. pero hoy. al demonio con las supersticiones… Sale José María del dormitorio.. porque ese canto lo he escuchado en muchas ocasiones. trasmigración de almas. -La verdad no entiendo nada. aquellas no encontrarán jamás la 271 . Para decir la verdad. El destino de los hombres es un efecto de la voluntad personal de realizar las cosas. y tan muerta es la victoria de antes como el olvido ahora.. el ruido es siempre dolor. -¿Cumplir su cometido. hosca y fina. No conoce el miedo. Nada queda ya en mi vida. Has de tu vida un delirio de locura. bebe. ¿Y acaso la vida misma no es una extravagante locura?. Bolívar se pone irritado: -¡Hilozoísmos.

mi vida misma algo así como triste y obstinada. Para unos el olvido es un recuerdo muerto.Para fortalecer mi vida he aprendido de muchos romances. vengan a mí desvíos y tapujos. Bolívar mueve su cabeza y como que se queda quieto.calma. el que se equivoca por su acierto. ¿Más acaso no he sido prodigioso en el saber y en el hacer? ¿No he dejado deambular mi imaginación en la tersa excelsitud del pensamiento? ¿No he sabido y he dicho cosas tan hermosas hasta sumergirme en el delirio? ¿Acaso no he tenido la enorme equidad de un iniciado.¿Es así como te atemorizan los rezagos oscuros de tu vida? ¿Crees que podrás engañar a tu conciencia para procurar la paz de tu 272 . pues hoy. de la intrepidez el designio. que no sean los sencillos dictados de la vida? El hombre que se equivoca por su fe. espíritus.. las famélicas insidias de la generosidad tardía. todos callamos para encontrar la muerte. Desventurado el hombre que a más de equivocado pierde su fe en el acierto. ¿Y qué pueden decir los designios misteriosos a mi vida? Los designios son las sentencias que dicta la naturaleza humana a los pronunciados latentes de la conciencia. y así: si tengo temor pienso que soy fuerte. tiempo y recogimiento? Si supieran cuánto temor me causan. las ideas. calla el misterioso tiempo. sigue ciego por el sendero del destino. levanta sus brazos y grita: -¡Espíritus ocultos y malignos que nacen de la duda y del resentimiento¡ ¿Por qué vienen a mí en todo momento. Así son las cosas que nos brinda el alma. la mesurada de un prudente y la dignidad de un caballero?.. si tengo debilidad pienso que soy fuerte. ¿Qué mejor sabiduría puede albergar la mente. Todo ha de comenzar siempre y en todo instante. radica en no saber que jamás puede prescindir de sus engaños. Bolívar se dirige a la ventana y vuelve a levantar la voz: -¡Y yo aquí Señor! He de aceptar las penas de mi remordimiento... Bolívar se asusta profundamente. peca.. Del débil brillo de mis ojos brota una luz que aprisiona las dudas más íntimas del alma. aventuras y derrotas. Pero muchos callamos para recordar lo bueno: calla el caminante que ha de recoger las huellas de su sendero oculto.Siento tanto cansancio… estoy en ruinas. Dicen que ese es un llamado de la muerte… pero a qué llamar muerte sino a una vida estéril e infecunda. Se abre lentamente la puerta del dormitorio y entra un hombre vestido de negro.. vengan a mí los recuerdos. antiguas esperanzas y nefastos conceptos. porque todo no se inicia sino hasta cuando se ha acabado Bolívar se pone de pie. irresistibles a la tentación humana. -¡Simón Antonio! -Le dice el Hombre de Levita-.. ¿Acaso no han encontrado un lugar más apropiado que no sea un rincón de mi memoria? Ideas. vida. Vengan nuevamente mis enemigos que han hecho de mi vida un curso sinuoso y tormentoso. afloren los complejos y las lejanas frustraciones. el que aún estando viendo. si tengo rencor creo que soy justo. ¿Pero. y al final. callan las madreselvas que recogen viento en sus gélidas entrañas.. y para otros. acierta. del deseo la intrepidez. el que pierde la fe y difiere su camino. hay una suave lentitud que se eleva desde la ligereza de mis pies hasta el torrente frío de mis venas. y a qué llamar vida sino a una muerte justa. un silencio vivo. y para enriquecerla he leído y escrito tantas cosas como la soledad prodiga… ¡Y aquí. Luego continúa: -El olvido y la muerte están más juntos que el recuerdo y la vida. porque de la tentación nace el deseo. he de esperar con santa resignación el divino pronunciamiento de los cielos!. por qué hemos de temer siempre aquello que refleja la naturaleza de nuestro ser? Incógnitos serán siempre los reinos eidéticos y noéticos. Quién creyera que la máxima debilidad del hombre. calla la agitada noche.

todo aquello que nace de su corazón. pues quiero escuchar esos cantos melancólicos de las últimas personas. y corre.. como nunca antes te había visto –Le dice muy pausado-. y tu sonrisa se desbandó al agitarse la madrugada. y es entonces cuando la soberbia de la lengua dice lo que dice.. -Como un burdel abandonado. te dije. La muerte verdadera del hombre inicia cuando ya no le queda esperanza. -El hombre será siempre aquello que dice su palabra -Continúa hablando el Hombre de Levita-. mientras Bolívar permanece sentado con la cabeza baja: -Te veo muy triste Simón. -¿Y qué mensaje me traes hoy. Es que la amargura proviene siempre de una vertiente oculta. -Como la lluvia en el verano. Entonces el Hombre de Levita se detiene delante de Bolívar y con una risa leve prosigue: -La vida se encargará de darte la respuesta. Si hubieras comprendido que la felicidad no es un rédito de las grandes realizaciones. porque es una ley natural que solamente los hombres que son capaces de sembrar. El Hombre de Levita continua caminando en medio de la habitación. Pues todo lo que te he pedido me has concedido. Deberás pagar tus deudas como todo ser humano. El orgullo del hombre muchas veces lo aparta de Dios. es el álamo. la brisa y la montaña. pues aquel que escucha de ella conocerá los prodigiosos designios del arcano.. Sólo deseo que el cortejo fúnebre. y todo lo que has prometido has cumplido. sus olores exóticos de pachuli y benjuí. esos brillos de joyeles. pero tu orgullo fue más fuerte que mis insinuaciones. flores repletas de pétalos. -Y tus arcas se han vaciado. y aún en el ocaso se sentirá iluminado. cuando las puertas del sepulcro se abren para recibir mi cadáver?. ese tumulto de hombres enlutados por la pena. todo aquello que emana de su espíritu. brillos y colores. y solamente aquellos que son capaces de brindar amor. la verdad y la justicia que fluye presurosa a través de los tiempos. como habías sentenciado. encontrará la verdad esotérica del tiempo y del espacio. -Es que tu vida ya no encuentra satisfacción alguna -Prosigue el Hombre de Levita. se siga aproximando al balcón de esta ventana. -¡Es que mi vida ha seguido el curso que mi espíritu la ha trazado! -Responde Bolívar agitado-. han de encontrar el remedio del 273 . otro sería tu destino. y el estupor de la mirada mira lo que mira. -Sí amigo -Le interrumpe el Hombre de Levita-. Luego ondula presurosa en el meandro y cae vertical en la cascada que desemboca en el remanso. sino una conquista de las pequeñas satisfacciones. La amargura en sí no es un vacío del alma sino un abismo del espíritu. te dije algún día. y nace. y se agita hasta alborotarse y llegar al rápido. esas tremolinas por los costados. y el calor del amorío siente lo que siente. Y no he seguido otro rumbo que no sea el suyo y el de la razón sana. tienes razón amigo -Responde Bolívar resignado.. -Y muy solo te has quedado. Mi palabra es el futuro. verán su cimiente florecer. grosularias y topacios. Y ahora ¿Con cuántas carcajadas pretendes herir a mi palabra? -¡Hombre que remueves el pasado y pronosticas el futuro -Le responde Bolívar algo temeroso-. ver sus trajes negros y asfixiantes. -Como una libélula perdida –Responde Bolívar. ¡Cuánto temor me causas!…No he podido olvidarte desde que te incrustaste en mi conciencia.espíritu afligido? Deberás pagar tus penas. te dije. -Sí.

ni un silencio tan profundo que no se oiga. que no existe una voz intensa que nos calle. El Hombre de Levita vuelve a caminar en círculo y continúa hablando: -Primero fuiste un hombre virtuoso para ser fuerte. amigo -Le dice Bolívar consternado-. Tú abordaste esa nave y llegaste a puertos poco vistos por la existencia humana: los puertos celestiales de la libertad. Has sido un hombre muy valioso. El amor. -Sí. Lo único que me importaba era el placer y la gloria… el honor. los malos augurios y las ingratitudes. si la muerte es parte de la vida y es el desenlace final de todos nuestros actos. Hombre de Levita. La lucha es un viento veraniego que hincha las velas de la ignota nave. -¡Pero no te vayas en este momento. si tienes que callar. Y la virtud del silencio. Simón? -Le pregunta suavemente-. es el campo despejado de una noche de estrellas. todas mis posesiones no existen. escucha. sólo somos un objeto del destino. -Pero dime. es el sueño expectante en que se despierta la aurora. ¿Y tú supiste dar amor? Bolívar responde cabizbajo: -Muy pocas veces supe lo que es el amor. la enfermedad aniquila mis pulmones.. ¡Y tú diste libertad a tu pueblo! Es por eso que hoy vengo a visitarte.. Bolívar consternado dice: -Te has ido buen amigo a las sombras infinitas del olvido. implacable juez de mis errores cotidianos. si tiene que decir. cuando el temor ha plagado mis entrañas! El Hombre de Levita acaricia suavemente los cabellos de Bolívar. nace de un canto ascético y es un misterioso concierto de ruidos. Pero hoy. a despedirme. Pues la libertad es el aire inmenso y tempestuoso que bordea las montañas. calla..Dar amor es nunca vivir para esperarlo. es que es contemplativo. El olvido lo sepulta todo. por las noches y los vientos. Simón. tú que me has asistido a lo largo de mi vida ¿Son estos los últimos momentos de mi vida? El Hombre de Levita se pone delante de Bolívar y le toma de la mano: -¿Pero por qué tiemblas. es un profundo laberinto en donde se escucha mil silencios. Consejero fuiste de mis más insignes prodigios. y recibirlo. Viví para alimento del dolor. Amar es un verbo que no existe sin conjugar. y se va alejando lentamente hasta que finalmente abre la puerta y sale del dormitorio. 274 . sólo la muerte nos hace inmortales. que viaja por rumbos y distancias poco conocidas. viene a visitarte con su manto de olvido. Sabes que debes enfrentarte a la muerte y ella jamás prodiga plazos. vengo a darte mi adiós y sentir junto a las fibras de tu sentimiento.Y tantas mujeres te dieron amor y tú las despreciaste. y luego un luchador para ser virtuoso. Porque la muerte que todo lo aniquila y todo lo destruye. fiel compañía en los momentos más difíciles. si tiene que esperar. y sólo aquello que contempla puede comprender perfectamente. ¿Qué puedo hacer frente a tamaño infortunio? -Los hombres. Deberás aceptar con valentía la muerte como con valentía has aceptado los obstáculos de tu destino. los últimos clamores de vida de un hombre al que supe apreciar. Sólo la muerte nos abre el camino al infinito. muchos de los que ayer me aclamaron me maldicen.dolor. Ha llegado a mi vida la tragedia y la pobreza. ya nada tengo que esperar de la vida -Responde Bolívar resignado-. olvida. Un largo camino indescifrable que termina en un profundo precipicio. es aceptar sensatamente la fortaleza de la nobleza humana. Nada me queda ya.. Pues el amor camina por las flores y los prados. al cual la humanidad tiene mucho que agradecer.

Siento que tus labios reposan en los bordes opacos de mi sombra. la huida de Angostura. pero esta vez… esta vez es la mano implacable de la enfermedad y el abandono. sí. Pon muchas velas al Señor del Gran Poder…Son las sombras de las almas insepultas las que vienen a buscarnos. Estás aquí. sueños! Y dicen que cuando uno sueña es la conciencia quien delira. Luego de un rato entra José María cubierto con una manta blanca. ¡Muerte implacable! ¿En dónde estás? ¿Muerte? ¿Muerte?. mucha hambre. José María traga saliva con dificultad y dice: -¡No su Excelencia. y si usted se acerca a la ventana. 275 . casi puedo percibir tu aliento resoplando mis pestañas. una melodía redentora a mis sentidos. Puedo contemplarte muy de cerca. Y así permaneció hasta que su propio ronquido le despertó abruptamente: -Sueño. el ataque en Rincón de los Toros. el escape de Clarines frente a la ferocidad de Jiménez. se siguen aproximando esas mujeres a la casa. la zambullida de Casacoima. Pues debo decirte que a lo largo de mi vida me persiguió la sombra de la muerte: el vil atentado del negro Pío en Jamaica. Comienzo a sentir que la realidad se va fugando de mi mente y la conciencia se obnubila. Es la muerte José María. inmanente como el tiempo. Bolívar intranquilo: -Creo que debemos prepararnos para la peor de las suertes. presente como la noche. -Tengo hambre. aullidos interminables de perros que presagian penares. debo confesarte que ha comenzado a fugar la esperanza de mi vida. Sólo un miedo profundo que congela mi cuerpo entero. Luego se regresa hacia José María y le dice: -Anda y descansa José María. José María. podrá ver que están detrás de los guayabos! Bolívar indiferente: -José María. -Dígame su Excelencia -Le responde preocupado. sueño pesado y valetudinario -Dijo con una voz quebrada mientras se sentaba en el filo de la cama-. el tabardillo de Pativilca. Dame un rincón oculto para guardar mis males. Bolívar se durmió profundamente entrecruzando sus brazos y recogiendo las piernas. la mano alevosa de Bermúdez en La Güiria.Entra José María agitado y asustado: -¡Su Excelencia.. madre selenita¡ con tu espectro cubrirás mi cansada melancolía. Es esta prematura vejez que me carcome y la enfermedad que me aniquila. no siento nada. Son muchísimas. De todas estas situaciones pude salir airoso. sueño de horrores y pesares: cucarachas huyendo por las rendijas de las puertas. búhos revoloteando en los patios traseros de la casa. Eres libre e infinita. Bolívar se pode de pie y se dirige con dificultad a la puerta del dormitorio: -¡José María! ¡José María! -Grita con insistencia. Sale José María del dormitorio y Bolívar se acuesta en la cama. Escucho tus pasos tropezar en el murmullo infinito de las constelaciones. ¡Sueños. Bolívar camina en dirección a la ventana y con voz baja continúa: -¡Muerte. el baile de máscaras de Santa Fe y la noche del palacio de San Carlos. serpientes venenosas reptando por el suelo… rostros de salamandras que huyen por los agujeros. Un silencio tropical reina en el interior de la Quinta: ruidos de sabandijas propagándose por el monte. cantos de aves extrañas que presagian tempestades. es la muerte.. dame una tonada.

Vélez? -Están descansando es sus habitaciones. la densa polvareda de la caballería gloriosa. tú ideal de infinito. Lo ha visto todo: las poderosas garras del hambre aniquilando a los hombres. gira mi vida misma para recordar los pasos de la historia. las personas embrutecidos por el temor y la ignorancia. y de eso aprendí que jamás he de temer lo que no existe. he visto los vientos tormentosos que han azotado tu existencia. ahora sé que el único objetivo que debe reinar en la vida de un hombre. O’ Leary. Bolívar regresa a ver con un gesto de espanto: -¿Melisa. Lo he visto todo: hombres encadenados sometidos al esclavismo más oprobioso. Resentido con mi propio abandono. -¿Pero qué haces aquí mujer profana? -Le pregunta Bolívar lleno de indignación y desconcierto-. el despertar de las velas en los puertos clandestinos. Bolívar se para en la mitad del dormitorio. -¿Cuatro días. su Excelencia -Le responde José María con un gesto de inquietudEstábamos muy preocupados porque usted ha dormido cuatro días. el abuso de los privilegiados sobre los débiles y marginados. de lo que uno creyó erróneamente. -¿Y ha llegado Anita Lenoit? -Todavía no. Mier. Révérend. ni he de amar lo que jamás he poseído. tus álgidos delirios en las cumbres estrelladas. tú aquí mujer maléfica? ¡No puede ser… estoy desconcertado! Melisa se levanta el velo de su rostro y se aproxima lentamente a Bolívar: -Perdón amigo -Le dice con una voz suave y melodiosa-. Señor. Enlutaste mi espíritu y enduraste mi corazón. idea sacra que alumbras la tristeza de los penitentes. He visto muchas vicisitudes de tu vida.. Nada peor que ser y no ser y seguir siendo.-Usted tiene razón. Se abre la puerta del dormitorio y entra una mujer alta con un velo sobre el rostro. Núñez. ¡Desolada desgracia que ahuyentas las venturas de mi pecho. ¡Ay desgarradora nostalgia que tomas de mi corazón. su Excelencia.Ten clemencia de mí. para hacer de mis temores un racimo de tus obsesiones! ¡Oh silencio despavorido de las noches! ¡Oh luna despedazada por el rubor de las nubes!. no veo la razón por la que uno no pueda renegar de lo que hizo. 276 . Señor. Pues ningún éxito personal puede suplir la carencia del calor de un hogar. Si fuiste una mujer falsa y traicionera… de eso aprendí que el engaño ilusiona los sentidos y en última instancia los confunde. y mucho peor. -¡Es ella quien debía venir. porque no puedo soportar esta desesperada incógnita de no saber si vivo o muero. indícame el camino justo de la verdad y la reconciliación! Si la frenética obsesión fuera la fuente de la sabiduría. levanta los brazos y dice: -¡Oh mundo del Más Allá por demás incomprendido! Quieres fusionar los misterios de lo humano. el dolor para hacerlo juguete de tu burla. pero como…? ¿Y en donde están Montilla. Por eso has luchado sin dar descanso ni a tu espada ni a tu espíritu. Sale José María de la habitación y Bolívar se queda completamente solo. el rugir de los cañones a lo largo del campo de batalla. es la búsqueda permanente de la felicidad. pero es que he venido a verte por última vez embebida de nostalgia. y la amargura del olvido como parte de la naturaleza humana. con la lógica indescifrable del destino. No sabes con que ansiedad le espero! -Bueno su Excelencia. -Giran con audacia los recuerdos que encierran esta parte infinita de mi ser –Continúa hablando-. ¡Ven.. apresura mi partida. voy a prepararle algo de comer: su famoso almodrote.

Bolívar se acerca a Melisa clavándole su mirada en los ojos: -Vieja de los ojos pardos y cabello encanecido –Le dice-. -Tú eres un hombre grande. tú que posees el don de la videncia y la intriga. pasión y felicidad pasajera… ¡Fuerzas de la pasión incontenible. y en la angustia habita el dolor profundo. no encontrará reposo en la memoria. y tu consejo sabio.. Venturosos augurios.-¿Ya qué razón hay para hablar de lo que aún explicando no tiene justificación alguna? Le preguntó Melisa con indiferencia-. el orgullo y la traición… ¿Y ahora qué buscas viejo caminante? -Busco. Melisa. empezamos a creer en lo que jamás creímos y a dudar de cuando concebimos. -Melisa. Hoy más que nunca tu presencia me es ingrata. engañado o estafado a nadie. Bolívar se dirige a la ventana y se queda mirando detenidamente: -¡Silencio Melisa!. y los hombres grandes deben comportarse como tales. Los resentidos culpan de sus desgracias al destino… pretenden hacerse fuertes siendo débiles. Simón. Sólo he dado y me han dado amor. algo que me permita saciar mi sed de errante… Pues caminos he recorrido.He venido a acompañarte en el último momento. el arroyo inagotable de mi última felicidad. senderos he demarcado. En la grandeza cohabitan la fortaleza y la debilidad. cómo nos han hecho pecar a nombre de una moral intransigente! 277 . Luego camina tosiendo alrededor de Melisa. Bolívar guarda por un momento silencio. beber la pócima amarga que me alivie esta dolencia. Melisa. Ese misterioso silbido nos sublimiza y nos distrae. Simón. no ocultes tu palabra en tu semblante adusto. y el no oírte tan de cerca me ha afligido. Deja viejo amigo que en algo pueda asistirte. es la más inconsecuente de las pasiones humanas: se levanta como un torbellino y cae manso como una hojarasca. Melisa se toma de las orejas tratando de oír el silbido del pájaro: -Pero yo no escucho nada ¿Acaso la conciencia no te concede descanso? -Tengo paz y tranquilidad en el alma.. la nobleza y la vileza. haz que tu palabra sea la fuente de mi conformidad. cortarías el encanto de esta bienaventuranza. no he logrado comprenderte plenamente. no despiertes compasión en mi ilusión. Se escucha el silbido de un pájaro en las afueras. Aun viviendo mucho tiempo en tu fantasía. no puedo confiar en la sinceridad de tus palabras. Cuando la luz vital comienza a opacar su destello de energía. Escucha los delicados sonidos que nos arrullan con su canto. Mi dolor de vivir ya es un dolor de existir. nos hace espirituales y extemporáneos… enternece nuestros sentidos. riscos he desafiado y obstáculos he sobrepasado… -¿Y ahora qué más quieres caminante? –Insistió Melisa -Busco encontrar la noche en que duerma mi existencia. No siembres duda en mi conciencia. en tus últimas sonrisas. No me digas nada. sabes que me embarga una angustia infinita –Le dice-. llegar al cielo inmenso que me llene de infinito. en la última ilusión de tu obsesiva fantasía. y las sombras mortales se aproximan por oleadas. en tus abultadas ideas que te confunden al borde de la tumba.. Cuando él calle. Escucha con detenimiento la fuente que alimenta mi espíritu. No he mentido. ni quieras engañarme una vez más. Melisa se acerca a Bolívar y le acaricia el cabello: -El no verte tanto tiempo ha enmarañado mis ojos. nos habrá dejado sendos mensajes misteriosos. no sé cómo puedo tolerar tu presencia -El resentimiento. tú que sabes más allá de lo que la sabiduría intuye. -Puede ser pero no confío en ti Melisa –Le dice Bolívar con firmeza-. y la tranquilidad que de ellos venga..

ando confundida con el monótono piafar de los caballos y seduciendo a los siervos del alcohol. Amo la vida placentera. es la pasión que devora. la diversión. un relincho de jamelgo y las 278 . la piel tostada de una dama. Se abre nuevamente la puerta del dormitorio y entra la Dama Tapada. -¿Qué fue eso? -Pregunta Melisa inquieta. no es justo que se hable tanto sin hablar de mi persona! ¿Pero quién no ha escuchado del más barroco de los inmortales. De pronto aparece en la esquina del dormitorio. Todo parece cierto e imaginario a la vez.La habitación comienza a temblar y a los lejos se oye un sonido hueco que va golpeando las paredes de la casa. Bolívar se dirige a la cama y se sienta nuevamente dando síntomas de cansancio: -Esta pesadilla me está sacando de mis cabales –Dice-. Entra el Sacsaruna vestido con un atuendo exótico y multicolor: -¡No amigos. Soy noctámbula y silenciosa. Nigromante y charlatán. persigo a las inocentes que van en busca de amor. misteriosamente real. quiero que me recuerdes mis temores y supersticiones. De las cenizas nace el polvo y el polvo a las cenizas volverá. reniego de los ofertorios. Quiero recordar aquello que causándome temor me despertaba una curiosidad infinita. los buenos vinos. las enredo con mis caricias y estando ya entre mis brazos. del nefario Sacsaruna? Sangre. -¡Son las fuerzas del Mas Allá que vienen a visitarnos! -Responde Bolívar tomándose de la frente. vestida de negro entero. eso sí. gusto de las mistelas. Luego el ambiente se tornó rojizo. extraña. Señor: mesalina. las noches de parranda y las alcobas perfumadas del burdel. Ahora Melisa. -¿Quién puede conocer mejor lo oculto que aquel que lo ha palpado? -Pregunta Melisa dirigiéndose a la ventana. y como si fuera poco hasta los curas me repugnan. Señor: atractivo. alegría! -Grita el Duende emocionado-. y la vida como viene se nos va. de los vicios perdularios. exótica y erótica. El Duende se aproxima a Bolívar entre saltos de alegría y gestos de amabilidad: -Soy el Duende advenedizo. -¿Y quién puede entenderlo mejor que aquel que ha sido victimado? –Responde Bolívar con una pregunta. ¡Pero ah. todas aquellas cosas que jamás encontraron respuesta alguna en mi mente. el sol va en un incendio de arreboles. Se aproxima a Bolívar y sin descubrirse el rostro le dice: -Y soy yo la rabanera. El dormitorio comenzó a iluminarse con luces de diferentes colores. artero y veleidoso! Suelo engañar a las chicas con mi don de caballero: las llamo con la mirada. Ya no logro entender qué es real y qué es ficticio. Vivo del flirteo y de la noche. prófugo y sentenciado. ¡Agonía lenta y virulenta! No entiendo plenamente si aquello que vivo debe ser así o debo terminar de una vez por todas. Amo los ojos claros penetrantes y coquetos. de la luna a media noche y copleros de bastón. alegría! La luna se oculta tierna y las estrellas no volverán jamás. tragedia y miedo sembrado por los campos: un ladrido de perro. viuda y misteriosa. en las largas sombras de la calle. Es una mujer alta y esbelta. persuasivo y galán. sus glúteos pronunciados. el viento se irán muy lejos y el nardo perecerá. soy muy pícaro. un Duende con sombrero grande y orejas alargadas: -¡Alegría. Odio a las beatas por falsas y pregoneras. auténtico. y poco a poco se fue opacando hasta que la visibilidad se hizo mínima. ¡Alegría. atrayente y licenciosa.

Se acerca a Bolívar y mirándole con ternura le dice: -Deja que mis manos sanas te acaricien el cabello. Entra el Cura lentamente con una sotana café y sandalias de franciscano: -Y yo Señor. He practicado la abstinencia y cumplido las penitencias. detrás de ella cometí los pecados más humanos de la vida. Y al final. soy el curandero de almas. el que reza todas las noches cual un viejo agorero. Luego se dirige al Duende y dice: -Tú. Entra el Cucurucho con una vestimenta larga y una máscara negra que cubre toda su cabeza. el hombre lleno de un deseo irrefrenable por el sexo. Me gusta la vieja historia sometida por las picotas. y he orado en la madrugada hasta plagarme de cansancio. y con una sonrisa de incredulidad le dice: -De ti enigmática mujer. alguna vez sentí el benjuí irresistible de tus formas.. gibar entre los joropos. tú no eres tal locura!. Tú eres un hombre santo. pobres los caminantes que buscaron mi sendero. el trágico hermetismo de tu rostro.. Luego regresa a ver a la Dama Tapada. y un devoto murmullo de mis labios te acaricien con su rezo. pequeño personaje de mis temores infantiles…!Cuánta leyenda! Eras el héroe de mis aventuras juveniles. las piernas bien contorneadas y posaderas de gitana. beber de los buenos vinos con una moza lujuriosa y fugarme a la media noche sin que el Altísimo me vea. las metáforas de las epístolas y epifonemas del día. Se acerca sorprendido al Cura y le dice: -¡No es cierto mi buen Señor. aliado de la nobleza. Bolívar se levanta de la cama y se dirige al centro del dormitorio. me he colocado silicios torturando mis caderas. Por mis venas corre mucha sangre de pasiones derretidas. Cuanto afán tuve por encontrarte y conocerte. acechabas y desaparecías. vomité las risotadas juveniles y forniqué con las mujeres más bellas de mi tiempo. jotas y tonadillas. matabas la aventura de la seducción con tus escenas macabras… Eras la mujer de todos sin ser en realidad la mujer de nadie. Me gusta buscar pecados que me hagan un hombre de mundo. pastor de almas perdidas… El Cura se queda desconcertado y dirigiéndose a todos les dice: -Es justo que ahora sepan que no soy un Cura santo. He pagado indulgencias y he sufragado limosnas. Me gusta mi buen Señor… todas las cosas de este mundo. amor y 279 . Doy sermones las mañanas. la vorágine de tus senos abultados. bendiciones por las noches y hasta receto torturas. sentí la pasión acogedora de tus manos y entre tus coquetos embelesos percibí lo más arrollador de la pasión humana. Camina lentamente observando los rostros de los presentes. Soy mi buen Señor. Pobre la luna llena. Con cuánta curiosidad escuché de tus aventuras nocturnas con los hombres de jarana: tu lujuria indescriptible. viejo prelado. Luego se regresa hacia el Cura y le dice: -Confieso que tu religión me reprimió. pues siempre me gustó saltar la ventana de una dama.vísceras del cadáver envolviéndome en el vientre. vecino de la injusticia y hasta negociante de mi credo. triste mula y arriero. Aparecías y te ibas. el hombre del buen empine. la pulla y el estropicio quisquilloso. todo quedaba en nada como nada era la aventura de amar a la mujer de negro. Eras el éxtasis de la noche y después. Entra la Vieja Beata caminando lentamente: -Yo he observado con devoción los Sacramentos de la Iglesia. Me gustan las bragaduras de las Hijas de María. homilías al medio día. He rezado los rosarios soportando noches enteras.

burla a la religión por considerarla demasiado permisiva. En mi cabello nevisca todos los años en que dejé de ser un buen cristiano para llenarme de aventuras. Mi alma será un pájaro delirante que vague por muchos lugares, y mi espíritu, una llama eterna que jamás olvide incendiar a la injusticia. Se escucha una serie de ruidos extraños que se aproximan al dormitorio. Melisa se levanta los cabellos y se acerca a la puerta: -¡Shh silencio! Escucho movimientos suaves de pequeños roedores; pasos ligeros de esqueletos. Se van aproximando a nosotros lenta y suavemente, como si quisieran sorprendernos in fraganti. Puedo sentir sus corazones sin latidos; sus rostros sin semblante; sus miradas sin espacio. Luego, todo volverá al silencio como notas agoreras. Se escucha el canto de las Musitas: -La noche es siempre tan triste, el ruido es siempre dolor, las casas no tienen vida, no tienen ya ilusión. Bolívar camina muy nervioso: -¡Muistas… Musitas! no puedo dejar de escucharlas ni aún observando la más necia indiferencia. Tienen en su voz un misterioso puñal que rasguña los rincones de mi melancolía. ¡Intransigentes! Sus pechos llevan el dolor profundo de la inconformidad. Puedo escuchar en cada instante, el gorgoteo inerte de sus pasos que hacen crujir la oscuridad. Se acerca Melisa, le lleva a la cama y le hace recostar: -Descansa, Señor, descansa –Le dice-. Necesitas reposar. -¿Reposar a estas alturas de la vida, cuando la muerte me viene a liquidar? No, necesito estar despierto para recibir la muerte con algo de ventura. La luz del dormitorio se va apagando lentamente hasta que llega la oscuridad total. Luego de un momento aparece una luz intensa que se desprende de la ventana del dormitorio, y Bolívar se vuelve a poner de pie: -¿Melisa, estoy aquí o en el Más Allá? –Pregunta. -Estás aquí y en el Más Allá, Señor -Le responde Melisa sentenciosa. -Entonces no estoy en ninguna parte -Comenta Bolívar entristecido. -Sí, Señor, en ese lugar estamos... -¿Y esa luz radiante? -Pregunta Bolívar asombrado. -Es la luz de la eternidad, mi Señor. -¿La eternidad, pero qué es la eternidad que no la entiendo?... Ven, aproxímate a mí, quiero observar la sabiduría que refleja tu rostro, y la frialdad con que huye la ansiedad de tu sonrisa. Melisa se aproxima a Bolívar y le toma del brazo. Él la mira con detenimiento: -Admiro tu sonrisa cuando gira vertical en tu semblante –Le dice-, cuando tus pasos flotan lentos por el suelo, cuando tu tranquilidad es más fría que la indiferencia. Se escucha nuevamente el canto de las Muistas. -Estas mujeres intransigentes no podrán vencer nunca la perseverancia de mi indiferencia –Sentencia-. Sin embargo, debo reconocer que su canto me atemoriza. Tantos años de escuchar su derroche de tragedia; conocer sus quejidos de nostalgia. La conciencia me condena. ¿Y ahora? hasta puedo sentir su odio silencioso. ¡Habla Melisa, grita! No permitas que tu corazón traicione la amistad de cuánto tiempo. -No tengo nada qué decirte, Señor, que no sean tus recuerdos. -¿Recuerdos, qué recuerdos?

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-Aquellos que dieron calor a tu existencia y luego te abandonaron. Nuevamente comienza a oscurecerse el dormitorio hasta que se torna rojizo. Entra una mujer joven y esbelta. Bolívar cae de rodillas y estira sus brazos: -¡María Teresa! Esposa amada, cuánto sufrimiento me ha causado tu ausencia; cuánto dolor incrustado en el fondo de mi corazón. Noches y noches de desvelo, de lágrimas débiles e inconclusas; cuantas ideas turbias vagando en mi memoria, y tú ausente, ajena a mi soledad y tristeza. ¿Recuerdas aquellas tardes de Madrid en que nos conocimos? ¿Las infinitas orillas del Manzanares bordeando el lento discurrir de las aguas amansadas? El amor que nunca muere es el primer amor, porque este es el amor nacido del primer sentimiento profundo del corazón. Los hombres amamos lo infinito, porque siempre tenemos ansiedad por amar lo irreal, y yo siempre te ame con ansiedad, porque eras el amor infinito de mi realidad. Pero hoy estás aquí, a mi lado, silenciosa; casi puedo notar la profunda frialdad de tu sepulcro, como aquel día en que te velé en San Mateo, y conversamos la noche entera, tú de tu viaje irreversible y yo de tu ausencia total...El verdadero amor es corto e intransigente, breve, demasiado breve como para no poder llevar una pasión incontenible. Sólo así podemos entender que el hombre puede amar sólo aquello que es incapaz de olvidar. El amor eterno es un recuerdo perpetuo de un gran amor, de aquel por el cual lloramos incansablemente, hasta nunca encontrar la paz en el corazón. Así te lloré María Teresa el día en que te fuiste, y no te volví a encontrar hasta el día de hoy, en que me vienes a acompañar camino a la eternidad. Melisa se aproxima a Bolívar y tomándole del brazo le levanta. -No creas que es un sueño, Señor -Le dice suavemente al oído-. Es la otra dimensión de la vida que no la podemos entender. -Sí, entiendo perfectamente Melisa, pero déjame mirarle tan de cerca como antes: sus ojos grandes y brillantes, su tez bronceada, su cabello negro de azabache, sus labios pincelados. Los hombres esencialmente vivimos por amor y morimos por no amar. El amor es apasionado y muere cuando deja de ser irracional, porque el sueño del amor, jamás termina de acabar sino es plagado de locura. Cuando muere el amor, muere la alegría de vivir, muere la luz que guía el camino. El amor y el olvido están tan cerca como la vida y la muerte… esa fue penosamente mi viudez. La mujer esbelta sonríe y se aleja por la puerta, dejando un ambiente ensombrecido. -¡María Teresa! -Grita Bolívar desesperado-. No me abandones nuevamente, sin dejar mi corazón insepulto. Ven, retorna a mi pecho y descansemos juntos en la paz eterna. Bolívar comienza a caminar de un lado para el otro: nervioso, indeciso, confundido. En los alrededores de la casa unos ruidos extraños se van aproximando poco a poco: -Ruidos de mal agüero, Melisa, ellos me quieren aprisionar en su bullicio. -Es el ritual de la muerte, mi Señor, debemos encuadrarnos en su trama. -Es exactamente eso, Melisa, un ritual de la muerte. Siento que unas punzadas extrañas destruyen mis pulmones y estos me impiden respirar adecuadamente. Esta tos insoportable me va aniquilando. Se escucha unos ladridos en las puertas exteriores de la Quinta. -¿Has escuchado esos ladridos temerarios, Melisa? -Si Señor -Responde Melisa intrigada. -Es la quisquillosa intriga de la agonía quien viene a fastidiarme. Sabe que no tolero la intranquilidad de la angustia, pero pese a todo, hemos de dar frente a los avatares del destino.

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Se escucha nuevamente el estropicio de insectos que causan un ruido insoportable. Luego, todo se convierte en un silencio total. -Hay cosas que en verdad nos desconciertan –Continúa Bolívar-; hay cosas que pretenden terminar con la cordura. ¿Pero por qué la vida necesita de tanta cordura? ¿Por qué hemos de vivir con tantas ataduras? Oh ideas misteriosas que afanosas vagan por la mente humana, denme el privilegio de caminar junto a mis alucinaciones, porque la vejez, pesada y quejumbrosa, no debe perder nunca el espíritu indeclinable del encanto. Quiero sentir ilusiones que alimenten la irrealidad de mi existencia; recuerdos imborrables que me preñen de alegrías. Se escuchan pasos que se aproximan nuevamente a la puerta del dormitorio. Los pasos se detienen, luego no se escucha nada. Melisa pregunta con voz baja: -¿Quién es? –Y el silencio continúa elocuente. -Son las fuerzas ocultas del poder maligno -Responde Bolívar tomándose la camisa por el pecho-, espíritus tenebrosos y almas vagabundas; cábalas misteriosas y presagios demoníacos. Se escucha el canto tedioso de las Muistas. -¿Y tus otros amores pasajeros? -Le pregunta Melisa a Bolívar. -No existen amores pasajeros, Melisa, sólo existen amores especiales. Y una de aquellas coyunturas extraordinarias fue mi relación con la señora de Villars. Sí, la señora de Villars...Con Fanny du Villars viví los momentos más agradables de mi vida: el lujo, el derroche, la opulencia, la cultura, las relaciones sociales y todo aquello que un mundo ficticio puede prodigar a los hombres de dinero. Ella era una prima bastante lejana por parte de los Aristeguieta, y yo tenía veinte años y ella me llevaba con algunos. La adorable Fanny me enseñó a ser un amante, como un hombre debe ser de verdad: galante, generoso, apuesto, un sátiro en la cama. Ella amorosa y delicada me complacía en todas mis inquietudes sexuales, y hacíamos el amor en los jardines, en la alcoba, en la cocina, en las bodegas. Y todo a escondidas para que su marido no nos vea. Qué hermosa aquella época en el viejo boulevard de Menilmontant...El amor prohibido, Melisa, es el más emocionante, porque nada excita más al ser humano que conjugar su instinto animal con una cálida sensación de riesgo. El éxtasis sexual nace de ese deseo por someter a la pareja; esa inmensa sensación de victoria que llamamos eyaculación. Fanny era una mujer exuberante y sensual. El suave olismear de sus palabras rasgaba mis oídos excitados, y allí su piel se juntaba con la mía; sus inmensas nalgas de seda se estrechaban en mis piernas. Y luego una marea de amor desquiciaba nuestras mentes: sus gemidos desbordantes, sus obsesivos labios, sus caricias extenuantes. Cuánto amor nos dimos a espaldas de este mundo moralista; a espaldas del convencionalismo y los prejuicios sociales. Cuánto amor nos dimos a la sombra de la ilegitimidad y del derecho natural a disfrutar del sexo. Su sonrisa se quedó fija en mi memoria y nunca se volvió a borrar. Ella era voluptuosa y posesiva, pues me juró nunca dejar de ser mi amante así estuviéramos separados para siempre. La voluptuosidad es aquella condición humana, en que una mujer subyuga al hombre para sentirse deseada. El hombre oculta aquello que teme poseerlo; aquello que le causa remordimiento de conciencia; aquello que lo hace indigno de los otros. Su amor fue un amor prohibido y por lo tanto fanático y obsesivo. Pues el amor de verdad es un amor furtivo; es aquel que no conoce del convencionalismo ni la norma; el que se exila en la franca naturalidad de instintos; el que no calcula ni se aviene al convencionalismo; el que busca libertad; el que busca eternidad; el que rechaza

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los valores morales por considerarlos superfluos y esclavizantes...Al llegar a Santa Marta, le escribí por última vez pensando que viajaría a Europa, pero veo que eso no será posible y me acongoja. -Está claro que no la volverás a ver -Le dice Melisa con una voz de tristeza-. La suerte del destino está dictada. -Es posible que a Anita Lenoit tampoco la vuelva a ver -Comenta Bolívar aterido-...que tampoco la vuelva a ver. Bolívar inclina su cabeza y habla con la voz quebrantada: -Anita, mi adorable Anita. La fuerza de su juventud alentaba mis ideas revolucionarias, pues no había nada en ella que no fuera espíritu de lucha y desafío. Cuando iba por el Bajo Magdalena, en mis momentos de triste insignificancia, la luz de la ilusión incendió mis sentidos al verla tan guapa e imponente. Ella alta y hermosa, de ojos azules confundiéndose en el cielo, y yo un pequeño hombre con mi uniforme estropeado; ella culta e inteligente hablando un francés fluido, y yo encantado de mirarla respondiendo su algarabía. La juventud, flor de nopal iluminando nuestro espíritu, y sus labios sonreídos repitiendo mil palabras. El Estado Soberano de Cartagena me abría la oportunidad de mi vida y ella era la inspiración, la alegría de la causa...En las aguas del Magdalena se tejió nuestro romance. Su espíritu revolucionario le llevó a acompañarme por todos los lugares, pero yo creía que la guerra no estaba hecha para las mujeres, pese a que en todas las batallas habían estado presentes. Ella me quiso acompañar por el resto de mi vida, pero yo, como entendía la magnitud del problema, sabía que eso no sería posible...Debiendo alejarme de ella, la devolví a sus padres, porque creí que era un acto de honor poner mi rostro en el problema. Fue un amor por demás apasionado y breve, lleno de dramatismo y celos. Ella me esperó siempre y nunca dejé de escribirle… siento que fue el amor más apasionado y obsesivo de mi vida. También la he llamado para que asista a los últimos momentos de mi vida. Melisa, quiero que me digas si podré volver a verla. -Eso no será posible, Señor. El camino es muy distante y el tiempo demasiado corto. -Gracias por tu sinceridad, Melisa, pero yo sé que ella vendrá a visitarme, porque el amor joven e incondicional nunca muere en las riveras del olvido; vive recostado en el silencio del recuerdo y acude venturoso a dar alivio. La juventud es el tesoro inmenso que el hombre busca cuando ya lo ha perdido; es fuerza, dinamismo e imperecedera belleza. La juventud es la fuente inagotable de la que se nutre el idealismo, y en ella vive, se expande y se desvanece. Sólo los jóvenes son capaces de anhelar lo que para los viejos es ya inconcebible...Sólo es capaz de amar el que es capaz de renunciar, pues el verdadero amor por su propia naturaleza es incondicional, libre y espontáneo. Con Anita me sentí joven e idealista, la pereza de mis sueños volvió a reconfortarse… Cuando ella llegue, Melisa, quiero flores en mi tumba, pues esa fue la promesa inquebrantable que nos hicimos cuando nos despedimos. Bolívar siente mucho frío y se cobija con un capote. Luego continúa: -La soledad va invadiendo mi angustia, Melisa, nada suena más agudo en nuestra mente que el tenaz bramido del silencio. Hay abandono en mi pecho, rutina, soledad; aristas de monotonía carcomiendo mi paciencia. Esa inmensa lejanía de mi espíritu va aniquilando la pasión del sentimiento, y sólo quedan dudas, grandes incógnitas en el cerebro; sólo van quedando: soledad, sentimientos encontrados, palabras sin sentido, a veces desvaríos.

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Luego tenemos ganas de huir a otros sitios; fugar sin rumbo cierto, y en un hálito fugaz del infinito, perdernos en la tierna oscuridad de las profundidades. Melisa se queda inmóvil un instante, haciendo un gesto de espera. Continúa todo en silencio. Se abre lentamente la puerta de la habitación y entra una mujer vestida de blanco entero. -¿Y quién es esta mujer? -Pregunta Bolívar dando algunos pasos al costado. -Soy yo, Simón -Le responde ella levantándose el velo de su rostro. -¿Josefina? ¿Eres tu Josefina? -Le pregunta sobresaltado. -Sí, soy yo quien viene a visitarte. -¡No, no puede ser tanta coincidencia! -Insiste Bolívar. -¡Sí! -Enfatiza Melisa levantando sus brazos-. Es la voz de tu conciencia la que viene a justiciarte. -No, no, no…tantos años que han pasado. -Tantos años sin poder verte -Corrobora Josefina. Luego Bolívar se aproxima a Josefina y le mira con ternura: -Eras la flor más preciada de Caracas y apenas eras una jovencita. Me estiraste tus pequeñas manos que llevaban un ramo de flores. Yo te quedé mirando y tú me escondiste los ojos, pero insistí en mirarte porque algo había en ti que me decía que eras mía...Morena de tez canela, ojos vivos y piel brillante; cabellos largos y obscuros jugándose como el viento. Es así como te conocí, mujer de mil amores, serena como la nube, brillante como las nieves. Entonces Josefina caminó alrededor de Bolívar y acariciando su corta cabellera, se pegó junto a su hombro. Bolívar inclinó la cabeza y lloró disimuladamente. Melisa se aproximó también a Bolívar y le tomó de sus manos. Luego, Bolívar caminó en dirección a la puerta y dijo: -No hay mujer como ella que me haya acompañado en tan difíciles momentos: en el dolor profundo de la derrota; en el riesgo incalculable de dormir junto a la muerte; en el exilio de la desesperación profunda… en la derrota. Ese es el amor de Josefina: penurias, tristeza, huída. Me acompañó durante los años más difíciles de mi vida. Un amor de verdad es aquel que perdura aun a sabiendas de que no tendrá recompensa alguna. Y por ella y con ella fracasé en Ocumare; llegué alborozado a los Cayos. Cuando tomé aquel barco que me sacó de Venezuela, la vi por última vez y la bese profundamente con un negro presentimiento de que no la volvería a ver jamás. Al poco tiempo me enteré que ella había fallecido y esa misma noche me visitó vestida con su traje más hermoso. Ella era mi amante, pero jamás le atosigó perjuicio alguno, porque al amor no le rige la moral sino la virtud enternecida. El amor convencional es superfluo y frío, mientras que el amor virtuoso es profundo y duradero. Josefina fue el amor ideal de la sociedad de nuestro tiempo. Era el pudor rígido de las mujeres sometidas; la obediencia debida; la fidelidad conyugal. Nació y vivió para ser la mujer ideal de una sociedad matrimonial que marginaba a las amantes… Nunca amé el matrimonio porque lo consideré una atadura. El verdadero amor es libre y espontáneo, no pide nada a cambio, y por el contrario, entrega todo su ser sin restricciones… ¡Flor de pasionaria! Reliquia ansiada por los místicos deseos insaciables; violeta del olvido; tulipán nacido de la delicada inspiración del amor y la belleza. Josefina le sonrió tiernamente y se fue alejando poco a poco hasta que se paró delante del armario:

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. son momentos que unen el amor con la predestinación. cómo no haríamos de este instante un estado de vigilia permanente. Sin embargo. Y así caminábamos juntos rompiendo tilos y zarzales. cómo confundir el magnetismo que irradiaba tu personalidad con la atracción incontenible de tu ser? Bolívar se acerca a Josefina y trata de tomarle de las manos. Hay personas que debemos ejecutar las palabras de la vida. jugar junto a tus pies contemplado tu alegría. siendo así. Aparece un hombre encapuchado en la esquina de la habitación. porque nadie es dueño de sí mismo sino hasta cuando ha sido capaz de cumplir con su destino. una abstracción sublime.-Los himnos del amor pueden ser escuchados fácilmente. decirte los poemas más hermosos. en las flores perdidas de la vida. Pues vengan musas de la inspiración fraterna. El deseo sexual atrae la carne vulnerable de deseo. Las huellas imborrables del amor no se pierden en los abruptos precipicios del pudor. amor mío. porque es obligación de nosotros acatar la suma voluntad que nace de la predestinación divina. el ímpetu de amar lo prohibido.. robando la luz divina que vagaba por todos los ambientes. hoy no eres más que una simple idea de mi mente. si pudiéramos jugar entre vientos y canciones. juguetear en el eco profundo de tu aliento… contemplar tus partículas de amor al mediodía. de volver a abrazarte y acariciarte. Cumplo a cabalidad con el airoso propósito que le hice a la vida cuando inicié con este inalcanzable ideal.. por qué nuevamente me abandonas? ¿Recuerdas cuando saltábamos por las noches de tu balcón florido. Bolívar se pega a Melisa y la toma de la mano: -Siento que mi conciencia se oscurece con un presentimiento maligno. 285 . poetas. en el noctívago vagar de los luceros. si pudiéramos nuevamente cantar a las estrellas. la necesidad de allanarse al placer.Hay momentos que enlazan las instancias del destino. ¿Encapuchado? ¿Me escuchas? Se gesta un profundo silencio. músicos y dramaturgos.. Luego se detiene e inclina su cabeza: -Ay si tuviera la dicha de volver a tomarte entre mis brazos. una ilusión pasajera que se desvanecerá pronto… Pero cómo no quisiera hablarte al oído suavemente como lo hacía en los jardines florecientes de la Guaira. somos nada hasta llegar al todo. Bolívar se regresa hacia él sobresaltado: -¡Encapuchado! ¡Encapuchado! –Le dice-. amor desesperado que buscaba de tu pecho errante un cariño destrozado. Bolívar pone un gesto de tristeza y continúa: -Si pudiéramos congelar el tiempo y volver al pasado. la lascivia y el calor irresistible que genera el sexo en todos sus sentidos? Vivíamos de ese amor en los jardines más hermosos.¿Josefina. cuando despertábamos la lujuria. La muerte nos separó y quedó un profundo vacío en tu vida. he visto tus latidos apresurarse tras mis pasos. Eras un hombre bueno. Pues yo como nadie he visto tu mirada trajinar incansable tras la mía. en los mirtos que cruzaban los ramales. una profecía que se derrite en una sentencia inapelable. Josefina se va apartando lentamente hacia la puerta y luego de dar un giro sale dejando un ambiente atónito. lleno de bondades: amor de mi silencio y de mis tardes vesperales. porque no existen momentos más encantadores que los que nos dan la hermosa inspiración del amor y la sexualidad profunda. Simón. ¿Pero. he visto de tus labios delirar mil alegrías.

deja que esta mirada te divise entre las sombras. qué hace despierto a esta hora? -Le pregunta preocupado.. Y el Encapuchado sale de la oscuridad a paso lento y se aproxima a Bolívar: -Aquí estoy querido amigo -Le dice con una voz grave y pausada -Vengo nuevamente a visitarte. siendo así. Luego se escucha unos ligeros ruidos que se pierden en la oscuridad. -Es mejor que descanse tranquilamente para que se recupere. aquí no veo nada! -Insiste José María mirando a los costados. Bolívar asustado: -¡Vienen a llevarme!. Como nunca siento que los sentimientos totales del hombre han retornado a su persona. José María le toma del brazo a Bolívar y le va llevando a la cama en donde se recuesta. las casas no ven maridos y no se escucha su voz. la sangre circula con más fuerza. a comentar de tus actos venturosos y también tus desventuras. la saciedad inmensa que brindan los recuerdos y placeres. Sin embargo. Regresa a ver al centro de la habitación y le encuentra de pie sin decir una sola palabra. comprendo que es muy justo el asombro que se dibuja en tu rostro. Siento que el amor ha regresado con capullos de felicidad incontenible. He vuelto a ver y recordar a María Teresa. los músculos distienden su pereza y ahora los siento con más energía. Pero no te admires José María de lo que escuchas. Señor. -¡Pero su Excelencia. las casas no ven maridos y no se escucha su voz. a Anita y a Josefina. José María se da cuenta que Bolívar no estaba en su cama. Las Muistas con un canto más intenso: -La noche es siempre tan triste. Es curioso pero siento que la vida ha retornado a mí ser. me invade la tristeza. no permitas que su canto atormente mi conciencia!. Entra José María con una lámpara en la mano y se dirige a la cama de Bolívar.-¡Acércate Encapuchado! -Insiste Bolívar. todos estos que han venido a visitarme. el ruido es siempre dolor. El Encapuchado se aproxima a la ventana y abriendo las cortinas observa detenidamente hacia afuera: 286 . jamás he podido escaparme de la implacable verdad de tus palabras. Bolívar nuevamente se pone de pie y busca por todos los costados: -¿Encapuchado. -Así es Encapuchado. la pena. -¡Ah José María¡ ven y acércate –Le responde-. -¿Y mis amigos. caso contrario va ha empeorar. -La verdad no veo a nadie Señor… es mejor que usted se acueste. Le toma de las manos a José María y grita: -Dulce clavicordio el recuerdo de los amores juveniles. Encapuchado en dónde estás? -Pregunta insistentemente... En medio de su somnolencia. la normalidad ha tomado la justa posesión de sus obligaciones. ¡Ayúdame. José María le cobija con paciencia y luego de permanecer un momento sale de la habitación. -¿Qué le pasa su Excelencia. el ruido es siempre dolor. Se escucha el tenebroso canto de las Muistas: -La noche es siempre tan triste. acaso no los ves? -Pregunta Bolívar exaltado. la nostalgia y la melancolía.. a Fanny.

ocultas constelaciones vaticinan su futuro. Simón. de esos encuentros fugaces que siempre quedan impregnados en la mente. seas tú la portadora de ese mensaje de cariño y agradecimiento: A María Ignacia la más breve. la pasión y la tragedia. debió alcanzar su cenit y caer precipitadamente. Melisa.. Mi espíritu sátiro la convirtió en una hembra plena que satisfizo todas mis inquietudes sexuales. Te pido que cuando me aleje de este mundo.. y al terminar la jornada. todos los hombres somos ese viento veleidoso que arremete contra las greñas dispersas de los árboles erguidos. no hay amor sin interés. Las campanas repican de alegría. -No Melisa. no hay nada en la vida que se mueva sin un 287 . sólo ellas me han dado pequeños momentos de alegría que han dado sentido y calor a mi existencia. Fueron unas pocas semanas de amor intenso que disfrutó mi disipada juventud. -Sí claro. escucho sus canciones como un reflejo lejano… es la voz del resentimiento. A María Ignacia Rodríguez la conocí en México: rubia.Julia la más exuberante. Sólo las mujeres han sido mis fieles compañeras. pero durante mucho tiempo han cantado al pie de mi ventana y yo he tenido que soportarlas con paciencia y resignación. tempestuoso. las que siempre me han dado amor y apenas si les he correspondido.-Sí. Luego. de ojos azules. El sufrimiento ha colmado todas las instancias de las empresas en las que me he visto involucrado.. y ella y yo comprendíamos plenamente aquello. sin derecho a la inmortalidad ni a la vida eterna.. -Sí –Responde Bolívar-.Isabel Soublette fue una mujer de mucho encaste: hermosa. El viento corre y entre giros celestiales anuncia su llegada. ha sido un juego entre la aventura y desventura. yo creo que es demasiado tarde como para que permanezcas despierto.. -Sí. a nombre de una causa por la cual te hiciste grande. Este amor fue mas bien un amor de conveniencia. lleno de una infinita magnitud. Señor.. Pues ese viento que un día fue inmenso y grandioso.. Melisa -Continua comentando Bolívar mientras se pasea por el centro del cuarto-. son los amores frustrados que siempre quedan registrados en el corazón. de cabello rizado. cualquiera diría que su cuerpo es un centauro invisible de ilusión. esbelta.A la final.. El Encapuchado se aparta de la ventana y se aproxima a Bolívar: -La vida se va acabando Simón. las noches y los cristales reflejan sus tristezas.. el temor a la muerte y a la vida también -Replica Melisa en voz baja. El temor a la muerte me impide dejar de compartir. Deseo estar despierto. del dolor profundo. recoge el resentimiento de las últimas brisas del camino. y es así. ojos claros y una juventud desbordante. de la conciencia. en esta instancia nada es tarde ni temprano. Al final de todo. -Mi vida. Es la voz de la tragedia de aquellas personas que perdieron lo más preciado de su vida. Pues los amores pasajeros. Ese es el orden de la vida. En la vida. todas se han quedado en mi piel. Isabel la más fragante. sólo puedes comprender que tan sólo has sido un hombre lleno de virtudes y defectos. el amor y el resentimiento. Era un amor por interés. solitario. El viento corre huraño. como cualquier otro. y las convierte en la ira que forma el huracán.. impregnadas en mi pecho.. todo fue tan breve y tan hermoso. -Ellas te dejaron los recuerdos más hermosos. el viento levanta la cimiente y preña los vientres de las rosas en un cortejo pasión. decían nuestros antepasados.. un simple hombre al que la fortuna le sonrió a sabiendas de que tan sólo era un mortal.. muchos me han abandonado. Nuevamente Melisa se aproxima a Bolívar: -Señor. Un amor breve y pasajero. luces de un manantial opacan a la luna. ese viento lejano lleno de un aparente letargo.Bernardina la más arriesgada.

Melisa. pocos cuerpos eran tan eróticos y provocativos como el suyo.. -¿En cuántas horas más. Ella fue una fiel compañera hasta los últimos días de mi vida política.Presto estoy a presentarme en el sagrado tribunal del tiempo. Cuando me despedí de Manuelita en Bogota. -En unas cuatro horas más –Respondió Melisa. No sé por qué.interés que satisfaga alguna necesidad humana. Y yo disfrutaba en su alcoba cuando el negro Pío intentó asesinarme en la hamaca. Ella estuvo siempre junto a mí. sentí que el fin de mi vida había comenzado. Vivió en libertad pero condenada por la sociedad y La Iglesia. -Entonces tenemos algo más de vida –Dijo resignado. alta de aire imponente y jovial. diría que provocativa. Ella me pidió acompañarme hasta acá pero yo me negué rotundamente. a más de que él pretendía apartarme a toda costa del poder de Colombia. pues no era justo que se hiciera cargo de un hombre moribundo. Llevamos una relación tan tormentosa y apasionada. Fue una persona que dio todo a cambio de nada. Las hermanas Ibáñez me distanciaron de Santander. Exuberante mulata de ojos claros y tez morena. pero las mujeres sí lo hicieron.. en mis penas y alegrías.. que nunca perdió el interés por el sexo y la posesión erótica. Ella en realidad era muy tierna y sensual. Bolívar descansó un momento y luego continuó: -Cuando estuve en Dominicana conocí a Julia Cobier. 288 . A su hermana Nicolasa también la amé con una intensidad obsesiva. mi entrañable amigo. Ella fue mi fiel secretaria y amante… la mujer más convencida de la sagrada causa de la independencia. Y cómo poder olvidarme de mi amada Manuelita… la coronela. Nunca pude tolerar mi fiereza. Bernardina era la prometida del coronel Plaza. y al final. Era una mujer muy enamorada y celosa. una coronela que luchó por las causas más justas del patriotismo y la libertad. saldrá la luz del sol? –Insistió desesperado.. ese lamento incontenible de esas viudas locas?. pero ha pasado la media noche. Desde que la vi despertó en mí un deseo incontenible. a cambio mío murió Felix Amestoy. Era la más hermosa de las Ibáñez. por su parte. Ella era la más apasionada. era una jovencita cuando la conocí en Bogotá. -Jeaneth Hart fue una de las últimas mujeres de mi vida. en mis momentos de júbilo y en mis complicaciones. Nuevamente se escucha el canto de las Muistas muy cercano a la ventana. Ella me correspondió con su mirada y yo acudí presuroso a sus brazos. Con ella pase un poco tiempo pero disfrutamos de un amor intenso y salvaje: el sexo es animal por su propia naturaleza. una mujer que burló las normas morales y el convencionalismo retrógrado. lleno de un temperamento agitado y un perfeccionismo incontenible. todos salimos perdiendo por que la sociedad nos acusó de promiscuos. y le dieron una gran significación a mi vida. y ella decidió compartir ese amor con el mío. Bolívar se sentó al filo de la cama y preguntó: -¿Qué hora es Melisa? Y Melisa le respondió: -No sé que hora es. Cuando le conocí en Quito la vi enloquecer con mi presencia. Lamentablemente. porque cree que el poder descansa en sus encantos. feo y esquelético. Melisa se aproxima a Bolívar y nuevamente le pregunta: -¿Y cómo pudiste amar a tantas mujeres? -He sido un hombre pequeño.Bernardina Ibáñez. porque en verdad. pero me gustaban las mujeres casadas y comprometidas. -¿Es que no puede silenciarse un momento. una mujer que desafió a su tiempo y al sistema. La mujer es una eterna enamorada del poder.

Encapuchado ¿Acaso crees que tus senten