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EL MITO DEL GENIO CREADOR

Las teorlas implícitas de la creatlvídad

En d proceso do construcción monta! do su r ••. lidad d 50r humano 50 guía por una necesidad «ecológicu: lo do entend". predecir y controlor su mundo; lo cual

sugio •• una analogía ob\'ia con d proceso de hacor ciencia Efoctivamemo, muchos fJósofos y psicólogos han defendido la idea de quo cada persona es un aprendiz de cientíl1co; haco 40 años KdJy (1955). con Su teoría de «los constructos personales". dcsarroUó una explicnción de b personalidad en tomo :l esta iden. Los contenidos do estas construcciones mentales o esquomas que daboramos

tlidad y, do tal

forma, que lo social imp •• gna

son fundamemalmen •• de naturaleza social. ya que así es nuestra r •

hasta la construcción de la realidad física.'

Así pues, d homb •• de la callo so comporta como un científico ingenuo que

va =gicndo datos sob •• la gente, comprobando sus conjeturas acorca de como

piensa y actúa la gente para, finalmente, construir teorí •• con controJar y predecir futuros eventos. Par<ce. pues, quo la naturaleza de la cioncia quo hacemos

homb •• de

sus teorías son implícitas. Y son implícitas. 50gún nos dicen \'(Iegner y ValJacher

(977). porquo es tal su inlportancia en la conducta

fuerza de rcpelirlas se convierten en renejas. Hay una considerablo organización y

ruaria interpersonal quo a

d fm de explicar.

es psicológica.

la calle 50 comporta como si fuera psicólogo. pero no lo sabe porquo

regularidad -añaden \'(Iegner y VaUacher- en d marco tcórico dondo5O muevo

d p icólogo ingenuo, aunque él es desconocedor

do su estructura y aplicación.'

I

1. SobfC 101 esquemas ue natur .• ku SOC'i,J. luforn de la ~c~,.~mll\·.I. han ddi •.•ida \'rr-

tiones dlslinlas romo los dquemu de .utoronccpro de M<lrku , 19n: 1m:t:UlOn<s de hanJc )' Abel 1OO.1977:)'1ut«triaJimplicitaJ (\\"~q·v.u~t. 1m. 198I;Gaodnow.I"~U:(fHrc:om'Kl.

2 La lcorta implicil~ meth.li;u nu~ra comprm~('f'l del mundo ~a.I Ftlncion~m~''Jle pcnni-

re e.plicar cOfllpoM:lm~nrOll proptO'S)' aJcnm. ~f.hl«~r

JuCt. tOCia.l

pm.1i('~'-lonC'Sy m;lll:lIIr p;lUI;l~;1Inuorr.t «('In

18

I El mlslerlo del genio

La consistencia y estabilidad de las teorías implícitas es muy devada; en pri- mer lugar. por ser teorías, lo cual ya impone un sesgo perceptual de hechos y re·

laciones a considerar' yen segundo lugar. y sobre todo. por ser implícitas. La di· mensión implícita, además de hacer normalmente inaccesible d entramado de

contenidos de la teoría y, por tanto, difícilmente

restricciones que una teoría científica en cuanto al análisis de datos objetivos rele- vantes para la misma: d sesgo confirmatorio se aplica sistemáticamente, se reali- zan constantemente errores de atribución. De esta forma, las expectativas siempre

quedan cubiertas. En definitiva. estamos ame d fenómcoo de la "profecía que se

cumple a sí misma». Como ya se puede sospechar -y pronto confirmaré-

tiene algo que ver con el título del capítulo: "el mitO del genio creado •.••. Durante mucho tiempo, la creatividad ha sido un tema por d que los psicólo-

,., -me atrevería a decir-o Así lo señalaba Guilford en su famosa conferencia ante l. Sociedad Americana de Psicología, al tornar posesión de su presidencia en 1950,

gos -no precisamente implícitos- han pasado "de puntill

modificable, implica muchas más

esto

si DO a trompicones

Con grandes vacilaciones abordo el problema de la creatividad, porqu~ gen~ral.

mente, cualquieu

que sea su é5cucla, los

psicólogos penetran en este telTeno de

puntilla •. Sin embargo.

una in~tjgllción sobre la crouividad.<4

desde hace mucho tic:rnpo tengo la IJ11biciónde emprcnde<

En ausencia de teorías cicot(ficas y por la propia naturaleza de esta dimen,ión de la conducta humana que DOS otorga algo de divinos -¿quién, si no Dios es, por antonomasia, «el que crew.?- no es de extrañar que tengamos aquí un terre- no .bonado par. d crecimicoto de teorías implícitas. Teorías que han sustentado el desarrollo de toda una mitología: la del genio creador. El halo de misterio que covuelve a lo creación, tan fomentado en el mundo dd arte, es parte de su grandeza. La propia psicología contribuyó a crear ese mito del genio de origen ignoto. Sí; durante los largos años de olvido deliberado por parte de la psicologia oficial, los únicos que se atrevieron a entmr con paso firme en este terreno fueron los psicoanalístas y ¡curioso! los propios cieotificos creadores. El psicoanólisís, desde d pionero trabajo de Freud sobre Leonardo' h. discutido la pertinencia de considemr el trastorno intrapsíquico como fuente de productivi· dad creadom. Kris (I952). sin etnbargo, habla de regresión, pero, al servicio del yo, una idea que ha gozado de gran predicamento dentro y fuera del psicoanálisis. Por parte de los cientificos, recordetnos las incursiones de Poincaré en la psicolo- gía de la creatividad ofreciendo una versión de la misma a panir de su aUloanóli- sis y con tal éxito que es invitado por la Sociedad de Psicología de París a dar una conferencia sobre el tema; también d muy conocido libro de]acques Hadamard,

l. R<cordemoo aq""u. fa.moa.af •••• de Hanao<l. 1~'8, cLa oba<rvaoón •••• OIrpda de tre"".

tan C'dtbrw.da por

(odos 101 pospositivistas,

4.

"

A. s

S. Freud. 1910: UII ~~Jo

Citado m

udo<.

1~7). 1'419 de la versión OIStdlana.

¡nt.",,¡ J~ úo".rJo J V,no" (MAdrid, 1968).

El ""lo del genio creador

I 19

otro matemático francés, publicado ~n 1945 con el titulo Esso; HiT lo psycholog;~

d~ /,inv"tlioll iÚ111l I~ domo;n~molh¿moliqu~.Recogiendo las referencias intros-

pectivas de Poinearé, Helmholtz. Kelculé y otros grandes cientificos de la ¿poca se reEuerza la concepeión del trabajo inconsciente y la iluminación repentina en el

descubrimiento cient(fico. Con sus machaconas alusiones al inconscicote,los propios científicos y los psi. cólogos están autorizando esa versión del origen ignoto dd genio consolidada en la psicologí folklórico. En 1952 el Iíbro de Brewster Ghiselin: Th~ CT~ori~proc~ssapared. casi como el aldabonazo de6rútivo a lo teoría del misterio. Unos cuantos de los genios que co d mundo han sido así lo testimoniaban en cllibro, hablando de sus propios procesos:

Van Gogh, ierzsche. Picasso, Coleridge. Mozart. Ernst, Poincaré o Einstein.

de los testimonios de estos genios ha·

blando de sus procesos creadores? Faltaban casi 30 años para el ,mbajo de Nis· bel! y Wilson (1977) que terminó de demoler la escasa confiabilidad de los datos introspectivos pam el análisis de los procesos mentales, cuanto menos de la re- trospección, donde han podido mcdiat años desde el hecho hasta su rd.to. To· davía no se conoda d fmude de Coleridge ,obre el ,ucño que dio origen a su .Ku· bla Khan» ni se planteaban las ftrrnes sospechas que hoy existen sobre la veracidad de la famosa carta de Moza rt:

¿Quién pucde dudar de la fiabilidad

Cuando enoy completa.mente conmigo mismo. oenl~r3JllelUe solo y de buen hu- mor, como ocurre, digamos, dando unll \'U~lta t.n un carricoche o paseando ;i pie des.plJéJde una buena cornidll o durante 111noche cumdo DO puedo dormir. es en tll' les oasiones cuando mis. ideas fluyen mejor y más gbundu.memcn[C'. De dónde y

cómo vienen, no lo ú:; ni yo puedo forurlas, AqueUas ¡dca.s que me llgrlldan las r~' tengo en 111memoria y estoy IIcostumbrndo, según me han dieho~a tararearlas para mí mismo. en voz bllj••; si continúo de esta man~m. pronto se me ocurre que puedo

combinar éste o aquel manjar para que me encajen, de forma que baga con ellos un

buen pl.to. es decir, de .cuerdo con I regl•• dd contrapunto y ron 1•• peculiari.

dades de los diversos: insIrum~fl(os.ele. e Mi tema

a

).

creciendo. se vuelve metó-

dico'i defInido y el conjunto, aunque 5C:IIlargo. se presenlll ante mi meme casi com· pleto y te:rminado, de manera que puedo examinarJo de unll ojead:., como 5i se Iratase de: un hermoso cuadro o de una bcll •• escuhura. En mi imsginsci6n no escu·

cho liS panes en forma sucesiva 5lnO que las oigo. por así decirlo, todas a la vez.'

De ser cierto este rdato carecerían de sentido análisis de la creatividad como el que planteo en este libro, donde se deflDe en términos de un uso -<¡uizá ex-

cepcional- de operaciones mentales familiares, comunes, donde se entiende

como un atributo de la gente corriente y donde se 'concibe firmemente la posi- bilidad de un entrenamiento exitoso en formas de pensar mos creativos. De ser cierto este relato, este libro empezaría y terminaría en este CApítulo, quizá con

6.

Carta de Mo •• ". '" B. Ghis<lln, 1~2, ¡><ig. 44.

20

I El ml$lerio del genio

una oración al divino Mozan que -<:omo dice

odiado por otro gran compositor: Salieri, al haber sid" sólo Mozart el elegido de

Dios para componer esa música celestial que le trasmiúa

completa a su mente. E1afortun.do Amadeus

tirón. Si eso carta fuera ciert., si un poema como el «Kubla Kh.n,. surgiera repenti· namenle al despenar de un fecundo sueño y si fueran ciertas otras muchos histo· rias simil.res rel •• adas a lo largo de los siglos p3l'1l explicar e! origen de la crea- ci6n, entonces tendríamos que admitir los teorías implícitas de la gente sobre la creación ye! mito de! genio. Pero. como vamos o ver, afortunadamente para to· dos, esto no es así.

la leyenda tan manida-

fue

ya felizmente acabada,

sólo tenía que transcribitla de un

El artista genial

Las ve~iones populares de! genio creador coinciden, de formo general, res· pectO de la definición de los procesos mentales que desembocan en el producto, ya sea éste un poema, una sinfonía, un cuadro o e! descubrimiento de una ley físi- ca, po tulando la necesidad de misteriosos procesos inconscientes en algún remo· to lugar de la mente que súbitamente afloran ala superficie como un fogonazo "". paz de alarmar al propio sujeto. Es lo que, con perve~a ironía, David Perkins

(l9g0 ha llamado:

Sin embargo la psicologra popular establece algunas diferencias más o menos sutiles, si no en la forma de trabajar sí en las cualidades que adornan a quienes ha- cen «:los mejores trabajos de la mente.,., como reza e! libro de Perkins. Igual que

históricamente se ha consagrado el gran tópico epistémico de que elarti"a busca la belleza mientras el cienúfico la verdad, en otros ni.des menos intelectuales de análisis y en las versiones más burdas se establece el sambenito de cienriflco dis· traído v~rsus artista/poeta medio loco. Pero no caigamos tampoco nosotros en el tópico de menospreciar las concep· ciones populares. Una teona implícita es algo muy complejo, con su innegable

base empírica, que no

tante, comp.rtida por grupos ya que en e! nacimiento y la adscripción a una leo- ría median procesos socio-culturales. El mundo del arte y laliteralura es más accesible que el de la ciencia, pues, por su propia naturaleza, es objeto de consumo. En lo ciencia -y más en los albores del siglo XXl- resulta impensable que la comprensión cabal de cada nuevo ha· llazgo alcance más allá de una reducida "lite de especialistas. Los perfiles psicoló- gicos de la milología del artista, sin embargo, están más definidos, las teorías son compartidas por mucha más gente y donde más arraigo tieoen es entre los propios artistas. La aulora realizó al respecto una investigación donde, a partir de un estudio historiográfico, se definieron una serie de coocepciones sobre el origen de l. crea-

«leona de las aguas profundos" y «teoría del big bang».

se fabri"" de la noche ala mañana y,lo que es más impor·

El milo del genio creador

I 21

tividad arústica, de las cuales un poSterior trabajo empírico con pin<ores confir. maría. cinco que enseguida mencionaré. 7 Desde la prOtohiStoria del arte encontramos leyendas donde es constante la

artística. En el clásico libro de Kris y

se nos muestra cómo los mitos iniciales se fueron mezo

clando con Otros elementos reales o ficticios en un background sociohistórico que ha llegado hasta el presente. Entre los grandes contribuidores al mito se encuen· Iran, por cierto, los propios teóricos cual es el CaSOde Giorgio Vasari que en 1550 escribió la prime~gran obra biográfica: Vida d~ 101 más ~xcelent •• pintores, ••. cultores y arquitectos llena de datos falsos COn el fin de contribuir a la mistifica·

ciÓn. Por cierto, quizá tendríamos que poner en duda, a falta de prueba ,elaxio· ma de la desgraciada infancia de Leonardo al ser arrojado por su madre en brazos de su padre y su madrastra; quizás haya que dudar de tales conilictos sexuales in· fantiles como origen de su homosexualidad y de sus bermosas modonas. La sociedad crea la leyenda y el artis'a con frecuencia la fomenta, viviendo en conformidod con las expectativas ajenas. o olvidemos que el mundo del arte es también un mercado. Pero veamos cuáles son esas cinco teorías precisando que no son mutuamen· te independientes, de manera que cada pe~ona puede companir dos o más.

apelaci6n al origen divino Kurz: lA I~mda d~/artiua

de la creaci6n

T eorfa del Iraslorno psicológico

El tílulo del libto de Rudolf y Margot Wittkowe.r sobre teoría e historia del

arte describe

sobre los rasgos pe~onales más significativos delanista: addos bajo ~I signo d. S.turno. El influjo de este planeta sobre quien lo sufre le convierte en melancóli· co, triste, laciturno. Saturno rige el destino de los alienados. Dicen también los autores que el origen de esta atribución aparece en el Re·

n3cimiento:

a lo perfección la concepción más eXlendid. alo largo de Ja historia

Los filósofos descubrieron que los anUta< emancipados de su ti<mpo mostra· ban las C':lI'tCteristiClS del temperamemo urumino: coou::mpl Livos) mcditabundos. rttdosos. solit nos. creativos. En aquel cñtiro momm(o hútórico nació l. nueva imagen del artista alienado'

La inspiración surge como una especie de furia incontrolable que arrastn al anista y lo mantiene jornadas enteras en vela Y. si es necesario. en inanición. Re- cuerdo ahora los ve~os de aquella hermosa rima de Bécques sobre .larpa:

leol'ÚS implícitas tras d estudio hi5l0ri0grifiCO. poII(crionnml~ le rcalízó un (SIU-

dio nonnaivo )' cronombrico p ••.• en.bJecer 100liKIic:d. de tipicidad de l. proposiciones en qu~c.da

[eoria había .ido dcstrrollada. Finalmmt~.sdeccion.das: II:JÍ 1•• frJ.XII y mt1'lOl dpic-u d~ cada lro--

ria. 1(: confecrionó con dlu

7.

Ddlnidallu

un cu~tiol1:lrio ptrt evaluar las leorías implícito de: Iot pintora:.

8. R. y M. Willkower, 196J, pig. 12 de la "'emoo (Indlana.

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I El misterio del genio

Cuinta nota donnf.a en sus cuerd .

como d pájaro duerme en 'u' ,.,., •• esperondo la m no de nieve que •• be arrsnarlas. ¡Ay! -pc!flJoé-: cuánw \'eCeSd genio aJí du~nne m el fondo dd 21m.,

y WlI VO¡. COmO Lázaro.

esptn:

que le dip; «iLevintote

Y anda!».

Esl. concepción sufrió de nUevo un imponante brole en el Rom.nticismo, cuando la sociedod occidenlal hizo una pOlologización del modelo de genio, se· gún el diagnóstico de]osi Anlonio M.rina en su libro sobre lo inleligenci. creo· dora. Significativas al respecto fueron algun.s sentenci.s l.pid.rias _egún re· cuerda Marin.- que se pusieron de moda entre poetas y escrilOres. Por ejemplo, Schopenh.uer: «Malogr.rse penenece .1. obra del genio, es su ríruJo nobili.rio». Oscar W~de .consej.b. de esl. m.ner.: «Sé bdJo y sé trist . El mito del genio loco recibirá en esla époc. una base pseudocienrífica en de- fmicion •• psicologizanles por pane de omores como Lombroso (1882): «El genio

es una del much.s formos delocuro", o las tipologiáS de Kretschmer. El psico-

análisis consogra fmalmenre el milo con una poderos. influencia que se manliene aClUalmenre sobre algunos tcóricos del ane y sobre los propios anistas. Desde el estudio de Freud sobre Leonardo se han enfatizado los conflictos in· lemos, 1•• experiencias traumáticas en las biograflas de los genios y el mecanismo de defenso de lo sublimación en la producción anini"", Enlre los anistas surrealisros es muy común l. adscripción a esla teoría implí- cila; encuenrran en el inconsciente y los conflictos intemos.1a fuenle de loda ins,

piración, En mis sesiones de torbellino de ideos para desplegar le leoría, un estu· dianle de pintura dijo: «Un encuentro en el lienzo del pintor con su yo más profundo». Es" inevitable aqui l. evOC1lciónde tonlas obras de Oalí sobre motivos oniricos. Los psicoanalísras disculen, sin embargo, entre si el nivel de trasromo requ . rido. Entre los freudianos es preceptivo el estado neurólico. Kris, por su p.ne, enunció el concepto de «regresión al servicio del yo»: proximidad al inconsciente,

a los procesos primorios pero, boja el control de la conciencia, al servicio del yo para dar lugar alo obra original y valiosa.

Teoría de la búsqueda de s( mismo

u esencia

es con~der a Jo expresión anisú"" el valor instrumental del cono·

cimiento de si mismo y se encuentra en enunciodos como ésle: «Los cuadros son pora el pinlor como espejos». Es el modelo de arlÍSta que preserva celosammlel. singuloridad de su obra.

El m~o del genio creador

I 23

Es una id ••••• ~pl.da inconleSlOblemenle desde l. antigüed.d e1ási"" que h.y

reciprocid.d enlre l. obra y el ""rácter del .nisr •. Esle prejuicio ho sido fomento-

do por algunos hisloriodores

equiparar la personalid.d del artisl. al conlenido de su obra. Esl. leorío se va desarrollando desde el Ren.cimienlo en un modelo de a"is· l. intelectuol, misántropo, reflexivo que profundiu en si mismo, que se .isl. del mundo pon escuchar l. voz inlerior.

como Vosori. deformando el relolO biográfico pan

Teorfa de la expresión emocional

Es la concepción del ane no como SrnlOmOsino como catorsis.

Romanticismo forjó est concepción. y, por supueslO, la expresión del

.mor como la emoción más inspirada. El anisra. el poeta enamorado o desenga- ñado produce en lal estado sus más hermosos obras.

donde moyor culto se rinde o esla

teoría. Hay que buscar nuevos experiencias y emociones donde sea y como sea.

«El onina es un recepláculo de sentimientos vcngan de donde vengan», dice Pi·

Recor-

dcmos a Coleridge y la inspiroción que, al parecer, encontraba en el opio o. Lord Byron, amigo también de drogorse.

casso.' y en esla búsqueda todo es legílimO: soledad, misticismo, drog.s

El

En la tipología del msta posfreudiano es

Teoria de la comunicación

llamo 010 otávica creencia de lo idenlidod enlre relrato y modelo en el .ne: se

destruye en el retroto al enemigo o se perpetúa

Lo religiosidad alimenla duran le m~enios esta fe y en l. cullura cristiano se

forjan muchas leyendas sobre milogros realizados por las imágenes. Fra Angélico decío que sólo un olm.llen. del espirilU de Dios puede pinlar una madona copaz

de trasmitir ese fervor

Se troto del ane como algo mágico que comunica al espect.dor el fervor reli-

gioso, lo pas.on amorosa o el est.ao de éxtasis en que ""en algunos al contemplor la obro yel onisto como vehículo de eso trasmisión. Aquí, a diferencia del. leorí

r

emociones se trato de comunicorlos, de que las teng.n los demás. Hocel conmo· verse alo gente con sus cu.dros es lo que prelendio Van Gogb, según decía en uno

cana a su hermano . Y Leonordo, por cieno, ¿nos quiso comunicar algo con ese sentimienlO de marovillos. zozobra que evOC1lsu Giocondo? Algunos poelas se han sentido también muy imbuidos de esta concepción en-

anlerior, el senlido de l. obro no se agola en la puro ejecución. Más que

cn el ser querido desaparecido.

en ocasiones, lo propia Virgen lerminob.los retratos.

[

9. c.~. ""'''"'''''". "",b P,,",so. En B GhiJdón, t9:l2.1'Ól<.'8

••• ~U1g0 11 poesia conC't'bida como un lujo culru,.] por los ncutral •• que. lavándose 1•• mOtlos.50 d •• ."cic:nd y ev,d

, Maldigo l. pooor. de quien no romo panido ho"a mOtlch." Ha.go mías las falulJ. Siento en mí ti cuanlos sufrC!fl y Olruo relpirando.

,.

Teorfa de las dotes speciales innatas

Uno de los núcleos mós puros de la leyenda dd artislO remite al carácter con- génito de sus dotes creadoras. Kris y Kurz (1934) recogen en su libro la leyenda, repetida en diferentes ver·

¡iones desde la antigüedad clásica. dd nmo de origen humilde que es descubierto

>or un mecenas o por

otrO anista. ]'st. siempre asumido el carócter innato de las

oles artisticas que se revelan desde la primera infancia y la lucha del tolenlo por 'presarsc y sobrevivir en un medio adverso. Lo historio termina con el finol feliz

, reconocimiento del artista y ascenso social.

El culto o eslO versión del genio se consolida también en el Renacimiento_

lora ese «entusiasmo" de

ión interior de quien está poseído por lo divinidad. «Los pensamientos maravi·

os y divinos 0.rarecen sólo cuando d éxtasis complementa la obro del intdec·

los griegos se le concede 01 ortiSto: lo inspiroción es la

,dice

.,isra tiene su origen. El divino artista. dotado desde la cuna. es el santo de una nueva religión. Es un pdo» aJyo virtuosismo se sustenta en un conocimiento innato mucho más pro- o de la naturaleza y unas dotes técnicas inalcoo""bles para los demás mortales. t' s O menos implícita, esta concepción se encuentl2 bastanre extendida y en ICStig.ción la encontré expresada en sentencias de esre tipo: «d artisra nace, h.ce». «los genios salen adelante. a pesar de todo", ••busco siempre la pero a en mis obras».

V •• ari.' En esro época es cuando la cepción de «divino" para referirse

son las tcorías implicitas dd mundo dd arte, que tienen su origen en leyen- y primitivas transmitidas de generación en generoción pero también es cier· algunas de dJ hon recibido un refuerzo adicional de rcorías psicológicas on dado un barniz intelectual consolidóndolas, como es el caso de las tco· rastomo psicológico y la búsqueda de sI mismo. Como dicen los Wittko ·

t::1mito del genio er

t::I poicooníJisis ha producido un nuevo cipo de pononalidod .rcis'

.l Para bi O para mal l. poicologlo •

de osa manera O delinear la pcl1Onalidod genérica y el caricter de los OJ

propiu oaracterislicas discintiv

,

demos

dón y expcric:ncia lo que definió. y aún define. lo imagc:n del arti"a."

l Es uno mozcJa de mito y realidad, do conjeturas y observacior

l

Aunque parezca arriesgado tenemos que decir que si la p icologla p contribuyó a estO fue poro mal. Es un flaco favor para lo psicologlo y para pios creadores ubicor en d insondable inconsciente la fuente de lo potenc dom, quizás con lo concepción, también implícita. de que ahí est. bien gu. de que occeder al misterio de lo creatividad la vulgarizaní, que sacarla a volatilizar •. Mucha gente en d mundo dd orte parece seguir teniendo miedo a que •• la luz. No eslOY de acuerdo con las palabras finales del libro dc estos autores hubo nunca ni habní jamós una respuesta deftnitiva al enigrna de la persono c_tiv"", porque. entiendo que desvelor el misterio dd genio no le quito gil "". Antes al contrario, es sustituir lo pasividad en la espero de lo llamado de las sas, con c:sc «Ievóntote y anda». por ¡a libertad creadora.

El genio clentlllco

En un libro pionero sobre la disciplina casi nconara de la psicología de la cit cia, Tweney, Doheny y Mynall se quejaban del abandono en que la psicología ~ bía dej.do el estudio de la creatividad científica diciendo que, 01 igual que h. s cedido con lo creación orUsrica, ha sido consideroda como inefable y ba quedao sin explorar. Esro se escribl. en 1981. Por su p.ne, el historíador de l. física, Gerald Holton no parece comprende las inhibiciones de los psicólogos para hincarle el diente al estudio del peasa mienro científico y que una y om VC21asciencias «hayan sido considerad •• como una actividad al borde de lo Clrismático en lugar de ser vistas simplemente como una de las actividades fundamentalmente pedesrres que mós éxitos ha reportado a la

hurnanidad».1l

Pedestre o inefable, lo cierto es que la psicologia dejó durante mucbos años un gran vacío en d análisis de los procesos psicológicos responsables de la crea· ción cienúflca. Vacío que, como ya he dicho, ban intentado llenar los propios

cientilicos con bonitos relatos introspectivos como los reflexiones autobiOllráfl •••< de Poincaré (1913) en Lo, ¡'mdl1l11~nlo' d~ /11cr~nci(l. cl~ 1"--- . aulobíográfíCl1, de Nicolle (19321 ~---'

fus, en P.;,,/,

f

r

'

26

I El misterio det genio

logio d~ /o

que se han hecho durante 50 "¡¡os sobre el descubrimiento científico. Aunque, para no foltar alo verdad, hemo< de citar aquí lo obra de Wertheímer, El pensomiento

protiuc/ilJO. publicada en 1945, que pas6 enronces casi desapercibida -nO olvide· moS que en la psicología oficial dominaba entonces el p •• adigma conductista-

y que daba una explicación de la creatividad en térntino< de solución de problemas, embrión de versiones cognitivislas posleriores que veremos más adelante.

metidos a psicólogos. hicieron lo mismo que los psicoanalis·

las con la creatividad anística: dar al mito un barniz intelecrual que le proporcio- na mayor consiSlenc;". Todavía en un libro recienle sobre creatividad lenemos que leer de un fisico teórico como Richard Morris: .Los creadores de los nuevos grandes descubrimienlOS científicos dependen lanlo de la intuición y de senti- mie.ntos confusos como C1.lalqwcr artista creativo».1)

i"umci6n ." .1 CiJmpo motM"itico. Éstos SOn los anJilisis psicológicos

EslOS científicos,

El mito del genio creador

I 27

¿qué era .quello? Una de i•• "'Pienl" •• habla agorrado fuellemente de .u propio colil y l. llgUf1I que formaba giraba burlona.rnenre llme mis ojO$ Como cegado por el cbispazo de un rd,&mpago me des~n~. U

En cate momento marché de <:.en

) Las pcripecW del •.••je me hicieron o!oid.r

para redi.zar no

mu. trabajo!. matemáticos; alUegar a CoUUlnces subimos a un ómnibus

~ qué paseo; en el momento de poner d pie en el estribo me lISaltó la idea, ii.n que nin· guna de mi. anteriores meditacion•• pareciesen h.berme prepar.do paro ella. de que las rransform.cion •• que habla empleado palO deftnit 1•• funcion•• fucMian•• eran

¡denu"" • lu de la 8comeufu no eudidian •. No pude

comproborlo. no NVe uempo

pan. dio, pUe:!iIO que apmas m~ smré m d IUlobü! ~udE la ronVB!aci6n an(es co- mUlzada. pero cuando se me orurri6 (uve inrnediat.am~te la plm. ~dumb~.16

El científico

creador es alguien que vive en una torre de marfil, aislado

del

Dice Robert Wei.berg muy tajanlemente, en'U libro sobre el genio y otros mi-

No

hemos de sospechar engaño, pero .r confu.ión o quizá más .encillamente:

mundanal ruido. dedicado a pensar. A.ocial, vive obsesionado con .u trabajo .in reparar en cosa. más prosaica. de manera que cuando sale de .u rorre o laboralO- rio visre calcetines de colores dislintos o es capaz de bañarse dos veces seguidas

lOS, que los individuos creadores que nOS han referido grandes salto< de intuici6n estaban equivocados. ¡Al menos no dice que estuvieran engañándono.!

porque nO recu •• da, simplemente. que acaba de hacerlo." Pero eslo no es malo ya

olvido.

No ha por qué duda~e1 descubrimienlo comporta un repentino fo-

que la bañera es.u aliada po~e en ellal?uecie .urgir la iluminaci6n re.Q.entina, el

l)0nazo e comprr:MI n onde las C'OS3.Sencajan súbiramenre en un

nuevo orden,

descubrimiento, lan sorprendente para él mi.mo que puede .alir corriendo aCOn.

como un rompecnheza., y '1ue eso pueda producirse en eslado. especiales de

tar sus hallazgos sin percalarse de su desnud., Claro que también le puede llegar

conciencia

-más adelante tralaremos del ¡nrlgh/-. Pero el cienlífico omile decir

la inspiración en la cama o dormitando anle el fuego y hacerle despenar repenti·

do. cosas muy importanles quizó por olvido qui.á porque resulte de menor

namente, o quizá .ubiendo a1aurobús cuando, ya hono de invesligar sin éxito J se

inrerés para el reloto: que eso. relámp.gC>! o bombill •• que Uuminan la. mejores

toma unas vacaciones.

id ••• de la mente

han ido precedidas de

un

ext~so

y uduQJr.ba¡o de modo que

Son las tres be. que cilan lo. ingleses, en este caso: bus, bo/h y be Más o me-

los momenlo< de ¡nrlgh/ constituyen s610 lapunla del iceber n el trab.jo cientí·

nos. en estas formas tan esotéricas y extravagames, unos cuantos superdmados nOS han ido descubriendo los mislerios del universo. Pero no hay problema. ello. mismo. en .u. relatos intro.pectivo. no. han ex-

fico y, segundo. que mucho. otro. descubrimientos e ellos mismo. o de olros co- legas nO han sido acompañados de «fuegos de onificio». Los relaros inrros~ctivos de los creadores. sean cie:ntificO$, artistas, poeras.

plicado el proceso y nos han definido la pro«denc;" de tan afortunadas ideas.

mÚ.icos, etc

hay que cogerlos COn pinza.~ en ab.oluto tirados a

Ja papelera por

¿De dónde vienen? idel i"consa~n"I, cloro está. Como mueslra, recordemos lo

inservibles o falso. sino

utili2arlos como Un material de gran volor heurístico para

que escribieron Kekulé y Poincaré para explicamos cómo hicieron .us descubri- miento. en relación con la estructura molecuJar del benceno y las funciones fuch. sianas. respectivamente:

la psicología en cuanlO pueden .ugerimo. inleresantes hipÓlesi. a conflrmar con otro. procedimiento. más exhau.tivos y fiables. Así, el método cognilivo de estu- dio de casos, inaugurado por Gruber con su magislral estudio sobre Oarwín"

Volvl mi bUlaca hacia el fuego y dormiré. De nuevo 1", 'Iom", •••• b.n brincan· do ante JDi¡ ojos. Ena vez 101 grupo.! a[ómicos más pequeños se mlt'len1tn modes- tamente al fondo. El ojo d~ mi m~(e, lIgudízado por visiones.de esr, clase. podJa dis.tinguir ahora e:tiitructunu.mLl)'or~ de múltiples configuraciones: l:ugu hilerll$ al-

gunas veces muy fuertemente unidas, enrosOldas en una serpenrfiIlt"e iml1&en. Pero.

13. R MorriJ '" J. Brodun.n. 199). pig.

01.

1.&1. Úll .n~cdo[lI K: cuen•• del qulmico Teeple. quien 1610 a)'Ó ~ 1/1rutl'ltl d~ su dopistt= CUIl100enaha ya metido en 11.bañ~ra poI" Kgunda vo.

de una vida de investigación don- en eLrmbajo de unamente que

preQ.ra eJ camino para ellos. Gruber analiza los cuaderno. de nolas de Darwin es· crito. entre 1837 y 1840 a la vuelta de su viaje en el «Beaglc», y los considera como protocolos de solución de problemas.

concibe la creación científica como el resultado de los ¡nrlghls onstituyen momento'-puntuales

15. Sueño de Kekul< citado en J. Gowan. 1976, pig. 8l.

16. H. Pomar<. 1908. Citado enJ. "'ad.om •• d. 194~. pág. 2) de 1. edición ('"", •••.

1?, H, G rube.r. 1974. D4rwi" ~~ # homb~. Un ~/",J;() p1r'wló,iev J~ 14(rNf¡¡'iJ.J o"tllt(/iU

(Madrid. A1i••••• 1984).

28 I El misterio del oenio

El mho del oenio

creador

I 29

Precisam~te con dios Gmber demuestra que la teona evolucionista se fue

El genio creador

se

.fij. ~ ~non~

como usted

como

o

su secreto

es la

desarrollando progresivam~te y, desde luego, no vino a la mente de D.rwin

dedicación absoluta y d esfuerzo mantenido durdJlte muchos años

!'nun

ámbito

como una inspiración repentino al leer el ~sayo de Malthus sobre l. pobleción

del conocimi~to humano: una vida de dedicación a UD trabajo, soponado sobre

como el mismo Darwin, confundido, dirla en su autobiografía.

unas capacidades de «infraestructura» específicas ~ cada ámbito, y con la contri·

Efectivamente, Gruber h. hecho mucho por acercamos al secreto de la crea·

bución muy oponUDJI a veces

-por

qué negado-

de un poquito

de suene. Lo

tividad ci~tific •. Precisam~te su libro sobre Darwin lleva el subútulo de U" es·

que hay de sobrenatural

en d

genio

no son los relámpagos ni los sueños sino la

tudio psicológico de '" creativitÚld de"tífica.

El trabajo de Cmber se enmarca ~ el contexto de los estudiosos de la ciencia que estín int~tando desvdar los secretos de l. creación ci~lÍfica. Es curioso que hayan tenido que ser los filósofos de la ci~cia los impu1sores de esta investi- gación. Desde que Reichenbach en 1938 establece la distinción epistemológica ~tre contexto de descubrimiento y contexto de justificación, se considera l. neo

cesidad de estudiar, más allá de

científicas; ese.mom~to dd 'Oliumbrarnlen

la ló$ica, el proceso de gestación de las teonas

en palabras de Holton, que pue·

de estar poco document.do y ni

Los cienúficos y los ftIósofos hao sido bastante poco comprensivos con este tipo

de estudios, añade Holton." Lo cieno es que ese trabajo «obstétrico

ponde a los psicólogos. Aunque algunos filósofos tan eminentes como Popper nos

h.YdJl neg.do un hueco • los psicólogos ~ esto del estudio de l. ciencia, lo cieno es que más voces. como la de Kuhn y d positivista Reicheobach, se hao levantado

a favor y hoy la psicologia de la ciencia

ciplinas met.cienúficas. En este marco es donde l. creatividad científica h. ido desvelando sus secre· tos y donde d mito dd genio se h. ido difuminando con trab.jos de autOres como Gmber, Tweney, Simon. Simonton o Carciner. Los namadas de la mus., los sue-

de las dis·

siquiera ser comprendido por d mismo autor.

•• le corres·

tiene un papel decisivo d~tro

ños herméticos, d febril trabajo de esa osCura mente inconsciente que incuba, se sustituyen por cosos quizá miÍs prosaicas pero que, a mi juicio, adornan al genio destronado con un. mayor grandeza de esplritu.

Pondré d ejemplo de los esposos

Curie, transcribiendo un bonito párrafo

dd libro de René T aton Couso/itJad y accide"to/idad en los descubrimie"tos tíficos:

cien·

Pero es necesario ins.W.irmdavía en un punto. }' es el tcs6n excepcional, la ab- negación, d valor paciente que manifestaron ~bos científicos en las operaciones de

sep ••.•ción. Wl delicada> y dificiles, <jecutadas en condiciones materiales muy P"" ca.riu y con un inStrumental muy rndimenrario. PIn obtener unos decigramos. de cloruro de radio puro necesitaron tratar dos tonellda> de pechblenda y efectuar mi·

valor que les animaba y

de la casi <eneza del <!xitoque les pcrmitll penev6ar en rus trabljos. I menudo muy ingratos, los esposos Curie mostraron un sentido del método y del rigor cientl- 6co muy agudo."

l1ares de operaciones de sepatllción y medid •. Ademú del

18.

G. HoItoo. 1982. Capitulo l.

19.

R T.ton. 1967. p;,_ 67.

cons. ración total '\l. «Yo no creo en 1as musas, Peto por si .caso ba¡anl-.

pre lera que me encuentren trabajando", dijo Picasso

do sólo puede sustentarlo un. fuene motivación, amor al trabajo. Aun con el peligro de caer en una simplificación excesiva, asl resumo, en ro- mín paladino, los conceptos psicológicos que voy a ir desgranando a lo largo de

este libro para intentar un. aproximación

la psicologl. científica nos ha dado a conocer hasta hoy, sobre eso que Perkins Ua' Ola: el mejor trabajo de la mente. No nos engañemos: cont.ra lo que pueda parecer I primera vista, UDa explica. ción científica de la creatividad constituye una promesa más que una amenaza_

EeI3l.CSeesfuerzo manteni·

a la creatividad de acuerdo con lo que

2

EL iAJÁ!

La iluminación creadora

irncuS3. h3biendo triunfado felizmente en todas 5US cmpres • deci-

dió ofrecer unll corona dé oro ti los diO$eS inmonaJes en cieno templo_ Se puso de acuerdo con un art~;rno acero de una ~"'Jn suma de dinero Ixu'a su elaboración y le entregó el oro bnno_ Es(e .nes&no entregó la corons en el dia convenido al rey. qui~ la ~comró perfectamente ejecutada: d~pu~ de pesada se comprobó que u pno coincidí:t con el OrO que se hsbía entregado. pero luego SC! \upo que el artesa· no h.bí SU«ilUldo un. p.rte del oro por pIOl'. El rey se ,intió muy ofendido por ~te engaño y al no poder encontrar 1.1 forma de prob:u gl :J,rtesanoel robo cometi·

do. encargó a Arquímedes que Sé cnc3rgara de dio. Un díll. éstC'. al introducirse en el baño preocup.do por este enc.r~o comprobó que. medid. que se hundí. en el .~u. Os •• sobrc<.U. por los bordes de l. bañcr •. Est. observ.ciÓn le huo dcscubrir

la cazón de lo que bU~Có1b y fue id]

desnudo hacia U casa, ~ritando que había encontudo lo que buscaba ye"d:lman- do: ,Eudk,,-'. ,Eur¡kll/l

Hierón de

su ale~ri3 que sin esper.-.r mas salió corriendo

EstC' choque. esta iluminación $ubita, est •• posaión inm~uta de uno por el h - cho nuevo. <on co, •• de 1•• qu puedo hablar. Las he experimentado. vivido. Fue precisameme de esta forml1 como me fue revelado el mec-anlsmo de transmisión del tifus exantemJtico.

Al i~uaJ que todo, aquello. que freeuent.ban el ho,pital musulmm de Tlinez de-sd.e ha.cía anos. )'0 veía cada dla en sus salas a enfermos de tifus acostados junto J enferm~ aquejJd01 de las infecciones mJ:Sdiversas; al igull1 que [odos mis predece· ~r era tC'Stigo cotiduno y dt"preocup do de esta extrañ,a circun HtnCi.3 de que tAl promiscuidad. [an condenable en cl caso de una ffifermed3d eminentemente coma· ~osa. no provoca e cont4lJllinacioncs. Los vecinos dellttho de un enfermo de tifus

no se contJgiaban.

Y c:lSi diuiamemc, en los momemos de epidemia, podía com-

32

I El misterio del genio

probar por otra pane- d contagio en los aduares t m los b rrios de l. ciudad e inclu-

so entre 10. empl •• do. del h",pitalencargad", de la recepción de 1", enferm", que

ingresaban en él. Los médicos y los e-n(ermeros. se: contaminaban en d campo. en Túnez, pcro no en la. salas del ho.pital,

Un día. un día como cualquier Otro por la m.lñ.n •. pcn~tndo1in duda por c:l

enigma. del modo d~ contligio dd tifus, aunque sin pensar en dio

(de «to «'oy absolutomen'e seguro). me di.ponía a franquear la puerta del h",pi- tll1 cuando me dtruvo un cuerpo humano lC05tado al pie de Iü escaleras. Era un «pectácuJo comente el ver a es,,,, pobres indígenas, enfermos del tifus.

ddinntes y febriles. Uegar COnpaso demente hosta las proximidades del refugio y a1er, extenuados., en los ú1rimos metros. Como de costumbre, pasé por encima dd

conscíentemente

cuerpo. Fue en este p~ciso momento cuando recibí La luz:. Al pen~

un mlotante

después en el hospilal poseía ya la solución del problema_ Yo sabía. sin posibilidod de

dudll. que 111solución COI aqudlat que no existí&. oua. bite cuerpo.

y 111puenl J1nte: la

cual )'lciLl. me habí:m mostrado bruscamente la b:ure.nIII ante hII que se detenía d tifus. 1

Choque. iluminación, comprensión repentina. sentirse poseido por un hecho nuevo: los dos relatos históricos con que empiezo este capítulo ponen clammente de manifieslo todas estas impresiones subjetivas que acompañan a muchos y gran- des descubrimientos cienúficos_ El caso de Arquímedes. según La narración de Vi,rubio. leyenda o tealidad,

el paradigma histórico de esle fenómeno psicológico rebautizado con el sonido de

es

que d término griego iEurilta! y su descubrimiento a! subir a

un autobús, el de ewton

el relato lileral de Charles NicoUe en su BIología d~ la ti,v~nci6n de su descubri-

miento sobre d mecanismo de lrasmisión del tifus me parece más inleresonte por su detenimien,o en sus propios mecanismos psicológicos e incluso la precisión so- bre los dementos televantes que desembocan en la solución del problema convir- tiéndolo así en un informe verba!.

En 1975 Sidney Parnes escribe un capítulo para el libro Pn-rpulivn ín Crta- livity de T aylor y Getzels, titulado Aha! con d cual acuña definitivamente d lér-

mino que tanto él COmo otros autores habían utilizado esporádicamente para de·

finir el fenómeno_ Pero, ¿qué fenómeno? Cierro atisbo de entendimiento de lo que pasa •• nos sugiere ya en el grito de Arquímedes. y NicoUe, de forma más in· teleclual' nos aCerca a una mejor comprensión, Por su parte Pames dice en d li- bro mencionado:

la inlerjección ¡ajó!, más comprensible obviamen,e Podría haber añadido d ejemplo de Poincaré

y su monZ3Ila. d de Kekulé y el anillo del benceno, pero

La nueva '1 rd~:lnte asociación de pensamientos hechos e ideas en una nuevA configuración que agrada. que tiene .ignificodo más allá de la .uma de las panes. que proporciona un ~ecto sin~rgico.)

El iajél I 33

Puesto que hablo de Parnes, he considerado preceptivo copiar sus palabras relativas al significado de la noción de i ajá! y, aunque no voy. entrar ahora en

el análisis del concepto, sl quiero resaltar las dos funciones psíquicas que impli- ca l. definición: cognición y afecto, Por una parte se habla de una nueva confi· guración con un significedo distinto que va más allá de la suma de las partes, Los psicólogos de la forma hablaron de las característiCllS de es'e tipo de g~stalun en

la solución de problemas y lo que K¡¡hler o Wertheimet han definido mejor que

nadie se sigue denominando insíghl en la psicología occidenlal, es solo insighl; comO su nombre indica es también satisfacción,

poserdo por el hecho nuevo -nos dice Nicolle- lan poserdo como para salir

corriendo desnudo a contarlo -nos dicen de Arqulmedes-,

la defmición anlerior de Pames, En defmitiva, el iajá! es insighl más afeclo po- sitivo. La persona se siente s31isfecha, pero excita<L\, Hay la convicción íntima de que

aquello es lo que se andaba buscando, a veces desde largo tiempo atrás, de que es la mejor solución de todas las posibles o la única, de que tod las piezas encajan en una nueva composición que es maravillosamente simple. Hay Otra expresión más castiza para definir el fenómeno: iyalo tengo! Esto viene a ser, fenomenológicunente hablando. la iluminación creadora

que. obviamente,

ge,tantas veces tefer~do, resulta el ejemplo más paradigmático de insighl en la crea- ción poética y nos muestra cómo el poema «Kubla Khan» surgió de un relámpa.

go de inspiración sentido duranle

cirados nos temiten a las treS bes-. De hecho, el poema Ueva por subtítulo Una visi6n d~ un su~ño_ En un proceso relrospectivo con más de 20 años de disrancia, el poela. muy interesado en los procesos de cresción y creycme, ala vez, en la ma- gia de la intuición, relataba cómo escribió el «Kubla Khan,,,

Pero el ¡aiá! no euforia, sentirse

Que agrada, dice

no es experiencia exclu iva del cienúfico. El relato de Colerid-

un sueño -repare elleclor CómO los

ejemplos

En el verano del año 1797 el aUlor, por entonces en molestado d. salud, se ha·

bía retirado a una so~' . raoja t

por cuyos efectos se quedó dormido en su silla en el leyendo III siguitnte frase en «.Purcb.5 Pilgrimlge-:

«Aquí el Kubla !Chan ordenó que se conllru~era un palacio, y al lado. un bello jar-

dfn. Y así el muro encerró

de UéS horas en profundo sueño. al menos de sus S(!Iuidos extC'noteS,

ranl" el cual está seguro de que compuso no menos de 200 • 300 versos; si acaso se puede ll:amar composición cuando todas las imágenes brotaron ame él como toS"S, con unl producción paralell de Las expresiones correspoDdientes, sm ninguna seno ación o conciencia de a.fue.rzo. Al despenar le pareció tener un claro l'«Uerdo de todo, y tomando pluma. ÚOta~ papel, instanrán •• y ávidamente escribió los venos

)A

consecuencia de una ligera indi.posici6n.le

habían prescrilo u an '

mom~nto en que esUII a

diex millas de tierru f~rtile1"'. El autor continuó cerca

tiempo du-

.

que aqw K conservan.

,

2.

OL. icoUe.19H. Erl R. Taran. 1967. pig. n, EJ -senrede-contagioen

el piojo.

),

S_ Pames, En J. TI)'!Ot YJ- Gee l 19n. pip_ 224.249.

4, S, Colrridgc, 1791, En B. Ghisdin, 19'2, pill'- 84-11', ubray,do en d 1<xl0.

34

I El misterio del genio

Ellajél

I 35

T reo ob",rvaciones que hacor de momento. El "anodmo~ al paroc •• era opio,

al cuel Coleridge tenía cierta .dicciÓn. Más que sueno. por tanto, deboriamos ha-

aportar su propio conocimiento y valores, 10 cual lleva necesariamente a desem- bocar en soluciones;- ori¡¡males, decía John Hayes"tn su libro h. complnt pro-

blar de o<Viaj~; en cualqui •• caso, de un estado especial de conciencia. Segundo. rocuérdese la famoso cana de Mozan, Olro croyente de la intuición, y comp:írese con d párrafo donde habla dela faciUdad con que se arremolinan las ide •• en su mente y de cómo las melodi •• se eol.zan y se presentan ante su mente cOmO un

decir que ningu- b/tm so/ver. Otra cosa es cómo el sujeto vive ~rsol1llmi!llre la experiencia
decir que ningu-
b/tm so/ver. Otra cosa es cómo el sujeto vive ~rsol1llmi!llre la experiencia d •. al.
c.nzar tales soluciones. lo cual, fenomenológicarnente hablando, comporta esa
experiencia de ¡ajá! que he descrito.
Por supuestO, el componente emocional acompaña a l. solución de cualquier
problema largamente buscada, sea original o no. Sin embargo, antes he hablado dd
faCtOr sorpresa; es cieno que en la producción e_dora siempre está presente tanto
para el autor como pan el destinotario de la obra. ~So,!,reoa elicient~,. dice la.defi-
nición de Jerome Bruner (1%2). Pero. aun asi ----'1 s'go con la desm,tifiCllCJón-
tampoco la sorpresa es exclusiva de los procesos creadores dd
pensamiento. Cuan·
do llega d in<ight la compronsión súbita, el sujeto se ve sorprendido. pero el imight
no
es privilegio de los genios; est!J.,"",~e cuando comprendemos un ,$ist •.• cuan-
antece-
do resolvemos od.ivinanzas, ~éo"m~-, ex'tcknentelo que los psicól!5gt»-llama-
mas problemos de inright. Volveremos sobro estO y, con algún ejemplo, trataré
de
desentrana' la naturaleza de este misrerioso proceso psicológico.
En resumidas euenrss, 18 solución St: presenta repencinamt:nre, sin saber de
dónde viene. Está doro que, si no ha precedido actividad mental consciente. ha
sido inconscienre. Hasta aqui, de ocuerdo. El problema surge cuando explicamos
qué el ase de actividad memal es ésa.
los periodos de incubaclón
Llámesele intuición, i1umin.ción, inspiracióri,lo cieno es que para el propio
croador es un enigma. No resulta, por tanto, e"trano que algunos (Ein"ein, Poe,
Rilke, Valéry. Picasso,
) se hayan sentido tentados a especular sobre
su naturaleza y nos hayan obsequiado con sus paJ'ticulares versiones e istemo-

conjunto. Y tercero y prmcipal: por desgracia, hoy dia podemos

no de los dos <datos tienen la m:ís mínima credibUidad. La cana de Mozan es fal- sa y d relato de Coleridge también. como demuestra E1isaborh Schneider en su

trabajo sobre

Coleridge. EI ••Kubla Kh""" no lo en"egó la musa durante d sue-

no: parece que existía una v~rsión an[~rior. Por otra parte. muchas fuentes ade-

•• Pilgrimag~ 10 habian alimentado. lm:ígenes r ha"a versos lite·

más dd

rales integrantes dd poema habien sido escritos ames por Otros. Margaret Boden.

Purch

en su Ubro La ",.nU " •• tilNJ desmenuza también COn mucha imnia los

dentes de la hermosa metáfora sobre las serpientes marinas ha,," casi hacemos sospechar de una burda copia en Jugar de inspiración onírica. Aunque los pero versos efectos para la comprons¡ón de la creatividad hayan sido debidos igual- mente a los dos autores, hay que decir en desagravio de Mozan que lo suyo no fue deUberado porque esa cana no la escribió él. y es que todos. con más o menos gracia, nos basamos en lo que otros han di- cho antes ---elte libro es un buen ejemplo de ello--. Hasta los genios musicales en sus comienzos copiaron o imitaron otros moddas; asi fue su aprendizaje. Esto es bien fácil de detectar por cualquier amante dela música. Weisberg dedica también un cap1tulo de su libro a analizar todas las obras pictóricas inspiradoras del GUfflIica, incluyendo algunas anteriores del propio au· tor como la «Minotauromaquia~_ Los anistas bobon todos de las mismas fuentes

tOman prestadas sus propias ob"'} o las de Otros. Es más, muchas veces la ge- nialidad comiste en sabCL«mb8.l". En los estudios de casos presentados por

y

Gardner (1993) se con"ata en autores como Picasso, S"avinsky, Thomas Eliot o

Manha Graham una fijación por lo primitivo y lo c1.sico en d marco de su revo- lucionario avance y ruptura con el ane de su época. Parafraseando a Eliot, Gard· ner dice que «1os poetas inmaduros imitan, pero los maduros roban. conviniendo durante d proceso el contenido plagiado en .Igo personal y. no raramente, mejo- '.ndolo~.' ¿D6nde queda pues la intuición, la inspiración, la iluminación creadora? La

trascendencia pero está daro ue n.da su .

creatividad humana nos otorga cien.

ge de l. nada -valga la redundancia-o En todos los productos creativos se en· cuentra indiscutiblemente la aponación personal dd sujeto sobre lo que otros han

hecho previamente. ~pensamiento creador trabaja con r.reas donde uno d

,. libro d~ Wdlber¡. 1986. En con~to.

Pat1l máJ infofmlCión tobrt l. ("~;ld

dd relAto de CoIeridgC' y b C1II!U d~ Mo;urt. ~.~

d apltuJo 2.

d

6. Eli()( cilado tn G ••.dne-r, 19')" plig. 272 de: l. \'t='ni6n caneU:anll_

lógicas~proceso cread~. sin orra herramienta o metodologia que lo intros- pección, en el mejor de los casos, y si analizamos ésta, en realidad lo que hacen

muchos es relrospección (Poincaré, Kekulé. NicoUe

ganos o outoengaños en forma de versiones fantásticas como la de Coleridge. En general, científicos y anistas han esrado de acuerdo en la necesidad de una actividad mental inconsciente para llegar a la creación, en la necesidad de.ll!l.1!L riodo de incubación mental p.reWa.aLpmelucto. Y eso es lo que vamos a discutir ahora. En 1926 Graham Wallas escribla Th'.TI o/thought y con este Ubro se consagra- bala famosa versión de las cuatro fases en el proceso c •.•• dor: preparación, incuba. ción, iluminación y verificación. Pero Poincaré ya nos habla convencido antes de la necesid.d de «incuba~ COOlindonos cómo sus hallazgos m:ís imponantes sobre la teoría de las funciones furnsianas le hablan sobrevenido de repente, abandonado ya el problema, bien en un estado de duermevelo o bien en un viaje. cuando subía al autobús_ El matemático francés gozó de gran consideración entre los psicólogos

) y, en los casos peores, en·

36

I El misterio del genio

EI¡ajlil

I 37

franceses y el 23 de mayo de 1908 pronunciaba un. conferencia ante la Sociedad de
franceses y el 23 de mayo de 1908 pronunciaba un. conferencia ante la Sociedad de
Psicología de París sobre el tema Úl inv ••nci{m malnnálica. Aprovechando quizás el
tirón de esta credibilidad, otro matemático, Hadamard, escribió en 1945 su ensayo
sobre la invenci6n en las matemáticas, en cuyo prólogo reconoda:
En conclusión, el descubrimiento del ADN no se presentó después de un pe-
riodo de incubación.
En este relato es indiscutible la presencia de un proceso repentino de como
prensión de la solución al probl<rna, como también la ausencia de un periodo de
incubación. Parece pues, de acuerdo ron Weisberg, quien analiza el ~ a foné:!
Este atudio,
como todo lo que", podrio escribir lOOr< la invención
, Il1Itanáti·
que ésta no es imprescindible para la iluminación creadora. -
cas, fue inspirado 1"" la f.",osa conf<rencia de H<n<y Poincaré ro la Sociedad de
Poícología de París'
Pero, ¿es necesario incubar?
Y en todo caso, ¿en qué consiste la incuba-
ción?
Uno de los más grandes descubrimientos de la biología moderna es el de la es·
truetum del ácido desoxirribonucleico,l. famosa doble hélice. adie duda de que
impticalos más altos niveles de cr~tividad. Sus autores,James Watson y Francis
Crick, recibieron el obd por ello. Pues bien, Watson también ha escrito sobre
su proceso y nos cuenta irónicamente que, penuadido de la necesidad de incubar,
de a1ejane del probl<rna pam alcanzar la solución, algunas tardes se iba al cinc
La inspimci6n no surge de la nada, el problema sigue estando prCSClte. Ese \
alejamiento del problema del que nos hablan los creadores es ficticio: uno tiene
que alejarse físicamente del probl<rna porque el sueño le vence, porque otras ac·
tividades más urgentes le reclaman o porque, simplemente, está exhausto y nece·
sita tomarse un respiro. Pero el problema si¡¡ue presente de manera implrcita. Es
indiscutible que existe una actividad inconsciente; lo que hay que discutir es la na-
turaleza de esa actividad.
Si hacemos caso a los relatos introspeccivos. lo que sucede durante l. incuba·
ción son misteriosos procesos de naruraleza ignota, para algunos divina -recor-
demos las trorlas
impllcitas expuestas en el caplrulo anterior- y que desembocan
confiado en que en la oscuridad de la sala y con su mente desprevenida la musa se
dign.se aparecer, pero no tuvo suene.
de forma natural en ese «bello frenes!». «éxtasis intuitivo» que llamaba con SOma
Edgar AlJan Poe -no precisamente un autor inspiracionista- para referine a lo
que los escritores desean aparentar ante el público.
Las musas -i¡¡ual
que a Picasso-
acudieron a su mesa
de trabajo, La doble
David Perkins nos habla de la teoría de las aguas tranquilas.
Cuando las
hélice no se present6 e,n una sesión de cine, la doble hélice apareci6 como fruta
aguas van
remansadas es que corren profundas: aparentemente la írifí,te está
madura que
cae necesariamente desllUés de mucho tra~y
. e otras
muc as e-
la forma hdicoi-
y las bases hacia
tranquila, ajena al problema, pero en
algún recóndito l'!&!Ir se produce ese fre·
loces. Después de haber pensado en divenas posibilida es sobre
dal, en 1951 presentaron su prim •• modelo --con tres filamentos
nesí mental cuya turbulenóa brotará finalmente ala superficie. El inconsciente
el exrcrior- coherente con los datos químicos, mdiológicos y genéticos que fm·
casó en sus predicciones; pero tales refutaciones resultaron valiosas para hipótesis
alternativas. Pasaron a un modelo bifllar con las bases hacia afuera que también
fracasó, En el siguiente modelo. donde los peldaños ya estaban hacia el interior, se
bloquearon al hacer las combinaciones entre las bases por considerar únicamente
un <rnparejamiento afín entre dlas. Solamente cuando Warson fue capaz de supe.
en el que creen los «teóricos» de las agua~ profundas es e inconscient reu·
di ano. Ese lugar dll.llde ocurLen cosas ~terio •• s, dice Per rns, donde rigen
otras ope;:ñ'dones menta.les: 105 procesos primarios, v8garnente definidos en tér-
minos asociativos. La lista de tales teóricos no sólo la engloban los creadores ya
señalados: Poincaré, Moza", Coleridge y muchos otros sino autores como Rot·
hemberg, Wallas, Koestler, Rogers
que plantean concepciones psicol6gicas
de la creatividad. Junto al testimonio de WalSon, otros grandes creadores han
rar el bloquro mental producido por la inercia de pensar siempre en un empate·
jamiento de bases idénticas, solameme entonces, apareció la solución. En sus pro-
pias palabras:
mostrado su es«ptiósmo
con respecto al papel del inconsciente,
como Poe,
De ~pen[e caí en la cuenta de que un par adenina·timina. unido por dos puen-
[es dt hidrógmo, cenia idéntica forma que un par citosinl.guanina, unido al mc:nos
para quien la construcción del poema «The raven» (<<Elcuervo ••) fue un minu-
cioso trabajo de deducóón lógica o como Paul Valéry, cuyos análisis tan ex·
haustivos y constantes parecen los más objetivos y desprovistos de cualquier
afán mistificador, pues dice que la frnalidad de un poema es «parecer que des·
ciende sobre Su autOD.
por dos pueota de hidrógeno. Todos los pu
,t<1
parecían {onnar><:con naturali-

dad; no era pr<ciso (orzar nada para lograr que los dos tipos de pllr<Sde b •••• tu- vieran idéntica forma c ) Al llegar Francis, apenas oí alcanz6 a traspasar el umbral

cuando le solté que t<rÚamosen nuarras manos la solución de todo.'

~6n

Hodamud, 19-I~.I'Ó8. 7 de la veni6n fron ••••.

7. ).

8.

). W • ,."

caJcd1&na.

Tb< óo.bkh<lix. NU<YO York, 1968. a ••do <tl R Weisbe'8. 1986. póg. 126 de la

Mediante el trlbajo y el alte, ate autor construye un lrog",;e que ningún hom· hre real podría improvisar ni nuntro<r, y l. aparirocia de hrow de una furote a

de lo que l. natural ••• inmediata pue·

dada en un discurso m •• rico, más compuato

de ofrecer. A ate tipo de discurso se le da el nombre de In",i"'o, Un discurso que

ha n«esitldo

eres meses de WHeoS. de despojamicntos, de rectificaciones, de re·

chuos, de azu, es I¿do, aprtciado m treintl minutos por oaro individuo_ &te re-

38 I El misterio del genio

COOitruye.como OIUJ4 de este cliscuno, un autor tal que sea capu de hablar así. es

decir un autor imposible. A este aUlor se le llama muSl

'

Pero no sólo disponemos de testimonios. también hay pruebas experimenla· les fehacientes contra la necesidad de la incubación. Trabajos que tenemos referi· dos muy bien en Boden. Hayes. Perkins y Weisberg. Este último no tiene reparos en calificar de cuento ala noción de la incubación inconsciente en su libro Cr~ali·

vidJJd:~I g~ntOy olro, milOs,

Robert Olton U 979) sometió a expertos jugadores de ajedrez a una situación experimenLa!. Debían resolver algunos problemas de ajedrez duran,e varias horas. El grupo control trabajó de forma ininlerrumpida. y al grupo experimenLa! se le

concedió

ma. o hubo diferencio significativa entre ambos grupos respecto de su ejecución con los problemas de ajedrez. El abandono del problema no mejoró la ejecución. No hubo incubación inconsciente.

,Qué podemos decir. pues. con objetividad y con prudencia acerca de la in· cubación?

un descanso procurando evitar la octividad consciente sobre el proble·

1.

Que no es imprescindible para alcanzar las mil altas COlas de la creociÓn.

2. Que cuando se da no implica una misteriosa actividad inconsciente sino

algo tan prosaico como sencillamente descansar. desplazando el problema

a la anlesala».

En los periodos de descanso. de tiempo.fue", ¿cómo vamos a abandonar algo que es importante

para nosotros y .10 que hemos casa se encuentra con un

dedicado tanto tiempo? El albañil que me reforma l.

problema de desnivel en el suelo; al dia siguiente viene con la solución diciendo

que. en estos casos. se lleva la preocupación o casa y al dia siguienle. a1levanrarse.

suele tener la respuesta:

su poema. Arquírnedes probablemenle lo tuviera presente mientras observaba cómo se derramaba el agua y Poincaré. acaso también. cuando subla al autobús, Perkin sostiene que as{fue. se abandon el pro e está alerto «con las antenas puestas»; cual· quier cosa puede ser válida para nuesrros propÓsi'os. Esto es mil claro en el caso del escritor o el artista. Como dice Marino:

incubadón. Coleridge. cuando se lomó el opio estaba en

no obandonamos el problema;

por cualquier bobed. con·

vertida en poderoso espermalo%Oide. Dicho en túminos no mÍ(ológic05: el proyec- to cambia el significado de 11.$ COIU que se convienen en significativaJ. sugerentes, interesantes, prometedoras, bienesperan.udas. 1o

El artista esti roceplivo, fértil y puede ser fecundado

9.

P. VoI&y, átado en J. A. Mui.na, 1993. plp.I88-39.

10. J. A. /.hrina, 1993. P4 m.

Ellajil

I 39

Y pone el ejemplo de Henry lames. que encontraba en conversaciones in. trascendentes gran pane de los temas de sus novelas.

está alerta y preparado para advertir que 1•• cosas

Pero el denúfieo también

más insospechadas (manzanas que caen. serpientes que giran. agua que se derra·

ma

Olton. hab de reocupación creadora en la incubación. Sin poder evilar10 volvemos al problema una y olra v unque nos hayamos «alejado,., Pero volve. , mos aeOfrarorma. e penooo ticmpo.fuera nos ha permitido recuperamos de la

faliga y centrar mejor la atención en los elementos

es que bloqueos previos desaparecen y permi,en nuevos enfoques que desembo-

) le pueden ser útiles en su trabajo.

del problema. Corolario de eslo

quen en él tnrígbl.

ción de estos problemas. Se niegan los procesos extraordinarios y el misterio. pero no la actividad in·

eonsciente. Lo que acabo de decir se produce en ocasiones de tal manera que en

el sujeto no existe una conciencia ref1~jn de ello. En términos cognitivistus. esta·

.vorece a aproxunacioonovedosa que emanda la solu·

mos hablando de un procesamienlo

En su obra Mod~ls o/ Discov")'. Herben A. Simon ded •. al respecto. hablan· do de la invención cienúfic.:

automático.

Los procesos de información que se producen.in conciencia de ellos son de la misma clase que queUos de los qu~ el pensador es consciente. Se I.$um~•• d~m , que l. orgllniZJIción d~ 120lotalidad d~ los procesos conscientes ~ inconscientes es fund:une:nWme:nt~ Rrial, más que paralel. en el tiempo. U

Tenemos muchas destrezas aUlomatizadas: Algunos repertorios se vuelven in· conscientes de tantO usarlos, aunque me niego I admitir 111comparación ----<omo sugiere Weisberg- de la incubadón inconsciente con par.r el coche ante un se· máforo en rojo. Lo sorprendente de la creación no es el proceso sino el resultado y de lal ma·

nera que nos hace olvidar lo anterior. es decir. el proceso: no sabemos -O mejor.

no recordamos- cómo hemos.llt8"do •

Cuando llega el I"slgbl. con la carga emocional que lleva impllcita. se produ· ce un bloqueo repentino de lo anterior. Es natural postular que se pierdan los con· tenidos mentales previos que se encontraban en la memoria de t",bajo. ante la ro· rundidad del hallazgo que reclama lOt.a!mente la conciencia. También es f' ciI postular. pa", quienes nO han hecho el análisis que aquí recojo. que en ese apa- rente vado que precedió al insigblaconteciera una incubación inconsciente. Pero. Como vamos viendo. y espero que quede definitivamenle claro después de como plelar la leclura del libro. al explicar la creatividad no hay razones para mantener un tipo de pensamienlo incubalorio inconsciente de naturale>a ignota. o es neo cesario.

punlo

11. H.A. imon.lm.GtadomT"'elley.<t.I

l98l.pÍI.'O

La .serendipia.

AZAR Y CREATIVIDAD

D.n, les ch.mps de l"observ.,ion.1c h.sard ne f.vorise quc les espr;'. préparés.

LoUIS P"'~'~UR

Me pregunto si hoy tendríamos l •• dmiración que tenemos por Aeming como

científico si la suene no le hubiera visit.do .quel dia

de cultivo enmohecido de estamococos. Durante la primera 8uerra mundial A1exa¡>der Aemin8 había sido envi.do cOmo médico al frente francés. Allí tuvO ocasión de comprobar los devastadores efectos que los antiséplicos -único fármaco conocido basta entonces par. com- batir las infecciones- tenían contra las defensas del organismo pues acababan an- tes con los leucocilos que con bs bacterias. Entonces nació su motivación investigadora hacia este campo. El resultado fi- nal 'ería un premio Nobd en 1945 yel .er considerado el padre de los antibióti· cos; pero. entre tanto. sucedieron algunos afortunados accidentes. En el mes de septiemb~ de ¡928 Aeming investigaba sobre l. gripe. las muta- ciones de cienas colonias de estamocoeos. En un e .• nmen rutinario de los cultivos observó un. zona .normal en una de las plac.s: en un descuido el cultivo se había enmohecido. Tales accidentes. por olla pane. eran comunes en los laboratorios Con insuficit:ncia de medios técnicos para evitar 1:lScontaminaciones. El ~u1tado fue que las coloni de estafuococos se habían afectado y apa~· cían transparentes en la zona atacada por el hongo. Pero Fleminll no tiró aquella placa ap.~ntemenle inservible.

del verano de 1928 en forma

muchos

bacteriólogos debieron h.cer an'es

haym preciado camhios similares • los detectados por mi. pero en ausencia d. algun

Si no fuera por la uperiencia anterior. >'0 habría tirado u placa. como

También es probable que muchos b.cteriólogos

fIGURA

3.1:

FOlogr4ía J~la plaCf1d~ ","ivo ~1I"'oh~cülod~ Flm/lllg.

"un'TE: R. T oton (1967).

leming interpretó

erian. "gregado por el hongo perturbador. Aisló el moho y lo identificó perteneciente al género P~lIicilli/l"'. A l. sustancia Jallamó penicilina.

el fenómeno como el efecto de un. poderosa sust.ncia ano

:ctivamente. él estaba sensibiliz.do para dclenerse con .quella placa yana· sucedido. Seis años antes, uno lágrima suya caída también accidentalmente ·ultivo, Y'I te había permitido descubrir la lisozima, un enzima :mtimicro~ tesente en la lágrima humana. iellamentc, podía haber tirado este primer

:ontaminado

y no lo hizo. Acabamos de hablar de esta tendencia de los'- •

dores a llevar siempre las l\Illewtii desplegadas, de aprovechar cualquier 'SI del ambiente para acoplarlo alas piezas de su puzz e y así alcarizor me· les de definición de sus problemas y/o acercamiento ala solución. Aca· Jbrimienlo científico eslé, como alguien ha dicho, en ""er lo que Iodos , pensar lo que nadie ha pensado •. e esti, pues, el factor «suelle.? ¿Qué contribución le tOCÓal azar y qué

leterminación de nueslro científico en el dcscubrimiento de los anti·

desti., Fleming se quit.rí. después prolagonismo al decir:

Az8J Y cre~

Hay miles de mohos diferentes y m~es de bocte'; •• d<ferentes, y •.

haya PUe510 d moho en el sido corrCCIO. en el momenlO correCto hl si<- nar :o los irlll!ldC"SeI :ltNs.ando. 2

Es cierto, fue obra del azar juntar al P~lIidllill'" COnel estafilococo

Alextlnder

Flemin~ se parnra o obscrv,ulo y a extraer consecuenci(lS, 11(

deramente

Pasleur lenía razón: In suelle

favorece a las mentes preparad.

Vamos a llamarle con el neologismo "serendipia.,

como la traduccit

bro de Royston M. Robe", (1989), al fenómeno tan recurrentc en histol '

ciencia llamado en inglés «serendipity

co~as cuando no se buscan. J:I ejemplo paradigmático es el de Fleming pero podríamos recordar n

otros casos bien conocidos. La psicología del.prendiLaje, sin ir más lejos,]. mucho ala casualidad que hizo a Pavlov percalarse del curioso fenómeno de hvacion en sus perros de laboratorio cuando anticipaban la comida. Pavl, sólo se percató sino que consideró que merecía la pena estudbr el fenórnt Jbandonó los esrudios sobre l. digestión para abrir el amplio campo del C( cioMmiento cuyo valor heurístico para el desarrollo de la psicología ha sid, discutible. Un colega de emmelweis murió en el hospit.l dc Viena al infecl.rse con

~scaJpelo en una autopsia )1, curiosl.lmeme.

las madres que contraían la fiebre puerperal, aquellas. quienes Semmelw, trataba en la M.ternidad y cuy. dolencia estaba investigando. Aquello le po dría en el camino para descubrir el origen de tan lerrible enfermedad. L. e. sualidad quiso que la muerte de este médico sirviera para salvar las vidas de mL

chas mujeres. En la física la suelle ha jugado lambién un impon.nte papel

quetela descubrir la radiactividad ~alural. ¿Cuál no seria su sorpresa al descubrir

que las sales de uranio que guardaba en un C'Jjón habían impresionado placa fotográfica la imagen de un. llave que se encontraba en medio'

interminable pero resulta apasionanle repasar algunos ejemplos famosos como

h.ce c:Ilibro de

Bec·

Es el descubrimiento fOllllÍto: en

presenró los mismos síntomas

e.

al .yud.r.

sobre una La liSl' es

Roben>: DueubrimielllOs a(cide"la/~s el' la a~lIda.

Ademas de Pasteur, olros científicos han hecho lambién iñtetptelaciones psicológicas del fenómeno. Así, Paul Flory, obel de Química, decía en un dis· curso:

, u

cas.ualidad normalmc:ote juega una parte. eso es .sellur'" •.•~

rnJ.$ en la invención que la noción populflr ".1 ••.

44 I El miSlerlo del genio

mienlO en profundi<hd y ~xte:nJ¡6nSOn prerreqUÍ$.Í1OS indispensables. A m~os

que: l. mente est~ concienzudamente

ollrg.da de: antemano, l. prove:rbial chispa

dd gcnio. si se lI~gara 11 manifestar, probablmlente no encontraría nad, que prender."

favorecidos O no por esa otra musa del

azar, enfatizan lo que es fundamental en el descubrimiento: _ente

«concienzudamente cargad.,

na base de datos que sólo la da el COntaero prolongado y profundo con una te·

mática durante unos cuantos años. Hay quien habla incluso de números mágicos:

obra maestra, más de

20.000 horas de trabajo previo. Considerando, claro, una media de 70·80 horas semanales de trabajo en las épocas de mayor productividad. Poco. poco vamos vislumbrando -quizá con algún senrirnienlO de decepción- cuál es el secreto del genio. Creo que las siguientes sumas operativizan claramente las ideas sobre todo esto:

Los propios científicos creadores,

preparada,.,

La curiosidad y el conocimiento previo, una bue·

10 años en la música dice Hayes (1981) antes de la primera

aUlr + juicio ~ creación azar+O=O

La feliz casualidad de la «serendipi.,. ~tamos

de acucrdo con H.A. Si·

mon-

~uele acontecerle a una mente j>r~arada

ara eUo y no precisamente a

cualquiera que haya pensado un cuano de hora sobre detenninado roble";;"

Pero hay que estar en el lugar apropiado y en el momento oponuno porq;;é la suene no llama dos veces como el cartero. Por <:so comenzaba yO el capítulo con

esa duda acerca

tjvo, ¿hubiese llegado a conseguir el obel? Y seguido sin penicilina?

Estoy convencida de que en muchas personas el azar ha jugado un papel fun· damental para alcanzar las altas coms de lo que llamamos genio porque tuvieron

la suene de estar en el lugar apropiado

de Fleming. i un ayudante, o él mismo, hubiera tirado aquel culo

¿cuánto tiempo más habñamos

y en el momento oponuno.

Azar y ciencia

,

Pero el enunciado de este capítulo tiene otro puntO de análisis no menos im· ponante que el de la •••erendipi.,. para la psicologia de la creatividad. Me re6ero al siguiente planteamiento epistemológico: ¿cómo se puede hacer cicncia con una cosa que es impredecible y dónde interviene el azar? Me apresuro a afirmar que estamos ante un falso problema. El azar no es nin·

4.

P. FIo')/. C¡todoen R. RDb<•••. 1989, poI8. 14.

,.

H. A. Simon. 1964. En]. C. Gowon" ./ .• 1967. poI8." de lo •••• ión ",,,dlon'.

Azar y aeatMdad

I 45

como no lo ha

sido para comprendet el mecani.mo de la <'Volución de las especies. Los dos ele. mentos determinantes: .azar y necesidad -como el título del libro d~ Monod- se combinan para expUcar perfectamente en una teoría cientifica. la de la selec. ción natural, la evolución de la vida en el planeta. Es más, algunos psicólogos

han comparado la evolución de las formas de vida con la <'Voluci6n de las id~as

y han desarrollado teoñas «evolucionistas,. de la creatividad. Ahí tenemos las tco' rías de CampbeU y Simonton. Campbell (I96O) se inspira en la cte.tividad de la naruraleza para dar un toque darwiniano a la creatividad humana y habla de un

doble proceso de generación

lcctiva de las mismas. Estos enfoques abundan más en criterios culturales que !,sicológic~ para defmir la creatividad y últimam~nte están adquiriendo gran

ImponanCl3.

Sobre esto volveremos, pero ahora se trata de aclarar que la impredictibilidad en un campo de fenómenos no impide que su estudio sea considerado cienúfico. «Dios sí juega a los dados,., a pesar de Einstein, y el principio de la incertidumbre en la física cu"mica nos lo demuestra. El paradigma de las ciencias, la física, se ha visto compelida a manejar conceptos probabilisticos para tratat con las formas

de la materia y, por cieno. sin ningún complejo.

m"s elementales

Es evidente, no obstante, que el fracaso en la predicción muchas veces se d~be

a la complejidad del fenómeno y/o a la ignorancia.' Y tal sucede, es indiscutible

con la creatividad. Es tanta la cantidad de procesos y materias primas involucro:

das en lIn acto creador que parece imposible llegar a descifrarlas. Es más, «aun si

supiésemos el contenido completo de la mente de alguien -nos

Boden- In compUcación producida por sus poderes asociativos impediría una predicción detallada de sus pensamientos, '

Pero la resistencia e considerarla como algo sometible a esrudio ciemIDco está, más que en la realidad de la impredictibilidad, en la am~naza de que pueda lI~gar a serpredecible, añade Boden. La posibilidad de que alguien pueda algún dia predeCir -probablemente sólo un programa potenúsimo de ordenador-

cu:íl. seria la

s!0rificados en el hecho de que las creaciones de la mente humana no son prede. clbles. Es más, vetíamos amenazado incluso nuestro orgullo de ser capaces de dis· frutar y comprender los logros de los más creadores.

guna amenaza para la comprensión científica de la creatividad,

de ideas al azar o «variación ciega,. y retención se.

dice Margaret

pr6xima sinfonía de un compositor nos repugna, pues nos sentimos

. Pero en 'us justos ténninos el asunto de azar, creatividad y estudio científi

nene un planteamiento menos emotivo. Se puede hacer ciencia de la creatividad aunque en ella intervcnga el azar. porque la ciencia actual está plagada de incerti:

dumbres -que se lo pregunten si no a los matemáticos de la tcoría del

Por otra pane, predecir no es el verdadero

objetivo de b ciencia. Explicar la crea·

caos-.

h.blal'k dt un .• n~. diKiptin.

Prop6l;lto, d OIphulo de S. Klluffman t:n Brockman. 1993. págs. n.IOS.

6.

,Empic'u.

UIlmJ<b «<ienci •• de l. complcjid.ilit. VEue .•

7.

M. BodC'n. 1991, pág. '1' de l. \'emón C'a1teUana.

46 t El misterIO del genio

tividad es lo que debe hacer la ciencia psicológiC3 y en ello va dar:unente incluido acabar con el mito del genio, cosa ala que espero haber cOnlribuido, con esta pri. mera parte de mi libro. Llegaremos a una mejor comprensión de la creatividad y ello no impedirá. m;l$ bien todo lo contrario. que sigamos abriendo la boca de Admiración nte las obra. de la creacíon humana.