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Hugo Chávez Frías

cuentos del arañero
Compilado por: Orlando Oramas León Jorge Legañoa Alonso

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edición original Vadell Hermanos Editores, c.a., Caracas, 2012 primera edición de txalaparta Tafalla, marzo de 2013 © de la edición: Txalaparta © del texto: © Orlando Oramas © Jorge Legañoa © de las ilustraciones: Omar Cruz editorial txalaparta, s.l.l. San Isidro 35, 1. A Código Postal 78 31300 Tafalla nafarroa Tel. 948 703 934 Faxa 948 704 072 txalaparta@txalaparta.com www.txalaparta.com gure liburuak s.l. www.gureliburuak.com

diseño de colección y cubierta Esteban Montorio maquetación Monti impresión Graficas Lizarra Tafallako errepidea 1. Km. 31132 Villatuerta - Nafarroa depósito legal na. 354-2013 isbn 978-84-15313-50-2

txalaparta

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Si uno pudiera volver a nacer y pedir dónde, yo le diría a papá Dios: Mándame al mismo lugar. A la misma casita de palmas inolvidable, el mismo piso de tierra, las paredes de barro, un catre de madera y un colchón hecho entre paja y goma-espuma. Y un patio grande lleno de árboles frutales. Y una abuela llena de amor y una madre y un padre llenos de amor y unos hermanos, y un pueblito campesino a la orilla de un río.

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prólogo

«permítanme siempre estas confidencias muy del alma, porque yo hablo con el pueblo, aunque no lo estoy viendo; yo sé que ustedes están ahí, sentados por allí, por allá, oyendo a Hugo, a Hugo el amigo. No al presidente, al amigo, al soldado». Así comienza Cuentos del Arañero , cual anticipo de este libro que muestra a Chávez contado por sí mismo. Más de 300 ediciones del programa Aló Presidente alimentaron la presente compilación; páginas con visos autobiográficos y la impronta de quien ha marcado la historia reciente de Venezuela. Son muchas las pasiones que se desbordan en el discurso del líder bolivariano: la familia, el béisbol, las Fuerzas Armadas, el culto a los próceres, a los héroes, el amor infi nito a Venezuela y, sobre todo, a las amplias masas excluidas. Es un viaje que inicia en sus raíces en Sabaneta de Barinas, en aquella casita de palma y piso de tierra, con el topochal a mano. «Pobre, pero feliz». Y la abuela Rosa Inés, la «mamavieja», la familia, los amigos de la niñez; la vívida estampa de cientos de miles de hogares humildes de los pueblitos del llano. De entonces el Chávez sensible, observador, que absorbe cual esponja, se nutre de sus orígenes y carga con ellos
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los sueños se ensancharon catando de las tradiciones. hurga en sus protagonistas. cual soldado de las «tropas del Ejército Libertador de Venezuela». con una perspectiva transformadora. con una visión de interconexión entre el pasado. sangre derramada y también por lo real 10 . Porque Hugo Chávez Frías trajo de regreso a Bolívar. «el último hombre a caballo» y su escapulario más que centenario. El presidente de Venezuela cuenta como nadie la historia nacional. en La Marqueseña. Por aquellos días se fue forjando el apasionamiento por la historia. Chávez es un investigador e historiador que trasciende los moldes de la academia. Así lo encontramos de subteniente en 1975. combates. «Por aquí pasó Zamora». junto al uniforme. lo despojó de la coraza pétrea de las esculturas. batallas. oteando un horizonte en el que luego redescubrió a Bolívar por los caminos de la patria. de la camaradería y. de la disciplina. se sumergió junto a él y lo hizo sustancia en el torrente de la gente. Y ello no hubiera sido posible sin su paso por el cuartel. más que todo. como alguna vez le espetó. las vicisitudes y etapas de una vida de batalla. lo bajó de los pedestales inmóviles de las plazas.a través de los años. Maisanta. con la ilusión de ser pelotero de Grandes Ligas. de las injusticias vividas y confrontadas en el cumplimiento del servicio. decía la abuela. exigiendo respeto. en las «antiguas tierras del Marqués de Boconó». la interpreta. Aquel «bachaco» o «tribilín» llegó a la Academia Militar. Pero. Tierras mágicas signadas por senderos de leyendas. contradicciones. que enrumba desde las leyendas familiares. la explica. el presente y el porvenir. corrupto. que se apropió del nombre. el pensamiento y la obra del libertador. a un gobernador adeco. y la imaginación encandilaba a aquel muchacho que se subía al palo más alto del patio. Barinas. en Caracas.

narra al detalle. rememora para asegurar: «estoy vivo de broma». tutea. sembrar la semilla del Movimiento Bolivariano que tuvo su juramento en el Samán de Güere y el bautismo de fuego el 4 de febrero de 1992. Aquel subteniente Chávez comenzó a leer aquí. de Lenin. en medio de la credulidad-incredulidad del auditorio. Hablar quiere decir forjar conciencias. permanente con su pueblo. un Mercedes Benz negro. Chávez dialoga. sin lugar a dudas. «Cuarenta y cinco metros de largo conté yo a pepa de ojo». Los «rellenos» ocurren. lo leí aquí: Tiempo de Ezequiel Zamora . aunar voluntades. rompe la lógica gramatical sujeto-verbo-predicado. Se trata. va atrás. cuando la narración le concierne personalmente. quien lo conoce bien. superpone historias. Chávez es también un fabulador. al menos sobre las historias que involucran a ambos. estuvo a punto de devorarlo en su cuna. abrimos el maletero con un destornillador y conseguí un poco de libros de Marx.maravilloso: «Aquí descubrí un carro un día entre el monte. su técnica narrativa. conseguí este libro por allá. de ese gran revolucionario Federico Brito Figueroa. enseña. según sus propias palabras. acuña que su amigo venezolano «rellena». que fue creciendo de cuento en cuento. cercana. Llanero de pura cepa. comenzó a hablar con los soldados allá». allá en la casa de piso de tierra de Sabaneta. con la cual mantiene en vilo. sobre todo. 11 . Es parte de su estilo. El grueso era como el de un caucho de carro». pone a pensar y convence. «A la tragavenado la colgaron del techo y la cola pegaba en el suelo. O aquel caimán del Arauca. se adelanta a veces. Lo limpiamos. de un fenómeno de la comunicación directa. y orgulloso de serlo. Como la serpiente que. Él asegura que no exagera. cuando el «Por ahora» dio la pauta al devenir. polemiza. pero Fidel Castro.

“Chávez canta mal. «espatilla’o». pero canta bonito”». del declamador. Así llegan los sonidos: «pac». Chávez sufre en sus páginas. pero también arranca carcajadas del auditorio cuando pone al adversario en el centro de su colimador. las canciones. Cantor de pueblo. educador. ra. «ta.Entonces la narración gana en intensidad porque el que la cuenta lo hace como si la estuviera viviendo en tiempo real. forjador de conciencias. Y. sorpresa. «arrejuntar». el silbido de la tragavenado. los fantasmas de Sabaneta. El del presidente. ta. ta». confesó públicamente. pues. «kilúo». «Yo canto muy mal». del que ha sido campeón promotor. se ríe de sí mismo. ra». baladas de moda y. «esperola’o». el lenguaje. del niño que agoniza sin atención médica. «¡Es el infi erno aquí!». las coplas. De la mano del sonido están también los corridos. del veguero de campo adentro. del líder político. que muere porque el capitalismo y los gobernantes a su servicio se la negaron. ¡claro!. Ya lo dijo en alguno de sus alocuciones: «Revolución es amor y humor». en los 12 . «ass». entre muchos otros. «uuuh». se lamenta el presidente que. Pero también el del ciudadano de a pie y más. suena cuando su padre bocha la bola criolla. hasta rancheras. le duele el dolor del pueblo. «¿Es cómico?». Evo habla que habla. «ra. Chávez es dicharachero. «jalamecate». Pero Cuentos del Arañero es también algo muy serio. las estrofas del cantar folclórico venezolano. «firifirito». Lo cierto es que resulta difícil encontrar a otro jefe de Estado que entone más en público. del poeta. meterle a los gringos cuatro batallones por el flanco. vuela lejos la chapita. sobre todo. «pum». celebra el chiste sobre su persona. aunque algún diccionario no los reconozca: «jamaqueo». «uju». pero a continuación acotó: «como dijo el llanero aquel. desde el himno nacional. «choreto». preguntaba un amigo al conocer de la idea del libro. De ahí el uso diáfano de vocablos que forman parte del habla popular.

habría mucho que decir. está la masa del pueblo y yo me echo encima de la masa. nos dará fuerzas para luchar mil años si hubiera que luchar». exclama por aquellos días. sudo con ella. orlando oramas león jorge legañoa alonso Junio de 2012 13 . el arañero de Sabaneta. relación entrañable de una sensibilidad superior. la nefasta herencia de la iv República. Pero mejor que lo cuente Chávez. Desde esos tiempos. me abrazo con ella. la amistad con Fidel. lloro con ella y me consigo. unido con el amor que uno siente. Sobre ello. allí está el dolor. porque solo ese dolor. y más. Porque allí está el drama. y yo quiero sentir ese dolor.primeros años de su gobierno. se consigue la tragedia por doquier. «Como siempre.

1 Historias de familia 15 .

Nota del editor: para hacer más comprensible la lectura del libro. 16 . se ha añadido un glosario de venezolanismos a partir de la página 247.

También me dio mucha alegría ver de nuevo. aunque no lo estoy viendo. yo quiero ir solo con mi padre a visitar a la vieja. al amigo. sentados por allí. un «fi rifi rito». ella está por dentro de uno». Yo dije: «Por favor. Ayer 17 . yo vivo limpiando tumbas y no tengo casa». porque yo hablo con el pueblo. ¿cómo se llama el niño? No recuerdo. Bueno. a Rosa Inés». un hombre joven.confidencias permítanme siempre estas confi dencias muy del alma. que hace un año fui también a darle una corona a mi abuela. No al presidente. y él llegó: «Chávez. dándole con cariño a un pedacito de monte que había al lado de la tumba de la vieja: «Presidente. usted la quiso mucho. por allá. limpiando tumbas. bonito alboroto y la gente en un camión y las boinas rojas. ¿verdad?». al soldado. Allí llegamos. ayer fui a visitar la tumba de mi abuela Rosa. Y me dijo el señor. cada vez la nombra. No quería ir en alboroto porque siempre hay un alboroto ahí. a Hugo el amigo. Ellos viven de eso. con una pala y unos niños. yo sé que ustedes están ahí. «Claro que la quise y la quiero. oyendo a Hugo. y llegó el señor.

con su mamá y su papá y dos niñitos más. Cuando yo muera quiero que me lleven allá. Chávez. Yo nací en la casa de esa vieja. «Chávez. Era mi premio. Y yo le dije: «No tengo tiempo papá. pero otro día voy». Bueno. son tantos los que no tienen casa. de Rosa Inés Chávez. hagan un estudio social. no tengo casa. Era una casa de palma. y me conformaré con una cosa muy sencilla. allá se le ve el techo». mi mamá está pasando hambre». de semerucos. de maizales. mandarina. miren. ¡Dios mío! ¡Ojalá uno pudiera arreglar eso rápido para todos los niños de Venezuela! Le pedí al general González de León y al gobernador que se unieran para atender el caso de ese niño. «Allá está. de alerones. y bueno. de rosales. mangos. Ahí aprendí a sembrar maíz. 18 . gracias. con una sonrisa de oreja a oreja: «Chávez. Tiene techo rojo la casa. Aquella vez lo agarré y le dije: «¿No tienes casa?». Era un patio de muchos árboles: de ciruelos. Y les dije.me dijo. me dijo tantas cosas con aquellos ojitos que me prendió el alma. como la abuela Rosa Inés. de ahí vengo. de aguacate. de naranjos. ¡Claro!. a ese pueblo que es Sabaneta de Barinas. toronjas. y una locha para comprar qué sé yo qué cosas. de muchos pájaros que andaban volando por todas partes. y me daban de ñapa una barquilla. unas palomas blancas. Así se llamaba la heladería. yo quiero estudiar». a moler el maíz para hacer las cachapas. Y ya tiene casa el niño y se le ve el techo rojo. hermano. Chávez. que están ahí. mira. El niñito tiene casa. pared de tierra. ¡Ojalá pueda visitarlos algún día! Ahí estuvimos rezando delante de la tumba de la abuela. tengo casa. porque él me dijo con aquellos ojitos: «Chávez. De ahí salía con mi carretilla llena de lechosa y de naranjas a venderlas en la barquillería. todos limpian tumbas. visítame». a luchar contra las plagas que dañaban el maíz. de piso de tierra.

era un patio hermoso y uno se subía en todos esos árboles. se «espatillaba» contra los topochales y mi abuelita. ese era el aviso. Yo prefería ser Barú que Tarzán. Después venían dos apagones. 19 . Era como la retirada. Yo me subía arriba. uno sabía que ya iban a apagar la planta. chico. Uno se lanzaba barúuu. que en paz descanse. nos bajaba de los árboles. Él pasaba todas las noches a las ocho en punto. cuando se iba la luz de la planta eléctrica de Sabaneta. era el dueño del único bate y la única pelota Wilson. bájate de ahí. Ella nos regañaba mucho. es como un colchón. no te encarames en esos árboles». ¿Tú sabes lo que yo hacía? Me lanzaba con mis hermanos y Laurencio Pérez. Uno caía. mira que el Diablo anda suelto!». Claro. pero en la noche nos sentaba en el pretil de la casa de palma. Cuando pasaba don Mauricio Herrera en una bicicleta. como cuando uno está por allá y le tocan la corneta. el otro que le decíamos «El Chino».las propias raíces La abuela Rosa Inés decía: «Muchacho. barúuu. Y como las matas de topocho tienen el tronco blando y esponjoso. Barú era africano. A veces a mí me daba miedo porque uno pensaba que el Diablo andaba suelto de verdad. El matapalo era el más alto y uno buscaba las ramas más altas porque había unos bejucos y allá abajo un topochal. te vas a matar. El hombre de la selva. pobrecita. Había un matapalo en el patio donde me crié. El «Gordo Capón» no podía subirse. «Ahí pasó don Mauricio». El único que no se subía era el «Gordo Capón». salía con las manos en la cabeza: «¡Muchacho. que quedaba cerquita de la casa. rur. Cristo anda suelto también y Cristo siempre le gana al Diablo como Florentino le ganó al Diablo. y era como un reloj. y ya la tercera era que se iba la luz en el pueblo. rur. Recuerdo que apagaba una primera vez. así que ese era cuarto bate aunque se ponchara.

que aquel sí fue maluco. usted sálgase de ahí. de que hubo un maluco. Y uno la buscaba: «Abuela. Recuerdo que desde niño oía comentarios entre las abuelas: «Cónchale. Entonces yo tenía la idea de que eran malucos. no cometer ni un error. abuela?». dejó la mujer sola y le dejó los hijos». «Usted es muy “disposi20 . Esas son las leyendas. También oía los comentarios de mis abuelas. yo vendría a buscarte Mi abuela Rosa Inés nos enseñó a Adán y a mí a leer y a escribir antes de ir a la escuela. porque yo soy que si el acentico. ¡Las letras redonditas que ella hacía! Quizás de ahí viene mi pasión por la lectura. Ella decía: «Tienes que aprender. Fue nuestra primera maestra. la buena ortografía. Ella me decía. un tal Pedro Pérez Delgado. quien también tuvo dos muchachos con Claudina Infante y se fue. y la abuela lista con sus cuentos. abuelo de ella. El abuelo por los Chávez. eran unos soldados. que se fue con el cabo Zamora y no regresó más nunca. las Frías. el abuelo de mi abuela se fue con un tal Zamora y no vino más nunca. la forma de la prosa incluso.Claro. y le preguntaba: «¿Por qué no sirvo para eso. pero cuando voy a buscar la historia en los libros resulta que no eran ningunos malucos. Y a mí me gustaba el Ejército. Huguito». Algunos me sufren. la comita. y del verso de cuando en cuando. por la buena escritura. ya estaban las velas prendidas o las lámparas aquellas de kerosene. Estaban los muchachos chiquiticos y más nunca volvió. ya yo militar: «Huguito. usted no sirve para eso». Y ella hablaba de un cabo Zamora y de un Chávez. esos son los cuentos pero que vienen de las propias raíces. échanos los cuentos». Dejó los muchachos chiquitos y la mujer se quedó sola con los muchachos vendiendo topocho y pescando en el río.

en la puerta grande que da hacia las columnatas. El día primero me voy a visitar a mi coronel Hugo Enrique Trejo. que quizás con tanta pastilla me voy a curar”». En la tarde me fui a Villa de Cura a visitar a mi tía abuela Ana. ya no tenía cura. ya de teniente. Me acabo de despedir de ella hace dos días. no llores. Me gustaba mucho pararme en el Gran Hall. vaya». llegué un día a la casa con otros cadetes. Ahí estuvimos conversando. porque yo estoy oyendo esa música y usted se la pone a sus compañeros. cuando. Dígame después. la sembramos en medio de retoños y de amaneceres el año 1982. usted inventa mucho». vuelca el fusil contra el oligarca». a ver los cohetes de los cerros de El Valle. necesito un permiso. la abuela! Ella me descubrió antes de tiempo. tan pronto regresen los que están de permiso de segundo turno». Huguito. está muy mal y no le quedan muchos días de vida. Y el buen coronel me dijo: «Chávez. de vacaciones. Ella tenía esa inteligencia innata de nuestro pueblo y oía el canto de Alí Primera. Murió aquel 2 de enero. ya se estaba yendo. Huguito».cionero”. ese fue como otro padre mío. ¡Ay. El 31 hubo reunión de ofi ciales despidiendo el año y me dio pena pero le dije a mi coronel Tovar: «Mi coronel. A las 12 de la noche nos asomábamos ahí el grupo de oficiales a darnos el abrazo. Recuerdo que tenía guardia el 31 de diciembre en Fuerte Tiuna. Y le expliqué: «Mi abuela. en la Academia. Se fueron los compañeros y me dijo: «¿Se da cuenta? Usted se va a meter en un lío. y ver el jolgorio en la soledad. Él tenía una casita allí. sabíamos que se iba. que es mi mamá vieja. un abrazo y las lágrimas y recuerdo que me dijo: “¡Ay!. a oír los rumores de la alegría y la esperanza de un pueblo que se renueva cada 31 de diciembre. Entonces me dijo: «Váyase el 5 de enero cuando lleguen los demás». el gran líder militar de los años 50. Pero no. nos sentamos ahí y yo puse a Alí Primera: «Soldado. Yo era jefe de deportes y no había en ese momento ningún gran compromiso deportivo. en Macuto. orientador. me intuyó. la hija de Pedro 21 . Huguito.

con toda su gente. y por sus riberas se oirá el canto alegre de tu cristofué y el suave trinar de tus azulejos y la clara risa de tu loro viejo. y crecerá la paja bajo tu maizal. y entonces. y un gran cabalgar saldrá de repente y vendrán los federales. con Zamora al frente. 22 . colocaré en tu tumba una gran corona de verdes laureles: sería mi victoria y sería tu victoria y la de tu pueblo. al fi n de mi vida yo vendría a buscarte. porque estaba muy mechudo –como decimos–. ya tenía la noticia: «Ha muerto la abuela».. también el ciruelo junto al topochal. y las guerrillas de Maisanta. y entonces la sonrisa alegre de tu rostro ausente llenará de luces este llano caliente. y crecerá el almendro junto al naranjal. mamá Rosa mía. y te contaría de mi desengaño entre los mortales. y la de tu historia. con los brazos en alto y como alborozo.. Así que la sembramos al día siguiente. dirija mis pasos hasta tu recinto. con sus mil valientes. como en otros tiempos tus campos regó. y enrojecerá el semeruco junto a tu rosal. llegaría a tu tumba y la regaría con sudor y sangre. Estando allá salí a afeitarme. solamente entonces. y los mandarinos junto a tu piñal.Pérez Delgado. Cuando regreso. Ya yo estaba comprometido con la Revolución. llegue tanta dicha por este lugar. y entonces tú abrirías tus brazos y me abrazarías cual tiempos de infante. mi vieja. y entonces por la madrevieja volverán las aguas del río Boconó. para regresar en la tarde a la Academia. por eso le escribí estas líneas: «Quizás un día mi vieja querida.». y me arrullarías con tu tierno canto y me llevarías por otros lugares. y entonces en tu casa vieja tus blancas palomas el vuelo alzarán y bajo el matapalo ladrará “Guardián”. y el catire Páez. o quizás nunca. y hallaría consuelo en tu amor de madre.

el excusado. mi tío. la de la casa del semeruco. ya estaba muerto mi tío Ramón Chávez. mamá Rosa.la negra inés Yo tuve una bisabuela que le decían la Negra Inés. aquí es». Yo lo vi morir. Él no veía y cayó. Una negra despampanante. Porque. Aunque quizás yo nunca sabré el nombre de aquel antepasado africano. Dicen que la Negra Inés era hija de un africano que pasó por aquellos llanos. de meses. El tío Ramón me hacía los papagayos. eso suena a recuerdo bonito. Tuvieron a Rosa Inés y a Ramón Chávez. el papá de mi abuela. él siguió y llegamos casi a la cerca. de Rosa Inés. yo chiquitico. que era de los Mandingas. No es que dicen. es verdad. Adán tenía año y piquito. ¡Ah!. porque cuando cien personas dicen lo mismo en un pueblo pequeño. 23 . mézame al niño». profundo y lejano. cerca de la iglesia. tiene un ataque». que consiguieron no sé dónde. famosa en todo el llano. es que era verdad. Estaba muy enfermo en un chinchorro y me dice: «Huguito. ¡mira!. La Negra era la madre de mi abuela Rosa Inés Chávez. Yo estaba en un chinchorro. de bromita estoy vivo. llorando y mi mamá le dice a Adán: «Vaya. Han pasado casi cien años y todavía la recuerdan poetas del llano: la Negra Inés. Salí corriendo a llamar a la abuela: «Mamá Rosa. Un día ella estaba en la cocina. que nació entre india y negra. pues. Yo lo llevo y le digo: «Tío. Murió de un ataque. que lo recuerdo. que estaba allá atrás. ayúdame a ir al baño». Así que yo terminé siendo un Mandinga. Cuando vino un médico. fue un italiano que se levantó a la Negra Inés y vivieron un tiempo juntos. como decían antes. Y no. yo estoy vivo de broma Cuenta mi madre que estoy vivo de broma.

Mi mamá me encontró allá. Y una de las motivaciones que uno tenía el fi n de semana. de tierra. Todo oscuro. Menos mal que las paredes eran de barro. Él me meció. quien mató la culebra con un machete o un palo. compadre! Mi mamá me agarró y salió disparada. ¡era una tragavenado. y el pobre niñito aquel. lo agarró por la cabuyera y haló el chinchorro. fíjate. Después cuenta mi mamá que a los pocos días ella estaba ahí como a medianoche. A la tragavenado la colgaron del techo y la cola pegaba en el suelo. en la esquina allá. que además era kilúo. me consta que revisaba mi prueba una y tres veces. Y el Adán. El Roto». El grueso era como el de un caucho de carro. tratamiento igual. pero verticalmente. asss!». Mi mamá oye un ruido en la oscuridad que hace: «¡Asss. que en paz descanse. Ese fue Adán. Llamó a mi tío Ramón Chávez. Yo estoy vivo de broma. saca veinte o considérate raspa’o Cuando mi padre era mi maestro de cuarto grado. Fue una gran enseñanza para mí y mis hermanos. Me dijo: «Cuando tú no saques 20 considérate raspa’o». Se había comido ya varias gallinas y andaba buscando un bachaquito. «El Águila 24 . mi padre era más duro conmigo. Mi papá no había llegado. Yo estaba en la cuna. guindado sobre la cama. Resulta que el chinchorro estaba como lo ponemos en el campo. Cuando ve algo debajo de mi cuna. Adán estaba con mi abuela en el otro cuarto. era ir a ver «Tin Tan». con mayor rigor que las otras. el sábado. salió disparado como bala humana. Yo a veces reclamaba justicia. Ella pela por la linterna y alumbra. pero no. y el piso también. orinadito y todo. Así tenía que ser. «Chucho. que era yo. Era una culebra que tenía azotada a la conejera de mi abuela.Mi mamá lo que oyó fue el chillido mío y salió corriendo a ver.

pero cuando yo no sacaba veinte. que costaba un real. No olvido que me perdí la película «Neutrón». ¡ah!. p’a las muchachas buenamozas». Entonces vendía mis arañas ahí donde estaba el mercado y la concentración. el arañero Ustedes saben que yo vendía arañas. Ernestina Sanetti. el Cine Bolívar de Sabaneta. y después p’al cine. Allá estaba a lo mejor una señora acomodando una tumba. Mi papá nos llevaba. Mi abuela terminaba las arañas y yo salía disparado. Telma González. ya casi se me olvidaron las coplas. no iba al cine. pues. Lloré mucho. no sé cuál. Y le agregaba coplas: «Arañas calientes. no sé qué más. p’a las viejas que no tienen dientes». yo le cantaba. tengo noción de lo que es la economía productiva y cómo vender algo. En el bolo yo vendía la mitad. de las bonitas del pueblo. araña dulce. a lo mejor un entierro. Más de una vez mi papá me regañó: «¿Qué haces tú por aquí?». La concentración. porque no saqué 20 en un examen. «Arañas sabrosas. más o menos. 25 . Desde niño. papá». ¿p’a dónde? P’al bolo. «Vendiendo arañas. Si había un entierro entonces yo aprovecharía ¿verdad? Pero no. cosas así. todas esas películas de aquellos años en el único cine que había por todos esos pueblos. Todas las tardes. Yo inventaba. a las cinco. Arañas calientes. en la Plaza Bolívar. ¿P’a dónde iba a coger? ¿P’al cementerio? Estaría loco. Mi papá jugaba bolos porque él es zurdo y lanzaba bien. A las muchachas yo les cantaba. p’a no sé qué. mi abuela me consolaba: «¡Ay. con mi bichito aquí: «Arañas calientes». se veían allá los hombres del pueblo. cómo colocarlo en un mercado. A la salida de la misa estaba yo. mire. Dígame si salía por ahí Ernestina Sanetti.Negra». Huguito!».

Y la abuela: «¡Huguito. Yo la ayudaba. Mi abuela se levantaba muy temprano. Porque en los días normales yo vendía no más de veinte arañas dulces. hasta allá en el río. el bodeguero. vendíamos arañas. que era maestro por allá. Me gustaba ir al circo y ver a las trapecistas bonitas que se lanzaban. Vendíamos muchas frutas porque el patio. De cuando en cuando iba un elefante. eran dos bolívares con un real. para montarme en la montaña rusa y la vuelta a la luna aquella. Y le regalaba una a Hilda. y uno vivía las ilusiones del mes de octubre. en las fi estas se vendían hasta cien arañas diarias. Me quedaban por lo menos dos lochas todos los días. Sí. tabletas. majarete. tocaba las campanas. La única casa donde se hacían arañas en este pueblo era la casa de Rosa Inés Chávez. vengo a fi ar un bolívar de plátano». porque se vendía mucho. y había que tocarlas duro los días de fi esta. donde compré toda la vida: «Luis Alfonso. Yo le decía a Luis Alfonso. En cambio. ¡No! Estábamos en emergencia. que me gustaba aquella muchachita. un tigre en una jaula. un monopolio. Había tiempos difíciles cuando la abuelita no podía hacer el dulce. porque estábamos pasando por una 26 . donde yo fui un niño feliz.¡Cómo olvidar las fi estas de Sabaneta! Yo era monaguillo. había que buscar lechosa no sé. Dígame en las fi estas patronales. les comía las paticas a las arañas. y además no teníamos competencia. gente honrada Recuerdo que compraba a veces a crédito. hay que buscar más lechosa!». dulce de coco y frutas. era un patio lleno de árboles frutales de todo tipo y de eso vivíamos. Y él anotaba ahí. Nosotros vivíamos de lo que nos daba mi papá. en un monte. ¡Imagínense un sueldo de cien bolívares! Mi abuela hacía dulces.

camarita. cuando salíamos en la tarde. A mí lo que me daban era una locha diaria para ir al liceo. yo vendía más rápido y le pagábamos la locha o el bolivita que nos había dado fi a’o Luis Alfonso. pero feliz. Yo iba con mi maletín y mis guayitos viejos de jugar béisbol: mi guantecito viejo. donde hoy funciona un estadio de fútbol muy bueno. una gorrita. me iba directo del liceo al estadio «La Carolina».situación difícil. dulcito. Éramos muy pobres. pobre pero feliz Hace poco estábamos comiendo mangos con el gobernador en la casa del rey. naranjas y ciruelas. Mi abuela hacía doble dulces. con eso uno se tomaba un fresco y a lo mejor se comía un pedacito de pan. en Barinas. Yo me iba por los montes a comer mangos. La gente humilde es honrada. una camiseta. vale! La manga grandota. y a comer. allá en Jamaica. y uno agarraba una maceta y a tumbar manga. de esos con azuquita. Pero luego me ponía las pilas. Y entonces le contaba al gobernador que fui un niño pobre. Pero después. Había mucho mango. de los que estábamos practicando. ¡Qué divino. como decíamos. 27 . Eso está rodeado de mangos y mangas y esa era la cena de nosotros. De cuando en cuando alcanzaba para un pan de azúcar.

En las noches se ponían una sábana blanca. los fantasmas de sabaneta Estaba recordando a mi compadre Alfredo Aldana. es que los muchachos quieren llevarse un saco de naranjas. salían con la sábana blanca por Sabaneta haciendo ¡uuuuuuh!. que en paz descanse. ellos eran unos zagaletones de catorce y quince. Después que Mauricio Herrera. al «Chiche» Frías. Tuve que decirle la verdad: «No. Pero veníamos de alguna actividad. Creo que fue mi primo Adrián Frías. apagaba la planta eléctrica de mi pueblo. era otro que a veces se disfrazaba.la virgen de la soledad Recuerdo mucho a mi abuela Rosa Inés cuando llegábamos a la casa de palma grande. corriendo por la plaza. Uno sabía que eran ellos. por el cementerio. alguna visita a los vecinos. en Sabaneta. pero yo callaba. que se quedaba cuidando la casa. donde yo nací. entonces ponen una vela para que la gente se asuste y no se acerquen al patio». En ese tiempo más de un fantasma de esos brincaba una cerca. Pues pusieron una vela en el patio de la casa vieja de mi abuela. por la orilla de la casa vieja a mi pobre viejita. le encomendaba la casa. Ella estaba muy asustada: «¿Te das cuenta?. Eran malos. Ella le hablaba a la Virgen de la Soledad. «Cigarrón» Tapia. cuestiones hasta de amores. abuela. Mi abuelita abría la puerta y siempre decía: «Buenos días o buenas noches. Virgen de la Soledad». Los fantasmas de Sabaneta. porque mi primo «Chiche» Frías era uno de ellos. a «Pancho» Bastidas. Era muy fresca. ¡ahí están los muertos!». 28 . Yo era un niño como de diez años. traviesos. Una noche le pusieron una vela. Yo los veía. y la casa estaba sola.

Ahora casi no tengo tiempo. donde hice mi primaria. allá en Barinas: «Ofasa lo visitará en su casa». Desde aquí un saludo y un recuerdo a mis hermanos. A Nacho. Y a mi hermano menor. Entonces llega una señora que vivía en la calle. un 12 de marzo de 1966. Él era muy meti’o y quería estar en todo. de Sabaneta de Barinas. Al negro Argenis le decían «El Indio» o «Curicara». Adelis estaba 29 . le decían «Ofasa». A mí me decían «Tribilín» o «Bachaco». Adelis. ofasa Cuentos de familia. Eso se me grabó para siempre. «Ofasa atiende a la humanidad». A veces la familia sufre el impacto de todo esto. una oficina. me correspondió leer también un discurso en la Plaza Bolívar. cuando llegó el primer obispo a Sabaneta de Barinas. algo así se llamaba. Y ese mismo año. a nombre de los muchachos del Colegio Julián Pino. una indigente que andaba pidiendo ropa y comida por las casas. Creo que era de los yanquis. Tendría como ocho. nueve años.el primer discurso Recuerdo la primera vez que di un discurso. A Adán le decían «Macha macha». no estoy seguro. ¿Saben por qué? Ofasa era una cosa internacional. Estaba en sexto grado y me pusieron a leer unas palabras. Sospecho que era algo raro. a darle la bienvenida al obispo González Ramírez. porque era una agencia de ayuda humanitaria y había propaganda por radio. Y Adelis estaba chiquitico. Hay que ver cuando nos reuníamos. A Aníbal le decíamos «Boca’e bagre». Nacho era fl aquito y paletú’o. «Churro mogotero». Nunca se me olvida una frase de ese discurso que escribió mi padre: «La bandera que Miranda trajo y que Bolívar condujo con gloria».

En las fi estas uno tenía que hacer esfuerzos. y mi abuela Rosa ahí limpiando. ¡Ah!. asunto ideológico Como un amigo nuestro allá en los años 60. Además.por la ventana del cuartico. unas botas de goma ahí. sospechaba que las muchachas no iban a bailar con él o aceptarle una conversación. Luego consiguió un puestico de maestro por allá en un monte. Entonces él decía: «Yo no bailo con ninguna muchacha hasta que no se defi na ideológicamente». un profesor barinés. Tenía sexto grado. uno siempre con la misma ropita. Él ve que la señora viene p’a la casa. Por eso le decimos «Ofasa». ahí viene Ofasa!». Había otros que se peinaban de medio lado y no sé qué más. no había liceo en Barinas. que era el triple de feo que yo. pues. mamá Rosa. Ofasa atiende a la humanidad». Entonces mi papá venía a Caracas en agosto y traía libros. Porque por radio él oía: «Ofasa lo visitará en su casa. agarrarle la mano. hijo de un marxista muy respetado. en Barinas. un esfuerzo grande aquel. Cuando el terremoto de Caracas mi papá estaba 30 . una cosa buena que había. Teníamos catorce años. Eso venía desde mucho antes del año 1958. Uno tenía que hacer un esfuerzo muy grande para acercarse a una muchacha y sacarla a bailar. Y él estaba comenzando por los caminos del marxismo. él era el triple de feo que yo. Ustedes saben que yo soy feo. éramos unos niños. el pensamiento Mi papá empezó a dar clases de primaria. Pero mi amigo. por allá en Los Rastrojos. No todo lo pasado fue malo. y entonces le dice: «¡Mamá Rosa. pero entonces se inscribió en los cursos de mejoramiento del magisterio.

piensa lo que estás haciendo: «Me estoy limpiando los dientes». para no pasar por este mundo así como si fuera una nube que pasó. vecinos que tenían allí también un ganadito. El pensamiento es clave para entender lo que uno está viviendo. Yo lo apliqué. Los muchachos le dijeron: «Don Hugo. unas amigas. Si estás disfrutando con unos amigos. 31 . ¡que no me lo maten! En La Chavera estaba mi padre el 4 de febrero de 1992 en la mañana. porque se perdieron esos libros. a bañarnos en el río. era la siguiente: «Usted piense». al mismo Adán se le perdió en estos huracanes que se llevaron muchas cosas. con sus cochinos y cuatro vacas. Y llevó una enciclopedia. piensa. historia. Quillet. Pero ahí había muchas recomendaciones: fi losofía. decían por radio. porque yo siempre en vacaciones iba a La Chavera a jugar bolas criollas. era como mi internet entonces. decía alguna página de aquellas. que la apliqué toda mi vida. No estés ahí como si fueras un árbol. ¿usted no cree que Huguito esté metido en eso?». que unos militares se alzaron». estoy bien». Después llegó un telegrama al otro día: «Estoy vivo.aquí y lo lloramos mucho: «Se acabó Caracas». don Hugo. Y los rumores allá en Sabaneta: «Caracas se acabó». Si estás en la mañana limpiándote los dientes. que hay una rebelión militar. Me prometió un amigo francés conseguirme una de la época. Eran unos muchachos. Si estás «pitchando» en el béisbol. Llegó alguien en bicicleta a decirle: «Mire. El último que vi lo tenía mi hermano Adán. Ellos me conocen desde hace tiempo. Yo era un niño y me bebía aquellas páginas. Después no sé. matemática. piensa. como todos los días. que no piensa. Y una de las recomendaciones que había allí. creo que francesa.

los dedos de mi padre Acabo de hablar con mi padre y a mi padre lo amo. cuando Cecilia. por allá en bicicleta. en el río. lo admiro y. porque me conocían de tanto hablar en la cancha de bolas. no de su hijo. porque estoy segura de que ese está ahí». llamó a mi mamá: «Mira Elena. En cambio. ¿no? Mientras mi papá decía: «No. Yo estaba prisionero. lavando la cochinera: «No.Ellos ya intuían. «¡Que no me lo maten!. dejó cuatro vacas fl acas. dijeron por Radio Barinas que hay una rebelión militar». Mi mamá se puso a rezar «porque ahí tiene que estar Huguito». la vecina. Mi padre Hugo de los Reyes Chávez. ¡Muy sabrosa la delicada!. las hallacas y la mazamorra que me trajiste. por allá en los llanos. Y perdió tres dedos porque se desprendió la carrucha en esos ríos donde no ha llegado la mano del desarrollo y todavía se pasan en carrucha. que se perdió porque me allanaron a los pocos días y se llevaron los manuscritos. me enteré y lo lloré. Me queda todavía un poquito. un maestro jubilado. voy poco a poco. mi mamá desde que le dijeron se puso a rezar. Dejó las gallinas. Mi papá les dijo. tranquilo que ese no se mete en nada de eso». las 32 . Estaba criando cochinos y gallinas ponedoras desde hacía varios años. Te quiero. hasta el 4 de febrero en la mañana. caminando por esas costas de ríos. dejó un fundito que le costó toda su vida de maestro y se fue a la batalla. no. dejó los cochinos. mi vieja. No le doy a nadie. sino de los soldados. en el pie de monte. lo metí en este lío. Recuerdo que hablaba de las manos de mi padre. Incluso escribí un poema llamado Los dedos de mi padre . además. Él andaba fundando comités bolivarianos por los pueblos y buscando fi rmas para la libertad. Elena. ese no se mete en eso». Lo que son las madres.

la i. la u. Conoció a mi mamá que nació y se crió en un campito más adentro del pueblo. «¿Tú sabes silbar?». en las costas del Caño de Raya. Después le dice la doctora: «¿Pero tú silbas y cantas también?». era maestro de escuela y vendía carne por los campos en un burro negro. el viejo como un guerrero El día jueves en la noche mi padre sufrió un accidente cerebro vascular. daban serenatas y. «¿Qué quieres que te silbe?». Papá fue parrandero. Pero esa madrugada. le dijo. por la mano de Dios. como a las cuatro de la mañana. cumpliendo con sus labores allá de gobernador de Barinas. y le cantó una canción. hicieron posible. una emboscada de la vida como yo la llamo. una canción viejísima. llegó la doctora. Fue sorprendido. Yo era muy niño y él tenía un amigo llamado John que tenía una guitarra y ellos cantaban. lo trajimos esa madrugada a Caracas y llegó una doctora a hacerle preguntas. los viernes llegaba a medianoche. Las mismas que junto a las de mi madre y su amor. En las Frías eran casi puras hembras ¿no?. Yo lo veía muy preocupado. y cumpliendo con sus responsabilidades. Se la pasa por los pueblitos atendiendo a la gente. Papá se la trajo en el anca del burro y se casaron. a veces. un caserío que se llama Los Rastrojos. la e. El viejo como un guerrero se paró. Ahí nació mi mamá. «Sí». Imagínate tú. ahí guapeando. 33 .mismas que me enseñaron a escribir la a. y Dios mediante se está recuperando. que viniera al mundo junto con mis hermanos. y buenas mozas. Algo importantísimo es que papá nunca perdió la conciencia. pero por dentro con una gran esperanza al verlo con aquella picardía. la o. viviendo con la misma angustia existencial que vivimos nosotros ante la tragedia de los campesinos.

con la zurda. la noche del 3 de febrero de 1992: dejar la casa. los llevaba al Hospital Militar. en algún borde y les decía: «Miren. un pedazo del alma Yo fui padre la primera vez a los veintiún años. Es una tonada hermosa que termina diciendo: «A mí me dicen llanero. en un peladero de chivo. Y le cantó esa vieja canción a la doctora. Nunca olvidaré. Yo nací al año siguiente. Es decir. más o menos. ay. jugando primera base. jugaba en el equipo Los Centauros de Sabaneta. a las cuatro de la mañana. Yo veía que ellos tenían vivienda. como padre. en aquellos cerros. dejar los hijos dormidos. Recuerdo que cuando veníamos a Caracas. el mayor. que fue muy doloroso. A mi papá lo recuerdo. «pac». jugaba béisbol. muchos sin atención de ningún tipo». Si se enfermaban. de ahí nació mi pasión por el béisbol. vean cómo andan los niños. porque soy militar profesional y tenemos un sistema de seguridad social que los atiende a ustedes. Lo recuerdo también de bochador de bolas criollas. chico. ustedes tienen suerte.Cuando nació Adán. que podían ir a la escuela. fui preparando a mis hijos para lo que vino después. Tienen un padre que puede. Somos seis varones en fi la india. Pero allá arriba. mi mamá diecisiete. papá tenía veinte años. muchos sin padre. Los veía a ellos muy pequeños. me paraba en la autopista. Nació Rosa Virginia. mi terrón de azúcar. echarles la ben34 . Fue creciendo Rosa y vino María y después Huguito. Él sacaba la bola por un lado. Papá es zurdo. pero yo decía: «Estos no son los únicos niños del mundo». sí / y de eso no me quejo / porque traigo mi sombrero / porque traigo mi sombrero de paja y con barboquejo». proporcionarles un sustento.

Me lo prestó el subteniente Chávez Tovar. un compañero del Batallón Blindado Bravos de Apure. seis mil bolívares para pagar la clínica.dición. Llego y me meto y hasta me pararon fi rme. le había comprado un bate de béisbol. ¡Eso es terrible!. Nancy. Le dije al comandante de batallón: «Deme un permiso que mi mujer va a parir». que Dios me la bendiga. lo cobré a las 11:30 en el mismo banco del Ipsfa. un chequecito. Perdí una botella de whisky. y es más. rosa virginia Mañana. rápido. con una carta del comandante para aligerar. hermano. Nació en Maracay. Además fue un parto un poco difícil el de Rosa Virginia. que era segundo comandante del batallón. mi primera esposa. Y lo primero que me dijo: «Perdiste la apuesta». Tenía un Fairlane 500. Así que me vine como una bala a Caracas. mi niña. Yo no tenía p’a pagar 35 . yo era teniente apenas. No tenía ni carro. porque uno deja un pedazo del alma. que en ese tiempo se podía apostar. Y me vine en la mañanita a Caracas. Claro. dejar la mujer y salir con un fusil en la oscuridad. a la que recuerdo con mucho cariño. tuve que parármele al frente: «Atiéndame que es urgente». darles un beso. Yo había apostado que era macho. Yo había pedido un crédito personal. Prendo ese carro y llegué a Maracay en menos de una hora. 6 de septiembre. cumple años Rosa Virginia Chávez Colmenares. la negrita Rosa. directo a la clínica. al Ipsfa. a buscar real. quedé endeudado. y un grupo de ofi ciales. porque no tenía para pagar el parto y el seguro no me cubría sino una pequeña parte. Había un coronel ahí que no me quería atender o estaba muy ocupado. su madre. Cuando voy entrando por el pasillo largo de la clínica veo al mayor Richard Salazar. Por fi n me dieron el cheque.

el de Nazareth. se la tomaron ese mismo día.esa botella. Tu infancia más lejana. 36 . como la bandera. Bueno. Tuve que traérmela en un camión. y se le zafó el brazo. sus cosas. nunca fue un desierto. Nunca uno anda solo. con su alegría. allá en Elorza. te hubiera demandado!». Porque María salió así. ya estaba la negrita Rosa Virginia chillando allí felizmente. «la brazo loco» María Gabriela nació en aquella sabana de Barinas. siempre estaba alguien allí. con sus brincos. María siempre allí. hasta Barinas. Ella ondea así. Cuántos recuerdos. Tenía como siete años. en pleno invierno. y en ese día tan especial siempre íbamos en su cumpleaños a los desfiles y las cosas del Día de la Bandera. Un día le dije: «Yo te iba a poner María Bandera». libre como el viento. tu compañía en los desiertos. Una vez se cayó de un guayabo. «¡Papá. Entonces ella asociaba todo aquel colorido a su cumpleaños. incluso Jesús siempre anda con nosotros.

Me dieron permiso. con aquel brazo que le bailaba. La operaron en Barinas y le pusieron el brazo en su sitio.Yo con aquella niña por aquellos caminos intransitables. 37 . mi mamá. llegó otro capitán a relevarme y agarré un autobús de Carora hasta Barquisimeto. está más alto que yo. Al tercer día fue que pude salir. Celebré entre tanques de guerra y entre soldados el nacimiento. entregado a mi vida de soldado. dije desde allá en un mensaje a la mamá y a la abuela. No la lanzaba derecho. me llegó el mensaje: «Parió macho». en medio de un tierrero. Ella me lanzaba de regreso y la pelota salía hacia los lados. Yo le decía: «Tú eres brazo loco». unos tanques y unos soldados. Nancy se fue a parir a Barinas y yo andaba en una comisión con unos tanques. yo le «pichaba»a Huguito y María «quechaba». así que le decían «la brazo loco». en maniobra. como siempre. que es Hugote ya. nació huguito Recuerdo cuando nació mi hijo Huguito. Por allá. Luego. Lo vine a conocer a los tres días porque estaba yo. «Se llamará Hugo Rafael».

con ellos. ¡Que Dios lo bendiga!.Allí un primo me llevó hasta Barinas. Un día amenazaron que si yo seguía haciendo lo que estaba haciendo. porque el niño nació con el píloro pegado. que es como una válvula que está al fi nal del esófago. porque empezaron a llegar amenazas cuando no tenía forma de protegerlos. Eso fue lo que les dejé. ni al qué harán. no tenía más nada. mis padres. y esa edad tan difícil. me di cuenta de algo que yo no había descubierto: el miedo a los poderes fácticos. no les tengo miedo ¡Ah!. No me importa nada. iban a secuestrar a una de mis hijas. es una obligación constitucional. El muchacho chiquitico y lo iban a operar. comía mucho y se puso como Juan Barreto. porque era blanquito mi muchacho. Yo les mandaba una platica. el Estado está obligado a protegerlos. Por fi n no hizo falta. Bueno compadre. y a todos los muchachos de Venezuela. Esa época tan 38 . el novio y la adolescencia. entonces. solos. Llegué a Barinas y consigo a la familia triste. Eso lo aprendí esa vez. Nancy con sus tres muchachos en Barinas. A mis hijas les dicen de todo. Entonces reuní a las dos mayores. Un día les conté algo a mis hijos. cuídense». Vean los periódicos. Ahora. Y me fui por los caminos a cumplir con lo que tenía que cumplir. a mí no me importa. porque Huguito tenía diez. Después fue que se le abrió mucho el píloro. Porque ya era la edad de salir de noche. pues. Igual les dije: «Muchachas. y ellos lo saben. Estaban de doce años. quince años. se meten con ella. no hubo operación. Dios me cuide los hijos y los hijos de todos nosotros. y una casita por allá que pudimos medio acomodar. los grandes. y me divorcié. Yo andaba por las calles. con mi hijo. parecía una pelota blanca. hasta a la más chiquita. No le tengo miedo al qué dirán.

bella. Alguien dijo: «El que tiene un hijo tiene todos los miedos del mundo». 39 . Es que ella escribe del alma. pero tan peligrosa al mismo tiempo. el trapo rojo Cuando estaba en Yare. Y una cosa muy hermosa. María me escribió cartas. del alma. una vez de un trapo rojo. poemas y cosas muy hermosas.

Hubo una infi ltración. andábamos en difi cultades. qué alma. En ese tiempo andaba como con lepra. un símbolo. ¿de dónde sacas tú eso?». me dice: «Papá. Yo leí y le dije: «Dios mío. una vez que vine a la casa. Ella dice que sigue viendo ese trapo rojo. escribí esto». y un jeep. cansado. cuando ellos se iban.¿Te acuerdas. El Movimiento se vino abajo y había desconcierto. persecuciones. 40 . en que yo había sido detenido una vez y me mandaron a Oriente. solo hasta la casa. yo sacaba un trapo rojo por la ventana. Fíjate tú. un momento muy difícil del Movimiento Bolivariano. Y después decía la leyenda: «Y saldrán con barro. una traición de alguien que habló. mucha vigilancia. Luego. Entonces. como un río. Yo viajaba de Maturín en mi carrito viejo. Huguito. Eso es profundo. y abajo una leyenda: «El río corre duro pero es bajito y los “jices” pasarán». María? Porque en la cárcel. Fue un mensaje al padre que llegó un poco cabizbajo. nadie se me acercaba. un carrito así. Hizo un dibujo así como unas rayas. muchacho. pero los lavaremos».

no. «¿cuántos años tendrás tú?». Un día. fue la que se lanzó de un avión. Y seguimos caminando con unos perros. yo quiero ser paracaidista». once años». Yo le dije: «no. a lo mejor. yo no sé». se lanzaron sin avisarme a mí. «¿cincuenta. mi comandante en jefe». «Bueno. «¿Y tú podrás saltar?».las cuentas de rosinés ¿Ustedes saben quién me imita a mí. Seguimos caminando y al rato se para: «¿Papi. Ahora Rosinés me dice que quería ser paracaidista y ella estaba sacando la cuenta. ¿cuánto te queda a ti de presidente?. o jugar…». pero eso es la cuenta que tú estás sacando». 2021 será». Aquí está uno de los culpables. sesenta y pico de años?». Se para otra vez: «Papi. O sea lo que ella estaba pensando era tirarse conmigo de un avión. compadre. matemática. me dijo: «Papi. ganando tiempo. Fíjate. mi vida. Yo le dije: «Tendrás que esperar a ser mayor de edad». «Bolas criollas que te gustan tanto». Por supuesto la idea no me gusta mucho. Sacó la cuenta: «Oye. Ella tenía como siete años. segundo grado. o sea que faltan once años para que yo pueda saltar en paracaídas?». Le dije: «Yo no sé. o sea que cuando yo cumpla dieciocho a ti te quedan como tres de presidente». la carajita. chico. pero perfecto? Rosinés. mi hija. Se para y saluda: «Permiso. empezando en la escuela. te quedan a ti trece años. más o menos por ahí. «No nos tiraremos de un avión. pero podremos jugar dominó. La María. «Tendrás que esperar a que cumplas dieciocho años». Se puso a sacar la cuenta. 41 . andaba vestida de soldado. ¿hasta el 2021?». caminando por entre unos árboles. «¿Qué?». «Bueno. porque ella tenía unos perros allá.

mi vida. Yo le decía a Rosa Virginia: «¡Mira. y el brindis del futuro. por lo que pudo haber sido y no fue. y especialmente con los viejos. Ese ya no es el Santo Domingo ni el Boconó. contra dos de mis hermanos. qué tiene el otro y el otro. Y fuimos a la orilla del río. A paso de vencedores les metimos el primer zapatero del siglo. y lo ganamos aplicando el «suicidismo». Él cuenta cuántas pintas han salido y cuántas no han salido. ya en la vía hacia San Cristóbal. como siempre. y también les ganamos en bolas criollas. cuando la mano ya lleva tres o cuatro vueltas. Mis hermanos juegan mucho dominó. con los muchachos también.31 de diciembre en familia Tenía varios años que no pasaba el 31 con toda la familia. Claro que yo andaba tratando de pasar como desapercibido. Bueno. el brindis de lo que va a ser Venezuela y será. Tenía como cinco años que no jugaba una partida de bolas criollas en ese sitio tan querido. Pero uno de mis hermanos. Yo juego un estilo de dominó que bautizaron allá como «suicida». sabe qué piedras tiene este. mi amigo. Me conseguí un viejo amigo. alguno me vio y empezaron: «¡Chávez! ¡Chávez!». tuve que bajar a saludarlos 42 . nietos. Desde hace quince o veinte años es la partida de dominó en la tarde. Luego estuvimos brindando en la noche del 31. un match. los hijos. Tenía varios años que no jugaba. Allí echamos una partida de bolas criollas. y llegamos al río. a visitar una pequeña finquita que tiene mi padre desde hace más de veinte años. quedó escrito allá. hicimos una buena partida. Nos fuimos a explorarlo por un caminito. Esa orilla de río es un bosque muy tupido. pero muy cerca de la ciudad de Barinas. y aquella sobrinera. El día primero me fui. Había muchos niños bañándose. jugando dominó. etcétera. los hermanos. nuestro amigo Reyes Reyes y yo. unos topochales. cómo pasa el tiempo!». El gobernador de Lara. Le llegué de sorpresa a mi hermano Adán a su casa y estaban. Yo no sé jugar. Estamos hablando del Pagüey.

a la orilla de un río. bañándose en un agua muy fresca. Como una magia. de mis viejos. 43 . caminando por un bosque de la mano de mis hijos. que desde hace muchos años la gente llama «La Isla de la Fantasía». Tenía varios años que no me sentía. familias enteras se van en caravanas de camiones. Ahí van muchos niños. La gente lleva chinchorros y pasan todo el Año Nuevo a la orilla del río. ¿cómo puedo decirlo?. sí. de carros. de mis hermanos. lejos del mundanal ruido.con la familia. Porque ahí hay una islita muy bella en el río Pagüey. me olvidé de todo eso y volví a ser el niño aquel. Yo me olvidé de presidente. el muchacho aquel que anda por dentro. de mi nieta. de amigos y de amigas. en las aguas del río Pagüey.

2 Crónicas de pelota 45 .

al que llaman «el Guache». pues uno da carrera y carrera hasta que aparezca. bateaba para el lado del topochal. Cuando un equipo está perdiendo diez a cero. Por eso pusieron el nocaut.batear p’al topochal a veces uno era palo y palo . Como yo soy zurdo también aproveché la regla esa. Aquellos juegos se convertían en una masacre. así que también bateaba para ese lado del topochal. p’al topochal. Uno bateaba con una tablita así. le entran a palo a todos los pitchers. había caído encima de una mata de topocho y mi hermano Adán buscando la pelota. Nosotros éramos una pila de carajitos. era el más grande de todos nosotros e impuso la norma de que cuando la pelota se pierde en el topochal. 47 . mi primo. Una vez anoté como 12 carreras. ¿no? En la pelota sabanera a veces uno metía 40 carreras. Adán también es zurdo. ¡pum!. el equipo se desmoraliza. pues. como es zurdo. como de diez y once años. no aparecía la pelota. Adrián era vivo porque. y ya él era un muchacho de catorce. Adrián Frías.

creo que en un quinto inning tres en base tenía el Caracas y venía la toletería. pero le decíamos “el Juan Marichal venezolano”». a lo Juan Marichal. vecinos y amigos. Se fue para siempre. me levanté un poco tarde. jugando contra el Caracas. comenzando el 68. Imagínate tú: Víctor Davalillo. Ahí estábamos todos. pues. Así que en esa temporada no jugó. Era un muchacho. Iba al dogout y aparecía por ahí. Detrás del ejemplo del «Látigo» Chávez. Una noche. Así que lo extrañamos mucho el año 68. en Dominicana. Era un domingo. en Puerto Rico. El «Látigo» tenía 23 años cuando cayó aquel avión. En ese tiempo uno no veía televisión. Venía de un nacional de béisbol donde representó al Distrito Federal. porque levantaba muchísimo la pierna. y no volvió. Al «Látigo» Chávez lo operaron de una calcifi cación en el codo del brazo de lanzar. Entonces. a quien yo admiré tanto y que murió el año 1969. veinte años tenía. Un señor puertorriqueño me dijo: «Yo no recuerdo cómo se llamaba aquel muchacho. al «Látigo» Chávez lo traen a relevar. Nos poníamos en grupo los vecinos a oír el juego. bueno. caraquistas y magallaneros. José Tartabul y 48 . De vez en cuando trotaba con el equipo Magallanes. en Margarita. Tenía. Caracas tenía tres en base sin out. furibundo magallanero. Mi papá. Uno oía los juegos por un radiecito de pila. allá en Ziruma. catorce años y el sueño de ser como el «Látigo» Chávez. cuando iba hacia las Grandes Ligas. A mí se me vino el mundo. Resulta que traen al «Látigo». Yo le seguía la pista al «Látigo» en una revista que llamaba Sport Gráfi co. Isaías Chávez. en 1967. en todo el Caribe.el «látigo» chávez Nunca olvido que ese fue uno de mis sueños. Allá se ganó el apodo del «Látigo». estábamos ahí en la placita Rodríguez Domínguez oyendo el juego. Aquella noche fue de gloria para nosotros los magallaneros y especialmente los chavistas.

tercera. anotó en carrera. Yo quería ser ingeniero también. Nunca se me olvidan esas tremendas caimaneras. esa era la técnica. pero él sale corriendo arrastrando los pies. Y me vine a Caracas a buscar a Chicho Romero. la tierra floja. un peladero ahí y aquel tierrero compadre. Terminamos peleados con los caraquistas en la esquina. Imagínate tú. Porque pasaban muchos camiones por ahí. anoten ese zurdo Recuerdo cuando decidí venirme a la Academia Militar a probar suerte en la vida. Llegó a home. La primera base no vio el tiro y la pelota se fue. que era más cerca de Barinas. vieja y raída que me ponía de vez en cuando. Nosotros pegamos gritos aquella noche. en Mérida. Yo agarro el rolling. Resulta que me vine sin permiso de mi papá. más allá del aserradero. Él siguió levantando polvo. Claro. roleros. Yo lancé a primera pero él iba corriendo levantando tierra. Ese era el trío. Pero ese era un campo. Nunca lo olvidaré.César Tovar que en paz descanse. Él quería que estudiara en la ula. herma49 . Y el «Latiguito» los ha ponchado a los tres en fi la. Aquel tierrero y uno no veía la primera base. Viene un tipo del barrio Coromoto. el barrio Coromoto. y batea un rolling. el guante y la camiseta de Magallanes. Ahí jugábamos todo el día sábado y domingo. un desastre. Pero agarré un maletín viejo donde metí los spikes. uno altote. y segunda. un tío político que estuvo casado muchos años con una tía mía. caimanera en el barrio coromoto Nosotros teníamos el equipo de béisbol de la Rodríguez Domínguez e íbamos a jugar los fi nes de semana al barrio Coromoto. como talco. porque quería ser pelotero profesional.

Héctor fue. ¿Sabes a quién conocí ese día? A Héctor Benítez. Saqué nueve en el examen fi nal. Esa noche dormí en el carro de esa familia. Al día siguiente. Me dio un abrazo y preguntó qué hacía por ahí. Venenito ayudó a eso. andaba de chofer. Pero nos probaron en el béisbol. Recuerdo que Héctor Benítez dijo: «Anoten ese zurdo». precisamente. Luego se separaron y él se vino a Caracas. el profesor de química. porque no había habitación disponible. pero tío se quedó para toda la vida. me dieron comida. Héctor Benítez era coach de bateo del equipo de la Academia. Yo tuve suerte. Llegó mi tío como a las cuatro horas. Siempre lo veo. quien me anotó en una lista ese otro día que Chicho me lleva porque yo tenía una materia reprobada en quinto año. así que me quedé ahí esperando que alguien llegara. Anotaron al zurdo Hugo 50 . la casa estaba sola. así que en la Academia no aceptaban con materia raspada. que es para mí un padre. Me lanzaron tres rectas pegadas y metí tres líneas hacia la banda derecha. Chicho me llevó a la Academia Militar y presenté mi exámen. estuvo en Cuba en el juego que hicimos.na de mamá. Llegué a buscarlo a La Castellana. Me trataron muy bien. en el asiento de atrás.

El chofer. Pues entonces pasaba por el Cementerio General del Sur. en esos años. La gorra me quedaba grandota y me tapaba hasta las orejas. cerca del mercado. Yo vine a sentarme a ver televisión ahí. El viejo cine Arauca donde yo iba con una novia que después tuve por ahí. perdido. que era chofer de un por puesto. un cachete». y un cuartico allá atrás. Por ahí pasaban los taxis. «Cinco bolívares. pero del monte adentro. y mirando hacia los lados. se metió por la avenida Nueva Granada hasta el cine Arauca. De repente veo a un muchacho jugando chapita. de una camioneta. Eso fue como en noviembre o diciembre de 1971. Longaray se llama eso. Era nuevecito y fl aquito. con los guantes blanquitos y sacaba la mano al primer taxi que pasaba. chico. Uno se paraba ahí vestidito de azul. Salí de permiso un día. Yo iba ahí. Ahí no había elevado. muy curioso. En una casita que tenía una habitación. cadete de primer año. Jorge Ramírez. mi amigo. viendo a Caracas. jugando chapita Yo era recluta. mientras reparaba la materia. era un veguero. eran casas y edifi cios pequeños. en vez de tomar la autopista por los túneles. Ahí llegaba yo. Uno se montaba atrás. Ahí no había edifi cios. nuevo. Andaba asustado. me la imaginaba. en Naciona51 . pero me iba a casa de mi tío Chicho Romero. de Catia. vamos. cruzamos a la izquierda. cuarto bate de nuestro equipo junior en Barinas. impecable. miraba la tumba del «Látigo Chávez». Entonces uno agarraba un libre en El Valle. en Prado de María. Y yo perdido en Caracas. Y me digo: «Yo conozco a ese tipo». donde hoy están esos edifi cios. mirando hacia los lados. Vivía con su mujer en la calle Colombia. se quitaba los guantes.Chávez y por eso entré yo a la Academia Militar de manera temporal. Me iba de azul y le dije al señor: «¿Cuánto me lleva hasta Catia en la calle Colombia?».

Dimos la vuelta por detrás de los edifi cios. primera base y se había graduado conmigo cuatro meses antes de bachiller. ¿usted se puede devolver?».les. ahí está la Gran Colombia. Se vino a Caracas a estudiar. creo que Farmacia. Zurdo. pasamos de nuevo y le digo: «Párese aquí. Y me quedo 52 . estaba esperando cupo. por favor». Y le digo al taxista: «Señor.

Ahí pasé cuatro años jugando chapita. no tengo dudas». Bueno. pues jugando chapita en el edifi cio Aroa. «No vaya a durar mucho. y mi hija me pregunta: «Papá. estaba huesudo y con la gorra esa que me tapaba hasta las orejas. vale. es que yo quiero jugar pelota aquí». ¿Qué me iba a reconocer? Y me dice Jorge: «Y tú. caminando hasta la esquina de la panadería. tía de él–. ¿no me conoces?». usted me puede esperar aquí. champion estafador Una vez en un Torneo Interfuerzas quedé champion estafador. la heladería allá. y me dice: «¡Hugo!». unas botas de goma del hijo mayor de Josefa –a la que conocí ese día y a su esposo. ¡Fíjate tú!. Yo era rápido de piernas en eso de salir a robar. me dijo. «Sí. Mi hija Rosa Virginia estaba presente el día de las premiaciones. Él no sabía que yo era cadete. vale. chico. Salgo yo. y me digo: «Sí. «¿Qué haces?». «Yo también. caminando por esos barrios. «Jorge. 53 . «¿Tú de militar?». «Teniente Hugo Chávez». Él no me conocía. me robé como siete bases en un torneo. «Señor. pero un minuto». nuevo». «¿dónde estás?». este es Jorge Ramírez. Uno era tan nuevo que hasta los choferes le decían a uno nuevo. yendo al Cine Arauca. ¿Tú sabes lo que yo estaba haciendo a los diez minutos? Con un blue jeans que me prestó. yo voy a jugar pelota en alguna parte». saliendo con los amigos. Le llego a Jorge y me le pongo de frente. Yo: «en la Academia Militar». ¿qué quieres?». Yo estaba mucho más fl aco de tanto trotar y hacer educación física. la licorería en la esquina que después a los años mataron al señor para atracarlo. Me quito la gorra.mirando otra vez al muchacho. y nos damos un abrazo. Éramos unos «fi ebruos»y estaba jugando chapita.

me dice: «Coge bastante. Resulta que estaba bateando Goyo Morales. ¿recuerdas? En Barinas. Encarnación Aponte. agarro bastante terreno y vuelvo a agarrar terreno. el manager. se le cae la pelota como a un metro del home. una sola vez me robé el home. Goyo. A mí me encantaba que Encarnación Aponte me diera seña a robo cuando estaba en primera base. Yo me voy disparado para home y me deslizo. abriendo bastante ahí. que el catcher está medio descuidado». 1976. buen pelotero. Chávez. Una vez. era el short stop de nosotros. En una de esas.¿qué es eso de estafador?. cuando el catcher va a devolverle al pitcher. ¿cómo es eso de estafador y no estás preso?». ¡Imagínate tú!. Recuerdo que fue en un campeonato nacional. Yo abro bastante y cuando el pitcher lanza. estaba en tercera base y el juego empatado. por no decir otra palabra. Yo era ya subteniente. ¡explícame!. 54 . Seña de robo cuando el pitcher levantaba un poquito el spike y se disparaba uno para segunda base. Jugábamos contra Aragua. tuve que explicarle a mi negrita varias veces hasta que entendió.

Hubo Juegos Interfuerzas en agosto del 92. Hugo. Y hay una foto de ese robo del home. Hace poco por allá en Mariara. Jugaron en Maracay. La enterraron. Se había perdido. madre de mis tres hijos mayores. una pelota con el trofeo «El gran ausente». Es una foto así como para la vida. Goyo. un poco de gente y una persona: «¡Chávez. Volvió después de quince años. recuerdo de toda la vida. 55 . Allá tengo esa pelota. con el casco puesto. Eran todos los del equipo de sóftbol. Y le dije: «Anda. mirando la jugada. el gran ausente Fue unos meses después del 4 de febrero. iba por una calle en un camión. Me dijo mi esposa entonces: «Mira que hay unos juegos y me invitaron que fuera». lleva a los niños. La pelota se la llevaron no sé para dónde para esconderla. porque el gobierno se enteró de la pelota. Yo me puse a llorar de emoción. Después la pelota se perdió. Allá la tengo guardada. muchas gracias. que era un amigo que le decíamos «El Ganso». como diez años después: «Mira. Y yo. salúdalos».El catcher busca la pelota y se lanza tapando el home. detrás en la tribuna. Iban a allanar la casa para llevarse la pelota. mi primera esposa. Aparece el umpire. aquí está la pelota!». mira lo que te mandaron». sentadas mi madre y mi novia Nancy Colmenares. esta foto. ¿Y tú sabes lo que hicieron? Ese otro domingo llegó corriendo a la cárcel mi hijo Hugo. Mi esposa se la llevó para la casa y andaban buscándola. ¿Saben por qué?. que iba a todos los juegos. Entonces le dije a Nancy: «Esconde la pelota». Y al fondo de la foto. a la que saludo afectuosamente. «Papá. esa es una historia. Tenía como ocho años. estaba preso. Me enteré por el periódico. Entonces pasó algo muy bonito. y Goyo Morales está con el bate así. Nunca la había visto hasta que Goyo Morales me la regaló un día en Barinas. ¡qué foto!». para dar de baja a los que fi rmaron.

¿Te acuerdas de Germán Mesa? Una barba así… Y una barrigota. Nos paramos en la puerta. Yo lo veo. ¡fuaz! No la vi. de aquí en adelante defiéndete como puedas». Chávez. ¿no? Y oigo que le dice Fidel: «Mira. ¡Estaba muy bravo! «Hasta hoy lo respeté a usted». Salió a pitchear uno con una barriga grandota y una chiva postiza. que jugaba para el equipo de Chávez 56 . Ustedes no me van a creer. en donde los personajes nombrados en ella son reconocidos peloteros profesionales del béisbol de Cuba que jugaron para el equipo de Fidel contra el equipo de Chávez. Pero Fidel se vio obligado a adelantarla. me acerco a ver qué es lo que van a hablar. ¿quién será?». y era nada más y nada menos que este Contreras con una almohada por barriga. Salvo Remigio Hermoso. pelotero venezolano. les recomiendo que hagan carreras en los primeros innings». Yo lo veo que sale y digo: «Este gordo barrigón. Como cuatro cajas le trajo. Fidel y yo. disfrazados con barbas potizas y barrigas falsas para confundir a Chávez y su equipo. Y lo de Kindelán en primera. Eso yo lo analizaba y le daba la vuelta: ¿Qué me querrá decir este con eso? ¡Claro! Tenía la emboscada preparada en el cuarto inning.pelota emboscada Esa noche veníamos juntos en el carro. pero yo le metí un hit a José Ariel Contreras. le dijo a Fidel. ¡Y cómo estaba de bravo Remigio Hermoso! Remigio tomó en serio todo eso y se peleó conmigo como seis meses. Él me había dicho: «Mira. Me pongo a batear ahí y cuando lanzó la primera recta. ya vestidos con el uniforme de béisbol. Fidel Castro pide tiempo –esto es verídico– y viene a hablar con el pitcher. Estábamos dándoles batazos por todos lados y adelantó la emboscada para el segundo inning. ¿no le puedes Nota: Esta anécdota se refi ere a una broma que le hizo Fidel a Chávez durante el juego de pelota. Las relaciones se arreglaron cuando vino con un montón de pelotas en una caja y le dice a Fidel: «Fírmeme todo eso». íbamos a entrar al estadio cuando Fidel me dijo: «Hasta aquí llega mi caballerosidad.

no le puedes dar un pelotazo a Chávez».tirar más suave a Chávez?. comandante». Y dice Contreras: «Eso es lo más lento que yo puedo lanzar una pelota de béisbol. 57 . Y eran como 90 millas.

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