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Facultad de Ciencias Exactas – UNSa Departamento de Física

Física Moderna I - 2010 Dra. Irene De Paul
TEMA 3. MECÁNICA CUÁNTICA ONDULATORIA
La crisis conceptual
La comprobación de la naturaleza ondulatoria de los electrones planteó un nuevo
interrogante: ¿cuál era la naturaleza de las ondas asociadas a las partículas?, ¿cuál era la
forma de la ecuación de onda que las describía?. Esta cuestión fue objeto de muchas y
acaloradas discusiones. Surgieron nuevas cuestiones que la teoría de Bohr-Sommerfeld
no podía explicar acerca de la intensidad y polarización de la radiación emitida por los
átomos, no permitía explicar bien el átomo de He, ni el efecto Zeeman anómalo,
observación hecha por Zeeman en el espectro del hidrógeno entre 1920 y 1924. En 1923
Bohr propuso una segunda teoría atómica que, a partir de dos números cuánticos,
permitía explicar la estructura de una gran parte de los elementos de la tabla periódica,
pero era insuficiente.
Una gran crisis conceptual invadía el mundo de la física de esa época, tal como lo
manifestó Max Born en 1924: “…la totalidad del sistema de conceptos físicos debe ser
reconstruido desde los cimientos…”. Propuso emplear el término “quantum
mechanics” para reemplazar la teoría de Bohr-Sommerfeld, pero…“nadie sabía qué
aspecto tendría esta mecánica cuántica en el futuro” (Kragh, “Quantum Generations”).
Tres eran los centros de investigación donde principalmente se discutían estas
cuestiones en la que participaban los principales físicos de la época: en Munich estaban
Arnold Sommerfeld, Paul Epstein, Adalbert Rubinowics, Gregor Wentzel y Wilhelm
Lenz. En Göttingen, se encontraban Max Born, Wolfgang Pauli, Friedrich Hund y
Pascual Jordan. En Copenhagen trabajaban Niels Bohr, Hendrik Kramers y Werner
Heisenberg.
En setiembre de 1925 Heisenberg elabora una teoría en busca de “…una base para la
mecánica cuántica teórica fundada exclusivamente sobre relaciones entre cantidades
que, en principio son observables”. Heisenberg encontró en su teoría que tales
cantidades observables podían ser representadas por tablas cuánticas, pero que no
satisfacían relaciones de conmutación. Por ejemplo, si se trataba de coordenadas
espaciales x e y, el producto xy era diferente de yx. En principio, él consideró que esto
era más problemático que importante.
Born se percató de la importancia de la teoría de Heisenberg, y que la no
conmutatividad podía resolverse en términos del cálculo matricial y, por lo tanto, que
las variables mecánico-cuánticas se podían representar con matrices. En noviembre de
1925 se establece finalmente la teoría de Heisenberg en una publicación firmada por
Born, Heisenberg y Jordan conocida como “three-man paper” (“Zur Quantenmechanik”
Zeitschrift f. Physik 35, 1926).
Independientemente, Paul Dirac en Cambridge desarrolló su propia versión de la
mecánica cuántica, tratando la no conmutatividad de variables conjugadas a partir de los
corchetes de Poisson de la mecánica clásica.
En la Universidad de Zurich trabajaba un físico austríaco, Erwin Schrödinger, a quién la
teoría de Heisenberg no le gustaba nada porque le resultaba muy dificultosa y carente de
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“visuabilidad” (“I felt deterred by it, if not to say repelled…”, “ Me sentí disuadido por
ello, por no decir rechazado”).
En 1925 analizó la teoría propuesta por de Broglie que planteaba la dualidad onda-
materia, haciendo uso de los conceptos que surgían de la teoría cuántica de Planck y de
la relatividad especial de Einstein. En 1926 publicó un trabajo en Annalen der Physik
bajo el título, “Cuantización como un problema de autovalores” (“Quantization as an
eigenvalue problem”) en el que propuso una teoría alternativa para describir el átomo de
hidrógeno, no relativista, estacionario, a partir de diferentes caminos, ninguno de los
cuáles reflejaba claramente cuál era el razonamiento que lo llevó a formular una
ecuación de onda para el electrón. Básicamente la ecuación de onda surgía de la
ecuación de la energía
V
m
p
E + ·
2
2
Donde m era la masa del electrón, p su impulso lineal y V el potencial al cuál estaba
sometido. Si el impulso lineal p era reemplazado por el operador diferencial
x i 2π
h



actuando sobre una función de onda ϕ, la dinámica del electrón se obtenía a partir de la
resolución de un problema de autovalores donde, según la mecánica clásica, la energía
estaba representada por el operador hamiltoniano H
H ϕ = E ϕ ecuación de autovalores para la energía (3.1)
La teoría de Schrödinger empleaba conceptos matemáticos y operaciones bien
conocidos, y resultaba más fácil de manejar en cálculos prácticos; era menos abstracta y
preferible desde el punto de vista conceptual.
En 1926, tanto Schrödinger como Dirac y Jordan desarrollaron independientemente
teorías que, empelando una elegante estructura matemática, unificaba las teorías de
Heisenberg y Schrödinger.
Schrödinger no indicó claramente la naturaleza y significado de la función de onda. Por
analogía con la teoría electromagnética intentó representar la densidad de carga eléctrica
por eϕϕ*, siendo e la carga del electrón, con lo cuál el electrón no era una partícula
localizada sino “algo” desparramado en el espacio. Inmediatamente, a partir del estudio
de procesos de colisión, Max Born propuso una interpretación probabilística; definió
dP = ϕ*ϕ dV (3.2)
como la probabilidad de encontrar a la partícula en el volumen dV en el estado ϕ. Esta
interpretación fue rápidamente aceptada por la mayoría de los físicos de la época y es la
que está vigente al presente.
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Teoría ondulatoria de Schrödinger.
Schrödinger propuso que el estado cuántico de una partícula se puede representar por un
sistema de ondas estacionarias como las que se producen en un violín, y trató de
encontrar la ecuación diferencial que regía el comportamiento dinámico de dichas
ondas. El resultado es el siguiente, conocida como la “ecuación de Schrödinger” para
una partícula no relativista en estado estacionario, es decir, en un estado caracterizado
por la energía total E, independiente del tiempo.
(3.3)
Donde h es la constante de Planck, m es la masa de la partícula que se mueve en la
dirección x, con energía E y sometida a un potencial V(x). Es de esperar que la partícula
esté localizada en aquellas zonas donde la función de onda ϕ (x) es no nula, por lo tanto
ϕ (x) debe estar asociada a la probabilidad de presencia de la partícula en la posición x.
Sin embargo una onda toma valores positivos y negativos mientras que la probabilidad
es una magnitud que varía entre 0 y 1. Por lo tanto se interpretó que la magnitud
asociada a la probabilidad de encontrar la partícula era ϕ (x)
2
.
Entonces, la probabilidad de encontrar a una partícula en la posición x, con una
indeterminación dx es:
dP(x) = ϕ (x)
2
dx (3.4)
mientras que la probabilidad de encontrar a una partícula dentro de un rango x
1
, x
2
es:
dx x) ( P
2
x1
x2

· ϕ (3.5)
Por lo tanto, ϕ (x)
2
es la densidad de probabilidad o probabilidad por unidad de
longitud de encontrar una partícula en la posición x. Si la partícula existe, la integral de
la ecuación (3.5), integrando desde - ∞ a + ∞, debe dar uno.
1 dx x) (
2
-
·

+ ∞

ϕ Condición de normalización (3.6)
Esta condición es sumamente importante porque selecciona de las posibles soluciones
matemáticas a la ecuación de Schrödinger aquéllas que son físicamente aceptables: sólo
son aceptables aquéllas funciones que tienen módulo cuadrado integrable y por lo tanto
deben ser convergentes en t ∞ .
Aplicaciones de la ecuación de Schrödinger
1) Partícula libre
V(x) = 0 ∀ x. La ecuación de Schrödinger es
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− + ·

2 2
2
2m
d
dx
V(x) E
ϕ
ϕ ϕ
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Definiendo el parámetro k
2
= 2mE/, con =h/2π, la solución a esta ecuación es una
combinación lineal de exponenciales imaginarias que representan una onda
caracterizada por tener un número de onda k.
ϕ(x) = A e
ikx
+ B e
-ikx
(3.7)
El primer término representa una partícula de impulso p = k (o velocidad v = 
k /m ) y energía E = 
2
k
2
/ 2m moviéndose en la dirección +x, mientras que el segundo
término representa una partícula del mismo impulso y energía moviéndose en la
dirección –x. La densidad de probabilidad es
ϕ (x)
2
= ϕ (x)* ϕ (x) = ( e
-ikx
) ( e
ikx
) = 1
Este resultado muestra que es igualmente probable encontrar a la partícula en cualquier
posición x, a lo largo de todo el eje. Esto es razonable considerando que no hay un
potencial que varíe con la posición: hay una partícula libre. Sin embargo podemos
comprobar que la condición de normalización (3.6) no se cumple: la integral desde - ∞ a
+ ∞, da ∞. Es decir que esta solución no es físicamente aceptable. ¿Por qué? En
principio se puede decir que la partícula libre es una idealización: no hay ningún cuerpo
estrictamente libre de ser afectado por un potencial.
Otra consideración es la siguiente: una partícula es un ente físico que está localizada en
un rango finito ∆x alrededor de la posición x; por lo tanto es de esperar que la densidad
de probabilidad sea no nula en un entorno ∆x de esa posición, y nula afuera de ese
rango. ¿Cómo se puede obtener una onda de estas características? Simplemente
superponiendo ondas del tipo de las obtenidas en la ecuación (3.7) con diferentes
valores de número de onda k, en un rango ∆k; esta construcción constituye un paquete
de ondas.
a b
Figura 3.1. a) Onda con un solo valor de k;
b) onda con muchos valores de k: paquete de ondas.
Consideremos una onda armónica de frecuencia ν y longitud de onda λ y amplitud
unidad:
ψ(x,t) = sen 2π(kx - νt) donde k = 2π / λ
Los nodos de esta onda están dados por la condición
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d
dx
2mE
0
2
2 2
ϕ ϕ
+ ·

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2π(kx
n
- νt) = nπ con n = 0, ±1, ±2, ±3,…..
cuya posición está dada por x
n
= n/2k + νt/k y se propagan con velocidad
v
f
= dx
n
/ dt = ν / k velocidad de fase
Si superponemos dos ondas de frecuencias ν y ν+∆ν y longitud de onda λ y λ+∆λ, con
amplitud unidad, tales que ∆ν/ν << 1 y ∆λ/λ << 1 resulta:
ψ
1
(x,t) = sen 2π(kx - νt) y ψ
2
(x,t) = sen 2π[(k+∆k)x – (ν+∆ν)t]
ψ(x,t) = ψ
1
(x,t) +ψ
2
(x,t) ≅ 2cos2π(∆kx/2 –∆νt/2) sen 2π(kx - νt) (3.8)
Esta expresión representa una oscilación de frecuencia ν y número de onda k modulada
por otra oscilación de frecuencia y número de onda menor, ∆ν/2 y ∆k/2. Los nodos de
la moduladora están dados por la condición
2π[(∆k/2)x
n
– (∆ν/2)t] = nπ con n = 0, ±1, ±2, ±3,…..
cuya posición está dada por x
n
= n/∆k + ∆νt/∆k y se propagan con velocidad
v
g
= dx
n
/ dt = ∆ν/∆k → dν /dk velocidad de grupo
Esta expresión nos indica con qué velocidad se propaga el grupo de ondas y por lo tanto
estaría asociada a la velocidad con que se desplazaría la partícula.
Principio de indeterminación de Heisenberg
De la teoría del análisis de Fourier surge que para un paquete de ondas como el de la
figura 3.1 (b) se verifica la siguiente relación:
∆x∆k ≅ 1 / 2π
Según de Broglie
h
p
k
x
· ·
λ
π 2
por lo tanto ∆k = ∆p
x
/h
∆x∆k = ∆x∆p
x
/h ≅ 1 / 2π
∆x∆p
x
≅ h / 2π = ħ
De lo expuesto podemos decir que una partícula se caracteriza por no tener una
posición x ni un impulso p
x
= ħ k definidos, sino que estos valores se conocen con una
indeterminación ∆x y ∆ p
x
= ħ ∆k respectivamente.
En el caso de una partícula libre su impulso está bien definido: tiene un λ y por lo tanto
un k únicos, es decir ∆p
x
→ 0, por lo tanto su indeterminación en la posición es
∆x → ∞. La partícula está completamente deslocalizada, tal como resulta de una onda
plana.
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¿Es esto una consecuencia sólo del desarrollo matemático de la teoría de Fourier? La
respuesta es no, este resultado, es un principio fundamental de la Física que fue
enunciado en 1927 por W. Heisenberg en los siguientes términos: no se puede
determinar, simultáneamente y con precisión arbitraria, ciertos pares de variables
físicas, como son, por ejemplo, la posición y el momento lineal de un objeto dado. La
indeterminación en la posición y el impulso de una partícula verifican la siguiente
relación:
∆x ∆p ≥ ħ Principio de indeterminación de Heisenberg (3.9)
Esto significa que estas variables no son completamente independientes (“variables
conjugadas”): cuanto mayor sea la precisión con que se conoce una de ellas, tanto
mayor es la indeterminación con que se conoce la otra, con un límite inferior dado por
ħ.
La razón física fue dada por Bohr en 1928 a través de la interpretación de algunas
experiencias ideales como la siguiente.
Figura 3.2. Interpretación del principio de indeterminación de Heisenberg.
Supongamos que queremos determinar la posición de un electrón con un microscopio
(figura 3.2). Para poder ver la partícula tenemos que iluminarla; la luz dispersada entra
al microscopio y permite que la veamos. Supongamos que baste con un solo fotón para
observarla. El poder de resolución del microscopio determina la máxima precisión con
que podemos ubicar la partícula:
) (α
λ
sen
x ≅ ∆
(3.10)
donde λ es la longitud de onda de la luz dispersada y α es semiángulo que subtiende la
lente objetivo del microscopio.
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El impulso lineal asociado al fotón dispersado es p = h / λ y puede estar dirigido en
cualquier dirección dentro de un ángulo +/- α. Por lo tanto, la indeterminación en la
componente x del impulso lineal es
∆p
x
≅ 2p sen(α) = 2 h sen(α) / λ (3.11)
Por conservación del impulso lineal, la indeterminación en el impulso del fotón
dispersado debe ser igual a la indeterminación en el impulso de la partícula observada.
Entonces:
 > · ≅ 2h
λ
) sen(α h 2
) sen(α
λ
ΔxΔp
x

Vemos que si se emplea una longitud de onda menor mejora la precisión en la
determinación de la posición pero aumenta la imprecisión en el impulso lineal. Por lo
tanto, la indeterminación surge del sólo hecho de medir, que implica una interacción
entre el instrumento de medida y el objeto a medir, y la escala en la que esta interacción
es significativa está dada por la constante de Planck, h.
Otra comprobación surge de realizar una experiencia de difracción de la luz por una
abertura, considerando a la luz como partículas (figura 3.3): cuanto más pequeño es el
diámetro de la abertura, esto significa que tenemos mayor precisión en la determinación
de la posición de los fotones, tanto más extenso es el diagrama de difracción que se
observa en una pantalla. Esto significa que el impulso lineal de los fotones se modifica
en su interacción con la abertura de manera tal que emergen de ella con una componente
perpendicular a la dirección de incidencia mayor, y por lo tanto su indeterminación es
mayor.
Figura 3.3. Difracción por una abertura.
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Principio de indeterminación para el tiempo y la energía.
Supongamos que queremos determinar la energía E de una partícula en un dado instante
t. La partícula está representada por un paquete de ondas como el de la expresión (3.8)
que está localizada en una distancia ∆x, longitud que recorre en un tiempo ∆t con
velocidad de grupo v
g
. Si se realiza un análisis de Fourier de este paquete de ondas se
verifica la siguiente relación
∆t∆ν =∆t∆E / h ≅ 1 donde ν = E / h
y resulta
∆t ∆E ≥ ħ relación de indeterminación para (3.12)
el tiempo y la energía.
Consideremos a modo de ejemplo un átomo de hidrógeno según el modelo de Bohr, con
su electrón en el estado fundamental; como ese es el estado de mínima energía, mientras
el sistema esté aislado podremos disponer de un tiempo muy largo para medir la energía
de ese estado con absoluta precisión: como ∆t → ∞ entonces ∆E → 0. Si el electrón está
en un estado excitado de energía mayor, permanecerá en ese estado un cierto tiempo
finito ∆t al cabo del cuál decaerá espontáneamente a su estado de mínima energía. Por
lo tanto, sólo podremos medir la energía del estado excitado mientras el electrón se
encuentre allí y la precisión de nuestra medida ∆E será menor, cumpliéndose la relación
(3.12). El tiempo τ que el electrón permanece en un estado excitado se llama vida
media de ese estado y, en general, es tanto menor cuanto mayor sea la energía.
Consecuencias
Este principio supone un cambio sustancial en la concepción de la física, ya que se pasa
de un conocimiento absolutamente preciso en teoría, a una imposibilidad intrínseca de
conocer exactamente el valor de todas las magnitudes físicas que describen el estado de
movimiento de una partícula en un momento dado; sólo se puede describir
estadísticamente la probabilidad de encontrar la partícula en un dado estado en un dado
instante. Por lo tanto no es posible asignar una trayectoria a una partícula y tal
concepto carece de sentido a escala cuántica. Sí se puede decir que hay una determinada
probabilidad de que la partícula se encuentre en una determinada región del espacio en
un momento determinado. Esto puso en discusión el carácter determinista que tenían
hasta ese momento las leyes físicas.
2) Escalón de potencial.
Escalón de potencial.
Figura 3.4. Escalón de potencial.
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¹0 x ≤ 0
V(x) = '
¹V
o
x > 0
V
o
Zona I 0
Zona II
E
2
E
1
x
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La ecuación de Schrödinger tiene distinta forma en cada una de las regiones en las que
el potencial está definido. Consideremos el caso de una partícula que se encuentra en la
zona I moviéndose hacia la derecha con energía E
1
. Clásicamente, como la energía de la
partícula es menor que el escalón de potencial, la partícula rebotaría en x = 0 y volvería
hacia la izquierda. Cuánticamente, como el potencial en esa zona es nulo, la solución
corresponde a la de una partícula libre
ϕ (x) = Ae
ik1x
+ Be
-ik1x
(3.13)
con k
1
= √ 2mE
1
/
2
, que representa una partícula incidente desde la izquierda, con
amplitud de probabilidad A, y una partícula moviéndose hacia la izquierda (rebote) con
amplitud de probabilidad B y energía cinética T
1.
T
1
= p
2
/2m = 
2
k
1
2
/2m
Clásicamente la partícula no podría existir en la zona II porque tendría energía cinética
negativa, lo cual es imposible: T = E
1
– V
o
< 0. ¿Ocurre lo mismo desde el punto de
vista cuántico? Planteamos la ecuación de Schrödinger en esta zona:
( ) 0 E V
2m
dx
d
o
2 2
2
·
1
]
1

¸

− − ϕ
ϕ

(3.14)
cuya solución es:
ϕ (x) = Ce
κx
+ De
-κx
(3.15)
con κ = √ 2m(V
o
- E
1
)/
2
,
En este caso la solución es una combinación lineal de exponenciales reales, una
creciente con x y otra decreciente. ¿Es posible una solución que dé una probabilidad
distinta de cero en esta zona? Eso sólo se puede saber una vez que determinemos las
constantes A, B, C y D: si C y D fueran nulas la probabilidad de encontrar la partícula
en esa zona sería cero.
Para determinar estas constantes debemos establecer las condiciones de borde que debe
cumplir la solución; para que la ecuación (3.3) exista, la solución ϕ (x) y su derivada
primera deben ser continuas en todo valor de x. En particular, en x = 0 donde el
potencial es discontinuo debe ser:
ϕ
I
(0) = ϕ
II
(0)
ϕ
I
’ (0) = ϕ
II
’ (0)
donde ϕ’ = d ϕ /dx. Esto conduce a las siguientes condiciones:
A + B = C + D (3.16)
ikA – ikB = κC - κD
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Tenemos dos ecuaciones con cuatro incógnitas, lo cual no nos permite determinar todas
las constantes y es necesario emplear otros criterios adicionales. Lo primero que
podemos considerar es que si la partícula existe, y se mueve en la zona I de izquierda a
derecha, la constante A es no nula y podemos dividir todas las ecuaciones por A. La
otra consideración es la siguiente: si se debe cumplir la condición de normalización, las
soluciones deben ser convergentes en infinito; como el potencial V
o
se extiende hasta ∞
la solución Ce
κx
no es aceptable porque diverge y por lo tanto debe ser C = 0. Entonces
el sistema de ecuaciones (3.14) se reduce a
1 + B/A = D/A
ik( 1 – B/A) = - κD/A
del cual se obtiene las siguientes soluciones:
κ
κ

+
·
ik
ik
A
B
y
κ −
·
ik
2ik
A
D
Vemos que las constantes B y D son distintas de cero; por lo tanto, la probabilidad de
encontrar la partícula que rebota y la de encontrar la partícula en la zona II son no nulas.
Este resultado es puramente cuántico: existe una cierta probabilidad de encontrar la
partícula en una zona clásicamente prohibida tal como la zona II.
κ = √ 2m(V
o
- E
1
)/
2
= 1/ x
o

Figura 3.5. Profundidad de penetración en la barrera.
Si se analiza el segundo término de la ecuación 3.15, ϕ (x) = De
-κx
se ve que el
parámetro κ está asociado a la profundidad de penetración de la solución dentro de la
región clásicamente prohibida, donde V es mayor que E (figura 3.5). Se define la
longitud característica x
o
= 1/κ, que representa la posición a partir de la cual el valor de
la función disminuye a 1/e de su valor en el borde, tomando valores despreciablemente
pequeños para x mayor que x
o
. Vemos que cuanto mayor sea la altura del potencial V
o
,
tanto menor será la profundidad de penetración de la solución en la zona II. En
particular, si V
o
→ ∞ entonces x
o
→ 0, y la solución será nula en esa zona.
Todavía queda por determinar la constante A para lo cual aplicamos la condición de
normalización:
1 dx dx
0
2
II
0
2
I · +
∫ ∫

∞ −
ϕ ϕ
con lo cual queda completamente determinada la solución.
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ϕ(x)
Zona I 0 Zona II
x
o
x
ϕ(0)
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Si la partícula tuviera energía E
2
, en la zona I la solución sería la misma que en el caso
con E
1
pero con número de onda y energía cinética mayor:
ϕ (x) = A’e
ik2x
+ B’e
-ik2x
(3.17)
con k
2
= √ 2mE
2
/
2
y T
2
= p
2
/2m = 
2
k
2
2
/2m
En la zona II, la energía de la partícula es mayor que la del escalón de potencial por lo
cual no hay ninguna restricción a su presencia en esa zona: clásicamente la partícula que
incide desde la izquierda con energía cinética T
2
sigue moviéndose en el mismo sentido
pero con energía cinética menor:
T’
2
= E
2
–V
o
Cuánticamente, la ecuación de Schrödinger es la siguiente:
( ) 0 V - E
2m
dx
d
o 2
2 2
2
·
1
]
1

¸

+ ϕ
ϕ

(3.18)
cuya solución es:
ϕ (x) = C’e
ik’2x
+ D’e
-ik’2x
(3.19)
con k’
2
= √ 2m(E
2
–V
o
)/
2
y T’
2
= p
2
/2m = 
2
k’
2
2
/2m .
Para determinar las constantes A’, B’, C’ y D’ se aplican las mismas condiciones de
continuidad:
A’ + B’ = C’ + D’ (3.20)
ik
2
A’ – ik
2
B’ = ik’
2
C’ – ik’
2
D’
y las siguientes consideraciones: D’e
-ik’2x
representa una onda que se propaga de derecha
a izquierda; si la partícula incide desde la izquierda y el potencial no presenta
discontinuidades hasta +∞, no existe ninguna posibilidad de que la partícula rebote y
sea representada por una onda como ésta. Por lo tanto debe ser D’=0. Dividiendo todo
por A’ y resolviendo el sistema resulta
2 2
2 2
k' k
k' k
A'
B'
+
·

y
2 2
2
k' k
2k
A'
C'

·
Siendo B’ y C’ distintas de cero, vemos que no sólo hay una probabilidad de encontrar
la partícula moviéndose hacia la derecha en la zona II como ocurre clásicamente, sino
que también existe una probabilidad no nula de que la partícula rebote en x=0, a pesar
de que tiene energía suficiente como para pasar el escalón de potencial. Este resultado
tampoco tiene correlato en la mecánica clásica.
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3) Caja de potencial
Figura 3.6. Caja de potencial.
Resolvemos la ecuación de Schrödinger en la zona I en la que el potencial es nulo y la
energía de la partícula es E. La solución corresponde a la de una partícula libre
ϕ (x) = Ae
ikx
+ Be
-ikx

con k = √ 2mE /
2
, que representa una partícula moviéndose desde la izquierda con
amplitud de probabilidad A, y una partícula moviéndose hacia la izquierda con amplitud
de probabilidad B, con energía cinética T = p
2
/2m = 
2
k
2
/2m.
Como la fuerza es el gradiente del potencial, en x=0 y x=a existen fuerzas muy intensas
que repelen a la partícula impidiéndole penetrar en las zonas II y III. Este resultado vale
tanto para la clásica como para la cuántica. De acuerdo con el análisis realizado
anteriormente sobre el parámetro κ sabemos que, como en esa zona el potencial es
infinito, las soluciones son nulas:
ϕ
II
(x) = ϕ
III
(x) = 0
Para determinar las constantes A y B aplicamos las condiciones de continuidad en x=0 y
x=a.
En x=0:
ϕ
II
(0) = ϕ
I
(0) = 0 → 0 = A+B → B = -A

ϕ
I
(x) = A (e
ikx
– e
-ikx
) = C sen(kx)
En x=a:
ϕ
I
(a) = ϕ
III
(a) = 0 → C sen(ka) = 0 → k = nπ/a n=1,2,3...
Entonces el impulso lineal está cuantizado, lo mismo que la energía:
p
n
=  k =  nπ/a (3.21)
E
n
= p
2
/2m = 
2
n
2
π
2
/2m a
2
(3.22)
La solución que se obtiene es, entonces, la correspondiente a ondas estacionarias con
nodos en los bordes (figura 3.7):
ϕ
I
(x) = C sen(nπx/a)
52
V(x)
x
¹∞ -∞ < x ≤0
V(x) = ' 0 0 < x < a
¹∞ a ≥ x > ∞
0 a
II I
III
E
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Física Moderna I - 2010 Dra. Irene De Paul
Para determinar la constante C se aplica la condición de normalización obteniéndose el
valor √ 2/a .
ϕ
I
(x) = √ 2/a sen(nπx/a) con n= 1,2,3…. (3.23)
Vemos que la cuantización del impulso y la energía surgen naturalmente cuando una
partícula está confinada; es una consecuencia de que la ecuación de Schrödinger es de
segundo orden y, al haber dos condiciones de contorno, las dos constantes de
integración quedan completamente definidas.
Si se analiza la densidad de probabilidad (figura 3.7) observamos que a medida que
aumenta n, aumenta el número de oscilaciones y por lo tanto la probabilidad de
encontrar la partícula en cualquier lugar entre x = 0 y x = a, lo que coincide con la
probabilidad clásica.
Figura 3.7. Ondas estacionarias y densidad de probabilidad
en la caja de potencial de ancho a.
4) Barrera de potencial.
Figura 3.8. Barrera de potencial.
53
I
0
a
E
V(x)
x
II
III
¹0 -∞ < x ≤0
V(x) = 'Vo 0 < x < a
¹0 a ≥ x > ∞
V
o
E’
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Consideremos una partícula sometida a un potencial como el de la figura 3.8, que incide
desde la izquierda (zona I) con energía E <V
o
. Clásicamente la partícula rebotaría en la
barrera de potencial y no podría alcanzar la zona III. Veamos qué ocurre cuánticamente.
En la zona I el potencial es nulo y la solución a la ecuación de Schrödinger es la
correspondiente a una partícula libre:
ϕ
I
(x) = Ae
ikx
+ Be
-ikx
con k = √ 2mE /
2
El primer término representa la partícula incidente y el segundo la partícula que rebota y
vuelve hacia atrás.
En la zona II la ecuación dinámica es la representada en la ecuación 3.12 cuya solución
es la siguiente:
ϕ
II
(x) = Ce
κx
+ De
-κx
con κ = √ 2m(V
o
– E
1
)/
2
A diferencia de lo que ocurría en el caso del escalón de potencial, ahora la zona en la
que V
o
es mayor que E (zona II) es una región finita, termina en x = a, y por lo tanto no
podemos emplear el criterio de que en x → ∞ la solución diverge y por lo tanto C = 0.
Debemos conservar ambas constantes: C y D.
En la zona III el potencial es nulo y la solución a la ecuación de Schrödinger es la
correspondiente a una partícula libre:
ϕ
III
(x) = Fe
ikx
+ Ge
-ikx
con k = √ 2mE /
2
Admitiendo en principio que la partícula puede existir en esa zona, si proviene de la
izquierda y el potencial no presenta discontinuidades hasta x → ∞, no debería existir
una partícula moviéndose desde la derecha hacia la izquierda, y por lo tanto podemos
suponer que G = 0. Entonces
ϕ
III
(x) = Fe
ikx
Para determinar las constantes A, B, C, D y F aplicamos las condiciones de continuidad
de la solución ϕ y de su derivada ϕ’ en los puntos de discontinuidad x = 0 y x = a, y la
condición de normalización, obteniendo como resultado que todas ellas son distintas de
cero. En particular, F≠0 significa que la partícula puede encontrarse en la zona III, es
decir atravesar la barrera de potencial a pesar de que su energía es menor que el alto
de la barrera. Este efecto, puramente cuántico, se conoce como “efecto túnel” y se
emplea en numerosos dispositivos electrónicos. La forma de la ecuación de onda final
se muestra en la figura 3.9.
La probabilidad de transmisión y de reflexión de una partícula en una barrera de
potencial se mide por dos coeficientes que se pueden calcular de la siguiente manera y
tales que T + R = 1
54
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Coeficiente de transmisión:
2
2
A
F
T ·
(3.24)
Coeficiente de reflexión:
2
2
A
B
R ·
Figura 3.9 Solución a la ecuación de onda en una barrera de potencial.
Se puede mostrar que para E < V
o
T tiene la siguiente expresión:
1
o
2
E) 4E(V
a) ( senh
1 T

1
]
1

¸


+ ·
κ
Si Vo >> E, κ>> 1 y κa >> 1, entonces:
senh
2
(κa) → e
2κa
/4 >> 1
) 2 exp( 1 16
E) 16E(V
a) exp(2
1 T
1
o
a
V
E
EV
o
o
κ
κ

,
_

¸
¸
− ≈
1
]
1

¸


+ →

como κa >> 1 resulta T << 1.
Para E’ > V
o
T tiene la siguiente expresión
1
2
) V (E' 4E'
a) (k' sen
1 T

1
]
1

¸


+ ·
o
con
2
o
) V 2m(E'
k'


·
Vemos que T tiende a 1 cuando k’a = nπ con n = 1, 2, …es decir, cuando el ancho de la
barrera es un múltiplo entero o semientero de la longitud de onda de de Broglie
2


λ nπ
k'

a · · ·
En estas condiciones la transmisión es total y no hay onda reflejada. Esto es una
consecuencia de la interferencia constructiva de las ondas reflejadas en x = 0 y x = a. El
coeficiente de transmisión T en función de E/V
o
se muestra en la figura 3.10.
55
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Figura 3.10. Coeficiente de transmisión T en función de E/V
o
5) Oscilador armónico
V(x) = K x
2
/ 2
oscilador armónico
0,0
2,0
4,0
6,0
8,0
10,0
12,0
14,0
-6 -5 -4 -3 -2 -1 0 1 2 3 4 5 6
x
V
(
x
)
V(x)
Figura 3.11. Oscilador armónico.
Donde K es la constante elástica. La ecuación de Schrödinger resultante es
0
2
Kx
- E
2m
dx
d
2
2 2
2
·
1
]
1

¸

,
_

¸
¸
+ ϕ
ϕ

Cuya solución requiere el empleo de métodos especiales que conducen a una solución
también especial:

,
_

¸
¸

,
_

¸
¸
·

x

H
n! 2
e
π

(x)
n
n
/2 x mω
1/4
n
2
 

ϕ
(3.25)
donde ω = (K / m)
1/2
, H
n
(ξ) son los polinomios de Hermite, n = 0.1.2 y ξ = (mω / ħ)x.
Estos polinomios tienen paridad definida como se puede ver en los siguientes ejemplos.
Veremos más adelante la importancia de la paridad de las soluciones (figura 3.12)
56
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H
0
(ξ) = 1 H
3
(ξ) = -12ξ + 8ξ
3
H
1
(ξ) = 2ξ H
4
(ξ) = 12 – 48ξ
2
+ 16ξ
4
H
2
(ξ) = -2 + 4ξ
2
H
5
(ξ) = 120ξ - 160ξ
3
+ 32ξ
5
Al imponer la condición de convergencia de las soluciones resulta la siguiente
expresión para la energía
ω 

,
_

¸
¸
+ ·
2
1
n E
n
n = 0, 1, 2… (3.26)
Vemos que la energía mínima que puede tener un oscilador cuántico no es cero sino
E
min
= E
0
= ħω /2 con n = 0
Se puede mostrar que esto es una consecuencia del principio de indeterminación
aplicado al estado de mínima energía.
Cuando el oscilador absorbe o emite energía haciendo una transición a un nivel próximo
la energía intercambiada es
E
n+1
– E
n
= (n+1 +1/2) ħω - (n+1/2) ħω = ħω = hν
tal como propuso Planck en su teoría

Figura 3.12. Funciones de onda, niveles de energía y densidad de probabilidad
en el oscilador cuántico.
Comparación con la probabilidad clásica.
Clásicamente, la probabilidad de encontrar una partícula sometida a un potencial
oscilatorio es máxima en aquellas zonas donde la velocidad es mínima, es decir, en las
posiciones próximas a la máxima elongación posible, compatible con el valor de E. Se
puede comprobar que esto no se cumple para los valores de n pequeños; sin embargo, a
medida que el valor de n es mayor, la densidad de probabilidad tiende a coincidir con
las predicciones clásicas, tal como establece el principio de correspondencia.
57
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Ecuación de Schrödinger dependiente del tiempo.
Hasta ahora hemos analizado la ecuación de Schrödinger aplicada a problemas
independientes del tiempo. En el caso más general en el cual la probabilidad de
encontrar la partícula puede variar no sólo con la posición sino también con el tiempo Ψ
(x,t), la forma de la ecuación es la siguiente:
t
ψ
i V(x)ψ
x
ψ
2m
2
2


· +


− 

(3.27)
Aplicando el método de separación de variables proponemos que la solución a esta
ecuación puede escribirse de la siguiente forma:
Ψ(x,t) = ϕ(x)Θ (t) (3.28)
Reemplazando (3.28) en (3.27) y dividiendo por (3.28) obtenemos
α
dt

Θ
1
i V(x)
dx
d 1
2m
2
2 2
· · + − 
 ϕ
ϕ
con α=cte
en donde el primer término de la igualdad depende sólo de la variable x mientras que el
segundo depende sólo de la variable t. La única forma que esto se verifique es que
ambos términos sean igual a una constante, la constante de separación, α.
Analicemos la relación temporal:
ih
αΘ
dt

· cuya solución es
 iht/
o
e Θ Θ(t)

· (3.29)
Vemos que esta solución es independiente del potencial V(x), por lo que la dependencia
temporal de las soluciones es la misma para todos los sistemas que se analicen.
Analizamos la relación espacial:
(x) α (x) V(x)
dx
d
2m
2
2 2
ϕ ϕ
ϕ
· + −

Vemos que recobramos la ecuación de Schrödinger independiente del tiempo, en la que
identificamos la constante de separación α con la energía E. Por lo tanto la solución
propuesta (3.26) es
Ψ(x,t) = ϕ(x)Θ (t) = ϕ(x) e
–iEt / ħ
(3.30)
Si lo aplicamos a una partícula libre la solución dependiente del tiempo es
ψ(x,t) = A e
i(kx - ωt)
onda que se propaga en dirección +x con velocidad
de fase v = ω / k.
58
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ψ(x,t) = A e
-i(kx + ωt)
onda que se propaga en dirección –x.
Transiciones
Los estados estacionarios se caracterizan por tener energía bien definida, E, y la
densidad de probabilidad es independiente del tiempo:
[ ] [ ]
2
iEt/ iEt/ *
2
(x) e (x) e (x) t) ψ(x, ϕ · ϕ ϕ ·
−  
Los estados no estacionarios no tienen energía definida y se pueden representar con
funciones de onda que son una combinación lineal de soluciones estacionarias.
Ψ(x,t) = Σc
n
ϕ
n
(x) e
–iEnt/

(3.31)
donde ϕ
n y
E
n
son las soluciones correspondientes al n-ésimo estado estacionario.
Ejemplo. Consideremos un sistema que puede ocupar sólo dos estados estacionarios
caracterizados por las energías E
1
y E
2
(figura 3.13).
Ψ(x,t) = c
1
ϕ
1
(x) e
–iE1t/

+ c
2
ϕ
2
(x) e
–iE2t/

(3.32)
.
Figura 3.13. Transición entre los estados 2 y 1.
La densidad de probabilidad correspondiente a Ψ(x,t) es:
P(x,t) = |Ψ(x,t)|
2
= |c
1
ϕ
1
(x)|
2
+| c
2
ϕ
2
(x) |
2
+ c
1
c
2

1
(x) ϕ
2
*(x) e
–i(E1–E2)t/

+
+ c
1
*c
2
ϕ
1
*(x) ϕ
2
(x) e
i(E1–E2 )t/

Vemos que a la densidad de probabilidad contribuyen cuatro términos: el primero
representa la densidad de probabilidad de encontrar al sistema en el estado estacionario
1 con energía E
1
; el segundo representa la densidad de probabilidad de encontrar al
sistema en el estado estacionario 2 con energía E
2
; los términos restantes representan la
probabilidad de encontrar al sistema realizando una transición entre los estados 1 y 2, y
vemos que ésta oscila en el tiempo con frecuencia tal que
ν = (E
1
–E
2
)/ h o bien ω = (E
1
–E
2
)/  frecuencia de Bohr (3.33)
La ecuación 3.32 representa un estado no estacionario durante el cual la partícula puede
sufrir una transición entre los estados de energías E
2
y E
1
. Si la partícula está cargada,
durante la transición se comporta como un oscilador que absorbe o emite radiación
electromagnética de frecuencia ω (hipótesis de Bohr).
59
E
1
ϕ
1
ϕ
2
E
2
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Probabilidad de transición y reglas de selección.
Sea A una cantidad física cualquiera y Ψ(x,t) la función de onda asociada a la
probabilidad de encontrara al sistema en la posición x en el instante t. Sean ϕ
n
(x) y ϕ
n’
(x) dos estados estacionarios caracterizados por su energía E
n
y E
n’
. Si el sistema no
está en un estado de energía definida podemos preguntarnos ¿cuál es el valor que
podemos asignarle a esa cantidad física, cuando se encuentra en esas condiciones?. Para
responder a esta pregunta debemos definir cuál es el valor medio de esa cantidad en un
instante dado.
Definimos el valor medio de la propiedad A en el instante t, cuando el sistema está en
un estado no estacionario entre Ψ(x,t) y Ψ’(x,t) por:


∞ −
· dx t x A t x t A
n n
)) , ( ( )) , ( ( ) (
*
'
ψ ψ
Donde: Ψ(x,t) = Σc
n
ϕ
n
(x) e
–iEnt / ħ
y Ψ’(x,t) = Σc
n’
ϕ
n’
(x) e
–iE’n’t / ħ

Suponiendo que A es una cantidad escalar resulta:
  )t/ E i(E
n' n,
n n'
)t/ E i(E
n' n,
n n
*
n'
*
n'
n' n n' n
e A e (x)dx (x)Ac c A(t)
− − − −

∞ −
∑ ∑

·
1
]
1

¸

· ϕ ϕ ϕ ϕ
Vemos que el valor medio de la propiedad A en el instante t, es el producto del valor
medio de dicha propiedad evaluado entre los estados estacionarios ϕ
n
(x) y ϕ
n’
(x)
multiplicado por un factor que oscila en el tiempo con la frecuencia de Bohr
ω = (E
n
–E
n’
)/ ħ.
Si <ϕ
n’
¦A¦ ϕ
n
> = 0 resulta <A(t)> = 0 es decir, no es posible encontrar al sistema
entre esos estados estacionarios y por lo tanto la probabilidad de transición del sistema
entre los estados estacionarios ϕ
n
(x) y ϕ
n’
(x) es nula.
Si la probabilidad total de transición entre un estado inicial E
i
y otro final E
f
resulta ser
cero, esa transición está prohibida y en el espectro de emisión de la substancia en
cuestión no se encontrará una línea de frecuencia ν = (E
i
–E
f
)/ h. Generalmente esto
ocurre para determinadas relaciones entre los números cuánticos; las expresiones que
indican las transiciones que sí pueden ocurrir se conocen con el nombre de “reglas de
selección” y son características de cada sistema físico.
Por ejemplo, para el caso del oscilador armónico se obtiene que las únicas transiciones
no nulas son aquéllas que cumplan la condición
∆n = ± 1 con ∆n = n
final
– n
inicial
(3.34)
Por lo que la energía del fotón absorbido o emitido es, como establecimos anteriormente
∆E = E
final
– E
inicial
= [(n
final
+ 1/2) – (n
inicial
+ 1/2)] ħω = hν
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Teoría formal de la mecánica cuántica
Principios de la mecánica cuántica
1) A cada cantidad física A(r, p) que sea función de la posición r y del impulso
lineal p corresponde un operador cuántico que se obtiene reemplazando p por el
operador –iħ∇.
A(r, p) → A(R, -iħ ∇)
Cantidad física Clásico Operador cuántico
Posición r R
Impulso lineal p P = -iħ ∇
Impulso angular L = r ∧ p L = -iħ R ∧ ∇
Energía cinética p
2
/ 2m T = -( ħ
2
/ 2m ) ∇
2
Energía total p
2
/ 2m + V( r) H = -( ħ
2
/ 2m ) ∇
2
+ V(
R )
Tabla 3.1
2) Cuando se realiza una medida de una cantidad física A(r, p) los únicos valores que se
pueden obtener en la medida son los autovalores a
n
del operador cuántico
correspondiente A(R, -i ħ ∇).
A(R, -i ħ ∇) ϕ = a ϕ ecuación de autovalores
Autovalores: { a
n
}
Autovectores: { ϕ
n
}
3) Si el sistema físico está en un estado cualquiera caracterizado por la función de onda
φ( r), ésta puede desarrollarse en término de las autofunciones ϕ
n
correspondientes a
estados estacionarios.
φ = c
1
ϕ
1
+ c
2
ϕ
2
+ ........... + c
n
ϕ
n
= ∑ c
n
ϕ
n

con c
n
= ∫ ϕ
n
* φ dV
4) La probabilidad de obtener el autovalor a
n
como resultado de una medida de la
cantidad física A es c
n

2
.
5) El valor medio de una cantidad física A cuando el sistema se encuentra en un estado
representado por la función de onda φ es:


∇ −
·
dV *
) i (r, *
A
φ φ
φ φ dV A 
61