El Privilegio del Oído Absoluto

El Oído Absoluto:
El oído absoluto es un don natural que poseen algunas pocas personas, con la
habilidad de reconocer cualquier nota musical que escuchen sin referencia a un
instrumento musical, y que poseen una memoria auditiva espectacular
capacitándolas para tocar al instante cualquier pieza sin necesidad de ver su
partitura y sin haberla ensayado previamente.

En el Oído Absoluto hay diversos grados, desde el reconocer cualquier nota sin
referencia instrumental, hasta el tocar cualquier pieza completa sin partitura ni
previo ensayo. El oído absoluto tiene la capacidad de reconocer un sonido simple
como una nota, pero también un sonido complejo como una secuencia de sonidos
(melodía, contracantos, acordes, bajos, patrones rítmicos…).

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Quien no ha estado frente a un superdotado de estos, jamás podrá creerlo y
considerará esta definición como una fantástica mentira. Yo he tenido la suerte
de trabajar en la música con individuos con oído absoluto, y me he quedado
atónito ante esas facultades extraordinarias en personas que ni siquiera
conocen el solfeo. También he conocido otros casos extraordinarios de
individuos no-músicos poseedores de ese don, que han acudido a mí para que les
explique qué es lo que ellos hacen.

Entre los músicos empíricos de oído, los que tocan las piezas en sus tonalidades
originales tienen oído absoluto, y los que tocan muy bien pero siempre en una
misma tonalidad tienen un oído relativo muy desarrollado.

Vea estos 3 ejemplos de niños prodigio con oído absoluto:

Niño que reconoce sonidos simples y complejos: http://youtu.be/fqGWrgl9nNM

Niña japonesa de 5 años toca Giga de Bach: http://youtu.be/bI_xx82oTO8

Niño de 3 años toca violín con la orquesta de Andre Rieu: http://youtu.be/JN2SQ4m7M04

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Los Músicos Invidentes:
Los músicos invidentes llegan a tocar profesionalmente en unos niveles muy altos
de calidad, gracias a que la naturaleza a muchos de ellos les da en compensación
el don del Oído Absoluto, y también les da un oído interno subconsciente muy
poderoso, una memoria auditiva muy ágil, el funcionamiento de ambos
hemisferios cerebrales, y un extraordinario afloramiento del subconsciente
cuando tocan un instrumento musical. Para ellos es mucho más fácil tocar la
guitarra, pues su campo de acción es más reducido, y se puede manejar más
fácilmente con el tacto. Pero tocar el piano o el órgano es muy meritorio, pues su
campo de acción es mucho más amplio, teniendo el gran piano 88 teclas, y el
órgano dos o más manuales de 61 teclas.

Nobuyuki Tsujii (1988) es un joven pianista japonés invidente, con una ejecución
pianística impecable. Aquí interpreta El Concierto 1 para Piano y Orquesta de
Tchaicovsky con la Orquesta Filarmónica de Tokyo:

http://youtu.be/5qyJoHnpEVE

Es muy interesante ver cómo Nobuyuki aprendía las piezas, sin poder ver la
partitura ni el teclado cuando tenía 11 años:

http://youtu.be/PQFxZL_WGYg

Casos de Oído Absoluto:
El primer músico con oído absoluto que conocí fue en Guatemala en los 60’s,
Felipe Ardón, un virtuoso de la guitarra que era el alma de la Orquesta Rojas. En
1970 lo contraté para reforzar mi combo de órgano y ritmos con su guitarra, y
para mi sorpresa me confesó desde un principio que no sabía solfeo, pero que
inexplicablemente podía tocar o armonizar cualquier pieza en cualquier
tonalidad, sin necesidad de ensayarla previamente, y sin saber Armonía. Yo le
manifesté que era un extraordinario fenómeno natural y lo motivé a aprender a
leer la música. En los descansos le enseñaba brevemente alguno de los
fundamentos del solfeo o de la armonía y se quedaba practicándolo con el órgano
apagado, pues no tenía un teclado disponible para practicar. Al año me fui a vivir
a México, y un tiempo después me llamó por teléfono a mi casa, diciéndome que
en una gira de Angélica María lo pusieron a acompañarla en Guatemala y le gustó
tanto su trabajo, que lo contrató como pianista y arreglista de planta, viviendo
en México. Había estudiado cuidadosamente los fundamentos musicales que le
había ido enseñando en los descansos, y ya era todo un arreglista. Un día llegó a
México un grupo inglés de Rock de damas, lo conocieron y se lo llevaron como
arreglista y director musical para Londres.

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En Discos Gas me pidieron cuando murió José Alfredo Jiménez, que hiciera un
disco con sus melodías más famosas en ritmos modernos de rock latino. Me
encontré un bajista fenomenal apodado “El Funky”, lo cité para el Estudio de
Grabación. En esa época las grabaciones eran completamente en vivo, y le puse
las partituras a cada músico en su atril. Comenzamos a tocar la primera pieza y
Yo escuchaba un bajo fenomenal, pero muy distinto al que había escrito. Me fui
a ver su atril y tenía la partitura de cabeza. Me dijo en secreto: “Por favor no
me quemes ante los compañeros, Yo no se leer solfeo, pero te juro que voy a
poner toda el alma para que tu arreglo suene fenomenal. Por favor ten fe en mi
trabajo”. Afortunadamente lo hizo muy bien y los arreglos sonaron muy
modernos.

Después de la grabación lo invité a mi casa para probarlo y conocerlo mejor.
Tocaba cualquier pieza que le pidiera y en la tonalidad que fuera, y lo contraté
para integrar mi combo. Tocaba la guitarra y el bajo con absoluto dominio. Era
un verdadero placer tocar con semejante fenómeno. Lo motivé a estudiar el
solfeo, la armonía y el piano, diciéndole que no le cobraba por mis clases, pues Yo
sería el primer beneficiario de su progreso. Llegó con una tabla, un serrucho,
una regla y un lápiz, dibujó el teclado, serruchó la tabla, y ese fue su primer
teclado donde practicaba en su casa, pues en esas épocas cualquier teclado
costaba toda una fortuna. Aprendió a unas velocidades increíbles, pues toda la
teoría musical ya la poseía previamente en su subconsciente. Un día llegó a mi
casa con una grabadora de carrete de 4 canales, pidiéndome que le ayudara a
grabar una demo de una canción suya para enviarla a Los Angeles. Fuimos
grabando en cada track ambos, combinando órgano, guitarra, piano, bajo,
armónica, batería, vocal y coros, e hicimos una grabación casera que sonaba
bien. La envió y a los pocos días le llegó la respuesta, diciendo que era uno de las
10 finalistas, y le enviaban boleto de avión y hotel. Ya no lo volví a ver, pues ganó
el concurso, y lo contrató un productor musical de Australia como director
musical de un grupo famoso de Rock.

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Los que poseen el oído absoluto tocan las piezas siempre en sus tonalidades
originales. En el caso de los dos músicos, Ardón y el Funky, cuando los conocí ya
eran profesionales con mucha experiencia en acompañar cantantes y grupos en
distintas tonalidades, y así habían desarrollado un poderoso oído relativo. Una
persona puede tener simultáneamente oído absoluto, oído relativo, y también
oído interno subconsciente. El primero es innato y los otros dos adquiridos y
desarrollados con la práctica de la música. Ambos tenían la destreza de poder
tocar de oído cualquier canción perfectamente y sin previo ensayo gracias al
oído absoluto, pero también la podían tocar en cualquier tonalidad gracias al oído
relativo muy desarrollado.

Una señora diplomática Inglesa en México, me pidió que fuera a su casa para
darle clases de piano. Llegué a conocerla y le dije que tocara algunas piezas para
ver en qué nivel iniciaríamos. Me dijo que le pidiera cualquier pieza, pues ese era
su problema, que podía tocar cualquier pieza clásica, popular o de jazz, sin saber
nada de notas ni de armonías. Me impresionó muchísimo verla tocar piezas
complicadísimas de Chopin, Mozart, Bach, Debussy, Standards de Jazz, con un
gran sentimiento, sin errores y exactamente en sus tonalidades originales. En
muy pocas clases aprendió a tocar por nota, y aprendió los fundamentos de la
armonía y el contrapunto.

Un ingeniero judío, dueño de una constructora de edificios en México, me llamó
un día pidiéndome que le diera clases de piano y armonía. Tenía un gran piano de
cola en su sala y le dije que me hiciera alguna breve demostración para ver en
qué nivel empezar… y me dijo que quería únicamente que Yo le explicara qué era
lo que hacía al tocar, pues no tocaba ni de memoria, ni por partitura, y que podía
tocar de oído cualquier pieza clásica, de jazz, o popular, perfectamente con sus
dos manos y jamás había estudiado música, pues cuando era niño fueron varios
maestros a su casa para clases a domicilio, pero jamás ninguno volvió a la
segunda clase… Le enseñé en muy pocas clases a tocar por nota, los fundamentos
de la Armonía, todos los acordes, y aprendió con gran facilidad, pues ya tenía de
antemano toda la teoría musical en su subconsciente.

Hasta el caso anterior yo no encontraba ninguna explicación para este fenómeno
asombroso de tocar de oído perfectamente, sin estudios previos de teoría
musical, y sin haber memorizado previamente la pieza. Algunos me decían que
posiblemente se trataba de casos de posesión de entidades del más allá con
experiencia musical, otros me explicaban el fenómeno como casos de
reencarnación de seres que fueron grandes músicos.

Finalmente descubrí la labor del Subconsciente en la ejecución musical como una
explicación de muchos de los fenómenos musicales, y una profesora de la UNAM
(Universiadad Nacional Autónoma de México) a quien Yo le daba clases de piano,

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me enseñó la existencia del oído absoluto como un privilegio de muy pocas
personas, como el caso del ingeniero constructor que Ella también conocía.

Sobre el oído absoluto no hay mucha literatura, pues es un fenómeno muy
esporádico. Muchos casos de niños con un posible oído absoluto pasan
desapercibidos porque no tienen la oportunidad de manifestarlo. En otros casos
los padres descubren el talento del niño y su inclinación hacia un instrumento,
pero vienen maestros que no están capacitados para educar a un niño prodigio y
solo le producen un conflicto entre el consciente y el subconsciente, que lo
inducen a abandonar sus estudios musicales. En la mayoría de casos los maestros
se asustan ante un niño prodigio, y simplemente no regresan a sus clases. Son
muy pocos los que tienen la suerte de encontrar el apoyo de sus padres y la
colaboración de un buen maestro, y así la mayoría aprenden la música de un modo
empírico y llegando a tocar de oído profesionalmente y con niveles muy altos de
calidad.

Un Dueño de una prestigiosa joyería en México, en una reunión social que Yo
amenizaba con mi combo, se acercó a mí al terminar un set y me preguntó el
nombre de la pieza última que acababa de interpretar. Le dije que era una
improvisación al estilo de Jimmy Smith, y me pidió permiso para probar el
órgano, tocando la misma pieza tal como Yo la había interpretado. Me quedé
estupefacto, pues Yo mismo no hubiera podido hacerlo igual por tratarse de una
improvisación en tiempo real. Le pregunté cómo lo había hecho, y me dijo que ese
era su problema, que no sabía cómo hacía para tocar, pues jamás había tomado
clases, no sabía solfeo ni armonía, y todo lo que tocaba le sonaba perfecto. Me
añadió que cuando iba a cine, si la música era muy buena, llegaba a su casa y
tocaba toda la banda sonora de la película, y que quería saber la explicación de
ese fenómeno. Un amigo suyo psiquiatra le había dicho que en su vida anterior
había sido un extraordinario pianista, pero me dijo que El no creía en la
reencarnación. También me comentó lo mismo que el anterior, respecto a muchos
maestros que llegaron a su casa, pero que jamás volvieron a la segunda clase
durante su infancia. Yo le dije que era un ser muy afortunado con ese don del
oído absoluto, y que lo debía aprovechar estudiando juicioso los fundamentos de
la música. Le prometí que en 10 clases lo ponía a tocar por nota, dominando todos
los acordes, y me pagó por adelantado las 10 clases para que no le fallara como
sus maestros de la infancia. Al terminar ese breve curso se convirtió en un gran
organista, pues compraba libros de partituras y se los devoraba muy
emocionado. Una noche vio un bonito órgano Hammond en un restaurante y como
no había músico de planta, pidió permiso al Gerente para probarlo, quedando
inmediatamente contratado para tocar todas las noches, teniendo un gran éxito
con las complacencias a los clientes. Me llamó por teléfono a decirme que se
sentía muy feliz de haber descubierto a sus 60 años que era músico.

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A lo largo de mi vida he tenido la suerte de encontrar varias personas con ese
extraordinario don de oído absoluto, tanto músicos profesionales, como
aficionados, y también algunos niños que lograron aprender muy rápido, pues la
enseñanza se reduce a explicarles lo que ya hace perfectamente su mente
subconsciente.

Algunos músicos profesionales con ese don, me han dicho que han tratado de
aprender el solfeo, pero que se sienten muy torpes y limitados por el gran
esfuerzo que tienen que hacer, y desisten de ello, pues el tocar es demasiado
fácil para ellos, porque no tienen que pensar nada mientras tocan.

El Oído Relativo:
Las personas normales que no poseen ese don sobrenatural del oído absoluto,
pueden educar su oído mediante el estudio de la música y pueden desarrollar un
magnífico oído relativo con ejercicios de entrenamiento auditivo. Este es el que
tiene la mayoría de músicos profesionales y aficionados.

El Oído Interno Subconsciente:
El oído interno subconsciente consiste en la capacidad de imaginar sonidos,
melodías, armonías, percusiones, contracantos… tal como lo hacía Beethoven,
quien siendo totalmente sordo compuso todas sus últimas obras. Mediante
ejercicios de entrenamiento auditivo se puede ir desarrollando esta facultad.

El oído interno subconsciente es muy diferente al oído interno que se encuentra
en el hueso temporal, donde se realiza la transformación de la energía mecánica
producida por las ondas sonoras en energía nerviosa. Cuando en música se habla
de oído interno siempre se refieren al oído interno subconsciente.

Hay músicos con oído absoluto que con la práctica de la música desarrollan el
oído relativo y también el oído interno, llegando a ser muy exitosos.

Medición del Rango de Audición:
El rango máximo de la audición humana está entre 16 Hertz y 20 kiloHertz.
Muchos escuchan entre 60 Hz y 10 kHz.

Usted puede medir su rango con unos audífonos conectados al computador,
mediante este On_Line_Hearing_Test

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Ejercicios de entrenamiento para el Oído Interno:
1) Trate de imaginar el sonido de una melodía cantada o tocada por su
instrumento melódico favorito.

2) Tome una partitura y en vez de solfear la melodía, imagínela sonando
instrumentalmente. Haga el ejercicio primero solo con la melodía, y después
vaya imaginando el sonido completo de los dos pentagramas del piano. Este
ejercicio requiere muchísima concentración, pero si lo hace con constancia y
perseverancia, logrará desarrollar un poderoso oído interno.

3) Practique este ejercicio con el Minuet en G de Bach. No solfee ni cante,
solo vea la partitura y escúchela en su imaginación. Hágalo con otras piezas
que encuentra en “Partituras” en www.pianoaprimeravista.com.

4) Póngase al piano o la guitarra, imagine una de sus melodías favoritas sonando
con una voz humana o con su instrumento favorito, y la va acompañando con
acordes y con ritmo, pero sin tocar la melodía. La mayoría de músicos de Jazz
emplean este recurso en los solos de improvisación. Los músicos van tocando su
parte, imaginando la melodía con su oído interno, y escuchando las
improvisaciones de los solistas.

5) Trate de tocar melodías de oído sin partitura. La mayoría de los que tocan
“de oído” utilizan este recurso del oído interno, escuchando la pieza completa
con melodía y acompañamiento, y ejecutándola en tiempo real en su instrumento.

Si Usted posee el privilegio del Oído Absoluto, disfrútelo al máximo y
considérese como un ser muy afortunado. Estudie los fundamentos de la música
para explotar mejor su talento y convertirse en un músico exitoso.

Si Usted es una persona normal, eduque su oído relativo y su oído interno
subconsciente para lograr ser un músico mejor y disfrutar al máximo de su
profesión o de su afición. Así mismo estudie los fundamentos de la música para
superarse y ser mejor.

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Vea mayor información del Oído Absoluto en wikipedia.org

Aprenda el secreto de los grandes músicos en el artículo El Subconsciente en la Música

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