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Proyecto "CAREM" CAREM: el reactor nuclear 100% argentino Con la futura puesta en servicio del prototipo

Proyecto "CAREM"

Proyecto "CAREM" CAREM: el reactor nuclear 100% argentino Con la futura puesta en servicio del prototipo

CAREM: el reactor nuclear 100% argentino

Con la futura puesta en servicio del prototipo CAREM25, Argentina tendrá en operación la primera central nuclear de potencia íntegramente diseñada y construida en el país, un hito que marcará para la industria nuclear nacional un nuevo peldaño en la constante evolución demostrada durante los más de 60 años transcurridos desde la creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

El Proyecto CAREM -originalmente, sigla de Central Argentina de Elementos Modulares- le permite reafirmar a nuestro país su capacidad para el desarrollo y puesta en marcha de centrales nucleares y perfilarse como uno de los líderes mundiales en el segmento de reactores de baja y media potencia.

Estor reactores tienen una gran proyección para el abastecimiento eléctrico de zonas alejadas de los grandes centros urbanos o polos fabriles con alto consumo de energía y ofrecen también

otras prestaciones, como ser desalinización o provisión de vapor para diversos usos industriales.

El primer prototipo CAREM será emplazado en la localidad de Lima, Provincia de Buenos Aires, donde ya se encuentran en avance las obras de infraestructura del predio, incluido el edificio que contendrá el reactor. Generará una potencia de 25 megavatios eléctricos y observará todas las características de las centrales CAREM, reconocidas en los foros especializados como una alternativa más evolucionada que los reactores que se encuentran en operación o construcción en todo el mundo, particularmente por el riguroso estándar de seguridad que obtienen mediante soluciones de alta ingeniería que simplifican su construcción, operación y mantenimiento.

Las centrales CAREM prevén que -al menos- el 70% de sus insumos, componentes y servicios vinculados sea provisto por empresas nacionales calificadas bajo los estándares internacionales de calidad supervisados por la CNEA.

De esta forma, el Proyecto CAREM25 será también un dinamizador del sector industrial - tecnológico de punta en nuestro país.

El Proyecto

otras prestaciones, como ser desalinización o provisión de vapor para diversos usos industriales. El primer prototipo

Vista frontal del futuro edificio del Reactor CAREM25.

El primer prototipo de central CAREM tendrá una capacidad de generación de unos 25 MWe de potencia, que en términos de suministro eléctrico podrían satisfacer la demanda de una población de 100 mil habitantes. Aunque estudios preliminares señalan que con ciertas modificaciones en la ingeniería del reactor, la capacidad de generación eléctrica de esta central podría ser sustancialmente superior.

Características Técnicas

Características Técnicas Esquema del recipiente de presión del CAREM25. Por su concepción, diseño e ingeniería aplicada,

Esquema del recipiente de presión del CAREM25.

Características Técnicas Esquema del recipiente de presión del CAREM25. Por su concepción, diseño e ingeniería aplicada,

Por su concepción, diseño e ingeniería aplicada, el CAREM25 presenta dos aspectos esenciales que simplifican su construcción, operación y mantenimiento: - Los sistemas pasivos de seguridad, que para accionarse dependen de las leyes básicas de la física -como la gravedad- y no de sistemas activos que requieren alimentación y mantenimiento adicionales. - La integración de todo el circuito primario, parte del circuito secundario y los mecanismos de control en un solo recipiente de presión autopresurizado, lo que elimina bombas y otros dispositivos externos y disminuye la

cantidad y tamaño de cañerías del sistema, reduciendo la posibilidad de ocurrencia de incidentes como la pérdida de refrigerante (conocido como LOCA - Loss of Coolant Accident).

Seguridad

cantidad y tamaño de cañerías del sistema, reduciendo la posibilidad de ocurrencia de incidentes como la

Esquema de los sistemas de seguridad del reactor CAREM25.

El diseño innovador de la central CAREM se adapta de manera óptima a los más recientes estándares internacionales de seguridad a partir de soluciones de diseño simples pero eficientes:

  • - Sistemas pasivos que reducen el margen de fallas y aportan mayor confiabilidad.

  • - Sistemas activos que son instalados en forma redundante.

Los sistemas de seguridad tienen por función asegurar la extinción del proceso de fisión, extraer el calor residual del núcleo una vez apagado el reactor y mantener la contención.

El sistema de extinción rápida que incorpora el CAREM consta de barras que durante la operación normal de la central se mantienen fuera y por encima del núcleo. En caso de necesidad estas barras caen por acción de la gravedad (junto con las del sistema de ajuste y control), logrando extinguir la reacción nuclear en pocos segundos y manteniendo apagado el reactor.

Entre las exigencias de diseño de estos sistemas se cumple con requisitos como redundancia, independencia, separación física y diversificación. Además, fueron creados para funcionar en forma totalmente automática.

De esta manera, la seguridad no depende de la actuación del operador ni de los sistemas activos accionados mecánicamente o por alimentación externa (aún cuando estén igualmente contemplados en el diseño de la planta).

Estos requisitos se apoyan en el concepto de “defensa en profundidad”, un esquema con distintos

niveles de seguridad superpuestos cuya aplicación a lo largo de las etapas de diseño, construcción y operación tiene como objetivo prevenir cualquier tipo de falla (tanto humana como mecánica), estableciendo a la vez medidas correctivas en caso de que ocurriese cualquier tipo de suceso no

deseado.

Medio Ambiente

De esta manera, la seguridad no depende de la actuación del operador ni de los sistemas

Actividades de limpieza en el predio CAREM.

El análisis ambiental preliminar y la auditoría que se llevaron a cabo en el predio del CAREM tras los primeros trabajos geofísicos, geotécnicos y topográficos, con la colaboración de la Gerencia de Actividades Ambientales de la CNEA, permitieron relevar en forma precisa el estado del predio de la ex PEAP para generar las condiciones ambientales que exige la normativa vigente sobre seguridad y protección del entorno ambiental

Durante el año 2010 se comenzó con los principales trabajos de limpieza, retiro y disposición final de materiales preexistentes y se dio un paso fundamental: la inscripción y gestión de todas las habilitaciones en los organismos correspondientes.

Por otra parte, se tomaron muestras de agua en distintos lugares del predio para realizar varios exámenes.

De acuerdo con la Ley Nº 19.587 (Higiene y Seguridad del Trabajo), se efectuaron análisis fisicoquímicos y bacteriológicos, cuyos resultados están dentro de los parámetros normales que establece el Código Alimentario Nacional, salvo la concentración de nitratos que es elevada, por lo que tiene restricciones de consumo para las embarazadas. Por tal motivo se decidió señalizar con carteles la prohibición del agua para consumo.

También se extrajeron muestras para detectar uranio y radiaciones beta o gamma, que fueron analizadas en los laboratorios de la CNEA, sin que arrojaran resultados peligrosos para la salud.

Otro de los procesos encarados fue el relevamiento general de contaminantes dispersos. Esto permitió identificar la posible existencia de asbestos, lo cual fue efectivamente constatado a partir de la contratación de una auditoría externa especializada.

Tomando en consideración la legislación vigente en materia de esta clase de sustancias (Res. 577/91: Consideraciones específicas sobre el asbesto; Res. 295/03: Límites permisibles de contaminantes; Res. 415/05: Registro de Sustancias Cancerígenas a informar a la SRT; Res. 845/00:

Prohibición variedad anfíboles de asbestos), se contrató para la actividad de remediación ambiental a una empresa especializada que utilizó para su remoción procedimientos seguros, particularmente en la sala de calderas y en una trinchera con caños de conducción de fuel, donde se encontraron asbestos en estado friable.

En una segunda etapa se procedió a la remoción de fibrocemento presente en el tanque de agua , el tanque de cloración de la planta de efluentes , el tinglado de la red de incendio perteneciente a la ex PEAP, los depósitos de los inodoros, etc. La disposición final de estos elementos contaminantes se llevó a cabo en un relleno de seguridad habilitado por la Secretaría de Medio Ambiente.

En el caso de los análisis de Policloruro de Bifenilo (PCBs), sustancia que en la década de 1970 se utilizaba comúnmente en las instalaciones eléctricas, los transformadores fueron trasladados mediante un transportista específicamente certificado por el organismo a un predio ubicado en el Parque Industrial de Zárate, que posee un sector exclusivo habilitado para la descontaminación de aceites y lavado de transformadores. Una vez que fueron declorinados, los transformadores fueron gestionados como residuos peligrosos y retirados del predio.

Cronograma

Las metas a cumplir por el Proyecto CAREM hasta llegar a la puesta en marcha y las pruebas posteriores del prototipo fueron establecidas estratégicamente para garantizar el eficiente funcionamiento de la central CAREM25.

El cronograma de tareas también fue diseñado para atender y adaptar en forma flexible y dinámica al esquema general los nuevos proyectos que surgen de manera complementaria al objetivo principal de construir y poner en marcha el reactor.

El cronograma vigente es el siguiente:

Actividad-Estimación Inicio obra civil

Primer semestre de 2013

Inicio montaje electromecánico

Primer semestre de 2015 Inicio pruebas sin combustible nuclear(operacionales, mantenimiento y entrenamiento) Primer semestre de 2016 Primera carga de combustible (sujeto a resultados pruebas sin combustible) Segundo semestre de 2017

CAREM: el reactor nuclear 100% argentino es más seguridad a menor costo

Daniel Arias | 19 julio, 2012

De esta centralita minimalista, lo que gana el corazón de un ingeniero es su elegancia y simplicidad conceptual, justamente la base de su seguridad “inherente”, que califica al sistema como “de tercera generación plus”.

El CAREM es un PWR, “Pressured Water Reactor”, es decir que se refrigera con un circuito primario de agua liviana. Pero su diferencia básica con el PWR tipo es que en el CAREM el agua circula por su núcleo sin necesidad de bombeo. Circula inevitablemente, sin que haya fuerza que la pare, por convección: al calentarse el agua en el fondo del recipiente de presión, baja de densidad y entonces sube, fin de la historia. Cuando atraviesa los doce generadores de vapor, cede su calor

a otro circuito de agua separado, el secundario (el que mueve la turbina). Al ceder calor, pesa más y desciende al fondo del recipiente de presión. Cero mecanismos activos, pura física.

Eliminadas las bombas (que se pueden romper y necesitan otras de “back-up”) se elimina también la necesidad de la electricidad de red para tales bombas. Fue lo primero que fracasó en Fukushima, porque el terremoto que volteó las líneas eléctricas. En el CAREM, “de yapa”, se eliminam los varios generadores de back-up para energizar las bombas, en caso de apagón nacional. En las centrales de Fukushima tales generadores estaban a pie de planta, en sitio inundable y el tsunami posterior al terremoto los dejó knock-out.

Si se compara el diseño “tercera generación plus” de un CAREM con otros reactores de agua presurizada de 2da generación, como las Atuchas, se notan más simplificaciones que aumentan la seguridad. No hay presurizadores para impedir que el agua (calentada a 340 grados) hierva: el reactor se autopresuriza a 150 atmósferas. Tanta presión vuelve vulnerable de pinchadura toda cañería que salga del sistema de enfriamiento primario rumbo a los generadores de vapor, pero astutamente, el CAREM carece de ellas. Los propios generadores de vapor están metidos adentro del primario, en el sitio más blindado del sistema: el recipiente, una super-olla de presión de acero forjado de 11 metros de alto, con paredes de entre 13 y 20 centímetros de espesor.

Todo esto ya ahorró un montón de dinero y dificulta bastante el peor accidente factible de ocurrir en un PWR, que es una pérdida de refrigerante del primario (o LOCA, “Loss of Coolant Accident”). Pero las simplificaciones siguen: ¿cómo se refrigera el núcleo en caso de un LOCA? Muy sencillo:

en lugar de inyectarle agua con bombas, ésta simplemente le cae encima, por gravedad, desde un depósito enorme en lo alto. No hace falta que nadie dé la orden. El CAREM se puede atender solo, sin personal, durante las primeras 36 horas de una emergencia grave.

El CAREM es uno de más de doce propuestas ingenieriles en danza en todo el mundo para aumentar la seguridad radiológica bajando los costos, en lugar de incrementándolos, lo que significa nuevas ingenierías. Lo que cierra bien, cuando se compara el pequeño reactor criollo con algunas de tales propuestas, llamadas de 4ta generación, es que el CAREM está basado en tecnología probadísima durante décadas, como la refrigeración con agua, en lugar de sales derretidas, o helio, o sodio, o plomo líquido.

El CAREM no corre el peligro de ser demasiado avanzado para su época. No es revolucionario: es evolucionado.

CAREM: La lógica de lo chico en el reactor nuclear 100% argentino

Daniel Arias | 24 julio, 2012

El razonamiento energético en materia de energía se ha vuelto más sofisticado que en los ochenta. Para los gurúes de aquellos años, a menor potencia instalada en una planta de generación, más cara debía resultar su electricidad. Y el Primer Mundo, donde la potencia instalada de la central nuclear tipo pasó de los 600 a los 900, y de ahí a los 1200 y hasta 1600 megavatios en tres décadas (todo para abaratar el kilovatio/hora nuclear), parecía darles la razón.

El razonamiento energético en materia de energía se ha vuelto más sofisticado que en los ochenta.

Pero a los partidarios del gigantismo “se les escapó la tortuga” por varios lados:

Cada vez más lastrados de sistemas activos de seguridad, los aparatos grandes vieron escalar su

costo inicial de 1500 U$ en los ’80 a 6000 U$ y más y más (por kilovatio instalado).

No todos los países son desarrollados. Y los que no lo son, andan cortos de plata y de tendidos eléctricos, y las megacentrales les resultan tan asequibles y prácticas como al lector tipo un camión de doble acoplado para hacer las compras.

CAREM es el acrónimo de “Central Argentina de Elementos Modulares”. Es una unidad chica capaz

de acoplarse modularmente en conjuntos mayores que compartan servicios, como quien le suma pilas a una lámparita. Con lo que produce el primer CAREM, se va pagando el segundo, y luego el

tercero, etcétera. Se accede a la economía de escala desde abajo y de a poco.

La fabricación en serie de componentes como demostró Henry Ford hace ya un siglo- abarata todo.

Los países con territorios gigantes (y la Argentina es el 9no del planeta) suelen necesitar “oasis eléctricos” en sitios alejados de las líneas de alta tensión. Éstas son muy caras, pierden tanta

potencia en forma de calor que carecen de sentido cuando se acercan a los mil kilómetros… y

cualquier incendio o tormenta severa las deja knock-out.

Por su seguridad “inherente”, o “básicamente pasiva”, el CAREM debería estar al menos 20 veces menos expuesto a accidentes del núcleo que sus equivalentes grandes de última generación, y esto porque el núcleo se refrigera solo, sin bombas, por convección.

El argumento de jaque mate: este primer prototipo sale con un 70% de componentes nacionales y 100% de ingeniería local. La Argentina se lo puede vender a medio planeta sin reclamos judiciales por infringir patentes o propiedad tecnológica.

Central nuclear CAREM, el mayor desafío tecnológico argentino

Daniel Arias | 24 julio, 2012

Está en construcción en Lima, cerca de Atucha la primera central nuclear de diseño 100% propio, - CAREM- que podría ubicar a la industria atómica criolla en un trampolín similar al que logró Brasil en 1985 cuando su empresa de aviones EMBRAER produjo su caza de entrenamiento Tucano. Pronto el avión paso a ser competencia de los gigantes Boeing y Airbus, cuando Brasil logró venderle 180 aparatos a la Royal Air Force. Argentina ya ha provisto reactores para investigación y

desarrollo a Perú, Argelia, … Y este reactor que genera electricidad es señalado como ultraseguro y

de de bajo costo comparativo, por ello se aguarda que, si todo va bien, podría trazarse un camino

semejante.

La obra del CAREM, por el momento, es un agujero del tamaño de una cancha de football y de 6 metros de hondo. Llegará a 12 en la parte más importante de la central, el recipiente de presión, que será subterránea, por motivos de seguridad. La polvareda y el ir y venir de camiones y retroexcavadoras no revelan, al ojo inexperto, mucho más que una instalación pequeña, medida contra las vecinas centrales Atucha I y II. Y efectivamente, este prototipo tendrá sólo 25 megavatios de potencia eléctrica, 14 veces menos que Atucha I y 28 menos que Atucha II, centrales que para los estándares del Primer Mundo son sin embargo sólo medianas.

Así de chico es el CAREM, y sin embargo ¿Qué pasa si todo sale bien?.

No es una central comprada “llave en mano” a un país que dice saber más que nosotros.

Pertenece a una generación más avanzada que todo el resto del parque nucleoeléctrico actual en el planeta, y si se completa en 2016, será probablemente la planta más segura y sencilla del mundo durante un tiempo. Luego la Comisión Nacional de Energía Atómica hará otro CAREM de 150 megavatios en Formosa, y el programa después es fabricar los componentes en serie y hacer decenas de copias. Y exportarlas. Al mundo entero.

Si en 30 años estamos ahí, el CAREM habrá transformado a la Argentina en un país sutilmente distinto. No resolverá su escasez de electricidad en invierno o verano, ni su angustiosa dependencia de combustibles fósiles cada vez más caros e importados. No es el objetivo. Se apunta a ser un proveedor no de energía sino de conocimiento, una sociedad con miles o decenas de miles de personas altamente calificadas trabajando en centenares de empresas subordinadas a este proyecto estratégico, y sus “off-shoots”.

Ese país imaginario y posible compite contra los dueños de la pelota en el mundo nuclear (Francia, Corea, China, Rusia, Canadá) tras haberlos “primereado” con un diseño chico, barato, de seguridad inherente, y modular, que se atrevió a prescindir elegantemente de la refrigeración por bombeo. Esa Argentina factible está llena de intempestivos ingenieros, físicos, expertos en TICs y en ciencia de materiales. Las universidades no dan abasto para cubrir los puestos de trabajo, ni el sistema secundario para suministrar técnicos.

El proyecto arranca con una demora de 28 años. Eso le permitió a otros países como los Estados

Unidos y Corea copiarle al CAREM “hasta el modo de escupir”, por decirlo a lo Borges. Sin embargo, no fue atraso en vano: a diferencia de los pequeños reactores “CAREM-like” de esos países, que no pasan de puros congresos, planos y buenas intenciones, el nuestro está testeado en “fierros reales”, modelos físicos, parte por parte. Todavía tenemos ventaja, pero venimos de más de un tropezón, por lo que un atraso más, y la ventaja la perdemos.

Un proyecto tan estratégico como el CAREM no puede ser ignorado por el resto del país sin riesgo para el país y para sí mismo.

CAREM: viejos y nuevos problemas en la energía nuclear argentina

Daniel Arias | 24 julio, 2012

Debido a su simplicidad minimalista, en los años de vacas más flacas del Programa Nuclear Argentino (1982 a 2005), el CAREM fue despertando fanatismos ingenieriles. En su tránsito desde la CNEA a la empresa rionegrina INVAP, y luego de regreso a la CNEA a partir de 1999, según la ley nacional 26.566, el proyecto fue reclutando una guardia pretoriana de ingenieros, físicos y decisores quienes, a lo largo de 27 años, peso a peso y contra viento y marea, apostaron y aportaron a esta idea no sólo miles de horas/hombre de diseños y rediseños, sino y esto hace diferencia- en la construcción y testeo de modelos físicos de todos sus combustibles, sistemas y subsistemas.

Hasta se construyó un prototipo del prototipo, un minúsculo reactor nuclear (el RA-8) en Pilcaniyeu, Río Negro, únicamente para ensayar los combustibles del futuro CAREM.

Paradójicamente, el CAREM hoy sólo es un agujero en el suelo, pero ya ha sido probado casi enteramente, pieza por pieza. Una vez construído en serio, volverá a pasar un año entero de pruebas “en frío”, sin combustible nuclear, sistema por sistema. Será la primera central nuclear realmente Argentina. Se justifica ir con pie de plomo, porque el mundo y especialmente los competidores- nos va a estar mirando.

Paradójicamente, el CAREM hoy sólo es un agujero en el suelo, pero ya ha sido probado

Hubo próceres sin busto que se jugaron fama y prestigio durante la etapa adversa del Programa Nuclear, como el lamentado Dan Beninson, presidente de la CNEA entre 1998 y 1999 y antes presidente de la Comisión Internacional de Protección Radiológica. Por supuesto, no podían faltar Conrado Varotto, creador de INVAP y luego de la actual Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), y Héctor Otheguy, actual CEO de INVAP. Y la lista sigue: decenas de expertos de ambos sexos que ganaron canas o perdieron el pelo por este concepto, y sin mayores esperanzas de ver la luz al final del túnel.

La excavación de los cimientos y el presupuesto de 2012 ya “abrochado” indican que el túnel

quedó atrás, y ahora los problemas son otros.

Para la presidenta de CNEA, la doctora Norma Boero, vienen de dos tipos: por una parte, durante su largo exilio institucional, la CNEA se quedó casi sin generación intermedia. Hoy los elencos se

componen de sexagenarios que saben “un vagón” y de treintañeros brillantes, pero poco

acostumbrados a trabajar en equipo.

Por otra parte, dice Boero, hay que atajar a las multinacionales que ofrecen fortunas por llevarse

la tecnología del CAREM a casa (“Despreocúpense, argentinos, les construimos el aparato y no

ponen un centavo”). Se les contesta con amabilidad que, con tanto valor ya agregado aquí y cierta discreta expectativa mundial por el producto, hoy tenemos tanta necesidad de socios como de un agujero en la cabeza. No siempre fue así.

Tras una exposición internacional, un ingeniero de la KAERI, el poderoso organismo atómico de Corea del Sur (que emplea 35.000 personas, 10 veces más que todo nuestro programa nuclear sumado), observó: “¡Qué parecido que es al SMART nuestro!”. Se le contestó que sí, efectivamente, muy parecido, ya que el de ellos se copió del CAREM.

Si la imitación es el mejor homenaje, el CAREM desgraciadamente- ha sido muy homenajeado. Lo que no tienen el SMART, o el IRIS (un homenaje estadounidense), u otros diseños “CAREM- like”(así se los llamó al principio) rusos, japoneses, chinos y suecos son casi tres décadas de empecinado desarrollo y testeo físico de cada componente. Las empresas nucleares estadounidenses hacen congresos sobre reactores compactos en los cuales el CAREM, que inspiró la mitad de los proyectos presentados por ese país, y el único en construcción, no se menciona.

Lo único que le sobra a la centralita criolla, tan minimalista, son competidores. Habrá carrera, y fuerte, pero este país larga en la “pole position”.

CAREM: países que casi compran el reactor nuclear 100% argentino

Epifanio Blanco | 24 julio, 2012

La situación de “vedette” del proyecto CAREM es enteramente nueva. En 1986, en pleno apagón nuclear criollo, cuando no se le decía no a un salvavidas externo, el parlamento turco en pleno votó colocar 180 millones de dólares en un CAREM en suelo propio, si la Argentina hacía lo mismo y transfería la tecnología. Y luego, a producir en serie y exportar“miti-miti”, ellos y nosotros, a 20 países potencialmente compradores.

La negociación la fogoneó el embajador Adolfo Saracho, y tan bien que el presidente de la TAEK, la Comisión de Energía Atómica de Turquía, vino repetidamente a la Reina del Plata para cerrar trato, pero a partir de julio de1988 se encontró con un nuevo presidente argentino recordado por su obra sobre la industria, los trenes, la educación y el bienestar público (destruyó todo lo que pudo). La negociación para sorpresa de nadie aquí, pero sí de los turcos allá- abortó.

En 2001, con las vacas nucleares criollas aún más macilentas, la multinacional japonesa Hitachi vino también a ver si se llevaba el proyecto. No lo hizo. Vistas las cosas desde la perspectiva actual, no deja de ser afortunado.

CAREM: ¿qué pasará con el reactor nuclear argentino si todo sale bien?

Daniel Arias | 24 julio, 2012 |

Paulatinamente cambia la mirada sobre el reactor nuclear CAREM 100% argentino: “Si afuera apostaron a que no lo hacíamos, no los culpo. Pero se van a dar una sorpresa”, gruñía,

feliz,“Pepe” Boado Magan, gerente de este proyecto en la CNEA hasta febrero de 2012, con los brazos en jarras en medio de un ir y venir de camiones y retroexcavadoras. Polvareda incluída, el

ambiente empezaba, de a poco, a tomar ese aspecto de caos organizado de las obras de ingeniería.

CAREM: ¿qué pasará con el reactor nuclear argentino si todo sale bien? <a href=Daniel Arias | 24 julio, 2012 | Paulatinamente cambia la mirada sobre el reactor nuclear CAREM 100% argentino: “Si afuera apostaron a que no lo hacíamos, no los culpo. Pero se van a dar una sorpresa”, gruñía, feliz,“Pepe” Boado Magan, gerente de este proyecto en la CNEA hasta febrero de 2012, con los brazos en jarras en medio de un ir y venir de camiones y retroexcavadoras. Polvareda incluída, el ambiente empezaba, de a poco, a tomar ese aspecto de caos organizado de las obras de ingeniería. Desde entonces hubo cambios institucionales. Hoy el proyecto tiene su propia Gerencia de Área, algo que dentro del organigrama de la CNEA es el equivalente de pasar de Secretaría a Ministerio en el tótem del estado federal. Boado se jubiló y el nuevo gerente es Osvaldo Calzetta Larrieu. El equipo humano, que comenzó en 2008 con 11 especialistas, hoy cuenta con 150, a los que se suman otros 150 de otras gerencias. El organigrama de obra supone que la primera carga de combustible empieza en 2016. El segundo CAREM, a construirse en Formosa, tal vez llegue a 150 megavatios (el consumo de 600.000 argentinos) y arroje luz sobre cuál será la potencia ideal para la fabricación en serie. La filosofía de seguridad pasiva (el núcleo debe refrigerarse solo, sin bombas de agua) impone límites " id="pdf-obj-13-15" src="pdf-obj-13-15.jpg">

Desde entonces hubo cambios institucionales. Hoy el proyecto tiene su propia Gerencia de Área, algo que dentro del organigrama de la CNEA es el equivalente de pasar de Secretaría a Ministerio en el tótem del estado federal. Boado se jubiló y el nuevo gerente es Osvaldo Calzetta Larrieu. El equipo humano, que comenzó en 2008 con 11 especialistas, hoy cuenta con 150, a los que se suman otros 150 de otras gerencias. El organigrama de obra supone que la primera carga de combustible empieza en 2016.

El segundo CAREM, a construirse en Formosa, tal vez llegue a 150 megavatios (el consumo de 600.000 argentinos) y arroje luz sobre cuál será la potencia ideal para la fabricación en serie. La filosofía de seguridad pasiva (el núcleo debe refrigerarse solo, sin bombas de agua) impone límites

de tamaño que habrá que investigar. Pero después del accidente de Fukushima, hay un nuevo mercado mundial capaz de aceptar esos límites e incluso desearlos.

“Aquí en casa”, el CAREM no mejorará mucho la oferta global eléctrica. No es su propósito. Por el contrario, con el tendido de una línea de alta tensión a 2,5 millones de dólares por kilómetro, está

pensado para resolver problemas locales en sitios aislados, crear “oasis energéticos”. Eso puede

ser darle potencia a un proyecto minero, o a una planta desalinizadora de agua, o proveer vapor

un proyecto industrial.

Sin embargo, el mundo está lleno de desiertos que piden “oasis energéticos”, y si el CAREM logra exportarse, aunque no cambie nuestra matriz energética, ruinosamente dependiente de los hidrocarburos, sí puede cambiar nuestro perfil de país. Puede lograr lo que hizo la fábrica

aeronáutica brasileña EMBRAER a mediados de los ’80, cuando se volvió un proveedor mundial.

Hoy nuestro socio principal en el Mercosur todavía obtiene la mayor parte de sus ganancias vendiendo materias primas, pero al ser el tercer fabricante de aviones del planeta cambió de

categoría, es un BRIC, un emergente tecnológico avanzado con una soberanía impresionante para tomar decisiones.

Hay en la modesta opinión de quien firma- sólo dos o tres proyectos tecnológicos con los que la Argentina puede seguir un camino parecido. Uno de ellos es CAREM. Si dentro de una década o más empiezan a llegar pedidos, el Programa Nuclear deberá generar y capacitar a nuevos proveedores, obligará a las universidades a reclutar ingenieros, físicos, químicos y matemáticos y a especializarlos, se abrirán miles de puestos de trabajo industrial muy calificado, y el país será otro. Y mejor. Aunque siga exportando mayormente soja.

El CAREM no es una joya de la abuela: es de los nietos. Como dijo otro prócer de la CNEA, el ya jubilado Carlos Aráoz, “El negocio nuclear es de tecnología. No pasa por iluminar lamparitas, sino empresas y cerebros”.

Hay cerebros que así lo entienden.

CAREM 25: un diseño nuclear argentino que sobrevivió a la peste

Daniel Arias | 24 julio, 2012

Desde 1984, la Argentina en general a través de INVAP- le vendió reactores a Perú, a Argelia, a Egipto y Australia. Siempre por calidad de oferta, jamás por precio, en general logró demoler a la competencia canadiense, francesa, japonesa, coreana, rusa y estadounidense, los dueños reales

del mercado nuclear. En 2009 les ganó de nuevo “en cancha de ellos” cuando se llevó la licitación

del reactor Pallas en Holanda, pero justo a tiempo para que el gobierno holandés se quedara sin dinero para la obra.

del reactor Pallas en Holanda, pero justo a tiempo para que el gobierno holandés se quedaraComisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) , moría en una Siberia de obras paradas “ad aeternum” y elencos humanos que se iban desintegrando de puro viejos, sin reposición. Su obra emblemática de esta época fue la central Atucha II , de 750 megavatios, diseñada por la Siemens de Alemania y que será completada por Nucleoeléctrica Argentina SA (NA-SA) , con veinticuatro años de demora y por suerte, sin los alemanes (que se auto-eliminaron del escenario nuclear mundial). " id="pdf-obj-15-4" src="pdf-obj-15-4.jpg">

Lejos de tanta gloria, de fronteras para adentro, olvidada u hostigada por muy distintos y sucesivos gobiernos entre 1982 y 2005, la institución madre, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), moría en una Siberia de obras paradas “ad aeternum” y elencos humanos que se iban desintegrando de puro viejos, sin reposición. Su obra emblemática de esta época fue la central Atucha II, de 750 megavatios, diseñada por la Siemens de Alemania y que será completada por Nucleoeléctrica Argentina SA (NA-SA) , con veinticuatro años de demora y por suerte, sin los alemanes (que se auto-eliminaron del escenario nuclear mundial).

En este cuadro, la construcción del CAREM es un milagro de tercer grado, porque desde su

En este cuadro, la construcción del CAREM es un milagro de tercer grado, porque desde su presentación en congresos en 1984, la idea soportó un ninguneo triple: por un lado, la mayor ola de indiferencia colectiva de la clase política argentina hacia el conocimiento complejo, por otro, la hostilidad post-Chernobyl de buena parte de los partidos políticos argentinos hacia lo atómico en particular, y por último, el escepticismo aún más específico de los gurués energéticos ochentistas y noventistas hacia las centrales chicas (primer pecado) y que tuviera que construir y administrar el estado (segundo pecado, y mucho mayor).

¿Hay alguna gloria en el tamaño pequeño? Puede haberla, si se demuestra que la tecnología funciona.

¿Y cuán pequeño es el CAREM? Si se sumaran las capacidades instaladas de ambas Atuchas más la

de la central nuclear cordobesa de Embalse, y ninguna de ellas es un planta considerada “grande”,

entre las tres podrían iluminar a casi 7 millones de Argentinos, mientras que el pequeño CAREM 25 abastecerá a sólo 100 mil.

entre las tres podrían iluminar a casi 7 millones de Argentinos, mientras que el pequeño CAREMCAREM FUENTE: http://www.portinos.com/ " id="pdf-obj-17-4" src="pdf-obj-17-4.jpg">

Y aquí está el desafío intelectual: el CAREM no vino a resolver ninguna crisis energética, el menos

en la Argentina. Está para otra cosa: será el “showroom” global argentino en un asunto que se está

poniendo de moda: las nucleares con “seguridad inherente”. La Argentina pudo convertirse en

exportador mundial de reactores sólo cuando construyó el modesto RA-6, de Bariloche. Fue sólo entonces que algunos países chicos lo examinaron de arriba abajo, y a la hora de licitar, y en vista

de lo que ofrecía la competencia, nos dijeron “¡Quiero!”. Y luego siguieron países grandes.

A partir de 2015 y con el CAREM en línea, empieza la movida nacional para exportar centrales. El “viento de cola” para zarpar, recesión y todo, lo pone el planeta. Y es que por un número de causas más poderosas que las meramente financieras. La más importante es que 7000 millones de humanos hoy quedaron atrapados entre la espada del recalentamiento global y la pared del agotamiento del petróleo barato.

En este escenario, incluso con la economía mundial frenándose, las minicentrales nucleares son

“hot” porque prometen inyectar electricidad libre de carbono en lugares aislados, y con precios

inferiores y mayores niveles de seguridad que la de la planta tipo PWR típica de hoy. Se organizan congresos internacionales al respecto, y Rusia ya construyó una flotante, el barco Lermontov, de 100 megavatios, para dar potencia a costas remotas. Y va por once barcos-central más.

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