CRÍMENES DE HOMOFOBIA EN EL CONTEXTO DE LA VIOLENCIA POLÍTICA EN EL PERÚ (1980-2000) Escribe: José Montalvo Cifuentes Recuperar nuestra historia

, generar memoria colectiva, rescatarnos del olvido; es parte de un proceso en el cual la sociedad reconoce las múltiples deudas que tiene, sin ello es imposible la reconciliación. La Comisión de la Verdad y Reconciliación en su informe final sobre la violencia política en el Perú entre 1980 - 2000, propone la necesidad de enfatizar “en reparaciones simbólicas, el rescate de la memoria y la dignificación de las víctimas”[1]. Por ende resulta necesaria la promoción de acciones generadoras de memoria colectiva relacionada con los crímenes cuyo móvil fue el odio hacia las personas homosexuales. En algunos testimonios relacionados a estos crímenes, los testigos nos plantean que en muchos casos la población apoyó los mismos o los miró con indiferencia. En este sentido la reparación no solamente debería tener un carácter emblemático o simbólico, además correspondería articular un conjunto de estrategias para prevenir los crímenes cuyo móvil es el
[1] Comisión de la Verdad y Reconciliación, Informe Final, conclusión 167. Lima, agosto del 2003.

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odio hacia las personas travestis y homosexuales; siendo una iniciativa importante la de promover “el día de la memoria colectiva de los crímenes de odio”. Fecha para reflexionar sobre la necesidad de recuperar la memoria, la de identificar a las víctimas y la de generar propuestas de prevención. Esa es la orientación del presente artículo. I. BUSCANDO PISTAS. Nuestra memoria es selectiva y muchos sucesos pasan al olvido, porque los consideramos poco relevantes o decidimos suprimirlos por salud mental. Cuando recordamos, lo hacemos con la expectativa de que ello nos sea útil para el futuro; es decir, no recordamos en vano mas bien nuestro recuerdo siempre cumple una finalidad. Entonces, la memoria colectiva es rememorar nuestra historia de manera que podamos ir construyendo apuestas futuras. Hace dos años, en el contexto de mi participación en el equipo de investigadores de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, llegó a mis oídos una historia poco conocida y para nada recogida por la 'historia oficial' contada por los medios de comunicación en la época de la dictadura de Alberto Fujimori. Me refiero a la historia de las personas que fueron torturadas, desplazadas o asesinadas a causa de su orientación sexual o identidad de género; de las cuales ni siquiera tenemos números estimados ya que para los 'relatos oficiales' de la violencia política nunca habían existido. En diversos lugares del país, especialmente en zonas de la selva, los perpetradores de la violencia política: hostilizaron, maltrataron e incluso asesinaron a personas por el simple hecho de ser 'visiblemente' homosexuales. En muchos casos se trataron de arremetidas concebidas como 'profilaxis social', que consistían en generar las condiciones para la expulsión de la persona homosexual de su comunidad. En otros casos se trató de crímenes de odio y homofobia, particularmente crueles por el grado de ensañamiento con las víctimas. La mayoría de estas

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historias están olvidadas y muchos prefieren que se mantengan así. II. SENDERO LUMINOSO EN AUCAYACU Y PUCALLPA. Aucayacu: 6 de agosto de 1986. Aucayacu está ubicada en la Provincia de Leoncio Prado, en la zona nororiental del Perú. En ese lugar, Sendero Luminoso inicia una presencia temprana entre 1980 y 1981, la misma que se mantendría hasta aproximadamente 1992. Sin embargo, entre los años 1986 y 1989, la zona sufre el impacto de la violencia generalizada, en la cual según el Informe de la Comisión de la Verdad la cantidad de muertes únicamente fue superada por las registradas en Ayacucho. El 6 de agosto de 1986, en la población de Aucayacu, Sendero Luminoso decide realizar una acción de 'limpieza social' buscando erradicar a los 'indeseables' del pueblo. De ese modo captura y posteriormente ejecuta a diez personas, entre hombres homosexuales y mujeres en estado de prostitución. La motivación para estas acciones de erradicación de 'indeseables' fue parte de una política que buscaba el control total sobre el territorio y las personas, además de afianzar la sensación de orden y autoridad derivados de la instalación de los denominados 'comités populares', organismos controlados por el Comité Regional del Huallaga de Sendero Luminoso. Estas acciones producen el temor generalizado entre la población homosexual y travesti, por lo cual se generan desplazamientos forzados hacia zonas más seguras del país. Pucallpa: 12 de Septiembre 1988. Entre 1985 y 1990, en la región de Ucayali (ubicada en la selva peruana), Sendero Luminoso decide extender su política de limpieza social teniendo como objetivo eliminar a los que ellos denominaban 'cabros' (homosexuales), 'prostis' (mujeres en estado de prostitución) y 'fumones'

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(drogodependientes). Uno de estos sucesos fue conocido porque algunos periodistas fueron testigos del mismo. Es así que al amanecer del 12 de septiembre de 1988 en el sector de “La Hoyada”, al noreste de la ciudad de Pucallpa (Ucayali), una columna de senderistas apareció con ocho personas y ante la presencia de algunos periodistas locales, los ejecutó con disparos de ametralladoras. El motivo expuesto para tal asesinato fue que los mismos eran 'cabros, fumones y prostis'. Los periodistas relataron que los cadáveres fueron sepultados en una fosa común y nadie reclamó sus cuerpos. Sin embargo las investigaciones realizadas por la Comisión de la Verdad y Reconciliación revelan que ese no fue el único hecho sino que sucedieron episodios similares pero nunca se supo la identidad de las víctimas ya que los cadáveres eran arrojados a los ríos. Estas campañas de 'limpieza' o 'eliminación de indeseables' fueron apoyadas por un sector de la población reconociendo como positivas estas criminales acciones. Un dato realmente dramático es que en muchos casos tanto era el estigma que los propios familiares no recogían el resto de los ejecutados. Los 'indeseables' para Sendero Luminoso. Por los datos obtenidos, podemos afirmar que el grupo maoísta Sendero Luminoso tuvo una estrategia de eliminación y desplazamiento de las poblaciones que consideraba 'indeseables', pensando como tales a mujeres en estado de prostitución y personas homosexuales. Esa estrategia encuentra su fundamento en la percepción de la existencia de un gran eje ordenador, el denominado 'Pensamiento Gonzalo' derivado de la particular interpretación de Abimael Guzmán sobre el marxismo y en espacial los escritos de Mao Tse Tung. Sobre lo último, debemos recordar que existía el libro de citas del “Presidente Mao” donde podíamos encontrar pequeños fragmentos que 'guiaban' el conjunto de las acciones humanas, desde los aspectos relacionados con el quehacer político o económico hasta

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el enamoramiento y las relaciones de pareja. Entonces, no resulta raro que Sendero Luminoso desde una interpretación ortodoxa del maoísmo sintiera la tentación de ser el gran ordenador del conjunto de las acciones humanas en las zonas donde tenía influencia política y militar. En ese sentido, podemos hablar de un fundamentalismo ideológico en Sendero Luminoso, ya que este grupo concebía que sus ideas tenían validez universal; por tanto, podían ser exigibles e impuestas a los demás. Este aspecto fue más visible en las zonas donde el senderismo pudo ejercer su poder político o militar (como el caso de Aucauyacu) con el cual buscó no solamente la adhesión política a su proyecto militar sino aspiró a ejercer el control sobre el conjunto de las actividades humanas, incluido dentro de ellas a la sexualidad, en la cual se irrogó la capacidad de determinar lo que consideraban 'incorrecto, anormal o indeseable'. El silencio y el prejuicio. Pero estos crímenes no solamente pueden ser explicados por el fundamentalismo de Sendero Luminoso sino también por el contexto cultural, los mandatos de la sexualidad dominante y el prejuicio contra las sexualidades no heterosexuales. El propio Informe de la Comisión de la Verdad nos habla del silencio y la complicidad por parte de la población, los cuales incluso en algunos casos veía con simpatía el trato cruel, los castigos y asesinatos del cual fue objeto la población homosexual y travesti. En consecuencia, las muertes, tratos crueles y desplazamientos forzados no solamente fueron responsabilidad de Sendero Luminoso sino también de la propia sociedad que presa de sus prejuicios advertía como 'normal' el trato inhumano a lo diferente. Si bien la violencia hizo aflorar los sentimientos más primarios de odio y discriminación, sin embargo la culminación de la misma no garantiza que estos hayan sido superados. En muchos sucesos hemos sido testigos de casos similares a los relatados y pasan desapercibidos al ser considerados como parte de la violencia común.

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Largo es el camino hacia la superación de los enormes desencuentros que desnudó la violencia política, pero un primer paso es mantener la memoria de lo sucedido, ser conscientes que existe una agenda pendiente con muchos grupos excluidos y es nuestra responsabilidad plantearlas. III. EL CASO DEL MRTA EN TARAPOTO. En el marco de las indagaciones sobre los crímenes contra personas homosexuales durante el conflicto armado interno, tuvimos acceso a algunas versiones electrónicas (vía página web o correo electrónico) que justificaban el accionar del MRTA en Tarapoto y en especial al suceso ocurrido en “Las Gardenias”. En todas las versiones recogidas se acepta la autoría del MRTA sobre los asesinatos, sin embargo se niega el móvil: la orientación sexual de las víctimas. En todo caso una pregunta lícita que podemos hacer es hasta qué punto tenemos niveles de homofobia interiorizados los cuales exteriorizamos de la manera más cruel en contextos como los que se produjeron durante el conflicto armado interno. En una de las versiones recogidas podemos observar que pese a que ya han pasado más de quince años aún se mantienen frescos los sucesos ocurridos en la madrugada del 31 de mayo de 1989: “Si estamos hablando del mismo caso, entonces tenemos que remontarnos al año de 1989 en el mes de mayo y situarnos en la selva peruana como bien refieres, en el departamento de San Martín, en la provincia de Tarapoto, en el pueblo joven '9 de abril' donde 8 individuos fueron sancionados luego de ser sacados a viva fuerza de un prostíbulo que llevaba el nombre de las 'Gardenias' y llevados al Jr. Manco Inca de dicho asentamiento donde lo inevitable ocurrió.” En este primer párrafo podemos apreciar como fríamente se relata el asesinato que para el autor era 'inevitable'. A las víctimas se las connota de manera despectiva, 'individuos', posteriormente sugiere un

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primer juicio moral cuando indica que el lugar de donde fueron secuestrados era un 'prostíbulo'. Esto quedará más claro cuando expone las razones del asesinato de las ocho personas homosexuales: “Como resultado de la voluntad popular expresado en las asambleas de los diferentes asentamientos y no de blanquitos venidos de la ciudad recubiertos en un halo de romanticismo revolucionario y guerrillero sino por los hijos y pobladores de esa tierra cansados de esta banda de delincuentes prontuariados que cometían crímenes, robos, violaciones, narcotráfico y desapariciones en colusión con las fuerzas policiales y militares que recibían “jugosos cupos” y prestándose como soplones y delatores de dirigentes populares que habían asumido consecuentemente la organización de la autodefensa contra el terrorismo de Estado del gobierno aprista y del estado de emergencia declarado en la zona.” En principio, intenta desplazar la responsabilidad de los perpetradores, el MRTA, hacia un ente más abstracto, afirmando que la decisión fue producto de la voluntad popular expresadas en asambleas y que dicho acto es solamente la consecuencia de los múltiples crímenes que supuestamente cometieron las víctimas en complicidad con las fuerzas armadas y policiales. En ese contexto es probable que efectivamente el MRTA hubiera convocado a reuniones con pobladores, sin embargo, las mismas solamente sirvieron para justificar la decisión de cometer el asesinato. Y un cuestionamiento pertinente: teniendo en cuenta el estigma y los prejuicios existentes contra la población homosexual, este acto fue simbólicamente un intento de castigar la homosexualidad. Es entonces que las víctimas solamente habrían sido el vehículo por los cuales se materializa el castigo hacia una conducta considerada aberrante. Esto último comienza a ser evidente en los párrafos posteriores: “Pese a la advertencia que se les hizo desde el mes de febrero mediante volantes en que recogía las denuncias de la población que incluso pedía sanción a las

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autoridades corruptas, se les insto a dejar sus actividades ilícitas y no sufrir las consecuencias por atentar contra la población infantil y juvenil por lo contrario arreciaron con mas fuerza la agresión contra la población generalizando el pánico y la zozobra, lo que genero el triste final.” Primero se hace alusión a las advertencias que el MRTA les hizo en febrero y es importante tener en cuenta eso, porque en febrero de 1989 el MRTA como parte de sus 'advertencias', asesinó a una persona, la cual era homosexual; y este hecho generó efectivamente que población travesti de Tarapoto iniciara desplazamientos hacia otras zonas del país. Este hecho es bastante recordado hasta ahora por algunas travestis que residen en la ciudad de Iquitos, a donde llegaron huyendo de la persecución que el MRTA realizaba en la ciudad de Tarapoto. Lo que es peor, en muchos de estos testimonios se afirma que un sector de la población mostraba indiferencia e incluso apoyó a este tipo de asesinatos. Y en la cita vamos a encontrar un conjunto de prejuicios socialmente aceptados sobre la población homosexual. Esto es claro cuando se indica que las víctimas habían atentado contra la población infantil y juvenil; siendo evidente la idea de concebir al homosexual como 'pederasta y corruptor'. Y en la cita queda sentada la relación: pederastia[2] y homosexualidad. Aquí ya no solo estamos hablando del conflicto armado interno, sino de ideas que continúan vigentes en la actualidad. Para mencionar un caso, hace unos meses cuando se discutía la posibilidad de una resolución de las Naciones Unidas sobre la no discriminación por orientación sexual, la congresista Fabiola Morales, de la derechista Unidad Nacional, nos advertía del peligro de proteger a los homosexuales de la discriminación, ya que ello alentaba a la pedofilia. Pese al descabellado argumento, este fue respaldado por los integrantes de la Comisión de Salud del Congreso; y si leemos los argumentos de la señora Morales, estos no distan mucho de los que se usaron para
[2] Pederastia: 1. f. Abuso sexual cometido con niños. Según la Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. Madrid, Espasa, 2001.

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justificar los crímenes del MRTA: “Entre los meses de marzo y abril del presente año, se desarrollará la sesión número 60 de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en la cual se someterá a votación de los países miembros la propuesta de resolución sobre los derechos humanos y orientación sexual efectuada por Brasil, con lo cual se pretende introducir a los arrendamientos jurídicos un concepto respecto del cual no hay una definición unánime y consensuada y que puede comprender incluso a las tendencias sexuales como la pedofilia[3] y demás desviaciones penadas por nuestro ordenamiento jurídico.” [4] Como podemos observar con preocupación, el tono de alarma frente a los peligros de las conductas consideradas 'desviadas' y la necesidad de proteger a los niños y adolescentes de las mismas, es recurrente en todos los discursos de odio hacia la población homosexual. Pero regresemos al tema del crimen de odio que se produjo en 1989. En el mismo texto podemos apreciar repetidas veces la afirmación que la homosexualidad no fue el motivo del asesinato. Debemos tener en cuenta que el texto fue escrito casi quince años después de los sucesos, por tanto para el sentido común de la época actual resultan menos 'aceptables' los crímenes de odio, es por ello que se ensayan diversas justificaciones para ocultar la homofobia compulsiva: “No replico para defender al MRTA, ya que no hace falta, pues en documentos de dicha organización, hecha publica en marzo del año 1992 en su I Congreso Nacional en su programa explícitamente dicen:... 'Quedará prohibido bajo pena de duras sanciones legales todo tipo de discriminación racial, sexual o de credo. Todos los
[3] Pedofilia: 1. f. paidofilia. Paidofilia: 1. f. Atracción erótica o sexual que una persona adulta siente hacia niños o adolescentes. Según la Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. Madrid, Espasa, 2001. [4] Vigilancia Congresal, Movimiento Manuela Ramos. Lima, marzo del 2004.

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ciudadanos serán realmente iguales ante la ley.' Los involucrados no fueron 'sancionados' por ser homosexuales.” Es decir, se apela a un argumento que es muy conocido: el de conectar a la 'homosexualidad' con un conjunto de conductas sociales que se califican impropias, frente a las cuales se hace necesario implementar políticas de 'profilaxis social'. Coincidentemente dichos argumentos fueron repetidos por el Alcalde de Lima - de tendencia derechista - para justificar los atropellos del Serenazgo Municipal y la Policía, contra los asistentes a la discoteca gay “Achakes”; la cual justamente era frecuentada mayoritariamente por travestis y gays de los sectores pobres de Lima (18/06/04)[5]. Pero regresando al texto que relata los hechos de 1989, encontramos que citando al semanario “Cambio”, justifica los asesinatos considerando que los mismos eran la única salida frente al supuesto daño que las víctimas generaban en el conjunto de la población: “Fue una política de profilaxis social como reseña el semanario 'Cambio' y del cual discrepo, sino reconocemos que todas esta lacras son producto del injusto sistema imperante pero no por ello tenemos que permanecer pasivos o convivir impunemente con el crimen.” Pese a que el texto tiene como finalidad central afirmar que la orientación sexual no fue el móvil de los asesinatos; sin embargo en el mismo encontramos un conjunto de argumentos usados en distintos contextos para justificar la violencia contra la población homosexual y los cuales están relacionados con mandatos sociales muy fuertes, porque en ellos reside la posibilidad del control social. El odio, la violencia y la discriminación no son gratuitas, tienen una finalidad ordenadora necesaria para el ejercicio del poder, ya sea este por un grupo armado irregular (el MRTA o Sendero Luminoso) o por el poder institucionalizado (el Alcalde de Lima o los Congresistas). Entonces, es muy probable que
[5] Fuente: Boletín Diversidad de junio del 2004.

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efectivamente los asesinatos fueran aplaudidos por un importante sector de la población, ya que justamente en la internalización del rechazo a lo diferente, residen las posibilidades de clasificar, ordenar y controlar. IV. LA IMPORTANCIA DE HACER MEMORIA. Estos crímenes de homofobia no fueron los únicos, sin embargo la relevancia radica en su registro en un documento oficial, como es el Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Hay muchos casos similares poco investigados y es necesario recuperarlos para la memoria colectiva, ya que debemos tener en cuenta que en muchos momentos - en medio de la irracional violencia - afloraron los impulsos más primarios de las personas, entre ellos el odio hacia las personas homosexuales. Los discursos de la guerra, en consecuencia, buscaron disciplinar las conductas de las personas e incluso los propios cuerpos. Recordar los horrores de los años de la violencia política tiene una finalidad reconciliadora porque permite que nuestra sociedad sea consciente de sus propios odios e irracionalidades, los cuales advierten la urgencia de políticas públicas que promuevan erradicar todo tipo de discriminación, exclusión o estigmatización. Solamente afrontando a nuestros fantasmas podremos mirar al futuro con la esperanza de construir una sociedad radicalmente democrática. Y una manera de ir generando conciencia colectiva tanto en la comunidad LGTB como en la sociedad en general es mediante gestos simbólicos. La propia Comisión de la Verdad y Reconciliación propuso la realización de gestos simbólicos de reparación a las comunidades afectadas por la violencia; entonces, es importante promover un día de la “Memoria colectiva de los crímenes de odio”, la fecha propuesta sería el 31 de mayo, fecha en la cual el MRTA perpetró el asesinato colectivo antes descrito. Si bien es cierto este no fue el único caso pero sin embargo es el más conocido y la fecha no solamente tendría una finalidad de reparación simbólica, también buscaría generar conciencia colectiva sobre la necesidad de promover acciones que prevengan los crímenes de odio, porque desafortunadamente los mismos siguen ocurriendo.

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