FRANZ KAFKA Y LA PARÁBOLA

Leonardo Escobar Barrios

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ÍNDICE

1. Introducción 2. La parábola y su dimensión narrativa 3. La parábola y sus implicaciones de significación: las diferentes / posibles lecturas 3.1. Intento de un entorno parabólico kafkiano 3.2. La parábola se mistifica /se seculariza: lecturas desde BrodBenjamin-Scholem 3.3. La parábola se actualiza: lecturas desde Eco y Ricœur 3.4. La parábola se oscurece: una lectura desde Maurice Blanchot 4. Conclusiones en torno a la parábola en Kafka 5. Bibliografía

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16. Y los judíos estaban tan asombrados que no acertaban a responder. 17. Y el niño, recogiéndose en sí mismo, se gozó, y dijo: Os he hablado en parábola, porque sé que sois débiles e ignorantes. Evangelio apócrifo de Santo Tomás, redacción latina, estrofa seis, “De cómo fue tratado Jesús por un maestro de escuela” La verdad interna de un relato no se deja determinar nunca, sino que debe ser aceptada o negada una y otra vez, de manera renovada, por cada uno de los lectores u oyentes. Franz a Felice, en una de sus cartas Mi norma de trabajo al leer a Kafka es observar que hizo todo lo posible por evadir la interpretación, lo cual significa sólo que lo que más necesita y exige interpretación en la lectura de Kafka es su perversamente deliberada evasión de la interpretación. Harold Bloom, “Kafka”, Cábala y deconstrucción

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1. Introducción Debo la idea de este trabajo a la conjunción de dos escritores ilustres (ecos de Tlön). El planteamiento general de este escrito llegó a mí, y lo tomé como un asunto digno de ser investigado, por los

comentarios de Borges sobre Kafka en uno de sus ensayos cortos titulado “Los precursores de Kafka”, presente en su libro Otras inquisiciones. Este es un escrito en el que el escritor argentino trata de encontrar, dentro de la vasta cantidad de libros que ha leído, y dentro de las referencias generales que conoce, a algunos de los precursores del narrador checo-alemán. La cita precisa a la que debo la idea es ésta: “La finalidad mental de ambos escritores (se refiere a Kierkegaard y a Kafka) es cosa de nadie ignorada; lo que no se ha destacado aún, que yo sepa, es el hecho de que Kierkegaard, como Kafka, abundó en parábolas religiosas de tema contemporáneo y burgués”1. Un tiempo después de leer esto, me di cuenta que no era éste el único comentario con respecto a esta relación entre Kafka y la parábola. Lo que sí encontré era que el caso de Borges era el mismo de muchos otros autores: todos mencionaban la relación, pero pocos trataban de encontrar su debida justificación y sentido. Tratar de

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Borges, Jorge Luís, Otras inquisiciones, Obras completas, Emecé, Barcelona, 1989; tomo II, p. 89. Las cursivas son del autor de este libro, no están en el original citado. 4

encontrar una justificación y un sentido a esta relación es el propósito principal y último de esta publicación. Además de exponer una idea de los orígenes, considero pertinente comenzar este trabajo de escritura con la confesión de lo que muchos de mis lectores previos consideran una osadía: escribir un trabajo monográfico sobre Franz Kafka, teniendo en frente toda la crítica que se ha escrito sobre este escritor, podría resultar un proyecto atrevido y más, estando en el punto, en este, nuestro siglo XXI, abundante en la sistematización y recopilación de las críticas, en el que el autor checo-alemán se ha convertido en uno de los más estudiados de los últimos tiempos. José Rafael Hernández Arias menciona lo que sigue sobre este asunto en su prólogo a los cuentos completos publicado por la editorial Valdemar:
Kafka constituye un fenómeno único en la historia de la literatura. De pocos escritores se sabe tanto; numerosos simposios de germanistas, judaistas o de filósofos han estudiado su vida y obra hasta en los más recónditos detalles; el saber acerca de Kafka es inmenso, difícil de abarcar aún para el especialista. En 1977 Theo Elm calculó alrededor de 11 000 opiniones de expertos sobre la obra de Kafka. Los coloquios sobre Kafka suelen derivar en auténticas orgías interpretativas2.

A pesar de lo anterior, el prologuista no nos invita a dejar de lado la investigación sobre su obra o a ver ésta como una instancia ya finalizada desde el punto de vista interpretativo:

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Prólogo de José Rafael Hernández Arias, en: Kafka, Franz, Cuentos completos: Textos originales, Barcelona: Valdemar, p. 22. 5

No obstante, esta obra sigue siendo un enigma. No deja de causar perplejidad el abismo existente entre el saber acumulado, una verdadera Torre de Babel de conocimientos, y las pocas certezas que este saber proporciona. Tal vez por esta razón la obra de Kafka mantiene su vigencia, atrae a especialistas y profanos con una fuerza inusitada3.

Por otra parte, están aquellos críticos y lectores, quienes de tanto indagar en la obra de Kafka se han sumido en el malentendido, este fenómeno es citado por Maurice Blanchot: “Kafka tal vez quiso destruir su obra porque le parecía condenada a profundizar el malentendido universal”4. Sin embargo, y como marco inicial de este escrito, debo mencionar otras palabras del mismo escritor: “[…] Si la obra de Kafka “evoca” la célebre “interpretación infinita”, no se puede renunciar, sin embargo, a la búsqueda de un sentido que explique su actualidad”5. Sin embargo, quiero dejar claro, desde este momento primario, que planteo este trabajo como una simple indagación de un enigma irresoluble, como una inquisición en torno al sentido de una obra, pero que no busca para nada descifrarlo; como la muestra ferviente de un amor por lo desconocido, por aquello que no se llega a comprender, pero que se aprecia, como una muestra de asombro frente a la obra de Franz Kafka. Un ejercicio por el estilo es lo que intenta plantear el presente escrito de ahora en adelante, lo cual está, o podría estarlo, muy a tono con la manera en que el mismo autor austrohúngaro pensaba su obra,
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Ibíd., p. 25. Blanchot, Maurice, De Kafka a Kafka, México D.F., FCE, p. 79. 5 Ibíd., p. 15. 6

al aceptar, con sus propias palabras, que la verdad interna de un relato, si es que la hay y existe, es aceptada y negada de forma continua. De esta forma, el punto central de este trabajo de escritura será ese juego con la teorías e interpretaciones que se han erigido en torno a sus obras, en particular, en torno a sus relatos que tienen carácter parabólico, por eso tendría que hablar de una revisión, de un escrutamiento como repaso, de varias posibles lecturas. Ninguna estará supeditada a la otra, todas serán presentadas con el mayor grado de igualdad de unas ante otras. Teniendo en cuenta lo anterior, creo que es pertinente decir que a mí me conciernen más lo medios que el fin en sí mismo: no estoy interesado en el significado final de la obra de Franz Kafka, ni en que mi escrito se convierta en un trabajo exegético paradigmático sobre el autor; por el contrario, me intrigan las maneras como el significado de la obra puede llegar a ser construido. Es por esto que he decidido explorar la manera como el escritor utiliza una de las formas literarias más antiguas dentro de su obra eminentemente contemporánea: la parábola, como una posibilidad narrativa y de significación. Es una verdad pocas veces citada, algunos de los supuestos cuentos cortos y relatos de Kafka no son más que parábolas dentro de su miserable extensión, o cuentos que se yerguen, que se erigen, sobre la estructura propia que estas proporcionan. Durante la pesquisa bibliográfica para el presente escrito, me he encontrado con un sinnúmero de artículos académicos que intentan hacer un análisis de la parábola en la obra de Kafka, por ejemplo, algunos de estos críticos denominan a sus relatos cortos “La peonza”,
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“El animal en la sinagoga” y otros como parábolas. También me encontré el caso de un libro publicado por Schocken Books, donde se hace una clasificación de los relatos del autor entre paradojas y parábolas sin haber dado antes una debida justificación de dicha clasificación. Resulta curioso en el caso del primer libro antológico de Schocken Books que el título no sea más que eso, un título, porque en realidad el libro está organizado internamente de forma temática: en un primer apartado se juntan todos los relatos y fragmentos que en la obra de Kafka tratan sobre el tema chino; en un segundo apartado, los que tratan sobre el tema de Babel; en uno tercero, aquellos que tratan sobre el tema de Grecia y su legado, y en el cuarto se nos presenta ya una distribución más ecléctica. Por esta misma vía, la editorial Anagrama presenta una antología de relatos del autor que titula Bestiario haciendo referencia a que algunos de esos relatos están protagonizados, o tienen como figuras centrales, a los animales, los cuales podrían ser fácilmente identificados como fábulas, sin embargo, lo que hace un crítico como Alwin Baum en su artículo “Parable as Paradox in Kafka's Erzählungen” es tratar de insinuarnos que un relato como “El animal en la sinagoga” es una parábola, cuando, según será examinado en el primer capítulo acerca de las características del género, existen pocas marcas textuales que nos puedan llevar a pensar que eso realmente sea así. Teniendo en cuenta todo el análisis siguiente sobre la forma de la parábola, se puede decir que el autor checo-alemán sólo escribió dos parábolas, en su sentido estricto, ya que éstas dos piezas narrativas
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han de compartir todos los requisitos formales del género breve que nos concierne, estos dos serían las piezas “Ante la ley” y “Un mensaje imperial” (sin embargo, el mismo editor, Nahum Glatzer editará los relatos completos de Kafka diez años después y hará una selección más inteligente, tanto que el primer apartado de los cuentos completos está titulado “Two Introductory Parables” y los relatos que nos presenta son, sorprendentemente, ”Ante la ley” y “Un mensaje imperial”). Para este trabajo en particular tendremos como materia de análisis esas dos piezas cortas que son irrefutablemente parábolas: “Ante la ley” y “Un mensaje imperial”. Además será materia de análisis el breve ¿relato-reflexión? titulado “Sobre las parábolas”.

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2. La parábola y su dimensión narrativa Debo comenzar por aclarar que para mí es relevante mantener una claridad teórica, hasta el punto de llegar a ser incluso purista en lo que respecta al concepto de parábola. Por lo cual me interesa dejar claro el significado real de lo que es una parábola. El primer punto que debo dejar claro es que quiero estudiar las parábolas en los relatos cortos de Franz Kafka, como lo indica mi título, razón por la cual dejaré de lado otros escritos suyos que son realmente cuentos cortos o, que inclusive, se podrían llegar a identificar con la fábula (por la presencia de personajes animalizados6) o con el aforismo. Debido a que intento encontrar la parábola en sus obras narrativas cortas, creo que lo primero que debo hacer es comenzar con un ejercicio de definiciones. He pensado que lo más conveniente es partir de un entendimiento básico de los problemas y he querido que el concepto central de este libro sea la definición de parábola y las
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Debo mencionar aquí que según los últimos investigadores de la fábula no es ésta la principal característica para llamar a la fábula “fábula” y tratar, así, de separarla conceptualmente de la parábola. Según Harnisch, el rasgo central de la fábula es que su objetivo dialéctico se ha vuelvo inseparable de su esencia. El estudioso de esta figura retórica señala en su libro Fabeln. Formen, Figuren, Lehren que la fábula es una formación estética y un instrumento didáctico, un producto artístico y un medio retórico al mismo tiempo (citado por Harnisch, en su libro Las parábolas de Jesús, p. 91.). Este punto no es compartido por la parábola porque ésta no necesariamente debe tener el fin didáctico que quiso ponerle la tradición retórica en la lectura de este tipo de textos. 10

diferentes implicaciones, en el terreno narrativo y en el terreno del significado, que se desprenden de su conceptualización y de sus características varias. Si debemos citar una verdad para el desarrollo de este escrito es considerar que la parábola está llena de indeterminación desde el término mismo con el que la llamamos. Por ejemplo, se debe citar que el término griego “παραβολή” es la traducción en el Nuevo Testamento del termino siriaco “matla”, que proviene del hebreo “mashal”, palabra que en esa lengua semita suele designar, no sólo a la parábola que conocemos hoy, sino también a otras formas retóricas, tales como la fábula y el apothegm78. Lo mismo ocurre en la lengua alemana, el término alemán para designar a la parábola “Gleichniss”, puede ser traducido también como metáfora, como alegoría, y, en muchos casos, sus usos son indistintos. Otro fenómeno que vale la pena mencionar es el hecho de que se equipare en muchos casos la parábola con la alegoría. Sin embargo, es relevante que Harnish, en su libro Las parábolas de Jesús: una introducción hermenéutica, establezca una diferencia tajante entre ambos (y sumamente importante para el desarrollo y la significación de la parábola en nuestro caso) que será desarrollada más adelante. La parábola es una de las formas más simples que se pueden encontrar dentro del terreno de lo narrativo. Nos delinea un escenario,
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Citado en la Jewish Enciclopedia on line, http://www.jewishencyclopedia.com/view.jsp?artid=63&letter=P. 8 Esta palabra ingresa designa, según el Merriam-Webster Dictionary, una formulación o dicho corto, lacónico e instructivo. 11

nos describe una acción, y nos muestra un resultado. Es común que nos presente un personaje que enfrenta un dilema moral, o que lleva a cabo una decisión que se cuestiona y que sufre las consecuencias de ésta. La parábola, por lo general, nos relata una sola acción, consistente y simple, sin detalles ajenos o con circunstancias que distraigan. Algo que es importante notar es que se distingue de la fábula porque en ella intervienen en la acción narrativa caracteres humanos, no como en aquellas, en las que suelen intervenir animales, plantas, objetos inanimados o fuerzas de la naturaleza. Con respecto al término parábola suele ocurrir una

indeterminación lingüística, que se presenta en otras lenguas, pero no en el español. El término proviene de la palabra griega "παραβολή" (parabolē), que era el término usado por los retóricos griegos para designar cualquier ilustración ficticia que se presentara en la forma de una narrativa breve. Más tarde llegó a significar una ficción narrativa, que se refería generalmente a algo que podría ocurrir naturalmente, por medio de la cual se podrían comunicar asuntos morales y espirituales. Otra definición interesante es que la parábola es una metáfora que ha sido extendida para formar una ficción coherente y, al mismo tiempo, breve. Sin embargo, no es esto lo único que caracteriza a una parábola, puesto que es una condición compartida con la fábula y la alegoría. Debemos dejar claro que la parábola, a diferencia del símil, tiene un significado paralelo que no se dice y está implícito, aunque no es del todo secreto, porque al menos se dilucida; debe ser esta inestabilidad del significado lo que hace que las lecturas en torno a
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una parábola, en especial una kafkiana, puedan llegar a ser muchas. Otra característica al respecto es el uso que se da al interior de la parábola de un lenguaje metafórico que permite a quien se le

comunica llegar a aprehender de forma más fácil ideas complejas o que tienen cierto grado de dificultad. Teniendo en mente una definición de parábola que considera lo anterior es que George Fyler Townsend, en el prefacio a su traducción de las fábulas de Esopo, definió la parábola como: “el uso diseñado del lenguaje utilizado a propósito con el fin de comunicar un significado secreto y oculto diferente a aquel que se encuentra contenido en las palabras mismas, y que puede o no llevar una referencia especial al que la escucha o al que la lee”9. Desde el punto de vista narrativo podemos decir, con seguridad, que las parábolas de Kafka llevan a un punto límite una de las características propias del género, que consiste en que en ésta se traten temas o situaciones inusuales e inesperadas que hacen que el lector atraiga su atención hacia ésta. Jesús también lo hizo en sus parábolas, por ejemplo, no es normal que un hijo que ha abandonado la casa paterna sea recibido con regocijo; nos es convencional una remuneración que no ajuste el salario al rendimiento, como en la

parábola narrada en Mateo 20: 1. Uno de los más destacados teóricos de la parábola dentro de la tradición alemana, D.O. Vía, lo expresa así: “la parábola no es el relato de un caso típico, recurrente, sino una historia de libre invención. La parábola no se ocupa de lo que hace
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Fyler Townsend, George, Prefacio a las Fábulas de Esopo, definición consultada en Wikipedia, artículo Parable. Cita original: "the designed use of language purposely intended to convey a hidden and secret meaning other than that contained in the words themselves, and which may or may not bear a special reference to the hearer or reader.” Todas las traducciones incluidas en este libro son mías. 13

todo el mundo, sino que cuenta algo especial que le ocurre a una persona o a varias. La semejanza (alegoría) extrae su fuerza de lo aceptado generalmente, mientras que la parábola la extrae de dar credibilidad y verosimilitud a lo extraño”10. Además, dice que debe ser una obligación del relato parabólico: “asimilar lo inverosímil sin quebranto de la historia”11. Todo lo anterior lo hace Franz Kafka: nos presenta a guardias de puertas que en vez de dar la entrada a aquel que está autorizado para pasar, se la niega; algo similar pasa en el caso del mensajero: esperaríamos que alguien que lleva un mensaje tan importante, que ha sido dado por un moribundo en su lecho de muerte, llegue a su destino; ya sabremos que no llega a ser así. Es así como frente a las parábolas kafkianas nos encontramos con mucho más que un relato fantástico, nos encontramos con parábolas de excelente estructura. Esto último nos podría llevar a concluir que el autor checo-alemán era un excelente conocedor del género o, al menos, las había leído y las conocía. Además de todo lo que se ha dicho, podríamos dar a la parábola dos definiciones, la primera como una obra breve sagrada, presente en escritos de este tipo, y otra como un género ficcional corto con desarrollos dentro de lo literario. La parábola es un relato corto con un marcado lenguaje analógico, que se constituye así en una forma peculiar de la narrativa. En algunas existen, además, posibilidades metafóricas, que van más allá de lo figurado. La parábola es más un
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D. O Via citado por Harnisch, p. 60. cita su libro: D. O. Via. Die Gleichnisse Jesu. Ihre literatische und existentiale Dimension (BEvTH57), München, 1970, p. 23. 11 Ibíd., p. 23. 14

relato de acciones que de imágenes; en esto estriba su carácter narrativo. También podemos mencionar que tiene algo de teatral. Esta es la definición que se maneja en un libro que me parece desarrolla en buena medida los conceptos en torno a la parábola12. A pesar de la indeterminación lingüística del término para Wolfgang Harnisch, quien es uno de los principales estudiosos de la parábola en la tradición sinóptica, es de vital importancia hacer una distinción clara entre ambos tipos de relatos, entre los textos de tipo alegórico y parabólico. En opinión del autor:
[…] el relato alegórico habla de una segunda historia que se expresa en él y por él. Como la narración alegórica obedece a su vez a la segunda historia, y posee por tanto un carácter reflexivo, sólo cabe descubrir la alegoría a condición de que exista ya la estructura codificada. La comprensión debe seguir un movimiento circular: la alegoría transmite un referente a través del cual se transmite ella misma. La primera historia remite a otra que acredita a su vez la estructura interna de la primera13.

Mientras que la parábola lleva a cabo ciertos tipos de movimientos un tanto distintos. Es necesario que establezcamos en este punto una distinción clara entre ambos tipos de relatos porque van a poder guiar en buena medida lo que significa el posible significado (en la revisión de las distintas lecturas) que puede tener una parábola y, además,

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Harnisch, Wolfgang, Las parábolas de Jesús, Una introducción hermenéutica, Ediciones Sígueme, Salamanca, 1989, Capítulo 1, titulado “La peculiaridad narrativa del lenguaje parabólico de Jesús”. 13 Ibíd., p.47.

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ayudará al lector cotidiano del autor a saber en qué casos lee un relato del primer tipo y cuando un relato del segundo. Harnisch cree que la principal característica del relato parabólico es su naturaleza de autonomía narrativa. Para apoyar lo anterior recurre al trabajo de D. O. Via sobre las parábolas de Jesús, trabajo del cual yo también citaré algunos fragmentos El carácter autónomo consiste en que cuando nos encontramos frente a una parábola nos topamos con un relato o historia que habla desde sí misma y por sí misma. En este punto se distingue ostensiblemente de la alegoría porque, por lo general, ese tipo de escritos se refieren a marcas textuales estables y dirigidas a un público iniciado y conocedor de las referencias que se esconden detrás del relato primario. Harnisch escribe: “Es la red de relaciones internas de los distintos elementos, son el curso, la secuencia escénica y el movimiento de la acción los que reclaman nuestra atención, sin el rodeo de un referente situado fuera del relato”14. Por su parte, D. O. Via llamará nuestra atención sobre otra de las características centrales de la autonomía de la parábola, debido a que ésta habla de sí misma, el autor nos habla de una dirección “centrípeta” de nuestra atención, refiriéndose al carácter impactante del relato. Además Via califica este tipo de experiencia como “intransitiva”, porque: “Una obra literaria (en este caso, una parábola) puede encadenar intransitivamente nuestra atención porque no se refiere a acciones y pensamientos del mundo real; (…) No es un

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Ibíd., p. 55. 16

fragmento de vida; propone representaciones y pensamientos inventados, ficcionales, hipotéticos y posibles”15. Así, nos volvemos a encontrar con la diferencia respecto al relato alegórico: no nos movemos durante la lectura de una parábola en un mar constante de referencias externas, sino que el flujo mismo de la narración, por inusual que sea, nos guía en el camino de la lectura interna. Sin embargo, no podemos ser tan ingenuos y llegar a pensar que la parábola renuncia a cierta esfera de referencialidad, lo que pasa es que ésta es de un tipo particular. Via lo explica de esta forma: “… aparece estructurada en sentido centrípeto y todas las partes están correlacionadas. Las palabras, los significados y las acciones no remiten al mundo exterior, sino que están conectados entre sí”16. El relato parabólico también nos remite a un sentido, pero a aquel que se instituye por sus relaciones internas, no por su valor referencial: “sólo reconociendo que el relato remite a otra cosa al apuntar a sí mismo, se descubre la nota metafórica especial que caracteriza al lenguaje parabólico a diferencia de la alegoría. En este caso la evidencia remisora de lo narrado descansaría en su propia fuerza de atracción. Un movimiento centrípeto de tipo narrativo sería, en cierto modo, el factor desencadenante para un movimiento centrífugo de tipo metafórico17.”

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D. O Via citado por Harnisch, p. 56. cita su libro: D. O. Via. Die Gleichnisse Jesu. Ihre literatische und existentiale Dimension (BEvTH57), München, 1970, p. 76.
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D. O Via citado por Harnisch, p. 57. cita su libro: D. O. Via. Die Gleichnisse Jesu. Ihre literatische und existentiale Dimension (BEvTH57), München, 1970, p. 78. 17 Harnisch, Wolfgang, Las parábolas de Jesús, Una introducción hermenéutica, Ediciones Sígueme, Salamanca, 1989, Capítulo 1, titulado “La peculiaridad narrativa del lenguaje parabólico de Jesús”, p. 58. 17

Pienso que a partir del concepto primigenio de parábola se desprenden todos los demás problemas que me interesan en el desarrollo de la presente investigación, tales como las implicaciones de significado y las narrativas. En general, la forma y el contenido mismo de las parábolas hacen que estas dos instancias se vuelven asuntos a tener en cuenta. Por ejemplo, desde el punto de vista de lo narrativo, la parábola tienen algunos aspectos estables: es común que nos presente a los agentes más opuestos entre sí (como el que quiere entrar y aquel que no se lo permite). Por esta misma vía, encontramos que en las parábolas tampoco existe una descripción de los personajes; sólo los conocemos a través de sus palabras y de las acciones que llevan a cabo. Lo otro que podemos mencionar dentro de los aspectos narrativos es que la parábola apunta a lo fragmentario y crea un universo autónomo y creíble sólo dentro de su extensión. Harnisch lo menciona así: El propio relato parabólico presenta el carácter de un fragmento. Describe una sección de la realidad cotidiana, y esto de un modo peculiar. En efecto, al omitir cualquier contexto y muchos matices de las circunstancias existenciales para lograr una polarización de los personajes, crea una atmósfera de irrealidad, la atmósfera de un mundo narrado. Ella obliga a los personajes, que actúan en un plano casi ahistórico, a encontrarse de modo artificial aunque el encuentro ofrezca los rasgos de lo cotidiano18. Un aspecto crucial del planteamiento teórico de Harnisch es el desarrollo de lo que él llama la tipificación de las formas, al exponer
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Ibíd., p. 31. 18

las diversas características de la parábola en el plano de lo narrativo. A continuación lo que haremos es examinar cada una de estas características y ver de qué forma se cumplen en el caso de la parábola clásica y en el caso de Kafka, para dejar claro lo que llamaremos la dimensión narrativa. La parábola presenta algunas características narrativas y estructurales muy particulares. Por ejemplo, se puede mencionar que es una pieza miniaturística de carácter épico, representa, en semejanza con la fábula, una serie de encuentros representables como espectáculo teatral. Tiende al mundo del drama19. Además, en la parábola el lenguaje es extremadamente lacónico y se concentra en lo esencial20. En este último punto encontramos una relación estrecha con el carácter general de la obra kafkiana: lo lacónico. Pienso que es conveniente examinar esas marcas narrativas en los dos relatos escogidos para el grueso del presente escrito, con el fin de que no exista la menor duda de que nos encontramos frente a parábolas y así no caer en el vicio general que existe de creer que toda la obra de Kafka responde a una naturaleza parabólica, cuando, en realidad, si se hace un análisis de la dimensión parabólica en su narrativa encontramos otro tipos de resultados21.

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Ibíd., p. 23. Ibíd., p. 26. 21 Por ejemplo, Heinz Politzer, en su célebre y citado trabajo Franz Kafka, Parable and Paradox, Cornell Paperbacks, Cornell University Press, Ithaca, New York, de 1966, plantea que los movimientos parabólicos son comunes a toda la obra de Kafka, planteamiento con el cual no estoy de acuerdo, después de haber realizado todo este análisis. 19

El primero de los rasgos a tener en cuenta para el examen es que la parábola nos ofrece una secuencia escénica que culmina al final dramáticamente en una solución. La parábola nos esboza una historia que pasa ante nuestros ojos en forma escénica. Harnisch agrega que: “Hay personajes principales y accesorios, que aparecen y desaparecen conforme a las exigencias de la dirección escénica. Y el movimiento de la acción se encamina de nuevo hacia una escena final concebida dialogalmente22. Lo anterior lleva a que, en la mayoría de los casos, la parábola esté organizada como en una especie de actos. Un elemento adicional a tener en cuenta, según el crítico, es que la secuencia de las escenas presenta un carácter irreversible para mantener la intención narrativa. Veamos de qué manera se encuentra presente lo anterior en los relatos de Kafka. En “Ante la ley” vemos como un hombre del campo llega y quiere pasar las puertas de la Ley, el guardián de la puerta le dice que por el momento no le puede permitir la entrada, esa sería la escena uno; en la escena dos, el hombre, debido a que ve la puerta abierta, intenta ver a través de ella, por otra parte, el guardia le reta a pasar a pesar de la prohibición que le ha hecho, además le dice que no intente hacerlo, porque a medida que pasa más y más adelante se encontrará con guardias más terribles, lo que decide el hombre es esperar resignadamente su turno; esa sería la segunda escena. En la tercera, ingresa un nuevo elemento a la acción narrada, el guardia le pasa un
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Harnisch, Wolfgang, Las parábolas de Jesús, Una introducción hermenéutica, Ediciones Sígueme, Salamanca, 1989, Capítulo 1, titulado “La peculiaridad narrativa del lenguaje parabólico de Jesús”, p. 20 (las cursivas son mías). 20

taburete al hombre para que pase allí sentado la larga espera que se prolonga por días, meses, e incluso años. En medio de esta espera se dan conversaciones, sobornos, interrogatorios e incluso un

conocimiento total del guardia hacia aquel hombre que venía del campo, pero el hombre al fin no consigue pasar la puerta, ésta sería la tercera escena, y, sin duda, la más larga. En la cuarta escena, que sería la escena final, se da, el que puede ser llamado por Harnisch, el final dramático de la acción, el hombre sorprendido de no ver a nadie pasar por esa puerta en tantos años, pregunta al guardia: “Todos aspiran a entrar en la ley”, (…), “¿cómo es que en tantos años nadie más que yo ha solicitado entrar?” Al final el drama se encuentra en que el guardia le dice que esa puerta estaba destinada sólo para él, pero que en ese preciso instante él se irá y la cerrará. Termina la acción. Igualmente, en “Un mensaje imperial” vemos una organización escénica similar. Podríamos decir que esta parábola tiene una peculiaridad, puesto que no comienza con la descripción inmediata de la primera escena, sino que comienza in medias res. Se nos informa que con anterioridad se nos ha enviado un mensaje a nosotros, después de esto se nos informa la primera escena. Desde su lecho de muerte el emperador envío un mensaje, hizo arrodillar al mensajero junto a su lecho y después hizo que éste le repitiera el mensaje al oído, así de importante era el mensaje. En la que podría ser la segunda escena, el mensajero es despedido contando como testigos a los espectadores de la muerte, que pueden apreciar todo el panorama debido a que los muros que impedían la vista han sido derribados y
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desde las escalinatas que rodean la escena de la muerte, observan. En la tercera escena, veremos cómo, en resumidas cuentas, el mensajero, a pesar de su tesón, se pierde en espacios que son infinitamente imposibles de transitar del todo, al final de la escena, se nos informa que el propósito que intenta cumplir el mensajero es imposible de lograr. La cuarta escena es de verdad un fin dramático: se nos informa en ella que todo lo que presenciamos antes nos es más que nuestro sueño vespertino mientras estamos sentados al pie de la ventana. Un segundo rasgo sobre el cual se puede llamar la atención es sobre la naturaleza dialogal de la acción narrativa, razón por la cual se da un acercamiento entre las distancias propias de la narrativa y de lo dramático: gran parte de las acciones ocurren en los diálogos y nos enteramos del problema principal precisamente porque desfila por las palabras de los personajes que actúan. A veces también predomina el monólogo, que es también por naturaleza dramático, aunque en el caso de Kafka se usa un narrador omnisciente que nos informa de lo que pasa por la cabeza de los implicados, razón por la que el monólogo, en los dos relatos descritos, está ausente. Otro de los aspectos narrativos singulares de la parábola son las razones que existen para que la organización de las secuencias sean las elegidas. Harnisch menciona que “el entramado de relaciones de las distintas escenas garantiza así el efecto del relato”23. Esta situación es bastante clara en el caso de “Ante la ley”, el hecho de que el hombre espere por años y años, da sentido, y dolor, a que la puerta se
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Harnisch, p. 24. 22

cierre después de todo lo que ha pasado. También se presenta, a su manera, en “Un mensaje imperial”. El hecho de que el relato comience con la información sobre el mensaje que se nos envíe, da sorpresa, y dolor también, a que éste no pueda llegar a nosotros por el deambular infinito. Y el final se conjuga magistralmente con la información del principio: que se nos envía un mensaje no es más que uno de nuestros tantos sueños distraídos, mientras vemos por la ventana. Otro de los aspectos específicos tiene que ver con la tipificación precisa que cumplen los personajes dentro de la acción narrada en de la parábola. Ya lo había dicho arriba, la narración es extremadamente lacónica y se concentra en lo esencial. Es tanto así que sabemos poco sobre los personajes, sabemos muy poco sobre cómo son físicamente y demás, en la mayoría de los casos conocemos sus actitudes por descripciones muy generales o por sus propias palabras. Esto se hace patente también en la limitación en el número de actores en la acción: uno o dos, máximo tres, son suficientes. Esto se cumple en ambos relatos de Kafka: en “Ante la ley” sólo tenemos al guardián y al hombre que quiere entrar, aunque la puerta de la ley, quieta, inmóvil, es casi otro personaje, pero la acción se sustenta principalmente en los dos primeros. Lo mismo pasa en “Un mensaje imperial”, sólo un emperador moribundo y un mensajero bastan, los testigos son casi anónimos y permanecen en silencio, aunque en este caso nosotros nos convertimos en soñadores de la acción y en un personaje más; pero la acción central la sustenta el mensajero y su amo que lo envía. Esta relación de personajes también suele sustentarse en un número dual: un amo y su siervo, un esclavo y su amo, una viuda y un juez; el
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caso de Kafka no es la excepción. Otro punto que tiene que ver con los personajes es que, por lo general, se da una polarización entre éstos, es decir, que se presenten como parejas opuestas entre sí: esto lo vemos en los relatos kafkianos también. Nos topamos con el que vigila la puerta, quien da permiso para entrar, y con aquel que quiere atravesarla, pero debe pedir autorización al primero. Nos encontramos con aquel que envía el mensaje y con aquel que lo lleva; los dos se encuentran en posiciones que son opuestas, que están polarizadas. Para seguir con el tema de los personajes debemos abordar lo que Harnisch llama la imagen de los personajes en el mundo narrado de la parábola. Esto tiene que ver con que los personajes dentro de ésta: “no son seres de carne y hueso, a los que el lector tuviera que seguir con sus sensaciones y sentimientos, (…); aquí no actúan personas, sino espectros, seres inventados, artificiales, comparables a muñecos.” Lo que hace lo anterior es crear una esfera poética peculiar que hace que el carácter analógico de la parábola se exacerbe. Lo anterior lo vemos en el caso de Kafka: se supondría que si el hombre que viene del campo estaba destinado para esa puerta ha debido cruzarla, pero no fue así, lo otro es que, ¿quién puede esperar tanto tiempo frente a una puerta, hasta estar frente a las puertas, pero de la muerte? Por último, encontramos lo que podemos llamar la exposición rápida, sucinta y sorprendente de la acción parabólica. Existen pocos porqués: no sabemos por qué el guardia no le permite el paso al hombre, no sabemos por qué ha muerto el emperador, no sabemos por qué se ha elegido a ese hombre para que pase y no a otro, no
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sabemos por qué el mensajero se pierde en la infinitud de los espacios, no conocemos una explicación a esa expansión espacial. “Ni nos aclaran una decisión, una acción o un acontecimiento que luego provoca una serie de complicaciones o de conflictos. Así mismo, el relato termina abruptamente. Nos gustaría saber cómo reaccionan los jornaleros recién llegados a las palabras finales del propietario de la viña (…). Estas cavilaciones quedan reservadas al oyente”24. Lo anterior sucede en una de las parábolas del Nuevo Testamento, sin embargo, en Kafka también lo encontramos: no sabemos cuál es la suerte del hombre después que la puerta sea cerrada, no sabemos Para seguir con el tema de los personajes debemos abordar lo que Harnisch llama la imagen de los personajes en el mundo narrado de la parábola. Esto tiene que ver con que los personajes dentro de ésta: “no son seres de carne y hueso, a los que el lector tuviera que seguir con sus sensaciones y sentimientos, (…); aquí no actúan personas, sino espectros, seres inventados, artificiales, comparables a muñecos.” Lo que hace lo anterior es crear una esfera poética peculiar que hace que el carácter analógico de la parábola se exacerbe. Lo anterior lo vemos en el caso de Kafka: se supondría que si el hombre que viene del campo estaba destinado para esa puerta ha debido cruzarla, pero no fue así, lo otro es que, ¿quién puede esperar tanto tiempo frente a una puerta, hasta estar frente a las puertas, pero de la muerte? Por último, encontramos lo que podemos llamar la exposición rápida, sucinta y sorprendente de la acción parabólica. Existen pocos
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Harnisch, p. 31. 25

porqués: no sabemos por qué el guardia no le permite el paso al hombre, no sabemos la razón por la cual ha muerto el emperador, no sabemos por qué se ha elegido a ese hombre para que pase y no a otro, no sabemos por qué el mensajero se pierde en la infinitud de los espacios, no conocemos una explicación a esa expansión espacial. “Ni nos aclaran una decisión, una acción o un acontecimiento que luego provoca una serie de complicaciones o de conflictos. Así mismo, el relato termina abruptamente. Nos gustaría saber cómo reaccionan los jornaleros recién llegados a las palabras finales del propietario de la viña (…). Estas cavilaciones quedan reservadas al oyente”25. Lo anterior sucede en una de las parábolas del Nuevo Testamento, sin embargo, en Kafka también lo encontramos: no sabemos cuál es la suerte del hombre después que la puerta sea cerrada, no sabemos siquiera si en realidad la cerrará el guardia o si el hombre correrá y entrará antes de que eso ocurra. No sabemos cuál es el destino de un mensaje que deambula en nuestros sueños; no sabemos siquiera porqué deambula. Para terminar dentro con este repaso de rasgos parabólicos debemos incluir lo que es denominado, por los críticos y estudiosos de la parábola, la ley estilística del contrapeso. Cito: “Si hay una serie de personas o de cosas, la más importante se coloca en primer lugar, y se reserva el último lugar para aquella que sirve para potenciar el componente épico especial. Nosotros llamamos a esos extremos, con terminología náutica, peso de proa y peso de popa. El punto de
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Olrik. A. p. 64 del libro Epische Gesetze der Volksdichtung, en: W. Harnisch (ed.) Gleichnisse Jesu. Positionen der Auslegung von Adolf Jülicher bis zur Formgeschichte (WdF366), Darmstadt 1982. 26

gravitación épico está siempre en el peso de popa”. Así, en “Ante la ley”, es la clausura final de la puerta y las palabras del guardián las que hacen que pese la espera, la larga espera, del hombre. Es el hecho de que el mensajero se pierda al final por el espacio del imperio, y por el espacio de nuestro sueño, lo que hace que toda la secuencia de la parábola pese. Todo se resume en la popa. Hasta aquí vamos con el análisis de las características y posibilidades narrativas de la parábola, a continuación, haremos un repaso de las diferentes posibles lecturas.

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