José Ignacio López de Arriortúa

El año 1992 le había servido para sentar las bases de su éxito y en 1993 vendría la consagración. Pero ese día debía cambiar su vida. Antes de regresar a Estados Unidos alguien muy importante le esperaba en el Hotel Sheraton del aeropuerto de Francfort. Era Ferdinand Piëch, que acababa de ser designado presidente de Volkswagen y que había pensado en López de Arriortúa como la persona adecuada para ayudarle a sacar a la empresa de una situación más que difícil. Su método para racionalizar los sistemas de producción le había convertido en el hombre estrella de un sector industrial que mueve billones de pesetas cada año.La propuesta era una bomba: dejar General Motors y saltar a Volkswagen. Entre esa reunión y su fichaje definitivo por la firma alemana en marzo del año siguiente se dieron muchas circunstancias para que el empresario vasco adoptara una decisión que, con el tiempo, ha dado pie a uno de los mayores escándalos de la industria automovilística y que ha terminado, de momento, con su dimisión de la vicepresidencia de Volkswagen. Tres años y medio de guerra entre Generals Motors y Volkswagen, la decisión de una juez de Detroit de admitir y agilizar la demanda del consorcio americano y la caída de las acciones de la empresa alemana forzaron finalmente la renuncia voluntaria de Arriortúa, con una indemnización que algunas fuentes han llegado a cifrar en 1.000 millones de pesetas. A cambio, Volkswagen espera pactar la paz con su competidor. Prácticamente desconocido hasta hace cuatro años, la presencia de este vasco, nacido en un caserío situado junto a Etxano y Amorebieta, en los titulares de prensa ha sido continua desde entonces. Primero, con su llegada a Detroit como vicepresidente de compras el día 1 de mayo de 1992. A continuación, con su polémico salto a Volkswagen. Y, finalmente, por todos los procesos judiciales en los que se ha visto envuelto. Iñaki, como todavía le llaman en Estados Unidos, nació el 18 de enero de 1941. El trabajo de su padre, encargado de una fábrica en Izar, le marcó desde pequeño, y se matriculó en la Escuela de Ingenieros Industriales de Bilbao cuando terminó el bachillerato. Siete años después, el 28 de junio de 1966, salió de la Universidad doctorado en Ingeniería Industrial. De carácter muy familiar, su sueño hubiera sido trabajar en la misma fábrica en que lo hacía su padre. Sin embargo, acabó entrando en Idom, una empresa de ingeniería que a las pocas semanas le destinó en Laminaciones Echevarri. Un año después le ofrecieron trasladarse a La Junquera y trabajar en la autopista que debería unir Francia con Gerona. No aceptó porque suponía dejar el caserío y su entorno. La tierra, que al final de su larga carrera volvería a aparecer con fuerza, le marcaba. De este modo, comenzó a trabajar en Cenemesa, que tenía la planta a unos veinte kilómetros de su casa y que poco después sería adquirida por Westinghouse. Fue ahí donde comenzó a destacar como organizador del trabajo, teniendo en cuenta las habilidades de cada uno de los operarios que rápidamente se sintieron conquistados por él. Pero esta promiscuidad con los trabajadores no gustó demasiado a los directores de la empresa y López de Arriortúa decidió cambiar de aires. Dejó Westinghouse y se casó con Margarita Urquiza, hija del alcalde de Busturia, a la que había conocido en la playa. La boda se celebró en noviembre de 1969 y, tras el viaje de novios, Iñaki entró a trabajar en Firestone, en el departamento de desarrollo. En 1972, con la llegada a la dirección general de la empresa de Agustín Tellería, tuvo su gran oportunidad. Tellería encargó al joven ingeniero López que pusiera en marcha el método de trabajo Bedaux, que permitía organizar la producción de una forma más rentable. No fue fácil. Los empleados no admitieron cronometrajes e hicieron huelga de brazos caídos. Sin embargo, convencido de sus ideas, Superlópez solucionó el problema con una rápida negociación directa con los líderes del todavía encubierto sindicato Comisiones Obreras. La popularidad que consiguió entre los trabajadores de Firestone hizo que fuera respetado incluso durante la dura huelga de 1975, que duró tres meses. Los piquetes siempre permitieron el paso de López a su despacho en la fábrica.

José López Aurrecoetxea. primero director de Producción y posteriormente presidente de General Motors España. mientras todo parecía rodar perfectamente para López de Arriortúa en General Motors. que. aprovechando uno de los habituales viajes que Iñaki hacía a Europa para asistir a las reuniones de General Motors. Tampoco quería que sus tres hijas. Él fue quién le hizo escalar posiciones. Los suministradores norteamericanos. generaba grandes pérdidas. que potenció su asistencia a seminarios y conferencias. Bien relacionado con las industrias del sector. El año 93 tenía que haber sido el de su consagración. comenzaban a aplaudirlos.Su éxito en la reorganización del trabajo en Basauri le hizo ganar prestigio dentro de la organización mundial de Firestone. Hombre con fama de buen gestor. que había sido nombrado presidente de General Motors Europa. en marzo de 1992. La protección de Jack Smith cimentó la idea de que López de Arriortúa jamás podría dejar el grupo norteamericano. quien finalmente le empujó a aceptar la oferta que marcaría su vida. que se disponían a poner en marcha la factoría de Figueruelas. Fue su padre. General Motors había hecho público el ahorro que la gestión de Superlópez había supuesto para la compañía en apenas seis meses de trabajo. En algunos casos suponía romper acuerdos con empresas que siempre habían trabajado para la compañía. que acababa de ser designado sucesor a la presidencia de Volkswagen. Y cuando. Desde su entrada. le recomendó honestamente que aceptara. se criaran fuera del País Vasco. le ofrecieron el puesto de director de Organización Industrial. Todo esto provocó críticas y amenazas que Jack Smith. Primero. que posteriormente fueron adoptados por General Motors Europa en todas sus factorías y que terminarían por convertir a esta filial en la empresa fabricante de automóviles más eficiente del mundo. hasta la vicepresidencia europea del área. La pesadez de las estructuras del grupo en Alemania era tal que sería imposible evitar las pérdidas. Begoña y Maite. el presidente del Consejo de Administración de Bosch. pudo poner en práctica sus métodos. Poco a poco. de que todos los contratos de suministro que tenía General Motors quedaban en suspenso. Agustín Tellería. Sin embargo. quien le propuso tener un encuentro con López de Arriortúa. incluso con empresas de la propia General Motors. desde su llegada a Detroit seis meses antes habían mostrado una cierta oposición a sus métodos. él ya había tenido su primer contacto con Ferdinand Piëch. hasta la dirección general de compras de Adam Opel AG y. posteriormente. aunque no deseaba perder a su colaborador. fue elevado a la presidencia ejecutiva de General Motors tras la revolución de los directores generales. para que desde allí impusiera su sistema de trabajo y sacara a la central norteamericana del caos. se había encontrado con una situación desesperada. a finales de 1992. Atrás quedó el estupor y las protestas que había generado el anuncio. una de las marcas del grupo alemán. le llamó rápidamente a Detroit. gracias al respaldo de Hans Huskes. hasta entonces presidente de Audi. La primera entrevista se celebró en el Hotel Sheraton del aeropuerto de Francfort. donde se había comprado una nueva casa de la que se sentía orgulloso. cuando apenas llevaba un mes como vicepresidente mundial de Compras. Pese a que el propio director general de Firestone. el presidente ejecutivo de General Motors. Otra vez su apego a la tierra. Empezó su ascenso dentro del gigante norteamericano. En 1979 los dirigentes de la marca en España. Debió de ser en una de estas reuniones cuando alguien de General Motors se fijó en él. frenó una tras otra. . Piëch. Aunque el sueldo casi doblaba al que ganaba en Firestone Iñaki lo rechazó. Fue en esa época cuando conoció a Jack Smith. estaba intentando poner en orden la filial europea que. No quería dejar Bilbao y mucho menos Amorebieta. fue Hans Merkle. A finales de diciembre de 1992. por entonces. las empresas iban aceptando las mejoras en sus sistemas de producción que les proponían los hombres del equipo del ejecutivo vasco a cambio de contratos que les garantizaban el suministro en exclusiva de las piezas que produjeran durante toda la vida del vehículo. él seguía firme en su negativa. Irene.

Aunque en un organigrama de la compañía publicado por el semanario Automotive News. no conseguía amoldarse a la vida en Bloomfield Hill. Iñaki llegó a adquirir un compromiso personal muy serio con empresas.Aunque aquella entrevista cambiaría su vida. Ese día. sus dos perros amanecieron degollados. puso en marcha un proyecto de financiación en el que colaboraban el Banco Bilbao Vizcaya . Hasta la llegada de Iñaki a Detroit no se conoció la existencia del proyecto. la Caja de Ahorros de Vizcaya. porque dependía directamente de Jack Smith. pero a Iñaki le quedó un sentimiento de amargura. había intentado que dependiera de él. el responsable de finanzas de la compañía americana aseguró que se había cancelado el proyecto. instituciones bancarias y personalidades del País Vasco con el objetivo de romper la tendencia de huida de empresas de su tierra y montar allí la fábrica de automóviles más avanzada del mundo. que le habían nombrado Cónsul Honorario en junio de 1992. Lou Hughes. Un día. furioso. La tercera circunstancia que propició su marcha fue la famosa planta de Amorebieta. en pocos meses. Allí. el barrio residencial de Detroit en donde viven todos los magnates del sector. En la cúpula de General Motors alguien comenzó a moverse para intentar controlar el creciente poder que iba adquiriendo el ejecutivo vasco. Un sueño en el que López de Arriortúa había empeñado su prestigio. Iberdrola. William Hoghlund. anunció que la fábrica que había ideado el español se localizaría en un país de la Europa del Este. Comentó la idea a Pradera quien. a la espera de tiempos mejores. en realidad disponía de más capacidad ejecutiva que la mayoría de los vicepresidentes que le precedían. Superlópez figuraba en el puesto setenta del escalafón. el Grupo Mondragón. para no dejarle en mal lugar. Y se sintió traicionado cuando supo que esa planta nunca se construiría en su pueblo. Por eso. diputado general de Álava. y algunas empresas más. Amigo personal de Xabier Arzalluz. llamó a Ferdinand Piëch para explicarle que estaba decidido a dar el salto. Aunque eso no lo sabía todavía Arriortúa. siendo todavía vicepresidente de General Motors Europa y se sintió involucrado por la preocupación que éste le manifestó en cuanto al futuro industrial del País Vasco. Sobre todo. el gran jefe. Arriortúa había conocido a José Alberto Pradera. Incluso llegó a recibir amenazas telefónicas. año en que la propuesta fue presentada a General Motors. el vicepresidente financiero. que se había adaptado perfectamente a la vida en Alemania. pensó que quizá podría establecer la planta piloto en el País Vasco y más concretamente en Amorebieta. Pero entonces. con el que nunca tuvo una buena relación y que había asumido la presidencia de General Motors Europa. La primera era que Margari. El segundo detonante del abandono fue de orden interno. en la reunión de estrategias futuras de la compañía. ante su asombro. en donde el gobierno vasco disponía ya de unos terrenos que podrían serle útiles. aceptó firmar una carta en la que se decía que la fábrica había quedado congelada pero no cancelada. La primera indiscreción sobre la cancelación del proyecto español la cometió Bill Hoghlund durante la recepción de General Motors en el Salón del Automóvil de Detroit. Todo esto ocurría durante 1991. su mujer. cuando López comenzó a tener perfilado su proyecto sobre un nuevo modelo de fábrica de automóviles. Al saber que no habría fábrica para su pueblo y sus amigos. Basándose en las promesas que le fueron hechas por Jack Smith. . Una rápida llamada a Smith solucionó el problema. la cúpula directiva prácticamente había tomado ya la decisión de que no sería el País Vasco el escenario de la factoría en el caso de que se construyera. Su familia sufrió un cierto vacío después de la decisión de Arriortúa de dejar en suspenso los contratos de suministro. Desde ese momento y hasta el ocho de marzo no hubo más novedades sobre la planta de Amorebieta. Iñaki pidió explicaciones y Jack Smith. Iñaki no se hubiera ido de General Motors si no hubieran concurrido tres circunstancias.

después de que Harry Pearce solicitara por escrito a Arriortúa que él y sus colaboradores devolvieran los documentos que tuvieran en su poder. . Le presentó a la firma un contrato por cinco años. Klaus Liesen. Un grave accidente automovilístico sufrido en 1998 le retiró del huracán mediático en el que se encontraba inmerso. Pero a continuación cometió el error que convirtió al ejecutivo español en un hombre de Volkswagen. Al día siguiente Jack Smith volvió a la carga. quien le anunció que su nombramiento acababa de ser aprobado. los tres principales ejecutivos de la compañía eran defensores del español. que ha mostrado mucha más diligencia y ha conseguido asustar al consejo de administración de Volkswagen. Superlópez está montando una empresa de asesoramiento. decidió llevar su demanda ante el Tribunal de Distrito de Detroit. El lunes siguiente volvió a su despacho dispuesto a seguir en General Motors. junto a su casa. Empezaba la guerra. Y anuncia su vuelta con las mismas ideas. Sus más directos colaboradores decidieron pasarse también a Volkswagen. Su presidente. aunque nunca haya conseguido llevarla a cabo en Amorebieta. Revisó el discurso en el que anunciaría a la prensa su continuidad y recibió a Harry Pearce. Éste le ofreció aplazar un año su incorporación a Volkswagen. Para librarse de sus problemas. Los dos gigantes del automóvil aplican sus métodos y su modelo de fábrica está en marcha. Pero el presidente de General Motors no estaba dispuesto a dejar escapar fácilmente a su colaborador.El día 10 de marzo voló a Detroit. General Motors. No consiguieron hacerle cambiar de opinión. Ahora. López terminó por ceder y llamó a Piëch para pedirle disculpas. Francisco García. manejaba. Lou Hughes pedía a Pearce que registraran el despacho de López de Arriortúa para verificar si estaba toda la documentación confidencial que. donde nadie discute su eficacia. Ángel o demonio. Después de tres largos años de batalla. Siguió una nueva demanda por espionaje industrial ante la fiscalía de Darmstadt. López ha vivido bajo la presión de los Tribunales que en sus primeras decisiones le fueron favorables. coger a su familia y volar a Alemania. acaparando titulares de la prensa. contactaron con otros ejecutivos de General Motors para ofrecerles que les siguieran en el cambio. su familia llegó incluso a alegar que sufría amnesia La batalla legal de General Motors contra él y contra Volkswagen concede a sus ideas el valor que realmente tienen. acompañado por su mujer. entregaba a Harry Pearce una carta de dimisión dirigida a Jack Smith. sus métodos de trabajo han revolucionado el sector del automóvil. Y estos. Desde entonces. El viernes día 12 visitó a los López en su casa acompañado de Rick Wagoneer y de Harry Pearce. Le dijeron que ellos se encargarían de deshacer el contrato con Volkswagen y Smith le ofreció la vicepresidencia de Operaciones en América del Norte. por su cargo. Mientras viajaba hacia Francfort. Nada más llegar se entrevistó con Jack Smith para comunicarle su decisión de marcharse. quiso pactar una salida que acabó forzando la dimisión del español. con una cadena de procesos legales sobre su espalda. Iñaki aceptó. Iñaki se negó a firmarlo y. en vista de la lentitud de la Justicia en Alemania. Al día siguiente. lo que implícitamente significaba convertirle en el número dos de la compañía. que le acaba de suceder como responsable de compras de General Motors. a su vez. Echaron documentos en falta. en ese momento decidió volver a su casa. Todo esto hizo temblar a los dirigentes de General Motors que terminaron presentando una solicitud de amparo ante la Justicia alemana. Iñaki López de Arriortúa se ha convertido en la pieza de la discordia.

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