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FUNDAMENTO DOCTRINAL DE LA IGLESIA DE DIOS (7° día) Impreso y distribuido por “La Verdad

FUNDAMENTO

DOCTRINAL

DE LA

IGLESIA DE DIOS (7° día)

FUNDAMENTO DOCTRINAL DE LA IGLESIA DE DIOS (7° día) Impreso y distribuido por “La Verdad Presente”,

Impreso y distribuido por “La Verdad Presente”, Agencia Editorial de la Iglesia de Dios (7o. día) A. R. Registro Constitutivo No. SGAR/9/93, Expedido por la Secretaría de Gobernación. Domicilio de la imprenta y publicación: Av. Universidad No. 205 Col. Buenavista, 62130 Cuernavaca, Mor. Teléfono: 01 (777) 1020135 / 01800 0362668. Fax: 01 (777) 311-0570. INTERNET: www.iglesia7d.org.mx Correo electrónico:

editorial@iglesia7d.org.mx.

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PRÓLOGO

Aprendemos a vivir respondiendo a preguntas como: ¿Por qué estamos en la tierra? ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? Para nosotros son insuficientes las respuestas fundadas en lo temporal, en especial las racionales, porque, ante el gran misterio de la vida, sus aportaciones terminan por decepcionar y rayar en lo absurdo cuando en su afán por negar toda referencia a lo eterno, hacen que los seres humanos ocupen el papel de dioses, sin ninguna otra instancia ante la cual hacerse res- ponsables de sus actos; dioses tan frágiles y vulnerables como lo es cada ser humano. Nos queda claro, que las respuestas a las preguntas impor- tantes de la vida sólo pueden venir de Dios y no de la razón humana. Buscamos respuestas trascendentes, y sólo podemos tenerlas en un encuentro renovado con Jesucristo, que enriquezca nuestra com- prensión del Evangelio, de la Salvación y vida eterna debidas a la fe. Por la gracia de Dios, tuvimos ese encuentro en sucesivos Concilios que nos dieron una compresión más amplia de estas realidades. Esta renovación nos impone la necesidad de revisar y reformular toda nuestra compren- sión de Dios, la fe, la Iglesia, el hombre, el Reino, la vida eterna y otros aspectos más. Buscamos una vivencia de la fe y una convivencia religiosa más libres por medio de la principal herramienta que tenemos: la acción de Dios; y por medio de nuestras herramientas, que son secundarias, pero muy importantes, a saber: nuestra comprensión del Evangelio, de la sal- vación por gracia y el estudio de la Biblia, hecho con recursos que antes no teníamos. Herramientas que usaremos en medio de las circunstan- cias históricas que nos ha tocado vivir. Buscamos ser fieles a la voluntad de Dios, en un mundo donde hay muchas creencias que afirman ser una expresión verdadera de ella; pero en realidad están motivadas por ideas, experiencias o intereses mera- mente humanos. Éstas deben ser desenmascaradas a la luz de la Palabra de Dios pues representan peligro para una fe saludable.

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Contexto religioso en el que se reelabora nuestro credo.

1. Espiritualidad a la medida del ser humano

Es una espiritualidad subjetiva. La verdad se mide por la experien- cia vivencial y subjetiva del individuo; ya no se busca la verdad reli- giosa que toca el entendimiento escritural sino la verdad interna del sujeto. La conciencia individual es lo que determina todo lo religioso.

Es una espiritualidad emocional. Estamos en una época en donde prevalece el “emocionalismo”; hay una sobrevaloración de la afecti- vidad, se da la primacía a lo sensible por encima de la razón y el pen- samiento lógico. Esta emocionalidad considera a la intuición como un modo de conocimiento primario y fundamental.

En las comunidades emocionales prevalecen: la fuerte adhesión personal en torno de una figura carismática, se intensifica el vínculo afectivo interpersonal y se minimizan las implicaciones sociales de pertenencia y obligaciones, se desconfía ante lo dogmático y doc- trinal y se manifiesta un localismo exacerbado en el sentido de que la legitimación recae sobre el propio grupo y sobre el portador del carisma.

Es una espiritualidad tribal. Se considera a la comunidad como la fuente de todos los valores morales y espirituales porque en todo y todos los demás, hay un desmoronamiento de las estructuras insti- tucionales. La comunidad se vuelve excluyente ya que suele calificar- se como la única portadora de la verdad.

Es una espiritualidad sincretista. El sincretismo posmoderno se manifiesta en la aceptación de elementos extranjeros, y en la revita- lización de tendencias arcaicas, el florecimiento de la demonología, la astrología, las supersticiones, las creencias y prácticas teúrgicas

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(poder de los ritos). Por ejemplo, alguien puede ser cristiano y creer en la reencarnación o tener una religiosidad light que evade el carác- ter celoso de Dios, que empequeñece la gravedad del pecado, excluye del Reino toda referencia al dar cuentas a Dios y que predica a un Cristo sólo en su aspecto de gloria, sin ninguna relación con el sufri- miento.

2. La necesidad de la ortodoxia doctrinal

Los integrantes de nuestra Iglesia tienen contacto frecuente con muchas ofertas del mundo religioso. Hay numerosos movimientos extraños que han surgido. Grupos evangélicos que se dividen más rápidamente de lo que se multiplican, muchos han tomado el Evan- gelio como ganancia (hay congregaciones que parecen franquicias comerciales: un pastor extranjero, música profesional, un sistema educativo, y otros). Cada día surgen nuevos movimientos que dicen llamarse cristianos pero que se apartan de lo que la Iglesia cristiana ha predicado y practicado a través de los siglos, prevalece un modelo pragmático de las estructuras de la Iglesia, se arrecian los funda- mentalismos y la Iglesia tiene un pobre impacto en la cultura.

¿Cómo juzgar esos movimientos? Las doctrinas que sean pura mentira o moda no son motivo de preocupación, se desvanecerán por sí mismas, el verdadero peligro lo representan aquellos movi- mientos que a partir de una verdad, generan mentiras. Pero, por otro lado, existe la posibilidad de que una doctrina nueva sea realmente un movimiento de renovación y edificación para nuestra Iglesia. En- tonces el reto consiste en distinguir entre una herejía y una mejor compresión o ampliación de una verdad bíblica:

“Así ya no seremos niños, zarandeados por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de enseñanza y por la astucia y

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los artificios de quienes emplean artimañas engañosas. Más bien, al vivir la verdad con amor, creceremos hasta ser en todo como aquel que es la cabeza, es decir, Cristo” Efesios 4:14-15 (N.V.I.).

La verdad es de Dios, no nuestra, servimos a esa verdad, no la poseemos de manera absoluta, mucho menos la dominamos. Los grandes herejes eran personas que creían tener razón, estaban con- vencidos de sus ideas. Las herejías nos desafían a definir lo correcto de la fe cristiana, pero por otro lado, también son expresiones de la vitalidad de la Iglesia. En toda herejía hay evidencia de una verdad o verdades que se han dejado de practicar.

“Y es que hay muchos rebeldes, charlatanes y engañadores, especialmente los partidarios de la circuncisión. A ésos hay que ta- parles la boca, ya que están arruinando familias enteras al enseñar lo que no se debe; y lo hacen para obtener ganancias mal habidas” Tito 1:10-11 (N.V.I.).

La doctrina es el tamiz por el cual se puede proteger a la Iglesia contra los peligros de las herejías. Y también la base para una re- flexión que mejore la práctica de lo que creemos, sin perder de vista que lo más importante es en quién creemos.

3. Reconocimiento de la herencia de una fe bíblica

La Iglesia de Dios (7° día) (ID) como una organización cristiana ha tenido características que la identifican como denominación parti- cular y la distinguen de las demás organizaciones similares. Hay ele- mentos esenciales que prevalecen a lo largo de generaciones y que constituyen el núcleo fundamental del credo de la institución. Por otra parte, hay elementos complementarios de la época o la cultura en la que se insertó la fe, éstas son temporales o parciales.

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4. Implicaciones pastorales del credo

El credo es una directriz en la misión de la Iglesia, nuestra teología define nuestra pastoral, el centro de la fe y el reconocimiento de la dignidad humana. Nuestra comprensión sobre el hombre, Jesucristo, el Espíritu, la Palabra y la misión de la Iglesia marcarán el rumbo de las prácticas.

5. El desafío de elaborar un documento para nuestra generación

“No con nuestros padres hizo el Señor este pacto, sino con noso- tros todos los que estamos aquí hoy vivos” Deuteronomio 5:3. Cada generación tiene un encuentro personal con lo eterno, no se puede vivir de la fe de otros ni de la inercia. Hoy nos hallamos ante el futuro que Dios ha dispuesto para nosotros como una familia de creyentes que eligen ser obedientes hasta las últimas consecuencias.

El credo expresado en este Fundamento Doctrinal nos da una identidad colectiva, renunciamos a las interpretaciones y preferen- cias individuales para proyectar la razón de ser de toda una familia de fe.

Concilio 2011 Monterrey, N. L.

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Presentación

Conscientes de nuestra responsabilidad histórica de cumplir la misión

que Jesucristo nos ha encomendado, de: “Id, y doctrinad a todos los gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado:

y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” Mateo 28:19-20, compartimos con usted el Fundamento Doctrinal de la Iglesia de Dios (7º. Día) en la República Mexicana; establecida en desde

1920.

El presente Fundamento es herencia de muchos años de escudri- ñamiento celoso de la Palabra de Dios revelada a los seres humanos. La doctrina que históricamente ha predicado y que nos ha distinguido, se revitaliza a la luz de los recursos bíblicos con que hoy se cuenta; pero sobre todo, por la dirección de Dios, a quien acudimos una y otra vez para que por su Espíritu Santo nos guíe a toda verdad y a toda justicia. Este documento es resultado del trabajo del Concilio, órgano inte- grado por los Ministros de la iglesia, el cual actualiza su posición bíblico teológica para responder a las necesidades de la comunidad de fe y del ser humano que sufre a causa de la realidad del pecado. No obstante del especial entendimiento bíblico que el Señor en su gracia nos permite tener, consideramos nuestro Fundamento Doctrinal como un credo abierto, ante la certeza de que el Espíritu Santo de Dios nos sigue iluminando y la posibilidad de arribar a un mejor entendi- miento de su Palabra, ya que ésta sigue siendo fuente inagotable de verdad y vida. De hecho, tenemos otras creencias y prácticas que no están incluidas en este documento por no ser consideradas de la mis- ma relevancia pero que forman parte de la enseñanza y experiencia de nuestra iglesia. Sirva pues este Fundamento Doctrinal para despertar en usted el deseo de conocer más y mejor la Palabra de Dios y encuentre la plenitud de vida que Dios ofrece de acuerdo con su Palabra en la persona y obra de nuestro Señor Jesucristo, quien dijo: “Esta empero es la vida eterna:

que te conozcan el solo Dios verdadero, y a Jesucristo, al cual has en- viado” Juan 17:3.

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Introducción

Los creyentes en Dios necesitamos describir el contenido de nuestra fe fundamentados en la Palabra Revelada. Dicho contenido se presenta en afirmaciones razonables, breves y lógicas, buscando que sea confiable en sus motivos y métodos y, pertinente con la situación del mundo. A cada una de estas declaraciones, le hemos llamado “punto de fe” y el conjunto de ellas conforman el credo de nuestra Iglesia. A este credo le hemos denominado “Fundamento Doctrinal” porque en él se cimentan:

el entendimiento, la enseñanza y la práctica de la voluntad divina en la Iglesia de Dios (7° día). Dividido en tres grandes secciones a saber: I. Fe y Salvación, II. Ac- ción Cristiana y III. Estudio y Escudriñamiento, el Fundamento Doctrinal contiene 28 puntos de fe, iniciando cada uno de ellos con una declara- ción que expresa en términos generales nuestro entendimiento bíblico sobre dicho punto; en seguida, se ofrece una explicación detallada de su contenido, señalando las citas bíblicas correspondientes que el lector podrá revisar con facilidad. La comprensión adecuada y completa de cada uno de los tópicos se logra al ser analizados en su conjunto. La primera sección del Fundamento Doctrinal se llama “FE Y SAL- VACIÓN” porque en ella se agrupan los puntos de fe que fundamentan el entendimiento del Evangelio: Iniciando con la exposición del medio por el cual se conoce y predica (1. La Biblia), siguiendo con lo que de sí mismo ha revelado el Ser del cual procede el Evangelio (2. Dios). Se continúa con la declaración acerca del Ser por medio del cual se hace presente y opera el mensaje de salvación (3. El Hijo de Dios), seguida de la declaración sobre el poder que acompaña al Evangelio (4. El Espíritu Santo) y la declaración sobre el ser a quien se dirige (5. El Ser Humano) y como punto culminante: la descripción propiamente dicha del Evan- gelio (6. El Evangelio). Para terminar la sección, se presentan las decla- raciones sobre la realidad que el Evangelio crea a nivel personal (7. El Creyente) y a nivel comunitario (8. La Iglesia). La segunda sección se denomina: “ACCIÓN CRISTIANA” porque en ella se agrupan los puntos de fe relativos a las prácticas que se derivan de la aceptación del Evangelio y de la pertenencia a la Iglesia:

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En el primer punto de fe de esta sección se habla de lo que acom- paña toda acción cristiana (9. La Oración). En los siguientes cuatro pun- tos se habla propiamente de la acción cristiana: Es una acción que se realiza por la auténtica libertad (10. Los Diez Mandamientos). Acción que también se realiza como un reconocimiento y guarda de lo santo (11. El Sábado y 12. La Ley de la Alimentación y la Misericordia) y en virtud de la dignidad que el propósito eterno de Dios les da (13. Las Buenas Obras) y como cierre de este grupo se desarrolla el concepto de paz hacia la cual está dirigida toda acción cristiana (14. La Paz de Dios) . En los últimos puntos de fe de esta sección se presentan las ce- remonias que orientan y revitalizan la acción cristiana pues dichas ceremonias tienen la facultad de poner en contacto con lo eterno e invisible a todo aquel que las realiza por fe (15. La Cena del Señor; 16. El Lavamiento de los Pies; 17. La Unción de los Enfermos; 18. Diezmos, Ofrendas y Primicias; 19. El Matrimonio). La tercera sección se denomina: “ESTUDIO Y ESCUDRIÑAMIENTO” porque en ella se agrupan los artículos en los que la Iglesia consigna su esfuerzo interpretativo sobre el designio eterno de Dios para su crea- ción. Esta última sección inicia presentando el papel que desempeña la profecía en la relación que tienen Dios y sus criaturas (20. La Profecía) para contrastarlo con el papel que desempeña Satanás como opositor de dicha relación (21. la Obra y Fin de Satanás). Establecida esta di- ferencia, se procede a expresar la comprensión de la Iglesia sobre los eventos importantes relacionados con el fin (22. El Retorno de Israel; 23. Los Mensajes de los Tres Ángeles; 24. Las Siete Últimas Plagas; 25. La Segunda Venida del Señor y 26. Resurrección y Castigo Eterno). Se cierra la tercera sección, y con ella todo el Fundamento Doctrinal, con los puntos de fe que expresan la realización del propósito eterno de Dios para su creación (27. El Reino de Dios y 28. La Nueva Creación).

Todas las citas bíblicas fueron tomadas de la Versión Reina Valera 1909

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FE Y SALVACIÓN

Índice

Punto de fe 1. La Biblia

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Punto de fe 2. Dios

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Punto de fe 3. El Hijo de Dios

20

Punto de fe 4. El Espíritu Santo

26

Punto de fe 5. El Ser Humano

29

Punto de fe 6. El Evangelio

34

Punto de fe 7. El Creyente

41

Punto de fe 8. La Iglesia

42

ACCION CRISTIANA

Punto de fe 9.

La Oración

45

Punto de fe 10. Los Diez Mandamientos

47

Punto de fe 11. El Sábado

56

Punto de fe 12. La Ley de la Alimentación y la Santidad

60

Punto de fe 13. Las Buenas Obras

64

Punto de fe 14. La Paz de Dios

68

Punto de fe 15. La Cena del Señor

70

Punto de fe 16. El Lavamiento de los Pies

72

Punto de fe 17. La Unción a los Enfermos

73

Punto de fe 18. Diezmos, Ofrendas y Primicias

75

Punto de fe 19. El Matrimonio

78

ESTUDIO Y ESCUDRIÑAMIENTO

Punto de fe 20. La Profecía

82

Punto de fe 21. Obra y Fin de Satanás

84

Punto de fe 22. El Retorno de Israel

86

Punto de fe 23. El Mensaje de los Tres Ángeles

87

Punto de fe 24. Las Siete Últimas Plagas

88

Punto de fe 25. La Segunda Venida de Cristo

91

Punto de fe 26. Resurrección y Castigo Eterno

93

Punto de fe 27. El Reino de Dios

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Punto de fe 28. La Nueva Creación

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PRIMERA SECCIÓN FE Y SALVACIÓN

Punto de fe 1. La Biblia

La Biblia es la Palabra de Dios. Es el único libro de inspiración divina y de valor eterno. En sus páginas se halla la completa re- velación del Plan de Salvación y la voluntad de Dios para el hombre.

La Biblia es la Palabra de Dios

Creemos que toda la Biblia es Pa- labra de Dios, incluyendo aquellas expresiones que no provienen di- rectamente de Él 1 , pero que al ser parte del texto sagrado sirven a su propósito. En la Biblia, Dios, se nos revela y por medio de ella apren- demos a relacionarnos con Él, con nuestros semejantes y con nues- tro entorno. Al leer y recibir su mensaje con fe, Dios hace posible una vida renovada en comunión con Él 2 .

1 Job 42:2(Job); Job 42:7(Elifáz); 2 Hebreos

4:12; 2 Timoteo 3:14-17; 1 Juan 1:3; Apo- calipsis 1:1-3

La Biblia está compuesta por dos secciones conocidas como Testa- mentos, ambas son escritura ins- pirada por Dios y por lo tanto, de eterna vigencia y destinada para todos los seres humanos 1 .

1 Romanos 15:4

El Antiguo Testamento, conforma- do por 39 libros, es palabra de Dios para todos los pueblos, Jesús basó en Él su mensaje y posteriormente, también sirvió como fuente para la predicación de sus discípulos. La comunidad cristiana compren- dió que con la llegada del Mesías, lo anunciado en esta Escritura ini- ció su cumplimiento, traspasando los límites del pueblo hebreo y por ello la utilizó para proclamar el Plan de Salvación de Dios para toda la humanidad 1 .

1 Lucas 24:27; Romanos 1:1-2; 2 Timoteo

3:15

Jesús y sus discípulos revelaron el sentido correcto del Antiguo Tes-

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tamento. Sus enseñanzas y prácti- cas dieron lugar a nuevos escritos que conformaron el segundo gru- po de la Biblia: El Nuevo Testa- mento, conformado por 27 libros, el cual no invalida al Antiguo, sino que lo avala mostrando su pleno significado y observancia 1 .

1 Mateo 5:21-32; 15:1-9; Romanos 16:25-

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La inspiración de la Biblia

Reconocemos la inspiración divina de la Biblia 1 . En el proceso de re- dacción, selección y conservación de los libros que la integran parti- ciparon seres humanos investidos del Espíritu de Dios 2 .

1 2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:20-21; 2 Deuteronomio 29:29

Su contenido es normativo y está completo

La Biblia por ser Palabra de Dios, es la instrucción completa de Dios 1 , instrucción que por su sentido he- breo: Toráh, es la Ley que incluye todo lo que el creyente necesita para vivir la mejor vida posible 2 . Así, en el sentido más amplio, la

Biblia es la Ley de Dios y por lo tanto, tiene carácter normativo, está completa y es perfecta. Por esta razón, a lo largo de los siglos, la Iglesia ha comprendido que no debe añadirle ni quitarle a su contenido 3 , y a no ir más allá de lo que el texto inspirado llega. En donde este guarda silencio, tam- bién lo hace la iglesia.

1 Josué 1:8; 2 Salmo 112; 3 Deuteronomio 4:2; Proverbios 30:5-6; Apocalipsis 22:18-19

Tiene valor eterno

La Biblia, en su carácter de Pala- bra de Dios, es eterna porque el mensaje que transmite será cierto siempre 1 y por otro lado, porque su naturaleza es santa y pura. Este valor eterno la diferencia de cualquier otro libro o mensaje, pero en especial, la diferencia de la naturaleza humana; en razón de ello es que necesitamos la gracia de Dios para entenderla y vivirla 2 .

1 Mateo 5:18; 2 Salmo 119:34; Romanos

7:12-14

La Biblia es el criterio determi- nante para todas las creencias y prácticas cristianas de todos los

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tiempos; el bien y el mal no son cuestión de opinión, ni de época, porque no son conceptos cultura- les, sólo pueden ser identificados verdaderamente a la luz de la pa- labra de Dios 1 .

1 1 Reyes 15:34; Salmo 51:4; Romanos 7:7.

La Biblia en su condición de obra literaria, fue realizada por comu- nidades de creyentes que tuvieron una autentica relación con Dios y que experimentaron su poder para transformar 1 . Fue escrita como un testimonio que tiene el propósito de despertar la fe de los lectores para que también ellos participen de esa relación y ese poder 2 . No fue escrita con criterios ni propó- sitos científicos e históricos mo- dernos. Los escritores relataron los hechos buscando trasmitir el valor espiritual que había detrás de ellos, haciendo uso libremente de los detalles, de manera que las comunidades captaran la verdad divina 3 . La verdad bíblica se refiere más a la forma de ser de Dios y a las intenciones espirituales pro- pias del autor del texto, que a la precisión de los datos 4 . Por todo esto, se puede apreciar el por qué

la principal exigencia de la Biblia es que la pongamos por obra 5 .

1 Salmo 19:7; 2 Santiago 1:21; 3 Compa- rar Marcos 5:2 con Mateo 8:28; 4 Salmo 25:10; 100:5; Juan 1:14; Efesios 4:15; 5 Josué 1:6-9; Mateo 7:24; Santiago 1:22- 25; Apocalipsis 1:3

El mensaje central de la Biblia es el amor verdadero

La Biblia tiene como mandamien- to central: “Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento; y a tu prójimo como a ti mismo 1 ”. Este mandamiento describe lo que es el amor verdadero, amor que tiene como fuente a Dios y como meta al prójimo y que en la vida diaria nos lleva a luchar contra la ten- tación de adorar a otro ser que no sea Dios 2 y luchar contra el deseo de poner al propio yo por encima de las necesidades de los demás.

El mandamiento central, también sirve como eje interpretativo del texto bíblico. El Evangelio exige una obediencia radical a lo dicho por Jesús: “todas las cosas que quisierais que los hombres hicie-

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sen con vosotros, así también ha- ced vosotros con ellos” 3 , de esta forma corrige los malos entendi- dos sobre el amor a Dios, y el amor al prójimo. Cuando se capta real- mente el mensaje de la Biblia las personas tienen como prioridad amar a Dios y como consecuen- cia, amar al prójimo 4 . Resistiendo la tentación de usar la Biblia con la pretensión de que Dios les sirva para alcanzar los deseos que rigen los reinos de este mundo 5 y, con la misma fuerza, resistiéndose a usar la Biblia contra el prójimo 6 .

1 Lucas10:27; 2 Mateo 4:10; 3 Mateo7:12; 4 Marcos12:28-33; Romanos 13:10; 5 Mateo 4:8-10; 6 Proverbios 16:5-8

Punto de fe 2. Dios

Dios es el creador de todas las cosas. Es el único ser digno de adoración, habita en las altu-

ras, es cercano a sus criaturas y ama eternamente. Se ha dado

a

conocer expresando su amor

y

gracia: de manera general en

la creación, de forma especial mediante su palabra escrita y su más grande revelación ha sido a través de su Hijo. La importan- cia de revelarse está en darnos a conocer su voluntad.

Dios es el creador de todas las cosas

El mundo es el resultado de una decisión soberana de Dios. Su creación fue sin competencia frente a un principio o poder malo. En su libertad y amor estableció el orden sobre el caos y la nada. El mundo no es de su misma natu- raleza, pero es su obra buena en la cual se regocija. El Creador está comprometido con su mundo: lo creó, lo sustenta y lo hará nuevo en el futuro 1 .

1 Génesis 1:31-2:3; Job 38:4-38; Salmo 8;

19:1-6

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FUNDAMENTO DOCTRINAL

Dios es el único ser digno de adoración: Es Santo

Dios es Santo en sentido perfec- to, porque Él es El Creador y no un ser creado que tenga principio y fin 1 . Está aparte de toda la crea- ción y todas las criaturas 2 . Esta separación también se muestra en las acciones que realiza 3 , pues en todo lo que hace no hay inmun- dicia 4 y resalta de manera especial su trato comprensivo a los arre- pentidos 5 .

1 Isaías

2 Deuteronomio 26:15; 1 Samuel 2:2; Sal- mo 11:4; 3 Isaías 35:8; 4 Oseas 11:9; 5 Isaías

57:15

17:24-25;

42:5;

Hechos

Debido a su Santidad, sólo Él es digno de ser adorado, pues ado- rar significa: El reconocimiento de que la vida sólo procede de Él 1 , la convicción de estar en sus manos 2 , y la rendición total a su señorío 3 . Esta es la verdad más importante sobre el ser de Dios 4 .

1 Hechos 17:25; 2 Salmos 23; 91; 3 Deuteronomio 6:5; Mateo 4:10; Filipen- ses 2:11; 4 1 Crónicas 16:29; Mateo 4:10, Apocalipsis 4:11; 22:9

También la Santidad de Dios in- cluye características que ningún otro ser tiene o pueda tener: Dios es único 1 . Es Todopoderoso para hacer su voluntad sin cometer ningún tipo de injusticia 2 . Es Sabio sin comparación 3 . Y de una ma- nera incompresible para nosotros, Él está presente en todos lados y en cada uno, con todo su ser 4 . Es celoso, es decir, exige del hombre una conducta digna de la atención que Él le concede 5 .

1 Deuteronomio 6:3-4; 1 Samuel 2:2; Juan 17:3; 1 Corintios 8:5-6; 2 Éxodo 15:11; Job 37:23; Romanos 13:1-3; Apocalipsis 16:7; 3 Salmo 147:5; Romanos 16:27; 1 Corintios 1:20-25; 4 Jeremías 23:24; Salmo 139:7- 12; 5 Éxodo 20:5; Josué 24:19

Dios está en lo alto:

Es Espíritu

Cuando Jesús, en el evangelio de Juan, afirma que Dios es Espíri-

tu 1 , nos revela que Dios habita en

una dimensión inalcanzable para

los seres humanos 2 , también que sus valores y conducta son de lo alto, en contraste con la habita- ción, valores y conducta de los seres humanos que pertenecen

a la dimensión de abajo, es decir, terrena.

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IGLESIA DE DIOS (7° DÍA) A. R.

FE Y SALVACIÓN

1 Juan 4:24; 2 Isaias 40:26; 57:15

También la afirmación: Dios es Es- píritu, nos revela que Él no tiene las limitantes que tiene nuestro ser, en especial las de nuestros cuerpos. La mente humana no está en posibilidades de compren- der y mucho menos de describir su ser personal. Dios no es una idea,

o abstracción, no es energía pura,

ni ningún otro sentido material o inmaterial pero se puede deducir que es espiritual en un sentido se- mejante al que Pablo plantea en 1 Corintios 15:44.

Junto a la realidad de que Dios es espíritu, está la realidad de que Dios es luz; esto significa que en su ser y en su manera de actuar no hay maldad alguna 1 ; y que desde

el principio de la creación ha esta-

do y está por encima de ella 2 .

1 Juan 3:19; Santiago 1:17, 1 Juan 1:5-7; 2 Génesis 1:2; Juan 3:31

Dios está cercano a sus criaturas

Dios está en una dimensión in- accesible, pero al mismo tiempo,

está muy cercano a sus criaturas dándoles la posibilidad de adorar-

lo y de ser el centro de su vida 1 ,

pero sin ser controlado por medio

de un lugar o de un rito 2 . La Biblia describe a Dios “caminando” junto

a su pueblo, prometiendo acom-

pañar a los que envía en la misión

e interesado permanentemente en los suyos 3 .

1 Isaías 57:15; Juan 10:10; 2 Juan 4:21-24; 3 Éxodo 3:12; Salmo 23:4; 145:18; Mateo 1:23; 28:20

Dios es amor. Ama antes de que lo amen

Dios ama a los seres humanos desde antes de que estos lo co- nozcan; toma la iniciativa para salvarlos 1 y se compromete a ha-

cerlos sus hijos 2 brindándoles un

trato cálido y fiel 3 , dirigiéndose a sus corazones, porque es ahí, se- gún el texto bíblico, donde está la capacidad para decidir 4 . Es ahí, en

el

corazón, donde se elige a quién

y

cómo amar 5 .

1 Juan 4:9-10; 2 Juan 1:12; 3 Santiago 2:23; 4 Génesis 6:5; Mateo 15:19; 5 2 Corintios 2:4; 1 Timoteo 1:5

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FUNDAMENTO DOCTRINAL

El amor de Dios es más que un sentimiento, es un apego funda- mentado en una decisión que se mantiene en todo tiempo, aún cuando los sentimientos y las cir- cunstancias de sus criaturas cam- bian. Un amor que perdura, inclu- so cuando los creyentes mueren, pues Él afirma que sigue siendo su Dios 1 y que habrá de resucitarlos 2 para que disfruten eternamente su presencia 3 .

1 Mateo 22:32; 2 Romanos 8:11; 3 Apocalip- sis. 21:3-4

Dios se relaciona con nosotros:

La Gracia

Desde los antepasados en la fe, pasando por su intervención en la vida de cada creyente y abarcan- do lo que hará por todos sus hi- jos 1 , Dios obra a favor de los seres humanos sin que lo merezcan 2 , cuando lo necesitan y a través de su Hijo 3 . La gracia establece con el creyente una relación de con- fianza y gratitud que demanda nuestro mayor esfuerzo para vivir a la altura del favor recibido 4 , eli- minando con esto toda jactancia personal que resulta de la búsque-

da de méritos 5 . Pues la grandeza de Dios se manifiesta especial- mente en su manera de tratar a los que le dan la espalda 6 .

1 Romanos 5:15; 1 Corintios 15:10; Fili- penses. 1:6; 2 Romanos 5:8; 3 Juan 1:17; 1 Corintios1:4; 4 Efesios 2:8-10; Romanos 4:1-4,16; 11:6; 5 1 Corintios 4:7; 15:10; 6 Oseas 14:4

Dios se ha revelado. La creación muestra al creador

Dios se manifiesta a los seres humanos en la creación. Aun- que por medio de los sentidos se puede apreciar la grandeza de la creación, sólo por la mirada de fe se puede reconocer la grandeza del Creador 1 , pues su existencia es una realidad inalcanzable por los medios y recursos terrenos 2 . Sólo la fe es el recurso que tiene el creyente para reconocer que el mundo, el lugar que hace posible

la vida, fue hecho por Dios y es de

Dios 3 . Su amor y justicia se mues- tran en la manera que la creación permite la vida para todos: buenos

y malos 4 .

1 Salmo 19:1; Hechos 14:15-17; Romanos 1:20; Hebreos 11:6; 2 Isaías 40:28; 55:9; 1

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IGLESIA DE DIOS (7° DÍA) A. R.

FE Y SALVACIÓN

Timoteo 6:16; 3 Deuteronomio 10:14; Sal- mo 24:1-2; 4 Mateo 5:45

Dios se ha revelado de manera especial en su palabra

Dios ha querido revelarse de ma- nera especial por medio de la Es- critura, ella da testimonio fiel de su voluntad, carácter y propósito. Ningún otro documento posee esta categoría 1 .

1 Salmo 78:5-7; Apocalipsis 21:5

Dios se ha revelado de manera perfecta en su Hijo

Dios, se ha revelado de manera perfecta en la persona de nuestro Señor Jesucristo; Él es la culmina- ción del proceso de revelación de la voluntad, carácter y propósito de Dios en la historia, que ha pa- sado por lo general y especial a lo pleno y definitivo 1 .

1 Juan 1:14,18; 14:9-11; 2 Corintios 4:4; Colosenses 1:15-19; Hebreos 1:1-3

Dios revela su voluntad

Dios supera el abismo que lo sepa- ra de los seres humanos, haciendo posible que ellos lo conozcan, no en su plenitud 1 , pero sí lo nece- sario para que, por medio de la Biblia, comprendan su voluntad y la pongan por obra 2 . Para que la lectura de la Biblia tenga impacto en la vida, es requisito indispen- sable que el lector no sólo la lea, sino que la escuche 3 , es decir, que crea en lo que está escrito, de no hacerlo así, el lector, no obstante que la escudriñe profundamente, puede no llegar a tener fe y recha- zar la revelación de Dios 4 .

1 1 Corintios 13:12; 2 Jeremías 9:24; 22:15- 16; 3 Romanos 10:17; Santiago 1:22-25; 4 Juan 5:39; Apocalipsis 1:3; 2:7

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FUNDAMENTO DOCTRINAL

Punto de fe 3. El Hijo de Dios

Jesús es el Unigénito Hijo de Dios. Siendo Dios y participando de la gloria eterna de su Padre se hizo hombre como el Mesías prometido, revelando al Padre bueno. Es el Salvador del mundo por su vida sin pecado, su muer- te y resurrección; y hoy vive glorificado como Señor, dando el poder de ser hechos hijos de Dios a todos los que creen en Él e intercediendo por ellos.

Jesús es el Unigénito Hijo de Dios

Jesús es el unigénito Hijo de Dios 1 . Fue engendrado 2 por Dios en la eternidad 3 , en una realidad no determinada por el espacio y el tiempo propios de la naturaleza de las criaturas 4 . El término “engen- drado” implica que Jesús es, lo que Dios es. Posee la misma naturaleza divina de su Padre. Fue engendra- do sobrenaturalmente desde den- tro de Dios mismo. La Biblia no ex- plica cómo sucedió, simplemente declara que Jesús es el Unigénito

Hijo de Dios. Es el único glorifica- do o exaltado por sobre todas las criaturas celestes y terrestres 5 .

1 Marcos 1:1,11; Juan 3:16; 1 Juan 4:9; 2 Hebreos 1:5-6; 3 Juan 1:1; 4 Salmo 39:4-6; Eclesiastés 3:1; 5 Juan 1:14,18; 3:16,18; 1 Juan 4:9

Jesús es Dios 1

El Hijo no sólo existía en la eter- nidad, sino que existía en la eter- nidad siendo Dios 2 . La naturaleza divina de Jesús fue afirmada por el Padre mismo 3 , respaldada por sus obras 4 y proclamada por los após- toles 5 . Jesús se asume como el “Yo soy”, expresión característica de Dios en el Antiguo Testamen- to 6 . Se identifica plenamente con el Padre 7 . Es adorado como Dios 8 pues participa de la gloria eterna de su Padre 9 .

1 Romanos 9:5; 2 Juan 1:1; 3 Mateo 3:17; Lucas 9:35; 4 Juan 5:19-23; 14:11; 5 Mar- cos 8:29; Colosenses 2:9; Tito 2:13; 6 Éxodo 3:14; Juan 18:5-6; 7 Juan 5:18; 10:30,33; 14:10; 8 Mateo 28:17; Juan 20:28; Fili- penses 2:10-11; Hebreos 1:6; Apocalipsis 5:11-13; 9 Juan 17:5

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IGLESIA DE DIOS (7° DÍA) A. R.

FE Y SALVACIÓN

La pre-existencia del Hijo de Dios

El Hijo “era desde el principio”, cuando todas las cosas comenza- ron, Él ya estaba 1 . El Hijo trascien- de la dimensión del tiempo 2 . Fue la causa y razón de la creación 3 . Tenía gloria eterna con su Padre “antes que el mundo fuese” 4 . No es parte de la creación, es decir, no es una criatura 5 , el término “primogénito de la creación” 6 hace referencia a la autoridad y preeminencia que tiene sobre ella 7 , como en el caso de Efraín que siendo el menor re- cibe la bendición del primogénito 8 y el reconocimiento de su primo- genitura de parte de Dios 9 .

1 Juan 1:1-3; 2 Juan 8:58; 3 Colosenses 1:15-17; 4 Juan 17:5; 5 Juan 5:18; 6 Colosen- ses 1:15-17; 7 Colosenses 1:18; 8 Génesis 48:14-19; 9 Jeremías 31:9

Se hizo hombre como el Mesías prometido

Fue declarado anticipadamente que el Mesías tendría ascenden- cia divina 1 y en cumplimiento de esa expectativa, el Hijo de Dios se humanó 2 naciendo de una mujer virgen, engendrado por el Espíri-

tu Santo 3 . Se hizo real y plena- mente humano y experimentó las mismas tentaciones de los seres humanos 4 , en especial, las mis- mas tentaciones como Adán en

el huerto 5 e Israel en el desierto 6 . Pero a diferencia de estos, Jesús no desobedeció ni desconfió de Dios, venció por su obediencia ra-

dical 7 y no por medio de portentos

o huestes celestiales. Haciendo el

bien deshizo las obras del Malo 8 . Su vida no fue determinada por los valores y miedos del mundo 9 . Su ministerio adoptó el modelo de “El Siervo Sufriente” 10 , figura designada por Dios para el Mesías prometido y rechazó las expecta- tivas triunfalistas de sus contem- poráneos 11 .

1 Juan 8:58; 2 Juan 1:14; Filipenses 2:6-8; 3 Mateo 1:23; Gálatas 4:4; 4 Hebreos 4:15; 5 Lucas 3:38-4:4; 6 Mateo 4:1-4; 7 Hebreos 5:8-9; 8 Mateo 12:24-29; Lucas 10:18; He- chos 10:38; 1Juan 3:8; 9 Mateo 16:21-26; Juan 16:33; Hebreos 12:2-4, Filipenses 2:5-8; 10 Isaías 42:1-9; 49:1-7; Isaías 53; Hechos 2:22-36; 8:26-35; 11 Mateo 16:21- 23; Lucas 9:51-56; Juan 7:41,52

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FUNDAMENTO DOCTRINAL

Revela con su vida al Padre bueno

Jesús reveló a Dios como Padre bueno, su vida y ministerio de en- señanza, sanidad, liberación y pre- dicación, manifestaron claramen- te el tierno amor del Padre por los oprimidos, los perdidos, los peca- dores y por todos los que sufren, a quienes vino a buscar y a salvar 1 .

1 Mateo 9:35-36; Lucas 4:18; 19:10; Juan

16:27;

Jesús estableció una relación fa- miliar con sus discípulos y con to- dos los creyentes de manera que formaran una familia en donde Dios es padre, los creyentes son sus hijos y hermanos entre sí, y to- dos se pueden sentar a su mesa 1 . La expresión “Abba”, para dirigirse a Dios, comprende la calidez, ter- nura y accesibilidad que los cre- yentes gozamos con el Padre 2 .

1 Mateo 12:48-50; Marcos 2:15; Romanos 8:14-17; Gálatas 4:5-7; Hebreos 2:11; 2 Lucas 15:20-32; Romanos 8:15

Tuvo una vida sin pecado

Jesús asumió plenamente la na- turaleza humana, incluyendo su

exposición a las tentaciones; sin embargo, su vida fue sin pecado. Su carácter resistió las pruebas que enfrentó: dijo no a las pro- vocaciones del Adversario quien le puso frente a tres ofertas dis- torsionadas de la vida: la mate- rialidad como fin en sí misma, la manipulación de la fe y la gloria inmediata 1 , su vida se constituye en modelo a seguir 2 y su sacerdo- cio es solidario 3 .

1 Mateo 4:1-11; 2 1 Pedro 2:21-22; 3 2 Corintios 5:21; Hebreos 2:18; 4:15

Jesús es el Salvador

Jesús es el mensajero y contenido de la buena noticia de que Dios ha venido a liberar su creación, de todo aquello que impide la plenitud de la vida, reconciliando consigo al mundo y haciendo po- sible la paz (el Shalom) mediante la sangre de su cruz 1 . La salvación es liberación de todos los poderes que oprimen y limitan la existen- cia humana. En la vida, muerte y resurrección de Cristo, Dios irrum- pe con su reinado, venciendo a esos poderes y trayendo redención al mundo 2 .

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IGLESIA DE DIOS (7° DÍA) A. R.

FE Y SALVACIÓN

1 Romanos 5:1-11; 2 Corintios 5:18-21; 2 Efesios 2:1-10; Colosenses 1:13; 2:15

Jesús murió

En el centro de la fe cristiana se halla la muerte de Jesús en la cruz, pues esta es la más gran- de expresión del amor de Dios. Él muere como consecuencia de su obediencia radical a Dios y a ma- nos de los representantes de los poderes políticos y religiosos de la época, que lo sometieron a la ejecución destinada para lo más vil y despreciado de su sociedad. Jesús enfrenta la muerte con un profundo dolor, magnificado por su condición de Hijo cercano y obediente a su Padre, llegando a la experiencia de una absoluta sole- dad y abandono; incluso de Dios 1 . Sin embargo, muere con esperan- za de retornar triunfante a una nueva vida 2 .

1 Mateo 26:36-39; Lucas 12:50; 22:44; 2 Marcos 14:25

Jesús Resucitó

Según las Escrituras, Jesús resuci- tó al tercer día. La veracidad de ese acontecimiento sin igual en im-

portancia y poder, movió el cora- zón de los primeros creyentes para que, confiados en la presencia de su Señor resucitado, enfrentaran el ambiente adverso a su procla- mación. ¡Jesús venció la muer- te!, dejó la tumba vacía. Por esta verdad y el poder que tiene este mensaje, los creyentes estuvieron dispuestos a dar la vida 1 .

1 Hechos 5:30-32; Romanos 4:23-25; 6:4; 1 Corintios 15:1-20; 2 Timoteo 2:8

Tres días y tres noches en la tumba

Ante la incredulidad e insistencia de los judíos, Jesús les dio la que se conoce como “Señal Mesiáni- ca” 1 , la cual predice el tiempo que duraría en la tumba después de su muerte: Tres días y tres noches; es decir, días completos, el mismo tiempo que el profeta Jonás estu- vo en el vientre del gran pez 2 .

1 Mateo 12:38-40; 2 Jonás 2:1

Considerando que: los judíos con- tabilizaban el día comenzando con la noche ya que en la crea- ción primero fue la oscuridad y

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FUNDAMENTO DOCTRINAL

después, la luz apareció como el primer acto creativo de Dios: “Y

fue la tarde, y la mañana un día” 1

y que, el término “víspera”* es una

de las divisiones del día romano, que correspondía al crepúsculo de la tarde; concluimos que la cita de Mateo 28:1-5 nos señala que la resurrección de Jesús aconteció

la tarde o fin de la parte clara del sábado semanal. A partir de este hecho se puede contar hacia atrás

y ver que “los tres días y las tres

noches” inician el miércoles por la tarde, día en que murió y fue se- pultado el Salvador tal como, en otro momento, Él mismo lo anun- ció 2 .

1 Génesis 1:1-5; 2 Marcos 8:31; *En latín “vespera”, de donde procede la expresión, vespertino

La frase: “y era día de la víspera de la pascua; y estaba para ra- yar el sábado”, en el Evangelio de Lucas 1 , parece dar a entender que Jesús fue puesto en la tumba el día viernes, pero es necesario to- mar en cuenta que el Evangelio de Juan afirma que se trataba de “el Gran día de Sábado” 2 ; expresión que nunca se utiliza para referirse al sábado semanal. Se trata, más

bien, del primer día de la Fiesta de los Ázimos que los judíos habían unido como una sola fiesta con

la Pascua, la más grande de las fiestas, pues en ella y en ese día se conmemoraba su liberación de Egipto. Aunque era jueves fue designado como “Gran día de Sá- bado” que por mandato de Dios quedó como el principal de los “Sábados Ceremoniales” 3 , los cua- les podían tener lugar cualquier

día de la semana, con excepción del séptimo día.

1 Lucas 23:54; 2 Juan 19:31; 3 días festivos:

Éxodo 12:12-17; Levítico 23:6-8,39

En resumen: Jesús fue puesto en el sepulcro durante el crepúsculo de la tarde del día miércoles y resuci- tó en algún momento antes de fi- nalizar el sábado semanal siguien- te. De esta manera, se cumplen cabalmente los tres días y las tres noches de “La Señal Mesiánica”.

Hoy vive glorificado como Señor

Por causa de su muerte y resu- rrección, Jesús vino a ser Señor de todo, trascendiendo todo dominio,

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IGLESIA DE DIOS (7° DÍA) A. R.

FE Y SALVACIÓN

potestad y señorío 1 . Podemos en-

tender la expresión “El Señor” en dos sentidos, el primero se refiere

a su identidad con el Dios de Is-

rael, a quien, para evitar pronun- ciar y/o escribir su nombre se le llamaba: “El Señor”* 2 el segundo, para declarar su total autoridad sobre todo lo creado y reconocerlo como digno de toda sujeción obe- diente y suprema adoración 3 .

1 Romanos 14:9; 2 Deuteronómio 6:4; 3 He- chos 2:36; Efesios 1:20-23; Filipenses 2:11; Apocalipsis 5:11-14; 19:16; *En he- breo Adón o Adonai

Jesús da el poder de ser hechos hijos de Dios a todos los que creen en Él

A toda persona que cree en Je-

sús, que le recibe, le es otorgado el poder de convertirse en hijo de Dios. Esta filiación es dada por el Padre como un regalo de amor a

quienes aceptan a Jesús, su Hijo, como Salvador 1 . Un nuevo espíritu les confirma la nueva relación de

amor entre los creyentes y Dios su Padre; guiándoles a la plena obe- diencia de su voluntad 2 .

1 Juan 1:12-13; 1 Juan 3:1-3; 2 Hechos 5:32; Romanos 8:14-17

Jesús Intercede por los creyentes

Jesucristo aboga en favor de los creyentes. Su intercesión no ter- minó a la hora de su muerte, des- de su nueva condición se consti- tuyó en defensor de los pecadores. Como mediador del nuevo pacto es sensible a la realidad de las debilidades humanas y quien con

sinceridad y arrepentimiento le busca, encuentra la consolación y el perdón divino 1 .

1 Hebreos 7:24-28; 1 Juan 2:1

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FUNDAMENTO DOCTRINAL

Punto de fe 4. El Espíritu Santo

Por el Espíritu Santo, Dios está presente de manera activa y vi- vificante en el mundo. Es poder de Dios que da vida nueva, hace de los creyentes hijos de Dios, les une en auténtica comunión y les hace capaces para ser tes- tigos de Jesús hasta lo último de la tierra. Por el Espíritu Santo, Dios y su Hijo, actúan en el co- razón de cada creyente dándole el amor genuino como fruto y tarea, que incluye el ejercicio de los dones que el mismo Espíritu reparte a cada uno.

El Espíritu Santo hace posible experimentar la presencia y acción vivificante de Dios en el mundo

En Jesús se manifestó la plenitud del Espíritu Santo, dejando ver la irrupción del Reino de Dios entre los seres humanos 1 . Luego de la ascensión del Señor resucitado, Dios continua, por medio del Es- píritu Santo la obra de salvación 2 y prepara el corazón de las perso-

nas, aún antes de recibir la predi- cación del Evangelio 3 .

1 Lucas 4:18-19; Mateo 12:28; Hechos 10:37-38; 2 Juan 16:7-8; 3 Hechos 18:9-11

Explícitamente Jesús afirmó la procedencia del Espíritu Santo:

viene de Dios 1 . Es una realidad que se origina en Él y le pertenece 2 . El hecho de que el Espíritu San- to venga de Dios, revela la gran verdad de que Dios está profun- damente comprometido con sus criaturas, y busca que éstas lo experimenten como cercano, pre- sente, atento y dispuesto a habitar permanentemente en ellas 3 .

1 Juan 15:26; 2 Mateo 10:20; 3 Juan 14:16-

17

El Espíritu Santo viene de Dios como respuesta a la necesidad hu- mana de salvación, de dirección, de redención y de restauración. Es la expresión amorosa de Dios que continúa dándose en una relación íntima, de padre a hijo 1 .

1 Tito 3:4-7

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IGLESIA DE DIOS (7° DÍA) A. R.

FE Y SALVACIÓN

El Espíritu Santo da vida nueva

El Espíritu Santo hace nacer al creyente a la vida nueva que viene de Dios y le sustenta en ella 1 . Esta vida nueva es un milagro de Dios que demanda del creyente su dis- posición a la influencia del Espíritu Santo; que se traduce en una vida activa, responsable y anhelante de su plenitud 2 .

1 Juan 3:3-6; Romanos 8:2, 6, 10-11; Efe- sios 3:16; 2 Romanos 8:23; Gálatas 5:16- 25; 6:8; Efesios 5:17-20

El Espíritu Santo hace de los creyentes hijos de Dios

Dios toma como hijo a la persona que cree en Jesús 1 , y por el Espíritu Santo trasforma su corazón para que experimente a Dios como Pa- dre 2 y esté dispuesto a cumplir su voluntad como lo hizo Cristo 3 .

1 Juan 1:12; 2 Romanos 8:14-17; 3 Romanos 8:29; 1Juan 4:17

El Espíritu Santo une a los creyentes en auténtica comunión

La transformación que realiza el

Espíritu Santo en el corazón de los creyentes, no sólo permite expe- rimentar a Dios como Padre, sino

a los creyentes como verdaderos

hermanos 1 y miembros de un mis- mo cuerpo 2 .

1 Efesios 2:18-19; 4:1-6; 2 1 Corintios 12:13

El Espíritu Santo hace capaces a los creyentes para ser testigos de Jesús hasta lo último de la tierra

El poder y la autoridad necesaria

para la misión redentora a las na- ciones, emana del Espíritu Santo

a los creyentes 1 . De su fuerza re- ciben la capacidad para testificar, superando el miedo y las limi- taciones que intentan frenarlos,

y ellos se convierten en expre-

sión viva de ese mensaje hasta la muerte misma 2 . Al acompañarlos confirma y completa la obra de los enviados por Jesús 3 . De él nace la

compasión que deja ver y sentir la soledad, el dolor y la miseria que

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FUNDAMENTO DOCTRINAL

agobian la vida del ser humano 4 .

1 Juan 20:21-23; Hechos 1:8; 2 Corintios 3:4-6; 2 2 Corintios 4:16-5:5; Filipenses 1:27-30; Hechos 21:13; 3 Mateo 10:19-20; Romanos 15:19; 4 Lucas 4:18

El fruto del Espíritu Santo es el amor

Por el Espíritu Santo, Dios y su Hijo actúan en el corazón de cada creyente, dándole el amor genui- no como fruto y tarea, para apre- ciarlo es necesario ver en parale- lo Gálatas 5:22-23 y 1 Corintios 13:4-8; pues las características del amor en Corintios se correspon- den y son enlistadas en Gálatas. La apertura al Espíritu Santo en

la persona y en la comunidad, se

manifiesta en el amor sincero que inspira la obediencia, el servicio

y la preocupación por el bienes-

tar de unos por otros 1 , incluye el ejercicio de los dones que el mis- mo Espíritu reparte a cada uno 2 .

El

amor hace que el surgimiento,

la

búsqueda y el uso de los dones,

sea para la edificación y el bien de los demás en el cuerpo de Cristo 3

teniendo como meta la madurez y plenitud propias de Jesús 4 .

1 Gálatas 5:13; Hebreos 10:24; 1 Juan 2:8- 11; 4:7-9; 2 1 Corintios 14:1,12; Efesios 4:

7,11-13; 3 Efesios 4:11-13; 4 Colosenses

1:28-29

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IGLESIA DE DIOS (7° DÍA) A. R.

FE Y SALVACIÓN

Punto de fe 5. El Ser Hu- mano

El ser humano, hombre y mujer, fue creado por Dios a su imagen y semejanza, para su gloria. Fue bendecido por Él para que, en obediencia, cuidara y fomentara la vida en la creación. El ser hu- mano, por su libre decisión des- obedeció, ocasionando la entra- da del pecado, la corrupción de la vida en la creación, el domi- nio de Satanás y la irrupción del poder de la Muerte. Por el efec- to del ser humano en la crea- ción, tanto él como la creación misma, necesitan ser salvados.

El ser humano fue creado por Dios a su imagen y semejanza para su gloria

El ser humano fue creado por Dios en su tierno amor, para que tenga vida en comunión con Él. Su ori- gen está en la soberanía de Dios y, al igual que la creación, fue hecho en gran manera bueno. El ser humano comparte con el resto de la creación: origen, sustancia y meta, pues fue formado del polvo;

al mismo tiempo se distingue de ella, pues fue coronado de gloria y honra al ser creado a imagen y semejanza de Dios 1 . Recibiendo su bendición y el soplo de su mismo aliento que lo convirtió en un ser viviente, íntegro e indivisible 2 .

1 Génesis 1:31; 2 Génesis 1:27; 2:7; Salmo

8:5-8

La condición distintiva del ser hu- mano lo faculta para tener una relación especial con Dios, es de- cir, una relación personal. Sus fa- cultades le permiten hablar con Él, escuchar su voz, hacer su vo- luntad y representarlo en la tierra para convertirse en motivo de su beneplácito e instrumento de su gloria 1 .

1 Éxodo 7:1; Números 7:89; Job 1:1,8; 2:3; Isaías 43:7; Efesios 2:10; 1 Pedro 2:12

El ser humano fue bendecido por Dios para que, en obediencia, cuidara y fomentara la vida en la creación

El ser humano fue bendecido por Dios como ninguna otra criatura. Con su bendición, lo facultó para:

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FUNDAMENTO DOCTRINAL

ser fructífero y pleno; y para ser cuidador y mayordomo de la crea- ción; desarrollando dominio y ca- pacidad de gobierno, a fin de con- servar el orden y fomentar la vida en la creación 1 .

1 Génesis 1:27-28; Salmo 8

En cuanto a sus semejantes, el ser humano puede y debe man- tener una relación de igualdad ya que fueron creados por el mismo Dios, tienen la misma imagen y semejanza. También, comparten la misma vida que proviene del soplo de Dios, recibieron la misma ben- dición, la misma tarea, las mismas facultades y responsabilidades, aún siendo de diferente género. Por ello, el ser humano fue lla- mado a establecer relaciones de justicia, de paz y de amor con sus semejantes y a considerarlos sus hermanos 1 .

1 Hechos 17:26-29; Efesios 3:14-15; He- breos 2:5-11

La caída del hombre

El ser humano, por su libre de- cisión desobedeció. Fue creado

en libertad y con ello capaz para decidir por sí mismo; esta libertad representa también, la opción de oponerse a Dios y alejarse 1 . Ha- ciendo uso de su libertad, los se- res humanos han querido, como lo hizo el primer humano Adán, ser como Dios 2 , decidiendo por sí mismos lo que es bueno y lo que es malo 3 . Así, los seres humanos han decidido construirse una vida según les dictan sus impulsos y no como Dios les dice 4 .

1 Génesis 3:5; 6; Deuteronomio 30:14-15; Jeremías 2:17-19; 2 Oseas 6:7; 3 Nehemías 9:29-30; Romanos 1:21-23; 4 Eclesiastés 7:29; Jeremías 2:13; Marcos 7:9

Por la desobediencia del ser humano entró el Pecado

El pecado entró al mundo por la decisión del ser humano de sepa- rarse del camino de Dios, apode- rándose de la vida humana, de tal forma que todos los seres huma- nos quedaron bajo pecado 1 . Por el estado de pecado al que la huma- nidad quedó sujeta, no se sacia de oponerse a Dios 2 .

1 Romanos 3:9; 5:12; Gálatas 3:22; 1 Juan 1:8-10; 2 Génesis 6:5,11-13; Salmo 69:5;

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IGLESIA DE DIOS (7° DÍA) A. R.

FE Y SALVACIÓN

Eclesiastés 7:20; Isaías 59:2,12; 64:15; Marcos 7:21-23; Juan 8:34; Romanos 3:9- 23; 6:16; 7:15-21

El pecado consiste en separarse de Dios 1 , obedeciendo a los deseos que se oponen al bien que está definido por la ley de Dios, ya sea traspasando sus límites 2 o dejando de hacer lo que le pide 3 . Por ésta razón, sólo se puede conocer lo que es el pecado al conocer la ley de Dios 4 , la cual pide: Amar a Dios sobre todas las cosas, con todo el corazón, con todo el entendimien- to y todas las fuerzas 5 y, amar al prójimo como a uno mismo, tra- tándolo con respeto, justicia y mi- sericordia 6 .

1 Isaías 30:1; 2 1 Samuel 15:24; Daniel 9:5; 1 Juan 3:4; 3 Santiago 4:17; 4 Romanos 3:19- 20; 7:7; 5 Éxodo 20:2-6; Deuteronomio 6:5; Mateo 22:37-38; 6 Deuteronomio 24:15; Miqueas 6:8; Mateo 7:12; 22:39; Romanos 13:7-9

Es por ello que en términos gene- rales el pecado consiste en:

a. Participar en la idolatría, que consiste en sustituir la adora- ción y el servicio al verdadero Dios por elementos, imágenes, ideas o representaciones fabri- cadas por el hombre ya que es-

tas, al otorgarles un poder que no tienen, esclavizan y anulan la posibilidad de la vida verda- dera, que sólo en Dios se puede tener 1 .

b. Realizar ceremonias ofrecidas a Dios como una manera falsa de mostrarle interés 2 .

c. Hacer del propio ser un simple objeto al servicio de pasiones y deseos desmedidos 3 .

d. Hacer del prójimo una cosa que se usa o desecha 4 .

e. Perder la conciencia de que lo creado es de Dios y debe pre- servarse 5 .

1 1 Crónicas 16:26; Salmo 97:7; Isaías 42:17, 45:22; Mateo 4:10; Romanos 1:23; 2 Deuteronomio 23:21; 1 Samuel 2:17; Isaías 1:11-16; Jeremías 2:32-35, 7:1-5; 21-23; Amós 5:23; 3 Salmo 24:3-4; Mateo 5:8; Romanos 6:12-13,19; 1 Corin- tios 6:18-20; Santiago 1:14-15; 4 Levítico 19:13; Amos 2:6-8; 8:4-6; Santiago 5:4- 6; 5 Deuteronomio 10:14; 1 Samuel 2:8; 1 Crónicas 29:11; Salmo 24:1; Apocalipsis

11:18

Por la desobediencia del ser humano se corrompió la vida en la creación

El ser humano, dominado por el

pecado,

corrompe la vida, pues

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FUNDAMENTO DOCTRINAL

pierde su facultad de darle pleni- tud y trascendencia, porque con- fía en el poder y esplendor que le otorga a las cosas materiales, ol- vidando que son fugaces y que no tienen el poder para permanecer 1 .

1 Salmo 20:7-8; 49:6-14; Marcos 10:24; Lucas 12:15; 1 Juan 2:16-17

La corrupción de la vida humana se manifiesta en todas sus re- laciones, transformando lo que debiera ser para vida en muerte. Así, en lugar de relacionarse con Dios, se relaciona con los ídolos 1 ; en lugar de ejercer su mayordo- mía en la creación, la explota, abusa y destruye al grado que la creación misma desea y anhela la redención 2 ; en lugar de establecer relaciones de justicia, paz y amor con sus semejantes, les cosifica, violenta y asesina 3 y, él mismo, se hace ajeno a la vida plena entre- gándose a una vida reprobada 4 .

1 Romanos 1:21-23; 2 Romanos 8:19-21; 3 1 Juan 3: 11-12,15; 4 Romanos 1:28-32; 2 Pedro 2:12-13

Por la desobediencia del ser humano se posibilitó el dominio de Satanás

El ser humano, en su alternativa de elección, desoyó la orden de Dios y se dejó seducir por la voz del engañador. Esta decisión le acarrea la consecuencia de quedar sometido bajo el dominio de Sata- nás, construyendo un sistema de relaciones basado en la mentira, la injusticia y el egoísmo 1 .

1 Génesis 3:6; 4:6-7 comparar con 1 Juan 3:16; Mateo 4:8-9; Efesios 2:2; Juan 8:44; 10:10a; 2 Corintios 11:1-4; 1 Juan 5:19

Por la desobediencia del ser humano irrumpió el poder de la Muerte

El ser humano se apartó del cami- no de Dios y así abrió la puerta al pecado y al mal; en consecuencia, no por la voluntad de Dios, la vida en la creación se corrompió y en- tró la muerte 1 , perdiéndose con ello, la posibilidad de la inmorta- lidad 2 .

1 Romanos 5:12-21; 2 Génesis 3:22; Roma- nos 8:19-21

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IGLESIA DE DIOS (7° DÍA) A. R.

FE Y SALVACIÓN

La muerte, entendida desde la fe es, además del evento en que el ser humano deja de ser 1 , un po- der que corrompe la vida humana, porque hay una conexión real en- tre el pecado y la muerte 2 . Por eso, al ser humano pecador aunque esté vivo, se le considera muerto 3 .

1 Génesis 3:19; 2 Romanos 6:23; 7:13; San- tiago 1:15; 3 Juan 3:18; Efesios 2:1-5; Co- losenses 2:13

El estado de los muertos

La muerte es la cesación de la vida. Al morir, el ser humano queda en la inconsciencia, sus sentimien- tos y pensamientos dejan de ser; entra en inactividad, en el silen- cio; y así ha de permanecer has- ta que venga su resurrección 1 . La Biblia no enseña la inmortalidad del alma o que al morir, las almas buenas van al cielo ni que las ma- las al infierno, sino que, del lugar en donde estén los muertos, de allí han de resucitar 2 . Por ejemplo; Job espera en la tumba hasta que venga su mutación (transforma- ción) 3 , los hombres santos del pa- sado no han recibido recompensa 4 y nuestro Señor Jesucristo habló

de la muerte comparándola con el “sueño” 5 .

1 Salmo 115:17; 146:4; Eclesiastés 9:5-6; Juan 5:28-29; 2 Isaías 26:19; 3 Job 14:13- 14; 17:13; 4 Hebreos 11:32-40; 5 Juan 11:11-14; Hechos 7:60

La necesidad de la salvación

Por su estado de perdición, el ser humano y el mundo requieren ser rescatados y liberados del imperio de Satanás y de la muerte 1 . El ser humano es incapaz de lograr la salvación para sí mismo y para el mundo 2 , ni siquiera puede ver su propia condición 3 . Aún sus mejo- res obras no pueden recuperar la vida y alcanzar la plenitud que le habían sido entregadas 4 . Todo su esfuerzo acaba en el vacío, y toda su pretensión y trascendencia ter- minan en la muerte 5 .

1 Lucas 19:10; Juan 10:10b, Hebreos 2:14; 2 Filipenses 3:7-8; 3 Proverbios 16:25; Ro- manos 3:9-19; 4 Isaías 64:6; Efesios 2:8; 5 Proverbios 30:12

Ahora bien, el destino final del ser humano y el mundo no lo deter- mina la muerte, sino el juicio de Dios. Él ha determinado un día en

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FUNDAMENTO DOCTRINAL

el cual todos los seres humanos comparecerán ante su presencia para dar cuenta de sus actos 1 .

1 Salmo 7:11-16; Mateo 13:47-50; 25:31- 33; Hechos 17:30-31

Sin embargo, Dios otorga la salva- ción por el Evangelio, mediante el cual concientiza al ser humano de su necesidad de redención 1 y lo capacita para una vida nueva en Cristo Jesús 2 , además de enjuiciar, por el mismo Evangelio, a todos los poderes que lo oprimen 3 .

1 Juan 16:8-11; Hechos 2:37-38; Efesios 2:2-5; 2 Romanos 6:4; Efesios 1:17-23; Colosenses 3:3-4; 1 Juan 3:14; 3 Juan 12:31; 1 Corintios 15:24-26; Apocalipsis

12:10-12

Punto de fe 6. El Evangelio

El Evangelio significa buenas noticias, es poder de Dios que salva a quien cree en Jesucris- to: crea que murió y resucitó por los pecadores, conforme a las Escrituras, para darles vida, aceptando que en Él se hizo presente el Reino de Dios.

El Evangelio: Buenas noticias

La palabra evangelio significa buenas noticias, su origen está en el anuncio que se hacía al haber ganado una batalla, en otras pa- labras, era la buena noticia de una victoria. Los cristianos llamaron al mensaje que recibieron y pro- clamaban de Jesús, El Evangelio; porque éste habla de la buena noticia de que Dios, en Cristo Je- sús, ha intervenido en el mundo para liberarle de los poderes que le pierden 1 . Así, en Cristo, la in- tervención de Dios en la historia humana es buena noticia porque trae victoria, libertad, vida y gozo al que está oprimido, esclavizado y empobrecido 2 .

1 Marcos 1:14-15; Gálatas 4:4; 2 Mateo 5:1-12; Lucas 2:8-11; 4:18-19

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IGLESIA DE DIOS (7° DÍA) A. R.

FE Y SALVACIÓN

El Evangelio: Poder de Dios

La buena noticia es palabra po- derosa de Dios que crea nuevas realidades; donde hay muerte, el Evangelio trae vida; donde hay opresión, el Evangelio trae liber- tad; donde hay enfermedad, el Evangelio trae salud; donde hay malas noticias, el Evangelio trae Buenas Nuevas 1 .

1 Mateo 11:4-5; Colosenses 1:13-14

El Evangelio proclama la irrupción de Dios en la historia humana que, con la potencia de su gracia, per- dona, restaura y puede recrear a toda la humanidad 1 . Potencia que también operó en Cristo Jesús para resucitarlo de los muertos, y que ahora opera en los creyentes para que anden en vida nueva 2 .

1 Romanos 1:16, Efesios 2:4-9; 2 2 Corin- tios 5:17; Efesios 1:19-23

El Evangelio: Amor de Dios

El Evangelio es el evento históri- co en el que Dios todopoderoso se hizo vulnerable por amor, asu- miendo el precio de la reconcilia-

ción al enviar a su Hijo al mundo

y permitir que muriese en la cruz

del Calvario 1 . Este evento, también es expresión del amor de Cristo, quien renunció a su propia gloria, asumió condición humana, y como siervo obediente estuvo dispuesto

a sufrir el rechazo y desprecio de

los hombres, con tal de acercase y reconciliar al mundo 2 . El Evange-

lio es la más grande expresión de amor por los seres humanos.

1 Mateo 1:21-23; Romanos 5:1; 8:32; 2 Corintios 5:19; 1 Juan 4:10; 2 Juan 1:14; Filipenses 2:6-8; Colosenses 1:21-22; He- breos 5:7-9

La vida, muerte y resurrección de Jesús, el Cristo, se convirtió en el contenido central del Evangelio 1 y aunque para los judíos haya sido tropiezo y para los gentiles locura, para el que cree es poder de Dios para salvación 2 .

1 Juan 3:16; Romanos 5:8,10; 1 Corintios 15:1-4; Gálatas 1:6-9; Hebreos 1:1-3; 2 Romanos 1:16-17; 1 Corintios 1:18-24

El Evangelio:

Mensaje de Salvación

El Evangelio es la proclamación de

que Dios, en Cristo Jesús, ha ma-

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FUNDAMENTO DOCTRINAL

nifestado plenamente la vida, sal- vando a su creación y liberándola de los poderes de muerte que la dominaban. El mensaje de salva- ción tiene como meta la reconci- liación plena de Dios con el mun- do, pues por medio del sacrificio de Cristo en la cruz se han elimi- nado las barreras que separaban a los seres humanos de Dios y entre sí mismos 1 .

1 Romanos 8:18-24; Efesios 1:9-10; Colo- senses 1:19-20; 2 Timoteo 1:8-10, Apoca- lipsis 7:10;

Dios reconcilió consigo al mundo: Buenas Nuevas para la creación

Por medio de Cristo, Dios quitó la barrera de separación con el mundo, trayendo reconciliación. Dios se acercó y en consecuencia se restableció la comunión, ha- ciendo posible la vida. La muerte perdió su poder 1 , como las tinie- blas sucumben ante la luz. Así, la creación entera fue liberada de la vanidad y sujeta a la esperanza de la gloria 2 .

1 Romanos 5:17,21; 6:9; Hebreos 2:14; 2 Romanos 8:19-22; 1 Corintios 15:55-56; Colosenses 1:20-21

Dios reconcilió al ser humano con Él: Buenas Nuevas para la humanidad

Como resultado de la reconcilia- ción se manifiestan la salvación

y la vida eterna. Salvación y vida

que el creyente disfruta desde hoy, y que son definitivas porque persisten más allá del tiempo y es- pacio que conocemos. El creyente recibe en el Evangelio la confianza de que Dios y su Hijo, por medio del Espíritu Santo, conviven con él en una relación de cercanía y sim-

patía 1 . La realidad de la salvación se hace visible en la nueva comu- nidad formada por Dios y dispues- ta a vivir por la fe, la esperanza y

el

amor, en justicia, gozo y paz en

el

Espíritú 2 .

1 Juan 10:28; 17:3; 17: 22-23; Romanos 5:1; 8:38; 2 Romanos 14:17, 1 Tesalonicen- ses 1:3

Perdón

Para reconciliar al ser humano, Dios pasó por alto los pecados, restableciendo la paz con ellos, declarando a los creyentes sus hijos al darles su Espíritu Santo 1 .

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IGLESIA DE DIOS (7° DÍA) A. R.

FE Y SALVACIÓN

La muerte de Jesús hizo posible el perdón 2 . Por su gracia, Dios libra a los creyentes de la condenación que pesa sobre ellos a consecuen- cia de las demandas de la ley 3 .

1 2 Corintios 5:20; Romanos 8:15-16; 2 He- breos 9:11-12; 10:12-14; 3 Romanos 5:8-

11

Justificación

Dios ha tomado la iniciativa para que el ser humano pase de con- denación a justificación. El ser hu- mano es justificado gratuitamente por medio de Jesucristo cuando responde con fe a la invitación de Dios. El ser humano justo, es el que tiene fe, como la de Abraham, quién creyó a Dios y le fue con- tado por justicia 1 . Pero esta fe es única, es fe en Jesús; en sus pala- bras, su vida y en su obra a favor del ser humano 2 .

1 Romanos 4:23-25; 2 Romanos 3:26; 5:1

Santificación

Dios, por medio de su espíritu, regenera al creyente y lo capaci- ta para que se entregue al servi- cio de la justicia y no sirva más al

pecado 1 . El creyente responde a la acción de Dios obedeciendo su palabra y en consecuencia, opo- niéndose al pecado en cualquiera de sus manifestaciones y a toda intención de maldad, construyen- do relaciones de amor sincero con sus semejantes 2 .

1 Romanos 6:18-22; Gálatas 5:16-24; 2 Corintios 10:3-5; 2 1 Juan 5:18; 2:9-11;

3:9,14

Dios reconcilió al ser humano con sus semejantes

La restauración de los creyentes los impulsa a vivir en comunión con su prójimo basado en el amor que recibe de lo alto. El amor de Cristo hace posible la aceptación del otro 1 , el perdón y las relaciones profundas basadas en la entrega sacrificial 2 .

1 Romanos 15:7; 2 Juan 13:35; 15:13; 1 Corintios 10:24,33; 13:4-7; Efesios 5:21- 29; Colosenses 3:12-14

El ser humano es reconciliado consigo mismo por Dios

El humano, en estado pecaminoso, es un ser en contradicción perma- nente, sujeto a una voluntad inca-

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FUNDAMENTO DOCTRINAL

paz de hacer el bien para el que fue creado, y a la vergüenza de sí mismo por la culpa de no ser lo que debiera ser 1 . Imposibilitado así, para una vida plena. Al libe- rarlo del poder del pecado, Dios lo habilita para amarse y ser respon- sable de sí mismo, y por su Espíritu lo hace íntegro y lo vitaliza para una obediencia completa 2 . Es de- cir; lo restaura, lo armoniza para que tenga la vida abundante que fluye de sus promesas eternas 3 .

1 Romanos 7:13-24 2 1 Corintios 2:11-13; Filipenses 2:13; 1 Tesalonicenses 5:23; Santiago 1:4; 3 Mateo 5:3-12; Juan 10:10

Aceptando a Cristo

El pecado del ser humano ha per- vertido su camino, y con ello su vida porque se ha negado a poner su confianza en Dios y ha decidido depositarla en lo pasajero. En este error están implicadas su voluntad y su razón, por ello la fe compren- de ambos aspectos, por un lado comprende un acto voluntario, que es “el creer que” y por otro lado, y de manera derivada, un acto de la razón que es “el enten- der que”, en otras palabras, tener fe en Jesús es creer que Él puede

salvar, pero también es entender su persona, su obra, y sobre todo, su voluntad 1 .

1 Marcos 12:33; Romanos 12:1-2; 1 Corin- tios 14:15; Efesios 1:18; 3:17-19; Colo- senses 2:2

Aceptar a Cristo es mucho más que un acto intelectual, es depositar la confianza, abandonarse comple- tamente y descansar en Él como fundamento, sustento y esperanza de la existencia 1 . Creer en Jesús es también creerle a Jesús, confiar en sus palabras, tomarlo como ejem- plo de vida, aceptar su señorío y recibirlo como camino, verdad y vida plena 3 . Para recibir los benefi- cios del Plan de Salvación que Dios ha puesto al alcance de todos los hombres, cada persona tiene que aceptar que Jesucristo es su único y suficiente Salvador y Señor 3 .

1 Mateo 11:28-30; Juan 15:4-5; Colosen- ses 3:3-4; 2 Lucas 9:23; Juan 14:6; 3 Hechos 4:12; Romanos 10:9-10; 1 Timoteo 1:15

La aceptación de Jesucristo como salvador personal implica el arre- pentimiento de todos los pecados y el seguimiento de su ejemplo, en obediencia a su doctrina tra- zada como la auténtica voluntad

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IGLESIA DE DIOS (7° DÍA) A. R.

FE Y SALVACIÓN

de Dios. Esto es lo que se cono- ce como Conversión, Nuevo Na- cimiento o Regeneración, que da lugar a un proceso por el cual el creyente experimenta la transfor- mación de su antigua vida peca- minosa, viniendo a ser una nueva criatura en Cristo Jesús. Cuando

esto se efectúa, el alma se renueva

y desea ardientemente testificar

de Dios, y de aquel que ha hecho

posible su salvación 1 .

1 Hechos 2:38; 26:18; 2 Corintios 5:17; Efesios 4:22-24; Tito 3:4-5; 1 Pedro 2:21;

4:3

Aceptar a Cristo, también es creer en Dios y creerle a Dios 1 , y por la comunión con Él ser incluidos en su pueblo 2 , obedeciéndolo por el gran impacto de su amor 3 , por todo aquello que ya concedió al creyente y no tanto para buscar

su favor 4 .

1 Juan 12:44-50; 2 Juan 10:16; 3 Romanos 1:5; 16:26; 2 Corintios 9:13; 4 Juan 3:15,16, 36; 5:24-25

Quien murió y resucitó conforme las Escrituras

Para conocer quién es Jesús, es necesario aceptar el testimonio

que ofrece la Biblia completa, pues las Escrituras Judías ya hablaban de Jesús antes de que apareciera en la tierra 1 . Pero para reconocer- lo, los judíos debían reconocer sus señales; pues la vida, muerte y re- surrección de Jesús se desarrolla- ron de acuerdo a lo que ya estaba escrito 2 .

1 Salmo 22; Oseas 6:2-3; Lucas 24:25-27; Juan 5:39; 2 1 Corintios 15:1-18

También ahora, para conocer a Je-

sús, el ser humano debe dirigirse

y ser dirigido por la escritura, por medio de ella, podrá saber quién

y cómo es Él, su carácter y sus

propósitos, y descubrirlo como el modelo que Dios desea desarrollar

en cada persona, en cada comuni- dad y en toda la humanidad 1 .

1 Hechos 8:35; Gálatas 2:20; 4:19; Efesios

3:19; 4:13-15; Colosenses 3:11

Para dar nueva vida

La vida que Dios ofrece es nue- va; primero porque no es la vida que el hombre conoce, y después; porque en el Nuevo Testamento se describe como vida en abundancia o vida eterna, que abarca tanto

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FUNDAMENTO DOCTRINAL

el aspecto temporal: larga vida o

vida inmortal; como el aspecto de su calidad: es vida que proviene de Dios, por lo tanto acorde a sus va-

lores, principios y prácticas. Es una vida restaurada y potenciada por

el Espíritu 1 .

1 Juan 3:5-6; 5:24; 6:47; 7:38-39; Roma- nos 6:4-11; 8:13-15; Gálatas 6:8

La resurrección: victoria de la vida sobre la muerte

Jesús quitó el poder a la muerte mediante su resurrección 1 ; porque antes de ésta, la muerte terminaba con todo, pero a Jesús la muerte no logró retenerlo porque su vida se ajustó perfectamente a la ley

y no podía ser condenado 2 . ¡Ésta

fue su victoria! Así la vida venció

a

la muerte y los creyentes tienen

la

seguridad de que la vida habrá

de continuar 3 , pues para ellos, la

muerte será como dormir 4 . Y no sólo esto; con su resurrección, Je- sús venció también al diablo, que tenía el imperio de la muerte 5 .

1 Lucas 24:1-5; 1 Corintios 15:55-56; 2 Ro- manos 6:9; 1 Corintios 15:57; 1 Pedro 2:22; 3 Romanos 5:16-18; 6:8; 4 1 Corintios 15:18, 20-21; 1 Tesalonicenses 4:14; 5 He- breos 2:14-15

En Él se hizo presente el Reino de Dios

La persona y las acciones de Je- sús anuncian y hacen presente el Reino de Dios 1 : sus milagros de

sanidad remiten al poder que ven- ce la muerte 2 ; los exorcismos que realizó demuestran el dominio sobre los poderes del mundo 3 ; su Palabra de gracia y verdad refiere una realidad que está viniendo y que aunque comienza en peque- ño, llegará a ser lo más grande 4 ; sus acciones de misericordia ante las personas, especialmente los marginados e impuros, cuentan del profundo amor que motiva las decisiones de Dios 5 .

1 Mateo 4:17; Marcos 1:15; Lucas 4:18- 19; Hechos 1:22 2 Mateo 4:23-24; 11:1-

9; Lucas 9:6; 10:9-11; 3 Mateo 8:29; Lucas

11:20; 4 Mateo 13:31-35; 5 Mateo 11:5;

18:10-14

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IGLESIA DE DIOS (7° DÍA) A. R.

FE Y SALVACIÓN

Punto de fe 7. El Creyente

Es la persona que al aceptar a Jesucristo por fe, reconoce su condición de pecado, se arre- piente, se vuelve a Dios, y es bautizado como expresión de la decisión de consagrar su vida a Él e integrarse a la Iglesia.

Creer es una decisión personal

Creyente es toda persona que acepta a Jesucristo por fe. Dios lla- ma al ser humano a la comunión, y cada uno decide vivir con o sin Él. Su Palabra demanda una fe perso- nal, no sólo de herencia familiar o comunitaria. Así pues; tener fe en Jesucristo es una respuesta cons- ciente de cada persona 1 .

1 Marcos 16:16; Juan 14:23; 2 Corintios 5:10; Apocalipsis 3:20

Reconoce su condición de pecado

Ante Dios, el ser humano se hace consciente de su pecado, reconoce su imperfección y toma distancia por el temor de perecer 1 . La con- ciencia de pecado le produce dolor

y pena por no alcanzar las expec- tativas o la calidad de las respues- tas exigidas 2 .

1 Job 42:5-6; Isaías 6:5; Lucas 5:8; 18:9- 14; 2 Romanos 7:24; 2 Corintios 7:9-11

Se arrepiente y vuelve a Dios

El creyente acepta el llamado de

retornar a Dios y elige vivir con- forme a los propósitos de Él, para ser renovado hacia la plenitud de Cristo convencido de que Él es su identidad esencial y la mejor ex- presión de su persona 1 .

1 Hechos 2:38; Efesios 4:13, 22-24; Colo- senses 3:10; 2 Timoteo 2:25; 2 Pedro 1:4

El bautismo

El Bautismo es la manifestación

pública de la respuesta personal

al Evangelio, de quien por fe se

arrepiente y se convierte a Dios

dispuesto a morir al pecado, para renacer y consagrar su nueva vida

a Dios siendo integrante de la Iglesia 1 .

1 Hechos 2:38; 1 Pedro 1:3; 3:21

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FUNDAMENTO DOCTRINAL

El bautismo bíblico es por inmer- sión. El bautismo es la participa- ción en la muerte y resurrección de Cristo, el creyente se sumerge en el agua simbolizando la sepul- tura de su pasada manera de vivir y emerge como signo de su resu- rrección a nueva vida para Dios 1 . Además de lo anterior, el bautis- mo simboliza: purificación del pecado 2 ; revestimiento de Cristo 3 ; renovación por el Espíritu 4 ; expe- riencia de salvación 5 ; salida de la esclavitud 6 ; liberación con miras a una nueva humanidad en la que quedan superadas las barreras entre géneros, razas y situaciones sociales 7 .

1 Juan 3:5; Romanos 6:3-5,11; Colosenses 2:12; 2 Hechos 22:16; 3 Gálatas 3:27; 4 Tito 3:5; 5 1 Pedro 3:20-21; 6 1 Corintios 10:1- 2; 7 1 Corintios 12:13; Gálatas 3:27-28;

Punto de fe 8. La Iglesia

La iglesia es la comunidad de creyentes en Cristo Jesús. Fue creada en el corazón de Dios desde la eternidad por lo que trasciende los tiempos. Es el Cuerpo espiritual de Cristo. El templo en el que Dios habita por medio de su Espíritu. Pueblo que por medio de la fe descien- de de Abraham sin importar el origen étnico o nacionalidad de las personas. En el Nuevo Tes- tamento se le denomina Iglesia de Dios, esta identidad y perte- nencia la compromete a vivir en Él, por Él y para Él. Su misión es formar discípulos de manera incluyente en todo el mundo.

La iglesia es el Cuerpo de Cristo

Los creyentes están relacionados con Cristo y entre sí, como lo es- tán los diferentes miembros de un cuerpo, de modo que todos nece- sitan la participación de los de- más, por lo que el estancamiento, ausencia o crisis de un creyente afecta a la comunidad completa, lo mismo sucede cuando algún creyente obra con protagonismo o individualismo 1 .

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IGLESIA DE DIOS (7° DÍA) A. R.

FE Y SALVACIÓN

1 Romanos 12:3-21; 14:1-12; 1 Corintios 12:12-13, 25-26; Efesios 4:1-6; 5:30; Santiago 4:11-12

La Iglesia es el Templo de Dios

La iglesia es el templo de Dios, esto significa que Él habita en la comunidad de creyentes por me- dio del Espíritu 1 , no en el edificio donde ésta se congrega. Ser Tem- plo de Dios exige que cada creyen- te asuma lo que le corresponde hacer 2 para fomentar la unidad y santidad; a fin de que, comunita- ria e individualmente se refleje la presencia de Dios 3 .

1 Efesios 2:21-22; 2 1 Corintios 3:9-17; 3 1 Corintios 6:19-20; 1 Pedro 2:5; 2 Corin- tios 6:14-18

La iglesia, por medio de la fe, desciende de Abraham

Por medio de Cristo, la historia y testimonios del pueblo de Israel relatados en el Antiguo Testa-

mento son para la Iglesia, historia

y testimonio suyos, pues por la

fe, ha sido incorporada a la des- cendencia espiritual de Abraham;

constituyéndose así, en el Pueblo donde se realiza la promesa hecha

al Padre de la fe 1 .

1 Romanos 11:1; Gálatas 3:7-9; 16-29; 1 Pedro 2:9-10

La misión de la Iglesia

La Misión de la Iglesia es formar discípulos de Jesucristo por medio de la proclamación del Evangelio 1 . Ésta consiste en ser testigo fiel del Señor Resucitado, quien la envía hasta lo último de la tierra 2 con el fin de liberar al ser humano de la condición de pecado y enseñar- le toda la doctrina de Jesucristo como forma de vida y no sólo co- nocimiento intelectual 3 .

1 Mateo 28:19-20; 2 Hechos 1:8 3 Mateo 7:24-27; 23:1-10; 28:19-20; Hechos 9:2; 22:4; 24:14; Gálatas 2:6-10; Efesios 1:22; 4:15; 1:18; Filipenses 2:10-11; 1 Timoteo

1:3

El nombre: Iglesia de Dios (7º día)

El título: Iglesia de Dios, se debe al hecho de que los creyentes son sellados como propiedad de Dios y que la base de su vida y quehacer son por Él y para Él 1 . Este nom- bre propio identifica a la comuni- dad de creyentes 2 , los cuales son

congregados por el poder de Dios

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FUNDAMENTO DOCTRINAL

y para sus propósitos, a diferencia

de otros grupos sociales que se unen para sus propios fines y rea- lización de poder. La distinción de portar el nombre de Dios, de nin- gún modo debe ser motivo para arrogancia ante otros grupos, sino de saberse llamados y capacitados para ser bendición a los demás 3 .

1 Efesios 1:13; 4:30; 5:8-11; 2 1 Corintios 1:2; Gálatas 1:13; 1 Tesalonicenses 1:1; 1 Timoteo 3:5,15; 3 Mateo 5:13-16; Marcos 12:31-33; 1 Corintios 10:32; 11:21; 1 Pe- dro 2:9; 1 Juan 4:11-12

El término: “7º día” 1 , por no ser

parte del nombre bíblico de la Iglesia, se escribe entre paréntesis

y se usa para distinguirla de otras

Asociaciones Religiosas y para fi- nes administrativos.

1 Éxodo 20:11-12

La Iglesia de Dios (7º día), cuyo comienzo en México data de prin- cipios del siglo XX, es heredera de una rica tradición bíblica de dife- rentes comunidades de fe, que a lo largo de la historia ha expre- sado su amor a Dios obedeciendo de forma radical la Palabra, sus congregaciones están unidas si- guiendo el ejemplo de la iglesia primitiva 1 y teniendo como Señor a Jesús Resucitado 4 .

1 Mateo 23:8-10; Hechos 2:42; Efesios

1:22-23; Tito 1:5;

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IGLESIA DE DIOS (7° DÍA) A. R.

ACCIÓN CRISTIANA

SEGUNDA SECCIÓN ACCIÓN CRISTIANA

Punto de fe 9. La Oración

La oración es la comunicación del creyente con Dios a través de palabras o pensamientos, de todo corazón, con fe, guiado por el Espíritu Santo, en el Nombre de Jesús, y con la disposición de aceptar la voluntad de Dios.

La oración

El creyente ora a Dios porque esta práctica le permite: comunicarse con Él, experimentar su compañía, expresar confianza en su bondad, aprender a depender de Él y, de manera que no siempre compren- de, hacer posible que intervenga en su vida. Cuando el creyente ora rinde su ser a Dios, sabe que es escuchado a pesar de que no le ve ni lo oye. No requiere informar- le lo que necesita pues Dios ya lo sabe antes de que se lo pida. No obstante, le resulta tan necesaria esa experiencia que ora incesan- temente.

La fe: indispensable para orar

Las Escrituras enfatizan que la fe es indispensable en la oración. Je- sucristo enseñó claramente esto:

“Por tanto, os digo que todo lo que orando pidiereis, creed que lo re- cibiréis, y os vendrá” 1 . Es en este contexto el Señor ordena: “Tened fe en Dios” 2 . Santiago instruye al creyente a pedir con fe 3 , y la Carta a los Hebreos enfatiza “porque es menester que el que a Dios se alle- ga, crea que le hay, y que es ga- lardonador de los que le buscan” 4 .

1 Marcos 11:24; 2 Marcos 11:22; 3 Santiago 1:6; 4 Hebreos 11:6

El Espíritu en la oración

En la oración, el Espíritu ayuda al creyente por causa de su debilidad para que pida como conviene en el Reino de Dios. En el encuentro con Dios, el ser humano se confronta con la verdad de ser infinitamente inferior a Él, imperfecto y limita-

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FUNDAMENTO DOCTRINAL

do, descubierto en sus intenciones reales. Su reacción natural lo pue- de llevar a evadir esta verdad bus- cando hacer efectiva su oración mediante el manejo de una técni- ca, o copiando un modelo, por ello requiere ser asistido por el Espíri- tu, para que entre en una comu- nicación franca y confiada en la bondad de Dios; quien le dará más de lo que pide, y hará que todas las cosas y situaciones resulten en bendición para él.

1 Hechos 15:7-11; comparar con Hebreos 4:12; 2 Hebreos 10:21-22; 3 Efesios 3:20; 4 Romanos 8:26-28

En el Nombre de Jesús

Toda oración debe hacerse en “El Nombre de Jesús”, es decir, en la confianza de su obra intercesora, en el reconocimiento de su Seño- río y manifestando comunión con Él. Decir “en el Nombre de Jesús” no es una contraseña, ni un con- juro con el que se pueda respal- dar todo tipo de peticiones, no es una fórmula mágica que obligue a Dios a conceder todo lo que le piden 1 , como creyeron los hijos de Sceva 2 , o como las personas que reprendió Santiago 3 , pues el Señor

no sólo dijo a sus discípulos que pidieran las cosas al Padre en su Nombre, sino también dijo: “si me amáis, guardad mis mandamien- tos” 4 .

1 Santiago 4:3; 2 Hechos 19:13-16; 3 Santia- go 4:6; 4 Juan 14:13-15

El modelo de la oración

Jesús enseñó a sus Discípulos cómo orar, dejando un modelo didáctico para los creyentes que incluye el reconocimiento de Dios como Padre, el deseo de su exalta- ción, la santificación de su Nom- bre, la rendición a su voluntad y la petición de que su Reino se haga realidad en el mundo; y peticiones relacionadas con las experiencias cotidianas del creyente: por el pan de cada día, el perdón de los peca- dos y la protección en las pruebas. El Señor no pretende que los cre- yentes repitan siempre la misma oración, Él hizo otras oraciones en las que no siguió el mismo mode- lo 2 , y otras en las que sus palabras fueron las mismas 3 ; enseñó a orar con libertad, amor y respeto al Pa- dre.

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IGLESIA DE DIOS (7° DÍA) A. R.

ACCIÓN CRISTIANA

Jesús rechazó la oración que re- curre al uso de posturas preten- diendo ser visto por los demás o repeticiones y amplios discursos pretendiendo manipular a Dios y ganar su favor.

1 Mateo 6:5-13; 2 Juan 17:1-26; 3 Marcos

14:39

Las posturas corporales

También son importantes la ac- titud y la reverencia con que el creyente ora 1 . Las posturas son la expresión corporal de los sen- timientos, convicción y decisiones que la presencia de Dios y su obra han provocado en su vida. Jesús, además de orar postrándose 2 , lo hizo de rodillas 3 , de pie y con los ojos abiertos 4 . Pablo pidió que oraran con las manos levantadas 5 y Nehemías oró en el pensamien- to sin asumir ninguna postura especial para hacerlo 6 . La oración en voz alta es también adecuada como en los casos de Ana 7 y del publicano 8 .

1 Salmo 24:3-6; 51:17; 63:1-8; 95:6-7; 2 Mateo 26:39; 3 Mateo 26:44; 4 Juan 11:41- 42; 5 1 Timoteo 2:8; 6 Nehemías 2:4-5; 7 1 Samuel 1:13; 8 Lucas 18:10-13

Punto

Mandamientos

de

fe

10. Los Diez

Los Diez Mandamientos son la ley moral de Dios para la vida de la humanidad. Descubren las actitudes y conductas pecami- nosas de todos los seres huma- nos. Son principios para vivir la auténtica libertad y evitar el comportamiento que la pone en riesgo. En virtud del testimonio bíblico, reconocemos su vigen- cia. Su obediencia se realiza por amor a Dios y como respuesta a su Gracia.

La ley moral de Dios para la vida

Los diez mandamientos son prin- cipios eternos y universales que reflejan el carácter moral de Dios. Su propósito es posibilitar la vida de los seres humanos, estable- ciendo normas sobre el valor de la vida, del individuo, la propiedad, el honor, la justicia, los derechos del otro, lo santo, entre otros as- pectos. La entrega del decálogo comienza con la afirmación de la liberación que Dios hace por su pueblo, posteriormente vienen las

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FUNDAMENTO DOCTRINAL

exigencias que sostendrán la nue- va sociedad 1 .

1 Éxodo 20:1-17; Deuteronomio 5:6-21; Salmo 19:7-11

Los Diez Mandamientos de la libertad

Cuando Israel recibió los diez man- damientos ya Dios lo había hecho libre 1 , pero, debido a la servidum- bre impuesta sobre él por varias generaciones, su comprensión todavía era la de un esclavo. Los diez mandamientos reorientaban su mente para que su conducta y valores no fueran los mismos que en Egipto. Debía estar conscien- te de que si tenía otro dios, sería esclavo otra vez; si no reposaba en sábado, también y así en cada mandamiento recibía una señal que le permitía no sólo ser libre sino vivir como libre. Podía saber hasta qué punto su libertad estaba segura y hasta qué punto se es- taba comportando como si fuera otra vez esclavo.

1 Éxodo 20:2

El principal error del esclavo es pensar que en libertad no hay lí-

mites, pues la auténtica libertad es aquella que tiene los límites adecuados, los que fija Dios. El creyente, que ya es libre 1 , por un pacto que se da en el corazón 2 , tiene mejor comprensión de los mandamientos de la libertad, de- bido a la revelación que hicieron

el Señor Jesús 3 y sus discípulos 4 . Comprensión que hace de la ob- servancia una verdadera expresión de la libertad producto del amor a Dios 5 , del deseo de dar una res- puesta digna de la gracia de Dios 6

y que responsablemente obedezca

a la fe en Jesús 7 .

1 Romanos 8:21; 2 Corintios 3:17; Gála- tas 5:1; Santiago 1:25; 2 Jeremías 31:33; Mateo 26:28; 3 Mateo 5:21-48; 4 Romanos 13:8-9; 5 Juan 14:15, 21; 6 Hechos 13:43- 44; Romanos 4:16; Colosenses 1:6-11; 7 2 Timoteo 2:19; Apocalipsis 12:17

La ley descubre el pecado

Los Diez Mandamientos reflejan la santidad de Dios, marcan los lí- mites permitidos en las relaciones personales y manifiestan la acti- tud que ha de mantener el hombre en su relación con Él. Asimismo descubre el pecado, revelando lo oscuro del corazón humano: sus

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ACCIÓN CRISTIANA

ambiciones, celos, envidias, ira, su deseo desmedido de poder, la búsqueda de satisfacer el placer de manera distorcionada 1 .

1 Salmo 19:7-11; Jeremías 17:9-10; Roma- nos 7:7-13

Su observancia se realiza por amor a Dios y como respuesta a su Gracia

La gracia de Dios se ha manifes- tado al declarar su benevolencia para el ser humano en los Diez Mandamientos y en otras normas para la vida, reveladas en las Escri- turas. Por tanto, el creyente obser- va el Decálogo como una respues- ta a la amorosa gracia de Dios 1 .

1 1 Juan 4:19; Juan 14:15, 23; 1 Juan 5:2- 3; Romanos 13:10

La gracia hace que el creyente siga el modelo de Jesús, y comparta el amor de Dios con los que están alejados de Él y con los necesi- tados, hace que el creyente per- manezca fiel, pues los principios morales del Decálogo son del todo pertinentes a la problemática ac- tual. El Decálogo ofrece la correcta comprensión de quién es Dios 1 , del

gran valor que poseen las perso- nas unas frente a otras, en justi-

cia y equidad. Enseña a respetar el derecho humano, a evitar todo lo que trastorna y desvía al ser hu- mano de su propósito esencial. La observancia del Decálogo es perti- nente a la vida de creyentes y no creyentes, y habrá cambios muy significativos en las familias y en

la sociedad cuando se apliquen las

enseñanzas que ahí se vierten 2 .

1 Romanos

32:17; 48:18

7:12;

2 Salmo

85:10;

Isaías

El sentido de la frase “el fin de la ley es Cristo” (Romanos 10:4)

La frase “el fin de la ley es Cristo” no anula la vigencia de los Diez Mandamientos, pues la palabra “fin” tiene dos sentidos: término

o consumación de algo y meta o

propósito. Es en este último senti- do que Pablo la utilizó: toda la ley de Dios tenía como meta o finali-

dad a Cristo 1 , en quien se mani- festó plenamente la misericordia de Dios.

1 Romanos 10:4; comparar con Lucas 24:47 y Juan 5:39

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FUNDAMENTO DOCTRINAL

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Anexo del Punto de fe 3. El Hijo de Dios

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FUNDAMENTO DOCTRINAL

Vigencia de la Ley en la actualidad

Jesús no vino a abrogar, abolir, invalidar o cambiar la ley; vino a cumplirla sujetándose a ella 1 .

1 Mateo 5:17-18; Gálatas 4:4

Los Diez Mandamientos se hallan en el Antiguo y Nuevo Testamento.

Primer Mandamiento: “No tendrás dioses ajenos delante de mí” 1 .

1 Éxodo 20:3

Vigencia y observancia antes del Sinaí: “Entonces Jacob dijo á su familia y á todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos

que hay entre vosotros, y limpiaos,

y mudad vuestros vestidos” 1 .

1 Génesis 35:2

Vigencia y observancia en el Nue- vo Testamento: “Entonces Jesús le dice: Vete, Satanás, que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a

él sólo servirás” 1 .

1 Mateo 4:10

Segundo Mandamiento: “No te harás imagen, ni ninguna seme- janza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra: No te inclinarás a ellas, ni las honra- rás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, a los que me aborrecen, y que hago misericordia en millares a los que me aman y guardan mis manda- mientos” 1 .

1 Éxodo 20:4-6

Vigencia y observancia antes del Sinaí: “Así dieron á Jacob todos los dioses ajenos que había en poder de ellos (Figuras y estatuillas, ídolos), y los zarcillos que estaban en sus ore- jas; y Jacob los escondió debajo de

una encina, que estaba junto a Si- chêm” 1 .

1 Génesis 35:4

Vigencia y observancia en el Nue- vo Testamento: “Siendo pues lina- je de Dios, no hemos de estimar la

divinidad ser semejante a oro, o a plata, o a piedra, escultura de ar- tificio o de imaginación de hom-

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ACCIÓN CRISTIANA

bres” 1 . “Hijitos, guardaos de los ídolos” 2 .

1 Hechos 17:29; 2 1 Juan 5:21

Tercer Mandamiento: “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano” 1 .

1 Éxodo 20:7

Vigencia y observancia antes del Sinaí: “Y dijo Dios más a Moi- sés: Así dirás a los hijos de Israel:

Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre, este es mi memorial por todos los siglos” 1 .

1 Éxodo 3:15

Vigencia y observancia en el Nue- vo Testamento: “Todos los que están debajo del yugo de servi- dumbre, tengan a sus señores por dignos de toda honra, porque no sea blasfemado el hombre del Se- ñor y la doctrina” 1 .

1 1 Timoteo 6:1

Cuarto Mandamiento: “Acordarte has del día de reposo, para santi- ficarlo: Seis días trabajarás y harás toda tu obra; mas el séptimo día será reposo para Jehová tu Dios:

no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranje- ro que está dentro de tus puertas:

porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día: por tanto Jehová bendijo el día de reposo y lo san- tificó” 1 .

1 Éxodo 20:8-11

Vigencia y observancia antes del Sinaí: “Y acabó Dios en el día sép- timo su obra que hizo, y reposó el día séptimo de toda su obra que había hecho. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda su obra que ha- bía Dios criado y hecho” 1 .

1 Génesis 2:2-3

Vigencia y observancia en el Nue- vo Testamento: “Y vino a Naza- reth, donde había sido criado; y entró, conforme a su costumbre, el día del sábado en la sinagoga,

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FUNDAMENTO DOCTRINAL

y se levantó a leer” 1 . “Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios” 2 .

1 Lucas 4:16; 2 Hebreos 4:9

Quinto Mandamiento: “Honra a tu padre y a tu madre, porque tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da” 1 .

1 Éxodo 20:12

Vigencia y observancia antes del Sinaí: “Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y dí- jole a sus dos hermanos a la parte de afuera. Y despertó Noé de su vino, y supo lo que había hecho con él su hijo el más joven: Y dijo:

Maldito sea Canaán; siervo de siervos será a sus hermanos” 1 .

1 Génesis 9:22, 24-25

Vigencia y observancia en el Nue- vo Testamento: “Honra a tu padre

y a tu madre, que es el primer

mandamiento con promesa” 1 .

1 Efesios 6:2

Sexto Mandamiento: “No mata- rás” 1 .

1 Éxodo 20:13

Vigencia y observancia antes del Sinaí: “Y habló Caín a su herma- no Abel: y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y le mató. Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi iniquidad para ser perdonado” 1 .

1 Génesis 4:8,13

Vigencia y observancia en el Nue- vo Testamento: “Porque: No adul- terarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; no codi- ciarás; y si hay algún otro manda- miento, en esta sentencia se com- prende sumariamente: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” 1 .

1 Romanos 13:9

Séptimo Mandamiento: “No co-

meterás adulterio” 1 .

1 Éxodo 20:14

Vigencia y observancia antes del Sinaí: “Y aconteció después de esto, que la mujer de su señor

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IGLESIA DE DIOS (7° DÍA) A. R.

ACCIÓN CRISTIANA

puso sus ojos en José y dijo: Duer- me conmigo. Y él no quiso y dijo

a la mujer de su señor:… ¿cómo,

pues, haría yo este grande mal y pecaría contra Dios?” 1 .

1 Génesis 39:7-9

Vigencia y observancia en el Nue- vo Testamento: “Honroso es en todos el matrimonio, y el lecho sin macilla; mas a los fornicarios y a los adúlteros juzgará Dios” 1

1 Hebreos 13:4

Octavo Mandamiento: “No hurta- rás” 1 .

1 Éxodo 20:15

Vigencia y observancia antes del Sinaí: “He aquí, el dinero que lle- vamos en la boca de nuestros cos- tales, te lo venimos a traer desde

la tierra de Canaán; ¿cómo, pues,

habíamos de hurtar de casa de tu señor plata ni oro?” 1 .

1 Génesis 44:8

Vigencia y observancia en el Nue- vo Testamento: “El que hurta- ba, no hurte más; antes trabaje,

obrando con sus manos lo que es

bueno, para que tenga de qué dar

al que padeciere necesidad” 1 .

1 Efesios 4:28

Noveno Mandamiento: “No habla- rás contra tu prójimo falso testi- monio” 1 .

1 Éxodo 20:16

Vigencia y observancia antes del

Sinaí: “¿No me dijo él: Mi hermana es: y ella también dijo: Es mi her- mano? Con sencillez de corazón,

y con limpieza en mis manos he

hecho esto. Después llamó Abi- melech a Abraham, y le dijo: ¿Qué nos has hecho? ¿y en qué pequé yo contra ti, que has traído sobre mí y sobre mi reino tan grande pe- cado? Lo que no debiste hacer has hecho conmigo” 1 .

1 Génesis 20:5,9

Vigencia y observancia en el Nue- vo Testamento: “Por lo cual, deja- da la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros” 1 .

1 Efesios 4:25

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FUNDAMENTO DOCTRINAL

Décimo Mandamiento: “No codi- ciarás la casa de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo” 1 .

1 Éxodo 20:17

Vigencia y observancia antes del Sinaí: “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codi- ciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual co- mió así como ella” 1 .

1 Génesis 3:6

Vigencia y observancia en el Nue- vo Testamento: “¿Qué pues dire- mos? ¿La ley es pecado? En ningu- na manera. Empero yo no conocí el pecado sino por la ley: porque tampoco conociera la concupis- cencia, si la ley no dijera: no co- diciarás” 1 .

1 Romanos 7:7

Punto de fe 11. El Sábado

El sábado es el día que Dios re- posó, bendijo y santificó para que los seres humanos repo- sen de su trabajo cotidiano y la creación sea renovada en el des- canso. El reposo sabático res- taura a los creyentes, los inspira a adorar a Dios y a congregarse para motivarse al amor, la co- munión y las buenas obras, ce- lebrando su libertad y la bondad de la creación de Dios.

El sábado es el día que Dios reposó

Al completar la creación, Dios re- posa de su obra. El reposo de Dios no se comprende como fatiga sino como celebración. La creación no estuvo completa hasta incluirle el descanso para la contemplación y el mantenimiento del equilibrio. La intervención divina no consiste en acciones compulsivas intermina- bles, más bien son los actos que preparan la plenitud de la crea- ción 1 .

1 Génesis 2:2; Éxodo 20:11; Hebreos 4:4,

9-10

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IGLESIA DE DIOS (7° DÍA) A. R.

ACCIÓN CRISTIANA

La importancia universal del mandamiento sobre el Sábado

El primer relato de la Biblia está ordenado para resaltar las dife- rencias que hay entre el sábado y

los demás días 1 . En el principio la tierra estaba desordenada y vacía, incapaz de albergar la vida. Dios,

pueblo, durante el exilio, explícita- mente menciona el sábado como una señal de su presencia en me- dio de ellos 3 ; y además anuncia que es una bendición que no será cancelada o cambiada 4 , y no sólo para los judíos, sino para toda carne 5 . El Señor Jesús lo observó 6 ; también sus discípulos 7 , y aún los

a

lo largo de seis días, la ordena

gentiles 8 .

y

la llena de vida, de manera que

para el séptimo no hay más obra material que agregar. En ese día la tierra está libre y plena. El sábado es la corona de lo creado por Dios, creación en gran manera buena 2 . Esta es la razón por la que el sá- bado fue santificado, Dios lo puso aparte de los demás días y lo ben- dijo 3 , le dio poder para fructificar, es decir, para producir una vida abundante, y liberar de toda ata- dura material y egoísta 4 .

1 Génesis 1:1-2:3; 2 Génesis 1:31; 3 Génesis 2:3; 4 Génesis 1:22, 28; Éxodo 16:23-30

Tanto en Éxodo 20:3-17 como en Deuteronomio 5:7-21, el manda- miento sobre el sábado es el que más extensión ocupa. Su impor- tancia es tan grande que cuando Dios reanuda la relación con su

3 Ezequiel 20:20; 4 Éxodo 31:16; 5 Isaías 56:5; 66:23; 6 Lucas 4:16; 6:6; 13:10; 14:1; 7 Lucas 23:56; Hechos 13:14-16; 8 Hechos

13:44-48

Jesús Señor del sábado

Jesús es el Señor del sábado 1 y con plena autoridad reveló el propó- sito de Dios al ordenar la obser- vancia de ese día: El sábado fue hecho para beneficio del hombre 2 pero la tradición judía, con sus múltiples prescripciones, lo había convertido en una pesada carga para el ser humano. Pasaron de la prohibición divina de realizar acti- vidades económicas en sábado 3 a negar la atención de un enfermo, si este podía esperar hasta el final del día de reposo. Les preocupaba más el día que el ser humano. No tenían misericordia 4 , aunque con

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FUNDAMENTO DOCTRINAL

ellos mismos no eran tan seve- ros 5 , su conducta era parecida a

la de quienes habían convertido el

sábado en una carga para los po-

bres, misma que condenó el pro- feta Isaías 6 .

1 Mateo 12:8; 2 Marcos 2:27; 3 Nehemías 10:3; 13:15-21; 4 Mateo 12:7; 5 Mateo 23:4; 6 Isaías 1:13,17

El Señor observó el mandamiento

del sábado conforme a la ley de Dios que tiene como meta esencial

la vida abundante, y no la tradición

de los rabinos 1 . Usó el ejemplo de David para enseñar que la ley de Dios tiene como prioridad la nece- sidad humana 2 ; y, con el ejemplo de los sacerdotes que infringían el mandamiento por su actividad en el templo y no se les culpaba por ello, mostró que Él tiene una condición mayor para no inculpar

a quien infringe el mandamiento

por hacer un servicio a los demás 3 .

Esto significa que es lícito hacer el bien en sábado conforme al principio mayor de la voluntad de Dios: la vida plena; y no, por capricho humano. Cuando algún

creyente no sea libre para guardar

el sábado, pedirá a Dios en oración

por su pronta liberación, a fin de

experimentar el gozo del reposo completo 4 .

1 Juan 5:16-18; 2 Mateo 12:3-4; 3 Mateo 12:5-6; 4 1 Corintios 7:21

Jesús, con sus milagros realizados en sábado, lo recuperó como un espacio para el bien 1 , con su pre- sencia brindó el auténtico reposo 2

y con su autoridad declaró que la

observancia seguiría vigente in- cluso después de su muerte. No existe ningún mandamiento de

parte de Jesús o del Padre sobre la necesidad de cambiar el día de reposo 3 .

1 Mateo 12:11-12; Isaías 56:2; 2 Mateo 11:27-28; 3 Mateo 24:20

La observancia adecuada del sábado

La observancia del sábado co- mienza reconociendo que Dios manifestó su voluntad respecto

a ese día 1 , creyendo que no está disponible para su trabajo como lo están los demás días y llamarlo día de “delicias, santo, glorioso del Señor” 2 . Como resultado de esta

decisión Dios le hará experimentar bendiciones que nada en el mun-

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IGLESIA DE DIOS (7° DÍA) A. R.

ACCIÓN CRISTIANA

do le puede dar. La observancia del sábado es una bendición especial, basada en la presencia santifica- dora y restauradora de Dios, quien ha distinguido este día para su énfasis en la dimensión espiritual y el anuncio anticipado de la eter- nidad 3 .

Por otra parte, al reposar en este día, el creyente:

a. Imita a Dios quien fue el pri- mero en reposar en este día y puede también contemplar la bondad de su creación 4 .

b. Se congrega y enriquece su vida en la comunión con otros creyentes 5 .

c. Celebra comunitariamente el gozo de la salvación, ya que el sábado es señal de libertad de cualquier tipo de opresión 7 .

d. Es edificado junto con otros creyentes por la enseñanza de la Palabra de Dios 8 .

e. Ejerce sus dones sirviendo a los demás 9 como una señal de la cercanía del reino de Dios 10 , siguiendo el ejemplo de las primeras congregaciones cris- tianas cuyo estilo de vida era lo que más impacto tenía en su

misión 11 , eran auténticas em- bajadas del reino de Dios.

1 Isaías 58:13a; 2 Isaías 58:13b, comparar con Éxodo 20:9-10; 3 Isaías 58:14; Hebreos 4:9; 4 Éxodo 20:8-10; 5 Levítico 23:3; Nehe- mías 8:10; 6 Hechos 2:42; 7 Deuteronomio 5:15; Nehemías 8:10-11; 8 Deuteronomio 4:10; 31:12; Lucas 4:16-20, 31; Hechos 13:14-15; 9 Mateo 12:5; 10 Hebreos 10:24- 25; 11 Hechos 2:44; 4:32

Como podemos observar, el sába- do no es un tiempo de descanso

ocioso, sino de una labor respon- sable a favor de la salvación de los seres humanos, tal y como Jesús lo hizo: “Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro” 1 .

1 Juan 5:17

En su sentido literal, el sábado es un período de 24 horas en el que Dios reposó, y al que santifica y

bendice, diferenciándolo del res- to de los días de la semana. Esta condición sagrada, exclusiva del

sábado no la puede cambiar el ser humano en ningún sentido, sim- plemente lo observa o lo profana 1 .

1 Ezequiel 20:12; 20; Lucas 23:26; Nehe- mías 13:16

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FUNDAMENTO DOCTRINAL

La observancia del día de reposo inicia la tarde del día viernes y ter- mina la tarde del día siguiente 1 , debido a que al inicio de la crea- ción primero estaban las tinieblas y después resplandeció la luz 2 .

1 Levítico 23:32; 2 Génesis 1:5, 8, 13

Restauración de los creyentes

El descanso sabático da a los cre- yentes fieles la experiencia de res- tauración. Los creyentes se aban- donan en las manos de Dios por la convicción de que Él sustenta toda su creación. Se liberan de la ambi- ción desmedida de pretender do- minarlo todo y poseerlo todo, de la exigencia terrenal de “ser alguien” para descansar en la identidad de ser hijos de Dios. El descanso sa- bático es el tiempo de abandonar la sociedad de competencia para integrarse en la comunidad de los iguales 1 .

1 Proverbios 10:22; Mateo 6:25-34; Fili- penses 1:6

Punto de fe 12. La Ley de la Alimentación y la San- tidad

La ley de la alimentación es una señal de la santidad de Dios en la vida cotidiana del creyente, que se observa cuando se con- sumen sólo los alimentos orde- nados por Dios, y se comparten con el necesitado.

La importancia del acto de comer en la Biblia

Comer es un evento vital en la vida del ser humano: El manda- miento que desobedeció Adán fue sobre la comida 1 . En el sacri- ficio de comunión, comer ocupó un momento medular en el que Dios determinó lo que de la víc- tima podían comer los sacerdo- tes 2 y lo que correspondía a los demás israelitas 3 . Para los pueblos antiguos la comida era una forma de agradar y tener comunión con sus dioses 4 . Incluso para Jesús fue tan importante la comunión en la mesa, que sus detractores lo tilda- ron de comilón 5 .

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1 Génesis 2:16-17; 2 Levítico 10:8-15; 3 Le- vítico 11; Deuteronomio 14:3-21; Hechos 15:20; 4 Jueces 9:27; 5 Lucas 7:34

Al comer, se ponen en movimiento

instintos básicos del ser humano:

la supervivencia, ver por el propio bien, cumplir gustos y deseos, ig- norar las necesidades de los de- más. Estos instintos pueden llegar

a dominar la voluntad humana al

grado de ser considerados como un dios 1 , pero también, en el acto

de comer se pueden manifestar los sentimientos más nobles pro- vocados por acontecimientos im-

portantes 2 : la comunión con Dios 3

y la liberación 4 ; un nuevo comien-

zo 5 , el reino de Dios 6 , el nuevo pacto 7 .

1 1 Corintios 6:13; Filipenses 3:19; 2 Génesis 24:54; 2 Crónicas 29:22; 3 Génesis 18:8; 4 Éxodo 12:4-10; 5 Éxodo 12:18; 6 Mateo 9:10; 16:9-10; 7 Mateo 26:17-29

La ley de la alimentación es una señal de santidad

Desde el relato de la Creación ob- servamos cómo Dios, manifiesta su carácter santo en lo cotidiano de los seres humanos, dándoles una dieta en base al fruto de la

tierra 1 . Posterior al diluvio, amplía la dieta incluyendo animales de- terminados por Él como limpios 2 . En Levítico 11 y Deuteronomio 14 está la lista detallada de animales puros e impuros donde establece las características que los distin- guen. Prohíbe la ingesta de carne de animales impuros y la sangre de cualquier animal, igualmen- te restringe la carne de animales ahogados y lo mortecino 3 . La san- tidad de Dios, que abarca todos los ámbitos de la vida, es la razón de esta distinción. Así, su pueblo se santifica obedeciendo sus manda- mientos, incluidos los que norman

la alimentación.

1 Génesis 1:29; 3:18; 2 Génesis 7:2-3; 9:3;

3 Levítico 17:14; Deuteronomio 14:21; He- chos 15:20

Jesús y la ley de la alimentación

Jesús observó la ley de la alimen- tación, pero no las tradiciones de los ancianos del pueblo judío so- bre el lavamiento de las manos y las demás tradiciones de pureza ritual, porque estaban más allá de lo ordenado por Dios 1 . Su interés era hacer evidente que un ali-

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mento es inmundo; no por tener contacto con las manos sin lavar ritualmente, ni por una sustancia que contenga; es inmundo, úni- camente porque Dios lo ha deter- minado. Desobedecerlo, es lo que realmente contamina al comensal porque la rebeldía sale del cora- zón manchando, no sólo lo que come sino todos los aspectos de la vida, porque sobre todos ellos, Dios ha manifestado su voluntad. Con ello, Jesús muestra que se debe poner el mismo cuidado para seleccionar lo limpio de lo inmun- do en la comida, que para selec- cionar la clase de pensamientos, deseos y palabras que se dirigen a los demás 2 .

1 Marcos 7:1-8; 2 Marcos 7:18-23

Jesús muestra que la sola obser- vancia de la ley de la alimentación no tiene sentido alguno, a menos que vaya acompañada de un ge- nuino amor por el hambriento 1 .

1 Isaías 58:7; Mateo 19:16-22; 25:35; Lucas 16:19-31; Santiago 1:27; 1 Juan

3:17-18

La iglesia primitiva y la ley de la alimentación

El apóstol Pedro tuvo una visión en la que se le pedía que comie- ra de lo que había en un lienzo, y ante su negativa oyó una voz que decía: “Lo que Dios limpió, no lo llames tú común” 1 . Para él, esta

frase no significó que estaba abo- lida la ley de la alimentación, pues al llegar a la casa de Cornelio 2 dijo: “me ha mostrado Dios que

a ningún hombre llame común o inmundo” 3 .

1 Hechos 10:10-16; 2 Hechos 10:17-19; 3 Hechos 10:26-29; 11:1-3

En la iglesia de Roma surgió un problema relacionado con los alimentos, porque había quienes comían sólo legumbres creyendo que esa era la voluntad de Dios

y condenaban a quienes comían

carne; y éstos, creyendo que te- nían un conocimiento superior de la voluntad de Dios, menospre- ciaban a los primeros 1 . El apóstol

Pablo los exhortó a superar estas diferencias basados en: la toleran- cia, el respeto mutuo, el reconoci- miento de que sólo Jesús es Señor

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y Juez de todos 2 y la responsabi-

lidad de las propias convicciones. Les mostró que lo importante en el Reino de Dios es no romper la comunión 3 .

1 Romanos 14:3; 2 Romanos 14:6; 15:1-2; 3 Romanos 14:17

En otras congregaciones de la Iglesia primitiva había amenazas externas por medio de doctrinas que se oponían a la voluntad de

Dios, prohibiendo el matrimonio y algunos alimentos puros. La Igle- sia, combatió estas herejías con su conocimiento de la palabra de Dios y la oración, afirmando que “todo lo que Dios crió es bueno,

y nada hay que desechar, tomán-

dose con hacimiento de gracias:

Porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado”, ele- mentos indispensables para saber realmente lo que es santo, tanto para la relación del hombre con la mujer, como para el tipo de alimentos que Dios ha dado a los que han conocido la verdad 1 .

1 1 Timoteo 4:1-5

Lo santo en lo cotidiano del hombre

La santidad de Dios es una reali- dad que el creyente debe tomar en cuenta en todos los ámbitos de la vida cotidiana, sin olvidar que ante Dios todo está visto y orde- nado, no sólo el espacio y tiempo del culto. Los alimentos diarios, en el marco de la ley de la alimenta- ción, deben ser reconocidos como don de Dios; y al tomarlos con ac- ción gracias, el creyente se ubica en el ámbito de lo sagrado 1 .

1 Timoteo 4:4-5

El creyente es mayordomo de su

propio cuerpo 1 , por tanto debe procurar la salud 2 , que en gran medida se determina por lo que come 3 . Entendiendo que la salud tiene como propósito servir a Dios y al prójimo 4 .

1 1 Corintios 6:20; 2 3 Juan 2; 3 Éxodo 23:25; Daniel 1:8-15; 4 Mateo 8:14-15

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Punto de fe 13. Las Buenas Obras

Dios, por amor, convierte a los creyentes en sus hijos, hacién- dolos partícipes de su naturale- za, que se expresa a través de las buenas obras. El creyente realiza estas buenas obras como respuesta de gratitud al amor de Dios, manifestando una fe obe- diente y rechazando lo munda- no.

Partícipes de la naturaleza divina

La relación de fe con Dios produce un cambio radical en la persona, propiciando una nueva manera de ser que encarna la vida de Dios. La esencia del creyente se manifiesta en una conducta acorde a los va- lores del Reino y digna de su nue- va condición como hijo de Dios. Conducta que de otra manera no podría alcanzar 1 .

1 2 Corintios 5:17; Gálatas 2:20; 2 Pedro

1:3-4

Las buenas obras

Las buenas obras son de gran im- portancia porque por medio de ellas se manifiesta la fe, ya que como lo afirmó Santiago, “Así también la fe, si no tuviere obras, es muerta en sí misma” 1 . Las bue- nas obras han sido preparadas por Dios para sus hijos 2 , se hacen por amor a Dios y al prójimo, buscan- do la edificación mutua 3 .

1 Santiago 2:14-18; 2 Efesios 2:8-10; Gála- tas 5:6; 3 Efesios 3:17-19; Santiago 3:13-

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Las obras no sustentan la salvación

La salvación no se obtiene ni se mantiene por obras. En el Antiguo Testamento Dios perdonó a su pueblo en repetidas ocasiones 1 , el pueblo fue salvado y se mantuvo delante de Dios no por sus obras sino por su arrepentimiento y el perdón de Dios.

1 Ezequiel 20:44; Oseas 11:1-9

El hecho de que Dios perdona no debe ser ocasión para menospre-

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ciar sus mandamientos. Él exige respeto y espera verlo en su pue- blo mediante el esfuerzo genui- no para hacer obras dignas de la atención que Él les prodiga 1 .

1 Deuteronomio 7:6; comparar con Roma- nos 2:4

Toda la obra de salvación depen- de de Dios, quien la comenzó y la concluirá en los creyentes 1 . Y es Dios quien produce tanto el que- rer como el hacer 2 . Esto significa que el papel del creyente consiste en no menospreciar lo que se ha hecho, hace y hará por él. Debe tomar con responsabilidad su sal- vación y llamado 3 , obedeciendo la perfecta voluntad de Dios vivien- do en la esperanza segura de la resurrección 4 .

1 Filipenses 1:6; 2 Filipenses 2:13; 3 Filipen- ses 1:27; 4 Filipenses 3:10-11

En Filipenses 2:12 el apóstol Pablo afirma que deben ocuparse de su salvación con “temor y temblor”. Esta declaración es realizada en el contexto de la obediencia de Cris- to 1 . Por lo tanto, la participación del creyente es creerle a Dios y responderle con una vida de ser-

vicio, semejante a la de Cristo. La salvación es por gracia de Dios y no resultado de las obras del cre- yente 2 .

1 Filipenses 2:5-11; 2 Filipenses 1:6; 2:13

Todo fiel creyente hace buenas obras, no para ser salvo ni para mantener la salvación, sino por- que es salvo 1 ; como en el caso de Zaqueo 2 . Las buenas obras del cre- yente alegran a Dios, al prójimo y a sí mismo 3 .

1 Mateo 7:16-20; 25:32-40; 2 Lucas 19:8; 3 2 Corintios 9:11-13

Mundanalidad: Una amenaza para el creyente

El creyente es llamado a rechazar todas aquellas obras que no co- rresponden a su nueva condición, porque son expresión de una vida dominada por el pecado y produ- cen sufrimiento, condenación y muerte 1 .

1 Romanos 6:12-18

El creyente se encuentra entre dos fuerzas que batallan en su ser: Por un lado, la conciencia de que el

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pecado es inaceptable dada su condición de Nueva Criatura 1 y por el otro, el hecho de que el pecado aún está presente en su vida 2 . No darle la importancia a cualquie- ra de estos dos aspectos no sólo afecta al testimonio del cristiano, sino su misma relación con Dios 3 . No se debe consentir al pecado, tampoco se debe negar el pecado del creyente. Todo creyente nece- sita continuamente del perdón de Dios 4 , hasta que llegue el día en que Dios lo haga incorruptible 5 y ya no peque nunca más.

1 1 Juan 3:6; 8-9; 2 1 Juan 1:8-9; 3 Hebreos 4:12-13; 10:29-31; 4 1 Juan 2:1-2;