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TRADICION, MENTALIDAD E IDEOLOGIA APLICADA A LA

EDUCACION:
Tradición:
Cuando hablamos de educación inmediatamente la palabra nos connota a un
aula de clases donde un profesor enseña a sus alumnos acerca de algún tema,
esta ha sido la costumbre desde que se inicio la educación hasta ahora,
podemos decir que esto es una tradición ya que según el diccionario tradición
se define como “costumbres y creación de una cultura que se pasa de unas
generaciones a otras” pero podemos analizar el contrario de la palabra
tradición, innovación, que se define como renovación. Cabria preguntarnos
¿necesita la educación, específicamente la educación colombiana de una
renovación, que ahuyente las tradiciones que han venido generación tras
generación?
La respuesta de algunos podría ser si, por supuesto, mientras que las de otros
seria no, debemos seguir con los mismos métodos, pero entonces otros podrán
pensar que aunque necesitamos de una renovación en la educación, también
necesitamos conservar tradiciones. Pero ahí entraría otra pregunta ¿Qué
tradiciones debemos conservar y cuales podemos desechar?
Remitiéndome al documento “el carácter inmemorial de la tradición y el ejemplo
de lo clásico” de Gadamer, que habla de una “eficacia histórica”, como un
elemento de tradición que no solo es una tradición “ciega” sino que es una
tradición con conciencia, podemos analizar qué elementos tradicionales han
sido meros formalismos que pueden aportar muy poco o nada a la educación y
cuales son aquellos que han servido desde inicios hasta la actualidad y deben
conservarse.
Pero sería imposible enumerar todas las tradiciones con respecto a la
educación y luego clasificar cuales sirven y cuáles no, pero el documento nos
da una clave acerca de cuáles serian esas tradiciones que “no deberían”
conservarse, el documento habla de una “autoridad que se ha hecho anónima”
esta en el principio es comprendida, aceptada y practicada mientras haya
alguien que lo recuerde, luego pasa a ser un mero folclorismo, esta tradición a
la larga muere y no se sustenta en el presente.
Para analizar que tradiciones pueden servirnos de una u otra manera, debemos
recordar que la tradición siempre se analiza desde el presente, la historia es
leída y comprendida desde el presente, y la mediación entre el pasado y el
presente, esa comparación, es la que crea la conciencia y esta a su vez
desarrolla la “eficacia histórica”.
Podemos concluir entonces que aquellas tradiciones que deben perpetuarse,
son aquellas que analizadas desde un tiempo presente con una mediación al
pasado nos hace redescubrir los problemas, ver si estos siguen siendo iguales,
buscar una solución adecuada, no un mero tradicionalismo “sin memoria” y de
esta manera crear modelos nuevos de enseñanza, con aspectos innovadores
pero también aspectos tradicionales, la educación de hoy necesita de ambos
aspectos, innovadores y tradicionales.

Ideología:
Según el documento “historia social e ideología de las sociedades” de Georges
Duby, Louis Althusser muestra la ideología como un sistema de
representaciones, mitos e ideas, dotados de una existencia y un papel histórico
en la cadena de una sociedad. Mas adelante explica como las ideologías
aparecen como sistemas completos, que pretender ofrecer una total visión del
mundo.
En la educación hoy día tenemos presentes muchas ideologías, la gran
mayoría en mi concepto políticas, otras tantas sociales y económicas.
En el caso particular colombiano, cuando vemos a un presidente, alcalde o
cualquiera de estos rangos presentar una propuesta de elección, una de sus
principales propuestas es la educación a “toda la población” y una educación
de “calidad”, lo cual es una completa ideología ya que las cifras muestran que
la población colombiana en promedio por fuera de la educación es de, 369.000
niños en el preescolar, 749.000 niños en primaria, 1.010.000 jóvenes en la
básica secundaria, y 755.000 jóvenes en la media, y el 54% de estos atribuyen
el no asistir a clases al alto costo de la educación.
Entonces podemos ver como los políticos nos han vendido la idea de una
educación para “todos” incluso una educación gratuita o a muy bajos costos,
esto ha sido desde el principio, y se sigue dando y es una completa ideología
ya que hasta el día de hoy ni hay bajos costos ni mucho menos educación para
todos, contando con que es un derecho fundamental en la constitución y aun
así no se cumple.

Mentalidad:
La mentalidad la comprendemos como algo colectivo, la mentalidad de un solo
individuo es precisamente el común que tiene con hombres de su tiempo.
Mentalidad también debe comprenderse como la historia de las ideas, y en la
educación colombiana tenemos mentalidades muy arraigadas, tenemos la idea
que la inteligencia es la que mide el potencial de la persona, si el niño o la niña
no aprende a sumar rápido, a leer con fluidez verbal de manera instantánea es
entonces una niña con un problema de aprendizaje y debe ir a un psicólogo, es
el consejo del maestro a sus padres.
También debemos tener en cuenta que la mentalidad es lo que cambia con
mayor lentitud, son aquellas ideas que tenemos arraigadas desde un principio.
Otra de las mentalidades comunes en la educación es precisamente el hecho
de de que una educación de calidad es aquella donde enseñan de todo, que
las matemáticas, la física, y en general la ciencias exactas son las ciencias del
conocimiento, las que sirven y las que darán dinero. Pero estas mentalidades
se dan en un espacio de baja economía entre los habitantes, educamos a
nuestros alumnos con la mentalidad de ganar dinero a toda costa, las familias
no solo quieren que sea así sino que además lo exigen, por ende los jóvenes,
deciden dejar sus escuelas para dedicarse a una viva laboral “más eficiente”
mientras que otros se encaminan a un estudio superior “que de plata” todo por
la mentalidad que afirma que la persona que tiene dinero es la que más vale, o
la más poderosa.
Y como la mentalidad es lo que más lento cambia, que para cambiarla no solo
se necesitaría una reestructuración educativa, sino también política, social,
cultural y por supuesto económica.