Junio-Julio, 2013 d.

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Número 2, año I
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¡TOMÁ TU JUVENTUD APÁTICA!
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“Que se rinda tu madre”.
Hugo Giovanetti Viola (págs. 6y7)
P á g i n a 2
En febrero de 1922 se había publicado en
París la que sea probablemente la novela más
importante del siglo XX, Ulises, su autor James
Joyce quien hacía dos años vivía en la “ciudad
luz” con su familia.
Para esa fecha Marcel Proust ya había pu-
blicado los tres primeros tomos de En busca del
tiempo perdido, y el cuarto tomo (Sodoma y Go-
morra) estaba a punto de ser editado.
Joyce y Proust se encontraron la madruga-
da del 19 de mayo de 1922 en el Hotel Majestic,
en París, donde se celebraba una reunión galante
y suntuosa en honor de Igor Stravinsky y otros
personajes de la música y las artes escénicas que
apenas unas horas antes, la noche del 18, habían
estrenado en el Teatro de la Ópera un diverti-
mento musical llamado Renard. Además de los ya
citados esa noche estaba presente Pablo Picasso
(de quien se ha dicho se quiso convencer sin éxito
que pintara un retrato de Proust).
La velada fue organizada por el matrimonio
Schiff, Violet y Sydney quienes se granjearon la
amistad de muchos artistas locales y otros tantos
que llegaban a la capital francesa. Se dice que la
intención principal de la fiesta no radicaba en la
música, sino en el hecho de que Proust y Joyce se
conocieran, ya que para ese entonces las repercu-
siones de Ulises no cesaban de ser escuchadas y
Proust corregía los tres últimos tomos de En busca
del tiempo perdido.
Proust llegó pasadas las dos de la madrugada
vistiendo un abrigo de pieles e intercambió unas
palabras con Stravinsky, pero sus opiniones sobre la
música de Beethoven fueron opuestas, entonces
fue cuando Marcel se acercó al sitio donde se en-
contraba James Joyce, de quien se dice llevaba
más de cuatro horas bebiendo champagne y los
efectos ya se hacían evidentes. Y sabido es que un
sobrio y un ebrio o se aburren o se repugnan mu-
tuamente
Si bien existen al menos seis versiones de
cómo se desarrollo este fallido encuentro, todas
coinciden en ser decepcionantes. Predominaron las
negativas, Proust preguntó si le gustaban las trufas
servidas esa noche, Joyce respondió "no", Proust
preguntó si conocía a una de las duquesas allí pre-
sentes, Joyce contestó "no". Entonces Violet Schiff
viendo que el encuentro se malograba le preguntó
a ambos si conocían la obra del otro, a lo que am-
bos contestaron: "no". Por si fuera poco uno se que-
jaba de su jaqueca crónica y el otro lanzaba lamen-
tos por su estómago.
Luego, ya terminada la fiesta, compartieron
junto a otras personas el mismo taxi, pero el asun-
to no mejoró, ya que Joyce quiso fumar y se lo im-
pidieron, ya que Proust sufría de asma y su salud
era endeble. El vehículo dejó a cada cual en su
casa, y eso fue todo
Meses después, en noviembre, Proust murió y
del encuentro entre los dos creadores que forjaron
los pilares narrativos del siglo XX sólo quedaría ese
agrio sabor de boca, quizás porque las magdalenas
no se empapan en cerveza ni los riñones fritos se
comen con té.
Caricatura Huadi.
ENCUƎ NTRO
MARCEL PROUST
JAMES JOYCE
ENTRE
Por Súber S.

Tantas dualidades, encerra-
das en tu fragilidad, en tu belle-
za. Desde que te conocí aprendí
del sufrido, no tú, sino aquel,
que en este mundo de mierda
aún no logra indignarse, o gritar
con rabia, o simplemente cantar,
cantar con devoción, dejando el
alma, para que vuele y vague por
el mundo, dejando huellas, mar-
cando historias, impidiendo que
te olvidemos o que de acá en
más no nos permitamos conocer-
te, admirarte, abrazarte y aplau-
dirte, hasta que no haya más ra-
zones para querer estar vivo.
Salud amigo. Gracias por dejar-
nos tu música y tu luz.

de Tanyita.
P á g i n a 3
CARTA AL DARNO

P
rimero te debo una discul-
pa. Años de hermetismo,
de ceguera musical, me
impidieron conocerte. In-
c l u s o c u a n d o l o s
dos habitábamos en el mismo
mundo, el que te robó la inocen-
cia y te provocó -hasta el hartaz-
go- a estar al límite, desafiando
la vida, la alegría, la cotidianei-
dad.
Me negué a escucharte con
dedicación, a comprenderte. Pero
nunca fue tan tarde como para
empezar de cero: imágenes, ex-
plicaciones, hacerme un contexto
y así, valorar, amar, descubrir y
necesitar decirte, Darno, que lo
que le dejaste a este mundo, que
no te trataba bien y parecía que
siempre querías abandonar, es in-
menso. Viaje de ida el enamorar-
me de tus versos, imprevistas tus
sorpresas y delirios, me dispongo
en esta carta a pedir tu amistad.
Si tuviera que definirte elegi-
ría tu intensidad, por la profundi-
dad de tus emociones, por lo que
tu voz y tu cuerpo transmiten.
Pienso que te andabas riendo de
la muerte, y así, homenajeabas la
vida, que ¡pucha! Vale... pero es
de dulce como de cruel, tan gris
como llena de sonidos. Pienso que
le cantaste a lo más sentido valo-
rando lo poco que se tiene, al
punto de que parezca insignifi-
cante tenerlo.
Dibujo y Pintura: -Haugussto Brazlleim-


Hace 50 años, en 1963, nacía
Rayuela, de Julio Cortázar.
Una novela pensada para
mayores que sólo los jóvenes
entendieron. Una novela que
plantea una nueva forma de escribir, una
nueva forma de hacer Literatura. ¿Una
anti-novela o una contra-novela? Intenta-
remos explicarlo brevemente.

Rayuela presenta, como mínimo,
dos formas de lectura: de forma corrien-
te, del capítulo 1 al 56, o siguiendo los
pasos que Cortázar indica en el “Tablero
de dirección”, incluyendo los capítulos
“del lado de allá” (París), “del lado de
acá” (Buenos Aires) y “de otros lados”. Se
plantea, entonces, una estructura nueva
que presenta diferentes posibilidades al
lector y que al mismo tiempo presenta un
contenido también alejado del modelo
clásico marcado por la llamada
“literatura realista”. Es, principalmente,
una historia de amor; también presenta
elementos de reflexión metaliteraria, re-
flexión social y referencias filosóficas y
literarias metafísicas. Esto nos acerca al
concepto de “novela total” que plantea
Andrés Amorós en su introducción a la
edición de Rayuela de Editorial Cátedra.
Además, Rayuela plantea una búsque-
da. Horacio Oliveira, protagonista de la no-
vela, plantea: “Ya para entonces me había
dado cuenta de que buscar era mi signo,
lema de los que salen de noche sin propósi-
to fijo, razón de los matadores de brúju-
las.” Este personaje busca llegar a lo que
denomina “kibbutz del deseo”, un estado
preadámico que implica la total armonía del
hombre con el mundo. Oliveira busca desha-
cerse de la herencia cultural del pensa-
miento dominante, occidental, burgués y
cristiano; esto podría responder a una bús-
queda ideológica del propio Cortázar, que
unos años después de la movilizadora Revo-
lución Cubana comienza a cuestionar el
pensamiento de su juventud, influido fuer-
temente por las ideas propias de la pequeña
burguesía antiperonista argentina, y que
concluirá con su adhesión a los procesos re-
volucionarios y la liberación latinoamerica-
na con cuentos como Reunión y su novela El
libro de Manuel (“mi novela más política”,
según sus propias palabras). Este protago-
nista busca su centro exiliándose de la so-
ciedad, una indagación intelectual que lo
aleja de la acción. Al mismo tiempo, su re-
lación con “la Maga”, la otra protagonista
de esa pasión tormentosa que tienen en Pa-
rís, le dice: “Vos sos como un testigo, sos el
que va al museo y mira los cuadros. Quiero
decir que los cuadros están ahí y vos en el
museo, cerca y lejos al mismo tiempo. Yo
soy un cuadro, Rocamadour. Ethienne es un
cuadro, esta pieza es un cuadro. Vos creés
que estás en la pieza pero no estás. Vos es-
tás mirando la pieza, no estás en la pieza.”

P á g i n a 4
REVOLUCIÓN
Rayuela: a 50 AÑOS
de una

“Si yo no hubiera escrito Rayuela, me
hubiera suicidado.”
Julio Cortázar



En este exilio lo acompañan, además de la
Maga, sus amigos bohemios Ronald, Babs,
Ossip Gregorovious, Ethienne, Wong y Peri-
co, quienes conforman el “Club de la Ser-
piente”; la literatura, el jazz, el alcohol y
la filosofía son una presencia permanente
en este grupo.

Oliveira creyó encontrar la salvación
en el amor, en la entrega espiritual al ser
amado, a esa Maga que, a pesar de carecer
de armas intelectuales, lograba llegar a la
autenticidad a través de un camino instinti-
vo: exactamente lo que Oliveira deseaba.
Pero Oliveira echa a perder esa posibilidad
de salvarse a través del amor, y si alguna
vez el sentido gregario lo llevó a intentar
humanizarse y socializarse, luego de la rup-
tura con la Maga, el episodio de Berthe Tre-
pat y la muerte de Rocamadour volverá al
“otro lado”.

En cuanto a la estrategia de escritura
que emplea Cortázar, Andrés Amorós plan-
tea:

Abre Rayuela un lector desprevenido y se
encuentra, antes de nada, con la sorpre-
sa de un «tablero de dirección». (Es, des-
de luego, una de las peculiaridades que
ha atraído más la atención —y las críti-
cas— sobre esta novela.) No se desanime
por la aparente excentricidad. Tómela,
ante todo, como un rasgo de humor, una
gigantesca broma. Lo es, desde luego,
pero eso no quita que, a la vez, contenga
elementos de notable importancia. (En
Cortázar, es habitual que lo más serio se
nos presente bajo ropaje humorístico.
Más aún: la forma irónica debería aler-
tarnos —si hiciera falta— sobre la serie-
dad e importancia de un fragmento.) Ra-
yuela constituye una apuesta al lector
activo o cómplice, contrapuesto al pasi-
vo. Esto se evidencia desde el momento
en que se proponen diversas lecturas que
el lector debe construir. Pero no sólo es-
tá allí, también en los propios tiempos de
la novela y el dudoso e inconcluso final.
A tal punto Rayuela es revolucionaria,
que no sólo lo es en el plano de la estructura
narrativa, sino también en el lenguaje em-
pleado. Así, tenemos una novela que nada
tiene que ver con el lenguaje literario tradi-
cional, en el que además se inventa un nue-
vo idioma: el “glíglico”. Un idioma que la
Maga inventa y enseña a Oliveira. Podemos
observar un ejemplo en el capítulo 68, ente-
ramente escrito en “glíglico”, que empieza:
“Apenas él le amalaba el noema, a ella se le
agolpaba el clémiso y caían en hidromurias,
en salvajes ambonios, en sustalos exasperan-
tes.”

En este fragmento, los sonidos tienen
connotaciones claramente sexuales. Además,
tenemos en toda la novela ejemplos de jue-
gos de palabras, referencias al movimiento
patafísico, entre otros. Vemos una vez más
en esto el desesperado intento de Cortázar
por romper con los tópicos de la literatura
burguesa. Al respecto de esta ruptura, la voz
de Cortázar en Rayuela está representada
por Morelli, un escritor que el lector casi no
conoce, de no ser por las anotaciones que
los protagonistas encuentran en sus bibliote-
cas, en las que realiza una reflexión metali-
teraria. De esta manera, la novela se va
construyendo en la propia novela, pues Mo-
relli va reflexionando sobre cómo construir
lo que Cortázar llama una “contra-novela”,
las famosas “morellianas”.
P á g i n a 5
Obviamos hacer una conclusión porque en-
tendemos que Rayuela es una obra abierta,
y cada uno debe construir su sentido como
construye su propia lectura de la novela.
Sólo para el final queremos citar lo que
Cortázar decía a diez años de la publica-
ción de esta novela que conmovió el mundo
literario: “Diez años después, mientras yo
me distancio poco a poco de Rayuela, infi-
nidad de muchachos aparentemente llama-
dos a estar lejos de ella se acercan a la ti-
za de sus casillas y lanzan el tejo en direc-
ción al Cielo. A ese cielo, y eso es lo que
nos une, ellos y yo le llamamos revolu-
ción.”
Santiago Manssino Young & Julio de Montparnasse
En la dedicatoria manuscrita del ejemplar de 130 BISONTES BRILLANDO
EN LA PARED DE LA CAVERNA que me regalaste te referís, tajantemente,
a este libro que es más yo que yo. ¿Qué querés decir con esto?

DECIDI dedicárselo a todos los eventuales lectores
cercanos con esa misma frase porque el libro reúne
130 textos escritos entre 1975 y 2013. Vale decir:
condensa y tensa la evolución de una espiral estética
que irradia una espesura del ser más representativa -
más compacta y más honda- de mí mismo que las
fluctuantes personas que fui siendo en diferentes
épocas. Es posible que en esta summa narrativa se
puedan detectar mis facciones interiores talladas y
sosegadas coherentemente en la pared de la caverna
temporal donde me tocó soñar, fermentar y agoni-
zar, para hablarlo en García Lorca. Y a los 65 años
puedo asegurar, con serena tristeza, que quienes no
hayan leído mi literatura jamás me podrán conocer
del todo. El verdadero brillo de la mirada de Diego
Forlán es el de la Jabulani hinchando las redes de
Sudáfrica.

La contratapa del libro informa que En la semana de la Cultura por
Uruguay que se realizó en La Sorbonne en noviembre de 2006, con la
intervención de especialistas en literatura hispanoamericana a nivel
continental (evento filmado por Álvaro Moure Clouzet) Hugo Giovanetti
Viola fue homenajeado, junto a Juan Carlos Onetti, Felisberto Hernán-
dez, Marosa Di Giorgio y Enrique Amorin, como uno de los escritores
uruguayos más importantes de la segunda mitad del siglo XX. ¿Qué
representa esto para vos?

REPRESENTA un reconocimiento muy importante a
nivel académico, que ya había empezado en la déca-
da del 90, cuando el catedrático uruguayo Oliver
Gilberto De León incluyó como libro de texto en sus
cursos de La Sorbonne a mi díptico novelesco Morir
con Aparicio. Tuve la hermosa oportunidad, incluso,
de recibir trabajos escritos por los estudiantes y de
charlar con ellos en plena clase. Sobre la justicia de
mi inclusión entre los cinco homenajeados, prefiero
no opinar. El comité seleccionador fue presidido por
Milagros Ezquerro (responsable de los Seminarios de
América Latina - Paris IV Sorbonne), y sé que había
un sexto autor propuesto -el gran Mario Levrero- so-
bre quien finalmente no se pudo disponer de un tra-
bajo de tesis adecuado para el evento, que se basó
en disertaciones. También habría que puntualizar
que Leo Masliah fue invitado para actuar especial-
mente en el marco de esa Semana de la Cultura por
Uruguay.
¿Qué significaron los 20 meses que viviste en París entre el 73 y el 74,
ganándote la vida como cantor pasaplatos? ¿Por qué te fuiste a vivir a
París?

BUENO, me pasó lo mismo que al personaje de la
película de Woody Allen: Papá Hemingway me hip-
notizó completamente con su insondable París era
una fiesta y a los 25 años decidí empezar de nuevo,
como escritor y como hombre. Pero el empujón
final se lo debo a mi mejor amigo de todos los
tiempos, mi padre, el maestro torresgarciano Hugo
W. Giovanetti Sanna. En ese momento en casa no
había más plata que para pagarme un pasaje de ida
y allá marché, a poner la calvicie bajo la guillotina
de la intemperie. Jung largaría una de sus clásicas
carcajadas celebratorias de la prospectiva lumino-
sa del ser si supiera que en el cada vez más poluido
ombligo eurocentrista encontré a la Virgen María y
a Satanás literalmente personificados y que Ella (si
enfocamos la proyección interior de la figura trian-
gular arquetípica) logró aplastarle la cabeza al Ma-
ligno y hacer emerger la resolutoria y sagrada cres-
ta de iceberg de mi Voz Profunda. Yo ya había pu-
blicado en Montevideo dos libros que ni siquiera
eran malos y me empecé a pelear de verdad con mi
frase: porque el arte se construye desde la tensión
microcelular. En algunos poemas pude, además,
resolver el desafío dialéctico complementario del
factor macro: la cuajadura de la andadura estruc-
tural, como le gustaría decir a Manuel Espínola Gó-
mez. Pero nada de esto hubiera sido posible si no
hubiese empezado a adorar, por primera vez en mi
vida, al Espíritu Santo. Y cuando volví al Uruguay
en el 74 (a militar contra la dictadura) me traje en
la mochila un breve poemario terminado, París pós-
tumo, y el material vivencial con el que fui cons-
truyendo, a lo largo de 10 años, el cuentario Can-
tor de mala muerte, el díptico Morir con Aparicio y
el novelón Creer o reventar. Ahora tenía muy claro
que París (que representaba al mundo) no era una
fiesta sino una mierda y que la vida era, como lo
sentenció Vallejo, horriblemente hermosa.


¿Y cómo se fue manifestando esa adoración? ¿Cómo definirías a ese
Espíritu Santo que encontraste?
HUGO GIOVANETTI VIOLA
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YO diría que se manifestó a través de experiencias
tan parecidas a las que narra Mario Levrero en La
novela luminosa (sobre la que acabo de terminar un
centellograma estético titulado Hombre muerto
comulgando, publicado por entregas en el blog de
elMontevideano Laboratorio de Artes) que en cierto
momento me di cuenta de que somos siameses mís-
ticos (y conjugo el verbo en presente porque coin-
cido con Onetti en aquello de que cuando se habla
de los amigos la muerte es un detalle). En primer
lugar, Levrero también se sintió traspasado para
siempre por Dios a los 25 años, a través de la inter-
cesión de la mirada de una muchacha. Y a partir de
ese toque también empezó a captar que existe una
especie de Más Dimensión o Multidimensión -que él
adjetiva como sublime- incidiendo paranormalmen-
te en lo que llamamos nuestra realidad común y
corriente. Y es por la presencia de ese Espíritu San-
to (Levrero también lo llamaba así) que se produ-
cen esos fenómenos inexplicables que llamamos
milagros (hasta los intelectuales con cielorraso ra-
cionalista hablan a cada rato de pequeños mila-
gros, como si el adjetivo hiperbatonizado redujera
la reverberación invisible de lo inasible). Yo en Pa-
rís me definía como un marxista-leninista que nun-
ca dejó de admirar fervientemente a Jesús pero
siempre considerándome un no creyente en la tras-
cendencia supramundana, y terminé por escribir un
poema que tuve que titular El milagro del café Ros-
tand. Y ahora, 40 años después, he sido sacudido
por tantas implosiones sincrónicas no casuales que
reafirman la todopoderosa injerencia del amor in-
condicional en este planetita donde todavía gobier-
na Satanás, que ya no me asombra nada. Y aprove-
chemos para recordarle al lector que el 8 de di-
ciembre de 2012, día de la Virgen, fuiste vos el que
pudo fotografiar una epifanía femenina que se posó
durante 5 minutos en el cortinado de tu dormitorio.
Gracias a esa foto yo logré aprehender sensorial-
mente por primera vez en mi vida uno de esos pro-
digios. Mirá, en el llamado Evangelio de Nicodemo
hay un logion apócrifo que cuenta que cuando Juan
el Zebedeo vio abierta la tumba de Jesús dijo: Al
final todo es verdad. Los brasileros usan esa expre-
sión como refrán popular y en portugués queda mu-
cho más lindo: No fim tudo dá certo. Sabelo.

¿Cómo surgió la idea de escribir Creer o reventar alternando la prime-
ra y la tercera personas en forma casi antojadiza y con la conciencia
de poder confundir peligrosamente al lector?

SURGIÓ por estricta necesidad, dado que no podía
imaginarme escribiéndola solamente en primera
persona o en tercera persona (y conste que en el
work in progress inicial hubo incluso más de 100
páginas escritas en segunda persona que fueron
suprimidas, excepto una larga escena que aparece
incrustada en itálicas y sin puntos ni comas, ya me-
diada la historia). Esa encrucijada a resolver ya
había sido prevista por la genialidad teórica de He-
mingway en el año 30. Él construyó la mayoría de
sus mejores cuentos narrando la evolución de la
psiquis del personaje desde afuera, a lo Flaubert,
a quien consideraba su gran maestro. (Y no es ca-
sual que esto haya coincidido con la aparición del
cine, que ofrecía una visión narrativa aparentemen-
te objetiva y casi neutral -aunque Bajtin pudo de-
mostrar en sus ensayos que para el narrador es im-
posible no involucrarse lingüísticamente con los
personajes). Pero sus dos primeras novelas, Fiesta y
Adiós a las armas (que son por lejos las mejores
que hizo) están escritas desde una primera persona
que domina la evolución interior del personaje al
costo de quedar desposeída del omnisciente y todo-
poderoso enfoque narrativo decimonónico. Se tra-
ta, en definitiva, de una lucha entre el inconscien-
te que surge queriéndose adueñar introspectiva-
mente de la realidad (como pasa en los casos de
Proust, Joyce, Virginia Woolf o Faulkner), por un
lado, y el racionalismo clasicista ordenador que
rechaza la imposición de una subjetividad caótica.
En el siglo XIX esta interacción dialéctica ya había
sido resuelta completamente, en mi opinión, por
Baudelaire, Mendelssohn y Cézanne. O sea: el plan-
teamiento de un romanticismo geometrizado, como
forma de incrustar el círculo personal en la cuadra-
tura mundana. Y en mi caso no tuve más remedio
que atreverme a realizar esa operación (de impron-
ta alquimista medieval) tanto en Creer o reventar
como en Morir con Aparicio.

Hace poco sufriste un laringoespasmo en la mesa de operaciones donde te
extirparon un tumor renal y sentiste, mientras te bolseaban oxígeno, que
podías elegir entre irte para siempre o quedarte hasta cuando se pudiera en lo
que llamás este infierno tan querido. ¿Por qué elegiste no escaparte del mun-
do?

PORQUE sentí que tenía una FE (y así vi la palabra,
escrita con dos mayúsculas, mientras agonizaba toda-
vía anestesiado pero totalmente lúcido) incapaz de
traicionar la responsabilidad que implica el seguir co-
laborando en la implantación del reino del Hombre
Nuevo en este mundo.

Ya en La indecente noche de Yemanjá tu detective quijotesco, Isabe-
lino Pena, se recomienda a sí mismo no olvidarse del alma. ¿Vos te
olvidás de tu alma?

MI ADOLESCENTE retardado (Levrero dixit) conspira
permanentemente, desde el pozo-coágulo de la neu-
rosis, para que mi adulto iluminado se sumerja en el
horror de pensar que toda pérdida o final de vida o
incomunicación irresoluble significa una catástrofe.
(El llamado “factor ca”). Pero yo me las arreglo para
derrotarlo todos los días. Hace poco colgué una refle-
xión en el muro del facebook que reza: El desierto es
muy largo y la verdad no triunfa pero existe. Lo de-
más no existe. Bueno, la verdadera FE sabe que, en el
fondo, los eventuales apocalipsis que enloquecen al
adolescente retardado son tan irreales (por más asus-
tantemente mortales que nos parezcan) como el cuco
con que nos amenazaban en la infancia. Y conste que
esta es una brillantísima definición de mi terapeuta,
Demian Díaz Torres.
¿Pretendés ser comprendido?
MIRÁ, esa pregunta prefiero contestártela cantando tres
versos ricoteros: Pero ay ay ay / tu belleza empieza a
abrirse paso nene / en esta vieja cultura frita.
por Haugussto Brazlleim
Fotos de esta pagina: Maria Pose
Un soldado escucha el ruido de un
cañón y agacha su cabeza mientras otro
hombre sin traje militar corre con una
bandera roja y un fusil sobre su espalda, y
luego una muchedumbre avanza detrás de
él. Frente a ellos un soldado con casco dis-
para una metralleta de pie, riéndose, y
muchos caen al suelo, y otros siguen co-
rriendo hasta que un campesino le hunde
la bayoneta que su fusil llevaba en la pun-
ta, luego mucho humo y la batalla se silen-
cia.

Es tal vez una de las escenas más es-
tudiadas en el mundo del cine, imágenes
que superponen, grises y blancos en tonos
azulados que se notan luz de pleno medio-
día y luces de la tarde cayendo, campesi-
nos y soldados peleando en la Rusia zaris-
ta, revolución a toda marcha. Las tomas
son de todos los ángulos posibles y el mo-
vimiento es real porque esta filmada en
una batalla real.

La pregunta es ¿Cómo hizo este hom-
bre para mover la cámara tan rápido y ha-
cer tomas de tantos lados? La respuesta es
fácil para el presente pero imposible para
1917, la verdad fue un trabajo de labora-
torio, busco tomas de documentalistas y
formó una sola escena con lo que ya había
filmado en otras batallas.
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Uruguay)
EISENSTEIN
NACIMIENTO Y OLVIDO DE UN ARTISTA
En su estudio, tomó lupa, tijera y
pegamento de cinta, hizo cálculos casi
imposibles, paró el rollo de película, cortó
con tijera y pegó con pegamento en el
momento justo en que el soldado caía al
suelo herido por la bayoneta de su enemi-
go revolucionario. Y de esa forma mágica
e increíblemente talentosa creo una de
las escenas más estudiadas de los cineas-
tas, cuando se creyó que era una escena
filmada completamente en vivo, se descu-
brió que era una escena armada en un es-
tudio con retazos de otras escenas y así
los cineastas del mundo descubrieron que
podían armar sus películas desde la edi-
ción con el orden que a ellos se les anto-
jaba, todo gracias a un ruso bajito, regor-
dete, bigotudo, revolucionario e imperdo-
nablemente exigente consigo mismo.
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Actualmente se han olvidado de este
señor, la tecnología superó el arte que in-
ventó, en aquellos años donde el cine era
todo en vivo y el pegue y recorte se hacía
como en una obra de teatro, él imaginó
que la movilidad de una escena tenía que
ser ordenada desde la edición, lo filmado
en vivo tenía que estar desordenado para
poder darle el orden y la visión que quería
a sus filmaciones.

Desde joven su curiosidad le llevaba
a investigar posibles películas y como ha-
cerlas, pasó por Francia, Alemania, Suecia
y algunos otros países donde aprendió que
el cine debía de ser social y artístico, y
no científico.

Ya en su Rusia natal comenzó el tra-
bajo de hacer tomas distintas, y no hechas
como experimentaciones, sino buscando la
forma más artística posible con lo poco
que tenía a mano. Luego, con el apoyo de
la revolución, filmó en el propio campo de
batalla.
No hay muchos datos de su vida pri-
vada, nació por el 1895, padres pintores y
abuelos músicos, pero la novedad de la lin-
terna mágica, de la caja oscura, de la pan-
talla hechizada, le conquistó el corazón y
el alma, la mente y la razón de un nuevo
arte que surgía con la fuerza irrefrenable
de un huracán.

Tal vez porque deseaba ver un mun-
do donde la libertad le ganara a la opre-
sión y el arte gobernara sobre la ciencia, y
porque su pueblo le invitaba a luchar por
una conciencia social mucho más fuerte, y
su espíritu combativo le daba la posibili-
dad de gritar a través de una pantalla lo
que tenía que decir a todos los seres hu-
manos.

Así era él, así se formó, a su manera,
aprendiendo por su cuenta, alimentando
su mente con las imágenes, moviéndose
en una tela gigante iluminada por un haz
de luz.

Su nombre, para los que no lo cono-
cen, es una invitación a conocer su arte de
lleno; hablamos, claro está, de Eisenstein.
P á g i n a 9
Filmografía : La escalera, El acoraza-
do Potemkin , Ivan el terrible, La rebe-
lión de los boyardos, Alejandro Niesqui,
Octubre.
Marcelo Manssino
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LOS CONSTRUCTORES
y los oportunistas …
(1)Como ta todo bien con los
DECONSTRUCTORES(2) cito: "Soy del
pueblo, pueblo soy y a donde me
lleva el pueblo voy" Lo dijo un cu-
bano, chico. ¿Quién? (o ¿CUÁL?) Lo
que seguro decía era que se adhe-
ría fervorosamente, así como son
los cubanos, fervorosos, a la revo-
lución proletaria. ¿No?(3)
Tan los demagogos también,
oportunistas, fraccionalistas de la
lucha del pueblo. ¡Ojo! Son tenden-
cias (no personas), tendencias del
militante. Ellas (las tendencias es-
tas de las personas) a veces encar-
nan fuertemente en el militante. El
problema peor mayor (pero no fun-
damental) es cuando hay grupúscu-
los de militantes que organizan el
oportunismo. Reclutan del pueblo
y ta... ganan elecciones, tienen
cargos "relevantes", reclutan del
pueblo nuevamente, y el grupúscu-
lo se siente fuerte. El cubano no va
por ahí, eso no es ser del pueblo,
eso no es adherir fervorosamente al
proceso revolucionario. Me fui a la
mierda, perdón.-
(1)Hoy haré el intento de realizar una interpretación de
una canción, porque a veces hay que ser más flexible con
las formas...
(2)del LENGUAJE, y aunque el pelado haya dicho que no
pinta citar, yo no soy tan inteligente y por eso
(3)Si alguien esboza una réplica a esta interpretación y le
cuelga mandarla a tertulialunatica2012@gmail.com, será el
próximo "Cogollo teórico" desta Tertulia Lunática (repito, ta
todo liso con los DECONSTRUCTORES peladeanos)
Ta bueno el tema aquel, el del
cubano. Después dice "Lo poco que
soy lo ofrezco, con humilde sacrifi-
cio".--- Esto me hace acordar a un
amigo que es parecido a Gramsci por-
que eso que dice el cubano es lo del
intelectual orgánico. Mi amigo es un
estudiante comprometido de Humani-
dades. O sea, un aspirante a intelec-
tual orgánico. A parte, sin dudas,
aquel ofrece su esfuerzo a la revolu-
ción proletaria. Pimba! Calzó justito.
Me enloquezco con los cubanos. Es
que son unos grandes.
En fin. "Construir el futuro, con
alegre sacrificio"(4). Esto también me
(4)Sigo con la síntesis, por si viene la réplica, pa que haya
más pa criticar.
( 1 1 ) ¡ Y o t r a v e z G R A M S C I !
P á g i n a 1 1
EL ALUMNO ROJO
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(
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hace acordar al italiano por el te-
ma de ir gestando con la acción lo
que se necesita en el futuro. Po-
nele que es todo relativo, ponele.
Y más hablando del futuro. Pero,
pregunto: ¿Es construir el futuro
reclutar gente para ganar eleccio-
nes? Me parece que no, pero esa
es la norma allá donde estudia mi
amigo. Como dije antes, son ten-
dencias, no personas(5), en reali-
dad esta tendencia incide mucho
en la percepción porque está ins-
titucionalizada en un estatuto(6).
Eso es un problema, un escollo,
para el proceso que avanza al fu-
turo. Todo es relativo. ¿No? Algu-
nas elecciones hay que ganarlas,
sin dudas... pero a los enemigos
del pueblo.
(10)(me encantan los asteriscos -ya aclaré antes-) Esa expre-
sión popular es como un deus ex machina genial, salú salú!
No(7) fraccionar al pueblo para ganar
elecciones…(8)

Al termo! Ta llamo!(10)
(7)por ganar una elección o un cargo
(6)gremial. Lo de las percepciones por lo del futuro...
Ah! lo que pasa es que escribo los asteriscos (que vos
los ves como notas al pie, pero cuando yo escribo con
hoja y lapicera y meto asteriscos, no notas al pie) des-
pués. de todo el divague (para que el mismo no termi-
ne). Ahora vas a ver (o ya viste y todo lo último fue al
pedo, bueno... capaz que todo el texto es al pedo, de
lo que se trata es de transformar el mundo decía el
Karl que es Carlos de un modo más rudo.
(5)Mi amigo, el que es parecido al tano, dice que
(8)Todo es relativo, otro cubano canta "Iba matando canallas
con su cañón de futuro". Otra que calzó justo(9)
(9)o sea, a veces en vez de ganarle las elecciones hay que ir
más al hueso con los enemigos del pueblo. Y acá viene la
parte interesante de la columna, la explosión artística. Si no
viste la película "El pianista", mirala y después termina de
leer esto. Ja! (fin de la parte interesante) En definitiva, po-
nete en un lugar de un pueblo invadido por los nazis ¿no ma-
tarías canallas?
Hermoso es contemplar el rostro hu-
mano de la historia, humano, claro está,
en la delicadeza y en la brutalidad, tal y
como lo vemos a lo largo de la historia del
Japón. A lo largo de la historia de muchos
hombres que como los árboles querían la
paz, mas el viento no les daba tregua, y
así se mantenían viviendo. Escribiendo
bellos haikus a la vez que aprendían a de-
fender su vida de las múltiples amenazas
que sobre ellos cernían. Allí se mantenían
reflexionando, buscando el pensamiento
que les revelase el vacío y la mundani-
dad, pero sin perder contacto con el va-
lioso instante presente en su vida huma-
na; rindiendo honor a la espada de su
enemigo, sin odio, pero sabiendo bien
que debían acabarlo.

Prácticamente nulo es el material es-
crito acerca de los comienzos del karate,
podemos tener en cuenta, entonces, la
versión de maestros honorables como
Gichin Funakoshi. La respuesta sobre los
orígenes hunde sus raíces en los siglos,
por lo que su respuesta es muy compleja.
Lo que sí se puede aseverar es que duran-
te la infancia de Funakoshi, en los prime-
ros años de la restauración Meiji, el Kara-
te estaba prohibido por decreto por lo
que no había ni Dojos ni maestros profe-
sionales. Solo algunos entendidos toma-
ban unos pocos alumnos en secreto.
La historia de la prohibición tiene
mucho que ver con los orígenes del Kara-
te. Cuenta la memoria oral que los habi-
tantes de las islas Ryūkyū, desde antes de
que pasaran a formar parte del imperio
japonés, ya tenían prohibido por decreto
usar armas. De esta manera fue evolucio-
nando en aquellas islas por influencia de
artes chinas combinadas con otros aspec-
tos del combate nativo. Difícil es saber
cómo esto pudo mantenerse en secreto
pero Funakoshi asevera que la prohibición
estaba aun en mente de la gente cuando
él comenzó la práctica.

En aquel entonces todavía se distin-
guían las dos corrientes, la nativa de Oki-
nawa y la que se ligaba más al boxeo
chino. En este contexto vale la pena men-
cionar el parecer de Funakoshi sobre las
danzas okinawenses que él visualiza como
una forma de confundir a los inspectores.
Los movimientos si se observan, comenta,
son enérgicos y duros.

Sobre este particular cabe recordar
el hermoso libro de Nicol "El zen en movi-
miento", cuan bellamente descripta está
la experiencia del autor al contemplar un
Kata, que bien realiza la tarea de poner
en palabras aquello que pertenece al te-
rreno de lo que no se puede hablar, cuan-
ta gloria hay detrás de esa representación
de la ascendiente guerrera de la humani-
dad. Y sin embargo nada está más ligado a
la historia del karate que los principios del
Taoísmo y del Budismo Zen inscriptos en
el Bushido.
P á g i n a 1 2
Vengo hacia ti con las manos vacías. No tengo
armas pero si soy obligado a defenderme; a
defender mis principios o mi honor; si es cues-
tión de vida o muerte, de derecho o de injusti-
cia; entonces aquí están mis armas: las manos
vacías.
MANOS VACIAS
Bushido que es, además de una forma de
entender la vida, una ética. Ponernos a
disertar acerca de lo que es el Bushido
excede a las intenciones del presente ar-
tículo. Cabe señalar someramente que se
trata de un código de honor que se desa-
rrolla y perfecciona durante el feudalis-
mo en Japón, en el que se prescribe en-
tre muchas otras cosas como debe ser la
guerra humana, el respeto que se le debe
a todos los hombres, aún a los enemigos,
y como sin las más básicas cortesías nos
volvemos indistinguibles de los animales.

Es así como lo mejor de esta tradi-
ción heredada de los samuráis permea al
resto de la sociedad. Inclusive a aquellos
que desarrollan una forma de combate
sin armas para oponerse a sus amos que
si las tienen. De esta manera queda por
detrás del ejercicio de una práctica mar-
cial el flujo de la búsqueda de la paz in-
terior, heredada del budismo a través de
la ejecución de algo, por el simple hecho
de estar haciendo ese algo bien, por ir
más allá de sí mismo.

No es lo que reina en occidente cla-
ro está, donde lo que impera es tratar de
ser mejor que el otro en cada momento
sin importar como nos encerramos en una
exhibición de masculinidad inútil de pro-
porciones civilizatorias. Pero esa es otra
historia.

P á g i n a 1 3
EL MARCHA OTONEANO

TERTULIA LUNÁTICA -Tamo acá en la entrevis-
ta exclusiva para la revista “Tertulia Lunática”
con “La Nelsón Olveira”, banda de punk rock.
HOSKI -No, punk rock no, banda de música
mundial.
TL -Bueno, banda de música mundial... Con el
baterista, nombre...
BATERISTA -Pablo
TL -Y con el Hoski, gran figura acá de la Facul-
tad de Humanidades. En realidad, esto no es
una entrevista con preguntas; esto es una con-
versación y el tema es la música popular alter-
nativa, podríamos llamarle...
H -Ustedes traten de guiarnos porque noso-
tros...
TL -La idea es hablar de cómo ven ustedes el
panorama de la música en Uruguay, cómo fue
la experiencia de grabar el disco, por donde
quieran empezar nosotros después vamos con-
versando.
H -Vamos a marcar un poco lo que es la historia
de la banda. Nosotros somos de la generación
de Pando de 1983 junto a Los Estómagos, Los
Cadáveres Ilustres... No, mentira, surgió en el
2010 de un grupo de amigos de Villa San José,
cerca de El Sauce, en Canelones, que ta éra-
mos amigos, hace muchos años queríamos ar-
mar una banda y ta, después de muchas presio-
nes y romper las pelotas la gente se compró los
instrumentos y empezamos a tocar. En realidad
con las cosas que jodíamos siempre, con los
chistes que hacíamos siempre. En algún mo-
mento se nos cruzo la idea de hacer algo serio;
nos duró 15 minutos y un par de porros. En esa
formación original estaba Sebastián en el bajo
y Adrián en la batería, Agustín, que no está acá
en la guitarra, y yo en la guitarra y voz.
Y el batero y el bajista cambiaron con el tiem-
po, el bajista también es de allá, Renzo, ahora
canta también, y el batero es él, que no grabó
en el disco.
TL -No tiene el mérito del disco.
H -No, pero estuvo en la mezcla y participó en
parte del proceso.
P -Hice coros, y todo eso.
TL -¿Y cómo ven ustedes el ambiente en el que
se mueven las bandas under? Es decir, ¿Hay po-
sibilidad de expresión, no hay posibilidad de
expresión? ¿La gente los recibe bien?
H -Hay posibilidad de expresión, lo que pasa
que no sé… Montevideo es muy pequeño, está
saturado de músicos; que está demás que pase
eso pero ta, la gente se paspa en realidad, un
cacho, también. Y muchas veces también con
eso que sos marginal dentro del mercado, que
no tenés acceso a las radios ni a nada, se da el
hecho de que muchas de las bandas under pro-
ducen mierda, en el sentido de que imitan co-
sas, o hacen cosas una igual a la otra, o entran
dentro de una etiqueta perfectamente delinea-
ble que no se, a mi como consumidor me abu-
rre de repente...
TL -¿Ustedes tratan de salirse de esa repeti-
ción?
H -Claro
TL -¿Cómo son los mecanismos para salir? ¿Qué
estrategia usan para no caer en esa? Porque
capaz que más allá de las intensiones te va lle-
vando el ambiente, ¿No?
H -Pa mi es un poco en realidad curtirse de cul-
tura, escuchar música, leer. Ser un cacho cons-
ciente, no en un sentido racional, sino en el
sentido de darte cuenta de qué es lo que se
Tertulia Musical
Esta es la primera de una serie de entrevistas que le vamos a hacer a bandas que se podrían denominar “under”, o sea que tocan y tratan de desarrollar
sus toques y sus manifestaciones artísticas en un formato alternativo al mercado. En definitiva, después de una asamblea masiva, donde discutimos varias
cosas, entre ellas si ocupar la facultad o no, resolvimos iniciar el ciclo de entrevistas con “La Nelson Olveira”. La idea es que nos cuenten un poco la expe-
riencia con su banda, y a parte vamos a aprovechar para difundir su disco, su primer disco oficial podría decirse, “De Terodáctilos y Flores”.
P á g i n a 1 4

está haciendo y cuál es el lugar en el cual vos
podes decir algo original y eso implica tener
cierta conciencia. Cuando estás creando vos
buscas el hueco, “esto no es algo que se diga
tanto”, no sé.
P -Igual no sé, porque yo creo que más bien lo
que pasa es que hacemos lo que nosotros pen-
samos, o sea hace Hoski lo que él piensa; él es
el responsable de todo lo que dice la banda, es
él el que hace todas las cosas, yo no tengo na-
da que ver con lo que se expresa. Pero claro,
son cosas que surgen del mundo nuestro. Por
eso hay veces que hay temas que decimos "¿Y
esto? ¿Quién entiende este tema?" Pero capaz
que es eso lo que hace que sea original. Es algo
nuestro.
TL -¿Para ustedes, hacen arte? ¿Considerarían
que su música es arte?
P -Sí, obvio.
TL -¿Por qué?
P -Es que yo salgo a la calle y cago en un con-
tenedor y para mi eso es arte.
TL -¿Vos estas de acuerdo con eso?
H -Y mi criterio para definir lo que es arte es
institucional, o sea no es que a cada uno se le
antoja decir qué es arte y no es arte, sino que
hay una institución que lo convalida de algún
tipo. Y el arte es eso, es lo que históricamente
ha sido considerado como arte, el problema es
que históricamente ha variado la función. O
sea, la función que tenía el arte en la edad me-
dia no es la misma que tiene después de Kant
por ejemplo, pero siempre es una institución
social más allá de que vos en tu casa puedas
crear cosas, pero en realidad siempre lo que
vos hagas circula en una red social. Es un dis-
curso, dentro de otro discurso que combate,
que discute.
TL -Entonces ustedes entrarían como en un
campo de batalla al hacer música.
H -Pero en un sentido radical. En el sentido
que vos tratas no sé, de desautomatizar o ha-
cer parodia, estás como en el límite del buen
gusto, digamos. Muchas veces se asocia arte a
buen gusto y esa asociación no es válida en
realidad. Vos te paras en un punto donde no
estás en el buen gusto, digamos, desde ahí
cumplís una función subversiva si querés...
La palabra subversiva está un poco gastada.
TL -Está un poco gastada pero no deja de ser
válida capaz, en definitiva es una subversión lo
que ustedes intentan hacer. Y es también, lle-
vándolo al plano filosófico, un combate al sen-
tido común, ¿No?
H –Sí, la estrategia de la banda, en ese caso, es
no decir lo que creemos por la positiva; siem-
pre jugando a corroer determinadas cosas. Pe-
ro todos nosotros tenemos valores y concepcio-
nes ideológicas.
P -Claro, como que no queremos mostrar la
opinión concreta, pero sí mostrar que está la
opinión, ridiculizando ciertas cosas que están
presupuestas.
H -Además, una cosa que me interesa decir es
que me molesta mucho que se gaste el discur-
so. No hacemos canciones que digan “que
bueno tener amigos”, porque lo damos por su-
puesto y pensamos que si lo repetimos se vuel-
ve algo “cursi”, no se… ¿se entiende?
C -¡Que bueno tener enemigos! (risas)
H -Claro, la gente que anda repitiendo “que
demás tener amigos y ser buenos” yo creo que
es sospechosa.
TL -¿Y que sería, en concreto, lo parodiable de
lo que hablaban hoy?
H -Lo estereotipado.
P -Es todo una parodia en realidad, al sentido
común, a los valores, a la moral y esas cosas.
H -Además es un valor en sí que vos te cagues
de risa de las cosas. Hacer humor no tiene va-
lor por atacar ciertas posturas, sino que tiene
valor en sí mismo. La capacidad de ridiculizar
una cosa y reírte, y ver como se vuelve absur-
da, vale en sí mismo; más allá de que esa cosa
de la que te reís también tenga un valor.
TL -Por ahora le agradecemos a La Nelson Ol-
veira por la charla, no sabemos que nos depara
el futuro, capaz que hay una segunda parte…
capaz que no.
H y P -Muchas gracias.
TL -A ustedes.
P á g i n a 1 5

Todos los 20 de mayo, desde hace 18 años, los familiares de quienes fueron desaparecidos por la dictadura marchan silenciosamente
llevando en alto las fotografías de sus seres queridos. Su pedido es simple: verdad y justicia. Saber lo que sucedió, recuperar los restos
físicos y que los culpables de los crímenes sean juzgados es todo lo que quieren. Nada más que eso, que se cumplan sus derechos como se-
res humanos y que el sistema judicial funcione de manera que merezca tal nombre. A través del tiempo se fueron sumando cientos, miles,
decenas de miles, junto con las organizaciones sociales más importantes del país, a esta marcha del silencio, acompañando el dolor y el
reclamo de Madres y Familiares. Desde hace varios años una verdadera multitud inunda 18 de Julio, y no fue la excepción este 20 de mayo,
como lo muestra la foto de tapa. Y seguiremos luchando contra la impunidad y el oscurantismo, ese oscurantismo que reaccionaba ante la
movilización popular en los finales de la década de los sesenta y principios de los setenta, y que finalmente dio el golpe de estado el 27 de
junio de 1973. Ese día se disolvieron las cámaras parlamentarias y la calle se vio invadida por las fuerzas militares. Se pretendía eliminar
toda oposición política, especialmente al pensamiento de izquierda.
Apoyada por las clases dominantes, y habiendo sido planificada, al igual que las otras dictaduras del cono sur, por el imperialismo, la dictadu-
ra uruguaya prohibió los partidos políticos, ilegalizó la central de trabajadores (la CNT), y la federación de estudiantes universitarios (FEUU);
intervino la UdelaR, que se oponía a tal régimen; condenó a miles a la cárcel y la tortura, desapareció a más de 200 personas, asesinó a
otras, secuestro bebés. Decenas de miles eran perseguidos y tuvieron que marchar al exilio. La dictadura instauró una censura feroz, y toda
expresión cultural era vigilada, tanto política como estéticamente, además de toda una moralina medieval. Había que apegarse a las
“tradiciones”, en todos estos planos, si no se quería acabar censurado o en la cárcel.
Pero ese 27 de junio de 1973 no fue solamente un día oscuro, también fue un día heroico: la CNT, reunida en el sindicato del vidrio, decretaba
la Huelga General en Defensa de la Democracia y la Libertad. Desde 1964, año del golpe en Brasil, la central única de trabajadores había pre-
visto la posibilidad de un golpe de estado en Uruguay y había decidido que llegado el momento llamaría a la huelga. Y así lo hizo, junto con la
FEUU, los estudiantes de secundaria, el FA y todo el campo popular. La respuesta al fascismo no se hizo esperar. En pocas horas los lugares
de trabajo y estudio, fábricas, oficinas, bancos, liceos, facultades, etc., estaban tomados por el pueblo dispuesto a resistir. Y como parte de
él, también el campo de la cultura se sumó a la huelga general.
El ejército desalojaba las fábricas, y los obreros las volvían a ocupar. Desalojaban los liceos, y se volvían a ocupar. Y esto era la tónica ge-
neral de la situación, en cada lugar se resistía y nadie estaba dispuesto rendirse frente a la represión. El 6 de junio la di ctadura asesina a
Ramón Peré, estudiante de veterinaria y docente de secundaria, militante de la FEUU y de la UJC. Dos días después es asesinado Walter Medi-
na, estudiante de secundaria y militante de la JSU.
El 9 de julio se llama de manera clandestina, boca a boca y a través de panfletos, a una gran manifestación contra la dictadura en 18 de Julio.
Como la hora a que estaba convocada era a las 17 horas, en un programa de radio se leyó constantemente aquel poema de Lorca que dice: “A
las cinco de la tarde/ A las cinco en punto de la tarde…”.La principal avenida de la capital se desbordó de gente luchando por su libertad.
Miles y miles enfrentaron la dictadura, y esta no tardó en reprimir de manera brutal. Lo mismo que sucedía en los centros de trabajo, suce-
día en 18 de Julio; la gente era expulsada, pero al tiempo volvía con fuerza arrolladora a ocupar la avenida, hasta que final mente fue disper-
sada. Ese día las fuerzas represivas asaltan la sede del diario El Popular, destrozándolo todo, materiales y personas.
El 12 de julio, ante el inevitable desgaste, la dirección de la CNT, después de una larga discusión, toma una decisión difíci l: finalizar la huelga y
pasar a la lucha clandestina. No había condiciones para seguir. El fascismo, aparentemente, le había ganado a la huelga. Pero en realidad fue
todo lo contrario. La dictadura nació herida de muerte, y gracias a los héroes de la huelga general hoy somos más libres. Sin esa lucha no se
hubiera ganado el plebiscito de 1980, no hubiera existido el primero de mayo de 1983, ni el acto del obelisco. La huelga general permitió que
otros después tomaran la bandera de la libertad y la democracia. Y la cultura, burlando hábilmente la censura, tomó las banderas del campo
popular, a través de la música, la literatura, las artes plásticas y otras formas de expresión. Es el movimiento que Washington Benavides
llama “la generación de la resistencia”.
A 40 años de la heroica huelga general desde Tertulia Lunática no queríamos dejar de homenajear al pueblo uruguayo organizado por su
acción, y a todos los que siguieron peleando, de la manera que estuviera a su alcance, contra el fascismo.
TERTULIA LUNÁTICA
Hace 40 años,
una HUELGA...
P á g i n a 1 6

Diógenes, el Cínico

P á g i n a 1 7
Leí de Kafka que era muy miedoso y de Kierkegaard que era angus-
tioso, Hegel demasiado ortodoxo, Quevedo ingenioso, Leipzig un
adicto a la lectura, y al paso podríamos decir de Einstein o Salva-
dor Dalí que estaban un poco chiflados. Eso sí, si existió alguien
que me parece no ha sido comprendido es Diógenes el Cínico. Siem-
pre me "cayó" bien, y lo que no comprendo es como tanta gente
lo recuerda más por su falta de higiene que por su "costumbre" de
masturbarse por las calles de Atenas a la vista de todo el mundo.
Nosotros hacemos la historia, porque mientras para la mayoría Dió-
genes se asocia a la falta de higiene (me refiero al mal llamado
“mal de Diógenes”), yo veo en Diógenes lo que en él hay de cínico,
y no lo que "hay" de sucio. Son puntos de vista podrá decir al-
guno. En realidad son formas de ver el mundo. Son actitudes sus-
tancialmente distintas. Unos toman lo malo de lo malo, otros lo
bueno. La historia de Diógenes puede ser parte de nosotros; su su-
ciedad no. La suciedad de Diógenes de Sirene, conocido como el cí-
nico, ya no existe. Diógenes ya no existe. Esto parece evidente,
pero cada vez que alguien recuerda una cosa y no su significado o
su contenido está resucitando esa cosa, y de esa forma rodeándose
de muertos - no de ideas-. Para esa persona la historia es cosa pa-
ra libros y museos; para otros se trata de las ideas de las perso-
nas, mas no de su mugre, que sí muere con la persona.
HORACIO KIEL
Hoy haré el intento de realizar una interpretación de una canción, porque a veces hay que ser más flexible con las formas...

P á g i n a 1 8
Poema de ruptura
Estoy temblando en el silencio
mientras la casa se derrumba
y veo claro los sonidos
y escucho la penumbra;

hay un algo que me turba
y un cigarrillo que se quema;
hay un aroma enloquecido
ay! ese frío que espanta;

el tiempo se desangra y el todo
es engullido por la nada,
quebrada la sombra de tu cielo
desprecio las máscaras cansadas.

Hay unas botellas y el desorden,
un infinito camino no trazado,
unas manos desolladas por tu hielo
y las razones que olvidaremos los testigos.

Las paredes van cayendo en el desierto
y quisiera decir un sentimiento;
tu corazón mira mis entrañas
y odia sin gestos.

La casa temblando y estoy bien,
justo en el medio del silencio,
que no lleguen tus palabras,
que solo llegue el viento.
.

Santiago Manssino Young
Hubo un Tiempo
Hubo una vez que te podía ver,
y con ojos de recelo
contenía palabras sin ningún pesar,
cuando la noche fulguraba con
tus cabellos que encantaban las estrellas.

Hubo una vez que te podía oír,
y con oídos atentos
quise escuchar tu corazón ,
cuando tus labios conjuraban
tus violentas lágrimas de amor y amistad.

Hubo una vez que te pude oler,
y con un sentido alerta
grababa cada uno tus aromas,
cuando la miel de tu piel
explotaba en cada ráfaga de mi suspirar

Hoy te vuelvo a ver
con ojos que te esquivan
con mi boca que se inquieta
y los celos de la noche
me atormentan a que te deje de ver.

Hoy te escucho de nuevo
y callo para que tu voz
no se acerque a mí.
Pero tus palabras son
eco muy profundo que escondo de ti.

Hoy pienso como alejarte
para no volver a saber de ti
y he decidido odiarte
porque es la única manera
de soportar no poder amarte.
Alfredo González
P á g i n a 1 9
¿Quién fue la patria que me parió?

Una prostituta llamada Uruguay se olvidó de tomar la
píldora, y su vientre creció. Un bebé no estaba en los planos
de esta pobre piba de diecisiete años. Un aborto cuesta una
fortuna y ella sin un sope, intentó realizar un aborto casero:
Tomó remedio, tomó caña, tomó laxante. Pero el embarazo es
cada vez, más grande.

Ella le pidió a un mendigo que boxeara su barriga. A
cada piña que le daban, allí adentro, aprendió a ser un feto
violento. Un feto fuerte safó de la muerte. No se si fue por a
azar o buena suerte. Sin embargo: nueve meses después fue
encontrado, con hambre y con frío, Abandonado en un terreno
baldío.

¡Patria que me parió!
¿Quién fue la patria que me parió?

Ese niño es la cara de sus padres,¿Pero si no tiene pa-
dre ni madre? Entonces, ¿cuál es la cara del niño? ¿La cara
del perdón o la venganza? ¿Será la cara de la desesperación o
la esperanza? Un futuro mejor, un trabajo, un hogar. En un
semáforo en rojo, no me da el tiempo para soñar. Vendiendo
chocolates y chicles, limpiando vidrios: "No me cierres el
vidrio que no soy un pibe, No voy a ser ladrón si me dan la
leche y el pan, una play y una tele y un celular, unos cham-
piones y una remera del Bolsón para jugar el la selección , así
como Forlán, juego en la Copa, juego en Europa"

¡Pobrecito chico!

¡Despierta! Ya no hay futuro, ya no hay nada que per-
der, y el juego es crudo. ¡Si no hay defensa, entonces ataca!
Que no te saquen de tu cancha. Basta de bancar el otatrio. Ya
me canse de afilar el cuchillo con mis dientes. Ahora solo
tengo el cuchillo acá. Ahora quiero queso. ¿Dónde esta? Es-
toy harto de aguantar. Hay que salir a pegar!

Patria que me parió!
¿Quién fue la patria que me parió?

Muéstrame tu cara, muchacho! Tu lugar esta en la
escuela. Pero estás jalando cola y pasta base. Vendiendo falsa
felicidad . Nunca jugás al fútbol y siempre estás en ataque.
Una pistola en tu mano, caballo pura sangre, corre porque ahí
viene el Patrullero: Matar o morir! Son cuatro contra uno!
Me rindo! Bum! Clá! Clá! Bum! Bum! Bum!

Boi ,boi, boi da cara preta
pega essa criança com um tiro de escopeta

Calibre doce en la cara de Uruguay. Edad: 14, Estado
civil MUERTO. Pronto, demoró pero la patria madre gentil
pudo realizar el aborto.

Patria que me parió!
¿Quién fue la patria que me parió?

Titulo Original: Pátria que me pareu!
(Gabriel o Pensador)
Transcreación: Haugussto Brazlleim.
Culpable de Inocencia

Me despertaron sus gritos, otra vez pelea, ella
seguía callada, él la golpeaba con fuerza. Yo me
hice el dormido, si no podía defenderla, no podía
aunque quisiera, y creo que esa noche lloré con
ella.
Él se durmió ebrio y ella quedó despierta con el
rostro ensangrentado, y en sus ojos vi tristeza.
Mientras el niño dormía en la cuna indiferente a
esa violencia, era un ángel pobrecito, pensé para
mí: "ojala nunca supiera que su padre era un co-
barde, un borracho, un cualquiera."

Me desperté temprano, ella estaba afuera,
creo que estaba lavando y no me miró siquiera.
Nunca me hablaba después de las peleas, así que
hacía tiempo que no hablaba con ella.

Al volver esa noche otra vez no había cena, él
de seguro estaba en el bar apostando en su mise-
ria. Mientras ella amamantaba al niño, pasé rápi-
do, fingí no verla. ¿Qué iba a decirle? si estaba
llorando en silencio sus penas.

Él volvió esa madrugada, de nuevo borracho,
de nuevo violencia y ella aguantó erguida como
una ola la piedra. Yo quise gritarle:
— “¡Cobarde. ¿Por qué le pegas?!” Pero
todavía era un niño, que iba a la escuela.
Esa vez no hubo gritos, ella no lloró siquiera,
solamente le dijo:
— “Estoy embarazada ¿recuerdas?”
Él la miró en silencio, se fue golpeando la puer-
ta. Allí ella quebró en llanto tomando su vientre.
Se hincó de rodillas, alcancé a verla. Yo quise ha-
cerme el dormido, así que apagué la vela.

Esa noche me prometí a mi mismo que no deja-
ría que eso sucediera, si ella no lo merecía, era
una santa, era tan buena; sabe Dios cuantas veces
no comió para que yo comiera. Él llegó esa madru-
gada, tiró la silla, golpeó la mesa. El niño rompió
en llanto, él le pegó y luego a ella. Salí corriendo
hasta el cuarto, tomé de la cómoda el revólver
que era de mi vieja, gatilla una, dos, tres veces,
no me acuerdo siquiera él cayó de rodillas con la
camisa de sangre llena. Ella se aferraba al niño, y
yo temblando pensaba en mi vieja, que me había
abandonado por culpa de ese sotreta. Ella no me
dijo nada, y yo había aprendido a quererla, y el
que llevaba en su vientre, ese mi hermano era.

Yo maté a mi padre por defenderla, y aunque
asesino, no merecía condena, si tan solo era un
niño, que todavía iba a la escuela.

Julio Manuel Pereyra
Tertulia Lunática es una revista boletín que
surge en Montevideo a principios de 2013 desde
el Movimiento Cultural Eduardo Darnauchans,
“Canción de Muchacho”, con no se sabe muy
bien que fin. No sabemos para qué sirve, no sa-
bemos si sirve, no sabemos si tiene que servir,
tampoco sabemos qué significa o qué representa
- si es que representa algo– solo sabemos que
ahora está ahí y antes no estaba (o tal vez sí).
En las siguientes entregas (si es que las hay) se
van a incluir, al igual que en la presente, distin-
tos textos de distintos autores conocidos y poco
conocidos, así como también textos propios (de
los integrantes del movimiento) y de incipientes
escritores que nos envíen sus textos por e-mail
(que significa correo electrónico) a la siguiente
dirección: tertulialunatica2012@gmail.com
Tertulia Lunática
Ediciones de La Caverna Lunar
NO NOS ENCUENTRES EN
LA WEB!
Copyright 2012. Sin derechos reservados.
Foto de portada: Santiago Mazzarovich
Acooc ìo Xo=cµvo Auvoµ...
El Movimiento Cultural Eduardo Darnauchans
nace de la necesidad que sentimos varios jóvenes
por generar espacios de intercambio en relación
al arte y la cultura. Nos preocupa la pobre difu-
sión de las creaciones artísticas que podemos de-
nominar alternativas o contrahegemónicas. Es
así que este Movimiento Cultural tiene el objetivo
de nuclear a todo aquel que quiera organizarse en
la lucha para abrir espacios culturales; espacios
en los que podamos compartir creaciones, difun-
dirlas y generar nuevas obras. Creemos que es
mediante la participación activa y permanente,
organizándonos para fortalecernos, como podre-
mos conquistar nuestras aspiraciones. Tomamos
la figura del Darno como emblema, artista de
nuestra tierra, hombre comprometido con su pue-
blo y con la cultura, y te invitamos a participar y
a cantar las Canciones de Muchacho.
Editores, Escritores, Productores, Fotógra-
fos, Diseñadores, Opinólogos y todo lo de-
más:

-Todos menos la mayoría
-Los otros.
-El que sigue durmiendo.
-Etc.
-Un tipo que no conozco.
-El que no quería ocupar el IPA pero fue de
onda.
-Los apáticos de siempre (y los hepáticos)
-Usted.
A l g u n o s c u l p a b l e s : L i b e r B o r r o n i , F e l i p e L e i t e s ,
P a b l o C o r t a z z o , M a r c e l o O t ó n , F e d e r i c o C o o r e ,
S a n t i a g o M a n s s i n o , H a u g u s s t o B r a z l l e i m … e n l a
p r ó x i m a s e d e l a t a n m á s .
¡¿QUÉ?! ¡¿YO GRITÉ?!

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