CAPITULO IV EXPERIENCIA Y CONOCIMIENTO SENSIBLE

P l a n t e a m ie n t o

del p r o b l e m a

En el esfuerzo que hemos pretendido llevar a cabo para escla­ recer la noción gneosológica de experiencia no ha sido infre­ cuente el encuentro con lo sensible. No se trata de ninguna casua­ lidad. Sencillamente se ha puesto de manifiesto un hecho: el constante uso de las expresiones «experiencia» y «conocimiento sensible» como sinónimas. En efecto, para muchos el mundo de la experiencia cognoscitiva coincide con el mundo del conocimiento sensorial. Se da por descontado que tal conocimiento es el nivel propio de la receptividad y de la inmediatez que, por lo tanto, debe coincidir con la experiencia. Frente al mundo del conoci­ miento sensible, quedaría todo el mufí3o' del conocimiento inte­ lectual como conocimiento mediatizado, más o menos elaborado conceptual o discursivamente. Sin embargo, el hecho de este uso sinonímico entre «expe­ riencia» y «conocimiento sensible» no significa, sin más, que el uso esté justificado. De ahí que haya que someter a análisis las razones que puedan apoyar una tal justificación. Acaso la conclu­ sión final sea que ese uso ni está justificado ni es justificable del todo. Este planteam iento nos aboca inevitablemente a algunos pro­ blemas. El prim ero, cuya respuesta puede condicionar la que se haya de dar a otros, lo podríam os form ular así: ¿hay un nivel de conocimiento puram ente sensible? La razón de esta pregunta es obvia, ya que en la afirmación que reduce el ámbito de la ex­ periencia al conocimiento sensorial puede, al menos, parecer que

sino rechazable en su formulación literal. y con razón. los sistemas. la existencia de experiencias cognoscitivas en niveles superiores de conocimiento que. no a tipo alguno de experiencias privilegiadas. si se ad­ m ite la intuición intelectual. que es la experiencia de una conciencia pensante m ediante la intuición de ideas. como el caso de la expe­ riencia m ística e incluso el de algunas experiencias «m etafísicas/ La cuestión que. sino que va a estar en dependencia de las coordenadas gnoseológicas desde las cuales se ofrezca. Y. Y este supuesto no sólo es discutible. aunque se adjetive como sensorial. no sensoriales. que experiencia y conocimiento sensible se recubran sin residuo. por lo mismo. ¿está justificada. desde el punto de vista gnoseolò­ gico. sin embargo operan y se realizan con elementos que ya no cabe adjetivar como sensibles? La respuesta a esta pre­ gunta puede no ser nada clara. insistimos en que no parece serio tom ar como definitiva la negación de una experiencia cognoscitiva intelectual. por otra. de entrada. Es decir. sería la siguiente: dando por supuesto que en todo conoci­ miento. La segunda pregunta. haciendo un esfuerzo de precisión de condiciona­ mientos sistemáticos. nos parece que no se puede adm itir. hay que adm itir que la experiencia no queda circunscrita al ám bito de la sensibilidad. por lo tanto. Ahora bien. si se la entiende en el sentido de que hay un nivel de conocimiento sensorial puro. con­ dicionarán la respuesta. intervienen elementos intelectuales. aunque un ejemplo no es un argumento. más o menos encubiertos. desarrolla su filosofía como una filosofía de la experiencia. se suele decir.94 SERGIO RABADÉ ROMEÓ se da por supuesto que hay un nivel de conocimiento puram ente sensorial. por una parte. En efecto. Desde esta pers­ pectiva cabe hacer referencia a ejemplos tan curiosos como el de Descartes. porque —y esto no se puede per­ der de vista— tal respuesta no es autónoma. nivel que se puede desenvolver y funcionar con autonom ía respecto de elementos intelectuales y. que el conocimiento intuitivo es un conocimiento de experiencia. subyace a lo que estamos • ’ | f ? i . Y —entiéndasenos— nos referimos a experiencias normales. consecuencia de lo que acabamos de decir. quien si. de alguna manera. es renuente frente a la experíencia sensible. sin más. la reducción de toda la experiencia al ámbito del conocimien­ to sensorial? Dicho de otra m anera: ¿se puede negar. aunque hayan de tener un apoyo rem oto en la sensibilidad.

aunque esta autonom ía haya de entenderse de modo muy diferente. entendida de modo diferente: pensamos en Aristóteles. ya que el conocimiento sen­ sible por sí solo ni legaliza ni generaliza y. aunque haya sido. Pero dis­ tinguir no es separar. Separarlos —insistimos— supondría admi­ tir que cada uno de ambos niveles encierra autónom amente en sí mismo todo lo necesario para desarrollar procesos completos de conocimiento en el sentido más estricto. Tal distinción ha sido adm itida casi siempre. al margen de la inter­ relación o dependencia m utua. a su vez. En efecto. pero no hacer cortes absolutos. la distinción entre conocimiento sensible y conocimiento intelectual.EXPERIENCIA. Sencillamente una separación de este tipo no es defendible ni desde la perspectiva psicológica ni desde la gnoseològica. en el que cabe distinguir planos o niveles. Indudablemente. en grado mayor o menor. por no citar m ás que algunos ejemplos absolutam ente clásicos. hay que adm itir. Para confirm ar esta afirmación basta tener en cuenta los diversos valores de uso que les damos. el conocimiento intelectual tiene una autonom ía funcional en la m anipulación legalizadora y generalizadora de los contenidos de que disponga. El dinamismo cognoscitivo del hom bre es un todo continuo. distinguir y hasta separar niveles de conocimiento totalm ente distintos en el dinamismo humano. en el racionalismo. En definitiva. casi siem pre tam bién. E x p e r ie n c ia y s e n s a c ió n Xas expresiones «conocimiento sensorial» y «conocimiento serisible». mien­ tras el conocimiento sensible tiene una indiscutible autonom ía en lo referente a la originación de los contenidos. se tra ­ ta de si se puede. Pero éstas son autonomías a medias. son un semillero de equívocos. de tal modo que cada uno tenga su respectiva autonomía. CUERPO Y éONOCÌMIENTÒ 95 diciendo no es de resolución fácil ni clara. según se trate del conocimiento sensible o del intelectual. en el empirismo y en Kant. salvo aquellos casos en que se adm ita que se los pue­ de proporcionar directam ente la discutida intuición intelectual. o si se debe. aunque parezcan claras. el conoci­ m iento intelectual depende de la sensibilidad para proveerse de contenidos. Perscindiendo de discusiones his- .

sed. éstos no son más que un instrum ento para realizar una tarea prescrita y preparada por la razón. En estos ca­ sos se trata de expresar un fenómeno puram ente subjetivo. resultando. Desde una perspectiva psicológica e incluso neurofisiológica la sensación tam bién puede significar simplemente procesos expli­ cables mecánicamente por la ley general estím ulo-reacción/Es ob­ vio que ninguno de estos usos tiene mucho que ver con el valor o estatuto gnoseològico de la sensación. Podemos concretar el tem a en dos pre­ guntas: pj^rnero. ¿son las sensaciones verdadero conocimiento? De acuerdo con la psicología y la gnoseología actual. los elementos sensoriales en el conocimiento de experiencia? ¿Cómo entran? La aclaración de la dificultad expresada en estas preguntas no resulta fácil. sin embargo. La razón estriba en que el térm ino «observación» no está provisto de un sentido técnico debidam ente aristado. el conocimiento sensible no pasa de ser un elemento dentro de los procesos de observación. siendo sinceros. tampoco aquí sobra claridad. Y la falta de cla­ ridad viene im puesta por la dificultad de determ inar el estatuto noètico de la sensación. la respuesta es negativa. como sensación y como percepción. Quiere ello decir que. Téngase en cuenta que en una observación.96 SERGIO RABADE ROMEO tóricas. esos valores son principalmente tres: como observación. si bien se ha de contar con los sentidos. por ejemplo. sobre todo cuando está program ada. en la mayoría de los casos. que es la que dirige y «manipula» la observación. No parece necesario insistir en el tema. arbitrario asim ilar conocimiento sensible y observación. náusea. Entender el conocimiento sensible como observación. bastando lo dicho para no identificar «conocimiento sensible» y «observación». ya que comenzamos tropezando con la enorme ambigüedad en los usos del térm ino «sensación» en el lenguaje ordinario. como. Mas. Mucho más frecuente. es la asimilación entre conocimiento sensible y sensaciones. Sensación puede significar sencillamente algo que se «siente». sobre todo en el segundo caso. en segun­ do lugar: ¿entran. etc. es moverse en campos de vaguedad e impreci­ sión. aun­ que a tal fenómeno se le pueden buscar causas extrasubjetivas. por ello. pena. V-. • • . Entonces habrá que preguntarse. tras esto. y sin duda tam bién más justificada. sin más determinaciones.

En este contexto Efron llega a enum erar nada menos que siete significados del térm ino sensa­ ción ^ com o sinónimo de algunas formas de percepción. se echó mano de criterios o norm as pro­ fundam ente divergentes. . Al contrario. The Free Press of Glencoe. pp. «tengo la sensación de que allí sucedió algo que no soy capaz de recordar». R. A vindication of sensory experience. D. E . Y los significados se multiplican. 1969. de J. trad. 78-79. Collier-Macmillan. como los da­ tos puros o desnudos derivados de nuestros órganos receptores. Needleman. para denom inar formas de percepción de hechos o aspectos que. «sensación de blancura». gnoseològica. no localizadas J / Aun admitiendo que algu­ nas de las significaciones reseñadas se pisan. para referirse a formas de percepción u observación con­ fusas. Si desde la psicología y la gnoseología de hoy no es fácil ponerse de acuerdo sobre lo que debemos entender por sensación. para caracterizarlo. por ejemplo. Londres. L o c k e . CUERPO Y CONOCIMIENTO 97 Considerada desde una perspectiva.. Londres. ^ Cfr. He aquí algunos ejemplosí la sensación es un tipo de conocimiento que se distingue del intelectual sim­ plemente por la oscuridad y confusión con que se presentan las sensaciones frente a la claridad y distinción propia de las ideas 1 E f r o n . por ejemplo. Reidel.EXPERIENCIA. D. en Boston Studies in the philo­ sophy of science. al menos preferentem ente. pp. pero. como ex­ presión de atributos que cualifican unas realidades existentes. en expre­ siones como «sensación de luz» o «sensación de sonido». p. 1967. 1963. indiferenciadas. tampoco la sensación goza de un significado claro. «sensación de peso». se ad­ mitió que la sensación era una m odalidad o nivel de conocimiento. S t r a u s . p ara significar aquellos datos o cosas marginales al centro focal de una percepción concreta: saborear una naranja está acompa­ ñado por la sensación de un determ inado perfume. «What is perception». 149-150. The primary world of senses. En general. no sería norm al que buscásemos aclaración en la historia filosó­ fica del pasado. por fin.. Es norm al que se la estudie sobre todo al analizar la percepción. por insuficiente atención. Dordrecht. para de­ nom inar percepciones interiores en contraste con las percepcio­ nes exteriores (es lo que antes llamamos sensaciones subjetivas). no retenemos. hay que decir que el legado de esa historia adolece tam bién de falta de claridad. 12.. salta a la vista la ambigüedad del térm ino «sensación»“. George Allen and Unwin. Perception and our knowledge of the external world.

Basten estos ejemplos para no espe­ ra r mucho de la historia en este caso. Tales objetos no existen. c. c. 207. la pregunta sobre si las sensaciones solas son un genuino conocimiento parece respondida de antemano. Admitida. la definición que acaba­ mos de proponer.. por supuesto. Por ejemplo.. p. no hay ningún conocimiento hum ano que pueda identificarse sin residuo con la sensación. ® S tra u s s . en Strauss encontram os estas afirmaciones. 329. Le théorème de la connaissance. The primary world of senses. También significó la sensación un nivel de conocimiento configurado conjuntam ente por la concreción y m aterialidad de sus objetos en arm onía formal con una facultad o facultades específicamente sensoriales: en esta línea estarían Aristóteles y la Escolástica. Te­ ner una sensación no es estar en una relación cognoscitiva con un objeto sensible. opinión bastante generalizada entre autores que no dedican una especial atención analítica a los pro­ cesos de conocimiento. p. 6 P a l i a r d . Buscando un significado que pueda ser aceptado sin dificul­ tades mayores y que. espacio-temporales. por ejemplo. . Paris. «Sentir no es una form a de co­ nocimiento. intuiciones o conocimiento. en consecuen­ cia..as sensaciones no son. 4 O. p.98 Se r g io rabade R o Méó o conceptos del entendim iento —así. Se tra ­ ta. «la tendencia a entender la sensación desde el punto de vista del conocimiento conduce por fuerza a las mayores falsas interpretaciones de la sensación tal como es en sí misma» «percibir y no sentir es co­ nocer» «La sensación pertenece a la vida y no al espíritu» De Ryle es el texto siguiente: <<í.. por lo tanto. Í938. como tampoco exis­ ten tales relaciones. nos podríam os quedar con el siguiente: sensación es una respuesta sensorial sin intervención de elemen­ tos de memoria. = O. no cuenta con demasiadas aspi­ raciones de rigor técnico. de una rgspuesta negativa. 4. de acuerdo con mi teoría del sentir»^. Per­ mítasenos aducir algunos testimonios. p. el racionalis­ mo—^ En otros casos la sensación puede significar todo tipo de conocimiento en inm ediata conexión con objetos espaciales o. Aubier. tanto por parte de la psicología como de la gnosiología. No sólo es falso que las sensaciones puedan E. ni son aprehensiones. 6. tampoco son inspecciones o exámenes. de imágenes o intelectuales. si se quiere. percepciones u observaciones. J. al menos operativam ente.

Londres. J. observación de objetos»X Cabría. CUERPO Y CONOCIMIENTO 99 ser objetos de observación. P. pp. Pa- . R a b o s s i .. The recognition of reason.. Ahora bien. ® M e r l ea u -P o nty . 279. Dicho con otras palabras. 1967. tanto en el lenguaje común como en el de las teorías del conocimiento.^/(á con­ cepto de percepción antecedió al concepto de sensación —el último sólo surgió al final de un largo y difícil análisis del conocimien­ to—» 'i*.EXPERIENCIA. nuestra to rm a original y prim aria de conocer. de E. “ M il l e t . Sólo por virtud de este análisis sabemos que hay que coloéar esas sensaciones inconscientes antes de la percepción. ^1 conocer empírico —al menos en la mayoría de los casos.. añ rm ar que «lo que se llama sensación no es otra cosa que la más simple de las percepciones»®. Por el contrario. 189. “ M ac K in n e y . Merleau-Ponty. a deter­ minados conocimientos humanos. 1963. Press. Como dice Mac Kinney. las sen­ saciones. El nom bre de sen-. 118-119. » POLS. M . 103-107. sino que tam bién es falso que sean. Aunque se haya podido decir que los da. para dejar abierta la puerta a una posible intuición intelectual— implica esencialmente elementos senso­ riales. Paidós. por derecho y necesidad. trad. Southern Illinois Univ. 1971.^ con preferencia.( tos sensoriales puros son una abstracción®. de la Perc. como dice . Buenos Aires.. Perception. acaso. Lo que sucede es que esos datos sensoriales. L. no hay duda de que ios datos sensoriales pertenecen.. m ejor. The structure of modern thought. El concepto de lo mental. que son las percepciones. mémoire. imagination. n 9 son un prim um : no son. sación o de im presión sensorial denomina a algo precognoscitivo e inconsciente a lo que llegamos analizando los elementos y el pro­ ceso genético de la percepción. por tanto. G. pp. en modo alguno. en vez de ser algo de lo que partim os. tomadas de Millet. concretam ente a la percepción. las sensa­ ciones. «la sensación no tiene todavía valor representativo» Merleau-Ponty estaría en la ’ R yle . E . y que son precisam ente los conocimientos de percepción los que. Phénomén. p. Chatto and Windus.. que se pueda identificar con ella una experiencia cognosci-' tiva no es negar la intervención de sensaciones en el conocimien"to y en la experiencia. en sí mismas. p. han merecido y siguen mereciendo el ser califi­ cado de experiencia. Masson et Cie. negar que la sensación sea un conocimiento y. son algo a lo que llegamos en un proceso resolutivo-analítico de nuestros conoci­ mientos originarios.

265.) "La sensation n’existe pas. c. O. Pero nosotros. etc. como porque. sino una cosa dura. desde el punto de vista noètico y experiencial. Como él dice muy bien. Toute perception est conscience d'une chose: je vois l’arbre. sans me >réocuper des modifications de ma rétine. 26). C’est la perception qui est e processus psychologique fondamental (H. 1 = O. M er l ea u . Phénomén. táctil.. p.. O. había preparado esta afirmación con el siguiente texto: «Qu’est-ce done que la sensation? Non une réalité psychique.. superior a la senrís.100 SERGIO RABADE ROMEO misma línea.. 1972. no conocemos el m undo así: no vemos un color. Si. etc. en realidad. tocar. comme le sentiment ou la perception. Alquié. p. no hay datos sensibles puros. se nos da como estructura y no como datos ais­ lados Sólo por una visión pseudocientífica fragm entamos el m undo en colores. qui est pour nous incontestable. C’est la perception. M . Abrirse a tal posibilidad sería via­ ble sólo a expensas de olvidar que el mundo.. p. táctil. 279. en réalité.. queda reducida a una im presión aportadora de un dato integrado en un objeto de conocimiento. 367. c.. etc. de la Perc.. etc. sino que.” (F. sonidos. se integran en el esquem a corporal y en la sinergia de nuestro cuerpo percipiente.. 22. t a sensation. L’expérience. Piéron. audi­ tivo. bruit. es un imposible. auditiva. tanto porque no hay ningún objeto-cosa que sea un puro dato visual.. 26)». etc. etc. 186. mais l’aspect psycho-physiologique d'une excitation externe (lumière. aduciendo testimonio de otros auto­ res. «los sen­ tidos comunican entre ellos abriéndose a la estructura de la cosa» En una palabra. sino algo coloreado. según dejam os apuntado en el ca­ pítulo anterior. El mismo Millet.. p. por parte del dinamismo humano. p. et non le sensation. sino «objetos» en. c.P o n ty . no tocamos una dureza. los que puedo descubrir analíticam ente los datos o cualidades En conclusión: la sensación. . no hay sensaciones puras desde el polo de lo conocido. para MerleauPonty. pas donné. p. p. Para el pensador francés un conocimiento como pura y simplemente sen­ sación visual. según habrem os de decir más tarde. Ibid. cuando le oímos afirm ar que «lo que se llama sen­ sación no es sino la más simple de las percepciones»“ . no es posible la actuación atóm ica y aislada de un órgano o función que realice un puro ver. la m ism a postura negativa hay que m antener desde el polo del su­ jeto que conoce: los sentidos no son órganos aislados con funcio­ nes independientes. ce donné pur n’est. í * ^ f .

y ello. «Per­ cibir no es experim entar una m ultitud de impresiones que lleva­ rían consigo recuerdos capaces de completarlas. al percibir. c. al menos en buena medida. ¿Basta esto para identificar ya.. Nos referimos concretam ente al conocimiento perceptual. tenemos conocimiento de una cosa concreta presente que se nos ofrece y que captamos investida de un sentido o sig­ nificación. No es lo 1 6 O. pero no debemos precipitarnos en reducir la experiencia al ám bito de esos conocimientos. la noción de un pen­ sador tan autorizado en este tem a como es Merleau-Ponty. hay inmediatism o de presencialidad y hay una re­ cepción. por lo mismo. es ver brotar. si seguimos hablando de «Satos de la sensación». una experiencia sensible identificable con las sensaciones. Basta esta noción sum aria para dam os cuenta de que la percepción parece estar muy cercana a los caracteres que he­ mos venido analizando como configuradores de la experiencia. debemos tener en cuenta que esto no quiere decir que los datos se den aislados. hay concreción. CUERPO Y CONOCIMIENTO 101 sación y no reductible a ella. 30. La percepción es un leitm otiv del pensam iento gnoseològico actual. Por tanto. procede ahora avanzar respecto de la intervención de lo sensible en otros tipos de conocimiento adjetivables como sensibles y habitualm ente considerados como expe­ riencia. Tomemos como punto de partida. por supuesto. . se debe al intento de señalar una línea divisoria entre conocimiento inmediato y cono­ cimiento mediato. Situado en esta perspectiva.EXPERIENCIA. ha­ laremos de incluir a los conocimientos de percepción entre los conocimientos de experiencia. sino que su aislamien­ to es un producto abstracto de nuestros procesos analíticos. E x p e r ie n c ia y p e r c e p c ió n Tras la respuesta negativa a la pregunta sobre si cabe un conocimiento y. la percepción. sin más. el conocimiento inmediato es. de una constelación de datos. único que para muchos merece genuinamente llam arse experiencia. experiencia con percepción? La respuesta hay que matizarla: por descontado. un sentido inm anente sin el cual es imposible recurso alguno a los recuerdos» Quiere decir que. desde un enfoque gnoseològico. p.

102 SERGIO RABADE ROMEO mismo m antener que la percepción es experiencia que afirm ar que no hay más experiencia que la percepción. no estará de más que veamos de qué inmediatismo se trata. ¿Por qué? Porque realm ente la percepción no agota su contenido objetual en los datos sensoriales inm ediatam ente presentes. sino que completa esos datos con elementos no estrictam ente recibidos. esto no quiere decir que los elementos implicados en el conocimiento perceptual sean sólo sensoriales o empíricos en sentido estricto: por ejem­ plo. por ello mismo. o bien son elemen­ tos que no pueden ser dados en ningún acto cognoscitivo.. Debe quedar fuera de duda que. sino tam bién porque uno de esos elementos sensoriales constituye el eje de integración de cada conocimiento perceptual. para saber hasta dónde se pue­ de identificar la experiencia con el conocimiento sensible. con todo derecho. cuando cae rodando ante nosotros un dado. Ahora bien. es propio de la percepción hacernos noèticam ente presentes todos concretos. Parece obvio dejar abierta esta segunda posibilidad. En cuanto a estos elementos. Parece incluso oportuno recordar algunas ideas referentes a la explicación del conocimiento perceptual para com prender lo que significa la experiencia cuando se tra ta de una experiencia per­ ceptual. sino que pertenecen a la estructura dinámica del sujeto que percibe. si la percepción es el único conocimiento sen­ sible que posee el hom bre normal. En efecto. Efectivamen­ te. nos hace falta ver con cierto rigor qué tipo de conocimiento es. ya que con ello avanzamos tam bién en nues­ tra comprensión de là inmediación o mediación propia de la ex­ periencia cognoscitiva. damos por des­ contado que percibimos un dado de seis caras. estructurados en una unidad de sentido. táctil. . o bien se tra ta de elementos que no nos son dados en ese acto concreto de conocimiento. según ya dejamos dicho. auditivo. Y esa unidad de sentido se anúclea siempre en torno á un dato senso­ rial —^visual.— que. A esta altura de nuestras reflexiones no creemos que nada de esto ofrezca novedad: una percepción totalm ente empírica. no sólo por­ que incluye elementos sensoriales. queda constituido en el eje de integración de la complejidad de elemen­ tos que componen una percepción. en el .. dado que la percepción suele ser calificado como ün conocimiento inmediato. la percep­ ción es considerada como un conocimiento sensible. Al mis­ mo tiempo.

nuestras sensaciones efec­ tivas pierden una gran parte de lo que dice. George Allen and Unwin. de la Pere. pero. percibe ciertam ente datos presentes y lo s percibe porque están presentes (prescindimos de fenómenos pato­ lógicos). Entonces. inferimos inconscientemente el tam año y figura "reales” de un objeto visible a p a rtir de su tam año y figura aparente. sino que incluso hace que ellos tengan un sentido»A^J R u se l l . 1961. exigiendo. 1 8 Phénomén. con la constelación de los datos. c u e rp o y c o n o c im ie n to 103 sentido de que todos los elementos que la componen sean elemen­ tos dados hic et nunc.. nos encon­ tram os aparentem ente como si nos hubiésemos vuelto sordos. de alguna m anera. no es nuestra percepción humana. Cuando oímos hablar a una persona. Dicho de otra m anera. pp. en un idioma extranjero. M erleau-Pon^ habla de una cierta «creación» de sentido en la percepción: «^^la percepción es justam ente este acto que crea de un solo golpe.. supliendo nosotros su hueco m ediante una inferencia inconsciente. 75-76. Londres. le son propias. en conform idad a su distancia y a nuestro punto de vis­ ta. p. cuan­ do el hom bre percibe. al percibir los datos y al objetivarlos. Insistien­ do en ideas repetidas anteriorm ente. aunque este modo de operar nos haga recordar de nuevo la esencial mediación a que toda experien­ cia hum ana somete los datos que creemos experim entar inme­ diatamente.e x p e rie n c ia . Por ejemplo. por ejemplo. Rusell lo resum e muy bien: los psicólogos —nos dice— «nos han hecho caer en la cuenta de que lo que realm ente se da en el sentido (per­ cepción) es mucho menos de lo que la mayor parte de la gente daría por supusto de modo natural. . Esto tie­ ne especial pertinencia respecto de nuestras percepciones espa­ ciales. B. los datos reciben complementos o «suplencias» por parte de las aportaciones del sujeto. caso en el que este proceso es más difícil. hay que decir que las per­ cepciones del hom bre norm al son percepciones de una conciencia que ha m adurado en el tiempo y que ha m adurado de acuerdo con estructuras que. opera con toda la carga de su conciencia. el sentido que los vincula —el cual no solamente descubre el sen­ tido que ellos tienen. 46. Our knowledge of external world as field for scien­ tific method in Philosophy. estar mucho más cerca del escenario en un teatro de lo que sería preciso en nuestro propio país» Con lenguaje más fuerte. y de que mucho de lo que a prim era vista parece estar dado es en realidad inferido. B.

no corpóreos estrictamente. tenemos tam bién que esta somera referencia a la percepción nos hace patente lo que hemos. impide que sigamos considerando a la percepción como un conocimiento de experiencia. estados de ánimo a los que. lo único que de ello se deduce es el no poder atribuir a la percepción~el carácter de pura inmediatez.. Por ejemplo. Pero. cabría afirm ar que en toda percepción hay una cierta percepción del propio sujeto percipiente. un conocimiento de experiencia.104 SERGIO RABADE ROMEO Nada de esto. y en ese todo juegan un papel fundam ental élementos ya habidos en la conciencia con anterioridad a la re­ cepción actual de tales datos. venido diciendo sobre la pretendida inmediación de la experien­ cia: que no hay inmediatez absoluta en este conocimiento sensible humano. sin lugar a dudas. . En efecto. Los datos sensibles reciben su sentido de la integración en el todo perceptual. Más aún. si bien recibe datos séñ^ seriales o m ateriales. en una percepción pueden integrarse. por cuanto cuenta con los caracteres que la experien­ cia requiere. si se los quiere llam ar datos. hay que llam ár­ selo con sentido radicalm ente distinto al de los datos sensocorpóreos. No queremos decir con ello que en el acto perceptual se coimplique una percep­ ción explícita concomitante del sujeto en cuanto sujeto. al mismo tiempo. no obstante. y se integran de hecho. y tenemos también que el co­ nocimiento perceptual es. sino sim­ plem ente una cierta vivencia o percepción del En conclusión: tenemos que la percepción es un conocimiento sensible porque los datos sensibles son necesarios y desempeñan en ella una función de centración. tam bién da cabida —y necesita darla— a elementos psíquicos.

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