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LA RlQUEZA Y LA POBREZA DE LAS NACIONES

libre, y les dio a los judíos libertad para comerciar allí, con la
condición de que durmieran fuera d e la ciudad y llevaran una
marca distintiva sobre la ropa. Esta ambigua hospitalidad n o atrajo
a los judíos, así es que, en 1728, se les otorgó el derecho cle
comerciar en toda la isla, residir e n Mesioa, tener uiia sinago-
ga y un ceineiiterio, poseer propiedades y disponer de ellas.
Aún con esto n o tuvo exito, así es q u e en 1740, el rey invitó
explícitamente a los judíos a q u e regresaran. Una gran canti-
dad d e familias aceptaron, pero fueron maltratadas por la po-
blación llena d e prejuicios. Entonces, como la reina no podía La naturaleza
dar a luz un heredero al trono, los clérigos convencieron a la
pareja real d e que n o tendría un hijo mientras permitieran que
los judíos se quedaran. Así es que, despiiés de siete años, sufrie-
de la Revolución industrial
ron una nueva expulsión.
La intolerancia, la superstición, la ignorancia, todas éstas son
más fáciles de adquirir y cultivar que de desarraigai-. Las mismas
iniquidades y vicios, perpetrados hace muchos años por gober-
nantes extranjeros (españoles), han contribiiido hasta nuestros
días a que Sicilia se mantenga permaneiitemente en el atraso.

E n el siglo xviii, uiia serie d e invenciones traiislormaron la manu-


factura británica del algodón y dieron vida a una nueva forma de
produccióil, el sistema fabril.* Al mismo tiempo, otras ramas de la iii-
dustria reaiizaron avances comparables y todos estos progresos juntos,
reforzándose entre sí, generaron mayores ganancias en un frente que
se ampliaba cada vez más. La abuildancia y la variedad d e estas innova-
cioiies es tal que escapan a la posibilidad de compilación, pero se las
puede clasificar en base a tres principios: (1) la sustitucióii d e la habili-
dad y el esfuerzo humanos por la máquina: rápida, regular, precisa, in-
cansable; (2) la sustitución de las fuentes de energía animada por inani-
mada, en especial, la invención d e máquinas para convertir el calor en
trabajo, abriendo de esta forma la posibilidad d e contar con una fuente
casi ilimitada de energía; y (3) el uso de materias primas nuevas y mu-
cho in-As abundantes, y posteriormente, materiales artificiales para sus-
titiiir a las siistaiicias vegetales o animalcs.
I.:stas siistitiiciones produjeron la Revolución indiistrial. Genera-
I o11 1111 i-ál>i(to;iiiinento de la productividad y, con éste, el del ingreso

' \c. < . i i t i < , i i i l <~. M I I /,t/ii~,,, iiii:i iiiiiil;i(l<Ic ~ > r o < l i i c c i < íini n i f i c a d a (obi-er-os t r a b a j a n d o
, I I I I I ~ ~I,.I;O
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11,- 1 1 8 1 , C ~ ~ I I .~ ~ I . I Chi;i r ~ . i i ; iiiiiii ~ n « r i ~ r f i ~ r - / i r r r r .
L A RIQUEZA Y LA POBREZA D E LAS NACIONES La naturaleza de la Revolución industrial

$0cápita. Además, este desarrollo se sostenía con sus propios recursos. Tomemos la fuerza d e vapor. El primer dispositivo que utilizó
En épocas pasadas, después de las mejoras en los niveles de vida seguía vapor para crear un vacío y hacer funcionar una bomba fue patentado
siempre un aumento d e la población, que eventualmente consumía los en Inglaterra por Thomas Savery en 1698; la primera máquina d e vapor
beneficios. Ahora, por primera vez en la Iiistoria, tanto la economía propiamente dicha (con pistón), por Thomas Newcomen en 1705. I,a
como el conocimiento estaban creciendo con la velocidad suficiente máquina atmosférica de Newcomen (así llamada porque se valía sola-
como para generar uii flujo continuo d e mejoras. Ya Maltl-ius, con sus mente de la presióii atmosférica) a su vez desperdiciaba una cantidad
verificaciones positivistas y las predicciones paralizantes de la "ciencia excesiva d e energía dado que el cilindro se enfriaba y debía ser recalen-
funesta" habían quedado atrás. En su lugar, existía una época de pro- tado con cada uso (carrera). Por lo tanto la máquina era ideal para
mesas y grandes expectativas. La Revolución industrial también trans- extraer agua de las minas d e carbón, donde el combustible era casi un
formó el eqiiilibrio del poder político, dentro d e las naciones, entre las producto gratuito.
naciones y entre las civilizaciones; revolucionó el orden social y modifi- Pasó largo tiempo -sesenta años- antes d e que James Watt in-
có tanto las formas de pensar como las d e hacer. ventara una máquina con condensador separado (1768) cuya eficiencia
con respecto al combustible era lo suficientemente buena como para
que el uso del vapor fuera rentable lejos de las minas, en las nuevas
La palabra "revolución" tiene muchas caras. Evoca visiones d e ciudades industriales; y pasaron otros quince años Iiasta que el mo-
cambios rápidos, hasta bruscos o violentos. También puede significar tor se adaptó al movimiento rotativo y pudo impulsar las ruedas d e
una transformación fu~idameiltalo profuiida. Para alguiios, tiene con- la industria. Diirante ese lapso, los ingenieros y mecánicos debieron
notaciones progresivas (en el sentido político): las revoluciones son resolver una infinidad d e pequeños y grandes problemas de manufac-
buenas y la mera idea d e uiia revolución reaccionaria, una d e esas que tura y mantenimiento. Por ejemplo, producir cilindros cuyo interior
atrasa el reloj, es considerada contradictoria. Otras personas sostienen fuera parejo y circular, d e manera que el pistón pudiera funcionar en
que las revoluciones intrínsecamerite destruyen cosas d e valor, por lo un espacio hermético sin que se filtrara aire hacia el vacío, requirió
tanto, son malas. cuidado, paciencia e ingenio.' En materia de ahorro d e combustible,
Todos estos significados y muchos otros se asocia11 a u n a pala- cada imperfección cuesta, y algo suficientemente bueno n o era sufi-
bra cuyo significado literal, en el pasado, fue simplemente un giro. cientemente bueno.
Quisiera expresar con claridad cuál es, entonces, la forma e n q u e Eso no era todo. Quedaba otra línea por explorar: los motores
uso el término aquí. Lo uso con su sentido metafórico más antiguo, de alta presión (más que atmosféricas), que podían ser más compactos
para denotar una "instancia d e gran cambio o alteración de la situa- y emplearse para impulsar barcos y vehículos terrestres. Esto demoró
ción o alguna cosa determinada"; u n significado q u e se remonta al otro cuarto de siglo. Dichos usos asignaron una ventaja a la economía
1400 y precede por un siglo y medio el uso d e "revolución" para construida en base al combustible: el espacio era limitado y éste era
denotar uri cambio político abriipto.' Es con este sentido q u e siem-
pre la han usado los sagaces estudiantes d e la Revolución industrial,
así como otros hablan d e una "revolución comercial" en la edad media * La tcciiica utilizada para las calderas (laniiriar tina hoja, soldar lasjuntas y cubrir con
iiiia tal>." la parte superior e inferior) n o servía para el cilindro de una máquina:
o una "revolución científica" en el siglo xvrI o d e una "revolución (Icrn;isiada filtraci6n. El nuevo método, qiie consistía en perforar una pieza de fiindi-
sexual" en el siglo xx. (.ióri ólicla, fiic iiivciitado por John Wilkinson, aproximadamente en 1776, quien lo
;iprciidii> al perforar cañones (patente d e 1774). Un año más tarde, Wilkinson usaba
El énfasis, entonces, está puesto en lo profundo y n o en lo rál~i- 1;s iiii<li~ji,a (le vapor para elevar tina prensa de estampar qiie pesaba 27 kg para forjar
do. NO ha de sorprender a nadie que los extraordinarios avanccs t<bc.~io- pi(.z;i pcsi<l;is.l a eii 1783, podía elevar iin peso de 7 toneladas y media. Con ésta
I I I O I I I O 1 ( I I I ~ uyó I laminadoras, prensas d e acuñar, bancos de estirado (para la manii-
lógicos d e la gran Revolución industrial no se lograron d c 111) tlíii I ) ; I I ;I
1.ii i i 1 i . i (11. I ;ililvs), y m:iqiiiiiarias pesadas similares. "Por un extraño capricho d e la
el otro. Pocas invenciones surgen al mundo ya rri;i<liii-as.1'01. c.1 c . o i i i i ; i ~ ~ I I I . I ~ I I I i., ;Ii ~i ~"i\~lic.;i" C C C i il>c: Ushcr. "este sonihrío y poco atractivo persoiiaje nunca

t > l i i i i ~ i 1.1 ~ . i i i i . i , I I I < . \<. III<.I.<.,.<. ( . o ~ i iiiio


~ o (It: los pioneros en el desarrollo del comer-
rio, se requieren muchas i~icjoi-;is~>c.qiicii:isy gi.;iiitlc.s I ) ; I I ; I ( [ t i c . ti11.1 i

< 1 , ) 11,. I < , \ I I I ~ . I . I I)t.\.l'I1t.:


I(.\ Iniwn/ir~n.r.p. 372. Viilcano tampoco
'' I / , , l r i ~ y o/Al,,r-l~nnir~rl
idea llegue a s<:r iiii;i ti.ciiic.;i.
La naturaleza de la Revol~rcióni~ijidi~strial
L A RIQUEZA Y IA POBREZA DE L4S NACIONES

fue por coincidencia el iiidicado.Wtros personas tuvieron menos éxi-


necesario para la carga, no para el carbón. El trabajo en compound o
to, y ellas, así como Darby, debieron limitar el uso del arrabio obtenido
mixto brindó la respuesta: el uso d e vapor a alta presión para impulsar
para piezas de fiiiidicióii. La resolución de las dificultades demandó
dos o más pistones en forma sucesiva; el vapor, después d e haber reali-
aproximadamente cuarenta años y el proceso de fundición coii coqiie
zado su trabajo e n u n cilindro d e alta presión, se expandía más en u n
se afianzo recién a mediados de siglo.
cilindro más grande d e menor presión. El principio f ~ i eel mismo que
Además, esta tecnología tenía serias limitaciones. El hierro cola-
se desarrolló e n la Edad Media para extraer energía del agua que caía y
d o era apropiado para fabricar ollas y sartenes, paredes posteriores d e
hacía funcionar una serie de ruedas. Este sistema de trabajo en compound
los hornos, calierías y objetos similares qiie no requirieran esfuerzo, pe-
se remontaba a J . C. Hornblower (1781) y a Arthur Woolf (1804); pero
ro uiia tecnología mecánica n o puede estar basada en piezas d e fundi-
n o fue reconocido hasta la década d e 1850, cuando se lo integró a los
motores marinos y contribuyó poderosamente al comercio oceánico. ción. Las partes móviles requieren la tenacidad y elasticidad del hierro
forjado (o del acero) y deben recibir su forma (por medio de la foija o
Eso tampoco marcó el fin del proceso. El tamalio y la poteiicia d e
maquiriadaf) de iiria manera más exacta que la que se consigue mediante la
los motores estaban limitados por la inercia del pistón. Al ir hacia atrás
fundicióii.' Pasaroii medio siglo y miichos experimentos antes de que los
y hacia adelante, requería una enorme energía para invertir la direc-
ción. Se halló la solucióii (Charles A. Parsolis, 1884) al pasar del movi- maestros fundidores pudieran hacer que el hierro colado en barras -arra-
miento alternativo al movimiento rotativo, reemplazando el pistón por la h i v por fuiidicióii coii coque fii<:raapropiado para una mayor refiliación
turbina de vapor. Éstas se comenzaron a usar e n las plantas centrales d e
y antes de que los refiiiatlores contaraii coii técnicas para trabajar este tipo
energía al finalizar el siglo XIX, y poco tiempo después e n los barcos. En de iriaterial. (Henry Cort, patentes de 1783 y 1784.) Contar coii acero bara-
total, el desarrollo d e la máquina d e vapor demoró doscientos aííos.' to (Heni-y Bessemer, 1856) demoró otros tres cuartos de siglo. El acero
barato transfor~ilóla iiidustria y el tralisporte. Si bi<:n e11 el pasado este
Mientras tanto, la energía hidráulica, mucho más perfeccionada
costoso metal se había 1-eser-vado para pequelios iisos -armas, navajas,
(la rueda hidráulica Uohn Smeaton, década de 17501 y la turbina [Benoit
resortes, archivos- ahora podría iisarse para fabricar rieles y coiisti-uir
Fourneyron, 1827]), siguieron siendo un componente fundamental de la
industria nianufacturera, tal como lo habían sido desde la Edad Media.' barcos. Los rieles de acero duraban más tiempo y eraii niás resisteiites;
los harcos coiistruidos con acero tenían revestimieiitos metálicos más
De igual forma, la primera operación exitosa de fundición d e
delgados y eraii capaces d e transportar mayor carga.
hierro con coqiie, que llevó a cabo Abraham Darby e n Coalbrookdale,
Además, si son los orígenes los que nos ocupan, para coiiocer
se realizó en 1709. ( H e estado en el interior del abandonado alto hor-
acerca de estas dos secuencias técnicas podemos remontarnos al siglo
n o d e Coalbrookdale; allí, rodeado por ladrillos corroídos d o n d e ar-
día el fuego y el hierro se fundía, sentí que estaba e n la matriz d e la
Re\~oluciónindustrial. Ese lugar integra ahora una parte d e u n mu-
seo industrial y los visitantes curiosos piieden observarlo desde afue- 1
"' hici-ro (colatlo) eii barras tiene ;ilto coilteiiido d e carhono (más del 4 por- cieiito).
ra.) Pero este logro, si bien estuvo cuidadosamente estudiado y pre- Es miiy diiro, pero sc rajará o cllichrará al recibir i i i i impacto. No se lo piiede trabajar
coi1 iina máqiriiia, motivo por el cual se lo funde. es decir, se lo vierte e n nioldes para
parado, fue d e hecho u n golpe d e suerte: el carbón que utilizó Darby que adopte una forma clcterniiiiada al cnfi-iarse. El Iiierro forjado puede niartillarse,
perforarse y ti-zihajai-se d e diversas maneras. No se parte al recibir i i i i impacto y es
niiiy resisteiite a la corrosi6n. por lo cual es ideal para rcjas d e balcones y deniás lisos
cxtcriios (vg. la Torre Eiffel). Par;( pasar del hierro e n barras a hieri-11 forjado, la
iiiayoi- 11;ii.t~:(Icl c;irboiio debe qiicmarse y qiicdar apeiias u11 1 por cieiito o menos.
" Durante la última parte del siglo XIX se observaron mejoras sustarici:ilcs rii las iii;i~liii-
Y.) li:i<-rI>;istaiite ticmpo q u e el liierro forjado ha sido reeml>lamdo por el acero (con-
nas d e vapor gracias a los avances científicos e n termodináriiica. I)oii<i(: ;iiii(.s I ; i I < . < - - ii<.ii<.ciiii-<.1 y .? por cielito d e carbono) q u e ofrece tanto las virtudes del hierro
iiología había marcado el camiiio a la cieiiria eil esta área, zilior-;i I;i 1 - i c . i i ( i ; i i l ) ; i .al
( . o l ; i t l o coiiio I;is <i<:IIiierro forjado, cs tlecir, dureza y maleabilidad. Como resiiltado,
frente y le brindaba a la máquiiia d e vapor iina riiirv;~o~~oriiiiii~l;itl. !..I <;isi i i r l ~ ~ o s i l )ol)tciicr
lc hierro forjado, excepto como material d e desecho. 1.a
Acerca d e la ciirva logística d e posibilidades (tli.;l>oiiil)lrs)iiiil)li~.ii;iii . 1 1 i i i i : i S ( . ( I I < . I I
~ 1 1 1 1 1 - i i I ! . i < l ( - 0 1 1 los ~ > i i i i i < .o\ i iiitciitos d e obtener hierro fundido con coque fue que, al
cia tecnológica fiada -g;iiiaiici;is Iriit;is t l i i i - ; i i i i < . 1.1 CI;II);I ~~i.(.l).ii.,"uii;i 1.r 1< i i i i i i ~ i i i . i I . i i . l i i i . i i I c i . M. 1" ~ ( l i i < - iii;i ii l i i < . i - i o qiirl)i-;itli/.o por estar candente. Hasta qiie ilo se piido
1.
seguidas por iiii avance r;lpitlo ( I I I ~I O.I I <.I I ~ < . I I I ~ )( lIt .>\ ; i r < . l < . i . i . i i i i i . ~ l i ~ l . 'i ~ I I , . r<.\<il\<.i ~ ~ 0 1 , 1 i ~ i i 1 : 1.
11 . I I I < . I I O I,i-i;i<lo pro<liicí:i ii\aiitlo ari-abio obtenido con
agotan las ~>o.;il>ilirl:iiI~,h-
~-<iiisiili<.\~~
1.1 i I . i \ i i i i <.i~\.iva, ili. S I I I I Ol \Ii Ii , i i # - i \ , /;./,ir,l,,t~,,,i , .11 1 1 0 1 1 1 1 , . 1,ll.I
01./11~/~1.\/1~/,1/
f >',,~,,~tll.
LA RIQUEZA Y LA POBREZA DE LAS NACIONES La naturaleza de la Revolución industrial

xvr, cuaiido la industria inglesa recurría eii forma precoz al uso del car- manos libres para manipular el hilo y ocuparse del devaiiado; o , en
bón como combustible y materia prima para la fabricación del vidrio, la el caso del telar, para trabajar con los husos mientras la lanzadera
elaboración d e cerveza, el teñido, la fabricación de ladrillos y cerámi- hacía su recorrido;
cas, la herrería y la metalurgia. Un académico denominó "primera revo- -la invención d e la retorcedora de aletas (Saxon ruheel), mediaii-
lución industrial" a este paso hacia la utilización d e combustibles fósiles te la cual se lograba mayor torsión de la fibra al devanar el hilo a la vez
mucho antes que en los demás países d e E ~ r o p a . ~ que giraba el huso, pero a una velocidad diferente;
Después, la máquina a motor. La máquina en sí misma es simple- -la posibilidad d e hilar y devanar e n forma continua y en una
meiite un dispositivo articulado que mueve una herramienta ( o herra- única dirección.
mientas) d e tal forma d e poder realizar el trabajo que realiza la mano. Estos cambios juntos cuadriplicaron o mejoraron la productivi-
Su finalidad puede ser la d e aumentar la fuerza y la velocidad del opera- dad del hilador.'
rio, tal corno sucede con la prensa de imprimir, la prensa taladradora o El paso siguiente fue mecaiiizar el hilado d e las fibras imitando
la hiladora mecánica. O bien encauzar su herramienta para que ésta de algiina manera los gestos que se realizaban para la operaciói~ma-
realice movimientos uniformes, repetitivos como los de un reloj. O puede nual. Esto requirió iiii proceso d e simplificación a través de la divisióii:
alinear una batería d e herramientas de manera d e multiplicar el traba- separar las tareas eii una sucesión d e procesos reproducibles. Eso pare-
j o que realiza un solo movimiento. En tanto las máquinas sean maiiiia- ce algo suficieiiteineiitc lógico, pero iio era sencillo. Kecién cuaiido los
les, es bastante sencillo responder a los inevitables desperfectos e inte- inventores aplicaron sus dispositivos a una fibra vegetal resistente, el
rrupciones: el operario sólo tiene que detener la acción dejando de algodón, el proceso resultó exitoso. Esto tomó décadas de prueba y
girar la manivela o dando iin tirón a la palanca. El impulso eléctrico error, desde aproximadamente 1730 hasta 1760. Cualido la máquina d e
cambia todo.' hilar llegó al algodón, revolucioiió la industria.
Como hemos vimos, e n la Edad Media ya estaban familiarizados En la metalurgia, se obtuvieron enormes ventajas al sustituir
con una amplia variedad de máquinas: para moler maíz o malta, mode- el movimiento alternativo por el rotativo: produciendo planchas d e
lar metales, hilar las fibras, abatanar los tejidos, restregar las telas, metal mediante el proceso d e laminado e n lugar del martillado; ca-
insuflar aire a los hornos. Muchas d e éstas se accionaban en forma bles, mediante el estirado a través d e una secuencia d e orificios cada
mecánica, generalmente por medio d e las ruedas hidráulicas. Du- vez más pequeííos; orificios, taladraiido y n o perforando; ~ ~ ~ i l l a r i d o
rante los siglos q u e siguieron (xv-), estos dispositivos proliferaron, y nloldeaiido mediante el uso del torno en lugar d e hacerlo con el
dado q u e los principios d e la mecánica ofrecían una amplia gama d e cincel y el martillo. Algo sumanieiite importaiite fue el hecho d e
aplicaciones. En ciiaiito a la fabricación textil, algunas d c las iiiiiova- poder recurrir cada vez más a las mediciones d e precisión y a ajustes
ciones importantes fueron el telar para tejidos d e punto, el telar fijos. En este sentido, los fabricantes d e relojes e iiistru~nentoslleva-
"mecánico" u holandés, el telar d e cintas; también las máquinas ron la delantera. Ellos trabajaban con piezas pequeñas y podían
eléctricas para torcer seda. Pero los avances más potentes, como mu- moldearlas con mayor facilidad, para adaptarlas a los altos niveles d e
chas veces sucede, eran los más baiiales: precisión qiie se requerían, por medio d e herramientas especiales
-la incorporación del pedal para manejar la liiladora mecá- tales conlo los separadores d e engranajes y cortadoras de dientes. A
nica, haciendo posible d e esta forma qiie la persona quedara con las su vez, estos dispositivos, juiitarnente con las herramientas similares
disciiadas por los mecánicos, piidieroii adaptarse hasta lograr un
mayor t;iiriaíio, y n o es casual q u e quienes manufacturaban el algo-
d<iii ciiaiiclo l~uscabanartesanos calificados para construir y realizar
* La maquinaria eléctrica fue inevitablemente u n a nueva fucritc dc ;le-<-i<lc.iiic.:, iii(lii\-
(-1 iii:iiit<:iiiiiiicii~ode las máqiiinas, solicitaran relojeros; tampoco es
triales. Acerca de los problemas e n lo5 rnolinos aziic;ir-<.ros y I;i I ~ ; I ? . O I U . K I I I i < l ; ~ < l< I I I < .
proporcionan los dispositivos accioiiaclos por el hoiiil)i-c o p o r ; i i i i i i i ; i l c ~ \ . < o i i \ i i l i ( . ~ ~ . c - ; i s i i , i l ( I I I ( . , 1;)s1iilc.i-as(lc ruedas de estas máquinas recibieran el norn-
Scliwartz, Suga~Plan~ations, pp. 143-144. 1.0s c;il);illi~.~ c.i-:iiii i i : i \ lii.li~io\in( I I I ( . 1.1, I I I ~ ~ 1)1(.(11." I I I ( Y i i i ~ i x i i i o( I ( . ~.('l(!j<\rí;i". A SU vez, el trabajo repetitivo de esta
las o los bueycs " ( ...) los ~ i - i i o scIi.1 i I ~ ~ s . i f o ~ i i ~ i ii . \ii~- lI. ~ vi r ~11.11 I.III
( 1 1 1 , . lo\ t . i l ~ . i l l ~ \

coi-i-ici-;iii1ii;is i - i l > i ~ l ; i i i i < ~ i i i ~ ~ " . I I I ~ I ~ ~ I I I Ii 4I i~ (I l Ii ( I I ) < I X O ; I 10, 111 I I I I ( , I . O S ( ~ x ~ ) ( ~ r i i ~ idce~ la


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L A KIQUEZA Y LA POBKEZA DE I A S NACIONES La naturaleza de la Revolución industrial

xvr, cuando la industria inglesa recurría en forma precoz al uso del car- manos libres para manipular el hilo y ocuparse del devanado; o, e n
bón como combustible y materia prima para la fabricación del vidrio, la el caso del telar, para trabajar con los husos mientras la lanzadera
elaboración d e cerveza, el teñido, la fabricación de ladrillos y cerámi- hacía su recorrido;
cas, la herrería y la metalurgia. Un académico denominó "primera revo- -la invencióii de la retorcedora de aletas (Saxon ruheel), median-
lución iildustrial" a este paso hacia la utilización de combustibles fósiles te la cual se lograba mayor torsión de la fibra al devanar el hilo a la vez
mucho antes que en los demás países de E ~ r o p a . ~ que giraba el huso, pero a una velocidad diferente;
Después, la máquina a motor. La máquina en sí misma es simple- -la posibilidad de hilar y devanar eil forma continua y en una
mente un dispositivo articulado que mueve una herramienta ( o herra- única dirección.
mientas) de tal forma de poder realizar el trabajo que realiza la mano. Estos cambios juntos cuadriplicaroii o mejoraron la productivi-
Su finalidad puede ser la de aumentar la fuerza y la velocidad del opera- dad del hilador."
rio, tal como sucede con la prensa de imprimir, la prensa taladradora o El paso siguiente fue mecanizar el hilado de las fibras imitando
la hiladora mecánica. O bien encauzar su herramienta para que ésta de alguna manera los gestos que se realizaban para la operación ina-
realice movimientos uniformes, repetitivos como los de un reloj. O puede iiual. Esto requirió un proceso de simplificación a través de la división:
alinear una batería de lierramientas de manera de multiplicar el traba- separar las tareas eii una sucesión de procesos reproducibles. Eso pare-
jo que realiza un solo movimiento. En tanto las máquinas seaii manua- ce algo suficieiitemente lógico, pero iio era sencillo. Recién cuando los
iilveiltores aplicaron sus dispositivos a una fibra vegetal resistente, el
les, es bastante sencillo responder a los inevitables desperfectos e inte-
algodón, el proceso resultó exitoso. Esto tomó décadas de prueba y
rrupciones: el operario sólo tiene que detener la acción dejando de
girar la manivela o dando un tirón a la palanca. El impulso eléctrico error, desde aproximadamente 1730 hasta 1760. Cuaildo la máquina de
hilar llegó al algodóil, revolucioiló la industria.
cambia todo.'
Eil la metalurgia, se obtuvieron enormes ventajas al sustituir
Como hemos vimos, en la Edad Media ya estaban familiarizados
el movimiento alternativo por el rotativo: produciendo planchas de
con una amplia variedad de máquinas: para moler maíz o malta, mode-
metal mediante el proceso d e laminado en lugar del martillado; ca-
lar metales, hilar las fibras, abatanar los tejidos, restregar las telas,
insuflar aire a los liornos. Muchas de éstas se accionaban en forma bles, mediante el estirado a través de una secuencia de orificios cada
mecánica, generalmente por medio de las ruedas hidráulicas. Du- vez niás pequeños; orificios, taladrando y n o perforando; cepillando
rante los siglos que siguieron (xv-), estos dispositivos proliferaron, y moldeando mediante el uso del torno eil lugar d e hacerlo coi1 el
cincel y el martillo. Algo sumaniente importante fue el hecho de
dado que los principios d e la mecánica ofrecían una amplia gama de
aplicaciones. En cuanto a la fabricación textil, algunas d e las innova- poder recurrir cada vez más a las mediciones de precisión y a ajustes
ciones importantes fueron el telar para tejidos de punto, el telar fijos. En este sentido, los fabricantes de relojes e instrumentos lleva-
1-011 la delantera. Ellos trabajaban con piezas pequeñas y podían
"mecáiiico" u holandés, el telar d e cintas; también las máquinas
eléctricas para torcer seda. Pero los avances más potentes, como mii- moldearlas con mayor facilidad, para adaptarlas a los altos niveles de
chas veces sucede, eran los más banales: ~xecisióilque se requerían, por medio de herramientas especiales
-la incorporación del pedal para manejar la hiladora iri<.c;i- iales como los separadores d e engranajes y cortadoras d e dientes. A
nica, haciendo posible d e esta forma que la persona quedara coi1 I;ih sil vez, cstos dispositivos, juntamente con las herramientas similares
tliscii;id;is por los mecánicos, pudieron adaptarse hasta lograr un
iii;iyoi t;iiiiaiio, y iio es casual que quienes manufacturaban el algo-
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* La maquinaria eléctrica fue iricvitablerncntc u n a iiiicv;i f i i i i i i i t l i ;i( < i ( I ( . i i i ( . \ i i i ( I i i \
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triales. Acerca de los problemas e n los molirios ;iziic;ii-vi-os y 1.1 i i i ; i y o i 5(.~1ii i(l.i(l ( I I I C .
proporcionan los dispositivos accioiiaclos p o r cl l i o i i i l ) i ( . 1 1 I N I I . I I I I I I I . I I ( ~ \ , i i i i \ i i I i ( . \ i ( .isii.il ( 1 1 1 t . I;i.; liilt.i ;is tlt. i-rict1;is cle estas máquinas recibieran el nom-
Scliwartz, S u ~ a ~ P l n n l u l i o npp. . ~ , 143-144. 1.05 (-;il);iIlo.; < . i . i i i i i i . i \ ~ ) ( . l i ~ ; i o \ o \( I I I ( ' 1.15I I I I I I ) I ( . ( 1 1 . " i i i ( . ( . i i i i i i i o t l ( . ic,loit.i i;in.A sil V < : I . , cl trabajo repetitivo de esta
las o los biicyes " ( ...) los f i i i i o 5 <I<.I ( I < ~ \ . i 1 < i i 1 1 i i i . i ( I o I . i v o 1 i . i ~ i . i i i ~ I , I < , 10, <.iIi.ill~t~.

coi-ricraii 111;í.;i - ; i ~ ~ i ~ l ; i i i i ~ ~ i i i < . " i t l i I~) . I \ O . I lo\ I B I iiiic~iost.sl)c'i iiiit~iiiostlc 1;) pi-ocliiccicíii
i i i . i ~ l i i i i i . ~1.1
LA KIQUEZ.4 Y LA POBREZA DE LAS NAClONES
e n masa basada e n la posibilidad d e iiitercarribiar las partes (relojes,
cañones, cureñas, niotón d e poleas, cerraduras, elementos d e ferre-
tería, muebles). ?Puede u n o asignar fechas a esta revolución? No resulta fácil,
Todos estos beneficios, sumados a la inveiicióii d e las máquinas debido a las décadas d e experimentos q u e precede11 a u n a innova-
para constriiii- máquinas, aparecieron juntos duraiite el último tercio ción determinada y al prolongado período d e meLjoraq u e sigue a
del siglo xvrrr, uii período d e novedades contagiosas. Alguna d e estas coiitinuación. ?Dónde est8 cl principio y dóiide el final? Sin embar-
corrientes innovadoras que se combinaban entre sí pudo haber sido go, el iiúcleo del proceso ni:iyor -la meca~iizacióiid e la industria y
fruto d e la suerte. Pero no fue así. La innovacióii era contagiosa porque la adopción d e la fábrica- descansa e n la historia d e la manufactura
los principios que siistentan una técnica determinada puede adoptar textil.' Los cambios rápidos e n dicho campo comenzaron con la
muchas formas, adaptarse a muchos usos. Si se podían perforar caño- máquina d e hilar d e James Hargreaves (aproxirriadamente e n el a ñ o
nes, se podían perforar los cilindros d e las máquinas de vapor. Si se 1766), y fueron seguidos por el telar hidráulico de Tliomas Arkwright
podía estampar tela por medio de ciliridros (ya n o mediante el sistema (1769) y p o r el telai- d e Sarnuel Crompton (1779), también llamado
de impresión coi1 bloques de madera que era mucho más lento), tam- "iii~ila"d a d o que era iiiia cruza eiiti-e la máquina d e hilar y el telar
bién se podía estampar papel para revestir las paredes utilizando el iriis- llidriiilico. Con la "mula", era posible liilar fibras fiiias o rústicas,
mo sistema; o iniprimii- palabras coii mucha mayor rapidez que coi] los mejor y más barato q u e coi1 cii;ilquier Iiiladora iiiaiiual. Dcspués, eii
movimieiitos ascendentes y descendentes d e iiiia prensa d e imprimir y 1787, Ediii~iiidCartwright construyó el primer telar iiiecánico q ~ i e
producir diarios por centavos y novelas baratas por cientos d e miles. De dio result:ido, el cual traiisfoi-mó gradualnieiite el te-jido, que al priii-
igual forma, si se modificaba una hiladora d e algodón se podía hilar cipio se realizaba con fibras rústicas -las q u e resistían mejor el mo-
lana y liiio. De hecho, los coiitemporáiieos sosteiiíaii que 1;i inecariiza- vimieiito vaivén d e la laiizadera-, y dcspiiCs coi) fil>ras fiiias; y e n
cióii de la manufactura d e algodón obligó a que estas otras especialida- 1830 Ricliard Roberts, coiisti-uctor cxpci-iiiieiitado d e in8q~iiilas,di-
des se modei-nizaraii: seiió -como respuesta al pedido d e los ciiipleadores- iina iiilíqui-
iia d e liilar "de acción pi-opia" para qiic la tarea d e liilar iio quedara
(...) si los genios de Hargreaves y Ai-kwi-iglitiio l~ubicraiicarn- supeditada a la fuerza ni a la liabilidati especial d e iiiia, aristocracia
biado por completo el inodo de cardai- e hilar cl algodón, cl trabajadora e intr;itable. (El al-tefacto fuiicioiió, pero la aristocracia
proceso de manufactura de la lana tal vez habría sido igual en cl permaiieció.)
presente que en las pi-iinci-asépocas. (...) Quc habría sido iiie- Esta secuencia d e iiiveiicioiies demoró api-oximadaineiite sesen-
jor para la sociedad cn general haber permanecido de esa foi-- ta años y dominó poi- corripleto la tecnología anterior, a diferencia d e
ma, estamos dispuestos a admitirlo; pero despiiés de liabei-se lo qiie sucedió coii la máquiiia de vapor, que convivió durante largo
desciibicrto las iiucvas inodalidadcs de trabajar cl algodón, esto
rcsultó imposible."
1., 147, y <:N10<;ipoiia,
"' El iiiicico tic1 I,roccso:,Joliii Hicks, A Tl~roryu/l:co~i»~nicI~istory,
Y así sucesivamente hasta llegar a u n mundo iii~r6pitlo1x1-<i1 1 0 A(;/r,i-c.//ir 117d1i.s1i7(1/ 1). 291 n o cstili tle a<-iici-do.Hicka coiisi<icraba q u e
11'(.~1011i/i0~i,
1;)s pi.iiii<:r;is iii;iqiiiiiai-ias ],;ira ti-abajar el algod61i f u e r o n "1111;~pCi!clicc d c la evo-
tanto con mayores salarios y pi-odiictos más baratos, aparatos y 1ii:iic.i-i;i- Iiicifiii (Ic I;i vicja iiitliis~i-ia"1115s qiie el coiniciizo tle u n a niieva. 1<I pciisaba qiie
les desconocidos hasta entonces, apetitos insaciables. Niicvo, i i i i ~ . \ ~ ~ . ;iIgo c-oiiio eso I>icii podría Iiabci- ociirri<ioe n la Florcncia del siglo si8 d e lia1,erse
~-oiii:i(Io< - < I I I 1.1 riici-gia Iii(li-áiilic;~(pei-o 1r:ilia sí c o n t a b a coii la posibili<lad d e
nuevo. Diiiero, dinero, diiiero. Tal como lo cxprcs6 (:1 1 ) i (S;iiiiii~~l) I I \ ; I I (.ii<~iyí:i Ili(li-;iiilic-;i)."Ricii p o d r í a n o Iiabci- existido iiii Crompton ni iln
Johnsoil, más presciente que sus coiiteinpoi-8iieos. "~o(l;isI;is ; i c - i i \ i t 1.1 ,\I L W I iglii. v . I I I I I ;i\í Ii~il)i<~i-;i 1i;il)itlo iiiia Kevoliici6ii iiidiistrial." "El liicrro y el cal.-
I i o i i - ( . \ I i i l ~ (:ilxlll;i-.
. iii~i(Iioiii;ís qilc el ;iIgotfóii represeiitan los factores críiicos
des del mundo deben realizarse de ilna forrri;~r>iic.v;i".'1;l i i i i i i i c l o li;il,í.i 1.11 Io\ 0 1I ~ I . I I ~ -111. \ 1.1 I<(~\,olii<.i(Íii Iiitli~sti-i;il,"l)il vez: iio es sciicillo clasificar las inejo-
soltado amarras. 1 . 1 , 1 1 , . . I ( i i i . ~ i l i i . i I I I I I I I , I ( 1 0 v : I I \~g~iil'ic.;itlo O I I C I I ; I I ~ origiiiarlo. Sigo colocando e n iin
I I I ~ . , . ~ ~I I I , . I ~ ~ ~ I I ~ ~ , . I . I . I I 1I . 1~ . I I I , , . I I I I I : I I ~ ~ ' I I Ii.oiiii, I(~iii~iiiciio gi.iic.i-al siiscrptible d e ser
. i l ~ l .~i ii l i , t . 1 1 1.1, I < > I 1 1 i . 1 , i i i i i i l i \ t \ \ . i i \. .i 1.1 i , i ~ . i i i i / . i < i f i i i i I t . 1 c i ; i l > ; i i o Ixiio s~i~icivisii<iii
v
(11..< l l , l l l l . l 1, I ,>1<,1, 111.1 1.11>11II
LA KIQUEZA Y LA POBREZA DE LAS NACIONES La naturaleza de la Revolución i~ldnstrial

tiempo con la hidráulica.' La nueva técnica generaba una brusca dismi- potente y de actualizacióii más veloz. Aun así, vale la pena forrnularse la
nución de los costes y los precios, y un rápido aumento de la produc- pregunta. La respuesta es que la Kevolución industrial fue despareja y
ción y el consumo de a l g ~ d ó nDe
. ~ esta manera, la Revolución indus- lenta en sus efectos; que se inició y floreci6 en algunas especialidades
trial británica deambuló durante un siglo, digamos desde 1770 hasta antes que en otras; que dejó atrás y hasta lleg6 a destriiir ciertas activi-
1870, "todo el período tra~iscurridoentre el viejo orden y el estableci- dades comerciales mientras construía otras nuevas; que no reemplazó,
miento de una relación bastante estable entre los diferentes aspectos no pudo desplazar las viejas tecnologías de un día para el otro. (Ni
de la industria bajo el nuevo orde~i".' siquiera la computadora todopoderosa ha eliminado a la máquina de
Otros especialistas han adoptado períodos levemente diferentes.''' escribir, menos todavía a la lapicera y el papel.)" Este es el motivo por
Como sea; estamos hablando de un proceso que demoró un siglo, ge- el cual las cifras estimadas de desarrollo en aquellos días son tan sensi-
neración más, generación menos. Eso puede parecer lento para algo bles a los valores relativos: asígnese mayor importancia al algodón y al
llamado revolución, pero el tiempo de la economía pasa más lentamen- hierro, y el crecimiento parece más veloz, asígnese una importancia
te que el de la política. Las grandes revoluciones económicas del pasa- menor, y se vuelve más lento. Por supuesto, todo esto resultaba obvio
do habían demorado inucllo mas tiempo. para los primeros estudiantes del cambio tecnológico tales como A. P.
Usher yJ. H. Clapham. Los "nuevos historiadores económicos" que han
remarcado el tema de la continuidad, en esencia han revivido los traba-
Aun cuando se tome nota de los datos cuantitativos presentados jos de aquéllos sin citarlos, tal vez sin conocerlos. '
por los ejecutoi-es de la autotitulada Nueva Historia Económica, sigue Muchos de los a~itirrevolucio~iarios también han cometido el
existie~idoun cambio de la tendencia de crecimiento alrededor de los pecado de creer que si iio se da una cosa se da otra. Lo qiie ellos opinan
alios 1760-1770; tasas de iiicrcmento sin precedentes; sobre todo, los con respecto a la coiitiiiuidad es bien recibido. La historia detesta los
principios de uiia profiiiida transformaci6n de los modos de produc- saltos, y los cambios grandes y las revolucioncs econ6micas no aparecen
ción. La tecnología importa. El coiijunto de las cifras así lo indican, uiia de repente. Invariablemeiite se preparan bien y a lo largo de bastante
lógica elemental lo deja bien en claro. Si tomamos incluso las menores tiempo.'- Pero la continuidad iio excluye el cambio, ni siquiera el cam-
cifras de crecimieiito estimadas para la última parte del siglo XVIII y ha- bio brusco. Alguien que verdaderamente cree en la coherencia de la
cemos una cxtrapolació~i/lacia atrús, rápidame~itellegamos a niveles de teoría económica y de la cliometría apunta que el ingreso británico per
ingreso que resultan iiisuficientcs para el sustento de la vida. De mane- cúpita se duplicó entre 1780 y 1860, y después se multiplicó seis veces
ra que algo liabia cambiado. entre 1860 y 1990, y reconoce que con estos datos estamos en presencia
Aun así seguimos preguntándonos por qué el desarrollo general de algo más que una simple continuación de las tendencias anteriores:
no fiie iiiás rápido. Es una pregunta anacrónica que refleja las expecta- "Los primeros ochenta años de desarrollo fueron lo bastante sorpren-
tivas de temas más recie~ites:de una era de innovación más rápida, más dentes, pero fueron apenas el preludio".'"A lo cual agregaría que Gran
Bretaña no fue el participante más sobresaliente a lo largo de este pro-
longado período.
* Acá se debe inarcar iinn diferencia eiitrc los sectores de la indiistria dedicados a Iiilai-
y a tejer. Eii lo que respecta a Iiilado d c algodón, la rnaqiiiiiaria simpleinciitc tlcjcí sin
efecto las ttcnicas riiaiiiiales anteriores. Hasta el liilador indio, qiie trab;ij;il,a por i i i i ; i
peqiieiia fi-acciúii del salario iiiglCs, dcbió d;irsc por vencido aiite 1.1 1il)i-;i Iiil:i<l;i :i La consecueiicia de estos avances fue la aparición de una brecha
máqiiiria. Sin cinbargo, en lo q u e al tejido se refiere, el tclar riiccáriico dcinoi-<itli.c.;itl;i\ cii Ixrinancnte aumento entre los países industriales modernos y los
hasta poder llegar a ti-abajar con los hilados niás delicados dc inicclias til)r-;is. I)e i i i ; i i i c i ;I
que los tejedores qiie iisaban telares manii;ilcs i-csisticrori porfia(l;iii~ciii<:,i - c t l i i l i c i i ~ l o
para siempre siis expectativas y nivcl de vida cii el csfiicr~opor ~ ) ( ~ i - i i i ; i i i ~1111'i ~ c <.1~ i I-< . I:i\
hilandcrias, hasta qiiedar desplazados por 1;i cil;i<l;i\.;ii~r;ilI;io I;i i i i i i ( . i [ c . . 1'.i 1.11 1.1 \ ~ ~ ~ ; i i i i c I . i ' I..i 1-1i ~ i i < ~ i i i í c.\
.i i i 1 i . i (lisc-il)liii;i (Iite 1lca;iría a ser uiia ciencia y, conio todos saben, la
mitad del siglo xix, 1iast;i nqiicllos tal)i-i<-;iiii(.\ ( I I I C I < ~ I I I . I I I I I I I I I V O \ < ' \ I M ' I I:III.\ ~,.ii.i i OII a 1 , - I I C 1.1 \igii<. .i~I(.I.iiii~.. I ) c . i i i . i i i c . i ; ~ i~uc. I ) . i i ; i ( I c irioiiogi-nfi;is y artíciilos de los anteceso-
Lratar tejedores para ~cl,ir~cs I I I ; I I I I I ; I ~ ~1 ~1 1\1 I ) ~ N I1.111 I . I, !II III I . ~ I I I B ~ 1 . . I \ 1 ) l . i \ O , I I . I \ ] < ~ \ ~ . I I I . \ I,.! I)I..u111 \ I I I ~ 1.1 :I >~. I I,. I I ~ ~ I ¡ . I l l c I I I I : I 111\c i 1 ) I i i i : i ~ I I C(.st;irLi ~1ri~i~11izad;i y, aun así, siempre
iio csr;il,;ii~ t l i . ; l ) i i c . \ i ; i \ .I i i i g i i , \ . i i .i i i 1 1 . 1 .u i i v i ~ l . i < lV I L v i . i \ #la. c \IIII< I ~ ~ I I \ i i < . l v < . .i I I ~ . \ I i i l , i i i
l<i\ i i ~ \ ~ ; i . ; . i ( I o . iiiiic-li;is v<.<-<.s
I I I . \ I i i l ~ i ~ i i i i c ~ i i 1Ic.1 \in tl;ii-sc ciierita.
LA RIQUEZA Y LA POBREZA DE LAS NACIONES
rezagados, entre los ricos y los pobres. Coniencemos por Europa: en confiables.' Pero a medida que se retrocedía e n el tiempo hasta
1750, la diferencia eiitre Eiiropa occidental (excliiyeiido Gran Rreta- la época previa a la recoleccióii sistemática d e las cifras que reali-
ña) y oriental en ingreso prrr capitaera tal vez del 15 por cielito; eii 1500, zaban los orgaiiismos gubernamentales, dichas reconstr~iccioiies
algo más del 30 por cielito. Para 1860, había subido al 64 por ciento; e n suponían u n heroico ejercicio de la imaginación y la ingenuidad:
el 1900, era casi del 80 por c i e i ~ t o . La
' ~ misma polarización, sólo que uso y combinación de cifras disparatadas estimadas o recabadas
mucho más brusca, tiivo lugar ciitre Europa y aquellos países que más en diferentes momentos, para diferentes propósitos, sobre bases
tarde se denominaron del Tercer Mundo, e n parte debido a qiie las diferentes; el uso d e datos sustitutos jiistificado, por supiiestos
industrias modernas fagocitaron a sus rivales aiiticuados, tanto en casa miichas veces arbitrarios y no siempre especificados referentes a
como en el exterior. la naturaleza (le la economía; asignación d e valores relativos sa-
Paradoja: la Revolución industrial unió más al nitindo, lo hizo cados d e otros contextos y períodos; inniimerables problenias d e
más pequeño y más liomogéiieo. Pero la misma revolucióii fragmeiitó índice; uso de precios habituales o nominales e n lugar de los
cl globo, distanciaiitlo a los ganadores de los perdedores. Engendró precios d e mercado: iiiterpolacioiies y extrapolaciones sin fin,
múltiples muiidos. suavizando y tlesfigurando de esta manera las rupturas de las ten-
dencias. No debe sorpreiidei-iios, entonces, que estas estimacio-
iies variaran eii f~iiiciónde qiiiéii las formulara ni que se inodifi-
caraii coi1 el paso del tiempo; que el estimado más reciente n o
fuera iiecesariameiitc mejor que el aiiterior (qiiieiies preparan
las estimaciones n o estarán de acuerdo); y que el aspecto de pre-
cisión n o briride seguritlad coii respecto a la solidez ni sea signo
$uándo una revolución de durabi1idad.t
Tampoco es la apariencia de pi-ecisióli iiii indicador iiiequívo-
no es una revolución? co del significado. Confíe en los datos; la iiiterpretacióii sigue
siendo el problema. Los ecoiiomistas teóricos ya hace miicho tie~n-
Ida confianza que los primcros estiidiaiites de la Kevolución p o que han detei-mii~adoesta dificultad. Éste es iin "Nobelista"
industrial asignaron a los datos relativos a la produccióii y los qiie presenta la ciiestióii con cautivadora franqueza: "Los econo-
precios para determiiiadas industrias reflejaban las limitacioiles mistas d e la prinicra época n o estaban inundados de estadísticas.
estadísticas d e la época: eso era lo que ellos tenían al alcance y Podían pasar por alto la carga d e la priieba estadística. Confiaban
con lo que sabían trabajar. Los datos n o los defraiidaron. Éstos e n la historia y cii I;is ohservacioiies personales. Ahora confiamos
representaban resultados directos y simples y e n los casos en qiic
los Iiistoriadores debían usar mediciones sustitutas (iniportacio-
iies d e algodón en crudo, por ejemplo, para que compatibi1izar:iii
con la producción d e liilados d e algodón en paises que iio c:iilii- ': K I i i i o c l c l o 1iic c I ti,il)ajo i.eaii7a(io l)or S i i i i o i i K u ~ i i e t sy sus colegas e i i e l h1c~Lionul
I ~ i r ~ i , / i ri i, f l i o ~ i o ~ , i i /r? P . T P ( ~ T / I . DespiiCs (Ic trabajar c o n datos d c EE.UU., Iíi171ictsasesol-6
vaban algodón), éstas eran indicadores buenos y bast:iii~c c.si;i- y liii.ili(i < ' ~ ~>i.oycctossiiiiilai.cs e i i oti-os l ~ a i s c sdcscle l a dCca(1a (le 1960. E l trabajo
bles d e una realidad inequívoca y poco anip1i:i.I' I)IOIII.I<I \<il>i<. 1.1 ~ ~ ~ ~ < ~iiicliisti-i;il I i i ~ ~ < -I>I-ii;iiiic;i >
i < i i i c r a todavía i i i i t c r i o i - se r c r i i o i i t a b a
.i \o\ r-;ílc-iili).; (11. \i;rltl)c,i. I l o l T i r i a n n , pero l o \ csriidios v o l ~ i e r ü i ai c o m e n z a r c o i i las
Sin embargo. a partir d e la década de 1950, los Iiisioi-i;itloi.cs iii\i.si ~S.IL¡I,II(.\ 111. I'Ii\~llisI)~:IIIc, c ~ i i i ( . ~ r ii ~ egiiic10
c dcspiiés tle iiii i i i t e i x ~ a l üp o r Char-
económicos que asignaban importaiic:ia ;i 1;is c.if.1-;is o i i i ~ ~ i i /OII ( ;ii II.\ I ~ i ~ i i i ~ iNi ii <i l. i .( ; i . i l i \ , I\iii(l, t1.11lcy y otros.

1 ( - 1 1 . i (1,- 1.1, < I < . l ~ i l i r l . i ~\ l II,IIII~I;~S


(~\ (Ic rstas cliiciil>r-acioiies ~ u a r i t i t a t i \ ~ a sc ,o i i s u i t e a
a constriiir mediciones re1acioii;itl;ls (.o11 (.I c l [ . . ~ ; i i -o110 i c . 1 1 \ii ( III
.\t

l l o ~ ,,, ( ~ : , J Il
I ~~
I I I I ,~ , / I I , / , I ~ I I I , I / / ~ , ~ I ~ I ~ / I ~ I ; I 1111ic.ii
; ,111,' III", (.it;i (11. 189) a T l l o ~ n a sCal-lyle so-
junto durante el siglo S\~III y <.oiiii(~ii~os t1c.l Y [ \ . I<:SIII Iii(. i i i i . 1 .IIII l),, < \ i < -i ~ . i i i . i :"11, \.il,,r ~ I I I ~ ; I I ~ . I I I I ~ ~<.\ist<. I I I ~ ~ .1111 iil'o t l r alcliiiniia iicerca d c las cifras
pliaci611 i ~ ¿ i t t i i - ; i I(l(.l11.i111;ijo II¡SI(.II
i( O \III)I(. I I I R I ( ~ \ O II,I, ¡IIII,I~ II,II,I ,III< I I , ~ I I , , I ~ ~ I I I.iI , I l l I , i i < II.I!C.\ III.I,, ~ I I I I ~ < I \ o \ :ils<, 1)iii.o y p~.cc.ioso; p o r CIICIC
1.11 CI
períotlos i i i ; í s i-c.c.ic.iicc.\. clc,iicli. 141, c l . i i ~ \c.i.111 i11.1, <IIII,I~<.~<I, 1.
1'1, , I ~ ~ i i ~~II.I,.,I I , t t ~ l .L..
, . ~ . , < l i . . i i i I ~ I . . I.I\Ci~ . \ 1.1I I \ii:il.iiii
~ i.1 <.I<.III;I". i l ) < . i i t o < I oqilc'ya
c .il.lll.lll 1 1 1 . l l l l ~ i l < ' l l . l ~ l '.,
(
l . .111, , 1 1 , 1 1 1 < > \ (1, 1 \ 1 , : 1 0 \ 1 \ '
L A RIQUEZA Y LA POBREZA 1)E L4S NACIONES

eii datos coiicluyeiitcs sierriljre qiie cst6ii ratificados por la teo- implícita eii las mejoras de calidad y nuevos productos. ?Cómo es N

ría" .16 A la liiz de este principio, lo míriimo que podría esperarse posible medir la importancia d e un nuevo tipo d e acero (acero
de los historiadores económicos es que confíen en "datos coii- de crisol) que posibilita la fabricación d e relojes d e calidad supe-
cluycntes" [léase: iiuiiiéi-icos] siciiipre qiie cstéii ratificados por rior y de limas d e me.jor calidad que perrniteii pulir y adaptar las
evidencias históricas. En lugar d e esto, el apuro que sienten por piezas d e repuestos para los rnotores si sólo se tiene en cuenta las
emitir opinión muchas veces excede la credulidad. toneladas de acero? 2Córno se puede apreciar la produccibii d e 1
El punto crucial d e desacuerdo eii cuaiito a este aspecto ha periódicos que se veiideii a iiii pciiique en Iiigar d e a un chelíii

¡
sido lo qiie algiiiios 1i:iii 111-eselitadoconio uiia revoliici(5ii iio re- gracias a Iiis ináquiiias i-otati\:as? 2Cónio es posible medir el valoi-
voliicioiiaria ("e\~olucioiinrian). Si bien el clcsai-rollo de algunas d e los buques d e hierro qiic ticiien mayor duracióii que las cm-
ramas d e la ~)rodiiccióiipiicde ser impresionante, el desempelio barcacioi~esde madera y ti-niisportaii una cai1ticl:id d e carga con-
general de la ecoiiomía britáiiica ( o indiistria británica) rcgistra- siderablciiiciite rnayor? ¿Cómo es posible inedir la producción 1

d o durante el siglo comprendido entre 1760 y 1860 que surge d e de l ~ i zelécti-ica si el c5lculo se hace cii tCriiiiiios d c Iáiiipai-as y iio
algunos ejercicios iiiiiiiéricos recientes parece modesto: un por- eii fiiiicióii de la luz que pi-oduceii? Un iiiteiito reciente por cuaii-
centaje bqjo por alio por iiidiistria: inenos aúii para cl total de tificar la tciidciicia desceiidciite d e las estadísticas totales sobre
prodiictos. Si estos tl:itos se pi-oi-i-atcaiieii fiiiicióii del crecirriicii-
to d e 1;i pol~lacitiii sea, el iiigi-eso o 111-otliictopel- ckpitn), se
la base del precio tlel liimeii de 1117. sugiere que en ese caso la
ditereiicia ciitrc las 11tilid:idcs rcalcs y las estimadas a lo largo de
;l '1
rcdiiceii al 1 ti 9 por ciciito :iiiual." Daclo el rnai-g(:ii d e cri.01- doscieiitos aiios es tlc 1.000 a 1."'
1
propio tle este tipo tle riiaiiil)iil¿ición cst;idístic;i. eso podría sigiii- Mieiiti-as taiito. los nuevos Iiistoriadores ecoiiómicos ciiaiiti-
1
licar algo. Tariibiéii podría iio sigiiif car liada. tativos ("clioinetristas'~)han proclaiiiado ti-itiiifiili~icii te la denlo-
?Pero 1101- qii6 coiifi;ir cii las cifi-;is estiiiiadas? <Porque son licióii de la doctriiia rí:cil)id:i. Uii Iiistori;i<lorccoiitiiiiico Ii:i pro-
in5s recientes? ~ P o r q u clos aiitorcs nos asegiii.aii qilc soii clamado a los ciiati-ovieiitos el a11;iiitloiio de1 tlcs:iccrtado térniiiio
coiifiablcs? Los iiiCtodos qiic se criipieaii soii poco rneiios que
coiiviiiceiites. Sc cniljiezii por coiistr~iirla citra total (111-odiicto
"1-c~~olución iiidiistrial", iiiiciitr;is cl~ieotros 1i;iii coinenzado a es-
cribir relatos del pci-íodo siii iisar el temible nombre, ,:ilgo bas-
l
d e la imagiiiacióii) y dcsl1ii6s se iiitciita que los diversos compo- taiite iiicoiiveiiieiite taiito pai'i atitores coiiio para estudiantes."'
iieiites calcen delitro tle ella. Uii yjercicio reciente deiiiostró qiic Hay cluieiics, ;iI tr;ibajar cii el liinite ciitre la historia ecoiióriiic:i y
1
después de siiiiiar los aiiineiitos de prodiictividact I~ritAiiicaseii otros til~osde Iiistori;i, o siiiiplciiieiitc al niaiiejai-se fiici-a del carn-
alguiios riil~i-ospi-iiicip:iles -algodtjii, Iiicrro, ti-aiisporte, agri- 130, haii 1leg:ido a la coiicliisióii qiic todos se 1i:iii cqiii\~ocadoal

cultura- iio qiiedal~alugar 11:ir;i las rnejoras cii otros rubros: otros leer la histoi-ia britáiiica. 'Tratar511 de hacernos creer qiic Gran
prodiictos textiles, prodiictos d e cei-Amica, papel, máqiiiii;is, fa- Bretalia i ~ u n c afue iiiia nacióii industrial (cualquiera que fiierc
hricacióii d e máqiiiiias; relojes. tQi1é hacer? Si~nple.El autor el significado d e eso); los avances económicos más irnportaiites
decidió que gran parte d c la iiicliistria 111-itánica "expcriiiieiitó del siglo x\.iii tuuiei-oii Iiigir en la agi-¡cultura y las finaiizas, en
bajos iiiveles d e procliicti\~idacld e iiiaiio clc obra y lento desarro- t;iiito el papel d e la industria, deinasiado exagerado, fue de he-
Ilo de la productividad; es posible qiic virt~ialnieiiteiio hay;\ Iial~)i- cho algo seciiiidario." Hubo quiei~esprocuraron sostener qiie
d o ningún crecimierito cntre 1750 y 1860".1Vstoes colo(.;ir V I <;r;iii \>>i.<.t;iii;i c;iiiil~itipoco diiraiite estos años siipliestamerite
carro de la historia delante del caballo, los 1-csiiltatlos ;iiitc.s tlii(. i.c.\.oli~c.ioiiiii-ios (coii esto i i i i siglo de liistoriografía iba a parar a
los datos, la imaginación aiitcs qiie la exl)cric.iic.i;i.' 1 3 i i i i l ) i C i i c.5i.i I ; i I ~ ; I s I I I ~ ; I ) , ~iii(-iiti~;is que oti-os, si bien reconoci:iii que en reali-
equivocado. t l ; i t l t.1 ci-c*c.iiiiic,iiio liic in5s rápido, cle todas maneras remarcaba11
Y algo mis, dado qiic csi;is casiiiii;ic i o i i c . 5 I ) ; i . ; ; i i i (.ii \ I I I H I ( . \ I ; I c o i i i i i i i i i t l ; i t l I ) O I . 501)1-(.(.1 c;iriil)io. Escribicroii acerca de "creci-
tos de Iioinogc.iic.icI;itl ; I 10 I . i i , q o ( 1 c . I i i i . i i 1 1 ) o t . 1 I 1 i c . 1 I t . \ I i i ( . i i O ,
( , I I I I ~ .t iIt . ~1.1I ~ i c .I
i i t l ( . i i c i ; ~ " 0 ";ic c ~ l ( ~ i . ; i c . i í ) i itlc la tc:iidciicia", y afii--

VI l 1 0 1 ' l l ( 5 i 1 0 l 1 1 I l . \ ( . 5 1i l 1 1 . 1 1 1 I I I ~ ~ \ I I . I I I I ~ ~ 1.1 ~ ~1 1~1 1~I 1~l II. lIi Il I ~ I I I . I ~ I . I I ~(111t. I I O l i . i l ) i . i i ~ i i i i ; ~ i" ~( . i; i l ) i i c I i o i i i l i i i i t l ; i t l o " ( * i i 1;i Iíiicii
L A RIQUEZA Y LA POBREZA DE LAS NAClONES La natumleza de la Revohrción industrial

artificial que rastreaba el aumento del producto o el ingreso na- romperse. Hacer uii tramo a toda velocidad podía significar diez
cional. Y cuando algunos académicos se iiegaroii a adoptar esta días eii puerto para reparación, algo no recomendable si se qiie-
nueva designación, un historiador los desechó corno "a iiii caba- ría estar e n pie de guerra.
llo muerto que n o está del todo dispuesto a dejarse eiiterrar"." Algunos de los oficiales navales iio querían correr riesgos con la
?Quién dijo que la torre d e marfil d e los acadéiiiicos es un nueva tecnología. Una cosa era usar turbinas en los destructores,
lugar tranquilo? ¡?peroeii el barco iiiás grande y poderoso de la Marina?! ?Qué suce-
dería si los iiiiiovadorcs estaban equivocados? Pliilip Watts, Director
de Coiistruccioiies Navales, dirirnió el problema al destacar el coste
del viejo sistema. Coloquen motores de movimiento alteriiativos,
dijo, y el Dreadnoup.lzt estará desactualizado en cinco años.
El resultado jiistificó con creces sus expectativas. El capitáii
del barco, Regiiiald Bacon, que ya había estado al mando del
La ventaja de dar iiiia y más vueltas Irresistzble (la Mal-iiia Real gusta d e la hipérbole), se maravilló aiite
la diferencia:
La gi-aii vciitaja tlel iiioviiiiiciito d e rotacióii sobre el movi-
inieiito altci-iiativo reside cii la eficiencia cnei-gFtica: iio requiere (Las turbinas) el-aii sileiiciosas. De licclio, con frecuencia Iie vi-
que la parte inóvil cai~ibicd e dirección con cada movimiento; sitado la sala de ináquirias tlcl Brendnoz~glztmicriti-as est5bamos cii el
siiio que sigue dando vueltas. (Por supuesto tiene sus limitacio- mar iiavegaiido a 1'7 nudos y iio podía adiviiiar si los inotoi-es eslzi-
iies propias, las cuales se debeii fuiidameiitalmeiitc a la fuerza han friiicioiiaiitlo o 110. Diiraiitc i i i i pcríotlo cii el que ii;ivcgábainos
ceiitrifuga, qiic está sujeta a las iiiisii~asleyes que las del movi- a toda velocidad, la difcrciicia ciitrc la sala de ináqiiiri~isdel
iiiieiito.) Todo está eii fuiicióii d e la masa y la velocidad: realice I l ~ - ~ n d n o c ~y~ gla/ ~del
, t Irresistible era cx~i-;iordiiiaria,
E11 el Uwndtio~rgl~t,
i i i i trab?jo lo siificiciiteinciite lento coi1 uri equipo liviano y el
iio liabía riiitlos, iio liabía vapor a la vista, i i i agia ni accitc qiic salpica-
inovimieiito alter~iati\~o i-c;ilizai-5el trabajo, auiique con un cos- ra, los oficiales y los maririci-os estaban limpios; de Iiccho, por lo que sc
te; pel-o si iisa piezas grandes y iiiayor velocidad, el movimiento veía, el barco bien pudo liaber estado eii pricrto con las tiirbiiias apaga-
alternativo se vuelve impracticable. das. Eii el h-reristiDIe, el ruido e n ensordecedor. Era imposible liacer uii
Nada ilustra mejor este priiicipio que el hecho d e pasar de la coriiciit~i-io qiie se escuchai-amediaiiamciitc y los teléfonos no podía11
máquina d e vapor con movimieiito alternativo a la cie moviinien- iitilimrse. Habki accitc y agia sobre los rcvcstimicntos de la cubierta,
to d e rotacióii eii los buques de vapor. Tanto los organismos na- de inaiici-a qiic í-sta csuba eiigrasada y era difícil caminar si11resbalar-
vales como los d e la marina mercaiite presionaban a los diselia- se. Segiii-amcii~c algúii casquillo (válnila)filtraba uii poco coi1 lo cual
dores y constructores para poder contar con embarcaciones más la atrncísfera estaba turbia a causa del vapor. Uiia o más marigweras
grandes y veloces. Para Giran Bretaña, la mayor potencia naval cstahaii flojas sobre uii cojiiiete lo cual anticipaba problemas. Los hom-
del rnuiido, la decisióii definitiva d e pasar a la nueva tcciiologia I~rcs~ I I Ctrabajaban coiistai~temci~te alrededor del motor tocaba11los
apai-eció coi1 la coiistrucción del Dreadnoughl, el pi-iiiiei-o d e los cqjiiiclcs p;ira ver si su estado era norinal o si presentaban sella1 de
grandes acoraz:rdos. Esto ociirrió eii 1905. La Mariiia Keal qiici-í:i i-cc:ilciit~iiiiiciito; y los oficiales llcvabaii los abrigos puestos aboto-
contar con uii barco principal que tuviel-a iiiia vclocit1;itl tlc 2 1 11.it1oh 11;ist:i Iii g;irPiit;i y tal vez sobre la piel engrasada, teiiíari la
iiudos, algo iniposible coi] i i i i iiiotor d e i1ioviriiic:iiio ;ilic~i.ii;iiivo. ( . , I I .i iic.gi-.iy I;i ropa inpjacla con aceite y agua."
Si bien las ernbai-cacioiies aiiteriorcs se 1iiil)iaii tliac.ii;itlo I ) ; I I ; ~
desarrollar uiia velocidad d e 18 ti I < ) iiiitloa, ~)otli;iiil i ; i c c.1 lo ( 1 1 1 - I.'I I).I\O \igiiit.iiit. sc.1 i;i c.1 c.oiiil)iistil)lc líqiiido, que se quema-
rante pei-íotlos l~i-c\.t,s: ot.Iio lioi;ih ; I I I I I . I \,(.lo(i t l . i t l c O I I \ I . I I I I ( . 1 1 , . 1b.1 .I III.I\,OI I(.IIII,~.I,IIIII,I, ( I(.;II).I~)i(.aioii(.a111;ís;11i;isy hacia qiic
1 4 iiii(1os y lo* ( . O ~ I I I ~ . I ( >( I ( . l I I I O I O I t O I I I ~ . I I / .. II ~ ) .. II~ I( .II I I . I I L > ( .\ , . I 10.. (.I(.\ 1.1. II(.II( (.\ I I I I I ( IOII.II.III ( OII III.IVOI i , i ~ i ( l ( ~ / . \.I(.~<Is
KIQUEZA Y IA POBREZA DE LAS NACIONES

carboiieras ociipabail demasiado espacio y los fogoneros consu-


mían enormes cantidades d e alimento; las máquitias humanas
también necesitan combustible. A medida que los fogoneros se
caíati, era necesario llamar a más hombres para palear desde car-
boneras distantes hasta las que se encontraban más cerca d e los
motores: cieiitos d e liombres nunca llegaban a ver el fuego que
alimentaban. Coino contraste, cl 1-eaprovisioiiamientocoii petró-
leo sigiiificaba siinplenieiite acoplar niatigiieras y algiiiias horas
d e bombeo, coi1 frecueiicia, eii alta mar; cuando los barcos utili-
zabaii cal-bóii, debían ser llevados a puerto diirante días. ?Por que Europa?
Iiicidciitalmeiite, las inedicioiies coiivcncioiialcs <le prodiic-
cióii y prodiictividad iio contabilizaríaii gi-aii parte d e estas mejo- ¿Por qué en ese momento?
ras. Si tota1iz:irí;iii cl coste d e los iiucvos equipos, pero iio el cam-
I ~ i ocii la calidad clcl ti-abajo.

N 1 ,i S I , cl ;iiio I!):30 iiii;i i)ol>l;icitiii


I I / , I I . I I I I(~I L~ I CCII tlc ciiiciiriit;~
~ ~ 1 1 ) 1I I <1 ~ ( ;iliiriciito. vcs~iiii(~iit:i
c I I I iiic.joi. ) \.i\iciicl:i c111clos iiiglc-
m 8 I C I I I I ( . \ I I . I i.lx)c:ioc~i11:ii-5 cstas islas, cl~icSiissc~u\. IHiiiitiiigdoii-
1 c I , 1 1 1 I <.gioiic.\iii;is i-ic:is qiic lo qiic lioy c s 1;i q u sc
.t ~ ciiciiciitra
i . I , ( 1 , . 1i1iLsliii.c.(...) qiic cii cada casi lia1)i.á iiiliqiliiiiis coiis-
I f I . I i I).I\(. .i ~)~.iiicipios
1 t ;iiiii iio tlcsc~ibici-tos(...) iii~ic1i;ispci-

1 1
I

l i
,
. I ~ I( ., ( Ii <I, ) 1.1 Krioliirión indiistrial allí y c n rsc inomento?
1111

1.1 ~ ) I . ( . ~ I I I I I ; tiene
I I
.il~~l.i(l. dos aspectos. Primet-o, ;por qiie y
cciil,,. , t i , 1 , . I 1 , ) 1 ) I I I ~ ) ~ (O o 1 1 t . 1 1i;iI)itoy el coiiociniieiito conveiicioiial y
] L I \ ~ . c 1 I I I I I ( . \ . I I O I I I I : ~ t l ( . ~)i.o(liic.ción? Despiies de todo, la 1iistori;i
11111, 1 , a 1, I I I ~ I ~ I Iti(. \ ~iic~c-;iiiii;icitiii y uso d e eiiergía inanimada siii
gc.11,, a l l l ~ I. I~. \ I I ¡ I Ii (o i i iiic11isci~i;il. Podernos peiisar en la Chiiia de In
(1111.t I 1 1 ( 4 . 1 IIII.I(Io
~ ( l ( . c : í i ~ : i ~ ~la
s i ofabricaci6ii
~ , ~ d r hierro), c ~ la
~ ~ i ~ ~ ,

L ~ I I ~1 1 1 ,, 1 1 1 \ , 1 1 ( 1 t . t I I O ~ O X I : I Y ~.(.l:i(.ioilad:is con la liidráiilica y el moli-


1 1 1 1% 1 1 I < I \ 1.1I I \ o ~ \ ~ . I11.1 Y (c.llll)i-anaItalia (torcido d e scda, coiis-

i i i i i r ,, ,14 q I I I I ) . I I ( . I II O I I ( .( -\1 ~
~ L 1 1.1
. I Io1;iiicta d c la "E(l;id de Oro". 2Por
(Iill > I , < , I , i I"" l l l l , i 1 1 1.1 \l!:lll \\iii2

~ . 1 1 1 1 4 1 , , l,,ll ,lile. \lll l . l l 1 1 ~e.11 y 110


(;l;lli 1',l~(~l:ll-l:l (,ll ~~ll:ll~~lli~~l-
~ ) I I . l I I 1, l I , I ,
RIQUEZA Y LA POBREZA DE LAS NACIONES ?Por qué Europa? ?Por qué en ese m o m e ~ ~ l o ?

Las dos preguntas se rediicen a una sola. La respuesta a cada una estaban en mejor posición, eran más iilteligeiites y más capaces que
d e ellas requiere d e la otra. Así es como funciona la historia. antes. Tal como lo expresó Fray Giordano e n un sermón en Pisa en
1306 (todos deberíamos ser recordados durante iin pcríodo similar):
"Pero n o todas (las artes) se han descubierto; niinca habrá un fin para
Con respecto a la pi-inicra, resaltaria dos aspectos: elaboración: desciibrirlas ( .. .) y todo el tiempo se descubren otras nuevas".'
la acumulacióii de conocimiento y knowhow; y avance: alcanzar y atrave- Por supuesto, las actitudes más antiguas perduran. (Una ley del
sar umbrales. Ya liemos mencionado la interrupción del avance tecno- movimieiito histórico sostiene que todas las iiinovaciones del pensa-
lógico e intelectual islámico y chino; n o sólo el cese de las mejoras, sino miento y la práctica generan una reacción opuesta si bien no siempre
la institucioiialización de la interrupción. En Europa, sucediójustamente igual.) Sin embargo, e n Europa, el alcance de la Iglesia se vio limitado
lo contrario: hubo una acumulación contiiiua. Sin duda, en Europa y por las pretensiones d c competeiicia d e las autoridades seculares (el
e n cualquiei- otro lugar, la ciencia y la tecnología han debido enfrentar César vs. Dios) y por focos latentes de disenso religioso que se fueron
altibajos, zonas d e foi-taleza y debilidad, centros que cambiaban en fiiii- formando desde abajo. Es posible que estas herejías hayan sido incultas
cióii d c los accidentes de la política y el genio personal. Pero si tuviera en asuntos intelectuales y cieiitíficos, pero socavaban la unicidad del
que seíialar los orígciics decisivos, aiitéiiticamente europeos del éxito, dogma y, al hacerlo, promovían la novedad en forma implícita.
l-iaría hincapic eii ti-es aspectos: La ampliación d e la experiencia personal era algo que quebran-
1. la crecieiite nzitonon~íade la inquietud iiitelectual; taba la autoridad e n sumo grado. Los ancianos, por ejemplo, pensaban
2. el desarrollo d e iinidad e n la desunión, e n forma de u11 mélorlo que nadie podía vivir e n los trópicos: demasiado calor. Los navegantes
común, d e coi~frontacióilimplícita, es decir, la creación de iin portugueses pronto demostraron el error d e tales preconceptos. Olví-
lenguaje d e prueba reconocido, usado y comprendido a través dense d e los antiguos, alardeaban; "hemos descubierto lo contrario".
d e fronteras iiacionales y culturales; y Garcia d'Orta, hijo de padres conversos y él mismo católico, pero judío
3. la ii-ivención de la inveilcióii, es decir, la rutinzzación de la investi- e n secreto, aprendió medicina y filosofía natural e n Salamanca y Lis-
gación y su difusión. boa; después navegó hacia Goa e n 1534, donde se desempeñó como
médico para los virreyes portugueses. En Europa, intimidado por sus
Autonomía: la lucha por la autonomía intelectual se remontaba a maestros, niinca se animó a cuestioiiar la autoridad d e los antiguos
los coriflictos medievales por la validez y la autoridad d e la tradición. La maestros griegos y los romanos. Ahora, en el ambiente n o académico de
perspectiva dominante de Europa el-a la de la Iglesia Romana; una coii- la India portuguesa, se sintió libre de abrir los ojos. "Para mí -escribió-,
cepcióii d e la naturaleza definida por la escritura sagrada, que se ajiista- el testimonio d e u n testigo presei-icial tiene más valor que el d e todos los
ba a la sabiduría de los ancianos en liigar de ser modificada por ella. médicos y de todos los padres de la medicina que escribieron e n base a
Gran parte d e estas idcas contaban coii tina definición en el escolasti- información falsa"; y aun más, "hoy se pueden obtener más conocimien-
cismo, un sistema d e filosofía (que incliiye la filosofía natural) qiic csti- tos a partir de los portugueses e n un día que lo que sabían los romanos
mulaba una seilsacióii d e uiiiversal competencia y autoridad. después d e cien años"."
En este mundo cerrado, las nuevas ideas aparecían, iicccs:ii-in- Método: Sólo ver n o era suficiente. Se debe comprender y pro-
mente, como u n a insolencia y tina subversibn potencial, como sil(-(.- poi-cioii;ir explicaciones n o mágicas a los fenómenos naturales. NO se
día e n el Islam. Sin embargo, en Europa, la aceptacibn est;ib:i 1~ic~ilii:itl;i po(Ií:i tlai- ci-Cdito a lo que n o se ha visto. Aqiií n o hay espacio para uiii-
por la utilidad práctica, y protegida por gobcrnaiitcs qiic. I)iisc-;il);iii0 1 ) (.o!-iiios,I);isiliscos ni salamandras. Mientras la idea de Aristóteles era ex-
tener por vía d e la novedad una veiltqa sobi-c.siis riv;il(.s. N o 1111. ( ;isii.il. ~ ) l i ( . . i i . los li~iitíiiic.iios a través de la naturaleza "eseiicial" de las cosas (los
eiitoiices, que Europa llegara a cultivar 1;i iiiotl;~t l ( . lo I I I I ~ Y V 1. tl(. I I I I ( ii(.i 1)os (.(.I(.s~i;il(*s S C ~~iiovíaiien círciilos; los ciierpos terrestres se mo-
sentido de progreso; i i i i ; i idc;i ( 1 ~ (~ii(.. . ;I ( l i f < . i - c . i i c . i . i t l ( . I;I i i 0 ~ 1 . 1 1 ~ i . 1(1,. 1.1 V I ; I I I I I ; I ( - I ; I . t i i i l ) ; ~o ti;ic.i;i ;il);!io), 1;i iiiic.\~;i filosofía proponía lo contra-
aiitigliec\ad por ~ I ~ gi:i(.iii
I : I : I I I I ( . I ~( I O ; I II ' ( ' ~ I I I ~ ( I (l(.l ~ I I'.II.II\o), a.11 I , . , I I I I 10 I < I I I , I I I I I , I ~ C ~ I/ I~OI ( . \ I ~ I I(.!) I ( . ~ \ ; I s ;I;IS ( . I ) \ ; I S cstab;~n(yse movían)
) ~1;)s
(l;l(ll;1 l*;(I:l(l ( ) ! O ( l ! l o ~ ~ ! ~~ l~ )\ l . l l ) , l1 ) O I \ ~ ~ ! l l l \,, ,111,. . 1 l 1 0 ! . l l , l \ 1 ) t . I \ # ) ! l , l \ c . 1 1 1.1 I I . I I I I I . I I ~ ~ / . I :\II(.III.I\, v.1 (1(.\(1(. 1 1 1 1 I ) I ~ I I iI l ) i o . (.\lo\;i ~ ~ \ ~ ( * s t i g ; i d o i - ~ ' ~
LA KIQLJEZA Y LA POBREZA DE LAS NACIONES ¿Por qué Europa? ¿Por qné en ese ~nornen
to?

altei-acióii d e un indicador podía ser determinante. De manera que (1588-1648), y despiiés a través de asociacioiies cultas coii sus corres-
Pedro Núñez, profesor de astronomía y matemáticas de la Universidad pondien tes secretarias, reuliiories fi-ecuentes y periódicos. Las primeras
d e Coimbra (Portugal), inventó a principios del siglo XVI el nonio (deri- asociaciones aparecieron en Italia: la Accadémia dei Liiicei (la Acade-
vado d e su nombre latinizado: nonius), para que las lecturas empleadas mia d e Lynxes) e n Roma e n 1603, la Accadémia del C i m e n t ~e n
e n navegación y astronomía pudieran realizarse e n fracciones d e gra- Floreilcia en 1653, que tiivo corta vida. Sin embargo, a la larga resulta-
dos. Más tarde, esto fue mejorado por la escala veriiier (Pierre Vernier, ron más importantes las academias del norte: la RoyalSociety de Londres
1580-1637), y ésta a su vez por la iiivención del micrómetro (Gascoigne, en 1660, la Academia Parisiensis c n 1635 y sil sucesora, la Aca,démie des
1639, que fue ignorado durante mucho tiempo; y Adrien Auzout, 1666), Science.5, e n 1666. Aún antes que éstas, había encuentros informales pero
eii el cual se utilizaban finos hilos para las lecturas y u n tornillo regulares e n cafés y salones, donde se reunían las personas y los temas.
micrométrico (en lugar d e una corredera) para mejorar la precisión. Tal como lo expresó Mersenne en 1634, "las ciencias se han jurado
Esto dio como resultado la obtencióii d e medidas d e un décimo de amistad iilviolable entre sí".'"
m i l í m e t r o o nienos q u e m e j o r a r o n e n o r m e m e n t e la exactitud De manera que existía la cooperación, pero enormemente in-
astroiiómica." (Obsérvese que el solo hecho de aprender a coristruir tensificada por iina feroz rivalidad en la carrera por el prestigio y el
toi-iiillos micro~nétricoscle precisión Stie u n logro importante. Otro as- lio11or. En el ambiente del siglo xvi previo a la formación de las acade-
pecto era que la utilidad de estos instrii~iieiitosdependía en parte d e mias. esto con fi-ecliencia adoptaba la forma d e ocilltación, d e divul-
los anteojos y las leiltcs de aumento.) gación parcial, (le iiegrzrse a publicar, d e 1-cservar las partes buenas
La misma búsqueda de precisióii marcó el desarrollo de la medi- para el debate y la refiitación.'"Aiín hacia fiiics del siglo xvii, aparece
ción del tiempo. Los astrónomos y Sisicos i~ecesitabanmedir los hechos la excéntrica figura de Kobert Hooke, iniemt~roactivo de la Roynl Society,
eil minutos y segundos, y Cliristian Huygeris lo hizo posible con la in- cuyo lema pudo habcr sido, "a mí se me ociirricí primero". Podemos
vericióii del reloj d e péndulo en 1657, y la del resorte d e compensación creerle o no; él colocaba toda clase d e creaciones nliosas en los crqones
o cuerda eii 1675. Los científicos también necesitaban calcular mejor y d e su armario, y recién las sacaba ciiando alguna otra persona apare-
con mayor rapidez, y cii lo que a esto se refiere, los logaritmos deJohii cía coi1 uii dispositivo similar. D c esta forma, desafió a Christian
Napier fueron tan importaiites en esa época como lo fue la inveiición Huygeiis coii respecto a la iiiveiicióii del resorte de compensación o
del ábaco e n el pasado, o la de las calculadoras y computadoras más la cuerda para los relqjes portátiles (1675), un avance fundamental
adelante." Y necesitaban lierramientas más poderosas para el análisis en lo qiie hace a sii exactitiid. La liistoria le otorgó los laureles a Huygeiis,
matemático, lo que lograroii a partir d e la geometría aiialitica de René no sólo porque el resorte d e espiral que había iiiveiitado se probó en
Descartes y, más aún, a partir d e los nuevos cálculos d e Isaac Newton y u n reloj y furicioiió, sino tambiCi1 debido a que él ailiinció su invento
Gottfried Willielrn vol1 Leibniz. Estas matemáticas nuevas contribuye- c u a n d o lo hizo. No se pueden aceptar estas reivindicaciones n o
rol1 e11 gran medida para el experimento y el análisis. comprobables ex post, ni siquiera de partc de u n genio de la mccáiiica
Ruti~iiznción:El tercer pilar institucioiial d e la ciencia occidental tan talentoso como Hooke.'"
fue la rutinización del descubrimiento, la invención de la ii-iveiición. Ahí En general, la fama era el estímiilo y, hasta en aquellos tempranos
estaba uiia población bastaiite dispersa d e intelectuales, qiie trabaja- (lías, la ciencia era iiiia contienda para lograr la prioridad. Es por eso
baii e n lugares diferentes, usaban idiomas veriiaculares diferentes, y ( ~ u co~rielixó
e a ser muy importante hacer demostraciones y conversar
aún así integraban una comunidad. Lo que sucedía en un lugar rápidzi- (.o11;ili(~ioii;~clos, coi1 fi-ecueiicia eii elegantes saloiies; estas damas y ca-
mente se sabía en todos los demás, e n parte gracias al lciigiiajc (:oiiiiíii 1);111(*1-os (.i-;iii rc:stigos d c los logros. Y fue por eso que los científicos,
que se utilizaba en el apreiidizaje, el latín; en parte del~icloal l)i.(b(.o/. I ; I I I I ( ) ;ií'ic.ic ~ii;itloscoino prolesionales, cstabaii tan iiiteresados en en-
desarrollo d e los correos y servicios postales; i ' ~ i i i t l ; i m c i i c ; i l i i i (tl(.- ~ t o i i i i - ; i i I ) ( . I i<iclic.os y Io~i.;~ ( 1i1-1 ~les publicaran artículos con fecha. Tam-
bido a que las personas se trasladaba11 eii totlas ~lii.(:<.c-ioii(~s. I':ii (.I siglo I)ic:ii 11.11 .I I ( . I )( I~ I t i ( . i i - 10.; c~sl)c~i.iiiic~iitos, \lc:riíicai- resultados, corregir,
xvii, estos víiiculos sc. i i i s ~ i ~ i i ~ - i o i i ; i l i z ; i i~~) io- ii ~ i i ;i ( . i o ;i I I - . I \ , I . \ t I ( . 1 ) t . i I ~ I I . I I , I . I I . .I\..III/.II. N I I I . \ . ; I I I I ( . I I I; (I (. I. I I I I.II(.( . i . i ~ ( . i ; l lc.1 1);11)(.1 <1<.I;I I>I-CIIS;I d c
soii:isaiitotlcsi~;ii;itl;is( . ( I I I I O " ( l i \ i i i I ) i i i t I c ~ i t ~ si "; i I ~ . xt I I I I I I I h1.11i i i hlc.i\~.iiii~. , l l l , ~ l l ~ \ l l ~ \l i( 1 , . lo\ l I ~ l O \ l l i , ~ \ l l l ~ l . \l :l i l l ~ i l ~ l c.
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l l l l 1 1 , . l i ; l l ) ( ~ l .~ ) . l \ ' i ~ I O
KIQUEZA Y LA POBREZA DE WS NACIONES ¿Por qrré Erlrop? t P o qrré
~ e11ese momento?

latín, medio de inestimable valor para la comunicaciún internacional


entre sabios de diferentes países, al idioma vernacular, el que hablaba
el gran público. De nuevo. liada similar a estas medidas y oportuiiida- L,a respucstt;i (1 corto pluzo est5 cii la coyiiiitiira, cii las relacioiies
des para la propagación se encontró fuera de Europa. entre la oferta y la clemaiida, eii los precios y elasticidades. L,a tecnolo-
gía iio fiic suiicieiitc. Lo qiic se iicc:esit;ib;i el-a u n cainbio teciiológico
coi1 poderoso iiiipiilso, i i i i cainl~ioqiic se liicicra sentir a través del
El método y el conocimiento científico rediiiidaron e n aplicacio- iiiei-cado y qiie rrioclificara la clisti-i\,iicii>iide los rcciirsos.
nes, inuy especialmente e n la tecnología d e la fuerza motriz. Durante Pei.riiít;iscirie iliistrai-lo. Eii 1;i Italizi del siglo siir, mecáiiicos
estos siglos, los antiguos dispositivos mecánicos -el moliiio de viento y talciitosos (no s~il~eiiios siis iioiiil~rcs)liallaroii la forma de torcer scda,
la rueda hidráulica- rccibieroii permanente atención, y algunas mejo- cs decir, liilar iii-diinbrc cle seda por nicdio tle uiia niáqiiiiia; y algo
ras de eficiencia; pero la gran iiivencióil sería la coiiversión de energía rniiclio más iinprcsioiiaiite, liacer fiiiicioiiar estos dispositivos por mc-
calórica en trabajo por medio del vapor. Ninguna técnica estuvo tan dio tle la eiiergía hidr5illica. Sobre la base de esta técnica, la industria
cerca del logro durante la fase de experimeiitacióii, una proloiigada italiana de la seda prosperó dui-arite siglos, para envidia de otros países.
iiivestigacióii que coinciizó en el siglo x\~iy riiidió frutos hacia el filial Los franceses se las arreglaron para averiguar el secreto e n 1670, los
del siglo xvri coi1 el trabajo d e Otto voii Guerickc (1602-lG86), Evange- liolaiideses aprosiniadameiite para la misma época; y e n 1716, T h o n ~ a s
lista Torricelli (1608-647), Kohert Boyle ( 1 627-1691 ) y Deiiys Papin Loiiibe, despiiés de algiii~osalios de paciciite espionaje, llevó la técnica
(?1647-1712), alemán, italiaiio, iriglEs, fraiicés. Sin duda, los cieiltífi- a Iiiglaterra y coiisti-iiy6 uiia graii hilaiidería Iiidráiilica qiie empleaba a
cos del siglo xvrii iio hubiera11 podido haber explicado por qué y cómo ciciitos clc 1xrsoii:is.I"
fuiicioiiaba una máquiiia d e vapor. Hiibo que esperar a Sadi Carnot Eso era una labrica, comparable eii casi todos los aspectos con
(1 796-1832) y a las leyes de la termodiiiámica. Pero decir que la máqui- las hilaiiderías de algodón que apareceríaii después. Dije casi ... la dife-
na aiiticipó el conocirnieiito iio es lo mismo que decir que los creadores rencia estaba en que la hilandería Lombe e n Derby, juntamente con los
d e la máquiiia 110 reciirricraii a logros cieiitíficos anteriores, tanto talleres que la precedieron donde se dedicaban al torcido de la seda eii
sustaiitivos corno metodológicos. Jarncs M'att result6 ser u n ejemplo de forma manual, y algunos pequeños imitadores que hacíqri el torcido a
ello. Su maestro y mentorJosepli Black (1728-1799) no le dio la idea del ~náquiiia,el-aii más que suficientes para cubrir la demarida de hilado de
condeiisador separado, pero el hecho de trabajar con Black le propor- seda que tenía Iiiglaterra. Después d e todo, la seda era uiia materia
cionó la práctica y el método para indagar y resolver el tema." Ni si- priina costosa, y sus niaiiufacturas satisfacía11 a una clientela pequeña y
quiera e n cse momento, el heroico iiiveiitor aceptó el reconocimiento opulenta. De iliailera que la hilandería Lombe, que precedió e n cin-
total. M'att era amigo de profesores d e Ediiiiburgo y C;lasgo~v,d e emi- cuenta aiios a aquellas primeras liilaiidcrías de algodón de la década de
neiites iilósofos naturales de Iiiglaterr;~,de cieiitíficos del extranjero. 1770, iio fiic el modelo para iiiia iiiiev;i inodalidad de producción. No
El era consciente d e las operaciones matemáticas que realizaba, llevó a se podía proclucir uiia rcvolucióii iiidustrial a partir d c la seda.'"
cabo experimentos sisteniáticos, calculó la eficiencia tbrinica d e las Coii la laiia y el algodón era diferente. Cuaiido la lana estornu-
máquinas d e vapor; e n resumen, construyó sobre las ideas y el coiioci- tlalxi, toda Eiii-opa se resfriaba; con el algodbn. el miindo eiitero se
miento acumulados para mejorar la técilica." ciifc:i.iiiaba. L,;i laiia era rnucl-io iiiás iiiiportaiite en Europa y el papel
Todo esto demoró tiempo, y es por eso que, a larpopluzo, 121 Kevo- tic1 ;ilgotltiii eii la Kc~.olucióiiiiiclustrial fiic e n alguiios aspectos uii ac-
lución industrial debía esperar. Esto iio p ~ i d osuceder eii Floi-ctic:i;i (.ti citlciitc. 1,iis "leyes del calicó" que impuso Gran Bretaña (1700 y 1721),
la época del Renacimiento. Mucho nieiios en 1:i Grecia aiitigiiii. Aiiit I I O ( ~ I I ( ~)toliil)í;iii
. lii iiiiportacióii y el uso de telas estampadas y tinturas d e
se habían sentado las bases teciiológicas; las coi.rici1tcs (1c1 c ,g~.c,sc1 1;l.s 1 1 1 ( l i ; 1 4( ) I . ¡ ( . I I ~ ; I~(.iií;iri
~ ( . S , por finalidad 111-otegera los fabricantes d e
debían unificarse. 1)i C I I ( I#I> I ' I I I < I \, (11. I I I I O , l)(.ro ii~;~(l\~~:i-~i~laniciite protegió zi la iiidus-
1 1 1 . 1 (11-1 . I I ~ : I , I I o ~ I ( 1 ' 1 ' . 1 1 . 1 i 1 . 1 1 I , I I I I ~ . I I / ; I ~ ) ; I; i (lc~s;ii-i.oll;ii-s(~: y si I ~ i c ncl algo-
~ l i i l i1 - 1 . 1 i i l i \ . l ~ : " l 'l\" l l l l . l l i i 1 ~ . 1 . 1 . l . i i l l i l l l i l ( 1 1 1 ) l i i . l , ~ ~ ~ ~ ' ~']U'.
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LAKIQUE< Z AY LA PORRF:ZA DE LAS NACIONES ¿Po]-qué Enropa? ?Por-qué en ese mome~ito?

rubros hacia la mitad del siglo. Los priineros iiiteiitos de coiistruir má- Tal vez un aunieiito del coste de vida obligaría a hiladores y tejedores a
quinas de hilar estaban destinados a la lana, porque ahí era donde esta- hacer su trabajo.'
ba la ganancia. Pero cuando las fibras de lana presentaron iiicoiive- Siii embargo, los trabajadores sí respondieron a los incentivos
nientes y las de algodon resiiltaroii dóciles, los iiivciitores pusieron su del mercado. Eran tanto contratistas como operarios a sueldo y esta
atericióii en el material qiie ofrecía mayor facilidad. doble situación les dio la oportunidad de enriquecerse a expensas de
Además, el arraigo de la iiidiistria de la lana y el poder que osteii- quicnes daban a fabricar afuera. Los hiladores y tejedores solían accp-
taba su fuerza laboral impidieron el cambio. Al algodón, que crecía tal- materiales de un mercadei- y después vendían el producto termiiia-
rápidamente y reclutaba nuevas maiios, le resultaba inás fácil imponer do a u11 competidor, esquivando hoy a uno, en otro momento a otro y
nuevas modalidades. Ésta cs una constai~tcde la iiiiiovación teciiológi- burlándose de las obligacioiies contraídas. También aprendieron a re-
ca coino proceso: es inás fácil eiiseiiar algo iiiievo a los trabajadores sin servar parte de la materia prima: la curva del sumiilistro no se retraía
experiencia que nuevos trucos a perros vie.jos..' cuando trabajaban para beneficio propio. Para tratar de esconder el
;Por qué el interés en la iiiecaiiizacióii? E11 priiner término, por- robo, los tejedores producían tejidos más livianos, de inferior calidad y
que el desarrollo d c la industria textil estaba conienzaiido a sobrepasar los rellenaban en forma artificial o mediante el agregado de algún otro
la oferta de inaiio de obi-a.t Iiiglatcrra había tomado la delantera va- producto. A su vez, el fabricante trataba de desalentar este tipo de ro-
liéndose de la fuerza de la rnaiiufacturaci6ii rural ( p z ~ t t ~ n g - o uot ,eiitre- bos examinando coi1 cuidado cada articulo, y de ser necesario "redu-
ga de la materia prima a trabajadores rurales para su maiiufacturaciói~) , cía" el precio del producto terminado. Este conflicto de intereses dio
pero la dispersión de la actividad a través de colinas y valles estaba au- origen a una costosa guerra fría entre empleadores y empleados.
mentando los costes de distribución y de recolección. Mientras tanto, al Los fabricantes clamaron por ayuda a las autoridades civiles. Exi-
tratar de cumplir con la demanda, los einpleadores elevaron los suel- gieron el derecho de infligir castigo corporal a quienes se retrasaba11 o
dos, es decir, aumentaron el precio que pagaban por trabajo termina- eran morosos (era inútil tratar de aplicarles una multa); también exi-
do. Sin embargo, para su desaliento, los mayores ingresos simplemente gieron el derecho de entrar en las cabailas de los tejedores sin autoriza-
permitieron que los trabajadores tuvieran más tiempo para el ocio y, en ción y buscar los materiales robados. Estas exigencias no llegaron a niri-
realidad, la oferta de trabajo dismiriuyó. Los mercaderes-fabricantes se gúil lugar. La casa de un inglés es su castillo, y éste es sagrado.
encontraron en un camino sin salida. A despecho de todos sus instiiltos No ha de sorprendernos, entonces, que los frustrados fabrican-
naturales, comenzaron a desear que subieran los precios de la comida. tes comenzaran a pensar en grandes talleres donde los hiladores y teje-
dores tuvieran que llegar puntualmente y trabajar durante todo el día
mientras se los supervisaba. Esto no era poca cosa. Después de todo, el
" Acci-ca d e la r-csisteiicia tlc los trabajador<hs tle la laii;i ;t la iiiccaiii~a(:ióii,consúltese sistema industrial de dar a fabricar afuera -putting out- contaba
cspecialincii tc a Kaiidall, U ~ O I the
- r Li~dditrs,qiiieil sciiala q ~ i cesta respucsm tainbiéii
tiivo q u e vci- con la orgaiii~ari6iiy el Iicclio tle coriipartir las gaiiaiici;~.(:~iaiido d e
con grandes ventajas para el mercader-fabricaiite, en especial, bajo
lieclio los ti-al>z~ja<lorcsci-aii agcntcs ínclepcndientes, como eii Yorksliirc, iio teiiíaii pro- coste de entrada y bajos gastos generales. Según esta modalidad, el
blenia rii adoptar iiiielas forrnas q ~ i los
c I)eiicficiaraii; ciiando trabajaban por un joriial, trabajador e r a q u i e n propoi-cionaba el lugar d e trabajo y el
corno cii e1 M'est (:oiiiiti-y, conib;~tíaiia las rniqiiiiias qiie aiiiciia~abaiiel ernplco.
t La pi-iiiiera <le iiiia serie (Ic niáq~iiiiasd c liilai- qiic seiit;~i-oiilas bases para el sistciiia
equipamiento y, si la actividad disminuía, el empresario simplemen-
d e la fál~ricafue la d e Lclvis P a ~ i yJoliri l Mlyatt (pateiitada con cl iiornbi-c (le l'aiil) cii te podía anular el pedido. Por otro lado, los grandes talleres o plantas
1738. En este caso, la iiivciici0i-1 clavc fue el uso d e rodillos q u c giral~aii;i \~clocitl.i<lcs
difcreiites para estirai- la f i l ~ r au, i i ; ~c;iractci-ística que a partii- tlc ciitoiircs s c <-oii\,itii(í
e n uri corripoiiciitc 1ial)itiial de las iiiiqiiiiias Iiiladoras d c alct;~so ;ilgo siiiiil;it-(,s.S(.-
gúii nos cuentan, cii aquel momento. la falta tlc m a n o tle ol>r;i 1I;ii.a Iiil,ir iio ci;i ii.itl;i
si se la coinpai-a con lo qiic sci.í,i en otra gciici-;icióii, cii Iris ~ ) . i l ; i l ) i ; i \ I I C M ' . i < I \ \ \ ~ i i1 1 1 \, 1,:\11i\ .il)i(.ii~ios < . i , i i i iiiiiclio iii~isiiiolestos e n ~ i i icontexto en el q u e existía mayor

Maiiii, n o eran pi-ol~lemaserio: Tlip Collon Trníf~: p. 41.1. Siii <~iiil).iigo. l.(\ i i i i ~ ~ ~ i l . ~ ~ ~ ~ i ~ ~ i i i . i ~I i) I~B iI .. I i) , I I 1'. (Ic 105 c-oii\iiirii(lores. El creciente apetito p o r poseer cosas debe-
dades dcl Iiilo qiic producíaii los liila<loi-eseii 1'oriii;i i i i . i i i i i : i I - - I . I I I I I I 1-1 i i . i l i . i i ~ i i i i l i I 1 . 1 l 1 . 1 1 1 i . i . ~ ~ i ~ i i i ~ i i i1.1 . i 0i 1I .oi i ; i (Ic iii;iiio (le ohr,i, y d e liecho así fiie en el largo plazo.
vidiial c o m o eiitrc 1111Iiiladoi- y otro- sig11111( , i I ) . i (1111, lo\ i ( . j ( ~ i I ~ ~ i <I I. ,\~ I I I . I I I ( O I I I I , I . I I I ' i . i , , i 1 1 (-1 f i i i i i i i , ( < . I < . i i i i , . 1.1 ~ I ( ~ i i i . i i i i 1 ;\iil)(,rti
i ii la oi'crta y q~iieiiesse dedicaban a la

inás Iiilo <Ir1q i ~ ccii i-erili<l;i<l iis;il).iii ~ I . I I . I l ~ ~ ~ i l i<( ..i ii i . i i i i i , ~c . i i i i i i l . ~ ~\ li i I i ( I ~ . I I I , ( 1 , . 1 i i i . 1 ~ I I . I I I I I ~ . I Ci i i i . i < 1 0 1 1 I H I \ I ~ . I I I I II I I I ~ I , I ( ic.iiic\ A~.ci.c;itlv I;i i-cl;iri6ii e n t r e consumo e

cletci-iiiiii;t<lri c . ; i l i < l : i ( l . 1 ; i I I I . I I I I I I I I . I I I I ~ I I I ~ . ~ II .) <I ~ I I < . I1 1 1 1 . i \.I \ I I ~ I . I < I O I I 1 1 t i a 1 1 1 1 ) i l i i l i l \ i i 1 . 1 , i ~ > i i i l i l i i ~ .\l l 1~ 1 1 . \ ' l i , . \ . /ll,lllt1l7tl/ /~<~1'0/11111111
L A KIQUE.ZA Y W POBREZA DE WS NACIONES ?Por qué Europa? ?Por qué en ese mome~~to?

requerían una siistaiicial invci-sióii de capital: terreno y edificios para márgenes mucho mayores. Los trabajadores que hilaban a mano des-
comenzar, además d e las m5cliiiii:is. aparecieron rápidameiite; los que te.iían a mano lo hicieron en forma
Además, el sistema d e dar a fal~ricarafuera gozaba clc populari- más lenta, pero segura. Para los trabajadores ya veteranos, la hilandería
dad. A los trabajadores les giistal~asentirse libres de disciplina, tener el todavía era como una prisión, a pesar d e los mayores salarios. ;Dói?de,
privilegio de detenerse v contiiiiiar scgUii su propio criterio. Los ritmos <:iitonces, encontraban fuerza laboral los prinieros millonarios? ;Dón-
d e trabajo reflcjahaii esta iiidcpendciicia. Poi- lo general, los t-jcdores de más sino entre quienes n o podíaii decir que no? En Inglaterra eso
descansaban y 1-cmoloiical>aiiya bieii entrada la semana, después traba- significaba los niños, con frecuencia reclutados (comprados) en las ca-
jabaii mucho diiraiitc los últimos tlias con el objeto de entregar los sas de los pobres, y las mujeres, en especial las jóvenes solteras. En Eu-
l~roduciosy 1-ecil~irla paga el s;-il~ado. Idosviernes podíaii llegar a traba- ropa Continental, los fabricantes podían gestionar la provisión de mano
jar durante toda la noche. La iioclic del sábaclo la dedicaban a la bebi- de obra integrada por convictos y personal militar.
da, y el domiiigo seguíaii bel~ieiitlotanto la cerveza tradicioiial como la Así nació lo que Carlos Marx denominó la "Industria Moderna",
iiegra. Los lunes (San L u i ~ c s eran
) igualmente sagrados, y el martes era fruto del casamiento entre las máquinas y el poder; también entre la
iiecesai-io para rcciipcrai.se de taiita saiitidad. fuerza motriz* (potencia y energía) y el poder (político).
Los coiiflictos [le este tipo dciiti-o d e la iiidiistria -algo que u11
marxista podría dciiomiiiai- siis coiiti-adiccioiies iiiteriias- Ilevaroii 1ó-
gicameiite, eiitonces, a la agriipacióii d e trabajadores bajo uii solo te-
cho, para trabajar allí bajo vigilaiicia y supcrvisióii. Pero los fabricantes
se dieroii ciieiita de (lile debían pagar para convencer a la gente de que
dejara sus cabañas y fuera a trabajar a las hilanderías. Aunque el equi- La supremacía de la observación:
pamiento que existia e n la hilandería era el mismo que el de las cabañas, la lo que usted ve es lo que es
producción en aquélla resultaba mcis costosa. Las únicas operaciones en las
que esta ley iio se cumplía eran aquellas basadas en tecnologías que
El graii astrónomo danés Tycho Brahe (1546-1601) vivió y tra-
empleaba11 calor (abatanado, fabricacióii d e cerveza, fabricación d e vi-
bajó antes d e la invei~cióndel telescopio, pero era iin'observador
drio, fiindición d e hierro y otras similares). En esos casos, los ahorros
agiido y conocía todas las estrellas que podía ver en el cielo. Y se
que se lograban por la concentración (un horno en lugar de muchos)
suponía que ésas eran todas las existentes. Sin embargo, una iio-
compensaban con creces los costes.*No obstaiite, los esfuerzos por con-
che d e noviembre d e 1572 vio algo nuevo e11 los cielos, un purito
centrar la mano de obra en la fabricacióii textil, lo cual eri Inglaterra se
d e luz en la constelación Casiopea que n o debía haber estado
remontaba al siglo x v ~fracasaron
, iiivariablemente. Tuvieroii más éxito en
allí. Esto lo pertiirbaba, d e manera qiie le pregiiiitó a sus sirvieii-
Europa Coiiiinciital, tloiide los gobiei.nos trataban de promover la iiiclus-
tes si veían lo mismo que él, y ellos dijeron qiie sí. Por un mo-
tria a través de subsidios y :isigiiaiido inriiio de obra a los grandes talleres de
meiito se sintió satisfecho, al menos en cuanto al poder de su
trabajo manual, "manufciBricas" o "protofiíbricas". Pero ésta era una pros-
vista; pero después comenzó a prcgiintarse si sus sirvientes n o
peridad artificial, y el retiro del apoyo presagiaba la baiicarrota.
liabrían querido simplemente tranquilizarlo, no deseabaii con-
Tuvo que aparecer la inaqiiiiiaria para que la fábrica fiiei-a coiii-
tradecirlo o tenían miedo d e hacerlo, ya que se reconocía corno
petitiva. La energía liizo posiblc cl fiincioiiainiento d c m5qiiiii;is t l ( .
lioinbrc oi-giilloso y d e carácter. (Dejoven liabía perdido la nariz
mayor tamaño y más eficientes, con lo cual fue posible vcii(1ci- los
(.ii i i i i tlii(.lo y iisaba una prótesis d e cobre, aunque hay quienes
productos que se fabricaban e n las cabañas a menor precio y ol)c(.iic.i.
t l i t t.11 (111c cr;i d e plata.) De manera qiie salió a la calle. detuvo a

* l.:!: i i i i i > i i l i i 1. c ~ . s i i i : ~ l i i i i ~ t "l1~/71i,r,n


ici~ ( ~ ~ ~ ( l j ~ o u ~ r ~ - " coi1
j ~ o r ~ ~ i - ~ ~jug ambos
a ~ l d significados
o
ili 1.1 ~1.11.11ii.il i i < . i 1.1 i l l ~ i ii ir \ l""l1.1. (h'. (1,. l r i 7 : )
LA RIQUEZA Y LA POBREZA DE LAS NACIONES ?Por qué Europa? ?Por qué en ese momento?

algunos campesinos que pasaban y les hizo la misma pregunta. dientes o más. Tycho Brahe hizo esto, y en lugar de leer la única
No teiiían nada que ganar o perder por decir la verdad, y nadie aguja para las horas que tenía su reloj (estas primeras máquinas
podía ser más desapasionado que un campesino. Y ellos también no eran lo suficientemente exactas como parajiistificar el uso de
dijeron que vieron la luz. Entonces Tycho supo que había más agujas para los minutos), contó la cantidad de dientes que liabia
cosas en el cielo que las que podía soñar su filosofía. Escribió sus girado el engranaje, acercándose mucho más a la hora exacta
observaciones en un panfleto, De noua stella, que se publicó en trailscurrida. Llevó esto a cabo para rastrear los movimientos de
Copenl-iage en 1573, un moriumeiito en la historia de la ciencia. las estrellas y localizar estos cuerpos en los mapas del espacio (la
Una nota de atención: A pesar de todo su empirismo basado hora era una de las dos coordenadas). Galileo requirió medicio-
en la observación, Tyclio quería encontrar un camino interme- nes rriucho más ajustadas todavía para sus estudios sobre la acele-
dio entre Ptolomeo y Copérnico diciendo que el sol, alrededor ración. Siempre ingenioso, en lugar de relojes mecánicos usó
del cual giraban los planetas, giraba alrededor de la tierra. Se pequeñas clepsidras* manuales, y tapando y destapando el orifi-
requiere buena inducción así como buena observación para prac- cio de salida de agua con el dedo al comienzo y al final del reco-
ticar buena cieiicia. rrido. Después pesó el agua que había sido liberada como una
forma de medir el tiempo transcurrido, ya que en aquellos días la
balanza de platos era el iiistrumento de medición más preciso
coiiocido.
La iiiveiición del reloj de péndulo modificó todo. Éste fue el
primer dispositivo horológico controlado por un oscilador con
Maestros de la precisión su propia frecueilcia i~itríiiseca.Los relojes anteriores emplea-
ban un controlador (un círculo o varilla oscilante) cuya frecuen-
Todos los estudios con respecto al cambio y la velocidad de cia variaba con la fuerza que se aplicaba. Después de algunas
los cambios debe11 medir el tiempo transc~irrido.Para hacerlo, mejoras (todas las invenciones necesitan mejoras), un buen reloj
se necesita una unidad estándar de ineditla y u11instrumento para de péndulo marcaba la hora con una diferencia de algunos se-
contar las unidades; eso recibe el nombre de reloj. A falta de gundos por día. Los relojes de bolsillo eran nienos exactos, por-
reloj, éste se puede sustituir coi1 eqiiivalentes aproximados. Los que no podían fui~cionara péndulo. Sin embargo, la invención
marinos del siglo sv y xvi que querían contar el tiempo que de- del resorte compensador o cuerda hizo posible acercarse mucho
moraba un flotador en ir desde la proa hasta la popa, para esti- más a un ritmo parejo, uniforme, al pasar de una hora a otra, y
mar la velocidad de la embarcación, podían usar un reloj de are- de un día a otro. Uri buen reloj de bolsillo, cuyo mecanismo estu-
na; pero si iio lo tenían. siempre podían recitar avemarías o algún viera montado sobre una piedra preciosa y con iin elemento de
otro refrán convencional; y en la actualidad cualquier fotógrafo corripensación decente podía marcar la hora a principios del si-
con experiencia sabe que es posible contar los segundos recitan- glo xviii con un error de uno o dos minutos por día. Por primera
do expresiones de cuatro sílabas: mil ciento uno, mil ciento dos, vez tuvo seiitido agregarle una aguja para los minutos y hasta una
mil ciento tres ... para los segundos.
No es necesario decir que tales improvisaciories no eran sufi- Estos avances aumeritaroii sustancialrriente la ven taja que la
cientes para fines científicos. Para éstos se necesitaba u11 reloj, ie<.iiología horol6gica brindó a Europa. Lo que desde h;icí;i
pero pasaron cuatro siglos antes de que se pudiera corit;ii- coi1
uno. Igualmente. los científicos son persoilas ingenios;is y 1i;iIl;i-
ron formas para aumentar la precisicín de los rclojcs ;iiitci-ioi-cs; i I
péndulo, anteriores a la cuerda. Una dc c1l;is Iii(. iis;ii-i-c.1ojc.s( - o 1 1
engranajes miiy gr;iii(lrs ( ~ i i ( .1 i i v i c . i - ; i i i ~ - ¡ I . I I1I. Ii i i ( I i i \ ( ) iiiiI~.\I I ( .
)\
L A RIQUEZA Y LA POBREZA DE LAS NACIONES

mucho tie~ilpohabía sido un monopolio absoluto del conociiiiieii-


to permaneció coino un monopolio efectivo de la realización.
Nadie más podía fabricar estos instrumentos ni llevar a cabo las
tareas que dependían de una medición precisa del tiempo. La
más importante de éstas, tanto política como econóinicameiite:
determinar la longitud estando e n el mar.

--
Grcirz Bretaña y el resto

Y en Eiii-opa,¿por ~ i i GI-aii é Bretaiia? ¿Por qiié no c~ialquierotro país!


Eil uii nivel, la pregunta iio es dií'ícil de 1-esporidel-. a priiici-
pios del siglo x\liii, Gran Bretalia estaba muy adelaiitada, e n lo que res-
pecta a la fabricación siiburbaiia (entregar la materia prima para su
elaboi-ación fuera de la Pábrica), semillero del desarrollo; en el uso de
combustibles fósiles; en la teciiología d e aquellos elementos cruciales
que serían el núcleo de la Kevolucióii iridustrial: los productos textiles,
el hierro, la energía y la electricidad. A éstos se debería agregar la efi-
ciencia del transporte y la agricultura comercial británicos.
Las ventajas d e aumentar la eficiencia e n la agricultura son ob-
vias. Por un lado, el aumento de la productividad e n la producción de
;ilinieiitos gei1cr:i ti.ab?jo para otras actividacles, maiiufactiiras iiidus-
ti-iales, servicios y dcinás. Por otro lacio, esta naciente fuerza laboral
requiere siempre más alimento. Si éste no puede obtenerse eii casa,
dct)t-ii dcstiiiai-se iiigresos y riqueza para adqiiirirlo. (Sin duda, la iiece-
sidatl de iiill~ortai:iliiiieiitos piiede promover el desarrollo de las ex-
~)ot-t;ic:ioiic.s iiitcrc~iiiibiablcspor aquéllos, puede estimular la iiidustria;
1)c:i-oiio iicccsai-ianieiite asegura el buen desempeño. Algunos de los
~);iísc*s iii;ís ~ ~ o l ~ idel - e smundo, en otro momento cubrían sus propias
iic.c,c.sitl;itlc.h ;iliiiic~ii~icias. Eii la actiialidad dependen fuertemente de
I ; I \ I I I I ~ N H1 . 1 1 I O I I ( . ( I ( , ;iliiiic~ii~os, qiic coiisiimcii los recursos y generan
~ ~ I I I I ~ ~ I I ~ ~ . II III II I( ~~I (I I~I ; I~t I. \1I iOi i ; .i \ 1(.\,(. c-;iiiil)ioc.11 c.1 i"fiiiii<:ii clc Il~ivias o
1.1 . I I ) . I I I ~ 1 0 1 1 1 1 1 . . I ~ ; ; II II II II ~ ~ ~ ~ ~ ~ I I 1 I ~ I1 ~1 1~ 1I t ~I 1I ~O ~ I¡ ), I1Ol I I O S I ~ ( . ; I I I I I t I ( ~ ~ ; i s t i . ( ~ .
LA RIQUEZA Y LA POBREZA L)E LAS NACIONES Gran Bt-etazia ,v e/ resto

Eii el peor de los casos, se las arreglan para pasar d e una hambruria a la estimuló u11 eiifoque integrado con la administración del estado: todos
siguiente, y cada uiia de ellas deja un legado d e debilidad, enfermedad los recursos eran importantes, tanto los que se encontraban debajo d e
y mayor dependencia.) la tierra como sobre ella; y en Gran Bretaíía, a diferencia d e los países
De manera que difícilmeiite se pueda exagerar la contribución continentales, los recursos minerales pertenecían al propietario d e la
que brindaron las mejoras agrícolas para la iiidustrialización de Gran tierra, n o a la Corona. Más oportunidad para realizar emprendimientos.
Bretaña.' El proceso comenzó en la Edad Media, coi1 la precoz emaiici-
pación de los siervos y la comercialización tanto d e los cultivos como d e
su distribución. La difusión de los cultivos de huerta (frutas y verduras) Al mismo tiempo, los británicos estaban generando importantes
como actividad comercial en los alrededores d e Londres en el siglo xvr, ganancias con el transporte por tierra y por agua. Nuevos canales y ru-
y la actividad agrícola mixta (cereales, ganado en pie y ganado alimen- tas con peaje, que en un principio estuvieron dedicadas fundamental-
tado a base de cereales) testifican la sensibilidad tanto de terrateilien- mente a atender la industria y la minería, se abrieron para transportar
tes como d e ari-cndatarios. Estos avances contribuyeron a la posibilidad otros recursos, unieroil la producción con los mercados, facilitaron la
de contar con dietas niás stistaiiciosas y vai-iadas, con uiia proporción división del trabajo. Otros países europeos estaban intentando hacer lo
excepcionalmeiite alta de proteíníi a i i i m a l . 0 t r o aspecto beneficioso mismo, pero en ningún otro lugar estas mejoras se eiicontraban tan
fue la adopcióii de nuevas tCciiicas de riego, fertilización y 1-otación d e expandidas y eran tan efectivas como en Gran Bretaña. Por iina sencilla
las cosechas, muchas de las cuales f ~ ~ e r oaportadas il por iiimigrantes razón: en ningún otro lugar los canales y rutas estaban en manos d e la
qiie provenían d e los Países Bajos. En aquel entoilces, los Países Bajos empresa privada, de ahí que respondieran a las necesidades (y ilo al
eran la cuna de las mejoras agrícolas, una tierra que con ingenio y es- prestigio ni a los intereses militares) y resultaran rentables para los usua-
fuerzo el hombre había creado (ganado al mar) y en consecuencia apre- rios. Esto explica por qué Arthur Young, agrónomo y viajero, pudo sen-
ciado. Los holandeses ya enseñaban agricultura en la Edad Media en la tirse maravillado ante algunas d e las amplias y bien diseñadas riitas fran-
frontera eslava. En los siglos xvr y xvrr, los ingleses se encoiltraban entre cesas, pero deplorar los lugares para coiner y alojarse. La Corona francesa
los principales beneficiarios. Una iniciativa siguió a la otra. En la Ingla- había construido algunos admirables caminos para el rey, tanto para
terra del siglo XVIII, fueron los terrenos cercados los que ocuparon el facilitar el coiitrol como para promover el comercio, y Yourig vio que
centro d e la escena; el cambio de los límites colectivos d e los campos estaban vacíos. Los inversionistas británicos habían construido miichos
abiertos a la libertad de contar con propiedades concentradas, dividi- más, por los mejores motivos comerciales, y posadas para alimentar y
das por cercos y vallas. Los historiadores han debatido la contribucióii alojar a los usuarios.
de este movimiento; pero la lógica sugiere que en vista d e los costes, Estos caminos (y canales ) aceleraron el desarrollo y la especiali-
habrá resultado beneficioso. zacióii. Esto es quizá lo que más le impresionó a Daniel Defoe en su
A diferencia de la mayoría de los otros países, eii aquel momento magistral Tour Through the IVhole Island ofGreat Britain (Paseo por toda la
el conservadurismo n o había recalado con fuerza eii la agricultura bri- isla de Graii Bretaña), 1724-1726: los cultivos locales (lúpulo para la
tánica. Era una fuerza de cambio económico, tanto como cualquier otro cerveza, ovejas para lana, ganado en pie para la criiza) y las especialida-
sector. La agricultura era rentable y, porque era muy rentable, se con- (Ics rcgioiialcs (ai-tículos d e metal en Sheffield, Birmingham y la zona
virtió en algo así como uiia pasión, n o sólo para los granjeros sino pai-a i1idusiri;il tlel centro de Iiiglaterra; artículos d e lana en la región del
los adinerados y aristócratas terratenientes a quienes iio les impoi-t;il);i este y el West Country; telas d e lana alrededor de Bradfoi-d, prendas d e
embarrarse las botas ili mezclarse con quien fuera eil las exposicioiic~sy 1 ; i i i ; i :ili-cticclor clc Leeds; d e algodón en la zona de Manchester; alfare-
ventas de ganado. E11 forma inevitable, las sociedades ;igrícol;is Iii<.ic.- i í;i ( . i i (:li<.sliii-c; y 1115s y más). No es d e extrañar que Adam Smitli haya
ron su entrada en esta sociedad coiiscieiitc del diii(.i-oy c.1 iii(.ic-;itlo, i ( . i i i ; i i ( ; i t l o c.1 i;iiiiiiiio tlcl iiici.c;i(io y la división del trabajo: su propio

donde los granjeros que iiitroducíaii iiic;joi-;is~)otli;iii( . i i ( i t i i i i ; i i sc. ( 1 1 1 ( \ ) : t i \ l ( . [ ) I O ~ ) O l o~l l ( ; (.l l l l ( ~ j 0 1(~j(~lll~>IO.
~

otros para apreiider eiiti-c sí, y pi-oliI<~i;il);i I;i I i i ( ~ i . i i i i i : i i(.l.iii\,;i . i 1.1 .icio

iiomía, lo m(;joi. l);ii.;i~ ) I ~ o ~ ) ; I ~ I;, II I I I I ( . ~ O I I ) I < I ( I I ( . l . I , : ~ I ( i O I I I ( . I ( I . I ~ I ~ I I I O


Gi:w Aretxia ,vel resto

3. Seleccionara a las personas para ocupar puestos en virtud d e la


idoneidad y el riiérito relativo; que las ascendiera y degradara en
Sin embargo, eso sólo explica qué y cómo, no por qui: describe más base al desempeño.
que explica." Este avance con transformacióii, esta re\~olucióii,no Siie 4. Proporcioiiara oportunidad al individiio y a la cmpresa colectiva;
uiia cuestión casual, una "simple unión de factores". Es posible hallar las estimulara la iniciativa, la competencia y la eniulacióii."
razones, y las razoiies detrás de las razones. (En cuanto a los tenias irnpor- 5. Permitiera que las personas disfrutara11 y ~itilizai-ariel friito de su
taiites, la historia repudia lo casilal.)%a temprana superioridad tecnológi- trabajo y laboriosidad.
ca de Gran Bretaiia eii estas categorías clave fue uii logro cii si riiisiiio: iio
1

cayó del cielo, iio fiie iiiia circiiiistancia foi-t~iita,siiio el resiiltxio tlel Estos estáiiclares implican corolarios: igualdad de gttiiero (dupli- 1'

trabajo, el ingenio, la iinagiiiacióii y el emprendiriiieiito coinei-cial. cando d e esa maiiera la caiitidatl de talento); la n o discrimiiiacióii so-
El hecho es que Gran Bretaña contaba con los ingredientes ne- brc la base d e criterios irrelevaiites (raza, scxo, religión, etc.); tanlbiéii
cesarios, pero Gran Bretaiia se liizo a sí misriia. Para coinpreiider esto, una prefereiicia por la racioiialidad científica (orientada a los rccursos)
téngaiise en cileiita iio sólo las veiit+jas materiales (otras sociedades por sobre la magia y la supersticióii (irracionalidad) .*
tambieii estiivieroii favorahleiiiciitc tlotadas para la iiidiisti-ia, pero les Uiia sociedad de estas características también contaría con el tipo
tom6 rniiclios años scgiiii- la iiiiciati~lhritáiiic-a),siiio tainl3ií.n los \ralo- de iiistitiicioiics políticas y sociales que favoreciei-aii el logro de estos
res no matcriales (la c~iltilra)), I;is iiistitucioiies.'; objcti\,os mayores: qiie, por ejemplo,
Estos valores e iristitiicioiics nos soii tan fairiiiiai-es (por ese moti-
vo los Ilamainos moderiios) que los darnos por sentado. Siii cmbargo, 1. Asegiirara los del-echos d e la propiedad privada, que es lo nicjor
rcj~reseiitaiiiiiia sraii desviacibii de las iiornias precedeiitcs y se Iiaii pasa estimiilai- el aliorro y la iiivcrsi6ii.
aceptado y adoptado, a lo largo del tieiilpo y eii diversos I~igarcs,a fiier- 2. PI-otcgicralos dcrcclios clc 1:i lil~ci-tatlpci-soiial, iaiito de 10s abusos
za de una teiiiiz resisteiicia. Aúii aliora, d e iiiiig~iiiamanera h a tlcsapa- de Iii tii-aiiia como del clesortleii privado (crimcii y corriipcióii) .
recido el orden aiiterior. 3. Hiciera respetar los derechos d e los contratos, explícitos e implí-
Comeiicemos deliiieando el caso itleal, la sociedad te6i-icanieiite citos.
mas aclccuada para la búsqueda del progi-eso iiiaterial y el cni-iqiicci- 4. Prol)orcioii:ira i i i i gobierno estable, n o iiecesariameiite deiiio-
miento gciieral. Tengase prcseiite qiie csta sociedad no es iiecesai-ia- ci-ático, pero regido por normas conocidas públicameiite ( i i i i go- 1
niciitc "incjoi-" iii "superior" (palabras qiie tlebcn evitarse) siinplciiien- l~ici-iiocle leyes iiilís que d e 1ioiiil)rcs). Ciiaiido cs dcmocr5tico, N

te es niás apropiada para pi-ocliicii-mercaderías y seivicios. Esta sociedad es decir, 1)as;ido cii eleccioiies periódicas, la mayoría gana pero 1 /
ideal en favor del crecimieiito y el desai-i-ollo sería iiiia que: iio iiifi-iiigc los dcreclios d e los perdedores; en tanto los perde- i
I
'
dores aceptan liaber perdido y esperan poder triunfar en las elec-
1. Supiera cbmo operar, admiiiistrar y crear los iiistriiniciitos de pro- ciones siguientes.
ducción y que creara, adaptara y doiniiiara las nuevas téciiicas tic
la frontera teciiológica.
2. Fuera capaz de impartir este conocimiento y knoru-how a los j6vc.-
- I,:ii ~ ~ i i i i c i p i I;i o , teii;ici<lacl d e la siipersticióii eli u i i a era dc ciciicia y iracioiialidad
nes, tanto a través de la edilcacióii formal como del eiitrciiariiiriitc 1 l > l ~ < . (\o1 l ~ ,~ > 1 ( ~ 1 1 (p1ec ri o , c i i t;iiiro e l ol?jctivo scn coiiti-olar 1.1 d<:stiiio, d e r r o t a a l
d e aprendices. l . i i . i I i \ i i i ~ ~1,:s. c.1 i.c~ciii.so<Ic los (lesafortunndos c iiicapaccs d c buscar b u e i i a foi-tutia y
11,. <.\ii.ii (.I iti;il; ~;iiiil~ii.iiiiii apoyo psicológico para los iiiseguros. D e a l l í q i i c sc
1 1 . i iii i;i <.ii I o i iii;i 1)~-siscciitcri leer horóscopos y a explicar l a fortuna, a ú i i e i l nues-
* Los tí.riniiios tales conio "valores" y "ciilt~ii-;i"i i o soti p o ~ > i i I : i iI.IIIII. ~~s I.IOII~~IIII\I.I. r i t f \ <li.i\Siri i.iiiIi:ii-so, i i o (,.;pc.i-;iriios q i i c se use la magia c o m o herramieiiia para los

quieiies prefici-eii relci-irse a i;ictoi-cs ( ii;iiiiili~-.ilil<,s(I;II).II t . \ 11,. \I.I 11i~liiiii )\ 1, i < ,II i i , . ! : ~i s ~) \ . I).II:I ~ . \ ~ ) l i ( :1x11 i i < : i ~ . i ~ i [ )ql ol i c la c r p l o t a c i 6 i i de los yacimieiitos d e c a r h h i i
niay)i- pi-ec-ihi011). ALII~ ;isí, s i c i i ~ l oI;I \ i c l , ~I ~ I Ic . 1 i ~ 1 1 l.\, \,, II<.III. I I . I I ~ I . ~ (1,.I ,.\I.,, , ,>,,I, I,<,I .I Iqn I,II!:C~ 61,. 1,i I I O I I I I ~ I . ~ IIC. I:I;IIII~~;I
II<BI.I<. ( V I / ? ( ~ i n ~ o y~ cl ) ~cil c c i i t r o d e l p~ís ( T < ~ T J P - ~ c -
l o t2llltO tellclllos 1;is ~ ' ~ ~ ~ ~ ~ ~ l l l s ~ 111, ~ l \\';1i1 ~ l ~ ~ l l\ l 1.
~ s l l I<O\l<>\, ~1 \ , ~- <,lll.l<
' l,l,l,l \,,, l.,i" , l e . 1.i,ii i i c I \ i ! , , l ~\ \ i i i c \iiii.o iii:iI i l i i i g i í l ; ~ Y ( . i<.ti-;isó i ) o r coiifi;ir en 1;is varitas
Moscs ~ \ l > i : i i i i o w i i / .I'.II-;i
i i ~ ~ i i i l ~ i ii i.i .i 1i i i , \ . i ii\.iiiio\ i ~ . i l ~ i~ oi i ii ,~~l i . , ~ . i i , , . i ,c<ll\l l b . l i ~ ! l,l,.l ( 1 , f l o !!, ! ( l l (1,. / ~ o t , , l 11,
, ( s l ~ i ~1 ','\ i , ~ / l ~ l l / l O l l t l l l ~ ~l),
l ~ \y, ! ) . )
Gran Bretaña y el resto

5. Proporcionara un gobierno sensible, que escuche los reclamos y


que pueda reparar situaciones.
6. Proporcionara un gobierno honesto, de manera tal que los actores
econóniicos no se sintieran impulsados a buscar ventaja ni piivile-
gios dentro o fuera del mercado. En lajerga econóii-iica, n o debe-
ría haber iiinguiia renta para los favores iii las posiciones.
7. Pi-oporcioiiara un gobierno moderado, eficiente, altruista, cuyo efec-
to debería ser rnaiiteiier bajos los impuestos, reducir las pretensio-
nes del gobieriio sobre el excedente social y evitar el privilegio.
Mar del
Esta sociedad ideal también sería honesta. El cun-iplimiento
d e dicha honestidad estaría asegurado por ley pero, idealmente, n o
se necesitaría d e la ley. Las personas creerían q u e la honestidad es lo
correcto (tambiéii que es beneficiosa) y vivirían y actuarían en con-
Mar d e
secueiicia.
Más corolarios: esta sociedad estaría marcada por la movilidad
geográfic;~y social. Las persoiias ascenderían en la medida que busca-
ran las oportuiiidades, y niyjorarían o empeorarían según lo que hicie-
ran por sí misrnas. Esta sociedad valoraria lo iiuevo freiite a lo viejo, la
juveiltud freiite a la experieiicia, el cairibio y el 1-icsgofrente a la seguri-
dad. No sería uiia sociedad ig~ialitaria,poi-qiic los talentos no son igua-
les; pero teiidei-ia hacia uiia distril~iicióiiin5s pareja del ingreso que lo
que sucede con el privilegio y el favoi-. Coiitaría con una clase media
relativamente grande. Esta mayor igualdad será evidente a través d e
tina vestimenta más homogéilea y modales más moderados a través d e
las líneas divisorias d e clase.
Ninguna sociedad sobre la tierra ha llegado a cumplir con este
iiiodelo ideal. Dejando la ignorancia de lado, (ccómo se sabe quiéii es
iiic.joi- o nilis meritorio?), ésta sería como una máquina al ciento por
c.iciito de su eficiencia, diseriada sin tener eii cuenta los caprichos d e la
1iislori;i y el destino ni las pasiones de la naturaleza humana. Las socie-
t1;itlc.s actuales rnás eficientes orientadas al desarrollo, digamos las del
c.sic.;isiálico y las d e las iiacioiies industriales d e occidente, se h a n echa-
1 1 0 ;i 1)c,1.tLc'i- por c o ~ ~ u p c i ódi e i todo tipo, fallas del gobierno, búsqueda
Canal de la Mancha
t l t . I)c~iic*lit.ios ~)ropios.Sin embargo, este paradign-ia pone de relieve la
t l i i 1.1-t itiii (le, I;i Iiiscoi-ia.estas son las virtudes que el progreso material y

t . ( t ~ i i c i i i i i to I i ; i c.si iiiiiil;itlo. Kel,rcsciitaii una marcada desviacióii con


GRANBKETANA ( X M l N O A 1.A REIY)L.U(:I(>N INI11:S'I'I:li\l.
Estos caiiales resporidíaii a la iiccesitlatl tlc c . o i i i ; i ~ -( - o 1 1 i i i c . t l i o s t l t . i i . i i i \ l , ~ , l 1 , . I t . \ l ) t . t 1 0 . I 1.15 t oiisitlt,i-;ic.ioiic.s soc.i;ilcs y politic'as precedentes, y no es
ecoriómicos desde las iniiiñs Ii;isi;i l o s ( - ( . i i i i o \ i i i l ~ . i t i o \ v I I , \ I , I I ( . I i , i \ I ~ I , I I I I ~ ~ I I , , , I I I I ~ ~ : I I I I . It o i i i t i t l ( . i i t i:i ( 1 1 1 1 . I;I ~ ) i i i i i ( . i . ; i ii.it-itiii i i i t l i i s i i i ; i l 1i;iy;i ;il);l~(,t'itlo

El ~ I - O ~ I I I C L OI ~ ~ í s i c o I:I I I I I I I , I , ( . O I I I I , O I I I I I I I \ I I I I I I . \, I I I I , ) I I I . 11,. 1 . I II , ~ I I
( l . 1 1 1 , , 1 0 \ 1 1 1 i , i ~l lo\ t o l l l l , ~ l l / o \ ( 1 1 . t , \ l l , l 1 1 1 t ~ \ ~ 10 1 ~ ~ 1t l 1t , O l t l t ~ l ls0t~i;ll.
I i I i c o los \i;il)iios e11 1ay01. cle la gaiiaiici;~y la tradición eii
. ~ I I I ~ ) o .S . I ( I

I.i\,oi tlt. I;is \~.iii;~i;is coiiip;irativas, coii un resultado mixto. Hubo quie-
Por empezar, Gran Bretaña contó con la ventaja teinpraiia tic s(.i ii(.s M. (~1111)oI)i-ccici-o1i, pero en general, los ingresos fiieroii mayores.
una nación. Con esto quiero decir no sinipiemente el reino d e i i i i ho ~ I i i ~ l i l)t:i.tlic-i.oii
os siis tierras, pero incjoi-ó la niovilidad y aumento 13
bernante, no simplemente un estado o entidad política, si110 una i i i i i c oiiciciicia.!'

dad consciente d e sí misma, caracterizada por una identidad y un;i I t . ; i I ~ Inglaterra dio a la gente libertad d e acción. Las libertades civiles
tad comuiics y por la igualdad d e la condición civil. "as naciones ~ > i i c t l ( ~ i \, olíti tic as obtenidas primero por los iiobles (Carta Magna, 1215) se
conciliar la finalidad social con las aspiraciones y las iiiiciati\las iiicli\~i- c.\ieiidiei-oii a la geiitc coiníiii a caiis;i d e la giici-ra, cl uso y el dereclio
duales y realzar el desempeíio d e su sinergia colectiva. El todo es inás c~oiisiietiicliiiai-io.A todos estos l>t.ncficios es posil,le presciitai- cxcep-
que la suma d e las partes. Los ciudadanos d e una nacióii respondci-áii c-ioiies: Iiiglateri-a estaba lejos de ser pei-iecta. 'kiiía a sus pobres (sieni-
mejor a los estímulos e iniciativas del estado; en forma inversa, el csiii- 1)'-eestán coi1 iiosotros), que superaban cii cantidad a los ricos. Sabía
do sabrá iii-101- qué hacer y cómo, d e acuerdo con las fuerzas sociales tlc los abusos d e privilegios tanto como de disfrutar la libertad; difercii-
activas.' Las ii:icioiics puedcii competir. cias d e clases y nivel social; conceiitracioiies d e poder: riiarcas de prefe- 1

,j
Gran Brctaií:i, siii embargo, iio era sólo una nación. Era una ii;i- i-ciicia y favor. Pero todo es relativo, y si se los compara coi1 las poblacio-
cióii precoziriciitc iiiclustrial y moderna. Cabe recordar aquí que la ca-
racterística saliente de uiia sociedad d e este tipo es la habilidad d e traiis-
formarse y adaptarse a nuevas cosas y formas, d e manera que el contenido
iics que se eiicoiitrabaii del otro lado ciel <:anal, los iiiglcses eran libres
S afoi-tuiiados.
Sabían quikiies craii. I,:i pi-iiiiei-:iexperiencia masiva s o l ~ r e1:i vida
1
d e "rnodei-ria" e "industrial" siempre está modificáiidose. Una área cla- ( * i i otras tierras ociirrií~cii la Giici-ra tlc los Cicii Aiios (siglos siv y X Y ) , I
ve d e cariibio: la creciente libertad y seguridad d e la gente. Irónicameii- cii Fi-iiiicia, cloiicic los iiiglcses :isisiciitcs clcl 1-c\iii~iiitiivic~i-oii sii 1)ostii-
te, hasta Iioy en dia, los brit5iiicos se deiioriiinaii a sí mismos súbditos clc r;i iii;ís qiic firme fi-eiitc a la crciiiLi (le I;i c.;il)allci-ositl;iclli.;iiic.(~s;i. Eii trc
la corona, aunque ya hace largo tiempo -más que en cualq~iieroti-o (~uieiiespai-ticipai-oii d e esas c:i~iil,aii;is:.Joliii 1;oi-tcsciic, iii5s tal-cle Sir i )I
lugar- q u e son ciudadrinos. Nada contribuyó niás a la actividad empre- ]oliii y prcsiideiitc del ti-ibuiial dc,iustici;i d e 121 Coi-~c tlcl Kcy. Alretlcclor
saria. A contiiiiiación ~ i i párrafo
i d e Adam Smith: (Icl 1470, Sir .Joliii csci-ibi6 ~ i i i1ibi.o sol~i-ci7/w Gouet-aonce «f'lJ"~~glu~rid, I

(loiicle linblaba del mal gobieriio y cle la iiiisei-ia de ~raiicin.El 1-cyfi-aii-


"Xqiicl csfiici-zonatural qiic Iiacc todo iildividiio por mejo- cCs, escribió, liace lo que se le ocui-i-cy lia crilpobrecido t:iiito a su pue-
i-ai- cIc coiidicitiii cii;iiiclo st: Ic pcririilc c,jccu~arlocoi1 toda aque- Ido qiic éste apenas piiedc vi~~ii-. Rcbeii iigiia (en lugar d e cerveza o
l l a li1)ci-(;idqiic c h t.oii~l>atiblc con la justicia, es iiii resorte tan iiialta); comen nianzaiias coii p:iii iicgro (y n o blanco); n o ticiieii acce-
poderoso, que 61 solo, si11 inás ayuda política, suele scr bastante so ;i la cal-iie salvo a i i i i poco d e iiiaiitcca d e ccrclo o tripa, lo que queda i
para acarrear a la sociedad la prosperidad civil de la riqueza, y aun t l t : los ;iiiiiiiales sacrificados para los iiol,les y los iiici-cadei-cs.No iis;iii 1

para vencer los obstáculos que sean capaces de oponerle algunas ~)i.ciiclasclc I;iiia, siiio uiia túiiica d e lienzo; siis calzas tarnbiéii son d e :
leyes poco premeditadas. E11 la Gran Bretaña se halla perfecta- li(~iizoy iio ciibi-eii iriás al-1-ibad e la i-odilla, por taiito aiidiiii con los l
meillc segura la iiidiistria, y aiinque no este absolutaincnic li- iiiiislos ;il aire. Siis esposas e 1ii.jos aiidaii descalzos. Tieiirii que cuidar, !
bre, lo está mucho más que cn otras regiones."' ii-;il>;~j;ii.y cav;ii- la tieri-a. Ellos se "\,~ielveiiencorvados y débiles, siii po-

tk.1- l)(.l(:;ii-i i i (lcfciiclcr el reiiio". No ticiieii armas, i i i dinero para cum-


A cuánto tiempo atris se remontan los orígenes d e la prccocitl;i<l I)I '11. ;II.III;IS. "I'vI-C) ciei-t;inieiite \,iveii e n la más extrema pobrcza y rnise-
social inglesa es una cuestión d e disputa histórica. Uii aca(l61iiic.oi . t . i i - o - i i ; i v siii c.iiil);ii-~o l~;il~iti~ii eii el reino inás tcrtil del muiido.""'
cedería a la Edad Media (antes del 1500) hasta llegar a lo ( 1 1 1 ~sc t1t.110- Siii t l i i t l ; ~ . (.I cliic Iiii1,l:i así es i i i i iiiglbs (ipcro oti, que tempra-
mina el advenimiento del individualismo. Esta fiic iiii:i so(.i(~tl;i<l (III(. 5'. I I O1 !, 1, ~ I I I ~sc.1- Y ~)(~~.(loii;itio
~(. si (xl)i-(.s;icon ciaitacióii la superioridad I

quitó d e encima la carga d e la scrvidiirribrc, tlcs;ii-i-olltii i i i ; i ~ ) o l ) l ; i ci ( ) i i \ i i O.II\. I,',\i.i (.S l ; i I I ; I I I I I ~ ; I ~ ~ ~(l('1


L ; I ~i;icioii;ilis~iio, 1111 sentiniieiito d e
d e agriciiltores y no d c c~;iriil)c~siiios,
Ilt.\,ci I ; i i i i t l i i s i i i : ~ c . 1 I ~ i i i c . i (i o . i l iclc.iii i ( l . i c l \, I I I ) ~ . Ii o i i c I ; i c l , IiigI;ii~~i~i .i I i i ( . iiiio <1(. 1,.'llscs
los ~)i-iiii('ros ' e11
l,,l l<l(>tllb/,/\ \'l./\ l1Ol\l<I~.7,~\
l ) l , l.:\,\ N \( 11 J N I ',

abrigar este nuevo sentimiento (léase ;i Sliakcspc;ii.c.), ( ~ u t(1ili.i-i;i


. ()- l o \ s i l ~ ; i t l o s1101- las iioclics, porque por lo ge~ieralrccibcn tarde
fundamente d e la iclentificacicín lvcal clel siervo meclic\~:ilc o i ~s i ~1t.i-1.11- c.1 hii(.ltlo tlc la sciriana (. . .) No son cientos, ni miles, n i cientos
ño, o para el caso, d e la muda siiiuisión clel labriego asiático." (I<, iiiilcs, sino inillorics; es por la multitud, cligo, que todas las
Pero los ingleses no eran los únicos q u e apreciaban Inglatcrr;~. i-iictlkistlcl coiiicrcio cst5ii de pie, los artículos rnanufacturados
Los extra~ijcrosque visitaban la isla exclamaban al unísono su respeto y y los protliictos de la tieri-ay dcl rnar, termi~iados,listos y acoriio-
admiración. Tal vez para alguiios asiáticos, todos los occidentales lcs dados para los iiicrcados cxtranjeros; es por la magnitud dc sus
resultaban similares, pero los europeos veían la diferencia. Los visitaii- tcncncias q ~ i csc sustentan, y por su cnorme caiitidad que todo
tes se asombraban al ver el alto nivel de vida del los campesinos ingleses: el país sc sjstieiic; coi1 los salarios pueden vivir con abundancia,
viviendas de ladrillos, techos de tejas, ropa de lana, calzado de cuero, paii y es debiclo a cstc costoso, gcncroso, libre modo de vida que el
blanco (es posible observar el aumento d e los ingresos e n la Eiirop;~ coiis;imo iiitcrno ha auiiicntado cn cantidades siinilares, así como
industrializada por medio de la frontera que marca el consumo de pan cl iiucsti-o,a las dc la ~ ~ r o d ~ i c cpara
i ó ~ cl
i cxtcrior. (...)'"
blanco). Veían a mujeres que usaban vestidos estampados de algodón y
sombreros; muchachas de sei-vicio que se pai-ecían tanto a sus patronas La contribución del alto coiistiino al progrcso tccnológico asom-
que el visitante extranjero se preguntaba cómo debía dirigirse a la persona 111-6 a los coiitemporáncos, e n mayor proporción a medida que el avaii-
que abría la puerta. Veían gente pobre, nos dicen, pero n o misirables; < c 131-itánicocrecía. Sin tomar u n ciirso en ecoriomía keynesiana, los
tampoco caras d e sufi-ir hambre, aiigiistia; mendigos, pero ningúii men- c.c~inerciantesfranceses cornpi-endieron que la mecanización posibilita-
digo "siii camisa, zapatos ni medias". (Los ingleses parecen haber esta- I);i salarios altos, que los salarios altos creaban mayor demanda de pro-

d o orgiillosos de sus mendigos, a quienes vieron trabajar con ahínco.) " tliictos fal~ricados,y qiie la demanda efectiva contribuía a una mayoi-
Al poder adquisitivo d e las clases inferiores, a su capacidad de 1)'-ospcridacl."Por tailto, clebido al S~iiicionainieiitod e un sistcrii;i q ~ i c
comprar más allá de sus necesidades, se debe agregar la riqiieza -nota- I);irece paradójico, los iiigleses se coiivii-ticron e n ricos por el Iieclio de
ble para la época- de la gran clase media inglesa: los mercaderes y (.o~isiimir."'~ Realmente paradójico: talcs hábitos dispcndiosos il~aiicn
clueiios d e negocios, fabricantes y banqueros, hombres de derecho y ( oiitra cle la sabiduría popiilar que aconsejaba economía y abstinencia,
demás profesioiies. Daniel Defoe, más coilociclo como autor d e ficcióii Ii;il~itoscompatibles con los campesinos franceses forzados a la avaricia.
imaginativa, también escribió deliciosos relatos de viajes y panfletos eco- I j i ~ aclc las conseciiencias iiie la fabricación, destinada a iin gran merca-
nómicos d e notable lucidez. Él veía lo qiie sucedía a su alrededoi- y, al (lo iiacioiial e interilacioiial, d e artíciilos estandarizados d e precio mo-
escribir accrca del consumidor inglés, iios transmitió inás que lo q u r tl<,i-ado,justo del tipo que pcrniitía la produccióii iuecaiiizada. "Los
liubiei-a podido relatar cualquiei- funcionario iuecliocre: iii:,.lcscs" escril3ió Carlos, marqufs d e Bieiicoiii-t, "tienen la inteligencia
( I < * I':il)ric:ir cosas para el pueblo, más qiie para los ricos", lo cual derivó
Es con respccto a estas dos clascs dc persoiias, los fabricaiitcs c . 1 1 i i i i ; i 111-ácticaaiiiplia y estable.'"

[no los cmpleadoi-cssino quicnes trabaja11 en la indiistria] y los Esta práctica ha atraído recientemente miicha atención, no sólo
duciios de negocios, que construyo la hipótesis que me hc pro- I ) O I . SLIS hciieficios siiio como una apertura hacia el cambio tecnológico

puesto ofreccr al píiblico; se rcficre a las ganancias qiic obiic.. 11;ici;ic;inil,ios sociales de mayor iinpoi-taiicia, e n especial la creciente
nen, ya sea a través dcl trabajo o de sil dcdicacióri al coincrcio, y iiiil)oi-t;~~~<.ia d c las iilu~jerescoirio consuinidoras.'Xo que indican cstos
a las cifras inconccbiblcs qiie cl consilino intcriio (ic iiiirsii-O\ c.\iii(liosc,s i i i i iiicrc;ido activo clc todo tipo de telas, prendas, relojes para la
propios productos y el de los pi-odiictos qiic sc haii i i i i l ) o i . i ; i ( l o ( . ~ \ ,vi < I < . I)olsillo, lici-1-aiiiientas,alfileres y agujas y por sobrc todo, la idca

dc nacioncs cxtraiijcras son taii cxtraortliiiarian~c~it(~ ;iIi;i\, ( 1 1 1 ~ . I I c . .ilcc)g('i1('1;11 (111c;il~arcaaqiicllos accesorios personales (peines, he-
iiiicstro comcrcio sc ha clevado h;ist:i iiiia n i ; i x i i i t i ~ t l~ ) ~ . o < l i x i o \ . ~ . 1 1 1 1 1 . 1 ~ . l ~ o t o i i < ~;1<1oi-iios),r, qiic están por cncima d e la iieccsidad y cuya
corno Ics mostrark. (...) I i i i . i l i t l . i t l c . \ ; i l < , i i t l t . i c.1 ;isl>c:cloy la vaiiidad. Muchos de estos artículos

(...) Estas son las persoiikis ( I I I ( , r ( . ; i l i / . ~ i i (,I ~ i i i i . \ i , I I ( . i i i i ( . \ i i < i 1 . 1 . i i i \ i . i i i i t l i i i ;il)l(.\v I(.g;il);iiic.11 t(-stairieiitos o se eiitregal~ancoino
ronsiimo, cs por (,sio( I L I ( . \ I I \ I I I ( . I ( . . I ( ~ I I \ ( . \ I . I I I . I I I I ~ . II I ~ \
11.1s.i.1 1.111lt. i vi:.iIi I \ l..¡1.t ~ I i i i i i ~ ~ . iI (i 1.1 \ , t . / i i i . i v c (Ic c.stos ;iiiíciilos i-(:fl(;i;il);i~ i sólo
( o
o ( I ( ~ ~ . I I I ( I O( 1 1 . I , I I I O Y I ( . ( I I I
lai-go d e L I I ~p i - o l o ~ i g ~~~ ~ li o~ ' oI i(i hI III(. 1.1 V I 1 1 1 1 ( 1 t l l l . l . l l , l 1 . l l ) l ( l ( ~ / \ ' \(. ( l i ( . i 0 1 1 < l l < ~ l l l i(i] l l ( : ( 1 ~ llcc:llc)
. l¿i vc:Io-
ciendo a vanidades y apai-ieiicias. Eii iaiiio < . o i i ~V.;iI I . I I I i iilliic~ii-. ( I ( I # I ~ (I I i o ( ; i I ) ; i coii l s i (~oii~o(li(I:~(l. '1~~11 coino se dijo de u n servicio
cia y prestigio, erari un estorbo. Nos pi-oporcioii;ii-oii(.I i i i i i i i t l o t l < . tlili~c.iic.i;i c.11 1834 (;iI coiiiciizar la el-a del ferrocarril): "una

nostilgico de Jane Alisten: un miirido d e cortesía rural y 1iar;ig;i- iii:iyoi ~(.lo(.icl;icl cs iiicoiiipatible con ciertas necesidades que, en
nería, d e herederos, d e desheredados y d e pobres intrigaiitcs, \ , i i i i i ( l ( I ( . I;i <:oii\~ciiicncia y, a veces, d e la salud, iio son prescindi-
q u e simulabaii contar cori riquezas rio merecidas. Era iin muiitlo I)l(~s. Ya iio sc Iiaceii paradas para comer, ni siquiera espaciadas;
q u e poseía una atracción considerable, que yacía inmóvil cspc- i i o c:s ~>osiil)lc hajai-se, i i i siquiera e n las estaciones d e transbordo,
rarido atraer a los cansados, elegantes e incapaces buscadores d e (:[c.".b:ii resumen, el coche n o se detenía para que los pasajeros
nivel social hacia el nirvana d e la trivialidad. Iiicicr-:iii sus necesidades. ?Dónde está el pudor? "Las mujeres,
Pero la accióii estaba e n otro liigar, con los hombres nuevos, los iiilios, los ancianos no pueden seguir este ritmo.""-
los terratenientes que mejoraban su condición, los aristócratas
transformados eii empresarios, los iiiinigrantes internos y exter-
nos. Era posible medir la energía y actividad de esta sociedad por
los logi-os niateriales clue obtenía, pero también por sus valores.
Quisiera remarcar aquí la importancia que esta sociedad asigna-
ba al tiempo y al hecho d e ahorrar tiempo, ya que nada mejor <Porqué no India?
que eso resume las prioridades. Dos piezas de evidencia "discre-
la": (1) el enoi-me interés por saber la hora, y (2) el énfasis e n la ?Por qui. no hiibo ~ i i i arevol~icióiiiiidusti-ial e n Iiidia? Des-
velocidad del traiisporte. pués de todo, en el siglo svii y s \ l i i i , Iiidia coiita1,a coi1 la in-jor
En el siglo xviri, los britáiiicos eran los líderes m~indialesen la iiidustria algodonei-;i del inuiido, imbatillle cii c:ilitl:i<l, varictlad
producción y el consumo d e dispositivos para marcar el tiempo, y coste. Esta iiidiisti-i:i iio sólo ciihria las ncccsid;ides d c la de-
tanto eii el campo como eii la ciudad (algo muy distinto de lo iiianda iiiterii;i, sino q ~ i expoi-talla c casi la mitad d e sil p r o d ~ i c -
que sucedía eii oti-as sociedades europeas). Los fabricaban bieri y cióii hacia las deiiiás rcgioiics del Océano Índico y, eii forma
eran costosos; también los producíaii por lotes y los vendían a indirecta, a Chiii;i y el sur d e Asia. A este enoi-inc mercado
bajo precio, si e r a iiecesario, eii cuotas. Los robaban y los q u e conlenzó eii el siglo xvii llegó el estímulo tle la deinanda
revendíaii: si n o tenía11 dinero suficieiite para comprar iin reloj europea, una fuerte inyección e n el brazo que, eii forma irievita-
nuevo, era posible comprar uno viejo a los traficantes d e relojes ble, agravó los ya conocidos problemas vinculados a la oferta y
robados. Los fiituros propietarios de relojes que carecían d e di- creó otros nuevos. ?Por qué entonces n o había interés en simpli-
nero (y eraii honestos) formaban grupos para comprar u n o y ficar estas dificultades siistituyeiido la mano d e obra por capital
echaban a la suerte la decisión d e quiéii sería el dueño. (máquiiias)?
Los servicios de diligencia reflejaba11 esta seiisibilidad con res- Ha liabido iiiizi tciitleiicia d e obviar o rechazar esta omisión
pecto al tiempo: los horarios eran puntuales y ampliamente di- 11or parte de los historiadores hindúes. Algunos d e ellos, cspe-
vulgados; las horas de llegada y d e transbordo se calculaban iiiuy cialmciite los hindúes iiacionalistas, acusan a los europeos, y e n
próximas entre sí; los conductores eran coritrolados mediaiitc c.speci;il a los britariicos. La India había sido próspera e hábil
relojes sellados; se favorecía la velocidad antes que la comodi- Ii;is(a qiic estos iiitrusos aparecieron e n la escena, entrometién-
dad: miichos caballos resiiltabaii muertos. Obsérvese aquí el coii- dose eii siis políticas y foiiieiitarido conflictos. Parte d e esta espe-
traste con Francia. Del otro lado del Canal, el gobici-no 1i;tl)í;i (.iil;ic.i(iiic:s iiiia kiiitasía, y como tal, mal dirigida. Un historiador,
fijado límites de velocidad y, para resguardar los c;iiiiiiio.;, i i i i l ~ i i - I ) O I ' (j<,iiil>lo, iiiciic-ioii;~ los talleres reales (los Itarkhan,as) que exis-
so el LISO obligatorio d e ruedas anchas cuyo iiioviiiii~~iiio c.1-;i ~)c,s;i ii;iii ( . t i I;i 1 i i t l i ; i dc.1 siglo X \ ~ I yI :ilioi-a la aparición de una revolu-
d o y lerito. A los pasajeros parecía i i o iiiil>oi-i;ii-l(.\. I~'.llos1 ) i c . l ( . i . i : i i i ( i o i i I ( . ( iioI(')gic.ii: " t I i i o S(* sic.iitc: tc:iitado :i cspeciil;ir si ellos n o
hubieran avanzado hacia la iiiccaiiiz;ic-itiii y i i o \ I . I i i i I ~ i ( ,~1 1i 1 ( i l l l ~ ~ , i ~ l l ll , l ~l \l ~ <l l~l l , . l l , l \ ) ~ ~ ~ l s ~1:is
l l llllcl.c¿icIc-
\)O<Ii.i ~ ~ o l i l ~ ~ l l ~ ~ l ~ a ~ ~ ~lo
vertido en las fábricás modelo del estacIo 1);t1.;1 1;' I I I ~ K I ( ~ iI i ; i i i i c l i i a - i 1.1, (1,. 1 1 1 1 I I I ( . I I . i ( l ~;i 0 1 1 . 0 , ( 1 ~ .los iiitci-iios a los cxteriios y d e u n
ti-ializacióii d e la India, d e no liaber sido liinit;itlos 1)or 1;' ( " 1 1 - l l l < ~ l .<l ( I O ( , X I ( . l 1 1 0 ; i oci-o.
quista británica del ¡Esto dice d e una iiistiti~cicíiiqiic l>o(lí;i 1111 IIISO c . 1 .i ~v'si\)lc., ;iiiiiqilc iiiiiy clifícil, reuiiir grandes caiiti-
comprar o dirigir el trabajo según lo deseara! cl:icl(.s(11, I I ~iI);lja(lorcs ''lnjo uii mismo techo" (eii u n lugar), para
Uiia fornia útil d e abordar el problema es pregiintarsc, ciri ( ~ i i ( .~i.;il);ij;ir;iii afanosamente bajo supervisióii. Este era el tipo
Dono, tqiii¿.ii se beneficia? ~Quiérihiibiera ganado coi1 la 1ric.c-;iiii- (I(.c.os;is I I I I C 1;is coinpaiií'is cxtr:ii?jeras iiiteiitaban hacer, asegti-
zacióii y la transformación? Existíaii ti-es griipos o iiiterescs: los i ,iii(lo 1;i i.ál)icl;iiiii;ilii¿icióii d e las tareas. Eii ;ilgiiiios casos estas
~rabaiadores(hiladores y tejedores); los iritermediarios, qiiiciics ( oiic~c~ii~i~;icioiic~s gciicraroii matcrialcs y econoniías d c escala. por
por lo geiicral adelaiitabaii capital a los tejedores coii~r-aproiiic-
(.j(.iiil)\o.e11 los r;iirios que iitiliz;iI~aiic o m l ) ~ i s t i b lo~ ,los qiie se
sa d e entrega d e las riicrcaderías; y las coinpaiiías europeas legal- clc~(lic;il>:iii ;i realizar iiab;~jos (Ic ensairiblatlo tales coino In coiis-
mente coiistituidas, (lile c:stabaii interesadas eii coiriprar taiilo
ti-iicciiiii (Ic cnibai-cacioi~es.El caiiibio tecnológico, eiitoiices, eii
p;ira el coiiiei.cio eii el país (iiiterasiático) como pai-a su clientela
1;i f'oi-nia d e iiino~~a<:ióii 01-gaiiizacioiial, iio era desconocido. Siii
ci1ro1,c;i.
c,iiil>ai-go,cliclias empresas craii iina excepción; "la uiiiclad Sami-
.
yci-í..i r ,,i/.oual,lc csl>cr;ii-qiie se asigiiara capiral al sci-vicio d e l i ; i i - C I I I ~ e c l ~csc';iI;i ~ e ~ coiisci-vó
i su posición cIc sul,rein;icí;i"."'
las iiiiiovacioiics tcciiológicas por 11211-tecl<:l 1"-iiiici- griil~o.I~,os
1,os cc~ui~xiiniciito -iiisti-iiiiieiitos. hci-raiiiientas, máqiiiiias-
ti-ab;ijatloi-es tciiíaii obviariieiite iiiterks eii ol>teiici. iii;iteriales
(.i-;ioira ciicsticíii. Eso es lo (~ii': w rcquei-ía para uiia r ~ \ ~ o I u c i c í ~ i
(fibras d e algodóii pa1.a los liiladoi-es, liilaclo para los teje(loi-es),
i~i(Iiisti-i~il, y 1;) lii(1i;i no c:st¿111;1pi-cp;ii-:i(l~i."Eii l¿i 111cliac:s i-;ii-(>
pero en este seiiticio siinpleiiieiite coiitaban coii los coiiicrciaii- ( I I I ( . ;ilzo que I>iicclc liacci-se ;i ti.;i\;Cs tlcl tr;il);lio Iiiiiiiiiiio sc:
res iiiteriii(:diarios. l~,osti-;ilxtjacioi-es iio tciiíaii los iiieclios rii el
i~itc.iilc1oqr;il- 1 ~ 1 iiic:tIio - (IvI iiso (le iii~i(~iiiii;iri:~s."" [ l i i iiioci-
lilíbito d e dirigii; IJii 1-eiioinl>radoIiistoi-iadoi-ecoiióriiico liiiiclú
\ o 11;ti.amt;, .'i~iciif~~~(:ii(-i;i geii~i.;il":l):ii-(.ce q ~ i cii;i(lie 1i:ibíii
cica como algo excepcioiial uiia i-ebeli6n d e tcjedoi-es 1-calizada
ic,iiido i i i i gl-aii iiiterCs eii siiriplific;ir iii cii facilitai- 121stal-ras.
e n J630 para protestar coiitra la conil~eteiiciaiiiglcsa eii el Iiila-
'liiii to t.1 ti-ab~iatloi- coiiio el <:inplcaclorcoiisidci-abaii qiic el 11-a-
do (le algocl(iii, y agrega: "Diclri;is iiistaiicias tlc resisteiicia eraii
I);iio ;ircliio e-oi-rcspoiiclíaal tr~ilx!iaclor,y qiie eso era apropiaclo.
ocasioiialcs. y debeii coiisiclci-arsc ,jiiiitaniriitc coi1 cl licclio clc
;\<lviii;is.s c I,roiiio\~í;i1;i inclifcrciicia por inedio cle l i segiiieiita-
que la 1n;iyoi-I,ai.le d e los artcs;iiios accl~tabacoiiio ;ilgo iioi.iii:il
c-itiii:iio (.i.;i cai-ea (Icl coiiicrci;iiitc ciicoiitrar, rciiiiii- iii ciiviar las
el iiso clcl I5tigo por pai-tc. dc: los sil-\.iciitestic los iiici-c:itlci-esn.-"
iii;icc:i-ias priiiias. 21 se c.iicarg;il,a d e ade1;iiitar el capit~ily el i-esto
De 1ial)t.r 1111 iiioviiiiieiito Iiacia uii cainbio tcciioli,g'rico, cii-
( l i i c ~ l ; i \ , ; i cii iii;iiios del te-jedor y del liilaclor. Esto era iii~iy(lile-
toiices éste tendría que haber proveiiido d e los iiitei-inediarios
I c.iiic (te lo (1uc se h:1c"ia eii E~iropa;i1 eiiti-cgai. la materia priiiia
liindfies, quieiies coiitabaii con el interés y algunos de ellos, coi1
1);11.;iI';il,i-ic:icicíii. eii ciiyo proceso d e pi.oci~icci611 participal~acl
los medios; o por parte de las compariías europeas coiistitiiirl~is.
( olll~~l~ci¿illtc.

Siii embargo, iiinguiio d e ellos se inovilizo.


l , i i 1 ; i Iiitli;~, eiitoiices, el coiiipradoi- final iio teiiía posibilidad
?Por qué? Alguiias explicacioiies se Iiaii basado (-11 i i i i ; i 1c.y
( l ( , I c~c-l;iiiiai-. 111 tral~ajadorhacía lo qiie siempre había hecho, y lo
implícita d e consci-\ración d e la eiiei-gía. La oSei-i;i (Ic iiiiiiio (Ic
i i i i z i i i o (.1 <-oiiic,i-c,i;iiitc.. Los registros holandeses nos iiidicnii q u e
o l ~ r era
a elástica, d e inariei.a que rcsiil~;ibaiiiiís sciicillo coiii I ; i i ; i i
I o r , III(.I.(.;I(I(.I (.S ~ii;iiic(:~ií;iii ;1 los tujcdores "con la rieiida corta",
obra-OSadicionales -entre las mujeres pob1.c~o iiitoc.;iI)lc~s 1);ii-;i
. i I I',I;.II <Ii;i1)oi.(ií;i (Ic 1ii;iiiera qiic: no piiclieraii adelaiitrir y
Iiilar, entre los trabajadoi-es d e los campos I>ai';it-jei-, ( I I I ( ' I ) I I \ - I . \ I . i l ) ; i i .;t., ~iil)iic~.si;iiiic3ii~c coii las mercaderías.'%lguiios merca-
car uii cambio d e teciiología; y esto bieii p i i ( ~ I < a(.i l o ( ~ I I ( ~' I I (('
111.1 (,\ I O I I I I , I I , I ~ ) ; I I I; I ~ ( , I I I C . S( ~ L I coiitro1:iran
I):II-;I C a los t ~ j c d o r e sy
dió.'" Aclemas, todo atiineiito iio ;iiitic.il);itlot l ( . I ; i tli.iii;iiitl.i (1.1 ! I . I 1 1 1 1 .ii.iii t.1 i i . i l , : i i o . I':l ol?jc.ii\-o csi-;i iiiipcdir qiic el tejedor, quicii
deniaiida c:stab;i scgiiic~iii;i(\;i \ los c \ i l ~ , i ( . ~ ~ i (i i. ih< . i , . i i l i b \ 1 1 1 1 i . i 1 . 1 1 1
I I I \ , . ~ I I . ~ ~ ) ~ ~ ~ I Il i I. 1 I1 1~1 .Ii I<I -~ ~~ i i s i i ~ c.1 i ~ 1);igo
i t l ~ por iitlelaiitado para
cuando teririiii;il);i el i i ;il);ijo,~c:iitli(.i;i
I;i I I I ( . / ;i cI. 1 i i i i i i . i ~ l . i . i o i i o
t.1 l i i i . i l (1t.I \i!;It~\ \ I I i i i i ~ ~ . 1 1 1 1 1 ~ ~ itl(.iiiiiic
1~i;i ic; I ; i ~ ) o s i l ) i l i t l i i t lt l ( .
comprador. Se sabe de agentes que ciici-:il);iiit.111.1 ( . i s . i tl(.l ic.ic. ((111. IOh lii(.i(; i ( l t . i c.s ~ . i i \ ~ l ; ;i iii i "lc;i':'loi.cs <le tcl¿is y coloristas y
I O I ( c.tloi(.\,;ihí (oiiio i ; i i i i l ) i C i i seda" a la Iiidia. Y advertía: "No
dor ycortaban la pieza del telar a pesar d e iio (.si;ii l i i i ; i l i / ; i ( l ; i . IJ i i
I II(.C I ( J II I O , 1)t.i.oIIOSOII-OS 110socup:irelnos de que Iiaya suficieii-
día después, y podría haber desaparecido; por ot1.o I;i<lo.iiii(.v<.
décimos de una tela era mejor que nada. i(.I;i\ t l ( . ;ilgotltiii y tlt: setl;i para que se conviertan eii moda y
A su vez, las compañías europeas aprendieron a manejar estas siilic.ic~iii<~s toiiios qiie las useii".:" La Compañía se dio prisa para
irregularidades. Algunas veces, los mercados fallaban pero tanto ti<.piiel <.:ii-go.La C:oinpañía de las Ii-idias Orieiltales recihia coiis-
los hindúes como los europeos parecen haber considerado estos i;iiiics :it;i<liicspor ser- exportadora de especias y liiigotes; n o de-
sucesos como verdades d e la vida. Al igual que las hambrunas: se;ib;i coiitar con la respoiisabilidad aclicioilal d c exportar pues-
esto tainbiéii pasará. La industria parece liaber seguido su pro- t o s d e trabajo.
pio ); pausado ritmo, cosa qiie no era irracioiial. (Los fines son los Por íiltimo, ,de dónde poiidriaii surgir las ideas eii la India
que determinan qué medios son racioiiales.) En Cor-omandel (la con 1-espectoa la inecanizacibii? La sociedad hindú estaba al taii-
costa csic), por qjemplo, el :ilgodóii e n bruto era trasladado to del cambio tecnológico: el más importante, dentro d e la Sabri-
desde el iiitei-ior hasta los barrios iibicados sobre la costa o caciói-i textil, provino de la sustitución de la rueda por la riieca
cercanos a 6sta. d o n d e se realizaban las tareas d e l-iilado y teji- (aunque no se aplicó para la fabricación d e los tejidos mis finos
do. Dicho traslado se realizaba mediante recuas d e enormes dc muselina). Pero la ini-iovación se coiicretó dentro del contex-
bueyes, miles y miles de trenvs, esta e n o r m e masa amorfa se to manual convencional, y una gran difereiicia conceptual y so-
alimeiitaba mientras avanzaba lentamente a razón d e unas cial marca la división entre las riiáqtiii-ias y las Iierramientas ma-
pocas rriillas por día. Dado qiie el viaje cubría alrededor d e nuales. Además, también se debe marcar la diferencia entre las
480 km, se demoraba aproximadamente medio a ñ o para entre- herramientas para todo uso y las especializadas: los artesanos hin-
gar las mercaderías.'" dúes, si bien eran hábiles, apenas habían comenzado a recorrer
Micntras tanto, el propio ritmo de compras y embarques d e el camino hacia el herramei-ital. El Mayor Kennell, el primer ins-
las compañías europeas reflejaba las irregularidades d e los en- pector general de Bengala, durante una visita al astillero de
víos y de la disponibilidad de capital, para no mericionar las fluc- Bombay en 1761 expresó lo siguiente: " ( ...) el trabajo es realiza-
tuacioncs (le la demanda. Por ejemplo, los datos sobre los embar- do por artesanos hindúes, quienes según se ha observado utili-
ques tle pi-otiiictos textiles realizados desde Bombay por la zan sólo dos tipos de Iierramientas filosas, aunque el trabajo que
Comlxií'ía de las Indias Orientales indican tina gran variación realizan es durable y p~-olijo"."La I-iabilidad estaba por completo
ciiie va desde unos pocos niiles (cero en u n año) l-iasta casi un en las in;iiios y iio tanto en la vista como en el tacto; no ha de
millón de piezas.:"'La solucióii que poiiían en práctica las compa- sorl~rcndci-encoiiccs qiie se ti-atara de una sociedad qiie n o usa-
ñías era contar con graiicles cxisteiicias y espaciar las vcntas para ba anteojos correctores.
qiie coiiicidieran con las fliictiiaciones de la demanda europea. Peor aún, los artesanos de la India evitaron el uso del hierro,
(Mientras t-anto, sus agentes y abastecedores en la India hacían y éste (tanto como el acei-o) es indis~~ensable para el trabajo de
todo lo que estaba a su alcance para "interrumpir" los embar- precisibn. N o fue una sociedad ferruginosa. Un historiador hin-
ques que normalmerite se destinaban a los mercados asiáticos.) díi hace u11paralelo entre la técnica de irrigaci6n cle los persas, quic-
Todo esto era costoso, pero más barato que intentar transformar iies iis;il);iii i-iied;isy eiigraii~jesd e hieri-o y el sistema hindú, qiie
la tecnología. iitiliz;ilxi iri;idcia, soga y vasijas dc barro; y como persona que
Adcmás, no era obvio para la Compañía de las Indias Orienta- (-oiil'i;iiiiii(:lio cii 1:i 11osil)ilidad d e sustitución, explica la difereil-
les que la asistencia directa a la industria india del algodón fuera ci;i < . i i tkr-iriiiios ccoiióniicos: "( ...) puede emplearse uria hcr-ra-
políticamente inteligeiite. Los intereses brit¿íi-iicosrelacioii:i<los i i i i c ~ i i i ;t ~ l ( . iiic:iioi- cliciciicia para fabricar el inismo artículo con-

con la Fabricación habrían pedido considc~ii-lo i i i i ; i ir;iiciOii. 1 l;ici;i


i i . ; i i ; i i i t l c , iii;iiio (\(:ol>r;rIxirata y poco e~pecializada".~~'lanibi6n
Gral1 BI-etaiiaY cl resto

debe d e lial>er-observado que iio h a l ~ í a<lestoi.iiilIador-eseii la


y el registro sistemático d e las habilidades heredac1;is er:i seria-
Iiidia: qiiieiics tral~qjabaiicoi1 iiietalcs iio poclíaii cortar i i i i filete
en Izi ioi-ina clel~ida;y que los cl:i\~osde tiicrro eran esc;isos. La
mente defectuoso". ''
Y aún en el siglo xix: los ingenieros británicos que coiistrliye-
falta de los mismos inarcó toda i i i i ; i diSereiicia cii la coiistriiccióii
ron los ferrocarrilcs d c la Iiidia comprendieron que la niaiio ( 1 ~ .
d e enibarc;iciones. Los barcos cui-ol~cos sc coiistr~iíaiicon clavos
obra liiiidú, barata como era, trasladaría la tierra y las piedras ;i
y ~ ~ c i - ieii i o las
~ enib:ii-cacioiics Iiiiidúes cl eiit~iblados e iiiiia al
mano; pero tariil~iéiidieroii por sentado que los hiiidiíes us;ri.í;lii
casco con ciicrdas y sogas y las criblas sei ciisaiiibl¿ibaii y pegabaii
carretillas. L>e iiiiigiiiia niaiiera, ellos estat>an acostumbrados ;i
punta coi1 puiita."'
trasladar pesadas cargas en uiia canasta sobre la cabeza y se nega-
Esta iiiodaliclad <le fabri<:acióii iiiaiiiial explica el fracaso de
ban a cambiar. Incluso coiitainos con un informe sobre obreros hiii-
los ai-tcs¿iiiosno eiiropeos para Liljricar relojes tnii l~uciioscoirio
dúes que se colocaban las carretillas sobre la cabc7.a en lugar de
los ciiropcos. Los Iiiiiclúes coiit:ibaii coi1 las inaiios, coi1 "iiige-
hacerlas rodar sobre el suelo. Prcsiimibleinentc esta i-csistericia
iiiosidiid sin igiial", pero no cori las lici-r¿iiriiciitas.Hacíaii traba-
reflejaba el desco dr: extciider el trabajo y aumentar el empleo,
jos c:xci-;iordiii:irios. por tljciiil)lo los iiiosqiictcs. "Hasta lioy día,
en especial :i las iiiiijcres y los ~iilios.'~'
Dc todas maiieras, los obrc-
17Mi -csc.i.il)icí i i i i í'ririici.s coii\~ci-titlo~1islaiiiismo Ilainado Ilqji
ros eiiropcos, inuv diferciitcs, se liiibicraii sciitido ÍClices de recibir
Miistaki-, e1 c.oi-oiicl h'lai-tiii,uii lr¿iiicEs qiie se lia distiiigiiido
mayores siicldos como resiiltacio dc un aiimciito de la productivi-
riiucho estos \,eiiiticfbsaiios cii el sei-\,icioinglés, ticiie e11 L~ickiiow
dad, para iio hablar del trabajo inás seiicillo.'
uiia fábrica donde produce pistol¿is y Slisilcs iiicjores, eii lo que
liacc al cerrojo y al c;iiióii, qiic las mejoi.cs ariiias cllic viciicii de
E u i - ~ p a . ' "Pero
~ estos dotaclos ai-tcsaiios liacíiiii cada pieza d e
modo diierciite, porque iio podían o 110 querían trabajar coi1 la
ayuda de iiistrumeiitos. Cuando el nieiicioiiado coronel Claude
Martiii, uno de los agentes más emprendedores de la Cornpaiiía
de las Indias Orientales, quería comprar un reloj para 61, enviaba
a alguieii a París, a Louis Berthoud, el niás fino clzmrlométner de
Francia; y c~iaiido,coino sucedía con frecuencia, \rendía relojes
para la casa y de bolsillo para los integrantes de la corte d e Aoudli
y demás clientes de la India, también los compraba en Europa.
?Dónde más? Los hindúes, al igual que los chinos, no fabricaba11
eleiiieiitos de este tipo.'"
Eii estas circuiistaiicias, iio se visluiiil~rabacii la Iiidia i~iiigúii
movimiento tendente al uso de maquinaria. Un salto d e estas
características hubiera significado un canibio en la iitilizacióii (le
I;i habilidad niaiiilal ciiti-eiiada dcsde la iiirie~, lo cual csr:il)a viii-
cillaclo a la ideiitirlad tle las castas y la divisióii tle:l ti-iil);!jo I ) O I .
sexo y edad. También hubiera requerido imagiii:icióii I'lier¿itlc I;i N I'.III<.iI(.1.1 (.slilii..icii;i~ iesiclc e n el I i c c l i o d e estar asigiiadas, c r i Asia. dichas tareas a
1.1, I I ~ I I ~ ( . I IY, \10, riiñoh, ('5 (iceir, a personas q u e 110 p o d í a n decir q u e no. U n o c n c i i c n -
experiencia ciiltural e intelectual de la Iiidia. 'Tal coirio lo c-sl)i.cL- 1 1 . 1 I).III~~II,.S siiiiil:ii<~ c.11~ otro5 Iiigarcs. p o r ejeriiplu, e n el siltieste asiático, d o n d c la

sa Chaudhuri: "La base empírica para uiia Kc\~oliicit'~ii iiicliisii i ; i l IIIIII<.I<., II,L><.I 1i.1li.111 (.1 ,!II.O/. (OI, ,111 ~ > ~ q l i ~ ciichillo,
ilo un rallo a l a ve& e n lugar de
1i.1, i.11 8 D < ~ i1.1 il i i ~ l Si. . (l(.<-í;i(IIIC CS';I pr;(crica Iioiiraba el espíritu d c l arroz pero, asimis-
se ciicoiitraba notablcmeiitc ;iiisc.iitc: c L i i 1,i 1 i i t l i . i t l ( . l 51x111\ \ I I I . iii<> , t . \ IP<>'
11,) $ > I.I>JIII~II 1;i i,iiiiili<-;ici<iri (Icl a r d u o rrali;!jo de las mujeres c o n mitos sagra-
No hubo iiiiigúii progreso c.11 (.I c . o i i ~ ~ c - i i t i i c~~i ici .i i~i i i I i 1(1 ~ I i i i . i i i i , . ilt>\ l)i.li.il,ci i.\i.iili, Iii\ IIOIII~III~> .I < . i r g o iIc 1;i coscclia, c l cspíritii d e l a r r o z h a b r í a
i~clctl i < ~ i i i . i i lIoV > I1 1 1 1 . 1 I,I~H,I,I l i t , / Y 1111 I ~ i ~ : iiiiil)iilii.i)
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