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Rojo y Negro
Rojo y Negro
Rojo y Negro egún Engels, el proletariado es más que una mera clase sufriente. En los

egún Engels, el proletariado es más que una mera clase sufriente. En los albores de la era industrial, rompía los ojos las deplorables condiciones de vida del proletariado. Base de toda riqueza, se hallaban sumergidos en la miseria mas abyecta; quienes todo lo producían nada poseían para si. Fue como quien dice, la marca de origen de esta nueva clase social. En esto, nada la diferenciaba de otras clases sufrientes de la historia. Pero, para Engels, algo distinto anidaba en el proletariado fabril, algo que sin dejar de eslabonar con sus antecesores, lo hacían portador de algo inédito. La naturaleza misma de las fuerzas productivas desatadas por la burguesía en ascenso, las condiciones mismas del proceso de trabajo capitalista forjaban inevitablemente –según Engels- un sujeto con conciencia de clase y positivamente orientado hacia su emancipación política. No es que el proletariado haya inventado la rebeldía como acción política. Rebeldes y rebeldías nos vienen desde los bajos fondos mismos de la historia. Lo que Engels y otros intuían con fuerza de certidumbre, era que esta nueva rebeldía venia de la mano de una nueva sociedad, de un nuevo horizonte superador de la perversidad y la explotación capitalista. Aleccionados por esa gran escuela que era la explotación misma, su acción los elevaba muy por encima de la vergonzante condición de vida en la que se hallaba. En otras palabras, sufrientes si, pero politizados

Hoy, mucha agua ha pasado por debajo de los puentes de la lucha de clase. El panorama sombrío en el cual se halla la clase trabajadora a nivel mundial, asemeja

en demasía nuestro escenario a la Inglaterra de 1840 retratada por Engels. Sobre todo en término de sufrimiento humano.

Y sin embargo, hay diferencias. Y eso nos

remite a la cuestión política. ¿Cómo se va a traducir este desquicio fenomenal que

significa el capitalismo hoy en la subjetividad de millones de personas en el mundo? ¿Se gana o se pierde conciencia política? ¿Mejoran o empeoran las condiciones para

la acción colectiva con contenido de clase?

De los futurismos posibles elijo dos. En el primero, la realidad instituida aplasta, corroe y anega nuestra sensibilidad humana. Nos hace menos libres y por ende menos concientes; nos despolitiza y desarma en lo ideológico. En este cuadro, el sistema logra una transformación clave para su supervivencia: transformar al sujeto potencialmente revolucionario en un mero sufriente. Y lo que todo sufriente necesita y quiere, por encima de todo, es aliviar el dolor. Hay muchos caminos para paliar un dolor. No todos conducen a una sociedad nueva y mejor.

un dolor. No todos conducen a una sociedad nueva y mejor. La coyuntura actual es rica
un dolor. No todos conducen a una sociedad nueva y mejor. La coyuntura actual es rica
un dolor. No todos conducen a una sociedad nueva y mejor. La coyuntura actual es rica

La coyuntura actual es rica en razones y pretextos. En las últimas décadas, una

ofensiva burguesa se ha impuesto a lo largo

y ancho del planeta. A la cabeza de dicha

marejada, se hallan los Wall Street’ boys. Fue justamente esta casta –con la

complicidad activa de sus amigos de siempre- los que dieron una nueva vuelta de tuerca al torniquete perverso de la injusticia de clase. Sobre llovido, mojado, léase: mas hambre, desempleo, precariedad, trabajo basura, informalidad y pobreza, mas rebaja salarial, mas degradación y desintegración social, mas agresión y violencia de pobre contra pobre y más represión desde arriba, menos oportunidades de vida en educación, salud, acceso a la vivienda y a la cultura en

En

general, mas incertidumbre, etc, etc definitiva, mas sufrimiento.

Pero a diferencia del futurismo anterior, en este caso, el pueblo trabajador procesa tanta injusticia y dolor con otra sensibilidad, desde otro ángulo. No desde el evasionismo o la autodestruccion, no desde la resignación o el fatalismo o desde el jodido egoismo que transforma al otro en un mero valor de uso y al si mismo en una maquina cínica e hipócrita. Pero, para que esto sea posible, no todo puede ser derrumbe. Y de hecho, no todo lo es. Si la evidencia no me engaña, -y creo firmemente que no-, se cuentan por millones quienes expresan a viva voz el hartazgo de vivir en este lodazal y ensayan resistencias varias. No ya contra este o aquel malestar puntual, sino contra el sistema como modelo civilizatorio. Desorientadas, confusas, con miedos e incertidumbres de todo tipo. Pero por sobre

todo, -como el viejo proletariado fabril ingles-

, negándose rotundamente a subastar su

humanidad al mejor postor, o ir por la vida

en un eterno salto de mata en mata. Un mundo orientado a promover la sensibilidad, inteligencia y buen gusto de todos, puede

siempre y cuando estemos

ser posible

, dispuestos a luchar por el. Lucha de masas, lucha política.

Difícil, sin duda; pero: ¿hay atajos?

Abril de 2009

Antonio “el Gallego” Soto Y la Patagonia Rebelde En 1920, obreros del sur argentino, en
Antonio “el Gallego” Soto
Y la Patagonia Rebelde
En 1920, obreros del sur argentino, en Río
Gallegos, capital de Santa Cruz.
Protagonizaron una contienda histórica, que
pertenece a la épica patagónica en el tiempo
en que los terratenientes británicos llamaban
a la zona "Far South" (Lejano sur)
comparándola con el Far West (Lejano
Oeste) de los norteamericanos.
Se reclama por derechos de trabajador, de
buenos y dignos trabajadores. La situación se
hace insostenible y el gobierno de Irigoyen
manda, desde Buenos Aires, al teniente
coronel Varela para que imponga orden.
Entre los trabajadores hay numerosos
emigrantes europeos que actúan como
fermento ideológico de sus compañeros que
agrupados en sociedades anarquistas y
socialistas pertenecientes a la FORA
(Federación Obrera Regional Argentina)
resuelven hacer una huelga exigiendo
mejoras laborales, siendo esta el inicio de su
forma de conciencia de clase oprimida. Los
estancieros no cumplen con el convenio
firmado. Esta vez la lucha “
no
se levantará
hasta no conseguir las demandas o morir en
el intento”, seguida por una brutal represión.
En ese escenario, con 23 años, Antonio Soto
Canalejo se convierte entonces en "el gallego
Soto", Secretario General de la Fora en esa
región, obsesión de un teniente coronel de
apellido gallego, Varela, que ve, junto con
sus colegas de Buenos Aires, un problema
de soberanía nacional en lugar de reclamos -
más que justos- de los obreros patagónicos.
Soto sabe bien lo que les espera si dejan la
lucha, llama a resistir y continuar la huelga
ante el pedido de rendición de las fuerzas
represivas, no hay acuerdo y algunos
vacilantes bajan lo puños para entregarse y
resolver los asuntos por las buenas. Esto no
deja margen y quedan todos entrampados.
La estrategia ya estaba trazada por el
enemigo: exterminar a los rojos. No menos
de 1500 obreros fueron asesinados a quema
ropa y enterrados en fosas comunes.
Luego de insistir en su planteamiento, Soto
saluda dolorosamente a los compañeros que
optan por entregarse pero decide seguir para
rearticular la lucha. Se escapa por la
Cordilleras hacia Chile donde, con la
coherencia de pensamiento de su actuación,
muere luego de años de lucha en Punta
Arenas, Chile, el 11 de mayo de 1963.
El Coronel Varela, responsable de esa
masacre, es ajusticiado por Kurt Wilkens, que
cobra justicia en honor a los obreros
patagónicos. Apresado este, es baleado
mientras dormía en su celda el 16 de junio de
1923 por un miembro de la Liga Patriótica y
morirá el día siguiente.
Antonio “el Gallego” Soto, junto con los mas
de 1500 obreros asesinados en la Patagonia
Argentina, a los que se suma la heroica
actitud de Kurt Wilkens, pertenece a la
historia que va sembrando la irrupción de un
nuevo mañana, porque ninguna muerte es en
vano 
de un nuevo mañana, porque ninguna muerte es en vano  En el segundo, el camino

En el segundo, el camino elegido es la política. Una opción conciente y de masas por la acción política.