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Hay grandeza en esta concepción de la

vida,... que mientras este planeta ha ido

El pensamiento poblacional girando según la constante ley de la


gravitación, se han desarrollado y se
están desarrollando, a partir de un
comienzo tan sencillo, infinidad de formas
cada vez más bellas y maravillosas

Charles Darwin

ANÁLISIS CIENTÍFICO

La gripe que surgió de un laboratorio llamado


cerdo
n Al ser un virus nuevo, nuestro sistema inmunitario no tiene memoria y, por lo
tanto, no puede defenderse

JUAN CAUNEDO DEL POTRO RESPONSABLE DE MEDICINA PREVENTIVA DEL


INSTITUTO NACIONAL DE SILICOSIS La gripe es una enfermedad infecciosa aguda
causada por el virus de la «Influenza», que, tras un período de incubación de uno o dos
días, se inicia bruscamente (hay pacientes que incluso recuerdan la hora de comienzo).
Se caracteriza por dos tipos de síntomas:

a) Los respiratorios, con eflusión nasal, faringitis y tos que suele ser intensa y
persistente.

b) Los generales, con fiebre frecuentemente alta, entre 38 y 40 ºC, en las 24 horas
iniciales, cefalea, dolores musculares que afectan a extremidades y grandes músculos
de la espalda. En síntesis, el paciente nota un gran quebrantamiento: «Trancazo».

La enfermedad suele ser de curso definido y predecible. Finaliza con recuperación


completa en un período de tres a siete días, excepto complicaciones que pueden darse
en ancianos o pacientes con enfermedades crónicas graves. Se identifica y diagnostica
por su dinámica epidemiológica. Por lo tanto, su característica fundamental es su forma
de transmisión, de carácter epidémico y muy rápida.
Los virus responsables en la especie humana son el A, el B y, en mucha menor medida,
el C, del cual, a efectos prácticos, se puede prescindir. Se transmite de persona a
persona, fundamentalmente, por vía aérea a través de las gotitas de «pflügge», que
son microgotas en forma de aerosoles que se emiten al hablar, reír, cantar y, sobre
todo, al estornudar o toser, y a través de las manos contaminadas tras habérselas
llevado a la nariz, boca, pañuelo manchado...

De los tres virus de la «Influenza», es el A el enemigo más complejo y peligroso, ya


que, además de las variaciones constantes de sus elementos antigénicos
-hemaglutinina (H) y neuraminidasa (N)-, que provocan los cambios frecuentes de la
capacidad de infectar del virus -lo que llamamos la «deriva antigénica»-, puede
presentar variantes mayores que no reconoce nuestra memoria inmunitaria, lo que da
lugar a las grandes pandemias.

En 1930, Shope demostró la etiología vírica de epidemias parecidas en cerdos, lo que


permitió establecer una asociación entre una epidemia de gripe porcina
inmediatamente anterior y la humana de 1918.

Ningún otro microorganismo que afecta al ser humano tiene tanta difusión en otras
especies: infecta mamíferos terrestres (caballos, cerdos, perros, bóvidos, monos),
mamíferos marinos (ballenas, focas), aves domésticas (pollos, pavos, patos), aves
salvajes (ánsares, patos, gaviotas)... Este hecho va a facilitar el encuentro entre virus
gripales procedentes de diversas especies animales con los humanos, lo que permite la
aparición de nuevos subtipos por recombinaciones genéticas en el sustrato biológico
de los animales que enferman y su desplazamiento y difusión a través de rutas
migratorias de aves y mamíferos.

No obstante, dos especies parecen las fundamentales en la cadena epidemiológica: las


aves y el cerdo. Las aves porque pueden albergar muchos tipos diferentes de virus,
mientras que otras especies sólo albergan uno. Los virus «Influenza» A se multiplican
eficazmente tanto en su epitelio pulmonar como en el digestivo, permitiendo la
transmisión por boca y deposiciones, dando un cuadro asintomático y excretándose en
grandes cantidades en las heces, lo que asegura su transmisión al contaminar las
aguas y el entorno.

De todas formas, los virus de procedencia aviar no se replican bien en el ser humano, y
viceversa. ¿Cómo se posibilita esta adaptación que precisa de nuevas combinaciones
genómicas de virus de distinta procedencia? La respuesta es el cerdo, que a través de
los receptores presentes en su tejido pulmonar posibilita la replicación tanto de los
virus de procedencia aviar como humana, y en ese sustrato biológico se dan las
posibles recombinaciones entre virus de distinta procedencia. Parece, pues, el
«huésped intermediario», el eslabón de la cadena virus aviar-ser humano.

¿Cuál es la situación actual? En México, EE UU y otros países de América tienen desde


hace tiempo una situación epidémica continuada de gripe porcina causada por varios
serotipos del virus A. Uno de ellos, el A(H1N1), consiguió mutar por el procedimiento
antes citado -quizá contagiándose con algún virus humano de un granjero con gripe
estacional normal- y resultó un nuevo virus A(H1N1) bien adaptado a la especie
humana y, por lo tanto, capaz de contagiar de forma eficaz a los miembros de nuestra
especie entre sí.

La verificación de este hecho es lo que ha llevado a la OMS a pasar a la fase 5 de alerta


sanitaria (la máxima es la 6), lo cual significa, muy sintéticamente, que todos los países
deben activar sus planes nacionales de contingencia ante el riesgo de pandemia, que
es un gran brote epidémico que afectaría a más del 40 por ciento de la población.
¿Por qué puede producirse ésta? Al ser un virus nuevo, nuestro sistema inmunitario no
tiene memoria y, por lo tanto, no puede defenderse automáticamente del virus,
evitando la enfermedad. Esa enfermedad es la que desarrollará la inmunidad evitando
padecer otra gripe cuando otro virus parecido a éste nos ataque tiempo después.

La otra forma de adquirir inmunidad son las vacunas, pero las existentes son para los
virus conocidos. De éste, al ser nuevo, no disponemos aún de ninguna. Ésta es una de
las prioridades actuales de la OMS: desarrollar con muestras de este virus una vacuna
eficaz, lo cual puede ser una realidad en seis meses.

Mientras tanto, disponemos de una serie de instrumentos importantes para evitar que
esta pandemia sea tan desastrosa como las del siglo pasado. Son los siguientes:

a) La información: su circulación instantánea hace que podamos adoptar medidas


eficaces, resultado de las evaluaciones que los expertos de la OMS realizan con toda la
información haciéndola llegar de forma inmediata a todo el mundo, asesorando en
materia de salud pública, coordinándose con la industria farmacéutica...

b) Las medidas de higiene: uso de mascarilla entre los afectados y sus contactos,
lavado de manos, protocolos de actuación en los centro sanitarios...

c) El tratamiento precoz y preventivo. Hoy disponemos de dos fármacos antivirales: el


oseltamivir y el zanamivir, que, aunque no son curativos en el sentido tradicional, sí
frenan y disminuyen el impacto de la enfermedad.

d) La tecnología médica, que constituye un instrumento eficaz a la hora de tratar


síntomas de la enfermedad que de otra manera podrían ser funestos.