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EL ASPECTO INCONSTITUCIONAL DEL SISTEMA ELECTORAL DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES.

Por Gastón L. Rey (*)

(*) Abogado.

SUMARIO

I. El sistema electoral provincial y el problema constitucional

II. Antecedentes históricos del sistema electoral bonaerense

III. Los sistemas electorales de representación política. a) En la Constitución Provincial, b)

En las leyes electorales.

IV. Los

proporcionalidad

sistemas

electorales

de

representación

política.

IV.1.

El

método

de

la

V. Definiciones técnica s sobre la representación proporcional.

VI. Breve referencia de hermenéutica

VII. Los aspectos inconstitucionales

VIII. La incidencia de la nueva ley 14.068

IX. Propuesta de “lege ferenda”

I. El sistema electoral provincial y el problema constitucional

1. Revisando las líneas argumentales fundamentales de un reciente fallo de la Suprema Corte de Justicia de Buenos Aires 1 trataremos lo concerniente a los aspectos Constitucionales del sistema electoral de la mencionada provincia, lo cual abarca un desarrollo de las cuestiones de fondo sobre la representatividad electoral y los sistemas técnicos que la establecen.

Un sistema electoral es un procedimiento técnico formal determinado por normas legales -que adecuadas a un marco constitucional determinado- dan base fáctica a la consagración de los candidatos que ocuparán los escaños electivos.

Analizando los aspectos axiológicos de los sistemas electorales, se ha dicho que “de ningún modo el sistema electoral es un bálsamo mágico que per se e independientemente de toda una serie importantísima de otros factores, va a poder operar sobre la escena del poder mejorándola y despojándola de sus agentes nocivos. El sistema electoral es uno de los elementos del sistema político y como tal sus características deben compadecerse necesariamente con las particularidades del mismo” 2 y asimismo: “no hay un sistema electoral que objetivamente sea mejor que otro en abstracto, ni mucho menos existe un sistema electoral perfecto. No existe un sistema electoral "inocente" o "neutral", pues todo sistema electoral va a beneficiar a un sector o perjudicar a otro. (…) Resulta ingenuo creer en el diseño de un sistema infalible. Un sistema puede haber sido concebido en su origen para el logro de un objetivo determinado y aún lograrlo, pero con el correr del tiempo es posible verificar cambios en la sociedad, transformaciones, evoluciones o involuciones y que el objetivo buscado por el legislador, sea el valor justicia o sea el valor

1 La causa “Afirmación Para una República Igualitaria c/ Pcia. de Buenos Aires s/ inconstitucionalidad art. 160 CNPBA. 2 Daniel A. Sabsay; "IX Curso Interamericano de Elecciones y Democracia: Democracia Política y Electoral en América La-tina y el Caribe ante el Nuevo Siglo", Expositor en el Módulo nº 2: "La construcción de la sostenibilidad democrática; los sistemas electorales y sus impactos en los sistemas políticos" sobre el tema "Naturaleza de los sistemas electorales y sus impactos en los sistemas políticos Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Instituto Federal Electoral

eficacia, quede lejos de lo pretendido originariamente3 .

No obstante cuál sea el grado de asepsia de un sistema electoral, lo cierto, como ya apuntamos en nuestro primer párrafo, es que el mismo no puede ser incompatible con el sistema de representación cuyas pautas técnicas estén aún en grado de esbozo- prefijadas en la Constitución del Estado.

Concretamente el art. 60 de la Constitución de la provincia de Buenos Aires, en su primer párrafo, establece que "La proporcionalidad de la representación será la regla en todas las elecciones populares para integrar cuerpos colegiados, a fin de dar a cada opinión un número de representantes proporcional al número de sus adherentes, según el sistema que para la aplicación de este principio determine la ley".

cualquiera que se elija

legislativamente, está condicionado por la regla expresamente establecida en el comienzo del artículo.

El

sistema

que

se

utilice

si

bien

puede

ser

En primera medida debemos plantearnos, ¿qué se entiende por proporcionalidad? Si tal entendimiento debe ser hallado en la definición doctrinaria, los antecedentes normativos o bien otras pautas deberán desprenderse de la Constitución provincial.

Por su parte, el artículo 109 de la ley 5109 (t.o. dec. 997/93) prevé que: "Hecha la suma general de los votos computados de cada Sección o Distrito Electoral y las del número de sufragios que haya obtenido cada una de las boletas de los partidos o candidatos, clasificando éstas según la denominación con que fueron oficializadas, la Junta Electoral procederá del modo y en el orden siguiente:

a) Dividirá el número total de sufragios por el número de candidatos que corresponde elegir, según la convocatoria. El cuociente de esta operación será el cuociente

3 Voto del Dr. Eduardo Néstor de Lázzari en la causa de referencia.

electoral;

b) Dividirá por el cuociente electoral el número de votos obtenidos por cada lista, los nuevos cuocientes indicarán los números de candidatos que resulten electos en cada lista.

Las listas cuyos votos no alcancen el cuociente carecerán de representación;

c) Si la suma de todos los cuocientes no alcanzase el número total de representantes que comprenden la convocatoria, se adjudicará un candidato más a cada una de las listas cuya división por el cuociente electoral haya arrojado mayor residuo, hasta completar la representación con los candidatos de la lista que obtuvo mayor número de sufragios en la elección. En caso de residuos iguales, se adjudicará el candidato al partido que hubiere obtenido mayoría de sufragios.

Para determinar el cuociente no se computarán los votos en blanco y anulados".

2. La dilucidación del problema constitucional del sistema electoral consiste en determinar si las disposiciones del art. 109 de la ley 5.109 constituyen una adecuada reglamentación del art. 60 de la Constitución provincial. Si la respuesta es positiva deberíamos entender que se ajustada a sus pautas directrices y que las reglamenta con ausencia de arbitrariedad.

El cuestionamiento técnico se funda en disposiciones tales como la prohibición de participar del reparto a quienes no alcancen el cuociente; la imposibilidad matemática de que el “sistema de asignación por cuociente” produzca bancas vacantes; la adjudicación por residuos de votos; así como la consagración de candidatos al partido que obtuvo mayor cantidad de votos, aún en el supuesto de que no obtuvieran ninguno. Como los partidos que superen el aludido cociente son beneficiados con una banca más por el remanente, existe la eventualidad de que desaparezca un grado de proporcionalidad con la voluntad del pueblo, debido a que los cargos restantes -luego de la aplicación del sistema de adjudicación por cociente y por sobrante- son asignados a la organización partidaria que obtuvo más votos.

De utilizarse otro sistema electoral más afín a la idea de proporcionalidad, muy distinto sería el reparto de escaños electorales.

Es claro que la estricta conveniencia, mérito u oportunidad de adoptar un determinado sistema electoral escapa al control judicial de constitucionalidad el cual debe limitarse a corroborar que el sistema instituido en los arts. 109 y 110 de la Ley Electoral utilice parámetros racionales, proporcionales o matemáticos para reconocer representación a las minorías políticas, en un todo de acuerdo a la regla de proporcionalidad en la representación establecida en la Carta Magna bonaerense.

Debemos hacer pues dos distinciones, por un lado analizar lo atinente a la conformación del piso electoral y por otro el reparto del sobrante electoral. Pero debemos comenzar haciendo un raconto histórico de cómo se instauró la regla de la proporcionalidad en la Constitución de la provincia de Buenos Aires.

II. Antecedentes históricos del sistema electoral bonaerense 4

a) En la Constitución Provincial.

Los principios del sistema electoral proporcional fueron establecidos por la Constitución provincial de 1873, que superó el sistema plateado por la Carta Magna de 1854 que en sus arts. 17, 22 y 23 establecía el sistema de mayorías.

El nuevo régimen, estaba establecido en la sección segunda, capítulo I, arts. 47 a 49 de la referida Constitución. "La proporcionalidad de la representación, será la regla en todas las elecciones populares, a fin de dar a cada opinión un número de representantes proporcional al número de sus adherentes, según el sistema que para la aplicación de este principio determine la ley", expresaba el artículo 49.

Ilustran con precisión el tema las discusiones sobre el temática dadas en los

debates sobre la reforma constitucional 5 . En uno de ellos, llevado a cabo en la Sesión

la teoría de las mayorías de la mitad

más uno, ha sido el tirano del mundo entero. Siempre ha habido una minoría que estuvo privada hasta de la legítima representación que le correspondía en el sufragio y en las deliberaciones de la Asambleas populares. No hace mucho tiempo que esta idea nueva del derecho equitativo, asomó en el horizonte de los pueblos, proclamándose y probándose aritméticamente que en el derecho de los pueblos libres, es preciso que todas la opiniones

estén representadas. (

ordinaria del día 23-VI-1871, se expresaba que "(

)

)

Esta revolución del voto proporcionado, acaba de tener su

sanción en los Estados Unidos. La nueva Constitución de Massachussets la ha aceptado y en todos los Estados Unidos se produce un movimiento favorable en el sentido de adoptar el voto proporcional" 6 .

4 El presente punto sigue los lineamientos tratados en el voto del Dr. Luis Estéban Genoud, en la causa citada.

5 Debates de la Asamblea Constituyente de 1873, Tomo I, pág. 236 y sigtes.

6 Exposición del Convencional Mitre, op. cit.

Otro expositor exhortaba que "(…) se ha salvado la representación de la minorías; [como objeción al proyecto], es que no está ampliamente explicado, que para que la Constitución ofrezca las garantías apetecibles, es necesario que ese principio sea reglamentado y detallado hasta sus más pequeños pormenores, a fin de que no dependa de la acción del Cuerpo Legislativo, que por medio de la reglamentación de ese derecho, venga á anular la representación de las minorías" 7 .

Fue diseñada la base fundamental del sistema de elección focalizado en la mayor división de los distritos electorales, con el objetivo de establecer una representación genuina de los habitantes de las ciudades. Así la población de la localidad, servía de fundamento a la representación proporcional. Mitre expresó que "el principio de población política tiene por base la población y es una de las conquistas más grandes que ha hecho el mundo" 8 .

Por el lado de los cuestionamientos al sistema de representación de las minorías, que tenía por base buscar el "cuociente" entre el número de candidatos y el número de electores, se señaló que era irrealizable desde todo punto de vista; aún cuando efectivamente todas las opiniones y voluntades tenían derecho a ser representadas, se expresaba que jamás se había podido encontrar cual es el medio para hacerlo efectivo. Si los convencionales aceptaban el sistema de Hare que era el que servía de base a la representación proporcional, se obtendría un número de opiniones y de voluntades que no tienen derecho a representación. Se tomó el ejemplo de que si en un distrito había diez candidatos y diez mil electores, cada candidato para optar a su nombramiento tenía necesidad de mil votos. Luego, todos los candidatos que obtenían 800 o 999 votos son elegidos por opiniones que no tenían absolutamente derecho a la representación 9 . En este sentido también se expresó que "la Convención, reconoce

7 Exposición del convencional Elizalde, op. cit.

8 Intervención del convencional Mitre, op. cit., pág. 99

9 Convencional Sáenz Peña, op., cit., Tomo II, págs. 109/110.

prácticamente los inconvenientes de la representación proporcional, y no creo que ella quiera levantar como precepto constitucional, un principio que envuelve una inexactitud flagrante y que es de todo punto de vista irrealizable en su aplicación (…) no se trataba de representar a las minorías, sino que se trataba de representar a todo el pueblo” 10 .

Nos encontramos luego con la Constitución de 1889, la cual presentaba modificaciones en su artículo 52, que incorporaba un segundo y tercer párrafo.

En los debates de la Convención Constituyente de la referida Constitución de 1889, encontramos que las discusiones acerca del sistema electoral concernían a la conveniencia de la división o no del territorio provincial en secciones electorales, modalidades y las formas de confeccionarse los padrones.

El sistema de representación proporcional y su representatividad no fue materia de tratamiento en dicha oportunidad, sino que sobre la base de las conclusiones del texto anterior se precisaron diferentes temáticas del régimen electoral.

En ese orden de ideas, traemos a colación las conclusiones que elaboró Luis V. Varela (Plan de Reformas de la Constitución de Buenos Aires, 1907, Tomo I, pág. 182 y sig.). Allí se expresa que el régimen electoral requería una reforma urgente la cual era aconsejada por la práctica. Expresó que la representación proporcional de todas las opiniones en las asambleas, era la regla más equitativa, más perfecta, más democrática y más científica. Sobre el sistema del Cociente electoral, ideado por Hare, modificado por Borely, y comentado y reformado por otros, expresó que “tiene la indiscutible ventaja de hacer que los cuerpos parlamentarios sean el reflejo, en pequeño, del estado de la opinión del cuerpo electoral, en el momento del comicio. Así lo entendieron los constituyentes de 1873; y, por ese motivo, lo escribieron en la constitución, queriendo dar a la representación proporcional la consagración de su permanencia en la Constitución, sin que la ley pudiese

10 Convencional Encina, op. cit., págs. 119/120

destruir ni modificar sus bases. Y, sin embargo, ese sistema electoral no ha dado entre nosotros el resultado que de él se esperaba. No sólo no ha servido para dar representación proporcional a la opinión pública, sino que ni siquiera ha llegado a dar representación a las minorías (…) Tanto el sistema de Hare, como el de Borely, como cualquier otro que busque la representación proporcional de la opiniones en las asambleas, parten de la base ineludible de que esas opiniones están representadas por partidos políticos, que cuentan con electores disciplinados".

Yendo luego a la Constitución de 1934 -donde se introdujo la Junta Electoral (art. 49; v. art. 74, ley 3489) y se facultó a la Legislatura a autorizar el sufragio a la mujer (art. 46)- se modificó el art. 47, agregando un párrafo y dejando presente el propósito de mantener la regla de la proporcionalidad 11 .

Con respecto a la Constitución sancionada en 1946, la misma elimina el articulado referido al sistema de representación proporcional y se sujeta a las directivas de una ley electoral uniforme a dictarse para toda la Provincia (según su art. 42).

Avanzando luego en el tiempo, tenemos la sanción de la Constitución de 1994 en la cual su artículo 60 determina que: "(…) La proporcionalidad de la representación será la regla en todas las elecciones populares para integrar cuerpos colegiados, a fin de dar a cada opinión un número de representantes proporcional al número de sus adherentes, según el sistema que para la aplicación de este principio determine la ley", tal como fuera concebido por el art. 49 de la Constitución sancionada en el año 1873.

b) En las leyes electorales

11 Debates de la Convención Constituyente de 1934, Tomo II, 10ma. Sesión del 15-XI-1934, pág. 506 y ss., exposición del convencional Arce.

El sistema para la aplicación del principio de representación proporcional debía determinarse por la Legislatura, de acuerdo a lo prescripto por la Carta Magna provincial.

La ley 3489, dictada en 1913, prescribía en su art. 83 que: "Hecha la suma general de todos los votos computados de cada sección y del número de sufragios que haya obtenido cada una de las listas de candidatos, clasificando dichas listas según la denominación que les hayan dado los sufragantes, la Junta Electoral procederá del modo y en el orden siguiente: 1. Dividirá el número total de sufragantes por el número de senadores o diputados que corresponda elegir a la sección, según la convocatoria. El cociente de esta operación será el cociente electoral. 2. Dividirá por el cociente electoral el número de votos obtenidos por cada lista. 3. Los nuevos cocientes indicarán el número de candidatos que resulten elector de cada lista. Las listas cuyos números de votos no alcancen al cociente no tendrán representación. 3. Si la suma de todos estos cocientes no alcanzaren al número total de representantes que comprende la convocatoria, se adjudicará un candidato más a cada una de las listas cuya división por el cociente electoral haya arrojado mayor residuo, hasta completar la representación. En caso de residuos iguales se procederá por sorteo”. El subrayado me corresponde.

En cuanto al art. 84, estableció que para designar candidatos electos de cada lista, la Junta procedería de esta manera: haría la suma de los votos obtenidos por cada candidato, sin acumularle en ningún caso los que tuviera en otra lista. Si un candidato hubiese sido votado en más de una lista, se le eliminaría de las listas en que tuviese menor número de votos en proporción al total de las listas. Se proclamarían electos a los candidatos que hubiesen obtenido el total de sufragios de la lista, y en seguida a aquellos que no hubiesen tenido con ese total una diferencia mayor que la mitad del cociente; si excediesen los candidatos en esas condiciones al número que le corresponde a la lista, se eliminarían por sorteo los que excedieran. Si con la operación anterior no hubiese

resultado integrada la representación, se completaría ésta, sorteándose a los demás candidatos de la lista.

Luego el sistema electoral así implementado, recibió distintas modificaciones, entre las más trascendentes, las establecidas por las leyes 3552, 3648, 3696, 3769, 3797, 3925, 4095, 4106, 4108, 4185, 4201, 4202 y 4267.

Fue la ley 4316, sancionada en 1935, la que estableció la utilización del mismo método de representación proporcional, con modificaciones en su redacción.

Dicha ley elimina la previsión del art. 84 y para resolver el conflicto sobre los residuos iguales, determina que se adjudicaría al candidato del partido que hubiera obtenido mayoría de sufragios, en lugar del sorteo (según su art. 109 inc. C, el subrayado me pertenece).

Se evidencia entonces un modo de resolución diferente para el caso de que la suma de todos los "cocientes" no alcanzaren al número total de representantes, con lo cual se determinó que se adjudicaría un candidato más a cada una de las listas cuya división por el "cociente" hubiese arrojado mayor residuo, hasta completar la representación con los candidatos de la lista que obtuvo mayor número de sufragios (art. 109 inc. c).

Y para el caso de que ningún partido político llegare al "cuociente electoral, se tomaría como base el cincuenta por ciento del mismo, a los efectos de adjudicar la representación” (según el art. 110).

La ley 5109 de 1946 reiteraba en su art. 109 la redacción de su antecedente previo. De los debates parlamentarios en la Cámara de Diputados de dicha ley se evidencia la voluntad de superar el sistema electoral a nivel de los municipios bonaerenses,

establecido por la ley 4316, que infringía el principio de representación proporcional 12 . El miembro informante de la Comisión Bicameral decía a este respecto que: "Generalmente se interpreta la idea de la proporcionalidad como indisolublemente vinculada al sistema de la representación por cociente de las diversas bancas a llenar. Es el denominado sistema Hare, el que hasta ahora ha regido en la Provincia y el que, según estas consideraciones, un poco ligeras que deducen nuestros impugnadores, es la única que encuadra perfectamente en estas disposiciones" 13 .

Asimismo, advertía que: "El cociente electoral, en lo que se refiere a legisladores provinciales y consejeros escolares, queda tal cual está legislado actualmente. El Capítulo XVI no introduce modificaciones. Es necesario un cociente electoral como mínimo para obtener la representación. La fracción que no llegue a ese cociente electoral se quedará sin representación. Aquí señor Presidente, hago una acotación marginal para vincularla con la objeción constitucional que había considerado al comienzo de mi disertación. Si pueden quedar numerosos grupos de opinión, por no llegar al cociente, sin obtener ninguna representación en cuerpos colegiados, significa ello que el sistema que habitual y tradicionalmente se considera consubstanciado con la idea misma de proporcionalidad, también adolece de una seria falla, y no es necesario remontarse a consideraciones muy teóricas, porque sabemos que en la adjudicación de los senadores, en la última elección del 24 de febrero, el distrito capital y la séptima sección electoral dieron buena prueba de ello. Un partido político que había obtenido el 33% de los votos se adjudicó la totalidad de la representación, quedando excluidas totalmente las demás fracciones que en conjunto constituían la mayoría. Significa que en la formulación de un sistema legal siempre se van a producir casos que lleven a desvirtuar la exigencia constitucional. Las exigencias y los principios, si los respectamos y reconocemos, pero en la formulación práctica, legal, siempre van a quedar algunos casos que dejen serias dudas

12 Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados, 7ma. sesión, 29-X-1946, págs. 3051/3052

13 De la intervención del diputado Parera, op. cit., pág. 3053

con respecto a la constitucionalidad; y nosotros, que sabemos que la Constitución es un instrumento de gobierno, no un resorte académico al que debe fríamente ajustarse el legislador para ver si están o no encuadradas dentro de sus disposiciones las que piensa dictar; nosotros, hombres de gobierno, debemos zanjar estos inconvenientes con el espíritu, la buena intención y las altas consideraciones políticas y sociales que deben inspirarnos y movernos en toda nuestra actuación" 14 .

La temática electoral fue reformada luego por las leyes 5.175, 5.644, 5.656, 6.013, 6.222, 6.223, 6.224, 6.698, 6.757, 11.019, 11.024, 11.071, 11.154, 11.480, 11.550, 11.551, 11.584, 11.610, 11.700, 11.733, 11.833, 12.312, 12.915, 12.926, 13.082 y 13.640, sin trastocar los dispuesto por el artículo 109.

Por último y como reflejo de las dudas constitucionales que plantea esta temática traemos de nuevo a colación las palabras consignadas en la exposición del miembro informante de la Comisión Bicameral que auspició la sanción del la ley bajo examen: "Las exigencias y los principios, sí los respetamos y reconocemos, pero en la formulación práctica, legal siempre se van a producir casos que dejen serias dudas con

"Todo lo que podamos conseguir en ese sentido,

colmará con exceso nuestras aspiraciones. Si alguna deficiencia surge, estamos dispuestos

respecto a la constitucionalidad (

)";

a corregirla

15 ".

14 Diputado Parera, op. cit., pág. 3059.

15 Diario de sesiones Cámara de Diputados, citado.

IV. Los sistemas electorales de representación política

A los fines de que el candidato elegido obtenga el cargo al cual se postulo, los votos que lo legitiman están condicionados -para que ese fin se cumpla- a que una cantidad específica de los mismos esté en consonancia con el sistema de asignación de los escaños.

Existe una variedad de procedimientos que regulan la modalidad de designación de los cargos electivos. La doctrina explica que los mismos corresponden a dos criterios polares, el mayoritario y el proporcional, cuyos principios fundantes y efectos políticos sobre la organización estatal son distintos.

Por medio de la utilización del sistema mayoritario el cargo se adjudica al candidato que obtuvo más votos en un distrito electoral determinado, mayoría que puede ser relativa o absoluta, y que tiende a la conformación de una opción mayoritaria.

En cuanto al criterio de la proporcionalidad se otorga a cada partido político un peso proporcional al número de adhesiones logradas en el acto eleccionario, a fin de alcanzar una correspondencia entre los porcentuales de votos y los escaños asignados a cada organización partidaria.

Existe un tercer método por medio del cual se utilizan elementos procedentes de una u otra alternativa, dando origen a fórmulas mixtas o sistemas que se relacionan en mayor o menor forma con alguno de los dos esquemas ya mencionados.

IV.1. El método de la proporcionalidad

Yendo al criterio de la proporcionalidad -que es el que interesa a este

artículo-, se encuentran en el mismo distintas categorías que oscilan entre altamente

impuras y puras 16 , o bien entre sistemas de representación proporcional legal 17

con barrera

De caracterizarse como:

acuerdo

a

esta

clasificación

los

distintos

subsistemas

pueden

i. Representación proporcional pura en la que la proporción de votos

logrados por un partido y la proporción de mandatos que por ellos le corresponden, aproximadamente, coinciden. La proporción tiende a ser idéntica. No existen barreras legales directas (umbrales mínimos) o indirectas (tamaño de las circunscripciones) que alteren el efecto proporcional y, por lo tanto confieran, cierta presión psicológica sobre los votantes de acuerdo con cálculos del denominado “voto útil”;

 

ii.

Representación

proporcional

impura,

es

la

que

por

medio

de

barreras

indirectas

(por

ejemplo

la

división

del

territorio

en

un

gran

número

de

circunscripciones de tamaño pequeño o mediano), se impide un efecto proporcional inmediato que iguale el porcentaje de escaños con el de votos. Se establece que existe la tendencia de que cuanto más fuertes sean esas barreras, de acuerdo con variaciones en el tamaño de las circunscripciones electorales, tanto mayor será el efecto psicológico concentrador que tendrán sobre el comportamiento de los votantes.

iii. Representación proporcional con barrera legal, método que limita el número de partidos con posibilidad de acceder a una representación parlamentaria de su electorado por medio de una barrera inicial, afectando también potencialmente la decisión del votante, ya que restringe a aquellas formaciones políticas que cuentan con

16 Sartori, Giovanni; "La influencia de los sistemas electorales", Cuadernos de CAPEL, San José

1988, pág. 19.

17 Nolehn, Dieter, ob. cit. págs. 15/16

posibilidades reales de superar esa barrera, por medio de una distribución de la totalidad de los escaños de manera proporcional entre los partidos que lograron una determinada meta.

De lo hasta aquí consignado, se deduce la dificultad de considerar al sistema de escrutinio proporcional como algo perfectamente delimitable, de modo unívoco, en todos sus contornos o modalidades, ello sin perjuicio de que la eventual existencia de formas extremadamente impuras atente contra la esencia de proporcionalidad.

Si bien el método del sistema proporcional es ecléctico, por centrarse en una coexistencia de métodos y no un método definido, lo indudable es que todo sistema proporcional busca una cierta adecuación entre los votos recibidos y los escaños o bancas adjudicadas.

Y ello reviste singular relevancia ya que el art. 60 de la Constitución provincial -en el que se asienta el cuestionamiento formulado por el accionante al art. 109 de la ley 5.109 (t.o. 1993)- deja librado al legislador la determinación de sistema electoral que considere conveniente en el marco de las reglas de tal esquema representativo.

De modo que, no ha pretendido clausurar la regulación en la materia mediante la introducción de un sistema puro de representación proporcional, entendiéndose por tal aquél en el que la adjudicación de bancas sea perfectamente proporcional al resultado electoral, es decir, mediante una congruencia exacta entre votos obtenidos por cada agrupación política y los escaños otorgados a cada una de ellas. Ahora bien, queda latente analizar si todos los supuestos reglados no desvirtúan incluso la idea de la proporcionalidad impura y con ello falsean así la manda constitucional.

V. Definiciones técnicas sobre la representación proporcional.

El término "cociente" fue introducido en los textos constitucionales de 1873 y mantenido en las leyes electorales hasta la actualidad, con idéntico sentido.

Más

allá

del

valor

simbólico

que

conlleva

y

de

cualquier

cuestión

ontológica, esencialmente significa que es el resultado de una división matemática.

Para establecer la relevancia práctica del término, debemos adentrarnos en la temática del gobierno representativo. Cuando se argumenta que es la mayoría la regla primordial de todo gobierno representativo, se expresa una fórmula mediante la cual se decide la voluntad de la mayoría del pueblo en la elección de sus funcionarios, y de éstos derivará la sanción de las leyes. Sin embargo ello así planteado, excluye a las minorías de la representación política 18 .

Todos los ciudadanos de la provincia poseen el derecho a ser representados, y esto se realiza, en proporción a la suma de las voluntades, según el principio de igualdad democrática. La soberanía, fuente de la representación, pertenece en teoría y en conjunto a toda la provincia, que la ejerce por medio de los electores, los que reciben de la ley la suma de la soberanía, en cuanto a su ejercicio y con los mismos caracteres de totalidad e individualidad. Si concebimos así la representación, entonces la deberemos materializar mediante los sistemas electorales que tienen por principio la proporcionalidad. Consecuentemente, en nuestra provincia se produce un desplazamiento del principio de los sistemas de mayorías, en lo que se refiere a la composición de los cuerpos legislativos.

Desde la óptica legislativa, en el sistema de representación proporcional desaparece en principio -y analizado en abstracto- toda antítesis de mayorías y minorías,

18 En este sentido, Joaquín V. González, "Manual de la Constitución Argentina", Ángel Estrada, Buenos Aires, 1980, pág. 291.

puesto que el resultado de una elección tiene por finalidad lograr la participación de todas las voces políticas, haciendo justicia a cada uno de los partidos en proporción a su caudal electoral, al quantum de los votos emitidos a su favor. Es en la composición del parlamento donde se debe reproducir con la mayor claridad la imagen de los grupos políticos en que se divide la población, como coadyuvantes a la lógica de la conformación de la mayoría definitiva 19 .

Es básico en una análisis de la esencia del régimen en examen, que se abandone una idea de “totalidad”, la cual debe ser reemplazada por otra de “parcialidad”, que lleva a la exigencia de que para ocupar varios puestos, cada partido debe estar representado en proporción a su propia fuerza numérica, y que para que cada partido tenga una representación adecuada, se exige la renuncia a la idea de que es el pueblo en su mayoría quien elige su cuerpo representativo, considerado como unidad. Se busca, entonces, que el sujeto de la elección no sea “el” cuerpo electoral, sino cuerpos electorales parciales 20 .

Por lo tanto, la finalidad del sistema proporcional -o de representación proporcional y por oposición al sistema de mayorías- es que el cuerpo representativo constituya una imagen fiel de todos los partidos, los deseos y las concepciones del cuerpo electoral. Esa finalidad, presenta inconvenientes en su materialización.

Fundamentalmente, por la incidencia del principio de la democracia indirecta, no pueden estar representados parlamentariamente todos los partidos políticos, por lo cual, la generalidad de sistemas que comulgan con la tesis anunciada, establecen un “límite inferior”, es decir un mínimo de sufragios con los que debe contar cada grupo para colocar a un candidato en una banca.

19 En este sentido, ver a Hans Kelsen, "Teoría General del Estado", Ed. Labor, 1934, pág. 439

20 Según Hans Kelsen, op. cit. pág. 440

Esa base mínima de sufragio con que se debe contar para ganar un escaño legislativo es lo que se denomina como “cociente electoral” y su determinación es la clave para distribuir entre los competidores en las elecciones los cargos a cubrirse.

Llegamos así al problema técnico más importante de la representación

proporcional.

3. Analizando de lleno la temática técnica, diremos en principio que quedan excluidos los métodos proporcionales o matemáticos que se fundan en los sistemas de “Droop” 21 y de “Imperiali” 22 . El modelo adoptado por el cuerpo legal es el denominado “Hare”, con las indicaciones propuestas por Borely.

Desde un punto de vista abstracto, dicho modelo nos otorga una base racional para concebir la representación del cuerpo electoral.

El problema del modelo “Hare” en la práctica concreta se produce cuando los partidos no obtienen un número de sufragios que sea múltiplo exacto del cociente electoral. Su consecuencia es que una o más representaciones queden sin cubrirse. Por ello, para zanjar esta cuestión, la ley adopta un sistema complementario para tratar los saldos electorales y atribuirlos a los partidos.

A modo de breve digresión, podríamos anotar que el sistema denominado de “D'Hondt”, no utiliza en su esencia otra operación que no sea la del cociente electoral,

21 La fórmula del cociente Droop se utiliza para calcular el número mínimo (o cuota) de votos que

se requieren para obtener un escaño utilizando el sistema electoral de representación proporcional

de tipo método del resto mayor o voto único transferible. Favorece a los partidos mayores,

generalmente habrá menos candidatos elegidos por cociente que escaños disponibles. Los escaños faltantes se suelen repartir por un sistema como el método del resto mayor.

22 Sistema de representación proporcional que se utiliza para calcular el número mínimo (o cuota)

de votos que se requieren para obtener un escaño. Es de tipo de voto único transferible o método del resto mayor. Es el sistema proporcional que más favorece a los partidos mayoritarios. Se utiliza

actualmente en Ecuador (desde 2004). Anteriormente fue usado por Italia (1956-1991).

solo que a diferencia del sistema provincial, establece de un modo distinto los resultados

electorales a partir de la obtención de una cifra divisora común o cifra repartidora.

El sitema ideado por el matemático belga Victor D'Hondt funciona de la siguiente manera: Tras escrutar todos los votos, se calcula una serie de divisores para cada lista. La fórmula de los divisores es V/N, donde V representa el número total de votos recibidos por la lista, y N representa cada uno de los números enteros de 1 hasta el número de cargos electos de la circunscripción objeto de escrutinio. Una vez realizadas las divisiones de los votos de cada candidatura por cada uno de los divisores desde 1 hasta N, la asignación de cargos electos se hace ordenando los cocientes de las divisiones de mayor a menor y asignando a cada uno un escaño hasta que éstos se agoten.

4. Todos los procedimientos técnicos no puede prescindir de otros

elementos que inciden en el método de cociente y su complementario. A su vez, esos

elementos pueden combinarse entre sí de distinta manera provocando efectos que

también difieren 23 .

Los elementos básicos del sistema proporcional son los siguientes: las

circunscripciones electorales, las candidaturas, -unipersonales o por "lista"-, los

procedimientos de votación -uno o más votos por elector-, y los métodos de cómputo para

convertir votos en bancas -del divisor, del cociente electoral, entre otros- 24 .

A su vez, existen factores que no se vinculan directamente con las fórmulas

matemáticas utilizadas para arribar a la justa representación proporcional, pero tienen la

potencialidad de incidir en la distribución concreta de los cargos y pueden relativizar los

principios constitucionales. Ellos son el sistema de partidos políticos, la división en distritos

o secciones, en donde existen dispares cantidades de población y en los cuales -a su vez-

se desempeñan grupos políticos iguales y distintos a los de los restantes, dichas secciones

electorales representadas en relación directa con la densidad socio-demográfica

23 Nohlen, Dieter: "Sistemas Electorales y Partidos Políticos", Ed. Fondo de Cultura Económica,

México, 1998, pág. 35 y sgtes.; Sartori, Giovanni: "Elementos de Teoría Política", Ed. Alianza, México 1992, págs. 243 y sgtes.; Lijphart, Arend: "Sistemas Electorales y Sistemas de Partidos", Ed. Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1995, págs. 41 y sgtes.

24 Nohlen, Dieter: op. cit., pág. 52 y sgtes.

constituyen un elemento sensible de indudable incidencia. Deben también considerarse la cantidad de cargos en disputa por cada distrito, que no son los mismos en todos los departamentos. Por último encontramos también la incidencia del sistema bicameral, esto es con una cámara de diputados y otra de senado-res que poseen atribuciones y competencias propias y que se eligen con idénticos criterios de representación. Todos estos otros elementos contingentes, tienen una importante incidencia en la composición del cuerpo parlamentario, y yendo al texto legal, no se vinculan directamente con la previsión del art. 109 de la ley 5109.

5. Existe otro método que si bien es subjetivo, tiene utilidad para tratar de descubrir el grado de justicia del método a emplear. Dicho método “realista” es el que se obtiene a través del estudio de ciertas pautas -realistas- que hilvanan un criterio de evaluación del grado de idoneidad y eficacia de los sistemas electorales en función de su representatividad. Debe permitirnos verificar si los métodos reflejan adecuadamente los intereses sociales y opiniones políticas en los sectores legislativos, es decir, la representación concreta de todos los distintos grupos de personas que integran el electorado como también la representación más o menos proporcional de las fuerzas sociales y políticas, equivalente a una relación equilibrada entre votos y cargos a cubrirse. Debe permitir medir la aceptación de los resultados de las elecciones, del sistema político democrático y del sistema mediante el cual se reparten los cargos. Ello no conduce a otro lugar que el de observar si dicho sistema sirve para unir o, por lo contrario, para desunir a la Provincia.

Es decir, más allá de las mandas constitucionales y de cómo quede integrada en la Legislatura la voluntad del electorado, el sistema electoral tributa, también, a la esencia misma de la cohesión social. Bajo tal mirador, surge como dato accesorio, que los medios de comunicación suelen emplear el grado de abstencionismo como parámetro para medir la legitimidad de un sistema político.

VI. Breve referencia de hermenéutica

La primera regla para la interpretación de las leyes es dar pleno efecto a la

intención del legislador 25 . La primera fuente para determinar esa voluntad es la letra de la

ley 26 , así como los jueces no deben sustituir al legislador sino aplicar la norma tal como

éste la concibió 27 .

La necesidad básica que surge es determinar el grado de proporcionalidad del sistema electoral reglado por la Constitución provincial. Pero frente a la indeterminación de tal grado, deberemos atenernos a la utilización del vocablo “proporcionalidad”, en cuanto a asegurar un grado razonable de la misma con el límite en no poder desnaturalizar el concepto. Por ende, cualquier reglamentación en un sentido notoriamente contrario a la idea de proporcionalidad, por medio de una ley de efecto electoral de representación notoriamente impuro y más próximo a la regla de mayoría que a la de proporcionalidad, devendrá en inconstitucional. Ello aún cuando el mismo sistema de representación proporcional sea por concepto mismo heterogéneo en cuanto a las distintas formas empleadas.

25 Fallos 302:973 de la SCJBA

26 Fallos 299:167 de la SCJBA

27 Fallos 300:700 de la SCJBA

VII. Los aspectos inconstitucionales

1. A los efectos de evaluar la constitucionalidad del régimen electoral hay

que justipreciar el grado de adecuación de lo preceptuado por la Carta Magna con

respecto a lo dispuesto por la ley provincial, en primera medida teniendo en cuenta las

definiciones conceptuales antedichas. A dichos extremos habrán de añadirse pautas y

criterios de razonabilidad crítica desde los preceptos legales que regulan lo objetado. El

análisis de razonabilidad es el límite al que se halla sometido para su validez constitucional

todo el ejercicio de la potestad pública 28 , el que comprende a la actividad legislativa.

Junto con ello, debe respetarse el debido proceso sustantivo, el que

constituye un tipo, patrón o módulo de justicia para determinar dentro del arbitrio que

deja la Constitución al legislador, lo axiológicamente válido para reglamentar esos

derechos 29 .

Para que se cumpla la garantía de razonabilidad, se necesita que existan los

siguientes elementos: circunstancias justificantes, fin público, adecuación del medio

utilizado para su obtención y ausencia de iniquidad manifiesta 30 .

2. En este orden de ideas, teniendo presente las reglas de interpretación

antedichas, podemos proceder a la realización concreta del análisis de constitucionalidad.

El art. 109 de la ley 5109 determina el procedimiento a realizar por parte de

la Junta Electoral, una vez hecha la suma general de los votos computados y de los

sufragios obtenidos por cada grupo político de cada Sección electoral.

28 Conforme a la causa "Falocco", sentencia del 7-X-1997.

29 Juan Francisco Linares, "Razonabilidad de las Leyes", editorial Astrea.

30 Este criterio se halla consignado, por ejemplo, en las causas I. 2130, "Rossetti de

Blanco", sent. del 28-IX-1999; I. 1499, "Fiscal de Estado", sent. del 9-III-1999; I. 2009, entre

otras.

Deben obtener el coeficiente -llamado cociente electoral- dividiendo el número total de sufragios por el número de cargos a ocupar (según el inc. a, art. 109 cit.).

Luego se utiliza ese resultado para efectuar una nueva división, está vez sobre el número de votos obtenidos por cada lista. Así obtendremos la cantidad de candidatos electos por cada grupo partidario (según el inc. b, art. 109 cit.).

Lo precedente concierne al sistema "del cociente": la distribución entre cada lista de candidatos de las preferencias que el electorado ha volcado en ellas y a partir de allí repartir los cargos a ocuparse. Hasta aquí, se trata de una operación aritmética que no surge inadecuada a las pautas constitucionales o como infractora a las mismas, ya que se basa en las leyes lógicas de las operaciones matemáticas y respeta toda la idea básica de “proporcionalidad”.

3. Seguidamente, la ley establece que las listas que no alcanzaren el coeficiente o cociente electoral no obtendrán ninguno de los cargos en disputa (según el inc. b, del art. 109 cit.).

Dicha disposición del legislador, crea así un requisito para acceder a la representación: la norma establece una condición de mínima que se debe cumplir para acceder a un cargo vacante. No deja posibilidades o alternativas de utilizar los votos obtenidos por debajo de ese piso, barrera o requisito mínimo, de forma definitiva.

De manera tal que las voluntades expresadas a favor de uno o de varios partidos políticos que incumplan con la condición antedicha, no podrán obtener participación en la composición de la legislatura provincial, cualquiera sea la cantidad de sufragios que computen en conjunto o el porcentaje de la población que éste represente.

4.

Teniendo en cuenta la realidad concreta, en la mayor parte de las

elecciones, la operación matemática no establece múltiplos exactos, lo que tiene como consecuencia que no se llegue al número total de representantes a cubrir (según inc. c, art.

109, ley cit.).

La respuesta de la ley ante esta situación es crear un mecanismo complementario, para el tratamiento de los saldos o residuos electorales que no alcanzaren al coeficiente o cociente. Dicho mecanismo se reserva para las listas que superaran el umbral fijado, sin considerar el número de votos que constituyan ese excedente por el cual se adjudica un candidato más a cada una de las listas cuya división por el cociente electoral haya arrojado mayor residuo, hasta completar la representación con los candidatos de la lista que obtuvo mayor número de sufragios en la elección.

5. En síntesis, el art. 109 de la ley 5109, instituyó un sistema primario de

selección a través del coeficiente o cociente electoral y luego un procedimiento distinto subordinado a aquel- para asignar los cargos no cubiertos, al piso o barrera atribuido a aquellas listas que no alcanzaren el requisito mínimo de votos.

6. Por lo tanto, debemos centrar el análisis de constitucionalidad en el inc. c

del art. 109 de la ley 5109, en cuanto establece una barrera o piso electoral. Este tipo de exigencia se vincula necesariamente con el principio de representación indirecta de la

población.

Del texto constitucional, surge que no se prohibió ni autorizó la implementación de obstáculos electorales. Académicamente este tipo de limitaciones no son elementos de las fórmulas aritméticas que pretenden consagrar el principio de representación, ni hacen a su esencia, sino que por el contrario, parecen -mediante un uso desentendido e irrazonable- negarlo.

Los criterios proporcionales, son afines a garantizar la presencia parlamentaria de cada opción política, dando así forma jurídica a la expresión del pluralismo en la sociedad.

Las barreras electorales, tienen la potencialidad de alterar de manera significativa la asignación de los cargos a cubrirse, impactando de manera principal y directa con la representación que exige el texto constitucional.

La justificación brindada sobre las mismas ha sostenido que la utilidad de dichos límites consiste en favorecer la toma de decisiones en el ámbito legislativo. Con ese criterio práctico se pretende fundar la constitucionalidad del piso electoral. La razonabilidad que le sirve de sustento declama que la gobernabilidad exige la participación política plural, pero también que una representación atomizada no elimine la posibilidad de gobernar o, cuando menos, la posibilidad de hacerlo eficientemente.

7. Sin embargo, el sistema complementario para asignar los cargos no cubiertos, al piso o barrera atribuido a aquellas listas que no alcanzaren el requisito mínimo de votos es un procedimiento que no solo resta toda y absoluta representación a los grupos políticos que no cubran la cuota obtenida por el coeficiente, sino que tampoco determina ninguna alternativa razonable a tales voluntades expresadas en los sufragios- pues no tendrán ninguna utilidad a los fines de la representación, sin importar su cantidad o virtualidad representativa del electorado. Ello no implica que toda barrera electoral, sea infractora de la Constitución, pues es sabido que no hay derechos absolutos, toda vez que éstos se garantizan en su goce conforme a las leyes que reglamentan su ejercicio, sino que las mismas deben responder -el restringir derechos- a fundados y concretos criterios de razonabilidad, que permitan el cumplimiento de la regla de proporcionalidad que reclama el art. 60 de la Carta Magna provincial.

8. La Constitución provincial fija dos directivas esenciales: a). el art. 58 que dice que la representación política tenía por base la población y; b). el art. 60 que norma que la proporcionalidad de la representación sería la regla en todas las elecciones populares para integrar cuerpos colegiados.

Siendo conforme se ha dicho que la regla proporcional surge como un método antitético del sistema mayoritario. Ello cuando más se trata de la composición de los cuerpos legislativos.

Desterrados entonces los procedimientos de mayorías, no existe explicación válida mediante la cual se pueda asimilar al sistema proporcional cuando mediante el inciso c del art. 109 se asigna por simple mayoría, cargos electivos a partir de saldos electorales menores al piso fijado por el coeficiente, para luego -en caso de aún quedar escaños- atribuirlas a la lista que obtuvo mayor cantidad de sufragios.

Ello debido a que el sistema complementario adoptado, contiene en esencia el germen del sistema mayoritario que reparte los cargos vacantes por simple mayoría, comenzando por la lista que más votos obtuvo, la que luego -además- puede tomar toda la representación no cubierta.

Tal adjudicación no tiene la adecuación necesaria a la manda contenida en el art. 60 de la Constitución provincial.

Porque si la Constitución estable el sistema de la proporcionalidad de la representación, claramente y en consonancia con los antecedentes legales e históricos reseñados, todo el procedimiento debería respetar esa sistema, y no solo una parte de éste, para luego imponer un mecanismo mayoritario.

los distintos grupos políticos que no

alcanzaron a cubrir el requisito mínimo, que en ocasiones puede ser superior al saldo o residuo electoral -por imperativo legal- quedaran excluidos totalmente del cómputo.

Ello

se agrava

si

se

añade que

Incide también el impacto de la barrera electoral, que aparece como irrazonable a partir de la directiva del art. 58 de la Carta local.

Es que en definitiva lo que debe ser objeto de la representación no son las mayorías partidarias sino la población.

En tal contexto aparece infraccionada la garantía de razonabilidad desde que no existen en el sistema creado por el inc. c del art. 109 de la ley 5109 circunstancias justificantes para asignar a las listas que superaron el umbral del coeficiente, cargos vacantes con sobrantes electorales menores al piso fijado por el cociente.

Menos aún puede presentarse con sensatez, que luego de asignados los cargos según los sobrantes, se complete la representación a favor de la lista que mayor cantidad de votos obtuvo.

Tampoco tal adjudicación responde, como quedó evidenciado, a lograr la eficacia del sistema, ello desde que tal concepto tiene cabida en las disposiciones constitucionales y de que en lo parlamentario no puede jugar el concepto de la voluntad estricta de las mayorías, toda vez que es un concepto propio del poder ejecutivo y ajeno a la idea republicana.

No existe justificante expreso en función de la proporcionalidad de la representación, la ausencia total e indiscriminada de participación a los sectores que no alcanzaron el número de votos exigido por el cociente electoral (según el inc. b in fine, art. 109, ley 5109).

La ley transgrede las previsiones constitucionales para internarse en un corporativismo político que favorece a los partidos más fuertes. En lugar de tutelar derechos de ciudadanos, tutela los de los partidos más fuertes.

La conjugación de los aspectos señalados conlleva a la necesaria infracción

del texto de la Constitución y torna inconstitucional la previsión del art. 109 inc. C de la ley

5.109.

VIII. La incidencia de la nueva ley 14.086

La nueva ley 14.086 resulta en consonancia con lo aquí planteado referido a las elecciones internas de los partidos políticos. El legislador provincial, mediante el citado cuerpo legal, estableció el régimen de elecciones primarias, abiertas, obligatorias y simultáneas para la selección de candidatos a cargos públicos electivos para todos los partidos políticos.

De los fundamentos que informan el texto sancionado, se puede extraer que la finalidad perseguida consiste en la recuperación del sistema electoral, determinando herramientas que permitiesen superar las "falencias y debilidades del sistema político".

Según el art. 14 de la citada ley, se estableció que para la conformación final de la lista de candidatos a cargos de Senadores y Diputados provinciales, sería determinada por el sistema D'Hondt entre todas las listas partidarias que hubieren participado y obtenido, como mínimo, el 10% de los votos positivos de la agrupación política correspondiente.

]De manera tal que el Legislador provincial, ha variado el sistema contenido en la ley 5.109 para las cuestiones atinentes al régimen de elecciones primarias en los partidos políticos, contribuyendo así a la recuperación del sistema electoral.

En los debates parlamentarios originados en la Cámara provincial de senadores se evidencias dichos objetivos. El senador Federico Scarabino, expresaba que:

"En el proyecto en tratamiento, nosotros planteamos que, en las elecciones internas primarias, la integración de las distintas listas que compiten se produzca a través del sistema D'Hondt, que -como ustedes saben- es un sistema que tiene vigencia a nivel nacional para las candidaturas de los diputados nacionales. Ese sistema permite reflejar, en general, con bastante aproximación, el resultado electoral a la hora de repartir los cargos.

(…) En materia electoral, hay varios principios rectores que uno tiene que mirar al momento que va a definir qué proceso o régimen electoral va a elegir. Hay un constitucionalista argentino que dice que hay tres principios básicos que rigen la definición o la elección de un régimen electoral. El primer principio es el de la inmediación; es decir, que, cuando uno tiene que elegir un régimen electoral, tiene que pensar qué mecanismo o qué sistema puede hacer que el candidato esté más cerca del ciudadano que lo vota. El segundo principio es el del reflejo de la realidad. Es decir, que un sistema electoral que sea bueno tiene que tender a que el reparto de los cargos sea el reflejo, lo más certero posible, de cómo fue la votación decidida por la comunidad. El tercer principio rector es que también un sistema electoral debe permitir que el que gana pueda gobernar. En la armonía entre estos tres principios podemos definir a un sistema electoral como mejor o peor. Muchas veces van chocando estos principios. Hay sistemas electorales que profundizan uno de estos principios y que chocan con el otro. Entonces, la armonía de este tipo de situaciones nos obliga a ir pensando en modificaciones para lograr un sistema perfectible.

Lo que nosotros estamos proponiendo para este reparto de las listas internas implica de alguna manera un criterio que, a nuestro entender, es bastante más equitativo de la representatividad del sistema D'Hondt. Ustedes me van a preguntar qué pasa con el sistema D'Hondt en la elección general, por qué no hemos podido avanzar. Es cierto que quien habla, al igual que otros compañeros, pensamos que el sistema D'Hondt también debería ser instalado en la elección general, pero este pensamiento, que puede ser el de algunos compañeros, es cierto y, hay que decirlo, no es, en el caso de nuestro partido, un pensamiento todavía generalizado o definido en su conjunto. Nosotros somos orgánicos y sabemos que todos los procesos electorales y las leyes electorales son perfectibles. Para llegar a este pequeño esfuerzo que, tal vez, va a posibilitar un mejoramiento del sistema electoral y de la representatividad de los partidos políticos, nos

sigue costando conseguir consenso; nos cuesta, en nuestro caso, con nuestros compañeros, y también les cuesta a los partidos de la oposición. A veces nos corta transversalmente" (el subrayado nos pertenece).

Asimismo de los fundamentos de la minoría, se extraen similares reflexiones: "Estamos todos, hoy, frente a la posibilidad de poder aplicar el sistema D'Hondt o el Hart puro, sin piso electoral, que es el que mejor reparte que la ley general porque lo estamos aplicando en la interna y no lo estamos aplicando luego a la ley general,

que es cuando efectivamente la gente elige las bancas, y que es la que, en definitiva, en el

futuro se van a asentar en todos los cuerpos colegiados (

).

También creo que, al ser una

ley ómnibus, que aborda toda la problemática del resto del sistema electoral, tanto de partidos políticos como la ley de fondo, debería ser ésta la oportunidad de modificar el artículo 109 de la ley electoral provincial, y pasar al sistema D'Hondt o eliminarle el piso al Hart, es decir, al sistema proporcional del cociente que tenemos actualmente. Creo que si no se hace así, no se hace porque no se tiene la intención verdadera de expresar en la letra de la ley las palabras de elogio que han sido vertidas antes de ahora, porque la ley

no expresa lo que estamos tratando de creer" (palabras del Senador Ricardo Lissalde, el resaltado nos pertenece).

Esta reflexiones críticas dan testimonio del avance sobre el mecanismo anterior, que comienza a intentar superarse, y así la legislación mediante la ley en cuestión, modifica el foco de la representatividad a través de la adopción del sistema D'Hondt.

IX. Propuesta de “lege ferenda”

Finalmente y como propuesta de “lege ferenda”, culminamos estas palabras

sugiriendo la modificación del art. 109 inc. C, de la ley 5.109, por los fundamentos

antedichos y reemplazarlo por un mecanismo de asignación de los sobrantes, basado en el

sistema D'Hondt.

Para lo cual proponemos el siguiente articulado:

“Art. 109 inc c: “Si la suma de todos los cocientes no alcanzase el

número total de representantes que comprenden la convocatoria, se adjudicará un candidato mas a cada una de las listas aplicando el sistema D'Hondt entre todas las listas partidarias que hubieren participado y

obtenido, como mínimo, el cinco por ciento (5 %) de los votos positivos de la agrupación política correspondiente, hasta alcanzar los representantes

establecidos.-

Como ejemplo de los dos sistemas en pugna podemos ver la aplicación

práctica que tendría en algunos distritos bonaerenses, que evidencia la conveniencia en

materia representativa, de acuerdo al siguiente cuadro 31

Municipio

Índice de Representatividad

 

Actual

D'Hondt

Presidente Perón

47,98

63,95

San Vicente

54,30

62,27

Monte Hermoso

56,87

83,51

31 Datos obtenidos del artículo “La Imprescindible Reforma de la Ilegítima Ley Electoral Bonaerense, el “Caso de la Integración de los Concejos Deliberantes de Javier E. Varani” publicado por www.quieroelegir.com.

General Lavalle

64,66

64,66

Florentino Ameghino

69,54

87,65