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Dias Niuka AB. Psicologia.com. 2012; 16:3.

http://hdl.handle.net/10401/5357

Artículo original

16:3. http://hdl.handle.net/10401/5357 Artículo original Algunas reflexiones sobre la prevención de manifestaciones

Algunas reflexiones sobre la prevención de manifestaciones de conductas delictivas en adolescentes, desde el vínculo universidad – comunidad

Aires Bartolomeu Dias Niuka 1*

Resumen

Las conductas delictivas constituyen un tema de gran interés de muchos estudiosos en la comunidad científica internacional y han sido, históricamente, objeto de estudio de muchas disciplinas, según el desarrollo que ellas han alcanzado en cada período de su evolución. En la actualidad existe el consenso de que la reducción de la delincuencia en la adolescencia y la juventud debe ser atendida fundamentalmente por la familia, la escuela y en las instituciones laborales. Lo que se trata es de educar y dirigir a los niños, adolescentes y jóvenes en un medio social harmonioso y en la búsqueda de mejor calidad de vida. El presente trabajo tiene como objetivo hacer un análisis sobre la prevención de manifestaciones de conductas delictivas en los adolescentes desde el vinculo universidad – comunidad, en la ciudad de Huambo se conocen varias comunidades en las que se manifiestan conductas delictivas por parte de los adolescentes, entre ellas la comunidad Barrio San Pedro Sub urbano. Por lo que se concluye que la elaboración y aplicación de una intervención socio educativa formada por diferentes acciones desde el vínculo Universidad Comunidad en el contexto comunitario del barrio en referencia para los adolescentes con conductas delictivas basada en la reflexión acerca de sus actos, puede modificar su comportamiento, de ahí la necesidad de Implementar políticas sociales y educativas en las que se involucren todos los sectores de la comunidad y las diferentes instituciones educativas para contribuir a disminuir el número de adolescentes con conductas delictivas.

Palabras claves: Adolescencia, conductas delictivas, prevención, familia, comunidad.

Recibido: 18/07/2011 – Aceptado: 02/02/2012 – Publicado: 15/02/2012

* Correspondencia: airesniuka@hotmail.com

1 Asistente. Instituto Superior de Ciencias de la Educación de Huambo-Angola.

Psicologia.com – ISSN: 1137-8492 © 2011 Aires Niuka AB.

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Introducción

La inestabilidad, imprevisibilidad y la incertidumbre del mundo en la actualidad sitúan la problemática de la delincuencia en la adolescencia y la juventud en el centro de disímiles discusiones de las sociedades modernas. Es usual y se acentúa cada vez más la concordancia en los discursos, referente al hecho del creciente número de transgresiones cometidas por adolescentes y jóvenes, que constituyen un grave problema social con tendencia a aumentar progresivamente en frecuencia e intensidad.

La problemática adquiere gran relevancia porque surge la sensación de vulnerabilidad en las sociedades, por el conjunto de amenazas y riesgos que agudizan el sentimiento de inseguridad de los ciudadanos.

Ante esta situación que indiscutiblemente afecta el futuro de los países y de la propia especie humana, la sociedad en su conjunto, desde sus diferentes espacios e instituciones educativas, debe jugar un papel activo en la búsqueda de alternativas.

En este sentido, es innegable el rol que le corresponde a la familia como célula básica, encargada de cumplir con la función educativa de sus miembros. Pero no puede pasar por alto la labor que debe desempeñar la escuela en todos sus niveles, toda vez que es a las instituciones educativas a las que se le ha asignado el encargo social de educar (Arés Muzio, 2003).

La universidad, como antesala del joven en cuanto a su preparación para comenzar una vida laboral y devolver a la sociedad a la que pertenece desde su desempeño profesional, todo lo que se ha invertido socialmente en su formación, puede considerarse una institución de vital influencia en la formación ética, moral, cívica de los jóvenes y por tanto, en la prevención de la aparición de conductas disruptivas.

La conducta delictiva ha sido considerada como un trastorno psicosocial, la misma encuentra sus causales en variables biológicas, sociales y psicológicas. Como plantea Vasallo, (1999), la familia, la escuela y la comunidad están en el centro de la problemática en torno de la delincuencia juvenil. La centralidad de dichas manifestaciones, comienza en la convicción de que la misma es el producto de la incapacidad que en ocasiones han manifestado tres agencias de socialización, de llevar con éxito las responsabilidades y los deberes que socialmente les compete realizar.

La práctica social y educativa diaria constatan las manifestaciones de las conductas delictivas en la etapa de la adolescencia, lo que constituye una gran preocupación por la comunidad científica internacional, y corresponde especialmente a los educadores ejercer la influencia educativa necesaria para resolver dicho problema a través de diferentes alternativas.

Desarrollo

El concepto de delincuencia proviene del latín delinquentia, y ésta de delinquo, definiéndolo como: “Conjunto de las infracciones de las leyes de la sociedad. Constituye una de las formas de marginalización social. La delincuencia es una inadaptación, expresa un tipo de conflicto que enfrenta al individuo con la sociedad.” Señalan como característica común a todos los delincuentes la incapacidad para demorar la realización de sus deseos (Sánchez Cerezo, S. 2003, p. 374).

Según la criminología moderna, la delincuencia no es solamente un problema de la policía y los esfuerzos en su combate no proviene ser direccionado solamente al infractor. Hablar sobre el combate de la delincuencia es hablar principalmente sobre la educación para evitar el delito. La

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mejor forma de combatir o disminuir la delincuencia es alcanzando el crimen en sus causas, sus raíces, no en sus consecuencias.

En la actualidad existe el consenso de que la reducción de la delincuencia en la adolescencia y la juventud debe ser atendida fundamentalmente por la familia, la escuela y en las instituciones laborales. Lo que se trata es de educar y dirigir a los niños, adolescentes y jóvenes en un medio social harmonioso y en la búsqueda de mejor calidad de vida.

Las conductas delictivas constituyen un tema de gran interés de muchos estudiosos en la comunidad científica internacional y han sido, históricamente, objeto de estudio de muchas disciplinas, según el desarrollo que ellas han alcanzado en cada período de su evolución.

Vasallo, N., (1999); ofrece el concepto de conducta desviada concibiéndola como:” toda violación de las normas sociales, desde las simples normas de convivencia social, hasta las normas del derecho y la moral, que son las más importantes en toda sociedad”.

Este concepto, coincide con el ofrecido por Dussich, H. (1989); acerca de la conducta delictiva en lo relativo a la violación de las normas y reglas sociales, sin embargo el concepto de conducta delictiva ofrecido por este autor enfatiza en lo relativo a que este tipo de conducta interfiere los derechos de otras personas o amenaza el bienestar del propio individuo o de la comunidad (F.J. Grossi e.t. a. l, 2009, p.24).

Los conceptos anteriores obligan al autor a las siguientes reflexiones:

En primer lugar, la sociedad y la cultura evolucionan constantemente. En consecuencia una conducta antisocial, inadaptada puede ser temporal, relativa y circunstancial. Es necesario conocer, pues, el momento y el lugar en el que se manifiesta.

En segundo lugar, la conducta hay que estudiarla de acuerdo a la clase social a la que pertenece el individuo, puesto que puede tener un significado diferente según sea ésta -baja, media o alta -. Además, hay que tener en cuenta que una situación de marginación caracterizada por un empobrecimiento general en todos los sectores de la vida del individuo -cultural, social, familiar, educativo, económico- puede ser causa de que éste manifieste comportamientos discrepantes con aquellos normalizados' para la sociedad.

Se entiende como una consecuencia de la situación de marginación en la cual se encuentra el individuo y ésta, por su parte, generaría o implicaría una situación de inadaptación social en la cual se asentarían unos valores y costumbres de una subcultura particular y rechazadas por la sociedad normativa.

Finalmente, en todas las definiciones se puede observar que el problema radica en la relación conflictiva que mantiene el individuo con la situación; hay un problema de comunicación entre ambas partes, siendo esta conducta la respuesta al conflicto. En consecuencia, ese comportamiento va a tener una utilidad, coherencia para el que lo manifiesta, ya que así le resulta posible enfrentarse a la situación.

Las conceptualizaciones y reflexiones anteriores destacan la presencia de dificultades en la autorregulación del individuo con respecto a un comportamiento adecuado para su propio bienestar y el de la comunidad.

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La adolescencia como etapa de desarrollo

Otro aspecto muy importante a tratar a la hora de realizar un estudio sobre las conductas delictivas parte del gran papel que juegan otras agencias socializadoras, en las diferentes etapas por las que atraviesa la formación del adolescente.

Existen diferentes enfoques en el estudio de la Psicología del Desarrollo de la adolescencia y la juventud, entre estos están el biogenético, el socio-genético y el psicogenético que abordan el conflicto en la etapa de la adolescencia.

Anna Freud propone dos mecanismos de defensa adicionales para esta etapa:

Intelectualización: el adolescente comienza a reflexionar, filosofar sobre sus propios conflictos.

Ascetismo: Actitud que asume el adolescente de reprimirse todo tipo de emoción o vivencia que puede dar placer. Estas actitudes de represión se alternan con momentos donde el adolescente se desinhibe, no controla sus impulsos. Es por eso que la autora afirma que la adolescencia es una etapa de ambigüedad (existe el conflicto de si me reprimo o doy rienda suelta a mis instintos).

Kurt Lewin propone una categoría: área vital, donde defiende que las características del individuo interactúan con las características del medio; hacen énfasis en lo social como factor generador de conflicto.

Erickson quien supera el pansexualismo freudiano, incorpora otras variables y factores que intervienen, como los factores culturales, establece periodos de desarrollo:

Adolescencia: el dilema está entre la identidad y la confusión del yo

Juventud: El dilema está entre la sistematicidad y el aislamiento

El enfoque histórico-cultural integra los postulados para poder comprender mejor la etapa. Se basa en la ley genética de que todo proceso y función psicológica antes de ser intrapsicológica es interpsicológica. Ven dos líneas de desarrollo, la natural (relacionada con los cambios puberales) y la social (que tiene que ver con el proceso de socialización).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) propone que la adolescencia abarca el periodo desde los 10 hasta los 21 años.

Además de los criterios relacionados con la clasificación de la adolescencia y juventud por la edad cronológica, hay que tomar en cuenta también la edad psicológica para comprender los aspectos relacionados con el comportamiento en esta etapa de desarrollo.

Es importante tener en cuenta a la hora de evaluar a un adolescente la cultura en la que está insertado, por falta de madurez o por exceso de osadía comienzan a fumar, ingerir bebidas alcohólicas, pudiendo provocar enfermedades a larga plazo. En este sentido la familia está llamada a utilizar correctos estilos de afrontamientos ante estas manifestaciones conductuales. La escuela también debe plantearse diferentes tareas de prevención, ya que el adolescente se encuentra en una posición intermedia y asume una serie de conductas para comportarse como un adulto lo que puede resultar nocivo para su bienestar. Se tiene que tomar en cuenta también que es en la etapa de la adolescencia donde se reportan mayores casos de conductas delictivas, tanto en incidencia como en intensidad, que en otras etapas de la vida.

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Papel de la familia en las conductas delictivas en la adolescencia

Es bien conocido que la familia es un arma de doble filo: por un lado, puede ser fuente de bienestar, satisfacción y aprendizaje para todos sus integrantes, pero por otro, también puede constituir un factor de riesgo que contribuya al desarrollo de problemas de desajuste en sus miembros. En diferentes investigaciones se ha constatado que un ambiente familiar positivo, caracterizado por la comunicación abierta y por la presencia de afecto y apoyo entre padres e hijos garantiza el bienestar psicosocial en la adolescencia (Musitu y García, 2004); mientras que un ambiente familiar negativo con frecuentes conflictos y tensiones, dificulta el desarrollo adecuado de los hijos y aumenta la probabilidad de que surjan conductas delictivas (Dekovic, Wissink y Mejier, 2004).

La familia se considera como un grupo social. Las primeras definiciones de familia que se conocen, destacaban fundamentalmente ciertas características descriptivas de este grupo social. Así, por ejemplo, hace ya algunas décadas, Lévi-Strauss (1949) atribuía a la familia tres características principales: (1) tiene origen en el matrimonio, (2) está formada por el marido, la esposa y los hijos nacidos del mismo y (3) sus miembros están unidos por obligaciones de tipo económico y religioso, por una red de derechos y prohibiciones sexuales y por vínculos psicológicos y emocionales como el amor, el respeto y el temor.

Este tipo de definición, sin embargo, no contempla un aspecto esencial de la familia: su carácter social y la relevancia de las interacciones que tienen lugar en su interior. Desde este punto de vista, la familia puede definirse como un espacio de interacciones fundamentalmente afectivas que tiene los siguientes rasgos diferenciales: (1) las relaciones implican a la persona en su conjunto; (2) sus objetivos son la intimidad, la cercanía, el desarrollo, el cuidado mutuo y el sentido de pertenencia; (3) dentro de la familia se estimula el cariño, el altruismo, la implicación mutua y la educación (Beutler, Burr, Bahr y Herrin, 1989).

Esta concepción de la familia es más amplia e inclusiva y responde a la diversidad de formas familiares que coexisten actualmente en nuestra sociedad.

La importancia de la familia es indiscutible, puesto que se trata del grupo social en el que la mayoría de las personas inician su desarrollo, permanecen durante largo tiempo y conforman un entramado de relaciones y significados que les acompañarán a lo largo de toda la vida. Además, esta relevancia permanece vigente en todos los momentos vitales de la persona, desde la niñez hasta la vejez, y la adolescencia no constituye una excepción. Así, el grado de apoyo, de afecto y de comunicación que el adolescente percibe en este contexto es un elemento que contribuye de modo significativo a su bienestar psicosocial, así como al del resto de sus integrantes.

Aunque el adolescente incorpora nuevas relaciones en su red social como las amistades u otros adultos significativos, la familia sigue constituyendo el eje central que organiza la vida de éstos y continúa ofreciendo experiencias concretas de desarrollo que influyen en las interacciones que los adolescentes establecen en otros contextos, como la escuela o la comunidad más amplia (Musitu, Buelga, Lila y Cava, 2001). En este sentido, la familia tiene todavía el rol primordial de transmitir a sus hijos una serie de creencias, valores y normas que les ayudarán a convivir en la sociedad de la que forman parte, lo que se conoce como socialización.

Influencia del grupo en la aparición de conductas delictivas en el adolescente

Un aspecto importante a considerar es el papel del grupo en la adolescencia, ya que este se convierte en un factor indispensable en las relaciones interpersonales.

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Los adolescentes se caracterizan por que pasan más tiempo con sus colegas que en el seno familiar y esto determina en gran medida su comportamiento. La aceptación y el lugar deseado dentro del grupo, influirá en el equilibrio y bienestar emocional (Amador, 1987). Existe una gran dependencia por parte del adolescente hacia el grupo y una necesidad de ser aceptado por el mismo que puede conducirlo a demostrar su lealtad y compromiso muchas veces de formas inadecuadas: abusando de otras personas más indefensas o tratando de ser el más osado o rebelde dentro del grupo.

En los grupos informales, falta el control, la responsabilidad e interacción entre sus miembros, no existe en todas las ocasiones un líder positivo que guie su conducta por lo que puede constituir un catalizador de actitudes y conductas antisociales por las razones señaladas (Krutova, citado en Vasallo N. 1994). El hecho de que en ellos esté ausente una cierta dirección educativa es lo que hace posible que sus miembros puedan recibir tanto una influencia positiva como negativa, en dependencia de lo que el grupo genere espontáneamente.

Existe una influencia bidireccional entre el grupo y el adolescente; aunque los adolescentes tienden a recibir y aceptar mayor influencia de unas personas que de otras, el grupo en que están inmersos así como la comunidad en que viven son determinantes en su comportamiento y desarrollo.

La vida grupal contribuye al desarrollo de las capacidades comunicativas y de la autoconciencia de la personalidad. El grupo otorga un canal de información importante, es un tipo específico de actividad y de relaciones entre personalidades, de contacto emocional; otra razón más para, aparte de trabajar con la familia y la escuela, considerar su importancia en general así como las potencialidades que ofrece un correcto trabajo comunitario en su necesario vínculo con la universidad.

Importancia del vínculo universidad-comunidad en la reducción de las conductas delictivas de los adolescentes

Como apuntamos anteriormente la OMS concibe la adolescencia hasta los 21 años de edad, lo que supone que muchos adolescentes en este período están insertados en diferentes universidades, ya sean de formación pedagógica, técnica, de medicina, etc. Estas instituciones están llamadas no solo a la formación didáctica sino también a la formación moral de los futuros profesionales.

Por múltiples causas gran número de estos adolescentes no proyectan su futuro hacia el estudio de una profesión, aún cuando tienen la edad y condiciones intelectuales apropiadas para su ingreso a estudios superiores, porque se inclinan hacia la realización de conductas delictivas. La Universidad como institución docente no puede estar ajena a esta problemática, por lo que está llamada a intervenir en la reducción de conductas delictivas de los adolescentes a partir de la puesta en práctica de diferentes programas y alternativas de extensión universitaria a la comunidad. En la ciudad de Huambo se conocen varias comunidades en las que se manifiestan conductas delictivas por parte de los adolescentes, entre ellas la comunidad Barrio San Pedro Sub urbano. En este contexto el Instituto Superior de Ciencias de la Educación de Huambo está llamado a concebir diferentes propuestas interventivas para contribuir a la problemática que se aborda, a partir de diferentes acciones.

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Acciones a desarrollar

1.

Diagnóstico

de

las

principales

manifestaciones

delictivas

en

los

adolescentes

Objetivo: Diagnosticar las principales manifestaciones delictivas de los adolescentes de la comunidad Barrio San Pedro Sub urbano.

Aplicación de diferentes instrumentos a miembros de la comunidad y del Instituto Superior de Ciencias de la Educación.

Recopilación de la información.

Interpretación de los resultados obtenidos.

Elaboración del diagnóstico.

Responsable. Auto de la investigación.

2. Mi comunidad en acción

Objetivo: Sensibilizar a las estructuras del gobierno municipal e provincial en la busca de apoyo material y los recursos humanos necesarios.

Selección de una comisión de trabajo para elaborar un relatorio de la situación teniendo en cuenta los resultados del diagnóstico.

Selección de una comisión para hacer un relatorio de estrategia de trabajo comunitario para enfrentar las conductas delictivas en los barrios.

Elaboración del informe único discutido por el grupo comunitario.

Comunicar mediante entrega de informe a los diferentes niveles del gobierno y representantes de la comunidad.

Informar en la comunidad el apoyo prestado y solicitar la participación en las diferentes tareas a realizar fundamentalmente a los adolescentes.

Divulgar los resultados favorables para el buen funcionamiento de las comunidades.

Responsable: Coordinador de la comunidad y autor de la investigación.

3.

Actividad de sensibilización y debate

Objetivo: Capacitar a las estructuras comunitarias en el uso de métodos participativos en la solución del problema.

1-

Promover seminarios con los jefes de los grupos comunitarios.

 

2-

Hacer

un

relatorio

que

aborde

las

características

y

el

comportamientos

de

los

adolescentes.

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3-

Argumentar teóricamente las causas que han originado las conductas delictivas en los adolescentes y promover un debate sobre el tema

4-

Analizar si los adolescentes que no estudian ni trabajan son incluidos o excluidos socialmente y plantear sugerencias al respecto.

5-

Evaluar la posibilidad de encontrar momentos participativos, de fuerte emotividad que causen nuevas formas de pensar y actuar con los adolescentes.

6-

En un segundo momento los participantes harán propuestas de actividades a realizar con los adolescentes, sin exclusión y con derecho de participación activa.

7-

Proponer visitas a las entidades más importantes de la comunidad por los grupos comunitarios para socializar las ideas discutidas y solicitar la colaboración.

Responsable: Autor de la investigación y profesores seleccionados.

4. El papel de los adolescentes en el desarrollo de la comunidad

Objetivo: Sensibilizar a los adolescentes con su participación en el desarrollo de la comunidad.

1 – Coordinar con instituciones educacionales el desarrollo de encuentros informativos por personal especializado.

2 – Coordinar con las instituciones de la comunidad la fecha y local para la realización de encuentros, así como las acciones necesarias para la divulgación y propaganda.

3 – Invitar a todos los adolescentes de las comunidades aprovechando la disposición de los

escolares para establecer los contactos con todos aquellos que no tienen acceso a la escuela y no

trabajan.

5- Elaborar propaganda gráfica con frases y mensajes que ayuden a comunicar ideas sobre la temática a abordar en los encuentros.

6- Coordinar con la policía para garantizar el compromiso y la participación de los adolescentes de la comunidad que manifiestan conductas delictivas en el desarrollo de los encuentros.

Responsable: Dirigentes de comunidad, miembros de las instituciones educacionales y Jefe de la policía.

5. Mi realidad laboral

Objetivo: Compartir las ideas sobre el mercado laboral real y sus exigencias.

1- Organizar momentos en la comunidad y en el marco de la institución docente para compartir información en relación con el mercado laboral.

2- Organizar e ofrecer encuentros para profundizar sobre los planes de desarrollo económico del territorio y la fuerza de trabajo calificado que precisa la comunidad.

3-

exigencias.

Organizar

y

ofrecer

encuentros

dirigidos

al

empleo.

Ofertando

información

sobre

sus

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4- Recoger información, por grupos comunitarios, sobre la disposición de la incorporación de los adolescentes en edad laboral para el empleo.

5- Promover la realización de ofertas de empleo e hacer su divulgación por diferentes medios de comunicación.

6- Ofrecer empleo a los adolescentes en edad laboral destacados en actos de relevancia de la comunidad.

7- Comprometer a los adolescentes la continuación de sus estudios.

6. Una solución inmediata para casos de mayor riesgo

Objetivo: Coordinar con todas las instituciones de la comunidad las posibles ofertas de empleo y estudio para los casos de los adolescentes en mayor riesgo.

1- Hacer un levantamiento de adolescentes con Habilidad específicas que pueden ser usadas para el beneficio propio y de la comunidad. Por ejemplo:

Habilidad en la música popular.

Habilidad en las artes plásticas.

Habilidad para hacer determinados trabajos manuales.

Habilidad deportiva.

Lideres con habilidades para la comunicación y para organizar el trabajo de grupos juveniles

2- Coordinar con las instituciones de la comunidad (del estado y privadas) el financiamiento y oportunidades conjuntas para el desarrollo de estas personas, mediantes ofrecimiento de empleo y estudios o de cursos de capacitación para el trabajo.

3- Persuadir a los adolescentes para su incorporación en las instituciones educativas o trabajo para los tienen edad apropiada como manera de conquista de nuevos espacios.

Responsables: Instituciones educativas, dirigentes de la comunidad y autor de la investigación.

7. La vida natural en acción

Objetivo: Envolver a los adolescentes en actividades sanas que contribuyen a su desarrollo personal.

1- Elaborar consigna para favorecer el clima de paz en cada actividad deportiva o cultural.

2- Coordinación por grupo comunitario con las autoridades correspondientes, para determinar el uso de espacios que permitan la plática de deportes e actividades culturales de diverso tipo.

3- Coordinar con las instituciones escolares para la actuación de sus artistas aficionados e deportistas de la comunidad.

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Responsable. Dirigentes de la comunidad, dirigentes de las instituciones, profesores seleccionados y autor de la investigación.

Conclusiones

En la formación y desarrollo de la personalidad están presentes agentes socializadores, como la escuela, la familia, la comunidad y otras organizaciones e instituciones sociales, las cuales pueden favorecer u obstaculizar la aparición de conductas delictivas en los adolescentes.

Las condiciones de desamparo social: desocupación, desinterés, falta de educación son factores que coadyuvan a que los adolescentes adquieran un comportamiento inadecuado, fuera del marco de las reglas aceptadas y establecidas por la sociedad.

La elaboración y aplicación de una intervención socio educativa formada por diferentes acciones desde el vínculo Universidad Comunidad en el contexto comunitario del barrio San Pedro Sub Urbano para los adolescentes con conductas delictivas basada en la reflexión acerca de sus actos, puede modificar su comportamiento.

Recomendaciones

1. Generalizar la propuesta de acciones a otras comunidades de la ciudad de Huambo que posean las mismas carencias detectadas en el presente trabajo, acerca de las manifestaciones de conductas delictivas en los adolescentes.

2. Implementar políticas sociales y educativas en las que se involucren todos los sectores de la comunidad y las diferentes instituciones educativas para contribuir a disminuir el número de adolescentes con conductas delictivas.

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