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Unidad: “Organización de la República” Guía Nº2.

República autoritaria o conservadora.

Los gobiernos conservadores, que van desde 1831 hasta 1861,


focalizaron sus objetivos y esfuerzos en dar orden, paz y estabilidad
institucional al país, consolidando la organización republicana. Para lograr
estos objetivos, se utilizaron las amplias atribuciones que otorgaba la
Constitución de 1833 al Poder Ejecutivo.
En este período, la organización del país estuvo marcada por las ideas
de Diego Portales y su actuación política a través de importantes cargos de la
época: fue Ministro del Interior, del Exterior, Guerra y Marina (lo que implicaría
el de defensa), controlando tanto la política interna como la externa de la
República.
Su pensamiento se inclina al predominio del poder y atribuciones del
Ejecutivo, por sobre las demás instituciones y poderes del Estado. Portales y
sus seguidores conservadores pensaban que las condiciones sociales y
culturales del país no permitían el funcionamiento a cabalidad de un sistema
democrático y liberal. Se debe recordar que en la realidad material y mental de
la época, las continuidades coloniales eran muy fuertes; el pueblo seguía
viviendo en el campo y la mayoría de sus integrantes no sabía leer ni escribir, y
su relación con la autoridad era de obediencia y dependencia. Por esto, en el
ideario portaliano y conservador era necesario establecer un sistema
autoritario, centralizado y fuerte, que asumiera el control, educando y
transformando desde arriba a la sociedad, reprimiendo las ideas opositoras.

Una nueva constitución de larga duración.

La Constitución Liberal de 1828 no respondía al pensamiento


conservador de época. Por esto, fue reemplazada por la Constitución de 1833
Redactada por Mariano Egaña y Manuel José Gandarillas. Esta última se
mantendrá, aunque con modificaciones, hasta 1925. Sus características son:

• Se consolida el país como una República Unitaria, es decir, un territorio


con fronteras definidas, con leyes, gobierno y ejército comunes para
todos los habitantes.
• Se establece un sistema de voto “censitario”, que determina que son
considerados ciudadanos sólo los hombres solteros mayores de 25
años, y los casados mayores de 21, que cumplan los siguientes
requisitos: saber leer y escribir, y poseer rentas o propiedades.
• Se aplica el principio de división de poderes de Estado siguiendo el ideal
republicano. El Poder Ejecutivo a cargo del presidente; el Poder
Legislativo, en manos de un Congreso bicameral, y el Poder Judicial,
representados por los Tribunales de Justicia.
• El Ejecutivo podía nombrar y remover a sus ministros, y el Legislativo
podía acusarlos y censurarlos, y vetar la ley de presupuesto y
contribuciones. Además, daba al presidente facultades extraordinarias
en caso de guerra o conmoción interior, pudiendo decretar Estado de
Sitio en uno o varios lugares de la República, con acuerdo del Consejo
de Estado.
• El período presidencial era de cinco años, pero permitía la reelección
inmediata por una vez.
• Reconoce como religión oficial del Estado Chileno a la religión Católica
Apostólica Romana.

Sufragio Censitario: Derecho a voto establecido a través de


requisitos de carácter económico, junto a otros que lo
completan, relativos a la edad, estado civil y sexo de la
población, además de saber leer y escribir. Tenía por finalidad
excluir de la actividad política a aquellos segmentos de la
población que, en los tiempos en que este sistema aplicaba,
eran considerados incapaces de participar en estas
actividades.
En el caso de Chile, por ejemplo, la Constitución de 1823

Período conservador 1831-1861: Política económica y desarrollo material.

Este período es conocido también como “de los decenios”, porque cada
uno de los presidentes gobernó por 10 años. Las ideas de orden y obediencia a
la autoridad que había impulsado Portales, se aplicaron en este período
avaladas por la Constitución Política de 1833.
Si bien es cierto que el orden político permitió estabilidad y continuidad,
hubo un aspecto clave para el desarrollo del país en este tiempo: las medidas
económicas que respondieron a las decisiones de ordenar la hacienda pública
y dar impulso económico al puerto de Valparaíso. El actor político que propuso
y aplico estas ideas fue el Ministro de Hacienda Manuel Rengifo, en cuya
gestión el país logro crecer económicamente. Junto a esto se tomaron medidas
específicas para desarrollar sectores clave de la economía nacional, como lo
era la agricultura y la minería. En el caso de la primera, se creó la Sociedad de
Agricultura y la Quinta Normal (hoy parque del mismo nombre), cuyo fin era la
enseñanza, y la incorporación y cultivo de especies vegetales traídas del
extranjero. Por otro lado, se fomentó la inversión de adelantos tecnológicos,
tales como maquinas trilladoras y cosecheras, técnicas para construir
embalses, canales de regadío, y la construcción de caminos que permitieron la
integración territorial y económica con el resto del país.
Respecto a la minería, en la década de 1830 a 1840 hubo un desarrollo
importante en el Norte Chico, especialmente en Copiapó, con el descubrimiento
de grandes yacimientos de plata tales como Chañarcillo y Tres Puntas. Así
mismo, se descubrieron y explotaron yacimientos de cobre como el de Tamaya,
y se comienza a extraer carbón en la zona del Golfo de Arauco, debido a que
este mineral era utilizado como combustible para barcos a vapor, trenes y
fundición de metales.

Las “Fiebres del oro” : Cultivo y exportación de trigo.

Cuando se descubrió oro en California (Estados Unidos), se produjo una


confluencia de aventureros de diversas partes del mundo en busca del
preciado metal; lo que provocó que la población flotante que llegó al lugar
necesitara una serie de elementos para la explotación minera y de
subsistencia. Por esto, el trigo se constituyo en un elemento vital para la
alimentación, situación que favoreció a Chile, pues se comenzó a exportar este
cereal a California, aumentando el desarrollo agrícola del país.
Una vez pasada “la fiebre del oro” en California, hubo un segundo gran
descubrimiento de este metal en Australia, provocándose una situación similar,
con lo cual Chile nuevamente exportó trigo.
Es necesario precisar que la explotación de trigo trajo como
consecuencia económica y social el desarrollo de una aristocracia, cuyo
prestigio económico tuvo consecuencias políticas en el período; ya que las
familias, junto con acumular un poder económico y diversificar sus actividades
incursionando en la banca y en la minería, se vincularon con mas fuerza al
poder político y a constituirse en un grupo con intereses comunes y cerrados.

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