Está en la página 1de 151

|COLECCION: ASTROLOGIA Y ALQUIMIA Título original:

Le Pronostic Experimental en Astrologie Traducción: Guiomar Eguillor © Editions Payot © de la versión en castellano VISION LIBROS, S.L. Edita: VISION LIBROS, S.L. Julio de 1981

|DEL MUSEO AL LABORATORIO

El cielo es mi patria

ALAIN

Este ensayo sobre la previsión astrológica se sitúa dentro del marco y como resultado de una experiencia personal, basada en una historia de más de una treintena de años, y contribuye - tras haber adquirido la total convicción del fondo de verdad que la Astrología detenta - a sacar a ésta de las tinieblas en que ha caído y a prestarle derecho de ciudadanía en el marco del saber contemporáneo.

Las bazas de que dispone actualmente el astrólogo para captar el interés del científico merecen atención, aunque figuren un poco como algunas raras cimas luminosas sobre una masa voluminosa de superstición.

En tanto que hecho social, la Astrología significa en nuestro mundo actual un

escándalo, hasta el punto de hacérsela partícipe de un "complot contra la razón". La Astrología popular ha invadido la Prensa: al lado de las clásicas crónicas de las

la "columna

astrológica" distribuye raciones cotidianas y semanales que perpetúan en el

corazón de la vida moderna las creencias de la Babilonia precristiana y de la Grecia

antigua. Sin hablar de la radio

peores extremismos por parte de los adversarios de la Astrología: treinta mil (sic) astrólogos en Francia; un presupuesto total de trescientos mil millones de francos antiguos (más elevado que el de la investigación científica). Con este dinero que los franceses gastan anualmente en hacerse predecir el futuro, po d rían construirse mil

A partir de esto y en contrapartida se producen los

historias de amor, de crímenes, de deportes, del crucigrama

kilómetros de autopistas. Y si sacamos a relucir el I.F.O.P. : veinte millones de lectores regulares, cuatro millones de consultantes, un millón de compradores más

o menos curiosos, ¡he aquí el marco del "mercado de las estrellas"!

Pero, admitiendo el escándalo, éste no es más que un trastocamiento fatal de las cosas del que un racionalismo estrecho y agobiante tiene la más clara responsabilidad.

No hace mucho tiempo, se discutía en Moscú si había o no que alentar las investigaciones parapsicológicas. La Literatournaia Gazeta publicaba, lado a lado, dos artículos sobre este tema. El primero era hostil al "ocultismo": jamás se había logrado probar el mínimo hecho en los que el esoterismo pretendía basarse, y dar realce a estas quimeras no sería más que echar agua al molino de la superstición y

el delirio religioso

el contrario, el interés que se debía prestar a las observaciones dignas de fe concernientes a algunos fenómenos como la telepatía, y concluía: "El estudio de los fenómenos más misteriosos de la Naturaleza no puede de ningún modo servir a la religión. Por el contrario, el rechazo de la ciencia oficial a estudiar algunos hechos permite que la religión se instale en campos así abandonados".

El segundo, firmado por el psiquiatra Rochtchine, revelaba, por

Precisamente, los más indignados por esta inflación malsana de la astrología popular vuelven la espalda al remedio. Ya que no es a través de protestas dementes

que declaran falsamente que la Astrología es falsa, cómo se puede, por golpe de varita mágica, anular esta lamentable realidad. Imbuidos por el prejuicio de que esta astrología no es más que una en- fermedad del espíritu, como un exantema medieval

a limpiar o un parásito a exterminar, no han contribuido más que a crear una

contracorriente, la de una "anti-astrología" de razonamientos simplistas, fatalmente impotente a destruir la Astrología, pero que bloquea el proceso evolutivo a través del que aquélla tiende en dirección de su alta y noble realización, haciéndose de este modo involuntariamente cómplices de sus manifestaciones inferiores, bastardas y

charlatanas.

Milenaria y universal, la Astrología tiene sus raíces en lo más profundo de nuestra condición terrestre y, por ello mismo, cósmica, no pudiendo nuestro globo separarse del resto del mundo. Su antigüedad, su persistencia, así como su gene- ralización, son el testimonio de que ella lleva en sí la dinámica de una "idea-matriz" ligada al psiquismo más profundo, a la vez cargado de tinieblas y de luz, que atraviesa las civilizaciones sucesivas, inmortal a pesar de las mutaciones del espí- ritu, abriéndose camino en dirección a su última revelación: un conocimiento devuelto a su propia condición.

Como en todos los fenómenos de la vida que el mundo sustenta, era fatal que

lo popular se apoderase del lugar dejado vacante por una sociedad científica que se

había declarado vencida. De ahí, la situación de una Astrología estrechamente confinada

en el ghetto de lo "sobrenatural", de lo "maravilloso", al museo de lo fantástico, en

de

lo menos recomendable. El verdadero remedio está ahí: para yugular la inflación

malsana de la Astrología popular actual, hay que sacar la Astrología de su ghetto, debiendo el mundo científico integrar la parte de verdad que aquélla detenta, única forma de destruir el resto.

compañía de la bola de cristal, de los amuletos, de las escenas de aquelarre

Pero, ya oigo los gritos

Veamos - exclama un eco general -, actualmente éste es ya un asunto archivado, sobre el que no hay que volver. Ya no hay nada más que considerar acerca de esta cuestión. El terreno ha sido excavado, hurgado, aireado. La

Astrología ya no es más que una arqueología. Las colecciones se encuentran en su sitio, cuidadosamente catalogadas y bien expuestas en vitrina, con candados y

distribución de tickets

Esta no es más de lo que pueda ser una visita de museo

o el pasado muerto y polvoriento de una enciclopedia, ¡definitivo e inmutable

saber!

¿Y quién lo ha decidido así? El cuerpo colectivo de varias generaciones de astrónomos que han conseguido consagrar este punto de vista dentro del mundo científico: Y, sin em bargo, ninguno de ellos ha intentado jamás probar la justifica - ción de esta posición: ¡sin ninguna prueba científica en su apoyo, el rechazo de la Astrología no se basa, a fin de cuentas, más que sobre el descrédito de un aparente sentido común!

Una tradición (se ha convertido en una) de dos a tres siglos se ha creado: cada uno no basa la seguridad en su postura negativa más que en el eco general, habiendo ya proclamado los demás lo que éste proclama a su vez, muy seguros únicamente de lo que aceptan, pero con una perfecta ignorancia de lo que así se niega. Estos astrónomos, efectivamente, imbuidos de lo que se ha convertido en un prejuicio negativo, no conocen más la Astrología de lo que los galos conocían el código automovilístico actual.

Si queremos comprender este espíritu, hay que replantearse la pesada maquinaria en la que el "científico oficial" se encuentra inserto. Este se encuentra protegido contra la lluvia de errores que acechan al aficionado aislado mejor intencionado. En el estado actual de la Ciencia en el que, desde hace tiempo, se ha vuelto imposible poseer un conocimiento al día de un saber universal que se ha ampliado infinitamente, y profundizado enormemente dentro de un marco en constante evolución y en permanente revisión, este nuevo "hombre honrado" se ve reducido a entregar su confianza, sin verificar lo que acepta, a los resultados de sus colegas incluidos en el sistema. ¿No se encuentran éstos mejor situados que el aficionado para dar cuenta de la realidad de las cosas, debido a los medios materiales,

información, métodos de investigación y comparación de resultados de los cuales puede

disponer? Sin embargo, este cuerpo disciplinado, gracias al cual el universo científico se

ha ordenado, no disfruta más que de ventajas: si por una parte se beneficia de la

prudencia, por otra carga con el déficit del conservadurismo.

Si los descubrimientos e invenciones técnicas de la física y de la mecánica que han revolucionado el siglo XIX han sido, generalmente, resultado de francotiradores ¿cuántos sabios consagrados han, paralelamente, negado lo que iba a suceder? Considerando únicamente, por ejemplo, los astrónomos ante la conquista del cielo ¿qué catálogo de tonterías podría erigirse? En 1782, el académico Joseph-Jéróme Lalande declaraba: "En cualquier sentido, es imposible que un hombre pueda elevarse o incluso sostenerse en los- aires". A partir del año siguiente tuvo que lamentar su perentoria declaración ya que Montgolfier daba a Bilátre de Rozier y al Marqués de Arlandes la oportunidad de infligirle un desmentido espectacular. Esto no impidió a Simon Newcomb demostrar que los aviones no podrían volar: los hermanos Wright ignoraban su demostración; también más tarde, William H. Pickering, profesor de Harvard, declaraba en 1908: "La imaginación popular evoca a menudo gigantescas máquinas voladoras que atraviesan el Atlántico con pasajeros a bordo, como lo hacen los buques modernos. Puede afirmarse sin riesgo de engaño que estas ideas son absolutamente quiméricas". ¿Qué pensarían estos científicos de la odisea lunar del 20 de julio de 1969?

Si el científico se engaña en el mismo campo en el que aplica su ciencia, ¿qué pensar del valor de su juicio cuando habla de lo que no conoce? Sobre todo actualmente en que los investigadores experimentan diariamente que no hay que ir muy lejos para chocar con lo que se ignora. Sin embargo, dentro del cuerpo

colectivo de la "ciencia oficial", el caso de la Astrología es un asunto "archivado",

en

cuyo dossier se cargan una serie de prejuicios, sarcasmos, sonrisas, neceda-

des

El hombre, llevado 'Dor las ilusiones de los sentidos a considerarse como el centro del Universo, se persuadió fácilmente de que los astros influyen sobre su destino y que éste es posible preverlo a través de la observación de sus aspectos en el momento del nacimiento. Este error, grato a su amor propio y necesario a su inquieta curiosidad, es tan antiguo como la astronomía, y se ha mantenido hasta finales del siglo pasado, época en la que el conocimiento general del verdadero sistema del mundo lo ha barrido definitivamente.

Un siglo y medio después de esta proclamación-prototipo del gran Laplace, testimonio de la serenidad del hombre de razón frente a una superstición que parecía querer eternizarse, la momia ha empezado a moverse. Incluso la pieza de

museo ha bajado a la calle ¡y la Astrología ha realizado en el corazón mismo del siglo

XX

esa aparatosa resurrección que conocemos!

Comprendiendo finalmente el pobre valor de esta "tradición del rechazo", uno

no

unánime de los astrónomos y científicos del siglo pasado. Lo que éstos no habían previsto y no podían prever - habiéndoseles escapado su verdad esencial - es que esta Astrología, relegada al cajón de los olvidos, haya podido realizar, y hasta qué punto, "un ascenso de las profundidades del alma popular", tomando una acertada expresión de C.C. Jung. Cuando al científico le falta imaginación, la remplaza la "imaginación popular" (ver cita de Pickering)

puede asombrarse de que se haya dado un desmentido tan flagrante al concierto

El poder que se encuentra tras este renacimiento "en la base", es la complicidad de

un inconsciente colectivo de substrato antropocosmológico (imposible escapar al

hecho humano sobre la Tierra, entre las estrellas), en tanto que proceso de sensibilidad y de mentalidad públicas moldeando oscuramente los espíritus según

la evolución -del mundo. Sobre el telón de fondo de este inconsciente colectivo, la Astrología vive su propio destino que escapa a la condena de sus detractores así como supera a sus adeptos. Su fabulosa historia se confunde en su origen con los primeros destellos de la cultura, cuando el hombre y el mundo forman un todo coherente y lo humano se sitúa dentro de su inserción en el Universo. Esta ha sido

sucesivamente diosa espiritual que alimentaba la sabiduría antigua, madre y reina de las ciencias, hija loca de la Astronomía, especulación extraviada, superstición

retrasada

del hombre como una túnica de Nessus, y se borra y pierde con la revolución cartesiana cuando el hombre, cre- endo liberarse de su noche interior, parece descubrirse unlibre. En nuestros días, vuelve a tomar derecho de ciudadanía, al tomar conciencia con la revolución psicológica moderna, de nuestras tinieblas internas y, junto con éstas, de lasfisiones sobre una cierta libertad. Este poder interno de fuente psíquica - que ha hecho decir de la Astrología que ésta era un sucedáneo de la religión (medio cómodo aunque vano de desembarazarse de ella, así como juicio vicioso basado en motivos no esclarecidos) - deriva del encuentro entre un antropomorfismo y un cosmomodismo a partir de los cuales, a nivel inconsciente, el hombre se reencuentra en el mundo y el mundo se asimila al hombre dentro de una simbolización universal por vías de la analogía. Si existe un parentesco profundo entre el astro y el individuo, se debe a que el primero es antropomorfo y el segundo cosmomorfo dentro del seno de una unidad viviente.

tras reinar como soberana en la Antigüedad, cuando el Univers,- pende

Precisamente, la filosofía de la Astrología se basa en la teoría de la identidad del Microcosmos o mundo pequeño del ser humano, y del Macrocosmos o gran mundo planetario: Lo que está arriba es corno lo que está abajo y lo que está abajo es corno lo que está arriba, tal es el aforismo hermético de base que, desde el pasado más lejano, los autores clásicos repiten sin cesar.

No es tan difícil, hoy día, encontrar la raíz psíquica y al mismo tiempo la justificación psicológica de esta concepción universal, gnosis esotérica que ha dominado todas las civilizaciones. Escuchemos lo que dice Jung en Las raíces de La Conciencia:

es inconsciente, ésta no puede ser distinguida de

todo lo que sus proyecciones contienen, es decir, que es idéntica a una parte considerable de su entorno, lo que corresponde a la participación mística. Esta situación es de la mayor importancia práctica, dado que permite explicar los símbolos

particulares a través de los cuales este estado se traduce en los sueños. Quiero hablar de los símbolos del mundo circundante y de los símbolos cósmicos. Estos hechos constituyen el fundamento psicológico de la representación del hombre como microcosmos, el cual se encuentra ligado, como se sabe, al , macrocosmos a través de los componentes del carácter formulados en términos astrológicos.

En tanto que la personalidad (

)

En lenguaje psicoanalítico, estos lazos del microcosmos y el macrocosmos existen a nivel inconsciente, en la trama afectiva del ser humano en la que reina una unidad sustancial del mundo; éstos son vividos a través de los procesos psíquicos que constituyen la identificación y sus dos nodos: la proyección y la introspección, los cuales son los motores primeros de este antropocosmomorfismo. Este es un aspecto fundamental del pensamiento inconsciente, al que algunos consideran como prolongación del continuum espacio-temporal de la física teórica.

Estos estadós, los cuales nos son familiares cuando dejamos hablar a nuestro corazón, son cantados por los poetas:

"Siempre subsistirá en nosotros algo de los campos y brezales de Brabante", dice

Van Gogh a su hermano, y al hablar de los paisajes de su infancia: "Yo trabajo mis telas

alma era un agua

como ellos sus campos

yo hago pintura en zuecos"; "

mi

estancada", experimenta Edgar Poe; mientras que habitado por su otoño interior,

Verlaine se siente "parecido a la hoja muerta"

existe un lazo real que se funda en estos fenómenos de identificación; a través de la

proyección y la introspección el ser humano está verdaderamente unido, cuando no mezclado, a todo lo que le rodea, al mundo mismo, a través de largas cadenas de

"correspondencias", a través de esas redes de asociaciones psíquicas de las que son

testimonio toda la gama de nuestras afinidades electivas, en las que

los colores y los sonidos se responden"

Más allá de la expresión metafórica

"los pedumes,

hasta sentirse solidario con su estrella.

El hombre no es sólo heredero de un bagaje hereditario, moldeado por su familia en su infancia, marcado por su educación y sus estudios, enmarcado dentro de su medio social, etcétera; está también - lo hemos olvidado demasiado, aunque debemos la vida misma al Sol - sobre un astro, rodeado de astros, dentro del marco y en el corazón del Universo. Cuánta razón tiene Alain al decir: " ¡El cielo es mi patria!" La concepción del hombre es fatalmente incompleta y falsa al mismo tiempo cuando no contiene el devenir de una antropología cósmica, inscrita dentro de la condición humana, sobre todo bajo el aspecto esencial que acabamos de ver, pero también moldeada desde fuera por el poder que poseen estos fenómenos celestes para determinarnos, sobre todo a través de los ritmos del mundo que nos hacen vivir.

Ahora que se conoce mejor el proceso interno a través del que se vive esta corriente del inconsciente colectivo, que forma el destino de esta Astrología en renacimiento, podemos comprender la extraordinaria dificultad para situar a ésta. Nos encontramos en presencia de un inhibidor (el oponente: el espíritu racionalista con sus extremismos, que aísla, separa, corta al ser del mundo y de la vida, para el quelaAstrología no es más que un pobre oscurantismo) y un desinhibido, con lo que este estado implica en productos humanos "primarios": ¡no podemos abordar la Astrología más que como "primitivos"!

Esta corriente del inconsciente colectivo es, como todo contenido de Psique primitiva, una fuerza indiferenciada que a través de su aliento transmite lo mejor y lo peor: presta su apoyo a las barracas de feria de la buenaventura y reviste siempre al personaje del astrólogo con el ridículo gorro estrellado en punta de una absurda adivinación, al mismo tiempo que resucita una tradición científica que no ha dicho todavía su última palabra y que contiene una parte de verdad. Encadena al astrólogo al destino antiguo de "adivino", con tal de que éste (a través de un super ego de gorro en punta) admita entregarse a una demagógica interpretación por encima de sus posibilidades reales. Paralelamente, se apodera del juicio del público, dotándolo de una mentalidad mágica del año mil, llevada al absoluto, no queriendo ver en la Astrología más que una suprema ciencia profética, infalible, que posee respuesta para todo (mientras que aquélla se encuentra lejos de haber alcanzado su mayoría de edad científica y no puede escapar a los límites y errores de las ciencias humanas).

Es decir, que se dirige, en el ser humano, a su parte de fe, y una fe ingenua, no a su parte de razón; aunque la primera influencie a la segunda, cuando no reina una contradicción entre estas fuerzas internas. FranÇoise Giroud ha evocado a propósito de ello "esa escéptico-credulidad que no sólo impide creer en el papel de los astros sino también negarlo completamente". Ya que si el espíritu está "en contra", la afecti vidad está "a favor". De este modo puede hablarse de una "creencia astrológica" que se ha convertido en un hecho admitido: todo el mundo se encuentra más o menos familiarizado con el bestiario zodiacal y parece que los astros posean una cierta significación respecto a los humanos y al mundo, permaneciendo las opiniones respecto a este tema dentro de las brumas de la incertidumbre, sin que por ello impida a unos entregarse ciegamente a éstas y a los otros negar todo en bloque sin prueba alguna y, sobre todo, sin preocuparse por hallarla. Aquí, la creencia es esto:

una "moda" basada en el crédito de la fe. Pero si las capas populares se dejan pillar por estos excesos y de forma estúpida, se debe a que la ciencia oficial, pecando de

omisión, jamás ha tenido nada que proponer al respecto. Al menos, estas capas populares poseen el mérito y la grandeza de "sentir" adecuadamente, atraídas como están por la fascinación oscura de una verdad profunda, a la que no se opone más que la falsa seguridad de lo que yo llamo ignorancia científica, es decir, una crítica pseudo-científica "primitiva" tan falsa como la fe ingenua.

En este caso, la fe aparece como una levadura, una palanca o un mediador encargado de elaborar una sensibilidad aún inconsciente en vistas a que el ser humano dé a luz nuevos valores vitales, a través de un proceso por el que se integra lo irracional como hecho inmaduro dentro de lo racional que se expande y profundiza. Al término de lo cual un saber como el que propone la Astrología debe convertirse en una materia no ya estimada o defendida por una fe superada que ha cumplido su misión formadora, sino juzgada por la razón misma, liberada de sus prevenciones y creadora de una verdadera escala de valores de este mundo relativo, abandonando la "escéptico-credulidad" su lugar en favor de la calma del espí- ritu libre y abierto, basado en las dimensiones de lo real y los límites de la verdad.

Por tanto, no es al museo a donde hay que ir a ver a la Astrología sino al laboratorio. Hay que frecuentar allí donde ella vive y lucha por crearse una imagen; allí donde busca romper su caparazón para alcanzar su oculto sentido. Poco importa su inmenso pasado; lo que debe' preocuparnos es su presente y su futuro:

puede ser quizás uno de los signos de que existen secretos que no

decía recientemente Claude Lévi-Strauss. Ante todo, hay, pues, que

ver en ella una curiosidad de lo increado, un balbuceo hacia hallazgos que nos esperan,

conocemos

éste "

",

una investigación de datos aún inconcebibles, el presentimiento de un mundo que no será jamás completamente conocido y del que nos queda casi todo por aprender, la continuación a un nivel superior de una aventura fabulosa del espíritu

|LAS APROXIMACIONES TRAMPOSAS

Los pronósticos no deben ser leídos más que por personas eruditas, inteligentes y serenas.

KEPLER

El hombre tiene siempre necesidad de basar sus creencias en una razón a la que considera incluso como "la" razón; para ello, debe poner su fe a prueba, o al menos medir sus dudas o confrontar su escepticismo. Ahora bien, respecto al tema que nos preocupa aquí, las cosas no son tan simples como uno se imagina de entrada.

La reacción inmediata que generalmente se produce en el incrédulo es una forma de ataque directo al problema. Este cree zanjar la cuestión y concluye el debate con más o menos el siguiente lenguaje: "Anúncieme un acontecimiento que deba sucederme con una predicción precisa y justa, y creeré".

Esta forma de razonar parece, de inmediato, decisiva. Nuestro curioso acepta, tras haber podido juzgar y apreciar "sobre el terreno" en la práctica; si no, rechaza y condena porque ha vivido una experiencia personal negativa. En realidad, esta posición no es menos falsa ya que se reduce a la siguiente fórmula puramente individual: "Para mí sirve o no sirve".

Efectivamente, pone en juego principalmente el papel de las subjetividades: la del intérprete que es, bien ayudado por una feliz intuición o un contacto simpático, bien perjudicado por el malestar de verse observado desde un ángulo crítico cuando no por una aciaga impresión; la del interpretado más o menos impresionable, no acostumbrado a la crítica, o por el contrario parapetado dentro de una posición ya tomada o un rechazo inconsciente. La correlación astrológica misma no se sitúa únicamente más que dentro de esta relación particularizada de dos seres humanos - que puede variar de un individuo a otro y de un día a otro -, la cual puede ser más o menos bien interpretada y cuya formulación (sólo el lenguaje constituye ya en sí todo un problema) puede tener más o menos resonancia en el interpretado, etcétera. Por otra parte, ahí está la historia, la cual confirma la inanidad de esta susodicha verificación: Cicerón pretendía la falsedad de la Astrología a partir de unas predicciones erróneas, mientras que Tácito nos aseguraba su veracidad tras la constatación de previsiones realizadas. La querella no se ha cerrado, por la razón de que no puede serlo

El renovador de la Astrología en Francia, el politécnico Paul Choisnard, ha llegado a decir: "El hecho de 'levantar un horóscopo' para convencer, constituye un timo para las dos partes. Quizás es el medio más rápido de convencer en un sentido o en otro; pero la convicción que engendra es siempre falsa o prematura: no debe practicarse más que entre estudiantes que ya han verificado lo fundamentado de la Astrología en otra parte y allí donde se debe. Sin esto, es eternizar debates sin salida, repitiendo disputas que duran desde la antigüedad".

La dificultad última reside quizás en la ineptitud o falta de preparación del espíritu para mostrarse realmente objetivo en presencia de un pronóstico dado,

consistiendo la mejor aproximación a éste en tomar conciencia de su parcialidad y reconocerla sinceramente, antes de todo juicio. Sin hablar de que el pronóstico en sí, formulado teniendo en cuenta todos los matices o la complejidad de lo que

No sirve

intenta expresar, es susceptible de prestarse a distintas interpretaciones tomar un caso ejemplar para ilustrar esta situación.

En 1963, yo publicaba, en la colección "Aujourd'hui" de las Éditions Albin Michel, una obra de previsiones, titulada: La Crise mondiale de 1965. He aquí lo que decía respecto al futuro del presidente americano, John F. Kennedy:

(A continuación del anuncio de una era crítica para Estados Unidos):

Lo que acaba por convencernos es la constelación misma del presidente de los

U.S.A., John F. Kennedy, que posee numerosas posibilidades de ser elevado de nuevo a la presidencia por la nación americana en las elecciones de noviembre de 1964. (Sigue una serie de notas técnicas sin interés para nuestro propósito que señalan el eclipse solar del 30 de mayo de 1965, cerca de su aniversario, ya que había nacido el 29 de mayo de 1917). ¿Cómo en este aniversario, no verlo afectado en el corazón mismo de su poder, de su autoridad, de su prestigio? No pensamos que sea el individuo mismo el que sea concernido, el sujeto el que sea amenazado, sino el representante de los U.S.A., del cual es el símbolo solar. Eclipse, entrada en las

tinieblas, decaimiento vital

aquí, el lenguaje metafórico de la analogía no dice más

sobre ello. Una vez dicho esto, es cierto que el cielo de Kennedy, con un problemático

Saturno cerca de la culminación - este "Saturno en casa X" es la peor de las posiciones posibles para un político: es la que se encuentra más a menudo en los soberancs destronados y en los hombres de Estado que han terminado mal, desde

- está llena de presagios

inquietantes respecto a su propia carrera, cuando no respecto a su propio país,

Napoleón III a Hitler, pasando por Carlos X, Luis-Felipe y Laval

durante su mandato presidencial; lo que aún es más lamentable respecto a un hombre del gran valor que innegablemente posee.

Ustedes mismos pueden hacer una experiencia personal fácil: examinen este texto y tras reflexionar formulen sobre el papel su juicio respecto a este pronóstico. A continuación inviten a alguno de sus amigos a hacer aisladamente lo mismo. Finalmente, comparen todos los textos obtenidos entre sí

El resultado será tan contradictorio como la diversidad de ecos que esta previsión ha suscitado. En un extremo de la cadena unos habrán dicho: " ¡Es extraordinario, el astrólogo ha previsto el asesinato de Kennedy!" En el otro extremo: "Es tristemente cómico: ha sido hecho el anuncio de que Kennedy será reelegido en las elecciones presidenciales de noviembre de 1964, cuando el pobre desgraciado ha "

muerto hace ya un año

que hace del pronóstico un semiéxito cuando no un semifracaso. Su contenido es de una impresión global dramática; esta coyuntura asocia a la suerte de Kennedy algo desagradable como un infortunio grave que puede concernir a su persona pero que tiende sobre todo a afectarlo en tanto que jefe de Estado. Pero ¿cuál?; nada lo precisa; y la fecha en que se consideraba que esta prueba debía suceder se encuentra desfasada en un año y medio en relación a la fecha misma del asesinato. ¿De dónde viene esta especie de desconcierto o al menos de flaqueza del espíritu ante un texto tal? Simplemente, en que suscita, en primer lugar, reacciones de lo que subsiste en nosotros de mentalidad mágica, con su pensamiento de la edad de piedra o, al menos, arcaico. El canon de razonamiento de una tal mentalidad es que, ya que existe la Astrología, ésta no puede ser más que infalible y pedecta, debiendo comprender todo, controlar todo, prever todo. En el fondo de la fe astrológica del creyente - como en el sistema de defensa del incrédulo por rechazo - reside este supremo pensamiento: " ¿Y entonces qué, astrólogo? ¿No había usted previsto que Kennedy moriría asesinado en Dallas el 22 de noviembre de 1963?" Ya que estamos en ello ¿por qué no preguntar, igualmente, la identidad de los asesinos?

En realidad, un juicio sereno debería considerar "algo"

¡Cuán lejos estamos de un juicio racional e incluso simplemente razonable del pronóstico astrológico! Hay que pensar que existen incluso astrólogos - a quienes

incumbe, sin embargo, la misión de educar el espíritu público respecto a la verdad relativa de su disciplina - que se alinean sin vergüenza sobre las pretensiones impertinentes de una Astrología como "arte adivinatorio", que sin embargo se

encuentra tanto en la base de sus fracasos como en el origen de su condena

bíamos, ciertamente, que Kennedy estaría expuesto a una muerte trágica y prematura", susurra la presidente de una sociedad astrológica extranjera, al mismo tiempo que deja entender inevitablemente que su ciencia es detentadora de los secretos astrales sobre la duración de la vida. "Parece que el autor no se hubiera dado cuenta del atentado de Kennedy en noviembre de 1963", declara un director de periódico, que se apresura a añadir (para "salvar las apariencias" ¡cuando lo que

hubiera debido es descubrir el pastel!) que el acontecimiento había sido previsto. Un tercer astrólogo, director de una revista espiritualista, no teme decir, por su parte: "Si Barbault se hubiera dado el trabajo elemental de leer el horóscopo y a continuación compararlo, antes de vaticinar, con las progresiones de los planetas respecto al período considerado, hubiera visto que los riesgos estaban inscritos en letras de fuego en el horóscopo y no hubiera dejado de señalar la fecha fatal, que

"Sa-

es también, desgraciadamente,

Me

fue fácil, en esta época,

interpelar a mis tres colegas: "

Sois

unos

viles

intrigantes;

sabéis

mucho

¿Queréis decirme, pues, cuál es la maravillosa ley celeste sobre la égida de la cual se inscribía la muerte violenta y prematura del presidente americano? Dadme rápidamente la receta y veremos qué maravillas hará ésta con los temas

, mos astrólogos continúen, inconscientemente o no, jugando al adivino y haciéndose los servidores de un arte adivinatorio, al mismo tiempo que las vergas para hacerse azotar, harán de la Astrología un fenómeno irracional que suscita infaliblemente juicios y reacciones que responden a una mentalidad mágica, y seguiremos dando vueltas en redondo indefinidamente.

no hay que engañarse: mientras los mis-

históricos de mi colección

"

En vano

Hay que decir, sin embargo, aunque esto no sirva de disculpa a estos colegas, que los adversarios declarados de la Astrología tampoco tienen de qué vanagloriarse frente al espíritu científico. Entre éstos, le toca el turno a Michel Gauquelin que, al menos, posee el mérito de haber estudiado y conocer bien la Astrología (lo que no quiere decir en absoluto que la comprenda). Y no se le ocurrió a este último nada mejor que la necesidad de hacerla pasar ante el tribunal de la criminalidad: este alto magistrado de la anti-Astrología no duda ante nada al escoger la mayor dificultad que presenta el caso de excepción. Mientras que los especialistas y expertos en crimi- nología se encuentran sin respuesta Pa mayoría de las veces ante el hecho, una vez el crimen realizado, ¡he aquí que la Astrología debe preverlo! ¡Un astrólogo incapaz de descubrir un criminal en un mapa astral, el colmo del escándalo! ¿Qué prueba más contundente puede presentarse para demostrar la vanidad de esta pseudo- ciencia? En su obra Los relojes cósmicos, Gauquelin denomina esto una "prueba clásica": mezcla un cierto número de mapas de nacimiento pertenecientes unos a criminales y otros a tranquilos padres de familia; se trata de identificar los primeros, diferenciándolos de los segundos. Y concluye que "la experiencia ha confundido siempre a los astrólogos"; precisando: "Sólo los astrólogos sinceros han aceptado este test. La inmensa mayoría de charlatanes encuentran siempre un

Lástima que Gauquelin no haya precisado quiénes

buen pretexto para evadirse"

fueron los participantes en esta singular experiencia. Por mi parte, bien situado dentro del movimiento astrológico francés, he efectuado una encuesta en el "Centro Internacional de Astrología" y en la revista L'Astrologue: no he encontrado ningún compañero entre aquellos que representan a la intelligentsia astrológica en Francia que haya sido contactado para participar en esta aventura. ¿A quién se ha dirigido entonces Gauquelin, o este "personaje de seriedad" habrá puesto a prueba a aficionados desconocidos? En todo caso, él y yo nos encontramos en las antípodas: los que él llama "astrólogos sinceros" no son para mí más que ingenuos o memos y, según su clasificación, yo figuraría en el n° 1 de la lista de los charlata nes En efecto, las razones por las que este tipo de experiencia es absurda son numerosas. Examinemos las principales:

No existe ni puede existir índice alguno específico que pueda caracterizar el caso rarísimo del criminal y destacarlo de la masa de la población. Esto es comprensible sociológicamente dado que la capa criminal varía de un país a otro y de una época a otra. Así, según recientes estadísticas, existe un criminal y medio por 100.000 habitantes en Francia, mientras que existen 5 en los U.S.A., aparte de que la criminalidad en este último país ha aumentado en un 20 . /0 en 1968 y no ha dejado de incrementarse a partir de entonces. La existencia de estas considerables variaciones prueba la variabilidad de la "línea divisoria" entre los dos mundos: se pasa "al crimen" más fácilmente y más a menudo en un país en que las costumbres son más brutales y, aún más, en un período violento y azaroso. Sin mencionar que no existe ninguna frontera psicológica (así como astrológica) bien establecida entre el

asesino aislado, el jefe de banda fuera de la ley y el monstruo de la política "que tiene sangre en las manos", pero que ha legalizado su violencia dentro de una

consagración histórica

ninguna norma, ni cuantitativa ni cualitativa, que determine el umbral del famoso "paso al acto" criminal. "Entre el acto del que estamos ciertos no cometer y el que

cometen los asesinos ocasionalmente o por costumbre, no existe verdadera distancia. No hay más que la diferencia que separa en este mundo a los pobres tipos de los demás", declara Marcel Montarron. Los criminólogos no son más precisos en este

aspecto que este cronista

la ciencia en su propio terreno? Para él, el "diagnóstico" se enfrenta a dos obstáculos esenciales:

1) Los límites del determinismo que exploramos. Estos se sitúan dentro del marco del "carácter innato"; después de habernos sacado las influencias recibidas de los demás - la forma en que uno ha sido educado, la formación adquirida, las convicciones del medio social -, el "determinismo astral" expresado por el tema natal, es "lo demás", el ser en su desnudez primera. Efectivamente, no podemos conocer

más que la constelación interna del individuo sin saber cuáles son las repercusiones del medio exterior vivido, dentro del cual se forma el "carácter adquirido", neutralizador o amplificador del carácter innato. La tendencia original de éste no se desarrolla en toda su medida más que en la perfecta yuxtaposición con este medio, convirtiéndose el mundo exterior en una caja de resonancia del cosmos interior. En el caso de los destinos fuera de serie: fenómeno de excepción, monstruos, o éxitos supremos, debido a la complicidad amplificadora de los accidentes de infancia, a las marcas familiares y sociales, la tendencia de base se hipertrofia dramáticamente o estalla en una aventura ejemplar. Ciertamente, y aunque cada tema implique sus propias normas, siempre pueden compararse diversos temas astrológicos entre sí para juzgar constitucionalmente sus

una vez

potencialidades respectivas de agresividad, frustración, no comunicación

hecho esto, no se obtiene más que una escala de valores internos. Pero una infancia huérfana, muy traumatizada o particularmente desgraciada en uno o en otro, destruye inmediatamente esta proporcionalidad. El astrólogo no se encuentra lejos

¿Por qué el astrólogo detentaría el poder de superar a

Todo esto hace que no exista, humanamente hablando,

;

de adoptar en numerosos casos la fórmula de Linton: Los miembros normales de no importa qué sociedad deben mucho menos la configuración de su personalidad a sus genios que a su nodriza. Así, puede poseerse la misma amplitud de cabeza que el propio padre y no llevar sin embargo el mismo sombrero. Por otra parte, qué lejos estamos hoy día de la buena conciencia pseudocientífica del tranquilizante "criminal nato" de Lombroso

2) Los límites de la interpretación misma. Si es enorme la distancia entre lo que es un hombre por su naturaleza y lo que hace de sí mismo y en lo que se convierte, no menos amplia es la significación del hecho interpretado. La configura- ción de un mapa del cielo no anuncia un acontecimiento propiamente dicho: aquélla se descifra por medio de un lenguaje de estructura, de esquema de asociación psíquica, de ecuación psicológica. Ahora bien, la estricta formulación de ésta nos coloca siempre en presencia de algo análogo al registro de las "equivalencias simbólicas" familiares al psicoanalista. Equivalencias que expresan la posibilidad de sustituciones entre diversas situaciones sinónimas de un mismo estado interior

original. Así, al comparar las configuraciones de viudez (cuando significa una gran prueba), las de pasiones fatales, las de crímenes pasionales, las de neurosis y perversiones amorosas, no obtenemos diferencias sensibles, como si existiera una equivalencia simbólica entre estas distintas categorías (parentesco congénito bajo el signo de la relación amor-destrucción). Como sucede entre la enfermedad orgánica y la enfermedad psíquica, la neurosis y la perversión, una prueba dada y

Quizá sea extraño y

otra de distinta suerte pero fundamentalmente análoga decepcionante pero es así y hay que tenerlo en cuenta.

Estas conclusiones no quieren decir que la Astrología no pueda rendir servicio a la criminología cuando un intérprete se consagra a esta labor como especialista integrado dentro del cuerpo de esta disciplina. Ello significa únicamente que el astrólogo no puede de forma alguna improvisarse en la detección de los criminales, significando este tipo de acrobacia una empresa insensata.

Me hubiera gustado ver a Gauquelin, licenciado en psicología con un pasado de psicotécnico, efectuar él mismo esta experiencia que propone a los astrólogos, utilizando, naturalmente, los materiales propios de su disciplina: tests y demás. Sin embargo, yo no pondría en cuestión ni su competencia ni la psicología utilizada

Existe un terreno al menos que nos acerca: el de sus controles. En su primer libro: L'Influence des Astres (Ed. Du Dauphin, 1955) se ha dedicado a una estadística astrológica sobre un grupo de 623 criminales. En ella señala un cierto resultado provisional: Esta distribución de Venus es muy asombrosa: presenta dos fuertes aglomeraciones cuya probabilidad supera claramente el millar. Además, el hecho de que estas dos aglomeraciones se sitúen cerca de los lugares astró- nomicamente privilegiados y opuestos (elevación y ocultación del plreta) llevaría a creer que la distribución de Venus en los criminales se ha visto sometida a una causa

distinta al azar. (p. 195). Ahora bien, cuarenta años antes, en un somero estudio sobre el mismo tema, Paul Choisnard concluía: Hay que señalar que la mayoría de criminales

poseen una Venus dominante; de 26 criminales distintos (

angular (en el horizonte y en el meridiano). De un total de 36 criminales (entre ellos 10 sátiros), parece, pues, que se vea ya aparecer esta ley venusina cuya frecuencia característica será de alrededor de 2 a 3 veces superior a la normal. (L'Influence Astrale , 1914. Ed. Chacornac).

El epílogo de esta historia es que la misma debería haberse atenido al prólogo de Choisnard a su estudio de 1914: ¿Puede concluirse que existe medio de reconocer desde su nacimiento a aquellos que se convertirán en sátiros? No lo creo en absoluto; pero estoy casi seguro de antemano que se me hará decir un día lo que yo no he dicho respecto a este tema "El autor escribe una obra, los actores representan una segunda y el público comprende una tercera", diría un día Tristan Bernard. Póngase a la Astrología en el lugar del autor, al astrólogo en el de los actores, y en el del público al interpretado o al censor, y tal vez podrán juzgar hasta qué punto las primeras aproximaciones sobre el tema se encuentran en trampa.

hay 18 que poseen Venus

)

Bien entendido, esto no impide admitir que sea posible proceder a experiencias sobre el control de interpretación que posean su valor, pero a condición de que estas experiencias - las cuales de antemano deben tener el asentimiento del astrólogo, único en poder "desde dentro" hacer la verdadera crítica de la Astrología y de lo que se propone - estén cuidadosamente preparadas y realizadas, con un espíritu de completa imparcialidad, además. Señalamos, a este propósito, la iniciativa de Hans Bender, profesor de la Universidad de Friburgo en Brisgau, que ha creado un Instituto de investigaciones científicas, al que está afiliado la Sociedad de Parapsicología, en colaboración con la Universidad. Durante una decena de años, este eminente universitario ha sometido a un grupo de individuos a una serie de tests, tratados estos mismos por un grupo de psicólogos, para llegar a una serie de

definiciones psicológicas precisas e indiscutibles sobre los caracteres de estos individuos. A continuación, se ha dirigido a varios cientos de astrólogos de lengua alemana a fin de someterles los mapas astrales de estos individuos y hacérselos interpretar en función de cuestionarios cuidadosamente establecidos en base a los resultados de los tests. La experiencia le condujo a no retener más que una cincuentena de astrólogos seleccionados por la cualidad y homogeneidad de respuestas y, a continuación, a concentrarse únicamente sobre algunos de ellos, representativos de la mayor competencia. La prueba parece haber dado ciertos resultados (Psychologie, n° 31), pero el profesor Bender se reserva aún la publicación del balance. Es verdad que las conclusiones que puedan extraerse ponen menos en cuestión el valor intrínsico de la Astrología que la aventura del astrólogo en sus coeficientes humanos: método y técnicas de trabajo más o menos codificados, intuición personal, etcétera.

La complejidad que presentan estos problemas de control de las interpretaciones se me hizo por completo evidente cuando fueron hechas las experiencias cuyos resultados figuran en la revista Lectures pur tous de julio de 1963. Hice participar a los miembros del "Centre International d'Astrologie" en la descripción de los grandes rasgos de carácter de dos temas de desconocidos y yo mismo me presté personalmente a pedilar una docena de medallones psicológicos, siempre en base a los datos de nacimiento exclusivamente; estas dos pruebas

han llevado a resultados muy satisfactorios. Además, propuse al periodista una original experiencia: dar tres fechas de nacimiento y presentar tres retratos de individuos, consistiendo la prueba para nosotros en hacer corresponder cada uno de los temas a cada uno de los personajes. Ahora bien, esta experiencia (la única de las

tres que Gauquelin tuvo el humor de citar

fue un fracaso completo. Quizás en

parte debido a que los retratos robot de los personajes se prestaban a discusión, pero sobre todo porque las representaciones que se hicieron los astrólogos falseaban su interpretación que tiene necesidad de ser un libre ejercicio al que ninguna influencia ajena deba antes deformar. Es muy posible que una experiencia grafológica del mismo tipo no sea más concluyente. Vemos de este modo que se pasa pronto de la prueba auténtica a la falsificación de experiencias artificiales.

)

Puede comprenderse que un profesional de experiencia como Kepler haya dicho: "Los pronósticos no deben ser leídos más que por personas eruditas, inteligentes y serenas".

El examen de estas primeras trampas a evitar no debería dar lugar a creer, sin embargo, que desde el momento en que la interpretación de un tema natal permite tan difícilmente establecer una prueba del valor de la Astrología en sí, ello quita todo valor al poder de convicción personal que puede significar esta experiencia, siendo el campo de la certidumbre subjetiva perfectamente ajeno al de la prueba objetiva.

Estoy hablando, evidentemente, de la auténtica práctica que hace de esta disciplina una exploradora psíquica del ser interior, al menos tal como fue implícitamente entendida desde siempre por los numerosos espíritus superiores que la han hecho suya, y no de ese producto subdesarrollado, ese arte adivinatorio más que sospechoso en que se ha convertido para el vulgo.

A cada uno su verdad de estas posiciones que se separan diametralmente. Pero ¿qué puede realmente saber de ella aquel que no vive esta experiencia como un profesional? Hemos visto que cuando el adversario trabaja la Astrología (aunque sea únicamente en su aspecto estadístico, lo que es ya enorme), los resultados que obtiene lo aproximan a ella; y únicamente cuando no se fía más que de su razonamiento es cuando se aleja. Así, por ejemplo, Gauquelin, para el cual el astrólogo no es más que un vendedor de palabras vanas, no siendo su plática otra

cosa que un falaz "placebo". Por el contrario, en el profesional, temible puede ser su poder de interpretación cuando cumple su misión de toma de conciencia psicológica. Hasta el punto, por ejemplo, de que un determinado "interpretado", demasiado violentamente conmocionado no por un pronóstico impresionante sino únicamente por una revelación demasiado brutal de sí mismo, se meta inmeditamente en cama con fiebre alta o una crisis de hígado, o que otro, esclarecido respecto a su conflicto interior, se debata respecto a la parálisis histérica de un brazo, hasta entonces rebelde a todo tratamiento.

"Una forma de decir la buenaventura", precisa nuestro crítico. Si esto fuera verdad, cuán triste sería el que las correlaciones de sus balances estadísticos (las cuales examinaremos más adelante) a las que él mismo hace tanto caso - que ali- mentan cotidianamente y desde siempre la práctica del astrólogo - poseyeran tan poco valor real que a costa de ellos no pudieran venderse más que vanas palabras

Esta "buenaventura" constituye, a fin de cuentas, la formulación en lenguaje psicológico de las distintas temáticas de la existencia vivida; ocasión para una toma de conciencia de los procesos vitales oscuros o extraños; posibilidad de hacer inteligible un aspecto del destino aparentemente sin sentido; poder de plantear dentro de una calmada ecuación un problema humano cargado de ciega emotividad; manera de hablar de las cosas más subjetivas de la forma más objetiva, planteando, por ejemplo, la angustia en términos de problema; contribución general a introducir en la economía afectiva del interpretado un coeficiente creciente de lucidez, de autocrítica y de selectividad, en beneficio de una mayor autonomía de la persona. Una consulta tal no puede ser un absurdo juego de adivinanzas ni un ridículo ejercicio de adivinación. Es un diálogo que se establece dentro de la colaboración del intérprete y el interpretado, hasta que este lenguaje de la interpretación se adhiera perfectamente a la carne viva de la sensibilidad del Yo profundo del ser que se siente así descifrado y revelado. "Los acontecimientos son la espuma de las cosas, lo que me interesa es la mar", decía Valéry; esta mar del yo profundo que se encuentra en el centro y constituye la trama de este diálogo. Tal interpretación puede naturalmente tomar un carácter de prognosis - y también aquí se trataría menos de prever el acontecimiento en sí mismo que de dar, a través del análisis de la tendencia, sentido a una historia que se desarrolla y de extraer el contenido sensible del futuro - en la medida exacta en que el carácter es la trama con la que se teje el propio destino.

|EL CUERPO DEL DELITO

Concluyamos: el balance de la Astrología científica es igual a cero.

PAUL COUDERC

La condena oficial de la Astrología parecerá un día a nuestros descendientes como la credulidad negativa más importante que la ciencia humana haya señalado hasta hoy.

PAUL CHOISNARD

Es justo considerar que en un campo que constituye un blanco tan preciso de prejuicios como el nuestro, hay que librarse antes a las razones de duda que a tomar en consideración las razones de creencia.

Incluso tomando su partido, no iremos demasiado lejos si no pensamos en su condena. Efectivamente, si la duda es necesaria, los argumentos en que se basa su rechazo y negación parten todos de una posición de principio, de un a priori.

Se empezó, originariamente, en la época en que Colbert expulsó a la astrología de la Academia de Ciencias, decretando que el sistema del mundo geocéntrico utilizado por ella era falso, sin tomar en consideración el hecho de que los científicos que hicieron la revolución copernicana: Copérnico, Ticho-Brahe, Képler, Galileo y Newton, eran ellos mismos astrólogos. Hoy día, el integrista de la antiastrología, Paul Couderc, co-director del Observatorio de París, reconoce, finalmente, que el mapa astral levantado respecto al nacimiento de un individuo se basa en la realidad astronómica: es natural adoptar una representación geocéntrica ya que nos encontramos sobre la Tierra. Maldito primer argumento.

Otro gran argumento que hizo furor fue el del gran alejamiento de los planetas respecto a la Tierra. Ahora bien, empezamos a darnos cuenta, a partir de la revolución cosmonáutica que trastoca totalmente las nociones tradicionales de espa- cio interplanetario, que la Luna se encuentra a tres días y Marte a tres meses de viaje celeste, que el "alejamiento de los planetas" no justifica una "pretendida influencia imposible", según el vocabulario reciente de un astrofísico del Observatorio de París.

Por el contrario, allí donde los adversarios llegan a la unanimidad es cuando evocan lo que ellos creen ser las consecuencias de la precesión de los equinoccios:

debido a su lento movimiento, constelaciones y signos no coinciden ya como hace dos mil años, cubriendo, por ejemplo, el signo de Leo la constelación de Cáncer, ¡y no por ello se han dejado de mantener los significados tradicionales! El astrólogo permanece inamovible ante tal crítico que se convierte en un tópico manido. Los documentos de la tradición (la obra de Ptolomeo en particular) están ahí: el Zodíaco astrológico ha sido siempre y sigue siendo el Zodíaco trópico basado en los equinoccios y solsticios; no tiene, pues, nada que ver con el Zodíaco estelar; representa el fenómeno solar de vuelta anual de las estaciones en la Naturaleza. También se pierde de vista que los astrólogos no han olvidado nunca este fenómeno precesional evocado en muchas obras de la tradición; y con razón: ¡desde Hiparco a Képler, todos los grandes astrónomos han sido más o menos astrólogos! Igualmente, el que las figuras y formaciones de las constelaciones sean por completo arbitrarias, "hasta el punto de que puede sustituirse la alineación estelar de Virgo tanto por una ballesta como por un despertador" - otro argumento contundente -, esto ni le va ni le viene al Zodíaco trópico que ordena anualmente la vida sobre la Tierra

Así, al examinar uno por uno los argumentos de la crítica, no se tarda en

comprobar que lanzan flechas a blancos imaginarios. No ayudan a que la verdad avance ni un solo paso, ya que generalmente pueden colocarse a la par proposiciones

y contraproposiciones. Cuando, por ejemplo, Jean Rostand declara: "Cuán

halagador es, para el pobre individuo humano, creer que tiene un 'destino', y que este

destino está inscrito en los astros", es fácil responderle: Este polvo humano infinitesimal y tan impresionable a todo lo que cubre la superficie del globo terrestre ¿puede permanecer indiferente a los desplazamientos gigantescos de los mundos planetarios que lo rodean? Veamos, pues, que estas objeciones no son más que castillos de naipes destinados a caerse por sí mismos bajo la presión de los hechos, en cuanto se abandona el campo de las especulaciones para atenerse a hechos controlables.

Pero, al irse acumulando sucesivamente tantos y tantos argumentos que contribuyen

a que la idea astrológica parezca inverosímil, hemos llegado, de un encadenamiento a otro, a construir y fijar la imagen de una caricatura de Astrología, que no es más que un monstruo de simplicidad y estupidez, por no decir de absurdo. Una vez visto esto, se ha llegado a encerrarse en una monumental e insoportable contradicción:

¿cómo admitir que los mayores genios de la Humanidad - desde Aristóteles a Goethe pasando por Platón, Tomás de Aquino y Dante; científicos, filósofos, poetas

y pensadores más ilustres de todas las ramas del saber humano - hayan

practicado o positivamente admitido una pseudociencia que signifique un desafío tal al buen sentido? Cuando un conocimiento posee como precursores tantos grandes espíritus, parece difícil actuar como si no hubieran dicho nada. E incluso admitiendo que no hubieran dicho a su propósito más que tonterías, habría que empezar por probarlas, en lugar de repetir que no es más que una creencia negativa. A fin de cuentas, para salirse de esta embarazosa contradicción ¿no habría que replantear el problema preguntándose si, para estos grandes hombres, la Astrología no significó quizás "otra cosa"?

Generalmente, se sale de este mal paso a través de un último argumento:

nuestros antepasados no se beneficiaban como nosotros de un desarrollo suficiente del conocimiento científico y, actualmente, si en rigor pueden aceptarse las bases astronómicas de la Astrología, el espíritu de aquél no la condena por ello menos

irremediablemente. En efecto, esta Astrología, nacida en una lejana antigüedad, muestra

un

pensamiento precientífico; es una creación del espíritu prelógico de la infancia de

la

Humanidad, una verdadera reencarnación, tanto en sus principios como en su

práctica, de la mentalidad mágica. Ahora bien, lo más asombroso es que esto es absolutamente cierto, pero que la conclusión que se extrae de ello no es menos

manifiestamente falsa.

Efectivamente, en esta crítica se confunden por completo el significante astral y

el significado humano, la Astrología-sujeto y la Astrología-objeto, tomando por un

proceso oscurantista el oscuro mundo de nuestras tinieblas internas, las cuales constituyen su fenomenología. En una palabra, se ha tomado a la Astrología por un falso saber primitivo mientras que ¡ella es un verdadero saber del primitivo humano! No hay que olvidar que el mapa del cielo natal representa al individuo situado en el centro del Universo, rodeado de su constelación. A partir de ahí, "su" figura astral responde a una psicología del antropocentrismo: el hombre, "ombligo del mundo", es visto en ella a partir de su egocentrismo y a nivel de su subjetividad. Una visión de hombre-sujeto es la evocada por la siguiente fórmula de Anatole France: "Mi vida era muy pequeña, pero era una vida, es decir, el centro de las cosas, el corazón del mundo". Si el macrocosmos es como un espejo que devuelve la imagen de este microcosmos, esta imagen es percibida en una región del ser que representa su infraestructura psíquica, ese telón de fondo que se asimila,actualmente al inconsciente, en el que reinan la afectividad, lo imaginario, el mito. Por esta razón, no hay que asombrarse si el objeto cósmico habla al

hombre el lenguaje simbólico del inconsciente y si la lectura del mapa del cielo sigue los pasos del pensamiento prelógico al dar cuenta de la naturaleza profunda y "primitiva" del ser humano. Nadie se asombra de que, para comprender los fenómenos irracionales en el inconsciente, el psicoanalista reconstituya intelectualmente los , procesos del psiquismo primario. El astrólogo no hace ni más ni menos: descifró su tema como un psicoanalista interpreta un sueño, ya que, también él, sondea la noche más lejana del ser

Couderc declara, sin aliento, que los astrólogos no andan nunca escasos de argumentos. Lo que pasa es que ninguno de aquellos de la antiastrología es en sí definitivo. El mismo lo confiesa: "No existe, esto es un hecho, ningún criterio inmediato e indiscutible que haga evidente lo erróneo de la Astrología". Por otra parte, cansado de guerrear, el adversario acaba siempre por decirnos: "No soy yo quien debe convenceros con argumentos que a mí me bastan, sino que a usted le toca convencerme con los suyos".

Efectivamente, a partir de aquí empieza una discusión seria, ya que abandonamos el terreno del a priori para establecer un juicio a posteriori. Lo que ha fallado ha sido el juicio "desde el exterior": ésta era la manera más segura de valorar la Astrología en función de criterios que le son ajenos y de pasar al lado de la verdad. Hay que acabar por entrar en su universo y medirla con su propio rasero: su única verdadera desmitificación se encuentra en su misma práctica, la más rigurosa, y dentro de su espíritu, constituyendo la última palabra de la verdad aquello que queda tras la prueba reductiva de la realidad. Cualquiera sea el valor de los argumentos, ninguno de ellos, efectivamente, puede constituir una prueba en sí. Lo que se necesita para una investigación crítica es un juicio a posteriori basado en un control desprovisto de toda prevención personal. Ya que no se trata de saber si la supuesta relación entre el hombre y su cielo de nacimiento es verosímil o no, inconcebible o fantástica, absurda o reveladora. ¡Se trata de saber, de una vez por todas, si existe o no existe!

Precisamente y para decidir si nos encontramos frente a una quimera o a una realidad, haciendo abstracción de las ideas y basándose exclusivamente en los hechos, el primero que planteó el problema en términos indiscutibles, a principios de siglo, fue Paul Choisnard. A partir de la consideración de que la Astrología es una cuestión de relaciones entre dos sistemas de fenómenos, uno celeste (un cielo concreto) y otro terrestre (un individuo), planteó la noción del hecho astrológico. Entendí por este término la existencia de una relación o correspondencia entre las tendencias humanas y los factores astronómicos en uso, sin prejuzgar nada respecto a la naturaleza y origen del fenómeno., para excluir todo juicio de valor. Constatamos pura y simplemente el hecho, dijo él, de que tal configuración de nacimiento corresponde a tal tendencia, poco importa la causa o la razón, a partir del momento en que esta configuración se encuentra más frecuentemente en los cielos de nacimiento de aquellos que poseen esta tendencia que en los cielos de nacimiento de otras personas. Esto no quiere decir que la configuración sea un signo necesario o suficiente respecto a la tendencia en cuestión, sino que es uno de los que concurren a su existencia. Esta afirmación se basa, pues, en la constatación de una correspondencia cuyo criterio es el de una ley de relación: una distancia de frecuencias. Es decir, la ley bajo su forma impersonal y reproducible, sin hipótesis preconcebida. La verificación del "hecho astrológico" -se basa, pues, en principio, sobre el cálculo de probabilidades aplicado a estadísticas comparadas, caracterizadas por la imparcialidad en la elección de los elementos tratados, la homogenidad de casos y la multiplicidad del número.

Choisnard emprendió los primeros sondeos estadísticos y, a continuación, salieron a luz distintas encuestas. Estos trabajos - cuyo balance, hay que confesarlo, es por lo demás pobre - no llaman la atención ya que, aparte de que se trataba de

resultados dispersos, de investigaciones de débil amplitud y de investigaciones insuficientemente acabadas, emanaban del medio astrológico. Incluso tuvieron un efecto inmediato negativo, sobre todo al inducir a error a Couderc sobre la realidad del hecho astrológico. Pero Choisnard tendría su desquite: Si algún día, decía él, un adversario quisiera probar que la Astrología no existe, no tendrá otro medio que el que yo empleo para demostrar su verdad. Y se verá obligado a comprobar y ratificar el hecho astrológico.

Esto es lo que hizo, a pesar suyo, Michel Gauquelin, cuyas encuestas estadísticas figuran en sus obras: L'Influence des Astres, L'Homme et les Astres (de Miel, 1960) y L'Hérédite' planetaire (Plante, 1966).

Estos resultados se reparten en dos series cuidadosamente separadas por el autor. Por un lado figuran las encuestas cuyo balance es negativo y, por el otro, los controles que aportan una "prueba experimental de una influencia de los astros".

Es un hecho el que Gauquelin ha obtenido un conjunto de estadísticas sin resultado. Y no es cuestión aquí de emprender una discusión sobre este grupo de trabajos.' Unicamente me contentaré con señalar que este investigador, irre- prochable a nivel de su técnica estadística, aplica su impecable competencia a una materia que no comprende. A estas ciegas encuestas, que no se basan en absoluto sobre una fenomenología astrológica, campo que ni siquiera ha abordado y que parece querer tranquilamente ignorar - pisando sobre terreno desconocido - llamo a esto estadística "a lo salvaje": no hay resultado, por tanto no hay influencia desconsolador simplismo.

Resulta evidente, sobre todo, al enumerar las posiciones astrales en los signos zodiacales de diversos grupos: pintores, generales, médicos, deportistas, actores, criminales, políticos y sacerdotes. En este aspecto, no hizo más que continuar una serie de encuestas de Farnsworth, Bart J. Bok y Huntington, relativas a la repartición del Sol en el Zodíaco en músicos, científicos, ingenieros, industriales, sacerdotes, banqueros, físicos, literatos y marinos. Encuestas a las que se refirió Couderc al declarar que, ya que los astrólogos atribuían a Libra un valor estético, este signo habría tenido que resaltar en los músicos, así como en los pintores igualmente estudiados. Conclusión: "La correlación pretendida no existía".

En realidad, el pez, más astuto, se ha deslizado entre las mallas de la red estadística ¡y el estadista no se ha dado cuenta más que del fuego! Me permito esta crítica ya que no tuve que esperar a estas encuestas para denunciarlas en un artículo de la revista Les Cahiers Astrologiques de setiembre de 1949. No porque a Libra se le atribuya un cierto valor estético debe adjudicársele un destino musical o pictórico excepcional. Ni la doctrina ni la experiencia nos dicen que exista, por ejemplo, un signo zodiacal "musical" o "pictórico": no existen más que "temperamentos" musicales o pictóricos distintos de un signo a otro. Si se agrupan

todos los temas de un diccionario musical, todos los temperamentos musicales y géneros musicales se desarrollan: El Aries-Marte Honegger de vena recia y agresiva, el Tauro- Venus Massenet de vena sensual, el Géminis-Mercurio Offenbach de inspiración

de forma que nada

desenfrenada, el Cáncer-Luna Schubert de lirismo poético

puede extraerse, cuantitativamente, de un examen global. ¿Nos referimos a los

pintores? Pues bien, tenemos en la "lista" al incendiario Aries Van Gogh, al sensualista y terrestre Tauro Courbet, al móvil y volátil Géminis Dufy, al tierno y poético Cáncer

Corot

centradita

El operador tiene perfecto derecho a concluir la ausencia de toda

relación entre los signos y "la música en sí" o "la pintura en sí", pero pasa al lado

de la verdadera cuestión que concierne a /os músicos y a /os pintores en tanto que tipos de temperamentos artísticós. ¡He aquí un perfecto trabajo dentro de lo ininteligible! Y que no se me venga a decir que éstos no son más que matices y, por

y lo zodiacal desprende de todo este arco iris una irradiación luminosa bien

lo tanto, algo desdeñable: si la ciencia está llena de especialistas, es porque en ella todo es complejidad y sutilidad; ciertamente no se encontrarán cerezas en Alaska: no se puede entrar en estos estudios si no se abandonan las toscas maneras

De hecho, lo que sobre todo ha llamado la atención son los sorprendentes resultados positivos obtenidos por Gauquelin en su segunda serie de encuestas. Esto se debe a que en lugar de referirse a factores de carácter específicamente cuali- tativos, trataba un campo de factores puramente cuantitativos. En estas estadísticas

el interés se concentra en los puntos siguientes: la cantidad estudiada alcanza las 25.000 fechas de nacimiento extraídas del registro civil; los casos coinciden a grupos enteros de personajes, que aparecen en los diccionarios bibliográficos, sistemáticamente tratados; los resultados obtenidos son del mismo tipo, ya que se trata

de fenómenos astronómicos que se repiten en series; finalmente, una parte de estos

trabajos ha sido continuada por varios calculadores que han obtenido aisladamente

los mismos resultados, y ha sido objeto de controles y contra-pruebas concluyentes,

a los que se han dedicado, sin señalar errores técnicos, eminentes especialistas

(Faverge, profesor de estadísticas en la Sorbona; Tournier, profesor de cálculo de probabilidades en la Universidad de Berlín, y Porte, administrador del Instituto Nacional de Estadísticas).

Ahora bien, ha habido que admitir que los 3.142 grandes jefes militares europeos de los que ha sido posible obtener su hora de nacimiento en el registro, nacieron con la elevación y la culminación de Marte (probabilidad de 1 en 1 mi- llón); los 3.305 científicos de las academias de ciencias y medicina, con la elevación y culminación de Saturno (prob. 1/100.000); los 993 políticos y jefes políticos, con la elevación y culminación de Júpiter (prob. 1/5.000); los 1.485 campeones deportivos, con la elevación y culminación de Marte (prob. 1/5 millones, etcétera. ¡El resultado de conjunto respecto a los 25.000 nacimientos supera cinco veces el margen de probabilidades!

El autor debería haberse quitado el sombrero con gran reverencia ante tal balance. ¡Pues bien, no! En primer lugar, presenta "sus" resultados como un "efecto estadístico" por completo "nuevo", absolutamente "inédito", "descubierto fortuitamente", realizado "a pesar suyo", etcétera; mientras que las mismas estadísticas sobre los mismos grupos humanos (o al menos varios de ellos: militares, científicos, políticos y artistas) y con los mismos resultados respecto a cuatro plane- tas y la Luna, aunque únicamente sobre una cifra global de un millar de casos, fueron hechas diez años antes por el astrólogo Léon Lasson en su obra: Ceux qui nous guident (Ed. Debresse, 1946). A continuación declara, con un aplomo admirable, que este "efecto estadístico" es "por completo independiente de la doctrina astrológica", no poseyendo "similitud alguna con las leyes tradicionales de la Astrología", y aún peor ¡ "arruinando incluso el edificio de sus teorías"!

Y, sin embargo, en cada balance ha aparecido el astro previsible, y se ha presentado en los puntos del cielo que se esperaban, conforme a la más pura doctrina astrológica, la que transmite Ptolomeo en su Tetrabiblia, la obra clásica de la tradición. Y esto es lo que hizo decir a Lasson del estudio de un pequeño grupo de 158 jefes militares: "Para los astrólogos de todos los tiempos, un astro que 'se eleva' o 'culmina' en el cielo posee una importancia particular; ahora bien, nuestros militares han nacido justamente con preferencia

cuando Marte acababa de elevarse o acababa de culminar ( su herencia, o cualquier otra

cuando Marte acababa de elevarse o acababa de culminar (

su herencia, o cualquier otra causa, los predispone a convertirse en militares

nacen preferentemente cuando Marte acaba de elevarse o culminar en el cielo

Existe innegablemente una relación entre el cielo de nacimiento y la

profesión y esta relación se ha expresado en los militares a través de la elevación o culminación de Marte, lo que se halla pedectamente conforme a lo que nos enseña la tradición astrológica".

Aquellos a los que

).

). (

Esta serie de balances estadísticos garantizan, en efecto, las dos bases principales de la Astrología. Por un lado, los antiguos atribuyeron una importancia excepcional al lugar del Oriente en el que el Zodíaco y los planetas se elevan, al que llamaron con el nombre de Ascendente (éste es el lugar de la ascensión de los astros), e incluso con el nombre de Horóscopo ("Miro lo que se eleva"), término que se ha generalizado respecto al tema entero: "Hacer su horóscopo". Y el segundo lugar privilegiado en el curso de los astros era precisamente su culminación llamada Medio Cielo, posición cumbre diurna del astro entre su elevación y su ocaso. Un astro

que se eleva o que culmina se encuentra en lo más fuerte de su "influencia". Por otra yarte, la tradición ha admitido que cada planeta se halla en correspondencia con una gama especial de tendencias, simbolismo que le es propio y que posee una dirección general en disposiciones de carácter y destino. Ahora bien, existe perfecta concordancia entre las distribuciones de las "funciones y profesiones" de los tipos planetarios clásicos (tómese como referencia a Ptolomeo mismo o a la Astrologia Galica de Morin de Villefranche, del siglo XVII, las máximas autoridades) y los resultados estadísticos: es precisamente Marte el que está "angular" en los militares, deportistas y médicos; es Júpiter el que lo está en los políticos y las vedettes; es Saturno el que lo está en los científicos, así como la Luna en las '

gentes que se ganan el favor público

Couderc, que no se ha devanado demasiado

los sesos, ha encontrado una fórmula que corre el riesgo de convertirse en legendaria:

"Se ha dado el nombre de Marte a una piedra, a continuación se le considera como causante de guerras, confiriendo una naturaleza marcial a sus sujetos. Pero, si la piedra se llama Júpiter, presta una naturaleza jovial, etcétera. Permítaseme decir que se nos ha reprochado demasiado desde siempre el basar nuestro simbolismo en la mitología para no saludar a su paso al "dios" de la guerra y de los gladiadores, al de la autoridad en los espectáculos, al de la sabiduría

Finalmente, poco importa que, pillado en su propia trampa, Gauquelin no admita la Astrología, desde el momento en que reconoce los resultados. No tiene más remedio que admitir en Les Horloges cosmiques (Denoél, 1970): Un gran número de niños que nacen en el momento que Marte acaba de elevarse o culminar, se convierte más tarde en grandes médicos, campeones deportivos y hombres de

armas conocidos

A partir de la posición natal de los planetas-relojes parece

posible establecer un pronóstico sobre el temperamento y comportamiento social futuro

del individuo que nace

En las Nouvelles Littéraires del 27 de noviembre de 1969, Jean Rostand

expresaba esta amarga reflexión: Si la estadística se pone a probar la Astrología,

Paradójicamente, hemos

llegado a ver cómo la Astrología renace actualmente en sus adversarios, y justamente allí donde sus detractores creían poderla enterrar para siempre; y cuando se daba por sentada su pérdida, i héla ahí dotada de un estatus probabilista irreversible! Por lo demás, el generoso Michel Gauquelin no se ha detenido ahí. En L 'fférédité planétarie, ha efectuado una encuesta que abarca 32.074 nacimientos (partidas de nacimiento), que consiste en hacer 16.037 comparaciones entre los temas astrales de los padres y los de sus hijos. A partir de este nuevo sondeo extrae, con un coeficiente de probabilidad del 1/ 500.000, lo cual no deja lugar a duda alguna sobre el valor de la correlación, que los hijos poseen "una predisposición hereditaria al venir al mundo bajo ciertas condiciones cósmicas que habían también presidido el nacimiento de sus padres”. Constata, en efecto, que si un padre o una madre ha nacido con la elevación o culminación de un planeta dado, sus hijos vienen al mundo "preferentemente" cuando el mismo astro se eleva o culmina. Este fenómeno de repetición es igual entre los distintos hijos en relación a los padres, así como lo es respecto a cada padre, ¡y lo es doblemente cuando los dos padres han nacido en la elevación o culminación del mismo planeta!

entonces no creeré más en la estadística. Ahí estamos

Este segundo balance corrobora el balance anterior, ya que los resultados de este segundo test son similares a los del primero. Por ejemplo, la distribución diurno- nocturna de Marte en los militares es idéntica a la de los hijos cuyos padres han nacido cuando Marte se elevaba y culminaba.

Si, según nuestra terminología, los "marcianos" (pertenecientes al tipo Marte) hacen (sobre todo) a los militares, y si estos mismos marcianos proceden (preferentemente) de un parentesco "marciano",

¿no se encuentra el origen de su vocación profesional inicialmente en su bagaje hereditario? Nuestro

¿no se encuentra el origen de su vocación profesional inicialmente en su bagaje hereditario? Nuestro estadista se ve incitado a concluir sobre la existencia en el ser humano de un cierto reloj biológico de acuerdo con las periodicidades de los ritmos celestes, bajo el aspecto de una "sensibilidad cósmica electiva que se presenta a nivel de la estructura molecular de la herencia". Y no tiene más remedio que reconocer la existencia de una tendencia hereditaria por nacer en un cierto momento más que en otro. Sobre todo durante el paso por el horizonte o el meridiano de un determinado planeta, siguiendo un precedente familiar; expresión de un bagaje hereditario dado, que implica la posibilidad de tal o tal opción profesional ulterior

Gauquelin es decididamente admirable en el arte de desplumar la gallina de los huevos de oro: lo que él llama "efecto de herencia . planetaria" no es otra cosa que la herencia astral de los astrólogos: pero no sólo nuestro adversario no suelta prenda sobre ello sino que aún es capaz de decir que "su descubrimiento" es "lo contrario de la idea de predestinación astrológica". Ya se sabe que cuando uno se emperra ' El hecho es que esta herencia astral fue por vez primera constatada empíricamente por Képler, que declara: Existe un argumento totalmente claro y más allá de toda excepción en favor de la autenticidad de la Astrología: la identidad de los temas natales entre padres e hijos ( Harmonia Mundi! ) Choisnard, incluso, había hecho de este tema su "caballo de batalla". Desde principios de siglo, publicó numerosos estudios compa- rativos entre temas de padres e hijos señalando regularmente las similitudes de posición de los planetas en los signos, las repeticiones de los aspectos planetarios, así como las similitudes de posición de los planetas en su situación diurno-nocturna. Gauquelin ha efectuado una importante estadística sobre las similitudes de posiciones planetarias en signos y no ha encontrado nada; de ahí una condena prematura en su primer libro: " ¡Ha sido probado que no existe relación alguna 'astro-biológica' en este campo" (sobre la herencia astral)!

(p. 43). Pero él sabía (o debía saber) que la herencia astral pasa también por los "tipos astrológicos determinados únicamente por el movimiento diurno" (Lasson, 1955). Démosle el placer de saborear "su descubrimiento" y no temamos re- conocerle el mérito de haber probado magistralmente (lo cual realmente faltaba) esta herencia astral, definida por Choisnard así: El ser humano no viene al mundo en cualquier momento; la Naturaleza tiende a hacerlo nacer bajo un cielo conforme a su herencia, presentando el tema natal del hijo similitudes con los temas de sus genitores (L 'Influence astrale et les probabilités).

Al mismo tiempo que estas dos grandes series estadísticas significan en conjunto una prueba contundente de la verdad astrológica en sus dos principios esenciales (poder

de un astro angular, en particular en la elevación y la culminación, y valor de las gamas simbólicas de varios planetas) - ¡prueba que nos viene de un adversario! -, esta última serie sobre la herencia astral ofrece una serie de preciosas aportaciones al biólogo y al físico.

Gauquelin ha comparado los resultados obtenidos sobre el grupo de nacimientos naturales con los del grupo de nacimientos provocados en clínicas donde se dan citas para los partos a "horas laborables". Sorprendente constatación: ¡Existe una verdadera caída de correlaciones observadas en el segundo grupo! Estos nacimientos provocados, es decir, artificiales, se hacen "al azar" y no presentan ya, o Casi, la sincronicidad tan claramente señalada en el grupo de nacimientos que se han producido de forma natural. ¿Hay que concluir a partir de ello que el "horóscopo" de los niños dados a luz por encargo constituye un documento sin valor?

Esta podría ser una posible respuesta a la juiciosa crítica del biólogo,,,según la cual el hecho de nacer no es absolutamente determinante, no aportando al mismo nacimiento nada (excepto traumatismos posibles) al bagaje hereditario, llegando el ser humano al mundo, de todas formas, con su constitución ya bien formada. Sería, pues, más lógico considerar el momento de la concepción, a partir de la cual todo el ser se elabora en sus directrices definitivas. Este argumento posee su base y nada

dice que no se pueda, a este nivel, extraer correlaciones: ésta era por lo demás la opinión misma de la tradición ptolomeica. La única objección es: ¿qué individuo conoce el

A la espera de poder efectuar una encuesta de este

momento de su concepción?

tipo, no hay por ello que tomar menos en consideración el nacimiento mismo, al nivel del cual se presentan las correlaciones que sabemos: el que este hecho sea en una primera impresión incomprensible, no le impide imponerse como una realidad que nos vemos obligados a tomar en consideración.

De incomprensible, el hecho puede convertirse en admisible según el contenido que se desprenda de estas diferencias de resultados estadísticos. La búsqueda de una explicación pasa en primer lugar por el replanteamiento del principio de "la influencia" del astro "sobre" el individuo. Que pueda existir un sustrato físico en las correlaciones observadas, parece indudable, como veremos más adelante, pero estas correlaciones son en sí mismas de una forma que parece excluir la acción directa del cuerpo exterior del astro sobre el ser humano. Recordemos, a este propósito, una tradición que se remonta a los neoplatónicos y que proclama que estos astros son menos "causas" que "signos". Dentro de esta corriente histórica, el mundo de tendencias que testimonia el mapa astral natal no procede del cielo, de fuera, sino que emana de nuestras propias disposiciones internas. No es, pues, el hecho de nacer en un determinado momento lo que estructura al ser humano, sino el estado del cielo en el momento del nacimiento el que refleja esta estructura, como si

el hecho astral fuera más pasivo que activo: no se es como se nace; por el contrario,

al menos si se deja que la Naturaleza actúe. Según esta tradición

se nace como se es

hermética, si, por ejemplo, Venus representa nuestros amores, no es en tanto como cuerpo celeste que ejerce una acción transitiva, irradiando alguna misteriosa y muy hipotética radiación, sino en tanto que ésta es un símbolo del verbo amar, de lo que sucede en nuestro corazón; y ello en virtud de la "simpatía" interna utre dos semejantes, por pertenecer al conjunto cósmico la naturaleza humana. En este sentido, los astros, más que "agentes", serían "testigos" de lo que somos. Y si el mapa del cielo de nacimiento es un cliché del individuo cuyas medidas son tomadas a escala del Universo, este tema es revelador más que creador del ser. Debido a esto hacemos nuestra la fórmula que Schiller pone en boca de uno de los personajes de su Wallenstein: Las estrellas de tu destino están en tu corazón. Aunque aún rodeada de misterios, esta concepción del problema del determinismo astral responde a este último balance estadístico y nos ilumina sobre las conclusiones que Choisnard extraía de la herencia astral: El niño no posee tal carácter porque nace en tal

momento, sino que nace en tal momento porque posee o poseerá tal carácter por su

herencia. (

)

Se nace sobre todo bajo tal cielo porque se posee ya tal carácter

hereditario

Ciertamente, asistimos aquí al paso de un misterio a otro misterio, de una dificultad a otra, pero finalmente nos encontramos en presencia de hipótesis que hacen compatible la realidad estadística del hecho astrológico con las realidades biológicas y físicas.

Finalmente, Gauquelin se ha interesado por las relaciones posibles entre las correlaciones obtenidas por él y la actividad geomagnética. A partir de la idea (también astrológica) de que el fenómeno planetario en cuestión puede encontrarse bajo la dependencia del campo solar - el Sol es el substrato fundamental de todo el sistema planetario y hay que pensar en cada planeta en función del sistema solar -, ha investigado sobre la posible interferencia con la agitación del magnetismo terrestre (que puede intervenir en el proceso del parto). Ahora bien, ha obtenido efectivamente un resultado asombroso: las correlaciones señaladas en la herencia astral varían en importancia según que la actividad geomagnética sea fuerte o débil, hasta el punto de que el número de similitudes entre las posiciones padres-hijos es dos veces mayor los días en que el Ci (índice de base) es superior o igual a 1'0 a los días en que es inferior a 1'0.

Decididamente, Gauquelin no está de suerte: también aquí ha sido precedido por Choisnard a pesar de sus "caricaturas de leyes y de estadísticas (que) se han revelado tan ilusorias como inexistentes". Efectivamente, Choisnard escribía (bajo el pseudónimo de Flambart) en L'Astrologie et la Logique, en 1922:

Como lo había señalado en mis primeros escritos (de 1898), entre las hipótesis explicativas de la Astrología, aquélla conforme a la teoría dinámica de las vibraciones y ondulaciones posee la ventaja de hacer participar las influencias cósmicas de todo tipo, a través de sus radiaciones, en las influencias y fenómenos vibratorios del sonido, del calor, de la luz, de la electricidad, del magnetismo, etcétera. Si el magnetismo terrestre, como generalmente se reconoce hoy, sufre variaciones que dependen de los astros, no hay por qué asombrarse de que nuestro organismo vital que se baña dentro, resienta sus repercusiones; y no puede sorprender que el magnetismo individualizado del hombre se rija por unas leyes en consecuencia. En resumen, he aquí la explicación propuesta ya entonces, y que me ha parecido siempre, al menos provisionalmente, aceptable frente a hechos observados experimentalmente y coordinados como ya se ha hecho. El acercamiento sexual entre el hombre y la mujer posee sus leyes armónicas. Las relaciones de influencia astral entre la concepción y la natividad fueron ya tratadas antaño por Ptolomeo y muchos otros astrólogos, sin pruebas quizá, pero no sin verosimilitud. La "gestación magnética" se opera probablemente en concierto con la gestación física; y la Naturaleza tiende a hacer nacer al recién nacido, si podemos decirlo así, bajo el ambiente de vibraciones astro-magnéticas más conforme a la imantación hereditaria que posee de la madre directamente y del padre indirectamente: de ahí la ley de herencia astral expresada por una analogía frecuente en los cielos de nacimiento entre familiares directos. Al menos, no veo ninguna otra explicación más plausible al hecho experimental en cuestión (p. 67-69).

Finalmente, debemos incoar el expediente de la Astrología y construirla trabajando en ella "desde dentro" con los materiales brutos que nos aportan los balances estadísticos y las experiencias prácticas. Esta elaboración interna sobre los hechos rompe - estaremos de acuerdo en ello -, con la pesca en aguas sucias de adversarios que lanzan argumentos a priori de los cuales ignoran por completo su valor real y que se encuentran generalmente sin base. Ella revela que la verdad, en busca de la cual hay que ir, tiende a abrirse paso superando las contradicciones

entre partidarios y adversarios y que, finalmente, ésta es más sutil, compleja y rica, que el simplismo de este carnaval astrológico al que se agarra siempre el adversario.

A partir de estos hechos decisivos - busquen si quieren otros criterios y si

- esta verdad se abrirá inexorablemente su

camino. Y, a medida que se disipen las brumas de lo desconocido en las que aún se sumerge, estén seguros de que esta Astrología contribuirá a evocar con emoción, como Kant lo hacía, el cielo estrellado encima de nuestras cabezas y la moral que se asienta en el fondo de nuestros corazones; reuniéndolos como las dos facetas de un todo.

encuentran mejores háganlo saber

|COYUNTURA ASTRAL Y DEVENIR HISTORICO

He ido madurando lentamente la convicción de que todas las leyes evolutivas propias de los pueblos, de las naciones, de las clases y de sus combates, se encuentran subordinadas a leyes cósmicas mayores que rigen la evolución general de la Humanidad,

Romain ROLLAND

Esta pequeña revolución intelectual que representa la constatación estadística no constituye el único criterio positivo que puede enarbolar la Astrología.

Existen otros aspectos convincentes que, aunque no tan poderosos, no poseen por ello menos valor para atraerse la adhesión de la razón. Ahora bien, después de este veredicto del cálculo de probabilidades se presenta un aspecto no menos importante, as de oros cuyo poder de convicción sobre la imaginación es mayor: se trata de lo que yo llamo el pronóstico experimental.

Aquí tenemos que dar vuelta a la página de la Astrología individual que se dirige en exclusiva a la persona humana, para pasar a la Astrología "mundial", la cual se asigna como ambicioso programa la comprensión y a ser posible la previsión de la tendencia de los acontecimientos generales que se desarrollan en el mundo, a nivel de la historia humana en el espacio internacional. ¿Por qué este paso? Se puede comprender de inmediato e imponerse por sí solo:

tenemos en mano no ya una previsión dedicada a un solo individuo, sino una previsión para todos, una previsión pública que trata de la historia del mundo en la que participamos todos. Se trata de la generalización del hecho de prognosis, al que este paso contribuye a objetivar. Sabemos que, a medida que la ciencia trata de más cerca al hombre, le es cada vez más y más difícil permanecer serena e imparcial. De ahí, como hemos visto, la imposibilidad práctica de tomar la previsión individual como un criterio de control, en razón de las adherencias subjetivas que intervienen en las reacciones que implica. Aquí nos encontramos en presencia no ya del caso particular sino del caso general y, en lugar de un sujeto, es un objeto de previsión, ajeno a nosotros mismos y respecto al cual podemos tomar todo tipo de distan- cias, hasta alcanzar la dimensión histórica.

Evidentemente, esto no tiene nada que ver con el conjunto de previsiones públicas que una cierta prensa difunde periódicamente y cuyo balance no merece ni siquiera hacerse: estas previsiones mundiales no prueban nada, y carretadas de previsiones justas no harían avanzar en un solo paso el conocimiento ni servirían a la verdad.

Permanecer ahí sería, sin embargo, dar largas al asunto. Existe, efectivamente, un criterio primero que determina la calidad de esta práctica: una previsión particular no posee valor más que en función del conjunto de previsiones hechas por el intérprete. Esto es obvio: si se presentan cincuenta fechas posibles para la realización futura de un acontecimiento y solamente es justa una de ellas, es un pobre éxito. Tres flechas en el blanco, una tras otra, valen infinitamente más que diez después de cincuenta intentos: la "pérdida" es un peso muerto que grava el éxito obtenido. Por otra parte, en la medida en que se recurre a un arsenal de procedimientos, tan pronto a tal configuración como tan pronto a tal otra, y se puede disponer así dé un abanico de fenómenos, entre los cuales algunos no se reconstituyen antes de unos cuantos siglos y son, por tanto, inverificables, no puede tratarse de un verdadero control. Se llega, pues, a la siguiente conclusión: No basta con hacer un pronóstico justo. Hay que saber también a través de qué medios ha sido obtenido, y la consideración de la forma en que ha sido realizado así como la posibilidad de volver a poner a prueba el índice sobre el que se basa es lo que

constituye su interés científico. De esta forma, el pronóstico pasa al laboratorio y tiende a convertirse en experimental.

Hay que situar esta experiencia de prognosis dentro del marco de un método que reduzca el pronóstico a la condición de una ley de relación. En L'Astrologie et la Logique, Choisnard define perfectamente esta ley: "Existe correspondencia o ley de relación natural entre dos cosas variables y con un carácter cualquiera de repetición, cuando uno de los elementos de la primera se encuentra relacionado por lo menos con uno de los elementos de la segunda". Después de haber recordado que todo conocimiento es una relación y cada conocicimiento posee su categoría propia de relaciones, precisa, buscando el ángulo de observación privilegiado de la Astrología: "Su ventaja sobre los demás no reside en otra cosa que en el hecho de poder utilizar como 'relaciones' puntos de apoyo en el futuro mismo (que la Astronomía prevé) con más afinación y precisión que en otros campos de nuestros conocimientos".

Efectivamente, su postulado de base es el de un sincronismo que relaciona dos

datos al mismo tiempo: después de haber confrontado unos precedentes astronómicos y unos pre cedentes históricos y, a continuación, extraído una serie de paralelismos entre movimientos planetarios y evoluciones de las tendencias sociales

o colectivas, alineadas siguiendo una misma cadencia o rimadas según una idéntica

periodicidad, p odemos establecer entre estas dos series de fenómenos de orden diferente una relación tal que de la aparición de tal fenómeno celeste se puede deducir la aparición probable de tal tipo de fenómeno histórico. Pongamos A el hecho astral

y B el hecho social: si, en circunstancias no adversas, la presencia de A se encuentra regularmente acompañada de la aparición de B, se deduce la existencia de una relación fija entre A y B.'

De estas dos series, una es desconocida: la historia en su devenir, que intentamos precisamente prever. La otra, por el contrario, pertenece a las ciencias exactas: es la mecánica celeste. A partir de la certidumbre del cálculo matemático, podemos seguir los movimientos de los astros tanto en el pasado más remoto como en el futuro más lejano. Es normal leer en las efemérides astronómicas, por ejemplo, que determinado día de la primavera del año 2000 los planetas Júpiter y

Saturno se encontrarán de nuevo en tal grado del signo de Tauro

en que se establece la relación, gracias a la serie conocida, la otra serie cesa por ello mismo de ser desconocida en su ordenada temporal y se convierte en previsible

como calendario histórico. El valor de la correlación se basa en la repetición que

permite volver a encontrar el encadenamiento gracias al cual el pasado, el presente y

el futuro se encuentran estrechamente ligados en un todo. Unicamente en función de

esta continuidad y a partir de una evolución lineal pueden hacerse extrapolaciones, infiriendo el futuro a partir del pasado y del presente, lo conocido de lo desconocido,

debiendo el intérprete estar en grado de alguna forma para "hacer venir" las tendencias del mañana a partir de las fuentes de ayer y de hoy. Cuando se mira el cielo, no existe diferencia alguna de naturaleza entre los fenómenos que pasaron ayer y los que deben ocurrir mañana, siendo estos últimos conocidos de antemano gracias a la maravillosa precisión de los mecanismos del reloj celeste.

Así, en la medida

De esta concordancia a nivel de la infraestructura rítmica no podemos concluir

que existan "maléficos" celestes, como Marte o Saturno, dispuestos a descender sobre nuestras cabezas, a los que considerar como responsables de los males que

(al igual que respecto al individuo que

haría culpable a los astros de sus fracasos). La situación astral no es en absoluto, en sí, el agente causal, la estructura determinante: el destino de la Humanidad se juega sobre la Tierra y no en el cielo, no estando los diversos determinismos sociológicos puestos en absoluto en cuestión. Todo lo que parece que hacen los astros en esta historia es contribuir a ordenar en el tiempo las manifestaciones generales de los

afligen nuestro mundo: con los hombres basta

hombres. Estos introducen un nuevo factor constituido por un orden ritmado del devenir de sus sociedades, ampliando la noción de determinismo natural conocido, el de las estaciones y el de la vegetación por ejemplo, extendiéndolo a la vida del mundo, como si hubiera también un tiempo para la paz, otro para los conflictos, una estación para el desarrollo y otra para la crisis de las sociedades, etcétera. El factor astral constituiría un elemento externo que interviene como sincronización del elemento interno representado por los factores propiamente sociológicos. Así, pues, si el devenir terrestre se traduce a escala de un determinismo universal, éste no condiciona más que el momento de este devenir: sometida a sus propias leyes y llevando en sí misma su propio devenir, la sociedad del mundo presenta un futuro en concordancia con las cadencias astrales.

El astro debe ser considerado como un índice; siguiéndolo en su órbita y anotando sus puntos de impacto con los demás astros, podemos captar en filigrana

los movimientos internos que forman la historia de nuestro planeta. Para "correlacionar"

el juego restringido de un orden astronómico encerrado en el recorrido de una decena

de astros (aunque las configuraciones que se desprenden de ello varíen al infinito) con la inagotable diversidad de acontecimientos mundiales dispersos en el tiempo

y el espacio, hay que situarse a nivel de lá alineación de una variedad histórica

reducida a un plano de uniformidad con un índice astral en el que se ha ampliado su sane ficie significante hasta alcanzar el contenido más umversal.

En efecto, nos enfrentamos, en la ronda de los planetas, con repeticiones celestes y su paralelo no puede concernir rrls que a repeticiones históricas. Ahora bien, éstas no conservan del hecho social más que un contenido desprovisto de toda

A este nivel

subyacente, recaemos sobre un pequeño número de "tipos" de acontecimientos que componen los episodios de la vida de las sociedades, situados sobre la base de las raíces humanas de la historia. Al ser la naturaleza del hombre, en sus

coordenadas dinámicas permanentes, la misma (teniendo en cuenta una cierta evolución), la vida histórica posee también, por tanto, un fondo uniforme: en la existencia de los pueblos, a través de detalles circunstanciales que varían al infinito, son siempre las mismas piezas de teatro, comedias y tragedias, las que se representan sobre la escena del mundo; únicamente cambian los personajes, los decorados y el

escenario: nada nuevo bajo el Sol

Que los hombres luchen con ballestas,

furnia exterior: lugares, marcos, circunstancias, anécdotas

cañones o cohetes teledirigidos, la guerra es siempre la guerra, y la rueda del destino gira eternamente en torno a los mismos temas: guerra y paz, hambre y abundancia, tiranías y revoluciones, relaciones de fuerzas económicas, políticas, ideológicas, etcétera; aunque esta rueda avance en espiral e integre al mismo tiempo sobre dos

planos distintos la dimensión de los valores del eterno retorno y la de los valores de un sentido de la historia con un progreso del mundo abierto a lo desconocido, lo inédito,

lo increado

Mas por el simple hecho de que nuestro índice prosigue indefinidamente trayectorias cerradas en torno a nosotros dentro de la repetición del círculo, el significado social percibido se limita estrictamente al plano del eterno retorno de lo mismo. Y, frente a éste, el significante astral se atiene a una "tendencia social" que presenta una unidad de correspondencia espacial y temporal, y las virtudes de generalización y permanencia de un arquetipo. Se trata, pues, de una práctica de Astrología mundial "global", indiferenciada en la bola de nuestro universo terrestre. Pero lo que caracteriza a nuestra época es que el mundo vive una sola y misma historia diplomática. Cada uno siente, cada mañana al leer el periódico o al escuchar los servivios informativos de la radio, que las noticias que llegan del Vietnam, del Medio Oriente, de China o demás lugares, le conciernen directamente. Existe aquí un microcosmos que focaliza toda la constelación sideral, y esto se debe a que la historia humana en el espacio internacional es cada vez más indivisible, y a esta escala planetaria sintética hay que situar el escenario de nuestro teatro de observación.

Llegamos así, finalmente, al ensayo previsional , encuadrado dentro de sus propios límites, que no es ya una apuesta o una aventura desatinada, sino una

cuestión de sentido común, aparte de su carácter de necesidad. Efectivamente, se trata de verificar si realmente un exclusivo examen de las tablas astronómicas permite establecer una clépsidra de la historia, encontrar de antemano los momentos históricos. Ya que no basta contentarse con hacer una serie de correlaciones extraídas de un pasado, forzosamente dócil- a las manipulaciones del espíritu, privilegio de lo caduco. Una correlación no se pone bajo una campana de cristal como una joya que no se saca de su estuche; nada sería más sospechoso que una tal reservar el profesional debe "pagar con su propia persona", arriesgándose sistemáticamente a la prueba de fuego de la previsión. Si no hemos hecho concesiones en nuestras aproximaciones, no debemos temer el convertir la misma investigación en vistas a una anticipación, para intentar, esta vez, establecer de antemano una cronología del devenir. La correlación considerada como satisfactoria en cuanto al pasado conocido lo debe también ser respecto al futuro desconocido: aquí no pasa la moneda falsa y la previsión a la "pesca al azar" es automáticamente

Precisamente, el método vale en la medida exacta en

denunciada por los hechos

que permita la previsión, ya que no son posibles los éxitos más que a condición de no haber hecho trampa, consciente o inconscientemente, con los materiales históricos del pasado. Y no olvidemos que la previsión es uno de los objetivos esenciales - cuando no el principal - de la ciencia que intenta explicar el determinismo universal.

Ciertamente, siempre habrá "incrédulos" para considerar que los resultados, incluso en serie, no significan nada. Como son los mismos que niegan igualmente los resultados estadísticos - desde el momento que éstos confirman la Astrología - y que no poseen nada mejor como alternativa, ¿qué importancia tiene ello? Según ellos, quizá cometamos el inexcusable error de establecer previsiones justas sin razón: de todas formas, vale más esto que lo contrario, es decir: utilizar la razón para deducir

Esto no impide que no podamos ir

más allá dentro de los límites del testimonio de la buena fe y la buena voluntad. La trampa o la superstición quedan eliminadas: el intérprete no puede en absoluto

verse acusado de ser el deus ex machina que crea él mismo la historia para justificarse, una historia que nadie conoce de antemano. ¡Es simplemente una apuesta sobre el futuro! A la espera, habremos alcanzado nuestro objetivo: tocar con el dedo la verdad de la Astrología al contacto de una historia "a quemarropa"; y hacer, al mismo tiempo, de la previsión experimental el arma de persuasión más eficaz, así como la aventura intelectual más elevada y más pura del astrólogo.

previsiones falsas o no hacerlas en absoluto

|EL TIEMPO, FACTOR COSMOSOCIOLOGICO

No es el campo, sino el año, el que hace las espigas.

Proverbio alemán

Dentro de la óptica astrológica, el tiempo no es, pues, únicamente esa especie de marco vacío de desarrollo neutro que sirve para fechar las cosas alineándolas en su sucesión: es un sistema, un tiempo cargado de destino. Frente a él nos encontramos en presencia de un vector sociológico que posee como valor específico un sistema astral dado, el cual expresa, dentro de una noción de tendencia, el orden estructural del Universo: aquí, la relación de fuerzas planetarias (terrestre) en cuyo crisol se moldea el destino de nuestra historia, es apoyada por una relación de fuerzas interplanetarias (celeste) en las que se observa un desarrollo rítmico de esta historia.

¿Hay que asombrarse de ello? El misterio se encuentra en el corazón de la estructura del Universo en el que participamos. Bajo el curso del Sol (y de la Luna) se regula la vida de la planta que muere y renace, del pájaro que emigra, del pez

ya que un astro, infinitamente lejano, se encuentra en el mismo

punto de su órbita. Sucede que, con la rotación de los astros del sistema solar en el Zodíaco, todo es periódico en nuestro cielo. Cada astro, a una cadencia que le es propia, efectúa su revolución sideral por la cual vuelve sobre sí mismo. De ahí

procede la idea de tiempo que, a través de la de ciclo, condiciona el ritmo, implicando éste todo movimiento que vuelve a un punto de partida tras el recorrido de un mismo circuito. Ahora bien, el ritmo constituye un fenómeno inmediato del hombre y el mundo; nosotros nos bañamos en un Universo ritmado, en virtud de fenómenos rítmicos donde todo es un eterno retorno. Desde lo infinitamente pequeño de los movimientos atómicos a lo infinitamente grande de las rondas astrales, pasando por el mundo mediano de lo humano (ritmo cardíaco, respiratorio,

celular e incluso psíquico, junto con el automatismo de repetición del instinto

por su condición terrestre (ritmo rotatorio diurno-nocturno, ritmo lunar-mensual, ritmo solar-anual), el proceso es el mismo en todo el Universo. Que se trate de la elevación, de la culminación, del ocaso y de la noche; de la luna nueva, del cuarto creciente, de la luna llena y del cuarto menguante; de la primavera, del verano, del otoño y del invierno; que se trate también de la infancia, la juventud, la madurez y la vejez; del nacimiento, el crecimiento, el apogeo y el declive de las instituciones y civilizaciones, e incluso de la aparición y, a continuación, desaparición de las especies, razas, naciones, átomos o soles, todo lo que es manifestación de la vida realiza esta ronda que se encuentra en la base misma del orden cósmico, en que todo se produce circularmente: el planeta gira en torno a su eje, arrastrando sus satélites en torno a él, el conjunto gira en torno de un sol que, en tanto que estrella, gira también él en torno a un sistema más vasto

y

que se reproduce

)

Para buscar más allá de la Tierra un paralelismo a nuestras evoluciones históricas, ¿cuáles son las pistas que debemos seguir en el gran mapamundi celeste?

En tanto que terrícolas, pertenecemos al Sistema Solar y debemos seguir los diferentes recorridos de los astros que nos rodean, aquéllos precisamente de nuestro sistema solar en torno a la Tierra, centro de nuestras observaciones. Todos estos astros se mueven a lo largo de una estrecha franja del cielo, describiendo sinuosidades en torno a un gran círculo de la esfera celeste descrito en un año por el Sol, llamado Eclíptica. Esta franja circular en el interior de la cual se inscriben estas evoluciones planetarias es el Zodíaco.

Nosotros seguimos los diferentes recorridos de estos astros en dicha trayectoria midiendo sus posiciones sobre la Eclíptica, línea central del espacio zodiacal, desde 0° (punto vernal o encuentro de la Eclíptica con el Ecuador celeste, que corresponde durante el año al equinoccio de primavera) a 360° de longitud (vuelta a este punto). Los contamos de signo en signo, teniendo cada uno de los doce signos zodiacales 30 0 ; de forma que, por ejemplo, el 226° es considerado como el 16° grado de Escorpio, después del séptimo signo. Cuando un planeta ha dado una vuelta entera (los 360° ), ha efectuado su revolución sideral.

Cada astro del sistema se mueve dentro de su órbita sobre esta tela de fondo zodiacal a una cadencia que le es propia y que se encuentra en función de su alejamiento al Sol y a la Tierra. El más rápido es nuestra vecina Luna que recorre más o menos 13° por día y describe su revolución sideral en unos 28 días. Inmediatamente después viene el grupo Sol-Mercurio-Venus, haciendo estos dos últimos planetas un vaivén en torno al astro central que, como sabemos, hace su revolución en 1 año. A continuación, Marte que la efectúa en 2 años. A partir de Júpiter, los planetas poseen revoluciones cada vez más lentas: la revolución de Júpiter dura 12 años, la de Saturno 29 años, la de Urano 84 años, la de Neptuno 156 años y, finalmente, la de Plutón alrededor de 2 siglos y medio.

A consecuencia de tal diversidad en las progresiones de estos corredores en torno a su pista, asistimos a sus diversos entrecruzamientos en un mismo grado de longitud, alcanzando los planetas más rápidos a los más lentos y, a continua ción, superándolos. Este fenómeno, en su simplificación, es banal y se asemeja al recorrido de las agujas de nuestro reloj (aunque los astros van en sentido opuesto a este recorrido). Justamente al mediodía, las dos agujas se superponen sobre el punto correspondiente a las 12 horas; a continuación, vemos que la aguja grande se aleja progresivamente de la pequeña; al cabo de una media hora y algunos minutos, se encuentran una frente a otra; luego se cruzan de nuevo hacia la 1 hora y 6 minutos del mediodía. Esto es, en líneas generales, lo que sucede respecto a los planetas cuando realizan su revolución sinódica. Un fenómeno de este tipo conocido por todos es el de la lunación: se dice que la Luna es nueva cuando encuentra al Sol; entonces aquélla es invisible en el cielo. Al cabo de algunas noches percibimos un fino hilo luminoso de nuestro satélite, que se vuelve creciente, llegando al medio-disco al cabo de una semana: éste es el primer cuarto creciente, alejándose la Luna en 90° del Sol. A continuación, pasamos gradualmente de la mitad al disco total, en el momento en que la luminaria nocturna llega frente al Sol, a 180° de éste: es la luna llena. A partir de este momento, asistimos a un movimiento decreciente, simétrico a la fase creciente. El segundo o último cuarto cae en el momento en que la Luna, de vuelta hacia el Sol, se acerca a los 90° ; a continuación, la parte creciente se va borrando progresivamente, antes de desaparecer, a medida que los dos astros se acercan uno al otro; al cabo de un mes tiene lugar la siguiente reunión de las luminarias y con ella la renovación de la Luna.

Este es el fenómeno del ciclo planetario, el cual constituye la unidad rítmica de nuestras medidas astronómicas. Se puede definir así: el ciclo planetario es el circuito que se establece entre dos planetas, del astro ms rápido al astro más lento, en el intervalo de dos encuentros sucesivos de estos planetas. A la definición responde la interpretación: A todo movimiento de ciclo planetario corresponde sobre la Tierra un movimiento social o colectivo con una amplitud igual y una evolución paralela.

El cuadro general de los ciclos planetarios va de los ciclos lunares mensuales, que son históricamente sin importancia, al ciclo de los dos astros más lentos que abarcan un período que se aproxima al medio milenio. Los ciclos del Sol son anuales; al cabo de un año y unos días o algunas semanas (según la velocidad del planeta encontrado), el astro del día encuentra de nuevo a los demás astros lentos, desde

Júpiter a Plutón. Realiza ciclos particulares con Mercurio y Venus, planetas inferiores que no se alejan de él más de un signo. Con Marte se encuentra cada 2 años y 3 meses más o menos. Los ciclos de Mercurio y de Venus son bastante próximos a los del Sól, teniendo en cuenta que estos astros poseen un movimiento retrógrado y pueden reencontrar al mismo planeta tres veces seguidas. Los de Marte poseen una duración en cifras redondas de 2 años. A escala de los grandes acontecimientos históricos, el interés se concentra en los grandes ciclos de los planetas lentos que abarcan grandes movimientos. Estos son los de:

Júpiter-Plutón

12-13 años.

Júpiter-Neptuno

13 años.

Júpiter-Urano

14 años.

Júpiter-Saturno

20 años.

Saturno-Plutón

33 años.

Saturno-Neptuno

35 años.

Saturno-Urano

45 años.

Urano-Plutón

110-120 años.

Urano-Neptuno

175 años.

Neptuno-Plutón

4 siglos

Todos los ciclos siguen el mismo proceso evolutivo: cada uno de ellos expresa a la vez el producto de dos factores constantes - los mismos planetas - y el de las relaciones variables que se establecen entre ellos - sus distancias angulares o aspectos - dentro del mismo encadenamiento de fases sucesivas. Al realizarse el ciclo dentro del círculo, sus etapas privilegiadas poseen las proporciones de los polígonos regulares: la unidad cíclica pasa por un ritmo binario que fracciona su totalidad en dos mitades iguales, un ritmo ternario que la divide en tres partes, un ritmo cuaternario que la reparte en cuatro fases. Tales son los elementos intrínsecos del ciclo que informan sobre las propiedades del destino medible contenido en el tiempo.

La estructura del ciclo es, finalmente, la siguiente: Tenemos en su principio el encuentro o conjunción de dos astros en la misma longitud; es el inicio del ciclo, el cual se encuentra en analogía con la concepción o nacimiento de una corriente histórica susceptible de evolución. Viene a continuación la semi cuadratura, habiéndose alejado el astro más rápido del astro lento en 45° ; la corriente en cuestión se polariza en sus elementos consecutivos, se decanta para transformarse en una primera crisis. A continuación, el sextil o distancia de 60° ; aquí, la corriente toma raíz y pasa a la fase de sus primeras realizaciones. Llega la cuadratura cuando la distancia alcanza los 90°. En esta fase, los dos astros se encuentran a dos niveles diferentes y tienden a anularse o excluirse recíprocamente. En el ciclo lunar, durante el primer cuarto, se produce la marea baja, neutralizándose las fuerzas de atracció de las luminarias. Precisamente, aquí, la corriente tiende a disociarse; se asiste a un conflicto que enfrenta, en el seno del movimiento que ha tomado cuerpo en la conjunción, dos tendencias contrarias; de ello resulta una purga, una exclu- sión, una desviación o una transformación de esta corriente. Tenemos, a continuación, el trígono, que se produce cuando el planeta rápido se encuentra a 120° por delante del planeta lento; el movimiento afirma entonces su plena vitalidad y sus grandes realizaciones y conoce el

auge, generalmente dentro de una disposición cooperativa, asociativa, pacífica. Poco después, viene la

auge, generalmente dentro de una disposición cooperativa, asociativa, pacífica. Poco después, viene la sexquicuadratura o ángulo de 135° (la semicuadratura más la cuadratura); se trata de una pequeña fase de crisis ligera. Alcanzamos a continuación la oposición; como su nombre indica, los planetas se encuentran frente a frente, a 180° de distancia (la fase de luna llena dentro del ciclo lunar); ésta es una fase de abierto conflicto, de gran enfrentamiento; la corriente puede extinguirse si el conflicto es interno, cuando no desemboca en un enfrentamiento externo. Hasta esta mitad del ciclo existe un etapa general de crecimiento con dominante activa; ahora se abre una etapa de decrecimiento, de dominante más pasiva, a lo largo de la cual encontramos los mismos aspectos en sentido inverso. Primero, la sexquicuadratura involutiva (135°) que es un momento de problemas menores. Después el trígono involutivo, en que el planeta rápido se acerca en su vuelta al planeta lento en 120° ; tras la crisis de la oposición, un nuevo equilibrio se realiza, época de desarrollo, sobre todo de forma asociativa. En la cuadratura siguiente, al acercarse el planeta rápido en 90° (último cuarto del ciclo lunar), aparece un nuevo desequilibrio que tiende a poner en cuestión las ventajas o beneficios del trígono. Igualmente, el sextil (60°) siguiente tiende a reparar los daños de la cuadratura precedente y a estrechar las fuerzas de la corriente. Nueva crisis secundaria en la semi-cuadratura (45° ), a la espera de la conjunción en que los dos planetas se encuentran de nuevo para operar una reforma de la corriente: fin de ciclo y principio de nuevo ciclo; la misma significa un término, una conclusión que puede tanto ser negativa como positiva, según el valor de la corriente en cuestión.

Señalemos dentro de este conjunto una línea general precisa: Lo que nace o se crea en la conjunción, pasa a través de dificultades en la semicuadratura, entra en una fase de realización y de completización en el sextil, se transforma en una crisis en la cuadratura, se desarrolla y triunfa así transformado en el trígono, se divide, combate o es combatido en la oposición, etapa de declive o superación dentro de un enfren- tamiento último, para seguir un proceso parecido pero inverso sobre la otra pendiente

Dentro de esta sucesión de nudos por medio del entrecruzamiento de los cuales se determina la red entera, pueden dejarse de lado las etapas de los aspectos menores

constituidas por las semicuadraturas y sexquicuadraturas. Los acuerdos, uniones, asociaciones y desarrollos se presentan en los sextiles y trígonos, mientras que las tensiones, conflictos, rupturas y crisis transformadoras se desarrollan en las cuadraturas y en la oposición. De un extremo a otro de la cadena se desarrolla una línea continua, remodelando cada aspecto del movimiento de la corriente de base realizada en el aspecto precedente.

Además, desde la fila india constituida por la serie de aspectos intermedios que van de una conjunción a otra al encadenamiento de conjunciones sucesivas que escalonan las series cíclicas a nivel de una unidad superior, existe una continuidad, una filiación, que une cada ciclo al precedente y al siguiente, integrándolo dentro de una serie homogénea, de una misma familia de tendencias.

Nos encontramos aquí en presencia de una concepción cíclica en espiral de la vida, antigua como el mundo. Esta la encontramos en la filosofía china con sus dos principios universales contradictorios y complementarios: el claro Yang y el oscuro Yin. Cuando uno de los principios alcanza la cumbre de su poder, el principio contrario germina y surge de su seno. Heráclito enseñaba también que cuando una cosa llega a su apogeo se transforma en su contrario, en su oposición. La dialéctica hegeliana constituye una vuelta a esta concepción y la trinidad Tesis-Antítesis- Síntesis coincide con la "vieja luna" astrológica y su trinidad: conjunción inicial- oposiciónconjunción terminal. Marx ha trasladado esta lógica dialéctica del campo metafísico al del análisis socio-económico. Con él, se trata de sacar a luz el juego de contradicciones en el hombre, la Naturaleza y la historia. Tras haber discernido los elementos constitutivos y los lazos de estos elementos en el seno de una realidad, se trata de reconstruir la unidad de esta realidad en el conjunto de sus evoluciones. Todo lo que vive no existe más que por el movimiento. Descubrir la ley de los fe- nómenos es extraer las relaciones de sus elementos dentro del orden de sus variaciones sucesivas; se trata de captar las realidades en movimiento en la reconstitución de un conjunto, de captar el todo en movimiento. Así, pues, cuando la dialéctica declara que ella es un análisis del movimiento y que estudia los conflictos y contradicciones dentro de la relación interna de los términos en presencia y dentro de la variedad de sus relaciones en razón del movimiento de estos términos, define pedectamente (sin quererlo) el armazón conceptual de nuestra práctica astrológica.

Respecto a la naturaleza misma del ciclo, es decir, el material social o colectivo que vehicula, la especifidad de la corriente reposa sobre una "naturaleza" de astros:

es el producto de dos planetas que están en juego. El lenguaje simbólico que expresa esta naturaleza se basa en una concepción de funciones analógicas, de las cuales pueden traducirse las correlaciones en su coexistencia y sus sucesiones a través del tiempo y del espacio. Mercurio figura en ella como un agente mediador, intermediario, encargado de establecer las relaciones. Marte y Venus componen una dialéctica en analogía con un ascenso, con sus valores activos, dinámicos, conquistadores, agresivos, y un ocaso, con sus valores receptivos y apaciguadores. Lo mismo sucede con Júpiter y Saturno, el primero en analogía con la extroversión de la culminación y el segundo con la introversión de media noche. Júpiter constituye una tendencia de distensión, moderación, liberalidad, desconcentración, mientras que Saturno constituye una tendencia de tensión, de extremismo, de dirección, de

concentración. En una dialéctica Urano-Neptuno, el primero constituye un proceso unitario de individualización, de particularismo, de totalitarismo (polo de la "derecha" política), y el segundo constituye un proceso pluralista, de orden comunitario o co-

Este tipo de clasificación posee sus más y sus

lectivista (polo de la "izquierda")

menos, indudablemente, sobre todo presentado en una forma tan abrupta; y, sin embargo, veremos cómo la tendencia democrática sigue los ciclos Júpiter-Neptuno, así como la tendencia revolucionaria de tipo marxista sigue los ciclos Saturno- Neptuno, mientras que la tendencia capitalista-imperialismo-fascismo sigue los ciclos Júpiter-Urano y Saturno-Urano.

En las diversas relaciones de estos astros puede verse la pluralidad de instancias y tendencias de la sociedad, componiendo una especie de polifonía del canto del mundo. La vida del Universo bate al ritmo de estos entrecruzamientos y entretejimientos de movimientos planetarios. Permanentemente se entrecruzan los 45 ciclos de los astros que conocemos, y el corte en un momento dado de las intederencias de este puzzle es lo que compone la coyuntura de ese momento universal, según la fórmula de Esquilo: el Destino es el conjunto de relaciones que rigen el Universo.

En este corte, vemos cómo juegan simultáneamente todos los devenires, y la captación momentánea del conjunto es un reflejo de la actualidad presente. Algunos de estos devenires se encuentran en fase de silencio (cuando no existe aspecto en el ciclo en cuestión) y otros viven una plena evolución, progresiva o regresiva (aspecto secundario del ciclo), o se encuentran claramente en revolución (oposición o conjunción del ciclo). Hay los que parecen en retirada, como si tuvieran una vida provisionalmente aislada (aspecto separado del todo). Otros tienen aire de unirse como para asignarse una repartición orquestal (cuando varios aspectos se funden en un todo y componen una configuración de conjunto); parecen entonces reunidos para un "momento histórico" común. De esta forma, puede seguirse, en cierta medida, el curso general de nuestra historia.

Para terminar con este cuadro histórico, precisemos los márgenes de la sincronización. Al igual que el máximo de calor diurno no se da justo al mediodía solar, ni tampoco el del año es justamente en el solsticio de verano, ni la marea oceánica corresponde al aspecto lunar exacto, de la misma forma, el tiempo astral y el tiempo histórico se mantienen dentro de ciertos límites. Esto afecta a una zona de una quincena de grados respecto a la etapa de conjunción, a una decena de grados en la oposición, de 5° a 8° en los aspectos secundarios y de 2° a 3° en los aspectos menores. Ello constituye un plazo que da un margen de un año a un ciclo de doce o catorce, de dos a tres semanas a un ciclo solar de un año, y respecto a la distancia más amplia de la conjunción. No hace falta decir que esta decantación no excede los límites de nuestras distancias climáticas estacionales.

|LA CONJUNCION SOL-JUPITER "El poder está en tu fusil", dice el guerrillero. Astrólogo, la persuasión

|LA CONJUNCION SOL-JUPITER

"El poder está en tu fusil", dice el guerrillero. Astrólogo, la persuasión es tu eficacia: prevé con acierto y serás respetado.

Ahora que abrimos las páginas de la práctica, vamos a proceder en primer lugar, por lo menudo, haciendo de la conjunción Sol-Júpiter el tema predilecto del pronóstico experimental.

Para

empezar,

representémonos

el fenómeno,

no

estando

de

menos

este

retorno a las verdades elementales de la Astronomía.

A falta de poder dibujarlo respetando las relaciones de proporción de las distancias y de los tamaños respectivos, podemos hacernos una idea con el cuadro de la página siguiente. La conjunción plantea la alineación Tierra-Sol-Júpiter, efec- tuando los dos astros su encuentro a partir de nuestro globo.' La distancia al Sol es de 1 unidad respecto a la Tierra (150 millones de kilómetros más o menos) y de 5'20 respecto a Júpiter. Comparando los tamaños, la Tierra es a Júpiter lo que Júpiter es al Sol. ¡Y qué tamaños! Vean ese pequeño punto insignificante que sitúa a nuestro globo respecto a los otros dos. Flammarion decía: "Si situáramos el Sol sobre el platillo de una balanza lo bastante gigantesco para poder recibirlo, habría que poner sobre el otro platillo 332.500 Tierras parecidas a la nuestra para conseguir el equilibrio". Y serían necesarias 317 para igualar la masa de Júpiter. Los diámetros

son respectivamente de 1 para la Tierra, de 11 para Júpiter y de 109 para

son respectivamente de 1 para la Tierra, de 11 para Júpiter y de 109 para el Sol, y los volúmenes en las mismas proporciones: ¡ un grano de uva de 1 centímetro de grosor, una naranja de diez centímetros y una esfera de un metro de diámetro!

Aunque dependamos por entero del aplastante Sol, deberíamos, sin embargo, ser algo sensibles al mundo jupiteriano: este planeta gigante constituye una verdadera miniatura del Sistema Solar con el cortejo de sus doce satélites, de los cuales el más voluminoso, Ganímedes, posee la talla de los pequeños planetas

De hecho, numerosos científicos toman en

consideración la fuerza de atracción que ejerce esta masa en el fenómeno de las mareas. Cuando la conjunción u oposición Sol-Júpiter cae al mismo tiempo que una luna nueva o luna llena, las altas mareas oceánicas se ven amplificadas; lo que a veces presenta peligros cuando el fenómeno cae en los solsticios y equinoccios (lo

que tendrá lugar en la luna nueva del 29 de marzo de 1987, tras la del 29 de junio de 1984). De forma más general, en cada conjunción y oposición Sol-Júpiter, se registra un recrudecimiento o intensificación de las perturbaciones naturales: tormentas,

¡Júpiter, el dios del rayo! Esta correlación no ha

sido nunca controlada de una forma verdaderamente científica; y, sin embargo, constituye la evidencia más banal para aquel que se contenta con observarla regularmente. Es lastimoso ver cómo el prejuicio desvalorizador de la influencia astral deja en el olvido el estudio de semejantes fenómenos

huracanes, ciclones, seísmos

(intermedio entre Mercurio y Marte)

De esta conjunción poseemos, pues - vale la pena decirlo -, una muestra

particularmente representativa. Además, un fenómeno astral bien cincunscrito: se trata de la misma relación (conjunción) de dos mismos astros (Sol-Júpiter). No puede haber fenómeno celeste más claro, simple y puro. Por otra parte, este hecho celeste se reproduce regularmente cada trece meses: mientras el Sol da la vuelta anual al Zodíaco, Júpiter avanza un signo; el encuentro se hace, pues, al cabo de recorrer nuestro amo y señor trece signos. Esta frecuencia permite poner dicho fenómeno a prueba en un lapso de tiempo relativamente corto.

Júpiter, por el contrario, es el verdadero significador de las paces y el Autor de todo reposo; el cual se produce por el acuerdo y composición de peleas, guerras, querellas y debates: L'Usage des Ephémérides, 1624, de Antoine de Villon, catedrático de la Universidad de París. Este testimonio de la tradición es el que vamos a tomar en consideración; es decir, el proceso jupiteriano como tendencia precisa de tipo disten- sión-acuerdo-pacificación-construcción-progreso.

Debido a estas distintas razones, esta conjunción Sol-Júpiter constituye una muestra ideal para la demostración del pronóstico experimental, que consiste en "jugar" sistemáticamente a la misma pieza y a ella únicamente, a echar esa única carta y después probarla en la reaparición y repetición del mismo tipo de hechos. Esto debe permitir anunciar, en el momento de su renovación, un clima, una situación o un hecho general significativo de la tendencia específica en cuestión, anotado de secuencia en secuencia en una serie continua, salvo contraindicación excepcional de un contexto neutralizador.

Después de haber efectuado una serie de observaciones que me pusieron ya en alerta sobre el valor pacífico, pacificante o similar acordado por la tradición a Júpiter (ya en la época de la conjunción de setiembre de 1944, en torno a la cual se aglomeraron los armisticios de Rumania, de Bulgaria y Finlandia), he procedido a la extracción del valor de este índice astral efectuando un control sobre el conjunto de las declaraciones de guerra y apertura de hostilidades, por una parte, de armisticios y fin de hostilidades, por otra, desde la época napoleónica hasta nuestros días. He reunido, así, 60 aperturas de hostilidades y 61 ceses de hostilidades, que engloban los hechos históricos más célebres de este tipo. Al adoptar el orbe de 12° para la conjunción, al avanzar Júpiter mientras que el Sol se acerca y después se aleja, ello forma una extensión de una treintena de grados, es decir, de un mes, durante la cual la conjunción es "operante". Lo que quiere decir que, respecto al recorrido cíclico de 390° en que se vuelve a la conjunción siguiente, tenemos una posibilidad sobre trece de reencontrar esta conjunción. Dentro de este sistema, habríamos debido encontrar una media de 4,5 a 5 conjunciones' Sol-Júpiter en uno y otro de estos grupos. Ahora bien, yo he encontrado una conjunción en el grupo de los compromisos militares ¡y diecinueve conjunciones en el. de los de alto el fuego! Así, pues ¡todo sucede como si las declaraciones de guerra "huyeran" y los armisticios "buscaran" las conjunciones Sol-Júpiter!

simple noción de distensión y paz. Se trata de una tendencia fundamentalmente constructiva, significadora de

simple noción de distensión y paz. Se trata de una tendencia fundamentalmente constructiva, significadora de la edificación de los diversos intereses de la sociedad. En un período de trastornos, este proceso tiende a expresarse a un nivel de necesidad elemental, como factor de deshielo, de distensión, de pacificación. En período de calma, puede más bien expresarse a un grado superior, como disposición

a la organización, a la cohesión, a la unificación o a la reunificación (en lugar de disociar, asocia) en analogía con hechos de tipo legislativo, progreso social, cultural,

científico o demás, acuerdo, unión, acta o tratado diplomático

gran valor elaborar una cronología histórica completa en relación con las 150 conjunciones que se han producido desde la Revolución Francesa (la de fin de agosto de 1789 que correspondió a la Declaración de los Derechos Humanos) hasta nuestros días, pero tal lista, fastidiosa, habría significado el desfile de una masa de episodios menores que no dirían nada al lector no historiador. Una corriente "jupiteriana" tal se cristaliza dentro del marco y en función de la coyuntura mundial del momento, la cual, la mayor parte del tiempo, no posee nada de histórico; hasta el punto que lo más a menudo su impacto sólo concierne a hechos secundarios pronto olvidados. Hay que coritentarse con las etapas recientes, de hace algunas décadas, para eventualmente poder juzgar la correlación, con acontecimientos susceptibles de tener eco en nuestra teoría.

Hubiera sido de

A partir de estas observaciones y considerando no haber hecho concesiones frente a estas aproximaciones del pasado nediante el fenómeno repetitivo, he empezado verdaderamente a experimentar la correlación a nivel de previsión - lo que da una nueva dimensión a la investigación, ya que se trata en este caso de ir por delante de los acontecimientos, sin tener más apoyo que las efemérides astronómicas - tomando como prueba de laboratorio la guerra de Argelia.

comunicados

aparecidos en la revista especializada Les Cahiers Astrologiques. El primero es un comunicado del n° 72 de enero-febrero de 1958, titulado: ¿La guerra de Argelia terminará en el Día de Todos los Santos?, en el que señalo simplemente, en relación con la conjunción Sol-Júpiter del 5 de noviembre de

1958, que podría darse entonces el mejor período del año 58 respecto a la política mundial de paz; pronóstico consagrado, al margen de esta guerra, por la apertura en Ginebra, el 31 de octubre, de una conferencia sobre el desarme, acontecimiento diplomático internacional de primera magnitud durante este año. El segundo, aparecido en el n° 76 de julio-agosto de 1958, es una llamada al recuerdo aprovechando la llegada de De Gaulle al poder: En el n° 72, he hecho el pronóstico francamente insensato de un fin de la guerra en Argelia en el Día de Todos los Santos. Entre el 28 de octubre y el 7 de noviembre de 1958, habrá una cuádruple

conjunción Sol-Venus-Júpiter-Neptuno (

acabamos de romper con el inmovilismo de los precedentes ministerios, confieso que el

pronóstico es menos insensato y no puedo resistir a la tentación de volverlo a for- mular. El tercero, del n° 77, de noviembre-diciembre de 1958, continúa con el tema

matizándolo:

compromiso entre el Gobierno francés y el F.L.N. (ya que una paz no es posible más que bajo esta condición, ello es evidente) lo que sería por completo natural. En el momento en que escribo, esto parece aún milagroso, pero ¿puede esta triple conjunción Sol-Venus-Júpiter pasar desapercibida? Ahora bien, tuvo lugar un hecho que constituyó la primera etapa notoria en el camino hacia la paz: el 23 de octubre de 1958, el general De Gaulle, ante la sorpresa general, invita a Ferrat Abbas a París para debatir el problema argelino; ésta constituye la invitación a la "paz de los valientes" que el F.L.N., tras deliberaciones, rechaza el 29 de octubre.

Los textos publicados de estos estudios forman en total

seis

). Después de estos últimos días, en que

en

favor de las configuraciones de noviembre, se perfila en el horizonte un

El cuarto texto es un comunicado del n° 83, de noviembre-diciembre de 1959,

titulado: Bajo las miradas de Venus y Júpiter

diciembre de 1959? En esta nota, fechada el primero de octubre de 1959, concluyo, refiriéndome a la conjunción Sol Júpiterdel 5 de diciembre de 1959: A partir de entonces ¿es posible esperar una posibilidad de paz en torno al 18 de noviembre y luego al 5 de ,diciembre próximos? Las próximas semanas nos dirán si estas

oportunidades tienen base y si Júpiter se dignará a lanzar su armónica mirada sobre esta pobre Argelia. Se produce un nuevo hecho que constituye, efectivamente, la segunda etapa hacia la paz. Tras el famoso discurso sobre la autodeterminación del 16 de setiembre de 1959 (sextil Sol-Júpiter), a continuación del episodio del Día de Todos los Santos precedente, De Gaulle lanza de nuevo la negociación del 18 de noviembre de 1959. Esta vez, el F.L.N. acepta la invitación durante los días

iniciar las

siguientes y encarga a los cinco internados de la isla de Aix (Ben Bella

conversaciones para entablar las negociaciones del armisticio. Pero esta vez le toca el turno a París de rechazarlas, a fin de mes. Esta es la segunda tentativa, no

habiéndose producido nada entre la llamada a la paz de los valientes y este nuevo episodio, excepto el discurso sobre la autodeterminación.

¿O terminará la guerra hacia el 5 de

)

El quinto texto es un comunicado del n° 86, de mayo-junio de 1960, que reproduce un estudio de principios de año en el que, no refiriéndome ni a la conjunción soli-jupiteriana ni a configuración importante alguna, señalo la posibilidad de un relanzamiento de las negociaciones, sin gran esperanza de solución, durante estas fechas: "en torno al 15 de febrero de 1960", "hacia el 20 de junio" y "hacia el 16 de julio de 1960". Ahora bien, dos de estas fechas correspondieron a dos hechos sobresalientes del año. Por una parte, el 17 de febrero de 1960, Ferrat Abbas hace una declaración pública, seguida el día 29 de una nota del F.L.N., transmitida a París a través de la Embajada de Francia en Rabat (no había pasado nada desde el noviembre precedente). Por otra parte, tras esta reanudación diplomática, el 20 de junio mismo, dos enviados del G.P.R.A. 1 llegan a París, principio de las

negociaciones de Melun que fracasan.

Finalmente, el sexto texto es el de una conferencia hecha en el Centro

Internacional de Astrología de París, el 25 de octubre de 1960, publicada en el n o 91, de marzo-abril de 1961, y titulada: ¿Cuándo terminará la guerra de Argelia? En este estudio evoco la posibilidad de un relanzamiento de la negociación durante la nueva conjunción Sol-Júpiter del 5 de enero de 1961, con posibilidad de evolución durante

las fases del ciclo (trígono Sol-Júpiter del 28 de mayo

tercera gran etapa hacia la paz bajo esta nueva conjunción: el 8 de enero de 1961 tiene lugar en Francia un referéndum que da un "sí" masivo respecto a la negociación. En respuesta, el G.P.R.A. se declara el 16 de enero dispuesto a emprender el diálogo. Esta vez, se llega al acuerdo entre las dos partes. De hecho, la negociación de Evian tiene lugar a partir del trígono, el 20 de mayo, y la conferencia de Lugrin termina en julio, bajo la oposición. Este estudio termina anunciando con 16 meses de anticipación la quincena decisiva de la paz argelina:

).

Ahora bien, se produce una

Como vemos, no existe huella de una bonita, franca y vigorosa configuración pacificadora a lo largo de este año de 1961. La ola pacificadora más próxima se presenta a principios del año 1962, con una conjunción Sol-Venus que se extiende

desde principios de enero a mitad de febrero, presentando su máxima influencia durante la primera década de febrero, en que encontramos una triple conjunción Sol-

Se inicia, así, un ciclo (el de la conjunción Sol Júpiter del 5 de

enero de 1961), y parece lógico suponer que tiende efectivamente a llegar a la paz al término de su recorrido, durante la conjunción del 8 de febrero de 1962

Venus-Júpiter. (

)

Recuérdense los hechos: una nueva conferencia reunida en Evian a partir de diciembre de 1961 se arrastra durante varias semanas. El diálogo de ambos interlocutores toma nuevo giro hacia el Año Nuevo de 1962. A finales de enero y primera quincena de febrero, la conferencia bate su pleno y llega a los Acuerdos de Evian que ponen fin a la guerra de Argelia. ¡Estos acuerdos son firmados cuando los negociadores se separan el 19 de febrero, confirmados por el Gobierno francés al día siguiente y el 22 de febrero por la asamblea del C.N.R.A. reunida en Trípoli!

Aun teniendo en cuenta un optimismo injustificado durante los primeros estudios que no ponen en cuestión más que al intérprete (ocasión ofrecida al

antiastrólogo de turno para que diga que he necesitado cinco o seis ocasiones

distintas hasta llegar a término

sistemáticamente sobre las cuatro conjunciones sucesivas del ciclo Sol-Júpiter, la del 5 de noviembre de 1958, la del 5 de diciembre de 1959, la del 5 de enero de 1961 y la del 8 de febrero de 1962 y que ¡he "ganado" cuatro veces sobre

cuatro! Observemos de paso, elevándonos a Sirio y no únicamente a las esferas de

nuestro sistema planetario, la magnífica simetría de la evolución histórica de esta larga negociación, cuyos cuatro momentos importantes se suceden al ritmo de los

ciclos Sol-Júpiter

),

es forzoso reconocer que he "apostado"

A continuación de estos primeros ensayos de previsión, emprendí una nueva experiencia que data de mayo de 1962 y que ha sido publicada en el n° 99, de julio- agosto de 1962, de la misma revista, bajo el título: La crisis histórica de 1965.1 En este estudio señalo en una página los acontecimientos que me parecen más sobresalientes en un futuro próximo. He aquí las dos previsiones que conciernen al ciclo Sol-Júpiter, aunque una de ellas no se refiera a la conjunción misma.

En primer lugar, durante los años próximos, la más generosa "pulsión pacificadora" se presenta a mediados de agosto de 1963: tenemos en conjunción Sol-Venus en trígono a Júpiter. Sería asombroso que se sitúe entonces algú'z acontecimiento diplomático en favor de la distensión.

Sin haber mencionado ninguna fecha anterior, he aquí, anunciado con quince meses de anticipación, el momento crítico de ese acontecimiento considerado como el armisticio de la guerra fría: el acuerdo atómico de Moscú del 5 de agosto de

1963, firma americano-soviética seguida a lo largo del mes por sesenta y dos países.

A continuación, seguía inmediatamente este otro texto:

Una triple conjunción Sol-Mercurio-Júpiter (

)

se presenta en la última década de

abril y principios de mayo de 1964. También entonces, como a mediados de agosto de

1963,vemos surgir las mejores fuerzas de unión, acuerdo, distensión y salud internacional.

Aquí, dos años antes, se señalan las dos semanas más constructivas de todo el año 1964. En efecto, tenemos, el 20 de abril de 1964, el segundo acuerdo atómico entre la U.R.S.S. y los U.S.A. (reducción de la producción de uranio y plutonio), dando de nuevo lanzamiento a la negociación entre los dos Grandes. A continuación, el 29 de abril, tiene lugar la primera iniciativa en política internacional del presidente Johnson: éste aconseja al presidente Erhard "intentarlo todo para establecer mejores relaciones con los rusos"; punto de partida de una negociación entre la Alemania Federal y la U.R.S.S. que conducirá, a

mediados de setiembre próximo (trígono Sol-Júpiter), a Kruschev a aceptar una visita a

Bonn

más importante negociación comercial mundial hasta el momento.

Finalmente, el 4 de mayo, se produce la apertura del "Kennedy round", la

Mientras tanto, había publicado, en octubre de 1963, en la colección "Aujourd'hui" de las Ediciones Albin Michel, un ensayo de prognosis titulado: La crise mondiale de 1965, y, tras el nuevo éxito de la etapa de mediados de agosto de 1963, considerándome fuerte en toda esta serie de encuentros con la historia, me permití entonces apostar sobre la correlación, hasta el punto de osar dedicar cada pronóstico de cada conjunción Sol-Júpiter a los adversarios de la Astrología. Eso es lo que hice, por primera vez, en este libro, no sin cierta jactancia, hay que admitirlo, a propósito de esta última conjunción del 22 de abril de 1964: "Hay quienes se preguntarán si no temblamos ante la posibilidad de una nueva fecha,

Tranquilicémoslos: hemos

superado este tipo de emociones. (

Nos encontramos en presencia de una ley

con la idea de que esta vez 'ello puede no marchar'

)

de las series. No nos queda, pues, más que dedicar el pronóstico del próximo relé de esta serie astral de fin de abril de 1964 a los señores adversarios de la Astrología, estimables personas que cometen únicamente el error de hablar

demasiado de lo que no conocen bastante: bajo el signo de la paz "

El texto siguiente en el que trato sobre nuestro ciclo, siempre sobre el plano de los pronósticos y apostando regularmente sobre cada una de sus conjunciones, data del 8 de setiembre de 1965 y apareció en el n o 119, de noviembre-diciembre de 1965, de la misma revista, bajo el título audaz y conscientemente temerario:

¿ Cuándo terminará la guerra del Vietnam? Citaré más adelante el texto de este estudio en que cada etapa de conjunción es señalada únicamente como anuncio de un momento cumbre propicio a la distensión internacional y a la paz en el mundo, el cual puede tener o no que ver con esta guerra. Respecto al resultado correspondiente a la repetición del fenómeno, lo mejor será que resuma los hechos sobre cada conjunción, desde la del 8 de febrero de 1962 en que termina la guerra de Argelia:

Conjunción del 16 de marzo de 1963: Acuerdo americano-soviético que se traduce

a través del nacimiento del "teléfono rojo", a principios de abril de 1963.

Conjunción del 22 de abril de 1964: El segundo acuerdo atómico entre los dos Grandes, el relanzamiento de la diplomacia en europa y el "Kennedy round".

Conjunción del 30 de mayo de 1965: Acuerdo sobre un alto el fuego en Santo Domingo, el 21 de mayo de 1965.

Conjunción del 5 de julio de 1966: Ultima década de junio de 1966, viaje de De Gaulle a la U.R.S.S. bajo el signo "de la distensión hacia el entendimiento", 1 iniciando un movimiento diplomático europeo, con un acuerdo franco-soviético el 30 de junio. Además, después de cinco años de negociaciones, "la Europa verde" se vuelve realidad el 24 de julio.

Conjunción del 8 de agosto de 1967: Con ocasión de la cumbre árabe de Khartum, alianza Nasser-Faisal el 24 de agosto de 1967, concluida el 30, que pone fin a la guerra del Yemen. El mismo 24 de agosto en la Conferencia del desarme de Ginebra, americanos y soviéticos presentan simultáneamente dos textos idénticos destinados a servir de base al tratado sobre la no proliferación de armas nucleares. Además, el 26 de agosto, se da un importante acuerdo entre los Diez del Fondo Monetario Internacional respecto a la mejora del crédito internacional

Conjunción del 9 de setiembre de 1968: Mientras que en la mesa de conferencias de la avenida Kléber las negociaciones sobre el Vietnam no habían avanzado ni una pulgada desde su primera reunión en mayo de 1968, durante este mes de se- tiembre se realizan encuentros secretos entre americanos y norvietnamitas que desbloquean la negociación. Este momento cumbre de la diplomacia secreta llega al cabo de dos o tres semanas a un resultado que no sabremos hasta mediados de octubre y que será proclamado el primero de noviembre: el cese de los bombardeos americanos en la zona desmilitarizada de Vietnam del Norte.

Conjunción del 9 de octubre de 1969: Después de siete meses de negociaciones, se concluye un acuerdo el 8 de octubre de 1969 en la conferencia del desarme entre americanos y soviéticos sobre la desnuclearización de los

americanos y soviéticos sobre la desnuclearización de los fondos marinos. Punto final que se encadena con

fondos marinos. Punto final que se encadena con el inicio de la "negociación" entre los dos Grandes sobre el desarme atómico. Además, el 7 de octubre se realiza un acuerdo entre la Unión Soviética y la China Popular (que se enfrentaban militarmente en

Ussuri en marzo) para la apertura de negociaciones sobre las cuestiones fronterizas, negociaciones abiertas en Pekín el 20 de octubre.

Conjunción del 9 de noviembre de 1970: Tras haberse encontrado en primavera en Viena, rusos y americanos reanudan el "gran diálogo" el 2 de noviembre de 1970, en Helsinki, y el 29 de noviembre, Washington y Moscú llegan a un acuerdo,

"etapa quizá decisiva hacia el acuerdo sobre lo esencial". Por otra parte, la recepción del 8 de noviembre del nuevo embajador de la U.R.S.S. por Tchu En-Lai anuncia un nuevo inicio respecto a las relaciones chino-soviéticas, que consagra la firma de un acuerdo comercial el 23 de noviembre, dentro de un clima de deshielo general de la diplomacia china (reconocimiento y apertura de relaciones con Canadá, Italia, Austria

y Bélgica). Pero la obra maestra de este tablero diplomático tiene como teatro a

Europa con el hecho espectacular del tratado germano-polaco, concluido el 18 de noviembre, que cierra una página de veinticinco años de historia de la Europa de

posguerra, desbloquea las relaciones entre la R.F.A. y las democracias populares, renueva las conversaciones interalemanas, lanza de nuevo la negociación sobre Berlín,

al

mismo tiempo que el proyecto de conferencia europea sobre seguridad (incluso en

el

19 de noviembre hay en Munich un inicio de los Seis hacia una Europa política). Otro

hecho no menos importante: después de un alto el fuego provisional de tres meses en el Medio Oriente, se crea un nuevo alto el fuego el 5 de noviembre, que se convierte de hecho en un término de hostilidades definitivo, con el inicio del entablamiento de unas conversaciones que no llegan a ninguna parte. Finalmente, respecto al Vietnam, una propuesta americana de alto el fuego, el 7 de octubre, aunque rechazada, relanza la negociación hasta la llegada de un compromiso (anuncio prematuro, a finales de octubre, de un "fin de hostilidades inminente" en la prensa de Saigón por el primer ministro thailandés) que no se lleva a cabo y conduce a un nuevo endurecimiento hacia finales de noviembre.

Conjunción del 10 de diciembre de 1971: Después de diez meses de negociaciones y ventiún encuentros, el acuerdo sobre Berlín entre las dos Alemanias es concluido el 11 de diciembre de 1971. Proclamación de alto el fuego en Pakistán el 16-17 de diciembre (fin de un genocidio y un éxodo, liberación de Bengala y nacimiento del Bangla Desh). El encuentro de los "Diez" en Washington, los días 18- 19 de diciembre, pone fin a la crisis monetaria desencadenada el 15 de agosto precedente (suspensión de la convertibilidad en oro del dólar y flotamiento de la moneda americana): un "armisticio financiero", se ha dicho.

Conjunción del 10 de enero de 1973: Alto el fuego en el Vietnam el 23 de enero de

1973.

Antes de volver al artículo de setiembre de 1965 respecto al Vietnam, precisemos que mis textos de previsiones se amplían, a partir de principios de 1968, con una crónica regular que mantengo en una revista trimestral, de la que asumo la redacción: L'Astrologue. 1 Así, ante la proximidad de los acontecimientos, he intentado formular el pronóstico pacífico en función de la coyuntura mundial reinante, y es interesante confrontar el balance histórico con el texto de prognosis.

Respecto a la conjunción de 1970: Así, con la última conjunción del 9 de octubre de 1969 - nacimiento y renovación del ciclo Sol-Júpiter - se produce una apertura de negociaciones chino-soviéticas. La historia de esta corriente diplomática tiende a desarrollarse siguiendo el curso del ciclo ini-- ciado. Esta puede ( ) desembocar en un acuerdo al término cíclico de la conjunción del 9 de noviembre de 1970. Pero este proceso cíclico puede también aplicarse al devenir de la larga negociación americano-soviética con el acuerdo sobre la desnuclearización de los fondos marinos durante esta conjunción del 9 de octubre, que se condivide con la negociación sobre el desarme en Ginebra o Helsinki. (Estudio del 15 de noviembre de 1969, aparecido en el n b 9 de la revista, del primer trimestre de 1970.)

Respecto a la conjunción de 1971: "Esta conjunción (del 10 de diciembre de

1971) ¿promete la realización efectiva de un alto el fuego en Indochina? Paréceme que sí. ¿Anuncia más bien la conclusión de un primer acuerdo diplomático en el Medio Oriente? O, aún, ¿señala un acuerdo sobre Berlín, una conferencia sobre la seguridad europea, una etapa de la Europa política, un nuevo acuerdo sobre el

desarme atómico, una nueva aproximación chino-soviética?

desenlaces posibles que se encuentran actualmente en germen. ¿Qué frutos recogeremos? "Berlín" sería la realización de las posibilidades evocadas con un año de anticipación (estudio del 19 de diciembre de 1970 aparecido en el n o 13, del primer trimestre de 1971).

Toda una serie de

Volviendo al estudio sobre el Vietnam del 8 de setiembre de 1965, en él señalaba diez fechas pacíficas escalonadas desde la conjunción del 5 de julio de 1966 a la del 9 de noviembre de 1970, precisando que esta última era la más prometedora en resultados. Esta constituía una manera de formular un pronóstico sobre una época de fechas pacíficas, con cinco años de anticipación; una forma de situar la previsión fechada de uno de los anillos de la cadena soli-jupiteriana en su mayor órbita, a cien codos por encima de la cabeza política del mundo. A partir del análisis sobre la nueva guerra de Vietnam que acababa de desencadenarse, he aquí las conclusiones que extraía, sin excluir, sin embargo, la posibilidad de que esta guerra pudiera, a pesar de todo, terminarse en una de las nueve etapas anteriores, texto que constituye el resumen en letras destacadas del artículo:

En la medida exacta en que la guerra del Vietnam es representativa del principal foco conflictivo del mundo actual, que ha entrado en una nueva crisis desde hace varios años, podemos decir que esta guerra (si no, sería otra, expresiva de este foco central de crisis) tiene muy pocas posibilidades de acabar durante los meses futuros y se encuentra, por el contrario, bajo la tendencia a su extensión y agravamiento. Podemos añadir que - en el peor de los casos - es susceptible de convertirse en Un absceso fijo durante años, para no solucionarse eventualmente más que en la etapa pacificadora de noviembre de 1970, al mismo tiempo que se presentaría la solución general a los problemas mundiales que se plantean actualmente.

Tomado al pie de la letra, este pronóstico sobre la guerra del Vietnam constituye un fracaso. Honorable, ciertamente, debido, en primer lugar, a la duración y agravación de esta guerra, convertida en una guerra de Indochina. Debido, también, a que el texto implica la posibilidad de que otra guerra se vea concernida. Lo que expliqué, en su tiempo, en el estudio del n° 9 de mi revista:

Estas astralidades (de noviembre de 1970) representan un foco de concentración de diversos poderes de distensióri, que puede interpretarse como una "cumbre" de coyuntura pacífica. En el momento de escribir, la guerra asola Vietnam, al Medio Oriente y a Biafra. Ahora.bien, bajo esta corriente ¿no es natural esperar que se apague uno de estos focos de conflicto?

"Precisamente, a partir de un alto el fuego proclamado el 5 de noviembre de 1970, e inmediatamente aplicado, el Medio Oriente va a vivir (a excepción de algunas escaramuzas secundarias) una tregua de 35 meses, continuando repentinamente la lucha después de este largo aplacamiento con la guerra árabe-israelí del 6 de octubre de 1973. Así, al estimar, con cinco años de antelación, que una guerra podía terminar en torno al 9 de noviembre de 1970, el pronóstico toma, en lo que se refiere a este aspecto esencial, la apariencia de un éxito real y preciso".

Después de esta etapa, de nuevo he formulado un pronóstico que no se ha revelado exacto:

Actualmente me pregunto si no sería razonable prever la conclusión efectiva de un alto el fuego vietnamita bajo la próxima conjunción Sol-Júpiter del 10 de diciembre de 1971. (Estudio del 19 de diciembre de 1970, n o 13 del primer trimestre de 1971.)

Nuevo fracaso formal, pero éxito de fondo. Esperaba un alto el fuego en Vietnam para la conjunción jupiteriana de noviembre de 1970, luego para la de diciembre de 1971: hubo un alto el fuego (duradero) en el Medio Oriente, el 5 de noviembre de 1970, y uno en el Pakistán, el 17 de diciembre de 1971. En otra parte que en el Vietnam, cierto, pero hubo dos alto el fuego sucesivos, los únicos que se realizaron en el mundo durante esos años 1970 y 1971, excepto el de Biafra, respecto al cual, como veremos, fue formulado un pronóstico.

El último ensayo de prognosis respecto al Vietnam, lo he formulado en el n o 17 de L'Astrologue (veremos su texto en el próximo capítulo), completado con un estudio fechado el 29 de abril de 1972 y publicado en el n o 18 del segundo trimestre de

1972:

Bien es verdad que los acontecimientos bélicos no se dirigen más que a reforzar los peones diplomáticos. ¿ Veremos, pues, un relanzamiento de la negociación precisamente en la etapa de la alineación Sol-Venus-Júpiter del 17 al 24 de junio próximo, con posibilidad de un fin diplomático de esta guerra del Vietnam, ya sea en el corazón del epiciclo venusino de esta semana de junio, ya sea - no siendo este acontecimiento decisivo pero aportando condiciones nuevas y mejores para la

negociación - bajo la aparición de una nueva fase jupiteriana, en el trígono Sol-Júpiter del 21 de agosto, bastante poderoso tras una conjunción Sol-Mercurio armónica del 7 de agosto? Si no, ¿en el sextil Sol-Júpiter del 27 de octubre? ¿O en la conjunción Sol-

Júpiter del 10 de junio de 19 73 ?

momento del desenlace, ya que la solución puede descomponerse en varias etapas, de forma que a fin de cuentas esto no sea más que un aspecto secundario que acompaña al alto el fuego elaborado en gran parte a lo largo de una fase anterior "

Nos acercamos al final y no es fácil determinar el

En este cuadro final, presento, como vemos, cuatro circunstancias pacíficas sin poder precisar cuál podría ser la decisiva. Pero las cuatro han señalado "momentos cumbres", o los momentos más "álgidos" de la negociación, y la última ha caído, con ocho meses de antelación, a trece días del alto el fuego. El primer momento ha correspondido al anuncio de la vuelta de las negociaciones, interrumpidas desde hacía varios meses (esto será mejor analizado en el próximo capítulo). Durante el segundo, han empezado los encuentros KissingerLe Duc Tho. El tercero ha sido el de la paz frustrada: el mundo supo el 26 de octubre que se había concluido un acuerdo desde hacía algunos días entre americanos y norvietnamitas, que debía firmarse el 31; Vietnam del Sur se opuso a él.

El cuarto y último nos sitúa en el corazón de las jornadas decisivas: las 35

El cuarto y último nos sitúa en el corazón de las jornadas decisivas: las 35 horas de negociaciones del 8 al 13 de enero, al término de las cuales Kissinger lleva a Nixon el texto del acuerdo concluido, seguido, el 15, por el cese de todas las operaciones militares americanas contra el Vietnam del Norte. El alto el fuego será anunciado durante la noche del 23 en Washington, y simultáneamente en Hanoi y Saigón; firmado el 27 y aplicado el 28. 1 Tal es el cuadro de las experiencias en previsión hechas sobre el ciclo Sol-Júpiter.

En total, he apostado sistemáticamente, de 1958 a 1973, sobre las 14 conjunciones de estos astros que han señalado regularmente momentos diplomáticos "álgidos", teniendo en cuenta el hecho de que la infinita complejidad de la coyuntura mundial diversifica los aspectos históricos de estas fechas. Estas no se encuentran por ello menos dentro del estilo de la tendencia, que es lo que esencialmente importa. El punto central es la paz: Argelia, Santo Domingo, Yemen, el Medio Oriente, Pakistán y Vietnam ¡esta conjunción ha "aportado" por sí sola seis finales de guerra o alto el fuego en 11 veces desde 1962!

Hay que señalar aún que no se trata de una correlación a posteriori: la previsión de alto el fuego ha sido formulada durante meses cuando no años de antelación respecto a cuatro de estos finales de guerra (aunque en la etapa de 1971 me haya equivocado de país) y ha sido trilliza: el rosario de estos tres alto el fuego en fila india de las tres últimas conjunciones Sol-Júpiter.

Si ahora se tiene en cuenta que el fenómeno estudiado no cubre más que una parte del conjunto de configuraciones "pacíficas" existentes, estaremos de acuerdo en convenir que poseemos ya con él una cadena que ordena la repartición de las manifestaciones de la rama de olivo en una serie importante.

Naturalmente, sin seguir sistemáticamente esta estricta experiencia sobre la previsión, limitada exclusivamente a las conjunciones Sol-Júpiter, no he dejado de continuar poniendo a prueba mis configuraciones pacíficas dentro del marco del pronóstico experimental, obteniendo siempre la repetición del mismo tipo de resultados.

Así, en el texto: Astralidades de la cuarta guerra árabe-israelí, fechado el 5 de noviembre de 1973 y publicado en L'Astrologue, n o 24 del último trimestre de 1973, al

hablar sobre la conjunción soli-jupiteriana del 13 de febrero de 1974, terminaba:

3) La poderosa coyuntura de las conjunciones entre el Sol, Mercurio, Venus y Júpiter, que se extiende del 19 de enero al 13 de febrero de 1974 (de probables efectos hacia la tercera década de enero y mediados de febrero). ¿Se puede dar la paz al término de estos encuentros astrales en el Oriente Medio o en Indochina? Existen todas las razones para esperarla.

En efecto (respecto al Medio Oriente), después de 88 días de negociaciones, el 17 de enero de 1974, egipcios e israelíes llegaron finalmente a un entendimiento y firmaron, en el kilómetro 101 de la carretera Cairo-Suez, el 18 de enero, un acuerdo sobre la retirada de sus fuerzas militares enfrentadas en la guerra del Kippur, que hasta entonces habían permanecido sobre el campo de batalla. Esta retirada respectiva de los ejércitos empezó el 25 de enero. A principios de febrero, Egipto decide emprender las obras de despeje y apertura del canal de Suez. A lo largo del mes, mientras se realiza la retirada militar (a veces en fraternidad) sobre esta vertiente, se inicia una negociación entre Israel y Siria que desemboca el 2 de marzo con la negociación de una desmilitarización por este lado, paralelamente al restablecimiento de relaciones diplomáticas entre el Cairo y Washington, el 28 de febrero.

He aquí, por lo demás, la serie de correlaciones respecto a las últimas conjunciones Sol-Júpiter:

Conjunción del 13 de febrero de 1974: Además de esta apertura hacia la paz en el Oriente Medio y el reconocimiento de la independencia de Bangladesh por Pakistán el 22 de febrero, que cicatrizaba una herida en otro rincón del mundo, el 13 „mismo es firmado, en la conferencia petrolífera de Washington de todos los países ricos del mundo, un acuerdo de organización económica que constituye una aproximación Europa-U.S.A.

Conjunción del 22 de marzo de 1975: Alto el fuego el 17 de marzo de 1975 entre Irán e Irak (poniendo fin al conflicto fronterizo que enfrentaba a los dos países desde hacía 46 años) que lleva a un alto el fuego en Kurdistán. Durante esta segunda quincena de marzo se desmoronan los frentes militares de Camboya y del Vietnam, dando lugar a la liquidación de la guerra de Indochina durante las semanas siguientes, a lo largo del mes de abril.

Conjunción del 27 de abril de 1976: Apertura en Nairobi, el 5 de mayo de 1976, de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, con la participación de los ministros de 150 países, que consagra a nivel diplomático el problema del enfrentamiento entre países pobres y naciones ricas.

Conjunción del 4 de junio de 1977: Nueva Conferencia sobre la Cooperación económica internacional, en París, del 30 de mayo al 4 de junio, entre los ministros de Asuntos Exteriores de las "19 naciones del tercer mundo y las 8 naciones industriales". Diálogo "Norte-Sur", pobre en resultados, pero que constituye en sí un relanzamiento diplomático de este gran problema de nuestra época. Al igual que el viaje de Breznev a París, el 20 de junio, constituye un relanzamiento diplomático entre los dos Grandes.

Conjunción del 10 de junio de 1978: Cumbres sucesivas de Bremen entre europeos (8-9 de julio de 1978), que lleva a la constitución de una moneda europea, y de Bonn (16-17 de julio) entre las dos grandes potencias industriales del mundo, que conduce a un acuerdo para combatir la crisis económica mundial. Aparte de las conversaciones del 18-19 de julio en Londres entre Israel y Egipto, que reanudan la

negociación interrumpida.

Conjunción del 13 de agosto de 1979: Acuerdo de paz, firmado en Argel el 5 de agosto de 1979, que pone fin a la guerra entre Mauritania y el Polisario. Nuevo acuerdo BeginSadat el 4 de setiembre siguiente, acompañado a principios de este mes con los primeros encuentros entre autoridades israelíes y personalidades palestinas.

De este modo, la cadena de las conjunciones Sol-Júpiter da lugar, a nivel temporal, a un cierto ritmo de manifestaciones de tipo pacífico o constructivo. Lo que aquí interesaba, en primer lugar, era someter a la prueba de la verificación un factor simple, una muestra pura y única de la familia de las distintas configuraciones , astrales, sistemáticamente aplicada en el ejercicio del pronóstico experimental.

¿Ha quedado el lector convencido? A él le toca, a partir de ahora, proceder a la verificación de los acontecimientos de las futuras conjunciones soli-jupiterianas. Si, por razones que más adelante explicaremos, la coyuntura general de los años 1980- 1984 no se presta a la verificación respecto a las conjunciones del 13 de setiembre de 1980 (8 días más tarde estallaba, por el contrario, la guerra entre Irak e Irán, pero teníamos al mismo tiempo una conjunción Sol-Saturno), del 14 de octubre de 1981 y del 13 de noviembre de 1982 (particularmente peligrosas), por el contrario, se encontrará plenamente en situación de apreciar las siguientes, del 14 de diciembre de 1983, del 14 de enero de 1985, del 18 de febrero de 1896, del 27 de marzo de 1987, del 2 de mayo de 1988, del 9 de junio de 1989 y del 15 de julio de 1990

|EL CALENDARIO DE LA PAZ

La paz es un don del cielo; pero sucede con este don como con los demás, que no fructifica más que a través de nuestros cuidados.

Víctor de MIRABEAU

La tradición astrológica, en su búsqueda de una comprensión del mundo a través de las correspondencias universales, hizo de Júpiter un poder que preside aquellas obras de sentido común y razonables, de madurez psicológica, de generosidad moral y de humanismo, aportando la distensión y bienes de la vida. Igualmente, hizo de la pareja Venus-Marte una dialéctica, asimilado este último a los

instintos agresivos, personificados por un dios de la guerra, y haciendo de la primera la diosa del amor que contribuye a la alegría de vivir en paz, entre las diversiones

¿Cómo puede dejar de sonreírse ante un

conocimiento tan folklórico que extrae su verdad de la fuente de la mitología, ese sueño colectivo de una humanidad infantil que no constituye más que un bello delirio artístico? Juicio muy apresurado: al interesarse por la verificación de estas correspondencias - después de todo, era por ahí por donde se debía empezar - somos nosotros los que nos volvemos soñadores

festivas y los placeres artísticos

Verificar el "papel" de Júpiter y de Venus es observar las correlaciones de las "configuraciones jupiterianas" y de las "configuraciones venusinas". Por éstas entendemos las relaciones del astro con el Sol y, ocasionalmente, con Mercurio. Las relaciones de conjunción, particularmente, pero también las relaciones de aspecto, sobre todo las relaciones armónicas (trígono y sextil). Las dos configuraciones más importantes son, pues, la conjunción Sol-Júpiter, que acabamos de tratar, y la conjunción Sol-Venus.

CICLO MARCIANO DE LA VIOLENCIA En el mundo puede observarse un clima de agresividad cuando

CICLO MARCIANO DE LA VIOLENCIA

En el mundo puede observarse un clima de agresividad cuando se producen las conjunciones y las oposiciones Sol-Marte.

Así, respecto a las oposiciones de este período, el bucle del 21 de diciembre de 1928 y el del 27 de enero de 1931 coincidieron con los mayores momentos de tensión franco-alemana provocada por dos intentos de realización del Anschluss. La del 1 de marzo de 1933 correspondió a la invasión japonesa de la provincia de Jehol, el 25 de febrero de 1933. En la del 6 de abril de 1935 empezaron en Eritrea los preparativos militares italianos para la conquista de Etiopía. En la del 19 de mayo de 1937, vemos, el 29 de mayo, el ataque del acorazado "Deutschland" en la rada de Ibiza, por la aviación gubernamental española, seguido del bombardeo del pueblo de Almería por la flota alemana. Bajo la oposición perihélica del 23 de julio de 1939, con el desencadenamiento de la crisis polaca, la guerra se instala en Europa. A la siguiente, del 10 de octubre de 1941, esta guerra se convierte en mundial: el general Tojo, en el poder en Japón el 18 de octubre, pone en marcha

los planes de guerra. Las órdenes "Top Secret" no s 1 y 2 de la Flota Combinada respecto a ataques coordinados sobre PearlHarbor, Malasia, Filipinas y las Indias holandesas, son ya transmi tidas el 5 y 7 de octubre y, a pesar de las negociaciones que prosiguen en Washington, desde el 22 de noviembre, una flota japonesa se instala discretamente en la bahía de Tankan, en las islas Kuriles, que zarpa el 26 Al dirección al estallido del 17 de diciembre que pone al Pacífico en llamas. En el bucle del 5 de diciembre de 1943 nos encontramos en el punto álgido de las destrucciones bélicas

8/1987.

Próximas oposiciones: 31/3/1982, 11/5/1984, 10/7/ 1986, 28/9/1988 Este último fenómeno se reproduce cada 9 ó 10 meses; cuando se presentan dos durante el mismo año, no se produce más que uno a lo largo de los dos o tres años siguientes. Existen dos tipos de conjunción Sol-Venus: la conjunción superior (alineamiento Tierra-Sol-Venus, estando el astro lo más lejos de nuestro globo, del otro lado del Sol), en la que Venus posee un movimiento directo y acompaña al Sol en su curso, de forma que esta conjunción dura semanas; la conjunción inferior (alineación Tierra-Venus-Sol, estando el astro de nuestro lado, lo más cerca de nosotros) en la que Venus se encuentra retrógrada y encuentra al Sol en sentido inverso, de forma que se alejan prácticamente uno del otro, como dos vehículos que se cruzan. La conjunción Venusina es, por tanto, la siguiente: no acordándole más que 10 0 de orbe (su efecto no se presenta más allá), tenemos tres meses de conjunción Sol-Venus durante el recorrido general de un ciclo de diecinueve meses (proporción de 1 sobre 6), que comprende la conjunción superior, que se extiende durante dos meses y medio, y la conjunción inferior, que no dura más que dos semanas. Este fenómeno venusino presenta un ritmo según el cual se reproducen cada cuatro años las conjunciones superiores e inferiores casi en el mismo día del año y a la misma longitud, siendo su diferencia sólo de algunos grados. He aquí la lista de estas conjunciones, desde ahora a 1990, empezando con una conjunción superior y terminando por una inferior, alternando una y otra:

Próximas

conjunciones:

30/3/1981,

3/6/1983,

17/7/1985,

25/

Próximas conjunciones: 30/3/1981, 3/6/1983, 17/7/1985, 25/ Al margen de esta conjunción, Venus no hace con el

Al margen de esta conjunción, Venus no hace con el Sol más que una semicuadratura; eventualmente se puede tomar en consideración el semisextil (30 0 ), aspecto por completo menor. Además, hay que tener en cuenta los aspectos Mercurio-Venus (sextil y conjunción sobre todo: se producen de 1 a 4 conjunciones

cada año), así como los aspectos Mercurio-Júpiter (la conjunción de estos astros, principalmente, la cual se forma una vez al año; pero, debido a la retrogradación de Mercurio, puede tener lugar 3 veces). Pero éstos no constituyen más que factores de apoyo.

Si hemos podido demostrar que por sí misma y por sí sola la conjunción Sol-

Júpiter constituye un auténtico "momento pacífico", la observación muestra que los períodos históricos de distensión: aproximación diplomática, mesas de negociaciones,

caen a menudo

bajo la convergencia de varios factores, entre ellos los que acaban de ser citados, es decir, bajo una red de aspectos que hacen intervenir simultáneamente a los "pacíficos" Júpiter y Venus, junto con la intervención única del Sol, soberano ordenador de nuestro Cosmos, cuando no con la intervención asociada o exclusiva de su "delegado" Mercurio.

conferencias económicas, acuerdos, cese de hostilidades, armisticios

Al igual que respecto a nuestras 60 entradas en guerra hemos encontrado 11

conjunciones Sol-Marte en lugar de 5, media astronómica (tenemos la posibilidad de 1 sobre 13 de encontrarla adoptando un orbe de 10 0 , extendiéndose la conjunción durante 2 meses y reproduciéndose cada 26 meses), por el contrario, son 19 conjunciones Sol- Venus, en lugar de 10 (media astronómica), las que encontramos en nuestros 61 armisticios.

A manera de observación, contentémonos con señalar de nuevo aquí las

correlaciones obtenidas con nuestras dos conjunciones solares (únicamente) durante las dos guerras mundiales (utilizando las abreviaciones "J" para la conjunción jupiteriana y "V" para la conjunción venusina):

La guerra de 1914-1918

Serie astronómica:

1)

V el 27 de noviembre de 1914.

2)

J el 24 de febrero de 1915.

3)

V el 12 de setiembre de 1915.

4)

J el 1 de abril de 1916.

5)

V el 3 de julio de 1916

6) V el 26 de abril de 1917.

7) J el 9 de mayo de 1917.

8) V el 10 de febrero de 1918.

9) J el 15 de junio de 1918.

10)V el 26 de noviembre de 1918.

Serie histórica:

1) Estas son las primeras tentativas diplomáticas tras el estallido de la guerra: el gobierno suizo (14 de noviembre) y el gobierno español (7 de diciembre) ofrecen su mediación común al gobierno de Washington, que estima prematuro el intento.

2) A partir de finales de diciembre de 1914, se esboza una serie de aproximaciones cerca de Rusia por parte de los imperios centrales; en marzo de 1915, Sazonov revela a la Alianza que una alta personalidad austríaca ha enviado una carta a Nicolás II para proponerle el encuentro de agentes secretos en Suiza con el fin de discutir eventuales condiciones de paz; iniciativa abortada por un rechazo por parte del Zar.

3) Conferencia socialista para la paz de Zimmerwald del 5 al 8 de setiembre de 1915; segundo intento alemán de sondeo en Francia, a principios de otoño, por mediación del director de "L'Eclair".

4) Nada que señalar.

5) Nada que señalar.

6 y 7) Aquí las dos conjunciones se agrupan en una triple Sol-Venus-Júpiter que corresponde, efectivamente, a la más importante ofensiva de paz de toda la guerra: En marzo de 1917 empieza una negociación secreta llevada por el príncipe Sixto de Borbón Parma al servicio del emperador Carlos de Austria-Hungría. El príncipe tiene una serie de entrevistas con el emperador y el conde Czernin los días 23-24 de

marzo, y después con Poincaré, el 31 de marzo. Es entregada una memoria a Guillermo II el 13 de abril, y el 20 de abril, el príncipe Sixto tiene una entrevista con Lloyd George. Los días 8-9 de mayo (en el corazón de la triple conjunción), el príncipe abandona al emperador Carlos y vuelve a París para someter a Poincaré y al presidente del Consejo las proposiciones austro-húngaras. Pero en tanto la negociación se encuentra en su momento álgido, el ministro ruso de asuntos exteriores, Miliukov, afirma el 4 de mayo su voluntad "de llevar la guerra mundial hasta

la victoria decisiva" y Ribot no contesta a la carta, del 9 de mayo, de Carlos I, no

pudiendo las reivindicaciones italianas ser abandonadas por Francia e Inglaterra

8) Tratado de Brest-Litovsk, el 9 de febrero de 1918, que pone fin a la guerra entre Alemania y Rusia. El 10 de febrero, el gobierno rumano ofrece a las potencias centrales una iniciación de las negociaciones de paz, que finalizarán el 7 de mayo siguiente.

9) A mitad de junio de 1918, el ministro alemán Kühlmann intenta en vano una negociación de paz.

10) Fin de la guerra.

Al margen de estas fechas, no existieron otros intentos significativos. Señalamos las dos otras ofensivas diplomáticas de la guerra: el 12 de diciembre de 1916, Guillermo

II propone el inicio de negociaciones, lo que lleva al presidente Wilson, el 18, a pedir

a los beligerantes que precisen sus objetivos respecto a la guerra, sin mayores aplazamientos. Ahora bien, hay el trígono Sol-Júpiter el 17 de diciembre de 1916. El 24 de julio de 1917, la Santa Sede presenta las condiciones de paz de la

democracia pontificia, sin ir más allá el asunto: hay el sextil Sol-Júpiter el 29 de julio de

1917.

La Guerra de 1939-1945 Serie astronómica: 1) J el 11 de abril de 1940. 2) V el 26 de junio de 1940. 3) V

el

19 de abril de 1941. 4) J el 19 de mayo de 1941. 5) V el 2 de febrero de 1942. 6)

J

el 25 de junio de 1942. 7) V el 16 de noviembre de 1942. 8) J el 30 de julio de 1943. 9)

V

el 6 de setiembre de 1943. 10) V el 27 de junio de 1944. 11) J el 31 de agosto de

1944. 12) V el 15 de abril de 1945.

Serie histórica: 1) Caso excepcional que corresponde con el fin de esa "singular guerra" y el ataque a Noruega. 2) El armisticio franco-alemán del 22 de junio 1940. 3) Pacto de no agresión el 13 de abril de 1941. El 17 de abril, Yugoslavia abandona el combate. 4) Armisticio entre Gran Bretaña e Irak el 31 de mayo de 1941. Tratado de paz franco-thailandés el 9 de mayo. El 10 de mayo, Rudolf Hess en Inglaterra 5) Nada. 6) Acuerdo de préstamo renovable anglo-soviético el 27 de junio de 1942. El 30 de junio, entrega al gobierno inglés de una memoria del doctor Bell, obispo británico de Chichester, que presenta una serie de proposiciones de los elementos antihitlerianos de la Iglesia Protestante alemana. 7) Armisticio franco-británico sobre Madagascar el 5 de noviembre de 1942 y armisticio de Africa del Norte el 20 de noviembre. 8) Eliminado Mussolini el 25 de julio, Italia hace secretamente sus primeras aperturas en vistas a un armisticio, el 3 de agosto de 1943 en Lisboa, y emprende definitivamente las negociaciones el 19 de agosto. Durante la primera década de agosto, Stalin acepta la conferencia de los representantes de los tres Aliados. 9) Armisticio italiano de Siracusa el 3 de setiembre, seguido inmediatamente de una proposición secreta de capitulación del gobierno húngaro. El 10 de setiembre, iniciativa nipona cerca de Moscú en vistas a una negociación. 10) Nada. 11) Conclusión de los armisticios con Bulgaria el 9, Rumania el 12 y Finlandia el 19 de setiembre de 1944. 12) A lo largo del mes, multiplicación de los contactos diplomáticos de Alemania que intenta poner fin a la guerra.

A pesar de los "vacíos" observados (que pueden significar omisión de hechos de menor importancia susceptibles de habérseme escapado, al no intentar por mi parte que todo "pegara" a toda costa), poseemos aquí dos cuadros generales bas- tante elocuentes. Sin embargo, es aún mejor la figura de la página siguiente que evidencia todos los elementos del problema, y veamos cómo se presentan las coyunturas de cinco armisticios, para nosotros los más célebres.

El armisticio franco-alemán del 28 de enero de 1871: Existe una conjunción Sol-Venus en doble

El armisticio franco-alemán del 28 de enero de 1871: Existe una conjunción Sol-Venus en doble trígono a Júpiter. La conjunción venusina es separativa a 12° de orbe, pero se trataba de una conjunción superior que se había extendido durante todo diciembre de 1870 y enero de 1871; el inicio de las negociaciones había tenido lugar a partir del 19 de enero.

El armisticio del 11 de noviembre de 1918: Hay también una conjunción superior Sol-Venus en doble trígono a Júpiter, siendo exacto el trígono Venus-Júpiter el mismo día. La conjunción venusina se encontraba ya en orbe en octubre cuando Turquía y Austria-Hungría empezaron las negociaciones.

El armisticio franco-alemán de Rethonde del 22 de junio de 1940: Hay una conjunción Sol-Venus en doble sextil a Júpiter, siendo exacto el sextil Venus-Júpiter el mismo día.

El armisticio del 8 de mayo de 1945: Hay un trígono Sol-Júpiter el mismo día, haciendo Venus, también el mismo día, un semisextil (30°) con el Sol y un quincucio (150°) con Júpiter (todos ellos a un diecisieteavo de grado), aparte de una conjunción Mercurio-Venus. De hecho, este caso es semejante al de los armisticios de 1871 y 1918. En efecto, el Sol en pleno trígono jupiteriano sale de una conjunción con Venus, una conjunción inferior que tuvo lugar el 15 de abril, período en que empezaron las primeras negociaciones. No hubo simultaneidad, sino

sucesión durante tres semanas.

El armisticio con el Japón el 2 de setiembre de 1945: Hay un sextil Venus-Júpiter a 2° de orbe, exacto el 31 de agosto, y proximidad de la conjunción Sol-Júpiter a 22° de orbe. De hecho, no acabó todo hasta el 2 de setiembre. En los días siguientes a esta capitulación, los diversos ejércitos japoneses firman sus propias rendiciones y la lucha sigue esporádicamente cdn pequeños grupos aislados. Podemos, pues, tomar en consideración la conjunción soli-jupiteriana, extinguién- dose la guerra progresivamente durante la primera quincena de setiembre, no lejos de la conjunción del 1 de octubre.

En total, respecto a estos cinco armisticios, encontramos un "aire de familia" con los cinco aspectos Sol-Júpiter (tres trígonos, un sextil y una conjunción), cuatro aspectos Venus-Júpiter (dos trígonos y dos sextiles) ¡e incluso cinco, si se cuenta el quincucio y tres conjunciones Sol-Venus! Se imponen, pues, las siguientes conclusiones:

Las negociaciones de paz y armisticios "eligen" preferentemente un calendario que los sitúe durante el mes del ciclo Sol-Júpiter (13 meses) en que se produce la conjunción de estos astros, o en el trimestre del ciclo Sol-Venus (19 meses), momento de la conjunción superior y de la conjunción inferior de Venus. La "pulsión pacificadora" es más fuerte si las dos conjunciones tienen lugar al mismo tiempo (triple conjunción) o si la conjunción Sol-Venus se encuentra al mismo tiempo en trígono o en sextil a Júpiter.

Pero lo que es válido para el fin de las hostilidades vale también para la

distensión, la alianza, la paz en general y todas las manifestaciones positivas de la vida diplomática, así como para las demás expresiones constructivas y logradas

de la vida en nuestra sociedad. La

demostración de esto se encuentra en Les Astres et l'Histoirel en que son consignados una centena de hechos históricos acaecidos bajo las dos conjunciones:

jupiteriana y venusina, lista demasiado pesada para ser reproducida aquí. Contentémonos con demostrar de nuevo que el paso a la experiencia en la previsión confirma, cuando no consolida, la correlación de estas configuraciones más complejas, que superan la simple unidad de la conjunción solar pura. Esto nos remite al estudio: ¿Cuándo terminará la guerra del Vietnam? En este documento, del 8 de setiembre de 1965, presentaba yo una lista de los "diez principales empujes pacificadores y constructivos de aquí a 1971". Cada uno de estos plazos representaba una posibilidad virtual en favor de la paz en Vietnam, aunque di clara preferencia al último, de noviembre de 1970, considerando, obviamente, que estas distintas corrientes tendían a manifestarse de diversas formas, según el impacto de la coyuntura del momento. He aquí la lista con indicaciones de la configuración y del hecho concomitante respecto a cada fecha, haciendo proceder esta serie de un primer plazo (0) que figuraba al margen del texto:

(económicas, políticas, sociales

)

O. Entre fin de enero y mediados de febrero de 1966:

Conjunción Sol-Venus el 26 de enero, seguida de un trígono Sol-Júpiter el 10 de febrero. Ese mismo día, firma en Tachkent del armisticio indo-pakistaní, que se concretiza el día 24 siguiente. El 30 de enero, compromiso entre los Seis del Mercado Común, que pone fin a la crisis europea que duraba desde el 30 de junio de 1965 (ruptura de Francia).

ha

correspondido, como hemos visto, al viaje de De Gaulle a la U.R.S.S. y al

nacimiento de la Europa verde.

Mediados

de

julio

de

1966:

Conjunción

Sol-Júpiter

del

5

de

julio,

que

Fin de noviembre de 1966: Conjunción Sol-Venus el 8 de noviembre, pasando al trígono con Júpiter del 23 al 27 de noviembre. Llegada a París, el primero de diciembre, de Kosiguin, que inaugura los encuentros internaciones entre el Este y el Oeste y relanza la negociación europea tras el viaje de De Gaulle. El 8 de diciembre, los U.S.A. y la U.R.S.S., junto con distintos Estados, llegan a un acuerdo sobre un proyecto de tratado que prohiba las armas nucleares en el espacio.

La segunda quincena de agosto de 1967: Conjunción Sol-Júpiter del 8 de agosto, seguida de una conjunción Mercurio-Júpiter el 18 y de una triple conjunción Sol- Mercurio-Venus del 24 al 30 de agosto. Armisticio Naser-Faysal del 24 de agosto sobre el Yemen; presentación el mismo día del texto americano-soviético sobre la no proliferación de armas nucleares; y acuerdo de los Diez del F.M.I., el 26 de agosto, para la mejora del crédito internacional.

La segunda quincena de junio de 1968: Triple conjunción Sol-Mercurio-Venus del 18 al 20 de junio, en sextil a Júpiter del 14 al 22 de junio. El 13 de junio de 1968, el Consejo de Seguridad adopta la resolución que recomienda la aplicación del acuerdo sobre la no proliferación de armas atómicas negociado en Ginebra y, el 1 de julio, el Tratado de no proliferación es firmado solemnemente a lo largo de ceremonias paralelas en Washington, Moscú y Londres, firmando 59 países el documento en las tres capitales. Además, el 26 de junio, Moscú, y Washington el 1 de julio, anuncian su acuerdo para entablar próximamente negociaciones para la reducción de los armamentos atómicos.

Mitad de setiembre de 1968: Conjunción Sol-Júpiter el 9 de setiembre; el deshielo de la negociación entre americanos y norvietnamitas que conduce al cese de los bombardeos americanos en la zona desmilitarizada del Vietnam del Norte.

Fin de enero de 1969: Conjunción Sol-Mercurio, el 29 de enero, en trígono a Júpiter, del 26 de enero al 1 de febrero. Tras más de dos meses y medio de vanas discusiones para saber en torno a qué mesa de conferencias se reunirían los interlocutores, el 18 de enero de 1969 se concluye un acuerdo, que anuncia la apertura de la verdadera negociación (se trataba antes de una pre-negociación),

con la presencia, aparte de los Estados Unidos y Vietnam del Norte, de Hanoi y el F.L.N. Estas conversaciones empezaron el 25 de enero, fecha de la "primera sesión plenaria de la Conferencia de París sobre el Vietnam". Parecía entonces una

Además, a finales de enero, Francia propone un "concierto"

de los Cuatro Grandes para encontrar una solución a la crisis del Próximo Oriente.

etapa que prometía

Mediados de abril de 1969: Triple conjunción SolMercurio-Venus el 8 de abril. Apertura en Washington, el 3 de abril, de este "concierto", que empieza por el examen de un plan de paz propuesto el día 10 por los árabes. Una cierta esperanza que no se lleva a cabo

Primera quincena de octubre de 1969: Conjunción Sol-Júpiter del 9 de octubre, acompañada de las conjunciones Mercurio-Júpiter del 22 y del 26 de setiembre:

Acuerdo sobre la desnuclearización de los fondos marinos con el inicio de la "gran negociación" sobre el desarme, y acuerdos ruso-chino con apertura de negociaciones.

Fin de febrero de 1970: Conjunción Sol-Venus del 24 de enero, que pasa al trígono de Júpiter del 18 al 24 de febrero. Continuación de las negociaciones chino- americanas, interrumpidas desde hacía dos años, el 20 de febrero en Varsovia. Además, el 11 de febrero, Alemania del Este invita a Willy Brandt a ir a Berlín Este: el primer encuentro histórico de las dos Alemanias tuvo lugar en Edut, el 2 de marzo.

Del 1 al 23 de noviembre de 1970: Triple conjunción Sol-Venus-Júpiter del 9 al 11 de noviembre, ampliándose a una quíntuple conjunción con Mercurio y Neptuno, del 27 de octubre al 23 de noviembre. Conocemos los hechos: tratado germano-polaco, inicio de la negociación sobre Berlín, alto el fuego en el Medio Oriente, acuerdo ruso-chino, acuerdo americano-soviético sobre el desarme

Sería díficil pretender que estas once etapas del estudio de 1965 no hayan

correspondido cada una a un momento diplomático significativo en nuestra historia. Naturalmente, durante estos cinco años existen otras etapas positivas:

(respecto

al mismo Vietnam, por ejemplo, durante estos cinco años, de tres etapas diplomáticas sobresalientes, dos han sido percibidas - las que corresponden, aquí, a las etapas 5 y 6 -, no la primera, de abril de 1968, que trataba sobre la apertura de la pre-negociación); pero no podemos pretender abarcar todos los episodios de este tipo. Lo que cuenta es que todas las citas con la historia en esta serie de once plazos han "pescado" un acontecimiento histórico e. incluso generalmente, un acontecimiento prevalente de nuestra vida diplomática. Sucede, pues, con estas configuraciones de varios factores como con la pieza única de la conjunción solar simple: ¡aguantan a la previsión! Puede precisarse, de paso, la simetría de los escalonamientos de las conjunciones Sol-Venus que hacen volver los acontecimientos pacíficos cada cuatro años en la misma época del año: paz en Argelia en febrero de 1962; paz en Pakistán en febrero de 1966; aproximación hacia la paz entre las dos Alemanias y entre China y América en febrero de 1970; retirada militar en el Oriente Medio, que borra la guerra de Kippur, en febrero de 1974, y primera señal de distensión entre Pekín y Nueva Delhi desde el conflicto chino-indio de 1962 (visita de una delegación china compuesta de 16 miembros a la India) en febrero de 1978

Glasburgo, Tratado de Tlatelolco, Plan Rogers sobre el Medio Oriente

En la revista L 'Astrologue he seguido esta experiencia en previsión sobre las fechas pacíficas. En el estudio del n o 9 (primer trimestre de 1970), fechado el 15 de noviembre de 1969, precisba el aspecto de la etapa n° 9:

extendiéndose una conjunción Sol-Venus a lo largo de los meses enero febrero de 1970; este fenómeno debería ser especialmente sensible en tres puntos: en torno a los días 13-14 de enero, cuando Mercurio se una a los dos astros, en torno al 25 de

enero (

problema de la localización geográfica de estas corrientes, no será posible presentar el rostro de la rama de olivo: ¿Firmará Bonn el tratado sobre la no proliferación de armas nucleares o iniciará su política de distensión en el Este? ¿Darán Moscú y Washington un nuevo paso hacia la paz? ¿O será uno de los tres focos guerreros del

Hasta que no se resuelva el

),

y, sobre todo, entre el 18 y 24 de febrero (

).

mundo actual - Vietnam, Medio Oriente, Biafra - el que puede abrirse a una

perspectiva de paz?

La interrogación permanece en pie.

Ahora bien, aparte de la apertura al Este (doble, ya que procedía de Alemania del Oeste y de Estados Unidos frente a China), se produjo el fin de la guerra de Biafra, que ocurrió repentinamente durante los días del 12 y 13 de enero.

En el n° 13 del primer trimestre de 1971, al dar el calendario de los momentos pacíficos del nuevo año, invitaba a considerar "más especialmente la triple conjunción Sol-Mercurio-Venus del 27 de agosto": Ahora bien, después de treinta y tres sesiones de una larga negociación de 17 meses, que se arrastraba desde el empuje de noviembre de 1970, el Acuerdo sobre Berlín entre los 4 Grandes se realizó el 23 de agosto y se firmó el 3 de setiembre de 1971; acontecimiento diplomático capital.

En el n° 17 del primer trimestre de 1972, al continuar el estudio de los momentos pacíficos del nuevo año, ponía el acento sobre La Conjunción Sol-Venus

del 17 de junio, seguida de la oposición Sol-Júpiter del 24 de junio (1962). Esta segunda quincena de junio tiende a constituir el momento pacífico más importante del año ¿nuevo empuje diplomático en el Vietnam o en el Medio

Oriente?

).

(Artículo del 31 de enero de 1972.)

Balance: la tendencia se manifestó en varios frentes con resultados desiguales. En

Irlanda del Norte, donde se lucha desde hace tres años, se decretó un alto el fuego por el Ejército Republicano Irlandés el 22 de junio, aplicado el 26 de junio y acompañado de diversos intentos de distensión; pero esta tregua fue

suspendida por el I.R.A. el 9 de julio

negociaciones secretas iniciadas el 2 de mayo de 1972, los gobiernos de Seul y de

Pyong Yang concluyen, el 4 de julio, un acuerdo que pone fin a veintidós años de beligerancia entre ambas mitades de Corea. Después de tres años de guerra y diecinueve años de un alto el fuego muy precario, salpicado de múltiples

incidentes fronterizos, instalan un "teléfono rojo" y deciden regular pacíficamente sus diferencias en vistas a una reunificación. Otro resultado: Después de tres guerras, finalmente, un encuentro en la cumbre indo-pakistaní Gandhi-Bhutto, en Simla, del 28 de junio al 2 de julio, que termina con un acuerdo satisfactorio (renunciación a la fuerza, retirada de las fuerzas militares, continuación de

También se señala, el 29 de junio, una reanudación de los

contactos (prácticamente rotos desde hacía un año) entre los dos príncipes "enemigos" de Laos para determinar las condiciones de un alto el fuego (sin resultado al cabo de un trimestre). Finalmente, resta el Vietnam y, ahí, en efecto, pasó algo a lo largo de la segunda quincena de junio, que la Prensa ha llamado "la gran ofensiva para el cese de hostilidades": del 14 al 23 de junio se produce un cruce diplomático importante: Podgorny a Hanoi, Kissinger a Pekín, Le Duc Tho a Pekín El Figaro del 21 de junio considera que "una importante apertura diplomática es inminente" según la impresión de Washington y, el del 30, "en Moscú y Pekín han pasado cosas durante las últimas semanas que han modificado la coyuntura diplomática del conflicto vietnamita y, por tanto, hay en vistas una salida". El resultado inmediato fue el anuncio, el 30 de junio, de la continuación de la conferencia de París, tras haberse roto las negociaciones de la avenida Kleber en marzo de 1972.

conversaciones

Mejores resultados en Corea: Tras

).

Antes de esbozar un cuadro de estas mismas configuraciones respecto al futuro, sigamos con nuestro intento de hacer una síntesis. Hemos partido del elemento puro, desnudo, de la relación de conjunción de dos astros. A continua- ción hemos buscado las ramificaciones posibles de este primer factor con otros factores semejantes, reconstituyendo así una configuración más o menos compleja de tipo pacífico. Debemos ir más lejos aún: En efecto, esta configuración tiende a integrarse de una forma más o menos armoniosa, o disonante, dentro del contexto general de la coyuntura celeste, en función de los aspectos que ésta puede formar con los demás planetas e incluso únicamente dentro de los límites de la coyuntura general, como las conjunciones jupiteriana y venusina de 1938 que se contentan "con ser soporíferos que adormecen las conciencias políticas", la conjunción venusina de 1939 que permite a Rusia prevenirse lo más rapidamente posible o incluso la conjunción jupiteriana, de abril de 1940, que hace desencadenar la tormenta de la guerra Así, aunque la conjunción Sol-Júpiter constituye en sí el factor que conocemos, ella significa una pieza de peso y cualidad variable de un caso a otro e incluso puede ser negativa: el árbol produce frutos de valor variable de un año a otro. Por ejemplo, ¡la del 30 de mayo de 1965 formaba cuatro cuadraturas con Marte, Saturno, Urano y Plutón! Esta era, pues, al menos ambivalente. Por esto yo aprehendí el significado respecto a los U.S.A. (ver el pronóstico respecto a Kennedy). De hecho, el 5 de junio de 1965, un portavoz del Departamento de Estado reconocía que militares americanos participaban en los combates para defender las posiciones mantenidas por los gubernamentales de Saigón. Esta era una forma discreta de anunciar que, para ellos, americanos, la guerra terrestre, el combate sobre el terreno, había empezado (hasta entonces, no habían efectuado más que

bombardeos). Igualmente, la conjunción Sol-Venus del 5 de setiembre de 1943 a 12° de Virgo se encontraba en cuadratura a una conjunción Marte-Urano a 8° de Géminis, exacta el día 9. El armisticio de Siracusa provocó una reacción inmediata y violenta de los alemanes que cercaron Roma y ocuparon una gran

parte de la Península Itálica

por ejemplo, se encontraba en cuadratura a Urano y en semicuadratura a Marte- Neptuno; recordemos lo que les costó a los americanos hacer que se pusieran en práctica los Acuerdos de París firmados con los vietnamitas. Y también, cuando se creía que la guerra había terminado, ello no fue más que la retirada de los U.S.A. de la guerra, la cual siguió entre vietnamitas. 1 En cuanto a la conjunción del 22 de marzo de 1975, ésta tuvo lugar en plena oposición a Plutón: esta vez terminó la guerra del Vietnam (e incluso de Indochina), ciertamente, pero sabemos en qué dramáticas condiciones, no significando esta paz la distensión, ya que la guerra se transformó en revolución (reducción al orden a Vietnam del Sur, exacciones y masacres perpetrados por los Khmers rojos en Camboya). Como vemos, es necesario, pues, tener en cuenta la relación de la configuración de tipo pacífico con el conjunto del estado celeste en que se produce, lo que permite valorar su alcance y a veces situar su marco.

La conjunción soli-jupiteriana del 10 de enero de 1973,

He aquí un pequeño calendario de la paz que no pretende en absoluto erigir un cuadro general del conjunto de configuraciones pacíficas de los años futuros, sino que se contenta con presentar algunas de las más importantes en las que se encuentran generalmente el dúo Júpiter-Venus:

Mediados de noviembre de 1982: Triple conjunción SolVenus-Júpiter; configuración situada en el corazón de una coyuntura que culmina en su estado más crítico; ¿significa ella una amenaza a los valores que representa o puede ejercer, por el contrario, una función protectora en un momento extremo?

Segunda década de diciembre de 1983: Conjunción SolJúpiter-Neptuno; puede producirse una importante corriente de distensión.

Fin de junio de 1984: Conjunción Sol-Mercurio-Venus en oposición a Júpiter.

Segunda década de febrero de 1986: Cuádruple conjunción Sol-Mercurio- Venus-Júpiter. Primera quincena de noviembre de 1986: Conjunción Sol-Venus trígono a Júpiter. Segunda quincena de agosto de 1987: Triple conjunción Sol-Mercurio-Venus trígono a Júpiter.

Para juzgar lo mejor posible el valor de estas experiencias en previsión, más allá de la comparación de las fechas con las evoluciones históricas, puede erigirse uno mismo un calendario semejante en miras a una idéntica significación. Calendario que puede hacerse (o hacer que lo haga otro) a su gusto, según su inspiración, fantasía e ironía (ya que la crítica "en vacío" que juzga un esfuerzo sin contrapartida ni comparación alguna es demasiado fácil: si ésta no cuenta nada, tampoco vale nada). De este modo podrá establecer la diferencia entre sus resultados y los de las configuraciones jupiterianas y venusinas respecto a la gran Desconocida: la historia.

|LAS INCÓGNITAS

Lo inadmisible de la Astrología es que es un conocimiento que no reconoce sus propios límites. Mientras que el astrólogo no se desprenda del "gorro en punta" de su tradición, no habrá encontrado las fronteras de su saber y dominado su inseguridad intelectual. No puede conseguir su libertad de espíritu más que a este precio y sin ella no podría defender a la Astrología frente al adversario, el cual, por su parte, tampoco se encuentra liberado de sus propios prejuicios.

"Todos los que lo vivieron se acordarán hasta su muerte de aquel día del 11 de noviembre de 1918, en que el armisticio cayó sobre ellos con la imprevisión del rayo. Sabían que las operaciones militares seguían un curso cada vez más favorable a nuestras armas. Veían a los alemanes retroceder. Sin embargo, oían decir que se preparaba una gran batalla, que realizaría Foch en Lorena, la cual probablemente sería decisiva, y terminaría la guerra hacia la primavera próxima. ¡He aquí que, de repente, estallaba la noticia! Alemania izaba la bandera blanca. Pedía gracia. Aceptaba las condiciones del vencedor. Todo había acabado. Se iba a salir de las trincheras, volver a casa. Ante esta idea, el pecho, librado de un gran peso, se dilataba. Respirar se convertía en un nuevo placer. ¿Era posible? No se podía ni creer. Nadie dejaba de hacerse repetir que no había duda alguna, que la noticia era verdadera, cierta y confirmada "

Estas palabras de un profesional ducho en las armas sitúan excelentemente, a propósito de un hecho histórico capital, el estado de espíritu pedectamente indefenso que reina frente al futuro, constituyendo la imprevisión de los acontecimientos, según Valéry, "la ley más segura y más constante en el mundo"; de forma, añade, que nada se ha venido más abajo que la pretensión de prever. Precisamente, esta condición del espíritu humano desarmado ante lo des- conocido del mañana - que tiene las mayores dificultades en representárselo exactamente seleccionando lo que será de todo aquello que podría ser, esos innumerables posibles e incluso lo improbable cuando no lo imposible - debe situar en su valor real el verdadero "salto en el vacío" que representa el pronóstico de un final de guerra con dieciséis meses de antelación, así como, con cinco años de adelanto el de una guerra, que no existía aún en el momento de la formulación del pronóstico

Pero es necesario constatarlo: éxitos totales o puros de este tipo son rarísimos. En nuestra serie, el pronóstico experimental, tal como ha sido formulado hasta aquí, no va tan lejos; se contenta con ser el enunciado o la señal de un perío- do pacífico o constructivo, sin precisar en absoluto la naturaleza misma del acontecimiento, o con proponer varias posibilidades concebibles según la coyuntura del período, como sucedió respecto al pronóstico del alto el fuego en Biafra. Ciertamente, se trata de una adquisición capital y este resultado de fondo es el que hay que destacar, pero la impresión que se desprende de esta comprobación del hecho de la previsión es que la información sobre su forma posee cortos vuelos: en este caso, el pronóstico no es más que una fecha calificada por una tendencia. ¿Cuáles son, pues, las incógnitas con las que uno se enfrenta para llegar más allá en la formulación del pronóstico?

La primera limitación que se encuentra se debe a la naturaleza misma de la tendencia social; esencialmente, ésta es elíptica: representa una fuerza implicada en una dirección bien determinada, pero no medible, ya que su poder es variable, fluctuante. Ciertamente, podemos establecer una escala de valores con los sucesivos acontecimientos según la importancia y la cualidad de la configuración, pero esto no constituye más que un dato relativo. Así, la triple conjunción SolVenus- Júpiter de mayo de 1917 correspondió al más importante intento de paz a lo largo de la Primera Guerra Mundial, aunque esta ofensiva no dejara por ello de fracasar, mientras que la conjunción soli-venusina en triángulo a Júpiter fue concluyente en noviembre de 1918. Constatemos el hecho: ¡entre la configuración que "aporta" un simple intento fracasado, testimonio de una tendencia impotente, y la que "de- sencadena" un armisticio, no hay diferencia! ¿Por qué una y no la otra, o una más

que la otra? Falta un parámetro.

Aparte de esta plasticidad de la tendencia que no permite hacer de ella una pieza de contabilidad cuantitativa fuera de su localización cronológica, existe tras este interrogante el hecho dominante de que nuestras configuraciones en cues- tión no constituyen más que una pequeña rosca en el seno de un vasto engranaje, subordinada a este conjunto. Establecido el principio según el cual la importancia de una configuración se encuentra en función de su rareza y de su duración, las. etapas de estas configuraciones, en número de una a tres por año y no durando cada una más que de una semana a un mes, no representan otra cosa que un pequeño momento en el corazón de una coyuntura general que, respecto a los grandes hechos históricos, es una cuestión de años. La pieza fugitiva puede "agarrar" al vuelo una situación nueva, a condición de que la coyuntura general se preste a ello: es la influencia del contexto. Ello se convierte en un asunto de configuración a configuración cuando no a coyuntura general, el cual abordaremos en el próximo capítulo, y hay que confesar que todavía no hemos llegado a dominar este problema de sincronización en nuestras interpretaciones.

También se plantea otra cuestión, parecida a la primera: ¿Por qué, por ejemplo, la triple conjunción Sol-MercurioVenus de los días 13-14 de enero de 1970 ha "representado" el alto el fuego en Biafra y no en el Medio Oriente o en Viet- nam, o cualquier otra manifestación positiva en algún otro sitio? Aquí, el problema se desplaza y nos enfrenta a una nueva realidad: si podemos saber que tal configuración tiene posibilidades de aportar a tal época tal clima de distensión, de alianza o de realización positiva, no sabemos, sin embargo, en qué lugar del mapamundi podrá presentarse esta tendencia. He aquí la gran incógnita: aunque poseemos la coordenada temporal, nos falta la coordenada espacial.

La tradición astrológica ofrece, sin embargo, la fuente de una investigación para esta localización geográfica. Esta consiste en entrar, por así decirlo, en el interior del fenómeno a fin de situarlo no únicamente respecto al centro de la Tierra considerada universalmente, sino en relación a no importa qué punto de la superficie del globo. De este modo, si tal configuración constituye en sí un hecho astronómico, significativo a escala planetaria, al levantar el tema o dibujo del cielo de este fenómeno para el momento en que se produce y respecto a un lugar determinado, puede saberse el impacto que puede tener sobre esta región terrestre.

Diversas obras de Astrología mundial han presentado temas de eclipse o de gran conjunción, pero nunca se ha emprendido una encuesta sistemática en este campo para verifi car el fundamento en cuestión. Y, precisamente, de haber colocado el carro ante los bueyes se resiente la práctica banalizada de la Astrología mundial. Enfrentándome al obstáculo y deseando superarlo, he emprendido, pues, esta investigación. Para tal control era necesario poseer piezas de excelente calidad. Entiendo por ello una categoría de fenómeno astronómico que pueda corresponder particularmente bien a un rosario de acontecimientos precisos. Ello se presentaba con la serie de conjunciones Sol-Júpiter y Sol-Venus, sobre todo, tratando materiales ya probados por el pronóstico experimental. Así, por ejemplo, he levantado el tema de la conjunción Sol-Venus que tuvo lugar el 26 de junio de 1940 a las 21 h. 07m., meridiano de Greenwich, respecto a París y Berlín (armisticio de Rethonde), y el de la conjunción Sol-Júpiter del 8 de febrero de 1962 a las 18 h. 04 m. (Greenwich) respecto a París y Argel (Acuerdos de Evian), etcétera. Mi colaborador Henri Le Corre y yo obtuvimos del ordenador "Astroflash" de los Campos Elíseos un total de 248 temas: 147 conjunciones Sol-Júpiter y 101 conjunciones Sol-Venus. No había únicamente que ocuparse de los temas levantados para los lugares en que se habían producido los acontecimientos pacíficos; había que comparar estos temas con sus homólogos levantados para países en guerra donde no había pasado nada.

Durante los períodos de las dos grandes guerras mundiales, por ejemplo, los temas de dos series enteras de conjunciones fueron levantados respecto a todas las capitales de los grandes países en guerra, a fin de poder descubrir si era posible devanar el hilo de la historia.

Ahora bien, el balance de esta encuesta fue francamente decepcionante. 1 Las conjunciones Sol-Júpiter, por no citar más que éstas, se reparten al azar en relación al horizonte y al meridiano: no se encuentran más en su elevación y culminación o en el ocaso que en otros lugares. Todo lo más se encuentran ciertas distancias angulares respecto a Venus y Mercurio que pueden constituir quizás un índice, en todo caso incierto, a tan débil escala. En total, no era tampoco posible "regionalizar" las corrientes históricas en cuestión más des-pues que antes de esta encuesta. Tras ella, fue efectuada una segunda respecto a las lunaciones y los ingresos. La tradición declara que al levantar un tema para el momento preciso en que se produce la luna nueva, se poseen indicaciones sobre el mes de esta lunación en relación al lugar respecto al que se levanta el tema. De forma semejante, si se levanta el tema respecto al paso del Sol por el punto vernal, el 21 de marzo, las informaciones conciernen al ciclo del año por entero. Igualmente ,en su paso por los equinoccios y solsticios respecto a las estaciones.

He reunido una lista de 93 fechas que corresponden a las declaraciones de guerra

y aperturas de hostilidades que me han sido posible encontrar entre 1850 y

actualmente. En ella faltan los numerosos episodios militares que salpican la historia de la América Latina, pero todas las guerras importantes figuran en ella. He incluido

las guerras cortas de algunos días (eliminadas en mi lista precedente de 60 hechos militares) y los enfrentamientos fronterizos importantes. Respecto a cada una de estas fechas he levantado el tema de la lunación para el mes, del ingreso para la estación y del inicio del año que precedían al acontecimiento y en cuyo marco este último se había producido. Hemos así levantado 404 temas por ordenador. Ahora bien, el resultado (véase L'Astrologue n° 11) ha sido aún más decepcionante que

el precedente. No aparece en absoluto la sombra del mínimo índice. El "señor de la

guerra" - Marte - se reparte desdeñosamente al azar y se extiende casi pedectamente

en su circuito de las 24 horas. Y no llega incluso a la media astronómica respecto al

paso por los ángulos del cielo

resultados bloquean la investigación de la localización geográfica, y tiemblo respecto a aquéllos de mis camaradas que avanzan los pronósticos mundiales en base a estos

Esta investigación se encuentra por lo

menos congelada en lo que respecta a estos procedimientos preconizados por la tradición, que, dentro de este orden de cosas, es falsa o mal interpretada. Yo no

he abandonado por completo la investigación pero no sé, actualmente, qué pista seguir. A la espera, estas exploraciones hechas sobre 650 documentos no nos

han aportado nada que pueda permitirnos saber dónde, geográficamente, se localiza

la corriente de la tendencia. Este balance significa un proceso a "la Astrología de

papá" ingenuamente dispuesta a la fe en los preceptos heredados de la tradición o simplemente transmitidos de libro en libro pero que jamás han sido verificados y sobre los que no es concebible ningún pronóstico serio. Esta confianza ciega procede de que el neófito que se pone a practicar la Astrología convenientemente, no tarda en encontrar las verdades que ésta detenta; y como ella no se engaña en ciertas cosas esenciales, de ahí a creer que todo el resto también es verdad no hay más que un paso, que se franquea rápido (una brizna de verdad y uno traga todas las supersticiones

mapas astrales, interpretados en sí mismos

No puedo dejar de pensar que estos primeros

El modelo de este tipo lo constituye la bobería de la correlación establecida entre los signos zodiacales y países: Francia está representada por Leo, los

Un planeta que

no insistiremos más. Por otra parte, se ha

abusado mucho de las indicaciones aportadas por los pasos de los planetas en los

atraviesa tal signo y el país correspondiente

Estados Unidos por Géminis, Rusia por Acuario, China por Cáncer

signos: no se producen más armisticios cuando Júpiter franquea Libra que cuando

Esto no quiere decir, sin embargo, que aquéllos no

tengan significación. Así, se encuentra todo el simbolismo de Tauro durante la

última gran guerra, cuando se produjo de 1940 a 1942 una triple conjunción Júpiter-Saturno-Urano en este signo dominado por los instintos digestivos:

anexiones territoriales, reinado soberano de las potencias económicas, ofensiva del

racismo, grave crisis alimenticia europea, política de la vuelta a la tierra

, ahí, dentro de una escenificación dramática. Igualmente, hubo una triple conjunción Júpiter-Urano-Plutón en Virgo en 1968-1969, Ahora bien, hubo entonces, durante estos años, una pequeña época bajo el reinado Virgo de lo "pequeño": moda del llavero, de los "mini" diversos, de la miniaturización científica, importancia de lo pequeño frente a lo grande (Vietnam del Norte ante el gigante americano, Israel rodeado del mundo árabe, minorías activas de guerrilleros); grandes problemas de salud pública y de pureza virginiana con el descubrimiento de la crisis ecológica, etcétera. Pero que el signo zodiacal constituya un factor a tomar en consideración (no puede separarse el corredor de la pista) no impide que no deje de ser más que una tela de fondo en clara minoría frente al dinamismo de las evoluciones planetarias.

dinero, raza, alimentación, tierra

todo el cuadro simbólico del signo se encuentra

Territorio,

pasa por los demás signos

En este estado de subdesarrollo ¿cómo no alimentar el escepticismo? La antiastrología inmovilizada en su rechazo puede enarbolar un estado de espíritu razonable frente a una Astrología que no reconoce límites, no osa confesar sus lagu- nas ni reconocer sus errores, atribuyéndose la pretensión - o sugiriéndola - de la previsión total o absoluta.

Por mi parte, considero que la Astrología no tiene que tener ningún complejo en decir lo que es realmente, el precisar hasta dónde va y dónde se detiene (en todo caso por el momento). Pongo del lado de lo que no "poseemos", por una parte, la localización geográfica de los fenómenos históricos y, por otra, la determinación del

nivel de manifestación (diplomático, político, económico, social

nos. No detentamos ninguna verdad en estos dos tipos de cosas. Es decir, nada que permita sistematizar un saber que pueda fijar con seguridad los hechos en su lugar dentro de una cuadrícula regular, aparte de su situación en el tiempo. Hasta tal punto es ello cierto que, en estas condiciones, toda crónica de previsiones

de estos fenóme-

)

mundiales regular, incluso cuidada, hace que su intérprete parezca menos un investigador que un adivino, cuando no un payaso

Precisamente a causa de estas lagunas el ensayo sobre el pronóstico experimental ha suscitado la crítica más radical: No puede usted localizar su previsión, se me ha

dicho, pero, al ser la Tierra vasta, casi siempre es posible descubrir que se desarrollan simultáneamente, en lugares distintos, acontecimientos felices y acontecimientos

Así, en noviembre de 1970, hubo numerosos

bombardeos en Vietnam del Norte y hubo trastornos en Guinea

se puede realmente equivocar; por tanto, el control es imposible; por tanto, usted no demuestra nada. ¡Ya hablaremos de ello cuando usted pueda presentar conjuntos de previsiones a la vez fechadas y localizadas!

desgraciados: llueve aquí y hace sol allá

Por tanto, nunca

He aquí una crítica "en vacío", expresión perfecta de la inexperiencia. Recomiendo no menos radicalmente a aquellos que la preconizan, dedicarse tranquilamente a la misma experiencia que yo: que hagan una lista avanzando una, dos o tres fechas por año, y respecto a los tres, cuatro o cinco años por venir. Verán así si ellos "enlazan" todos los hechos diplomáticos considerados por la historia, si tienen seis altos el fuego en cascada sobre once fechas regulares, si caen con cinco años de anticipación a cuatro días de un alto el fuego

Pero volvamos a los hechos. Si la Tierra es vasta hasta el punto de que pueden desarrollarse en ella acontecimientos diversos y contrarios en lugares distintos en el

mismo momento, se olvida que el cielo también lo es; en el mismo momento pueden desarrollarse configuraciones contrarias: en noviembre de 1970, se producía asimismo una conjunción Marte-Urano que no pasa por ser tranquila

Nos encontramos, pues, en presencia de un problema natural de correlación que se encuentra en no importa qué campo de investigación. El establecimiento de la correlación parte de la repartición en el tiempo de los fenómenos celestes según sus ritmos, y la relación se basa sobre la repetición del mismo tipo de hechos históricos:

a la sucesión astral va ligada la vuelta de la misma tendencia. No existe otro control (y sin él no puede hablarse más que de vacíos) que éste: observar regularmente lo que pasa en el mundo, en todo el planeta, en el momento de la reproducción de la misma configuración. Así, alinear de un tirón los hechos históricos que se presentan de conjunción soli-jupiteriana en conjunción soli-jupiteriana; alinear también aquellos que se desarrollan en cadena en cada conjunción Marte-Urano; y ello respecto a todas las configuraciones, a fin de comparar los resultados obtenidos.

Una vez aclarado todo ello, ya no es cuestión, por ejemplo, de saber si se producen acontecimientos críticos en el momento de una conjunción Sol-Júpiter considerada pacífica y constructiva, ya que estos hechos negativos pueden derivar- se de otro fenómeno astronómico que se desarrolla fortuitamente al mismo tiempo que esta conjunción, siendo el accidente un producto del contexto en el que ésta se desarrolla. Se trata, a partir de ahí, de saber si bajo esta conjunción se producen realmente acontecimientos de carácter pacífico o constructivo más o menos representativos de la historia del mundo en la actualidad y si estos acontecimientos se reproducen regularmente de conjunción en conjunción, salvo casos de excepción eventualmente previsibles o previstos por el operador. Sólo cuando no se produce nada en el sentido de la tendencia positiva característica de la configuración jupiteriana puede la correlación ponerse en cuestión; pero el hecho de que un acontecimiento contrario coexista con ella no prueba nada en su contra.

Esta labor de control se lleva a cabo dentro de una línea estadística: pocas guerras estallan bajo conjunciones Sol-Júpiter; por el contrario, numerosos ceses de hostilidades se concluyen bajo este fenómeno; todo lo contrario se constata con las conjunciones Marte-Urano

Aún hay más: Más allá del espíritu contable del verificador, existe el espíritu sintético que encadena los episodios históricos de una etapa a otra dentro de un pensamiento integrador reconstructivo de la historia; a menudo, lo que se encuentra en germen en la conjunción inicial se convierte en fruto en la conjunción final: Así, en la conjunción Sol-Júpiter del 9 de noviembre de 1970 es firmado el pacto germano-po- laco, al mismo tiempo que se desbloquea la negociación de los 4 Grandes sobre Berlín, y - nuevo salto ala unidad siguiente - en la del 10 de diciembre de 1971 es firmado el Acuerdo sobre Berlín entre las dos Alemanias (continuación del acuerdo de los 4 Grandes sobre Berlín del 3 de setiembre precedente). Existe ahí una filiación histórica evidente (que justificaba mi pronóstico): si el momento de la primera conjunción es el de un gran deshielo entre el Este y el Oeste en Europa, el de la siguiente constituye una "brecha en el muro", dejando Berlín de ser la manzana de la discordia entre las dos europas. Esta lógica interna al desarrollo histórico, que se observa a veces e incluso bastante a menudo, posee un peso seguro que se añade al estadístico de los hechos.

La crítica ciega no vale, pues, más que la Astrología poco ortodoxa: poco importa que no detentemos la clave del espacio geográfico, ya que no puede negarse que la cadena de correlación del tiempo nos pertenece y ésta constituye una coordenada capital que es absurdo desvalorizar. Gracias a ella, podemos situar un cierto orden cronológico de evolución de las tendencias, fijar planetariamente un calendario de los "momentos" significativos: de tensión y distensión, sobre todo; aunque, por

una parte, nuestro inventario sea incomple to y, por otra, la calificación de nuestras configuraciones permanezca aún sumaria. Ahora bien ¡ de toda la panoplia de la Astrología mundial tradicional hay que salvar precisamente esta verdad! El mayor peligro es "dar largas al asunto", sea a través del "nada en absoluto" de la crítica ciega, sea a través del "demasiado" de esa Astrología simplista, cara al adversario de mala fe que se nutre con su confusión. Precisamente, hay que evitar el que naufraguen estos elementos verdaderos, sólidas convicciones cuando no certitudes, en un océano de interrogantes, de dudas e ilusiones y, por el contrario, limpiar a la piedra preciosa de su magma.

Considero que hay que partir de cero con un gran vigor en el impulso de conquista y siguiendo un orden preciso de avance en la investigación. En todo inicio es imperioso merecer y adquirir "derecho a la existencia", es decir basarse, en tanto que previsionista acreditado, en referencias exclusivamente de orden astronómico. Este "derecho" hay que crearlo, imponerlo a cada uno y a todos, arrancarlo, si es necesario, al escéptico. Lo que lo acredita es el establecimiento del "hecho de previsión" y la demostración renovada de su existencia. Entiendo por ello la proclamación de un principio de correlación entre un tipo de configuración dada y un tipo de clima mundial, así como la experimentación de la repetición sistemática de la concomitancia de los dos fenómenos, celeste y terrestre, en la previsión.

En tamaña aventura, es necesario respetarse a sí mismo para merecer la estima de los demás. Esta dignidad elemental consiste en rastrear y abandonar las demasiado numerosas y fáciles falsas correlaciones, fuente de esas pobres

previsiones que se asemejan a petardos mojados: uno espera y, en el plazo fijado,

Y atenerse exclusivamente a los fenómenos bien establecidos para

probarlos en series continuas y prolongadas, poseyendo la consagración de la historia con el encuentro de sus sucesivos episodios en cada plazo fijado. Se trata de construir un dossier de "hechos" introduciendo constantemente los mismos clavos y martilleando la misma verdad, a fin de llegar a establecer un balance. En el estado actual de cosas, hay que saber, pues, prescindir de vanas esperanzas y contentarse con nuestros resultados limitados pero reales: ésta constituye la mejor forma de aclarar nuestras verdades y llegar a mayores certezas.

nada sucede

|ESBOZO HISTORICO DEL SIGLO XX

consiste en proyectar en el futuro lo que se ha percibido en el pasado o representarse

para más tarde un nuevo conjunto, dentro de otro' orden, de los elementos ya percibidos. Pero lo que

no ha sido jamás percibido y lo que es al mismo tiempo simple, es necesariamente imprevisible.

Prever

Henri BERGSON

Si hemos empezado nuestro periplo con la conjunción Sol-Júpiter y la configuración pacífica, se debe a que en este tipo de fenómenos astronómicos tenemos una pequeña rueda del mecanismo del sistema interplanetario, la cual gira rápida y se encuentra en las mismas condiciones de su renovación a intervalos de tiempo próximos, lo que permite un rápido y frecuente control. Existe, sin embargo, otro medio también directo y espectacular de confrontar nuestras dos series, astral y terrestre, que consiste en juzgar, más allá del menudo fenómeno planetario aislado, el conjunto de los más vastos fenómenos astronómicos para compararlo con el devenir histórico, captado a vista de pájaro, a lo largo de un período secular. No se trata, por otra parte, más que de un simple paso desde el nivel de lo pequeño al nivel de lo grande.

Las piezas importantes ya las conocemos. Estas ponen en cuestión la conjunción, que constituye el primer aspecto en importancia por su valor de fin y de renovación de ciclo, y los vastos ciclos de los planetas lentos, que abarcan largos períodos; es decir, los diez ciclos más largos, desde Júpiter-Plutón (doce años) a Neptuno-Plutón (varios siglos). Las grandes conjunciones son sobre todo las que constituyen la configuración clave de nuestro devenir terrestre.

La proximidad de varias de estas grandes conjunciones debería constituir el signo de momentos privilegiados: habría entonces coexistencia de factores semejantes en importancia primordial, desembocando al mismo tiempo diversas corrientes de la vida mundial hacia un nuevo arranque de la historia. Así, pues, la primera observación que se impone consiste en echar una ojeada general sobre la repartición de todos estos tipos de grandes conjunciones a lo largo de los años. Dentro del nivel más elevado de esta verificación global deberían poderse ya extraer algunas grandes líneas de fuerza, haciendo el inventario de esa especie de "materia bruta" cumbre que constituye ese rosario de fenómenos celestes.

El siguiente cuadro representa la lista de conjunciones de todos estos planetas lentos que se sitúan entre 1900 y 1971.

En

total

contamos

28,

y

puede

observarse

que

se

encuentran

muy

desigualmente repartidas en el tiempo. Se señalan muy claramente seis períodos:

1) De 1900 a 1913; en estos 14 años no se presentan más que 4, por lo demás espaciadas en dos grupos (Júpiter-Urano en 1900 y Júpiter-Saturno en 1901, a continuación Júpiter-Plutón en 1906 y Júpiter-Neptuno en 1907).

2) De 1914 a 1921 se presenta la primera concentración: 4 conjunciones en 5 años de 1914 a 1918, seguidas de otras 2; es decir, 6 en 8 años de 1914 a 1921; la Primera Guerra Mundial y la Conferencia de la paz (Júpiter-Urano en 1914, Saturno-

Plutón en 1914-1915, Saturno-Neptuno en 1917, Júpiter-Plutón en 1918, Júpiter-Neptuno

en

1919-1920

y

Júpiter-Saturno

en

1921).

 

3) De

1922 a 1939, de

nuevo el

vacío o casi: no se presentan

más que 3

conjunciones dispersas durante estos 17 años (Júpiter-Urano en 1927-1928, Júpiter- Plutón en 1931 y Júpiter-Neptuno en 1932). Puede señalarse que estas conjunciones acompañan la gran crisis económica mundial de 19291931. 4) De 1940 a 1945 se presenta una nueva concentración notable de 5 conjunciones en 5 años; la Segunda Guerra Mundial (Júpiter-Saturno en 1940-1941, Júpiter-Urano en 1941, Saturno-Urano en 1942, Júpiter-Plutón en 1943 y Júpiter-Neptuno en 1945).

1942, Júpiter-Plutón en 1943 y Júpiter-Neptuno en 1945). 5) De 1946 a 1964 aparece el retorno

5) De 1946 a 1964 aparece el retorno a un período poco cargado. Se señalan, en efecto, 6 conjunciones no agrupadas durante estos 19 años (Saturno-Plutón en 1947, Saturno-Neptuno en 1952-1953, Júpiter-Urano en 1953-1954, Júpiter- Plutón en 1955-1956, Júpiter-Neptuno en 1958 y Júpiter-Saturno en 1961).

6) De 1965 a 1971 se presenta una concentración de 4 conjunciones en 7 años (Urano-Plutón en 1965-1966, Júpiter-Plutón en 1968, Júpiter-Urano en 1968-1969 y Júpiter-Neptuno en 1971). No habrá una nueva conjunción antes de 1980.

El balance de esta incursión esencial no deja de ser impresionante, y se necesitaría tener mala fe para no reconocerlo. Sólo los 11 años de las dos guerras mundiales totalizan 9 conjunciones - el tercio de todas las conjunciones de estos 72 años! - Esto sólo nos obligaría a interesarnos por el tema, pues no es posible que estos resultados "cumbre" tan claros, absolutamente conformes con la teoría o la hipótesis astrológica, no impliquen un universo de verdad.

Si queremos saber más a que atenernos, intentemos formarnos una representación global y sintética de estos fenómenos a partir del modo cuantitativo de un curso de tendencias. Henri J. Gouchon, presidente honorífico del "Centro Internacional de Astrología", ha efectuado esta labor por primera vez bajo el

nombre de índice de concentración de los planetas lentos. Se trata de un elemento puramente astronómico y de una extrema simplicidad (como el huevo de Colón ), basado exclusivamente en la medida de una distancia angular entre planetas. Su gráfica, reproducida aquí, se establece, pues, con el compás, midiendo, en el 21 de marzo de cada año, el arco de círculo que engloba todos los planetas lentos desde Júpiter a Plutón.

Este índice de concentración planetaria resume y sintetiza la teoría de los ciclos planetarios. En efecto, la medida de ángulo interplanetaria constituye una relación que tiene como unidad de medida los coeficientes extremos de 0° (conjunción) y de 180° (oposición). Se encuentra conforme a la

y de 180° (oposición). Se encuentra conforme a la I0 20 30 40 50 60 Figura

I0

20

30

40

50

60

Figura 11

teoría cíclica de que el índice más bajo cae en el momento de la conjunción: el de un fin de ciclo, de un acabamiento, de un retorno al caos, de una muerte y de un

Aparece también que la fase evolutiva del ciclo - de la conjunción a la

oposición - se inscribe en el gráfico a través de un índice de crecimiento; es decir, por una subida de la curva. Al mismo tiempo, su fase involutiva - paso de la oposición a

la conjunción - se traduce por un índice de decrecimiento, transcrito por un descenso de la curva. Este índice refleja idealmente el curso global de la tendencia a lo largo del recorrido cíclico: representa la distancia media obtenida sobre la medida de los 10 grandes ciclos de los planetas lentos; ofrece la cuota del estado cíclico respecto al conjunto del Sistema Solar. Sólo existe un momento del ciclo cuya interpretación se presta a discusión; es el de la oposición, ya que este momento posee, como veremos a continuación, una significación ambivalente y polivalente. El índice correspondiente es un momento de pico en la cumbre; pero este "más arriba" de la curva es también cambio de dirección del curso de la tendencia; es decir, paso del ascenso al descenso, del flujo al reflujo; en este aspecto es, pues, también "un" momento de crisis aquel que sigue a una fase de auge, de apogeo, de crecimiento. A fin de cuentas, este índice se interpreta al igual que se descifra la aguja del barómetro: no cuenta tanto la cifra correspondiente a la posición del índice como el movimiento de este índice; todo se encuentra dentro de la cinética del fenómeno.

renacimiento

Este fenómeno general constituye la repartición de los astros en torno a la Tierra. Una repartición ritmada dentro de la oposición de los dos movimientos fundamentales de la pulsación de nuestro universo: retracción-dilatación, a imagen de una respiración con su inspiración y expiración. Todo sucede como si el mundo gozara de buena salud general cuando los planetas rodean armoniosamente a la

Tierra, encontrándose ampliamente repartido en torno a ella. Todo sucede, por el contrario, como si el mundo atravesara por una crisis cuando estos planetas, demasiado cercanos los unos a los otros, se amontonan en la misma región de la esfera que nos rodea, representando esta concentración un factor de desequilibrio. Esta es la primera ley de la Astrología mundial.'

El cuadro general que poseemos respecto a los 70 años pasados es de una gran elocuencia:

Llama nuestra atención la presencia de dos grandes curvas, bajo las cuales se presentan dos hondonadas que se extienden sobre varios años. ¡Resulta que estos dos "agujeros" corresponden precisamente uno a 1914-1918 y el otro a 19401945! A continuación se constata que, respecto a la primera, el fondo está precedido de una caída que empieza en 1910: la Primera Guerra Mundial se encuentra esbozada y preparada por las guerras balcánicas. Igualmente, respecto ala segunda, el fondo está precedido por una caída a partir de 1937: la Segunda Guerra Mundial se encadena con la pendiente fatal de las guerras de España y de China y las anexiones de Hitler. El paralelo existe también respecto a la otra vertiente de la curva: el índice es ascendente de 1919 a 1929, al igual que lo es de 1945 a 1950; éstos son momentos de reconstrucción de la sociedad mundial durante las dos posguerras, constituyendo uno la correspondencia del otro. Otras observaciones no menos

asombrosas: hay una caída en 1929 con una baja del índice hasta 1932: ¡este es el momento de la gran crisis económica mundial! Igualmente, existe otra en 1950: la guerra de Corea empieza, la cual cristaliza la "guerra fría". El índice baja hasta 1955 (aquí, la hondonada no se instala sobre varios años; no es más que una punta, como la hondonada de 1907 que coincide con una crisis económica y un nuevo brote de luchas sociales y revolucionarias): de 1950 a 1955 se sitúa la fase aguda de la guerra fría con los tres años de la guerra de Corea y el inicio de la crisis de descolonización (Indochina y Argelia). Encontramos una nueva caída a partir de 1965, año de tres guerras (Vietnam, Cachemira, Santo Domingo) seguidas de otras, con un

ascenso a partir de 1971

en 1910, al que se considera como el año del apogeo del mundo liberal

Puede señalarse que la punta más elevada del índice cae

¡No es en absoluto posible que todo este conjunto de concordancias captadas, tanto como línea general de evolución que como puntos de encuentros sucesivos, se deba a un diabólico o mirífico azar!'

Pero, sobre este pasado visto a partir de esta

exploración global, puedo presentar los ejercicios de verificación que en dos ocasiones ya he efectuado, habiendo procedido, también aquí, a la puesta en órbita de la

experiencia de previsión.

"Todo esto pertenece al pasado

Esta constituyó al principio el tema general de la obra que publiqué en 1963 en Albin Michel: La crise mondiale de 1965. Precisamente inicié este ensayo de previsión por un capítulo titulado: "Hacia una nueva crisis mundial", basándome justamente sobre la aparición de una nueva concentración de 4 grandes conjunciones durante 7 años, y concluyendo así:

El período general de 1964 a 1971 se presenta, astralmente, como una nueva etapa crítica e importante de la historia mundial. Esta crisis tiende a surgir en torno al año 1965, presentándose entonces como el inicio de un proceso radicalmente transformador de nuestra sociedad, cuyos plenos efectos se localizarían en torno a los años 1968 y 1969, para desembocar en sus últimos desenlaces en torno a 1971.

Metiéndome en las definiciones, precisaba la noción de crisis situándola dentro del contexto más general de un brote universal de violencia ("el mundo liberado al despliegue explosivo de fuerzas enraizadas en el fondo de la materia y en el fondo

de las almas"). A nivel individual: recrudescencia de las neurosis y psicosis así como del gansterismo y distintas formas de asociabilidad. A nivel cultural: problemas de salud pública (el descubrimiento de la "crisis ecológica"). A nivel de las relaciones internacionales: aparición de la China como potencia mundial, avance soviético, retroceso americano. A nivel diplomático: surgimiento de crisis militares (hay que prever la aparición de varios focos conflictivos sobre el planeta, cuando no de un foco importante pero localizado. A nivel social y racial: estado de "guerra revolucionaria" más o menos generalizado o clima revolucionario. Pero también crisis de crecimiento en la Humanidad: segunda revolución industrial y entrada en la era cosmonáutica

Todavía no poseemos la suficiente distancia como para poder hacer un verdadero balance de este conjunto de previsiones, pero podemos ya puntualizar algunos aspectos de esta crisis. En primer lugar, la aparición de 1965 como un año crítico ("1964 finaliza una época relativamente calmada a la cual pertenece, para encaminarnos hacia una nueva época crítica, de la que puede, sin embargo, aportar las premisas, mientras que 1965 nos inclina claramente hacia la zona críti- ca"). Sobre este año dejemos hablar a Le monde diplomatique de enero de 1966:

"Desde América Latina a Asia, 1965 ha visto multiplicarse las crisis y desarrollarse un clima de tensión inquietante". A este título le sigue el siguiente subtítulo: "1965

dejará en la historia el recuerdo de un año particularmente agitado, de un año en que las crisis, tanto internas como externas, no sólo se han seguido sino añadido las unas a

las otras, hasta llegar a crear un clima de tensión, de puesta en cuestión general"

continuación, esta frase con la que empieza el artículo: "Pocos países habrán escapado, a lo largo de los doce meses que acaban de sucederse, a la agitación política y social y a los golpes teatrales". La lista de hechos es elocuente: cuatro crisis militares (Vietnam, Santo Domingo, Cachemira e Indonesia); un "record de golpes

de Estado" (Argelia, Congo, Sudán, Dahomey, República Centroafricana, Irak, a los que se añadirán en enero y febrero de 1966: Alto-Volta, Nigeria, Siria y Ghana); la autonomía de Singapur y la independencia unilateral de Rodesia; el enterramiento de la fuerza multilateral y la crisis del Mercado Común (salida de Francia); sin hablar de las diversas enfermedades o crisis agudas que han atacado a numerosos países, constituyendo el deshielo entre las dos Europas el único hecho positivo del año Podemos puntualizar más concretamente sobre el estado de las crisis militares y revolucionarias de 1965 a 1970: En 1965 empieza la nueva guerra del Vietnam con la intervención americana, que ha pasado ya del séptimo año y se ha convertido en una guerra de Indochina. ¡1965 ve igualmente estallar la revolución y la

A

intervención norteamericana en Santo Domingo, la guerra Indo-Pakistaní en Cachemira y la revolución/contrarrevolución (el Amok) en Indonesia! 1966 marca la continuación de las crisis existentes y el despertar del hormiguero chino: la revolución cultural. 1967 ve aparecer la guerra de Biafra que durará dos años y medio y la Guerra de los Seis Días que reinstala la guerra entre Israel y los países árabes de 1967 a 1970, mientras que el conflicto racial en los Estados Unidos se intensifica peligrosamente. 1968 será memorable: aparte de la intervención soviética en Checoslovaquia, está el "mayo del 68" en Francia, rechazando toda la juventud mundial a la sociedad "de consumo" y encontrándose en estado de crisis

Podría ampliarse este cuadro de crisis general evocando los

numerosos puntos agitados del globo en el que reinaban situaciones de guerra o de

revolucionaria

revolución: el. Tchad desde 1965, Yemen de 1964 a 1967, las Filipinas (el hukbalahap) desde 1966, las dos Coreas en pie de guerra durante todos estos años, los Nagas en las Indias, Angola, Mozambique, Guinea-Bissau, Venezuela,

Pero, más que estos desórdenes diseminados un poco por

doquier sobre el planeta, de forma excepcional, esta "crisis mundial" ha aparecido esencialmente como un estado general que va desde el descubrimiento de la crisis del medio ambiente a la crisis demográfica (a través de las cuales el hombre ha tomado conciencia repentina de una cierta tragedia a la que se dirige el mundo), pasando por una profunda crisis moral que afecta más particularmente a la juventud y que se expresa a través de un clima general de malestar de los espíritus y de alteración de las sensibilidades, estado de un mundo enfermo, en el que la aparición

Colombia, Eritrea, Irlanda

del terrorismo como hecho político habitual no es más que una manifestación, dentro de un conjunto de índices significativos, de una vuelta al primitivismo. Un hecho actualmente admitido por la historia contemporánea es que el mundo ha cambiado profundamente de 1965 a 1970. Además, yo había situado particularmente esta etapa como la cumbre de un ocaso de Occidente. Ahora bien, desde 1964 y sin interrupción, el despoblamiento de Europa se ha convertido en un gran fenómeno, afligiendo la baja de natalidad a todo Occidente e incluso pareciendo afectar por entero a la suerte de la raza blanca, mientras que una reacción demográfica inversa, de natalidad galopante, distingue a las demás poblaciones del globo.

En segundo lugar, un nuevo control en la previsión puede ya ser efectuado en parte sobre la base de textos publicados en Les Astres et l'Histoire (J.J. Pauvert, 1967). Tomando en consideración esencialmente la curva del índice de concentración en ascenso de 1971 a 1975, yo declaraba:

A continuación, es natural observar una nueva baja a partir de 1975: los tres ciclos

Sin embargo, nuestro Universo

no deja de remontar la pendiente rehaciendo su salud hasta la cumbre de 1975 en que, de nuevo, corremos el riesgo de franquear el umbral de una nueva crisis - la sexta y penúltima de este siglo - a la espera del tocar a fondo de los años 1980- 1984 (p. 320).

jupiterianos entran en su fase descendente (p. 292)

Este anuncio lapidario, con nueve años de antelación, del inicio de una crisis

mundial general en 1975 no constituye una pequeña realización en la previsión en lo que respecta a este año de 1975: "El peor año de paz desde hace dos genera-

ciones

, el

paro sin precedentes desde la guerra y en todos los países de la O.C.D.E., el record "

el primer

, retroceso en el intercambio del comercio internacional desde hace veinticinco años

la

mayor

recesión

industrial

desde

hace

cuarenta

años

,

total de quince millones de parados

(subtítulos de El año económico y social de

1975: la crisis; el Mundo, Expedientes y Documentos).

El

pronóstico

de

esta

situación

había

sido

precisado

en

vísperas

de

la

aparición de la crisis, en el n o 27 de L 'Astrologue del tercer trimestre de 1974:

Si éste es el marco probable de la sociedad internacional para 1975, se debe a que la economía mundial, motor de la historia, se encuentra en crisis aguda. No puede, pues, excluirse un paralelismo con la crisis de 1929-1931, de acuerdo con el aspecto particular de nuestra economía actual: escalada de la inflación, disminución o bloqueo de los intercambios internacionales, recesión, paro, fin de la expansión, freno o detención de la producción así como del crecimiento del tren de vida de la sociedad de consumo, paso de la prosperidad a la penitencia

Durante el trimestre siguiente, el último del año 1974, esta crisis haría su aparición. Durante el presente año 1981, no hemos salido aún de esta gran perturbación mundial en agravamiento y reina un estado de guerra económica en el mundo, en régimen de empobrecimiento.

Utilizando siempre los mismos índices nos dirigimos ahora a un nuevo ejercicio de prospectiva al estudiar la coyuntura de finales del siglo XX.

Veamos, en primer lugar, la repartición de las grandes conjunciones. De 1972 a 1980, es decir, durante nueve años, no se presenta ninguna. A grosso modo es una década que vive bajo el impulso de los ciclos en curso, con dominante de fases ascendentes hasta 1974 y desde 1975 en el estado de amortiguamiento y declive de las fases descendentes. A continuación, de 1981 a 1984, tenemos de pronto 5 conjunciones en 4 años ( Júpiter-Saturno en 1981, Júpiter-Plutón en 1981, Saturno-

Plutón en 1982-1983, Júpiter-Urano en 1983 y Júpiter-Neptuno en 1984). ¡Esta es la concentración de grandes

en 1984). ¡Esta es la concentración de grandes conjunciones más fuerte del siglo! Más allá, tenemos,

conjunciones más fuerte del siglo! Más allá, tenemos, diseminado sobre un período más largo, pero con piezas de primer orden, un grupo de 6 conjunciones en 10 años, de 1988 a 1997.

En lo que respecta ahora al índice de concentración, empieza una verdadera caída a lo largo de los años 1975-1976, que desemboca en una hondonada que no es una simple punta (como antes en 1933,1955 y 1970) sino un "agujero", instalado alrededor de dos años, en 1982-1983, como fue el caso con los fondos de 1914-1918

y

de 1940-1944. Esta caída es seguida naturalmente de una subida, que, va de 1984

a

1990. A partir de este año hay una nueva baja con una nueva hondonada en 1995,

y

a continuación de nuevo la subida

A

partir

de

estas

informaciones

generales

podemos

extraer

las

líneas

dominantes del devenir histórico de este fin de siglo de la siguiente manera:

Los veinte últimos años de nuestro siglo son particularmente ricos en configuraciones debido a la presencia concentrada de 12 grandes conjunciones. Esta concentración resulta del hecho mismo de la aglomeración de astros lentos en la misma región del Zodíaco (hay que remontarse a cinco siglos para volver a encontrar una presencia de 5 planetas lentos sobre un arco de 60° como en 1982-1983; ver figura de la página 248).

A lo largo de estas dos décadas, vemos localizarse dos principales focos llamados a constituir los dos grandes centros de animación histórica de un futuro próximo: el grupo de los años 1981-1982-1983-1984 con la aglomeración de 5 conjunciones, y el de los años 1988/1992 con la formación de 3 conjunciones de gran amplitud (triple encuentro SaturnoUrano-Neptuno; éste, 'tampoco se había presentado desde hacía 5 siglos).

La crisis económica instalada en 1975, en lugar de constituir un fin en sí, parece ser, a principios de un período histórico mundial crítico, únicamente el preludio o la primera e'apa de un proceso general y más profundo de puesta en cuestión de la vida universal. A lo largo de los años 1981, 1982 y 1983 se vivirá la perturbación en su estado más agudo y nos situaremos en el corazón de esta transformación del mundo, relacionada con un cambio fundamental del sistema actualmente existente. Por razonamiento lógico es posible augurar que la crisis económica puede llevarnos a una crisis social, a la que la politización podría igualmente hacer degenerar en crisis revolucionaria o incluso en crisis militar. Pero, en realidad, no puede decirse de qué forma precisa va a manifestarse esta coyuntura bastante excepcional.

Este tipo de configuraciones acompañaron antaño las invasiones bárbaras (como en el corazón del siglo V), la desaparición de civilizaciones (como las de Bizancio y América Central) y las grandes epidemias (como la peste de 1347-1348), poniendo el acento sobre la muerte y el fin de una época; así como acompañaron, poniendo el acento sobre la vida, nacimiento y renovación, a la llegada del Cristianismo y la aparición del Renacimiento

De ahí la noción de "crisis" en el sentido original de cambio decisivo, como es el paso de un fin de ciclo a principios de un ciclo nuevo. El contenido preciso de transformación, de renovación radical de los valores y realidades del mundo, se encuentra esencialmente implicado en este "cambio de época", no representando en absoluto una necesidad la carga de dramatización o el carácter de tragedia susceptible de acomparlir esta metamorfosis, aunque en general "para construir 1- , 4ey que destruir".

De hecho, hay gran probabilidad de que el primer foco de 1 81-1983 constituya el centro de una crisis de carácter negativo-destructivo. No dejan de existir temores, por lo demás, respecto a este futuro próximo: riesgo de hambres provocad is por la explosión demográfica de los países del tercer mun_to, más o menos relacionadas con un azote climático; riesgo de crisis de penuria de energía (petróleo), que implique complicaciones mundiales considerables; crisis tecnológica, en consecuencia; desequilibrio ecológico posible; sin hablar de peligros y riesgos de manifestaciones revolucionarias o guerras más o menos generalizadas

A la inversa, podemos considerar que el segundo foco de 1988/1992, tras esta tendencia a la tábula rasa manifestada en 1981/1984, constituye el centro de una crisis con un carácter dominante de vida, de nacimiento y renovación. Aquí podrá verse cómo el mundo se recrea y la Humanidad se encamina a nuevos cauces que la conduzcan a la afirmación de una sociedad mundial inédita.

|LAS GRANDES PAGINAS DE LA HISTORIA

No debe dejarse creer al público que existen augures que poseen una ciencia del futuro: una tal ciencia no existe y no existirá jamás. Hay que recordar sin cesar que una previsión es una especulación sobre el futuro que no presenta diferencias de naturaleza respecto a una especu- lación llana y sencilla, pero que se encuentra mejor documentada, razonada, que se expone a la crítica y a la confrontación, que, en una palabra, ha costado mucho trabajo.

Bertrand de JOUVENEL

Desde la base elemental de la conjunción soli-jupiteriana anual a la cumbre integral de la repartición de las grandes conjunciones a escala secular, los latidos del tiempo celeste van en concordancia con las pulsaciones de la historia. Pero, ¿qué sucede con los grandes ciclos intermedios entre la pieza pequeña y el gran conjunto?

Si se constata una localización de las grandes crisis históricas en los períodos astronómicamente cargados, existen buenas razones de que ello se deba a que los factores que contribuyen a formar los grupos de estos tiempos celestes fuertes sean en sí mismos significativos: la uva no vale más que por la semilla. Pero la semilla debe ser considerada, en primer lugar, como el fruto regular del mismo árbol: la unidad cíclica constituida por el proceso interno de cada ciclo que empieza con una conjunción y acaba con la siguiente no es una pieza cerrada en sí misma, aislada de sus semejantes. Esta es superada por la serie cíclica encadenante a la que pertenece y de la que forma una parte constituyente. Del ciclo a la serie, pasamos de una unidad simple a una unidad superior compuesta. La misma corriente cuya modulación sigue la conjunción, el sextil, la cuadratura, etcétera, se enlaza de una conjunción a otra según la misma "ley de sucesión" que va de lo interno a lo externo, de lo único a lo múltiple. Hay, pues, que buscar la filiación que relaciona cada ciclo con el precedente y con el siguiente para captar una serie homogénea que sigue una línea continua de tiempo, en relación a otras series cíclicas, familias que componen conjuntos superiores.

Por lo demás, dejando provisionalmente de lado los engranajes intermedios que constituyen las etapas secundarias, para no abordar más que las conjunciones, lo que así se capta es la historia en sus grandes líneas, en los saltos sucesivos de sus momentos más privilegiados.

Veamos, pues, algunas de estas series cíclicas:

Los ciclos Saturno-Urano

1625. Llegada de Richelieu, reinado de la todopoderosa autoridad real en Francia.

Principio de la emigración inglesa a América.

1670. La Compañía Francesa de Indias se instala en Pondichéry. La Gran-Alianza de

La Haya (declive diplomático de Francia).

1714.

El Tratado de Utrecht (principio del poder marítimo y colonial de

Inglaterra).

1761.

El Tratado de París (nacimiento del imperialismo británico).

1805.

Primer Imperio: La confederación del Rin (hegemonía francesa en

Europa).

1851. Segundo Imperio. Tras los movimientos revolucionarios de 1848, Europa

sufre la represión de los soberanos autócratas: impera la política del orden.

1897. El imperialismo se impone en el mundo. No se trata ya de colonias sino

de imperios que forman o aspiran a formarse: paneslavismo, panbritanismo,

pangermanismo, panamericanismo

Francia y Japón juegan también su papel.

dentro de una serie de intervenciones en que

1942. El fascismo domina en Europa y el mundo está en guerra. El

pangermanismo se halla triunfante, mientras que, por su entrada en guerra, el panamericanismo va a ponerse a la cabeza del mundo.

Desde hace varios siglos, los sucesivos anillos de esta cadena expresan las rivalidades de intereses entre las grandes potencias: ambiciones francesas suplantadas por las ambiciones británicas y de nuevo lanzadas por Napoleón. A continuación, después de la recuperación brutal de las autocracias europeas, viene la llamarada de imperialismos mundiales seguida de la explosión

pangermánica que precipita el despliegue del panamericanismo. Paralelamente, se presentan reinados de dictadura: Richelieu, los dos Napoleón, la Santa Alianza,

Hitler

, años, cuando se reconstituye el ciclo Saturno-Urano, tenemos una renovación de las ambiciones y del autoritarismo bajo forma paroxística.

¡Europa no ha conocido tantos manifiestos totalitaristas! Así, pues, cada 45

Los ciclos Saturno-Neptuno

1773.

Norte inician su

emancipación (la "partida de té" de Boston), que les conduce a su revolución contra

Inglaterra.

Las

trece

colonias

inglesas

de

América

del

1809. Sublevación general en las colonias españolas de América Latina que lleva a su revolución contra España. La Europa de los pueblos heridos en sus tradiciones y en sus instintos debido a sus conquistas, se levanta contra Napoleón y opone una resistencia masiva al Emperador; de ahí surgirán los nacionalismos europeos.

1846. (Conjunción exacta en diciembre de 1846). Creación de la "Liga de comunistas" y lanzamiento del "Manifiesto comunista" de Marx y Engels. La gran revolución europea de 1848.

1882. Nacimiento de los grandes partidos socialistas en Europa (Bélgica,

Francia, Inglaterra, Rusia).

1917. Revolución de octubre en Rusia.

1952-1953. Muerte de Stalin. El comunismo, jugando a la carta de la descolonización y de los nacionalismos, rompe su aislamiento con la aparición del "tercer mundo".

El trazado de esta serie constituye una línea casi continua: independencia de

América . del Norte; independencia de América Latina; revoluciones nacionalistas dé 1848 y surgimiento de la doctrina marxista; nacimiento de los partidos socialistas;

Cada 35 años,

revolución rusa; renovación soviética y surgimiento del "tercer mundo"

cuando el ciclo Saturno-Neptuno se renueva, asistimos así a un empuje colectivo, un movimiento de masas, una corriente de rebelión o una revolución.

¿Es necesario ir mucho más lejos para concebir una dialéctica entre la serie Neptuno-Urano y la serie Saturno-Neptuno? Intentemos ahora comparar entre sí las series Júpiter-Urano y Júpiter-Neptuno, para ver si una dialéctica parecida es posible.

Los ciclos Júpiter-Urano

1789.

La Revolución Francesa.

1803.

El Imperio.

1817.

La Santa Alianza.

1831.

Reacción de la Santa Alianza contra la revolución europea de 1830. Primeros

ferrocarriles.

1845. Etapa colonial (Texas, Nueva Méjico, Alta California, Marruecos, Sind, Afghanistan, Irán). Los ferrocarriles en Francia.

1858. Nueva serie de la expansión colonial (China, Siberia, Senegal, Indochina).

1872.

El imperio alemán.

1886.

Precipitación de la colonización consagrada por el Acta de Berlín (Camerún,

Madagascar, Tonkin, Niger, Alta Birmania, Congo, Africa Oriental y Meridional Primeras líneas transcontinentales y primer globo dirigible.

1900. Guerra de los Boers y rebelión de los Boxers. Commonwealth australiana.

Revolución en los transportes y nacimiento de la aviación.

1914. Primera Guerra Mundial.

1927-1928. Era de dictaduras en Europa (Polonia, Lituania, Portugal, Yugoslavia) y movimientos de extrema derecha (P.S.F., francismo, sinarquía).

1941. Segunda Guerra Mundial.

1954-1955. Los restos de descolonización: fin de la guerra de Indochina, rebelión argelina, conferencia de Bandoeng.

1968-1969. "Mayo del 68" y rebelión general de la juventud mundial. Checoslovaquia. En total, 14 conjunciones que aportan cada 14 años ciertos encadenamientos dentro de una dirección general de tensión: La Revolución Francesa conduce a Napoleón que, a su vez, conduce a la Santa Alianza, la cual reprime la Revolución de 1830. A continuación, vienen las grandes etapas de la era de las conquistas coloniales (1845 a 1900), paralelamente al desarrollo de la revolución de los medios de transporte, barómetro del crecimiento industrial y capitalista. En la ver- tiente de nuestro siglo, están 1914 y 1941 con la era de las dictaduras, y, finalmente, la corriente inversa de tipo descolonización y rechazo del mundo de los valores capitalistas, expresión de un proceso regresivo. Los ciclos Júpiter-Neptuno

1792. La I República Francesa.

1804. Fin de esta República; el I Imperio va a exportar el espíritu de la Revolución

Francesa.

1817. Despertar de un movimiento liberal europeo.

1830. La Revolución europea de 1830. La democracia burguesa en Inglaterra, en Francia y en los Estados Unidos.

1843. La entente cordial franco-británica da lugar a una coalición liberal. Nacimiento de movimientos de izquierda europea (Trade-unions, Anales franco- alemanes, Risorgimento, la Reforma).

1856. Tratado de París (victoria liberal franco-inglesa) que instaura un estatus

de derecho marítimo internacional. Liberalización en Rusia y renovacióri del Zollverein.

que prepara la realización política alemana.

1869. En Francia, el Imperio liberal y la constitución del partido republicano, en

proximidad a la Comuna y después a la III República. En Inglaterra, mayoría liberal de espíritu radical con reforma electoral. En Alemania, creación del partido socialista. Apertura del canal de Suez.

1881. Desarrollo de la legislación social en Alemania y en Francia con libertad de

prensa y de reunión, nacimiento de la enseñanza pública. Constitución de la Triple

Alianza.

1894. Formación de un partido socialista en Rusia. En Francia, nacimiento de

la C.G.T. y avance electoral de la izquierda.

1907. Avance general de las fuerzas democráticas; vuelta de los liberales y

nacimiento del Labour Party en Inglaterra; victoria de los radicales y socialistas en Francia; huelgas y legislación obrera. Lo mismo en Austria, en España, en Rusia y en

América

Conferencia de La Haya sobre la paz. Constitución de la Triple Alianza.

1919. Victoria de los aliados. Fundación de la S.D.N. y creación de la III

Internacional,

1932. Experiencia Roosevelt; Conferencia del desarme y seguridad colectiva con

renovación de la S.D.N., que se origina en la participación de la Unión Soviética. República española.

1945. Victoria aliada; fundación de la O.N.U.; el movimiento de la Resistencia

se impone; IV República, gobierno laborista.

1958. V República; gran éxito de los demócratas en las elecciones americanas;

revolución de Fidel Castro en Cuba.

1971. Tratado germano-soviético y Acuerdos de Berlín entre los Cuatro Grandes y entre las dos Alemanias; solución del gran problema de la posguerra que

consagra la distensión entre el Este y el Oeste de Europa. China en la O.N.U.; reti-

rada americana del Vietnam; Nixon en Pekín y en Moscú

estas 15 conjunciones escalonan cada 13 años un acontecimiento general con tendencia a la distensión y con carácter liberal, democrático, socialista. Pueden señalarse algunos de sus eslabonamientos: Principio y fin de la I República Francesa, inicio del movimiento liberal y, a continuación, ascensión al poder de este mismo movimiento que, en una etapa posterior, se organiza como potencia internacional ;

Tomadas una tras otra,

arranque político de Lenin (1894) y, a continua ción, afirmación de la primera revolución rusa; constitución de la Triple Alianza seguida de la victoria de 1918; paso

de la IV a la V República

vemos expresarse aquí una tendencia internacionalista: Tratado de París, Conferencia de

La Haya, S.D.N., 1 O.N.U., Berlín

Como en las conquistas coloniales de la serie precedente,

Aparece clara la existencia de un paralelismo entre la relación de las dos series Saturno-Urano/Saturno-Neptuno y el de las dos series Júpiter-Urano/Júpiter- Neptuno, revelándose las series saturninas como más duras y radicales y las series

Jupiterianas como más moderadas, pero dentro de una misma dirección general. Ello se debe a que, dentro del ciclo, el astro más lento es el que determina principalmente la tendencia. Debemos, pues, concebir una familia Saturno-Urano y Júpiter-Urano de tipo uraniano, y una familia Saturno-Neptuno y Júpiter-Neptuno de tipo neptuniano. Por lo demás, al agrupar las conjunciones jupiterianas y saturninas se reconstituyen conjuntos históricos impresionantes.

Así, a escala mundial, las dos series uranianas no se dejan escapar ninguno de los grandes intentos o realizaciones de hegemonía económica v política, de reacción, de dictadura: ¡Napoleón, la Santa Alianza, las represiones de 1831 y de 1851-1852, el Segundo Imperio, los imperialismos, Hitler! Igualmente, las dos series neptunianas señalan sin omisión todas las grandes etapas revolucionarias de la historia moder- na: ¡1792, 1830, 1848 (1871), 1917, 1945! En Francia, la I, la III, la IV y la V República se sitúan bajo conjunciones Júpiter-Neptuno, habiéndose situado la II (proletaria) bajo una conjunción Saturno-Neptuno.

Además, las etapas uranianas reúnen las mayores épocas de tensión

internacional y de guerra: Napoleón, las anexiones y conquistas coloniales, 1900,

Mientras que las etapas neptunianas concentran las grandes

fases de distensión internacional, de coalición, de alianza y de paz: Tratado de París, Triple Alianza, Triple Entente. Conferencia de La Haya, 1918 y la S.D.N.,

Los conflictos uranianos son más bien externos,

intergubernamentales, y los conflictos neptunianos más bien internos (agitación obrera, huelgas, luchas de clases, revoluciones).

1914 y 1941-1942

1945 y la O.N.U., la paz berlinesa

Otra observación que no deja de tener interés: A lo largo de los siglos XIX y XX, las dos únicas veces en que Júpiter y Saturno se encontraron con Urano al mismo tiempo en una triple conjunción caen con Napoleón (Júpiter-Urano en 1803 y Saturno-Urano en 1805) y Hitler (Júpiter-Urano en 1941 y Saturno-Urano en 1942); y la única vez que tuvo lugar el triple encuentro con Neptuno cae en 1881-1882, época en que una fuerza obrera toma conciencia de sí misma, se organiza en partidos políticos, suscita el nacimiento de una legislación social y se impone en los principales países, haciendo del socialismo un poder político importante.1

Si Júpiter y Saturno componen cuatro series cíclicas con Urano y Neptuno, uno

y otro forman entre sí, por su parte, una quinta serie cíclica que posee su propia autonomía, aunque haya que integrar estrechamente estas series dentro de un conjunto general. Esta nueva serie parece perfilar bastante estrechamente las renovaciones de la fisonomía europea, como si nuestro continente poseyera su propia identidad desde el siglo pasado. Puede juzgarse esto a través del cuadro

siguiente, el cual señala los "tiempos" de las conjunciones (1821, 1841

y los

Ciertamente, puede verse en él

"contra-tiempos" de las oposiciones (1831, 1851

una Europa napoleónica que no forma más que la mitad de un ciclo y una Europa de la Santa Alianza que supera la duración de un ciclo entero, pero siguiendo las cadencias de

este siglo es como se perfilan las distintas secuencias de la historia europea: la unidad italiana, la unidad alemana, la preponderancia alemana, la Europa franco- británica, la Europa de Versalles, la Europa de la Resistencia, la Europa europea

)

).

Ante un conjunto tal de concordancias tan poco explicables, comprendo la

necesidad de frotarse los ojos y preguntarse qué es lo que todo esto significa y si no se es víctima de algún arbitrario juego intelectual de seductivas connivencias con el

mundo

momento en que estos indices

Pero, también aquí, el asunto toma un cariz de más seriedad a partir del

sirven como punto de apoyo de carácter previsional y, es peculando a partir de ellos,

sirven como punto de apoyo de carácter previsional y, es peculando a partir de ellos, se obtienen resultados tan probatorios respecto a la incógnita del futuro.

las dos grandes

conjunciones saturninas que se han producido desde la última guerra mundial: la conjunción Saturno-Plutón de 1947 y la conjunción Saturno-Neptuno de 1952-1953.

He

aquí,

precisamente,

dos

previsiones

basadas

sobre

La primera fue publicada en la época de mis primeros ensayos. Se trata de un artículo del n° 6 de la revista Destins, de junio de 1946, titulado: "La conjunción Saturno-Plutón" y subtitulado: " ¿Revolución asiática?" Y esto cuando, como la inmensa mayoría de franceses, ignoraba hasta la existencia de Mao Tse-tung, en una época en que Tchang Kai-chek lanza su "campaña definitiva para limpiar a China de los bandidos rojos" y está a punto de firmar con los Estados Unidos protectores un tratado de amistad, de comercio y de navegación:

China podría muy bien tomar conciencia de sí misma y realizar una gran

revolución nacional, dentro del tipo de aquella que ha hecho del Japón una nación moderna. En esta época de trastornos en la que importantes variaciones se observan en el orden jerárquico del poder de las naciones, podría muy bien ser que China ocupe en un futuro próximo un lugar por completo nuevo y de primera importancia,

, el equilibrio colonial asiático. Podría muy bien ser, pues, que mañana los grandes problemas mundiales se desplacen del terreno europeo a la esfera asiática, y que se dirijan allá todas las miradas; todo el equilibrio mundial se encontraría modificado con la intervención de una nueva desconocida y aquél dependería de Asia.

pero también corrosiva para

convirtiéndose en una fuerza mundial primordial, dinámica

que

trataba de los peligros de guerra que comenzaban a planear de nuevo sobre el

mundo, yo mismo precisaba:

En

un

artículo

del

8

de

la misma revista, en agosto de

1946, en el

No olvidemos que la conjunción Saturno-Plutón aspecta a estos dos planetas cayendo en sextil con Neptuno y en semicuadratura con Urano. Es decir, que los acontecimientos que resultarán de ello (recordábamos más arriba esta perspectiva de revolución China), positivos para Asia, por completo ajenos a los problemas europeo- americanos, no dejarán, sin embargo, de interferir en éstos, sirviendo sobre todo al elemento neptuniano-comunista en detrimento del elemento uraniano-capitalista.

Los hechos se presentan así: En los ocho meses que siguen al lanzamiento de la famosa campaña de Thang Kaichek, cuyo ejército de más de cuatro millones de hombres era considerado como invencible, las fuerzas comunistas son expulsadas de un centenar de ciudades e incluso, en marzo de 1947, Yenan, la capital comunista, cae. A continuación viene la milagrosa recuperación del ejército popular,

seguida de la victoria definitiva de Mao-Tse-tung en 1948 y la rendición de Pekín del 23 de enero de 1949, que lleva a la proclamación de la República popular de China, el primero de octubre siguiente. Paralelamente, le llega su hora al colonialismo en Asia con la independencia de la India y la rebelión indochina en

1947

La segunda previsión trata sobre la conjunción Saturno-Neptuno y ha sido publicada en el diario L 'Y onne républicaine del 1 de enero de 1953:

Debido al hecho de que el partido comunista ruso ha nacido bajo la conjunción de 1881 y que ha tomado el poder en la de 1917, debemos pensar que el año 1953 será capital para la U.R.S.S. De hecho, el régimen soviético se encuentra en un fin de ciclo al mismo tiempo que en una renovación de ciclo. En tanto que fin de ciclo, puede esperarse una reorganización interna, quizás un relevo de los políticos del Kremlin. En tanto que renovación de ciclo, hay que prever una vuelta a la actualidad de la causa comunista en el mundo o al menos de la causa revolucionaria. La política soviética encontrará eco en naciones que, hasta ahora, le eran hostiles o indiferentes

Ante la sorpresa del mundo entero, Stalin muere el 5 de marzo de 1953: ello significa la inauguración de una nueva era para la U.R.S.S. y el comunismo. Por otro lado, Moscú se descubre tina nueva vocación revolucionaria apoyando la causa de la descolonización y de los nacionalismos afrosiáticos y rompe su aislamiento contruyéndose una solidaridad política con el "Tercer Mundo" naciente.

Con la fuerza de este éxito, ¿se me concederá más crédito si tomo seriamente la próxima conjunción Saturno-Neptuno de 1989 como el anuncio de un giro decisivo para el destino de la Unión Soviética y del comunismo mundial? ¿Y la próxima conjunción Saturno-Plutón de 1982-1983 en lo que concierne al devenir de la China del futuro?

Respecto a las conjunciones jupiterianas, contentémonos con evocar algunas precisiones relativas a las últimas.

Así, sobre el ciclo Júpiter-Saturno en su relación con el devenir europeo, en un artículo titulado " ¿Veremos el peligro amarillo?", publicado en 1950 en Paris- Montparnasse, anticipaba con 10 años de antelación lo que sería el nacimiento de la Europa ele los Seis de 1960, al mismo tiempo que ya señalaba como una gran fecha europea a 1981:

Hasta la próxima conjunción Júpiter-Saturno de 19601961, Europa corre el riesgo de deslizarse a una nueva crisis entre 1952 y 1956. A continuación de esta crisis, un nuevo estatuto europeo podrá ver la luz en 1960-1961, que se extenderá sobre una veintena de años. También, Europa tiene todas las posibilidades de vivir aún numerosos años sin verse afectada por los habitantes del otro extremo del continente: cada uno en su casa. Pero la próxima conjunción Júpiter-Saturno de 1981 podría aportar una nueva situación. Efectivamente, ésta se produce sobre Plutón

La creación del parlamento europeo en 1979, los . proyectos de ampliación de la comunidad europea (España, Portugal, Grecia) podrían muy bien no ser más que la prefiguración de una Europa enteramente remodelada en los años

1981-1982.

Sobre las conjunciones agrupadas Júpiter-Plutón y Júpiter-Urano de 1968-1969, me contentaré con recordar, por concernirlas, los títulos de dos capítulos: "La guerra revolucionaria" y "Una nueva era revolucionaria" de La Crise mondiale de 1965, publicada en 1963: 1968 es un año que ha quedado grabado en la memoria.

Además, en la misma época en la que una de las mayores autoridades de la astronáutica en Francia, Alexandre Dauvillier, profesor de física cósmica en el

Colegio de Francia y miembro de la Academia de Ciencias, declaraba: "La vida en un medio confinado, muy realizable en un submarino de gran tonelaje, es inconcebible

en una minúscula astronave "

suelo lunar

parte, declaraba en esta misma obra de 1963 (p. 61) con todo mi candor técnico:

(Revue de Synthése, de enero-marzo de 1962, p. 63), yo, por mi

No es cuestión para un humano el poner pie sobre

Parece que sobre todo cuando Júpiter encuentre a Urano y Plutón en una triple conjunción entraremos verdadera y plenamente en la era de esta gran aventura

cósmica; y sabemos que estos encuentros astrales tendrán lugar en 1968 y 1969.

¿Para cuándo el primer desembarque humano sobre la Luna?

seguros de que el alunizaje del primer terrícola tendrá lugar durante estos años

decisivos de 1965-1969.

Podemos estar

Ahora bien, este alunizaje tuvo lugar ¡el mismo día de la conjunción Júpiter-Urano del 20 de julio de 1969! Había intentado en las páginas siguientes localizarlo entre el 10 y el 22 de setiembre de 1968 o en la misma fecha del año siguiente, jugando con la conjunción del Sol a este trío astral. Este no fue el caso pero la idea no había sido demasiado mala, ya que, aquel 20 de julio de 1969, la Luna misma pasaba en conjunción a esta triplicidad Júpiter-Urano-Plutón

¿Puede pensarse que el mundo permanecerá insensible a las próximas conjunciones Júpiter-Plutón de 1981 y Júpiter-Urano de 1983, constituyendo esta interferencia jupiteriana en el ciclo Urano-Plutón de 1981-1983 una configuración mayor de nuevo empuje explosivo en un universo en recreación desde hace una década? Si es que la sociedad humana no estalla en una crisis aguda de destrucción,

¿no hace prever esto un nuevo empuje hacia delante de la astronáutica, del hombre en la conquista del cosmos? Finalmente, a propósito de la última conjunción Júpiter-Neptuno de 1971, yo resumí la idea en el título de la entrevista, publicada a finales de 1970, en la revista italiana Nova: L'anno dei grandi negoziati diplomatici, a propósito del nuevo año 1971. Es difícil negar que este año hubo un gran festival diplomático internacional: admisión de Gran Bretaña en el Mercado Común; anuncio del viaje de Nixon a Pekín; tratado de amistad soviético-indio; encuentro Brandt- Brezniev; entrada de la China Popular en la O.N.U.; gira internacional de Kossiguin; visita de Brezniev a Francia y de Tito a los Estados Unidos; proyecto de conferencia europea sobre seguridad, además de, tras los tratados germano-soviético y germano- polaco de 1970, el acuerdo cuatripartita de Berlín entre los Grandes y el acuerdo de Berlín entre las dos Alemanias, desapareciendo Berlín, el punto neurálgico más peligroso del mundo desde hacía un cuarto de siglo, de la escena histórica

¿Podemos verdaderamente no esperar nada de la próxima conjunción Júpiter- Neptuno de 1984?

|LAS METAMORFOSIS DE LA HISTORIA

La gravitación y la inercia son dos aspectos de una sola y misma propiedad. Estas obligan a todo cuerpo a moverse siguiendo su línea de Universo, salvo en el caso en que choques materiales le obliguen a

La línea de Universo está en función de cuatro factores íntimamente

relacionados: tiempo, espacio, movimiento, sustancias; de ahí, un Universo cuadrimensíonal.

seguir otra línea de Universo

EINSTEIN

Un punto de caída de la historia que coincide al mismo tiempo con una gran conjunción no basta para que exista obligatoriamente una correlación entre el primer hecho y el segundo. Para que la correlación tenga base, es necesario que el curso de la tendencia se desarrolle de forma continuada, del ciclo más pequeño al ciclo más grande, de una conjunción a otra y de un aspecto a otro dentro de un mismo ciclo, así como del precedente y del siguiente, dentro del encadenamiento del todo y de la parte. La coincidencia del hecho y de una conjunción es, pues, insuficiente: es necesario que la corriente de este hecho, si empieza con la conjunción, evolucione paralelamente en las fases sucesivas del ciclo: debe abordar sus primeras dificultades en la semicuadratura, tomar raíz en el sextil, transformarse en crisis en la cuadratura, etcétera. La verificación de la misma serie debe abarcar una línea temporal continua. El ciclo toma su valor a partir de la regla que lo rige y que hace de él un ballet que obedece a una sucesión de figuras; es una euritmia de la historia.

Al igual que no he abordado más que algunas series cíclicas, no pretendo presentar aquí más que algunos ejemplos de ciclos, pues una exposición entera nos conduciría demasiado lejos.' Basta con entrar en el conocimiento de algunos ciclos recientes y actuales para rastrear, a lo largo de sus sucesivas fases, algunas metamosforsis y alteraciones de los cursos de tendencia que han marcado la historia contemporánea.

Ciclo Júpiter-Saturno 1921 1940: La Europa de Versalles

Conjunción (setiembre de 1921): En 1919 y 1920 se concluyen los tratados de Versalles, Saint Germain, Trianon, Neuilly y Sévres. Organización de un nuevo estatuto de Europa que completa la Pequeña Entente (1920-1922), guardiana junto con la S.D.N. del orden instaurado por Londres y París.

Semicuadratura (febrero-noviembre de 1924): Desacuerdo anglo-francés a partir de la conferencia interaliada de París, en enero de 1923, y duelo franco alemán (ocupación del Rhur) en 1923.

Sextil (febrero-octubre de 1925): Con la nueva colaboración anglofrancesa (los Laboristas remplazan a los Conservadores y la Unión de izquierdas al Bloque nacional), el Plan Dawes en 1924 y sobre todo el pacto de Locarno (6 de octubre de 1925), una nueva era comienza para una nueva Europa reconstituida económicamente y en acuerdo políticamente.

Cuadratura (abril 1926-febrero de 1927): El 8 de setiembre de 1926, Alemania entra en la S.D.N. para cambiar las cosas, permaneciendo Francia en ella para mantenerlas, dividida entre el locarnismo y su sistema de seguridad. La entrevista entre Briand-Stresemann de Thoiry consagra el estancamiento ante una Alemania que se sitúa a nivel de igualdad con sus vencedores.

Trígono (junio 1927-abril de 1928): El 27 de agosto de 1928 se firma en París el

pacto Briand-Kellog de renuncia a la guerra, nueva era de confianza, de colaboración y de paz en Europa.

Oposición (julio 1930-junio de 1931): El 30 de junio de 1930, termina la evacuación de Renania. La cuestión de las reparaciones evoluciona de 1929 a 1931 desde el Plan Young de reducción de la deuda, a la moratoria Hoover de suspen- sión de pagos. Etapa capital: estos diez- años pasados estaban consagrados a la ejecución de los tratados. Aquí se presenta el fin de su aplicación. Los diez años que siguen van a caracterizarse por el abandono de las reparaciones, el fracaso del desarme y el trastocamiento progresivo de las fuerzas europeas en beneficio de la suerte de Alemania. Mientras que en la conjunción de 1921 se establecía la suerte de un país vencido, éste se libera de todo obstáculo. Hitler está a punto de hacer aparición.

Sesquicuadratura (octubre 1932-setiembre de 1933): En octubre de 1933, la Alemania de Hitler abandona la conferencia del desarme y se retira de la S.N.D.; se introduce en la vía del rearme.

Trígono (octubre de 1933-setiembre de 1934): Tras los acuerdos de Roma, el pacto franco-soviético y el acercamiento de Inglaterra, la Conferencia de Stresa, en abril de 1935, reúne a Francia, Gran Bretaña, Italia, la U.R.S.S. y la Pequeña Entente para repudiar la política alemana y reafirmar Locarno.

Cuadratura (noviembre de 1935-setiembre de 1936): Ruptura del frente unido de Stresa. El 3 de octubre de 1935, Italia ataca Etiopía y la política de las sanciones desemboca en la creación de un "eje Roma-Berlín" (setiembre-noviembre de 1936). Vuelco diplomático que permite a Hitler reocupar la zona desmilitarizada de Renania en marzo de 1936: la obra maestra del tratado de Versalles es destruida y en el duelo franco-alemán, la relación de fuerzas invertida.

Sexta (diciembre de 1937): Munich aplaza la fecha de la guerra y acerca a Francia e Inglaterra dentro de una más estrecha colaboración.

Semicuadratura (mayo-diciembre de 1938): Checoslovaquia, Memel, Albania,

Vigilia del conflicto, transformándose el eje Roma-Berlín

amenaza contra Polonia en "Pacto de acero".

Conjunción (agosto de 1940-febrero de 1941): Europa pasa a manos del Eje; la Europa de Versalles es sustituida por un provisional pero total "nuevo orden europeo" condenado por el movimiento de resistencia que suscita.

Ciclo Júpiter-Saturno 1942-1961: La Europa de la Resistencia

Conjunción: Una nueva Europa se forja clandestinamente en todos los países ocupados: la Resistencia.

Semicuadratura (noviembre de 1942-agosto de 1943) : Las fuerzas que se aúnan para destruir el orden alemán son puestas a prueba. La primera mitad de 1943 constituye el período en que los anglosajones y los rusos se entienden peor. La Resistencia francesa conoce una grave crisis (conflicto De Gaulle-Giraud).

Sexta (noviembre de 1943-setiembre de 1944) : Con la liberación, en otoño de 1944, las fuerzas de la Resistencia se apoderan del poder en numerosos países. Paralelamente, los elementos institucionales de reorganización internacional, dados a luz bajo la conjunción cuando los encuentros Churchill-Roosevelt y completados por

nuevas conferencias (Dumbarton-Oaks, Yalta) se ponen en aplicación, arrastrando

a Europa hacia una americanización.

Cuadratura (diciembre 1945-noviembre de 1946): Los conflictos abiertos entre los Aliados surgen a principios de 1946 y polarizan una Europa Oeste-Este disociada en zona americanizada y en zona sovietizada, concretizando el nacimiento de dos bloques mundiales. Los movimientos de Resistencia entran en crisis; en Francia, arranque de De Gaulle.

Trígono (enero-diciembre de 1948): Movimiento Churchill-Blum-Spaak-De Gasperi de federación europea occidental. Tratado de Bruselas en marzo de 1948. En mayo, el Movimiento europeo celebra su congreso en La Haya. A continuación, se produce la creación del Consejo de Europa (C.D.E) en mayo de 1949, que agrupa

a diez países. Inicio de la época de los "europeos": De Gasperi, Schuman , Adenauer. Oposición (abril 1951-febrero de 1952): En mayo de 1951, Alemania Oeste es admitida en el Consejo de Europa. El problema del rearme alemán desencadena en mayo de 1952 la crisis más grave europea de posguerra, la de la C.E.A. (Comunidad europea de defensa). Europa Occidental pasa a la derecha.

Trígono (julio 1954-abril de 1955): Octubre de 1954, conferencia de París que permite la integración de Alemania en el seno de la Europa Occidental. El pacto de Bruselas ampliado se convierte en la Unión de Europa Occidental (U.E.O.). Conferencia de los Cuatro en Berlín, tratado de Estado austríaco, espíritu de Ginebra

Cuadratura (agosto 1955-junio de 1956): Las conferencias de Ginebra no llegan

a su fin y los problemas europeos se congelan. La intervención anglofrancesa de Suez elimina la influencia europea en el Medio Oriente.

Sextil (setiembre 1957-junio de 1958): El 25 de marzo de 1957, firma en Roma de los tratados del Mercado común y el Euratom.

Conjunción (febrero de 1961): En noviembre de 1960, la Europa de los seis se encuentra definitivamente constituida.

Ciclo Júpiter-Saturno de 1961-1981; ¿La Europa integral?

Conjunción: La Europa de los Seis entabla negociaciones para la entrada de Gran Bretaña en el Mercado Común.

Semicuadratura (mayo de 1963): En enero de 1963, rechazo de De Gaulle a que la Gran Bretaña entre en el Mercado Común y en mayo deteriorización de las relaciones franco-alemanas.

Sextil (abril de 1964): A lo largo de 1964, evolución hacia una unificación económica que conduzca a la fusión de las tres instituciones europeas.

30

negociaciones sobre la financiación del Mercado común agrícola, la crisis más grave que la Comunidad económica europea haya enfrentado.

las

Cuadratura

(julio

de

1965):

El

de

junio

de

1965,

ruptura

de

Trígono (setiembre 1966-julio 1967): Con los viajes de De Gaulle a la U.R.S.S.

y de Kossiguin a Francia, en el segundo semestre de 1966, la Europa del Oeste inicia un movimiento diplomático hacia el Este que aportará sus frutos.

Oposición (enero de 1970-octubre de 1971): Al igual que bajo la oposición del ciclo precedente se situó la integración de Alemania (reintroducción de la potencia Alemana en Europa), también aquí se sitúa la entrada de Inglaterra con las contradicciones a resolver del paso económico de una Europa de los Seis a una Europa de los Nueve. Además, el problema de la reducción de tropas americanas en Europa implica trastornos, aparte de que aparece en 1971 la "batalla del petróleo", descubriendo Europa, desprovista de fuentes de oro negro, su dependencia frente a los Estados productores.

las

relaciones monetarias y económicas entre Europa y los U.S.A. "Los B-52 en