Historia conjetural del periodismo

Leyendo el diario de ayer Horacio González

A Horacio Verbitsky, Mario Wainfeld, María Pía López, Eduardo Rinesi, Florencia Saintout y Fernando Alfón

Índice Prólogo: de la inocencia del hecho a los hechos manufacturados Parte I Capítulo 1. El periodismo de ideas: el parte de guerra y la oda Capítulo 2. Redactores de la Ilustración Capítulo 3. El padre Castañeda: la sátira gauchipolítica Capítulo 4. De Angelis, la Ilustración rosista Capítulo 5. Figarillo, la ironía de los intelectuales Capítulo 6. Periodismo y guerra: la “prensa de frac”. Parte II Capítulo 7. La Montaña Capítulo 8. Lenin y Gramsci en la cosmovisión periodística contemporánea Capítulo 9. Marx periodista Parte III Capítulo 10. Los bibliófagos Capítulo 11. El Yo acuso de José Hernández Parte IV Capítulo 12. El destino como forma del lector del lector de periódicos Capítulo 13. Arlt y la teoría pulsional del periodismo. Capítulo 14. Citizen Kane: peripecias de Crítica Capítulo 15. La clase media como órgano de lectura Capítulo 16. Suplementos culturales: La Prensa cegetista Parte V. Desde 1945 a Papel Prensa Capítulo 17. Las tablas de la ley: en los dominios de Clarín. Capítulo 18. La Nación y el peronismo Capítulo 19. Rodolfo Walsh: el investigador del ser perseguido Capítulo 20. Timerman Capítulo 21. Convicción Capítulo 22. Hacia Papel Prensa Capítulo 23. El periodismo como profesión Capítulo 24. Página 12

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Prólogo. De la inocencia del hecho a los hechos manufacturados Hubo alguna vez un ideal periodístico, con su profesión y estilo. Era un mundo pleno de inocencias. Descendía quizás de las antiguas crónicas, como la Cronica regnum francorum o Compendio delle croniche della città, simples ejemplos que en todas las épocas y en cualquier tiempo que busquemos, hay monjes o scriptores que procuran que el tiempo no se escurra sin inscripciones en las hojas candorosas de la memoria. Quizás se pensaba que se podía practicar un reflejo justo y ceñido de la realidad. La sociedad hablaba, actuaba, guerreaba. Y estas crónicas, que en su propio nombre llevan la ansiedad de compaginar el tiempo, parecían apenas los apéndices de la módica quimera de un narrador sorprendido, ajeno a los hechos. Es cierto que en épocas remotas el apólogo o la anales estaban a cargo de poetas y escritores más vinculados a las corrientes culturales o a las leyendas de la época que a los acontecimientos efectivos. Pero el periodismo vive condenado a traicionar su ideal de estar fijado cronológicamente a los sucesos que se presentan de uno en uno, para ordenarlos según los géneros de relato antes que a la linealidad temporal de los eventos, o en los tiempos contemporáneos a volver a borrar los laboriosos límites entre los distintos tipos de crónicas para fusionarlo todo otra vez en un único pliego donde escritura, music-hall y comedia ligera se congregan nuevamente como si el periodismo sostenido por las tecnologías más avanzadas, reviviese las grandes jornadas del London pavillon o los tráficos diversificados del Picadilly circus. La filosofía de las décadas recientes vino a refutar de plano la suposición de que el periodismo sería el disciplinado registro de lo que los hombres por imprudencia o cariño llaman la realidad. Pero esta es el magnífico mito social que consiste en el empeño en pensar los acontecimientos despojados de todo predicado, como si una única cosa estuviera ocurriendo siempre bajo nuestras narices y que nos reservara el placer de nombrarla de formas absolutamente diferentes cada vez que apareciese. Para elaborar estos nombres que vestirían los grandes hechos, toda la antigüedad confió en aedos, rapsodas y bardos que antes que nada eran artífices de una gran oralidad. En las pequeñas fisuras de su memoria y de su canto vaticinaban la inminente poesía escrita. Sin embargo, aún la idea de que hay hechos, efectivos aconteceres, iba arrastrándose silenciosamente en el lodo de aquellas lenguas que eran capaces de envolver la caída de un rayo en insomnes metáforas, que tenían por objeto más encubrir un hecho que revelarlo. Si hay algo a lo que podamos llamar sagrado, es precisamente ese acto de velamiento. El periodismo, como tantos filósofos luego percibieron, venía a desmentir esos ejercicios de cobertura. Pero para crear otros que, como bien señala con ironía Georg Steiner, se llamarían ahora sí de manera concisa: cobertura. Era la forma técnica de asistir al desenvolvimiento de los hechos y narrarlos por voluntad de una agencia específica destinada a lidiar con la complejidad del tiempo y su periodicidad: periodismo. ¿Pero qué es un acontecimiento efectivo? Los periódicos comenzaron hace ya casi cinco siglos, con una ilusión que aun vagamente se conserva. Ser los relatores, comentaristas e informadores de un conjunto de acontecimientos dispersos, frente a los que se mantenían circunspectos, apenas sostenidos en el compromiso del testigo. Pero ni heredaron cabalmente a los antiguos relatores que poseían la verdadera fe del testigo, ni dejaron muy tempranamente de despachar como trasto viejo su ingenua teoría del reflejo. El testigo, en las grandes religiones mundiales, puede absorber el máximo grado de compromiso con una verdad trágica, y ser conducido por ello a un martirologio. Pero en la historia de la prensa, el testigo resultó ser una noción necesaria pero también en

algún momento se reveló apenas como un añadido. Lo que en el lenguaje de la moderna informatización podía ser considerado un mero “adjunto”. El testigo se atenuaba en la apatía de reglas reservadas y distantes para seleccionar los hechos, pues si éstos, en la gran tradición del pensamiento clásico eran inesperados indicios o revelaciones, muy pronto fueron considerados una exterioridad que se constituía como efecto de una decisión o un recorte emanado de una gran maquinaria seleccionadora. Lo que, en efecto, acabaron siendo los periódicos que aun hoy leemos. Paradójicamente, los “hechos” tardaron mucho en surgir como concepto activo. Al principio, cuando aún se estaba preparando ese concepto aparentemente nebuloso, los periódicos ensayaban estilos panfletarios, cómicos y de combate. Ser faccioso era buscar el estilo glorioso que permitiese dar vía libre, acaso con las escasas prudencias que cada uno determinara para sí, el viejo dictum clásico de “al enemigo ni justicia”. No había “reglas periodísticas” o “manuales de estilo”. Los géneros se sucedían con una ilusión literaria que, sin dejar de tener una candidez de misal, hacían que todo empeño periodístico fuera arropado en citas de Tácito, Virgilio o Cicerón. En realidad, no se conocía el concepto de “género”, que traía en sí mismo una relativización de todos los acontecimientos, que se alojaban en celdillas previamente preparadas por el autómata central de la Prensa. Un gran molinete clasificador, que enviaba los “hechos” a sus celdillas que le daban sentido, podía gozar íntimamente de enviar a las secciones policiales una completa acción política o convertir a la sección espectáculos en un sentimiento de alarma por la marcha de la economía. Karl Kraus, el gran escritor vienés, fino observador de su época y enteramente escéptico con el periodismo –tal como Marx había calificado a la religión como “el corazón de una época sin corazón”– decía que la prensa siempre daba la impresión de que los hechos se propagan antes de que se hagan y a menudo también existe la posibilidad de que los reporteros de guerra no puedan ser espectadores, pero también que los guerreros se conviertan en reporteros (citado por Esteban Rodríguez, en Contra la prensa). El periodismo puede ser esta incesante transmutación, desde el usufructuar de sus géneros alguna vez instituidos –noticias de guerra, de crímenes, de economía, de vida cotidiana– y de producir fantásticamente, para solaz de los amantes de los totalismos mitológicos con los cuales suelen definirse las eras históricos más gloriosas – los “griegos”, los “romanos”, los “merovingios”– por fin el mundo contemporáneo puede asistir al espectáculo de los espectáculos. La caída de los antiguos géneros que se habían basado en la inmediata posibilidad de la humanidad para definir la diferencia entre piedras e imágenes, para pasar a venirse ahora la “era contemporánea” por la negación de ese gran descubrimiento. Una piedra es una imagen, una imagen será una piedra, tal como lo sospechó Nietzsche. Pero estas citas, desde las más remotas hasta lo que escribieron los más mordaces filósofos modernos, derrochaban un prestigio que luego, las verdaderas páginas del periódico revelaban los alcances a veces modestos, a veces asombrosos, que estos pensamientos iban a tener. La cuestión que se jugaba en estocadas implacables o agresiones apenas contenidas en prosas que nunca dejaban de tropezar con su correspondiente cita célebre a fin de amortiguarse en la veneración del pasado para no verse en el espejo desbocado de la destrucción permanente. Destruir sintiendo alegría, destruir sintiendo amor. Una muerte o un asesinato, parecía desprenderse así nebulosamente de alguna página de Quintiliano o Séneca. Toda la historia de la prensa revela la dificultad de llegar verdaderamente al “hecho”. No se fundó la prensa y su tecnología imprentera, en momento en que la filosofía se hallase examinando la noción de hecho. Éstos conservaban el aura de sacrificio y portento que aun resonaban desde los relatos bíblicos. Y en los tiempos

cercanos de un llamado renacimiento que nos complacemos ver como tiempo de raras invenciones, la prensa con la que actúan los tipos móviles que prepara Gutenberg es tomada de la habitual tecnología para aprisionar uvas y fabricar vino. Y no es vino de misa. La revolución de Lutero o los escritos de Erasmo reciben el beneficio de este nuevo “multiplicador de panes”. Imprenta y Biblia se conjugan. Vino e imprenta lo hacen también gracias a la palabra prensa. Pero los “hechos” siguen siendo el milagro de que los papeles impresos surgieran con una rapidez que el método anterior, utilizando perezosas plantas de madera tallada, no permitía. Los otros hechos no surgían fácilmente, en su laicidad completa, porque sin duda la idea de “noticia” o de “primicia” aún estaba impregnada de un innegable impulso teológico, que sin embargo subsistía en el interior de las redacciones de mediados del siglo veinte, con un solaz por el sudor de hombre y maquinarias en torno a la prensa –el vino burbujeante de los pueblos– que solo la agudeza de Roberto Arlt pudo de escribir en sus notas sublimes cuanto siniestras. Había que esperar muchos años para que un extraño filósofo que cocinaba en su casa de las montañas austríacas con una cacerola que guardaba empedernidos restos de las cocciones anteriores, lanzara las nociones de “hecho” y “estado de las cosas”, como un misterioso intento de resolver el estatuto real del mundo. Todo ello, en Wittgenstein, implicaba una afirmación realista e idealista al mismo tiempo, y también lógica y mística, en extraña convivencia de lo que subyace a la percepción y la capacidad de ésta de fijar el grado de existencia de los objetos que tienen vida en cuanto se disponen a ser percibidos. No se insistiría demasiado en la aparente curiosidad que implican estos pensamientos filosóficos, pero ellos podrían definir las peripecias conceptuales con que el periodismo intentaba poner acentos viables en su intento de darle nombres a lo que hace. Podemos acercarnos a una definición, que de todos modos sonaría cercana a lo impropio o a lo absurdo, en el sentido de que el periodismo es la historia del modo en que aparece el hecho, esa guijarro irreductible de lo real, bien oculto en actos lingüísticos, consistentes en alegatos, reglas morales, apologías, creencias ideológicas, crónicas elegantes y proclamas revolucionarias. En el primer caso de lo que aquí veremos, el periódico inglés del ejército de ocupación de 1807, The Southern Star, hay más proclamas que hechos. ¿Un “hecho” es el propósito enteramente militar que da sentido a la publicación? ¿O bien lo es solo cuando consiste en un corpúsculo inesperado y de aparente autonomía, que cuenta con una descripción basada en la mimesis realista que intenta reconstruirlo? Tal como haría un testigo que extrae de sí las palabras más rápidas para referir un accidente del mundo, entre la lengua judicial y las penurias cotidianas. Nos parece ver en la experiencia de esta publicación que atiende las necesidades justificatorias de una de las empresas más notorias del proyecto colonial británico en el siglo XIX, una encrucijada de todo el periodismo, en cuanto a la capacidad de arrogarse un comportamiento oscilante entre el telar complejo de la historia viva y un acontecimiento expurgado de los hechos múltiples que pueden diluirlo. Lo veremos en la crónica de la muerte de un marino durante una tormenta en el Río de la Plata. Es un relato que trabajosamente surge de una masa de escritos que pertenecen al mito colonial de sus héroes marítimos muertos en las grandes batallas de la época. No está lograda, si se lo quiso hacer, la relación entre lo alto y lo bajo: la muerte del Almirante Nelson y la de un ignoto capitán Grifflin, de la embarcación Lancaster dedicada a la caza de lobos en las costas de Montevideo. Ya veremos qué conclusiones podemos extraer de estas cuestiones. Transcurrida ya casi una centuria de los acontecimientos que envuelven a este periódico inglés, destinado a apoyar un ejército invasor pero repleto de ambiciones poéticas –prefiguran sin duda a Kipling–, consideremos otro ejercicio notable de

el que debe deambular por la ciudad con una cédula de identidad falsa. pero no en la esfera doméstica. eran los propios públicos encarnados fantasmalmente entre las máquinas de escribir y las “rotativas”. Este y otros asuntos criminales que revelan la íntima conexión entre los pensamientos colectivos en las grandes metrópolis y la hipótesis de un periódico respecto al codicioso drama de sangre necesaria que titiritescamente anima las mentalidades urbanas. con cierta semejanza a lo que sugiere Borges en la entrada de Fergus Kilpatrik a Dublín. en este caso. Ya el periodista estaba preparado para ser una figura de cruce. el periódico no era un mero testigo de las incidencias de un crimen. quitarse la identidad personal o es una simple falsía o un intento de edimir el mundo para que cambie sus nombres mortales que llevan al asesinato por otros que puedan ser redentores. La nueva investigación indica que no había cianuro y tiempo después es apresado un ladrón que era el autor del crimen. ¿Qué clase de “hecho” es este? No es menos un episodio policial que una lucha de interpretaciones que hace de la “entera ciudad”. y otros diarios. Abrimos. un ámbito escénico que sin saberlo participa activamente del hecho. de que se trataba de un crimen preparado por los supuestos amantes clandestinos a fin de cobrar la herencia que por testamento recaía en la esposa del muerto. comediante y mártir de la imposibilidad de la filosofía de la época. Y en la ciudad. entre ellos La Razón y La Vanguardia. que fuera juzgado de tantas maneras y a través de tan variadas interpretaciones. Impuesta una segunda autopsia. tiene como testigo a un periodista que es un intruso disfrazado y subrepticiamente introducido en la esfera reservada donde se realiza el peritaje médico. Un ejemplo rápido. hay casos de suicidios. motiva un tango del mismo nombre.dramatismo narrativo cargo del periódico de Natalio Botana. para quedarse tranquila con la mera noción de “hecho”. un salto frente a ataúdes y festejado por el aullido de las redacción. Corre el año 1926. como aquellas pequeñas . cuya tapa tiene la foto del periodista con uniforme de plomero. buscando un propicio ejemplo. siempre a punto de dar un salto hacia la acción y ser el mismo la noticia en la misma constitución de ese salto. Tiempo después se suicida el médico que dio el primer veredicto refutado. o mejor. En este caso. la justificación debe ser extrema. sino que producía interpretaciones que se superponían con la investigación oficial. frase que luego se convierte en una muletilla del habitante porteño para significar una elucubración que parecía verídica pero era falsa. Walsh es también un perseguido. Incluso. El hecho se transforma en noticia. Al revés. estos sí con cianuro. Nos referimos a El tema del traidor y del héroe. preferida por los “maestros periodísticos del espanto”. Al punto que la noticia que dilucida finalmente el enigma. ya nace como noticia. en su libro Regueros de tinta. convirtiéndolo en una teatralización inesperada e involuntaria. la minuciosa y precisa investigación de Sylvia Saitta sobre la historia del diario Crítica. sospechado posteriormente de ser amante de la esposa del asesinado. Se halla este personaje cenando en su casa con su esposa y otros amigos. Para ser un no-yo. un periodista del diario Crítica disfrazado de ayudante del plomero que abriría el ataúd. que se descubriría pronto. entre ellos uno que es el último en retirare. Al periodista testigo. Es el investigador que surge desde el exterior el Estado o de un Diario (pero no del exterior de una redefinición del periodista visto como “última conciencia moral” en la metrópolis impostora y criminal). logra entrar en la morgue. Un análisis químico indica que habría cianuro en el cuerpo del concejal asesinado mientras Crítica insiste en que la casa había sido realmente asaltada. y la reiteración intencionada de la frase “No hay cianuro”. Triunfo total de Crítica. pone al testigo como protagonista. He aquí un caso que refiere un asunto policial: un concejal radical antipersonalista es asesinado en un asalto en su casa. Walsh tuvo un tipo de transmutación bien diferente cuando relata un crimen de Estado.

es la oscura admiración por los grandes delincuentes. construyendo su leyenda ética con epigramas célebres que provienen menos de la lectura crítica de los clásicos que de perezosos diccionarios habituales de frases célebres. La muerte del capital Grifflin en las costas de Montevideo en el lejano 1807 y el asesinato del concejal radical antipersonalista en 1926 –periódicos The Southern Star y Crítica. es la vida del lector la que se ve confirmada en sus sospechas gracias al fiscal del pueblo. adornado conceptos. una ilusión moral. de ambigua autoría. sustituyendo frases. El hecho es entonces una revelación de estatura bíblico-periodística. un logos mecánico que subyace siempre a la escritura. Compañera de este sentimiento. Han perdido el apego a su propia letra. No parece aquí que haya hechos literales. el periodista investigador. caso que investiga. esos hombres trotando desesperadamente por un descampado en 1956. Entre el periodista de Crítica disfrazado de “ayudante de plomero” –en la especialidad apertura de ataúdes– y Rodolfo Walsh. Hay hechos estruendosos. Todo podía ser. una estipulación cuantitativa. Este reiterado aspaviento perdurará con el tono astuto y trágico que Natalio Botana dará a todo su periplo en el diario Crítica desde mediados de los años 20. con el que todos los diarios suelen contar. la “sociedad”. que en su ceguera debe ser iluminada con el testimonio de una gran injusticia ocurrida a sus espaldas. aunque en este mismo libro muy bien informado. Si hubiera sido posible. se dice que era una glosa de la Apología de Sócrates. se recuerda que en la autobiografía del hijo. que desafía al sentido común y hace una apuesta de justicia que no se separa nunca de una sospecha originaria del periodismo de masas: los grandes públicos anhelan descifrar la equivocidad de los crímenes y sobrevuela sobre ellos un deseo oculto de que se desencadena una penalidad de muerte garantida por el Estado sobre los malhechores. Pues las máquinas son los verdaderos manuales de redacción: han conseguido el cómputo de las letras como recurso de una razón cuantitativa. y ahora de un número determinado de caracteres. que se consideran accidentes que de repente desgarran toda una trama oculta. No se había acabado la era de la . El testigo concurre al escenario criminoso en nombre de anónimos lectores. reconstrucciones teatrales del hecho (como las que hace la misma policía) y dibujos sobre la escena de sangre tratados por eximios dibujantes que se hallan cerca del cine. y originan un modo de transmitirlos que se remite a un manual de redacción. la frase es apócrifa. cuestión que la gran prensa explota desde comienzos del siglo XX. la gran novela policial y la historieta. Allí se innova radicalmente en la política de los epígrafes que elige el periodismo nacional para sugerir una autodescripción prestigiosa. Es una improbable frase. Pero detrás del periodista de Crítica hay una poder económico-periodístico. y en el segundo es el hecho el que atrae como un imán sórdido toda la ideología no declarada del periódico. “Dios me puso sobre la ciudad como un tábano sobre el noble caballo para picarlo y mantenerlo despierto. Esto ya se ha dicho mucho y tiene vigencia aún. como excusa para justificar que la palabra periodística surge de una racionalidad. expresada por el uso de enmascaramientos. Si se consulta el libro que Álvaro Abós le dedica a Botana. y todo ello corriendo riesgos necesarios. siempre sospechada como espectral gusanera que el público común está sustraído de percibir. Natalio Botana hubiera reescrito los más célebres textos de la humanidad con agregados apócrifos. hay un largo trazo que une compatibilidad y hondas diferencias. respectivamente. Helvio Botana. extirpando partes molestas y eligiendo palabras que fueran anagramas de su propio nombre: Tábano-Botana. pero que el rasgarse la tela del ocultamiento.criaturas de las que se apodera. Sócrates”. hojas voladizas de tan distintos mundos históricos– nos dicen que en primer caso un hecho es un rasguido casual de la magna trama ideológica del periódico.

alcanzados por una palabra entre despectiva y reverenciada: La Moda. a las cuales el periodismo tributa. pero en su Nacimiento de la tragedia le dedicó un sonoro cachetazo. sentimientos y conceptos artísticos que repentinamente se tornan favoritos. podemos llamar a esto nuestra hipótesis. Le parecía ese cometido de Sócrates el equivalente perturbador del periodismo contemporáneo. acecha el miedo. Como en una biblioteca o en un bibliorato de las contadurías de un Estado. Desde el periodismo donde los hechos se abren paso a través de su capacidad de vulnerar mallas ideológicas de “doctores del Imperio o de los Príncipes Nuevos”. que es la que lleva a la verdadera culpa. Intentaremos así poner en escena la relación entre el periodismo y las modas intelectuales. vasallo indisciplinado. en silencioso e insolente acatamiento. “La prensa de hoy es ese socratismo: no digo una palabra más”. ya anticipa que detrás de esos edificios elevados y ventanas anónimas. la silueta apática de una ciudad que rodea el título del diario. para darle la vida que ofrecía ese tábano picador. ajeno al placer del conocimiento. deja caer su desprecio sobre el “hombre crítico”. Lo que veremos en nuestro libro es cómo se procede cuando se construye un juicio sobre la prensa como manifestación intelectual en relación a estilos literarios o linajes poéticos que entablan. los barroquismo del lenguaje. y en este caso. Que la realidad debía ser acomodada a la estrecha vida humana. De ahí salen desde el Padre Castañeda hasta las aguafuertes de Arlt. por la cual todavía una noticia podía nacer de una nervadura inagotable de hechos. un conjunto ininterrumpido de hechos difusos e incontrolables.ingenuidad. un vínculo dramático entre periodismo y sentimientos culturales que embargan un momento específico de la historia de los hombres. no mucho más. del buen vivir ciudadano. el drama político. lo que preciaba ser sacado de su aridez narrativa –de esos partes policiales de siniestra prosa administrativa y encajonada–. El periodismo es traductoral. ya sea que esos hechos fueran proclamas ideológicas de ejércitos coloniales. según las épocas. se debía simular que su homogeneidad era un símil del buen pensar burgués. En otro pasaje de las conferencias preparatorias del libro mencionado. que había descubierto que vivir no era otra cosa que ordenar en gabinetes especiales. la angustia y la conspiración. Embargo del tiempo cultural por palabras. No puede sernos indiferentes que Nietzsche haya escrito esta sentencia y la haya cerrado con un portazo: no digo una palabra más. En el emblema de Crítica. Pero todo hecho podía perder su aparente similitud con otros . la crónica deportiva. la narración segmentada muy pronto redescubrió lo que ya sabían los más antiguos profetas. la ciencia de sobrevivir en oscuras metrópolis. al de la equiparación de un vulgarizador de la conciencia virtuosa con la historia moderna del periodismo. que valora abstractamente el conocimiento y cree que se peca por ignorancia. Nietzsche no habló mucho sobre el periodismo. Pero esa sumisión no es tal. No hay una sola historia del periodismo. Contundente afirmación de la pertenencia negativa de la prensa al ámbito de la filosofía. sumiso inconstante a los órdenes literarios del género policial. por hacer la apología del saber feliz y la virtud como superación de la ceguera trágica. astillarlos para que haya un solo magma de tribulación periodística: la vida con sus poder de desbaratarlo todo. el parte de guerra. Por lo menos. revela el deseo siempre incontenible de romper géneros. al periodismo que ya está regido por los géneros en que se ha repartido la narración pública. ya sea que fueran las ocurrencias sangrientas en la intimidad resquebrajada de una metrópolis. desde lo funesto a lo glorioso. Este hombre es en el fondo un “bibliotecario y un corrector y que se queda miserablemente ciego a causa del polvo de los libros y las erratas de imprenta”. al mencionar la tarea socrática de demolición del espíritu trágico. de la que había que rescatarla.

personaje cuya decadencia va acompañando durante varios siglos los sucesivos perfeccionamientos del altavoz. que lo obligaba a exhibir pruebas de que era hijo de la época y a la vez debía dominarla. Pues las antiguas sociedades humanas destinaban tiempos secuenciales específicos para expresar los eventos juzgados importantes. nuevos conceptos de dominio basados en una maquinaria económica construida bajo símiles guerreros. escribe al comienzo de Operación masacre que él también hubiera deseado ganar el premio Pulitzer.hechos hermanos junto a los cuales era catalogado. Tanto podía ser la acuñación de medallas o el pregonero urbano. Llegó al concepto máximo de “cuarto poder”. cuyas máximas ya enfocaban la definición del “cuarto poder” como una lucha contra la “corrupción”. era un desprendimiento de lo que ya se había definido como tal. para contrastar la forma áspera de la historia con el arcano deseo del periodista. quería decir. Una crítica soterrada a la vocación de alentar guerras para vender periódicos y criticar un sentimiento colectivo de que lo apócrifo es para el Gran Periodismo de la Época de Oro. Este movimiento de inversión de algo que efectivamente ocurría. Deseaba lo apócrifo y llegó a condenarlo en nombre de las categorías bien establecidas del alma republicana. un poco en broma. Está en el centro de las autodescripciones que hasta hoy alientan las acciones de los conglomerados periodísticos. el conjunto de lo real. y sin abandonar esa palabra. y una teoría literaria de variados humores. pertenecientes a “los oficios mecánicos”. para fugarse hacia la huérfana eternidad de un mero y puro relato. secretamente animados con lo que ellos sabían . El periodismo ingenuo no atinaba a medir bien sus fuerzas. La salida de los diarios eran ya los sucesos relevantes. Pero se habría invertido la ecuación. El pensar categorial (“categorías exhaustivas y excluyentes”). lo inaudito. Este nuevo poder añadido luego debió disolverse para observarse en su para-sí como un Estado con lógicas propias. Recordemos que Rodolfo Walsh. Pero Pulitzer. que aceptó un cuarto poder capaz de frenar el desborde de las mentalidades políticas plebeyas. entre otros grandes autores norteamericanos. algo que cobraría vida luego de deducir o extirpar de la acción práctica las veleidades de la escritura aristocrática y el sonsonete insoportable de los misales dados por los profesionales de la lástima. que casi fue un contemporáneo de Nietzsche dejó un premio –que en literatura obtuvo Faulkner.que sería algo más que el socratismo que introduce pedagogías operísticas en las multitudes ávidas de emociones sustitutas.Hearst. antiguo concepto que proviene de ancestrales teologías proféticas. Una ironía. era la piedra de toque de alma del burgués. esa enumeración de poderes en la cual participaba como último eslabón descubierto y tolerado. Solo quien se cree vástago exclusivo de la realidad. No se deseaba lo indistinto. puede luego seleccionar “partes” que serán investigadas y condenadas por ser las verdaderamente “apócrifas” en el conjunto llanamente realista del que la aventura periodística dice partir. conjugado en una trama mercantil que juega con inferencias sobre la soterrada emotividad de los “nuevos públicos” dio origen a personajes como Pulitzer. Era en verdad como el Tercer Estado de Sièyes. en la época de Randoph Hearst. que parecería una humorada inocente: los diarios deberían salir solo cuando existieran sucesos relevantes. en un mundo donde sabía que premiaba con el concepto de realidad moral lo que con sus propios criterios también eran hechos maleables. el propio Pulitzer. pero seguramente promovido antes por Edmund Burke. lo inclasificable. Muy lejos de la sospecha de Borges. había que hacerla surgir otra vez de las catacumbas. como luego profirió la sociología aliada al periodismo. ¡Ese retumbante “Dios me puso sobre la ciudad”! El “cuarto poder” muy pronto descubrió que solo la fuerza del apócrifo podía entregar la dignidad que pretendía. El moralismo de origen puritano. En sí-mismos. El periodismo.

Así se podía ser el verdadero poder entre los poderes. de Hipólito Vieytes. coexistencia de las plumas más vulgares y agresivas con refinados críticos literarias. Allí se encumbraba. las que lo obligaban a buscar las marcas literarias actuales en los antiguos rituales de su prosa. como crónicas medievales solo tomadas por un deseo infamante. sospechas o meros vislumbres de una realidad que posee cimientos más severos que los que aquí imaginamos. Solo puede hacerse. Pero la fábrica de la información en la era digital (Florence Aubenas) volvió a intervenir sobre los géneros que se habían asentado por los años en que Natalio Botana conducía con gesto señorial y equívoco los asuntos periodísticos del país. sino hay otra dificultad conceptual que debe encarar tempranamente: ¿es un periódico un órgano educativo? ¿Su programa puede consistir en abrir esas infinitas escuelas de agricultura que postulaban los fisiócratas? Recomienza el diccionario universal de agricultura del Abate Rozier (monografía de Matías Maggio Ramírez). Era antes de la separación de géneros. metonímica y semióticamente la vida de una persona. ni si le adjuntamos como fuente también inspiradora del relato contemporáneo. de un modo conjetural. Volvemos a transitar por un periodismo sin géneros. Imputaciones de locura a los personajes públicos. En uno de los primeros periódicos argentinos. La crónica tiene infinitas fuentes. Esta historia intentaremos contarla. El género por excelencia del periodismo se reduce a una sola cosa: destruir simbólica. el señor Pagolo y el duque de Gravina. Sin saber si lo que decimos.que era la verdadera fuerza apócrifa de la existencia. ¿Una cosa u otra? De esas vacilaciones surge el periodismo. no como la crónica ascética pero secretamente golosa de un asesinato colectivo como pedagogía para los políticos duros que aman la paz (es Maquiavelo). pensamos. Se recuerda un título que puso Walsh ante un homicidio de la triple A. hechos y refutaciones. el periodismo. pero esencialmente surgen del misterio de un espíritu turbado por la violencia. tenemos innumerables testimonio del diario de montoneros Noticias (libro de Gabriela Esquivada) donde se encuentran estructuras retóricas secretas que vuelven a aparecer una y otra vez en la historia. como la de todo odio es inexplicable. No contradecimos este parecer si adjuntamos a este asombroso escrito maquiaveliana otras crónicas medievales. pues aunque sea hecho en tramas de textos entrelazados donde las autorías . Exhumando nombres. es una apuesto más al vertedero de ingenuas atrocidades que solo habitan en nuestra pobre lengua asustada. acorde con la materia que tratamos. “Testimonio exclusivo del sobreviviente del basural: habla el fusilado”. Industria y Comercio (1802). y por la locuacidad de la sangre. en suma. Lo veo cuando el otrora discípulo de Lévi-Strauss va a la televisión y balbucea una frase que o es ininteligible o es una amenaza. una prueba literaria o una fenomenología del espíritu. constituye el germen de la crónica moderna. Visto el tema maquiaveliano al revés. el parte de guerra del soldado. el Semanario de Agricultura. ¿Cómo se originó esta situación? Ivana Costa escribe en uno prólogo muy bien realizado a la obra central de Maquiavelo –personaje de nuestra hora– que la Descripción del modo en que el duque Valentino mató a Vitellozo Vitelli. Oliverotto de Fermo. convertida en órdenes de captura de disidentes. Walsh hacía periodismo en condiciones trágicas. lo que es un gesto pedagógico de un era en la que periodismo y didáctica social iban juntos. Si esa frase no carpa el peso ontológico de un drama personal. son deducciones. El diario Noticias sería clausurado muy pronto. el cómputo cansino del tiempo cíclico del campesino y el arte secreto del investigador folletinesco de vidas. más allá de su voluntad intelectual: Eliseo Verón: “hay que indignarse”. viejas sociologías vencidas con odios cuya raíz. no solo menciona las dificultades de su impresión por la falta de imprenta. la otra vida de la lengua narrativa y de la literatura en general.

esas colinas. sin embargo. que huye refugiándose en las colinas distantes. dejan de poseer un cáustico dramatismo. si es que no se la quisiera considerar fundadora de la novela moderna. que se me escurría fatalmente entre los frágiles dedos tecleadores. que incluyen desde Aristófanes a Quintiliano –el gran retórico que ama a la sátira como forma de alegato jurídico– y llega plenamente hasta Rabelais. Quizás el periodismo surge entre esas humaredas o hierros retorcidos. Allí surge el abstracto derecho que ella otorga –entre otros el de describirla– entre la multitud deshilachada de incidentes. La Estrella del Sur: la oda y el parte de guerra No podríamos decir a ciencia cierta si el parte de guerra clásico es el origen del moderno periodismo. en profesional hermandad . Algo les dice que si no la “opinión de la época”. Cuando la devastación parece haber concluido. Volvemos pues nuestra atención hacia otra decisión del relato: los partes de guerra como obligadas escrituras. tales hechos son resistentes al catálogo. que juzgar. que sería costoso aún a una imaginación totalizadora poder armonizarlos. tan quebradizos y tumultuosos. la crítica de los divinos desenfrenos humanos de la vida. debe escribir lo que pasó. Es el frágil derecho que crea el tiempo soberano del vencedor. ese enemigo que huye…. El parte se anima a medir cuál es la mayor cuota de mortandad y destrucción que habilita la noción de triunfo. Esas piezas de artillería…. pueden facilitar un cómputo. sin notas al pie de páginas. hacen que la victoria sea también una interpretación. No puedo dejar de decir que de ellos y de todos cuantos cité en este trabajo rápido. Los hechos hormiguean. Pero no vamos a hablar aquí de casos como el de Luciano de Samosata. una creencia efímera pero de sólida base empírica. filosofía y televisión –sin contra el concepto amorfo de redes sociales. que apretadas a las sucintas humaredas que restan de las batallas. Qué decir. Las acciones de una batalla invitarían a la objetividad. que en esencia. por lo menos la “historia” reclama explicaciones por la catástrofe. No olvidaríamos de las sátiras o comedias menipeas. es una perseverante y breve destreza que se ilusiona con referir lo ocurrido con puntualizaciones que no por parecer rutinariamente acumulativas. sentí que tenía un escurridizo macizo central. y como mantener la singularidad de la palabra escrita cuando hoy ella escapa por los senderos antes desconocidos de una violentación simbólica de las biografías políticas. más violentas que el alma apenada con la que Maquiavelo dio sus consejos al Príncipe. autor del magnífico Diálogos de las meretrices. y acaso la gota de sangre de la mano que escribe no hará mal en empapar levemente una hoja de abdicación. al minucioso descripcionismo. I Parte: El periodismo de ideas Capítulo 1. encontré la compañía y la inspiración suficiente para escribir este libro que en muchos momentos. La frase solo puede escribirla la crónica de un vencedor. Allí. Tomamos varias piezas de artillería al enemigo. La relación entre teoría política. el problema siempre es el mismo. exclusivamente sus palabras contarían la historia. cómo escribir. si no fuera que están compuestas de miles de hechos dispersos. En realidad la multitud y confusión de los avatares de una batalla. al resumen o al axioma. y antes del periodismo. ¿Escribe solo el ganador un parte de guerra? Los generales perdedores suelen sentarse al pie de un árbol y empeñarse en algún escrito. se podrá percibir un veredicto de victoria. que solo en la forja satírica puede tolerarse su grano de verdad. aun permanecen ininterpretables. como nueva sociología de los no sociólogos– ha contado en el inmediato pasado con los excelentes trabajos de Oscar Landi y Eduardo Rinesi.enloquecen un único plagio o un único Gran Inquisidor. El parte de guerra. Pero en esencia.

Al centro. también): Allasito ´e la Recova Dejé el caballo y entré. Y entonces. dice de los ejércitos derrotados: “Su artillería toda. formado apenas por una mención tras otra de innumerables peripecias que pueden agotarse en sí mismas en su borroso significado. de la primera división de Colombia. todo. Era la transcripción del parte de guerra de esa batalla al género de la Oda. también de 1818. Pero el parte de guerra. No en este caso una oda. sus parques. se debate entre el supremo ditirambo o el austero elogio a cargo de los triunfadores. mención de jefaturas y la reconstrucción genérica de miles de detalles que no parecerían poder congregarse en ninguna sinopsis posterior. Bolívar supo en su momento arriesgar una observación crítica y de profunda agudeza cuando el poeta Olmedo escribe el Canto a Junín. en una palabra. Pero por lo general son frases de este tenor: “La izquierda de los batallones 1° 2° y 3° y la legión peruana. y en reserva los batallones Rifles. no describirían realmente los sucesos que caracterizan una guerra moderna. Y en esa síntesis castrense de múltiples determinaciones. todo bajo la mirada tutelar de divinidades paganas. que permite inferir el drama de la guerra bajo un lenguaje preciso. El parte de guerra comienza por cómputos. la obligación apologética del parte de guerra antiguo. el aspecto serial del relato que escriben los guerreros. Así lo afirma Sucre en su parte de guerra de Ayacucho. Concluyente frase. con los húsares de Junín. trata de morderse la lengua para no soltar el impulso épico-trágico que lo rodea por todos lados como fruto de un oscuro deseo. De igual manera es cierto que tal o cual pluma militar podría tomarse la licencia de alguna ornamentación que no dejara ausente a las musas. los granaderos y húsares de Colombia. no pretende ser un género literario excelso. (publicada con comentarios del lingüista José Luis Moure) donde detalle nos remite a pensar tanto en un relato lacónico de lo pormenorizado por excelencia (la batalla). meticuloso. como el espacio castrense específico donde se administra la cotidianeidad material y disciplinaria de un cuartel (detalles. al mando del señor general Lara”. Habían dicho Clausewitz y sus herederos “nada deseo más que una batalla”. sus hospitales con facultativos. prisionero o está en nuestro poder”. del cual pueden extraerse proyecciones de otro tipo. Al tiempo que principiaban . Se retiene lo suficiente en el detalle –y esta palabra es de notorio peso castrense–. para no dejarse tentar por lo que la batalla tiene de seductoramente irregular. con el señor general Miller. su caja militar con todos sus dependientes. antes que a lírica o a la alegoría de los latinistas? Un fragmento pormenorizado pero trágicamente contundente del parte de guerra que envía San Martín al gobierno de Buenos Aires luego de la batalla de Maipú. que habilita a desprenderse demasiado de los hechos. aunque con la cauta euforia de saber que guerreros autocomplacientes hablan de sí mismos y sus atribuidas proezas. Es claro que el parte de guerra como documento arcaico. todo cuanto componía el ejército real es muerto. su detalle. en el año de 1824. que más allá del gusto de cada uno. ¿No es una definición de Bolívar para que el acto de guerra abra paso al periodismo.con las secuelas de un daño y las recurrentes espesuras de los holocaustos. bajo el ilustrísimo señor general La Mar. sin dejar de practicar el plano aparentemente apático de un descripcionismo escolar. Bolívar declara sentirse algo incómodo en verse en la batalla como general romano y percibir que los utensilios de guerra que menciona el canto poético son carros griegos. quizás el primer antecedente de la lengua gauchesca asociada a la épica nacional. Vencedor y Bargas. de enjuta y celosa exactitud. no alados corceles griegos. en 1818. Se trata de la poco conocida obra Detalle de la acción de Maipú. puede ofrecer la protoforma del relato grandioso. sino un sainete patriótico anónimo.

seguramente lo que hoy llamaríamos un oficial de prensa de las fuerzas inglesas. los hechos bélicos que ahora estaban a la vista. ha crecido vertiginosamente. Milagro del periodismo de guerra. La poesía gauchesca es un protoperiodismo que llama chasque al portador de noticias escritas por otros. porque de lo que en ese presente se habla es de la historia del Almirante Nelson. boletines completos del movimiento portuario. a “amigos de Buenos Ayres”. Era una forma de decir que esta realmente preso a ella. Lo que se escucha de la guerra actual son sus apartados estrépitos. veremos que se trata bien de otra cosa.Arriba a leer un papel Era el chasque que mandaba El general San Martín Diciéndole al Director “Chile se ha salvao al fin”. las mercancías. complementadas por cartas escritas desde Montevideo. Se trataba de dejar que resuene la guerra que estaba en curso. The Southern Star . la guerra no es estrictamente visible. En sus páginas. lleva la confrontación bélica a las acciones paralelas del canto en que aparece la voz gaucha recreada por escritores de muy diverso origen. En algunos renglones más. publicado en Montevideo a la manera de un boletín publicitario de las acciones del ejército inglés de Whitelocke en aquel año de 1807. opere con esos ecos distantes. con piezas absolutamente recordables. al que The Southern Star considera con veneración. es el más flamante e ideológico. yace en una suave neblina que apenas permite entrever un movimiento de sombras chinescas. aunque como una bruma lejana. que lo remite a la . Porque el periódico que venía a contar un guerra hablaba menos de ella y mucho más de sí mismo. Volviendo el problema del periódico bilingüe inglés que acompaña a las invasiones inglesas de 1807. Desdibujan en medio de historias que eran de pasados recientes. que con la ocupación. probablemente apócrifas. Ese movimiento incesante de barcos. castellano e inglés. el más cercano a la noticia como movimiento de los hombres. las cosas. Eran indirectamente alusivas a la guerra que en ese año de 1807 tenía lugar. Está en el trasfondo. sobretodo urbanos. Pero la palabra tiene la prosapia del mensajero del Inca. casi único parte de guerra publicado por el periódico proviene del teniente coronel Torrens. con historia de las victorias marítimas inglesas ocurridas años antes.La Estrella del Sur. su ética lenguaraz de un mercantilismo con cañonazos de fondo. sabor remoto que tiene la publicación. Su intimidad con el parte de guerra es notable. aparece siendo su filosofía. examinaremos el único parte de guerra completo que publica en sus páginas. es quizás una de las más importantes experiencias periodísticas modernas que a la vez acompañan a una fuerza militar de ocupación. El género gauchesco acompañó todo el ciclo emancipador. Pero antes conviene decir que se trata de un diario que expone credos visibles (libertad de comercio y libertad de conciencia. Aparece poco en él el choque de las armas. El tema del chasqui –palabra quechua– es particularmente apropiado. El aludido. y se adentró hasta mucho más de la mitad del siglo siguiente. en cualquier caso. desde el cuartel general de Montevideo. como tantas veces se ha dicho. Lo que el periódico venía a mostrar es que solo muy pocas veces la guerra atraviesa triunfante la maraña de afirmaciones en torno a las ventajas del “descubrimiento de la prensa libre”. ambos tratados como sinónimos de vulgatas extraídas del ascesis capitalista) y deja constancia del raudo movimiento del puerto de Montevideo. Publicar venerables poesías elegíacas. Este periódico en dos idiomas. Parece indudable que como periódico publicado en el Río de la Plata. Pero hay un rasgo de gran interés en que el modelo del parte de guerra.

y un gran numera de heridos. Quizás el periodismo es el efecto extraño que se consolida como oficio luego de que se presenta este extrañamiento sin que se pierda la ilusión de que los hechos están engarzados en las palabras. o acaso. Seis piezas de Artillería. que ligeramente lo sustrae de su voz original. participándole la importante. en hombres e implementos. Los invasores se jactan de ser más débiles. Sin embargo. Lo que el lector del diario tiene ante su vista es entonces una glosa que ha pasado por la mediación del sistema periodístico. las cuales unicamente consistian en Nueve Cientos y Cincuenta hombres. ante la inminencia de la batalla de Azincourt. Es la prolongación de la guerra resaltando. y dexando en nuestro poder un Estandarte. un triunfador en inferioridad de condiciones. y flancos bien asegurados por un río hondo y pantanoso y defendido por SEIS CAÑONES. como la batalla de San Lorenzo. la raíz fundadora del periodismo. cuya pérdida fue de Ciento y Veinte muertos. que lo recibe a su vez del coronel Pack.redacción de The Southern Star. respecto a un derrotado que lo doblaba en número. que puede mantenerse en una parte sustancial o simplemente citada como algo ya ocurrido. son vagas sombras. Para el lector contemporáneo queda el sabor persistente de esa relación paradójica entre una fuerza mayor ineficiente y un racional uso de recursos que eran minoritarios. teniendo como máxima expresión el discurso que Shakespeare pone en boca de Enrique V. pero que se introducirá en un cribo ajeno. Así está concebida la nota que transcribimos en su ortografía e hipérboles tipográficas: ANOCHE recivio su Excelencia el Teniente General el Sor. y Ciento y Cinco prisioneros… La nota del coronel Pack fue glosada por The Southern Star. El parte de guerra relata con la máxima ilusión de verosimilitud. un Oficio de parte del Coronel Pack. cuya marcha conmemorativa aun se canta. es lo que hará el orgullo de escaramuzas luego célebres. cómo interposición de una glosa en la dicción originaria. Pero este alejamiento es precisamente. Nunca se pensó el periodismo como . hacía de ello más de seis siglos. y agradable noticia. compuesto de mas de Dos Mil Hombres. lo que agiganta su victoria. baxo el mando del Coronel ELIO. fuertemente situado en el paraje llamado Sn. Así nace el periodismo. a diferencia de la batalla de Salta. su lengua es indirecta libre. mero apéndice militar en el newspaper aparentemente autónomo de lo que no sea una “noticia”. en este caso. de que havia obtenido una completa victoria sobre el exercito Español. las dificultades de la posición fueron superadas por el valor de las tropas Bretanicas. apenas si pervive alguno que otro nombre de la antigua toponimia de esa zona del actual Uruguay. El enemigo tenía a su frente. y este acto la torna indirecta. imponiéndose en las conciencias lectoras. Pedro. referida ahora a hechos narrados por otro. y del servicio de informaciones militares. vieja leyenda que se halla en el inconsciente ancestral de la batalla. Juan Whitelocke. Pero esta inferioridad. que así aparecerán un tanto borrosos bajo la forma de una noticia. y cerca de Tres Cientos fusiles con una cantidad e municiones y pertrechos. y lograron derrotar completamente al enemigo. El lector contemporáneo está leyendo algo lejano que primero tuvo primitiva forma escrita (un “parte”) y luego debe ser puesto en el armazón prestado por otro –”el periodista”–. su coetánea. Comandante de las tropas Bretanicas en la Colonia. Los parajes nombrados y los personajes en caso del reporte de Pack. El periodismo comienza por ser una modelación exterior que no imagina si esa exterioridad afectará de alguna manera la materia primigenia que modela. mucho más importante y festejada en su época. La noticia es la condensación periodísticoliteraria del parte de guerra. originado en un envío de Whitelocke. noción que se halla en sus tiempos primordiales. cuando corría el año 1813.

Tengo oido el numero. y más allá la ciudad de Colonia –desde hacía tiempo una pieza fundamental de la lucha entre las cancillerías europeas–. Esos partes de guerra son en verdad una elegía. Sin duda. obligaba a los hombres a pensar continuamente en la imprudencia de su acción. corresponde a la expresión intelligence… the important and gratifyng intelligence. El episodio –en la batalla de Trafagar– había ocurrido dos años antes.. Se puede considerar The Southern Star como periódico de una flota de desembarco y ocupación. el cap. pero a los redactores ingleses y montevideanos del periódico se les ocurre que rememorar esa muerte célebre. y su memoria será conservada eternamente en su patria. con el pretexto de que las autoridades de Buenos Aires lanzan proclamas antibritánicas poniendo justamente el énfasis en el expansionismo sobre los mares que significó la victoria de Trafalgar. diríamos. Pero el Cerro de Montevideo. firma un “suelto” en al Argos precisamente con el pseudónimo de Veritas – aquél que sacrifica su nombre no para encubrir un hecho. Hacía más de un siglo y medio que John Milton había escrito la Aeropagítica: a speech the Liberty of unlicencied priting. The Southern Star dedica muchas páginas para recordarlos. pseudónimo que será reiterado luego muchas veces en la prensa rioplatense. No obstante todo el periódico estar dedicado a ella. ni The Southern Star era el London magazine o The Times. no quería resignar el aspecto general que tenía la prensa inglesa de entonces. considerada de inmediato una ofrenda al panteón nacional.) una pesadumbre que a pesar de que amo la glorioso ocasión en que cayó. Incluso. y como veremos. la muerte del comandante en xefe. no siempre con precisión–. hermano de Mariano. evidentemente la publicación primero prepara sus textos en inglés y después traduce. que será grande cuando reciba las cuentas. pues su arquetipo del parte de guerra corresponde obsesivamente al relato de la muerte del Vicealmirante Nelson. apartado. también los del elogio fúnebre: “Una batalla semejante no se podía hacer sin pérdida de muchos hombres.. la palabra noticia tal como figura en la columna escrita en español en el diario. sino para decir la verdad. Una década y media después.. Contiene una precisa literatura histórica. acaso no da la consolación que debe [. Está condensada en él toda la historia del periodismo inglés hasta entonces. que es su razón y su emblema. en un escrito considerado fundador del concepto de “libertad de prensa” a la que sin embargo trataba como una evocación de su Paraíso perdido. No tengo que llorar con mi nación solamente. pero mi corazon está despedazado con el dolor mas amargo que me causa la muerte de un amigo (. O había esta clase de hechos. este modelo de periódico de ocupación. solo escuchamos de ella débiles tañidos. sacrificio y triunfo para cualquier otra empresa de intervención militar británica en el mundo. Poseen todos sus ingredientes. Pero planteados de una manera extremadamente sutil. El periódico no surge como fruto de una improvisada conciencia militar. quien firma como Veritas. del Bellerophon: no se todavía de ningunos otros. En The Southern Star la guerra es un gemido casi inaudible. Manuel Moreno. Así lo dice uno de sus anónimos redactores. o no había periodismo. publica antiguos extractos de la London Gazette. ponía un horizonte cabal de epopeya. perdiendo en él un héroe cuyo nombre será inmortal. donde una cauta teología de redención y culpa. propia de una inteligencia militar.] Tengo también que llorar la pérdida de aquellos oficiales excelentes. Sobre el ámbito glorioso de la tragedia de Nelson son muy conocidos los relatos del almirante Collingwood.fruto directo de un hecho originario del que emana su propio comentario. y Cooke. en su versión inglesa –de donde es traducida. editado en la imprenta traída en esos mismos navíos. no eran el Areópago griego. Duff del Mars. su crónica inherente. pero haviendo seguido el viento .

Por eso mismo. cartográficos y mercantiles se diseñaba el control de remotos lugares del mundo. puesto como almácigo del que el conquistador británico extrae su hybris. fascinante personaje. En efecto. como un saludo a la idea de heroísmo clásico. con su aire universalista. como una superposición mística de la Gran Batalla. Frente a él parece un acontecimiento diminuto y sin brillo la toma de la ciudad de Colonia por el coronel Pack. un palimpsesto que como una invisible memoria de gritos y abordajes. De ahí surge el impulso de un diario como The Southern Star. se podría entender toda acción de la flota inglesa. Quizás el diario había sido motivo de las conversaciones en Londres entre el Primer Ministro Pitt. En ese sentido. Blackwood efectuó con mucha atención [. The Southern Star era un ensayo bilingüístico que buscaba un lector que aceptara esa bífida repartición idiomática. pero realizada antes de que ese concepto fuera aislado y profesionalizado por sucesivos Almirantazgos y Ejércitos de Ocupación. aun en distantes parajes como los del Río de la Plata. tipo de publicación hasta el momento no conocida en estas tierras. La Oda publicada por The Southern Star. para ver algo así. fusilería y pequeños heroísmos. es el único latinoamericano con su nombre grabado en Arco de Triunfo). se piensa el mundo con depuradas palabras pero con trágicas consecuencias de violencia y conmoción. no he logrado vengan a mi poder. y de Inglaterra. conocida como Quem virum aut heroa comienza de este modo: .. Pero tenían todos los condimentos de una tenida caballeresca donde con refinados conocimientos históricos. indistintamente combatiente al servicio de España. publicada en el último de sus siete números –antes que un perentorio aviso final diera término a la vida del periódico por la noticia de “cesación de hostilidades” que proviene de Buenos Aires–. Ese nombre es omnipresente en la publicación. pero es quizás el primer escrito que inicia la construcción mundial de la memoria póstuma de Nelson. con una visión que hoy consideraríamos ingenua al creer que la contribución británica a la Independencia Hispanoamericana dejaría libre de sujeciones a la región. ofrecía un texto espectral a la vocación colonial de la Nación Inglesa. Con una noción de héroe inmortal. servicio que el cap.fuerte después del combate. Es el nombre del Almirante muerto. eximio cartógrafo náutico y telegrafista naval–. Reuniones como ésas rápidamente las calificaríamos de pirateriles. El Royal Souvereign habiendo perdido sus palos excepto el de trinquete que quedó vacilante. el comodoro Sir Home Popham –un personaje estricto de la saga aventurera y codiciosa del dominio británico de los mares. pero que es una muerte sacrificial no por religiones y rebeliones antiesclavistas. sacrificios y caída del Jefe. Se trataba mucho más que la opción por el comercio y la libertad de cultos como artes sociales de un Imperio de hombres superiores. sus orgullosas proclamas ideológicas y su convicción poética. que algo toma de los antiguos griegos y latinos. y entonces colegir la perdida de buques. interesado en la fabricación de submarinos. sino por la verificación de una superioridad moral de hombres blancos que cumplen su deber entre los mástiles destrozados de sus embarcaciones. Propaganda militar. debemos leer la Oda de Horacio. No debe ser fruto de la ingenuidad que la Oda sea de Horacio. miembro de una masonería utópica. de la República Francesa (como es fama. incomprendidos por los bárbaros.. mientras contribuia a la accion estando muy cerca de mi bordo hizo mis señales. y el venezolano Francisco Miranda. Habrá que esperar hasta el Archivo americano. El propósito de su publicación no deja de ser intimidatorio.]” Este antiguo parte es mucho más amplio y como dijimos ocupa una gran extensión en las páginas de The Southern Star. Horatio Nelson. hizo venir a mi el Euryalus. en la época de Rosas. Eran también hombres que venían ya con las manners adecuadas para contar una guerra.

La esfera de la publicidad puede provenir de remates y saldos de aduana y culminar en una Oda. más rigurosa: What man or hero by lyre or by shrill pipe are you choosing to celebrate. la casa rematadora e importadora Gowland es un recuadro común de las publicidades de época. Su nombre es María Theresa. los Gowland seguirán siendo los maestros del remate en las publicidades de la época: también aparecerán en La Moda (de Alberdi) o en El Lucero (de Pedro de Angelis). aut super Pindo gelidove in Haemo. Clio? What god? Whose name will echo the joyful sound either in the shady slopes of Helicon or on top of Pindus or cold Haemus. unde silvae Orphea vocalem temere insecutae est… La traducción del periódico The Southern Star. Clio? Quem divum? Cuius imago iocosa nomen recinet— aut in oris umbrosis Heliconis. es seguramente el mismo Thomas Gowland que figura como vendue master en varias publicidades del mismo diario. vinos y whiskies. donde del bosque Orfeo rápidamente sigue llamando…” En el periódico.Quem virum aut Heroa lyra vel tibia acri sumis celebrare. He aquí una Ode to the soldier: respectfully addressed to gen. En toda la prensa de Buenos Aires de las décadas posteriores. casimires. sensual el segundo–. encabezadas por la enigmática frase At the Theatre y donde se anuncia la venta de ropas militares de varios tonos y colores. Siendo Horatio Nelson el personaje central de Southern Star. Gowland. Whitelocke. dice: For whom shall now the golden lyre Or the shrill pipe renew the strain Wath hero shall the song inspire What deity its praises again Whose name shall Echo´s voice repeat Trought Helicons harmonious shades Or pierce throught cool retreat Where Orpheus charm´d the list´ning glades Una traducción reciente del latinista James Rumford. el autor de la traducción. Clio? ¿Qué Dios? Su nombre sería eco de feliz resonancia en las laderas sombreadas de Helicón o en la cima del Pindo o el frío Haemus. where the woods rashly followed Orpheus calling… En aproximativo castellano: “¿Qué hombre o héroe por lira o cuernos estridentes eliges celebrar. En ella leemos: . esta clave profunda de la certeza inglesa de su expansión imperial empleando la energía de la oda y del comercio –martirológica la primera. seguramente esa es su nacionalidad. Pasadas algunas décadas de la extinción de The Southern Star. Está cargo de una poeta montevideana que escribe en inglés. no deja de hacerse presente la Oda a Whitelocke. por Mr.

y la carta está dirigida a un ciudadano porteño de nombre Levnam. y con el ejercicio específico de los servicios de inteligencia. también se considera la escritura de cartas falsas con noticias inexactas desde Buenos Aires a Montevideo. by Whitelocke led. Whitelocke aparece en la poesía fuertemente alegórica de María Theresa – poeta de la comunidad inglesa de Montevideo. amparado el militar inglés en la sombra de Moctezuma. pluma ignota pero no enteramente desdeñable para una factoría conquistada–. cuando en verdad reunía en ese mismo momento las características del gran triunfador que interesaba a la filosofía –Hegel lo había visto desfilar bajo su ventana. No se puede decir que la oda no tenga su destino mayor enlazado a los héroes de guerra. puede atribuírsele no poca importancia en la derrota ulterior de los regimientos británicos. While England’s valiant sons. consistentes en fraguar cartas particulares enviadas desde una orilla a otra del Plata. pero son también esos los años del surgimiento de Napoleón. a la que. and the little difference wich is observed has never been sufficient to condemn to the flames these who have not adopted the same ideas”. o algún equivalente experimentado de los servicios secretos. parecen verosímiles y si fueran un acto propagandístico de la oficina correspondiente de Ejército Inglés. para desmoralizar a los ciudadanos que aún creían “en el monopolio español del comercio y las conciencias”. ataca a Napoleón con estilo de doctor de sacristía “por haber envilecido a los sacerdotes y al culto”. que veía pasar la Razón a Caballo–. En el Plan de Operaciones de Mariano Moreno. son de muy buena factura. Pero el amigo Naiteau conjetura “It is true. sino siéndolo él mismo. En relación a estas cartas.With eyeless sockets darling flames of fire Gaze with delight upon the vanquish´d foe Appeas´d the vanish to the realms below. as you observe. “ocupándose por asalto Fort Ámsterdam”. y el mismo Napoleón se había dado en ese mismo tiempo la acrisolada tarea de discutir con Goethe lo que le parecían algunas contradicciones del escritor cuando propone los motivos del suicidio de Werther. men of liberality and understanding know that both acknowledge essentially the same principles. . al fin de cuentas. Las musas rioplatenses de las tropas inglesas en Montevideo y Buenos Aires no contaban con auxilios de tamaña importancia en materia de las relaciones entre la guerra y el plano más elevado de la filosofía o la poesía del mundo. dice el parte que se leerá en Montevideo–. al que lo estruja con alentadoras proposiciones: “There will be no tyranical. pintando a esta figura poderosa como un César extraviado. that the people regard the faith wich the English profess as being different from their own religion. escribiendo como es fama. Vibraba intensamente la cuestión religiosa. Pero no solo se trataba de la venalidad de los funcionarios de la Corona española. El firmante de las cartas de The Southern Star es un cierto supuesto caballero de nombre Anselmo Naiteiu. su redacción se atiene a rasgos de verosimilitud indudable. venal or prostituted magistrates among us”. con algunas noticias homólogas –la toma a principios de 1807 de Curaçao. The Southern Star lo trata con desprecio. but. En el artículo El catecismo de Bonaparte. Se satisfacían con remedos. Erect their standard o´er the martyr´d dead! Mirando banderas enrojecidas por el fuego y encabezando los estandartes de los mártires. aunque en el sentido más interesante que pueda imaginarse. indigent. si tal pieza hubiese tenido esa efectiva autoría. Así lo ve la poetisa. tomado seguramente de la London Gazette. inspeccionando las tropas de Jena en 1806. Una razón adicional para ver ese Plan no solo como recomendando acciones apócrifas.

preparada para entrar en el idioma futuro nacional como la agricultura se dispone a agradecer al río santo. un acto de exterioridad inculcadora o una confirmación de la alteridad de las otras conciencias inconmensurables? ¿Es superior la lengua del colonizador o ella también puede ser seducida y domeñada por la lengua aparentemente inferior? El colonialismo epistemológico británico tropezó alguna vez con este problema. Virgilio y su Eneida son las fuentes preferidas de invocación en los lemas grecolatinos de los editores de periódicos del momento. El Telégrafo. remedos pobres de un mundo mayor en guerra. sino lo contrario. Entonces. constituyen un modelo universal de convencimiento hacia el extraño. posesiones territoriales o capacidades laborales. que se situará entre las Geórgicas y Adam Smith. se creerá otro. sin evitar un tono satírico. . pues aunque más compleja técnicamente. “Ceres de confesar no se desdeña / que a tu grandeza debe sus ornatos”. pensará haber abandonado la lengua en que se habrá educado en algún aristocrático colegio de Londres o ignorará comportarse como un old etonian. sino con el coronel T. la palabra televisión es su heredera. quizás hasta su heredera más cómoda. la invitación a acelerar los acontecimientos hasta entonces refugiados en pensamientos íntimos de oscuros togados disconformes o periódicos agrícolas de aparente bucolismo. pero trayendo a costas que recibían esos ecos con fervor. acaso inspirando en los municipia civium romanorum la conquista que toma bienes palpables y se deja adormecer levemente ante “la seducción de la barbarie”. e incluso allí se publica la Oda al Paraná de Lavardén. donde la palabra argentina está aún en estado de ninfa. la facultad de comprenderse mutuamente y festejar lo que en el fondo sería habitar el mismo reino religioso. tiene una fastuosa reversibilidad. Algo de estos grandes resplandores se cuela en las páginas de The Southern Star. sino el reducir las diferencias presentando la otra orilla de lo diferente como más calificada para contener a la otra menuda heterogeneidad que no sabe de sí que hay un salto sobre sí misma que sería un acto de libertad? El tema ancestral del colonizador es del orden de la paideia. que algunas pequeñas diferencias entre el catolicismo y el anglicanismo no deben hacer predominar la intolerancia. También lo prefiere el Telégrafo mercantil. por más que intentaran fisiocracias renovadoras. obviamente. El conquistador obtiene su tajada. hacía tiempo ya. virgiliano. ¿Cuál sería el arquetipo de seducción de las secciones literarias de los servicios secretos. como todo hombre ilustrado. padre de sus venturas. Es un tema del grado último del sacrificio aristocrático. La expropiación incluye un tributo que consiste en omitir el acto último de incautación moral implicada en la lengua y la cultura asaltada. Lawrence. Estas cartas son astutamente concebidas. la conquista de almas –el Foreign Office en la visión de Lawrence “de Arabia”–. no a través de Kipling. Su nombre revela la existencia. Vestirá túnica. no tan fácilmente encubierto. E. a quien se le promete ventaja y respeto. ruralista. pero una lenta acción que viene de abajo lo hipnotizará con otras lenguas que aún aplastadas imbuyen sus aceites recónditos en el cuerpo del abusador. es en verdad el primer periódico argentino. es el que ha comprendido.Quien escribe se dice también católico. que se edita hacia 1801 en Buenos Aires. ingeniosos versos de pedagogía lírica e industriosa. si cumple efectivamente. al menos. Expresa un descontento intelectual con los hábitos de la colonia. con la confiscación real de sus fuerzas económicas. de esa palabra con dos étimos griegos (telé-grafo: transmisión de signos lingüísticos a distancia) que pertenecía a investigaciones eléctricas que ya tenían por lo menos medio siglo de experiencias. ¿Qué es educar. no lo es lingüísticamente. El tipo de colonizador militar que está seguro de su cosmovisión superior puede decidir el respeto a una estetizada mimetización con las culturas particulares ocupadas.

qué es lo que preservaría para sí en tanto fin principal? ¿Caben en aquel tiempo y lugar. ¿Vale la pena transcribirla completa? Hela aquí. Durante el dia se aumentó más el viento. pero sí expresa Cabello y Mesa. y aunque el Capitán recurrió al último arvitrio que le quedaba para salvarse. el artificio retórico que surgía del acontecimiento bélico y lo rodeaba de odas. sostenido en los grafismos de las bayonetas de Withelocke. quizás entre “civilización” y “barbarie”.Cuando The Southern Star elige su apóstrofe de cabecera. para incrementar la acción de la Imprenta de los Niños Expósitos. y un muchacho de 15 años. Su agitada vida periodística y política estaba fundada en la convicción de que la independencia de las colonias españolas se daría por la vía de la ocupación inglesa. fixando un cordel à una boya pequeña que hechó en la mar para . Griflin en la lancha de la fragata Lancaster para la Isla de Flores al designio de la caza de lobos para aprovechar el azeyte y cueros de estos animales: pero la mañana del sabado habiéndose levantado muy temprano un viento muy fuerte. determinó quedarse con el muchacho en el bote para preservarse de la borrasca. se convirtió en la compleja relación entre los intereses geoeconómicos de Gran Bretaña y los distintos tratos que en un largo ciclo histórico argentino se tuvo con ellos. quien ya había probado suerte con otros periódicos en el Perú–. Lleno de un zelozo empeño del adelantamiento de los intereses de su fletadores. gran investigador de la historia de la imprenta colonial. piloto y Maestre de la fragata Lancaster. The Southern Star fue. siempre con la ortografía original: “El Savado 20 del corriente mes un funesto acontecimiento perdió al Señor Dn. Ilustres versos que significan que no ha de hacerse diferencia entre pueblos. noticias de sucesos desprendidos de la gran armazón de hechos que proveen los estados. siendo los esfuerzos de los infelices para prevenirlo vanos. ingleses y neutrales. los viajeros comerciales y los prestamistas financieros. donde ya no se trataba de hacer un “25 de mayo” sin Moreno o Castelli. aparece también Virgilio en la Eneida: “Tros rutulusve mihi nullo discrimine agetur”. ejércitos e iglesias? Veamos una noticia en The Southern: se titula Acontecimiento funesto en la versión castellana y Melancholy accident en inglés. procedente de Liverpool. los troyanos y los rutulanos. No inaugura. lo que ceñido mayormente después al peso de la diplomacia. habrán sido los martilletes entintados que sufragarán la salida de El contrato social de Rousseau que en 1810 hace publicar Mariano Moreno. entretanto los demás hombres continuaban en ocupación en tierra. en toda clase de foros empresariales o culturales. hacian terrible el espectáculo. en la edición de junio de 1807. fue el mismo director de The Southern Star cinco años después en Montevideo. bilingüe. su libertad de cultos y sus paños de Lancashire. publicadas a fuer de inconfesa rebeldía con la corona española. Isaac Griflin. se perdió toda esperanza de socorro por la imposibilidad de alcanzarlos à estos desdichados. y las ondas que se quebraban impetuosamente sobre la tierra. El diario inglés de Montevideo. No parece desacertado afirmar que el director de El Telégrafo Mercantil –Francisco Cabello y Mesa. ¿Un periódico. entonces. de una manera enteramente brutal y desenfadada. como si irrigaran con sangre de un invasor derrotado las célebres consideraciones sobre el contractualismo y la voluntad general. las maniobras de las cancillerías. procesos que se desplegarían en largos ciclos nacionales a través de múltiples mediaciones. que à la vista de lo borrascoso de la mar. con sus navíos. Si es verdadero el aserto de Guillermo Furlong. publicidades comerciales y el incrementado tablero de entrada y salidas de barcos de toda especie. los tipos con los que se imprimió el diario de la ocupación inglesa fueron trasladados luego a Buenos Aires. El bote comenzó a llenarse rápidamente de agua. expresaba de una manera comprimida. pues. llegando à tal punto su violencia por la noche. uno de los más excelentes marineros. el dia antes salió el Cap. Muchos de ellos. entonces.

y sentado à la proa posehido de la mayor ternura parece que esperaba el momento de someterse a la suerte fatal. Clío? Contrapunto modesto. y continuaron hasta mucho después sus rugidos espantosos. esperando el desenlace “poseído de ternura”..] No dudamos que se llorará la muerte de un hombre cuyas circunstancias le hacian acreedor de la estimación general…” Este ramalazo trágico narrado con ingenua morosidad es una estampa de la muerte del marino. pone la noticia del arribo del Lancaster. tabernas en penumbra. mas el conocimiento del ningun fruto de sus diligencias hizo vacilar tristemente a su imaginación. Tampoco es posible imaginar con holgura al lector de estos periódicos en sus locales de lectura. No adquieren aun la noción acontecimental. mercantil. y el buque aceitero sometido a los lobos antropófagos que hacían del comercio un quimérico riesgo consumado. mil? No se ha escindido la acción de las personas que producen “eventos” desde la urdimbre social que les es propia. establecimientos comerciales.. La tragedia se avecinaba en esa línea que traza el tipógrafo de modo ausente y profesional. heterogénea. con la guerra como telón de fondo. enfundadas en levitas y casimires importados. el capitán sentado en su bote esperando el fin y los rugidos espantosos de las fieras devoradoras. con su halo de historicidad.facilitarse el socorro de parte de los hombres que estaban de parte de tierra. la resignada espera de la muerte. Solo que se desplegaría dos números más tarde. y no es fácil seguir los itinerarios. La “noticia” no ha hecho su irrupción abrumadora. grabadas con rigidez y sin interrogarse por los nexos entre ellas. las fieras al acecho. en relación al boletín comercial y al propósito genérico de hacer del periódico una epopeya de la ilustración. La hubo. no podía no haberla. presos a una matriz mezcladora. quinientos. pero apenas la entrevemos. [. Apenas un brillo distante desde la otra orilla. despojados de cualquier atisbo de intimidad. Gran mito de los mares que aparece en la costa montevideana. La Oda no imagina proclamarse un género antagónico y diferente al parte de guerra. al mando del capitán Griflin. Avisos mercantiles y noticias están separados.. No obstante. libro de actas. frentes de guerra o domicilios burgueses. La distinción entre publicidad y prosas estatales no se ha verificado. Una pequeña línea de una edición anterior del periódico. traídos en este caso por “la bella María Theresa”. de la muerte egregia de Nelson y las meditaciones sobre su sepulcro. La noticia cruza repentinamente al periódico que veía la guerra como un reflejo lejano. [. de nobleza petrarquiana. alguien que recibe una unción laica desde lo . alegatos de subido entusiasmo y crónicas que resquebrajan la superficie de los textos con abruptas reseñas o detalles que ponen en la ideología. de repente. de Liverpool. un tajo sucinto de realidades criminales.. ¿Qué hombre o héroe por lira estridente eliges celebrar. Pero son tablas fijas. Todavía los géneros periodísticos no se han despegado de su caótica unidad. El editorial de carácter moral ocupa sin porosidad todo el tejido de palabras. parece ostentar la cualidad de darle a The Southern Star una agitación perturbadora que pone una fisura dramática en páginas que entorpecen sólidamente cualquier pensamiento de que la guerra sea otra cosa que apartados gritos de victoria y sentimientos edificantes. también poetisa de temas indostánicos. Mito nutrido de las visiones más candorosas del romanticismo catastrófico… el mar amenazante. embozada en un relato de marinería pleno de melancolía. que The Southern Star también acoge. La Ilustración tiene una idea de público recipiendario. el relato de la muerte del capitán Griflin.] Sin duda han sido devorados por los Lobos marinos pues esas feroces vestias se juntaron con abundancia alrededor del lugar de aquella fatalidad. gustos y avatares cotidianos de esas sombras coloniales que transitan precarios empedrados. Son gaceta oficial. ¿Qué número de ejemplares surgía de las imprentas.

la noticia. desde su “no sabe” para tornarlo figura viva que suponga la apoyatura de la cual y por la cual se habla. capillas y tabernas. sino a través de grandes trazos cortantes y los concisos vituperios del patriota al necio enemigo derrotado. la idea. Enérgico. Escriben exclusivamente con su propia voz. en Chuquisaca. Hay que hacerlo existir desde un acto fáustico –pero ilustrado–. en 1837. con Castelli como representante de la Junta. de su instrucción emanada de la cúspide. Las acciones militares son las de la expedición militar que conduce González Balcarce en el Alto Perú. el redactor de elite tiene una ecuación sobre el conocimiento: él lo posee. y en ese acto egregio proponen un pueblo a partir del cual hablar y al mismo tiempo lo hacen nacer de su gesto virtuoso. La pluma que escribe. aunque también en el de las teorías fisiocráticas. Crean lectores. Capítulo 2. se halla en el nº 18 de La Moda de Alberdi. otra del 9 de diciembre. sino que lo recibe como donación de una elite educada que desprende de sí un esfuerzo dedicado a educar a los incultos o desposeídos. lo que le confiere un sabor iniciático a un hecho que la edición de la Gazeta pasa a recoger con algo de lo que la jerga de todo un siglo periodístico. Hay que fundarlo al pueblo mansamente. El pueblo sabe. en el artículo Boletín cómico: un papel popular. Falta poco tiempo para que Moreno emprenda su viaje hacia Londres. Quizás la máxima explicación de este fenómeno durante todo el siglo XIX. . Pero en los inicios del periodismo. se refiere a los primeros “trofeos tomados al enemigo”. Se trata del tema de “la primera vez” en que se supone que ocurre algo.alto. Ya lo consideraremos. y el pueblo es el vulgus. Pero en este momento solo hay periódicos que surgen del clima moral que la Ilustración quiso instituir. El Torito de los Muchachos se halla en el centro de esta experiencia en los años rosistas. Descubren la inmanencia del saber popular. los signos de su saber son otros. La letra. aunque titula con la fecha del día en que se escribe. que permite “arrancar un estandarte” que previamente había sido jurado por los soldados comandados por el marino Córdoba. posee un rasgo que nos es familiar y es propiamente periodístico. los redactores son detentadores agraciados del saber. como sí será en el romanticismo. es la de Mariano Moreno. exaltándose desde su pináculo elitista. no puede caber duda. un novicio que no origina conocimiento. Hubo y hay periódicos de la Ilustración. gran evento ideológico que realmente los ha fundado. Había el redactor de elite. él no las tiene. La de Suipacha. siempre supo. Nada hay de malo en ello y hay que volcarse a la tarea magna de derramar sobre él lo que no tiene. primera victoria efectiva de tropas patricias. Mucho después. la plebs desposeída. Castelli resume batallas no como un militar. desde la ausencia etérea en la que yace en sus ranchos. Los acontecimientos son conocidos y yacen en un tiempo que fue agitado y hoy recobramos dificultosamente entre la vaguedad o la palidez de los documentos. Dictaminan y se expresan de otro modo que los ilustrados no lograrán nunca comprender. La bandera realista que llega a Buenos Aires sería un primer trofeo. Como en el rápido trasiego de las conversaciones de actualidad se dice “tropa de elite” significando la densa puntualidad de una mayor especialidad en el daño o la operación. en tono satírico. con palabra que tiene sus resonancias religiosas. También lo veremos. Redactores de la Ilustración Varias notas en la Gazeta de Buenos Ayres de noviembre de 1810 dan cuenta de la batalla de Suipacha y de inmediato. la cosmovisión populista y sus publicaciones partirán de una dimensión distinta. La nota de la Gazeta. pero entre sus pares. sobretodo el periodismo revolucionario.

Es la “primera vez” de un hecho. escritas extrañamente en un género de primera persona de alguien que no firma. Allí habrá un acto. no puede despojarse de la reconocida estilística moreniana. deja lugar a los hechos. que mantiene el tono seguro de la mofa al opresor. que titula su nota con la mera notación de una fecha. solamente. En la Gazeta Ministerial. Una noticia se torna así lo que permite acariciar la lejanía de un público apenas mencionado en el fraseo del redactor oficial. siendo este el caso del pintor Carlos Enrique Pellegrini. La actualidad bélica allí no es hecho pleno. La bandera incautada se coloca en los balcones y frente a ellas festeja la multitud. gentes en movimiento. la época la que escribe? Al irse Moreno en su último viaje. Pero aquella es casi sin duda la primera crónica de una manifestación patriótica en la ciudad luego de los recientes acontecimientos de Mayo. que se llamó de la Victoria. Pero no se trata aquí del terreno histórico. Es que también aparecen los acontecimientos efectivos cuando la escritura densa. 7 de diciembre de 1810. pero en algunas se filtra el aroma conciso de la actualidad. candorosamente visto por el redactor arcaico o primigenio. He aquí una manifestación en Buenos Aires. abundan en tonos proclamativos. estatal y de cuño militar o diplomático. esperando a los miembros de la Asamblea. Misterio. De Moreno parece ser la escritura engalanada y nerviosa. que ha sido noticiada en ediciones anteriores. sigue una redacción que preserva la retórica inflamada. en la edición de febrero de 1813. Las notas de Moreno. ¿No es en realidad. No por eso deja de parecer una historia epifánica. en los interesantes partes de Castelli. Sino que la nota de recepción en Buenos Aires de los estandartes tomados al enemigo es la primera. rostros difuminados que festejan el acontecimiento bélico ocurrido en territorios tan distantes.llamó primicia. En el curso de la noticia se deslizan algunos hechos que se hallan como casuales cautivos en el interior del relato. que pasan a su encuentro y . el hilo interno de la crónica. o del pseudo-Moreno. de ligero sabor jacobino –o pseudojacobino. No obstante. la batalla. con su ornato estatal y sus incisivas volutas neoclásicas. y esta es acaso una de sus últimas notas. La reconstrucción escrita o visual tropieza con cierta imposibilidad escénica con la que debe lidiar el historiador. Las escenas son borrosas. que los brinda al azar: la hora en que el gobierno está en el Fuerte – a las 9 horas-. con el que se pintaba al despotismo español como parte de una herejía oscura que corroía el proyecto racional humano. acaso…?) llevan el trofeo frente al Cabildo y allí. el movimiento espectral de las personas reales. documentos. hay festejos en la Plaza. que nos permite imaginar a los espectros de la plaza. los giros de escritura nunca son iguales a la real trama ideológica de una conciencia–. sucesora de la Gazeta de Buenos Ayres. No podemos entrever más que borrosamente la Plaza aquella. Se lleva el trofeo desde el Fuerte al Cabildo. ¿cuáles son las consignas?. Cuando el estandarte español llega a la ciudad de Buenos Aires. cartas o las dudas sobre el régimen político. sino lejanía e infiltración. entonces. énfasis virtuosos y generalizaciones excelsas. pero la Gazeta es de aquellos diarios que permiten con incierto gesto concesivo que estemos siempre confundidos sobre las autorías. con su tajo medieval en forma de recova y las ilusorias figuras que han dibujado los grandes grabadores o pintores que la vieron tan alegre y mercantil como galante y desolada. los hombres de la Junta (¿quiénes?. y primitivamente Plaza de Armas. encono. rodeados de un “inmenso pueblo” (¿cuántos?. la nota no lo dice… ¿mal periodismo. agravio?). Hay hechos. por lo menos una crónica que hasta el momento la Gazeta no había intentado al margen de las publicaciones de órdenes. se lee la noticia de la instalación de la Asamblea de ese año. antes de desembocar décadas después en su nombre actual: Plaza de Mayo. del Cabildo o del Mercado. ¿hay jactancia. pueden lograr ser apenas intuidas. ¿de qué manera?) se escuchan “vivas y aclamaciones” (¿qué se grita?.

ciertos datos bajo la forma concreta de la hora. todo desborde ornamental que simbolice extrínsecamente el poder. contractual.salen a escuchar misa en la Catedral. figura central de la política argentina de los últimos treinta años. menos salida de una estampa áulica que de movimientos espaciales. la Argentina llora a un líder excepcional”. y su resultado mundanal fácil de discernir (la pompa) es la impensable desmesura de tal racionalismo. En la conciencia de millones de hombres y mujeres. En el entretejido de palabras. En la Gazeta hay bandos de guerra. tema que con tanta ingenuidad agrarista había trata el mismo Belgrano en su Correo de Comercio? Mirar es un acto superior de comprensión. para educar la mirada del vulgo en las virtudes de lo político como un ser general abstracto. la noticia tardará en volverse tolerable. acaso sea eso el corazón del iluminismo. murió ayer a las 13. cuantitativos y corporales efectivos. por la que el redactor observa “las aclamaciones inocentes de un pueblo virtuoso” durante la corta travesía de la comitiva. Pero el vulgus no desplaza de un día para otro su mirada ya implantada. prosas de importación. sagrada y al mismo tiempo. pues también lo había sido en las dos décadas anteriores. ingenuas citas de ocasión. luego se inaugurarán las sesiones. Importa más la virginidad republicana que lo que muchas décadas después sería la descripción del pueblo en reunión –”el sol caía a plomo sobre la Plaza de Mayo…”–. ¡Por eso las autoridades nuevas tenían que usar por un tiempo los viejos artefactos de galas del arrebol virreynal! La idea última de suprimir el honor. Es la forma sumaria del periodismo contemporáneo. que literalmente se ilusiona con la desnuda palabra política. Quizás el escueto mensaje en la tapa del diario montonero Noticias de los años 70. resoluciones oficiales. el nombre de ciertos edificios. la pieza es excepcional. Mirar es el hilo interno de la razón. Más allá de la lucha política que lo envolvió. voces en una sordina impuesta por la sucinta y austera mención. desde los tiempos de su fundación. Según la referida nota. Pero se trata allí de condenar. se refinan y logran atravesar la malla pomposa de informaciones palaciegas. apenas dando una vuelta de manzana. que es inconfundiblemente walsheano –una “bajada” en la moderna jerga periodistil– resume el apretado signo de una congoja junto al oprimido sentimiento de ser justos con un dilema evidente: “El General Perón. y será difícil luego. ¿Pero cómo se las educa. Tanto despojamiento en nombre de la virtud republicana puede tornarse una tiranía de la Razón que envidiarían los déspotas engalanados. Pictura ut poiesis medievalizantes.15 horas. más de un siglo después. qué es la educación. bibliotecas rápidas de donde se deslizan las menciones egregias de un modo de escribir donde el libro citado es una materia prima indispensable. Hay un indefinido gentío en la plaza. la circunstancia de lugar. El periodismo de la Gazeta de Buenos Ayres no es fácil de definir. pero allí está su esqueleto mudo. que ha surgido estrictamente de su modelo. con aspecto de haber sido leída apenas ayer: recién saqueada. como el de Jeremy Bentham en el cofre de vidrio desde el cual vigila las reuniones de los actuales consejos directivos de una universidad británica. en fin. Pero no faltan señales e indicios de lo que se mueve en las concreciones de lo real vivido. Como fuera. envuelta hoy en un difuso y casi incomprobable anecdotario. adornos y aderezos que son blasones inmóviles. en dos siglos de hojas periodísticas en el país. con sus focos e iluminuras. ocupando en general todo el número que corresponde. locus crucial de los acontecimientos de esa hora. no lleva de un lado para otro sus fuerzas inherentes de comprensión fijadas en símbolos. los famosos escritos sobre el fusilamiento de Liniers y el Decreto de supresión de Honores. Esta prosa periodística equivale a . contar alguna vez con un texto así. en las instalaciones del Consulado. piezas doctrinarias. Publica allí Moreno. en aras de la razón ilustrada. este sí con una justificación que se torna una de las máximas piezas teóricas de la revolución. nunca preparada de antemano.

en esa maraña de dictámenes. como al pasar. pero expresivo de los tiernos sentimientos…”. con su estilo despellejado. sabe ser buen partiquino de la gloria que marginalmente puede alcanzarlo. ¿Qué se dice. en cuanto a su vigencia en lo que define como “la conciencia de millones de hombres y mujeres”. Cotagaita. podía conservar más tibias que el centro de Occidente a las joyas del pensamiento poético de la Antigüedad. según el tiempo que pase hasta ser aminorado u olvidado. acto fenomenológico esencial. que deja al texto en estado esquelético y hablando también. Nombres lejanos. a veces con tonos de militancia enérgica que no son ligeros. crónicas de la ciudad. pero está la conciencia multitudinaria por un lado y un sentimiento intolerable que se trata por su envés. No es periodismo fáctico. Quienes componían las muchedumbres populares de aquel tiempo. que entre muchas otras cosas. que busca lo asombroso e irreductible de una realidad. La letra del himno. La batalla había ocurrido muy lejos. Había sido despedazada antes.una supresión de honores. en territorios que no pertenecen hoy a la actual configuración territorial del país. en tanto. Incluso porque antes. definiendo así uno de los momentos de autorreflexión más importantes del periodismo contemporáneo. a través de bardos de ocasión o inesperados escritores que. el himno venía prefigurándose en este periodismo gaceteril. guardándose la bandera en la sala principal del ayuntamiento”. La hora en que ocurren los sucesos. Apartando la maleza de enunciados urgentes escritos a veces en prosa abogadil. surgen acciones. asoman los hechos. aunque desde una cauta penumbra narrativa. El cronista de la Gazeta. “En todos los semblantes –dice el cronista que llamamos Moreno en la nota sobre la llegada de los trofeos de Suipacha a la Plaza de Mayo– se veía escrito un lenguaje mudo. iluminaciones. cuya insignia es una bandera “salpicada de calaveras”. para Walsh. arengas y advertencias. representaban el modo en que una periferia cultural como la de entonces. Una victoria militar lejana siempre atrae al pueblo. Tupiza. nombran esas batallas y lugares: Suipacha. Pero también está lejos en el tiempo. provenientes de lenguas indígenas. Con la Gazeta de Buenos Ayres. En el escrito de Moreno sigue una interesante reflexión sobre las banderas. el capitán de fragata José de Córdoba. los recoge en versos que hoy ya no se cantan pero que perduraron en la imaginación pública hasta varios años después de los hechos. medallas y condecoraciones. que también fue tomada aunque no llegó a Buenos Aires. Los comandaba un marino español. no se equivoca al prestar atención a las banderas. aunque apenas con un escorzo referido a la idea misma de noticia: es muy raro que en la historia del periodismo se califique el aura sentimental que irradia una noticia. Sobre estos temas gira en gran parte el pensamiento de esos repentinos magistrados. son síntomas iniciáticos de una investigación o de un dolor. El . sucesos que recobran su dramatismo implícito. para nosotros. esa muchedumbre que fue desde el Fuerte al Cabildo en procesión patriótica. sino que los hechos son oscuras gemas emergentes del manto de proclamas que los alberga. soldados o no. músicas y canciones patrióticas llenaron de alegría y contento toda la ciudad. poco después. Las tropas que resistían a Buenos Aires estaban formadas por batallones realistas en los que debía haber una sección de marinería. no hay un concepto de información de eventos dispersos a los que les faltaría la compañía del juicio interpretativo.15 horas. Y más adelante: “Por la noche. es siempre una discusión abierta. El periodista habla por él. Chuquisaca. unas aparentes descripciones y la magia oscura de las agujas del reloj con su dictamen: 13. y aquellos sumarísimos escritos de guerra están entre las incipientes expresiones de lo que será el aparato evocativo y honorífico del Estado. Estoicismo. Brillan como señuelos típicos y engañadores. Esto es: el intento de fijarlos en calendarios para tratar con austero pudor las tragedias. luego del acto inaudito de ser despojado de honores?… Que ese hecho “tardará en volverse tolerable”.

como ensayando proclamar lo que todas las épocas sienten como un vértigo extraño. condena al capitán de fragata Córdoba mucho más por decirse dispuesto a combatir a la Junta victoriosa que por haber peleado contra ella. costumbres. que es definir con un nombre preciso lo que se quería y en nombre de qué se actuaba. y ahora volvemos a la amistad”. “Se ofrece como soldado para atacar a los realistas de La Paz. que vive un tiempo de claros triunfos militares. pero sus nombres son simulados o postizos. el parte de guerra y las odas no serían tales si de los nombres comunes no se extrajese la magna conflagración. que lo ha derrotado. se refugia en la del periodista. Esos tiempos de la revolución son simbólicamente complejos. pues había que buscar arduos argumentos políticos en otros textos. Moreno cultiva el tema desde todos los extremos complementarios que puedan imaginarse. ¿puede ser el mismo que hace esta mofa tan airada como un poco grosera sobre un capitán vencido? Lo cierto es que el mencionado Córdoba escribe unas cartas que son incautadas por el ejército de Balcarce y Castelli. la de muchos de nuestros rivales. a lo que en esencia son las mismas máscaras. el duro emisario político de la Junta de Buenos Aires. en nombre del cual actuaba la Junta y también los generales del Alto Perú que la resistían. El periodismo poco es al margen de lo opresivo de este dilema. a los que antes estaba unido”. cuya fuerza es la elucidación. “Fernando VII” es el nombre que sobra. Y sin embargo. El marino Córdoba había dirigido una nota a Balcarce. Suprime honores en un texto –también publicado en la Gazeta– pero en otros los quiere entregar en exceso. que forjara heroísmos y odas glorificantes. y es regular que ocupase el centro la de Córdoba…”. fuimos enemigos. pues su dilucidación es deseable pero en algún momento se visualiza como imposible. idioma y Rey. el mismo escritor que consumirá tantos rodeos expresivos. otras formas de escritura. como veremos. distinguiríamos en ellas. se hallaba en una zona de penumbras y sustituido por una reflexión sobre trofeos. El principal problema político del acertijo revolucionario. No cabe duda que el capitán de fragata Córdoba representa una parte de este vastísimo drama. “Éramos amigos. el alma del historiador. Como de alguna manera ocurrió también en los descampados de Ezeiza el día del retorno –mucho después de estos acontecimientos del Alto Perú– de un exilado general. Es enemigo de banderas que no debe injuriar. pues puede decirse que la revolución es verdadera. la bandera realista será destinada a la sala del Cabildo donde estaba el retrato de Fernando VII. pues se homenajea a quien se ha derrotado y se derrota a quienes se les sustrae banderas que servirán de alabanza a los mismos derrotados. escribe Córdoba. banderas y honores. seguramente. otro periodismo que enfocase a déspotas y tiranos. En el relato de Moreno o del pseudoMoreno. . como la que merece el propio Balcarce. Entonces. poniéndose a su disposición. la lucha por interpretar en un sentido literal y otros que le fueran contrapuestos. no exigen rigor hermenéutico sino una opinión que solo descansa en el uso no problemático de los nombres que da una coyuntura. al explicar el fusilamiento de Liniers. No deja de aludir a la gratuidad de una guerra entre soldados de la misma religión. No podía extirparse y simultáneamente estaba demás.escrito de Moreno se cierra así con una ironía presuntuosa: “Es sensible que no nos hubiesen conservado y remitido la bandera de las calaveras. Este nudo de la revolución no era fácil de desatarse. mientras la vacía expresión “FernandoVII” queda inscripta en todas las banderas. Entonces. que sabe que los acontecimientos parciales y las astillas fugaces que se le brindan para difundir. Castelli. Solo hay un raro periodismo en una revolución que hacen escritores que apenas tocan al pasar este enigma fundamental que los partes de guerra encubren y las odas dejan apenas entrever. más que una máscara pero también menos que ella.

allí sirve a la posteridad una reflexión completa sobre el uso táctico de galardones. eminentemente. Fijarse en la grave razón de las distancias geográficas lleva a preguntarse: ¿qué hacer con Filipinas. Sus justificaciones son extrañas volutas. Cobra especial interés el texto moreniano sobre el fusilamiento de Liniers y sus compañeros. Son tiempos cuya sabiduría está esparcida en lecturas que no parecen más que pellizcos de raciocinios apenas insinuados. solo se referían al ordenamiento del culto de Delfos. El articulista no parece entonces ver otra salida que una mínima fraternidad entre las provincias que están imbricadas en el proceso de emancipación. Son reveladores de un desgarramiento humano en las conciencias políticas. y por tanto. En sus reflexiones del 6 de diciembre de 1810. así como rebajar su importancia en virtud de las atormentadas acciones que luego se desarrollarían por el mismo asunto. Podríamos quizás llamar periodismo a ese sentimiento de incerteza sobre autores. que como todo horizonte que traza un presente quebradizo. El articulista cita a Jefferson. que la lucha parecería ser “entre vasallos de un mismo Monarca”? No obstante. teorías y formas de pensamiento inacabadas. adelantándose muchos años con esta condena al Congreso que luego citará Bolívar admitiendo la suave y entusiasta comparación entre el istmo de Paraná y el de Corinto. Y si las toma victorioso. editorialista de la Gazeta. el caso del capitán Córdoba reviste gran interés. a saber: se trata.aunque las llama “banderas del despotismo”. leemos un raro artículo del cual vacilaríamos hoy en decir quien lo ha escrito. se somete fácil a la burla de los próximos capítulos duros e inesperados de toda historia. El escrito está publicado en la Gazeta en Octubre de 1810. prosigue el ignoto escritor. Lo compara también a los cantones suizos con una “dieta general” que respetaba que cada cantón eventualmente se atuviese a formas democráticas. a fin de unirse solo en términos del ejercicio de lo sagrado. se tiene el mismo sentimiento de provisoriedad reflexiva y frágil autoría que alberga el lector futuro de estos textos. Si realmente escribió el Plan de operaciones. ¿No se lee en una de las cartas que Castelli manda a Buenos Aires. Se trataría de las imposibilidades geográficas que harían inútil al federalismo sin que eso suponga volver al Rey. comentando la cuestión del capitán Córdoba. a medidas revolucionarias de envergadura que están en status nascendi. Este raro artículo. publicados en la Gazeta. sentimientos no diferentes que tendría el espectro que los ha escrito. de la cuestión del federalismo o cuestión anfictiónica. las pone al pie del monarca que los quiere ver vencidos. La Gazeta de Buenos Ayres tiene su revulsivo interés porque es un órgano de prensa que debe convertir en legítimas. o quién “conciliaría nuestros movimientos si no tenemos con México más relaciones que con Rusia y Tartaria”? Los congresos anfictiónicos de la Antigüedad. y que al mismo evite la disensión interior. quien había trazado un idílico panorama de las formas de resolución de conflictos entre las tribus indígenas de Norte de América. escrito en primera persona (¿por quién?) condena el espíritu anfictiónico. Pero la calavera de un enemigo era un hecho tan drástico como la manifestación en la Plaza en esa jornada de triunfo. No se equivoca el cronista al percibir un “lenguaje mudo” en el gentío patriótico. que motivarán luego guerras civiles y estruendosos fracasos políticos? Al leerlos. distintivos y sellos de gloria que entrega un Estado que no cree demasiado en ellos. dando ejemplos provocativos de una imposibilidad. por sus documentos de rendición. ¿Quién escribió estos extraños párrafos. debe pugnar por hacer más sólida su propia legitimidad que surge siempre en estado de querella. con una mezcla de federalismo y patriarcalismo. o bien aristocráticas. las más llamativas que se hayan escrito en la . que no pueden resolverse fácilmente con el epíteto de acomodaticio o traidor. Era una revolución y a al mismo tiempo tenía que luchar por una manera de decirlo.

Un texto –todo texto. Explicar unas muertes siempre implica un obstáculo en un escrito. a la que lleva a su núcleo interno de tragedia. diríase. Esta tarea. Hay periodismo.se imposibilita de decir lo que posee más allá de lo que atina a colocar como obstáculo suyo. insalvable. Y la mejor forma de culparlos es definir que ellos mismos están humillados y sumergidos en su propia culpa. Explica entonces el fusilamiento de Liniers y los demás “conspiradores de Córdoba” en un escrito que posee increíbles arabescos. La argucia fundamental de un escrito así encarado –cuya raíz compone la tragedia de cómo escribir una decisión de índole tan terminante–. cuando ese ocultamiento se hace posible. en ese pavoroso punto. de tornar justificable la muerte del enemigo dando una autoconciencia compungida de su crimen. dejando ver apenas alguna pobre brizna de lo aterrador de una historia. Moreno escribe bajo la tensión por excelencia de un periódico revolucionario: dar por necesario un ajusticiamiento. Lo explicable está en el texto y un texto puede tropezar con lo que lo hace más interesante: percibir obstáculos en su propia explicación. que a él solo pertenece. Se percibe que la pluma de Moreno hace aquí su acostumbrado trabajo con todos los matices de la ínfula escritural de esos tiempos tempestuosos. que posee la facultad de decir lo necesario a través de un escritor identificable o anónimo–. afirma. Si el periodismo se inicia allí. Tan radicalizado como lo parece. Tal cosa. Pero el párrafo tiene muy amplios alcances. “El castigo será entre nosotros un consiguiente necesario al delito y el carácter sagrado del delincuente no hará más que aumentar lo expectable del escarmiento”. que fue dispensado a último momento de la pena capital. Cierto es que esta expresión alude a que entre ellos hay un sacerdote. volvemos a decir. debe ocultar las razones y formas de ese inicio. En el manifiesto de la Junta hasta se insinúa que tal vez sean los propios fusilados los que hubieran debido colaborar para “volver el tiempo atrás”. ese colectivo que es la “historia sin más”. Pero la idea de sacralidad de la víctima tiene alas más largas. Es lo insoluble de la historia. pero no es fácil decirlo en la prensa. Aun hoy nos sorprenden los vuelcos y retorcimientos del texto. En él late un ultimísimo rango respecto a la condición humana. es la de abandonar definitivamente la idea de que algo pueda ser explicado por razones superiores a las que son inherentes a lo que es dado revelar en un escrito. es ocurrencia no debería gustarle a nadie. Pero el sujeto que escribe –nos referimos al sujeto de la escritura. El mejor modo de justificar la violencia propia es adjudicársela a los otros. Trémulo. ¿Lo sabe el periodista? Claro que no se puede decir que el escrito –un Manifiesto– firmado por los miembros de la Junta no contenga un ramillete explícito de razones. lo que demuestra que un tenue barroco judicial no ha desaparecida de la prosa ilustrada. debe volver sobre los ajusticiados la culpa y a un tiempo sumirlos en una extraña sacralidad. . Asombroso momento: se afirma que no se hubiera querido hacer lo que efectivamente se hizo. incluso si siempre está iniciándose allí. Pieza durísima con la pepita de oro de una condolencia íntima. Había un sacerdote. de aquellos que debieron tomar la difícil determinación de fusilar a un héroe del período histórico inmediatamente anterior.historia del periodismo nacional. el texto moreniano es una reflexión inusitada sobre una orden militar que antes había incluido advertencias efectivas para evitar un comportamiento “sordo a la voz de la razón”. quizás nunca abandonado. escalofriante y sutilmente cristiano. deja de ser revolucionaria. No podía fundarse el periodismo revolucionario con un texto así de doliente. Los tiempos antiguos han dicho tales cosas en los remotos orígenes del derecho. no por sofística. Constituye uno de los recursos últimos del periodismo. Pero es difícil tarea. Es que se dice que hay una sacralidad de los reos.

y porque no el grito de los ajusticiados. Se escucha en el escrito la salva del fusilamiento y al mismo tiempo las vacilaciones de los que tomaron la decisión. no suele contener un anuncio del justiciero. Pero aquí el tema es el propio suplicio de quien ordena el sacrificio. Y en nombre de ellos decir lo que debían elegir: “por el antiguo goce de empleos distinguidos. que atestigua una razón jacobinista drásticamente virtuosa pero condolida en su intimidad por los sacrificios que hace. que los conspiradores no hubieran querido hacer lo que hicieron. los mismos condenados. La pieza que leemos en la Gazeta es una sentencia –a la vez proclama–. Pero el texto adquiere un súbito sujeto colectivo que dice “hemos decretado el sacrificio de estas víctimas a la salud de tantos millares de inocentes”. Todo esto se publica en un periódico. Ellos declararon “insurgente y revolucionaria a la Junta y se hizo un crimen declararse por su causa”. la que debe ser en efecto conjurada. se hace para conferirles otro carácter y hablar por ellos. la de lamentar cometer un hecho de sangre que sin embargo es casto. es como si la orden de fuego. o por una larga serie de grandes beneficios debían preferir la pérdida de su propia existencia. afirmando que no hubieran querido hacer lo que hicieron. Ese fusilamiento fundaba lo mismo que se deseaba desmentir.La dificultad mayor. una actividad que se esperase de la intención habitual del periodismo? Ni era fácil demostrarlo. Como si también ellos la hubieran escrito. en el tiempo inmediatamente anterior. La decisión de fusilar se esfuma del orden político gubernamental. En estos términos absolutamente paradojales es que se podía reconocer que se trataba de personas que habían prestado. Sacrifica sacrificándose. dice el artículo de Moreno. Todo lo cual le da un rango estatal. la podrían haber dado. El manifiesto revolucionario casi obtiene su radiante circularidad en afirmar –sin osar decirlo literalmente– que ellos mismos debían escribir su propia orden de fusilamiento. ¿Pero el fusilamiento no demostraba todo lo que el escrito deseaba argumentar sobre ella? Culpaban a la Junta. es la de producir una violencia determinada y despojarse de la deuda que ella nos deja. se había convertido en la máxima autoridad del Río de la Plata. Y esto –que no podía ser dicho– se lo afirmaba en la encaracolada disposición del bando revolucionario. Solo una razón suficiente –esto es. podría ser una orden firmada por los conspiradores en su propio castigo. ¿Qué periodismo es éste? ¿Qué piensa el que lo ha redactado? La forma vulgar de la imputación al enemigo. Nunca se dirá que lo más difícil de escribir no sea la inocencia del victimario: no nos ha sido posible. Nada excepcional. solo que la frase ha salido . importantes servicios. una Patria– puede escribir estos párrafos. que quisiéramos haber aliviado”. ¿Pero pueden ser estas justificaciones de arduas hechos históricos. ni deja de ser este núcleo vigoroso del periodismo jacobino –momentáneo. como si ellos hubieran implorado por ser los autores del manifiesto que justificaba su condena. es el resguardo profundo de las culturas escritas. “Nada alcanzó a suspender el golpe. como si ellos fueran la Junta que los condenaba. o declarar sagrada a la víctima necesaria. una confesión del poder público que al mismo tiempo asegura la legitimidad del acto pues su forma última. sin quiebra ni desazón: los conspiradores “formaron un sistema decidido a dar por tierra la obra que debían respetar”. Pero infundida del argumento jurídico por excelencia. y deseado. donde interviene vigorosamente alguien al que se llama fundador del periodismo argentino. Uno era un héroe reconocido. y por su actuación ostensible. Afectar lo sagrado. al horrendo proyecto de ser agentes de las calamidades y ruinas de estos pueblos”. para luego sustentar una tesis de escarmiento por el terror. “conservar la existencia” de los conspiradores. es cierto–. la Junta debe fusilarlos. Llamar a los ciudadanos para fijarse quienes eran los réprobos.

Dice el bando de la Junta: “Para desacreditar a la Junta se le llenó de imprecaciones. hecha de madera balsa. y exponen su desencanto luego de decir que se hizo lo que no se quería hacer o lo que las mismas víctimas hubieran deseado. o por una larga serie de grandes beneficios debían preferir la pérdida de su propia existencia. aunque viene de algunos años antes.] Juraron odio eterno a nuestra memoria.de una decisión militar que envió órdenes a los fusiles revolucionarios. cuando se presentan con la destreza suficiente. prevén un capítulo posterior de felicidad pública luego del terror. En ese mundo sin necios. y los confesionarios. El Correo de Comercio de Belgrano. por ejemplo. aunque quiera ponerse vestiduras de sensatez. al horrendo proyecto de ser agentes de las calamidades y ruinas de estos pueblos”. impone un sentido de la educación y del intercambio comercial libre como un canto pacífico a la riqueza de las naciones. No quisieran decir lo que han dicho. o por el antiguo goce de empleos distinguidos. se hizo un crimen de Estado declararse por su causa. Pero habiendo pasajes que no quieren ser escritos. Había fusiles porque había texto. periódico de informaciones económicas cuya salida.. pues lo sigue a todos lados un tipo de argumentación forense. La circunstancia de este periódico. pues todo pensamiento contrario al dictamen de fuerza oficial se torna delito. Pensar en correr el telón. consiguen hacer escuchar los rasguidos trémulos de la pluma revolucionaria. El historiador interesado en la curva de precios de la época. y siempre tenemos derecho a pensar que lo mejor es que los males se acaben. locos o . la edición del Correo sigue tratando los precios de mercaderías y las llegadas de buques a Buenos Aires. “Correr el telón” es una frase ya preparada. el otro. porque nadie puede declarar porque sí terminada una época. Poco después de sucedidos los hechos del 25 de Mayo de 1810. el impertérrito precio del kilo de yerba el mismo día decisivo en que se debaten las atribuciones del Virrey en el Cabildo. [. pero de un sentido y tono totalmente diferente al de Moreno. Pero el redactor de la Ilustración está seguro de los que hace. que eran la tautología inevitable del texto. juridizando la política. es muy otra que la de la Gazeta moreniana. sin embargo. a la manera de un Pierre Vilar. que incluso esa frase ya pertenece a la tradición escéptica. se le imputó el ignominioso carácter de insurgente y revolucionaria. ¡Ciudadanos! ¡Antes de entrar a la graduación de tan graves crímenes. coincide con los episodios de la Revolución de Mayo? En el Correo hay varios artículos titulado Educación. un halo de racionalidad lumínica asiste a los hechos violentos. Es que los textos hablan a su pesar. se interesó contra ella la religión misma.. Entre esas dos estaciones se moverá luego la acción del periodismo. hombres extranjeros a nuestro país. queriendo el prelado forzar a los ministros a que profanasen los púlpitos. “Corramos el telón”. fijaos en la calidad de los sujetos que los cometieron! No eran éstos. los fusilados no pudieron respetar el halo sagrado de la revolución y la revolución no pudo respetar la sacralidad de ellos. sin pensar en su destino de batalla y autor de partes de guerra. vuela ante nosotros levemente y la usamos cuando queremos: sobre todo con decidida impotencia. y lograron poner terror a los habitantes. substrajeron las provincias a nuestra dependencia. poniéndolos en armas bajo la obediencia del virrey de Lima y a la dirección de sus gobernadores. Son dos visiones del redactor de la Ilustración: uno escribe sobre un discreto sentimiento de culpa en torno a un fusilamiento ejemplar. acusar a los demás de estar viviendo en el pasado. que se halla entre los precursores del periodismo argentino. Todos ellos o por las leyes de nacimiento. ¿Qué es mejor. puede encontrar allí. y lograron conmover los pueblos del Perú. El halo jurídico del texto hace pensar también en la tenue sombra que acompaña a todo redactor de periódicos. Los tiempos del escrito. y sospechar continuamente que es imposible el cese de cualquier cosa.

esa suerte de fábrica que apunta a hacer objetos seriales con ingenuos escritos. los comunicados militares. informes y crónicas. Verbo investido de algo beatífico. que debe ser inscripto en su solemne sostén periodístico. no había periodistas ni redactores ni “redacción”. Lo fatídico es también lo racional. ¿Qué se lee en cambio en otro viejo periódico de la época revolucionaria. políticos exaltados contra el despotismo. Es la voz ungida entonces por la cualidad de la representación. No sólo eso. los decretos fulminantes. Todo el periódico se llama El Redactor. que le da sanción verdadera. su inherente maldición. cuando Sarmiento acusara a Rosas de “robar el don de lengua”. pero le otorga tal transparencia natural que el redactor ilustrado imagina que él hace su tarea de crear víctimas contrarrevolucionarias. o materia. La ilusión de la política es que lo conversado. del derecho del otro. bárbaros o carentes de distinción embarcados en la tarea de presentarse como cultos. En las brumas de sus orígenes. y hasta un tableaux de Turner. es que lo ocurrido en las discusiones debe quedar fijado en la letra. los periódicos contemporáneos reconocen varios estilos de redacción. pero toda la idea del periódico –concebido como un Diario de Sesiones–. víctimas y victimarios son seres racionales dotados de libertad de decisión. queda ausente de los inicios del periodismo. El drama ocurre entre hombres “cultos” y la lengua por la que corre la justificación de un fusilamiento –dirigida a un lector que debe juzgar. Bernardo Monteagudo es su principal redactor. “con un periodista al lado”. El periodismo de la Ilustración delinea las primeras insinuaciones del derecho a ser otro. No hay aquí descalificados. En el remoto mundo de las noticias. Muchos años después. con cierta periodicidad. Ya calculamos que una de esas vías es la escritura del parte de guerra. secretarías de asuntos internos o externos. que en suma tensión debe confiar sus introspecciones severas al Redactor revolucionario. pendolistas al servicio de la ocasión. son la cara invertida de la misma Ilustración. pues lo que está es el Estado. a un lector que es el tribunal de la historia– es el primer texto de la nación argentina que tropieza con el tema de la sanción armada de un crimen político. por así decirlo. las órdenes de fusilamiento. porque ellas también lo piden. canónicos inquisidores. Solo tardíamente aparecen las empresas comerciales periodísticas basadas en el precio de los avisos. su sacrificio necesario. Pero es el Estado Periodista. durante los años 1813 y 1814. queda fijado. y debe encontrar un argumento para que “el sacrificio de las víctimas” sirva a la razón mayor de la “salud de tantos millares de inocentes”. también concordar con ella. Motivo para ejercer el montaje de los textos. los libros de actas. solo podría ser la facultad del vencido o del conspirador de aceptar él mismo dar la orden fusilamiento que lo comprende. aparecerían problemas que en este texto del fusilamiento son inexistentes. de todas maneras tropieza evocativamente con el lenguaje industrial. La noción de que todo evento público o privado nace. por medio de una acción de redacción. Quizás un cuadro de Brueghel o Jeronimus Bosch. lo que emana de la voz de los representantes.posesos. pero también las minutas de asamblea. Si la justicia es algo. llamado El Redactor de la Asamblea? Ha salido. existencia colectiva en actos públicos de lectura. El representante por Mendoza. en su momento podían ocupar con sus imágenes la crónica de una fiesta. Se publican allí las notas de las deliberaciones que tiene en Buenos Aires la que se llamó Asamblea del año XIII. lo que no podría subyugarse a otra cosa. acción que comienza en el siglo XVIII y mantienen la misma división de trabajo con lo que luego se llamará artículo. Es lo que le toca de “cientificismo” a la profesión periodística. El Estado bajo alguna de sus formas: ejércitos. el relato de una pesadilla o el arte de refinar sentimientos en la contemplación de un . La objetivación irreductible de un periódico. y con lo que más luego se llamará producto.

núcleo anticipado del periodismo con su explícito o sofocado instinto para ejercer la realidad un llamado. el réclame. bromea con la idea de que siempre hay un periodista en el interior de cada evento. hasta mucho tiempo después. Se precisaba saber. Es la forma del llamado primerizo. consejos científicos. Hacen al encanto del periódico la idea de la lectura como acto civil y compartido. mientras se iba fusionando con materias humilladas. Una aceptación de deidades que en el amasarse lento de las civilizaciones. aun uno que implique la inversión irreverente de lo real: “Yo caí. en principio tan sólo insinuadas: economía y moral. porque su saber de sí había sido contemplado por una excepción. No es posible desdeñar la idea de aviso. Caí. fui derribado por el golpe de la orilla de la vereda. Los avisos están siempre. ¿Es exterior o interior a la trama del mundo ese personaje que vino a llamarse periodista. También el concepto de “mundo” surge aquí. de salvación de enfermedades y penas por la falta de dinero. que venía de la conciencia y del ambiente social. y luego. no obstante. Junto con el principio individuationis. los relataba y de alguna manera los fundaba? La gran corriente de ideas que captó pero a regañadientes este sistema de intermediaciones fue la Ilustración. una centella rara. Lo precisaban porque habían descubierto un sentimiento inusual. pues mi cabeza salió a recibir el golpe yéndose al suelo. publicidad. un capitán o un primer ministro se precisaba. de publicidad: advertising. Ese llamado es la necesidad de infundirse de algo desconocido para hacerlo propio. la idea de que el corazón de la experiencia periodística es su financiamiento a través de advices. que permite asociar las estructuras geométricas atribuidas sin más a todo pensamiento. vida cotidiana. –¡Estaba yo! –Y yo. cierta disociación de los hechos que permite el periódico con sus secciones. Era necesario producir el traslado de algo necesario de avisarse o noticiarse. no necesitaba ya serlo. con formas de consumo. pero reclaman su derecho a diseminar destellos. fue en ese momento que me encontré en el suelo. la fe en la razón. a lo que pueda subsistir de sentimiento cósmico. ¿Había existido alguna vez una “noticia” que no tuviera en su trama interior la figura del periodista. o redactor de periódicos? Una vieja pieza muy conocida de Macedonio Fernández. Ninguna persona había. no cuidadosamente alfabetizada sino sometida a cierto batiburrillo. se reconocía al individuo –que se fundaba quizás con ello– que precisaba saber las ocurrencias del mundo. El primero que dijo “venid a mí” no sabía que también pronunciaba frases sobre un reconocido acto social. hacia un horizonte numeroso y anónimo de personas que precisaban enterarse. Un intermediario laico que no fuera un pastor. no se equipararon. el testigo que veía los hechos. reclamo. Todo a modo de una enciclopedia más rápida. son periódicos de la vida cotidiana y de la posibilidad de pensar el paisaje como un brote esencial del estado de ánimo. palabra en la cual late una indiferenciación entre noticia y aviso. y en este caso no debe haber demorado. juzgar con “criterio propio” y “en mayoría de edad”. deportes. A su manera visual. sin embargo. De ambos lados. El Iluminismo y el iluminado no son lo mismo.paisaje. luego convertido en armazones fijas que la era informática está nuevamente disolviendo. –Y yo –dicen los reporteros”. El “sapere aude” es también una consigna indirectamente alusiva a los periódicos. Alguien tenía que decirlo desde el interior de los hechos. Y ambos surgen del moderno periodismo. el acceso a la iluminación. tragedias públicas. No hay Ilustración sin periódicos y viceversa. aunque en sus portadas aun se leen sentencias ciceronianas –como las del Redactor de la .

despreocupación por los nombres propios. Es organizar bibliotecas. bajo el título Educación dirá Moreno que son lamentables las guerras pero hay que hacerlas. y una manera de contrapesarlas es organizar algo más que un consuelo. Pero en el periódico denominado El Redactor de la . pensamientos en el destinatario de la lectura. de argumentación entre leguleya y moral. pero antes ha escrito Rossó. cuyos redactores nada son sin el concurso de los clásicos taquígrafos. La Revolución de Mayo. a modo de una enciclopedia más rápida. advierte entre tantos otros episodios del combate de ideas. en su interesante estudio de las filosofías en los periódicos de Mayo. hay que constituirlas. periódico de Belgrano. Luego de hacer las leyes. Llama educación no al tranquilo propagarse de las ideas.Asamblea de 1813–. Moreno es quien aquí escribe. como figura en la portada de la traducción de El contrato social cuya publicación auspicia. porque pierde la ingenuidad de los géneros. La disociación de los hechos que admite el periódico con sus secciones tan solo insinuadas. hacen al encanto del periódico de cualquier época. del cultivo agrario y moral. O sea. le ocurre ser bastante parasitario del modelo de deliberaciones que le son características. inexactitud que introduce una pócima de irrealidad y clandestinidad en los nombres? Si hay en las protoformas del periodismo vacilaciones de escritura que pretende a un egregio momento en que se escribe sin rigurosos sostenes ortográficos y hay un deliberado golpe de timón en la pronunciación de los nombres extranjeros. En uno de sus largos artículos en la Gazeta es Rousseau. Al revés. una idea tan antigua como el telégrafo. La Gazeta cambia todo esto. pieza única de las publicaciones políticas argentinas salidas de sus órganos periodísticos. Es posible juzgar que la idea de Ilustración gobierna la razón de ser de los periódicos. nada es nada sin ellas. como querrá demostrarlo Sarmiento en sus famosas polémicas sobre la reforma del lenguaje americano? ¿Hay facilitación. Por eso. sobre todo los que ingresas en las áreas historizadas de la revolución. consejos científicos. una tremenda justificación del fusilamiento de Liniers. Permite asociar ciertas estructuras geométricas atribuidas al pensamiento. al admitirse como masilla presta a la alfabetización. pero la idea de vulgus proviene justamente del efecto material de una divulgación. el dictamen de sus togados. sus lenguajes económicos fisiocráticos. Así son los actuales diarios de sesiones. escribe lo que ya vimos. en los tramos largos de sus primeras apariciones. también al sentimiento cósmico. pero aun contrario a las guerras. mucho más si sus diferentes áreas aun no han sido estabilizadas por la gerencia de operaciones o el manual de redacción. para percibir que las nociones de cambio de situación provenían de un acto de asunción del individuo de una condición letrada. Silvana Carozzi. se puede agregar que también el periodismo es una acción que ocurre en medio de las guerras. No hay ilustración sin periódicos y viceversa. una decisiva rareza en la forma en que Moreno escribe el nombre de Rousseau. sus periódicos. imperantibus vestris constituir. Pueden revisarse los varios artículos titulados Educación en el El Correo de Comercio. ¿Era el peso ya insinuado de que en el periodismo hay lectores que aun no pueden definirse por una comprensión más que fonética de los nombres que van más allá del idioma en que se lee? ¿Hay un mero descuido tipográfico. sus batallas. es un capítulo interior de la Ilustración. separándose economía y moral. in posterum haec lex. en un momento en que la oralidad es también un factor decisivo en el idioma. cuando un medio de prensa se sabe vinculado a la necesidad de dar conocimiento de los actos de una Asamblea. no cuidadosamente alfabetizada sino a cierta clasificación ilusoria. que ya es una ciencia. en los espacios públicos del mundo. La idea de la lectura como acto civil y compartido es paralela a la fe en la razón. y como sujeto de la ciencia misma. No obstante. que es otro alfabeto. el de las riquezas.

mientras los hechos vivientes que le son contemporáneos se transforman en vagas memorias. un país comenzaba a tener marcha patriótica y escudo. las vicisitudes económicas devenidas del fin de los monopolios. el propio estatuto de la Asamblea (soberana. pues escribir “de su propia cosecha” estaba justificado. entre la Asamblea. por si hubiese necesidad de un pretexto. Pero por alguna grieta se filtra la realidad de una guerra. carrasperas y derivaciones. de modo que toda Asamblea de esa índole es algo así como una discusión sobre sí misma). resoluciones y leyes. en la ocasión de darse sus reglamentos. pero es más necesario hacer la historia de cómo la crónica toma ciertos hechos sobre los que puede poner caprichosamente mayor o menor resonancia. aunque ahora cobra un aspecto más urgente: la cuestión del martirologio y las necesarias honras con que debe ser atendido. que tiene la batalla de Salta como trasfondo. guaraní. que inauguran cultos laicos que hasta hoy perduran. se introduce un elemento que no había estado ausente en las publicaciones revolucionarias anteriores. que le exigen a la Asamblea –esos hombres que ahora son grises sombras de nuestra memoria– tanto la anulación de las consignaciones obligatorias del exterior hacia comerciantes americanos como una reflexión sobre la minería. Comenzaba a ser “redactado”. Es su derecho. En suma. sabatina. el rechazo de los diputados Orientales se funda en una cuestión así. Con estos pensamientos ilustrados. lo que le da a la Asamblea un aire épico y de respiración más sosegada en las sesiones. nos devuelve el clima de la ya mentada Ilustración. Pero deja escapar resoluciones que remedan lejanas revoluciones antinobiliarias. y por otro lado. que con sólo agregarle hoy muy pocos condimentos más. Repasando sus páginas. como toda Asamblea trata de sí misma.Asamblea. pero en la cual es posible . de pensar sus contornos y alcances. comprobamos una vez más que la historia es más imprevisible que las escrituras y doctrinas que buscan cautivarla. donde los asuntos reglamentarios son siempre arduos y esconden inevitablemente decisiones de fondo. aymará y quechua–. indudablemente. fundador de blasones republicanos e iconografías de gloria. llegando a su pico. el montajista. no la mera mimesis taquigráfica. La Asamblea. pero también la ilusión a los tranquilos minerales que pueden ser extraídos de la tierra para fundar la prosperidad económica de las desvaídas provincias. De ahí el tono heráldico. es una publicación periódica. se da ella misma su propia entidad. Es su goce último por la “ausencia de taquígrafos” que el grabador sustituye con la ilusión de que la decisión del periodista puede diluirse o limitarse al máximo. En cambio. y no sólo con las resoluciones de tipo honorífico. en “la falta de hábiles tachygraphos”. No es así. la minería y la guerra. hay algo más desafiante. Ésta es la dimensión en la que El Redactor se luce. El Redactor de la Asamblea del Año XIII. en donde se discute. Es posible hacer la crónica de ciertos hechos visibles de la historia tal como aparecen en diversos testimonios o publicaciones. de la resolución de la abolición de todas las formas de trabajo servil y esclavo. Hay un estilo de glosa y convocatoria que solo puede emanar de la pluma de Monteagudo. en El Redactor de la Asamblea cunde el dramatismo de los mártires de las batallas. que reproduce dictámenes. en la publicación en cuatro idiomas –castellano. como es obvio. cada vez que parece apegarse más a la reproducción de lo que enuncia una voz con sus detritus. con su reluciente escudo nacional. más se convierte en el decisionista en una época sin decisiones. El periodista. escrito en su mayor parte por Monteagudo. arrojando una larga onda de dramatismo en las futuras relaciones entre las ex regiones del Virreynato. el vehiculizador. Estos quedan para el lector postrero como palabras marmóreas. Como es Monteagudo el que mayormente ocupa esa función glosadora.

Cada una de ellas se debía a la totalidad aun en construcción. que sesionaba en las inmediaciones de la Plaza de Mayo. no es. quizás. Las banderas obtenidas como trofeo por el que ya era no el ilustre economista sino el improvisado general Belgrano en Salta. Se avizora en ellas “las últimas banderas del cadhalso”. venid a ver los trofeos de nuestras armas. aquí están. de los sistemas serviles de producción. los ecos de fondo que se filtran entre las paredes: la marcha de la guerra lejana y las dificultades del comercio en épocas agitadas. las normas de los asambleístas serían respaldadas por los soldados que actuaban en remotas batallas. en el Consulado. Ciudades y Batallas resonaban con sus cánticos necesarios y dramáticos. La única exitosa en ese momento en el Alto Perú. pero convincente. a las que libra. “con la decorosa sencillez que distingue a los pueblos libres”. El todo se daría armoniosamente. cumple en su hora con ahuyentar los fantasmas de la Inquisición. aunque conviene en dejarlo asordinado cuando corresponde. lejanas tierras que eran el contrapunto bélico de esa Asamblea. La historia de cómo los hechos pierden su virginidad innombrable para ser nombrados y poder abandonar en ese factum una parte innombrada de lo que realmente son. hacia el futuro. que había fundado Belgrano. El tratamiento de la cuestión de la esclavitud es moderado. Así quedaba establecido por el prosista mayor de El Redactor. está tan segura –en la prosa versátil de Monteagudo– que sobre los cadalsos de la tiranía se levantaría el nuevo gesto de romper las viejas cadenas. desfilan por la ciudad. el hecho de que las batallas son fundadoras y que el periódico –y las asambleas en que se reúnen lo elegidos por los pueblos–. llamada también inocente o decorosa . en este caso un libro de actas entremezclado con escritos por momentos audaces. “¡Habitantes de las Provincias Unidas! Si caso dudáis de vuestro destino. no son meramente su resultado sino una lámina opaca que por momento tapona o quedamente deja escuchar el grito de los mártires. El desfile popular.inferir a través de lo que dice o de lo que deja flotar en sus omisiones. de los dictadores del Perú que se extinguen entre la indignación de quienes son invitados –los nuevos ciudadanos– a visitar los sepulcros de esos opresores. Ya lo dijimos. Es del cuño de Monteagudo una pieza inflamada en “desagravio de los miserables indios que han sufrido destierro en su propia patria”. yo los he visto”. pero intercambiaban señales de rápida concreción y familiaridad. Asamblea. Sus balbuceos sobre asuntos de representación política son capaces de contemplar los derechos de las poblaciones indígenas. lo que podría especialmente verse en esa fusión entre soldado y ciudadano. bajo otros significados. Por eso la Asamblea. de aires inconfundiblemente jacobinos. Los trofeos cumplen el hipnótico oficio de producir una visión colectiva del futuro liberado. los “conatos del orden y la libertad”. es el único hecho de drástica facticidad. podían confundirse con días de felicidad. El periodista y el alma del político suele coincidir muchas veces con ver el alza y el ocaso de un ciclo en períodos muy estrechos de tiempo. y ellos serían uno de los nombres necesarios para crear una nación de héroes ciudadanos. La Asamblea de 1813 tiene una fuerte propensión a fundar una heráldica nacional y su recordable lucimiento se refiere a decretar el cese de aquellos blasones que afirmaban antiguos privilegios. Aires con los que se festeja la batalla de Salta. Los días de batalla no hacían otra cosa que confirmar que las medidas tomadas. que nunca olvida. la construcción del nuevo ordenamiento de libertades ciudadanas. aun en su superficial fugacidad. puede ser el ejemplo de cómo hay una historia del periodismo aún por hacerse. Un periódico. Más allá de la prosa libertaria y épica –filosóficamente osada– una constitución alrededor de una ley definitiva era tan necesaria para retemplar los juramentos de 1810 como para reponer ahora.

Esta arenga testimonial del Redactor de la Asamblea. Sin embargo –de repente–. el trasfondo dramático de la guerra lo entorpece con sus “sordos ruidos”. Esta será la semilla originaria de las modernas redacciones de diarios. ubicarla en ciertos rangos no declarados de importancia y usar las tipografías como silenciosos comentarios de un significante. llama la atención en El Redactor un largo artículo sobre la minería. por ejemplo. En cuanto a esta batalla fundamental. en la edición del sábado 1º de mayo de . Se creería ver aquí el anuncio de que hay un proto-periodismo. si es para usar esta noción aun no corriente en el periodismo – incluso ésta última palabra no existe–. ancestral. sino de la vida misma. La Gazeta ministerial muestra que el periodismo del momento goza de un sistema. para descorrer apenas el cortinado que deja ver las otras escenas distantes. aumentada en su tamaño como signo evidente de la importancia del hecho. si bien observada con discplicente atención por las hojas gubernamentales. de las que sin embargo surgen los cantos ya concluyentes de felicidad. que entraña hondo simbolismo: antes de que cada representante concurra Buenos Aires. los de paz. Esta costumbre. “excepto cuando se trate de exportarlos a los países enemigos”? El tratamiento de la materia económica en El Redactor pugna por surgir entre medio de ordenamientos jurídicos y tamboriles de guerra. y resguardar. En su edición del 4 de marzo de 1812. nada desdeñable. Por el momento es una ecuación. No obstante. se aleja tanto del tono jurisprudencial que en gran parte la embarga. ¿Acaso no era tiempo de dedicarse tan solo a los asuntos del orden económico. Es el parte de guerra del general Belgrano. que ya intuye que hay un modo de ubicar una nota espacialmente. la noción de que el periodismo es una superficie concreta y acotada que subyace a la rebeldía natural con que los hechos fluyen y refluyen en una amorfa realidad. impidiendo que se realce su tratamiento como la materia principal de los tiempos muy pronto advenideros. Está tan asegurada la creencia en esos acontecimientos y en el feliz término del proceso de completamiento de la representación política. el triunfo de Salta trae otras gratas realidades a la Asamblea. Así lo dice el periodista Monteagudo. De todos modos. Allí se dice. y que sin duda no obedece a la pluma de Monteagudo. aunque precario. para inscribir los hechos en cuadros previsibles de jerarquías y relevancias. de horror y sangre. medida en lo que más de un siglo después comenzó a llamarse “centimetraje”. es el que ve en primera persona. que entonces es un militar de actuación iniciante y secundaria. entretejerla a través de cierta relación específica con las demás. la libre exportación de granos y harinas libres de todo derecho. con tipografía excepcional. bajo el título ostensible –que no tenían un cuidado en los tipos gráficos como los que ya existían en los inventados por Didot o Boldoni– pero dejan leer un gesto de evaluación traducido al propio volumen de las letras: VICTORIA DEL EJÉRCITO DE LA PATRIA SOBRE EL DE TRISTÁN. que parece una pieza salida de otro orden temporal. no solo de ella. nunca ha cambiado en la tecnología reverencial de la política. cuales son las de elegir ahora los representantes de esas zonas altoperuanas liberadas de la “confederación despótica”. opaca crudamente la que empeña en San Lorenzo un San Martín. dando asimismo la facultad de sumar un diputado más a las comunidades indígenas de cada una de las regiones. y acaso no ha cambiado lo que decimos. debe serle presentada la lista de mártires –los muertos en la batalla de Salta– que permitieron tan óptimo desenlace. la batalla de Salta está mencionada en la “primera plana”. que el tribuno redactor indica una medida de índole reverencial. entre el juicio histórico sobre un hecho contemporáneo y la importancia redaccional que debe dársele.que la prensa oficial revolucionaria se detiene a contemplar como motivo de mención por parte de sus redactores.

nuestros propios textos de actualidad. numismáticas. el libro de actas de la Asamblea. movimiento que se difunde. quedarían por ser explotadas en el futuro. El azogue. el grupo morenista se había entusiasmado con la salida de El Grito del Sud. hasta el momento. cuya interpretación ni es fácil y a menos de dos años de la muerte de su inspirador. concluyendo en una perspectiva para la actividad minera sumamente optimista. Se reclaman nuevas inversiones y conocimientos científicos. una actualidad es un continuo de actualidades. Las minas de Huancavélica. la publicación de una artículo sobre las bibliotecas públicas bien estudiado por Alejandro Parada. ya recibe el efecto de las grietas que definen la acción del tiempo sobre todos los edificios conceptúales e ideológicos. cuando en verdad ella es “infinita”. insertos con esperanza candorosa pero no sin sólidas razones en su ilusorio presente. entre las publicaciones de este semanario. uno de los más extensos e informados que salen en El Redactor. Y agrega: “los capitales que salieron de las entrañas de nuestras cordilleras desaparecieron del Perú para ir a circular en Europa. y solo los minerales que han quedado en sus vetas tienen esa fuerza magnética capaz de hacerlos repasar el océano”. con sus dimensiones sociales. por “la falta de hábiles tachygraphos”. El balance que se hace en este completo artículo. El Redactor. Interesa. una pieza de origen oficial. El artículo en cuestión permite seguir el itinerario del concepto de “biblioteca pública”. Se busca la gloria y en un acto fuerte de ambición. se obtiene el azogue.1813. que surgía de las ostensibles y ya obvias imprentas de los Niños Expósitos. Como saber togado. en vista de la facilidad del comercio que se preveía con Asia. tal como lo propone Parada. y silenciosos con las derrotas de Vicalpugio y Ayohuma. es la de nuestro propio sentido de las asambleas. que justifica sus atrevidas glosas. deja escuchar lejanos sonidos por debajo de los insinuantes retazos de escritura. Elige también ser cauteloso con las acciones por las que se recupera Montevideo. necesario para las aleaciones. todo lo lejos o cerca que se desee. pues se trata de la historia misma que adquieren los actos colectivos de lectura en el Río de la Plata. que contaba en su haber la publicación de la Gazeta de Buenos Ayres. Mártir o libre. Indica que para lograrla son necesarios “grandes capitales. además de maquinarias. de Monteagudo y el El Grito del Sud donde se prologa y discute la herencia moreniana. acontecimientos ante los cuales simplemente calla. pasa revista a la realidad de la explotación minera en Alemania. Todos los textos escritos. como sabemos. . que hay que ocuparse más audazmente de la explotación minera. donde en efecto hay cierto griterío interno. tomados al pasar cuando se trata de la escaramuza de San Lorenzo. siguiendo el rastro de las sucesivas bibliotecas existentes en Buenos Aires desde la Colonia. simbólicas. enfáticos con la batalla de Salta. de manera escasa y temerosa del agotamiento de su materia. Un poco antes de estas vicisitudes de El Redactor –palabra con la que le periodismo se nombra a sí mismo–. por haber sido realizada ésta. una protección cierta e ilimitada que proporcione a los emprendedores ganancias capaces de estimularlos a correr los riesgos que traen estos trabajos”. pero en sus grietas se filtran los retumbos de una guerra. no solo podría provenir de Europa. Un periódico siempre de actualidad y una actualidad siempre pide ancestros y proyecciones. por eso todo diario parece escrito en el futuro. Todas las escrituras son banderas que ondulan en provisorias fluctuaciones. sin cuya radiografía – término que aun no existía– es difícil calcular el peso que las letras tienen en los actos de los agentes públicos. China o Japón. Batallas y explotación minera. si es que cambiamos una o más circunstancias y nombres. en Perú. y si hay infinitud –o lo que es lo mismo. inconclusión–. Las redacciones son siempre inacabadas. Sonidos de batallas en los altos retazos del Territorio. Aquellos argumentos que no distan mucho de los que ahora se escuchan. está la trabajosa fundación de una ley. dejan entrever rumbos que nos son familiares. son las dimensiones que sostienen a la distancia.

que las bibliotecas se coloquen como terminales de consulta de autómatas centrales cuya lógica productiva abstracta. que se manifiesta en los debates actuales sobre la empresa Papel Prensa. es más fascinante el tono sacrificial del artículo moreniano Educación. En cuanto a la opción ilustrada respecto a la morigeración del “orgullo intelectual” –uno de los temas de Aguirre y Tejeda– al momento de tratarse este mismo problema. hay una inclinación organizativa y social en el supuesto jacobinismo argentino. padece de la fuerte integración del tema de las redescubiertas retóricas de combate en el mal llamado periodismo objetivo. Citando nuevamente el libro de Silvana Carozzi ya mencionado. no se pierde de vista un juicio moral e intelectual sobre las propias bibliotecas. Esto es. fábricas de papel y sus tecnologías de conservación. a veces de menor importancia que un cibercafé o un locutorio. hay que admitir que el de Aguirre y Tejeda. del que Parada cuida de afirmar. la biblioteca se integra con imprentas. cuando deben hacerse cargo de lo que consideraríamos los términos productivos de la esfera societal. titulado Idea liberal de la Biblioteca de esta Capital. debe considerarse también la evidencia inversa de este hecho. que recobra en sí misma un rasgo autoproductivo y de “circulación” de cultura. tal como era posible presentarlo en ese tiempo en el Río de la Plata. sin desconsiderar el arduo debate contemporáneo sobre el control de la producción del papel. quizás innecesariamente. mostraría el programa completo de la Ilustración. el “surtimiento de algunas imprentas” o “perfeccionar el papel y preservarlo de la corrupción”. Además. en la medida que el pensamiento del contrato social alberga demasiadas insinuaciones . a las que se ve entre el amor al saber. al que debe servir. El roussonismo de Moreno es puesto en juego con diversas intervenciones de articulistas anónimos. Podemos columbrar que este tema que ni se osaría en aquellos tiempos de llamar “desarrollista”. subordina y anexa los sitios que eran antes “bibliocéntricos”. Sin embargo. dice–. Hoy. En cambio.pasando eminentemente por el artículo Educación de La Gazeta hasta el artículo publicado en 1812 en el El Grito del Sud órgano de la Sociedad Patriótica y Literaria que por facilidad o desidia titularíamos post-jacobina. En una verdadera economía de escala. una biblioteca como concepto –una “cosmovisión bibliotecaria”. del mismo modo que el debate actualmente vigente sobre el periodismo y la comunicación. el proyecto de crear una serie fabril con epicentro en la Biblioteca –a la que también se la ve con el adicionamiento político de ser “americanista” – proyecta un largo brazo sobre la actualidad y los debates asociados a la automación de las bibliotecas y su conversión en centros de documentación. perdida esa significación. Si bien a primera vista esta situación parece reponer a las bibliotecas en un papel central de las redes productivas. se produce inevitablemente el espectáculo que fisura y exige la tensión de diversos astillamientos en un cuerpo ideológico originario. que es “atribuido” a Moreno. que bien se combina con las reflexiones en torno a la autosustentación y pureza de los sentimientos revolucionarios. Parada señala estos párrafos sugerentes y extrae de ellos el núcleo más fuerte de su tesis. y la vanidad de los afanes científicos que pueden hacerla cargar con ilusos excesos. con la cuestión del ejercicio empresarial sobre la fabricación y el precio del papel. con fuertes vetas de tradicionalismo. podemos decir que al aparecer una idea de productividad material. que también asocia la Biblioteca a un hecho situado al nivel de la trascendencia total de la revolución. El articulista es verdaderamente novedoso al incluir como parte de las políticas y preocupaciones bibliotecarias. Es decir. se tornan las bibliotecas recintos culturalmente subalternos. la instalación de “fábricas de papel”. Su autoría pertenece al Juan Luis de Aguirre y Tejeda y es un escrito que sin duda no tiene la envergadura y el dramatismo literario de Educación.

no de otra manera los dos momentos esenciales de este periódico “para el hogar” son sus odas belgranianas al general –su amigo– que había muerto el año anterior. un nombre habitual de otras publicaciones de época en América del Sur. libres de determinar lo que el pueblo quiere bajo el sobreentendido de no saber él lo que quiere. y. del cuerno del pie de caballo). si exceptuamos el artículo sobre las fábricas de papel adosadas a bibliotecas. y no perdura durante más que cinco números. en el año XIII. D. culinarios. más que estudioso. Tratábanse también las formas de fecundación en el reino vegetal. Las acusaciones de Rousseau a las ciencias y las filosofías ajenas al vivir común autocelebratorio. Ya lo vimos aparecer en el artículo sobre la minería que se lee en El Redactor de la Asamblea. como rápidos viajeros que suprimimos la tentación de pararnos ante toda cosa que se tenga en el camino. se resquebrajan. La “máscara del jacobinos” para señalar el lugar exacto donde se prepara una reacción conservadora. Allí leeremos dos trabajos de Juan Crisóstomo Lafinur. recomendado para matar insectos de las plantas. o de albergar una hipótesis educativa que si privarse de exorcizar tiranos y festejar el martirologio patriótico. nos situamos frente a un periodicucho que salía en el año 1821 en Buenos Aires. ese el momento en que aparece nuevamente el azogue. termina resolviéndose en una importantísima polémica acontecida en El Grito del Sud. En cierta forma. Y la cuestión de la emancipación del país desprendiendo un laborioso sentido de nación independiente respecto a las tramas políticas. deberíamos decir aquí que se trata de seguir la ruta del azogue.adversas a la ilustración. resta en el idioma portugués el nombre de açougue que se le da a las carnicerías y gallineros. Mientras. pero este elemento químico es muy popular. fáciles sonetos. Valentín Gómez. Se trata de El Curioso. que es el nombre antiguo del mercurio. No es posible saberlo con exactitud. en las exequias del General D. periódico científico-literario-económico. que por lo que vimos en el caso de la bibliotecas públicas – entonces entidades de un rango que hoy fácilmente asimilaríamos al de las grandes empresas comunicacionales–. la mensura del arco terrestre y la cura de las llagas en la garganta. Polémica propia de la filosofía pedagógica. enemigo de la Revolución Francesa. se resolverían en una integración de escapa con la autoproducción de materia prima para las publicaciones propias. Lafinur había dado un curso filosófico de 1819 . Manuel Belgrano. encubra realmente el conservadurismo de las elites educadoras. como si hubiese otra máscara. más amena pero por momento muy grave. de maíz. y sirve para usos domésticos además de producir aleaciones en la minería. los temas anteriores. en relación a lo que puede o no el pueblo comprender. Su nombre completo: El Curioso. Ahora. jurídicas y lingüísticas que ponen la porosidad del reino de España en todos los flancos por los que quiere decidirse el escape hacia la independización. en la estela de una problemática cuestión. era un extraño diario que contenía artículos médicos. análisis de los distintos tipos de gases (de papas. que ya estaba en los considerandos del decreto de Supresión de Honores. que nos interesa por retomar de otra manera. y si la Ilustración ha de tener un tinte roussoniano de un pueblo que nace ya en el entendimiento de sí. parecidas a las que hoy provoca el cianuro. cosméticos. Canto fúnebre a la muerte del General Belgrano y A la oración fúnebre que en la Iglesia Catedral de esta ciudad fue pronunciada por su prebendado Dr. ¿Era un diario dedicado al arte honorífico frente a sepulcros célebres? No. durante todo el año de 1812. salido en El Grito del Sud. También significando el acto de comerciar en plazas y ferias. Pero en El Curioso están los primeros atisbos del trato de la vida cotidiana en el periodismo del Río de la Plata. pero Lafinur era su redactor principal. Monteagudo comienza a leer a Burke. El periódico El Curioso consistía en ediciones de seis pequeñas páginas. En este caso.

basado en las consignas de los “idéologues”, cuyas intervenciones no estaban totalmente exentas de algún módico peligro. No es fácil imaginar hoy las circunstancias en que se desarrollaba el pensamiento filosófico en una estrecha ciudad en las fronteras de Occidente. El “sensualismo” de Condillac, de Destutt de Tracy había sido introducido por personajes del todo interesantes, como el sacerdote Fernández de Agüero, y parece probable que Lafinur hubiera obtenido sus primeras nociones filosóficas –como lo sugiere Alejandro Korn– en el propio ejército de Belgrano, donde tiene como maestro a un “extraño aventurero, el titulado General Daxon Larcoisse”, que estaba incorporado al Ejército del Norte como encargado de la Academia Militar. Este ejército, por otra parte llegará a contar con una imprenta ambulante, género periodísticomilitar que desemboca en los graves incidentes que provoca Sarmiento con su publicación del Boletín de la campaña de Urquiza, como luego veremos. En el Colegio Unión del Sur, que había sido el San Carlos y luego sería el Nacional Buenos Aires, Lafinur expone la doctrina sensualista, y en un momento de su exposición es interrumpido por las mismas autoridades, que califican de “materialistas” las doctrinas del joven filósofo. Podemos imaginar perfectamente estas escenas en cualquier momento de la historia de la Universidad de Buenos Aires, cambiando algunos nombres y circunstancias. El periódico El Americano, de octubre de 1819, Cosme Argerich comenta la “desagradable escena”, pero intenta mediar entre las “luces” y la “doctrina sagrada”. Lafinur responde en el mismo periódico. Su razonamiento es curioso y sus ejemplos no dejan de provocar perplejidad: “ciertos olores hacen huir a algunas personas de un sitio y atraen a otras; esto no es porque la afección de la pituitaria sea diferente, sino porque el alma une diversos sentimientos a una impresión idéntica”. Alejandro Korn expone con acierto que otra de las direcciones filosóficas de la época estaba representada por Francisco Ramos Mejía, que funda un misticismo profético en los campos del sur de la Provincia de Buenos Aires –en Kaquelhuincul– catequizando a un grupo de indígenas. Actuando como “gran heresiarca”, Ramos Mejía logra impresionar al mismo Padre Castañeda, con lo que parecería ser un “panteísmo oriental”. Castañeda será el fundador efectivo del periodismo satírico gauchi-político confesional y burlesco. Por ese tiempo había sido enviado como proscripto a ese mismo lugar, Kakel-Huincul, que también era un fuerte de la remota frontera sur. En la opinión de Saldías esta mención al panteísmo atiende estrictamente al pensamiento del fundador de la saga de los Ramos Mejía, con lo que no coincide Korn. Al parecer, en Ramos Mejía había una visión de la revolución política junto a una revolución religiosa de carácter puritano, sin ritos, sin Roma, sin Iglesia y de carácter ético, sin mediación entre Jesucristo y el creyente. Pero todo al servicio del Orden, lo que era un aspecto del culto evangélico de Ramos Mejía que no le disgustaba a Castañeda, que escribirá con un delicioso tremendismo y gran ironía teológica, el próximo capítulo del periodismo argentino. Sin duda, hay ciertas semejanzas de estos profetismos, con el milenarismo de Antonio Conselheiro y otros hechos de ese carácter ocurridos durante todo el siglo XIX e incluso el siglo XX, mientras se fundaban estados y ejércitos nacionales bajo filosofías del contrato social, de las modernizaciones mercantilistas o del desarrollo económico basado en la división de trabajo internacional. Francisco Ramos Mejía es el abuelo de José María Ramos Mejía, que no deja de tener en sus exposiciones filosóficas y neuropatológicas algún dejo de estos milenarismos, pasados ahora por el cribo de una literatura positivista y esoterista que mal escondía ciertos mesianismos, como se ve en Las multitudes argentinas festejando al Profeta de Oberá, llamado “Resplandor del Sol”, primer resistente –dice– contra el ejército de Garay, mencionando la manera extrasensorial en que las multitutdes buscan

puntos de encuentro, con actos perceptivos ocultos que pertenecen a las intuiciones mágicas de los pueblos. Como afirma Alejandro Korn en su Influencias filosóficas en la evolución nacional, viejo libro de los años 30 del siglo XX, Destutt De Tracy o Cabanis recibían en estas tierras ocasionales admoniciones, y sus portaestandartes vernáculos, como Lafinur, que muere muy joven en una cabalgata, no estaban a cubierto de riesgos por el hecho de mencionarlos. Mucho no se conoce de Lafinur –como mucho no se conoce nunca del vaporoso pasado– pues su breve actuación cuenta con aquellos cursos de 1819, y antes con su decisión de integrarse al Ejército de Belgrano, que de algún modo era una empresa sustancialmente pedagógica, fisiocrática, melancólicamente militar. En el canto fúnebre a Belgrano de Lafinur que publica El Curioso hay lengua lúgubre, rica en toques siniestros y adornada de efigies de un neoclasicismo que involuntariamente, por su motivo fúnebre, se embebe de dolor gótico. Es parte de lo inaprensible de la muerte tomando motivos profundos para representarla de todas las poéticas conocidas. Podemos preguntarnos donde obtuvo Lafinur esa lengua, esa noción de muerte. La muerte parte llevándose una vida querida pero deja un recado trágico como intercambio. Se deja a sí misma, como tarjeta puesta en una urna, y se constituye en el propio nombre de la muerte, ella misma, que queda entre los vivos a cambio de lo que ella al desdoblarse pavorosamente ha retirado del mundo. El modelo eximio de este canje se presenta, como innovación radical en la poesía argentina, con Elena Bellamuerte, de Macedonio Fernández, escrito un siglo después que el de Lafinur. Es conocido el tema de la urna como misterio insondable del acto del recibir. ¿Qué se recibe? Si la urna es un objeto sagrado, se convierte en un receptáculo genérico de todo lo perecible para hacerlo inspiración de ese canje esencial. Recibe la muerte como don y devuelve el gesto de atesorar una memoria desfalleciente, que desespera por perdurar. En La urna, de Banchs, el movimiento enjuto y candoroso describe el sentimiento mortuorio también como una permuta cuya simpleza no la exime de un ligero y burlón juego metafísico: “Cubre tu forma de ánfora un sudario / lleva en la mano el arlequín de paja / del deseo difunto y desencaja / de ti misma el impulso pasionario”. En Keats, la urna es una “fría pastoral enigmática” –tomando ciertas palabras de la arriesgada traducción que hace Julio Cortázar–, cuyo carácter supremo renueva la eternidad de un amor imposible, apenas en el decorado cruel de antiguas vasijas. En Browne, su Urn burial obliga a pensar quién es el propietario de los vestigios de todo lo que siendo enterrado, y de lo que pueda alguna vez exhumarse a fin de proponer una melancólica interpretación. ¿Y nuestro Lafinur con su Belgrano y su diarito El Curioso? Se reitera la mención a la tumba más que a la urna. Es en el Canto fúnebre del primer número de El Curioso, lo que tendrá ligeras variaciones, como veremos, en la segunda elegía, en el número 4 del mismo periódico. Es lo que corresponde en una oración fúnebre. “La tumba triste / por una ley precisa / es el último carro de los héroes / sea: y ¡qué resta, muerte, al triunfo impío / si el valor es difunto / que resta ya sino cambiar al punto / en sepulcro la tierra, divorciando / el tiempo y a la vida para siempre”. Este canto fúnebre está firmado con las iniciales L C J, inversión de las iniciales del nombre de Juan Crisóstomo Lafinur. Por una rara cualidad de esta poética alegórica, el préstamo aciago (el canje de vida por muerte) recubre aquí toda la tierra al convertirla en sepulcro. El dolor corre el riesgo de hacerse menos creíble con este movimiento tan absoluto, al convertir en materia sepulcral todo lo existente, lo que contrasta con la modestia del obvio impulso de asociar la tumba como “el último carro de los héroes”. Bolívar hubiera protestado ante este tipo de composiciones tomadas de ya fijadas metáforas del guerrero antiguo,

con sabor indeclinable a citas memorizadas que vulneran la Ilíada, como ciertamente lo hace cuando lee estas maneras en el Canto a Junín que el poeta Olmedo le dedica. Pide Bolívar menos carros griegos y más sentimientos relacionados con la realidad de una guerra moderna. Pero Lafinur, sin poseer la madurez de Olmedo, no deja de sostener en la elegía el buen manejo del arquetipo que el ecuatoriano demuestra en la epopeya. Estamos ante un dosificado uso de los elementos del “estado del arte poético” tal como en una olvidada ciudad del mundo podía practicarse en ese momento, entre una melancolía helénica y sufridos latinazgos. El adagio que preside las ediciones de El Curioso está tomado de Horacio ¡otra vez The Southern Star! Omne tulit punctum qui miscuit utile dulci,/ lectorem delectando pariterque monendo, lo que da: Todos los votos se los lleva el que mezcla lo útil a lo agradable, deleitando al lector al mismo tiempo que le instruye. Recordemos la Gazeta de Buenos Ayres, de Moreno, con su Tácito. Tiempos de rara felicidad, son aquellos en los cuales se puede sentir lo que se desea y es lícito decirlo (Rara temporum felicitas ubi sentire quae velis et quae sentias dicere licet). El redactor de la Gazeta recurre a Tácito, con una cita que había atravesado las clases de retórica y latín de todas las universidades medievales y modernas hasta llegar a Chuquisaca, pero sigue bastante tiempo más agitando mentes libertarias. El propio Marx la invoca en 1842, pero cerrando con este mismo aforismo que para la Argentina fue inaugural, un artículo que escribe sobre la censura en Prusia. Por su parte, Lafinur recurre a las Odas de Horacio –¿resulta familiar esa ocurrencia? –, como si ya no fuera necesario postular esos “raros tiempos”, entrando así a una lectura de deleite ingenuo- la mezcla de lo útil a lo agradable. Quizás El Curioso hace un pequeño gesto hacia lo que el siglo siguiente llamará divulgación, o sea, la creación de otro lenguaje propio de los periodistas como recobertura del lenguaje real. Y hace un pequeño guiño hacia lo que luego será La Moda, de Alberdi, José María Gutiérrez, Vicente Fidel López y Corvalán. Pero en este caso, los demás son sombras, la palabra de Alberdi, a sus 27 años de edad, es impregnadora, dominante. Aquellas mezclas, que caracterizan al fin a todo el periodismo contemporáneo, suponen una conclusión de los tiempos épicos a través de una sentencia que también es recurrente en las clases de latín de las que hoy tan astutamente nos privamos, aunque no haya sido el caso de los jóvenes Moreno y Lafinur. Aunque… era latín escolástico, pareciéndonos, hoy, no obstante, un latín vivo y efectivo. Lo que es una ilusión provocada por su ausencia en los discursos públicos actuales. De todas maneras, la lectura de deleite de Lafinur termina definiendo un periódico “científico-literario” a través de odas fúnebres, que son el complemento inverso de una épica en la que resuena el mismo espíritu con el que Moreno redacta sus bandos y comunicados. Pero repentinamente un artículo sobre la influencia del clima en “los desórdenes de la economía animal” está firmado con el pseudónimo de Cayo Horacio. Travesura del horaciano Lafinur. Pero una originalidad comete Lafinur, o al menos así nos parece. Espera otros tres números de El Curioso para escribir un canto adicional, pero esta vez recurre a una ardua maniobra, pues se trata de una elegía que vuelve a tomar el tema de la muerte de Belgrano, aunque ahora con un saludo entristecido a otra oración fúnebre, la que diera el presbítero Valentín Gómez en la Catedral. Es una oración sobre otra oración. Lo fúnebre sobreimpreso a lo fúnebre. Tiene un gran comienzo, casi echeverriano: “Era la hora: el coro majestuoso / dio a la endecha una tregua; y el silencio / antiguo amigo de la tumba triste / sucedía a la harmonía amarga y dulce: / la urna solitaria presidía / la escena que canta hoy la musa mía”. Lo juzgamos, efectivamente, un inicio original pues

está presente lo que llamaríamos la escena perdida. La urna cineraria en el centro de las atenciones de los que asistentes a la Catedral. [¿Pero estaba la urna realmente? Valentín Gómez no la menciona en su discurso fúnebre.] Lafinur deja, quizás hábilmente, que la apología de Belgrano se confunda con la oración del sacerdote. No sabemos si se elogia a la muerte o a las propias palabras elevadas que hablan sacerdotalmente sobre el muerto. Evidentemente está el sacerdote en el púlpito diciendo lo suyo, y algo del muerto sobrevuela hasta allí, provocando dolor en el recinto, convertido ahora en la mismísima urna donde quedan las restos como reliquia a cambio de las virtudes del héroe que después de revolotear sobre la nave se escapan. “Aquí a la Patria en su desdicha hundida / mostraste, señalando la urna avara / y ¿quién no fue el primero en apresurarse / para tenderle el brazo? [...] El patriotismo / dixo a la fama: un héroe se ha acabado / y en su pérdida mil han asomado”. El tema de la muerte que desencarna al muerto pero queda como garantía terrenal para su inmortalidad, recurrente objeto de la fijeza conmemorativa de todos los tiempos, se torna ahora un recurso vivo que perpetúa la escena: alguien señala la urna, es el orador fúnebre pero puede ser también el propio general muerto, que en un golpe de fuerza mayor, se señala a sí mismo fallecido y resucitado. Estos temas, parece mentira, se hallan en el origen del periodismo argentino, por lo menos en la voluntad de sacar diarios, darlos a la luz. Lirismo en el límite mismo del paganismo con el cristianismo que la poesía oficial catedralicia –y recordemos que estamos en el ámbito de lo que en ese siglo de la política nacional se conoció como unitarismo–, puede permitirse al final de la endecha: se dirige por fin a la multitud de la que forman parte el poeta y el orador sacro de la escena de las mismas exequias que el poeta ha pincelado. “Héroes de nuestro suelo / que habéis volado de la gloria al templo / a la tierra dexando / sangre, gloria, virtud, fama y exemplo / ved vuestro general: corred el velo / nosotros con develo / visitaremos la urna para darle / tributo eterno de amargura y llanto”. Hay urna de Belgrano. Estamos en 1821. No hay San Martín, Sarmiento o Rosas. La Argentina no es la conocemos, es la que intentamos discernir de las borrajas del pasado a través de caprichosas intuiciones. Y está este diarito, El Curioso, que más bien parece una descripción real de lo que diferencia la mera curiosidad literaria, de todo aquello que se precisaría para conocer realmente lo abrumador y pesaroso de una historia. Hay periodismo en ambos casos. Velo y desvelo. El tema de la urna, con esas y otras ingenuidades, habrá de reiterarse. No obstante ¿que había dicho el prelado Valentín Gómez, ya que el tema de Lafinur, el tema de la urna, no lo ha tocado? Su pieza fúnebre leída fue publicada de inmediato por la Imprenta de los Expósitos. El título es: Elogio fúnebre del benemérito ciudadano D. Manuel Belgrano. La hechura de la elegía de Gómez es mediocre. Lafinur es quién la convierte en materia valiosa, pero en realidad no se basa en ella. El sacerdote está interesado en defender una concepción de guerra justa. Belgrano “fue un hombre fuerte que empleó su valor en una guerra del agrado del Señor”. Habría pues que volver con más atención a los pliegos olvidados de la relación del ejército patriota con el clero que asume la independencia. Pasado un año de la muerte de Belgrano, Valentín Gómez percibe la época anterior como abominable y predica que pueda ser “sepultada en los abismos del olvido”. Pero la muerte de Belgrano es descripta sin lirismo ni ingenio: es solo “un momento fatal” en que “fue borrado del libro de los vivientes”. La reflexión que le provoca a Valentín Gómez ese faltante del libro de los vivos, es de orden personal y gira en torno a sus deseos más mundanos en el momento en que se entera de esa muerte: “¡Oh!... ¡si al menos hubiera podido yo en aquel momento satisfacerles y consolarme con la idea de que haría yo mismo su elogio fúnebre, y preconizaría con mis propios

esto es. sino de balance de la propia figura belgraniana. en las fístulas de . tendré al menos las de satisfacer los deberes de mi gratitud. como Stendhal le atribuía a los jesuitas. En los silencios de un texto.. no solo de conmemoración de los héroes. No teme que se ponga en acción sobre estos párrafos el castigo a la arrogancia. y si como orador no llego a merecer vuestros aplausos. en un plano difuso y secundario. es la de un hombre que estará drásticamente tendenciado en el unitarismo. esta oratoria canónica ofrece muchas fórmulas de interés sobre la historia del discurso público eclesiástico. sino que la apologética de Belgrano aparece ante nuestros ojos como la fundación de un estilo. la tentación de la vida cotidiana siempre se hace presente. disimulada por una convencional humildad. El tesorero de la Catedral confiesa en primer lugar su deseo de protagonizar esa gran jornada oratoria. Altanería del orador sacro. como tercera persona arbitralmente imprescindible entre difusos aconteceres y anónimos lectores. La oración del cura catedralicio. una batalla o un funeral. el discurso periodístico nacional. dejando el tema belgraniano. desconocedores de la raíz última de lo que hacen. que atravesó infinidad de generaciones argentinas. en la recién fundada Universidad de Buenos Aires. Pensar por el reverso. el motivo real de su arenga.] Si no tengo la gloria de desempeñarme en este importante asunto. son interesantes. tesorero de esa institución. pues. y dando un énfasis teológico a los estudios universitarios. Las pocas referencias al ambiente en que la homilía despliega. El orador romano. De todas maneras. y no teme fracasar al menos ante sí mismo. un naufragio. Un eterno presente ya pasado. Entonces. hay vidas enterradas. bajo la sombra egregia de Lúculo. de la que fue rector. o en lo que sus pliegues inesperados ocultan. Habría que preguntarse si esa función la hereda el periodismo de las décadas posteriores y se afirma en el siglo que vendrá. la “cosmovisión de los periodistas”. La vida cotidiana suele parecer lo contrario a la tragedia.. Pero hay filtraciones en las paredes del discurso de un presente que nos parece etéreo e inalcanzable. ¿Lo sabe el periodismo? Pero el orador sacro hace presente la forma viva de su propia arrogancia. Supuestamente todos concuerdan en creer que saben lo que hacen sin necesidad de pensar estableciendo una distancia reflexiva con cada hábito. por los cuales se colaban las sombras vivas que sigilosamente lo acompañan y resquebrajan lo escrito con la fuerza de un terremoto. que tiene sus ruinas aún activas en nuestra propia actualidad. yo me aplaudiré a mí mismo como ciudadano de haber honrado cuanto me ha sido posible el defensor de nuestra tierra”. lo vigila y él se compara favorablemente con esas observancias célebres. No solo aparece la circunstancia de lugar –la Catedral recibe la concurrencia de muchos militares–.labios sus virtudes! Pero eso habría sido lisonjearme prematuramente de una satisfacción que no sabía que me estaba preparada [. lo veremos en torno a los que definen el aciago final de la vida de Dorrego. que sin duda es paralelo a lo que se está tenuemente esbozando. No obstante ser todos los mencionados personajes trágicos. Pero un poco después pone a su conciencia como juicio ultimísimo respecto a lo que garantiza la dignidad de la materia que tiene entre manos. Doble arrogancia. Lo vimos en la Asamblea del XIII. “…el lugar en que tengo el honor de hablaros”… “tengo el honor de hablar ante militares acreditados en la guerra”… “debió tener presente que el cónsul Lúculo… llegó como general consumado habiendo salido de Roma como simple ciudadano”. Casos como el de Valentín Gómez nos pone alertas frente al modo que las formas vivas de un presente desvanecido diseñan los frágiles tabiques de un texto. haciendo pasar el mediador al primer plano y poniendo la figura del periodista –lo que no pasa con el preocupado autor de una Oda–. base de su decisión de desempeñarse como retórico frente a ella. ciceronianamente.

aunque su lenguaje no es una fanfarria teológica gauchesca sino un cientificismo con rasgos de novela biológica decadentista. En los infinitos periódicos que concibió en Buenos Aires. perecería animarse de conspiración y burla a la luz de la empresa periodística del combativo fraile. y para el caso. y cuando las hubo. No sería difícil imaginar una cuerda tendida entre el Desengañador gauchipolítico. donde el extraviado Francisco ensayaba uno de los mesianismos sociales más interesantes que se haya localizado en estas tierras. figura relativamente nueva si nos fijamos en nuestros países y pasamos por alto los ejercicios literarios que ya se tienen largamente computados en Europa. Puede decirse que la prensa de Rosas nació entre los pliegues de la sotana del padre Castañeda y que toda la literatura sagrada. sus ingeniosas construcciones ventrílocuas lo sitúan como un revolucionario del apócrifo y de la sátira extraída de una imaginaria lengua popular bruegheliana. Castañeda es seguramente un antecedente de la rara aventura intelectual de Ignacio . en suma.. en el sur bonaerense. La ciudad de Buenos Aires. libro que. la sátira gauchipolítica El Padre Castañeda fue uno de los más ocurrentes inventores en la historia estilística del periodismo argentino. “Religión o muerte”. Santa Fe y Montevideo entre 1820 y 1832 surge a la vista el indicio de una familiaridad que no pasó desapercibida a los espíritus agudos. pues es un personaje que conoce bien. mantuvo un suave aire de delirio y un sentido burlón de la pedagogía. Pero el franciscano Castañeda no puede ser asociado sin más a la vivaz panfletería del vilipendio y la mofa. federi-montonero.. Eximio cultor de la sátira política. Su visión general del periodismo se inspiraba en la vida teatral. formidablemente tratado a la manera de Gargantúa y Pantragruel. Esto dice José María Ramos Mejía en su formidable Rosas y su tiempo. al servicio de ideas antimodernas. política y periodística que ha producido la Federación “bebe en aquellas turbias aguas de su inspiración”. a los que ha leído muy bien. Tomamos esta última expresión del propio Ramos Mejía. Concibiendo el periodismo como arte de simulación. quizás en una visión chacotera del auto sacramental de la Iglesia medieval. Capítulo 3. El estilo mortificador de Castañeda reformula la lengua castellana dándole una materia circense y una teología argumentada por el absurdo. En un haz rabelesiano pudo fundir religión y escándalo. Esto produce el fascinante contraste entre su estilo absolutamente renovador y su barroca materia ultramontana. siempre de tan pocas elocuencias mesiánicas. A cargo de tales menciones y descubrimientos se halla el cronista satirizante. anti-rivadavianas. de Castañeda y Don Gerundio Pincharata o Los cueritos al sol de la socarrona prensa rosista. Padre Castañeda.una noticia bélica o de un lisonjeo poético. con su airada riña. no pasaba de encubrir aspiraciones que no nos equivocaríamos mucho al suponer enteramente economicistas. de usos y costumbres que corresponden a lo que ya desde la mitad del siglo XIX se denomina sociabilidad. brotan ramalajes de vida cotidiana. pues a estas oscuras habilidades él le agrega un encumbrado elemento teológico. que lo describe con secreta simpatía. se inspira también en el propio Castañeda. esa ciudad fangosa junto al río oscuro. enredo y misticismo. agitación política y obediencia teológica. Su abuelo Francisco Ramos Mejía había sido combatido y tratado como “heresiarca blasfemo” por Castañeda en oportunidad del ya mencionado destierro del fraile al Fuerte de KaquelHuincul. en no poca medida pero un tanto ocultamente. contra los filósofos de la Ilustración.

pero al servicio de un frente social de salvación y épica nacional. Entre la floresta aguerrida de sus tantas producciones. que van desde Lavardén a Cervantes. Estuvo al servicio de Rivadavia y luego de Rosas. Es una pieza escueta pero fundamental en la historia de las ideas argentinas su discusión con Echeverría. y dejará un fuerte sello cultural y periodístico desde 1826 hasta más de tres décadas después. mientras desean confirmar al hombre “en el lugar de la oración”. Entre muchas otras graves curiosidades. “con su gran nariz guarnecida de tumefacciones” como mucho después lo describirá Mansilla. la Ilustración rosista Pedro de Ángelis. emancipadas. Doña María Retazos se ocupa no sin pertinencia de la autonomía de la Facultad de Farmacia en oportunidad de la fundación de la Universidad de Buenos Aires y de un más que discutible proyecto de reducción de las comunidades indígenas. Los juegos nominalistas del sacerdote de la Iglesia de Pilar no tienen nada que envidiar a las experiencias más osadas del periodismo contemporáneo. la historia política de la religión y la historia del periodismo de agitación. cultor un siglo después de una teología bufa de ultraderecha tratada con irreverencia propia de las estilísticas “de izquierda”. Y si giramos el dial hacia la zona nacional-popular. había nacido en Nápoles. luego de la caída de Rosas. pues lo era en reconocimiento de sus vastos servicios al archivismo e historia de la región. Como intelectual. era un hombre de pulimientos o saberes humanísticos. Doña María Retazos y en general la prensa castañedista es un tratado cómico sobre lo teológico-periodístico y sobre un esencial contrapunto retórico entre Voltaire y Teresa de Jesús. Tiene algo de viajero refinado y algo de obligado naturalista. Estos libelos teológico-políticos. cuya biografía irá a escribir. En la Buenos Aires de Rivadavia se cruza con Bonpland. recibe aquella indulgencia de Mitre. sus lecturas de Vico lo destacan en París –instruye en esa obra al propio Michelet-. que incluye retazos de otras locuacidades a modo de un collage antojadizo y divertido. en los trabajos de Ricardo Piglia y Alejandro Parada. numismático… No es un rosista. Doña María Retazos alude al nombre de una matrona que escribe con desparpajo asumiendo el alter ego del jocundo fraile y al mismo tiempo apunta a la forma de composición del periódico. y llega a dejar su marca en Alberdi.Braulio Anzoátegui. la gauchipolítica subyace en Jauretche con el mismo toque satírico. que de tantas maneras se ha realizado. Pero no solo ataca a los “filósofos impíos”. son vitales para encarar una historia de la lectura argentina. muestran una de las vetas más tormentosas del litigio que nunca cesa entre el deseo de dar un firme lugar a las cosas –un lugar conservativo. Esos retazos. donde su irónico destino le deparará el perdón de Mitre luego de largas décadas al servicio de Rosas. El archivo americano y el espíritu de la prensa del mundo. . coleccionista. De Angelis. pilar de una revolución conservadora. periodista. durante dos décadas y media. polemista. los 16 números de Doña María Retazos de Castañeda ofrecen un opulento material de reflexión sobre la historia nacional. Polígrafo. que convivía con su predisposición a reverenciar los poderes absolutos. es exquisito. Es un gesto medido.pero con un estilo de agitación que tiende a hacerlas extrañas. que lo despreciaba más que lo que el napolitano lo desdeñara a él. Hizo el diario más importante de la época. Capítulo 4. Pero como hombre de cortesanías y como fugaz (o nominal) embajador en San Petersburgo y preceptor en Nápoles del hijo del general Murat.

Convierte la educación en normas establecidas. pero es la que más lo apretuja. De Ángelis es hombre de séquitos. arqueología. que están antes del conocimiento. ordenándole minucias y bagatelas. De Angelis es un iluminista que conserva un amor sigilosamente declarado al mundo de los príncipes y emperadores. La publicación de De Ángelis sobre la isla de Pepys – Historical sketch of Pepys’ Island in the South Atlantic Ocean. viajes y exploraciones. y cuyo modelo remoto es el derrotado Napoleón. Un núcleo anterior del procedimiento educativo. A pesar de no soportar estas “naciones nuevas” por su pensamiento de cuño dinástico. En sus entrecruzamientos entre filología. y debió gustarle su barroquismo escénico. donde un genérico catalogacionismo hacía del naturalista un archivista y del archivista un periodista. diplomacia y tertulias. y casi siempre se da involuntariamente. el del archivista. un constitucionalista. que crecientemente se alojará en el periodismo que se practicará en las décadas posteriores. del arqueólogo de gestos de ceremonia y cultivados servilismos. Se conservan aún en el Archivo Histórico Nacional los billetes que le envía Rosas a De Angelis. El periodismo es la parte más involuntaria del juego y acarreo cultural. es lo que justifica al preceptor. a muchos de los cuales conoció en París. y siempre con La Modalidad de un informe sobre descubrimientos. a la manera de un geógrafo que ve la dimensión mágica de los mapas. El preceptor es un maestro que guarda varias dimensiones. Pero es un periodista. El resultado es un enciclopedismo personal. La creencia en una isla misteriosa. sin embargo aun ese desdén lo lleva nuevamente al archivo. como su reverso.lo que lo hace un antecesor considerable de Ameghino. símil imaginario de los míticos peñascos inexplorados del Atlántico. practicaría la carrera de las armas y escribirá sobre las maniobras de la infantería en el Río de la Plata. Pero a los efectos de esta consideración biográfica. Este naturalismo proyectado hacia papeles recolectados hacía las veces de una teoría utópica de la historia fraguada con los elementos de una ciencia anatómica y geométrica imaginaria. el preceptor está en un estadio previo a la educación. Como educador. dada a luz en 1842– retoma temas utopísticos. O es todas esas cosas porque tiene un ideal de preceptor de la época. descubrimiento de peñascos ignotos en los océanos y recopilación de memorias del pasado. No . en la redacción del Archivo Americano. probablemente para su peculio de bienes exóticos. podría tener un sesgo darwiniano atribuible caprichosamente al conjunto del período decimonónico. Es obvio que hay aquí también una vocación paleontológica. De allí al periodismo hay un solo paso. No es fácil comprender el carácter histórico-literario de un polígrafo cortesano tan parecido a un coleccionista de guijarros. De Angelis no tuvo mayores consideraciones hacia los utopistas franceses y sociologistas sansimonianos. la relación del humanista con el párvulo que detentará el poder. mentalidad del aventurero que desde su escritorio se apodera de un planisferio imaginario. un educador. Verum ipsum factum. pero esa norma tiene los lujos de una presencia en las venerables fuentes de la antigüedad grecolatina. Es cierto que protegido por la gran consigna viqueana. del coleccionador. Pero en el siglo de Darwin y Marx. De Ángelis explora el río Matanzas en busca de fósiles –lo que en 1841 le permite obtener piezas reconocidamente valiosas. El periodismo aparecerá como una paleontología del presente. menudencias de hombre fuerte para un diario concebido con raros criterios modernos.Algo de eso vio en Rosas. aprovechando ese conocimiento para responder los utopismos echeverrianos con un conocimiento directo de lo que consideraba una materia intelectual exógena para la Buenos Aires de Rosas. pues una dinastía es una genealogía que asimila gobierno y familia. no deja de relacionarse con la del arqueólogo que revuelve en los lechos pampeanos para encontrar huesos paleolíticos. pero en este caso. Una corte parece un mundo clasificado de gestos y reglas de etiqueta.

transformed. las canciones de Elvira. Ve al Río de la Plata como un retirado fragmento de un mundo mayor en conflicto. como si fueran huesos de la imaginación. como Manfred o Deformed. sino El matadero? Esta crítica literaria en El Lucero no podríamos afirmar que sea la primera que se publica en un diario rioplatense. inventa el Archivo americano y el espíritu de la prensa del mundo. en tres idiomas. desde Rivadavia. se asemeja también a una cadena de historias que solo podían ser encaradas como huesos de un esqueleto –como el que hasta hoy se exhibe de Bentham– que sería apto para un servicio profesional del intelectual a sueldo. pero no escapa por mucho a esa mensura. que tanto recuerda a La cautiva pero sin su ambientación más palpable. por la importancia metódica que da a las informaciones de otros países de la región. Además. las que refieren el distraído amor romántico en su métrica adecuada y el movimiento de los vacunos. Con razón. de polémicas y de indagación del estado de las relaciones argentinas con el mundo. demostrando hasta que punto –en la polémica célebre de 1847– estaba en juego el espíritu del siglo XIX. que no puede provenir de otra que de la pluma de De Angelis. El autor de la crítica comienza un tanto dudoso de la opción métrica que realiza Echeverría por el endecasílabo. ya sea para el abasto o para saladeros. O bien la historia como cuerpo orgánico en un despliegue con conciencia cultural dramática. Si unimos todas las columnas del diario. Si no siempre un periódico acierta en su aforismo esencial. su pensamiento dinástico es también geopolítico. Esta parece ser la opinión de De Angelis. Es un paleoperiodismo como el que nunca imaginó Rosas. Con estos elementos. Hace del periodismo un archivismo. lo que movió a algunos a mencionar una posible alternativa vulgarizadora frente a la nobleza del endecasílabo. espíritu romántico que se deleita secretamente en abandonos. hasta Rosas. con una crítica anónima del poema Elvira. Su relación con Echeverría registra el gran enfrentamiento de 1847. pero el vínculo comienza muchos años antes. o que marcha a serlo en esos finales de los años 20. lo pone en un horizonte moderno insospechado. Pero en materia de partes. ¿qué está latente. a la espera. Echeverría. y hay que decir: es raro el odio que Echeverría le reserva. para convenir que son tentativas absolutamente válidas. melancolías y fracasos. el gran periódico rosista. en este drama de amor trágico con Lisardo. el sorprendente admirador de Jeremy Bentham. pero su lógica interna son las noticias sobre el comercio de ganado según lo registran los partes policiales. lo acusa de ser un extranjero mercenario.obstante. pero éste de todos modos triunfa. el inaudito amigo de Lord Palmerston. lo que lejos de darle una afectación arcaica a lo que hace. no puede tomarse éste como un latinazgo de circunstancias. que lo comenta en uno de sus más importantes periódicos: El Lucero. aunque no hay firma en este “suelto”. Por su despliegue bien sazonado de citas universales prestigiosas. decimos. que se halla lindero a la página a las informaciones sobre la entrada de ganado a la ciudad. si por un instante pudiera verse en él una apreciación pesimista sobre los hechos políticos de la primera mitad ya transcurrida del siglo XIX argentino. pero de inmediato menciona las recientes obras de Lord Byron. de De Angelis. El periplo de De Ángelis en brazos de las más diversas formas de administración del poder porteño. que no se vería de ese modo sino como un entomólogo secretamente crítico de los poderes de turno. y encima las llama anacreónticas… lo que podría sonar excesivo en un diario rosista. o bien el laboratorio exótico del naturalista que diseca la historia y la torna colección de íconos ilustres. “Las enemistades son más peligrosas ente los hombres libres”. publicará en extenso los que provienen . solo podía provenir. son octosílabos. un enciclopedista que mutila la cultura y la historia. El Lucero es un anticipo del Archivo americano. El Lucero también recurre a Tácito para señalar su consigna trascendente: periculosiores sunt inimicitiae juxta libertatem. papel de guerra.

En un parte de guerra se la ve. Aunque siempre junto al fraile Castañeda. para salvar las categorías del “catálogo de la naturaleza”. Pedro de Ángelis es un historiador que está cerca de Darwin. Los tiene como vástagos que demuestran su tesis predilecta. se yerguen los sistemas políticos. artísticos e iconográficos de un período histórico. del referido Ramos Mejía –iniciador de un hipnótico salvajismo semiológico. En el capítulo donde analiza la prensa de la época no solo se luce de De Angelis. tendida en un siglo XIX que va desde los “esqueleto con etiquetas pegadas encima o esas filas de tarros rotulados que se alinean en las tiendas de los herbolarios”. La clasificación del siglo XIX probablemente pertenece aún a la idea de que las categorías del pensamiento no deben ser “exhaustivas y excluyentes” como luego lo pretendió la ciencia clasificatoria del siglo científico posterior. poderes que pueden modelar una época. las generalidades de un tiempo histórico. sino que además parece ser el personaje favorito de Ramos Mejía.de los ejércitos de Rosas que marchan hacia Choele-Choel y hasta esa populosa ranchería que años después sería la ciudad de Bahía Blanca. Sarmiento sostiene la misma tesis. su previsible biografía hasta desgraciarse si es que el periodismo sabe aprovechar uno de sus lentos descubrimientos. pero acaso tal desaliño no venía a desacomodar la potencia de la serie sino que le daba un resalte particular. La palabra escobillón. Merced a los lenguajes difundidos por los órganos publicitarios. podríamos hacer una historia del periodismo omitiendo la simiente última que al parecer lo justifica. que no ofrece fácilmente la clave de sus sucesivos capítulos. disimulando mal su tendencia hacia la novela y la crónica biográfica. ¿Pero qué es la crudeza? Un artillero murió mientras operaba un cañón. Es un átomo de la realidad de la guerra. La crudeza del hecho se animaría entonces. Podría ocurrir una historia de ese artillero. intérprete cabalístico de signos–. tal como Fabio Wasserman ha señalado. nos informa que “el día fue nublado y caluroso. llevándole los brazos el escobillón…”. Pero todo esto se hacía. Un parte de guerra que se lee en El Lucero el 21 de mayo de 1833. a la gran aventura periodística. anulando con elegancia o “astucia de la razón”. la del surgimiento de los regímenes políticos a través de los estilos periodísticos. El parte de guerra tiene una asombrosa relación con los relatos de viajeros. La pasión del archivista es quizás la cuerda más vigorosa. De Ángelis y la propaganda rosista descuellan por su altivez imaginativa y su ingeniosa teatralería. y se lo hace aparecer en algún otro momento como soberano en su específico acontecer. por eso lo ve a Rosas tratando de responder a la prensa adversaria en tres . aún sin desbrozar del conjunto superpoblado de hechos genéricos. quizás viquianamente. son germinativos. con la que se limpia el ánima del cañón. su complemento y reverso. Tienen cierto desorden clasificatorio. Los estilos periodísticos. y su cruce con Rosas no es en el desierto sino en los gabinetes y laboratorios bibliográficos que insisten en coleccionar los “huesos de la guerra entre hombres” como si no se tratara de la historia sino de la mirada científica sobre el cráneo o de una frenología de las pasiones. los capítulos dedicados al Padre Castañeda. Ciertamente. El de que todo puede ser disgregado y volcado en una crónica biográfica. así. En Rosas y su tiempo. su nombre y apellido. da un toque de tecnicismo apático a la tragedia. aunque sigilosa. la artillería hizo fuego y desgració a un artillero. que concentra los esfuerzos del cronista de guerra junto a las curiosidades clasificatorias de los herbolarios. En Facundo. El periodismo nace cuando se toma en conjunto un hecho. Hay un elemento crucial en la publicación de las Colecciones de viajeros que realiza De Angelis. al decir de Hegel. son matices de la percepción territorial. no la pathosformel de las ideas sino la “noticia” en su estado originario. con distintas figuras animadas para dar cuenta del territorio como teatro del afán humano de conocimiento o lucha. firmado por el oficial Carretón por orden de Rosas. crudo.

pero a través de un atributo de lenguaje que no le pertenece. captado al vuelo. donde más “lució sus dotes de periodista al mismo tiempo que su blanda condición servil [. las mayores barbaridades de Rosas. con su calor pasional de índole tan fermentescible. Y aún absorbido su lenguaje por metáforas fisiopatológicas.escudriñando la vida hasta en su más pueriles manifestaciones”. La avidez citadora de Ramos Mejía nunca cesa. Rosas fue. Esto lo comprende Ramos Mejía..] dábales hasta la índole y el tono del editorial. con sus maxilares glotones e incansables para desenterrar nombres de las urnas bibliográficas del siglo.” ¿Pero era realmente así De Angelis? El ilustrado napolitano era visto como un inescrupuloso escriba.] allí están más hábilmente defendidas más que en ninguna otra parte.] Ramos Mejía es el que dice tener en su poder las carpetas en las que consta el intercambio de notas entre Rosas y De Ángelis respecto al mejor modo de decidir “el apodo que convenía. linotipista. al buscar sus motivos en las napas “invisibles” de los actos humanos. Por eso lo califica ladrón del “don de lenguas”. si pintaban la casa del adversario habrían de hacer constar tales o cuales muebles procedentes del saqueo verificado tal o cual día. hacían del imprentero. el arma y el procedimiento [. desde Lord Byron hasta Rivera Indarte y una infinidad de autores. Ramos Mejía dice que fue en El archivo americano. ya probadas. o del diarismo. corto o largo. que solo una investigación paleontológica de la cita podría volver a identificar. de manera que resultara verosímil la bien trabajada calumnia. del director de periódicos. no puede dejar de llamar la atención la manera en que el pensar histórico.. como obsesivo fantasma paralelo al estudio supuestamente científico de la historia.” Se estaba en la época del periodismo. Si se agrega que con este método Ramos Mejía pretende “descender hasta el hombre privado buscando en sus idiosincrasias morales el complemento necesario del hombre público”. Sarmiento llegó a conclusiones que no haríamos mal en llamar cuasi-teóricas en torno a la práctica del periodismo. Histología de la historia.. cálido. da paso a un estilo que será una vía paralela a las ciencias de la cultura. Para describir el “carácter de aquella prensa que cuando uno la toma en sus manos todavía mana fuego”. todavía cuando Ameghino no había publicado la Filogenia.. este modo no deja de recordar desde los llamados clásicos a la “historia económica y social” hasta las más recientes proclamas que invitan a . como solía decirse.. en qué lengua debían escribirlo si era el Archivo americano. el lugar donde había que herir. Las tecnologías de la imprenta. también él. Rivera Indarte y De Ángelis para delinear éste cuadro: “Si trazaban un retrato. adaptaba con más inteligente docilidad sus entusiasmos y calores a las necesidades del momento y a los caprichos del Restaurador [. ahora ignotos. si se quiere. la arruga o la cicatriz menos equívoca. no olvidaban la fea verruga. Pero es un nombre entre tantos. con su ciencia sin nombre. violento. rojo. quiso llamarla él. la pústula oculta. poseedores de unos conocimientos y unas tácticas de las que el gobernante no podía privarse. Con la solemnidad y aquel cínico aplomo a que solo llegó Rivera Indarte.. etc. que es posterior y le confirmará su modelo “científico”. Ramos Mejía acude a la lengua creada por Mariño. de aquí y de allá. La histología de la historia es el nombre que le da a este saber que busca desentrañar “los móviles ocultos que encierran ciertas acciones que parecen incomprensibles” y con la cual “se descubre el misterioso motor de muchas determinaciones caprichosas.idiomas (De Angelis mediante). Esta es otra de las verdaderas fundaciones del periodismo argentino. y podrá llamarse legítimamente con un nombre a la vez concreto y vacío: periodismo. regente de periódicos y observador preocupado del giro que tomaba la prensa diaria en relación al gobierno. desde Charcot a Andrés Lamas.. tipógrafo. Mariano Moreno lo ejerció él mismo como director de un periódico célebre..

sin duda. por la cual su escritura remite a una libertina ciencia de los signos. entre la ficción positivista y el estudio de casos regido por una crónica decadentista y una semiología tan gracioso como sombría. El Rosas que aparece en el libro de Ramos Mejía mantiene toda la prosapia detallista que le adjudican los historiadores.pudo aprovechar un indulto de este rey. Son signos que se afanan en reunirse en una “asamblea de jeroglíficos”. irá a la cárcel. Por obvias razones. por la inscripción exclusiva como Litógrafo del Estado. La crónica.detenernos en las “vidas privadas”. Estas superposiciones de lo moderno con lo arcaico ya estaba en el Facundo. algún reunionismo carbonario. No decidió su retorno. Moreno. por Vieytes. difícilmente Humboldt se hubiera interesado por . Si en la argentina fue federal durante casi todos sus años de residencia. Aunque. en donde pudo departir con Humboldt. yace una de sus ocupaciones profesionales: la hermenéutica disidente. donde escribe Echeverría–. El cruce fugaz de De Angelis con Michelet en París se hace a la luz del interés de ambos por Vico. que a fines de los años 30 es de su propiedad. no gusta dejar residuos en ninguna interpretación y entrega un presente mimético y dócil con lo que percibe de más sórdido del pasado. la obra de Ramos se sostiene como un tipo especial de periodismo metafórico. tanto los que le son como los que no le son simpáticos. ¿Fue un periodista de alquiler. El pleitista De Angelis era probablemente otro en los salones de París. En algún momento rechaza una oferta de Dorrego para dirigir uno de sus periódicos partidarios. surge victorioso De Angelis. No siendo nada efectivamente perdurable más allá de un capítulo sorprendente de la historia científica nacional. su gran enemigo. pero también es necesario advertir que en el transfondo del que fue uno de los fundadores del periodismo rioplatense –antecedido. su entrada al país se produjo de la mano del unitarismo rivadaviano. pero en la interpretación de éste. la Imprenta de la Independencia. Es más periodista que Sarmiento. con vetas de masonería y que en su vida hubiera podido rozar. como parece ser el caso de De Angelis. Monteagudo…– se hallan esas tenidas. Litiga con Hipólito Bacle. lo hizo luchar por mantener la exclusividad de la Imprenta del Estado. que él dirige. Juzgar a De Angelis es un tanto más difícil. Le gusta dejar los signos y su interpretación en estado inacabado. pero nunca dejó de aludir a su deseo de volver a su patria. y por añadidura. Ramos Mejía no. del raro escritor de las multitudes argentinas. según una denominación que no le es contemporánea. ideogramas del mundo animal que salen a la superficie indescifrable de las ciudades. en un conocido episodio de la historia nacional. cierto. En Ramos Mejía los signos van desde vísceras humanas a cuerpos descompuestas e inscripciones esotéricas en las paredes de la ciudad. en un polemismo que contiene la agitación del controversista ilustrado y la vocación ultraconservadora de un cortesano borbónico. un gran litógrafo francés cuyo caso sirvió de pretexto para que la Armada de Luis Felipe de Orleáns sitiara Buenos Aires. aunque Sarmiento es un descifrador acabado. y que ahora pertenece a una discusión un tanto mísera? Cuando asume Fernando II en Nápoles –año de 1830. que también lo era. como lo demuestran sus publicaciones Museo Argentino y El recopilador. como las que ocurren chez la condesa Orloff. pues su expectativa estaba dirigida al político al que luego le dedicara dardos contaminados de rencor. el europeo que mejor conoce la naturaleza y la sociedad americana. mientras Bacle –eximio grabador. La mixtura de ambas dimensiones puede tener su desenlace en un tipo de periodismo del orden. Su ojo de empresario. porque se destaca en él una voluntad de servir a los príncipes como escritor y apologista. graciosamente sediciosa. Llámese también a esto una primicia que será perdurable en los estilos periodísticos cada vez que la pseudo-objetividad de las redacciones fue tomada por las creaciones retóricas de las artes del relato.

En la Imprenta Republicana se imprimía El Torito de los muchachos. al ser clausurado por los federales de Balcarce con una apresurada ley de limitaciones a la prensa. y quizás sea la de Rosas una de ellas. no desiste de hacerlo con todas las insignias que ese mundo exigía. Rayo y relámpago. como comprobadamente lo será . no es excesivo poner en su centro a la figura de De Angelis. Por no ser escritor. escribe a Florencio Varela: “¡…cuántas pequeñeces bajo la peluca de aquel Floripón sin saber castellano quiere juzgar las menudencias filológicas de este idioma!” Pero De Angelis es la ilustración rosista. no vulgar. esmeradamente escrita y descendiente de la conversación galante. fundada en el historicismo clásico de los paraninfos europeos donde exilados elegantes conviven con la realeza post-napoléonica. quien sí tiene oportunidad de conversar con Rosas en un campamento vasto de la pampa. de Luis Pérez. las decisiones periodísticas y de cierto modo los estilos indumentarios. De Angelis es uno de los tantos escritores de Rosas. Había otros periódicos que involucran al prolífico De Angelis. efímeras o no. como la de La libertad o de la Independencia –ambas parecen ser las mismas. al cuidado de De Angelis– de donde saldrían La Moda y también el célebre libro de Alberdi. y mantienen actividad el periódico comercial de la colectividad inglesa. antiguo compañero de viaje de De Angelis. erudita. Hubiera sostenido el mismo juicio despectivo de Darwin. ciudad en la que De Angelis había tenido ciertas incumbencias. con las que de antiguo tenía trato. Las restricciones afectas a publicaciones como El Restaurador. Sino archivística. Pero esa confusión de alguna manera es posible porque hay épocas. que si proviniese de escritores que son profesionales de su oficio y mantendrán luego una espectacular polémica para definirlo. el único retrato conocido. Premeditada confusión entre el nombre del diario y el nombre del personaje. por el litógrafo Kiprensky. que no dejaba de llamar la atención por su figura exótica. pues ese decreto inicia la sublevación de los Restauradores cuando éstos disponen colocar en las paredes de la ciudad unos carteles que rezan “Se iniciaría el juris para juzgar al Restaurador de las Leyes”. ya con su impronta regida por los nuevos tiempos rosistas. Dime con quién andas…. De algunos de esos encuentros. proveniente de San Petersburgo. es más apreciable y enfático este gesto. dedicado a publicar los partes de guerra de la campaña rosista del desierto –ya vimos que El Lucero también lo hacía– y que aceptaba la consigna de ser una publicación político-literaria. son innumerables las publicaciones políticas. compuesto hacia el comienzo de los años 20. en que se absorben en un solo nombre los actos de gobierno. y siempre recibiendo ataques desde Montevideo o Chile. Cuando De Angelis entra más densamente en el mundo rosista. no sin una alianza inestable con las tribus pampas. artista afamado en París. Mora. y de cuya lengua había ensayado un precario diccionario. surge una litografía de De Angelis.Rosas como se interesó por Bolívar. The British Packet y la Gaceta Mercantil. no académica. En la espesura de esta acción periodística e imprentera. que reiteraba otras ya existentes desde mediados de los años 20. como El monitor. Desde comienzos de esos años 30. El Restaurador. en explícito mimetismo con el nombre alegórico que se hace dar el hombre que en ese momento se halla en campaña contra los ranqueles. Rosas valora tanto como Sarmiento o Alberdi el papel de la prensa. cuyas protestas “políticas-literarias” no evitaban en la mayoría de los casos la alegre facciosidad de la que brotaban. figura por la que viene a la Argentina y a la que con tanta sorna tratará luego. Las imprentas también florecen. Participa activamente en el periódico El Restaurador de las Leyes. en sus comienzos no dominando el castellano –que luego escribirá con maneras eximias-. En el retrato se parece levemente a Rivadavia. pero tendrá consecuencias inesperadas en el caso de la primera. No romántica. Fragmento preliminar al estudio del Derecho. es causal de un notorio incidente que lo excede.

y hasta de la vejiga y de la orina y del recto’”. Este es el sentimiento que el lector de De Angelis tiene incluso hoy. De Angelis no le perdona nada. The Morning Chronicle. tal como se hizo hacia esa mitad del siglo XIX argentino. colores o estilos de consignas. como lo revelan las obras de Alberdi y Sarmiento). la gracia superadora: “…se notaba el empeño del señor Rivadavia de deslumbrar con sus conocimientos. pero con su actualidad siempre evocativa. sino a través de periodistas adictos. del feto y sus dependencias. ¿De qué? De las luchas del pasado que se asemejaron a ella. que nada tiene que ver con los estudios médicos y matemáticos. que expone variados elogios al Restaurador aun en pleno conflicto con Francia. por el hecho de haber mediado en la convención de paz entre la Confederación Argentina y el Imperio de . de luchas a través de las palabras y también por las palabras (y las modas. es el que debe estar mejor escrito. y el único precio que tributa a sus vínculos de época es la expresión “salvajes unitarios” como concepto nuclear de lo político. fueron años de luchas periodísticas. un periódico orleanista de cuño folletinesco y agudo. sin temor a resaltar sus hondas raíces culturales y su compromiso con una lucha que es actual. Esos años rosistas y antirrosistas. Y De Angelis: “No se diga que el gobierno de Su Majestad Británica. el Daily News y Le Courrier du Havre. al ver que. pues abunda la ironía. La tecnología exótica de una famoso reglamento. reconocible apologista de la importancia de la prensa como trinchera de mayor valía que la propia lucha militar. que ha perdurado hasta nuestros días. Repasar el Archivo americano es una lección duradera y actual de periodismo. al que no obstante le guardaba respeto por su sapiencia. entre otras cosas encargaba a una Academia de Medicina y Ciencias Exactas la formación de una colección demostrativa de la geología y las aves del país. Sarmiento. pero consigue trazar periodísticamente una figura deleznable en su hueca ilustración. como lo hacía aun más el propio Mitre. del útero. solía admitir que “la agonía del país” se había prologado más de lo debido por la acción de De Angelis. las estampas que escribe De Angelis sobre Rivadavia superan los posteriores esfuerzos de la corriente nacionalista antes mencionada. el alma esencial de una argumentación con el irrealismo rivadaviano –que por distintas razones también preocupó a San Martín y a Sarmiento– y el rechazo patriótico a los cercamientos a que eran sometidos los ríos argentinos por las flotas inglesas y francesas. Pero también se expresan a favor de Rosas. en que aquel Ministro fantástico hablaba ‘de las partes huesosas que constituyen la pelvis. sarcástico y a la vez ilustrado. en el Archivo americano recurre también a una estampa ridiculizante que revela la superioridad polémica de De Angelis y el modo en que construye decisivamente una etapa crucial del periodismo de combate. Purvis es el clásico marino colonial que interviene en los asuntos de las periféricas naciones. Se trata de un periodismo de combate: pero el periodismo de combate. y era muy distinto el efecto producía: porque los hombres sensatos columbraban los cortos alcances del titulado Padre de las Luces. del no lo inicia. En el caso del Comodoro Purvis. No es así en De Angelis. En el primer caso. Mansilla o Pacheco. sin duda dentro de su política de gratificar plumas amigas.Émile Girardin en La Presse. y para la gente sencilla era objeto de diversión y de curiosos comentarios. La guerra de Rosas no es solo a través de Oribe. contrariamente a lo que suele pensarse. y el canon ridiculizante con que pinta a Rivadavia. Se trataba del Reglamento para la creación de una Escuela de Partos. En el Archivo americano encontramos acaso mejor expresado que en mucho autores que después se llamaron “revisionistas”. no solo en el Río de la Plata. cuando el periodismo de combate o se refugia en supuesta neutralidades o no esconde su vocación injuriante bajo el pretexto de que debe expresar su razón bélica. este último en consonancia con La Presse.

. Figarillo. La cuestión del nombre es importante en Alberdi. siempre preguntarían a la Confederación. y si en cualquiera de estos casos. que hace pasar sus caprichos de interventor externo por órdenes de monarquías y gobiernos aparentemente atinados… Así encara De Angelis sus agudas críticas. aunque tuviesen el carácter de razones sólidas. El mismo Alberdi. (Tomamos estos artículos de la recopilación del Archivo americano. el Emperador del Brasil. “A esta altura de nuestra ilustración el nombre es como el sello de una carta. bajo el título principal de Mi nombre y mi plan. 1843-1847. o tal vez sí: marca la invención de un tipo de política. Si el nombre es así. Ni se diga que el Brasil tiene deberes que le liguen en favor de la intrusa administración del usurpador Rivera. como ajenos a las tropelías de ese oficial. La poesía es una operación sobre la lengua. B. hecho que es siempre signo de modernidad. tal como una estampilla de franqueo. Hay pues una intranquilidad irresoluble en los nombres. que ayuda decisivamente a fijar la trama de donde surge este tipo de periódicos: “Habrá que cruzar el Atlántico. En el nº 5 de La Moda. Saltemos de nuevo el . filoso. proclama al sujeto que la escribe”. y esperar hasta 1874.Brasil puede reclamar un derecho que niega la ley de las naciones. Aun cuando estos menguados sofismas de los salvajes unitarios no fueran tan evidentes. pues no se le ha de nombrar al niño Telésforo o Eufrasio aunque tampoco de este modo queda resuelto el problema. para obtener una experiencia de lectura similar. Pero en La Dernière Mode no hay ya rasgos de política. son sus instrucciones reducidas a declarar una guerra y formar alianza con los rebeldes. y en medio de observaciones que atacan el tradicionalismo cultural proponiendo una renovación general en las costumbres. que hizo Paula Ruggieri). al asumir el pseudónimo de Figarillo. Para reforzar su peso sutil en la cultura argentina. Será Figarillo. M. pues todo niño atrae hacia “sus tiernos hombros el nombre de algún campeón de la humanidad”. a los que supone. M. la América. quien firma muchas de sus crónicas como Fígaro. poniendo al acusado frente a su propio espejo y apelando cautamente a sus mandantes. y una de las secciones fijas de La Moda –el Boletín cómico– le dedica al tema una aguda reflexión. al menos en cifra. hijo de Fígaro. y encontrarse con La Dernière Mode. Alberdi se proclama con decidida gracia. sin previas explicaciones ni género alguno de reclamos o negociaciones plausibles…” Polemismo elegante. la ironía de los intelectuales Ciertamente. si ha recibido alguna investidura del gobierno de S. o finge suponerlos. No así desnudaríamos la naturaleza de La Moda. a la sazón dirigida por Émile Girardin hacia finales de los años 20. Capítulo 5. escrita y editada por completo por Mallarmé. el acto de dar nombre solo puede ser una ocupación irónica. No se objete que la Francia se ha hecho responsable de la independencia de la República Oriental. si es el Plenipotenciario del Gabinete de las Tullerías. el Estado Oriental. Son notables estas reflexiones alberdianas. vamos a citar un artículo periodístico de Damián Tabarosky. el mundo civilizado y los propios gobiernos de Francia y del Brasil. Pero no sería adecuado percibir tan solo desde este ángulo un mero Alberdi copiativo o tributario. que si no lo dice todo entero. ya en Francia existía una revista de ese mismo nombre. La mode. declara su tributo de inspiración proveniente de Mariano José de Larra. si el comodoro Purvis representa al gobierno de S. Lleno de rodeos diplomáticos que encubren una radical crudeza respecto a un militar inglés desatinado y arbitrario. de las que muchos como yo no hemos logrado salir aún: la política literaria.

Ese escorzo es la obra maestra de Alberdi. hasta encontrarnos en Cuba. en la que solo encuentra la luz del reciente suicida. su mordaz agresividad contra el madrileño obtuso que no entiende que el verdadero conservadurismo cultural exige un pesimismo crítico filoso y libertario. El Madrid pacato y sin conciencia de sí de las crónicas de Larra. No es difícil ver en esta descripción el poder de los estilos literarios que desnudan críticamente los estilos de vida y costumbres que nutren el tejido de convivencias “lechuguinas” de las triviales burguesías en formación. La Moda aparenta ser un periódico federal que encubre una proposición ilustrada totalmente adversa al mundo cultural rosista en la que está envuelto. como si fueran tiendas de alhajas. 2013) Es que La Moda es una revolución en la publicística argentina. magnífica novela satírica. postula una lengua emancipada de las decrépitas metrópolis. Alberdi: “Que el público ilustrado/No gusta escritos chicos/Sino escritazos largos…” (D. que no acertarían a alternar en sociedad si los desnudasen de dos o tres cajas de joyas que llevan. Sale con el emblema de ¡Viva la Federación! Podríamos decir que se implanta la “máscara de la Federación”.océano. pero hay que decirlo. entre literatura y existencia. sobre todo. y si les mandasen que pensaran como racionales. pues. La absoluta novedad de La Moda consiste en el uso de la ironía. Por eso los temas de La Moda –obtenidos de estos bocetos humanos que divulga Larra con corrosiva gracia– son las costumbres y la sociabilidad tomada en sus manifestaciones indumentarias. todo lo que exige esa tensión entre la rizada intimidad y vida pública para ser aprehendido como reglas de etiqueta propias del arbiter elegantorum. qué editor independiente se animará a publicar Mi tío el empleado. entre estética y vida cotidiana. comenzando por la ironía. diario Perfil. y. Escribe Larra de un café madrileño: “Este deseo. año de aparición de La Habana elegante. Tabarosky. en todo el frontispicio de su persona. que luego va a ser retomado por Virgilio Piñera en La isla en peso). de un antiespañolismo que envidiaría Alberdi. sobre la que aún hay mucho para pensar. sin contar sus menciones al café habanero “multiplicador del hastío”. de saberlo todo me metió no hace dos días en cierto café de esta corte donde suelen acogerse a matar el tiempo y el fastidio dos o tres abogados que no podrían hablar sin sus anteojos puestos./O esparcían levantadas/las ondas de tu cabello!”. alias. en la que Ramón Meza (ah. si ese no fuera además un problema conceptual que persiguiera a Alberdi durante toda su vida. un eximio cronista cuyas sátiras. bajo los severos enunciados que intentan conformar un proyecto de “moda nacional. firmadas entro otros tantos pseudónimos como Fígaro. si les echaran un poco más de sal en la mollera”. a la Buenos Aires rosista. inspira a Alberdi para hacer palpitar bajo su cuño burlón y su comicidad trágica. Y sin embargo… . capilares. Hay en esas revistas –y en otras más– una interrogación sobre la tensión entre moda y política. cosméticas. Mariano José de Larra. que accionaran y se movieran como hombres. botarates. autoctonista. galantes. pero deja un resquicio abierto para una mítica “joven España”. o escribe bajo su influencia: “¡Cómo tus manos heladas/Asíanse de mi cuello. un médico que no podría curar sin su bastón en la mano. americana”. con supuestas críticas a lo que verdaderamente se piensa. la comicidad que invierte la verdadera opinión que se tiene sobre los temas. favorita más tarde de Martí) y Julián del Casal escriben regularmente (Del Casal también traduce a Baudelaire. impresionan a Alberdi por su melancolía conservadora. y varios de estos que apodan en el día con el tontísimo y chabacano nombre de lechuguinos. colorísticas. en 1883. cuatro chimeneas ambulantes que no podrían vivir si hubieran nacido antes del descubrimiento del tabaco: tan enlazada está su existencia con la nicociana. visuales. Pero también es el nudo irresuelto de su conciencia crítica.

Se comienza aludiendo al “estado y movimiento general de La Moda”. un modesto anticipo de Baudelaire en una ciudad de fronteras. lleno de dramático garbo y su reverso. alegórica en todo. los usos. politizada al extremo de la invisibilidad de la política. La conciencia se torna vaga. aquí La Moda significa antes que nada una pregunta por el signo de los tiempos. presos al destino de tomar el cambio mucho después. como movimiento esquivo y significador de las diferencias en la individuación. como un símil de comentario sobre las modas. Sabe que para hablar desde un periódico que pretende un lector popular. como si fuera un parte de guerra. Allí se torna realmente moda. donde también hay estilos que fenecen y otros que debe imponerse. en la París de siglo XIX: “la belleza es un torrente que precipita y derroca la belleza”. la existencia única de un elemento vital que fenece ante la acción del orden que posee la lógica de fagocitar lo nuevo y producir de inmediato otra novedad. encubierta en referencias a La Moda en un sentido absolutamente moderno. revista-periódico. Pero a diferencia del trato literal que casi todas las revistas que portan esa temática dan a sus asuntos. que activan el consumo. son las moeurs. política. El paralelismo entre creencia política y moda domina la publicación. obvio). Es el régimen de un dictatum de un maestro invisible que basado en pretextos reales –cómo vestirse. cómo hablar. en su lenguaje y orden expositivo de imágenes y relatos. por el signo político que reparte la época entre un torpe tradicionalismo –y la herencia española es una vez más recusada– y las aventuras de una vida urbana y moderna. Sin duda es La Moda la primer publicación argentina completa.está destinada a pasar al espíritu público. lo dice con ironía. lo han dejado de lado en el momento justo. cómo “presentarse en sociedad”–.El tema de La Moda. No hay moda sin periódicos. donde escribe frases que se acomodarían bien mucho después. Una moda –el cintillo federal sirve de ejemplo no inocente. señalándose en cierto periódico que viene de Francia la recomendación de usar botas puntiagudas pero con taco menos alto. donde la belleza es vista como un hecho contradictorio. Al modo en que se inscribe un elemento diferenciador (pactado por la industria cultural. Pero no se ausenta el examen de las reglas de etiqueta. “Todos lo desean llevar . incluso en sus secciones políticas. debe examinar la vida popular también con la dura poesía del sarcasmo intelectual. una suerte de organizador social. la oratoria. El periódico de la modernidad obedece. pero también los paseos por “la calle del Cabildo”. luchando para que la alberguen dos sentimientos escurridizos. Alberdi lo descubre de joven y nunca lo abandona del todo. traicioneros: la felicidad y la desgracia. la correspondencia. la indumentaria. la persistencia. por supuesto. el desconsuelo. establece un modo discursivo donde sutilmente algo cambia para establecer la diferencia con los que meramente han quedado presos a la estructura. las tarjetas fúnebres. El periodismo puede ser visto en su totalidad. y sobre todo. Obedecen al mismo sistema. la danza. y tomado por los individuos como decisiones propias que recortan figuras endebles entregadas al cambio en la sujeción. Y para ejemplificar que en el análisis de la “moda” se encuentran las claves de la construcción de una relación compleja pero válida entre los intelectuales y pueblo. concepto entonces inexistente.magazine cotidiano. El centro existencial de esas prácticas es el salón de bailes. cuando ya es masivo y los conspiradores que lo han iniciado. aún en sus escritos más vinculados a los temas económicos. a este mismo sistema ocultamente frenético. la tristeza. como destello de signos que caracterizan la idea misma de anacronismo y actualidad. debe acudir a un elemento específico: el cintillo federal. Así es Alberdi. una momentánea mentalidad colectiva. costumbres y modales que inscriben a hombres y mujeres en cierta ciudadanía social que implica conocimientos específicos de convivencia. Pero todo lo que dice La Moda.

La crítica que no tarda en llegar desde el Diario de la Tarde. y que reseñará luego con escepticismo la polémica sobre el idioma. Pero el umbral de una decisión lo provee la cuestión democrática. el joven Florencio Balcarce. ambos autores de la revista Athenaeum. Porque en otros artículos se pone a La Moda como indicio de una vacilante decisión. el Diario de la Tarde en 1837 conoce el dilema y aprovecha para disolverlo con una incursión en el campo del adversario. el propio Alberdi. de emocionar al pueblo. y condenar a los que escribían sin tener en cuenta esta cifra canónica del periodismo popular? ¿Entonces lo popular no lo era tanto? ¿O era una expresión de una élite intelectual cuyo esfuerzo por popularizarse parecía irresuelto o ficticio. que primero había anunciado la salida de La Moda. lo que es comprensible. y más moderadamente. que también usa la insignia y el cintillo federativo. que poco antes se había desatado en el Salón Literario. publicada en su propio periódico CGT de los Argentinos. constituido en hoja verdaderamente rosista. ¿Quién lee lo que escribimos? ¿Cómo escribir para el pueblo si nuestro lenguaje proviene de fuentes eruditas? ¿Cómo no van a ser importantes estas preguntas. presuntamente en París. Los demócratas de América tienen ahí un válido ejemplo. defendían Gutiérrez y Sastre. Todo llega. lo que obligará a Alberdi y los suyos a enfrentarse por primera vez en la historia del periodismo nacional con la pregunta sobre el pueblo y su relación con la lectura periodística. ¿Años después no escribirá Echeverría . La Duquesa de Orleáns se peina como una plebeya. bajo una ácida pluma que firma Un lechuguino y en la que se quiere reconocer la ironía aventajada de Pedro de Angelis. su método. en la que se dedica a soltar sus dudas mordaces ante la posición en favor de la “lengua nacional emancipada” que antes que otros. Entonces escribe su carta afamada. Sin embargo. El suelto es evidentemente redactado por Alberdi de una manera programática: La Moda es una política popular. Aquellas líneas son quizás la sigilosa clave de lectura de la publicación. Ese diario es el que lee. Está fundando una nueva sociabilidad urbana democrática. de escribir. August y Friedrich. el periódico La Moda está sometido a permanentes esfuerzos para que se comprenda el tamaño de su apuesta. como decía el Dogma Socialista– a la cual se dirige. como bien la había demostrado Tocqueville. por barcos. pero sin el cual no había “comprensión popular del conflicto histórico”? Precisamente. y leídos a lo que parece en el Río de la Plata. por revistas diferidas que se desempaquetan en los puertos. lo que hace de La Moda un signo semejante y homólogo a la política. al que llevaba el Dogma socialista. que se quiere la quintaesencia de lo popular. Debe explicarlos. ¿Cómo deben peinarse las damas? “La Moda participa entre nosotros de una indecisión que afecta todas nuestras cosas sociales”. El asunto lo proveen los hermanos alemanes Schlegel. fingido o no. y por lo tanto es al pueblo –a la “razón del pueblo”. entre ellos Alberdi. que también se inspira en la simplicidad del “peinado romano que parece haber sido inventado para la cabeza armoniosa de las porteñas”. por diarios tardíos. de énfasis comercial. La Moda es una “sanción pública”. si muchos años después el propio Walsh debe enfrentarlas en una carta de un lector obrero. y las proclamas persistentes de todos sus números apuntan a esclarecer su programa. Pero esto entraña problemas. el eterno ideal de llegar. El máximo punto rosista. El Diario de la Tarde recurrirá al fácil expediente de atacar a La Moda bajo consignas que reconocen de inmediato los síntomas de la Ilustración que gobiernan al periódico. decisivos en la construcción de la estética del siglo XIX. redactado unos pocos meses antes por los jóvenes del 37. por rumores. quien de allí toma la noticia del debate.sobre sus vestidos”. un “dogma de los hombres libres”. donde lo que notoriamente se buscaba esa eso.

quien remata diciendo. que a fuer de sinceros. para recomendar “un abismo de ciencia legislativa. algo irónica es cierto. Este personaje tiene. y que se publicó en el periódico cuando las barricadas en las calles ya habían sido derrotadas? Pero el Diario de la Tarde acusa a La Moda de haber confundido a los dos hermanos. de lo que muchas décadas después. mencionados en la Websminster Review de 1825. de la tumba. del ángel. En el ya mencionado artículo del Alberdi-Figarillo. un nombre supuesto. la filosofía. No solo reconoce la posible diferencia entre los dos famosos hermanos. del veneno. el griego y el francés. ¿qué lee el pueblo? Debe ser también el primer autoexamen del periodismo en la historia nacional. . del puñal. “es necesario escribir para el pueblo”. el ataque es anónimo. Quizás no sea este personaje enteramente ficcional como los demás. un pulpero. ellos hablarían “de la perla. Pero antes “es necesario explorar ese campo”. en su respuesta. sino probarlo. del crimen. pero La Moda responde. de la luna. un artesano. Incluso el “anciano letrado” no desentona. representantes de “las clases de la sociedad”. en su edición parisina de diciembre de 1835. de la lechuza. canónica y teológica”. precisamente. cumpla con la tarea de hacer transparentes las decisiones oficiales. Para esto separaré un poco de pueblo. la Gazeta.en el diario El Constitucional de Montevideo una buena salutación de la insurrección de París en 1848. publicados en Viena en 1823. junto a otras menciones que se obtiene de la Revista de los dos mundos. Difícil cuestión. su separación un tanto incomprensible de los dominios ya fijados del romanticismo. que les ha dado a ustedes por escribir papales públicos! En mi tiempo los mozos no escribían. Comparecen en esta composición una mujer. don Hermogeniano. Pero La Moda. de la lágrima. que la hace un sujeto de la paradoja y la ironía. un comerciante. sobre la relación entre periodismo y lectura popular titulado Un papel popular. si no consideramos los escritos de Mariano Moreno llamando a que un órgano gubernamental. el derecho público. Se dice en La Moda. suele escaparse de nosotros en el intento de imaginarla cabalmente. sino que se aparta de ellos. de la bruja. el cálculo. encontramos un anticipo de un tema que recorre la historia del mundo moderno: ¿qué lee el hombre social en sus diferentes estratos y formas de vida?. haré un pueblo en miniatura y lo interrogaré sobre cómo quiere que se le escriba”. en este caso tomando una opinión de Madame Staël. He aquí como describe lo que hoy llamamos encuesta: “¿Qué mejor medio para ensayar el pueblo que el que se observa con el vino? No es decir esto que sea bueno venderlo ni tragarlo. Las respuestas son adversas a la circulación de los periódicos. en consonancia con los demás interrogados: “¡Hombre. declara no ser romántica. demostrando así que el ataque anónimo –al que dice que es la última vez que responde– no llega siquiera al punto en que el periódico de Alberdi ha problematizado la cuestión. La tarea de estos dos escritores había calado en toda Europa a partir del cruce de siglo XVIII al siglo XIX. Antes que de la humanidad efectiva. Ha sido educado en las universidades de Chuquisaca y Córdoba y responde rechazando la economía política. que solo hablarían de temas que a La Moda no le interesan. Un entretejido de lecturas que mucho nos dice sobre el espacio lector en aquella portuaria ciudad lejana. de toda esa cáfila de zarandejas…” La Moda hace la primera encuesta social en relación con los lectores de un periódico. que una alusión a los volúmenes de Friedrich pueden encontrarse en la librería de Marcos Sastre. sí. la historia y la literatura. Se entiende más. así. cada personaje dando razones específicas para tal razonamiento. la ciencia administrativa. No conocemos mejor definición. un anciano letrado y un zapatero. de donde La Moda los ha reproducido. se conoció como “técnicas de muestreo social”. y desde entonces la palabra romanticismo se pone a la orden del día con su propia carga de interrogación interna. Para Figarillo.

no menos de mil. el estilo con que lo hace y el fervor satírico-jactancioso que subraya como propiedad mayor del género. todo el periodismo y su historia. Ramos Mejía. un instrumento de sedición y desorden”.. lee las tiradas de El Torito de los Muchachos. sino el pueblo representativo. acaso no más del doble o triple de eso–. Rivera y muchos otros. Jorge B. se suele convenir en fijarlo en el nombre de Luis Pérez. nuestro criterio. Primero lanza el dolido sarcasmo: “Sí: el pueblo es el oráculo sagrado del periodista. que recorre como decisión e incógnita. El pueblo no es “el pueblo masa. el pueblo griego ni romano. él es nuestra guía. de Zinny. si nos atenemos a su federalismo hecho de pendencia lírica y alborotado ritmo provocador –sin que por ello pierda el secreto lirismo de la fantasmagoría gaucha-. Sobre él hay estudios de Ricardo Rojas. No otra fue la encrucijada de El Grito del Sud. si bien no debía ser mal recibido por los sectores mercantiles y propietarios urbanos y rurales que .. Rodríguez Molas. el pueblo moderno de la Europa. un ironista. como del legislador y del gobernante. borroso en el tiempo. En este caso. ¿Qué conclusiones saca Alberdi de su encuesta burlona? Tropieza con la dura tarea de definir. ellos han venido a la vanguardia de nuestras desgracias públicas [. nuestra musa. que lo desdeña. Olga Fernández Latour de Botas. pero debe escribirse para ellos sin que necesariamente deba contar su opinión. y menos las de los ineptos que critican a La Moda –aquí Alberdi se muestra dolido con los ataque que ha recibido de los federales puros– que por envidia critican al periódico de Figarillo pero si llegaran a escribir sus pobres líneas en él. sin que nadie posea demasiadas noticias del autor de las versificaciones plenas de ingenio y desafío que avivan sus páginas. él es todo y todo para él ha sido destinado”. serían los primeros “en trompetear que no hay papel como La Moda”. él. lo que interesa desde el punto de vista del cotejo con los temas que después tomará La Moda. pero cargaba con la carga de “lo difícil de leer”. Uno de los números del Torito de los muchachos contiene una interesante polémica con la Gaceta Mercantil a propósito de la vestimenta de las mujeres. Pero luego se pone serio: no se trata de aquel tendero ni del zapatero. que podía descubrir lo popular en lo aun no contaminado del lenguaje. ni de don Hermogeniano. Si su nombre se pierde en la historia.] como dijo Polignac. antes de adquiriera las notas definitivas que le acrecentará Hernández con su indirecta apelación a la pérdida metafísica y a la resignación pagana de la cual brota una nueva familia en abstractas pero no inidentificables escenas cósmicas. el pueblo multitud. Soler Cañás. pero a propósito del insigne Rousseau. nuestro genio. sí. Monumento casi incógnito de la poesía gauchesca federal. Pérez actuó bajo el pseudónimo de Juancho Barriales (Chingolo) y otros sinnúmeros de nombres de la tradición criolla. al pueblo. nuestra antorcha.bien que entonces no había papeles públicos. es más nítida la tradición política que defiende. el pueblo moderno de Europa y América. en todo tiempo han sido y de suyo no pueden menos que serlo. aunque ésta usa otro género de sátira cosmopolita y piensa en un público socialmente más encumbrado que lo que imaginamos hoy que sería un lector de El Torito. el pueblo escuchado en sus órganos inteligentes y legítimos –la ciencia y la virtud”. Su autor. el público de Buenos Aires –no extenso. Uno poco antes de la salida de La Moda.. escueta silueta nominativa para una obra que no pasa inadvertida en uno de los mejores momentos del género nacional por excelencia. aunque también puede decirse que es su complemento por la fuerza jactanciosa en que toma el reír y el llorar como costumbrismos irreverentes del vivir cotidiano.. No evitó ponerle el nombre El Gaucho Restaurador a otro de sus periódicos. bajo la forma real de un periódico. Faro inmortal y divino. el Torito es hasta cierto punto el contrapunto de La Moda.] Ninguna falta hacen al público los papeles periódicos [. ¿Y en cuanto a sus encuestados? Ellos cuentan.

..... siquiera porque el torito Le ha servido de padrino Para que no lo revuelque un mozo santafesino [.] Y habrá querido embolsarnos Lo mismo que a un animal [..... Me han dicho que en la Gaceta Han puesto un comunicato Diciendo que en el Torito Se habla con poco recato Debe ser el escribano Cuanto menos algún gato Que solo por hacer grasa Se nos viene haciendo el ñato [.] Con el pelo a la izquierda Bastantes he visto yo Que hable mucho del torito Y que a menudo le ladre .] Cuando trajo la Gaceta Por pintar con el hembraje Y me dice velay tiene Para que otra vez me ataje.] No vemos por qué estos diables El que no la hace la intenta Y han de decir herejías Mientras tengamos imprenta [..] Larga su buena patada Y dice que es federal [.] Si a este lo llaman candil Más vale dormir a oscuras “Que se calle”. La polémica con la Gaceta toma la forma de una “Carta de Juancho Barriales sobre el comunicado de la Gaceta Mercantil respecto al Torito”...apoyaban a Rosas.] Decir que la mujeres Se ofenden al obligarlas A decir sus pareceres ¿A que son esas pinturas? Y que al faltarles el moño Es hacerles agravio Ellas fueron las primeras Cuando la patria empezó [.. El Torito se presentaba con un lema de obertura: “Para decir que viene el toro no hay que dar esos empujones”.. [. que podría traducirse como un llamado a la aceptación de una arremetida sin pánico ni temores.

al que Luis Pérez adscribe también como autor culto –como lo señala Jorge B. que juga volcado a la izquierda de la cabeza si son patriotas peinadas “a la izquierda”. desenvuelve un plan de ataque a la Gaceta. pues aunque es la de la opuesta a una moderada emancipación del castellano rioplatense. El intelectual de la prensa que recorre un largo ciclo hasta las intervenciones de Jauretche desde mediados del 30 hasta casi comienzo de los setenta del siglo posterior. sin necesidad de recibir orientaciones de la imprenta. que parece en su espíritu satírico más amplia en su lengua. pero quizás con mayores complicaciones al tener que crear una dicción que ni deja de ser la de un personaje social existente y que no duda tampoco en pasarlo por el cribo de un espectro salido de la imaginación literaria de los hombres cultos de la ciudad. La naturaleza facciosa de una publicación se nota más cuando se proclama partidaria y reitera en el seno de su producción la facciosidad evidente de esas época política –donde uno de los centros de atención es la discusión de un reglamento de prensa que viene desde los tiempos de Rivadavia. al que podríamos considerar el primer periódico femenino. reformista y popular del ciclo social argentino. deliciosamente facciosos. En La Moda están estos ingredientes pero de otra manera. y que ninguno de sus sucesores desdeña en cuanto a ponerle mayores o menos intensas cortapisas a las fórmulas demoledoras de ataque personas que gobiernas los estilos publicísticos. El modelo es Mariano José de Larra –la España que se admite. Toda la época es de crudos debates. que insinúa una suerte de duelo entre una posición ilustrada aún dentro del rosismo. que proclama las virtudes del autonomismo feminil para mayores tareas públicas y de cultura social que las que suelen figurar en la estrechez doméstica a las que las confina por el espíritu masculino encorazado en la habitualidad de los prejuicios dominantes. Para esto. De alguna manera. fundando la idea de que una veta culta. Rivera– pues sabrá decir: También en el español a la moderna Sé hablar Diciendo huevo y no güevo Y lamer por lambetear. inspirada en Borges– que hacen del “escritor gauchesco” un género igual a otros. Toda la pieza toma una cuestión del estilo social de las mujeres. si se adopta el fácil criterio de considerarlo fundador del género gauchesco. Pero no podemos dejar de observar que los intentos de superar la facciosidad dan una facciosidad de mayores alcances –apenas eso– como ocurre con La Moda de Alberdi. sin duda debe ser el moño “punzó”– en medio de altanerías de la versificación gauchesca. Quizás en el “gacetín” de Alberdi se inicia la noción de intelectual con su espectro doliente lanzado en su . es que ya aquí nacen secciones fijas en el periódico y la lengua que se pronuncia es la de la crónica costumbrista moderna que ataca al costumbrismo mohoso antiguo. en relación al peinado. Y al revés si son “sarracenas”. En todo periodismo hay siempre algo de faccioso. lo que la torna en apariencia más diversificada. el Torito iba más lejos que La Alijaba. casi en exclusividad– y no Bartolomé Hidalgo. No hace falta llegar a la escena contemporánea para percibirlo. donde excede la apuesta colorística en la vestimenta –el moño.Verá si lo hago acordar Cuando parió su madre. debe asumir “la voz del gaucho” con artificios de verosimilitud literario –como dirá mucho tiempo después Josefina Ludmer. quizás la primer mujer periodista de la historia del país–. escrito en la misma época por una mujer –Petrona Rosende de Sierra. y una voz que sale del la población que tendría una voz genuinamente patriótica demostrada en su forma de peinarse o usar los colores del atuendo.

esto es. cuyo personaje interno es el propio Rosas. los peinados. la filosofía y la sociabilidad darían a tales “razonamientos espontáneos”. el gran debate civilizatorio sobre el significado de la ilustración. es advertido desde luego por su razón espontánea. La Moda es… “nuestra propia sociedad que se critica a sí misma”. Desnudo de las preocupaciones de una ciencia estrecha que no cultivó. Es el Buenos Aires nuevo que se levanta contra la vieja Buenos Aires. se editorializa bajo el título de Aviso: el periódico que se está haciendo dista mucho de ser frívolo y de pasatiempo. Este párrafo que citaremos ahora –bien conocidos– y todo el libro alberdiano. el minué. el cartón de visita? Debe entonces explicarse y replicar a los que lo atacan por baladí. ¿Pero no ha buscado sorprender con los temas que trata. Mientras tanto. o no tanto. Era la consumación de los actos de la generación. dice. o sea. ilustrado”. que por el momento vive –como la federación utópica. lo que el pueblo en su sí-mismo ya sabe y lo que hay que traerle como alimento desde afuera. de ineficaz. “La Moda es la aplicación del pensamiento a las necesidades serias de nuestra sociedad. la idea de que hay una formidable contradicción en presencia del periodista figarillo: el pueblo no lee pero hay que darle a leer. que era la época de Rosas.en la escritura de los intelectuales. la oratoria. y el jefe político ofrece su razón espontánea para una futura combinación con la razón del pueblo. todas las páginas de La Moda. que escriben para que lea un pueblo que dice no querer leer. en un papel llamado La Moda. recorre subrepticiamente. Alberdi no resigna la idea de elaborar “un papel popular”. se presenta como un personaje singular. Y declara tarea patriótica el esfuerzo de leer el periódico cuanto el de los redactores de escribirlo: pacto ilustrado a fin de construir la enciclopedia nacional. un proyecto de la ilustración que recogía la herencia saintsimoniana y la ofrecía a la época. cuando en realidad lo que atacan es su sesgo intelectual. que estos medios importados y desnudos de toda originalidad nacional no podían tener aplicación en una sociedad cuyas condiciones normales de existencia . por los portadores verdaderos del cintillo punzó que el periódico mismo había declarado parte de la conciencia pública del momento. pues si son buenas las composiciones su vigencia se percibe por un período de tiempo más prolongado. Lo que parece lo más frívolo es entonces lo más serio.persecución ante él y por él mismo –el pueblo– que aparece como destinatario mudo de la tarea de cultivarlo o como posibilidad inspiradora. de inconducente que existía en los medios de gobierno practicados precedentemente en nuestro país. a la vista de su profundo instinto antipático hacia las teorías exóticas. que visto a la luz de la encuesta hecha a tenderos y zapateros. Se inicia. con un postulado de autoconciencia social del todo novedoso y probablemente destinado ya a ser enérgicamente rechazado. Es una mera suposición intelectual. muy poco tiempo después. La esencial polémica que esto implica. ningún periódico literario había llenado hasta ahora esta misión en nuestro país”. se basan en la suposición que por el momento está cubierta con lo que en el periódico hace de oda –”viva la santa federación”–. Dice así: “Nosotros hemos debido suponer en la persona grande y poderosa que preside nuestros destinos públicos una fuerte intuición de estas verdades. Todavía es el Alberdi del Fragmento preliminar. un diario para el lector del pueblo. de no sé qué de impotente. en cuanto se torne “pueblo moderno. aunque reducirá la sección de música por no ser ésta “una necesidad semanal”. quedando la tarea de definirlo como el verdadero ámbito de interés del cruce dramático entre intelectuales y el susodicho pueblo. En el mismo número donde se lee el artículo Un papel popular. contrapunto perfecto de la razón ilustrada con el modo en que Rosas “intuye verdades”. de La Moda. Así se expresa este mismo problema en el Fragmento preliminar. es decir. Y desafía: doblará sus páginas. pues encarna “verdades intuitivas” y no rechazaría el complemento que las artes.

pocos andan despacio –se miran. un sistema propio nos era indispensable”.. mira esa reja. viejos y mozos.] para el Hombre Hormiga no hay invierno: se levanta con el sol. Recorre los almacenes y las tiendas y mercerías: pide muestras. donde quiera que Arriola alza el . sutil en extremo–. El caso del litógrafo Bacle puede estar en el centro no declarado de este editorial alberdiano.. hurtando sujetos y menciones literales. delincuente cosmopolita. tiendas de ropa hecha. desde allí sentirá el hervir vividor de las gentes que van y vienen: niños. En ella Alberdi trata del Hombre hormiga. se arrojó. y en ella vemos la ciudad de Buenos Aires de una manera singular y nueva: “Colóquese un curioso en alguna altura de las calles más concurridas: en donde haya almacenes. ¿No le han concluido a usted los habanos –él sabe donde los hay superiores [. Aquí es el Alberdi. el que dice: “El que atenta contra la vida del jefe supremo. que por tanto. conversan entre sí: todo movimiento y bulla – cuidado con la rueda. Proscripto de la tierra.. en todas partes debe alcanzarlo la cuchilla de la ley. en el último número. En el número 22 de La Moda. En La Moda prosigue el tema Rosas.. Tenga paciencia el curioso. tres años desde el día en que el pueblo de Buenos Aires.] entra a la escuela y allí se distingue por su espíritu mercantil [.] porque el Hombre Hormiga es el Hombre-azogue en el perseguir la plata [. otros vuelan... tan endeble? Tampoco estudia porque no tiene vocación ni le gustan los libros [. apártate del caballo. dicen las madres a los chicos distraídos en las confiterías [... mugeres. Pero esta ráfaga incierta de inquietudes. los últimos precios y empieza su peregrinación –¿necesita usted guantes? Él se los proporciona buenos y baratos. no le parecen los ciudadanos yentes y vivientes hormigas que van y vienen al granero? [. Dice: “También ayer se han cumplido tres años memorables para nuestra patria.] Hormiga de este hormiguero es el Hombre Hormiga (que) muestra desde pequeñito lo que ha de ser cuando maduro [. amenazado siempre del anatema universal. él que es tan delicadito. con una fuerte omisión de su nombre.] El Hombre Hormiga no tiene opinión política ni sigue más bandera que la de remate. él mismo. con el mismo sistema elusivo. el despacho de algún cambista y vinos y comestibles en cada puerta. negarle debe un asilo el mundo entero. su impura sangre ni manchará nunca el nombre de su exterminador. en el periódico que reflexiona sobre cómo escribir cartas sin ceremonias ni rigidez o que dice que el “universo ideal es un poema”? El bloqueo francés al Río de la Plata había comenzado y podemos conjeturar que Alberdi alerta en este artículo sobre los riesgos de las groseras imposiciones del gobierno de Luis Felipe de Orleáns. que emplea su astucia depredadora para su existencia picaresca. unos corren. alguna iglesia inmediata. del bribón de las ciudades grandes o pequeñas.. en los brazos del hombre poderoso que tan dignamente le ha conducido hasta este día”. una lágrima de sensibilidad. Esta es la estampa que elabora el joven Alberdi. Donde quiera que Gowland levante su pendón.] ¿cómo ha de manejar el torno o la lima.. parece referirse a Rosas el editorial titulado El asesinato político. El Rosas omitido de Alberdi es mucho más fuerte que el Rosas literal de los rosistas. deja muy rápido paso a una aguafuerte donde late vigoroso el espíritu de Larra. se saludan. típica figura urbana con los rasgos del vividor.. Solo para el asesino de la ley. Y por fin. Sobrevive como tunante y enredador. un hombre del orden –siempre lo fue a través de infinitos arabescos de un pensamiento cambiante.. cuando ya se aproxima el final del Gacetín. en cuyo marco podrían realizarse atentados contra Rosas.] Tal es la vocinglería que se escucha! A veces escapadas de las mil bocas de aquel monstruo que se agita y revuelve en las veredas. ¿A qué se refieren estos párrafos un tanto mazorqueros. muere la ley”.. acosado de tantos padecimientos innombrables.. y a la changa.diferían totalmente de aquéllas a que debían su origen exótico. hay una fuerte apología de Rosas concebido e los mismos términos elusivos pero inequívocos del Fragmento. hombres.

No sabríamos decir si en este trecho excepcional se destaca una de las primeras y grandes pinturas escritas sobre la Buenos Aires de 1830. que reclama que el minué ha fenecido como danza. el del editor responsable. fingimientos y temperaturas posibles. ni patriotismo [. notoria fórmula despectiva en Figarillo. o bien el carácter sinuoso y aprovechador del pícaro urbano. con su trasfondo de muchedumbres en las veredas y mercerías. su amigo es el peso. injuriando una figura también sugestiva. darían en los artículos de Ingenieros en La Montaña (1897). Para derrocarlo. La Moda es uno de los más originales periódicos de la historia del periodismo nacional. que defiende el buen sainete antes que las tragedias clásicas para las cuales no hay actores preparados en Buenos Aires. basada en el enriquecimiento avaricioso sin responsabilidades sociales. que sostiene un periodismo raro e irónico. pues es la materia mercurial misma del amoldamiento a todas las situaciones. con su efervescencia mercantil. las de Esnaola. allí está nuestro hombre..martillo. el contraste entre el personaje laboral y el hombre vivillo. habría sido Alberdi el que habría inaugurado lo que podríamos llamar la ruta intelectual del azogue (palabra nunca ausente en los diarios del siglo). ambos surgidos del magma de las multitudes. por no saber sacar partido de tan interesantes figuras sobre la que reposará casi entera la literatura de las décadas posteriores. luego comprometido con la conspiración de 1839–. con sus saberes de sobrevivencia y bribonada. titulados Los reptiles burgueses. incluso con sus aspectos sufrientes y libertarios. cuyo apellido ya vimos en el diario inglés de la ocupación de 1807. porque el remate es su morada favorita el Hombre hormiga no tiene amigos. si se les suministrara una dosis de agravio teórico mayor. que publica entre partituras de Rossini y Belini. que rechaza el estilo . Estos mismos elementos. es a todas luces injusta literariamente. hace que concluya lamentablemente. el oportunista sagaz que mora entre las masas ciudadanas. Corvalán. al que Rosas estima hasta que poco después este joven se compromete en la revolución del Sur. Que defiende la lectura y la escritura. los otros hombres hormigas [. con su destino biosocial apuntando hacia la vida imitativa... y si se le colocaran encima las vestimentas del simulador que tanto interesara a la medicina positivista.. Juan María Gutiérrez. el tal Rafael J. saldría el hombre carbono y el burgués aurens. hijo del edecán de Rosas. mimetizado en ese “hormiguero”. Vicente Fidel López. Si se le diera una dosis más visible de voluntaria ternura. la del pulpero genovés. si se exceptúa el pulpero genovés”. La Moda de estos figarillos argentinos –Alberdi. de espesura astuciosa. sus enemigos son sus semejantes. The Shoutern Star.] apenas habrá otro ser más inútil a la sociedad. Corvalán. Ciertamente. Pero si esto es así. desembocarían en El hombre que está solo y espera. que condena irónicamente los juegos de carnaval. que pide sencillez en las esquelas funerarias. La condena al hombre multitud. sin que tampoco salga bien parado el rematador Gowland. que igual se dedica a indicar cuál es la mejor vestimenta para que una dama ande a caballo o las incógnitas de la mejor hora para una visita “más fashionable”.] no tiene conciencia ni moral. lo que menos de un siglo después sería festejado por viñetistas y aguafuertistas de todo tipo –sobre el paño de fondo de la misma ciudad “problemática y febril”–. o aún más. que redefine lo popular por medio de la crítica a un vulgus que rechaza al periodismo. sin contar que las poesías gauchescas ya tenían en cuenta ese dislocamiento (en este caso rural) del hombre improductivo que el saintsimonismo condenaría pero que la literatura de la simpática truhanería popular tomaría como rasgo vivo del ser social. que toma la “moda” como signo de las conciencias colectivas moviéndose históricamente. lo que sin duda era facilitado por el único nombre que figura. hacía un difícil equilibrio entre la Federación y una ilustración rousseauniana. que condena a España por no haber dado un Tocqueville.

debe ser derrota y aún no les llegó su “25 de Mayo”. Vuelve a publicar allí muchos de los artículos de La Moda. que se burla de las “instituciones oratorias” adocenadas. una pax capitalista ilustrada. con la carga no poco pesada de haber animado un periódico con la consigna de Viva la Federación. un promotor de la comunidad como lazo viviente entre los hombres. y que incluye la magnífica palabra simbólica número 15. La crisis generacional era una crisis de costumbre y al mismo tiempo una política de la lengua. y quien lo lee filialmente para renovar las costumbres analizándoles satíricamente. que atina a imaginar una “sociedad con contrastes”. de un utopismo renovador en la vida cotidiana como forma de dotar al orden social de un signo moderno. Figarillo está en Montevideo. un cristiano social.académico en nombre de la escritura viva de un Dante o un Shakespeare. Marx lo consideró dentro de los socialistas utópicos. con el dolor cáustico con que el joven ve las antiguallas de la lengua de los viejos. un periódico montevideano influido por emigrados antirrosistas. casi por entero. Y esta. punto de ruptura con la derivación que los utopistas le habían dado a ese concepto: la conciliación por la vía de un humanismo radical. la palabra socialismo en La Moda. de . para la cual solo la ilustración solucionaría esas contradicciones. industrial e intelectual. si eso introducía una confusión con las obligaciones nuevas. Lo hace en su acepción saintsimoniana. que surgían de la batalla contra “la civilización colonial”. El Iniciador publicará el Dogma socialista – el código generacional echeverriano que establece el modo político de la sociabilidad o el modo social de lo político. en las bibliotecas mal conviviesen el padre Almeida con Lerminier y Covarrubias con Jouffroy. y éste es un autor sumamente sugestivo. sobre todo las comerciales y económicas. y significará la prosecución del raro rastro de lectura que Larra deja en el Ríos de la Plata. ni podía aprovecharse de la convivencia con la lengua francesa. dirigido por Andrés Lamas y Miguel Cané. alguna vez. que al igual que si en las tertulias se mezclasen la dinámica cuadrilla con el anacrónico minué. que ve el trabajo intelectual como base de todas las demás ocupaciones. redacta por Alberdi–. respecto a cómo abandonar prácticas anquilosadas y general un orden cosmopolita. y no era válido seguir con la segunda. Cuando debe marchar a Montevideo. como evangelio de los industriales. Alberdi dice al pasar. que poseía el secreto revelado de la razón en sus inflexiones precisas y en su sintaxis despojadas de rizos y abusos del sufijo. de un socialismo moral. lo que redobla su reflexión al respecto del atraso de las costumbres españolas. La “moda” es la forma en que un nuevo periodismo crítica de costumbres permita acompañar los grandes núcleos culturales con una interrogación sobre sí mismos. Detengámonos un poco en este último punto. como toda su generación. las costumbres. esa lengua arcaica española que no podía pretender que perdurara el idioma del Quijote para traducir a Jeremy Bentham. sociabilidad libre y vida intelectual emancipada con reflejos en las esferas de lo popular. las artesanías–. Había que distribuir mejor los hemisferios donde debían revelarse las competencias para la nueva sociabilidad. el “castellano argentino. Alberdi es un lector de Pierre Leroux. Alberdi es un humanista de la paz económica. Alberdi comienza a escribir en El iniciador. la realidad misma de la política. haciendo con que la vocación intelectual integre la práctica de quienes se ocupen de los capitales. La batalla literaria sería la continuación de la batalla política. Cada una de las esferas de sociabilidad española que se expresen más allá de la política –la literatura. y la disposición espiritual que sería necesaria para pasar de la lectura del padre Feijóo a la de Hegel o Leroux. por quien sigue su nombre. Rosas. ya concluida. que defiende el castellano popular que se habla en las calles de la ciudad. su “antiespañolismo para salvar a España de la Edad Media”. De ahí que tiene la noción de la sociedad con contrastes unos años antes de que se escribiera el Manifiesto comunista.

incluso emancipar la conversaciones sobre La Moda … dicho esto en el periódico del mismo nombre. evitar el “casamiento mercenario”. Bases son una oda encubierta. hechas con breves estallidos lexicales. de la dignidad. Pero es esta última que da paso a un tipo de publicación periódica que tomará su hondo indagar en los pliegues cotidianos de la acción social. y de ella se desprenderán no solo las secciones de “vida cotidiana” de los diarios posteriores. La Moda sabe rodear el tema de la emancipación femenina. El propio Figarillo se pierde luego de su hazaña porteña y su incursión montevideana. El iniciador sigue a La Moda. rozándose como un diputado entre esa especie de público que se llama la sociedad. Sus destinos son serios. performativo y crispado. La supresión del latín no dejaba de ser una señal evidente del peso de la Joven Italia en las propuestas que exploraban el socialismo en términos de sociabilidad. desde su rincón. de la modestia de su vida. a través de mitos narrativos que no descartan los simbolismos aparentemente abstractos de los estilos existenciales. En las Bases ya no lo encontramos. el “no cerrar los oídos al saber” desterrando “la manía de no admitirse otras conversaciones que chistes insulsos. recogiendo aplausos. que. en Bases hay una escritura de urgencia hecha de fórmulas eficaces y consignas sabiamente buriladas. y para que la casa la atraiga. enunciados terminantes. Darle apego a su casa. a El Mosquito. el baile. Si en La Moda se promovía una “razón cultivada” en el mundo femenino. por fin su composición musical hecha de consignas. se perderá definitivamente la ecuación que hace de la “moda” una reflexión completa sobre el movimiento de la sociedad. Mientras en su periódico juvenil promovía el teatro. se debe hacer de ella un Edén. Esas variaciones sucesivas. no ha venido al mundo para ornar el salón. El Iniciador salía con la consigna Bisogna riporse in via. que la replica. con su figura polémica. incluso el theatrum mundi como forma existencial. emanadas de misteriosos poderes que operan sobre estructuras fijas que cambian sobre el eje de lo que no cambia. No debe consistir en talentos de ornato y lujo exterior. pero algo de ella había ya en La alijaba. como la música. hace las costumbres privadas y públicas. es salvarla. La mujer debe brillar con el brillo del honor. frases como látigo. con dictadores invisibles. un saber sin historicidad. es necesario lanzarse al camino. Pero… En Bases habrá otros rumbos para el tema: “En cuanto a la mujer. la pintura.alguna manera. sino para hermosear la soledad fecunda del hogar. la palabra que toda la generación pronunciaba. Virgilio y Tácito ya estaban lejos. Necesitamos señoras y no artistas. pero sabe que ha elegido un ejemplo que le sirve a su propósito segregacionista. y será útil para sí misma y para su marido como una Mesalina más o menos decente”. murmuraciones y modas…”. según ha sucedido hasta aquí. su instrucción no debe ser brillante. expresó con una . o lo encontramos abjurado. pues en su época Lola Montes. artífice modesto y poderoso. Mientras la mujer viva en la calle y en medio de las provocaciones. sentencias comprimidas en el poder de un lenguaje diáfano. sino las revistas solo dedicadas a tratar la cuestión de La Moda solo desde el punto de vista que le sería enteramente inherente: esto es. Con El Hogar y luego con Plus Ultra. negado de sí. corroído por la indigencia de un pensamiento desafinado. como actriz. organiza la familia. Bien se comprende que la conservación de ese Edén exige una asistencia y una laboriosidad incesantes. en el salón. a Caras y Caretas. pero no revelan su secreto social. prepara el ciudadano y echa las bases del Estado. servirá a la República como Lola Montes. en 1852 se muestra conservador. seguía lejos o no era lo más importante. ni el gusto de disiparse en vanas reuniones. tema central del siglo XIX. prejuicioso. metonímicos con la “mano oculta” del mercado. El espíritu de La Moda pasará a La montaña. La negación de la condición de actriz lo desmerece. y que una mujer laboriosa no tiene el tiempo de perderse. educará los hijos a su imagen.

que jugaba tanto con la cortes conservadoras de Europa como con la ampliación de la fronteras vivenciales de la condición femenina. al que Alberdi llama Estebancito. Solo en los artículos de Sarmientos hay descripciones aterradoras. como Echeverría. nos hizo esperar a un Larra americano”. un poema anónimo hay una mofa hacia los periodistas forjados en el ideal de ocultar la raíz crítica que alberga la tumultuosa (pero aparentemente ritualizada) vida cotidiana. se mantiene conceptual. de un debate sobre el completo juicio moral que merecería la trama activa de una época. salvo en los trémulos tiempos actuales. en La Moda. la relación entre la batalla real y el escritor figurando sus partes de guerra. en cambio. Especialmente. alabardas conceptuales con un puntero señalando mapas. en esencia es sobre la prensa y las relaciones del periodismo con la guerra. no mucho antes. conviviendo todavía con la expresión diarismo. “Si yendo por la calle /le ensucia algún pescado / que lleva una morena / límpiese Ud. Alberdi. la crítica a la moral medrosa deja entrever algún recorte de la forma viva de una ciudad: he aquí una morena vendiendo pescado. a llamarse “contenidos”. que una serie de artículos obsequiosos que remiten aunque lejanamente a la metáfora militar.excitante coreografía personal –escribió al cabo de su vida un libro de consejos de belleza y cuidado del yo femenino–. infantería y carga a la bayoneta. por oblicua que fuere. ante alguien como Sarmiento. no vemos ya ninguna estampa. en La Moda. ¿Podía el Alberdi maduro olvidar tanto así al Figarillo? Sus amigos. ¿Cómo produce sus secuelas una batalla. que corriendo el año 1853. el papel del General y el del Periodista están en juego. Pero todavía entre Alberdi y Sarmiento era posible esperar una polémica sobre el rol del periodismo en la construcción de la acción social. de la situación en que estaba Palermo ya ocupado por Urquiza. En La Moda de Alberdi. la oración laica en torno a los héroes? . el “elogio del jefe”. con olores nauseabundos alrededor de lo que había sido la residencia de Rosas. bajo el seudónimo de Figarillo. el de la Gran Polémica con Alberdi. a cierta operación. después. Pero en la pelea entre Sarmiento y Alberdi por la naturaleza de los periódicos. además de su fina escritura impecable en estiletes irónicos bien meditados. Se trataba. Pocas veces. a través de la disputa entre el Estado y los órganos de prensa que controlan el circuito del papel y de las licencias reproductoras de lo que comenzó. no se halla dispuesto a reconocerle nada a su melindroso pero agudo contrincante. lo habían juzgado en 1847 de una manera condescendiente: “El señor Alberdi se dio a conocer muy joven en el Río de la Plata por la publicación de su Introducción a la filosofía del derecho. a propósito de la prensa. cierto que cautelosas. Capítulo 6. callado”. Esto es. No ocurrió otra polémica igual en la Argentina. La palabra ya se empleaba desde mucho antes. un dispositivo de baterías. Pero expresada en sus conceptos políticos. pues. Periodismo y guerra: la “prensa de frac” Pero no valían esas remembranzas echeverrianas. La polémica. ¡Todo estaba a la vista! Había ocurrido la batalla de Caseros. unas maniobras. de escritura. una biografía entre musical y política. sometidas a sus espesas hipérboles. Pero es poco lo que se filtra en la honda madeja que proponen las ironías contra el costumbrismo de cuño hispano. de los personajes o hechos de una época. que pusiera en un gran teatro intelectual la discusión sobre los efectos del propio periodismo. polemista con el rastro del jurisconsulto que era su sostén intelectual. cómo los produce una campaña de prensa? ¿Qué destaca más a sus autores. de acción por la prensa y de evaluación de las biografías paralelas de ambos contendientes en torno al epos personal.

un poco antes. Pero el gran encuentro polémico. Ese Nosotros es un imposible. Atacará directamente la persona moral de Alberdi. no nosotros a las suyas”. los pasados en común. bidireccionales. Por eso la tarea no ha concluido. ¿Quién dio el primer paso? Basta recordar también los años 1943. ¿Se leyó antes o después de esta época una frase semejante en el largo tiempo que la política de un país se resolvía en el trato entre militares de alta graduación y militantes de distintas orientaciones ideológicas? Se iba hacia el general…. en las memorias de Perón sobre el golpe de 1930. cobardías y figuras escindidas. La Nueva República. y tengo de ello pruebas póstumas”. Pero más que el Facundo. Alberdi será el truchimán. es lógico que el momento originario del vínculo esté en discusión. Cuando se afirma la relación con Alberdi. Cuando Sarmiento le dice a Alberdi “hablole de prensa y de guerra” también está insinuando que el combate no ha terminado. En verdad.En suma. es cierto. de Quillotanas y Las ciento y una no solo se refieren a la aparición “del General”. Alberdi. el doctorcito o simplemente el abogado. Pero la polémica entre Alberdi y Sarmiento es sobre traiciones. sin negarse a colaborar en el órgano de los nacionalistas marrausianos. que dicen atacar al despotismo siendo tanto o más despóticas ellas mismas. tal como a éste lo había visto en el Facundo reproducirse en los rostros del Dr. había anunciado que solo trataría a éste a través “de sus escritos”. Echeverría no vive. porque en el sistema de hipóstasis de Sarmiento. Una polémica sobre los usos del periodismo. se hallan en el campo que usted combate. No procurará los sobrios epítetos que Alberdi . ¿qué hace un intelectual periodista frente a un general en batalla? ¿Quién es Urquiza? Alberdi afirma que no tendría porque haber rechazado a Urquiza. es el plano expuesto de la ruptura: “Digo “nosotros”. Este es el examen de Alberdi de la palabra nosotros que ha usado a propósito de Urquiza. lo es también sobre los tejidos generacionales. Por su parte. Y ha descubierto que el Urquiza de 1852 también es Rosas. Lugones. Es probable que Alberdi tenga razón. sin duda desgarrador. hay una escueta mención a un artículo que debería escribir Lugones en alguno de los numerosos órganos nacionalistas de la época. porque los tres redactores de esa creencia –el Credo de la Asociación de Mayo–. pero su espíritu está con nosotros. sino al balance de los hechos y escritos que figuraban en la memoria común de Alberdi y Sarmiento. diario que por otra parte no siempre lo aprueba. y progresivamente lo será mucho más con Sarmiento. su forma sobresaliente. “Es el general Urquiza el que ha venido a nuestras creencias. Que la prensa es la otra manera de la guerra. Era asimismo desconfiado. siempre “buscó a un General” y había publicado algunos de sus escritos en la Biblioteca del Oficial. “Usted escribió el “Facundo” contra Rosas y viene a servir contra usted por haberse puesto en oposición con su propio libro”. siempre es el momento más oscuro de las conciencias. no con Usted. Para Sarmiento no hay problemas ni necesidad de advertencias. es la misma ahora que antes de Caseros. si este jefe era lector de los documentos que emanaban de la generación y de los suyos mismos. Francia y de Facundo Quiroga. la cuestión es el periodismo de guerra que ejerce Sarmiento en la Campaña del Ejército Grande. Alberdi es Urquiza. 45… y sus aledaños. pero el hecho revista entre los que normalmente denominaríamos como ambiguo. mención que se hace con desprecio. conociendo a Sarmiento. La relación entre militares y escritores políticos fueron gestos mutuos. 44. ¿Pero fue así en el caso de Alberdi y Sarmiento? Esta historia está muy documentada y escrita. Urquiza necesitaba publicistas y periodistas. más que el general iba a los intelectuales. el cobarde. El origen real de un vínculo. Por otro lado. aunque lo suyo era La Nación. antes y a hora. Se lo denostaba a Urquiza como si fuera la última reencarnación de Rosas. El toque hondo de la memoria de la generación constituye el pathos con el que aparece la palabra nosotros.

Ese escritor no . Dicho de otra manera. Alberdi espantado por estas descripciones. siempre. “con las mismas armas con que antes se combatía al que la ensangrentó y encadenó por veinte años”. Es un debate sobre la prensa. un debate que para muchos contemporáneos es profundamente molesto por lo brutal de las acusaciones. difícilmente se repetiría en su grave alcance intelectual y moral. No se hace otra cosa que debatir en secreto sobre esta consigna. porque ha atacado a Urquiza y Alberdi se ve en la necesidad de responderle. aunque sin disimular su enojo. Para Alberdi es evidente que la guerra ha terminado. lo que hace que los demás hombres miren y piensen “hasta esto hemos llegado”. entre los escritores y los jefes militares. “¿No hay un verdadero Rosas? Finge un Rosas aparente. Añora sus tiempos de soldado. Para eso. confundir las cosas más opuestas y dar prueba de un escepticismo sin altura”. un debate con conciencia de sí mismo: es decir. Los verdaderos debates ocurren en torno a los grandes acontecimientos. Se discute el papel de los órdenes cognoscitivos del periodismo y el ejercicio de las escrituras públicas. las escrituras. El realista Alberdi proclama: “Dad garantías al caudillo. Y aunque las cartas que escriben Sarmiento y Alberdi en Chile son piezas fundamentales de un debate constitucional. que antes era antirrosista y ahora antiurquicista. en 1853. Las quillotanas de Alberdi y Las ciento y una de Sarmiento significan. bastante mitologizadas. este cruce dramático implica el mutuo juicio sobre la propia figura de los polemistas. Si no se quiere comenzar a debatir la constitución hasta que se acaben los caudillos (lo que le atribuye a Sarmiento). la retórica de una sociedad en guerra. que sigue con ella ahora como si no se hubieran acabado los tiempos del tirano. considera que el escritor de guerra –como el periodista Sarmiento– penosamente conseguirá impartir llamados a la paz de un día para otro. si queréis garantías para todos”. en situaciones parecidas. el periodismo. de aquellas nobles escrituras contra el tirano. principalmente salen a luz los eminentes vínculos entre la guerra y la prensa. ¿Quién es la continuidad de quién? Esta fórmula gobierna la gran polémica. que vive en Palermo entre cadáveres sacrificados del ejército vencido. en el debate se examinan las retóricas generales que deben emplearse en el precisamente en el seno mismo de un debate. De tal modo. tampoco es posible comenzar los tiempos nuevos con un gobernante que derrotó a Rosas y simplemente irá a imitarlo (lo que le atribuye Sarmiento a Alberdi). fue atacado el que acababa de dar libertad a la República Argentina. Por eso es fundante la idea de que son los contornos drásticos de una polémica los que fijan los alcances de la cuestión intelectual en una nación. que luego. Alberdi responde: pero con el color azul se trabaja para restablecerlo. las responsabilidades políticas que justifican el periodismo de agitación y la posibilidad de que reconocidas obras literarias sean sometidas a una crítica literaria que no sería otra cosa que el duro juicio de la historia. ¿Cuál será la conclusión de este aserto? Que no era más necesaria una “prensa de guerra” a la manera cómo la concibe Sarmiento. “Desconocer que ha empezado una época enteramente nueva para la República Argentina. Esto lo que lo lleva a su crítica trascendental a la prensa de guerra.” Alberdi convierte a Sarmiento en el nostálgico de aquellos épicos combates contra Rosas. es desconocer lo que ha sido ese hombre. el tema fundamental es cuándo termina una guerra. obligan a afilar los ornatos más denigrantes. Alberdi criticará a Sarmiento con argumentos de un sabor semejante al que éste emplea con él. las primeras. La “venenosa prensa” que cuestiona que se haya triunfado contra Rosas con su mismo color rojo. Sarmiento escribe páginas de grave imputación contra Urquiza. Y cuando se dan de manera recia.sopesa y usa con cuidado. a poco de caído Rosas. después y con motivo de la caída de Rosas. El primero de la historia nacional que tiene esta envergadura. sin duda. respetad al gaucho. Para Alberdi. Sarmiento es sangriento cuando lo amonesta.

Sarmiento: “La cinta de Rosas era el despotismo. En cambio. poniendo en primer plano las fuerzas colectivas de un ciclo histórico antes que en la aparente contundencia que brindan los símbolos de identificación en las pecheras. la “máscara de Rosas” o la “máscara de Perón”. Se trata de escritores que asemejan a “caudillos de la pluma. pero provocándola definitivamente. para Alberdi Sarmiento era el Cuitiño de la prensa. producto natural de la América despoblada”. sobrio pero contundente: los “gauchos de la prensa” son el nuevo peligro. se empeña en volver atrás y que los nobles ciudadanos “recojan del fango el odiado. Es la prensa que sigue en guerra contra Urquiza como lo estuvo contra Rosas.vacilará en emplear las mismas palabras que se usaron a propósito de Cuitiño y la mazorca –“matadores insignes”–. Es en la Carta de Yungay. Alberdi da vuelta el mote sarmientino contra los caudillos y el desierto. que invertir el enunciado de civilización o barbarie. Recordemos que en La Moda. como prueba de que eran libres ya”. que La Moda tenía como insignia? La explicación alberdiana es portadora en sí mismo de un indisimulable dramatismo: los símbolos no pueden tenerse como esenciales en la definición de la acción social. escrita por Sarmiento al . contra el propio Urquiza. Se trataba pues de la cuestión de los símbolos. el juzgar un elemento así de simbólico. Sarmiento opta por darle a la discusión un objeto a su manera: aquel objeto. ¿No era el cauto Viva la Federación. antes de la polémica con Alberdi. ¡si pudieran hablar!. nada era más fácil. entonces y después. despojado ya por Urquiza del lema de muerte que le había puesto Rosas". como sabemos. era la barbarie. Urquiza heredaba a Rosas. latía un sociologismo modernizante. si con él había tiranizado Rosas. Comprueba que Urquiza decide mantenerlo. que individualiza y a la vez crea una muchedumbre que se mueve en torno a identificaciones comunes. Las páginas de Alberdi contra tal personaje. el cintillo punzó. “Nadie se engañó desde ese día”. con él se había destruido… a esto estaba reducido el cintillo. Sea la “máscara de Fernando VII”. Pero aquí es un Alberdi solo sociológico. Son el espectáculo de gauchos disfrazados con levita para fingir acuidad en los salones. tan amenazador como lo fueron los gauchos del desierto. Otras jornadas de la historia nacional muy distantes supieron también contener este mismo debate entre la “cinta” y la “estructura material”. ¿Quién es el caudillo de esa prensa? Sarmiento es su caudillo. Alberdi no tiene la misma visión de esta cuestión colorística. que no era el mismo que había escrito La Moda. como respondiéndole al anterior Alberdi de La Moda. Allí. Adoptado el sistema ¿podía ser tan esencial la abolición del símbolo? Federales en uno y otro campo era el color común de vencedores y vencidos. mudas heráldicas que si pudieran pensar. que a su temperamento práctico y sociológico no podía parecerle pertinente: “Este color representaba el sistema federal. el innoble trapo colorado que habían pisoteado el 4 de febrero. el despreciado. Había escrito en el Facundo que la cinta colorada era la materialización del terror. En la carta de Yungay a Urquiza. tiene un pigmento irónico. Es Sarmiento el que vive de los símbolos. el gaucho simulando ser escritor. es cierto que detrás de sus críticas al costumbrismo conservador. Se trataba de los enemigos vistiendo las mismas casacas y marchando con los mismos himnos. Así habla un sociólogo. era todo”. En estas ajustadas premisas. era la humillación. reposaba el Facundo. Si para Sarmiento. era la mazorca. Alberdi había comparado el cintillo punzó con una figura de La Moda. de octubre de 1852. Ya Alberdi se había apartado de su oficio más fino. deberían saber aconsejar a los pobres combatientes que no fijaran su ideal en ningún trozo fijo de la realidad al que le confiaran la vida del talismán o del mito. ¿Y no había también Urquiza introducido en la Buenos Aires a la que entra vencedor “el epíteto sucio de salvajes unitarios?” Conclusión.

La pluma en el ejército no es un arma”. ranchos de la pampa. y lo que no sabe es siempre hasta qué punto puede ser objeto de burla gracias a sus hábitos de oscura recurrencias. Lo que propone Alberdi parece obvio. y por eso Rosas lo halló bueno cuando leyó el manuscrito caído en sus manos antes de la batalla del 3 de febrero”. el periódico oficial de Rosas. como antes había a nombre de la Federación”. ¿Era tan importante el emblema colorístico? Para el temperamento dramático de Sarmiento sí. Quizás haya un estilo polémico del siglo XIX que no podamos sino atribuirle a esa centuria y que no sería propio de ninguna otra. Abundan en Sarmiento y Alberdi estas construcciones. forjado por la prensa o la escritura. a fin de degradar al que está en el foco de la crítica. en una escena que no dista mucho de las que antes Sarmiento había escrito en el Facundo. Para el de Alberdi. para denostar en el parecido o la repetición la forma actual zaherida. otra contra el obstáculo futuro. Ya no era el Alberdi de La Moda. dirigido por Pedro de Angelis. concentraciones militares. que no concibe el fulgor de un ejército o una asonada sin que sea moldeada y más aun. Es un arma de guerra.mismo Urquiza. usted no era soldado. no. bélico. que consigue decirle: “Aquella medida tan insignificante al parecer. mismo la ha calificado. Otra latente contra Urquiza. periodismo arbitrario. Quiere ridiculizar a un Sarmiento que . Difícil asegurarlo. fue capturado por Rosas. fue traducida por el instinto popular en su verdadero sentido: la continuación de la arbitrariedad antigua a nombre de la Constitución ahora. Véase esta gran mordacidad alberdiana: “Si Rosas hubiera triunfado de Urquiza. al menos en la práctica específica del arte militar. el libro letal. imaginando a Rosas en su despacho leyendo su “arma de guerra”. productor de efectos duraderos y ámbito de un sentido colectivo basado en intereses y no en alegorías. El buen polemista juega con lo que su enemigo no sabe de sí mismo. Sarmiento es pues el periodista que se vale de esas armas para considerarse superior a las acciones del Ejército en el cual supuestamente milita. analista del orden social como hecho macizo. Alberdi le dice a Sarmiento que “su Campaña es un libelo de acusación. y que nos legan los siglos más recientes en la voz del Quijote. Sarmiento. La discusión tiene su matriz en el dilema inmemorial entre las armas y las letras. su espada contra Urquiza fue el diario de la Campaña … el Diario era la refutación del Boletín. Alberdi a Sarmiento: “¿Qué iba Usted a hacer al ejército? ¿Qué llevaba Usted? Su pluma. se trata de dejarse en evidencia todo hecho que aparentemente insignificante y fuera de la cuestión esencial. una contra el obstáculo presente. Su arma contra Rosas fue el Boletín. En una gran polémica. lanzada en apoyo de la revolución del 11 de septiembre y escrita para prepararla”. había abandonado el periodismo. es decir. como aquí nos enteramos. equiparado al principal publicista y periodista de Rosas. no un testimonio histórico. Devolverá entonces: “En el ejército grande Ud. despachurrado luego de recorrer otros agrupamientos de lectores. tal como aparece en documentos históricos de todas las fases de la civilización. Esto es. que sin duda componen un artificio polémico de garantizado poder demoledor. De algún modo. pero no se podría desdeñar el peso de una ironía que actúa con distintos grados de refinada crueldad. Ya estaría concluido el debate si se tratara apenas de saber que un soldado no es un escritor. Se lo dice tan solo a Sarmiento. Así lo hace Marx en El 18 Brumario cotejando el tío con el sobrino y el reciclamiento de los hechos históricos según las variantes de la tragedia y la comedia. como Ud. Pero también era Alberdi amigo de las fórmulas basadas en epítomes breves e ingeniosos. y cuando realmente lo ejerce. Resta el sorprendente detalle de que el manuscrito de la Campaña del Ejército Grande. su ‘Campaña’ estaría inserta en el ‘Archivo Americano’”. emprendió dos campañas: una ostensible contra Rosas.

no tenía intimidad con Urquiza… decir que el Boletín y no un cuerpo de 30 mil hombres es los que pone en movimiento a la población era una impertinencia que debía naturalmente enfadar al general en jefe”. la primera referida la fundación de la biblioteca en tiempos bélicos. no es cierto que papeles. “Respecto a los prodigios que dice Ud. ¡Para sustituir por vía de la prensa el fantasmal estado mayor de ese ejército en campaña! ¡Y al propio general en jefe. pone en movimiento a la población. Sarmiento. asusta a Rosas. libros voluminosos. no tiene solución fácil. a él “le había costado menos hablar con Cobden. La Gazeta de Buenos Ayres es en gran medida un periódico de guerra. Juan Manuel de Rosas no se ha asustado…” El cuadro de este intercambio polémico resulta ser apasionante. Alberdi cree refutarla con una ironía al alcance de la mano: “Con diez años de publicaciones nunca pudo usted precipitar una (provincia) contra Rosas y últimamente con 500 páginas no ha conseguido quitar una sola al general Urquiza”. conmuevan las arquitecturas de la realidad. al que considera ineficaz ante los requerimientos de la guerra moderna! Sabedor de esa creencia sarmientina sobre los textos prefigurando realidades militares y sucesos históricos. Guizot.” No lo cree así Alberdi. periodista. Aplicados esos manuales. difusión y entusiasmo militante. y la segundo al fusilamiento de Liniers. Urquiza responderá también a este escrito por medio de su secretario. hace muchos años que las prensan chillan en Chile y en otras partes y hasta ahora D. refinado proyecto del ejército de ocupación para presentar con amenidad el libre comercio. como recuerda Alberdi. Todo ejército tiene su diario. Sarmiento leía en las noches de campamento manuales franceses de estrategia. y allí se publican meditaciones sobre la cuestión militar.atropella realidades en nombre del arte poético del conspirador. Estas estocadas alberdianas tienen la anticipada lucidez que puede introducir matices decisivos en las polémicas que cíclicamente se apoderan de la vida nacional en cuanto al saber que le sería más adecuado. que la intervención a las armas. tan elocuentes como las frases morenistas “los pueblos compran a precio muy subido la gloria de las armas” o “ya conocéis que hablamos de los delincuentes autores de la conspiración de Córdoba. Sin embargo. sino de encuadrarlos en figuras explícitas de dirección. pues –siempre dirigiéndose al interpelado como si lo tuviera enfrente–. anima al soldado. el “periódico como organizador colectivo”. Sarmiento había contado en su Campaña que ante ese Urquiza que solo se regodeaba con sus propios pensamientos. si el extraído de ajenas experiencias o el que se sitúa en los pliegues de lo propio. Pero la discusión de Alberdi con Sarmiento trata de otra cosa. Recuérdese The Southtern Star. “usted era en el ejército un simple teniente coronel. siempre se produjo “la derrota de sus importadores en esta América desierta”. la tolerancia religiosa y la situación del mundo luego de la derrota de la flota española en Trafalgar. “Cuando a la mañana siguiente veía usted gauchos y no . que hace la imprenta asustando al enemigo. Pero Sarmiento insiste en ver un Urquiza totalmente desasido de la idea intelectual de la comprensión de los hechos. La Estrella del Sur. un San Martín o un Napoleón. entretanto. Vemos desfilar viejos artificios de la explicación histórica cuando se debate sobre los poderes en razón de si fuera más apropiada la vida intelectual para destronarlos –el periodismo–. Montt o el Emperador del Brasil”. etc. artículos en los diarios. ¿Podríamos coincidir que los recursos de la publicidad en un ejército cumplen con ciertos fines parecidos a los que Sarmiento le atribuye a su Boletín? “Distrae los ocios del campamento. Es decir. habría escrito boletines para moldear los acontecimientos militares. No de darle a la marcha de los eventos bélicos un mero órgano de propaganda. boletín o publicación afín. La pluma es un arma… pero ¿cuánto puede la pluma del periodista? El problema que se quiere plantear. de un modo similar en que no dejarían de hacerlo –conjetura Alberdi–. Thiers. cuya existencia no nos ha sido posible conservar”.

si ahora le pesa haber sacrificado un artillero! En los sitios estos pueden más que los caballos”. propone el clásico tema de las armas y las letras. “Acaso la sombra sangrienta de este infeliz se le presente. Estamos siempre dentro del Facundo. bandidos o traidores. a Chilavert al día siguiente de la batalla. Termidoriano como Tallien. esta discusión con Urquiza y su otro rostro alberdiano. Este sí es todavía el Alberdi de La Moda.soldados europeos exclamaba ‘barbarie. militar de línea. después de la conversación que tuvieran?”. con una saña que ni pierde el grado casi diabólico que lo posee. atraso. Los “escritos” de Sarmiento. en las que presenta a Urquiza como un maestro del horror –equivalente a Rosas–. pero no en la mazorca. con escritos que se adjudican la supremacía de la comprensión histórica. Alvarado. por ejemplo. en las que alaba la condición del “maquinista inglés” de las libertades y el comercio. el testigo de cargo se dirige al imputado: “¿Por qué mató. luego. ¿Pero no había hecho razonamientos semejantes Sarmiento en el Facundo. el gaucho López se burló de Viamonte. defendiendo al gaucho militar que “ha chicoteado a nuestras brillantes reputaciones militares. el Robespierre argentino. afirma Alberdi. ni deja de entrar en zonas de penumbra y carroña pasmosas. Palermo? Los cuenta. el núcleo vivo de su escritura: el escarnio puesto a la vista de los condenados (Alberdi. que Alberdi va a “estudiar”. sin ningún crimen aunque se me tachasen debilidades? He servido a Rosas en la artillería.”. un tanto distante de las Bases que ha escrito en esos mismo días. Chacón? Sin embargo. ¿Los escritos de este Sarmiento que continúa cargando en las espaldas de Urquiza los degollados de Pago Largo. Sarmiento había anunciado la perdición de Urquiza en esa carta que le escribe. Pero aquí criticará el “saber importado”. pone los números y dice que no eran “salvajes unitarios”. o bien de la guerra y de la prensa. no en las expoliaciones ¡Quién sabe general. Luego de estas graves invectivas. Alberdi escribe porque no soporta esas inculpaciones. el que era el vencedor de Rosas. se entiende así porque se lanza contra Alberdi. se sublevó contra el tirano al que había sostenido”. Urquiza) mientras . Le dice a Urquiza. general. no se sostiene solo en un Sarmiento alienado de las realidades de la propia naturaleza social y territorial del país. renglones adelante. en la Carta de Yungay: “… su rol accidental ha pasado. “Usted es desde Artigas. etc. se les interpone una reflexión sobre el polemismo atroz de Sarmiento. militar y no sin un visible deseo de inferiorizar a Urquiza. siendo prisionero de guerra. Facundo Quiroga. general. jefe de las tropas pretorianas. Los gauchos no deben ser “ciudadanos a la inglesa” en la guerra. Vences. India muerta. Sarmiento aún imagina en cambio que Urquiza leerá esta frase de su cosecha. creando una larga onda de reprobaciones por la notoria arbitrariedad de la orden de fusilar a Chilavert. Pero Alberdi escribe sobre escritos. rudeza’”. Hay algo de fanatismo en este ideal sarmientino de la presencia del escrito infamante ante los ojos del injuriado. Sarmiento es el testigo de cargo contra Urquiza. “Voy a estudiar sus escritos”. en el capítulo Guerra social. son estudiables solo si a los temas de la organización política y económica. Le habla a un asesino. Quiroga y Rosas el que más prisioneros ha degollado”. Pringles. que en algo recuerda al teatral comienzo de Facundo. sofocó a su compañero y cómplice Rosas. que de todos modos se generalizaron luego. a ofrecerle sus servicios y preguntarle: ¿porque me hizo matar. Es la voz de los muertos de Sarmiento contra la parsimonia estudiosa y lúcida de Alberdi. caudillo sin lectura o saber militar derrotó a Pedernera. Muchos escritores posteriores a este debate hubieran deseado poseer las imágenes de Alberdi para retratar al sempiterno conflicto entre el realista social y el utopista desenraizado. Meramente argentinos. pasa a otros temas con demasiada facilidad. Y de inmediato.

Podemos llamar a esto. comprendiendo o no comprendiendo esto. de las primeras luces del alba. Por eso esta disputa lo es también en un sentido eminente. ¿cómo es que alguna vez una disputa se hace genuina?. que a lo que habitualmente se llama “objetividad periodística”. Urquiza hizo las batallas son estado mayor. ¿quiénes son los habilitados para ello? Una polémica exigiría primero averiguar quién gana el derecho a polemizar. lo que a éste igualmente lo ha enfurecido al punto de responder con graves acusaciones. a saber: porque cada uno es dueño de su pellejo: y en Caseros estuve en donde se habría guardado muy bien el conservador utriusque”. “Examinar los escritos de Sarmiento”. ni más ni menos que en el Facundo. seguido del pavoroso insulto que contiene la . La mordacidad de Sarmiento es la del detallista sublime en su maledicencia. ese es el aliento íntimo de sus cartas. Se polemiza para retirarle al otro el uso de la palabra.marchan al patíbulo erguido en los mismos textos leyendo pasmados sus propios autos de fe. Pero a esta defensa de las “condiciones del medio”. ¿Puede ser cobarde un escrito? Sí. Y funda el debate sobre los deberes y estilos posibles para una prensa democrática. mientras que Alberdi había proclama un motivo mucho más modesto. que sale a defender a Urquiza argumenta con precisión de jurisconsulto. habla de conductas. Oído fino. de la arremolinada confusión de las conciencias en el momento de hacer el disparos frente a frente o derramar la “primera sangre” reparadora que los escribas de la situación traspondrán en prosa burocrática en las actas del duelo. que alguna vez Sarmiento elogió en Bolívar. aunque no una forma de justicia que sea ecuánime para todos los inmolados. asimismo. si lo ponemos al resguardo del reino de las metáforas. Sarmiento escucha las voces de los degollados. Sarmiento mentará asuntos públicos y privados de la vida de Alberdi con un fervor mortífero que resultará insaciable. por la misma razón que Alberdi se fugó de Montevideo. Se polemiza para saber qué derechos tiene el polemista de usar la palabra. El pobre Alberdi. lo que será otro motivo de las chacotas de Sarmiento. Sucedánea del duelo caballeresco y la reparación por las armas. ¿Cuándo para Sarmiento? No consigue hacerlo nunca. buscar los equivalentes escritos de la acción de los padrinos. El detalle refinado de ensañamiento lo aporta entonces la acusación de cobardía junto a la observación sobre su mala letra. de la zona boscosa alrededor. Solo que se diverge en cuanto se enmascara o no esta fragua de ataques de alto refinamiento destructivo. Y arroja: “El 20 de abril fui de los primeros que me presenté con mi rifle al lugar del combate. el drama del periodismo contemporáneo. destinada a afectar a Alberdi en su honor. rondines y jefes de día. funda así una literatura. Se polemiza entonces por el orden mismo de la polémica. proclama Alberdi. Sarmiento no habla de escrito. Lo sabemos. El periodismo argentino se parece más a esta polémica en cualquier época. de la orden de caminar doce pasos. Pero otra cosa es la “cobardía personal”. desde entonces. Sea el argumento ad hominem. una polémica entre escritores debe primero examinarse a sí misma. Se puede hacer periodismo. o el cuadro estadística que en el fondo deja lado un desprecio por quien lo hizo. sobre lo que arroja esta pregunta: ¿quién está en condiciones de debatir?. Alberdi estudia textos. es la “guerra americana”. Nietzsche afirmaba que el comienzo de la filosofía –y del periodismo– era la pregunta por el quién. ¿le agregará Alberdi un similar desprendimiento de los títulos o heráldicas del saber? Este será un tema muy caro a Sarmiento. En las polémicas más radicalizadas siempre está en juego la materia real de la polémica y su materia autocomprensiva: qué títulos simbólicos originarios hacen a un polemista más legítimo que otro. toma del cuello al oponente y no lo largo aún asfixiado.

XX y XXI? En cambio. el pasado colonial. Aberdi subirá la apuesta. que roba y asesina. había despertado numerosas críticas. él. “Usted lo escribió contra Rosas.. tomada del antiguo derecho canónico. un libro que desde su misma aparición –hacía ya siete años–. que sale como folletín en el diario chileno El progreso. habría intentado restablecer un gobierno que tuviese “algo de asiático”. alusiva a la duplicidad de un conocimiento. el desierto.” Y ahora servía contra el propio Sarmiento. aunque no la critica frontalmente. Alberdi… examina los escritos. a las carreras que las veleidades del piano y de La Moda dejaron truncas. que a la postre será otra hipóstasis de Facundo) sino también porque también equivoca el sentido de la noción de “caudillo”. Sarmiento va a la persona: “¿Fue usted primero periodista que abogado? ¿Sí o no? Yo sé cómo se ponen remiendos en la edad madura. con sus destellos ostensibles en la Argentina del siglo XIX. que nada tenían que ver con lo que en Facundo se describe en cuanto a las peculiaridades del terreno y de la sociedad argentina del siglo XIX. de la “imagen viva de Asia”? Alberdi llama la atención sobre la peculiaridad del libro. La crítica al Facundo. y creerá posible reescribirla trazando una contraposición entre “el despotismo del atraso y el despotismo del progreso: violencia contra violencia”. No lo es Quiroga. ¿Por qué no condenarlo en toda su extensión.. Sospechará Alberdi. En ese caso coincidiría con “el suelo en que se aplicaría” antes que con las “reglas del gobierno representativo inglés o norteamericano”. había que solucionar antes el peso infausto de esta premisas y luego el peso de la cosas extinguiría al caudillaje. y se pregunta si los unitarios. extrayendo sus insultos de un alegre torneo. casi una novela filosófica. bien retratado por Sarmiento en Facundo. Había criticado al “liberalismo destituido de sentido práctico” que ahora volvía de la mano del propio Sarmiento.expresión conservador utriusque. el propio Sarmiento entre otros. ¿No sería éste. alegremente despiadado alrededor del baldón más malévolo. es excesiva la pretensión de Sarmiento en el Facundo de que un “caudillo” pueda cifrar toda la historia de la revolución. es entonces una crítica alberdiana al periodismo que practica Sarmiento. o el ejercicio de una acción. Será implacable con el Facundo. tipo nacional que surge de la revolución. es incompleta (no trata los caudillos de la prensa. No le quito a usted nada como . que pueden ser hechos fastuosos o pormenores banales. no solo porque si se tratara de tomar el caudillaje como fenómeno general. Alberdi va tomará aspectos enteros del Facundo para poner a Sarmiento frente a su espejo invertido. “el partido hostil al caudillaje”. de “la idea de dos civilizaciones intempestivas en presencia” –seductora claro que es–. ¿No se decía en el Facundo que era posible establecer las proporciones de despotismo en nuestras llanuras según las evocaciones que se desprendía en ellas de las “soledades asiáticas”. siempre acudiendo a un uso desbocado del latín. el periodismo. que figuran entre los comentarios más aplicados que en todo tiempo se le hicieran. Lo era Bolívar. ante el aguijón de la necesidad. Mientras Alberdi hace pasar la acometida personal por un estudio de crítica literaria. no es caudillo sino vándalo. Como modelo polémico. ¿Y su interpretación de Quiroga como personificación. como verdaderamente está tentado a hacer pero no hace? Porque siendo expresión del aislamiento territorial y de una escasez industrial. un estrato subyacente del neolítico ignominioso (pero con alcurnia para la perjurio) que funda el periodismo moderno. Pondrá a Sarmiento contra Sarmiento. el “espejo fiel de la República Argentina”? Esa personificación era la mayor desgracia a la que se podía someter un país. Simple biografía. Alberdi llama exageración al gesto de Sarmiento en torno a la representación de la que se inviste a Quiroga. verdaderamente. Pero el trasfondo de la polémica son las escrituras. estaríamos ante una furia desatada que organiza grandes escenas de interpelación despectiva.

yo conozco el manipulador que sabría adobarlos como un lechoncito y pasar gato por liebre a un juez bisoño”. “Escritor de periodiquines. Pero el toque profundo de la campanilla de la memoria lo reserva para el final. A esos gravísimos insultos conduce la prosa de Sarmiento. Gutiérrez y él–. compositor de minuetes y templador de pianos”. que recomienda dejar exánime al enemigo ya derrotado. Y luego el plato fuerte. ¿Es escritor de textos fundados en doctrina seria o un mero periodista? Esto le espeta Alberdi. el derecho a interpretar y desbaratar la identidad del otro. que como ya vimos. Sus raíces se hallan en las voces de aquella generación que había actuado más de una década y media atrás. Alberdi no se los había permitido él mismo de ese modo. La esencia misma del periodismo de todas las épocas. Lo es usted habilísimo. Alberdi termina sus Quillotanas escribiendo su currículum. Tal lo que le dice a Alberdi. involucra al trío de redactores del Dogma – Echeverría. al invocar a La Moda –y al piano–. Sarmiento lanza estiletes profundos. En ambos casos. ¿Con qué derecho se habla? De este interrogante se desprenden dos cuestiones. Sarmiento despliega la lección de todo manual de ataque. afirma que no tendría porque haber rechazado a Urquiza. donde reconoce influencias y revalida su línea de trabajo. y en un momento conmovedor de su escrito –no sin un dejo amenazador– dice tener “pruebas póstumas” de que el ilustre muerto lo acompañaría. Los argumentos alberdianos sobre la guerra. cobarde y falso. de los que columbra que en bloque están en las antípodas de Sarmiento. Y finalmente. Alberdi es el verdaderamente agraviado en su persona y el que se ve obligado a exhibir sus legítimos certificados. que menciona a un baile flamenco con intención bufa–. Precisamente. ¿Es abogado o petimetre? Esto le espeta Sarmiento. se elige el segundo término de la opción. Primero. Ya vimos que dice que era Urquiza el que se había acercado. Pone en juego la mención de todos los escritos de su pluma. que es el examen de un nosotros. En la cuarta epístola de las ciento y una –titulada Y sigue la danza. Aún pesaba La Moda.abogado. con el mismo tono zumbón en que Va de zambra. otra de las cartas. es el estigma cuyo poder deshonroso es extremo. Cree ya inerme a Alberdi y llega la hora de destrozarlo con la frase jesuítica ¡perinde ac cadáver!. ronda el otro por la segunda. Pero como se está discutiendo sobre los títulos de cada uno en cuanto a sus respectivas trayectorias intelectuales –dadoras de habilitaciones especiales para la nueva etapa que se abre en el país–. La frase de Loyola en cursiva y también en mayúsculas. La polémica es entonces sobre el derecho a escribir. es casi una sesión . no quiere dejar los antiguos talismanes de pie. Ronda uno sobre la primera alternativa y su serie de desdoblamientos. abominables. Siempre pasa así cuando un nuevo capítulo nacional borra anteriores patentes y obliga a pasarlas por un nuevo cedazo crítico. damisela turbada de rubor frente al pianoforte. el medio social y Urquiza provendrían entonces de un ganapán con el que no se hubieran aquietados sus amanerados deleites de salón. a quien juzga como un abogado que adoba como un lechoncito sus alegatos. significando que siempre se puede agregar un eslabón a la larga lucha por entender la vida–. ese perinde ac cadaver reiterado muchas veces –obvio recurso del que Sarmiento nunca se priva–. debe hablar por el fallecido Echeverría. si este jefe era lector de los documentos que emanaban de la generación y de él mismo. que menta la hasta allí su abundante obra. que es el recurso obtuso de la obediencia que le sirve para declarar como cadavéricas las escrituras alberdianas. Para decir esto. y si tuviera pleitos malos. y no viceversa. Mixto de molde del pensamiento en las más tenebrosas sacristías y fórmula alquímica de supersticiosas creencias. Pero las ciento y una –cuyo título no en vano replica viejas sentencias de libros sagrados. lo que incluye el derecho a polemizar.

periodista. Leamos pues a Sarmiento: “Parece que. que sostiene el sitio a Buenos Aires. Y se burla. las Quillotanas y las Ciento y una tienen una sola materia: la guerra distante. Precisamente. jorobado de la civilización y le ponga polleras. que aun le pesa haber hecho La Moda. Ciertamente. que ocurre en otro país –el de ellos–. ¿Será que en efecto usted y yo nos ocupamos de otra cosa? ¿Quiere que firmemos un contrato como el de Buenos Aires? ¿Comprende usted que allá mueren destrozados por la metralla sus amigos. y Sarmiento a los porteños rodeados por el general Lagos. Y así. y enviado plenipotenciario de la República Argentina. en efecto. Más allá de su historización consecuente. Alberdi había dicho que la “multitud de frac”. conejo por el miedo. que no deseaba hacerlo. allí donde se localizan los síntomas señeros del honor. pues el chiripá. abate por sus modales. es cuando es sorprendido por un hecho indiscutible de la razón inmanente de la polémica. ¿Femenil Alberdi? ¿Eunuco. como si quisiera ofrece en concurso una guía excedida. tal cosa se justificaría en que representan los respectivos arquetipos de la situación bélica que se vive en Buenos Aires. y la derivación que hace única a esta polémica: qué significa escribir en medio de una guerra. no de la civilización. Parece broma escribir así sobre Alberdi.inquisitorial de aquellas que el propio Sarmiento volverá a escribir con espanto en Conflicto y armonías. Alberdi había deseado quedar a cubierto de esta personalización de la querella. magnetizador. “¡Y no ha habido en Valparaíso un hombre de los que pertenecen a la multitud de frac que le saque los calzones a ese raquítico. no es menor la de Sarmiento. antes o después de matarlo: “Siempre que Alberdi medita en una cosa baja usa la palabra alta”. federal-unitario. Alberdi defiende al partido de Urquiza. para seguir el orden natural de estas adquisiciones”–. He aquí Sarmiento. los de los campos. la grande hasta en sus desaciertos!”. la viril. poseído Sarmiento por una exaltación que rebasa un adjetivo con otro aún más maledicente. diciendo que es justo que la polémica sea un ocuparse uno del otro. conservador-demagogo. es abrumador. que es lo que lucha con el frac. mujer por la voz. la diferentes posiciones que los dos contrincantes ocupan en ella. cuál es la ética o la autorización periodística que cada escritor concibe para así para opinar sobre esos asuntos de vida o muerte de los hombres y de las naciones. le sentaría mal a ese entecado que no sabe montar a caballo. conejo miedoso. de su irreversible condición de ser algo que envolvía sus nombres y sus respectivas trayectorias. Debaten por la guerra lejana. y lanceados mis amigos. los de frac? Allá el cañón. Son epítetos de un profundo ingenio polémico. . era pasible de ser vista como parte. Pero de todas maneras deja algunos resquicios para confrontar cuestiones de la actualidad por la que atraviesan ambos polemistas. Alberdi. Pero éste explícitamente hiere al hombre en su cuerpo. culminante y festejada de las deficiencias de un hombre. en uno de los raros momentos de la polémica en la que Sarmiento cede un poco en su afán demoledor. la noble. eunuco por sus aspiraciones políticas. Es que Sarmiento siempre está al máximo de su potencia. sino de su contrario. Alberdi con ponzoña sutil. saltimbanqui por sus pases magnéticos. ecléctico-panteísta. abogado. que le responde siempre entre signos de admiración. El placer irrisorio que siente Sarmiento al desgranar una variedad de desprecios contra Alberdi –”músico. no fuese de mí de quien se ocupa exclusivamente en sus cartas. pero es de sus propias biografías personales que están hablando. Sarmiento. ideológicamente incierto? De algún modo lo mata. entre ella especialmente los periodistas. periodista-abogado. sin embargo condesciende a aflojar su maquinaria de invectivas aunque sea para reafirmar que en lo que se está jugando hay una responsabilidad común… sin poder reprimir del todo su ojeriza contra el contendiente.

Por las dudas. prusianos y franceses. ¡Combatamos como argentinos! ¡Usted lealmente comme toujours! Quítese la máscara. Pero este pequeño síntoma de acercamiento. El párrafo es perfectamente circular y revela mucho de su espíritu antojadizo. porque también cree que Alberdi “solo escribe contra mí”. pasa en seguida a su pathos originario. masacrando su bibliografía. en suma. aquí los banquetes. ¡No sea zonzo! Y gloríese de haber sido desde muchacho periodista. abogado). y esa es quizás su tesis principal. el abogado magnetizador. Alberdi lo dice en las Quillotanas. la guerra que los separa inevitablemente. con lo . para lo que muchos años después. suelta una chanza. Si el tema explícito de la polémica es sobre el conocimiento de la guerra en relación a las profesiones (periodista. que resuelve la irreverencia en desprecio. como teniente coronel. y de montonera gaucha de las mismas características del gum árabe…”. tiene aspectos obvios –la humillación sistemática con las armas de machaconas ironías que en su cambiante tarea demoledora deben ser de las más letales que se escribieron en los debates argentinos–. pero no la del conocimiento del arte militar. la sospecha prevaleciente de que se escribe antes que nada para destruir la honra de alguien. Sarmiento dice excluirse de la condición del Estratega. pues él ha leído a Jenofonte. Invita a Alberdi a comprobar esas destrezas suyas. Filipo. y no solo eso. escribir contra mí”. ser abogadoperiodista y mediante sus Bases. No descansa Sarmiento al encontrar en cada camino lateral y derivado de sus frases la cobardía de Alberdi. que yo llamo hipotéticamente el pacto. haber logrado después. por lo que le ofrece a disciplinar en quince días al club de amigos alberdianos haciéndoles hacer maniobras en una playa chilena “porque para educar a soldados inteligentes se precisa poco tiempo”. De proponer que mueren en la guerra amigos de ambos y eso no los diferencia. el “óleo de Samuel”. “que nace y Dios lo cría”. Es claro que una cosa es la guerra y otra la polémica escrita. con el pretexto que se impone de “hablar de los escritos de Sarmiento”. No puede con su genio. otro pensador sobre la guerra en el seno de la política argentina denominó –leyendo los mismos textos que Sarmiento invoca–. además de haber practicado a la guerra en terreno. aquí la tinta. “Escribir. Escribe contra Alberdi. a fuerza de estudio. Federico y Napoleón. conciliante. el periodista afeminado. No quiere discutir con un inepto –un abogado como Alberdi– sobre el arte militar: “Yo no entraré en esta espinosa discusión con un abogado. Pero no está aquí la condescendencia que Sarmiento desea entregarle a la polémica. Sarmiento no pretexta nada. Lo que exigiría un reclamo de sensatez.aquí la pluma: allá la pólvora. Parece llamar a una reconciliación por la vía del sentido común apelando a las sentencias clásicas: allá la guerra. símil en jinetes diestros en el caballo. medir lo que se dice y atenuar la guerra que se hace a través de las palabras en virtud del sufrimiento verdadero de la guerra a través de los cañones. He discutido el punto muy largamente con el mariscal Bugeaud en Argel. para luego deshacerse cuando el círculo se cierra con la misma insolencia con la que comienza. pues ha mandado escuadrones… por lo que al no haber podido mandar ejércitos. incluyendo las maniobras de César. que acaban elevándose al brillo aciago de la aniquilación en el combate escrito. y abogado con el derecho incuestionable a fugarse de una plaza sitiada. y el mariscal Bugeaud gustaba de hallar un hombre de países llanos. la imposibilidad de Alberdi –según cree Sarmiento– de dejar de escribir ácidamente sobre él. ser el periodista-diplomático”. Este polemismo de Sarmiento. enseguida desbaratado por el retorno al tema absorbente. aún ignora si está dotado para dirigir formaciones enteras de batallones. Pero no. los romanos. Es cierto que Alberdi cumple a regañadientes pero con agudeza analítica. Todo en Sarmiento escapa a las proporciones de un sentido que parecería en algún momento emerger tímido.

A ésta la cree capaz de querer pasar por “fatua y elegante. símil sarmientino de un ideal de excepcionalidad al que se pone por encima de todo. aun perdurará el Alberdi de La Moda en el todavía más distante El crimen de la guerra. sobre la oda y el parte de guerra. profesiones y destrezas para afrontar el riesgo. con la espada. La polémica entre las Quillotanas y las Ciento y una. Y el periodismo de alcurnia. sin intimidarse. que sabe batirse y matar a su adversario. vistiendo bota de potro”. en número de tres mil. De profesión. es cierto. poseedores de la paideia. como la que existe en grado necesario como para “no avergonzarme de mi patria de llevar unas charreteras en los hombros. pero sobretodo con la palabra. Cuando levanta los cargos salvajes que le hace Sarmiento en torno a la prensa asalariada. Sobran. luego de haber trazado brillantes fórmulas –refinadamente irónicas Alberdi. era enojosa su lectura por sus contemporáneos. educacionistas de su clase. El ornamento del diplomático. quien podía fundar el periodismo del futuro. ni periodista ni militar. de los que abundan en América. en fin. por eso mismo es una polémica ejemplar sobre las pertinencias del periodismo y la guerra. es el orgullo del mérito que se prueba por las armas. habían festejado mutuamente sus escritos y muchos años después de esta polémica mediarían ciertos abrazos y modestas reconciliaciones. asaz destructivo también. se habían leído. es la espada. pero en aquel año de 1853. Allí leemos: “El honor. Luego de leídos los artículos de Sarmiento –que no toman forma de libro. no sobran si es que se forjan como él –con la pluma. En cambio. Una escisión de antiguos compañeros es el modo inevitable en que una época se pregunta si sus distintas facciones no pasarían por ser la reiteración diferencial de lo mismo que habían expulsado. una condecoración al pecho y una espada al cinto”. acéptese también. fue a Francia a entregárselo a Thiers. sería la liza de ese combate. Todo esto para afirmarse realmente maestro. La etiqueta de los reyes quiere que un caballero no se mezcle con las damas en los salones de la Corte sino armado de una espada. el político que en algún momento fue el superior del mariscal Bugeaud–. ¿Quién es Sarmiento pues? Es lo que debe probarle a Alberdi que es. Y por lo tanto. ya no una profesión sino una elección moral. El caballero es un hombre de espada. tímidamente dice que era el régimen bajo el cual “todos habían escrito”. estratega de oraciones destructivas que forman parte de su batallón retórico que no poco le debe a su bonapartismo literario. pues es ésta una polémica de duelistas por el honor de sus actos. El tiempo hace su tarea sobre esta polémica en la que ahora parecen equiparados Sarmiento y Alberdi –en fervor argumental y disposición al ludibrio–.cual la polémica se desliza sistemáticamente hacia el tema del intelectual timorato contra el soldado sapiente. Solo parecía un combate de predominio intelectual que exponía al peligro de que la época se tornara un pantano literario en que cada uno se acusaba de ser la continuación de Rosas. del negociador de la paz de las naciones. No obstante. Lo demás es “periodismo de alquiler” o prácticas de abogado. Por el momento. era para descubrir en medio de la guerra quién era el intelectual –la palabra no existía exactamente del modo que la empleamos hoy– de la época. es decir. Sin embargo. un destino. y su tarea de soldado sea descripta por él mismo. son artículos de prensa– Alberdi ensaya reponer su tesis sobre la complicidad de la prensa en las guerras civiles argentinas. sin llegar a la casi excelsa criminalidad literaria sarmientina– para tratar la cuestión de las potencialidades del periodismo de combate –al que reprueba en su momento de periodismo de que sin embargo expresaría lo peor del “caudillismo”–. un acto de pureza ajeno a toda mundanidad o deseo de certificaciones. El bigote es el signo . aunque en estos casos luzcan sus elogiados escritos –todos saben que es autor del Facundo. se ve obligado a quedar a la defensiva frente a Sarmiento. Sarmiento y Alberdi se conocían.

Naturalmente el bigote es de rigor en los tiempos y bajo los gobiernos militares. pero indicio de un tipo de reflexión sobre los símbolos que nadie como Alberdi supo atravesar. diseñadores. esperables. Allí se dice que esta revista “piensa en moda. Es distinta y distinguida. siguiendo a Mariano José de Larra. como uno de los sucedáneos de La Moda de Alberdi. con publicidades como la de la revista Harper's Bazaar España. pasadas tantas y tantas décadas podamos conjeturar sobre la paradoja de que La Moda sea una papilla interna de la publicidad. los salones privados y la presentación del ser a través de sus rasgos indumentarios. sino un vulgar afinador de pianos. ni se trata tampoco de fundar nuevas miradas colectivas hacia las literaturas de La Moda que sepan abandonar la ceguera en cuanto a un activismo renovador.. se trataba de ver los rasgos estilísticos de una sociedad como un campo de batalla para la renovación de las costumbres. desfiles. con todas la deficiencias que puedan imaginarse. entrevistas y reportajes sobre moda. cultivado e independiente. Es cierto que ahora importa mucho menos criticar las costumbres heredadas en el gran teatro de sociabilidad urbana. como órgano telegráfico del corazón. sean hoy contestados. modelos. ese individualismo burgués que absorbe los caracteres modernos de un vestir . quiso ver algunas de las tantas versiones del socialismo que albergó el siglo XIX. la revista para las mujeres que mueven el mundo. Así como alguien dijo que l´automobil c´est la guerre. Pilosa injusticia contra tantos embigotados pacifistas. es un coquetismo de guerra.”). en el costumbrismo español. Sarmiento llegó a considerarlo no un escritor. belleza. que traiciona la dulzura del corazón.del guerrero. La Moda no contenía avisos publicitarios. cosmopolitas. La Montaña No es imposible juzgar a La montaña. Es la revista de moda más sofisticada del quiosco. el portento boscoso nietzscheano o el que canta el tango (“a esos bigotitos de catorce líneas que en vez de bigote son un espinel. En las modas. además de haber tantas especies de bigotes. porque la boca. tan imbricada con el mundo histórico. provocativa y sensual. con personalidad y estilo propio. Alberdi percibe un signo bélico. En el caso del bigote –una suerte de espada del rostro–. estilo. y que los achaques que veía Alberdi. un signo de amable y elegante ferocidad”. de José Ingenieros y Leopoldo Lugones (1897). cultura y viajes con el añadido de contenidos multimedia e interactivos exclusivos para iPad”. habla más a los ojos que a los oídos. Parte II El periodismo de izquierda. Algo del joven Alberdi hay en estas líneas triviales. lo que se renueva es un viejo conflicto cultural entre la guerra y la paz. Una cabecera de referencia que ofrece una mirada distinta: sofisticada. la reflexión alberdiana vuelve a su pasión originaria.. Todas las secciones. Nada más que la supresión del bigote sería ya una conquista en favor de la paz. que una no existan sin la otra. poco cuentan si se trata de observar cómo el movimiento de los estilos personales de vida vienen a combinarse con las imágenes estratificadas de la sociabilidad general. Alberdi proclama le moustache c´est la guerre. Los saltos de época que deban darse para encontrar el clima de 1837 sesenta años después. La izquierda periodística Capítulo 7. Él quiso decir otra cosa: en esa “cabecera de referencia que ofrece una mirada distinta”. porque esconde la boca. En los tiempos de La Moda. Quizás. fotografías. Pero lo que hay es trágico. Pensada para mujeres de hoy. y en ese insignificante adminículo que no reclamaría mayores preocupaciones a la filosofía. avalada por los más de 140 años de historia de la cabecera Harper's Bazaar en Estados Unidos.

Dijimos que había un hilo conductor no por tenue menos sugestivo entre La Moda y La Montaña... En un artículo del número 3.. su único objetivo es justificar con esas ideas los actos antisociales que constituyen su método de lucha por la vida”. en los huecos y calles desiertas [. puede comentarse también con los símbolos que provienen del goce mundano o de la privación de los desesperados. Uno de los artículos de La montaña está firmado por Edgard Carpenter.] ved estos rostros enflaquecidos y amarillos. forma parte de la gran utopía revolucionaria. Ingenieros. Frío / calor..] ¡Deteneos burgueses! Vedlos surgir de la sombra. Y sus fechas son las del calendario espectral de la Comuna de París. esos ojos apagados o brillantes de fiebre. donde se elogia la utilidad del robo.. El otro nombre del calendario tiene la consigna de la Comuna de París. La otra es mística e irreal. ese tajo implacable que confirma poderes y arroja a miles de hombres a la miseria. interrumpid vuestras fiestas y festines insolentes. escrito por un autor probablemente desconocido. bajo la aseveración que “las grandes corporaciones de ladrones tienen sentimientos comunistas”. festines insolentes / miseria que tiene frío… La montaña contempla una era vulgar y una era excelsa. correspondiente a su “fecha sacramental” del 12 Brumario del año XVII de la Comuna. Pero perdura la idea política de que la división social.. en los altos lugares resplandecientes de oro y luz. . lo segundo es su forma quimérica y prometida–.] ¿de dónde vienen? Casi siempre de pequeñas ciudades provinciales que han abandonado seducidos por el brillo de la gran ciudad. con el presumible pseudónimo de Guay Cendre.. De algún modo. regocijo / miseria. que dijo que la propiedad es un robo. el país en que sitúa. Se trata de un típico relato anarquista evangélico de procedimiento dicotómico. cuando el frío provoque el regocijo de los de arriba. en realidad.. Son afirmaciones que pertenecen a su era communard. y cuando bajéis a la calle no insultéis más con vuestras calientes pieles a la miseria que tiene frio”. aún marcaba el muro divisor de las conciencias públicas. [. Ingenieros dice en un artículo del número del 1º de mayo de 1897. el gran hecho revolucionario que ocurrido un cuarto de siglo antes. “…cuando nuestros diputados valsen con vanidosas ridículas. suntuoso /desnudez sombría.] muchísimos son los que simulan haberse dedicado al robo porque son partidarios de las ideas filosóficas de Proudhon. abajo. Alberdi es un reformador de costumbres como vía para instituir nuevas leyes de igualdad y progreso. esto es. en el cual vemos “La Moda” como un sistema de fuertes referencias a señales existenciales contrastantes. la denominación de ambas –lo primero es lo transitorio de lo social..] esos cuerpos tísicos y descarnados que tiemblan bajo un harapo [... cuando el frío organice su cortejo de suntuosas fiestas [.] huyen de las miradas. de las miserias europeas que dejaron por la América de los sueños de oro [. Sin embargo.. enseguida llama la atención un escrito que se impone por su nombre: La legión de los descamisados..] Es la Legón de los Descamisados que murmura [.o de una lengua con inflexión preferentemente inspirada en La Moda francesa. negará estas tesis anarquistas con escrituras que rezan: “entre los ladrones que hemos estudiado en la clínica criminológica establecida en la Policía de Buenos Aires [... este vuelco espectacular merece alguna reflexión. Ingenieros en su tesis La simulación en la lucha por la vida. guardaos. el más adecuado para la souffrance mística.. que “hoy es 1º de mayo en la era vulgar”. Porque no pocos años después.] entonces. esas manos apergaminadas y huesosas. es la del tiempo en que sale. el mismo frió despertará un clamor de sufrimiento [. La primera. en los bajos fondos desnudos y sombríos de esta misma sociedad. oro y luz / harapos. y si no. Ingenieros había escrito la saga Los reptiles burgueses en La Montaña. la fecha del calendario habitual que la recoge. aluden a una utopía social. vanidosas ridículos / rostros enflaquecidos. yendo a remolcar su miseria en los lugares abandonados.

Y como la trata Ingenieros. Pero constituyen también una reinterpretación conservadora. . el del burgués equiparado a un reptil. más estúpido. como una máscara simuladora. el que habla aquí. quizás también. Para eso. Sin intencionalidad. Prefiere ser idiota millonario y no inteligente hambriento. tal como se exterioriza en el mundo. sino que finalmente La Moda es una de las maneras en que se expresa la ética mundana. que a veces son meros chasquidos de palabras. Por eso. Es raro que se decidiera por éstos pensamientos. que en Alberdi no pasan de criticar al pícaro de las multitudes. sino por deber moral. No es esta última la que predomina. y el de los hombres de la sociedad nueva. que son en definitiva temas de estilo. ya no en el plano de las filigranas de los usos de salón y de las maneras de saludar en la calle. muy compenetrado de su visión de lo que es un delincuente. proclama el reinado de los actos realizados no por inclinación. Lógicamente. pero es la que permite estudiar precisamente las apariciones escénicas del yo desde el punto de vista de las mimetizaciones. Las causas “nobles” serían apenas un pretexto para una utilidad obtenida con mendaces disfraces y justificaciones célebres. donde el “científico periodista” está todo lo próximo que se pueda del estéril pensamiento policial. pero aquí la “moda” es ya una lucha ente dos principios morales. La Moda. ver los textos. por los que no vamos a mostrar ninguna simpatía. el “hombre hormiga”. alguien que había publicado en La Montaña los mencionados artículos de Edward Carpenter sobre la relación productiva entre el robo y el comunismo. Error de Ingenieros. rellena de la estopa del orden policial. Le satisface que se le estime por rico. Pero todos sabemos el enorme peso de las teorías. en La Moda no hubieran podido escribirse estas palabras. que se le agasaje por potentado. No es el buen Ingenieros. lo hace en nombre de estos principios. Cuando Ingenieros pasa a la criminología. La Moda sería lo contrario a la ley moral. La Moda son aquí caracteres universales tomados “sociológicamente” por cada individuo. es más avaro. fundido en moldes o figurines morales. o la “metafísica de las costumbres”. No le importa que le llamen idiota o ladrón. y desde luego. Hay una versión de la simulación. pero tal como la trata Alberdi. debe subirle el tono a las pullas hacia el burgués. periodista y científico. para tomarlo apenas como un pretexto literario encaminado al beneficio personal del ladrón. innovadora. ser ladrón estimado y no trabajador deprimido”. de los tipos humanos a la luz de estilizaciones de manías. Ingenieros condena al burgués a través de temas caracterológicos. tiene una dimensión reaccionaria y otro sugestiva. es su complemento y hasta su sustituto. pero esa tesis sobre el ego simulador. abre la compuerta del cambio social.aunque se siente más sucesor de Echeverría. pero también más sincero. que se le envidie por adiposo. leído tanto por Alberdi como por Ingenieros. también calcula o justiprecia que la crítica a ciertos usos sociales bien definidos. los tramos de las ideologías por las que él mismo había transitado. sino en las máscaras de fingimiento que proveen las ocupaciones burguesas: “El burgués ‘bolsista’ es más puerco que el burgués ‘intelectual’. las sugestiones altisonantes o las retóricas de empaque social: precisamente. Ya vimos en aquel pobre proudhoniano la sospecha de disfrazar de ideología su inclinación hacia el robo. desconsidera absolutamente lo que en el anarquismo podía haber de rebeldía contra las normas de propiedad. ambos al pasar. más cretino. Kant. La construcción de arquetipos no solo no es incompatible con el juicio estilístico. que tanto se parecen a las modas. que recorre toda la época. pero se mantiene el aire de condena a los usos sociales sostenidos en “caracteres sociales” que privan en la persona. más inicuo. Ingenieros puede considerarse también un estudioso de los caracteres sociales. sino por necesidad intrínseca de respetar la ley.

una interpretación del marxismo con el agregado de las determinaciones del medio y de la raza. Referencia en la historia francesa que pasaba por ser una referencia universal. adaptándose a su ambiente físico. Enrique Ferri. ninguna otra manifestación escrita de un diario operante en esas dos fajas del tiempo. en cuanto a la búsqueda de un ethos vital. era una cisterna obligatoria. una ufana crítica al cooperativismo en nombre de la verdadera emancipación obrera. René Worms y los propios Ingenieros y Lugones. Aunque llega también a Ingenieros la hora de decir. décadas después. a su nivel de cultura y aún a la particular psicología de sus habitantes”. hacen de La montaña el periódico más interesante de la historia periodística argentina.El ejercicio de esa pobre pero seductora ontología de la simulación. Así lo quería también La Moda: veremos las dificultades de la cuestión. No hubo luego en la historia del periodismo argentino. Ya no había un tempo profano y un tempo egregio y mitológico. todas búsquedas que van desde el esoterismo revolucionario a una revolución en las conciencias. los harapos del anarquista eran tapaderas del delincuente. Sebastián Faure. En este periódico. De La montaña. La afluencia extraordinaria y caótica de nombres. pero habrá que buscarlo. Los harapos que eran festejados en La montaña como festín de los libertarios. en cada región. una felicidad pura en una burbujea de tiempo destinada a fenecer gloriosamente. por lo menos La Montaña. Aquiles Loria. No era muy diferente en La Moda. no deseaba desatar pues hacían a la vigorosa extrañeza de las combinaciones y perífrasis que ella misma presentaba. teñida de un aire spenceriano. una interesante “psicología de la bancarrota”. un síntoma de vita nuova y de un activismo para el siglo que vendrá “sin herencias”. . Carlos Marx. En este simpático y sugestivo batiburrillo puede leerse la defensa de la idea de “sociedad sin Estado”. se justificaban desde la magna decisión de computar el tiempo revolucionario desde la caída de la Comuna de París. con su oscura poética y su axiomático abalorio cuentista. “socialistas revolucionarios” cuando jóvenes–. y acaso escindidos porque a la primera le tocaría prolongar al segundo en el análisis de las instituciones capitalistas o de los confines de una nueva moralidad antiburguesa –. existe una sección permanente denominada estudios sociológicos donde conviven Daniel Deville. En ellos se insinúa el contorno que adquiriría la sociología del siglo posterior. por otro lado la ambición libertaria que preside las páginas de La Montaña le otorga a su “sociología” una fulgurante actualidad que busca su sujeto en la “poética de los descamisados”. hecha para homenajear a los comuneros. ya habían pasado veinte años. Jean Jaurès. celebrado en la Sorbona. oscuras. donde parecía arrebatador y bastante chistoso arrojar allí lo que parecían las sobras patológicas del mundo. Pero aquellos utópicos pensamientos del periodismo de La Montaña –redactado durante sus 12 números por Ingenieros y Lugones. pero aún no escindida de su troquel general –el socialismo– y conviviendo con un esencial interés por los procesos esotéricos del conocimiento y de la mente. Macedonio Fernández. Antonio Renda. y en las conciencias desterradas. una originalísima crítica al idea de herencia. Jules Guesde. a sus fuentes de producción. sus textos de la época de la Revolución Rusa. Augusto Bebel. En todos los números de La Montaña puede apreciarse más plenamente la introducción de la palabra sociología. a la manera de una vecindad necesaria con el socialismo – ambos confluyendo en el ideal científico. una vez resueltas aquellas tensiones que. Ya estamos en los Tiempos nuevos. una defensa de los criminales o un breve comentario sobre el tercer Congreso del Instituto Internacional de Sociología. Pues si la palabra sociología era tratada con suma consideración. Edward Carpenter. que “las aspiraciones revolucionarias serán necesariamente distintas en cada país. en cada municipio. Paul Lafargue. en la ciencia de alcaldía policial en que por un tiempo se zambulle Ingenieros. Comuna y moda eran objetos de una temporalidad perdida.

el ensayo periodístico más ligados a la ebullición de los “tiempos nuevos”. De este modo. La expresión “descamisados” aparece en este artículo así como también la expresión Fascio dei Lavoratori. aún en La Montaña muchas veces se rompe este tenso equilibrio. Por otra parte. El nombre de este grupo. El espíritu de la ilustración racionalista y “positiva” es veteado constantemente por la acechanza que ningún “iluminismo” dejó de sentir en su interior. se preparan como en un laboratorio de prefiguraciones históricas. es el más importante campo de pruebas de las luchas sociales del siglo que advendría. donde Ingenieros suele ofrecer conferencias. los anuncios de la disposición científica conviven con un franco saludo de Ingenieros al ocultismo y la teosofía tal como los practica Madame Blavatsky. en paralelismo con su gran caldera de lenguaje. Y precisamente se manifestaría en La montaña. y desde ese punto de vista. Mientras La Montaña. en ese sentido. Sin embargo. evento que figuraba entre las más íntimas devociones del periódico. estamos ante un tema de gran alcance. Se trata de la apuesta que lo lleva a insinuar una opción que se va bifurcando. o lo enigmáticamente distinto – de lo que habían comenzado a significar. los hábitos denominativos y las aureolas ideológicas asociadas al movimiento social. Es como si hubiera un rastro nominalista en la historia. La Montaña. deja escurrir entre sus páginas una gran apuesta irresuelta que es la base justa que sigue permitiendo hoy su absoluta legibilidad. va comentando el drama de su propia clausura y los secuestros frecuentes de ejemplares a que era sometido. nada efectivo podría lograrse en el terreno científico.blasfemantes y sufrientes. y acaso solo la iguala la revista Martín Fierro en los años 20 y Contorno en los años 50. por el cual los nombres permanecen bajo una celdilla que pareciera estarles destinada. probablemente uno de los locales del club Vorwärts. Esta antigua ecuyère e imaginativa autora de la “doctrina secreta del cuerpo místico” a la que Lugones acabaría permaneciendo fiel. que corresponde al grupo socialista que también se reúne en la calle Cuyo 1817. simultáneamente interesada por el lenguaje de la ciencia social y por el protagonista social de la revuelta que habla la lengua de la imprecación moral contra la burguesía. y luego disgregan su localización provisoria y se convierten en emblemas de lo contrario – o lo adverso. Llega incluso La Montaña a publicar una filípica de Flaubert contra la “canalla burguesa” a propósito de la censura de prensa en 1835. que convive en las páginas de La Montaña con otros como la Agrupación Carlos Marx– ¡de los Corrales!– nos introduce nuevamente al tema de los rezagos lingüísticos. esta escisión mantenía latente la unidad contradictoria de una ciencia que se desdoblaba en un espiritualismo de justicia social y en un profetismo de redentores sociales que pedía diálogos precisos con el saber “positivo”. asumiendo la señal del socialismo libertario pero también vaticinando oscuramente lo otro. en ese sentido también heredera de La Moda. por la poesía enconada de la reparación moral y por la regeneración profética del mundo social. cual es el de los momentos de la civilización donde en un ámbito relativamente marginal. si nos precavemos de suponer que movimientos de índole ideológica muy diversa podrían quedar asociados por haberse cruzado con ellos los mismos nombres. es una rara y extendida lectura en todo el mundo. insistirían en que si no se desbaratasen definitivamente esos lazos pegajosos que mantenían en un mutuo juego de espejos al esoterismo crítico y a la sociología evolucionista. sin pararse a considerar que el autor de Madame Bovary fue también el gran enemigo de la Comuna de 1871. Otros compromisos. los signos que luego tendrán muy diversas encarnaciones. más adelante. Tal parece haber sido la característica del primer compromiso intelectual alrededor de todo lo que evoca la palabra sociología. la atracción por la luz oscura de las conciencias. De algún modo. como cuando en la reseña de un Congreso científico .

preceden a La montaña. y director del periódico El Obrero. el Vorwärts de Buenos Aires fue representado por Guillermo Liebknecht. Allí la sociología aparecía como racional y científica “en oposición a la metafísica y el misoneísmo burgueses”. Con el Club. Ingenieros dice de él que es “un anormal digno de un detendido estudio psicológico o un travieso discípulo de Lemice Terieux”. físicas. Pues La Montaña . en la que escribe tópicos de su especialidad. el impostor francés que tanto lo cautivara y al que poco tiempo después haría objeto de sus teorías de la simulación. En el periódico del club. se hallaba también relacionado Germán Ave Lallemant. Le Paria. ni unos ni otros están conformes con el socialismo anarco evangélico de Ingenieros y Lugones. figura fundamental del primer marxismo argentino. para lo cual no desdeña elementos de origen esotérico. firmado por Leopoldo Lugones. apenas lamentando que éstos últimos. Pero La montaña promueve los grupos socialistas que llevaba este nombre: Fascio dei Lavoratori. en La Montaña. número 2. saluda el llamado a considerar problemas de las ciencias exactas. Con gran complacencia.notoria empresa juvenil. simbolistas e irónicos. Es que el modernismo trata de investirse del nombre de las ciencias sociales sin abandonar el compromiso con la renovación del lenguaje a través de la quiebra de la representación burguesa. un artículo firmado con las iniciales T. De algún modo. antropológicas y sociológicas. la sociología de La Montaña aún lleva inscripta en sus banderas la razón teológico-política. de Juan B. que el agrónomo alemán ve encarnadas en la insurrección de Alem en 1890.Latino Americano. los estudios sociológicos son una promesa en la que conviven varios estratos de la realidad y el lenguaje: el catastrofismo crítico del Ingenieros de Los reptiles burgueses y la apelación lugoniana a “los regimientos de la Reivindicación” hasta una reseña afectuosa de una curiosa publicación anarquista. y es un agrónomo naturalista cuyo marxismo aplica en La Modalidad científica de las previsiones más cautas de la socialdemocracia respecto a la “etapa burguesa democrática”. correspondiente al 12 Brumario del año XXVI de la Comuna. Justo. que se presenta en el mundo infundida de socialismo profético laico. padre de Karl. Se había fundado en 1881. fechado el 1º de mayo de 1897.. la renta agraria. se informa que el Club socialista de la parroquia del Pilar – calle Las Heras y Laprida – daba los primeros pasos de su . En el congreso de fundación de la Segunda Internacional en París. denominado también Vorwärts. En el mismo diario. naturales. siendo los más importantes. en las inmediaciones del movimiento insurreccional de 1890. bajo la hermética advertencia de que “la Cosa se acerca”. era posible percibir ciertas coincidencias con las proclamas de la Unión Cívica. cuyos números no tiran más de cuarenta ejemplares manuscritos por su autor. inicialmente por obreros de la cervecería Bieckert y poco después se convertía en un centro decisivo de la difusión de ideas socialistas en ligazón con la socialdemocracia alemana. Encontramos en La montaña numerosas noticias sobre reuniones en el club Vorwärts. hubieran sido mencionados después que los demás. pues ninguno de sus redactores pasa de los veinticinco años – insinúa o plantea in nuce todos los temas del posterior modernismo crítico. Por supuesto. El acto del 1º de mayo de ese año fue organizado principalmente por Vorwärts. pero interpretados con alusiones sutiles a las relaciones con la industria. así como en la revista Agricultura –vinculada al diario La Nación–. inclusive su desenlace médico clasificatorio y su teoría moral del “ego impostor”. médicas. Estaba ubicado en la calle Rincón 1141. que junto a La vanguardia. I. Revue Echo-Manuscrit des rêves AnArchiques. quien tuviera trágico destino en 1919. Henry Zisly. Ave Lallemant tiene relaciones con Kautsky. Es lo que se afirma en el artículo La fiesta del proletariado. Pero para La Montaña. la racionalización de las tecnologías agrícolas y la propiedad de la tierra.

Fasci: esta denominación había hecho su carrera. se disloca. anuncia la gran encrucijada del siglo XX. Pero Macedonio se equivocaba también en su augurio a los tiempos nuevos. de alguna forma. Es que La montaña está enclavada en un cruce de caminos. posición que muy pronto Mussolini comienza a defender en Il popolo d´Italia. ¿Es una frase que podríamos repetir hoy. origina fascículo. Fascis es un haz pequeño. probablemente ya con el hacha en el centro. que en La desherencia. los aires de las futuras guerras y los poderosos mitos que regirían las masacres en los campos de batalla. Fascis. Ahí comienza a pregonar la superioridad de la cuestión nacional sorbe la lucha de clases. y de uso habitual en nuestro lenguaje. Eran agrupaciones socialistas sicilianas surgidas a fines del siglo XIX. se anunciaba aunque en sordina la bifurcación de las vanguardias. en Italia. Es sabido que obtiene su fuerza de una palabra latina de varios despliegues metafóricos. empleado en ediciones de breves formatos. o corresponde más bien un balance apesadumbrado sobre la filosofía y la ciencia. Es probable que los miembros del Fascio socialista de Sicilia hostigados por Crespi se encontraran refugiados en Buenos Aires en la época en que sale La Montaña. Los hombres que allí se reúnen –con todo lo . es remolcada muy pronto hacia nuevos confines y máquinas de guerra. se respondía el futuro autor de No todo es vigilia la de los ojos abiertos. Capítulo 8: Lenin y Gramsci en la cosmovisión periodística contemporánea Tres décadas después de aparecer en La montaña. encontramos la denominación fascio d’azione indicando el grupo organizado por sindicalistas revolucionarios y anarquistas que exigen plegarse a la guerra contra Alemania y Austria.) Demasiadas veces la palabra fascio. en la mencionada calle Cuyo 1817 (hoy Sarmiento. asimismo. Fasciculus. Podrían imaginarse los aires sicilianos –además de ese Himno Obrero anterior a la Internacional– que interpretarían aquellos miembros del Orfeón de la calle Cuyo. En Juvenal. un manojo. pues les cuesta trascender el mero estadio de expresión de los poderes técnicos. a los Fasci. se lee non es nostrae fasciae. en sus Cuadernos Gramsci menciona varias veces. cuál sería la herencia del siglo XIX. que mantiene lejano sabor agrícola –el agrupamiento del haz– y es tempranamente empleada como insignia de autoridad política. El mismo periódico informa que José Ingenieros daba una conferencia el 8 de mayo de 1897 en el local del Fascio dei Lavoratori. festivamente considerados. existe con el significado de trenza de junco. los fasci d´azione revoluzionaria son la madeja de la que surgen los fasci di combattimento. En Plinio. Macedonio Fernández. conduce a un grupo de varas atadas como insignia de autoridad. que llevaban los lictores –ministros– ante los cónsules y procónsules. pero hacia el año 1894 lanza orden de persecución acusándolos de propiciar la autonomía de Sicilia. “El siglo que suprimirá la herencia comenzará por heredar casi nada”. pues el propio periódico en el que escribía. que antes había estado vinculado a Mazzini y Garibaldi. contra las que Francesco Crispi. En Petronio.agrupación con una comida donde se presentaban algunos componentes del Orfeón del “Fascio dei Lavoratori”. se preguntaba al borde del siglo que comenzaba. sin conseguir evitar el menoscabo del acervo cultural universal? No admite autorreflexión sobre la depredación lingüística y otorga un halo de inmunidad a autoridades fugaces que gracias a esa erosión cultural creen que pueden declararse eternas. cantando el Himno Obrero. En rápidas escenas que fueron innumerablemente relatadas. como un rastro negro en el cielo. Hacia 1914. “no eres de nuestra condición”. ministro de interior de la monarquía piamontesa. Se equivocaba uno de sus articulistas. ramillete. Circula. interviniendo junto a la Entente. en términos de la discusión sobre la ciencia y el arte.

con su socialismo épico y soreliano. el sorelismo y los arditi desmovilizados de la guerra. No es posible situar a Lugones fuera de la estela que ofrece una lejana nota d´annunziana en su propia voz. centinelas de la nación” organizados en los “destacamentos de asalto” o “pelotones de guerrillas” que permanecían luego de finalizados los combates de la conflagración mundial bajo influencia del futurista Marinetti y de D’Annunzio. “las mujeres de Fiume atraían mucho. y desde luego. a una distancia relativamente cercana de estos temas. No la hará el Lugones golpista. esos hombres “después de cuatro años de guerra extensa se habían enardecido enormemente” y además. se interesa por esta experiencia corporativo-poética. Por otro lado.[. Del “apoliticismo” de D’Annunzio. la crítica “teórica” de Gramsci al d´annunzismo. dice Gramsci.] El carácter de clase lleva a una diferencia fundamental: una clase que debe trabajar todos los días con horario fijo no puede tener organizaciones de asalto permanentes y especializadas como una clase que tiene amplias disponibilidades financieras y no está ligada. Para todo esto estaba preparado el periodismo de La Montaña.. que está imbuido del mismo espíritu de La montaña. del más izquierdista al más derechista”. en Los crepúsculos del jardín. tradicionalmente fuertes y dominantes”. “Fiume y Moscú son dos riberas luminosas” escribe el futurista Mario Carli. a un horario fijo”. La cuestión crepuscular lo persigue en nombre del poeta italiano que yace oculto en muchos de los pliegos de La Montaña. desarraigados luego de finalizada la guerra. con todos sus miembros. Es apartarse del debate ideológico si se lo considerara en la dimensión de un método de guerra. Gramsci decía: “una organización estatal debilitada es como un ejército que ha perdido todo su vigor. En cuanto a los arditi. es algo estúpido. Esa es su importancia crucial en la historia del papelerío periodístico del país. Mariátegui. esos “hombres decididos y valientes. Eran las formas de guerra como metáforas cum grano salis de la lucha social. es decir. sin el aditamento decadentista y esotérico que se resolvería en un cientificismo anarco-biologizante. se hallaban “ávidos de experiencias no impuestas por la disciplina estatal sino libre y voluntariamente escogidos por sí mismos”. que profesan una fe d’annunziana.. Y luego de esta precisa descripción: “creer que a la actividad privada ilegal se puede contraponer otra actividad similar. Muchos hombres. para el lector atento. Será ésta. los que fueron a rescatar el irredento Fiume. Al contrario. “podían esperarse todos los fines imaginables. D'Annunzio no descarta un apoyo de Malatesta.difícil que ahora resulte imaginarlos– pertenecen a un anaquel de ideas cuyos membretes hay que buscar en el futurismo. que no era del agrado de Mussolini. pero por las recónditas dimensiones del cosmos. La revolución rusa había ocurrido dos años antes.”. o sea las organizaciones armadas privadas que tienen dos objetivos: hacer uso de la ilegalidad mientras el Estado parece permanecer en la legalidad. Eran los seguidores de D’Annunzio. parece decir Gramsci. el “contenido” de cada metodología bélica y de cada forma militar tiene raíces en las prácticas productivas. como medio de reorganizar al mismo Estado”. porque su popularidad provenía de la inexistencia de un partido de masas que interpelase a las “pasiones populares. Esta crítica consiste en rechazar que una cuestión clasista pueda ser vista desde una forma metodológica de la guerra. D’Annunzio. No estaba sin embargo involucrada más que en . que de algún modo será un gramsciano de derecha.. combatir el arditismo con el arditismo. que pasa como un aerolito distante. el “poeta de acción” y de la riscossa nacionalista había tomado la ciudad portuaria de Fiume. D’Annunzio había encabezado en 1919 una columna de legionarios y arditis que anexa a Italia el puerto dálmata de Fiume. entran en el campo los “arditi”.. Marinetti había ido a Fiume a declararla “capital futurista de Italia”. Para Gramsci. aunque el anarquista que también impresionará a Roberto Arlt rechaza esa posibilidad. pues.

el comunista Radek pronuncia un discurso en la Tercera Internacional alabando a un capitán de los Cuerpos Francos. y hay que vincularlo con las doctrinas de Enrico Corradini. La formación de estas expresiones engarzadas en la aproximación brusca de términos contrapuestos debe reconocerse en el rastro del enunciado mayor de ese género complementario de opuestos: el socialismo nacional. no desea vincular con el modelo bolchevique. a la que sin embargo. que burlan a menudo y a veces extraen de sus contraposiciones un núcleo común. autor en 1930 del libro Decisión. Schlageter. lo tendrá a Toller como reseñista admirado. aparece en la obra de Giovanni Páscoli. Lo considera una de las mayores realizaciones del espíritu nationalbolschewistisch. enraizado en metáforas espiritualistas. Su Manifiesto Alemán. sin demasiadas precisiones. nacionalista que postulaba un “socialismo acorazado y arrebatador”. Respecto al “nacional-bolcheviquismo” alemán. En Italia. José Aricó recuerda. Había actuado en la República de Consejos de Baviera. Es la voz de Gramsci la que escuchamos en este relato: Páscoli alcanzó “la máxima repercusión pública en la época de la guerra con Libia con el discurso la grande proletaria si è mossa. puede considerase “el primer programa de acción seriamente pensado de un nacional-bolcheviquismo alemán”. mártir del nacionalismo alemán y también motivo de una conmemoración del flamante rector de la Universidad de Friburgo. de importante trayectoria en la socialdemocracia. en 1921 combate en las filas cercanas al partido comunista. El trabajador. shakespeareano célebre. este par de conceptos embutidos en tensión. Pero todo es muy obvio para el movimiento intrínseco de las ideologías. igual que los espartaquistas. En ese marco Weber da en Münich su célebre conferencia La política como vocación. Que “La gran proletaria se haya movido” era una mención a Italia como nación proletaria. en 1919. De 1933 es el Manifiesto Nacionalbolchevique de Paetel. ¿Pero no flotaba un aire de socialismo místico. En 1920 afirma que “en Alemania vemos el mismo bloque contra natura entre los Centenares Negros y los Bolcheviques”. Un año después. Lenin no observa con simpatía ese proceso. la Unione .conferencias… peligrosas. que décadas después serían pesados debates con nombre y apellido de las grandes vetas ideológicas del siglo “sin herencias”? Gramsci a la vista de las desavenencias posteriores entre los arditis d´annunzianos y los grupos fascistas. que leen interesados tanto Carl Schmitt como Goebbels. Martín Heidegger. director de la revista Resistencia hacia 1925 y luego integrante del círculo de Jünger. Luego se refugia en la Unión Soviética. También la figura de Ernst Niekisch debe ser considerada. siempre según Faye. discípulo de Max Weber. admirador de Danton” (según Faye). a su vez. La república ha sido declarada por Gustav Landauer. En 1918. Luego de su renuncia lo reemplaza Ernst Toller. en 1911. Será un “nacionalbolchevique”. un colaborador de Jünger. En cierto momento. Hans von Hentig. motivo constante del fascismo. “delegado gigante anarquista. algunos artículos que luego de la muerte de José Carlos Mariátegui intentaban un balance crítico de su figura. el asombrosamente obsesivo libro de Jean-Pierre Faye –Los lenguajes totalitarios– trae las evidencias de ese mito cultivado por publicistas y militantes de ambos sectores. que de joven fue encarcelado como miembro de la Internacional. En el círculo de Jünger se dice: “La derecha no puede encontrarse lejos de donde está la izquierda”. Uno de ellos llama a Mariategui “bolchevique d´annunziano”. vivir no es preciso”) se podía formar “una especie de movimiento nacional-bolchevique como los que existían por entonces en Alemania”. habría pensado que en consonancia con el poeta de los Laudi (“navegar es preciso. Robert Paris ofrece una pista para esta referencia. en las cuales el concepto de proletario era trasladado de las clases a las naciones”. de Ernst Jünger. autor hacia 1900 de los Poemi del Risorgimento. alrededor de 1923.

que (el trabajador italiano) ha contribuido a crear con su trabajo”. en la que le dice a un amigo: “en el discurso que pronuncié el otro día. Páscoli afirma: “A huir del socialismo político de nuestros días me ayuda no solo el horror al despotismo de la multitud o del número de la mayoría. al que considera un “caballero probo y de agudísimo ingenio” – le merece la objeción de que ese fascismo de Pellizi visto en tanto “comunismo libre” no pasa de una ilusoria construcción utopista. se refiere al proto-fascista Páscoli: “me obsesiona .. sin fuerza ni agudeza social. Páscoli quería convertirse en líder del pueblo italiano pero el carácter “heroico” de las nuevas generaciones se interesaba por el “socialismo”. nunca. Nosotros hemos exportado y exportamos trabajadores. tienen respecto a Francia y a Rusia un elemento de debilidad: el socialismo”. Gramsci le preocupan estos “embarullamientos” de Pellizi. adoptados por los “sindicalistas revolucionarios” y por esas izquierdas que buscaban un raudo intervencionismo militar contra los austríacos. Y los que se han enriquecido a nuestras expensas nos desprecian y nos llaman pitocchi”. Según Gramsci. para la eternidad. y que te mando purgado de muchos errores de imprenta idiotas. colonialista. Hacia inicios de ese novecento. es la más apropiada para organizar a las masas como cuerpo colectivo viviente y dramatizado. El nombre de Georges Sorel está en el corazón borroso de estos razonamientos. Cuadernos. En una crítica al fascismo. que cita Portantiero en Los usos de Gramsci. la nación y de la raza en el socialismo ciego y gélido de Marx”.supongo que este es un fenómeno propio de los presos – la idea de que debería hacer algo für ewig. (En El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce. pues actúa “con el lenguaje indigesto del filósofo” y encubre que sería mucho más fácil pensar “que el fascismo no es comunismo. Es concesivo con la idea de “nación proletaria” de Páscoli. de acuerdo con el concepto goethiano que según recuerdo atormentó mucho a nuestro Páscoli”. Gramsci. La idea de que el mito fascista va a resolver el problema civilizatorio – aquí Gramsci comenta la idea del fascista Camilo Pellizi. (En El Risorgimento) Gramsci es favorable a un cosmopolitismo “de tipo moderno” que asegure las mejores condiciones de trabajo para el inmigrante italiano. El tema está en el trasfondo de .. Afuera y adentro hemos enriquecido a los otros. ni concreto. hay un indicio de lo que considero mi misión: introducir el pensamiento de la patria. siguiendo pobres. que él propugna. porque estaba al servicio del capital extranjero. y por lo tanto la triple alianza. hemos importado e importamos capitalistas. aunque solo para “reorganizar el mundo. dondequiera que esté.” Esta sorda polémica acompaña oscuramente los escritos gramscianos. en ningún sentido. Gramsci cita una carta de Páscoli. ni translaticio. Gramsci infiere que éste surge de la idea de “jefe carismático” –cuyo comentario está en la obra de Weber– mientras que la acción del “moderno príncipe”. así como el de las generaciones precedentes se sentía atraído por la cuestión nacional: por eso su temperamento aglutinante lo lleva a tornarse propagandista de un socialismo nacional que le parece estar más a la altura de los tiempos.) Una carta de Gramsci desde la cárcel. sino especialmente la necesidad que yo reconozco e idolatro.Socialista Italiana postula el “socialismo nacional” que sostenía una articulación entre el concepto de lucha de clases y la “patria-nación”. La inmigración italiana vista como un aspecto de la expansión italiana. incluso no italiano. una suerte de marxismo caliente. Se trataba de realizar “la síntesis de la antítesis: clase y nación”. Y respecto a la inmigración italiana: “¿Qué ferrocarriles no fueron construidos y qué montes no fueron perforados y que istmos no fueron abiertos en su mayor parte por italianos? Y su trabajo no los enriqueció ni a ellos ni a nuestra nación. La “nación proletaria” será entonces el punto de confluencia de muchos sorelianos. Y en la gran guerra: “Alemania. de una gran política colonial”.

Con su severo estilo de comprobador y exégeta riguroso de hechos. Gramsci corrige a Sorel. en verdad. Al igual que Ernst Bloch. considerándolo autor de una obra de “simple retórica ideológica”. la miscelánea entre bolcheviquismo y fascismo bajo el repiqueteo de hombres robotizados que marchan por las metrópolis pegándose la cabeza contras las paredes de los transportes subterráneos. Mussolini. Togliatti. teoría que sirvió de puente a los sindicalistas sorelianos para pasar al nacionalismo antes de la guerra de Libia (1911) y luego de ella. pero sobre un subsuelo soreliano de reflexión sobre el mito.las preocupaciones de Gramsci. promovía una suerte de intuicionismo heroico. la primera realización del sueño de Marx de la redención de los trabajadores por obra de sí mismos. El fascismo era visto por Mariátegui como un “confusionismo mental de la clase media” y de Mussolini opinará que “el socialismo no era en él un concepto sino una emoción. a riesgo de que su supuesto espontaneísmo acabase en un mecanicismo puro. ¿Era necesario despertar las fuerzas utópicas del anticapitalismo de las poblaciones empobrecidas o campesinas para adjuntarlas a una proposición socialista? ¿Ese anticapitalismo yacía en camadas mentales arcaicas que podían suscitarse bajo consignas de “embriaguez” o “éxtasis” artístico propias de . al que desestima. Es la atmósfera de los discursos del Astrólogo de Arlt. Pero hacia 1925 Mariátegui escribe unos párrafos singulares: “El fascismo no concibe la contra-revolución como una empresa vulgar y policial. sin variar su expresión dramática en cada momento de esa contraposición. pensando en una praxis sindical capaz de provocar catástrofes reveladoras del estado primordial –”mítico”– de la disposición revolucionaria. sin embargo. inspirador no muy remoto de aquellos párrafos. un amigo desinteresado del proletariado.” Sobre Sorel. podía difuminarse en Italia en una bifurcación que incluía la tesis del “mito” del nacionalismo socialista y la tesis del “mito del moderno príncipe”. inspirándose en Unamuno y en “Jorge Sorel. Se trasladaba. Sorel. uno de los escritores más agudos de la Francia pre-bélica”. de ningún modo adoptarla. evita exorcizarla abruptamente con gesto apriorístico. sino como una empresa épica y heroica”. del mismo modo que el fascismo tampoco es en él un concepto sino una emoción”. A su turno. es decir. “Tener en cuenta” para Gramsci es estudiarla en el cuadro histórico. “es decir. son suficientemente conocidos los pensamientos de Gramsci. considera en Literatura y vida nacional al pre-fascista Enrico Corradini. El autor de Reflexiones sobre la violencia no habría comprendido la cuestión del partido. Gramsci había escrito en Ordine Nuovo (1919) una nota sobre Sorel: “Nosotros sentimos que Georges Sorel ha permanecido siendo lo que había sido Proudhon.. Aquí también. a través de un trabajo orgánico de creación de un nuevo tipo de asociación humana”. Después modificaría esta errónea apreciación. obnubilado por “cierto fetichismo sindical o economista”. Pero agrega: “De Corradini es necesario tener en cuenta su teoría de la nación proletaria en lucha con las naciones plutocráticas y capitalistas. escribe el 1º de septiembre de 1922 el artículo “É morto Sorel”. de este modo. Justamente serán esos los “agregados” que hará Gramsci a la teoría de la voluntad colectiva. de una emoción a otra. Sorel. Le cuestiona su desdén hacia el jacobinismo y los intelectuales. el primer editor de la obra gramsciana. pero esa tesis le inquieta. Por otro lado. La teoría está vinculada al hecho de la inmigración de grandes masas de campesinos a América y por consiguiente a la cuestión meridional”. Mariategui critica las ideologías “chatas y cómodas” del progreso. Sorel estaba en el centro de la discusión.. Por esto sus palabras no pueden dejar indiferentes a los obreros turineses. la interroga. como los de Buenos Aires. Es una necrológica en la que dice que Sorel había reconocido en el soviet su sindicato. un mito no podía ser solamente destructivo. en el determinismo de un supuesto “impulso vital bergsoniano”.

las vanguardias metropolitanas? En el artículo La emoción de nuestro tiempo. En esta sociedad. ¿Qué tiene que ver La Montaña con todo esto. y la segunda. el dilema por el cual la sociología . había socialistas y fascistas que asustados por la oscura promesa de los “hechos superiores” que sobrevendrían. Era la aventura embelesada para recrear la “herencia de milenarios signos utópicos y subversivos”. al ser esta revista hija del vitalismo soreliano. habiendo sido escrita casi más de dos décadas antes de estas discusiones? Pues no era el “socialismo gélido de Marx”. abandonando “todo quijotismo de derecha y de izquierda”. de John William Cooke. La montaña es antigua y moderna a la vez. los dos hemisferios ideológicos de la revolución técnica y emocional basada en un sentimiento artístico de intranquilidad y hechizo. Mariátegui afirma que bolcheviques y fascistas. o mesiánica con olvidados diamantes marxistas en su seno. Las dos alas del mundo moderno. según Jürgen Habermas. debemos recordar su idea de un “poder espiritual” por el cual “la herencia teocrática antigua. por más que en el caso de los rastros del pensamiento de Comte parecen haberse perdido en la memoria cultural de aquel tiempo. fundada en el nacimiento. una vez descartados de sus propias filas los propios bolcheviques y fascistas que renegaran de esos elementos trágicos y utopísticos en nombre de una vuelta amilanada al seno de los valores burgueses. Por otra parte. revista en la que están las fuentes de la renovación del lenguaje periodístico. Un lejano sabor de todas estas publicaciones. sin duda en el Perú pero también en los países circundantes. la lucha verdadera quedaba configurada como el intento de los fascistas de regresar el Medioevo y de los bolcheviques de ir hacia la utopía. No creemos equivocarnos si vemos el hilo conductor que la comunica hacia atrás con La Moda y hacia adelante con empeños periodísticos como De frente. fascinante pero equivocada. según se expresaba Ernst Bloch. que consigue igualar el conocimiento con la creencia y ésta con el mito –la sociedad es un objeto de conocimiento y a la vez de veneración– deja una huella secreta en el conocimiento social. Convertida la sociología en una filosofía de la historia. la cual “sería sin nombres de personas y aún de pueblos” para poner en un plan abstracto de evidencias a “los principios de la teoría biológica del hombre y las leyes fundamentales de la sociabilidad” (Comte. el reformismo simbólico poético de Rubén Darío y la noción de fuerza anímica que se traslada del escritor periodista hacia la construcción del sujeto social revolucionario. Curso de filosofía positiva). con razón. Sin embargo. no apresuremos la gran cadena de hierro y herrumbre que ata a las significaciones. La primera. cada uno de sus miembros está dedicado a servir al “Gran Ser”. eran las dos “emociones de nuestro tiempo” mariateguistas. retrocedían a la “crasa tranquilidad prebélica”. muy perceptible en algunos tramos de la historia de la sociología por el cual ésta se atribuía un meta-saber destinado a unir su objeto de estudio con una impulsión que le sirviera de molde moral. se aloja también como duende irredento en Amauta. queda reemplazada por la herencia sociocrática”. de Mariátegui. No es para nada inadecuado llamarla mesiánico científica. donde la sociología positiva toma la forma del sentido mismo del gobierno social. el “Schiller marxista”. y entre sus notables curiosidades. no mantienen ninguna ilusión en el progreso. promisoria y verdadera. Resguarda lo que podríamos llamar una “actitud comteana” dentro de un modernismo místico y un descubrimiento primerizo de la “ciencia marxista” y la fuerza magnetizadora de los hombres harapientos del mundo. Sin embargo. Esa aventura albergaba en su corazón la lucha mortal entre bolcheviques y fascistas. Sin embargo. ella es poderosa porque en cierta forma fue inaugural. Esta asombrosa visión. quedaba anunciado de un modo que no podríamos considerar tan vago o tan lejano. unión mística con la humanidad que reemplaza la teología por la “sociolatría”.

que quizás pensaba que él había venido a ocupar el lugar de Comte como portador privilegiado de la palabra sociología. como la de William James o la de Schopenhauer. un fragmento de Gabriel Tarde. por consiguiente. Ingenieros se muestra confiado que la ciencia por fin incorporará esos estudios herméticos. rebajado a proporciones convenientemente laicizadas. que las sociologías posteriores se dedicaron a desdeñar o a relativizar. No se puede decir que este rasgo estilístico comteano. dejan fuertes señalizaciones en el estilo sociológico posterior. pero aspira a serlo por sus servicios como ser distinto. desarmaría todo el aparato de las herencias y solidaridades mecánicas durkheimianas. una consecuencia necesaria de la voluntad de vivir”) y en el número 3 de La Montaña. en fin. incorporado al Ser Supremo llega a serle verdaderamente inseparable”. . Es que con Comte llegamos a una doctrina de raíz esotérica sobre la fusión de las almas transubstanciadas y “socialmente divinizadas” en una eternidad mística a la que Comte llama “existencias subjetivas perpetuas”. a través de otras lecturas. Cierto que explícito en muy pocos casos. De todos modos. como en el notorio interés por una metempsicosis materialista. en la fecha de publicación de La Montaña. no sea un rasgo remanente que se carga como fantasma en el periódico La Montaña.debería proceder ante su ansiedad por descubrir leyes generales de la actividad humana. la eternidad del alma científica de la sociedad según se interpreta en Sistema de política positiva. no rebaja la acción sino que la constituye. acaso de un modo programático. ¿Deberían ser éstas fruto de una investigación despojada de supuestos previos. pero en este caso bajo la influencia de un autor que casi se está leyendo. Corresponde a lo que en Amauta se llama “emoción de nuestro tiempo”. En el número uno del mismo periódico. es una filosofía más que una ciencia. era Macedonio Fernández. a la vez material. un breve comentario del mismo Ingenieros titulado Retrospección. Esto es. no ahorraba reparos: “queda muy poco del detalle de la doctrina comteana. defendiendo el animismo (“El animismo es. Su blancura/y su mirada astral y omnipotente/ eso fue todo”). y que “el individuo no es todavía un órgano del Gran Ser. por esa época. jamás de principio”. vital y social. indiferente a los hechos y especificidades de la investigación especializada”. En La Montaña de septiembre de 1897 se lee un artículo de Ingenieros que cuestiona el monopolio de la ciencia por parte de los “sabios oficiales”. con la cual colabora. No sospecharía de qué modo. mixto de audacia heroica y examen estilístico del espacio simbólico (la moda). Es evidente que esta actitud acompaña con persistencia las actitudes del llamado positivismo en la Argentina. por primera vez en castellano: Simmel. la convicción de que “nuestra vida personal y nuestra vida social no pueden radicalmente diferir. que inestabiliza los sistemas de comprensión anteriormente forjados. como tal tradición. adjudicándole al proletariado una tradición de luchas que se conjuga en el sentido mismo del ser proletario y que. por lo que defiende el “Ocultismo y la Teosofía” que han dado a conocer fenómenos de indiscutible realidad que están en contradicción con las pretendidas leyes de tales sabios “autorizados”. Durkheim. Es curioso que el único lector argentino de Durkheim. su independencia relativa no se refiere sino a esta primera vida durante la cual permanece inmediatamente sometido al orden universal. que sin duda exacerba su componente místico y su sociología mesiánica. el sociólogo que podía ser considerado en las antípodas del “cosismo fáctico” de Durkheim. o la aplicación de un sistema encadenado lógicamente cuya esencia científica estipula también los comportamientos deseados en el colectivo moral? Comte queda ligado sacerdotalmente a esta última posibilidad. se publicaba el poema Metempsicosis de Rubén Darío (“Yo fui un soldado que durmió en el lecho/de Cleopatra la reina. su diferencia no es más que magnitud y duración.

Estos se presentan esencialmente como un lazo pedagógico de masas capaz de verter en lenguaje llano las verdades de la ciencia. acontecimiento bajo cuya impresión está la publicación– lo que lleva a Ingenieros a decir: “Celebremos y recordemos. la unión social que así se forja corresponde a un ideal cristiano asociativo y cooperativo. peregrinación semanal al cementerio. la primera con esa nitidez.”. Religión que en primer lugar puede ser la “religión de Newton” y después “el Nuevo Cristianismo” que menos que un proyecto de “espiritualizar la cuestión revolucionaria” consiste en “recentralizar el mundo del hombre en el macrocosmos” para que la utopía “acceda a la dimensión religiosa”. Y un buen ejemplo es un presagio de redención”. Y no sin recoger también los ecos de muchos otros autores colindantes. Estas mismas atmósferas las encontramos luego en la primera floración. Tales ritos se componían de “oraciones en horas fijas. que no vacilaba en llamar a su auxilio este esoterismo revolucionario fundado en el recuerdo de las luchas pasadas a modo de una metempsicosis animista y revolucionaria. a las “tres plegarias positivistas cotidianas” cuya duración es de dos horas diarias. como afirma Miguel Abensour. cultivo de los recuerdos. Aún pude verse en la casa museo. 5 rue Payenne Paris. que de ningún modo hay que dejar de considerar un adelantado fundador de la sociología. a las que Arlt se rebela pero también se subleva paródicamente contra ellas en sus novelas. actualidad de una herencia. Maison de Clotilde deVaux. explicando y sosteniendo su intento de reagruparla en el contenido voluntarista del príncipe moderno nacional-popular. el coito. La religión se presta así a mantener el orden social. sin la cual no podrían concebirse y no habría vida política. no se constituirán como ritos privados sino que pertenecerán a la “Religión de la Humanidad”. llegando en su mismo confín comteano. cuanto más se los usa mayor es el deseo y la necesidad de su repetición”. instauración de un altar. “Cada obrero junto a su taller” será también una sentencia que traduce el sentimiento de unidad que se abre como un eco fiel hacia los sentimientos de orden religioso. diálogos secretos. lectura cotidiana de la correspondencia. . del pensamiento social en la Argentina. Podemos percibir aquí todo los elementos de la celebración sagrada y de la comunión de almas en una historia redentora. Son estas atmósferas comteanas las que no sin dilemas. Estas ciencias ocultas. etc. son como la morfina. Ingenieros escribía eso a propósito del 1º de mayo de 1897. Auguste Comte. Porque cuando la generación de 1837 escribe el documento denominado Dogma socialista es evidente que está tomando en ésta palabra los ecos de Saint-Simon. fecha del “calendario vulgar” que correspondía al 12 Brumario del año 26 – tomado respecto a la caída de la Comuna de París en 1871. con diversos ornamentos recomendados más a la noche que a la mañana.Las tradiciones “no producen desfallecimiento en los espíritus elevados. y por la señal de la cruz cristiana substituida por la señal positivista. Si esa industria lleva a una producción donde se procede “a cada uno según sus necesidades y de cada uno según su capacidad”. acompañadas de canto y poesía. el insomnio o el alcohol. y a la vez un fuerte anticipador de temas que Marx muy pronto dispondría sobre un alambique hegeliano. Los ritos imaginados por Comte como recordatorio de su amada Clotilde De Vaux. que se revela en la experiencia argentina del diario La Montaña. El saintsimonismo imaginó sociedades que tuviesen “una meta activista”. La producción industrial es esa meta común y la industria su principio de cohesión social. son la imposibilidad del modernismo argentino de volcar este excedente místico en la gran literatura renacentista cosmopolita que precedió a Gramsci. acentúan o matizan diversas perspectivas ideológicas proclamadas por Saint-Simon. según lo comenta Raquel Capurro. tal como lo sugirió Durkheim. El altar consistía en el sillón en que se sentaba Clotilde. cuyo capítulo actual lo cumplía el proletariado industrial. En el recuerdo está el ejemplo.

que quien sabe si no acaba tomando su nombre”. Sin embargo. tal como puede estudiarse la “ley de gravedad” y tal como ésta surge como principio general de todo lo que puede saberse del comportamiento de los cuerpos en su medio. Pero es desde aquí que queda marcado un destino que la llama a laborar a partir de gigantescos esfuerzos por darle al mundo tecno-industrial un ámbito de creencias morales beneficientes. que tiene por objeto mejorar la suerte de la última clase de la sociedad y por meta general hacer felices a todos los hombres. la ciencia físico-política. hay en el saintsimonismo una tendencia constante a alumbrar una ciencia del “orden psíquico”. sea cual sea su rango y condición”. y verdaderamente. horizontes que serían prolongados y precisados por Comte. por las cuales el sistema moral. “La cultura de la política será confiada a una clase especial de entendidos que impondrá silencio a los charlatanes”. el físico y el moral. sustituidos por la industria. es lo que propone el Comte de Saint Simon. Foucault. apenas embozada tras los contornos de una filosofía social. Por lo que. deben protagonizar una “empresa de la misma naturaleza que la fundación del Cristianismo. bajo el título San-Simon: “Declaramos que no somos Sansimonianos…” pero lo considera “un hombre extraordinario”. en aquellos años del joven alberdiano. que incorpora la política al conjunto de las ciencias positivas”. basamento de esa trama asociativa en la que cada uno no obtiene más beneficios que los esfuerzos que allí entrega. no sin conflictos con el maestro. se hallará así entrelazada con todos los procesos políticos que desearon crear nuevos focos de carisma a partir de la producción material entendida como alma del progreso social. religioso y político puede “provenir” de las grandes mutaciones científicas como éstas de las convulsiones sociales largamente amasadas en la historia. que surgen de la caída de los sistemas metafísicos y de la teología. muchos años después. sin que la palabra asome con nitidez. Junto al nacimiento de la sociedad del “mundo industrial”. como dice Dominique Dammame. “La gravedad universal puede ser considerada como la ley única a la cual está sometido el universo”. Esos nuevos carismas o creencias en un armazón social orgánico.Sin embargo. el sistema debe garantizar el estudio de las leyes de la naturaleza como una invitación a descubrir las leyes de la sociedad. ajena al mundo productivo. deberá llamarse deleuziano. podían ser marxistas – en la prefiguración de una edad de oro donde el perfeccionamiento social . Sobre esta fantasmagórica visión sobrevuela la “sociología”. en La Moda. porque su pensamiento iba más adelante de la revolución”. desde su primer rostro saintisimonista. “No entró en la revolución francesa. Este “sistema industrial y científico” resguarda y provoca una libertad asociacionista. los especialistas (savants) que la estudian y la mejoran. Saint-Simon contempla el surgir de una “ciencia nueva. y elogia “lo que ha producido este osado y poderoso reformista de nuestro siglo. El “sistema” así creado puede ser estudiado. dirá una frase parecida: el siglo próximo. que garantiza la sociedad industrial. se había escrito mucho antes. y que junto a los artistas que infundirán entusiasmo a la sociedad. donde cada parte está ligada al conjunto. propietarios e industriales. y los jefes industriales que sostienen la industria y el trabajo. Una sociedad confiada a la capacidad de gobierno de los “científicos positivos”. Así lo expresa Saint Simon en El nuevo cristianismo. sin vestigios de la “libertad metafísica”. para lo cual insiste en no ver diferencias entre “dos órdenes de cosas”. en la interconexión de sus elementos. La sociología futura. Pero los tiempos son morosos o ignorantes de que le destinan tales profecías amistosas. hace que la política se convierta en “ciencia de la producción” y que la sociedad misma descanse en un movimiento casi de naturaleza autorregulatoria. llave maestra que toma el gobierno de todos los asuntos mundanos. las rechazan por inocentes. El nuevo poder de científicos.

pero aquellos jóvenes predecesores. José Ingenieros les atribuye a esos jóvenes de la “generación de 1837” la insignia y blasón de ser los “saintsimonianos argentinos”. ya políticos maduros. Debemos aplicar la esforzada prueba del historiador aficionado. por lo menos de tensiones políticas que rodean y fundan la escritura de ese y de cualquier otro texto filosófico-político. Echeverría había estudiado varios años en París. esas publicaciones encarnaban un tráfico adecuado a la hora que cada una vivía. son las publicaciones que eligió el tren de la crítica actual –aún en sus gustos e interpretaciones más dispares– para construir un interés rememorativo: en apariencia. Es la París de Comte.tendría el signo final de la socialización de los bienes –. que en una oscura ciudad sudamericana gobernada por un jefe social que no podía de modo alguno ser tomado por un industrialista místico saintsimoniano. con sus devaneos jactanciosos. jóvenes que lanzarían un manifiesto que conservaría gran presencia en la posterior lectura argentina. en todo es vasallo de aquellos autores europeos. durkheimianas –como se desprende del tema por el cual Durkheim ve lo social en las categorías de la vida religiosa. en 1837. Martín Fierro en los años 20. pero no es seguro que haya asistido a alguna de las numerosas conferencias con las que sus discípulos querían prolongar el legado. a diferencia de la que no había conseguido tener en el momento de su publicación. invirtiendo pero conservando ese mismo tema de SaintSimon –. aquellas que destinan un número dado de años para estudiar y perfilar sus pasiones intelectuales en un mundo cultural lejano y aventajado. Los juzga con estima indeclinable pero no deja de hacer algunos reparos que se dirigen hacia la grácil juvenilia del grupo. el Brigadier General Juan Manuel de Rosas. a quien considera “precursor de la sociología argentina”. que según el mordaz Groussac. llegaron a rechazar luego a esa radical experiencia parisina tanto como lo hizo su fiero adversario de entonces. autores de un “Código o creencia social”. un susto respeto al conjunto de la cultura nacional… ¿no será ella también un mimetismo siquiera bien encubierto? La Montaña. conserva intacto su interés en lo que se refiere a las condiciones. que siente que esos años son un bulto amorfo y perdido que se oponen a ser interrogados y que con algo de ingenuidad frente los arquetipos. que no lo trata mal. no siempre fundados en actitudes enteramente responsables. Lerminier. bonapartistas – como se puede afirmar a partir de la simpatía que siente Napoleón III por la obra de Saint-Simon –. ¿Podríamos extender esta calificación despectiva de este contemporánea de La montaña. a todo lo que los párvulos Lugones e Ingenieros hacen? Y más que un colofón. de 1826 a 1830. rotarianas –según la punzante observación de Gramsci respecto de que el Rotary Club es un “saintsimonismo de derecha”– o puede encontrarse en los jóvenes remotos de un país apenas naciente. casi a la manera en la que décadas después Leo Strauss consideraría el problema de las escrituras bajo acosamiento. Pero su exégesis de algunos escritos de Esteban Echeverría. salvo solecismos y errores ortográficos. y ahora. después llamado Dogma socialista. La montaña es hija avanzado de ellos y de la Comuna de París. podemos recrear quizás sobre el trasfondo de cualquier otra vida contemporánea. si no de persecución y censura. que no es el que tenía cuando será co-director de La Montaña. en un sentido aprobatorio. de lo cual es testigo el Dogma. respecto a ese mundo tan lejano. . Lammenais y Pierre Leroux. que los años transcurridos nos invitan a pensar como irrecuperables para cualquiera que quiera estudiarlos y no apenas intuirlos precavidamente. Llegará Echeverría a París poco después de la muerte de Saint-Simon. sobretodo de la estremecedora Ojeada retrospectiva. y sobretodo estos dos últimos dejan una fuerte marca en sus ideas. Contorno treinta años después.

que por sí solas. lo que equivale a decir. de periodismo implacable y de mezcla de todo ello en “una ensalada que ni Dios la entienda”. cosmopolita y lugareño. A diferencia de La Montaña. aun gobernada por el peronismo (que posee en términos plebeyos algunas de las mixturas de La Montaña.Siempre se jugó mucho con el pasado de lo fue moderno. respecto a ellos. escrito en nombre del “santo harapo de la redención”. Ojalá ahora alguien pudiese hacer una porción de actos parecidos a los de esas tres publicaciones. que hablaron los periódicos de masas argentinos. panfletario y abismado. defensora de los locos perseguidos –hay una poesía en francés de Théodore Jean. donde se producen variadas fusiones de resonancia cósmica. también. Envuelta en el calendario y en las brumas de la Comuna de París. Fusión. su hipócrita lectoescritor. parte de su periodismo). de que invirtiendo el signo babélico. Recordarlas significa un difícil trato con nuestras propias preguntas sobre el pasado literario nacional y también sobre el periodismo. veremos cuales. pocas veces un conjunto de fuerzas tan entrecruzadas suelen elegir un locus común. La publicación que se discutía en el bufete de abogado de Ismael Viñas. del que será autor de Papeles de Recienvenido. Se pude comprender acabadamente que un buen tiempo después surgiera el Astrólogo de Arlt. y como en un fogonazo añadido. Una fusión destinada a disolverse rápidamente. tiene mucho de La Montaña. aunque no de su literatura más incitante (no obstante sí. en la avenida Diagonal Norte de la Buenos Aires de mitad del siglo XX. pero que anunciaba la forma destrozada del futuro argentino. vimos que escribe Lugones el 1º de mayo de l897. y verdadera trama interna. fusión de la persona del que será autor de El hombre mediocre con el que será autor de Lunario sentimental. Contorno. Aquella tiene como atmósfera implacable su adivinanza impulsiva sobre el rostro de los tiempos nuevos. evocando la conmoción y el andrajo de los tiempos. confesional. de idiomas. esas vidas paralelas que no pudieron ser. que se despedía del pasado con despreocupadas alabanzas a un futuro sin lastres ni legados. bajo la promesa siempre anunciada y siempre incumplida. porque lo moderno es lo que se nota después. se llamaba precisamente el artículo del joven Macedonio Fernández. su semejante. de lo que son sus otros lenguajes. La Montaña es un periódico sacrílego y peligroso. que ya apreciamos . socialista y animista. lo moderno como señal trágica del pensamiento futuro de un anticuario. Fusión de la historia del socialismo y de la poesía simbolista. salida de la imaginación en grado adolescente y rango volcánico de Lugones e Ingenieros. lo moderno rememorado. una nueva contemporaneidad. Lo difícil es obtenerlo sin ceder a la boga o a la popularidad. que los ve ametrallados por el general Gallifet– y de los saberes ocultos. acontecerá el gran trastrocamiento. absorto y anarquista. La Montaña es un texto colectivo impresionante. cuando todas ellas se reúnan nuevamente. Periódico a la vez militante y filosófico. Pues a cada paso debemos descubrir si somos apenas conmemorativos de textos irrepetibles o si tenerlos otra vez ante los ojos implica construir una nueva distancia operante. pues es la misma idea de modernidad destrozada. más de cien años hace) buceando en la confraternidad de las lenguas. místico y científico. pueden explicar un siglo entero de la publicística argentina. alma plurilingüe que busca la revolución (“la Cosa se acerca”. casi seis décadas después de la aventura lugoniana-ingenieriana. fusión entre la metempsicosis sugerida por Rubén Darío y el anarco-socialismo político y literario de un Deville o un Ferri. reflexiva y crítica. más su teoría militar prusiana) evidenciaba su carácter a través del balance crítico de las obras. traductor y originario. una insigne reunión auspiciada por la palabra del socialismo y los sones de la revolución. o no se nota nunca. que luego Ingenieros abandonaría y Lugones ampliaría con dramático y oscuro ingenio. signos y biografías del pasado. La desherencia.

Martín Fierro también acude a un desdén iluminado nunca completo. Restitución –como la que surge de la combativa consideración a la que son sometidos Arlt y Martínez Estrada– que no puede realizarse sin acudir a ciertos garfios y cintarazos. Como en todo modernismo. siempre esgrime tonos graves. menear. la fenomenología y el sartrismo. y busca una ética intelectual sin las frescas insolencias estetizantes con que los martinfierristas interpretan su autonomía intelectual frente al “hipopotámico público”. otros motivos. pero se vuelca con mayor decisión al examen de lo que vendría a ser el escritor nacional munido de una filosofía vitalista. herencia del vitalismo. aporrear. El heterogéneo yacimiento de Contorno vive ahora en la ruina de los tiempos. talar. Jitrik y Correas (y Rodolfo Kusch). Contorno. Por momentos apela Contorno al recuerdo martinfierrista para sentirse valiéndose de sus propias fuerzas generacionales. Pero La Montaña. ficción y riesgo personal. admonición y culpa. que sin embargo apuntaba a rediseñar la lengua nacional con nuevos maridajes entre la metáfora. Masotta. tan bien estudiados por María Pía López. y está en trance. no se detenía con excesivo entusiasmo siquiera en los antecedentes echeverrianos del socialismo doméstico. Contorno deja que pese con mayor vigor el llamado del enconado momento político argentino con su escolta de violencia y promesa. dicho esto con palabra contornista. Girondo y Borges. quienes no fueron sus contemporáneos serán los que inauguren un intento de comprenderlos como necesarios e íntegros. urgentes. pero en la Martín Fierro de Méndez. Ahora. Las abjuraciones de Contorno al andamiaje completo de un país que hay que rehacer con el único estilete de la gran crítica literaria-política. contundir. Contorno. Luego. visto su giro posterior hacia la generación del 37. nombre en el que pesa menos la idea de perfil que la de contorsión. socialista. esto es. política y existencia. Encuentra ya desplegada ante sí la lengua argentina de conjetura. nunca enteramente convincente. dos décadas antes. La revista de los Viñas. encierran el drama mayor de la crítica después de la publicación de Martín Fierro en los años 20. otra inflexión. Rozitchner. ese propósito aparecía suavizado por un modernismo de diablura y avant-garde. esas revistas nos parecen como .hacia los clamores obispales de las academias. Ser contemporáneo implica ser portador de una necesaria cuota de omisión e inadvertencia. publicado en esa Montaña jacobina. que es un periódico bilingüe. debe proceder en primer lugar a rescates gobernados por el deseo de ver la literatura como una restitución de lo desfigurado o incomprendido. se integran en un sinuoso dominó de superposiciones y encastres. en situación. en artículos cuya intencionalidad es descoser. tenía un interés que podría definirse como el de la elaboración de una ética literaria y filosófica para tiempos convulsionados. rasgar. por lo que debe realizar otro juego: rehacerla dando otros nombres. las firmas de lo que luego serán las ciencias universitarias y establecidas hacen pié en Contorno –escriben lo que sin duda son sus primeros artículos Halperín Donghi y Eliseo Verón– pero el sino de la revista es expresar la inestabilidad de la historia en el pensamiento y lo irrepetible de ese drama permanente y nuevo cada vez del dolido intelectual argentino y su literatura exilada. libertaria. en cambio. Es cierto que cada acto presente ignora su ventura y consecuencias. ensayística agonal y juego de pseudónimos con las identidades. la ciudad eléctrica y la leyenda nacional. postulando el tiempo como profecía y también haciendo del tiempo una divina mordacidad. al que Ingenieros trata con una distancia que resulta llamativa.como visión tan interesante como equivocada. publicando en castellano ciertos trechos de El Capital seguramente por primera vez en el país. Sebreli. y el exmontañista Lugones milita entre sus objetos más ironizados. donde lenguaje y cuerpo. pero sin perder el espolón de provocación elegante o el destello pendenciero. En cambio.

¿Nos sorprenden estas palabras? Pero la cuestión es tener una idea de cómo hacerlo.escrituras imperiosas. etc. Los interrogamos y sentimos que sin ellos no existiría nuestra memoria. convirtiéndola en un gran . por todos los numerosos caminos llevan a la revolución. Todos hablan de eso. Se trata de reunir y organizar dice Lenin. Viñas empleaba un sucedáneo de una de las frases con que Arlt termina uno de los volúmenes de la historia de Erdosain: ¿sabe que usted se parece a Pío Baroja. ¿Podía hacerlo? Esto nos interesa examinar ahora. único lazo posible con una historia perdida o irredimible.. que trascribimos de algunos fragmentos selectos del Qué hacer: “Y yo continúo insistiendo en que este nexo real sólo puede empezar a establecerse con un periódico central que sea. ¿Cómo se unen distintos comités barriales en fuerza de carácter más amplio? ¿Cómo se unen las organizaciones de las distintas ciudades? He aquí la respuesta de Lenin. qué ruedecitas del inmenso mecanismo general podría un círculo determinado arreglar o sustituir por otras mejores. dónde no hay agitación. Ha desaparecido todo lo que las “rodeaba”. sino como colaborador de una vasta empresa que refleja todo el empuje revolucionario general contra la autocracia. con todo. irreversibles. punto primordial del teatro de la palabra. El vínculo efectivo empezaría ya a establecerlo la mera difusión del periódico [. el sorbo. Por eso.. el epicureísmo con el que la literatura y la conversación buscan saberse en un presente del mundo. es como si pasaran a ser obligatorios. podemos recomponer todo un ambiente. por ejemplo.. los contornos generales. pero deseadamente inmortal.. lo mismo que todos los caminos llevan a Roma. le muestra qué lagunas son las que más se dejan sentir en toda la actividad general de Rusia. La Montaña no había entrado. La noción es nueva. Pronunciada ya esta palabra. para toda Rusia. antes casuales. la única empresa regular que haga el balance de toda la actividad en sus aspectos más variados. dónde son débiles los vínculos. la atmósfera impalpable que denominamos “una época”. en la mofa de las conciencias arltianas. Un círculo que aún no haya trabajado y que sólo busque trabajo podría empezar ya. en la gran discusión en la que se embarca Lenin muy poco tiempo después. Uno de los grandes temas de Qué hacer es si el periódico precede al partido o viceversa. lo que le pregunta Erdosain al Astrólogo es: “¿Sabe que usted se parece a Lenin?”. cuanto mayor cantidad de trabajadores sueltos participen en la obra común tanto más tupida será nuestra red y tanta menos confusión provocarán en las filas comunes inevitables descalabros” [. de la pronunciación y del tono.]. Y cuanto más perfecta sea la preparación de cada ruedecita. una cuarta parte de sus fuerzas a un trabajo activo para la obra común. que no conoce ni el desarrollo de la “industria” anterior a él ni el estado general de los métodos vigentes de producción industrial. a Mansilla. Si deseamos la unificación no sólo de palabra es necesario que cada círculo local dedique inmediatamente. mineralizadas. Y el periódico le muestra enseguida. el espasmo. a Cambaceres. ¿Qué es y para qué sirve un periódico? Es formidable el conjunto de recursos retóricos que pone en juego Lenin para definir al periódico como “organizador colectivo”. adentrémonos en el problema del periodismo para Lenin… sabiendo de los semblantes parecidos. siempre desafiada a suponer que dónde hay letra hubo algo más: vida no entumecida.] Este periódico sería una partícula de un enorme fuelle de fragua que avivase cada chispa de la lucha de clases y de la indignación del pueblo. las proporciones y el carácter de la obra. si a partir de esos escritos.? Pero en el estropajo. no obstante flotar en el aire. impulsando con ello a la gente a seguir infatigablemente hacia delante. del cual surge la contorsión. Es el aquí espacio-temporal de David Viñas. compuesta de inasibles sentimientos que sin embargo están allí como una fuerza física. no con los métodos primitivos del artesano en su pequeño taller aislado. fugaz.

de toda su táctica. y no será tarde hablar de ella hasta el momento en que empiece el asalto de verdad. de periódicos locales. de toda su labor de organización la agitación política entre todo el pueblo. pero regular y común en el pleno sentido de la palabra. lejos de que los pillen desprevenidos los sucesos de la primavera. es decir. y. por otra parte.. Los que se dedican en toda Rusia a trenzar los hilos de la organización que arranque de un periódico central para todo el país. La organización que se forme por sí misma en torno a este periódico.[. y no sobre el papel [. contribuyendo al mismo tiempo. muy pronto. Tampoco los han pillado desprevenidos las manifestaciones descritas en los números 13 y 14 de Iskra. No tardaríamos en ver subir por los andamios de este edificio común de organización y destacarse de entre nuestros revolucionarios a los Zheliábov socialdemócratas. ¡”ahora” ya es tarde! Y para “fundar a vasta escala periódicos locales” ¿no es tarde. han tomado parte en ellas. Es preciso hablar de una organización de revolucionarios única para toda Rusia. la organización de sus colaboradores (en la acepción más amplia del término. respetabilísimo L. tomada por la gran prensa no antes de ser pasada por un cribo gramsciano. hablar “ahora” de una organización para toda Rusia significa dar ideas de gabinete. tan célebre .. hablar de organizar precisamente a los obreros medios y de fundar a vasta escala periódicos locales significa abril de par en par las puertas al “economismo”.. hasta prepara la insurrección armada de todo el pueblo. con viva conciencia de que su deber era acudir en ayuda del ascenso espontáneo de la multitud.] Hemos llegado. Y siendo el campo del Qué hacer –pregunta crucial de la política de todos los tiempos. a la última razón que nos obliga a hacer particular hincapié en el plan de una organización formada en torno a un periódico central para toda Rusia. La teoría periodística de Lenin es la única que quedó en pie en el siglo que pasó.incendio. es decir (empleando un lenguaje más franco y sencillo). En torno a esta labor.. de todos los que trabajan en torno a él) estará precisamente dispuesta a todo. pues. mediante la labor conjunta en este periódico común. que se pondrían a la cabeza del ejército movilizado y levantarían a todo el pueblo para acabar con la ignominia y la maldición de Rusia.. por el contrario. de por sí muy anodina y muy pequeña aún. terrorismo excitante y “organización de los obreros medios” a la par con la idea de que es “más fácil” reunirse en torno a algo “más concreto”. se concentraría sistemáticamente y se instruiría el ejército permanente de luchadores probados. es decir.. por ejemplo. comenzará el “asalto”. Sólo una organización semejante aseguraría la flexibilidad indispensable a la organización socialdemócrata combativa.] Precisamente correr menor riesgo de que lo pille desprevenido la revolución quien coloca en el ángulo principal de todo su programa. etc. fijar fecha para su comienzo y llevarla a la práctica”. nos han ofrecido la posibilidad de pronosticarlos. como hace Iskra. la capacidad de adaptarse en el acto a las condiciones de lucha más variadas y cambiantes con rapidez. a que todos los camaradas rusos conozcan estas manifestaciones y utilicen su experiencia. Y esta labor es inconcebible en la Rusia actual sin un periódico central para toda Rusia que aparezca muy a menudo. desde salvar el honor. el prestigio y la continuidad del partido en los momentos de mayor “depresión” revolucionaria. de entre nuestros obreros. y hablar ahora (¡sic!) de una organización cuyos hilos arranquen de un periódico central para toda Rusia es fomentar ideas y labor de gabinete”. por medio de su periódico. Nadiezhdin? Comparen con eso el punto de vista y la táctica de Iskra: el terrorismo excitante es una tontería.] Si Iskra – escribe Nadiezhdin– saliese de su esfera del literaturismo.) son síntomas demostrativos de que pronto. [. a los Bebel rusos. Fíjense en esta confusión inimaginable: por una parte. vería que esto (hechos como la carta de un obrero en el número 7 de Iskra.

pues ser estudiante es al fin ser de la mejor manera. que puede cargar en su inmanencia los síntomas de su autorreconocimiento? Lenin es drástico con el populismo vulgar. que no han pasado a la gran historia. Pero a Ingenieros. Sus escritos yacen en un campo de espinas. calculados menosprecios y supremos entrecomillados donde se aprietan derrumbadas las frases del otro. el que es motivo del superior desdén del polemista. Seguir el curso sinuoso de estas polémicas. En este sentido se parece un poco a Sarmiento. voluntad nacional y popular. aparece un sibilino acento paródico. no sienten. en juegos de contraposiciones que involucraban fuerzas reales de la . ya lo sabemos. Nombres mencheviques. cuestión moral e intelectual sin saber –y mejor no saberlo– que se inscribían en un remoto problema que ni siquiera nació en la Francia del siglo XIX. atropellados por la cortadera leniniana. un símbolo! La defensa de Lenin del influjo intelectual “exterior” a la conciencia empírica. o casi todas. seguramente. así hablamos con más presupuestos comunes). más que nada por no tener la cualidad del pensamiento crítico. transformadas por Marx y también por Clausewitz. fantasmales nombres mencheviques. Es la herencia de Renan. Sorel… ¡cuántos estudiantes incautos. le hubo de costar innumerables críticas. pero al mismo tiempo parece vivo. que brota además de las normativas de “un manual de escrituras”. altamente argumentados. como “organizador colectivo”. artesanal y economicista de la clase obrera. que percibía la solidaridad orgánica como fuente superior del ser colectivo. los estudios que lo toman como motivo de consideración historiográfica. la expresión El príncipe–. se yerga contra los dos padres que desde las izquierda del siglo adelantaron los conceptos fundamentales de lo que sería la revolución periodística del siglo XX como “directora de almas”. donde desfilan nombres hacia un patíbulo de papel: todo entre mofas. cuál era el de cómo se crea una instancia asociativa superior que haga de un hombre. sino cognoscitiva. Ya se ocuparán otros de ellos. opera mucho más en la obra de Gramsci. no contractual. ¿Cómo desmerecer así la autorreflexión laboral. Es que todos ellos son teóricos. un lugar donde ser verificaban las teorías orgánicas del periódico como conciencia social organizada. en la alta filosofía del concepto. Éste está enclaustrado en su estalactita anacrónica. ya construido como una representación imaginaria emanada de la división del trabajo. Es cierto que este tema durkheimiano del colectivo moral e intelectual entendido como una voluntad representativa. Cuando se enzarzan en polémicas. que lleva a cierto voluntarismo terrorista que lo incomoda. en los párrafos que un poco al azar transcribimos del Qué hacer (pedimos al lector que vuelva a repasarlos. un ser deliciosamente incauto. Leer a Lenin hoy no es como leer a Ingenieros. autosustentado en sus propios andamiajes conceptúales. no pueden sentir lo mismo que al leerse un párrafo de Lenin.como su complemento. Durkheim. representación colectiva. pero también un modismo semejante al que un contemporáneo suyo con el que bajo ningún otro aspecto tiene nada que ver. Todas ellas. el estadio iniciático de la práctica material. Ambos han perdido ese nácar protector que es la época en la que como moluscos se insertan. ora de Nadiezhdin. No puede entenderse la escritura de Lenin sin el agrio polemismo del que no puede nunca sustraerse. como tantas veces fue notado. pone al periódico en el centro de la cuestión revolucionaria. hoy. Ora se burla de Martinov. pero hay que trajinar por el bosque entrecortado de los numerosos escarnios hacia las flotillas y el zarzal de partiquinos que se cruzan en su camino. puede considerarse hija de una gran paradoja la animadversión que las modalidades surgidas del monopolismo empresarial del periodismo contemporáneo. han dicho estas frases. pitidos. no es fácil con los innumerables textos de Lenin. seguramente es la discusión entre constructores que ven sus andamios apostando a una vigencia futura y los “liquidacionistas”. Lenin. enteramente justas. Discusión que es eterna. con esos u otros nombres.

Lenin los citaba. Y sin quererlo. tal como se van desplegando (periodismo). y seguramente concebía la escritura del periódico. Marx preparó una edición francesa del Capital para distribuir en quioscos de París. Mientras que se lee al revés. pero no era una escritura “para que la digirieran las masas”. apenas figurados in nuce. con el pretexto de que había que “esclarecer progresivamente a las masas” con idiomas sometidos a papillas divulgadoras o bien “largarse al asalto ya”. colectivo. con la teoría directora de la comprensión histórico. sobretodo de Iskra. ¿Quiénes entonces tendrían razón? “Los que se dedican en toda Rusia a trenzar los hilos de la organización que arranque de un periódico central para todo el . era combinar el modo de leer según los hechos del presente. Lenin. Y luego caía sobre ellos como si fueran malas configuraciones del concepto. organizador de las piezas moleculares de la historia. Cuando Lenin dice “un periódico central para toda Rusia”. con el que empieza el trabajo. Pero Lenin nunca lo dice claramente. Aparecían los adversarios con su nombre tomados como motivo de ridiculización. era más atractiva que los fundamentales enunciados abstractos sobre el fetichismo de la mercancía. para Marx y para Lenin.historia. los dejaba hablar. tema de los capítulos sobre la Gran Industria y la Maquinaria. “no del papel”. desfilan tras los acontecimientos portentosos pero disgregados. Divulgar. donde están en germen los actos. dentro de los procedimiento reales de la historia. ni Marx ni Lenin despreciaban la hipótesis divulgativa. Una mayéutica dialécticamente encarnada. castigados por destruir el pensamiento. como figuras de la antítesis histórica. ¿Era antes el partido o el periódico? Podemos decir: el periódico era lo previo. el periódico general. Su razonamiento es dialéctico. con el comprensible razonamiento de que la historia social de Inglaterra. Incluso es de Marx una idea sobre el recorrido del acto lectural. La crítica de Lenin es a los que creen en el activismo fragmentario que toma en cuenta una hipérbola táctica consistente en correr detrás del último hecho ocurrido. que finalmente tomara cuenta de toda la realidad periodística del siglo XX y por consecuencia. Hablaban. sino un ordenamiento diferente de los capítulos. del modo en que él mismo escribía. que ya los da por concluidos (teoría crítica o filosofía del presente). que van desde lo aún no prefigurado hacia las diversas síntesis que se muestran como posible conclusión en cada momento histórico. considerar al comité de redacción el ámbito primigenio de comprensión de la historia. bastante de la Fenomenología del Espíritu. es decir. como Marx. que habitualmente es el que consagra la prensa diaria en la hechura de sus titulares de cabecera. son los que estarían mejor prevenidos que los apresurados que por medio de la espontaneidad dramática de la “fortuna” y la “voluntad”. pues propone que se ofensa y escribe filosóficamente desde el final concreto situado de los hechos –su consumación ya elaborada– hacia las partes iniciales del proceso histórico. No fueron así las cosas en la prensa habitual escrita incluso por quienes hubieron de leer estas reflexiones de estos notorios maestros de la filosofía de la praxis. Era una escritura no sobre la dialéctica. recogedor de todas sus determinaciones. pues hubiera significado esfumar el partido o diluirlo en una hipótesis de escritura intelectual. ¿En dónde? En los papeles periódicos. pero que exigían el trabajo del concepto. está diciendo dos cosas: El Capital de Marx y De la Guerra de Clausewitz. En cambio. de todo el lenguaje político de un largo ciclo histórico. Reléase el párrafo que citamos: allí cae a plomo sobre los que los critican por promover el “literaturismo” o las “políticas de gabinete”. se indignaba con quienes despreciaban el movimiento intelectual. el estado mayor intelectual del giro de los tiempos. Por cierto. con lo poco “idealista filosófico” que pretendía ser Lenin. que pasaban a ser fuerzas materiales organizativas. La teoría periodística de Lenin es una teoría filosófica de la conciencia colectiva. sino una dialéctica en sí misma.

en uso fetichista. Queda el misterio mayor de ese transe: la elevación de los planos . Es menos griego. con el libro y la memoria de la lectura de los libros. en el último acto de transubstanciación dialéctica del alma mística de la revolución. a estar de la metáfora arquitectónica de Lenin. la plomada. Así se produce el proceso del conocimiento. En la catarsis gramsciana. como mito viviente. ¿Cuál? Sería fácil decir el del Príncipe. el andamio del partido. o un príncipe. Lenin no acepta la catarsis como fórmula de conversión de las conciencias. puesto que Gramsci así lo dice. Tanto como lo económica se torna político. Todas estas estaciones de un via crucis es la vibrante complejización a la que Gramsci somete la idea de Lenin sobre el texto periodístico como organizador colectivo. en primer lugar porque el partido no se fusiona en forma fantasmal con el periódico. en Gramsci. El Partido es el Moderno Príncipe. El periódico es el hilo de la historia. que a su vez es un libro. con esquemas rápidos de respuesta que no obstante son clisés heredados que se clausuran a cualquier revisión. pero se mueven lentamente en otras direcciones de apertura. ¿Qué subyace en el interior de estas nervaduras del lenguaje? Sabemos ya: un mito. Están atomizados y solo una fuerza catártica puede ser transformadora. No sabemos bien si el periódico es el partido o el partido es el periódico. anticipo. Pero es mejor respuesta la de que el mito es precisamente el modo de circulación. que no es sino una sinécdoque de los lectores. que esclarece hasta cierto punto las cosas.país. tal como se ofrecen en los textos leninianos y gramscianos respectivamente). una frase es un príncipe. y viceversa. nos han ofrecido la posibilidad de pronosticarlos”. que genera creencias y fisuras en esas mismas creencias. yuxtaposición y conversión de todos los entes vivos disponibles en una energía intervinculante. condensar una dimensión económica en otra política y a las masas en lectores (y viceversa). Por eso es posible decir que en Gramsci tampoco sabemos si el partido es un libro o el libro es un partido. Y una disposición que se constituye en un sentido común como gran campo de conocimientos que yacen ignorados. Es el lugar donde un mito se reconvierte permanentemente a través de su célula irreductible. y a su vez está inserto en el habla popular sometida a catarsis. Toda esa transferencia catártica. que puede ser una frase proverbial. no italiano sino eslavo. y viceversa. es decir. fusión. manteniendo los obstáculos. lejos de que los pillen desprevenidos los sucesos de la primavera. Habla de condensación. Esa es la dimensión “moral e intelectual” que supone un engarce fijo antepredicativo. sí. es el campo de este litigio de la conciencia entre lo fijo de la lengua y la lengua flotante que constituye libremente sus leyendas activistas. transformando preconceptos en conceptos y adquiriendo otros conceptos previos que sirven como ocultos pretextos para hacer de los hechos. ese tejido vital implícito que está antes de los conceptos que catalogan el mundo. los periódicos son plasmas retóricos de todas estas posibilidades de deslizamiento del sentido de un área material a otra. El periodismo. (Hay que ver si la dialéctica de la tradición hegeliana supera los elementos míticos o técnicos de destilación de una situación en otra. La figura viviente de esa conversión dramática de elementos desintegrados es el Príncipe como mito de lectura. También en Gramsci el problema es despertar el interés de las masas. que opera con figuraciones míticas que van rotando de nombre. ¿Cómo así? La cuestión periodística tiene bastante que ver con ello. Pero a veces sufren inesperados actos de exploración que pueden romper el magma ya calcificado. que no deja de ser una fórmula de destilación o compendio técnico. sombra amalgamable o símil del partido. En Gramsci no es exactamente así. interpretaciones que quedan ligadas a formas fijas del lenguaje. En ambos casos. está en realidad en la urdimbre interna del lenguaje. que a su vez puede plasmarse en los textos de los periódicos populares. Pero hay una semejanza inaudita: se fusiona.

No tiene límites esta visión del príncipe como lector fractal (como lo hubiera dicho Nicolás Rosa). El proyecto principesco de Gramsci comienza con una evocación filológica. donde se comenta el tema teológico de la apuesta. etc. Hemos considerado hasta ahora el periodismo en cuanto produce una relación entre el parte de guerra y la oda. además de Víctor Cousin y Baudelaire. ¿De qué? Del periodismo contemporáneo en casi todas sus vetas. “Ver además si Baudelaire se ha inspirado para el título de su libro Los Paraísos Artificiales (y también para su desarrollo) en la expresión “opio del pueblo”. que con el horóscopo. Hay una relación típicamente gramsciana: la de la lotería con el pensamiento. Ya muchos se han inspirado en la nota gramsciana titulada La religión. que “tiene algo de voltaireano” y ya había sido comentado por Heine en la frase “quizás el Padre Eterno nos depare alguna sorpresa después de la muerte”. en cuanto da lugar a un redactor ilustrado que se pone como mediador de la oratoria parlamentaria o la oratoria fúnebre. un núcleo enraizado en la cosmovisión popular tan extendido como la noción de lotería. como su propio mito de acción. más allá que sea un sección fija de todos los diarios. Veamos ahora el poder del discurso de la lotería. Ahí realiza un montaje mitológico y a la vez textual entre Croce. su propia acción reflexiva e investigativa. por otro lado. Lo que sigue en Gramsci. La lotería es una de las tramas internas del periodismo. la tabla de posiciones de las distintas competencias deportivas y el horario de salida llegada de los barcos y aviones. No podría haber. a la que sigue otra y otra y otra. Es de algún modo una fundación. son indicaciones para su propio gobierno intelectual. Jules Lachelier. que Baudelaire participó hasta 1848 en alguna actividad práctica. en el que alude a la lotería como “opio de la miseria”. ¿Cómo logra este reticulado? Es el “moderno príncipe” como instrumento lectural que encontramos nuevamente aquí. son géneros que cimentan el trajín periodístico durante siglos. A su vez Victor Cousin descubre en 1843 las versiones más ajustadas de los pensamientos de Pascal. que a su vez puede ser vinculada con la expresión “opio de los pueblos” que Marx le destina a la religión. Es un programa de trabajo. sino que he leído para poder leer. Marx con su crítica a la filosofía del derecho y Pascal. No me parece probable (más no debe ser excluido) que existiese ya antes del libro de Balzac alguna expresión mediante la cual el opio y los demás estupefacientes y narcóticos eran presentados como medio para gozar de un paraíso artificial. el periodiquín que juzga todo su mundo cultural a partir de las apariencias inocentes de La Moda. filósofo francés (sobre el . fue director de semanarios políticos y tomó parte activa en los acontecimientos parisinos de 1848). una ruta de investigación. Pero esta ristra de relaciones no termina aquí. la hoja de combate que se dispone a laborar en torno a distintas escalas de la calumnia. Balzac. La urdimbre asombrosa que logra Gramsci al intervincular en una tela de araña insaciable un tema como la lotería a múltiples dimensiones filosóficas y populares (todas basadas en fragmentos de textos) es una obra maestra de lo que luego se tornaría una cosmovisión periodística que sin embargo no siempre lograría tal nivel de entretejidos sobre una única sombra temática. (Es preciso recordar. mediante un sistema de pasadizos y frases entrelazadas en los pasillos de los refraneros populares y la alta filosofía. ¿De qué se trata? Veamos estos desplazamientos. entonces. Benedetto Croce busca el origen de la expresión país de Jauja y la encuentra en un cuento de Balzac. en su crítica a la filosofía del derecho de Hegel. El príncipe o es barroco ni melancólico.de conocimiento a partir de la filosofía de los no filósofos hacia el pensamiento como praxis de sí mismo. quizás. la lotería y el opio de la miseria. La fórmula podría haberle llegado indirectamente de las lecturas políticas y periodísticas.

“ver aquello”. sobre todo los irlandeses.mismo. Balzac. Con él traza los contornos de una época. a los que en capítulos anteriores vimos nacidos en la vecindad con los partes de guerra (y sus odas) ahora podemos considerarlos también hijos del gran debate sobre las loterías. no es lo mismo con los católicos. Pero quizás también importe observar el lado “azaroso” o de “apuesta” en el método filológico de Gramsci. un procedimiento o un periódico. Cómo formula clasificatoria se parece a las de su contemporáneo Aby Warburg. en estado de borrador. Conocer en Gramsci es una mínima noticia que equivale a un vaticinio futuro. Alcan. Los primeros dan curso al espíritu capitalista. Todos los hilos patéticos de esta trama. a su vez. etc. en contrario al periódico Manchester Guardian. Este pierde su carácter exclusivo de metáfora partidaria para convertirse en un texto. que solo escribe notas dispersas. Si los protestantes descreen de los juegos de azar. . a un tema a analizar: el papel de los países con catolicismo activo en contra de las loterías. los modos de agrupar con secciones de todo tipo . Marx y Baudelaire. pero en ese lugar.” Es impresionante la barroca carga de citaciones que pone en juego Gramsci para situar la genealogía de un tema: la lotería y “su estrecha conexión con la religión”. que es una promesa de investigación. consultar el prefacio de G. La objeción principal a la formulación del problema religioso dada por Pascal en el pari es aquella de la “lealtad intelectual” hacia sí mismo. en su desconocido avatar eventual. a una confianza en que alguien lo hará. 1925). dice De Ruggiero) sobre el pari de Pascal. que ha dado la forma moral al espíritu de empresa capitalista. y la concepción pasiva y holgazana de la gracia propia de la gente común católica. Alguien estudiará lo que él indica que deberá verse. de Ruggiero al volumen del mismo Lachelier sobre Psicologia e metafisica. que las llama fórmulas de lo patético. provisorias. como todo en Gramsci. Me parece que toda la concepción del pari. La humanidad. los estilos periodísticos. apenas activada. acaso. Subrayar la función que tiene Irlanda en la acción tendiente a revigorizar las loterías en los países anglosajones y las protestas de los periódicos que representan el espíritu de la Reforma. publicada en el volumen Du fondement de l'induction (París. los segundos colocan el azar. de fuerte influencia en Latinoamérica. No podría ser de otra manera. está más próxima a la moral jesuita que a la jansenista. ha escrito una nota (“agura”. Cuando dice “ver esto”. en la “Bibliothèque de philosophie contemporaine”). Precisamente. lo hará. o en el mejor de los casos. esto es: la perseverante averiguación si la gracia que nos toca en la vida proviene de una búsqueda personal en las acciones reales del mundo o en un plácido camino de entrega a misteriosos dioses que nos bendicen con los favores del azar. Siempre en torno a un problema de desciframiento metafórico (“el opio del pueblo”) que contendría en su esencia el desarrollo completo de obras de Pascal. (Aunque Gramsci duda si es más jansenista que jesuítica.) Esa “concepción pasiva de la gracia” abre la puerta. Bari. Subyace en estas breves líneas una teoría del periodismo y de la religión. En cada obra habría encerrada una hebra emotiva secreta. Se podría establecer una comparación entre la concepción activista de la gracia entre los protestantes. Pero subyace aquí otra íntima relación con el periodismo. ya establece potencialmente una relación con el conocimiento que queda en la trama volátil de una duda. la apuesta pascaliana. Se podría decir que los periódicos. es demasiado ‘mercantil’. se pueden reunir ocasionalmente por una acción catártica en la acción del “moderno príncipe”. en la cual se destacó el norteamericano Ralph Waldo Emerson. Seguimos copiando a Gramsci: “los premiados muestran que han sido ‘elegidos’. Laterza. según recuerdo. que lograron una gracia particular de un Santo o de la Virgen. como el ‘Manchester Guardian’”. fundado hace casi dos siglos por un comerciante de algodón en la tradición liberal protestante –la cristiana unitarista.

firmado por Un renano.] a un alto tribunal de censura. Como en el artículo . tema de incesantes debates en la Dieta de Prusia hacia 1840.. defensor y juez en una sola persona. por lo demás. y sus nomas no pueden sustraerse a esa misma crítica que ellas proclaman. que a la vez que implica una teoría de la representación fantasmática. con el tono de comicidad paradojal que tienen todos sus primeros escritos. en filósofos..] También el censor es acusador. a quien se encarga de administrar el espíritu [. Pero en verdad “flota vagamente” sobre todos.] No quiere que se sospeche de las Instituciones del Estado pero la censura parte de las sospechas que el estado inspira.. [. que este joven Marx se complace en caracterizar.. Filosóficamente. Marx periodista Marx se ocupó mucho de la prensa. Interesante cuestión. todos son censores y nadie quiere serlo: una verdadera teoría del Estado basado en la impostura.. en 1852. Es que fue un periodista. Como en los juegos de Chesterton. generando la ilusión de que ha desaparecido..la casticidad mundana y textual. Es muy difícil resolver en una unidad sin fisuras toda complejidad de regiones y accidentes de un periódico. que tienen en estado de promesa la posibilidad de conjunción. es un artículo que pasa muy bien como representación del oficio periodístico de Marx.. para que la esfera de la ilegalidad esté cada vez más arriba. en juez de los corazones. además de todo lo conocido de su obra.] Pero el peor recurso de todos es someter a la censura a otra censura [.. que tienen un parecido con la dificultad de representación que el oficio de la elaboración de mapamundis desde el siglo XV en adelante muestra crecientemente. no exenta de actualidad. imposible mientras no existan leyes objetivas sobre la censura. el oscuro sentimiento de continuidad entre noticia. Y quizás. un escrito para un periódico antiesclavista norteamericano. pero nos expone diariamente a los juicios lesivos al honor e injuriosos para el censor [. teólogos. a la manera de un “libro viviente”. en el Apolo délfico. con lo cual se crea un resto de ilegalidad ascendente en la que cada funcionario desearía que la censura comenzase cada vez en un estrato más alto. escritura y vida que da lugar a su fundación... desaparecería”.. [. cosa. Hay una misteriosa dialéctica en el censor. en cuanto a la crucial cuestión de la censura. etc. un fundador de periódicos. Es que cada instancia de la censura precisaría a su vez ser censurada. políticos. Prohíbe las manifestaciones injuriosas y los juicios lesivos al honor acerca de tales o cuales personas. realiza un interesante balance de las proposiciones de censura sobre la prensa en el Estado de Prusia. El problema es que la ley de censura defiende la investigación seria de la verdad. El tema del moderno príncipe como aglutinador mítico de elementos dispersos. en depositarios de la sabiduría total. que se pueden entender como una filosofía viva de la prensa. pero en medio de innumerables restricciones en materia religiosa. En un artículo que los especialistas conocen bien. son grandes puzzles (y esta modalidad de juegos es incluida además por muchos periódicos en sus zonas de entretenimiento). La censura “erige al censor suplantando a Dios. ¿Por qué desaparecería el Estado? Estamos ante un llamativo momento de la presentación de Marx de su teoría más profunda. la censura es una crítica. En la misma relación elevada a un escalón más alto (pero) si el Estado coactivo quisiera ser leal. llamada “bonapartismo”. Capítulo 9. es el ideal de un periódico contemporáneo.. científica. Y deja páginas de gran originalidad en torno a la función del periódico.] La censura podría tener un carácter provisoriamente leal si se la sometiese a los tribunales ordinarios. [. el New York Daily Tribune.] Se exige modestia y se parte de la enorme inmodestia de convertir a algunos servidores del Estado en espías de los corazones. que luego daría tantos frutos al concebirse El 18 Brumario de Napoleón III.

la “censura corta diariamente tiras de carne a individuos espirituales y sólo declara sanos a los cuerpos sin corazón. lo único bueno que existe es lo que tiene de prensa libre dentro de la prensa censurada. Será Marx. Como sea. de un modo “hegeliano”. tampoco. Si es despótico cortar el pelo a un hombre libre en contra de su voluntad. la libertad de prensa o la libertad de censurar la prensa? La prensa censurada es una realidad asombrosa. Marx tiene un matiz más sutil en relación a esta última opinión. alguien está llamado a censurarla. a los cuerpos devotos”. tal como lo plantea un diputado de la Dieta. Pero sucede algo curioso: a la prensa del gobierno. “Las tachaduras del censor son para la prensa algo así como lo que las líneas rectas. al ejercer por lo menos él su libertad no coaccionada para suprimir la de los otros. lo que corroe la vida del Estado. Claro. de los chinos son para el pensamiento. La censura actúa como el acto de negación del espíritu libre. si se pudiese usar esta expresión. “No hay porqué rechazarla”. que por ese tiempo cultiva Marx. Hoy pesa la tendencia de acusar a los empresarios de encubrir una en la otra: la libertad de acción empresaria con los dones espirituales de la libertad de palabra.sobre la censura. solo con reconocerse a sí mismos. que nunca desaparecerá de su obra. porque no es que sea un inconveniente. Pero tiene que ser un tipo de crítica no secreta. Piensa que a primera vista es extraño comparar la libertad industrial –o de empresa– con la liberta de prensa. ejerce en la persona del censor una libertad de prensa ilimitada. ¿Sería buena entonces? No. Y en cuanto al pueblo. Los kuas del censor son categorías de la literatura…” De modo que el censor a su modo combate a favor de lo que es la esencia del hombre. pero a veces la libertad de prensa quita a todo escrito lo imponente que habría en él. No hay censura buena. “El tribunal que la prensa misma hace brotar de su propia entraña”. El problema era el de todo lo que después se consideraría el problema del marxismo. es Marx. Y ese alguien es la prensa del pueblo. Esta tesis hegeliana de la libertad en el estado. ejerciéndosela y a la vez soportándosela. Hoy podríamos decir que este debate de Marx con algunos diputados de la Dieta Renana. Aparece el tema de la libertad de prensa equiparado a la libertad industrial. Sería la crítica. la censura tiene la capacidad de leer en disfavor para generar un favor: convierte escritos malos en buenos. demasiado infundido de las tesis sobre la espiritualidad moral del Estado. la libertad. El problema existía. a su vez. si por caso se extendiese el razonamiento dialéctico. que impida que el Estado escuche su propia voz. ¿Marx aprobaría dialécticamente la censura en tanto crítica? No. Esto lleva a Marx a reconocer un tipo de censura válida. y que explica la larga influencia que ha ejercido: la leve sorna donde exhibe su curiosidad cultural universalista y los destellos de ironía que componen un retablo teórico vivaz con una ejemplificación fulminante y desenvuelta. a los cuerpos que no palpitan ni reaccionan. Pero la libertad de prensa es el espíritu del Estado que puede transportarse a cada choza como gas natural. la censura es escandalosa porque el pueblo se acostumbra a pensar que los escritos ilegales son libres y la libertad es ilegal. nuevamente. “Si Rembrandt pinta a la Virgen bajo el ropaje de una campesina holandesa ¿Por qué nuestro orador [el diputado prusiano con el cual debate] no puede pintar a la libertad bajo la forma que le es habitual y con que está familiarizado?”. los grupos políticos. los kuas. ¿Qué tiene mayor derecho. sino que dentro de ella. en el sentido de que ella haría surgir como réplica la prensa libertaria. lo lleva a pensar en un tipo de liberalismo humanista elevado. La manera en que una . no ha perdido el distante sabor de actualidad que podemos conferirle a todo escrito salido de la inspiración aguzada de este muchacho de poco más de veinte años. La censura –prosigue Marx en sus artículos firmados como Un renano–. He aquí el tipo de ejemplificación que emplea. Marx se enfrenta a la cuestión. desaparecerían y deberían buscar otra forma más elevada o concreta de unidad.

Marx. sin desconsiderar el pliegue teórico que se sin esfuerzo se avizora en ella. publica La vida de Jesús. en la que siguen latiendo todos los pasos de tragedia y comedia que se atravesaron para llegar a ella. hacer un armario ya es pensar. Sin duda el lector familiarizado con el joven Marx vuelve a alegrar su dicha lectora con estos párrafos que conservan cierta elegancia bufa. en 1836. afirma que todos los problemas . no sin garbo. Esta pregunta se extiende a otra: ¿deben los periódicos de un Estado cristiano publicar artículos filosóficos sobre la política? La respuesta es sí. “la primera libertad de la prensa consiste en no ser una industria”. Si todo esto está permitido y es equivalente a la “libertad de prensa. y la predisposición de pegar como con un taco de billar. una consecuencia de una relación entre los símbolos y las fuerzas de la producción. hablando sin recursos mordaces. Marx pasa a invertir el problema. sino un libertario. invirtiendo los términos habituales por los que se causa a los empresarios de la prensa de confundir la libertad de escribir en ella con el libremercado empresarial. No es un liberal. Por lo tanto. Invirtiendo la crítica habitual de que al defenderse cierta libertad de prensa solo se trata de la libertad del propietario empresarial de la prensa. “es defenderla matándola”. discípulo de Hegel. el fabricante de camas un lenguaje muy inteligible para mi espada y no se hace el cocinero entender muy bien en mi estómago?”. la libertad empresarial. Porque al cabo. pues en verdad Marx no piensa que sean semejantes las “libertades”. la misma filosofía se aparta de participar con sus escritos en los periódicos. pues implica la cuestión de lo que después se llamaría “filosofía de la praxis”. Primero. No parece terminar nunca su tarea que está regentada por ironismos hasta cierto punto crueles. pero es una suprema ironía. porque debe estar inhibida la libertad de la conciencia autorreflexiva? Así lo dice. Pero en segundo término.categoría moral puede ser homóloga necesariamente. ¿Cómo es así? Hondo problema. la filosofía crítica convertida en “armas de la crítica”? Es posible pensar que este Marx en su plena juventud productiva. y ante esa duda proscriptiva. Hay lenguaje moral e intelectual en el acto de fabricar sillas y mesas. a las prácticas periodísticas de escritura. Pero Marx no concibe aquí un marxismo que reduce uno de los planos –el artístico. lo que le permite vivir a la religión una suerte de vida filosófica”. subyace el problema general de la práctica con la que lidia Marx: “Es el mismo espíritu que construye los sistemas filosóficos en el cerebro de los filósofos y el que tiende los ferrocarriles por las manos de los obreros”. tema capaz de diferenciar entre prácticas productivas y producción intelectual. Pero una teoría viva. el golpe maestro que convertirá todo en teoría. el del orden del discurso– a lo que podría ser el fundamento de todas las libertades. Cuando David Strauss. ¿no resulta contradictorio que se halle vedado el que hable a mi espíritu por medio de la tinta de imprenta?” El argumento parece de un materialismo falaz. se produce un debate en Alemania respecto a si la prensa debe publicar artículos religiosos de origen filosófico. escribe como gran polemista infinito. –tratando de extraer un Jesús histórico en la maraña narrativa de los evangelios–. hacer de la defensa de la libertad de prensa una libertad industrial. La industria no es solo una cuestión de maquinarias sino de prácticas de pensamientos y de conciencia. reservando en primer término una esfera real de autonomía a los escritos filosóficos y por lo tanto. “¿Acaso el lenguaje de la palabra es el único en el que habla el pensamiento? ¿Acaso el mecánico no habla un lenguaje muy claro para mi oído en la máquina de vapor. difícil imaginarlo a sus 25 años. establece que en la industria hay también ideas. la de la producción en el mercado y la de la escritura periodística. con más razón si “se convierte la religión en teoría del derecho del Estado. esto es. ¿Y cuál debe ser entonces el lenguaje en que se traten estos temas de la política y la religión. El tema que verdaderamente lo acucia es lo que se debate en la Dieta renana: ¿si hay libertad de empresa.

etc. “Durante medio siglo el gran órgano del partido Whig y no mal rival del Times. “A él se le deben casi todos los hexámetros involuntarios que tanto abundan en La Gaceta de Colonia”. escribe una serie de diálogos llenos de “fantasías doctrinarias y doctrinarismo fantástico”. y éste es el yerno de los law church men. aunque con el mismo éxito. lo percibe con cambios respecto a su propio pasado liberal. Dunont se ocupa de la “salvación de los principios de todos los naufragios”. los devotos patronos de este periódico de aguardiente se hallan bajo las órdenes del conde de Shaftesbury. apagó su estrella desde la guerra de Crimea. y sufre los procesos de la censura. un hombre sin la menor formación literaria.periodísticos son problemas de la articulación filosofía-política-religión. Intentó vivir del sensacionalismo. pero también no le pasan inadvertidos las características de los distintos periódicos en la Inglaterra en la época del surgimiento y madurez de la working class. que injertan el Sanctus Spiritus en el espíritu profano del buen Advertiser”. Además. Es por lo demás. a través de la práctica crítica. empleado antes como estenógrafo de los periódicos. un órgno de los pietistas ingleses y de los sporting characters. No deja que pasen por alto estos distingos entre diferentes interpretaciones del drama de Fausto. alguien incita: “Señor profesor usted siempre hizo un poco de Mefisto…” Marx concluye que el autor quiere sacar de la galera un Mefistófeles y se queda con un Wagner. Es el Marx de la Neue Rheinische Zeitung. Pero lo abandonan los financistas y suscriptores. los agentes de la Confederación del Sur en Londres”. El redacor de esta hoja. no puede defender consecuentemente sus puntos de vista con otro régimen que no sea éste”. que sintió bien pronto haber tirado el dinero. Ésta es vista por Marx como una suerte de oscuro factor dialéctico ejerciendo las negatividad sobre el periódico de la burguesía progresista renana. pero al ser el lenguaje no una expresión autónoma del espíritu. ha tenido el honor de ser incluido en las soirées privadas de Palmerston. otro diario liberal. que sacan al lenguaje de su esfera autónoma. Desde entonces adora al “truly English minister”. las apuestas. para lo cual usa todos los recursos elegíacos. es decir. de la gente que hace negocio con las carreras de caballo. Ya había dicho que la escritura en la prensa en tanto libertad práctica. diario del cual escribe Engels: “La constitución que regía en la redacción del periódico se reducía simplemente a la dictadura de Marx. que ha de salir a una hora fija. al que había denunciado como “agente ruso” al estallar la guerra rusa. el otro en la superior. Por fin dio con el comprador largamente buscado en los señores Yancey y Mann. también pueden vender aguardiente. es decir. En cuanto a Shucking. Marx se revela ahora como un sarcástico analista de los estilos periodísticos. no era una fuerza productiva. Se arrojó entonces en el antibonapartismo. el boxeo. En cuanto al Morning Chronicle. De la Gaceta de Colonia hace un agudo análisis de su primara plana donde hay una “división de trabajo” entre dos redactores –Shucking y Dunont–. entre “el ditirambo y la tempestad”. En uno de esos diálogos. el señor Garnt. Un gran periódico diario. y que ésta ocurre en el lenguaje. el primero en la parte inferior. En este caso afirma con plenitud que el lenguaje no es un producto de conceptos con “contenidos propios”. tomando partido por el envenenador Palmer [un médico que envenenó con estricnina a sus cinco hijos]. sostenida por el partido liberal del ministro Aberdeen. de las tabernas que además de cerveza. He allí una de las vetas de la teoría periodística de Marx. . aunque los procesos intelectuales tengan tanto derivaciones técnicas como filosóficas. He aquí un análisis que hace de algunos de sus periódicos hacia 1869: “El Morning advertiser es propiedad común de los licenced virtuallers. cantos de cisne y lírica sumible. Luego se vendió a la embajada francesa. a la que le ve un ánimo paradojal por la vía de esa “antítesis”. los filósofos deben hablar con expresiones de la vida real.

y también el aspecto de la función cumplida por los intelectuales italianos en la Cosmópolis medieval por el hecho de que el Papado tenía su sede en Italia (el uso del latín como lengua docta está ligado al cosmopolitismo católico)”. de los intelectuales. entre la taberna y la filosofía abstracta. sino que contenga como gran interioridad de su praxis. no ponga a éste en la crucial situación de postular su propia autonomía. que se sitúa como escritura entre la filosofía y la política. El latín literario y el latín vulgar se convierten así tanto en un examen de las relaciones de la Iglesia con su lengua como de las relaciones del periódico con sus lectores. También en Italia las primeras huellas de lengua vulgar se encuentran en juramentos y declaraciones de testimonios del pueblo para establecer la propiedad de los fondos de los conventos. Le tocará a Gramsci esa tarea. Todos estos problemas se trasladarán. pero tienen el aroma de lengua proto-nacional y conversacional que irá al encuentro de los periódicos. la idea sobre el lenguaje de Marx solo trata la relación de intelectuales y pueblo (o de redactores de diario y lectores) sin categorizar ese vínculo de un modo filosóficamente novedoso. va en la corredera que acompaña el surgimiento de las naciones. aunque tampoco debe confundirse con una jerga o una lengua artificial como el esperanto. que evoque a la gran filosofía. que a la vez . juramente y periodismo no son lo mismo. el latín literario se cristaliza en el latín de los doctos. y destilar de ese vínculo una pedagogía de masas basado en “el fantasma que recorre el mundo”. El surgimiento del periodismo. Esta frase también se refiere al vértigo histórico que debe recorrer la conciencia del lector de periódicos del siglo XIX. pues los libros religiosos están escritos en latín medio. nacional. que critique lo que ya se llamaba “sensacionalismo” y que como peripecia del lenguaje. históricamente viviente. que permite la lectura de masas sin disolver en lenguaje en tecnologías de “divulgación”. a la cuestión de los periódicos contemporáneos. es de algún modo el periódico. y los primeros escorzos de una literatura o un epos nacional. en el llamado “latín medio” que no puede ser de ningún modo comparado con una lengua hablada. Nuevamente. entre el pueblo y la cultura. La cuestión que suscita el periódico es lograr un lenguaje situado. o si se pudiera decirlo apelando a alguna dosis del mismo sarcasmo que Marx invoca como parte del modo reversible y oscuro de la dialéctica. casi siete décadas después. Cuando observa que de todos modos hay una separación entre el pueblo y los intelectuales. e incluso. con su capacidad de hacer de cada “noticia” un hecho articulado al mundo histórico como lo singular se vincula a lo universal. Es sabido que en Gramsci “las relaciones entre los intelectuales y el pueblo-nación deben ser estudiadas teniendo en cuenta la lengua escrita y usada por los intelectuales en sus relaciones. como es obvio. No obstante. Ejemplo de Gramsci: el juramento de Estrasburgo (después de la batalla de Fontaneto entre los sucesores de Carlomagno) ha perdurado porque los soldados no podían jurar en una lengua desconocida sin quitarle validez al juramento. como si fueran una estructura móvil. La noción misma de pueblo es contemporánea de los escritos en lengua latina vulgar. de modo que también las discusiones religiosas se le escapan al pueblo. no deja de ser que la religión sea el elemento cultural prevaleciente: el pueblo ve los ritos y siente las prédicas exhortativas. pero no puede seguir las discusiones y los desarrollos ideológicos que son el monopolio de una casta. los elementos que lo vinculan a lo real: el hacerse mundo de la filosofía.Vemos aquí un Marx sumamente agudo para juzgar a la prensa. o muy especialmente. Puesto que del latín vulgar surgen los dialectos neolatinos no sólo en Italia sino en toda el área europea romanizada –dice el autor de los Quaderni–. la quiebra del universo escrito del latín. a los periódicos revolucionarios.

como cualquier lector memorioso percibirá. o las de Borges y Arlt. Es Gramsci el que sigue hablando. la plebs. pero es un latín por su sintaxis. o las de Alberdi y Juan María Gutiérrez. Pero ¿qué es este vulgar ilustre? Es el florentino elaborado por los intelectuales de la vieja tradición: es florentino por su vocabulario y también por su fonética. de los sacerdotes o los vates de la corte. Copiamos los siguientes párrafos de Gramsci. Después de un breve paréntesis (libertades comunales) en que se produjo un florecimiento de intelectuales surgidos de las clases populares (burguesas). el pueblo no podía leer los libros y tenía vedada la participación en el mundo de la cultura. presumiblemente el pueblo no entendió más el latín de los doctos. eran una concentración de intelectuales cosmopolitas y no nacionales. Por otra parte. Ahí donde se disuelve el idioma docto. del mismo modo que había cristalizado el latín literario. el latín y el italiano. la creación de una casta de gobierno separada del pueblo.surgían de la revolución en el arte de la impresión con tipos móviles. en la que los elementos singulares eran de origen popular. La caída de las Comunas y el advenimiento del Principado. El italiano fue nuevamente una lengua escrita y no hablada. algo siniestro. hace cristalizar este latín vulgar. que consistente en encomiar la lengua residual creada no por el pueblo sino por los gerentes de un supuesto saber autoatribuido sobre el final del proceso de digresión casi física y lexical del idioma. pero actualmente también el Vaticano usa cada vez más el italiano cuando trata de cuestiones italianas y poco a poco acabará por hacer lo mismo para los otros países. Hubo en Italia dos lenguas doctas. la victoria de la lengua vulgar sobre el latín no era fácil: los doctos italianos. hubo una reabsorción de la función intelectual en la casta tradicional. En el interior de estas pinceladas sobre el drama de la construcción nacional de un idioma. para ya convertido en idiomas nacionales. si bien prevalecía en ellos el carácter de casta sobre el origen. pero al mismo tiempo sabe detener la disgregación del gran archipiélago del latín eclesial y literario. hasta el 1250. El esplendor de las Comunas favoreció el desarrollo del latín vulgar y la hegemonía intelectual de Florencia le dio unidad y creó así un latín vulgar ilustre. Es fácil obtener de aquí conclusiones sobre la creación de comunidades vitales sobre la bases del vulgus. a varios trechos de la obra gramsciana. escribían para la Europa cristiana y no para Italia. el elemento social urbano que no posee la facultad erudita de la lengua de la nobleza. es decir: durante más de 600 años. y no nos podemos privar de evocar sucintamente la evolución de este problema hasta los tiempos recientes en relación al uso del latín en las grandes ceremonias y misas de la Iglesia. pero no el heredero de las transformaciones históricas del lenguaje sino el triturado por las grandes maquinarias de intelección que preparan los operadores de lo que desde la mitad del siglo XX fue denominado industria cultural. parece importante fijar el siguiente punto: la cristalización del latín “vulgar ilustre” no puede ser separada de la tradición del “latín medio” y representa un fenómeno análogo. exceptuados los poetas y artistas en general. Por lo tanto. para que no olvide a través de un manotón circense. coherentemente con su política actual de las nacionalidades). y este último acabó por tener supremacía con su triunfo completo en el siglo XIX al separarse los intelectuales laicos de los eclesiásticos (los eclesiásticos aún hoy continúan escribiendo libros en latín. frente al cual parecen insignificantes pero no carentes de significación las polémicas de Andrés Bello y Sarmiento. . cuando comienza el florecimiento del latín vulgar. Desde el 600 después de Cristo. Pero nadie podrá decir qué se albergaba en los sueños recónditos del copista medieval. Estamos glosando. En ese último confín aparecería el periodismo popular. de los doctos y no de la nación. podemos seguir el rastro de cómo se constituye la instancia periodística.

y por añadidura.Cuando Gramsci indica que hacia el siglo XV no fue un estrato de la población el que. permite inferir que toda la literatura y el periodismo tenían tanto que tomar una opción idiomática no por incierta menos contundente. antes que el romano o el napolitano influido por el florentino –al calor del crecimiento del comercio–. que son las polémicas sobre el punto que ya han sostenido Borges con los hispanistas del Instituto de Filología Hispánica. creó sus intelectuales sino un organismo tradicionalmente selectico como la Iglesia la que asimiló individuos particulares en sus cuadros. El hecho de que le veneciano siguiera siendo la lengua nacional. y a la vez fijar con sus propia acción la estabilidad siempre vacilante de una lengua. pero lo esencial es que sin una historia de la lengua no hay historia del periodismo. no sin congratularse con los folletos lenguaraces de Vicente Rossi. se trataría en cambio de reflexionar como se constituyó una lengua nacional después de de la caída de Rosas. militares. Insiste Gramsci que para la lengua francesa existen –estamos hablando de las primeras décadas del siglo XX– las historias de Brunot y la de Littré. No existe aquí ni existirá una historia de la lengua argentina. son los pilares . Era necesario un lenguaje disciplinador no escindido de ciertos usos cultos –pero pasado por cribos de especialistas pedagógicos en divulgación de saberes– y al mismo tiempo cuidar de reductos específicos que fueran cartijas idiomáticas atemporales donde se preservaran las antiguas flexiones y acústicas del latín originario. caso bajo un impuso marinettiano. hacia los años 30. Aspectos de los estudios de Gramsci –se sabe: escribe en la cárcel con escasa bibliografía pero agudo instinto de búsqueda–. Cuando Gramsci dice. que todavía no existe una historia de la lengua italiana propiamente dicha y la gramática histórica aún no está elaborada. dinásticas. podemos enseguida contrastarlo con la aventura periodística del diario Crítica. para juzgar la cuestión del a inteligibilidad y de la orden transmitida como forma de cohesión social. comerciales. pero si existe el sucedáneo de esa historia. Y ambas son historias conjeturales. Para Gramsci esto se complementaría con pregunta: “¿cuál fue el área exacta de la difusión del toscano?”. Llamemos a esto profunda creación de inestabilidad lingüística en los hechos profesionales y fácticos que rodean a cualquier empeño periodístico. se conforma una tarea intelectual vigente aun hoy –quizás más hoy que en los tiempos pasados– de analizar la “retórica nacional” de los siglos donde surge la imprenta y enseguida los periódicos. en Venecia se introdujo el italiano ya elaborado por los doctos sobre el esquema latino y nunca tuvo entrada el florentino originario. desde el contrapunto que establecen los cultismos de Pedro de Ángelis y Echeverría –cuyas diferencias idiomáticas hoy veríamos insignificantes– con las polémicas sobre el idioma nacional que constituye Borges separándose simultáneamente del hispanismo académico y de lo que llama el “idioma de la ganzúa”. aunque en un sentido no tan semejante. al llegar al poder. ese “matrero criollo– genovés de vocación charrúa”. las novelas y reflexiones de Arlt sobre la relación entre idioma nacional y tecnología. Para nosotros. alrededor de los años 30. Todas estas polémicas terminan refugiándose en las tensiones interiores del suplemento cultural del diario Crítica. De estas breves consideraciones que extraemos de este mundo gramsciano de idas. se percibe la envergadura del problema. En el sentido que las móviles contextualizaciones sobre la nación y el horizonte vulgar que se va estratificando en el uso vulgar de la lengua. porque esa asimilación llevaba a construir una lengua colectiva intermediaria en la que se encontraran el estrato bajo de la población – que muchas veces guardaba como tesoro las viejas locuciones que el mundo social encumbrado consideraba agrietadas por el uso– con la capacidad innovadora de los doctos que regían las instituciones eclesiales.

transitan su existencia en torno a una organización de la “visión del mundo” que se componen de pautas de redacción. pretenden también ser los “verdaderos” intelectuales”. a ser interpretados por el lector que debe poner en juego múltiples planos de comprensión. entre lo metafórico y lo cómico. Es capacidad de los núcleos condensados del lenguaje para operar sobre metáforas. De ahí. que pretenden ser literatos. y ella misma ejerce su libertad de incisión sobre todas sus opciones de lectura. religión cristiana y combates retóricos entre distintos niveles del latín y las surgentes lenguas nacionales.fundadores de cualquier proyecto periodístico. desde su fundación por Bartolomé Mitre hasta las mordaces intervenciones de Carlos Pagni. como constructor. motora exterior y momentánea de los afectos y de las pasiones. no hay proyecto periodístico que no está trabajando y siendo trabajado desde el interior de una lengua nacional permanentemente quebradiza. ¿Cómo se define Ordine Nuovo? Gramsci lo ve como un ensayo de nuevo intelectualismo. ¿Quiénes son los periodistas? Son ámbitos donde desaguan vocaciones artísticas que provienen de la literatura (fracasadamente o no). son formas evolutivas del latín en medio de guerras y luchas escolásticas que son la larga antesala milenaria que nos permite estudiar la fundación de los periódicos modernos. Acontecimientos como las alianzas entre cultura clásica. salvo en los casos en que se constituye un tipo de periodista que forja su intermediación con claves fijas que cubren un campo de lectores que fueron atraídos y ejercen libremente su distracción alrededor de u sentido común previamente pactado. una parte importante de la cual son las equiparaciones efectivas entre la redacción de un periódico y una fábrica? ¿Hay un ejemplo de tan formidable interrelación de saberes? Gramsci ofrece uno. recursos retóricos que van desde ironías con distintas facilidades de desciframiento hasta retóricas ya disueltas en el costumbrismo lector. abierto a la lengua nacional y popular” sin resignar el estudio de sus fuentes históricas ni hacer una apología banal de la divulgación autoerigiéndose en “guardián de la inteligibilidad popular”. Hágase la prueba con la lectura continua de los editoriales del diario La Nación. Pero he aquí –volvemos a Gramsci– que “los periodistas. lo que incluye “la latinización del los bárbaros” (aclara Gramsci: “con la formación de un estrato de intelectuales germánicos que escribían en latín”). Porque se le ofrecen incisiones constantemente. Los límites no pueden estar claros. acciones eufemísticas y advertencias con claves emanadas de acuerdos sigilosos que subyacen a la lengua pública. el de su periódico semanal Ordine Nuovo. damos un pasito más hacia lo que podríamos considerar la “fundación gramsciana” de la idea de periódico. diarios como La Nación. organizador. del fundamento filológico último que tiene la escritura periodística como tensión insoportable entre las creencias populares sobre el azar y la alta filosofía. La Razón. en el sentido de “un nuevo papel del intelectual. los estudiosos del tema han denominado “pactos de lectura”. Pero Gramsci ve el periódico moderno y social relacionado íntimamente a la creación de un nuevo grupo intelectual que toma críticamente la actividad que existe todas las prácticas sociales. Crítica. no siendo éste un estado fácil para arribar. La lucha dialectal que implica cualquier órgano periodístico en su existencia es decisiva en el veredicto final sobre las luchas sociales en los que esos mismos órganos se encuentran involucrados. No es entremezcla. Clarín. En verdad. Se actúa en el campo de las “visiones del mundo”. filósofos y artistas. “persuasivo . que muchos años después. lo serio y lo tácito. ¿Pero cómo entra aquí la educación técnica. Esto es. Siendo así el modo de ser del nuevo intelectual “ya no puede consistir en la elocuencia. En la Argentina. sino en su participación activa en la vida práctica. de la filosofía del arte.

sin la cual se es “especialista” y no se llega a ser “dirigente” (especialista + político)”. Pero ahora habría que agregar que ese proletariado periodístico son operadores reticulares y tecnológicos de nuevas luchas por las escrituras que se desarrollan en inusitados “soportes de información”. y por otro. producción teatral de la emisión periodística e investigaciones de impactos pulsionales sobre los “secretos de Estado” o de las “clases gubernativas”. Los bibliófagos . Hoy nos parece ser al revés. únicas formas de resistencia frente a un periodismo de intervención en las nervaduras dramáticas del lenguaje de la nación a través de tecnologías escénicas provenientes de la imagen pasada por revoluciones de montaje. Es el tema mismo de un debate político persistente. en forma simultánea. como ocurre efectivamente en todas las sociedades modernas”. de escritura. superior al espíritu matemático abstracto. Gramsci reconoce los inconvenientes: “se crea de ese modo la posibilidad de vastas crisis de desocupación en los estratos medios intelectuales. El periodismo contemporáneo es producto de esa crisis general del lenguaje de la humanidad. Preguntamos ahora nosotros.permanentemente” no como simple orador y. El intelectual conserva una fuerza clásica que el intelectual especializado y conviviente con las tecnologías de la “sociedad del conocimiento” aun no solo no ha logrado. del interior del magma gramsciano. se desarrolla en dirección al dominio. deja por primera en la historia de la civilización en estado de efímera la práctica del lenguaje. Pero anotemos aquí nuestra duda sobre el “intelectual orgánico” munido de artefactos técnicos conjugados con la tradición humanística. a partir de la técnica-trabajo llega a la técnica-ciencia y a la concepción humanista histórica. oratoria no televisible y literaturicidad de la profesión periodística.]. al pensamiento aglutinante de la diversidad: “una especialización técnicocultural”. perfecciones cada más “las más altas cualidades intelectuales” Es decir: dar a la cultura y a la técnica superior una estructura democrática... sino que vive en medio del agrietamiento de aquella lengua común que demoró tantos siglos en ser amasada. pero en las actuales condiciones del periodismo electrónico que tiene como bandera la llamada “sociedad del conocimiento”. la propia tradición humanística –la del propio Gramsci– pesa más que los modos en que hoy se han desarrollado en torno al periodista “especialista”. Pero la fórmula alquímica de este conjugado no es conocida. no pueden sino acentuarse los componentes humanísticos. Es cierto que Gramsci le agrega la condición política. Parte III– Periodismo y nación: Capítulo 10. desde Carlomagno hasta precisamente Ordine Nuovo. sin embargo. lo que por un lado permite interesantes formas de circulación. emergiendo como lo hicimos en otras ocasiones. Gramsci se ciñe a una utopía socialista democrática y culturalista que debía acompañar al moderno príncipe. es su lucha por la asimilación y la conquista “ideológica” de los intelectuales tradicionales. para el cual. Por eso la lucha que señala Gramsci por la cual “la función intelectual [. que junto a la expansión de los niveles educativos escolares. sus propios intelectuales orgánicos”. ¿Tiene razón aquí Gramsci? Ya se la dimos en abundancia. asimilación y conquista que es tanto más rápida y eficaz cuanto más rápidamente elabora el grupo dado. es decir.

Gramsci prefiere el titular que agita la curiosidad del lector sin afectación. las finanzas. acaso sociológica. De lo mucho que dijo sobre el tema. así como el abuso del sarcasmo en la prensa satírica ofusca permanentemente el escrito. etc. desde el cual se pudiera decir cuál era el tiraje. sino dígase así. La ecuación titular-texto ha obedecido a innumerables peripecias. partir de un único evento noticiado. luego. sobre las peripecias del diario Crítica de Botana. las fuentes publicitarias. Gramsci se preparaba para intervenir en el debate sobre qué diarios podía publicar la izquierda de un país. divergentes en sus intereses y estilos. No ve mal Gramsci que este tipo de semanario pueda publicarse en zonas como Nápoles. Se escribe como poniendo una película exterior a lo que ya escribió otro de una manera un . Sirve esta pequeña pieza gramsciana para reflexionar. Gramsci también propone reflexionar sobre el tipo y la calidad de los cronistas. el de la titulación. con el agregado siempre presente de que se trata de verdaderas”. Léase esto: “Es fácil observar que la crónicas policial en los grandes diarios se redacta como una incacabale Mil y una noches. Con escorzos conmocionales y despojado de pedantería. en donde el exceso catastrófico del primero podría contrastar con la inocuidad del segundo. que concibe con rasgos de novela por entregas. He aquí un debate que desde los años de comienzos de la década del 30 en que se escriben estas meditaciones periodísticas –ya sale Crítica en la Argentina. un corpus. y se ha producido la entera experiencia de Hearst en Estados Unidos–. Había que reflexionar sobre los ejemplares concretos de una o dos semanas de diarios concretos. Por lo tanto. la farsa. y ver como se ramifica en el tratamiento de los distintos paródicos. el personal empleado. Extender ese análisis desde los grandes diarios nacionales hasta los periódicos parroquiales. para los lectores del cuerpo cultural de la nación. sino una pedagogía comunista inmensa en la voluntad lectural de la nación popular. no conjetural. no una teoría del lenguaje al servicio de la pedagogía comunista. es evidente. que ni ha perdido actualidad ni ha cambiado en sus términos. científica. que resumen lo acontecido en el período de siete días para el lector que no frecuenta diariamente la lectura de diarios. Existe la misma variedad de esquemas sentimentales y de motivos: la tragedia. El Corriere della Sera no publica novelas por entrega pero su página policial tiene todas sus características. una historia del periodismo.Si Marx coqueteaba con la dialéctica del censor de periódicos y vacilaba en poner al lenguaje como derivado de la industria productiva de diarios o como una esfera autónoma. con sus secciones y estilos. resta también el perfil que debía atribuírsele al periódico concreto. lo que es su admisible propósito si se logra efectivamente una titulación que con su carga irónica pueda tanto emparentar el periodismo con la publicidad como con los distintos sobreentendidos en el plano del habla popular. con los innumerables puntos de vista que agitó en sus infinitos escritos y reseñas. La crónica. Es decir. No se va a encontrar en Marx este rasgo de semiología serial que luce acabadamente en Gramsci cuando juzga el papel de la noticia policial en un periódico. obviamente. tomar series. Había que hacer. ¿Anodinos o pedantes y grandilocuentes? ¿Actitud demagógico-comercial o educativo didáctica? Es un arte. que no poseen suficientes condiciones para publicaciones diarias. debería verse que influencia tenía en Italia la experiencia de publicaciones como Times Sunday u Observer. es la fuente nutricia de un periodismo de segundo grado. la intriga ingeniosa e inteligente. No abandona su interés por la construcción de titulares. de características generales de fuerte capacidad d conmoción. Palermo. en permanente estado de observación. Ver si en Italia podía tener mayor repercusión de periódicos tipo “revista semanal”. como lo diría hoy cualquier investigador. el drama frenético..

Lenin. Como una industria cultural. pudiendo significar una totalidad hegemónica de características míticas –esto es. prácticas– pero demasiado cerrada sobre un concepto como el de modernidad que parecerá un siglo después. dolida por pobres criaturas a las que se piensa redimir por un humor intenso que se disfraza de cinismo combatiente. Cuando Gramsci emplea la palabra orgánica… cuidado. en una enumeración heterogénea. autor que abandonamos ahora para retomarlo quizás en otros momentos de esta exposición. como ocurre del mismo modo con la palabra “intelectual”. en el que consta una interesante interpretación del debate de Mitre y López sobre cómo escribir la historia. Pero Gramsci insiste. Croce. Pero el cronista de Gramsci –un contemporáneo de Arlt– debe analizar la vida orgánica de una ciudad. Gramsci piensa una ciudad como un conjunto de nervosidades administrativo-técnicas-culturales. en de la refutación irónica enigmática. ¿Se equivoca cuando dice “que las funciones de un diario deben ser equiparadas a los dirigentes con funciones político administrativas”? ¡Qué sugestivo! Es como si Gramsci hubiera apreciado el destino del periodismo a siete décadas de su muerte. Tal como lo entrevió décadas después el sociologismo francés. Nada contra eso. Sin embargo. ¿Arlt? No creemos que Gramsci piense en un tipo de crónica existencial y sarcástica. con lógicas literarias y poéticas autónomas. no es aquella que se refiere solo a una sociología urbana que concibe la ciudad como una gran fábrica cultural-industrial. La vida urbana productiva y su aureola cultural es el motivo del “cronista orgánico”. clonesco. atado por un simulacro de estructuras homólogas. De Santis. heurístico y epistemológico que quizás sea el más importante de ese carácter que se haya verificado en la Argentina. que nos permitirá ingresar con breves pinceladas en la historia conjetural del diario La nación. queremos señalar la ausencia de estudio específico de un recurso general. que refiere la urbs como un conglomerado experiencia de vidas precarias y limitadas en sus posibilidades de subsistencia. Estos temas no son los de Gramsci.tanto lineal. en el tipo de cronista orgánico. La . mantiene una hipótesis latente que es su potencial posibilidad de ser el “doble espectral” de cualquier gobierno. con este introito gramsciano. dispersa e incompleta–. El origen de la historia. De todas maneras. La pieza que cumple con los requisitos que esbozamos se denomina los Bibliófagos (extracto de una bibliografía americana). Se trataría de escapar del “dilettantismo”. incluyendo dominarlo o derribarlo. transportes– para entender una ciudad. uno de cuyos problemas más significativos es el modo en que las redes periodísticas que se expanden por todos los rubros de la revolución comunicacional –ya no es apenas el avioncito y la radio de Natalio Botana–. debate metodológico. que se sitúa sobre la ciudad “como un tábano”. Pero la palabra cronista queda un poco desmerecida por su propensión “orgánica”. Sorel. ¿Pero no es mejor un profesionalismo de distinta índole. escrita por Bartolomé Mitre en julio de 1881 en La nación. agrio denunciante que encubre de autoritarismo mordaz su descontento vital. que la equiparación entre periodismo y organismo de poder? Gramsci no vivió hacia el final del siglo XX. Carducci. El diario como esquema imaginario de una forma de gobierno. entendemos nosotros. de Durkheim. multívoca de interpretaciones aunque con razón sospechada de insultante –género al que no pondremos nombre–. en efecto. Inspiramos las apreciaciones que haremos a continuación del muy buen libro de Roberto Madero. La toma. a la que le dio tantos significados aun hoy prestos para nuevos debates. no sin interés. La vida orgánica de una ciudad. Puede arruinar sus geniales argumentos. hasta mecánica. circuitos de distribución. Arlt puede ser nuestro Gramsci titiritesco. que habló de medios colectivos de consumo –vivienda. así como te dantos otros –De Man.

debían “ir a la novela”. “Resurrección dramática” de los acontecimientos pasados. el interés dramático. Quienes deseaban parecérsele. un aguafuerte cuyo significante se halla aparentemente vacío. En la Historia de la literatura argentina. ¿Qué tendrían que ver con la fase mayor de asentamiento de las grandes corrientes periodísticas en el país? Para Mitre. Estaban en cuestión el uso de los documentos y archivos tanto como la designación del valor de verdad en los hechos de la historia. parecerá todavía entre nosotros aventurada y extraña por lo mucho que se desvía del método y de las formas que otros han seguido”. en realidad. indica: “No sé si esta manera de hacer la historia por medio del colorido local y de la resurrección dramática de los tiempos sobre los que se escribe. una poesía dramática sobre la corte de los Incas. había una prioridad documental pero no niega la reconstrucción dramática ni deja de recoger el auxilio de la oralidad. es entonces la frase de Vicente Fidel López. el movimiento. la verdad de los caracteres. se podría afirmar que se trataba de un debate sobre el lugar del documento en el arte de la escritura. Este parecía el destino de López –también gran cronista y que intenta una novela–. sin propósito concebido. se lee que para Mitre se trataba de que “fluya de los mismos documentos. por parte del primero. a la Michelet. pero lanzado al ruedo como autoconciencia de una clase dominante y López y Mitre intercambiaron más de 800 páginas de varios volúmenes para refutarse metódica y filosóficamente. deja una larga onda en cuando a la teoría periodística que sustentaría la trayectoria de La nación: documentalismo de fuente cierta. Si éstos eran los anuncios de cada forma de trabajo historiográfico. Sin embargo. de los alcances del periodismo en relación a un sector social que se halla en los umbrales de su consagración como aristocracia retratada nacional. esto es. y después. hasta el punto de la extenuación. mientras que suponía que no dejaría descendencia el estilo de López. como hubieran podido ocurrir y no cómo “efectivamente” ocurrieron. el colorido de los cuadros y se desprenda de su masa concreta el espíritu filosófico o moral del libro mismo…” El escrito de Ricardo Rojas sobre la polémica contribuyó decisivamente a ponerle un punto final. en el mismo tiempo del debate. pues están en el corazón mismo de la fundación de las corrientes historiográficas argentinas. Para López. sostenidas por trayectorias densas y palpables. En cuanto a la participación de Mitre. escrita por Ricardo Rojas de forma previsiblemente canónica. la unidad de la acción. quizás hasta hoy. que en la cita que escoge Rojas para caracterizar su postura. Las Comprobaciones de Mitre y la Refutación a las Comprobaciones de Vicente Fidel López fueron largamente estudiadas por numerosas autores.Nación. con obras reconocidas y filiaciones clásicas. de la Historia de Belgrano. se cuela otra importantísima polémica sobre el escrito incaico Ollantay. En los años 1881 y 1882 tuvo lugar esta apasionante polémica entre los historiadores más importantes del momento. la explicación y la recreación de lo vivido. Vicente Fidel López sugiere que es una obra que ha sido escrita . con conclusiones favorables a la “historia científica” de Mitre. Y lo hará con largueza. casi inmediatamente. entregados –él y el otro– a la larga batalla. El encuentro polémico que sostienen Bartolomé Mitre y Vicente López es a propósito de la publicación. López decide responder. el esfuerzo reconstructivo partía de una visión “filosófica” que dejaba lugar tanto a una materia narrativa obtenida en las potencias de la historia oral como a la posibilidad de referir los hechos “ucrónicamente”. hijo del autor de Himno Nacional. Las de Mitre salían en muchos casos anticipadamente en La nación y otros diarios del continente. vive de esta pieza compleja e irónica.

recuerda la célebre polémica de los dos patricios a partir del modo en que el autor de Historia de Belgrano resuelve el problema de filosofía de la historia planteado por López. respectivamente legados por sus propios dueños. hace derivar la polémica al terreno de las traducciones y atributos lingüísticos de las lenguas arcaicas americanas. parte de la escogida fragua del discurso de la revolución. Allí la tesis de la escritura post-colombina del drama es defendida. el pensamiento de López resuelve como literato la incerteza de su teoría del conocimiento. en su propio escrito sobre Ollantay mencionaría de una manera un tanto displicente el trabajo de López. Pero es evidente que López –citando a Macaulay. López desea en cambio trascender los archivos en el punto que le interesa: ve que éstos carecen de memorias personales. para trazar una heráldica comunitaria ampliada sobre la base de un tejido de engarces memorísticos salidos de aquellas voces . López desplegará vastos conocimientos del idioma quechua y con un irritado desprecio hacia los elementos filológicos que exhibe Mitre. Mitre. el padre de su esposa era el general Nicolás de Vedia. hubieran intuido en aquel escritor de novelitas románticas exilado en el Alto Perú.después y no antes de la conquista –siguiendo la opinión dominante de la época. anunciando con ello cual es el tono biográfico que le quiere dar a su historia. “el futuro historia de la Independencia”. poseía fuentes familiares rústicas. Era el hijo del autor del himno. que en ese momento opone con ufano penacho ciudadano a la aristocracia porteñista de López. o como él prefiere llamarla. con matices. prefiere organizar una memoria histórica de fuente primigenia con las consignas literarias de lo que él llama “resurrección dramática”. aunque hubiera sido más propicio Michelet–. pero éstas no son simultáneas al documento ni eventualmente lo sustituyen. aunque interesado en las doctrinas de Monteagudo. por los dos contrincantes. Pero la acompaña con la noticia de que posee el sable de Las Heras y el bastón de Rondeau. podemos observar que las diferencias no parecen tan decisivas. Ahí sí hereda Mitre –él lo señala– la memoria de los hechos liberacionistas. Ambrosio Mitre. Intersección no inhabitual entre romanticismo histórico y filología positiva. Mitre. El padre de Bartolomé. López era en aquel momento el oído que de niño había escuchado a los conmilitones de su padre en el hogar familiar. Es que al postular López un privilegio para la memoria atesorada a través de ciertos poseedores del halo de la voz primigenia o genealógica. de su filosofía de la historia. había sido soldado raso de la revolución. sin embargo. y aunque los gracejos del siglo posterior consagraran otra chanza arrojada en el rostro de cualquier privilegiado a partir de una fuerte interpelación plebeya -”hijo de Mitre”-. Al decirse documentación se estaba invocando un estilo de poner en juego la verdad. como si ambos. poco proclive a apartarse del legado de Mitre. “no rechazaba la tradición oral como podría suponerse de los términos de esta polémica”. Era vía indirecta. En cuanto a Mitre. En cuanto al gran desacuerdo sobre el tratamiento de los documentos de la historia. según el excesivo Rojas. tal como en el caso de Ollantay. en cambio. alguien como Ricardo Levene. Una ampliación al estilo de un gran folletín romántico –un Ollantay de la Historia Nacional–. para luego desplegar el arte de la recreación del pasado. Mitre reclamaba que no podía haber historia filosófica si todavía “no había historia en concreto y la documentación aún se estaba coleccionando”. aunque dándole una espectacular raigambre helénica. todo lo cual se debía al triunfo cultural del militar historiador al haber creado un ostensible linaje intelectual y periodístico. sobre las que no deja dudas de que es gran especialista. como bien lo señala Rojas. parecía ponerse en situación superior. Precisamente. Sobreviene la respuesta de éste. proveniente de su tesis sobre el origen de los pueblos incaicos. La seguridad del documento en relación a la probanza científica habilita al ramillete de potencialidades del relato histórico.

al decir que en esta polémica están las dos vetas centrales del diarismo argentino: la presuntamente objetivista y croniquismo fantasiosos pero munido de elementos documentales y lecciones morales. Se trata de La loca de la guardia y La gran semana de 1810. A los meros archivistas. Nada diferente al periodismo de la época de un Walsh. no se trataba en López de desmerecer el documento o el archivo. el poder de un relato que confiaba de expandir hacia un enjambre nacional más amplio una historia básicamente familiar. López era un filólogo menos positivista que romántico. quien por otra parte trató también la cuestión Ollantay. y con el auxilio de la imaginación trágica –¿cuánto se puede apartar el historiador del dictamen de archivo cuando es necesario dar dimensión vital a los acontecimientos? Todas estas preguntan pasan de inmediato y hasta hoy a la historia del periodismo nacional. apenas. se vincula con la profunda novedad de su estilo capaz de recrear ahora las funciones reveladoras del archivo. Por lo tanto. sino como surge del drama inmediato relacionado con el sustento material en donde aparecen: diario. Su revolucionarismo. el ya considerado Pedro de Angelis. Nos anticipamos un poco. sin embargo. donde cartas apócrifas encontradas supuestamente en el baúl de una criada. Ramos Mejía– los llamó “ropavejeros de la historia” para alertar que era necesario una apelación casi shakespeareana para darle animación a los legajos empaquetados por la rústica memoria de las instituciones.selectas. así. La polémica tenía en verdad aspectos que lindaban con la filosofía de la escritura –¿cuántos grados de imaginación ficcional deberían permitirse para despertar al archivo?–. . con cierta sacralidad laica. Sin duda. no hacen sino traer a la superficie del relato los nudos reales de las azarosas tribulaciones del momento. a un salón de contorsionistas lujuriosos que flecharían al investigador con su ojo de alegres patólogos de las vidas. donde frente a los grandes frescos de Mitre esos textos intentan presentar el teatro histórico con los atributos de una ficción dirigida a relevar lo que hoy llamaríamos “los climas de época”. comandada por el espectro del fraile Castañeda y la nada desdeñable erudición de un simpático cortesano. según reprueba Rojas. La actualidad de la polémica. sería impropio ligar el debate exclusivamente a una historia despojada del archivo –con memoria viva y escritura dramática– o a una historia documentada que sin embargo no se priva del asalto auxiliador de la memoria. Pensando precisamente en la polémica con Mitre. M. sobretodo en La gran semana. Quizás la manera épica de Mitre poseía una cercanía mayor a las necesidades del Estado y de su Archivo –creador inherente de clasificaciones analíticas por el solo hecho de existir– y la de López se exponía muy fácilmente a quedar presa de la cultura de un “porteño de la burguesía colonial. Como tampoco no parecía ser Mitre el candidato ideal para la acusación de cientificista del papelerío mohoso. el discípulo más trascendente de López –J. Así lo hace Ramos Mejía cuando estudia la prensa rosista. revistas. no puede disimularse. que bajo la perspectiva de Roger Chartier. sino un relato que problematiza la idea misma de documento. Para López. Esas voces eran esfuerzos autobiográficos que solicitaban. bien estudiados por Roberto Madero. erudito de la memoria de su clase porteñista y enemigo de las versiones populares de la revolución. Se debía entrar al archivo como a un templo impúdico. redefine la polémica no en relación a cómo la tomó la crítica posterior a la Rojas. este tipo de crónica no era tanto una mera ficción histórica con las libertades del novelista –lindando con Walter Scott. A esta crucial polémica argentina la guarnecen también otros textos decisivos. López lanza dos escritos magníficos sobre hechos cotidianos que rodean a las campañas militares de San Martín y a la semana de Mayo. dejando una adaptación del drama–.

La imaginación crítica y lo que resta del archivo –hay que mirar el archivo por lo que falta– es el enlace que busca el alma historiadora. Cierto. personas de disímil orientación ideológica. Son tantas las respuestas disponibles hasta hoy. si aceptamos pasar por alto el pellejo clasista y linajudo que reviste la historia de López. precisamente porque de faltar. entre la investigación rigurosa y los granes cuadros imaginativos no exentos de pintoresquismo. La asombrosa antigüedad de este atributo no puede estar ausente. tenía en sus manos una materia revulsiva que siempre sería periférica en el oficio del historiador. Así lo expone Ricardo Rojas. aún se recibían los ecos del fervor con el que se habían leído ambos ensayos históricos. por ejemplo. y los posteriores de Toynbee. Estudio de la historia. Combates por la historia.demasiado cerca del odio a Montevideo y a los caudillos federales”. el archivo no revelaría sus secretos. Un encumbrado intelectual de época. ¿Quién escribió Ollantay? sería la pregunta de extramuros para cualquier documento. no precisaba de papeles sino de un punto de partida inexcusable en la imaginación histórica. Todo lo cual ponía ante un punto mayor de desafío a la historia tradicional. entre el teléfono y el sistema bancario de crédito. había sido amigo personal de Spengler. Pero el documento que se halla en el centro. En un libro de los que suelen catalogarse como olvidados. Lucien Febvre recuerda algunos ejemplos del estilo spengleriano: la relación entre la geometría euclidiana y las ciudades griegas. Lucien Febvre había practicado una severa crítica a los volúmenes de Oswald Spengler. López. A su vez. Ernesto Quesada. En la Argentina. Estaban precisamente en el cruce entre la historia y el periodismo. casi equiparables a los ciclos biológicos. que en su límite. no porque se hicieran notas sobre sino sobre todo porque se tornaba en una . Puede recordarse una comparación spengleriana entre la música contrapuntística y la invención del cheque en los intercambios financieros. por la idea de que toda forma histórica aparecía y declinaba bajo los mismos ritmos. el hijo de unos versos del himno sobre las tumbas del incario que el mismo Rojas resaltaría. ¿No era el periodismo de las décadas posteriores lo que estaba anunciando. por la audacia de sus comparaciones. el diario La Nación dedicaba especial atención a la obra de Toynbee y a los comentarios sobre ella. siempre exige interpretaciones periféricas. La decadencia de Occidente. Estaba munido López de un arte mayor de archivo. Hacia el promediar de los años 60. el padre del duelista muerto.en una pregunta walsheana. entre el sistema dinerario y las clasificaciones botánicas. el famoso salto hacia el periodismo. que esa pregunta se torna –si queremos nuevamente dar otro toque de actualidad a este vital encontronazo. el alemán y el inglés. como su facultad de trazar sucintos cuadros accesibles de comprensión histórica. pero sobre todo –en el caso de Spengler–. sus propios olvidos y la inevitable pérdida por secula seculorum de algún documento fundamental. muchos percibieron un aire familiar en los pases mágicos que contenía Las palabras y las cosas. el cajetilla. que a la vez no perdieran una perspicacia comparativista que hiciera olvidar que el periodismo simula catalogar hechos pero quiere gozas del derecho de cotejar burlonamente todo con todo? Cuando apareció Foucault. Por su parte. no por su significado específico sino por el contraste de su forma. de simpatías bismarckianas. ¿Entonces también había hecho Spengler una historia “epistemológica”? ¿Entonces también Foucault producía en tanto innovador de las perspectivas universitarias del pensamiento histórico. interesaban naturalmente por los grandes panoramas históricos que ofrecían. los citaban con entusiasmo. Pero hoy podríamos modificar este juicio. Pero los dos historiadores y ensayistas. entre la academia y el lector genérico de temas históricos. incapaz de crear grandes metáforas culturales y solicitar audaces cotejos de hechos de apariencia antagónica.

que sin dejar de exhibir una gran erudición. pero vendrían a sustituir los verdaderos combates por el conocimiento. Esta es la esencia de la crítica de Febvre a Spengler y Toynbee en el terreno del “debate de los historiadores”. que se leía con fervor también en todas las carreras de historia de las universidades latinoamericanas. Aún hasta hoy. El libro de Braudel también retrata cabalmente cierta contraposición entre el sesgo temporal de los libros de la nueva historia –donde es el tiempo el que resiste a ser tomado por objeto y se convierte en un sujeto inasible de los actos. tenían el gesto característico de los escritores que saben enlazar repentinamente con una gran corriente de pensamientos oscuros. un “antes y después”. en la tarea del historiador. ¿Hacerse o no periodistas? Karl Kraus decía en Contra los periodistas que “con frecuencia el historicista no es sino un periodista vuelto al revés” (frase compilada por Esteban Rodríguez en Contra la prensa). Halperín Donghi menciona la fuerte y duradera impresión que para todo el que decidiera abrazar la carrera de historiador significó la salida de ese libro. repletos de ingenio y seducción. Otro libro de historia semejante. No residía ahí el alma de la historia hecha por los historiadores. Es un tiempo a retropelo del periodismo. amigo de las espectacularidades. su objeto. y el periodismo. los pensamientos y los objetos–. aserto que quizás atienda a la fácil divulgación de los grandes esquemas evolutivos de la historia de los periodistas–historiadores por parte de los historiadores periodistas. cuyo numen trágico podría ser Marc Bloch. En efecto. Febvre hace de la historia una materia conceptual. fusilado por los nazis en 1944 y autor de un impresionante testamento de historiador. en sus memorias de historiador. “que no podía ser leído sin que le abrieran definitivamente los ojos a cualquier estudiante historia”. Problemas de la incredulidad en el siglo XVI. cuyo objeto real e ineluctable es una cifra de tiempo declarada de antemano. rebosaban por el lado de una filosofía de la historia atractiva pero falaz. afuera y en última instancia se hacía inhallable. tal como Artaud ya lo había establecido con Los cuervos de Van Gogh. “incomprendido”. luego de la aparición de una obra de arte. Pero lo que Febvre quería proponer es una gran perplejidad respecto al modo en que Spengler (y Toynbee) habían interesado al denominado gran público y también a los especialistas. El mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II. tal como lo recuerda Halperín Donghi en Son memorias es la gran investigación de Fernand Braudel. entre el tiempo de las cosas y el tiempo de las vidas. es casi anulado en nombre del tiempo del concepto y el tiempo de la conciencia religiosa de los hombres.fórmula inherente al pensamiento periodístico? Un periodista analizaba un cuadro y podía decir con todo sentido que una época entera con todos sus utensilios morales e intelectuales. Jacques Rancière lo toma como objeto de reflexión en cuanto a la percepción de la materia histórica. podía cortarse en dos. El modelo de Febvre es otro: autor de un gran estudio sobre Rabelais. Era la intromisión ya irreversible de los criterios del tiempo periodístico en los del tiempo como fluido que estaba dentro. . Esos grandes frescos narrativos. Era la filosofía de la historia que había escrito un profeta vanidoso. Pero sabiendo que ese primitivismo (una “filosofía de la historia” que simula grandeza intelectual. accesible pero ficticia) no es sino una adecuación en nivel superior a los mismos inconvenientes civilizatorios que se quieren superar. que coqueteó con el nazismo y luego se apartó contrariado. sibilinos o moralizantes. lo que en este caso significaría la búsqueda de satisfacciones más primitivas que las que provee el complejo mundo civilizatorio y tecnológico. Es lógico que la gran corriente de ideas de la historiografía francesa. con pobres analgésicos decadentistas. donde el tiempo. Ciertos libros se lanzan con coberturas tomadas de la tradición intelectual. el “malestar en la cultura”. se viera desafiada por ensayos como los de Spengler y Toynbee.

“todo lo que se refiere a él es falso”. no obstante que se hallan al servicio de sostener un prestigio profesional y de deslizar en cada caso la cosmovisión historiadora que los enfrenta. pasadas por el cribo de la astucia. el “lo dijo”. Ve en el general-historiador un acto que viola las reglas de urbanidad que recomienda el por entonces muy consultado Lord Chesterfield. Y del periodismo moderno nacional. nunca hay neutralidad en la naturaleza que rodea al duelo pues precisamente llamamos “honor” al significado agresivo que puede encerrar cualquier sucedido que pasaría en cualquier otro caso como un evento ordinario y usual. es un genuino combate por la historia. según Mitre. Esta tiene. ayuda a considerar el peso que hoy siguen teniendo las que mantuvieron Sarmiento y Alberdi luego de la caída de Rosas. Rodríguez) respecto a que la pólvora y la prensa se inventan ambas en el “alto gótico” y con el mismo propósito y metáforas intercambiables (“la campaña de prensa como preparación para la guerra por otros medios”). y mucho. pero no exactamente esta que aquí mentamos. diría a cada paso lo que los documentos en los que se basa no solo no autorizan. Una constatación del ya citado Spengler en Decadencia de Occidente (asimismo citado por E. Mitre escribía que López consideraba la historia con “tendencias filosóficas” y no “con arreglo a un sistema metódico de comprobación”. operan los recuerdos de la casa paterna. por lo menos en lo que se refiere a las confrontaciones intelectuales en la que cada contendiente tiene conciencia de su esgrima y sabe cotejarla con lo que la concisión de las expresiones obliga a denominar “el campo del honor”. reglas que por el momento presume que se ha violado: con gritos destemplados o ataques inmotivados son insoportables la verdad y la justicia misma. desde el mismísimo 1810. que no sin razón puede considerarse que contiene una parte esencial del camino fundador de la historiografía argentina. Pero en cuando a los referidos a San Martín. Tales “faltas de etiqueta” serán respondidas en largos capítulos que adquieren una minuciosidad que se atiene a detalles que parecen un tanto fastidiosos. autor de un manual de virtudes para el hombre de mundo. López mantiene el concepto de “animación histórica”. por el contrario. en medio del esfuerzo de cada escritor por confirmar datos. por donde desfilan las voces de la revolución. Es que López cree que Mitre fue el que provocó la polémica. de las formas del duelo. López. de las cuales es metáfora y fundamento. palabras sueltas que se toman simulando el azar de haberlas barajado? En López. su creencia de que todo puede afectarlo y que el reconocimiento de su virtud siempre es escaso. “lo escuchó”. sino que admiten interpretación claramente contraria. Vicente Fidel López hace acudir a su memoria –ya que al parecer dicta sus escritos. que consiste en trazar “un gran perfil de los sucesos con rasgos hondos que acentúen el gesto y la fisonomía del . caprichosos. En los lances de honor cualquier hecho tiene la misión de despertar el fantasma dormido de la incerteza del ser en el mundo. la de Mitre con López. ¿Aunque no es el honor una forma exquisita de apropiación no tanto de la memoria. aunque diciéndose él el provocado. En el patio solariego. sino de algunos de sus trozos escogidos. aunque en el terreno de los duelistas. siendo cada una de ellas un golpe de guante en el rostro del adversario. Las perspectivas historiográficas que se hallan en confrontación en la justa Mitre-López aparecen en digresiones ocasionales. llevado por las garantías de su erudición y su urgencia de polemista– una advertencia en torno a las reglas por las que “dos caballeros que se encuentran frente a frente”.No parece que podamos establecer semejante mordacidad en el debate entre Mitre y López. En un artículo en una revista chilena. todo signo es elocuente. se refieren a dichos de toda la generación revolucionaria que formó los sucesivos gobiernos de dos décadas. precisiones y minucias.

y el de Mitre. o retornar hacia Buenos Aires. sobre todo una confrontación entre estilos de polemizar que caracterizan muy vivazmente ese final del siglo XIX. en las calles Belgrano y Defensa. Y sobre los derroteros que tomará la prensa argentina hasta hoy: el diario La Nación expresa la ilusión del triunfo de Mitre en la gran contienda. sino que no está en condiciones de dar fe sobre los de Mitre: “Estamos por recordar aquel famoso archivo y rara biblioteca de un lord que figura en un romance inglés. no faltaban lances de ironía en esta polémica. López dispone en dos columnas paralelas los relatos de Mayo existentes en los dos libros –el suyo. cuando murió. y no solo eso. que hoy puede parecernos. Esas similitudes ponen el debate en una zona incómoda: “El señor Mitre nos hizo saber que él tiene por ‘tradición oral’ el espíritu de . es cierto. Por cierto. cuyas riquezas eran el asombro y la envidia de todos los coleccionistas sobre cuyo valor se echaron los herederos como sobre la más rica parte de la herencia. aunque sin que se noten las “campañas de prensa” gracias al invento que ella comparte con la pólvora en aquella “época gótica”. resultaron ser preciosas imitaciones en madera. querría decir López. al considerar “el tamaño o las formas de las orejas… los remiendos que tenían sus botas… determinar por medida el largo de de las piernas de cada soldado…” Pero además López desestima que los “cien mil documentos” de Mitre le sirvan para sostener interpretaciones más generales. hubiera descifrado el evento con mayor pericia que el sólido historiador. desorden e indefensión frente a proyectos militares españoles. para las cuales López reserva distintas dosis de su ironía de combatiente intelectual. esto es. Él también estima a los documentos. No considera López que sea este el procedimiento de Mitre. que no habían servido para otra cosa que para satisfacer el amor propio y el genio burlón del propio dueño”. dos años posterior. Pero López no va a dejarse arrastrar en una opinión generalizada que lo deja muy desguarnecido. de proseguir la marcha libertadora del Ejército de los Andes hasta Perú. “el solio de los Virreyes”. Pero en el centro conceptual de la polémica está lo que solemos llamar “documento”. más que una pugna por sobresaltar unos hechos sobre otros y unos métodos con preferencia sobre los demás. Sobre la batalla contra el destacamento 71º de la brigada inglesa frente a la Iglesia de Santo Domingo. sino el “vasto drama” que significaba la opción de 1819. no solo en lo atinente al ataque inglés de 1807 contra el convento de Santo Domingo.conjunto”. éste último dice: “Resulta. Dos cuestiones de naturaleza distinta. pero que se creían de inevitable cumplimiento. cuyas vidrieras nunca se habían abierto. donde parecían inconfundibles signos de debilidad. Historia de Belgrano– y surgen efectivamente tramos muy semejantes de redacción y enfoque. la posesión de los papales del pasado que a espaldas del investigador garantizan el grano de verdad de las cosas. que la columna que salió de la plaza por la calle Defensa ‘fue a forzar las puertas del templo de Santo Domingo que miraban al Fuerte’. el ente real que si sitúa en una coordenada de tiempo con su plegaria dirigida a los interpretadores pero con su consistencia material que nunca podría omitirse como prueba de facticidad originaria respecto a los hechos. al que ridiculiza por su detallismo inútil. ocupados por cientos de miles de volúmenes extraordinarios y antiquísimos. Y no satisfecho con este burlón desmerecimiento del famoso archivo de Mitre con sus “miles de documentos”. y que abiertos al fin. Podría haber aparecido Mitre como el cultor de ese documentalismo de respaldo. Historia de la Revolución Argentina. según el irrefutable testimonio del general inglés. a propósito de la cual Mitre y López se trenzan en una irrisoria disputa topográfica y de táctica militar. que vive al Norte” Un buen periodista. en la lejanía. y que hoy mismo están mirando todavía al señor Mitre. pues.

El periódico es una máquina biológica que “ha suprimido las interesantes torpezas del corazón humano”. dice López con cierto talante despectivo. Es que es un fenómeno industrial. entre otras cosas. el archivo del señor Mitre estaba mudo y yerto como una momia en sus armarios. el general don Nicolás de Vedia era uno de los que mantuvo con nuestro padre una amistad tan cordial y tan íntima que era raro que pasara de un día sin que lo viésemos en nuestra casa. veía los periódicos como anillos que colonizaban su entorno para engrosar la personalidad digestiva de lo que sería “la cabeza de la Medusa”. el almácigo de esos desvaídos recuerdos. de forma diversa a la que lo hicimos antes por respeto a los pocos lectores que hubiera podido leerla en sus otras versiones. De modo que el general de Vedia. y comprender la fisonomía viva y animada con que los hombres y las ideas determinaron el gran movimiento histórico y político del mundo”. obviamente. ¿Pero podía ser el general de Vedia. con cierto desdén. Pero tal situación no puede ser ajustada a lo hecho ni mucho menos podría corroborarse. y varios de sus hijos mayores eran ahijados de Vicente López”. cual añoranzas imprecisas. resolviendo con un estilete irónico lo que podría ser motivo para un pistoletazo a doce pasos. “padre político de nuestro contendor”.los discursos de Castelli y de Passo y que ‘muchos pormenores interesantes’ fueron tomados de boca de don Nicolás Rodríguez Peña y del general don Nicolás de Vedia”. apenas insinuada. Es que todo fluiría y se refugiaría. recurso que al parecer contraponía. que emanaban de las escenas no menos sacras que neblinosas de la gesta de Mayo? No lo ve así López. donde se trataban “fórmulas jurídicas” que cuando Mitre repite –sugiriendo López. Pero en todo momento cuidamos de agregar: también de los estilos periodísticos. Vicente Fidel López no fundó un diario y la explicación quizás se encuentro en los párrafos que escribió su dilecto discípulo. Nada le había proporcionado sobre el período más célebre de la Historia Argentina y sobre otros muchos no menos importantes. no podría. La refutación de Vicente Fidel López ayuda al lector a formarse el duro juicio por medio de la compulsa que ha realizado. que convirtió la heráldica interpretativa del maestro en una burlona saga de metáforas sobre la sociedad vista como una “colonia de pólipos. como desenfadado hombre de mundo. hidras y simuladores”. Sería largo y fastidioso seguir el pedregoso camino de esta polémica. padre de la esposa de Mitre. Surge a través del ejercicio polémico de López la idea. Sin embargo desbrozada en sus nudos conceptuales profundos. sigue siendo fundamental para la conjunción –diríamos que institucional– entre escritura de la historia y los actos heráldicos sobre los cuales se seguiría disputando la idea misma de “nación argentina”. José María Ramos Mejía. Así. pero claramente preparada para que el lector pronuncie en sordina la palabra plagio. que está agazapada en estas páginas para tomarla por fin como el no tan inverosímil nombre del procedimiento literario completo de Mitre. que las toma de su libro anterior sin declararlo– las convierte en muy genéricas “fórmulas políticas”. nunca señalada con el peso de una acusación en regla. hechos difusos verbalizables por ancianos. que nos obsesiona al punto de no ser la primera vez que la tratamos. tener en su memoria la difícil textura judicial de los debates de Mayo del 10. a lo muy notoriamente caracterizaba el estilo de López. Aquí sí se introduce la lanceta al rojo vivo que el núcleo de la discusión: ¿Cómo se saben las cosas? La tradición oral es ahora lo que esgrime Mitre. inconsciente de las ponzoñas . en la vieja casona de los López: “Entre los hombres que figuraron desde 1806 a 1828. en materia de tradición oral. “He aquí los dos libros y los dos sistemas históricos frente a frente. y que la historia de la Revolución Argentina le ha servido no pocas veces para galvanizar los esqueletos de la necrópolis de su archivo. Hasta 1876. en que le demostramos que ha cosechado la fruta del cercado ajeno como el zagal de Garcilaso.

son el hogar existencial de la prensa contemporánea. ministro argentino en Río de Janeiro: “‘Sabrá usted que voy a hacerme impresor para resolver el difícil problema de la vida. Sin embargo. desacostumbrada incluso si tomamos la historia completa del diario. concebida como una parábola pseudo–científica sobre animales dañinos al cuerpo general de la cultura del bibliófilo. En el resto del año gozo un sueldo de 78 pesos. sobre la base de La Nación Argentina. Los bibliófagos. pero ascetismo del gran hombre que se ve de ese elocuente modo a sí mismo. No dirán que he sido un hombre costoso para mi país. Y luego. Tomamos del mencionado libro de Roberto Madero los aspectos que nos parecen más relevantes de este artículo profundamente involucrado en la polémica con López. victorias y gobiernos. que en todo momento niega sus verdaderas fuentes. la genealogía que surge de los López –desde el himno nacional hasta la escena del duelo mortal de Lucio Vicente. En fin. No podía provenir de ahí el periódico de la nación que se llamase como la nación misma. Una oscura conciencia premodulada. no están ausentes en los orígenes de La Nación los rasgos de una lengua críptica. nadie la creería–. En estas condiciones. pero en verdad encubriendo una profunda ofensa. acabando por crear a el cerebro de sus lectores una vaga idea de distinción y de fuerza… la fórmula popular de la sugestión se encierra en la fórmula “el chocolate Perau es el mejor de los chocolates”. Entre diez amigos he levantado el capital necesario. que son 800. apelo al trabajo de la pluma y de los tipos y monto una imprenta con un diario. porque parece surgir de la . Mitre funda La Nación según una leyenda conocida: “El 15 de noviembre de 1869 le había escrito a su amigo Wenceslao Paunero. pues no es él. mi posición pecuniaria es la siguiente: durante cinco meses al año gozo sueldo como senador. No contando con más recursos que éstos. sin duda un ascetismo verosímil. y con la casa presente del pueblo. de modo que es difícil calificar su sentido y nivel profundo de agresividad. tengo energías para trabajar. elocuente o talentoso a un indigente. Es por un lado grata de leer. y a la que su fundador recurre a través de una ardua construcción burlona y cáustica. fabricada con metáforas biológicas. no podía tolerar el modo en que Ramos Mejía define el periódico: “el periódico llama todos los días distinguido a un individuo mediocre. que vive de grandes actos de sugestión llamados “publicidad”. ¡Qué bien me vendría ahora para mi nueva imprenta! Después de tantos años de trabajos. sino como si fuera un protozoario de funciones preestablecidas y mecánicas. lenguaje de empresario. Veta irónica. que compraré por medio de una sociedad ordinaria por acciones. Todo contribuye como en una biología emponzoñada al hechizo de la personalidad.000 pesos moneda corriente. el que me basta para llenar el presupuesto durante el período de sesiones. el hombre que “no dejaría un diario de guardaespaldas”. que. la venenosa composición que el capitalismo de la “ética protestante” tantas veces quiso dejar de lado. pasando por la vibrante obra reaccionaria pero de gran sutileza de Vicente Fidel–. Mitre escribe el artículo que ya mencionamos. pues es la primera reacción despreciativa y encriptada de Mitre. en una aparente refutación convertida en adivinanza. que actúan como si fuera el “latín medio” que hubiera de ser superado para fundar las lenguas nacionales. protesta protocolar de pobreza –no dicha en serio. volviendo a ser en mi país lo que era en la emigración’”.que transmite. mes a mes. Aquí me tiene usted en el punto en que me hallaba en Valparaíso cuando usted era mi tenedor de libros. gramscianamente. En julio de 1881 –su diario ha sido fundado ya hacía casi veinte años–. refulge la palabra “capital” y “amigos”. El artículo Los bibliófagos es una pieza sibilina. que inauguraré el 1º de enero. no siento ninguna amargura por volver a empezar mi carrera. a lo que ya ve venir del ataque de López.

Pero es cierto que solo puede determinarse su calidad agresiva pro el lugar en donde está puesto en el diario –la sección literaria. “tal como sucede respecto a los insectos del queso y del chocolate”. “En Pará hubo que arrojar una biblioteca al mar”. La ciencia todavía no ha establecido el verdadero interés de estos insectos. Los libros apolillados son un nuevo sector a ser enfocado por el especialista científico. según informes del entendido bibliógrafo Barros Arana. ¿Qué otra cosa son estas polillas que “bandidos de las bibliotecas”? No obstante. Mitre compara en su burlón escrito las selvas a las bibliotecas. y su gula la lleva a morir gozosa y embriagada de ese apetitivo . es en el fondo una lucha bacteriológica semejante a un mundo de antropófagos que se devoran a sí mismos. siempre y cuando no se tome la precaución de esparcir ciertas sales minerales en aquel adhesivo) sino en el hecho darwinista que entre los depredadores de libros se entremezclan otros bichos que devoran a los más nocivos. y son todas aceptables. D´Alembert llega a absolverlas. no limitados a devastar hojas de árboles. Llega a ser peor en otros terruños. Ciertas cucarachas golosas buscan la parte oleaginosa del libro. Hay problemas con la importación de maderas. propias de “un museo de la vida orgánica”. (Mitre las enumera). ¿Y en el Río de la Plata? Las especies ya son cosmopolitas. como en Brasil. sino hojas de libros y de productos industriales domésticos. “los misterios del mundo tenebroso de la polilla”. el maderamen. Los excrementos de la polilla merecen también un tratamiento aparentemente serio: la de algunas polillas tienen el color de la sustancia lanar con que se alimentan. En la generalidad de los casos inhibe el conocimiento con sus diminutas mandíbulas. “En Chile. se convierte en distribuidora eminente de los conocimientos humanos. ha aparecido recientemente en la las bibliotecas una nueva polilla importada en las maderas de Australia”.ingenuidad de un científico enciclopedista –de hecho. y eso mucho más en “las latitudes apolilladas”. donde el cupim devora todo lo que encuentra a su alcance. en este caso de los coleópteros. “que Plinio aconseja como preservativo de los manuscritos de donde sin duda tomó Iriarte la ida de la tinta corrosiva en su fábula del Ratón y el Erudito…”. otras los tienen color permanente negro. y por salir inmediatamente después de aparecido el libro de Vicente Fidel López cuestionando la Historia de Belgrano de Mitre. sino la biblioteca entera. La polilla. Esto introduce el tema no solo de la clase de insectos que en cada región se tornan más peligrosos para los libros (atraídos por el engrudo de la encuadernación. Un insecto conocido como “reloj de muerto”. dejando un agujero diminuto y continuo por el cual se puede atravesar un hilo y levantar toda una colección al mismo tiempo. y el edificio mismo en que están todo ello situado. perfora los libros de tapa a tapa. Caso más extraordinario –siempre dentro del cosmopolitismo rioplatense– es el de una oruga que además de roer las páginas de los libros hace capullos para construir dentro de ellos su propia morada. indicando otras culpabilidades. abundan las citas de D’Alembert– y a cada paso le asalta al lector la tentación de imaginar que un escrito de una sana erudición no exenta de gracia candorosa. encierre un fatídico y resentido taque contra un adversario historiográfico. que se encuentra en cierto tipo de tintas. Menciona toda clase de sabios –un exceso erudito incluso poco frecuente en la prensa de la época–. pues. que atacan desde distintos ángulos el problema. Roberto Madero da abundantes pruebas de que es así. habitualmente reservada a críticas historiográficas–. Entonces el interior de un libro. con sistematicidad de minutero. Algunas polillas prefieren el amargo de ajenjo. De modo que este tema de cruce ente los estudios de la naturaleza y los estudios bibliográficos deben contar con nuevas preocupaciones conceptuales. no solo el libro que lo acoge. todo el mundo del libro.

Los nombres científicos enlazan en una rueda delirante de comprobaciones pseudo rigurosas que lo son solo por la forma severa del escrito. obtenidas de egregios manuales. cuyo padre era federal y su nariz aguileña. Una máquina neumática parece el más adecuado. ¿Remedios? Los hay. Mitre dice que esas cucarachas le devoraron cierta vez una colección completa de la Gaceta mercantil. en la primera década del siglo XX. con la elocuencia viva de un sofista refinado que jugaba con eficiencia a ponerse por encima de las camarillas tales o cuales. jugo de nuez verde. trementina. Pero no hay nada mejor que el aire y la luz y las manos limpias antes de tomar los libros. La vida amenazada por roedores de libros de nombres en latín y con científicos locos buscando ejemplificaciones. “Por lo menos el atacante dañino ataca los seres familiares a su especie”. En la interpretación de Ricardo Sidicaro. Uno de los animalitos depredadores. éste queda retratado con delineamientos más específicos. al ácido fénico. un vacío neumático. La Nación no será un diario satírico. aunque no se perciba de antemano que encierra una alegoría sangrienta contra el eruditismo de López.alimento “como Ricardo III en el tonel de malvasía”. que sin embargo contiene una sorprendente comicidad interna. aquella “crítica roedora de los ratones”–. parece tan trivial como exagerada. Otro remedio más: aumentar el número de lectores. Lo prohibía el famoso umbral o acápite que lo autodefinía: tribuna de doctrina. para dedicarlo a una paideia mayor. La equiparación entre los insectos bibliófagos y el “ratón de biblioteca” –que Marx. Pero Mitre la propone en términos de un escrito cuyo interés es el absurdo cómico de acumular casos de una cotidianeidad ilógica. autor de un fundamental estudio sobre la historia del diario (La política vista desde arriba. en ambos polemistas. que se ornarían otros tantos combatientes contra los bibliófagos. como una necesaria advertencia emanada del mundo salvaje del olvido. el pico de becacina y la máquina neumática. a cual más extemporánea. etc. en el sentido de retirarlo de las posiciones particularistas y las opiniones de facción. pues una hora después de generar el vacío alrededor de un libro. se hallan sus habitantes dañinos muertos alrededor. tal como se dinamiza al calor de su presencia en los diarios. ¿Hay algo parecido en su obra? No parece ser así. la coloquinda. La risa condescendiente con el escrito aparece igualmente. Pero podemos proseguir sacando punta a este formidable panfleto mitrista. se parece a un animal “doblemente barbado con pico de becacina”. Tradicionalmente. Madero está interesado en estudiar la polémica que origina distintos estilos históricos en la Argentina. salida durante el ciclo rosista. de un modo trans-partidario. décadas antes había visto con aprobación. Que no dio el General sino sus sucesores. El escrito en realidad posee una gracia sostenida en el abuso de comparaciones eruditas y solemnes. una polilla con alas. y una lógica basada en el non-sense que lo hace hoy muy legible. Roberto Madero relaciona las observaciones sobre la Gaceta Mercantil. se puede recurrir a la vaporización a la benzina. ácido piroliginoso. para llamarles la atención sobre los largos intereses comunes que –herencia de . mientras que aquí cuesta recrear la figura de López entre tantas razonamientos de apariencia científica. las ideas políticas del diario La Nación) se trataba de dar un paso esencial en la conducción del diario. La educación misma de las clases gobernantes. la cuasia. agregándose la provocadora forma de anunciar alrededor de su obra y su figura. el cloroformo. Incluso en el clásico escrito humorístico para ironizar contra un adversario. y contundentes e inagotables volúmenes impresos. diferenciándola del momento en que se convierte. con alusiones mordaces contra Vicente Fidel López. en comparación con la cuestión aparentemente banal que trata. remarcado antes que ocultado pudorosamente por su exhibición de la destreza memorística que sostiene todos sus escritos.

pero mereció que en el famoso manifiesto de Felipe Varela – interesante y bravo caudillo catamarqueño– apareciera la figura entera de Mitre. Un año y medio después La Nación puede reabrir con gran éxito. al considerarlo algo así como un antecedente del estilo de Perón–. volvió a clausurarlo esta vez por un día por sus editoriales adversos a la política económica. fue nuevamente clausurado. Vuelve a cerrar el diario. el presidente al que el director de la tribuna de doctrina acusaba de fraude. aunque con la asunción de Pellegrini vuelve otra vez a publicarse. y el diario doctrinario corre muchas veces la suerte de su jefe derrotado en sucesivos intentos golpistas. Como era habitual en las guerras del fines del siglo XIX. ni tampoco las coaliciones un tanto imprevisibles con factores provincianos –de alguna manera con López Jordán– y con electores socialistas. tan grande en poder. a los que suma los de su partido nacionalista para darle en 1903 una primera victoria electoral al reciente Partido Socialista en la figura de Alfredo Palacios. Según una cita de Cucoresse que trae Sidicaro. Curuzú y Curupayty. la ideología mercantil y cultural del Puerto. La nación se expresaba así: contra “la hydra financiera a cuya cabeza se hallaba el banquero Morgan”. Dentro de todo lo que significó el sentimiento porteñista. El peregrino destino político del mitrismo no despreciaba el trabajo con distintas alas de su partido Nacional –lo que motivó la humorada de Tulio Halperín Donghi en Una nación para el desierto. La estrella ascendente de Roca comienza en ese ciclo de batallas antimitristas.vieja data para los linajes criollos que habían triunfad sobre las políticas punzó del pasado–. Abatido en 1874. no cultivaba o sofocaba con gestos que no se condecían con el Sarmiento que gustaba escucharse a sí mismo lanzando anatemas virulentos y crueles. quedando empeñada en más de cien millones y comprometido su alto nombre a la vez que sus grandes destinos por el bárbaro capricho de aquel mismo porteño. Decía: “¡Argentinos! El pabellón de mayo que radiante de gloria flameó victorioso desde los Andes hasta Ayacucho. fue más amplio e interesante que Alsina y menos brillante que Vicente Fidel López. era menester resguardar al margen de voluntarismos y vanidades constreñidas. Concibió el Estado como militar. historiador y periodista. que La nación veía muy complaciente con intereses extranjeros. ha sido humillada como una esclava. en una adversa sinopsis histórica que se puede considerar el fraseo iniciático de lo que décadas después se llamó revisionismo histórico del interior. Nuestra Nación. posteriormente. y en cada una uno de esos campos quiso fijar una heráldica de alcances nacionales. aumentando su tiraje. relacionadas con este episodio pero en la provincia de Mendoza. ha sido cobardemente arrastrado por los fangales de Estero Bellaco. En la revolución del 90. pero la paciencia de Avellaneda dura poco ante la beligerancia de sus editoriales. en la localidad de La Verde su ejército. tan feliz en antecedentes. En su correspondencia no figuran órdenes sanguinarias. tan engalanada en glorias. puesto que hacia parte de la alianza con Alem. que como “escritor científico”. Tuyuty. Mitre asiste a un momentáneo ocaso de su carrera política y al cierre de La Nación dictado por Avellaneda. que después de la derrota de Cepeda lagrimeando juró respetarla”. El presidente Roca. tan rica en porvenir. no desdeñó alianzas con numerosas tribus pampas. y que en la desgraciada jornada de Pavón cayó fatalmente en las ineptas y febrinas manos del caudillo Mitre. Pensando que el Estado son celebraciones establecidas. Mitre no desdeñaba el frangote y la chirinada. casi por primera vez. escrituras de mausoleo y volúmenes documentados de héroes que actúan en un . que además de soldados irregulares era compuesto por las casi mil lanzas de Catriel. Mitre es compleja figura. luego de la derrota de El Parque.

que de todas maneras están un poco al margen de la otra cuerda sarcástica y torvamente risueña –hoy desaparecida– que exponía Mitre en Los bibliófagos. con el discurso que pronunció Mitre a propósito de la aciaga guerra que llevó a “Estero Bellaco. Puede recordarse el prefacio a su traducción de la Divina Comedia. pero con una rara erudición y sensibilidad para comprender la compleja urdimbre de los idiomas históricos. lo que Mitre (en muchos casos no menos que Sarmiento) cumplió acabadamente con su tarea de historiador y traductor. determinaban la “invención nacional” como un cruce de planos volitivos en la llamada construcción de la nación. la construcción de mapas. que por el modo en que los encasillaba en conceptos previos. es cierto que sin la audacia burlona con la que después Borges emprendió esas mismas tareas. Curuzú y Curupayty“. Allí resiste esforzadamente el inteligente y decisivo ataque de Vicente Fidel López. demasías y desatinos muy evidentes para el hombre que se enfrentó como traductor a estos melancólicos y fundantes pasajes: Nel mezzo del cammin di nostra vita mi ritrovai per una selva oscura. de estudiar los hechos que muchas veces impresionaban por el modo mejor que se les escapaban de las manos. “En seis meses en Asunción”. el establecimiento de museos y observatorios. su caso es uno de los que. esta variedad de significados ya estaba en acción. “el librecambio flameando en nuestras banderas”…. Sidicaro toma la opción de averiguar la condición burguesa del diario en lo específico de lo que un diario es: sus opciones de escritura en lo que es la práctica inherente al periodismo. Tuyuty. que en algún momento originó la burla de sus críticos más perseverantes. dando tanta importancia al ejército de línea como a lo que ciertos autores llamaron “comunidades imaginadas”. siendo que aún en su propio tiempo. sobretodo la primera. en la frase de Varela. y un gramo de Taine o Fustel de Coulanges no le impidieron dejar traslucir una última luz romántica en lo que creyó que era su modo positivista. causalista. la fundación de periódicos. se presta a múltiples interpretaciones. reconociendo su singularidad en la “producción y difusión de ideas sobre la cuestión social”. los trazados pedagógicos axiomáticos. Aunque no parece compatible la dedicación asumida ante el fraseo de Dante así como sus no desdeñables tesis sobre la traducción con las frases “dantescas”. ché la diritta via era smarrita. Ahi quanto a dir qual era è cosa dura esta selva selvaggia e aspra e forte che nel pensier rinova la paura! Si hay mitrismo es porque hay periodismo escrito bajo las vicisitudes que le imprimió La Nación. ese tono aúlico de los editoriales que estudia Sidicaro. que no puede desdeñarse. el ordenamiento de censos. que a lo largo de su ciclo extenso ha cumplido con diversos papeles en torno a una oligarquía docta que hace mediar el capitalismo del dinero por una capitalismo de las palabras. Esta suerte de sociología de los estilos de la clase que practica Sidicaro podría no convencer a quienes buscar estudiar la inmanencia de un periódico a través de sus . que no lo fue tal el de Vélez Sarsfield.Parnaso preconcebido y jerárquico. En el fuerte encadenamiento de símbolos que origina su figura –pues aun entre nosotros el vocablo “mitrismo” tiene atracción y suele ser comprendido en medio de urgentes eficacias políticas de actualidad–. y no se hallará ahí sino una inteligente consideración de la tarea del traductor. arquetípicamente cabrían en libros que en cierto momento de nuestros tiempos académicos. lo que no hizo más que dejar en pie su vigorosa munumenta historiae argentinorum. Se ubicaban así la fijación de celebridades.

no solo permitía el estudio de un contraste que recordaba las comedias sobre la hipocresía burguesa de un José González Castillo. Dijo entonces Viñas aquello mismo que iba murmurando en los bares mientras subrayaba La Nación –ya que fue acaso el último de sus grandes adversarios lectores–. antes de que estos fueran abolidos recientemente. como la recibieron otras personas presentes en la sesión –entre otras yo mismo. esos avisos en la lengua de la prostitución. y los avisos de prostitución. sueltos y notas sugestivamente basadas en implícitos o metáforas de la vida cotidiana. una palabra de resonancias lejanamente zoológicas o un adjetivo enrarecido por una refinada perfidia. con lo que podía extraerse como deducción respecto al gran cuadro histórico que se definía en el gran ring entre los partidos políticos tradicionales de Inglaterra. hecho contra una ventana del ya una vez más decadente bar La Paz. esos anuncios de casamiento– para ir adentrándose poco a poco en los rasgos de escritura “editorializables”. llamar al mundo a vivir en un estatuto de moralidad y padrenuestro. con un Morales Solá musitando entre dientes “bueno. aquí hay democracia”. debo decir ahora luego de muchos años de reflexión sobre la vita socialis. juicios implícitos sobre figuras adversas al diario en los que bastaba indicar un rasgo de indumentaria. y todo pareció terminar bien. recibió una comunicación. pienso muy adecuada la posibilidad de tomar la memoria de un diario o la publicación de alguna sociedad empresarial. que no estaban en el editorial sino en adjetivos aparentemente casuales. que una aristocracia de ensayistas más encumbrados evitaría decirlos con tanta indisimulada repulsión. por cierto no exento de simpática picaresca. que estaba sentado al lado de David– diciendo que no se . un aúlico periodista cuyos editoriales de La nación de esta turbada época presente. que se aplicaba a esfuerzos parecidos de raíz genealógica. pues para él leer La nación –en plena era de Facebook– era el constante subrayado del cabalista fascinado por la alquimia de las palabras burguesas puestas en un alambique donde rechinaba en su fondo el viejo Mitre de las guerras paraguayas y también el traduttore de la Divina Comedia. a una dislocación colorística para el lado de la grieta existencial de cierto bajo fondo. esos avisos fúnebres. Gruesas columnas del diario La nación contrastaban entre sí prostitución y cristianismo. Recuerdo a mi añorado amigo Viñas. en un programa a cargo de Morales Solá. Este método viñesco. pues era pregrabado. esto es. David hacía ese análisis. sino las genealogías patricias que se entrecruzaban en el obituario en este país. basados en la historia dura de su letra. Viñas hacía eso. son un cántico perseverante a doctos veredictos de desprecios. David fue una vez al programa de televisión en el canal de cable TN del Grupo Clarín. Siempre hay esos juegos en un diario donde una nota de turf sirve de apócope a la rapidez con la que se realiza un desfalco financiero. pero tomando un diario desde sus espumaradas marginales. con medio brazo afuera bronceado por el sol de los camioneros. la cristiana muerte. mientras en el secreto de las cuentas del rosario se dejaban escapar intervalos con avisos con leoncitas ansiosas que te esperan sobre un acolchado en revoltijo. Antes de llegar la hora de que este programa saliera al aire. ¿Y qué subrayaba Viñas? En primer lugar el discordancia entre los avisos fúnebres. dedicado entre otras cosas al amarillismo boxístico.marginalias. al decir de Borges. como si efectivamente un juego referencialista. más o menos cómo hizo Marx en el análisis del Morning Chronicle o el Morning Advertiser. un poco a la manera seria que hubiese hecho de las veces de una inversión carnavalesca de lo que por sí ya era preocupadamente risueño en Los siete locos: hacer la revolución regentando prostíbulos. que de tan joven. o bien. dejara al descubierto el modo en que una clase habla en la irreductible identidad de su fraseo argumental. lejos de ser una escritura específica de clase demasiado literal. Pero si en algún momento estuve tentado a dar soltura a esta opinión. sostenía muy abigarrados deseos de conmemorar.

para un lector que no quisiera chocarse meramente con la contundencia sin revestimientos de un “diario burgués”. Así lo leemos en una de las ejemplificaciones que brinda Sidicaro: “En sus notas de viaje en la época de Centenario. digamos así. Y no atienden a casos como los que Sidicaro ve en las distintas épocas de La Nación. a la manera de Joaquín V. “No es subsumiendo a La Nación. pues desapercibidamente las cámaras no consiguieron grabarlo”. no surge una mímesis transparente con el interés social en primera instancia –todo editorial emanaría de una perspectiva burguesa– sino que su verdadero motivo es producir “otro acontecimiento”. La incorporación de Honorio Pueyrredón al radicalismo. terminante y reduccionista definición: es la burguesía hecha diario”. nos parece fructífera la reflexión genealógica sobre los editoriales. Georges Clemenceau escribió que a los propietarios de La nación les parecía adecuado compararlos con los de la publicación francesa Le Temps. y el festejo que ponía el crecimiento del caudal electoral del partido socialista. el político socialista Jean Jaurès había dado una breve. Paul Groussac. el matutino se colocaba en posiciones sensiblemente más avanzadas que los sectores empresariales. el verdadero censor. pero no de la especie tan graciosamente disparatada que proponía el general Mitre? Pero. En todo caso. no el censor inconfeso. que es el de crear una distancia diferenciadora que haga viable la práctica de lectura. actúa con menos pretextos y no se refugia detrás de la supuesta deficiencia de las máquinas. Se refiere a Bernardo de Yrigoyen. había participado del interesante y docto diario Sud América. En tanto productor y difusor de ideas sobre la “cuestión social”. La excusa no era caballeresca. Explica Groussac: . volviendo al método de Ricardo Sidicaro. según el modo en que Sidicaro estudia estos y otros editoriales de revistas institucionales. literalmente considerados. eran climas o pulsaciones características en la primera decena del siglo XX. En cuanto a Groussac. donde pesa Mitre y no don Bernardo. que evidentemente tiene una visión nietzscheana de la palabra en tanto metáfora desgastada. en una hipotética burguesía compacta que podrían explicarse sus ideas políticas durante esta etapa analizada. Coincidimos aquí con Sidicaro: declaraciones como ésta. De este diario. Allí sí no había dreyfussistas como de alguna manera. Groussac forma parte del diario yrigoyenista. ¿No fue Morales aquí un poco “bibliófago”. tal como las atraviesa La Nación. que sin duda registra el benéfico roce con las tesis de una analítica cultural de la sociedad a la manera de Pierre Bourdieu. en la acepción que le damos: pero Sud América se escinde ante la formación de la Unión Cívica. sí lo era Clemenceau. “Coincidía en cambio con los políticos e intelectuales más abiertos a las concepciones consensuales y modernas de regulación del conflicto social”. hacia las posibilidades organizativas de los sindicatos. Aceptamos pues dilucidar la perspectiva de La Nación no como una viga homogénea tendida a lo largo de la historia nacional. con gran poder explicativo concluyen en una generalización inocua.emitiría “por problemas técnicos. y una tentación de sentirse concernida en el aireamiento institucional que proponía la Ley Sáenz Peña. que instiga la publicación del célebre Yo acuso de Zola en L´Aurore. que ofrecía las garantías de quien provenía de estirpes patricias. escribe una vez la palabra yrigoyenista para decir que él lo fue. sobre quien pesaba cierto halo postrosista. sino como un conjunto de segmentos vacilantes entre una concesión. ¿Cuándo? Es preciso poner este chinchorro de la historia argentina en un plano anterior al que a la postre sería el más conocido. sobretodo surgiendo de plumas que suelen acusar de censura con una facilidad que supera a lo que las más añejas culturas elaboraron como la intocabilidad sacra de los seres y sus perecederas ideas. y militaba en el partido autonomista de Alsina. González. un poco antes de estas exploraciones y prospecciones del mitrismo. pues se presupone que son escrituras que surgen de la tensión social pero.

Dicho aunque sea al pasar. aunque en este caso. Son eventos de la vida profesional o mundana –de los que la política parecería mera descendencia–. resta ahora seguir las mutaciones que va sufriendo el diario en los diversos períodos históricos que le toca atravesar. Pero pronto aparecen las descalificaciones. no al sufragio universal. como explícitamente lo será El liberal. si postula una opacidad en la escena pública. La separación no implica daño. sino a quienes lo practican entregándolo mayoritariamente al caudillo radical. Sidicaro ve a La Nación en los últimos tiempos del primer gobierno de Yrigoyen cuidando de no trasgredir la idea de un ejército profesionalista –mientras que la lengua oficial de los radicales osó a la caracterización “de pueblo de uniforme”–. siempre imaginada como circunstancial. en el diario El liberal se publican Los amores de Giacumina y Marianela. Deben abandonar el diario. Sidicaro aclara: aún no se había inventado la noción de populismo. aunque se empleen adjetivos tenues. que redondean una buena faena en torno a lo que lingüistas como Chomsky llamaron “tacit knowledge”. Evidentemente. Gallo y yo nos retiramos. Habiéndose dicho que coincidimos con la tesis de Sidicaro respecto a que el “diario burgués” posee mediaciones que son inherentes a la misma trama del periodismo (escribir “burguesamente” pero con los utensilios de un lenguaje que no evita una alteridad y diversidad respecto a una noción lineal de intereses sociales). por un lado. sugerirá “manejos inconfesables”. no es juarista. que el diario sostenía. lo que quizás calzaba también con la campaña presidencial de Juárez Celman. si es que esta misma palabra no surge directamente. en la polémica interna que se sucede en el diario Sud América. pues mira desde una idea arquetípica de republicanismo fuertemente ritualizado. por su opción de ejercer un cierto bonapartismo periodístico por encima de las diversas corrientes del patriciado político. como para agregarle al género folletinesco la demostración de que toda lengua surge de un maravilloso artificialismo y de un burlesque que tiene una gran fuerza regenerativa de los lenguajes aparentemente “naturales”. Con el yrigoyenismo. que evitaban hablar de locura o enajenación pero trabajaban desde el interior del idioma como sustitutos civiles del pozo ciego de un anhelado alzamiento. lo que hubiera sido una plataforma para llamar a un golpe precisamente institucionalista. Delfín Gallo y yo éramos yrigoyenistas. como décadas después emergieron “crispación” y otras. aunque desde luego. pesa en sus páginas la grávida acusación de demagogia.“como tengo dicho anteriormente. que no consiguen poner en juego el honor ni lesionarlo en ese mundo de pactos profundos que habilitan la disidencia. que anuncia su apoyo a Juárez Celman desde un notorio recuadro en su primera plana. de carácter oblicuo y con fuerte poder vejatorio. y tan amigos como siempre”. poco tiempo después a La Nación no le ocurrirían esta clase de escisiones. pérdida de prestigio o cese de relaciones. no puede disimularse que son críticas implícitas hacia la “deformación lingüística inmigratoria”. Los desplazamientos del lenguaje son la habilidad suprema de los editorialistas de La Nación. Votada en reunión de accionistas la actitud juarista del diario. una sátira escrita en una lengua inventada con efectos pseudorrealistas basados en el cocoliche. si insinúa cierta posibilidad de desorden será un llamado a la intervención disciplinadora. La Nación habla –y hablará casi siempre– con una lengua específica. (Literatura popular inmigratoria. estudio preliminar de Angela Di Tulio e Ilaria Magnani). . tanto para satirizar la época. los partidarios de éste (entre los que se cuenta Groussac) están en minoría frente a los seguidores de Juárez Celman. No obstante comienza confiando en las “soluciones democráticas” contra los “abusos de la demagogia”. en un ámbito polémico que se da entre caballeros. repletos de sobreentendidos pero engalanados de cautas pócimas civilizadas: si dice palabra excesivo es para poner en peligro al personaje a la que se la dedica. Bernardo de Yrigoyen.

Dos menciones específicas son imprescindibles para sendos colaboradores notorios de La Nación: José Martí y Leopoldo Lugones. Todo esto lleva a que el director de La Nación. a pedirle que decline en esos esfuerzos. había sido nombrado cónsul argentino en Nueva York. adverso a las innovaciones literarias. un poco a la manera en que el 18 Brumario proclamaba en Napoleón III el inefable autor “de un golpe todos los días”. La Nación acoge en sus páginas lo que podríamos considerar los verbetes casi completos de un diccionario. Borges –aunque este menudea en sus colaboraciones hacia los años 60–. su destino sería el de ser succionada por los Estados Unidos). cumpliría en sentirse huésped genuino de las firmas más notorias de la época. Martínez Estrada. fundando entonces sus propios periódicos. entre otras cosas. Es el tiempo en el que el diario sugiere perspectivas industrialistas. con tintes dramáticos en lo que respecta a la descripción de la vida proletaria. el diario ya consideraba precisamente en los mismos términos de lo que a lo lago de los años será su fundamental oxímoron. Hay un aire de Roberto Arlt. a un Raúl Scalabrini Ortiz.Un golpe contra lo que desde ya. y no necesariamente de las del horizonte clásico. que luego del éxito de su Hombre que está solo y espera. el diario cesa en su veta amenazadora y muestra también otras de las vetas que impiden clasificarlo en el número de los periódicos de los que puede esperarse apenas un arquetipo inmóvil de Orden Conservador. primero Señales. así como no faltan un Marechal y un Roberto Mariani. decide “suicidarse” para la gran prensa. Hugo Wast. con un duro retrato de su asesino. Murmis y Portantiero). donde se destaca una viva descripción del asesinato de presidente Garfield. Martí se torna corresponsal de La Nación desde los inicios de los años 80. y confirmando las tesis de Sidicaro –que aquí estamos acompañando–. Bartolomé Mitre y Vedia sugiere extirpar las . Charles Guiteau. a la que juzga penetrada de la trama arácnida de los intereses británicos en el Río de la Plata. En la enorme construcción de un territorio intelectual repleto de estas sutiles paradojas. lo que lo lleva a otro artículo sobre “obreros y capitalistas” escrito en un sensible y enérgico tono humanista. Manuel Gálvez. de Carlos Ibarguren. de políticas vinculadas a las Juntas Reguladoras de toda la actividad económica (apud Milcíades Peña. Pero viene Marceo T. en esta crónica sobre los últimos momentos de un condenado. el Estado golpista. Martí ya había escrito su famosa crónica sobre el homenaje que los obreros alemanes le hacen a Marx –recientemente fallecido– en un local neoyorkino (es uno de los grandes artículos sobre la memoria de Marx. sin embargo. de Alvear. en los pliegues internos de la lengua radical. Ernesto Palacio. muestra de apoyo de la elite porteña a su tarea independentista (aunque un insólito Groussac viajará a Nueva York. Martí es un gran cronista de los eventos sociales y políticos de Nueva York. y no dejan de estar presentes algunas notas de Arlt y González Tuñón. En cuanto a Martí. pues Cuba no es estrictamente colonia de España y fuera de ése. en sus variadas expresiones. abandono de la dedicación nacional exclusivamente a la producción agropecuaria y ciertos tipos de invención social pública. en este momento uno de los hijos de Mitre. al que Martí respeta aunque se aparta de lo que percibe como los inevitables llamados a la violencia que del pensamiento de Marx se desprenderían). Escriben allí Leónidas Barletta. que de alguna manera anuncian lo que en la década posterior fue el bien estudiado movimiento –impulsado por los socialistas conservadores al servicio del general Justo–. que sale publicado parcialmente. que por provisorio que fuese. y luego el neutralista Reconquista en los tiempos de la segunda guerra mundial. ejerza un tipo de “censura amable” al escrito. Hasta el punto en que Ricardo Sidicaro considera a La Nación “precursora de intervencionismo económico del Estado durante el alvearismo”. y por el lado nacionalista. sin dejarse de mencionar en estas mezcolanzas de boedos y floridas.

Según María Pía López (en Lugones. lo que desentona con el propósito esencial de la obra martiana. donde se aceptaba la corrosión de las instituciones parlamentarias y la desatención que sufrían las fuerzas militares. fundada por Francisco Uriburu –cuyo correlato era la Liga Republicana como grupo de acción directa. escritura vivaz completa y atravesado por un humor a veces grave. que en escritos como “Nuestra América”. sí. agrega la autora. y La Nueva República. Pero ahora omite los llamados más virulentos a sustituir el parlamento por la aristocracia militar. De las varias colaboraciones de Martí con La Nación. De algún modo. como bien se lo recuerda algunos de los episodios del golpe que narra el capitán Perón en su informe sobre los acontecimientos. “La crisis mayoritaria”. Retomando el escrito de Sidicaro.partes que podrían significar la posibilidad de malquistarse con los Estados Unidos. respondía con un curioso pero no inefectivo argumento a la crítica hacia el personalismo. en 1924 “El finalismo progresista”. “es una fundamentación insistente y dicotómica para ponerle punto final a la democracia”. Lugones protesta ante su diario por haber suprimido la parte más contundente de su ideario. que luego fuera diputado peornista y bastante antes. a veces chispeante. “Progresismo y realidad”. veamos ahora el discurso que corona aquellos otros mencionados. como Gramsci. la célebre alocución en Ayacucho del año 24. eran fuertes concesiones tanto a la línea de editorial de La Fronda como de Crítica. “La ilusión constitucional”. Otro importante colaborador. influyendo decisivamente en aquellos acontecimientos a favor de prisionero coronel. donde había criticado a quienes “nacidos en América. se avergüenzan. hora de la espada. que hace de su sede de periodística un comité de lucha contra el yrigoyenismo. La Fronda. de los hermanos Irazusta. porque llevan delantal indio…”. mientras llegan los navíos argentinos a puerto peruano: son las palabras conocidas. El discurso llamaba a la acción ante formaciones militares de varios países y el diario no se anima a acercarse tanto al abismo golpista. La Época cumplirá un papel esencial el 17 de Octubre de 1945. advirtiéndole a La Nación sobre su propio personalismo cuyo afluente inaugural era la excluyente figura de Mitre. postula una amalgama histórica y etnopolítica entre el proceso universal de la cultura y las herencias americanistas tanto criollas como indigenistas. El tema. El texto lugoniano se publicará en El Hogar. escritores como Ernesto Palacio. como años antes había publicado casi exactos y admirativos comentarios de los discursos de El Payador en la década precedente. amigo del sorelismo. como Mariátegui. En ese mismo momento. fina prosa historiadora del hispanismo de derecha. La Nación escribe entonces que es necesario dudar de los gobiernos que actúan espada en mano. ejército como última aristocracia… La Nación publica la crónica del acto. “La iniquidad dionisíaca”. entre la aventura y la cruzada) durante el año 1923 Lugones escribe en La Nación “una serie de artículos titulados agresivamente “El fracaso ideológico”. que coincidía con Lugones pero no así en ciertas acciones antiestatistas y no antisemitas sostenidas por éste. ese magno hecho regenerativo según entendía Lugones. que sostenía posiciones yrigoyenistas. “Estado de fuerza”. hay una que es necesario alojar en los compartimentos de época para ser comprendida como parte de la obra de este humanista que tenía rasgos evidentes de santidad política: uno de los artículos comenta favorablemente la expedición del general Roca al “desierto”. en el cual se hallaban. La Época. de Eduardo Colom. “La quimera finalista. con la primera plana del diario exhibiendo como de hábito una antigua caricatura de tintes empáticos de Hipólito Yrigoyen. como se sabe. Noticias editoriales sobre el supuesto desorden imperante en el Ejército y una nueva política diciplinadora que . Fue el nacionalismo redentista inspirado por Maurras. Sidicaro trae a colación la campaña de La Nación durante el último año de gobierno de Yrigoyen. es Leopoldo Lugones.

sino que humilla con indesmentido ensañamiento al militar institucionalista que se retiraba. pues apenas toca estas cúspides de desprecio institucional. Muy poco después. ese nacionalismo regenerativo y heroico que conoce bien. A la vez. Estos aspectos paradojales de La Nación están en su origen. pero revela el impulso acerado que repentinamente une a toda una redacción en torno a un objetivo político que está lejos de ser una noticia sino una estrategia integral del propio órgano de prensa: “Ayer. para reemplazar con los dioses bajos de las asonadas a los dioses aparentemente encumbrado de los acontecimiento de la historia que glorifican con júbilo a las Altas Deidades de la historia. sintaxis y estructura de este acto de habla periodístico – como luego hicieron lingüistas como Austin o Searle–. la alteración institucional justificada con audacia paradojal. no pocas veces son también articulistas de La Nación. era uno de los articulistas que de tanto en tanto visitaba las páginas de La Nación. el diario golpista pero compungido. había escrito el Yo acuso. pues se fusiona en lo popular que él mismo ha delineado como sujeto activo de una conmoción y apela al concepto apoteótico. Si se continúa el hilo de esta tesis. cuando La Nación tiraba dos o tres mil ejemplares por suscripción. pues quienes escriben en La Fronda. Habría que estudiar muy profundamente la cadencia. la crítica al corporativismo y la postulación de algunas medidas estatistas ante la debilidad institucional de los mercados desmantelados por la crisis económica que se estaba atravesando. aunque en los próximos ciclos históricos los veremos desdibujarse. él mismo es golpista. La Nación sale con el siguiente dictamen en que sí mismo es todo un estilo y una profecía. que en sus vaivenes puede admitir ciertos rasgos de economía estatal y el reverdecimiento del viejo debate contra la voz interna. retoma su prosa señorial diciendo que golpistas eran los otros y que su acción fue para hacer cicatrizar los desgarrones de demagogia y seguir con la tarea democrática. los artículos de Zola sobre sus canon pictórico y literario. Émile Zola. el ministro de guerra del Presidente radical. había abierto una prudente compuerta para que entrara. con vigor rebosante pero no con la vocinglería del panfletarismo vodevilesco de Crítica o los diarios nacionalistas. según recoge el libro de Sidicaro. el diario no detiene su tarea demolicionista. en un movimiento popular. Yrigoyen”. donde el naturalismo se sitúa de pleno alrededor de la obra de Manet –que a su vez lo homenajea a Zola con un gran retrato– y que es un pequeño breviario moral de acusaciones contra . Se trata de la acogida que da al caso Dreyfuss. la mayoría de las cuales suscriptas por militares disconformes con el ya débil gobierno de Yrigoyen. Buenos Aires ha enterrado para siempre el régimen instaurado por el Sr. o bien con la fórmula sibilina de los grandes señores: puesto que el gobierno de Yrigoyen desprecia las instituciones. todo lo fugaz que se quiera en términos de periodismo. esto es. Hay algo que no se puede pasar por alto. verdadera apoteosis civil. nunca inaudible de los Golpes de Estado. nosotros tenemos que dar el verdadero golpe. figura sumamente lejana a la del golpe de Estado. El día posterior del golpe. Allí se publican las notas de Mes Haines. fueron acogidas por las páginas del matutino de Mitre. Cuando renuncia Dellepiane. verdadero punto de tensión y revelación de subterráneas fuerzas sociales en la historia francesa de finales del siglo XIX. La Nación se pone a trabajar por el retorno a la democracia. El diario que en su tribuna doctrinal hacía flamear la bandera democrática. Crisol o Criterio. que gozaba en los tiempos de su sibilina participación en el golpismo de los años 30. uno de los escritores más difundidos de la época. pero para reponer las instituciones. mucho antes de los eventos que estamos rápidamente rememorando. antes de los trescientos mil – cantidad igual sostenía el poder de Crítica–.extravasase las posibilidades del gobierno.

la necedad de su tiempo, el oscurantismo del arte hermético o las tendencias literarias que dejaban escapar su interés por el posiblemente derrotado barroco. La Biblioteca La Nación por lo demás, no fue omisa a la hora de publicar las conocidas novelas zolianas. El Yo acuso, así, tiene vía libre para salir en las páginas de La Nación casi en simultaneidad con su publicación en París. No se ignoran ciertas tramas comunes, entre el decadentismo, el dandysmo y la concepción estetizante de las redacciones del momento, que unen a través de ciertos personajes el mundillo cultural de La Nación con las escenas mayores del drama parisino, en épocas del affaire Dreyfuss. Charles de Soussens, un suizo errante en los cenáculos porteños, amigo de José Ingenieros pero atento a sus relaciones con Víctor Hugo o Emilio Zola, es uno de los vínculos posibles por los cuales en la La Nación – donde Soussens está siempre a punto de trabajar y a punto de ser echado–, se conforma un estado de ánimo enteramente favorable al partido que toma el autor de Germinal contra el oficial judío injustamente acusado de espionaje. El Yo acuso, publicado en L´Aurore –ocupando varias páginas– tiene una especial participación de Clemenceau, que impulsa su publicación. Como Clemenceau está involucrado en esta historia –en su visita a la Argentina emite la opinión de “diario burgués”, suscribiendo la opinión de Jean Jaurès sobre Le Temps– estaría bien trazar un aguafuerte más afilado de su trayectoria para darle más espesura a la su certeza sobre el carácter burgués de ciertos diarios, lo que Sidicaro, también con razón, intenta no desmentir pero pasar por el cedazo de las múltiples variaciones y matices paradójicos que abrigan las publicaciones que sin dejar de ser “burguesas”, no pierden de vista el campo movedizo y multívoco de posibilidades que se refugian en esa amplísima denominación. Veamos lo que escribe Patrice Vermeren sobre la relación de Grousssac con Clemenceau –dos forjadores de periódicos: “Groussac recuerda que Clémenceau estudiante no temía a desafiar el poder imperial hasta perder su inscripción en la Universidad; pasó una excelente tesis de doctorado de medicina sobre la “Generación de los elementos anatómicos” que le valió, para su segunda edición, un prefacio de Robin. Que después de una estadía en los Estados Unidos y de la traducción de Stuart Mill, vuelve, tras la caída del Segundo Imperio, y es elegido diputado a la Asamblea Nacional e intendente de Montmartre, haciéndose sospechado de conciliación con los Comuneros; que es el jefe de la extrema izquierda en la Cámara así como está a la cabeza de su periódico La Justice y que tuvo estas palabras con relación al drama reaccionario de Sardou, el 29 de enero de 1891: “ La revolución es un bloque del cual nada se puede desprender ni rechazar”. Que su retorno a la política –sigue Vermeren, en su escrito publicado en el libro Grousssac, la lengua emigrada– queda barnizado a nuevo por el affaire Dreyfus – es él quien puso el título fulminante de “Yo acuso”, a la Carta al Presidente de la República firmada por Émile Zola y publicada en L’Aurore, del 13 de enero de 1898. Es el resultado de su elección, esta vez como senador, del departamento rojo del Var. Pero que, sin embargo, cuando Clemenceau accede por fin al poder, a los 65 años, como Ministro del Interior en 1906, es para mantener la apuesta radical a raya, en nombre del radicalismo, y fustigar, contra la demagogia de Jaurès, al colectivismo, en nombre del individualismo, oponiendo, el hombre que hay que reformar, a la sociedad que tendrían que transformar el realismo y la utopía. ¿No tuvo acaso Clemenceau el coraje de enfrentar a los huelguistas cuando descendía del tren en Lens, en un gesto que, para Groussac, evoca la Vida de los Hombres Ilustres de Plutarco: un verdadero ejemplo de la virilidad moderna? De la práctica política de Clémenceau –que lo lleva a usar el ejército para romper las huelgas o para mantener

el orden al precio de derramar sangre, a perseguir en justicia y poner en prisión a sindicalistas y socialistas, a revocar a los funcionarios en lucha, y también a maniobrar en el secreto y la intriga hasta merecer el apodo de “primer poli de Francia” –cavando la fosa entre el movimiento obrero y el gobierno–, Groussac no retiene más que el heroísmo de haber resistido tanto a los colectivistas como a la derecha, habiendo pagado con su puesto esta obstinación, por la voluntad de los ‘mudos del Serrallo’, los radicales. Pero decimos nosotros, de alguna manera, en esta descripción surge el antiguo communard que toma esas banderas cuando joven, el socialista que no desprecia descalificar a lo diarios burgueses y sentirse a veces próximo a Jaurès, y el hombre de gobierno, que como todo hombre de gobierno, tiene en su conciencia varios planos de significación, uno de los cuales es la pugna secreta que se establece la estría anterior a todas, en aquellos tiempos en que fue militante comunista. No ha pasado la misma cosa con Groussac, gran publicista conservador desde siempre, creador en la Argentina del gran periódico Le Courier Français du Plata, journal du matin, politique, littéraire et commercial fundado en 1894, donde publica sus viajes por América y sus sutiles críticas musicales, aceptando para esa gran empresa la colaboración de industrial francés Clodomiro Hileret, un utopìsta del azúcar, un capitalista del realismo mágico azucarero (si podemos llamarlo así), que fundó el Ingenio Santa Ana, demolido por Onganía, y que trazó gran parte de la historia social tucumana, como cuenta el escritor tucumano Eduardo Rosenzvaig en su novela El sexo del azúcar. Entre Groussac y los ingenios de azúcar hay una íntima relación. El gran polígrafo francés conservador, precisaba de la industria conservadora de la azúcar. Groussac fue el gran antidreyfusista argentino así como La Nación pudo posar de diario momentáneamente dreyfusista. ¿Cómo así? El caso Dreyfus tenía mayor gravedad en Francia que en la Argentina. Esto es obvio: reproduciendo las posiciones de Zola, fuertemente acusatorias hacia un sector elitista del ejército francés, no juzgaba La Nación que podía afectar aspectos de la estabilidad política argentina. La revolución del Parque ya había ocurrido e iniciaba Roca su segundo período gubernativo, acentuando políticas reconciliatorias y de construcción territorial del Estado. Quizás esa atmósfera políticamente insinuante que sus contemporáneos podrían sentir con Roca, hacían del caso Dreyfus en tema que podía publicarse en una ciudad lejana, en términos aparentemente inconexos de lo que pasaba en parís. La Carta de Zola es un gran documento, cuidadoso y meditado con precisión, que hiere no sin cautela pero con el estilete mordaz del escritor que conoce los secretos de la lengua política. Está dirigida al presidente francés Félix Faure, y desplegando una verónica plena de ironía, lo acucia con una pregunta fatal. ¿Está dispuesto mantener sobre él la mancha de un escarnio? Lo toca el cieno, cuando parece mostrarse seguro en los actos protocolares. ¿Consentirá que se absuelva a un culpable y se condene a un inocente? ¿Qué tal crimen se haya verificado en su propia presidencia? ¿Cuál es el interés de Zola en esta situación de vergüenza? “Es mi deber: no quiero ser cómplice. Todas las noches me desvelaría el espectro del inocente que expía a lo lejos cruelmente torturado, un crimen que no ha cometido”. Se trata de un grito en medio de un silencio desolador. Un gesto individual que se dirige hacia la humanidad, no hacia un presidente que la historia recordará con recelo. Esta actitud de Zola acaso sea el origen de una de las formas profundas del periodismo que se expone a la intemperie de una opinión disidente, intentando despertar a una época dormida, lo que puede ser una elección éticamente desgarradora, aunque sostenida por muchos políticos, Clemenceau, entre otros, y no sin respaldo en sectores de la prensa. La Operación masacre, de Walsh, acción periodística de talante parecido al de Zola, contaba con más investigación en las penumbras –no es

que Zola no haya hurgado en los pliegues secreto de la institución militar–, pero con muy poco, por no decir casi nulo respaldo en la prensa, aunque hubiese una opinión soterrada y clandestina que poco a poco incorpora la voz walsheana desde sus primitivas tinieblas. Cuando Zola pregunta, parece cauto y respetuoso, pero el presidente tiembla: “Por eso me dirijo a vos gritando la verdad con toda la fuerza de mi rebelión de hombre honrado. Estoy convencido de que ignoráis lo que ocurre. ¿Y a quién denunciar las infamias de esa turba malhechora de verdaderos culpables sino al primer magistrado del país?”. Y el documento zoliano, a partir de aquí enhebra nombres, hechos y situaciones. Parece, y es, una pieza periodística. Pero tiene, para los tiempos del periodismo contemporáneo, un valor inaugural. Denuncia la conspiración contra el oficial judío y llama a otra investigación en forma –no ésa que él como intelectual está desplegando ahora– donde se devele un tema “lleno de intrigas novelescas, complaciéndose con recursos de folletín, papeles robados, cartas anónimas, citas misteriosas en lugares desiertos, mujeres enmascaradas”. Y luego de esta descripción que no luciría mal en su literatura llamada naturalista pero llena de bocetos extraídos de una atmósfera sombría, da el nombre del responsable de llevar a Dreyfus a la inculpación falsa. El culpable de la trama –ya ha dado su nombre, el general Paty de Clam–, obtiene una descripción casi arltiana, un sucinto brochazo fantasmagórico: “a todos los maneja y hasta los hipnotiza, porque se ocupa también de ciencias ocultas, y conversa con los espíritus”. Para autor de Naná, “pues el desdichado se arranca la carne y proclama con alaridos su inocencia, todo le parece “una instrucción del proceso que se hace como una crónica del siglo XV, en el misterio, con una terrible complicación de expedientes, todo basado en una sospecha infantil, en la nota sospechosa, imbécil, que no era solamente una traición vulgar, era también un estúpido engaño, porque los famosos secretos vendidos eran tan inútiles que apenas tenían valor”. El escritor traza este retrato gótico de un error judicial inquisitorial porque – dice– Francia está en juego. Francia como hija de un error judicial impuesto como verdad santa, cuando se trata de traiciones monstruosas, degradación pública y goce de ver al culpable “sobre su roca de infamia devorado por los remordimientos...” Al estudiar Zola el acta del consejo de guerra percibe que todo es peor que un mal folletín romántico. Tantos atropellos judiciales se justifican por la invención de un “documento secreto”, documento que, dice Zola, “no existe, lo niego con todas mis fuerzas”. Los que fabricaron esa mentira, conmueven el espíritu francés y se ocultan detrás de una legítima emoción; hacen enmudecer las bocas, angustiando los corazones y pervirtiendo las almas. ¡No conozco en la historia un crimen cívico de tal magnitud! ¿Hacia dónde apunta esta refundación del periodismo intelectual redentista? A salvar la memoria de la Nación. Igual que Renan en Que es una nación, aunque éste decía que el olvido del crimen antepasado era mejor que la vocación historiadora de revolver papeles. Igual que Walsh en Operación Masacre, pero este para fusionarse finalmente con la condición del perseguido, que escribe sobre lo mismo que va a arruinarlo, contra “la orden de captura que leo contra mí en todos los periódicos que abro”, conforme a la frase escéptica pero sacrificial de Walter Benjamin, gran observador de la lógica de los periódicos del siglo XIX y XX. Émile Zola actúa en cambio con gran certeza de ser la primera voz literaria de Francia, dejando un artículo periodístico cuya extensión es un manifiesto moral contra las tramoyas judiciales vergonzosas ocurridas en el interior del Ejército. Los generales, peritos y adjutores son mencionados con un gesto de desprecio, nombre por nombre. El Estado Mayor estaba complotado y escondía las pruebas, hasta el punto que algunos

militares que llegaban recién al Estado Mayor, se sumaban a la mentira y asumían la oscura responsabilidad de la farsa. Este general nuevo debió sentir el “combate librado entre su conciencia de hombre y todo lo que suponía el buen nombre militar. Pero luego acabó por comprometerse, y desde entonces, echando sobre sí los crímenes de los otros, se hace tan culpable como ellos; es más culpable aún, porque fue árbitro de la justicia y no fue justo. ¡Comprended esto!”. Se percibe un Zola retratando a Francia revolviéndose en sus tripas, sabiendo los últimos hombres que podían ser honestos que caían en el mismo pozo de la mendacidad harapienta. Especula: “Debió haber un momento psicológico de angustia suprema entre todos los que intervinieron en el asunto; pero es preciso notar que, habiendo llegado al ministerio el general Billot, después de la sentencia dictada contra Dreyfus, no estaba comprometido en el error y podía esclarecer la verdad sin desmentirse. Pero no se atrevió, temiendo acaso el juicio de la opinión pública y la responsabilidad en que habían incurrido los generales Boisdeffre y Gonse y todo el Estado Mayor. Hace un año que los generales Billot, Boisdeffre y Gonse, conociendo la inocencia de Dreyfus, guardan para sí esta espantosa verdad. ¡Y duermen tranquilos, y tienen mujer e hijos que los aman!” Cuando el Yo acuso entra en el territorio de los desgarramientos morales secretos, está en la cuerda más tensa de su llamado redentista. ¿Qué se quiere redimir en medio de esa suprema angustia psicológica de aquellas marionetas, que vestían el uniforme militar de la nación? Muchos querían sincerarse. No podían. Algunos militares acusadores son considerados locos o tendientes al suicidio. Nada extraño en esta novelería folletinesca, como Zola la califica. Un militar honesto es acusado de “estar pago por los judíos”, suprema condena desmentida por el hecho de que él mismo es “antisemita”. Se creó una situación por la que el consejo de Guerra no podía tolerar la inocencia de Dreyfus pues el mismo consejo automáticamente sería culpable. Por lo que el gobierno debería realizar “un barrido en esta cueva jesuítica”. Es “el albergue de intrigas, chismes y dilapidaciones que se ha convertido el sagrado asilo donde se decide la suerte de la patria. Se han agitado allí la demencia y la estupidez, maquinaciones locas, prácticas de baja policía, costumbres inquisitoriales; el placer de algunos tiranos que pisotean la nación, ahogando en su garganta el grito de verdad y de justicia bajo el pretexto, falso y sacrílego, de razón de estado”. Por lo tanto, “es un crimen envenenar a los pequeños y a los humildes, exasperando las pasiones de reacción y de intolerancia, y cubriéndose con el antisemitismo, de cuyo mal morirá sin duda la Francia libre, si no sabe curarse a tiempo. Es un crimen explotar el patriotismo para trabajos de odio; y es un crimen, en fin, hacer del sable un dios moderno, mientras toda la ciencia humana emplea sus trabajos en una obra de verdad y de justicia”. En el sistema de tajantes afirmaciones que deja caer Zola, quién sabe lo que está escribiendo, erigiéndose en heredero de la tradición humanística francesa, y anticipando gestos que mucho después se llamarían sartreanos, caen a pico las frases “es un crimen más, un crimen que subleva la conciencia universal. Decididamente, los tribunales militares tienen una idea muy extraña de la justicia [...] Cuanto más duramente se oprime la verdad, más fuerza toma, y la explosión será terrible. Veremos cómo se prepara el más ruidoso de los desastres”. Y sigue una larga lista de oficiales de alta graduación, peritos calígrafos, oficiales de prensa del ejército –por organizar las campañas de L'Éclair y en L'Echo de París, que son acusados de haber protagonizado “una de las mayores iniquidades del siglo”. En cuanto a los posibles delitos difamación en el que él mismo hubiera podido incurrir, voluntariamente se pone a disposición de los Tribunales “El acto que realizo aquí, no es más que un medio revolucionario de activar la explosión de la verdad y de la justicia”, es uno de los últimos párrafos que lee

Maldice y clama por venganza. Y que más allá de las apariencias. tímidamente. O por lo menos. ¿La expresión estaba en desuso? Es lógico suponer que. no se lo hacía de esa manera desenfadada. Rasgos biográficos del general D. por sus resonancias y autoría. le dio una forma literaria y de intervención pública a lo que flotaba en el aire bajo la forma del insinuante concepto “el compromiso de los intelectuales”. este texto de Hernández que lo antecede por lo menos en dos décadas. se hace sobre la base de una acusación basada en la sangre sacrificial. pudieran ahora resurgir en cada ciclo histórico para decir que el tiempo no había pasado. está al servicio de la creación de una conmoción y un desvelo. la Vida del Chacho. a diez años de la caída del gobierno de Rosas. Todo. la respiración del panfleto. con intención semejante. Hernández escribe un gran panfleto. supera al que. nadie escribía de ese modo en el ámbito de la documentación pública argentina. No es un texto judicial. ¿Ahí se anuncia? Los períodos internos de la escritura obedecen a un traqueteo sentencioso. pero dedicado a los mártires de la otra trinchera. que parece anteriormente como artículos en el diario de Paraná El Argentino. todas las sangres estaban frescas. El inicio del panfleto es inflamado. el ordenamiento tipográfico y el pensamiento que lo insufla. Dos grandes recursos sostienen al escrito hernandiano. una suerte de maldición y advertencia. la retahíla de frases. ¿Será así? La autoría de este trascendental folleto sobre el martirologio de Peñaloza. la que se titula La política del puñal? Se sabe como comienza: “Los salvajes unitarios están de fiesta”. escribió Echeverría bajo el título de Ojeada retrospectiva. El Yo acuso de José Hernández Conocido muy ampliamente. como una estopa oculta. No es así en Émile Zola. los infaustos acontecimientos de Navarro seguían impresos en la memoria nacional como si de parecer sometidos a un aquietado estrago. Todavía no ha sido escrito el Martín Fierro. con la serena furia de un anatema y el temblor indudable que lo posee por siquiera sospechar. Vicente Peñaloza es un opúsculo que publica José Hernández en 1863. es un anatema. sino por la necedad cultural de la plana mayor de un Ejército. Si Zola fue tachado de naturalista. En Hernández también está en cuestión el fusilamiento de Dorrego: No se haga ilusiones el General Urquiza: su cabeza está en ofrenda para el sangriento festín en que el partido unitario vive desde 1828. desde el bárbaro asesinato del Coronel Dorrego. en el interior del canto que tiene un doble fondo donde el sollozo pausado apenas deja entrever el escalofrío. ¿Cómo interpretar lo que se lee en una de las partes más férvidas del escrito. Uno es la maldición que brota sin trabas ni matices del espíritu del escritor. agita la vindicta. aunque en entrelíneas late un tono jacobino de la libertad aplastada no tanto por las botas militaristas. con la vibración augusta de una gran proclama o de una plegaria ensangrentada. Con lo cual. Hernández retoma una vez más la paradoja que largas décadas después. muy poco después de conocida la noticia del asesinato en Olta del caudillo y militar riojano. El inicio del poema nacional mete todo aquello adentro. que está escribiendo uno de los máximos textos de execración de la historia argentina. pasado . por esa época. Capítulo 11.el Presidente Francés de este documento periodístico-judicial que aun hoy sigue siendo un modelo de acción que. esa “fiesta de los salvajes unitarios” está en lugar que después ocupará un sosegado “aquí me pongo a cantar”.

ante cuyo prestigio se estrellaban las huestes conquistadoras.. se hacen por cierto tipo de periodismo de agitación. la decencia. Porque Hernández la emprende también contra el Facundo de manera más desenfadada y terminante. El General Peñaloza ha sido degollado. El hombre ennoblecido por su inagotable patriotismo. y que a su vez poseyera la furia como don de cada trazo escrito y anunciara como don un inmediato resarcimiento. dos siglos antes de Cristo. y bastaba un hecho de sangre que apenas precisaba ser notorio –y por cierto. nunca enteramente descuidada. El partido unitario tiene un crimen más que escribir en las páginas de sus horrendos crímenes. De todas maneras es necesario preguntarse cual es el alimento suplementario que recibe la pluma de Hernández para redactar un epitafio combatiente. coloca a todo el escrito como un canto lúgubre. el héroe lusitano contra las invasiones romanas. que se le ocurre venal. el Viriato argentino. En efecto. que primero pasaban por ser partidos historiográficos que surgían de documentaciones que se habían querido aquietar: El partido que invoca la ilustración. y su vocación resurgente en cada recodo de la vida cívica argentina. Zola tiene . en una milenaria manera de imbuirse de la religiosidad de los humillados. el bárbaro Sarmiento. Hernández comprueba: “El partido federal tiene un nuevo mártir.. No hacemos mal en cotejar con Zola. Comprobamos por este artículo de Hernández que el sentimiento de horror que había paralizado a la sociedad de entonces. como el escribiente de un juzgado que anota frase por frase. estamos ante un panfleto que ocupa exactamente el lugar de la promesa. Peñaloza –que mal oculta el propósito de ser la medalla invertida del correspondiente escrito de Sarmiento sobre Quiroga–. Hernández se inscribirá en el género gauchesco. seguía dictando exclamaciones de horror a las facciones políticas argentinas. Lo remonta a la cultura persa. Pero ahora está el general Urquiza. se propone como contrafigura de la escritura del Facundo. en letanía. Paso a paso. Por mero acto administrativo. De él. Es una maldición. fuerte por la santidad de su causa. lo era y mucho el asesinato de Peñaloza–. que de alguna manera –uno de sus prólogos hace recaer el origen del pensamiento popular sensible al paisaje y a elaborar el dolor de un modo de rezo laico. No es Alberdi. aún no se había desvanecido. Urquiza ya es el personaje dudoso ante la memoria federal. El periodismo argentino había practicado demasiado ese género. sospecha inacción frente al crimen. [. Este escrito de Hernández debe leerse en las entrelíneas del debate entre Sarmiento y Alberdi. Cuando en su folleto entra en el capítulo Rasgos biográficos del General D. es decir. La metáfora de la costurería suena a siniestra. el progreso acaba con sus enemigos cosiéndolos a puñaladas. Es posible seguir preguntándose si el manojo de ideas que yacen en el legado nacional. la vindicta y a sed de reparación por la sangre. Lo de Zola será una elegante execración de la clase política y militar. un lamento que relame un interior sigilo de justicia vengativa.]. Pero ahora aparecía bajo la forma de gran prosa de diario de panfletería afiatada en su angustia. Sorprende la comparación con Viriato. pues no se lo ve reaccionar adecuadamente ante los que “desde 1852 lo vienen acechando”. o este surge desde las grietas no suturadas donde crímenes antiguos se revuelven por no ser olvidados. degollado. Ángel V. lo prefiere presentar como condescendiente ante quienes seguramente se atreverán a escarmentarlo con la misma violencia. a modo de un libelo con aspecto de salmo vengador. y su cabeza ha sido conducida como prueba del buen desempeño de su asesino.ya un siglo. para que resurgiera la batiente de indignación. acaba de ser cosido a puñaladas en su propio lecho. con grandiosas frases en hilada. que se basa en “los escritos de Sarmiento” y tiene el cuidado de atacar el Facundo con argumentos “sociológicos”.

un único rostro agresivo. genealogía que tendrá amplia evocación posterior. en muchas de las posteriores construcciones del Martín Fierro en cuanto a las desgracias de su personaje. en una de sus batallas. dice Hernández que: recibió Peñaloza en un costado una grave herida de lanza. pero es cierto que debemos poner a éste en la saga facúndica: no se le escapa al futuro autor del Martín Fierro que al decirle bárbaro a Sarmiento está interviniendo en forma inmanente en el tronco genealógico de las escrituras conmocionantes que sacudieron la lectura nacional por enlazar la letra y la sangre. tiene un fuerte arraigo popular. la última. con aires que nos es difícil omitir que ya se han respirado en el Facundo. pues abre y cierra su vida de combatiente con el más estrictamente mitológico instrumento de guerra. Como una suerte de cepo litúrgico. que puso en mucho cuidado su vida. solo nos referimos a los que se hacen más visibles–. En medio de las guerras de Quiroga con Lamadrid. Este es uno de los más constantes asuntos de la publicística moderna. el sigiloso gesto evocativo de la pasión cristiana. Los lanzazos son relatados como remotos actos bíblicos y se encierra una vida entre dos erosiones en el cuerpo. el degüello. Hernández halla la expresión: tronco genealógico. sale el periodista Walsh. tiene un sentido también genealógico. acaso inamovible. Pero algo más le interesa a Hernández junto a las . la preparación cíclica planes asesinos. por otra parte. desde la ruptura de la escena adamítica hasta “los males” de los que ni recurriéndose a los santos “se pueden evitar”. He aquí lo que escribirá Hernández. aunque el tema del Facundo es otro: la absoluta disparidad entre su origen en la prensa folletinesca y su propósito inmediatista vinculado a las luchas políticas. despierta un sentimiento unívoco ante lo que la historia arroja de su vientre: un propósito homogéneo. al promediar los años 20. propia de la episteme panfletaria o de las heráldicas moralizantes. conviviendo con su actual carácter de escritura fundadora. Haga el lector de cotejar esta sonoridad del denuncista impresionado por la sangre pura que reclama justicia. la lanza. Este modo de reflexión sobre los lineamientos subyacentes de la historia. Gran periodista. contrario al que escribe por sus ideales. la denuncia de sacrificio por la sangre y la crítica al Estado que actúa a espaldas de la ley. De estas dos vetas. no se tenga duda. La idea de una desgracia “genealógica” está artísticamente presente en el canto martinfierresco. y sobre el campo de batalla fue hecho Capitán. pero mucho más precisa de la Revolución Francesa y de sus espolones de verdad basado en el jacobinismo del ciudadano burgués capaz de exponerse por la salvación pública republicana. en que no esté a luz el viso interpretativo inmediato del “rastro de sangre”. El propio Hernández usa el concepto: “este es el tronco genealógico de todas las desgracias que hasta ahora vienen afligiendo a nuestra patria”. Acusa a Sarmiento de escritor asalariado. un mensaje siniestro. Lo cierto es que grandes libros de la historia literaria fueron sustentados con peculios de oscuro origen. Debemos hacer notar que ésta no es la única herida que el general Peñaloza ha recibido en su vida de combatiente: la segunda es la que le han abierto sus bárbaros asesinos. este arduo concepto puede hallarse. Y con esos materiales traza el oficio ineluctable del escritor. No revistaba en este tipo de menciones en la época en que Hernández escribe su fortísimo libelo. con el relato de Zola. Hilvanar la sangre de Dorrego a la de Peñaloza. rápido pantallazo de lo que Facundo desarrolla mejor pero no sin impulsos de profunda semejanza. No pueden recordarse momentos de luchas civiles –no hay momento sin ellas. Hernández aún es un federal que no es renuente al acto de tomar las armas y echarse por los senderos de los perseguidos. Sucinto resumen. No cesa en la publicística argentina. laica también. acaso místico. donde hay intriga y secreto en los papales de Estado. La herida de Peñaloza.detrás la cultura. de ese siglo y del que vendrá.

donde mezcla la denuncia indignada –y trata de escribir no sobre esa indignación sino escribir indignadamente–. Aquí tal vez hay un “costado Zola”. podría volverse al arquetipo que había dado nacimiento al espíritu burgués: la investigación policial. pero lo que llama la atención es la escena que Hernández le invita a representarse al jefe distante y sospechado.. Pero el siglo XIX no precisa de este nombre pues están lejos aún los umbrales refundadores de una prensa industrial que precisaba sumergir en un plano más íntimo y sofocado. simultáneo con las elaboraciones colectivas del consumo y el gusto. No se haga ilusiones el General Urquiza con las amorosas palabras del general Mitre: – Represéntese el cadáver del General Peñaloza degollado en su propia sangre. pronto se harían “manuales de redacción” y aparecería una división de trabajo que al cabo de una visión del insumo de materia prima que significaba la “fábrica de noticias” –desglosadas en crónicas.. atenuando su barbarismo. Pero no estábamos todavía en un estadio al que llegar no sería ni tan fácil. una sentenciosidad martínfierresca apenas bisbiseada. y antes. Nunca escribiría una página como la que Hernández brinda ahora: No se haga ilusiones el General Urquiza: su cabeza está en ofrenda para el sangriento festín que el partido unitario vive desde 1828. pero no el periodismo que se dedicaba a construir tribunas de opinión. de ver en este Hernández el más fuerte antecedente de lo que en otra época donde habían cambiado los personajes. con una arguciosa revisión del papelería disponible. se llamaría con un nombre que posteriormente se hiciera también dudoso. Por el momento. en medio de su familia después de haber encanecido en servicio de la patria. Éste se caracteriza por escribir con un sello e insignia propios. la noticia como alimento matutino del burgués y la prensa como plegaria niveladora del pánico silencioso de las vidas metropolitanas. es parte de los hechos que narra y tiene como principal motivo de reflexión la dialéctica de las armas y las letras. la figura del periodista sacrificial. después de haber perdonado la vida a sus enemigos más encarnizados. Es una requisitoria intencionada y espeluznante: Peñaloza degollado en su propia sangre en medio de su familia después de haber encanecido en . Es decir. ni se lo haría tan rápido. publicidades explícitas y encubiertas. Sin duda queda señoreando el escrito un aire premonitorio. el intercambio de cartas entre los militares y políticos que tramaron el asesinato. José Hernández escribe páginas deliberadamente escalofriantes. los conceptos pero no los hechos oscuros de violencia estatal. cuyos lanzazos son los de los generales acobardados fingiendo caligrafías apócrifas en sus despachos siniestros. de denuncia y fórmulas que no podían dejar de ser político-ideológicas. No le falta razón a Hernández en lo que podríamos considerar el primer acto de un periodista que toma a su cargo mostrar una tergiversación de hechos efectivamente ocurrido a través de documentación oficial manipulada: fechas cambiadas. tal como lo había entrevisto Hegel. aunque para que su sentencia fuera cumplida se precisaba de la concepción serial del periodismo. de periodismo de investigación. se llegaba tarde a lo que ya había sido un capítulo anterior que los conocimientos del Estado habían atravesado.llagas del cuerpo del Chacho es demostrar la falsedad de los papeles con los que el gobierno –y el director de Guerra: Sarmiento– quieren referirse al asesinato. reportajes. El Estado se muestra indulgente consigo mismo. etc. gacetillas. Aún no estaba designada la división de trabajo que se origina con el periodismo de masas. la tentación que no se podría considerar mal justificada. la investigación científica. necrológicas. adquiría un lenguaje autónomo. Urquiza es asesinado pocos años después. sucesos narrados de forma equívoca. Al concebirse la noción de investigación periodística. No habría de faltar en el decurso de la historia nacional posterior. deliberadas confusiones que ocultan el modo en que se desarrollaron realmente las acciones contra Peñaloza. desde el bárbaro asesinato del Coronel Dorrego.–.

el padre Aldao y Benavídez. con lo que queda excluido el elemento interno que constituía la furia viva del texto. Entre tantas otras modificaciones de mitigan las execraciones. que pasan por su aversión matizada a Rosas. como Urquiza. sino los que surgen de la callada blasfemia del estaqueado. el “Viriato argentino”.servicio de la patria… Es sin duda una contra escena del Martín Fierro futuro y a la vez el complemento de muchas otras situaciones de este poema donde se lee el caso de quien “manda a alguien al hoyo”. es cierto que menos portentosas. luego de que este caudillo. “muchos títulos a la gloria”. Un estudio de María Celina Ortale sobre la Vida del Chacho. tal como surge de la vibrante y rápida historia que cuenta Hernández. En el Martín Fierro la justicia será siempre cómplice. consigue apenas dejar en primer plano un ámbito penumbroso de las luchas civiles argentinas. Peñaloza no tiene oportunidad de encarar a la partida. No las maldiciones de la vindicta oscura. los “bárbaros asesinos” se convierten en “crueles asesinos”. aunque sí maldiciones. a todos habían matado-. El Chacho. que surge como extraído de décadas anteriores. que demuestra así contener en su seno distintas vetas expresivas y un tipo de escisión que dependiendo de las épocas se atiene más a la contraposición de pertenencias –a un poder central o a un poder local–. No hay resistencia en ese rancho de Olta. fuera asesinado en Barranca Yaco. el concepto de bárbaros a través del cual discutía con Sarmiento y miraba por el revés a su Facundo. comienza actuando en las filas de Facundo Quiroga. según Hernández. ¿Cómo entender esta paradoja? Es cierto que Hernández también amortigua luego la expresión “el mismo partido que entonces defendía con tanta bravura”. De ahí que Hernández se vea obligado a probar –”con los documentos de ellos mismos”. Con Sarmiento. Los salvajes unitarios son salvajes contra alguien que había revistado en sus filas. que lo protege y lo llama Chachito. al menoscabarse con una reescritura que lo mitiga en su frenesí –Sarmiento no hizo eso con el Facundo–. pero en un sentido general. todos ellos bajo una consigna de suavizar acusaciones. en actos que “son los episodios más distinguidos de nuestra guerra civil y en el que el Coronel Peñaloza hizo prodigios de actividad y de arrojo… “conquistando entonces toda la fama y el prestigio que más tarde le ha valido el ser cosido a puñaladas en el mismo teatro de sus hazañas. haciéndola más indeterminada. Pero todo su alegato. hay una “voz alberdiana” en el corazón de las críticas del autor del . con vertiginosos señoríos de “unitarios” o “federales”. que a ninguna otra cuestión ideológica presentada con el auxilio de los argumentos que sean. Al ser muerto ese legendario militar “unitario”.como fue el asesinato. suavizando muchos adjetivos y situaciones. no hay jueces o periodistas que lancen la verdad o la escriban en la prensa. Resiste a los ejércitos centrales de Oribe. a la que Hernández le introduce numerosos cambios. Hernández mantuvo distintos tipos de relaciones. coteja las primeras ediciones con la edición de 1875. coqueteo con el federalismo interiorano y alianzas varias que no desechan vínculos con partidarios del llamado “unitarismo”. El general Vicente Peñaloza. que hacen que en determinado momento Chacho reviste en las filas de Lavalle. donde el Chacho está reunido con su familia. Hernández introdujo luego muchos cambios en este documento raro y virulento. y por el mismo partido que entonces defendía con tanta bravura”. son caudillos de provincias que superponen distintas divisas. los senderos de Peñaloza sufren variadas bifurcaciones en las guerra de guerrillas entre esa suerte de condados feudalizados que eran las provincias argentinas. Chacho comienza a conquistar. que un siglo después las militancias políticas todavía invocaban –sobre todo aquel episodio en que Peñaloza devuelve prisioneros mientras los generales de Mitre no pueden hacerlo. y que hace recaer la fuerza de la condena en “los salvajes unitarios”.

vea una “eclosión de carácter” entre los estilos de un periodista y de trinchera o profesional (o casi) y el autor de una poética argentina de las más afortunadas. pero es evidente que había percibido –ya autor del Martín Fierro– que su máquina de injurias no condecía con su nueva situación en el horizonte político y cultural de la República. en relación a lo que se quiere designar al decir periodismo. una súbita revelación par más adelante decir súbita eclosión o innovación súbita. Cuando el diario La Tribuna. Hernández seguía considerando sus ataques. sin que esa sea su manera habitual de encarara las cosas.. El tema suscita la inquietud de todos los que en el complejo legado de las teorías del arte. le reprocha los cambios que hace en la edición de 1875 de la Vida del Chacho. allí encontramos la idea de cambio como algo que nunca desmerece su secreto. o mejor dicho. su panfleto es uno de los documentos más palpitantes de la escritura maledicente.Martín Fierro al autor del Facundo. Halperín llama a eso metamorfosis.] Qué injuria no ha brotado de sus labios [. Si dice que entre el periodista de Paraná o Corrientes y el autor del “poema nacional” ocurrió –en esa metamorfosis–. diarista fundamental de las décadas unitarias anteriores. Unos de su vástagos. es acertado que Halperín. es para alentarse con una tarea que implica un fuerte desafío. aunque ya morigerados. la cual le reprochan. plenas de antirrosismo. Muy adelantado ese libro. se convirtió en el autor del Martín Fierro. de “periodista del montón” (¿pero cabe ese calificativo deliberadamente descuidado?) en “poeta nacional”. las opiniones sociales. Allí reside el secreto de los cambios. sería ministro de Sarmiento. Sarmiento ¿por qué mataron? José Hernández responde desde el periódico La Libertad. y los escritos anteriores del mismo autor que la . las escrituras de urgencia que desean incidir en la vida colectiva.. con esas dúctiles jabalinas de pulido fino con un traqueteo inquisidor antisarmientino. que editaban La tribuna –donde Mansilla publicará en folletín Una excursión a los indios ranqueles–. pero especialmente para un Walsh.. De todas maneras. ¿Pero cómo hay que interpretar cabalmente la transfiguración del escrito de Hernández? No pierde su tono execrador ni su actitud antisarmientina. se suscita una polémica en la que Hernández tiene oportunidad de afilar algunos dardos que prefiere dirigir a Sarmiento en vez de a los editores de ese diario –eran los hijos de Florencio Varela.. Tulio Halperín Donghi pronuncia con comodidad las palabras enigma y misterio –desacostumbradas en él–. que le parecen adecuadas para interrogarse porqué un periodista que no sobresalía del resto de los cultores de un género de combate en la prensa de la mitad del siglo XIX. las creencias. y oirá la opinión de la posteridad respecto de Usted. se vuelve a tratar la transmutación de Hernández. Le dice a Sarmiento: “Fínjase muerto. cuando estamos quizás en lo que es mejor decisivo capítulo –Nacimiento y metamorfosis del Martín Fierro–. es decir. se plantean diversas incógnitas en torno a la interpretación de esta figura tan crucial en la construcción de los signos documentales profundos de la discusión argentina. se han preguntado por la relación entre el surgimiento súbito de una obra (súbito es habitual palabra halperiniana).. Son preguntas que valen para un Walsh y muchos otros. Son los aludidos “mundos” que se ciernen sobre el intelectual y en los que este opera. José Hernández y sus mundos. Ni más ni menos que tratar de entender las fuentes de la creación poética – seamos o no críticos literarios o de cualquier otro orden-. ¿Qué odio no ha sentido en su alma? [. En el libro de Tulio Halperín Donghi. Sin embargo. Halperín parece rondar sobre esta idea durante todo el libro.] ¿De qué ciudadano ha hablado bien en su vida? [.] Si no querían oír la condenación. de los hermanos Varela. inculpatoria y redentora del siglo XIX. en lo que consiste en una defensa de su relación con Chacho Peñaloza. que según la doctrina antigua es palabra esencial.. y con extraños reflejos comprobables hasta la segunda mitad del siglo XX. Sr.

entre el periodista de denuncia y el creador de Martín Fierro. admitiría también Halperín. lo que le permitiría ver desde allí. pero Halperín da también la interesante visión de que hay un abismo entre el periodismo del siglo XIX y la aparición de los versos más significativos para el lector colectivo desde aquellos tiempos y quizás hasta hoy.preanunciarían. F. por una poesía (ese “manantial de poesía”. Pero no hay una vía regia en esa metamorfosis. En Hernández los hay. escapa de la cita de honor que él mismo había bosquejado. que sin ser ninguna novedad. El interés del libro de Halperín quizás se basa en el modo intenso en que plantea este problema. menos cuando juzga profundamente la poesía gauchesca con su reconocido ingenio. a quién se lo ve como un autor dudoso. otorgándoles así un voz para la “queja inolvidable”. que cuando sombrea su texto con apelaciones al inconsciente colectivo. en una fugaz teñidura trágica. Nada muy distante de un parcialmente invisible Borges. Pero algo más: ¿podría ser el periodismo tan diferente al clima emocional en que se escribe el Martín Fierro? Las cosas no son tan sencillamente así. Estamos ante un intento de preguntarse por la poesía. en la cuestión del destino es más declarada su presencia que la de Martínez Estrada. hundido en lo casi indecible del texto halperiniano. Así. ¿Pero no permite también esto religar de una manera más simple el periodismo a la escritura nacional. vuelve a tratar la transmutación de Hernández. Muy adelantado el libro. ¿Pero no es Muerte y transfiguración de Martín Fierro de Martínez Estrada dónde están las mejores respuestas a lo que Halperín no consigue palpar enteramente con su postulación de una metamorfosis de vidas y de textos? . cuando estamos quizás en lo que es su mejor (o su decisivo) capítulo –Nacimiento y metamorfosis del Martín Fierro–. su pródiga prosa periodística y la existencia del Martín Fierro. No vale que diga “es mi incompetencia para aquilatar valores poéticos…la que me veda tomar este camino de análisis”.”. e incluso los tramos de su vida que a modo de oscuro vaticinio. ese “monumento secreto de una literatura soterrada”). Martínez Estrada ya había valorado esta cuestión en su grado más eminente. ¿pero por qué solo en Hernández? No es esa una marca del recorrido biográfico de un artista en plena metamorfosis. Nuevamente. los habrían preparado en las penumbras de la conciencia del propio interesado. aunque en el momento crucial. ofrece muy interesantes observaciones sobre “la identificación del poeta y su portavoz”. de “periodista del montón” en alguien que sufre su metamorfosis. en su momento lópez-jordanista. esa “misteriosa isla que es M. ponen la cuestión en términos de una revelación mutua de ambas trayectorias. bastaba acentuar un sentimiento existencial de lamento y despojo. Martín Fierro sería un “decisivo punto de inflexión” respecto a un aspecto de la biografía de Hernández. como un algo de Martínez Estrada que reposa en Halperín. Sin duda. cuando “recae en una marginalidad que parece sin remedio”. esa “poética que no osa decir su nombre”. Por momentos parece haber una respuesta. en su forma más profunda? Sí. la trinchera periodística jordanista mucho tenía del infortunio gaucho. Aunque no desea seguir el fácil camino que supondría buscar vinculaciones literales entre la trayectoria política inicial de Hernández. al conjunto de las vidas arrojadas al escurridero. En cambio. esa “desventuras de Fierro que ofrecen la cifra de la Hernández”. porque ya lo ha hecho y aunque no le agrede deja el mito de una “revelación súbita” para explicar sugestivamente algo que muchos otros especialistas en Hernández han explicado campechanamente. que simultáneamente no elige que sea la explicación sobre la excepcionalidad del Martín Fierro. en las que lucen menciones a la identidad del destino de uno y otro. pero imposible de resolver en los términos en que el mismo historiador los considera. con notas apenas amortiguadas pero no indistinguibles.

pero su maestría de historiador social y su memorable construcción del tiempo en el relato -lo que todos le reconocemos-. tanto él como su alter ego. a fin de recuperar sujetos o predicados. emplean luego para referirla a fin de modificarla para un uso histórico derivado. “destilada de la experiencia histórica”. en muchos sentidos. Estilización es concepto halperiniano. es darle las palabras de un relato a ésta última. Halperín. anterior al nombre.. a fin de que ella sea lo histórico y no aquello verdaderamente informulado que siempre preanuncia la historia sin conseguir nunca estabilizarla. el gran interés de estas pinceladas de Halperín sobre la paradoja y los destinos entre un autor y su alter ego ficcional. Sin embargo. Por cierto. por insuficiencia de los nexos lógicos prometidos para aclarar la metamorfosis hernandiana. sobre si hay una vida moral efectiva. Halperín no se animó a “estilizarlo”. ya no la ontológica realidad primariamente ocurrida sino la interpretación favorecida y benevolente. como sí hicieron Borges y Martínez Estrada. Se apropia de la sabiduría de la pampa. ofrece el balbuceo de una historia social de la campaña argentina. reside en primer lugar en su delicada perspicacia. Ni supera en mucho las antevisiones que suelen sucederse cuando un crítico no muy preparado (emplea aquí y allá inseguros conceptos como “fuerza expresiva”). como un conjunto de conocimientos que los propios protagonistas de un hecho o de una obra. para acercarnos al tema de porqué el vulgar periodista Hernández se convirtió en un numen poético. por eso se queja y al mismo tiempo “subtiende” (palabra suya) pródigas “estilizaciones” (ídem). Mientras. no tanto por la vía del subconsciente.No pasa Halperín de una doctrina del alter ego –concepto que escribe varias veces– para elaborar la identificación y el distanciamiento entre Fierro y Hernández. En su lugar. No decimos que esto no ocurra. Hernández adquiere un prestigio que por otra vía no obtendría. no encuentra aquí las respuestas para el misterio con el que deliberadamente quiso tropezar. Aun aceptando que hay aquí un misterio. a ser vista con nostalgia. una alteridad capaz de dar juicios veraces sobre la historia. la estilización poco ayuda. el eximio relato de las aventuras periodísticas de Hernández suena como otro libro dentro del libro. sostenida por una escritura fuertemente singularizada. no cree ni tiene porque creer en esto. En el fracaso de mostrar cómo opera la metamorfosis. Tarea que emprende y en el camino sospecha imposible. evaporando el sostén comprensivo. cuando precisamente éste se halla ya desapareciendo. frente a los hechos efectivamente ocurridos en un enredado ser fáctico. sino de lo que parece hoy –hablando de Martínez Estrada–. Lo que lleva a comprender que todo en Halperín es una reflexión sobre el alter ego: esto es. se le confería la potestad de ser encarnación de la campaña y de una raza extinguida. para exhibir un alter ego del que pudiese. pero insuficiente para explicar –como él mismo lo dice– un acontecimiento poético de la envergadura del Martín Fierro. Entonces. de un Martínez Estrada para poner ese modo moral de la pareja Fierro-Hernández en la realidad de un texto considerado como alegoría de la vida. más una apuesta al texto cono sinónimo de vida. la historia donde el tiempo es un objeto bruto. Ella contiene el drama de la estilización fracasada. Obtiene apenas una hipótesis de estilización de las relaciones entre un escrito y el mundo histórico al que pertenece. Aunque no de una manera desinteresada. lo sabemos. . Así estudia la historia. otra vez. en este caso. lógicamente. tomar distancia. pero quizás fuese necesaria la “fuerza expresiva”. obligando a volver los ojos hacia el comienzo del parágrafo o la oración. Lo que se propone Halperín. Pierde a menudo su propio alter ego escritural. aspectos sintácticos y demás órdenes expositivos que se quiebran un tanto demoníacamente ante el lector. cree que en la trama de un personaje se “proyecta” la propia perplejidad del autor en torno a su propia conciencia moral.

sin más. enfocando en este caso no a un presidente Félix Faure sino a un Presidente Mitre y a un gobernador Sarmiento. Estilizar. pues sigue atentamente. Era un dreyfussard. decían ahora los mismos que se quedarían estupefactos e indignados si les dijeran que probablemente dentro de unos siglos. que siempre parece a punto de descubrir la temporalidad a través de una memoria repentinamente quebrada por algún dato exterior. sino un autor de relevancia absoluta. Frente a eso es preferible el Halperín que recuerda a ese extraño hombre y escritor que fue Alejandro Losada. siquiera fuese uno de los más sugestivos de entre ellos. asaz interesante.Yerra al no dar mayor importancia al escrito de Hernández sobre el Chacho Peñaloza. Proust era también partidario del oficial Dreyfus. desde la Argentina. que sufrirá decisivas alteraciones en la senda del adecuacionismo de Hernández a su situación de hombre ahora integrado a un orden posible. Supusimos que el Yo acuso de Zola –tomado con interés por el diario La Nación– tiene algo en su sutil forma despectiva frente a la mentira política que ya la poderosa invectiva de Hernández contenía como si el género casi ciceroniano tuviera más vibración en el escrito de un periodista federal sobre las crueles guerras civiles de su país. Como Halperín labora en su imaginación con la idea del paralelismo un tanto plutarquiano. posible causante de la esfumatura de su investigación histórico social sobre el periodismo de época. Veremos que no ocurre lo mismo con otro interesante investigador de la lengua nacional –si idioma materno es el francés. es mitificar. que en este caso aludirá a alguien que le suministró importantes papeles olvidados de la actuación anterior de Hernández. resistente a toda estilización. dando una versión mucho más emotiva y veraz del enigma. ¿Entonces la historia ejercerá ahí la denuncia del mito? Será pobre tarea. para Halperín. como su observación sobre el uso de la palabra dreyfusista: “Las palabras dreyfusista o antidreyfusista ya no tenían sentido.” Se quiere decir aquí que hablar o mencionar los nombres que sean. pero roza el misterio del alter ego. Débito del historiador con un mundo retórico que sin duda lo hubiese auxiliado más allá de su voluntad de desprenderse de los hábitos del crítico literario. Pero de él no podría decirse que era un periodista. se convierte en pensamientos filosóficos de un orden renovado. teme llegar hasta las últimas consecuencias de este envío. una vez más. Su idea de la temporalidad es antiperiodística. las palabra boche no tendría más valor que el significado de curiosidad de las palabras sans–culotte o chouen bleu. raro caso. El viejo tema del arte y su relación con el mundo social. el que no pudo escribir sobre el tema. pero se remite en la tierra que lo acoge a ser el más interesante de los conservadores. pero la ausencia de una reflexión más radical sobre esos mudanzas como también sobre lo que salva ese texto hernandista –el uso de la maldición. con su alma profundamente conservadora. y que tiene severas posiciones contra Dreyfus. aunque con una agudeza en la que no era fácil igualarlo. además de mostrar el drama frente a la crítica literaria de su propio autor. es a contraluz una importantísima historia de una de las etapas del periodismo argentino. Se trata de Paul Groussac. está sometido no solo al trabajo del tiempo y la pérdida de intensidad vital de los léxicos. y entretanto. como lo hace con gran calidad en el prólogo de José Hernández y sus mundos. el vaticinio sobre Urquiza– hubiera establecido un paralelismo más interesante sobre su vida periodística y la escritura de Fierro. y quizás menos. Pero si esa estilización no la comete el mero vivir histórico. Le gustaba la prensa tanto como hacer revistas . sino que toda palabra está destinada a la arqueología o a los yacimientos ruinosos de la lengua. aparece el problema del periodismo. y poco o nada en su obra superior. En Proust esto se expresa en meditaciones de aflictiva sutileza. no podía discernirse solamente con las armas del historiador social. Dígase. que José Hernández y sus mundos.

pues Groussac siempre reprobó a Zola– se convierte en un alegato sarmientino al General Roca para que no efectúe el nombramiento. ¿No implicaba esa discusión sobre la fidelidad con la que acogía el bronce el rostro de Sarmiento. será allí donde Vicente Fidel López inaugura sus escarceos contra Mitre–. Cuando en 1885 es nombrado director de la Biblioteca Nacional en pleno período roquista. Gould o Waldorp. la crítica no pretendía ser “hostil a los extranjeros” pues daba el ejemplo de Burmeister.y lanzar libros de historia que hoy sin dificultad pondríamos cerca de la nueva historia o de la historia de la mentalidad. quizás bajo la no infundada sospecha de que en el rechazo al francés se ocultaba la candidatura de eruditos como Calixto Oyuela. los augures de la Argentina que expresaba la Constitución que ellos mismos había escrito “para todos los hombres del mundo que quieran habitar nuestro suelo”. pero dedicó su vida a pensar la circunstancia argentina con una originalidad mortificada. sabios europeos al frente de institutos científicos argentinos –y el mismo Groussac dirigiendo la Inspección Nacional de Escuelas. ¿Pero también la Biblioteca Nacional? No. Habrá algo más: la increíble discusión con Rodin. publica unas notas anónimas pero muy bien informadas en contra de su nombramiento. El diario menciona reprobatoriamente a Émile Zola. Era evidente que la elección de Groussac. ensayaban un encubierto aire de xenofobia –que no se quería tal– ante un hombre que nunca cesó de considerarse un francés emigrado. una sutil manera de ejercer un dictamen superior sobre la sobrevida pública de un ilustre pero problemático difunto? Pues bien. El escrito de El Nacional menciona también a Estanislao Zeballos. el diario El Nacional. ¿qué le reprocha El Nacional a Groussac? “Dicta nuestra protesta un sentimiento de argentinismo. Los maestros del flujo inmigratorio. una irritación reaccionaria cuyo distante ascetismo lo llevaba a descubrir el oscuro revés de la trama histórica nacional. un crítico que pagaba su tributo a la capitanía literaria de Menéndez y Pelayo y que con el correr de las décadas sería presidente de la Academia Argentina de Letras. a quien tampoco Groussac quería. está sin duda la indignación de Sarmiento. Detrás del hecho. en ese momento gobernador de la provincia de Buenos Aires. allí no. para los intelectuales del roquismo. luego un pellegrinista– y más grave aún. Por supuesto. cuando en realidad no valen más éstos que aquellos. Zeballos es autor del célebre Viaje al país de los araucanos. cronista sin embargo del diario La Prensa. que sostenía un naturalismo literario. si es que no valen menos. pues en materias bibliográficas tenemos eruditos que poco tendrían que envidiar a los más renombrados que de fuera puedan venirnos”. también clausurado en oportunidad de la insurrección de Mitre contra Avellaneda. quien lo recibiera –y Groussac sería uno de sus críticos entusiastas– se arriesgaría a promover una versión pornográfica de la literatura. Este curioso y equivocado escrito –por lo menos en punto a sus juicios literarios. y bajo su influjo. sobre la estatua de Sarmiento emplazada hoy frente al Monumento de los Españoles. Los amigos políticos de Groussac sostienen su apetencia. en nombre de la rama de la Unión Cívica tolerada por Roca. en París. como lo muestra la magnífica y severa estampa que le dedica luego de su muerte. era un hispanista. a la sazón uno de los más importantes de la historia periodística argentina: diario antirroquista. si tales cosas suelen ser recordadas ahora. En cuanto a Oyuela. algo más grande aún: un sentimiento de americanismo que se exalta ante una irritante injusticia de que se pospongan nuestros hombres á los extranjeros. hombre mitrista más no roquista. Groussac . Pero además el anónimo comentarista insinuaba que en Groussac existía el obstáculo de su partidismo político –fue primero seguidor de Bernardo de Yrigoyen. mantenía una tímida cuerda antihispanista que permitía considerar que aún no había muerto la ácida advertencia de la generación del 37 contra la “lengua del colonizador”.

Groussac se expedirá terminante en contra del “patriotismo lingüístico”. sino maestro literarios y políticos del pensamiento conservador –en gran estilo– de toda una generación. en su Idioma nacional de los argentinos ensaya una defensa del castellano basada en la circunstancia del “singular trasfondo anímico argentino” –y esto también con apoyo del inquieto Carlos Pellegrini–. publicado en1903. Quizás este supuesto rigor nunca ocurrió ni ocurrirá esta distribución de terrenos firmemente acotados de la labor intelectual o científica. Todo este debate ocurre mientras sale el periódico La Montaña. ¿Era posible mantener este programa en la Argentina? Lo era en el periodismo. no poder evitar el itinerario del simbolismo o el naturalismo francés. Solo que en este parecer coincide con el anticriollismo de Ernesto Quesada. ámbito intelectual del que Oyuela formaba parte. y que no es lícito entrarse por estos mundo como en campo sin dueño o predio del común?”. por la vía de una erudición cervantina – presentada por un francés desafiando a reconocidas autoridades españolas– proseguir con el más perseverante duelo que encontró la clase intelectual argentina para rozar los índices de su identidad colectiva: presentar un desvío respecto a la literatura española y al encarar la hipótesis cosmopolita. Groussac. Groussac quizás no pensó ni deseó esto. al parecer tan sencilla y elemental: que la historia. El periodismo. el revisterismo crítico que hizo Groussac como gran memorialista nacional. el que pertenece al punctum esencial que irradia su aventura. eso siempre equivale a anonadar los límites y tabiques disciplinarios. el bismarckiano argentino que en su versación y trabajos portaba en sí mismo el significado simbólico de una biblioteca nacional en las sombras. pero representaba el ideal francés de la literatura que sonaba con distintos matices desde Echeverría hasta el gesto de renuncia de Juan María Gutiérrez como miembro correspondiente de la Real Academia Española. y que eso fue así en gran medida porque una sospecha invisible recorre siempre los artilugios del conocimiento. el saber mismo adquiriría formidables lenguajes específicos pero se desplomaría en su momento más virtuoso. la filosofía y aún esta pobre literatura son ‘especialidades’ intelectuales. el ensayismo. cuando ni Roca ni Groussac sean fantasmas literarios y lejanas voces políticas. José Ingenieros y Lugones miran de lejos el cruce entre estos caballeros. Le Don Quichotte d’Avellaneda. Es la sospecha de que si se delimitaran profesionalmente las áreas del saber. pero afanoso catalogador también. se abona a una larga y quizás irresoluble meditación: “¿por qué no penetra en los países de habla española esta noción. pero no menciona para mantener su divertido desprecio al campo cultural nacional al que contribuye de manera decisivita. principiado recién el siglo.no gustaba de Émile Zola –prefiere. se enredó un tanto desafortunadamente en una polémica con Menéndez Pelayo. se debatió entre el punto etéreo donde todo se condensa por única vez. que ya comentamos. a Alphonse Daudet–. era un adversario de Marcelino Menéndez y Pelayo. Pero otra curiosidad se enlaza a ésta: cuando un connacional de Groussac. y no se equivocan al pensar que el encuentro en las sombras de estos cuchilleros del espíritu. con su libro Une énigme littéraire. Paul Groussac. una década antes de los acontecimientos aquí referidos en torno a la dirección de la Biblioteca Nacional. Lucien Abeille. su contemporáneo director de la Biblioteca Nacional de España y orientador de la crítica literaria hispanista. tan difíciles por lo menos como las del abogado o el médico. y el árbol bien archivado y apuntalado de conocimientos. ¿Pero . Allí no valen los géneros ni las categorizaciones. que Groussac también practica. algo significa para el derrotero de la cultura nacional que ellos mismos deberán considerar muy pronto. de la que no salió indemne. además. lo dice bien claro. Pero está claro que se quería. Si desea ser sorprendente ante la vida.

el expurgo y la necesaria condena a la falsía. Repitamos: Groussac pedía rigor en los países de “habla española”. Había que condenar a Dreyfus. desde luego aceptable en todo momento. para que las instituciones cognoscitivas se enraícen en la crítica. Groussac casi escribe un Yo acuso contra Moreno. El problema de Groussac –filólogo– es el sustento veritativo de lo que se escribe y de quién lo escribe. ¿Pero si este procedimiento. Moreno había firmado la orden de la Junta de fusilar a Liniers y tal hecho no era admisible para Groussac.esa irresolución de las cosas no es finalmente una Biblioteca? Groussac encarnó como pocos. tiernamente necios–. Pero con Mariano Moreno. Sin embargo. pero no dejaba de cuidar su delicado tinglado de pontífice cultural establecido en el primer piso del oscuro edificio de la calle México –la Biblioteca Nacional– casquivana atalaya en la que vivía con su familia. Puede verse su gran “medallón” sobre Alem. Pero Groussac es condescendiente y cuando habla con el fundador del radicalismo. creyese contar con sus atributos de verdad sin poseerlos enteramente? ¿Si se hubiese dejado ganar por la “ideología” sin percibirlo. encuentra la cumbre de su perspectiva sobre los saberes: éstos deben ser purificados –a la manera de una catarsis documental–. pues surgía una nación con la inmolación de un héroe en desgracia. (“el arte de injuriar”). sino políticamente crueles y absurdos. El taciturno jefe radical citaba a Renan sin referencias directas. cuando demuestra en su análisis de El Plan de Operaciones que una cultura nacional debe basarse en la depuración filológica de los documentos. pero sabe que debe respetarlo e indica que así lo hace: en términos de periodista. Los fusilamientos no solo eran inaceptables. por mera e imprecisa proximidad con los ambientes obligados a mentarlo asiduamente. solo si se emancipaban de los desórdenes que introducían artistas naturalistas que actuaban en el periodismo de acusación (Zola) y si se acudía a modelos de citación rigurosos. aunque lo anticipa. Como intelectual. y Groussac las concede. Eso se justificaba por su talento natural obligado a cultivarse en medio de las urgencias de una ardua revolución. sacudiendo la inadvertida vanidad de los improvisadores –hombres aventurados. Se llegaba a la mayoría de edad reconociendo estrictamente los débitos y legados correspondientes. Moreno posee la incierta modalidad de arrebatar rápidamente los frutos del saber. pero no instituía una policía contra plagiarios sino la ironía del refutador que escarnece a los presumidos doctores rioplatenses a los que finalmente adulaba después de la golpiza: Groussac era un fino estilista del desprecio pedagógico. especulaba con una crítica textual como plataforma de una emancipación intelectual. como así también el arte scelerato de la cita sin aquellas protecciones adecuadas del rigor clásico que pedían los laboratorios intelectuales bien temperados. pero nunca le impidió una salida elegante a ningún letrado que sancionaba con su acre veredicto. Pero la figura de Moreno reclamaba comprensión y disculpas. este corazón perturbado de las bibliotecas. Groussac tiene una versión de esta modernidad intelectual fundadora de cuerpos nacionales. ser condescendientes. lleva la conversación hacia zonas políticas donde ese trágico jefe civil se sentiría más cómodo . Administraba sabiamente el espíritu de su crítica. Finalmente era indulgente y él mismo los rescataba. aquello mismo de lo que acusaría a los “ensayistas”? ¿Si a fuer de alisar las crines del mito nacional heroico crease una filología universalista sin pasiones? En suma: ¿la crítica a la via scelerata del jacobinismo podía aplicarse a la hermenéutica nacional? Como Zola quiso reencaminar la historia francesa defendiendo al oficial judío Dreyfus injustamente acusado –casi en el mismo sentido en que Hannah Arendt tratará este mismo tema en Los orígenes del totalitarismo–. y sin duda. quizás sin llegar al extremo borgeano. Por eso para Groussac era relevante comenzar su evaluación de la historia nacional en un doble aspecto: criticando la vía desatinada –los fusilamientos “jacobinos” –.

y a partir de ellas arrojaba parrafadas repletas de ímpetu expositivo y de hedonismo literario. sin embargo. Wilde o Juan María Gutiérrez. pero desposeídas de todo rigor. Pero su idea de que en cada cita hubiera el desliz de la atribución errónea. no sea su importante Le Courier du Plata –simultáneamente escribía en La Nación–. inspirado –sin duda– en esa resbalada. escaso elenco. No fue finalmente un periodista y el periodismo nacional poco le debe. el deliberado espejismo sobre el tiempo o la precisión engañosa. El programa rigorista de Groussac luego será evidentemente tomado por Borges. el más interesante Max Nordau o Paul de Saint Victor. Pero no parece imaginar la existencia de un modelo adecuado. Sobre todo si se tiene en cuenta que intimidó a Lugones o a Rubén Darío con severas admoniciones o adustos correctivos. Moreau de Tours. como en el “imperceptible” francés. Pero no trasciende el mundo de un periodismo de trinchera. Por eso el periodismo para Borges tiene un grado de interés e incógnita mucho mayor que en Groussac. en legitimiste. como lo es el de las hojas que por miles invaden París en ocasión de la intervención jacobina en la Revolución Francesa. dedica párrafos de ácida crítica al libro que prologa. Años después. al prologar La locura en la historia. Groussac no cree en ese traslado. No se equivoca al postular la necesaria fundación cultural precisamente en la crítica de textos. sobre ese desvío descubierto por el director de la Biblioteca Nacional. cree ver los demonios de una incuria espontaneísta. y quizás de un inútil tono churrigueresco. tiene aquí un aire mordaz. Borges fue un fanático de la cita tomada como perla fresca. para ir de la enciclopedia al apócrifo y no. recién rescatada de los mares. Pero Groussac parece mejor un hombre que promueve estilos involuntariamente emancipadores. que fue “americanizada” por Sarmiento otorgándosela a Fortoul. las ideas no se matan. Al gracioso (o deliberado) descuido en la cita. atacando su concepto de locura hereditaria. La percibe Groussac especialmente en José María Ramos Mejía. Ramos se recostaba sobre lecturas heteróclitas. pero disponiéndolo bajo los efectos de una gran maniobra. Se extrema lo que en Borges es una lejana insinuación para hacer de Groussac un blanco de befas. Que Groussac no cree en el poder del apócrifo lo demuestra su reserva frente al sabido corrimiento verificable en la célebre citación de Sarmiento: aquella frase de Volnay. siempre en contra de la indolencia del “citador nacional”. por cierto grave. en especial a través del Pierre Menard. Pero Moreno… nuestro Moreno enigmático y decidido… es un hombre que actúa en la tempestad. En ella.y él también. La palabra americanización. desmontar el apócrifo para construir. Groussac hace observaciones interesantes sobre los errores de Ramos Mejía. salvo sus propias obras y hasta cierto punto las de Alberdi. la nueva Enciclopedia suramericana. Un personaje de Respiración artificial llama a Groussac “erudito pedante y fraudulento”. no lo ve como un rasgo de “desvío creativo” sino de precariedad en el viaje de los conocimientos. Groussac. Lúcido. que comete Groussac en el mencionado Un enigme littéraire y como resultado del cual recibe un gran vapuleo argumental de Menéndez y Pelayo. que lo deja en ridículo respecto al supuesto descubrimiento del autor del falso Quijote. la formidable y despatarrada recensión que hace Ramos Mejía de un tema que décadas después arrebatará los fervores de las nuevas historiografías. no hay una visión cordial de Groussac. pondría Ricardo Piglia una de las vetas de su novela Respiración artificial. levemente melancólico. pero ni el frenético ensayista se inmuta –pues publica en su libro el prólogo que lo ataca– ni deja de advertirse un tejido último que poco a poco surgirá alrededor de . muestra de qué modo se apoyaba en Groussac en su arte de injuriar y luego lo ponía de cabeza. que es expresión groussaquiana. pues en la desmesura y voracidad del autor de Las multitudes argentinas. en la autoafirmación de los textos de la “cultura argentina”. sí.

aun el mejor. pues no es Groussac alguien que los deseara de esa última manera–. Libro que sin embargo Groussac desmerece al considerarlo enfermo de seguidismo por la cultura francesa. Mucho más como eco del simbolismo francés. a tono con las alegorías biológico–sociales que nunca cuesta trabajo encontrar en los horizontes intelectuales de aquellos tiempos. casi esotérica y rabelesiana a la vez. No hay aires cientificistas ni lo habita el rigor del historiador en lo que escribe. descubre sus potencialidades mucho más que si fuera un mediocre partidario del periodismo. Es simplemente uno de los primeros grandes ensayistas argentinos. Ramos Mejía posee un método genealógico que por lo menos en el estudio de los flujos periodísticos del país tienen más importancia que todo lo que escribió Groussac. Se trataba de la crítica groussaquiana al fusilamiento de Liniers y la implícita respuesta que da Ramos Mejía en Las multitudes argentinas. hubiera podido ser el primer caudillo revolucionario. No advierte Groussac que esa falta de aires científicos en la exposición de Ramos –científicos. Ramos mejía así respondo. No se le ocurre a Groussac que esas escrituras gárrulas pero dadivosas. Borges: el destino con forma de lector de periódicos Al contrario de la hipótesis gramsciana del periódico como conciencia laica colectiva. reponiendo el lugar que tenía que ese episodio en la memoria porteña. vista como antecedente de la Federación Rosista. que hubiera fracasado sin esa medida extrema. ya que no positivistas. con su capacidad simbolista de asociar objetos heterogéneos. En cambio se le debe a Groussac la formulación previa al enigma borgiano del Escritor argentino y la tradición. el elitista Ramos Mejía (hay un estudio de Oscar Terán al respecto). en el autor de La locura en la historia. Ese fusilamiento era necesario. cualquiera que sea el que se hiciera entonces. podemos decir hoy que con sus exámenes sobre la prensa rabelesiana de Castañeda. Enemigo del periodismo como índice democratización vana. Es el equivalente al mundo pre-surrealista de Rubén Darío en Los raros. y que no hacía necesario alertar sobre el peligro de locura anidado en la propia obra de Ramos que trataba sobre el tema que él mismo encarnaba: la locura en la historia. El periodismo como juguete ficcional Capítulo 12. Cree Groussac que hay un barroquismo hedonista en el cientificismo argentino.una discordancia nunca muy bien explicitada. Quizás Ramos inaugura la verdadera crítica social del estudio del periodismo en la Argentina. Ya está formulado el tema que algunas décadas después toma la forma que le dará Borges en aquel escrito mencionado antes. Borges considerará. Sin embargo. Liniers. No obstante. pues estaba en juego la revolución. el periódico es la plegaria matutina del burgués). hombre de pocas luces. no podía afectar las bases de un pensamiento intempestivo e inclasificable. eran gajes del duelista de las ideas –marca retórica nacional que después nunca se perdería–. Así como en el otro polo. esas maneras pertenecen mejor a una extraña saga simbolista. percibe que sería igualmente incorrecto acriollar la prosa o el verso para simular ancestros que no se tienen. que de la ciencia de Darwin. pero prefirió la causa del Rey. en . a pesar de su biologización positivista de la historia. IV Parte. con elementos religiosos secularizados (no así la famosa metáfora religiosa de Hegel.

Cuando Borges comenta este diálogo (aproximado) con otro periodista que le pregunta su opinión sobre la guerra. uno de los antecedentes de Clarín en cuanto a la creación de un sentido común popular sin exigencias en la lengua. no es descabellado suponer que es una sobrevivencia de Macedonio Fernández en Borges. a todas las creencias. alistaría tropas y lanzaría el contraataque. no el origen de una acción o una certeza. que primero había visto la luz en la Editorial Tor. Borges publica en el suplemento de ese diario sus cuentos de la Historia universal de la infamia. Se da así lugar al encuentro de un ritual de habla aparentemente vacío en el cual de repente se aloja lo extemporáneo. lo eterno o lo infame. o de la tragedia de ser nombrados. queda una osatura retórica por la cual eran los propios medios los que daban las órdenes de guerra. hacia Malmöe.algunos de sus cuentos. que zarparía esa noche desde el dique 3. Este tropo borgeano va un poco más allá de ser un chiste gracioso. No . unos minutos verdaderos para darle forma de verdad a todo lo dicho. La protagonista acude a la lectura del diario La Prensa. dice el periodista. Sin embargo. de refinada ironía. al periódico como un inocente vaticinio de la tragedia de los nombres. dice que Galtieri determinó las acciones bélicas porque siguió las indicaciones de un periodista. En ese cruce. Cuota insignificante. aunque publicándolas. cuya fuerza reveladora es desconocida o tiene la trivialidad de un cuadro noticioso expuesto en el trajín del un periódico. las injurias y las abyecciones. pero con un imaginativo tratamiento de crimen. sus inflexiones contextuales. La utilización obsesiva de la transposición alegórica. que sería una mínima cuota de inmortalidad. Usted que haría. acto al que atribuye siempre dimensión intuitiva. Por un lado. que por sí solas no se sostienen. Los diarios en Borges son la letra perecible. Sustraída la materia del diálogo. he aquí el interés que han debido despertar en Macedonio y Borges. con otra pregunta. retruca el general. y sus “estructuras informativas” no serían más que un intento de desfigurar con una objetividad engañosa la voluptuosidad de lo inesperado. Es la “creencia” la que precisa ser justificada. Observamos en Emma Zunz el estado de esta situación. y la confrontación entre significantes vacíos que originan una tercera realidad apócrifa. Es el tema que trata Macedonio en su escrito Una imposibilidad de creer. para informarse del barco sueco Nordstjärnan. el diario de Natalio Botana. En ambos existe la pregunta sobre si es posible creer o si es posible la voluntaria suspensión de las creencias. La creencia entonces es lo que aparece como reclamando algo anterior. en Borges el periódico real-literario es el anunciador involuntario de un destino. esto revela cuál es la búsqueda nominalista de Borges. Es sabida su actuación en la Revista Multicolor de Crítica. La creencia es siempre incompleta pero debe tener un rasgo imposible en reserva: no podríamos creer que no existe algo que efectivamente se muestre irrealizable o inadmisible. acaso cercana a la magia. como respetar ese encuentro entre una supuesta celebración vulgar de la infamia y una interpretación basada en lo más finos arabescos del espíritu. la última de las cuales se refiere al diálogo del general Galtieri con un periodista que le pregunta qué hacer ante el avance de los buques ingleses. que en su papilla traductoral podía tanto asesinar. Muchos testigos afirman que en Crítica Borges sintió la atracción del trabajo en un periódico. Hay que creer en que la increencia también pueda suceder. Se trató en cambio de que cuenten con una literatura erudita de gran poder sugestivo. En castellano. Si el periodismo presupone una cuestión relacionada con la posibilidad de creer. en alianza con el misterio inexplicable del “entretenimiento popular”. Este gran tema. a pesar de sus numerosas humoradas sobre el trabajo periodístico. Yo. todas la joyas de la literatura y la filosofía. el nombre del buque significa “Estrella del Norte”. De esto mismo tratan los diarios. inútil pero capaz de encerrar en una frase el acto de borrar los nombres mutuos y la jerarquía de los interlocutores.

En medio de una persecución desesperada. En el patio. y luego. y para eso son esenciales esos labios obscenos. En las posibilidades combinatorias de esos tiempos. así como Yu Tsin es un chino que enseña inglés). pues se trata del desdoblamiento espectral del alma de Kilpatrick. a la acción de un embutimiento. que no se conduela con el empresario. Borges encuentra la solución para la “creencia”. la injuria que se mezclaba con “una efusión de brusca sangre”. El jefe del espía Yu Tsun está “en vano esperando noticias nuestras en su árida oficina de Berlín. Borges ya había utilizado esa imagen en el tema de El traidor y del héroe. había sido asesinado por un desconocido. y comete el crimen contra Stephen Albert. esas series complementarias o los “instantes autónomos”. deberá matar a un ciudadano inglés (que estudia chino. ¿Ese es el modelo de lector de los periódicos contemporáneos? Las circunstancias de este cuento obedecen. La lectura del diario actúa como un eslabón del destino. menos . Cuando Emma dispara sobre Aarón Loewenthal. sobre un desembarco inglés en 1916. el perro encadenado rompió a ladrar. en un momento en que este le da la espalda… Y aunque Yu Tsun ha sido condenado a morir ahorcado.se podría creer que eso que no existe (diálogo luego de la muerte) realmente no exista. se hallan Yu Tsun y Stephen Albert protagonizando distintas opciones. y Yu Tsun imagina cómo hacerlo. hay “dos efusiones de brusca sangre”. aportando un dato extraordinario con un significado especial para el que lo lee. sus efectos y posibilidades de lectura? En El jardín de senderos que se bifurcan ocurre algo parecido. Yu Tsun dispara “con sumo cuidado” sobre Albert. inserta en el mismo tráfico del relato de apariencia policial: “… la boca de la cara la injurió en español y en idish. Emma tuvo que hacer fuego otra vez. ¿No es así el incierto y oculto mecanismo de los diarios. en ciertas circunstancias históricas bien conocidas. Pero la fórmula inquietante de Borges para liberar la narración con un hecho insignificante. Stephen Albert. De todas maneras.y luego de peripecias metafísicas sobre el tiempo que el lector borgeano conoce bien. zarparía esa noche del dique 3”. Este asesinato está narrado de modo a que el lector le crea a Emma. Todo el frágil hilo que desencadena las simetrías y oposiciones asimétricas del tiempo. Precisamente. apelando a una fórmula reiterada. el único capaz de descifrar un significado personal en una noticia baladí. y una efusión de brusca sangre manó de los labios obscenos y manchó la barba y la ropa”. recae o se expresa en Emma Zunz en la consulta a un diario: Emma “leyó en La Prensa que el Nordsjärnan. La ciudad de Albert es bombardeada por Alemania. deteniendo el desembarco inglés por unos días. estas formulaciones místicas de Macedonio son casi imperceptibles en los juegos y acertijos de Borges. Hay que considerar el episodio narrado por Borges. su jefe de Berlín había leído en el diario la extraña noticia de que un sabio sinólogo. dependía de una noticia de periódico leído con claves que solo un lector posee. de Malmö. Pero basta postularlo como problema para percibir que no existe. Su jefe –concluye Yu Tsun– “no sabe (nadie puede saber) mi innumerable contrición y cansancio”. Se embute un relato del tiempo circular.Yu Tsun es el enemigo de Stephen Albert. el nombre de la localidad en que se haría la invasión tenía el nombre de Albert. revela hasta qué punto la teoría de la personalidad escindida origina soluciones de escritura en Borges que son pseudo-literales y producen un efecto de humor. llamémoslo así. El delicado trámite irónico. Las malas palabras no cejaban. y el jefe de Berlín descifraría correctamente la noticia de la misteriosa muerte de Stephen Albert en las afueras de Londres por un desconocido profesor chino. Se trata de pasar una información confidencial en medio de la guerra. examinando infinitamente periódicos”. solo que en este último caso. En una de ellos – uno de los futuros posibles. como muchas otras construcciones borgeanas. Solo para el que lo lee.

tal como podían parodiarse en los años 40 en cualquier lugar del mundo. en la Argentina. quizás. y por supuesto. como opina Balderston. Pero Borges habla . desde luego paródicas. Son también el pensamiento de los Servicios de Informaciones. como si fuera efectivamente un libro de Liddell Hart comentado por Hayden White. de un proyecto refutador del tiempo banal. a un fondo donde se descubre el funcionamiento retórico de lo real efectivo. reprobó las “demoras intolerables de un pogrom clandestino y frugal. no enteramente oculto. podrán notarse con esos mismos alcances respecto al papel que cumple la noticia que aparece en el diario Yidische Zaitung dentro a la trama de La muerte y la brújula: aunque el diario ni sabía dónde estaba situado en relación al drama entre Red Scarlach y Eric Lönnrot.una especulación sobre la refutación del tiempo y las ironías del destino. O puede ser un conjunto de formas humorescas. pero dejándolo ridículamente en pie. puede ser una fecha específica del calendario como una partícula irreductible del tiempo. Ernst Palast. Como en el “pensamiento salvaje” de Lévi-Strauss. Todo en Borges es alegoría hasta que se menciona algún elemento que encubre apenas como la capa de un nombre a otro nombre. de inmediato se pasa a un comentario sobre lo que dijeron “los diarios de la tarde” sobre las desapariciones de algunos asistentes al congreso talmúdico. De apariencia pedestre. que un artificio que puede agregársele a la historia realmente acontecida. que ha necesitado tres meses para liquidar a tres judíos. era cierto que no se trataba de un complot antisemita. ¿Pero no hacen eso mismo los diarios con su ceguera inevitable para el tiempo en que se escriben. el mero acto de leerlos pone bajo otra significación a los periódicos. dejan perplejo a Borges. en El mártir. del “diario”. Luego de que Treviranus se asombrara de que Lönnrot buscara indicios de los asesinatos de los teólogos en tratados hebreos antiguos. de demostrar la banalidad del tiempo y lo irrisorio de todo horizonte contemporáneo. que tiene un valor efímero y torpe. Los hechos históricos. la Yidische Zeitung rechazó la hipótesis morbosa de un complot antisemita. que desvía un tema. si se los considera como poseedores de indicaciones y señales hermenéuticas. Es así que ese elemento. pero son superficies necesarias para el gran contrapunto entre el mundo vulgar y los espectros complementarios del destino que juegan la baraja de su nombre en los gajes de una historia eterna. aunque no para el trastiempo inútil en que el investigador los consulta mucho después? En La muerte y la brújula los periódicos se hacen presentes a través de otra consideración irónica. “aunque muchos espíritus penetrantes no admiten otra solución del triple misterio…” Aquí el “eco secundario” que produce la historia que se está desarrollando. Así: “La cruz de la espada las contrastó con la admirable disciplina y el orden del último Congreso Eremítico. pero puede proporcionar una ancladura necesaria en el sistema heteróclito del tiempo y su carácter refutable e irrefutable. De él no podemos escapar (no pudo escapar Borges) pero siempre es posible entrar a partir de ellos. como por una escotilla burlona. puede seguirse en los periódicos nacionalistas y de la comunidad judía. pero es un desvío necesario. Sin imprescindibles. Entonces aparecen los periódicos. Pero están verdaderamente al servicio de otra cosa. que despistan aún más la atención de lo que realmente sucede. donde nada de lo que ocurre puede ser captado. Los modos de lectura con los que juega Borges a través de la hermenéutica del periódico. del “cotidiano”. Es el tiempo su propio traidor y héroe. donde el tiempo es un sistema múltiple de series entrecruzadas –seguro hay otras formas mejores de decirlo– que sin perder su significación inmediata – en Borges hay fechas y nombres exactos o probables que le dan una aparente irrealidad a las estructuras figuradas en términos de entrelazamientos quismáticos. que acontecen en una mónada diaria. Es la temporalidad del “periódico”. que es sobre la reversibilidad de la conciencia y los signos equívocos que hay que sembrar para activarla.

Cercano a la negación de la negación que impulsaron otras notorias filosofías. pero se la hace existir solo si hay un tono risueño y escéptico al hablar de ella. de 1931. y de manera explícita.con –por lo menos. bellamente inútil. Tomado de la arquitectura más antigua. Pero Borges es absolutamente mundanal aunque hable de La Flor de Coleridge. se escribe en cualquier parte. de los Sarmiento y Alberdi. surge la agarradera que lo ata al estrépito del mundo. Ya Jorge B. tantas veces citado es una teoría pulsional del periodismo. Arlt y una teoría pulsional del periodismo Sin duda. y Arlt es absolutamente lírico mientras intenta contrastar la veracidad asombrada de un mundo sórdido y deshecho con lo que hubiera sido un ensueño pequeño-burgués que pudiera haberlo resguardado. acosado por la obligación de la columna cotidiana”. llenas de humo y maldiciones? La columna es una metáfora esencial del periodismo moderno. esto es. La teoría de lector de Arlt es la de Natalio Botana. o al descubrimiento de la perspectiva. poniéndolo todo en medio de una formidable reflexión sobre el panteísmo y el plagio. ¿No es una apología de los “desfavorable” de las redacciones colectivas.dos lenguas. Rivera destacó el eco simultáneo que el periodismo produce en la escritura de Borges. Acaba de escribir lo que superaba la tesis periodística de los Mitre. acosada por el tiempo y destruida por el deseo de ser leído no por los hallazgos de estilo sino por la brutalidad lingüística que refulge porque está en el lugar del imposible refinamiento…. Elige la escena de escritura. De ese pensamiento cínico de Arlt (“me hubiera gustado el recogimiento”). tal como ésta subyace en esa extraña primera decisión –un oscuro deseo. En La Flor de Coleridge el que sueña una rosa no espera después encontrarla en la vida real. es un término para mencionar que en última instancia la escritura de un diario tiene una medida que lo iguala al descubrimiento de los órdenes de construcción jónicos o dóricos. He allí todo. Escribí siempre en redacciones estrepitosas. Dice Arlt: “Estoy contento de haber tenido la voluntad de trabajar. Borges está en el interior del diario Crítica y Crítica en el interior del texto de Borges. en Borges el periodismo es una voz que debe estar siempre presente para refutarla. pero sale con más espesura mítica de ese intento a la vez refutado. Su símil es la sala de redacción y su desmesurada consigna es la de la escritura como desahogo de un desesperado. en condiciones bastante desfavorables. Ya vimos que el “periódico” es una entidad cabalística en Borges. de la escritura urgente. los Varela. Sobre una bobina de papel o en un cuarto infernal”. pero cuya desesperación no es psíquica sino teatral. La de las superficies del calendario y las ignoradas rutas del tiempo que se refuta. La escritura periodística es tiempo y espacio de un modo dramáticamente prefijado. los Gainza Paz. Arlt plantea un problema superior: la vida real es “puerca” y el verdadero lirismo es suprimir toda mediación técnica entre la pulsión de la escritura y su inmediata expresión en el .que lleva a fundar un diario. para dar fin a una obra que exigía soledad y recogimiento. Escribir sobre la bobina de papel sustituía el procedimiento racional y metódico que iba del original (en ese momento tipografiado en papel) y el pasaje por el linotipista y la acción de la plancha entintada sobre esa misma bobina incesante… que ya venía escrita. “Cuando se tiene algo que decir. Era la pesadilla del escritor de diarios como apócope de la metodología del novelista. lo que Borges encubre. El prólogo de Los lanzallamas. Capítulo 13. Red Scarlach prepara su venganza contra Lönnrot a medida que se va enterando “por los diarios” hacia dónde va el razonamiento deductivo del detective. No es nuevo lo que aquí se dice.

no es posible pensar en bordados. De cualquier manera. [. James Joyce no ha sido traducido al castellano. No hay secuencias de tiempo entre escribir y publicar. estas mismas columnas de la sociedad me han hablado de James Joyce. Ello provenía del deleite espiritual que les ocasionaba cierto personaje de Ulises. El gran prólogo reza así: “Orgullosamente afirmo que escribir. que el Arlt realista no acepta (su apología de la lengua que rechaza la academia en pos de los modos tecnológicos del habla o de la guerra: radio y ametralladora) pero el Arlt surrealista sí adopta. Hay una pulsión semejante en desear suprimir todo lo que no sea la angustia del escritor fusionado con la técnica. un competidor de Crítica que lo replicaba sin el atrevimiento del gran plagiario pero con la tímida audacia del calcógrafo. [. la gente que disfruta de tales beneficios se evita siempre la molestia de la literatura. de tristezas creíbles pero arrogantes y ciertos errores de apreciación. metáfora del impulso vital–. como avisar que ésta es la que conduce el fenómeno automático de la escritura. y es de buen gusto llenarse la boca hablando de él. hora tras hora. no tendría dificultad en citar a numerosa gente que escribe bien y a quienes únicamente leen correctos miembros de su familia. entre los ruidos de un edificio social que se desmorona inevitablemente. ¡Cuántas veces he deseado trabajar una novela. y “que los eunucos bufen”. se compusiera de panorámicos lienzos…! Mas hoy. Después. como otros escritores. aquí tenemos la literatura en su valor de . El día que James Joyce esté al alcance de todos los bolsillos.. un señor que se desayuna más o menos aromáticamente aspirando con la nariz. hora tras hora.. No dispongo.. no conversando continuamente de literatura. un libro tras otro. tiempo o sedantes empleos nacionales.” Si dijimos que en la historia del periodismo siempre hay una razón que busca su última justificación en la guerra o en la poesía. las columnas de la sociedad se inventarán un nuevo ídolo a quien no leerán sino media docena de iniciados. que golpeamos con manos fatigadas.] El futuro es nuestro.] De cualquier manera. Sí. que no disminuyen su importancia en cuanto a que representa de algún modo el alma pulsional –esa misteriosa fuerza biológica. Es decir. [. rentas. inspirador para pensar porqué no deberíamos hacer lo mismo que él y seguir admirándolo de igual manera. O la encara como un excelente procedimiento para singularizarse en los salones de sociedad. y que sin duda es un memorable manifiesto artístico modernista. como primera providencia he resuelto no enviar ninguna obra mía a la sección de crítica literaria de los periódicos. vida holgada. para mí. en un inodoro. Para hacer estilo son necesarias comodidades.. poniendo los ojos en blanco. pero…. de rentas. que como las de Flaubert. sino escribiendo en orgullosa soledad libros que encierran la violencia de un “cross” a la mandíbula. Pero por lo general.] Nos lo hemos ganado con sudor de tinta y rechinar de dientes. Copiamos a continuación la casi totalidad de lo que Arlt considera su método artístico existencial. ¿Con qué objeto? Para que un señor enfático entre el estorbo de dos llamadas telefónicas escriba para satisfacción de las personas honorables. por prepotencia de trabajo.. [.] Pasando a otra cosa: se dice de mí que escribo mal.. respecto a si es posible suprimir la mediación técnica. que gobierna industrias escriturales como la que exhibió el diario Crítica. A veces se le caía a uno la cabeza de fatiga. otras personas se escandalizan de la brutalidad con que expreso ciertas situaciones perfectamente naturales a las relaciones entre ambos sexos. repleto de desafíos insoportables. constituye un lujo.. frente a la “Underwood”. Allí escribió poco Arlt. Crearemos nuestra literatura. Es posible. Variando. Pero James Joyce es inglés. su diario fue finalmente El mundo. Gran mito de la cultura occidental. Ganarse la vida escribiendo es penoso y rudo. el hedor de los excrementos que ha defecado un minuto antes.. Me atrae ardientemente la belleza. Todo lo que sigue en ese discutido y tan alabado prólogo es problemático: a la manera de Arlt. Es lo mismo.texto ya impreso.

quizás deliberadamente. a la fábrica periodística. crítica / Recién venidos al mundo somos los hombres nuevos…” Raúl González Tuñón ofrece al orbe maquinístico. En el Poema a la Hoe. crítica. surgiendo la epopeya humana fusionada a la gran maquinaria periodística. alegría de la velocidad. Su crítica al supuesto buen gusto del petulante literato o el lector engreído que lee en otros idiomas. fiesta de los tornillos aceitados. tecnología con poesía. El periodismo de Botana surge de cuestiones parecidas a ésta. una canción de acero. Redas ligeras. La simpatía por el acto truculento no le exigía menos tratamiento de las volutas de la lengua que a ese Joyce del cual desconfiaba. cuyas ideas dividen a Buenos Aires. había que poner a cargo de tahúres escapados de religiosidades chabacanas y tortuosas. un tributo excelso. Este edificio que hoy subsiste. Pero la contraposición entre el escritor con rentas y comodidades frente al que escribe en el interior de una sociedad quebrada.grado inestimable. dedicado ahora a tareas de administración policial.] Crítica. extraña pieza mencionada tanto por Saitta como por Abós. Arlt no es diferente a nada de eso. con su geométrico encanto opaco y sus cariátides indiferentes ante la indolencia de los viandantes. Las loas al maquinismo tienen una rara expresión en el poema de Raúl González Tuñón dedicado a la gran rotativa Hoe Superspeed. tuercas como ideas / en el gran cerebro de acero [.. de su famosa autoría. un sueño imposible de participar en la vida holgada al margen del dolor y del pavor de una criminalidad que por fuerza. El procedimiento impreso con el conjunto del bullir vital de una ciudad. pertenece a unas de las tantas figuraciones ensoñadas que equivoca el rumbo de sus justificaciones. radios y ametralladoras con los usos reales del lenguaje no le impedía ser un escritor inasible. en una apología a la turbulencia del nido oscuro donde yacen las metáforas y simbolismos partidos que una vida entierra en su última conciencia indecible. es tan aceptable como injustamente sobrecargada. En Arlt todo ello brotaba por medio de un proceso de rehacimiento de metáforas que ciertamente estaban más cerca de Dostoievski que de Joyce. La estrenaba Crítica en el nuevo edificio de la Avenida de Mayo. Tuñón dice “El diario ha florecido en grandes plantas de hierro / La Hoe es el corazón de Buenos Aires / La Hoe es el corazón del tiempo / La Hoe es el domingo del maquinismo. un magnífico ejemplar arquitectónico art-decó que formaba parte del proyecto de un diario que reflejara. quisiera ser la misma ciudad y todas sus voces. La lengua fusionada con las rotativas. encerrado en una comicidad sombría y en un juego de parodias que exponía una conciencia perturbaba en el acto de salvarse por la escritura.. tiene aires marinettianos. Confundiendo. que contrasta con lo que en esos mismo años resuenan. muy subido. A su manera. Aquel poema que le canta al acero y a las tuercas pensantes. Por ellas se cuela un injusto tratamiento a las escrituras que buscan lazos con vanguardias antiguas o modernas. era también así en Joyce. pero su ideal de conjugar escritura con procesos técnicos de impresión. privilegiando textos cuya verosimilitud recae sobre el examen mismo de la potencial inmanente del lenguaje. y más que eso. Asimismo su desprecio a la crítica y a los “señores honorables” puede justificarse dentro del imperio futurista que le hizo preferir la Underwood a las personas que “escriben bien y nadie lee”. la “columna diaria obligatoria” con las “columnas de la sociedad”. en homenajes a los humillados de las ciudades: “A pesar de la sala sucia y oscura / de gentes y de lámparas luminosa / si quiere ver la vida color de rosa / eche veinte centavos en la ranura”. pero lo disfraza con una suerte de brutalidad lírica. La necesidad intelectual y la abominación amarga de la vida que ese intelectualismo promueve y sustrae. lo que se acentúa cuando el futurista italiano elige esta ciudad de la Hoe como una de las capitales donde derramar su verbo .

también invocadora el barroquismo. dibujados como al pasar. donde moran los hombres nuevos y estalla el grito de los vendedores: ¡Crítica…! La relación de Borges con Crítica –en 1935– será diferente. a un lirismo que mal escondía una metafísica de lo popular. Todos. Contrastan el “ruido de culatas” con otras acciones banales y otros rasgos fantasmagóricos notados al pasar… “sombras que dan grandes saltos por los corredores iluminados”. pacientes héroes diluidos en el tiempo. pero con rabia íntima que puede sospecharse. Bien echó el ojo el director de Crítica. cuando eran solamente glosas sostenidas en el humor escéptico y en la risa oculta de quien juega con remedar el cine en la reescritura de casos policiales. Del contexto trágico. Quizás es la máxima crónica conocida sobre este acto de ultimar. casos remotos de magia. sería el corazón de Buenos Aires. ocurrido en la entonces Penitenciaría Nacional de la calle Las Heras. El estilo comparatista de Arlt es absolutamente original. estafadores. y casi también todo el sentimiento oculto que emerge de las fisuras de Los siete locos. hay una descripción del ambiente donde la conciencia del periodista se funde con la desolación del sórdido escenario de la penitenciaría.en el que manifestaba que “un coche de carreras con su capó adornado con gruesos tubos parecidos a serpientes de aliento explosivo. Contrapuntos enjutos. En el artículo. Corren a “ver morir”. hacer un periódico. tragedia pública que nutre el siglo XIX argentino. Ahora estamos en 1930 y ya es el momento de mencionar la nota de Roberto Arlt sobre el fusilamiento del anarquista Di Giovanni. y de un folletinismo de alta cultura que no dejaba escapar su cuerda desmesurada. Lo que mucho después se llamó realismo mágico hubiera sido una invención borgeana si no fuera por un meditado juego con la anulación del tiempo que aquella tendencia literaria. Nada podía esperar de mejor el Suplemento Multicolor de Crítica. Decir buscar deja un sabor de culpa en los testigos. algunas noticias asombrosas de un vasto número de prodigios y sufrimientos. que forma parte de las Aguafuertes. en su producción y su temática implícita. Una compungida impugnación de sí mismo: “todos vamos en busca de Severino Di Giovanni para verlo morir”. que este ensayo sostenido distraídamente la fenomenología del crimen. elementos conspicuos del gran folletín que luego Borges intentó descalificar –o simular una descalificación– atribuyéndoles una sustancia barroca. parece respetarlos burlonamente. extrae equivalencias cotidianas. pero parecen personas que no quieren perder el tranvía. Aquellos mismos que Crítica animaba con sus dibujantes y reconstrucciones. un automóvil rugiente. La silla donde se sentará el fusilado es como “de comedor en medio del prado”. que parece correr sobre la ráfaga. convirtiéndolos en piezas magistrales regidas por la geometría interna de un relato que escapa a los géneros consabidos. criminales. La metáfora de la máquina impresora con nombre de dios arcaico e implacable. Aceptábamos también que el fusilamiento. escenas triviales. Historias de malhechores. lo que el periodismo de la hora tenía como ámbito de sangre para probar su capacidad explicativa. es más bello que la Victoria de Samotracia”. su estetización de la truculencia. Sin embargo. no tenía. Aquí está condensada toda la literatura de Arlt. por otra vía. En los capítulos iniciales de este libro hablábamos de los partes de guerra como lo que quizás fueran los cercados lingüísticos que permitían. que se disfrazaba gozosamente de folletinesca. que Borges integraba y codirigía.. que ya había insinuado una cuerda que iba del humor grave. Consiste en acentuar con sutiles intervenciones de escritura que parecen apenas ser vicarias de un material apenas traducido y refritado. amaneceres y fusiles vacilantes. y hasta con una metafísica de la lealtad y la venganza. también condensa en medio de neblinas. su prosa verosímil para justificar un acto de eliminar unas vidas.. Botana no se había equivocado al elegir a Borges. .

mejillas rojas. Un desplazamiento. infundidas del placer de la vida diaria! “Di Giovanni luego se inclina y parece. Es otra imagen donde Arlt pone a la muerte como un simple engaño que encubre una cita casi pastoral con gestos que adquieren una ingenuidad trágica. sacrificada ante Moloch. se entreabren lentamente y la llaga. La particularidad de estas escenas folletinizadas es que las ve un comentador. quizás puedan señalarse como un desplazamiento de antifaces siempre presenten en Arlt. Mira arriba. y la luz de efectos siniestros. Se concurre para ver morir un hombre que parece un campesino preparando afablemente el mate de la mañana. labios rojos. pues ambas cosas son lo mismo para el dios del fuego. La muerte y el ridículo es la suma arltiana para llega a una cáustica penuria. y ahora no está”. Esta oscura deidad devoradora exige víctimas inocentes y culpables al mismo tiempo. Es la metodología Arlt. lámparas cuya luz castiga la oscuridad”. Los cuidados que el Estado toma ante la tragedia son detalles inverosímiles de tan mezquinos.” El pasaje escénico del cuerpo fusilado al del hombre que toma mate. Es la muerte hecha frase rota. El pasaje de la vida a la muerte. Pero enseguida Arlt contrasta los mundo de vida. Lleno de inocencia. lugar desde el cual se produce el acto . llagas rojas. salidos de un alma planificada para el crimen pero a través de ingenuos detalles. Cuando Erdosain. la lebenswelt en que se realiza cada cosa: es la vida carcomida por dentro. la gran maquinaria que debilita a las almas y las pone frente a su cruz remendada. un hombre que cuida el fuego mientras se calienta agua para tomar el mate”. de la realidad cándida a la ontología periodística. La risa de los espectadores acompaña este espectáculo que deja imágenes que sería fácil despojar de su carácter siniestro. ojos renegrido por efecto de la luz… los labios parecen llagas pulimentadas. más roja que un pimiento”. Los rostros en Arlt salen de las materias y formas amenazantes de la naturaleza industrializada. ¡Si se las podría desear campechanas. acompañada de un zoomorfismo espectral. arbitrario y criminal. frente huida hacia las sienes como de las panteras. Se ven desde la redacción de un diario. Apoya la espalda y saca pecho. la cosmovisión que emerge de esa fábrica donde habita el gran Moloch sacrificial de las redacciones periodísticas. Es la pócima de Los siete locos. Aceites rojos. en la fantasmagórica escena de la muerte de la Bizca. digamos. con las manos abandonadas entre las rodillas abiertas. mandíbula prominente. unos ojos terribles barnizados de fiebre.“Una como silla de comedor en medio del prado”. Pero luego vuelve la rudeza. “Un ring de la muerte. Otra vez. “El condenado camina como un pato”. previsibles. reproduce en forma de microscopía la novela entera. es un hecho de sangre. un idioma de hierro calcinado. Es un acto teatral producido por tramoyistas teatrales sin experiencia. un hombre que cuida el fuego mientras se calienta agua para tomar el mate. labios finos y extraordinariamente rojos. dulce. no por eso menos míseros. La lectura de sentencia. mejillas rojas. con las manos abandonadas entre las rodillas abiertas. descompromiso y hasta lirismo. “El reo se sienta reposadamente en el banquillo. piensa “¡Qué cosa rara! Hace un momento estaba viva. Es el mismo sentimiento ante el cuerpo de Di Giovanni. que cubre de un acto calmoso la forma siniestra real que envuelve. No puede el hombre hacer su pasaje de conciencia – conciencia crítica– entre su percepción de la culpa y el castigo. un periodista. Fuerte imagen arltiana. La descripción de Di Giovanni es la de muchos rostros de Los siete locos: “un rostro que parece embadurnado de aceite rojo. Lo demoníaco como pliegue trasero o máscara de la imposibilidad del redentor. pero Arlt da una acuarela dolorida que lo oculta tras un manto de romanticismo. Luego se inclina y parece. destrozado por frases de metal fragmentado. puesta por Arlt como frases destrozadas.

No cualquiera escribe esto. Se está cerrando la edición de medianoche. En un rincón repiquetea débilmente la campanilla del teléfono…” No es posible encontrar en alguno de los tantos relatos sobre lo que son las redacciones de antes y de hoy. antes de emprender su viaje suicida final: “Detalle extraño en esa última etapa de su vida: Erdosain se negó rotundamente a leer los sensacionales titulares y noticias que. de pie junto a una mesa de hierro señala a un operario de blusa azul en qué punto de la rama debe colocar la composición. Sigue el autor: “Simultáneamente. Olor de tinta y grasa. No deja de presentarse un ligero estremecimiento cuando hacia el final de Los lanzallamas encontramos esto. las colocan sobre burros metálicos y rebajan con buriles las rebabas. escribiendo entre bocado y bocado nuevos pormenores de la tragedia. pero a nuestro pesar. Los reporteros cenaron viandas frías. Ha quedado abierta la puerta del taller de fotograbado. no sólo a leer. Se trata de los últimos momentos de Erdosain en la casa de un testigo. ¿Es posible? Podemos no escuchar radios. en los subsuelos de casi todos los diarios de la ciudad. Una lluvia de asteriscos de plata golpea las gafas de los operarios. vasto ensueño de fusión entre hombres y máquinas. escribiendo entre bocado y bocado nuevos pormenores de la tragedia. ocupaban las páginas segunda y tercera de casi todos los diarios de la mañana y de la tarde. Erdosain. Pero el final de Los lanzallamas es también una profunda meditación. Hombres sudorosos voltean semicirculares planchas. Roberto Arlt conocía las redacciones. es superior a la poesía sobre la máquina Hoe de González Tuñón. llenos de abdicadores. un estampa aguafuertista de la estatura que transcribimos. planchas que estampan los tipógrafos. que se aclara junto a las lámparas del techo. De la mañana a la noche. sarcástica y dolida. además lo sabía todo: era un asesino. leer periódicos o ver televisión. Erdosain se negaba rotundamente. del que no quiere enterarse. las rotativas ponen en el taller el sordo ruido del mar chocando en un rompeolas. El productor de alimento para los diarios del momento –Crítica. con las leyendas más retumbantes que pudiera inventar la imaginación humana. La descripción arltiana del subsuelo –expresión sin duda dostoiesvskiana–. con las leyendas más retumbantes que pudiera inventar la imaginación humana. y El mundo– se negaba a leerlos. los cronistas policiales trabajaban amarrados a la máquina de escribir. Altas como máquinas de transatlánticos. al estampar los cartones de las matrices. renegados y heréticos. La fotografía de Erdosain campeaba en todas las páginas. sino a mirar esas hojas de escándalo…”. somos seres “enterados”. Vertiginosos deslizamientos de sábanas de papel entre rodillos negros. profusamente ilustradas. la máquina viviendo a través de luces ultravioletas. sobre todo. el motivo de estas crónicas que nunca comprenderían el alma redentora del hombre ingenuamente cruel. El Secretario. Lo humano convertido en maquinaria. El día sábado casi todos los diarios de la tarde se convirtieron en álbumes de fotografías macabras. que no sabemos si ellos mismos son de plomo o una figura . El Secretario va y viene por el pasadizo que dejan las mesas cargadas de plateadas columnas de plomo. La fotografía de Erdosain campeaba en todas las páginas. Silban las mechas verticales de las fresadoras mordiendo páginas de plomo. en mangas de camisa y un cigarrillo apagado colgando del vértice de los labios. ¿Pero no había más crueldad en esas Redacciones? Los reporteros cenaron viandas frías.de devorar seres humanos bajo la forma inocente de la palabra “noticia”. esos templos escépticos. sobre el periodismo. Actitud que escuchamos en todo momento. Los crisoles del plomo desplazan en la atmósfera nublada. Silban velados en nubes de vapor blanco los equipos de prensas. Pasan hombres con hedor de ácido sulfúrico. de allí escapan ramalazos de luz violácea. curvas de aire recalentado a cincuenta grados.

La rotativa se detiene. el Secretario se acerca. y al tiempo de apoyar los codos sobre una mesa metálica. Cuelga el tubo y enciende la colilla que le cuelga del vértice de los labios. En seguida… Sí. se acerca indolente.que se recorta sobre el plomo compuesto por “asteriscos de plata” o “burro metálicos que rebajan con buriles las rebabas”. Resbala despacio la sábana de papel. Oigo… Sí… Sí… Sí… Oigo… Un momento… ¿Antes de Moreno?… Tren… Tren número. cuerpo doce. cuya detención se espera de un momento a otro. Oigo… Hable… Más fuerte. Al lugar del hecho se han trasladado los empleados superiores de investigaciones de la Capital y Provincia. a los pasajeros que viajaban en ese coche… 119… ¡Ah! Oiga. del mismo modo que lo haría en el mostrador de una cantina. Se pega al teléfono. poco antes de llegar a Moreno. El Secretario toma el teléfono interno: —¡Hola! ¿Quién está ahí?… ¿Es usted?… Vea: tome inmediatamente un fotógrafo y váyase a Moreno. Siga… Oigo… Un momento… Diga… Pare la máquina… Diga… Sí… Sí… Va en seguida. Escribe rápidamente en otro trozo de papel sucio: «En momentos de cerrarse esta edición. Háganles reportajes a los guardas y maquinistas del tren. oiga… Saquen fotografías del vagón. así como el juez del crimen de La Plata. Con el sombrero tumbado hacia las cejas y un pañuelo de nudo torcido sobre el nervudo cuello. En nuestra edición de mañana daremos amplios detalles”. a todo lo ancho. Este aprieta un botón marrón. Después tasca saliva. del guarda. Había sonado la campanilla del teléfono en ese averno que Arlt contrasta pero equipara con el oleaje del mar. nuestro corresponsal en Moreno nos informa telefónicamente —el Secretario se detiene. Le alcanza el título a un chico. Secretario —grita un hombre. cuya detención no podía demorar…». pregunta con voz enronquecida: —¿Se mató Erdosain? . que no se oye nada… ¿Eh?… ¿Eh?… ¿Se mató Erdosain?… Diga…. El Capataz le hace una señal al Jefe de Máquinas. —Sí. El Secretario tacha las palabras “cuya detención no podía demorar” y punto y aparte agrega: “Esperase con este hecho que la investigación para aclarar los entretelones de la terrible banda de Temperley entrará en un franco camino de éxito. arrastrando los pies y escupiendo por el colmillo. Erdosain se suicidó. diciendo: —En primera página. diciéndole: —Negra. el Jefe de Revendedores. Con los tres únicos dedos de su mano izquierda se rasca la barba que le flanquea la cicatriz de una tremenda cuchillada en la mejilla derecha. “Para usted. con el Secretario. En nuestra edición de mañana daremos amplios detalles del fin de este trágico criminal. Un momento… —el Secretario anota en la pared el número 119—. El Secretario se acerca rápidamente al escritorio del taller y escribe en un trozo de papel cualquiera: «En el tren de las nueve y cuarenta y cinco se suicidó el feroz asesino Erdosain». Le entrega el papel al hombre vestido de azul. sangrado. Lleve a Walter. enciende la colilla y continúa— que el feroz asesino de la niña María Pintos y cómplice del agitador y falsificador Alberto Lezin. Rápidamente. Silencio mecánico. Se carece por completo de detalles. se suicidó de un balazo en el corazón en el tren eléctrico número 119. del maquinista. tomen un auto si es necesario… Y muchas fotografías. El ruido del oleaje merma en el taller.

templo de teléfonos que repiquetean y diálogos sobre la condición humana que han sido despojados de todo lo que no sea armazón tecnológica y descarnada de un decir. No sabemos en verdad si Arlt escribe esta novela como novelista o como redactor afiebrado de esa redacción periodística. separando la espalda del asiento. a fin de extraer de sí y de esas rotativas Hoe. que son los que Arlt pone a prueba en su religiosidad periodística. El Redactor que Los siete locos resume en con voz periodística el final de Erdosain. un veredicto que fuera condolido. sin apartar los ojos de las tinieblas. En esta escena hay también un diario: “De pronto. la bizca. En su rostro se diseñaba una contracción muscular de fiera voluntad. desde el otro asiento.El Secretario lo envuelve en una rápida sonrisa. La novela de Arlt contiene varios relatores pero al final se destaca un periodista. lo miró espantada. los diarios que leen los personajes (como el Astrólogo. el nombre real de los personajes. se jugara y comprimiera la historia de estos desdichados. mucho más que tolerado. es un ejercicio tremebundo de ética aplicada. donde actúa con la rapacidad de quien debe vender la mayor cantidad de ejemplares de la edición. —Sí. El mundo de la redacción es de órdenes rápidas. Escribe como Arlt. Mañana tiramos cincuenta mil ejemplares más… Arlt. El otro vapulea un instante larvas de ideas y termina su rumiar con estas palabras: —Macanudo. no vio nada. recomendado como floritura artística. La conciencia de las personas. el aguafuertista lleva el relato de lo que ocurre en el corazón técnico y humano de un diario. Hombres rudos que copian el lenguaje policial hablan un idioma de catalogaciones criminales y sadismo empeñoso. las fotografías que se toman al cadáver de Erdosain. Alberto Lezin. o si el novelista tiene una escisión en su cuerpo. Erdosain es visto por primera vez en el relato de Arlt desde una Redacción. envuelto en sus monosílabos y en su juicio inquisitorial que si alguna vez convierte en misericordia. con la cara cubierta por el diario que leía. el del nombre civil. Los ignotos testigos tenían que hablar. Erdosain llevó el revólver al pecho y apretó el disparador. la cueva hirviente de hechiceros linotipistas. La señora. La redacción es un tribunal en primera instancia sin apelación. quizás sin comprenderlo pero ejerciendo a pleno el gesto candoroso del asombro vulgar. María Pintos. al guarda de tren!”. llevó la mano al bolsillo. entre bobinas entintadas y el ruido de “un sordo mar partido en el rompeolas”. que actúa como un ave de presa. meditando sobre su propia criminalidad. El drama de Erdosain obtiene otra versión del lado del secretario de redacción del periódico. “¡hagan reportajes al maquinista. que en el transcurso de la novela no aparecen o apenas lo hacen al pasar. como uno de aquellos tajos que los personajes de Arlt tienen en el cuello: escisión entre escribir desde afuera o desde el interior de la voz de Erdosain. La escena fue rapidísima. incluso con el propio lenguaje de la urgencia de la redacción. el Astrólogo. Por eso no sabemos si este redactor es el mismo novelista. no puede obtener un juicio más singular y profundo. Su esposo. que repasa toda la novela desde los mecanismos de un diario: los titulares. Es como si en esos dos mundos. Erdosain es un asesino que viaja en nuestra conciencia. el asesino. y principalmente. que forma parte de la misma novela. y el del nombre astral. La traducción de una novela al clima de una redacción. doblándose . a un paroxismo de fantasías robotizantes de la condición laboral del periodista. sin saberlo eran los portadores magnos de la verosimilitud de un hecho: las inocentes criaturas contaban lo que sus ojos cuales habían visto de un drama mayor. no será en ese momento. que los frecuenta con insistencia).

pero lo hace en forma de sarcasmo y humor negro. reglamentarias e informaciones que pedirá un periodista: “tren 119. hacia la izquierda.[. Un destino se monta sobre otro. es una fuerza entrecortada cuando todo está dicho en base a prosas estatales. el hombre que levantó a los yagunzos del noroeste del Brasil.con el estampido. Hablar. Marx había comentado un caso que sorprendía y aterrorizaba a todo Londres. Yo estoy como borracho. y la primera palabra que pronunciaba era: —Pero… ¿es posible que éste sea Erdosain?” Se trata de un momento de la novela. que se desdobla en múltiples máscaras que van desde la piedad a la manera de una graciosa hybris. y en grupo se dirigieron hacia el vagón donde estaba el suicida. en especial el que escribe esta gran tragedia brasileña. el de Jack el destripador. de El Mundo. las secuencias administrativas que corresponden a las frecuencias del servicio ferroviario. Cuando encontró al revisador de boletos. la hora. Pienso en los que se reían. Euclides Da Cunha. El hombre dejó caer el diario y se lanzó corriendo por el pasillo del vagón. hasta el Secretario de Redacción con un cigarrillo oblicuo entre sus labios y un nudo corredizo ladeado como corbata. Todos se detenían frente al cadáver. Pienso que a la entrada de la penitenciaría debería ponerse un cartel que rezara: . son: Gauna. de La Razón. Ya en tiempos de la Internacional. al constatar que aquel joven delicado y pálido era “el feroz asesino Erdosain”. no es para ser descripta. El número de curiosos aumentaba constantemente. Irrumpe al final de un relato que se publica apenas iniciado el siglo XX. Como Antonio Conselheiro. La descarnada crónica policial hace las veces de oda belicista en los periódicos de la era de Botana.] Se encontró en su bolsillo una tarjeta con su nombre y cierta insignificante cantidad de dinero. Alguien ha ido a ver la escena lúgubre con zapatos de baile… ¿de quién se trataba? Así termina la nota: “Veo cuatro muchachos pálidos como muertos y desfigurados que se muerden los labios. El marxismo también nace entre el olor a tinta de los periódicos. así como de los viajeros. Enrique González Tuñón. monumento de la historia social de ese país. Su cabeza golpeó en el pasamano del asiento. simultáneamente. ¿Cómo no se iba a asombrar la gente. en Arlt. Condena los hechos. el número de los verdaderos documentos de identidad. Álvarez de Última hora.. cuando el terrible asesino irrumpía en un simple viaje de tren. Vuelve a aparecer lo que podríamos llamar la cuestión o el enigma del periodismo. Dos pasajeros del otro coche se sumaron a los hombres pálidos. y al mismo tiempo un relato más “objetivo” de lo ocurrido. según la novela escrita por una suerte de periodista con infinitos recursos novelísticos. suicidándose? Un diario cayó al suelo. El trema esencial de los diarios es “un asesino anda entre nosotros”. Los balbuceos algo siniestros del Jefe de Redacción se parecen al del oficial de la Prisión de Las Heras que lee la condenada de Di Giovanni. La crónica del fusilamiento de Di Giovanni es una de las más complejas y doloridas que se haya escrito en la historia del periodismo argentino. Fue fotografiado ciento cincuenta y tres veces en el espacio de seis horas. La señora se desvaneció.. La sorpresa de la policía. aún tiritaba de espanto. de Crítica y Gómez. antes de Moreno”. antes de que el periodismo revele la estructura sumaria de la realidad. Pero todo estaba fundado en una historia sostenida desde las sombras por la redacción de un diario. El momento donde el discurso delirante era una ficción que se sostiene por sí. con los nombres propios. El cuerpo desaparece pero los periodistas son testigos. Erdosain era un personaje célebre en la prensa. su colofón escrito por “otro”. el chasirette con su trabajosa máquina de fotografiar.

a pesar de que “no exista el bien ni el mal”. He ahí la filosofía esquiva que trata de justificar una Redacción. se puede imaginar a la manera de un contraste sutil. Muchos años después. donde se hace ausente la conciencia de que la suma de apariencias y simulaciones puede llegar a un punto horroroso de congestión. un almuerzo de escritores o periodistas. Y que nada muy distinto es una reunión en la vida real. dijo descreer de los básicos atributos que conducen a una conciencia hacia las ideas del bien y del mal. como aniquila posibilidades o desorbita las biografías reinventándolas con la fuerza chamuscada de una libélula en el minuto final ante las lámparas que oscilan en el recinto redaccional.” Es extraño que una frase de este cuño pueda escribirse. es que un mundo de reuniones específicamente escenográficas. tendría que ser un evento repulsivo? Puede suponerse que la conversación borgeana se elude a grandes conglomerados que son portadores de una necesaria banalidad y que en un lugar así no podrían mostrar en su máximo esplendor el secreto estilo irónico que el propio Borges utiliza para desarmar toda conversación al mismo tiempo que participa en ella. –Está prohibido concurrir con zapatos de baile”. la forma leve y pública de una rutinaria orgía. ¿Pero por qué sería Ciudadano Kane el “primer film” que muestra esta circunstancia en que toda acto de festejo con figuras que se mueven de un lado para otro. con sus manos distraídas teniendo una copa en mano o no sabiéndola donde dejar. salido en la revista Sur. un ambiente cordial de franca y espontánea camaradería. un palacio. opiniones y ideologismos constructivistas en donde se juega tanto un juicio que anula personas. una manifestación de que hay que condenar. Citizen Kane es el primer film que los muestra con alguna conciencia de esa verdad. Se trata de invertir precisamente todo lo que sabemos que está relacionado con un momento festivo. son esencialmente horrorosos. el aire necesario de ligereza. Estas frases quizás desean ser una dolorida reprobación. Lo otro. No estaba hablando –ni estaba hablando Arlt– de cosas tan diferentes a lo que pugna por abrirse como una flor y nunca vemos acabadamente: la moral como vecina dramática de lo amoral. volantas. Esos ambientes son horrorosos.–Está prohibido reírse. el frágil cálculo de los que pueda durar una conversación con un desconocido. Pero afirmó que sin embargo había que condenar. una gran empresa. Borges. ¡Es lo que dice! Lo que quizás trataba de significar este comentario cinematográfico de Borges. Capítulo 14. exige de los actores –en este caso mayoritariamente periodistas– un cierto énfasis de hipocresía y fatuidad empalagosa. al asistir a una de las sesiones del Juicio a la Junta de Comandantes. Natalio Botana perteneció a ese mundo donde el ficticio tono igualitario de una fiesta era una suerte de reunión de bacchantes. son dos comensales riéndose con fina crueldad del mundo. esta gran obra cinematográfica de 1941: “Todos sabemos que una fiesta. un cuerpo colectivo que se llama con ese ingenuo nombre casi doméstico y donde en un espacio breve de tiempo se lanzan títulos. Citizen Kane: peripecias de Crítica Borges escribió unas breves páginas sobe Ciudadano Kane. qué quiere decir Borges cuando percibe una aglomeración de conversadores festivos que ponen sobre sí mismos un manto de frases amorfas y obligatorias. sobre todo en lo que se referiría a escritores y periodistas. Pero Borges le agrega una tilde de su cosecha personal. una exhibición de destrezas inocuas. Si se comparan las cenas de Bioy y Borges y los salones de fiestas galantes. Era un magnate formado desde un submundo social donde florecen los ambiciosos e imaginativos truhanes que no dejan de conservar un hálito de lirismo en .

Es ahora. él y no la fuerza partidaria se torna el elemento primordial de la ecuación. Refundarlo a través del periodismo. asociación con jefes militares y empresarios liberales y conservadores a fin de dar una ya refutada máscara sacrificial –la propia palabra socialismo– al conjunto mayor del juego gubernamental de las burguesías. pues ella misma es una organizacidad de trozos disímiles que intentan reinventar una dramaturgia urbana. en dirección a un lenguaje desacostumbrado parla la hipótesis ilustrada y educacional del socialismo: Crítica es un diario donde el lenguaje sucumbe ante una coloquialidad salvaje. para definir si era el partido el que llevaba mayormente el peso de la significación y entonces la expresión publicística sería su apéndice. ofreciendo tramos completos de los procedimientos de ataque que les faltan. del cual se ha separado De Tomasso. y a la vez intentan darles camino de acción. alianzas sociales. transformado en las odas de una nueva guerra contra lo que podía llamarse indistintamente inmoralidad. desarrollo económico. materia prima narrativa del folletín que admite los divinos altibajos que van de lo siniestro hasta lo sublime. . la vinculara a un juego de vocablos o actos que por entonces no solían asociarse entre sí: democracia nacional. el libro Regueros de tinta–. Crítica realiza las campañas electorales de De Tomasso pero éste no puede pretender que el periódico sea su “organizador colectivo”. El antiguo tronco del socialismo de Juan B. patriotismo de elite. Justo. desde la llegada de Marinetti hasta la condena del hijo de Lugones. Esas reconstrucciones de crímenes y lenguajes panfletarios pueden pasar como el nuevo orden de objetividad vaudevilles que de los periódicos. pero es un añejo tema que nos remontaría a los órganos políticos y su expresión escrita. Nunca hasta ese momento había sido pensado el periodismo como una emanación del mundo policial. o era el periódico el que hacía del partido un segundo término complementario sometido así a un progresivo amortiguamiento. La idea de pueblo de Botana contenía fuertes aderezos. sin duda. donde los conglomerados comunicacionales ya han aligerado de una manera casi irreversible el peso de los partidos políticos en el mundo social. de Antonio de Tomasso. como una entelequia punitiva que al duplicar el mundo real nos convence a todos que lo real es la duplicación que ella hace con sus hipérboles. Ni los precisan ni terminan de derruirlos. por una irreversible vacilación interna. por el folletín surgido del teatro arcaico de la sangre y la tarea siempre inconclusa de la “limpieza moral” que alguien deberían realizar en nombre de una ciudad amordazada y prisionera del mal. en plena era de los medios electrónicos. Botana perteneció a esa clase de hombres para los que es necesario ser testigo arrogante de un mundo gemebundo.toda su vida. Botana consideró que tenía que aliarse a un partido político para seguir cincelando su idea de un pueblo amenazado y que había que despertar para su rescate. se pregunta sobre el trágico paso que sus adherentes secesionistas han dado. Crítica está por encima de ese partido. es el diario que entona las baladas de los subsuelos criminales del lenguaje. Ese partido era el Partido Socialista Independiente. Esta relación entre diario y partido es propia de las edades más facciosas del periodismo. La alianza de Botana con De Tomasso está regida –como lo comenta Sylvia Saítta en su estudio sobre Crítica. que el periodismo venía quijotescamente a combatir. para fundar otra línea partidaria que sin abandonar la palabra socialismo. pues al contrario. desde el turf hasta la investigación de asesinatos sangrientos. Una fruición por el crimen. Aunque para ellos ese testimonio debía contar con un garante moral que al mismo tiempo tenía que ser refundado: el pueblo. podredumbre o corrupción. que apenas es uno de sus espolones. forma orgánica de descomposición de las sociedades. De Tomasso había separado su camino del Parido Socialista de Justo.

Dos textos muy distantes entre sí –en el estilo y en el tiempo– nos permiten establecer el drama de Crítica: entre la lengua popular que lo lleva a organizar un sistema de dádivas y consuelos de los pobres. un “órgano” que fusiona intereses comunes entre la Babel y el Pueblo. pero sospechaban desvíos innecesarios cuando Arlt les decía que una obrera textil no puede separarse de sueño: un beso de Rodolfo Valentino.) acredita usted su derecho a nuestro interés por los problemas materiales o espirituales que lo acosan. no ven una cuestión en la lengua. los del valor anónimo. Y que usted contara con esta amistad en el futuro. la fuerza expresiva de un verdadero saludo fraternal. los más humildes. y lo que hay de agravio en el escrito que alguien escribe con intento conciliador. es usted para nosotros particularmente una cosa sagrada: un lector de Crítica (. y de inmediato. “Lector y diario formamos una sola cosa: una entidad periodística que vive del pueblo y para el pueblo…” No fue habitual ni antes ni después ver escrita esta frases en las publicaciones periódicas del país. en el diario Orientación. nunca había existido del mismo modo en el periodismo argentino.. Aceptaban modificar el lenguaje de la II Internacional por las crónicas de crímenes sanguinarios en cuartos cerrados. Se les dice “traidores”. espectacular potaje que solidifica una mónada que en esta impenetrable solidez. aceptan los nuevos ingenios salidos de la imaginación truculenta y vivaz de Botana. Este escrito editorial contiene una sobreactuación respecto de la habitual hipótesis de mancomunión que imaginan los diarios con sus lectores. confiada en comunicar así sus palabras. Órgano de Buenos Aires. de lengua o nacionalidad. Un editorial que se dirige al lector arguye que Crítica “adopta la propia lengua natal de usted. Lógicamente. los de la queja o la protesta que nadie escucha [. pero aquellos a lo que el texto se dirige creen necesario refutarlo como si hubiera sido un ultraje. intérprete de la ciudad cosmopolita.] Lector y diario formamos en suma una sola cosa: una inmensa entidad periodística que vive del pueblo y para el pueblo y en la cual colaboran miles y miles de hombres. De crear un mito. del Partido Comunista. La fusión mística “lector y diario” es la máxima hipótesis sacramental del periodismo que el poco pudor de Botana consigue sacar a luz... El primer texto proviene de los tiempos en que Crítica se traslada al magnífico edificio de avenida de Mayo al 1300. Simplemente. No mucho tiempo después se daría la polémica entre Roberto Arlt y Rodolfo Ghioldi. pero se trata de algo más. no debería sonar extraño aunque apenas algo melifluo. Que si alguna vez necesitara un consejo leal o una ayuda de amigo. los comunistas rechazan un consenso con las fuerzas conservadoras –por lo menos hasta esos años–.Crítica es un gran ensayo involuntario para indagar la lengua viva de su púbico.] Por sobre todas la diferencias de raza. ¿En qué lugar de la conciencia proletaria poner la lectura del folletín? Pero los socialistas de De Tomasso no esgrimen problemas idiomáticos.. Es obvio que va por allí una de las críticas que los partidarios de Juan B.. ha advertido muchas veces entre los rumores de la nueva Babel. la predisposición del diario a convertirse en una central de ayuda ante “protestas que . plañidero. su sentina infernal y su sentimentalismo lacrimoso.. viniera a Crítica como a un hogar común [. Quisiéramos que este saludo fuera como el cordial y estrecho apretón de manos que reafirma una vieja amistad cultivada en la charla cotidiana de nuestras ediciones. Crítica tiene acostumbrado el oído a todos los acentos extranjeros. La saludamos algo que también es suyo”. La idea de Ekklesia Periodística como un poder orgánico en donde todos participan sin que pueda registrarse la disparidad doble que significa la diferencia entre redactor y escritor. Justo le dirigen a los escisionistas de De Tomasso. Equiparar las ediciones del diario a una larga conversación amistosa. al precio de figurar como una fuerza novedosa y triunfante en las páginas de su diario.

jefe de Orden Público de Uriburu. Pero a pesar de que el peronismo no hizo subir a la esfera pública los relatos de bandidos espeluznantes y ambiciosos truhanes que enmascaraban su personalidad fatídica bajo ropajes bienhechores. muchos de los elementos interpelativos que después conformaron el peronismo.) Salvadora la escribe en 1947. o publicando noticias de caos desgraciados ante los cuales se imponía la reacción inmediata de una colecta solidaria. El otro texto al que nos referimos más arriba es una carta que Salvadora Medina de Onrubia le escribe a Evita. y luego de su jornada golpista – precedida antes por un breve período de apoyo aYrigoyen–. con el diario declinando. Desequilibrando el pensamiento colectivo. el amarillismo rompe los nexos entre lo particular y lo universal. Sus momentos de gloria habían sido las cruzadas contra Yrigoyen. el creador de Crítica. publicada primeramente en el suplemento cultural de Crítica.nadie escucha”. el de la literatura ironista. y organizó en su residencia de Don Torcuato las reuniones culturales que con suavísimos toques de bacanal romana y fruición por la lectura. La prensa amarilla pone la sangre antes del cuerpo y el cuerpo antes de de la conflictiva trama del presente. y el del crimen reconstruido por los periodistas como si ese acto judicial hubiera sido expropiado a los jueces por la imaginería del diario Crítica. puede unir esos dos mundos. No fue indiferente a los exilados españoles que llegaban al país luego de la caída de la República. siguió con toques escandalosos la llegada de Marinetti a Buenos Aires. el peronismo. No es imposible ver aquí. Los ingredientes estaban. El tábano. Quizás la Historia universal de la infamia. lo que se realizaba entregando en muchos casos máquinas de coser. El “amarillismo” periodístico era un paso necesario. permanecería a lo largo de ese tiempo. aunque el peronismo no fue amarillista. para marchar hacia la “cuestión nacional” en una búsqueda que finalmente desemboca en el receptáculo propicio. algo del conservadorismo nacional y la fusión mística entre empresa periodística y lector en nombre de la asistencia social al desheredado. apenas faltaban los ídolos de la gesta y el sello doctrinario que ya no provendría de una empresa periodística sino del mismo Estado. pues practicó la primera gran campaña golpista de un diario masivo –con más efectividad que la revista El Quijote en el caso de Juárez Celman–. en 1926. entre lo singular y lo general. con la familia Guevara Lynch. vida. hijo del gran poeta Leopoldo. y la proclama de ayuda entre “problemas materiales y espirituales”. con apretón de manos franco. Botana había muerto en un accidente automovilístico en 1941 y la fuerte vitalidad del diario desfallecía. reunían a David Alfaro Siqueiros con Blanca Lux Brum y el general Justo. para recortar hechos que poseen una peculiaridad última: su facultad de ser exaltados como prueba de la carnicería humana. pasión y muerte de Natalio Botana. con vetas amarillistas y a un tiempo vanguardistas. y según Abós. que traía a un jovencito de . se dedica a fulminar al comisario Lugones. (En este caso la tomamos del libro de Álvaro Abós. señalan la diferencia de Crítica entre el tradicional enfoque del “lector amigo” y la idea de amistad evangélica y algo martinfierresca. al que tampoco se le ahorraban denuestos. de Borges. Eran los “conservadores nacionales” con una evocación interna de la palabra socialismo despojada de su vibración más audaz –el internacionalismo–. con modelos del enigma gótico (con arquetipos de heroísmo ancestral y con aventuras sobre transmutaciones de identidad por parte de hombres siniestros). bajo los decires de un periodismo conservador. la teratología sin autocontención pudorosa y el drama amoroso como ordalía que puede ocurrir en sórdidos hoteles de los arrabales o en mansiones acaudaladas que hasta el momento revelaban “absoluta normalidad”. alarmista. tornasolados y en filigrana.

explorando las lianas que vinculan el arte político con la revolución social. no en vano Crítica abrió para el pueblo. o Las descentradas. Es probable que Neruda y García Lorca hubieran visitado ese reducto utópico de un magnate impulsado por el desenfreno que criticaba (y festejaba) en las urbes. De algún modo. para todos los sacrificados y triturados por la enorme máquina de la gran ciudad. en el servicio social. sino un instrumento de servicio social.. periodista en La protesta. Este Raúl tiene una compleja relación con el peronismo y de su matrimonio ha salido un vástago que se hará renombrable en los años sesenta bajo en nombre de Copi.nombre Ernesto que en improbables retozos por el parque podría cruzarse con el pintor mejicano comunista acusado años después de querer asesinar a Trotsky. Y que Crítica no era como los demás diarios. autora de obras de teatro que no han sido olvidadas en la memoria teatral de la ciudad. publicó algunos manifiestos artísticos en Crítica. al tomar. esposo de una hija de Botana y Salvadora. que en su tremendo instinto no yerra jamás. Copi subvierte con dolorosas parodias las ya suaves subversiones del teatro de su madre. un fresco destinado a producir efectos ilusionistas en el espectador. de 1921. y empezó a cruzar fronteras y a afirmarse como instrumento de opinión popular. para el enfermo y anciano abandonado. [. cuando no he podido evitarlo algunos de esos .] No en vano que a Crítica y solo a Crítica se debía el renovamiento total de la prensa argentina. lo sabía también. más que a nadie. cuando el peronismo le reclama una prueba de fidelidad ante los ataques que recibe Eva Perón retornada recién de Europa: “Un cúmulo de circunstancias convergentes ha actualizado estas líneas que hace tiempo yo debía. en la vida moral y espiritual de la humanidad. a mí misma. el camino de su reivindicación y les dio la seguridad de que en su clamor sería escuchado. novelas y dramaturgias fundadas en un surrealismo de cómicas catástrofes.. en cambio. grata a los poetas. Desde el instante mismo en que la palabra de Crítica se hizo pregón diario por calles argentinas y salió a llevar su mensaje a todos los ámbitos del país. para el trabajador explotado.. y el placer sibarítico de atraer a su mansión de nuevo rico a los espíritus creativos del momento. unidos a la incapacidad que conoce toda la gente de diarios para exterorizar sentimientos propios y hablar en primera persona: cosa. Fueron pequeños escrúpulos sin base ni coordinación real. la cooperación de una mujer en la cosa pública. activista de la libertad de Simón Radowitzky.. He aquí el escrito de Salvadora. quién había sido militante anarquista. (. para el ser desvalido. al que se le ha agregado Raúl Damonte Taborda. propiedad de una familia y su órgano de enriquecimiento o vanidad personal. ardua maldad y despojamientos estilísticos que dejan la crueldad como un cómico y doloroso teatro del absurdo. e hizo del nuestro “su diario”. no es el tema de Ejercicio plástico. y que bastante tiempo antes estaba preparando su Ejercicio plástico en una de las paredes subterráneas del palacete suburbano de Botana. una fatídica fantasmagoría erótica. El pueblo mismo. yo sabía con el instinto seguro que da la fe en un ideal. Pero vayamos al escrito de Salvadora Medina de Onrubia. y que en 1947 se halla en la dirección de Crítica. un drama sentimental en el que bordea una locura trágica..) Cuando he defendido las reivindicaciones femeninas –aun trabajando por el derecho al voto que es su aspecto menor y externo– yo sabía que por lo que luchaba por lo que significa.. para la joven madre desamparada. como La solución. con sus dibujos. que ese triunfo del diario no era vano. Siqueiros. que pertenecía al pueblo y era su alma de lucha y su voz de defensa. por su parte. que habló sobre ataúdes de obreros muertos en la Semana Trágica. pero acechada por el numeroso clan Botana. Rivalizó en esto con Victoria Ocampo. en el manejo de masas y en la planificación del porvenir [.] Es por eso que cada día. lo que de todos modos.

un uso interpretativo semejante de la palabra “pueblo” como último juez de las dádivas que cristianamente interpretadas.diarios que se dicen de lucha de “oposición” e “izquierda”. es simplemente una mujer argentina que en este momento es símbolo y embajadora ante el mundo de toda la argentina. Crítica aparece así como un antecedente del peronismo. Te he visto desde lejos… alguna voz de mujer debe alzarse en tu homenaje. el cristianismo anárquico de Salvadora emite sin duda una pieza fundamental. Te he visto desde lejos. el espiritual.. como sabe también que en este momento es símbolo de la femineidad argentina.. con rápidos cambios al impersonal – sabe Evita que la jornada de servicio es corta–. la vejada. ni en el otro. y que son calcos exactos de lo que fueron para mí los diarios del régimen y de la “derecha”. marcada de fervor [. a un ideal de servicio social. es a la vez.] no estás sola. que por ensueños trabajos e ideales. como la consagré yo. quien fallece en 1971. sin que nunca haya sido devuelto a sus propietarios. siento como en carne propia lo que se hace a una mujer que ha consagrado su juventud y su vida. fuerte. lucha y dolor puede ser para ti una voz maternal [. que quien sirve con amor y desinterés a un gran ideal de superación. subida en las ventanas del Colegio Otto Krause (que están iguales ahora que en 1914). Al parecer.] Se de tu capacidad de dar y comprender. que agrego al precio de mi peaje. sino en su homenaje. no en su defensa. Convierte a Evita en un arquetipo de mujer argentina. son instrumentos de recomposición de la vida… Dónde el Estado y el Diario son enormes represas que contienen el llanto o proponen el consuelo.. Pero hoy que estás lejos. Lo que a ella roce y toca. roza y toca a todas nuestras mujeres que son la argentina misma que ella representa. ten la mía… no estás sola… Dirigiéndose en primera persona coloquial a Evita. son un poco calidad de todas las mujeres argentinas. Salvadora mide su historia y la recorta sobre el espectro de la otra. y también por tiempo. con cadencia de misal. y al otorgar ese don. Así. ten la mía. su segura habilidad diplomática.. del anarquismo de cuño evangélico como del peronismo que emerge en la voz resquebrajada de los momentos últimos. de lo que es una vocación que opera desde el estado con un lenguaje salvífico y de ayuda social. dejando sobre esta familia un extraño recuerdo que pertenece tanto a la historia del periodismo como a la de la literatura. servicio”. que la mujer que lucha no necesita defensas porque las lleva en sí. Esto es lo que torna más cruel el “accidente” periodístico de hoy. Un halo de locura trágica de apoderó de Salvadora. de Evita. su más innegable fervor social. en tu lucha. un peronismo mejorado y a la vez libre para comentar crímenes que secretamente son exaltados. este magnífico escrito no satisfizo al gobierno. como ocurrió con La Prensa y otros.. que siguió presionando al diario hasta incautarlo. primero humilde y silenciosa: luego tenaz.. No se entiende porque al gobierno de Perón no hubo de gustarle la misiva de Salvadora. La belleza de Evita.. Evita: nunca me había acercado a ti. No es Evita Duarte. hasta sus vestidos y sus peinados. cada día configuro. ni la cosecha espiritual ajena. Su planteo es un ornato exacto.. . Sé también que a nadie sirve la experiencia. como antigua anarquista que había hablado en un acto que recuerda una foto famosa.] Sabe Evita que la jornada de servicio es corta y preciosa y que el derecho a servir exige y demanda las facultades íntegras de cada saber [. y en la medida de sus fuerzas. su indudable don de gentes. en prosa delicadamente evanescente. ni en el sentido del poder material. que alguna voz de mujer debe alzarse en tu homenaje y en tu defensa.] Evita ha pasado ya de la órbita donde esas ofensas llegan y como mujer de lucha lo sabe. las palabras de condenación que por mí nunca dije. es capaz de dejar un testimonio cósmico –esa palabra la usa– que une dos vidas que por momentos se ponen a la par. su generosidad sin límites. [. agonales.

su más innegable fervor social. ¿Hay alguna diferencia con lo que escribe 17 años después sobre Evita?”No es Evita Duarte. sin embargo. hasta sus vestidos y sus peinados. en tu lucha. es simplemente una mujer argentina que en este momento es símbolo y embajadora ante el mundo de toda la argentina. me siento más grande y más fuerte que Ud. y que usted. Así dice la carta de 1930: “Gral. debió salir de algún hogar y debió también tener una madre”.. Te he visto desde lejos. roza y toca a todas nuestras mujeres que son la argentina misma que ella representa. desde este rincón de miseria. Esta creencia me hace ver el momento por que pasa mi país como una cosa inevitable. Evita: nunca me había acercado a ti. En este innoble rincón donde su fantasía conspiradora me ha encerrado. debe saber eso tan bien como yo. como un símbolo de mi Patria.. en este inverosímil asunto de los dos. su generosidad sin límites.. pero necesaria para despertar en los argentinos un sentido de moral cívica dormido en ello. Sé sufrir con serenidad y con inteligencia.. fuerte. Debemos recordar. su segura habilidad diplomática. General Uriburu.. Y en cuanto a mi encierro: es una prueba espiritual más y no la más dura de las que mi destino es una larga cadena. Soy en mi carne la Argentina misma. su indudable don de gentes. desde el socialismo conservador y la concordancia nacional. Y yo ni recuerdo faltas ni necesito magnanimidades. Salvadora se considera el símil alegórico de la Patria: “Soy. Lo que a ella roce y toca. fatal. Agradezco a mis compañeros de letras su leal y humanitario gesto. No creemos que sea un exceso genealógico imaginar que Crítica anticipa. Entre todas esas cosas defectuosas y subversivas en que yo creo. en este momento. Magnanimidad implica perdón de una falta. y eso que tengo la vaga sospecha de que Ud. como sabe también que en este momento es símbolo de la femineidad argentina. La belleza de Evita.. la carta de la hija del General Valle al general Aramburu. acabo de enterarme del petitorio presentado al gobierno provisional pidiendo magnanimidad para mí. nos dejan ante una dramática reflexión. No son muchas las piezas de este tenor en la historia argentina. son un poco calidad de todas las mujeres argentinas.. es una ley cíclica. guárdese sus magnanimidades junto a sus iras y sienta como.como lo había sido la que le dirige a Uriburu. le cruzo la cara con todo mi desprecio…” En esta última pieza también luce magnífico el párrafo en el que Salvadora se considera: Soy en mi carne la Argentina misma. por enceguecido que esté. que tomamos del libro de Abós. [. Soporto con todo mi valor la mayor injuria y la mayor vergüenza con que puede azotarse a una mujer pura y me siento por ello como ennoblecida y dignificada. Uriburu. dedica sus heroicas energías de militar argentino a asolar hogares respetables y a denigrar e infamar una mujer ante los ojos de sus hijos. Señor general Uriburu. yo sé sufrir. la vejada. el degradado y envilecido es Ud. Pero no autorizo el piadoso pedido. algunos de los rasgos dolientes del peronismo –el pueblo como alma que se fusiona colectivamente con el . Y desde ya lo autorizo que se ensañe conmigo si eso le hace sentirse más general y más presidente. se atribuye a ésta lo que ya se había atribuido a ella. primero humilde y silenciosa: luego tenaz.. cuando la apresan en 1930. marcada de fervor…” Estas dos cartas. y los pueblos no piden magnanimidad. reconozco el valor moral que han demostrado en este momento de cobardía colectiva al atreverse por mi piedad a desafiar sus tonantes iras de Júpiter doméstico. Lo más significativo es que en la Carta a Evita. hay una que se llama karma. No difieren entre sí. no es un explosivo. que desde la silla donde los grandes hombres gestaron la Nación.] Evita ha pasado ya de la órbita donde esas ofensas llegan y como mujer de lucha lo sabe. Pero yo sé bien que ante los verdaderos hombres y ante todos los seres dignos de mi país y del mundo. En esta última.

los fuertes propietarios y los no propietarios absolutamente desguarnecidos. estudiándolas. las peripecias paralelas de las investigaciones tecnológicas. lo que hay son corrientes de pensamiento que se originan en su seno que producen las chispas de una lengua y muchas veces de una jerga. Hacia el final de los años 20. se lo imaginaba como misionero universal de paz. Crítica piensa el periodismo con el avión. El núcleo persistente y surgido de una entraña duradera. nos permite verla como un conjunto de prejuicios que . lo defiende y lo interpreta–. En un caso era la guerra. para tornarse un simulacro de la novedad transmitida con la voz. Pero no hay ciencia veritativa que la estudie. el pensar de ese amplio colchón espumoso que se sitúa. Capítulo 15. ocurre un episodio fundamental: Macedonio Fernández lee su “Teoría de la novela” por radio. que reemplazaría la clásica sala de conferencias. que el peronismo no tuvo como oda ni como cantoral propiciatorio. jugando con la idea de un público ausente. como el último Alberdi lo había pensado con la extensión de los cables submarinos. Crítica fue uno de los organismos de prensa pioneros de las trasmisiones de radio –en simultaneidad con La Nación– y a pesar de las protestas de otros diarios que entendían que las noticias eran privilegio de los diarios. Pero no son entrometidos. como usualmente se lo ha hecho: fijar las posiciones sociales duras. son una gama de pensamientos que tienen mucho de almohadilla que se presiona con el pulgar y sale entintado con restos de secretos familiares y genealogías que se forman en el trasiego moral de una simulación. que a veces se sitúa menos antes las puertas del saber universal ante que en el interior de la autocomprensión misma de la clase media como desdicha de la estatificación social. espesas o manieristas que adopta.organismo que los solicita. alienación necesariamente no sabida y transformada en crimen secreto o convocatoria callejera con inconfundibles aromas de golpe de estado. habiendo que descartar en este caso el amarillismo de este periódico. para abrir la conciencia a la verosimilitud de los acontecimientos. Los estudios sobre simulación de los grandes positivistas argentinos son estudios sobre la clase media y la clase media es una gesta donde se nutre la supuesta ciencia que la estudia. son materia de sus estudios y lo que permite. estudiar a la clase media misma. que comenzó leyendo noticias de los diarios y reconstruyendo a modo de “radioteatro” sus noticias policiales. siguió el formidable crecimiento de la radiofonía. productivas. trazó su destino junto a un obrerismo que excluía todo relato amenazador a la armonía familiar y la expulsión de los demonios seductores de la vida bohemia y decadentista. Al contrario. ya transmitidas precariamente las peleas de Dempsey–Firpo y algunos partidos en Uruguay de la selección argentina. demostrando su interés por la noticia que ya pugnaba por superar la era del privilegio de la exclusiva escritura. En el otro. simplistas o prejuiciosas. La clase media como órgano de lectura No es posible definir la clase media por descarte. que en la época el filósofo fenomenológico Carlos Astrada percibe como una revolución que retoma un arcaísmo necesario –la voz–. La metafísica de la vanguardia argentina seguía con su hilo invisible de travesura y refutación del realismo. consiste en el cultivo de una criminología folletinesca. Nada de estos pensamientos filosóficos dejaban de pasar por la mente insaciable de Natalio Botana. Los trayectos intelectuales y las simbologías pesadas o llanas. un experimento de autenticidad noticiaria. en el medio. entrometido. La conversión de Discépolo desde el credo maldito de los dioses ausentes a la redención por la vía de las viviendas populares en compactos monoblocks. Crítica poseía también un avión propio.

y muchas veces se encontrará en ellos la abreviatura dramática de lo que es una posición irreversible en el plano del conocimiento o de las actividades de la práctica. ¿Se puede seguir con el itinerario de una revista los tropiezos de la clase media para constituir una figura estable de sus pensamientos y pasiones? Viñas lo intenta. separaciones o divergencias explícitas en cuanto a los intereses de cada sector. El concepto vacilante de industria cultural. No se equivocan los que llamaron buscadores de signos prestigiosos (banales. Cuando hay un intento vanguardista. justamente criticado. así podría ser no solo una manera de asesinar. La condena de hablar permanentemente de estos deseos convertidos en sueños irrealizables que pueden resolverse en una inocente criminalidad. ser europeístas o colonizadas”. carencia de espesura histórica. Si perduran las antiguas clases sociales. Viñas ve en Plus ultra lo opuesto del sainete. sea en los artístico o en lo político.definiríamos con actos de pensamientos realmente existentes pero que surgen ya cancelados. pero ni la producción deja de estar mediada por el lenguaje ni el consumo se evade de las consignas productivas. o en una frase dicha al pasar como modismo que señala dones y pertenencias. diciendo en su correspondencia de la época. prefabricados por industrias culturales) a los hombres de la clase media. es el jugo último de personajes como Erdosain. un concepto sin sentido que lo único que atrapa es la imposibilidad de ser definido por ninguna ontología social. no hace sino presentar una rápida e inconcluyente sutura en estos campos que aun entrechocan entre sí. salido de las páginas arltianas de Los siete locos. como no sea aquella que se constituye como falta de realidad tangible. que pasa por distinciones profesionales y cierto rechazo de su ser pequeño-burgués. escapando del clima yrigoyenista de Caras y Caretas . en algunos casos para señalarles el infortunio de un espíritu minusválido que ejerce la pequeña propiedad como un secreto rencoroso –véanse los grandes escritos de Nicolás Casullo al respecto-. Si Forja había condenado a las clases medias porteñas “por mirar a ultramar. para evitar la conclusión ostensible que “clase media” es un pensamiento vacío. es habitual sugerir que está sostenido en una fracción destacada de esa clase. pues ya propone incluso signos apropiados para el “Barrio Norte”. La clase media. En una reflexión de David Viñas sobre la revista Plus ultra. por más que tenga consecuencias estruendosas en el cuerpo social entero. pues Forja misma se revelaba fatalmente producto del sector nacional-populista que habitaba esas mismas clases medias. como en la discusión de fines de los años 50 entre Cooke y los ex integrantes del grupo Forja. manifestándose a veces en una “conciencia de clase” que en su amorfidad puede ser la última que aun resta en la historia de las sociedades contemporáneas. pero siempre en la confusión de un borramiento o una fuga. que esas mesocracias se habían convertido al desarrollismo. que en sí mismo puede convertirse en una radicalización pequeño-burguesa. Es lógico que se piense en primer lugar en formas de comportamiento político-cultural. sino una manera de leer. y en otros para apiadarse de pequeños personajes que viven con imaginerías desatinadas su triste condición de empleados de rusticas oficinas fatigados por deseos incumplidos. los estilos lo recorren todo desordenando estamentos. No es posible evitar en las designaciones de clase el estudio de los estilos. Las clase media es la metáfora de un estilo. Cooke devuelve el sambenito casi dos décadas después. a su vez nacida como suplemento de aquella dirigida por Pellicer y Fray Mocho. con lo que ya no era válida la crítica de Forja. Se suele afirmar que las clases medias se caracterizan menos por la producción que por el consumo. se pueden seguir los aspectos de desenvoltura y diferenciación que se podían establecer entre las “clases medias” lectoras de Caras y Caretas –vinculada luego de su fundación a La Nación– y lo que sería durante la década del 20 la revista Plus ultra.

con sólo exhibirlos participa del halo iluminador que emiten esas propiedades. distinción y belleza”. que es una lengua. Especialista en interiores que ofertan el presunto prestigio de dormitorios y comedores apelando al “rango destacado” y a “la más fina originalidad. por más que subsistan parecidos en ese entremés entre las aristocracias reaccionarias y las clases medias anhelantes. ¿O no son signos de equívoca continuidad el entusiasmo de la directora del primer Sur por la arquitectura oficial promovida por el Duce. se verifica algo que Viñas de alguna manera saluda: “Alfonso XIII y Miguel Primo de Rivera es reemplazado por el americanismo vinculado con la incidencia sobre la Ocampo de 1930 por parte de Waldo Frank”. Una tapa de Plus Ultra muestra a Victoria Ocampo. hablantes donde se ausenta la noción de origen salvaje del habla. todo medido por un sentido del “gusto” en el que triunfa su rápida condición de emblema de vida social y protección espectral de las situaciones de clase. ¿Regímenes de clase y estilo de lectura. corresponde preguntar si el parentesco más significativo entre Plus Ultra y Sur (además de la carta tan soberana de Güiraldes a Larbaud publicada en el número inaugural de 1931) es la fascinación por Mussolini. “selectos. incluso. se sabe. Plus ultra es la tradición de la gentry argentina que está en repliegue y busca defenderse del terror rojo con incipientes simpatías hacia el fascismo y las políticas de Vaticano. que luego serán insignia de las clases medias. Al pasarse de Plus Ultra a Sur. ostenta en su hogar un óleo de Sotomayor o un bargueño del siglo XVII. así como la conferencia pronunciada por la Ocampo de acuerdo con la explícita invitación del Instituto Interuniversitario Fascista de Cultura titulada “Supremacía del alma y la sangre”? Es que no hay época que no explique lo que cada intérprete juzgará que determina a sus habitantes encapsulados en ella. Pero hay algo más. “a la divisa monárquica española fue subrayando así un valor agregado sobrentendido como linaje. con una simbiosis social: si usted. y solo son consumistas como ejericio preocupado de autodefensa contra el miedo abismal que lo social siempre introduce. Plus Ultra operaba la ritualización de las virtudes domésticas proyectadas. emblemas habitacionales. será heredado luego por revistas que toman “personalidades modelo” en ambientes abstractos que resumen publicitariamentre un ideal de vida que se torna ficción visual y en hedonismo entontecido para el ilusionismo social padeciente de las clases medias. Estas solo son concretas como abstracción. un ejercicio simbólico y la fagocitación de todo ello creado para ser recibido en el museo conceptual de esos hombres intermediarios. Plus Ultra se fingía una caja de bombones decorada por las emanaciones provenientes del “21 Avenue des Champs Elysées”. al confort de los autos Packard y Studebaker. . El lenguaje de lo “elegantes. la protagonista de Mármol se legitima por su parecido con cierta princesa austríaca. dice Viñas. criticando la saturación mobiliaria de los símbolos domésticos que propone Plus ultra. que son aventureros sin aventura. Lo “encapsulable” ese recinto fantasmagórico llamado clase media. habitantes sin verdadera noción del habitar.para pasar al alvearismo señorial que habita en Plus ultra. mujer libre. No rehúye un guiño al fascismo –es sabido su amistad con Drieu de la Rochelle– pero se recupera con sus críticas modernistas en materia de arquitectura. Concluirá Viñas: “Si se admite que la primera etapa de Sur es una zona de pasaje entre 1930-1931. para adoptar el vanguardismo de la Bauhaus y una crítica cinematográfica que desdeña el comentario sobre las star para fijarse en los aspectos en que el cine se torna un arte eisensteniano. “exclusivos y “suntuoso”. No se priva de coquetear con el alvearismo hasta despeñarse de lleno en el interior del golpe uriburista. La gran tradición liberal siempre había ejecutado semejante estratagema: en Amalia. lector de nuestra revista. en los años del intendente Noel. “Barrio Norte” y “Caballito”? Su nombre remitía.

agresivos que han extravieso el temblor existencial que significa un insulto para alojar el insulto, propietarios que desde el comienzo lo han pedido todo menos el sentido de “invertir en ladrillo”, frase que a los aldeanos ficticios de la cultura los hace reales nativos del secreto de las humilladas cuentas bancarias. Su cuota de asombra está bien significado por el invento asombroso del subrayado en negrita del diario Clarín, que significa no una importancia resaltante en la frase, sino la génesis del miedo y el escándalo que anilla en los subterráneos de lo escrito. En Victoria Ocampo están aquellas explicaciones de época. Pero Viñas concede. Ella escapa. La noción de escape es una meditación agria sobre la vida, el sentimiento de no estar bien en ningún lado, un aristocratismo desclasado, una finura sin sentido, la vida alta sin consuelo, excepto el del testimonio literario y los restos de cultura universal de vanguardia que una riqueza periférica deseaba congregar en sus casas no burguesas. Un artículo de Victoria Ocampo en el diario La nación hacia comienzos de los 70 comenta el film Lawrence de Arabia, protagonizado por Peter O´Toole. Sur había publicado este escrito hacia los años 40, escrito excepcional por cierto, que adicionalmente tenía como propósito contrastar la idea de aventura militar estetizado de un ejército espiritual que combatía por “la patria de los otros”, y podía contraponerse al bismarkismo del Perón militar. Señala los errores del film; su lejanía del modelo de escritura y sufrimiento de Lawrence, que su literatura lleva a un refinamiento sádico que ninguna cinematografía podría igualar. Era el Lawrence para la clase media, ya pasado por el existencialismo. A Victoria Ocampo todavía le parecía sugestiva la crítica a la clase media desde una estetización o estilización del espíritu místico que destilaba una nación periférica en cuyo centro podría estar su propio fracaso literario, que los dueños de La Nación, que sin embargo no usaba negritas para subrayar el acoso que las zonas de un texto muestras metonímicamente respecto a un mundo burgués que está desajustado por alteraciones innominables, aunque no percibía cabalmente el drama de las últimas aristocracias argentinas. Que si combatían al peronismo, era con ídolos literarios que por fin se decidían a no poseer propiedades, y en ese ahuecamiento de lo social propietario, lo veían por el reverso la idea misma de lo nacional. Capítulo 16. Suplementos culturales: La Prensa cegestista El Suplemento Cultural del diario La Prensa –expropiado en su momento por el gobierno peronista– nos propone un conjunto de problemas y cuestiones cuya significación crítica no puede ignorarse. Este suplemento fue dirigido por una gran figura de la cultura argentina, el poeta Israel Zeitlin (César Tiempo) que después formaría en las filas de desarrollismo. Es un suplemento que consigue sostenerse en un idioma propio, que es el de la cultura social universal. ¿Cuál sería la novedad? Es que el peronismo había creado una lengua inmanente, propiamente suya, que actuaba como doctrina envolvente, significando una segunda lengua comunitaria asociativa en el interior o en el reborde la de lengua nacional usual. Por lo tanto, el suplemento cultural de La Prensa, inserto en un diario casi centenario que en ese momento estaba dirigido por la CGT peronista, tenía una concepción exógena a la lengua estatal, que predominaba entre los movilizados por los granes aparatos sindicales del peronismo de Estado. Es decir, la lengua del suplemento era la que correspondía al horizonte general de la cultura clásica, muy escasamente veteada por las inscripciones que el lenguaje del peronismo incorporaba. Tema crucial cuya excepcionalidad es muy bien estudiada en un reciente libro compilado por Claudio Panella y Raanan Rein, quienes destacan el apoyo de “de intelectuales judíos argentinos, tales como el equipo responsable del suplemento cultural de La Prensa, ya bajo control de la CGT”, que además de Zeitlin (Cesar

Tiempo) eran una sugestiva lista integrada por Bernardo Ezequiel Koremblit, León Benarós y Julia Prilusky Farny. Pero en cuanto al modo cultural del peronismo que de desprendía de la liturgia estatalista para explorar los senderos más amplios del debate contemporáneo, debe mencionarse el caso de Julio César Avanza, miembro del grupo Forja, que durante los primeros años del gobierno de Mercante en la Provincia de Buenos Aires, publica revistas enfocadas en la actualidad cultural, dándole importancia a los lenguajes alternativos en la literatura y las artes, que no surgían de los cuadros sinópticos diseñados por los recalcados términos de la doctrina oficial. Es que tal doctrina, empotrada en una pastoral masiva de cerrados movimientos pedagógicos, había desdibujado cuando no clausurado las anteriores lenguas artísticosociales y estéticas avanzadas. Pero en el suplemento de La Prensa subsistían. Nos referimos a los realismos lírico-sociales de la herencia del grupo Boedo, de la cual es suficiente pronunciar el nombre de Elías Castelnuovo, a un anarquismo que retomaba significaciones muy anteriores de la expresión “descamisados”, a una poética que no costaba trabajo entrever en el cruce de caminos entre Neruda y Vallejo, al propio nacionalismo católico estetizante en la doble vertiente de Castellani y Anzoátegui, a un latinoamericanismo que no disimulaba su interés por el muralismo mexicano, y a la curiosidad de un nacionalismo que en la evolución de las cosas, escribiría su página más trágica al lado, luego, de la Revolución Cubana. El Suplemento cultural de La Prensa, sin embargo, bajo el dominio de la CGT fue la experiencia cultural más alta desde el punto de una incorporación completa y ávida, naturalmente heterogénea, de todas las corrientes de la inquietud cultural de la época. Era la vida paralela a la cultura que en aquél momento provenía del Estado y sus emisiones simbólicas bien conocidas. Plantea acabadamente el tema de una fisura sorprendente y repleta de provocaciones teóricas en el andamiaje retórico del peronismo de época. Como un planeta desorbitado, con palabras que no giraban sobre los ejes previsibles, las del Suplemento nos sugieren un problema permanente en la configuración de las lenguas culturales en los momentos de fuerte direccionalidad de la sociedad en torno a una doctrina oficial movilizadora. Ya dijimos que el peronismo generó actos doctrinales de fuerte poder pedagógico, difícil de pensarlos como ajenos a cualquier poro de lo social que se imagine, por su ostensible vocación totalista. Lengua saturadora y pregnante, fue la dicción colectiva que cruzó la época y pervivió más allá de ella. Tenía el sesgo de retóricas unánimes y formas sentimentales fijas. César Tiempo logró evitarlas a veces, contonearlas otras, citarlas en lo mínimamente imprescindible, para poner el Suplemento en un orbe novedoso. Así, disputaba directamente el horizonte crítico con los hombres y mujeres de Sur o con los especialistas en Kleist y en Yeats. Pero al mismo tiempo que las evitaba con generosidad y sutileza, nacía también allí otra experiencia, que no llegó a desarrollarse plenamente, para preparar la epifanía de un material ausente que otras épocas posteriores también apenas llegaron a palpar, o a extrañar, que era la gran fusión del más importante movimiento de movilización social de la época, con las visiones intelectuales y artísticas que provenía del llamado vanguardista, tanto el que renovaba el realismo social, como el que se expresaba bajo el acucio del surrealismo o de los más variados simbolismos. Siempre se dijo que en área de la “cultura”, los periódicos permitían suplementos de “izquierda” mientras que su cuerpo real se beneficiaba con esa esfera emancipada pero para poder fijar sus efectivas posiciones en la zona real que correspondía. Es antigua la expresión “cuerpo del diario”. Supone una constelación que obedece a la imagen de cuerpo humano, que considerado en forma etérea tiene distintos miembros, emite toda clase de gestos y es capaz de lanzarse a interpretar sus sueños desmembrados en lo que con mucha o poca vulgaridad suelen denominarse “restos

diurnos”. Los cierto es que este suplemento de La Prensa no hubiera sido posible –con sus rebordes vanguardistas, sus apelaciones a la cultura contemporánea y la alusión a la filosofías de la época–, si luego de su expropiación no hubiese estado bajo la dirección de la CGT, entidad que además no parecía tener enteramente su aparato de difusión bajo la influencia de la Subsecretaría de Informaciones, cuyo principal responsable era Raúl Apold, antiguo cronista del diario radical La Época. Esta publicación expresaba la vertiente yrigoyenista y estaba dirigido por el Eduardo Colom. En el cabezal de su tapa podía encontrarse la clásica efigie de aquel ex presidente. Este diario jugará un papel fundamental el 17 de octubre de 1945; la edición que anuncia la liberación de Perón circulaba por la plaza llena, hecha antorcha y profecía. Apold, luego de sucesivos avatares de un itinerario personal en los fuelles del peronismo estatal, culmina su carrera de coordinador general del sistema periodístico, radiofónico y cinematográfico del peronismo, con poderes sobre las cuotas de papel, la modulación masiva de las consignas oficiales y el desvanecimiento o tachadura infamante sobre todo personaje que cayera en desgracia dentro de las filas oficiales o se destacara dentro de las de la oposición. León Bouché, a quien veremos luego actuar en el diario Clarín, ocupó ese puesto en un breve tiempo antes del derrocamiento de 1955. De todas maneras, pese a lo que con verosimilitud suele comentarse sobre su disgusto, Apold no pudo impedir que se filmara Las aguas bajan turbias, el magnífico film de Hugo del Carril cuyo guión fue escrito en la cárcel de Villa Devoto, entre este célebre artista del peronismo –asociado a su blasón musical mayor, la grabación oficial de la marcha peronista–, y el novelista comunista Alfredo Varela, preso entonces en aquella penitenciaria. La idea de “suplementos de izquierda” en cuerpos de producción textual y gráfica que surgen de las imprentas oficiales y los pliegues de mayor espesura del Estado, poco contaba en un momento en que la doctrina institucionalmente fijada como organon general del decir colectivo, no parecía desear contener porosidades que afectaran su literalidad y dura transparencia. En 1947 se prohíbe una obra de Camus que estaba por venir a la Argentina, luego de un exitoso ciclo de conferencias en Brasil, como él mismo lo deja asentado en sus famosos Carnets. En cierto momento de uno de los tantos reportajes que le hacen a Perón en su exilio madrileño, contesta a una pregunta sobre el partido comunista, y según su gracejo habilidoso para desviar cuestiones dificultosas con salidas chispeantes, responde: “¿El partido comunista? No existía, sus diarios los hacíamos nosotros en un subsuelo de la casa de Gobierno”. La chanza estaba dentro del rubro que el general exilado manejaba muy bien, respecto a que el peronismo era capaz de inventar una izquierda para adosarla a un flanco oficial, en vista de que ella por sí sola no cobraría vuelo. Pero aun así no es fácil desentrañar este profuso anecdotario. La frase que alguna vez se le atribuyó a Jacobo Timmerman, “un diario debe ser conservador en política, derechista en economía e izquierdista en cultura”, tiene un aroma peronista pero los términos no se corresponden exactamente con un movimiento que, en su versión canónica no hizo esos juegos sino otros, practicando cierto “tercerismo realista” en todas aquellas dimensiones. La cultura peronista en las diversas dimensiones que habitualmente pueden considerarse en la tarea de un organismo cultural público –artes plásticas, teatro, literatura, música–, estaba en algunos casos bajo el pesado dicterio que el ministro Ivanissevich –de la cartera de Educación– se encargó de dejar claro en oportunidad de uno de los tantos debate acontecidos a propósito de los Salones Nacionales de pintura. Allí calificó el arte abstracto y a las corrientes vanguardistas en general como manifestaciones desviadas o anormales del espíritu humano, por lo que su palabra repleta de una espesa amenaza, impidió los distintos contactos que se insinuaban entre el movimiento social y las alternativas artísticas más atrevidas o contemporáneas. Una

llamativa excepción la constituye el caso del cultísimo aristócrata Ignacio Pirovano, durante muchos años, en el curso del primer gobierno peronista, director del Museo Nacional de Arte Decorativo y miembro de diversas comisiones estatales de cultura. Bajo su influencia solitaria de gran apreciador de las más avanzadas manifestaciones artísticas, se llevaron a cabo experiencias fundamentales de contacto con las artes plásticas y decorativas que en la época significaban un vívido soplo de renovación por la vía de la nueva abstracción, los nuevos concretismos, el surrealismo y los límites sensoriales que eran traspasados por un neo-experimentalismo del cual queda un buen testimonio en la correspondencia entre Tomás Maldonado –radicado entonces en Alemania– y el propio Pirovano, llena de insinuaciones tan inesperadas como profundas en cuanto a los horizontes revolucionarios del arte en el mundo. Pero estos hechos eran una excepción en un panorama artístico e intelectual sumamente disconforme con las posiciones oficiales en el arte, cuestiones que solía reflejar el diario La nación, no sin prudencia pero con una obvia toma de partido, que acompañaba a los pintores alternativos cada vez que el “arte ministerial” hacía su entrada en escena, aunque de tanto en tanto se filtraban en aquellas exposiciones canónicas algunas obras de Raquel Forner, Pettorutti o Berni. Del mismo modo, apreciando tácitamente el inconveniente que significaba la vida cultural cosmopolita de Buenos Aires totalmente confrontada –sorda o explícitamente– con el gobierno peronista –Romero Brest había renunciado a sus cargos, Borges obtenía su consagración en Francia, el joven Cortázar se retiraba aduciendo asfixias muy palpables en el clima cultural, José Luis Romero nucleaba en Imago mundi a los nuevos historiadores que seguían a las corrientes más imaginativas del momento y al propio Scalabrini se le clausuraban revistas–, el escritor marxista y peronista Juan José Hernández Arregui, muchos años después consignaba que en su programa de conferencias por Radio del Estado, durante aquellos mismos años que iban de fines de los 40 a los inicios de los 50, aparecían desde temas sociológicos como el pensamiento de Durkheim, hasta las poéticas más exigentes, como las de Kleist o Yeats. Pero a propósito de este último, el escritor de la izquierda nacional arriesga una opinión donde se pone en juego un cotejo con Borges: “Borges, en lugar de la tradición hispanoamericana a que Yeats hubiese recurrido de haber nacido en estas tierras, prefiere las antiguas literaturas germánicas. En Yeats hay un reencuentro, pese a su teoría poética, entre su obra y los anhelos colectivos que laten en Irlanda oprimida y Yeats no por eso deja de ser una gloria de la poesía inglesa. En esto reside la medida del artista por encima de sus gustos y tendencias políticas…”. Es decir, Hernández Arregui no desdeñaba ningún universalismo pero la obra de arte debía ser una peripecia espiritual enraizada en los pliegues últimos de una sociedad histórica concreta. No es posible, aun hoy, asegurar que esta discusión carezca de sentido, aunque cambien algunos nombres y seguramente muchos de los énfasis con los que se hubo de dar en los diversos recodos de la vida nacional. En el mencionado libro, Guillermo Korn acrecienta otros nombres a los colaboradores de La prensa transmutada en peronista: Eduardo Artesano con una historia del alambrado, Enrique Wernicke con el cuento “Está lindo el maíz”, Bernardo Kordon con una crónica sobre remotos viajes en ferrocarril y una reseña sobre el gran autor brasileño comunista Graciliano Ramos, Jorge Abelardo Ramos (con el seudónimo de Pablo Carvallo un celebrado artículo sobre Gogol –Ramos también escribió con el nombre de Víctor Almagro en Democracia, órgano oficial del peronismo–; Mario Jorge de Lellis con una plataforma de acción en torno a la “poesía nacional” donde sus ejemplos son el primer Borges y Raúl González Tuñón. Hasta Juan L Ortiz publicó en La Prensa su “Gualeguay”, todo coronado con dos cuentos de Ricardo Masetti, luego

si no se estudia. sino se estudia detenidamente este Suplemento cultural que dirigió César Tiempo en nombre de una de sus tensiones vitales. también reinó sobre los primeros pasos de Roberto Noble. Desde 1945 a Papel Prensa Capítulo 17. a quien le objetaban el internacionalismo. lo que le permite concluir a Korn que se estaba ante una rara experiencia intelectual que permitió una inédita confluencia de escritores de izquierda en ese apéndice extraordinario y conflictivo que trajo el peronismo hacia sus filas. entre boedianas. como a crear diversas . tienen una historia. el joven Roberto Noble cumplió activas funciones en el ámbito de las leyes laborales y educacionales–. Hoy quedan de aquellos años 30 en la Provincia –donde en los primeros años del gobierno de Fresco. Noble es joven. Su paso por el peronismo cegetista como responsable de uno de los más raros y profundos suplementos culturales de un diario del siglo XX. rodeaban de cierto modo a Botana y protegían a Salvadora). innegablemente inspiradas en un expresionismo veteado de fascismo. Parte V. con ciertos rasgos de luctuoso humor y locura. quizás inadvertidamente. El socialismo es palabra que le gusta. no se puede hablar seriamente del desgarramiento político nacional. en ese momento contribuyente en el diario cegetista. poco a poco transformada en una dimensión menor en el interior de una antevisión que ya había recalado en hipótesis de desarrollo de las fuerzas económicas de la ganadería y el agro. militante estudiantil reformista. los socialistas de la concordancia. El partido que aquel dirigente socialista había fundado. realizaban un plan económico que no le temía al hecho de adjuntar la economía agraria Argentina los intereses Británicos.conocido como Comandante Segundo en la guerrilla trágica de Salta. borgeanas. que despreciaba el voto popular y provocaba al mismo tiempo un activismo en el que el Estado se presentaba con un enfático poder arbitral. era una escisión del tronco central de socialismo de Juan B. Justo. las grandes obras arquitectónicas del arquitecto italiano Salamone. de izquierda nacional y anticipatorios de la saga dramática de las guerrillas procubanas. –Federico Pinedo. No se ausentan artículos sobre Simone Weil. como proyecto de país. pero esa fecha y ese momento. como en el libro que mencionamos. abogado. Con el Partido Socialista Independiente será diputado antes y después de la caída de Yrigoyen –acontecimiento al que apoya. el macilento rumbo partidario y la indisposición hacia las alianzas con los activistas del conservatismo que pasaban con razón de la nostalgia de Roca a ciertas circunvoluciones alrededor del General Agustín P. es interesado para participar como secretario de Gobierno en la gestión de Manuel Fresco en la Provincia de Buenos Aires. Prebisch– que provenían también del mismo grupo de Noble. Manuel Fresco gobernó la provincia de Buenos Aires con conceptos oriundos del fascismo y el corporativismo. Y el recuerdo de un conservadorismo nacionalista con mirada puesta en la “cuestión social”. periodista. Justo y Repetto. a la manera de las primeras encíclicas papales sobre el tema. con dos cuentos. que no eran un simple aroma lejano sino una opción más explícita. Cruce de caminos en la cultura intelectual argentina. El buda y La sed. Cumplido su período. Eso. aunque tampoco recomendó fundar partidos con esa denominación en su territorio. Mondolfo y Henri Lefebvre. Las tablas de la ley: en los dominios de Clarín Roberto Noble funda Clarín en 1945. la formidable e irrepetible conjunción de biografías. La sombra canónica de Antonio de Tomasso (que junto al dirigente socialista gráfico Sebastián Marotta. En el orden nacional. pero muy curiosamente originales.

tanto Perón como Noble había apoyado el golpe contra Yrigoyen. donde en 3. en fragmentos apenas desplegados. presidía este raro sistema donde subyacía. Noble no consigue ver los potenciales alcances de lo que está en juego. El “toque de atención” que le seguía al título. que se homologaba el nombre de esa coalición conservadora: Concordancia. y un socialismo conservador y britanista. no es un uriburista ni deja de tener una vaga simpatía por Justo. en el partido de Lincoln. menciona el episodio dramático del cerco a Crítica. aunque no hizo una oposición tajante ni sistemática. como una apelación a las “fuerzas armadas sanmartinianas” para que participen en el llamado a una causa de reconstrucción argentina. Agustín P. pasaron de Crítica. Muchos de los especialistas en el arte de la diagramación y la tipografía. Son estos temas conocidos de aquella época difícil. pero el . las medidas regulatorias del comercio exterior. había fallecido muy joven. que no está demás decir que se inspira también en ciertas reformas educativas que llevaban una lejana impronta de los estados corporativos de ultramar. pero el capitán que escribe sus memorias sobre ese evento. Fue necesario comprar el título de Clarín –que muchos amigos le desaconsejaron por tener un timbre alusivo a la vida militar– a una revista de provincias. figura central en aquellos años. va surgiendo el proyecto de un periódico. Sus apologistas –Luis Alberto Murry. el general. rebajada a su mínima significación de liberalismo social que no rechazaba la alianza con nacionalismos que recibían variados ecos de los existentes en la época que ya marchaba a la guerra. que no se privaba de adosarle al estado las Juntas Reguladoras. y su sigiloso escape del edificio de la Avenida de Mayo.000 hectáreas hacía una agricultura y una ganadería modernas. y decide abandonar el gobierno de Fresco. Ya había dirigido la publicación oficial del partido Socialista Independiente –el matutino Libertad– y en algún momento quedó a su cargo el órgano publicístico de la alianza gobernante. con los ejemplares de la edición incendiándose y los canillitas gritando alrededor. pero que para la época que ya vemos transcurrir. Perón no había sido parte de la Concordancia. En las mencionadas memorias. y es un oficial de predicamento que primero es enviado a Europa y luego a Mendoza.instituciones ligadas al control del Estado sobre las actividades de la economía nacional. era defendido por Noble. Estaba la curiosa presencia de los economistas del socialismo inspirado en De Tomasso. slogan que Perón no rechazaría luego. Los elementos conceptuales de la Concordancia eran extraídos del Orden Conservador y de variados afluentes nacionalistas. entienden este momento inaugural como la iluminación de un Cincinatto que repentinamente vuelve a la ciudad para encauzarla con un encargo superior a la política conservadora que hasta el momento había hecho cargando el concepto de socialismo. donde reinaba el jeroglífico de un nacionalismo que optaba por eventos electorales fraudulentos. Justo. el día anterior al golpe. que componen un escrito excepcional. El diario de Noble no vio en Perón nada interesante. y del orden socialista conservador. llamada El clarín. discos y un refinado “chef de campo”. con las emblemas obtenidos de una gestión como diputado donde lucía la ley de propiedad intelectual y una organización del régimen de los jueces de paz. además de poseer una gran biblioteca. mientras se creaban instituciones de mediación social. en efecto. que parecía desfallecer – cuatro años antes había muerto Botana– a Clarín. En sus años iniciáticos. Noble piensa en una “Argentina Potencia”. de modo a moderar su influencia en la oficialidad joven. una vez que del orden fascistoide se rescatasen las medidas de legislación social. además de sus preocupación pedagógica como ministro provincial. Retirado a su estancia Santa María. Diego Lucero–. lo que luego sería el peronismo.

Pero ya estamos en el inicio de la diáspora. indirecta. Otro episodio de la relación lo cuenta Diego Lucero (Luis Sciutto) en su apología de Noble. El diputado Visca. se publica otro editorial ya escrito por el propio director.lenguaje que el coronel percibe como más adecuado por establecer su eje epistemológico entre el pueblo y las fuerzas armadas. se “aplaudía el levantamiento y se condenaba el bombardeo y a la vez. aunque justa crítica al bombardeo sobre la Plaza. Mientras Clarín intenta acercar posiciones con la Marina triunfante. Noble quedó con el sentimiento de que había quedado mal con la Marina. sino que promueve una extensión de la afiliación con ciertos niveles de autonomía. que se inicia dos años antes de la caída y perdura apenas hasta un año después. pero siempre en relación al Estado y una visión menos moralista del conflicto social. de forzar la publicación en el matutino de una durísima. justicialista pero que en su momento actuó en la gobernación de Manuel Fresco junto a Noble. Seguir las ediciones de Clarín en esos tiempos. de viaje por Europa–. Entre el eco que han dejado las bombas arrojadas sobre la ciudad. donde el exceso de un día es reparado por un supuesto ditirambo. se comienza con una publicación que quiere renovar el mundo hierático de la cultura oficial peronista. se tratan en forma oblicua. que luego pasará a escribir en Clarín. su modelado chispeante. Sin embargo. El proyecto de esta revista es no perder contacto con el público cinematográfico que sigue atentamente en Buenos Aires las novedades de los films donde actúan grandes actrices –las tapas de De Frente las invocan. es la decisión que toma la Secretaría de Informaciones del peronismo de obligar a Clarín –en ausencia de Noble. su voz. El número que coincide con el bombardeo a la Plaza de Mayo corresponde al que sale a luz con el retrato de Hugo del Carril. según Diego Lucero. donde. por lo que la incerteza política que se vive en esas antesalas del golpe del Estado. en su momento Perón le confiere a Noble una módica misión. dirigido por John William Cooke. Perón interviene y resuelve de inmediato la cuestión. pretende ordenar el cierre de suministros de bobinas de papal a Clarín. La colecta concluyó durante el gobierno de Aramburu. También se publica De Frente. A la vuelta de Noble. El laborista. y en el interior de la revista conviven la fuerte condena a ese hecho de sangre y las críticas de cine de Helen Ferro. evidencia implícita de su crítica al sistema doctrinario monolítico del peronismo. del día posterior. la obliga a tomar el camino de la pobreza en sus medios técnicos –para que pueda subsistir la publicación– y asumir los llamados a una incipiente resistencia que finalmente revela una verdad histórica en el lector de De . Un episodio ya en el ocaso del peronismo. aunque no había dudas sobre su vocación golpista. en el breve interregno lonardista siguen saliendo algunas publicaciones peronistas. protestaba por las víctimas causadas y ordenaba una colecta que iniciaría el propio diario con una suma muy importante”. alguien que no dejaba de tener bastantes relaciones con la decisión del bombardeo. de la CGT. no sin ironía. parte de una tirante relación que se mantuvo mucho tiempo. De Frente se deja ganar por cierto clima existencialista en sus comentarios culturales. aprovechando que viaja a recibir el premio Moors Cabot en Estados Unidos. de modo que la suma le fue entregada a este. presupone imaginar una ergástula conspirativa –Noble fue un conspirador en el 55– donde salen decisiones de redacción que actúan sobre una línea tenue. pero sin dejar de decir lo necesario. que se cuida de omitir una visión de protección patronal sobre los sindicatos –según la bula de León XIII el socialismo era producto de “malos patrones”–. dibujado con el plumín expresionista y refinado de Alfredo Bettanin. es un doctrina que llevará su nombre. Así. que no permite el surgimiento de una crítica autónoma. como a Greta Garbo y Audrey Hepburn–. aún no ha sido clausurado.

en 1863. No tuve una sola tribuna donde exponer mis ideas durante casi diez años… Yo tenía mucho más derecho a ser enemigo del régimen del general Perón que los señores Aramburu y Rojas”. El último número. Pero Qué vive el drama del intelectual que actúa en la orla exterior del peronismo y ahora desea potenciar el economicismo desarrollista que la revista promete ejercer en el centro de sus visos más teóricos y asimismo más agitativos. dejaba de entrever un rostro firme con la comprensión de los difíciles desafíos políticos que se aprestaban a sobrevenir. una escena de movilización de masas que no quería ser nostálgica sino premonitoria otros tiempos que se esperaba que asomarían. Este artículo de carácter irónico y dolorido es casi el final de su camino de revisión personal y balance autobiográfico y político. con sus claroscuros. junto a Jauretche –y en contra de Cooke. Scalabrini pasa revista a las realizaciones del peronismo.. tiene en su tapa al retrato a plumín del preso John William Cooke. la crítica nunca muy profunda de espectáculos. con su estampa que no por taciturna y hasta algo acicalada. Será el órgano de difusión del desarrollismo frondizista.Frente. para esta revista que quiso tomar el modelo de la afamada publicación norteamericana Time. el turf y las historietas. David Rock. En la apelación gramatical el asunto parece ya ceñido y en el tratamiento preciso se definen los problemas económicos y sociales. sin aderezos ni ornamentos literarios. que provienen del peronismo disidente. “Los señores Pedro Eugenio Aramburu e Isaac F. la tapa de Qué anuncia que Aramburu y Rojas “son degradados por nuestro director”. al que la revista ataca por “trotskista”–. . aunque episódicamente no desdeña la noticia curiosa y alguna información sobre el mundo cultural. un verdadero perseguido. no es fácil encontrar cualquier pieza parecida a ésta. había sufrido el secuestro de revistas en las que escribía y una suerte de sistemática proscripción. la percibe en primer lugar por su opción visual: todas sus páginas vienen cubiertas con fotos de pozos de petróleo y cables de alta tensión. El escrito es largo y estremecedor. El director era Scalabrini Ortiz. con su trato más leve de esas mismas cuestiones y su obligación informativa del tráfico mercantil y deportivo de las metrópolis –sus avisos clasificados. que ahora defiende a los caídos. sustenta decisivas expectativas en torno al desarrollismo. La revista Qué. si exceptuamos quizás el escrito sobre la muerte del Chacho por parte de José Hernández en el diario El Argentino de Paraná.. Buscando en la historia del periodismo de denuncia.] yo fui. con un lenguaje técnico y político. De algún modo puede sospecharse ahí el corazón profundo de lo que Clarín gustaría decir. pero no lo dice por imaginar que debe diluir la formulación de “Argentina potencia” en escritos protegidos por la nota de color. que había recorrido hasta el momento. en cambio Scalabrini. que en la época. atormentada. En el número 188. un tanto sacrificial. pues la publicación se ve súbitamente confrontada con la prisión de numerosos dirigentes políticos y sindicales del peronismo. que heredarían los de Crítica y antes los de La Prensa–. Rojas fueron ascendidos al más alto rango de sus respectivas carreras [. desde su título encarna una voluntad de concreción. La pieza es excepcional. El estudioso de la historia del radicalismo. lo que se convierte en uno de los más importantes testimonios de la percepción de una paradoja que recorre toda la historia: los autores del golpe habían recibido pródigos obsequios del régimen. ¿Cuál es el tema del mencionado número de Qué? Frondizi acaba de ascender al grado inmediato superior a Aramburu y Rojas. dejando descolocados a todos sus colaboradores. en el transcurso del gobierno de Perón. y traza la historia paradojal del intelectual que ahora va a defender a los que están en el llano. que en algún momento comenzarán a ser escritas por autores nacionales. Detrás del dibujo de ese rostro. ensayístico o investigativo. en especial Scalabrini y Jauretche. Scalabrini decide escribir unas vidas paralelas entre él y los dos militares.

dice: “Todo hace suponer que el pobre Avellaneda. Clarín compra una nueva rotativa. lo desmiembran o sacrifican como muñones. que ya había cesado sus actividades. Gestores de fáciles asociaciones metonímicas: abstenerse. “degrádase a Aramburu y Rojas a la simple condición de pollos pelados”. Una historia violenta y timorata. adquirida al grupo Hearst. gracias también a tantos otros hechos. trazaba las entonces imperceptibles líneas de niebla no disipadas que conducirían. para luego salir la pieza labrada para los arquetipos previstos del sentido común. simula un decreto donde: artículo 1º. como los de las tierras de Ubú Rey.. sostenida por dirigentes de escaso rango para elaborar una moral altiva y acaso heroica. un número diverso en el que Jauretche escribe una apología de Frondizi a la luz de la historia argentina. La máquina correspondía a uno de los diarios del grupo. con este texto: Allá por el 98 el país vive momentos difíciles bajo la presidencia de Avellaneda. El joven lector Viñas. pero son testigos mudos de los pliegos que imprimen y del enjambre de voces que alimentan. cuyos constructores serían Aslan y Ezcurra. Los terrenos de la calle Piedras estaban siendo preparados para la futura sede del diario. donde el texto como materia prima va encuadrándose en distintas decisiones que lo pulen. ejes vertiginosos y circuladores de gran velocidad. que quedan encerrados sin elegancia ni honra en ese juego trágico. permisos de importar automóviles y toda clase de prebendas. que por el solo hecho de responder el error de la publicidad perteneciente a la “macana de la semana”. síntesis de la contradicción argentina entre civilización y barbarie”–. un balance crudo e incisivo del frondizismo en la pluma de León Rozitchner. Por esta época. el diario con mayor densidad de historiadores por página cuadrada. Cada secuencia maquinal es un ronquido gutural que la ciudad lectora traducirá en palabras reales. Otra humorada. que los han derrocado luego de recibir medallas de lealtad. Y el lector David Viñas. se haya hecho el distraído frente al bolazo”. donde el enjuiciamiento era también sumario pero no mordaz y alegórico. Queda así situada una encrucijada entre el intelectual fiel a sus ideas aunque los representantes del movimiento popular no lo estimen debido a su ajenidad con la “lengua oficial”. titulado “Frondizi.. y los compromisos con sectores militares golpistas a los que se intenta adular por todos los medios. Era un decreto humorístico. y sin disminuir su tentación siempre abierta de poner su primera persona gramatical como firma un tanto soberbia de todo cuanto asevera. La constancia de la firma la acompaña con el número de su documento de identidad. y Scalabrini está en los momentos finales de su vida. un gran estudio de . [. lo injertan. responde a una sección de la revista que se titula La macana de la semana. en este que sería uno de los más importantes textos del fracaso político de los escritores que se acercan a los movimientos sociales. hacia cierta madrugada de 1970 en la localidad bonaerense de Timote. pero sin desearlo. de San Fernando. el Boston News. hay una carta de lector de David Viñas. ganaría una suscripción completa a la revista Qué. más bien imputables a algunos personajes del mitrismo. Scalabrini lo describe sin limitaciones. sino de otra índole. Se trata de un recorte de La Nación con una publicidad de Manufacturas Piccardo. que no dejan de serlo por haber pasado por todos los controles fabriles que Clarín había aprendido muy bien: un diario moderno es un símil de una fábrica. lo tornean.] razón más que suficiente para que La Nación. en el número señalado. muerto en 1885 no era el responsable de los momentos difíciles. Contorno ya saca su último número. Son los primeros tiempos del gobierno Frondizi.y atacar a quienes gobiernan. Las grandes rotativas tienen su lenguaje de chirridos. El grave artículo era acompañado por una parodia desgarrada. En la misma revista Qué –un número después del que Scalabrini se despide del frondizismo.

La ambición declarada de Cooke es que vuelva a circular su revista De frente. pero se encuentra con innumerables dificultades jurídicas y financieras. nombre un tanto ostentoso por tratarse de un órgano del Comando Nacional Peronista. remodeló las Galerías Pacífico. en la gran colmena de transacciones que protagoniza toda gran ciudad. o por el contrario. Así circulan Resistencia Popular –donde actúa el padre Hernán Benítez. y demás nombres rápidos que definen los acuerdos y diferencias de los numerosos grupos militantes que por entonces están bajo la compleja dirección del delegado Cooke. Palabra Argentina –dirigido por Alejandro Olmos y que tenía gran circulación. Está en juego el voto en blanco en la elección de Constituyentes de 1957. las mayestáticas consignas de la “Argentina Potencia Mundial” emanadas del programa personal del estanciero Noble. vehículo de relación de avisos de compra-venta que son el tejido último que provenía de su ya palpable intervinculación con las clases propietarias. Combate. escribían otro capítulo del periodismo argentino. al . Noble se jacta de que termina predominando su opinión en contrario: desarrollo petrolífero con capitales del exterior. En esos mismos barrios. El diario nacionalista Azul y Blanco. sino también porque recordaban el alma publicística de los partisanos universales en sus sótanos embozados. no menos conmovedor por su rusticidad emanada de sigilosos mimeógrafos. ligado a la familia Lagomarsino. se leen numerosos comentarios sobre esta prensa clandestina y semiclandestina. con Frondizi como candidato. pero en lo fundamental reafirmaba el autoabastecimiento petrolífero sin el auxilio de las inversiones extranjeras. un Frondizi que aparecía. con vínculos específicos con Cooke. medias y populares. en lo que en aquel tiempo se llamó “arquitectura funcional”. En la Correspondencia de Cooke con Perón. casi totalmente inspirada en la estructura edilicia del Miami Herald. Las agencias de Clarín se multiplican como ventosas nutritivas del palpitar mercantil en los barrios que destinan a que las grandes maquinarias de impresión deglutan junto a la modesta venta de un rastrojero o un aviso de alquiler. volcar el voto peronista a Frondizi. Sus páginas estaban cubiertas de concienzudas estadísticas. Santo y Seña. dirigido por Marcelo Sánchez Sorondo. los militantes de una ya numerosa “resistencia peronista”. hombre sutil y partidario de acercarse a cierto sector del frondizismo. El libro tiene un sesgo de marxismo un tanto esquemático. “traicionando” sus principios del período anterior. teólogo popular. e infinidad de otras que hoy perviven en la memoria urbana. Este concepto será el centro de la campaña de Clarín. escrito por plumas cuidadosas. las oficinas del ferrocarril San Martín en Puente Pacífico. confesor de Evita. En 1954 Arturo Frondizi había publicado Petróleo y política por la editorial Raigal. Aún era el Frondizi del programa del partido radical firmado en 1947 en la localidad de Avellaneda. Inaugurado el edificio en 1960. sin problemas para ingresar a una zona xenófoba.arquitectura que construyó el Estadio de Ríver. El Guerrillero. el problemático miembro de la familia Botana–. Noble pudo contemplar su gran obra. en cuya superficie podía haber inocentes quioscos de cigarros y tiendas de utensilios para la cocina y el tocador. que simultáneamente entabla una decisiva y conmocionante correspondencia con Perón. buscando nuevos minerales en las entrañas de la tierra. Los panegiristas de Noble presentan al director de Clarín como pionero de la fórmula “más petróleo argentino” y a Frondizi como un sucedáneo que llega para implementarla desde el gobierno. adversas al peronismo. para tal propósito. señalando ahí el caso de Damonte Taborda. Era ya el diario de mayor circulación. se destacaba más especialmente por sus denuncias al frondizismo. El “desarrollismo” iniciaba su camino atendiendo a temas petrolíferos con su secuela en la electrificación del campo y el riego científico de la pampa. como si un alumno recién enterado aplicase nociones de estructura y superestructura.

. heredero de plumas de los 30 bien animosas en su obstinación autocrática y bravamente despectivas–La Nueva República (de los hermanos Irazusta.] Los técnicos de YPF aseguran que ellos pueden lograr los mismos resultados que cualquier empresa extranjera. no sin muchas renuencias de su parte. en un intercambio que se hacía apenas en la sección cartas de lectores– que suele ser el lugar de disidente tolerado o del exacerbado denuncista– y que merecía una sucinta respuesta. Bandera argentina (de Juan E. Más allá del tipo de periodismo que hacía el nacionalismo de fines de los 50. Carulla)–. cuyo tiraje superaba gracias a su estilo de denuncismo mordaz más de 100. hermano de David. ¿por qué no los dejamos? Fueron justamente los hombres de Qué –entre los que usted se encontraba– quienes usaron más palabras y palabras sonoras. con Ernesto Palacio). sino qué puede responderle alguien como Scalabrini a alguien como Ismael Viñas. es el propio Scalabrini el que habla aquí: “No hemos cambiado de ideas.. Hoy nos parecen sombras que viven en las entrañas de mohosos papeles quienes han escrito esas notas. Azul y Blanco. Crisol. cuyo impulso. Consideramos que se está tratando de realizar una política económica de gran desarrollo nacional. Esta carta acerba. como lo fueron en su oportunidad los capitales ingleses? [. en el mismo número que ya comentamos con la honda pero paródica destitución de los autores del golpe del 55 por parte de Scalabrini. En Qué. contradiciendo lo que escribían antes. directa y punzante.. además de acusar a su hermano Risieri. bajo el título irónicamente scalabriniano de Supersticiones del hombre de la calle: “La experiencia común enseña que los capitales extranjeros se llevan más de lo que traen. de haber plagiado un libro de ética de Etienne Gilson. Ismael le preguntaba a Qué. y el primer editor de Operación Masacre de Rodolfo Walsh. la izquierda quedaba nuevamente libre de compromisos con las burguesías que de tanto en tanto ofrecían programas progresistas. Ya Contorno había hecho su balance y despedida del frondizismo. . el sorprendente Marcelo Sánchez Sorondo. Usted mismo lo ha repetido incansablemente [. especialista en Tomás de Aquino y San Agustín. firmada por Ismael Viñas. Pero no solo es un tema sobre cuestiones referidas a la conveniencia o no de las inversiones extranjeras. ¿No cree que tenemos derecho a pedir explicaciones?”. Esperemos los hechos para juzgarlos”. visto como una interpretación apenas peyorativa de la realidad mundial del capitalismo.000 ejemplares. Era la localidad italiana de donde provenía su familia. Hoy esos mismos hombres parecen empeñados en darnos soluciones de las que muchos dudamos..llamar a Frondizi “el hombre de Gubbio”. obtendrá una cáustica respuesta que no está firmada pero sin duda. un afamado medievalista cristiano en aquella época. al unirse a los capitales existentes en el país? ¿No se convertirán esos capitales en una fuerza irresistible. en los tiempos frondizistas. en la que sin duda aun late el Scalabrini preocupado por el curso que tomaba la discusión petrolífera. muy pronto rector de la Universidad de Buenos Aires. Con lo cual. que en 1973 sería candidato a senador del peronismo. (de Enrique P. y uno de los directores de Contorno. Pero el neotomismo de Gilson no parecía una fuente de inspiración de los escritos filosóficos de Risieri Frondizi. succionando hacia las metrópolis las ganancias. Pero el tema sigue vivo. hay una carta a los lectores. tal como puede comprobar cualquier lector de periódicos añejos. experiencia que ya se hallaba finalizaba. siendo su director.] La introducción de grandes masas de capital extranjero. cultivaba una fina ironía neo-oligárquica y generaba un nacionalismo con ciertos guiños al peronismo popular. situados entre una fenomenología humanista y una teoría de los valores con algunos visos de la filosofía analítica. se encamina con el modo inversionista multinacional. Osés). ¿no romperá la actual relación de fuerzas.

Junto con el petróleo. a pesar de que los nacionalistas que participan de él rechazan el convenio con las petrolíferas norteamericanas.No obstante. Por así decirlo. Estamos hablando de los años 50. Bouche había trabajado en la Editorial Haynes durante el gobierno peronista. Frondizi inicia su biografía a la izquierda de Noble. se abren las más amplias perspectivas en el país”. es un pliegue con el cual Noble atiende el caso de José Portogalo. La Sección Especial de la policía sigue persiguiéndolo por ser un “peligroso extranjero”. En este caso. poeta. premio Municipal de Poesía. que pasando por alto su estigma de “peronista maldito”. Y anuncia el próximo autoabastecimiento. que impiden que se lleven adelante las licitaciones correspondientes a las plantas destiladoras. fuera amnistiado y luego. por su parte. su derrocamiento se debía a la razón contraria. pues Argentina precisaba desplegar su política petrolífera y había solo un modo: el auxilio de la bienes de capital importados. Él nunca había combatido la posibilidad de los convenios con empresas petrolíferas extranjeras. además de criticar la acción de ciertas empresas extranjeras. León Bouche. el evidente “valor agregado” de la extracción de petróleo. que así confirma la verdad generosa de su pliegue de conciencia. aunque con pretextos proteccionistas. debajo de la rudeza de las órdenes terminantes que se les han escuchado. Su pluma cobra aliento épico: “La Patagonia se ha incorporado al quehacer nacional dándose cumplimiento al patriótico anhelo del general Roca. En el suplemento de Clarín. fue encarcelado pero sacado de su penosa situación por Noble. muy festejado en su época. movió los hilos de su influencia para que José Portogalo. tampoco. para luego cambiar de opinión en el gobierno. y finalmente se extiende un orden de expulsión del país. un anarquista místico que entra en la redacción de Clarín. periodista que tomó una Secretaría de Estado –crucial: la de informaciones– en los últimos tiempos del peronismo. Incluso cree que el golpe del 55 tiene su fundamento en el hecho de que. gran poeta. En la pintura hagiográfica de Noble que realiza Sciutto. y un declarado economicismo que se nutría de una interpretación muy esquemática del marxismo. Roberto Noble adjudicaba casi exclusivamente como obra de la prédica de Clarín el comienzo de la acción exportadora de hidrocarburos. de extender la soberanía efectiva de la nación al extremo sur. Perón. le confió la dirección de los suplementos de Clarín. Noble comienza en las filas de un socialismo conservador y gira hacia el economicismo de una nueva clase dirigente con intereses en la infraestructura productiva. y disponer de una amplia serie de acuerdos de perforación y extracción con empresas norteamericanas. aquel expediente que se había diligenciado en la sección “Orden Social” de la Policía Federal. ¿Qué hace Noble? “Consiguió primero que la orden de expulsión quedara en suspenso. Luego. años después de fallecido éste. . como lo afirma claramente en su libro Del poder al exilio. Caracteres personales diferentes. que en su momento significó para Frondizi. a su derecha. Es cierto que las historias de Noble y Frondizi son todo lo discordantes que se quiera en sus orígenes y sustentos cognoscitivos. no se ignora el sabido tópico del patrón generoso que ayuda a las almas que caen en doctrinas riesgosas pero finalmente son salvadas por el apóstol. Otro caso en el orden inverso de las ideologías. y Frondizi comienza en un radicalismo con fuertes matices progresistas. a las que llama monopólicas. Ambos se encontraron en las consigna del autoabastecimiento petrolífero. el gas y la petroquímica. fuera destruido”. con su libro Petróleo y política. presuponiendo el peso determinante de una patronal moderna en la creación de una gran burguesía nacional. y dirigido la revista Mundo peronista. Nobles señala éste hecho. una crítica a los contratos que estaba dispuestos firmar Perón con una empresa de la Standard Oil. y la culminaría.

amigo de Noble. Caloi. Pero también su telurización. Corre marzo de 1962. Frondizi. Las máquinas tienen “raíces de acero hundidas en la tierra. Pero es cierto que Noble no es solo un empresario de la fe sino un pionero de industrias. lo que se convertía en realidad inesperada. traducibles en dolor. Había que descubrir ese punctum. poseía también “la estrella de Napoleón”. una antropomorfización de las grandes maquinarias. Toda la antigüedad clásica escribió bajo el canon de la ironía de la historia. va preso a Martín García. el de su amigo Noble. en el itinerario de una teoría económica de tipo cosmogónica. Los editoriales de Roberto Noble son una catequesis continua. En una suave proporción que el hombre de profesión no dadivosa puede concederle a la dádiva – proporción que pude surgir de cálculos del empresario que publicita su don humanitario de cuota fija. el hombre que tenía una difícil relación con Clarín. Después de muchos circunloquios de los que habitualmente no hace gala como experimentado y tenaz editorialista. dictaminó como un talento. avizora en la irresolución de la cuestión del peronismo una próxima acción militar que podrá detener algunos de los adelantos que se adjudica él en gran parte. alegría. no tuvo en ninguna otra oportunidad. Hay zumbidos que se alzan desde las entrañas de acero de esos seres inanimados. mayordomos o coadyuvantes. pero siempre con niveles de ajuste en el gasto público. pues es el milagro laico de la expectativa defraudada. con capacidad de manejar un amplio abanico de títulos rimbombantes. Y concluye: “Hay una verdad republicana: salvar el orden constitucional”. La historia tiene entonces. apenas abriendo una ligera excepción para ciertos casos específicos de tolerancia a la inflación. Es un milagro revertido. se encuentran los beneficios a un número escueto de anarquistas perseguidos o a las familias de sus porteros. Un equivalente místico a lo que Manuel Aznar. y padre del que sería reciente presidente de ese país. o de los hados ascéticos que le confirman que el capitán de industrias es un sacerdote de la curva de precios y ganancias–. Esa fantasmagoría pone el desarrollismo cuyo motor es de papel-diario. Como economista de un desarrollismo liberal. Pero todo ese acto es una experiencia en manos de quien no corresponden. “Argentina Potencia Mundial”. que además de otros componentes más comprensibles. La ironía de la historia lo es quizás todo en la historia. El proceder de la ironía de la historia supone alguien que encarne la acción que repara otra vez lo que se reparó mal. Queda el débil . las pequeñas pero intensas golpeaduras del destino. alguna cercanía con cierta lengua económica epifánica de este cuño. El no ocurrir lo que se espera pero ocurrir otra cosa que ya fue esperada antes en vano. Los rumores eran el golpe. Parecería hablarse a sí mismo.le toca a mediados de los años 60. En el trasfondo antropológico del desarrollismo encarnando una epopeya vital. Esa no correspondencia de actos y personas. con el que Noble disputaba la vocería del desarrollismo. Noble llama “a cerrar oídos a los rumores que desliza la intriga. llanto. o para mejor decir. descubrir a un talentoso joven que comenzaría a dibujar en ese diario llamado Carlos Loiseau. vuelco de esperanzas y reparaciones obtenidas por los hombres inciertos mientras los justos eran humillados. es una fuerza innominada de la historia que al final. en ese momento embajador de España en Argentina. Quizás el empresariado argentino salido de este mismo cuño. es la que crea verdaderamente los nombres. Allí estaña el hecho. esos niveles de autonomía energética y cierta estabilidad monetaria que se había logrado. No en vano se dice ironía de la historia. bajo el cual recoge muchos de sus editoriales de Clarín. No obstante: posee un rasgo místico en relación a las máquinas. Pero está la posibilidad de hacer todo esto calculadamente. que no esa. sacudamos la cabeza para liberarnos de la maraña confusionista”.

gobierno de Guido. Noble se conforma, no hubo golpe, apenas sucedió que “nos hemos dado un nuevo gobierno constitucional cuya única defensa es su propia debilidad. Trataremos de consolidarlo y salvar con él, definitivamente, el porvenir de la República”. Poca cosa en materia republicana cuando los fastuosos proyectos económicos parecían salidos, en cambio, de la maquinaria arltiana de un Astrólogo de los Oleoductos. Basta comparar esta actitud economicista, que desbalancea el supuesto republicanismo vigoroso que hubiera debido acompañarla, con lo que cuenta una novela de Jorge Asís unos años después –estamos adelantando un poco los tiempos de este relato– al situar las acciones en plena redacción de Clarín, ya en pleno gobierno de Videla. Conocíamos la redacción imaginaria que brota de Los lanzallamas de Arlt. Dos décadas después de la muerte de Noble, Jorge Asís se convierte en un destacado periodista de Clarín, donde firma una columna con el nombre de Oberdam Rocamora; crónicas urbanas que cultivan una maledicente picaresca con unas gotas de lirismo tenue, para el entendedor. El diario tira en pleno Mundial de Fútbol, casi un millón de ejemplares cotidianamente. Antes, Así había escrito Los reventados, donde impera lo mejor de su estilo de de dandy plebeyo, con apologías cínicas de los intrusos que asaltaban ávidamente la política y de una jocosa comparación entre los valores timoratos de una pobre democracia frente a los divinos aventureros que hacían del Estado un teatro vulgar que derrochaba irreverentes pantomimas. En Los reventados completa su tránsito desde la izquierda hacia un realismo político egocéntrico y de ponzoñosa jocosidad. Intenta capturar la lengua coloquial de la Buenos Aires del 70 presentando una antropología burlona de personajes sobrevivientes. No, no podría ser Arlt. Asís enfrentaba entonces el mundo épico de la militancia política con una fauna picaresca que justo en ese momento estaba dispuesta a vivir de la simulación y del fraude. Eran simpáticos timadores que al costado de la carretera donde pasaban multitudes entusiastas y vociferantes proclamando sus credos, intentaban realizar sus negocios de sobrevivencia. Ese batallón de perillanes pretendía vivir de la venta de cotillón político en un momento de efusión social. Como mercachifles improvisados, solo mostraban el afán individualista de medrar con la historia colectiva, mientras a la distancia se escuchaban las voces épicas, fundidas en un mismo ritmo con su misión histórica. Esta horma de antropología social picaresca marcará su itinerario posterior, que no del caso comentar aquí. El “reventado” era alguien que Asís trataba con extrema simpatía, pues eran los personajes de discurso estropeado y con conciencia utilitaria, representando el detritus que podía poner en jaque a la política pero al mismo tiempo advertía que la historia estaba acechada por los fantasmas mal resueltos de una equívoca exuberancia popular. Pero cuando un reventado dice: “–¡Qué me decís! ¿Te lo imaginás a Rosqueta ahora? El loco fumando importados, un buen whiscacho, en el Sheraton, para él es muy fácil ser bacán”, podemos comprobar que en mundo confesional de los deseos mantiene una identidad de bon vivant, mientras que en Arlt la ensoñación de un futuro beatífico lleva a un contraste lacerado en el que resalta la erosión insuturable entre la caída y la redención. Porque mientras en Arlt se encontraba una angustiada demonología, la literatura de Asís marchaba hacia un intento de captar trozos vivos de un idioma realmente escuchado en las barriadas de la época: la astucia depredadora se presentaba como una acuarela taumatúrgica del popolo minuto sin angustia, despojada del embrollo de la imaginativa, torturada y farsesca antropología criminal de los locos arltianos. Cada línea de Arlt pertenecía a una suerte de alto horno dialectal, incandescente de corazones turbios y desmesurados en los que subyacía mucho más que una candorosa ausencia de

la moral burguesa, seguida por un astillamiento (un “reviente”) de la conciencia en nombre del juego particular de ventajas. Hallábamos en ella el secreto mismo de lo humano baldado por el juego de crear un despotismo de dioses falsos que festejan la muerte de la libertad como un acto estético, espeluznante y desatinado. Pero la teatralidad de los personajes de Asís se hallaba despojada de trascendencia y caricatura. Hay en ellos un resentimiento práctico, de fines encubiertos pero realizables, y el disfraz no pertenece a una metafísica de la caricatura sino al ramillete necesario de tácticas para realizar el acto astucioso de la lucha por la vida. El punto de vista de los reventados de Asís -esos hombres destruidos por dentro que venían a representar alegóricamente las fallas del orden establecido- implicaba también rebajar la intención arltiana de arrastrar escorias de perdidas religiones y de despóticos utopismos. Pero por otro lado enseñaba que había que bucear en un bajo fondo de anómalos bribones para trazar un fuerte juicio sobre la actualidad. El reventado exhibe su caos anímico de diversas maneras: mientras en Arlt se trata de discursos delirantes asociados a la reinvención alquímica del mundo –por lo que su lenguaje surge también de una fábrica de enunciaciones profetistas y extasiadas–, en Asís estamos ante criaturas que solo disponen de un saber simulador, advenedizo y aprovechador. Solo podemos reconciliarnos con ellas no porque expongan la metafísica onírica de los grandes conspiradores y asesinos rituales, sino porque son desamparados sociales entrenados en el timo y la impostura de sobrevivencia. “Con nuestro resentimiento, Vitaca, podemos hace una ciudad”, dice Rocamora en Los reventados. Y acaso se nos hace posible recrear una sonoridad arltiana en esa frase. Así como en esta otra: “tenemos que estar siempre colgados de la liana, agarrados como garrapatas, tenemos que estar siempre al costado, Vitaca, prendidos. Y si alguna vez en este país manda el Partido Comunista, nos compramos una hoz y un martillo y chau, seremos revolucionarios, es todo curro”. Quizás sean frases arltianas partidas, remotos rumores de Erdosain o del Astrólogo, que no llegan a consumar su esplendor porque Asís las detiene en un cinismo unilateral que no tiene la contrapartida de la dolorida autodestrucción. Por eso, es Asís mismo quién mucho tiempo después hablará irónicamente del conjunto de opiniones de mediados de los años setenta, que insistían en atribuirle la responsabilidad de ser una suerte de continuador de Roberto Arlt. Lo cierto que la cuestión del Partido Comunista tiene su peso en el itinerario de Jorge Asís, y él mismo le dedicará una reflexión no exenta de agudeza en El sentido de la vida en el socialismo: “No debo anticiparme al infeliz epílogo de mi actuación de decadente intelectual mundano pero divertido. Cínico y pueril pero bien alimentado”, dice Asís de su personaje de Nobles a la carta. En este último relato breve, de muy buena resolución y sutil humorismo, Asís pone a prueba su concepción picaresca de la historia: el plebeyo de Villa Dominico crea una escenografía falsa con nobles decadentes que ofrecen sus servicios nobiliarios en una noche de ilusión y comedia. La verdadera falsedad se halla alojada en esa casta nobiliaria deteriorada, y el intelectual argentino que los convoca tiene oportunidad de reflejar en ellos su propio escepticismo y desencanto a través de una causerie bellaca. Se trata de un Jorge Asís escudado en máscaras que actúan al ras de las identidades verdaderas, presentando ahora a “reventados” de alto copete, en la figura de estos descendientes degradados de los salones proustianos. El sesgo autobiográfico detrás de un embozo apenas distanciado, o la presentación de personajes con nombres que en su retintín sonoro conducen a los nombres reales, es quizás una de los recursos más antiguos del roman a la clef, del que Asís se revela como un cultor rápido y entusiasta. ¿Abusa de este método? Sin duda, pero ahora, a diferencia de Diario de Argentina, donde el sistema de remisiones cuenta

con una matemáticas de desciframiento de traducción casi inmediata –Citrymblum, Camilión, Ernestina de Noble, Magnetto, son fácilmente descifrables–, Asís emplea esta práctica para mirar con cierta melancolía su propio pasado político, su anterior renombre literario y un perdido mundo amoroso sustituido por simulacros mundanos y desconfianzas mutuas. Entonces: esto también produce efectos sobre uno de los temas característicos de Asís, la conquista amorosa en términos de victorias carnales relatadas con rústico lenguaje de batalla. Esta seducción contada con una poética que hace hincapié en “lucros sexuales” inmediatos, deja lugar ahora a una reflexión más atenuada, revelando el trasfondo persistente de situaciones como éstas, la lírica desolación que acontece después que ocurren esos encuentros “ganadores”. En La noche del mouton el galán chasqueado medita de este modo sobre la situación que lo llevó a caer en una inesperada tela de araña del destino: “En todo caso, podía buscar el 'Mabillon' de Saint Germain, donde se juntaban los insomnes y los desesperados por encontrar fragmentos de tibieza hasta que invadiera el día”. Pero es en El sentido de la vida en el socialismo donde estos elementos de compensación nostálgica (“desesperación y tibieza”) aparecen con más fuerza en la plusvalía del pícaro. Se trata de una crónica bien lograda en su ironía y mordacidad sobre las reuniones de especialistas mundiales, en París y en Moscú, con el trasfondo de la crisis del socialismo real y la caída de la Unión Soviética. Los apuntes de Asís son chispeantes y certeros, retratando con el antiguo desenfado de Oberdam Rocamora y la risa interna de un embajador de pacotilla, el movimiento de personajes académicos y políticos que son fantasmales desdoblamientos de la sempiterna figura del granuja, ahora bajo el hueco prestigio de las máscaras de un ministro francés de cultura, de un infatuado presidente checo o del mismísimo Alain Touraine, bocetado con burlona pincelada. Sobre esta descripción no pesan reclamos de pesquisa y el ansia informativa que podría encontrarse en un agente de los servicios de inteligencia, como el que se desempeña en Partes de inteligencia, un relato de Asís datado en la época alfonsinista, donde juega en el extremo de la confianza que podría dispensarle el lector en el sentido de que su personaje mantendría las adecuadas proporciones del distanciamiento literario respecto a la efectiva (o sospechosa) materia histórica que está tratando. Pero al igual que aquella novela de fines de los ochenta, en El sentido de la vida en el socialismo –dedicado a Simón Lázara y Fernando Nadra– estamos ante un retrato del mundo profesional donde actúan las ideas, los intelectuales y los expertos en lenguajes culturales. Repleto de nombres propiciadores, este escrito trata de un modo que luce simple pero eficaz el grave problema del resquebrajamiento de los mundos históricos y el lenguaje con el cual una camada de intelectuales se refiere a él. Está en juego la palabra socialismo, y el logro del título del escrito es quizás lo que mantiene la fuerza de este balance autobiográfico donde el astuto vagabundo que pensó en ser una “garrapata” en la historia busca ahora el propio sentido de su vida política. Percibe quizás que lo único que le queda es la nostalgia, y al fin, que ese podría ser “el sentido de la vida”. En el socialismo y en cualquier otro sistema político de ideas. Hay que llegar sin embargo a Lesca, el fascista irreductible,, para percibir el intento de Asís de reunir a la vez dos propósitos vinculados al “sentido de la vida”. El primero, un proyecto novelístico que ingresara al drama de las ideas del siglo veinte con un personaje argentino en París. Se trata del fascista Carlos Lesca –personaje que Asís extrajo de una realidad histórica verdaderamente acontecida– en el cual esboza una vívida acuarela del mundo intelectual rioplatense que actúa en los cenáculos culturales y políticos parisinos, en paralelismo con la presencia allá de Victoria Ocampo. Pierre Drieu La Rochelle, el mohíno literato y crítico fascista dueño de una escritura acaudalada, elegante y perspicaz, quién también supo ser partiquino amoroso de

Victoria Ocampo, será el vértice que vincule ambas experiencias, pues también entra en tensiones con Lesca a propósito del control de la revista fascista Je suis partout. El segundo, un guiño limítrofe a los lectores por el cual se invita a juzgar un relato que juega con fuego, pues es lo necesariamente arriesgado como para mostrarse en contacto con muy precisos conocimientos sobre el mundo intelectual del fascismo y del colaboracionismo francés, y lo necesariamente impersonal para que se extraiga una conclusión tajante: el desafío provocador de recordar a un fascista argentino disputando con el nervioso intelectual Robert Brasillach la dirección de una revista cultural de combate en París, tiene el propósito oblicuo de revisar el mundo intelectual de las derechas nacionalistas argentinas de las que el plebeyo Asís desea decir que se siente –y aspiraría seguramente a que se reconozca esto- enteramente ajeno. Y lo debe mostrar con el tono, el sentido y los cálculos narrativos contenidos en Lesca, el fascista irreductible. Estamos ahora ante una novela de porte clásico, donde el movimiento de los personajes se realiza invocando fuertes hojas ideológicas, que son la estopa de la que están hechos los sueños de estos calamitosos mortales. Muy lejos de los reventados, por fin aquí no hay criaturas que se subieron como arácnidos estafadores al carro de la historia, sino que están en ella con plenas convicciones. Pero no son criaturas de izquierda, sino trágicos personajes de la derecha europea en dónde actúa un argentino que quiere demostrar desatinadamente que la literatura de Celine es inferior a la de Hugo Wast. Es quizás por esas disonancias entre el tema y el alejado tono de voz que escoge para relatarlo, que percibimos que Asís ofrece un material limítrofe, que a sus numerosos detractores les confirmaría lo que le prepararía el destino –el encuentro con las derechas fuertes del siglo– pero lo que en verdad ocurre –decimos aquí nuestro parecer– es que Asís se prepara con comedimiento para descartar con elegancia una de las formas de su insinuado destino. Y para decir quizás que sigue recorriendo la cornisa de una literatura estigmatizada y que justamente a través de un tema fronterizo –Lesca, el fascista que enlaza al nacionalismo argentino con los herederos de Maurras– quiere mostrar una escritura madura, un trato diestro con personajes ideológicos del siglo y conocimiento de una materia novelística nueva. Esas tragedias de las militancias maurrasianas son paralelas y especulares a las que muestra “el sentido de la vida en el socialismo”. Pero son también numerosos y evidentes los guiños de Asís en relación a las discusiones que entabla Lesca con sus colegas fascistas de París. Ocurre que los maurrasianos puros no son hitleristas y se disponen a defender su versión vernácula del orden jerárquico en contra de los alemanes. Ahí, Lesca dice que hay que aceptar que “la única verdad es la realidad”, y que es necesario “estar contra Maurras para salvar a Maurras”. Pero estas humoradas (innecesarias) no consiguen entorpecer lo que es una reconstrucción bien planteada del clima intelectual de la discusión en las derechas francesas y argentinas en los años 40, lo que remite al posterior enfrentamiento y desprecio del peronismo que mantuvieron estas corrientes. En Lesca, Asís intenta la cuerda trágica. Pero aquí y allá resurge el espíritu jaranero, quizás irreductible, pero ya lejos de la saga del reventado, del cínico, del “servis” que le sirve al escritor para jugar con su ataque voluptuoso al aparato intelectual del progresismo. ¿Adónde lleva este juego? Nosotros estamos también interesados en una respuesta, en la medida que estamos manteniendo aquí otro ángulo, que se quiere muy distinto del de Asís, pero que también desea cuestionar el cuadro de valores que normalizó el progresismo en su versión más banal. A partir de esos valores se desdeñaron sin reflexión lo que aquí llamamos la “cuestión del libro menemista”,

Sin la consideración de este ciclo es difícil explorar de qué modo sigue siendo una cuestión del estilo –esto es. “siempre al costado del camino”. al periodismo. Acabamos de definir. Segundo. aunque en éste caso ese rasgo furtivo actúa desde un segundo plano que no afecta el hilo trágico que los mueve. el recorrido amplio que hace un puñado de periodistas destacados hacia la conversión en “periodistas con firma”. Asís probablemente ve llegado el fin del largo período que va del Partido Comunista a Embajador cultural de Menem y de la antropología literaria del reventado hasta los conspiradores fascistas que retrata como un episodio más de la fascinación y del fracaso argentino en París. la novela de Asís sobre el periódico que lo hiciera célebre y luego lo negaría como una envenenada flor mal robada. El ciclo de la obra de Asís sigue ahí. Con todo. también. tornados luego en un tipo de cinismo que quizás da la materia íntima de grandes y desventurados periodistas. sino que abren sus poros hacia un espacio trágico. también son presentados a través de ese perseverante pespunte que late en sus desempeños: también son “canallas y atorrantes”. Así ve en esa redacción dos tránsitos. tiene la irrenunciable importancia de que indirectamente capta todas las tensiones de una redacción. importa dilucidar la relación entre literatura y política de un modo más inquieto que el que simplemente lleva a apartar de un empellón despreciativo el ciclo Asís de la literatura argentina. de su propios fracasos políticos. aunque teñida de los dramas amorosos que salen del último socavón de la picaresca de los desesperados sin rosas de cobre. o siendo más magnánimos. tienen algo de vividores de las ideologías. como cuerpo colectivo de la política y la escritura. Pero su proyecto de crear una subjetividad novelística perdurable –el reventado como hilo interno de la historia argentina contemporánea. Y aquí retomamos la historia de Clarín. con su voz anti intelectual poniendo a prueba. Quizás en esta novela sobre Clarín. las éticas personales y los valores literarios que un escritor expresa. estos fascistas con los que Asís coquetea para distanciarse sin dar el brazo a torcer (esto es: sin dejar de convocarse literariamente junto al “tema peligroso”). la pérdida de influencia del desarrollismo entre los directivos de la Empresa Clarín. cuestionando o ridiculizando las ideologías insomnes de cada hora– y una objetividad narrativa inspirada en arrasadoras chispas de coloquialidad –ese flujo de palabras extraído de un habla que se quiebra entre los pliegues internos de sus tácticas astutas o maliciosas– se puede considerar ahora como vulnerado. La lucha en el interior de la redacción de Je suis partout se asemejan a las que ocurren en el ámbito del Diario de la Argentina. Primero. En la doble fantasmagoría de un bloque de lectores situado en el andarivel progresista que lo reprueba y su encuentro con la figura del “Embajador”. Pero en éste caso. de retórica e ideologías de escritura– el vínculo entre los programas políticos. él mismo presentándose como realización exquisita de la fábula del marginal que tropieza con la canallería y el divertido fingimiento de la aristocracia parisina decadente. ¿Una novela histórica? Prisionero de los mismos dilemas que justificaron el arranque de su “poética de la garrapata”. su literatura debe cambiar hacia horizontes inesperados. . pero también como vertedero de vidas que provienen de sus propios detritus. Los personajes de Diario de la Argentina no son pieles translúcidas pero dejan avizorar una segunda capa existencial donde los nombres reales revelan el propósito novelístico del cronista irreverente e impúdico que se ve obligado a romper con perdidos lirismos (como lo muestra la apelación al paraíso perdido que tenía el logrado título Flores robadas en los jardines de Quilmes).textos sigilosos de la cultura argentina de los que también forman parte algunos de los de Jorge Asís.

Ese bonapartismo periodístico que según Ricardo Sidicaro. noctámbulo que repartía personalmente la sección clasificados de Clarín antes que saliera el cuerpo del diario. La compara. que mantenía.La figura de Noble correspondía a la de un pater familiae. empresario que veía en los diarios una transfiguración de la política a través del concepto “campaña periodística” –como la que emprende contra Illia por haber decidido el cese de los contratos con las petrolíferas multinacionales–. abedules y arrayanes de las zonas frías y húmedas de la Argentina son superiores a las arboledas finlandesas. hasta que hacia mediados de 1931 decide interrumpirlas. No obstante sigue publicando a Lugones. Gambito elegante del diario: junto al artículo del autor de La Grande Argentina una advertencia de la dirección dice que no se comparten esos criterios. La Nación y el peronismo Ocurrida la Revolución del 30. acto que considera típico de una decisión de un comité de barrio y desde luego que sin ese mismo desprecio. refutando el concepto de “fin de las soberanías nacionales” del Ministro de Guerra del Brasil –Juracy Magalhaes– cuya finalidad era imponer la idea de “fronteras ideológicas”–. que asimismo preocupa a La Nación. un teniente coronel radical filiado en el yrigoyenismo. La Nación sigue ejerciendo su derecho a realizar “la política desde arriba”. en la fila de desocupados que esperaban bajo el frío en la calle Tacuarí. amigo de la caza mayor. Con el tiempo el diario usufructuaría esta posición irreal de facción que no se considera facción. amable visitante de la España de Franco. No estuvo contra el golpe. . país que visita lápiz en mano. irá aportando medidas de cierto control del Estado en el movimiento general de la economía. Las últimas campañas de Noble. Alvear de todas maneras es proscripto y el resultado de esas elecciones fraudulentas da origen a un largo ciclo conservador. que insiste en que el ciclo revolucionario debe extenderse. Su viuda Laura Ernestina y su hija Guadalupe –de otro matrimonio– entablan querellas judiciales por el control de la empresa. que solo se encuentran allí en virtud de la libertad de expresión. y emplea bastante tiempo en demostrar que las coníferas. haciendo cuentas sobre las estructuras económicas que exigiría una empresa de papel de diario en el país. lo que muy pronto se ve dificultado por la insurrección racial de Corrientes a cargo de Pomar. pero ahora se trataba de reclamarle a los autores del Golpe una rápida solución institucional. que le debía recordar al gobernador Fresco de sus mocedades. Capítulo 18. Muere en 1969. desde el punto de vista de su ideal de autoabastecimiento. en sus últimos años crea un ámbito de discusión con sus amigos Frondizi y Frigerio sobre la cotidianeidad política del país – llega a pedir paciencia ante la gestión económica de Krieger Vasena. Parecía el diario de los Mitre inclinarse hacia una salida alvearista. Altos funcionarios de la misma ya eran Héctor Magnetto y José Aranda. con el mismo nivel que debería alcanzar la producción de energía. un hecho más en la saga de la inestabilidad argentina o de su nombre resolutivo: los golpes de Estado. Sus biógrafos escriben no sin orgullo que fue comentada hasta por el mismísimo periódico Le monde. eso sin dejar de sentir la molestia de las publicaciones de Leopoldo Lugones. no siendo este el caso de los dos políticos mencionados anteriormente–. de ética particularista triunfadora que se arroga el canon de la universalidad enjuiciad ora y objetiva. tuvo cierta repercusión en otros medios internacionales. los descendientes de Mitre encontraban más rendidor que ligar el diario a una facción específica. Sin abandonar su prédica anticorporativista. Es el comienzo de Papel Prensa. pero está contra los ideólogos del corporativismo o del “abandono de la Constitución liberal” que proclaman quienes lo han dado.

amparado por los demiurgos que echaban luz en las tinieblas desde los timones editoriales de La Nación. y es la publicación emanada de Crítica donde se dice de La Nación que ha adquirido un espíritu fascista. En términos de estos episodios no es inadecuado recordar que sometida a las suspicacias de las agencias nazis que actuaban en América Latina. Los hombres de Crítica responden con Jornada. luego advertirá a La Nación de que cualquier politización en el ejército. consiguiendo que el diario La Nación se disculpe de haberlas . –a propósito de de las decisiones sobre carnes sancionadas por Inglaterra en Ottawa– no dejaban por el momento de ser las mismas que estaban inscriptas en el programa antibritanista de los Scalabrini y los Irazusta. también en Lisandro de la Torre.y el diario El pampero. como si no importara tal despropósito institucional. no hubiera habido golpe de Estado: Crítica. y que luego. La Nación encontró la tabla de salvación en el apoyo a Federico Pinedo. el diario también actuó censurando artículos –en caso muy renombrados– a los que un sector de la opinión pública los señalaba como contrarios de los necesarios resguardos de la “familia católica”. La nación sostiene entonces. de orientación judía. en tanto La Nación se ve en problemas por denunciar la detención de personas que conspiraban para entronizar un “Tercer Reich” en la Argentina. retoma el mismo motto antisemita para calificar a La Nación de órgano de capitales judíos. crítico no exento de áulica sutileza. parte de las intensas y numerosas decisiones en torno a Juntas Reguladoras que estimulaban la protección estatal en todas las áreas donde la economía agropecuaria del país era más dinámica. no era sino una legítima reacción para evitar que la Argentina sea sometida a la influencia norteamericana y a la vez sionista. La Nación comienza a recibir las acostumbradas críticas a su camaleónica facilidad de participar en desestabilizaciones y luego invocar a los dioses tutelares de la democracia regenerada. Entonces. Según Sidicaro.No eran fáciles las relaciones con el gobierno de Uriburu. salvando muchas de las notables plumas que el diario había acogido durante décadas. No es mal epíteto. puede decirse. volverían las aguas al cauce democrático normal. a Noticias Gráficas. ministro de Hacienda del general Justo. con una “estulticia que es reflejo del mitrismo”. Pero enseguida se firma el pacto Roca-Runciman. como diario de la tarde. La prédica proteccionista y proindustrialista se extiende durante todo ese tiempo. lo que motiva que un informa el embajador alemán a Berlín vea a su vez a La Nación como un diario comprado por un sindicato norteamericano. que impulsó decisiones estatales a favor de sectores ganaderos. antiguo socialista conservador. que tanto le preocupaba a los herederos de Mitre. la misma actitud toma el escritor nacionalista Ramón Doll – hombre no despojado de gracia literaria. en el que reinaba sin discusiones. Botana no era rival fácil. ya que el nom d´origin estaba prohibido. que muy pronto clausura el diario sin el cual. Pero la estulticia estaba radicada en su actitud de suponer que el golpe era bueno porque “intrínsecamente golpista” era el yrigoyenismo. Es el caso de Carlos Alberto Leumann. Aprovechando esa situación. y que será la piedra de toque se un nuevo denuncismo y ensayismo historiográfico adverso a la influencia inglesa en el Río de la Plata. desde luego. Curiosidad vibrante de la época. no desdeña al gobernante pero debe salir también a marcar algunas cuestiones que aun en un tono más leve. director del suplemento dominical de La Nación que en 1927 publicaba en ese mismo suplemento una ficción sobre las relaciones entre Jesús y María que la Iglesia consideró heréticas. que La Nación festeja. Pero en 1932 asume Justo y La Nación reacomoda las cargas. uno de los más reconocibles del vasto universo de publicaciones nacionalistas. La Nación ensaya una sustitución para la ausencia de Crítica en el espacio de la prensa vespertina. de alguna manera antecedente de la ironía jauretcheana. Y crítica sobre crítica.

pues ahora les parecía que pedía demasiados esfuerzos a los productores privados mientras el Estado no autocontenía sus gastos. Llega incluso a elogiar el famoso discurso sobre la Defensa Nacional. con las firmas –informa Sidicaro– de los jóvenes dirigentes Ricardo Balbín y Oscar Alende. Pero no era fácil descifrar su signo ideológico en la maraña de grupos en que subdividía el ejército. González. de un coronel que hasta el momento había actuado en activas logias que preferían ciertas penumbras conspirativas. El golpe de 1943 contó con el apoyo del diario La Nación. y que ahora salía a reactivar la vieja institución creada por los conservadores en la época de Joaquín V. ¿No era ése el credo de La Nación. lo que en definitiva significaba la alianza clausewitziana entre soberanía nacional. contra las deficiencias que ofrece la condición del demagogo. a no ser aquel que beneficia a los agricultores con la compra de la cosecha en momentos de dificultades económicas. el aumento de empleados estatales. roquista. pues pensaban que un plan industrialista que retomara iniciativas anteriores. una colaboradora escribe una apología de la condición del estadista –mitrista. Pero los aires censores que transitaban por el gobierno militar y la demora por romper relaciones con el Eje.publicado. Aunque su toma de posición contra a los grupos germanófilos y su interés editorial en que se realicen elecciones no manipuladas. a La Nación se le abren ciertas expectativas favorables por la intervención en el Departamento de Trabajo y Previsión.. que Perón da en La Plata. lo que desde su tribuna de doctrina había afirmado con tanta insistencia? Sí pero no. ligándola al mercado interno y al autoabastecimiento de armas. y otros liberal-conservadores con menos pretensiones ideológicas que económicas. Atemorizada por el mismo artículo que había publicado. que ya desde su nacimiento había promovido armoniosas relaciones entre el capital y el trabajo. la preocupaban hasta tal punto que a mediados del año 44. sus anteriores aprobaciones a las juntas reguladoras de la producción y el comercio que el conservadorismo había propuesto en la década que había transcurrido. había generados escaramuzas como la ocurrida enfrente al edificio de la Esma. Surge con más fuerza el credo que rechaza cualquier intervencionismo estatal. La Nación se desdice de él. pellegrinista–. donde había oficiales partidarios del eje. en un ensayo de censura ex post-facto. con muchos conscriptos alcanzados de muerte por la resistencia de la infantería de marina. Se recordará que dicho discurso hablaba en términos novedosos de la defensa nacional. movilización social e industrialización . Temas como el gasto público. temeroso de la libertad de prensa y amigo de las decisiones en gabinete cerrado que después encubre el lenguajes estridentes y directos. otros simplemente de interrumpir el ciclo conservador. la presión fiscal emanada de una burocracia oficial. Se van consolidando en el matutino que corrige. le atrae la atención favorable del diario La Hora. inauguran en ese tiempo una línea de trabajo que la caracterizará de allí en adelante. publicación comunista dirigida por Victorio Codovilla. En la laboriosa construcción de su liberalismo vinculado a las clases poseedoras de la renta agropecuaria de más espesura y a la Iglesia. Pero el ostensible rotulo de germanófilos y aliadófilos repartía en hemisferios diferenciados la política militar y obligaba a cada fuerza civil a establecer distintas alianzas. pide disculpas al presidente Farrell por lo que considera una falta de respeto y expulsa del diario a la redactora de la pieza autoincriminada. más adelante el diario decidiría ponerle cortapisas a las antes elogiadas medidas de Pinedo. Con todo. etc. histórico secretario general del Partido Comunista argentino. en la cátedra universitaria que había sido creada anteriormente por Alfredo Palacios. ya era una justificación histórica elocuente para una movilización de tropas que en su cometido golpista. en varios grados de simpatía hacia los compromisos corporativos. de la Unión Industrial y también con el de la Unión Cívica Radical.

El 17 de Octubre ya se ha realizado. corrupción.autónoma. muchas de las cuales . Al desconcentrarse la marcha. Sigamos pues el hilo de esta historia. Cae el joven Darwin Passaponti. control estatal. llamaba a mayores niveles de concordia con el empresariado y se congratulaba con el célebre discurso de Perón en la Bolsa de Comercio. El seguimiento que realiza está recubierto de interesantes paradojas y matices. Los acontecimientos se suceden rápidamente. como Provincias Unidas. Eran antorchas hechas con el diario yrigoyenista La Época convertido en cilindro de papel. del Partido Radical o La Vanguardia. Eran las recurrencias de una parte turbada de la población inorgánica.es más vehemente que la que poco después hará el propio Perón en su respuesta a la mencionada organización del hemisferio Norte. que para ese momento ya era patrimonio natural de la discursividad de Perón. y en este caso una fuerte centralización en la secretaría de informaciones es el nudo administrativo del cual depende una variedad de revistas y publicaciones de todo tipo. se produce un tiroteo ante las puertas del diario Crítica. Con el peronismo en el poder. retenciones fiscales sobre el agro. del Partido Socialista. La Nación editorializa dos días después. se tornarían tan fundamentales como abstractos. y si bien una declaración de Perón de que no sería candidato es saludada por La Nación. calificada como medida contra la libertad de prensa. La defensa de Perón que hace La Nación por ese discurso fundado en las antiguas doctrina de la movilización bélico-industrial – motivada poro la suspicaz interpretación que hace el Departamento de Estado de los Estados Unidos. incluso critica a quienes se atrevieron a criticarlo. Incluso se permitió interpretar todos los acontecimientos de este breve y dramático período como la reiteración de las batallas entre los partidarios de la Constitución y los que querían dar su propia ley a la República. no era lógicamente alentadora. donde parecía insinuar que esa misma concordia se haría para conveniencia empresarial. cuyo padre era un farmacéutico anarquista de la provincia de Santa Fe. desarticulando con precisión una historia que en este y otros temas se cuenta con estereotipos. donde estaban pertrechados varios grupos antiperonistas. que sin ser inexactos. IAPI. La Nación aprueba los términos del discurso y derrocha elogios. el trabajo de investigación sobre el diario La Nación que ha realizado Ricardo Sidicaro. tendencias reeleccionistas. joven estudiante nacionalista. le llega a La Nación el momento de hacer una revisión de sus anteriores programas industrialistas –Perón le ha retirado la personería jurídica a la Unión Industrial– y de lanzarse a criticar las restricciones para la importación de papel. Este tipo de acción indirecta era acompañada con clausuras directa de pequeños y medianos periódicos. Si bien a La Nación no le gustaba el estímulo que el coronel Perón les daba a las organizaciones sindicales. que evitarían males mayores. Por cierto que el peronismo intenta la prensa propia. aunque en cierta oportunidad Perón declara no tenerlas. La articulación de temas era conocida y ahora queda elaborado el canon: recorte a la libertad de expresión. Pero las numerosas medidas de índole social-progresista no conformaban a los sectores empresariales del agro y la industrial. antes que como un conflicto bajo el modelo antagónico pueblo-oligarquía. el balance que hace hacia el año 45 de la experiencia que abrió el golpe dado dos años atrás. apenas con unos pocos comentarios adicionales. estamos siguiendo en general. habían sido detenidos. aumento del gato público. si al mismo tiempo se aceptaban los derechos sociales. La Marcha de la Constitución y la Libertad fue apoyada entonces por el mismo diario y la Plaza san Martín llena permitió palpar momentáneamente que el crecimiento de las fuerzas inspiradas en los vaivenes perspicaces del audaz coronel. el único que apoya a Perón. Como es notorio. con lo que La Nación ensaya nuevamente la fiscalía alicaída un editorial aprobatorio. que nuevamente se desbordaba en las plazas históricas y encendía teas sin objeto ninguno.

aunque luego comienza otra época con un rediseño. Así. como un eco de la revista El Hogar pero transfundido en los hogares peronistas donde la “célula familiar” debate sus posiciones frente a las elecciones. que ve su primer ejemplar en esa fecha dirigido por Alberto Gerchunoff. tenía ese genio difícil de describir del empresario de los medios de comunicación. y es obvio. Paradójicamente. los deseos de anexión de otras empresas. manos apretando el soporte de un gorro frigio. No alcanzan estas pocas líneas para dar cuenta de la capital importancia de esta editorial que sostuvo durante años el diario El Mundo. Esa será la sede de las Aguafuertes de Arlt. para firmar el manifiesto de los artistas revolucionarios. que presuponía el fracaso del primer lanzamiento. Borges lo reseña y desliza una ironía sobre tal pieza relevante de la historia de la literatura contemporánea. autor de Mafalda. y produciendo en general la idílica sentimentalidad de que el peronismo es un domicilio lingüístico completo y sin fisuras. una de las cuales se detiene incluso en criticar la reunión de Trotstky con André Breton y el muralismo mexicano Revera. no ovaladas sino con todos sus elementos –laureles. pero pasada al mundo ya clásico de las revistas que derivan su opinión y su poder didáctico a personajes de historieta. Mundo argentino. que son los textos de acompañamiento que recibe el ámbito de la retórica formal de la revista. que incorpora restos de la gauchesca. sucedáneo de Mundo Argentino. Con la Editorial Haynes en problemas y envuelta en la cruel atmósfera de un remate –lo que sucedería años después. formas humorísticas más o menos simplificadas y chascarrillos burlones de todo tipo. arrasándose el magnífico edificio de Río de Janeiro y Rivadavia. Sintonía. con su marca asociada a la concepción periodística y drásticamente comunicativa del ERP. Haynes. termina agonizante sus días en los años temibles de 1972 y 1973. en más de medio millón de ejemplares. los negocios conexos – Radio El mundo en su momento –y también la férvida imaginación folletines mezclada con el sentido de las economías de escala. La trama de Mundo Peronista se compone de una lengua total. del diálogo familiar picante y politizado. responsable de la inauguración de una nueva etapa histórica donde los viejos símbolos nacionales subsisten pero bajo una traducción que alude a las clases productoras y su disciplina verbal y a las formas de diseño modernistas reelaboradas para que el cántico heroico no dejara su faz en la puerta de las reivindicaciones sociales. muchas de sus revistas pasan al orbe peronista. era readecuado en el escudo peronista con otras líneas de diseño. Rondan por su cabeza las inversiones. esto ocurría especialmente los días en que salía la aguafuerte de Arlt. Hubo de ser uno de los diarios de gran tirada de la época. a cargo de Jorge Luis Borges. los artículos doctrinarios con las conocidas clases de Perón y Eva sobre “conducción política” e “historia del peronismo”. de donde salen “productos”.comenzaron a darse al público en la Editorial Haynes. pero no ignora las contribuciones de Scalabrini y hacia los años 60. rodeado de las mejores críticas literarias que alguna vez se hubieran hecho en la argentina. el escudo nacional clásico. El Mundo. que condensa todas las particularidades de una didáctica peronista. que afirmaba la mirada auspiciosa del burgués en el seno de su etnografía de gustos de consumo domiciliario en relación a la recientemente surgida palabra confort. así los llama– como Antena. Mundo deportivo. de Quino. diario del mismo grupo. además de la tradicional El Hogar. remota herencia de la revolución francesa. el sol presidiendo la escena de fraternidad revolucionaria– de alguna manera trastocados con un trazo que huía de la tradicional deriva circular para adquirir . sino que se adentrara en ellas. especialmente Mundo Peronista. vinculado en los inicios de la su carrera laboral a un empleo en los ferrocarriles ingleses. igualando muchas veces a Crítica y La Nación. uno de los elevadísimos precios que pagó la arquitectura de Buenos Aires a los enredos financieros de sus dueños o sus familias.

el chiste sobre el peso del reverso de las cosas –el filósofo Descartes tenía una rama familiar de apellido Perón. de ahí la inversión hecha por éste recobrando el nombre del filósofo del discurso del método–. cuyo norte es la fusión del estado mayor del ejército con un estado mayor más difuso. Mundo Infantil. Hasta comienzos del siglo XXI. Y de alguna manera. donde Perón suele quejarse de los propios órganos periodísticos del vasto complejo que sale de las imprentas oficiales. No obstante. por más que éste y sus adláteres –esos otros “mundos” que revelaban los alcances de la mirada anexadora o colonizadora de su editor. el aire desafiante de Mordisquito. y no estima al diario El Mundo. En este panorama. con los textos de las revistas populares. y también La Razón. debe decírselo. Von Schiefflen. desde el cántico callejero. por otra parte. a partir de los sucesos de Corea en 1951. y tales artículos trataban de su viejo tema. el diario oficial del peronismo. ostensiblemente por su razonamiento militarista. inglés–. como apresuradamente lo califica Gambini en una de sus colaboraciones sobre este tema en La Nación. sino por Aramburu–. Von der Goltz y hasta Jenofonte. Y en otra vuelta de tuerca más. sino por el estado de la movilización social. Era el tema del discurso militar estratégico en vísperas de una guerra que se veía como inminente. Todos estos elementos de la sintaxis de los “mundos peronistas” se hallan en Democracia.cuadraturas. Perón se quejaba de Haynes. Lo dirigirá ahora Ernesto Sábato. extraídos del acervo estratégico del saber militar prusiano. volutas enérgicas y puntiagudas. con toques no tan remotos de publicidades que recuerdan las figuras enérgicas. etc. la ya impuesta historieta como editorial ideológico en las sombras y el escrito doctrinario en cuyo interior resuena un timbre de marcha social y algarabía popular que los escritos hacen pesar en sí mismos bajo la forma de consignas. además del referido sol convertido en una abstracción. no compuesto por corporaciones. a los que se agregan los diarios obreros como El líder o El laborista –que recién será clausurado luego de la caída de Perón pero no por Lonardi. aunque. picos elevados. del complejo ALEA –en la calle Leandro Alem– donde se editaron las revistas de Haynes ahora con sus nombres que anexaban con otro nombre la anterior anexión: Mundo Peronista. es el cartesianismo no asumido por el peronismo. sin los ramalazos de la vanguardia futurista que se percibían en estos dos casos. Mundo Deportivo. y en algunos casos. el diario La Nación sigue publicando artículos ridiculizándolos. Clausewitz. no pueden dejar de llamar la atención estos artículos de Descartes. ciertamente. por la quiebra empresarial. que habían descubierto tanto los publicistas del bolcheviquismo como del fascismo. al que consideraba ligado a los capitales ingleses – el editor era. uno de los más fuertes antecedentes de la razón de la guerra y la meditación del soldado sobre el enigmático destino. este razonamiento militar tiene algo de “discurso del método”. combinar las sintaxis visuales y orales de la radio y el cine. Democracia también sale de los talleres ALEA. En un gesto que lo honra –era en aquel momento . y no están ausentes las figuras de sus maestros. Mundo Peronista vuelve al nombre Mundo Argentino. muchas veces muy bien logradas. La pedagogía peronista en toda su expresión. sino. Mundo Atómico. ahora pasaban a ser parte. donde interactúan dramáticamente el chascarrillo burlón. y la conjunción extrema del didactismo de la época. encargado de enfrentar con argumentos histórico–políticos más sólidos al diario La Nación. que inclina su línea editorial hacia el apoyo del peronismo. cuando cae Perón. la payada. pero por poco tiempo. que no es fascista. los artículos son derivaciones de sus viejos apuntes de estrategia militar. señalando sus vínculos con los capitales internacionales. y ante la cual la Argentina podía hacer valer su condición de país exportador de alimentos. y en donde Perón publica artículos con un pseudónimo que revela parte de su estilo humorístico. arquetípicos pero no sin voluptuosidad. si se quiere atractivamente pagana. autor de la Ciropedia. el idioma social del Estado.

ante la vocinglería de las multitudes y las armas. pero también Crítica. persistía en su campaña de crítica al intervencionismo estatal. que las que el peronismo había aplicado a militantes comunistas o estudiantes socialistas. cuál era el del financiamiento de la Unión Democrática con fondos provenientes de terceros países. pero mudas linotipias. por lo que se imponía el lenguaje lejanamente alusivo. El gobierno peronista lo había hecho con algunos colegios católicos. siempre más adelantado que sus colegas peronistas que pertenecían a los que no mucho más tarde este joven diputado acusará de burocracias entregadas a apagar cualquier despunte revolucionario en el peronismo. Mostrando que este debate tenía un fuerte dramatismo ideológico. por supuesto La Nación. sus leves balanceos ante la historia y la maldita continuidad de las conductas humanas en las esferas de los política. Por lo tanto. sin olvidar el tema de naturaleza superior por su índole ética: la tortura. De alguna manera se lo veía así al peronismo. En el debate parlamentario sobre las demás cuestiones referidas a los medios de comunicación – expropiación de La prensa. tecnologías no inocentes. una pluma ágil de las derechas clericales con enteros rebordes antisemitas. según las cosmovisiones más difundidas de las izquierdas del siglo. saliendo en auxilio de los diarios afectados por la investigación parlamentaria. totalitarios o liberales y industrialistas o agraristas. quizás no de forma sabida o voluntaria. en torno a la habilitación de colegios y universidades católicas para dar certificados profesionales. el gran escritor humanista. La Nación. por la misma época. con un pepita interna de hombre moral preexistencialista–. muchas veces silenciosas sardónicamente. que el argumento para expropiar La Prensa brota de una conciencia política que se considera apta para señalar el conflicto mayor en las sociedades. el editor sempiterno de la revista Nosotros. la lucha entre la prensa burguesa entrelazada a las empresas del mismo signo y el . de una manera tan maciza. lo que parece un implícito intento de retomar. No es fácil escribir esta historia si no se atiende a la paradoja de los nombres. su conocido discurso es revulsivo. Asume la voz de un peronismo revolucionario en su integralidad de aspectos.discípulo de Albert Camus. La Prensa y El Mundo. lo que motiva la reacción del inquieto Menvielle. se opta por el estilo irónico o la alegoría risueña –así lo recomienda uno de los editorialistas. el conocido Padre Menvielle. que son más duraderas que las denominaciones de los textos abrochados que salen de las imprentas. Para eso se allanaron las contadurías de diarios. dificultades para importar papel– sobresale el discurso de John William Cooke. del partido comunista. y siempre siguiendo en el caso de La Nación por las rutas del examen sistemático al que la somete Ricardo Sidicaro. definiendo la potestad de entregar titulaciones al Estado exclusivamente. esas orugas que amenazan las bibliotecas. Roberto Giusti–. Era un antecedente de lo que después serían las movilizaciones de Laica o Libre. haciendo centro en los ferrocarriles ahora estatizados. renuncia poco después al comprobar que las torturas de la Revolución Libertadora eran más intensas en los militantes del peronismo ya resistente. la voz que con su irónica mansedumbre quería señalar una intensa disconformidad. Por momento. al llamarlo bibliófago. que optaron por la cautela ante una retahíla de clausuras adicionales que afectó también al diario El intransigente de Salta y a La Hora. y costaba encontrar argumentos unilineales incapaces de hacerse cargo de la espesura de la situación que sería muy simplificador calificarla como una contraposición de izquierdas y derechas. lo que merecerá un editorial condenatorio de The New York Times. respondía al órgano católico Presencia que era La Nación la que tenía ideas educacionales totalitarias. el estilo que sume Mitre contra Vicente Fidel López. Una comisión nombrada por el gobierno para investigar el tema. concluyó con considerandos referidos a otro tema.

al momento en que Perón juzga en el Congreso de la Productividad. lanzar con este concepto. El diario de los Mitre tenía con qué navegar en aguas difíciles. sobretodo –decía Dickmann– la llevada a cabo por la esposa del presidente. pues. Ya venía La Nación. la reapertura de La vanguardia. el paso que había dado Dickmann. la idea del “hecho maldito”. Con todo. con el peronismo en el llano. La Nación proseguía con sus reacomodos.pueblo que debía declarar su emancipación asumiendo la dirección de la lengua social. un hombre de familia patricia. Eva Perón. balances internos. Pero no todo eran confrontaciones en torno a la última ratio de la ideología y el orden símbolo de los debates –es decir. La necrológica del fallecimiento de Eva Perón es prudente. tensa y equilibrada. También reprobó La Nación con energía que parecía sincera –aunque no convencieran enteramente a Democracia– los numerosos atentados a bomba habituales entonces en distintos puntos de la ciudad. Antecedente. cálculos de posibilidades. producto de una crisis ostensible. a veces provenientes de la fragua incesante para las eficacias tácticas que no pocas veces practicó el fundador. Las inmediatas. la cuestión de la propiedad–. periodística. yacente en el punto justo en que un opositor duro decide convocar sus respetos a una muerta que conmovió a millones de hombres y mujeres y dejar una imposible aceptación pero rodeada de encomios que a veces siquiera parecían demasiado forzados. prisionero del peronismo. la ahora posibilidad de que el proletariado que permanecía inscripto en ella. lanzando matices a veces inesperados. para perfilar estos conceptos con una noción más precisa de las contradicciones en el interior del peronismo. pues no sin preparación previa. la de acercarse mucho más al peronismo que comenzaba su agonía con proposiciones económicas que evocaban muchas veces el plasma liberal. un condicionamiento salarial al nivel de los necesarios aumentos del producto del conjunto del bloque laboral de la economía nacional. opiniones que inanes de la autoprotección y a veces el cauto entusiasmo por la morigeración de la acción colectiva del Estado en la economía. prestara oídos a un tipo de socialismo que su vez reconociera las realizaciones obreristas del peronismo. En tanto. publicística y artística de una nación. sensible dirigente socialista. Se estaban atravesando momentos –en esos conglomerados confusos de tiempo que precedieron al 55– en los que el diario La Nación parecía producir una ilusión que para muchos era de conveniencia inevitable. fue la opción de muchos socialistas que reconocían en esa identidad exaltada en marchas oficiales. conocida expresión que destacaba la potencia del peronismo al mismo tiempo que sus límites. pero de aluna manera que parecía demasiado subido. que combinando socialismo conservador y conservadorismo de matices estatistas. festejaba desde la cárcel las salidas democráticas que excluyeran lo que hacia fines del 53 parecía inevitable. a pesar de la renuncia del jefe de editorialistas. anunciaba lo que muchos años más tarde. Parecía acompañar la línea personal que se había trazado Federico Pinedo. había marcado la década del 30 –también con un probritanismo forzado. de lo que fue el “evitismo” posterior que pavimentó el tránsito de innumerables militantes socialistas y de izquierda a las ya atractivas filas de la resistencia peronista. que . el dirigente socialista Enrique Dickman se entrevista con Perón en un hecho de múltiples consecuencias. de oponerse con energía inusual al golpe antiperonista del General Menéndez en 1951. menos consecuente de lo que propusieron sus críticos– y ahora. un golpe de Estado con magnitudes de violencia que hasta el momento la sociedad argentina no había atravesado. la liberación de algunos presos ferroviarios socialistas. lo que La Nación interpreta como un acto de convivencia. Todavía no había hecho aparición. rotundos anuncios de lo que ocurriría con los bombardeos del 55 y posterior caída del peronismo.

Anuncia un programa que el propio Walsh no cumpliría acabadamente. bien fijados. pasmadas. donde el nombre es la compacta y extensa sonoridad de una cultura. Y todos leímos a María Elena Walsh. La cito de memoria. de los servicios públicos. Allí se había lucido el diputado Frondizi. Por eso. que vivían de la paradoja de ser más avanzados en su letra proveniente del congreso de Avellaneda. El periodismo es la lengua protoplasmática. escriben con letras grandes: CAR WASH. Quizás la obra de Rodolfo Walsh trata de todo esto. El enunciado es atrevido y hasta cierto punto escandaloso. toda paronomasia. nos dan a Rodolfo Walsh. el fin de la novela burguesa reemplazada por el periodismo de investigación. es difícil separar enteramente los géneros ficcionales que practicara. De este modo lo explica Sidicaro: “¿Se había distanciado La Nación del principal partido de la oposición? La Unión Cívica Radical. Escuché una clase de Darío Capelli donde comentaba el gracioso juego de aliteraciones que hacía Rodolfo Walsh con la pronunciación de su nombre: Ro-dol-fo-Wolsh. alojándose en la escritura del entonces nacionalista épica Rodolfo Walsh. la nacionalización del petróleo. Quizás el viandante distraído se confunda. ¿Pero qué viandante? ¿Uno que piense constantemente en Rodolfo WALSH? En verdad. Capítulo 19. aunque empezaron a esbozarse antes. Una muy conocida entrevista de Walsh con Ricardo Piglia deja una estremecedora conclusión: se estaría acercando. pues aunque la suya no es una forma novelística. Y estos pensamientos sobre el periódico y la novela. pero no se me ocurra que suene muy diferente a como ahora la recuerdo. que está en el fondo existencial de todo lo que se pueda decir después que implique signos y símbolos. está obligado a asombrarse por cualquier enredo. cobran fuerza luego de la caída de Perón. el que viaja distraídamente por la ciudad. Desvíos necesarios. Es que una ciudad tiene signos ajenos que luchamos automáticamente por traducir a signos conocidos y anteriores. nos pone ante el ingenuo pavor de que cada individuo es un recorte casual entre innumerables ejemplares de la serie. Por un lado. había perdido atractivo para el diario que encontraba. en cambio. Por otro lado los lavadores de autos. de las vastísimas posibilidades que se recogen bajo el nombre de novela. Pero pertenece muy especialmente a la idea de que hay una fuerza ontológica en el periodismo superior a la de la literatura misma. Un embajador norteamericano en la Argentina también se llamaba así. en el colmo de la pasión por colocar el idioma castellano en una dimensión irreal. cuya plataforma reclamaba la reforma agraria ‘inmediata y profunda’. . de un modo obsesivo pero discreto. el investigador de la certeza de ser perseguido Este apellido irlandés es común. estacas firmes de nuestra memoria. dice Walsh. la del juego circular o la de las cosas atiborradas. Rodolfo Walsh. etc.. La cadena se establece aquí por la vía de las oes. mayores coincidencias con las propuestas liberales impulsadas por el gobierno peronista”. cada “Walsh” que aparece hace temblar un poco los postes asentados de la memoria. ocasionales tropiezos. acumulación de capas sucesivas de lenguajes que de repente cuajan en un sentido nuevo. Walsh. la letra redonda.a los programas del Radicalismo. lo que la fenomenología llamó precategorial o antepredicativa. de los frigoríficos. Por otro lado nos convence de que el Walsh que está unido a nuestra vida de lectores y a nuestra imaginación política es una preciosa elaboración biográfica y literaria que se cincela sobre un fondo común.

merece todo tipo de prevenciones. es un pronóstico sutil. En efecto. Pero el destino que tuvo el periodismo de investigación acompañó la creciente incumbencia de los medios de comunicación en las decisiones que reorientan los temas políticos y que componen la figura del periodista investigador como género oficial de la ideología mediática mundial. No la non-fiction. o que solo es escritor cuando escribe. la revolución no me interesa”. ¿Novela burguesa o periodismo de investigación? La brusca sonoridad de esta pregunta nos deja dubitativos e incómodos. novela fundadora de lo que sería el alma burguesa del proceso novelístico: realismo irónico para interesar sobre las sutilizas del erotismo y para mostrar un desastre personal como reprimenda sublime a quien quiso escapar de su destino. sino que había acertado pero sobre la base de un despliegue técnico y político de los medios de comunicación que no era posible prever entonces. ¿Está bien formulada la disyuntiva? Tenemos muchos motivos para pensar que no. Así. . Son conocidas las vicisitudes por las cuales el periodismo de investigación se convirtió en un recurso eximio y sin duda el más notable del poder de los grandes aparatos comunicacionales. Eisenstein no quería hacer un “cine burgués” y sin embargo veía con gran interés a Madame Bovary. investigar debe ser la posibilidad de trazar grandes frescos históricos y poder escribirlos con todos los recursos sutiles de una “ficción que no se note”. El tema se convierte en una obsesión. es que se oponga a la novela burguesa (aún en el caso de que haya que denominarla así o que su ciclo supuestamente haya terminado) lo que se comenzaba a llamar en la época de Walsh “periodismo de investigación”. Más aún.Pero antes que eso. De todas maneras. “Valle no me interesa. pero la obsesión es menos las del investigador que la del novelista. Lo que parecía ser el ojo avizor del débil. no podemos decir simplemente que estaba equivocado. equivalente a lo que entendemos cuando alguien como Sergio Chejfec dice que no es escritor. pero que son tomadas como justificante para desplegar la ultima ratio del poderío de las redes y máquinas informacionales. Podría decirse que las formas posibles de la novela no debían desaparecer porque sin ellas. se ha tornado un recurso de vigilancia sobre ciertas maquinaciones oscuras. Pero hoy como ayer. de los hombres que una incierta noche corrían por un descampado para tratar de eludir las balas del fusilamiento. en sí mismas indisculpables. es Walsh el que después de ser testigo involuntario de ciertas acciones del levantamiento militar de 1956 en La Plata. del insumiso o del hombre justo. lo que más nos deja perplejos ante la opción. Sino la verdad de una escritura que busca la verdad porque también bucea en la fuerza de verdad que puede tener ella misma. con su aire inconfundiblemente luckasiano. Walsh no es responsable de ello y su pronóstico sobre la novela lo hace en nombre de la literatura. Perón no me interesa. Algo es cierto: se siguen escribiendo grandes novelas y el periodismo de investigación es ese género bastardeado por los medios masivos de comunicación. la mera posibilidad del “periodismo de investigación” iba a ser absorbida en proporciones importantes por la propia reproductibilidad técnica de los poderes comunicacionales. se cuenta la historia de un hombre que asiste en forma casual a la tragedia y que después “no quiere recordar más”. Había investigación. La propia noción de “novela burguesa”. poco a poco consigue atraerlo esa historia oscura y peligrosa. Sin embargo. desea refugiarse otra vez en su vida de parroquiano de un bar. propone una alternativa que aún podría tener sentido discutir. Walsh llevará vida clandestina para poder desnudar todos los sucesos insabidos de esa escena donde muchos hombres fueron acribillados. es un gran escritor el que lo hace. Sobre el fondo de aquella apreciación de Rodolfo Walsh. que tantos comentarios ha merecido. En el prólogo a la tercera edición de Operación Masacre –el J´acusse de Walsh– .

Los dos. quizás para que éste . lo llevaba a abandonar lo que hubiera preferido. En la Vida del Chacho. recoger la fama y volver al café con los amigos de las partidas de ajedrez.” Así lo dice Sarmiento. También es posible encontrar otra veta coincidente. la épica del hombre que no soporta que se encubra una verdad si él puede hacer algo para develarla. nacionalistas. Sarmiento dice que escribe el Facundo por no estar capacitado aún para escribir un estudio de la historia. el cuarzo severo de su conciencia. quizás como esos hombres fusilados? Era una criatura que tenía un tesoro –el honor secreto. Hubiera preferido no hacerla de ese modo. en recordada apertura. Pero era su modo de complacer a los escritores del “dogma” mientras él estaba seguro que estaba escribiendo las páginas realmente perdurables por no estar atadas a ninguna ciencia que les fuera exterior a ellas. reside la fuerza perdurable de estos escritos. Pero “se mete en el lío”. Walsh y Sarmiento escriben lo mejor de ellos señalando que hubieran preferido hacer otra cosa. El contraste que se delinea es el de un escritor que planea seguir escribiendo literatura fantástica. Sarmiento salía a la liza afirmando que lo que hacía era una obligación a la que era conducido por el clima histórico reinante. “Los salvajes unitarios están de fiesta”. La imposibilidad de hacerlo era el motivo de su literatura. costumbres y tradiciones del país. hecho por observadores competentes habría revelado a los ojos atónitos de Europa un mundo nuevo en política. pero la época. tanto como el director del periódico que publica la historia (los hermanos Jacobella. napa soterrada en su holgazana y artística conciencia de feligrés de taberna– y que sentía que ese tesoro era un bien perdido al que siempre debería retornar. en el semanario Mayoría) o el locutor de Radio Nacional que es exonerado por facilitarle la fotocopia del libro de locutores que probaba la hora en que se había promulgado la ley marcial. esa gran entrada del Facundo dice estar escrita como sacrificio de la forma que sería correcta. un indefinible sentir heroico y la aventura a la que es llamado un hombre cáustico y rebelde. todo periodista– comienza diciendo. Sabemos que es un recurso ingenioso para proteger las hojas eximias que está escribiendo al declararlas de antemano minusválidas frente a una presunta ciencia que vendría luego. A cada paso parecía que la investigación terminaba y cada vez más surgían capas lóbregas. que siquiera él sabía poseer? ¿No estaban allí desde siempre. Por eso. acaso una novela y seguir su vida normal.. es el otro J´acusse argentino del que en el fondo vive toda prensa. y el hombre que se ha sentido insultado por los acontecimientos de violencia que ha presenciado.. Muchas veces se aludió con razón al nombre de Sarmiento cuando se piensa en esta peculiar trabazón del texto walshiano a la luz de la hombría política. Poco a poco aparecen nuevos sobrevivientes que lo adentran más y más en el drama. “Ese estudio que nosotros no estamos aún en condiciones de hacer por nuestra falta de instrucción filosófica e histórica. mientras él piensa que es fácil publicar la historia. La literatura de investigación política de Walsh posterior a los hechos armados de 1956 se hace bajo la forma de un apremio. tan contingente como parece. Como Walsh.Pero lo que narra en ese prólogo tiene una perfecta tensión. José Hernández –como ya lo vimos. sino la fuerte torsión moral del que comparece ante el ultraje a la condición humana a partir de valores esenciales de honra personal. En esa real o calculada coacción moral. Y su vibrante catilinaria condenando el asesinato de Chacho Peñaloza se convierte en uno de los más estremecedores documentos contra la acción de gobierno del “bárbaro Sarmiento” y una amarga advertencia sobre la pasividad del general Urquiza. Una literatura que se hacía porque una moral individualista. invisible. ¿Qué extraemos de aquí. lo conducen a fusionar la escritura épica de los hombres íntegros con la acción política que se veían obligados a desplegar de inmediato.

que de algo que funciona al revés: el periodismo como denuncia del yo y denuncia del mundo. acudiendo a la prensa. Obstáculo mayor: su cristianismo existencial. Hernández demuestra que Peñaloza fue asesinado antes del día que señalaban las notas oficiales. donde hasta hoy se puede buscar los recursos de su ironía llena de tristeza por el género humano. preparado por Jorge Lafforgue. Pero el tono levantado es semejante y semejante la agitación que le produce que se haya violentado la materia de la ley. como su todo brotara de un santoral de un monje extraviado en su propias cartas de denuncia… y por eso precisamente fueran tan efectivas. y son también las contradicciones del gobierno para justificar lo injustificable que le da fuerza a su indignación. Lo que se escribe sobre él. puede considerarse que reúne el amplio palimpsesto de lo que la crítica puede decir hoy sobre el extremado escritor que reflexionando sobre la muerte de su hija. su afligida reflexión sobre la redención al revés. neopoeriodística. parece más adecuado afirmar. no vemos el planteo del periodista en su ocioso hedonismo en torno al ajedrez ni la melancolía por su vida anterior abandonada. El también se siente insultado. pues remotamente la tienen en cuenta. Se trata menos de alguien que desdibujó las líneas trazadoras que hablan de diferenciaciones genéricas entre estilos y temas del periodismo. Las pruebas en que se basa José Hernández son los partes oficiales. ¿Podrían ser las cosas de otro modo? A propósito de una crítica menos corriente. La del autor del Martín Fierro. contiene muchas colaboraciones que comentaremos brevemente para ilustrar en cuántas direcciones se abre la vida de este hombre que confió en refundar el periodismo y la revolución. y no hacía más que convertirlos en la expansión de su conciencia melancólicamente heroica. en un proyecto de justicia que se daba arietes militaristas que eran un sustituto de aquellos donde la investigación periodística no podía llegar. eligió decir que era él quién renacía en ella. precisamente por los mismos que decían sostenerla. Es que Walsh es un nombre de resistencia. Un libro de la década pasada sobre Rodolfo Walsh. su muerte como Padre en la muerte de su Hija. Y también él ensaya una rápida biografía de su personaje. preocupado y argentino. como lo hace Rogelio García Lupo que “la ubicación definitiva de Walsh continúa siendo un motivo de incomodidad para los escritores y para los . visuales. de conmover tratando los dos casos: el asesino que no quiere abandonar la ley y el asesino para el que ya la ley no consigue mover ningún gramo de su conciencia. demostrando que los criminales mantuvieron oculta su acción pues “se ocupaban de fraguar el plan de notas y comunicaciones que debían servirles para encubrir el crimen”. el nido de sierpes que son los poderes del horror. y a veces el horror del poder Hay textos no muy conocidos de Walsh que se reproducen. en el sentido de que pone a prueba a la crítica con los obstáculos que aún hoy alberga su escritura. su idea del renacer en el otro. que atacar a los asesinos que en grado de pureza total no considerar su conciencia desdoblada entre las brumas de la ley y lo que realmente hacen. Walsh tuvo la fuerza escritural. entre el acto de escucha clandestina y el examen de la vida burguesa con la seráfica tranquilidad de un Joyce humorístico. Porqué es más fuerte atacar a los asesinos que no quieren que se descubra que están violando la ley. Hay desde luego obvias diferencias con Operación Masacre. Pero este alegato conmovedor contiene una parte destinada a desmentir la versión oficial del crimen. Entre otros sabrosos ingenios walshianos se incluye esa mordaz carta al diario Crítica tomando en solfa a Héctor Murena y aquel reportaje en el leprosario de la isla de Cerrito que había publicado Panorama en 1966. Claro que trabajó con diversos materiales textuales.reaccione. como en Walsh. He aquí otro de los fantasmas que acechan la literatura política de Walsh. Y dedicará un examen de esos documentos.

en cambio. en su sucinta semblanza concebida como vivaz despacho de prensa. si es que algo se inicia. otras se enfrascan en ejercicios comparativos y otras. Es una discusión sobre la vocación sacrificial que se alberga en lo humano sin más. Es que. no hay motivos para dar como saldada la tensión entre el escritor y la política. se titula la nota. tampoco hay motivos para abandonar la investigación sobre la asombrosa génesis del escritor. Del mismo modo. como la que expone Viñas. luego de su retorno del tiempo circular: ¿Será posible? La breve intervención de Aníbal Ford es resuelta y desafiante. con una sin duda excesiva pero singular interpretación de “Esa Mujer” (John Kraniauskas). él mismo así la califica– sobre tres aviadores muertos que se disponían bombardear Plaza de Mayo y son abatidos por los últimos disparos de la artillería que respondía al ejército leal a Perón. con la nota que publica en Leoplán – una de las revistas más leídas del momento –nota elegíaca. con las perspicaces observaciones sobre los “enunciados metadiscursivos” que se infieren de Operación Masacre luego de la cita de Chesterton (Gloria Pampillo y Marta Urtasun) y con una insinuación de cierto profetismo de tono kafkiano en la obra de Walsh (Bárbara Crespo). una elegía cincelada en una reflexión sobre el destino y las escenas primordiales de un martirio. “Su Carta abierta fue su sentencia de muerte” agrega García Lupo. la de Ricardo Piglia. Walsh se inicia. Como dice el autor del Eternauta. con observaciones sugerentes sobre la presencia de la palabra radiofónica en el narrativa walshiana (Rita de Grandis). “polémica que fue una de las tantas cuestiones interrumpidas por el golpe del 76”. Esa ubicuidad de Walsh es la que debería permitir una equivalente incomodidad del acto de la crítica antes que la holganza de distribuir una obra en distintas categorías deconstructivas.periodistas argentinos”. con un interesante cotejo entre Cicatrices de Saer y ¿Quién mató a Rosendo? (Martín Kohan). Es que Walsh siempre se convierte en un espejo de innumerables tendencias críticas. Niega así la idea de un escritor sacrificial. Algunas festejan la hibridación de géneros. aludiendo a relatos que giran alrededor de un vacío y al manejo de los matices de la lengua nacional. junto a dos compañeros. con la exploración en el fondo ilusoria pero no sin atrevimiento de Gonzalo Aguilar sobre ciertos puntos de contacto entre las propuestas política de Walsh y Foucault. y es una largo lamento viril por el capitán naval muerto en su avión de guerra. como lo estudia Víctor Pesce con entusiastas y detalladas puntualizaciones. Entre otras cosas porque es irresoluble el dilema de su asesinato. La de David Viñas. con el parentesco del investigador walshiano con el Marlowe de Chandler (Ana María Amar Sánchez). Era un jefe valiente. en la provincia de Buenos Aires. Un manojo de fotos de arrasadora melancolía acompañan estos escritos. Leytour y Pitella).. Horacio Verbitsky. una fascinante reconstrucción que por sí sola ilumina esos años finales de la década del cincuenta. El aviador 2-0-12 no vuelve. contribuye con una viñeta sobre la muerte de Walsh haciéndola corresponder a la de un militante solidario que concurre a una cita insegura. donde cayera luego de ser .”. laboran con un trasfondo de tragedia. Su nombre –capitán Estevariz– es ahora el nombre que lleva una de las calles de la localidad de Saavedra. desprendiéndose a medias y a medias aceptando el fantasma borgeano de las “técnicas conjeturales” (como lo indica con buen tino Eduardo Romano) o para no saludar la escrupulosa inmersión de Roberto Ferro en el gabinete secreto de la escritura y reescritura de Operación Masacre. Rechaza que “su secuestro y asesinato ocurrieron en represalia por su Carta abierta. aforística. Estas perspectivas críticas conviven en el libro preparado por Jorge Lafforgue con un rastreo de cómo Walsh comienza a escribir cuentos policiales argentinos (Braceras. pero en su relación con la literatura. héroes de guerra..

Walsh escribe allí una tesis sobre el drástico derecho a juzgar un crimen anterior. esa voz mortuoria de los que no dicen que van a morir. que “para un juicio menos subjetivo carece de importancia. la misión pedía pequeñas criaturas –que lo eran– pero su muerte ingenua y trágica los hará parte del epos nacional más allá de las ideologías de cartilla. justificando los acontecimientos ocurridos en l970 en la localidad bonaerense de Timote. cumpliendo una misión que siempre los excede y frente a la cual ellos no parecen superiores. Aconsejados por innobles asesores. Así la llama. Por eso Walsh escribe tratados sobre la ética de la violencia. el tema del capítulo esboza una reflexión implícita sobre el castigo. sobre la catarsis de las pasiones en la historia. ¿Es posible apiadarse de las criaturas más siniestras cuando revelan una aflicción en su conciencia por un daño anterior que han hecho? ¿Quién garantiza la verdad de esa congoja? ¿Cómo puede la historia despojarse de un rastro de culpas por impulso de una tardía caridad autoatribuida? A diferencia de quienes consideraban intachable al general Aramburu –condenado a muerte por quienes le demandaban precisamente su participación en los hechos de junio de l956. sino que mueren en su dulce inocencia sin palabras. Sus cuentos. Sin darse cuenta. casi borgeana. Walsh los hará superiores. sino con aquellos que le suman a la argamasa misteriosa de heroicidad una condición popular: el peronismo. El destino existe pero es un no saber. la piedad. Pero Walsh desautorizará totalmente esa metamorfosis. a veces sofocada en almas de profunda oscuridad y a veces de gran lirismo. Sin embargo. como si se deseara señalar una discontinuidad con el texto principal. de dar testimonio de su otro. Estos elementos se potencian no con los marinos muertos en guerra. tanto él como Lavalle –el paralelo histórico surge espontáneo en Walsh– podían ser considerados como desgraciadas figuras que se proponían retornar de una aciaga obnubilación para consumar “un enigmático acercamiento a su tierra y a su pueblo”. perseguido ni proscripto. aunque sea verdadera”. sobre el tremendo acontecimiento de su legitimidad o eticidad. es frágil o desatinada. entonces. en suma. ante la cual la apelación retrospectiva de la conciencia que cree haberse transformado por un etéreo impulso volitivo. Colocado en las mismas circunstancias no habría fusilado. En un sentido más amplio. se convierten en héroes de la única manera posible. Sin poder narrarlo. el lonardismo. Walsh sostenía en aquellos momentos un ideario nacionalista cristiano que sin esfuerzo alguno podría asimilarse a las ideologías de la primera cepa del golpe del 55. Se trata entonces de ver la acción humana como una manifestación objetiva de la historia.herido por los disparos leales. su numeración corresponde al del último de los capítulos del libro. materia del libro de Walsh– algunos de sus partidarios sostenían que “el Aramburu de 1970 no era el de 1956”. también tienen este elemento de violencia redentora. en su inocencia de guerreros que se distraen de su condición de héroes. Hay un atractivo ineluctable en Walsh por describir a personajes que. Se trata del capítulo 37. La única ideología que Walsh respeta es la práctica del vencido que muere en cumplimiento de una secreta tarea. con un giro que implica al mismo tiempo una vislumbre literaria y un anuncio de que el individuo se resuelve en el universal de clase. Operación Masacre es la contracara del piloto de 2-0-12 que no vuelve. Esta visión clasista convierte en irrisorias . del inusitado rostro de héroe desconocido que tenía su cara habitual y rasa de todos los días. Será Walsh el que investigue esos últimos sentimientos. En la edición final de Operación Masacre hay un epílogo tipografiado enteramente en letra bastardilla. Metamorfosis. Él lo narrará. en forma amortiguada. el arrepentimiento. cuyo título es Aramburu y el juicio histórico. Aramburu ejecutaba una política de clase cuya crueldad –justamente– “deviene de ese fundamento”.

. Del mismo Spinoza es la idea de que son al fin los profetas quienes tratan con la materia delicada del arrepentimiento: agreguemos que esa es la materia sacerdotal que reclama también el jurista. “Aramburu estaba obligado a fusilar y proscribir. son la otra fuerte marca clásica que . lo enfrenta con sus actos. contrasta notablemente con una idea más laxa en la cual el arrepentimiento aparece como una entidad moral aceptable. un estremecimiento tardío de la conciencia burguesa”. Lo consideraba una pieza incapaz de comprensión de lo que suele reclamar toda historia rigurosa y agitada. fusilamientos”. a esas órdenes de fusilamiento firmadas por el Aramburu de “1956”. y el gusano de lanada del ayer también está presente en este hoy. le pertenece. orbicular de la historia. a ser considerada en el escrutinio comprensivo a la hora del juicio moral y jurídico. pero mi hoy está compuesto diferentes planos. ¿Será posible? Esta noción fuerte de culpa.. ¿Se equivocaba? Hoy diría que sí. proscripciones. amasada en la ley inflexible de la historia. La culpa walshiana se funda así en la culpa trágica: quién realizó un acto. mundo y verdad. también. es obvio. si a la conciencia se le conceden o se le restan atributos de libre albedrío frente al interés universal que la excede y la determina. pues en el acto de arrepentirse tenemos que primero alguien comete daño derrotado por el deseo. a Aramburu se “lo enfrenta con sus actos”. Ideal curvo. Del arrepentimiento. sino que en un sobrecogedor final se verá crecer la rebeldía como respuesta a aquellos actos. En “1970”. todo lo cual el libro de Walsh ha narrado en su injusticia esencial. esto es. por el contrario. dice Spinoza que es una miserabilidad doble. Las épocas quizás se piensan en relación a si dan lugar a un ideal distendido o macizo de culpa. El humanismo de todos los tiempos. pero sustentada por una severa metamorfosis ya no personal sino colectiva.” Esta certeza forma parte de una pedagogía que muestra a un “humanismo liberal que retrocede a fondos medievales”. que se reanuda signada por la circularidad de una culpa. la forma de fusión entre conciencia. destrozada por su acto. Y entonces: “esa rebeldía alcanza finalmente a Aramburu.las “perplejidades” de Aramburu. pues “apenas iluminan el desfasaje entre los ideales abstractos y los actos concretos de los miembros de esa clase: el mal que hizo fueron los hechos y el bien que pensó. de ensoñaciones de los espíritus que se resisten a descifrar sus resguardos intimistas en el signo imperturbable y duro de la historia. humanismo obligado a hacer trizas sus facciones atribuladas en nombre de su inscripción inaplazable en los intereses de clase. Las metamorfosis. Es su identidad mundana. para examinar la distancia entre el daño efectivo y la criatura que lo causó cuando a ella se le ocurre confesarse. Pero no solo se destroza la compasión liberal. A manera de una responsabilidad del destino que describió una elipsis perfecta. por el que todo acto recorre un círculo secreto que retoma su envión originario. insiste en reposar sobre esta hendija que se establece entre la congoja – verídica o fingida – ente lo que se ha deshecho y lo que la historia considera irreparablemente quebrantado por responsabilidad del confeso. pero en el fondo su visión es la de una historia en eterno retorno. para luego dejarse vencer por la tristeza. A ese humanismo Walsh estaba dispuesto a no prestarle ningún interés. Walsh suele parangonar hechos presentes y pasados. una ética de fines últimos obligada a rebajar la importancia de la esfera deliberativa personal al estado de meras perplejidades. paraliza la mano con que firmaba empréstitos. en efecto. al cabo del cual se establece un majestuoso castigo contra el mismo que había obrado con desenfreno. Párrafos que no solo debemos entender en el enraizamiento moral y cultural de aquellos años en los que prolifera una “ética revolucionaria”. aparece para Walsh la forma literaria de una historia nacional según la secuencia víctima-victimario. es solo suyo.

que no sabían lo que hacían y que buscaban su verdad en aquellas convulsivas metamorfosis que se apoderaban de sus oscuras biografías (incluyendo la del propio escritor). Si se acepta el punto de vista de un cambio incesante en la figura. le arroja una frazada a Livraga. Pero en Operación Masacre las alteraciones se realizan en la misma complexión vital del escritor: “Esa es una historia que escribo en caliente y de un tirón. Pero no dejaba de ser exacto que Walsh. Esta concepción de la conciencia burguesa..” poseen “siempre una chispa de virtud que alumbra por momentos y se oculta”.la revolución no me interesa” hasta la mención a “un hombre que se anima”.. para que no me ganen de mano. Era. Hay órdenes de arriba..a una mujer “que se juega entera”. por así decirlo. exigían “criterios objetivos” que eximían de otorgarle cualquier importancia al acto de arrepentimiento. Ese “resto de piedad” es un compuesto de la conciencia que Walsh debe sospechar que es la piedra angular de la composición romántica sobre el Mal. La otra concepción de la conciencia es la torsión agónica y final del ser revolucionario. castigo y compensación – en el plano de los “relatos de la nación”. desde ese “tengo demasiado para una sola noche. postula la compañía de una conciencia cristiana que – en metamorfosis – emprende un tránsito doloroso hacia sus verdades. Estamos ante el fin de la novela burguesa – teñida de dramas de culpabilidad. pibe. en su teoría de las pasiones y de la catarsis de esos sócrates esmirriados de los basurales de la historia. que si se cierra con la alegoría del perro leproso de la Revolución Libertadora.”. es porque esa fuerte imagen misericordiosa es el origen del relato socialista y cristiano. Leemos: “Pero un resto de piedad debía quedarle esa noche en que llegó al calabozo trayendo con la punta de los dedos una manta usada hasta entonces para abrigar al perro de la comisaría. los valores de lo humano en general y la realidad del juicio moral deben prepararse para atender a una relativización impuesta por las formas cambiantes del mundo en mutación. Pero te la traigo de contrabando. por irrelevante. . Bajo esa manta. Que no solo alude al “cristianismo primitivo artesanal” que Viñas percibe en esos recorridos expiatorios de la conciencia. considerar cualquier acto de arrepentimiento. proponía figuras incompletas y confusas... No parece posible imaginar Operación Masacre – todo el cuerpo del texto que hoy leemos sin bastardillas – sin esa chispa altruista en el atávico subsuelo de lo nefasto.. Juan Carlos Livraga quedó extrañamente hermanado con el animal que antes cobijara. Hay que percibir hasta qué punto los acontecimientos de 1970... en el cual “aún los caracteres históricas más negros. siendo pueril. El relato de la nación exigía criptas secretas de las que surgiera el sufrimiento y la redención del paria social (militante comprometido o candoroso vecino) y donde acaso se percibiera la recóndita contrición del los seres más obtusos y nocivos. la dejó caer sobre Livraga y le dijo: –Esto no se puede. donde la vinculación con la culpa es material. sino que es posible una vez más remitirlo al ostensible Facundo que acecha. ¿Pero acaso no son así muchos de los personajes de Operación Masacre? Está la escena del capítulo 30 donde el comisario Gregorio de Paula de la comisaría de Moreno. individualista y burguesa del que desea apenas que “no se le anticipen”. El prólogo a la tercera edición es el relato de una metamorfosis. por encima de esa superficie inauténtica.. el perro leproso de la Revolución Libertadora. Crónicas de desplazamientos y deslindes donde la conciencia se va adensando hasta estacionarse junto a la verdad que era necesario que aflorase.adopta la idea de culpa.. en la conciencia y en las biografías. Se nota en el episodio del comisario De Paula. histórica y objetiva. más que nunca.

Merecido homenaje. Pero. excepciones irreflexivas a cargo de hombres comunes y frágiles. como en la elaboración de una personal ética del goce y de la austeridad. El no suceder de lo efectivamente ocurrido es lo impensable. Pero si la historia aparece. Pero aquí puede ser pensado porque Operación Masacre está escrita con una doble ambición moral. Pero su herencia es una discusión. la violencia elegíaca. una impotencia frente a la mortandad. luego de escribir un documento donde le señalaba a los montoneros su “déficit de historicidad” y una carta que es una summa teológico–política del periodismo acusatorio y de una antropología de la víctima encarnada en aquellas otras víctimas en nombre de las cuales habla. que ponían fin a las metamorfosis anunciadas por el cuerpo central del relato. Hay que recrear lo merecido de un Walsh del presente. Deja la “peladura” –como diría Marechal– de su herencia. es siempre más que las vacilaciones de una conciencia que reclama un juicio particular diciendo. recreó las bases del periodismo en clandestinidad en Cuba –es emocionante una foto en que se lo ve junto a Waldo Frank y García Lupo–. Cuando aparece la historia. Walsh creó una agencia clandestina de noticias. en su lógica combatiente. Y esta tarea no podrá ser sino la de reconocer los lindes del fracaso burgués que acosan al periodismo de investigación (me desdigo. No hay homenaje sin merecimiento. que hace del periodismo una literatura sin literatura. el pasado es irreversible como asimismo es inevitable la pregunta de qué hubiera pasado. Tanto en el sentido del rigor de los datos. En el medio están la calle Entre Ríos. La vemos en esta bullente de discusión en el periodismo que practica hace muchos años Horacio Verbitsky. como certificado de que merece indulgencia: “ya no soy la misma”.No se pueden volver las páginas de la historia. en el suceder de los hechos. la que Benjamin había osado calificar como violencia mítica y después doblando la apuesta como violencia sagrada. aparecen las pasiones pero en un estado que el poeta elegíaco no había sospechado. no era para ser tomada en cuenta. Por fin. se dirá. lo cual es la literatura de los “hechos parlantes” y del “ascético oficio de escribir”. si un eslabón que hoy resplandece como necesario y aceptado no hubiese sucedido. Welther 22. donde cada acto terrible heredaba al cabo de una vuelta implacable de la rueda de los tiempos. segundo. desde luego. el periodismo se concede pequeñas ironías. En ese momento esa arma no era mucho más que un ligero símbolo literario. daba razón Walsh a esa letal circularidad de la historia. lo hace cuando considera que su presencia final sobre el escenario es la gran moderadora de las pasiones. los oficiales de la marina y una pequeña pistola. como el “peornismo”. Primero. pero hay merecimientos que están siempre en cotejo con nuestros propios merecimientos y con lo que hace el presente con lo que el pasado mostró de merecido. Merecido. Escribe en la dureza de ese vacío donde está la historia nacional flotando entre espectros. lo que él mismo había anunciado. con las bastardillas de su libro. . Walsh lo sabía. Pero a la literatura un periodismo sin artificios retorizantes. no habitaban ya las reflexiones sobre la masacre. con la noción de que hay excepciones en el imperio del mal. Podrá haber lugares y momentos flamígeros. La conciencia del ser autocrítico. son lindes con el aparato mediático más notorio y espeso). lo supo antes y lo supo después. que construye una autobiografía revisada a fin de cambiar una benevolencia del presente por un rehechura suplicante del pasado. también está escrita con la idea de que un mundo efectivo y palpable. dicen. Ahora hay cientos de aulas y casas de estudio que se laman Rodolfo Walsh. así como su última carta era una fuerza con el poder de enteros batallones. testimonios y detalles. Y así. y en sus últimos días se refugió en una casa de los alrededores de Buenos Aires. y la posibilidad de que la prosecución de la novela (cuyo desdén compartían Borges y Walsh) pueda ser un trasiego de las maneras críticas más lúcidas hacia la construcción de la forma más elevada sobre la meditación social emancipada.

los intimismos y los decorados de la imaginación. A veces dejándolo en la bóveda interna del texto. Como los buenos personajes de las novelas norteamericanas que leíamos en los años 70. Lo contrario de un tiempo breve. Y como es propio del radicalizado ironista. que explícitamente se lo permite pocas veces. En el punto justo de ese cruce. Solo se permite ajustados sarcasmos. la literatura y sus nietos. Por eso. Pero se los puede ver también como una larga investigación sobre la Argentina. de vidas golpeadas a la vista. la recordable estampa contrapuesta de un ejecutivo que hace su carrera y tiene la misma edad de un obrero de su fábrica. que se convierten en pequeñas novelas fácticas que luchan por no soltar en envío ficcional que de todos modos llevan dentro. lo que parece cerrado e inexpugnable. está prohibido “entrar con zapatos de baile” a las prisiones.“sanlorenzetti”. Viven en una maraña de hechos. como si fueran ciencias duras. sin la iluminación de los pliegues anteriores de la historia. como un ermitaño que en todo lo demás es una de las personas más cordiales que pueda imaginarse. A veces Verbitsky expone todo esto con un relato vivo y enjuto (es que son hechos reales). pero sabiendo todo lo que corrió debajo de puentes enmohecidos o novedosos de la historia. Son apenas las que nos dejan ver los rompecabezas infinitos de una época. Uno sigue su carrera de acumulación. Sin embargo. se ha dado a la tarea de terminar una formidable Historia de la Iglesia en la Argentina. sus instituciones. surgen las pinceladas basadas en el método de las vidas paralelas. Sabemos de periodistas que quieren escribir una novela. están los escritos verbitzkianos. aceptar serenamente las consecuencias de decir la verdad. escribiendo como un geómetra sobre los fantasmas de la historia. Desde hace muchas décadas. secretamente (es que son hechos reales). apretada entre dientes. que parecen conspirativos. que es una historia nacional completa. Se escucha decir que trazan “la agenda semanal”. y cuando aparecen los nombres de los personajes oprobiosos o infames. y no osamos llevarlas más allá de un presente chato. las resguarda bajo otra capa. sus secretos de Estado y sus llagas aborrecibles. Verbitsky condena con un estallido de hechos. que también va haciendo su ciclo laboral. como una ciencia exacta. Cuando aparecen en sus notas simplemente los pequeños y voraces oportunistas. uno de los miles de desaparecidos. una callada mordacidad. Con todos sus elementos de drama nacional. pagando la cuenta pendiente de . pero en un mundo agresivo y colérico. Horacio Verbitsky constriñe al novelista que hay en él. dejando al caer uno u otro dato de aquello que lo molesta. esperando y desechada. Horacio Verbitsky está escribiendo las peripecias de un país turbado. los hechos para Verbitsky son la formas tan densamente neutra de un saber investigativo. Pero alguna vez se cruzan. el otro va a ser secuestrado. las vidas de las marionetas. las criaturas que con distintas variantes de necedad pueblan la historia. y los hechos son los más antiguo del periodismo. como escribió Arlt. descartando el despliegue. y lo hacen. para punzar los tejidos del lenguajes con ciertos abultamientos de chispa expectante entre el desdén y la necesidad de esclarecer el significativo hecho de que tener un nombre es tener una culpa. paga el precio de los perros de la antigüedad clásica. pertenece a las ciencias humanas. los contrastes entre biografías acechan en las penumbras de los grandes cuadros semanales donde se comprimen. Toda la semana deleitándose Verbitsky con la música. Subyace la novela. Y los viernes quedar recluido y solo. En todo lo demás. revela una oculta comicidad y el murmullo del solitario que pretende una sacudida al mundo. que se revela cada vez más importante en nuestros programas de lecturas y en las muchas veces en pobres formas de interpretación que tenemos a nuestra disposición. Así. debida a su pluma de eremita. más bien nuestras vidas en sus amplios ciclos temporales. En el medio del camino.

el auge de las organizaciones armadas. y en esos bares donde el idish aún no se había extinguido entre las voces porteñas escuchadas a diario. lógicas anticipadas del tamaño y facilitaciones de lectura basadas en técnicas de remache –que luego adquirieron nombres como “pirulo”. Timerman califica a La Opinión en tanto diario liberal. Jorge Money.ese “déficit de historicidad”. Miguel Briante. Las respetivas letras góticas del título. el crítico de cine Mahieu. Enrique Raab. Hermenegildo Sábat. y figura de formación auténticamente liberal. No es posible concluir con un brusco taponazo de que era liberal. María Esther Gilio. La relación con Le Monde. ¿Pero si retomáramos un poco antes? Corresponde: vayamos a Jacobo Timerman. Ardiles Gray. y cubrió todo el período preparatorio de la vuelta de Perón. como si estuviese a la derecha del diario francés con el que se la atribuían diversas afinidades.. Capítulo 20. en cafés de los alrededores de Pueyrredón y Corrientes. no concordaba. Polonia o Rusia. En La Opinión escribieron (o dibujaron) Gelman. el historiador del peronismo Hugo Gambini. Timerman De alguna manera ya comenzamos a hablar de Página/12. Fundó La Opinión a fines de 1970. las vicisitudes de la redacción del diario y de las apuestas políticas de La Opinión. con las que este subdirector. y quizás en el antiguo bar León Paley.Tomás Eloy Martínez. y podían ser Timerman o Rotemberg. Carlos Ulanovsky. si podemos decirlo así. cerca del Teatro IFT. con apellidos que venían de Ucrania. del cual da testimonio un gran libro Preso sin nombre. con interesantes pinceladas de cronista avezado. Paco Urondo. de un conjuntos de jóvenes judíos cuyas familias venía de remotas lejanías a esa ciudad donde parecía que en calles misteriosas podían brotar muchachos aún de pantalones cortos. abjuraciones de la extensión. de naturaleza ideológica liberal. los artículos largos que apelaban a una paciencia lectural que ya era un signo de distinción en los tiempos donde en las redacciones se imponían recortes de textos. Aída Bortnik. Miguel Bonasso. en cierto tiempo a cargo del diario. como La Nación o Clarín. que luego traeremos nuevamente al ruedo. celda sin número. varios soportes de prestigio. etc. cuyo reciente libro sobre la historia del diario es de alguna manera una última palabra que no deja de revelar. . Felisa Pinto. Le Monde. “pastilla”. José Ignacio López. la novelista Tununa Mercado y tantos otros que nos vienen a la memoria. los deja escapar no sin un quejido de dolor en pianissimo. en este caso sí. la ruptura de éstas con Perón. la ausencia de fotografías. Mario Diament fue jefe de redacción y como subdirector financiero se desempeñaba Abraxa Rothemberg. crítica a los montoneros con la que casi concluyó su tarea de periodista Rodolfo Walsh. Roberto Cossa. las pocas concesiones a la imagen que si ocurrían eran por vía de ilustraciones como si estuviéramos en la época de El Mosquito. la muerte del viejo líder. Intentaba serlo pero las tensiones en su redacción que no lo permitían completamente. sino de un tipo de cultura periodística que tenía. sin que hayamos concluido la historia de La Nación y Clarín. Noé Jitrik. Ricardo Halac. La austeridad tipográfica. esa veleidad de anticuario contrastaba favorablemente en el público culto con las estridencia de tapa. Osvaldo Soriano. o reclamaba. el golpe del 76 y el final de La Opinión con su propio encarcelamiento y secuestro. En ese libro –que luego cometeremos por algunos de sus momentos excepcionales–. Una redacción de un diario es de alguna manera un “época”. que al contrario hacían del diario de Timerman una experiencia lectural de izquierda con un cuerpo informativo y operativo de textos. no surgía solo de un supuesto mayor izquierdismos de éste. Por otra parte en Abrasha Rothemberg se lee una de las más interesantes crónicas sobre la formación. aun de los diarios llamados “serios”. por supuesto. que fugitiva.

empresarial y político. Jacobo Timerman. las torturas. de los que no pocos tuvieron concreción. cayeron en las redes de la maquinaria de tortura. que en su recientes e interesantes libros sobre la historia del diario percibe los ventisqueros riesgosos en los que se interna Timerman.se forjaban entre la caída de Perón y los años 60. Timerman opina que si La Opinión pudo subsistir durante el primer año del gobierno militar “es porque los moderados de las fuerzas armadas consideraban que esa tribuna crítica pero no opositora. que luchaba contra el terrorismo pero defendía los derechos humanos. Quizás no sea ésta la mejor descripción de su situación política en las compuertas sacrificiales abiertas por los gobiernos militares. los “moderados”. proyectos literarios. Era el economista del diario. pues hacían parte también de un inédito dispositivo de exterminio de militantes guerrilleros. siendo Abrasha el cultivador de un humor paradojal que lo tornaba excelente cronista. hoy revisitada su historia por la disconformidad escéptica de un gran contador de acertijos de entonación jazídica. pero quedan dudas sobre si el propio Timerman no deseaba jugar la política del diario alrededor de algunas de las figuras del régimen militar. en sus memorias de la cárcel. de un círculo de personas que trazaba una circunvalación de mayor descompromiso con la lucha armada. políticos y sociales e incluso de allegados y aún más. pero bordea con intensidad la crónica estremecedora de los interrogatorios. hombre asumido con ironía como conservador y fuerte crítico de las mismas tormentas de la historia que a Timerman le fascinaban. torturando y . Timerman no podía ser verosímil con esta expresión. la estructura horrorífica que convertía a las personas en muñecos deshabitados de conciencia. para impulsar precisamente con ese pensamiento. quizás las palabras peronismo de derecha y de izquierda poco representaban ya. En cambio su relato de la cárcel es un vibrante testimonio. concepto aparentemente aplicable a él como a un presunto sector militar que no quería gobernar sobre los cadáveres de los campos de concentración. Parece un parecer algo inocente o desfigurado por la realidad de los cálculos políticos que como director de un diario nacional podía hacer Timerman. si descripción fuese correcta. que no supera el nivel que tiene este mismo tema en los escritos de Primo Levi. las humillaciones diarias. uno de los más fuertes escritos en la Argentina. medios e inferiores de la represión para revivir su vil simulacro del nazismo. sin embargo recuerda la expresión los moderados. El más perseguido por el peronismo de izquierda y por el peronismo de derecha. un sector interno del Proceso. aumentaba la disposición de los cuadros altos. Continuar con el diario criticando la “doble violencia” militar y guerrillera. Y no había forma de explicar a los militares que a pesar de ello yo creía que la represión contra los terroristas debía y podía ser dentro de los marcos legales”. más allá que si calificadas o no de “moderadas”. Y acaso su intento de mediación política. aptos para la cirugía de caza mayor que había implementado el Dispositivo de consumición mecánica de vidas y diseminación técnica de la impalpable pesadilla. No parece verosímil un tratamiento de su persona a un nivel de crueldad tan sistemático solo por mantener una línea que se diferenciara de “ambos terrorismos”. y que sin embargo. poéticos o periodísticos. El problema se configuró luego sobre la rechazada forma de la “teoría de los dos demonios”. Eran los bordes indeterminados pero imprescindibles del terror. debía subsistir”. Lo hace para justificar la opción que se tomó luego del golpe. Abrasha Rotemberg. Incluso no condice con la capacidad de La Opinión de ser parte de múltiples contactos políticos en el mundo militar. despersonalización y desaparición de cuerpos. la idea de que “mi diario fue el más perseguido de los cuatro presidentes peronistas que hubo en la Argentina entre 1973 y 1976. el dolor sin palabras. adjudicada incluso al Informe Sábato. La Opinión fue uno de ellos.

Compañero. es probable que sea Rayuela. que comienzan a forjarse entonces–. el lenguaje de la prensa renovadora. y si esa novela existiese. de Levinas y Página 12. El Porteño. Recuerdo perfectamente que parpadeabas. con su facultad de generar grandes zonas metafóricas. o si se quiere de la retórica social de uso más visible. Humor. y se aprovechaba de las inconexiones del lenguaje. hojas de las que luego resultarían Noticias. recortes. y ese aluvión de movimiento demostraba que yo era el último ser humano sobre la tierra en un universo de guardianes torturadores”. consigue ver otros ojos. Pero para llegar a La Opinión. Qué. En un momento de su conmovedora descripción de la celda que había eliminado casi todas las condiciones dignas de vida. Cuestionario. residuos de lenguajes anteriores armados a modo de collage juguetón. donde escribió Nicolás Casullo. Se llegaba a La Opinión porque antes habían existido De Frente. “Parpadeabas. El lenguaje de la época para tratar actitudes y tensiones vinculadas a esta lengua disidente o desatinada. Si ese modo existiese. unas poco más que sucintas líneas sobre La Opinión y sus inmediatos afluentes timermanianos: Confirmado y Primera Plana. que en secretas reparticiones del estado y la misma sociedad. del primer Lanata. de los montoneros. del propio Timerman. de Mario Valotta (donde Germán Rozenmacher escribió aguafuertes anónimas). pero que la nueva publicidad había puesto en escena. Confirmado y Primera Plana. se generaba por desechos. forman un tramo indisculpable del inconsciente colectivo. que a su vez retomaba anteriores atributos. Pero detengámonos en unas breves. su libro no vale por estas especulaciones políticas que solo no son triviales por estar hechas por un víctima. de Terragno. sino también por periodistas que comenzaban crecientemente a mostrar su firma junto a vestigios insinuantes y quebradizos que reaparecían un bastidor oculto de retóricas literarias operadas por un radar de captación de fetiches culturales en el mercado común del habla. de Alicia Eguren. con la misma liviandad. otros párpados. Nuevo Hombre. pronunciaban la expresión “border line” con el mismo espíritu de brusco hedonismo lingüístico con el que décadas después. que imperceptiblemente anuda en un estrado superior de la fantasía. Es. . Mariano Montemayor y el frondizismo en su conjunto. a través de una mirilla por la que estaba prohibido mirar. de Scalabrini. sino por el esbozo profundo del pensamiento de un sobreviviente que llegó a uno de los niveles máximos de despojamiento a los que puede llegar un ser humano privado de los signos vitales que implican su nombre. es probable que sea una novela. No había manuales de redacción ni escuelas de periodismo: es así que hacia principios de los años 60. Incluso antes. de Cooke –muy bien estudiado en el excelente libro de Eduardo Jozami sobre Walsh–. Inevitablemente debemos explorar la hipótesis de si hay una modo narrativo de época. su persona como mero ente vivo. o dicho de otra manera. en la raigambre ontológica en que luchaban distintas formas y juegos escriturales. Timerman había transitado un trayecto conocido y arduo. Rayuela de Cortázar se convierte en un estímulo a crear un lengua comunicativa que se movía en los límites mismos de lo comunicativo: es decir. con muchas ausencias que no está a nuestro alcance reparar. para introducir un principio de duda ficcional en el conjunto de la escritura periodística. se mentó episodios que se dieron en llamar “panic attack”. activado por agencias de opinión e investigación motivacionales: otra vez la “época”-. su condición autorreflexiva. Con todo. en cierta forma Feriado Nacional.atormentando a un intelectual judío que llenaba todos los casilleros del triste formulario persecutorio antisemita. la genealogía de la modernización periodística del país: implicaba no solo una hipótesis sobre un lector cuya conducta de “consumos culturales” –el concepto empieza a forjarse en esa época.

“¡Qué palabra. lanza a la escritura a miles de iniciantes de una profesión que si ya con Botana habían probado su poder de reencaminar ese plasma secreto que es el miedo sigiloso que recorre las espesuras sociales y convertirlo en materia de lengua social . esa “avidez de novedades”. Como primera medida –medida abismal– había que comenzar a contar. De una manera genérica que hoy no es fácil ni rememorar ni volver a detectar. como diría muchos años después un famoso filósofo de mediados del siglo veinte. qué estúpida mentira!”. un poco a Michelet y no rechazaba enteramente las formulaciones de Rubén Darío. Podría indicar que Cortázar era la gran metáfora del periodismo pensándose a sí mismo. y caer en el patio de Menexeno en la vieja Grecia. como Lo que me gustaría ser si no fuera lo que soy. Pero había otro elemento en el Cortázar de esa época. montajes y ensambles de vanguardia entre ámbitos heterogéneos unidos por lúdicos tablones o pasadizos irreales –símil de la praxis periodística. o para la noticia insinuante y repleta de alusiones a una red de lecturas proclamadas como necesarias en los vocingleros escaparates del nuevo lector. con menos alcances que el impetuoso mitrismo que un siglo atrás había comenzado a parecerse a veces a Taine. “¿Qué voy a poner. el día.Fragmentos cortazariamos. El espíritu de Rayuela. El presente que surgía de allí cargaba con su anonadamiento anterior. en el Cortázar de ese momento. animaba los ensayos para recrear los límites del nuevo periodismo. que otorgaban nuevos simbolismo a las tensiones idiomáticas sin entorpecer la lógica lectora. se preguntaba el narrador de Las babas del diablo. pero ese credo va recorriendo redacciones. Se partía de un vacío. el periodismo de la época intenta resurgir de una rajadura del idioma. declarando de entrada que la realidad era un vacío juguetón que por más dramas que encerrara. asimismo tomados de dúctiles recetas de un dulce absurdo de escritura provenientes de César Bruto.que permitían tocar un timbre en calle Cochabamba de Buenos Aires. pues permitía hacer ejercicios surrealistas. que era el tratamiento de la palabra ahora. dice el fotógrafo de Las babas del diablo. decía. un inquietante vacío del tiempo como res nullius. habilitándolo para la crítica. va preparando oficios periodísticos. por otro lado Cortázar encendía los ánimos para producir recortes. que implicaba cierta anulación vibrante de la respuesta histórica propiamente dicha para hacer pasar por una suerte de decisionismo fabril –de la fábrica periodística– el sentido de una historia solo en tanto presente? Puede ser. cómo voy a clausurar correctamente la oración?”. Esta fusión introducía cuestiones nuevas. o sino que los periodistas se transfiguran en novelistas cortazarianos. Rosa) de las redacciones nuevas. la hora y los nombres que registraban ese accidente semántico que se podía “recortar” como mosaico irreductible de la realidad-real y la realidad del periodismo. ¿Qué eran meros guiños. El propio Cortázar no se cansaba de producir guiños sobre el arte de la escritura. ayudaban a trazar un camino grácil para la violentación de la lengua. Si por una parte podían estar más cerca de la fórmula asombrosamente consagrada por esas mismas revistas culturales –el “realismo mágico”-. como lo había notado el crítico Nicolás Rosa. de “noticia bruta”. para ponerla en los odres de una pregunta que hiciera conciencia la escritura periodística como problema. de cortes caprichosos en el tiempo burocrático para extraer planos atemporales de historia cultural latinoamericana. donde ya había variado totalmente la idea tradicional de noticia. y podía potenciar tanto la reconstrucción inusual del fotógrafo como los arabescos de la crónica del escritor periodístico. había que sacarla de su estado salvaje. una cápsula encerrada en sus predisposiciones fácticas de localización en el territorio. que llegaban directamente a la centellografía (N. que del ejercicio literario se trasladaba en masa hacia el periodismo.

Llegó sí a una amplia decisión sobre la relación difícil que se establecía en el ahora del periodista y el ahora de lector. Será la sátira la gran inspiradora del periodismo de todos los tiempos. Este recurso provenía no tanto de Cortázar sino de Borges. dentro del derecho adquirido de los periodistas. Todo –hombres. o “nos perjudicó Sócrates”. El crítica Enrique Raab. conducir el alma orgánica de lo social hacia una suerte de interpretación de la noticia como si ella fuera eco del modo en que podrían definirse ciertas estéticas de la hora. Por ejemplo. Existía cierta subalternización del lector.anhelante. Walsh. eran calificadas como propias de “un barroquismo de la pólvora”. donde el adjetivo que calificaba era engañoso. como veremos. a las que convertía en retazos oníricos de un pensamiento democrático. inspirado en Truman Capote y su célebre A sangre fría. entonces con capacidad de llenar las grandes salas cinematográficas de la ciudad –cuyo director era Sergio Leone. un “editorial” que ponía a las personas en relación a su historia o su destino de un modo implícito. a la manera de una democracia jacobina surgida de jóvenes redactores recién salidos de facultades de literatura o de lo que comenzaban a ser las primeras escuelas de periodismo. La hoguera de vanidades. en Primer Plana no podría leerse “Todos los hombres son mortales. de “new journalism”. que revolucionó las redacciones. que en este caso sería la de una vastísima tragedia personal y colectiva. El equilibrio era tenso pero se respetaba. o “exageró Sócrates”. mitos del sueño e íconos de un cristianismo primitivo. del pasaje que hacía Favio desde su formidable El dependiente al trabajo con difíciles mitologías populares. Cierta vez. sentencias. los grandes autores de los textos fílmicos que plasmara Ettore Scola–. en el que se suponía que a tal lector le gustaba verlo. juzgándola en el Tribunal mayor de un diario contemporáneo. había dado un veredicto totalmente adverso de un film de Leonardo Favio. ponía a los dioses impenetrables de la escritura por encima de los pobres mortales lectores. Había cierta separación estamental entre escritor y lector. nombre arrebatado para siempre por la represión. Y menos del parte de guerra que en el comienzo de este libro expusimos como problema. pero no respondía más que a otro juego cortazariano. sin que le fuera a la zaga la novela “realista” de Tom Wolfe. empleando los paralelismos entre imágenes fílmicas. que ya eran las últimas estribaciones antes de pasarse todo al mundo computacional. en una verdadera tarea de re-pedagogización encarada por demiurgos de máquinas eléctricas de escritura como la IBM Electronic Typewriter 50. sino una humillación que sin dejar su irrealidad quería ser efectiva para despertar más rápido al lector respecto a que debía prepararse para tiempos más vertiginosos. La Opinión deja que la redescubra Página 12. del cual de tanto en tanto emerge su recuerdo. dijo Sócrates”. general Lanusse– y en la respuesta . Poner al escritor periodista en un Olimpo impertérrito. el gobernante militar de la época hizo una aclaración a la revista Primera Plana –se trataba del presidente. Por eso. observó Sócrates”. como Raab. ahora se podría en la libertad de ese “tiempo ahora”. o “nos conminó Sócrates. aun para un crítico lúcido de la izquierda. una crónica sobre las películas italianas del género western. Ella puede decir que de su más profundo fondo. pero los guionistas eran Age y Scarpelli. ya había explorado poco antes esa senda. objetos– hablaban una segunda vez a partir de la primera en que lo habían hecho. y eso era el derecho a rectificación del sueño de la nueva prensa realista y utópica a un tiempo. diciendo que ciertas tomas con el héroe sobre campos de trigo traían cierta inspiración fascista. pues desde ya significaba un juicio de carácter moral. emerge el periodismo. Todavía no había una comprensión más profunda. o “sobreabundó Sócrates” o “nos instruyó Sócrates”. ni tan desvaído ni tan pleno. No era el hipócrita lector que parecía ser humillado en un movimiento lúdico. pues no quiso llegar a ella. pero no los artificios retóricos. sino “Todos los hombres son mortales.

lo que no difería demasiado del gran proyecto de renovación periodística estudiante el absurdo constitutivo de los lenguajes reales y aplicarlos luego a la ficción de una redacción periodística. conocimiento. Probablemente esta carta sea cierta. Quelonia. como otro juego de índole burlona sobre una sección permanente de los diarios: la carta de lectores. llamaba la atención por su condición patafísica. Aunque tolerando la opinión. Pero es una ilusión que el periodismo. un gran momento de Rayuela. Parte de los hechos constituidos. y Cortázar la haya leído en su momento en aquel diario. reemplazaba con vigor gótico –es decir. Toda noticia. casi imposible. perdido del contexto y a la que hay que ofrecerle uno falso. implica la imposibilidad de que se nos ofrezca un tiempo presente detenido y embalado sin que de inmediato se convierta en una dimensión del ayer. sino por la maquinaria de reasignación de jerarquías. Catocala y Ojo de Pavoreal. Pero esa torre esta siempre inclinada. no podía ser superior al mester de juglaría del periodista joven que entraba a la redacción en el turno vespertino. de inminencia no puede convertir en realidad. Reclaman un imposible pero que se tornaría lo más comprensible del mundo. a punto de caerse.se le adjudicó la condición del “lector Lanusse”. El hecho era absurdo. postizo. pero en el interior de Rayuela. son noticias que interrumpen el plano de coherencias de lo real. doxa. Cortázar imagina un señor Washbourn que le escribe al Observer sobre la extraña ausencia de mariposas del tipo Cigeno. Etérea. El pasado convertido en un jardín en permanente hibernación o esperar que vuelvan siempre las mismas mariposas. se forja una secuencia de reflexiones periodísticas donde este estimable personaje se complace en idear títulos que lo ayudaban a tolerar su infantil aventura: “Se le enreda la lana del tejido y perece asfixiada en Lanús Oeste”. toleraba y filtraba el argumentum. pero el hecho de que status es el de proclamar que se inclina sin caerse nunca: un erro sistemático. . innecesaria e inútil. donde un general aun despótico. Otro sistema cortazariano consistía en dar como realizada la inminencia de un acontecimiento que bordea la catástrofe sin consumarla. La palabra opinión. coronado en una localización indispensable del oficio periodístico. El chiste cortazariano desafía aquí a todo el periodismo. ¿por qué no tendría que ser asiento final de la idea misma de noticia? Esa falta de coleópteros de nombre extraño y que solo podría interesar a un fanático coleccionista ¿por qué no sería el modelo mismo de falta que ningún periódico por más observador que fuera podría alcanzar? Lección cortazariana. En el recordado cruce con el tablón de Héctor Oliveira de una casa a la casa de la otra vereda. ciencia. pero con su segunda naturaleza real convertida en noticia sobre la noticia. pues su forma existencial realista es la de siempre ser ese objeto renacentista tan interesante como vulgar. Es Rayuela la que preside esa impresión de opiniones enlazadas como nueva ideología del periódico que se quiere objetivo y subjetivo al mismo tiempo. La noticia sensacional que se quiere ofrecer ya está dada. degradándolo legítimamente no por impuso antidictatorial necesariamente. suena a una humorada sobre un tipo de lector y un tipo de diario. “Se cayó la Torre de Pisa”. sostenido por influjos aguzados y demiúrgicos– lo que toda la filosofía de lo real aconsejaba a llamar episteme. en Rayuela. Pero revela que Cortázar ve su sistema de “recortes” y “ensambles” como una técnica que surge de las usinas risibles del idioma –o de sus reveros de seriedad–. Mi obsesión personal entomológica o filatélica. Pero ahora era ésta la que invirtiendo los papeles. Los dilemas de Cortázar eran los dilemas que los más perspicaces periodistas de La opinión deseaban desentrañar. Se trataba de una humarada que captaba bien el estilo de titulación del periodismo popular y quizás del conjunto del periodismo. es un tejido rasgado. Lanús Oeste. que le daba aun más el carácter de una precisión curiosa. para ese momento.

para golpear las zonas más desprotegidas del espíritu. con sus propios materiales tan absorbidos en ese presente. que es el proyecto de organización de un libro a través de recortes de diario. suele componerlo por nosotros mismos. que en todo caso. la mímesis brutal de personajes públicos. El Libro de Manuel es el más directo antecedente del Nunca más. El hilo inconsútil del recuerdo que a veces llamamos época. Ahora. Pero también no dejando que desfallezca el arte y la política sin espasmos sistemáticos surgidos del ego del gran inquisidor. Es en cambio el director de Página 12. También Respiración artificial de Piglia cumple a su manera ese mismo papel. el viejo arte que fue tierno cuando lo inventaron los cómicos del renacimiento. como dicen los periodistas. collage. edad mítica. Dice que Cortázar hizo una apuesta vital llena de rebeldía pero que instituía una moda con los mitos culturales vigentes. en su barrio de Sarandí. equívocos metafísicos y enredos cómicos en los racimos de personas que se atraen y dispersan como abanicos marca ubú rey en toda la literatura de Julio Denis en adelante. el diario que contiene el suplemento. aunque sin ninguno de los elementos literarios y poéticos que. Produciendo habladurías. no se la deja fácil al cronopio. debe compartir como desvelamiento de las mamparas opacas del presente con un Rodolfo Walsh. en cierto momento. Los recortes se pegaban en un álbum para la futura educación de Manuel. actos que no poseen el refinamiento al que en cierto momento llegó la civilización que adoptó en su seno la reproducción técnica. Cortázar no resistió a su época. allí donde surge la carcajada sin comprensión y la impiadosa revelación de un sentimiento destructivo como declinación del periodismo a eras donde el grotesco todavía no se había depurado. Es a los veinte años. ¿Cuál era el tema de ese suplemente. casi veinte. quien proclama su profesión de fe cortazariana. que no dejaremos de “cubrir”. con interfaz –¿así se dice ahora?–. Página 12 saca un suplemento llamado Primer Plano. un niño roussoniano pero más que un Emilio era el propio niño Cortázar como testigo futuro del infortunio de una generación política presente. con una literatura “saturada por el sujeto”. Que con el tiempo lo llevaría a un mito periodístico en el cual la utilización de estos utensilios de la magia cortazarianos no han desaparecido –hay recortes. así tan nostálgicamente llamado. actuación que estetiza el ambiente. y donde las tecnologías más poderosas ya conviven con un sentido de la burla. Jorge Lanata. Desafiando a los críticos que han descartado apresura mente al autor de Rayuela.Algo más importante hizo Cortázar con los estilo de investigación periodística. lo aliaron con el periodismo desde . manejos despojados de sustento en cuanto al lenguaje que reflexiona sobre sí mismo– pero volcados hacia un nuevo cinismo que también puede comentarse como un hedonismo de comediante y mártir. uno de los vigorosos críticos argentinos. Demasiado mimetizado con lo que se podría llamar el contexto histórico. parecían pertenecer a ese monologuismo que pasa por encima de todas las reglas de la conversación y del pacto general entre los hombres –más si hacen periodismo– de no usar los recursos de la razón y la emoción. Jorge Lanata. con nuestro rápido relato. le cambió la vida. en su manifestación más dramática. sentado en un escalón de su casa. Luis Chitarroni. Noé Jitrik. cuestiones que incluían también aspectos de desahogo. Eran recortes que se referían especialmente a los hechos armados ocurridos en la Argentina a fines de los años 60 y comienzos de los 70. eran el ceño fruncido de Cortázar sobre la realidad de su país. Pero esos espectros y juglares. pone al servicio de las fuerzas poderosas del planeta. Cuando pasados algunos años. otro de los críticos literarios sutiles y depurados del país. Escribió El libro de Manuel. y diciendo que leer esa novela. los enlaces están hechos. entre dos épocas? El tema del suplemento es Cortázar. que a su vez se forjan los mitos literarios. traza un juicio mucho más ameno pero no exento de severidades.

y afirmándose en la investigación de las entretelas sigilosas del Estado como si se pudiera producir un hecho de la magnitud que había motivado lo que Walsh llamó periodismo de investigación. el culto a una unicidad del destino que finge todo lo que puede que no hay vidas separadas. pensar y meditar en las redacciones argentinas. y lo hicieron decaer en un poder absoluto para impresionar a las masas. superando el humor frontal de la Revista Humor. pero tiene un resolución rápida y apriorística en el modo de habla de los medios de comunicación. pero en una causa social que exigía del investigador una fina escritura con ecos borgeanos y una cédula de identidad falsa. que buena inspiración ofreció también a las redacciones periodísticas durante varias décadas. sosegarlos. Todo en una “doble guiñada”. Lanata. los hacen refluir en bifurcaciones infinitas y contrastes definitivos. donde toda proposición. salió con la primera página en blanco para criticar a los censores. Página 12. órdenes de captura y fallos en nombre de una sociedad transparente que los ha elegido sin elegir. No prefirió Cortázar la aguerrida monolatría.el siglo XVIII hasta mediados del siglo XX. Ahora todo un diario se convertía en una suerte de Tercer Estado que se torna empresa de empresas. lanzar una vía reparatoria con alianzas que los militares determinarían desde sus guarniciones. trabajó –como se suele decir– sobre el significante. Por un lado Cortázar “exhibe la desganada frecuentación de Levi-Strauss” y por otro “la yeca populista”. y luego de módicas represiones. como los detectives solitarios y fracasados del policial negro. es decir de los gustos. No. Esteban Rodríguez). enemigos a muerte que son una diferencia metafísica permanente u ocurrencias simultáneas en planos de tiempo distanciados. las prácticas y las subjetividades. usó el humor interno de la redacción –que como el de un quirófano. Cortázar. Es la más opaca de las transparencias. El diario salió dos años más bajo el control militar. juega con la cercanía de la muerte– para proyectarlo como sobreentendido en miles de lectores. un pase de hechicería que deshiciera la vida cotidiana con una descripción por el absurdo que hiciera posible pensar que mundos heterogéneos se podían atar entre sí por obra del sueño de un médium distraído. La decisión artística de Cortázar –según la ejemplificación de David Viñas– lo llevó a trabajar en lo que se denominaría “actuar entre dos paños”. siempre en permanente estado de emitir enjuiciamientos. Quiso ser La Opinión menos cortazariana: eso lo fue mejor en su momento su heredera. hecho sin la prudencia que hubieran tenido hasta antiguos inquisidores de oficio. conflictos entre adversarios. desnutriéndolas ferozmente de la piedad. Esto último rindió más efectos en el modo de componer. que anuncia el propósito de hegemonía del periódico a través de los sectores sociales y políticas de las elites argentinas– lo llevó a creer que la época militar era apta para designar y descartar a los dos demonios. al contrario de la gran desesperación viñesca por enviar todo significado a series que los desdoblan. vejatoria y sin designación ninguna. Por eso también contiene las funciones del juicio al modo de una llamada justicia mediática (Zaffaroni. Fue el diario que se lanzó como para “una inmensa minoría” y su deseo de incidencia –retratado en ese slogan que le atribuye a Pedro Orgambide. la autocrítica y la pausa para reflexionar en medio del estremecimiento provocativo de un exorcizo. Cortázar mantiene los “dos paños” y la relación entre ellos es la magia infantil. la habitación horrorosa de los condenados. absorbe la vida partidaria y a la misma sociedad civil y se convierte en organizador de la lengua es dominante. Página 12 de la era Lanata. sanción o compromiso se mantiene en las rutinas institucionales correspondientes. La inviabilidad de esta “moderación” le costó a Timerman la pérdida del nombre en una celda anónima. Solo que ahora era necesario que perdiera el encanto de actuar sin respaldo alguno. David aquí creo que se equivoca. con . La vuelta de campana del periodismo de investigación. Salió de color amarillo para criticar a los amarillistas.

pues ambos secuestros coincidieron aproximadamente en el tiempo. Superpuesta. pero no provocó ninguna reciprocidad. es un desaparecido. fracasa en un intento de asociarse a otras empresas para salvarlo de la quiebra. Cuando lo secuestraron. que lo llevaba a banadonar su anterior ciclo biográfico signado por una vida cómoda y burguesa. hasta quedar bajo la dirección de Ramiro de Casasbellas. queda como el único diario que se hace eco parcial de las denuncias de desapariciones. puesto que pertenecía a un estamento social que interactuaba con militares. Tomás Eloy Martínez abandona la empresa por amenazas. transformaba su persona dramática en la de un compañero más. también son el modo en que un hombre quiere saber quién es. como una extirpación ocurrida en los quirófanos del infierno. pero su sección cultural se mantiene con una relativa autonomía respecto a estos trágicos avatares. había sido secuestrado un importante integrante de la dirección del diario. pero no complementaria a la historia de Timerman. los grupos militares clandestinos sometieron a su familia a un penoso calvario. poniendo todas las fuerzas del diario al servicio de una revisión profunda de sus propias convicciones. antiguo miembro de lo que la izquierda hubiera llamada la “superestructura dominante” del país. como lo señala Seoane. Perrota. los hechos magnos producidos por la insurgencia. El Buenos Aires Herald. no sin demasiadas prevenciones. El general Lanusse. ni números. del justicialismo. Luego será secuestrado Enrique Raab. Cox conoce un breve período de prisión pero seguirá siendo receptáculo de denuncias que son publicadas en su diario. dirigido por Robert Cox. y no pocas al Ejército Revolucionario del Pueblo. la redacción del diario se tornaba asamblearia y Perotta. Balbín y Martirena. Timerman y Perrota se cruzaron en alguna cárcel clandestina del Ejército. muere en un sospechoso accidente David Graiver. El diario pasa a ser vocero de la dictadura militar. No obstante. ni celdas. que decidió convertir su diario en un punto de confluencia de los grandes debates nacionales. director de El cronista comercial. un antiguo diario con avisos comerciales y nexos con pequeñas empresas que lo sostienen con una gran cartera de avisos. por los que se sentía existencialmente atraído a la manera de un “enigma”. que surge de las acongojadas decisiones de un hombre sobre las insatisfacciones heredadas. muchas de ellas vinculadas a los grupos insurgentes. altos magistrados. El cronista comercial. según la biografía que escribe María Seoane. Éste fue pago. pues pedían un rescate. alcanzan a repudiar públicamente el asesinato. atrayendo hacia su redacción a figuras de gran relieve en el periodismo nacional. y su cuerpo aparece acribillado en Ezeiza. del cual poco se sabe sobre su destino. que siendo tantas cosas. en medio de graves discusiones en su redacción. A su vez. Algunos testimonio aseguran que enloqueció en medio de las torturas y el despojamiento indescriptible que sufre el sujeto cuando se lo hurta violentamente de su mundo habitual. Perrota. Perrota jamás apareció.interventores de la Marina –el capitán Goyret– y luego dos coroneles. se sentía en medio de una tempestad inspiradora. Antes de estos episodios. en un deseo obviamente competitivo con La Opinión. encontramos la extraña y seguramente sorprendente de Rafael Perotta. que quizás imaginó que una época nueva podía regalarle una revisión sensual y una nueva veta del idea siempre presente del periodista que conquista un mundo. De su destino final no sabemos ni nombres. Una trágica historia en el avatar del periodismo argentino. desviando sus opciones anteriores hacia la aventura que en un . que es tenido como poseedor de una parte del paquete accionario del diario junto a Gelbard. políticos de todos los sectores del establishment. poniendo las finanzas del diario en una fuerte tensión que provenía de sus decisiones de acompañar. y al mismo tiempo debía sufrir o protagonizar un goce extraño en sus reuniones clandestinas con importantes personajes de la guerrilla. se coloca “a su izquierda”. Jorge Money. que a la vez dirigía un órgano de prensa preso a estas trágicas y de algún modo fascinantes vicisitudes ideológicas.

Relata que no había censura en Convicción. Lezama solo interponía ese único criterio para citar periodistas para trabajar en el diario. Uriarte no reconoce diferencias en estar en algunos de estos diarios o en Convicción. Pero los destellos de realismo inmediato que son el sostén del pensamiento realmente existente y también lo que nos impide pensar en el futuro –de tal modo que muchas veces apenas sospechamos que el futuro siempre es el rayo invertido que se dirige al pasado de nuestros actos sepultados en penumbras–. que puso al periodismo en un ámbito acongojado. podrían inspirar virajes existenciales inesperados? En esa redacción de Perrota se iniciaron muchos periodistas cuyas firmas son notorias en la actual escena del periodismo nacional. incompleta y por momentos llenando vacíos con inciertas especulaciones–. “No inspectores ideológicos. Califica a su director. Así dicho. Convicción era parte de lo que en jerga rápida y llana se pronunciaba como “el proyecto político del almirante”. periodista brillante de izquierda. El interesante testimonio de Claudio Uriarte. sin referirnos al caso del diario Convicción. arbitrariedades y puntos débiles. Capítulo 21. Esgrime Uriarte los artículos sobre Proust o . Como en todos los demás diarios de la época. No hacía caso de comisariatos políticos y aceptó el primer paro sindical que se realizó en la época por un periodista despedido. en el secreto de conciencias inevitablemente disconformes con sus horizontes grisáceos y poco placenteros. Izquierdistas y peronistas de entonación progresista trabajaron allí. tenía las mismas inconsistencias. lo que hicieron en términos de una gran escritura y libres opiniones intelectuales.momento excepcional. no agentes de inteligencia”. Uriarte tenía 19 años y no recuerda culposamente su paso por ese diario. No romperemos ningún silencio ni diremos nada inesperado. por parte de quienes habían estado en ese diario. cuyas oscuras precondiciones de creación conocía. Convicción No es posible completar esta historia conjetural del periodismo –es decir. Amante de la buena escritura. Uriarte decía que no había motivos ahora para suprimir del recuerdo público. y compara con la frase sartreana: “nunca fuimos tan libres como durante la ocupación”. Lezama “como un bon vivant y liberal”. Como también La razón y La opinión habían respaldado el golpe de Estado. asesor de Massera y periodista de fino cinismo. La sección cultural de Convicción replica de alguna manera la que había sido la de la desmantelada La Opinión de Timerman. pues la sección Espectáculos –entre los ejemplos que brinca– era muy superior a la de cualquiera de los diarios actuales (escribe en Decíamos ayer. ¿Colaboracionistas? Uriarte lo niega recordando que trabajar en Clarín en esa misma época significaba apoyar a Viola. Asimismo. y trabajar en La nación significaba apoyar a Martínez de Hoz. donde se imponía una obligada reflexión sobre sí mismo. Fue el diario del almirante Massera que sumó un drama más al turbado período nacional. un libro sobre la prensa bajo la dictadura publicado en 1998 por Eduardo Blaustein y Martín Alzueta). a falta de otras explicaciones ¿no podría pensarse que esos llamados. pues el estar en pesadilla es saber que nada de lo que hagamos en esa época nos corresponde. de gran agudeza y percepción de las condensaciones espesas del presente. algunos radicales. lo que plantea la pregunta sobre los tiempos oscuros donde las vidas se debaten en el arbitrio de su necesidad laboral y el aura de pesadillas que no se ignoran. aparece como vuelco crucial de una historia. nos lleva a que siempre nos llegue otro plano temporal que nos obliga a no justificar lo que pudimos hacer en el encierro de un presente. ha tomado como su tema póstumo las días en esa redacción que dirigía Hugo Ezequiel Lezama.

sangre y economía liberal. “Convicción no podía oponerse mucho al gobierno ni tampoco apoyarlo”. menos que el que naturalmente provocaba por ser una figura –dice Lezama– espontáneamente interesante. tal como lo describió Borges cuando en 1985 publica su memoria sobre una de las sesiones al Juicio a las Juntas Militares. Lezama dice que una vez escribió sobre un político argentino que le gustaba decir bosta en vez de decir mierda. reaparece en el libro. y quizás por extensión.algunos sobre el marqués de Sade. Uriarte. En una entrevista para el libro de Susana Carnevale sobre diversos diarios de la época. que “ahora todos los muertos son de todos”. Pero las vidas allí involucradas tenían singularidades que conviene adjudicar a la precariedad de la existencia. donde el diario ya sin una sección política que producía más escozor. Massera había sido alumno de Henríquez Ureña. “Convicción no era un pasquín de los servicios de informaciones”. Es autor o que a juicio de muchos es el mejor libro sobre una de las figuras centrales de la dictadura y sobre la dictadura misma: el almirante Massera. pero sí la Marina. Lezama es al autor del discurso de Massera en ese juicio donde anuncia. En Página 12 escribió regularmente sobre asuntos internacionales. por ser de hechura de Lezama. que deja pistas deliberadas para ser avizorado como un alma estéticamente fundada en el ludibrio y la tortura de su semejantes. En todos los aspectos de ese carácter transitivo. mucho más que juzgar a esa época. escribe un libro borgeano: Almirante Cero. . con literatura de la derecha francesa de la OAS. hasta los financistas. Y su recuerdo de Hugo Ezequiel Lezama. no pretendían notas favorables a sus empresas. a sus fundamentos últimos de represión. de joven jugaba al póker con Natalio Botana y se interesaba por cuestiones filológicas. ¿Es posible sostener estos juicios de Uriarte? Su figura aun se recuerda en las redacciones de la post-dictadura. como “liberal gorila” y hombre exquisito para deleitarse con piezas periodísticas bien escritas. se le dedicaba el mínimo espacio. juicio al que había concurrido el día en que declarase Basterra. Uriarte afirma que los discursos de Massera. más que los otros cenicientos integrantes de la Junta militar. que él mismo redactara. aparecían completos en el diario. pues éste no era motivo de notas ni entrevistas. que financiaba el diario en medio de muchas vacilaciones. fallecido muy joven. Uriarte cree que Massera fue un invento de Lezama. que él es el inventor de Lezama. Niega que haya sido el diario de Massera. entre los que se contaban Fiat y Olivetti. No cabe duda que el diario es de alguna manera la época y la versión literaria de la Esma. Pero en sus últimos tiempos llegó a atacar duramente a Martínez de Hoz. pero para ser temido y amando en la simultaneidad paradojal de un príncipe de las tinieblas. a las distintas formas del miedo y al hecho irreversible de que ninguna época –si es que ella se asemeja a un continente cerrado– permite imaginar los contornos reversibles con que la cancela una época posterior. se volcó al militarismo más primitivo. No pudo resolver la contradicción política de que Massera quería ser presidente pero ya no integraba el gobierno. Oficio duro juzgar a ese diario. No obstante. sino que se conformaban con asociarse a un diario y a la candidatura del militar que había provocado sus esperanzas. palabra ésta dignificada por la historia de Francia que solo un vulgar personaje podía trocar por un subterfugio de “clase media baja”. Se da el lujo de poner su diario Convicción en una serie que comienza Crítica de Botana y cierra Págna12. se equivocaba. Uriarte abandona el periódico cuando ocurre la guerra de Malvinas. más allá de que efectivamente. por suerte. Un cambio en la sección política lo convirtió en un diario opositor y repuntan sus ventas entre un público que en gran parte se opone al proceso. al que pinta con rasgos de un asesino literario.

Si por un lado saluda de inmediato la renuncia de Cámpora. “dispuesto a no dar más otros cheques en blanco”. oposición tibia al golpe de Onganía. Igual se pregunta si corresponde esa medida. un lúcido lanussista. que descarta por el momento un llamado a elecciones. la actuación de La Nación. le deja claro al antiguo matutino que la cosa no es con él. alberga junto a un único rótulo de “los enemigos de la democracia como destino nacional”. como si consigna fuera la que popularizara su ostensible enemigo: “desensillar hasta que aclare”. Comienza a tomar cuerpo el tema de la fabricación de papel nacional para diarios. luego de la caída de Perón –retomamos el hilo narrativo de Sidicaro-. cobra cuerpo en un discurso que incluye la denuncia de una “diario oligárquico”. y más allá. Onganía se hiciera presente con la misma carroza que había conducido a la Infanta Isabel en los festejos del Centenario. una inmediata solicitada contra Clarín pidiendo que las empresas cesen su publicidad en este diario. Por cierto. y se esboza un llamado a lecciones que en principio excluyen a Perón. dice Sidicaro. por otra condena la quema por una bomba incendiaria de miles de volúmenes de un popular libro sobre el marxismo del profesor francés Henri Lefebvre. Pero muy ponto se muestra desfavorable con las medidas de protección a los empresarios nacionales que toma el nuevo ministro Aldo Ferrer. tomada por un gobierno sobre el que se ha expedido en muchas ocasiones favorablemente. que ofrece negociaciones viables solo con un Perón que apacigüe a las fuerzas insurgentes. que tampoco contará con el respaldo de la CGT. Pero se asombra favorablemente de que el 100 aniversario de la Sociedad Rural. detrás del cual se yergue el fantasma peronista. con el coronel Cornicelli. a lo que encuentra una respuesta tibia del viejo líder. instaurando una línea histórica en materia de carruajes y tracción a sangre sobre los picaderos. ¿Quién no lo hubo de leer en aquella época? Con el Perón que comenzaba su último combate contra las fuerzas que poco tiempo antes había alentado de múltiples maneras. “fue más civilista que la del resto de la población”. lo que se revelará imposible. los discursos de Perón contra sus juveniles partidarios que se denominaban organizaciones político-militares. se dedica a llamar “nostálgicos de la dictadura a los que proponen medidas un tanto proteccionistas a cargo del Estado. Cuando asume Lanusse. obligaba a los articulistas de La Nación a hacer malabares entre lo que apoyaban y lo que censuraban. El régimen de Onganía. liberal en lo económico y autoritario en lo político. En 1966.22. sino con los herederos de Noble. El secuestro y muerte de Aramburu acelera los planes de sustitución de Onganía. Hacia Papel Prensa La Nación. en su residencia de Puerta de Hierro. pero que ahora mira con más recelos debido al proyecto del ministro Gelbard de aprobar un impuesto a la renta potencial de la tierra. como lo atestigua el diálogo que éste tiene en Madrid. saliéndose del canon de “formaciones especiales” que él les había diseñado –llamándoles entonces a su “desmovilización”–. que habla con el ataúd que contiene el recuperado cuerpo embalsamado de Evita en el piso superior de su residencia. con las medidas de regulación económica que tomó el gobierno conservador. Según Sidicaro. Sus nuevas alianzas con las posiciones de la Sociedad Rural borrar súbitamente sus no inexistentes coqueteo con el peronismo. . adversa a la libertad de prensa. y La Nación se queda más tranquila con el discurso inaugural de Levingston. Asume Cámpora y La Nación ensaya nuevamente su veta de necesarias ambigüedades. Tironeos inagotables con Frondizi. quedará claro un propósito político que implica un acuerdo amplio con las fuerzas políticas. no caían mal a los editorialistas de La Nación. con impuestos a la importación que impulsa el gobierno y encuentra la inmediata oposición del matutino de los Mitre. a quien junto a los partidarios de Perón y los revisionistas de Rosas.

que criticaban la concentración empresarial con apoyo militar. dando inocultablemente una serie de argumentos genéricos a la inminente medida que tomará el cuerpo de oficiales –según los denomina Halperín– de hacerse cargo del poder a partir de marzo de 1976. sobre todo cuando había afectados como el embajador Hidalgo Solá. que en otra incursión en la escena histórica. . sofismas y leves reprobaciones de hecho de suma gravedad. prudencia en el uso del aparato represivo. aunque a esta visión señorial de hipocresía diplomática la complementaba con la denuncia de que existía una campaña antiargentina en el exterior. o simplemente del orden. apela a una noticia en su primera plana donde demuestra conocer bien la obra de este adversario histórico del diario. que como es obvio no es del gusto de La Nación. La Nación. la posición de La Nación era igualmente cautelosa. izquierda nacional y marxismo crítico. que posibilitaron que la familia de Graiver –señalado como financista de las fuerzas insurgentes por la inteligencia militar. Recomendaba. La Nación protesta en términos suaves según Sidicaro. el diario editorializaba sobre las acciones patronales de disconformidad ante la situación de violencia y desmembramiento que acosaba al gobierno. eso sí. que es el diapasón que cultiva La Nación para sus lectores entendidos. y poco a poco fueron conociéndose los hechos de mancillamiento de la condición humana. La Nación adhiere y no deja de llamar a una “batalla de las palabras”. el banquero que poseía una parte relevante de las acciones de Papel Prensa. precisamente por ser supuesto fiduciario del dinero del rescate de los hermanos Born– cediera bajo presiones insoportables en sesiones de amenazas y vejaciones personales directas. primero fue visto con preocupación por otros diarios. llegándose por ese y otros motivos – Timerman aun no había sido secuestrado– a incautarse una edición completa de La Opinión. pero señala que muerte era también la de un “apologista de la violencia”. Todavía no se hablaba de “construcción de la noticia” e “invención de la objetividad”. explorando los límites de lo posible publicaba algunas declaraciones sindicales de protesta por la situación económica. proviniese un rescate viable del Orden liberal. por razones fundadas en “la pérdida de prestigio del país en el exterior”. dejando dudas sobre el atisbo de comprensión y reprobación de su cruel muerte) y se da el lujo de criticar al ministro Ivanissevich. En el mismo año 1976. para ser tomadas en conjunto por tres diarios. el fallecimiento de David Graiver. Hecho sustancial de la historia periodística argentina. Clarín y La Razón. Mientras. Mientras Timerman. donde no costaba trabajo encuadrar a La Nación. que es especialista en leer los tonos indirectos. para despojar la atmósfera recibida de la vasta publicística de izquierda clásica. que dominaba en librerías. rechazando las medidas salvajes de la Junta en forma oblicua. Por la misma época. pero una vez más se frustran sus expectativas que del lado del peronismo. ahora con frases como “justicialismo o marxismo”. en un accidente aéreo de contornos dudosos. Satisface esa medida. que le había cambiado el nombre a una plaza riojana de nombre “Bartolomé Mitre”. claustros y publicaciones de todo tipo. Pero es aquel un momento anterior en el que Menem realizaba incendiarias elocuciones sobre diarios del liberalismo rastrero. esboza una contundente crítica a un entonces desconocido Carlos Menem. El gobierno militar sugiere asociar el Estado a la compra de esas acciones. sin sospechar que lo haría finalmente aquel remoto gobernador que entonces había desechado de una plaza provinciana la plaqueta bautismal que portaba el nombre del fundador de La Nación. que apenas tiene un sucinto respiro con la sunción de Luder. vuelve a revivir su oscura participación en período anterior. Se abren panoramas sumamente preocupantes para el diario. año 1975.La muerte de Perón le inspira una larga necrológica comprensiva (con el asesinato de Ortega Peña. Con respecto a la violación de los derechos humanos.

aquellos que señalaban las obsesiones de una ya larga historia. de los cuales actuaba como agente financiero. y un ideal ilusorio –pero no por eso menos efectivo– de congregar alrededor de los intereses de las dimensiones perdurables del poder social argentino –un puñado de personas y empresas en la que no faltaban los nombres contemporáneos a la emergencia iniciática del mitrismo como categoría ininterrumpida de una veta cultural distinguible no siempre con nitidez.Para ese momento se inaugura la planta de Papel Prensa. se proponía en el período que se abría luego de la caída del régimen militar traducido en un terrorismo de Estado. y el resto repartido entre La Nación y Clarín. a una vasta colección de lectores ante quienes. empresa que contaba con proteccionismo económico estatal. Es actualmente uno de los núcleos dramáticos de la disputa económica y cultural argentina. noción que para otros efectos. fue inaugurada finalmente en 1978. en una causa jurídico política que involucra la cuestión de los monopolios económicos en sectores vitales de la producción junto a la cuestión de los derechos humanos. pero preexistente en la memoria viva del diario–. En tanto. avalado y protegido por el Estado. ordena por gobierno a través de distintos tipos de coacciones a los familiares directos de Graiver. y otro poco acudiendo a los sigilosos intereses facciosos que nunca habían desaparecido de su seno. Un tercer diario. y a toda página. La discusión recién comenzaba. Después de diversas vicisitudes licitatorias donde tiene una participación activa el gobierno de Lanusse. Un poco bebiendo de las fuentes de la “Razón de Estado”. En los diarios más importantes de la época. también fue beneficiado por la venta compulsiva de las acciones. Se consuma así uno de los grandes procesos de concentración económica de la historia argentina. Los diarios La Nación y Clarín se hicieron eco de estas acusaciones. con la que sentía desde su fundación. El gobierno de . A. cubierta de amenazas y coacción física y psíquica. una aceptación de la represión seguida por tibias reprobaciones posteriores. ante la satisfacción de esos periódicos. el paquete accionario cae en manos de David Graiver. para la que nos servimos generosamente del libro de Ricardo Sidicaro–. Papel Prensa S. primero en sordina. La operación fue tensa. El acuerdo inicial otorgo la mitad menos uno del porcentaje de las acciones a Clarín. vendido a precios más accesibles a los diarios accionistas. Ya se imponía un criterio al cual las empresas periodísticas tradicionales se habían opuesto. En los años del gobierno de Lanusse estaba en manos de empresas como Abril y socios de empresas diversas como Juan Ovidio Zabala. que publican en sus propias páginas la satisfacción por la operación que le da autonomía en la provisión del insumo fundamental. La Razón. a seguir acompañando los acontecimientos como era costumbre desde su período clásico. que era colocar impuestos a la importación de papel. La Nación –y con esto terminamos esta reseña comentada de su historia. respecto a que el que controla la fabricación de papel controla la información social. provincia de Buenos Aires. Luego de que actuara una empresa intermediaria –Fapel– se transfirieron las acciones a los tres diarios intervinientes. sale la justificación de esta operación con un breve relato de su presunta legitimidad. entre un republicanismo ortodoxo. que luego del accidente en México que provocara su muerte –siempre considerada dudosa– fue acusado por el nuevo gobierno militar de tener relaciones con grupos guerrilleros. con su planta localizada en San Pedro. pero unos años después la situación era otra. Es de ese momento que circula la frase. Siendo la única empresa productora de ese tipo de papel. La nación condenaba. un liberalismo concesivo. con modernas máquinas Valmet Oy. lo que de daban un aspecto difícil de describir. estaban seguros que la clase media lectora seguía acompañando la lectura del periódico porque este acompañaba sus secretas pasiones y los paneles corredizos de sus miedos y odios más insistentes. con su publicación más que centenaria.

a pesar de evidencias públicas de sus notorias irregularidades. Algunos son de todas maneras. propietarios o gerentes de los diarios involucrados. delitos de lesa humanidad. introduciendo en el lo que potencialmente contiene. en algunos casos realizados por organismos del mismo gobierno militar. Tiene por un lado la despreocupación de su deformación gozosa. poseedores de cierta inocencia. nunca fueron tenidos en cuenta. niega estas aseveraciones diciendo que la compra a la familia Graiver fue anterior a los sucesos provocados contra ellos por la Junta Militar y que pagaron un precio valor al real. durante el gobierno de Cristina Fernández fueron puestos a disposición del Poder judicial. Es preciso en el país crear las verdaderas voces autónomas que se hagan cargo de esta urgente cuestión. ante la oposición militar de que el dinero pagado siguiera proveyendo fondos a la organización montoneros. No obstaba nada para la inauguración a la que asisten Bartolomé Mitre.Videla actúa aprobando todas las decisiones tomadas. un hálito de justicia humana institucional y no mediática gerencial. tienen más relación con cualquier acción periodística realizada hoy –aun las nobles. que saludamos. no solo porque traduciría el empeño del gobierno de quedarse con la empresa Papel Prensa. de la que depende el uso cognoscitivo y artístico –también político– de la lengua nacional. Señal de que ella ya figuraba en el plano de las discusiones internas. Las participaciones de los comentaristas en el periodismo electrónico al final de las notas son un caso especial. ponga todo el caso Papel Prensa bajo la pregunta de si se cometieron en todos los tramos de su adquisición por los diarios involucrados. bajo amenaza de algunos directivos de las empresas periodísticas: de no hacerlo “le costaría la vida”. en el documento que los tres diarios publican en sus primeras planas. reclaman por la corrección de la operación. Habiendo informes que constataban irregularidades. Algunos de los editorialistas de Clarín. Veamos infografía. ¿S podrá en el futuro hablar de periodismo sin hablar de los conglomerados empresariales. 23. señalando la necesidad de investigaciones que además de aquellas irregularidades. Ernestina Herrera de Noble y funcionarios encumbrados del gobierno de Videla. incluso entre los propios miembros del poder militar. Pero la resolución del cuadro intelectual de la época. Y del modo en que ha integrado sus mitades. corre por cuenta del debate y la argumentación. como en una novela de Raymond Chandler. las aceptables– que los escritos y poesías de González Tuñón en la época de la Gran Rotativa Hoe del diario Crítica. El Grupo Clarín. con los papeles que se firman ante escribanos inmutables aun con un rastro de sangre seca en sus peligrosas hojas absorbentes? La desproporción entre el cronista de esta época. Todas las acciones clase a estaba en manos de las mencionadas personas. No obstante. que supondría dos cosas a un tiempo. restaron importancia a la querella. Corría el año de 1978. por otra parte. acercándolas . Todos estos informes. donde el secreto de Papel Prensa y sus envolvimientos con los años más oscuros de la historia nacional. donde su viuda fue obligada a firmar el traspaso de acciones. términos que revelan cómo se transmuta una profesión y conceptos que tiene la dichosa dificultad de creer que cargan con descubrimientos cognoscitivos que en verdad arrojan la sospecha de son tomados de las prácticas más denigrantes de vigilancia y de la información. El periodismo como profesión Hay palabras felices y palabras compuestas. La historia que vivimos no es grata. Está la ley de medios. ya no tendría una importancia relevante la producción de papel. Se trataba de investigar las presiones ilegales sufridas por la familia Graiver. principal beneficiario junto a La Nación por la venta de papel a precios diferenciales. sino porque en la era del periodismo digital. las imaginativas. evitando la entrada de otras empresas.

en la lectura y en la escritura ha llevado a homenajear la economía del tiempo lectural en la forma de picturas que tienen el aire de realismo neolítico pero no su vacilante ingenuidad. segadas y amputadas. sabemos. Pero un pequeño muestrario de esa pena anticipada. impulsa el actual recurso periodístico a la infografía. encalla en palabras que después llegan al lenguaje común en su verdadera proporción manuable. cuando la confiante infografía adquiera conciencia artística. fue también una lucha con las palabras. periografía. pedagogía y simplificación. La pérdida de creencia en el lector. sus primeros nombres. creyendo que es solo ícono. Por eso. el praxinoscopio. textografía o redactografía).de un palmazo. etc. Pero no es así: la prensa fue y seguirá siendo la resignada tolerancia de la imagen. Pero esas palabras en dos períodos. diagramaciones y osadías de la imagen dentro de él. y el kinetoscopio.) han surgido con combinaciones parecidas de texto e ilustración. el tiempo de comprensión no será más rápido. otros choques de palabras (como historieta. no reclama la compañía de una mitad perdida de palabras ¿No sufrió el cine cuando debió volver a las palabras con su inevitable sonorización? Ahora. La infografía consigue acercar el reino del grafo al reino de la palabra (lo que de todos modos hubiera quedado claro si se hubiera llamado notigrafía. no sería posible pensar que en un futuro cercano. un tacaño destino de ahorro. y en esa contracción ya está incluido el gesto al que se alude: información es. Así. Pero infografía parece ser un objeto complejo que se estaba reclamando. en cinematografía. Pronunciaremos entonces cine por cinematografía. que ya estaba inventada. siempre encoger las cosas. Cuando se inventó el cine. eran estaciones lingüísticas de un tránsito que terminaría. porque el grafo mantiene la memoria del signo y la evidencia de que el pensamiento es de la familia de los íconos. ¿Pero secretamente el periodismo no tuvo siempre algo de iconoclasta? Toleró fotos. pero deberán compartir siempre su destino con la ilustración gráfica. sino cuando la historia de las escrituras se debilitan y precisan el acompañamiento de la imagen. Percibirá que había creído que esa novedad que la hacía desconfiar del lector era tan antigua como la luchas de todos los modernismos con todas las iconoclastias. Aunque info significa también la contracción de información. logo por logotipo (caso en el cual la mutilación lo acerca curiosamente mucho más a su resonancia primitiva) e info por infografía. dibujo-animado. la infografía sea un hallazgo considerado tan relevante. En todos estos casos la grafía es concepto que sabe estar siempre presente. Porque cuando un arte parece fuerte y seguro. lo tenemos al percibir la condescendencia con la que se dice que las palabras nunca serán abandonadas. surgen cuando un momento de la cultura técnica exige apresuramientos para juntar las cosas. Estos intentos de aproximar la escritura a la imagen son un esencial dilema del pensamiento y pueden hacerse cargo de mucho más de lo que pensamos. A desgano. Antes. percibirá que ya existía. Y ahora la infografía viene a decir que lo que parecía tolerancia era el encuentro definitivo de un destino: el grafo final de la llamada “prensa escrita”. su dulce carcelera. nos trae el sabor de un asesinato bondadoso en el hueco del idioma. de algún modo. Pero es necesario decir algo más: son intentos que no aparecen en cualquier momento. pero surgían en momentos en que el tiempo parecía expandirse y donde se creía (con el cine era evidente) de que había un nuevo porvenir artístico de por medio. con dos compases muy diversos repentinamente asociados. en suma. auto por automóvil. respecto a la historia de la cultura. Sin embargo. sino que desaparecerá la . Cuando deje de serlo. Que era historieta o que era cinematografía. siempre contraer. que alguien deba apenarse por el hecho de que – por raro acaso – deba volverse a las palabras.

las del descubrimiento de un público lector que desea verse en el reflejo de cuestiones cotidianas. pero co un apagado destello de humanismo en su interior. ya señalado en las tinieblas de empresas periodísticas que funcionan en una instancia de juicio más extrema que los “tribunales populares” que en su momentos cruzaron con sus propias inherentes dificultades los procesos tercermundistas del pasado. Profesión que era en la mayoría de los casos un desdoblamiento de alguna otra actividad profesional. . No es grave. que en principio al servicio de gran poderes arbitrarios (policías que a voz responden a ciudadanos agrios que pueden matar en nombre de la defensa de su sacra propiedad o granes magnates de corporaciones). Pareció. togadas muchas veces por el ánima bienaventurada de la mejor crítica literaria (no todas esas columnas son así. a veces taciturno. la política sobre todo. descontemos las directamente injuriosas y las que no tienen conciencia de esta situación) la acción de los “brazos de la ley” de esa muchacha o muchacho joven que espía la cada del condenado a priori por las fuerzas condensadas de una semiología periodística de la condena del reo a priori. o de cualquiera que sea. No lo vimos todavía del movilero con su cable justiciero –de justicia en primer grado basada en el escrache de los dueños de esas justicia antaño han condenado. que se había inventado la profesión del periodista. pero regalan su delicada filigrana de indiferencia en esas columnas –columnas del diario Perfil– para sostener con palabras ingeniosas. Todo a ello a modo de una segunda voz. Ya asimilamos la infografía. puede mandar un inocente al cadalso. Las fuentes del periodismo se supone que sean las de la revolución (fue muy estudiado el florecimiento de toda clase de escritos periodísticos y de pasquines durante la Revolución Francesa). que son lúcidos en sus juzgamiento personales de la escena histórica. Doce hombres en pugna. Hacemos un llamado a esos periodistas salidos de las múltiples escuelas de periodismo que tiene el país. alguna vez. . la redención de la vida pública. o de la guardia periodística en la esquina de la casa del condenado. ¿Nos tocará asimilar la “guardia periodística”? Es normal que un periodista diga que va a hacer una guardia periodística con un fotógrafo. que han escrito buena novelas. sin embargo extraen de su mera condición de individuos. se han convertido en tribunales mediáticos errantes. Ellos van más allá. o de los supuestos implicados. lo único que nos lleva a leer los diarios.propia ilusión de esa cansina anomalía temporal. que alguna vez retiraron el sector progresista de Hollywood con películas como A la hora señalada. y en su defecto. Es preciso preguntarse si en el complejo de actividades de enjuiciamiento sumario del periodismo de investigación convertido en resumidero invertido de algo que en el pasado se hizo en nombre de los símbolos de la alta literatura –Borges reescrito por Walsh– ahora puede sostenerse por el simple recurso de que en esos diarios con redacciones que son fiscalías no elegidas por nadie –pero que lo que condenan de la elección popular del consejo de la Magistratura– escriban escritores aceptables. La jauría humana. Para hacer política era necesaria una publicística –una esfera pública en permanente agitación– donde el periodismo fuera su estrella y su luz. inexperiencia o alegría por la aventura. a fin de ejercer un estilo de justicia sumarísima que implica el enjuiciamiento instantáneo de un flash – ¡culpable!–. domésticas o formas de la intimidad (la revista La Moda en Francia. y la presencia del notero –juez en primera instancia que en su juventud. Así son los sheriffs. la mayoría de las veces con sheriff no reflexivo de su condición. y su irradiación alberdiana en nuestro país). Se instalan como personal de vigilancia en las esquinas de los implicados. hombres comunes. Diarios como Perfil. como togados en el desierto que imparten justicia del far west.

. que las primeras divergencias entre bolcheviques y mencheviques se dan en el seno del consejo de redacción de Iskra. es su intelectual orgánica”. pues ellas también piensan y arrojan su manto deshilachado de culpas y promesas sobre el presente). también haciendo un juicio sumarísimo sin fiscales ni jueces reales. alguien que como nudo principal en que se resuelve su drama de acción política. Tanto así. Estos pensamientos sobre el periodismo llegan hasta Gramsci. Los periódicos de esa época son grandes o pequeñas armazones de la publicística de facción. la del periodismo. Más bien. Para arrojar una luz favorable hacia su persona en los tiempos posteriores a la caída de Rosas. ni en su pensamiento editorial ni en el trabajo de periodista a los que no se le exige el dominio de los lugares recónditos de un sufriente pasado. que pone el diarismo como centro de la organización social e incluso militar. pero escritos e impresos en la prensa de la época. aunque funda un diario. procede: actos de la profesión política. ¿Valían más las armas que la prensa? Alberdi se auxilia con ironías certeras contra Sarmiento al que ve como gaucho malo de prensa disfrazado con levita. entre otros. como “andamios del partido”. le atribuye al boletín del Ejército Grande. tiene historicidad. el diario La Nación obraba como lo que es fama que alguna vez dijo Manzi. Es decir. que los corrige sensiblemente. La idea de que con el periodismo –el diarismo. salvo que sean del Opus Dei. produciendo el cemento simbólico que los mantiene bajo una dirección cultural homogénea. se dice “fue un periodista”. ¿Entonces el periodismo es el escalón principal en donde se deposita una síntesis final que subsume las distintas superficies del hombre político? De Mitre. podría tornarse en principal. como se decía en el siglo XIX. que desprende o escinde de sí misma la profesión periodística. muchos investigadores políticos que han tolerado todo en materia de arbitrariedades académicas. en este caso. es más difícil producir un aglomerado final de todas sus facetas en la condición de periodista. Torpes.Pero siempre fue evidente que esa voz suplementaria. quien emite este juicio. Alberdi se espanta ante tal exceso interpretativo. al que consideraba como “organizador colectivo”. sobretodo en el diario que él mismo creara. e intenta darle a Sarmiento una inútil lección de realismo. que es el siglo del periodismo–. pero ya se refiere a los periódicos que no expresan a las corrientes políticas sino al “sentido común” o cosmovisiones de los distintos sectores sociales. ¿Era Mariano Moreno un político. un abogado o un periodista? No son pocos Paul Groussac. decide. es de Sarmiento. Es Gálvez. la responsabilidad máxima en haber derrocado el sistema rosista. Malbaratan conceptos en nombre de una ironía que apenas es un paso más allá que en la lengua despojada de historicidad da un odio liberal (el odio es una trama ética que habilitó el mal liberalismo para pensar) para convertir al nombre de Gramsci en un chiste sin sutileza en un diario demoledor que hizo del debate público una serie cada vez más agravada de manipulaciones. pues el periódico no deja de ser un organizador colectivo. tomando apenas sus deseos de congraciarse con modelos de justicia y de poder de un desnutrido republicanismo racionalista (sin las cicatrices previas de la historia. Tampoco el diario que hereda el nombre de Mitre convertido en sociedad anónima. piensan que Andrea del Boca es “funcional” al gobierno pues “elabora el sentido común como decía Gramsci. por él dirigido. Como “guardaespaldas de una biografía o una memoria política”. sin problemas ni remordimientos. Echando una mirada sumaria sobre los diarios del siglo XIX. los que consideran que finalmente era un periodista. no dejan de constituirse en las posiciones públicas de una facción política. podía inclinarse la voluntad de una nación. Agita. Quizás le tocó a Lenin definir con perspicacia la tarea de ese tipo de diario. escribe textos para la esfera pública. De Sarmiento. cuando uno de sus biógrafos quiere dar un resumen de sus múltiples facetas.

y en ser anfitrión de Neruda y García Lorca en su quinta de Don Torcuato. después.Pero tampoco se podría menospreciar la importancia que le dio Rosas a la prensa. Era un diario intersticial. Algo que quizás heredara de la anterior gesta periodística del Padre Castañeda. Halperín Donghi se pregunta como un “periodista del montón” como José Hernández pudo escribir el Martín Fierro. su sombra chispeante y vulgarizadora. ¿Cuándo el poeta se hace periodista o viceversa. dura poco. pensamos aquí en el caso de Juan Gelman. bastando para refutar con ese aserto su artículo sobre la muerte del Chacho Peñaloza en el diario El Argentino de Paraná. Pero para eso. vanguardismo y cruce de culturas libertarias.UU. político y poeta. ¿Qué era Hernández? También podría decirse: un periodista. Trabajo asalariado y capital. opacando lo demás. lo que implica mentar una zona cercana al “misterio de la invención poética”. La palabra “sensacionalismo”. Natalio Botana imitó este modelo en Crítica. ostensiblemente. surge también en esa época. en el que intenta una laboriosa reflexión sobre las tensiones de un pasaje: del periodista al poeta. sosteniendo una larga campaña de desprestigio contra el jefe . La historieta como lenguaje aledaño al periodismo. la de insurgente. y dando validez al problema que expone Halperín. que antes de la radio y la revisión forma en EE. hecho por un sacerdote. que venía de las luchas civiles argentinas. y se sitúa entre los grades acorazados de la gran prensa. La montaña. y la suya fue efectivamente una prensa de combate. y se saluda el 1º de mayo en la pluma de Lugones así como se fustiga a los “reptiles burgueses” en la de Ingenieros. y la revista La Biblioteca de Groussac. explorando un folletinismo de masas y un apoyo al expansionismo norteamericano encubierto en un periodismo que daba un paso de masas en términos de un consumo cultural repleto de pulsiones pasionales. una red de periódicos que crean nuevos públicos. La pregunta es interesante e inexacta. No es de mucho después la creación del imperio de Randolph Hearst. todo atravesado por un espíritu rabelesiano. feliz denominación para este estilo. dirigida por el gran polígrafo napolitano Pedro de Angelis. Rosas está atento. con espíritu apostólico de combate y guardando una estructura de sermón y blasfemia contra los heréticos. a todo lo que publica su principal periódico –El archivo americano– da indicaciones a su director De Angelis que no por extrañas dejan de ser incisivas. de largos alcances. se puede decir que se genera alguna clase de incómoda distancia entre el arte poético y el oficio del periodista? La pregunta tiene sentido porque Hernández actúa el tiempos anteriores al de la construcción de la figura del periodista profesional. es uno de los grandes inventos que perfeccionó Hearst. En él se defiende desde la teoría de la metempsicosis hasta el socialismo revolucionario. Gelman. refirmar y refutar artículos aparecidos en otros diarios del mundo. No era un periodista del montón. debe calificar con un concepto inadecuado a Hernández. pero el diario era un modelo de versatilidad. dirigido por José Ingenieros y Leopoldo Lugones. No eran periodistas profesionales. y construye un hecho cultural que hasta entonces no tenía precedentes al hacer una suerte de diario de diarios: se trataba de republicar. y no se privó de tener a Jorge Luis Borges entre sus colaboradores. innovar en la tecnología de impresión de los diarios. como la polémica con Echeverría. Sirve para justificar el libro de Halperín. que se encubrían en una pseudo-objetividad. Aunque el oficio que ejerció con vastedad recubría otras actuaciones no menos notorias. se publica por primera vez en la argentina un artículo de Marx. Tuvo decisiva importancia en el golpe contra Yrigoyen. en su gestión cotidiana. Hay que esperar hasta finales del siglo XIX para registrar la aparición de un gran diario de ideas. el periodismo “gauchipolítico”. Ésta última desequilibra todo. escrita en tres idiomas y con rigurosos análisis sobre la cuestión de la navegación de los ríos y aristas polémicas de singular interés.

El periodista profesional tenía guía de escrituras y comienza forjarse una nueva objetividad. un tabloid que nace en 1945. En La Nación. El título. sobrino del anterior– dominaron durante las últimas y las primeras décadas del cruce del siglo XIX al siglo XX. es la que publicó la primer lista de desaparecidos. escondidamente ideológico –la ideología sería un implícito ya profesionalmente cercano al “sentido común” de una clase media menos gerencial que gerenciada. Hay una innovación en la escritura. erudito y con rebordes del escondido literato que los buenos periodistas suelen ser. se imponía sobre su mera materia empírica. etc. ideología intermediaria que buscó crear una ideología de amplias masas medias. máxima prueba de relación de un peronismo oficial con la cultura universalista de la época. mientras aceptaba las plumas de José Martí. Con el peronismo fue prudente y secretamente opositora. diario del orden conservador –para emplear la expresión del politólogo e historiador de las ideas Natalio Botana. se hablaba desde la “tribuna de doctrina”. Los hombres que hicieron el suplemento cultural de La Prensa cegetista –César Tiempo. último eslabón de una cultura que se convirtió en la melancolía de una aristocracia que al no poder tener un estilo de dominador colonial. Un hecho periodístico ya no era un acontecer desnudo sino un mendrugo de realidad rodeado de parantes y arboladuras apriorísticas. y por lo tanto. destinado a escribir dramáticamente la historia del periodismo argentino en los próximos capítulos de la vida nacional. La Prensa. Su viejo edificio en la Avenida de Mayo sigue siendo una joya de la arquitectura art-decó de Buenos Aires. más condescendiente. No debía escribirse largo. Divergían en la atención que le daban al movimiento social. más informativa. pues lo que ya se sospechaba. y más aún. de una condescendencia nunca superada del todo respecto al un nacional conservatismo sellado por los aires de las derechas contundentes que antecedieron al peronismo en notorios gobiernos provinciales. a pesar de que ese nombre envolvía inevitables polémicas. La Prensa enfrentó las cosas de otra manera y obtuvo la máxima sanción del peronismo: pasaron sus imprentas a la CGT. el conjuro y la directriz respecto a cómo debía comportarse la sociedad y la política. eran los paratextos (palabra que aun no existía) que hacían de la realidad un hecho de alteridad en el que ya el poder de la estructura narrativa que compone a todo periódico. y de ese tránsito compulsivo salió un gran suplemento cultural. Rubén Darío. que en nombre de reglar la noticia. a la formación de los sindicatos anarquistas y socialistas. fijadas por el “manual de redacción”. Se piensa como manuable. conjugaron las noticias previsibles sobre Evita con entrevistas a Frida Kahlo. prestado de las grandes baronías británicas que también ejercían una auténtica languidez colonialista sobre la India. Los estilos de La Nación y La Prensa. antes de caer en la regencia de Mallea. la regulación de la burocracia empresarial de toda la materia escrita. toda la materia periodística tallada por la creación de la objetividad de los triunfadores de antiguas luchas civiles. que provenía de las rutinas conservadoras de los años 40. todos nomencladores que ya estaban en uso. comercial. quizás. con manos ocultas de la redacción. entre otros–. en las décadas del horror. Ya estaba Clarín. en cuyo subsuelo se hallan aun oxidadas.radical. la volanta. se remitió a adquirir un aristocratismo nostálgico. En algún momento. Pero el desarrollismo.. la bajada. que era el otro nombre que se le daba a cierta victoriosa objetividad del liberalismo que convenía en llamarse mitrismo. la rodeaba de implementos retóricos invisibles que ya la tornaban otra cosa. Clarín adoptó el desarrollismo en la figura de su director. llevó a una cosmovisión nacional post-peronista que sustrajera al peronismo de su armazón mitológica –desde luego trocada por la . Lugones y Borges. queda consagrado. La filosofía de los no filósofos. en cambio.

mitología de un productivismo de ideología gerencial. algunas con humor aristocrático. y que hacía del espíritu periodístico un manojo de intereses escriturales al servicio de una noticia fundamental: la existencia en-sí y para-sí del propio diario. desplegaba y a la vez obturaba todos los poros sociales del lenguaje público con una gran construcción dominante que no se obtiene de un día para otro. en manos del poderoso –no del débil– redobla su capacidad desmigajadora de los procesos populares (imperfectos. El Mosquito. su pasaje del desarrollismo al desarrollo de negocios bajo la doble condición de ser una empresa periodística articulada con una semiología de los nuevos lectores absorbidos por una ingeniosa objetividad hegemónica. otras citando a Foucault en solfa. haciendo de la petición de objetividad un simulacro protector de sus ya muy ramificados intereses económico. pero adoptado como filosa promesa de demolición moral en los órganos de los diarios de Papel Prensa. El cuadernillo interior de los avisos clasificados de Clarín fue el organizador colectivo de un sector social de diversos dinamismos empresariales. En el mencionado libro. desde La moda. en su crónica Diario de la Argentina. luego demostraba que un emporio periodístico. se apropiaban de sus condiciones de producción. misturado con desprejuiciadas jergas que diluían el caudal ideológico de las revoluciones del siglo XX. pues en determinado momento comenzó a exacerbarse una ideología que reemplazó al desarrollismo. sorprende esas transformaciones internas del diario. atrevido y equívoco. perforados por sus vacilaciones internas en cuanto a creencias de lenguajes crítica e indecisiones sobre el lugar de la vida intelectual). y su evolución posterior consistió en adquirir una fuerza empresarial autorreferencial. se deja percibir también el dramático pasaje del periodista sin firma al periodista que firma su artículo o columna. destinado a ramificarse en medio de la revolución comunicacional que se avecinaba. a su manera. un diario dominante del sistema periodístico comunicacional se tomaba como noticia esencial a sí mismo. más la infraestructura dictatorial. un pequeño empresario de sus 60 líneas a sesenta espacios. absorbente. La mentada situación de Papel Prensa. La nueva objetividad que asomaba tenía como corazón trascendente los intereses del propio diario. y podía lanzarse a la construcción de una red comunicacional que tomaba. La montaña. y el punto de juzgamiento de la realidad no era ya una tribunal doctrinal sino una articulación de intereses empresariales que el diario mismo representaba como metáfora de la plusvalía cultural y económica de toda una sociedad. Plástica. . sacristanes del aristotelismo encarnado en una politología de dictamen y senado romano. el cerebro que une la fábrica con la semiología. Hubo que atravesar el Caso Satanowsky (un simulacro previo de lo que años después sería la situación dramática de Papel Prensa). Es que la ironía. Se produjo así una sinécdoque entre las motivaciones de la Empresa y el juego plural de la política nacional. Esta adquiriría plumas irónicas que no estaban en los planes escriturales de su historieta previa. donde Walsh probaría y afilaría sus instrumentos que poco después aparecerían más plenos en Operación masacre. Jorge Asís. La Opinión de sus comienzos. Como ocurría en todo el mundo. aplicando la creciente sustitución del oficio periodístico por la operación periodística. sino el diario Clarín que tendría como guardaespaldas a La Nación. que animaron esas páginas que condicionaban gobiernos surgidos electoralmente con escritores áulicos. con un toque de verdadera desestabilización. Página 12 y su compleja historia). No sería estrictamente el diario La Nación el que tendría como sujeto a la nación. la empresa Clarín podía ya confundir sus configuraciones lógicas de su constitución como dominio empresarial con la realidad histórica que se trasuntaba en la evolución de la política y la lengua nacional. siendo hoy algo carente en las filas renovadores de la atmósfera cultural argentina (en el periodismo.

A nadie le gusta creer que sus enjuiciamientos genéricos son un enunciado faccioso. el juicio por jurados que salen de las redacciones. Producen habitualmente parodias circulares como su aparente necesidad objetiva. En una sociedad con distintas fracturas en la discusión de sus intereses materiales y en las valoraciones simbólicas que los acompañan. único rastro de autoexamen que nos brindan. A poco que se lo exija. pero redacciones ya sin humo. Pero no es posible forjar un nuevo trato entre el lenguaje comunicacional y las éticas colectivas sin restituir una nueva manera de la objetividad. no cuenta con demasiada simpatía por parte de las argumentaciones en juego. surgen así de su tranquila corteza atmosférica. para asumir las sutiles estratificaciones de un arte de injuriar. con sus no tan remotas raíces de clase. La detenemos aquí. No hay género crítico más atractivo que la parodia. en estado interino de universalidad. Las luchas no solo se hacen a través de la lengua que ponen en acción los protagonistas de un antagonismo. suponen un doble debate simultáneo: el de las materias directas que son motivo de la divergencia y el de los medios comunicacionales que las expresan. sino también sobre el propio uso de esa lengua. No se desea contar entre las reflexiones posibles. No es tan cierto que al desnudarse una neutralidad fallida en la gran prensa y su ramificado sistema audiovisual. Por eso. pero no cuando se expone con goce . en su punto más intenso. ascépticas de santidad militante con una definición sobre la corrupción salida de manuales escritos por quienes pueden conocerla mejor que los eventuales corruptos que combaten… y no es que no existan. y los procedimientos infamantes. Los verdaderos conflictos. por más que en determinado momento se encuentre estabilizado. no es fácil encontrar una mediación normativa que trabaje por encima de las diferencias planteadas. autoconsciente y capaz de evidenciar sus autocríticas. deba imperar un periodismo que se atenga solamente a declarar los particularismos culturales y económicos que expresa.la nota intencionadamente cortante y degradadora de personas. con el culpable ya en pica de la lanzas del movilero. en el momento del combate. los intentos de realizar un juicio crítico que ponga un horizonte más calificado para examinar el lenguaje por el cual se lucha. y concluimos recordando que lo que también está en juego –en estos momentos– es la supervivencia del oficio periodístico como tutor de una nueva objetividad. los subrayados pastosos o las insinuaciones que surgen de espesas habladurías (Heidegger). que está cayendo en pedazos ante nuestros ojos. con una hipótesis que interrogue los supuestos de una “neutralidad valorativa” que se asignan a sí mismos algunos de los contendores. ofreciendo las garantías del “juez imparcial”. En su último rescoldo. Las sobrecargas interpretativas de los medios de comunicación contemporáneos. por supuesto. abandona su ropaje estable. Esta historia es más larga. Pero no pocas veces conforman un juego descalificador de fuertes alcances paródicos que suele trascender el carácter habitualmente irónico de la política. aunque en general se basan en la certeza de que no es conveniente revisar los oscuros cimientos discursivos que habilitan las luchas. sobre la forma en que el lenguaje se debe presentar en un desacuerdo del cual inevitablemente es parte. No está mal enunciarlos. Habría que aclarar de inmediato que estos supuestos no son necesariamente intencionales o premeditados. Sería un gran paso adelante respecto a que la ruinosa objetividad de un largo período anterior. más rica. aunque las sabe abrigar de cualquier sospecha de parcialidad. el lenguaje es siempre el de las luchas porque su origen se halla en ellas.

Sarcasmos rápidos. de goce y de habla–. son herederas de los viejos conceptos del siglo XIX en los que la prensa.ombliguista y mecanismos de reemplazo infundamentado de juicios graves o irónicos sobre la experiencia dramática del presente. aunque a veces con pretexto transgresor). de la política. Sin embargo. surgen improvisos semánticos de tremenda hostilidad. no debería ser inevitable la sobrentendida profanación del significado abierto de los procesos históricos y el uso encubierto de usos idiomáticos que provienen de arcaicos actos de escarnio social. jurídicas. en general aliada de las grandes ideas liberales. por primera vez en la historia pueden realizar una gigantesca transmutación en el sentido de los conocimientos y las profesiones. políticas. revolucionando la idea de la imagen con una nueva temporalidad ficcional. Esta discusión es necesario hacerla. bilis y barro por sus poros. pueden dejar desamparado el idioma nacional (que el articulista público que está en el andamio superior de esos ejercicios cloacales que simulan un ágora de la antigüedad. la red televisiva mundial puede instaurar un monolingüismo político que anexe todas las prácticas humanas a un cuño de ilusorias libertades. y la democracia tiene un soporte argumentativo que no precisa ser una cadena obligada de frases habermasianas. Ha pasado más de un siglo. ¿Cómo no va a producir efectos incalculables sobre las prácticas heredadas. respecto a que este sería “mero . para ser de todos modos superior a las salivadas salvajes que los articulistas llamados hoy con lenguaje asombrosos “periodistas estrellas” parecieran solo destinados a provocar). Debe provenir de instituciones transversales de la sociedad que invoquen el legado retórico de todas las épocas y sepan evadirse del comodín injusto hacia la propia historia del periodismo. Los grandes conglomerados empresariales que producen una especial mercancía –el sentido común colectivo y formatos predigeridos de tiempo. procede sin embargo desde un masivo naturalismo en el uso del lenguaje. o se mantienen inmune a ellos o han originado una forma digital de la democracia directa: ni una cosa ni la otra. en la pluma de Émile Zola. habitualmente anónimos y solo emitidos en nombre de la lengua del ultraje. el “yo acuso”. Aún no habiendo propósitos de ultraje –aunque en las prácticas del habla siempre hay un remoto proyecto de dominación–. luchaba contra la censura y llevaba a la cúspide de su genio. narrativas? Un día entero de comentarios electrónicos. arquetipos sacados de una sumaria galería tipológica que no se priva de ser humillante. sino apenas los brotes miasmáticos de la llamada “sociedad del conocimiento”. Una asombrosa sofisticación tecnológica. artísticas. Son niveles no declarados –no por ello intencionales– de la producción de signos sociales con su abrumadora tela de araña conversacional que nunca dice nada. Es imprescindible un conocimiento real sobre estos efectos y mutaciones en esta etapa del ingenio comunicacional humano. de alcances y consecuencias ulteriores desconocidas para todos. las prosas de la ironía heredadas del siglo XIX son sostenidas ahora por el lector del “foro” que escupe sangre. deportivas. provienen aturdidamente de buena parte del aparejo interno de las tecnologías de producción de imágenes masivas. Ciertamente. pueden creer que. no siempre ingeniosos. la elaboración de sus signos de desacuerdo. Así permite la extraña conjunción entre la irrealidad del tiempo (y su utopía) y un craso realismo cultural (y su chatura moralizante. Puede ausentarse así el debate con que toda sociedad debe visualizar sin compulsión. Con su tejido de metáforas inadvertidas y sátiras que pueden implicar paradójicamente la merma inevitable de los valores emancipadores del lenguaje. Las agrupaciones periodísticas que en general reúnen a los grandes propietarios de medios no suelen prestar atención a la reconstrucción brusca de la vida política que ejercen estas retóricas profundas de la urdimbre mediática. en tiempos de agudo conflicto social. Por lo tanto.

Una nueva filosofía de los medios se precisa. que condena el mal uso de la idea de “contenido” dando por supuesto que el “triple play” y otros “soportes” introducen la idea de un “sociedad del conocimiento” donde se actúa por sustitución dramática. pues demasiadas veces son ensamblajes que suplantan la decisión de millones de ciudadanos respecto a cómo quieren articular la infinita heterogeneidad de los hechos. marchan hacia un control de la experiencia humana y de experimentación mecánica con la subjetividad. el arte de la pregunta. la subjetividad libertaria. como la pantalla dividida. el del cine recorrió casi un camino filosófico. . ¿Qué se sustituye? La justicia. deben ser cuidados al extremo como un nuevo ejercicio ético. que deben ser instituciones de autorreflexión social. que ninguna ley puede ni debe juzgar. reemplazado por una mercancía –propiamente– cuya plusvalía es tan solo su capacidad de perforar las redes del legado de la cultura universal y las prácticas democráticas en la escena real de las fuerzas sociales. paralelo al de las grandes obras literarias. el del cine desde sus comienzos reveló grandes emocionalidades artísticas. Quién debe coordinar estos actos de la nueva deliberación social es una discusión aún no despejada. cuando va más allá de un propósito de pedagogía en simultaneidad.reflejo”. y sobre todo al periodismo. puede equivaler a los efectos del Discurso del método del siglo XVII o a la Fenomenología del espíritu del siglo XIX. ¿Quién puede molestarse por el mutuo examen de las estilísticas de relato que permiten las tecnologías de difusión masiva? Hecho con las armas intelectuales más encumbradas. o si inducen sin proponérselo a abismos políticos potenciales. Esto revela que aún es necesario avanzar mucho más en la ética de las imágenes y su relación con los conocimientos renovadores. cuando son ajenas a necesidades artísticas o de una mayor sabiduría técnica. pero sí la crítica histórico-política). Si el montaje televisivo no supera en mucho la ruta paródica. La compleja esfera mediática contemporánea ha introducido plexos de significación que no son materia de ninguna Ley –la Ley de Medios apena regulas acciones necesarias de desmonopolización de la información. Hacer política. de los que siempre podrá dudarse. nuevos recursos de encaminamiento técnico de las estructuras dialogales de la sociedad. el manual básico de coberturas. las decisiones en la isla de edición o en las salas de montaje. Las decisiones de cámara. Este vínculo no puede ser desconocido y poder recordarlo y actualizarlo es propio de la sabiduría cultural de un momento histórico. Si el primer plano televisivo conserva todavía marcas folletinescas. que a través de tecnologías que regulan con criterios moleculares y neuróticos el viejo espacio-tiempo de las antiguas fundaciones periodísticas. Del mismo modo. la crítica a la mercancía. será exponer con sensibilidad renovada situaciones como éstas. Así. el poder autodesiderativo del sujeto. el propio caricaturismo –escena libertaria básica que en la Argentina tiene el ilustre antecedente de El Mosquito– son recursos de profunda y saludable ambigüedad. la fragmentación dialógica de la pantalla. la idea misma de intimidad. el deporte. y no como la inducción a un pobrísimo pensamiento binario. es necesario construirlo novedosamente en la propia esfera pública. El rostro efectivo de estas meta-instituciones emancipadoras. la vida diaria. Sufren también las antiguas herencias de la promesa del vínculo comunicacional con horizontes de deliberación libertaria (pues éste es el sentido último de las acciones colectivas). Ella debe repensar y exhibir sus propios procedimientos invitando a hacer lo propio a todas las instituciones de producción de significados simbólicos. deben considerarse a la luz de la ampliación democrática del horizonte colectivo de saberes. legítimamente. si captan climas sociales difusos de los que es necesario dar cuenta. crecientemente.

el gran folletín balzaquiano. Para que una “verdad” se aloje en el alma turbada de millones de televidentes.encontró una salvaje oposición que resumió en el concepto de “la corrupción mata”. de carácter intelectual y moral. con periodistas-jueces que su juventud ansiosa en otra vez el premio Pulitzer que en Walsh fue broma. que de ser cierto. acarrea al desgaire todos los lugares comunes de un boletín de guerra. y como el llamado compartido a un evento emancipador de la palabra pública en los medios de comunicación. tampoco consiguen el logro de un humor crítico que sabe verse a sí mismo también como autopoiesis de una sociedad turbada. cuya promoción causa en efecto de pánico civil que dudosamente traiga votos. la información audaz y la autocrítica permanente. y ahora es parte de la competencia por los premios que se dan a sí mismo los grandes conglomerados comunicacionales si consiguen por fin unir información a folletín. es necesario que el folletín vodevilesco pase a primer plano. gobernantes que no se diferencian del arte del prestidigitador que vede terrenos caros y los compra baratos. del falsario fabricante de billetes falsos o al prestidigitador astrológico de multitudes. Todos estos elementos de lo que parecería un periodismo de masas saludado con risotadas estruendosas en el estudio de televisión. Pero ahora todo eso pasó a primer plano. en los cuales el desconocimiento llamativo de la situación argentina. No se deberían presuponer hechos al margen del lenguaje ni debería propagandizarse un lenguaje ilusoriamente generado por su mero peso narrativo. Como un acto político colectivo. y que si lo hace.Debido a esto la “objetividad” es una más de las verosimilitudes en juego. suelen ser los artículos de los corresponsales del diario El País de España. Folletines góticos mal entrazados. No son entonces verdades sino impromptus de un moralismo burgués que reemplaza las grandes jornadas de la lengua moral que hay que reconstruir. Es urgente verla como la necesidad de una nueva objetividad crítica. nos colocaría en un nuevo momento de inadmisibles penumbras. Solo estamos ante un pensamiento folletinesco. perdiendo la posibilidad mejor de entresacar de los hechos conocidos aquellos que especifiquen de manera veritativa el concepto real de corrupción y los retiren prudentemente del slogan catastrófico. que si también hurtan y desmerecen la idea misma de verdad. confesiones desgarradas por personajes tomados de un guión telenovelado. La cuestión excede a la responsabilidad de un periodista. Simplemente porque el pensamiento político más fructífero no admite ese reino de causalidades fijas. Sórdidos valijeros. debe ser elaborada una objetividad que se constituya en pacto profundo entre el acontecimiento y su capacidad de transformarse en un lenguaje de conocimiento. Esto también habrá que recrearlo. escenas cómicas que conviven con el “espectáculo de la noticia” y “la revelación de un secreteo”. Se recordará esta época como aquella en que un gobierno popular con grandes deficiencias –que será el caso discutir. El contraejemplo de esta promesa de una nueva conciencia sobre las imágenes colectivas. Cierto que los Estados y gobiernos no suelen tener una prensa pública con pliegues internos fundados en la réplica. son las viejas armas del folletín a la Ponson du Terrail. el vodevil. Puede haber corrupción. Valijas de dinero depositadas en cofres fabricados ex profeso por los gobernantes. coimeros deselegantes. Si no estaremos presos a la última fusión comprobada de lo que siempre estuvo latente en el periodismo: su implícita relación con la plaza pública bruegheliana. Son verdades fundamentales pero abstractas. el teatro de revistas. . apenas con una dosis excesiva de maquillaje. si se refina el concepto para dar lugar al caso específico y a los procedimientos adecuados. es a costa de arruinar la conciencia pública del elector y las bases de autosustentación epistemológica de la política. así como la “narración” puede ser la última instancia de la objetividad. la historieta y el plumaje de la vedette. pero de forma súbitamente teatralizada.

que trata sobre el modo en que los secretos resortes míticos de la lengua toman al político en su ensoñada facultad para dar cuenta de un escepticismo vertiginoso. El capitalismo es la corrupción en las novelas “negras”. La moral es lo máximo que existe y debe existir en la política. ineficiente para lo mismo que desea mostrar. o por deducción lógica. Al revés de cómo lo piensa Lanata: como un mundo duro en lo etéreo nocturnal de la televisión guinada. pero la denuncia tiene en el denunciante su víctima puritana. Pero “no hay” corrupción. La prueba judicial de Walsh era presentada ante tribunales de lectores. Página 12 Subsiste en sus cambios y mutaciones. que es somnífero en político y fiesta popular en las cobertizos del arte cómico. 24. Escapados del orden que blandía una ley complacida en su concienzuda arbitrariedad. Pero al viejo lema de las grandes campañas políticas le da el pobre sustento de una maquinaria meramente moralista. De ahí su grave y torvo resultado. aunque no con las facilidades folletinescas –atractivas porque sustituyen por la comedia del idioma la verdad efectiva de los hechos– sino con la reconstrucción profunda del lenguaje político. No puede ser una máquina el mundo moral con su tejido duro pero de apariencia etérea. La crítica al capitalismo en esas novelas se reduce al tembloroso tema de que lo que se afecta verdaderamente es la amistad. Cualquiera de esos tribunales o jueces rechazaría acoger al fugitivo que fuera la prueba viviente. En este género. o sobreviviente. políticos. Y eso por influencia de la lógica central mediático que se ha instalado bajo la forma de comedia de bulevar. sino que las fuentes del mal aparecen inesperadamente. si solo hay relato gótico. válida en la comedia del artista callejero. débiles pero señeros. de que las leyes están escritas con el idioma de la impostura. en el cuerpo enfermo del sacrificado: el Jesucristo investigador. se presentan conflictos dramáticos superiores a las almas frágiles que se internan en ellos para dilucidarlos. Walsh presentaba a los injusticiados como hombres caídos. Se ajustan los términos corrupción y muerte con gruesos tornillos de la imaginación determinista. Siempre hay que restaurarlo al mundo moral y sus tejidos siempre flotantes. que siempre está presente como salvación de las sociedades. Su escuela fue la de la acentuación aun más extrema de los recursos del drama judicial: allí se recogía la herencia vacante de las investigaciones de Walsh y del amplio núcleo de lectores de la literatura policial negra. El texto de los códigos era movilizado contra las propias . involuntariamente. lo verdaderos jueces. sino por un inesperado acceso a la eticidad de la escena pública. gobiernos. la justicia y la red jurídica. que su efecto no es el de expropiar al proletario. Philip Marlowe. Las pruebas son necesarias. El drama corresponde a la idea de que la corrupción informa todas las acciones de los estados. Pero es un escurridizo don al acecho y acechado.del estado. Tiene el hálito de lo que un titilante hilo anterior fue construyendo con lo mejor de La Opinión y otros órganos de esa saga no tanto islandesa como irlandesa –Walsh. sobretodo. pero aparecen no por la investigación de cancillería y espionaje. La fuerza de la narración de la justicia consiste no en que se restituye el bien. cuyo espíritu descubre verdades terribles de las que apenas revela. Ellos sabrían sopesar la trágica paradoja de una ley que existía para destruir y no para garantizar derechos. un ethos del último recinto de lo político. El periodismo que se está haciendo entre nosotros no contribuye para ello y lleva a la apócope empobrecido de los pensamientos de los políticos que traducen en facilidad electoral lo que es complejidad de la historia. el ascético detective apesadumbrado. que habían introducido menos Borges que Piglia. sino el de obturar las bases de una alorada e imposible amistad.

la hizo más apropiada y justa. Es otro tiempo. los periodistas de Página 12. no se “construye”. que se constituye. decimos. un peligro personal. creo. la casa compleja que comparte orientaciones diversas. Inexistente en el tempo de ese investigador periodístico que no encontraría estardos para sus descubrimientos. crítica. pero remoto. La intervención de Horacio Verbitsky en la confección de una ley sobre cautelares. Pero en tiempos diferentes a aquellos que transitó el hombre los oficios terrestres y los pensamiento destínales del día de justicia lóbrego. donde la prueba eran los afloramientos del destino inescrutable y su propia revelación inesperada. Luis Bruchstein. a partir de los principios de su fundación –siempre a ser interrogados. entre risotadas de un público de plaza medieval ansioso del expiación sacrificial de los reos–. El terror recubierto de ilegalidad dudosa: eran esas tinieblas. pero más bien huellas ignoradas sepultadas por el miedo que después pudieran reconstruir el contenido de la ley. Horacio Verbitsky. Pero donde la voz del periodista en los temblores y temores de la actualidad remite a la fundación de ese nombre oficio con escrituran que recorren la prudente e ingeniosa sátira y la escritura plena que argumenta con la dignidad fresca del hecho. Cada prueba exigía una exposición. esos periodistas. del cuerpo del periodista en la historia. plumas disímiles y angustias diarias. Alfredo Zaiat. pasó a la justicia de la comedia rabelesiana aunque mal traducida en una televisión grosera. ¿Pero cuándo? En un tiempo posterior. Sigue allí residiendo el periodismo que nos gusta. Se debían buscar textos ocultos. Esos nombres y otros. alberga esa eticidad remota. El culpable es el horror y no hay otra esperanza que susurrar la justicia en agencias clandestinas donde habitan los perseguidos. evitando en error en temas tan cruciales. astillada por dentro por el periodismo visto solo como industria cultural y pócima infamante contra las vidas abiertas hacia la renovación de las cosas.autoridades por un periodista investigador que se internaba en las tinieblas. La verdad estaba en los pasos de la investigación y sobretodo en la escritura “borgeana”. Ernesto Tiffenberg. Mario Wainfeld. aunque quería rendir este pequeño homenaje– dignifican una profesión que está en apuros. otra época. pan de nuestras lecturas diarias –aunque no solo ellos por supuesto. en el aflorar de las fuerzas que combaten en la historia. un Lanata que jugaba irónicamente con el desacople del mundo respecto a sus lógicas. ¿Por qué después? Había que devolver a las formas jurídicas su primitiva adhesión a la verdad. se ingenian a cada día para restaurar los pasados de la verdad bajo la forma de una reposición de una justicia que a Walsh le estuvo vedada. pues la figura que pareció inspirarse en la justicia cortazariana. Página 12. deseado y utópico. La vedad en Walsh es la exposición desnuda. .