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México, un mundo

El mundo es arte, el arte es el mundo. Por donde quiera que vayas, aunque sea en el rincón más

miserable de este planeta, encontrarás arte; arte que te ayuda a respirar, a vivir, a sentir, a saber que

estás vivo y que existes para alguien o algo; que existes para el arte porque eres su creación, la

creación más perfecta de todas, la pizca que completa todo.

México es un lugar en el que el arte vive sin tener que existir, ya sea porque simplemente alguien

arrojó basura a la calle o porque dejaron el tronco de un árbol tirado en medio de la ciudad. Dejaron

tantas cosas que hacen que nuestra visión de la realidad cambie un poquito, nos alegran la mirada

con el simple hecho de estar allí, porque forman parte de un escenario, o como lo llamaríamos en el

arte, de una instalación.

Personalmente, la instalación es la expresión artística más bella, pues te invita a formar parte de

ella; te permite sentarte, caminar, sentir, escuchar y en verdad apreciar lo que vez.

Hace poco tuve la oportunidad de hacer mi primera instalación en la que tenía que decir el por qué

la instalación se podía considerar arte y lo resumí de esta forma: “Es arte: un cuadro te hace desear

estar allí, la instalación te permite estar allí”. Creo que esta es la frase que puede llenar la

explicación de por qué es arte a cualquiera que me lo pregunte. La instalación es arte porque un

artista lo hace.

Cómo ya mencioné, la instalación nos permite visualizar nuestro entorno de una forma diferente,

nos permite ponerle un toque de magia a lo que se encuentra alrededor nuestro y las personas
responsables de esto son aquellas que no temen mostrar lo que hay en su cabeza, lo que su alma

esconde y que, aunque tal vez con un poquito de miedo, lo muestra y lo comparte.

México es un mundo lleno de sorpresas, de artistas imparables con deseos de alegrar el lugar en el

que viven, artistas que contagian con sus creaciones; y no sólo aquí en México sino también en todo

el mundo. Como lo que recientemente ha hecho el artista Damián Ortega en su obra titulada Campo

de Visión la cual le llevo diez años terminar y que ahora es reconocida internacionalmente gracias al

Centro Georges Pompidou, en Paris, Francia. Campo de Visión es una instalación móvil constituida

por más de cinco mil piezas de acrílico que se superponen y se mezclan para formar una red de

colores tridimensional. Artistas como Ortega están abriendo paso a los nuevos artistas que

queremos surgir, que queremos nacer para dejar nuestra marca en el mundo, le están dando otro giro

al arte mexicano y nos están dando la oportunidad de soñar en ser reconocidos y aclamados

mundialmente, no por el simple hecho de tener fama, sino porque nuestro mensaje, nuestra obra ha

trascendido las fronteras, los idiomas, las culturas.

Desde mi punto de vista, se creía antes que el arte mexicano era más bien un arte tipo comercial, en

el que las pinturas, esculturas o cualquier otro tipo de producción artística debía referirse a la

sociedad en la que se vive; no es que en la actualidad estos temas no se toquen, sino que eran como

más comerciales; era algo que te esperabas: los colores, las formas, las personas, los temas. Pero

ahora, existiendo nuevas formas de expresiones artísticas que nos satisfacen cada vez más como

artistas, se nos empieza a ver desde otro ángulo, un ángulo menos comercial, más carnal,

trascendental, más humano, diferente al arte que estábamos acostumbrados.


Yo nunca había escuchado hablar de la instalación de artistas mexicanos, hasta que tuve la tarea de

hacer mi propia producción; allí fue cuando descubrí artistas mexiquenses, como Sylvia Gruner,

dedicados a cambiar o modificar algun espacio por medio de esta expresión que yo considero muy

completa. La instalación te permite hacer y deshacer lo que sea, te permite expresar lo que quieras y

del tamaño que tú lo deseas.

Otra de las obras que llama mucho mi atención es Cosmic Thing de Damián Ortega: un auto que

cuelga por partes desde el techo; obra que lo hizo famoso en una exposición en la que participo en

Venecia. Considero que es una obra de gran importancia porque demuestra que el talento joven de

México también sabe crear y expresar por medio de innovaciones probablemente nunca antes vistas.

Para mí el haber nacido mexicana resulta un gran privilegio pero también una gran desventaja.

Nuestro país no cuenta con una buena economía, ni con muchos avances como los que tienen países

de primer mundo. Por lo mismo, muchas veces nosotros nos vemos obligados a trabajar más de la

cuenta, a esforzarnos más que los otros, a salir adelante aun sin recursos ni apoyo, sólo teniendo

nuestra voluntad. Eso es lo que nos hace a los mexicanos un pueblo fuerte, una nación que no se

rinde tan fácil, o al menos, eso es lo que esas “desventajas” han provocado en mí. Así que debemos

estar orgullosos de los talentos que nuestro país produce; tal vez son pocos, pero suficientes para

estar orgullosos, al saber que trabajaron con cada gota de sudor que les ha salido de su pieza

artística, el cuerpo.

Principalmente, creo que estas dificultades se han presentado e incluso actualmente están más

presentes en el sexo femenino. Por ejemplo, en los libros de historia del arte o de cualquier otro

libro cultural y artístico cuando se habla de artistas nos imaginamos artistas hombres y es muy raro
encontrar el nombre de alguna mujer, y cuando lo encontramos nos sentimos tan orgullosas, tal

como me sucedió al encontrar el nombre de Sylvia Gruner en un libro sobre instalaciones mexicana

cuando inició este tipo de expresión en el país.

Sylvia Gruner fue una de las artistas que formo parte del nacimiento de este nuevo “movimiento”

en México si así lo quieren llamar, fue de las que vio el comienzo de esta nueva “etapa” del arte

mexicano que está arrebatando o colocándose en el mismo nivel con el arte de otros países, tal vez

más desarrollados que el nuestro, pero con la misma pasión, amor, entrega, que nosotros los de

México le tenemos a nuestro país.

El ser parte de los iniciadores de una nueva forma de expresión artística como lo es la instalación,

cuando se estaba luchando contra el arte neomexicano (por ejemplo: “Cabalgando el tigre” de

Germán Venegas), o por así decirlo, el arte más comercial de México, es una oportunidad más de

hacerle ver a México y el mundo que el arte no solo está en una cuadro o en un lienzo, sino que

puede estar en una plaza, en un baño público, en un salón; en cualquier lugar en donde sea necesario

agregarle sabor, magia o como ustedes quieran llamarlo, Al final lo que se busca es hacer de

México el país vivo, alegre y contagiado de arte en cada uno de sus rincones.

Creo que la instalación es una nueva forma de arte que apenas se está conociendo en nuestro país, es

un nuevo “objeto de arte” que apenas está naciendo; pero aun siendo tan pequeño, es expresado

como si llevara años trabajando en este tipo de expresión. Está rompiendo con los paradigmas que

tenemos sobre el arte que se hace aquí, y no sólo esta forma de arte, sino también el perfomance, el

arte objeto, el happening y el videoarte, en los que se va viendo cada vez más los frutos de los

talentosos artistas mexicanos de los que algún día yo quiero formar parte.
Tomemos de ejemplo a Gabriel Orozco, gran artista de la fotografía, video, dibujo y arte objeto

quien ha salido adelante gracias a lo que yo considero una lucha contra el arte neomexicano, que

desde mi punto de vista, aparte de ser un arte comercial, es una burla hacia los mismos artistas

mexicanos ya que tenemos un estereotipo o una imagen falsa de lo que es el arte mexicano. Una de

las más grandes obras de este artista, relacionadas con el arte objeto, es “La DS”, un auto partido en

tres partes y vuelto a pegar, tal vez para hacernos notar que de lo comercial, como son lo autos,

puede salir algo completamente diferente que nos haga ver que ni el mundo ni el arte son algo

preestablecido, que ninguno de los dos tiene reglas que seguir, que es una inspiración, unas ganas de

estar vivo y decirle a todos que el mundo no tiene porque ser a fuerzas como lo vemos o como nos

dicen que debe ser. Que tiene alma y espíritu que lo hace brillar, y respirar, que lo hace soltarse y

volar; eso es el arte. El arte es instalación, la instalación es arte.

México, un mundo. Los artistas mexicanos nos han llenado nuestro lugar de hábitat con un mundo

nuevo, con magia, con alegría, con objetos extraños que nos encontramos en la calle, como

esculturas, posters, espectaculares, etc. Cada cosa que hacen para que nos olvidemos de que la

realidad debe ser fría y austera, sino llena de espíritu y de imaginación. Nos podemos encontrar

cualquier tipo de figura geométrica que solo esté allí para hacer de algo más bonito o más

apreciable, como Summer Fields de Helen Escobedo, una instalación elaborada por varios cilindros

de malla; o nos podemos encontrar con una nueva forma de automóviles que hacen más

caricaturesco nuestro entorno, como La DS de Gabriel Orozco.

En fin, tantas cosas que hacen que México sea un mundo dentro de otro, y tal vez no sean sólo los

artistas con título de licenciatura los que nos puedan contagiar la vida con la instalaciones que
realicen, sino cualquier persona que esté dispuesta a hacer algún cambio para compartir a la gente lo

que hay dentro de él o de ella, y que nos ofrezca una visión diferente de las cosas; en fin son tantas

cosas que incluso nuestra propia naturaleza nos da la oportunidad de presenciar obras de arte como

la instalación en cualquier lugar en que nos encontremos, siempre y cuando nos pongamos ojos de

artistas y sepamos apreciar lo que nos ofrece México, sólo por el simple hecho de ser un país

invadido de arte; arte que nos eleva, nos transforma y nos abre las puertas para ser conocidos en

todo el mundo. Porque también nosotros los mexicanos tenemos derecho de ser reconocidos y

exaltados como grandes artistas, tenemos el derecho y la oportunidad de brillar y de buscar la

inmortalidad como Picasso, Van Gogh, Leonardo Da Vinci o cualquier otro artista al que

admiremos, no sólo por sus obras y su trabajo, sino por su pasión, trascendencia y lo que ofrece al

mundo. Elevar en lo alto el nombre de México para que todos se den cuenta de que aun se respira el

arte en nuestras calles, en nuestros pueblos, y en nuestra alma; para estar convencidos de que

nosotros, almas de artistas, tenemos otro lugar más a donde ir, otro lugar en el que vamos a reinar, a

ser grandes y llevar el arte mexicano a todo el mundo, como un solo país.

Qué mejor arte que aquel que se puede sentir, tocar, vivir e incluso ser parte de él como lo que nos

ofrece la instalación; qué mejor forma de ver nuestra mente que compartiéndola con los demás.

México ya es una instalación y los artistas que de él nacen, están aquí para darle los retoques, para

darle el infinito terminar. Como lo dije al principio; “Es arte: un cuadro te hace desear estar allí, la

instalación te permite estar allí.”

Referencias:

Así esta la cosa: instalación y arte objeto en América Latina. 1997. Centro Cultural / Arte

Contemporáneo, A.C. México, D.F.


Título: Campo de Visión.
Año: 2008
Artista: Damián Ortega.
Material: Acrílico.

Título: Cosmic Thing.


Año: 2001
Artista: Damián Ortega.
Material: Piezas de un automóvil.
Título: La expulsión
del paraíso.
Año: 1959
Artista: Sylvia
Gruner.
Materiales: Jabones,
tepalcates, azúcar,
tela, madera y
cabellos.

Título: La DS.
Año: 1993
Artista: Gabriel
Orozco.
Material: Un Citroën
DS.
Título: Summer Fields.
Año: 2008
Artista: Helen Escobedo.
Materiales: Malla