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Cadenas de oro negro en el esplendor y ocaso de YPF

Colección Estudios de Antropología del Trabajo

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Hernán M. Palermo

Cadenas de oro negro en el esplendor y ocaso de YPF

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Idea e Ilustración de tapa: Martín Lowenstein

Edición Grupo Antropología del Trabajo (GAT). El GAT esta integrado por Hernán M. Palermo, Cynthia Rivero, Julia Soul, Nuria I. Giniger, Susana R. Presta, Juan Gouarnalusse y Florencia Intrieri La Colección Estudios de Antropología del Trabajo esta coordinada por el Grupo Antropología del Trabajo

Palermo, Hernán Cadenas de oro negro en el esplendor y ocaso de YPF. - 1a ed. - Buenos Aires : Antropofagia, 2012. 292 p. ; 23x16 cm. ISBN 978-987-1238-90-3 1. Antropología. I. Título. CDD 306

Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723. No se permite la repro- ducción total o parcial de este libro ni su almacenamiento ni transmisión por cualquier medio sin la autorización de los editores.

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Índice

 
 

. Grupo Antropología del Trabajo

Presentación

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Prólogo

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Claudia Figari

 

Agradecimientos

 

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Introducción

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Primera parte:

 

La comunidad de fábrica

 

I.

Fisonomías “ypefeanas”: el sur y el norte

 

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1. La poderosa agencia simbólica de YPF estatal:

el bronce

 

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2. Marcas excluyentes: Nosotros y los otros

 

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3. Dependencia y sumisión legítima: las diferentes

contrapartidas

 

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4. Control y reproducción de las políticas empresarias en el espacio de la reproducción

 

78

II. Dentro de la fábrica

 

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1. “ypefeana”: divisiones

La disciplina

y jerarquías

 

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2. de “patrón ausente”, estatalidad, orgullos y riesgos

Experiencias

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3. El movimiento perpetuo: los

turnos rotativos

 

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4. La familia y los objetivos de

la producción

 

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Segunda parte: La ruptura

 

III. Un claroscuro de verdades y engaños: las políticas de

 

racionalización de

trabajadores en épocas neoliberales

 

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1. La primera zaranda: traición y complicidad

 

131

2. El eufemismo de lo “voluntario”: los retiros y despidos

negociados

 

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3. La antesala del despido: los cursos de capacitación

 

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4. “Engaña pichanga”: los emprendimientos

 

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IV. De las experiencias fragmentadas a la organización colectiva

 

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1. Erosión, conflicto e individualismo: ¿el fin de la comunidad de fábrica?

 

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2. “Ypefeanos”

y

la comunidad local: la vieja segregación se exacerba

 

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3. Resistencias a la privatización: continuidades y discontinuidades de las

 

experiencias obreras

 

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Cadenas de oro negro en el esplendor y ocaso de YPF

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Tercera parte: El nuevo orden

 

V. Modernización empresaria

 

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1. El convenio colectivo como medio de ajuste y herramienta

patronal

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2. Descentralizar

para centralizar: dos lógicas funcionales

 

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3. Continuidades en las rupturas: control de tiempos muertos y recambio de la

 

fuerza de trabajo

 

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VI. Los sentidos del trabajo, las falacias y sus disputas

 

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1. ¿Verdugo o modernizador?

 

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2. La reprofesionalización de los mandos:

los orgánicos a las

políticas

 

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3. Las

nuevas políticas empresarias: control y disciplinamiento

 

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4. Los usos de la disciplina empresaria: las competencias y la seguridad

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5. La tercerización como disciplinamiento laboral: nosotros “los propios”, los otros

 

“los de las empresas”

 

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Reflexiones finales

 

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. Hernán M. Palermo

Epílogo

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general

 

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“Captar el fenómeno de una determinada cosa significa indagar y des- cribir cómo se manifiesta esta cosa en dicho fenómeno, y también cómo se oculta al mismo tiempo.” (Karel Kosik, 1967: 28)

el poder estructural: me refiero al poder que se manifiesta en las relaciones; no solo opera dentro de escenarios y campos, sino que también organiza y dirige esos mismos escenarios, además de especificar la dirección y la distribución de los flujos de energía” (Eric Wolf, 2001: 20)

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Presentación

El nuevo libro que presentamos Cadenas de oro negro en el esplendor y ocaso de ypf del Dr. Hernán M. Palermo es el segundo editado dentro de la Co- lección Estudios de Antropología del Trabajo. El primero que hemos publicado ha sido “El vapor del diablo. El trabajo de los obreros del azúcar” cuyo autor es José Sergio Leite Lopes, antropólogo brasileño, quien ha ela- borado una obra magistral acerca de las prácticas y representaciones de los trabajadores del azúcar en el Nordeste de Brasil. Ambos títulos constituyen una lectura imprescindible para todos los interesados en comprender a quienes protagonizan cada día la dinámica de trabajo y valorización del capital. Nuestra propuesta, al publicar la investigación doctoral de Hernán M. Pa- lermo, es recuperar la tradición inaugurada hace más de tres décadas por numerosos estudios que abordan las problemáticas del mundo del trabajo y los trabajadores en América Latina. Sin duda, como hemos planteado en la presentación de El vapor del diablo, el análisis de tales problemáticas en la sociedad capitalista exceden los espacios laborales y se extienden hacia la so- ciedad, por lo que se vuelve necesario investigar desde un enfoque holístico que analice el mundo social como totalidad. Por ello, el autor, al mismo tiempo que manifiesta una obsesión antropológica por el trabajo de campo, retoma diversas tradiciones teórico-metodológicas de los estudios críticos del traba- jo provenientes de la sociología, la pedagogía, la historia y la economía para ensanchar las posibilidades de comprensión, en sintonía con la propuesta del historiador marxista E.P. Thompson quien nos insta a “dejar de pretender que hablamos en nombre de nuestra disciplina en su conjunto, para empezar a hablar de nuestra posición dentro de ella” 1 . En tal sentido, esta investigación pretende construir lazos y puentes teó- ricos que contribuyan a fortalecer lo que se denomina estudios críticos del trabajo. Las ciencias sociales han recorrido un largo camino respecto de los análisis sobre las relaciones sociales capitalistas, que se extiende durante todo el siglo xx y lo que va del xxi. Sin embargo, las miradas críticas sobre tales fenómenos son escasas en los ámbitos académicos. Las relaciones de trabajo alienado/explotado, definidas por Karl Marx y Federico Engels en la segunda mitad del siglo xix, fueron materia de debate en ámbitos políticos, pero han sido limitadas y/o distorsionadas en los ambientes académicos. En los enfo- ques predominantes de los estudios del trabajo, positivistas, funcionalistas y posmodernos, ha predominado la concepción del trabajo como el tercer vértice de una tríada completada con el capital y el Estado, desplazando u ocultando

1 Thompson EP “Folklore, antropología e historia social” en Revista Entrepasados, N o 2, Bs. As. 1992 (ed. Orig. 1976) página 77.

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Cadenas de oro negro en el esplendor y ocaso de YPF

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el conflicto y la contradicción. Incluso dentro de las grandes corrientes del marxismo del siglo xx, el problema del trabajo y de aquello que nacía desde el espacio laboral quedó relegado o incluso “detenido” en la caracterización

que Marx y Engels desarrollaron sobre las relaciones de trabajo capitalistas.

A

fines del siglo xx, la ofensiva capitalista sobre el trabajo recrudeció de tal

forma que los estudios “críticos”, marxistas o no, se sumaron a las corrientes que establecían el fin del trabajo como paradigma predominante para el tercer

 

milenio. No obstante en las últimas décadas fue la propia dinámica de la lucha de clases, con una importante disputa en el terreno de las ideas, la que des- manteló la noción posmoderna de fin del trabajo y del “adiós al proletariado”. Dentro de esta disputa se inscribe Cadenas de oro negro en el esplendor y ocaso de ypf donde el autor asume una clara posición teórico-política en si- multáneo con un pormenorizado análisis, en el que pone a dialogar el trabajo empírico con su paradigma teórico-epistemológico, configurando un proceso inductivo de creación conceptual y explicativa.

El

estudio que presentamos se centra en la indagación e interpretación sobre

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la dinámica de las relaciones entre capital y trabajo, orientadas a la configura- ción de un proceso hegemónico forjado desde el propio corazón de la empresa hidrocarburífera Yacimientos Petrolíferos Fiscales (ypf). El autor propone un recorrido histórico desde la constitución de ypf estatal hasta su mutación en Repsol, tal como argumenta en la introducción, haciendo hincapié en los procesos que apuntalan la hegemonía empresaria. Este concepto es clave para comprender la dinámica de las relaciones que se despliegan dentro y fuera del espacio laboral, que ubica a los sujetos como activos realizadores de sus destinos, inscriptos en contextos históricos determinados. De esta forma, no sólo se ponen en juego intereses de clase contrapuestos, sino que dichos intere- ses representados por diferentes sujetos suponen, cuestionan y/o reproducen políticas específicas, construcciones simbólicas y reconfiguraciones espaciales. El libro está dividido en tres grandes bloques nominados: “La comunidad de fábrica”, “La ruptura” y “El nuevo orden”. Estos tres núcleos de sentido articulan la conceptualización sobre la hegemonía empresaria en relación con el modelo de acumulación capitalista en cada momento histórico. Tal proceso está condicionado por el tipo de propiedad de la empresa: en el primer período, ypf fue una empresa estatal considerada estratégica tanto por su fundador, el Gral. Enrique Mosconi, como por el conjunto de la sociedad. En el período post privatización, en cambio, forma parte de un conglomerado empresario transnacional privado que conocemos –hasta ahora– como Repsol-ypf. Es- te cambio de paradigma condensado en los diez años que abarcó el proceso de privatización, está magníficamente analizado por Palermo en el segundo apartado “La ruptura”, donde complementa y profundiza los estudios sobre privatizaciones en Argentina con el detalle y minuciosidad de quien ubica en

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Presentación

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el

centro de sus preguntas –y de sus respuestas– a los sujetos, sus relaciones

sociales y sus experiencias vividas. En este sentido, el autor no sólo explicita las políticas y el plexo normativo que fue planificado y ejecutado por distintas gestiones de gobierno, sino que considera imprescindible comprender y deve- lar la cotidianeidad de los trabajadores que atravesaron la privatización de la empresa, dentro y fuera de las plantas petroleras ancladas en territorios muy

disímiles como son el norte y sur argentinos. La elección de incorporar la mira- da y experiencia de los sujetos a través de sus testimonios también contribuye

a

desandar las contradicciones y claroscuros del proceso de privatización de

ypf. El autor realiza un doble ejercicio de interpretación textual y visual, al

incorporar fotografías de cada lugar visitado para ayudarnos a reconstruir el proceso simbólico donde se plasma espacialmente la hegemonía empresaria en

el

apartado sobre “La comunidad de fábrica”. El análisis de los símbolos –en

este caso, monumentos, placas de bronce, diseños urbanos, etc.– forma parte

de la tradición antropológica recuperada para comprender las manifestaciones materiales de los procesos hegemónicos que nacen en los espacios de trabajo

se reproducen en los territorios. Por otra parte resaltamos la jerarquización que le otorga en el aparatado denominado “El nuevo orden” a explicitar los dispositivos de disciplinamien- to y control laboral que la hegemonía empresaria dispone en la actualidad.

y

El objetivo epistémico –político de "des-fetichizar" los procesos hegemónicos atraviesa la investigación expresando la apremiante necesidad de comprender

la

situación actual de los trabajadores, tanto en lo que refiere a la organización

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del proceso de trabajo, las condiciones de trabajo, así como las diferentes for- mas de contratación y precarización. En este sentido, el estudio de las políticas laborales y de recursos humanos de la empresa Repsol-ypf cobra significativa importancia dado que allí reside el núcleo de disciplinamiento de los trabaja- dores. Quisiéramos resaltar en esta presentación que estamos ante un estudio de caso que, como tal, analiza sus particularidades, pero no por ello lo aísla de los procesos políticos que lo atraviesan. Esta investigación sobre las formas históricas de ypf nos posibilita problematizar y esbozar respuestas y nuevas preguntas al problema de la legitimación y naturalización del orden instituido. Preguntarse sobre las razones que hacen natural un orden social, normalizando las relaciones de explotación antiguas y vigentes, nos permite despuntar ese remoto vicio antropológico de “hacer familiar lo extraño, y extraño lo familiar” para comprender y transformar las apariencias y ocultamientos de nuestra realidad. En este horizonte la investigación realizada por Palermo sobre la construc- ción, desarrollo y privatización de ypf así como su devenir en el ‘nuevo orden

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Repsol’ se convierte en un texto fundamental, no sólo para comprender nues- tra coyuntura política actual sino, más aún, para imaginar el trazado de una

perspectiva a largo plazo respecto de las complejidades del universo petrolero

y

quienes son sus protagonistas centrales: los trabajadores. Consideramos que

este libro no sólo reviste importancia en los ámbitos académicos debido a su rigurosidad científica, sino que además ofrece un análisis exhaustivo y atra-

yente para quien se halla interesado en las dinámicas de la industria petrolera estatal y privada, las contradictorias relaciones de trabajo, las experiencias

y

vivencias de los trabajadores, sus perspectivas sobre la privatización y sus

formas de organización y lucha en la actualidad. Finalmente, quisiéramos mencionar que Hernán Palermo es miembro funda- dor del Grupo Antropología del Trabajo que dirige esta Colección, y que sus contribuciones enriquecen los debates críticos sobre los estudios del trabajo. No dudamos en publicar este libro ya que formará parte de los textos que contribuyen a un mayor conocimiento en la materia y esperamos que sea una referencia ineludible dentro de tales estudios.

 

Grupo Antropología del Trabajo

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Nuria Inés Giniger Cynthia Rivero Julia Soul Hernán M. Palermo Juan Manuel Gouarnalusse Susana Presta Florencia Intrieri

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Prólogo

Cadenas de oro negro en el esplendor y ocaso de ypf, con la autoría de Hernán M. Palermo, constituye un aporte fundamental para los estudios críticos en el campo de las Ciencias Humanas y Sociales del Trabajo y específicamente para los estudios antropológicos del trabajo. Fruto del arduo, pero apasionan- te trabajo de la Tesis doctoral, que he tenido el placer de orientar, esta obra contribuye a echar luz sobre el proceso impulsado por el neoliberalismo y el menemato en el marco de la onda privatista de los años ´90. Pero mucho más, ya que nutre, a casi dos décadas de iniciado el proceso de modernización de la empresa ypf, los debates y disputas con relación a su re-estatatización. La pri- vatización de la empresa estatal fue y sigue siendo un caso paradigmático del embate sistemático y virulento del capital sobre los trabajadores. Asimismo, el caso aporta las tramas y las fisonomías de la transnacionalización y expro- piación de los recursos estratégicos como son los hidrocarburos, expresando un núcleo central del avance del capital, al tiempo que señala una asignatura pendiente de resolución política. En el certero y minucioso trabajo de investigación desarrollado por el autor, que conllevó varios años, se encuentra la clave de la riqueza de esta obra que abona también la interpelación a los procesos de privatización en general y a las lógicas de racionalización y modernización implementadas en las grandes empresas. Así, el interés está en haber desnudado los sentidos, sus alcances, formatos del dominio recurrente, aunque agiornado del capital. En el centro del análisis está el conflicto capital/trabajo que se expone con la mirada aguda del antropólogo que anuda certeramente el espacio de la fábrica y aquel de la reproducción social. La propia vida cotidiana de los trabajadores de ypf bajo el orden estatal, la ruptura y luego la modernización de la empresa es analizada, reconociendo huellas, marcas y las emblemáticas identificaciones / y autoadscripciones que los propios trabajadores se dieron bajo del orden estatal: los “ypefeanos”, conformando una comunidad de fábrica son así com- prendidos críticamente en sus tensionamientos, contradicciones en el espacio de la fabrica y más allá de sus fronteras. Sin embargo, es justamente este an- damiaje de lectura aquel que reviste gran potencialidad para exponer cómo la hegemonía empresaria se extiende más allá de los contornos fabriles, colo- nizando la vida cotidiana, y también cómo ese accionar hegemónico necesita recrearse, agiornarse, rearticularse para sostener su eficacia. Penetrar en la dialéctica tejida entre la esfera de la producción y la reproduc- ción es una apuesta fundamental de gran contribución que permite ponderar la capilaridad de la explotación laboral. Y también los tensionamientos que atravesaron a “ypefeanos” y a la comunidad de fábrica que conformaban y

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Cadenas de oro negro en el esplendor y ocaso de YPF

que se va resquebrajando a partir del proceso modernizador/privatista. Co- mo postula Palermo: el orgullo

que se va resquebrajando a partir del proceso modernizador/privatista. Co- mo postula Palermo: el orgullo de pertenecer, la gran familia que protege, la falacia de un patrón ausente y la dependencia hacia una tradición fabril que era sellada por lazos de consanguinidad, se entramaba con el riesgo –hasta de muerte en muchos casos–, el incesante trabajo por turnos, y una usina de jerarquías / controles que operaba dentro y fuera de la fabrica que recogía una clara expresión en la segregación espacial. Así, los barrios para operarios por una parte y para jefes por otra, emulaban la división social del trabajo. El orden estatal protegía y diferenciaba/controlaba a la vez y lo hacía en la fábrica y en la vida cotidiana. Siguiendo las fundamentales contribuciones del antropólogo brasileño, José Sergio Leite Lopes, la obra de Hernán Palermo nutre a un campo que demanda ser revitalizado y re-actualizado. Así, problematizar las formas de dominación en su expresión contemporánea, y poner en el centro de la atención al proceso de trabajo y valorización y al conflicto material asume especial relevancia en tiempos donde la propia modernización (del Estado, de las empresas, de la educación, de las relaciones laborales, etc.) fue naturalizada y señalada como forma necesaria en la fase actual del capitalismo. La obra aporta elementos contundentes para comprender las condiciones objetivas en dialéctica con las subjetivas. Desde esta perspectiva, el accionar de la patronal se expresa en las representaciones que asumen diferentes categorías de trabajadores: los man- dos, con un compromiso con la transmisión de la cultura corporativa y la agencia simbólica desplegada; los trabajadores despedidos, en el marco del proceso que falazmente se denominó de retiro voluntario; los ex trabajadores devenidos en pequeños empresarios que lideran un emprendimiento (aquellos que fueron conformados a partir de la privatización, con la anuencia del sin- dicato y que proveen servicios a la empresa ypf Repsol); los trabajadores que continuaron en la empresa con la modernización privatista; y aquéllos que no pueden actualizar en su experiencia la memoria de la comunidad de fabrica, los más jóvenes, tercerizados, hijos de este tiempo en que la flexibilidad se instaló como modalidad típica de la relación laboral. La avidez, rigurosidad y eterno retorno al campo del antropólogo compro- metido con aquellos sujetos, trabajadores, que antes y ahora forman parte de las clases subalternas, de constitución heterogénea y contradictoriamente conformada, se expone densamente en distintas regiones donde ypf desple- gó y sigue desplegando su accionar: el norte y el sur devastado, son fértiles territorios para tejer el hilván entre el espacio de trabajo y el espacio de la re- producción. Específicamente General Mosconi y Comodoro Rivadavia fueron ámbitos privilegiados para estudiar las reconfiguraciones de una comunidad de fábrica que se resquebrajaba y mucho más, comunidad que en sus senti- dos más nodales era resemantizada en el accionar de resistencia que llevaron

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Prólogo

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a

cabo los trabajadores en los ´90 y también en la actualidad. Las áreas de

explotación petrolera como las refinerías fueron territorios en los que el autor desplegó una labor etnográfica que se nutrió de expresiones textuales y visua- les, a partir de un importante conjunto de fotografías. La imagen abonó los sentidos que se enriquecieron al mostrar, junto a la composición textual, los embates del proceso privatizador. La rigurosidad del trabajo etnográfico aportó múltiples hendijas para des- enmascarar la estrategia del capital: el proceso de desmitificación ha sido recurrente, sistemático y esta vía fue especialmente potente para ponderar, a

 

la

vez, las continuidades de la explotación y las nuevas fisonomías/formatos de

los que se nutre. Para someter a la crítica este proceso de gran complejidad, el autor se nutrió de una mirada multidimensional que anudó en un examen diacrónico y sincrónico. Es decir, una visión procesual, siempre presente, re- vistió gran riqueza para poner de manifiesto el movimiento histórico que se propuso analizar y exponer en la obra: el orden estatal y la comunidad de fabrica; la ruptura y la instancia de la privatización; luego la modernización como proceso de ensayo permanente del accionar hegemónico que necesita ser continuamente actualizado. El movimiento del texto, su estructura recupera esa historicidad, reconstruir núcleos de sentido nodales del orden estatal, de la ruptura de ese orden y del proceso de modernización a partir de la privati- zación de la empresa. Esta obra integra la Colección Estudios de Antropología del Tra- bajo, fruto del trabajo cooperativo de un grupo de jóvenes investigadores/as antropólogas, integrado también por el autor, que ha emprendido una apuesta fundamental: recuperar estudios clásicos y contemporáneos que focalicen en la problemática sociolaboral comprometida con las clase subalternas, dando

 

centralidad al conflicto capital /trabajo y a las formas en que la dominación ca- pitalista se expresa en contextos de producción y reproducción social. Quisiera señalar la relevancia que asume una labor como ésta, que, desde el compromi- so con la producción colectiva hace camino, abona sensiblemente la discusión contemporánea en el campo de los estudios críticos del trabajo y aporta mojo- nes significativos para la Antropología crítica del trabajo. No puede menos que llenarme de orgullo que jóvenes tan talentosos y creativos/adores, integren el grupo de investigación que coordino desde el CEIL del CONICET y la UBA,

y

en este sentido destacar la importancia aún en tiempos de individualismo y

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pragmatismo que es posible el trabajo colectivo y cooperativo. Asimismo, que es desde allí que cobran relevancia los mutuos aprendizajes y el apasionante oficio de investigar. Finalmente, esta obra constituye una contribución valiosa que seguramente nutrirá los debates y aporta insumos fundamentales para los trabajadores y

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sus organizaciones. La difusión de este libro abona sin duda el esfuerzo de con- solidar estudios críticos del trabajo comprometidos con las clases subalternas.

 

Claudia Figari

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Buenos Aires, marzo de 2012

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Agradecimientos

Este texto es la edición de mi Tesis de Doctorado, defendida en Marzo de 2011, en el marco del Programa de Doctorado de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Recoge una extensa investigación iniciada en el año 2003 y expresa un proceso de construcción que solo fue posible por el aporte de innumerables personas que, de una forma u otra, enriquecieron, ayudaron, participaron y animaron el proceso de investigación. Es por ello que el texto está escrito en primera persona del plural, a excepción de los agradecimientos. Creo que toda producción teórica expresa, en cierto modo, una construcción con “otros” cercanos y lejanos, tanto en el tiempo como en el espacio. Quiero agradecer a mis docentes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, quienes me transmitieron el oficio de antropólo- go. Mi enorme gratitud para ellos y en particular para quienes trabajan en el Departamento de Antropología. Asimismo para mis colegas del Centro de Es- tudios e Investigaciones Laborales (ceil) del conicet, con los que comparto todos los días la experiencia de trabajo. A los colegas del Programa de Historia Oral, Roberto Izquierdo, Marcos Schiavi, Alejandro Schneider, Pablo Volkind y Pablo Vommaro –con quienes tuve la excelente oportunidad de publicar un libro, producto de varios años de trabajo– como también a mis compañeros Paula Lenguita y Juan Montes Cató, con quienes hemos realizado publicaciones y proyectos colectivos en el ceil. Fueron también fundamentales para el desarrollo de algunos conceptos las discusiones suscitadas con los colegas de la Revista Theomai, en particular con quien la dirige y fomenta la lectura crítica, mi amigo Guido Galafassi. Asimismo, quiero agradecer a Rosângela Correa por compartir distintos es- pacios de interesantes debates y por la amistad que hemos construido. En este mismo sentido, agradezco a José Sergio Leite Lopes por los innumerables intercambios formales e informales en torno a la antropología del trabajo y fundamentalmente por compartir conmigo su amplísima experiencia con la sa- biduría, generosidad y humildad que solo un verdadero maestro sabe brindar. Los apoyos que he recibido a lo largo de este proceso son cuantiosos e innu- merables. Por un lado, quisiera reconocer al Dr. Juan Carlos Radovich, quien me ofrendó su confianza y acompañamiento para poder iniciar este camino de la investigación. Por otro lado, y especialmente, a mi directora Claudia Figari, por haberme enseñado los complejos senderos que nos deben guiar en la rigurosidad del trabajo de investigación. A ella le debo tanto su confianza como su paciencia y tenacidad en el seguimiento de las distintas etapas de investigación. Asimismo es la responsable de la conformación de un equipo de

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trabajo que sabe potenciar lo mejor de cada uno de nosotros. Su mirada críti-

ca, su estímulo intelectual y sus lecturas agudas contribuyeron a darle forma

este texto que hoy se publica. Agradezco a mis compañeros de equipo del ceil, Marcelo Hernández, Cecilia Rossi, Matías Frisco, Diego Álvarez Newman y Cristian Busto, que contribu-

a

yeron con sus conocimientos e investigaciones a la producción de este trabajo.

A

cada uno de ellos le agradezco profundamente los constantes intercambios

y

debates que me ayudaron a iluminar los significados que se ocultan detrás

de las categorías teóricas. De igual manera me siento en deuda con mis colegas del Grupo Antropolo- gía del Trabajo: Nuria Giniger, Julia Soul, Susana Presta, Juan Gouarnalusse, Florencia Intrieri y Cynthia Rivero. Con ellos nos embarcamos en este pro- yecto de creación de un ámbito que nos permite abordar las problemáticas

del trabajo y los trabajadores a partir de nuestra especificidad disciplinaria:

la

antropología. A ellos les dedico mi más sincero agradecimiento, en especial

a

Julia Soul, con quien tuve el privilegio de compartir numerosas reflexiones

y

experiencias que culminaron en la escritura de varios textos entre Rosario y

Buenos Aires. En particular, quiero destacar el aporte y compañía de mi histórica com- pañera Nuria Giniger, con quien compartí no solo la carrera de grado y la elaboración de la Tesis colectiva de Licenciatura, sino también mi actual tra-

yectoria de investigación y las innumerables ideas, proyectos y ocurrencias que nos sorprenden y se concretan a diario. Agradezco profundamente a la familia Masclans, que me abrió las puertas de su casa para comenzar el trabajo de campo en Comodoro Rivadavia. De igual modo, a las trabajadoras del Chalet Huergo de Comodoro Rivadavia, por facilitarme archivos y materiales referentes a ypf.

 

A

Dante Córdoba, quien generosa y solidariamente me abrió el camino para

 

llevar adelante el trabajo de campo en el norte. Sin él, es difícil que hubiera podido acceder a los sentidos más arraigados de lo que significó ypf en ese territorio hoy tan desolado. En este mismo sentido, a “Pepino” Fernández y

 

a

los miembros de la utd por compartir experiencias, anécdotas y recuerdos

sobre el pasado y presente de los ex trabajadores de ypf. Quiero reconocer a la vez la importancia que tuvieron los compañeros de la Agrupación Mosconi y del Grupo Moreno, en especial Natalio Kuschnir, Félix Herrero y Alejandro Jasinski. Muchas gracias a mi hermano por elección, Pablo Morbido, por estar pre- sente en cada uno de los momentos de mi vida.

 

Quiero dejar constancia también del apoyo permanente, la incondicionalidad

 

y

el

amor de mi vieja y mi viejo, quienes representan un sostén fundamental

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y

esencial en mi vida.

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Agradecimientos

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Finalmente, agradezco en especial a mi compañera de vida, Cynthia Rivero, porque ahondó en mí la pasión por la antropología. Sus consejos, nuestras charlas y sus atentas lecturas me alentaron a ampliar el trabajo de campo hacia los distintos territorios donde estuvo ypf para comprender la diversidad de los universos de significados.

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Introducción

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I

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La petrolera Yacimientos Petrolíferos Fiscales (ypf) fue el caso más paradig- mático entre las empresas estatales. Durante décadas, desde su creación en 1922 hasta el inicio del proceso de privatización en 1989, significó más que el crecimiento de una empresa petrolera. ypf fue un modelo de explotación de un recurso natural clave en el sistema capitalista mundial, que no solo se circuns- cribió a la explotación del petróleo sino que también desarrolló una particular modalidad de ocupación del territorio. Dicha particularidad –analizada por algunos autores como un “modelo civilizatorio” (Svampa y Pereyra, 2003)–, dibujó los mapas en cada territorio en que se ubicó la empresa, imprimiendo su impronta tanto en las ciudades como en el colectivo de trabajo autodeno- minado “ypefeano”. A diferencia de otras empresas estatales, ypf se extendió por todo el te- rritorio argentino, de norte a sur, de este a oeste, y se emplazó en los más recónditos lugares. Creció con el transcurso del tiempo, explotando yacimien- tos petroleros en las provincias de Jujuy, Salta, Mendoza, La Pampa, Río Negro, Chubut, Neuquén, Santa Cruz y hasta Tierra del Fuego. Estableció plantas de tratamiento de petróleo a lo largo de la Argentina: en Concepción del Uruguay, General Mosconi, Tucumán, Río Gallegos, Santa Fé, Formosa y Mar del Plata. Asimismo, construyó diversas instalaciones en Ushuaia, Tre- lew, Comodoro Rivadavia, Corrientes, etc. Con el Laboratorio de Florencio Varela, tuvo uno de los más modernos equipamientos de Latinoamérica. Estas largas extensiones se conectaron vía terrestre mediante un sinfín de camiones de la empresa y kilómetros de poliductos y oleoductos en toda la Argentina. El transporte por excelencia de la petrolera estatal fue la poderosa flota de buques petroleros 1 . La metáfora mapa-territorio expone la importancia material y simbólica que la empresa estatal tuvo en las zonas donde se localizó. Nos dice que en todo pensamiento o percepción hay una trasformación, una codificación entre la cosa sobre la cual se informa y lo que se informa sobre ella. Y en este sentido

1 ypf poseía una importante flota naviera con personal abocado a la actividad de marinería. Podemos estimar, a través de las entrevistas realizadas a trabajadores que pertenecieron al sector de navegación, que entre buques petroleros, remolcadores y aguateros, la petrolera estatal poseía treinta barcos. Todo lo concerniente a su construcción y reparación estaba a cargo de Astilleros Río Santiago, vinculada a ypf en la ciudad de Ensenada.

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ypf resignificó y reconfiguró aquellos territorios, de modo tal que la empresa marcó profundamente las experiencias del colectivo de trabajo “ypefeano”. El proceso de privatización iniciado en 1989 durante el gobierno de Carlos Menem, y concluido en el año 1999 con la compra de la mayoría accionaria por parte de la empresa española Repsol, inauguró un proceso de ruptura del orden estatal y compuso las bases para una reconfiguración de la hegemonía empresaria. En este sentido, en articulación con el nuevo escenario signado por las políticas neoliberales, se modeló el nuevo orden sociolaboral que transfor- mó las formas de uso y valorización del trabajo. En virtud de la relevancia económica que caracterizó a las empresas estatales, las privatizaciones fue- ron la punta de lanza del embate neoliberal sobre el trabajo, que luego se extendería a todo el sistema económico en su conjunto. El título de este libro, Cadenas de oro negro en el esplendor y ocaso de ypf, expresa el nudo central del análisis: ese constante pendular entre la práctica

empresaria y la práctica de los trabajadores, las tensiones, las contradicciones

y

los conflictos que se suscitan en los espacios de trabajo. De esta mane-

ra desplegamos un análisis a partir de una mirada dialéctica entre aquellos

condicionantes que subyacen a las prácticas de los sujetos y su capacidad de agencia, como vía para una indagación que no se detiene en la “apariencia de

la

cosa” sino que avanza en captar la “estructura de la cosa”. Por otra parte,

“esplendor” y “ocaso” expresan dos temporalidades encontradas: el pasado y

el

presente interconectados por continuas contradicciones, tensiones y tiempos

cristalizados. Partiendo de la perspectiva thompsoniana que entiende la experiencia de clase como un proceso históricamente situado que conecta condiciones subjeti-

vas y estructurales, abordamos las continuidades y rupturas de las experiencias obreras en íntima vinculación con las relaciones de dominación. En tal sentido,

la

formación de las experiencias de la clase trabajadora se entiende a partir

del análisis de la praxis 2 de los sujetos. Por lo tanto, atendiendo a lo subjetivo en relación con cuestiones objetivas, situamos el foco en las prácticas sociales del colectivo de trabajo de ypf y en las representaciones 3 sobre esas prácti- cas. Comprender las experiencias obreras insertas en una totalidad dialéctica 4

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El concepto de praxis nos remite a las prácticas por las cuales los sujetos se apropian de la

realidad. Para Karel Kosik (1967), el concepto filosófico de praxis es central, constituye la prin- cipal articulación para abordar la actividad humana. Asimismo la praxis, actividad ontológica del ser humano, expresa su capacidad transformadora de la sociedad.

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Por representaciones entendemos los procesos de percibir, categorizar, significar y elaborar

explicaciones acerca de nuestras prácticas insertas en una realidad concreta. Es en esa realidad

donde se ejerce la actividad práctico-sensible (Kosik, 1967: 25).

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Karel Kosik argumenta que “en el pensamiento dialéctico la realidad se concibe y representa como un todo, que no es sólo un conjunto de relaciones, hechos y procesos, sino también su creación, su estructura y génesis” (1967: 63).

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Introducción

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significa, como expresa uno de los epígrafes del comienzo, no solo indagar y describir cómo se manifiestan las cosas y los fenómenos sino también cómo se crean y se ocultan a la luz de los procesos hegemónicos. Considerando que las experiencias obreras se configuran complejamente al amparo de las relaciones de dominación, nos hacemos algunas preguntas que, de alguna manera, guían esta investigación: ¿qué es lo que sustenta la le- gitimidad empresaria en los trabajadores?, ¿esta legitimidad perdura con la misma forma a lo largo del tiempo?, si cambia ¿adopta las mismas formas o se transforma radicalmente?, ¿qué implicancias tienen las formas de domina- ción en las experiencias obreras?, ¿en qué medida la legitimidad empresaria es reinterpretada, tensionada y/o disputada por los trabajadores? Estos interrogantes encontrarán precisiones, descripciones y análisis en un abordaje tradicionalmente desarrollado por la antropología social en relación al estudio de un grupo social determinado: en este caso los trabajadores de la empresa ypf. A partir del recorrido de este análisis, abordamos la conforma- ción del orden sociolaboral constituido a partir de la empresa estatal ypf, en

virtud de iluminar las propias prácticas sociales y representaciones de los tra- bajadores insertas en una profunda relación de dependencia con la petrolera estatal. Luego analizamos el proceso de ruptura a partir de la privatización

y

las experiencias traumáticas de los trabajadores por la pérdida del trabajo.

Por último, indagamos en la consolidación del nuevo orden post privatización

y

las continuidades y rupturas de las experiencias del colectivo de trabajo en

un contexto de reorganización de las relaciones de dominación. El trabajo de campo de esta investigación se llevó a cabo en distintos lu- gares donde se desarrolló la empresa ypf. Creímos que era necesario hacer este esfuerzo de trabajo de campo que denominamos multisituado, a la luz de aprehender aquella particular característica, central en el proceso de con- solidación de ypf, vinculada a su extensión territorial a lo largo y ancho de la Argentina. Es por esto que realizamos trabajo de campo, en un primer momento, en la Refinería La Plata en la provincia de Buenos Aires, luego en la sede central de la empresa en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; también, en dos zonas de explotación petrolera con característica de enclave, como Comodoro Rivadavia 5 en la provincia de Chubut y General Mosconi 6 y Campamento Vespucio en la provincia de Salta.

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La ciudad de Comodoro Rivadavia se encuentra sobre la Cuenca del Golfo San Jorge, que se

ubica en la Patagonia central, al sur de Chubut, norte de Santa Cruz y parte de la plataforma continental en el golfo. Abarca 200.000 km2 de superficie. Históricamente, Comodoro Rivadavia se desarrolló en torno a la explotación del petróleo. Es la mayor ciudad del litoral Atlántico al sur de Bahía Blanca y la primera ciudad de la provincia de Chubut.

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General Mosconi tiene una superficie de 2.758 km2. Está ubicada en las sierras sub-andinas

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de San Antonio, recortadas por valles y quebradas, y con una altitud estimada de 500 mts. sobre el nivel del mar.

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Paralelamente hemos trabajado con distintas fuentes y documentos elabora- dos por la empresa, ya que son un instrumento privilegiado para comprender y analizar las ideologías y prácticas empresarias. Con estos documentos produ- cidos por la gerencia de recursos humanos hemos realizado un especial trata- miento en esta investigación. También realizamos una importante recopilación

análisis de convenios colectivos y de material hemerográfico. Cada elección para la realización del trabajo de campo reviste una impor- tancia particular. La Refinería La Plata fue uno de los pilares centrales del

y

desarrollo de ypf estatal. A partir de su construcción, en el año 1925, poten- ció el poder de refinación de la empresa estatal exponencialmente. Asimismo, en la actualidad, es a partir de la adquisición de la Refinería La Plata que Repsol ypf se posiciona como la empresa con mayor capacidad de refinación del país. La decisión de realizar trabajo de campo en la sede central de ypf en la calle Diagonal Norte de la ciudad de Buenos Aires, se justifica a partir de la importancia que cobra el análisis de las políticas empresarias en esta investigación. En dicha sede se gestionan las políticas empresarias para todas las dependencias de Repsol ypf en Argentina y se reinterpretan las políticas motorizadas desde la sede central de la empresa multinacional Repsol en Es- paña, que luego se ejecutan en el resto de las dependencias. En este sentido el trabajo de campo en la sede central cobra una medular importancia. Por último, el trabajo de campo en el sur –en la ciudad de Comodoro Rivadavia–

y

en el norte –en lo que se denominó Yacimiento Norte (General Mosconi y

Campamento Vespucio)– es relevante a partir de la importancia emblemática que aquellas regiones tienen para el desarrollo de la empresa estatal. Además, ambos territorios expresan en cierta forma fisonomías heterogéneas, producto de la distancia que las separa. Comodoro Rivadavia, en la provincia de Chu- but, fue la primera ciudad donde se descubrió petróleo y por esto fue bautizada la “ciudad del petróleo”. Yacimiento Norte, en la provincia de Salta, abarca las ciudades de General Mosconi y Campamento Vespucio (la denominación de “Campamento” deviene de su constitución como campamento petrolero). También resultan paradigmáticas; tanto General Mosconi como Vespucio se han convertido en bastiones centrales del desarrollo de ypf en el norte de la Argentina. Norte y sur presentan características de enclave con recurrencias pero, a la vez, expresan particularidades propias de cada región 7 . La comprensión de las representaciones que los actores tienen sobre su pa- sado lejano constituye un objetivo al menos complejo. Cabe aclarar que hemos tenido una vigilancia epistemológica en relación a las “idealizaciones del pa- sado”. Esta precaución se debe al hecho de estar registrando experiencias de

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7 Particularmente la ciudad de General Mosconi fue escenario del desarrollo de una agrupación de ex trabajadores de ypf conformada a la luz de las luchas contra la privatización, por fuera de las estructuras sindicales. Lleva el nombre de Unión de Trabajadores Desocupados (utd).

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trabajadores que han transcurrido en el pasado. Sabemos que la memoria evo- ca un tiempo pasado pero que se despliega en un tiempo presente. Y, como argumenta Henry Rousso, “la memoria no es acumulativa, recordar es siem- pre olvidar algo, es desplazar la mirada retrospectiva y recomponer un paisaje

distinto del pasado” (2002: 88). En tal sentido, los relatos de los entrevistados refieren tanto al “antes” como al “ahora”, que se interconectan por continuas oposiciones o por tiempos cristalizados que parecieran no pertenecer ni al pa- sado ni al presente. Sin embargo las representaciones idealizadas, cristalizadas de forma parcial, más que obturar la investigación la enriquecen, permitiendo

la

investigación sobre aquel pasado y a la vez sobre el presente. Algunas veces,

el

relato idealizado de un pasado “remoto estatal” esclarece un pasado más

reciente vinculado a una experiencia de ruptura traumática producida por la privatización de ypf y la innegable comparación con la situación actual post privatización.

 

- II - Hegemonía empresaria

 

El punto de partida de nuestro análisis se articula a partir de las formas que adquiere la cooperación en los diferentes contextos del capitalismo. Como analizó Marx la fuerza de trabajo es comprada por el capital en el proceso de circulación de mercancías, que al ser consumida en el proceso de producción produce un nuevo valor o plusvalor. La fuerza de trabajo, organizada median- te la cooperación, genera un potencial infinito que es encauzado, dirigido y administrado por el capital. Y aunque la fuerza de trabajo esté despojada de los medios de producción, del producto de su trabajo, despojada de la concep-

 

ción y de la organización y conducción del proceso, el control no es absoluto,

y

se generan situaciones de incertidumbre que escapan a la planificación de

la

administración empresaria. Esta incertidumbre fue explicitada por Braver-

man (1974: 75), quien argumentó que cuando el capitalista compra distintas mercancías como maquinaria, herramientas, etc., puede evaluar el gasto, el rendimiento, la vida útil, el costo y la depreciación; pero cuando compra y consume fuerza de trabajo –la única mercancía capaz de generar nuevo valor–

los cálculos están lejos de ser tan precisos y exactos. Por ello es esencial para el capital que el control del proceso de trabajo sea enajenado del trabajador, y es aquí donde surge el problema de la administración empresaria. En definitiva, para analizar las experiencias obreras es necesario comprenderlas en relación

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las formas de uso y valorización del trabajo y a cómo estas formas expresan una determinada organización empresarial.

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Para dar respuesta a esta problemática, en nuestra investigación partimos de dos nociones centrales que se articulan a lo largo de todo el texto: por un lado, la noción de experiencia desarrollada por Thompson (1989) y, por el otro, la categoría de hegemonía elaborada en la obra de Gramsci (1992). Ambas nociones, relacionadas y puestas en tensión, nos permiten abordar las experiencias de los trabajadores como un devenir activo, debido tanto a su acción como a los condicionamientos existentes. Pensar la experiencia como “devenir” nos permite entenderla como movimiento, que no implica la idea de progreso sino la noción de movimiento dialéctico. En este sentido, entendemos la experiencia como un fenómeno histórico que da cuenta de sucesos de la clase trabajadora, que tiene lugar de hecho (esto es: que ha sucedido) y que

da cuenta de relaciones reales en contextos reales. Por lo tanto la experiencia, dirá Thompson (2002), puede ser heredada y/o compartida y es el resultado de un proceso en el cual los trabajadores participan de intereses comunes, que sienten y se articulan en identidad frente a otros hombres cuyos intereses y objetivos son diametralmente opuestos. Esta perspectiva se ve enriquecida a la luz de la noción de hegemonía. Dicha conceptualización, elaborada por Gramsci, se encuentra profundamente ligada

a

la noción de “praxis”. Desde una perspectiva historicista permite abordar la

concepción de poder como un proceso dinámico, según el cual la relación entre grupos dominantes y subalternos es consecuencia de una relación activa. Todo

 

significado se deriva de la relación entre la “praxis” y los procesos sociales e históricos “objetivos” de los que formamos parte. En estos procesos activos de poder, donde entran en juego formas directamente políticas y coercitivas,

y

un "complejo entrecruzamiento de fuerzas políticas, sociales y culturales",

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se desarrolla la experiencia de los colectivos de trabajadores. Aportando a nuestra investigación, la hegemonía como dirección cultural y política expresa “una relación pedagógica” con el claro objetivo de que los explotados adopten “una concepción del mundo no propia” (Gramsci, 1992: 367). Es decir, contra las apariencias de lo que Gramsci llamó el “sentido común”, o sea, el más común campo de batalla por los sentidos entre explotadores y explotados, solo su desnaturalización revelará la intencionalidad política. O, en palabras de Kosik, develar el mundo de la pseudoconcreción (1967: 27), el mundo de los objetos fijados que no se reconocen como resultado de la actividad del hombre. Desde nuestra perspectiva, creemos que abordar las prácticas empresarias como soporte de la función hegemónica abre la posibilidad de un análisis poco explorado en la Antropología y en las Ciencias Sociales del Trabajo en general, que permite complejizar los procesos de poder expresados en los espacios del trabajo. En este sentido, creemos que es posible pensar la categoría de hegemonía en el espacio del trabajo, ya que se trata de un proceso por el cual las or-

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Introducción

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ganizaciones empresarias imprimen sus intereses sobre los trabajadores 8 . La hegemonía empresaria, como la hemos denominado, es un proceso dinámico según el cual la relación entre administración empresaria y trabajadores es consecuencia de prácticas activas de poder, signadas por interacciones, apro- piaciones y resignificaciones. La hegemonía empresaria articula, por un lado, una lógica pedagógica, y por otro, su carácter coactivo. La lógica pedagógica configura, construye, transpone sentidos y valores. Es decir, se manipulan los contenidos empresarios y se los presenta como valores accesibles, aprehensi- bles y fundamentalmente fetichizados, lo que implica una verdadera subver- sión conceptual. El plano coactivo se desarrolla en virtud de las presiones directas sobre la fuerza de trabajo. Para tales propósitos las políticas empre- sarias conforman agentes y agencias que codifican la función hegemónica en valores, sentidos, prácticas aprehensibles para los conjuntos de trabajadores. Igualmente es preciso comprender que la construcción de consenso se entra- ma íntimamente con la coacción, generando un proceso indisoluble, donde no es posible pensar una parte sin la otra. La hegemonía empresaria se recrea constantemente, ya que es tensionada, enfrentada, disputada, reinterpretada y apropiada por las prácticas de los trabajadores. La hegemonía empresaria dinamiza su relación pedagógica a partir de dis- tintas agencias simbólicas que construyen, edifican, configuran y establecen sentidos y valores apropiados por las experiencias obreras. En otras palabras, requiere una tecnicidad mediada tanto por agencias, potentes normalizadores de conocimiento, como por agentes que la dinamizan. Estos últimos actúan en la administración de la disciplina y el control, apelados desde la acepción gramsciana a partir de su organicidad en la función hegemónica. A partir de determinadas políticas empresarias de formación se configuran los engranajes centrales en la dinámica de las empresas, o lo que nosotros hemos denominado como los intelectuales orgánicos, que son aquellos trabajadores con responsa- bilidad de mando que cumplen funciones claves en la arquitectura empresaria.

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8 El esfuerzo analítico por resituar la categoría de hegemonía en el ámbito del trabajo consti- tuye un proceso de discusión y debate que se viene desarrollando desde comienzos del año 2006 con investigadores del ceil, particularmente el equipo coordinado por Claudia Figari. Dentro de este devenir de profundos avances conceptuales, y también retrocesos, esta investigación se nutre en gran medida de un fructífero proceso colectivo que no se agota en esta Tesis de Doctorado. En esta línea de trabajo son diversos los aportes, enriquecidos por seminarios inter- nos de discusión teórica-conceptual, que nos han permitido analizar las principales tendencias constatadas en una diversidad de casos que venimos investigando. En algunas de nuestras pu- blicaciones estudiamos las opciones estratégicas que despliegan las organizaciones concentradas con el fin de implementar el llamado proceso de modernización. Se pudo constatar cómo en algunas de estas organizaciones, las gerencias de recursos humanos y en especial de capaci- tación y desarrollo profesional cobraban protagonismo. De este modo, analizamos los valores corporativos que son dinamizados desde las políticas empresarias. Asimismo, el requerimiento empresario de producir un cambio “cultural” y la reprofesionalización del mando también se constataron en diversas investigaciones publicadas (Figari, 2001; Figari y Palermo, 2007).

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La hegemonía empresaria expresa una “filosofía” (en tanto cosmovisión o concepción “coherente” de la vida y del hombre) que tiende a la configura- ción de un orden sociolaboral. La pretensión hegemónica consiste en que esa filosofía –o doctrina empresaria– devenga “cultura”. En este sentido, la obra de Gramsci analiza la producción de una “ética” determinada, un “modo de

vivir”, una “conducta civil e individual”, en definitiva una subjetividad social

dada:

 

“Crear una nueva cultura no significa sólo hacer individualmente descubrimientos ‘originales’; significa también y especialmente, difun- dir verdades ya descubiertas, ‘socializarlas’ por así decir, convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de coordinación y de orden intelectual y moral.” (1971: 9).

 

Abonando en la comprensión de la hegemonía empresaria, Buroway (1989) ha realizado aportes sustanciales al introducir la noción del “consentimien- to” en la producción como proceso que posibilita la consolidación capitalista. Desde esta mirada, son primordiales en el análisis los mecanismos de con- sentimiento en virtud de los intereses empresarios, los cuales establecen com- promisos implícitos entre los trabajadores y los patrones. El interrogante que ronda al autor es ¿por qué los trabajadores trabajan por encima de sus po- sibilidades? Pregunta de por sí interesante, a la que nosotros complejizamos añadiendo: ¿cuál es la relación de los consentimientos generados a partir de los intereses empresarios y las reinterpretaciones y sentidos que los trabaja- dores realizan de esos intereses en su cotidianeidad laboral? De esta manera, podemos pensar no solo que desde la hegemonía empresaria se generan los consensos –o, en palabras de Buroway, los “consentimientos”– sino también que se producen apropiaciones y resignificaciones en los colectivos de trabajo.

 

En esta orientación, June Nash (1989) nos brinda elementos analíticos al estu- diar la conformación de la hegemonía corporativa empresaria en el nivel de las localidades donde se emplazan grandes empresas. Esta perspectiva incorpora

la clase obrera como sujeto creativo, activo, partícipe en la producción de su modo de vida; nos permite comprender tanto su condición de explotada

a

y

dominada como aquellas reinterpretaciones producidas por los trabajadores

que escapan a la normativa empresaria. Ahora bien, resulta interesante preguntarse, a partir de las rupturas gene-

radas por la erosión del capitalismo de “bienestar” o de políticas keynesianas –con todas las especificidades que ha tenido en países periféricos como la Argentina– y la implementación del modelo neoliberal, cómo se constituye en

la

actualidad la hegemonía empresaria y qué huellas imprime en los trabajado-

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res de distintos niveles de las jerarquías profesionales. Ahondando en nuestros

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interrogantes, la pregunta podría especificarse así: ¿cuánto hay de innovaciones en las formas de organizar el trabajo en la actualidad y cuánto es resultan- te de claras continuidades? Y por último, ¿cuánto de estas innovaciones solo representa un intento de modelar los “perfiles” de los trabajadores? Danielle Linhart (1997) ha sido esclarecedora en este dominio de preguntas. Su tesis se sustenta en la importancia de situar en los análisis lo que define como “el espacio del funcionamiento interno y el de las relaciones sociales”. Desde una perspectiva crítica, enfatiza en la nueva formación discursiva codificada en el denominado “management participativo”. A partir de los cambios producidos en las llamadas modernizaciones empresarias, se evidencia la consolidación de nuevas maneras de concebir a los trabajadores. La tesis de Linhart resulta

ilustrativa a los propósitos de nuestro análisis, en el sentido de que sostiene que el foco de las innovaciones en los espacios del trabajo estuvo dado en la transformación de los trabajadores más que en la reorganización del proceso laboral. Es decir, las innovaciones en las modernizaciones empresarias estuvie- ron direccionadas en aplicar un proceso de metamorfosis de los trabajadores,

y

es central para ese tipo de análisis la dimensión subjetiva. Desde nuestra perspectiva, la hegemonía empresaria remite a especificacio-

nes diferenciadas en los espacios sociales de la producción y de la reproducción. Se ejerce un control y disciplinamiento tanto en el espacio de la producción (relaciones de trabajo, gestión técnica, mercados internos, en definitiva con- tratación y uso de la fuerza de trabajo) como en el espacio de la reproducción (políticas hacia los trabajadores y sus familias, hacia la comunidad en general, responsabilidad social empresaria hacia el territorio). La hegemonía empresa- ria traspasa las paredes de la fábrica; imprime huellas, marcas en la vida cotidiana de los trabajadores y sus familias. En este campo de análisis, los es- tudios antropológicos han estudiado y complejizado la relación entre la esfera de la producción y la reproducción. En tal sentido José Sergio Leite Lopes (2011) ha investigado el caso de los obreros del azúcar en Brasil y la articu- lación de las políticas empresarias con la construcción de viviendas obreras y el otorgamiento de tierras para cultivos con el objetivo de consolidar la legi- timidad de la empresa y fortalecer una relación de deuda entre el trabajador

y

la usina 9 . Así las representaciones y prácticas sociales de los trabajadores

se ven atravesadas por los intereses empresarios que desbordan el espacio de la fábrica y se sitúan en todos los aspectos de su vida cotidiana. En esta línea, e influenciada por la corriente inaugurada por Leite Lopes, la investiga- ción de Federico Neiburg (1988) sobre los trabajadores de la empresa Loma Negra en Argentina expone el sistema de fábrica con villa obrera localizada en Olavarría. Asimismo, desde la categoría de “proyectos de grandes obras”

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9 En Brasil –y particularmente en el área del Nordeste– el término usina designa los estableci- mientos agrícolas productores de caña. En Argentina serían los ingenios.

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(Ribeiro, 2006) se potencian aspectos ideológicos, como el nacionalismo o el proyecto pionero, que desdibujan las relaciones de explotación en el trabajo, a la vez que potencian los intereses empresarios en los aspectos de la esfera de la reproducción. Estos abordajes nutren nuestra investigación. En la etapa actual del desarrollo capitalista, la función hegemónica empre- saria asume rasgos globales, que no obstante se especializan/concretizan en relación con las políticas de Estado. La hegemonía empresaria se articula en un proceso de homogeneización global que trasciende las empresas, consolidando doctrinas y prácticas empresarias “epocales”. Esta homogeneización se vincula al carácter corporativo de la hegemonía empresaria. Como proceso corporativo expresa el carácter reproductivo de la dinámica capitalista (la reproducción de la relación de explotación de una clase sobre otra) y articula los objetivos de valorización y disciplinamiento del capital. Retomando la noción de Marx (1947), el capital representa una unidad y, en cierto modo, una “sociedad” de un mismo proceso de explotación 10 . La hegemonía empresaria da cuenta de una lógica corporativa que se expresa en todo el sistema empresarial. Sin embargo, cabe destacar que asume particularidades según cada empresa, el emplazamiento de la misma, la relación con la experiencia de los trabajado- res y territorio. Estas “particularidades” definen tanto la forma, es decir, la puesta en práctica de las políticas de administración empresaria (niveles de confrontación, negociación, términos utilizados, etc.), como el contenido, las herramientas de gestión y organización del trabajo que se ponen en marcha, reconfiguradas en el plano local. La hegemonía empresaria se especializa en contextos témporo-espacialmente situados. Podemos afirmar que el capital desde sus inicios tuvo la pretensión de con- vertir la fuerza de trabajo en fuerza aplicada a los procesos productivos. En este sentido Gaudemar (1991) nos brinda elementos para la construcción de nuestro análisis al complejizar las distintas estrategias disciplinarias, enten- didas como “codificación explícita”, destinadas a fabricar y modelar los co- lectivos de trabajo en función de la producción. Recuperando esta perspecti- va, nos interesa abordar para el primer momento de la empresa estatal ypf la constitución de lo que denominamos la comunidad de fábrica (Palermo y Soul, 2009). Dicha noción nos permite iluminar determinadas características que han constituido las relaciones sociales de ciertos colectivos de trabajo de empresas estatales donde la producción adquirió cualidades particulares. Así, analizamos las políticas aplicadas por la administración empresaria con el ob-

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10 Este aspecto se evidencia en el proceso de apropiación de la plusvalía. Marx (1947) explica que la plusvalía es una apropiación del conjunto del capital en relación a las inversiones reali- zadas. Es decir, la ganancia es parte de la plusvalía total que producen todos los capitalistas en conjunto, y luego es apropiada por cada uno de acuerdo a la inversión realizada. En este sentido se expresa el carácter corporativo del capital.

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jetivo de constituir una determinada fuerza de trabajo en pos de los intereses de la producción 11 . El término “comunidad” supone la referencia a relaciones armónicas, no jerárquicas y, fundamentalmente, no mercantiles. En este sen- tido, la reconstrucción de las relaciones en términos de comunidad de fábrica, implicó el desplazamiento de las asimetrías y contradicciones propias de la re- lación capital-trabajo en la experiencia de los trabajadores, invisibilizando las relaciones de dominación. Con el interés de “moldear” al colectivo de trabajo en función de los intereses de la producción, determinadas políticas empre- sarias, en la época estatal de la empresa, modelaron las experiencias obreras configurando una potente identificación con la empresa que en la época estatal de ypf se cristalizó en la autoadcripción “ypefeana”. El proceso privatizador iniciado a comienzos de los ‘90 imprimió una ruptura al orden sociolaboral, reconfigurando la hegemonía empresaria y dinamizando nuevas formas de ads- cripción sustentadas en la base de la fragmentación e individualización de las relaciones sociales. La tercerización adquirió, dentro de esto, una importancia crucial. Para comprender la relación entre la empresa y el colectivo de trabajo es necesario reconstruir la conformación de ypf, su origen y consolidación. Nos interesa recuperar la história, no tras los acontecimientos históricos, sino tras los procesos que apuntalan la hegemonía empresaria. Particularmente es me- nester recuperar esa historia para develar las construcciones ideológicas que se consolidaron en la conformación y desarrollo de ypf que, en gran parte, colonizaron las experiencias de los trabajadores del oro negro.

 

- III - El comienzo de YPF: Nacionalistas, industrialistas y estatistas

 

A partir del 13 de diciembre de 1907, fecha en que se descubrió el primer pozo de petróleo en Argentina 12 , y en un contexto dividido por acusaciones entre “nacionalistas” y “entreguistas” 13 , comenzó a tomar forma la idea de construc- ción de una petrolera estatal. La propiedad de los recursos hibrocarburíferos

 
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11 Algunas investigaciones han ahondado en la estructuración de relaciones en términos de comunidad. Tal es el caso de Lobato (2001) y el análisis de los trabajadores de los frigoríficos Swift y Armour en Berisso –Ensenada, provincia de Buenos Aires. 12 A pesar de los relatos que lo designan como un hecho casual, el descubrimiento del petróleo en Argentina remite a un proceso político con la clara intención de consolidar los primeros pasos en la explotación de un recurso estratégico. La campaña realizada en Comodoro Rivadavia, que concluyó el 13 de diciembre de 1907 con el primer pozo de petróleo, estuvo dirigida por el ingeniero Hermitte y expresó el corolario de una tarea científico-técnica.

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en Argentina motivó profundos debates sobre el rol del Estado y el lugar de los capitales privados, fundamentalmente de la poderosa e influyente empresa norteamericana Standard Oil 14 . A finales de la década del ‘20, las posiciones sobre la explotación del pe- tróleo no eran homogéneas dentro de los sectores dominantes. Se dividían básicamente en dos grandes modelos: antiindustrialistas y agroexportadores, por un lado, e industrialistas y estatistas, por el otro. Aunque este último sector tenía menos peso en el manejo de los principales resortes del Estado, en relación al poder de los sectores más conservadores y agroexportadores, no dejó de imprimir su influencia. A partir de entonces, la historia de los hidro- carburos en la Argentina se debatiría entre la idea de soberanía nacional y la de otorgar el control al sector privado. Detrás de la idea de un Estado “empresario”, como propietario, operador y regulador del sistema energético en Argentina, se encontraba una facción del ejército con claras perspectivas industrialistas y nacionalistas (Rouquié, 1986; Potash, 1982). Esta facción, en su mayoría formada por ingenieros militares, dio cuenta, en sus contactos con países industrializados, de la dependencia de la Argentina en materia de tecnologías y estrategia bélica 15 . En tal sentido, se propugnaba por la creación de industrias estratégicas que asegurasen la autonomía en la defensa nacional. Brasil y Chile eran los posibles enemigos en un potencial conflicto de guerra. Es así que, en algunos sectores del ejército, comenzó a tener relevancia la idea de “nación en armas”, que repensaba a to- da la sociedad argentina en función de un hipotético conflicto. Cabe remarcar que no fue casual que este impulso se diera a partir del gobierno de Yrigoyen, quien en cierta medida expresó los intereses de distintos sectores sociales en detrimento de los sectores conservadores vinculados a la agroexportación, y en un contexto que permitió cierta maleabilidad de la dependencia de Inglaterra producto de la Primera Guerra Mundial. El entonces subdirector de la Direc- ción General de Arsenales, el coronel Enrique Mosconi, comenzaba a elaborar planes para el desarrollo del entramado productivo, fundamentalmente a tra- vés de la intervención de empresas estatales. La presión por parte de estos actores, de gran fuerza gravitacional en la política económica argentina, tenía sus primeros ecos durante la primera presidencia de Yrigoyen. La idea de desa-

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La Argentina debatía acerca de la relación de dependencia respecto de países como Inglaterra

y posteriormente ee.uu. En esta tensión, quienes pensaban en estrechar un férreo lazo con

aquellas potencias eran señalados como “entreguistas”.

14 Actualmente se la conoce con el nombre de Esso.

15 Alain Rouquié (1986) analiza cómo esta vocación industrialista y nacionalista de una parte

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del ejército se fundaba en lo que algunos medios militares llamaron las “dependencias críticas”. Es decir, sectores que, con una fuerte influencia en las políticas estatales, tanto en los gobiernos de Yrigoyen (1916-1922 y 1928-1930) como en el de Alvear (1922-1928), marcaban la fragilidad de la Argentina ante una potencial situación de guerra.

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rrollar la fabricación de elementos de guerra y la explotación hidrocarburífera empezaba a estar en la primera plana de los debates entre los yrigoyenistas. A principios de la presidencia de Alvear comenzó a destacarse –por sus cua- lidades organizativas y administrativas- el ingeniero militar y coronel del ejér- cito Enrique Mosconi. Era la figura militar que mejor representaba las ideas de facciones oficiales con vocación industrialista y nacionalista, altamente profe- sionalizadas. El 19 de octubre de 1922 el presidente Alvear nombró a Mosconi director general de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (ypf), comenzando con la explotación del primer yacimiento de petróleo en Comodoro Rivadavia. Se creaba de este modo la primera empresa estatal de Latinoamérica, con operarios que Mosconi había formado 16 para que pudieran hacerse cargo del desarrollo de la empresa. En poco tiempo, Mosconi obtuvo del poder ejecutivo el decreto que autori- zaba la construcción de la destilería La Plata en la provincia de Buenos Aires. El proyecto de construcción constituía el más sólido pilar de ypf que le permi- tiría competir con los capitales privados, hasta avanzar en la sanción de leyes de monopolio petrolero nacional. Resultaba urgente la adquisición y montaje de una planta de topping 17 para elaborar toda la producción 18 . De esta forma la Refinería La Plata pasaba a ser la más importante en Sudamérica, no solo por su tecnología sino también por sus niveles de producción. Entre los sectores militares, Mosconi sintetizaba las ideas de independencia económica y soberanía nacional. A través de sus diversos escritos, propagaba y defendía la existencia de la petrolera estatal, la propiedad de las riquezas del subsuelo por parte de la nación y la idea del petróleo como bien estratégico:

 

“Con la experiencia ocurrida en otros países, debemos desde ya preve- nirnos para evitar futuras perturbaciones en nuestro futuro económico, y hasta en nuestra política internacional, pues la importancia del pe- tróleo para la industria y las ventajas que implica su posesión dan un claro motivo a la luchas entabladas en los últimos tiempos entre las más

 

16

En 1917, Mosconi reorganizó la Escuela de Armeros Militares y la transformó en Escuela de

Mecánica, con el fin de formar operarios de las futuras empresas, especialmente vinculados al petróleo.

17

Es un proceso de destilación que se realiza a una presión llamada “atmosférica”. Se utiliza

para extraer los hidrocarburos presentes de forma natural en el crudo, sin afectar la estructura molecular de los componentes. Una planta de topping obtiene gas de refinería, gas licuado, nafta ligera, nafta pesada, keroseno, etc.

18

El 14 de enero de 1925 se iniciaron las obras de construcción de la destilería, que fue inaugu-

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rada el 23 de diciembre de 1925, elaborándose los primeros litros de nafta fiscal. La compañía constructora fue la Bethlehem, que entregó la planta en funcionamiento a manos del Estado seis meses después de su inauguración, y terminó la instalación completa del establecimiento, con todos los edificios y dependencias, el 1 de agosto de 1926. El 14 de junio de 1928 se firmó el contrato con la Bethlehem Stell Co. por la provisión, el montaje y la entrega de la planta de cracking combinada. Se lograba así mayor refinamiento del petróleo.

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poderosas naciones por la propiedad de los yacimientos petrolíferos del mundo” (Extracto de discurso de Mosconi. Salas, 2007).

 

A la vez, se comenzaba a marcar la importancia del petróleo en cuestiones de litigios bélicos:

 

Prácticamente no ha habido en este siglo guerra en el continente americano cuyo oculto motivo no hubiera sido el petróleo.” (General Enrique Mosconi, 1957: 13).

 

Mosconi emprendió una lucha personal contra los capitales privados que pugnaban por la explotación del petróleo, particularmente con la petrolera norteamericana fundada por los Rockefeller, la Standard Oil. Una carta escrita por Mosconi nos da una idea de las dimensiones que adquirió el litigio con la petrolera privada norteamericana:

 

“Obtenida la nacionalización [se refiere a los pozos de petróleo], ha- bremos puesto una valla infranqueable a los avances de empresas que como la Standard Oil Co., en el norte, inicia y consolida sus conocidos sistemas de penetración, y amenaza perturbar nuestro futuro económi- co y por consecuencia, nuestra situación política”. (Carta de Mosconi dirigida a Ricardo Rojas).

 

Los militares, lejos de despolitizarse, tomaron partido y los ecos de Mosconi convencieron a otros oficiales sobre la lucha entablada contra las compañías extranjeras. El problema de petróleo era, dentro de la opinión militar, una de las mayores preocupaciones. El general Alonso Baldrich, ingeniero civil, expresaba, respecto de la Standard Oil y su accionar en la provincia de Salta, que su desarrollo “ahoga [la] independencia económica19 de la Argentina. El desarrollo de ypf creó profundos reflejos ideológicos. Dividió a los sec- tores dominantes entre “nacionalistas” y “extranjerizadores”, “independentis- tas” y “entreguistas”, “desarrollistas” y “conservadores”. En este contexto, se instaló el interés de que los valores vinculados al “nacio- nalismo” fueran apropiados por el colectivo de trabajo de ypf. Esta política confrontó con los primemos trabajadores petroleros que, fundamentalmente conformados por un flujo inmigratorio de países europeos, eran reticentes a la permeabilidad de valores nacionales 20 .

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Extracto de conferencia pronunciada en el Centro Naval el 2 de febrero de 1927. Baldrich,

Alonso. “El petróleo, su importancia comercial, industrial y militar”. Legislación petrolera,

Buenos Aires. Anexo de la Revista Militar, 1927 (Rouquié, 1986: 18).

20

El campamento de Comodoro Rivadavia, en la provincia de Chubut, estaba conformado en la

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década del ‘30 por trabajadores inmigrantes europeos en su mayoría (principalmente alemanes, búlgaros, rusos, polacos, italianos, españoles, portugueses, entre otros). Este flujo migratorio

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En el año 1932 se llevaron a cabo algunas huelgas por parte de los traba- jadores petroleros, en exigencia de aumentos salariales, pago de horas extras, reducción de jornadas de trabajo, etc., con la conducción del Partido Comu- nista (Camarero, 2007). A partir de estos conflictos se implementó una política destinada a “argentinizar” la mano de obra empleada por la petrolera estatal. Para tales fines, el Estado incentivó la promoción de inmigrantes del norte del país hacia el sur, particularmente de provincias como Catamarca y La Rioja, con escasa experiencia en organización sindical. Esta política de “ar- gentinización” imprimió un potente disciplinamiento en la fuerza de trabajo dentro de los preceptos del nacionalismo, combatiendo (a través de la repre- sión y/o deportación de trabajadores) todas las ideas que iban en desmedro de un proyecto nacional. El sentido de “lo nacional” no solo era una preocupación de ciertas faccio- nes del ejército sino que comenzaba a surgir en toda la sociedad argentina e incluso en toda América Latina. En este contexto fue construyéndose una idea de lo “nacional” opuesta a lo extranjero, a lo imperial, que consolidaba la necesidad de la independencia frente a las economías centrales. Las políticas estatales sobre la explotación del petróleo a través de ypf, conformaron pares de opuestos que condicionaron (y aún lo hacen) todos los debates vinculados al dominio de este recurso energético: lo nacional vs. lo extranjero, independen- cia vs. dependencia, desarrollo nacional vs. subdesarrollo. La “autonomía en la defensa nacional” y la “independencia económica” se constituirían en senti- dos nodales asociados a las formas de intervención del Estado en la estructura productiva. Este proceso se agudizó en la década del ’30, a partir del golpe militar de Uriburu y la implementación de políticas “entreguistas” como el pacto Roca-Runciman 21 , que pretendió implementar una restauración conservado- ra a favor de los sectores agroexportadores. El pacto redujo ampliamente la independencia de ciertos espacios de la política económica de Argentina e im-

que en un principio proveyó de trabajadores a ypf, comenzaría a ser un problema a causa de sus ideas anarquistas y comunistas. El Partido Comunista había logrado desarrollarse en

la

zona de Comodoro Rivadavia desde los años ‘20, y contaba con una importante “llegada”

en aquellos petroleros de origen europeo. En este contexto se conformó la Unión General de Obreros Petroleros (ugop) con un claro estatuto clasista (Camarero, 2007: 180). 21 El pacto Roca-Runciman fue un convenio firmado en 1933 por el vicepresidente Roca (hi-

jo) y Runciman, funcionario del gobierno de Inglaterra. El tratado comprometía a Inglaterra

a

seguir comprando carnes argentinas a menor precio que los proveedores mundiales. Como

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contrapartida, Argentina aceptaba la liberación de impuestos a productos ingleses al mismo tiempo que asumía el compromiso de no habilitar frigoríficos a los capitales nacionales. En este sentido se garantizaba el 85% de la cuota de importación a los frigoríficos ingleses, el número de bienes británicos sujetos a aranceles y la rebaja de los impuestos de productos provenientes de Inglaterra. No obstante todas estas adjudicaciones, se otorgó el control monopólico a Inglaterra de todos los transportes de la Capital Federal.

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plementó una sujeción imperial explícita, a la vez que reveló los límites que los sectores terratenientes agroexportadores estaban dispuestos a traspasar con el objetivo de imponer sus intereses. La llamada Década Infame inaugurada con el golpe de Estado de septiem- bre de 1930 fue el intento de devolverle las riendas del poder a las elites terratenientes, aunque no condujo a la restauración del poder de forma lineal. El gobierno de facto, mientras devolvía la supremacía política a los sectores agroexportadores, potenció el desarrollo de distintas fuerzas sociales, popu- lares y nacionales, en gran parte liberadas desde el gobierno radical (Doyon,

2006).

Aquellos sectores de las fuerzas armadas detrás de las ideas industrialistas

 

nacionalistas fueron también la expresión de nuevos sectores sociales que se estaban desarrollando al calor del proceso de industrialización que comenzaba

y

a

darse en Argentina de manera más acentuada a partir de la década del ’30.

Este proceso llevaría al fortalecimiento de la burguesía industrial nacional. El empresariado veía trabadas sus posibilidades de desarrollo por la penetración y

el

peso que tenían los capitales extranjeros. El desarrollo de la nueva burguesía

nacional estaría signado por el crecimiento del mercado interno argentino, fundamentalmente de las masas de trabajadores.

 

Peronismo y trabajo