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INTELIGENCIA COLECTIVA
El viejo Pepe instruía al joven Luis en el arte de emprender, casi siempre las historias las escenificaba con ejemplos para que el joven las pudiera visualizar mentalmente, como si se tratara de una película.

De esta forma aprendía y comprendía más rápido el ejemplo. Le contaba cuentos con metáforas tratando de que Luis sacara sus propias conclusiones, desde la antigüedad los cuentos con ejemplos, comparaciones y metáforas, siempre han sido un vehículo de trasmisión cultural y del conocimiento.

El viejo Pepe le quería contar algo que le había sucedido unos pocos días antes. Hace unos días leía un artículo de Pierre Lévi sobre La Inteligencia Colectiva o de grupo, la cual está de moda últimamente, y consiste en retroalimentarse de personas a las que somos afines, hay inteligencia colectiva en las empresas, en las tertulias después de una comida, en la mesa de una terraza, en las redes sociales cuando compartimos y debatimos, esa simbiosis que nos sale del alma cuando encontramos a alguien que comparte nuestras preferencias y nos descubre cosas que no sabemos, cuando nosotros le explicamos cosas que el otro no sabe, esa comunión nos lleva a crecer como ser

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humano y formar parte de esa mente colectiva de la cual ya formamos parte. Dicen los expertos que esta nueva consciencia de inteligencia colectiva salió de internet (La gran enciclopedia del saber mundial), donde gente que no se conoce de nada se pone a debatir temas con gran pasión, algunos trascendentales y otros si trasfondo pero interactúan entre sí, se dan a conocer y aprenden el uno del otro, se dan cuenta por si mismos de muchos de sus errores y observan que son poseedores de algunas virtudes, esta manifestación de consciencia es una de las ventajas de la Inteligencia colectiva de la que nos vemos atraídos hacia nuestro interlocutor al sentimos reflejados en él. Todas las personas que hemos perdido ya, a nuestros padres y abuelos recordaremos que en algún momento de nuestra vida hemos dicho “Si estuviera mi padre aquí” ¿Qué pasaría? seguramente nada, pero nos gustaría hablar con él, porque le escucharíamos y nos daría sabios consejos, nos haría esas sabias reflexiones que calmaban nuestro espíritu. Ahora todos somos y cada vez más los eternos solitarios, nos ponemos a hablar en las redes sociales con alguien que está en Argentina, Usa o Indonesia buscando un sucedáneo de falsa paternidad (buscamos algo más que una amistad virtual) y le contamos nuestras penas esperando que él nos cuente las suyas, para al final llegar a la conclusión de que él está peor que yo, y así mirando hacia atrás nos consolamos para ir tirando. La Inteligencia colectiva es aplicada en las empresas para aprender unos de otros, ya que todo el mundo tiene un pasado y por lo tanto algo que enseñar al otro, desde el fontanero con sus explicaciones sobre los tipos de presión del agua, el carpintero de cómo de dobla una madera o cómo se hace un molde, el vendedor con sus anécdotas de

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las reuniones de cierre de ventas, los contables con las interpretaciones para convertir una inversión en gasto y así reducir los beneficios de un balance. El ser humano tiene un incansable apetito de saber se siente bien cuando aprende aquello que le hace crecer y le hace sentirse importante porque ve que se le abren más puertas y se siente más respetado, normalmente tememos aquello que desconocemos y el miedo es el peor enemigo, el miedo es la pequeña muerte. La ignorancia es como un pajarito en una fría noche de invierno, solo, hambriento, sin fuerzas, desorientado, necesita todo, pero lo que menos es comida, necesita orientarse, necesita que alguien le enseñe el camino, él es agradecido y sabrá recompensarle, pero está asustado, aturdido y no sabe ni qué hacer ni a donde ir. Cuando recibe el calor del saber se reanima y se puede observar su crecimiento, su confianza aumenta y poco a poco se va volviendo un pavo real, que imitando a su salvador va compartiendo sus conocimientos con quienes lo necesitan. Veamos un ejemplo en una joven empresa que acaba de crearse y a ella se han incorporado Iván un viejo vendedor, Pedro un joven programador, Arturo un astuto contable, Ricardo un curtido gerente y dos chicas sin profesión definida, pero que en la vida han hecho de todo y son de mediana edad.

LA HISTORIA
Un día cualquiera deciden ir a comer todos juntos a un restaurante cerca de la oficina, hace unos años un gerente de empresa no habría ido a comer con los empleados,

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porque las relaciones tan estrechas no son nada buenas, pero ahora es más importante la cohesión del equipo que los formalismos clasistas, se busca la integración de las partes del equipo. En la comida los hombres hablan de la sonrisa de la camarera y las mujeres de los brazos del camarero ya que se le ven muy fuertes, son temas recurrentes que no están ni bien ni mal son típicos y tópicos. Pero el gerente Ricardo empieza por contar una anécdota que le paso en su anterior trabajo (Director de un Taller de Camiones), con una buena dosis de humor dirigiéndose a Arturo el contable dijo: Os voy a contar una anécdota que hace referencia a un contable que había en la anterior empresa donde trabajaba, Adolfo era un señor mayor al que le encantaba su trabajo pero dado que se hacía mayor y cada vez debía de esforzarse más en hacerlo, decidimos ponerle una computadora nueva porque él siempre había llevado la contabilidad en los libros a mano, y era un sistema más fiable ya que evitaba errores de cálculo. Un día encendió el ordenador y puso como siempre los 2 disquetes (dos disquetes de 360 kb por cara) era un IBM pc. De los primeros que salieron a 4.7 Megahercios. Un disquete en la disquetera de arriba (A) con el programa y otro en la disquetera de abajo (B) para los datos. Se dispuso a trabajar y en la pantalla aparecía la entrada de asientos contables, Adolfo escribía con dos dedos bastante rápido pero mirando el teclado, era una tarde de agosto había poca gente por el taller, hacía calor y no funcionada el aire acondicionado. Adolfo estaba fascinado con el programa a veces le pitaba presentando un mensaje en pantalla que decía “este disco

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no es el “histórico de trabajo” cámbielo o “este asiento no está cuadrado” o “el balance no está cuadrado revise este asiento nro. Tal), era como si hubiera un contable chiquito en el interior de la caja que repasaba todo cuanto escribía Adolfo, y además sabía mucho de contabilidad ese hombrecillo diminuto”. Aquella tarde de verano Adolfo pasó toda la bandeja de documentos, facturas, cobros, pagos etc. Y ya cuando estaba a punto de acabar cambio el disco para repasar el diario de caja y cotejarlo con el original. El sistema pito diciéndole “cierre la puerta” Adolfo no se percató de que la puerta del disco se había quedado abierta y el disco no se podía leer. Adolfo miro la puerta del despacho que estaba abierta por lo que se levantó y la cerró inmediatamente pensando que sería eso, luego volvió a su mesa pulso enter pero el ordenador volvió a repetir un biiiip, mostrando de nuevo el error biiiip “cierre la puerta”, Adolfo pensaría que el ordenador por alguna extraña razón tendría frio miró a su alrededor y vio que la puerta del aseo estaba abierta se levantó la cerró y pulso enter, pero de nuevo biiiip “cierre la puerta” cuando ya había cerrado todas las puertas y ventanas allí no se podía estar, hacía una calor asfixiante por lo que decidió salir a tomar el aire. Adolfo pensaba ¿porque se habrá cabreado conmigo de esa forma?, ¿no aprueba como contabilizo la caja?, ¿es su forma de decir que no le gusta cómo trabajo?, Estando en el vestíbulo llega Ricardo y lo ve con esos chorros de sudor en la camisa empapada y le pregunta - ¿Pero qué haces, acaso no tienes calor? - Claro que tengo calor, pero se ve que el ordenador no

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Cuando le contó la historia Ricardo se partía de risa porque vio que el programa le avisaba de que la puerta del disco estaba abierta pero la descripción del mensaje de error era corta y solo aparecía “cierre la puerta” faltaba el resto del mensaje “de la disquetera (B)", ambos rieron, abrieron las puertas y ventanas quedando lo sucedido como una graciosa anécdota. Adolfo aprendió la diferencia entre entender y comprender, que aunque siendo términos parecidos se complementan para asentar una gran verdad, la ventaja de tener un amigo, ya que el jodido ordenador la había tomado con él, cuando en realidad solo se trataba de un pitido de error igual que lo haría una tostadora.

FIN DE LA HISTORIA
Al acabar la historia los compañeros de trabajo sonreían y murmuraban cosas y casos referentes a la informática, cada uno tenía anécdotas que contar lo importante era compartir experiencias y conocer historias hay personas que por hacerse pasar por discretas y educadas no preguntan nada y a veces son capaces de estar 6 horas en edificio buscando la salida antes que preguntar cómo se sale de él, preguntar es la consecuencia de querer saber no se es tonto por preguntar el que no sabe ignora y el que ignora es un ignorante. Es bueno saber pero es más gratificante compartir, si nos remontamos a varias generaciones hacia atrás veremos que en la antigüedad no abundaban los libros y la gente transmitía de padres a hijos esa cultura mediante cuentos, historias, leyendas y canciones, hoy tenemos esa posibilidad de comunicarnos por internet vemos como

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nuestra cultura se globaliza y nuestra inteligencia se colectiviza. Compartir es sumar, sumar es insertar, agregar, añadir, un gerente de empresa ya no busca básicamente el rendimiento puntual, busca la cohesión del equipo porque él es el resultado de ese equipo que continuamente le está imitando. Las redes sociales han creado conciencia colectiva, cuando un jefe en una oficina esta marginando a alguien presionándolo para que rinda más solo obtiene el efecto contrario, pero si busca sus puntos débiles para desde allí poder motivarlo y arrastrarlo, lo mueve a donde quiere, lo integra, lo suma, añade, inserta, este es el siglo de la aritmética, no se puede restar ni dividir, hay que sumar para luego multiplicar, todo el mundo suma todos pueden aportar y cuando las personas confiamos en nosotros mismos somos muy grandes, somos enormes, rendimos por satisfacción más que por convicción. En horas bajas lo que hace falta es un amigo, una sonrisa una oportunidad para auto-valorarte, que triste habría sido que Ricardo se burlara del viejo Adolfo y que carcajadas tuvieron los dos al reconocer lo absurdo de un ordenador que tiene frío en pleno agosto.

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